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Full text of "Primer diccionario general etimológico de la lengua española"

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Ué&Étjof 


VBTEE       SCItNTIA      VERI  TAS 


igle 


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PRIMER 


DI  ;oiii  i 


DE  LA 


LENGUA  ESP^ 


POE 


D.  ROQUE  BAF 


TOMO  TERCERO. 


UAI>Kn> 

■nABLHnmNTO  titoobáfico  db  íltaui  i 
eall*  de  SanPed^ó,  16,  bajo. 


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n 


^ 


^ 


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I 


'*P°í,J,„tff""9i  eptre.lfü  yocalep.  Se 
foorí^jfi^o  lu.demla,  sliierta,  U  bQot^ 
n^nps  que'páraU 'J?,  j  t,üége.ado  más 
U^J^^ñif  V  palkd&rfafa  estf-echar  el 

rí^  con  que  Be  forma. ,  D^á  sú  lugur 
It.  /  i.lfl.  I'  cuando  BÍrv^  de  conÍ>" 
eióa  copiUKti'v*;  ;  adí  .se  escrlb»  7i 


taj  á  loa  x^miiroár^aqos^. representa. 
la  anidad  nen^ira.  Ast,  pues,  IV  v^e 
cna^;  IX  vafe  ntúve,  |  Antiguamen- 
te ^aUa  cien.  |  J^ica  «iii|oZii/tc*r,I.áÍ^ 
eñ  él  sÍj^o.de,laa,p^E^siei^ne8"ptir7-^ 
ticjilaj^,  j,  lafi^^tiVa^  i^úé  entraban' 

iiy^^  qua  raertija  keuQ^jias  ^u  ¡¿tT 

miüv^xactitua  en  coaas  da  poco  mo- 

I.  popm^oa^  j)gu^  frecuentementn 
an  ^1^  cui^J^  ae  pu^^'  ^^^^  ^^  über, 

'"^i  5K^>  0?iV«  ''v^^  !>>■;*<'*•  'f'"' 
fw,  mg^]Mairt,^Uí«fk,  itfcp,  etc. 

Co^l^t^á.eh^  poiel  ^:  cii|(t7£^' 
^0,  eMM;o,  0;9,  pttU^o,  fueron  dujrante 
algun^  tiuqpo  t^hlúff^,  cmiaí,  pío, 
ftít^j,SÍt.,  ;  en  }/>  ei)  M'fi'l**  ««Ilt, 
wtnfVtHfj  ^v^e'iaiea  fueron  ¿o/OM, 
SMM,  «MrfvfMj'et^. 

it»t0j¡,^e&!f^^  fttlti¡'f4us,  wuíU,  mthwk, 
nntü,  ate. 
Bnprimídft  eu  4^ft>,  «tWf «/ «fe,  «o- 


JftU^Wwífc  «ífri  >ífí¿,  d|í,l«tin 
»Sii^,'fmi6,  ^^t  moHli,  nebili,  pé- 

rieit,  tw.  (MOMLÁD.)  ..  .  ,  i    ,1 

la  mas  rápida  de  las  yocales,  ¿eapues 
de  la/,  j  aj^rrede  sonido  de  unión  en 
las  pplabraa  compuestas,  pom?  «i^fxA- 

g^fü  diCQÍones  úil^giias  ge  halla  sus^ 
titiiida,  por.la  K,  i:omo:  putüms,  por 
■W^^a;  ^ícil«rHí«M,  por  jnlcAm^ma, 
Otras  veces  representa  la  o,  como  en 
oí/t,  por  i(ti.  Es^A  letra  es.  consonante 
cuándo  racae  sobre  una  vocal,  forman- 
do süaba  con  ella,  conio:  iimia,  ffcar, 
eoñiSro;  pero  en  dicciones  grectf-látinBS. 
ea^iempre  vocal,  como:  loaiiw,  latpit. 
En  las  diccionea  hebrea^,  unas  veces 
es  vocal,  como  ti\Jneob*t¡  otras,  con- 
sonante, como  en  indtnu,  porque  loa 
antíffuos  latinos  no  conocieron  el  cam- 
bió déla  »  en  y,  introducido  posterior 
mente  p^ra  distinguir  aus  ;«spcctÍTOB 
oficios  de  Vocal  j  de  conspnaj^te.  Corio 
abreviatura,  tiene  v».rí»B  significacio- 
nes: ñt,  vt/r»,  ipte,  Itit,  fon,  ittvic- 
Ai<,  I%Íía,  lymo,  imñ,  twtf  (que  des- 
pués ae  escribieron  JovÍ,  /«(la,  Jumo, 
jMiri,  ^mtíi:  idq  —  «HÍñifw;  i.  s.  7. 
C~tptÍ%t  Urt*  fMCtSndMM  ctipéñti 
iK-fTi^MHtaw;  íiOf.^ii^ieríUH,  im- 

periür'.  ^       

^  ETÍu(w.Q9Ca.  Latip,  I,  i:  griego  I,  t 
(Wta,  i5U}s  alfabetos  semíticos  j  len- 


siderada  como  signo  jeroglífico,  es  el 
hebreo  iod,  qué  signinca  mano;  ¿rabe, 
iW;.  morisco,  htM;  alemán  é  ÍQgl¿>> 

**,JI«(^.— 1.  QramilieAgtunl.Xik  i 
« It  noreos  letra  del  álfitoeto  latinojr 
U  tereera  rocal  da  la  misma  lengua, 

381S38 


asi  como  también  ide  todos  los  alfaba- 
toa.  ¿  idÍQüiM  neo-Utinos  j  germini- 
cps,  qi  no  9»  cuenta  cómo  letra  simpls 
la  ai^culacion  ch, 

uiBcríto  tiene  una  i  breve; 
y  p»:     .     „ 

latinos  s<SIo  tenían  usa  i, 
sí  cal;  pero  que  unas  T«CM  se 

P  >a  aparte,  y  otraí,  at  con- 

n  la  vocal  siguiente. 

4.  Cuando  la  i  latina  se  confundía 
con  la  vocal  inmediata,  acostumbra- 
ban los  copistas  dé.  la  Edad  Media  í 
terminar  la  letra  con  un  trazo  prolon- 
gado. 

5.  ,H¿eia  el  siglo  xn,  ;  esto  repr»- 
senta  en  cierto  modo  un  progreso  en 
la  ortografía,  se  príncipiíí  ¿expresar 
por  medio  de  la  ;  toda  i  que  hacía  re- 
cea  de  consonante;  y  por  medio  de  la 
I,  la  que  era  vocal. 

6.  Bn  el  Utin  primitivo  se  escribie- 
ron con  %  muchas  palabras  que  lujgú 
tuvieron  i,  j  se  dijo  deamiu  por  (íw»> 


por  sitatmw;  Jmltt  por  Übet,  según 
queda  dicho. 

7.  Algunos  autores  del  siglo  de  oro 
de  la  latinidad  eonserraron  esta  orto- 
grafía arciica. 

8.  Los  latinos  conmutaban  en  i  el 
diptongo  ei  (tt)  de  los  griegoa:  así, 
por  ejemplo,  de  tISúU'iov  (ttávüum), 
formaron  idifUtitm,  idilio;  de  tisinSpia 
(niitírí*),  uitm»,  las  fiestas  isite- 

*as,  etc. 

9.  Por  esa  razón,  los  nominativoa 
da  plural  contractos  de  la  tercera  de- 
clinación, que  terminaban  en  griego 
en  ii;  (til),  terminaron  en  el  latm  pri- 
mitivo «n  w,  Á  bien  algunos  eacribi»- 
ron  ti$. 

10.  D{«ha  -terminación  íaé  po■t^^ 

Digitizedby  VjOOQIC 


4  lACH 

rionnenta  tt;  pero,  por  arcaiamo,  sub- 
flistieroiilu  otns  formia  en  laa  ins-- 
cripcioneB  j  en  las  obras  de  ciertos 
eseri  torea. 

11,  La  misma  terminación  subsis- 
tid en  las  palabras  cuyo  origen  do  en 
griego:  asf  se  baila  em»it  j  omimt, 
por  oauta;  eitú  y  eivtú,  por  etcft. 

13.  En  la  trascripción  del  grie^  al 
latín,  j  de  &ite  í  las  lenguas  roman- 
cea, la  1  se  ha  convertido  a  veces  en  *: 
de  T(yu  (Hgd),  se  formó  Uaue,  jq  toco; 
de  hloM,  se  formd,  en  el  latín  cor- 
rompido, baUKtlB,  la  balanza. 

13,  .También  suele  equivaler  i  la 

en  el  latín  de  la  Bdaa  Uedia,  j  as! 

vemos  que  el  latín  pkeitnm  ae  toma 


iaplautMm;  j  luego,  enpkat. 

14.  En  las  inscrí^iones  latinas  j 
en  antiguos  manuscritos,  la  i,  prolon- 
gada por  su  parta  auperioi,  represen- 
ta la  contracción  de  dos  üi  en  una: 
dlt  signiflcs  diü;  oti,  otü,  j  aa(  en 
otras  muchas  palabras. 

16.  En  manuscritos  6  inscripciones, 
es  abreviatura  de  nombres  que  la  tie- 
nen por  inicial,  como  /ms*,  iUnm, 
i%ttit,  mmortalit,  inftrü,  imter,  immñt, 
«meftu,  etc. 

16.  En  laa  tablillas  que  loa  tribn- 
nos  usaban  para  auapenaer  los  decr»- 
tos  del  Senado,  sigTiificaba  wtWCAÍÍ», 
es  decir,  me  opongo. 

17.  En  la  numeración  romana  sig- 
nifica uno  6  el  primero,  j  su  valor 
varía  adieioniudola,  anteponiéndola  ¿ 
posponiéndola  &  otras  letras  nume- 
rales. 

18.  En  los  últímoB  tiempos  de  Bo- 
ma fué  cuando  se  imagin<5  variar  sv 
valor  numeral,  según  precediera  6  si- 
Biliera  &  la  t  iS  a  la  z,  reforma  que 
han  sofi^ido  loa  modernos. 

19.  En  las  letraa  numerales  de  la 
Edad  Uedia,  deapuee  de  Usher,  sig^ 
nificiS  100  7  1.000,  £uando  estaba  atra- 
vesada, en  su  parte  superior,  por  una 
nvita  horizontal. 

20.  Los  latinos  Uúnaron  &  la  i  Ut~ 
ttra  Umga,  letra  larga:  «To  haré  de  mí 
una'letra  larga  ecb&ndome  una  cuer- 
da al  cuello,*  dice  uno  de  los  persona- 
jes de  la  AmWUirU,  de  Plauto,  en  vez 
de  decir:  «yo  me  ahorcaré.» 

21.  Parece  ser  que  el  punto  sobre 
la  I  no  se  invenbí  nasta  la  escritura 
ffiítica,  en  la  que  la  »  se  distinguía 
aiffcilmente  de  las  m  no  puntua- 
das. 

1.  la.  Femenino.  J^ífolojfa.  Mnjer 
que  cubrid  con  lana  i.  Aquilea,  cuan- 
do estAba  e^irando,  j  que  ñié  con- 
vertida en  violeta, 

SmioLoeÍA.  Ori^o  fov  (ím),  vio- 
leta. 

2.  ts.  líitologié.  Nombre  que  los 
kalmucos  y  loa  mongoles  dan  al  Ser 
Supremo. 

Iac«r.  Neutro  anticuado.  Tacbs. 

Iteo.  UascuUno.  Zool^ia.Qicáoa 
de  piamffeiros  qns  comprende  varias 
eapeciea  de  monos. 

lácbageso.  Uasenlino.  ÁntígUda- 
itigrúgtí.  Cada  uno  de  los  que  lleva- 
Imui  la  estatua  d«  Baco  en  las  fiestas 
«Isusinaa. 

ETiMOLoaÍA.  Griego  Xteivp^ 


lASP 

(iaieiofiyít);  de  laxxof  (ItleXoi),  Ba- 
co, j  agigdi,  el  que  conduce. 

laecboi.  Masoulino.  MitologUt. 
Nombre  místico  de  Baco  en  las  fiestas 
que  en  honor  suyo  se  celebraban  en 
¿tenas  j  Eleúsis,  donde  era  adorado 
como  niño-dios,  hijo  de  Cérea  j  de 
Júpiter,  hermano  de  Proserpina.  £1 
mismo  nombre  de  Iacchos  &e  daba  «I 
canto  que  se  entonaba  en  dichas  fies- 
tas v  al  personaje  que  le  representaba 
en  las  ceremonias  de  la  iniciación  en 
los  misterios  del  paganismo.  Se  dié  & 
Baco  ese  nombre,  por  los  gritos  que 
las  bacantes  proferían  en  sus  fiestas. 

EriuOLoaÍA.  GrieCT)  "l"^  (í»k- 
eht),  de  lax]¡bii  {üieUS),  gntar  i  mo- 
'    de  las  '  


bacantea;  no  de  tfHKffa  (Uí- 
eJÜSJ,  como  afirma  Landais. 

lago.  Uasculino  anticuado.  Sui- 
TUQO.  Nombro  propio  de  varón. 

laiunar.  Neutro  anticuado.  Am- 
Nab. 

Mamo.  Masculino.  Canto  de  la- 
mentaciones que  estilaban  loa  anti< 
guos  griegos, 

BnuoLOofA.  Griego  ISXew;  (ÜU- 
moi),  verso  fdnebn;  de  UXam  (tdl¡9), 
emitir:  francés,  mIMw.  (LaHDÁiB.) 

laliaiano.  Masculino.  MitoUgU. 
Nombro  de  un  pueblo  &bulwo  con- 
vertido en  rocas  por  Júpiter.  (Laif- 

OAI8.) 

laliao.  Masculino.  MitoUgU,  Biio 
de  Cercáfo,  que  fundd  en  la  isla  de 
Rudas  una  ciudad  í  que  dié  su  nom- 
bre. Por  esto  los  t«Iquinoa,  muy  res- 
petados en  dicha  isla,  fueron  llamados 
%áiitiaxot, 

„  Masculino.  MitolooUt.  Uno 
de  los  ocho  Vapout  en  la  religión  de 
Brahma,  dios  de  la  noche,  de  los 
muertos  j  de  los  infiernos,  juez  de  las 
almas  después  de  la  muerte  terrestro, 
que  habita  en  el  lamaloia,  higar  te- 
nebroso, dividido  en  21  infiernos.  Se 
le  representa  con  semblante  airado  y 
con  un  azote  ó  una  espada. 

lamáa.  Adverbio  de'tíempo  anti- 
cuado. Jamás,  sibiifrb. 

BrtHOLoaÍA..  la-mdt,  forma  etimo- 
lógica de  /«fli4f . 

lámico,  ca.  Adjetivo.  Trinco. 

I¿midea.  Masculino  plural.  Mifo- 
iogla.  -Descendientes  de  ttnnot,  hijo  de 
Apolo  jr  Evadne,  que  prodeetan  el 
porvenir,  en  Olimpia.  |  Familia  desti- 
nada, entre  los  antiguos  griegoa,  i 
las  ñinciones  de  auguros. 

lamologia.  Femenino.  Taholosía. 

lamológíco,  ca.  Adjetivo.  Tauo- 

L¿<»00. 

lanero  y  lanetro.  Uasculino  an- 
ticuado. Enkko. 

lar.  Palabra  que  en  ruso  ügnifica 
río  T  que  entra  en  la  composición  de 
muchos  nombres  geográficos:  iaroiii/, 
río  de  ka  eslavos;  Kmnoünl,  ciudad 
del  río  rojo,  etc. 

larbaa.  Masculino.  Rey  de  los  gé- 
tulos,  que  vendió  &  Dido  el  suelo  don- 
de edincd  é  Gartago,  pero  que  no  la 
pudo  persuadir  i.  ser  su  esposa,  pues 
prefirió  dañe  muerte.  Virgilio  supone 
que  filé  vencido  por  Bneas,  su  nval. 
(Véase  Ono). 

IiipÍl.Femen)nosi)ticmulo.JAin. 


iBiat 

latralapta.  Masculino.  Yatulíf- 

TICA. 

lasdan.  Masculino.  MitoU/U. 
Nombre  que  los  magos  daban  al  buen 
principio,  é  sea  al  principio  del  bien. 

Ibaairaba.  Masculino.  Sttámiu. 
Árbol  mirtéceo  del  Brasil,  de  hojas 
opuestas  r  ñnito  carnoso  polispermo 
y  coronado  por  el  limbo  del  e¿liz, 

ErnioLOOiA.  Vocablo  i*dlgt%a. 

Ibametera.  Femenino.  Saíámet. 
Acata,  árbol  del  Brasil. 

EriMOLoafA.  VeeAbtoimáU0M. 

Iban.  Masculino,  Nombre  propio   . 
anticuado  de  Juan.  (Uomlau.) 

Ibanó.  Masculino.  ^<miM».  El 
escribano. 

Ibafiet.  Masculino.  Nombre  patro- 
nímico. £1  hijo  de  Iban.  Después  paeó 
í  ser  apellido  de  familia, 

Ibaaai  (Mamdkl).  Lego  exclaus* 
trado  de  la  Compafifa  de  Jesús,  nota- 
ble por  Stts  talentos  arquitectdnicoa. 
De  1844  i  1845  ejecuta  la  difidl  j 
arriesgada  obra  de  reparar  el  arco  cor- 
tado Stil  puente  de  Almaraz,  en  Ex- 
tremadura, en  premio  de  lo  cual  reñ- 
bi¿  el  título  de  arquitecto. 

Ibarra  (JoAijmM).  Celebra  impre- 
sor mafiol,  que  nació  en  Zaragoia 
en  1734  y  murió  en  1786.  Organisi 
en  Madnd  un  establecimiento  típcH 
grifico,  cuyas  producciones  son  cada 
dia  mes  estimadas  por  los  bibliófilos, 
y  elevó  la  perfección  de  su  arte'  í  un 
grado  no  conocido  hasta  entonces,  ha- 
ciendo de  su  imprenta  quizé  la  pri- 
mera de  Europa.  Inventó  una  tinta 
de  superior  calidad,  cuvo  secreto  con- 
servó, así  como  el  modo  de  alisar  el 
papel  improso  para  quitarle  las  des- 
igualdades producidas  por  la  impre- 
uon.  Ibahba  no  debió  á  nadie  sus  in- 
venciones, pues  nunca  salió  de  su 
país.  Entre  las  obras  que  salieron  de 
sus  pronsas,  se  citan  especialmente 
hermosas  ediciones  de  la  Biblia,  del 
Aíital  mwcáraie,  de  la  Hiiíoria  d*  St- 
p»M,  de  Mariana,  del  %Ujot4,  y  una 
magnífica  del  Sabutio  enaüol,  tradu- 
cida por  el  infiint«  Don  Gabriel. 

Ibas.  Herosiarca  nestori&no  del  sÍ- 
•lo  Vj  originario  de  la  Siria.  Aousado 
A  haber  querido  propagar  los  errores 
Je  Teodoro  de  Mepsueate,  fué  ^rim»- 
ra  absuelto  por  los  Concilios  de  Tiro 
Beijte  {M6)  y  condenado  dei^uea 
por  el  de  Éf^  (449),  por  lo  que  se 
vio  despojado  da  su  silla  episcopal  y 
rodncido  i  prisión,  Restableciao  en 
sus  antiguas  dignidades  por  el  Con- 
cilio de  Calcedonia,  en  451,  muriú 
siendo  obispo  de  Edeaa,  en  Mesopota- 
mia,  el  año  de  457.  De  sus  obras  sólo 
se  conservan  algunos  fragmentos  de 
una  carta  en  que  da  ooenta  de  los  de- 
bates suscitados  enfare  Nestorio  y  san 
Cirilo. 

.Iberia.  Nombro  antiguo  y  actual- 
mente poético  de  la  nación  espafiola. 
EnKOLOOÍA,   1.    Vascuence   iicj/t 
'   espumoso;  latin,  iifrb. 


2.  La  ettmologís  del  griego  kmn- 
re,  de  lUwfwrw,  occidental,  qua  Mon- 
lanpropinia,  no  «s  admiaíbw.  Inau 
^  Sttpmé  repreaentan  Toeablos  di** 
fin  toe. 


..'igitized  by 


L.oogle 


IBIS 

Ibérico,  ca.  AdjetÍTo.  Ibxbo, 

EnuOLOofA.  Iberia:  latín,  iÜt^teui; 
cfttaluí,  ii¿rick,  m;  nucís,  ibMq%*; 
italiano,  ñtrieo, 

Ibérida.  Femenino.  BoUkiía.  Gé- 
nero de  plantas  cruciferas,  antiescor- 
búticas j  comestibles  en  ensalada. 

BnifOLoaÍA.  Iberia:  latín,  ibsrica 
lierha;  latín  técnico,  ibb&is  %mbellaU¡ 
francéa,  iUride. 

Iberio,  ri«.  Adjetivo.  Ihkko, 

Iberis.  Femenino.  Botémtt,  Qénd- 
ro  de  plantas  cruciferas, 

EnuoLOaÍA.  IbMd», 

Ibérita.  Femenino.  BotáiM*,  Uno 
de  los  nombres  de  la  seolita. 

ErDCOLOSÍA.  Ibérúbf. 

Ibero,  ra.  Adjetivo.  Bl  nataml 
Iberia  j  lo  pertonociente  i  ella. 

ErnioLoofA.  lieri»:  latin,  «$«r,  t^ 
m;  catalán,  iberi. 

Ibi.  Hasenlino.  Ibis,  ave, 

Ibiaro.  Uasculino.  Zoologi».  8ei^ 
piento  pequefla  j  muj  peligrosa,  de 
América. 

EnuoLoofa.  Vocablo  intdiceiM. 

Ibiboca.  Femenino.  ZoougÍA.  Es- 
pecie de  culebra  del  Brasil,  notable 
por  la  belleza  de  eos  escamas, 

EriuoLoaíi..  Yeealloim^eiui. 

íbice.  Uasculino.  Especie  de  cabra 
con  grandes  cuernos,  que  crecen  de 
afio  en  afio  hasta  que  llegfan  á  t«ner 
veinte  nudos:  ll&mase  también  rupi- 
eapra, 

BnuoLOofA.  Latín  ibio),  cujo  abla- 
tivo es  iMee,  la  gamuza,  especie  de 
cabra  montes.  (Plinio.) 

IbiceBCO,  c«.  Adjetívo.  El  natu- 
ral de  Ibiza  6  lo  que  pertenece  i  — ^- 
isla. 

Ibício.  Adjetívo.  ¡íétriea.  Pertene- 
ciente al  verso  ibioio  dáctilo,  como  el 
.  siguiente: 
Sidtn  pálida  ái^giuM  f»M  terriU  haninvm. 

Ibico.  Uasculino.  fbico,  poeta  lí- 
rico griego,  que  se  cree  inventé  el 
verso  ibicio. 

Ibidem.  Adverbio  de  lugar  lati- 
no. En  castellano  BÍgnifica  también, 
allf  mismo,  en  el  mismo  lugar.  I IV 
labn  latina  que  se  usa  para  indicar 
que  Lo  que  se  cita  se  encuentra  men- 
Clonado  en  la  cito  precedente. 

BmiOLoaÍA.  Latín  iblde»;  de  iü, 
allf,  é  iJtm,  lo  propio:  ibideu  diiew- 
biüruiU,  allf  mismo  se  acostaron:  fran- 
cés, ibÚen. 

ñúden.  Adverbio  de  lugar.  Ibi- 
nm. 

tbjjo.  Uasculino.  Omiloloffia.  Ave 
del  Brasil,  de  la  hmilia  de  los  gorrio- 
nes. 

IbiocAfUo,  la.  Historia  mImtíI. 
Que  tiene  cabeza  de  ibis. 

BTiiioi.oofA.  Hit  ^  el  griego  l^i»- 
Ü,  cabeza;  franca,  tbiwmiúU. 

Ibiracoa.Masesliao.  Zoologia.  Ser- 
piente del  Brasil  muv  peligrosa. 

BmioLoofa.  VoeaSloiml^eaa! 


firan- 

«.  (Lami  _  .., 

IbirasM.  Masculino.  £oolo^.  SeN 


piante  del  Brañl  mav  grande. 

BrofOLoafa.  Voctiloimdiffm*:  uta- 
tés,  {Ñrwma,  {IiUdais.) 

Sri*.  Vemenino.  Are  iad^gnu  de 


IBN 

^ipto,  de  dos  pies  de  altura,  a 
pico^uy  largo  ;  algo  encorvado.  Las 
najr  enteramente  blancas,  v  otras  que 
tienen  el  cuerpo  blanco,  fas  alas  ne- 
gras y  la  cabeza  mezclada  de  encar- 
nado j  amarillo. 

ETiifOLoaía.  Griego  tSic  (tbii);  la- 
tin, ibii;  francés  j  catalán,  Uit. 

Ileteíüí.—\.  Se  ba  dicho  que  la  íbis 
se  alimentaba  exclusivamente  de  cu- 
lebras, lo  cual  no  es  exacto.  Se  ali- 
menta de  serpientes,  de  moluscos  7 
de  plantas  nuviales,  cuando  están 
tiernas,  (LiTmí.) 

2.  También  se  ha  dicho  que  rom- 
pía los  huevos  de  los  cocodrilos,  como 
si  intentase  extinguir  la  raza  de  di- 
chos animales,  cu;a  especie  es  tam- 
bién &bnlosa. 

3.  Esta  ave  tiene  un  pico  muj'  ar- 
queado V  las  piernas  altas  como  la 
grulla.  Haj  dos  especies.  (HiséDO- 

TO.) 

4.  En  la  orilla  del  Nilo  nacen  pá- 
jaros muy  semejantes  á  las  cigüeñas, 
llanladoB  ibit.  íSauMSTO  Latini.) 

5.  OnútolofM. — ^Bs  el  íbis  reu^ioto 
de  Cuvier. 

6.  ffitiorié  éttigM. — ^Ave  sagrada 
ilBgñpto. 

7.  íthhfi». — La  forma  etimoldgí- 
ca  es  el  griego  ^ISk  (pübii),  del  egip- 
eiopAib  (Jtb). 

Ibítino.  Uasculino.  Zooleai».  Sei^ 

píente  grande  de  las  islas  Filipí 

ETiifOtoafA.  Vocablo  üidigeM. 

Ibison.  Uasculino  anticuado.  Ju- 

MBNTO. 

Ibn.  Uascnlino.  Esta  voz,  lo  mismo 
que  be»  6  ebu,  significa  en  árabe  hijo, 
'  frecuentemente  forma  parte  de  nom- 
res  propios.  Los  musulmanes  la  re- 
servan orai  nanamente  para  ellos  solos. 
El  plural  benon,  btai,  antepuesto  á  un 
nombre  propio,  sirve  para  designar 
los  miembros  de  una  misma  tribu  6 
de  una  misma  ñunilia  entre  los  be- 
duinos. 

Ibn-al-Abbar  (Abu-Asdallab-Uo- 
HAioiBD-BBN-AHiiEn).  BiiSgrafo  j  posta 
árabe  nacido  en  Valencia  en  época  in- 
cierta y  muerto  en  Túnez  en  1260. 
Después  de  la  toma  de  Valencia  por 
Don  Jaime  el  Cof^Mitíador,  pasó  á  Tú- 
nez, donde  obtuvo  un  empleo  del  sul- 
tán; pero  como  hubiera  satirizado  en 
BUS  versos  al  emir  Uostanser,  fué  que- 
mado con  sus  obras.  Las  mis  notables 
que  dejé  son:  SI  iítmio  de  teda,  colec- 
ción de  los  escritos  de  los  príncipes  j 
nobles  de  Añica  v  España,  que  se  de- 
dicaron á  la  poeeia,  v  un  Diceioiuño 
de  iot  auíoret  átabu  de  Btpaña, 

Ibn-al-Khatib  (  Uohai£hbi>-bbn- 
Ahubd}.  Historiador  v  biógrafo  his- 
pano-árebe,  llamado  Laieam  Bddj!»,  6 
tenrua  de  la  relinon,  que  nació  en 
1313  7  murió  en  1374.  Sus  principa- 
les obras  son:  Siitoria  de  Iot  rtye*  d* 
Qraaada,  j  Biografía  de  Iot  etcriíoreí 
deBtpaéa. 

Ibn-al-Eootiah  (Aboubxkb^Uo- 
nAUHEs).  Lexicégrafi),  gramátíco  j 
•seritor  árabe-hisrano,  que  murié  en 
Córdoba  «n  976.  Dqd  mía  Eittoria  de 
¡»  eoafmta  de  Siftít»  por  Iot  inhti, 
qae,  anaqnfl  ludia  de  Impardalidad, 


ICAB  5 

encierra  algunos  datos  por  extremo 


Um-Hayan  (Aju-Uekwan).  His- 
toriador árabe-hispano,  que  nacié  6n 
Cérdoba  en  987  j  murié  en  1076.  E»- 
cribié  más  de  cincuenta  tratados  j 
comentarios  filosóficos  j  teológicos  j 
varías  obras  históricas,  entre  las  qna 
deben  citarae  con  preferencia  las  si- 
guientes: Libro  del  q%e  detre  noticia» 
di  la  Mitoria  de  Stpi^,  é  Hittoria  da 
¡otjw^iteontultoi  de  Cardaba. 

Ibn-Thofeil  (ABU-BsEft  6  Abv- 
Djafab-Uohajoibd).  Filósofo  árabe- 
hispano,  que  nacid  en  Porchena,  em- 
ca  de  Almería,  j  murió  en  Marruecos 
en  1188.  Fué  médico  j  secretario  del 
gobernador  de  Granada,  7  después,  del 
sultán  Abd-al-UnmÍD.  Era  versado  en 
ñsicai  astronomía,  matemáticas  7  filo- 
sofía¡v  Buprincipal  obra  es  la  titula- 
da: Sai  Ib»  ToAdia»,  novela  filosó- 
fica, cu^o  héroe,  abandonado  al  nacer 
en  una  isla  desierta  7  criado  por  una 
cabra,  se  eleva  por  abados  al  conocí— 
miento  de  las  mas  altas  verdadea„ain 
otro  medio  que  la  refiexion  7  la  con- 
templación de  s(  mismo  7  de  la  nata- 
raleza. 

Ibn-Zeidnn  (Abüi/-Wblii>-Ahiiid). 
Poeta  árabe-híspano,  que  nació  en 
Córdoba  en  1007  7  murió  en  Sevilla 
en  1071.  Se  distingoió  por  su  t&lentoa 
poéticos  7  brilló  en  la  cort«  del  califii 
ommiada  de  Córdoba,  .Uohamed  III 
Uostakfí,  cuya  hija  Welladet  se  ensr 
moró  del  poeta;  7  como  después  de  la 
muerte  de  su  padre  manifestara  sin 
rebozo  eu  pasión,  uno  de  sys  preten- 
dientes, el  visir  Ibn-Abdus,  hizo  en- 
cerrar á  Ibi^Zbuiün  en  una  prisión,  de 
la  que  logró  escaparse,  refugiándose: 
primero,  en  Valencia,  7  después,  en 
Sevilla,  desde  donde  mantuvo  correa 
pendencia  con  su  amada  7  escribió  i 
su  nombre  un  poema  contra  Ibn-Ab- 
dus, que  ha  sido  traducido  7  comenta- 
do repetidas  veces. 

Ibón.  Uasculino.  Provincial  Ara- 
ron. Cada  uno  de  los  lagos  qne  se 
rorman  de  las  vertientes  del  Piri- 
neo. 

Ibnm.  Masculino.  Uatrimonio  do 
una  viuda  con  su  cufiado,  entre  los  ju- 
díos. 

Icaco.  Masculino.  Botánica.  Géne- 
ro de  ciruelo  pequeño  que  se  cría  en 
las  Antillas  en  forma  de  zarza.  Su  fru- 
to es  del  tamafio  de  una  ciruela  da> 
mascena  7  mu7  dulce. 

BnwoLOQÍA.  Vocablo  m^oaa:  fran* 
oes,  Íeaq%e;  catalan,iÍMeo. — «Cierto  gé- 
nero de  ciruelo  pequeño,  que  se  cría 
en  las  AutíUas  en  forma  de  zarza.  Sos 
ramas  todo  el  año  están  cubiertas  de 
hojas  pequeñas  7  prolongadas,  7  dan 
dos  veces  al  año  mías  florea  hermosas, 
blancas  7  azules,  á  laa  cuales  se  sigue 
un  fruto  del  tamafio  de  una  oiruela 
damascena,  el  caal,  en  estando  ma- 
duro, se  vuelve  de  loa  colores  de  ta 
flor.  Es  mu7  dulcs  7  se  trahe  mnoho 
de  las  Indias  en  conserva,  7  la  pepita 
del  tiene  dentro  ana  como  almendra 
muy  Babro8a.>  (AcAi^aUi  Diteioa*' 
ri«de17Í6.) 


fXtíSí&gle 


9  ICAR 

lUtt.  Fiestas  que  cal«bmbtui  h»  epi- 
cúreos en  honor  de  Bpicuro. 

EnnOLOoÍA..  Oriegó  úaMítUái):  !>• 
ti4t,  Híttm;  fnn«éB,  üaAr;  cabüan, 
Utih». 

Billvñ».  —  Br»  el  di«  -ñgkñiua  de 
0td»lw>i4  timifiduion  do  u.  toi  del 


-  leiniok  vk^élcmio.  tíjl  Adjeti- 
TO.  Loperteneeiente  álcaro. 

BracoLOaÍA.  /oere:  latín,  mMm; 
cftteluí,  ieónt. 

UMm.  Fetaeaine,  0mfr*f^m*ir- 
fm>  Pe^o^a  tila' del  nar  Bgeo. 

-  BrpnúooÍA.  ^ewv,  alndieudoA^e 
taAáftit  en  dond»  Icuo  oajó:  latan, 
Aifrfa.  (Pumo.) 

IcMuaoSi  MaBOiHii»  ploral;  Sí»- 
■im*  mUiftMi  Jnego»  «élofandw  en 
A^ast  m  he»MK'  de  Itarío  y  dem 
1iHk>  Bri^ft,  ipiti  ceaaitlíaff  phaci' 
■¿■Wtiteen  eolnapiarto  en  mu  cuer- 
da «diñada  d»  dOT^Mxda». 

IcunUimí  Femenina.  MiUloft*. 
8ék«enod)faB»  de  Bnélopa,  hija-  de 

fitf^Mk  Paike  óm  Pen61op«,  ntñjar  da 
Ulfsw,  j  hermano  de  Tíudaro^  rej 
ds'BBparta,'  qtw  oblí^  i  loa  pnten- 
dianbéB<dB  an  aijjp^dnmitá]^  enlos 
jmoinos  que  les  Inicfcelétitar.  El  padre 
a»S*en«(ipe  wa  un  laoedismonio  noble 
^'pbdeMao^  q«e  habitaba  en  Eeparta 
cuando  Ulbes  le  pidié  su  hija,  ^qne, 
no  pudieoda  deeidirsa  á  separarae  de 
ril«(  ittdÍ6i-Ulf8eB<fijasa:en  Esparta' 
stt  reaidaBeia,  peio  ÍBÚtilBiente.  Mar-. 
ohiS  Ulísaa.con  su:  mnjar  é  Ioabio  le 
boacrf  para  que.  re^presaal»  i -Esparta. 
Entdoeaa  Uuses  ds¡6  á:sü  mujer  en 
libertad  part  lead-mr.ijr  Penélojpe  nada 
rsMiimdió;  nno  que  bt^losojos^  se 
twriá  con  su  Telo.  Icasto  no-insistió 
máK  dejé  partár  ¿  su  hija  é  hizo  eri- 
pr'  em  aquel  sitio  un  altar  >I  pudor; 
2.  leMí».  UasaoHnb.  SHempot  At- 
rüeo*.  Bijo  de  CEbal»,  padre  de  Bñ- 

ra,  contempDiineo  de  Paudioo,  rej 
Atenas,  que  aprendió  de  Baco  el 
oulüro:  de  la'  Tid  7  el  arte  de  hacer 
vino.  Uurid  i  manos  de  algunos  que' 
OBTeron.  quahábía. enrenenado  &sua 
vaoiBaCí!  T-  amiooBi  o»  dkho  licor; 
pero  los  oioses  le  colocaron  entre  los 
BStrea,  dond»  fbnnai  la  constelación 
BtoU».  Bs  de  adrertír  que  las  mujo- 
veS'de  los  qufi  bebieron  Tino  se  mu- 
tieeon  poaeid«8<de  un  gran  furor,  que 
no  cesA  hasta  que  leí  oráculo  ordenó 

Íne  se  celebrasen  fiestas  en  honor  de 
UMOí  Estas  fiestas,  que  fueron  los 
Uanadoa  juegok'MBnaaiu,  conaistian 
en  ba^eeaESO::en  una  cnerda  6  co- 
lumpñ-qM'SB  aujetabai  dos  árboles, 
Metfa^'UJí*  parra  de  ieíaio,  descubrid 
i  £TÍgsna'el<lugar«n  quB'estabaae^ 

S litado;  j.'Btdgona  se  ahorod  de  un 
b(d.-  Júpiter  connrtió  á  Icakio  en  la 
'  conatalteioft 'Booteá  ¿  Bolero;  i  Brif 
gona^'  ok^constBlatíon  Virgo,  j  á  la 
pena  ünt^  en  la  Canícula, 
Iqario',  riai.AdjettTo.  leía». 
.  leftTOiJtaamlin».  Mitalogi»,  Hijt» 
d«  DááA,  .que  ditf  nombí»  A  mar 
Eg«o  por  uber  caldo  éa  Sí,  bajendo 
daCrmeon  ttnu  da*  pagacbu  con 


ICNE 

cera,  la  cual  se  derritíú,  (CaBALLXBO., 
EnxOLOaía.  Griego  'Luipo^  (Iki- 
m);  latin,  leinu;  francés,  latrt;  ca- 
talán, ^tart. 

Atnla.— Hijo  de  Dédalo  que,  que- 
riendo escapar  del  laberinto  de  Creta, 
donde  estaba  cautiTO,  se  mnoDtd  i  los 
aires  Taliéndose  de  ^a»  formadas  con 

Slumas  unidas  con  cera;  pero  habién- 
ooe  eleTado  demasiado,  d  calor  del 
sol  la  derritió  j  c»y6  en  aquella  PmM 
del  mar  Bgeo  que  después  ae  Uamd 
•Mr  Manaw.  Según  otros,  loaso  pudo 
ser  cierto  nsTogante,  que  pereció  por 
querer  serTirse  de  la  Tela,  inTOntada 
poco  antes  por  Dédalo.  (Véase  D<- 
nato.) 

leéatieo,  o*.  Adjetivo.  Natural, 
sin  disfraz.  rCABALLsao.) 

ErufOLOoL.  Qrie^fO  iUi&*  (tHOm), 
'efigie,  simulacro^  imagen:  frattcés, 
itmiifM. 

JbMIa.  1.— Aplicase  á  la  {«oasía 
qne  forma  imagen,  en  cnjo  sentido  se 
dice:  fot^  icisnca. 

2.  £1  gTÍe|go  ñla»  no  significa  so- 
lamente la-  imagen  exterior;  sino  la 
imátfen  concebida  en  la  mente;  esto 
ea,  U  imioén  psieel<$gica. 

ícelo.  Masculino.  Mitol^U.  Uno 
de  los  SoeflOB,  hijo  de-Morfeo,  el  mis- 
mo que  Fobet«r. 

ícenos.  Masculino  plural.   Ant^ 

ios  habitantes  de  un  territorio  de  la 


EtiuolooU.  Latín  leHi.  (Tícito.) 

Iciar  (Jnuf).  Oramátíco  j  calígra- 
fo español,  que  nació  en  Durango 
en  1550.  Era  pr^ésor  de  idiomas  y  un 
buen  dibnjantej  duendo  una  obra  ti- 
tulada: OrtafraJU  ffúelü»  ó  mrtt  di 
turüir. 

leica.  Femsaíno.  QnAm».  Besina 
que  se  extrae  del  icicariba. 

EraiOLoofA.  Lenguaje  técnico,  ici- 

Icicariba.  Masculino.  Botámie*. 
Árbol  resinoso  del  Brasil. 

BnifOLoafa.  Vocablo  imí^fM. 

loipo.  Masculino.  Botamen,  Árbol 
trepador  del  Brasil. 
:    Itíqnaro.  Masctüintf.  BiOéáe*.  Ár- 
bol de  la  Guyana. 

Etimología.  Francés  ieig*iir. 

lomadófilo,  1«.  Adjetivo.  Bot¿mi~ 
M.  Epíteto  de  las  plantas  que  crecen 
en  lugares  húmedos. 

BTiHOLOaí*..  Griego  \rnfM,  ^jíCo?, 
(ikmÁt,  ihmidot);  humor,  v^ñr,  y 
palos,  amante. 

lenaato,  t«.  Adjetivo.  Boliñiu. 
^iteto  de  las  plantas  cujas'ñores  son 
estriadas, 

BniioLOQÍa.  Griega'f¡(«ftt  ficAiM^, 
huella,  y  inUíet,  flor.  ■ 

Icnea.  Femenino;  MkoityUi,  So- 
brenombre de  Témis';  de  Muneeis. 

BiiMOLOQÍA.  Oriegal¥'<tiW>{'úA«MnííJ, 
yópersigo:  francés,  lehnm». 

Icoettmógeno,  na.  Adjetivo,  Que 
engendra  icneumones,  |  Que  es  pro- 
ducido por  el  icneumón. 

EnuoLOOfa,  lau^um  y  ¡inot,  pro- 
le: I]f»td|uav  yévoc. 

IcneuHoganitl*.  Fminiii».  Mt- 


ídld  iHWdaflidapor  la 

ineolMetotí  de  !«•  bnMm  del  lenen- 


ICCN 

mon,  depositados  en  los  tejidos  Teg»- 
tales  ó  animi^ps. 

BmroLooÍA.,  ImtfmSgtM. 

Icneomologia.  Femenino.  Hiitf- 
m  ««Atf«j.  Tratado  sobre  los  icneu- 
mones. 

BmioLoofa.  lauimm  y  %«w,  tra- 
tado: I)(wd|um  Xjyoí. 

Icnamum.  Masculino.  XooUgU. 
Mamífero  carnicero  del  género  gato, 
rarecido  i  una  marta.  |  MiomougU, 
Género  de  insectos  himenéptaroe,  que 
agujerean  el  cuerpo  de  la  oruga,  para 
deponer  sus  huevos. 

BTiHOLoaíA,  Griego  tekuimSñ 
fI)[vcd|uuY);  de  iehmtí9,  (Ij^vtütt),  segfnir 
la  pista,  forma  verbal  de  idmM,  traza: 
francés,  újliMHMe»;  catalán,  ÜKfrfMM, 

lenemonlABÓ.  Adjetivo,  Vnmo- 

KÓKIDO. 

Icaenmónido,  da.  Adjetivo.  SU- 
toríú  n*twr»l.  Parecido  al  ieneiOnao. 

EmioLoofa.  lemímo»  y  oiáu,  for- 
ma. 

Icnenaonio,  nía.  AdjetíTo.  Itnmp'  { 

uÓNino. 

Icni^;nfo,  Icróoíluo.  La  fbrma 
ieiti^tjo,  que  aparece  es  algunos 
Bieaonmio,  es  bárbara, 

leño.  Prefijo  técnico,  del  griego 
f][vt>(  (íeiiua),  traza,  figura,  represen- 
tación, apariencia. 

Icnojgnffla.  Femenino.  Áraiiltetu^ 
rá.  Deiineacion  de  la  planta  de  algvo 
edificio. 

EriifOLOofA.  Griego  teiiut,  traza, 
y gnpkñ»,  describir:  francés,  iíhá»^ 
graphit;  catalán,  icwgrafla. 

Icno^iflco,  ca.  Adjetivo.  Loque 
pertenece  á  la  icnografía,  6  eetá  he^ 
cho  según  ella,  en  cuyo  sentido  se 
dice :  pUiu  iCKoaaiTioo;  iüeio  ICM0> 

GRÁFICO, 

Etimología,  Francés,  ie^mografM^ 
¡ik:  catalán,  ienegráicA,  ce, 

Icnógrafo,  f«.  Masculino  7  feme- 
nino. BidácHea.  Autor  cuyas  obras 
consisten  únicamente  en  figuras. 

Etimología,  I<mogref'\»:  Tyvo(  ypí^ 
fícAiuv  crápiat);  francés,  icMograpke. 

Icnoiogfa.  Femebiso.  Pintvm  y 
ttcttUwnt.  Representadon  de  las  virtu- 
des. Tirios  ú  otras  cosas  morrfes  ú  nt 
turales,  con  la  fignra' <S  apariencia  de 
personas. 

BriMOLOofA.  Griego  iekiut,  traza, 
y  lógot,  discurso:  fx^x  XAyot. 

Icnozoario.  Masculino.  Zoojógi*. 
Ser  que  sólo  tiene  rudimentos  de  ani- 
malidad. 

ErnioLoaÍA.  Griego  kknoi,  ixtiü,' 
y  (SiMm,  aoimaldo,  diminutiVb'de 
tüM,  animal:  Xf^ot,  (wipio^i. 

Icoslan.  Masculino.  Paje  del  sertt- 
11o. 

EriMOLOQfA;  Tilico  TíeA,  inteHor,-  y 
oghU»,  paje:  Vek-ogkla,*  («j^^  ^)t 
«paje  interior;»  francés,  icagU». 

Icánleo, »,  AdjetíTO.  Á*fíg*td»- 
át*  gri^u.  Estatua  lOÚtnOA.  Esta- 
tua que  se  erigía  t\  que  había  sido 
vencedor  tres  Teces  en  los  jueffos  **- 
grados,  I  Didietm.  Conformb  al  mo- 

Btikolooía.  /mm;  gtíego  <I«vtaé¡; 
(efiMÜAH  baaeéB,  imüm.     , 
LigitizeTbiXjOOgle 


ICÓN 

AntÑíl  «fHM^tiw. — LluntSae  mM- 
Amí  icómCA,  porque  ere  de  tamafio 
natnnl;  esto  es,  semefante  tJ  modelo. 

Iconismo.  ÚasctuiíiD.  Sidáeíit*. 
Bepresenteoion  figurada  6  simbiílica 
d^rpensamiento. 

BrtUOLOOfA.    ítOM. 

looBO.  Uasculino.  Imáíen,  retrato. 

ErmoLoaiÁ.   Qrie^  ibtúv  (éHOn), 

ímigen :  I&tin,  tem,  «cAiti;  catalán  an- 


I.  Uasculino.  Doctrisa 
de  Io«  íconoclafitas. 
BmiOLoaU.    Iconeelatia :  francéa, 

IconocUctt.  i^djetiTo.  XiUiü. 
tektiáitÚM.  Hereje-  que  rúen  otoulto 
debido  &  las  sag^radas  i^niíjreaes.  Se' 
osa  como  susta^IiTji?. 

BmcpLoaÍÁ.  Oríem  i}K9w04nn¡<: 
(<tfg»4AMg'J.  díMpM(>a*d<w  de  imá- 
genes; de  tus»,  figura,  y  kiü,  70 
n^i^:  francés,  itM»eÍMUi  catalán, 

JBf«fls.— 1.  Loa  ipoKoquaiA0:>  & 
initaeion  de  los  sampWW>  ^cu^^n 
iloijcris^aaosdei^c^átría,  (Boaamr, 
¿tf)»H-(^  /,'  i  i.) 

2,  EBta1temí(^ñl¿coadenvI«r.e^«l 
C^pcUio  de  7^,  aaoad«  el,{i^ejaTÍ<S 
■nslendoa. 

3.  SI'  iconoolasmo  apareció  en  el  si- 
glo TUi  j  tai  seguramente  .una  de  Its 
aei^  mía  ternoles  d»  los ,  tieo^ws 
medios.  La  liistori*  uos  coBserra  el 
nombre  de :  jurMCMÚ»  iconoolasxa. 

4^'  Lo^  bugonotas-se  hicieron  nota^ 
bloQ  por  BU  fuibr  conba-  tas  imagen' 
diTinas. 

5.  Los  rusos,  eran  poK^mfloOKqHe 
lOQHOCLA^AS,  en  tufa)  4»e  Jo''  ino^ 
covitaa  exageraron  el  ¡c^lb}  dq.^  san- 
tas imágenes-,  hfptKtconvettiEla  en 
idolatría.  (Comaj^í  8B(Bm»  Hitt>  áe 

Ai».;  V^M 

6j,  Gpnfimuji  l«ih,npticiss  aoteiio- 
rw  lo^^Uiii^.sjfiii^Dte;,;  Boc^  cujto 
oi^S^fe  Sa^i^ontufUfiA  48&>  en 
tíamfl^  dfl^.eiQ[wra4or  Zftnon,  Consi- 
dctb^fan,  cono  una.  idolatría:.el  culto 
délas  ímigenes,  7  doitnneKitt  un  sin- 
'  BÚqterg  de  estatuas^  8p  do«tnina,  que 
el'empera^r.L^n  tl.Jtmñtm^  liizo. 
wrobar  éa  un  Concilio  habido  en 
Constwtinopla  el  año  73Q,  fiis  conde- 
nada por  otros  Coi^cilios,,  en  787  j 
«n  842,'  y  no  tardij  en  desaparece.  Su. 
lierqia  ei^far&flt},  pOT  decirlo  así,  la  in- 
«fimt^qií^  de  Itali^  contra  L^oa.  <í 
tltmmf,  1«  fbmiawon  ¿4  podet  .tem- 
poral a^,l<»„papss.  j-,  poct^tOrUcesr 
taniwicm  del  imperio  ropuuo  en  Occi- 
dente. Es  U  misma,  en  sum^orpai^ 
te,  que  reprodujeron  lo^..viw[mi 
los  albigen^,  ,108  iu^aij^íft,  j  \o^  pro- 
testsiAtes  del  siglo  zti« 

Iconódnlo,  I«'.  M^finlij»,  lomitr 

UTAA. 

Amante  de  las  un&genes  y  pinturas,  || 
Conocedor  ea  cuadros. 

'SimK(\íiQÍÁ..  Griego  eUS»,  imigen, 
^pnUAj  amante;  Anfir»,  f  C\oc:  ir^^oéa. 


ICOR 

BmiOLOOÜ..  Griega  «Us»,  únigeB, 
figure,  jjnpiA»,  describir;  cataUn, 
ícMKwre/Mi;  lancee,  Koso^rspAw;  la- 
tin,  íeimegTbtUU. 

Iconográflcamonte.  Adverbio  de 
modo.  Según  los  preceptos  iconográ- 
ficos. 

BnuoLoaÍÁ.  Icoa^rijieé  y  ú  sufijo 
adverbial  wimU. 

Iconogrifico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente i  la  iconografía. 

EmioLooÍA.  I«omfrafté:  francés, 
ietmegrdieh,  e». 

IcMlogriifo,  Ci.  Uasoulino  y  feme- 
nino. Versado  en  iconografis. 

StimolobU.  lem^/Uí  oriego, 
eljK&v  ifAw;  francés^  MKwómpM. 

Iconólatra.  Masculino  y  lemenino* 
Adorador  de  im&geoM. 

BriHOwaí*.  Griego  tiviiv  (tii*»}, 
imagen,  y  Xa»t(a  (U^^),  adonoion: 
francas,  %eaw>ktrti  catalán,  ttiiHffafM. 

Icooolatri*.  Femenino.  Adomcion 
rendida  k  las  im&genes. 

EtimolooU.  leottóktms  francast  mo- 
noUUrii. 

loonologia.  Bemsoino.  Árjimh- 
gi».  Qencu  que-  tiene  por.  objeto  el 
eonocimieato  de  las  ímigenes,  pintU:* 
ras,  emblemas,  etc. 

ÉnHOLoaU.^  Qrie^  ílxevoiwy'*  f**" 
Jumolojú);  de  tita»,  uaifoo,  v  lígM, 
tratfttu»;  catalán,  MOM^f*;  fruúáiy 

IcoB(^¿ffiouuat«;  Advwbio  de 
modo.  Cooiorme  i  laictmoli^a. 

BrwoLooU..  Xemilógkéy  Ava^a 
adverbial  swatf.: 

loaaxAijáooi,  ciu  Adjetnoi  Ooo" 
cerniente  ¿aa-iconelegía. 

ETiHOLoaU.  /MwAyfc:  francés, 

I«ww>g^  lp^..IlaReu1ÍMk.7'4inBe- 
nine.  veteiía»e&'  icoosiliMrt»' ' 
EnuoLooti.    I«m«io$Ut  fruicélf 

icOP^mvCO.  A4}^tÍT»i  lOUlBAi*- 
T*. 

BtiholoqU..  Gq^o  mIM,  imagen, 
j  »»thK  combate:  *hj>tiu^ií/>»i  francés,' 
tCMUiMf  «4'  catalán,  iemmMs, 

IconomaDÍa.  Femenino.  Haníftpor, 
las.imigejies^ 

Ecofüooí,!^  Otdego  ñiim,  laápx, 
y  MMÍo,  fuior;.franc¿s,  «6W«smw^ 

IcoaomaaiaoQ,  ca^  AdjeÜv&i  Qiu 
tiene  iconomtuijA., 

Iconóatno*  B^  Adjetivo.  Iooif»n 
mvuaQ. 

IcommUsU.  Femenino.  IgltiU 
yrM^.iGran.reitMilo.de;Sftnkw.^ 

ETJUQioefA...  Giiejpo  tb^MWTtivti 
C»iAK>tí4fÚJ;,d4.^*<iAH  im&gBA,.;  ttir~ 
til,  sitiu<»oa:  francés,  íommMWv 

IcoDiAitrofQ.  Masoulino.  .PMm. 
Instrumento.' ¿ptice.  que  sirv»  i  ios 
grebadoEOB  MCh  .copiar,  loe  modelos. 

EcuioloqU.  Griego  Áiifa,  imigen, 
j  tl^itim.infbftuU  girar.  franoÓB, 
teoMUtropiu. 

Icor.  Uascnlino.  i/a¿HtHM..L«aBar 
gí»  agaanose,  mezclada  con  púa  «ere 
y  fétido,  prodacto.de  una infiamacion. 
de  mal  car&cter.  I  J/Ütoiwfs.  Liquido- 
qoe.oo^  por  la«.«Qius  de  lof  4i««e>, 


l«^,4ll9{ta}9f .  (BxftqWfc ) 


ICTE  7 

BrmouwfA.  Griego  X-fw^  (ieUf): 

francés,  ieicr. 

Icoróides.  Adjetivo.  loosoeo. 

Icorolo,  m.  Adjetivo.  MtáiciH». 
Lo  que  participa  de  la  naturaleza  del 
ícor  ó  se  refiere  ¿  él,  en  cujo  sentido 
se  dice:  f«t  HXMUWO. 

EnHouraíi.;  latr:  francés*  iekoNm.' 

Icosaedro.  Uasculino.  CféMutiita. 
Cuerpo  regular,  terminado  p^  ^nlv 
tri&iguloB  eqniliteros. 

EtiuolosÍa.  Griego  tbtMéi^e< 
(eiioiitám);  de  tttun  (Mtm),  ««tMe, 
y  Eipoi  (íin,),  owa;  frúcée,  ifuMrñ 

IccMSdfM.  FeoneaÍBo.  BuStím. 
Cliee  de  {düata»  qii«  comywde  liV 
que  tienen  veinteestanbnwsdlwtídoft 
£  la  psved  interna  del  céüst 

BrOHAsaU.  Oo^o  tUtótii -véa/Uít 
y  ««fr,  macho,  estanunv:  franoéd}  im 


Icosándrieo,  oai  Ax\i«ti<i>si  Oan- 
cerniente  i  U  ieoeandria. 
ErntoLoaU..   Imtndmi  frldibés, 


Icpsaádroj  igm.  Aidjetivw  AMM- 

M.  PlajtM.  I00BAKOB4.  IltAtá^  fAé-' 
tiene  veinte  6  más^eStüibies-üUénM 
sobre  el  c&üe,  ¿diferencia  dd  pdi^ 
dro,  que  los  tí«ie  insertoÉ«olm<M-re- 
itéoslo. 

>u>oU.  yeg»MAi«;  francés,  ico- 

laNTotia.  Femenino,  ^ttotit 
i>  Digiüdad  del  ico&a]^tt.' 
lOUXFÍA.  Griego  fXiwn  {Hiiti}, 
veinte,  y  «puto^  (prüot),  ptiMteí6j 

Icoaaproto.   Uascvóino.-   íkañífé 
de  cada  uso  da  les  veiAte-pt^'b^ 
ciudadanos  de^uut^poblacitntgrM^ 
bajo  la  dominación  latina.' 
maiMoaíá^  laotmivihi' 
IcwigOQO,  na.  Ádjbtivo,  BUÍíti^ 
tá^  Que  tiene  veinte  iagolosi     - 
'  BinioiJoofA..  Griego  Hioti,  veiAfe»;' 
7yAM(,ÍBguloirikMtYfiw{:  £AutMB, 


Icotea.  FemeninoL'  Zlmlt§Uti  iS^ 
drdpedo  B«a«)&Ate'4-la'tortagti  de 
piernas  ceffta»^  fiéü'^iftaeadds,  qjle 
vive  naturalmente  en-Ioé'-bc^ues, 
maateañéadMe  de  las  hojas  de  los-ír- 
bolee;  pero  después  de  cogido  setietf^' 
tieoe  *iB  difieuitad  en  «staiqüeif^ 


lotírapo,  pa.:  Adjetivo.  ZookM^: 
».  tifo»  aoarilltt  1«B-  *' '  " ' ' 
patas. 


QuB-  tifo»  aoarilltt  Itt-pi^RUá^d'ktf ' 


1.  Ifitaria.  Femmiso.  OfMtoft- 
g^.  Género  de  péJKWS  uhnuitfB  dtPhMI*' 
Estadoe-Uudofl; 

ErmoLOob.  Ztíiríat. 

2.  lotoria^' Femenino.  KedtW^A- 
ciom  amarilla;'  que  dioen'  ser  1>w&M? 
contre  la  ieterieia.  (Fumo.)' ' 

Btiii«x>o(a.'  lettn:  griego,  brttftEttc 
(Httriai);  latín,  ietMai;  catidan,  iett^' 
ri*. 

Ictericia.  Femenino.  JtfUKflÍM:  Bá-^ 
fsimedad  causada  por  la  Mta  de*  bz- 
crecion  de  la  bflis,  6  deen  librü-eorto 
por  el  duodeno,  7  euya  sdtol  4xtbrí(ir 
más  psFO^ttíbls  ss'ls'UMrilleí  de  la 
piel  de  las  oonjnMíMei 

BrnioLooÍA.  1.  Griego  rxMpoífUfc- 

pqrilas,iiwus-de.  mt),  colot-amaHttft:  orfgte  -igUOMdo. 


(LlTTNft)'  ' 


yL.oogle 


8 


ICTI 


2.  Tiím$_  Bt  denra  de  ütü,  cterta 
•omadreja  que  tieno  los  ojos  amui- 
Uos,  i5  de  {Ittm,  oropéndola,  ave  que 
tiene  el  plumaje  en  gnu  parte  ama- 
rillo. (MOHLAU.) 

3.  Iltit  é  ÍMtro$  son  el  mismo  vo- 
cablo de  origen  i  catalán,  ietérkU; 
francés,  ietirt,  tetmcü. 

Ictericiado,  da.  Adjetivo.  if*diet- 
M.  Él  que  padece  ioterícia. 

ETWOLoafi..  lettrieüne:  catalán, 
ietmciat,dé. 

IctaridarM.  Be^proco.  Contraer 
la  ictericia.  (Caballbro.J 

Ictérico,  ca.  ift^em*.  Adjetíyo 
que  se  aplica  al  que  padece  ictericia 
y  lo  perteneciente  i  eUa. 

EtiiiolooÍa.  JeterieU:  griego,  Ixm- 
paii^  ¡Htn-iidí);  latín,  iderfau;  inn- 
ejs,  Kfrin^w;  catalán,  ictíríck,  ca. 

lotarioóidu.  Adjetivo.  MetUat». 
Epíteto  de  la  calentara  complicada  con 
ictericia. 

ErmoLoaÍÁ.  Itítrodt. 

leteríno,  na.  Adjetivo.  J/«¿ú»m. 
Epíteto  de  la  calentara  complicada 
con  ictericia. 

lotero.  Prefijo  técnico,  del  griego 
Ampof  (tlunt),  amarillo.  ' 

Icterocitalo,  la.  Adjetivo.  Hitto- 
m  ««Mraf.  Be  cabeza  amarillenta, 

ErniOLoaÍA..  Griego  iittni,  color 
amarillo,  t  iépimti,  cabeza:  francés, 
ieUneépiáU. 

loterode  &  leteródea.  Adjetivo. 
¡ítdieina.  loTíBico  6  lorxBino.lNom- 
bre  que  dan  algunos  médicos  i  la  fie- 
bre amarilla, 

BruoLoaÍÁ.  Griego  Unp(¿$i¡t  (ikte- 
rSdh);  do  iiUm,  color  amarillo:  fran- 
cés, ieUndt. 

Icteróide  6  ictaróides.  Adjetivo, 
Icmbuoo,  lomiND. 

Icteroidw,  d«a.  Adjetivo.  Iotb- 
Bim. 

Ict^rómelo,  la.  Adjetivo.  Sutoria 
NcArof.  Que  presenta  una  mezcla  de 
amarillo  j  negro. 

BnuOLOflÍÁ.  Griwo  llttnt,  amari- 
llo, j  nilai,  negro:  mipoc  (liXáf . 

Ictar¿podo.ioT£aAPO. 

BnuOLOOfa.  Ictírtfo:  francés,  ttíf 
rtpod». 

Icterop»,  sa.  Adjetivo.  BUtom 
ntím'al.  Cutos  cijos  son  amarillos,  6 
eetán  rodeados  de  una  &ja  amarilla. 

BmiOLOoU.  Griego  ÍAltret,  amari- 
llo, j  ^lit,  vista:  fimpoc  E<|<i(, 

leterópterp,  ra.  Axljetivo.  Onito- 
íagia.  De  alta  amariUsa. 

EmioLOOfA..  Griego  UUtm,  amari- 
llo, y  pkrfit,  ala:  fxrepo;  mtfit. 

letárotp,  ta.  Adjetivo.  Sutoria 
Mtwal.  De  orejas  amarillas,  6  cerca- 
das de  una  zona  amarilla. 

EtiiiO):.oqía,.  leterú  y  oÍt,  itói  (o&c, 
«K¿t),  oido. 

Ictiaeo,  ca.  Adjetivo.  Concernien- 
te i  loa  pwcados. 

BnuoLcoÍA.  letio:  griego,  t^^SuXxit 
(iektJigtJt^);  francés,  Í6Miyiq%t. 

íctico,  ca.  Adjetivo.  Icruco. 

Ictidia.  Femenino.  Zaologia,  Gé- 
nero de  mamíferos  carniceros. 

BrtHOLoaÍA..  Ictio. 

lotidino,  na.  Adjetivo.  Zoohgia. 
Concernirte  é  análogo  al  ictidion. 


icn 

Ictidion.  Masculino.  ZooJagia.  Gé- 
nero de  gusanos  infusorios. 

ETU10I.0QÍA.  Ictidia, 

Ictido ,  da.  Adjetivo.  Zeóh^ia. 
Análogo  6  concerniente  á  la  ictidia.  U 
Masciuino.  Ictisu. 

Ictidon.  Mascnlino.  Ictidiom. 

Ictinia.  Femenino.  Omitologia,  Es- 
pecie de  ave  de  presa  de  la  Gu^jrana, 

Etiuolooíi..  Ictio. 

Ictio,  Prefijo  técnico,  del  griego 
\-fi^  (icktkyt),  pescado. 

Ictiocentáoro.  Masculino.  Mitoh- 
gia.  Nombre  que  solía  darse  i  los  tri- 
■  nee. 

BruiOLoeía.  letíoy  emtawn. 

Ictiocola.  Fememno.  Cola  de  pes- 
cado. 

BnuoLoaÍA.  Griego  IxOooxéUa  (ie^ 
tkyoiílla);  da  icktAvt,  pescado,  y  til- 
la, cota:  francés,  ÍMtij/oeoÜe, 

Ictiódu.  Adjetivo,  ffittvria  *ai»- 
raí.  Parecido  í  un  pescado. 

BraioLoaÍA.  lelte  y  Odos,  forma; 
francés,  iekthjfOáé. 

Ictiodonte.  Masculino,  Jetíolegia. 
Sinónimo  de  glosopetro. 

EnvoLoeÍA.  Gnego  icitij/t,  pesca- 
do, y  odotí,  diente:  francés,  icktAjfo- 
^  ato. 

IctiodorUito,  Masculino.. /címIi»- 
fia.  Gntesa  espina  huesoea  fésil,  qae 
parece  haber  pertenecido  ala  aleta  de 
varios  peecadoB. 

EniioLoaÍA.  Griego  iciíkj/t,  pesca- 
do; d^,  lanza,  y  Ulioi,  piedn;  Ijfiií 
tifv  Xléóc:  ína<¡&,icÍtÍ^odor]/litAe. 

lotiofegia.  Femenino.  Costumbre 
de  aumentarse  de  pescados. 

BnM0i.0QÍA,  Griego  ieilh/t,  pescv 
do,  y  piagtlñ,  comer;  franoM,  «eíUijr». 


•'z 


letióUKO,  ga.  Adjetivo.  El  que  Be 
mantiene  de  pecss,  |  Sustantivo  plr* 
ral,  LoB  lOTiorAQoe. 

ÉTiyoLoaÍA.  Jctiofagia:  grieg 
lyOoofáTOí  (  icktifephigat ) :  frana 
uAthyefiofi;  catalán,  tetií/aei. 

Áit^opoíoyia. — ^Aplícase  i  los  pue- 
blos 6  razas  que  se  alimentan  de  pes- 
cados, en  cujo  sentido  se  dÍce:;)ii«íJM 
lOTnSpAOOs. 

JBM«At  AúftIWcc. — Nombre  qne  los 
antigüe»  dieron  i  algunos  pueblos, 
soco  conocidos,  de  las  costas  de  mar. 
Contábanse  cinco  clases,  á  saber:  1.' 
etiepet,  que  Ptolomeo  coloca  en  el  ex- 
tremo Oriente,  en  el  país  de  Sines,  en 
Isa  coatas  del  Gran  Golfo  (golfo  de 
Martaban  6  de  Siam);  2.*  gurotiaaot, 
que  habitaban  la  costa  de  íá  Gedrosia, 
en  el  mar  Eritreo;  3.*  irabet,  en  la 
costa  Norte  de  la  Arabia  Feliz,  i  lo 
largo  del  golfo  Pérsico,  desde  la  en- 
trada de  este  golfo  hasta  el  promonto- 
rio del  Sol  {cabo  Ba&ol-Lima);  4.*  tro- 
jloditu,  en  la  costa  Oeste  del  mar  Bbjo, 
á  lo  la^  del  río  del  alto  Egipto  jr 
de  la  Etiopía,  hasta  el  estrecho  de  Diré 
(Bab-el-Mandeb);  7  5,*  oeadtataUi, 
que  Ptolomeo  coloca  en  la  costa  Oeste 
del  África,  en  una  posición  que  parece 
referirse  sí  moderno  paía  del  Sene- 
gat. 

lotiófllo,  la.  Masculino  y  femeni- 
no. Aficionado  al  pescado. 

ErntOLoaÍA..  Gnego  iektkjf$,  pesea- 


icrn 

do,  Tpkí¡o$,  amante:  francés,  *fti%m 

Ictiopafia.  Femenino.  Zoólogt*. 
D^cripcion  de  los  pescados. 

EtiuolosU.  Jeito  ygrapJMm,  des- 
cribir, 

Icti&graHa,  U.  Maseulino  y  feme- 
nino. Versado  en  ictio^grafía. 

STiHOLoaÍA.  Gnego  WAik tpV» 
(iehtJ^tgripkÓ).  *  .    ""-r- 

Ictioutea,  Masculino  plural.  Ictio- 
logia.  Peces  petrificados,  6  piedras  en 
que  se  hallan  impresas  figuras  de  pe- 

8. 

EnMOLoaU.  letio  y  Utkoi,  piedra: 
IxUc  X»ot  (iektigí  UtSet.) 

Ictidito.  Mascnlino.  letiologia.  . 
Peacado  fósil, 

ErmoLoaU.  letiolittt. 

Ictifditolojria,  Femenino.  leiiolo- 
ría.  Estudio  obistoria  de  los  pescados 
tósiles. 

BmioLoafa.  leíioUío  y  ¡dtoi,  tntr- 
tado.  J  "T    . 

Ictiología.  Femenino.  Ciencia  que 
trata  de  loa  peaeadoB. 

BnuoLOOu.  Ictio  y  Ugoi,  discurso, 
doctrina:  lyfl>tcaíoyta{ieht¡fyo¡ogia);ínO' 
cés,  iektij/olcgia;  catalán,  icttolégSa. 

Ictiólogo,  ga.  Mascnlino  j  feme- 
nino. Yeraado  en  ictiología. 

ETiuoLoaíi..  Iciieugta:  francés, 
ieitijtokfitto, 

Ictiomancia.  Femenino.  Áiu^t»- 
dadet.  Adivinación  por  el  examen  de 
las  entrañas  de  un  pescado. 

EriHOLoefA.  letw  y  mauMa,  adivi- 
nación: catalán,  ieiumdneié;  francés, 
ietifomaiuiio. 

Ictiomórfico,  ca.  Adjetivo.  Sieto- 
ria  aattiral.  Que  tiene  forma  de  pesca- 
do. (Cáballbeo.) 

EnuoLooÍA,  letiomorjó. 

Ictiomorib,  fa.  Adjetivo.  DÍdáelÍ~ 
ca.  Que  tiene  forma  de  pescado. 

BrnioLoafA..  letio  y  morpAS,  forma; 
Vjffíiz  \u>p<f^T  francés,  tchtAyomorpié. 

Ictiopufósia.  Femenino,  Ietio¡)h 
gia.  Ruidos  que  el  pescado  produce, 
atribuidos  á  los  mliscnloe  de  la  vejiga 
pneumática. 

BnuoLoofA.  Ictio  y  piíphoi,  ruido; 
tySiSt  ífifDt,  «raido  de  pescado;»  fran- 
cés, ieitiyepu^hoM. 

Ictioaarcouta.  Femenino.  Co^qw- 
Uologia.  Cunero  de  concha  fésil ;  mnl- 
tilocular, 

EmiOLOoÍA.  Ictio,  pescado;  tir», 
carne,  y  Utkot,  jiiedra:  I^Bic  v^E  XCAo;. 

lotiosaariano,  aa.  Adjetivo. 
Zoología.  Parecido  á  un  ictiosauro, 

EtikolooÍá.  leíiotaaro:  francés, 
iehtAj/onurita. 

Ictiosauro.  Masculino,  Zoología. 
Género  de  reptiles  escamosos. 

EnuoLOQÍA..  letio  y  taSirot,  lagarto: 
francés,  icitlyota»rt. 

Beteia. — Los  iCTioaADROS  (I^W? 
raüpoc]  pertenecen  i  las  épocas  anti- 
diluvianas. 

IctíAsis.  Femenino.  Mtdieiaa,  En- 
fermedad cutánea  que  conaiste  en  la 
erupción  de  escamas. ' 

BrnioLoafA,  letio:  francés,  ieMAgei». 
Iotio*p6iidilo.  Masculino.  Ietiolo~ 
gia.  Vértebra  fi5ail  de  pescado. 
BriHOLoaÍA.  Griego  ieitkgt,  pesca- 


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IDAC 

do,  j  tpMjfloi;  ly*lc  witivSwloí:  fran- 
cés, ieAthvo$pimd^Xe. 

Ictis.  Masculino.  Zoología.  Especie 
de  marta  de  la  isla  de  Cerdeña. 

BrofOLOGÍA.  Griego  hnk  (ikiit):  la- 
tín ietis,  ieddit,  la  comadreja.  (Pli- 
NIO.) 

lotita.  Femenino.  Mwtnlefta. 
Piedra  que  tiene  una  cavidad  pareci- 
da i  un  pescado. 

BTUfOLoaÍA,.  letio  j  el  sufijo  de  his- 
toria natural  ita,  formación. 

Ichal.  Masculino.  El  campo  6  ter- 
reno cubierto  de  icbo. 

IcIiava-moQU.  Masculino.  Espe- 
de de  raíz  con  que  los  orientales  sue- 
len curar  las  mordeduras  de  sei> 
píente . 

Icho.  Masculino.  Ichu. 

Ichn.  Masculino.  Especie  de  heno 
que  se  cría  espontáneamente  en  las 
partes  altas  del  Perú,  t  sirve  de  ali- 
mento é,  las  llamas  j  demás  cuadrú- 
pedos de  su  especie  y  de  combustible 
para  las  minas. 

EnuoLoaiA.  Veeailopenuaio. 

i.  Ida.  Femenino.  Bl  acto  de  ir  de 
un  lugar  á  otro.  ||  Metáfora.  ímpetu, 
prontitud  6  acción  inconsiderada  é 
impensada;  j  así  se  dice:  tiene  Fulano 
unas  IDAS  not&bles,  |  ffi^rina.  Aco- 
metimiento que  hace  el  uno  de  loa 
competidores  al  otro  después  de  pre- 
sentar la  espada.  |  Mo»terÍA.  Sefial  <5 
rastro  que  hace  la  caza  en  el  suelo  con 
los  pies.  \  T  TENIDA.  Locucion.  Parti- 
do o  convenio  en  el  juego  de  los  cien- 
toe,  en  que  se  fenece  el  jueg«  en  cada 
mano  sin  acabar  de  contar  el  ciento, 
pagando  los  tantos  según  las  calida- 
des de  él.  I  Bk  dos  idas  t  vsNiDAa. 
Locución  nuniliar.  Brevemente,  con 
prontitud.  |  La  ida  dbl  ntiuo.  Locu- 
ción con  que  al  irse  alguno  se  da  i 
entender  el  deseo  de  que  no  vuelva,  6 
el  juicio  que  se  hace  de  que  no  volve- 
rá. I  No  SAR  ó  ttO  DEJAS  LA  IDA  POK  LA 

VENIDA.  Frase  qne  explica  la  eficacia 
y  viveta  con  que  alguno  pretende  & 
8oIicit«  alguna  cosa.  \  Ida  t  venida 
POB  CASA  DS  MI  TÍA.  Refrán  en  que  se 
reprenden  las  fiílsas  razones  con  que 
algunos  cohonestan  sus  extravies  par- 
ticulares, 

Etiuoloeiía.  Latía  iUu,  t'Mi,  forma 
de  itwM,  supino  de  irt,  ir. 

3.  Ida.  Femenino.  Geografía  ímH- 
giM.  Monte  &mosD  de  la  Troade.  |¡Otro, 
de  Frigia.  )  Nombre  de  mujer;  ma- 
dre de  Hiso.  (YiRoiLio.) 

EnMOLOGÍA.  Griego  'ISi)  (Idí);  la- 
tín, Id»,  Ide. 

3.  Ida.  Masculino.  J/«ta{[iyigy^«>- 
grafiA.  Cadena  de  montañas  que  atra- 
vesaba á  Creta  en  toda  su  longitud. 
Según  la  fiíbula,  allí  fué  Júpiter  ro- 
bado por  los  dáctilos,  y  equivale  al 
moderno  Psiloríti.  El  monte  Ida  es 
&moso  también  por  el  célebre  juicio 
de  Pirís, ;  estuvo  consagrado  i  Cibe- 
les. I  Nombre  de  una  hija  de  Darda- 
no,  rev  de  los  escitas. 

1.  tdacio.  Prelado  español,  ape- 
llidado el  lUalre,  ^ue  nacid  en  la  pri- 
mera mitad  del  siglo  iTV  muriií  por 
los  años  dé  392.  Siendo  obispo  de  Mé- 
rida,  Bs  señala  por  el  ardor  con  que 


IDEA 

persiguid,  en  unión  de  Itacio,  obispo 
de  Ossobona,  al  heresiarca  Ptiscilia- 
no  j  á  sus  sectarios,  contra  los  cuales 
escribió  con  el  título  de  Apohgeticw 
una  obra,  hay  perdida. 

2.  Idacio.  Cronista  español,  obis- 
po de  Chaves,  en  Portugal,  que  mn- 
rid  hacia  el  año  de  468.  Fué  enviado, 
en  431,  cerca  del  general  Meció,  para 
reclamar  socorros  contra  loa  suevos, 
que  en  461  le  privaron  de  su  arzobis- 
pado. Dej<5  una  Crónica  que  empieza 
en  el  año  379  ;  acaba  en  el  468. 

Idade.  Femenino  anticuado.  Edad. 

Idalia.  Adjetivo  femenino.  MitelO' 
gU.  Sobrenombre  de  Venus. 

ETuiOLoaÍA.  Latín  Iddíía.  (Ovidio.) 

Jtetfíta. — Llamee  Idalia,  aludien- 
do á  que  el  monte  Idalioh,  de  la  isla 
de  Chipre,  le  estaba  consagrado,  así 
como  la  ciudad  de  Idalia,  en  la  pro- 
pia isla. 

Idaliano,  na.  Sustantivo  y  adjeti- 
vo. Natural  v  propio  de  Idalta,  anti- 
gua ciudad  de  Chipre. 

EruiOLoaÍA.  Latín  iááÜia,  (Yibqi- 

LIO.l 

Idalio,  lia.  Idaliamo. 

Idalio.  Masculino.  Mitología  g  geo- 
grafía. Monte  de  la  isla  de  Chipre, 
consagrado  á  Venus, 

Idalion.  Masculino.  Mitología  y 
geografía.  Ciudad  de  la  isla  de  Chi- 

Ere,  consagrada  á  Venus,  £1  oráculo 
abía  ordenado  á  Calcenor  levantar 
una  ciudad  en  el  punto  donde  viera 
ponerse  el  sol:  y  habiéndolo  visto  uno 
de  los  que  le  acompañaban,  desde  la 
falda  de  una  alta  montaña,  fundó  una 
ciudad  que  llamó  Idalion,  de  dos  pa- 
labras griegas  que  significan:  yo  he 
viito  el  »ol.  El  monte  se  UamÓ  Idalia, 
/dalo  y  también  Idalion,  como  la  ciu- 
dad. 

Idano,  na.  Sustantivo  y  adjetivo. 
Natural  o  propio  del  monte  Ida. 

Idas.  Masculino.  Uno  de  los  argo- 
nautas, (VinoiLio.) 

ErmOLoafA.  Latín  Idat, 

Idat.  Femenino  anticuado.  Edad. 

Idbaro.  Masculino.  Ictiología.  Pes- 
cado del  género  ciprino,  que  se  en- 
cuentra en  casi  todos  los  lagos  se- 
tentrionales  de  Europa. 

Idea.  Femenino.  Pticologia  y  lógi- 
ca. La  primera  ;  más  obvia  operación 
del  entendimiento,  que  se  Umita  al 
simple  conocimiento  de  alguna  cosa. 
Llámase  también  percepción.  Q  Ima- 
gen 6  representación  que  en  el  alma 
3ueda  del  objeto  percibido.  J  Plan  y 
isposicion  que  se  concibe  en  la  fan- 
tasía para  la  formación  de  alguna 
obra;  como  la  idea  de  un  sermón,  la 
IDEA  de  un  palacio,  ete.  \  Intención  ó 
ániíño  de  hacer  alguna  cosa;  v  asi  se 
dice:  tener  idea,  llevar  idea  de  casar- 
se, robar,  ete.  |  Ingenio,  talento  para 
disponer,  inventar  y  trazar  alguna 
cosa.  Q  Modelo,  ejemplar,  \  Famüiar. 
Manía  6  imaginación  extravagante. 
Se  usa  más  comunmente  eu  plural. || 
Opinión  ó  concepto  de  alguna  cosa,|| 
Plural,  de  Platón.  Según  este  filóso- 
fo, eran  los  ejemplaros  perpetuos  é 
inmutables  que  había  en  la  mente  di- 
vina de  todas  las  cusas  criadas.  Q  fla- 


IBBA  9 

TÓNICAS.  Sutilezas  singulares  6  sin 
sólido  fundamento,  y  por  eso  difíciles 
de  practicar. 

ÉTiuoLoaÍA.  Griego  ISía  (idea):  la- 
tín, idia;  italiano  y  catalán,  idea; 
francés,  idee. 

Sentido  etimológico.  1.— El  griego 
idea  representa  oúMt,  como  el  verbo 
etSeiv  (Hdein),  idear,  representa  vídei», 
equivalente  al  latin  xñdUre,  ver. 

2.  Esta  gran  serie  del  lenguaje  se 
deriva  del  sánscrito  vid,  que  tíene  la 
misma  significación. 

3.  Ateniéndonos  al  espíritu  de  la 
raíz,  inEA  vale  tanto  como  meta  del  al- 
ma, y  difícilmente  podría  imaginarse 
n'na  definición  más  sabia  v  más  be- 
lla. 

4.  La  palabra  idea  suele  tomarse 
en  el  sentido  de  discurso,  como  cuan- 
do decimos:  se  me  ha  puesto  en  la 
IDEA  TAL  6  CUAL  COSA,  fraso  oquivs^ 
lente  á  sí  dijéramos:  se  he  ha  puesto 

TAL  COSA  EN  EL  JUICIO,  EN  BL  SNTBH- 
DIUIENTO,  EN  LA  UBNTE. 

5,.  También  se  emplea  en  diferen- 
tes locuciones,  verdaderos  modismos 
de  familia,  como  cuando  se  dice;  [qdA 

IDEA  I      (VALIENTE      IDEa!      (VATA     UNA 

ideaI  para  dar  á  entender  que  cual- 
quiera ha  tenido  una  ocurrencia  ex- 
travagante. 

6.  Nada  más  común  que  oir  decir: 

DBJAB  L  CADA  UNO  CON  SU   IDEA,   para 

significar  que  cada  hombre  tíene  su 
tema  ó  su  capricho,  y  que  no  convie- 
ne contrariarle  en  tales  propósitos. 

7.  Más  pubdk  una  inga  ftua  üka 
POLKA.  Dicho  sentencioso. 

SiNONiuu.  Idea,  nodo».  La  uedon 
es  una  idea  imperfecta  y  vaga;  es  el 
rudimento  de  la  idea.  La  noeion  Be  con- 
vierte en  idea  por  medio  de  la  aten- 
ción. La  lectura  rápida  de  una  obra 
no  da  más  qne  nociones  sobre  eu  con- 
tenido. No  es  este  el  modo  de  adqui- 
rir üín».  (Mora.) 

Ideado,  da.  Participio  pasivo  de 
idear. 

EniiOLOOÍA.  /«¿fOf:  catalán,  ideat, 
da. 

IdeaL  Adjetivo.  Lo  que  es  propio 
de  la  idea  ó  perteneciente  i  ella.  Q  Xo 
que  no  es  físico,  real  j  verdadero,  sino 
que  está  puramente  en  la  fantasía.  H 
Belleza  ideal.  Pintura,  eseulüira  y 
poesía.  La  que  no  está  copiada  de  nin- 
gún ser  real,  sino  de  la  reunión  imaí- 
gínaria  de  las  perfecciones  parciales 
de  varios, 

Etiuolooía.  Idea:  latin,  ideSUs;  ita- 
liano, idéale;  francés,  id¿al;  catalán, 
ideal. 

Metáfora. — 1.  El  ideal  ó  el  bello 
ideal;  el  bien  supremo  que  uno  se 
propone  realizar  en  este  mundo. 

2.  El  dechado  ó  modelo  de  una  doc- 
trina, de  un  partido,  de  una  agrupar 
cion,  de  una  escuela;  en  cujo  sentido 
se  dice:  «la  perfectibilidad  del  ser  hu- 
mano es  el  magnífico  ideal  de  la  es- 
cuela cristiana.» 

Idealidad.  Femenino.  Cualidad  j 
estado  de  las  cosas  ideales.  O  Filotff- 
fía.  Término  contrario  de  realidad.  [] 
Meiafíñca.  Disposición  del  espíritu 
humano,  que  tiende  á  ver  las  cosas  en 

""«u,cj,t,zedb,LfOOgle' 


1« 


IDEA 


el  terreno  de  la  abstracción,  conside- 
rindolas  bajo  un  carácter  pununsate 
ideal.  La  idealidad  es  el  resultado 
del  arbitrio  que  tiene  el  alma  de  ge- 
ceraliiar  sus  conceptoa  por  medio  de 
la  reflexión.  Q  Plural.  Idealidaobs; 
sinónimo  de  imaginaciones. 

BtimolooIl.  Ideal:  italiano,  ideai^ 
ti;  francés,  idtnUU;  catalán,  idtaUlal. 

Idealismo.  Masculino.  Fiiotopa. 
Sistema  que  pone  en  la  razón  del 
hombre  el  origen  de  las  ideas.  Q  Bellé* 
«rtet.  Aptitud  del  artista,  orador,  poe- 
ta 6  cualquiera  iiersona,  para- elevar 
sobre  la  realidaa  sensible  las  cosas 
que  describe  6  representa. 

BtuioloqIa..  laeal;  italiano,  ideaUí- 
mo;  francés,  idéaUnu;  catalán,  ideaüt- 
me. — Bl  desarrollo  de  la  voz  del  ar- 
ticulo exi^  que  ampliemos  la  defini- 
ción de  la  Academia. 

1.  Ztí«raíwa.— Inrestigacion  de  lo 
ideal;  tendencia  hacia  las  cosas  idea- 
les. 

2.  Sentido  de  ete%eta. — Por  idzalis- 
110  se  entiende  ho^  el  nombre  común 
&  todas  las  doctrinas  filosóficas  que 
Ten  en  las  ideas  el  principio  del  co- 
nocimiento. 

3.  Llevado  este  sentido  &  su  expre- 
sión última,  significa  también  el  prin- 
cipio del  conocimiento  j  del  aér,  re- 
sumiendo todos  los  estudios  metafísi- 
coB  j  teológicos. 

4.  El  iDKALiBUO  siguid  al  sistema 
de  la  sensación,  porque  la  sensación 
diií  i  conocer  la  necesidad  de  ensan- 
char los  limites  del  alma. 

5.  Ideálisuo  objetm,  aatela  d« 
KMtt;  iDKALisiro  en  que  se  eateblece 

3ne  el  conocimiento  de  la  esencia  y 
e  la  razón  última  de  las  cosas  no  se 
Suede  llevar  i,  cabo,  sino  por  medió 
e  las  ideas. 

6.  Idsálisuo  abtohlo,  eteaela  dt 
FichU;  IDBAL13U0  que  considera  las 

realidades  como  otras  tentas 

nes  del  ye. 

7.  Idbaubuo  aitohtto,  eietula  de 
Ssgel;  idealisuo  en  que  se  admite  la 
identidad  entre  el  sujeto  y  el  ob- 
jeto. 

8.  Idealisuú  ilimitado,  eteuela  de 
Swne;  especie  de  escepticismo  que  se 
funda  en  la  negación  de  los  efectos 
exteriores  j  hasta  en  la  negación  de 
la  causa. 

9.  latkL\miod«Stríley;ivaujsiU) 
que,  no  considerando  como  ciertas 
más  que  las  ideas  del  yo,  mira  la  exis- 
tencia del  mundo  corpóreo  como  una 
apariencia  de -los  sentidos, 

10.  La  melancolía  fué  una  especie 
de  IDEALISUO  que,  convirtiéndose  en 
religión,  exaltd  el  alma  sin  dirigirla, 
sin  fortalecerla;  sin  consolarla,  (Vil- 

LBMAIN.J 

Idealista.  Masculino  y  femenino. 
La  persona  que  profesa  la  doctrina 
del  idealismo  6  propende  á  represen- 
tarse las  cosas  de  una  manera  ideal. 

Etiwoloqía.  Idealitwto:  francés, 
idiaUíU. 

'  FilotofÍA  idealista;  la  profesada 
por  loa  flli5sofbs  que  no  admiten  más 
criterio  de  ciencia  y  de  verdad  que  la 
existencia  d«  ellos  mismos  y  de  las  | 


IDHM 


que  se  verifican  en  si 
tenor. 

Idealistico,  ca.  Adjetivo.  ■A'fafO' 
fia.  Concerniente  al  idealismo. 

" ^LOOÍA.   IdtaUtta:  francés. 


efecto  de  idealizar.  (Caballbbo.) 

ETiwoLoafA..  Idealitar:  francés, 
id^alitatiott. 

Idealizar.  Activo.  Hacer  una  cosa 
ideal.  I  Discurrir  conforme  í  la  ideo- 
logía. 

BTiiioi.oaÍA.  Ideal:  fritncés,  uUali- 
ttr. 

Idealízane.  Recíproco.  Convertir- 
se en  un  ideal. 

&ruioLOQÍA.  Forma  reflexiva  de 
ideaUtar:  francés,  i'id^aUítr. 

Idealmente.  Adverbio  de  modo. 
En  la  idea  6  discurso. 

ErtuoLoaÍA.  Ideal  y  el  sufijo  adver- 
bial mmtí:  italiano,  tdealmein*;  fran- 
cés, idiaUatt%t. 

Idear.  Activo.  Formar  idea  de  al- 
guna cosa.  I  Recíproco.  Forjarse  las 
ideas. 

EruioLoaÍA.  Idea:  f^tsto  tXltn  (ei- 
dein);  italiano,  idearn,  reflexivo;  catar 
lan,  iJoar. 

SiNONiuiA.  Ideat,  ideatiur.  Como 
que  la  idea  es  la  sustancia  del  pensa- 
miento, el  utensilio  de  toda  tarea  in- 
telectual, idear  equivale  i  pensar  6 
discurrir. 

Así  decimos  de  un  muchacho  que 
está  siempre  ideando  diabluras.  Tanto 
valdría  decir  que  está  siempre  diietir- 
riendo  diablnras,  6  bien  que  siempre 
está  ^«MOM^  sobre  la  manera  de  ha- 
cer diabluras.  Nada  más  absurdo  que 
decir  que  esté  ideaütando  diabluras. 

Idealiiw  es  hacer  las  cosas  ideales, 
elevarlas  á  la  esfera  del  gusto  y  de  la 
poesía. 

Idew  toca  al  entendimiento:  es  16- 

f'cí3\Íd«alÍMr  toca  al  sentimiento  y 
la  imaginación :  es  estético. 

Idea  el  muchacho :  ideaUam  el  pin- 
tor, el  músico,  el  poeta. 

Ambos  verbos  vienen  del  nombre 
griego  idea,  ideai,  eidt,  voces  equiva- 
fóntes  al  notio,  Mtitia,  e^niiio,  firma, 
imago  y  tpeúiet  de  los  latinos.  Signi- 
fica, asi  en  griego  como  en  latin,  no- 
ción, especie,  forma,  imagen,  conoci- 
miento, idea.  Esta  palabra  significaba 
antea  mucho  menos  que  hoy.  Hoy  una 
idea  es  la  primera  de  las  revoluciones 
humanas,  la  heredera  histórica  y  so- 
cial de  la  fuerza,  de  la  conquiste  y  de 
la  casta. 

ídem.  Palabra  latina,  que  significa 
el  mismo  ó  lo  mismo,  y  se  suele  usar 
para  repetir  las  citas  de  un  mismo  au- 
tor, y  en  las  cuentas  t  listas  para  de- 
notar diferentes  partidas  de  una  mis- 
ma especie.  |  per  Ídeu .  Locución  lati- 
na que  significa  ello  por  ello,  6  lo 
mismo  es  lo  uno  que  lo  otro. 

Etiuoloqía,  Latin  Ídem,  compuesto 
de  id,  esto,  forma  neutra  de  m,  este,  y 
el  elemento  den,  que  representa  diem, 
acusativo  de  diet,  dia,  como  se  Te~en 
priden,  pri-dem,  la  víspera,  el  dia  pre- 
cedente; tándem,  tam-iem,  finalmente;  i 
esto  es,  al  fin  de  tantos  dias;  ibidem, 


IDEN 

ibi-dem,  allí,  en  aquel  tiempo,  en 
aquel  punto  y  hora  (CoBfiSBN,  Lrr- 
r&í):  francés,  idem;  catalán,  iátmper 
Ídem. 

Idemista.  Adjetivo.  Epíteto  del 
que  se  adhiere  siempre  al  parecer  de 
otros.  (Caballkbo.) 

ETiuoLoaÍA.  ídem:  francés,  idí- 
mitU. 

Idénticamente.  Adverbio  de  modo 
con  que  se  explica  que  dos  cosas  son 
enteramente  iguales  en  la  esencia. 

EruioLOaÍA.  IdMica  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  italiano,  identicamMH; 
francés,  id^ntiquemeni;  catalán,  idémp- 


Idintico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que  en 
la  sustancia  6  reabdad  es  lo  mismo 
que  otra  cosa.  \  Ecuaoioh  idéntica. 
SíataHitieai.  Aquella  en  que  es  per^ 
fecta  la  igualdad  de  ambos  miem- 
bros. \  Masculino.  SÍ$tt$Mt  /ilStojScot. 
El  idéntico,  il  prineipio  de  los  idéh- 
Tioos;  el  principio  que  consiste  en 
saber  que  A  "-  A  es  el  fundamento  de 
la  léinca,  aegun  ciertos  sistemas  da 

filoSOfia.  (LlTTRÉ.) 

BnuOLoaÍA.  Identidad:  italiano, 
idéntico;  francés,  identi^Mt;  catalán, 
idénstick,  ca. 

identidad.  Femenino.  La  cualidad 
de  ser  idéntica  una  cosa  con  otra.  ||ds 
PEB80NA.  Forente.  Ficción  de  derecho 
por  la  cual  el  heredero  se  tiene  por 
una  misma  pencna  con  el  testador  en 
cuanto  á  las  acciones  activas  y  pasi- . 

vas.  I  PaOBAB   LA    IDBimDAD    DB    ON 

PBBso,  DB  OK  ACUBADO.  Probar  la  per- 
sonalidad del  sujeto  en  cuestión,  ora 
Sor  documentos,  ora  por  testigos  6 
eclaraciones.  |  Medicina  legal.  Peb- 
euNTAS  DB  identidad;  preguntas  que 
tienen  por  objeto  determinar  y  definir 
loB  puntos  siguientes:  1.*,  si  un  indi- 
viduo es  lo  que  dice;  2.*,  si  es  el  mis- 
mo que  se  presóme  reconocer;  3.*,  si 
el  cadáver  i!  el  esqueleto,  sometido  al 
examen  facultativo  por  mandato  de  la 
justicia,  es  el  de  tal  ó  cual  sujeto,  que 
se  supone  haber  sido  víctima  de  un 
envenenamiento  ú  de  un  asesinato. 
IjRblacionbs  DB  identidad.  Sramáti- 
ea  general.  Las  de  dos  6  más  nombres 
que  significan  el  mismo  ser,  conaide- 
nidas  como  el  fundamento  de  la  con- 
cordancia de  los  vocablos.  En  esta 
oración:  cDios  es  bueno,>  hay  bela- 
oiON  DB  identidad,  pucsto.  quo  las 
tres  voces  expresan  un  ser  con  su  cua- 
lidad propia.  I  .¿Í;«¿r4.  Especie  de 
ecuación  cutos  dos  miembros  son 
exactamente  los  miemos.  |  Ptieología. 
Conciencia  que  una  persona  tiene  de 
s(  misma,  j|  Identidad  pbkbonal.  Per- 
sistencia del  convencimiento  que  un 
individuo  tiene  de  que  existe,  f  Iden- 
tidad ABSOLUTA.  ¡{lia/Uiea.  Doctrina 
filosófica  que  confunde  todas  las  exis- 
tencias en  una  sola;  el  sujeto  y  el  ob- 
jeto. 

Etiholociía.  Latin  identttat,  de 
idem,  el  mismo,  t  «tu,  entit,  ente;  <el 
mismo  ente:»  italianí),  identití;  fran- 
cés, identití;  catolan,  idempUlat,  for- 
ma  abusiva. 

Betei*.  1. — Locke  fué  él  primero 
que  demoatrd  que  ningún  bombre  co- 


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IDEO 

BociiS  el  axioma,  ¿utos  de  conocer  las 
verdades  individuales,  fuente  de  la 
miNTiDAii  ptricmal. 

2.  La  memoria  extiende  el  eenti- 
miento  de  la  ípsimDAC  á  todoa  loa 
instantes  de  la  existencia  del  indivi- 
duo.  (BousssAU,  BmiUo,  II.) 

3.  La  iDSKTiDÁD  de  número  ea  cor- 
relativa de  la  iDXNTiDAQ  de  mataría  ; 
de  la  IDENTIDAD  de  tiempo. 

Id«ntiflcacion.  Femenino.  Acción 
6  efí9cto  de  identificar. J  TtotofU,  La 
tercera  persona  de  la  Santíaima  Trí- 
DÍdad{elBspírítu  Santo):  ae  deriva  por 
infoaioa,  por  iDBNTincA,ctOH  ó  por  es< 
piracion. 

BriHOLOafÁ.  Idmtijiear:  fnncés, 
itUntiJíeatíon,' 

Identificado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  identificar, 

BnuoLoaíi..  IdMíi/ear:  catalán, 
idmíijSeal,  d»;  francés,  Íd0»íiJU:  ita- 
liano, idmíifieato. 

Identificar.  Activo.  Hacer  que  dos 
6  mis  cosas,  que  en  la  realidad  aon 
distintas,  aparezcan  y  se  consideren 
como  una  misma.  Se  usa  mis  comun- 
mente como  reciproco.  |  Fvrtntt.  Re- 
conocer si  una  persona  es  la  mienta 
que  se  supone  6  se  busca.  |  Recipro- 
co. FUotoJUí.  Se  dice  de  aquellas  co- 
sas que  la  razón  aprende  como  dife- 
rentes, aunque  en  la  realidad  sean 
ana  misma;  j  asf  se  dice  que  el  en- 
tendimiento, la  memoria  y  la  volun- 
.  tad  se  mstmnoAH  entre'  sí  y  con  el 
alma. 

BrtHOLOOfÁ.  Idintko  j  el  sufijo  ver- 
bal/Idrv,  tema  frecuentativo  áb/aeí- 
rt,  nacer;  chacer,  producir  la  identi- 
dad de  las  coeas;*  catalán,  tdtmptifi- 
ett;  francas,  idmUifitr;  italiano,  iáttt- 
tificur4. 

Identificarse.  Recíproco.  Confun- 
dirse la  naturaleza  t  propiedades  de 
un  ser  ú  objeto  con  las  de  otro. 

Ideogenia.  Femenino.  PÍlo$ofUt. 
Ciencia  que  trato  del  origen  de  las 
ideas. 

BmiOLOaÍA.  Griego  idea  y  ¡oMáS, 
JO  produzca;  francés,  idée^añt. 

UeMénico,  ca.  Adjetivo,  Concer- 
niente a  la  ideogenia. 

BriHOLOaÍÁ.  litogná»:   francés, 

Ueograila.  Femenino.  Filenfi». 
If aníAstacíon  de  las  ideas  por  medio 
de  la  pintura  &  escultura;  y  en  gene- 
tal,  por  medio  de  signos  que  son  la 
imé¿en  figurada  del  objeto. 

EnuoLoaÍA..  Griego  idea  y  grtr 
pÁAn,  describir:  francés,  idéogre^kU. 

Idewráfico,  ca.  Adjetivo.  Concei- 
niente  a  la  ideografía. 

BrtMOLoaü..  I^egnfié:  francés, 
iddMrapii^. 

Ideograma.  Masculino.  Signo  con- 
siderado, Qo  con  relación  i  las  letras 
ni  i  los  sonidos,  sino  con  relacioi 
las  im&gsnee  y  á  las  ideas,  como  las 
escritoras  jeroglíficas  6  los  guarís- 
mo«, 

EtdiolooÍi..  Griego  id^  j  srém- 
■w,  letra:  francés,  iMB^nmmé. 

Ideología.  Femenino.  Cisnciaenjo 
objeto  es  tratar  de  las  ideas. 


IDIO 

tratado:  italiano  y  catalán,  idwlogía; 
francés,  id^ohgie. 

Ideológico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  á  la  ideología. 

EriMOLOof  A.  Ideología:  catalán,  ideo- 
l^ick,  ea;  francés,  idéologiqM;  italia^ 
no,  ideológico. 

Ideólogo,  ga.  Adjetivo,  fil  profe- 
sor de  ideolo^a. 

Etuiolooía.  Ideología:  francés,  id¿o- 
logitli,idéo¡og*e.  ■ 

Idílico,  ca.  Adjetivo.  Concernien- 
te al  idilio. 

ErmoLOGÍA.  Idilio:  francés,  idilH- 

¡e. 

Idilio.  Masculino.  Poética.  Poema 
corto  que  snele  tener  por  objeto  asun- 
tos pastoriles. 

BtimoujqÍa..  Griego  «tSúUiov  (eíAfl- 
tío»);  latín,  idylñnm;  italiano,  tdillte; 
francés,  id^lle;  catolau,  idili. 

1.  Sentido  etimeUgieo. — El  griego 
eidglUo»  es  un  diminutivo  de  Adot, 
forma.  Por  consiguiente,  significa  for- 
ma pequeña;  esto  es,  un  poema  corto. 

2.  Icettña. — Ha;  muchos  idilios 
fiunosos,  como  los  do  Teécríto,  Bion, 
Moschue,  Gesner. 

Idio.  Prefijo  técnico,  del  griego 
fSiix  (idioi),  propio,  especial,  caracta- 
ristíco, 

Idiocrasia.    Femenino.    Idiosih- 

CBAStA. 

Idioelectricidad.  Femenino.  Ft- 
u.  CuaÜdad  y  estado  de  lo  idioeléc- 
trico. 

Etiuolosía,  IdioeUtítieo:  francés, 
idio-eUctriátí. 

Idioeléctrico,  ca.  Adjetivo.  Fin- 
ca. Que  aeelectrizaj)or  el  frotamiento. 

STiyoLoaÍA.'  Idw  y  eUetrieo:  fran- 
cés, idioéleelri^. 

jteseia.—ho»  enerjm  iDiOLícrfiícos 
Q  malos  conductores  de  la  electrici- 
>d. 

Idiófido,  da.  Adjetivo.  Zoología. 
Parecido  é  una  aerpiente. 

ErufOLOoÍA.,  Imo  y  íphii,  serpien- 
te: fiíof  8f  K. 

Idioginia.  Femenino.  ^oAfstca.  Es- 
tado de  una  planto  de  estambres  idio- 
ginios. 

EtimolooU.  Idiogifoo:  francés,  Ídio- 
gy%i4. 

Idioginio,  nía.  Adjetivo.  Botámca. 
Pum-AS  iDioeiNiAS.  Plantas  cuyos 
estambres  no  eston  colocados  en  la 
misma  flor  que  el  pistilo. 

EruiOLOaÍA.  Idio  y  gyiiS,  hembra, 
pistíl'o:  níio{  Yo^n¡;  francés,  idiogyne. 

Idiógrafo,  fa.  Masculino  y  »metii- 
no.  El  que  escribe  con  su  propia  ma- 
no las  ideas  que  concibe  mejor  que 
dictándolas  k  otro. 

EtiuolooIa.  I^  j  grapha»,  des- 
cribir: rSioí  Yp^pw. 

Idiólatra.  Femenino.  El  que  sdlo 
se  ama  i  sí  mismo. 

Etimología.  Idiolaíria. 

Idiolatria.  Femenino.  Culto  tri- 
butado á  sí  mismo. 

Etuioloqía.,  Idio  y  latreia,  acción 
de  adorar:  fSio;  XonotCt, 

Idioma.  Mascolino.  La  lengua  de 
cualquiera  nseion.- 1  Uodo  particular 
de  liablir  de  algtmos  ó  en  algunas 
ocasioassi  7  »í  §•  dice;  en  u>ioiu  de 


IDIO 


11 


la  corte,  en  iDioiu.  de  palacio,  t  Teo- 
logía. Carácter  propio  de  una  de  las 
naturalezas  del  divino  Mesías,  encujo 
sentido  ee  dice:  «comunicación  de  iDio 
HAS  en  Jesucristo.  > 

Btimología.  Griego  I8twi«íf»<í(5««j; 
de  idioe,  propio,  -particular:  «lengua 
particular  de  un  pueblo:>  latin,  wtJ^- 
«4;  italiano  j  catalán,  idioma;  fran- 
cés, idione. 

Sentido  *tímolágieo.—T¡n  idioma  no 
es  otra  cosa  que  un  idiotismo  nacio- 
nal. 

Idiomático,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente al  idioma. 

ETi¥Oi.oaÍA.  Idioma:  francés,  idto- 
matigue.  , 

Idiometálico,  ca.  Adjetivo.  Fiít^ 
ea.  Epíteto  de  los  fenómenos  eléctri- 
cos producidos  por  el  contacto  de  di- 
ferentes metale». 

Btiholoqía.  Idio  y  meiáUeo:  fran- 
cés, idio-m/tttlligMe. 

Idiomografia.  Femenino.  Ciencia 

le  tiene  por  objeto  la  clasificación 

I  idiomas. 

BrufOLOQÍA.  Idioma  y  grafihéia,  des- 
cribir: ñitocéa,'  idiomographte. 

Idíomográflco,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente a  la  idiomograSa. 

Etuioloqía.  IdiomogrtJ'ia:  francés, 
idiomographiqne. 

Idiomografo,  fti.  Masculino  j  fe- 

enino.  'Versado  en  idiomografía, 

Etimolooía.  Griego  tStwtxa  yp^fo 
(idídma  grdphS). 

Idiomonos.  Masculino  plural.  Sii- 
toña  natural.  Nombre  genérico  de  los 
cuerpos  féailes,  procedentes  de  anima- 
les ó  de  vegetales. 

Btiuolooía.  Idio  y  morpií,  forma: 
francés,  idiomorpia. 

Idiontologia.  Femenina.  Ontolo- 
gfa  idioscépica, 

ETiiiOLoaÍA.  Idio  J  antología. 

Idiopatia.  Femenino.  Mediana. 
Enfermedad  primitiva  de  carácter  es- 
pecial. I  Moral.  Propensión  especial 
i  una  cosa. 

BTUfOLoaÍA.  Idio  y  pithoe,  padeci- 
miento: francés,  idwpatkio;  catalán, 
idiopatía. 

Beitiía. — Las  enfermtdadet  u>iop¿- 
TiCAS  son  las  que  existen  por  sí  mis-^ 
mas;  esto  es,  que  no  se  derivan  ni 
relacionan  con  ninguna  otra  afección, 

Idiopático,  ca.  Adjetivo,  Concer- 
niente a  la  idiopatía;  j  así  so  dice  que 
ciertas  emicráneas  no  son  idiofXticas; 
sino  un  nuevo  síntoma  de  la  mala  dis- 
posición del  estomago. 

Etimología.  Idiqpatía:  francés, 
idiopaíhi^ue. 

Idioscopia.  Femenino.  Biología.. 
Conocimiento  de  las  propiedades  paiy 
tículares  de  una  clase  de  seres. 

ETiMOLoaÍA.  Idio  y  tiapH»,  exami- 
nar: rSlOí  muntEÍv. 

Idíosimboloscopia.  FemeniDO. 
Conocimiento  de  los  signos  pertene- 
cientes á  tales  6  cuales  acciones. 

Etimolooía.  Idio,  tín^oío  y  ikopé9, 
JO  'camino. 

Átíiosinerana.  Femenino.  Jíeáiei' 
na.  Temperamento  individul,  com« 
plexion  peculiar  de  cadaindividao. 

HTntóLOQÍA..  Griego  idiet,  propio, 


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Cjobgle 


12 


IDIO 


j  tifgirátit  '(«(TxpáffK),  mezcla  de  hn- 
morea,  temperamento;  de  ty»,  con,  y 
irátit,  mezcl&i  forma  de  ktráó,  jo 
mezclo:  catalán,  idvamerattia;  fran- 
cés, idioiyncratü. 

Sentido  técnico. — 1.  Se  entiende  por 
iDIOSincbasia:  «la  disposición  parti- 
cular en  cuya  virtud  cada  individuo 
recibe  á  bu  modo  la  influencia  de  los 
diverooB  agentes.»  Por  ejemplo:  ve- 
mos bostezar  j  bostezamos.  Nuestro 
bostezo  es  un  fenómeno  de  idiosincra- 
sia. Vemos  caer  nieve  v  sentimos  es- 
calofríos, sin  embargo  de  estar  cerca 
de  la  lumbre.  Nuestros  escalofríos  son 
otro  fenámeno  de  iniOSiNCiustA.  Uno 
re  dar  una  sangría  t  se  desmaya,  sin 
embargo  de  que  naoie  ba  tocado  i  sus 
venas.  Kse  desmajo  es  otro  fenómeno 

de  IDIOSINCRASIA. 

2.  Pero  esta  admirable  disposición 
de  las  complexiones,  esta  profunda 
filosofía  del.  temperamento,  va  m¿s 
adelante.  Un  hombre  come  un  pan,  se 
lo  lia  comido  casi  iodo,  j  entonces  re- 
para que  haj  en  la  corteza  muchas 
señales  excrementicias  de  algún  insec- 
to; ó  como  dice  el  vulgo,  lepara  que 
baj  en  la  corteza  ctgaáat  dt  moica. 
Aquel  hombre  vomita,  enferma  y 
muere.  Esta  muerte  es  el  resultado  de 
la  IDIOSINCRASIA  de  aquel  hombre. 

3.  Esto  pone  de  manifiesto  que  la 
IDI091NCBA3U  68  tan  patológica  como 
fisiológica,  puesto  que  no  debe  consi- 
derarse como  un  simple  resorte  de  la 
complexión;  sino  como  un  principio 
de  padecimiento  j  de  muerte.  No  pa- 
rece sino  que  el  temperamento  de  cada 
cual  está  dotado  de  su  imaginación, 
como  nuestra  alma  está  dotada  de  fan- 
tasía. Si  así  fuera,  podríamos  decir 
^ue  la  IDIOSINCRASIA  es  la  terrible 
iman nación  del  temperamento. 

IdiosiDcrásico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  idiosincrasia. 

Etuiolooía.  Idioñnentiá:  francés, 
idionnertui^. 

loiostenia.  Femenino.  MedidM». 
Enfermedad  por  excitación. 

Etuiolooía.  Idio  y  stAtMÜ,  fuerza: 

Idiostéoioo,  oa.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  idiostenia. 

Idiota.  Adjetivo  común.  La  perso- 
na rústica,  negada  y  muy  ignorante, 
¡¡MidíeiMa.  Iubécil, 
_  BtimolooIl.  Idio:  griego,    ESi¿ti]í 
(idiítU),  el  que  vive  de  un  modo  es- 

fecial;  latin,  fdiBta;  italiano  y  cata- 
ui,  idiota;  fhincés,  idiot, 
JííMiia.— 1.  .«Primeramente  signi- 
ficó el  hombre  que  vive  apartado  de 
los  negocios,  que  lleva  como  una  vida 
propia  y  particnlar  para  s!;  v  como  el 
que  vive  aislado  suele  adquirir  pocos 
conocimientos,  idiota  paso  á  signifi- 
car rítlico,  negado,  muy  ignorante.» 

(MOHLAU.) 

2.  Diógenes  fué  un  gran  idiota  de 
su  siglo. 

Idiotálamo,  ma.  Adjetivo.  Sotáxi- 
ea.  Calificación  de  los  liqúenes  que 
tienen  conceptáculoe  diferentes  del 
tallo. 

ETiHOLoaÍA,  Idio  y  tálaac:  tito% 


móL 

Idioteo,  tea.  Adjetivo.  Propio,  pri- 
vativa, singular. 

Etimología.  Idiota. — «Viene  del 
griego  idioíitoi,  que  significa  propie- 
dad, 6  la  naturaleza  propia  de  cada 
cosa.  Es  voz  de  poco  uso.  (Acadeuia, 
Dieeionario  dt  1726.) 

lOon  Francisco,  con  I^eda 
tiene  pendeiieiai  á  ralos 
■obro  si  es  forma  idiotéa, 
en  coDcreto  6  en  abstracto.» 
(El  Condece  RnoLLCDo,  Ocio»,  pig.  SIS. 
Idiotei.  Femenino.  Falta  total  de 
entendimiento,  incapacidad.  |  Mtdid- 
%a.  Cualidad  y  estada  de  idiota, 
ETUioLoaÍA.  Idiota:  francés,  idiotie. 
Idiotice,  ca.  Adjetivo.  Peculiar  de 
una  cosa.  ||  Mtdidna.  Concerniente  á 
la  idiotez,  en  cujo  sentido  se  dice:  a- 

tédo  IDIÓTICO. 

ETUiOLoaÍA.  Griego  tS(ii>Tix¿t  (idü- 
tii4t):  latin,  idÍoíifí¿$;  francés,  idio- 
tijve. 

Idiotismo.  Masculino,  Ignorancia, 
falta  da  letras  é  instraccion.  |  Gramá- 
tica, üfodo  de  hablar  contra  laa  reglas 
ordinarias  de  la  gramática,  pero  pro- 
pio y  peculiar  da  alguna   lengua.  || 
Aíedtciña.  Falta  congenital  da  intelf 
gencia,  resultado  casi  constante  de  u 
defecto  de  desarrollo  cerebral.  ]  Esb 
do  del  idiota. 

Etimolooía.  Idiota:  griego  (Eiurta- 
¡x¿c  (idiotitmás);  latin,  ufíSíumu;  ita- 
liano, idiolitno;  francés  y  catalán, 
idiotiime. 

Con  la  definición  de  la  voz  del  ar- 
tículo está  conforme  el  siguiente  -epi- 
grama de  uno  de  los  máe  ilustres  au- 
tores de  nuestro  Parnaso: 

Hablando  de  cierta  historiA 


-jTeai 


ÍK 


T  Y  respondió: 

—Esperen  que  higa  memoria. 

Mi  Inés,  viendo  su  idiottsho, 
la  al  momento: 
bien  eateodimienlo, 
tari  lo  mivno. 


Idiotiíador,  ra.  Adjetivo.  Que 
idiotiza. 

Idiotizar.  Activo.  Hacer  á  une 
idiota.  I  Neutro.  Cometer  idiotismos. 

Etiwolooía.  Griego  ISiutECtni  (idiS- 
íitei»), 

Idiotizarae.  Recíproco.  Eubrdtb- 

CBB8B. 

Idiotrofla.  Femenino,  Mtdievut. 
Constitución  peculiar  de  cada  indi- 
viduo. 

Btuiolooía,  Idio  y  tropii,  alimen- 
to; íBiOi;  Tpo^íJ. 

Idiotrofo,  fa.  Adjetivo.  Zoolo^. 
Que  se  mantiene  de  animales  de  bu 
misma  especie. 

Etiuolooía.  IdiotroJSa. 

Idiotrofospermo,  ma.  Adjetivo. 
Botánica.  Calificación  de  las  plantas 
que  tienen  una  placenta  ó  receptáculo 
lateral  monospermo,  d  muchos  recep- 
táculos parciales  dispuestos  sin  orden. 

Etuioloqía.  Ideo  y  tm/oijwrmo: 
fr ancas,  idiotrof áspeme. 

Idólatra.  Adjetivo.  El  que  adora 
ídolos  ó  alguna  falsa  deidad.  |  Metá- 
fora. El  que  ama  excesivamente  i  al- 
guna persona  ó  cosa, 

Etiuolosía.  Griego  dSuXoXátpi); 
(tidShIiírH):  latan,  iaülatrá  i  i^üf- 


IDOL 

latret;  italiano,  idolatra;  ftancée,  ido- 
litre  (del  antiguo  idolaittt,  siglo  xiii); 
catalán,  idólatra . 

Idolatradamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  idolatría. 

Etuioloqía.  Idolatrada  y  el  sufijo 
adverbial  wunte:  francés,  idolitrtment. 

Idolatrado,  da.  Participio  pasivo 
de  idolatrar. 

EriHOLOafA,  Idolatrar:  catalán,  ida- 
lalrat,  da;  fruicée,  idoUUrd;  italiano, 
idolatraUt. 

Idolatrar.  Activo.  Adorar  ídoloe 
ó  alguna  &lsa  deidad.  |  Metáfora. 
Amar  excesivamente  á  alguna  perso- 
na ó  cosa. 

Btiholoo£a.  Idolatra:  italiano,  ida- 
lasare;  francés,  idolá^er;  provenzal  y 
catalán,  idolahtr. 

Idolatría.    Femenino,    Adoración 

3ue  se  da  á  los  ídolos  y  falsas  divini- 
ades,  I  Metáfora.  Amor  excesivo  y 
vehemente  á  alguna  persona  ó  cosa. 

Etikolooía.  Griego  ilSuXoXenpsEc 
(eidBlolatreía);  de  tCStülov  (eiddlon),  di- 
minutivo da  tídot,  forma,  imagen, 
ídolo,  j  ¿t(r«ía,  la  acción  de  adorar: 
latin,  idótílatika;  italiano  y  catalán, 
idolatría;  francés,  idolátríe;  provenzal, 
ydolatrie,  que  es  la  forma  francesa  del 
siglo  zii :  tf  ^  alUl  ii  fnd  en  Betket, 
t  la  TDOLATRiB  0M  JeToboom  wU  foHe: 
«el  altar  que  hubo  en  Bethel,  y  la  ido- 
latría i  que  se  entregó  Jeroboam.» 
(Roit,  4S8.) 

Idolátrico,  ca.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  perteneciente  á  la  idolatría. 

Idókco,  ca.  Adjetivo.  Concernien- 
te á  los  ídolos  y  ím  idolatría. 

Idolíllo,  ito.  Masculino  diminu- 
tivo de  ídolo. 

BtuioloqÍa.  ídolo:  catalán  antiguo, 
idoleta;  moderno,  idelet. — «Estatua  pe- 
queña de  algún  dios  falso.»  (Aoads- 
MiA,  Diccionario  de  1726).— Khoseanr- 
tro  llevaban  en  las  manos  idoüllet,  los 
otros  cuatro  sonajas,  con  que  iban  ha- 
ciendo fiesta  á  los  ídolos.»  (Coluxna- 
RBS,  Mittori»  de  Seyona,  e^tulo  40, 
párra/o  16.) 

Idolismo.  Masculino.  Idolatría, 
adoración  de  los  ídolos. — «La  adora- 
ción 6  culto  de  los  ídolos  y  dioses  fal- 
sos.>{ACASKiiLA,i>»eMMrw¿  1726.) 

(Eres  de  squelloi  altares 
que  hacen  que  el  idolisma 
£  ser  ofrencM  w  baie.i 
■  (8oLÍ8,  El  Alcátea-  iM  mckIo,  *eto  t.*) 

ídolo.  Masculino.  Figura  de  nl^- 
na  falsa  deidad  á  ijue  se  da  adoración. 
II  Metáfora.  Objeto  excesivamente 
amado. 

EtiuolcoÍa,  Griego  «í'Staiov  (eideU 
Ion),  diminutivo  de  eidos,  forma:  la- 
tín, idclwn;  italiano,  Ídolo;  francés  an- 
tiguo, idle;  moderno,  idele;  proven-' 
zal,  idola;  catalán  antiguo,  ídola,  fe- 
menino; moderno,  ídol,  masculino. 

Sentido  etimológico.  —  1.  Ídolo  sig^ 
nifica  literalmente  jBíí«fti/(»r««,,/Sir' 
milla.  Por  consiguiente;  la  idolatría 
no  es  más  que  la  adoración  de  la  forma, 
la  cual  tomó  diferent«8  nombres,  se- 
gún los  objetos  á  que  se  aplicaba.  La 
adoración  de  la  materia  ruda  m  llamií 
ftíieümoi  U  de  la  materia  elemental/ 


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IDEO 

tabñtno;  la  de  laa  figuras  poéticas, 

2.  La  adoración  de  la  forma  repre- 
senta el  término  contrarío  de  la  ado- 
ración de  la  esencia,  q^tie  es  el  ^^an 
principio  de  la  revelación  cristiana: 
«adorar  &  un  Dios  de  espíritu  j  tot- 
dad,>  á  difereacia  del  fectichismo,  del 
■abeiamo  j  del  politeísmo  griego  j 
romano,  que  adoraban  dioses  de  for- 
ma T  de  mentira. 

laolotisia.  Femenino.  Yíctima  que 
se  o&ecB  en  sacrificio  á  nn  ídolo. 

Idomenea .  Femenino,  ZaoUgit. 
Especie  de  mariposa  de  América, 

Idomeneo.  Ifasculino.  TiiMpot  he- 
ríieoi.  Rey  de  Creta,  hijo  de  un  Deu- 
calion  T  nieto  da  Hinos  II,  que  pre- 
tendió la  mano  de  Helena.  Se  unió  con 
60  navios  i  los  Riegos  que  sitiaban  á 
Troja,  distinguiéndose  por  sn  valor. 
Tomé  parte  en  la  lucha  habida  junto 
al  cadáver  de  Patroclo:  y  en  los  jue- 
gos fdnebres  verificados  en  honor  de 
este  héroe,  tuvo  una  cuestión  con 
Ayax,  hijo  de  Oileo.  A  su  regreso, 
sorprendido  por  una  tempestad,  hizo 
voto,  si  salía  incélume,  de  sacrificar 
á  Neptnno  el  primer  aér  viviente 
se  le  presentase  al  arribar  i  Cretat  y 
los  hados  diepueieron  que  ñiese  su 
hijo.  Odioso  ¿loa  ojos  de  sus  parien- 
tes por  haber  consumado  el  sacrificio, 
6  tal  vez  arrojado  por  la  peete,  buyéá 
Italia,  donde  fundé  i  Saiento. 

Id¿Deam,ente.  Adverbio  de  modo. 
De  una  manera  idénea;  con  idoneidad. 
EnuoLOofA.  liMua  y  el  aufijo  ad- 
verbial menU:  catalán,  idátuAmmt. 

Idoneidad.  Femenino,  Buena  dia- 
posicion  y   suficiencia  para  alguna 
.    cosa.  I  Forauí.  Aptitud  legal  de  los 
testigos. 

BnMOLoaÍA,  Idáneo:  latín,  XdSnitUu 
{sux  Aa jstin);  italiano,  idoHtitÁ;  fran- 
cés, idenéité;  catalán,  idontiUit. 

Id&neo,  Dea.  Adjetivo.  Lo  que  tie- 
ne buena  disposición  ó  suficiencia  para 
alguna  cosa.  |  Tnrioo  inómo.  Fo- 
rmut.  El  que  reúne  todas  las  eircuns- 
tancias  de  la  ley. 

EmioLOOÍA.  Latín  I^MWf;  italiano, 
itbmeo;  catalán,  iddmea,  »;  idantit,  a. 

Idoic¿pioo,  ca.  Adjetivo.  ZoologU. 
8e  da  el  nombre  de  ojoi  idoscópicob  í 
loa  que  presentan  imágenes,  como  los 
de  los  invertebrados,  por  contraposi- 
eion  íloBoioi  fotoie^neot.  (Joubdain.) 
HriMOLoaÍÁ.  Griego  tbUM,  forma,  y 
liop^i,  yo  examino:  francés,  idoteejn- 

'  Idotoa.  Femenino.  ZookyU.  Qéao- 
10  de  erust&eeos  isópodos, 

EmioLoeíi..  Idw. 

Idotcid«o,  dea.  Adjetivo.  Bitioria 
natwvl.  Análogo  á  ana  idotea. 
' '  Idoteideo,  dea.  Idotiádbo. 

Idoteiforme.  Adjetivo.  Sittorié 
métwal.  Que  tiene  lafonna  de  una 
idotea. 

Idrialina.  Femenino.  QnJtitM.  Es- 
pecie de  carbaro  de  hidrégeno. 

BmioLoaU.  liña  (minas  de):  fnuí' 
e^  iárííttmt. 

Idrópioo.  Uaecolíno  antíoiado. 
Cinta  piedra  preciosa. 

BrmoioaU.  Sidr^tieo. 


IGLE 

Idnliam.  Nombre  de  la  víctima 
que  se  sacrificaba  &  Júpiter  entre  los 
anticiioB  romanos. 

láamea.  Femenino,  Otegrajia.  Ee- 

S'on  de  Palestina,  que  raya  con  la 
alilea. 
BriuoLoafA.,  Latin  Idüme  é  IdSnuM. 

(LUOAMO.) 

Idiuneo,  mea.  Uasculino  y  feme- 
nino. Natural  é  propio  de  Idumea,  an- 
tigua región  de  la  Palestina, 

EriMOLOofA.  Latin  idmusi.  (BihUa.) 

Idas.  Masculino  plural.  Una  de  las 
tres  partes  en  que  los  romanos  divi- 
dían el  mes. 

BriuoLoafA.  Latin  de  las  antiguas 
inscripciones,  ñdm;  clásico,  í^,  del 
etrusco  iduan,  dividir;  catalán,  Ulnii 
francés,  idet. 

Idus,  iddüu ,  idibus.  Del  verbo  etrus- 
co iduart,  dividir,  partir. en  dos.  Los 
romanos  llamaban  idut,  6  dia  dt  Un 
id%t,  el  13  de  cada  mes  en  los  de 
días,  y  el  15  en  tos  demás.  T  como  tal 
día  dwUnba  6  dividía  el  mes  como 
dos  partes  igpialee,  de  ahí  llamarse  el 
dia  de  los  idut:  (Momlac.) 

Ríteüa  ercmologiea.  Una  de  las  di- 
visiones del  a3o  entre  los  antiguos  ro- 
manos. Eran  el  15  en  los.  meses  de  31 
días,  excepto  Enero,  Agosto  y  Di- 
ciembre, que  cafan  en  el  13,  lo  mismo 
que  en  los  otros  meses.  Esteban  con- 
sagrados á  Júpiter,  al  que  ofrecían  en 
ese  dia  sacrificios.  £1  Senado  romano 
tenía  una  de  sus  sesiones  ordinarias 
en  la  época  de  los  jnns.  El  dia  subsi- 
guiente era  tenido  por  funesto. 
leinnio.  Masculino   anticuado. 

AVUNO. 

leitumar.  Neutro  anticuado.  Avti- 

NAR. 

leinno,  na.  Adjetivo  anticuado. 
Hambriento. 

lelada.  Femenino  antícaado.  Hela- 
da, frfo. 

lelo.  Recíproco  anticuado.  Silo. 

leñero.  Masculino  anticuado,  Enb- 
BO. 

leni.  Palabra  que  en  turco  signi- 
fica nuevo,  y  que  entra  en  la  composi- 
ción de  muchos  nombres :  ímsneht- 
ehtr  (Larissa),  nueva  ciudad;  IshiiÍo- 
Uh,  nuevo  castillo. 

lenoio.  Maeculino  anticuado.  Ro- 
dilla. 

ErtHOLOQÍA,  ffinojoM. 

lente.  Femenino  anticuado,  Qss- 

TB, 

Ifloa.  Femenino.  Químie»,  Princi- 
pio venenoso  de  la  iva. 

Stuiolooía.  Francés,  i/hu;  de^f, 

a. 

Iftirino.  Masculino.  Mitohgí*.  El 
infierno  de  los  antiguos  galos. 

Igantrato.  Masculino.  QubHiat. 
Combinación  del  ácido  igazúrico  con 
uñábase. 

BnuOLOofA,  If atarte». 

Igazáríco,  ca.  Adjetivo.  QirfMtM. 
Epíteto  de  nn  ácido  que  se  halla  en 
algiinos  vegetales.    . 

ErniOLoaÍA.  Malayo  *fMWr  haba 
de  san  Ignacio :  fnneéa,  igatwiqve, 

X^eía.  Femenino  anticuado.  lovBf 
k. 

I^Unrio.  Uasenliso,  Las  tierna 


IGLE 


lá 


que  pertenecían  i  las  fábricas  de  las 
iglesias,  6  en  que  el  cura  llevaba  los 
diezmos  privativos. 

Iglesia.  Femenino.  Congregación 
de  los  fieles,  regida  por  Cristo  y  el 
papa,  su  vicario  en  la  tierra.  ¡  Con- 
junto de  todos  los  cabildos,  personas 
eclesiásticas  y  gobierno  eclesiástico 
de  algún  reino,  6  sujetos  de  un  pa- 
triarcado; como  loLRSiA  latina,  Ioia- 
aiA  griega.  |  SI  estado  eclesiástico, 
que  comprende  á  todos  los  ordena- 
dos. I  El  gobierno  eclesiástico  general 
del  sumo  pontífice,  concilios  v  prela- 
dos. I  Cabildo  de  las  catedrales  &  co- 
legiales; y  así  se  divide  en  metropoli- 
tana, sufragánea,  exente  y  parro- 
quial. \  Diócesi,  territorio  y  lugares 
de  la  jurisdicción  de  los  prelados,  y  el 
conjunto  de  sus  subditos.  |  Llámase 
así,  aunque  impropiamente,  cada  una 
de  las  Juntas  particulares  de  herejes; 
y  así  dicen :  la  Iqlbsu.  reformada,  et- 
cétera, y  Templo.  |  Inmunidad  que 
goza  quien  se  vals  de  su  sagrado.  \  aa 
ESTATUTO.  Aquella  en  que  ha  de  hacer 
pruebas  de  limpieza  el  que  ha  de  ser 
admitido  en  ella.  \  fría.  Derecho  que 
conserva  el  que,  extraído  de  sagrado, 
no  ha  sido  repuesto  en  él,  para  alegar- 
lo si  le  vuelven  á  prender.  |  mayor. 
La  principal  de  cada  pueblo.  Q  mili- 
tarte. La  congregación  de  los  fieles 
que  viven  en  este  mundo  en  la  fe  ca- 
télica.  Jj  ORIENTAL.  Se  llamaba  late- 
mente  la  lOLBSu  incluida  en  el  impe* 
rio  del  Oriento,  distinguiéndola  de  la 
incluida  en  el  imperio  occidental.  . 
Llámase  menos  extensamente  Iolesu 
oriental  la  comprendida  sélo  en  el 
patriarcado  de  Antioquía,  que  en  el 
imperio  romano  se  llamaba  diócesi 
OBiENTAi..  Hoy  dia  se  entiende  por  la 
lOLRSiA  orientel  toda  la  que  sigue  el 
rito  griego.  [¡  PAPAL.  Aquella  en  que 
el  prelado  provee  todas  las  prebendas. 
Htriunfante.  La  congregación  de  los 
fieles  que  están  ya  en  la  gloria.  |  Aco- 
sbrsb  i.  LA  loLESiA.  Frase  familiar. 
Entrar  en  religión,  hacerse  eclesiásti- 
co 6  adquirir  mero  de  tal.  \  A  uso  db 

IQLBBlA  CATEURAL,  CDALB9  FUERON  LOS 

PADRRS  LOS  mjos  serXn.  Bcíran  que 
enseña  el  influjo  que  tienen  los  ejem- 
plos, y  en  especial  los  de  los  padres 
Eara  con  loa  níjos,  J|  Cumplir  con  la 
3LEBIA.  Frase.  Confesar  y  comulgar 
los  fieles  por  Pascua  fiorida  en  su  pro- 
pia parroquia.  |  Extrabr  dr  la  iolb- 
3U.  Frase.  Sacar  de  ella,  en  virtud  de 
orden  judicial,  i  algún  reo  que  esta- 
ba retraido  6  refugiado.  D  me  llako. 
Frase  de  que  usan  los  aelincuentes 
cuando  no  quieren  decir  su  nombre, 
y  con  que  dan  á  entender  que  tienen 
lOLXSiA  ó  que  gozan  de  su  inmuni- 
dad. \  Frase  metaférica  y  ^miliar  de 
que  se  usa  cuando  alguno  está  asegu- 
ndo de  las  persecuciones  y  tiros  que 
otros  le  pueden  ocasionar.  I  ó  mab  6 
OASA  RRAL.  Rcfrau  según  el  cual  los 
tres  medios  de  hacer  fortuna  son  el  de 
las  dignidades  eclesiásticas,  el  co< 
mercio  y  el  servicio  del  rey  en  su 
casa,  I  Bbcomciuaubi  ooh  la  Iolisu. 
Frase,  Volver  al  gremio  de  ella  el 
apóstata  ó  her^e  que  abjui¿  de  mi 


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u 


IGNA 


error  7  berejí».  |  Gimar  lausu.  Lo 
cucíoD  proverbiKl.  Acogerse  á  una 
IQLBSU  pan  gozar  de  sus  ínmunida- 
dei,  como  lugar  de  asilo.  J  Estar  co- 
no xn  la  lOLBBu.  Frase  familiar. 
Ouardar  silencio.  I  Anticuado.  Dese- 
CBO  DB  lOLfisu,.  Derecho  de  inmuni- 
dad. 

BnuoLOofií.  Griego  hoAnala  (ikklS- 
*U},  congregación:  Utin,  weJirís;  itv 
liano,  ehiesa  {¡itia»)¡  francés  del  si- 
glo XI,  ¡ffflüe;  XII,  efUu;  moderno, 
/^Ult;  provenial,  flm»,  gUtysa,  gU- 
CM;  catalán,  t^Uiú;  portugués,  *^«;'a. 

Sentido  ttimológieo. — Bl  griego 
»kklüia  representa  una  forma  de  «i- 
k^ltin  (ixxoXtTv),  convocar.  Por  «on- 
aiguiente,  significa:  «gente  convoca- 
da, reunión,  asamblea.» 

IglÍBÍa.  Femenino  anticuado.  lau- 
8IA. 

Ignacia.  Femenino.  Sotáiñea.  A> 
busto  mu^  ramoso  que  se  cría  en  las 
Indias  onentales.  (Cabiu,kbo.) 

firufOLoeU.  Latín  técnico,  iokatu 
swora,  de  Linneo,  hijo:  francés,  ifM- 
ti4. 

BaifU.  l.^Llámase  igmaeia,  por- 
que dicho  arbusto  produce  el  haba  de 
tian.IaNAOio. 

2.  Pertenece  i.  la  familia  de  las  lo- 
ganiiceas. 

Ignacio  de  Loyola  (bah).  Funda- 
dor de  la  Compafiía  de  Jesús  ú  ¿rden 
de  los  Jesuitas,  que  nació  en  el  casti- 
llo de  Lojola  (Guipúzcoa},  en  1491  y 
murid  en  Boma  en  1556.  Hijo  de  una 
noble  femilia,  ñié  en  sus  primeros 
años  paje  de  Femando  el  Catalice; 
y  habiendo  abrazado  más  tarde  la 
carrera  de  las  armas,  en  la  cual  se 
distinguid  por  su  valor  y  pericia  mi- 
litar en  diversas  ocasiones,  concnrrid 
en  1521  al  sitio  de  Pamplona,  donde 
sufrió  una  herida  que  le  dejó  cojo  j  le 
obligó  i  abandonar  la  noble  profesión 
que  había  escogido.  La  lectura  de 
libros  ascéticos,  á  que  se  entregó  du- 
ranto  Hu  larga  y  penosa  convSecen- 
cia,  inflamó  de  talmanera  su  imagi- 
nación, que  desde  aquel  punto  se  ore- 
jó llamada  ¿propagar el  cristianismo 
por  todo  el  universo,  preparándose  á 
ello  con  las  más  rigurosas  austerida- 
des y  ajunos.  Las  costumbres  de  su 
época,  la  reaccíoit  producida  por  el 
tránsito  de  una  vida  de  placeres  á  otra 
de  eutnsiasmo  religioso  y  de  exal- 
.  tada  fe,  dieron  á  sus  primeros  actos 
tm  prestigio  inconcebible.  Apenas  re- 
puesto, hizo  una  peregrinación  al  san- 
tuario de  Montserrat,  ante  cuya  patra- 
ña hizo  voto  de  ceiitidad  perpetua, 
jurando  coiisagrar  bu  vida  al  engran- 
decimiento del  catolicismo.  Una  grave 
dolsncia,  efecto  de  sus  mortificacio- 
nes, le  retuvo  nuevamente  en  un  hos- 
pital de  Uanresa;  pero  ni  aun  durante 
ella  consiguieron  los  médicos  separar- 
le de  sUs  austeridades.  Cuando  pudo 
dejar  el  lecho,  salió  de  allí  extenuado 
j  macilento  y,  por  humildad,  corrió 
de  puerta  en  puerta,  cubierto  de  re- 
pugnantea  harapos,  pidiendo  i  la  carí> 
nad  el  sustento  cuobdianoí  pero  como 
!  ;iie8e  que  empezaba  á  descubrirse 
>'.  -»odicioB,  &é  á  oculteiM  i  una 


IGNA 

caverna,  de  donde  salió  para  embsN 
carse^  con  rumbo  á  Tierra  Santa.  En 
1523  llegó  á  Jerusalen  ;  se  apresuró 
á  comunicar  á  los  franciscanos  el  pro- 
yecto de  crear  una  asociación  que,  ra- 
mificada por  todo  el  universo,  tendie- 
ra á  contrarrestar  la  impiedad  y  la 
herejía.  Observando  que  los  francisca- 
nos le  oían  con  inequívocas  muestras 
de  frialdad,  volvió  a  Esp,aña,  y  á  pe- 
sar de  los  32  años  que  ya  contaba, 
tomó  asiento  en  los  bancoe  de  laa  au- 
las de  Barcelona,  de  Salamanca  y  Al- 
calá, yendo  ¿  terminar  bub  estudios 
de  filosofía  y  teología  escolástica  á  la 
universidad  de  Paris,  donde  recibió 
el  título  de  licenciado  en  1534.  Aque- 
lla fuerte  é  indomable  voluntad,  que 
no  reconocía  obstáculos,  debió,  sin 
embargo,  sentirse  más  de  una  vez 
quebrantada  ante  el  espectáculo  de  los 
peligros  que  amenazaban  la  antigua 
unidad  católica.  £n  aquel  momento, 
mientras  que  el  poder  del  islamismo, 
que  había  amenazado  á  Europa  enle- 
n,  se  refugiaba  en  los  desiertos  de 
África  y  en  el  Oriente,  el  prot«stan- 
tismo  se  levantaba  terrible  y  amena- 
zador en  el  Norte,  rompiendo  la  anti- 
gua disciplina  de  la  Iglesia  quebran- 
tando los  ñindamentos  de  la  fe,  que 
había  sido  el  alma  de  la  Edad  Media, 
y  proclamando. la  libertad  de  concien- 
cia y  el  libre  examen.  Frente  á  freiste 
de  aquel  peligro,  Ionacio  ds  Lotola 
debió  considerarse  como  el  apóstol  del 
catolicismo  rígido  é  inflexible  de  los 
siglos  pasados,  y  como  el  llamado  á 
oponer  un  dique  infranqueable  al  tor> 
rente  del  espíritu  moderno.  Sin  em- 
bargo, hasta  el  fin  debía  encontrar 
obstáculos  capaces  de  desalentar  á  un 
alma  menos  enérgica,  y  sólo  logró, 
después  de  perseverantes  esfuerzos, 
llegar  á  raunir  en  tomo  suyo  unos 
cuantos  compañeros,  que  formaron  el 
núcleo  de  la  asociación  con  que  desde 
hacía  mucho  tiempo  soñaba.  Aquellos 
primeros  neófitos  eran:  Pedro  Lepore, 
sacerdote  saboyano;  Francisco  Javier, 
profesor  entonces  de  filosofía,  j  los 
estudiantes  Lainez,'  Salmerón,  Boba- 
dilla  y  Bodriguez  de  Acebedo.  Todos 
se  reunieron  el  15  de  Agosto  de  1534 
en  una  capilla  subterránea  de  la  aba- 
día de  Montmartre,  en  las  cercanías 
de  Paris  y  después  de  oir  una  misa, 
se  unieron  por  medio  de  un  solemne 
juramento,  dando  así  i  la  fundación 
de  una  orden  religi<»a  las  formas  de 
una  verdadera  conjuración.  Dos  años 
después,  se  encontraban  en'Yenecia, 
dispuestos  á  hacer  una  peregrinación 
á  Tierra  Santa,  con  objeto  de  iniciar 
de  este  modo  la  obra  que  emprendían; 
pero  la  guerra  con  los  turcos  no  les 
permitió  realizar  su  proyecto.  Iqnacio 
dispersó  entonces  á  sus  compañeros, 
cuyo  número  se  había  aumentado 
considerablemente  en  las  ciudades  de 
Italia,  y  fué  él  mismo  á  solicitar  de 
Boma  la  aprabagon  de  la  nueva  aso- 
ciación roUgiosa.  Aquella  aprobación, 
TÍvamente  combatida  en  el  colegio  de 
cardenales,  no  fué  concedida  definiti- 
vamente  hasta  1640,  por  el  papaPau- 


IGNA 

embargo  de  en  adhesión  i  la  Santa 
Sede,  se  constitufa  en  una  regla  ind^ 
pendiente,  la  cual  podía  comprometer 
el  poder  y  el  prestigio  del  pontificado, 
desde  el  momento  en  que  el  jefe  de  la 
Compafiía  se  abrogaba,  no  sólo  el  do- 
recho  de  emplear  á  eus  miembros 
como  juzgara  conveniente,  sino  el  de 
hacer  los  reglamentos  que  juzgara 
necesarios,  sin  tener  necesidad  ia  la 
aprobación  del  sumo  pontífice.  Procla- 
mado genera]  de  la  orden  en  1541, 
Iqnacio  redacta  las  Constituciones, 
buscando  como  colaborador  á  Lainez, 
cuyo  genio  organizador  le  sirvió  de 
mucho;  obtuvo  nuevas  concesionea  de 
la  Santa  Sede;  envió  á  todas  partes 
loe  soldados  de  su  nueva  milicia  para 
trabajar  en  la  conversión  de  infieles, 
comprendiendo  bajo  est«  nombre,  no 
sólo  á  los  idólatras  y  los  musulmanes, 
sino  á  todos  los  que  se  separaban  del 
catolicismo;  triunfó  de  la  oposición  de 
los  príncipes  y  de  los  pueblos;  hizo 
que  Lainez,  Salmeron  y  Le  Jay  de- 
fendieran en  el  Concilio  de  Trente  al 
papado,  atacado  por  la  Reforma;  envió 
misioneros  á  la  China,  al  Japón,  -las 
Indias,  al  Paraguay  y  trabajó,  en  fin, 
con  todas  sus  fuerzas  en  la  restaura- 
ción del  edificio  del  cristianismo,  al 
mismo  tiempo  que  robustecía  el^>oder 
de  la  congregación  militante  que  ha- 
bía fundado.  Fué  beatificado  en  1607, 
Por  Paulo  V,  y  canonizado  en  1622, 
por  Gregorio  XV.  Sam  Ignacio  dejó 
escritas  las  CoiutiíiuÜHUt  de  lé  Om^ 
pMU  de  Jem,  que  fueron  traducidas 
al  latin  (Roma,  1558],  y  al  francés, 
por  el  reverendo  padre  Clemente;  unos 
jSjtrcieioi  upirihialet,  igualmente  tra- 
ducidos al  latín  por  jesuítas,  y  al  fran- 
cés, por  Drouet  de  Maupertins,  y  una 
colección  de  Máteimat,  que  vertió  al 
último  de  estoa  idiomas  el  padre  Bou- 
bours,  así  como  algunos  otros  opúscu- 
los de  menor  importancia.  El  pera» 
n^e  de  esta  biografía  nos  presenta  el 
siguiente  rarísimo  carácter:  tempera- 
mento extraordinario,  genio  audaz, 
perogrino  incansable,  apóstol  impasi- 
ble, mnático  ardiente,  convencido,  de 
fe  podercea,  de  extensa  inspiración, 
hasta  rayar  en  alucinaciones  y  éxta- 
sis. Un  solo  hombre,  hijo  de  sí  propio, 
afirma  la  tiara  en  las  sienes  de  loa 
pontífices,  hace  temblar  los  tronos,  se 
enseñorea  de  los  royes,  triunfa  de  la» 
escuelas,  domina  los  Concilios,  impera 
en  el  mundo,  inunda  el  universo.  Si 
esto  fué  6  no  fué  conveniente  á  la  r^ 
ligion,  cada  escuela  dirá  lo  que  con- 
venga í  su  criterio:  si  esto  rué  Ó  no 
fué  prodigioso,  nos  parece  que  nadie 
se  decidirá  por  la  negativa.  La  Socio- 
dad  Ó  Compañía  de  san  Iqnacio  na 
Lotola  se  llamó  de  Jesús,  porque 
bajo  la  advocación  de  Jesús  estaba 
consagrada  la  iglesia  que  se  le  dio  en 
Roma. 
Ignaro,  n.  Adjetivo.  IohokantIi 
EruiOLOofA.  Latin  ignltnu,   de  t, 

eir  M,  negación,  ygwtnu,  conocedor* 
rma  de  gneeeíre,  conocer;  italiano^ 
ignaro;  francés,  ig^art. 
Ignavia,  Femenino  anticuado,  Do* 


lo  III.  La  orden  de  u»  jeauitu,  tan  jad«,  dMCUÍdo,  pere». 

Digitizedby  VjOOQIC 


IGNl 

BmfOLOofA.  Latín  imSoío,  el  hom- 
bre perezoBo  j  cobarae.  (¿olo  Gb- 
Lio. y— *Bb  toz  puTamente  latina.» 
(AoADnnA,  JDieeuHuria  de  17i6.) — 
«Tal  era  bu  descuido  v  igiuoiá,  y  con 
todo  eeto  le  snateutd  Dios  eu  el  impe- 
rio, eupremio  de  au  religión. >  (Síati- 
DRA,  (Unrna gótica,  tomo  i.') 

ígneo,  ea.  Adjetivo.  Lo  que  ea  de 
fuego  6  tiene  alfií^ma  de  sus  calida- 
dea,  I  Lo  que  es  de  color  de  fueap]. 

SriMOLOofA.  Sánscrito  tgtiit,  íuego: 
latía,  iffñi,  ig^  sentido;  ^mm,  íg- 
neo; ea^vo,  ogn;  italiano,  igmo;  fran- 
cés, Íf»¿;  provenzal,  iyn»;  catalán, 
igiuo,  «. 

Icnesoencia.  Femenino.  Bidáeti- 
ea.  Estado  de  lo  ignescente, 

BtimolosIa.  Ignuenti!  francés, 
íffmtiUKCe. 

Ignescente,  Adjetivo.  DitUetin. 
Que  arde,  que  se  inflama,  ea  cu^o 
aentido  ae  dice:  maítriét  iQMfesoBtms. 

BtuolooO..  Latín  igntietiu,  iftut- 
eÍHtii,  participio  de  presente  de  t^a«r> 
eltr*,  fonna  verbal  de  ignú,  niego; 
francés,  igneuurí. 

^paicion.  Femenino,  Qsíwmw.  La 
acción  j  efbcto  del  fuego:  dícese  regu- 
larmente de  los  cuerpos  enrojecidos 
por  él. 

BiDiOLGOÍA.  Ifnea:  francés,  igni- 
lüm. 

IgniooU.  SoatantiTo.  Adorador  del 
fiie«>. 

wniOLoati..  Latín  ^mü,  fíiego,  7 
eoBfri,  adorar:  francés,  ig»ieoU. 

Igñicolor,  Adjetivo.  HUtori*  «•<•- 
ral.  Que  tiene  color  de  fuego. 
'    ErñiOLoaÍA.  ígiteo  y  color; 

Ignífero,  ra.  Adjetivo.  Poética.  Lo 
qna  contiene  en  si  o  arroja  fuego. 

EmiOLOaíi..  Latin  ijfiuftr;  de  iffñit, 
fuego,  y /«Tí,  llevar. 

Qfniflnente  Adjetivo.  Que  echa 
fuego. 

ErncOLOofi.  Latín  iga^^.  (Cu,d- 
mo). 

Ignigena.  Masculino.  Mitoíogi», 
Sobrenombre  de  Baco. 

EmioLOoU.  Ignigmu;  latís,  i^^i- 
M.  (Ovidio.) 

Ignigeno,  na.  Adjetivo.  Nacido  del 


>of4.  Latín  igt^ÍKiu;  de 
ig*ii,  fuego,  y  del  anticuado  gñlkt, 
engendrar. 

^nipotente.  Adjetivo,  Pailita.  El 
que  es  poderoso  en  el  tasao. 

BmiOLOofA..  Latín  ignXpStau,  (Yib* 
eiuo.) 

Ignupicia.  Femenino.  Ái^iffüida- 
im.  Adivinación  por  msdío  del  mego, 

BnuoLoafA.  lÁtin  ignü^tétmm;  de 
ipat,  fuego,  j  ^HeSht,  examinar. 

I|^to,  ta.  Adjetivo  anticuado.  Lo 
que  tiene  fuego  ó  est¿  encendido. 

BnMOLOQÍA.  Latín  ignU*t,  enceu- 
dido,  participio  pasivo  de  igi^»,  po- 
ner fuego. 

Ignívomo,  ma.  Adjetivo.  Poética. 
Lo  que  vomita  fuego. 

BTn«»x>stá.  Latín  if»io¡Sm%t;  de 
igaa,  fuego,  y  tdmír*,  vomitar ;  frü- 
cas,  igimoMt. 

Ignfroro,  ra.  Adjetivo.  Que  traga 
fuego. 


IGNO 

ErnioLosÍÁ.  Latin  ^Mf>  fuego,  7 
tSrSre,  comer:  francés,  tgnivor». 
Igao.  Masculino  anticuado.  HiWNO. 
IgnibU.  Adjetivo  anticuado.  Inho- 

BLS. 

Ignobilidad.  Femenino  anticuado. 
Calidad  de  innoble. 
Ignoble.  Adjetivo.  Imnoblb. 
Ignografía.  Femenino.  ICNOoaA- 

FÍA. 

Ignominia.  Femenino.  Afrenta  pú- 
blica que  alguno  padece  con  causa  6 
sin  eUa. 

EmiOLoaÍA.  Latin  ig^St^t*,  de  i, 
por  M,  contra,  v  nSmea,  aféresis  de 
gitSme»,  nombre:  francés,  Íg*onÍñt*¡  car 
talan,  igmmtata. 

Sentido  ttimolígieo. — La  lONowimA 
es  la  ofensa  contra  nuestro  nomlr*, 
como  la  infama  es  la  que  se  hace  con- 
tra nuestra  J^ma,  como  la  iajnria  es 
la  que  se  infiere  contra  nuestro  dere- 
cho, _;«t  en  latin.  Son  ideas  absoluta- 
mente distintas. 

Ignominiosamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  ignominia. 

BmiOLoaü..  IgaomÍMOta  j  el  sufijo 
adverbial  «Mife.*  catalán,  ijmomvúot»- 
meat;  francés,  tfwoMÚUMMMMí;  latin, 
igMomtniM. 

IgnominioiIaimOj  ma.  Adjetivo 
superlativo  de  ignominioso. 

Ignominioso ,  sa.  Adjetivo.  Lo 
que  es  ocasión  6  causa  de  ignominia. 

BmiOLOaÍA.  Ignowtiaia:  latin,  ignd- 
míaidsiu;  catalán,  ignomaiSi,  a;  fran- 
cés, ignoMÍnitua. 

Ignorable.  Adjetivo.  Que  puede 
ignorarse, 

EnuoLoeU.  Ignorar:  latin,  igmdri- 
Hlit;  francés,  igñerablt. 

Ignoracion.  Femenino  antícaado. 

laNOKANCIA. 

Ignorado,  da.  Participio  puivo  de 
ignorar.  \  Adjetivo.  Osctúo,  sin  nom- 
bre ¿  fama. 

EmoLOofA.  Ignorar:  latín,  ignSr3~ 
tai;  italiano,  ignorato;  francés,  ignoré; 
catelan,  ignorat,  da. 

Ignorancia.  Femenino,  Falta  de 
ciencia,  de  letras  j  notíciaa,  6  general 
ó  particular.  \  crasa.  La  que  no  tiene 
disculpa.  [I  SUPINA.  La  que  procede  de 
negligencia  en  aprender  ó  inquirir  lo 
que  puede  y  debe  saberee.  \  ns  dbsb- 
CHO.  Forau».  La  que  tiene  el  que  ig^ 
ñora  el  derecho.  I  db  hecho.  Portnu. 
La  que  se  tiene  de  algún  hecho.  |  MO 
QUITA  PkCADO.  Expresión  con  que  se 
explica  que  la  ignorancia  de  las  cosas 
que  se  deben  saber,  no  exime  de  cul- 
la'.  \  No  PBCAB  DE  lONORANOiA.  Frase. 
[acer  alguna  cosa  con  conocimiento 
de  que  no  ea  razón  el  hacerla,  lí  des- 
pués de  advertido  de  que  no  se  debía 
hacer.  \  Prbtsnsbr  lattoaANOiA.  Fra- 
se. Alegarla. 

Bnifoi/MifA.  Ignorantt:  latin,  igf^ 
raníía;  italiano,  ignoramia;  francés, 
ignorante;  provenzal,  ignarania,  igno- 
rontia;  catalán,  ianorineia. 

RettHa. — 1.  Bl  muy  erudito  Don 
Ramón  Cabrera  asegura  en  aua  étimo- 
logiaa  que  nuestro  idioma  tomó  eata 
palabra  en  el  siglo  xiv;  pero  es  una 
afirmación  errdnea,  pues  en  el  Fnero 
Jmgo  se  lee  (lej-  19,' título  1.*,  U- 


IGNO 


15 


bro  2,*) :  ce  si  el  iuei  iudgi5  por  ign»- 
raneia;*  y  en  otro  lugar  |lej  3.*,  tí- 
tulo 1.*,  libro  2.*):  «toda  sciencia... 
desama  ignoniaicia.» 

2.  Moral  dt  la  famiUa. — Pregunta- 
ron é  un  sabio :  «t  cuál  es  la  criatura 
más  responsable  de  este  mundo,  por 
los  males  que  á  todos  ocasiona?»  Bl 
sabio  cont«atiS:  la  lOHoaANciA.  Estft 
voz  ae  debe  borrar  de  los  Dieeionariot 
y  escribir  en  bu  puesto :  el  infierno  del 
mundo. 

BiNONmu.  Ignoranda,  tontería,  tw- 
■cedad.  La  ignorancia  ea  fklta  de  cultu- 
ra del  entendimiento;  la  tontería,  falta 
de  cultura  de  la  razón;  la  necedad  es 
ignorancia  6  tontería  acompo&ada  de 
presunción. 
^  El  ignorante  y«na  por  falta  de  prin- 
cipios adquiridos;  el  tonto,  por  UXta  de 
luces  naturales;  el  neao,  por  (atíx,  de 
tuces  6  principios,  y  sobra  de  amor 
premio. 

El  amor  propio  oculta  muchas  ve- 
ces la  ignorancia;  descubre  siempre  la 
necedad,  y  no  tiene  infiujo  alguno  en 
la  tontería,  (Hu^rta.J 

Ignorante.  Participio  activo  de 
ignorar.  El  que  ig^iora.  |  Adjetivo,  El 
que  no  tiene  noticia  de  las  cosas. 

ErmoLoaÍA.  Latín  ignoraette,  abla- 
tívo  deyeAwM,  antie,  forma  adjetíva 
de  ignorSre,  ignorar:  catalán,  igno- 
rant;  francés,  tgnorant,  ante;  italiano, 
inorante. 

Ignorantemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  ignorancia. 

BTiuoLoaiA.  Ignorante  y  el  sufijo 
adverbial  nunte:  catalán,  ignorant- 
ment;  francés,  ignoramnent;  italiano, 
ignorantemente;  latin,  igitíSrantir, 

Ignorantinos.  Masculino  plural. 
Nombre  con  que  se  desfgnaron  por 
humildad  loa  individuos  de  una  orden 
religiosa,  fundada  á  fines  del  siglo  xv 
por  san  Juan  de  Dios,  portugués. 

BriHOLoafA.  Ignorante:  italiano,  ig^- 

wanti,  plural;  francés,  ignmmti». 

Rt$¿ía. — 1.  «Los  hermanoi  lam»- 
KAHTiNOS  son  muT  sabios  eu  punto  á 
remedioB  para  toda  suerte  de  enfer- 
medades, V  se  llaman  así  por  espfri- 
tu  de  modestia  y  de  maiiaedumbre.» 
(Palma  Catst,  Chron,,  leptimo  amo, 
1604.) 

2.  María  de  Méflicia  introdujo  en 
Francia  la  orden  de  los  lanOBANTiKOS. 

3.  Fundóse  dicha  orden  en  1495. 
Ignorantbimo,  ma.  Adjetivo  su- 

perfttívo  de  ignorante. 

Btiuoloqía,  Ignorante:  catalán,  ig- 
noranlíetim,  a;  ínaeéa,  ignoramtiuime, 
familiar. 

Ignorantismo.  Masculino.  Estado 
de  Ignorancia.  P  Sistema  que  tíeae 
por  objeto  ^vorecer  la  ignorancia. 

ErmoLOofA.  Ignorante:  francés,  ig- 
norantinte. 

Ignorantista.  Masculino  ^  ftm^ 
niño.  Partidario  del  ignorantismo. 

Ignorantón,  na.  Adjetivo  aumen- 
tativo de  ignorajite. 

Ignoranaa.  Femenino  anticuado. 

lONOEANCIA. 

Ignorar.  Activo.  No  saber  una  6 
mucnaa  cosas,  6  no  tener  noticia  de 

ellas. 


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16 


IGDA 


Btiuoloqíi..  Latiti  t^nor^í;  do  i. 

Sor  «»,  negación,  y  del  radic&l  inuBita- 
ofnSnu,  eimétñco  deffninu,  conoce- 
dor; catalán,  ignorar;  fraacéa,  ignorer; 
italiano,  ignor»e.  El  oftt&lan  antiguo 
tiene  igM/oTAt. 

Ignotiá,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  conocido  ni  daecubierto. 

Etimolosía,  Latin  ig^itfu,  partici- 
pio de  igiuittílr$;  de  **,  por  M,  nega- 
ción, j  gnoieUr»,  conocer:  laNOsCBKS 
deUcta  oncm,  perdonar  ¿  uno  sus  de- 
litos; esto  es,  deficoaocerlos,  oItí- 
dvlos. 

SiMONiMiA..  Ignoto,  dtiamoeido,  igno- 
rach.  Ignoto  se  refiere  i  cosas.  Mares 
^notot.  No  pueda  decirse:  humanidad 
tgnotá;  ignoto  talento. 

Deteonoeide  se  aplica  i  cosas  j  per- 
sonas. Tierras  dsiconoadu,  Itomores 
áeieonoddot. 

ignorado  expresa  la  idea  de  olvido, 
de  injusticia,  de  abandono.  Talento 
ignorado.  Al  decir  talento  ignorado,  no 
queremos  significar  que  sea  un  hecho 
tgnoto;  no  queremos  dar  á  entender 
que  sea  una  cosa  dtieonoeid*.  Quere- 
mos decir  que  es  una  cosa  olvidada, 
porque  no  saben  su  valor. 

Quizi  habrá  en  el  mundo  tierraa 
ignotat,  en  donde  se  agite  una  huma- 
nidAd  dtieenoeida,  entre  mil  bellezas 
ignoradat. 

Igoal.  Adjetiva  anticuado.  Iqdai.. 

Igrtga.  Femenino  anticuado.  laLB- 
su. 

Igakl.  Adjetivo.  Lo  que  es  de  la 
misma  naturaleza,  cantidad  6  calidad 
que  otra  cosa,  fl  Lo  que  no  tiene  cues- 
tas ni  profundidades;  ;  asi  se  dice: 
terreno  iqdíl.  |  líuj  parecido  ó  se- 
mejante; j  ^n  este  sentido  se  dice:  no 
be  visto  cosa  ioual,  6  ser  una  cosa 
sin  iQDU.;  esto  es,  no  tener  semejan- 
te, B  Constante  en  el  modo  de  obrar; 
y  así  se  dice:  Fulano  es  lon^i.  en  todas 
sus  acciones.  ¡  Al  iqval.  Modo  adver- 
bial. Con  igualdad.  ||  Bm  lauu  db. 
Modo  adverbial.  Bn  vez  de,  6  en  lu- 
gar de,  7  as!  se  dice:  mt  iodal  db  dar- 
me el  dinero,  me  lo  pides.  Q  Por  iqu^l 
ó  POK   DN   iQVÁi.,    Modo  adverbial 

laUÁLtUHTB.  I  QOEDAB    TODOS    lODÁ- 

LBS,  ó  SBJÁS  L  TODOS  laoÁLBS.  Frasc 
de  que  suele  usarse  cuando  varios  su- 
jetos solicitan  una  cosa,  j  ninguno  la 
consigue. 

ETiuoLoaÍA.  Latin,  mqn&lit;  de 
«^Mu,  justo,  unido,  simátríco,  armo- 
moso;  italiano,  egnalo;  &anc^  anti- 
guo, tw,  WMJ,  Mol,  gao»,  egnal¡  mo- 
derno, ^al;  provenzal,  tgnal;  catalán, 
igiial. 

6iN0Hiin&.  Ignal,  idéntico.  Exami- 
nemos el  varío  sentido  dp  estas  dos 
ñases:  hombres  ignaleí,  hombres  idAt- 
tieot. 

Hombres  ignaUi  quiere  decir  que 
tienen  la  misma  estatura,  el  mismo 
aire,  las  mismas  facciones;  es  decir, 
la  misma  presencia. 

Hombres  idénticot  quiere  decir  que 
son  de  tal  manera  yvaUi  en  todo, 

Íue  coristituven  un  mismo  hombre. 
.a  identidad  no  consiste ,  como  la 
inaldad,  en  que  tengan  una  misma 
p>rmai  una  misma  manifestación  ex- 


IGUA. 

tenor,  sino  en  que  sean  perfectamen- 
te ignaU»,  así  en  los  accidentes  del 
cuerpo  como  en  las  propiedades  del 
alma.  Han  de  ser  idituiSiewunte  igm- 
Ut,  asf  moviéndose,  como  hablando, 
como  pensando,  como  escribiendo, 
como  en  todo  lo  que  pueda  caracteri- 
zarlos. 

Las  cosas  ÍgMalo$  existen  separadas. 
Dos  6  mis  naranjas  del  mismo  tama- 
fio,  peso  7  colocj  son  dos  cosas  ignaUi, 
!'  sin  embargo,  ca^  una  ocupa  su 
ligar.- 

Las  cosas  idéntica»  no  pueden  sepa- 
rarse, porque  no  pueden  dividirse, 
porque  no  puede  dividirse  un  todo  sin 
que  el  todo  desaparezca.  Las  dos  ideas 
que  el  alma  necesita  para  hacer  una 
comparación,  por  ejemplo,  son  dos 
hechos  idé»titM  del  alma,  puesto  que 
sin  ellos  la  comparación  es  imposible. 
Aquellas  dos  ideas  eon  idéntieat,  por- 
que concurren  simultáneamente  á  foi^ 
mar  una  unidad  de  nuestro  espíritu, 
que  se  llama  comparación.  Propia- 
mente hablando,  no  son  dos  hechos, 
dos  funciones,  sino  una,  porque  son 
dos  funciones  identijíeadai. 
La  razón  de  este  uso  consiste  en 

3ue  lo  ignal  se  aplica  á  la  forma;  es 
ecir,  &  la  manifestación  sensible  de 
los  hechos  en  todos  los  órdenes  po- 
sibles. 

Lo  idéntico,  por  el  contrario,  no  se 
refiere  i  las  manifestaciones  exterío- 
á  las  propiedades,  á  lo  sus- 
tancial de  las  cosas. 

Lo  igual  es  distinto:  lo  idéntico  es 

10. 

Sí  una  cosa  no  pudiera  distinguirse 
de  otra,  no  seria  igmal,  sino  útóniea. 
Si  un  hecho  cualquiera  pudiera  dis- 
tinguirse de  otro,  no  seria  ideático, 
sino  igwt. 

Lo  ignaí,  pues,  consiste  en  las  par- 
tes, en  los  acddentes,  en  las  aparien- 
cias. 

Lo  idéntico  consiste  en  el  todo,  en 
la  razón  originaria  del  hecho ,  en  su 
principio. 

Ignala.  Femenino.  La  acción  de 
igualar.  |  Composición,  ajuste  ó  pacto 
en  los  tratos.  También  se  llama  as! 
el  estipendio  6  la  cosa  que  se  da  en 
virtud  de  ajuste!  \  Entre  albaüiles, 
listón  de  madera  con  que  se  reconoce  la 
llanura  de  las  tapias  ó  suelos.  |  A  la. 
IOUÁI.Á.  Modo  adverbial.  Ai.  iqual,  J 
Modo  adverbial  anticuado,  Igualmc 
te,  con  igualdad. 

Igaaladoo.  Femenino.  La  acción 
y  emcto  de  igualar.  |  Metáfora.  Ajus- 
te, convenio  6  concordia.  \  Álgebra. 
Anticuado,  Ecuación, 

ErniOLoaÍA.  Ignahr:  catalán;  igna- 
¡adé;  francés,  égaUtatioñ, 

Igualado,  da.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca i  algunas  aves  que  ya.  han  arro- 
jado el  plumón  j  tienen  igual  la 
pluma, 

EtimoloqU.  Igualar:  latin,  «;«»- 
tm;  catalán,  ignaut,  da;  francés,  ^a- 
lité;  italiano,  ngnalato. 

Igualador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  iguala. 

EtiholooÍ^.  Igualar:  catalán,  igua- 
lador, a. 


IGUL 

Igualamiento.  Masculino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  igualar, 

BtuiolosÍa.  Ignaladon:  catalán  an- 

inio,  i^nalamenl;  francés,  ^alemmt. 

IgoaUote.  Participio  activo  antá- 

lado  de  igualar.  El  que  iguala. 

Igoalanta.  Femenino  anticuado. 
Iaiiuj>AD.  I  Anticuado.  Iodála. 

Igualar.  Activo.  Poner  al  igual 
una  cosa  con  otra.  |  Metáfora.  Juzgar 
sin  diferencia,  ó  estimar  á  alguno  y 
tenerle  en  la  misma  opinión  que  & 
otro.  I  Allanar,  y  en  este  sentido  b« 
dice:  igualar  los  canunoa  6  los  terre- 
nos. I  Hacor  ajuste  6  convenirse  con 
facto  sobre  alguna  cosa.  Se  usa  tam- 
ien  como  recíproco.  |  Neutro.  Ser 
igual  una  cosa  a  otra.  Se  usa  también 
como  recíproco.  |  Recíproco.  Ponerse 
al  igual  de  otro. 

Etiholooía.  Ignal:  latín,  mgvdn; 
catalán,  ig*aiar;  firanoés,  ^aUior;  ita- 
liano, MMÍStV. 

Igíialarae.  Recíproco  anticuado. 
Subirse  i.  hatorbs. 

Igualdad.  Femenino.  Conformi- 
dad de  una  cosa  con  otra  en  naturale- 
za, calidad  y  cantidad.  {  Correspon- 
dencia y  proporción  que  resulta  de 
muchas  partea  que  unifonúemente 
componen  un  todo,  [  de  Lvqio.  Cons- 
tancia y  serenidad  en  los  sucesos  pnis- 
ferosé  adversos.  |  áhti  la  lit.  Igual- 
lad  de  derechos  y  obligaciones,  dog- 
ma del  derecho  político  moderno. 

ErniOLOQÍA,  ignal:  latin,  m^n^tai; 
catalán,  ignaltat;  provenzal,  ngiAtat; 
ñrancés,  wUté;  italiano,  ugnahti. 

Ignaldade.  Femenino  anticuado, 

laUALDAD. 

Igualdftt.    Femenino    anticuado. 
Gracia,  &vor, 
BTnfOLOoÍA.  Forma  lemotiaa. 
Igualen.  Femenino  anticuada. 

lODALDAD,  OONFORHIDAD. 

Ignalico,  ca,  lio,  lia,  to,  ta.  Ad- 
jetiva diminutivo  de  igual. 

Igualmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  igualdad.'  |  También,  asimismo. 

ETiHOLoaÍA,  Ignal  y  el  sufijo  adver- 
bial mente:  catalán,  ionalmont;  proven- 
zal ,  egnabnon ,  egame» ,  engnalmtn; 
francés,  égaUment;  italiano,  «fKOJMM- 
te;  latin,  egnüHter. 

Iguana.  Femenino.  Zoología.  Rep- 
til con  el  cuerpo  semejanto  al  del  la- 
garto, é  indígena  de  la  América  me- 
ridional. En  toda  la  longitud  de  la 
cola  y  del  lomo  tiene  una  línea  de 
púas,  la  cabeza  chata,  ;  debajo  da  la 
mandíbula  inferior,  una  bolsa  dpapo, 

fue  tiene  también  en  medio  una  linea 
e  pi!as, 

Etuioloqía.  Dialecto  de  los  cari- 
bes, fiMNA,  ywMM;  francés,  ignant, 
(Cita  de  OviBDO,  en  1525.) 

Iguánido,  da.  Adjetivo.  Propio  da 
la  iguana. 

Iguanodon.  Masculino,  ZoolMÍa, 
Género  de  reptiles  sauñanos  fúsiles. 

Ignar.  Activo  anticnado,  Iqualar. 

Iguamcu.  Masculino.  Zoología. 
Animal  anfibio  del  Brasil,  de  la  mag^ 
nitud  de  un  buev. 

EriuoLoaÍA.  Vocablo  ind^ena. 

Iguldia.   Femenino   anticuado. 

I  laUALDAD. 


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Ljoogle 


ILEA. 

^ada.  Fememno.  Cualquiera  de  Iss 
doB  CftTÍdadeB  que  ba;  entre  las  cos- 
tillaa  &lsaa  y  el  vientre  inferior  del 
CUNpo  animal.  D  Dolor  6  mal  que  se 
padece  en  aquella  parte.  |  Tener  bd 
LIADA.  Frase  metafórica  que  Be  dice  de 
las  cosas  que,  entre  lo  que  tienen  de 
bueno,  se  halla  algo  que  no  lo  es  tanto. 

BTiMOLoaÍA.  Latín  iUs,  Ice  ijares; 
catalán,  ilkda. 

litdear.  Neutro.  Henear  muclio  j 
aceleradamente  las  ijadas,  lo  que  co- 
mumnente  se  dice  del  caballo. 

Ijal.  masculino  americano.  Ijada. 

Qar.  Masculino.  Ijada. 

Uacerable.  ¿djetÍTo.  Que  no  pue- 
de lacerarse. 

SriHOUialA.  Latin  illKcHriüUt,  de 
(7,  por  i»,  negación,  7  lüe/frUSiUt,  la- 
cerable:  francés,  illae&abU. 

Ilacerado,  da.  Adjetivo.  No  lace- 
rado. 

ETiuoLOafA.  JkeeraiU:  francés, 
iliaeári. 

Ilación.  Femenino.  La  acción  de 
inferir  6  deducir  una  cosa  de  otra. 
Llámase  también  así  la  misma  cons&- 


ErufOLoafA.  Latin  illSÜo,  la  accioa 
de  Uevar,  forma  sustantiva  abstracta 
de  itlSña,  participio  pasivo  de  infem, 
llevar  adentro;  de  «,  en,  y  ferré,  lle- 
var: iLiATio  itwpri,  el  acto  ae  deshon- 
rar í  una  mujer,  en  el  Difetto ;  cata- 
lán, iUUxtí;  mncés,  illattiM.     • 

Dapso.  Üasculino.  Caída  suave.  || 
Influjo.  I  Especie  de  éxtasis  contem* 
plativo. 

EmcoLDOÍA.  Latin  ilÜ^tut,  partici- 
pio pasivo  de  ilübi;  de  it,  por  ñ,  en, 
7  ZSm',  caer;  ccaer  dentro  de  alguna 
cosa:*  iLLAFSUB  (MMwi,  que  ha  pene- 
trado en  las  almas.  (Cicerón.^— «Cal- 
da de  lo  alto  con  suavidad,  desliz 
apacible,  influjo  celestial.  Es  voz  de 
raro  uso  j  viene  del  latino  Jllaptiu.» 
(AcADnoA,  J>ieeúmaria  it  1726.}— 
«Y  con  uu  iUpio  divino  y  dulcísimo, 
las  trasfúrma  ensimismo.»  (M.Aoss- 
DA,  Ahm  1.',  número  178.) 

XlatÍTo,  va.  Adjetivo.  Lo  que  se 
infiere  ó  puede  inferirse. 

Btimolooía.  Ilacüm:  latin,  i7£Mm»; 
catalan,  il-¡alm,  va;  francés,  ilUuif. 

Ildefonso  (bait).  Arzobispo  de  To- 
ledo, que  nació  en  607  y  muñó  en  663. 
Era  BODrino  de  Eugenio  III,  arzobispo 
de  Toledo,  7  tuvo  por  maestro  i  san 
Indoro,  de  Sevilla.  Entró  en  el  mo- 
nasterio Agállense,  donde  le  ordenó 
de  presbítero  san  Eladio  v  dond< 
fué  noveno  abad.  Asistió  al  novem 
Concilio  de  Toledo  en  653,  en  que  hizo 
BU  profesión  de  fe  el  rej  Recesvinto,  y 
sucedió  en  el  arzobispado  í  su  tío  Bu- 
genio  III,  en  658,  viviendo  todavía 
nueve  años.  Dejó,  entre  otras,  las 
,  obras  siguientes:  Ue  la  virginidad  dt  ¡a 
Jítdrt  de  Diet;  Cartai;  Opitatlo  tobre 
el  pan  enearíeticc;  Ánoiaeümet  al  bautis- 
mo, y  De  lot  eeeritoret  eeletiásíitxi. 

Óeadelfia.  Femenino.  Teratolegia. 
'  Deformidad  producida  por  la  duplica- 
ción de  un  ser. 

ErufOLoaÍA.  IleadeUs. 

Ueadélfico,  oa.  Adjetivo.  Ttrtito- 
¡ogia.  Propio  de  la  ileadelfia. ' 


ILEÍ 

Deadelfo.  Masculino.  Tentehgia. 
Monstruo  por  ileadelfia.  (Caballero.) 

Etuiolooía.  Griego  eIXeTv  (ñUiít), 
enroscar,  y  aáelphít,  hermano :  fran- 
's,  iUetdelphe. 

Jieieia.  —  l.  Los  ilsadslfob  son 
monstruos  dobles  en  la  parte  inferior; 
esto  es,  de  intestinos  abajo. 

2.  Llámanse  ileadelfos  (de  eilAñ, 
enroscar),  aludiendo  á  las  tortuosida- 
des de  los  intestinos:  slXen  ¿SeXfi; 
(eilein  adelphtSe.) 

Dacebra.  Femenino.  Ilbcebro.  || 
Halago,  atractivo,  engaño.  Es  poco 
usado  en  este  sentido. 

BmiOLOsfA.  Latín  illlcíbra,  cebo, 
añagaza,  hablándose  de  pájaros  (Jub- 
TiKO);  encanto,  hechizo  (Apulevo]; 
estímulo,  seducción,  caricias  (Cicb- 
ron). 

Ilecebro.  Masculino.  Sot4niea.  Gé- 
nero de  plantas  amarantáceas. 

ErtuOLOOÍA.  Latin  ilUfcübra,  espe> 
cié  de  sieaupreviva  6  verdolc^.  (Pli- 
NIO.) 

Sentido  etvmoiágico. — El  latin  ilUeí' 
bra  es  una  forma  de  ilVScübrSre,  encan- 
tar, frecuentativo  de  iHtcüre,  tender 
lazos,  porque  se  hubo  de  creer  que  el 
ILECEBRO  era  hierba  á  propósito  para 
los  encantos. 

Ilegal.  Adjetivo.  Lo  que  es  contra 

'ErniOLoaÍA.  Latin  posterior  illigS- 
Ut,  de  il,  por  m,  negación,  y  tegúie, 
Iwal:  catalán,  ü-l^al;  francés,  ill¿- 
gai. 

Decalidad.  Femenino.  Falta  de 
legalidad. 

BrniOLoaÍA.  Ilegal:  latin,  illeg&lü- 
tat;  catalán,  H-legaUtat;  francés,  iH¿- 
galit^. 

Uegalmeote.  Adverbio  de  modo. 
Sin  legalidad. 

EriMOLoaÍA.  Ilegal  y  el  sufijo  ad- 
verbial MMte:  catalán,  il-legaime»í; 
francés,  ilUgalenunt. 

Hegible.  Adjetiva.  Lo  que  no  pue- 
de leprse. 

EnuoLOofA.  //,  por  m,  en,  y  legi- 
ble: catalán,  i^legiole. 

Ilegitimamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  legitimidad. 

EriuoLoalA.  Ilegítima  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  H-legitiita- 
ment;  francés,  ilUgitimemtnt;  latin, 
illymn». 

ilegitimar.  Activo.  JPrivar  á  algu- 
no de  la  legitimidad,  y  hacer  que  se 
tenga  por  ilegítimo  al  que  realmente 
era  legitimo  o  creía  serlo. 

'B/TiuauMilk..  Ilegitimo;  catalán,  «/- 
legitimar. 

D^gitimidad.  Femenino.  Falta  de 
alg-ona  circunstancia  ó  requisito  para 
ser  una  cosa  legítima. 

BriuoLoaÍA.  Ilegítimo:  cataluí,  iU 
legitinilat;  francés,  ilUgitimité. 

Ilegitimo,  ma.  Adjetivo.  Lo  que 
DO  es  legítimo. 

EriuOLOaÍA.  Prefijo  t,  por  »,  nega- 
ción, y  legítimo:  catalán,  iUlegítim,  a^ 
francés,  tlUgilme. 

Ileitioo,  ca.  Adjetivo.  Mediana. 
Concerniente  á  la  ileftís. 

Ileiti*.  Femenino.  Mediana.  Infla- 
mación del  íleon. 


njA 


17 


Etiholosía.  íkon  y  el  sufijo  médi- 
itii,  inflamación :  francés,  iUite. 

íleo.  Yoz  que  entra  en  la  composi- 
ción de  varías  palabras  anatómicas 
para  designar  el  íleon,  como:  íUo- 
eecal,  concerniente  al  íleon  y  al  intes- 
tino ciego. 

ErtuoLOofA.  Latín  ilía,  los  ijares, 
loa  intestinos,  del  gríego  eiiei*,  enros> 
carse,  aludiendo  i  la,  loima  de  aque- 
llas visceras. 

íleo-cecal.  Adjetivo.  Anatomía. 
Perteneciente  al  íleon  y  al  intestino 

TUfOLOciÍA.  íleo  y  eeeah  francés, 
iUo-eeeal. 

Heo-cólico,  ca.  Adjetivo.  Anato- 
mía. Beferento  á  los  intestinoB  íleon  y 
colon. 

Etiuoloqía.  íleo  y  eóUeo:  francés, 
il¿o-eoUq%e. 

Ileo-diclidita.  Femenino.  Medid- 
na.  Inflamación  del  íleon  y  de  la  vál- 
vula íleo-cecal. 

BtuolosIa.  Griego  eilein,  enros- 
car, y  dyklU  (SuxXíí),  doble  puerta, 
válvula:  francés,  iUo-dieiidito. 

Ileografía.  Femenino.  Anatomía. 
Descrípcion  de  los  intestinos. 

ETUOLoaÍA.  .íleo  y  graphtín,  des- 
cribir. 

neologia.  Femenino.  Medicina. 
Tratado  sobre  los  intestinos. 

Etimoloqía.  ±leoy  lógot,  tratado, 

HeoD.  Masculino.  Anatonia.  El 
tercer  intestino,  que  empieza  donde 
acaba  el  yeyuno  y  termina  en  el  ciego. 

ETUfOLoaÍA.  íleo:  francé»,  i^in, 
ilétm. 

Sentido  etimoligieo. — El  íleon  se 
llamó  así,  porque  está  situado  en  las 
partes  iliacas,  6  aludiendo  á  la  multi- 
tud de  revoluciones  que  opera  entre 
los  demás  intestinos.  (Pareo,  /,  iS.) 

Héosla.  Femenino.  Ilbósis. 

Ileóais.  Femenino.  Medicina.  En- 
fermedad nerviosa  que  consiste  en 
convulsiones  del  íleon. - 

EtiuologIa.  íleon. 

Uercaones.  Masculino  plural.  Qit- 
grafía  oMtigna.  Habitantes  de  la  Espa* 
ña  terraconense,  que  habitaban  la 
parte  comprendida  entre  el  Ebro,  el 
Tuna  y  el  mar. 

BTUioLoaÍA.  Latin  ilereaone»,  en 
Plinio;  ilercaonensee,  en  Tito  Livio, 
pueblos  de  la  Tarraconense. 

Ilergetas.  Masculino  plural.  Cfeo- 
grafia  anltgna.  Habitantes  de  laEspa^ 
ña  tarraconense  que  habitaban  el  ter- 
ritorio de  Lérida. 

Etwoloqí A.  Latin  ilergetet,  en  Tito 
Livio;  ilergetm,  en  las  inscripciones, 
pueblo  de  la  Tarraconense. 

Ilergetes.  iLERaBTAS. 

Ileso,  SB.  Adjetiva.  Lo  que  no  ha 
recibido  lesión  ó  daño. 

Etiuocqoía.  Latin  ilUeint;  de  il. 

Sor  M,  negativo,  y  lana,  dañado;  cno 
añado;»  bancés,  ilUté;  catalán,  il- 
lés,a. 

Iletrado,  da.  Adjetivo,  Que  care- 
ce de  conocimientos  en  letras;  lego  en 
alguna  materia. 
llex.  Masculino.  Ilicio. 
Ilia-Srlvia.  Femenino.  Mitología. 
Madre  de  Rómulo. 


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L.óogíe 


18 


ILlB 


IliBcaB  {tablas}.  Ar^neelMÍs. 
Fragmento  d«  un  bajo  reliere  hallado 
en  Fratochio,  quo  repreBenta  loB  su- 
cesos de  la  guerra  de  Troya,  j  que 
tiene  las  figuras  acompañadas  de  su 
nombre  propio. 

1.  l\i*.co,  cti.  Á-ájeHva, 'Atutomí», 
Lo  referente  al  íleon  en  los  ijares;  y 
as¡  ee  dice;  rtffio»  iliaca.  Í  Hueso 
1UAC0,  COXAL  INNOMINADO.  Nombre 
de  no  hueso  par  que  ocupa  las  partes 
laterales  y  extenores  del  bacinete,  " 
MÚSCULO  iLUCO.  IfiSsculo  que  sir.. 
de  resorte  al  movimiento  del  hueso 
del  muslo  sobre  el  bacinete  ||  Fosas 
lUACAS;  CRESTA  ILIACA.  Las  fosas  7  la 
cresta  de  los  huesos  iliacos.  ||  Abtb- 
BiAS  ILIACAS.  Arterias  que  se  forman 

Sor  la  bifurcftcion  de  la  aorta  deseen- 
ente. 

Etiuolooía  IUo:  francés,  iiiú- 
^w.— (Usado  de  los  médicos  para 
nombrar  al  dolor  cdUco;  j  le  llaman 
enfermedad  ó  pasión  iliaca.  Es  toz 

r'e^  formada  de  íUo»,  que  significa 
tnpa  6  intestino  ei51oQ,  en  donde 
se  causa  esta  enfermedad.»  [Acadb- 
HU,  Diceumario  d«  lliS.) 

2.  Hmco,  ca.  Adjetivo  poético.  Lo 
referente  á  flion,  Trojra. 

Btuioloqía.  Jlúm:  griego,  Uteotí; 
(iUail^};  latin,  ilüíau;  trojano,  fran- 
cés, tüá^Mt. 

Iliacos  (loo).  Ziterafwn.  Poema  de 
Juan  Tzeties,  que  tiene  tres  partes, 
CUTOS  títulos  son:  Autihomérica,  Ho- 
mérica j  Postlioméríca. 

IlfaM.  Femenino.  SnuUcio»,  Títu- 
lo da  un  poema  de  Homero. 

ETiuoLoalA.  Griego  IXiá^  (Íli4t), 
cosa  de  flion:  Uiá;  x*"?*  (*l*^  chira), 
los  campos  de  Troja;  tXiái;  ttoCTim;  (íU¿m 
poütU),  el  poema  da  Ilion,  la  lUada; 
latín,  IUSmi;  francés,  ÍUade;  catalán, 
lUada. 

JZM«At. — Uaravilla  el  hecho  de 
que  la  calera  de  un  héroe  baja  dado 
asunto  al  primer  poema  de  la  huma- 
nidad. En  efecto,  la  Ilíada  no  es  otra 
cosa  que  la  epopeya  en  que  Homero 
canta  la  cdlera  de  Aquiles.  El  poema 
griego,  después  de  la  Biblia,  es  el 
Ebro  que  ha  causado  en  el  mundo  on 
rumor  mis  grande,  pareciendo  eutra- 
fiar  la  civilización  suprema  del  arte 

fentil.  La  moralidad  ae  tan  admíra- 
le epopeya  se  contiene  en  esto  verso 
del  gran  preceptista  latino: 


Quidquiddelirinl  tege»  plectunlur  oeAM; 

los  aqueoB,  es  decir,  los  pueblos  llo- 
ran cuanto  deliran  sus  rejea, 

lUades.  Masculino  plural.  Titnpot 
keróieoi.  Nombre  con  que  se  designa 
i,  RiJmuIo  7  Remo,  hijos  dellúí. 

nial.  Adjetivo.  Iliaco. 

BriMOLoaÍA.  lUaeo  1. 

Diberal.  Adjetivo.  El  que  no  es 
liberal. 

ntbari.  Femenino.  Qoegraft»  Mti- 
gva.  Ciudad  de  la  Narvonense  al  pié 
de  los  Pirineos;  boj,  Elna.  (Plinio.) 

J  Ciudad  de  la  Bétíca;  hoj,  GTana- 
a.  (Tito  Livio.) 

Etiuolooía.  Latín  ílUhüm,  la  ciu- 
dad de  la  Narvonense;  ílUbtrí,  la  mU' 
dad  de  la  Bétíca. 


ILIM 

niberítano,  na.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  natural  de  la  antigua  Ilíberi 
¿  á  lo  perteneciento  &  aqueUa  ciudad; 
j  así  se  dice:  concilio  lUBunTAHO. 

Hiceo,  cea.  Adjetivo.  Que  es  de 
encina  6  roble. 

Etivolosía.  Latin  Hice,  ablativo  de 
ilex,  ittcis,  la  encina  6  roble. 

Ilicet.  Expresión  usada  en  los  fu- 
nerales de  los  antiguos,  para  advertir 
que  había  terminado  la  ceremonia. 

ETUfOLOQÍA.  Contracción  de  las  pa- 
labras latinas  ir»  Uetl. 

Ilicina.  Femenino.  QuÍMÍea.  Priu- 


cipio  amargo  que 


e  estrae  de  las  ho- 


del  iUx  aautfolium,  de  Linneo. 

BTncoLooÍA.  lUeto:  francés,  tUeim. 

nicineas.  Femeníuo  plural.  BoU- 
«tea.  Nombre  de  la  familia  de  las 
aquifoliáceas. 

ETiuoLoaÍA.  Ilicina:  francés,  iUei- 
%éa. 

nieineo,  nea.  Adjetivo.  BotáMea. 
Concerniente  ó  análogo  al  ilicio. 

nicio.  Masculino.  Botímcá.  Género 
de  plantas  magnoliáceas. 

BTnioLOdÍA.  Itíeeo. 

Dintamente.  Adverbio  de  modo. 
Contra  razón  6  derecho. 

Etuioloqía,  lUdta  j  el  sufijo  ad- 
verbial wunU:  catalán  i¡-Iíeitámení; 
francés,  ilUdUnunt;  latín,  ilíl^ti. 

Hioito,  ta.  Adjetivo.  JjO  que  no 
es  lícito. 

ETiMOLOofA.  Latin  ilKtUtiu;  de  41, 
por  *«,  negativo,  y  liAtm,  lícito:  ca- 
talán, il-tícic,  a;  francés,  iüieitt. 

SiMONiuu.  lUdío,  prohibido.  Lo 
prohibido  comprende  las  acciones  j 
las  cosas;  lo  iUdío,  solamente  las  ac- 
ciones. Se  dice:  es  ilícito  leer  libros 
prokibidot.  El  tabaco  es  un  género 
prohiüdo,  J  por  esto  es  litóte  su  im- 
portación. El  comercio  iUeito  es  el 
que  se  hace  con  generes  proUhidoi. 

(VORA.) 

Ili«iiM.  Masculino  y  femenina.  El 
.atural  de  la  antigua  Troya. 

Etdiolooía.  Ilvm. 

Uimitacioo.  Femenino.  Acción  6 
fecto  de  ilimitar.  |  Lo  que  no  tiene 
límites. 

BmiOLOOÍA.  limitan  francés,  illi- 
miíatio». 

IlimitadamentA.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  ilimitado. 

BTWOLOofA.  Ilimitada  y  el  sufijo 
adverbial  ncñte. 

Üiinitado,  da.  Adjetávo.  Lo  que  no 
tíene  límiteB.  |  Participio  pasivo  de 
ilimitar. 

BrtuoLoafA.  lUmitar:  latin,  illfmi 
íStuo;  catalán,  ü-Umitat,  da;  francés, 
itlmití. 

SlMONÜflA.  lÜMitado,  i»Jí»ito,— Lo 
ilimitado  no  tiene  fin  ni  término,  pero 

Suede  concebirse  con  la  imaginación 
el  hombre;  lo  injínito  no  tuvo  princi- 
pio ni  fin,  y  no  puede  comprenderlo 
nuestra  intoligencia.  Ilimitado  filé  el 
poder  de  Napoleón:  ilimitada  fué  la 
ambición  de  Alejandro  el  Grande:  m- 
Jí»iio  es  Dios,  ittfinito  ea  el  cielo.  Lo 
iUmitado  se  aplica  la  mayor  partA  de 
las  Veces  í  la  dimensión;  lo  iakiiito,  al 
niimero  y  al  origen.  Ejemplos:  tlU- 
miíado  es  el  mar.» 


UJR 

€lnfmüo  ea  el  número  de  las  •»- 
trellas.» 

Lo  iUmitado  se  aplica  siempre  i,  co- 
sas mundanas.  Lo  wfañte,  í  las  sobre- 
naturales. (Lopsz  Pblborin.) 

nimitar.  Activo.  No  sefialar  lími- 
tes. 

EtivologÍa.  Prefijo  i,  por  m  nega- 
tivo, y  Imitar. . 

Uio.  Toz  que  entra  en  la  compon- 
cion  de  varias  palabras  de  anatomía, 
refiriéndose  al  íleon,  eomo:  iU(H.uii- 
BAB,  ilio-ciXtico,  etc. 

BriuoLooÍA.  ÍUo. 

nio-abdominal.  Adjetivo.  Auato- 
mía.  Músculo  iLio-ABDomNAL.  Nom- 
bre dado  al  pequeño  músculo  oblicuo 
del  abdomen. 

Etiuolooía.  Ilio  y  abdomimal:  fran- 
cés, iUo-abdomiaal. 

Úio-femoral.  Adjetivo.  Anatomía. 
Músculo  tLio-TsuoaAL.  Nombre  dado 
í  uno  de  los  músculos  anteriores  del 
muslo. 

Etiuolooía.  IUo  y /moral:  francés, 
ilio-fémoral. 

lUo-lambar.  Adjetivo.  Anatomía, 
Perteneciente  al  músculo  iliaco  y  &  loa 
lomos. 

ETiuoLOaÍA.  lUoy  hmbae:  francés, 
iUo-lombairt. 

nion.  Masculino.  Ilbon. 

Los  griegos  llamaron  así  £  la  ciu- 
dadela  de  Troya,  levantada  por  lio, 
cuarto  rey  de  aquella  ciudad.  Beta 
ciudadela  contenía  el  PalladimH.  Los 
eolios,  algnn  tiempo  despnes  de  la 
destrucción  de  Troya;  levantaron  cerca 
de  sus  ruinas  hacia  el  Norte,  una  ciu-. 
dad  que  también  llamaron  Ílioh.  Los 
latinos  decían  lUim. 

Satüa  kittMea. — 1.  Nombro  de 
Troya,  tomado  del  de  uno  de  los  reyes, 
lio,  hijo  de  Tros. 

2,  Ciudad  del  Asia  menor,  funda- 
da por  Alejandro,  cerca  de  la  antigua 
Troya,  arruinada  por  Sila,  reoonstarni- 
da  por  César  y  destruida  otra  vez,  de 
la  cual  hay  algunas  ruinas  junto  í 
Tchiblak. 

Biona.  Femenino.  Tittmu  htr^i- 
eot.  La  mavor  de  las  hijas  de  Príamo, 
muier  de  Polimnestor,  rey  de  Tracia. 

Uíone.  Véase  Iliona. 

nitmeB.  Masculino,  TieHaet  hor^i- 
eot.  Hijo  de  Anfión  y  de  Niole.  |  Hijo 
de  Fdrbas  de  Lésbos,  que  muni5  de- 
lante de  Troya,  y  que  no  debe  con- 
fundirse con  el  compañero  de  Eneas 
que  tenía  el  mismo  nombre.  J  Otro,  de 
Trova,  que  fué  muerto  por  Diiímedes. 
'  IlionM.  Masculino.  Mitología.  Ca- 
piten  trovano,  hijo  de  FtJrbas,  que  si- 
guió é  aneas,  quien  le  confié  varias 
embajadas,  por  distinguirse  mucho  en 
la  elocuencia, 

üiquido,  da.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca &  la  cuente,  deuda,  ete.,  que  est£ 
por  liquidar. 

BriHOLOofA.  In,  no,  y  liquida:  ca- 
talán, il4iqitit,  a, 

Uiría.  Femenino.  Qtografía  amti- 
gna.  La  Bpdii'ninia.  (Ciob&oh,) 

Etiuolooía.  7/;^^  {Peophrcio): 
catalán,  H-Uria. 

Hinco,  oa.  Adjetivo.  Perteneoien- 
te  á  la  nina.  (Viaoiuo.)  |  Golfo  a(- 


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L.oogle 


ILOT 

JUCO.  El  golfo  de  Tenecift.  (Ibidbu.) 

BnuoLOof A.  Latiu  iH^rioa:  illtbi- 
ous  fútw,  el  msr  Adriático,  el  golfo  de 
Yenecia, 

Hirió,  lia.  Adjetivo.  El  natiir&l  de 
niría  ;r  lo  perteneciente  k  ella. 

Hirió.  Ilíhicd. 

EtiholoqÍa.  lUrico:  latín,  U¡yrlu$; 
catalán,  il-liri,  ». 

lunadas.  Femenino  plural.  Mito~^ 
legUí.  Nombre  de  tas  ninfas  de  Hito, 
tía  del  Ática,  consagrado  &  las  mu- 
saa,  cerca  de  Atenas,  que  tenían  un 
altar  en  laa  riberas  de  ese  río.  \  Tam- 
bién se  llamaba  así  á  las  musas,  por 
estarles  consagrado  diclio  río. 

nisidas.  Femenino  plural.  Ifitolc- 
¡U,  Nombre  que  se  solía  dar  i  las 
musas. 

EnMOLoaÍA.  Latin  I^na,  lugar  del 
Ática,  que  es  el  griego  IXivm;  (lUi- 
tút.) 

ñinon.  Maecnlino,  ZooloffU,  Q&- 
nero  de  reptiles  ofidianos. 

DÍHO.  Geo^r^fía.  ArroTO  que  baja 
del  monté  Himeto,  corre  al  Sudeste  ae 
Atenas   y   desagua  en  el    golfo  de 


Egina. 
Étimo 


ETmoLoaÍA.  Qriego  'Ii.laaix:(IUtsoi.) 

Iliterato,  ta.  Adjetivo.  Ignorante 

j  no  versado  en  ciencias  y  letras  bu- 

nitia.  Femenino.  Mitología.  Hija 
de  Juno,  diosa  que,  entre  tos  griegos, 

E residía  i  los  pastos.  Es  la  misma  que 
ucina  6  Diana.  Algunos  la  cDnBÍd&- 
rsn  como  una  de  las  parcas. 

BroiOLOofi..  Onego  EUtftuta  (mi 
Ih/í»);  latin,  ZUthyw,  con  el  mismo 
sigmJScado,  en  (Mdio;  irancés,  lU- 
tino. 

Do.  Masculino.  Titnpoi  ktróicoi. 
Hijo  de  Tros  j  de  Caliroe,  hija  de 
Escanaandro,  fundador  de  Ilion.  Ha^ 
biendo  bailado  fAPatUdiwK  (véase  esta 
palabra],  que  cajó  delante  de  su  tien- 
da drade  el  cielo,  le  hizo  levantar  un 
templo,  que  toé  después  presa  de  las 
llamas;  pero  Ilo  salvo  él  aunulacro  di- 
vino, SI  bien,  per  mirarle  irento  á 
frente,  perdió  la  vista,  que  Minerva  le 
volvió.  Se  dice  que  vivió  en  el  si- 
glo XIV  íntes  de  Jesucristo, 

Hógicamento.  Adverbio  de  modo. 
Sin  lógica, 

BruiOLoaÍA.  Il^iea  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  francés,  iU^igneMott. 

Hógico,  ca.  Adjetivo.  Fi¡oú}fU.  Lo 
que  carece  de  lógica. 

Etuioloqía..  II,  por  M,  no,  j  l^Í- 
to:  francés,  \llogi^%e. 

Dóaia.  Femenino.  Estrabismo. 

Hota.  Coman  de  dos.  Nombre  que' 
se  daba  i  ciertos  esclavos  en  Esparta." 
lietáfora.  El  que  se  baila  ó  se  consi 
dant  desposeído  de  los  goces  j  dere- 
chos de  ciudadano.  J  Metáfora.  Perso- 
na abyecta,  estúpida,  envilecida,  en 
en;o  sentido  se  dice:  aa  um  ilota. 

ETiMOLoaÍA.  Griego  itXtuní;  ó  ttXiiK 

SñlSlit  ó  ktilit):  latin,  USt»,  forma 
rbara;  francés,  Ílote> 
SentUo  ttmolégite. — 1.  /£>Meigni. 
flca  ^zeao,  cautivo,  esdavoipuesto  que 
•1  gnago  ieiidi  «s  el  participio  de  li¿t6 
(Iah),  j9  Mjo,  ja  pisado,  jo  moI*- 
yizo. 


ILÜM 

2.  La  forma  etimológica  es  hilottt, 
puesto  que  la  h  representa  el  espíritu 
áspero  del  vocablo  griego.  Es  de  de- 
sear que  la  Academia  adopte  la  forma 
de  origen, 

3.  Seitfla  hittáriea. — Nombre  gené- 
rico de  los  esclavos  en  la  república  de 
Esparta,  los  cuales  eran  los  primiti- 
vos habitantes  dal  país,  subyugados 

Eor  los  dorios,  conquistadores  de  la 
laconia.  Estos  esclavos  cultivaban  las 
tierras  da  sus  señores;  les  entregaban 
parte  del  producto  v  los  acompañaban 
a  la  guerra  en  calidad  de  siervos. 

4.  Confirman  lo  expuesto  las.  ai- 
guiantes  noticias;  fCautivos  origina- 
rios de  Meaenia  ;  de  Helos  llevaos  á 
Esparta  como  esclavos.  Unos  lo  eran 
del  Estado,  y  se  dedicaban  &  servicios 

{lúblicos;  7  otros,  se  distribuían  entre 
os  particulares  para  cultivar  las  tier- 
ras, guardar  los  rebaños  v  servir  en 
las  casas.  Iban  también  á  los  comba- 
tes, armados  á  la  ligera,  teniendo  va- 
rios cada  espartano  en  el  campo  de 
batalla.  No  podían  ser  vendidos  fuera 
del  territorio,  ni  manumitidos  por  sus 
dueños.  Para  la  agricultura,  su  con- 
dición era  casi  igual  á  la  de  Iosjm- 
%atu.  En  BU  estado  individual,  nada 
había  mis  despreciable,  ni  desprecia- 
do: se  les  obligaba  á  cubrirse  con  una 
especie  de  bonete  de  piel  de  perro  3  ¿ 
vestirse  con  los  despojos  de  las  bes- 
tias. Anualmente  se  fes  daba  cierto 
número  de  golpes,  sin  que  hnbii 
cometido  falte  alguna,  para  recordar- 
les que  eran  esclavos,  ;  se  les  embru- 
tecía con  la  embriaguez,  para  que  Ioe 
jóvenes  espartanos  odiasen  la  mtem- 

Serancia,  La  población  de  Esparte  era 
e  31.400  hombres;  3  la  de  los  hilo- 
TAB,  de  230.600:  por  esto  se  empleaba 
el  terror  para  mantenerlos  en  la  sumi- 
sión, lo  que  no  impidió  que  se  Buble- 
vasen  muchas  veces.  En  algunas  cir- 
cunstancias, los  más  sumisos  eran  de- 
clarados libres  por  el  Estedo,  único 
que  tenía  este  derecho,  pero  nunca  se 
les  concedían  los  derecoos  de  ciuda- 
danos. (Véase  M.  H.  Wallom,  Eit- 
toirt  de  eticioMge  da»i  farntiquiU.) 

Hotismo.  Masculino.  La  condición 
abj-ecta  de  ilota. 

ifriMOLoaÍA.  Ilota:  griego,  itXimEta 
(ieHoteM;  francés,  ilottnu,  ilotie, 

HAcido,  da.  Adjetivo.  Opaco. 

Uodir.  Activo  anticuado.  Bublab, 

ErtHOLoaÍA.  JBlwlir. 

UamÍDacion.  Femenino .  La  acción 
jr  efecto  de  iluminar.  \  Adorno  y  dis- 
posición de  muchas  ;  ordenadas  lu- 
ces, I  Especie  de  pintura  al  temple, 
que  de  ordinario  se  ejecuta  en  vitela  ó 
papel  terso. 

iÍTIMOLOQfA.  IJumiMT:  latín,  illS- 
nÍMitíi,  forma  sustantiva  abstracta  de 
illimiidtia,  iluminado:  catalán,  ii4it- 
wiinaeiií;  provenzal,  tnhminatío;  fran- 
cés, Ubmiiution. 

Ilniíiiiiaciones.  Femenino  plural, 
Siiíori».  Símbolo  de  alegría  j  rego- 
cijo en  las  fiestas  públicas,  costeadas 
por  al  gobierno  y  por  particulares. 

Seuñ»  kitt¿nca.-ri-  Las  ilumima- 
Oíoin»  proceden  de  la  mis  remota  an- 
tíjAedad,  y  en  ciertas  fleatu  de  Qre- 


ILUM 


19 


cia  y  Roma  eran  poco  más  6  menos 
como  las  modernas.  (Véanse  nuestros 

artículos  LAMFADOFOBUB,  LAMPTBKIAS 
y  JDSOOS  SECULABB3. 

2.  Los  griegos  y  los  romanos  usa- 
ban antorchas  de  maderos,  costum- 
bre que  subsistió  en  la  Edad  Media. 

3.  Posteriormente  se  usaron  vasos 
de  tierra,  llanos  de  giasa,  con  una 
mecha  gruesa  de  estepa;  y  después, 
los  vasos  de  color,  con  aceite  ;  nna 
mecha  flétente.  Este  procedimiento 
fué  mis  perfecto,  pues  con  la  ajnda 
y  combinación  de  los  colores  se  for- 
maron dibujos  caprichosos  y  se  imite- 
ron  monumentos  del  mejor  gusto. 

4.  El  liltímo  perfeccionamiento  de 
las  iLUMiNACiOHBS  iucoloras  ha  sido 
el  uso  del  gas,  que  principió  hicia  el 
año  1830.  La  regularidad  de  los  agu- 
jeros ó  de  los  mecheros,  su  duración 
constante,  i  no  haber  fuerte  viento,  y 
la  blancura  y  diafanidad  de  la  luz, 
dan  á  este  iluminación  cierto  aspec- 
to mágico,  que  no  tienen  las  demás. 
Es  el  procedimiento  adoptado  hoj  pa- 
ra los  monumentos  públicos  y  gran 
número  de  establecimientos  y  edifi- 
cios particulares,  donde,  merced  á  la 
luz  del  gas,  se  ven  hasta  los  mis 
pequeños  detallas  arquitectónicos. 

o.  Entre  las  iliui naciones  más  no- 
tables se  citan  en  Paris  la  del  H6tel- 
de-  VilU,  de  las  arcadas  de  la  calle  de 
Rfvoli,  del  jardín  de  las  Tullerías,  de 
la  plaza  de  la  Concordia  y  de  los  Cam- 
pos Elíseos.  Son  célebres  las  de  las 
bodas  de  Napoleón  I  con  la  archidu- 
quesa María  Luisa  de  Austria,  pues 
se  iluminaron  hasta  los  puentes,  cn- 

{'os  arcos  se  dibujaban  en  semicfrcu- 
os  luminosos ,  reSejados  en  las  aguas 
del  Sena- 

6.  La  mis  notable  en  cuanto  i  otras 
naciones  es  la  de  la  basílica  de  San 
Pedro,  en  Boma,  que  se  verifica 
anualmente  en  la  noche  del  dia  de 
aquel  santo,  y  también  al  adveni- 
nuento  de  un  papa :  se  compone  de 
4.400  linternas  de  color,  que  marcan 
las  principales  líneas  arquitectónicas 
del  monumento. 

Uiuninado,  da.  Participio  pasivo 
de  iluminar. 

ETWOLoaÍA.  Latin  illSminStm,  par- 
ticipio pasivo  de  iUm^^iare;  catalán, 
«T-IimtMt,  da;  provenial,  ei^lvmetuU; 
f^ncés,  ilhmwé;  italiano,  illuminato. 

Rtieüa. — Soetor  Iluminado  era  el 
sobrenombre  de  Raimundo  Lulio, 

numinador,  ra.  Masculino  7  fe- 
menino. El  que  ilumina,  |  El  que  ador- 
na los  libros,  estampas,  etc.,  con  co- 
lores. 

EriMOLoaÍA.  JWamar:  latin,  illBml- 
nStor;  catalán,  t/-ÍMKt«a¿or,  a;  proven- 
zal, elhminajfrí,  ilhtmiiudor;  francés, 
ilhmiitatew;  italiano,  ilhminalort. 

Ilaminados.  Masculino  plural. 
HUtoria  ecUtiáeüca.  Sectarios  del  si- 
glo XVI,  que  sostenían  la  posibilidad 
de  llegar  al  estado  perfecto  de  santi- 
dad con  sólo  la  oración.  |  Sectarios 
de  nna  sociedad  fundada  en  al  si- 
glo xvui  para  protegerse  mutuamente. 

Btuña  üiftWc».— 1.  La  primer» 
filé  completamente  mística,  y  apare* 


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'20 


ILÜM 


ciij  á  fines  del  siglo  zti,  con  los  sue- 
ños 6  delirios  de  Jacobo  Bcelime,  cu- 
yos discípulos  reprodujeron  sus  eiírv 
flas  explicaciones  sobre  las  lejes  de  la 
natuTaleza. 

2.  En  el  siglo  tvín,  los  principios 
de  esta  secta,  que  descansaban  en  par- 
te enla  teosofía  revelada,  fueron  pro- 
pagados por  Paequalis  y  8aÍnt-Mar- 
tin,  al  mismo  tiempo  que  Manuel 
Svedbnborg  establecía  en  Saecia  la 
sociedad  de  loa  Vitionarüa  que,  Ta- 
liéndose  del  magnetismo,  propagaba 
las  máa  groseras  imposturas!  entre 
ellas,  la  evocación  de  loa  muertos. 

3.  Esta  nueva  secta  se  eztendió  por 
toda  Europa,  y  el  éxito  que  obtuvo 
decidió  i  uno  de  sus  adeptos  á  enca- 
minarla á  &nes  más  trascendentales; 
es  decir,  á  una  completa  reforma  so- 

-  cial.  Nos  referimos  á  Adam  Weiss- 
hanpt. 

4.  Este  profesor  de  derecho,  en  In- 
golstadt,  fué  el  primer  jefe  de  losau- 
tiiNADOS  poUHeot,  asociación  cuyo  ob- 
jeto aparente  era  unir,  por  medio  de 
un  interés  común,  á  los  nombres  hon- 
rados de  todos  los  países,  j  llevarlos  4 
la  investigación  ae  la  verdad  j  i  la 

Sráctica  de  la  virtud.  Los  miembros 
B  esta  sociedad  estaban  divididos 
un  drden  jerárquico  de  ocho  grados, 
siendo  el  superior  el  de  n«^o  ú  iom- 

5.  Pero,  después  de  haber  reunido 
nomerosoB  miembros  v  de  estar  afilia- 
do en  las  logias  masónicas,  el  ütmi- 
MÍtmo  vio  descubierta  su  exiatencia  y 
sns  secretos;  y  el  elector  de  Bavíera, 
enterado  de  los  fines  poUtícos  de  la 
asociación,  ordenó  bu  disolución  en 
1785. 

6.  Poco  tiempo  después,  esta  secta, 
cuyo  jefa  estaba  proscrito  en  Alema- 
nia, intentó  establecerse  en  Francia  j 
se  mezcló  en  el  primer  movimiento  de 
la  revolución;  pero  sólo  llegó  á  reunir 
un  escaso  número  de  prosélitos. 

7.  El  nombre  de  ILUMINADOS  procede 
de  la  Iglesia  primitiva  y  se  daba  á  los 
que  habían  recibido  el  bautismo,  ora 
porque  se  les  ihtpmtaba  sobre  las  ver- 
dades de  la  fe,  ora  porque  se  daba  á 
los  neófitos  nn  ciño  encendido,  sím- 
bolo de  la  fe  y  de  la  gracia  que  reci- 
bían en  el  sacramento. 

Uaminur,  Activo.  Alumbrar,  dar 
luz  6  resplandor.  |  Adornar  los  libros, 
estampas  ó  cosa  semejante  con  pintu- 
ras ó  colores'.  |  Adornar  con  mucho 
número  de  luces  los  templos,  cadas  ú 
otros  sitios.  ¡I  Ttologia.  Ilustrar  inte- 
riormente Dios  á  la  criatura.  |  Teñir 
con  los  colores  correspondientes  las 
carnea,  ropas  y  demás  de  una  estam- 
pa. I  Poner  por  detrás  de  las  estampas 
tafetán  ó  papel  de  color,  después  de 
cortados  loa  blancos.  |  Metáfora.  Ilus- 
trar el  entendimiento  con  ciencias  6 
estudios. 

EtiuologÍa.  Latín  fVAtaWr*,  de  ii, 
por  til,  prefijo  intensivo,  y  l9mXnea-e, 
forma  verbal  de  l^nm,  luz:  catalán, 
Íl~lwitÍM^r;  provenzal,  enlamenar,  iliv- 
miñar,  illumenar,  tihmenar;  francés, 
ülvmmer;  italiano,  iUuminare. 
SiNOMtuiA,  liumiMr,  ahmbr». 


ILUS 

Se  Hmuhta  para  ver:  se  iUmitM  para 
la  claridad,  para  la  comodidad,  pan 
el  adorno:  de  modo  que  ilwninar  su- 
pone siempre  más  luz  de  U  que  se 
necesita  para  ver. 

Las  luces  que  diariamente  ponen  en 
las  calles  para  que  la  gente  pueda  an- 
dar con  seguridad,  se  llaman  aícMÍnt- 
áo:  las  que  se  ponen  en  las  fiestas  pú- 
blicas, se  llaman  iluniíuuwm.  Se  alwm- 
hra  una  antesala;  se  ihmwa  un  salón 
de  baile  6  de  tertulia.  El  sol  que  nos 
ttUiiBihra,  WimtM  la  tierra, 'porque  la 
llena  de  luz. 

Las  cartaa  geográficas  y  las  estam- 
pas no  se  aJMKÍrM,  porque  sin  esto  se 
ve  bien  el  objeto;  pero  se  iTiimüm», 
para  que  ae  perciba  todo  con  mayoi 
claridad  y  mas  gusto.  (Jonajka.) 

Uiuninarsfl.  Reciproco.  Instruirse 
ó  tomar  noticias  acerca  de  alguna 
cosa,  y  Inspirarse  en  la  gracia  divina. 

UtUBinatÍTO,  T».  Adjetivo.  Lo 
que  es  capaz  de  iluminar. 

Etiuolosía.  /AniMdr:  catalán, 
%l-l»mÍM»ti%,  va;  provenzal,  íUmiúm- 
ti%\  francés,  ilkmmétif;  italiano,  iütr 
minaUvo. 

Ilmninismo.  Masculino.  Doctrina 
délos  iluminados, 

Umniniíta.  Partidario  del  ilumi- 
nismo. 

Uuion.  Femenino.  Concepto  su- 
gerido por  nuestra  propia  imaginar- 
ciou  sin  verdadera  realidad;  y  así  de- 
cimos: LA  iLcsioK  de  un  sueño,  la 
ILUSIÓN  del  deleito,  las  ilusiones  de 
esto  mundo,  alimentamos  de  ilosio- 
NBS.  \  Setárica.  Ironía  viva  y  pican- 
to.  I  DB  ÓPTICA.  Error  de  la  visión 
acerca  de  la  situación  y  estado  de  loa 
cuerpos.  Q  natural.  La  del  fenómeno 
de  la  refracción  que  nos  presenta  dos 
imágenes  diferentes.  ||  artipcial.  La 
que  producen  casi  todos  los  instru- 
mentos ópticos.  I  PATOLÓaiCA.  Medici- 
na. Se  da  esto  nombre  i  la  turbación 
de  Jas  sensaciones,  en  que  tenemos 

Cor  punto  de  partida  impresiones  rea- 
is,  pero  cuya  trasmisión  ó  percepción 
se  verifica  de  una  manera  irregular. 
Be  lo  que  otros  autores  denominan 
ILUSIÓN  mA^biáa.  I  BtllatarUt.  Estado 
medio  entre  la  observación  y  el  entu- 
siasmo, entre  la  conciencia  y  la  ma- 
en  que  njiestro  espíritu  atri- 
buye á  tas  invenciones  del  arte  cierta 
apariencia  de  misto ri osa  realidad, 
como  si  la  belleza  del  fingimiento, 
tomándose  en  un  ser  efectivo,  diese 
verdad  á  la  mentira.  En  esto  sentido 
solemos  hablar  de  la  ilusión  de  una 
pintura,  de  uua  estatua,  de  la  músi- 
ca, del  teatro,  como  cuando  se  dice: 
«sin  verosimilitud,  no  haj  ilusión; 
de  la  propia  suerte  que,  sm  ilusión, 
no  ha^  interés.»  Para  encontraren  los 
principios  de  la  estetica  el  fiíndamen- 
to  de  esta  ilusión,  fuera  menester  re- 
montamos á  la  metafísica  del  arte, 
puesto  que  aquella  especie  de  embele* 
so  no  es  otra  cosa  que  os  ente  de  ra» 
zon.  \  Aitnlojía  jnáietana.  Falsa 
apariencia  que  ae  atribuía  á  los  pro- 
cedimientos mágicos,  en  cuvo  sentido 
solfli  decirse:  la  ilusión  del  demonio; 
esto  OT,  la  ILUSIÓN  que  el  demonio 


ILUS 

engendraba  en  nuestros  sentidos  6  en 
nuestra  fantasía. 

ExiMOLoaÍA.  Latin  illbUó,  forma 
sustantiva  abstracta  de  illitvwi,  supi- 
no de  illsdir*,  compuesto  de  m,  en, 
dentro,  y  ¡idifrt,  jugar,  forma  verbal 
de  ISdiu,  juego:  catalán,  íí-Umí;  pro- 
venzal, dimito;  ^ucés,  t'Uwúti;  ite- 
liano,  ilUtio*e. — La  iluaion  es  el  jue- 
go de  la  fantasía,  el  remedio  casero 
más  usual,  el  expediento  más  socorri- 
do. ¿Qué  sería  el  mundo  sin  la  ilu- 
sión, esa  mentira  dulce  de  amargos 


Uuionar.  Activo.  Causar  ilusión. 
H  Fascinar. 

Btihología.  Ibuiom:  francés,  iU^ 
ñoftner. 

Iloiionarío,  ría.  Adjetivo.  £1  que 
ae  foija  ilusiones.  |  Ildsobio. 

nosioBane.  Recíproco.  Llenarse 
de  ilusiones;  &scinarae  á  sí  propio, 
mentirse  de  un  modo  desagradable. 

Etuioloqía.  Forma  reflexiva  de  ilu- 
aionar:  francés,  i'iÜanoMMr. 

naaivo,  va.  Adjetivo.  Falso,  en- 
gañoso, aparento. 

ExiMOLoaÍA.  lUaieiK  catalán,  il-if^- 
n«,M. 

ñtuo,  sa.  Adjetivo.  Engañado,  se- 
ducido, preocupado. 

Etuiolooía.  Latín  illinu,  partici- 
pio paaivo  de  ilüdéri,  burlarse;  cata^ 
tan,  U-iút,  a. 

nuorianent*.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  ilusión. 

Etimología.  Iliuma  y  el  sufijo  ad- 
verbial aunU:  francés,  ilUuoiñmMt. 

Duiorio,  ría.  Adjetivo.  Lo  que  es 
capaz  de  engañar.  |  Forentt.  Lo  que 
es  de  ningún  valor  ó  efecto,  nulo. 

Etimología.  lUao:  catalán,  tj-Au»- 
ri,  a;  francés,  ilbaoire;  italiano,  iiW- 


terie;  latín,  tiñílSrIfw  (en  Qoiorbbat, 
AddMda},  de  ilJStor,  el  que  se  buria, 
forma  agento  de  illürío,  ilusión. 

Jiaeña. — El  sentido  de  la  vista  es  el 
más  ilusobio.  Muchas  veces  vemos 
cosas  distintas  de  las  que  nos  parece 
ver.  Por  consiguiento,  la  eentoncia 
de  santo  Tomás,  ver  y  creer,  no  es 
completamente  segura,  Más  segura 
sería  la  siguiente:  tentír  y  creer. 

Iliutracioii.  Femenino.  El  acto  y 
efecto  de  ilustrar. 

Etimología.  Iliutrar:  latin  ilhi- 
iñth,  forma  sustantiva  abstracta  de 
illtaíralMt,  ilustrador  catalán,  Í¡-hu- 
traciá;  francés,  iliustratitm. 

Doatradaineiite.  Adverbio  modal. 

e  un  modo  ilustrado. 

Etimología.  Ihutraáa  y  el  sufijo 
adverbial  Ktate, 

Ilnstradiaimo,  ma.  Adjetivo  sn- 
perlativo  de  ilustrado. 

Ilastrado,  da.  Adjetivo.  La  per- 
sona   de  entendimiento   é   instnio- 

ETOCOLoaÍA.  Latin  iHmtr^tu,  par- 
ticipio pasivo  de  ilbatrSre;  catalán,  i^ 
httrai,  da;  fhmcés,  üitaM. 

SiHOMOiíA.  Ihutrado,  ibutre.  El 
hombre  puede  iluutren;  6  su  entendi- 
miento, ó  6U  persona.  Ea  el  primer 
caso,  se  llamará  ilitttrado;  en  el  se- 
gundo, ihtMtre. 

Cicerón  fué  nn  hombre  Umlradü  ^ 


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Laoogle 


ILUS 

SUS  conocimientos:    ihttre,  por  sus 
obras. 

Loe  entendimÍBiitoB  más  ihutradot 
Be  coD^ndirin  cuando  lean  las  ilia~ 


QIÁG 


21 


ira  proezas  de  Napoleón.  (Jonaua..) 

DoBtrador,  r«.  Hasculin 
niño.  £1  qne  ilustra. 


BriiioLOotA.  Latin  Íl¡vtlralor,  el  que 
alumbra,  en  Lactancio;  el  que  ilustra, 
ilumina,  aclara,  en  las  inecripcioués; 
forma  agente  de  illiulratio,  ilustra- 
ción :  catalán,  il-hu(rador,  a;  ñ-ancés, 
iliutiratev,  en  Cotgrave,  siglo  zTi. 

IliutraDte.  Participio  activo  anti- 
cuado de  ilustrar.  £1  que  ilustra. 

Ünstrar.  Actiyo.  Dar  luz  al  enten- 
dimiento. I  Aclarar  un  punto  6  mate- 
ria, g  Ttoiogia.  Alumbrar  Dios  ÍDt«- 
riormente  a  la  criatura  coa  la  luz  so- 
brenatural. I  Metáfora.  Hacer  ilustre 
i,  alguna  persona  i5  cosa.  |  Instruir, 
civilizar.  ||  Adornar  una  obra  con  lámi- 
nas. 

BruKHXtaÍA.  Latin  iUuitrSre,  forma 
verbal  de  Üluslra,  ilustre:  cataÜn,  il- 
hiirúT;  francés,  ilhutrer, 

SraoNDiu.'  Ilmírar,  aelarar.  Estas 
voces  son  en  el  sentido  metafórico  lo 
que  en  el  sentido  recto  élumirÉr,  iüt- 

8e  *e¡ar*  una  proposición  oscura 
{Mra  que  se  entienda;  se  tintín 
^empfos  ó  con  notas  lo  que  se  quiere 
presentar  con  major  claridad,  para 
q^iie  se  perciban  sin  trabajo  todas  sus 
circunstancias  j  relaciones.  Se  aclaran 
las  verdades  :  se  ihiitram  los  hombres 
c(m  BUS  hechos.  Un  entendimiento 
claró  es  el  que  ve  lo  bastante 
tendimiento  ilutrado  es  el  que  está 
adornado  de  conocimientos.  lia  clari- 
dad de  aquél  sa  llama  ha  natural :  la 
ihutraeúm  de  éste  se  llama  luett;  siem- 
pre consiguiente  en  qne  ihutrar,  lo 
mismo  que  su  propio  iliminar,  supone 
major  luz  de  la  que  se  necesita  para 
ver.  (JoHAiu.) 

HoBtrarBB.  Recíproco.  Adquirir 
conocimientos;  hacerse  ilustre. 

Ilustre.  Adjetivo.  £1  que  es  dedis- 
.  tiognida  prosapia,  j  también  se  apli- 
ca a  la  casa,  origen,  ete.  U  Insigne, 
célebre,  |  Titulo  de  dignidad;  t  asi  se 
dice :  al  ilustbs  sefior.  |  Plural.  Cfer- 
mm(«.  Las  botas. 

finMOLOGÍA,  I.  Forma  de  A».  (MoM- 

LAU.) 

2.  Bsta  etimología  no  tiene  en  su 
abono  ningún  ^emplo  de  la  lengua, 
ni  en  griego,  m  en  latín,  ni  en  el  ro> 
manee.  Ilustbb,  como  luttrty  huiro, 
repres&nta  positívamento  el  griego 
¡0*o;  latin,  ^,  JO  baño,  positivo  de 
látiro,  ¡tatrSrt,  purificar  con  sacrifi- 
cios y  aspersiones;  de  donde  viene  el 
significado  de  resplandeciente,  escla- 
recido, &moBO,  noble,  insigne. 

jPertMeÚM.— Griego  XoiSu  (loúS);  la- 
tin, &iA'#y/wtrir«,  bañar  vpurificar; 
lut»wm,  lustro;  iimtrit,  ilustre :  ita- 
liano j  £rancée,  ilhutn;  catalán,  %l- 
htlrt. 

Sueña  líiUdriea.'-El  título  de  iltia- 
trit  ftié  hmorifico  en  el  último  siglo 
del  imperio  romano.  £n  Francia  se  uB<i 
en  tiempos  de  las  dos  primeras  razae, 
ieniéodole  loa  attoa  dignatorioe  d^P»- 


ILUS 

lacio,  los  condes,  los  grandes  señores 
T  algunos  reyes.  A  conter  desde  Cario 
Magno,  que  le  renuncié  después  de 
ser  proclamado  emperador,  los  rejes 
no  le  volvieron  í  usar.  El  título  de 
ilutlrítimo  filé  llevado  de  Italia  é  Fran- 
cia por  el  cardenal  Duperron  j  reser- 
vado  ¿  los  obispos,  cuyo  tratamiento 
Bubsiste  aun  en  nuestro  país. 

SiNOMiuiA.  Ilvttr»,  etclarecido,  i%tig- 
M,  célebre.  Estos  cuatro  epítetos  con- 
vienen al  hombre  distinguido  entre  los 
demás  en  fortuna,  poder,  talentos,  ete. 
lÍMtre  pertenece  especialmente  al 
que  esté  en  una  esfera  más  elevada;  y 
sobre  todo,  al  que  nacié  en  ella.  Es 
timbre  que  da  la  opinión,  y  que  por 
consiguiente  se  halla  expuesto  á  todos 
sus  caprichos. 

£sclareetdo  conviene  mejor  al  que 
ha  sabido  adquirir  gloria  con  sus  ha- 
zañas, colocándose  en  una  esferasu- 
Eerior  6  realzando  el  lustre  de  la  suya. 
.08  que  quieren  hablar  latín  en  cas- 
tellano, dicen  claro»  varones  en  lugar 
de  varones  etciareeidot;  pero  el  uso  co- 
mún (que  no  es  tan  caprichoso  como 
se  cree)  no  permito  aquella- expresión 
sino  á  los  qne  confunden  hembra 
mujer,  y  traslado  con  traducción, 

Zntigne,  que  en  su  origen  quiere  de- 
cir señalado,  indica  con  más  propie- 
dad el  estado  de  un  hombre  raro,  por 
sus  grandes  vicios  6  por  sus  grandes 
virtudes.  Un  hecho  muy  pequeño, 
pero  cafiualmente  poco  común,  puede 
dar  i  un  hombre  el  carácter  de  intig- 
w;  y  al  contrario,  no  se  lo  darán  las 
acciones  más  ibutrit,  si  son  de  las  que 
estamos  viendo  frecuentemente. 

C¿lebrt  es  aquel  cuyos  hechos  son 
conocidos  y  relatados  por  la  &ina.  El 
ihuire  Cervantes,  etciareddo  por  su 
iiUMne  Quijote,  no  ha  tenido  celebri- 
¿iuThasta  muchos  años  después  de  su 
muerte. 

Si  tuviese  que  citar  hombres  ilut- 
^et,  los  buscaría,  por  ejemplo,  en  las 
casas  soberanas  de  Europa.  Si  tuviese 
que  señalar  los  ttclvedSot,  no  me  ol- 
vidaría de  los  Alejandros,  Césares, 
Corteses,  Pizarroa,  TurenM  y  Bona- 
partos;  ni  tampoco  de  loa  'Virgilios, 
Bacines,  Lockes  y  Newtones.  Entre 
los  iiuignet,  cenaría  los  Diégenes, 
los  Zenones,  los  Alcibiádes,  loa  Yi- 
riatos,  los  Colones,  las  Zenobias,  Ibb 
Lucrecias,  y  una  infinidad  de  roma- 
nos de  todos  tiempos.  Todos  loa  que 
van  citados,  son  personas  célebre»;  pero 
debe  notarse  que  la  celebridad  suele 
no  estar  en  proporción  con  las  demás 
cualidades:  la  fama  es  como  la  som- 
bra, que  aumenta  y  disminuye  los  ob- 
jetos según  las  distancias;  por  otra 
parte,  no  todos  los  hechos  se  llegan  á 
saber,  ni  todas  las  circunstancias  son 
iguales  para  que  ellos  ba^n  siem- 
pre la  impresión  que  debieran,  por 
cuyas  razones  mnchos  hombrea  úu^- 
nei,  ihaireí  y  aelareeido»  quedan  sin 
la  celebridad  merecida.  (Jonaua.) 

Ilastremente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  ilustoe. 

ETiuoLoaÍA.  //w/r#  y  el  íufijo  ad-   __   _.  __  __  _  _ 

rerbíal  mnte:  catatan,  iUUaU-ement;  I  del  sentimiento,  la  idealidad  de  la 
tmavie,  ilhitrment,  en  Lacume,        I  mente,  la  trnscendencia  del  espíritu . 


Duatreía.  Femenino  anticuado. 
Nobleza  esclarecida. 

Uaatrfsiaia.  Femenino.  Trata- 
mieiTto  qu^  se  da  á  las  personas  cons- 
tituidas en  dignidad,  i  quienes  com- 
peto. J  Mascuuno.  La  persona  i  quien 
se  da  este  tratamiento.  |  Su  ildstbísi- 
HA.  £1  señor  obispo. 

Etimología.  íhatritimo:  catalán, 
il-lu»ÍrUtima, 


Etiuoloqía.  lUtttre:  catalán,  *í- 
íwMniM,  a;  latin,  iUmtrittimtu. 

Dntacion.  Femenino.  Acción  de 
cubrir  con  lodo  una  parte  del  cuerpo. 
II  Medicina  y  Detentaría.  La  acción  de 
untar  con  lodo  una  parte  del  cuerpo, 
ora  del  hombre,  ora  del  animal,  me- 
dio empleado  como  agento  torapéatí- 
co;  es  decir,  para  producir  un  efecto 
beneficioso  á  la  salud. 

Etiuolooía,  Latin  (UÍMm,  partici- 
pio pasivo  del  antiguo  ilisílre,  de  il, 
por  i%,  negativo,  y  hürt,  bañar,  puri- 
ficar; «no  purificMo,  BUGÍo:>  francés, 
ilhilaíioit. 

nía  (Saltadok).  Escultor  español, 
que  nacié  en  Cataluña  en  la  segunda 
mitad  del  siglo  xvii  y  murió  en  1730. 
Tomé  el  hábito  de  religioso  lego  en 
la  cartuja  de  Scala  Sei  el  año  1d84  y 
trabajó  en  aquel  monasterio  las  co- 
lumnas del  retablo  mayor  y  otroB 
adornos,  los  que  están  en  el  sagrario, 
y  las  estatuas  de  los  profetas  meno- 
res, que  ocupan  los  ángulos  de  la  nave 
principal. 

Ulan.  Masculino.  Nombre  propio 
anticuado.  Julun.  Después  paso  i  ser 
apellido  de  &milia,  como  se  ve  en 
Pero  Illan. 

Diana.  Femenino.  Nombre  propio 
anticuado.  Juliana. 
Etuioloqía.  Ilüm. 
niapa.  Masculino.  Mitobgia.  Uno 
de  loB  dioees  de  los  peruanos. 

maquen.  Masculino.  Especie  de 
salmón. 

Ima.  Femenino.  Ocre  encamado  y 
ferruginoso  que  sirve  para  la  pintura. 
Imada.  Femenino.  Cada  ana  de 
las  explanadas  que  se  forman  á  los  la- 
dos de  la  quilla  de  un  buque,  cuando 
se  bote  éste  &1  agua. 

Imagen,  Femenino.  Figura,  repre- 
Bontecion,  semejanza  y  apariencia  de 
alguna  cosa.  |  Status,  efigie  ó  pintu- 
ra de  Jesucristo,  de  la  santísima  Vír» 
gen  6  de  algún  santo.  |  Retiriea,  Re- 
presentación 6  semejanza  viva  y  ex- 
presiva de  alguna  cosa.  I  QUKDAftPARA 
VBSTiK  luÁasNBS.  Frasc  que  ae  dice 
de  las  mujeres  cnando  llegan  &  cierta 
edad  y  no  se  han  casado. 

Etiholooía.  Latin  iiwgo,  contrac- 
ción de  imítS§o,  forma  de  mitSri,  imi- 
tar; catalán  antiguo,  image;  moderno, 
itnatge;  burguifion,  t*M»jr«;  portugués, 
MMfifm;  francés,  image;  italiano,  meid- 
gine. 

Sentido  ttimoUaieo. — Iuíosr  es  uno 
de  los  más  grandes  y  bellos  vocabloe 
de  la  lengua  humana.  Tiene  el  encan- 
to de  la  fantasía,   la  contemplación 


yLaOOgle 


22  IMAG 

basta  el  éxtasis  de  U  fe.  Los  l&tiaoB 
dieron  i  U  Toz.del  artículo  tod&sa 
significación  eapiñtusl  v  poética.  Es 
verdaderamente  encantadora  la  armo- 
nía del  verso  en  quo  Ovidio  dice: 
«cuando  se  me  representa  la  diíobn 
tristísima  de  aquella  noche. ..>  (La 
Qodie  en  que  salió  de  Boma  para  el 
destierro): 
Oim  luHI  illiu*  trmnim*  noetU  nuso. 

Zmigen  (dbbecho  de).  El  j*t  iiu- 
omis  era)  entre  losantifi^os  romanos, 
el  derecho  de  todo  cintudano  magis- 
trado curul  í  hacerse  representar  por 
medio  de  un  busto  de  cera  de  color, 
con  las  vestiduras  é  insignias  de  su 
magistratura.  Esta  ih¿gbh  se  coloca- 
ba najo  los  pórticos  del  atrinm,  en  un 
nicho  ú  hornacina.  Loa  descendientes 
la  conservaban  j  tenían  derecho  de 
hacerla  llevar,  como  testimonio  de 
distinción  6  nobleza,  en  los  entierros 
de  loe  miembros  de  su  &mitia.  Di- 
chas uiiaBNBS  eran  numerosas  en  las 
familias  nobles.  Al  principio,  sola- 
mente los  patricios  podían  desempe- 
ñar la  magistratura  curul  y  tener  el 
itrecho  i»  iuIqbn;  pero  después  le  ob- 
tuvieron los  plebeyos,  cuando  pudie- 
ron solicitar  y  desempeñar  aquella 
magistratura.^ 

Imagencica,  Uk,  ta.   Femenino 
dioünutivo  de  imigen. 
Ide.  Adjetiv 
e  imaginar. 


Inu^nable.  Adjetivo.  Lo  que  se 


ETiMOLoaíi.  Imaginar:  latín,  imS- 
fUaHUt  (QtnCHi&AT,  Addmda);  italia- 
no, imvuginihilt;  francés,  iwwginahle; 
provenzal,yM«7ÍMJÍ«;  portugués,  hm- 
gímaetl;  catalán,  iauuimabU. 

Imaginabondo.  Masculino,  El  que 
imagina  mucho. 

Imaginacioii.  Femenino.  Ptieoh- 
gÍA.  Facultad  del  alma  que  le  repre- 
senta las  im&genes  de  las  cosas.  |  Li- 
Uratmn  y  btilat  artei.  Facultad  de  inr 
ventar,  puesta  en  relación  con  el  sen- 
timiento de  lo  bello  j  de  lo  sublime, 
en  CUTO  sentido  decimos,  hablando  de 
una  oDra  artística,  que  le  sobra  6  le 
fttlta  uuaiNi.CiOH,  lo  cual  quiere  de- 
cir que  le  sobra  6  le  &lt«  inTentiva.|| 
Aprensión  falsa  6  juicio  j  discurso  de 
alguna  cosa  que  no  baj  en  realidad, 
6  que  no  tiene  fundamento  alguno. [| 
CAKOUt  LA.  uiAQiNACioN.  Ffase.  Cab- 

QAB  LA  OONSIDERACIOH.  \  DlVAOAB  LA 

iiuaiHACioH.  Frase.  Distraerse  á  ob- 
jetos diferentes  de  aquel  en  que  esta- 
ba ocupada.  |  No  paras  la  uiaqiha- 
OIOM.  Frase.  No  dejar  de  pensar  en 
algún  asunte.  j|  Ovuscabse  la  iuaqi- 
MAOiOM.  Locución  familiar.  Turbarse 
6  confundirse  el  pensamiento,  |  La 
uiAaiHACiON  HO  nuEBifE.  Locucion  i&- 
miliar  con  que  significamos  que  el  es- 
píritu no  reposa. 

EnuoLOGiiA.  Iwttfvur:  provenzal, 
imagútalio,  nuginoitio;  catalán,  two- 
giitaaó¡  francés,  iwiaginatioit;  ítaJiano, 
mtiugüuuioiu;  del  latin  mSgínSflo,  re- 
presentación, en  PlÍDÍo¡  pensamiento, 
en  T^ito;  ilusión,  en  Amaldo;  forma 
sustantiva  abstracta  de  tmSgUSint, 
imaginado. 

jSixofiuiu.  Jaugmaem,  fimttiíé. 


IMAG 

La  MMfftiMeim  es  la  facultad  por  me- 
dio de  la-cual  combinamos  los  hechos 
naturales  en  un  <5rden  distinto  de  la 
realidad.  La  /trnUtia  es  eata  misma 
facultad  aplicada  &  objetos  que  no 
existen  en  la  naturaleza.  El  enfermo 
ÍMMMWno  es  el  que  se  figura  padecer 
maTes  que  no  siente;  el  poeta /MAfifí- 
co  es  el  que  crea  monstruos,  ginntes, 
seres  puramente  ideales.  Virgulo,  en 
loa  amores  y  en  la  muert«  de  Dido,  y 
Cerrantes,  en  la  pintura  del  carácter 
de  BU  héroe,  hicieron  uso  de  la  imt^i- 
— xm;  pftro  el  primero,  en  la  descnp- 
cion  del  averno,  y  el  segundo,  en  la 
de  la  cueva  de  Montesinos,  ostentaron 
gran  vigor  de/oMMHi.  (Moba.)  . 

Imaginado,  da.  Participio  pasivo 
de  imaginar. 

EnuoLOofA.  Latin  imSgUUiu,  par 
ticipio  pasivo  de  viOglnin,  imaginar: 
italiano,  mmagi*»to;  frascíSs,  imtgM; 
provenzal,  imaginiU;  catalán,  mtgi- 
nat,  da. 

tmasinamiento.  Masculino  anti- 
cuado. Idea  6  pensamiento  de  ejecu- 
tar alguna  cosa. 

Imaginante.  Participio  activo  an- 
ticuado de  imaginar.  £1  que  ima- 
gina. 

Imaginar.  Neutro.  Formar  con- 
cepto ,£  alguna  cosa.  |  Activo  anti- 
cuado.  Adornar  con  imágenes  algnn 
sitio.  I  Anticuado.  IiiIPSEsiohab. 

EmiOLOCiÍA.  Latín  tmigUSñ,  for- 
mar especies  ó  representaciones  en  la 
fantasía;  forma  verbal  de  iwiSgo,  ima- 
gen: italiano,  immaginart;  francés  del 
siglo  XIV,  ywiagifur;  moderno,  imagi- 
ner;  provenzal,  imaginar,  imaginar; 
valon,  imágiiur;  catalán,  imagimar. 

Sinonimia.  Imaginar,  imaginarte. 
Imaginar  es  formar  alguna  cosa  en  la 
mente;  en  algún  modo  es  crear  una 
idea,  ser  inwntor  de  ella. 

Imaginaria  es  representarse  en  la 
mente  alguna  cosa,  6  bien  creerla  6 
persuadirse  de  ella. 

laiaginar  necesita  tener  un  objeto 
por  complemento  y  que  sea  nombre; 
imaginartt  puede  ir  con  nombre,  con 
verbo,  etc. 

El  que  imaginí  loa  primeros  carac- 
teres ¿el  alfabeto,  hizo  un  gran  bene- 
ficio al  género  humano. 

Loa  espíritus  inquietos  se  imagüu» 
comunmente  las  cosas  mu;  diferente- 
mente de  lo  que  ellas  son. 

La  mayor  parte  de  los  escritores 
polfticoa  se  tM^iMii  haber  humillado 
a  sus  advérsanos  cuando  les  han  di- 
cho muchas  injurias;  mas  se  engañan 
en  ello,  pues  lo  que  hacen  ea  envile- 
cerse. Se  imagina  uno  que  siempre  ha- 
brá tiempo  para  pensar  en  la  muerte, 
7  así  es  que  se-  pasa  -la  vida  sin  pen- 
sar en  morir.  (Makch.) 

Imaginaría.  Femenino,  MiUña, 
Guardia  que  no  presta  efectivamente 
el  servicio  de  tal,  pero  que  ha  sido 
nombrada  para  el  caso  de  haber  de 
salir  del  cuartel  la  que  está  guardán- 
dolo. I  La  misma  piictíca  se  sigue  en 
varias  dependencias  del  Estado,  como 
en  la  Administración  de  colrreos. 
BtiholooÍa.  Imaginarioi  catalán, 


IMÁN 

Imannaríamente.  Adverbio  da 
modo.  Por  aprensión,  sin  realidad. 

ErnioLoaÍA.  Imaginaria  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  latín,  ñtó^Mrb;  ita- 
liano, imaginariamenU;  catalán,  imagi- 

ImagÍBario,  ría.  Adjetivo.  Loque 
sólo  tiene  existencia  en  la  imagina- 
ción. I  Metáfora.  Estataario  6  pintor 
de  imágenes. 

Btiholooía.  Imagvur:  latin  ün^í- 
«aritu;  italiano,  MWfHUrw;  provenzal, 
imaginari;  catalán,  vmaginari,  a;  ima- 
ginario; iwtagvtagn,  el  que  hace  imá- 
genea. 

Imaginarse.  Becfproco.  Fraguarse 

i  la  imaginacian;  creer  una  cosa. 

ImaginatÍTa.  Femenino.  Potencia 
6  facultad  de  imaginar, 

Btiholooía,  Imagi*atim>:  latin, 
imSgiaiüaa;  francés,  imaginativa;  cata- 
lán, imaginativa. 

ImaginatÍTo,  Ta.  Adjetivo  que  se 
aplica  Z[  que  continuamente  imagina 
6  piensa, 

EtivologÍa.  Imaginar:  latin,  ms^ 
gínitSnt;  italiano,  imaginativo;  fran- 
cés, imaginéíif;  provenzal,  gmaginé~ 
ti%;  catalán,  tmagauíim,  va. 

Imaginaria.  Femenino.  Bordado, 
por  lo  regular  de  seda,  cu^o  dibujo  es 
de  aves,  flores  y  figuras,  imitando  en 
lo  posible  la  pintura.  |  Arte  de  bordar 
de  imagineria. 

BmiOLoafA.  Imagen,  porque  dicho 
bordado  figuraba  umí^mm;  catalán, 
iwuginería,  bordado,  tmaginatmv,  es- 
cultura y  pintura;  esto  es,  obra  de  la 
imaginación. 

Imaginero.  Masculino  anticuado. 
Imaoinakio,  por  estatuario,  etc. 

Imam.  Masculino.  Título  de  losje- 
fes  de  varios  estados  independientes 
del  Yemen,  como  el  uuu  de  Máscate. 

EnMOLoaÍA.  Árabe  imSm  (f^)f 
jefe:  francés,  WMSi  6  ima»,  cuja  última 
forma  es  incorrecta. 

Seufia  hitt&ica. — El  que  en  las 
mezquitas,  y  durante  la  oración  j>ú- 
blica,  se  pone  á  la  cabeza  da  la  leumon, 
pronuncia  las  ralabraa  y  hace  los  mo- 
vimientos que  loe  concurrentes  deben 
repetir.  Hasean,  hijo  de  Al!,  despoja- 
do del  califato  por  Moawiah,  conservé 
este  título,  que  también  llevaron  los 
califas  y  sultanes  otomanos.  Entre  los 
musnlmanea  aunnitas  se  da  á  los. doc- 
tores ortodoxos  más  célebres.  Ixs  chv- 
tas  le  aplican  i  un  personaje  dotado 
de  virtudes  divinas  y  que  posee  los 
poderes  espiritual  ^  temporal,  Baco- 
nocen  doce,  el  último  de  loa  cuales 
volverá  al  mundo  para  que  impere  la 
justicia. 

Imanado.  Masculino,  Dignidad 
del  imam. 

EriHOLOOfA,  Imam:  francés,  imamat. 

Imán.  Masculino.  Mineral  de  hierro 
de  color  regularmente  gris  oscuro, 
que  tiene  la  propiedad  de  dirigirse  de 
suyo  hacia  el  Norte,  y  de  atraer  el 
hierro.  Se  da  el  mismo  nombre  al  que 
sa  hace  artificialmente,  que' es  el  que 
ae  usa  en  las  agujas  de  marear,  |  M»- 
láfora.  ATaACTiTO. 

Btihoukiía.  Ufiego  iSJtun  (aáémái)) 

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MAS, 

latín,  tftflCwM;  frasea  anillo,  dai- 
MM/;  moderno,  «twaNí/prorenzal,  a¡/~ 
wu»,  OMNOii;  cafalmn,  UM«. — Iiun  7 
¿MMMtt  son  la  misma  palabra  de 
orfffOQ. 

DuH.  Del  gríef^  addmét,  compues- 
to de  la  a  prÍTatÍTa,  j  damaO,  domar: 
es  decir,  el  indomable,  por  comparar- 
se la  duresa  del  Mtwt  k  la  del  dtama*- 
U;  así  es  que  á  los  dos  cuerpos  ee  di¿ 
el  nombre  de  aáámat,  adama»tU,  por 
Considersrlos  irualmante  duros,  ig^ial- 
mente  indomables,  (Üom^n.) 

Imu.  Mascnlino.  Palabra  turca 
que  significa  la  fe,  j  que  m>  debe  con- 
nuidirse  con  tsum,  doctor. 

Imanar.  Activo.  FUiea.  C!omuni- 
car  al  acero  6  al  hierro  dulce  la  virtud 
magnética  d  las  propiedades  del  imán. 
También  el  níquel  y  el  cobalto  son 
snsceptíbles  de  ser  imanados,  aunque 
mis  débilmente. 

StuiolooIa.  /ms*. 

RtteüA. — ^EI  raro  tiene  la  propie- 
dad de  iiuNia.  Por  consiguiente,  si 
un  ra^o  toca  una  barra  de  hierro, 
aquella  barra  queda  imanada. 

JmanUcion.  Femenino.  Fin». 
Acción  6  efecto  de  imantar. 

EriuoLoafA.   iMonHr:   francés, 


SetHíé. — La  utAi(Ti.cioit  no  añade 
peso  al^no  al  cuerpo  que  ae  imanta. 
Así  sucede  que  una  lunina  de  acero 
imantada  pesa  lo  mismo  que  intes  de 
imaatar.  (La.  Plací,  Smp.  IV,  16.) 

Imantadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Por  medio  del  imán. 

BmiOLoaU.  ImMítJa  j  el  sufijo 
adverbial  mtnlt. 

Imantado,  da.  Participio  pasivo 
de  imantar.  |  Adjetivo.  Epíteto  de 
todo  cuerpo  que  na  sido  objeto  de 
imantación;  7  as!  se  dice:  húrro  iuam- 

TADO;  *^»  IlUMTADl.. 

Etuiolooía..  /flhwAH*.-  franc&i, 
éima»ti;  catalán,  iaunütt,  da. 

Imantador,  ra.  Sustantivo  7  ad- 
jetivo. Que  imanta. 

Imantar.  Iuakab. 

BnuoLoaÍA.  /mmuh*.-  catalán,  mm- 
ntr,  ñumttH';  &ancís,  OMMtt/er. 

Imantópedo.  IiuHTÓPono.  La  for- 
ma tma»l^«d»,  que  aparece  en  algrn- 
nos  J>icciontriú$,  es  barban. 

Imantópodo,  da.  Adjetivo.  Omi- 
tohfí».  Cuiflcacion  de  las  aves  que 
tienen  las  patas  Ui^;afl  7  casi  desnu- 

BrmOLooÍA,  Griego  ^iá^,  t[i¿iTO( 
(ümdt,  Amáitíoi),  correa,  J  peit,  pié, 
por  semejanza  de  forma.— Ia  iorma 
■  directa  es  AmmmKo, 

Imaret.  Masculino.  Especie  de  hos- 
tería turca,  en  donde  comen  los  alum- 
nos de  las  diferentes  escuelas.  El 
mismo  establecimiento  suministra  i 
los  pobres  comida  gratuita. 

ÉeatauoaÍA.  Pronunciación  turca 
delirabe  niara  (V^^),  edificio  pú- 
blico, fundación  piadosa:  francés,  üao- 
rti.  (Dkvic.) 

Lnarmena.  Femenino.  Mitohgia. 
Divinidad  qne  se  cree  fuera  la  misma 
que  el  Destino.  Algunos  escriben  Hi' 


IMBK 

buatidía.  Femenino.  SttUmolegU. 
Género  de  insectos  coleépteros  at  la 
América  meridional.  (Cabaij.bho.] 

BTDiOLoatA,.  Griego  IfKÍTwv  (him¿- 
Ho»),  toga,  por  semeíanza  de  figura. 
La  forma  directa  es  iÜMÜdia. 

Imbeato,  ta.  Adjetivo  anticuado. 
Desgraciado,  infeliz. 

EriuoLOofi..  /»,  no,  y  beato. 

Imbécil.  Adjetivo.  Alelado,  escaso 
de  razón. 

BTiifoi.DQÍA.  Catalán  imimil-h,  a; 
francés,  imMeiU;  italiano,  imheeilU, 
del  latín  imiiallü  é  imdeallut,  débil, 
sin  vigor,  sin  apojo,  en  Cicerón;  en- 
fermo, en  Columela;  pusilánime,  co- 
barde, apocado,  eu  Séneca;  compuesto 
de  i*  privativo  j  Ae  Mcllbu,  bastón 
pequeño ,  forma  diminutiva  de  dodí- 
wai  j  isdUtu,  bastón,  a^ojo,  ajuda. 

1.  Imbécil  significa:  «sin  apoyo,  sin 
fuerza,  sin  vigor  corporal;»  j  exten- 
sivamente, sin  fuerza  interior,  idiota. 

2.  Littré  considera  esta  voz  de  orí- 

San  dudoso,  lo  cual  es  un  error  del 
ustre  etimologista.  Kl  origen  del  la- 
tín imbialbtt  está  perfectamente  de- 
mostrado. 

Imbflcilidad.  Femenino.  Flaque- 
za, debilidad.  {  Alelamiento,  escasez 
de  razón,  perturbación  del  sentida. 

BmioLOafi..  Imbécil:  latín,  tmbleíl- 
Ut(U,  flaqueza  de  cuerpo,  poquedad  de 
ánimo;  italiano;  imbeeilhit&;  francés, 
imb¿eiltit¿;  catalán,  imhecil-liiat. 

Medicina. — La  iiíoecilidij)  es  -el 
primer  grado  del  idiotismo. 

Imbécilmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  imbecilidad. 

BriuoLoafA.  Imbécil  v  el  sufijo  ad- 
verbial mtnte:  latín,  imiScillíter;  ita- 
liano, imbedlmMtf;  francés,  imbéeiU- 
me*t;  catatan,  imbéeH-lamatt. 

Imbele.  Adjetívo.  Débil,-  flaco,  sin 
berzas  ni  resistencia.  Tiene  uso  en 
poesía. 

BTUioi.oc>fA.,  Latín  imbílUí,  inepto 

rara  la  guerra,  tímido,  cobarde,  sin 
río,  afeminado,  voluptuoso;  de  m,  no, 
y  bellum,  guerra.  ( Horacio.) 

Imberbe.  Adjetivo.  El  muchacho 
que  no  tiene  barba. 

ExmoLoofA.  Latín  imbtrbit  éimber- 
but,  cuja  últíma  forma  es  más  usada; 
de  tW,  sin,  7  baria,  barbí^  fr^jicés  6 
italiano,  imberbe. 

Imbibición.  Femenino.  Fmmaeis. 
El  acte  ó  efecto  de  embeber, 

EriMOLoefA.  .^beber:  francés,  úpi- 
bibition,  forma  sustantiva  abstracta 
del  latín  imbíbíttm,  embebido,  supino 
'  1  imbtbíre,  embeber. 

Imbornal.  Masculino.  Ewbobhal. 

ETniOLCOÍA.  Prefijo  m,  en,  v  bor- 
nal,  forma  de  borne,  extremo,  limitej 
catalán,  iniomal. 

Imborrable.  Adjetívo,  Iin>Bi.BBLB. 

SnuoLoafi.  /e  privativo,  7  borra- 
bU. 

Imbrasia.  Femenino.  Mitología. 
^brenombre  de  Juno,  por  creer  que 
había  nacido  en  las  riberas  del  Imira- 
to,  río  de  la  isla  de  Sámos. 

Imbrásidaa.  Masculino.  Mitología. 
Asfo,  l)Íja  de  Imbrato,  compañero  de 
Eneas. 

Imbraao.  Mascnlino.   Tiempo*  ho- 


IMER 


23 


fifffl»,  Trojano,  padre  de  Glaucov  de 
Ládis.  I  Padre  del  tracio  Piro.  I  MU»' 
logia.  Dios-río  de  Sámos,  psore  de 
A!éeo,  llamado  Imbritidat. 

Imbrioable.  Adjetivo.  Botámiea. 
Que  tiende  á  sobreponerse  por  esca- 
mas, hablando  de  las  hojas  de  una 
planta. 

EmioLoofA.  Imbrieaeio». 

Imbricación.  Femenino.  Didicti- 
ea.  Superpoaicion  de  cuerpos  i  modo 
de  escamas  6  tejas. 

Etdioloqía.  Imbricado:  francés,  wi- 
bricalio». 

Imbricado,  da.  Adjetivo.  Conqui- 
liología. Que  se  aplica  á  la  concha 
cuja  figura  es  ondeada. 

Etuioloqía.  Francés  imbrignd,  del 
latín  em'bríedtu,  hecho  á  modo  da  teja, 
encorvado  7  revuelto  eu  forma  de  cu- 
curucho; participio  pasivo  de  mMcS- 
re,  cubrir  con  tejado,  tema  verbal  de 
tmbrex,  imbrície,  la  toja,  derivado  ^e 
imber,  imbrie,  tiempo  lluvioeo,  porque 
la  teja  resguarda  de  Is  lluvia. 

Imbrífero,  ra.  Adjetívo.  Poética. 
Lluvioso. 

ErtuoLoofA.  Latín  imbrtftr,  lluvio- 
so, en  Virgilio;  todo  lo  que  inunda, 
en  Horacio;  de  imber,  imbru,  lluvia,  7 
ferré,  llevar  6  producir. 

Imbrio.  Masculino.  Tiempo»  keréi- 
eot.  Nombre  de  un  faifo  de  Mentor, 
que  reiné  en  parte  de  la  Caria.  Casó 
con  una  hija  natural  de  Príamo,  fué 
lansocorro  de  su  suegro  7  perecid  de_ 
en  to  de  Trova. 

Imbso.  Masculino.  Tiende  herói- 
eoM.  Hijo  de  Egipto  7  de  Caüanda. 

Imbuido,  da.  Participio  pasivo  de 
imbuir. 

EnuoLOOÍA..  Latía  ímhütni,  hume- 
decido, empapado;  participio  pasivo 
de  imbnüra,  imbuir:  catalán,  imbnkit, 
da;  francés  del  siglo  xiii,  «nírii;  mo- 
derno, imb%. 

Imbuimiento.  Masculino.  Acción 
de  imbuir. 

Imbuir.  Activo.  Infundir,  persua- 
dir. Se  suele  tomar  en  mala  parte. 

EnMOLOOÍA.  1.  Latín  imSuXre,  re- 
gar, empapar  en  humedad,  en  Colu- 
mela; y  figuradamente,  enseñar,  in- 
fundir la  primera  noción,  practicar  el 
Srímer  ensayo,  do  m,  en,  dentro,  7 
el  antiguo  ono,  bt¿ít,  butut,  bañar,  si- 
métrico ae  Hbo,  btbUre,  bíHtum,  beber; 
italiano,  imbnire,  en  relación  con  el 
francés  imboire;  catalán,  mbnAir. 

2.  El  participio  pasivo  b1U%t,  baña- 
do, se  encuentra  en  las  glosas  de  san 
Isidoro. 

Imbuirse.  Recíproco.  Aprender, 
preocuparse,  empaparse  de  alguna 
idea. 

Imbnrsacion.  Femenino.  Provin- 
cial Aragón.  La  acción  7  efecto  de  im- 
hursar oinsacnlar. 

Imbnraar.  Actívo.  Provincial  Ara- 
gón. Insacdlar. 

EriuoLOafi.  1%,  en,  7  bolea. 

Imboacable.  Adjetivo.  Que  no  pus- 
de  buscarse. 

Imera.  Masculino.  Antünedádet. 
Sombrero  de  flores  que  llevaba  el  que 
pretendía  iniciarse  en  los  mistónos 
eleusinos. 


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Laoogle 


24 


lAOT 


ImUla.  Femeniao  americano.  L& 
mozft  q^ue  c&da  ranchería  de  indios 
envía  Bemanalmeato  i  su  cura  para  el 
servicio  doméstico. 

Imisperio.  Masculino  anticuado, 
Hehispbrio. 

Imitable.  Adjetivo.  Lo  que  se  pue- 
de imitar  ó  es  capaz  6  digno  de  - 
tacion. 

BTiMOLoafA.  iMiíar:  latín,  mítiUii- 
Ut;  italiano,  miiabile;  francés  y  cata- 
lán, imitaib. 

Iinitacion.  Femenino.  La  acción  j 
efecto  de  imitar,  |  Jnduitn».  Produc- 
to imitado  que  puede  ser  penable, 
como  la  ¿alsificacion,  cuando  se  prac- 
tica con  dolo.  I  OSRÍ  DE  IIUTaCIOH. 
Jjiteratura.  Obra  en  que  Be  imita,  ora 
el  estilo  ;  la  escuela  de  algún  autor, 
ora  loB  modelos  de  cualquier  género 
de  ciencia  6  arte,  lo  onal  supone  cier- 
to fondo  da  creación  propia  en  el  ^ue 
imita.  Cuando  la  uiitacion  consiste 
en  una  copia  del  original,  se  llama 
plagio;  no  iwitaciom,  porque  la  lui- 
TÁCioM  no  copia  otra  cosa  que  la  ima- 
gen, el  color,  la  figura.  H  Étcdios  db 
IMITACIÓN.  Stlliit  artet.  Tomados  en 
su  acepción  mea  lata,  expresan  la  idea 
colectiva  de  las  artes  que  imitan  las 
bellezas  naturales,  en  toda  la  esfera 
de  BUS  modelos  y  perfecciones.  \  La 
Iiotaoion;  dícese  por  antonomasia  de 
la  luiTACiON  de  Jeiitentlo,  libro  céle- 
bre de  piedad,  que  Corneille  puso  en 
Tsrso.  En  est«  sentido  solemos  decir; 
se  han  hecho  tantas  ediciones  de  la 

lulTAOION.    I  A    IMITACIÓN    DB.    I.OCU- 

cion  adverbial.  A  guisa  6  modo  de.  |j 
A  iuitaoion  tuta,  no  he  salido  de 
caqa. 

ETlMOLOofA,  Imitar:  latin,  tmfíStfo, 
semejanza,  ferma  suatantiva  abstracta 
de  mliStvs,  imitado:  catalán,  initaci^; 
francés,  imittttüm;  italiano,  miíañtrne. 

Imitadunenté.  Adverbio  de  modo . 
Por  imitación. 

Etiuología.  Ittilada  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Imitado,  da.  Adjetivo.  Lo  que  imi- 
ta <Í  es  imitado. 

ETiuoLOaÍA.  Latin  imttiliu,  parti- 
cipio pasivo  de  imitSre,  imitar:  cata- 
lán, tmitat,  da;  francés,  imit¿;  italia- 
no, imitato. 

Imitador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  imita. 

BTDiOLOsfA.  Imilar:  latin,  imiStor; 
italiano,  mitatore;  francés,  mtWeir; 
catalan,  imitador,  «. 

Imitante.  Participio  activo  de  imi- 
tar. GI  que  imita. 

Imitar.  Activo.  Ejecutar  alguna 
cosa  á  ejemplo  6  semejanza  de  otra.  || 
Literatwa.  Llevar  á  cabo  una  inven- 
non  propia,  ajustándose  é  los  mode- 
.os  de  algún  autor  6  de  alguna  es- 
suela, en  cuanto  al  estilo,  á  la  fbrma, 
il  contorno.  |  Bellat  artel.  Crear  con 
irreglo  &  los  originales  de  la  natura- 
eza,  considerados  como  tipos  de  lo 
•ello  y  de  lo  sublime.  |  Bemedar;  y 
sí  se  dice:  Fulano  iuita  á  Zutano, 
;  ara  significar  que  lo  remeda  en  sus 
;  'sturas,  ea  sus  ademanes,  en  su  voz, 
■-.   m  gesto. 

'     "«OLOOÍA.  Latin  tmiííárt,  copiar. 


IMMU 

seguir  el  ejemplo,  ser  parecido,  fin- 
gir, simular,  contrahacer;  italiano, 
imitare;  francés,  imiter;  catalán,  mh- 
lar. — limitar,  tmitari:  verbo  formado 
de  la  raíz  ím  j  la  desinencia  frecuen- 
tativa itari.  Express  la  tentativa,  el 
esfuerzo  para  producir  algo  semejante 
á  otra  cosa.»  (Uonlau.) 

Sinonimia.  Imitar,  remedar,  copiar. 
Estas  palabras  designan  en  general  la 
acción  de  hacer  una  cosa  parecida  í 
otra. 

El  que  copia,  se  propone  un  oí 
nal,  y  traduce  exactamente  sus  b 
zas  V  BUS  defectos. 

El  que  imita,  se  propone  un  mode- 
lo, y  trata  de  traducir  el  objete  prin- 
cipal; pero  presentándole  con  mejores 
formas  que  en  el  original,  y  embelle- 
ciéndole con  adornos  hijos  más  bien 
de  la  imaginación  que  del  arto. 

Se  remeda  i  las  personas  para  po- 
nerlas en  ridículo  y  exagerar  bus  d^ 
feotes. 

La  acción  de  eojñar  es  una  opera- 
ción servil;  la  de  tmiUtr,  una  op — ' 
cion  de  juicio  v  de  guste;  la  de  reme- 
dar, denigra  u  siyeto.  (Lopbz  Pblb- 

Imitarae.  Becfproco.  Ser  objete  de 
imitación,  7  así  se  dice:  la  naturaleza 
SE  IMITA  en  muchas  creaciones. 

ImitatiTO,  Ta.  Adjetivo.  literata' 
ra.  AsTES  uiiTATirAS.  Las  que  se  pro- 
ponen la  imitación  de  la  naturaleza 
universal,  6  sea  las  bellas  artes,  |  Ate- 
MOHÍA  IMITATIVA.  Setíriea.  Disposi- 
ción particular  de  las  letras,  de  las 
sílabas  V  de  los  vocablos,  con  el  fin  de 
imitar  el  sonido  de  algún  objeto  de  la 
naturaleza,  como  Inteno,  howa,  relám- 
pago, gárgara,  gárralo.  Esta  armonía 
no  esté,  únicamente  en  los  sonidos 
artificiales  y  exteriores;  sino  que  se 
halla  en  la  constitución  del  lenguaje 
humano,  como  un  gran  resorte  de  idio- 
ma y  como  un  gran  principio  de  filo- 
sofía. Así  vemos  que  las  palabras 
eerpiente  g  tilbar  Corresponden  i.  la 
misma  serie  etimológica,  porque  cor- 
responden á  la  misma  serie  de  modu- 
laciones, de  articulaciones  y  de  ideas. 
Así  vemos  también  que  los  sonidos 
tok%  hoka  tienen  en  tas  lenguas  pri- 
mitivas la  significación  de  lobreguea, 
de  sombra,  de  trasterno,  de  caos.  Y  es 
que  la  armonía  de  la  imitación  signi- 
fica k  la  vei  el  rumor  de  la  letra  y  el 
rumor  del  alma.  ¡  Variedad  imitati- 
va, Miaeralogia.  Nombre  dado  á  una 
variedad,  en  que  una  nueva  lej  de 
decrecimiento  produce  una  forma  se- 
mejante á  la  de  otra  variedad  más 
simple,  y  Lo  que  tiene  la  ñicultad  de 
imitar;  y  así  se  dice  que  el  ruido  de 
la  catarata  es  imitativo  del  trueno.  || 
Lo  perteneciente  i.  la  imitación. 

Etimoloqía.  Imitar:  latin,  imXtadr 

t,  cosa  de  imitación;  italiano,  imita- 
tivo;  francés,  ímitatif;  provenzal,  Mlt- 
Uti». 

Imitatorio,  ría.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente é  la  imitación. 

Immtmis.  Masculino.  Áií^lteda- 
det.  Nombre  que  se  daba  en  Boma  i 
los  seis  primeros  cofrades  6  colegas 
del  gran  colegio  del  dios  Silvano. 


IMPA 

Imno.  Masculino  anticuado.  Him- 
no, 

ImoBcapo.  Masculino.  Ar^uiteetit- 
ra.  Diámetro  inferior  de  una  columna. 

Etimolooía.  Lstin  lm%i,  inferior, 
y  eXpat,  cabeza. 

Impaooion.  Eemenino.  Cintjia. 
Fractura  de  un  hueso  en  diversaa  pie- 
zas que  forman  bultee. 

Etiuolooía.  Latin  impacíio,  cho- 
que, forma  sustantiva  abstracta  det«- 
paclae,  impelido,  participio  pasivo  de 
impiagíre,  arrojar;  de  w,  en,  jpmtfÜ- 
re,  clavar,  hundir:  francés,  ür»m{w». 

Impaciencia.  Femenino.  Falta  de 
paciencia. 

Etimolooía.  Impacúate:  provenzal, 
M^MOMíM,  «k^wcwmm;  Catalán,  w»- 
paciencia;  francés,  impatietiee;  italiano, 
mmommim;  latín,  ñaplUieníla. 

ímpMtimtmáo,  da.  Participio  pa- 
sivo de  impacienta.  |  Adjetivo.  Impa- 

'BnntoLOQÍí.  Impaeientar:  catalán, 
impaeienUt,  da;  francés,  impaeientJ; 
italiano,  impaatiatato. 

Impacáentar.  Activo.  Hacer  que 
alguno  pierda  la  paciencia.  8b  usa 
también  como  recíproco. 

Btiuolocía.  Impadeate:  catalán, 
impacientar;  frunces,  impattenter;  ita- 
liuio,  impatieatare. 

Impacieatane.  Recíproco.  Per- 
der la  padenoia.  |  Estar  impaciente. 

Etimolooía.  Forma  reflexiva  de 
impacientar:  catalán,  impaeieatane; 
francés,  t'Uapatieater;  italiano,  «Mp»- 

ttMÍH-fi. 

Impaciento.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca al  que  no  tiene  paciencia. 

EriMOLoaÍA.  /«  privativo  y  pacien- 
te: latin  impÜtiem,  vmp&titntit;  italia- 
no, impaiiente;  francés,  impaíient;  pra- 
reiizal,impaaent;c&ial&a,impaeiení,a. 

Impacientemukte.  Adverbio  de 
modo.  Con  impaciencia. 

Etimología.  Impaciente  y  el  sufijo 
adverbial  menU:  catalán,  tmpadent- 
ment;  francés,  impatiematent;  italiano, 
lanentemente;  latin,  impiiiénter. 
[mpacientiáimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  impaciente, 

Etimolooía.  Impadenie:  catalán, 
impacientütim,  a;  latin,  impüíentie- 

Impacto.  Masculino ,  Bttáíica.  Pun- 
te donde  la  fuerza  proyectil  obra  so- 
bre la  péndola. 

Etimolgoía.  Impacción:  latín,  mi- 
paclui,  partícipio  pasivo  de  impüigire, 
chocar. 

Impalpabiiidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  imp^able. 

Etiuolooía.  Impalpable:  italiano, 
impalpoHUti;  francés,  impalpabilitá. 

Impalpable.  Adjetivo.  Lo  que  por 

ligado  y  sutíl  apenas  es  perceptiDle 
al  tacto.  Q  Formada.  Bemolido  sobre 
el  pórfido. 

Btimolosía.  In  Tpñv&ti\o  y  palpa- 
ble: latin,  impalpaiílit  (en  Quiche- 
BAT,  Addenda);  italiano,  impalpUbile; 
francés  y  catalán,  impalpable. 

Impanacion.  Femenino.  Tecnide- 


teóíogos  para  designar  la  opinión  de 
los  luteranos,  que  creían  que  Jesu- 
Digitizedby  VjOOQIC 


ttfPA 

«neto  dewáflnde  e%  tipa»  de  la  Euca- 
carÍBÍfa,  j  coexiste  con  las  especies, 
sin  qae  haya  traflustanciacion. 
Etiholooía..  In,  en,  y  pan:  francés, 


—En  el  sentido  de  la  escue- 
la Interana,  se  entiende  por  ihpana- 
OIOH  la  coexistencia  del  pan  con  el 
cuerpo  de  nuestro  Señor  Jesucristo 
después  de  laconaag^cion.  Esto  quie- 
re aecir  que,  mediante  el  sacramento 
de  U  Eucarietía,  se  yerifíca  la  iicpa- 
HAClOM,  como  si  tuviese  lug^ar  el  mis- 
terio de  la  Encarnación  en  las  entra- 
fias  de  la  Santa  Yírgen.  (Bosbubt.) 

Impaoador,  ra.  Masculino  ;  fe- 
menino. Partidario  de  la  impana- 
cion. 

Iin|»ar.  Adjetívo.  Lo  que  no  tiene 
par  6  Igual.  |  Añtmétie».  So  dice  del 
Qiimero  cuya  mitad  contiene  algún 
quebrado. 

EtuiolooIl.  /»prÍTatÍ70  Jjiar:  la- 
tín, ÑN^or,  implíru;  franca,  mp4ir; 
«atalan,  w^ar, 

Imparcial.  Adjetivo.  El  c^ue  no 
toma  partido  ¿  no  se  aplica  i  ninguna 
parcialidad. 

ErnioLooÍA.  I»  prírativo  y  parcial: 
italiano,  impartíale;  francés,  impar  ítal: 
catalán,  imparcial. 

Sntia.  —Nombre  dado  en  la  Con- 
vención i  loa  miembros  de  la  llanura, 
6  sea  &  loa  moderados.— Esta  palabra 
tiene  en  el  mundo  una  historia  terri- 
ble. Casi  siempre  nos  denoininamos 
TiiPASciAuts ,  para^ser  parciales  con 
impunidad. 

Imparcialidad.  Desinterés,  falta 
de  prevención  entre  dos  partidos,  per- 
sonas ú  objetos. 

Etiuoloqí A.  Impardél!  italiano, 
VMortiaHti;  francés,  inpt»tialití;  ca- 
talán, ia^arciaUtat. 

Imparcialmeate.  Adverbio  de  mo- 
do, mn  parcialidad,  sin  prevención 
por  una  ni  otra  parto. 

BmiOLOQÍi..  Imparcial  y  el  sufijo 
adverbial  rntatt:  italiano,  in^panial- 
MMb;  francés,  imptfftÍAlmmt, 

Impardáctilo,  la.  Adietivo.'  Omv- 
toUtgía.  Calificación  de  las  aves  que 
tienen  los  dedos  de  cada  pata  en  nú- 
mero impar. 

ErmoLOGÍA.  /mpiu-  y  ddelilo. 

Imparidad.  Femenino.  Cualidad 
de  lo  impar. 

EmiOLoaÍA.  Impar:  latín,  impMtt- 
tai,  forma  sustantiva  abstracta  de  tffi- 
^biUt,  deaigual;  itadiano,  imparicá; 
francés,  impariU. 

Imparlamcotariamente.  Adver- 
bio modal.  De  un  modo  imparlamen- 
tario. 

Imparlamentario,  ria.  Adjetivo, 
Contrario  &  las  prácticas  parlamenta- 
ñas. 

ImpannaQte.  Adverbio  de  modo. 
De  una  manera  impar. 

EriHOLoaÍA.  Impar  y  el  sufijo  ad- 
verbial me»t«:  francés,  ia^irtmmt; 
latín,  vt^&riter. 

Imparsilabo,  ba.  Adjetivo.  Epíte- 
to dado  en  algnnoB  idiomas  á  los  nom- 
bres CUTO  genitivo  tiene  una  sola  sí- 
laba mas  que  el  nominativo.  (Caba- 
LLBBO.) 


IMPÁ 

BmíOLOOÍA.  Impar  y  Hlaba:  fran- 
cés, vntpso'tyllah. 

Chtmitiea  griega  y  latina. — Propia- 
mente hablando,  iupassÍlabo  es  el 
nombre  que  tiene  en  nominativo  una 
sílaba  menos  que  en  los  casos  oblicuos 
del  singular. 

Deeluáaeitm  ihpabsílaba. — ^Declina- 
ción de  un  nombre  iupabsílabo,  como 
tSror  (nominativo)  que  hace,  en  los 
casos  oblicuos  del  singular,  tSrdris 
fgenitivo);  tSrdri  (dativo);  tUrSrem 
/acusativo);  sSrdre  (ablativo);  en  don- 
de vemos  que  los  caaos  oblicuos  del 
singular  tienen  una  silaba  más  que  el 
nominativo  ó  caso  recto. 

Impartibilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  impartible.  (Gaballbbo.) 

ETiuoLoafA.  Impartiile:  francés, 
impartiUUté. 

Feadalitmo.  Condición  de  dos  feudos 
reunidos  de  tal  suerte,  que  no  podían 
constituir  más  que  una  posesión,  aun 
cuando  dependieran  en  su  fundación 
de  dos  señores  diferentes. 

Impartible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
puede  partirse. 

EruioLoofA.  I»  privativo  j  partí- 
ble:  italiano,  imparhbile;  francés,  isi- 
partable,  imparíageaile;  catalán,  im- 
partihle. 

FeftdaUtmo. — ^Nombre  quo  se  daba 
á  los  feudos  de  dignidad,  los  cuales 
no  podían  dividirse  en  una  sucesión 
6  descendencia.  A  esta  clase  de  feudos 
correspondían  los  ducadbs,  condados, 
marquesados,  baronías;  j  en  general, 
todas  las  propiedades  que  envolvían 
título  jerárquico. 

Impartir.  Activo.  Repartir,  comu- 
nicar. J  Forense.  Pedir.  Se  le  sigue  de 
ordinario  la  voz  auxilio. 

Impasibilidad.  Femenino.  Inca- 
pacidad de  padecer. 

Etiuolooia.  ImpañbU:  latín,  impat- 
rtbí^Uu;  catalán,  impatíibiUtat;  fran- 
cés, impauibilití;  italiano,  tmpauibi- 
lit&. 

Impasible.  Adjetívo.  Incapaz  de 
padecer. 

Etdioloqía.  In  privativo  y  pasible: 
latín,  impattiaiis;  italiano,  tmpasiibi- 
le;  francés,  impatsible;  catalán,  impai- 
sihle,  impatible,  cuya  última  forma  es 
el  latin  %mpilttliilis. 

Impasiblemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  impasibilidad. 

Etiuolooía.  Impasible  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  impassUtl- 
mente;  francés,  impasiiblment. 

Impastación.  Femenino.  Acción 
de  impastar.  [|  Argamasa  é  sustancia 
pastada.  \  Metáfora.  Putre&ccion  de 
la  materia. 

ETUfOLoaÍA.  Impastar:  francés,  ÚS- 
pattation;  italiano,  impatiamento. 

Seseña. — El  estuco  es  una  dipasta- 

OlOK.  (LlTTEÉ.) 

Impastar.  Activo.  Reducir  á  pasta. 

Etuioloqía.  Prefijo  in,  en,  dentro, 
sobre,  y  pastar,  forma  verbal  fictícia 
de  pasta:  italiano,  impastare. 

Impávidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  temor  ni  pavor. 

EriuoLoaÍA.  Impávida  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  impavida- 
«HiiM;  latía,  impi^ídi. 


IMPE 


26 


Impavidez.  Femenino.  Denuedo, 
valor  y  serenidad  de  ánimo. 

Etiuoloqía.  Impávido:  catalán,  im- 
pavideía. 

Impávido,  da.  Adjetívo.  El  que 
no  tiene  temor  6  pavor. 

ErtiiiOLoofA.  Latin  impStídiás,  que 
no  teme,  de  in,  no,  y  pividns,  fonna 
adjetiva  de  sátoof,  pavor:  italiano,  m- 
p&viáo;  catalán,  impávit,  da. 

Inipecabilidad.  Femenino.  Teolo- 
gía, Incapacidad  ó  imposibilidad  de 
pecar. 

Etiuolooía.  ImpeeahU:  catalán,  im- 

Í>ecabililat;  francés,  ímpteeabilité;  ita- 
iano,  impeccabiUti. 

Impecable.  Adjetivo.  Teología.  In- 
capaz de  pecar. 

BtiiioloqIa.  In  privativo  y  pteahU: 
latin,  impeecáiaiis;  italiano,  tmpeccaH- 
le;  francés,  vmpeeeabU;  catalán,  úk^»- 
cable. 

Impecables.  Masculino  plural. 
Misiona  religiosa.  Anabaptistas  que 
sostenían  que,  después  de  estar  re- 
generados por  la  fe  en  Jesucristo,  no 
se  podía  caer  de  nuevo  en  el  peca- 
do. 

Impecancia.  Femenino.  Impecabi- 
Udad. 

ErniOLoaÍA.  Latin  de  san  Jeréni- 
mo,  impeecanfía;  francés,  impeeautce. 

Impedido,  da.  Adjetivo.  El  que  no 
puede  usar  de  sus  miembros  ni  mane- 
jarse para  andar. 

ErmOLOofA.  Impedir:  catalán,  »M- 
pedit,  d»;  francés,  empiché;  italiano, 
impedito;  latin,  impímlvs,  participio 
pasivo  de  impide,  impedir. 

Impedidor,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  impide. 

Impediente.  Participio  activo  de 
impedir.  Lo  que  impide. 

EriHOLoafA.  Latín  impídíeni,  mp¡t- 
díentis;  participio  de  presento  de  im- 
pídire,  impedir:  francés,  empíciant; 
italiano,  tmpedibile;  catalán,  impe- 
dient. 

Impedimento.  Masculino.  Obs< 
táculo,  embarazo,  estorbo  para  alguna 
cosa.  II  Cánones,  Cualquiera  de  las  cir- 
cunstancias que  hacen  ilícito  6  nulo 
el  matrimonio.  J  dibuiehtb.  El  que 
estorba  que  se  contraiga  matrimonio 
entre  ciertas  personas,  y  lo  anula,  si 
se  contrae.  |  utPBDisNTB.  El  que  es- 
torba que  se-  contraiga  matrimonio 
eníre  ciertas  personas,  naciéndolo  ile- 
gitimo, si  se  contrae;  pero  no  nulo. 
-  Etiuolooía.  Impedir:  latin,  impídi- 
mentvm;  italiano,  mpedimente;  francés 
del  siglo  X,  empedemmt;  moderno,  iw- 
pichement;  catalán,  mpidiment. 

Impedir.  Activo.  Embarazar  que 
se  ejecute  alguna  cosa.  |  Poética.  Sus- 
pender, embargar. 

Etiuolooía,  Latín  implídíre  é  impí- 
díeare,  de  in,  ypes,  ^tdts,  pié:  itaüa- 
no,  impediré;  francés  del  siglo  xiii, 
emptschier,  empeeier;  iiv,  empeechcr; 
XY,  empescher,  empeeier;  moderno,  em- 
picher;  provenzal,  empedegar;  burgui- 
fion,  empaché,  xmpígé;  walon,  iptchi; 
catalán,  impedir,  impedirse. 

SiNONiuiA.  Artiatlo  primero.— hi- 
PBDiB,  ESTOBBAB.  Impedir  supone  un 
obstáculo  directo.  Estorbar  supone  con 

•*°°D,g,t,zedb,L.dOgle 


26 


IMPE 


mia  propiedad  un  obstáculo  indirecto, 
j  DO  pocas  veces  una  mera  dificultad 
o  embarazo. 

El  padre  impide  con  su  autoridad 
que  BU  hijo  salga  de  casa.  La  compa- 
ñía de  UD  amigue  suele  alorbar  í  veces 
que  hagamos  nuestra  voluntad. 

Muchas  son  las  lejes  que  se  han 
promulgado  en  todas  partea  para  iM- 
pedir  los  desafíos;  pero  la  loca  presun- 
ción del  amor  propio,  á  que  damos 
impropiamente  el  nombre  de  honor, 
ha  ettorbado  en  todos  tiempos  el  logro 
de  las  prudentes  ideas*  de  los  legis- 
ladores. 

ün  cuerpo  opaco,  interpuesto  entre 
loe  ojos  v  el  objeto,  impide  el  verle; 
una  niebla  no  lo  impide,  pero  estorba 
para  verle  bien.  Los  grillos  no  impi- 
de* el  [andar,  pero  ettorian.  (Hdeb- 

TA.J 

Ártíeulo  legwtdo. — Iupbdik,  estob- 
BAB.  Se  impide  antes  de  empezar  la 
acción;  se  eitorbün  su  consumación  j 
su  progreso.  La  falta  de  recursos 
impide  viajar.  Ettorbam,  para  viajar, 
las  dificultades  del  camino.  Las  mis- 
mas causas  que  impidierim  por  espacio 
de  tantos  siglos  el  renacimiento  oe  las 
letras  bn  Europa,  siguieron  después 
tttoriando  sü»  progresos.  (Uoba.) 

Impedirse.  Reciproco.  Baldarse  6 
tullirse.  I  Het¿fbra.  Anularse  para 
ciertos  actos. 

ImpedÜtÍTO,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
puede  estorbar  6  embarazar. 

EnuoLooU..  Impedir:  italiano,  m- 
pediHüo, 

Impelests.  Participio  activo  de  im- 
peler. Lo  que  impele, 

EniioLoafA.  Latin  imptlleiu,  impel- 
iíñíú,  participio  de  presente  de  ím- 
pelUre,  impeler:  italiano,  impeliente. 

Impeler.  Activo.  Dar  ó  comunicar 
impulso  i  alguna  cosa  para  que 
mueva,  I  Metifors,  Incitar,  estimu- 
lar. 

BrnioLoofA.  Latin  impellírt,  empu- 
jar, mover,  inducir;  de  M,  en,  dentro, 
{'  pellire,  del  griego  itáÜtiv  (pállein), 
anzar:  catalán,  impel-Ur;  italiano, 
impeliere. 

Impelido,  da.  Participio  pasivo  de 
impeler, 
' '    BriuOLoaÍA.  Impeler:  ca.ta\ín,impel- 
Ui,  da. 

Impenado,  da.  Adjetivo.  Omitoh- 
gi».  Epíteto  da  las  aves  que  no  tieúen 
cuchillos  en  las  alas. 

Btiuolooía.  /»  privativo  y  penado,- 
forma  ficticia  del  latin  peiuu,  pluma, 
ala. — El  latin  impeiutiíus,  que  se  ha- 
lla en  Festo,  significa  sin  lana  ó  ve- 
llón, hablándose  de  las  ovejas. 

Impenetrabilidad.  Femenino.  ^í- 
Mica.  Cualidad  j  estado  de  lo  impene- 
trable; y  así  se  dice :  la  iupbnbtkabi- 
LiDÁD  es  la  propiedad  más  esencial  de 
la  materia.  |  uolacülab.  IVopíedad 
elementalísima  de  la  naturaleza,  en 
cu^a  virtud  no  pueden  dos  moléculas 
ocupar  simultáneamente  el  mismo  es* 
pació.  Q  tiuTUA.  Propiedad  de  la  ma- 
teria que  impide  que  un  cueroo  esté 
en  el  lu»r  que  ocupa  otro.  |  Metáfo- 
ra, Con£cion  de  aquello  que  el  pen- 
samiento  uo^uede  comprender;  7  asi 


IMPE 

se  dice:  la  iwpenstbabiudiii  del  es- 
píritu;  la  IHFBNBTRABILIDiS  ds  DioS. 

EriuOLOofA.  Impenetrable:  catalán, 
impenetrahilitat;  francés,  impMtrahi- 
Uté;  italiano,  impenelrabiliiÁ. 

Seteia. — Los  atomistas  fueron  los 
únicos,  entre  todos  los  filósofos  de  la 
antigua  Grecia,  que  creían  en  la  ui- 
PENn-RABiLiDAD  de  lo9  cuorpos. 

Impenetrable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  penetrar,  p  Metáfora.  Se 
dice  de  las  sentencias,  opiniones  ó  es- 
critos que  no  se  pueden  comprender 
absolutamente  6  sin  mucha  dificultad, 
j  también  de  los  secretos,  misterios, 
designios,  ete.,  que  no  se  alcanzan  ni 
se  descifran.  ¡¡  ^ica.  Lo  que  tiene  la 
propiedad  de  la  impenetrabilidad;  y 
asi  se  dice:  la  materia  es  ihpbnbtba- 

BLB. 

Etimología.  In  privativo  y  pene- 
trable: latin,  impünetraülit;  italiano, 
impenetribile ;  mnces ,  impinétraile; 
catalán,  impenetrable. 

Impenetrablemente.,  Adverbio 
modal.  De  un  modo  impenetrable. 

EruioLoofA.  Impenetraiie ^  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  catalán,  tmpenetra- 
ilement;  francés,  impMírabumeníe; 
italiano,  impenetraülmeníe. 

Impenitencia,  Femenino.  Obsti- 
nación en  el  pecado,  dureza  de  cora- 
zón para  arrepentdrse  de  él.  jj  final. 
Perseverancia  en  la  impenitencia  has- 
ta la  muerto. 

Etiuoloqía.  Impenitente:  latin  de 
san  Jerónimo,  impefnittnl^,  forma  sus- 
tantiva abstracta  de  impmUent,  im- 
penitente; italiano,  iapeniienza;  fran- 
cés, impinitenee;  catalán,  impeniténaa. 

bnpenitente.  Adjetivo.  El  obsti- 
nado en  la  culpa.  |  Dícese  también  de 
las  cosas,  como  en  el  magnífico  ejem- 
plo de  Bossuet:  ¡Oh  penitencia  iufb- 
mitrntbI  ¡Oh  penitencia  criminal  ^ 
infestada  del  amor  mundano!  (Sermo- 
nes, Impenitencia  final,  1.) 

ETiuot.oofA.  In  privativo,  y  peni- 
tente: latin  de  san  Jerónimo,  tmpctaV 
teñe,  impmUtentit;  italiano,  impeniten- 
te; francés,  impÁílent;  cateltin,  tmpe- 
nilent. 

Impensadamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  pensar  en  ello,  sin  esperar- 
lo,  sin  advertirlo. 

EriuoLoafA,  Imjientada  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  iteliano,  impentata- 
mente;  catalán,  in^entadamení. 

Impensado,  da.  Adjetivo  que  se 
aplica  á  las  cosas  que  suceden  sin 
pensar  en  ellas  ó  sin  esperarlas. 

EriiioLoaiA.  In  privativo,  y  ^mra- 
do:  italiano,  impentato;  catalán,  unjwN- 
lat,  da. 

Imperado,  da.  Participio  pasivo 
de  imperar, 

BrufOLOdÍA.  Latin  impíratiu,  parti- 
cipio pasivo  de  imperare:  catalán^  m- 
perat,  da;  italiano,  imperato. 

Imperante.  Participio  activo  de 
lUPKRAR.  El  que  impera.  J  Adjetivo, 
Astroloffía.  Se  decía  del  signo  que  se 
suponía  dominar  en  el  aSo,  por  ester 
en  casa  superior. 

Btuiolooía.  Latin  imp¿ram,  impi- 
rantie,  participio  de  presente  de  impi- 
rSre;  catalán,  imptrant. 


IMPE 

Imperar.  Neutro.  Ejercerla  dígoi- 
dad  imperial.  \  Mandar,  dominar. 

Etuiolooía.  Latin  impirare,  dar  dr- 
denes  con  autoridad,  de  m,  en,  den- 
tro, sobre,  y  plírare,  disponer,  preve- 
nir, ordenar,  de^w*,^»*,  igiial,  si- 
métrico: italiano,  imperareí  catalán, 
imperar. 

Imperata.  Femenino.  Botánica.  Gé- 
nero de  pluitas  gramíneas. 

Imperativa.  Femenino,  Tono  ó 
ademan  de  mando. 

EruaoLoofA.  Imperativo. 

Imperativamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  imperio,  7  así  se  dice:  la 
le;  ordena  lUPaRATiVAHENTB. 

ETDtoLoaÍA.  Imperativa  y  el  sufijo 
adverbial  M«»f<.-  latín,  imperaCivi;  ita- 
liano, imperativamente;  francés,  imp¿- 
raiivement;  catalán,  imperativament. 

Imperativo,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
impera  6  manda.  j¡  Ormilica.  Uno  de 
loa  cuatro  modos  del  T8BB0,-así  lla- 
mado, porque  sirve  para  mandar,  aun- 
que también  exhorte,  disuade,  ruega 
y  anima.  |  Se  usa  también  como  sus- 
tantivo masculino. 

ETiuoLOOfA.  Imperar:  latin,  impü- 
raOnu;  italiano,  imperativo;  francés, 
impératif;  provenzal,  imperaíin;  cata- 
lán, imperatiu,  va. 

bnperatoria.  Femenino,  Boténiea. 
Planta  indígena  de  España,  de  más  de 
un  pié  de  alto;  echa  las  hojas  duras, 
compuestas  de  otras,  divididas  en  tres 

Ejoe  y  recortadas  por  su  margen,  y 
1  flores  pequeñas,  blancas  y  dispues- 
tas en  forma  de  p&rasol, 

EtuioloqÍa.  Latin  técnico,  ihpbra- 
TORiuu  ottratkitm,  de  Linneo. 

Sentido  etimol^ico. — Este  plante  se 
llam¿  mpBBATOBiA ,  aludiendo  á  las 
grandes  virtudes  que  se  atribuían  i 
sus  raíces.  Así  vemos  que  algunos 
médicos  recomendaban  que  se  masca- 
se de  vez  en  cuando  la  ñíz  de  la  lu- 

PBBATOBIA. 

Imperatorio,  ria.  Adjetivo.  Lo 
perteneciente  al  emperador  i5  á  la  po- 
testad 6  majestad  imperial.  |  Anti- 
cuado. luPBBlOfiO, 

BTiMOLOofA.  Imperar:  latin,  imptfra- 
&rini;  italiano,  imperatorio;  francés, 
impératoire;  catalán,  imptratori,  a. 

Imperatrina.  Femenino.  Química. 
Sustencia  que  se  extrae  de  la  raíz  da 
la  imperatoria. 

Imperceptibilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  imperceptible. 

BriiiOLoafA.  Imperceptible:  italiano, 
impercettibilitÁ;  francés,  impercepiibi- 
UU. 

Imperceptible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  percibir. 

ETiiiOLOaÍA.  In  ^úytMya,  3  perc^ 
tibie:  italiano,  imperceítibile;  &uicés  j 
catelan,  imperceptible. 

Imperceptiblemente.  Adverbio 
ds  modo.  De  un  modo  imperceptible. 

EriuoLoaÍA.  Imperceptible  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  ¡tábano,  impereet- 
íibilmente;  francés  y  catalán,  impere^ 
tiblement. 

.  ImpercoBO,  sa.  Adjetivo.  Que  tao 
tiene  percusión  ó  marCa. 

EruioLoaÍA,  Latin  impereuieni,  no 
herido,  de  m  privativo,  ;  perenutu, 

Digitizedby  VjOOQIC 


IMPE 

sacudido,  golpeado,  participio  paaivo 
depire»ílíre,  golpear. 

Imperdible.  Adjetivo.  Lo  que  uo 
puede  perderse. 

Etimolcoía.  In  privatiTo,  j  perdi- 
bU:  francés,  ñuerdabU. 

Imperdonable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  ae  debe  6  puede  perdonar. 

BriuoLOCtíl.  I*  prívativo,  yptrdo' 
mAU:  italiano,  imperdonibile;  francés, 
ñmwdouiable;  catalán,  imperdonable. 

Imperecedero,  ra.  Adjetivo.  Que 
no  puede  parecer. 

EnuoLOofA.  In  privativo,  y  ptreee- 
dtro:  francés,  mjiéwabU;  italiano, 
mptríturo. 

Imperfeccioii.  Femenino.  Falta  de 
perfección.  |  Falta  6  defecto  ligero  en 
lo  moral. 

BnHOLoaÍÁ.  In  privativo,  j  pir- 
feeeioit:  latin  de  san  Agustín,  ímper- 
ftetio;  italiano,  mperfetione;  francés, 
imperfKttM;  catalán,  tmper/ecM;  por- 
tugués, imperfeefáo. 

IraperfeccioDable.  Adjetivo.  Que 
no  admite  perfección. 

Imperfectamente.    Adverbio 
modo.  Con  imperfección. 

Etuioloqía.  ImptrftcU  j  el  sufijo 
adverbial  menU:  latin,  imperfecü;  ita- 
liano, imptrftttame*U;  francés,  iv^r- 
/tiUnarí;  catalán,  imperfectame»t. 

Imperfectisimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlabvo  de  impsrfscto. 

Imperfectq,  4a.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  perfecto.  \  Lo  que,  habiéndose 
'  principiado,  no  ae  ha'concluido  ó  pe^- 
leccionado. 

RriiiouaU,  Latin  mperfeetu,  no 
acabado,  de  «  privativo,  yptr/ecíui, 
perfecto:  italiano,  imperfetto;  francés, 
iMpar/ait;  catalán,  itmptrfttí,  a. 

Imperfoliado,  da.  Adjetivo.  Boti- 
nica.  Que  no  tiene  las  hojas  perfoliadas , 

Imperforacion.  Femenino.  JUedi- 
tima.  Vicio  de  conformación  dé  algu- 
nos órganos  del  cuerpo  que  están  cer- 
rados, debiendo  catar  abiertos. 

BrniOLoaÍA..  In  privativo,  j  ftffo- 
fueúm:  francés,  imper/oratioH. 

Imperforado.  da.  Adjetivo.  Ifidi- 
eúw.  Que  no  tiene  abertura,  debiendo 
tenerla,  en  cuyo  sentido  se  dice:  amo 

DOiE&FOKAIX);  bOM  lUPERFOBADA. 

fimiOLooíÁ.  /*  privativo,  y  perfo- 
rado: franc«s>  iwujer/wí,' 

Imperia.  Célebre  cortesana  roma- 
na .que,  nacida  en  1485  j  muerta  en 
1511,  pnede  decirse  que  fué  la  Aspa- 
sia  dalsigío  de  León  S.  Cuantos  lite- 
ratos 7  artistas  disting^dos  contaba 
la  ciudad  papal,  visitaban  bu  casa, 
adornada  con  la  más  exquisita  mag* 
nificencia.  Beroaldo,  Sadolet,  Compa- 
ra y  Colicci,  que  se  contaban  en  el  nú- 
mero de  sus  amigos,  la  celebraron  en 
BUS  obras.  Murió  j<5vui  j  fiíé  enterrada 
en  la  iglesia  de  3an  Gregorio,  sobre  el 
monte  Cali%t,  grabindoee  en  su  tum- 
baesto  singular  epitafio:  Iwpbbu,  cor- 
titán*  rosMM,  ^m  digna  tanto  nomine, 
rarm  iníer  imtnetform^  eipecmen  de- 
dit.  La  existmcia  de  Iuphku,  la  espe- 
cie de  dignidad  de  cortesana  con  que 
aparece  investída,  son  uno  de  los  ras> 
gos  más  distintivos  del  carácter  de  pa- 
yuismo  impreso  i  la  literatura  del 


IMPE 

Renacimiento.  Por  lo  demás,  Iupbbia. 

1  un  espíritu  tan  cultivado  que, 

frecuencia,  al  lado  de  su  laúd  y 

de  sus  cuadernos  de  música,  se  veían 

diversas  obras  latinas  y  escritas  en 

aguas  vulgares. 

ñiperial.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente al  emperador  6  al  imperio.  (  Se 
aplica  á  una  mpecie  de  ciruelas,  cas- 
Oabbliixos.  H  Femenino.  El  tejadillo 
d  cobertura  de  las  carrozas.  Q  Lugar 
en  los  carruajes  llamados  diligencias, 
al  nivel  de  la  vaca,  6  sobre  ella,  con 
asientos  para  los  viajeros.  |  Nombre 
patronímico. 

EtimolooLl.  Imperio:  latin,  ia^ír^ 
Ím;  italiano, -iffi^ma/e;  francés,  iv^é- 
rial;  catalán,  imperial. 

Imperial.  (Feakcibco).  Poeta  es- 
pañol, que  vivía  á  principios  del  si- 
glo XV.  Nació  accidentalmente  en  Ge- 
nova j  fué  á  residir  á  Sevilla;  donde 
figuró  de  un  modo  brillante  entre  los 
primeros  ingenios  de  su  époi 

Íirincipal  obra  es  un  poema  en  que  ce- 
abra  el  nacimiento  del  rey  Don  Juan, 
en  1405;  las  demás  obras  son  de  cir- 
cunstencias  y  de  poco  interés,  si  se 
exceptúa  una,  cuyo  asunto  es  el  des- 
tino de  una  mujer  de  Oriente,  cautiva 
de  Tamerian  y  enviada  por  éste  á  En- 
rique III  de  Castilla. 

Imperialismo.  Masculino.  Partido 
dff  los  imperialistas. 

Etdiolooü..  Imperio:  italiano, 
periaUtmo;  francés,  imperiaUtme. 

Imperialista.  Masculino.  Partida- 
rio del  gobierno  imperial, 

Btiuolooía..  Imperialitmo:  italiano, 
immeriaUtta;  francés,  imperiaUtte. 

Imperialmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  imperio. 

BriuOLoafA.  Imperial  y  el  sufiji 
adverbial  mente:  italiano,  tmperiiUme»- 
te;  francés,'  impériaUment. 

Imperiar.  Neutro  anticuado,  lu- 

PBBAB. 

Impericia.  Femenino.  Falta  de  pe- 
ricia. 

BiiHOiAOÍA.  /f>  privativo  y  ^imeta; 
latin,  impírttVi;  italiano,  mperiña; 
francés,  tn^éritie;  catalán,  impericia. 

Imperio.  Masculino.  El  acto  de  im- 
perar ó  de  mandar  con  autoridad.  ||  Loe 
estados  sujetos  al  emperador.  Tam- 
bién se  da  esto  nombre  á  cualquier 
potencia  de  alguna  extensión  é  impor- 
tancia, aunque  su  jefe  no  se  titule  em- 
perador, g  El  espacio  de  tiempo  que 
dura  el  mando  y  gobierno  de  un  em- 
perador. B  AJtanena,  orgullo.  ||  Espe- 
cie de  lienio,  llamado  así  porque  ve- 
nia de  Alemania.  |  oriental.  Se  llamó 
así  el  do  Constentinopla  con  relacioi 
al  de  Roma.  Hoy  llamamos  así  á  todo 
el  imperio  del  Gran  Turco.  1|  Mbro 
iitPEBiO.  La  potestad  que  reside  en  el 
soberano,  y  por  su  disposición  ea 
ciertos  magistrados,  para  imponer  pe- 
nas i  loa  delincuentes  con  conocimien- 
to de  causa,  ¡|  MtxTO  iupebio.  La  fa- 
cultad que  compete  á  los  jueces  para 
decidir  las  causaa  civiles,  j  llevar  á 
efecto,  sus  sentonciaa. 

EnüoLoaU.  Imperar:  latín,  impí- 
rium;  italiano,  imperio;  francéSj  empi- 
rt;  provenzal,  «ii;w»;  catalán,  tmperí. 


IMPE 


27 


MeteHa  hiit^rica.—'Sl  nfPBBio  era  el 
poder  militar  que,  entre  loa  antiguos 
romanos,  daba  derecho  de  vida  y  muer- 
te sobre  los  soldados  ;  sobre  todos 
los  subordinados.  Los  cónsules  y  los 

Srocónsules  le  tenían  por  el  solo  hecho 
e  sn  elección:  los  pretores,  los  pro- 
pretores y  el  jefe  de  la  caballería  no 
podían  tenerle  sino  por  voto  especial 
de  los  comicios  reunidos  en  curias. 

Imperiosamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  imperio  y  altanería. 

EriMOLoafA.  Imperiosa  y  el  sufijo 
adverbial  nenie:  latin,  imperiosi;  ita- 
liano, imperiotamente;  francés,  imp¿- 
rieueement;  catalán,  imperiotamente. 

Imperiosidad.  Femenino,  Furor 
por  mandar. 

ExiifOLoofA.  Imperio:  italiano,  im- 
perioñti;  francés,  impérioñté. 

Imperioso,  ea.  Adjetivo.  El  que 
manda  con  imperio,  ó  lo  que  se  haca 
con  imperio. 

Etiuoloqía.  7«pmo:  latín,  i«^(W9- 
nu;  italiano,  imperioso;  francés,  tmpi- 
rienx;  provenzal,  imperios;  catalán, 
imperios,  a. 

Imperitamente.  Adverbio  dé  mo- 
do. Con  impericia. 

Etiuolooía.  Imperita  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  latin,  imptriü;  italia* 
no,  imperitamente;  catalán,  imperíta- 
ment. 

Imperito,  ta.  Adjetivo.  El  que  ca- 
ece  de  pericia. 

EriKOLoeÍA.  i<i  privativo  yperita: 
latin,  imperitut,  el  que  carece  de  noti- 
cia de  los  artes  y  ciencias;  italiano, 
imperito;  catalán,  impirit,  a. 

Impermanencia.  Femenino.  Falta 

Etiuología.  Impervuaunte:  francés, 
impermoMena. 

Impermanente.  Adjetivo,  Que  no 
ea  permanente. 

Ktimolooía.  In  privativo  j  perma- 
nente: francés,  impermament. 

Impermeabilidad.  Femenino.  Pi- 
sica.  Cualidad  de  lo  impermeable. 

BriuOLoaÍA.  Impermeable:  italiano, 
mpermeabiUtíí;  francés,  imperm¿ahi- 
Uté. 

Impermeable,  Adjetivo.  Impene- 
trable por  el  agua;  y  así  decimos:  (¡al- 
tado mpERHBABLB.  \  Mssculino.  ÜM 
uiraatfRABLB;  sobretodo  de  uso  gene- 
ral  en  la  estecion  lluviosa. 

BruioLoaÍA.  In  privativo  ypertMOr 
ble;  latin,,  impermeSi^Ut  (en  QuiCH»- 
KAT,  Addenda)  ;itaIiano,  impermeibile; 
francés,  impermeable. 

Impermatabilidad.  Femenino. 
Circunstancia  de  ser  una  cosa  imper- 
mutable. I  Metafieiea.  uno  de  los  atri- 
butos de  la  esencia. 
■  EnuoLoaÍA.  Impermntable:  italia- 
no, impermníabiUtil;  fiwifeáa,  úii^«nKS- 
ta6iiit¿. 

Impermutable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  puede  permutarse. 

EriuoLoaÍA.  I*  privativo  y  Bímit- 
table:  italiano,  impermntabilo;  francés 
y  catalán,  impermntable. 

Imperpetuidad.  Femenino.  Garen'< 
cia  de  perpetuidad. 

Imperpetuo.  Adjetívoi  Que  no  w 
perpetuo I  . 

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28 


lUPB 


Etuolooía.  i»  prÍTatÍTO  y  perpe- 
tuo: latín,  imj>erpít&us.  (Síhbca.) 

Imperplejtdád.  Femenino.  Beso- 
lucion  en  las  accioneB. 

Imperplqo,  ja.  Adjetivo.  Que  no 
eetá  perplejo. 

Imperscmtabilidad.    Femenino. 

ImSCRUTABlLIDAD. 

InperacmtablB.  AdjetiTO.  Inbs- 
crdtablb. 

ETiuoLoaÍA.  Latín  mperterviii/ilii 
(Qqichbrat,  Addenda);  de  m,  no;;itfr, 
sentido  intensivo,  y  tcrütSÜlu,  que  se 
puede  investigar,  forma  adjetiva  de 
teríltari,  escudriñar,  reconocer:  in-per- 
ter*íaíílit,  «que  no  puede  reconocerse 
de  ningún  modo:*  francés  jr  catalán, 
ÍMperier*tabU, 

ImpeneTOrancia.  Femenino.  Fal- 
ta de  perseverancia. 

BtucoloqíA'.  ImperieverMU:  italia- 
no, inperieeeramia;  francés,  mpertfyé- 
ranee. 

Imperseverante.  Adjetivo.  Que 
carece  de  perseverancia. 

ürnioLooÍA.  /•  privativo  y  ;>«■««- 
rante:  italiano,  imperteveranie. 

ImperaeTerantemente.  Adverbio 
de  modo.  Sin  perseverancia. 

EriuoLoaÍA.  Imperteverante  y  el 
fijo  adverbial  nenie. 

Impeneverar.  Nuetro.  No  perse- 
verar. 

Imperustencia.  Femenino.  Falta 
de  perBÍ8t«nGÍa. 

BriMOLoaÍA.  I»  privativo  jpenete- 
rar:  italiano,  injierteverare, 

ImpersiBtente.  Participio  pasivo 
de  impersLBtír,  Que  no  persiste. 

Impersistír.  Neutro.  Dejar  de  per- 
sistir. 

Impersonal.  Adjetivo.  FilotofUt. 
Que  no  pertenece  i  una  persona  en 

Srticular;  síae  á  entidades  universa- 
I  que  tienen  su  asiento  en  nuestro 
discurso.  En  este  sentido  se  dice:  las 
decisiones  de  la  razón  que  se  fundan 
sobre  verdades  ^nerales,  son  iupeb- 
SOHALKS.  I  Yebbo  impersonal,  Oto- 
«átiea.  Se  aplica  al  tratamiento 
que  no  se  da  al  sujeto  ninguno  de  los 
comunes  de  ií,  vos,  vterud,  teñoría, 
etcétera.  P  En  iupbrbonal,  ó  por  iu- 
PERSONAL.  Modo  adverbiiú.  Iupbbso- 

HALUKNTB. 

BnuoLOOÍA.  /»  privativo  y  perso- 
nal: latín,  impertdnalie;  italiano,  m- 
ptrtimale;íniicés,  impertonnel;  proven* 
zal  y  catalán,  mpenonal;  portugués, 
imputoal, 

Imperaooalidad.  Femenino.  FilO' 
lojia.  Circunstancia  de  lo  impersonal; 
T  as!  se  dice :  la  iuprbsonalidad  del 
derecho;  la  iuprbsonalidad  de  las 
Causas  6  de  los  principios,  {|  dk  la 
BSSNOiA.  Mttafüica.  Abstracción  pro- 
pia de  los  hechos  espirituales.  Q  tíra- 
mática.  Circunstancia  del  verbo  imper- 
sonal. 

firiHOLoafA.  Impersonal:  nances, 
inpersormaiití. 

Impersonalizar.  Activo.  GervtO' 
nía.  Usar  como  impersonales  alanos 
verbos,  que  en  otros  casos  no  tienen 
esta  condición;  como:  hace  calor;  ss 
OUBNTA  de  un  marino,  etc. 

Impersooalmente.    Adverbio  de 


IMPE 

modo.  Fihtofia.  Con  caríctor  imperso- 
nal, en  cuyo  sentido  se  dice:  «la  razón 
decide,  el  espíritu  juzga  iupersonal- 
ifBNTB.s  ¡I  Cfnmdliai.  Usase  para  sig- 
nificar que  el  verbo  está  en  una  ora- 
ción sin  persona,  como  en  los  ejemplos 
siguientes:  «llueve,  truena,  grani- 
za.» D  Con  tratamiento  impersonal,  6 
modo  de  tratar  á  un  sujetó  usando 
del  artículo  el  y  la  tercera. persona  del 
verbo,  como  cuando  decimos:  *el  que 
habla,  el  que  arguye,  el  que  va,  el  que 
viene.  > 

Etuíoloqía.  Jnpertonal  j  el  sufijo 
adverbial  tnente:  latín,  imptrtdniUUr; 
italiano,  mpersonalmeníe;  francés,  ún- 
pertonnelleinent;  catalán,  mpersonal- 
ment, 

Imparsoadible.  Adjetivo.  lupia- 

aUASIBLE. 

Impersoadido,  da.  Adjetivo.  No 

persuadido. 

Etiuoloqía.  /f>  privativo  y^íTfM- 
dido:  francés,  impersnatU, 

ImpersuMÍble.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  persuasible. 

ETiuoLoaÍA.  Jn  privativo  jpert 
siile:  italiano,  impersuatibile:  fran< 
impersuasible;  catslan,  impemadiHe, 
impersuasible. 

Impersoasion.  Femenino.  Falta 
de  persuasión. 

mpertérritameste.  Adverbiomo- 
dal.  De  un  modo  impertérrito. 

BtiuoloqÍa.  Impertérrita  j  el  sufi- 
jo adverbial  mente.  • 

Impertérrito,  ta.  Adjetivo.  Aquel 
&  quien  no  se  ínñmde  ncilmente  tei^ 
ror,  que  por  nada  se  intimida. 

ÉTiMOLOaÍA.  Latin  imperfárrítut,  va- 
leroso; de  in,  no;  per,  insistencia,  v 
ierrlíMS,  aterrado,  participio  pasivo  de 
terrire,  atorrar:  i»per-terntus,  «que  no 
se  aterra  nunca:»  catalán,  impertér- 
rit,  a. — La  diferencia  entre  tmper- 
térrito  y  acérrimo  no  puede  ser  mis 
clara. ._ 

Bl  Impertérrito  no  teme,  no  se  ater- 
ra: el  acérrimo  no  declina. 

El  impertérrito  es  temerario:  el«e^ 
rimo  es  duro,  acre,  pertinaz. 

Es  impertérrito  el  que  ama:  «eAri- 
mo,  el  que  odia. 

Impertinencia.  Femenino.  Dicho 
6  hecho  fuera  de  propósito.  |  La  ni 
mía  delicadeza  nacida  de  un  humoi 
desazonado  y  displicente,  como  regU' 
larmente  lo  suelen  tener  los  enfer 
mos,  I  Importunidad  molesta  y  enia- 
dosa.lj  Curiosidad,  prolijidad,  nimio 
cuidaao  en  alguna  cosa,  y  así  se  dice: 
que  tal  cosa  está  hecha  con  dipbrti- 

Etiuolooía.  Impertinente:  italiano, 
impertinenta;  francés,  impertinente;  ca- 
'  lían,  impertinencia. 

Impertinente.  Adjetivo.  Lo  que 
novienealcaeo.  ¡|  El  nimiamente  deli- 
cado que  se  desagrada  de  todo,  y  pide 
d  hace  cosas  que  son  fuera  de  propósito. 

ETUiOLoafA.  In  privativo  y  perti- 
nente: latin,  impertinens,  imperíhuniie; 
italiano,  impertinente;  ñ^nc^,  imper- 
tinent,  ente;  catalán,  impertinent,  a.     i 

Impertinentemente.  Adver'bio  de 
modo.  Con  impertinencia. 

ETiwoLoafA.  Impertinente  y  úñ\i.ñÍQ\ 


IMPE 

adverbial  mente:  italiano,  impertinmU- 
mmfo;  francés,  imperíinímment;  cata- 
lán, impertinentment. 

Impertinentisimo,  ma.  Adjetivo 
superlativo  de  impertinente. 

Impertir.  Activo.  Iupastis. 

Imperturbabilidad.  Femenina. 
Cualidad  de  lo  impertnrbable. 

EnHOLOQÍA.  Impertmrbaile:  itália^ 
no,  imperturbabiUíd;  francés,  impertur- 
hoHUtí. 

Imperturbable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  puede  pertorbarse, 

EmioLoofA,  In  privativo  y  pertur- 
iéhle:  latin,  tmperíuriibtlis;  italiano, 
imperturbábile;  francés  y  catalán,  im- 
perturhahle. 

Imperturbablemente.  Adverbio 
de  mono.  Sin  perturbación. 

ErniOLOofA.  Impertwrhahle  j  el  su- 
fijo adverbial  mente:  italiano,  it^ier- 
turhabihteníe;  francés,  ñi^erturbaile' 
ment. 

Impervio,  vía.  A^'etivo.  Inacce- 
sible. I  Anticuado,  dontínno,  cons- 
tante. 

EnHOLOOÍA.  Latín  impert4u*,  qna- 
no  se  puede  pasar,  impracticable;  da 
m,  no;  per,  a  través,  y  vñu,  forma  da 
vía,  camino. 

Impetigenes.  Femenino  plural. 
Medicina.  Orden  de  enfermedades  al 
cual  pertenecen  la  sífilis,  el  escorbu- 
to, la  lepra  y  otras  análogas. 

BmiOLoatA.  Impétifo:  francas,  ÜN- 
petüine. 

DnpetiginoMi,  aa.  Adjetivo.  Me- 
dicina. Propio  de  las  impetigenes. 

Etiuolooía.  Impétigo:  latín,  ím^ 
Raiñsva;  italiano,  impetigvMso;  ¿ron- 
era, vnpétigüteua. 

!bnpetige.  Masculino.  Mediem*. 
Denominación,  de  la  sama  canina  6  de 
una  especie  de  herpe, 

Etiuoloqía,  Latín  inpifigo,  impttí- 
g'init,  ardor  de  la  sangre  que  ocasiona 
multitud  de  granos,  lorma  de  impetí- 
re,  atacar:  francés,  impelido. 

Impetigoso,  sa.  Adjetivo.  Medici- 
na, (^e  presenta  los  caradores  del 
impétigo. 

Impetra.  Femenino,  Facultad,  li- 
cencia, permiso.  |  Forense.  Bula  en 
que  se  coacede  algún  beneficio  dudo- 
so, con  obligación  de  aclararlo  de  su 
cuenta  y  ríesffo  el  que  lo  consigue.— 
«Término  cuñal  quase  usa  hablando 
de  determinadas  bulas  que  se  llaman 
así;  porque  en  ellas  se  conceden  bene- 
ficios dudosos,  con  la  carga  de  acla- 
rarlos por  8U  cuenta  y  riesgo  quien  los 
consigne.  Es  voz  tomada  del  verbo  im- 
petrar.»   (AoADElíiA,  Diecionario  da 

ins.) 

Impetrabilidad.  Femenino.  Coa» 
lídad  de  lo  ímpetrable, 

BTiHOLoaÍA.  Impétrenle:  francés, 
mpetrahiUté. 

ímpetrable.  Adjetivo.  Ferente/ho 
ue  puede  impetrarse  ú  obtenerse.  || 

ÍENBPICIO  IMPVTRABLE.  CénOnt*.  BeQO- 

ficio  vacante  por  muerta,  ó  que  puede 
obtenerse  por  trasferencía. 

BruiOLOofA.  Impetrar:  latin,  mpe- 
ír^lis;  italiano,  impelrabiie;  ñimces, 
Ímpetrable;  catalán,  Ímpetrable. 

impetración.  Femenino,  La  a«> 


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IMPE 

eioD  T  efecto  de  impetrar,  Q  Teohgia. 
Sacrificio  de  alabanza  que  glorifica  á 
Dios  con  el  homenaje  más  perfecto.  [| 
CáMfUt,  Obtención  de  alg^un  benefi- 
cio. \  Zegitlacvm  antigua.  Obtención 
de  cartaa  del  príncipe. 

EtiuoloqU.  Impetrar:  mpetrátío, 
consecución  de  alguna  gracia  por  rue- 
gos; italiano,  impetragioiu,  impetratüh 
*e;  francée,  mpetralion;  catalán,  impt- 
traeié. 

Impetrado,  da.  Participio  pasiro 
de  impetrar. 

EtuioloqU.  Latin  impeírStvs,  par- 
ticipio pasivo  de  mpe^are,  impetrar: 
catalán,  impetrai,  da;  &ancéa,  m,p¿tr¿; 
italiano,  impeírato. 

Impetraaor,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. £1  que  impetra.. 

BniiOLOau,  Impetrar:  latín,  tflwf- 
irtíor,  en  el  Código  teodosiano;  itaua> 
no,  impt^atore:  catalán,  impetrador,  a; 
impetrant. 

mpetrante.  Participio  activo  de 
impetrar.  El  que  impetra. 

Impetrar.  Activo.  Conseguir  algu- 
na .gracia  que  Be  ha  solicitado  j  pedi- 
do ccfn  ruegos.  \  Solicitar  una  gracia 
con  encarecimiento  y  ahinco. 

BTiuOLoaÍA.  Provenzal,  impetrar, 
impetrar;  francés  del  siglo  xiii,  empe' 
trer;  moderno,  imp/tí-ir;  catalán,  impe- 
trar; italiano,  impetrare,  del  latin  — 
pelrare,  obtener  por  ruego;  da  w, 
ypatrSre,  ejecutar  con  solicitud,  for- 
ma verbal  ae  paier,plitrie,  padre. 

Impetñflcable.  Adjetivo.  Qu< 
puede  petrificarse. 

ImpetD.  Masculino.  Movimiento 
acelerado  y  violento,  6  la  misma  fuer- 
za ó  violencia. 

BtuiolooÍa.  hítia  Ímpl(tiu,TL 
miento  furioso,  forma  de  impetlre,  aco- 
meter; de  i»,  en,  dentro,  sobre,  y  pe- 
tire,  asaltar;  italiano,  impeto;  catalán, 
ímpetu. 

Impetaosameote.  Adverbio  de 
modo.  Con  ímpetu.    . 

Etimología..  Impetuota ^  tii  su&- 
jo  adverbial  mente:  italiano,  wpetwtth 
mente;  franc&,  imp^tñememtnt;  cata^ 
lan,  impitw*«m**t. 

bnpetaoaidad.  Femenino.  Íuivtu. 

Etimolociía.  In^etwao:  italiano, 
imipeHutita;  francés,  impélvoñt4;  cata- 
ItD  moderno,  iv^efmsttat;  antiguo, 
impet*t. 

lmp«tao8ÍBÍnuuneilte.  Adverbio 
da  modo  superlativo  de  impetuosa- 
mente. 

EriuoLoafi..  Impetuoiitima  y  el  su- 
fijo adverbial  mente:  catalán,  mpetvo- 

Impetaosisimo,  bu.  Adjetivo  su- 
perlativo de  iifPETnoso. 

Impetnoao,  aa.  Adjetivo.  Violen- 
to, precipitado: 

ErmoLoofA.,  /«pete:  latin,  impíítd- 
fM  (en  QuíCHSRA,T,  Addenda);  italiano, 
iw^hueo;  francés,  impéivea:  catalán, 
viMttMÓe,  a. 

StHOHiuiA.  ImpeíMto,  vehemente, 
tioUmb),  fogoio.  El  hombre  impetnoto 
lo  es  en  ens  acciones;  el  vehemente,  en 
aua  sentimientos  ;  en  su  conducta;  el 
'  piolento,  en  sus  pasiones;  tH/ogoio,  en 
su  imaginación.  As!  es  que  el  imjiet» 


mpL 

está  en  los  movimientos;  \&vehímansia, 
en  el  lenguaje;  la  violencia,  en  la  exas- 
peración; la  fogoñdad,  en  los  deseos, 
m  que  obra  impremeditadamente,  con 
arrebato  y  sin  reflexionar  en  las  con- 
secuencias, es  impetwuo;  el  que  exige, 
pide,  incita  ú  ordena  con  insistencia  y 
con  energía,  es  vehemente;  el  que  atro- 
pella  toda  consideración,  y  quiere  que 
■todo  ceda  i  su  voluntad,  es  violento;  el 
que  se  exalta  con  &cilidad,  exagera 
cuanto  piensa  y  cuanto  siente,  y  be 
entusiasma  con  los  más  leves  motivos, 
tsjogoto.  (MoHA.) 

Impla.  Femenino.  Hierba  parecida 
al  romero, 

Impiamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  impiedad,  sin  religión. 

ETuioLoofA.  Impía  y  el  sufijo  ad- 
verbial matte:  catalán,  impüment;  la- 
tín, imptí. 

¿npiedad.  Femenino.  Falta  de  pie- 
dad o  de  religión. 

ErmoLOOfA.  Impío:  latin,  impiülat, 
falta  de  respeta]  y  veneración  contra 
Dios,  la  patria,  los  padres  y  superio- 
res; italiano,  empietá,  impieti;  francés, 
impieté;  catalán,  impietat;  portugués, 
impiedade. 

inpigero,  ra.  Adjetivo  anticuado. 
Activo,  pronto,  vivo. 

BtuiolocÍa.  Latiu  impíger,  pronto, 
diligente;  de  w  privativo  yp^er,  pere- 
zoso. (GlCEBON.) 

Impiísimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  impío. 

Impingar.  Activo  anticuado.  Lar- 
dear alguna  cosa. 

Impío,  pia.  Adjetivo.  Falto  de  pi 
dad.  j  Metáfora.  Irbklioioso. 

Etimología.  /«  privativo  y  pío:  la- 
tín, impivs,  perverso,  sin  clemencia 
ni  religión;  italiano,  empio;  francas, 
impit;  catalán,  impio,  a. 

Impireo,  rea.  Adjetivo  anticuado. 
Empíbko. 

Impla.  Femenino  anticuado.  Yelo 
(5  toca  de  la  cabeza.  8e  usa  también  por 
la  tela  de  que  se  hacían  estos  velos. 

Implacabilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  implacable. 

Etimolooia.  Implacable:  latin, 
implacaHUtat;  italiano,  implaeo^Ut^i 
francés,  impíaeahiUté. 

Implacable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  aplacar  6  templar. 

ETiMOLOofA.  Latin  tmplaei^lit,  de 
M,  negación,  y plieabtti*,  simétrico  de 
plS^Amt,  plácido;  italiano,  implaeáüU; 
trances  y  catalán,  implacaile. 

Implacablemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  enojo  implacable, 

ETiMOLOofA.  Implacable  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés  y  catalán, 
impiacailement;  italiano,  implacabit' 
mente. 

Implantación.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  implantar. 

Etimolooia.  Implantar:  francés, 
impUmtation. 

Implantar.  Activo.  Ingerir  una 
cosa  en  otra, 

EriMOLOflÍA,  In,  en,  dentro,  sobre, 
y  plantof:  italiano,  iv^Umtart;  fran- 
cés, implanter. 

!bnplatical)le.  Adjetivo.  Lo  que  no 
admite  plática  ó  conversación. 


líipi. 


29 


Etimología.  In  privativo  y  plaíi'  ■ 
eabU:  catalán,  implaticable. 

Implexo,  xa.  Adjetivo.  ZUeratnra. 
Epíteto  de  los  poemas  épicos  que  pre- 
sentan vicisitudes  en  la  fortuna  de  los 
héroes.  I  También  se  dice  de  obiaa 
dramáticas,  hablándose  de  la  variedad 
de  episodios,  ligados  convenientemen- 
te al  argumento.  En  este  sentido  se 
dice  que  una  acción  puede  ser  ni- 
PLKXA,  sin  dejar  de  ser  una. 

Btimolooía.  Latin  inmltans,  enre- 
dado, participio  pasivo  de  impleetíre, 
enredar;  de  m,  dentro,  yplectere,  pl^ 
gar,  hacer  dobleces:  crocodilo  hinuSnet 
aentiitit  implectuutus;  al  cocodrilo  se  ' 
le  enredan  muchas  sanguijuelas  eu 
los  dientes:  francés,  impkae. 

Implicación.  Femenino,  Teentcú' 
mo  de  eieiula.  Oposición  de  los  térmi- 
nos entre  sí,  como  cuando  ha;  contra- 
dicción entre  dos  6  mis  proposiciones. 
-  EriMOLOofA.  ImpUtío':  latin,  impíí- 
eSíío,  embrollo,  confusión;  italiano, 
impticanone;  francés,  impUeatíon;  ea^ 
talan,  impUcadá,  implicancia, ' 

Implicado,  da.  Participio  pasivo 
de  implicar. 

Etimología.  Latin  implitíUiu,  en- 
redado, mezclado,  envuelto;  participio 
pasivo  de  impUcére,  envolver;  italia- 
no, impUcaío;  francés,  imptíqiU;  cata- 
lán, inplicat,  da. 

bnplicancía.  Femenino.  Impuoa- 
cío». 

Implicante.  Participio  activo  de 
implicar.  Lo  que  implica. 

Étimoloqía.  Latin  impíícam,  «¡^H- 
cantil,  participio  de  presente  de  impli- 
care: catalalan,  implieant,  participio 
activo  de  impUcar. 

Implicar.  Activo,  Envolver,  enre- 
dar, 00  usa  también  como  recíproco.  Q 
Neutro.  Obstar,  impedir,  envolver 
contradicción.  Se  usa  más  con  adveí* 
bioB  de  negar, 

Btqiolooía,  Latin  impScare,  enre- 
dar, envolver;  de  in,  en,  y  pUeSre, 
plegar:  portugués  y  cat&lan,  impUear;     ' 
trances,  tmphgtur;  italiano,  impUeare. 

balneatorio,  ría.  Adjetivo.  Lo 
que  envuelve  6  contiene  en  sí  contm- 
dicción  6  implicación. 

Etimología.  Implicar:  catalán,  »»- 
pUeaíori,  a. 

Implícitamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  implícito. 

Etimología.  ImpUeita  y  el  sufijo 
adverbial  menU:  latín,  impütOÜ;  ita^ 
liano,  mpUcitamentt;  francés,  impiici- 
temtnt. 

Implícito,  ta.  Adjetivo,  Lo  que  se 
entiende  incluido  en  otra  cosa  sin  ex- 
presarlo. I  VOLUMTAD  implícita.  i*r«- 
tologia.  La  voluntad  que  no  se  mani- 
fiesta tanto  con  palabras  como  con  ac- 
ciones y  hábitos.  Q  Fb  imhícita,  Dog- 
matitmo.  La  creencia  de  un  punto  de 
doctrina,  fundada  en  la  autoridad  de 

testigo,  I  Fa    implícita.    Moral. 

Confianza  absoluta  en  la  autoridad  d 
palabra  de  alguno,  sin  explicación  6 
criterio  que  persuada  al  ánimo.  I.Pbo- 
POSicioN  t  oración  implícita.  Wramá- 
tica  V  U^iea.  La  que  contiene  sujeto, 
ciSpuía  y  atributo,  ó  sea  nominativo 
verbo  ;  acusativo;  aunque  no  ae  ev 

üigitizedby  VjOOQIC 


3o  lUPO 

presen  todos  lo3  términoa,  en  cuyo 
caso  hay  que  sobrentenderlos  lógica  6 
^remsti cálmente.  Marehíid,  por  ejem- 
plo, es  una  prúposicion  implícita, 
puesto  que  eqoívale  á:  «ejecutad  vos- 
0^08  la  acción  de  marchar,»  en  donde 
tenemos  que  sobrentender  los  térmi- 
nos que  no  se  expresan;  pero  que  están 
implicitamente  contenidos  en  la  pro- 
posición. 

ETiMOLoaÍA.  iMpUear:  latín,  implt- 
cbiu;  italiano,  implícito;  francés,  *«- 
pUeitr,  catalán,  impUñt,  a. 

J2««la.— 1.  Acerca  de  la^  lUPLÍci- 
TA  se  disputiS  mucho  en  los  tiempos 
del  dMiDfttiemo  eecolástico. 

2.  ^  han  provisto  de  .una  ft  fan- 
tástica, que  llaman  iuplícita  o  encu- 
bierta. (Calvwo,  I%tt.  418.) 

3.  Bl  ap<5stol  cree  que  no  basta  la 
/»  iiOLÍciTA.  (Ibidbu.) 

Implormble.  Adjetivo.  Que  puede 
inaplorarse. 

BrnioLoaÍA.  /«iplm»-.-  latín  implo- 
riHílit;  francés,  Í^¡onÍle, 

Imploración.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  implorar.  J  Suero  encare- 
cido. J  (^Mcnet.  Si  recurso  de  la  justi- 
cia eclesiástica  ante  la  justicia  secular. 

BrufOLOsfA.  Jnploñr:  latín,  impío- 
rStío;  italiano,  imploratiau;  nancea, 
impioraíio»;  catalán ,  implerameití. 

Imploradamente,  Adverbio 
de  modo.  Implorando. 

Btiuoloeiía.  Implorada  y  el  sufijo 
advetbial  »e»te. 

Implorado,  da.  Participio  pasivo 
de  implorar. 

finHOLOSÍA.  Impitnw:  latín,  ia^Uf- 
rituí;  catalán,  implorat,  d»;  francés, 
implora;  italiano,  inplorato. 

Implorador,  ra.  Sustantíro  j  ad- 
jetivo. Que  implora. 

BnnoLOsfA.  Implorar:  francés,  úm- 
pltrptr;  implonUew;  catalán,  impiora- 
dor,  a. 

¿Biplorar.  Activo.  Pedir  con  rue- 
gos ó  lágrimas  alguna  cosa.  |  Céfta- 
net.  Pedir  auxilio  al  brazo  seculu:; 
esto  es,  i  la  justicia  ordinaria. 

EriHOLOaÍA.  Latín  impblritt;  de  úi, 

en,  dentro,  j  ptorSrt,  lioraí:  catalán, 

.    ÍMplortr;  francés,  implortr;  italiano, 

implortrt.  £1  primero  que  implora,  eu- 

plic<5  llorando. 

ImpliUM.  Adjetivo  que  se  aplica  & 
las  aves  cuando  no  tienes  pluma, 

BnuoLOOÍA.  Latia  itupISmü,  de 
no,  7  piXima,  pluma;  «sin  pluma.> 

Impoéticamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  poesía, 

Btuiolooía.  Impo^tiM  j  el  sufijo 
adverbial  huhU. 

Impoético,  ca.  Adjetivo.  Que  no 
.   tiene  poesía. 

Impolítica.  Femenino.  Dbbcortb- 

BÍA. 

ETiuoLOafA.  ImpoUtico:  catalán, 
impoUticé. 

Impolíticamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  impolítica.  Q  Contra  las  re- 
glas de  buen  gobierno, 

Btuiolooía,  Impolítica  ¡f  el  safiji 
adverbial  menU:  francés,  tmpoliti^itt- 
ment,  contra  las  reglas  de  la  política, 
ciencia  de  los  Eetadosi  italiano,  m- 
poUtieúmmU. 


IMPO 

Imjiwlttíco,  ca.  Adjetivo.  Falto  de 
política  6  contrario  á  ella. 

EnwoLOQÍA.  /«privativo  jj)oU/tco.' 
catalán,  inpoUiicA,  ca;  francés,  impo- 
litxqut;  italiano,  impoUíico. — Bl  fran- 
cés ÍMpelitiq%e  no  tiene  el  sentido  de 
inurbano. 

SiHOHiwiA.  ImpoUtieo,  groiero,  rit- 
Heo.  Es  mayor  defecto  ser  grottro  que 
símplemento  impoUtieo,  y  lo  es  más 
— '-  el  serrtifttco. 

I  impoUtieo  es  por  &lta  de  buenos 
modos  y  á  nadie  agrada;  el  grottro, 
por  tener  modos  desasTadables,  j  á 
todos  es  insoportable;  el  riitiee  los  tie- 
ne chocantes  y  nadie  puede  snlrirle. 

La  impoUttea  es  el  defecto  de  gentes 
de  una  mediana  educación:  layrMfria 
lo  es  de  los  que  la  han  tenido  mala,  y 
la  natieidad,  de  los  que  no  han  tenido 

En  el  trato  del  mundo  se  sufre  al 
impoUtieo,  8B  huye  A»\  grottro  y  no  se 
quiere  trato  con  el  ritltco.  (Makcb.) 

Impolato,  ta.  Adjetivo.  Limpio, 

n  mancha. 

BnwoLoefA.  Latín  impoltstiu,  libre 
de  mancha,  en  Tácito;  de  i»,  no,  y 
polUtíMt,  manchado ,  profanado,  per- 
vertido, participio  pasivo  de  poU*íre, 
mojar  manchando,  corromper,  sedu- 
cir: francés  anticuado,  impoll*,  que  se 
halla  en  textos  del  siglo  xvi;  catalán, 
im,pol-l%t,  e. 

Imponderabilidad.  Femenino. .P(- 
tiea.  Cualidad  de  lo  imponderable, 

ETiuoLoaÍA.  Impoiuíer«íbli:  francés, 
imptind^ra  bilité. 

imponderable.  Adjetivo  metafóri- 
co. Lo  que  excede  á  toda  ponderación, 
tomado  en  buena  y  en  mala  parte, 
como  cuando  decimos:  maldad  iupom- 
dbrablb;  uipondsbablb  Amor.  ||  Fliji- 
Dos  lUPONDBaABLKS.  Fitica  y  Jitiolo- 
gia.  Sustancias  sutilísimas,  verdade- 
ros arcanos  de  la  materia,  cuyo  peso 
no  puede  averiguarse  con  los  instru- 
mentos de  hoy,  sin  embargo  de  su- 
ponerse que  estén  dotadas  de  cierta 
corporalidad.  No  ejerciendo  tales  sus- 
tancias acción  alguna  en  la  balanza 
más  sensible,  su  existencia,  como 
entidades  materiales,  no  pasa  de  ser 
una  simple  hip<5te8Ís ;  sin  embar- 
go, esta  hipótesis,  aconsejada  por  la 
ciencia,  no  renuncia  ¿  la  demostra- 
ción de  las  experiencias  futuras.  Los 

Jl^idot  lUPOHDKBABLBS  (la  luX,  el  Csllí- 

rico,  la  electricidad,  el  magnetismo, 
el  fluido  ■      ' 


,  son  Itis  grande 
misterios  de  la  física;  y,  aun  más  que 
de  la  física,  de  la  fisiología,  Bl  dia  en 

S[UB  tales  fluidos  se  ponderen,  la  fisio- 
ogía  será  indudablemente  la  primera 
de  todas  las  ciencia^;  esto  es,  la  gran 
filosofía  del  porvenir.  Así  lo  anuncia  en 
la  humanidad  el  espíritu  de  la  profecía, 
lengua  sagrada  de  iodos  los  siglos. 
EriuoLoatA.  7«  privativo  y  ponde- 
rabie:  francés,  impo»d¿r(^lt;  catalán, 
impondtrabU. 

Imponderacion.  Femenino.  Falta 
de  ponderación. 

impondarado,  da.  Adjetivo.  Fiti- 
ca. Que  no  ha  sido  pesado,  que  no 
puede  pesarse,  como  la  claridad.  Por 
consiguiente,  podemos  decir  que  la 


IMPO 

claridad  es  una  nuAuteú  nfPOHnz&A- 

DA,  Un,;%W^)l«MIIUI>ONDSRAI>0. 

EriuoLoafA,  I»  fnva.ti.YO  j  ponde- 
rado: francés,  impender  i. 

Imponedor,  ra.  Maecnlino  j  feme- 
nino.  La  persona  que  impone. 

BfriHOLoaÍA.  Impotitor:  italiano, 

aonitore. 

Imponente.  Participio  activo  de 
impK>ner.  El  que  impone.  |  Masculi- 
no, ün  imponente;  los  imponentes. 

ETiuoLOofA.  Latin  im^nem,  impl^ 
ntntit,  participio  de  presente  de  nx- 
pSnifre,  imponer:  italiano,  impontntt; 
francés,  impotant. 

Imponer.  Activo.  Poner  carga, 
obligación  ú  otra  cosa.  \  Impntar, 
atribuir  falsamente  á  otro  alguna 
cosa.  I  Instruir  á  alguno  en  alguna 
cosa,  enseñársela.  |  Infundir  respeto, 
miedo.  Se  usa  también  como  recipro- 
co. I  Imprenta.  Llenar  con  cuadrados 
d  otra  cosa  el  espacio  que  separa  las 
planas  entre  sf,  para  que  impresas 
aparezcan  con  márgenes  proporciona- 
das. I  Poner  dinero  á  réditos,  |  Poner 
dinero  en  el  giro  mutuo,  parft  remi- 
tirlo á  los  interesados. 

Etuiolooía.  Latin  impin^,  poner 
encima;  y  figuradamente,  en^Qar; 
de  w,  en,  j pSnírt  poner:  catalán,  »»• 
potar;  francés,  impoter;  italiano,  úk- 
pontre. 

Impopular.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  grato  á  la  multitud,  ora  se  trate  de 
lersonas,  como  hombre  iupofdlar,  ora 
,e  cosas,  como  ditpottdonei  iupopula- 


ETiMOtooÍA.  /«  privativo  y  p , 
francés,  impepnlaire;  italiano,  impopif 
íart. 

Impopularidad.  Femenino,  Des- 
afecto, mal  concepto  en  el  público;  con- 
dición de  lo  impopular. 

Btiuoloqía.  ImpopKlar :  italiano, 
impopnlariti;  francés,  i»pop*larÍté;  ca- 
talán ficticio,  impopuloritat. 

ImportaÚe. -Adjetivo  anticuado. 
Insoportable.  [  Comercio.  Capaz  de 
ser  importado. 

BnifOLOsÍA.  Importar;  latín,  impor- 
iSiXHt;  italiano,  importáHlt;  francés  y 
catalán,  importablt. 

Importación.  Comercio.  La  intro- 
ducción da  géneros  extranjeros,  |  In- 
troducción de  animales  y  plantas  con 
el  objeto  de  aclimatarlos  en  nuestro 
país.  I  Invasión  de  una  enfermedad 
contagiosa ,  procedente  de  naciones 
extrañas.  ||  Metáfora.  Aplícase  tam- 
bién á  cosas  é  intereses  no  materiales, 
como  cuando  decimos:  «niPORTACro» 
de  las  ideas;  importación  de  ciencias, 
de  industrias,  de  artes.» 

BTUioLoaíÁ.  Importar:  catalán,  wi- 
portaáé;  protugués,  importa¡Ao;  fran- 
cés, importation;  italiano,  importanone. 

Importado,  da.  Partícipio  pasivo 
de  importar. 

Etimolooía.  Latín  import&Ht,  par- 
ticipio pasivo  de  importe:  catalán, 
importat,  da;  francés,  importé;  italiar 
no,  impoTtato. 

Importador,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino. Comercio.  El  que  importa. 

ETiuoLoaÍA,  Importar:  francés,  im* 
portatewr. 

Digitized  by  Vj  OOQ  IC 


IMPO 

Importancia.  Femenino.  ConTe> 
niencia  j  utilidad  de  alguna  cosa.  || 
Representación  de  aleona  persona  por 
aa  di^idad  ó  calidades;  y  así  se  dice: 
hombre  de  importajvoia.. 

StiuolooIa..  Importante:  iteliano, 
ÜKportmua;  ñrancés,  importamee;  cata- 
lán, átporlámciú. 

Importante.  Participio  activo  de 
importar.llHoiiBBE  iupobtahtb.  Hom- 
bro de  Talimiento. )  Hacehse  bl  iif- 
POBTANTB.  Frase  ümiliar.  Echárselas 
de  grande  hombre;  hacerse  de  ro- 
gar. 

ExmoLoafA.  Importar;  itabano,  im- 
partamíe;  francés,  m^ortant,  Mtle;  ca- 
talán, ÍMportíMt. 

Importantemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  importancia. 

EtiuolooU.  ImportanU  j  el  sul 
adverbial  mente. 

Importante*  (cabalas  db  los). 
Matoria.  Partido  político  que  momen- 
táneamente, ei  así  puede  decirse,  ob- 
tuvo el  poder  al  advenimiento  de 
Luis  XIv ,  bajo  la  regencia  de  Ana  de 
Austria  (1643).  Se  compuso  de  señores 
que  habían  sido  perseruidos  por  Ri- 
cheliea,  algunos-  de  eTlos,  por  su  ad- 
hesión i  la  reina.  Uno  de  los  jefes  del 
partido,  Foti»,  obispo  de  Beauvais, 
filé  nombrado  ministro  principal ,  ob- 
teniendo los  primeros  destinos  los  du- 
ques de  Venddme,  de  Beaufort,  de 
MerccBur  y  de  Guisa.  Pero  sus  humos 
de  supenoridad  j  protección,— 7  de 
aquí  su  nombre,— flu  incapacidad,  j 
soore  todo,  los  daños  que  caus<5  esta 
reacción  aristocrática,  inquietaron  á 
la  reina  madre  que,  siguiendo  los  con- 
sejos de  Mazarino,  desterró  á  unos,  é 
hizo  prender  á  otros.  Su  poder  duré 
tres  meses,  de  Mayo  á  Setiembre.  Pos- 
teriormente tomaron  parte  algunos  en 
las  revueltas  de  la  Fronda,  r  se  adhi- 
rieron al  príncipe  de  Conde.  (Véase 
Setena,  artículo  Pbtiketbbs.) 

Importantísimo,  ma.  Adjetivo  ai^ 
perlativo  de  importante. 

Importar.  Neutro.  Convenir,  ser 
útil  algiiua  cosa.  ]  Activo.  Hablando 
del  precio  de  las  cosas,  significa  vatei 
6  llegar  á  tal  cantidad  la  cosa  com- 
prada 6  ajustada.  |  Comereic.  Introdu- 
cir géneros  extranjeros.  ||  Anticuado, 
Contener,  ocasionar  6  causar,  ¡  Llevaí 
consigo;  como  iupobtab  necesidad, 
violencia,  en  cura  acepción  viene  á 
ser  sinónimo  de  implicar.  H  ¿Quá  ui- 
poBf A?  Locución  proverbial  de  que 
nos  valemos  para  dar  á  entender  la 
resolución  en  que  estamos  de  persis- 
tir en  nuestro  propósito. 

BTiMOLoaÍA.  Latin  ímporlart,  acar< 
rear,  conducir,  suscitar,  atraer;  y  figu- 
radamente, convenir;  de  in,  en,  den- 
tro,  hacia,  sobre,  j  portare,  jiortear; 
catalán,  importar;  francés,  tmporíer; 
italiano,  importare. 

Importe.  Masculino.  Bl  número  6 
cantidad  ¿  que  llega  lo  que  se  com- 
pra ó  ajusta. 

BrnfOLoeÍA,  Importar:  catalán,  m- 
port. 

Importunación.  Femenino.  Ins- 
tancia porfiada  y  molesta. 

BitmouoaÍÁ..   Importunar:   ¿ranees 


IMPO 

antiguo,  tmporiuumee;  catalán,  impoT' 
tunacüf, 

Importnnadamoate.  Adverbio  de 
modo.  Con  importunación. 

Etiuolooía,  Importimaáayol  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  importiuaía- 
mMte;  catalán,  importunadammt. 

Importunado,  da.  Participio  pa- 
sivo de  imjMirtunar, 

ETutOLoaÍA.  Jmportvtar:  catalán, 
impor^Híat,  da;  francés,  importuna. 

Importanador,  ra.  Masculino  y 
femenino.  La  persona  que  importuna. 

Importanamante .  Adverbio  de 
modo.  Con  importunidad  7  porfía.  | 
Fuera- de  tiempo  ó  de  propraito. 

EriyoLOQÍA.  Importvña  y  el  sufijo 
adverbial  mmI^.- latin,  mhwíSní; fran- 
cés, imporínnAtent;  catalán,  mport»- 
nament. 

Importonar.  Activo,  Incomodar  Ó 
molestar  con  alguna  pretensión  6  so- 
licitud. 

ETiicOLOofA.  Importuno:  catalán, 
importunar;  francés,  importuner. 

Importanarse.  Recíproco  anticua- 
do. Enfadarse,  incomodarse. 

ImpoTtonidad.  Femenino.  Inco- 
modidad á  molestia  causada  por  algu- 
na solicitud  ó  pretensión,  entablada 
fuera  de  lugar  y  de  tiunpo,  |  Condi- 
ción de  las  cosas  importunas. 

EriMOLoeÍA.  Importuno:  ktiu,  wt- 
portiMtMi,  situación  deaventajosa  de 
un  lugar;  italiano,  importunatetu; 
francés,  import»nité;  catalán,  impor~ 
tunitat. 

Moral  de  la  familia. — La  ihpobtu- 
NiDAD  es  la  desheredada  del  mundo. 
Todo  alcanza  perdón,  menos  ella.- 

Importanisimo,  ma.  Adjetivo  sn- 
perlativo  de  importuno. 

ETucOLoaf A .  Importuno :  catalán, 
imporíuniuim,  a;  latin,  imporHlnitrí- 
mut. 

Impórtnno,  na.  Adjetivo.  Lo  que 
es  fuera  de  tiempo  6  ae  propósito.  ]| 
Molesto,  enfadoso. 

Etiuolooía.  Latín  imporíimut,  lu- 
gar áspero,  desventajoso,  de  út,  no, 
j  portwnut,  forma  ficticia  de  porttu, 
puerto,  lugar  accesible,  &T0rable: 
italiano,  importuno;  firancés,-  importun; 
catalán,  importú,  na. 

Moral  de  la/amiUa. — tBw  pairé  ly- 
poBTUNo  equivale  &  ser  pobre  cien 
veces.»  Nadie  es  pobre  en  la  tierra,  ni 
el  propio  mendigo,  si  tiene  un  art« 
que  se  llama  opor^midad.  Haj  un  san- 
to á  cuya  gracia  debemos  todos  enco- 
mendamos con  especial  fervor:  san 
Opobtuno. 

SiNONiifiA.  Importuno,  impertinente. 
Trátaas  aquí  del  sentido  recto  de  estas 
dos  voces,  y  no  del  secundario,  aun- 
que más  común  y  conocido,  en  que 
ordinariamente  se  usan,  llamando  %m- 
porítmo  al  molesto  y  enfadoso  por  la 
instancia  ó  continuación  con  que  pide 
alguna  cosa;  é  impertinente,  al  displi- 
cente 6  desagradable,  por  su  mal  hu- 
mor, melancolía  ú  otras  causas.    - 

Lo  que  es  fuera  de  tiempo,  es  tsipfr- 
tuno;  lo  que  es  fuera  de  propósito,  es 
impertinente.  La  disonancia  que  causa 
lo  importuno  no  consiste  en  la  calidad 
de  la  cosa  en  sí  misma,  sino  en  la  oca- 


mpo 


31 


BÍon  en  que  se  emplea,  en  la  &lta  de 
oportunidad.  La  disonancia  C[ue  causa 
lo  impertinentt  está  ea  la  misma  oali- 
dad  de  la  cosa  que  no  conviene,  no 
pertenece  á  lo  que  se  dice  6  se  hace. 

Las  chanzas  no  son  de  modo  algu- 
no impertinente»  en  una  comedia,  pero 
pueden  ser  imporhmat. 

El  adjetivo  inoportuno  sólo  está  au- 
torizado por  el  uso,  v  parece  por  su 
misma  formación  m&  conforme  que 
importuno  á^te  sentido.  (Hobbta.) 

imposibilidad.  Femenino.  La  fel 
ta  de  posibilidad  para  existii  alguna 
cosa  ó  para  hacerla,  ¡  física.  La  ab- 
soluta repugnancia  que  ha;  para  eziih 
tir  ó  verincarse  alguna  cosa  en  el  or- 
den natural.  \  hbtafísioa.  La  qne 
dice  ó  incluye  contradicción.  |  mobal. 
La  inverisimilitud  de  que  puede  ser  6 
suceder  alguna  cosa. 

EriHOLoatA.  Impoñbie:  latín,  impó$~ 
étm^tat;  italiano,  impottibiUlÁ;  min- 
ees, impatiibilitá;  catalán,  iwmomiili-  ■ 
lat;  portugués,  impottibiUdaae. 

Seseñé. — 1.  Ejemplo  de  ihpobibilI' 
DAD  fUiea, — Es  imposible  da  todo 
punto  que  un  círculo  sea  cuadrado; 
que  lo  leve  baje,  y  que  lo  grave  suba. 

2.  luposjBiLiDAD  meíafítica,  —  Es 
imposible  que  una  misma  cosa  sea  y 
no  sea,  6  que  una  materia  se  tome  en 
espíritu. 

3.  IiiPoeiBiLiDAD  moral, — ^Es  impo- 
sible que  un  hombre  religioso  blas»- 
me  de  Dios,  6  que  un  hombre  amante 
de  la  verdad  se  envilezca  í  sabiendas 
con  la  meiitira. 

Imposibilitado,  da.  Partioipiopap 
sivo  de  imposibilitar.  |  Adjetivo.  Im- 
pedido ó  baldado. 

BnuoLoaÍA.  Impotibilitar:  catalán, 
impoiñüiitat,  da;  italiano,  impottibi- 
Hiato. 

Imnoaibilitar.  Activo.  Quitar  la 
posilidad  ds  ejecutar  ó  conseguir  al- 
guna cosa. 

EnuoLoafA.  Impoiible:  italiano,  ú»- 
pottibilitare:  catalán,  impottiHUtar. 

Imposible.  Adjetivo.  Lo  que  no  es 
poBible.  I  Lo  que  es  sumamente  difí- 
cil, I  Se  usa  también  como  nombre 
masculino:  por  ejemplo:  pedir  eso,  ee 

pedir  DK  lllPOSIBLB.  í  luPOBIBLK  DB  TO- 
DA ufPOBiBiLiDAD,  Expresión  familiar 
con  que  se  pondera  la  imposibilidad 
6  suma  dificultad  de  alguna  eosa. 

Etimología.  /•  privativo  y  potible: 
latín,  impieñli^;  italiano,  MuiMftM- 
le;  francés  y  catalán,  wipomifo;  por- 
tugués, MUtOMtMÍ. 

Impesiblemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  imposibilidad. 

Etiuoloqía.  Impoñbie  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  impotñbiU 
mente;  ^ncés,  impotñhlement. 

Imposición.  Femenino.  La  acción 
y  e&cto  de  imponer  ú  imponerse.  |  La 
carga,  tributo  ii  obligación  que  se 
impone.  |  Imprenta.  Composición  de 
cuadrados  que  separa  las  planas  entre 
sí,  para  que  impresas  aparezcan  con 
las  márgenes  correspondientea.  H  db 
LAS  HAMOS.  Cañonee.  Ceremonia  ecle- 
siástica de  que  usan  los  obispos  con 
los  que  ordenan. 

ÜTUiOLoaia.  /«^wmt;  latin,  inpWh 


yL.oog[e 


32 


IMPR 


ño,  el  aeto  d«  imponer,  cargar  6  a^li- 
ear;  forma  sostantiva  abstracta  de  m- 
pStitiu,  impuesto:  italiano,  impoiñio- 
ne;  francés,  iM^otitíe*;  provenzal,  ewt- 
potieio,  átpotiite;  catalán,  mpotiad. 

Impotitício,  <áa.  AdjetiTO.  Lo  que 
ee  impone  6  aplica. 

ImpoBÍtor.  HsBcnlino.  El  que  im- 
pone. 

EriHOUHjfji.  Imponer:  latín,  mpítí- 
tor,  el  qas  pone  nombre  i  una  cosa, 
en  Yarron;  italiano,  mpotitore;  &aQ- 
céa,  imptunr. 

Imposta.  Femenino.  ÁrguiUetwn. 
Bspecie  de  comisa  sobre  que  Mtriba 
el  arco  6  b<Jveda. 

EruiOLOofi..  Latín  m/Kiffw,  sínco- 
pa de  impJMW,  impuesto,  sobrepues- 
to; p&rtícipio  pasiTO  de  impinlre,  im- 
poner, de  M,  en,  sobre,  j  pSnJfre,  po- 
ner: italiano  j  catalán,  imposta;  fran- 
cés, vmpottt. 

únpoBtor,  ra.  Masculino  ;  feme- 
nino. DtrtcJiá  Tomvu.  El  que  atribule 
falsamente  á  otro  alguna  cosa,  6  el 
que  finge  6  engaña  con  apariencia  de 
verdad. 

BrUfOLogÍA.  Latín  mpottor,  impot- 
tSrit,  en  Ulpiano;  engallador,  simétri- 
co de  mpottim,  síncopa  de  imptitUvm, 
supino  de  mpUnJ/r»,  imponer,  en^- 
fiar:  italiano,  impottori;  francas,  UN- 
pottew;  catalán,  tmpottor,  a. 

Moral  de  ¡a  /tuúHa.—LA  peste  no 
mata  ibis  que  el  cuerpo;  pero  el  im- 
postor envenena  las  almas.  (Bub- 
Liis,  ff»r.,  I,  45.) 

Impostora.  Femenino.  Dírteio  ro- 
mano. Imputación  falsa  y  maliciosa, 
li  Fingimiento  6  engafio  con  aparien- 
cia de  verdad. 

EraiOLoofA.  In^otior:  latín,  impu- 
tara; italiano  j  catalán,  impoitwra; 
francés,  impostare. 

Impotabilisar.  Activo.  Hacer  im- 
potable un  Ifquido.  (Caballb&o.) 

Impotable.  Adjetívo.  Que  no  pue- 
de beberse. 

STiuoi.OQfA.  Iñ  privativo  y  potaile: 
francés,  impotaile. 

Impotacion.  Femenino.  Acción  de 
beber.  (Cásallbbo.) 

Impotencia.  Femenino.  Falta  de 
pod«  para  hacer  alguna  cosa.  |  Mtdi' 
CÚM.  La  incapacidad  de  engendrar  á 
concebir. 

BriuoLoofi..  /»  privativo  y  poten- 
cia: latin,  impSttntta;  italiano,  im^ 
tema;  francés,  impottnee;  catalán,  m- 
pot¿»eia. 

Impotente,  Adjetivo.  El  que  no 
tiene  potencia.  ¡  Medicina.  La  perso- 
pa  incapaz  de  engendrar  6  concebir. 

Etimoloqü,.  Latín  impSient ,  impS- 
tenlit;  italiano,  impotente;  francés  y 
catalán,  impotenl. 

Impracticable.  Adjetivo.  Lo  qv 
no  se  puede  practicar.  J  Se  dice  de  1( 
caminos  y  parajes  por  donde  no  se 

Suedé  caminar,. ó  por  donde  no  se  pue- 
e  pasar  sin  mucha  incomodidad. 
EriuoLoaÍA..  A  jlrivativo  y  practi- 
eable:  italiano,  impratieabite;  francés 
j  catalán,  impraetuabU. 

Imprecación.  Femenino.  Retorica. 
Cualquiera  expresión  con  que  se  pide  6 
aa  mauifieeta  deseo  de  que  vengamid 


quien  s 


IMPH 

i.  alguno,  ^a  sea  la  persona  de  quien 
hablamos,  va  la  misma  persona  con 
ibla.  I  Ant^teaadee  ffriefOM 
Maldición  pública  y  so- 
_  con  que  se  infamaba  á  un  ene- 

migo del  Estado,  ora  desterrándole, 
ora  condenándole  á  pena  de  muerte 
en  rebeldía, 

ETiMOLoaÍA.  Imprecar:  latín,  imjtri- 
tíUío,  maldición,  execración,  ^ticioi 
6  deseo  de  que  venga  un  mal;  italia- 
no, imprecatione;  francés,  impr^ation, 


Jle$e»a  Siebfriea.—l.  E 
entre  loe  griegos  las  iicpbbcacionbs 
da  los  sacerdotes  contra  Alcibiádea, 
así  como,  entre  los  latinos,  laa  del 
tribuno  Ateio  contra  Crasso,  en  el  mo- 
mento en  que  el  último  personaje  sa- 
lía por  una  de  las  puertas  de  Roma. 

2.  La  fórmula  dejla  iia>aBCACiOM  sa- 
lía consistir  en  las  circunstancias  ge- 
nerales sig^entes:  se  encendía  un 
brasero;  se  echaban  en  él  aromas  y 
perfumes;  se  hacían  libaciones  ;  se 
pronunciaba  la  imposoacion. 

SiNOKiKU.  In^eeaeion,  maldición, 
eaeeraeion.  La  impreeaeion  es  la  expre- 
sión vehemente  del  mal  que  se  invoca 
contra  alguno.  La  maldÍc%on  es  la  in- 
vocatHon  del  poder  divino  en  daño  de 
otro.  La  eaxeraeion  es  la  manifestación 
del  horror  que  inspira  alguna  perso- 


de  justicia  6  de  venganza;  la  execra- 
ción, uu  sentimiento  profundo  de  ren- 
cor 6  de  antipatía.  (Morí..) 

ImprecacionesjLAS).  Femenino 
plunf.  Mitologia.  Bran  tres,  hijas  de 
Aqueronte  y  de  la  Noche.  Colocadas 
cerca  del  trono  de  Júpiter,  recibían 
sus  drdenes  para  ir  á  turbar  el  .reposo 
de  los  malvados.  El  mismo  nombre 
se  daba  á  los  votos  dirigidos  á  las  di- 
vinidades infernales,  y  sobre  todo,  á 
las  furias,  para  excitar  su  c^era  con- 
tra un  tirano,  un  impío,  é  contra  todo 
un  pueblo. 

Imprecador,  ra.  Sustantivo  y  ad- 
jetivo. Que  impreca. 

BruiOLOofA.  íenpreear:  francés,  m- 
pricatewr. 

Imprecar.  Activo.  Manifestar  con 
ciertas  palabras  el  deseo  de  que  á  al- 
guno le  venga  mal  ú  daño. 

BriMOLOaU.  Latin  impríeari;  de  i*, 
contra,  y  prüeSri,  rogar;  forma  verbal 
dapríeet,  súplicas:  cataJan,  imprecar. 

Sentido  etimoiógico. — El  latín  imprí- 
cSri  se  tomaba  también  en  buen  sen- 
tido; y  así  vemos  que  significaba  pe- 
dir con  súplicas,  ¿acer  votos:  %t  totm 
mihi  popnUu  iene  iupkbcktub;  «para 
que  todo  el  pueblo  haga  votos  por  mi 
felicidad>  (PsTBomo):  Dens  pater  eet 
luPBscAHDOS  »t...  (Débenos  pedirá 
Dios,  nuestro  padre,  que...»  (sah  Jb- 

SÓNIUO.) 

Imprecativameste.  Adverbio  de 
modo.  Con  imprecación. 

EruioLOQÍA.  Imprecativa  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Imprecativo,  va.  Adjetivo.  Iupbs- 

OATOBIO. 

BTiifOLoaÍA.  Impree»:  italiauo, 
precaíwo. 


IMPR 

Imprecatorio,  ria.  Adjetívo.  Con- 
cerniente á  la  imprecación;  que  se  hace 
con  ella. 

BriHOLOofA.  ImpreeatÍM :  francés, 
impreeatoire;  catalán,  imprecatori,  a. 

Jtaeña.  ~  En  el  convento  de  la  Mi- 
nerva (Boma}  leimoa  un  antiguo  tra- 
tado de  cánones,  en  que  se  hablaba  de 
cierta  cláusula,  llamada  niPBBCA.TO- 
Ku, ,  como  en  el  ejemplo  siguiente: 
;las  excomuniones  que  contienen  eU*- 
enlat  iupbbcatobias  contra  la  forma 
prescrita  por  los  Concilios,  no  deben 
tenerse  por  auténticas.)  Habiendo  con- 
sultado sobre  este  asunto  al  muv  doc- 
to Don  León  Carbonero  y  Sol,  nemos 
sido  bvorecidos  por  la  siguiente  carta, 
modelo  perfecto  de  cortesía,  de  buena 
voluntad  y  de  erudición,  á  la  cual  no 
podemos  pagar  ni  aun  con  el  home- 
naje de  nuestra  gratitud  y  afectuosa 
correspondencia.  «No  podiendo  yo  de- 
terminar y  fijar  el  significado  propio 
y  caniínico  de  \a.fdnmUi  in^rtcatoria, 
consulté  con  mi  amigo  el  nustrísimo 
Señor. Don  Manuel  de  Jesús  Bodri- 
;,  antiguo  fiscal  de  la  Nunciatura 
apostólica  y  hov  auditor  asesor  de  la 
Nunciatura  y  de  la  Rota  y  varón  in- 
signe por  sus  profundos  conocimien- 
en  las  ciencias  eclesiásticas.  Ni  ;o, 
>  no  es  de  extrafiar,  ni  mi  amigo, 
hemos  podido  fijar  el  sentido  propia 
de  dicha /(frm«¿t,  porque  como  usted 
verá  en  todos  los  Düxtonariot  latinos, 
la  palabra  imprecar  lo  mismo  se  apli- 
ca y  refiere  á  desear  un  bien  que  á 
conminar  ó  fulminar  una  maldición. 
Puede  haber,  por  consiguiente,/(fhi(»- 
¡a  imprecatoria  de  invocación  de  la 
gracia  en  los  Concilios,  como  el  Veni 
Creator  ú  otras  preces  con  que  se 
inauguran  las  sesiones,  y /Amula  iif- 
PRBCATORU.  de  maldición,  como  en  los 
anatemas  y  condenación  de  Aerejet  y  d* 
docírinat.> 

Imprecaución.  Femenino.  Falta 
da  precaución. 

Impregnable.  Adjetivo.  Suscepti- 
ble de  impregnarse. 

Impregnación.  Femenino. El  acto 
y  efecto  de  impregnarse. 

EriifOLOof  A..  /ffi^iríyiMr:  francés, 
imprégnation;  italiano,  impregnamento; 
impregnatvra,  preñez;  catalán,  impreg- 
nado. 

Impregnar.  Activo.  Hacer  que  un 
cuerpo  reciba  en  sus  poros  las  partí- 
culas de  otro.  I  Empapar. 

ErniOLoafA.  1.  Latín  impragnSre, 
de  in,  en,  y  pragnant,  -por  pra^hent; 
y  mejor,  pra-gtgnent,  compuesto  del 
prefijo  »■«,  antes,  y  genUre,  forma  an- 
tigua a^güjnire,  engi^ndrur. 

2.  El  hitin  impragnSre  representa, 
para  la  etimología,  tm^»-genHre  6  m- 
pris^ignire;  «engendrar  antee  en  tX- 
guna  cosa.> 

3.  immyíMrsigiiifica  empapar,  ha- 
cer que  los  poros  de  uu  cuerpo  reci- 
ban las  partículas  de  otro,  como  la 
hembra  está  impregnada  de  la  sustan- 
cia que  ha  recibido. 

4.  Lo  dicho  demuestra  qua  impreg- 
nación f  prefiet  son  el  mismo  Tocablo 


■.TtíS^'í^ 


IMPR 

talan,  ñ^ignane;  frunces,  imprtgiur; 
italÚDO,  impregnúre  (imprtiaré). 

Impregnarse.  Recíproco.  Recibir 
nn  cuerpo  en  sus  poros  las  partes  ó 
corpúflcolos  de  otro  j  la  virtud  de  ellos. 

uapremeditacion.  Femenino.  Fal- 
ta de  preyision. 

EroiOLOofA..  /«  privataTO  jj>rein§- 
áüadM:  francas,  ttipré^AUtatum. 

Impremeditadainente.  Adrerbio 
de  mwlo.  Sin  premeditación. 

ErnioLoafL.  ImprMuditadáj  el  su- 
fijo adverbial  mmM. 

Impremeditado,  da.  Adjetivo.  No 
premeditado. 

EmioLoaU.  I»  privativo  j  pmu- 
£tado:  francés,  in^ré^idití. 

Imprenta.  Femenino.  El  arte  de 
imprimir  libros.  |  La  oficina  ¿  lugar 
donde  se  imprime.  |  haaxsKts,  por 
calidad  6  forma  de  letra. 

BmcoLOGÍÁ.  It^rimvr:  francés,  tsi- 
prwtmt;  catalán,  ia^nmpta,  forma 
abusiva. 

SueüA  hittírie*,  1. — ^El  descubri- 
miento de  la  IMPRENTA.,  k  pesar  de  su 
importancia  j  trascendencia,  pudo  re- 
velarse al  hombre  desde  la  mas  remo- 
ta antífi'^edad;  esto  es,  desde  que 
pudo  observar  en  la  tierra  la  mprt- 
tio»  6  linella  de  sus  piopias  plantas. 

2.  Diferentes  usos  j  objetos  de  la 
aati^edad  pudieron  sugerir  el  proce- 
dimiento ds  ístprñtM-,  talas  nimp  el 
grabado  eu  relieve  y  en  hueco;  prin- 
cipalmente, en  los  anillos  j  en  los  se- 
llos, en  las  monedas  j  en  las  me- 
dallas. 

3.  N<5tese  que  la  antigüedad  inpr^ 
tlidea  la  carne  de  los  esclavos,  como 
hoy  en  la  de  las  bestias,  el  hierro  6 
marca  de  su  duefio. 

4.  Los  mbados,  llamados  de  Sm 
CWiftfía/;  los  libros  de  im&genes,  he- 
chos en  Alemania  y  en  Holanda  hacia 
1410,  tales  como  la  SiéUa  PaMptnm  j 
tlArUtU  morir;  y  las  ediciones  xilo- 
gráficas, 6  hechas  con  planchas  fijas 
de  madera,  de  la  Chwxtíita  de  Dona- 


to, parecen  ser  loe  modelos  que  sirvie- 
roD  á  los  tres  primeros  inventores  de 
la  imprenta:  Outteaberg,  Fust  y 
BchoSbr. 

5.  La  impresión  xilogr&fica  había 
existido  entre  los  chinos  200  años  in- 
tes  de  Jesucristo. 

6.  Después  de  las  planchas  xilo- 
gráficas, se  llegií  al  descubrimiento 
de  los  caracteres  movibles,  que  al 
principio  fueron  ^e  madera,  sut  los 
cuales  apenas  podría  ser  útil  la  ni- 
nuun-i.. 

7.  El  secreto  de  los  carad^lreB  mo- 
vibles pudo  revelarse  mucho  antes, 
según  un  texto  que  recordamos.  Dice 
tw  autor  ilustre  que  tan  imposible  es 
ver  en  el  mundo  la  obra  ael  acaso, 
como  arrojar  al  alto  todas  las  letras 
del  al&beto  y  que,  al  caer,  formen  pa- 
labras, periodos  j  discursos.  Esa  ima- 
gen pudo  ser  la  revelación  ds  los  ca- 
racteres movibles. 

8.  Schcefier  inventd  los  ponzoñes 

Sara  abrir  las  matrices,  y  la  infusión 
el  metal  de  los  caractñ^  tipográ- 
ficos. 

9.  Siete  ciudades  han  contendido 


QIFB 

sobre  ser  cuna  de  la  ufPRB9(TÁ,  como 
otras  siete  contendieron  sobre  ser  cuna 
de  Homero;  pero  la  opinión  más  ad- 
mitida hov  entre  los  eruditos  es  la  de 
haberlo  sido  Maguncia,  no  Harlem,  ni 
Strasburgo,  como  se  ha  venido  sos- 
teniendo. 

10.  Los  monumentos  más  antiguos 
del  arte  tipográfico,  los  dos  primeros 
«tewuditfi,  según  el  tecnicismo  debi- 
bliderafos  V  bibli<5fil(Mi,  son:  las  Car- 
Uu  de  ñiduífmda  del  papa  Nícoldi  V, 
y  la  edición  de  la  BioUa  en  6^  hojas, 
impresas  en  Uaguncia,  en  1453  y 
1455,  con  los  cajractéres  inventados 
por  Schcefifor. 

11.  El  primer  libro  que  llev¿  lo 
q  ne  hoj  llamamos  pi¿  de  ihprenta.,  ei 
decir,  la  fecha,  el  lugar  de  la  impre- 
sión y  el  nombre  del  impresor,  fuá  eL 
Ptahwnm  eodem,  hecho  en  Múmncía 
en  1457. 

12.  Gutteikberg,  después  de  realizar 
tan  maravilloso  descubrimiento,  mu- 
ríií  sin  dejar  su  nombre  á  ninguna  de 
las  obras  que  diií  á  luz. 

13.  Losbibliiígrafos  han  convenido 
en  denominar  iftetmahUí,  es  decir,  for- 
mados e»  la  efcM  de  la  imprenta,  á  las 
obras  publicadas  hasta  acabar  el  si- 
glo XV,  6  lo  que  es  lo  mismo,  á  las 
impresas  desde  el  afio  1453  al  1600. 

14.  El  primer  carácter  empleado  en 
las  impresiones  fué  el  gótico,  nombre 
en  que  se  comprenden  las  llamadas 
letras  de  forma,  de  san  Pedro,  alema- 
nas, etc. 

15.  Aldo  Manucio  adopta,  en  1513, 
el  carácter  itálico,  que  tuvo  su  origen 
en  las  letras  cursivas  empleadas  por 
la  cancillería  romana. 

16.  Friborger,  Roberto  Estienne  y 
VasGosan  contribuyeron  en  Francia  á 
la  abolición  del  carácter  gótico. 

17.  Nicolás  Jenson  fue  uno  de  los 
primeros  tipógrafos  que  determinaron 
la  forma  y  las  proporciones  de  los  car- 
ractéres  romanos. 

18.  La  niPBBHTA.  apareció  en  Bam- 
berg,  en  1462;  en  Colonia  y  Subiaco, 
eu  1466;  en  Strasburgo,  en  1466;  en 
Roma,  en  1467;  en  Milán,  en  Yenecia 
y  en  Paria,  en  1469;  en  Lucerna, 
en  1470;  en  Bolonia,  Ferrara,  Pavía, 
Florencia  y  Ñápeles,  en  1471;  en 
Anvers,  en  1472;  en  Brajas,  ütrecht, 
Parma,  Mesina,  Lvon  y  Buda  (Hun- 
gría), en  1473;  en  Bale,  Bruselas,  Bar- 
celona, Zaragoza,  Genova,  Turin  ; 
Westminster,  en  1474;  en  Angers  v 
Sevilla,  en  1476;  en  Leyde  jStockoI- 
mo,  en  1483;  en  Cracovia,  en  I49I;  en 
Copenhague,  en  1493:  en  Avignon, 

1497;  en  Madrid,  en  1499;  y  en 

limburgo  V  Francfort  sobre  el  Mein, 
en  1507;  en  Lieja,  en  1566;  en  Berlin, 
en  1578;  en  Pekin,  en  1603;  en  Tlas- 
cala  (Méjico),  en  1650;  en  Ghristianía, 
enlo56;enSanPeterBbuT^,  en  1711; 
en  Constantinopla,  en  1727;  en  Bue- 

e-Aires,  en  1789;  v  en  Río-Janeiro, 

1 1813. 

19.  La  lUPRBNTA  fué  llevada  á  Fran< 
cía  por  ties  alemanes:  Ulñco  Oering, 
Martin  Erantz  y  Miguel  Friburger, 
La  primera  obra  que  publicaron  vio 
la  lus  en  1470. 


IMFR 


33 


20.  No  obstante  lo  dicho  en  nues- 
tro número  18,  haremos  constar  que 
algunos  eruditos  bibliógrafos  de  nues- 
tra nación  creen  que  Valencia  fué  la 
población  de  España  en  que  primero 
apareció  la  iupsenta,  y  la  primera 
obra  impresa  allí  fué  la  titulada  Lía 
yoKi  d$  la  Virgtn  (Iiotgotot  da  la  Ver- 
3*)- 

Impresciencia.  Femenino.  Falta 
de  presciencia. 

'tftMKfiñQi^.  I*  privativo  y  prtt- 
OMcia:  francés,  iuipretcience. 

Impresciente.  Adjetivo.  Exento 
de  presciencia. 

Imprescindible.  Adjetivo.  Aque- 
llo de  que  no  se  puede  prescindir. 

ETiuoLoaÍA.  In  privativo  y^retcim- 
diile:  catalán,  impreseüidible. 

ImpresciQdiblemeDte.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  imprescindible. 

EniioLoofA.  Impreteindible  y  el  su- 
fijo adverbial  ntrnto. 

Imprescriptibilidad.  Femenino. 
Dereeio  político.  Cualidad  de  lo  im- 
prescriptible; j  así  se  dice:  «la  iupres- 
CBipTiBiLiDAD  de  las  prerrogativas  in- 
herentes al  ser  humano. > 

EritiOLOaÍA.  ImpracripHile:  italia- 
no, mf>ramitíbiha;  francés,  impreg- 
eriptibiUté;  catalán,  inpríieripíihtilat. 

Imprescriptible.  Adjetivo.  Loque 
no  puede  ó  no  debe  prescribir  6  pres- 
cribirse. 

Etiiiolooía.  i»  privativo  y  ^m- 
eriptihle:  italiano,  mpretcntíiiiU; 
francés  y  catalán,  impretcrñíible. 

SmIÍoo  etimológico. — 1.  Lo  imprbs- 
ORiPTiBLB  se  refiere  á  los  derechos  deri- 
vados de  la  ley  natural,  lol  cuales, 
habiendo  sido  legislados  por  Dios,  no 
pueden  ser  prescritos  por  el  hombro. 

2.  La  ley  de  la  naturaleza,  esa  ley 
simple,  niKtA8CBi?TiBLR,  que  habla  al 
corazón  de  la  humanidad.  (BoasuET, 
Pelogne,  6.) 

3.  Han  sostenido  constantemente 
que  la  libertad  es  un  derecho  iuprbs- 
CRiPTiBLR  del  cristiano.  (Chatrau- 
BRiAND,  &Mw  del  Crittianitno,  IV,  7.) 

•  4.  También  se  aplica  la  voz  del 
artículo  á  las  instituciones  secutaros, 
procedentes  del  derecho  divino  ó  pres- 
tigio histórico,  consideradas  como  an- 
teriores V  superiores  á  la  voluntad  de 
los  pueblos  y  á  la  lucha  de  las  asam- 
bleas; en  cuyo  sentido  se  dice:  «los 
derechos  del  trono  son  enajenables  é 

IHPRRSCRIFTIBLBS .  > 

Imprescripto,  ta.  Adjetivo.  Que 
no  se  na  prescrito. 

Impresión.  La  acción  6  efecto  de 
imprimir.  |  La  marca  ó  señal  que  al- 
guna cosa  deja  en  otra  apretándola; 
como  la  que  deja  la  huella  de  los  ani- 
males, el  sello  que  se  estampa  en  un 
papel,  etc.  |  La  calidad  ó  forma  de  le- 
tra con  que  está  impresa  una  obra.  || 
La  misma  obra  impresa.  I  El  efecto  o 
alteración  que  causa  en  algún  cuerpo 
otro  extraño;  y  así  se  dice:  el  aire  frío 
me  ha  hecho  mucha  iuprxsiom.  ||  Pti- 
cología.  El  movimiento  que  hacen  las 
cosas  espirituales  en  el  ánimo.  |  Plu- 
ral. PERBOBiNAS.  Las  mutaciones  6 
accidentes  fueri  de  lo  natural  y  ex- 
trañas al  sujeto  á  quien  suceden:  i 


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34 


IMFB  • 


Wtfricimente  ee  llaman  agí  laa  wpe- 
áes  que  accidentalmente  aobreTÍenen 
en  el  ánimo  j  le  inmutan  y  alteran.  || 
Db  ia  pbihbra  iupkbsion.  Locución 
que  se  aplica  al  que  es  príiicipiante  ó 
BUSTO  en  alguna  cosa.  |  Hacbriupue- 
8I0N.  Frase.  Fijarse  en  la  imagina- 
ción 6  en  el  ánimo  alguna  cosa  con- 
moviendo eficazmente.  |  Primera  im- 
PBBSioir.  Uetáfora.  Aquel  concepto  lí 
noticia  con  que  uno  se  satislace  inme- 
diatamente sin  detenerse  á  liacer  re- 
flexión j  examen  de  su  bondad  6  cer- 
tidumbre. Se  usa  como  nota  de  lige- 
reza del  que  se  deja  llevar  de  ella  sin 
reflexión. 

Etiuolooíi..  Jnprmir:  latin,  wi- 
pratío,  acción  de  apretar,  marca,  cho- 
que ,  ataque ;  forma  sustantiva  abs- 
tracta dé  vKprttnt,  impreso:  proven- 
sai,  tmpresño;  catalán,  intpriuuí;  fran- 
cés, tMprííñon;  italiano,  impraiicne. 

bnpresíonabUidad.  Femenino. 
Cudidad  de  lo  impresionable. 

EnHOLoafÁ.  Impretionaiie:  francés, 
imprntiennabitité. 

ImpreBÍonabld.  Adjetivo.  Suscep- 
tible de  impresionarse. 

ÉTiuoLoafA.  Jmpretvm:  &ancés,  im- 
pretiionmahU. 

Impreúonadunenta.  Adverbio  de 
modo.  Con  impresión,  en  sentido  figu- 
rado. 

EriiiOLoaU.  Imfrttioiuáé  j  el  sufi- 
jo adverbial  auȒ*. 

Impresionado,  da.  Participio  pa- 
sivo ie  impresionar. 

Étuiolosíi..  ImpreiiíHur:  catalán, 
mprttñonai,  da;  &ancés,  mprettiomé; 
italiano,  Sv^iuvmatQ. 

Impresionar.  Activo.  Fijar  por 
medio  de  la  persuasión  en  el  ánimo  de 
otro  alguna  especie,  6  bacer  que  la 
conciba  con  fuerza  j  viveza.  Se  usa 
también  como  recíproco. 

EnuoLoaÍA.,  Impretúm:  catalán,  iM- 
prettümar;  &ancés,  tmjmuümntr;  ita- 
liano, mpratiimare, 

impreflionane.  Recíproco.  Afec- 
tarse; recibir  impresiones  en  el  ánimo. 

Impreso,  sa.  Participio  pasivo  ir- 
regular de  imprimir,  |  Masculino.  La 
obra  impresa  de  poca  extensión. 

GTiuOLOofA.  Latín  mprei$*t,  apre- 
tado, esculpido,  participio  pasivo  de 
imprÍMÜrí,  imprimir:  italiano,  imprtt- 
K;  francés,  imprimé;  catalán,  tispr<Sr,  a. 

Impresor.  Masculino.  £1  artífice 
que  imprime  j  el  dueño  de  alguna 
imprenta. 

ÉTiuoLOaÍA..  /ispivM:  italiano,  ñs- 
pratore;  francéS)  tmprímew;  catalán, 

WKW-MWf. 

Impreaora.  Femenino.  La  mujer 
del  impresor  6  la  que  es  propietaria 
de  alguna  imprenta. 

Imprestable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  prestar. 

ExiMOLoaí*..  In  privativo  j  prata- 
í  j(;  catalán,  impretUiiU. 

Imprerer.  Activo.  No  prever. 

Imprevisible.  Adjetivo.  Que  no 
puede  preverse. 

Imprevisioii.  Femenino.  Falta  de 
previsión,  inadvertencia,  irreflexión. 

ETiMOLoaÍA.  In  privativo,  j  preñ- 
úo»:  francés,  imprniíio». 


mPB 

Impnrifto,  ta.  A^jetíTo.  Lo  qua 
no  ha  sido  previsto. 

EtuolooIa.  ImproT:  italiano,  mn- 
proMd»lo;  francés,  impr/im;  catalán, 
imprnitt,  a. 

Impriinacion.  Femenino.  Piuivn. 
La  accion^efecto  de  imprimar.  {  Í'w- 
Atra.  £1  conjunto  de  ingredientes  con 
que  se  impnman  los  liemos. 

ETiMOLoofA.  Imprimar:  catalán,  m- 
prmaei^. 

Imprimadera.  Femenino.  Pintura. 
Instrumento  de  hierro  6  de  madera  en 
figura  de  cuchilla  6  media  luna,  con 
elcual  se  imprimanlos  lienzos. 

Imprimador.  Masculino.  J'iUmv. 
El  que  imprima. 

Iqiprimar.  Activo.  Pintmra.  Dis- 
poner con  el  baño  6  primeros  colores 
los  lienzos  para  pintu. 

EnuoLoofA.  Imprimir, 

Imprimible.  Adjetivo.  Que  puede 
imprimirse. 

firiuoLoafA.  la^mmir:  francés,  íw- 
priwMÜ*. 

Imprímidor.  Masculino  anticuado. 
bfPRiBOa. 

Imprimir,  Activo.  Señalar  es  el 
papel  ú  otra  mat«ría  las  letras  li  otros 
caracteres  de  las  formas,  apretándolas 
en  la  prensa.  \  Estampar  algún  sello 
ú  otra  cosa  en  papel,  tela  6  masa  por 
medio  de  la  presión-  |  Metáfora.  Fijar 
en  el  ánimo  algún  afecto  6  en>ecie. 

EriuoLoaÍA,  Latin  impríwüh't,  apre- 
tar por  encima,  sellar,  grabar,  marcar 
sobro  alguna  cosa;  de  m,  en,  dentro, 
sobre,  y  prewfrt,  oprimir:  proveuzal, 
emprimar;  catalán,  imprimir,  imprimp- 
tar;  francés  antiguo,  emprttmdrt;  mo- 
derno, imprimtr;  ¡t^ano ,  imprimtre. 

Improbabilidad.  Femenino.  Falta 
de  probabilidad. 

Etiholooía.  7M;»v&i¿b;  catalán. 
improUbiliUt;  francés,  improb*biÍit/; 
italiano,  improiébilití. 

Improbable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  probable. 

BtiholooÍa.  I»  privativo  j  proi»- 
6¡e:  latin,  imprübsUUt;  italiano,  «w- 
probúbiie;  Cnúcéa  ;  catalán,  imprt- 
baiU. 

improbablemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  improbabilidad. 

Etiuolooía,  ImpralmiU  j  el  sufiji 
adverbial  M**tt:  italiano,  tmprobabtl- 
mmté;  francés,  improiú6km«iit;  latin, 
imprismíliur. 

Improbador,  ra.  Masculino  7  fe- 
menino. La  persona  que  desaprueba. 

Etiuolosía.  ImproMr:  latin,  tmprS- 
bStor,  el  que  reprueba,  forma  agente 
de  impriiatio,  desaprobación;  francés, 
imprÜAttiw, 

Improbar.  Activo.  Desaprobar,  re- 
probar,  reprender  alguna  cosa. 

Etiuolooía.  Latía  imprSbirt,  repro- 
bar, de  w,  no,  y  prSbSrt,  aprobar;  ca- 
talán, improbar. 

Improbidad.  Femenino.  Falta  de 
probidad. 

BTUOLoofA.  I*  privativo  j  probi- 
dad: latin,  imprSbttat;  italiano,  tt^ro- 
biíÁ;  francés,  improbiU. 

Improbo,  ba.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca á  la  persona  6  cosa  mala.  |  Se  apli. 
ca  al  trabajo  excesivo  j  continuado. 


IMFR 

BnHOLoaía.  Latía  imprUta;  da  is, 
_  jgacion,  j  prShu,  forma  adjetiva  de 
proba,  prueba.  Lo  ü»pr«bo  es  lo  que  no 
se  puáde  probar,  intentar  ó  hacar: 
frmncés,  Ímpr»bt;  catalán,  JMproie,  a. 

Improcedencia.  Femenino.  Fmvt- 
u.  Falta  de  origen  conocido,  de  fun- 
damento 6  de  derecho,  en  cujo  senti- 
do se  dice:  la  lUpaocsniKCiA  de  tal  é 
cual  acción,  de  tal  6  cual  procedi- 
miento, de  tales  ó  cuales  actuaciones, 

ETtMOLOOÍA.  Improtédtmtt. 

Improcedente.  Adjetivo.  Famu*. 
Lo  que  no  es  conforme  á  derecho. 

ErtuoLOofA.  la  privativo  j  preet- 
dmt*. 

Improdnecion.  Femenino.  Falta 
de  producción. 

Unprodnctibilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  improduetible. 

Xmprodnctible.  Adjetivo,  Que  no 
puede  producir. 

BmioLoafA.  I»  nq^ativo  j  prodmt 
HbU:  francés,  improdaetibU. 

ImproductiUemente.  Adverbio 
de  modo.  Con  improductibilidad. 

EriMOLoaÍA.  ImprtdkttibU  y  el  su- 
fijo adverbial  rntat*. 

ImprodnctiramentA.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  improductivo. 

BiTMOLOofA.  /«^mxJwfMs  y  el  sn- 


r"     adverbial  mtaU:  francés,  ia^ra- 
tMSMSt. 

ImprodactÍTO,  Ta.  AdjetiTo.  Lo 
que  no  produce,  así  en  lo  tísico  como 
en  lo  moral. 

EriuoLoeÍA.  /•  privativo  y  produc- 
tivo: italiano,  ñiprodatU»;  francés,  •»• 
produttif. 

Improfanado,  da.  Adjetivo.  Que 
no  ha  sido  profanado. 

ImproUnco,  ca.  Adjetivo.  Que  no 
es  prolífico. 

Im^omtdgado,  da.  Adjetivo.  Iit~ 
fitlaeum.  Que  no  ha  sido  promulgado. 

BnHOLoeÍA.  /»  privativo  ypnmal 
gado:  francés,  vápnm*lg%é. 

Impronto,  Masenlino.  Compoñ- 
cion  poética  á  modo  de  madrigal  d 
epigrama,  que  se  hace  con  prontitud. 

uapropenao,  sa.  Adjetivo.  Que  no 
es  propenso. 

Improperado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  improperar, 

ETUiOLoof  A.  Latin  mwW^^Mím, 
participio  pasivo  de  iaiprS^írin;  * 
lanÑN      '- 


Improperar.  Activo.  Injuriar  auno 
de  palabn,  echándole  en  cara  alguna 
cosa. 

Etiuolooía.  Latin  impi^Spir^*, 
afrentar  á  uno  d&ndole  en  rostro  con 
alc^n  mal  hecho;  de  i*,  en,  dentro, 
hacia,  contra,  y  prSpÜrin,  acrierar; 
compuesto  de  pro,  delante,  y  pMrIr», 
disponer,  prevenir:  catalán,  iaipro- 
P*rar. 

Improperio.  Hasculiao.  La  inju- 
ria de  palabra  que  se  hace  í  nao 
echándole  en  cara  alguna  cosa. 

BruioLOofA.  Improptrar:  latin,  ún- 

— irtim;  italiano,  tmpnptrio;.  cata- 
.  improptri, 

Stattdo  ttimo¡^ieo.~'El  primer  tu- 
PROPBBio  no  fué  un  insulto;  sino  una 
amonestación:  vhpr^ptrin,  «pon  er 
ddante  de  alguno,  repnsaatarlt  la 


lan,  ú 


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Laoogle 


MPR 

verdad  del  caso,  advertirle,  repreees- 
tarle;  en  fin,  amonestarle.»  JBI-  uso 
abnaiS  de  la  reprenden  j  el  iupropí- 
Bio  se  tomi5  en  injuria. 

Improperio.  Masculino.  Litwrgia. 
Kombre  áe  ciertos  Tersfculos  que  con- 
tenían loe  reproches  de  Jesucristo  & 
los  fñtiaeoBj  que  se  cantaban  el  Vier- 
nes Santo.  ¡  Gapiixas  dki.  iiipbopsrio. 
Una  de  las  varías  capillas  de  la  igle- 
sia del  Santo  SepiDcro,  en  Jemsa- 
len. 

Impropiamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  impropiedad. 

BriuoLoaU.  Itnpropi»  y  el  sufijo 
adverbial  nemU:  provenzal,  mpropia- 
MM,  eKptvpÜHHott;  catalán,  mpr^rí»- 
tunt;  francés,  ñ/^e^emeñi;  italiano, 
mprcfrümaríe;  latin^  imjjSprti. 

Impropiar.  Activo  anticuado.  Usar 
de  Isa  palabras  en  sentido  impropio. 

Impropiedad,  Femenino.  Falta  de 
propiedad. 

KnuoLOQÍA.  2»propio:  latín,  impro- 
frvIUu;  italiano,  mpnprietó;  francés, 
mpnpriéU;  provenzal,  improprietat. 

Impropio,  pia.  Adjetivo.  Lo  que 
está  falto  de  las  cualidades  qne  le  con- 
vendrían, seg^un  sns  circunstancias.  [I 
Ajeno  6  extrafio  de  la  persona,  cosa  ú 
eirciiBstancias, 

BmoLOeÍA.  Th  prívativo  j  propio: 
-  latÍQ  «mproprín$,  lo  que  no  es  propio 
ni  eonveniente;  mproprímn,  Mta  de 
|»iipiedad,  vicio  de  la  oración;  italia- 
no, improprio;  francés,  impropri;  pro- 
venial,  impropri;  catalán,  impropt,  a. 

Impropisimamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  ímpropiaTaente. 

Impropísimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  impropio,  impropia. 

boproporcion.  Femenino.  Falta 
de  proporción. 

ItriuoLoofA..  üt  negativo  jpropor- 
ao»;  catalán,  inproporciá. 

Improporcionaaamente.  Adyer- 
bio  de  modo.  Con  improporcion. 

BniioLoaíi..  Impropordonad»  j  el 
mifijo  adverbial  matte:  francés,  dt^ro- 
fortümnément. 

Improporcionado,  da.  Adjetivo, 
Lo  aue  carece  de  proporción. 

ImpToporcioDal.  Adjetivo.  Que 
está  fuefa  de  toda  proporción. 

ErnioLoafA.  Improporeüm:  italiano, 
mpnportioMla;  francés ,  ditpropor- 
tiomul. 

Impropordonalidad.  Femenina. 
Impioporcioit. 

Improporcionalmente.  Adverbio 

de  modo.  UfPaOPOBCIONADAMENTB. 

EnifOLoofA..  Impropordonal  j  el  su- 
fijo adverbial  mmU:  italiano,  impro~ 
porñemmimMU;  francés,  di$propofíúm~ 

fmfrropriamflnte.  Adverbio  de  mo- 
do anticuado.  Iupbopiaubntb, 
.  Impropriedad.  Femenino  anticua- 
do. luPBOnSDAD. 

Improprio,  ia.  Adjetivo  anticua- 
do. Iifpaono. 

Improrrogable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  paede  prorrogar. 

BtiholoqIa. /«  privativo  j  prero- 
gthU:  catalán,  ÍMprorogubU. 

Imprólpero,  ra.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  pnf^etD. 


IMPB 

ImprMdamente.Adverbiode  mo- 
do. Sin  previsión. 

EtmoloqCa.  Intprítida  j  el  sufijo 
adverbial  meittí:  latin,  impróvídi;  ita- 
liano, Ímpnhidame%te. 

Improvidencia.  Femenino  anti- 
cuado. Falta  de  providencia. 

Etiuoloqía.  In  negativo  -  v  prvM- 
dtnda:  latin,  impriíflamfía;  ituiano, 
■-tpronidaua. 

Impróvido,  da.  Adjetivo.  Dbspre- 

VBNIDO. 

ETnioLoaÍA.  1%  negativo  y  prende: 
latin  ÚK^drffñu,  &lta  de  prevención  j 
prudencia;  italiano,  inprdmido. 

Improvisación,  Femenino.  El  ac- 
to 7  efecto  de  improvisar.  Dase  tam- 
bién esta  nombre  í  los  versos  6  dis- 
cursos improvisados. 

EtuioloqEa.  Improñtan  catalán, 
improntttcúí;  francés,  impmitatio»;  ita- 
liano, improeitatioñe. 

Improvisadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  improvisación. 

Etiuolooía,.  Improvitada  j  el  sufi- 
jo adverbial  mmU:  catalán,  improvita- 

'  Mtñt. 

Improvisado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  improvisar. 

BriuoLoaÍA..  Impnmt»:  catalán, 
improoisat;  francés,  impronta;  italia- 
no, ivtpronita^e. 

Improvisador,  ra.  Masculino  j 
femenino.  El  que  improvisa. 

EriuOLoaÍA.  Improvitar:  catalán, 
improvitador,  <i;  francés,  improñtatewr; 
italiano,  impromitalori. 

Improvisamente.  Adverbio  de 
modo.  De  repente,  sin  prevención  ni 
previsión, 

ErmoLoafA.  Impronta  j  el  sufijo 
adverbial  aunte:  catalán,  improviio- 
MMt;  italiano,  impromittanatte;  latin, 
imprSiüti. 

Improvisar.  Activo.  Hacer  una 
cosa  de  pronto  sin  estudio  ni  prepara- 
ción alguna.  Aplicase  especialmente 
&  los  discuraos  j  composiciones  poéti- 
cas hechas  de  ^te  modo. 

EriMOLoaÍA.  Improvito:  italiano, 
tMpromitare;  francés,  improviitr;  cata- 
lauf  improntar,  improrntartt. 

bnproráo,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  prevé  o  previene.  |  dk  ihpbo- 
viso.   Modo    adverbial.    Impbovisa- 

llENTS. 

ETuiOLoaÍA.  Italiano,  mpromito, 
del  latin  m,  no,  y  prWUta,  previsto, 
participio  pasivo  ae0rMi^#,  prevenii 
lo  futuro,  dejíM,  delante,  j  viaín,  ver; 
catalán,  ñiwtwít,  sustantivo,  casuali- 
dad. 

Improvisto,  ta.  Adjetivo.  Despro- 
visto. I  A  LA  uiPBovisTA.  Modo  ad- 
verbial. IWPBOVISAIIKNTB. 

Etiuolooía.  Impromitlo,  de  in,  en; 
pro,  delante,  j  vuto:  francés,  i^pro- 
vitU;  h  IHmprovittí,  forma  italiana  de 
la  antigua  forma  francesa  Íl'ÍMpnrv%, 
inopinadamente,  de  improviso. 

Improyectado,  da.  Adjetivo.  Que 
00  se  na  projectado. 

Imprudencia.  Femenino.  Falta  de 
prudencia. 

KTiMOLOofA.  TmprtuímU:  latin,  tm- 
prUdtntía;  italia&o,  inpndauA;  fran- 
céfl,  mpnuUuer,  catalán,  tnpnúUiui». 


IMPÚ 


35 


Impradente.  Adjetivo,  El  que  no 
tiene  prudencia. 

Etimolosía,  /«  privativo  jpmde»- 
le:  latin,  tmpridau,  imprítdentit;  ita- 
liano, imprMde»U;  francés,  impr%de»t, 
ente;  catalán,  i»pr%de»t,  a. 

Imprudentemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  imprudencia. 

EtiuolooIa,  Imprtideníe  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  impntdtnie- 
menle;  francés,  imprudenment;  catalán, 
■~tpr%dentment;  latin,  intprUdenier. 

ImprudentiBimamente.  Adverbio 
de  modo  superlativo  de  imprudente- 
mente. 

ETiHOLoafA.  iMpmdeniín»»  y  el 
sufijo  adverbial  mente:  latin,  wifirff- 
dcntiiiími. 

ImprndentÍBimo ,  ma.  Adjetivo 
superlativo  de  imprudente. 

ÜTiwOLOaÍA.  Jmpndenle:  latin,  úw- 
prideníitiimm: 

Impúber.  Masculino.  IiiPlÍBEfio. 

Impúbero.  Masculino.  El  que  no 
ha  llegado  aún  &  la  pubertad.  TJaase 
también  como  adjetivo  de  dos  termi- 
naciones. 

Etuiolooía.  Latin  Ímpü6et,  imj^il!- 
ris,  que  no  tiene  bozo;  de  in  privativo 
jpaber,  púbero:  italiano,  impnbe,  in- 
pnhero;  francés,  impnbire;  catalán,  im- 
púber, a. 

Derecho  nmitao.— 1.  El  iupiíbbbo  no 
tenía  el  deiecho  de  testar,  cu^a  le- 
gislación pasó  i,  loa  pueblos  roma- 

2.  Si  el  ladrón  era  uipóbbbo,  no 
podía  recibir  otra  pena  que  la  de  azo- 
tea, los  cuales  se  daban  con  vergas, 

3.  Esta  costumbre  de  azotar  con 
vergtu  vino  &  E&pafla,  según  lo  de- 
muestra la  palabra  terdngo,  llamado 
aa!,  porque  su  oficio  consistié  anti- 
guamente en  azotar  con  tergae. 

Impublicable,  Adjetivo.  Que  no 
puede  publicarse. 

ETiMOLoofA.  In  privativo  y  v^hUctt- 
ble:  francés,  impnbliable. 

Impadencia,  Femenino.  Descaro, 
desvergüenza. 

Etiuolooía.  Impudente:  latin,  tm- 
piideníU;  italiano,  tmpndenta;  francés. 
impudente;  catalán,  impudencia. 

Impadencia.  Femenino.  Mitolo- 
gía. Diosa  alegéríca  que  loa  atenien- 
ses invocaban,  probablemente  para 
pres'ervarse  de  au  cólera,  y  i  la  que 
típiménides  levantó  un  templo. 

Impudente.  Adjetivo.  Desvergon- 
zado, sin  pudor. 

ETIUOI.0OÍA.  Latin  impident,  impi^ 
dentií;  de  m  privativo  y  püdent;  pu- 
doroso: italiano,  impnOente;  frasees, 
provenzal  y  catalán,  impndent. 

Impúdicamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Deshonestamente, 

ETiMOLOofA,  Impúdica  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  latin,  impSd?»ter;  ita- 
liano, impudentemente;  francés,  imp»- 
demment;  catalán,  impüdiaimeni. 

Impudicicia.  Femenino.  DasHO- 

HB8T1DAO. 

Etiwolooía.  Impudencia:  latin,  ús-     • 
piUlidtia;  catatan,  impudicicia;  italia- 
no, impudicifia. 

Impúdico,  ca.  Adjetivo.  PaahosM' 
to,  &Ito  de  pudor.  /      .^.^nlí^ 


35 


fflPU 


ErmoLoaÍA.  1%  prívatiTO  y  pttdieo; 
latÍD,  imjtiidleiu;  itEkUano,  w^idito; 
fntncéB,  tap%diq%e;  catalán,  impUdiei, 
e». 

Impnesto,  t«.  Participio  pasivo 
irregnilar  de  imponer.  \  Msaculino. 
Tributo,  carga. 

Etiuoloqu.  Latín  mpUrituí,  partí' 
eipio  pastTO  de  mpSnlfre,  imponer:  ca- 
taUn,  mpoMaC,  aa;  francés,  impoU; 
italiano,  itnpotto. 

Sentido  tíiwtoldgieo.~-l.  BU  latín  im- 
fónire  tiene  el  significado  de  imponer 
gabelas  á  pechos,  como  se  ve  en  Cé- 
sar: uiPONBRs  itiptndiwit  victU;  hacer 
pagar  contribución  á  loa  yenoidos :  iii- 
PONERX  triHtwM  in  eapiia  $i*g»la,  ha 
cer  una  derrama  por  cabeza. 

2.  Bs  curioso  notar  que  el  w  capita 
tiitg%U  de  César  es  exactamente  nues- 
tra eapitacio». 

SiNONiuu.  Imjmato,  amtribucióit, 
carga,  gratóme»,  easaeeíon,  derrama,  ca- 
pitacitHí,  t%btidio,  ü^iuto,  pteha,  ' 
ku.  Imptutío  viene  de  impotitum,  par- 
ticipio pasivo  del  verbo  tmponere,  que 
quiere  decir  imponer,  como  la  pala- 
bra lo  indica.  Imponer  supone  la  idea 
de  superioridad,  de  dominio,  de  man- 
do, porque  equivale  á  poner  una  cosa 
sobre  otra.  Así  decimos  que  el  ven- 
cedor impone  condiciones  al  vencido, 
6  qne  el  fuerte  se  impone  al  débil, 
cuja  locución  es  propia  y  eficaz,  por- 
que significa  que  el  débil  está  abatí" 
do  por  el  fuerte,  debajo  de  él,  j  que 
el  fuerte  está  sobre  el  débil,  que  se  le 
btpitetío  encima.  Kate  modo  de  hablar 
es  una  imagen  viva,  natural,  lógica, 
hasta  bella,  digan  lo  que  quieran  cier- 
.  tos  nimios  críticos. 

Esta  significación  etimolégica  del 
verbo  imponer,  explica  satístactoria- 
mente  el  sentído  actual  de  la  palabra 
que  nos  ocupa.  Toda  orden,  toda  ley 
que  se  mandaba  guardar  j  cumplir, 
era  una  obligación  impnesta;  j  siendo 
ia  primera  ooligacion  de  loa  pueblos 
la  aa  pagar,  esta  paga  pública  vino  & 
ser  necesariamente  la  primera  de  las 
impoeieümet.  Hé  aquí  explicada  la  voz 
yKP%etto. 

Impuesto  ee  el  vocablo  con  que  se 
designa  cualquier  subsidio  que  se 
impone  á  un  pafa.  Pero  este  im^ueito 
sería  una  quimera,  ei  sólo  consistiese 
en  el  mandato;  es  decir,  en  el  hecho 
de  la  impotiñon.  Esta  impoñdon  debía 
realizarse,  j  esta  realización  no  podía 
tener  lugar  sin  que  cada  individuo 
del  país  amíribnyae  con  su  parte, 
según  BUS  haberes,  ó  lo  que  es  lo  mis- 
mo, según  los  goces  que  te  proporcio- 
naba j  lo  garantía  la  sociedad,  por- 
2ue  cuando  eontribuimot  al  Estado,  no 
acemoB  otra  cosa  que  pagar  la  'custo- 
dia ú  la  garantía  que  de  la  sociedad 
recibimos.  Si  la  sociedad  me  guarda 
j  me  defiende  muchas  propiedades, 
natural  es  que  jo  pague  mucho,  por 
esa  especie  de  guardería;  como  natu- 
ral es  que  la  pague  poco,  cuando  es 
poco  lo  que  me  guarda.  Este  impuesto 
proporcional,  equitativo,  organizado, 
convertido  en  sistema,  es  lo  que  ee 
llama  centribiicÜM, 
J^a  diferencia  entro  lu  dos  palabras  | 


IMPÜ 

de  que  hemos  hablado  hasfA  aquí,  no 
puede  ofrecer  la  menor  duda. 

El  impnesto  dice  relación  al  que  go- 
bierna, al  que  impone. 

la  eonírihieion  dice  relación  al  que 
contribuye,  al  que  obedece. 

En  el  impnesht  no  ha  j  mis  que  man- 
dato. 

En  la  eontrOneicñ  entra  la  idea  de 
justicia. 

El  impnetto  es  un  señorío. 

La  eonüribndon  es  un  reamen.  Así 
sucede  qne  bajuna  Dirección  de  Con- 
tribueiones,  mientras  que  no  haj  ofici- 
na alguna  de  in^nestos. 

Esto  eontribneton  tomd  Inégo  el  nom- 
bre de  eetrgA,  bien  porque  servía  para 
atender  a  las  cargas  públicas,  bien 
porque  cárgala  i  los  coQtribujentes 
coala  obligación  de  pagar. 

Pero  amén  de  las  cargas  de  costum- 
bre, solían  j  suelen  decretarse  eargat 
extraordinarias,  doblemente  onerosas 
al  pueblo.  Esta  carga,  que  el  pueblo 
no  podía  soportar,  se  llamó  grawime*. 
De  modo  que  se  denomina  j^-m^mm 
todo  impuesto  que  no  es  de  plantilla, 
por  decirlo  asíj  toda  contribución  que, 
saliendo  del  régimen  establecido,  vie- 
ne ígravar  los  interese^  generales.  El 
uso  de  la  lengua  nos  ofrecerá  un  ejem- 
plo evidente.  «Parece  que  el  Gobierno 
se  propone  modificar  las  cargas  públi- 
cas.» No  puede  decirse  que  se  propo- 
ne modificar  los  públicos  gravamenei, 
¿Por  qué?  Porque  el  gratime»  no  es  la 
carga  social,  ordinaria,  eetablecida, 
elevada  á  régimen  administrativo, 
sino  una  carga  contingente,  arbitra- 
ria, violenta,  injusta,  que  no  puede 
entrar  en  la  organización  del  sistema, 
en  la  ciencia  económica,  en  la  lej  del 
Estado.  Y  no  siendo  una  lej  del  Es- 
tado, claro  es  que  el  Estado  no  puede 
intentar  modificarla.  Lo  qne  el  Estado 
puede  hacer  con  los  gravámenes,  es 
abolirlos,  no  modificarlos,  porque 
quien  dice  modificar,  dice  regimen- 
tar; j  no  pueden  regimentarse  la  ar- 
bitrariedad, la  violencia  vía  injusticia. 

Este  ejemplo  nos  hará  ver  la  dife- 
rencia con  que  el  uso  distingue  las 
dos  voces  de  que  nos  ocupamos. 

La  cairga  es  un  sistema:  sin  cargas 
no  haj  nación. 

El  groioime»  es  una  ruina: 
vámenes  no  haj  nación  rica  j  -prÓBr- 
pera. 

La  palabra  eaaeeion  no  se  refiere  á 
la  idea  de  dominio,  como  el  impnetto, 

i.  la  idea  de  pa^  pública,  como 
eontrilmeion,  ni  á  la  idea  de  sacrificio, 
como  carga,  ni  á  la  de  abuso,  como 
gravamen,  ni  á  la  de  recaudación  6  em- 
traeeion,  como  se  ha  creído  equivoca^ 
damenté; 

El  nombre  de  qne  hablamos,  no  ex- 
presa más  que  un  accidente,  una  cu- 
riosidad histórica.  Eicacdon  viene  de 
acto,  derivado  del  latín  agílre,  hacer, 
obrar,  j  que  equivalía  al  gri^  agi, 
agei»,  que  en  sentido  propio  significa 
arrear,  cujo  sentido  expresa  bien  la 
idea  de  acción,  de  movimiento,  que 
atribuimos  al  verbo  iaeer.  Del  propio 
origen  vienen  earigencia  j  swaeíitnd,  vo- 
cea que  Bon  casi  sinónimas  d« -  — 


IMPD 

Lo  qne  antígnaraenta  se  llamaba 
exaedon,  no  ara  otra  cosa  que  la  mm- 
tünd  ó  la  eeigenei*  con  que  loe  cobra- 
dores de  impuestos  públicos  ibas,  de 
puerta  en  puerta,  pidiendo  las  cuotas 
que  tocaban  i  cada  vecino.  Dichos 
cobradores  eran  mnj  tmaetas,  lo  cual 
vale  tanto  como  decir  que  se  movían 
6  que  obraban  con  mucha  taaeácn. 

Nos  parece  que  todo  lo  que  sea  aendír 
i  otra  parte  para  explica  esta  palabra, 
será  estar  fuera  déla  etímol(^a  jdel 
buen  sentído.  Hacer  venir  tMtúim  de 
extracáf,  ee  desconocer  abeolntameo- 
te  el  origen  de  unbos  vocablos,  por- 
qns  va  hemos  dicho  qne  cmkmm  vie- 
ne de  tgírt,  mientras  que  eatrteeün 
viene  de  Iratíre,  que  significa  traer, 
acarrear;  llamar  hacia  sí.  Bmtrur  no 
es  más  que  ñwr  d$  dentro  pantfntr», 
conducir  da  aquí  pan  allá.  Jmrw 
don,  pues,  equivale  á  exportación, 
mientras  que  eaaeeion  equivale  á  <«w 
titnd.  Por  analogía,  significa  después 
carga  ó  impuesto. 

£  nombra  ds  derrama  no  se  aplicó 
nunca  á  las  contribuciones  del  Estado, 
á  los  impuestos  generales;  sino  á  nna 
exacción  partícuiar,  ora  exigida  por 
el  enemigo  en  tíempo  de  guerra,  ora 
acordada  por  el  cabildo  de  la  locali- 
dad, para  atender  á  caicas  concilles. 
Así  se  dice  hoj:  derramas  vecinales  6 
municipales,  para  designar  la  contri-  . 
bucion  partícuiar  de  cada  municipio. 

Con  la  voz  talla  ha  sucedido  poco 
más  6  menos  lo  que  con  la  palabra 
taacdon.  Aquella  voz  no  signinoó  pñ- 
mitivamente  ni^una  idea  de  carga  6 
de  impuesto.  Hé  aquí  su  historia. 
Talla  se  deriva  de  talea,  lélUa,  por 
corrupción,  qne  significa  lámina  6 
plancha  de  madera,  porque  los  agen- 
tés  ó  recaudadores  de  aquel  impuesto 
llevaban  unas  tanas,  en  las  que  mar- 
caban la  cantidad  con  que  mda  veci- 
no contribuía. 

Covarrubias  la  hace  venir  del  verbo 
toscano  íagUar,   porque  el  impueeto 

Súblico  tallai*  o  tonaba  una  parte 
e  la  hacienda  de  caaa  vasallo;  pero 
esta  etímblogfa  es  más  ingeniosa  que 
verdadera.  La  qne  primeramente  he- 
mos expuesto  es  la  que  merece,  en 
nuestro  juicio,  ser  admitida. 

Existían  dos  clases  de  taUa;  una, 
general,  que  se  aplicaba  á  toda  clase 
de  riqusza  j  de  haberes;  j  otra,  per- 
sonal, que  se  repartía  por  eabesa  de 
vecino.  Esta  última  fué  la  que  se  lla- 
mó capitación,  término  derivado  da 
',  e^tis,  que  en  latín  aignifica 
I.  Este  modo  de  hablar,  tan  cas- 
tizo j  tan  filosófico,  se  conserva  aún 
en  nuestro  idioma,  J  no  debien  an- 
ticuarse nunca,  ja  que— ¡gracias  á 
Diosl— no  ha  tenido  ningún  saltim- 
banqui^ la  ocurrencia  de  Uevarse  esta 
joja  de  Kuestra  lengua,  dejándonos 
en  cambioona  ¿WKÜfnfa.  Así  decimos: 
tantas  cabetasae  ganado;  tocamos  á 
tanto  por  caie»i>Mo  Mtará  entendi- 
miento alambicado  ^ue  diga  que  Mto 
huele  á  pafio  burdo;  \pero  nosotros  la 
contestónos  quo  él  n'^  huole  á  nos- 
otros á  pafio  hrdo,  ¿Quá  imagen  máa 
propia,  máa  viva,  máa  oü^reta,  j  «1 
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6t«,J«J 


aiPD 

mismo  tiempo  mia  profunda,  que  de- 
mrii4r  al  hombre  por  la  eaheta,  esa 
oaoeía  que  es  la  casa  de  bu  penaa- 
miento,  el  asiento  de  bu  juicio  y  da 
Bn  raion,  la  estatua  de  aquel  pedes- 
tal; el  remate  del  gnu  mOQumento? 
¿Qué  es  la  cabeza  sino  el  di&cuiso,  el 
radocinio,  el  alma?  jY  qué  es  el  alma 
Bino  el  hombre)  ¿Qué  imá^n  más 
bella  j  m¿8  Babia  que  designar  al 
hombre  por  esa  cabeza  que  pone  en 
BUS  manoB  el  eeñorío  de  la  obra  de 
DÍob9  ¿Por  qué  no  hemos  de  designai 
al  hombre  por  la  cabeza,  cuando  desig» 
namofl  al  re;  por  la  corona,  j  al  pon- 
tífice, por  la  tiara,  j  por  la  toga,  al 
magÍBtradoy  ¿Qué  mayor  loga  que 
nuestra  frente,  una  frente  que  es  la 
gian  diadema  que  puso  Dios  sobre 
nuestro  cuerpo?  A  {a»to  tocamot  por 
mím*.  Aconseiamoe  á  la  juventud  que 
no  ponga  en  aesuBo  una  locación  tan 
castellana  y  t&n  elocuente. 

Suhtiáio  viet^e  de  sit&iidiim,  palabra 
latina  que  quiere  decir  socorro,  auxi- 
liOt  ajuda,  j  por  extensión  se  dio  este 
nomwe  í  la  exacción  extraordinaria 
Gon  que  los  vasalloB  ayudaba*  al  r&y. 
Cuando  por  guerra  6  calamidades  no 
bastaban  loa  impuestoa  establecidos, 
el  señor  acudia  a  un  nitídio,  que  es 
como  ai  dijéramos  á  un  toeorro;  pero 
solfa  acontecer  á  menudo  que  la  peste 
y  la  guerra  se  iban,  y  el  tubtidio  que- 
daba. Y  de  tal  manera  quedó,  que 
ian  1«nemos  nosotros  el  luhñdio  in- 
dustrial y  de  comercio.  Hot  se  llama 
m-bitrio  i  lo  que  ae  llamaba  $%6tidio 
intea. 

La  TOz  tributo  vine  de  Iriin,  porque 
el  tríbulo  wa  el  impuesto  que  paga- 
ban las  íriiui  del  pueblo  romano.  Y 
como  el  impuesto  que  se  pagaba  en- 
ttlncee  era  una  eapecie  de  raconoci- 
.  miento  polftioo,  como  un  homenaje 
^ue  se  rendía  al  señor,  la  idea  de  ob- 
sequio personal  6  de  Eumision  entró 
naturalmente  en  la  voz  tributo.  De 
este  modo  se  explica  que  esta  voz  ten- 
ga doB  sentidos:  uno,  qne  equivale  & 
contribución,  j  aaf  decimoe:  litlema 
tributario,  que  es  como  ai  dijéramos:  tu- 
tomadteoutTÍiueio»et;yoiro,  que  equi- 
vale á  riudimituto  6  pleito-homena- 
je, j  así  decimos:  la  India  es  tributa- 
ria del  Reino-Unido;  el  tributo  de  las 
cien  doncellas.  Por  lo  tanto,  tributo  se 
distingue  de  las  otras  palabras  de 
este  artículo,  en  que  tiene  una  tras- 
cendencia social,  cierto  sabor  político 
de  que  carecen  Us  demás  voces. 

Pteio  fué  el  nombre  primitivo  de 
lo  qne  hoy  se  llama  multa.  Con  elpe- 
eAo  ae  castigaban  loa  delitos  que  las 
leyes  no  juzgaban  merecedores  de  pe- 
na aflictiva.  As!  es  que  en  la  antigua 
lcf;Í8lacion  hallamos  ejemplos  repetí- 
disimos  en  que  ae  dice:  el  que  come- 
tiere tal  6  cual  delito,  que^U6Í«  tanto 
6  cnanto. 

Después  pasó  i  significar  el  censo 
6  cinon  que  el  siervo  pagaba  á  bu  se- 
fior  por  razón  de  au  hacienda,  j  como 
-BB  lefial  da  acatamiento  6  de  vasa- 
Uaie. 

Bl  que  pagaba  el  p4eio  se  llamaba 
pekm,  i^ue  «r»  lo  watniio  de  noble, 


IMPÜ 

y  el  registro  en  que  se  anotaba  lo 
que  pagaba  cada  pechero,  se  denomi- 
naba ptehorla. 

ChtótU  ea  toda  carga  que  se  hace 
insoportable.  Así  se  dice:  el  pueblo  no 
puede  con  tantas  yaí«¿w.  EsU  palabra 
añade  algo  á  la  voz  gravóme»,  como 
la  voz  yraoáme*  añade  algo  i  la  vos 
auya. 

La  relación  característica  de  cada 
una  de  las  voces  de  este  laigo  artícu- 
lo es  la  siguiente: 

Impuetto  significa  autoridad,  do- 

Coutrihueiva,  sistema. 

Carga»,  atenciones, 

Gra*ime»f  arbitrariedad. 

BcBoeeio*,  apremio. 

Dírríuna,  Tecindario. 

Capitaeio»,  casa. 

Swtidio,  ayuda. 

Tributo,  vasallaje. 

Peeiot,  censo  6  canon  feudal. 

Gabela,  sobrecarga  insufrible, 

Impognabilidad.  Femenino.  Cua^ 
lidad  délo  imjpugnable. 

ImpDgnable.  Adjetivo.  Lo  que  se 
puede  impugnar.  Q  Anticuado,  Itox- 

PUONiBLB. 

Impagnacion.  Femenino.  La  ac< 
cion  y  eKcto  de  impugnar, 

BtuiolooIa.  iMpuauar:  latín,  im- 
pugnatio,  ataque,  asalto,  cerco;  forma 
sustantiva  abstracta  de  iwtpúgiiituí, 
impugnado:  provenzal,  iwtpuguaeio»; 
catalán,  iwtpuguaeüS;  francéa,  impug*»- 
tiou;  italiano,  impu^mmono, 

ImpBgnadament*.  Adverbio  de 
modo.  Cm  impugnucion, 

BtiuolooLl.  Apugnada  y  el  sufijo 
adverbial  miult. 

Impugnado,  da.  Participio  pasivo 
de  impugnar. 

EtiiioloqCl.  Latin  inpugtítut;  ca- 
talán, MMjnyiMí,  ia;  &ancw,  impugna; 
italiano,  impu/uato. 

Iinpngiuidlor,  ra,  Ifascnlino  y  fe- 
£1  que  impugna  6  hace  opo- 


BrwoLoaía,  Iwipugutr:  latin,  hm- 

JtíUor¡  italiano,  vnpugutíort;  cata- 
,  impugnador,  a. 

linpngiuuiU,  Participio  activo  de 
impugnar.  £1  que  impugna. 

Impngiiar.  Activo.  Combatir,  re- 
futar lo  que  otro  dice  ó  hace. 

BrmoLOOÍa.  Latin  impugnare,  aco- 
meter, contradecir;  de  m,  en,  ypuguA- 
re,  pugnar:  provenzal,  iatpugitar,  eat- 
pugnar,  ewtpwtkar  (empeñar);  catelan, 
impugnar;  francés,  impugnar;  italiano, 
impugnare. 

ImpognatiTO,  va.  Adjetivo.  Lo 
que  impugna  6  ea  capaz  de  impug- 
ar, 

ETiHOLOGÍa.  Impugnar:  catalán,  «h- 
ugnatiu,  M. 

Impnltador,  ra.  Adjetivo,  Que 
npuua. 

KTWOLoaíi.  Impuüar:  latin,  ím^kA 
ior,  impuitSrit,  el  que  impele  6  sacu- 
de; instigador,  consejero. 

Impnliar.  Activo.  Impeler,  dar 
impulso. 

¡TiuoLoaía.  Tmpuüo!  catalán,  ÍM- 
puüar;  francés,  mpulter, 

Stutido  itimoUgtea.—Ü^kti'  w  la 


IMPU 


37 


^nl 


forma  intensivtL  de  impeler,  por  ct^ 
razón  significa  un  orden  interior  de 
hechos  y  de  ideas. 

Se  impele  un  mármol:  se  impuha  un 
pensamiento. 

Impeler  es  mover  el  cnerpo:  impul- 
lar  es  mover  el  alma. 

Muchos  impelen:  pocos  impuhm, 
¡Qué  historia  tan  tristol 

Impnlaion.  Femenino.  Iiifulso, 

ETiiiOLOofi..  Latin  impuleto,  la  ac- 
ción de  impeler;  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  tmputnt,  impulsado:  pro- 
venzal, impultio;  catalán,  impuUi¿; 
firancés,  impulsión;  italiano,  »^Mww, 

ImpnbiTanenU,  Adverbio  de  mo- 
do. Con  impulso, 

BtiholoqU.  ImpuUiva  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

ImpoIaÍTo,  Ta,  Adjetivo.  Lo  qn« 
impele  6  puede  impeler, 
-  EriKOLOaf  A.  Impnleion:  italiano, 
impultVBo;  francés,  mpuUif;  proven- 
zal, impultiu;  catalán,  iv^ínu,  va. 

Jíwria.— Aumentar  la  irritabilidad 
del  corazón,  vale  tanto  como  aumen- 
tar  BU    /iMrU    IMPULSIVA.    (BOSSDBT, 

Obras,  lomo  8.',  página  17.) 

Impulso.  Masculino.  La  acdoa 
j  efecto  de  impeler,  I  Adelanto,  me- 
jora, progreso;  y  asf  decimos:  dar  im- 
pulso á  las  ciencias  y  artes.  1  nati^ 
ral;  propensión,  estimulo,  exhorta- 
ción casi  instintiva  con  que  nuestra 
propia  naturaleza  nos  inclina  á  obcar 
en  ciertos  casos;  y  así  decimoa:  <el 
hombre  que  se  hiela,  busca  el  fnego 
por  UQ  lUFULSo  natural.*  Eatoa  lypoL- 
soB  nalwalee  son  siempre  el  reaultado 
del  sentimiento  de  la  conservación.  M 
Fítica.  La  acción  de  todo  agento,  el 
movimiento  de  toda  actividad,  ó  sea 
la  impresión  extrínseca  que .  produce 
necesariamente  la  potencia  de  un  cuer- 
po. I  Moral.  Kl  efecto  que  causan  las 
afeccionea  del  eapfritu  en  cualquier 
materia;  y  así  se  dice:  «el  updlso  de 
las  ideas,  el  iupulso  de  las  pasiones; 
la  esperanza,  el  pensamiento  y  el  amor 
son  los  grandes  iupulsos  de  la  vida 
humana.*  |  bbcbbto.  Teología.  Emo- 
ción íntima  de  la  fe,  en  cuyo  sentido 
se  dice:  «no  parece  sino  que  Dios  lia 
dado  i  nuestra  alma  un  wpuuo  (»- 
(reto  quelallamaásí.»  \  MoBBftABLOS 
IMPULSOS.  Frase.  Moderar  las  inclina-  ' 
cienes  y  los  apetitos. 

EriMOLoaÍA.  Latin  imwhuí,  imput- 
ttt,  choque,  Ímpetu,  estímulo,  insti- 
gación, consejo;  simétrico  de  únpaiiw, 
impelido,  participio  pasivo  á^impelli- 
r$,  impeler:  italiano,  impulso;  catalán, 
impuls. 

Impulsor,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. £1  que  impele.  |  Aparato  oí- 
pulsos.  Fisita.  Aparato  que  imprima 
fuerzas  para  lograr  algún  efecto. 

Etuioloqía,  Impulsa:  latin,  «npaf- 
sor;  francéa,  impuaewf;  catalán,  «a^mt 
Wf. 

Imponar,  Activo  anticuado,  hh- 

POSMAS. 

Impone.  Adjetivo.  Lo  que  queda 
sin  castigo.  |  Delito  dipunb.  Forentt. 
Delito  que  no  sufre  la  pena  de  la  ley. 

Btimoloqía.  Latin  vmpinis;  italia- 
no T  — *"' —   "' 


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88  IMPU 

Smttido  «tmtUfiea.—iSl  latín  ÍMpS- 
Mi  se  compone  de  m  prív&tivo,  sin,  y 
fOfM,  pana:  iwi-pceiu,  im-p&iú,  án  h 
pena  debida. 

Impunenientd.  Adverbio  ds  modo. 
Con  impunidad. 

ETiMOLoaÍA.  ImpiMt  y  el  sufijo  ad- 
verbial wimtt:  latiii,  imjAni;  catalán, 
impwuwunt;  franca,  imptitémmt;  ita- 
'  liano,  mptaummUe. 

Impunidad.  Femenino.  Falta  de 
caatí^. 

AriMOLoaía..  Impmu:  latín,  impbti- 
iat;  italiano,  impañiti;  francés,  tn^*- 
*ité;  catalán,  mprnütét. 

Impnnido,  da.  AdjetiYO  anticna- 
do.  Ihpuhb. 

BnHOLoaÍA,  1%  priyatávo  y  piutido: 
latin,  ÚnpfoiÍM;  italiano,  imuMÍfá; 
francea,  mm/imí;  catalán,  mpéiii,  a. 

Impnrunente.  Adverbio  de  modo. 
Con  impureza. 

BtimoloqIa.  Impmra  j  el  snfijo  ad- 
verbial MMÍt:  latín,  impVri;  italiano, 
impunmMU;  franca,  iMpvnmentj  ca- 
talán, mp%nmt»C 

ImporeB*.  Femenino.  La  mezcla 
de  partículas  groseras  6  extraSas  á  un 
cuerpo  6  mat«ría,  I  Uettíbra.  Falta 
de  pureza  6  castídad.  |  ps  sanqbb. 
Haofora.  La  mancha  da  una  fiunilia 
por  la  mezcla  de  mala  raza. 

fimfOLoafA.  Impuro:  latín  intptirí- 
ta$  é  iv^^rtüa;  italiano,  impwilá; 
francés,  tmpureU;  catalán,  impwriíAt; 
ñipuren. 

Jtaeñ9  Aitt^rie». — 1.  Ley  dé  Moitéi. 
Estado  &  condición  de  la  persona,  la 
cual  necesitaba  de  rehabilitación  ma> 
nd.  El  menstruo  da  la  mujer  se.  tenía 
en  concapto  de  ihpdbsza.,  de  la  cual 
había  de  purificarse  &  beneficio  da 
cierto  número  de  baños.  El  hombre 
no  podia  tener  c<ipula  con  la  mujer 
hasta  haberse  purificado,  so  pena  de 
caer  en  la  nota  de  inmundo.  La  impv 
Biza  da  Ta  le;  de  Moisés  venía  í  ser 
una  especia  de  culpa  pasiva, 

2.  jCfífiílaeÜM  oMíiyaa.  —  lüTnaKzj 
l^al.  lincha  que  caía  sobre,  el  indi- 
viduo que  ejecataba  ciertas  acciones 
vedadas  por  la  le;,  de  las  cuales  tenfa 
que  puribcarse  con  las  expiaciones  es- 
tablecidas. Se  llamó  niPUHBZA  Ifgal, 
porque  las  acciones  prohibidas  se  de- 
nominaron impwat. 

3,  La  lUPUszzA  (como  sindnimo  de 
impudicidad)  ea  el  pecado  más  opues- 
to á  la  comunión.  (Bodbdaloo,  /m- 
tneeionet  tobre  la  cmiimhm,  egfúr.,  te- 
ta 2.*,  pé^vM  453.) 

Impnndad.  Femenino  anticuado. 

IlIPORBZa. 

ImpnrisiBO,  ma^  Adjetivo  supeí^ 
latívo  de  impuro. 

Impuro,  ra.  At^etivp.  Lo  que 
es  puro.  I  Corrompido,  lascivo,  des- 


ErnfOLOQÍi..  /fiprivativo;^)«ro.*  la- 
tín impSnt,  sucio,  deshonesto,  mal- 
vadla italiano,  impuro;  francés;  impar, 
urá;  catalán,  imp%r,  a. 


bapatabÚidad.  Femenino.  Cnidi- 

id  de  lo  imputable.  J  Foretae,  lupu- 

TAm-iDAD  de  MI  Keeho;  reBp<mBabili- 


dad 


dad  hipotética  del  hecho  imputable 
anta  la  lej.  |  Tiologi*.  Iupotuiubad 


IMPU 

de  los  méritos  de  Nuestro  Señor  Jesu- 
cristo. 

Etiholooía.  Imputable:  catalán, 
immtíabUilat;  francés,  imjmtabilití. 

Impotabia.  Adjetivo.  Fortiui.  Lo 
que  se  puede  imputar  en  vfas  de  de- 
recho. I  Moral.  Lo  que  pueda  impu- 
tarse en  el  érden  de  la  conciencia,  en 
cuja  sentido  se  dice  que  los  vicios 
son  iiiPUTABLRS  eu  el  fuero  interno.  || 
Teología.  Todo  lo  que  puede  tornarse 
en  abono  de  la  rehabilitación  moral 
del  hombro,  como  los  méritos  de  la 
pasión  y  muerto  del  Divino  Mesías. 

ETiMOLOofi..  Imp%iar:  italiano,  m- 
ptttabiU;  francés  y  catalán,  imputable. 

SeeeíU.—lA  acción  que  no  depende 
de  nuestra  voluntad  6  de  nuestro  ar- 
bitrio, no  es  libre;  y  no  siendo  Ubre, 
no  es  lUPUTABLR.  Por  consistente,  lo 
lUPOTABLE  no  se  concibe,  sino  dentro 
de  la  libertad  del  albedrio,  lo  cual 
quiere  decir  en  liltimo  término  que  la 
libertad  es  la  sanción  etoma  contra  el 
libertinaje. 

Impatacicm.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  ds  imputar.  |  Teologia.  Apli- 
cación de, los  méritos  de  Nuestro  Se- 
ñor Jesucristo  á  la  rehabilitación  mo- 
ral del  género  humano.  |  Dtrecho  ro- 
mano. Compensación  de  una  suma  con 
otra. 

EnvoLOoli..  Imputar:  latin  imptltS- 
t\o,  partida  de  una  cuenta,  en  e\  Di- 
getto;  acción  de  imputar,  en  san  Isi- 
doro; italiano,  vi^tame»to;  impntano- 
m;  francés,  imputatio»;  catalán,  m^K- 
UÚi^. 

Imputado,  da.  Participio  pasivo 
de  imputar, 

EtuioloqÍa.  Latin  mpitUlMt,  par- 
ticipio pasivo  de  impUlare:  catalán, 
imjmtat,  da;  francés,  iB^t¿;  italiano, 
imputaío. 

Impntador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  imputa. 

EriuoLoaÍA.  Imputar:  latin  impitíS' 
tor,  el  que  pona  en  cuenta;  italiano, 
imputaíore,  acusador;  catalán,  imputa- 
dar,  a. 

bnpntar.  Activo.  Atribuir  &  otro 
alguna  culpa,  delito  ó  acción,  i  Teo- 
logía. A_plicar  á  la  salud  del  hombre 
los  méntos  del  Salvador,  quien  sufrió 
voluntariamente  la  pena  da  nuestro 
pecado  en  el  martirio  de  la  cruz. 

Etiholoqía.  Latin  impiíSre,  de 
en,  dentro,  jpütare,  pensar:  catatan, 
imputar ;  francés,    imputtr;  italiano, 
ÜRsafore. 

ImpatatÍTO,  Ta.  Adjetivo.  Que 
imputa.  I  Teología.  Concerniente  ¿  la 
apncacion  de  los  méritos  de  Nuestro 
Señor  Jesucristo,  p  Justicia  imputa- 
tiva. Reforma  religiota.  Adición  de  la 
Gracia,  en  cuya  virtud  se  nos  aplican 
los  méritos  del  Redentor,  para  com- 
pensar la  iinputaeion  del  primer  pe- 
cado. 

BriMOLOOfA,  Imputar:  latin,  impii- 
tSlíVMt;  francés,  imputatif;  provenzal, 
m0«.'a(w. 

Keeeia  hitíMca.  1.— Calvino,  tanto 
6  mis  que  Lutoro,  se  raMó  de  la  Jue- 
tificadou  para  pasar  í  la/at/ÚM  lupu- 
TATivA,  considerándola  como  el  ñm- 
damenfa)  comas  de'  toda  la  nuera  r»> 


IN 

forma.  (Bossübt,  Var.  IX,  pim- 
/bi.'l 

3.  Ni  los  padres,  ni  Juan  ds  Hun, 
ni  Wiclef,  su  maestro,  ni  los  orto-' 
doxos,  ni  los  herejes,  ni  loa  albigao* 
ses,  habían  pausado  antes  que  él  en  la 
juttieia  IMPUTATIVA.  (iBi&m,  /J,  pé^ 
rajo  i79.) 

Imaak.  Masculino.  lUUgiom  «mA»- 
metm».  Comida  que  los  mosubDasM 
hacen  &utea  iti  alba,  dunmto  «a  ra-i 
madan. 

Ib.  PTepoaicio&  latina,  que  ea  oaa- 
tallano  sélo  se  usa  en  composición,  y 
por  lo  común  es  negativa  haciendo 
que  la  voz  A  que  se  antepone  signifl- 
que  lo  oontrarto  de  lo  que  significaba 
sin  ella;  como  imoaPaz,  no  capaz;  ix- 
KÁsiL,  no  hibil,  eto.  (AcADKiiiA).||La 
a  de  M  desaparece  en  todos  los  casos 
en  que  el  latin  la  oonvirtíé  en  ¡  por 
asimilación,  oomo  en  ilUeituí,  ¿-Hé»> 
ío.  \  Se  toma  en  m  ante  las  labiales  t 
y  p,  como  en  imürbe,  impedir.  \  Se 
convierte  an  r,  por  asimilación,  en  to* 
'  los  caaos  an  que  procede  í  otra  r, 
lo  an  ir-regular,  ir-religio»o,  *r-n** 
potuahU.  I  La  a  de  iM  se  conserva 
siempre  antes  de  vocal,  oorao  en  tmo- 
tiw),  inepto,  nmrgáuiea;  así  como  éntM 
de  h,  como  en  inhibir,  inhábil,  aiu- 
mano,  mkumar.  |  Literatura  Utiua.  Co- 
mo partícula  componente,  tiene  dos 
sentados  principales:  primero,  signi- 
fica superposición,  aplicación,  movi- 
miento, quietud,  permanencia:  segun- 
do, designa  tendencia,  dirección. |j 
Otras  veces  es  privativa,  corao  en  cas- 
tellano, y  equivale  &  no  ó  IM.  |  Con- 
siderada como  preposición,  correspon- 
de al  número  ae  las  llamadas  «oria- 
blet,  porque  rige,  ;a  acusativo,  yu 
ablativo,  sagun  las  circunstancias.  Un 
cuilnto  í  su  sentido,  están  vario  como 
la  multitud  de  relaciones  que  signifi- 
ca: eu,  entre,  hada,  á,  centra,  miát- 
trae,  durante,  reipeeio  i,  m  ,rMM  dr, 
eegu»,  bajo. 

1.  ETuiOLOofA.  Sánscrito  fti,  recop- 
ter;  4m,  menos;  au,  a,  sin;  esto  es, 
nada;  griego,  dbv  Iv  tí;  (a«,  eu,  eít);  la- 
tín, iu;  godo,  un;  alemán,  wi-,i)-;  in- 
glés, wt;  gaélfco,  ao,  ei;  kimr;,  a*. 

2.  £1  ruso  utuie  es  el  sanscnto  iua, 
menos;  griego,  fiwi  {áueu,  Atey),  sin; 
godo,  imoh,  nana;  alemán,  oh»,  ivahu, 

Setena.— Eb  tan  curioso  como  prác- 
tico y  verdadero  el  siguiente  resá- 
men  que  hace  Monlau. 

In,  Df,  IB,  i,  BN,  ENB,  xu.  Del  latín 
m,  que  es  á  un  tíempo  (lo  mismo  que 
eu  castellano)  partícula  inseparable 
negativa  ó  privativa,  y  prefijo  de  con- 
notación varia.  El  i»  negatívo  contri- 
buye í  la  composición  lo  mismo  qus 
el  ta  prefiio  legítímo,  y  por  lo  tanto, 
aunque  el  uno  tenga  diversa  etimolo- 
gía que  el  otro,  aunque  sean  homóni- 
mos ;  no  sinónimos,  no  ha;  inconve- 
niente en  juntarlos  aqui,  ;  tratar  de 
ellos  á  la  vez,  bajo  nuestro  especial 
punto  de  vista,  que  es  el  da  la  com- 
posición de  las  voces. 

In  expresa  la  negación,  correspon- 
diendo al  un  ó  á  la  a  privativa  de  los 
gries^OB,  en  cu;o  caso  destruye  el  Va- 
lor &l  simple  o 


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INAB 

cútot  iiummiU,  íM'ViwmIo,  iWÍMt», 

ion  tundo  con  fírecuencia  algún»  íáea 
«cceaoria  desfayorable ,  6  toma  ana 
eonsotacion  depraTativa,  eomo  en  m- 
difito,  Ht-/Mme,  m~iuiiU,  i»-ítil,  etc. 
BÓcordemoB  ^ora  que  hav,  ademis 
deút,  otroB  prefijos,  como  <u»,  dü,  es, 
M,  M,  qae  también  connotan  ¿  su  mo- 
do la  privación  ¿  la  negación;  de  don- 
de resaltan  Taríaa  voces  compuestas 
BtniínimaB,  cnyaa  diferencias  de  sig- 
nifieado,  &  veces  ma;  delicadas,  pero 
siempre  reales,  se  han  de  determinar 

Sor  medio  del  anUisia  etimológico  7 
el  estudio  de  los  buenos  babustas. 
Analizando,  pues,  j  estudiando,  se 
logrará  encontrar  la  diferencia  que 
Iwji.por  ejemplo,  entre  m-par  j  dit- 
far,  entre  ühOñimado  j  ganíitiiiu,  en- 
tn  inñfamáo  j  4u-/tutdo,  entra  üt-^bme 
y  d^onu,  entre  üna»ia  y  w-amta,  en- 
tn*it-/am*r  y  dit-Jamar,  etc. 

In,  prefijo  legítimo,  expresa  rela- 
ciones de  superposición,  o  de  di^e(^- 
don  bácia  un  ponto,  de  agresión,  de 
«ita«da  li  de  ¡ngreev:  eñ-uider,  imrjio- 
Már,  tM^nt^Mor,  «i-ct&ir,  vt-dnár,  m- 
grtiof,  m-mteiaru,  in-mmiar,  im^ic- 
tor,  üt-tMlíar,  w-ñño»,  etc.  Otras  ve- 
ees  el  M  es  M-tMMtw,  amnenta  la  fuer- 
za del  simple  y  equivale  á  in%eho, 
*Mgr,  etc.:  t»-UMar,  .i»<Uto  (muj  glo- 
rioso), iHymU  (extraoidinariamentfl 
grande),  v^-Unsidad,  itt-tauiím.  Otras 
veces,  en  fin,  expresa  un  movimiento 
de  reversión,  6  que  un  objeto  vuelve 
hicia  sí  mismo,  teniendo  entonces  el 
sentido  del  griego  ana  (bicia  atrás,  de 
noevo),  y  baciendose  sinónimo  de  r«, 
eomo  tn-firint^ir,  in-tla*rvr,  úttuttír, 

In  se  convierte  en  m  ántfis  de  b  6p, 
tegua  habrá  podido  notarse  en  varios 
de  los  ejemplos  que  dejamos  pnestAs, 
T  segun  86  ve  en  ím-bécil,  ttit-berbí, 
«m-fToiable,  Ímr-pntdent«,  im-piber;  en 
«r,  eoando  le  sigue  r,  como  en  ir-r«g%- 
Ur,  if^ewudMie,  ir-reprauibU:  excep- 
túase el  atitácuado  i»-rtfmaurado;  y  en 
»,  antee  de  I,  como  en  i-UgihU,  i-U- 
gél,  i-Ueíto,  i-Uteraío,  etc. 

is  tema  moebas  veces  la  forma  po- 
pular M{yt*  pronuncia  igualmente 
el  francés  el  ñt  prefijo  de  casi  todos 
eos  compnestos),  como  se  ve  en  m- 
tffnar,  t^^üardar,  M-Mc/er,  m-mt- 
rat,  t»-gol/«r,  en^aeof,  etc. 

Sn  (forma  de  1»)  se  convierto  á  ve- 
ees  en  tnt,  6  toma  una  t  eufónica,  en 
wi<-<har,  ttn-oMcKar,  etc.;  y  se  con- 
vierte en  «)»  antes  de  í  6p,  como  en 
tm^tremf,  sn^b«r,  emrparejof,  an-prat- 
ier,  OH-fvfar,  etc. 

"Suy,  por  ^timo,  algunos  compues- 
tos qae  toman  indistintamente  la  for- 
ma m  ó  la  m:  as!  M-cnuerJ,  m-/wtir, 
M-iütto,  n-wnier,  etc.,  valen  tanto 
eomo  ñt-erttar,  v»rfiirHr,  in-kütto,  tw- 
'  wmer.  Sin  embarg^,  por  regla  gen»- 
fal,  la  forma  primitiva  7  regular  i* 
es  más  culta  que  la  popautr  m.  (Mon- 

LAD.) 

laaJbaTcaltle.  Adjetivo.  Que  no 
puede  abarcarse. 

Inaliaatocido,  da.  Adjetivo.  Que 
BO  ha  sido  abastecido. 

~  ,  Adjetivo.  Lo  que  no 


INAD 

se  puede  abdicar  por  ser  inseparable 
del  algún  cai^,  (Ggnidad,  etc. 

Inabolido,  da.  Adjetivo.  Que  no 
está  abolido. 

Inabrogable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  abrogarse. 

Inabrogado,  da.  Adjetivo,  Qae  no 
ha  sido  abrogado. 

Inabatínencia.  Femenino.  Falta 
de  abstinencia. 

Inacabable.  Adjetivo.  Lo  qae  no 
se  puede  acabar. 

EmioLoofA.  /•  privativo  y  Mcíit- 
ile:  catalán,  tnoeaSailt. 

InaecesibUidad.  Femenino,  La 
cualidad  de  lo  inaccesible. 

EmiOLOofA.  Inaceeñlk:  latin,  hhh- 
caAbiÜiat;  francés,  üuuemibiliU;  ca- 
talán, íiwccettibiUtat. 

Inaccesible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  accesible.  \  Aquello  adonde  ^polu- 
tamente no  se  puede  llegar,  6  donde 
no  se  puede  llegar  sino  con  mucha  di- 
ficultad. ¡  Metubra.  Be  aplica  á  la 
persona  de  diñcil  acceso. 

ExiMOLoaÍA.  I*  negativo  y  aeeeñ- 
ble:  francés  y  catalán,  inaecetibU;  ita- 
liano, inaeeetibiU;  latin,  MwefffÚIJú. 

Inaccesiblemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inaccesible. 

EriuoLOofi..  Iitaceetible  y  el  sufijo 
adverbial  »t»U. 

Inacceso,  sa.  Adjetivo.  In&ccssi- 

BLB. 

Inaocion.  Femenino  Ffclta  de  ac- 
ción, ociosidad,  inercia. 

ETmoLoaÍA.  7e  privativo  y  «etM.- 
catalán,  úucd^;  francés,  vuetü»;  ita- 
liano, ñuuione,  ^ 

Moral  dt  la  familia. — La  ihacoion 
engendra  el  hastio.  Este  hastío  es  la 
pena  terrible  con  que  Dios  castiva 
nuestra  ociosidad.  De  aquí  resulta 
que,  para  castigar  nuestras  faltas,  se 
vale  de  la  disciplina  de  nuestros  pro- 
pios vicios.  ¿Y  habrá  quien  diga  que 
no  hay  Dios?  Hl  ocio  y  el  abummien- 
to  son  una  misma  cosa.  A  tal  padre, 
tal  hijo:  í  tal  &milia,  tal  azote.  Pro- 
piamente hablando,  la  ihaccion  es  el 
presidio  de  los  que  andan  sueltos. 

Inaco.  Masculino.  Mitologia.  El 
más  antiguo  rey  de  Argos,  padre  de 
lo,  á  quien  amó  Júpiter.  Dio  su  nom- 
bre al  río  Inaoo,  que  baña  la  ciudad 
de  Argos,  y  i  todo  el  Peloponeso.  || 
Hittona  »atwal.  Género  de  crustáceos 
decápodos. 

InactÍTamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  actividad. 

BrnioLoafA.  Inaetic*  y  el  snfijoad- 
verbial  «MÍ;;  francés,  i»aetiwm«Kt. 

InactÍTÍdad.  li'emenino.  Falta  de 
aotividad. 

Btimoloqía.  Juactim:  italiano,  m- 
aítiviti;  francés,  inactimU, 

InacÜTO,  va.  Adjetivo.  Que  no  es 
activo,  en  lo  físico  y  en  lo  moral. 

EfncoLoaÍA.  1%  privativo  y  uíivo: 
italiano,  imUHM;  francés,  ÍMU¡tif. 

InacDOBO,  aa.  Adjetivo.  Que  no  es 
acuoso. 

Btiuoloqía.  i*  privativo  y  www; 
latin,  ^tJE^HSfw,  seco,  árido,  sin  agua; 
italiano,  úwenMO. 

Inadaptable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  adaptable. 


INAD 


39 


BmioLOQÍA..  I*  privativo  y  adapta 
hU:  italiano,  au(dattibile;  catalán,  w»- 
adMlabíe. 

Inadecuable.  Adjetivo.  Que  iio 
puede  adecuarse. 

Inadecuablemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  modo  inadecuado, 

EriuOLOofA.  InadeatabU  y  el  sufijo 
adverbial  wuhU:  italiano,  Ínadegiiéía~ 
mentí. 

Inadecuado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  adecuado. 

ETiuoLoafA.  I»  privativo  y  adecua- 
do: francés,  inaá/¡¡uat;  italiano,  inade- 
guato;  catalán,  imadeq*at,  da. 

Setena. — ^Bn  algunos  sistemas  filo- 
B<5fíco&,  idea  inadscuajda  vele  tanto 
como  idea  oscura:  una  idea  concreta 
es  iNADECDAnA  i!  oscura,  si  todas  lais 
ideas  que  la  componen  no  están  pre- 
sentes en  el  alma.  IBomnst,  Biuayot 
analiticot,  alma,  e.  iS.) 

Inadicto,  ta.  Adjetivo.  Dbsafboto. 

Inadmiaibilidao,  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  inadmisible. 

ETUfOLOQÍA.  InadmitibU:  italiano, 
inamittibiUu,  iaammiitUiliíi:  francés, 
ioamietibiUti. 

Inadmisible.  Adjetivo,  Lo  que  no 
es  admisible. 

BTiMOi,oofA.  /«privativo  y  admisi- 
ble: francés,  inadmutible;  italiano,  m- 
amitiibile,  immmiitibiU:  catalán,  üi- 
admittible. 

Inadmíaioti.  Femenino,  Falta  de 
admisión, 

ETWOLOofA.  I*  privativo  y  admi~ 
tiott:  francés,  inadmtttúm. 

Inadvertencia.  Femenino.  Falta  - 
de  advertencia. 

ETniOLoaÍA.  /•  privativo  y  adver-, 
tencia:  catalán,  inadoertfiícia;  francés, 
inadvertenee;  italiano,  wuimertttaa. 

SiKONUiiA.  Inadvertencia,  detenido. 
La  inadvertencia  puede  ser  nn  defecto 
diacupable  causado  por  una  tarda  per- 
cepción del  ánimo,  6  de  una  distrac- 
ción involuntaria. 

Bl  detenido  es  siempre  un  defecto 
repransible  causado  por  una  negli- 
gencia indisculpable  6  una  distrac- 
ción voluntaria.  Aquélla  falta  á  la  pre^ 
caución  conveniente;  éste  felta  á  1& 
obHgacion  debida. 

Dn  general  que  se  halla  sorpíendi- 
do  por  falta  de  pracauciones,  no  pue- 
de excusar  su  detenido  con  el  titulo  de 
inadvertencia,  porque  en  aquellas  cir- 
cunstancias no  hay  falta  disculpable. 

Los  recíprocos  cumplidos  que  ha 
establecido  el  uso  entre  los  amigos  y 
familias,  producen  á  menudo  disen- 
siones.y  quejas,  por  las  tnadvertendaí 
de  los  amos  y  los  detatidot  de  los  cria- 
dos. (Huerta.) 

Inadvertidamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inadvertencia. 

EruioLOaÍA.  Inadvertida  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés,  inadvertam- 
ment;  italiano,  inamerlitamenle. 

Inadvertido,  da.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  que  no  advierto  6  repara  en 
las  cosas  que  debiera.  \  Lo  que  no  ha 
sido  advertido. 

EtimoloqÍa.  /»  privativo  y  adverti- 
do: catalán,  inimrHt,  da;  italiano,  M- 
aneriiío.  .- 


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40 


INAL 


InaCabilidad.  Femonino.  Falta  da 
a&bilidad. 

Inafable.  AdjetÍTO.  Que  no  es  a&- 
Ue. 

Ina&blementa.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  ft&bilidad. 

EriuoLoaíi.,  Inafahte  j  el  Bufijo  ad- 
verbial mettU. 

Inafectado,  da.  AdjetÍTO.  Lo  que 
no  es  afectado. 

Inagenable.  Inajbnablb. 

Inagitable.  Ajetivo.  Que  no  puede 
agitarse. 

Btuiolooía.  i*  príTatívo  y  agitable: 
latín,  imHgital/iUt. 

Inagitacion.  Femenino.  Falta  de 
agitación. 

InagitadaBiente.  Adverbio  de 
modo.  Hin  agitación. 

BrniOLoau.  Inagitada  j  el  sufijo 
adverbial  mMte. 

Inagne.  Adjetivo  anticuado.  Iná- 

MB. 

In  agone  (b^tis).  Frase  latina  usv 
da  en  castellano  j  aplicada  al  que 
está  a^nizando.  (Cabalucro.) 

BtuiolooU.  El  latín  i»  agone  sig^ 
nifica  en  competencia,  porque  es  el 
ablativo  de  ago,  agSttit,  certamen,  lu- 
cha. Estar  in  aqoni  es  un  barbaríe- 
mo,  que  no  puede  pasar  sino  como 
frase  burlesca. 

Inaffotable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  purae  agotar. 

Étiuolooü..  i»  negativo  /  tgataile: 
catalán,  iaaaotaiU. 

Inagotado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
se  ha  agotado. 

Inagnantable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  aguantar  6  sufrir. 

BtuiolooU.  /»  privativo  j  agmim- 
tghU:  catalán,  iiu>g*a%teiU. 

Inagaantablemente.  Adverbio  de 
modo,  eiu  poderse  aguantar. 

ETmoLoaÍA.  iMaguauíaiU  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inwenable.Adjetivo.Iiui.ixiTABi.B. 

Inalado,  da.  AdjetÍTo.  Que  no  tie- 
ne alas,  n  Ornitología.  Sección  del  or- 
den de  los  pojaros  nadadores,  com- 
prensiva de  los  que  no  están  provistos. 
de  alas,  propiamente  dichas;  sino  de 
una  especie  de  muflones  que  sirven 
para  la  natación. 

Inalegable.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de alegarse. 

Inuegado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  alegado. 

Inalegórico,  ca.  Adjetivo.  Que  no 
es  alegórico. 

Inuentado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
tiene  resolución. 

BTiiiOLoaÍA.  In  privativo  3  alen- 
tado. 

Inalienable.  Adjetivo.  Im  que  no 
se  puede  enajenar,  jj  Tiene  uso  en  el 
draen  político;  y  asi  se  dice:  <los  de- 
rechos de  la  nación  son  utalibna- 
BLBS.»  H  Se  emplea  también  eti  el  or- 
den moral,  como  cuando  decimos :  «el 
honor  es  un  bien  inalibhablb,  de  que 
cada  cual  debe  responderse  á  sí  mis- 
mo;» <Ia  viri^d  tiene  un  derecho  im- 
AI.IENAB1.B  sobre  el  corazón.»  Q  ffitlO' 
ría  ronuuia.  Titulo  del  dominio  de  ios 
antiguos  emperadores, ' que  éralo  que 
se  llamaba  el  taero  dominio. . 


INAM 

BnuOLOQÍA.  In  privativo  t  aliena^ 
ble,  forma  adjetiva  ficticia  del  latín 
aH^SnSre,  enajsnar:  italiano,  vnaUenÁb^ 
U;  francés,  uuU/nable;  catalán,  inalie- 
nable. 

Inalterabilidad.  Femenino.  La 
cualidad  de  lo  inalterable.  |  Metajiti- 
ea,  X>)ndicion  y  estado  de  las  sustan- 
cias espirituales  6  incorpóreas. 

ETiwoLoaÍA.  Inalterable:  italiano, 
inalterabiliti;  francés,  inaltírabiütá; 
catalán,  inalterabiUtat. 

Reteia. — 1.  una  de  las  tres  propie- 
dades del  oro  j  de  la  plata,  conside- 
rados como  loB  linicoa  metales  perfec- 
tos, es  la  IHALTBBABIUDAD  respecto 
del  aire  y  del  agua.  Las  dos  propieds' 
des  restantes  son  la  ductilidad  y  la 
fijeza  respecto  del  fuego,  (Bupfon, 
Mineralogía,  tomo  S.*,  pinina  6.') 

2.  La  mAi.THa43u.iDAi>  de  los  mo- 
vimientos celestes  está  demostrada 
por  la  observación  de  todos  sus  fenó- 
menos; cuyo  principioparece  concordar 
con  la  opinión  de  los  que  no  admit«n 
la  posibilidad  del  vacio  en  la  natura- 
leza. (Extracto  de  La.  Placb,  Swpoii' 
tion  III,  S.) 

Inalterable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se,  puede  alterar,  en  cayo  senfído  se 
dice  que  la  esencia  es  iNAi.TBKASLa.  |j 
Por  extensión,  se  aplica  á  los  objetos 
menos  expuestos  í  sufrir  modificacio- 
oea  que  pudieran  descomponerlos  ó 
degenerarlos,  como  cuando  decimos 
que  el  oro  es  mlis  inaltbrablb  que  la 
plata,  sin  embargo  de  que  no  puede 
conaidaráraele  como  mAi.TBaABl.B  en 
absoluto.  I  Se  aplica  í  los  hechos  del 
orden  moral;  j  así  se  dice:  virtud, 
amor,  verdad,    principio  iMALTsaa- 

*■ 

ETiiioi.oafA.  In  privativo  y  atiene 
ble:  italiano,  inalterahile ;  francés,  úi~ 
alterable;  catalán,  inalterable. 

Inalterablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  alteración. 

Etimoloqía.  Inalterable  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  tnatteraitl- 
menle. 

Inalterado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  alteración. 

Inamisíbilidad.  Femenino.  Teolo- 
gía. Cualidad  de  lo  inamisible.  Q  Se- 
/orma  religiosa.  La  Reforma  sacó  de 
este  principio  el  dogma  llamado  IH- 
AMJsnni.iDAi}  de  la  jvtticia,  encujavir- 
tud  la  justicia,  una  vez  recibida,  no 
puede  perderse  jamás.  Tal  es  el  argu- 
mento con  que  los  reformados  pre- 
tenden dem<»trar  que  los  elendos  no 
pueden  nunca  convertirse  en  reprobos, 
cuja  doctrina  condbna,  como  absur- 
da, el  sabio  V  virtuosísimo  fiossuet. 

~  lamisible.  Adjetivo.  Teología.  Lo 
que  no  se  puede  perder,  en  cuyo  sen- 
tido dicen  loa  teólogos  que  la  perfec- 
ción evangélica  llegú  á  tomarse  en  un 
amor  inamisiblb. 

EtiuolooÍa.  In  privativo  y  amitible: 
latin,  t«t¿múriíl/ú;  francés,  inamittible. 

Jteseña. — 1.  Haría,  en  virtud  de  la 
concepción,  tenía  una  gracia  inaltera- 
ble r,  según  el  lenguaje  de  la  teolo- 
gía, INAUISISLB.  (BouBDALOtr,  Mytti' 
ret  Cono,  de  h  Vierge,  tomo  2.',  pi- 
gina  if.) 


DíAP 

2.  La  tt  ntÁHisiBLí  no  Mhallantis 
que  en  los  elegidos.  (Fenslon:  lomei*. 

Pig.  a.) 

inamoTÜidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  inamovible,  en  cuto  senti- 
do se  dice:  la  ikauovilidas  de  la  ma- 
gistratura ¡  la  ufauoTiUDÁS  de  loa 
empleos. 

ÉTiMOLoof  A.  Inamoñile:  italiano, 
inamonbiUti;  francés,  átamovibilii/. 

Inamovible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  mover.  Aplicase  á  los  empleos 
y  cargos  peipetuos. 

ETUáOLOoiÁ.  /•  privativo  y  amon- 
ble:  italiano,  inamombile;  francés  y  ca- 
talán, inamoñble. 

Inane.  Adjetivo.  Vano,  fiitil,  in- 
útil. 

Etivoloqía.  Griego  tvtív  (man), 
vaciar:  tvSv  (inin},  vacío;  latin,  inanít, 
desocupado,  frivolo. 

Inanición.  Femenino.  Medicina. 
Notable  debilidad  por  &lta  de  alimen- 
to ó  por  otras  causas. 

Btimolooía.  Inane:  latín  de  san 
Isidoro,  inSnXfío,  vacuidad;  francés, 
inatiition;  provenzal,  inanido;  cátalas, 
imanieúf. 

Inanidad.  Femenino.  Vacío  de  una 
cosa.  I  Futilidad.  |  Taotrofi  de  ihami- 
DAD.  Onmoloaía.  Épocas  anteriores  á  la 
ley  de  Hois&,  por  considerarse  como 
tiempos  vacíos  para  la  historia. 

Btuiolooía.  Inane:  latin,  Mtetfu; 
italiano,  áuniti;  francés,  inatütí;  ca- 
talán, inanitat. 

Inanimación.  Femenino.  Falta  da 
animación. 

EnuoLoofA.  In  privativo  y  «msm- 
dqn:  francés,  inanimatio». 

Inanimado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  alma.  |  Lo  que  no  está  dota- . 
do  de  animación,  6  que  ha  dejado  da 
tenerla. 

EriifoLOofA.  In  privativo  y  anima- 
do: latin,  iniínimatiu;  italiano,  inani- 
maío;  francés,  inánime  catalán,  tttoa»- 
mat,  da:  que  no  está  dotado  de  animar 
don,  6  que  ha  dejado  de  tenerla. 

Inánime.  Adjetivo.  Eximia. 

EruioLoaÍA.  Latin  tn&Kinit,  sin 
aliento;  de  in,  no,  y  anXma,  alma,  vida; 
catalán,  inémime. 

Inantáreo,  rea.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. Desprovisto  de  anteras. 

Etuiolooía.  In  privativo  y  anléreo. 
francés,  tnanthéré. 

Inapagable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
puede  apagarse. 

BTiuoLoaÍA.  In  privativo  y  apagO' 
ble;  c&talan,  inapagable. 

Inapeable.  Adjetivo.  Lo  que  00  se 
puede  apear.  J  Metáfora.  Lo  que  no  se 

Siuede  comprender  6  conocer.  ¡  Met¿- 
ora.  Se  aplica  al  que  tenazmente  se 
aferra  eu  su  dictamen  u  opinión. 

BriHOLOaÍA.  In  privativo  ;  o^woííc 
catalau,  inapeable. 

Inapelable.  Forente.  Adjetivo  que 
se  apbcs  á  la  sentencia  de  que  no  se 
puede  apelar. 

ETiHOLOOf  A. /)id^«&KÚ»i:  catalán, 

apel-labte. 

Inapelación.  Femenino.  Falta  d» 
apelación. 

InapendicnUdo,  da.  Adjetivo. 
Ihaheadizu». 


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INAR 


Inapendisulo,  da.  A4JetíT0. 2íoo¡o- 
gUi.  Enffaito  de  los  enuticeoB  que  ca- 
nean ae  apéndices. 

Inaperdbídunente.  jidverbio  de 
modo.  Sin  spercibímiento. 

BmcoLoaL..  Inaptreibida  y  el  sufijo 
adverbi&l  vu%U. 

Inapercibido,  da.  AdjetÍTo.  Que 
no  ba  sido  percibido. 

EriuoLoaü..  /«  priTitiTo  j  apera- 
ndo: fnnééa,  imaperp». 

Inapetencia.  Temenino.  Afedieina. 
Falte  de  apetito  d  de  gana  de  comer. 

Etiuolosía.  /»  priTativo  j  apiím' 
eia:  catalán,  itmpitíncia;  francés,  Mo^ 
p/itnee;  íteliano;  inapptíeiua. 

Inapetente.  Adjetiro.  El  que  no 
tiene  apetencia. 

EnwoLOofA.  InapttMeia:  italiano, 
iiumpeteñU;  catelan,  imapeUtU,  a. 

Inapetitosamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  apetencia. 

BrwoLOau..  Ifupetitota  j  el  sufijo 
adverbial  mmU. 

Inapetitoio,  sa.  AdjetiTO.  Que  no 
es  apetitoso.  I  Falto  de  apetito. 

Inaplacalue.  Adjetivo.    Iuk.aoa.- 

SLB. 

ErniDLoaÍA.  /•  privativo  /  iliaca- 
^U:  catelan,  iiuíp¡Ma6U. 

Inaplicable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  aplicar  6  acomodar  a  otra 

EmiOLoafA.  I»  j  apUcabU:  cata- 
lán, iuapUeabU;  francés,  inapplteahU; 
italiano,  imt^UtahiU. 

InapUcacion.  Femenino,  Bxs^pli- 
oaciOH. 

BmiOLOofA..  I»  j  tpUeaeÍM:  cata- 
lán, HtapUeaáí;  francés,  inapplieatvm. 

Inaplieado,    da.    Adjetivo.  Dsa- 

APLIOADO. 

ETiuoLOofA.  InapUeaeioñ:  cata- 
lán, üu^Utat,  d*. 

bapreciable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  pnede  apreciar  por  su  mucbo  valor 
6  mérito. 

BnuoLOofA.  /«  privativo  j  aprteia- 
ile:  catelan,  inapnaaile;  francés,  ütap- 
príááblt. 

Inaptitud.  Femenino.  Defecto 
de  aptitud. 

Etikolooí&I  In  privativo  ^  aptitud: 
catalán,  oaptiM;  francés,  imaptitudt; 
italiano,  inailidiiu. 

Inaqnia.  Femenino.  Mitología,  lo, 
bija  de  Inueo,  6  Íbís. 

inárcolo.  Masculino.  Mitología. 
Rama  de  granado  en  forma  de  corona, 
que  llevaM  en  la  cabeza  la  sacerdoti- 
sa romana  que  dirija  los  sacrificios. 

BnuoLOGÍA..  Latín  m  árenlo. 

Inarticnlacion.  Femenino.  Falte 
de  articulación.  ||  JStttona  natwral.  Au- 
eencia  de  miembros  articulados.  |  Cha- 
mitíiea.  Imposibilidad  de  artícnlar  las 
palabras. 

BrnioLOafA..  1%  privativo  j  artitndor 
eÍM.*  italiano,  inortitMlaaone;  francés, 
imartieitlatio». 

Inarticnladanants.  Adverbio  da 
•modo.  Sin  articulación. 

firtHOLooU.  Inartitiiilad&  j  t¡\  sufijo 
adverbial  maite. 

Inarticnlado,  da.  Adjetivo.  Lo  no 
articulado.  |  Sitiaría  natural.  Que  no 
presente  articulación  de  ninguna  es- 


INAU 

peoie.  I  SoRiDOS  inabtioduoos.  Ora- 
mática  general.  Los  sonidos  que  se  ar- 
ticulan imperfectamente,  o  que  no 
pueden  articularse,  como  al  silbido 
con  qua  imitamOB  á  las  culebras,  6  el 
rumor  espacial  con  que  sé  arrea  á  una 
caballería. 

BrutoLoafA.  /«  privativa  y  artitm- 
lado:  latín,  inarílcillat**,  dicho  con  os- 
curidad, con  poca  expresión;  italiano, 
inartieolato;  francés,  inartieuU;  cate- 
lan,  ñurtieulat,  da. 

Setena. — 61  león,  el.osoy  lazorra 
nacen  informes,  casi  iMASTiCULAnos. 
(AaisrÓTKLBS.) 

Inarticolam.  Masculina.  Eittoria 
antigna.  Ramo  de  granado  con  que  se 
coronaba  i.  la  reina  de  los  sacrificios, 
antes  de  verificarse  éstos. 

Inasegoibilidad,  Imposibilidad  de 
consecución. 

Inaaecrnibla.  Adjetivo.  Lo  qne  no 
es  asequiole. 

Inasimilable,  Adjetivo.  Didieti^. 
No  suBceptibla  de  asimilación. 

BrniOLoaÍA.  /«  privativo  j  uimila- 
hle:  francés,  inattimlablt. 

Inasimilación,  Femenino.  Falta 
da  asimilación. 

Inasimiladamente,  Adverbio  de 
modo.  Sin  asimilación. 

BrnfOUMjfA.  Inatimilada  j  el  sufijo 
adverbial  mente, 

InaaimilatiTO,  va.  Adjetivo.  Que 
no  es  asimilativo. 

Inasociable.  Adjetivo.  Qua  no  pue- 
de asociarse. 

BTuioLoaÍA.. /«privativo  jioCMÍb: 
francés,  inatiodabie. 

Inatacable.  Adjetivo.  Iixxxmaví- 
BLB,  porque  no  puede  ser  atacado. 

Inauditamente,  Adverbio  de  mo- 
do. Da'ima  manera  inaudite. 

EnMOLoaU.  Inaudita  j  el  sufijo  ad- 
verbial monte, 

Inandito,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
nunca  se  ha  oído. 

ErmoLoefi..  Latín  inandlliu;  italta* 
no,  inaudito;  catelan,  imaudit,  a. 

Inangarable.  Adjetivo.  Que  se 
puede  inaugurar. 

Inangoraeion.  Femenino.  El  acto 
da  inaugurar.  |  Exaltación  de  un  so- 
berano u  trono. 

ErnioLoaU.  Inaugurar:  latín, (M»- 
g^Siio;  italiano,  inatuurtuiont;  fran- 
cés, inaiig«ration;  catalán,  inaugurada; 
portugués,  inauourapáo. 

Sentido  etimológico. — 1.  El  latín  in- 
angürStio  significa  eomiefuo,  porque, 
al  acometer  una  empresa,  al  eomentar- 
la,  tomaban  6  consultaban  los  ag&eroa. 

2.  La  iMAvocaAoiON  es  enteramen- 
te gentíl. 

uiangorado,  da.  Participio  pasivo 
de  inaugurar. 

BTiMOLOofA..  Latín  inang^itut,  par- 
ticipio pasivo  de  inang^h^e,  inaugu- 
'rar:  italiano,  inaugura;  francés,  i*- 
angwé;  catalán,  inangurat,  da. 

Sentido  eíimeUgieo. — El  latin  inau- 
gürStut  significa:  «practícado  6  elegi- 
do después  de  tomar  los  agfleros  [Ci- 
oshon]:  id  WÁ.TioonÁ.TO  XmnUu/ect- 
rat;  «esto  hizo  Bómulo  después  de 
haber  consultado  los  agQero8.>  (Tito 
Livio.) 


INCA 


41 


Inatunral,  Adjetivo.  Lo  qi^e  pe^ 
tenace  ala  inauguración,  como  solem- 
nidad inaüOural,  ceremonia  inauqu- 
BÁL.  n  ObaCion  ó  diboubso  inauou- 
BAL.  El  discurso  con  que  se  solemniza 
la  apertura  de  un  esteolecimiento  pú- 
blico; las  mis  veces,  de  enseñanza. 
También  se  dice  da  la  oración  que  el 
cat«dr&tíco  pronuncia  al  tomar  pose- 
sión del  magisterio.  Extensivamente, 
se  aplica  i  todo  discurso  con  qu^  sa 
celebra  la  erección  de  algún  monu- 
mento 6  de  cualquier  festejo  litera- 
rio. 

ErnioLOofA.  Inangwfañon:  francés, 
imangwal,  U;  catalán,  inaugural. 

Inan^ralmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Por  inauguración. 

ErofOLoeÍA.  Inaugural  j  el  sufijo 
adverbial  menít, 

Inangnrar.  Activo.  PoUteitmo. 
Adivinar  supera ticiosamante  por  el 
vuelo,  canto  6  movimiento  de  las 
aves.  J  Dar  principio  á  alguna  cosa 
con  ciarte  pompa.  |  Abrir  solemne- 
manta  algún  esteblacimianto  públi- 
co. I  CalaDrar  el  estreno  de  alguna 
obra,  edificio  &  monumento  de  públi- 
ca utílidad. 

EroiOLOsfA.  Latín  itumg^are,  con- 
jeturar por  al  vuelo  é  canto  de  las 
aves;  tomar  los  agüeros;  dedicar,  con- 
sagrar, adivinar;  de  *r,  en,  j  augltri- 
re,  augurar:  italiano,  inaugurare;  fn.a- 
cés,  inawurer;  latin,  inaugurm: 

SenÜM  etimológico. — 1.  El  latin  Mt- 
augürUre  significa  consagrar  un  parar- 
je,  un  t«mplo,  una  ciudad,  an  sacer- 
dota.  (Vabson.) 

2.  También  se  tomaba  en  mala 
parto:  cana  et  poeuUt  magnit  inausu- 
BATUB  dna  latronum;  «en  medio  del 
banqueta  y  de  grandes  brindis,  se  la 
proclama  jefa  de  los  ladronas.»  (Afu- 

iñanricnlado,  da.  Adjetivo.  Boté- 
nica.  Desprovisto  de  orejas  6  da  aurí- 
culas. 

InaTerígoable-  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  averiguar. 

Etuolosía.  In  privativo  j  owrí- 
guahU:  catelan,  itta/Beriguable. 

InÍTÍdo,  da.  Adjetívo.  Exento  de 
avidez. 

Inca,  Masculino.  Nombre  de  los 
antiguos  monarcas  del  Perú. 

ETiHOLoeÍA.  Reteüa  hitUfrica,  1. — 
Voz  peruviana,  aplicada  primeramen- 
te á  Manco-Capac  7  á  su  mujer  Man- 
ca Ocello,  fundadores  del  antiguo  ija- 
pario  del  Perú. 

2.  Créese  que  cuando  ae  veriflcé  la 
conquiste  da  los  espafiolas,  el  tunoso 
imperio  de  los  meas  contaba  ja  sobre 
cuatro  ei^loB. 

3.  Es  indudable  que  dicho  imperio 
debió  alcanzar  cierto  período  de  civi- 
lización, puesto  que  se  han  hallado 
loa  inmensos  restos  de  las  fortalezas 
con  que  los  incas  se  parapetaban  con- 
tra las  excursiones  da  loa  salvajes. 

Incalar.  Activo  anticuado.  Toca» 

6 FKRTBNBCaB. 

BTiMOLoeÍA.  I»,  en,  y  el  antiguo 
caler,  importar,  convenir. 

Incalcinacion.  Femenino.  Falta 
de  calcinación. 


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L.óogle 


42 


INCA 


Inoalcinado,  da.  Adjetivo.  Qne  no 
ha  ááo  calcinado. 

Incalculable.  ¿djetÍTo.  Lo  que 
pueda  calcularse. 

BruiOLOofA.  /*  negatÍTo  j  »fc«ifl- 
bU:  &anc^  j  cataUn,  MCakulaüíi 
italiano,  tneatcolahiU. 

Incftlcalablemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  incalculable, 

Etiuoloqía.  Incalculable  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés,  inealeulabíe- 
ma*í;  italiano,  iiicatcolaH¡me»lt 

Iscalcolado,  da.  Adjetivo,  Que  no 
ha  BÍdo  calculado.  |  Impensado,  im- 
previsto. 

Incalieeo,  cea.  Adjetivo.  BoUni- 
ea.  Calificación  de  las  plantas  que  ca- 
recen de  cáliz. 

Iscalumniable.  Adjetivo,  Inca- 
paz de  ser  calumnisdo. 

EtuiolooIa.  /»  privativo  y  ealMn- 
maile:  francés,  tMeaitmitíabU. 

IncambiaÚe.  Adjetivo.  Que  no 
puede  cambiarse. 

Incametacion.  Femenino.  Caitei- 
llería  rcmami.  Uoion  de  alguna  tierra 
k  la  cimara  eclesiástica. 

BruioLoaÍA.  IneoMerar.  italiano, 
ineamer^üme;  francés,  ineamératio». 

Incamerar.  Activo.  Ctmeilkría  ro- 
nana.  Incorporar  alg^una  cosa  al  do- 
minio ecleeiástico. 

BrmoLoaiA.  Francés  ineam&er,  del 
italiano  ineanurare;  de  m,  en,  dentro, 
sobre,  y  camerare,  forma  verbal  ficti- 
cia  de  camera,  cámara. 

IncandeBcencia.  Femenino.  Esta- 
do de  un  cuerpo  calentado  hasta  el 
grado  de  hacerse  luminoso. 

Btiuoloqía.  Incandescente:  italiano, 
inealaeenta;  francés,  ineandeieenee. 

locandeBcente.  Adjetivo.  Que  se 
halla  en  estado  de  incandescencia. 

Etuioloqía..  Latiu  incandescent,  i»- 
emáeseeittii,  que  se  inflama,  partici- 
pio de  presente  de  átcandetcire,  infla- 
marse; de  M,  en,  j  eandacíri,  forma 
verbal  de  candidta,  blanco:  francés, 
ineandcícml;  italiano,  incandeteenie. 

Incanonlzable.  Adjetivo.  Que  i 
puede  ser  canonizado. 

Incanonizacion.  Femenino.  Falta 

bicanoiiizado,  da.  Adjetivo.  No 
canonizado. 

Incansable.  Adjetivo.  Lo  que  es 
incapaz  6  mnj  diñcil  de  cansarse. 

EriifOLooÍÁ.  In  privativo  y  cmuar- 
ti:  catalán,  inaauabU. 

Incansablemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  incansable. 

ETivoLoaÍA.  Incantable  y  el  suñjo 
adverbial  nenU:  catalán,  ineantabíé- 

VtMl. 

Incantable.  Adjetivo.  Minea.  Lo 
que  no  se  puede  cantar,  por  no  alcan- 
zar la  voz  á  la  distancia  que  ha^  entre 
tono  7  semitono. 

Incantacion.  Femenino  anticua- 
do. Encanto. 

Incapacidad.  Femenino.  Falta  de 
capacidad  para  hacer,  recibir  6  apren- 
der alguna  cosa.  ||  Metáfora.  Hudeza, 
falta  de  entendimiento. 

Etuiolooía..  Incapat:  italiano,  mc*- 
paeiti;  francés,  ineapaeií^;  catalán,  tff- 


INCA 

Incapacitar.  Activo,  bsuiuru. 

Incapai.  Adjetivo.  Lo  que  no  tie- 
ne capacidad  ü  aptitud  para  alguna 
cosa.  I  Metáfora.  Falto  de  talento.!! 
Incapaz  db  oacrauentob.  Locución 
familiar.  Negado  del  todo.  |  Ha  esta- 
do INCAPAZ.  Locución  familiar.  Ha  es- 
tado fatal,  ha  estado  cruel,  aludiendo 
i  cualquiera  que  lo  ha  hecho  pésima- 
mente. 

Etiuoloqía.  In  privativo  y  cajiat: 
latin  posterior,  Ut^p&x,  inepto;  ita- 
liano, tneapace;  francés,  ñtcapabú;  c&- 
tilKa,incapái,a. 

Incapazmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  incapacidad. 

Etimoloqía.  Incapát  y  el  sufijo  ad- 
verbial tnente. 

Inc»rdinacion.  Femenino.  Admi- 
nistración de  una  iglesia  ó  jurisdic- 
ción. 

Etiuolooía.  Prefijo  ttt,  en,  dentro, 
y  cardinacitm,  forma  sustantiva  abs- 
tracta ficticia  de  eardínSltu,  ajustado; 
de  cardo,  eard'init,  quicio,  ajuste, 
punto  principal,  lo  esencial  de  i 

Incasable.   Adjetivo.    El  que 
puede  casarse.  Dícese  también  del  que 
tiene  gran  repugnancia  al  matrímo- 

EtiuoloqIa.  In  negativo  y  catable: 
catalán,  incasable. 

Incastamente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  castidad. 

BtimoloqÍa.  Ineoíta  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latín,  incaeti,  en  Séne- 
ca, simétrico  de  incetti,  lo  cual  prueba 
que  incestut  representa  i*-ca4tiu,  «no 
casto.» 

Incastidad.  Femenino.  Falta  de 
castidad,  lujuria. 

Etuoloqu..  Incasto:  francés,  te- 
ckatUté. 

Incasto,  ta.  Adjetivo  anticuado. 


ExmoLoaÍA.  I»  privativo  y  catlo: 
latiu  hipotético,  incattiu,  paralelo  de 
ineeítiu. 

Incat¿lico,  ca.  Sustantivo  y  adji 
tivo.  El  que  no  profesa  la  religión  ci 
tólica. 

Incantacion.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  da  incautarse. 

Etihología,  Ineautarte:  catalán,  m- 
ewtacid. 

Incastamente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  cautela,  sin  previsión. 

Btiholoqía.  ínaMtA  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latín,  inca%t¿;  italiano, 
i»ca*íamente;  catalán,  ineantament. 

Incautarse.  Reciproco.  Fortnte. 
Ret«ner  alguna  cantídad  de  dinero  ú 
otra  cosa  por  vía  de  fianza  hasta  la 
conclusión  de  un  litigio. 

EtiuoloqÍa.  Prefijo  »,  dentro,  y 
caxtarie,  tema  verbal  ficticio  de  cauto: 
catalán,  incautarse.  Incautarse  es  reci- 
bir alguna  cosa  por  cautela  6  caución. 

Incantela.    Femenino.    Falta    de 


cautela. 

ETUfOLOOfA,  In  privativo  y  cautela: 
latín  posterior,  incaútela;  italiano,  m- 
eauteut. 

Incauto,  ta.  Adjetivo.  El  que  no 
tiene  cautela.  J  Inocente,  inofensivo. 

Btim{ilooU.  In  negativo  y  autto: 


INCE 

latín,  inerntut;  italiano,  imeamto,  cata- 
lán, ineaut,  «. 

Incendiadamente.  Adverbio  mor 
dal.  De  un  modo  incendiado. 

Incendiar.  Activo.  Poner  <5  pegar 
fuego  á  alguna  cosa,  usase  también 
como  recíproco. 

SriHOLoeÍA.  Latin  ineifndere,  poner 
brillante,  quemar;  de  M,  en,  y  candi- 
ré, resplandecer,  tener  una  blancura 
luminosa:  italiano,  incendiare;  fran- 
cés, encendier;  catatan,  incendiar. 

Ijicendiaria.  Femenino.  Siiíoria 
natural.  Ave  desconocida,  cuya  apari- 
ción, según  los  antiguos,  presagiaba 
un  incendio. 

Incendiario,  ría.  Masculino  y  fe- 
menino. Forense.  El  qne  maliciosa- 
mente incendia  algún  edificio,  mie- 
ses,  etc.  Q  Adjetivo,  Lo  que  está  des- 
tinado para  incendiar  6  puede  causar 
incendio.  |  Metáfora.  Escandaloso, 
subversivo.  En  este  sentido  se  dice: 
artículo,    discurso,  libro  ikokniha- 

RIO. 

BtiuolooÍA.  Incendiar:  latin,  incen- 
diSriui,  lo  que  pone  fuego  6  lo  lleva 
consigo,  en  Suetonio;  un  incendia- 
rio, en  Tertuliano  y  Tácito;  italiano, 
incendiario;  francés,  incen£aire;  cata- 
lán, incsndiari,  a. 

Incendio.  Masculino.  Fuego  gran- 
de que  abrasa  edificios,  mieses,  ete.  || 
Metefora.  Se  aplica  á  loa  afectos  que 
acaloran  y  agitan  vehementemente  el 
ánimo,  como  el  amor,  la  ira. 

BrmoLOQÍA.  Incendiar:  latín,  ineen- 
dívm;  italiano,  incendio;  fiancés,  eneei^ 
die;  catelan,  incendi. 

Incendioso,  sa.  Adjetivo.  Encen- 
dido. 

Incensación.  Femenino,  La  ac- 
ción y  efecto  de  incensar. 

ETiuoLoofA.,/iK«U(»-.-  italiano,  M- 
eentamento;  francés,  eneensement. 

Incensadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con'  incensación. 

BriuOLOofA.  Incensada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Incensar.  Actívo.  Dirigir  con  el 
incensario  el  humo  del  incienso  hacia 
alguna  persona  6  cosa.  J  Metáfora,  Li- 
sonjear. 

Etuioloqía,  Incienso:  italiano,  in- 
censare; francés,  eneemer;  catalán,  m- 
censar,  incensar. 

Incensario.  Masculino.  El  brase- 
rillo  con  cadenillas  y  tapa  que  sirve 


censiere;  francés;  encensoir. 

Incensiyo,  va.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  que  enciende  6  tiene  virtud  de 
encender." 

Incensó.  Masculino  anticuado,  Im- 

CIBN30. 

Incensor,  ra.  Masculino  y  femeni- 

)  anticuado.  Incbndiabio. 

loceoBurable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  censurar. 

Etiuolooía.  In  privativo  y  censurar 
ble:  catalán,  incensurable;  italiano,  ís-- 
eensurabile. 

Incensurablemente.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  incensurable. 

Etimología,  Incensurable  y  el  sufi-  , 
jo  adverbial  mmM. 


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Laoogle 


INCE 

Inceasoradanente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  censura. 

EruioLoofA.  Incenturada  j  el  aufijo 
adverbial  me*íó. 

Incensorado,  da.  Adjetivo.  No 
cenBurado. 

locentivo,  Masculino.  Lo  que  mue- 
Te  ó  excita  á  alguna  cosa. 

Etiuolooíá.  Latín  i»ee»avut;  cata- 
lán, iitcentw. 

Sentido  ettMoldjteo. — 1.  £1  latín  »»- 
eeníiviu  sigTiifica  lo  que  pertenece  ó 
sirve  al  cántico,  forma  adjetiva  de  ín- 
eHtor,  el  que  dirige  el  canto,  6  de  í»- 
eenño,  concierto  de  voces;  canción  má- 
gica. 

2.  Todos  estoa  vocablos  son  simé- 
tríeos  de  inéínert ,  cantar  frecuente-' 
mente;  de  i»,  en,  dentro,  j  ean¿re, 
cantar.  I*~ci%íre  representa  iti-tanere. 

3.  El  primar  inckktivo  fué  la  ar- 
monía del  canto.  ¡Qué  lástima  que  se 
hayan  perdido  esas  inocencias  de  la 
palabra  y  del  sentimiento,  esa^  her- 
mosuras de  k  sencillez  j  del  candor, 
esas  dulces  memorias  de  la  lengua  j 
del  alma! 

4.  Hay  autor  que  confunde  las  vo- 
ces iNCKNTÍTO  j  aUoieníe.  ¿Qué  tiene 
que  ver  el  aUcienU,  que  viene  de  lano, 
COD  el  iNCKNTivo,  que  viene  de  om- 
eion?  Confundir  esos  dos  vocablos  va- 
le tanto  como  si  confundiéramos,  en 
Iiiatoria  natural,  la  tórtola  j  el  bui- 
tre. 

Inceptor.  Masculino  anticuado.  El 
que  empieza. 
ETiiiOLoafa.  Latín  vweptor,  el  que 

Srincipia  algima  cosa,  forma  agente 
e  ineíptSre,  comenzar.  (Tsrbncio.) 

Sentido    ttwulégico. —  1,    Inieptáre 
es  la  forma  de  in^Hu,  participio  pa- 
sivo de  iné^üre;  de  «,  en,  dentro, 
eapin,  tomar. 

2.  Inspire  significó  primeramente 
tomar  en  la  mano;  j  extensivamente, 
dar  príncipio  á  una  obra,  lo  cual  ex- 
plica el  significado  de  inceftob. 

Incerteza.  Femenino  anticuado. 
Imobtuiuubbr. 

lacertidoiobre.  Femenino.  Falta 
de  certidumbre,  duda. 

KtimolooU.  i*  y  eertidvmbre. 

Moral  de  ¡a/amtda.  Hay  que  tener 
sumo  cuidado  en  no  atknitir  á  un 
huésped  tan  molesto.  Si  se  convirtió- 
se en  carcoma,  sería  positivamente  la 
carcoma  del  alma.  La  duda  turba  el 
entendimiento:  la  iNCERTinuuBas  tur- 
ba el  corazón;  j  tanto  lo  puede  turbar, 
Sae  lo  mate.  ¡  Cuántos  j  cuántos  no 
an  sido  víctimas  de  una  terrible  in- 
CBBTiDnHBRB  I  |  Qué  sabío  es  el  refrán 
que  dice:  «cuentas  claras;  aunque  no 
parezca  dinero!  > 

SiMONiifiA.  Incertidimbre,  duda.  La 
vieertidwnire  proviene  de  la  &]ta  ó  es- 
casez de  conocimientos.  La  duda,  de  la 
escaseí  6  insuficiencia  de  las  razone 
iS  pruebas  en  que  se  funda  una  opinión 
6  nn  hecho.  Virgilio  dice :  ineerti  qyu> 
fataftrant;  estoj  incierto,  no  sé  dónde 
me  llevará  el  destino.  Lo  ditdo,  res- 
pondemos, cuando  se  nos  da  una  no- 
ticia inverosímil.  La  ineertidffibre  ex- 
cluye la  creencia;  la  duda  excluye  el 
convencimiento,  (Mou.) 


INCE 

Incertinidad.  Femenino  anticua- 
do. Incertidumbkb. 

Incertísimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo do  incierta. 

Incertitud.  Femenino  anticuado. 
Incbbtiduubbb. 

Incesable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
cesa  6  no  puede  cesar. 

Incesablemente.  Adverbio  de  mo- 
do. tMCES&HTBWBNTB. 

Incesante.  Adjetivo.  Lo  que  no 
cesa. 

RriHOLOota.  In  negativo  j  eetante, 
«no  cesante:»  latin,  incatam,  ituxt- 
tantit{eii  Quicherat,  Addwda);  italittr 
no,  incestante;  franca,  inceaant,  ante; 
catalán,  inetuable,  incessant. 

Incesantemente.  Adverbio  de 
modo,  Sin  cesar. 

EriuoLoaÍA.  Ineetante  y  el  sufijo 

adverbial   mente:  latín,  ineetiabi^ter, 

Jerónimo;  inceetanter,  en  Sido- 

iliano,  itKe»sahilme»te;  francés, 

inceuamment;  catalán,  tneetsablemMt. 

Incestar.    Neutro  anticuado,  Co- 

etoT  incesto. 

Incesto.  Masculino.  Derecho  can^ 
nͣC  y  civil.  El  pecado  carnal  cometido 
laríentes  de  los  grados  probibí- 
_  BaPiKiTDAL.  Cánonei.  Union  ilí- 
cita entre  personas  ligadas  por  afini- 
dad espiritual,  como  el  padrino  j  la 
ahijada.  Q  Ayuntamiento  carnal  entre 
el  confesor  y  su  penitenta.  [¡  Condi- 
ción del  beneficiado  que  posee  dos 
beneficios ,  dependiente  el  uno  del 
otro.  ]  A  Iqnitnta.  Union  de  materias 
á  que  se  atribuía  una  afinidad  imagi- 
naria, 

EtuiolúqÍa.  Latin  ine&tnt;  de  m, 
negativo,  y  eesins,  forma  frecuentati- 
va de  eathii,  casto.  IncSítut  quiere  áo- 
cít  incattuí,  «no  catto,»  lascivo,  luju- 
rioso: italiano,  incetto;  francés,  inceste; 
catalán,  ímvjí.— «Cópula  de  acceso 
camal  con  parienta  por  consanguini- 
dad 6  afinidad.»  {Diccionario  de  AuíO' 
ridada,  1726.)— *Que  el  emperador 
Octaviano  cometiese  incetto  con  su 
hija  Julia,  decláralo  mui  bien  Sueto- 
nio  Tranquilo, >  (Comendador,  tabre 
¡at  300,  copla  4i .) 

Setena  Aittífriea.  —  1.  Antes  de  la 
ley  escrita,  los  patriarcas  más  santos 
buscaban  estas  alianzas  (las  del  ma- 
trimonio) dentro  de  sus  mismas  iami- 
lias,  porque  entonces  eran  en  corto 
número  los  adoradores  del  verdadero 
Dios,  y  temían  contraer  semejantes 
enlaces  con  familias  iddlatras. 

2.  El  INCB3T0  entre  kt  hebreot. 
(Ningún  hombre  se  llegará  á  la  que 
le  sea  cercana  por  sangre,  para  des- 
cubrir sus  vergüenzas.  No  descubri- 
rás las  vergüenzas  de  tu  padre,  ni  las 
vergüenzas  de  tu  madre.  No  descubri- 
rás las  vergüenzas  de  la  mujer  de  tu 
padre,  porque  vergüenzas  de  tu  padre 
son.  No  descubrirás  las  vergüenzas  de 
tu  hermana  de  padre  6  de  madre,  que 
haya  nacido  dentro  6  fuera  de  casa. 
No  descubrirás  las  vergüenzas  de  la 
hija  de  tu  hijo,  6  de  la  nieta  por  par- 
te de  hija,  porque  tus  vergüenzas  son. 
No  descubrirás  las  vergüenzas  de  la 
hija  de  la  mujer  de  tu  padre,  á  la  que 
parió  para  tu  padre,  y  que  es  Berma- 


INCE 


43 


na  tiiya.  No  descubrirás  las  vergüen- 
zas de  la  hermana  de  tu  padre,  por- 
que es  carne  de  tu  padre.  No  descu- 
brirás las  vergüenzas  de  la  hermana 
de  tu  madre,  por  cuanto  es  carne  de 
tu  madre.  No  descubrirás  las  vergüen- 
zas de  tu  tío  paterno,  ni  te  llegarás  á 
stt  mujer,  porque  tiene  contigo  paren- 
tesco de  afiniaad.  No  descubrirás  las 
vergüenzas  de  tu  nuera,  porque  es  mu- 
jer de  tu  hijo,  ni  descubrirás  su  igno- 
minia. No  aescubrirás  las  vergüenzas 
de  la  mujer  de  tu  hermano,  porque 
vergüenzas  son  de  tu  hermano.  No 
descubrirás  las  vergüenzas  de  tu  mu- 
jer ni  de  su  hija  (tomando  por  muje- 
res á  la  madre  y  a  la  Ima  á  un  mismo 
tiempo).  No  tomarás  la  hija  de  su  hijo, 
la  bija  de  su  hija,  para  descubrir 
vergüenzas,  porque  son  carne  de 
él,  y  tal  coito  es  incesto.  No  tomarás 
por  concubina  de  ella  á  la  hermana  de 
tu  mujer  (no  partirás  tu  lecho  con  la 
hermana  de  tu  mujer^,  ni  descubrirás 
sus  vergüenzas,  viviendo  aun  ella. 
{Zeríticc,  capítulo  XVIII,  vertieniot 
detde  el  6  al  18.)  El  que  durmiere  con 
su  madrastra,  y  descubriere  las  ver- 
güenzas de  su  padre,  mueran  entram- 
bos de  muerte:  su  sangre  sea  sobre 
ellos.  Si  alguno  durmiere  con  su  nuo- 
an  entrambosj  porque  come- 
tieron un  crimen:  su  sangre  sea  sobre 
ellos.  El  que  además  de  la  hija  se  ca- 
sare también  con  la  madre  de  ella, 
cometió  un  crimen:  arderá  vivo  con 
eUas,  y  no  permanecerá  en  medio  de 
vosoti-oa  tan  grande  abominación.  (Ibi- 
dem;  capitulo  X,  terticnlot  11, 12y  li.) 
No  tomará  un- hombre  la  mujer  de  su 
padre,  ni  descubrirá  la  cobertura  de 
él.  ¡DenteronoMio,  XXII,  30.)> 

3.  «El  hebreo  no  podía  casarse  con 
cuñada,  sino  en  el  caso  de  que  su 

hermano  hubiese  muerto  sin  dejar  hi- 
jos. Cuando  esto  se  verificaba,  la  ley 
(Deateronanio,  XXV,  5)  obligaba  al 
hermano  á  tomar  la  mujer  de  su  her- 
mano, que  había  muerto  sin  dejar  su- 
cesión, para  que  los  hijos  que  nacie- 
ran fueran  considerados  como  hijos 
del  hermano  difunto.  T  esta  misma 
ley  prohibía  al  par  que  el  hermano 
tomara  por  mujer  á  la  que  había  sido 
repudiada  por  su  hermano. »  (San 
AausTiH,  in  Levitice,  Quatiio  LXI.) 

4.  Sntrepertaiy  egipcict.  —  Parece 
ser  que  el  ikcbsto  hubo  de  principiar 

fior  el  casamiento  de  los  hermanos  con 
as  hermanas,  el  cuaf  empezó  á  efec- 
tuarse entre  los  sucesores  de  Cambises. 
Teodoreto  afirma  (Q,naitio  XXIV,  w 
Leñtico)  que  entre  los  peraas  se  veían 
estas  abominables  alianzas. 

5.  Sntre  lot  primitivo!  eritíianot. — 
jPor  cosa  cierta  se  dice  que  hay  entre 
vosotros  fornicación,  y  tal  fornicación, 
que  ni  «un  entre  los  gentiles:  tanto, 
que  alguno  abusa  de  la  mujer  de  su 
padre.  ¥  andáis  aun  hinchados:  y  ní 
menos  habéis  mostrado  pena,  para  que 
fuese  quitado  de  entre  vosotros  el  que 
hizo  tal  maldad.  Yo  en  verdad,  aun- 
que ausente  con  el  cuerpo,  mas  pre- 
sente con  el  espíritu,  ya  he  juzf^o 
como  presente  á  aquel  que  asi  se  por> 
tó.  EnelnonxbreaesuestrofiefiorJ»*  . 

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44 


mci 


BucrÍBb)|  congregados  vosotros  y  mi 
espíñtu,  COD  la  potestad  de  nueetro 
Señor  Jeaua,  sea  el  tal  entregada  á 
Satanás  para  mortificación  de  la  car- 
ne, j  que  BU  alma  sea  salva  en  el  dia 
de  nuestro  Señor  JeBucristo.>(SANPA- 
BLo,  Epístola  primera  á  los  eortntiot,  ea- 
j)ií%¡0  V,  teriievhí  i  á  5.) 

6.  Calíala  decía  públicamente  que- 
su  madre  había  sido  fnxto  del  ihcbbto 
de  Augusto  con  su  hija  Julia.  (Subto- 
Nio,  fula  de  CalíffiUa.) 

7.  La  antigua  legislación  castiga- 
ba el  INCESTO  con  pena  de  muerto. 

Incestaosaménte.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  incestuoso. 

EtuiolooU.  /mmíhom  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  iiueiíMOta- 
MM(;  francés,  ineettueutemeüt;  italia- 
no, áteetiuotameiite. 

IncestooK),  sa.  Adjetivo.  El  que 
comete  incesto,  j  lo  que  pertenece  i 
este  pecado.  ¡  Sitiería  teUtiáttiea. 
Epíteto  de  unot  herejes  del  siglo  xi, 
los  cuales  creían  que  el  casamiento  era 
permitido  entre  parientes  de  cuarto 
grado,  sin  embargo  de  la  terminante 
prohibición  de  la  Iglesia.  P  Metáfora. 
Se  emplea  en  sentido  moral ,  como 
cuando  se  dice:  jnmük  ihcbstuosa,  de- 

leo  INCESTUOSO. 

BTiifOLOQÍA.  Ineeiio:  latin,  incei- 
tuotiu  (en  QuiCHSRAT,  Áádendá);  ita- 
liano, ineaíMoto;  francés,  íneeítuevi 
provenzal ,  eneettwt ;  catean ,  incet- 
tude,  a. 

Indcatrizable,  Adjetivo,  Que  no 
puede  cicatrizarse. 

Incidencia,  Femenino,  Lo  que  so- 
breviene en  el  discurso  de  algún  asun- 
to 6  negocio;  y  así  se  dice:  el  suceso 
se  hftbna  venficádo,  á  no  mediar  tal 
6  cual  INCIDENCIA.  \  FoTeiue.  La  ocur> 
rencia  de  un  hecho  legal  accesorio  i 
la  materia  de  que  se  trata.  |  Fitiea. 
Caida,  sobre  una  superficie  cualquie- 
ra, de  todo  cuerpo  susceptible  de  ser 
reflejado,  en  cujo  sentido  se  dice  que 
los  rajos  se  parten  en  el  punto  de  eu 

INCIDKNCIA..  y  AnSÜLO  SB  INCIDENCIA. 

Ángulo  bajo  el  cual  un-m6vil6un 
rajo  de  luz  encuentra  el  plano  en  que 
se  debe  reflejar;  j  así  se  dice  que  el 
ángulo  de  reflexión  es  igual  al  ángu- 
lo de  INCIDENCIA.  O  También  se  llama 
así  el  ángulo  comprendido  entre  el  ra- 
jo que  cae  sobre  un  plano,  j  la  per^ 
■  pendicular  tirada  sobre  el  plano  en  el 
punto  de  INCIDENCIA.  B  Geometría.  La 
caida  de  una  línea,  de  un  radio  6  de 
un  cuerpo  sobre  otro;  esto  es,  inter- 
sección ae  una  línea  con  otra  6  con 
una  superficie.  |  Fiitaofia.  Proposi- 
ción 'accesoria  combinada  con  otra 
cosa  principal.  \  Gramática,  Natura- 
leía  de  una  oración  incidental.  |  JViíii- 
tiea.  Inmersión, 

ETiMOLOaÍA.  Ineidmtt:  catalán,  m- 
ddéncia;  firancés,  ineidenee;  italiano, 
inddema. 

Inndental.  Adjetivo.  iNCtDEtfTs. 
II  Accesorio,  propio  de  la  incidencia. 

ETUioLoaiA.  Incidente:  francés,  itt- 
cidentel. 

Incidentalmente.  Adverbio  de  mo- 
do. iNOIDSNTBÍtBHTB. 

^DiouiciÍA.  Ineidenttt  j  el  sufijo 


mci 

adverbial  tiunte:  catalán,  áteidenOHení. 

Incidantuio,  ría.  Adjetivo,  Que 
produce  incidencia. 

EtiuoloqÍa,  Incidente:  francés,  M- 
eidentairt. 

Incidente.  Adjetivo.  Lo  que  sobre- 
viene en  el  discurso  de  algún  asunto 
6  negocio.  Se  usa  más  comunmente 
como  sustantivo.  |  Masculino.  Zitera- 
twra.  El  suceso  accesorio  que  sobre- 
viene en  el  curso  de  la  acción  princi- 
pal de  una  obra  dramática  i5  de  un 
poema.  \  Forenti.  Cuestión  que  se  pre- 
senta duranto  la  instrucción  de  tua 
causa  6  proceso,  la  cual  se  trata  en 
pieza  apEirte,  6  se  resuelve  con  la  ac- 
ción pnncipal,  según  su  importancia 
j  trascendencia. 

EtiuoloqÍa.  Inddir:\a,tí.Q,in¿ídent, 
wuíídentit;  italiano,  incidente;  francés 
j  catalán,  inddent.' 

Incidentemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Por  incidencia. 

STivoLOaÍA.  Incidente  y  el  sufijo 
adverbial  w^nte. 

Incidido,  da.  Participio  pasivo  de 
incidir. 

BriiioLOaÍA.  Incidir:  catalán,  i»ñ- 
dit,  da. 

Incidir.  Neutro.  Caer  6  incurríren 
alguna  &lta,  error,  extremo,  etc. 

ErmoLoaÍA.  Latin  indtdíre,  caer  en, 
acaecer,  sobrevenir;  de  i»,  en,  dentro, 
sobre,  j  eadíre,  caer:  estelan,  incidir. 
La  i  breve  de  inéíde  es  la  a  breve  de 
e&do. 

Incienso.  Masculino.  Sustancia 
que  se  extrae  de  varias  especies  de 
enebro,  siendo  la  mejor  la  que  crece 
en  las  plajas  del  mar  Rojo.  Es  tras- 
parente j  de  color  amarillo,  j  cuando 
se  quema,  despide  un  olor  fuerte  j 
agradable.  Se  llama  incienso  icacho 
ef  que  el  árbol  arroja  de  sujo,  é  in- 
cienso HEUBaA,  el  que  se  extrae  de  él 
artificialmento,  el  cual  es  menos  esti- 
mado. I  Metáfora.  Lisonja. 

EtiholooÍa.  Provenzal  encene,  en- 
um,  eneet,  eeet;  francés  j  catalán,  en- 
cent;  portugués  é  italiano,  intenso,  del 
latin  ae  san  Jerónimo  int^nnm,  toda 
matoña  quemada  en  sacrificio;  holo- 
causto; el  incienso;  forma  simétrica 
detncítWM,  quemado,  participio  pasi 
vo  de  i*eendere,  quemar, 

Indente.  Adjetivo  anticuado.  El 
que  no  sabe, 

ETiuoLoaÍA.  In  privativo  j  aeiente. 

Inciertamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  incertidumbre. 

EtiuoloqÍa.  Incierta  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán,  ineertamenti 
francés,  incertdinenent;  italiano,  ineer- 
tómente;  latin,  intíríi,  en  Ennio. 

Incierto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  cierto  6  verdadero.  ]¡  Inconstante, 
no  seguro,  no  fijo.  J  Desconocido,  no 
sabido ,  ignorado. 

Etdíoloqía.  i»  privativo  j  cierto: 
latín,  ineertiu;  litaliano,  incerto;  fran- 
cés, ineertai»;  catalán,  ineert,  a. 

SlHOKluiA.  Incierto ,  dndoto.  —  Lo 
ideto  supone  en  el  ánimo  indeciso 
razones,  motivos  6  antecedentes,  que 
inclinándole  igualmente  i  opiniones 
6  acciones  diversas,  suspenden  su  re- 
solucíba,  Lo  vtwrio  supone  falta  de 


INCI 

aquellas  mismas  razones,  motívos  6 
antocedentea  que  constítujen  lo  dudo- 
so, la  cual  deja  el  ánimo  sin  facultad 
6  luí  euficiento  para  fijar  su  resolu- 
ción 6  su  persuasión. 

Es  dudoso  el  partido  que  se  deba 
tomar  en  una  guerra  civil.  Es  incierta 
la  hore  de  nuestra  muerte.   (Htm- 

TA.) 

Incindente.  Adjetivo.  Incisiva  6 
cortante. 

Etoiología.  Indniir:  latín,  mA- 
dens,  in¿ide*tis,  cortante,  patticipio 
de  presente  de  iníSdiSre,  incindir. 

Incindir.  Activo.  Cortar. 

EnuoLoaÍA.  Latin  incidiré,  acor- 
tar, de  in,  en,  dentro,  j  emdire,  cor- 
tar, dividir. 

Incinerable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  reducirse  á  ceniza. 

Incineración.  Feinenino.  La  ao- 
cion  j  efecto  de  reducir  una  cosa  á 
cenizas.  |  Antiglteda^.  Ceremonia  en 
que  se  reducía  á  ceniza  el  cuerpo  del 
difunte,  honor  que  se  le  tributeoa,  en 
cajo  sentido  se  dice:  la  incineracioh 
de  lu  eadáoere».  \  (^wUca.  Operación 
que  consiste  en  quemar  una  materia 
orgánica  que  contiene  pai-tes  minera- 
les precisas,  á  fin  de  obtenerlas  separa- 
das oajo  la  forma  de  cenizas.  (Littrí.) 
II  Obtienese  gran  cantidad  de  ese  álcali 
mineral,  llamado  sosa,  porlacorobas- 
tíon  j  la  IHCIHEEACION  de  las  plantas 
que  nacen  á  orillas  del  mar,  las  cua^ 
les,  como  es  consiguiente,  están  im- 

Sregnadas  de  eÜ  marina.  (Buffon, 
fineralo^ía,  tomo  S.", página  S37,) 

Etiwolooía.  Incinerar:  provenzal, 
ineinentlio,  catalán,  incineraeiif;  fnu' 
cés,  indn/raíion;  italiano,  tiwMMni- 
done. 

Incinerar.  Activo.  Química,  Sedu- 
cir una  cosa  i  cenizas,  en  cnjo  senti- 
do se  dice:  inoinerab  las  plantas  ma- 
rinas. 

ErtwoL&af A.  In,  en,  dentro,  j  el  Ui- 
tin  tínis,  einíris,  ceniza:  italiano,  m- 
cinerare;  francés,  incimA-sr;  provenzal, 
encendrar,  íncMiertr. 

Incipiente.  Adjetivo.  Lo  que  em- 
pieza. I  ENFSaUBDAD  INCIPIENTE.  Afo- 
aicina.  Enfermedad  que  aun  no  ha 
desarrollado  todos  sus  síntomas,  par 
cuja  razón  no  puede  fundarse  dÍBg>- 
nóstico. 

EtiuoloqÍa.  Latin  meij^tens,  «leí- 
pientit,  participio  de  presente  de  inci- 

ffrí,  principiar:  italiana,  incipiente.— 
NciPiBNTE  é  inceptor  son  la  misma  pa- 
labra de  origeu. 

Incípit.  Masculino.  Paleograff*. 
Aplícase  á  los  vocablos  con  que  prin- 
cipia un  manuscrito. 

ETtuoLoofA.  Latin  indpíre,  comea- 

r;  francés,  incipit. 

Jteteña.-—litciPiT  es  la  tercera  per- 
sona, número  singular,  del  presente 
de  indicatívo  de  dicho  verbo.  Quiere 
decir  litoralmento  tM-üíeüiM. 

Incircnncidabilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  incircuncidable.  (Ca- 

1J.EB0.] 

Incircuncidable.  Adjetivo.  Inca- 
paz de  ser  circuncidado. 

Incirconcidado,  da.  Adjetivo,  No 
circoncidado,  ,  , 

'uigitizedbyLlOOgle 


mci 

Incirconcision.  Femenino.  Falta 
de  cirmuciaion. 

Etiuouioía.  Incireifíteito:  francéB, 
vteireonciño»;  catalán,  ineircMKiñó. 

Incircnnciso,  u.  AdjeÜTo.  No 
circuncidado. 

EraioLoofA..  /»  negativo  j  ñrenneí- 
to:  latín,  HMirctmdnM;  catalán,  ütctr- 
«weíf ,  «;  francés,  incireoncit;  italiano, 
iteir  amato. 

Incirciinscribilale.  Adjetivo.  Qne 
no  puede  circunscribirse. 

IJTivoLOOÜ..  I%ciranuerito:  italia- 
no, ineircotcrillibile ;  francés,  áuir- 
eomteñ^tibU. 

Incirconscrípto,  U.  Adjetivo.  Lo 
que  no  está  comprendido  dentro  de  de- 
terminados límites. 

firníOLooÍA.  /«  privativo  y  emmu- 
eripto:  latín,  \%arouucrip^  (en  Qoi- 
OHBBA.T,  Áddemda);  italiano,  weireoi- 
eñtto;  francés,  inrírcoiuml;  catalán, 
i»eireomcrit,  a. 

Ortografía.— 1,^  ortografía  de  cia- 
CONSCBDTO  es  la  etimológica;  pero 
conviene  uniformar  nuestra  manera 
de  escribir:  ó  so  escribe  eirautserito, 
por  ciBCUNSCRiFTO,  6  acfipto,  por  íí- 
eriio.  No  cabe  en  el  sistema  de  un 
idioma  adoptar  dos  ortografías  reape& 
to  de  un  mismo  vocablo  etimológico. 
Eb  de  esperar  que  la  ilustre  Academia 

Sroveerft  &  estas  dificultades,  fijando 
e  una  vez  nuestra  dudosa  ortocrafia. 
Incisión.  Femenino.  Cortadura  6 
abertura  que  ae  hace  con  instrumento 
cortante  en  algunos  cuerpos.  Q  Ciru- 
gía. División  metódica  de  partes  blan- 
das con  instrumento  cortante.  Q  Anti- 
cuado. Poítica.  CasDBA. 
,  ETiiiou>aLL.  Incito:  ktin,  vuüA), 
cortadura,  forma  sustantiva  abstracta 
de  Mtüt»!,  cortado;  provenzal,  mcmo; 
catalau,  MicinV;  francés,  indtion;  ita- 
liano, MCmONf. 
Incisivo,  TS,  Adjetivo.  Lo  que  es 

Sito  para  abrir  (S  cortar.  [  A%ato»la. 
ISMTBS  iKClStvos.  Los  Cuatro  dientes 
que  nacen  en  la  parte  anterior  de  cada 
mandíbula,  así  llamados,  porque  son 
loa  instrumentes  cortantes  de  la  boca. 
\Mtdic\iui.  Mkdicaubntos  incisivos. 
Medicamentos  que  se  consideran  i, 
propósito  para  atenuar  los  huAiores.  [| 
Masculino  plural.  Los  incisivos  foiv 
man  un  orden  de  atenuantes  más  ac- 
tivos que  los  simples  aperitivos;  pero 
menos  que  ios  fundentes.  (Littr6.)|| 
Uetífora.  Agresivo,  mordaz,  en  Cu/o 
sentido  se  dice:  palabru  incisivas; 
'  düaurio  incisivo. 

BmioLoaÍA.  laeito:  catalán,  Mcwit, 
m;  francés,  imeitif;  italiano,  incitivo. 

JÍMAI*.— La  Uedicina  antigua  ha- 
bla de  doe  series  de  medicamentos: 
Mlféttivot  é  incisivos.  [Sitíoria  de 
¡ítndmlle.foUo Sí,  tigh  zvi.) 

Inciso.  Hasculino.  Ortografía.  Co- 
lU.  I  Qramática.  El  sentido  parcial  de 
UD  período  que  se  anuncia  en  pocas 
palabras.  |  Adjetivo.  Cortado, 

BniioLOofA..  Latín  ineitmn,  coma, 
la  menor  parte  del  período  simétrico, 
de  imSinu,  cortado,  participio  pasivo 
de  imOdire,  dividir;  de  i%,  en,  dentro, 
jesdíre,  cortar:  italiano,  imeito;  fran- 


mci 

Incisorio,  .rís.  Adjetivo.  Lo  que 
corta  ó  puede  cortar.  Se  dice  comun- 
mente ae  los  instrumentos  de  cirugía. 

EriHOLOaíi..  Incito. 

IncÍBnra.  Femenino.  Cortadura  en 
un  hueso.  (Cabaij.bbo.]  J  Mittoria  nOr 
twal.  Nombre  dado  á  los  resortes  de 
ciertos  órganos,  ora  sean  regulares, 
ora  irreguíeres. 

ErniOLOdÍÁ.  Incito:  latín  inátwra, 
cortadura,  en  Columela;  poda  de  los 
árboles;  líneas  6  rojos  que  se  seSalai 
en  la  palma  de  la  mano;  rasgos,  tra- 
zos, mvisiones,  en  Plinio:  italiano, 
ÍMcitura;  francés,  ineitwr*. 

Incitabilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad j  estado  de  las  cosas  incitables.  [. 
Fitiologla.  Facultad  que  tienen  los 
cuerpos  vivos  de  sentir  la  acción  de 
los  estimulantes, 

ETUfOLoafa,  Incitable:  francés,  ind- 
tabiUté. 

Incitable.  Adjetivo,  Fitiologla. 
Que  puede  incitar  ó  ser  incitado, 

BriuoLoafi..  Incitar:  latín  de  las 
glosas,  int^t&HUt;  iteliano,  incitabik; 
francés,  incitable. 

Incitación.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  incitar.  |  uotriz.  Fitialogia. 
La  acción  nerviosa  que  produce  la 
contracción  de  los  músculos  por  la 
mediación  de  los  nervios  de  movi- 
miento. [  Medicina.  La  acción  de  au- 
mentar la  vitalidad  j  el  resultada  de 
aquella  acción.  (Litteé.) 

JBtiuolooÍá.  Incitar:  latín  indttUXo 
é  inéíSmentvm,  vehemencia,  (mpetUí 
movimiento  pronto;  italiano,  \nntaiÍ4h 
ne,  incitamento;  francés,  ineitation,  in- 
ciCement;  catalán,  indtament. 

Incitadamante.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  incitado. 

ErniOLOofA.  Incitada  j  el  sufijo  ad- 
verbial atente. 

Incitado,  da.  Participio  pasivo  de 
incitar. 

Etiholosía.  Latin  in¿ítStnt,  parti- 
cipio pasivo  de  in^Bre;  catalán,  ineí- 
iat,  da;  francés,  incité;  italiano,  útct- 
tato. 

Incitador,  ra.  Sustantivo  j  adje- 
tivo. Que  incita. 

EnuOLOoÍA.  Inatar:  latin  incítStor, 
intUtatris;  italiano,  incitalore;  francés, 
incitatew;  catalán,  incitador. 

Incitamento.  Masculino.  Lo  qne 
incita  á  alguna  cosa. 

Incitamiento.  Masculino.  Instiga- 
cion  ó  excitación. 

Incitar.  Activo.  Mover  ó  estimular 
i  alguno  para  que   ejecuto  algui 
cosa. 

BtiuolooU.  Latin  ciere,  mover;  ¿t- 
tare,  mover  frecuentemente;  intíSrt, 
(instare),  apresurar,  mover  con  ímpe- 
tu: italiano,  meitart;  francés,  ineiter; 
catalán,  incitar. 

Sentido  etinolágiat. — El  verbo  del 
artículo  se  tema  en  mala  parte  las 
más  de  las  veces,  y  esto  Mentido  des- 
pectivo viene  de  su  origen,  porque 
quien  incita,  atrepella.  La  virtud  nos 
exhorta,  la  fe  nos  alienta,  el  amor  nos 
impulsa,  la  pasión  nos  incita.  iGuin- 
tos  no  han  sido  los  escogidos,  por  ha> 
her  sido  los  incitadotl 

Incitativa.  Femenino.  F^vtae,  La 


iNca. 


45 


provisión  que  despacha  el  tribunal  su- 
perior para  que  los  jueces  ordinarios 
hagan  justicia  7  no  agrovio  &  las 
partes. 

EtucolooÍa  .^  Indtatieo, 

Incitativo,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
incita  ó  tiene  virtud  de  incitar.  Se  usa 
también  como   sustantivo.  |  Forente. 

AaUUATOBlO. 

EniiOLOOÍA.  Incitar:  italiano,  ma- 
tati-Bo;  provenzal,  indlatin;  catalán, 
incitati*,  va. 

Incivil.  Adjetivo.  Falto  de  civili- 
dad j  cultura. 

ErnioLooÍA.  In  privativo  j  dvil:  la- 
tín ÍMMilit,  soberbio,  arrogante,  cruel, 
en  Gello;  injuete,  en  el  l)igeito;  ita- 
liano, indvile;  francés  y  catalán,  i»h 
civil. 

Incivilidad.  Femenino.  Falta  de 
urbanidad,  p  Hecho  6  dicho  grosero. 

ETuiOLoaÍA.  Incivil:  latín,  ineiñSt- 
tat,  crueldad,  insolencia,  rustiquez; 
italiana,  incivilitá;  francés,  incivtUté;. 
catalán,  incivilitat. 

Inciviliza  cion.  Femenino.  Falta 
de  civilización. 

Incivilizado,  da.  Adjetivo.  Falto 
de  civilización. 

Incivilizador,  ra.  Sustantivo  7 
adjetivo.  Que  inciviliza.  (Caballbbo.) 

Incivilizar.  Activo.  Hacer  perder 
la  civilización.  (Caballbro.) 

Incivilmente.  Adverbio  de  modo. 
De  una  manera  incivil. 

IfriHOLOQfA.  Incimly  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  italiano,  incivilmente; 
francés,  inciviiement;  latin,  inéiviUtcr, 
violentamente,  en  Suetonio;  con  orgu- 
llo, en  Horacio;  injustamente,  en  el 


DiúetU, 
inci 


icivismo.  Masculino.  Falta  de  ci- 
vismo. 

ETniOLOQÍA.  Incivil:  francés,  MCt- 
vitme. 

Inclan  (Jitan  Miqdbl  DB}^Arqui-, 
tecto  espafiol,  que  nacid  en  1774.  ous 
obras  más  notables  son:  la  fachada  de 
So»  Jnam  de  Burgos;  Santa  María, 
de  Sigüenza;  cárcel  y  cementerio  da 
Antoquera,  j  retablo  mayor,  meta  y 
taiernácnlo  de  la  catedral  de  Badajoz. 
Además  de  esto  escribió  unos  Apvntet 
para  la  hitíoria  de  laarqniteetwa. 

Inclañflcado,  d«.  Adjetivo,  No 
clarificado. 

Inclasificable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  clasificarse. 

Etdiolooía.  In  privativo  j  elatif- 
cable:  francés,  inelaiiahU. 

Inolasifloado,  da.  Adjetivo.  Sin 
clasificar. 

Inclemencia.  Femenino.  Falta  de 
clemencia.  |  Metáfora.  Rigor  de  la  es- 
tación, especialmente  en  el  invierno. || 
A  LA  iNCLBUBNoiA.  Modo  adverbial, 
Al  descubierto,  sin  abrigo, 

Etiuoloqía,  Inclemente:  latin,  ineU- 
mentía,  rigor,  crueldad;  italiano,  in~ 
elementa;  francés,  incUmenee;  catalán, 
inclméncia. 

Inclemente.  Adjetivo.  Falto  de 
clemencia. 

Etcholouía.. /»  privativo  y  elemen- 
te: latin,  wcíAham,  inclémenttt;  italia- 
no, incúmente;  provenzal,  catalán  y 
francw,  imeltmtnt. 


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46 


INCL 


InoJiBaoion.  Femenino.  Fitioh- 
gia.  Instinto  propio  del  natural  de 
.cada  uno,  resultado  inmediato  del 
temperamento,  modificado  por  la  edu- 
cación, por  el  trato,  por  laa  costum- 
bres. En  eate  sentido  se  dice:  tFulano 
tiene  buenas  6  malas  inclín acionbs:» 
(los  padres  deben  estudiar  con  eumo 
cuidado  las  inclináciohks  de  sus  hi- 
jos.» I  La  acción  j  efecto  de  inclinar 
é  inclinarse.  I  La  reverencia  que  se 
hace  con  la  caDcia  6  cuerpo,  en  testi- 
monio de  veneración  6  de  cortesía,  j 
Metáfora.  Afecto,  amor,  propensión  a 
alguna  cosa;  en  cu  jo  sentido  se  dice: 
«nuestra  inclinación  por  el  teatro, 
por  la  pintura,  por  tal  o  cual  mujer. > 
\\&am*Ma.  I^  relación  de  oblicui- 
dad; j  ast  Be  dice:  ÍMg%lo  de  incu- 
náoion,  6  la  iNCLittAciON  dt  dos  pla- 
MOf,  dispuestos  el  uno  sobre  el  otro.j| 
Attmtimía.  Angelo  que  forma  con  la 
eclíptica  el  plano  de  la  órbita  de  un 
planeta,  en  cuyo  sentido  se  dice:  la 
INCLINACIÓN  del  eje  de  la  tierra  sobre 
la  eclíptica.  \  Inclinación  de  la  acu- 
lA  imantada.  FUica.  Ángulo  que  for- 
ma con  el  horizonte  una  aguja  que 
puede  moverse  libremente  nX  rededor 
de  BU  centro  de  gravedad  en  el  plano 
vertical  del  meridiano  magnético. ¡¡ 
Brújula  db  inclinación;  instrumento 

3ae  sirve  para  medir  la  incunacion 
e  la  aguja  imantada.  La  brújula  ho- 
rizontal indica  la  dirección  con  sus  de- 
clinaciones; mientras  que  la  brújula 
vertical  pone  de  manifiesto  la  incli- 
nación de  la  aguja,  ^ta  inclinación 
cambia  frecuentemente  mis  que  la  de- 
clinación, según  los  lugares;  pero  es 
mis  constante  en  cuanto  se  refiere  ¿ 
los  tiempos.  (BuirFON,  MtMralogia,  to- 
mo 9.',  página  25 7. JH Inclinación  del 
BACINETE.  AnatoMÍa.  Kl  ángulo  que 
esta  caja  huesosa  forma  con  el  plano 
horiiontal  en  que  se  le  sitúa.  |  Incli- 
nación DB  LA  lasx&Á..- Minterahgía. 
Ángulo  que  forma  con  el  horizonte 
huDdiéndToBe  en  el  foco. 

Etivolooía.  Inclwar:  latín,  incti- 
*St\o,  mutación,  conversión;  forma 
sustantiva  abstracta  de  inctinatm,  in- 
clinado; italiano,  incUnatioite;  francés, 
imeUnaiioit;  catalán,  inelinacuf. 

Sinonimia.  Articulo  primero. — In- 
clinación, PROPENSIÓN.  La  inelinacÜM 
nos  arrastra:  la^^rti^nuMm  nos  expone. 
Aquélla  es  puramente  moral:  ésta  es 
moral  j  ñsica.  Bn  la  vieítMcio»  tiene 
mucha  parta  la  voluntad:  no  así  en  la 
propauto»,  que  es  toda  de  la  naturale- 
za, j  por  esta  razón  se  dice,  que  debe- 
mos corregir  nuestras  malat  útcUtiMio' 
»et,  j  no  nuestras  malas  propauiotut. 
Ün  muchacho  sale  mal  ineiinaáo  j 
no  mtlpropmto.  Por  el  contrario,  de- 
cimos: soy  xaujproptnso  al  llanto,  al 
temor,  í  la  colera.— Fulano  es  mujr 
fropeiuo  i  constiparse,  á  la  tos,  á  la 
jaqueca.  Bn  estos  ejemplos  se  nota  in- 
mediatamente  que  la  voluntad  no  tie- 
ne pacte  alguna. 

La  inclModo»  supone  cierto  gusto, 
cierta  preferencia,  j  por  eso  se  em- 
plea esta  palabra  para  denotar  el  pri- 
mer gAido  de  amor,  tí  como  aÍBÓnimo 
Se  afecto.  (Coxdi  di  lá.  Costiha.) 


INCL 

Artioih  ugiMdo.  —  Incuhacion, 

PROPENSIÓN,    VOCACIÓN,    OOSTO.    /«í¿- 

iucion.  Decimos:  Juan  ama  á  Matilde. 
Tiene  esa  inetinaeion.  Antonio  se  íkcí»- 
Na  á  la  jurisprudencia,  á  la  milicia,  á 
las  artes,  al  comercio,  á  las  matemá- 
ticas. 

No  puede  decirse:  Juan  tiene  la  pn^ 
pemio»,  la  vocAcion  6  el  ¡futío  de  amar 
í  Matilde.  Ni  diríamos  con  igual  pro- 

Riedad:  Antonio  tiene  la  proptntio», 
L  vocteio»  6  el  g*tto  del  comercio,  de 
la  jurisprudencia,  de  las  matemáticas. 

La  incliMCio»  consista  en  afectos. 

Propetuüm.  De  una  persona  que  pa- 
dece irecuentemente  ae  erisipela,  de 
calenturas,  ó  que  se  vuelve  tísica,  so- 
lemos decir  que  es  propenta  á  la  erisi- 
pela, i  las  calenturas,  á  la  tisis. 

No  podría  decirse  que  tiene  la  inell- 
%aeüm,  la  tocación  6  el  gMto  de  pade- 
cer la  tisis,  las  calenturas  lí  la  erisi- 
pela. 

Un  júven  tiene  la  costumbre  de  hur- 
tar. Su  madre  dice  que  desde  niño  tie- 
I  esa  proptmio». 

No  sena  tan  propia  la  palabra  m- 
eUtiaeio»,  porque  no  se  trata  de  uii 
sentimiento,  sino  de  un  vicio,  j  fue- 
idmisible  el  empleo  de  ús  pala- 
bras tocado»  j  gMío, 

De  modo,  que  cuando  la  üteUnacüm 
es  viciosa,  cuando  consiste  en  una  de- 
bilidad de  temperamento  6  de  carác- 
ter, se  \l&mú  propentioH. 

Voeado».  Ka  esta  palabra  ha;  un 
espíritu  religioso  que  no  conviene  á 
ninguna  de  las  otras  palabras  de  este 
artículo.  Se  distingue  además  en  que 
DO  se  refiere  nunca  á  la  persona,  sino 
al  estado,  por  cuya  razan  no  tiene 
verbo  ni  adjetivo,  mientras  que  los 
nombres  restantes  tienen  adjetivo  6 
participio  y  verbo. 

Inelmaeum  tiene  inclinar,  incli- 
nado. 

Propmio»,  propender,  propenso. 

Giuto,  gustar,  gustoso. 

Vocación  de  fraile,  de  cura,  de  mon- 
ja, de  cenobita.  No  tiene  votación  de 
casado.  Esto  quiere  decir  que  ha;  en 
el  individuo  cierta  conceutracion  de 
sentimiento,  cierto  espíritu  religioso, 
que  lo  aleja  déla  vida  matrimonial. 

Chulo.  Knystft)  entra  la  fantasía,  la 
belleza,  «Tiene  ungtuto  exquisito  ei 
vestir,  en  elegir  colores;  tiene  un  eX' 
célente  0wía  crítico.»  cEl  arte  ha  eS' 
tablecido  las  reglas  del  buen  yMfo.. 

Nada  más  contrario  al  sentido  de 
nuestra  lengua  que  decir:  tiene  una 
exquisita  voeado*,  inclinación  óproptn- 
tion  critica. 

De  lo  dicho  puede  deducirse  que  la 
ineUnado»  se  refiere  &  las  emociones. 

La  pn^ntñon,  al  organismo  j  á  la 
conciencia. 

La  vocación,  al  estado  religioso. 

BlyMto,  á  la  imaginación. 

Por  lo  tanto,  la  incUnadon  es  afec- 
tiva. 

La  propintion,  orgánica  j  moral, 

La  voeadon,  ascética. 

El  f  Mito,  artístico. 

Dicho  de  otro  modo:  la  mcIhmmm 
nos  lleva. 

Ia  proptiuion  nos  vence. 


mcL 

La  voeaden  nos  llama. 

Bl  yiuú>  nos  atrae. 

Inclioadunente.  Adverbio  do  mo- 
do. Con  inclinación. 

EruioLoaÍA.  Inclinada  j  el  sufijo 
adverbial  tunU:  catalán,  ineütuaof 
Bunt;  italiano,  McUnanlemtnt*. 

Inclinsdisimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  inclinado. 

GrucoLoaÍA.  Inclinado:  catalán,  tn- 
cUnaditd»,  a. 

Inclinado,  da.  Participio  pasivo 
de  inclinar.  |  Adjetivo.  Afecto,  pro- 
penso. 1  Bien  6  mal  inclinaso.  De 
buena  o  mala  índole. 

Btimolooía.  Latin  inctt^tnt,  par- 
ticipio pasivo  de  imc^nárt,  inclinar: 
catalán,  incUnat,  da;  nances,  incliné; 
italiano,  inclinaío. 

Inclinador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  inclina. 

ETiMOLoalA.  IncUtt»-:  italiano,  m- 
cUnatort. 

Inclinante.  Participio  activo  de  in- 
clinar. El  ó  lo  que  indina  6  se  in- 
clina. 

Inclinar,  Activo.  Torcer  un  poco 
hacia  abajo  alguna  cosa.  Se  usa  tam- 
bién como  recíproco.  \  Declinar  6 
apartar  hacia  un  lado.  I  Metáfora. 
Persuadir  á  alguno  á  que  naga  lí  diga 
lo  que  dudaba  hacer  ó  decir.  |  Neu- 
tro. Parecerse  6  asemejarse  algún 
tanto  un  objeto  i  otro.  Se  usa  también 
como  recíproco.  ||  Reciproco.  Tener 
propensión  natural  á  alguna  cosa. 

Btiuolgoía.  Latin  incUnSre,  doblar^ 
se;  de  w,  en,  j  cÜnSrt,  inclinarse:  ca- 
talán, incUnar,  tnclinarit;  francés,  m- 
eii%er;  italiano,  mc/hm».  Bl  latin  eH- 
nSre  tiene  varias  formas  en  las  lenguas 
romanas:  ginebrino,  eUn¿r;  provenzal, 
clinar;  francés,  eligner;  i^Iiano,  chi- 
nare. 

Indinarse.  Recíproco,  Tomar  la 
posición  oblicua.  I  Bajar  la  cabezal 
el  cuerpo  hada  abajo.  |  Desviarse  i 
un  lado. 

Inclinativo,  tb.  Adjetiva.  Lo  qu* 
inclina  6  puede  inclinar. 

Etucolooía.  Inclinar;  latín,  «KÍídS- 
Rvut;  it»liano,  inclinativo;  catalán,  m- 
cívmA'h,  ta. 

ínclito,  ta.  Adjetivo,  Ilustre,  es- 
clarecido, afamada. 

BriuoLoaÍA.  Latin  incUtve,  forma 
incorrecta,  é  inchftm,  del  prefijo  in- 
tensivo tft  y  del  griego  xXutj^  (Úyl^), 
excelso,  Mnoso,  ilustre:  italiano,  w- 
eUto;  catalán,  íncHl,  a. 

¿Sentido  etimol<Sgíco.-~\.  El  griego 
k^tát  representa  una  forma  de  íwS 
(xAúiii],  oír,  de  donde  nace  el  latin 
chtire,  oirse  nombrar,  tener  fama. 

2.  Por  consiguiente,  la  significa- 
ción etimológica  de  ínclito,  es  famo- 
so; de  cu;o  sentido  debemos  partir 
Eira  no  confundirlo  con  las  vocee  anfir 
gas. 

incdniíniento.  Masculino.  Inclu- 

Inclnir.  Activo,  Poner  una  cosa 
dentro  de  otra  6  dentro  de  sus  lími- 
tes, ¡  Contener  una  cosa  á  otra.  |  Com- 
prender un  número  menor  en  efoo 
mavor,  6  una  jparte  en  sn  tod». 

Btiholooia,  Latín  cÜMi,  llar» 


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L.oogle 


meo 

eUmdifé,  ceir&c;  imlidíre  (iit-elandi/re, 
eerrar  en),  contener:  catal&a,  üic/iAi- 
rgr;  francés,  i*eiwe;  italíuio,  inchÍM- 
áere.  La  %  larga  de  ineUidere  ee  la  a 
larffa  de  eláñt,  cuya  identidad  de  pro- 
so£a  prueba  la  identidad  de  origen; 
aunque  no  altará  quien  se  asoniOTe, 
viendo  que  damos  al  acento  una  cien- 
cia tan  grande. 

Inclusa.  Femenino.  La  casa  en 
donde  se  recogen  j  crian  los  niños 
exp<ÍBÍtos.  I  Anticuado.  Esclusa.. 

ETiHOLOaÍA..  No  obstante  la  apalea- 
te  etimología  de  incitar  6  del  latín 
eUnuiera,  esta  Toz  no  es  más  que  una 
corrupción  de  S»kM%tte%,  ciudad  de 
Holanda,  de  la  cual  trajo  un  soldado 
español  una  imagen  de  Nuestra  Seño- 
ra, que  se  colocti  j  se  venera  todavía 
en  la  capilla  de  la  casa  de  niños  espiS- 
sitos  de  Madrid.  De  esta  corrupción 
salid,  j  lia  quedado,  el  nombre  vulgar 
de  Incl%$a.  (Honlau.) 

iBclasero,  ra.  Adjetivo  que  se 
aplica  6,  los  que  se  criaron  en  la  in- 
clusa. 

IncluBÜIa.  Femenino  anticuado  di- 
minutivo de  inclusa. 

Inclasion.  Femenino.  La  acción  y 
efÍBcta  de  incluir,  j  Conexión  <5  anÚB- 
tad  de  una  persona  con  otra. 

Etiuoloqú..  Latín  i»cl&tío,  la  ac- 
ción de  encerrar;  forma  sustantiva 
abstracta  de  incisñ»,  incluso:  catalán, 
wütuuS;  francés,  incUuiort;  italiano, 
imehaiófu, 

laclusiTamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inclusión. 

Btiuoloqía.  Ineitaioa  y  el  sufijo 
adverbial  mmU:  catalán,  inchuíva- 
MMí;  francés,  inchmvemeñt;  italiano, 
Mteliuñanuñíe, 

Inclusive.  Adverbio  de  modo  pu- 
ramente latino.  iNCLUSlVAUaNTK. 

firiifOLooU.  Ineiiuivo:  latín,  i*e¡v- 
ñvi;  catalán,  incl*twe. 

lúclonvo,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
incluye  6  tiene  virtud  y  capacidad 
para  incluir  alguna  cosa. 

EriuOLOafA..  Jnchúr:  catalán,  («cí»- 
tta,  m;  francés,  ineltMf;  italiano,  út- 
ehüivo. 

IncloBO,  aa.  Participio  pasivo  irre- 
gular de  incluir.  Sólo  tiene  uso  como 
adjetivo. 

Etiiiolooía.  Latin  incUim,  conte- 
nido, encerrado;  participio  pasivo  de 
»w/l¿^«,  incluir;  francés  y  proveu- 
zal,  úteliu;  italiano,  tncluio. 

Inclnfente.  Participio  activo  de 
incluir.  Lo  que  incluye. 

Incoación.  Femenino.  Acción  de 
incoar. 

Etikolooía.  Incoar:  latió,  incioátio, 
forma  sustantiva  abstracta  de  inchoS- 
tHt,  incoado. 

Incoado,  da.  Participio  pasivo  de 
incoar. 

BnuoLoaÍA..  Latin  wkAoóAu,  empe- 
zado, no  concluido,  imperfecto;  parti- 
cipio pasivo  de  imchoare,  principiar: 
italiano,  weoato. 

Incoagnlablp.  Adjetivo,  Lo  que 
no  puede  ser  coagulado. 

BTiuoLoaÍA.  7m  privativo  y  coagn- 
iáhU:  francés,  ineoagnlahU. 

Incoar.  Aetivo.  Comenzar  alguna 


meo 

cosa.  \  QH  KZFBDIBNTB,  AdoMMitrar- 
Principiar  áinstruirlo,  \  uypRO- 
CBSO,  uní.  acción,  Forentt,  Entablar 
los  procedimientos  oportunos. 

BTiiíOLoaÍA.  Griego  ^í*'"  (cMein), 
hacer  un  hoyo,  ahondar:  latin  anti- 
guo, ehcSrt,  pisar  la  tierra,  afirmarla, 
para  levantar  una  construcción;  latin 
cínico,  inchoSre. 

SmUdo  etimoli^ieo.—l.  El  latin  t*- 
choare  significa:  techar  en  el  molde 
el  metal  hindido  para  hacer  una  esta- 
tua;>  y  por  extensión:  techar  los  ci- 
mientos, poner  las  bases  de  una  cosa, 
comenzar.» 

2.  Los  eruditos  De  Uiguel  -f  Mo- 
rante dicen  que  el  verbo  latino  se  com- 
pone de  in  j  eo%w»,  caos,  lo  cual  es 
uu  error  claro  y  patente,  bajo  el  da- 
ble concepto  de  forma  y  de  sentido. 
El  latin  tncAoSre  es  el  antiguo  eheSre, 
forma  literal  del  griego  choein. 

Incoativo,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
explica  6  denota  el  principio  de  al- 
guna cosa,  6  la  acción  de  principiar. 
II  Vbrbos  INCOATIVOS.  ffrflt»iíííca.  Vor- 
bos  que  designan  el  principio  de  al- 

fuua  acción,  6  el  pasaje  de  un  estado 
otro,  como  marchar,  morir.  ||  Los 
verbos  llamados  auxiliares  (ttr,  atar, 
haber)  no  pueden  ser  incoativos,  pues 
to  que  expresan  la  existencia  y  la  si- 
tuación de  un  modo  absoluto.  |  El  ca 
rácter  del  verbo  incoativo  consiste  en 
que  ha  de  derivarse  de  un  adjetivo, 
como  resplandecer,  principiar  á  ser 
rupiandemtnte;  agrandar,  pnncipiar  á 
seryrONt^;  enrojeceré,  principiar  i  ser 
royo;  blanquear,  principiar  áserí^co. 

ETiuoLoaÍA.  Latin,  inchoallma,  una 
de  las  especies  de  verloos  que  significa 
el  principio  de  una  acción,  forma  ad- 
jetiva de  hkAoiCv,  principiar  (Capkla): 
catalán,  íncoatw,  va;  francés,  vuohá- 
t\f;  it^iano,  incohatño. , 

Incobrable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  cobrar  6  es  muy  difícil  de 
cobrarse. 

ETiMOLoaÍA.  /«  privativo  j  eobra~ 
hU:  catalán,  mcohrable. 

Incoercibilidad.  Fetnenino.  Fiti~ 
ca.  Faltada  coercibilidad.  |  Condición 
y  estado  de  lo  incoercible. 

ETiMOLoaÍA.  IneoereiiU:  francés, 
ineoercibiUtá;  italiana,  ineoireibiUíi. 

Incoercible.  Adjetivo.  FUica,  No 
coercible.  Q  FLUiDosiNCOEBOiBi.BS.Las 
causas  del  calor,  de  la  luz,  de  la  elec- 
tricidad, del  magnetismo,  las  cuales 
no  pueden  contenerse  en  un  espacio 
dado,  sea  el  que  fuere.  \  Metáfora.  Se 
aplica  á  los  techos  de  la  vida  interior, 
aludiendo  i  que  no  pueden  retenerse, 
ni  sujetarse.  En  este  sentido  decimos 
que  el  pensamiento  es  incobbciblb.  || 
También  empleamos  la  voz  del  articu- 
lo para  dar  idea  de  ciertas  caracteres 
inddmitoB,  como  cuando  decimos:  a 
wt  npíritn  inoobbciblk,  para  signifi- 
car que  ee  un  hombre  que  no  admite 
término  ni  valla. 

ETiiioLoaÍA.  In  privativo  y  cm 
bit:  francés,  \ncoembU. 

Incogitado,  da.  Adjetivo  anticua- 
do.  luPBNSABO. 

Stiuoloqía.  /m  privativo  y  cogita- 
do: catalán,  incogital,  da. 


INCO 


47 


Incógnita.  Femenino.  Sfatmiti- 
cai.  El  término  desconocido  de  una 
ecuación  iS  problema,  |  Metáfoía.  La 
causa  6  razón  de  algún  hecho  que  se. 
examina.  Asf  se  dice:  despejarla  iN- 
cóoNiTA  de  la  conducta  de  IHilano,  de 
la  pretensión,  de  la  tristeza  6  de  los 
actos  de  Zutano. 
EniioLoaÍA.  Ineágnilo. 

Incógnito,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  conocido.  ||  Db  inc6onito.  Modo 
adverbial  de  que  se  usa  para  signifi- 
car q^ue  alguna  persona  constituida  en 
dignidad  quiere  tenerse  por  descono- 
cida, y  que  no  ee  la  trate  con  las  ce- 
remonias y  etiqueta  que  corresponden 
i  su  dignidad:  asf  se  dice  que  el  em- 
perador José  II  vi&jd  de  INCÓGNITO  por 
Italia. 

Etiuolooía.  Latín  wtíigiiUia,  no 
averiguado,  en  Cicerón;  no  visto,  en 
Virgilio;  de  in  privativo  y  cog*it%t, 
participio  pasivo  de  copioteíre,  cono- 
cer: italiano  y  francés,  ince^ito;  cata- 
lán, titcd^atí,  a. 

IncognoBCÍble.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  que  no  se  puede  conocer  6  es 
muy  diñcil  de  conocerse. 

EToioLosfA.  Latín  vteoffnotciHlU 
{en  QuicHBRAT,  Áddtnda},  forma  de 
ut  privativo  y  cooMícfrí,  conocer:  fran- 
cés, ineognoteibie. 

Incoherencia.  Femenino.  Inco- 
nexión, despropésito.  ¡  Desconformi- 
dad, falla  de  conveniencia  6  relación 
entredós  cosas. ||Incohbbkncia  bn  las 
iDBAS.  Medicina.  Estado  mental  sinto- 
mático de  algunas  envenenamientos  y 
de  ciertas  embriag^ieces,  en  que  el  en- 
fermo dice  lo  que  cree  ver  j  oir.  Este 
estado  tiene  por  causa  la  excesiva  mo- 
vilidad de  las  ideas  j  alucinaciones, 
la  cual  hace  que  las  figuras  que  se 
ofrecen  á  la  imaginación  del  enfermo 
cambien  sin  cesar  de  una  manera  ver- 
timnosa. 

BtuíolooÍa.  Ineokgrenío:  italiano, 
ineo^enta;  francés,  incoÁA-ence. 

Incoherente.  Adjetivo.  Inconexo, 
\]FÍ$Íca.  Que  no  tiene  coherencia,  en 
cuvo  sentido  se  dice  que  las  partes 
del  agua  son  ikcohbrbntbs,  dedonda 
resulta  su  fluidez,  porque,  si  fueran 
coherentes ,  constituirían  una  masa 
sólida.  I  Capas  iNconBBSNTES.  Cfeolo- 
gia.  Capas  cuyas  sustancias  constitu- 
tivas no  tienen  cohesión  alguna  entre 

sí.  I  MbTjÍFOKAS  INCOHBaENTBS.  Ret¿~ 

rica.  Metáforas  en  que  hay  dos  imá^ 
nes  que  se  contradicen,  como  si  dijé- 
ramos, hablando  de  Homero,  que  era 
wnutro  qvt  te  dttboriaba,  lo  cual  eS' 
tan  absurdo  como  decir  que  tra  a»  tor- 
rente qnite  encendía.  Ni  el  torrente  se 
enciende,  ni  e!  astro  se  desborda,  y 
ambos  easos  pueden  servir  de  ejem- 
plos en  punto  i  metáforas  incohb- 

BBNTBS. 

Etiuoloqía.  In  privativo  y  eohorm^ 
te:  latín,  imcoherent,  incoherentit;  ita- 
liano, incoerentt;  francés,  ineoAértnt. 

Incohesión.  Femenino.  Fítica.  Ca- 
rencia de  cohesión. 

KriMOLoaÍA.  In  privativo  y  coi»- 
tion;  francés,  incoh/tien. 

íncola.  Masculino.  El  morador  d 
habitante  de  algún  pnebk)  6  lugar. 


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Cj00g[e 


48 


moo 


BrtuoLoaÍÁ.  Latín  wulfla,  habitan- 
te, en  Cicerón;  indígena,  en  Horacio 
T  Plioio;  fbnna  de  ÜKOÜre,  habitar; 
t«,  en,  T  eoVíre,  estar  de  asiento. 

Incoloro,  ra.  Adjetivo.  8e  aplica 
al  agua  pura,  al  cristal  j  á  las  otras 
Buitauciaa  que  carecen  de  color. 

BtuioloqÍ^.  Latin  vuStor,  (Cflotai 
de  FiLOXBNo):  francés,  vuxilorá. 

AMeAa.— La  sangre  del  pollo  ea  al 
principio  un  licor  incoloro;  después 
se  -pone  blanquecina;  luego,  amari- 
llenta; últimamente,  roja.  (Bonmkt, 
Lett.  div..  tomo  XII,  16.) 

Inc¿Iiim«.  Adjetivo.  Saludable,  sin 
lesión  ni  menoscabo. 

BrtiiOLOOÍA..  Latin  ÍMeSlimít,  sano, 
salvo,  entero;  de  m,  en,  j  ^lünit, 
salvo,  libre,  en  Planto;  forma  adjetiva 
.de  eHHímtit,  el  techo  de  un  edificio: 
italiano,  inedhine. 

Iscolomidad.  Femenino.  Salud, 
conservación  de  alguna  cosa.  Se  em- 
plea en  sentido  moral,  como  cuando 
sa  dice:  la  incoluuidás  de  la  virtud. 

ETiuoLOofA.  IneiUmt:  latin,  íntíSIA- 
wÜUu,  conservación,  sanidad,  buen  es- 
tado, forma  sustantiva  abstracta  de 
ituSVimU,  inci51ume. 

Incombinable.  Adjetivo.  Que  no 
se  puede  combinar. 

IncomfanatibUidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  incombustible,  como 
el  amianto. 

EriMOLoafA..  J»eemhmtibU:  catalán, 
iiteomhmtibiliUU;^  francés,  wetmbtati- 
biiitá;  italiano,  tmamhiUtiUtíí. 

Incombastihle.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  quemar.  í  HombbbS  in- 
oomtiSTiBLKs.  ÁntigiUmdti.  Nombre 
que  se  daba  i  ciertos  farsantes  que 
recorrían  la  Buropa,  durante  la  Edad 
Media,  los  cuales  hacían  pruebas  de 
incombustibilidad  por  medio  de  enga- 
&0S  j  trapacerías.  Estas  trapacenas 
dieron  origen  i  lan  voces  emhult,  em' 
iiutera. 

BriuoLoaÍA..  1%  privativo  j  eonbiu- 
Hhle:  e&taiAa,  itteombvstible;  francés, 
tmcoMOtutibU;  italiano,  ineombuttWlt. 

Incombosto,  ta.  Adjetivo  anti- 
cuado. Lo  que  no  se  ha  q^uemado. 

STuioLoaÍA,  InambiuttiU. 

Incomerciable.  Adjetivo.  Aquello 
con  lo  cual  no  se  puede  comercial. 

Incómodamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  incomodidad. 

ErniOLOofi..  Inc^medA  j  el  sufijo 
adverbial  menU:  catalán,  i»e<ímod<i- 
tuttt;  francés,  vteo9modé»e»t;  italiano, 
MComoda»u»te. 

Incomodado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  incomodar, 

EnuOLOat^.  Ineonudar:  catalán,  tV 
eimodat,  da;  francés,  ineommodé;  ita- 
liano, i*e(mnwdtUo,  inamodaío. 

Incomodar.  Activo.  Causar  inco- 
modidad, I  Becfproco.  Alterarse,  de- 
sazonarse. 

ETiuoLoaU.  Inefmode:  latin,  ineom- 
wtSdSri;  italiano,  incomodarg;  francés, 
iuommoder;  catalán,  inamodar.  ■ 

Incomodarse.  Recíproco.  Sentir 
incomodidad. 

Incomodidad.  Femenino,  Moles- 
tia, daño,  falta  de  comodidad. 

EmioLoofi..  Imeinodo:  latín,  mmm- 


moo 

i^^Ottl,  dafio,  trabajo,  pena: 
A'Atf  temporil,  ínfelicidadea  de  loe 
tiempos;  italiano,  incommoditÁ;  fran- 
cés, uKommodiU;  provensal,  eneommo- 
díial,  üteommodittí;  catalán,  ineomo- 
ditat. 

Smtide  etmoIt^ieo.~-LK  ikoohodi- 
DAD  significa  al  pié  de  la  letra:  «pri- 
vación de  nuestro  modo  de  vivir.» 
Todo  lo  que  turba  ese  modo  de  vida, 
incomoda. 

Incomodisimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  iucémodo. 

Incómodo,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
incomoda  6  lo  que  carece  de  comodi- 
dad. I  Masculino  anticuado.  Imcomo- 

DlDAn. 

ETDioLoaÍA.  In  privativo  y  camodo: 
latin,  ineomm^us,  en  mal  estado:  M- 
leí»di»e  iiKommodd  eae,  ser  de  una  sa- 
lud quebrantada;  y  extensivamente, 
enfadoso,  importuno,  intempestivo; 
italiano,  incómodo,  inammode;  francés, 
VKommode;  catalán,  incómodo,  a. 

Forma. — El  latin  incomm&líttao  com- 
pone de  M,  no;  dtm,  coa,  j  mSdui, 
modo:  in-etim-mlldut,  <no  con  modo,  no 
aegun  la  manera  habitual,  no  con  ar- 
reglo  &  la  costumbre.  > 

SiNOHoiiA.  Incdmodo,  moktto.  Lotti- 
cómodo  estorba  6  disminuye  el  goce;  lo 
moíetío  produce  malestar  j  pena.  El 
asiento  en  que  no  haj  bastante  hol- 
gura para  que  todos  los  miembros  ten- 
gan sus  movimientos  libres,  es  inaf- 
wiodo.  El  asiento  duro,  con  prominen- 
cias j  desigualdades  que  obligan  á 
tomar  una  posición  violenta,  es  molei- 
to.  El  sentido  metaférico  de  estas  vo- 
ces observa  la  misma  graduación.  Uaa 
visita  demasiado  larga  incomoda;  una 
reconvención  agria  moletía.  (Mora.) 

IncompaTalue.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  ono  admite  comparación. 

EriMOLOafi..  /»  privativo  j  compa- 
rable: latin,  tHCOmpdrSilíii;  italiano, 
i*eomparabi¡e;  francés  y  catalán,  m- 
eomparabU, 

Incomparablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  comparación. 

ErmoLoofA*.  Incoa^arabh  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  latin  de  san  Agus- 
tin,  incompiíriliiltter;  italiano,  íkcm»- 
parabilmeñte;  fn.ncéa,  provenzal  y  ca- 
talán, ineomparabletiunt. 

Incomparado.  Adjetivo.  Inoohpa- 

ErntOLOSÍA..  In  negativo  y  compa- 
rado: francés,  incomparé. 

Incompartible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puedo  compartir. 

ETiuoLoaÍA.  7»  privativo  y  eempar- 
tible;  italiano,  imcompartibile;  catalán, 
incompartible. 

IncompaBÍbilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  incompasible. 

IncompaBible.  Adjetivo.  Inooupa' 
sivo.  B  Feolo^ia.  Impasible  de  un  mo- 
do simultáneo;  en  cujo  sentido  se 
dice:  las  personas  dé  la  Santísima 
Trinidad  son  incoiifasiblbs. 

firmoLOsfA.  In  negativo  j  compa- 
tible: francés,  incompaetible. 

IncompaÚTamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  compasión. 

EToioLosfA.  Incompañva  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 


INOO 

IncompasÍTo,  rn.  Adjetiro.  S  q«« 
carece  de  compasión. 

BnuoLosÍA.  In  privativo  j  eompa- 
tivo:  francés,  ineompatitia»t. 

Incompatibilidad.  Femnüno.  La 
repugnancia  que  tiene  una  cosa  paca 
unirse  con  otra,  en  cujo  sentido  se 
dice:  la  iNOOUPATisiLinAi)  de  caracte- 
res, de  geniales,  de  condiciones.  |  lb- 
SAL.  Legitlaeion.  Imposibilidad  moral 
de  que  un  frincionano  deeempefie  ai- 
mnltineamenta  dos  fimcionea,  6  de 
que  una  función  esté  desempeñada  al 
mismo  tiempo  por  Áa&  funcionarioe. 
II  JUDICIAL  imposibilidad  legal  da 
que  dos  hermanos  6  un  padre  j  un 
hijo,  hagan  al  propio  tiempo  los  ofi- 
cios de  juez  en  un  tribunal.  \  Farma- 
cia. Oposición  química  coa  que  se  ex- 
clujen  ciertos  ingredientes  en  sus 
mezclas,  de  tal  suerte  que  no  cabe 
asociarlos,  j  Metáfora.  Tiene  grande 
uso  en  el  sentido  figurado,  como  cuan- 
do se  dice:  la  iNcoupATiBiLinAD  de  las 
opiniones,  de  las  escuelas,  de  loe  par- 
tidos, de  las  rivalidades, 

EtiuolooLa.  Incompatible:  catalán, 
ineompatibilitat;  francés,  ineompatibiU- 
té;  italiano,  incompatibiliti. 

IncomjMtible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  compatible  con  otra  cosa.  I  Pe- 
rente.  Se  aplica  á  las  funciones  o  dig- 
nidades que  no  ee  pueden  reunir  si- 
multáneamento  en  un  mismo  sujeto.  J 
Oficios  ó  oaboos  dícoupatiblbs.  CU- 
nonei.  Cargos  ú  oficios  que  ana  mis- 
ma persona  no  puede  poseer  al  mismo 
tiempo.  {  La  voz  del  artículo  se  aplica 
á  cosas  m&toñales,  como  cuando  deci- 
mos; «el  agua  y  el  fuego  son  ihcoupa- 
TiBLKS.»  Se  aphca  también  á  personas, 
como  cuando  dice  Bossuet:  «los  lu- 
teranos jf  los  calvinistas  son  dos  na- 
ciones irreconciliables  é  inooupati- 
BLBS.a  Se  aplica,  por  último,  á  seres 
morales,  en  cuvo  sentido  tiene  gran 
trascendencia  e  inmensa  extensión; 
<la  gloria  V  el  deleite  son  incompati- 
bles en  el  santuario  del  alma:»  «la 
caridad,  que  nos  identifica  con  el  Ser 
Supremo,  es  ihcohfatiblb  con  la  con- 
dición del  pecado:>  «lo  incoupatiblb 
está  en  todas  partes,  menos  en  los 
grandes  corazones  que  saben  conver- 


parecen  más  conciliables  suelen  serlas 
más  iNOOUFATiBLKS.  Así  acontecs  que 
las  dos  cosas  más  incompatiblbs  del 
mundo  moral  son  dos  tontos. 

ETiHOLOofA.  In  negativo  y  compati- 
ble: francés  y  catalán,  inamipalible; 
iteliano,  ineompatibile. 
.  Incompetencia.  Femenino.  Falta 
de  competencia  6  jurisdicción.  |  uatb- 
RiA',,  lÁ  de  un  juez  que  conoce  en  una 
materia  sometida  á  otro  juez.  |  pebso- 
MaL.  La  de  un  juez  que  &lla  entre 
personas  que  no  Bon  realmente  las 
justiciables  en  aquel  ksunto.  |  asui- 
maTRATiVA,  La  imposibilidad  legal 
en  que  se  halla  un  funcionario  de  eje- 
cutúr  actos  que  no  están  dentro  de  sus 
atribuciones.  |  Metáfora.  Incapacidad 
evidente  para  hablar  y  entender  en 
ciertos  asuntos,  ora  por  falta  de  cono- 
cimientos, ora  por  falta  de  experien- 
cia. Así  decimos  que  un  tewtgo  es 


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L,oogle 


INC» 

wdoiowiWT»  pan  tratar  de  patolo- 
gía, 6  qne  us  mMico  es  itraoifPBTSN- 
npara  tratar  de  teología. 

STOiouMÍx.  IneompgíMie:  catalán, 
i»eompetéiteÍ9 ;  franca,  iteomp^ttnce; 
italiano,  tmamprírnta. 

Incompetente.  Adjetívo.  Jwi^rn- 
(hneié.  Lo  ^ne  no  es  competente,  como 
cuando  deoimos:  juet  ihcoiípstbntb, 

IniWM/    INOOUPKTHNTB.    |    PlBTB    IN- 

CO»«TBNTB.  La  parte  no  idi5nea  para 
contestar  en  vías  de  derecho.  {  Lo  que 
no  86  liace  con  oportunidad  j  al  tiem- 
po debido.  |  Hetefora.  El  ^ue  no  re- 
nne  la  ínebruccion  necesana  para  ser 
Toto  en  una  materia;  j  así  decimos 
que  nn  paleto  es  inoomfstknts  en 
taria  de  literatura. 

BmiOLoaÍA.  I»  prirativo  y  eompf- 
laUt:  latin,  tHeompíUm,  ineompUUntis; 
italiano,  ineompttmle;  francés,  i»am~ 
fítmt,  tute;  catalán,  tHcompítatt. 


de  modo, 
tencia. 

EtwoloqU.  I*eemp4tt*U y  el  sufijo 
adverbial  vu»te:  catalán,  wteopettnt- 
mnt;  frasees,  tueow^^temmeitt;  italia- 
no, i»eet^ett»Uate»te;  latin,  tHComplf- 
Onttr,  en  el  Ciidig;o  teodosíano. 

Incomplfiío,  ja.  Adjetivo.  No  com- 
plejo. I  NOHINÁTITO  ó  ASENTE  IHOOM- 
VLEJO.  GrauUtiai.  El  nominativo  de  la 
oración  expresado  por  un  solo  nombre, 
como  IXot  ama  al  bueno,  &  diferencia 
del  nominativo  complejo,  que  sería: 
eí  Dúu  de  todo  lo  eriaao  ama  al  bueno. 
II  PlOPOSICION  mCOMPLKIA.  Proposí- 
cion  cuvoB  sujeto  j  atributo  son  sim- 
ples. I  OUJOOWáO  IMCOlffLEIO.  X^tca, 
Silogismo  cajas  proposiciones  no  son 
compuestas.  I  Kúkeso  incomplejo. 
Aritmátiat.  Niímero  concreto  6  abe- 
tracto  que  no  comprende  Bubdivisio- 
aes  de  especies  distintas.  |  Cantidu) 
INCDUPLBJA..  Algibr».  Cantidad  expre- 
sada por  un  solo  término. 

BriwoLOQfiL.  /«  privativo  j  eompU- 
jo:  latín  poste/ior,  *ñeomplew*t;  italiar 
no;  Mtompleuo;  francés,  ituompletet. 

Incompletamente.  Adverbio  de 
modo.  De  un  modo  incompleto. 

BriMOLOofi..  Incompleta  j  el  sufijo 
adverbial  tunie:  francés,  wwonpléte- 
me»ti  italiano,  úteempleUme%te ;  tneom- 
piuUmetite. 

Incompleto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
no  esti  completo.  |  Idbas  incouplb- 
Tas.  Püotofia.  Las  que  no  significan 
mis  que  una  parte  del  objeto,  como 
euando  decimos:  Dios  es  clemente, 
puesto  que  la  clemencia  no  es  más  que 
una  parte  de  los  atributos  de  Dios. 
KiWA  INCOMPLETA.  B*UmologÍa.  La 
que  est&  provista  de  alas  v  de  patas, 
pero  que  no  se  mueve.  |  laoB  ikcom- 
PLBTA.  Botémea.  La  flor  ijue  carece  de 
un  iSi^no,  ora  sea  el  cáliz,  ora  la  co- 
rola, ora  los  estambres,  ora  el  pistilo. 
|Lo0  INCOMPLETOS.  Masculino  plural. 
Liirtrí».  Exposición  colectiva  de  las 
publicaciones  que  no  se  han  complc* 
tado.  \  Metáfora.  La  voz  del  artículo 
se  emplea  también  en  el  lenguaje  figu- 
rado, como  euando  decimos:  «el  hom- 
bre á  quien  &lta  la  fe,  es  un  alma 

nOOHPLBTÁ.» 


DÍOO 

BrmoLoaÍÁ,.  1%  privativo  j  empU- 
to:  latín  posterior,  vuompUtiu;  italia- 
no, ÍKíeonpUto,  úuempiuto;  francés,  m- 
complet,  ineompÜte;  catalán,  ineom- 
plerl,  a;  ñuomplet,  a. 

Incomplexo,  xa.  Adjetivo.  Des- 
unido j  sin  trabazón  ni  adherencia. 

Etimología.  Incomplejo. 

Incomponible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  componible. 

ETTuoLoaÍA.  In  negativo  j  campo- 
mSle:  francés,  ineompeuible;  catalán, 
inoomponible. 

Incomportable.  Adjetívo.  Lo  que 
no  es  comportable. 

BnMOLOQÍA.  /»  privativo  j  e/mpof' 
table:  italiano,  in&)mportí,hile;  catiilan 
antiguo,  incomporUme. 

IncompoBÍbiltdad.  Femenino.  La 
imposibilidad  6  dificultad  de.  compo- 
nerse una  cosa  con  otra. 

Etimología.  Ineompotibk:  catalán, 
iiteompottibilitat. 

Incomposible.  Adjetivo.  Incobipq- 

NIBLE. 

Incomposición.  Femenino.  Falta 
de  composición  ó  debida  proporción 
en  las  partes  qne  componen  un  todo. 
¡(Anticuado.  Descohpostdu.  6  des- 

lEO. 

finiroLOOÍA.  T»  privativo  y  compon- 
don:  catalán,  incompotici4. 

Incomprensibibdad.  Femenino. 
La  imposibilidad  6  la  suma  dificultad 
de  comprender  alguna  cosa,  en  cujo 
sentida  se  dice:  «la  Trinidad  de  las 
personaa  divinas  w  el  gran  misterio 
de  la  iNCOMPEENsiBiUDAD  de  Dios:» 
la  misma  iNOOHnENSiBiLi&AD  está 
contenida  dentro  de  la  razón  formal 
de  lo  infinito.» 

EnuoLOQfA.  Incomprensiile:  cata- 
lán, «Kompreientibilitat;  francés,  in- 
eompréhennhiUtá:  italiano,  ineomBren- 
tihaitit. 

Incomprensible.  Adjetívo.  Lo  ^ue 
_j  se  puede  comprender.  \  Expresión 
neutra.  Lo  incoupbehsíblb;  idea  co- 
lectiva de  las  cosas  que  no  pueden  ser 
comprensivas;  en  Cujo  sentido  se  dice: 
«lo  iNOOMPBKNsiBLB  uos  rodea  por  to- 
das partes.»  Q  ¡Es  incompbensibls I 
Exclamación  de  que  nos  valemos  para 
significar  las  circunstancias  extnior- 
dinarias  de  alguna  persona  d  de  algún 


meo 


49 


Ettmología.  /«  privativo  v  eompratr 
tihU:  latin,  ineomprÜenílUlUí  itiilia- 
no,  ineompremiÜle;  francés,  incompré- 
Aentiile;  catalán,  incompr eAenñbh. 

IncomprensUtlemente.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  inconiprensible. 

Etimología.  Incomprtmible  j  el  su- 
fijo adverbial  mente:  francés,  i»ant- 
pr_¿hemihlement;  italiano,  ineonprensi- 
bilmente;  latín,  vuow^üAentUüííter,  en 
san  Jerónimo. 

Incompreniion.  Femenino.  Falta 
de  comprensión. 

Btimolosía.  In  privatívoyMM^>re»- 
tion:  catalán,  incompreMentié. 

Incomprimible.  Adjetivo.  Finca. 
Incapaz  de  comprimirse,  expresión  de 
los  cuerpos  cuyo  volumen  no  puede 
reducirse  por  ía  compresión,  en  cuyo 
sentido  decimos  que  los  líquidos  son 
IKOOM?BUIIBLSS. 


BTOiMXHíÉá,.  I»  privativo  y  «  _^  . 
mble:  calAlan,  ineomprmiik;  francés, 
auomprettible;  italiano,  íneempreesiU- 
le.—a\  francés  y  el  italiano  tienen  la 
forma  sustantiva  abstracta:  incompren- 
tibilití;  Mcompressibiliti. 

Resefia. — La  propiedad  característi- 
ca de  los  fluidos,  ora  sean  elásticos, 
ora  iHCOMpBiHiBLES,  es  la  extremada 
fecilidad  con  que  cada  una  de  sus  mo- 
léculas cede  i  la  presión.  (La  Place, 
Samtitwn  III.  i.) 

locompnestamente.  Adverbio  da 
modo  anticuado.  Sin  asSo,  con  desali- 
ño, y  Uetáfora  antigua.  Sin  compos- 
tura, desordenadamente. 

Incompaeato,  ta.  Adjetivo  anti- 
cuado. Que  está  sin  componer  6  sin 
formar. 

Incomunicabilidad.  Femenino. 
La  calidad  de  lo  incomunicable.  ||  Tto- 
logia.  Uno  de  los  atributos  de  la  divi- 
na eqpncia. 

EtiulogÍa.  IneomtMieabU:  francés, 
ineomMnieahiUté. 

IncomnniciAle.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  comunicable.  |  Meta,fi*ica.  Atri< 
buto  de  la  sustancia  espiritual,  en  cu- 
yo sentído  se  dice  que  el  alma  es  in- 
comunicable. 

Etimología.  In  negatívo  y  cowMí- 
eable:  latín  de  san  Jerónimo,  ineommi- 
nXeSlülie;  italiano,  átcommitnicabile: 
frunces,  incommuMcable;  catalán,  vuo- 
rntutÚMile. 

Incomunicación.  Femenino.  La 
acción  y  efecto  de  incomunicar  6  in- 
comunioarse.  Q  Foreme.  Estado  del 
preso  í  quien  no  se  permite  tratar  con 
nadie  de  palabra,  ni  por  escrito. 

Etimología.  IncomiMiear:  catalán, 
ineomunieaciá. 

Incomunicadamente.  Adverbio 
de  modo.  Sin  comunicación. 

Etimología.  Incommeada  j  el  sufi- 
jo adverbial  mente. 

Incomonicado,  da.  Adjetivo.  El 
que  no  tiene  comunicación.  (  Forense, 
Dicese  de  los  presos,  cuando  no  se  les 
permite  tratar  con  nadie  de  palabra, 
ni  por  escrito,  á  fin  de  evitar  un  con- 
cierto doloso.  La  incomunicación  no 
tiene  lugar  sino  en  el  término  de  la 
prueba;  esto  es,  cuando  la  causa  está 
en  sumario.  {  Participio  pasivo  de  in- 
comunicar. 

Etimología.  Incomiutiear:  francés, 
útcMtMwttjK/;  latin,  tHeommmXtíUiu 
(en  QuiCHBRAT,  Addenda.) 

Incomunicar.  Activo.  Privar  de 
comunicación  á  personas  6  (sosaa.\\Fj>- 
rente.  Reducir  á  un  preso  al  estado  de 
incomunicación. [¡Recíproco.  Aislarse, 
negarse  al  trato  con  otras  personas, 
por  temor,  por  melanco'ía  á  otra 
tusa. 

Etimología.  In  privativo  y  eemv^ir 
w. 

Inconcebible.  Adjetívo.  Lo  que  no 
puede  comprenderse  ni  concebirse.  || 
Metáfora.  &:traordinario. 

Etimología.  /•  privativo  y  coneebi' 
bit:  francés,  ineoncemtble;  italiano,  w- 
ecneepiWe, 

Inconcemiente.  Adjetivo.  No  con- 
cerniente. 

inconciliabilidad.Femenino'.Cua. 


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Laóogle 


so 


INCO 


lidad  de  lo  inconciliable.  (Cj 


InooocUiable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  puede  conciliarse. 

ETiyOLOQÍl..  I*  priTKtiTOTCOlKtÍM- 

iU:  francés,  Uttíme\iÍabU;  itui&no,  M- 

amdUabiU. 

•  Inconcino,  na.  Adjetávo.  Dwoi^ 

denado,  dascompueeto,  desarreglado. 

ETUfOLOdU.  Latin  mcomíMm»,  des- 
compuesto, desalifiado.  (Cicerón:) 

Inconcnsamenta.  Adverbio  de 
modo.  Seguramente,  sin  oposición  ni 
disputa, 

Étimolooía.  Inetmema  j  el  sufijo 
adverbial  ffintfe:  latin, 
.  llano,  tHconautammte. 

Inconcuso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
es  firme,  sin  duda  ni  oontradicoion. 

ETiMOLoaÍA.  Latin  inamautiu,  es- 
table, firme,  inmoble;  de  m  prívati- 
To  j  eonetuiM,  sacudido  violentamen- 
te, perturbado,  participio  pasivo  de 
amc&tUre,  sacudir,  conmover,  agitar: 
italiano,  mconauío;  catalán,  imcom- 
oít,a. 

Incondicional.  Adjetivo.  Filotofta 
y  gnmdtiea.  Lo  que  no  es  condicional. 

Etimolooíá.  i*  privativo  j  eoitdi- 
donal:  Mncés,  inamdilioiuul. 

Incondicionalmente,  Adverbio  de 
modo.  Sin  condiciones. 

ETiHOLOofi..  Inamdieienal ;  el  sufi- 
jo adverbial  laente:  francés,  i»condi~ 
tümnellemmt. 

Inconditipedo,  da.  Adjetivo.  Zoo- 
logia.  Epíteto  de  los  animales  (^ne  no 
pueden  ocultar  sus  patas  debajo  del 


fuso,  y pet,pUÍt,  , 

Inconducente.  Adjetivo.   Lo  que 
no  es  conducente  para  algún  fin. 

BriuoLOQÍA.  I»  privativo  7  amárn- 
emte;  catalán,  inamdtktftt. 

Inconexamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  conexión. 

Etiholosía.  Ineoiumt  j  el  sufijo  ad- 
verbial mmu. ' 

Inconexión.  Femenino.  Falta  de 
conexión  6  unión  de  ana 
otra.  Aplícase  á  objetos  del  <}rden  mo- 
ral, por  cu;ya  razón  no  se  dice:  IMCO- 
NBXiOH  de  talas,  de  caballos,  de 
lias,  de  frutos;  sino  inconexión   de 


t'uicios,  de  ideas,  de  noticias,  de  pala- 
iras,  de  métodos. 

Etiholoqía.  Jueoneieo:  catalán,  m- 
eoTMeeió;  francés,  iiuoinuaüm. 

Inconexo,  xa.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  conexión  con  otra  cosa, 

EriHOLoaÍA.  In  privativo  j  eotueo: 
catalán,  itieonnexo;  francés,  vtcoMum. 

Inconfeso,  sa.  Adjetivo.  Foretut. 
Aplícase  al  reo  que  no  confiesa  enjui- 
cio el  delito  de  que  se  le  pregunta. 

ETlMOLOsfA.  1%  privativo  j  am/ut; 
latin,  inamfettnt,  en  Ovidio,  que  no 
ha  confesado;  francés  antiguo,  mcm- 
fh;  moderno,  ÍHe»»feu¿;  catalán,  tit- 
eonfü,  a. 

tnconfid^Kia,    FomMiino.   Ha^ 

CONFIANZA. 

Inconfidente.  Masculino.  Nombra 
que  se  dio,  durante  la  guerra  de  suoe- 
sion,  á  loe  españoles  da  quionea  se 
Bospecliaba  que  sostenían  ralkewnes 
.  con  la  casa  <u  Anatzia, 


INíX) 

InoongnuiiMate.  Adverbio  de 
modo.  8ÍD  conveniencia  ni  oportuni- 
dad. 

EtiholociU.  IwMfftia  j  el  sufijo 
adverbial  MtnU:  latín  ineeiunti,  an 
Macrobio;  imeo»grme*ttr,  en  Terencio; 
italiuio,  i»eoKgnte*t«mtfiU;  francés  del 
siglo  XIV,  ituxmgnuwiMt;  moderno,  iV 
tott^rímunt;  catalán,  imeongrvtiUmmt. 

incoogntencia.  Femenino.  Falta 
de  congruencia. 

BniiOLOofa..  Ineongnutíe:  latin  t»- 
evngnmtÍA,  iiutmgr%\tai ,  deaproper^ 
cion;  italiano,  M£«yrw«fa;  ¿ancas, 
inco»gryát¿;  catalán,  ineo»^f%íicia. 

Incongruente.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  conveniente. 

Etiuoloqía.  /«  privativo  j  wa- 
gr%MU:  latin,  itMM^nwu,  iueon^ntrn- 
tit,  desproporcionado,  impropio,  no 
conforme,  en  Plinio;  italiano,  tMW- 
gr%e»U;  catalán,  wieongmeitt. 

Incongruentemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  incongruencia. 

Etiholooía.  liKongruente  y  el  sufi- 
jo adverbial  wukU. 

Incongruidad.  Femenino  anticua- 
do. Incokobitbncia. 

Incongrao,  gma.  Adjetivo.  Lo 
que  no  es  conveniente  ni  oportuno.  |[ 
Cá«o*et,  Se  aplica  á  las  piezas  ecle- 
siásticas que  no  lleean  áls  congrua 
señalada  por  el  sínodo.  Llimansa  tam- 
bién iNCONOHUOs  los  eclcsiásticoB  que 
no  tienen  congrua. 

Etucolooía.  /n  privativo  y  eoagruo: 
latin,  iMCongritu;  italiano,  iiuimfnu; 
francés,  ytetmgnt;  catalán,  MeAumo, «, 

lacoiúnrajile.  Adjetivo.  Que  no 
puede  conjurarse. 

Inconmensurabilidad.  Femeni- 
no. La  calidad  de  lo  que  no  es  mensu- 
rable, en  cuyo  sentido  se  dice:  la  in- 
CONUBNSURABILIDAD  del  espacio.  I  &40- 
KéírUt  y  aritmética.  Carácter  de  lo  que 
es  inconmensurable,  en  oujo  futido 
se  dice:  la  iNCONUKNSUBABiLinAO  déla 
diagonal  del  cuadrado  con  el  lado  ex- 
plica la  dificultad  da  la  cuadratuiu 
del  círculo. 

Etucolooía.  Tnammemurabk:  cata- 
lán, ÍH»nMeiuimbiiitaí;  francés,  m- 
eomn*nMraHtil¿;  italiano,  intomMm- 
nrabititi. 

Inconmensurable.  Adjetivo.  Lo 
que  no  se  puede  conmensurar,  en  cu  jo 
sentido  se  dice:  <el  ser  de  las  cosas  es 
1NC0NUBNBÜKABLB.  R  Áriímétie^y  geé- 
mtb^.  Epíteto  de  dos  cantidades  que 
no  tienen  medida  común;  v  así  deci- 
mos que  la  raíz  cuadrada  osl  2  es  in- 
coNUBNSti  BABLE  con  la  Unidad,  puesto 
que  no  hay  número,  entero  ni  que- 
brado, que  pueda  expresarla  exacta- 
mente. I  Metáfora.  Aplícase  i  todo  lo 
que  sale  de- su  medida  propia,  como 
cuando  se  dice:  virtud,  talento,  saber, 
paciencia,  wooNifXMsuKABLa. 

Etiuolooía.  i»  privativo  ya¡nmen~ 
tvable:  francés,  ineotuMemitraile;  ita- 
liano, intommáunn^ile;  oatalan,  in~ 
emméiuiiraik. 

Inconmntabilidad.  Femenino  an- 
ticuado. Inmutabilidad,  calidad  délo 
inmutable.  |  Melafüica,  Condición 
esencial  de  las  cosas  espirituales. 

BrmoLOofA.  Inetimutaiki  Utin,  inr 


meo 

emuMÜtUtn;  italiano,  ¡mtpmmuUi*~ 
¡íii;  francés,  imeommmUiiiití. 

Inconmutable.  Adjetivo.  Inmuta- 
BLS.  H  Lo  que  no  es  oonmuUUe.  |[ñto- 
pusnAD  iHoomioTABLB.  Jimtjmdíuci*. 
La  prouiedad  de  que  no  puade  despo- 
seerse a  BU  dueño  legítimo.  I  Edicto 
INCONMDT.AK.E.  Si*toria  dt  M  Sdtd 
M»&*.  Ciertos  edictos  que  no  podian 
ser  revocados  ni  alterados  en  modo 
alguno,  referentes  con  especialidad  i 
la  proolamaoiún  de  los  prlncipea  7  al 
iuramento  4e  fidelidad  que  les  baófan 
loa  pueblos.  El  aigle  xvi  ofrece  aún 
ejemplos  de  tdietot  utooMion'ULCs. 

ErufoLoeÍA.  lnvmt^^ojmiüatU: 
latin,  ineemmili^ÍH*;  italiano,  imoúm- 
Mutáiíít;  francés,  ÍMOMaHiteíí*;. cata- 
lán, ÍMeoiim*l*iít. 

JtMtíU. — «Quería  que  los  Estados  de 
Francia  j  Hilan  lejurasen,  yqueeste 
juramento  se  publicara  por  medio  de 
edielo  ufOOHvtTTABLa:  >  cil  volait  qu' 
les  Bátate  de  Franca  et  de  Milán  Is  ju- 
rassent,  et  que  cela  fust  publié  par 
tdiet  iHOomuTABLB.*  (M.  DE  Bbllat, 
2SÍ,  tiglo  XVI.) 

láoenmataU«mente.AdT^i»ode 
modo.  De  una  manera  inconmutable. 

ETmoLOaÍA.  I»tenm*t»hU  y  el  sufi- 
jo adverbial  memte:  latin  ineomu^iiUVt- 
ttr;  italiano,  ineommut* iUmmtt;  fran- 

Inconocido,  da.  Adjetivo  antiena- 

do.  loMOTO. 

EriuoLoaü,.  /•  privativo  j  comw- 
da:  francés,  ÚMMxa, 

Inoonqnistable.  Adjetivo,  Lo  qn» 
no  se  puede  &  es  muy  diñcil  oonqnis- 
tar  á  nierea  de  armas.  \  Metáfora.  Bl 
que  no  se  deja  vencer  con  ruegos  ni 
dádivas. 

firiHOLOofA.  /k  privativo  je(mqM~ 
t»bU;  catalán,  ñwmqmitiahU. 

Inconmiistado,  da.  Adjetivo.  No 
conquistado. 

BmiOLOofa.  1»  privativo  7  mn^m*- 
tid^;  francés,  ñumn^kú. 

iBConaciencia.  Femenino.  Ptko- 
togi».  Falta  de  percepción,  tratándose 
de  ciertos  actos  intelectuales  j  mora- 
les. I  Es  lo  que  se  llama  generalmente 
blte  de  conciencia. 

RminAMiÍA.  Iiu¡oiucÍMt4:  latin,  m 
comcieníta,  en  las  glosas  de  Filoxe- 
no;  francés,  iiuoiuet*ne«. 

Inconsciente.  Adjetivo.  Ptieolo- 
gía.  £1  que  no  tiene  conciencia  de  tí 
mismo,  7  así  se  dice  que  loe  locos, 
por  ejemplo,  son  criaturas  incons-^ 
ciBNTES.  I  También  se  aplica  á  cosas, 
como  cuando  decimos:  «las  acciones 
de  un  hombre,  bajo  la  influencia  do 
la  alucinación  6  áSl  frenesí,  son  he- 
chos iNOONBGisNTES.  |  El  Carácter  de 
las  acciones  inconscientes  lleva  apa- 
rejado el  no  ser  justiciables,  puesto 
que;  no  existiendo  el  libre  albedrfo, 
nilte  el  motivo  de  la  responsabilidad. 

ErnioLÓaf*.  Latin  twoMciíiu,  igno- 
rante; de  w  privativo  j  cmícíEm,  que 
sabe  que  conoce;  compuesto  ds  «m, 
con,  jitírs,  saber:  franoéa,  imemteittu. 

Inctmaecnencia.  Femenino.  Falim 
ds  consecaencia  en  lo  que  se  diee  6 
hace. 

BmiOLoaU. /m 


Digitized  by 


oogle 


INCO 

tciufyiit*fía,  falta  de  tiñion  j  corres- 
pondencia  en  tma  frasb:  ituiano,  i*- 
cont^Hfus;  francés,  i»coiuíq%e%ee;  oa^ 
taluí,  Meontef***eia. 

InooBstaaente.  Adjetívo.  ImiON- 
BlGUtSNTB.  5  El  que  proceda  con  ift- 
consecuencia,  ein  formalidad. 

EtukhxxiÚ.  In  priTatiTo  J  eotut- 
eurnté:  latín,  ñeontefMMt,  vuoiaíqitek- 
tú;  italiano,  ineomeg%e%te ;  ftvacéB, 
weoMtéfMoit;  catalán,  ineonie^ttut. 

InóOBfecnantfimente.  Adverbio 
de  modo.  Con  inconsecuencia. 

BrmoLOQÍA..  IneMteelUnte  y  el  ira- 
fijo  Ulrerbial  MmAt;  francés,  Muonté- 
gi»e»ÉUlKt;  italitmo,  ÍKei>niM%e*tmuiHí . 

lB««BW)r*»bUidsd.  Femenino. 
CnalilABd  de  lo  ínconserrable. 

Inconserrable.  Adjetíro.  No  con- 
irnTable. 

IneoUbiaénUe.  Adjetivo.  Que  no 
pnedte  considentve. 

EmiOLo«f&.  /«  prívatiTD  j  eimtiét- 
nbU:  eatalan,  i*etmtidei^U;  italiano, 
ÍMiimidenbiU. 

Inconnderableraente.  Adverbio 
de  modo.  Con  inconsideración. 

Btiholooía.  Ine(MtÍdérabk  j  tíl9n- 
fijo  adverbial  MMfí.*  latín,  HKermáé- 
líMtri  iwtmuidíríttf;  francés,  mmui- 
dMmMt. 

Iticoiniderli(tioh.  'Pemeníno.  Fal- 
ta de  consideración  y  reSe^on. 

BTiiiou)sfA.  Latía,  -üiemikiltráktía 
(SurroNio)  é  ÍMe<Maáíraíto;  catalán, 
tHamMiUrMÜ!;  franca,  ineoMÍdA^tia»; 
italiano,  ineoimderútíeitt,  i>teMiidira- 

ÍlM)dDiade»dammte.  ASvfnHib 
de  modo.  Sin  ebnlsídÍMdün  ni  'K- 
flexiifti. 

BtnÉotoék.  .At«B«Wd^<tt&t  7  el  flb- 
fljo  advdirbita  mmu:  hixD^inéóiUfdfrA- 
ti;  italiano,  iiieMHdetitUméitU;  Hit»- 
lan,  iiieániidi»uhiitiMt. 

bicoiind«nido,  da.  Adjuro.  lA) 
qne  no  se  ha  cons¡dei^3&^i  rflflwiio- 
mulo.  I  El  inadvertido  qnfe  no  tiobsi- 
dera  ni  reñe^ona. 

■  BmiOLOQU.  A  privatrW  j  eóitíide- 
raáo: latín,  iltAM¡»atM,  enOitserón; 
-itaHtno,  huMíkkrata;  francfti,  úwwm- 
i&lM;  catalán,  inem^lfAt,  A. 

«ütdb.  üteoinsibUueidH. 

IneltiDMi^ento.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  feónMÍetñítite. 

IttbMMliCénbhi.  'I^WHtinb.  FíMa 
de  edtftbtétUh. 

BrafMtfEtf^.  TMcoriMflHíH-'&rilMés, 
tM»^bnN»;  MEHand,  ^MAMKbíflt». 

lacdntistélHtM.  AdfétíVb.  WiiL- 
ble.jYriieiaélto.  Ilnüom^bld,  Wpli- 

BMilót^ÍA.  Ik  li^tívo  y  etfWf- 
Mr»:  ftitíeés,   inedHitímt;  íeüfano, 

UbbnMlldflA.  'Adjetivo.  Bl  qtie  se 
eiMbnelá'cón  dñKUhad  6  nb'^lDJI 


bataSn.    " 


hU:  ifrkncfe 


'.6a  V 
itaUánó,  ^cNÜtc 

nm. 

UcMUUUtlte^eiite.  Adverbio  de 
modo.  Sin  ensílelo. 
-  EnMOLObÍA.  Júm^Uhk  y  e\  sufijo 


'tNCO 

adverbial  fáenU:  italiano,  inex^uoiabil- 
francéa  /  catalán,  ineontolahU- 

Inconstancia.  Femenino.  La  &lta 
de  estabilidad  j  permanencia  de  al- 
guna cosa,  y  La  demasiada  facilidad 
j  li^reza  con  que  alguno  muda  de 
opinión,  de  pensamieotí»,  de  amigos, 
de  conducta.  En  las  mujeres,  puede 
Uamar&e  coquetería  ó  liviandad:  en 
los  hombres,  es  la  completa  degrada- 
ción del  ser  humano. 

^TUioLOQÍA.  IneautMíe:  catalán, 
¡eotutáneU;  francés,  úuxmtlaneg;  ita- 
liano, iwoibHKa, 

Inconstante.  Adjetivo,  Lo  que  no 
estable  ni  permanente,  j  £¡1  que 
muda  con  demasiada  ^ilidad  j  lige- 
reza de  pensamientos,  opiniones,  con- 
ducta, amistades,  amores,  afectos.  || 
Masculina.  El  iNCONsrAKTs,  los  m- 
C0N9TAHTBS,  en  cu^o  seutído  se  dice: 
«LOd  iHOONSTANTBs  debieran  servir 
p&Ta  Teletas  de  los  campanarios.» 

EnuoLoafA.  In  prívatíTo  y  eontítm- 
tt:  cataUn,  imontítmC;  fmnow,  mcmi- 
«xte;  italiano,  mec^Mfv;  latín, 
úuAutm*,  -incSiUímitü. 

SiRomuu..  Artíanto  primero. — In- 
00S8TANTB,  VotVBLB.  El  primer  adje- 
tíVo  se  refiere  i  los  afectos;  el  segun- 
do, á  la  imaginación  j  á  la  conducta. 
Es  imcomUtte  el  que  cambia  con  fre- 
cuencia los  objetos  de  su  afecto.  Ga 
w)lt$bh  tA  qne  no  se  fija  en  ninguna 
Dcu^moion,  en  ningona  empresa,  en 
ningún  estudio.  (Mo&a.J 

Artie%lo  teg%Mo.  —  iHcoNSTAT^rB, 
TDLUBDB.  La  tfKMuAMWM  proviene  del 
corazón:  la  mUtbiUdad,  del  alma.  Es 
imtoNtmit*  aquel  que  varía  de  efectos 
i.  cada  paso,  pero  fijándose  en  tanto 
que  dura  esto  afecto.  Es  teUAk  la 
persona  que  no  se  fija  en  nada,  j'  que 
varía  continuamente  de  objetos.  Un 
niño  es  -vaMle;  un  amante  es  ineont- 

mcáélttnU  varía;  «1  wdk^fa  now 
fija.  (LopftZ'PstüOBlN.) 

Inconstantemente.  A3;verbio 
modo.  Con  inconttanoia. 

ETwo&OGfa.  Iit&mttmae  y  «1  sufijo 
adverbifü  nimt*:  latín,  taetmifSHtn-; 
catalán ,  Í»eoiutantt»ent ,  AtMMñM^ 
tie»t;  francés,  iticoittfiMtMmt;  italiano, 

InoMlUftttslttm ,  nn.  Adjetive 
ÁperlatÍTo  de  inconstante. 

JÍTiuoLOdÍA.  \jAikai»MmtailUñ- 

Irieonstitncional.  Adje'tÍTo.  No 
eonstítucional. 

ETmoLooÍA.  I»  privativo  y  «MH- 
MímHU/;  franoéa,  v»coiutiMÍOKMl;  itsr 
liano,  incotUtmmnAk. 

Ineonstitneionalldad.'FemeniDO. 
Cualidad  de  lo  Ineonstitu^onal. 

BmfOLOdfA.  iHeatutUmmal:  fran- 
cés, ineoHititutionaiití;  italiano,  ineM~ 
iitMÍo*aiÜ&. 

InconséifbeionaliBmo.  Muéulí- 
no.  Oposición  i  los  precintos  codstí- 
tucionales;  esto  es,  la  incOnMitUcio- 
nalidsd  elevada  &  sistema. 

laeonstítacionahnente.  Adve 
bio  da  modo.  De  nna  manera  ineoss- 
títucional. 


INCO 


51 


EriuoLoofA.  IneoHitiltieüm&ly  el  su- 
fijo adverbial  moiU;  francés,  ineotuli-' 
(niioínullmeni;  italiano,  itKottitiuiónaU 
mente. 

Inconstitnible.  Adjetivo.  Que  no 
se  puede  constituir. 

Inconstitoído,  da.  Adjetivo.  Que 
no  ha  sido  constituido. 

Inconatmible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  construir. 

Etiholooía.  /«privativo y ftwiífwt- 
hU:  catalán,  iiteoiuínthibU. 

Inconsnlto,  ta.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  (jue  se  hace  sin  consideración 
ni  consejo. 

Btiuología.  Latín  ineaiMltia,  in-  . 
considerado,  temerario;  de  m  privati- 
vo y  CMuSítM,  aoonsB^ado. 

uiconsútil.  Adjetivo.  Lo  que  no 
tiene  costura.  Se  usa  comunmente  ha- 
blando de  la  túnica  de  Jesucristo, 

EnwoLOofA.  Latín  i*amtUliiú,  que- 
no  tiene  costura;  de  in  privativo  y 
cmUtilit,  cosido  juntamente,  forma 
adjetiva  de  comiere,  coser  con;  de  con, 
por  e«M,  en  compañía,  v  tvíre,  coser: 
italiano,  tMMfKti/«;  catalán,  incomútil. 
Incontable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  contar  6  es  muy 'difícil  de 
contarse. 

ETuoLoaf  A .  In  privativo  y  cmlcik: 
francés,  ineoníaiU. 

Incontaminable.  Adjetivo  común 
de  dos.  Que  no  es  susceptible  de  con- 
taminación 6  de  mancha,  así  en  sen- 
tido ñsico  como  en  moral.  Por  consi- 
guiente, con  igual  corrección  podre- 
mos decir  que  el  fuego  y  el  espíritu 
son  incóntaminables. 

Etikolooía.  In  privativo  j  w«í«m¿ 
nahU:  latín,  incontamimülit,  en  Ter~ 
tuliano;  italiano,  incOHlaminaiik;  ca- 
talán, inconlaminabU. 
Incontaminado,  da.  Adjetivo.  Lo 
leno  está  contaminado. 
BriuoLoaÍA.  In  privativo  y  contít- 
minado:  catalán,  inconiaminai,  aa;  fran- 
cés, tnamlamin/;  italiano,  incon(am^»<^■ 
to;  latín,  imsontamífMliu.' 

Incontestable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  pueda  impugnar  ni  dudar  con 
fundamento, 

Btiholoqía.  In  negativo  y  contettár- 
il«:  ffancés  y  catalán,  incoiítettalik; 
italiano,  tHeontettábile. 

Incontestablemente.  Adverbio  da 
moda.  Indudablemente,  sin  contro- 
versia. 

BTuioLoaÍA.  IneonUslable  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  provenzal  y  fran- 
eés,  incontettablement;  italiano,  meon- 
teltabilmente. 

Incontinencia.  Femenino.  Vicio 
opuesto  i  la  coatinencia,  especialmen- 
te en  el  refrenamiento  de  las  pasiones 
de  la  carne.  ||  db  orina.  Medicina.  En- 
fermedad que  consiste  en  no  poder 
retener  la  orina. 

ETiu<H.oafA.  Iiteontiiiente:  latín,  ín- 
eon(inent^a ;  italiano  ,  inneonttnena; 
ñ«ncée,  ineorKinence;  catalán,  inconti- 
nencia. 

Jíwflia.— >La  iNCONTiMBNCiA  fué  el 
único  motivo  que  separa  é  Enri- 
que YIII  de  la  Iglesia  católica.  (Maü' 
osotx,  Schimt,  livre  I.) 

Incontinente.  Adjetivo.  El  dea 
uigitizecl  by  ^ 


Ijetivo.  El  deseof 

bytjoogle 


52 


INCO 


frenado  en  las  pasiones  de  la  ca  me. 
El  que  DO  se  contiene,  \  Adyerbio  de 
tiempo.  Incontinbnti. 

Etikolooíá.  /*  ne^tÍTo  j eentine»- 
te:  latin,  me<Mt\»etu,  tncMÜHMtü,  que 
no  se  detiene,  en  Plinio;  impetuoso, 
violento,  en  Séneca;  voluptuoso,  en 
Horacio;  italiano,  ineMtinentt;  firan- 
céa,  ifumliiunt,  mCt;  catalán,  inamtt- 
ntnl;    provenzal,  inconltnen. 

Incontinentemente.  Adverbio  de 
tiempo  anticuado.  Incontinbíjti  6 
dilación.  |  Con  incontinencia. 

EtiuoloqU.  Inconfineníe  y  el  sufijo 
adverbial  ntmte:  latin,  ineonííñeHíér. 

Incontinenti.  Adverbio  de  tiem- 
po. Prontamente,  al  instante,  al  puntal. 

Btiuolooía.  Inamti*e*te;  muicés, 
weoníinmti;  catalán,  inctmlinenii. 

IncontraBtable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  T%ncer  6  conquistar.  ¡|  Lo 
que  no  puede  impugnarse  con  argu- 
mentos ni  razones  sólidas.  |  Metáfo- 
ra. El  que  no  se  d^a  reducir  lí  con- 
vencer. 

EriuoLoaÍA.  In  privativo  j  amtrai- 
tahU:  italiano,  incmtmíábilé;  catalán, 
üteoHiratiabU. 

SntidS  «íWk)¿^M».— Incoktrasta- 
BLS  quiere  decir:  «que  no  admite  — 
traste;  esto  es,  vanacion.» 

Incontrastablemente.  Adverbio 
de  modo.  Firmemente,  de  un  modo 
incontrastable. 

ErmoLOafA.  InCMínutaile  y  el  su- 
fijo  adverbial  rntnte. 

Incontratable.  Adjetivo.  Intra- 

TABLE. 

IncontroTertible.  Adjetivo.  Lo 
que  no  admite  duda  ni  disputa,  como 
cuando  decimos:  «fywnoiA)  ikcontiio- 

TEKTIBLB, 

EriuoLoaÍA,  I»  privativo  j  eontr«- 
vertible:  italiano,  iHewíroMrtiiile;  ca- 
talán, iiKMtroveríible. — El  francés  tie- 
ne vuontrowrtéj  como  sí  dijéramos 
inámtrovertido. 

iDconvencible.  Adjetivo  anticua- 
do. Invencible,  |  El  que  no  se  deja 
convencer  con  razones. 

EriKOLOofA.  /nnegativoyi 
ble:  catalán,  incomencible,  que  no  fatj 
medio  de  convencerle. 

Inconvenible.  Adjetivo  anticua^ 
do.  Lo  que  no  es  conveniente  6  con- 
venible. 

Inconveniblemente.  Adverbio  de 
modo  anticuado.  Sin  conveniencia, 

EiDiOLOCifA.  Z«eome»i6h  j  el  su- 
fijo adverbial  mente. 

Inconveniencia.  Femenino.  Inco- 
modidad, desconveniencia.  ( Descon-' 
formidad,  despropósito  é  inverosimi- 
litud de  alguna  cosa. 

EtivoloqÍx,  iHoonvenititle:  latín, 
ínamvíñientta,  forma  sustantiva  absr 
tracta  de  itieonvinient,  inconTSniente; 
italiano,  inconveniema;  francés,  tMVH- 
taumee;  catalán,  incoitte»UkcÍa. 

Inconveniente.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  conveniente.  J  Masculino.  £1  im- 

Sedimento  ú  obstáculo  que  ha^  para 
acet  alguna  cosa,  6  el  daño  j  per- 
juicio que  resulta  de  ejecutarla.  Q  Me- 
táfora. Aplícase  á  todas  las  acciones 
que  no  se  ajustan  ¿las  reglas  de!  buen 
trato  de  gentes;  y  así  decimos:  <Fn- 


moo 

laño  «stuvó  iNOONTKnBHTB  en  tal  re- 
unión.» 

ETiuoLoaÍA.  /«I  privativo  7  Amw»tM- 
te:  iatin,  inconeíMeiít,  incontmítittü, 
discordante,  en  Cicerón;  desemejante, 
en  Fedro;  indecoroso,  indecente,  en 
Apulejo;  provenzal,  inconvexien,  iu- 
e(mve%tenl;  catalán,  ineoiwenient;  fran- 
cés, inco»v¿%imt  é  inamvenable;  italia- 
no, inceuDMiente  é  inceneenevote. 

Inconvenientemente.  Adverbio 
de  modo.  Con  inconveniencia. 

EriHOLoafA.  Ineo»oe*ie»íe  y  el  su- 
fijo adverbial  wieitle:  latin,  ÚMMoAttM- 
ter;  italiano,  inconvenientemente;  fran- 
cés, ineonventblement. 

Inconveraable.  Adjetivo.  El  in- 
tratable por  su  genio,  retiro  y  aspe- 

Isconvertible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  os  convertible. 

EnHOLoaiA.  In  privativo  y  eoneer- 
tible:  latín,  vuonertíHUt,  inmutable; 
italiano,  ineonveríibile;  francés  y  calA- 
lan,  inconvertible. 

Inconviniente.  Masculino  anti- 
cuado. Disgusto,  suceso  desagradable.' 

Incordio.  Masculino.  Meaidna, 
tumor  que  se  forma  en  las  ingles,  y 
procede  del  mal  gálico.  |  Metáfora. 
\QuÉ  iHOOKDio!  Exclamación  familiar 
con  que  ponderamos  la  molestia  que 
alguno  nos  causa. 

Etiuolodía.  /•  negativo  y  eerdio, 
forma  de  eordinl,  como  si  dijáramos 
inrOrrdUi,  tno  coidial,  no  ingenuo,  no 
benévolo,  no  afectuoso,  maui,  cruel:» 
catalán,  tucordi. 

Incordioao,  sa.  Adjetivo  &miliar. 
Que  es  pesado  v  fastidioso. 

Incorpórame.  Adjetivo  anticua- 
do. Imcorpóeeo. 

Incorporación.  Femenino.  La  ao- 
cion  y  efecto  de  incorporar  lí  incorpo- 
rarse. 

EnHOLoaÍA.  Incorporar:  latín,  i»- 
eorpdriíío;  italiano,  útcorporauone;  fran- 
cés, ineorportíion;  provenzal,  vicorj>e- 
ralio;  cat«lan,  incorporad;  portugués, 
incorporofiSo. 

IncorporadameDte.  Adverbio  mo- 
'dal.  De  un  modo  incorporado. 

EruiOLoaÍA.  Inwrponia  j  el  sufijo 
adverbial  mente, 

Incorporadero.  Masculino.  En  las 
minas,  el  patio  6  lugar  donde  se  in- 
corpora el  azogue  con  el  metal. 

Incorporado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  incorporar. 

Etimoloq{a.  Latin  incorpSritnt,  par- 
ticipio pasivo  de  ineorpírSre;  catatan, 
incorporat,  da;  francés,  incorfori;  ita- 
liano, ineorportto. 

Incorporal.  Adjetivo  anticuado. 
Inookpóbbo.  i  Se  aplica  i  las  cosas 
tie  no  se  pueden  tocar.  |  Teología. 
iue  no  eAá  dotado  de  cuerpo,  en  cujo 
sentido  se  dice:  tneíanciai  inoorpora- 

s, 

Etiholooía.  In  privativo  y  corpo- 
ral: latin,  incorpSr&Ut;  italiano,  incor- 
pórale; francés,  incorpore!;  provenzal 
y  catalán,  incorporal, 

Incorporaliaad.  Femenino.  Feolo- 
'ía.  Cnafidad  de  los  seres  incorpora- 
os. 

EriuoLOofA.  Incorporal:  latín,   in- 


INOO 

eorpiriUta»,  carencia  de  cuerpo,  m  * 
Macrobio;  italiano,  ÍncorporaUta;tna- 
cés,  incorporaÜti;  provenzal,  imeorpa~ 
raUtat. 

Incorporalmaate.  Adverbio  de 
modo.  Sm  cuerpo. 

BmioLO^fA,  Incorporal  y  el  sufijo- 
adverbial  mente:  latin,  ineorpSriñíer; 
italiano,  incorporalmente;  catalán,  m- 
corvoralmení. 

lacorporamiento.  Incobporaoioh. 

Incorporar.  Activo.  Agregar,  unir 
dos  Ó  más  cosas  para  que  bagan  un 
todo  y  un  cnerpo  entre  sí.  I  Sentar  6 
reclinar  el  cuerpo  que  estaba  echado 
y  tendido.  Se  usa  también  como  recí- 
proco. I  Recíproco.  Agregarse  ana  á 
más  personas  á  otras  para  formar  un 
cuerpo. 

Etimología.  Latin  incorpírare,  unir, 
agregar  en  un  solo  cuerpo;  de  in,  en, 
y  corporire,  forma  verral  ficticia  ds 
eorpnt,  eorpirit,  cuerpo;  catalán,  incor- 
porar; francés,  ineorportr;  provenzal, 
eneorpor»,  incorporar;  italiano,  mmt- 
porare. 

Incorporarse.  Recíproco.  Levan- 
tarse sentado  cuando  se  está  tendido. 
II  Entrar  á  ser  parte  de  una  corpora- 
ción, y  así  se  dice:  inoospoiarse  en 
el  colegia  de  abogados. 

Incorporeidad.  Femenino.  La  ca- 
lidad délo  incon»5reo. 

EriuoLOofA.  IncorpA^to:  provensal, 
incorporeitaí;  francés,  ineorporéilé;  ita- 
liano, ineotporeitá. 

Incorpóreo,  rea.  Adjetivo.  Lo  qna 
no  es  coqxSreo  &  material.  |  Sustan- 
cias iNCOSFÓitSAS.  iíetaJUica.  Sindní- 
mo  de  sustancias  espirituales,  como 
cuando  se  dice:  *el  alma  es  una  raaan 
iNCOBPÓBXA  que  el  hombre  no  puede 
concebir,  sino  por  medio  del  8«itído 
íntimo  ¿  conciencia  refleja.» 

BnuoLOoÍA.  In  privativo^  eerpdreo: 
latin,  incorpSrim;  italiano,  vuorpírto; 
cataluí,  incorpóreo f  a. 

Incorporo.  Masculino.  Inooupoba- 

ClON. 

Incorreociott.  Femenino.  Falta  de 
corrección,  ¡|  Abuso  de  estilo. 

ETiuoLoaÍA;  7*  privativo  y  «rr»- 
eion:  latin  posterior,  incorrecto,  forma 
sustantiva  abstracta  de  úuorrtetnt,  in- 
correcto: italiano,  teorrenone;  francés, 
ineorrection;  catalán,  incomeeitS, 

Incorrecto,  ta.  Adjetivo.  Sin  cor- 
rección, desarreglado,  defectu(»a, 

ErnioLoaÍA.  iii  privativo  y  correcta: 
latin,  ineorrectm,  no  enmendado;  ita- 
liano, incorreíio;  francés,  incorrect, 
forma  provenzal;  catalán,  incorrecto,  a. 

Incorregíbilidad.  Femenino.  La 
obstinación  y  dureza  que  H^ce  impo- 
sible 6  mu;  dificultosa  la  corrección 
de  alguno  &  de  alguna  cosa.  |  Estado 
y  canicter  de  lo  incorregible, 

ExiuoLOofA.  Incorregible:  catalán, 
incorregibihíat,  incorretgibiUtat ;  fran- 
cés, incorrigibiUti;  italiano,  iacorreg~ 
gibiUti,  ineorrúgibiliti. 

Incorregible.  Adjetivo,  Lo  que  n» 
es  corregible.  Dicese  del  que,  por  su 
dureza  y  terquedad,  no  se  quiere  en- 
mendar ni  ceder  á  los  buenos  conse- 
jos. Be  aplica  igualmente  á  las  CQsas, 
ciundo  deeímcf:  wrfwc/i  n- 


yL-oogle 


INOR 

'  oeiBseiBLB,  cfcoaKKQiBLB  pettiitaeia. 
-  Btiuoi/xjLl.  f%  privativo  jr  eorre^i- 
bU:  Istin,  iita>rrígil>ílit;  italiaao,  t» 
eorrt^^aU,  ineorrig^ibiU;  francéB,  f»- 
9»rrwhU;  catalán,  itKorregibU,  incor- 
rtUlwit. 

.uicoiTegibIein«nt«.  Adverbio  de 
modo.  Obetinadamente,  ain  admitir 
eorreceioQ. 

EriHOLoaÍA.  IncorregibU  j  el  sufijo 
mdvarbial  mmU. 

Incorrupción.  Femenino,  Estado 
de  una  cosa  qua  no  se  cfirrompe  6  no 
deja  de  ser  lo  que  era.  Q  Metáfora.  La 
pureza  de  vida  j  la  santidad  de  cos- 
tumbres, Dícese  particularmente  ha- 
blando de  la  justicia  y  la  castidad. 

StimolooíÁ.  /»  pnvativo  j  cormp- 
eio%:  latín,  incorrupta},  forma  sustan- 
tiva abstracta  de  incomjitm,  incor- 
rupto: catalán,  útcorm^eiá;  francés, 
imeomptüm:  italiano,  ituomuiau, 

Iscormptunente.  Adverbio  de 
'  modo.  Sin  corrupción. 

BnuoLoaU.  Incomtpta  y  el  sufijo 
adverbial  menU:  latín,  ineorrSpti;  '- 
talan,  tMeorrufUaunt. 

Incomptibílidad.  Femenino.  La 
imposibilidad  de  corromperse  nna  co- 
as. Se  aplica  á  objetos  materiales,  como 
cuando  decimos:  la  incokeiiptibilidád 
de  ia  ¡m:  i  seres  morales,  como  cuan- 
do decimos:  la  iNcoEaupriBiLiDAJí  es 
un  carácter  más  necesario  de  la  lejr 
natoral  que  de  la  \m  escrita;  á  per- 
sonas, en  cu^o  sentido  se  dice:  la  in- 
ooRanpnsiLiDAD  del  magistrado.^l  J/i»- 
taJUiat.  Uno  de  loe  atributos  esencia- 
les del  espíritu, 

ErmOLoaU.  IneomplihU:  latín,  úi- 
eerrvpüV(Rtai;  italiano,  incorroítiiili- 
tí,  inatrruttiHUíd;  francés,  ineomtpíi- 
hiUU;  provenzal  v  catalán,  ineorrvpti- 

aiiut.  '^ 

Incorrnptibla.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  corruptible.  ||  Metáfora,  Lo  que 
no  se  puede  pervertir  6  es  muy  difícil 
que  Be  pervierta.  ¡  Sutoria  eelenáttí- 
ta.  Nombre  de  una  secta  entiquiaua, 
cuja  doctrina  consistía  en  enseñar  que 
el  cuerpo  de  Jesús  era  imcobruftiblx. 

SriMOLoaÍA.  I»  neeatívo  y  eomi^ 
tíilt:  latín,  iiuorrimíiHlit;  francés  j 
eatalan,  Muomwítiíc;  italiano,  ineor- 
nttiiiU. 

IncorraptibIement«.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  incorruptible. 

BrmoLOoÍA,  Inearrvjjtiile  y  el  sufi- 
jo adverbial  mmtt:  latín,  incomiptil^ 
Sltir;  italiano,  imeort%tiiHÍmtnU;  &an- 
eéSr  iiuom^tihieauttt. 

btcormptisimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  incorrupto. 

Incorropto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
eatá  sin  corromperse,  |  Metáfora.  Lo 
que  no  está  dañado  ni  pervertido.  || 
Be  aplica  á  la  mujer  que  no  ba  perdi- 
do le  pureza  virginal. 

ÜTiHOLogÍA,  1%  privativo  y  am^- 
U:  latín,  incomptiu;  italiano,  incor- 
retío;  frúicés,  ineorremp*;  catalán  an- 
tigiio,  intorrenpntj  da;  moderno,  m- 
t»mpte,a. 

Incraiacion.  Femenino.  Medicina. 
Amon  6  efecto  de  incrasar. 

IncriMinte.  Participio  actívo  de 
Íaenur.>  JOdimé.  Lo  que  incrts». 


INCR 

•n  cuyo  sentido  se  dice:  remedios  in- 
CBASANTBS.  ]  MaBculiuo,  üu  inc»- 
sante,  los  incrasantee. 

BTDiOLoaíi.  Ineratar:  francés,  t'»- 
crattaní. 

Reseña  hitbfriea.—l.  Iios  humoris- 
tas atribuían  á  los  incusantbs  la 
propiedad  de  calmar  la  sangre  y  ~ 
humores. 

2.  Los  iNOUSANTBS  representan  el 
término  contrario  de  los  utcitivoe, 

Incrasar.  Activo.  Medicina. 

ORjLSAB. 

BtimolosU.  Latín  ávattare,  en- 
grasar; de  in,  en,  dentro,  sobre,  y 
crauSre,  forma  verbal  de  eraisa,  gra- 
sa: iNCKASSATUS  est  oladivs;  el  hacha 
del  sacrificador  esta  ya  embotada  d 
sangre  (san  JebónimoJ:  catalán,  » 
erattar. 

Incr«able.  kdieüvo.  Sittetna de 
D'A  Utahert.  Lo  que  no  se  puede  crear. 
Según  dicho  sistema,  la  materia  es  in- 
CRBABLs;  por  consiguiente,  inereadai 
por  consiguiente,  eterna.  (D'Alem- 
BEBT,  Carta  al  rey  de  Prviia,  SO  de  No- 
vieMbre  de  1770.) 

ETiMOLoaÍA,  /*  privativo  j  crear: 
francés,  inerrable. 

Reseña. — Este  sistema  de  D'Alem- 
bert  está  muy  lejos  de  tener  el  mérito 
de  la  originalidad,  puesto  que  hace 
muchos  siglos  que  los  chinos  enseñan 
la  propia  doctñna.  Según  ellos,  da 
materia  es  eterna,  infinita,  increada,» 
(Du>BBOT,  Opiniones  de  los  Mtig*os filó- 
sofos, maitbrtaiánisau.) 

Increado,  da.  Adjetivo.  Lo  que  no 
ha  sido  creado,  en  cuyo  sentido  se 
dice:  el  tér  wcubaim}  (Dios);  el  Verlo 
INCREADO ;  la  Trinidad  inchbada.  [| 
Teología.  La  saüdvría  inobraha:  ex- 

Íresion  con  que  se  designa  el  Hijo  de 
ios,  6  sea  el  Divino  Verbo. 

Etiuolooía.  In  negativo  y  creado: 
catalán,  íncreat,  da;  francés,  fneráó, 
masculino;  Íticr¿¿e,  femenino;  italiano, 
increalo;  latin,  inereSUta  (en  Qoiche- 
&AT,  Áddenda.) 

Reseña. — 1.  Aunque  Dios  constara 
de  partes,  estas  partea  noseriau  jamás 
hechuras  de  mano,  puesto  que  el  Crea- 
dor, el  ser  iNCRBADO,  no  puede  com- 
ponerse da  creaturas,  (Bossuet,  ffis- 
toire,  II,  i.) 

2.  lOh  muertel  |0h  destino!  ¡Oh 
Dios  de  la  luz.  Creador  increado  de 
la  naturaleza  entera!  (Voltairb, 
Quihres,  III,  5.) 

Sinonimia,  Increado,  infinito,  inmen- 
so, eterno.  Dios  no  tuvo  principio. 
Esto  quiere  decir  que  no  tuvo  origen, 
que  nadie  le  cre<i:  né  aquí  lo  increado, 

No  tiene  fin:  hé  aquf  lo  infinito. 

Nadie  le  ha  medido,,  porque  el  es- 
píritu no  admite  medida:  he  aquí  lo 
tnwunso. 

No  puede  destruirse,  porque  el  es- 
píritu no  puede  acabarse:  hé  aquí  lo 
eterno. 

Increado  dice  relación  al  principio. 

Infinito,  al  fin. 

Inmenso,  al  espacio. 

Stemo,  al  tiempo, 

Incredibilidad.  Femenino.  Impo- 
sibilidad 6  dificultad  de  ser  creida  una 


mcR 


S8 


EnifOLOaÍA,  Inereible:  latín,  wwrT- 
dlUliías;  italiano,  ineredibilitá;  fran- 
cés, -inor/dibilité ;  catalán,  incredibi- 
Utat. 

Incredulidad.  Femenino.  Oposi- 
ción á  creer  una  cosa.  ||  Falta  de  it  en 
religión. 

EruiotoofA.  Incrédnlo:  latín,  üwrT* 
düíiuu;  italiano,  áuredtUitá;  fiñmcáa, 
mcrédnlité;  catalán,  inerednlitat. 

Incrédnlo,  la.  Adjetiva.  El  que  no 
cree  lo  que  debe :  se  dice  especialmen- 
te de  los  que  no  creen  loa  míetenos  de 
nuestra  santa  religión.  [  El  que  Jio 
cree  con  facilidad  y  de  ligero.  ¡Usase 
como  sustantivo;  y  así  decimos:  un 

lNCBdDUI,0,  los  INCRfiDDLOB. 

Etiholooía.  In  privativo  y  cródnlo: 
latin,  incredilus;  italiano,  tHcridvlo; 
francés,  incrednU;  catalán,  inerédul,  a. 

Reseña  hittórtca. — En  el  lenguaje  de 
algunas  escuelas,  incrédulo  es  siné- 
nimo  da  filósofo. 

Increibilidad.  Femanino.  Ihcri- 

DIBILIDAD. 

Increíble.  Adjetivo.  Imposible  6 
difícil  de  creerse,  j  ¡Eb  incbbible!  Ex- 
presión hi^erbélica  con  que  pondera- 
mos lo  extraordinario  de  a^^  su- 
ceso. 

ETniot-QOÍA,  /«  privativo  y  creíble: 
latín,  incrSdtlftlis;  italiano,  incredibiU; 
francés  antiguo,  ineredibíe;  moderno, 
iitcroyable;  catalán,  inereible. 

Increiblemente.  Adverbio  de  mo- 
do. De  una  manera  increíble. 

BTIM0I.OOÍA,,  Increíble  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catakn,  tncreiblenent;  ■ 
francés,  incroyablemenl;  italiano,  inere- 
dibilnente;  latín,  incredibíliler. 

Increíbles  (tos).  Historia.  Nombre 

Sua  se  dié  en  tiempos  del  Directorio, 
acia  1796,  á  cierta  clase  de  jóvenes 
que  afectaban  un  gran  esmero  en  su 
traje  j  en  su  modo  de  hablar.  Lleva- 
ban el  cabello  largo  y  empolvado  de 
blanco,  en  dos  largas  trenzas  llama- 
das orejas  de  perro,  que  -caían  hasta 
los  hombros.  £1  vestido  consistía,  en- 
tre otras  prendas,  en  nn  pantalón  cor- 
to, collante — ^ya  que  esta  palabra,  to- 
mada de  nuestros  vecinos,  está  san- 
cionada por  el  uso — verde  6  negro, 
abotonado  hasta  la  rodilla;  cuerpo  sin 
mangas,  de  pana,  con'  botones  de  ná- 
car, redingote,  ete.  El  sombrero  era  de 
los  llamados  á  elagve,  y  da  una  gren 
altura.  Llevaban  además  medallón, 
collar  y  otrOs  objetos,  notables  por  su 
exageración.  El  buen  tono  de  los 
increíbles  consistía  en  hablar  de  un 
modo  afectado  y  ridículo,  suprimien- 
do la  r  en  cuantas  palabras  la  tenían; 
y  así  decían:  «a  paoU  d'honne»,  ma 
petiíe  paole  panaea/e,  y  sobre  todo, 
cuando  algo  les  admiraba:  en  veiU, 
c'est  incoyable,  exclamación  de  que 
tomaron  su  nombre.  Eran  por  decen- 
tado los  héroes  de  bailes  y  salones,  y 
representeban  el  partido  de  las  gentes 
montadas  á  la  antigua,  sin  tener  ja- 
más verdadera  importancia.  El  pue* 
blo  los  llamaba  mnicadins. 

Incremento.  Masculino.  Aumbn- 
.j.  y  J/afnuííÚMt  MíM>MU.  Nombre 
del  cálculo  de  las  flux&nes,  6  cálculo 
diferencial.  \  Siitema  nmto»Ía»e.  Cut- 


Digitized  by 


Laoogle 


S4 


IKCR 


tádad  inflnitñment«  pequefis,  de  donde 
sa  formft  nsft  cantidad  capaz  de  cier> 
tas  combinacioneB.  El  sistema  newto- 
niano  ha  demostrado  que  el  incbb- 
HBNTO ,  producto  de  una  cantidad 
matem&tica,  ea  menor  que  la  más  pe- 
queña parte  asignable. 

ETIMOLOOfA.    Latin  MCrñKMÍMM, 

crecimiento,  desarrollo;  de  w,  en,  j 
una  forma  de  crtteÜrt,  crecer:  italiano, 
inertmenio;  &aneés,  vtcréwettt;  proven- 
zal  j  calñlan,  ineretntut.  Bl  catalán 
incrtnuHtet,  incremento  pequeño,  es 
u)f  diminutivo,  como  el  latín  inere- 
MMitJííVM,  que  se  halla  en  Apuleyo. 

Increpación.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  increpar. 

£riMOLoa(A.  Iner^r;  latín,  inerí- 
jaíto,  manifestación  de  la  culpa  con 

Siie  se  reprenda  6  castiga,  en  Tertu- 
ano¡  exorcismo,  en  san  Isidoro;  for- 
ma  sustantiva  abstracta  deíncrípStHt, 
increpado:  e&talan,  intrtftíii;  itúVii- 
no,  imertpañime. 

Increpado,  d«.  Participio  pasivo 
de  increpar. 

ErUáOLoaÍA,  Latin  inerípSdá,  pat- 
ticipio  pasivo  de  ittcrípSre,  increjiar: 
catalán,  increpAt,  tta;  italiana,  iitcfe- 

JMiO. 

Incrspadol-,  rk.  Adjetivo.  Que  in-. 
crepa. 

Étiiiolooía..  Inerep^:  tatin,  itérí-' 
pitor,  en  las  glosas;  forma  agente  de 
vurepiño,  increpación :  catakn,  t'Ker«- 
pador, «. 

Increpante.  Partiúi{)Ío  activo  de 
increpar.  Que  increpa. 

BrtiioLoaÍA.  Latin  iHerTpaiü,  tiíérif- 
poHtit,  participio  de  frésente  de  ÍHcií- 
pSrt,  increpar. 

Increpar.  Bepfénder  con  düré!£tk. 

Etiuolosía.  Latín  ilurAtáf*,  sb- 
nat,  hacer  ruido;  j  extehsivanlente, 
reñir  con  bulla,  reprender,  a'ciúai^;'d'e 
i»,  en,  y  erlpSrt,  Stmétridb  de  ^ípi(&- 
Tt,  crepitar:  catál&n,  Mcre^at-. 

Sentido  etvmoUg^.-^.  Crecía*;  é 
«•efípür  representan  el  mismo 'vb'dalílo 
de  origen. 

2.  iHCkfeFAB  Bi'gAieót.  lifefaiaíeAl:^: 
«reprender  i  gritos,  temblando  Se  c4- 
lera.»  El  primer  individuo  bué  íÍJtíHB- 
PÓ,  temblaba  de  furia:  Ébío  éh,  ¿rtií- 

In^mp«Iádt>,  da.  Adjetivo,  atítí- 
ouado  &miliar.  Lleno  Se  perifollos, 
mu^  estudiado.  .    '        _ 

ucrístáUzabíIi&tid.  Fénrahih'b. 
Imposibilidad  de  ¿ristalizli^i^.  (OaBa- 

LLXBO.) 

locristalizalilé.  Adjeti'íb.  JWfiü. 

Que  no  se  puede  driataliiar. 

BTiMOLoafA.  /»  privativo  j-'críftaíí- 
tahU:  &ancés,  incrutálüaSle. 

Incristalízacion.  FeüíBninb.  'Ptti 
ea.  Estado  de  loa  cuerpos  bo  criBÍáli- 
zados. 

Incriticable.  Adjetivo.  Qué  no 
puede  criticarse. 

EtiuolooLl.  /•'j'ir»7«!iiíií;fran*fe, 
tturitiquaiU;  itelititio,  iitérit^HU. 

Incraento,  fa.  Adjetivó,  Ifo  cruen- 
to. I  Sacrificio  iNCRiíaiÍTO.  Teología. 
La  sagrada  hostia  eucarístiCa. 

BriiioLOaÍA,  I»  privativo  j  enunlo: 
latin,  HKntñiÍM,  no  sangriento;  ita- 


mcü 

liano,   ñwfKMÍff;   catalán,    incnunt.' 

Incnutacion.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  incrustar.  |  ía  misma  cosa 
incrustada.  |  Metáfora.  Lo  que  cubre 
6  cohonesta.  |  Costra  salina  que  suele 
formarse  en  algunas  sustancias  mine- 
rales. I  Patología.  Depóaito  calizo  que 
se  forma  á  veces  en  loa  tejidos  óigam- 
eos, ó  en  su  superficie. 

EmiOLOSÍA.  iMemlar:  francés,  w- 
enataíúm;  italiano,  meroiíatwa;  latin, 
íMcnafítt'ío,  ornamento  que  se  hace  en 
la  piedra  dura  j  pulida;  forma  sus- 
tantiva abstracta  oe  ñenutStut,  in- 
crustado. 

Incraatado,  da.  Adjetivo.  Sotími- 
I.  Epíteto  de  las  semillas  adheridas 
al  pericarpio. 

Etiuolooía.  Latin  vwnutitvi,  par- 
ticipio  pasivo  de  ñunutin,  incrustar: 
italiano,  wcnttato;  francés,  vtenaté. 

Incroatador,  ra.  Maaciüino  y  fe- 
lilenino.  El  quo  incmsta. 

Incrustante.  Adjetivo.  Epíteto  de 
las  aguas  saturadas  de  salee  calizas,' 


Incmtltar.  Activo.  Embutir.  ||Cha- 
pear.  Adherir  una  cosa  á  otra.  I  Ejer^ 
cer  ciertas  aguas  su  acción  sobre  los 
cuerpos  sumergidos  en  días,  cubrién- 
dolos de  una  ca^a  salina. 
ErniOLOOÍA.  Latin  iwnaíSft,  adür^ 
ir  un  edificio   de  marmolea  T  otras 

Siedrak  brillantes  en  las  entalladtitvs 
e  las  paredes;  de  i%,  en,  dentro,  so- 
bre, j  enuíare,  fijrtna  verbal  de  enAto, 
costra:  ítaliHaO,  inerottani'tníicéa,  %»- 

lúctfartácion.  Femenino.  Septtfa- 
cion  del  ato  j  de  ht.  plata  al  dlto^eAb 

en  ácido  nítrico. 

Inctiartar.  AlHifí».  ^áOfrphlfa  til 
oro  para  COpelarlb. 

EruoLOQfA.  Prefijo  Ai.tJn,  dentro, 
y  iuai-tar,  Ibrma  verbhl  fictída  db 
eUñ-ft),  Uudíendb  á  que  se  atlddfi  hi 
iMriA  part^  de  pUta. 

Incubación.  Femenino.  Ont'túb- 
yto.  Acto  de  c&^lhtr  lá^  ^IVés  sue 
ttítíhiS,  y  W  tibMiib  dh  qu6  Ib  Veri 
"Bfciín.  1  Aecitín  de  échaf^e  Sobre  el  la- 
db  dét%'chb.  I  MtdicMa.  9b  eiitiendb 
pot  ihcubaciOn  el  tienipb  ^ue  tra^ 
curre  entre  la  acción  de  una  causa 
morbf&Aa  Sdbre  la  economía  animal, 
yeltietUpb  eh  ^ue  la  enférinedadae 
préaédta  con  sos  síiítonias  propios  ^ 
caracteristicos.  En  este  í^tido  se  di- 
'6é:  Til  mctiBÁCiON  db  la  rdcutab,  de  la 
^líaélA,  de  la  'péSte.  .||'pBHfoDo  na  ín- 
tJúPAiJióif.  El  período  que  tratícnfre, 
'desde  el  ttlombUto  en  que  sb  ^cibe  lél 
germen  de  unb  énfenned^,  hasta 
^uel  en  qiie  la  enfermedad  comienza 
de  un  modo  efectivo  j  caracterizado. 

BTiuoLoaÍA.  Latín  ixc^bálto,  el  tacto 
de  empollar  las  4ves  loa  huoVOs;  fórmt 
gustantiva  abstracta  de  iiKiibStm,  pri- 
mitivo de  «ciíiííiw,  participio  pasivo 
de  ineüiare,  acosterse,  empollar  los 
huevos,  en  Varron;  de  in,  en,  y  «Síá- 
ri,  echarse:  francés,  inaibatúm;  italia- 
no, WKHÍaMMW, 

Reteña.— Sutoria  áñtigiia.  Costum- 
bre adoptada  en  los  templos  de  las  di- 
vinidades de  Medicina,  donde  iban  los 


ÍNCD 

enfermos  á  consultar  i  Etctúapio.  A 
la  derecha  de  este  dios,  había  un  le- 
cho, ensu  templo,  cercado  Titorea.Ea 
Babilonia,  las  mujeres  iban  á  pasar  la 
noche  al  templo  de  Hylitta,  a  fin  de 
tener  euefioe  é  interpretarlos  después. 
Los  magistrados  de  Esparta,  antes  de 
tomar  alguna  decisión  importante, 
iban  á  dormir  á  un  templo  de  Pasi&e, 
cerca  de  la  ciudad,  para  interpretar 
su  sueño  tembien.  La  costumbre  de  la 
INCUBACIÓN  se  seguía  en  Epdauro  en 
tiempo  de  san  Jerónimo.  (Véase,  en- 
tre otras  obras,  la  de  A.  Gaothier, 
Reehercha  kütonqiuttiir  Vtmtnkeit  U 
Medióme  data  ktUmplet,  Parifi.lSil.} 
Incúbito,  ta.  Adjetivo.  &fPO- 

LLADO. 

BmiOLoafA.  TfunhaeuM. 

lUcobo,  ba.  Adjetivo  que  M  aplica 
al  demonio,  que,  Segtm  la  creencia 
vulgar,  tiene  comercio  Carnal  con  al- 
guna mujer  bajo  la  apariencia  de  va- 
rón. I  Pbsaiíilla.  MMieina.  Q  Eepfri- 
tu  malhechor  que  se  suponía  sofocar  ' 
las  personas  dormidas. 

^iHOLOQÍA.  Latín  fuSÍM,  acciden- 
te qne  da  en  sueltos,  con  que  m  com- 
prime el  corazón;  sltaétrico  de  áuSio, 
tMdiíAiú,  pesaditlB,  de  tiseUSn,  acos- 
tarse: francés,  inctíhe¡  italiano,  úumhe; 
catalati,  ine%bo. 

Satlfa  kittMu.  1,— EspeciiB  de  do- 
monlo  t[ub  ^b  creía  tomar  fbrma  de 
hombre,  para  gozar  de  loa  pla<!eres  del 
amor  conmuferee  dormidas,  ótraspor- 
tkdas  al  dJa  del  aíbado.  Íncubo  repre- 
senta el  término  contrario  de  Mcwo. 
Roberto  el  JHablo,  segnn  la  tradición, 
que  ha  segoido  ScríEb,  era  hijb  de  un 
íncubo  y  db  IH  ítiuje*  del  dubue  de 
NtfníiHndía.  iKan  existido  realmento 
los  íNCüíosp'los  tMíeilbeá  Tbdos  nues- 
tros sabios  jurisconsnltos  demonégra- 
fbs  admitían  igUalmbnte  la  existencia 
db  l<*'unm  y  de  los  otrob.  (VtítTAiaB, 

2.  Llámanse  íhcuMs  unM  dettfo- 
niob  que  -se  trasfbrmau  á  guisa  de 
hdtdbre^,  y  tienen  aiidéfió  &  crfpuh. 

camal  con  hfi  hediieei^,  fADImt  lor- 
cierit.  fPiteo,  SIX,  29.) 

3.  Lc^  médictís  entíéndeni  que  el  ín- 
ÓUBO  (útftnb  pesadilla)  e^  un  inal,  ea 
que  la  persona  se  siente  oprimida  y 
comb  's'omcada  por  un  cuerpo  que  peai 
sobK  ella,  cuyo  fsTidm'eno  se  verifica 
generalmente  durante  la  noche.  Bl 
vül&o  ere»  que  leb  un*  Yíéji,  la  cual, 
"echandoao  Sobre  los  cuerpos,  tos  com- 
prime, j  la  llama  éMieAa^otb.  (Idbm, 

krx,sh 

4.  Excusadb  jtaréce  decir  gUe  el  an- 
tiguo ÍNCUBO,  Sindnirab  de  dtíende  6 
cbsa  sem-ejante,  nb  eS  dtra  cosa  qne  el 
la'titi  fitctítu,  acérdent*  que  da  soflan- 
tio  alguna  coSatriáte,  fle  donde  la  ima- 
ginación de  las  gentss  báctf  la  historia 
romancesca  del  mouBo  trasnochador  j 
aventurero,  fin  cuanto  á  nuestros  dias, 
si  hay  algún  fiíóuso,  nocturno  y  diur- 
no, Cadi  pudiéramos  áflrln'B^,  sin  dar 
nuestra  alma  al  diablo,  qu6  lio  es  un 
demonio  que  tom'a  la  guisa  de  hom- 
bre, sino  un  hoaibre  '^iia  tddlB  ta  ^- 
sadedemonib. 

5.  Debe-notarse  jqtíe  él  latín  é 


.■igitized  by 


jqtíe  él  latín  áM#* 

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INCU 

hu  M  «Bcoentra  por  primera  vez  en 
BUi  Agustín,  forma  endenté  de  Mcit- 
io,  imSUfnü,  el  que  flsti  ochado  «obre 
lua  cosa,  para  guardarla,  como  se  ie 
eo  Petfonio,  i  cajo  vo^aÜQ  4íiS  Tertu- 
liano  el  sentido  de.  pesadilla, 

lacnbones.  Hasoulio^  |dui^.  ^k- 
tiftíáatÜM.  Genios  «odarg^adoQ  d»  ci^ 
todíar  los  tesoros  ocultos. 

BnMOLoaÍA.  Incubo. 
I  iBcnloaoion.  Acción  á  e£*Qtft  de 

inculcar.  |  Sutoria  4*  ¡a  füoVffia.  La 
IMOULOACION  era  una  de  lat  nuBaiías 
de  argüir  de  la  esQuela  estáios, 
.  SriMOLoaÍA.  Ineuicar:  latín,  intuid- 
ílaplt  acción  de  repetir  una  cosa;  for* 
ma  suatantín  abstracta  de  tneulcaím, 
inculcado;  catalán,  Mcvíawúf;  fr^icés, 
mchAnUmm;  italiano,  iiieukanone. 
I  lacnlcadamenta.  Adverbio  if^al- 

De  un'modo  inculcado. 

EioiOLoaÍA..  Inwkaá»  y  el  aufijo 
adverbial  mente. 

laevloiidQi  4*-  Pvrtíoipio  pfuñvo 
de  inculcar. 

ErniOLOafA.  Latín  tncukStut,  partí- 

3ÍD  pasÍTo  de  itieukSre,  inculqar:  cv 
an,  üíctácAt,  da;  fiancéa,  inculqM^; 
italiano,  MCttínto. 

Incnlcador,  ra.  SustaoÜTo  y:  «d- 
jatívo.  Que  inculca. 

SnuoLooÍA.,  Inatletr:  latín  wcifíea- 
íor,  el  que  pisa  ó  acalca  con  loa  fiéa, 
«I  Tertuliano,  forma  agente  de  meuí- 
titía,  iuculcsoion. 

Incsleant».  Participio  activo  de 
isculear. 

lacolsar.  Activo.  Apretar  unacosa 
eoDtea  otra.  Hállase  usado  también 
como  recíproco.  |  Repetir  con  empefio 
muchas  veces  una  cosa  i  alguno.  || 
Imbuir,  infundir  eon  ahinco  en  d 
i  inimo  de  alguno  una  idea,  un  con- 

I  eepto,  etc.  tlMprenta.  Juntar  dema- 

nado  unas  letras  con  otras.  \  Recípro- 
co. Afinnanie,  ob&tioarae  alguno  en  lo 
que  siente  6  profiere. 

EmiOLOofA..  1.— El  latín  tiene  atla, 
eski*,  el  talón,  cnjro  vocablo  produjo 
caltíbiihm,  el  carcañal. 

2.  diícSnJW  produjo  e«¿!3r«,  pisar. 

3,  Cal^e  prmujo  vualcare  (tft-cal- 
ttn),  «alear  arecuentemieiite  sobre  al- 
gnaf  ww.  iMOtletr  no  ea  máa  que 
ai/iaif!»d>re  una  idea,  eobre  nu  senti- 
iai<nli9,  9obn  un  prop^to:  catalán, 
metida;  ií»ac4s,  t»c»lq^ttr;  itaUam>, 

Incidcan*.  Becfproco.  Inñmdirse 
«1  el  ánimo,  grabaies  en  la  mente,  en 
el  eentimieato.  en  las  costumbres, 
como  cuando  decimost  loa  recuerdos 
de' la  niñez  ss  iitoulcan  para  siempre 
eñ  la  memoria;  los  consejos  de  un  pa- 
dre SI  wcnLCAN  hondamente  en  el 
eoniEon;  laa  sencillas  miximas  de  la 
virtud  «B  ofcULGaM  con  facilidad  en 
nn  ^ma  inocente. 

IncnlpiiMlidad;  Femenino.  Falt» 
d«  culpabilidad 

EriuOLoaía.  InmiptAle:  italiano,  út- 
eo^tUUta. 

UcnlpaUe.  Adjetiva.  No  culpa- 
ble. 

-  BmiOLOofA.  I*  negativo  y  eulpaile: 
latin,  inenlfaSíUt;  italiano,  ñtúlpctbi- 
Uy  mtlfipolt;  IraDcés  7  catalán,  í»- 


INCü 

at^aile.  El  francés  tiene  también  m~ 
eovpahle,  forma  incorrecta. 

Inonlpahlsmenle .  Adveiit^  de 
modo.  Sin  culpa.    . 

Etimoloqía..  Inoi^a^U  j  el  sufijo 
adverbial  mentí:  latín,  inatlpxtim,  en, 
el  Di^ttto;  catalán,  iw!*lp<ikimeñi,  w- 
aUfadament. 

Inculpación.  La  acción  7  efectft 
de  inculpar. 

BpivOLOoU.  I»atlp»ri  latín,  ímcal- 
pat'i't  (an  Quigbbbat,  Adé(en4a),  forma 
sustantiva  abetncta  de  útctUpSíni,  in- 
culpado.- catalán,  incnlpad^;  ñ^aoo^a) 
inculpatim;  italiano ,  ineolpamenlo. 

Inculpado,  d«.  Adjetivo.  El  que 
no  tiene  culpa. 

Btiuoloou..  Ineu^utr:  &ancé?,  úi- 

Incnlpfur.  Activo.  Echar  á  uuq  la 
culpa. 

BrnfOLoaÍA..  Ajnivatívo  7  Otlpv: 
latin,  iiK%¡pir$;  italiano,  mcolpar»; 
irancás,  tueulper, 

Incnipatisimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo anticuado.  Que  no  tiene  la 
menoF  aulpa  6  tacha. 

Inculpe.  Adjetivo.  Sin  culpa. 

Incultamente.  Adverbio  de  nodo. 
De  una  manera  inculta. 

Btiholosía.  Jnenlta  j  el  sufijo  ad- 
verbial menW  italiajia,  imettltminte^ 

Inmutar.  Activo  anticuado.  Ocol- 

TAB,  BNLAZAB. 

Incoltirimo,  nu.  Adjetivo  super- 
lativo de  inculto. 

InooItÍTftble.  Adjetivo.  Que  no  se 
puede  cultívar. 

ETuioLOaÍA.  1%  privativo  7  eultioa- 
hle:  ^ncés  j  catalán,  waUttvable. 

localtÍTUO,  da.  Adjetivo.  No  cul- 
tivado, 

EriifOLOofA,  In  privativo  jr  CKÚim- 
do:  francés,  inc*ltÍM, 

Incnlto,  ta.  Adjetivo.  No  cultiva- 
do. B  Metáfora.  Grosero,  tosco, 

BruioLoaÍA.  In  negativo  y  atltQ: 
latin,  ineuUia,  desierto,  despoblado, 
erial;  francés  y  provenzal,  tneulte;  ita- 
liano, ineolía;  catalán,  inettlt,  «. 

Incnltura.  Femenino.  Falta  de  cul- 
tivo 6  de  cultura. 

Etiuolosía.  Inculto:  latin,  ineultia, 
inenlíit,  descuido,  grosería,  falta  de 
cultura;  catalán,  inatUivament;  {ra.a- 
CBs,  ineultwe;  italiano,  ineoltura,  im- 
dt/íara. 

lacnnbencia.  Femenino.  La  obli- 
gación j  cargo  de  hacer  alguna  cosa, 

Etiuolooia.  Incumbir:  italiano,  m- 
etanbenta;  catalán,  incumbencia. 

SmoNiuiA.  Incumbencia,  compete»^ 
da.  La  incwatieneia  es  privada. 

La  competencia  es  judicial. 

Un  padre  dice:  á  mí  no  me  iwimbt 
reprender  j  educar  al  que  np  es  mi 
hijo. 

Un  juez  dice:  á  mí  no  me  ampete 
conocer  en  asuntos  extraños  i  mi  ju- 
risdicción. 

Competencia  se  distingue  además  de 
iMcnmíenda  en  que  significa  U  idea  de 
discordanciaj  de  disputa,  por  lo  cual 
dice  nuestro  Cervantes  que  Don  Qui- 
jote tuvo  machas  veces  competencia* 
con  el  cura  de  bu  lugar  (que  era  hom- 
bre docto,  graduado  en  Sigúenza),  so- 


INCU 


5» 


bre  cnál  había  sido  m^jor  caballwo, 
Palmerin  de  Inglaterra  6  Añadís  da 
Gaula. 

Nada  más  eístrMlo  qu^^ffi^  ^ne 
tuvo  wummhencv^  con  el  mttt^ 

InBniabMLtí».  P^nticiptv  viAm.  de 
incumbir.  <^  ÍMU^be. 

Etiholoqía.  Latin  y^fHK^btnt,  m- 
ewi^mti*,  pi;ctí(íip¡q  4«  WWWte  de 
inewnhilre,  inciHnbfc 

Incumbir,  Neutro.  Eatai  í,  0M.^gQ 
de  uno  alguna  cosa. 

BTttfOLOoÍA.  1.  El  latín  oüiw,  cu- 
ba, fbrrn^  t^^*t,  eodo,  pon^e  «1 
codo  tenía  la  ei,tw{Ú9n  de  im  cubo, 
medida  gwnaétráca, 

3.  Cmtut;  codo,  «B  refirió  i  eSftt- 
fiM,  cama,  porque  los  ^ff»,  se  i^uestan 
juntos,  se  dan  eodo  ctns.  codo. 

3.  íSiWíiw,  gaisfc  prodgjo  ^hS/rt, 
acostarse. 

4.  Cebare  produjo  imAbire,  recos- 
tarse sobre  alguna  ea^,  á  mem/tblbre, 
que  qw<S  ea  desuso. 

5.  i«cw)|iSr<  produjo  HMMNÍJí^  que 
quiere  d^l^:  <e4t«r  a^c^tetado  al  pie  da 
uno,  twtU'U.  impoiterl^,  p^p^n^oer- 
1e:*  ofttalap,  wuim^,-  £cano^.  »- 
eomber. 

Incunable.  Adjetivo.  /Mpr«tfi|.  Ss 
aplica  í  las  ftdieiooea  hechas  en  los 
primeros  años  de  la  imprenta.  (Véase 
nuestro  artículo  Iuprbnta.) 

EnuoLooÍA.  In,  en,  dentco,  ;«fiM; 
latin,  iMc^mibiílmn  é  ñdM^M»  «ina 
de  un  niíio:  francé«k  i»ci(nail^. 

Incurabilidad.  FWienijaD,  Cuali- 
dad de  lo  incurable. 

Stimoloqía.  Ineuiraile:  frMc4h  w- 
ettraUtitd;  italiano,  tncwait^'td. 

Incurable,  Adjetivo.  ¡íediw».  Lo 
que  no  se  puede  cu^ar  ^  8Wuf,  $  es 
muj  difícil  de  eurar^^.  |j  ^^tá&ra,  Lo 
que  no  tiene  enmienda  i^  rwnedíp.  U 
Usase  también  cam9  tiuatantivgj  en 
cujo  sentido  a»,  dice :  impiíai  4f  1900- 

RABLB8. 

latin  de  las  glosas,  üf^rilftlu;  italia- 
no, ineurÁbiu;  francés  v  catalUOi  w««- 
rabie. 

IncnrablflBMBte.  Advar^ift  de 
modo.  Con  imposibilidad  d^« 

Etiuolosía.  Incurable  j  « 
adverbial  mente:  francés,  int 
ntent. 

Incqrádo,  da.  Adjetivo.  Qn^wl^a 
quedado  sin  curación. 

STiuoLoofA.  In  privativo  ^  eucado: 
latin  «MCrSÍM,  en  Horacio;  italiano, 
incv/rate, 

Incnrla,  Femenino.  Poco  coidado, 
negligencia. 

Btuioloqía.  Latín  wtMrla,  desaseo, 
negligencia,  descuido;  de  in  privativo 
V  eSra,  cuidado;  italiano,  iuKria; 
francés,  iacurie;  catalán,  ittcMfi. 

Incnriosamente,  Adverbio  de  mo- 
do. Con  incuria. 

BriHOLoaÍA.  Inewriaia  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  latin  intílridsi,  des- 
cuidada ,  negligent^nento ;  francés, 
incurieutement. 

Incnriosidad.  Femenino.  Descui- 
do reprensible  en  aprender  lo  que  ss 


i^e^le 


56 


DÍCU 


ñor,  inenrídittat,  negUMOCÍt;  italís- 
no,  incwioñíi;  francM,  incurmiU; 
provenz&l,  ineuriositat. 

Incorioso,  sa.  ¿djetÍTo.  £1  que  es 
doBcuid&do  su  BUS  cosu. 

BTIH0I.0OÍA..  In  priv»tÍTo  j  ettricto: 
Utin,  iaeSrídtKt,  descuidado;  italiano, 
imevvao;  francés,  inctmtitsi. 

Inonrrimiento.  Masculino.  La  &&■ 
cien  j  efecto  do  incurrir. 

BmiOLoaÍA.  Incwrir:  catalán,  »- 

Incarrír.  Neutro..  Junto  con  sus- 
tantÍTOS  que  eigoiflcan  delito,  i&lta, 
error,  etc.,  es  cometer  alguna  acción 

ÍBcaminOsa,  errada  6  defectuosa.  || 
unto  con  sustanÜTOs  que  eignifican 
odio,  indignación,  pena,  castigo,  etc., 
es  hacerse  merecedor  de  estas  cosas, 
6  cometer  una  acción  i  que  está  im- 
puesta y  aneja  cierta  j  determinada 
pena. 

BTDfOLOOÍA.  Latin  ineurr^e,  correr 
h&cia  un  punto,  caer  en  i«lta;  sobre- 
venir; acontecer;  de  m,  en,  dentro, 
hacia,  sobre,  y  ewrifre,  correr:  pro- 
venzaJ,  encorre,  oKorrer;  catalán,  í»- 
«urtr,  y  mejor,  ineámr;  francés  del 
siglo  xiit,  etuxmrre;  moderno,  tnconrir; 
italiano,  inedrrere. 

Incnrnon.  Femenino  anticuado. 
La  acción  de  incurrir.  [  áíiUcia.  Cok- 

]^iHOLoaÍA..  /fKWfo:  latin,  tnewtifo, 
correría,  invasión  en  país  enemigo, 
simétrico  de  M«wrfw,  íwwrt»,  asalto; 
de  ñeurtim,  supino  de  inenrr^e,  cor- 
rer contra  dh&cia:  catalán,  incwsi^; 
francés,  iitcitrtvm;  italiano,  incwtümí. 

IncursÍTO,  va.  Adjetivo.  Que  tien- 
de &  la  incursión. 

iDcnrso,  «a.  Participio  pasivo  irre- 
gular de  incurrir.  Q  Masculino  anti- 
cuado. AOOUBTIUIKNTO,  tJ^OTtlUe.  Se 
aplica  al  individuo  que  na  caido  eu 
Alta,  como  iNCUBSO  en  taltf  cualjiena. 

EriHOLoafA..  Latin  incurnt,  incur- 
rido, caido  en  hita,  participio  pasivo 
de  átoHTirt,  incurrir;  italiano,  ineor- 
io;  catalán  inewt,  a, 

Xaeurvabilidad.  Femenino.  Facul- 
tad de  encorvarse.  |  Curvatura. 

Incnrrable.  Adjetivo.  Que  puede 
encorvarse.    . 

BTDioLosf:^.  Xatin  íncwvare,  de  i», 
en,  y  cwtSre,  torcer,  doblar.  El  latin- 
«leiavSmit  eaÜ  constmido  con  la  par- 
tícula privativa  in,  aigniñcando  lo  que 
no  se  puede  encorvar  o  torcer :  frunces, 
tucurvable. 

Inonrracion.  Femenino.  Didáeti- 
».  La  acción  j  efecto  de  encorvar  j 
encorvarse,  en  cuvo  sentido  se  dice: 
Ul  iNctiRVACioN  de  la  eohimiM  verUiral. 

Btiuoloqía.  Latín  ineunatio,  la  ac- 
eion  de  doblar,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  tHomatiu,  encorvado :  fran- 
cés, incwtiatiM;  italiano,  i*cw«atitra. 

bicarvifoliado,  da.  Adjetivo.  De 
hojas  encorvadas  hicia  dentro. . 

Btimoloqíá.  Latin  inamut,  torcido, 
j  fSUat**;  de  /Slivm,  hoja:  francés, 
uuurvifoti^. 

IncBsaoion.  Femenino  anticuado. 

AcTnS  ACIÓN. 

IncoBar.  Activo  anticuado.  Acu- 

8AB. 


INDE 

Inobaeion.  Femenino  antícaado. 

HlMOBAZON. 

bichante.  Adjetivo  anticuado.  Le- 
vantado, creeido. 

Inchar.  Activo  anticuado.  Henchir, 
llenar. 

Inchiman.  Hasculino.  Navio  in- 
glés del  comercia  de  la  India,  armado 
en  corso. 

Indagación.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  indagar.  |  jporentt.  Proce- 
dimientos j  diligencias  que  se  practi- 
can en  averiguación  de  un  hecho  jus- 
ticiable. 

BrniOLoaÍA.  Indagar:  latin,  indSgS- 
ño,  pesquisa,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  indS<f¡U*t,  indagado;  catalán, 
iñdt^aeüf;  italiano,  indafotiona. 

Indagado,  da.  Participio  pasivo 
de  indagar. 

Etuiolooía.  Latin  tndSffatvt,  parti- 
cipio pasivo  de  indicare,  indagar:  ca- 
talán, indaifuí,  da;  italiano,  tndagato. 

Indagador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. Bi  queindaga, 

BriMOLoafA..  Inaagwr:  latin,  indSgSr 
tor;  italiano,  indagatort;  catalán,  in- 
dagador, a. 

indagar.  Activo.  Averiguar,  inqui- 
rir alguna  cosa,  discurriendopor  con- 
jeturas 7  señales.  J  Foreiue.  Iracticar 
indagaciones  en  términos  legales. 

EmiOLoafA.  Latín  indagSrt,  perse- 
guir las  fieras,  buscar,  descubr;r:  ita- 
liano, tiH%ar«;  catalán,  indagar. 

Indagatoriamente.  Adverbio  mo- 
dal, Fortnti.  De  un  modo  indagato- 
rio. 

ETiifOLooÍA.  I*dagatma  j  el  sufijo 
adverbial  mnU. 

Indagatorio,  ría.  Adjetivo.  Forin- 
se.  Lo  que  conduce  i  la  averiguación 
de  un  hecho,  como  declaración  inda- 


BtimoloqU.  Indagtw. 

Indar.  Masculino.  Especie  de  aza- 
da que  sirve  para  extirror  las  matas. 

Indayo.  Masculino.  Especie  degar 
vilan. 

Indebidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  deberse,  ilícitamente. 

Etiuolocía..  Indebida  y  el  sufijo  ad- 
.verbial  mtntt:  catalán,  tndegndammt; 
francés  del  siglo  xiv,  indnanent,  en 
Oresme;  moderno,  indúment;  italiano, 
indebittmente;  latin,  indSUttiéindgHUd, 
en  ülpiano. 

Indebido,  da.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  debe  hacer.  |  Lo  que  no  es  lícito  ni 
permitido. 

BTiHOLOofi..  In  negativo  j  dtüdo: 
latín,  indeSíini  ;  lo  que  no  se  debe; 
italiano,  indebito;  francés  del  siglo  xiv, 
indeu;  moderno,  indn;  catalán,  indi- 
gvt,  da. 

Indecencia.  Femenino,  Falta  de 
decencia  á  modestia. 

Btiuoloqü..  IndecnU:  latin,  «u^ 
ctntia;  italiano,  indecenta;  francés,  in- 
lUcmce;  catalán,  indecencia. 

Indecente.  Adjetivo.  Lo  que  no  es 
decente  y  decoroso. 

ErDioLoaÍA,  In  privativo  v  decente: 
latín,  indXceni,  indíeentit;  italiano,  in- 
decente; francés,  indéeent,  ente;  cata- 
lán, indecent. 

Indecentemente.  Adverbio   mo- 


INDE 

dal.  De  nn  modo  ¡adecente,  con  inda- 
ceneia. 

ErnioLoaÍA.  Indecente  j  el  sufijo 
adverbial  Mmto:  catalán,  indtetnMent; 
francés,  índÁemment;  italiano;  indeee»- 
tenunte;  latin,  Índ¿eenter. 

Indecentidrao,  ma.  Adjetivo  an- 
perlativo  de  indecente, 

Btiiioloq£a,  Indecente:  catalán,  M- 
decenlitñnt,  a. 

Indecible.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  decir  6  explicar. 

Indeciblemente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  indecible. 

ErtuoLoafA.  /n^Ktíí»  y  el  sufijo  ad- 
verbial tnente.  * 

Indecisamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  indecisión. 

BraiOLoafjL.  Indeeiía  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente 

Indecisión.  Femenino.  La  irreso- 
lución 6  dificultad  de  alguno  en  deci- 
dirse. 

ETDiOLoafA.  7«  privativo  ^  ¿wÜM»: 
catalán,  indedeüf;  francés,  tmdéeiiioK, 

Indectsivmmente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  indecisión. 

EnuoLoaÍA.  Indeñtita  y  el  sufijo 
adverbial  mente, 

IndecisÍTO,  va.  Adjetivo.  No  de- 

Btiuolooía.  In  privativo  y  dedii- 
vo:  francés,  iuUditf;  catalán,  tndeei- 
dit,da. 

Indeciso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que  no 
está  decidido  6  resuelto.  |  Dudoso  6 
indetorminado. 

BruioLoaÍA.  Latin  MMÍftifw  (en  Qoi- 
CBBKAT,  Addenda),  no  cortado,  no  re- 
suelto;  del  prefijo  negativo  m  y  áSiü- 
MU,  partícipio  pasivo  de  dícidén,  de- 
cidir: «no  decidido;»  catalán,  m^ 
di,  «;  francés,  ind^eit,  italiano,  inae- 
eieo. 

SmoMiwiA.  Indecito,  trreaehto.  De- 
cimos propiamente:  Fulano  «t  hombre 
irretolnto.  ¿Puede  decirse:  Fulano  et 
un  hombre  indedeofSo.  ¿Cémo  lo,  de- 
bemos decir  para  expresamos  con  pro- 
piedad? Debemos  decir  que  Fulano  e*t¿ 


¿En  qué  razón  se  funda  esta  práctí- 
ca  del  lenguaje?  Mis  claro:  ¿por  qué 
puede  decirse:  Fulano  et  hombre  irr*- 
tolntof  Porque  la  voz  irretolnto  signi- 
fica que  la  trretoUteion  está  en  nuestra 
conciencia,  que  forma  parte  de  nues- 
tra voluntad,  como  la  cualidad  forma 
parte  de  la  sustancia  i.  que  conviene, 
como  el  elemento  forma  parte  de  la 
combinación  en  que  entra.  Esti  allí 
elemen talmente;  es  una  propiedad  in- 
alterable ,de  nuestro  ánimo.  Puede  de- 
cirse :  Fulano  et  hombre  irretolnto, 
como  puede  decirse  et  un  ente  moral, 
et  un  ser  libre;  de  la  misma  nujiera 
que  se  puede  decir:  Fulano  «( un  hom- 
bre. La  irretolneion  es  una  parte  de  su 
conciencia,  como  el  ser  hombre  e*  un 
carácter  de  su  vida,  como  el  ser  libra 
et  una  cualidad  de  su  albedrío,  como 
el  ser  moral  ra  un  privilegio  de  su  ra- 
zón. Aquello  existe  en  el  individuo; 
et  una  ley  de  su  naturaleza;  una  con- 
dición de  su  s¿r',  y  por  esto  puede  de- 
cirse que  M  úrraoMo. 


moE 

Iwamt  un  hombre  iníUcüof  Porque  la 
ímUeino»  no  está  en  su  alma,  no  for- 
ma parte  de  au  conciencia,  no  es  un 
atributo  neneial,  no  et  cualidad  suja, 
j  no  teniendo  la  cualidad  de  str  inae- 
tito,  no  timdo  indeeito,  do  puede  dfr- 
cirae  que  lo  tt. 

Y  ^por  quí  se  puede  decir  que  etti 
iiuteeuo^  Puede  decirse  que  $tti  mdtct- 
to,  porqué  la  tndecitüm  no  expresa  cua- 
lidad, sino  aeeúm;  no  es  ánimo,  Btno 
moTimiento;  mejor  dicho,  no  es  ter, 
.  tino  llar,  t  expresando  $t(9do,  nada 
mis  natural  j  lógico  que  el  valemos 
de  la  expresión:  »ti  mdeeito. 

La  üretolucion  toca  al  albedrío;  está 
dentro;  es  esencia  en  el  hombre. 

La  rntUettio»  se  refiere  al  acto;  está 
fuera;  no  entra  en  el  lér  moral,  en  el 
ser  Itfgieo,  en  el  ti"  humano. 

El  vritohto  no  delibera, 

Bl  imUoiio  no  obra. 

£1  irraoluíó  no  sabe  qué  determi- 
nar. 

El  i%dtcUo  no  sabe  qué  hacer.  Cree- 
mos,  pues,  que  todo -cuanto  se  ha  opi- 
nado sobre  las  palabras  de  este  artícu- 
lo, es  aTenturado  j  volandero,  y  que 
la  diferencia  fundúnental  consiste  en 
que  lo  irretoluto  expresa  cualidad, 
mientras  qus  lo  imueito  expiesa  es- 
Udo. 

h^  irresolución  tt. 

La  indecisión  ttti, 

SomoB  irruobriot. 

Estamos  indtdtas. 

IndscliBabilidad.  Femenino.  Cuv 
lidad  de  lo  indeclinable.  (  &rúmática. 
Carácter  do  loB  nombres  que  no  se  de- 
clinan. I  Teoh^ia.  Cualidad  y  estado 
de  lo  que  es  inevitable,  en  cujo  sen- 
tido se  dice:  la  indbcuni3ILIDU>  de  la 
i  gracia. 

BnnoLOSÍÁ.  ludteUnéiU:  italiano, 

«táte¡iii»Hliii ;  francés ,   ituUcUnahi- 

I  Utí. 

lodeclinable.  Adjetivo.  Lo  quede 
necesidad  tiene  que  hacerse  6  cum- 
plirse. I  fframáiica.  Aplícase  á  las  par- 
'  tes  de  la  oración  que  no  se  declinan, 

I  por  cuva  razón  llevan  el  nombre  d( 

I  invariables,  como  la  conjunción,  la 

preposición,  inteijeccion,  adverbio  j 
partículas  expletivas.  (  Gramática  la- 
lina.  Epíteto  de  los  nombres  que  no 
varían  de  terminación  en  ninguno  de 
los  casos  oblicuos,  como  eom»,  que 
'  sirve  para  todos  los  casos  del  singu- 

lar, j  el  antiguo  pondc,  que  servía 
¡  para  todos  loe  casos  del  plural.  \  P^' 

raua.  Aplícase  á  la  jurisdicción  que 
no  se  puede  declinar.  1  Juicio  indecli- 
HABLK  DK  LA.  KAZON.  CahmitMO.  El  li- 
bre albedrío,  considerado  como  con- 
sentimiento  de  la  libertad  de  querer, 
el  cual  no  puede  en  ningún  caso  per- 
derse, ni  evitarse. 

ErniOLoaÍA.  In  privativo  y  átelina- 

hle:  catalán,  indícUnable;  francés,  tx- 

áAli»able;  italiuio,  indeelinabik ;  del 

I  latín  ind?ctbaií¡it. 

I  Indecorado,  da.  Adietivo.  Despo- 

I  jado  de  decoraciones  6  de  adorno. 

Indecoro.  Masculino.  Falta  de  de- 
coro. I  Adjetivo  anticuado.  Ihdeco- 
'  soso. 

BnKOLoaÍA.  /•  negativo  j  deeon: 


DÍDE 

latín,  iiuS!ellfi$,  sn  Tácito;  indíeor,  en 
Prisciano;  ¿atalan,  indecoro: 

Indecorosamento.  Adverbio  de 
modo.  Sin  decoro. 

BriHOLoafA.  Indecorosa  j  el  sufijo 
adverbial  tuaíe:  italiano,  indecoramen- 
te; catalán ,  indeeorotetment;  latin,  út- 
díi^i,  ind&lirmiíter. 

Indecoroso,  M.  Adjetivo.  Lo  que 
carece  de  decoro. 

EriMOLoaÍA.  Indecoro:  latín,  indieo- 
na;  italiano,  indecoro,  indecente;  ca- 
talán, indecoras,  a. 

kidefaotibilidad.  Femenino.  Gua- 
liáad  de  lo  indefectible. 

Etiholosía,  Indefectible:  catalán, 
indefectibiliiat;  francés,  indéfeetihitité; 
-■'iliano,  indefettibilith. 

Indefectible.  Adjetivo.  Lo  qus  no 
puede  dejar  de  ser, 

BriMOLOCifA,  In  privativo  y  de/ecti- 
hle:  catalán,  i*de/ectiile;  francés,  inde- 
fectible; italiano,  indefettibiU. 

Indefectiblemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  indefectible. 

ErtHOLoaÍA.  Indefectible  y  el  sufiío 
adverbial  «fltíe;  catalán,  indefectihle- 
nenl. 

Indefendible.  Adjetivo.  Indbfbn- 

filBLS. 

Indefensable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  defender.  (AcAnRuiA.) 
Indefensibie.  Adjetivo.   Que   no 

fiuede  ser  -  defendido.  |  Indbtenso. 
Caballbbo.) 

ETiiiOLOalA.  /•  privativo  y  defemi- 
ble:  catalán,  índeftntabU;  francés  del 
siglo  XVI,  wdéfenñhk;  anticuado,  m- 
d^entable;  moderno,  indéfendable. 

Indefensión.  Femenino.  Incapaci- 
dad 6  ^Ita  de  defensa. 

Indefenso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  defensa. 

BriMOLOeÍA.  Latin  indifentut;  de 
I  negativo  y  défentiu,  de^ndido:  ca- 
talán, indeftnt,  a;  indi/entat,  da;  indi- 
fit,  a;  francés,  iñdéfenin. 

Indefeso,  sa.  Adjetivo  anticuado, 
In&tigable,  incansable,  continuo. 

ETiuOLoaÍA,  Latín  indifSttni,  infa-' 
tigable;  de  «t  privativo,  no,  y  de/lt- 
Mt,  fatíeado.  (Vibqilio.) 

Indeficiente.  Adjetívo.   Indspbc- 

SnuoLoaÍA..  h&üaindifliíteni,  enlit, 
qne  no  puede  faltar;  de  im  negatívo  y 
defíctent,  deflciento:  italiano,  inde^ 
dente. 

Indefinible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  definir. 

ETiMOLoaÍA,  In  privativo  y  defini- 
ble: catalán,  indejlntble;  francés,  tnd¿- 
^ittable;  italiana,  indefenibile. 

Indefiniblemente.  Adverbio'  mo- 
dal. De  un  modo  indeñnible. 

EriuOLoaÍA.  Indefinible  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Indefinidamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  indefinido. 

EriHOLOaÍA.  Indefinida  j  el  sufíjt 
adverbial  mente:  latín,  indlfinlti;  ita- 
liano, indefinitamenie;  francés,  indifi- 
niment;  catalán,  indejSnidament. 

Indefinido,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  está  definido.  ||  Lógica.  La  propo- 
sición que  no  tiene  signos  que  la  de- 
torminen.  \  Lo  que  fio  tiene  término 


INDE 


67 


íefialado  6  cononido.  J  Pilotofía.  Tér- 
mino opuesto  de  infinito,  porque  lo 
INDEFINIDO  supone  que  no  vemos  el  l[- 
mito  de  las  cosas,  mientras  que  lo  m- 
finiio  supone  que  afirmamos  en  abso- 
luto la  imposibilidad  de  la  limitación. 
En  este  sentido  se  dice:  etpacio  indb- 
FiKiDO,  mientras  que  no  puede  decirse 
espado  infinito,  pues  convertiríamos  el 
espacio  en  un  espíritu  universal,  i\o- 
cion  suprema  que  sélo  conviene  al 
Criador  de  todos  los  cosas.  |  Qram&ti- 
ca.  Epíteto  de  lo  que  expresa  ideas  no 
aplicadas  á  un  objeto  determinado,  en 
cuyo  sentido  se  dice  que  ww  (un  hom- 
bre) es  un  pronombre  indkfinido.  En 
el  mismo  caso  se  hallan  alguno,  cnal- 
fniertt,  tal,  enal,  tanto,  cuanh.  En  esta 
tras»:  <yo  to  daré  tanto,  aianto  sea  lo 
lue  tú  me  des,»  no  expresamos,  no 
efinmos,  las  cosas  que  nos  vamos  i. 
dar:  cmi  conducta  será  para  ti,  tal 
íMdísea  la  tuya  para  mí.*  Las  pala- 
bras tal  at&l  no  definen  qué  clase  de 
conducta  será  la  que  adoptemos  mu- 
tuamente, por  cuya  razón  las  denomi- 
namos nombra  indefinidos,  p  Modos 
indefinidos;  modos  de  los  verbos  que 
no  tienen  pereonas,  tales  como  el  in- 
finitivo (amar)  y  el  participio  (aman- 
to, amado).  I  Combinaciones  indefi- 
nidas. Química.  Las  combinaciones 
que  se  practican  en  proporciones  ili- 
mitadas. II  Partes  indefinidas,  tetá- 
nica. Partos  cuyo  número  no  se  puede 
fijar,  en  cuya  acepción  suele  decirse; 
estambres  indefinidos,  y  Tallos  ó  ba- 

U03  INDEFINIDOS    Ó   CENTRÍPETOS;    Iss 

ramas  y  los  tallos  cuyo  boton  tormi- 
nal se  prolonga  indebidamente.  ||In- 
FLORBSCENCiA  INDEFINIDA;  inflorescen- 
cia en  que  las  flores  nacen  de  la  axila 
de  las  Eojas  florales,  ó  de  las  bráctoas, 
de  tal  suerte  que,  siendo  todas  latera- 
les, el  eje  puede  desarrollarse  de  una 
manera  ii 


ETwoLoaÍA.  In  privativo  y  dejíni- 
do,  indéfinUnt:  italiano,  indejínito; 
francés,  indáfini;  catalán,  indefinit,  da. 

Indefinito,  ta.  Adjetivo.  írmEFiNi 

I.  I  Que  no  tiene  término  sefialado. 

Indehiscencia.  Femenino.  Botáni- 
ca. Privación  de  la  &cultad  de  abrir- 
se espontáneamente. 

Etiuoloqía.  Inde^iteente:  francés, 
'\nd¿hitcaue, 

Indebiscente,  Adjetívo.  Satánica. 
Que  no  se  abre  espontáneamente  en 
la  época  de  la  madurez,  en  cuyo  sen- 
tido se  dice:^«rt.'»>r;)Ki  indebiscente, 

BmiOLoeÍA.  Ik  privativo  y  dehit- 
cents:  francés,  Índ¿hueent. 

Indelebilidad.  Femenino,  Cuali- 
dad y  estado  de  lo  indeleble,  como 
cuando  se  dice:  la  indelebilidad  del 
carácter  sacerdotal. 

Etimoloqía.  Indeleble:  francés,  <«- 
ddUbilité;  italiano,  indelebilili. 

Indeleble.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  borrar  6  quitar.  Se  aplica  entre 
otros  usos,  al  carácter  que  algún  sa- 
cramento imprime  en  el  alma,  como 
la  comunión,  la  extremaunción,  el 
bautismo, 

Etiuolooía.  Latín  indíleMlis,  que 
no  puede  borrarsej  do  in,  negación,  y 
détibílit,  forma  adjetiva  de  aleo,  bor- 


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S8  INDB 

'  rsr  firMaeotamente,  duivulo  del  an- 
tiguo lia,  borrar;  it&li&no,  indéÜbiU; 
fnncés,  mdéUbiíe;  c&tal&n,  ituUUiU. 
BiNONiuiA.  Indeleble,  ífíextvM%ibU. 
Bn  el  sentido  recto,  lo  indeleble  es  lo 
que  no  ee  borra;  inextinguible,  lo  que 
no  se  apega.  Bl  sentido  fignrado  guar- 
da una  perfecta  analogía  con  estas  dos 
significaciones,  ponjue  lo  tndeleéle  per- 
tenece al  enteniñmiento,  j  lo  inextin- 
g%ible,  ¿  la  voluntad.  Cuando  la  ima- 
gen de  una  mujer  llega  i  ser  indeleble 
en  el  corazón  de  un  enamorado,  su 

Íasion  puede  llegar  í  ser  inextingui- 
U.  (MOBA.) 

Indeleblsmente.  Adverbio  modal, 
Da  un  modo  indeleble,  sin  poderse 
borrar. 

BriifOLoaÍA.  Indeleble  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  imdelebü- 
mnie;  catalán,  útdeleblement. 

Indelegable.  Adjetivo.  Qi 
puede  delegarBe,  como  cuando  deci- 
mos: poderes  indblbgablbs. 

Btuiolcoía..  /»  prÍTatiyo  y  diUgi 
ile:  francés,  indelegable. 

Indeliberable.  Adjetivo.  Que  no 
admite  deliberación. 

Indeliberación.  Femenino.  Falta 
de  deliberación  d  reflexión. 

Etuiolooía.  Jn  privativo  y  deíibe~ 
radon:  catalán,  indéUheraci¿;  francés, 
U^éUbér&iion ;  italiano ,  iauleUbtra- 
none. 

Indeliberadamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  deliberación. 

BnuOLoafá.,  IndeUierada  j  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  catalán,  tndeUiera- 
dtmení;  francés,  ind^übérAnent. 

Indeliberado,  da.  Adjetivo.   liO 

Jue  se  ha  hecho  sin  deliberación  n¡  te- 
exion.  I  Moni.  Bpiteto  de  todas  las 
acciones  no  dependientes  del  libre  al- 
bedrío,  como  el  movimiento  del  cora- 
zón, por  ejemplo.  El  carácter  de  las  ao- 
cíones  iNDKLiBEBADAS  consíste  en  que 
son  inocentes,  como  el  primer  ímpetu 
del  dolor.  |  Teologia.  Atbaotivo  in- 
DELiBiRADO.  El  atractivo  del  placer 
sensible,  el  cual  ejerce  bu  influencia 
sobre  todos  los  actos  de  la  voluntad, 
y  que  se  considera  como  el  cambio 
más  esencial  que  el  pecado  operó  en 
nuestra  alma,  p  Filotofí*  del  erietüt- 
nitmo.  La  salud  que  infunde  en  nues- 
tro espíritu  la  gracia  del  Divino  Ver- 
bo, no  es  el  resultado  pasivo  de  la  vo- 
luntad; sino  un  placer  indklibbrado, 
II  PratohgÍ9.  XjS  irresponsabilidad  de 
las  acciones  inobli  fabadas  comien- 
za en  donde  acuba  la  fuerza  motriz, 
que  reside  en  la  voluntad,  fuente  ne- 
cesaria del  libre  albedrío;  t,  por  con- 
siguiente, de  todos  los  hecnos  respon- 
sables. 

BTiuOLoaÍA.  J%  privativo  y  delibe- 
rada: latin,  in^Ubüritxt;  italiano,  in- 
deüberato;  ñ-ancés,  ind^libér/;  catalán, 
indeliberat,  da. 

Indemne.  Adjetivo.  Dtreeio  roma~ 
no.  Libre  ú  exento  de  algún  daño. 

Btiuología.  Latin,  indemnií;  dem, 
no,  y  damnut:  in-dammu,  libre  de  da- 
ño; italiano,  indenne;  francés  y  cata- 
lán, indemne, 

Ind«nnemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  indemnidad. 


INDE 

BmiOLOCiÍA.  Ináetmty  el  snfljo  ad- 
verbial mente. 

Indemnidad.  Femenino.  J)treeio 
rtmoM.  La  seguridad  que  se  da  á  al- 
guno de  que  no  padecerá  daño  6  per: 
juicio.  I  Pendalinno.  Derecho  que  de- 
bía pagarse  al  señor,  cuando  un  feu- 
lio  cafa  en  manos  muertas.  Tal  era 
el  derecho  que  la  Iglesia  estaba  obli- 
gada í  pagar  por  todos  los  feudos  que 
adquiría.  [|  Derecho  que  el  señor  feu- 
dal debía  percibir,  cuando  un  feudo 
adquiría  algún  título,en  cuya  virtud 
dependía  del  rey.  Tal  era  el  derecho 
que  se  pagaba  siempre  que  el  prínci- 
pe expedía  cartas  de  franquicia  á  fa- 
vor de  un  vasallo  feudal.  ¡  Bilí  de  m- 
DfcuNiDAD.  J^arlamenio  ingle'e.  Dispo- 
sición solemne  con  que  la  Cámara  de 
Inglaterra  exime  á  ios  ministros  de 
responsabilidad  por  la  adopción  de 
medidas  extralegales.  |  Jtetttn^aeion 
franceta.  Buma  votada  para  indemni- 
zar i  loe  emigrados,  cuyos  bienes  se 
confiscaron  y  se  vendieron  durante  la 
revolución.  |  Contüíncion  lanceta  del 
(Dio  ///.  Sueldo  que  percibían  los  in- 
dividuos del  Congreso  y  los  del  Di 
recto rio. 

BrnioLoafA.  Indemne:  latín,  indem- 
nitat;  italiano,  indeitnili;  francés,  in- 
demnít/;  catalán,  indemniiat. 

Indenmicable.  Adjetivo.  Que  pue- 
de indemnizarse. 

IndemnÍEacion.  Femenino.  Besar» 
cimiento  de  los  d&fios  causados. 

ETiuOLOofA.  /iu/flM»f«r.- catalán, 
indemnittaí;  francés,  indennitatüm; 
italiano,  indemniaotione. 

Indemnioadamente.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  indemnizado. 

EtiuolooÍa.  Indemmtaduj  oí  sufijo 
adverbial  mente. 

Indemnizado,  dft.  Participio  pasi- 
vo de  indemnizar. 

ErafOLoaÍA.  Indemnitar:  catalán, 
indemnitat,  da;  francés,  indemnit/;  ita- 
liano, indemniaato. 

Indemnisar.  Activo.  Resarcir  dt 
algún  daño  6  perjuicio.  Se  usa  tam' 
bien  como  recíproco. 

EtiuolooÍa.  Indemne:  francés,  ín- 
demniter;  italiano,  indemniaare;  cata- 
lán, indemnitar. 

Indemnizarse.  Recíproco.  Librar- 
se, zafarse  de  un  cargo  ó  responsabi- 
lidad. }  Darse  una  compensación  á  sí 
mismo,  cuya  acepción  es  de  grande 
uso  en  el  lenguaje  figurado,  como 
cuando  se  dice:  «tomando  el  fresco  de 
la  noche,  wb  inobunizo  del  calor  del 
dia.t 

Indemostrable.  Adjetivo.  Imposi- 
ble  de  demostrar. 

BrtuoLoaÍA.  In  privativo  y  demos- 
trable:  latin,  indenumitr&IUlit;  francés, 
indémontrable, 

Indentacion.  Femenino.  Diddeti- 

.  Escotadura  semejante  á  la  señal 
que  deja  la  mordedura  de  un  diente; 
en  CUTO  sentido  so  dice:  la  indznta- 
cioN  hmíneta  en  el  disco  de  un  astro. 

BriuoLoaÍA.  In,  en,  y  diente:  fran- 
cés, indentaiion. 

Indentado,  d«.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. Hojas  indbmtaqas;  hojas  despio- 1 
vistas  de  dientes  y  de  deoteUoaea.       ] 


INDB 

SrofOLoati.  /•  prÍTatiToyi<iiiM^.' 
fhmc¿s,  indentd. 

Independencia.  Femenino.  Falta 
de  dependencia,  |  Librktad,  y  espe- 
cialmente, la  de  una  nación  que  no  es 
tributaria  ni  depende  de  otra.  \  Ente- 
reza, firmeza  de  carácter, 

ETiHOLoaÍA.  Independíenle:  catalán, 
independencia;  francés,  ind/pendenee; 
italiano,  independema. 

Independente.  Adjetivo  anticua- 


Independentemente.  Adverbio  de  ■ 
modo  anticuado.  Indspkndikntbiibntb 

Independiente.  Adjetivo.  I,o  que 
no  depende  de  otra  cosa.  |  Metáfora. 
La  persona  que  sostiene  sub  derechos 
y  opiniones,  sin  que  la  doblen  hala- 
gos ni  amenazas.  I  Adverbio  de  modo, 
rNDBPBNDiBNTSUENTs;  y  asf  ^  dics: 

INDBPBNDIBNTZ  de  eSO. 

Btuiolooía.  In  privativo  y  depe»- 
diente:  francés,  indépendent;  italiano, 
independente;  catalán,  indépendent. 

Independientemente.  Adverbio 
de  modo.  Con  independencia. 

Etimología.  Independiente  y  el  su- 
fijo adverbial  mente:  catalán,  indepen- 
luntment;  francés,  indépendamment;  ita- 
liano, independentemente. 

Independientes  (los).  Eittoria, 
Secta  que  se  formó,  entre  los  presbi- 
terianos de  Inglaterra,  en  tiempo  de 
Carlos  I.  En  religión,  no  admitía  sí- 
nodos, ni  jerarquía,  ni  sacerdotes,  ni 
símbolo,  ni  disciplina,  ni  ceremonias. 
En  política,  reclamaba  la  abolición 
del  poder  real,  de  la  Cámara  de  loe 
lores,  de  las  clases  y  de  los  títulos,  y 
llevaba  la  democracia  hasta  sus  últi- 
mos límites. 

Indesci^vble.  Adjetivo.  Qiie  no 
puede  descifrarse.  |  Indbpiniblb,  ha- 
blando de  personas.  |  Oscuro,  intrin- 
cado, relativamente  al  pasaje  de  un 
libro. 

EtiuolooÍa.  In  privativo  y  detti- 
frnbU:  francés,  ind¿ehif  roble. 

Indeacifrablemeate.  Adverbio  de 
modo.  De  un  modo  indescifrable. 

EtiuolooÍa.  Indfteifrable  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés,  ind^kifra- 
blemeni, 

Indescif^ado ,  da.  Adjetivo.  Que 
no  se  ha  descifrado. 

EtiuoloqÍa.  i»  privativo  y  detñfrtr 
do:  francés,  indickxffri. 

IndeBcomponioIe.  Adjetivo.  Lo 
que  no  se  puede  descomponer;  espe- 
cialmente, en  materia  de  física;  y  así 
decimos:  «cada  uno  de  los  intervalos 
del  espectro  solar  contiene  colores  IM- 
DBSC0UPONIBLB3  por  el  prisma,  cuya 
circunstancia  ha  sido  parte  para  que 
se  les  diese  el  nombre  ae  colores  pri- 
mitivos.» 

Etiuoloo'ía.  In  negativo  y  detcem- 
punible:  catalán,  indeicon^ontiU;  fran- 
cés, indécompoíaile. 

Indescribible.  Adjetivo.  Imposi- 
ble 6  diñcil  de  describirse. 

EtiuolooÍa./»  privativo  j deieri- 
bible:  italiano,  indescrivibile. 

Indescriptible.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  describir  ó  definir. 

EtiuolooÍa.  In  privativo  y  detcrip- 
íible:  francés,  indateriptibU. 


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INCE 

Indésoriptifalemente.  Adverbio 
de  modo.  De  ub  modo  indescriptible. 

ETiwoLoaU.  Indttctiptible  j  el  sufi- 
jo adyerbi&l  mMte:  francés,  mdetcrip- 

Indesignable.  Adjetivo.  Lo  que  es 
impoeible  á  muy  difícil  de  señalar. 

indestrnctibilidad.  Femeniao. 
Cualidad  de  lo  indestructible. 

BntfOLOoíi..  IndatrMctibk:  francés, 
i»dt$lf*etihiHté;  italiano,  indeMtrutUH- 
Uti. 

Indeitractible.  Adjetivo.  Loque 
no  puede  destruirse  por  estar  muj  mn- 
dado  y  defendido. 

ErufOLOGÍA.  Tn  privativo  y  detínw 
tule:  francés  j  catalán,  ináetlrvctible; 
italiano,  iȇatr%(ti6iU, 

Indetenninsble. Adjetivo.  Loque 
no  se  puede  detenninar.  H  El  que  no 
se  determina  6  está  indeciso. 

BriüOLOofA..  Jn  privativo  j  dtUmi- 
»aiU:  latín,  üidiltmimSíiis;  francés, 
itd¿UrminaÍU;  catalán,  indeíermiua- 
lU. 

lBdet«nnín«cioa.  Femenino.  Fal- 
ta dedeterminacionyreaolucion.  I  Fi- 
lotofía.  Ausencia  de  datos  y  relacio- 
nes que  dan  i  una  cuestión  su  sentido 
concreto;  j  así  se  dice:  la  indetrriII- 
NACiON  de  un.  juicio,  de  una  materia, 
de  una  condición.  R  Algebra,  Situa- 
ción ;  calcetar  de  lo  que  na  está  de- 
terminado, como  cuando  decimos:  la 
INDETBHMINACIOM  de  uoa  fi5rmula  ó  de 
un  problema. 

btjmoujqíjl.  Jn  negativo  y  d$ltmi- 
imcwn;  catalán,  üuUttrmúuieiá;  fran- 
cés, imdttermñalio»;  italiano,  indtter- 

IndetermÍDadamente.  Adverbio 
de  modo'  Sin  determinación. 

EtimoloqIa..  Ináeierminada  j  el  su- 
fijo adverbial  mente:  catalán,  indeter- 
mmáommí;  francés,  ind¿teTiHÍ»éMe»t; 
italiano,  iitdelermvtatMiUKte. 

IndetenninadOj  da.  Adjetivo.  Lo 

Siie  no  está  determinado  ni  resuelto.  || 
1  que  no  aa  resuelve  á  una  cosa.  [| 
&ramátiea,  A)>licado  á  los  nombres,. 
verbos,  preposiciones,  etc.,  lo  que  uo 
está  determinado  ni  contraido  a  cosa 
cierta.  I  Pboblkmas  indbtbrminados. 
Matemátieat.  Problemas  que  admiten 
un  número  indeterminado  de  solucio- 
nes; en  cujo  sentido  se  dice;  <uh  pro- 
blema que  admite  cien  soluciones,  es 
más  iNDBTKitiuNADO  quo  el  que  admi- 
te diez,  por  ejemplo.»  jj  Gahtidabbs 
INDBTXRM11NADA3.  Cantidades  que  se 
introducen  en  el  cálculo,  sin  asignar- 
las presentemente  un  valor  definido. 

EruiOLoafA.  /«  negativo  y  áetermi- 
Hédo:  latía,  indílermnáiiu ;  italiano, 
imJtttrmÚMto;  francés,  indéttrminé;  ca- 
talán, imUUrKmat,  da, 

Indetonninativo ,  va.  Adjetivo. 
JPilotofía,  Qufrno  determina. 

IndevOcioD.  Femenino.  Falta  de 
devoción.  |  Dtrteho  romano.  Falta  de 
obediencia  y  respeto  i  la  voluntad  del 
que  testa,  {Código  teodotiano.) 

BriMOLoofA.  J»  privativo  y  devoción: 
latín,  inditSüo;  italiano,  indecotúme; 
francés,  indAotio»;  catalán,  indevoció, 

IndcTOtameoté.  Adverbio  de  mo- 
fle. Con  indevoción,  |  Dereeio  rowwu. 


mni 

La  fidte  derespeto  á  la  voluntad  del 

testador.  (C<Sdigo  de  Jiutiíaano,) 

ETiuoLoaÍÁ.  Indevota  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latin,  indeedíi;  catalán, 
indevotamenl;  francés,  indévotenenl. 

Indevoto,  ta.  Adjetivo.  £1  que  está 
felto  de  devoción.  El  que  no  es  afecto, 
á  alguna  cosa,<í  persona.  \  Derecho  ro- 
mano. Falto  de  obediencia  y  respeto  á 
las  lejes.  (Digesto.) 

Etimología.  I»  privativo  j  devoto: 
latin,  indévotnt;  catalán,  inaevot,  a; 
francés,  indévot,  ote, 

Index.  Masculino.  Ihdicb.I|Nokio. 

Etimología,  índice:  catalán,  ix- 
dea.—i'Lo  mismo  que  Índice.  Usase 
de  esta  voz  con  especialidad  hablando 
del  de  los  relozes,  £s  voz  puramente 
latina  v  poco  iisada.  Congregación 
del  Imux,  Se  llama  en  Boma  aquella 
i  cu;yo  cuidado  está  el  examinar  los 
libros  que  no  se  permiten  correr,  hasta 
estar  expurgados  y  corregidos  por  la 
misma.*   (Academia,   Diccionario  de 

me,) 

Indexoelo.  Masculino  diminutivo 
de  indio. 

India.  Feinenino.  Geografia.~\,  Di- 
vieion  del  territorio. — La  iMniA  ofre- 
ce, perfectamente  marcadas,  dos  gran- 
des divisiones  geográficas:  la  oriental 
6  de  allende  el  Ganges,  trasgangéti- 
ca  6  Indo-China,  y  la  occidental  6  de 
aquende  el  Ganges,  císgangética  ó  In- 
dostan  propio.  Las  describiremos  se- 
paradamente para  más  cabal  inteli- 
gencia de  nuestros  ilustrados  lectores. 
I. 

INDIA  TBASaAKQfiTlCA  ó  INDO-CHUTA. 

2.  Situado*  y  Umita.— Esta,  di- 
latada península  se  encuentra  entre 
los  90°-107°  de  longitud  oriental  y 
l'-27°  de  latitud  setentrional  del  me- 
ridiano de  París,  confinando:  al  Nor- 
te, con  el  imperio  chino;  al  Este,  con 
el  mar  del  mismo  nombre;  al  Sur,  con 
el  estrecho  da  Malaka,  v  al  Oeste,  con 
el  golfo  de  Bengala  j  el  Indostan. 

3.  Sxtentityn  y  población. — El  -ter- 
ríterio  tiene  3.900  kilómetros  de  lar- 
go, de  Norte  á  Mediodía;  1,700  de  an- 
cho, de  Oriente  á  Occidente,  y  so- 
bre 2.294.000  cuadrados  de  superficie, 

lie  pueblan ,  aproximadamente,  de  35 
40.000.000  de  habitantes. 

4.  Montaüat,  riot  y  golfoe.^Atrar- 
viesan  esta  comarca,  apenas  conocida 
en  el  interior,  varias  cordilleras  ele- 
vadísimas,  prolongación  de  las  del 
Asia  oriental,  las  cuales  descienden 
del  Norte  y  se  diiigen  paralelamente 
bácia  el  Mediodía,  siguiendo  las  cos- 
tas V  determinando  el  curso  de  sus 
caudalosos  ríos,  que  se  desbordan  pe- 
riíJdicamento.  Entre  éstos,  se  distin- 
guen el  Arakan,  el  Irauaddj,  e]  Zit- 
tang,  el  Brahmaputra,  el  Cambod^a, 
el  Menam,  el  Tavag,  el  Tenassenm, 
el  Thsan-Luen,  el  Saug-koi  j  elMs- 
nam-kong.  El  golfo  'de  Siam  se  inter- 
na por  la  parte  del  Sur  de  este  país, 
separándole  de  la  península  de  Ma- 
laka, 

5.  CUma  y  prodKccionei,—~'íoim\»x 
circunstancias,  anteriormente  expues- 
tas, contribujen  &  que  el  olüna  ~" 


INDI 


59 


vario,  en  general;  ardiente,  al  Medio- 
día j  en  las  coatas,  y  templado,  en  el 
interior.  Las  producciones  son  análo- 
gas á  las  del  Indostan:  sus  magnífícoa 
bosques  producen  en  abundancia  el 
teck,  el  sándalo,  el  ébano,  el  sicómo- 
ro y  el  bambú;  las  llanuras  cultiva- 
das, el  arroz,  principal  alimento  de 
los  naturales,  algodón,  seda,  aceite, 
añil,  caña  de  azúcar,  tabaco,  goma 
laca,  pimienta,  ananas  6  pinas  ;  na- 
ranjas: muchas  de  sus  corrientes  ar- 
rastran arenas  de  oro,  y  algunas  de  sus 
montañas  contienen  ricas  minas  ds 
plata,  rubíes,  záfiros,  ágatas  y  otras 
piedras  preciosas^:  el  reino  animal 
ofrece,  entre  las  especies  carniceras, 
'  elefante,  el  rinoceronte,  la  pantera 
el  mono  blanco;  diversas  clases  de 
pájaros  de  vistosas  plumas  y  la  go- 
londrina íalanganat,  notable  y  rar^i- 
ma  por  sus  nidos  gelatinosos. 

6,  Indnetria  y  comercio.— Loñ  pro- 
ductos industriédes,  si  no  tan  adelan- 
tados, se  parecen  bastante  á  tos  de  la 
China.  Las  relaciones  mercantiles  con 

uropeos  serian  mucho  más  acti- 
..  ,  si  a  ello  no  se  opusieran  las  cos- 
tumbres salvajes  de  sus  moradores. 
Este  no  obstante,  la  plaza  comercial 
de  Singapoore  es  de  las  más  ricas  del 
mundo,  y  los  franceses  y  los  ingleses 
han  conseguido  al  fin  establecer  rela- 
ciones con  Siam,  cu^o  comercio  ha 
venido  siendo,  por  espacio  de  ochenta 
años,  privilegio  exclusivo  de  la  China, 

7.  Divition  foUtica,-—3a,}o  el  punto 
de  vista  político,  la  mayor  parte  ds 
los  geógrafos  dividen  esta  península 
en  las  seis  grandes  regiones  siguían- 

y. 

i  ,*  Imperio  Siman:  situado  al  Nor- 
deste de  la  Indo-China,  en  el  ^pacio 
que  dejan  los  ríos  Saluen  é  Irauaddj: 
comprende  los  Estados  de  Birma  y 
Laos-Birman,  distinguiéndose,  entre 
-  "s  poblaciones,  MandaU,  capitel  del 

Ssrio;  Saigaing,  sobre  la  orilla  de-. 
a  del  Irauaddj,  con  hermosos 
templos;  v  Ava  (Ratnapura),  ciudad 
grande,  plaza  fuerte  y  antigua  capi- 
tal de  Birma,  con  magníficos  edificios 
y  hermosos  jardines.  El  gobierno  do 
este  Estado  es  absoluto;  el  emperador 
tiene  derecho  de  viáa  y  muerte  so- 
bre sus  vasallos,  á  quienes  inspira 
cierta  especie  de  veneración:  él  mismo 
designa  cuál  do  sus  hijos  ba  de  suce- 
derle  en  el  trono;  pero  la  proclama- 
ción de  un  nuevo  príncipe  suele  pro-  * 
vocar  enconadas  guerras  civiles:  co- 
bra el  diezmo  sobre  todos  los  produc- 
tos del  país  j  de  las  mercancías  im- 
portadas; ejerce  el  monopolio  de  va- 
rios artículos  industriales  y  es  dueño 
único  de  todos  los  elefantes  del  impe- 
rio. La  organización  política  de  la  In- 
do-China  se  parece  mucho  al  sistema 
feudal.  Los  habitantes  son  idólatras, 
pero  humanos  y  muy  amantes  de  la 
poesía,  de  la  música  ;  de  las  diver- 

¿.*  Reino  dt  Siam  6  Thai:  se  halla 
entre  los  imperios  de  Birman  y  de 
Annam  j  ee  divide  en  las  cuatro  prcn 
vincias  de  Siam  propio.  Loo  Siomét, 


eo 


INDI 


lata,  entre  cujas  mejores  poblaciones 
firuran:  BMfkok,  capital  del  reino, 
ecuficada  en  pstte  sobre  balsas  amai^ 
radas  á  lo  l^rgo  de  las  márgenes  del 
río  Meinam,  con  g^ran  palacio,  buen 
arsenal,  excelente  puerto,  uns 
pagoda,  numerosas  jr  colosales 
tuH^j  mucho  comercio)  fiim,  anti^a 
capital,  con  puerto  de  regular  tráfico 
J  gran  número  de  notables  templos 
en  su  recinto  j  en  las  cercanías,  que 
recuerdan  su  espléndido  pasado;  j 
Anior,  celebre  por  sus  minas.  Bl  go- 
bierno de  este  Estado  es  una  monar- 
quía absoluta:  el  nombre  del  vej  uo 
puede  ser  pronunciado;  imaginar  la 
posibilidad  de  su  muerte,  constituye 
un  crimen  capital:  se  lleva  un  regis- 
tro de  toda  la  población  malaca,  la 

cual  se  destina,  durante  seis  m 

al  servicio  militar;  el  soldado  no 

be  pa^  jiinguna  j  eati  obligado  i 
suministrurse  cuanto  ha  menester.  Ca- 
da distrito  tiene  un  jefe  militar,  nom- 
brado pof  el  soberano;  no  hay  ejército 
pwmanento,  á  excepción  de  la  guar- 
dia real,  compuesta  de  mongoles  y  de 
ua  cuerpo  de  indios,  que  se  jactan  de 
4escender  de  sangre  real:  un  batallón 
ooinpueeto  do  4(>0  mujeres,  elegidas 
con  gran  esmero  entre  las  iÓTcnes  mis 
bellas  y  robustas  del  país,  forma  la 
guardia  particular  del  rey;  reciben 
un  buen  sueldo  t  están  perfectamen- 
te organizadas;  i  la  edad  de  13  años 
entran  á  formar  parte  de  aquel  privi- 
legiado cuerpo;  a  los  25,  pasan  k  la 
reserva,  y  cuando  abandonan  el  servi- 
■  qío  personal  de!  soberano,  se  ks 
ga  a  la  guardia  délos  castillos  n 
Al  ingresar  ep  el  ejército,  hacen  voto 
formal  de  castidad;  sin  embargo,  al- 
gunas veces  las  distingue  el  monarca 
concediéndoles  plaza  entre  sus  muje- 
res legítimas.  £ste  batallón,  sin  el 
cual  no  asiste  el  rey  á  ninguna  expe- 
dición militar,  admira  y  encanta  al 
mismo  tiempo  por  la  riqueza  de 
^estuario,  su  marcial  continente,  . 
destreza  en  el  manejo  de  las  armas  y 
excelonta  disciplina.  Los  habitantes 
de  esto  reino  son  cobardes,  idólatras  y 
supersticiosos:  sos  sacerdotes  se  lla- 
man talaponet,    , 

S.'  Malain  independiente:  la  parte 
independiento  de  esta  península  no 
contiena  más  que  pueblos  salvajes,  co- 
nocidos con  el  nombre  de  «a/ayo»;  viven 
librea  «1  abrigo  de  las  montañas  del 
interior  ó  en  la  costa  meridional,  cons- 
tituyendo los  cinco  pequeños  reinos 
de  PerAk,  SaUatgore,  Djohore,  Pahmy 
y  Svmbo;  son  negros,  feroces  y  muy 
diestros  en  el  manejo  del  puüal;  se 
visten  con  un  pedazo  de  tela,  que  se 
rodean  á  la  cintura,  y  habitan  en  ca- 
banas, que  cubren  con  hojas  de  bam- 
bú.— Mfflaia,  puerto  de  mar,  sobre  el 
estrecho  de  su  nombre,  y  en  la  cual 
conservan  los  ingleses  una  fiíerte 
guarnición ;  Tj'qXor  j  Tmüanon, 
puertos  también  de  considerable  co- 
mercio en  cera,,  especería  y  piedras 
preciosas,  son  sus  principales  pobla- 
ciones, 

4.*  imperio  de  Aitnem. — Hs  el  ma- 
yor de  los  Estados  que  forman  la  /»- 


INDI 

día  tratí»»ff¿tia:  abraza  toda  su  parte 
oriental,  confinando:  al  Norto,  con  la 
China;  al  Este  y  Sur,  con  el  mar  de 
igual  nombre,  y  al  Oeste,  con  el  reino 
de  Siam :  comprende  los  Estados  de 
Ton^ui*  (Ánnam  setentrionall ,  Co- 
tkÍHckin4  (Ánntm  meridional),  Cam- 
hodje  y  algunos  territorios  feudatarios, 
Los  naturales  son  valientes  y  buenos 
soldados;  pero  idálatras. — ^Entre  sus 
poblaciones  más  inipoTtontes  se  cuen- 
tan :  Phw-ChncM  6  Éue,  capital  de  la 
Cochinchina  y  de  todo  el  imperio, 
plaza  de  las  más  fuertes  del  Asia,  con 
un  buen  puerto  fortificado  á  la  euro- 
pea, vasto  arsenal,  astilleros,  hermo- 
sos edificios  j  un  gran  palacio,  que 
ocupa  el  emperador;  Tonq%in  y^  Btc- 
kini,  su  capital,  ciudades  considera- 
bles y  de  muchísimo  comercio;  £et- 
cha ,  capital  de  Tonquin ,  asentada 
junto  ala  embocadura  del  Sang-koi, 
con  anchas  calles,  inmensos  jardines 

Í  mezquinas  chozas;  Sat^non,  capital 
9  Cambodje,  ciudad  bien  fortificada 
y  primera  plaza  mercantil  del  imp» 
río,  con  palacio  real  vastísimo,  que 
ocupa  el  centro  de  la  población,  y  un 
arsenal  marítimo  que  podria  competir 
con  los  mejores  de  Europa:  los  reinos 
de  Tnampa  y  Laetho  son  poco  exten- 
sos; carecen  de  poblaciones  notables, 
y  sus  moradores,  casi  salvajes  é  idóla- 
tras, pasan  una  vida  eri-ante,  entre- 
gados á  la  caía. — Bl  soberano  de  At^^ 
nam  lleva  el  título  de  dovai;  su  poder 
es  despótico ;  el  mandarinato  es  la 
única  dignidad  que  confiere  á  la  no- 
bleza; la  dirección  del  ejército  está 
confiada  á  cuatro  mandarines  mili- 

5.*  Potetúmee  ÍngUt<u:  se  extien- 
den de  Norte  á  Mediodía  por  la  costa 
occidental  de  la  Indo-China  y  se  divi- 
den en  dos  partes:  una,  al  Norte,  que 
comprende  los  Estados  de  Attam, 
Aracen,  Pegi  y  Tenatierin,  depen- 
dientes de  Calcut«,  y  otra,  al  Sur, 
que  forma  el  gobierno  de  loe  Ettrechot, 
compuesto  de  una  parte  de  la  Malaka 
j  de  las  islas  de  Singapoore  y  P%lo- 
Pinang.  Como  poblaciones  notables 
deben  citarse  las  siguientes:  Ahijah, 
capital  de  la  Birmania  inglesa,  con 
puerto  de  gran  comercio;  7)jorhat  y 
Jtangpw,  ciudades  famosas  por  sus 
fábricas  do  tejidos,  tráfico  en  espece- 
ría V  mines  do  carbón;  Arakan,  capi- 
tal del  antiguo  reino  de  su  nombre  y 
punto  de  peregrinación;  Joree-Tonn, 
ciudad  lindísima,  en  la  isla  del  Prín- 
cipe de  Qales,  bien  construida,  me^or 
fortificada  y  con  floreciente  comercio; 
Mnlmein,  población  nueva  y  cabeza  de 
los  establecimientos  ingleses  de  esta 
parte;  Amhersl-Towfi,  plaza  importan- 
tísima, bajo  el  aspecto  millar  y  mer- 
cantil; y  Singapoore,  en  la  isla  así  lla- 
mada, escala  de  los  buques  que  van  á 
los  mares  de  la  Cbina  y  puerto  franco 
de  los  más  concurrídos  del  Asia,  con 
espaciosos  astilleros  y  vasto  arsenal. 
Estas  posesiones  ven  cada  dia  en  aú- 
llente con  las  conquistas  de  nuevos 
territorios. 

6,'  Itlu:  forman  una  ertenst  cor- 
dillera, que  se  extiende  de  Norte  & 


INDI 

Mediodía,  en  el  golfo  de  Bengala,  en- 
tre el  cabo  Negro  y  la  isla  de  Suma- 
tra, constituvendo  los  dos  archipiél»- 
gos  de  Nihobar  y  Anámaem ,  coa 
algunos  pequeños  establecimientes 
dinamarqueses,  y  este  último,  con  dos 
célebres  puertos:  el  de  CormetUí  y  eA. 
Chüíéu. 

n. 

mOU  ClflOANOÍTlOi  6  INDOSTAM. 

8.  Pormt.^hí  dilatada  peafniult 
del  Indoita»  presenta  la  forma  de  un 
inmenso  triángulo,  cuya  base  está  en 
el  Norte,  y  el  vértice,  en  el  Sur, 

9.  Situaeio*  uíronifmicn. — Hállase 
ésta  entre  los  9'  51'-36*45'  de  latitud 
setentríonal  y  loe  65*-9*  de  longitud 
oriental  del  meridiano  de  Paris. 

10.  UvUtei. — Bste  vasto  terrítoño, 
confina:  al  Norte,  con  loe  montos  del 
Himalaya,  que  la  separan  AA  Tíbet; 
al  Esto,  con  la  Indo-China  y  el  golfo 
de  Bengala;  al  Sur,  con  el  Octano  in- 
dico, y  al  Oeste,  con  la  región  ptoi- 
ca,  Belutohistan  y  Af^hanistan. 

11.  AfM.— Mide  3.000  kilómetros 
de  largo,  de  Norte  á  Mediodía;  2.600 
de  ancho,  de  Oriento  á  Oceidento, 
y  3.160.000  cuadradas  do  superficie. 

12.  Divitionet  naímralei. — L«b  de 
esta  región  pueden  reducirse  á  las 
siguientes:  1.  ,  las  cadenas  del  Bina- 
taya  y  BUS  valles;  2.*,  la  llanura  del 
Ganges,  poco  ¿levada  sobra  al  nivel 
del  mar,  y  expuesta,  por  lo  tanto,  á 
las  inundaciones  periódicas  de  aquel 
rio;  3.*,  la  llanura  superior  del  mis- 
mo Ganges,  hasta  el  pié  del  Hima- 
laya, limitada,  al  Sur,  por  los  moates 
Vindhyah,  r  al  Oeste,  por  el  Otan 
Desieri»;  4.**,  la  parte  Norte  de  la 
gran  meseta  central  hasta  ri  Nerbud- 
da,  que  la  divide  en  dos  mitades  dis- 
tinta^; 5.',  la  segunda  parto  d*  eeta 
meseta,  situada  al  Sur  del  expMMdo 
rio,  mis  elevada  que  la  anteriory  que 
termina  en  la  unión  de  las  cadenas  de 
los  Qhattes;  6.*,  el  llano  qae  M  ex- 
tiende desde  Coimbatore  hasta  d  «abo 
Comorin;  7.*,  la  lengua  de  tierrfc  que 
ciñen  el  mar  y  loa  Ghattes  del  Oes- 
tei  8.',  el  terreno  oompruidido  entre 
el  golfo  de  Bengala  y  loa  Ohattea 
orientales;  y  9.  ,  la  peníneula  da 
Oudjerate.  Todas  estas  regtonee  son 
completamente  distintas  las  unas  de 
las  otras,  tanto  por  su  aspecto  físico, 
su  clima,  BU  formación  geológica,  su 
flora  y  su  fauna,  como  por  loe  carto- 
téres  etnográficos  de  las  naeienes  y 
de  las  tríbos  que  las  habitan. 

13.  Cosíae. — Las  del  InáotBtn,  pre- 
sentan: al  Noroeste,  la  peníneala  d» 
Oudjerate;  al  Oeste,  los  golfoi  de 
Cuten  y  de  Caimbodje,  j  \tm  bahías 
de  Bombay  y  de  Goa;  al  feto,  la  em- 
bocadura del  Cavery,  en  el  tfolfo  de 
Bengala.  Sus  cabos  más  notables  SoR 
los  de  Camorín  y  Din. 

14.  Orografía. — En  la  misma  bBM 
del  triángulo  que,  como  ya  hemos 
dicho,  forma  esta  comarca,  se  extívB* 
den  tres  grandes  cordilleras,  separa-» 
daB  por  a1t4>s  valles,  las  cuales  vbit 
eleTandose  á  medidaiqae 


i:jitizecl  by  VJi 


OT^R 


INDI 

díraccion  al  Norte.  La  del  Himalara 
corre  por  esta  parte,  marcando  el  lí- 
mite entre  la  India,  j  la  China,  en 
d(Hide  descuellan  los  montes  más  cul- 
minantea  del  globo,  y  envía  numero- 
sas ramificaciones  al  Mediodía;  entre 
otras,  la  de  OAattet,  que  se  bifurcan 
en  dos  cadenas,  la  oriental  j  la  acci- 
denta), paralelas  respectivament«  i 
las  costas  del  g^lfo  ae  Bengala  j  de 
Ornan.  £n  la  isla  de  Geilan  se  dis- 
tingue el  monte  Hamazel  6  Pico  de 
Adun, 

15.  Hidngrafia. — La  multitud  de 
cordilleras  que  dejamos  mencionadas, 
dan  orfg;en  á  una  infinidad  de  cauda- 
losas corrientes,  i^ue  cruzan  7  bañan 
el  país  en  todas  direcciones.  El  Gan- 
ga, río  sagrado  de  los  indios,  nace 
en  la  falda  meridional  del  Hímalajra, 
recibe  k  la  izquierdn  las  ^uas  del 
Rtmigang»,  Chtntty,  ffoidak  j  FitUAi 
i  la  derecha,  las  del  J}JMMUt\  y  Stme¡ 

Í  desemboca,  dividido  en  innumera- 
les  brazos,  en  el  g«l&  de  Bengala, 
después  de  2.200  kilómetros  de  curso: 
el  ludo  6  Sind  se  forma  al  Norte  del 
mismo  Himalaya,  recoge  i  la  derecha 
el  Ktb%l  j  Sakir;  i.  la  izquierda,  el 
Pmu^nad  con  bus  cinco  rios:  el  Djkt- 
Um,  Teienai,  Jtavei,  S%tleje  j  Bed- 
j»M,  j  desagua  en  el  golfo  de  Ornan. 
Al  Oriente  t  al  Occidente,  be  ven  dos 
vastísimasalbníeras,  denominadas  res- 
pectivamente Ctíihi  y  Xin. 

18.  CÜMBtolofia.—Lt.  temperatura 
t^MK  se  experimenta  en  esta  extensa 
región,  viría  según  la  altara  j  latitud 
que  ocupan  los  pueblos.  En  el  Norte; 
el  clima  es  genernlmonte  dulce  y  sano: 
en  el  Mediodía  j  en  las  costas,  los 
calores  del  estío  llegan  i  hacerse  in- 
soportables. La  temperatura  media 
amnal  raras  veces  excede  del  27*:  en 
realidad,  no  se  conocen  mis  qne  dos 
estaciones;  la  seca  y  la  lluviosa,  oca- 
nonadas  por  los  monzones,  que  son 
los  vientos  dominantes  en  las  comar- 
cad de  la  India. 

17.  &mli^.-^hta  rocas,  de  for- 
nncibn  primitiva,  son  las  únicas  que 
W  encuentran  en  los  macizos  mis  ele- 
vadtts:  en  ellos  predomina  el  gneis, 
nezclado  con  el  granito,  la  pizarra,  el 
esqiiisto,  la  piedra  caliza  y  d  mir- 
mol.  En  los  macizos  mis  hacia  el  Me- 
diodía y  menos  elevados,  el  sílice  cons- 
tituye BU  base,  la  cual  termina  en  la 
llannA  del  Qangea.  Atravesando  ésta 
en  diftccion  al  Norte,  se  ve  correr,  de 
Oriente  í  Occidente,  por  el  centro  del 
Sukttm,  ia  cadena  de  los  Montes 
Vindhyali,  cuya  fi»rmacion  consista 
piinbi^lfflente  ed  gneis,  excepto  en 
«n  basB.  Los  Ghattes  occidontales  y  61 
etfb^bo  que  termina  on  el  cabo  Como- 
rin,  descansan  BobteiücaS  glranítícaa: 
el  gneis,  el  talco  y  el  granito,  que 
tomponenlabasede  Iss  codaiias  orién- 
telos, HpMéten  frécnentéiflente  cu- 
biertoh  de  cteta  y  de  diferentes  mSr- 
aoheb  ptñnltÍToB  de  Vtfrios  colores.  En 
•1  distrito  de  Midnapore  y  en  algunos 
othtt -parajes  del  ludottít*  a%  encuen- 
tra ImA  6B^ie  da  cal  ^rbonatada, 
comocidli  coa  «1  nbmbrs  de  imiaf, 
piOpU  da  la  geologíft  de  la  Inbu;  y  al 


INDI 

Norte,  sobre  las  dos  riberas  del  Da- 
moda,  ee  extiende  un  gran  valle  hu- 
llero, de  90  kilómetros  de  largo  por  18 
de  ancho.  Desde  el  mencionado  rio 
Damoda  hasta  Be&aris,  las  formacio- 
nes graníticas  son  las  que  más  domi- 
nan; pero,  al  aproximarse  í  Soans,  el 
sílice  viene  i  ser  la  roca  de  la  superfi- 
cie del  saelo,  extendiéndose,  en  direc- 
ción Norte,  hasta  Agrá,  por  el  S8°  de 
latitud.  El  basalto  cubre  el  territorio 
de  Hyderabad,  rodea  la  costa  de  Ma- 
labar y  forma  las  márgenes  del  Con- 
can:  las  grandes  llanuras  del  Ganges, 
del  Indo  y  de  loe  caudalosos  ríos  del 
lüdctta»,  se  hallan  compuestas  de  ter- 
renos de  aluvión. 

18.  MintT^togi», — En  todas  las  co- 
marcas de  este  país  se  encuentran  es- 
pareidoe  con  profusión  el  hierro,  el 
cobre,  plomo,  est&ño,  cinc,  imau,  sí- 
lice, arcilla,  basalto,  pórfidos,  bórax, 
gres,  hulla,  sal,  azufre  y  tierra  de 
porcelana;  así  como  amatistas,  záfiros, 
rubíes  y  otras  piedras  preciosas,  Bn 
el  intenor  se  hallan  muchos  y  henmo- 
sos  diamanta;  particularmente,  en 
Bengala  y  fiundelkand,  que  son  lof 
más  ricos  del  mundo;  en  las  costas, 
bellísimas  perlas,  y  entre  las  arenu 
que  arrastran  las  corrientes  de  los 
ríos,  los  dos  minerales  más  codiciados 
de  la  humanidad:  el  oro  j  la  plata. 

19.  iTooJ^ta.—Bntre  las  numerosas 
especies  de  animales  que  s«  crían  en 
los  espesos  bosques  y  rieusaos  valles 
del  IndotUm  y  de  sus  islas,  se  distin- 
guen:  el  el^nte,  el  rinoceronte,  el 
tigre,  el  leopardo,  el  bú&lo,  el  oran- 

futan,  el  oso,  el  vainpiro,  -el  drome- 
ario,  la  ardilla,  la  marmota,  el  gato 
de  algalia,  el  camello,  la  gaoela,  el 
o,  el-  chacal,  el  jabalí,  el  íaico  y 
gran  variedad  de  monos.  En  e? 

S'ntoresco  valle  de  Cachemira,  abun- 
in  las  cabras,  eon  cuja  finísima  lana 
se  fiíbrican  los  famosos  chales  que  lle- 
van aquel  nombre:  las  ballenas  fre- 
cuentan las  costas,  mi^tras  que  las 
anguilsB  hormiguean  en  el  fondo  <le 
los  ríos.  Las  serpientes  son  taonMruo- 
ssa  y  terribles;  especialmente,  lasque 
se  encuentran  en  las  márgenes  del 
Ganges:  la  boa  alcanza  hasta  7  v  8 
metros  de  largo.  Entre  las  aves,  des- 
cuellan el  buitre  real,  el  casobar,  el 
cisne,  vi  pelícano  y  más  de  cuarenta 
especies  «e  papagayos.  Los  insectos 
son  numerosísimos;  pero  el  gusano  de 
seda  está  considerado  eomo  el  más  no- 
table y  precioso  de  todes. 

20.  Ayriotkitrti. — El  suelo  de  esta 
región  es  "aiio  de  los  más  feraoss  'áel 

flobo,  debido  principalmente  á  la  in- 
ottliclft  dQ  sn  elttna  tropie&l.  Lft  ve- 
Mteetttn  «stenta  per  Isedas  partes  tm. 
iomiiíft  ptopift  de  Itta  feerras  vívgQaes, 
y  es,  por  le  general,  «aü  ttotiva,  «(«« 
en  muchos  parijee  da  dos  cesMfaas  «1 
año:  una,  <en  Setieinbre  y  Octubre,  y 
otra,  en  Úar»  y  Abril.  -Bn  «I  Dritáa, 
el  térrcns  de  tdúvion  ttíde  ttiAs  ét&Ob 
metros  d«  profundidad,  y  el  valle  del 
Gangeft  «S,  sobre  todos,  de  ana  ferti- 
lidad extraordinaria.  8n«asi  todas  lafc 
comarcas  se  ven  crecer  plantas  d«  bri- 
llantes flores  lie  Tiatcwts  hojas  ó  de 


INDI 


61 


útíles  aplicaciones  fabriles  y  medici- 
nales, como  la  adormidera,  la  zarza- 
parrilla, el  ruibarbo,  el  jengibre,  la 
"'upa,  el  betel,  el  s^amo  ó  ajonjolí, 
alcanfor,  la  rosa  y  el  jazmin;  y  ár- 


jalapa,  el  betel,  el  s^amo  ó  ajonjolí, 
el  alcanfor,  la  rosa  y  el  jazmin;  y  ár- 
boles gigantescos,  de  espeso  follaje, 
de  olorosa  madera  y  de  preciosos  pro- 
ductos, como  la  palmera,  el  teck,  el 
plátano,  el  guayabo,  el  bambú,  el  co- 
cotero, el  ébano,  el  moral,  el  sándalo, 
la  goma  laca,  el  famoso  árbol  del  in- 
cienso y  la  inmensa  higuera  nopal. 
Entre  los  demás  cultivos  figuran:  él 
arroz,  alimenta  preferente  de  los  in- 
dios; trigo,  cebada,  maíz,  avena,  mi- 
jo, café,  azúcar,  añil,  tabaco,  aeda, 
cáñamo,  algodón,  coral,  marfil,  agrios, 
frutas  deliciosas,  e^ecias  y  aromas 
muy  estimados,  maderas  finas  y  de 
constmccion,  legumbres  de  Europa  y 
todaa  las  demás  producciones  de  loa 
tn^icofi. 

21.  InimiirU. — La  induetña  agrí- 
cola del  Indettím  se  halla  muy  atnMk 
da,  00  obstante  la  asombrosa  fecundi- 
dad de  su  suelo.  La  baratura  de  lo* 
géneros  alimenticios  y  la  pereza  pe- 
culiar del  pueblo  indio,  le  hacen  des- 
cuidar el  cultivo  de  loa  «ampos  hasta 
tal  punto,  que  algunas  veees  llega  & 
hacer  el  hambre  verdaderos  estragos 
en  la  península.  No  eueede  lo  mismo 
con  la  industria  manu&cturera:  las 
objetos  de  fabricación  india  han  sido 
siempre  notabilisimos  y  muy  solicita- 
dos en  los  mercados  de  Europa  por  su 
elegancia,  solidez  y  exquisito  gusta. 
Las  telas,  llamadas  iMfMMU,  vienen 
sosteniendo  brillantem«ite,  desde  los 
tiempos  más  remotos,  la  reputación  ds 
los  fabricantes  indígenas:  y  no  «8  me- 
noría celebridad  que  gozan  «os  «xoe- 
lentes  paños  y  pañuelos;  ni  las  pi^ 
ciosas  sederías  recamadas  de  «r«  y 
plata  de  Murchidabal,  Bengala  v  Sñ' 
rata;  ni  los  ricos  chales  de  Cacnemi* 
ra,  ni  loe  magníficos  tapices  de  Patna, 
ni  las  ciento  veinticuatro  clases  de  te- 
jidos de  algodón,  que  se  tralmjan  en 
Madras,  ^hilacata,  Masulipatun  y 
otros  juntos.  Los  indios  se  dieting<tiMi 
también  en  las  obras  de  filigruaa  yeto 
la  fabricación  de  armas  blancas;  y  la 
ciudad  de  Qolconde,  por  su  eéMm 
depósito  de  diamantes,  adnírablMiM»- 
te  pulidos  y  tallados. 

22.  Comercio. — Bl  del  int«ri«l>,  M 
halla  en  poder  de  los  buiianos  ó  in- 
dios, y  ee  tan  aetlTO  con*  iu^MMi* 

te.  Consiste  princlpalnea4»«n  el  cam-  • 
bio  de  1^  productos  del  pftf  ü  y  di»tri- 
buei«a  áe  laft  mercanoÍM  -t/aiapnm, 
que  desembarcan  -en  les  puertos  de  la 
península.  Bl  calMtaje  es  también  bM- 
tante  extenso^  y  ftus  pequeñas  embar- 
caciones llegan  fteeuentMbente  haMa 
la  isla  deCeilan.  SI  comercio  exterior 
está  explotado  easl  exolusivunente 
por  ia  Inglaterra  y  otras  naciones  de 
l9un>pa,  que  h»A  «trasemdo  flus  esta- 
bltocimí«&to8  en  el  IndoHm.  Los  ^n* 
eipales  artícolbs  de  exportaeioD  son; 
madera,  azúcar,  «Igoden,  especias,  sa- 
litre, goma  laca,  bórax,  «ardamonio, 
tejidos  de  seda  y  ^  algodón  y  chales 
de  Cachemira:  loft  ilep&ites  «««ealaR 
más  considerable*,  üalouta,  Mutria,   , 

gtzedby  Google 


K 


«2  INÍtl 

Bomba;,  Surat»,  Mangalose;  Pondi- 

1^.  JPohkeitm. — El  número  total  de 
habitantes  que  ocupan  las  diferentes 
comarcas  del  Znátutm,  uciende.  Be- 
-un  cilculos  aproximados,  i  193  mi- 
Iones,  entre  indios  6  indianas,  ma- 
lajoa,  moneóles,  chinos,  g^ebros  ó 
parsis,  Ikr&Des,  turcos  j  europeos; 
principalmente,  ingleses. 

24.  Monedat,  paos  y  mtdidat.^Lta 
monedas  de  oro  de  la  Ikdiá  son:  la  rK> 
/M  (40  pesetas  próximjjnente)  j  los 
diversos  pagoda*  (2  pesetas  56  cunti- 
mos}: las  de  plata,  la  n^ia  (2  pese- 
tas), el/MM,  el  medio /i»wM  j  el  ONOt: 
las  de  cobre,  el  dudon  j  el  fWM.  Em- 
please además  como  moneda  una  ea~ 
pecie  de  concha,  el  eavrü  de  las  Lake- 
dÍTas.— Í>«j«;  el  lUndi  (230  kilóffca- 
mos  aproximadamente},  el  tetr,  ef^o- 
ÍM,  el  íar  j  el  ma*. — Medidat  itüura- 
riat:  la  Ugua  india  6  eetr  (3,084  me- 
tros}, el  ycK  j  el  Nori,  De  tíñgitvd  j  dt 
nptrfiae;  el  gu  (30  centímetros],  el 
■mAw,  la  p%k¡M~bifga  y  la  euteio' 


%': 


.,_.  Diviiüm  guyrá/íea. — Bajo  el 
punto  de  vista  geogj^co,  las  divisio- 
nes territoriales  de  la  India,  han  ex- 
perimentado frecuentes  cambios.  Bal- 
bi  la  divide  en  las  cuatro  regiones  si- 
guientes: I."  Indotía*  ítie»trumal,  <i}it 
emuprende  las  comarcas  montuosas, 
al  Oriente,  del  Setledje  hasta  Butan  6 
Bhotan,  incluso  el  valle  de  Cachemi- 
ra. 2.*  Indotíoñ  neridional,  ^ue  abar- 
ca la  ma;or  parte  del  impeno  mogol 
antiguo.  3.*  SíiMt  se:tntriovíl,  des- 
de el  Nerbudda,  al  Norte,  hasta  el 
Tumbeara  y  el  Kñclina,  al  Sur.  4,° 
Dtiim  wuríáional,  en  que  termina  la 

genínsula,  al  Mediodía,  basta  el  cabo 
omoríu.— Estas  regiones  se  subdivi- 
den  del  modo  siguiente:  IndosUm  tt- 
Untrional:  Kashimir  6  Cachemira; 
Oherowd,  Nepal,  Anda,  Allahabad, 
Behar  j  Bengala.  Indostan  vttridio- 
m»l:  Labora,  Multan,  Sind,  Katcb, 
Ouzzerát,  Mal^^ra  Adjemir,  Selhi  y 
Agrah.  J)«Ít*  uientrúmal:  Kandeich, 
Aurengabad,  Bedjapur,  Haiderabad, 
Bider,  Berar,  Ganduana,  Orissa  v  Bir- 
fca»  del  Norte.  Deia»  wuridional: 
Kanara,  Malabar,  Eotchín,  Travan- 
kora,  £oimbetur,  Eamatic,  Salem  6 
Barramahal,  Maissnr  j  Balaghat. — 
La  isla  de  Ceilan  j  los  archipiélagos 
de  las  Maldivas  y  Lakedi  vas  están  uni- 
dos al  Dekan  meridional. 

,36.  Ditiíüm  politica. — Bajo  el  con- 
cepto político,  el  I*dotí<M  se  divide  ei 
esta  forma:  Ettadot  indípendienUt:  Ne 
pal  y  Butan  6  Bhotan.  Ettadot  alia- 
doi  ¿  tribuíariot  de  Inglaterra:  Sin- 
dhj,  Nizam,  M^sore,  etc.  Estadot 
twopeot:  Imcia  inglesa,  holandesa, 
irancesa  y  portuguesa. 

Incu.  tmgleta. — Se  da  este  nombre  i 
los  numerosos  teiritorioB  que  la  Gran 
Bretaña  posee  en  la  India,  cu^a  ex- 
tenúen es  igual  á  la  que  ocupa  toda 
Ja  EuroiM  continental,  sin  compren- 
der la  Rusia. — Tiene  de  superficie 
2.430.S69  kiliSmetros  cuadrados,  qne 
pueblan  sobre  283.000.000  de  habi- 
)antw,  d«  Iw  euales,  196.000.000 son 


INDI 

subditos  directos,  v  87.000.000  va- 
salloB  feudatarios.  Esta  dilatada  re- 
gión, en  la  cualja  Corona  de  Ingla- 
terra sólo  poseía  en  1818  la  isla  de 
Ceilan,  perteneció  á  la  célebre  Com- 
pañía  de  iat  Inditi  orientaUi,  la  más 
rica  j  poderosa  corporación  del  mun- 
do. Para  la  India  eitgamgétiea  se  dis- 
tinguen, en  los  territorios  ingleses, 
\axpMetiona  i*iiudUUai  y  las  potetüh 
''  '  "'        "  'laían 


r.-  aquéllas,  se  dividían  en 
siete  gobiernos  6  presidencias:  Be*g^ 
la,  Matbrit,  Bombay,  Pendjab,  laapro- 
vindat  del  NoroetU,  las  provineiat  ce%- 
traUt  y  el  üdei.  El  primero  era  el  asien- 
to de  un  gobernador  general,  de  un 
Consejo  supremo  y  de  un  subgobema- 
dor:  los  dos  siguientes,  contaban,  cada 
uno,  un  gobernador,  un  subgobema- 
dor  y  un  Consejo:  el  Pendjab,  las  pro- 
vincias del  Noroeste,  las  provincias 
centrales  y  el  Uda,  estaban  adminis- 
tradas por  un  subgobernador.— Las 
poiaúmet  medUtai  se  hallan  goberna- 
das por  príncipes  indígenas,  vasallos 
d  aliados  de  la  Gran  Bretaña,  la  cual 
puede  toner  sus  guarniciones  en  las 
plazas  fuertes.  Estas  posesiones,  son: 
Adjemir,  que  comprende  los  Estados 
de  Bikanir,  Bundi,  Djesseimira,  Diej- 
pur,  Djudpur  6  Marwar,  Kotah,  Odej- 

giir  T  Tonk:  Eatch,  los  de  Eatch  ; 
hudj:  Malma,  los  de  Holkar,  Bopal 
ÍDavra:  Ghuteral,  los  de  Bausvaira, 
herad.  Turrad,  Duboi,  Noangar, 
Gundal;  Kajob&y^:  Allaíabad,  loe  de 
Rewah,  Tehri  y  Pannah:  Agrá,  los 
de  Earoli,  Bburtpora,  Dbolpur  7  Mat- 
cherrv:  ¿tlhi,  el  de  Sirhind:  Sedja- 
ptw,  M  do  CoimviT'.  Jffaiderai,  Bider  ^ 
Awrtngahad,  elreinodeDekkan:  J/áu- 
r»r.  Malabar ,  con  los  Estados  de  Tra- 
vancor  j  Eotehin.  Itlat  Laiediwu, 
compuestas,  en  su  major  parto,  de  is- 
lotes inhabitados.— En  la  India  írat- 
ga^gética  pueden  dividirse  en  dos  gru- 

5 os  los  Estados  sobre  los  cuales  tiene 
Qglaterra  un  dominio  real  6  simple- 
mente nominal.-— .ZVrrttorio  al  óttte 
del  Iranaddy  y  del  Sahun:  reino  de 
Assam;  países  de  los  moitaj  7  de  los 
karrows  (tributarios);  de  Djintiah, 
de  Eatchar,  de  Arakan  y  de  Pegd.-— 
Paita  al  Stte  de  'iSa/vM  .-provincias 
de  Martaban,  de  le,  de  Tavay  y  de 
Tenasserim;  isla  del  Príncipe  de  Ga^ 
les,  la  de  Singapoorej  el  torntoríode 
Malaka.  Todas  las  posesiones  de  ia 
Indo-China,  hasta  el  Arakan,  depen- 
dían de  la  Presidencia  de  Oalcute:  el 
resto  formaba  la  Presidencia  de  \\Bir- 
moHia  Iñtánica. — El  gobierno  de  las 
Indias  e»  Inglaterra  sufrió  un  cambio 
radical  en  1858:  la  célebre  Ctmpañía, 
después  que  hubo  perdido  el  monopo- 
lio del  comercio  de  las  Indias,  abierto 
en  1805  á  todos  los  ingleses,  y  en  1833, 

Sara  todas  las  naciones,  sólo  conservd 
i  administración  política  del  país, 
bajo  la  soberanía  de  la  Corona:  sus 
poderes  debían  ser  renovados  cada 
veinte  aBos  por  una  acta  especial  del 
Parlamento,  v  esta  renovación  se  llevó 
á  cabo  en  1854.  Por  esta  época,  el  go- 
bierno do  la  India  en  Inglaterra  se 
componía  de  tres  autoridades:  1.*  La 
Cort$  <U  iet  fropieíarífit,  reunión  de  los 


INM 

poseedores  de  :%.000  francos  en  afr- 
ciones,  los  cuales  tonían  el  derecho  de 
elegir  parto  de  la  Corte  6  Conteio  de 
lot  directora.  2.*  Contejg  de  lo»  airee- 
tora  ,  compuesto  de  los  poseedores 
de  50.000  francos  en  acciones,  basta 
el  niimero  de  18:  12,  nombrados  por 
el  Consejo  de  los  propietarios,  y  6,  por 
la  Corona,  quienes  constituían  un  Con- 
sejo  encargado  de  dirigir  todos  loa 
asuntos  de  la  Compafiía,  el  cual  nom- 
braba, bajo  la  aprobación  de  la  Coro- 
na, el  gobernador  general  y  altos  fun- 
cionarios de  la  India.  3.'  Una  o^»a- 
regiitro,  cuyo  presidente  era  miembro 
del  Gabinete  y  vigilaba,  en  nombre  de 
la  Corona,  los  actos  de  los  directo- 
res.— La  rebelión  de  los  indios  hizo 
sentir  la  necesidad  de  simplificar  esta 
administración  múltiple:  en  1858,  la 
Compañía  fué  disuelta,  y  su  activo 
quedó  á  cargo  del  Estado,  mediante 
una  rente  perpetua  de  10  por  lOÚ  del 
capital  social;  el  Consejo  de  directores 
y  las  oficinas  quedaron  abolidas,  pa- 
sando directamento  á  la  Corona  el  go- 
bierno de  la  India,  el  cual  quedó  cons- 
tituido, en  1865,  de  esto  modo:  un 
ministi-o  teeretario  de  Sitado  para  lot 
Indias,  á  quien  auxiliaba  en  sus  fun- 
ciones un  Consejo  eonsnliito  de  15 
miembros;  8,  de  nombramiento  del 
Gobierno  y  7,  de  elección  de  sus  tale- 
gas.— Las  Indias  estaban  divididas 
en  8  gobiernos;  y  la  administración 
general  de  cada  uno  de  ellos,  confia- 
da, bajo  la  presidencia  suprema  del 
gobernador,  á  una  especie  de  minis- 
terio, dividido  en  departamentos  del 
Interior,  de  Hacienda,  del  Exterior, 
de  Asuntos  militares  v  de  Justicia. 
Cada  gobierno  se  hallaba  subdividido 
en  distritos,  administrados  por  un  co- 
lector 6  reeeaidador,  en  cuyas  atribu- 
ciones entraban  los  impuestos,  la  jos- 
ticia ,  la  poItcÍB  y  las  obras  públi- 
cas.-—El  presupuesto  de  la  India  era, 
en  1856-57,  cíe  825.000.000  de  pe- 
setas próximamento ;  la  deuda ,  de 
1.600.000.000.  La  insurrección  de 
1857  elevó  aquélU  ¿  más  de  3.384 
millones;  y  el  presupuesto  de  1875-76 
sa  evaluó  en  1.361.000.000  los  gas- 
tos, y  en  1.295.000.000  los  ingresos. 
Ocasionaron  principalmente  este  au- 
mento los  gastos  da  la  guerra:  el  ejér- 
'cito  de  las  Indias  se  componía,  en 
1857,  de  320.000  hombres,  en  esta 
forma:  240.000,  de  tropas  indígenas, 
llamadas  dpayos;  30.000,  dé  contin- 
gentes indígenas,  suministrados  por 
los  Estados  confederados  y  dirigidos 
por  oficiales  ingleses;  20.000,  europeo» 
de  tropasde  la  Compañía,  y  30. 000,  eu- 
ropeos, de  tropas  reales.  La  revolución 
trajo  el  licénciamiento  de  la  mayor 

fiarte  da  los  cipayos  y  el  aumento  da 
os  soldados  europeos,  mucho  más 
costcs<M  que  los  indígenas,  en  cercs 
de  70.000  nombres:  el  ejército  indí- 
gena ,  reorganizado ,  no  excede  dd 
123.000  soldados,  dividos  en  156  re- 
gimientos. 

India  /reMeaa.--~'LA  constituye  un 
gobierno,  cuya  capital  es  Pondicnáry, 
comprondiendo  además  i  Baricu, 
Yaaaon,  Chaudemagor  j  Tͻk6^  j  Tft< 

Digitized  by  VjOOQIC  ' 


INDI 

rita  logiu  en  Masnlipatcm.  C&lícut  j 
Saratn:  U  pobl&cion  total  asciende 
k  2»5.0:S  habitantes,  y  la  superficie, 
á  49.622  heotíreas  cuadradas. 

India  **erlattdew. — (Véase  Sola»^ 
da,  eoloKÜu). 

India  port*gMett. — Se  compone  de 
Goa,  Pandjim,  Damaun  t  Diu,  cuja 
Bupei^cie,  de  3.922  kilómetn»  cua- 
drados, pueblan  447.617  habitantes. 
27.  HUtoria.  —  Loe  pueblos  de  la 
antigüedad  clásica  no  han  debido  co- 
nocer la  India  hasta  una  época  rekti- 
Tamente  cercana  i  la  nuestra.  Las  ex- 
pediciones de  Semiramis  j  de  Sesos- 
tris  no  aparecen  del  todo  demostradas, 
j  las  narraciones  de  los  indios  do  ofre- 
cen más  que  legendas  poéticas,  en  las 
Íiie  sdlo  se  mencionan  algunos  hechos 
istdricos,  desproTÍstos  de  cronología. 
I>as  lejes  de  Manú,  (^uq  nos  presentan 
el  cuadro  de  las  antiguas  institucio- 
nes de  la  India,  permiten  conjeturar 
qué  los  indios  no  formaban  una  sola 
raía;  que  estaban  unidos,  más  que  por 
la  identidad  de  origen,  por  la  comu- 
nidad de  religión,  j  que  los  brahma- 
nes, procedentes  Bin  duda  de  la  Ajia- 


Da,  impusieron  su  vugo  á  las  difereit- 
tes  razas  que  poblaban  aquel  vasto 
país.  La  India  parece  no  naber  foi^ 


mado,  en  un  pnnoipio,  mis  que 
solo  imperio,  hasta  que  algunas  di- 
nastías se  repartieron  más  tarde  el 
territorio.  En  el  poema  del  Jtimáyam 
aparece  uno  de  loa  soberanos  del  Es- 
tado de  Ajfodiya  (Uda),  apellidado 
Báma,  reuniendo  bajo  su  cetro  á  toda 
la  India;  y  otra  epopeja,  el  Maiáii- 
rata,  presenta  el  país  dividido  en  di- 
fe/entes  Estados  independientes  j  des- 
garrado por  las  discordias  de  dos  fa- 
milias poderosas,  los  pmtÜKU  j  los 
iMtrtvat.  Distintos  imperios,  denomi- 
nados Haatinapura,  Mathura,  Uagha- 
da,  Mitila,  Easi,  existieron  más  ade- 
lante ,  ja  simnltioea ,  ja  sucesiva- 
mente. La  historia  de  la  India  empieza 
á  adquirir  algún  grado  de  certeza  en 
el  siglo  XI  ¿ntes  de  Jesucristo.  Darío  I, 
rej  de  los  persas,  sujetó  el  país  situa- 
da entre  el  Paropanuso  y  el  Indo,  for- 
mando la  20.*  satrapia  ae  su  imperio, 
é  hizo  explorar  las  orillas  del  Indo, 
por  Sejlax.  Henidoto,  que  es  quien 
refiere  estos  hechos,  sólo  llega  i  co- 
nocer la  parte  oriental  de  la  India;  j 
de  la  setentrional,  el  pequeño  Tibet, 
adonde  iban  tos  indios  todos  los  afios 
i  proporcionarse  el  oro  que  necesita- 
ban para  pagar  su  tributo  &  los  per- 
aas.  La  expedición  del  Gran  Alejan- 
dro, llevada  á  cabo  antes  de  la  venida 
de  Jesucristo,  abriá  á  los  occidentales 
el  camino  de  la  Indu.  Los  maoedo- 
niea  encoatraron  sobre  la  corriente  su- 
perior del  Indo  un  gran  número  de 
príncipes  independientes ,  mientras 
qna  el  Mediodía  se  hallaba  dividido 
en  repúblicas  aristocráticas.  Alejan- 
dro quiso  llegar  hasta  el  Ganges  j 
penetrar  en  la  ciudad  de  Palibothra 
(Patna),  capital  del  poderoso  imperio 
de  los  ^0*»,  situada  en  la  confluen- 
cia de  a^uel  río  j  el  Djumnah;  pero 
Ru  «rjército  le  obligd  á  detenerse  sobre 
laa  margues  delHjphase.  Después 


INDI 

de  su  muert«,  un  indio  oscuro,  i  quien 
los  griegos  llaman  Sandrocottus  (el 
Tehandra^npta  de  los  historiadores), 
sublevé  el  país,  sometido  á  loe  maee- 
donios,  se  hizo  el  libertador  de  su  pa- 
tria ^  arrojé  del  trono  i  la  raza  de  los 
prasti,  ocupando  su  lugar.  Las  expe- 
diciones de  Alejandro  j  de  Seleuco; 
las  narraciones  de  Aristóbulo,  de  One- 
sicrites,  de  Nearco  j  de  Megástenes, 
embajador  del  rej  de  Siria,  habían 
dado  á  conocer  los  países  del  Indo  j 
los  del  Ganges,  j  revelado  á  los  grie- 

rla  forma  triangular  de  la  India  j 
existencia  de  la  isla  Taprobana 
(Ceilan).  La  fundación  de  los  puertos 
de  Bereniee  j  de  Mjos-Hormos  sobre 
el  mar  Kojo,  así  como  el  descubri- 
miento, hecho  porHippalo,  de  losmon- 
zones  6  brisas  del  mar  de  las  Indias, 
establecieron  un  comercio  regula^  en- 
tre la  India  y  el  Egipto;  loe  griegos 
conocieron  enténces  las  especias,  los 
vinos  de  arroz  j  de  palma,'  el  azúcar 
de  caña,  las  telas  de  seda,  la  goma 
laca,  el  aceite  de  rosa  y  de  otras  esen- 
cias, j,  finalmente,  los  animales  de  la 
India  y  las  plantas  de  los  trépicos. 
Estas  relaciona  continuaron  cuando 
la  dominación  romana  hubo  reempla- 
zado á  la  de  los  macedonioa:  dos  n 
indios  enviaron  sus  comisiones  á 

fusto;  Claudio  recifaié  una  embajada 
el  radjah  de  Ceilan.  Plinio  menciona 
una  multitud  de  pueblos  de  la  India, 
entre  los  cuales,  los  pruü  aparecen 
aún  como  los  más  poderosos;  pero  se 
detiene  poco  más  allá  de  la  emboca- 
dura del  Ganges.  En  Ptolomeo,  los 
conocimientos  de  los  antiguos  se  re- 
montan más  hacia  el  Oriente;  la  India 
está  dividida  en  India  de  allende  el 
SaageM,  é  India  de  aqvettde  el  &im^m, 
comprendiendo  los  paüei  del  «ra  y  di 
la  plata  j  la  península  de  oro  (impe- 
rio birmano).  Kn  la  península  cisgan- 
gética,  el  imperio  de  losproíit  se  pre- 
senta limitado,  en  tiempos  de  Ptolo- 
meo, j  parece  haber  cedido  la  prima- 
cía al  de  los  eaipi/reai  (Cachemira)i) 
5ue  se  extiende  en  el  valle  del  Indo 
asta  Gagasmira  (Adjemir).  La  obra 
de  Ptolomeo  es  la  última  que  da  notÍ  ■ 
cías  ciertas  de  la  IniJia  antigua,  cuja 
kUíoria  aparece  de  nuevo  envuelta  en 
la  oscuridad  más  absoluta,  hast&  la 
invasión  musulmana,  época  en  que 
puede  decirse  que  empieza  á  ser  real- 
mente conocida.  Por  los  aíios  707  de 
la  era  cristiana,  Eotalbab,  lugar- 
teniente  del  calíia  Abdul-Melek,  ae 
hizo  dueño  de  las  orillas  del  Indo;  y 
en  los  comienzos  del  siglo  xi,  Mah- 
mud,  sultán  de  Ghiznee,  en  Affgha- 
nistiui,  atravesé  este  rio,  diezmé  la 
población  india  j  destruye  los  ídolos, 
A  fines  del  siglo  xii,  lograron  los 
a^hant  arrojar  del  territorio  á  los  de 
Qñiinte;  penetraron  en  el  Indostan, 
bajo  las  érdenes  de  Mobamed  Gurí  y 

Suedé  el  país  completamente  someti- 
0  al  manometismo.  Muerto  Moha- 
med,  su  general  Cootub  se  declaró  in- 
dependiente, estableciéndose  en  Del- 
hi,  en  1193.  Desde  esta  época  hasta 
1526,  vinieron  sucediéndose  hasta  26 
príncipes  ¡iffghtga  en  el  reino  lindado 


WDi    ■       8á 

por  Oootnb.  Háoía  1450,  loa  toig,  go- 
bemadores  de  Labora,  se  habían  apo- 
derado de  Delhi  y  de  oirás  vuías  pro- 
vincias; pero  en  1518,  Saber,  biznieto 
de  Tamerlan,  invadié  la  India,  al 
frente  de  los  tártaros  mongoles,  arrojd 
del  trono  al  último  soberano  de  la 
raza  de  Cootub,  y  formó  un  poderosí- 
simo imperio,  el  cual  alcanzo  el  más 
alto  grado  de  esplendor,  bajo  el  rei- 
nado de  Aurengzejb,  cujos  dominios 
llegaron  á  extenderse  por  casi  toda  la 
península.  Desde  la  muerte  de  esto 
monarca,  acaecida  en  1707,  su  dilata- 
do imperio  va  decayendo  sensiblemen- 
te, por  la  debilidad  de  sus  príncipes  j 
desmembrándose  rápidamente  con  las 
conquistas  de  Nadir-Schad,  en  1739, 
j  las  intrigas  de  los  ingleses,  hasta 
quedar  el  país  dividido  en  numerosos 
Estados  independientes,  regidos  por 
los  naiaht  y  ntéabt  mongoles,  á  curo 
frente  se  hallaban  los  seikÁt  y  los 
nairatíet.  Los  portugueses  j  holánde^ 
ses  explotaron,  en  loaaiglos  xvi  j  xviij 
las  costas  de  la  India,  cujo  camino 
quedó  abierto  á  los  europeos,  con  el 
descubrimiento  del  cabo  de  Buena 
Esperanza,  Mis  adelante,  los  france- 
ses V  los  ingleses,  mezclándose  en  los 
asuntos  de  los  indígenas  y  aprove- 
chándose de  sus  discordias,  fueron  en- 
Kndeciendo  sus  respectivos  Estados. ' 
.  guerras  entre  Francia  é  Inglater- 
ra, en  el  siglo  xyiii,  se  extendieron 
hasta  la  India,  en  cnja  época,  lord 
Clive,  general  inglés,  emprendió  se- 
riamente su  conquisto;  empezé  apode- 
rándose de  Bengala,  en  1769;  sometió 
é  hizo  tributarios  de  la  Gran  Bretona 
á  los  jefes  de  las  tribus  de  Uda  y  de 
los  ciscars  del  Norte,  de  cujo  modo, 
fué  engrandeciéndose  poco  á  poco  la 
colonia  j  tomando  el  imperio  indo- 
británico  las  colosales  proporciones 
qile  actualmente  tiene.  Tipoo-Saib 
quiso  oponerse  enérgicamente  á  la  do- 
minación de  los  ingleses  y  muri¿ 
en  1799,  con  las  armas  en  la  mano. 
Las  últimas  conquistas  de  Inglater- 
ra fueron  las  del  reino  de  Labora 
j  del  Sjndhj,  en  1849,  y  la  de  üda, 
en  1856,  que  provocó  al  año  siguiente 
la  formidable  insurrección  de  la  In- 
dia. La  anexión  violenta  del  último 
de  estos  Estados,  cujo  soberano  había 
sido  injustamente  depuesto  por  el  go- 
bernador general,  lord  Dalhouaie,  en 
1856,  calmé  la  irritecion  de  los  indí- 
genas, entre  quienes  circulaba  una 
tradición,  igualmente  popular  entre 
los  musulmanes  y  los  indios,  la  cual 
fijaba  para  el  centesimo  año  la  ruina 
de  la  dominación  inglesa,  que  databa 
de  1757,  Desde  fines  de  1856  y  co- 
mienzos del  siguiente,  una  vastísima 
conspiración  militar,  que  ocultaba  un 
pensamiento  de  independencia  nacio- 
nal, filé  fraguándose  entre  los  eipojfet 
6  tropas  indígenas  del  ejército  de  fien- 
gata,  por  m^io  de  símbolos  misterio- 
sos que  pasaban  de  mano  en  mano  en 
toda  la  Presidencia.  Una  preocupa- 
ción religiosa  hizo  estallar  la  revolti- 
cíon:  el  tercer  regimiento  de  caballe- 
ría, que  se  hallaba  acantonado  en 
Ueerut,  se  resistió  tenazmente  i  rooi- 
..'igitized  by  V 


uentá  i  rooi-    , 

,  Google 


«4 


INDI 


lúr  1UM  otrtuelios  qne,  según  áe  ]>£• 
blico  se  decía,  habían  eído  coufeccío- 
nadoa  oon  manteca  de  puerco,  sustAo* 
cia  impura  í  loa  ojoa  de  los  indios  j 
CMyo  Bolo  contacto  les  hacía  per- 
der su  casta:  se  reunid  un  consejo 
de  guerra  en  9  da  Majo  de  1857,  j 
como  fueran  sentAnciados  i  diei  a&os 
de  prisión  85  de  sus  individuos,  sa 
subleva  Ú  siguiente  día  todo  el  re^~ 
nüantO)  puso  en  libertad  á  los  prisio- 
ncTOS,  arraetrd  i  la  inJantería  iadig^e- 
U»  eu  BU  rebelión  j  «sefiin<í  i  cuan- 
to«  oicialea  j  funcionanos  europeos 
cajarou  en  su  poder.  El  dia  12,  en- 
traron loa  revoítoaos  en  Pelhi,  y  se- 
cundados por  la  guarnición  indiana, 
que  se  había  adherido  al  movimiento, 
BB  apoderaron  de  los  aatabtecimientoB 
ingleees,  de  la  caja  militar,  del  ^^ 
lenal  y  de  las  fortificaciones;  conti- 
auaron  los  asesinatos  da  europeos;  sa- 
caros del  palacio,  en  donde  le  tenía 
Sraso  la  Gompaflia,  al  desoendiante 
e  loB  mogoles  ;  le  proclamaron  rej 
da  la  India,  con  el  objeto  de  unir  aj 
moTimianto  la  población  musulmana. 
El  general  Beed,  i  la  cabeza  de  algu- 
nas tropas  europeas,  q^ua  bnbía  logra- 
do raunir,  se  dirígi<í  apresuradamei 
te  contra  Delhi;  pero  llegó  casi  si 
artillería  ;  tuvo  que  ocupar  solamente 
las  alturas  que  dominan  la  ciudad,  en 
donde  quedó  muj  luego  sitiado  por 
loB  insurrectos.  Al  recibir  la  noticia 
de  lo  ocurrido  en  Meerut  y  Dalbi,  li 
vantirouse  los  cipajos  en  todas  li 
provincias  del  Noroeste.  BI  ejército 
acampado  delante  da  Delhi.  que  en 
dos  meses  había  librado  23  combates 
á  les  insurgentes,  se  reanimó  con  la 
llegada  de  ^unoa  refiíerzoB.  Bl  go* 
bemadorde  I^ndjab,  sir  John  Lawen- 
ce,  había  conseguido  mantener  4  su 

Srovinoia  en  la  ^>ediencia,  desannan- 
0  ¿  las  tropas  indígenas  sospechosas 
y  aproveohándose  h&bilmento  del  odie 
que  i  los  seikha  del  Pendjab,  celosos 
musulmanas,  animaba  contra  tos  in- 
dios, y  envid  al  general  Nicholaon 
contra  Delhi,  al  &ente  de  14.000  hom- 
bres ,  oou  CUYO  auxilio  pudo  aquel 
ejército  salir  de  la  defensiva.  £1  sitio 
empetiS  el  19  de  Agosto  t  la  ciudad 
Ht-yó,  al  fin,  en  poder  da  los  ingleses, 
después  de  Beis  diaa  de  repetidos  y 
terribles  asaltos.  Preso  el  rey,  taé 
condenado  á  prisión  perpetua,  v  bub 
hijps,  degollados  en  la  plaza  pública. 
I^a  toma  de  esta  y  otras  doe  ciudades 
ímportanteB,  que  se.  hallaban  en  po- 
dar de  loa  revoltosos,  hirió  de  muerte 
i  aquella  insurrección  formidable, 
que  no  contaba  ja  con  otro  centro  df 
reBÍstencia,  v  onjos  manten  edoree 
eran  derrotaaos  en  todas  partea  por 
los  generales  Grant,  Laaton,  Outram, 
Inglis,  "Whitíock  y  Boea,  qus  los  per- 
seguían sin  descanso,  auxiliados  de 
Jung-Bahadur,  monarca  de  Nepal. 
Desde  Octubre  i  Diciembre  de  1858, 
hubo  necesidad  da  sostener  una  se- 
gunda eampaílft  en  el  Uda,  en  donde 
la  Btftm,  esposa  del  último  soberano, 
y  tres  jeiés  indígenas,  Nana-Sahib, 
Bení-Uadho  y  Tantia^Topia,  habían 
'    intaotadq  una  auava  guerra'  Una  pro- 


INDI 

clama  Bolemne  ds  la  reinft  Yioteña, 
publicada  en  1,'  da  Octubre,  anun- 
ciando que  el  gobierno  de  la  Indu 
pasaba  h  la  Carona,  y  prometiendo, 
con  una  amplia  amnistía,  para  los  qua 
se  sometieran  ¿utea  del  1.  de  Bnero, 
el  respeto  da  las  propiedades  particu- 
lares y  de  la  religión,  fuá  muy  bien 
recibida  y  ayudó  efioazmente  las  ope- 
raciones militares.  Se  recogieron  inis 
da  1.420.000  armas  da  tedas  clases; 
se  tomaron  1.569 fuertes  óciudadelaa, 
de  las  oualee  se  destruyeron  1.525, 
quedando  las  44  restantes  para  el  ser- 
vicio del  Gobierno,  y  la  autoridad 
británica  quedó,  por  último,  comple- 
tamente resteblecida  en  el  üda,  en  el 
mea  de  Enero  da  1859.  Tantia-Topia 
fué  preso  y  ahorcado  en  7  de  Abril; 
Beni-Uadho,  muerto  poco  después,  y 
Nsna-Sahib  desapareció.  La  insurrec- 
eion  de  los  cipayoe,  que  estuvo  i  pun- 
to de  acabar  con  la  dominación  ingle- 
sa, duró  dos  años;  aumentó  la  deuda 
da  la  India  en  mis  de  mil  millonea; 

guBO  fin  i  la  existencia  de  la  famosa 
ompaflía,  la  cual,  según  ya  hemos  in- 
dicado, fué  abolida,  como  poder  polí- 
tico, por  una  acte  dal  Parlamento,  pa- 
sando directamente  i  la  Corona  el  go- 
bierno de  la  líiDiÁ.;  el  Gabinete  de 
Londres  creó,  en  2  de  Setiembre  de 
1858,  un  ministerio  especial  para  las 
Indias,  en  tanto  que,  en  la  península, 
se  reorganizaba  el  ejército  bajo  una 

Sroporcion  mucho  lois  considerable 
B  tropas  europeas,  y  el  territorio 
quedó  mejor  repartido  entre  siete  go- 
biernos, con  la  creación  del  de  Pend- 
jab, <d  da  las  prdVineias  del  Noromto, 
el  da  las  provincias  eentralea  y  el  de 
la  Birmania  britinica  para  loa  terri- 
torios de  la  Indo-China.  Después  de 
esta  época,  todavía  fueron  soregados 
de  la  Presidencia  de  Calcuta  loa  go- 
biernos del  üda  y  de  Assam,  admi- 
nistrados cada  uno  por  un  comisario 
en  jefe.  En  1871-73,  se  hizo  un  empa- 
dronamiento general  de  la  Inma,  de 
numerosos  documentos  estadísticos 
publicados;  y  en  la  actualidad,  las  di- 
visiones políticas  y  administrativas' 
de  aquellas  posesiones  inglesas,  bas- 
tante distintas  de  las  dirisionea  his- 
toñcas  y  geográficas  ¿ntes  citadas, 
son  las  siguientes: 

La  Pkbsidbncia  db  Esmoala,  la  m£s 
extensa  é  importante  de  las  tres  en 
que  se  halla  repartido  el  territorio  in- 
do-británico, %stá  bajo  la  dirección  su- 
Srema  del  gobernador  general,  y  se 
ivide  en  10  gobiernos  inmediatos  y 
2  regiones  tributarías:  I.'Las  J^Voom- 
da*  BajoM  ó  Bengala  inferior,  rerida 
por  un  gobernador,  comprende  10  di- 
visiones (Bhagalpur,  Burdwan,  Chit- 
tarong,  Chota-Nsgpur,  Daka,  Kuch- 
Behar,  Oríssa,  Ih^idencia  ó  Cidcuta, 
Patnáy  Rajshabi),  administradas  eada 
una  por  un  subdelegado  ó  eomieario, 
ysubdivididas  en  48  distritos.  2."  Las 
pnmiiciat  itl  NorouU,  laajo  el  nui- 
dodeunsubgobemador,  abrazan7d>< 
visiones  (Agrá,  Allahabad,  Bmar&s, 
Ihanii,  E«nMa,  Meemt  y  Bohil- 
kund),  y  «riH.  34  diatntM.  3.*  U 
ftamm  it  U¿a»  g«btmada  por  kq 


INDI 

üomiBtño  enlaflB,  consta  de  4  dÍTÍtio- 
nea  (Feyzabad,  Laolcnow,  BarciUj  y 
Sitapur),  y  ^tas,  de  12  distritos: 
4.°,  prováteta  de  Ptudjah,  mandada  por 
un  subgobernador,  cuenta  10  divisio- 
nes (Ambala,  Amreteir,  Dellii,  Dera- 
jah,  Hiasar,  DjaUandar,  Labora,  Mul- 
tan, Peaebawer  y  Rawaipindi),  sab- 
di  vididas  en  30  di  stritos .  Este  gobiem» 
está  encargado  de  la  vigilancia  políti- 
ca de  un  número  bástente  considera- 
ble de  principados  indígenas,  reparti- 
dos en  trea  grupos:  priiuiptaoi  á< 
aiUndt  el  SutUdjt,  de  loa  cuales,  #1 
principal  es  Cachemira;  prñ^fédo»  it 
af%tiut*  el  S*tUdje  y  lUmwr»  ¿el  Sw- 
h*itd,  á  caya  cabeza  está  Ehavalpur. 
5.*  Las  pronmeias  ee»tr*lei,  gobwna- 
das  por  un  oomisarío  en  jete,  com- 
renden  4  divisionea  (Chattisrarb, 
tjubbulpnr,  Nagpur  y  Nerbuddah), 
con  18  distritos,  y  el  partjcal&r  del 
Gkktavsry  superior,  administrado  par 
un  diputado  comisario:  de  este  gobier- 
no dependen  igualmente  algunos  prin- 
cipados indígenas,  entare  ellos,  d  de 
Bastar.  6.*,  Á$iam,  bajo  la  inspec- 
ción de  un  comisario  en  jefe,  fiíe  es- 
tablecido aisladamente  en  1873,  y 
repartido  en  distritos  y  principados 
tributarios,  cuyas  divisiones  deacono- 
oemoB  todavía.  7.*  Birmemi^  bñtimi- 
M,  gobernada  por  un  comisario  an  ja- 
fb;  se  eompone  da  3  divisiones  ^Añ- 
kan,  Pegu  y  Tenassetín),  eubdividi- 
das  en  15  distritos.  8."  El  Sfdjep»- 
Umeih,  comprendiendo  el  distrito  in- 
mediato de  Adjemir  y  Maivrara,  está 
administrado  por  un  comisarioen  je- 
fe (1871),  y  7  ofMoiu,  que  vigilan  á 
los  principes  indígenas  de  Meivrar  ú 
Odypur,  de  Djejjmr,  da  Uarwar,  de 
Harasti,  de  los  Estados  oriéntelas,  de 
Alwar  y  da  Sirohi.  9.*  Bl  .SAw,  m 
el  centro  de  la  Ihdia,  está  dividido  en 
Bérar  oriental  y  Bérar  oeeidontal.. 
con  3  distritos  calda  uno,  y  gobernado 


por  un  comisario  en 


jete. 


que 


es -al 


mismo  tiempo  enviado  político  owca 
del  Estado  de  Nizam  ó  de  Haydera- 
bad.  10.  BI  Ckfq,  distrito  inmediato 
de  la  coate  del  Iblabar,  se  hiUla  tam- 
bién bajo  al  gobierno  de  un  oomisario 
en  jefe,  con  al  carácter  de  enviado  po- 
lítico, cerca  del  soberano  de  Uysora. 
Las  otras  dos  regiones,  en  las  cuales 
el  gobierno  general  ds  la  India  con- 
serva agentes  políticos,  sin  al  carác- 
ter de  administradoras  de  distritos  ter- 
ritoriales, son:  I.*,  la  India  eerntrul, 
dividida  en  nueve  agencias  (Indora, 
Gualior,  Bhapal,  Bundelkund,  Bka- 
galkun,  Halwa  oeoidentel,  Bhopa- 
wur,  Úaunpur  y  Ghina);  y  2.',  el 
Uanipur,  situado  en  las  fronteraa  do 
Assam. 

^La  Prbsii»ncia  dkBombat,  la  más 
occidental  y  menos  extensa  del  Indos- 
ten,  está  regida  por  un  gobernador  y 
comprende  §  división  es' aoministiada» 
cada  una  por  un  comisario:  1.*,  la>A*- 
tmo»  del  Norte  (da  Bombay),  subdivi- 
dída  en  10  recaudaciones;  2.*,  la  dt- 
9ÍiÍo*delMediadU,  en  9;  3.',  laÜM- 
tien  del  8im¿,  en  6.  De  este  gobismo 
do]MDd«n  |1Í  agsncias,  contándoaB, 
•omp  prineipalea,  las  de  E«^,  S^feti- 
Digitizedby  VjOOQIC 


INDI 

TU,  BwocU.,  Eol^Kur,  SstUnh  y 
Eku^w,  «n  el  Suid. 

hí  PucsiDBHOU  DB  "Síaouíb,  que  »• 
ti  Montada  en  1&  parte  meridional  de 
lkpenúiflulKÍiido8¿£iuca,  se  encuentra 
Mimismo  bajo  el  mando  de  un  gober- 
nador; abnza  20  distritos ,  no  repar- 
tidos en  dÍTÍsionas,  j  tiene  á  bu  car- 
Si  la  vigilancia  de  6  prinoípadoe  ia- 
geaas;  entre  «Uos,  los  de  Cochin  ; 
TnTaneora. 

Los  oapitales  respectÍTas  de  estas 
trea  presiaencin  aon:  Céleut»,  que  lo 
es  taanbies  de  toda  la  Ini>ii.  inc:lesa, 
mttifedft  sobre  la  willa  izquierda  del 
Heo^il;,  uno  de  los  braioe  del  G«n- 
gta,  ciudad  magnifica,  residencia  de 
n  autoridad  superior,  oon  buena  ciur- 
dadela,  aoberbioa  edificios,  muobo  eo- 
mcmio,  establecimientos  científieos, 
gnA  moTÍnúento  literario  j  puerto  de 
Sxt  BÍ8  eoacnrridos  del  mundo.— 
Jt»siAt||r,  en  la  extremidad  de  la  pe- 
qnefl*  úla  de  su  nombre,  cerca  de  la 
Msta  de  Coacana,  ciudad  grande, 
•entra  [viiieipal  del  comercio  inglés, 
punte  franco  j  escala  además  de  los 
TSpores  que  Tan  i  Suez,  por  Eoratcbi 
y  Aden,  j  ponen  la  India  en  eomuni- 
eaeion  con  Londres,  por  el  Cairo,  Ale- 
jandría j  el  Uediterrineo. — Afadrii, 
pablseion  hermosa,  aswitwla  en  la 
costa  de  Coronandel,  en  el  golfo  d« 
Bengala,  con  excelente»  «stableeí- 
mientos  «ientífleos  t  literarios,  puerto 
¿9  araeUaimo  tráfico,  manufcotaras 
d«  tejidos  7  una  de  las  BMJores  forta- 
leaw  da  la  binu.— 4i  &  los  gobierno* 
que  dejamos  ligeramente  desmtos,  s» 
afiíden  abor»  el  de  U  isla  de  CÁlmt, 
una  de  las  mis  grandes  é  importantes 
dd  Asia,  así  pop  su  sitaaciiHi  como 

Gr  los  productos  de  su  suelo,  el  de 
I  eistabiMimientos  del  Gstreobo  (8in- 
gapeere,  Malaka-;'  Pulo-Pinang:)  y  la 
sonisHifa,  BUbdelegaeion  6  eonsufado 
ds  las  idas  Andamiui  j  Nioobar,  for- 
mado sn  1872;  gobiernos  que,  aunque 
no  depsndea  de  la  admimstraeion  de 
la  Imsu,  completan  este  país  al  Orien- 
te 7  al  Oceidente,  tendrá  el  lector  i  la 
Tistft  el  enorme  conjonto  áe  las  pose- 
sioneB  ingesas  en  ías  Ihuás  orienta- 
les. 
28.  StHognfU. — Bajo  el  nombre 

reral  de  mtuoi  se  comprende  i  todos 
pueblos  qne  habitan  la  península 
indostiniea,  excepción  becna  de  los 
eoloH<»  europeos,  aaiitioos,  america- 
noB'7  malayos,  que  se  bailan  estable- 
ádee  en  el  país.  En  la  actualidad  se 
conocen  sobre  25  dialectos  6  lenguas 
diatintasi  que  indican  otras  tantas  na- 
áones  diferentes,  pudiendo  elevarte 
hasta  60,  si  se  inclujen  las  tribus  sal- 
Tajes  j  birbaras  de  las  montañas. 
Bntoe  los  pueblos,  pueden  dtarse, 
como  principales,  los  bengalios  6  ben- 
galeses,  los  origas,  los  maratas,  los 
gudjeratanos,  Iw  tilingas,  los  cama- 
tes  7  los  indios,  propiamenta  dichoái 
«atn  las  tribus  birbaras,  lea  goudos, 
los  eatiss,  los  nepalinos  7  otros.-^I 
imáio  es  alto  y  bien  fomado:  tiene  la 
cara  oral,  lee  labios  fmiesDSt  la  mira- 
d»  .triste  7  linciiida,^a8  «e^  Hquea. 
imy.  I«B  vk\>éSaB  flám  7  o^imB)  W 


INDI 

BUHOS  7  loa  pi^  péqnefiosr  paAt  las 

rodillas  disformes  7  las  piernas  delga- 
das; el  eolor,  negro  en  la  parto  meri- 
dional, 7  amarillento,  en  la  setenio- 
nal.  IJu  mujeres  son  delicadas  y  de 
buenas  formas;  las  da  las  clases  infe- 
riores, tienen  el  cutis  de  un  morMio 
muT  oscura;  las  de  las  clases  eleva- 
vadas,  casi  tan  torso  y  trasparente 
como  el  da  los  europeos.  El  indio  es 
sobrio,  paciente,  cortés,  de  costumbres 
sencillas,  de  genio  títo,  indus^oso 
y  muy  hospitalario;  pero  afeminado, 
seusnal,  perezoso,  ^itioo;  7  como 
oree  en  la  predestinación,  se  somete  á 
todo  con  bajeza.  Se  alimenta  especial- 
meuto  de  legumbres,  se  abstiene  de  la 
oame  de  animales  7  pasa  el  día  fil- 
mando tabaco  7  mascando  betel.  Las 
familias  dtstinffuidaa  han  adoptado 
un  traje  parecido  al  de  los  mahometa- 
nos; peroel  pueblo  conserva  el  vestido 
nacional,  compuesto  de  pedazos  de 
tela  con  que  se  cubren  los  riflones. 
Loa  ricos  llevan  zapatos  bordados  de 
ero  7  plata:  los  pobres  caminan  con 
los  pies  desnudos.  Lra  indüa  habitan 
generalmente  en  chozas,  cuyos  techos 
son  jpendientas;  las  paredes  de  tierra, 
en  afgunae  partes,  7  en  otras,  de  peda- 
zos iM  bambú  entrelazados,  cubiertos 
de  jpaja  6  de  hierba;  las  habitaciones 
ds  la  gente  acomodada  timen  dos  pi- 
sos 7  estin  eonstiuidas  de  ladrillo,  con 
teehos  planos  7  .elevados.  Lo  que  ea- 
rsoteriza  los  pueblos  indios  7  su  ci- 
vilisaoion,  es  la  diferencia  invariable 
de  castas:  euéntasise  cuatro  principa- 
les, Bubdivididas  en  84  clases.  Segim 
los  brahmanes,  el  sabio  legisladctf 
Manú  dijo  que,  pam  la  propagacitMi 
de  la  raza  Eumana,  Mr»im*  [codujo 
de  su  booa  al  inJima»,  es  decir,  al  sa- 
cerdote; de  Su  brase  saliií  el  eíatrU  6 
el  re;;  de  su  muslo  naoi<$  el  wiuiak  6 
batiUmo,  esto  es,  el  mercader  7  el  cul- 
tivador, casta  la  mis  estimada  entre 
los  indígenas;  de  su  pié,  en  fin,  sacd 
al  i%dm,  6  sea  al  artesano,  que  es  el 
servidor,  el  esclavo  de  las  otras  cas- 
tas. A  los  brahmanes  se  les  confi<5  la 
ens^ansa  de  los  Védat  &  Bseritura 
Sagrada,  el  cumplimiento  de  los  sa- 
crificios, de  la  vigilancia  de  los  reyes, 
del  cultivo  de  la  literatura,  de  las 
ciencias,  de  las  artes,  de  la  instruc- 
ción publica,  del  ejercicio  de  los  car- 
ros piiblicoB  7  la  observancia  de  las 
leyes:  el  ohatria  6  nu^»h  tuyo  el  deber 
de  gobernar,  según  la  ley  de  Dios,  con 
el  apo70  de  los  sacerdotes,  yel  da  pro- 
teger al  pueblo:  el  vettiéh  6  intytií 
fue  obligado  i  trabajar  la  tierra,  cui- 
dar de  los  animales,  tejer  las  telas,  fo- 
brioar  todos  los  objetos  necesarios 
para  la  vida,  practicar  el  cambio,  ha- 
cer el  comercio  y  pagar  el  impuesto: 
el  «Wm,  creado  el  ultimo,  tuvo  que 
resignarse  i  la  obediencia  7  i  la  es- 
clavitud. A  este  seguía  el  «otm,  con- 
siderado como  la  escoria  de  la  socie- 
dad, que  no  constituía  casta,  7  i  quien 
una  antiquísima  preocupación  recha- 
za del  trato  civil,  comp  sucedió  en  Eu- 
ropa con  los  gitanos.  Todas  estas  c^:* 
togorístr  ns  pueden  mezelarH  entre  sí, 
paesto  que  los  hijos  wtáa  obligados  í 


INDI 


«5 


seguir  laprofadon  dolos  padres.  El 

matrimonio  se  halla  autorizado  entre 
los  indios,  desde  la  edad  de  7  i  9'  años, 
para  las  muchachas,  y  de  12  i  14,  en 
los  jóvenes.  La  poligamia  esti  permi- 
tida. Los  naturales  de  este  país  son 
supersticiosos  y  ponen  fioilmento  tér- 
mino i  su  existoncia  para  probar  la 
sinceridad  de  su  fo.  Todo  el  mvndo 
sabe  que  las  viudas  acostumbran  í 
quemarse  sobre  los  cuerpos  de  sus  es- 
posos. Algunos  de  sus  alfaqofes  6 
djogii  viven  hasta  40  aflos  en  jau- 
las de  hierro;  otros,  permanecen  pen- 
dientes de  los  árboles  hasta  que  sus 
brazos  se  anquilosan  y  extenúan,  7 
otios,  en  fin,  conservan  cerradas  las- 
manos  hasta  que  las  ufias,  en  su  i»«ci- 
miento  natural,  atraviesan  _  la  oame 
de  parto  i  parto.  Los  imiiot  tienen  una 
infinidad  de  lagares  sagrados  adonde 
concurren  en  peregrinación:  en  algu- 
nas de  sus  fiestas  religiosas  reina  el 
desérden  mis  completo,  la  licencia 
mis  escandalosa,  basta  el  punto  de  que 
las  mujeres  impúdicas  se  pasean  en 
triunfo  i  la  vista  ds  la  multitud  pros- 
temada.  Lavan  en  el  rio  y  en  los  es- 
tanques consagrados  las  imágenes  de 
la  cQvinídad  a  quien  celebran,  y  el 
fuego  deeempeaa  un  papel  importante 
en  Ms  ceremonias  de  sus  sacrificios. 
Las  dn«áMiü  6  vavéátru  son  ciertas 
cantantes  y  bailanoas  que,  iatesde 
la  edad  nubil,  se  destinan  al  servicio 
de  loe  templos  y  de  sus  ministros,  pa- 
sando luego  al  del  público,  ^  cual 
venden  sus  gracias  y  &vores  en  bene- 
ficio exclusivo  de  los  brahmanes. 

2t>.  Sélht artel. —l.ArgwiUeHm.— 
Los  monumentos  religiosos  de  la  Ih- 
Du  pueden  dividirte  en .  tres  dases: 
loa  templos  subterráneos,  las  rocas  ta- 
lladas y  esculpidas  y  las  pagodas  edi- 
ficadas con  materiales  ordenados.  Es- 
tas tres  clases  representan  otros  tres 
períodos  distintos  y  suceaivoiS  d^l  arto 
arquiteetúnico;  pero  ninguna  de  las 
construcciones  actuales  parece  remon- 
tarse más  allá  del  siglo  viii  de  nues- 
tra era.  Los  templos  subterráneos  se 
manifiestan  debajo  de  las  montañas  do 
pérfido,  en  una  extensión  de  algunos 
Kilómetros:  loe  más  célebres,  se  en- 
cuentran en  las  cercanías  de  Bombáy 
7  en  la  isla  de  Ceilan;  los  más  curio- 
sos, en  la  pequefia  villa  de  Bllora  6 
inora,  en  los  Estados  de  Nizam.  En 
la  costa  de  Coromandel,  cerca  de  Ma- 
dras; en  la  antigua  ciudad  de  Maha- 
balipur;  en  la  isla  Elefanta;  en  la  de 
Salsette  6  Salset;  en  Karli  (entreBom- 
bay  y  Punah),  se  ve  todavía  multitud 
de  grutas  6  cavernas  consagradas. 
Estas  cavernas  á  grutas,  orcunaría- 
mente  cuadradas,  descansan  sobre  un- 
merosos  pilares  7  so  abren  en  un  pe- 
ristilo 6  galería,  sostopida  por  colom' 
ñas.  ^  el  fondo  4  independientemen- 
te, se  encuentra  el  santuario,  dispues- 
to en  una  especie  de  nichq.  Los  pila- 
res son  geneíalmeato  cuadrangulares 
7  torminan  en  forma  de  columnas  es- 
triadas, que  sirven  de  apoyo  á  un  ca- 
pitel, sobre  el  cual  descausa  un  cima- 
cio cfibico  con  cartelas.  El  trabajo  que 
ofrecm  los  templos  tallad  en  las  ro- 

"^"oigitized  by  VjCJOQIC 


66  INDI 

CM,  no  es  mínoB  awmbroM.  Lm  for- 
telezu,  como  en  las  demás  comarcu 
del  Asia,  encierran  el  palacio  de  los 
rej'es  ^  el  templo  de  los  dioBee,  t  ocu- 
¡wn  un  efipacio  coneiderable.  Él  pala- 
cio de  Haaouréh,  que  no  tendrá  ménoa 
de  una  milla  de  circunferencia,  con- 
tiene en  su  recinto  bosques ,  eetan- 
quBB,  jardines,  galerías,  edificios  j 
una  magnífica  pagoda,  CU70  basamen- 
to es  de  piedra  de  talla,  j  ta  parte  su- 
perior, de  ladrillo  barnizado:  tiene  37 
metros  de  ancho  en  su  base,  7  50  de 
altura.  La  construcción  de  las  pago- 
das 6  templos,  elevados  al  aire  libre, 
es  puramente  caprichosa :  terminan  en 
una  cúpula  6  media  naranja  de  forma 
aplastada;  presentan  los  cielos  rasos 
.  abovedados;  las  fachadas  cerradas,  ^ 
descansando  sobre  las  espaldas  de  gi- 
gantescos ele&ntes. — Los  palacios  se 
componen  ordinariamente  de  peque- 
fios  patios,  cercados  de  edificios;  al- 
gunas veces,  al  descubierto;  pero  con 
mis  frecuencia,  adornados  de  árboles; 
cada  imo  de  aquéllos,  se  halla  rodeado 
deunacolumnata  en  forma  de  claustro. 
La  construcción  de  loa  edificios  es  só- 
lida; los  techos,  planos  con  azoteas, 
sobre  los  cuales  se  pueden  levantar 
siempre  con  regularidad  algunos  pi- 
sos: las  escaleras  son  estrechas  y  mu; 
empinadas.  Las  casas  partdcnlares 
están  edificadas  coñ  arreglo  á  los  mis- 
mos principios:  algunas  tienen  las 
paredes  estucadas  de  blanco;  otras, 
pintadas  da  un  color  rojo  oscuro;  en  ej 
interior,  se  ven  cubiertas  de  pintu- 
ras, representando  árboles  6  asuntos 
mitoliígicoa,  La  costumbre  de  levan- 
tar torree  en  las  puertas  de  las  ciuda- 
des 6  de  los  grandes  templos  ea  tan 
general  en  la  India,  como  en  el  anti- 
guo Egipto,  salva  una  pequefia  dife- 
rencia, j  ea,  que  las  incGos  no  elevan 
más  que  una  sobre  la  puerta,  en  tanto 
que  los  egipcios  colocan  dos;  una,  en 
cada  lado.  Las  obras  más  grandes  de 
los  indios  son  quizás  sus  vastos  estan- 

![ue8:  parte  de  ellos,  abiertos  en  el  sue- 
0,  cerca  de  las  ciudades,  sirven  para 
los  bafios  7  el  riego;  loa  otros  están 
fomados  por  los  valles,  cuj^s  salidas 
ciegan  diques  -  inmensos,  Aparte  de 
estM  grandes  depósitos  de  agua,  exís- 
t»n  igualmente  una  especie  de  pozos 
redondos  6  cuadrados,  de  una  anchura 

Í  profundidad  considerables,  rodeados 
s  galerías  hasta  el  nivel  del  agua,  á 
las  que  se  desciende  por  anchas  esca- 
leras. Entre  los  monumentos  de  la  ar- 
auitectura  india  se  cuentan  también 
i8i!oliunnas  v  arcos  de  triunfo,  de 
forma  cuadrada,  elevados  en  honor  de 
los  héroes  victoriosos;  y  los  puentes, 
cnjOB  machos  6  pilares,  compuestoB 
de  enormes  pedruscos,  están  unidos 
los  unos  á  los  otros  por  piedras  de 
talla  de  una  sola  pieza.  En  Affghanis- 
tan  se  encuentran  monumentos  sepul- 
crales de  una  construcción  particular, 
denominados  tupes  6  ttupas:  los  dtijfo- 
hai  de  la  isla  de  Ceilan  afectan  una 
forma  un  tanto  diferente:  son  una  espe- 
cié de  túmulos  que  terminan  en  pirá- 
mides. Determinar  las  bases  de  la  ar- 
quitectura india,  sería  punto  meaos 


INDI 

que  impoaible,  n  m  atiend«  i  qn«  lu 
reglas  impuestas  i  los  arquitectos  por 
los  principios  religiosos,  más  bien  que 
el  estila  de  eacue»,  eran  las  que  indi- 
caban á  aquéllos  la  disposición  é  im- 
rirtancia  de  los  edificios.  En  cuanto 
la  ornamentación,  debía  ser  exclu- 
sivamente i  orática  (especie  de  escri- 
tura saceraot^  repreaentada  por  figu- 
ras 6  signos  abreviados]  ^  nerir  cons- 
tantemente la  imaginación  ardiente 
;  desordenada  de  aquellos  pueblos, 
que  habían  quedado  eatacionarios  en 
BU  civilización.  Los  musulmanes  fue- 
ron -  en  la  Edad  Hedia  á  imponer  ¿ 
estas  naciones  su  religión,  sus  coa- 
tumbrea  y  su  gusto  artístico,  viéndose 
entonces  reemplazar  las  mezquitas  y 
los  minaretes  a  los  templos  antiguos 
de  la  India,  Los  principes  deldjonki- 
des,  mogoles  y  persas  elevaron  nu- 
merosas mezquitas  y  palacios  de  un 
esplendor  sin  igual.  Has  tarde,  loa 
dominadores  cristianos  edificaron  sus 
mezquinos  v  endebles  monumentos 
del  gusto  clasico,  que  forman  extraño 
contraste  con  las  colosales  construc- 
ciones de  los  tiempoB  anteriores.  Ma- 
dras, Bombaj,  CaJcuta  y  Chandema- 
gor  se  parecen  i  otras  tantas  ciudades 
griegas. 

II.  Sienltwta. — Las  reglas  de  la 
arquitectura  india  se  hallaban  deter- 
minadas en  los  libros  sagradas,  v  loa 
arquitectos,  revestidos  de  un  caricter 
semisacerdotal,  no  podían  separarse 
de  ellas.  Los  escultores  eran  dueños 
de  ejecutar  sus  obras  dentro  de 
esfera  mucho  más  lata :  su  arte  tenía 
también  sus  reglas  y  sus  principios, 
BUS  tipos,  para  las  divinidades;  pero 
gozaban  de  una  libertad  absoluta  para 
inspirar  respeto  y  espanto  á  los  pue- 
blos, dando  á  las  partos  arquitectóni- 
cas ;  á  los  ornamentos  las  formas  más 
extravagantes  y  caprichosas.  Los  in- 
dioB  encontraban  en  su  mitología 
asuntos  verdaderamente  inagotablea; 
pero  el  simbolismo  arbitrario  que  re- 
presentaba imágenes  d  ideas  popula- 
res, hacía  muj  difícil  la  ejecución 
artística.  El  escultor,  condenado  i 
repreaentar  las  divinidades  con  tres 

ibezas,  j  con  cuatro  j  hasta  con  doce 
brazoe,  no  podía  llemir  nunca  á  pro- 
ducir obras  ordenadas.  Los  artistas 
indios  se  han  ejercitado  también  en  el 
bajo  relieve  y  en  la  estatuaria;  aun- 

3ue  algunas  de  bus  figuras  no  carecen 
e  expresión,  todas,  sin  embargo,  re- 
velan una  falta  absoluta  de  habilidad 
en  la  ejecución  y  una  ignorancia  com- 
pleta de  la  anatomía  j  de  las  propor- 
ciones. En  lo  que  más  se  distinguie- 
ron, filé  en  las  labores  y  adornos  ara- 
bescos. 

in.  i>w/»rB.— Bl  arte  pictórico  se 
halla  todavía  en  la  in&ncia  entre  los 
indios.  Las  paredes  de  los  palacios  y 
de  las  casas  ofrecen  diferentes  asuntos 
pintados  al  fresco,  y  algunas  veces,  al 
oleo,  los  cuales  representan  escenas 
mitológicas,  batallas,  procesiones,  lu- 
chas y  animales,  bajo  la  forma  más 
fosera.  Las  miniaturas  de  la  L«dia, 
conservadas  en  los  manuscritos,  no 
carecen  de  gracia  cuando  representan 


INDI 

asesnu  de  1«  vida  ¿atinu,  7,  per  Ift 
&cilidad  del  dibujo  j  la  expreñoDi 
están  consideradas  como  superiores  ¿ 
las  chinescas.  En  la  biblioteca  impo- 
ríal  de  Paria  existe  ana  bellfaima  co- 
lección de  obras  del  siglo  xvi,  y  el 
manuscrito  de  una  Sittori*  d»  ¡ei  rad- 
}€Ai  del  I%dMta»,  escrita  por  el  coro- 
nel Gentil,  en  ,1772,  y  adornada  de 
curiosísimas  miniatuias  que  el  autor 
encargó  á  un  artista  indio. 

IV.  Jfiínes.— La  de  los  indios  cuen- 
ta 84  tonos;  pero  ordinariamente  sólo 
se  emplean  36.  Cada  uno  de  éstoa  ti»- 
ne  una  expresión  particular,  destina- 
da i  producir  BU  erecto  sobre  detMini" 
nado  gnsto  6  afección.  Estos  tonos 
toman  sus  nombres  de  las  estaciones 
del  año,  de  las  horas  del  dia  j  de  la 
noche,  V  debe  tener  cada  uno  alguna 
cualidad  apropiada  al  tiempo  del  cual 
tómala  denominación.  Los  aires  in- 
dios se  parecen  entre  sí  y  son  nota- 
blemente dulces  y  melancólicos:  la 
ejecución  más  agradable  es  la  de  una 
sola  voz,  acompañada  por  la  vím*  ó 
lira  indiana;  pero  la  más  frecuente  es 
la  que  se  efectiia  con  instrumentos  de 
cuerda  y  con  tambores,  cujo  estruen- 
do consiguen  dominar  los  cantoras 
dando  gntos  dolientes  j  demasiado 
penetrant«s  para  oídos  europeos.  El 
diapasón  de  los  indios  procede  por  oc- 
tavas, como  el  nuestro; -^ro  ellos  no 
conocen  nuestra  armonía.  Entre  los 
instrumentos  que  les  son  peculiares, 
se  deben  citar:  el  tonjf,  bocina  en  la 
que  los  brahmanes  soplan  con  todas 
sus  fuerzas  para  llamar  al  pueblo;  el 
¡ftmtia,  pequeña  campana  de  bronce, 
adornada  de  una  cabeza  y  dos  alas, 
ue  aquéllos  tocan,  en  los  vestíbulos 
'.e  los  templos  antes  de  empezar  los 
sacrificios;  el  apU»  6  ¿i«,  oompoesto 
de  dos  calabazas  de  desigual  iusafia, 
unidas  por  un  largo  tubo  de  madera, 
sobre  el  cual  se  extienden  dos  cuerdas 
de  acero  y  varias  de  algodón  engoma- 
do; el  ÍMmbMV,  cuyo  cuerpo  esw  for- 
mado de  una  especie  de  calabacín  con 
un  largo  mango,  montado  por  tres 
cuerdas  que  se  hieren  con  un  plectro; 
el  laranani,  instrumento  parecido  al 
violoncello,  aunque  más  pequeño,  y 
montado  por  ma^or  número  de  cuer- 
das; el  tanUda,  violón  grosera,  con 
cuerdas  de  algodón;  el  <murH,  especie 
de  timbal,  formado  de  ana  nuez  de 
coco,  cubierta  de  una  piel  finísima, 
sobre  la  que  se  extienden  algunas 
cuerdas;  elMnu,  instrumento  del  mis  - 
mo  género,  pero  de  una  sola  cuerda; 
el  heatk,  tainbor  enorme,  adornado  de 
plumas  V  de  crin,  del  cual  sólo  se  hace 
uso  en  determinadas  festividades,  pre- 
vio permiso  de  la  autoridad  y  median- 
te el  pago  de  cierta  suma;  el  Aaísi 
tambor  más  pequeño,  el  cual  se  toc& 
con  la  mano;  éloiinúng  6  kloU,  tam- 
bor de  barro  cocido;  el  domp,  gran 
tambor  de  figura  octógona;  el  ¡¡ubia^ 
compuesto  de  dos  tamborea;  uno,  de 
barro  cocido;  y  otro,  de  madera;  el 
ti/un,  formado  también  de  dos  tam- 
bores; pero  de  tamaño  desigual;  el 
djufo  6  djumtM,  cilindro  de  barro  co- 
cido, sobre  w  que  ae  extiende  una  piel, 


Digitized  by 


Laoogle 


H  coal  prodace,  con  el  frat&miento  de 
un  arco,  una  especie  de  zumbido  6  bu- 
aurro  sordo  j  continuado;  el  iw-mm- 

C',  constnudo  de  largáis  trozos  de 
bd,  unidos  por  pequeñas  cnerdas 
que  los  atraviesan;  el  rarntinga,  gran 
trompeta,  formada  de  cuatro  tubos  de 
metal  muj  delgados,  que  entran  los 
•  unos  en  los  otros;  el  ¿bÍmí,  que  puede 
compararse  á  nuestra  trompeta  por  la 
fiírma  t  por  el  sonido;  el  muirán,  es- 
pecie de  clarinete;  el  tairi,  muy  pare- 
cido k  la  zampona  6  gaita;  el  baiuy, 
flauta  de  figura  de  pico;  j  el  erúhma, 
especie  de  laatin  que  se  sopla  coa  la 
nañz. 

^  30.  ZeHffimi. — La  lengua  que  se  de- 
signa con  el  nombre  de  it»terÍío,  j 
que  los  brahmanes  importaron  en  la 
ufBia  en  una  ¿poca  no  areríguada, 
fué  la  dominante  en  esta  región,  du- 
rante algunos  siglos,  como  lo  prueban 
las  huelMs  qna  ha  dejado  en  casi  todos 
loa  dialectos  pbBteríores.  Aleónos  sa- 
bios han  pretendido  que  el  tamterito 
no  UegiS  jamis  i  hablarse;  que  era  nna 
lengua  puramente  artificial,  creada 
por  loa  ministroe  de  la  religión  para 
su  uso  particular;  pero  autores  distio- 
guidísimos  se  resisten  á  admitir  el 
absurdo  de  que' un  idioma,  del  cual  se 
encuentran  señales  en  todas  las  len- 
gtias  conocidas  con  las  denominacio- 
nes de  añmuu  6  ñido-tmropett ,  haja 
podido  "Mr  una  creación  arbitraria  j 
caprichosa  de  algunos  sabios.  El 
tmterito  há  sido  hablado  en  tiempos 
mu;  remotos,  eb  las  orillas  del  Gan- 
ges, por  los  adoradores  de  Srahma. 
Esto  no  quiere  decir  ^que  haja  tenido 
allí  su  origen;  pero  rué  introducido 

Kr  aquella  raza  poderosa  que  habita- 
la  antigua  Asia,  sobre  las  riberas 
-  de  Hindon-Eho,  j  que  tantas  testimo- 
nios irrecusables  ha  dejado  de  sus  le- 
janas emigraciones  en  una  infinidad 
de  idiomas.  Esta  lengua,  importada 
por  hombres  mis  civilizados  que  los 
prímitiTos  habitantes  de  la  India,  rei- 
nó all{  del  mismo  modo  que  imperó 
mis  tarde  el  latin  en  los  pafses  donde 
lo  impuso  la  conquista  romana.  En 
cnanto  i  la  época  en  que  dejó  de  em- 
plearse, como  lengua  Tulgar,  no  ha 
podido  precisarse  aiin;  pero  se  sabe 
que,  reemplsjcada  por  los  idiomas  que 
nacieron  de  ella,  quedó  reducida  i 
lengua  de  la  religión,  de  las  lejes  j 
de  la  buena  literatura. — ^El  sámenlo 
eati  considerado  como  la  lengua  mis 
perfecta  j  acabada  qne  se  conoce,  la 

![ne  mejor  satisface  las  exigencias  del 
enguaje  j  la  que  mis  recursos  ofrece 
para  la  emisión  de  los  sonidos  j  la  ex- 
presión del  pensamiento.  Su  gramití- 
ca,  eompliiia  al  parecer,  es  rmlmente 
de  una  sencillez  admirable,  que  deja 
mxty  atris  la  del  latin,  la  del  griego 
j  la  del  germinico.  Sintético  por 
celencia,  el  iatuerito  expresa  con  i 
Swilidad  j  claridad  pernetas  las  ideas 
mia  abstractas  y  los  argumentos  mis 
sntiles:  es  la  verdadera  lengua  filosó- 
fica de  los  hombres  j  una  de  las  mis 
poéticas  por  su  flexibilidad  en  la  com- 
poñeton  de  las  palabras  j  lo  pinto- 
resco de  sus  expresionefl.  Al  g«nio 


mci 

eminentemente  sintético  de  la  raza 
anana  se  atribujen,  con  fundamento 
sobrado,  no  tan  sólo  la  facilidad  que 
ha  comunicado  i  su  lengua  de  signifi- 
car en  una  misma  frase  y  por  simples 
cambios,  en  la  terminación  ó  prin- 
cipio de  las  palabras,  un  consídera- 
bljé  numero  día  ideas  con  sus  relacio- 
nes; sino  también  el  poderoso  taJento 
que  revelad  sus  grandiosas  epopeyas, 
&n  admirables  por  el  coi^unto  y  uni- 
dad de  acción,  como  por  la  variedad 
y  riqueza  do  los  episodios.  A  este 
mismo  genio  sintético  de  loe  arijos 
de  la  India  debe  igualmente  atribuir- 
se, con  el  caricter  altamente  filosófico 
de  su  lengua,  la  grandeza  de  compo- 
sición que  resalta  en  sus  concepciones 
religiosas  y  filosóficas.  T  es  de  notar 
que  los  anauos  no  han  tomado  nada 
de  nadie,  y  que,  separados,  desda  su 
origen,  del  tronco  común,  hallaron  el 
arte  de  dar  i  su  lengua  y  á  sus  con- 
cepciones toda  la  perfección  que  en 
ellas  admiramos. — ^Las  raíces  del  tani- 
eriio  son  monosilábicas.  El  número  de 
las  radicales  se  eleva  i  1.700¡  pero  de 
las  voces  simples  puede  formarse  otro 
número  indefinido  de  palabras  com- 
puestas. La  analogía  de  («ta  lengua 
con  las  indo-europeas  no  consiste  sólo 
en  la  identidad  de  las  radicales,  sino 
en  la  semejanza  que  existe  en  la  estruc- 
tura gramatical.  Por  ejemplo:  el  taia- 
orttopresenta  la  a  privativa,  loe  aumen- 
tos y  duplicaciones  del  griego,  los  in- 
crementos del  latin;  tiene,  como  estos 
idiomas,  tres  géneros  gramaticales, 
y  tres  números,  como  el  griego.  Su 
declinación  ofrece  ocho  casos  (dos  mis 
que  el  latín, .  el  local  j  el  instrumen- 
tal); sin  embargo,  en  número  dual, 
los  casos  se  reducen  i  tres.  Los  adje- 
tivos tienen,  como  los  sustantivos, 
inflexiones  de  casos.  Como  en  el  latin 
;  el  griego,  la  tempnacion  del  nomi- 
nativo singular  es  ordinariamente  la 
vocal  s,  para  el  femenino,  y  una  na- 
sal, para  el  neutro;  la  <  es,  por  lo  co- 
mún, la  flnal  del  genitivo.  La  conju- 
gación del  sánscrito  cuenta  seis  tiem- 
pos, seis  modos^tres  voces;  el  indica- 
tivo, tres  presentes  j  dos  futuros;  los 
modos  subjuntivo  ú  optativo,  impera- 
tivo, precatívo,  condicional  é  infini- 
tivo, un  solo  tiempo,  que  es  el  presen- 
te. Bn  el  activo,  los  verbos,  regulares 
presentan,  según  diferent«a  gramáti- 
cos, de  siete  a  catorce  conjugaciones, 
£1  pasivo  sólo  tiene  una  forma;  pero 
ha;  que  añadir  los  verbos  causitivos, 
desiderativos  y  frecuentativos  que  de 
él  se  derivan.  La  conjugación  no  ad- 
mite, sino  excepcionalmente,  e)  em- 
pleo de  un  auxiliar,  que  es  el  verbo 
sustantivo  controido,  El  tvucrito  es 
mu;  libre  en  la  construcción  gnuna- 
tical;  su  prosa  ofrece  una  extraordina- 
ria variedad  de  giros,  j  su  poesía, 
una  gran  riqueza  de  metros.  Se  escri- 
be con  un  anabeto  que  le  es  propio,  y 
cu;a  forma  actual  no  es  muv  anti- 
gua: el  «¿rcM^orf  (escritura  de  los  dio- 
ses), comprende  catorce  vocales  ;  dip- 
tongos, dos  caracteres  que  expresan 
la  nasalidad  y  la  aspiración  finales,  ; 
treinta  ;  cinco  consonantes:  no  ha; 


INDI 


67 


ni  puntuación  en  las  ñases,  ni  separa- 
ción entre  las  palabras;  sólo  el  -cono- 
cimiento de  la  lengua  permite  distin- 
guir dónde  empieza  ;  termina  cada 
vocablo.  La  ortografía  eati  siempre  en 

C'ecto  acuerdo  con  la  pronunciación, 
lingüistas  reconocen  en  el  lauteri- 
ío  dos  estados  diferentes,  que  correa- 

Sonden  i  los  dos  períodos  principales 
e  su  historia.  Los  Vtíai,  monumen- 
to el  mis  antiguo  de  la  literatura 
india,  se  hallan  mu;  distantes  de  laa 
obras  posteriores,  que  se  atribu;en  á 
la  edad  clisica  de  esta  literatura.  Su 
estilo  es  irregular,  casi  informe;  laa 

Salabras  carecen  frecuentemente  de 
esiuencia  gramatical;  laa  &ases  son 
cortas;  la  construcción,  sencilUsima: 
no  se  encuentra  ese  esmero  en  la  eufo- 
nía, ni  esa  precisión  de  formas,  que 
distinguen  elsanMeriio  literario;  ciertas 
voces  en  los  Vídat  no  tienen  el  mismo 
sentido  que  en  la  lengua  clisica,  ;  las 
partículas  separables  son  menos  ñre- 
cuentes.  Hioa  el  siglo  iii  intes  de  la 
era  cristiana,  el  lantcrito  (de  una  pa- 
labra compuesta  que  significa  tuébtuie, 
per/telo)  tuvo  que  ceder  su  puesto, 
como  lengua  vulgar,  al  prainío  (voz 
india  que  quiera  decir  derivado,  i*/t^ 
ñor,  ÍMptrJeeto),  Algunos  críticos  han 

Sensado  que  era  esta  lengua  un  reato 
e  los  idiomas  que.se  hablaron  en  la 
península,  intes  de  la  llegada  de  loa 
orahmanes;  pero  la  opinión  general  la 
considera  como  un  mueñto  alterado  ; 
corrompido  en  la  boca  de  las  castas  in- 
feriores. En  los  dramas  indios,  los  per- 
sonajes distinguidos,  principes  ;  brah- 
manes, hablaban  el  JOMcrtío;  el  pueblo 
;  las  mujeres,  elpraiñ^o,  E6t«  ha  deja- 
do i  su  vez  de  ser  vulgar;  pero  ha  que- 
dado como  lengua  r^igiosa  éntrelos 
djianai,  dando  origen  i  varios  dialectos 
modernos,  como  elpMfacii,  el  mmÍo- 
di,  el  Kaíratlí,  el  msi/j  y  otros.  Cier- 
tas compoaiciones  literanas  de  la  India 
aparecen  escritas  en  diferentes  idio- 
mas: loa  dioses  hablan  el  santerüo;  loa 
genios  benéficos,  el  pr^iHto;  loa  d»- 
monioa,  el  Mfpúií;  los  genios  mis 
inferiores,  etnághúdi.  Esto,  no  obstan- 
te, existen  también  algunos  poemas 
compuestos  únicamente  en  prakrito, 
como  el  S*tn  BandAa.  La  medida  de 
los  versos  ;  de  las  estancias  es  en  és- 
tos mis  variada  que  en  la  poesía  sáns- 
crita. De  un  dialecto  prakrito  nació, 
hacia  el  siglo  vi  de  nuestra  era.  el 
paU  ó  haU,  que  los  budhistas  emplea- 
ron para  la  redacción  de  sus  libros 
sagrados.  Este>  antiguo  idioma  de  la 
India  pasó  al  estado  de  lengua  muer- 
ta; pero  subsiste  en  Ceilan  ;  la  Indo- 
china, como  lengua  de  la  religión  ; 
de  la  ciencia,  sirviendo  de  vinculo 
entre  loa  pueblos  budhistas,  cu;os 
idiomas  vulgares  son  con  frecuencia 
mu;  distintos  los  unos  de  los  otros. 
Bumouf  ;  Lassen  creen  que  fslpcU 
nació  en  el  Indostan,  de  donde  salió 
con  las  doctrinas  de  Budha,  de  las 
cuales  era  intérprate;  que,  como  deri- 
vado del  tomento,  ofrece  el  grado  de 
deformación  que  esta  lengua  sufrió  en 
el  siglo  T  de  nuestra  en;  que  sus  alta- 
raciones  mismas  dieron  origen  al  vnH 

;,cj,t,zedb,tllOOgle 


«8 


INDI 


r 


Irito,  j  que  las  modíflcacionee  Bucest- 
TAS  del  tamcrito  antí^o  huí  sido  el 
resultado  de  un  trabajo  interior,  no  de 
la  inflaencia  de  ningún  idioma  ex- 
tranjero. El  ftU  abrevia  las  Tocalee 
largue  del  láuuerile,  y  tiende,  por  una 
especie  ds  compensación,  i  duplicar 
laa  consonantee.  Opera  también  fre- 
cuentes contracciones;  coneerraloa  car 
sos  dal  tmuetito  j  no  altara  las  termi- 
nacioaes  da  la  deolinacion  j  ds  la  con 
jugacioB,  si&o  cuando  ofreoen  reuaift- 
nes  de  letras,  que  una  pronunciación 
debilitada  no  puede  ja  articular.  Ha 
deeachado  el  número  du^  j  coBserra' 
da  los  tras  gJBSros,  asf  oomo  el  sistema 
casi  ennpletods  loa  pronombres.  El  «m- 

[ileo  da  la  TOS  pasÍTa  se  ha  hacho  rara; 
a  Toz  media  ha  desaparecido ;  como 
iffualment«  loe  modos  precativo  j  con- 
dicional. Para  escrilñrel^^fi,  wieten 
varios  alfabetos;  los  birmanoa  sa  sirvea 
de  ana  ftrma  «aadradaj  loe  siamesea 
tianen  el  carácter  tJiaÁmt»,  c(raip«e«tq 
de  pequeflaa  líneas,  dispuestas  an^- 
laraente  «ntre  sí,  j  oteo  allabeto  mis 
cuiWTs.  Estaa  divevss^  asentutas  para- 
o«B  derivarse  da  uu  anfigae  alfabeto  de 
los  budhistas,  formado  por  al  mod^o 
del  ifwNWi<yar<  biahminiea,  d^  «ual 
h^  desaparaoido  algunos  Cementos, 
mi^tras  qaa  «Iras  lebas  han  sido 
oaiigadas  de  acentDs  pasa  rej^eseatar 
lea  gradaeiones  da  la  prouuieiaciQn 
empleada  en  la  Indochina.  Biisten 
Tsnos  libros  escritos  aa  asta  idioma; 
loa  anrepeos  han  leído  y  explioado,  de 
una  manera  mié  é  minos  completa, 
diverBoa  poemas  deeig^iadoe  Mj«  «1 
nombre  da  ttluñUu¡  el  Buamikim, 
colecoion  de  leyendas;  una  cníiiica  in- 
titulada J/sMmNiis;  el  Strmtí,  trata- 
do de  teolwfa  7  de  filosofía;  <¿  Div- 
JXHU»  y  el  JiUWislweswM,  obras  his- 
tóricas en  Tsrso;  «í  Kammtaa,  oidigo 
de  las  oerMnonias  que  hay  que  obeer- 
Tar  para  eletwr  6.  un  sacerdote  de  Bu- 
dha  á  laa  órdenes  superíoree;  el  Kmt- 
SMws^s,  ritual  del  oulto  de  tos  bu- 
dhistas, y  el  PKétmtkiiM,  cuerpo  da 
las  regias  que  se  deben  se^r  para 
conserrar  la  salud. — MtOTÍormente  al 
siglo  K,  otra  lengua,  la  AatétH»,  derí- 
TKda  del  tanuerüo  j  saoríta  aomo  jete 
con  el  alhbeto  iñmiigaTi,  se  exten- 
dió en  todo  el  Norte  de  U  India,  j 
iun  hoy  se  la  encuentra  bajo  el  nom- 
bre de  6rajbi»ÍÍM,  en  el  país  de  Braj 
(BuDdelkund).  El  Aimdia*,  aunque  al- 
terado por  los  miamos  iadios,  c«iser> 
vȒ  por  lo  regular,  todos  los  elemen- 
tos *1  éttuttftHt  y  »e  eonoos  aetual- 
mante  ewi  rf  nombra  de  kínái.  el  eual 
obtiene  la  praferenoía  respecto  de  la 

*^^  «»  .1  '*  J*?»*-  E"t«  «  «1  ¡dio- 

**n»u1man„emp£l  *"'    i»"   >idios 

*--«*»■  J  en  ej  eua?     *  *"<'*"  «rabea  y 
«  Drin*i™l_.**  dietÍBÉT''^»  dos 

'       '    (]en, 


INDI 

todas  las  ciudades  importantes,  ha 
permanecido,  bajo  la  dominación  in- 
glesa, como  lengua  de  la  diplomacia, 
de  la  administración  t  del  comercio. 
La  gramática  del  himdmtU»ÍQ%  mucho 
más  sencilla  que  la  del  t»mteriü:  sólo 
cuenta  dos  géneros,  dos  números  y 
sñs  casos  para  los  nombres,  los  adje- 
tivos j  los  pronombres.  En  algunos 
de  loo  tiempos  de  la  eonjugaciou,  se 
hace  uso  de  dos  auxiliares,  de  los 
cuslet,  el  uno,  que  se  emplea  coa  la 
voi  neutra  j  m  voi  activa,  sigiüfica 
Mr  ó  Utgmr  i  ur;  y  *L  otro,  que  scom- 
pafla  la  voz  pasiva,  significa  «*.  Oada 
T»z  se  coBJttga  oon  tía  solo  paradig- 
ma; paro  los  verbos  compuestos  pue> 
dea,  según  la  finma  particular  qna  lea 
dea  ciertas  modifloasiones  traídas  al 
sentido  primitivo,  dividirse  en  diez 
clases:  n<nnÍBalse  ó  adverbiales,  tn- 
tenaivoa,  potanojales,  completivos,  in> 
coativos,  permisivas,  adquisitivos,  ds- 
siderativos,  fraensotativos  y  csntíana- 
tívoa.  Loa  viajnoa  dan  al  nombre  de 
sMorf  i  una  forma  OMrompida  del  kim- 
duttmi,  patu¿  plagad*  de  t^miaos 
tomados  da  todas  las  naciones,  ean  las 
cuales  la  pobladoa  de  laa  costas  ae 
oomunioa;  principalmente,  de  los  por- 
uaaes. — Su  la  Imia  exiatea  ade- 
I,  entre  otros  mónoo  importantes, 
los  aigaientea  dialectos  provinciales, 
derivados  del  $^mseriít>:  e)  íwwsA,  len- 
gua qae  se  habla  en  Bengala,  deno- 
minada también  faMr,  del  nombre  de 
la  antigua  capital  da  las  comarcas  on 
donde  aquálla  está  aa  uae.  Ea  la  lan> 
gua  de  la  enseñanca  y  de  la  pellica 
titararia;  d«  la  oonvarsacion,  de  la 
eorreapendencift  v  de  los  negooios;  y 
el  Qflbiemo  ingles  está  obligad»  áem- 
pirula  an  sus  relaciones  con  los  in- 
dios. Aparte  da  algunos  tármines  de 
origen  oesosBOcido,  al  ¿Mi^slf  ae  Gom> 
pone,  en  mis  de  U  mitad,  da  palabras 
procedentes  del  u^terito  sin  altera- 
ción; y  el  teste,  de  las  tomadas  al 
persa  y  ^  araba,  con  algunas  voces 
BUla*rBS,  portuguesas  é  in^i 
han  ido  introduciéndose  coa 
cuente  trato  oomepci^.  La  gramática 
del  iiM*H,  en  lo  que  bo  r^ere  á  las  co- 
sas OKUnarias  de  la  vida,  as  sencillísi- 
ma; laa  construecioaes  aa  hacen  con 
una  T^mlarídad  7  claridad  notables; 
alpanráotro  orden  de  ideas  más 
élev«do,  t«ma  sus  expresiones  7  sus 
giros  ée\  tammu,  participuido,  por 
coBsiguiente,  del  sabio  aitifieio  de  esta 
lengua  sagrada.  Lea  sastantivos  pro* 
santan  los  tns  géneros;  el  masoutino 
y  «1  femenino  tianan,  pan  los  dos 
números,  terminaaionea  especiales; 
pero  el  neutra  carece  da  forma  parti- 
cular en  plural.  Cuenta  ueta  casos  de 
declinación,  ordenados  de  esta  modo: 
nominativa,  acusativo,  instrumental, 
dativo,  ablativo,  genitivo  7  locativo. 
Loa  adjetivos  se  h^lan  desprovistos  de 
números  y  cases;  sólo  tiauen  una  ter- 
minaron especial  para  componer  el 
femenino.  Los  grados  de  comparación 
se  forman,  bien  oon  afijos,  oomo  end 


INDI 

bo,  la  rafz  constituye  el  imperativoí 
los  modos  son  el  indicativo,  el  optati- 
vo 6  subjuntivo,  el  inceptivo  y  el  &»- 
cuentativo.  Todos  loa  tiempos  del  in- 
dicativo, á  excepción  da  un  praseate, 
de  un  pretérito  7  de  un  futuro,  se  for- 
man de!  participio  presente  combina- 
do coa  el  verbo  ter  ¿  utmr.  Uso  de  los 
medios  de  componer  la  voz  paaiTa, 
¡r  el  nombre  del  agM 
eiaod 
verbo  en  la  forma  activa.  Ha7  1 


consista  an 


te  en  caso  mstmmental,  dejando  d 


verbos  irregulares,  que  «orrasponden 
á  nuestros  verbos  tr,  annr  y  «w.  S 
participio  es  saseeptíble  de  tres  tiara* 
pos:  el  gerundio  tiene  una  declinaeíoD 
complete.  En  la  pronunciación  del 
UngtU,  es  de  notar  la  intarcalacisn  da 
una  9  breve,  como  la  s  breve  en  al 
tmteñiú,  entre  las  consansnts*  que  bo 
se  hallan  separadas  por  «tra  vocal. 
La  escritara  as  una  modiflcacioB  dal 
inmAfmi:  las  fimnas,  más  tedsBdat 
7  cursivas. — Bl  ¡itmi,  íídiona  «ati^wi 
de  la  isla  de  ifava,  es  aaa  corrupción 
del  «nMcrita,  en  la  «nal  ha  sido  ¿sta 
despojado  da  sas  inflexionca,  tomaade 
en  cambio  las  prapoáeionea  7  los  ver- 
bos anxiliarea  del  javanáa  valgar.  El 
kam,  que  sa  hablalM  ignalmanta  en 
Madura  7  ra  Sali,  íxm  da  eetar  «b 
uso  SB  el  siglo  xtv  de  nuestra  «a: 
sánscrito  por  su  nomeBclatusa,  tíena 
generalmenta  la  gramática  dd  java- 
nés 7  de  ateos  idiomas  maU70s.  H07 
hace  las  vaces  de  la  lengaa  liteíaiia  7 
sagrada.  Bu  literatura  es  rica;  pero,  en 
BU  ma7«r  psrta,  una  imitación  de  la  da 
la  Iia>u.  nutre  laa  obras  que  abrasa, 
merecen  fitarsat  el  Samia,  posma,  oayo 
original  sa  cree  perdida,  7  del  oáal  aa 
eonaerva  una  traducción  an  Javanáa, 
en  la  qua  se  representa  la  locha  da  las 
divinidades  indias  oon  las  indinas; 
el  Srétm  YtMm  (la  gaarra  santa^i  la 
gseira  de  la  deadicha),  posma  ds  719 
estancias  ds  diforeates  rimas,  cuto 
asunto  está  tomado  de  la  epopc^  in- 
dia del  ifaiUiUrste;  el  Maui-Mag* 
Íel  hombre),  poema  s>  fne  se  expcme 
a  cosmogonía  de  los  javaneses,  bobub 
el  dogma  de  los  budhistas,  7  el  Niti- 
lattn,  tratado  de  mmJ  del  sigla  xii 
ó  xiii.— El  eiiMíMi  6  ekmfmtíi  ea  un 
idioma  derivado  del  tmutñto,  rila, 
sn^gioo  7  armonioso,  dominaste  an 
la  isla  de  Ceilan.  Su  construcción, 
aunque  mu7  complicada,  es  si«Bpn 
FMfuiar;  los  sustantivos  tienen  tres 
graeros,  dos  números  7  sch  casos;  los 
adjetivos  soa  indeclinables;  al  «napa- 
ratívo  y  el  Baperiativo  se  forman  con 
el  auxilio  de  partículas.  La  conjuga- 
ción es  bastante  completa.  Bl  aimbeto 
sa  compone  de  48  letras,  7  tiwia  ada- 
máa  480  eignoa  para  expresar  otns 
tantas  abreviatnras  da  silabas. — Bl 
awintfff,  idioma  indio  que  sa  emplas 
en  el  Conoan,  en  el  Gnndvana  y  una 
parte  de  las  provincias  ds  Malvrah,  ds 
Kandeiscb,  de  Auran|^bad,  de  Bed- 
japur,  de  Oudjarata  y  de  Bsrar.  Bajo 
el  punto  de  vista  lexicográfico  y  gra- 
matical, el  SMAra/te  no  es  más  qas  ana 


saueril»,  bien  con  partículas,  como  eiíl  mutilación  del  Muaertía  7  paeda  con- 
nuestras  lenguas  modernas.  Los  pro- piderársele  como  hennano  del  it^aU. 
nombres  no  tienen  géneros.  En  el  ver- 1  fit^  ál  ae  enenoitr»  nn  dfltermí&ade 


dbyLaOOgle 


INDI 

número  de  aiutantÍTos  persas,  iiita^>- 
ducido  por  la  eonquiata  musulmana; 
pero  los  adjetivos  y  los  verbos  son 
purtmeate  senseritos.  Como  en  el  4m- 
dtt»,  laa  inflexiones  Gramaticales  pue- 
de dacir&e  que  han  desapareeido  para 
dftT  luga''  ai  sistema  analítico  de  las 
putícnlas  j  de  los  auxiliares.  La  conB- 
bu^eion  se  parece  i  la  del  UnJtuíaiñi 
pwro  el  wtékréíU  es  mis  lógico  que 
Aquella  lengua  por  la  composición 
y  derivación  de  las  palabras.  Tiene 
'VArioB  dialectos,  como  el  huopwri  j  el 
wuüt^va  se  hablan  «n  el  Madwah;  el 
JDni,  en  el  Nordeste  de  Pnnah;  el 
■Á»Ími,  en  el  Eokunt,  j  otros.  La  pro- 
noneiacion  es  sorda,  lánguida  7  pesa- 
•iñ.  Voa  Méiratiit  emplean  dos  aÚabe- 
^toa  diferentes:  para  los  asuntos  reli- 
0wpa  6  de  carácter  eloTado,  el  b»lbodÍ 
o  Mah^Kíli,  que  no  es  otro  que  el  de- 
miI^ihI  de  los  libros  sánscritos;  para 
-1m  ral«oioo«s  ordinarias,  la  corres- 
]MHtd«ilcia  7  los  aegocioB,  el  mod  6 
mtdi,  ^e  se  compone  de  4d  letras,  di- 
ÜcíIm  ae  leer  bajo  su  fonna  cursiva. 
B«  eooocan  nñaa  crdnicas,  composi- 
eiww»  morales  y  cautos  de  guerra  es- 
critos en  tata  lengua:  1k  basa  de  la 
Teraificacion  es,  ja  la  medita  da  las 
Jalabas,  y%  la  rúu&.— £l/««ntí«  óya^ 
jtrat$,  dilecto  indio  qne  se  nsa  en  la 
penCnsuU  de  igual  nombre  y  en  algU' 
ñas  provincias  bañadas  por  el  NeS' 
.badiUia,  entra  los  pañis  que  profesan 
la  r^igion  de  Zoroastro,  áe  aproxima 
mnebo  al  (iúuAHteNt,-  tiene  la  misma 
flwciUei  de  declinación  y  de  conju- 
{^on;.  las  reglas  de  la  sintaxis  son 
casi  idénticas  también  en  ambos  idio- 
jnas.  El  fmunU  auinti  una  grande 
modificación  duraste  la  invaaion  mu- 
sulmana. Su  escritura  se  distingue 
por  la  ausencia  á  separación  de  la  lí- 
JMft  horiiontal  que,  en  las  otras  escri- 
tuns  de  la  Indu,  une  la  parte  supe- 
TÍor  da  loa  c&raotéres. — El  pe»^a,hi, 
dialecto  indio,  derivado  del  tanueriU}, 
qiM  se  habla  en  al  Pendjftb,  y  en  el 
cual  estin  escritos  los  libros  santos  de 
los  B^khs.  Se  conservan  da  esta  len- 
gua ws  QnmétJM*  da  Care^  y  de 
Leaeh  t  un  DitciattmA^T  gtarkev. 
El  timéhi ,  dialecto  indio ,  derÍThao 

rímente  dal  ttuuerita,  que  ee  em- 
en  las  comarcas  del  Sind  ó  Indus 
inieríw.  Se  tienen  una  6framáíiea  pu- 
-blieada  per  Wathen,  y  nn  DieeiMario, 
por  8tack. — £1  opúm  es  uno  de  los 
-dialectos  ds  la  India  moderna,  nacido 
del  tmutñto.  Se  tienen  de  él  una  0r»- 
wtática  á»  Sntton  y  un  Siecúmañ»  de 
Kattak.^Indapendientemente  de  los 
idioiMs  de  origen  brahmiuico,  se  ha- 
blan en  el  Dekan  distintos  dialectos, 
como  el  Umnl  6  rntUdar,  el  Amut»  6 
ittmitM,  el  mUí^AIs  yotroe. 
.  31.  Zittnhm. — La  Indu.  es,  con 
la  Clrecia  y  la  Italia,  la  oiunarca  del 
aotigoo  mundo  que  mayor  número  de 
obrw  literarias  Ka  producido. — Su  fe- 
eondidad  en  todoa  los  géneros  ha  sido 
liunMiaa.  Europa  se  halla  muy  lejos 
de  poeaer  todos  los  libros  oompuestos 
ea  la  Imdu  antigua  j  moderna;  y,  sin 
•nb^^,  los  nauBSCritos  d  texitosim- 
-{IIMoa  «a  Oriente  que  ja  conoce  y  los 


INDI 

que  lleva  publicados,  forman  ana 
grandísima  biblioteca.  Estas  obras, 
algunas  de  las  cuales  están  muj  ex- 
tendidas, no  han  llegado  á  nuestras 
manos  hasta  fines  del  siglo  último. 
£n  BU  mayor  parte,  no  han  sido  aún 
traducidas  á  las  lenguas  de  Europa; 
y  un  gran  número  de  las  traduccio- 
nes corresponde  á  la  Alemania  7  i  la 
Inglaterra  Francia  ha  entrado  hace 
poco  en  esta  misma  senda  7  puede  7a 
adquirir  conocimiento  del  Unente  sin 
necesidad  de  recurrir  á  sus  vecinos. 
En  cuanto  &  Espafla,  posee  también, 
aunque  pocas,  algunos  versiones  y 
extractos  de  loe  libros  de  algunos  fa- 
mosos orientalistas.  Las  obras  que 
oonatituyen  la  literatura  de  la  India, 
no  han  sido  producidas  en  un  corto 
número  de  años,  ni  aun  de  siglos:  sus 
poesías  más  antiguas  son  anteriores  4 
todo  lo  que  queda  de  los  monumastos 
más  antigaos  también  de  la  raza  ana- 
na, y  no  puede  deciise  qne  la  litera- 
tura sánscrita  haya  terminado,  puesto 
?;Ue,  si  bien  es  cierto  que  la  antigua 
engua  brahmjjúca  es  nna  lengua 
muerta,  no  lo  es  menos  qne  algunos 
brahmanes  de  nuestros  tiempos  escri- 
ben todavía  en  sánscrito  7  lo  conside- 
ran como  el  verdadero  idioma  litera- 
rio. Así,  pues,  la  ¡¿í¿ratu-a  de  la  India 
es  tan  grande  por  su  antigüedad  como 
por  la  variedad  de  sua  admirables  mo- 
numentos. Pero  la  parte  clásica  de 
esta  literatura  se  encuentra  limitada, 
en  cuanto  al  territorio  en  dondis  les 
obras  han  sido  compuestas,  á  un  esp»- 
cío  bastante  reducida.  —En  tlacto,  si 
se  exc^tua  el  Vida,  que  es  el  libre 
primitivo  de  toda  nuestra  raía,  sin 
excepción,  el  cual  no  pertenece  exclu- 
sivamente á  la  India;  y  algunas  otras 
producciones  búdhicas  que  pueden 
asimismo  haber  sido  escritas  por  los 
indios  en  un  país  extranjero,  la  in- 
mensa mayoría  de  las  obras  sánscritas 
ha  sido  compuesta  á  orillas  del  Gan- 
ges y  del  lamuná,  7,  muy  particular- 
mente, á  corta  distancia  de  la  confluen- 
cia sagrada  de  estos  dos  ríos.  Se  sabe, 
especialmente  por  el  primer  libro  de 
las  leyes  de  Mauú,  que  la  casta  de  los 
brahmanes,  que  era  casi  la  única  que 
cultivaba  las  letras,  tenia  el  deber  de 
no  franquear  cierto  límite  territorial, 
comprendiendo  el  valle  medio  7  supe- 
rior del  Ganges  con  sus  afluentes. 
Allí  filé  donde  se  álevaron  las  ciada- 
des  de  Anda,  de  Delbi,  de  Bénares  y 
otras,  no  menos  célebres  por  la  gran- 
deza da  su  civilización  moral  y  litera- 
ria, que  por  la  riqueea  y  bienestar 
de  sus  habitantes.  A  partir  de  la  época 
védica,  se  hallaba  la  India  en  pose- 
sión de  una  idea  que  no  apareció  sino 
muy  tarde  entre  los  griegos,  y  aún  en 
los  escritos  de  algunos  ¿Idsofos:  la 
idea  de  la  unidad  de  Dios.  Dios  filé 
concebido,  desde  aquellos  tiempos  re- 
motos, no  solamente  como  causa  crea- 
dora, en  lo  que  pueda  haber  en  él  de 
activo,  sino  como  principio  neutral  é 
indivisible ,  en  su  absb^ccion  más 
elevada.  La  noción  panteística  de 
Brahma  animó  toda  lauteraturadela 
Indu  hasta  el  momento  en  qne  él  bu- 


indi 


69 


dhismo,  rama  desprendida  del  I»ah- 
manismo,  la  hizo  entrar  en  otro  nuevo 
drden  de  ideas  y  de  doctrinas.  De  la 
concepción  primera  de  la  anidad  ds 
Dios  y  de  la  unidad  sustancial  de  to- 
dos los  seres,  nacii!  una  moral  austera, 
cuyos  priiu^pios'esencialea  quedaron 
establecidos  desde  1«  tiempos  más 
remotos,  £1  panteísmo  vino  á  ser  si- 
multáneamente como  el  regulador  de 
la  vida  práctica  y  del  peosamiento;  y 
así  sucede  qne  se  le  eacnentra  oons- 
tautemente  en  las  obras,  cuyo  con- 
junto forma  la  literatura  india,  como 
se  encuentra  el  políteismo  en  t«das  las 

Eroduccionee  del  genio  griego.  Pero 
1  moral  que  entraüa  el  panteismo 
aventaja  con  mncho  á  la  del  politeis- 
mo  de  los  helenos,  lo  cual  consista  en 
qne  la  es&ra  tfi  que  se  muevan  lais 
personas  y  en  que  Mcriben  los  autores 
de  loa  libros  indios,  es  muy  superior 
á  la  que  tenía  la  antigua  Grecia.  Este 
mismo  sistema  pantsista  ha  úoImkIo 
á  los  indios,  frente  á  irente  de  la  na- 
turaleza, en  una  situación  espiritual 
completamente  distinta  de  la  de  los 
griegos.  Aquéllos  no  han  visto  en  «1 
sistema  de  la  creación  más  que  un  teatit) 
de  la  actividad  humana;  en  las  cosas 
inauimadaa  y  en  la  vida  vegetativa, 
un  conjunto  de  materiales  útiles;  en 
los  animales,  unos  enemivos  6  auxi- 
liares á  quienes  importaba  dMnar  á 
toda  costa:  lo  que  tos  modernos  llaman 
el  smímitiM  de  ¡a  natunUtu,  que  ne 
es  otra  cosa  que  la  concepción  de  la 
vida  universal  en  lo  que  ésta  tiene  de 
poética  y  de  simpática,  no  exmst*  en- 
tre los  griegos,  y  se  encuentra  en 
todas  partes  y  en  todas  las  épocaa  en 
los  escritos  de  los  brahmanes.  Se  ha 
dicho  que  en  las  obras  de  los  indios, 
ú  hombre  se  anonada  7  desaparece 
ante  la  naturaleza  omnipotente;  y  es 
un  error  que  la  lectura  de  un  poema 
cualquiera  de  la  India  puede  fácil- 
mente desvanecer:  al  contrario,  en 
ningona  literatura  antigua  se  mani- 
fiesta la  ñierza  moral  del  hombre  con 
tanto  vigor  y  grandeza;  nadis  ha  dado 
tanta  importancia,  ni  exagerado  tanto 
el  poder  y  la  supremacía  de  la  ciencia 
j  de  la  virtud,  como  los  indios  en 
ciertas  doctrinas  religiosas;  v  algunas 
veces,  en  BUSpoemas.-s-El  conoci- 
miento de  la  literatura  de  la  India  es 
de  grandísimo  int«ré6  para  la  Europa. 
Se  lia  pretendido— dice  un  notable 
orientalista— que  Atenas  inspiró  el 
genio  indio;  pero  hoy  se  sabe  ya  po- 
sitivamente que,  en  la  época  heléni- 
ca, llevaban  más  de  dosmilaflosde 
existencia  loe  grandes  monnmentda 
de  filosofía,  moral,  litoratura  t  legis- 
lación del  Asia,  Los  Víd*t  esun  con- 
siderados como  el  más  antiguo  mb* 
nnmento  de  los  pueblos  indo-europeoÉ; 
algunos  autores  hacen  remontar  su 
origen  á  los  primeros  periodos  dd  úl- 
timo gran  cataclismo  geoliigico.  Bn  al 
concepto  de  los  brahmanes,  fué  re- 
velado en  el  erüU-yw*  (primera  edad) 
de  la  creación.  Este  libro,  que  verd^ 
deramente  anuncia  un  estado  social, 
al  que  sólo  pudo  llegar  el  hombro 
después  de  una  elaboración  d«  mO' 


uigitized  by 


Cjoogle 


•ío 


iNDi 


cbísímoa  siglos,  encierra  las  formas 
mis  completas  j  aigniftcatiyas  de  su 
lengua  coman  j  debe  ser  considerado 
como  la  clave  fundamental  de  bus 
idiomas  particulares.  No  es  posible, 
por  lo  tauto,  hacer  ningún  progreso 
real  en  el  estudio  de*  estas  lenguas  sin 
nn  conocimiento  previo  del  idioma 
védico,  al  cual  sólo  puede  Uegarae  por 
el  del  sanscnto.  Además,  los  libros  de 
la  Indu;  principalmeute,  los  Véiiat, 
contienen  loa  mitos  primitivos  que 
han  servido  después  de  punto  de  pai> 
tida  i  todas  las  mitologías  occidenta- 
les, desde  la  Persia,  el  Asia  menor  y 
la  Grecia  antigua,  hasta  la  Irlanda  j 
^rtugal;  si  bien  los  misioneros  del 
badhismo  propagaron  después  en  una 
gran  parte  del  mundo  antiguo  sus  doc- 
trinas, eujo  eco  resonó  hasta  en  la 
misma  Grecia  civilizada.  Bn  tiempos 
de  loa  re;^es  macedonios  en  Egipto,  el 
mnndo  griego,  cuja  civilización  se 
hallaba  concentrada  en  Alejandría, 
oyó  predicar  ;  profesar  en  el  Uuseo 
las  doctñnas  de  la  India  y  se  las  asi- 
miló; de  donde  se  ha  conjeturado  i^ue 
dichas  doctrinas  ñierou  las  que  facili- 
taron en  Oriente  la  difusión  del  cris- 
tianismo j  que  ejercieron  alguna  iu' 
fluencia  en  la  teología  de  Alejandría. 
En  otras  apocas  dnerentes,  las  ideas 
de  la  Inhu.  invadieron  la  China,  el 
Tíbet,  Ceilan,  la  península  de  allende 
el  Ganges  y  un  considerable  número 
de  islas  de  los  archipiélagos  del  Orien- 
tfi.  Así  es  que  nuestras  relaciones  con 
estas  comarcas,  que  la  ciencia,  la  in- 
dustria v  el  comercio  estrechan  mis  y 
m&s  cada  dia,  dan  un  poderoso  atrac- 
tivo y  í\m  hacen  necesario  el  estudio 
de  los  libros  originales,  en  donde  es- 
tán depositados  los  tesoros  de  su  sabi- 
duría maravillosa.  Bl  estudio  de  la 
India,  en  su  literatura,  ofrece  grandes 
dificultades,  tanto  por  la  ñdte  de  cro- 
nología, como  por  la  casi  imposibi- 
lidad de  determinar  la  fecha  de  las 
Íriucipales  obras  sánscritas.  Sin  em- 
argo,  los  trabajos  de  los  últimos 
orientalistas,  particularmente  los  de 
Lasaen  y  Eugenio  Sumouf,  han  de- 
mostrado que  el  examen  critico 
comparativo  de  las  doctrinas  que 
cierran,  permite  alcanzar  algunas  fe- 
«luu;  al  menos,  relativas  para  un  de- 
terminado número  de  obras  esenciales. 
Por  otra  parte,  el  budhismo  ha  empe> 
xado  en  la  India  el  período  histérico; 
tiene  nna  cronología,  conservada  en 
algunas  partes  del  mundo  oriental,  y 
que  ofrece  con  los  viajes  y  las  histo- 
nas  de  1""  "tí— ~»"  ■'.3  los  chinos  y  de 


ÍNlJI 

civilización  de  la  India,  y  se  produje* 
ron  las  obras  admirables  en  que  aqué- 
llas se  manifiestan.  Tres  movimientos 
lUgiosos  se  distinguen  en  esta  lite- 
ratura, á  los  cuales  corresponden  otias 
tres  categorías  de  obras:  la  religión 
primitiva,  contenida  en  los  Vídu;  el 
brahmanismo,  que  inspiró  la  literatu- 
ra clásica  de  la  India,  y  el  budhismo, 
cujas  doctrinas  dieron  origen  i  un 
sinnúmero  de  producciones  compues- 
tas, ja  en  sánscrito,  ja  en  los  idiomas 
que  de  úl  se  derivan. 

Ptrioáo  tédicQ. — i.  Lo*  Ammmm  di 
lo*  Vida*.  Los  orígenes  del  período 
literario  k  que  corresponden  los  Vida*, 
se  encuentran  en  el  Indoetan,  sino 
la  región  de  los  Cinco-Rios  ó  Pen- 
j&b:  así  al  manos  lo  indica  la  lectura 
de  los  hinmos  de  aquel  libro,  en  don- 
de estos  ríos,  afiuentes  del  Indo,  apa- 
recen designados  con  los  midmos 
nombres  que  los  griegos  han  reprodu- 
cido en  su  lengua,  desfiguTÚudolos.  Ba 
de  creer  que  algunos  de  estos  cantos 
sean  anteriores  a  la  época  antiquísima 
que  los  arianoa  fueron  &  establecer- 
en  la  Pentapotamia.  Pero  -sea  de 
esto  lo  que  fuere,  lo  que  importe  ha- 
cer constar  es  que  la  forma  primitiva, 
bajo  la  cual  apareció  el  pensamiento, 
fue  el  verso;  el  primer  género  poético, 
el  himno;  la  oda,  poesía  lírica  por  ex- 
celencia, constituje  otro  género  de 
fecha  posterior.  Todos  los  himnos 
comprendidos  en  loe  cuatro  Vtdat, 
forman  por  sí  solos  un  período  litera- 
rio de  larga  duración;  porque,  si  los 
mis  antiguos  se  compusieron  fuera 
del  Feujáb,  los  últimoB  lo  han  sido 
seguramente  en  los  valles  del  Ganges, 
Por  consiguiente,  no  es  dudoso  que 
los  arianoa,  antes  de  descender  i,  eatos 
valles,  descansaran  largo  tiempo  en 
los  Cinco-Ríos;  fundasen  estableci- 
mientos; rechazaran  i  los  primitivos 
habitantes  hacia  las  montafias  circuu- 


lospueb>  ■■■ 

.  lia  del  Asia,  sin- 

cronism'-- 

Por  último,  la 

naturalf 

.  )gmas  védicos  j 

loacarai  L.-,. 

.  lengua  permiten 

también     '■ 

1  muchos  de  loa 

himnos 

'        aon  anteriores  i 

lo  qne    '   ■■ 

'  nos  presenta  de 

misant  -: 

i     lismo  género;  es 

decir,  &   ' 

.  jroastro.  Sin  lie- 

g»r,  put 

actas  j  precisas, 
jito,  determinar 

se  pued". 

aproxinii'  - 

artas  épocas,  en 

las  cua 

desenvo)»  .  -. 

-      las  ideas  7  déla 

donde  se  les  ve  todavía,  y 
compusiesen,  durante  su  estancia  en 
estos  deliciosos  parajes,  la  ma^or  par- 
to de  sus  cantos  sagrados.  Tal  es  la 
época  primitiva  que  coustituje  el  ver- 
dadero período  vedico,  Hé  aquí  ahora 
los  nomores  j  la  naturaleza  de  estas 
obras:  Vid»t:  este  palabra,  que  aig- 
nifica  ctmcM,  desigua  un  conjunto  de 
obras  poéticas  que  forman  la  Sagrada 
Escritura  de  los  indios.  Si  i  estas 
composiciones  primitivas  se  añaden 
los  desenvolvimientoa  j  progresos  que 
han  experimentado  bajo  el  nombre 
de  BrAfmMu  y  de  Stttra*,  ae  ten- 
drá el  cuerpo  completo  de  esos  li- 
bros dogmáticos^  &i  la  actualidad, 
los  Vtdit  BOU  en  número  de  cuatro: 
el  Sig,  el  SOaut,  el  Tajtify  el  Atkar- 
va.  iJae  tres  primeras  de  estas  cuatro 
colecciones,  están  reconocidas,  no  so- 
lamente como  auténticas,  sino  como 
canónicas,  por  todos  loa  sabios  de  la 
India.  Bl  Átkarva-  Vid*  goza  de  me- 
nos autoridad,  sia  duda  por  pertene- 
cer á  una  época  posterior  i  las  otras. 
£1  Rtg-Véda,  ó  simplemente  Vtd», 
como  se  le  nombra  con  frecuencia,  es 
el  más  antiguo,  v  d  mismo  tiempo, 
el  másTsnendo  de  iMlíbros;  como  d 


rirtsí 

StmM,  DO  contiene  mis  que  versos 
(ril);  pero  este  último,  que  fi>rma  en 
cierto  modo  el  ritual  de  las  ceremo- 
nias sagradas,  se  compone  de  versos 
tomados  del  Sig-Véd»,  arreglado* 
conforme  á  las  necesidades  del  culto; 
de  snerto  que  el  Sémé  no  es  otra  cosa 
que  una  reproducción  del  S^-  Ved», 
con  algunas  variantes  de  mis  6  mi- 
nos importancia.  Bl  Tajir-  Vid»  está 
escrito  en  verso  j  en  prosa:  los  versos 
pertenecen  generalmente  al  Rtf-  Vtd»; 
la  prosa  consiste  en  fórmulas  6  reglas 
correspondientes  á  escuelas  distintas 

Í  señalan  una  época  mis  avanxada  de 
k  teología  india.  Forma  el  Jk/fr  dos 
colecciones  (uttiitA),  denominadas 
FajUr  bUmeo  y  Ttj'ir  tugro,  cujos 
asuntos  son  idénticos;  pero  que  no 
ofrecen  la  misma  coordinación.  Bn  la 

Srimera,  se  encuentran  las  fórmalas 
el  sacrificio;  en  la  segunda,  al  con- 
trario, las  fórmulas  van  aegoidas  ordi- 
nariamente de  explicaciones  dogmá- 
ticas j  de  todo  lo  que  concierne  al  ce- 
remonial.En  cuanto  9\AtMan»-Vid*, 
estácompnestoexclusivamentede  him- 
nos en  verso,  como  el  Sig-  Vid»,  cujo 
número  pasa  de  setecientos;  prestos 
— '—  tienen  por  objetos  principal- 
las  fuerzas  destructoras  de  la 
naturaleza,  los  animales  dañinos,  las 
enfermedades,  los  enemigos  públicos 
j  privados;  j  marcan  una  época  en 
que  las  doctñnas  cosmológicas  de  loa 
tiempos  antoriorea,  al  caer  bajo  el  do- 
minio de  la  plebe,  habían  ido  adulte- 
rándose con  sosgroseras j  ridiculas 
supersticiones.  Bl  J^-  VMi  no  es  la 
obra  de  un  solo  genio,  como  lo  de- 
muestra el  hecho  evidente  de  que  cada 
himno  de  la  colección  va  acompañado 
de  los  nombres  de  más  de  treMñentoa 
vyátát,  que  así  se  llaman  en  sansóito 
los  compiladores  de  la  India,  cujos 
tyitét  pertenecen  á  épocas,  &milias  j 
parajes  distintos  del  Saptasindhu, 
Esto  induce  i  creer  que  la  duración 
del  período  de  los  himnos  no  baja 
ciertamente  de  trescientos  años;  pero 
debe  notarse  que  este  periodo  fué  pre- 
cedido de  otra  edad  poética,  durante 
la  cual  se  mezclaron  las  tradiciones  in- 
dias con  las  de  tos  persas,  así  como  con 
laa  de  todas  las  regiones  europeas  ocu- 
padas á  la  sazón  por  pueblos  añanos. 
En  cuanto  i  la  época  en  que  se  compu- 
sieron loe  himnos,  no  lutj  monumen- 
tos qaela  detorminen  fijamente;  sí  bien 
«xisten  ciertos  indicios  que  pueden 
servir  de  criterio  para  calcularla  de  un 
modo  aproximado.  En  efecto,  Budha 
murió  en  el  año  544  6  543  ánt«s  de  Je- 
sucristo; su  reforma,  do  unamoral  irre- 
prensible, supone  una  antigua  civili- 
zación, que  no  pudo  ser  otra  que  la 
brahminicaf  la  cual,  como  toda  época 
de  cultura,  tiene  su  período  origfina— 
rio,  su  elaboraciou  sucesiva  j  su  edad 
media.  Fundados  en  esta  considera- 
ción, no  faltan  eruditos  que  atribu' 
jen  i  la  cultura  de  los  brahmanes 
mil  años  de  anterioridad  reepecto  de 
la  predicación  de  Budha,  oujo  cálcu- 
lo implica  que  tos  bimnoa  del  Stg 
fueron  compuestos  hacia  el  nglo  xv 
ó  xn  intes  del  Salvador.  Conndo- 


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INDI 

ndofl  sqtullM  cantos  oomo  obru  li- 
teruÍH,  poeds  afirmUM  ^ue  oons- 
tita^en  el  monameato  caai  'único  de 
wts  ^nero  pertenaciente  í  nuestra 
nza,  pueato  qae  loe  himnos  de  la  an- 
ti^a  Qreoia  se  kan  perdido,  sentedas 
raras  excepcionee.  Los  del  Stg-  Veda 
■on  olisieoB,  así  en  el  fondo  co,mo  en 
1m  forma.  Be  distinguen  en  qne  su 
poesU  se  inspira  siempre  en  la  natu- 
raleza exterior,  6  en  la  vida  normal 
de  las  poblaciones  ananas.  Los  fesó- 
menoe  físicos,  como  el  dia  qne  se 
anuncia,  el  ravo  que  fulmina,  los 
Tientos  qne  soplan,  elfiíego  sacro  que 
se  enciende,  qne  se  propaga  j  que  se 
extingue;  la  mardia  de  los  arias  por 
entre  los  pueblos  enemigos  y  b&rbaros; 
la  sgricultura,  la  vida  pastoril,  el  na> 
cimiento,  el  matrimonio  7  la  muerte: 
-talos  son  los  asuntos  ordinarios  de 
aquellos  himnos,  asuntos  que  apare- 
cen tratados  generalmente  con  gran 
sencillez  j  exactitud.  Al  lado  de  estos 
hechos  reales,  aquellos  &masoa  cantos 
ofrecen  todo  un  mundo  de  concepcio- 
nes ñmlxSlicas,  presentando  la  mis 
perfecta  analiza  con  las  divinidades 
de  la  mitoli^^  griega. — Cada  ¿rden 
de  fenómenos  naturales  se  atribuye  k 
nn  poder  rÍTÍ«nte,  al  cual  presta  la 
ima^ñnacion  una  forma  humana,  ha- 
ciéndole influir  después  en  la  manera 
de  obrar  de  los  hombres  de  aquellos 
tiempos.  Bxiate,  pues,  on  im«ím»  e^ 
dieo,  compuesto  de  seres  ideales,  pre- 
sidiendo a  la  naturaleta  entera  7  re- 
produciéndola de  un  modo  clésico  y 
poétieo  bajo  infinitas  formas.  En  el 
yécU  no  se  encuentran  esos  seres 
monstruosos  que  tanto  abundan  en  el 
panteón  brahmánieo  de  las  épocas  pos- 
teriores; en  los  ideales  védicos  se  ob- 
■wran,  por  el  contrario,  la  misma 
medida  j  proporción  que  los  artistas 
gñwoB  Ean  saDÍdo  dar  í  las  pintores- 
cas uTlnidades  ds  su  país.  Si  sstado 
de  la  sociedad  en  que  fueron  compues- 
tos los  himnos,  se  halla  Tigoroeameo- 
te  descrito  en  toda  la  colección  del 
iMf-  Vida.  Las  familias  se  unen  estre- 
chamente por  su  origen  i  sus  ascen- 
dientes casi  divinos,  los  cuales  son 
considerados  como  los  autores  de  los 
dioses,  es  decir,  de  los  símbolos.  En 
la  doctrina  mística  de  aquellos  tiem- 

E«,  un  mismo  principio  ígneo  y  sa- 
0  anima  &  todos  los  seres  vivientes; 
M  trasmite  i  las  generaciones  j  se 
nuuúflesta  sobre  el  altar  en  donde  arde 
el  fdego.  De  aquí  resulta  que  los  pa> 
dies  son  para  loe  hijos,  no  solamente 
los  autores  de  sus  fórmas  corporales, 
sino  también  el  principio  esencial  de 
donde  les  ha  sido  trasmitida  la  exis- 
tencia. T  este  grau  principio  de  vida, 
qne  no  se  puede  destruir  porque  es 
eterno,  une  las  generaoioneB  las  unas 
i  las  otras  ds  una  manera  indisoluble 
j  Tiene  i  ser  el  fundamento  de  la  fa- 
milia. 

i.  Am/ú.— El  primitivo  estado 
del  ¿rden  doméstico  se  halla  indicado 
por  los  nombres  de  parentela,  on^a 
originaria  á^niflcaoion  da  el  idioma 
▼é£co,  manifestando  con  toda  clari- 
dad las  tinciones  j  relaciones  de  sos 


INDI 

diversos  miembros  entre  sí.  El  padre 
es  el  jefo  de  la  &milia;  la  madre,  la 
que  gobierna  la  casa;  la  bija,  la  que 
ordefia  las  vacss;  el  hijo,  el  defensor. 
Los  vocablos  védicos  que  expresan 
estas  relaciones,  son  los  mismos  que 
en  latín,  en  griego,  en  alemán  y  otros 
idiomas;  pero  su  significación  no  se 
explica  fácilmente,  sino  en  la  lengua 
de  los  himnos, 

S.  Condieü»  de  ís  mmV.— A  propósi- 
to del  £t^  Vida,  ss  hallan  7a  ejemplos 
de  poligamia,  aunque  la  monogamia 
filé  y  es  todavía  la  institución  común 
de  todos  los  arias  de  la  India.  La  mo- 
ral de  aquellas  generaciones  venía  i 
ser  una  especie  de  metafísica  severa, 
donde  la  libertad  de  la  mujer  filé  com- 
pleta en  todos  los  casos  de  la  vida;  de 
tal  suerte,  que  su  autonomía  ee  con- 
servó incólume  iun  en  medio  de  la 
poligamia.  Tampoco  hubo  james  com- 
pras toleradas  por  la  ley,  cuya  prácti- 
ca parece  pertenecer  casi  exclusiva- 
mente á  las  sociedades  semíticas. 

4.  Ettadc  Mcial. — La  división  en 
castas  de  la  sociedad  india  no  existía 
aún  en  tiempos  del  Jtí^-Véda.  Hayan 
en  él  brahmanes,  rijai  y  el  pueblo  de- 
signado bajo  el  nombre  de  vif;  pero 
se  podía  ser  rSj'a  y  brahmán  &  la  ves, 
como  lo  prueban  numerosos  ejemplos. 
El  derecho  absoluto  de  sucesión  en  las 
funciones  no  aparece  allí  establecido, 
puesto  que  los  brahmanes  ejecutan 
actos  que  se  reservaron  después  á  las 
gentra  del  pueblo  y  aun  á  los  mismos 
ftdrat.  El  brahmán  del  Jltg-  Vida  es 
el  padre  de  femilia  en  el  ejercicio  de 
las  funciones  sagradas,  como  lo  ea  el 
rey  mandando  el  ejército  ó  gobernan- 
do su  territorio  en  tiempo  de  paz, 
como  el  vif  representa  en  absoluto  el 
pueblo  de  loa  ar¿w.  Pero,  á  medida 
que  el  establecimiento  de  éatos  se 
nacía  antiguo  y  se  consolidaba  en  la 
India,  fueron  formándose  Emilias  sa- 
cerdotales, encargadas  de  la  custodia 
del  himno  y  de  la  enseñanza  religio- 
sa, y  familias  feudales,  -cuy*,  autori- 
dad, fundada  al  principio  en  la  rique- 
za, fué  luego  coimrmada  por  la  cere- 
monia de  la  consagración.  Ultima- 
ment«,  llegó  un  tiempo  en  que  la 
riqueza  y  el  poder  de  los  señores  die- 
ron á  éstos  cierta  superioridad  sobre 
los  sacerdotes,  los  cualea  sólo  conser- 
varon desde  entonces  el  poder  espiri- 
tual, ñindado  en  la  tradición  y  en  la 
ciencia.  La  jerarquía  de  las  castas  que- 
dó definitivamente  constituida  cuando 
estos  dos  poderse  pasaron  á  manoade 
una  sola  familia;  la  del  gran  poeta  vó- 
dico  Vicwftmitra.  Está  profunda  revo- 
lución, que  se  llevó  á  cabo  entre  el  pe- 
ríodo del  JRSg  y  el  del  Tajür,  no  en 
laa  comarcaa  del  Ganges,  sino  en  loe 
vallee  del  Saptasindhu,  marca  la  épo- 
ca fomosa  en  que  dié  principio  en  la 
India  la  sociedad  brahmánica,  cuya 
conatítueion  anana  ofrece  una  rrande 
semejanza  con  el  sistema  fonoal  de 
nuestra  Edad  Uedia.  A  partir  de  los 
últimos  himnos  del  At^-  Vida,  la  socie- 
dad tiende  á  constítoirse  heroicamente 
Krel  estilo  de  la  sociedad  griega  de 
I  tiempos  de  Homero;  esto  es,  á  di' 


INDI 


11 


vidirsé  en  un  ndmero  ooninderable  de 
pequefios  reinos  ó  sefioríoe. 

5.  C*Uo  «pfanw.— En  cuanto  al  cul- 
to, los  Védoi  suministran  loa  deta^ 
lies  más  curiosos  y  circunstanciados 
de  todas  sus  ceremonias.  Sin  embar- 
go, pora  restablecerlas  bajo  su  forma 
más  antigua,  es  necesario  buscarlas 
en  el  Sig  y  demostrar  después  sus 
desenvolvimientos  en  las  otras  compi- 
laciones, como  en  los  BrAhmamu  y  los 
Sttrat.  El  culto  del  Rtg  es  sencillísi- 
mo. No  hay  templo;  todo  se  reduce  í 
un  altar  de  tierra,  erigido  en  un  para- 
je descubierto,  con  un  círculo  sagra- 
do, en  donde  los  sacerdotes,  en  nume- 
ro de  cuatro,  después,  de  siete,  van  á 
colocarse  para  desempeñar  cada  uno  ' 
su  función  respectiva.  Se  enciende  el 
fuego  sacro  por  medio  del  frotamien- 
to de  dos  pedazos  de  madera;  la  pri- 
mera chispa  se  alimenta  con  manteca 
clarificada;  se  inflama  la  pira;  los  sa- 
cerdotes llevan  allí  la  ofrenda  de  las 
tortas  V  el  licor  fermentado  y  alcoba 
lico  del  iSma,  que,  por  medio  del  fue- 
go, se  ofrece  i  los  dioses.  Éstos  pre- 
sencian la  ceremonia,  sentados  sobre 
el  césped  sagrado,  esparcido  al  rede- 
dor del  altar.  Durante  esto  tiempo, 
los  sacerdotes  cantan  el  himno  en  ho- 
nor del  numen.  Tal  es  el  conjunto  de 
una  ceremonia  védica,  la  cual  se  repi- 
to tres  vocea  al  dia;  al  despuntar  la 
aurora,  al  medio  dia  y  á  la  puesta  del 
sol.  En  circunstancias  extraordinarias, 
se'  ofrwif on  también  sacrificios  de  san- 
gre, para  lo  cual  ae  inmolaba  un  ca- 
ballo, precedido  de  un  macho  cabrio, 
y  la  carne  de  la  víctima,  asada  al  niego 
sagrado,  se  repartía  entre  los  asisten- 
tes que  querían  comerla;  pero  este  sa- 
crificio era  muy  costoso  y  quedó  como 
ceremonia  real,  conocida  con  el  nom- 
bre de  acKoaudha.  Todos  los  detalles 
del  culto  védico  se  hallan  estrecha- 
mente unidos  é  una  metafísica  pro- 
funda, expuesta  en  todoe  los  cantos 
délos  Védat. 

G.  MttafUiea  di  lot  miloi. — ^Bl  fon- 
do de  esta  doctrina  consiste  en  la  teo- 
ría de  los  at%rat  6  principios  de  vida 
(ant).  Estos  principios  de  la  creación, 
esencias  vivificadoras  del  univerao, 
son  los  siguientee:  Áf»i  6  si  fuego  es, 
en  su  revelación  sustancial  y  prima- 
ria, la  llama  qne  arde  en  el  combus- 
tible, alimentada  en  el  altar  con  los 
cuerpos  de  las  ofrendas.  Aquel  fuego 
se  extingue;  peroen  realidad  no  hace 
más  que  ocultarse  aparentemente  para 
renacer  en  cada  ceremonia,  sin  consu- 
mirse nunca.  Afiti  es  también  el  fiíé- 
go  de  la  vida  que  se  condensa  en  los 
vegetales  y  los  animales;  el  friego  del 
rayo  que  se  acumula  en  la  nube  y 
que,  descendiendo  con  la  lluvia,  nu- 
ü%  las  plantas  v  sirve  de  pábulo  á  la 
existencia;  es  el  mismo  pnncipio  que 
reside  en  la  manteca  conaasrada,  ex- 
traída de  la  leche,  primer  alimento  de 
todos  los  animales.  Considerado  como 

Srincipio  de  vida,  es  también  el  autor 
e  las  formas  y  llena  las  funciones  de 
Prometeo  y  de  Vulcano;  y  como  las 
cosas  no  tienen  utilidad  práctica  sino 
por  BUS  formas  sensibles,  resulta  que 

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72 


INDI 


Áf*Í  Viflne  i  sar  tunbím  el  prodoeter  I 
de  todos  los  bienes.  Conúaendo  tax 
los  ajiimales,  se  trasmito  de  uno  k¡ 
otro  COR  la  semillft  j  llevtt  el  nombre  | 
de  iWwiia  d  priacipio  mascolino,  j  i 
en  esto  concepto,  esti  mirado  como 
ti  orf^n  de  las  ^eneracionaa;  j  como 
oaosa  primera  de  la  lux  ;  pradactor  de 
las  formas  es,  por  liltimo,  el  autor  de 
la  intoti^ncia  que  las  concibe,  fisto 
padre  tinirersal  de  los  vivientes  resi- 
de,  por  lo  tonto,  en  todas  Iss  cosas:  tal 
es  el  Afni  dsl  SSg'Vtda.  Loa  «twM 
del  tñelo  le  están  (ntimmmento  nnidos; 
los  luoa  r^reaentan  las  diversas  m#p- 
üiéi  eiUrttt  del  día  j  de  la  noche,  bajo 
los  nombres  de  iVtAw,  VarMmajAryt^ 
M4»;  los  otros,  los  del  sol,  con  la  de- 
nominaeion  de  Sítrié,  que  quiere  decir 
brillanto.  Como  viajero  celesto,  Surta 
es  on  mano,  el  coal  crece,  j  en  breve 
espacio  recorre  por  completo  el  firma- 
mento. Su  sn  punto  culniinanto,  toma 
el  nombre  de  VUhmm,  que  significa: 
«el  que  penetra.»  Bajo  la  denomina- 
ción de  SMatri,  esto  Mwn  está  desig^ 
nado  como  productor  deformas,  jcoa 
la  de  PlitkM,  como  mantonedor  6  pro- 
vidento,  Bn  fin,  VioatwMt  es  la  pala- 
bra por  la  cual  se  quiere  si^ificar 
que  penetra  y  habito  en  todos  los  se- 
res; j  bajo  esto  punto  de  visto,  su  mi- 
nistorio  en  la  creación  se  aproxima  al 
de  ApU.  Bn  efecto,  la  muw*  átmu/^ 
rtM  stl  ni  se  halla  simbolizada  en  la 
pWsona  de  Indn,  dios  de  los  aires, 

3ue  aparece  ^  amanecer  en  un  carro 
e  oro,  tirado  por  caballos  amarillos, 
frecedido  d«  un  cortojo  celesto  j  de  la 
.UTora,  escoltado  por  loe  Mamtt,  que 
son  los  céfiros  suaves  j  sonoros  de 
Levanto,  /n^  es  un  jete  de  ^erra  j 
llega  para  librar  batalla  contra  los 
genios  que  retienen  las  aguas  en  la 
nubs  7  producen  la  estonlidad.  El 
Vi<U  esto  lleno  de  himnos  en  que  se 
describa  el  combato  de  Indra,  armado 
del  rajo  j  auxiliado  de  los  vientos, 
contra  aquellos  genios  de  la  tempes- 
tad aniquiladora.  Con  su  victoria,  hace 
brotar  las  plantas,  nutre  á  los  anima- 
les 7  á  los  nombres,  mereciendo  el  tí- 
tulo de  Atwfa;  esto  es,  genio  de  la 
vida.  Considerado  como  símbolo,  su 
ngni&oaoion  jerárquica  es  distinto, 
puesto  que  representa  el  dios  de  los 
guerreros.  Vivaimñt  es  el  autor  de, la 
rasa  humana  j  padre  de  Máni,  primi- 
tivo ñir  pensanto,  y  también  de  Y»m9, 
dios  de  los  muertos  y  de  la  justicia, 
cuyos  dos  personajes  son  el  Minos  7 
el  Rhadamanto  de  loa  cretonssa.  To- 
dos los  pormenores  de  la  mitología 
védicE  se  agrupan  en  tomo  de  estas 
dos  concepciones:  el  fuego  Affm  j  el 
Sol. — Los  Védat  dan  í  conocer  del 
mismo  modo  el  origen  del  poder  espi- 
ritual entre  los  arias  de  la  India, 
Esto  poder  se  confundid  primitiva- 
mente con  la  autoridad  paternal,  por- 
que, siendo  público  el  culto,  trasmi- 
^éndoae  con  el  himno  la  doctrina  á 
las  familias,  el  padre  era  el  preceptor 
de  suB  propios  hijos,  de  quien  recibían 
por  la  enseñanza  sas^rada  esto  segun- 
do nacimiento,  qne  les  daba  el  nom- 
bre de  dmiju,  entre  los  brahmanes. 


INDI 

L»  perpatnidad  de  tttá  «asefiann  7 
sa  trasiiüsíon  ds  padres  i  hijos  cons- 
tituían la  codiciada  herencia  iti  sa- 
cerdocio. Además,  el  sacerdote  estaba 
considerada,  por  su  ciencia  tooldgica, 
como  el  linico  hombre  capaz  de  com- 
prender los  símbolos,  de  aplicar  las 
Itualidades,  de  ofrecer  en  debida  fbr- 
la  el  sacrificio,  de  evoear  á  los  diosee 
de  pedirles  gracia  7  a7ud&,  en  eam- 
io  de  la  ofrenda  de  que  disponían, 
para  sí  7  para  los  asistentes.  Después, 
en  tiempos  del  AíAirta-  Vida,  el  poder 
de  la  isvoeacion  alcanad  tal  importan- 
cia, qua,  par  a!  solo,  podía  dsjr  la  vic- 
toria, curar  las  dolencias,  procurar 
toda  suerte  de  bienes  matonusa,  re- 
animar i  los  moribundos  7  resucitar 
á  los  muertos;  para  lo  cual  lutbfan 
compuesto  loa  sacerdotes  on  gran  nú- 
mero de  fiSrmulas  en  verso,  quese  ha- 
lUn  en  la  líltáina  colección  de  los  Vé- 
ácu;  es  decir,  en  el  Atian»-  Ftda.  Pi- 
nalmanto,  cuando  la  sociedad  de  los 
arias  se  eonstifeuvó  en  castas  7  hubo 
tomado  á  loa  pSarat  como  siervos  he- 
reditarios, estando  las  ñinciones  le> 
galmento  distriboidas,  la  de  estudiar 
7  enaefiar  la  ciencia  sagrada  pertons- 
cía  exclusivamente  á  loa  brahmanes 
descendientes  do  los  antiguos  autores 
de  loa  ritoa  7  de  los  cantos  del  Vtáa. 
Su  indapendeneia  recíproca  les  pro- 
porcional» una  completa  libertad  de 
pensar;  se  engolfaron  «1  los  proble- 
mas más  arduos  7  oscuros  de  la  meta- 
física 7  llegaron  i  ese  inmenso  des- 
arrollo del  panteísmo,  que  caractoriía 
el  Oriente  indio;  peroqueno  ha  lognulo 
nunca  atraer  á  ningún  brahmán.  Bl 
himno  guarda  el  dep^ito  de  la  fe  anti- 
gua 7  de  las  ciendaa  tradicionales;  es 
el  ñindamento  único  de  la  religión,  de 
la  leyjdsla  moral  pública;  de  tal  suer- 
to,  que  la  sociedad  toda  descanaa  en 
el  Vida.  Siendo  la  conservación  de  los 
cultos  de  funilia  la  salvaguardia  de 
la  nuama,  se  tonfa  un  grande  intorés 
en  conservar  los  himnos,  en  los  cuales 
hallaban  todos  los  símbolos  de  la 
fe.  Así  se  ve  que  los  nifioa  los  apren- 
dían 07éndolas  cantar  á  los  padres  al 
rededor  del  altar,  7  estudiándolos  lue- 
go bajo  la  autoridad  paterna.  Así  es 
como  los  himnos  han  venido  conser- 
vándose durante  el  trascurso  de  algu- 
nos siglos;  de  modo  que  el  dia  en  que 
se  sintid  la  necesidad  de  compilarlas, 
no  hubo  más  que  dirigirse  á  loa  des- 
cendientes de  los  antiguos  sacerdotes,- 
que  los  habían  conservado  7  que  los 
cantaban  cada  dia  en  los  altores.  No 
hay  el  menor  motivo  para  dudar  de 
su  autenticidad,  perfectamento  de- 
mostrada por  toda  la  literatura  e 
crito  de  loa  tiempos  posteriores  basta 
el  dia  de  ho7.  Bn  la  India,  el  Veda  es 
el  fundamento  da  toda  la,conatitucíon 
religiosa,  como  lo  as  el  mosaismo  en- 
tre los  hebreos;  el  Bva^tli»,  entre 
los  cristianos,  7  el  C!mM,  entre  los 
musulnumee,  aman  de  ser  la  base  de 
toda  la  constitución  civil  7  política, 
así  como  del  estado  social  de  las  cas- 
tas. 

7.  N*$cotipiñt%dtUniutafUiear^ 
¡ifiou.  —  Puede  afirmarse  ton  toda 


mst 

esttiditmbrc  qne  no  haj  ni  U.  bma 
ingun  libro  tut  venerado  como  A 
'tía,  sin  smbaigo  da  qus  las  esena- 
l«s  disidentes  sambraroa  en  ál  grirse- 
naa  manifiestos,  paaeto  que  iay  do»- 
trinas  heterodoxas,  seAaUdas  esí  al 
mismo  St^,  en  donda  7*  se  indiea 
cierto  espíritu  erítiea,  desarrollado 
luego  en  Iss  opiniones  da  Kapils  j  ii 
Patanjali,  elevado  después  I  dogmtf 
en  las  predicaciones  biídhicsa.  Lo  di- 
cho demueakra  qne  ao  es  posible  se- 
guir las  aorrientes  de  las  idsas  que  sa 
propagan  da  siglo  en  siglo,  i  través 
de  loo  tres  mil  años  de  la  civilisaoion 
india,  sino  rsmontándose  ai  orígon, 
qne  s«  halla  en  el  Fída;  7  principal-  ^ 
mante,  sn  el  JUy.  Bwo  otro  pnato  da 
Tíata,  el  primaro  de  oicboa  moniOMO- 
toa,  annqne  parteneciendo  á  loa  arias 
d,al  Indo,  arroba  vivísima  luz  aobre  los 
tiempos  primitiv««  y  Im  antiguas 
creencias  é  instituciones  de  los  otros 

£uebloB  ariuios.  Los  más  oercaooa  í 
í  India,  anm  los  del  Irán  moderno, 
oompreodiesdo  sobre  todo  i  loe  nodos 
7  persas. 

8,  Bl  Avttta.—^joB  paeblos  anti- 
guos de  estas  oomaroas  nos  hao  lega- 
do un  libro  sagrado,  si  AtitU,  el  cual 
ofrece  respecto  dal  FMa  las  más  gran- 
des analogías.  Pon  contiena  un  vio- 
lento antagonismo  por  lo  qne  toca  á 
la  dootrina  in£a  de  los  ittai,  qsa 
reemplai¿  á  la  ds  los  aiwai,  lo  qne 
prueba  que  pertaneoe  á  nna  apoca  pes- 
torior  á  la  ae  loe  himnos  védicos,  fia 
efecto,  en  el  Vtía  no  se  nota  el  menor 
indicio  de  samsjante  rivalidad.  Ade- 
más, la  grande  omcepeion  metáfisiea 
del  A^nta,-  Ormutd,  lleva  en  Eond'^ 
nombre  de  Áiiwré,  'que  no  es  otro  que 
el  de  Aiwa,  lo  que  acerca  más  toda^ 
víf  la  doctrina  de  los  pueblos  de  Iraa 
á  la  que  oontiencn  losnimnos  del  S^ 
j  del  Sima.  Los  cultos  iranianoir, 
idénticos  á  loe  de)  Vtda  en  su  ritiíali- 
dad  7  en  sa  dogmatismo,  les  sos  i&- 
feriores  en  su  oellesa  literaria,  así 
como  en  su  espíritu  filosófico;  de  modo 
q^ue,  en  el  estadio  de  los  antiguos 
tiempos  del  Asia  occidental,  no  es  po- 
sible alcanzar  grandes  progresos  «n 
el  conocimiento  de  los  himnos  )n£o8. 
£>.  I*Jtiua»adtUílvnii.M  lorariát 
d»  Swnpa.-^ÍM  propio  puede  decirse, 
con  ma7or  motivo  aun,  de  los  ansa 
europeos,  comprendiendo :  al  ICedis- 
día,  los  griegos  é  itolianos;  7  al  Nerto, 
la  ma7or  parto  de  los  pueblos  de  nues- 
tro continente,  que  forman  hoT  las 
nación»  modernas.  Pero  el  estudio  de 
las  tradiciones  7  de  los  orígenes  grie- 
gos es  mucho  más  difícilque  el  de  las 
sntigfledades  indias,  porque  los  grie- 
gos no  nos  han  dejado  on  hbro  como 
A  Vida,  7  porque  gaa  orígenes  sen 
múltiples  7  no  exdusivamento  aria- 
nos.  Sin  embargo,  la  mayor  partQ  de 
las  antiguas  rmigiones  griegas,  así 
como  las  inatituciones  civilea  y  polífci- 
caa  del  n)undo  helénico,  pertoneeiendo 
á  la  raza  de  los  arias,  encuentran  sa 
explicación  en  las  del  Vtda;  no  por- 
que se  originen  ds  estas  últianuit  ni 
porque  sean  de  fecha  más  reéfsQte, 
sino  porque  la  antigAcdad  dall'Mfe  j 

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INDI 

la  clsrídul  de  sus  doctrinas,  cujs  ex- 
plicadon  natural  se  encuentra  casi 
eiampre  al  lado  del  símbolo,  permiten 
al  critico  buscar  en  él  las  luces  que  la 
Grecia  no  le  puede  suministrar.  Añá- 
dase que  las  palabras  que  entre  los 
griegos  desiguabau  á  los  dioses,  los 
objetos  del  culto',  los  grados  de  paren- 
tesco, las  funciones  sociales  y  otros 
hechos  análogos,  carecen  casi  siempre 
de  eeotido  en  la  lengua  griega,  tan 
apartada  de  su  origen,  mientras  que 
aquellos  mismos  términos,  empleados 
en  el  idioma  del  Vfda,  tienen,  gene- 
ralmeDt«  hablando,  un  significado  evi- 
dente j  clarísimo.  Cuando  se  procede 
á  la  comparación  de  ambas  literaturas, 
dice  un  critico  insigne,  ndtase  desde 
luego  el  hecho  de  que  las  creencias  é 
instituciones  que  trajeron  las  antiguas 
poblaciones  griegas,  llamadas  pelas- 
gas,  se  aproximan  á  las  del  Veda  mu- 
cho más  que  las  de  los  helenos;  de 
manera  que  el  periodo  de  los  tiíanet 
parece  equivaler  al  de  los  luurat,  que 
es  muy  anterior  á  los  Veda»  j  que 
subsistía  aún  en  tiempos  del  Síc,  en 
tanto  que  los  dioses  nuevos  ú  olímpi- 
cos corresponden  exactísimamente  al 
panteón  brahmánico,  posterior  al  Ve- 
da, &.  partir  de  esta  fecha,  es  cuando 
se  puMen  comparar,  punto  por  punto, 
Siquellafi  antiguas  tradiciones  y  com- 
prender las  de  Grecia  con  la  facilidad 
que  no  pudo  obtenerse  antes  del  des- 
cubrimiento de  los  himnos.  Este  des- 
enbriiiiient«  es  muy  reciente,  pues  el 
primer  impreso  apareció  en  1S33;  la 
traducciou  francesa  del  Rig'  Vida  data 
de  1851:  el  texto  completo  es  todavía 
posterior;  j  sin  embargo,  á  pesar  de 
lo  poco  que  se  sabe  aún  sobre  el  Tajir 
j  el  AiSarta,  laa  antiguas  tradiciones 
de  los  arias  europeos  del  Norte  han 
ncibido  ja  numerosas  explicaciones. 
Pero,  si  se  exceptúa  el  Édda  de  Sofr- 
mund,  en  donde  se  halla  consignada 
la  mitología  escandinava  j  cuja  fecha 
ao  se  remonta  más  allá  del  siglo  xi  de 
nuestra  era,  apenas  se  encuentra  otro 
guía  que  las'  tradiciones  esparcidas  en 
kkU  Europa,  las  cuales  han  sido  co- 
leccionadas, en  su  mayor  parte,  en  los 
últimos  tiempos.  Porque  es  notable  la 
perfecta  analogía  que  existe  entre  las 
creencias  antiguas  de  nuestras  comar- 
cas y  las  que  se  hallan  extensamente 
consignadas  en  la  literatura  del  gran 
pueblo  que  d^cribimos.  BxteniCdas 
entre  nosotros,  separadas  de  todo  een- 
tro  y  completamente  extraflas  á  las 
docmnas  del  cristianismo,  que  las 
ha  reemplazado,  se  manifiestan  oscu- 
ras V  frecuentemente  extravagantes; 
anidas  i  sus  análogas  del  Veda,  vie- 
nen á  hacerse  naturales  é  inteligibles, 
dejándonos  entrever  en  el  pensamien- 
to de  nuestros  antepasados  un  mundo 
mitológico  y  metafisico  que,  sin  aquel 
libro,  jamás  habría  podido  concebirse. 
10.  Cuetlion. — Por  último,  la  apa- 
rición del  texto  del  Vfda  en  Europa 
ha  resuelto,  en  términos  definitivos, 
una  cuestión  desde  largo  tiempo  con- 
trovertida; la  del  origen  de  nuestras 
laoguas  j  de  sus  respecti.vas  afinida- 
des. Se  las-hacía  derivar  del-  sánscrito 


INDI 

y  se  atribuía  al  griega  una  antigüe- 
dad más  remota  que  \i  del  latin  y  que 
la  de  las  lenguas  del  Norte;  pero 
cuando  se  ha  viste  que  el  Vtda  no  es- 
tá en  sánscrito,  sino  en  una  lengua, 
de  la  cual  dicho  idioma  se  deriva,  y 
que  se  aproxima  mucho  á  la  del  Ave»- 
ta,  la  critica  no  ha  vacilado  en  dar  á 
nuestros  idiomas  un  origen  védico. 
Continuando  luego  la  comparacio'n  de 
las  lengua^  del  Occidente  cou  las  del 
Oriente,  se  ha  visto  con  toda  eviden- 
cia que  el  griego  y  el  latin  no  proce- 
den el  uno  del  otro;  que  et  celta  es 
probablemente  anterior  al  antiguo  ale- 
mán y  al  gdtico,  del  mismo  modo  que 
á  las  lenguas  eslavas  y  escandinavas; 

Sus  todos  estos  idiomas  del  Norte  pue- 
en  igualmente  rivalizar  en  antigüe- 
dad con  los  greco-latinos:  y  por  ulti- 
mo, que  los  idiomas  de  Suropa  son 
extraños  al  sánscrito  y  toman  direc- 
tamente BU  caudal  de  la  lengua  pri- 
mitiva, que  se  habld  antiguamente  i 
orillas  del  Oxus.  De  este  modo  queda 
restablecida  en  sus  elementos  la  uni- 
dad de  la  familia  anana,  denominada 
erróneamente  indo -germánica.  Entre 
todas  las  lenguas  que  la  familia  ana- 
na ha  hablado,  6  que  habla  todavía, 
no  hay  ninguna,  cuyo  estudio  sea  de 
tanto  provecho  como  la  del  ÍViA»,  pues- 
to que,  á  fiftr  de  original,  sirve  de 
explicación    á   todas    las    otras,   lo 


INDI 


73 


cual  no  sucede  en  el  mismo  grado  ni 
aun   respecto   del    propio   sánscrito, 

atendiendo  a  que  representa  un  idio- 
ma derivado.  Antes  de  abandonar  el 
punte  central  de  su  raza,  los  arias 
pudieron  estar,  por  lo  que  toca  a) 
Norte,  en  contacto  con  las  poblacio- 
nes turanianas,  las  cuales  habitan  en- 
tre el  mar  Caspio  y  el  mar  del  Japón, 
'  entre  la  cadena  del  Tíbet  y  las 
.arenas  del  Océano.  En  cuanto  al  Su- 
doeste, puede  afirmarse  que  no  estu- 
vieron en  comunicación  con  los  semi- 
tas, sino  por  su  raza  iraniana;  j  así 
sucede  que  la  literatura  védica  no  ofre- 
ce el  ejemplo  de  una  sola  tradición 
hebraica  ó  caldea,  sino  que,  al  contra- 
rio, el  texto  y  el  espíritu  de  la  men- 
cionada literatura  está  en  complete 
_^iOBÍcion  con  el  dogmatismo  y  la  le- 
^slaciün  de  Moisés.  Más  aun;  los  pri- 
meros indicios  de  relaciones  entre  los 
hebreos  y  los  arias,  que  se  advierten 
en  Ja  Biolia,  no  son  anteriores  al  rei- 
nado de  Salomón  y  ee  refieren  al  co- 
mercio marítimo.  De  aquí  ha  podido 
inferirse,  fundadamente  que,  en  tiem- 
pos de  aquel  rey.  los  primitivos  arias 
habían  llegado  á  la  orilla  del  mar,  lo 
que  diú  origen,  en  las  épocas  heroi- 
cas posteriores,  al' período  de  los  him- 
nos del  Síjf.  Las  razas  amarillas  que 
encontraron  los  arias  á  su  llegada  en 
la  cuenca  del  ladtt,  eran  salvajes,  y 
no  pudieron  ejercer  inñuencia  sensi- 
ble sobre  la  cultura  de  los  conquista- 
dores de  raza  blanca;  de  donde  se  in- 
fiere que  es  indispensable  admitir  la 
existencia  de  los  himnos  védicos  y  de 
cuanto  contienen,  como  creación  es- 
pontánea y  absolutemente  original  de 
la  familia  aríana,  de  donde  saca  este 
gran  familia  el  carácter  fundamental 


que  la  distingue  de  todas  laa  genera' 
Clones  de  la  tierra.  T  si  atendemos  á 
su  remote  antigüedad,  la  civilización 
de  los  arias  indios  debe  considerarse 
como  el  documento  primitivo  y  monu- 
mental de  nuestra  raza. 

11.  Lot  Brákmanoí  j  loi  Sülrat,— 
Los  BráAmanai  sirven  de  complemento 
y  de  explicación  á  los  Védat,  pues  fue- 
ron compuestos  durante  el  período  que 
separa  los  himnos  de  la  epopeya  brab- 
mánica,  y  contienen  colecciones  de 
notas  aclaratorias,  trasmitidas  á  las 
familias  de  sacerdotes,  las  cuales  di- 
n  entre  sí,  Según  las  ideas  filosó- 
ficas de  estas  femiliasy  según  el  Vfda, 
al  cual  se  refieren.  Sus  comentarios 
preciosos  para  la  interpretecion  de 
aquellos  libros. — Los  Süíras  contienen 
los  Sríhmanaiy  son  también  comen- 
tarios de  los  Vida»;  pero  .sucede  que 
BUS  explicaciones  parecen  resumirse  á 
medida  que  se  multiplican,  y  este 
concisión  aumente  más  y  más  su  oscu- 
ridad, por  cuyo  motivo  suelen  ser  me- 
nos claros  que  el  mismo  Vida.  En  su 
mayoría,  pertenecen  á  una  época  en 
que  la  sociedad  brahmánica  existía 
con  su  división  regular  en  cuatro  cas- 
tas. El  texto  de  los  himnos  se  fijó  de- 
finitivamente y  para  siempre  en  laa 
escuelas  de  los  brahmanes,  durante  la 
edad  media  heroica,  sin  que  desde  en- 
tonces haya  sufrido  ninguna  altera- 
ción. La  gramática,  la  pronunciación, 
la  métrica  y  la  cantinela  de  los  him- 
nos quedaran  esteblecidas  en  los  tra- 
tados que  han  llegado  á  nuestros  dios 

que  se  remontan  á  aquella  época. 

os  numerosos  trabajos  relativos  á  la 
gramática  y  el  cuidado  de  fijar  el  sen- 
tido de  las  voces  védicas,  prueban  que 
este  idioma  no  estaba  ya  en  vigor  y 
que  era  reemplazado  por  la  lengua 
sánscrita,  cuyas  reglas  consignó  r&-  . 
nini. 

1i.  £ot  Upatttikadt.  Lot  Upaitúiadt 
corresponden  sin  duda  ¿  épocas  muy 
distintas,  y  son  igualmente  comple- 
mentos dogmáticos  del  Vida,  La  ma- 
yor parte  de  ellos  figuran  entre  los 
BrákMawu;  pero  algunos  tienen  tem-  ■ 
bien  una  existencia  y  valor  indepen- 
dientes. Estos  últimos  no  son,  gene- 
ralmente hablando,  más  que  el  eco  de 
especulaciones  filosóficas  propias  de 
tal  ó  cual  escuela  brahmánica.  Por  lo 
demás,  los  sabios  no  los  han  clasifica- 
do todavía  bajo  este  punto  de  vista 
historico. 

Periodo  hrahmánico. — 1.  Este  perío- 
do, famosísimo  sobre  todo  encareci- 
miento, constituye  lo  que  se  llama  épo- 
ca »a»terita,  no  porque  la  lengua,  en 
la  cual  se  escribieron  sus  libros,  sea 
esencialmente  distinte  déla  del  Vida, 
sino  porque  esta  última  viene  á  ser 
como  el  fondo  común  de  todos  los 
pueblos  de  lengua  ariana,  mientras 

3ue  el  sánscrito  es  el  idioma  clásico 
e  la  India..  £1  género  épico  abraza 
las  primeras  edades  del  período  sáns- 
crito; los  otros  géneros  vinieron  des- 
pués, lo  mismo  que  en  Grecia;  y  como 
en  dicho  país,  el  género  épico  no  cesó 
de  cultivarse  mientras  que  los  otros 
se  desarrollaban,  y  tomó  «i  los  perío- 


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L.(3ogle 


71 


INDI 


dos  de  decadencia  nuevo  impulso  j 
mayor  energía;  de  suerte  que,  si  las 
dos  grandes  epopeyas  indias  se  refis' 
ren,  como  la  IlioM  y  la  OJüea,  á  loe 
antiguos  tiempos  de  la  literatura  clá- 
sica, las  P%r&nat,  lo  mismo  que  los 
.argOMmlas,  son  de  una  fecha  muj  pos- 
terior j  aun  reciento.  Entre  estas  épo- 
cas extremas  del  período  clásico,  sf 
colocan  los  demás  géneros  litorarios; 
entre  otros,  el  dramático,  el  lírico  y  la 
poesía  ligera. 

i.  SlUak&bk&rala.  El  MnUlhári- 
U;  esto  es,  el  Gran  hariito  {palabra 
moderna  que  traduce  con  cierta  exac- 
titud el  Tocablo  que  encabeza  esta  di- 
visión}  parece  ser,  en  sudarte  esen- 
cial, la  más  antigua  de  las  epopeyas 
indias:  dábase,  desde  los  tiempos  más 
remotos  de  la  India,  el  nombre  de  hhSr 
raC*  i  los  poetas  que  componían  ver- 
sos T  relaciones  heroicas.'  Los  aetíet  6 
barcloB  indios  venían  ya,  desde  largo 
tiempo,  relatando  en  verso,  al  son  de 
la  tína,  las  hazañas  de  los  dioses  y  de 
los  héroes,  cuando  la  guerra  formida- 
ble de  dos  Familias  ananas,  en  el  Nor- 
te de  la  India,  se  hizo  como  el  tema 
principal   de   loa    cantos    épicos.    El 
JÍAiáSilíraía  no  llegó  á  ser  conocido 
en  Europa  en  toda  su  integridad,  sino 
por  la  edición  publicada  en  Calcuta 
en  1839:  se  tenia  ima  idea  del  suma- 
ño  y  se  poseían  varios  fragmentos  que 
habían  sido  impresos  con  su  traduc- 
ción, ya  latina,  ya  en  alguna  de  las 
lenguas  modernas,  como  la  Bhagvat 
Qeeia  { BhAgavad-Git&)  de  Wilícins 
(1785):el  JVaíwf-WíiBjdc  Bopp{1819) 
y  el  Diluvio,  con  alg^unos  episodios 
diversos  (1829).  Este  poema  épico  de 
los  indios  no  contiene,  en  su  totali- 
dad, mellos  de  260.000  versos,  gene- 
ralmente divididos  en  dísticos  6  clokag 
de  32  síUbas  cada  uno:  estas  32  síla- 
bas forman  dos  versos  de  á  16,  divi- 
didoS*  á  su  vez  en  dos  hemistiqi 
de  8.  Este  es  el  verso  épico  de  la  j 
sí  a  sánscrita  ó  clásica  de  los  iud 
pero  algunas  veces  también,  cuando 
el  giro  del  pensamiento  lo  exige,  se 
alarga  6  acorte  el  verso  y  toma  una 
forma  mis  6  menos  lírica:  esto  es  lo 
que  se  nota  principalmente  en  las  par- 
tos del  poema,  que  se  consideran  rela- 
tivamente modernas.  La  epopeya  se 
compone  de  18  cantos  ó  parva*  y  con- 
tiene, como  complemento,  el  poema 
llamado  ffarieatua  [cuyo  título  quiere 
decir  genealogía  de  Sari,  esto  es,  de 
Vishnu),  traducido  al  francés  por  mon- 
sieur  Lauglois  (1835).  El  asunto  fun- 
damental del  poema,  como  ya  liemos 
indicado,  es  la  guerra  de  los  Cv,rM  y 
de  los  Pand%i  en  Pantehaias,  con  mo- 
tivo de  la  supremacía  real  de  la  India. 
Los  adversarios  son  los  hijos  de  dos 
hermanos,  Pánduy  S&rilarOshtra,  des- 
cendientes del  dios  de  la  Luna.  JJiri- 
tarithtra  tenía  cien  hijos,  de  los  cua- 
lesj  el  primogénito,  Burgddiana,  era 
el  más  furioso  contra  sus  cinco  pri- 
mos.   Tres   de  estos  tenían  por  ma- 
dre á  Priíhá  o  Kunlt  y  eran  encarna- 
ciones divinas  en  esta  forma:  Indki»- 
tkira  representaba  la  encarnación  de 
Dliarma  á  la  justicia;  Bhrimá,  de  Va- 


INDI 

yes  6  el  viento;  Arjuna,  de  Idra,  dios 
del  cielo.  Los  dos  restantes,  que  com- 
pletaban el  número  de  cinco,  llamados 
Naiula  y  Sakadtoat  eran  las  encarna- 
ciones de  dos  Caballé  roa,  celes  tes,  ape- 
llidados jáprúu  (A.zuinos),  que  son 
los  Dioscuros  del  panteón  brahmáni- 
co,  y  coataban  por  madre  á  Mádrt, 
hija  del  rey  de  Madra.  DhritarStlhra 
reinaba  en  Hastiníkpura  (Delhi),  no 
obstente  ser  su  hermano  I^du  (elpi- 
lido)  el  primogénito;  pero  el  color  de 
la  tez  de  este  último  le  había  excluido 
de  la  sucesión  al  trono,  por  cuyo  mo- 
tivo hubo  de  retirarse  al  Himalaya, 
•n  donde  murió.  Huér&nas  las  cria- 
turas, fueron  conducidas  al  lado  de  su 
tío,  el  cual  las  educa  y  asiste  como  si 
fueran  sus  hijos  propios.  El  MaAábAS- 
raUt  presente  respecto  de  las  epopeyas 
de  otras  naciones  ;  particularmente, 
respecte  de  la  Jliada,  notables  seme- 
Bste  poema,  tomado  en  su  to- 
_  contiene  una  multitud  de  le- 
yendas: las  unas,  de  un  carácter  pu- 
ramente faistorico ,  se  refieren  á  loe 
tiempos  más  antiguos  de  los  arias; 
las  otras,  evidentemente  simbólicas, 
sirven  de  complemento  6  de  explica- 
ción á  las  que  se  encuentran  ya  men- 
cionadas en  el  Vfda.  Casi  todos  loa 
símbolos  helénicos  son  orjginales  del 
Asia;  pero  trasformados  por  el  genio 

Eoético  de  los  griegos  y  localizados 
ábilmento  por  ellos  en  su  propio 
país.  No  admito  duda  que  la  mayor 

Jarte  de  este  poema  es  de  épocas  muy 
iversas  y  relativamente  recientos,  y 
Sue  su  caudal  primitivo  apenas  tema 
L  quinte  parte  de  la  extensión  que 
tiene  en  la  actualidad.  Los  textos  su- 
dol  MaiSbkáraíah&nidoM^na- 
áindaíe  cada  vez  más  y  han  hecho  de 
él  una  obra  sin  unidad  de  lengua, 
de  doctrina,  que  pertenece  i  civili; 
clones  y  á  creencias  sensiblemente 
distintes  las  unas  de  las  otras.  Todo 
induce  á  creer  que,  en  la  escritura 
mitiva,  los  héroes  humanos  no  se 
liaban  aun  revestidos  del  carácter  mís- 
tico que  presenten  en  el  gran  poema; 
que  eran  reyes  arianos  j  iio  encarna- 
ciones divinas,  y  que  los  dioses  no  se 
nteresaban  en  los  acontecimientos, 
sino  en  la  medida  en  que  se  interesan 
en  Homero.  Reducido  á  sus  primeras 
dimensiones,  el  Mahábiiraía  puede 
clasificarse  con  alguna  razón  ezitre  las 
obras  más  antiguas  de  lengua  sáns- 
crita y  remontarse  á  los  tiempos  he- 
roicos del  pueblo  indio.  En  cuanto  á 
las  adiciones  sucesivas  que  ha  recibi- 
do el  AfaAábkSraia  primitivo,  no  es 
posible,  en  el  estado  actual  de  la  cien- 
cia, fijar  con  exactitud  las  épocas  do 
aquellas  adiciones.  Lo  único  que  pue- 
de decirse  es  que  en  él  se  encuentra  el 
eco  de  las  diversas  «doctrinas  religio- 
6  filosóficas  que  ha  producido  la 
Inoia. 

3.  ZaBiágavadSilá.Rtiy  una.  par- 
te de  aquella  obra  que  forma  por  sí 
sola  un  verdadero  poema,  j  cuya 
unión  con  la  grande  epopeya  es  pura- 
mente artificial:  tal  es  la  Bkágavad- 
Gíiá,  nombre  que  significa  canto  exce- 
lente, considerado  ea  la  India  como  al  I 


INDI 

Último  del  MahAbhirala.  El  poeta  sir- 
pone  que  antes  de  la  gran  batalla  épi- 
ca de  Knrnxftra,  le  faltó  el  valor  al 
héroe  Arjuna,  á  la  presencia  de  aque- 
llos ejércitos  fratricidas  dispuestos 
al  combate:  su  escudero  Krishna,  que 
no  es  otro  que  Vishnu  encarnado,  le 
infundió  ánimos,  exponiéndole  la  ley 
de  la  trasmigración  y  el  destino  de 
los  buenos  y  de  los  malos.  Sea.  cual 
fuese  la  escuela  .filosófica  á  que  se  atri- 
buya la  SASffmad-GíiA,  la  docb-ina 
que  ensetla  es  esencialmente  brahmá- 
nica,  fundada  en  las  leyes  de  Hanú  j 
en  los  Vidat,  cuya  autoridad  se  invo- 
ca en  más  de  una  ocasión.  La  creencia 
en  los  dioses  antiguos  de  la  India,  el 
sistema  fundamental  de  las  castas,  los 
deberes  de  cada  una  de  ellas,  se  reco- 
miendan allí  como  los  principios  con- 
servadores de  la  sociedad  y  las  condi- 
ciones indispensables  de  la  salud  eter- 
na. Siendo  el  alma  inmortal — según 
sus  doctrinas — la  muerte  ea  indiferen- 
te, y  el  discreto  y  comedido  siguen 
impasibles  las  leyes  de  su  caste,  sin 
desear  ninguna  recompensa,  entrega- 
dos en  absoluto  á  la  contemplación 
3ue  conduce  á  la  nniflcacion  con' la 
ivinidad.  Cumplir  su  deber  pensan- 
do en  el  Hacedor;  tal  es  la  doctrina 
enseñada  en  los  tiempos  anteriores  á 
Manú.  La  inacción  no  ea  una  virtud 
por  sí  misma;  la  acción  vale  mucho 
más  que  aquélla,  si  tiene  por  prínci- 

Eal  objeto,  por  término  final,  unirse  á 
>ios  por  la  contemplación,  es  decir, 
por  la  sumisión  de  los  sentidos  y  el 
sacrificio  de  los  deseos,  Jpor  el  cono- 
cimiento de  la  esencia  divina:  tal  es  el 
soberano  bien  y  el  punto  supremo  de 
todos  los  esfuerzos  del  prudente.  Los 
hombres  que  posponen  la  práctica  á  la 
contemplación  y  que  creen  la  obra  sq- 
^erior  á  la  inteligencia,  no  sólo  se  en- 
ga&an,  sino  que  no  pueden  identifi- 
carse con  Dios  por  el  pensamiento, 
condenándose  á  volver  á  la  vida  por 
la  ley  de  la  trasmigración.^ — El  único 
medio  de  sustraerse  á  esta  condición 
del  renacimiento,  es  el  de  conocer  la 
naturaleza  divina  y  tener  sin  cesar  el 
espíritu  fijo  en  ella.  Por  este  camino, 
las  acciones  de  la  vida,  realizándose 
según  la  ley  y  con  todo  desinterés,  en 
vez  de  encadenar  el  alma  á  los  senti- 
dos y  á  las  cosas  materiales,  la  dejan 
esa  santa  libertad  qUe  le  permite 
[fundirse  en  la  esencia  divina  y  ase- 
gurarla vidaeterna. — La  doctrina  mo- 
ral, contenida  en  la  Bihgavad-Giti,  »3 
una  elevación  inconmensurable  y 
una  filosofía  más  trascendente  y  es- 
piritual que  la  del  apóstol  de  los  grie- 
gos, el  gran  Platon.  Y  téngase  pre- 
sente que  estas  doctrinas  no  son  una 
serie  de  prescripciones  dirigidas  á  los 
solitarios  y  á  los  ascetas;  sino  que  ea 
I  de  hombres  que  viven  en  el 
mundo,  para  quienes  el  pensamiento 
de  la  divinidad  es  un  principio,  capaz 
por  si  solo,  de  convertir  en  hechos 
virtuosos  las  acciones  más  ordinarias 
de  la  vida.  El  lector  que  desee  cono- 
cer todas  las  doctrinas  contenidas  en 
la  Bh&gavad-GU&i  puede  ver  la  tra- 
ducción inglesa,  por  'Wilkins  (Lón- 

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INDI 

drea,  1785);  h  alemann,  por  (Peiper, 
Leipii^,  1834);  la  latina,  por  ScWe- 
gel,  edición  de  Lassen  (en  8.°,  fionn, 
1846);  Tiiá,  traducción  griega  de  Ga- 
lanos (Atenas,  1848)  j  G.  da  Hum- 
boldt,  Soére  $1  epüodtp  del  MíAdiiaraía 
CMoctdú  ton  el  nomirt  de  Shégavad- 
Qm  (Bsrlin,  1827). 

4.  SI  R^t&ya*A  6  sea  historia  de 
Rama.  SlSám&yma,  de  menos  exten- 
sión, ofrece  esa  unidad  de  lengua  y 
de  doctrina  que  caracteriza  la  obra  de 
an  solo  hombre.  Además,.  Fyása  es 
en  la  India  un  personaje  casi  fabulo- 
so, mientras  que  á  VdhKtki  se  le  ha 
tenido  siempre  por  un  hombre  que 
realmente  ha  existido.  Este  solo  he- 
cho, unido  á  la  perfección  literaria 
del  poema,  demostraría  que  el  Rámá- 
yama  es  posterior  al  Mah&bMrala.  £1 
asunto  ael  poema  se  refiere  á  la  con- 
quista ariana  del  Indostan  en  su  últi- 
mo período,  puesto  que  la  conduce 
hasta  la  isla  ae  Ceilan.  Y  por  último, 
el  carácter  alegórico  de  los  personajes 
indica  una  época  más  avanzada  en  el 
desarrollo  panteista  del  pueblo  indio. 
Sin  erabar^,  la  crítica  no  encuentra 
modo  de  admitir  que  la  referida  epo- 
peya descanse  sobre  un  fondo  de  tra- 
aicioaea  realmente  hist^Sricas,  j  que 
R&ma  haya  sido  en  efecto  el  conquis- 
tador y  civilizador  del  Mediodía.  Vol- 
viendo 4  la  época  en  que  el  poema  de 
V&lmíki  fué  escnto,  debe  suponerse 
que  ya  existia  cuando  los  antiguos 
navegantes  griegos,  anteriores  á  Ale~ 
■andró,  recorrieron  las  costas  del  mar 
Krytreo  v  conocieron  las  Indias  saus- 
critas.  El  S&'m&yaMa,  podría,  pues,  co- 
locarse eiktre  esta  época  y  la  de  Ho- 
mero; puesto  que  no  deja,  ni  aun  sos- 
pechar siquiera,  la  existencia  de  la  re- 
ligión búdhica.  Aparte  de  esto,  los 
críticos  Buropeos  tienen  que  examinar 
relativunente  4  est«  poema,  así  como 
para  la  grande  epopeya,  las  partes 
realmente  antiguas  y  originales;  por- 
que es  evidente  que  algunos  fragmen- 
tos y  todo  lo  que  concierne  á  la  en- 
camación deYíshnu  enR&ma,  son  in- 
terpolaciones. 

5.  Zati*Mftiidf.— Las  i'wdfuu,  pala- 
bra que  podría  traducirse  con  bastante 
exactitud  por  mutigüedadet,  y  que  de- 
signa ciertos  poemas  indios  que  con- 
tienen varias  leyendas  humanas  á 
divinas,  recogidas  por  sus  autores  en 
las  tradiciones  nacionales  y  en  los  es- 
critos antiguos  de  loa  brahmanes,  per- 
tenecen al  género  épico,  con  algunos 
otros  poemas  de  menor  importancia. 
En  tiempos  remotos,  existían  varias 
obras  poéticas,  llamadas  Pur&iuu,  las 
cuales,  &  se  han  perdido,  &  sus  textos 
DO  han  llegado  hasta  nosotros.  Estas 
obras,  que  quizás-  se  remontan  á  la 
época  de  las  grandes  epopeyas,  han 
servido  de  punto  de  partida  á  las  Pv- 
r^uu  actuales.  Lasdosque  sepost 
las  cuales  se  tienen  por  las  más 
portantes ,  ofrecen  la  forma  de 
epopeyas;  la  naturaleza  de  las  doctri- 
nas que  en  ellas  se  desarrollan,  prue- 
ba la  edad  moderna  de  su  composi- 
cioQ,  puesto  que  se  refieren  al  culto 
j  i  Iss  en^msciones  de  Viebnuy  A» 


INDI 

^iva,  esto  es,  á  las  dos  religiones  más 
recientes  de  la  India. 

6.  Leyei  de  Manú. — k.  la  antigua 
literatura  india  corresponden  las  Uya 
de  Manú. 

7.  Código  de  TáJHttvaliya.  —  Este 
cddigo  es  más  moderno,  puesto  que 
data  del  siglo  ti  de  nuestra  era. 

S.  Varios  géneros  deervdicion. — Las 
obras  relativas  á  la  legislación,  lla- 
madas Diarmacdslrat,  son  numerosas 
en  la  literatura  sánscrita  y  correspon- 
den á  todas  las  épocas,  desde  los  di- 
versos cádigos  que  llevan  el  nombre 
de  Manú,  hasta  nuestros  dias.  A  estas 
composiciones,  de  una  extensión  ge- 
neral, hay  que  aüadir  los  tratados 
especiales  en  que  están  contenidas  las 
prescripciones  y  las  reglas  propias  á 
cada  práctica,  á  cada  ejercicio,  a  cada 
función.  El  número  de  estos  tratados 
considera,ble. — De  la  danza  india 
naci6  el  drama  (en  prftkrito,  naia); 
como  de  las  fiestas  de  Baco  salió  el 
Coro,  el  cual  constituía  casi  por  sí  boM 
primeros  dramas  de  la  Grecia.  La 
danza  misma  parece  descender  de  las 
monias  védicas,  lo  que  explica  el 
por  qué  los  indios  atribuyen  al  drama 
un  origen  divino  y  suponen  un  poeta 
dramático  y  una  compañía  de  actores 
celestes,  dando  reprentaciones  en  la 
corte  de  Indra.  Sin  embargo,  el  drama 
llegó  á  conocerse  en  la  India  .hasta 
después  d^  secularizada  la  danza:  sus 
asuntos-  están  á  veces  tomados  de  la 
vida  ordinaria;  frecuentemente  apare- 
inspirados  en  la  tradición  épica 
del  MaAAÓMrata  6  del  Bánáyana;  al- 
gunos, en  el  Vída  mismo;  otros,  en  la 
;oyenda  de  Eiishna.  Las  composicio- 
nes dramáticas  antiguas  son,  6  mito- 
.dgicaa,  como  Vikrama  y  Úrvaci,-  ó 
de  intriga  y  carácter,  como  el  C<irro 
de  arcilla  ó  el  Mvdrá  RUaata  (el  anillo 
del  ministro).  En  la  India  no  había 
teatro  público;  éste  se  componía  déla 
corto  y  de  los  invitados;  los  actores, 

S[ue  pertenecían  á  los  dos  sexos,  no 
ormaban  una  clase  menospreciada. 
Una  representación  escénica,  hábil  y 
variada,  figuraba  los  objetos  íantásti- 


grande  espectáculo  para 
recreo  exclusivo  de  la  vista.  La  regla 
de  las  tres  unidades  se  reducía  sim- 

§lement«  á  la  unidad  de  acción :  el 
rama  era  de  suyo  romántico,  sin 
tocar  en  el  materialismo,  y  sin  exce- 
derse de  los  limites  de  la  verdad,  del 
buen  sentido  y  del  decoro.  Una  curio- 
sidad singularísima  nos  ofrece  el  tea- 
tro indio,  y  es:  la  composición  de  unas 
piezas  enteramente  metafísicas,  cuyos 
personajes  eran  ideas  ó  im^enes :  á 
esto  genero  pertenece  el  PrahSdha- 
FchMdrSdaya  (salida  de  luna  de  la 
inteligencia).  Este  hecho  supone  un 
público  como  no  se  ha  conocido  otro 
Igual  en  ningún  teatro  de  Europa, 
antiguo  ni  moderno,  al  par  que  carac- 
teriza la  sociedad  culta  de  aquel  país. 
La  poesía  lírica  y  los  géneros  ligeros 
cuentan  en  la  India  numerosos  escri- 
tos :  entre  éstos  debemos  citar,  Vomo 
más  notables :  Ln  Nttbe  puntajera  6 
Mfghadúta,  qne  se  fttríbnye  í  KUídít- 


indi 


75 


sa,  el  poeta  más  célebre  de  la  India, 
cuya  composición  ha  servido  de  mo- 
delo á  muchas  obras  parecidas,  y  el 
GUa-Q6ñnd¿  [canto  del  pastor),  de 
JavadSva.  El  estilo  de  esta  poesía  ro- 
mántica (excepción  hecha  de  su  últi- 
mo poema,  que  es  una  especie  de  canto 
de  amor  místico  y  simbdlico)  es  fre- 
cuentemente afectado,  y  algunas  ve- 
ces toma  cierto  carácter  sensualista 
y  hasta  libertino.  Este  género  data, 
por  lo  general,  de  los  tiempos  en  que 
se  hallaban  en  todo  su  vigor  los  cultos 
de  Civa  y  de  Krishna,  y  se  extendií} 
en  los  comienzos  de  la  era  cristiana, 
coiiservándose  durante  la  dominación 
de  los  árabes.  • 

9.  Zafálntlay  elf%enlo — Lalabula 
y  el  cuento  se  hallan  igualmente  re- 
presentados en  la  literatura  india  por . 
varias  composiciones  importantes,  cu- 
ya existencia  está  ligada  á  la  histo- 
ria de  los  mismos  géneros,  en  Occi- 
dente. El  libro  más  antiguo  de  fábu- 
las es  el  Pantchat&ntTA,  cuya  fecha  no 
se  puede  fijar;  pero  seguramente  no  es 

1  primer  libro  de  fábulas  que  había 
sido  escrito  en  aquel  país,  á  juzgar 
porsuperiéccion.  La  naturaleza  délas 
creencias  religiosas  de  la  India  ponía 
al  ser  inteligente  en  relación  con  los 
irracionales,  hasta  el  punto  de  vivir 
en  común,  lo  cual  hizo  que  el  hombre 
sacase  las  reglas  de  su  conducta  prác- 
tica de  los  hábitos  instintivos  del  ani- 
mal. No  hay,  pues,  motivo  para  con- 
jeturar que  los  indios  hayan  imitado 
las  fábulas  griegas,  cuyo  género  pudo 
desarrollarse  del  mismo  modo  sin  la 
nfluencia  de  la  India;  pero  es  punto 
lerfectamente  averiguado  que  la  fa- 
lula  vino  del  Asia  con  Esopo  el  Fri- 
gio, cuyo  personaje,  casi  mitoldgico, 
pudo  inventarla  6  tomarla  de  los 
orientales.  Supuesto  cualquiera  de  loa 
dos  casos,  resulta  que  lalabula  es  una 
creación  de  Oriente.  El  SÍt9padTca 
(instrucción  saluñable),  es  un  compen- 
dio del  PantchaltMtra,  y  ambas  obras 
se  atribuyen  al  brahmán  Vishnucaí^ 
ma.  Schlegel  y  Lassen  han  dado  una 
traducción  latina,  que  fué  publicada 
en  1831;  Johnson,  una  inglesa,  en 
1848;  M.  Lancereau,  otra  francesa, 
en  1855;  pero  la  versión  alemana, 
lor  M.  Benfey,  está  considerada  como 
a  más  fiel  y  perfecta.  Esta  última 
obra,  de  origen  brahmánico,  no  con- 
tiene ninguna  aventura,  hecho  ni  pa- 
saje que  recuerde  el  budhismo,  y  pa- 
rece, si  no  anterior  á  esta  religión, 
contemporánea  al  menos  de  sus  pri- 
meros desarrollos. 

10.  Filosofía. — No  nos  es  posible 
tratar  aquí  en  detalle  de  la  literatura 
científica  que,  por  sí  sola,  forma  en 
sánscrito  toda  una  biblioteca.  Entre 
las  obras  que  la  componen,  aparece 
en  primer  término  la  nlosofía,  ya  por 
su  importencia  absoluta,  ya  jior  su 
antigüedad  y  largo  desarrollo  históri- 
co. El  período  vedico  había  ya  discu- 
tido á  aoordado  la  mayor  parte  de  las 
cuestiones  de  metafísica  y  de  cosmo- 
logía, antes  que  estos  mismos  proble- 
mas ñiesen  tratados  en  lengua  sana- 
crita:  no  ha  habido  intorruprion  en 


Digitized  by 


Laoogle 


le 


INM 


este  movimiento  de  ideas,  ni  en  el 
liso  de  las  dos  lenguas,  puesto  que 
ambas  han  coexistido  durante  algu- 
nos siglos.  Kn  el  Veda  j  en  los  más 
antiguos  íráiuwíia*  es  donde  hay  que 
buscar  las  fuentes  de  toda  ta  literatu- 
ra' fiiostifica  de  la  India.  Bn  cuanto 
i  los  escritos  de  este  género  que  se 
{loseen,  la  existencia  de  antiguas  es- 
cuelas, que  han  perpetuado  su  cele- 
bridad, prueba  que  fueron  precedidos 
de  otros  muchos,  algunos  de  los  cua- 
les existen  aún  indudablemente.  Los 
-tratados  de  filosofia  llevan  el  nombre 
de  Sitrat,  hilo,  encadenamiento  de 
ideas.  Los  más  antiguos  se  atribuyen 
á.K^jfila,  personaje  que  fué  diviniza 
dp  luego,  j-  á  quien  se  considera  comí 
el  fundador  del  sistema  t&nkhya.  Li 
-  metafísica  del  budhismo  se  halla  es 
trechamente  ligada  á  la  de  aquel  sis 
tema,  cuyas  legendas  lo  presenta! 


como  muy 


antenor  al  budha.  En  efec- 


to, todo  induce  &  conjeturar  qi 
pila  debe  corresponder  al  primer  pe- 
ríodo de  la  lengua  sánscrita.  Patanja- 
U,  y  después  Y&lnaralkya,  fundaron 
y  aplicaron  á  la  vida  práctica  la  doc- 
trina del    Ydqa.  Estos  autores  apare- 
cen como  budhistas,  d  al  menos  como 
au^uliares  de  los  ascetas  de 
gion,  « 
mente 

como  un  sistema  de  filosoña  moral. 
Hay,  por  lo  tanto,  una  relación  ínti- 
ma entre  los  libros  que  tratan  del  sis- 
tema tÓMkhya  y  los  que  exponen  el 
y'Sga  ó  doctrina  de  la  «km»  mutua. 
Entre  estos  últimos  debe  contarse, 
además  del  XII  libro  del  AfaiáiiAra- 
ta,  la  Bk&gMad-GUd.,  que  aproxima 
la  doctrina  del  Yóga  al  culto  popular 
de  Krishna.  Este  hecho  parece  indicar 
que  aquel  poema  no  debe  sor  de  une 
fecha  muy  antigua,  amén  de  que  al- 
gunos de  sus  pasajes  hacen  sospechar 
que  sea  contemporápea  de  la  predica- 
ción budhiata  en  la  India,  la  cual 
comprende  por  sí  sola  una  larga  serie 
de  años.  En  esta  época  colocan  algu- 
nos ,  críticos  el  mayor  desarrollo  de 
•sta  parte  de  la  literatura  filoséfica 
entre  los  indios.  Al  lado  de  esta  es- 
cuela, florecía,  poco  tiempo  después, 
la  filosofia  que  entrañan  los  Mtm&iuS,' 
Sútras.  El  autor  del  más  antiguo  de 
estos  libros,  que  se  da  como  el  revela- 
dor,del  Sima-  Veda,  es  Jaimini.  El  S^ 
ira  de  Bádardvana  representa  el  se- 
gundo desarrollo  de  la  misna  doctri- 
na; y  sin  embargo,  la  autenticidad  de 
estos  dos  escritos  no  está  probada 
todavía.  Merece  citarse  también  el 
Sráhma-SUra,  el  cual  establece  que 
los  diferentes  sistemas  filosóficos  son 
más  6  menos  erróneos;  que  el  mundo 
no  tiene  realidad  sustancial,  y  que 
sólo  Dios  existe  en  su  unidad  absolu- 
ta. Esta  obra,  aunque  antigua,  es  de 
fecha  posterior  á  las  precedentes. 

H.  Lígiea. — La  lógica  está  represen- 
tada en  sánscrita  por  una  larga  sene  de 
producciones  denominadas  también 
ü&irai,  que  so  enlazan  á  los  diferentes 
sistemas  de  filosofía  y  de  metañsica. 
LoB  tratados  más  antiguos  se  han  pei^ 
dído  6  DO  han  llegadoliasta  ataatTOa; 


INDI 

los  más  recientes  han  sido  coleccionar 
dos  bajo  los  nombres  de  Ktm&da  y  de 
Qdlawta,  autores  de  época  incierta. 

Í2.  Oramálica,  dicctonario,  retórica, 
poétUa,  wéíriea.—l^a.  gramática  ocupa 
un  puesto  honroso  en  la  prodigiosa 
aglomeración  de  la  literatura  que  des- 
cribimos. Pánini,  considerado  como  el 
legislador  de  la  lengua  sánscrita,  per- 
tenece á  una  época  muy  remota:  su 
GranÁtiea  es  estimada  como  un  libro 
de  inmenso  valor,  que  los  indios  han 
enriquecido  coa  multitud  de  comen- 
tarios. Merece  mencionarse  el  vocabu- 
lario de  Amarasinha,  autor  contempo- 
ráneo de  K&lidtea,  según  algunos  crí- 
ticos. Bn  cuanto  á  los  tratados  de  re- 
tórica, poética  y  métrica,  compuestos 
en  diversos  periodos,  deben  referirse, 
por  lo  lejano  de  su  origen,  á  la  edad 
antigua  de  los  Vldat. 

13.  AstroHontia,  *imtrot  dteivMltt, 
aritmética,  álgebra. — La  astronomía  ha 

Íiroducido  en  la  India  un  número  bas- 
ante considerable  de  obras,  algui 
de  las  cuales  de  una  importancia  r 
para  la  historia  de  esta  ciencia.  Los 
indios  han  sido  también  los  inventores 
de  los  números  decimales,  de  la  arit 
mética  j  del  álgebra,  trasmitidas  al 
Occident«  por  medio  de  los  árabes, 
quienes  la  tomaron  nuevamente  de  los 
indios  con  la  astronomía. 

i4.  Medicina. — La  India  posee  mu- 
chos tratados,  que  son  preciosos,  ya 
considerados  en  sí  mismos,  ya  bajo  el 
punto  de  vista  de  la  historia  de  mchi 
ciencia. 

15.  Otrot  ramot. — La  literatura  in- 
dia abunda  en  tratados  relativos  á  la 
pintura,  escultura,  arquitectura  y  ar- 
te militar. 

1S.  Literatura  hidhÍea.—^Vi.&htiXf^- 
reció  en  el  siglo  vi  antes  de  la  era 
cristiana  y  predicó  sin  escribir  una 
sola  letra.  Sus  predicaciones  se  diri- 
gían, ora  &  los  brahmanes,  ora  al.  pue- 
blo, debiendo  notarse  que,  bajo  el 
concepto  metañsico,  se  asimilan  al 
sistema  s&nkkya  y  no  contienen  nada 
de  nuevo;  pero  tsndían  á  reformar  las 
costumbres  y  las  prácticas  religiosas, 
y  provocaron,  por  el  principio  de.  la 
Igualdad  de  los  hombres  ante  la  ley, 
la  abolición  de  las  castas,  y  por  con- 
secuencia, una  inmensa  revolución 
política.  Esta  tendencia  democrática 
de  la  reforma  se  hizo  sentir  en  toda 
la  literatura  búdhica,  porque  al  diri- 
girse á  las  masas  populares,  los  nue- 
vos predicadores  y  los  moralistas  se 
vieron  obligados  á  emplear  sus  expre- 
siones, su  lenguaje  y  sus  figuras  de 
estilo,  y  á  separarse,  no  tan  sólo  de 
las  reglas  de  Wninj,  sino  también  de 
las  hábitos  gramaticales  de  la  socie- 
dad culta  de  su  tiempo.  En  la  litera- 
tura brahmánica,  el  pr&krito  no  apa- 
rece sino  accidentalmente  en  los  dra- 
mas; en  la  literatura  búdhica,  por  el 
contrario,  se  le  encuentra  en  todas 
partes.  Además,  las  necesidades  de  la 
enseñanza  popular  forzaron  al  maes- 
tro á  desenvtjlver  extensamente  sus 
ideas,  á  presentarlas  bajo  diversas 
formas  y  á  apoyarlas  con  ejemplos  é 
imigeaea,  de  donde  naco  la  difit»Íon 


rara 

que  reina  en  muchas  de  la£  obras 
búdhicas,  8U8  repeticiones  y  .sus  re- 
dundancias. Este  hecho  explica  tam-  ' 
bien  el  interés  vivísimo  de  sus  nar- 
y  la  impresión  profunda  que 
hicieron  sus  parábolas,  líl  eentimien- 
tt/moral,  la  caridad,  constituye  ordi- 
nariamente el  fondo  de  los  escritos 
búdhicos,  al  menos  de  los  antiguos, 
pues  las  doctrinas  metañsicas  y  las 
reglas  jerárquicas  no  fueron  expues- 
tas basta  mucho  después  en  obras  es- 
leciales.  Sin  embargo,  según  la  tra* 
lición,  el  primer  concilio,  que  se 
reunió  en  el  Maghada  inmediatamen- 
te después  de  la  muerte  de  ^ikya-mu- 
ni,  dividió  ya  los  escritos  sagrados  en 
tres  series  comprendidas  bajo  el  nom> 
bre  de  Tripitaka  6  las  Tret  eettat;  esto 
es,  las  tres  compilaciones:  la  primera, 
contenía  la  doctrina  de  Budha  con  el 
nombre  de  SStroM;  la  segunda,  las  re- 
glas do  disciplina  6  e)  Vimaya;  la  ter- 
cera, la  metafísica  ó  Ábhidhama.  Es- 
ta división  primordial  ha  quedado 
permanente  en  los  países  budhistas 
del  Norte  y  del  Mediodía.  Los  Sitra» 
sánscritos  del  Nepal,  como  ha  demos- 
trado Eugenio  Bumouf,  son  dos  épo- 
cas diferentes  y  se  dividen  en  doscate- 
f arias:  los  SUrat  limfUt  y  los  ynMt/» 
dtrat;  éstos,  postenoreS  por  "la  len- 
gua, la  forma  y  la  doctnna,  no  son 
más  que  el  desarrollo  de  los  primeros 
y  presentan  al  maestro  en  medio,  de 
una  corte  de  dioses  y  de  personajes 
fantásticos,  que  no  se  encuentran  en 
los  S&trat  timpltt,  cuya  anterioridad 
está  demostrada  por  su  sencillez  rela- 
tiva. Los  Sütrai  búdbiooB  más  anti- 
guos, los  que  se  remontan  al  último 
concilio,  ofrecen  el  cuadro  de  ana  so- 
ciedad moral  y  materialmente  decaí- 
da por  el  exceso  mismo  de  su  civiliza- 
ción, lo  que  explica  claramente  el  ex- 
traordinario éxito  que  alcanzara  la 
predicación  de  Budha,  asi  en  el  pue- 
blo bajo  como  en  todas  las  castas  de 
la  India,  Las  numerosas  obras  cono- 
cidas con  el  nombre  de  Tantrat,  título 
que  designaba  ya  los  escritos  brah- 
mánicos  de  un  periodo  literario  más 
antiguo,  deben  considerarse  como  pos- 
teriores &  la  colección  del  Tripitaka. 
Plagado  de  fórmulas  de  superstición 
y  de  magia,  los  Tantrat  búdhicos  pa- 
recen ser  el  producto  de  una  aliania 
entre  el  culto  de  Budha  y  el  de  Civa; 
de  modo  que  éste  último,  que  se  halla 
en  vigor  en  la  India,  se  encuentra, 

for  el  solo  hecho  de  su  unión  con  el 
udhismo,  colocado  entre  los  últimos 
desenvolvimientos  de  las  ideas  brali- 
mánicas.  El  eximen  atento  de  los  li- 
bros búdhicos  servirá  grandemente 
Sara  resolver  importantes  cuestiones 
e  cronología  en  el  campo  inmenso  de 
la  literatura  indiana.  Parece  nos  que 
aquel  examen  hará  posible  la  compa- 
ración de  las  adiciones  del  Mediodía 
y  del  Norte  con  los  datos  que  sumi- 
nistran los  chinos  y  los  griegos,  lo- 
grándose fijar  el  enlace  de  las  doctri- 
nas filosóficas  y  religiosas  de  cada 
época,  así  como  el  carácter  de  su  esta- 
do social,  político,  moral  y  literario. 
F^r  fortuna,  los  estudios  sánscritos 


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L.oogle 


INDI 

han  heclio  notables  progresos  en  Eu< 
ropa,  de  nignn  tiempo  á  estaparte; 
sus  cODOCim lentos  van  extendiéndose 
más  cada  dia;  y  todo  induce  ¿  creer 
que,  aciec Botándose,  como  se  acre- 
cientan ,  nuestras  relaciones  con  el 
Oriente,  el  interés  har¿  lo  que  no  ha 
podido  hacer  el  amor  de  la  ciencia  y 
el  deseo  ilustrado  de  preparar  el  por- 
venir. 

32.  AnsloaUu  sorprendente*. — Sin 
poner  nada  ae  nuestro  juicio,  sin  con- 
sultar en  modo  alg^uuo  nuea,tras  creen- 
cias y  nuestros  sentimientos,  vamos  á 
exponer  el  prodigioso  cuadro  de  la 
teología  india,  ja  según  eí  contexto 
de  sus  libros,  ya  también  según  la 
opinión  de  los  eruditos  más  consuma- 
dos. Las  concordancias,  que  ae  echan 
de  ver  respecto  de  otras  religiones, 
son  tan  sorprendentes,  que  hay  un 
instante  en  que  se  apoderan  del  racio- 
cinio más  severo,  de  la  conciencia  máe 
.  persuadida,  del  espíritu  más  profun- 
do. Dejemos  ahora  que  hablen  sin  ro- 
deos los  libros  y  los  sabios.  sBosque- 
jado  el  cuadro  que  precede;  dados  loí 
antecedentes  que  dejamos  expuestos, 
bien  se  puede  afirmar  que  la  especie 
de  maternidad  que  á  la  Iddia  se-  atri- 
buye, es  de  todo  punto  irrefutable,  y 
que  Egipto,  Judea,  Grecia,  Ro 
toda  la  autigaedad,  en  fin,  nó  ha 
cho  otra  cosa  qne  copiar  la  sociedad 
brahmánica  en  sus  castas,  sus  teorías, 
sus  reli^ones,  y  adoptar  susBrahmas 
6  divinidades,  sus  sacerdotes  y  sus  le- 
vitas, como  va  anteriormente  había 
adoptado  la  lengua,  la  legislación  y 
la  filosofía  de  la  primitiva  sociedad  de 
los  Vidta. — Del  sánscrito  se  han  for- 
mado todas  las  lenguas  antiguas,  de 
las  cuales  se  derivan  las  modernas,  y 
tomado  sus  nombres  la  mitología  de 
los  pueblos  primitivos;  y  as!  se  ve  que 
el  Olimpo  griego  nació  seguramente 
del  Olimpo  indio.  En  cuanto  á  la 
JUada,  está  calcada  en  e\  Rámáyana, 
así  como  las  fábulas  de  Esopo  son  las 
mismas  del  indio  Pilpay  y  del  brah- 
mán Ramasamgayer.  La  historia  de 
la  filosofía  de  la  India,  si  hemos  de 
creer  lo  que  dice  Coüssin,  es  el  cqm- 

fendio  de  la  historia  filosófica  de  k 
umanidad.  El.  Vida,  considerado  e 
sos  himnos  más  antiguos,  no  ofre( 
fll  menor  indicio  de  otra  -filosofía  ni 
doctrina  religiosa  anteriores  á  las 
suyas.  El  desenvolvimiento  de  la  fi- 
losofía de  los  indios  ha  sido  origi- 
nal durante  el  largo  periodo  de  su 
duración:  no  hay,  pues,  ni  asomo  de 
motivo  para  suponer  que  los'  grie- 
gos hayan  ejercido  sobre  ella  influen- 
cia sensible;  antes  bien  está  demos- 
trado que  en  la  época  en  que  los  an- 
tiguos fil^fos  de  Ift  Grecia  trajeron 
sus  conocimientos  de  lejanas  expedi- 
ciones por  el  Oriente,  ya  la  India 
había  visto  aparecer  sus  primeros 
rr&ndes  sistemas  de  filosofía  védica, 
la  reacción  liberal  que  produjo  la 
tentativa  de  Kilpila  y  la  pronmda 
fermentación  de  ideas,  de  donde  salió 
•1  bndhismo;  doctrina  reformadora  que 
vino  á  cambiar  las  costumbres  y  loa 
bábitOB  de  Oriente,  j  i  modiflou 


INDI 

estado  social,  completamente  pertur- 
bado por  los  sacerdotes  brahmanes, 
predicando  la  igualdad  de  los  hombres 
e  instituyendo  una  ley  común,  un 
culto  universal,  en  oposición  con  los 
cultos  naturalistas  á  que  se  hallaba 
entregada  por  completo  el  Asia.  El 
budhismo  fuá  la  postrera  revolución 
religiosa  que  sufrió  la  India;  la  últi- 
ma que  puso  término  á  la  lucha  gi- 
Íantesca  y  á  la  emigración  en  masa 
e  los  pueblos  indios',  que  iban  en 
busca  de  países  en  donde  no  tes  al- 
canzara la  venganza  de  los  brahma- 
nes. La  India,  pues,  no  llegó  á  ver  el 
bndhismo  sino  durante  un  corto  espa- 
de tiempo,  relativamente  á  la  lar- 
ga duración  de  su  historia,  debiéndo- 
sela considerar  como  la  tierra  clásica 
del  brahmaoismo;  religión  é  institu- 
ción social  que  han  resistido  á  las  in- 
vasiones sucesivas  de  los  mongoles, 
de  los  árabes  y  de  los  pueblos  de  Oc- 
cidente. No  es  en  el  Vida  ni  en  sus 
apéndices,  donde  hay  que  ir  á  buscar 
los  elementos  de  esta  doctrina,  puesto 
que  el  Vida  es  de  fecha  anterior,  y  la 
mayor  parte  de  sus  manifestaciones  y 
comentarios  son  concepciones  indivi- 
duales y  no  libros  canónicos.  Tres  es- 
critos contienen  principalmente  el 
braímattitmo  ortodoxo :  los  Uyet  de 
Manú,  el  Jiámáyana  y  el  MaAiiAárata: 
el  primero,  bajo  la  forma  de  código; 
los  restantes,  en  dos  grandes  acciones 
épicas.  Pero  el  brahmanismo  no  ha 
dejado,  en  ningún  tiempo,  de  fundar- 
se en  la  autoridad  del  Veda,  qne  es  el 
libro  revelado,  la  escritura  sagrada 
de  los  indios,  mientras  que  los  him- 
nos del  Jit^-  Veda  son,  en  su  mayoría, 
anteriores  á  la  creación  del  brahma- 
nismo, si  bien  contienen  en  germen 
casi  toda  su  doctrina  religiosa  y  parte 
de  sus  instituciones  sociales.  La  reli- 
gión de  los  brahmanes  es  panteista, 
en  su  doctrina  abstracta;  politeísta, 
en  su  culto;  espiritualista,  en  su  mo- 
ral. La  anión  del  panteísmo  con  un 
culto  y  tendencias  politeístas  tiene 
por  efecto  el  simbolismo  que  caracte- 
riza esta  religión,  y  la  asimila  á  la  de 
los  antiguos  griegos.  Tres  concepcio- 
nes constituyen  sobre  todo  su  esencia; 
Brahma,  el  alma,  del  mundo  y  la  je- 
rarquía de  los  seres.  Por  encima  de 
todo  ser  individual,  se  ve  aparecer, 
hacia  el  fin  del  período  védico,  y  des- 

E Tenderse  por  grados  de  toda  forma 
umana,  al  Ser  absoluto  é  invariable, 
despojado  de  todo  atributo  especial, 
de  todo  carácter  de  personalidad;  su 
nombre  es  neutral  como  él  mismo;  no 
ejecute  ninguna  acción  determiuada, 
ni  entra  en  relaciones  de  ningún  gé- 
nero con  los  seres  individuales ;  na 
9ÓI0  difiere  de  ellos  absolutamente, 
sino  que  es  infinitamente  superior. 
Ué  aquí,  en  efecto,  la  naturaleza  del 
panteísmo:  sin  admitir  la  doctrina  oc- 
cidental y  semítica  de.  la  creación, 
conserva  entre  el  Ser  absoluto  y  los 
demás  seres  una  distancia  iniranquea- 
ble.  Decir  que  en  el  brahmanismo 
todo  es  Dios,  es  confiíndir  esta  reli- 
gión, profundamente  concebida  y  lle- 
nado g^tadesa,  con  loa  cultos  feti- 


INDI 


V 


chistas  de  los  salvajes.  La  sustancia 
infinite,  que  es  Bralma,  tiene  por  de- 
bajo á  los  grandes  dioses,  de  los  cuales, 
el  más  elevado,  Brahmá,  (nombre  mas- 
culino), se  llama  el  gr&n  creador  de 
los  mundos.  ¿Cómo  este  primer  prin- 
cipio activo  y  masculino  ha  podido 
salii'  de  la  sustencia  infinita  de  Brah- 
ma? Los  indios,  para  responder  á  esta 
pregunte,  han  concebido  i  Miy&,  cu- 
yo nombre  significa  magia,  ilusión,  v 
cuya  significación  met^sica  es  la  <íe 
materia  (medida  y  límite,  tiempo  y 
espacio].  Jfay&ao  es  un  personaje,  si- 
no en  un  sentido  mistenoso  y  simbó- 
lico; en  sí  mismo  no  es  absolutemente 
nada,  y  corresponde  á  lo  que  Platon 
llama  el  topo»,  la  madre  universal,  la 
^ra  y  eíptple  poiibiUdad  de  m¿*  y  de 
méwt.  Brahmft  no  es,  pues,  eterno 
como  Brahma,  sino  que  existe  en  la 
duración  infinite,  pero  divisible,  del 
tiempo:  tas  leyet  del  Maná  dan,  para 
fijar  el  dogma  á  los  ojos  de  la  multi- 
tud, la  duración  del  día  de  Brahmá  y 
de  sus  subdivisiones.  El  alma  del 
mundo,  Paramái«á,  es,  respecto  del 
universo,  el  principio  único  de  la  vi- 
da, que  procede  de  Brahma:  tomada 
en  su  unidad,  no  tiene  conciencia  de 
sí  misma  y  no  constituye  una  divini- 
dad; pero,  en  virtud  del  principio  in- 
telectual, JÜanat,  que  es  el  minoe  de 
los  griegos  y  el  tutu  de  la  latinos,  de 
ella  nace  AAamiarA,  cuyo  genio  re- 
presente el  yo;  esto  es,  la  personalidad 
necesaria  de  los  seres  inteligentes  de 
todo  orden.  De  aquí  resulte  que  la  in- 
teligencia es  la  causa  de  Ta  individua- 
lidad y  de  la  personalidad  de  los  se- 
res; y  comoelJ/iuuu proviene  del  alma 
del  mundo,  de  la  cual  es  una  forma 
determinada,  y  el  alma  misma  trae  su 
origen  dñ-BraAntá,  se  ve  que  todos  los 
seres  tienen  su  principio  en  este  gran 
creador,  del  cual  se  alejan  tento  mé-  - 
nos,  cuanto  más  desarrollado  y  mejor 
dirigido  se  halla  en  ellos  el  principio 
intectual;  esto  es,  la  razón.— Tales  son 
los  principios  metañsicos  que  condu- 
jeron á  los  brahmanes  á  su  gran  teoría 
de  la  jerarquía  de  los  seres.  En  efec- 
to, la  dignidad  de  cada  uno  de  ellos 
crece  ó  disminuye  con  su  inteligen- 
cia, y  sólo  por  el  predominio  de  la 
razón  pueden  aproximarse  á  su  orí- 
gen,  que  es  Brainá.  Todo  lo  que  sir- 
va de  obstáculo  á  la  inteligencia;  todo 
cuanto  puede  oscurecerla  ó  aminorar- 
la, tiende  á  alejarlos  y  hacerles  deseen- 
jerarquía  en  que  se  hallan 


clasificados 


por 


i  propí 


1  naturaleza 


ipiritual.  Por  la  inteligencia  de  qne 
están  dotados,  se  elevan  los  seres  ha- 
cia «1  Creador  y  se  unen  á  él  mentel- 
mento;  por  la  pasión,  son  arrastrados 
hacia  los  objetos  materiales,  cuya 
magia  y  encanto  tos  envuelve,  los  se- 


riay 

eylí 


los  sepulte  en  las  tinieblas  de 
la  ignorancia:  y  una  vez  privados  de 
la  inteligencia  y  de  toda  conciencia  de 
sí  mismos,  descienden  ¿  los  últimos 
peldaños  de  la  escala  de  los  seres, 
cuya  cima  ocupa  el  Dios  del  univer- 
so.— Toda  la  legislación  de  la  India 
se  encuentra  igualmente  en  Boma, 
legataría  de  Egipto  y  de  precia:  su^ 
L.'igitized  by 


le 


78 


INDI 


e  las  leyes  indias,  codiGcadas 
miles  de  «Sos  antes  de  la  venida  de 
Cristo;  véanse  los  librea  8,°  y  9.°  del 
famoso  código  de  Manil,  que  tratan 
de  las  leyes  flivil  j  criminal,  del  pro- 
cedimiento, de  la  conciencia  pública, 
de  los  testigos  ;  del  testimonio,  j  de 
las  lejes  penales  para  loa  crímenes  j 
delitrá,  j  se  verá  que  el  juramento,  la 
propiedad,  la  prueba,  el  testamento, 
el  interés,  la  caución,  la  multa,  la 
prenda,  la  fianza,  el  arriendo,  el  at- 
quilor,  la  hipoteca,  el  matrimonio,  en 
una  palabra,  todos  loa  derechos  y  to- 
das las  acciones  de  los  hombrea,  han 
pasado  sucesivamente  de  la  India  á 
nuestra  legislación.  El  código  de  Ma- 
nú,  ¡íiiuta-dAarmii-Caslra,  se  halla 
dividido  en  12  libros,  comprendien- 
do 5.370  versos  en  la  edición  publi- 
cada en  París,  en  1830,  en  los  cua- 
les ae  exponen,  como  ensefianza  re- 
Telada,  los  preceptos  de  la  ley.  Manú 
es  el  nombre  de  un  ser  superior,  fre- 
cuentemente citado  en  la  lit«ratura 
india:  su  primera  mención  ae  en- 
cuentra en  el  Rif-  Vida,  monumento 
el  más  antiguo  del  pensamiento  hu- 


mano, en  donde  aparece  como  el  padi 
común  de  los  hombres;  los  poetas  le 
atribuían  la  institución  del  sacriñcio; 
los  arias  del  Indo  le  consideraban 
como  su  primitivo  legislador,  desde 
antes  que  descendieran,  hacia  el  Sud- 
este, á  los  valles  dal  Yamuni  y  del 
Ganges.  Este  famoso  sabio  de  la  In- 
dia., llamado  comunmente  «el  hijo  de 
Steajf anb Ama,*  es deáT,ie  «aquel  que 
existe  por  sí  mismo,»  no  es  un  perso- 
naje exclusivunente  indio ,  puesto 
3ue  su  origen  se  pierde  en  la  noche 
e  las  edades  an ten istd ricas;  las  tra- 
diciones le  hacen  remontar  á  los  tiem- 
pos en  que  au  raza  vivía,  en  su  unidad 
Srimordial,  á  lo  largo  de  las  orillas 
el  Ozus.  Toda  su  legislación  está 
fundada  en  el  Vida:  el  espíritu  gene- 
ral que  anima  sus  lejes  puede  resu- 
T¿irse  en  estas  dos  frases :  pwetaji$iea 
y  moral;  t%hordi*acio*  de  lot  hoMbret 
entre  tt.  Los  elementos. que  componen 
esta  sabia  legislación,  se  hallan  tan 
estrechamente  unidos,  que  es  muj  di- 
fícil determinar  si  las  castas  han  sido 
creadas  para  conservar  el  espíritu  re- 
ligioso, ó  si  la  doctrina  religiosa  fué 
concebida  en  vista  de  la  conservación 
de  las  castas.  No  es  posible  suprimir 
ni  modificar  ninguna  de  las  partes 
esenciales  que  constituyen  este  gran- 
dioso monumento  de  la  legislación  in- 
dia, sin  que  se  venga  abajo  toda  la 
obra. — No  menos  notables  que  las  an- 
teriores,son  también  las  analogías  que 
se  echan  de  ver  entre  las  religiones  bu- 
dhista  y  cristiana.  El  budhiamo,  se- 
gún H.  Dufar,  es  el  cristianismo  de  las 
razas  amarillas.  La  profunda  diferen- 
cia que  existe  entre  las  dos  religio- 
nes, es  con'elatÍTa  á  la  diferencia  de 
las  razas  que  han  practicado  el  origi- 
nal védico-brahmánico.  En  efecto,  las 
religiones,  como  las  demás  institucio- 
nes sociales,  sOn  producto  peculiar 
del  genio  de  cada  raza;  y  aparte  del 
elemento  tradicional  que  conservan, 
llegan  al  nivel  moral  é  intelectual  de 


INDI 

los  pueblos  que  las  adoptan.  Budka 
hubiera  sido  Jesús  en  el  Occidente, 
mientras  que  Jesús  habría  sido  Budha 
en  el  fondo  de  la  India.  Ambos  refor- 
madores tuvieron  un  mi&mo  modelo, 
£ritAMa,  el  hijo  de  la  Virgen  Devana- 
guy,  la  encarnación  más  alta  de  Vish* 
nu,  sobre  la  cual  está  basado  el  sq* 
blime  dogma  del  Redentor  cristiano. 
Jk^ki  KrüAna,  como  Bhnda  t  como 
■Jetvt  Critto,  vino  á  cumplir  la  pala- 
bra de  Dios  y  rescatar  i,  la  humanidad 
délos  pecados  cometidos  por  sus  ante- 
cesores. El  nacimiento  de  aquel  Re- 
dentor está  anunciado  en  la  profecías 
del  Oituñi  indio,  el  cual  explica  la 
creación  del  mundo,  la  rebelión  de  los 
dtvet  6  ángeles ,  el  nacimiento  de 
AdAima  -y  de  ffma,  el  diluvio  joue  la 
cronología  india  señala  al  fin  del  twa- 
parayuga,  es  decir,  tercer»  edad  de  la 
existencia  del  mundo  (más  de  cuatro 
mil  años  antes  de  nuestra  era],  t  de 
cuyo  cataclismo  sólo  se  salvaron  Wai- 
¡Batvata,  su  familia,  las  semillas  de 
las  plantas  y  una  pareja  de  todos  los 
animales,  que  aquél  encerrara  en  el 
buque,  construido  por  consejo  del  Se- 
ñor. Las  obras  de  teología  más  autén- 
ticas relatan  igualmente  la  vida  de 
Sevanafvy ,  la  Virgen  María,  el  naci- 
miento de  Krithna,  las  persecuciones 
del  tirano  de  Madura,  la  degollación 
de  los  inocentes,  la  infancia  del  Re- 
dentor, BU  vida  militante,  sus  máxi- 
mas, sus  parábolas,  su  enseñanza  filo- 
sófica y  religiosa,  y,  por  último,  su 
muerte  en  las  orillas  del  Ganges,  ca- 
lificada de  «verdadero  asesinato  sacer- 
dotal »  Krishna,  como  Budha  después, 
como  Jesús  más  tarde,  se  había  ro- 
deado de  algunos  discípulos,  los  cua- 
les continuaron  luego  en  su  prístina 
pureza  la  predicación  del  maestro,  dis- 
tinguiéndose, entre  todos  ellos,  un  jo- 
ven llamado  A.rd^%na,  descendiente  de 
una  de  las  principales  familias  de  Ma- 
dura, el  cual,  abandonándolo  todo,  se 
unió  á  su.maestro,  jurando  consagrar- 
le toda  su  existencia,  y  ayudándole 
en  la  propagación  de  sus  salvadoras 
doctñnas.  El  bautismo  cñstiano  no  es 
otra  cosa  que  el  bautismo  indio:  tos 
partidarias  de  Krishna  tienen  un  río 
sagrado,  el  Oange^  como  los  sectarios 
de  Juan  Bautista  tienen  el  suyo,  el 
Jordán,  sirviendo  ambos  igualmente 
para  lavar  la  mancha  de  origen.  Pero 
esta  costumbre  nació  en  el  extreme 
Oriente,  en  el  país  clásico,  digámoslo 
así,  de  las  abluciones  religiosas.  Cuan- 
do se  lee  la  historia  legendaria  de 
Budha  ga^yamuni,  dice  un  erudito, 
no  parece  sino  que  la  vista  recorre  las 
páinnasde  San  !£o.t/eo,capit%iotl,  II, 
IV  y  XIVII.  Según  la  leyenda, 
Sakyamuni  nació  de  une  virgen  de 
estirpe  real,  cuando  reinaba  la  paz  ¿n 
toda  la  tierra;  se  profetizó  su  naci- 
miento; fué  en  su  cuna  adorado  por 
reyes;  presentado  al  gran  sacerdote 
del  templo,  quien  le  vaticinó  que  lle- 
garía a  realizar  grandes  empresas; 
niño  aun,  asombró  con  su  sabiauría  á 
los  doctores;  se  retiró  al  desierto,  don- 
de hizo  penitencia  dnraat«  diez  años; 
ñié  tentado  por  el  demonio;  escogió 


INDI 

discípulos  para  la  predicación;  final- 
mente, fué  conducido  al  suplicio  por 
tos  enemigos  de  sus  doctrinas,  y,  al 
espirar,  tembló  la  tierra  y  se  cubrió 
el  cielo  de  sombras.  Semín  Jacolliot, 
la  opinión  científica  de  la  India  anti- 
gua, sobre  la  creación  universal,  filé: 
que  el  principio  material  y  el  prínei- 

[lio  de  vida  se  unieron  en  el  agua  bajo 
%  influencia  del  calor,  y  que  el  ser 
animado  ha  ido  progresando  por  las 
solas  fuerzas  de  la  naturaleza,  eleván- 
dose gradualmente,  de  un  tipo  inferior 
á  un  tipo  superior,  desde  la  mónad» 
primera  hasta  la  prodigiosa  creación 
del  hombre.  La  leyenda  sacerdotal  dio 
origen  á  las  antiguas  legislaciones  y 
creó  en  elmundo  el  derecho  divino 
del  sacerdote  y  del  rey,  las  castasyla 
esclavitud.  La  leyenda  poética  inven- 
tó las  fábulas  que  después  produjeron 
todos  los  úiiutu,  acomodándolas  á  las 
épocas  y  á  los  pueblos  á  que  ae  desti- 
naron. El  caos,  el  espíritu  divino  na- 
dando sobre  las  aguas,  la  separación 
de  la  luz  y  las  tinieblas,  la  creación 
del  cielo  y  de  la  tierra  en  seis  dias,  el 
séptimo,  en  que  el  Señor  descansó, 
después  de  ver  que  era  buena  su  obra; 
la  rebelión  de  los  ángeles,  que  eran 
arrojados  á  los  infiernos,  todo,  en  fin, 
se  halla  en  los  antiguaos  libros  de  la 
India,  incluso  el  pecado  original.  R¿ 
aquí  con  qué  sencillez  y  delicadeza  s« 
da  cuenta.de  la  caida  del  primer 
hombre,— «Distinguió. al  hombre  por 
la  fuerza,  la  estatura  y  la  majestad,  y 
le  llamó  AdAima  [en  sánscrito,  el  pri- 
mer hombre):  dio  á  la  mujer  en  dote 
la  gracia,  la  dulzura,  la  belleza,  y 
la  llamó  Seva  («n  sánscrito,  lo  que 
completa  la  vida).  Entonces  Adhima, 
volviéndose  hacia  su  mujer,  la  mi- 
ró, y  su  corazón  latió  fuertemente  en 
su  pecho  á  la  vista  de  tan  perfecta 
hermosura.  Ella  permanecía  en  pié 
delante  de  él,  sonriéndose  con  virgi- 
nal candor  y  turbándose  por  descono- 
cidos deseos;  sus  largos  cabellos,  ex- 
tendidos en  derredor  de  su  talle,  se 
entretejían  en  caprichosos  rizos,  sir- 
viendo de  velo  á  su  púdico  rostro  y  á 
BU  desnudo  seno,  que  la  emoción  co- 
menzaba i  agitar,  Adhima  ae  aproxi- 
mó á  ella;  pero  temblando.  £1  sol  iba 
á  desaparecer  en  el  Océano;  Adhima 
se  aventuró  entonces  á  pasar  la  mano 
por  la  cabellera  perfumada  de  su  com- 
pañera; sintió  como  si  un  escalofrío 
invadiese  el  cuerpo  de  Heva,  y  este 
escalofrío  se  apoderó  de  él  también. 
Tomóla  entonces  en  sus  brazos  y  la 
dio  el  primer  beso,  pronunciando  muy 
bajo  el  nombre  de  Meva,  que  se  le 
acababa  de  dar.  «¡Adhimaí»  murmuró 
suavemente  la  mujer  al  recibirle.  Y 
vacilante,  desvanecida,  se  desplomó 
en  los  brazos  de  Su  esposo.— La  noche 
había  llegado  con  sus  misterios;  loa 
pájaros  apagaban  sus  cantos  en  los 
bosques;  la  voluntad  del  Todopode- 
roso estaba  cumplida,  porque  había 
nacido  el  amor,  previa  la  unión  de 
los  dos  sexos.  Asi  lo  había  querido 
Brahma,  para  enseñar  á  aus  cnaturas 
^ue  la  comjmfiía  del  hombre  y  la  mu- 
jer, sin  el  incentivo  del  amor,  serí* 
uigitizedby  VjOOQIC 


INDI 

nns  monstruosidul  contraría  í  la  na- 
turaleza J  ^  BU  le;.  Este  hecho  t«DÍa 
lagar  en  1&  isla  de  Ceilan,  á  sea  en  el 
paraíso  de  la  India. 

33.  Todavía  tomot  erittMHOt. — No 
parece  sino  que  el  origen  tiene  un  es- 
píritu universal  que  se  trasmite  á  los 
organismos  de  la  vida,  daudo  su  alien- 
to ^  su  inspiración  í  todas  las  formas 
derívadas  del  principio  común.  Así 
acontece  que,  al  leer  el  Rdmáyona,  se 
Qoa  figura  que  leemos  la  Iliada,  ó  al 
leer  la  Iliada,  se  nos  figura  que  lee- 
mos el  Sámdyana.  Pero  hecha  abstrac- 
ción de  esta  metañsica  incomprensi- 
ble, casi  dogmática,  de  los  hechos  or^ 
ginanos,  ápodr&  decirse  que  la  Iliada 
está  baf^a  sobre  un  poema  indio, 
que  el  a.utor  del  poema  griego  no  oyó 
nombrar  tal  vez?  Agunos  filúlogoí 
llevan  tan  adelante  su  orÍMitalismo, 
que  ven  en  los  poemas  de  la  Qrecia 
ñeros  plagioa  de  los  poemas  de  la 
India,  cuijras  ridiculas  exageraciones 
no  merecen  una  sería  recitación. 
ffjáiao  se  plagia  la  guerra  de  Troya? 

f'Cómo  se  plagian  las  divinidades  j 
oe  héroes?  ¿Como  se  plagian  los  rui- 
doe  armoniosos  del  iitmortal  ciego  de 
Bamirna?  Gn  fin,  ¿cdmo  se  plagia  el 
alma  del  poeta  Homero?  Quien  fuera 
capaz  de  plagiar  ese  espíritu,  sería 
capaz  de  crear  el  mundo  de  la  nada. 

Euasto  que  seria  capaz  de  plagiar  á 
ios.  Grande  y  onginal  es  el  JednA- 
«MF*;  grande  y  original  es  también  la 
loada.  Si  vale  expresar  nuestro  pare- 
cer respecto  de  la  epopeya  última, 
afirmamos  que  no  es  ciertamente  más 
original;  pero  que  es  más  grande 
Ahora  decimos  acerca  do  la  religión, 
lo  que  acabamos  de  manifestar  acerca 
de  la  poesía.  Así  como  la  Iliada  no 
tiene  explicación  posible  fuera  de  Ho- 
mero, asi  la  historia  V  la  legislación 
del  moeaismo  no  pueden  tener  expli- 
cación posible  fuera  del  gran  legista- 
dor  israelita,  en  armonía  con  su  pre~ 
destinación  religiosa  ;  con  los  secre- 
tos del  Altísimo.  Se  copia  una  expre- 
sión; ee  copia  una  idea,  se  copia  una 
imagen;  pero  no  se  copia  la  inmensa 
creación  do  un  Moisés;  más  claro,  no 
M  copian  los  genios.  Y  ei  esto  no  ad- 
mite duda  respecto  de  Moisés,  menos 
duda  debe  admitir  respecto  de  Jesús, 
complemento  final  de  la  ley  y  dé  la 
profecía.  ¡Se  habla  de  copias!'  ¿Ctfmo 
Be  copia  la  sencillez  del  Bvangelio? 
¿Cómo  se  copia  la  sublimidad?  ¿Cdmo 
se  copia  el  llanto  de  la  Virgen  María? 
¿Cómo  se  copia  aquella  lagrima,  la- 
mentación profunda  de  todas  las  ge- 
neraciones, suspiro  de  la  tierra,  últi- 
mo modelo  de  la  moral,  último  mode- 
lo del  arte?  Hablando  del  conjunto  de 
nuestras  Sagradas  Bscríturae,  pregun- 
tamos también:  ¿cómo  se  copian  esas 
milagrosas  genealogías,  que  han  ve- 
nido perpetuándose  y  cumpliéndose 
desde  el  fondo  de  los  tiempos  bíblicos 
hasta  el  dia  postrero  de  la  Revelación; 
es  decir,  desde  el  Paraíso  hasta  Patmos, 
desde  Adam  hasta  el  evangelista,  des- 
de el  &¿*etü  hasta  el  ApocaUpti  de 
san  Juan?  ¿Cómo  se  copian  tantos  ar- 
cano», tabtoe  portentos,  tantas  belle- 


INDI 

zas,  tantas  maravillas?  ¡Ah!  Un  Dios 
ae  concibe,  se  siente,  se  ama,  se  ado- 
ra; no  se  dibuja:  un  Dios  se  reve- 
la; no  se  plagia.  Las  concordancias 
de  la  teología  de  los  indios  respecto 
de  otras  religiones,  no  quieren  decir 

3ue  sean  meros  plagios  las  creencias 
e  los  demás  pueblos.  Lo  que  prue- 
ban, es  que  la  India  sirvió  de  cuna 
al  pensamiento  del  género  humano, 
lo  cual  explica  naturalmente  él  que 
allí  encontremos  las  tradiciones  re- 
ligiosas de  los  tiempos  vírgenes,  ini- 
ciaciones venerandas  del  vaticinio  y 
de  la  fe,  plegarías  solemnes  de  los 

Srímeros  hombres,  memorias  divinas 
e  augustos  misteríos;  6,  lo  que  es  lo 
mismo,  memorías  divinas  de  todas  las 
memorías  humanas.  Tampoco  admiti- 
mos, porque  no  lo  creemos,  que  el 
evangelista  crístiano  copiara  de  la  In- 
dia, cuando  tenía  delante  su  original, 
sin  hacer  mención  de  que  un  san  Ma- 
teo tiene  bastante  con  un  Crísto;  como 
no  admitimos  de  la  propia  manera  que 
los  jurisconsultos  romanos  copiasen 
sus  códigos  de  tal  6  cual  libro  de  Ma- 
nú,  que  no  conocieron  probablemente. 
Lo  que  admitimos,  es  que  las  gran- 
des necesidades  de  la  vida,  del  enten- 
dimiento y  de  la  conciencia  son  comu- 
nes á  todos  los  hombres;  lo  que  cree- 
mos y  profesamos,  es  que  el  tiempo 
comprende  por  iguales  partes  á  todos 
los  siglos,  por  cuya  razón  es  el  cristal 
de  la  Providencia  en  donde  vienen  á 
reflejarse  todas  las  historias,  todas  las 
emociones,  todas  las  esperanzas,  todas 
las  leyes,  todos  los  principios,  todos 
los  dogmas,  todos  los  mundos.  Por 
consecuencia,  considerándonos  á  nos- 
otros mismos  como  generación  huma- 
na y  raza  política,  admiramos  las 
grandes  cosas  del  extremo  Oriente; 
pero  continuamos  apellidándonos  hi- 
jos de  Grecia  y  Boma.  Como  seres  ca- 
paces de  convencimiento  religioso,  no 
desconocemos  las  excelencias  del  bu- 
dhismo;  pero  continuamos  apellidán- 
donos hijos  del  Nazareno,  hijos  do  Ma- 
ría, hijos  del  Calvario,  engendrados 
en  los  santos  dolores  de  la  Cruz.  Nues- 
tra Sibüa,  en  su  período  hebreo  y 
cristiano,  está  considerada  por  todos 
los  sabios  como  el  primer  libro  de  la 
tierra,  enunciación  la  más  portentosa 
de  la  esencia  divina  y  de  lu  mente  hu> 
mana.  ¡Se  habla  de  copiar!  ¿Cúmo  se 
copia  eso?  Si  el  copiar  bastase  á  pro- 
pósito de  las  Escrituras  Sagradas,  es 
evidente  que  pudieran  existir  muchas 
copias.  Pues  ¿cómo  acontece  que  en  el 
trascurso  de  más  de  dos  mil  quinien- 
tos años  no  se  ha  escrito  más  que  una 
Biblia?  ¿Cómo  acontece  que  la  numa- 
nidad  congregada  no  sería  capaz  de 
añadir  una  letra  al  milagro  de  nues- 
tros dogmas?  En  fin,  lo  repetimos:  fá- 
davla  sowot  eritlianot. 

34.  CoHchaion. — Hemos  llegado  al 
último  término  del  presente  artículo, 
al  cual  hemos  dado  toda  la  extensión 
que  de  nosotros  reclamaban  la  impor- 
tancia y  trascendencia- de  las  materias 
que  en  él  se  tocan,  cuyo  conocimien- 
to, siquiera  sea  superficial,  considera- 
mos d^  ma;^or  interés  para  la  erudi- 


INDÍ 


79 


es  remontarse  á  los  primitivos  oríge- 
nes del  linaje  humano:  su  pasado  y  su 
porvenir,  como  afirma  De  Jancigny, 
interesan  en  el  más  alto  grado  álá 
humanidad  entera,  porque  el  pasado 
de  la  India  encierra  en  sus  profundi- 
dades algunas  de  las  príncipales  reve- 
laciones de  la  historia  del  mundo,  y 
su  porvenir  se  liga  de  una  manera 
cada  vez  más  íntima  á  la  suerte  de  las 
grandes  naciones  europeas.  Por  otra 
parte,  bajo  el  punto  de  vista  científi- 
co y  bajo  el  del  complemento  intelec- 
tual de  la  especie  humana,  el  «studio 
de  los  tiempss  antiguos  de  la  India  ó 
del  mundo  brahmanico,  forma  esen- 
cialmente parte  integrante  del  pro- 
greso de  toda  la  tierra,  al  mismo  tiem- 
po que,  mirado  como  dogma  del  por- 
venir, pertenece  sin  duda  á  los  gran- 
des arcanos  del  espirítu.  Tal  es  la 
India,  vastísima  región  del  Asia  me- 
rídional,  considerada  como  la  más  ci- 
vilizada del  mundo  antiguo,  cuna  del 
saber  v  de  las  creencias  religiosas  de 
todos  los  pueblos,  teatro  de  las  revo- 
luciones más  formidables,  de  las  ha- 
zañas más  heroicas,  de  los  sucesos  más 
inesperados,  más  grandes  y  maravi- 
llosos que  registran  los  fastos  del 
mundo;  tierra  feracísima,  vegetación 
incomparable,  historia  llamada  á  des- 
correr el  velo  que  nos  oculta  cien  civi- 
lizaciones perdidas,  pueblo  que  han 
visitado  los  filósofos  más  profundos, 
los  más  grandes  historiadores ,  los 
hombres  más  ávidos  de  ciencia,  los 
especuladores  más  atrevidos,  y  cuya 
conquista  llevaron  á  cabo  los  héroes 
más  ñimosos  de  todas  las  edades. 

Etiuolooía.  Sánscrito  SittdAui, 
nombre  del  Ituh,  río:  latín,  India;  ita- 
liano, India;  catalán,  India;  francés, 
Indt. 

Indiana.  Femenino.  Tela  de  lino 
ó  algodón,  ó  de  mezcla  de  uno  y  otro,- 
pintada  por  un  solo  lado.  *  • 

Etimolooía.  India,  de  donde  proce- 
de: catalán,  indiana. 

Indianero,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  trabaja  en  fábricas  de  in- 
diana. 

Indianista.  Masculino.  La  persona 
conocedora  de  la  lengua  de  los  indios. 

Indiano,  na.  Adjetivo.  El  natural, 

fero  no  originario,  de  la  India  ó  las 
ndias,  y  lo  que  pertenece  á  las  mis- 
mas. I  Llámase  también  así  al  que 
vuelve  rico  de  ellas.  |  db  hilo  meqbo. 
Avaro,  miserable,  mezquino. 
Etiuolooía.  India:  latin  delasins- 


Indias.  Femenino  plural  metafóri- 
co. Riquezas,  preciosidades.  Q  Tsnbk 
UN  TÍO  KN  IxDiAS.  Locuciou  proverbial 
con  que  hacemos  burla  de  quien  se 
promete  villas  y  Castillas,  sin  más 
ayuda  que  la  de  un  deseo  casquivano, 
despertador  de  necios  caprichos. 

HriuoLoaÍA.  Indias  occidentales. 

Indibil.  Jefe  de  los  ilergetes  de 
España,  que  vivía  en  el  siglo  iii  antes 
de  nuestra  era.  Hizo  alianza  con  los 
cartagineses,  y  ganó  con  su  auxilio 


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L.oogle 


80 


INDI 


ans  completa  victoría  i  EBcipion,  en 
el  afio  211.  Después  se  uni<Í  á  los  n>- 
macos,  eeperando  que  le  dejarían  su 
reino;  pero  encañado  por  éstos,  se  re- 
beló contra  ellos  j  los  derrotó  en  Ta- 
nas ocasiones,  muriendo,  por  fin,  en 
una  batalla  dada  en  el  afio  205  antes 
de  Jesucristo. 

Indicación.  Femenino.  La  acción 
ó  efecto  de  indicar.  [|  Medicina.  Noción 
suministrada  por  el  examen  del  en- 
fermó, de  la  cual  puede  deducirse  el 
tratamiento  que  debe  emplearse. 

EriHOLOafA.  Indicar:  latin,  imíka- 
(Ka,  precio,  tasa,  estimación  material 
de  las  «osas,  en  Ulpiano;  señal,  en 
Plinio:  catalán,  indiáciiS;  francés,  i'»- 
dieatioH. 

SiNONiHU.  Indicado»,  imimuciM, 
édutrífítíM,  preceHCÚm',  obtenaeion.  La 
imdi(MÍon  no  dice  nada,  no  da  &  cono- 
cer nada  de  un  modo  formulado. 

Indicar  es,  propiamente  hablando, 
hacer  una  señal,  en  cu^a  virtud  poda- 
mos venir,  por  deducción,  en  conoci- 
miento de  la  cosa.  £1  canto  de  ku  «ws 
nu  indica  gw  amanee».  Esto  quiere  de- 
cir: TO  se  que  las  aves  cantan  todos 
los  4i"&  &1  amanecer;  es  así  que  ;o 
o¡^  el  primer  canto  de  las  aves,  lue- 
go debo  creer  que  amanece.  Tml  ^ 
Imhüt»;  te  indiqnépor  medio  de  vna  te- 
lia  qne  callara;  y,  #M  e/eeto,  callS. 

La  persona  i  quien  ee  indica  que 
callara  por  medio  de  señaa,  no  com- 
prendía acaso  su  situación;  pero  laiK- 
dicacion  le  obligó  í  deducir  que  iba  i 
cometer  una  imprudencia,  yee  redujo 
6,  guardar  silencio.  No  sabía  de  qué  se 
trataba,  no  conocía  la  cosa  de  un  modo 
terminante,  el  motivo  de  la  indicación 
era  un  secreto  para  él;  ain  embargo, 
infirió  que  debía  callar. 

La  indicación,  pues,  no  es  otra  coaa 
que  un  amago,  un  llamamiento  & 
nuestra  razón. 

La  intinitacúm  se  diferencia  del  an- 
terior vocablo  en  que  puede  ser,  y  es 
frecuentemente  maliciosa,  aguda,  epi- 
gramática. El  pasaje  del  padre  Cobos 
es  un  buen  ejemplo  de  iminnacion. 
«Hermano,  quien  quiera  chocolate, 
que  va^a  i  tomarlo  á  su  celda.*  El 
padre  Cobos  se  tMMKtf  admirablemen- 
te i  au  compañero  con  esa  indirecta. 

I)iaa  pasaaos  oí  decir  á  una  señora 
la  siguiente  frase:  «Siempre  que  Fu- 
lano viene  á  mi  casa,  se  iminúa  que- 
dándose á  comer.»  Este  es  otro  ejem- 
plo que  explica  may  bien  la  signifi- 
cación picareBca,  el  chiste  agresivo  y 
burlón  de  la  palabra  que  nos  ocupa. 
Siempre  que  se  usa  con  intención  sa- 
tirica,  nos  deja  algo  picante  en  el 
oído. 

La  advertencia  esti  en  relación  con 
las  ideas  de  bien  y  de  mal,  de  vicio  y 
de  virtud,  de  premio  y  castigo.  Siem- 

5 re  expresa  un  hecho  de  conciencia, 
e  moralidad.  El  padre  advierte  al  hi- 
jo que  no  salga  de  noche,  que  no  se 
case  con  tal  ó  cual  mujer,  que  no  em- 
prenda esta  ó  laotra  negociación,  Ád- 
vertánot  para  que  la  persona  advertida 
no  caiga  en  un  lazo,  para  que  evite 
algún  peligT^,  para  que  no  le  venga 
mal.  Advtrtir  es  cumplir  nn  deber. 


INDI 

\jt.  prevención  supone  mando,  auto- 
ridad. El  \ehprtvtene  k  sna  soldados 
que  estén  alerta. 

La  observación  supone  juicio,  análi- 
sis, razonamiento.  Para  llejgar  al  co- 
nocimiento de  la  verdad,  ha^  varios 
sistemas  que  se  llaman  crítenos.  Uno 
de  ellos  es  el  criterio  de  ebeervacion. 
Así  se  dice:  la  prudencia  aconseja  no 
desatender  las  obtervacienet  del  sabio. 
La  observación,  pues,  pertenece  á  la 
filosofía  del  entendimiento;  es  una  de 
las  grandes  aptitudes  de  nuestro  es- 
píritu. 

El  amante  índica  su  amor  con  una 
mirada. 

El  satírico  se  iminia  con  una  in- 
vectiva. 

El  amigo  advierte. 
■  El  superior /ifíctow. 

El  sabio  ebterva. 

De  modo  que  la  indicación  se  oje. 

La  intinnacion  hace  reir. 

La  advertencia  debe  oirse. 

La  prevención  debe  obedecerse. 

La  observación  debe  estudiarse. 

Indicado,  da.  Participio  pasivo  de 
indicar,  j]  Masculino.  Medicina.  El  me- 
dio que  emplea  el  médico  para  com- 
batir la  enfermedad,  cuja  indicación 
le  ha  suministrado  el  estado  actual 
de]  enfermo. 

BTiMOLoaf*.  Latin  ináttíUnt,  parti- 
cipio pasivo  de  indiñre,  indicar:  cata- 
lán, Mdicat,  da;  francés,  ináiqné;  ita- 
liano, indicalo. 

Indicador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  indica.  |]  Adjetivo.  Pro- 
pio del  índice.  |  Que  inaica.  ]  Mas- 
culino. Pieza  móvil  de  un  telégrafo 
que  representa  los  signos.  |  Omtíolo- 
jia.  Oenero  de  aves.  ¡  Índice. 

Etuiolooía.  Indicar:  francés,  indi- 
catevr;  italiano,  indicatore. 

Indicante.  Participio  activo  de  in- 
dicar. Lo  que  indica.  Se  usa  también 
como  sustantivo. 

EriiiOLoaf  A.  Latin  indican»,  indícM- 
tit,  participio  de  presente  de  úfcífeSr;, 
indicar;  catalán,  tndicant. 

Indicar.  Activo.  Dar  ¿  entender  Ó 
significar  alguna  cosa  con  indicios  7 
señales.  \  Dibuja.  Representar  un  olí- 
jeto  sin  formas  detalladas,  en  cujo 
sentido  se  dice:  indicas  las  masas  de 
un  cuadro. 

EtiuolooÍa.  Latin  indítíSre,  de  », 
en,  dentro,  sobre,  y  dScÜre,  dedicar, 
destinar,  ofrecer;  forma  frecuentativa 
de  indlcire,  declarar,  descubrir,  mos- 
trar brevemente;  de  ¿11,  en,  y  lücíre, 
decir:  italiano,  indicar»;  francés,  ütdi- 
¡ner;  catalán,  indicar. 

Indicativo,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
indica  6  sirve  para  indicar.  |¡  GramÁ- 
tica.  El  primer  modo  de  cada  verbo, 
que  indica  6  demuestra  sencillamente 
las  cosas;  como:  ;o  sor,  til  auas.  ||  El 
carácter  del  modo  indicativo  consiete 
en  afirmar  las  cosas  de  un  modo  ab- 
soluto. Comprende  este  modo  todos  los 
tiempos  que  tiene  el  verbo  hasta  lle- 
gar al  modo  imper^vo.  Por  consi- 
guiente, corresponden  al  modo  indi- 
cativo el  presente,  el  pretérito  imper- 
fecto, el  perfecto,  el  pluscuamperfecto 
y  el  futuro.  J  L^iea.  Cosa  afirmativa. 


Indi 

(San  Ibidoro.)  |  Fórmula  indicativa. 
Teologia.  Fórmula  absoluta  del  sacra- 
mento. \  SiONOS  indicativos  db  una 
BNPBRUEDAD.  Medicina.  Señales  que, 
por  su  propia  naturaleza,  por  sí  mis- 
mas, enseñan  al  médico  lo  que  debe 
hacer. 

EriMOLOofA.  Indicar:  latin,  vaHcaO- 
vus,  que  designa  ó  señala;  indicativos 
uodns,  modo  indicativo  de  los  verbos, 
en  Prisciano;  italiano,  indicativo;  fran- 
cés, indieatif;  provenzalj  ñuftM^ti;  ca- 
talán, índicatin,  va. 

Indicción.  Femenino.  Convocación 
ó  llamamiento  para  alguna  junta  ó 
concurrencia  sinodal  6  conciliar.  \\Cro- 
nolotia.  El  periodo  que  se  forma,  con- 
tando de  quince  en  quince  años,  de 
cujo  cómputo  se  usa  en  las  bulas  pon- 
tificias. La  INDICCIÓN  ee  uno  de  los 
tres  ciclos  que  entran  en  el  periodo 
juliano,  jl  Cánones.  Prescripción  im- 
puesta á  todo  el  cuerpo  de  los  fieles, 
en  cujo  sentido  se  dice:  indicción  de 
un  avuno  obligatorio  para  toda  la  cris- 
tiandad católica. 

EtiuolooÍa.  Latin  indict'ío,  convo* 
cacion,  emplazo  para  concilio  6  junta, 
en  el  Código  teodosiano;  forma  sus- 
tantiva abstracta  de  indictnt,  declara- 
da, notorio,  participio  pasivo  de  indi- 
eíre,  hacer  saber;  de  ih,  én,  y  dicíre, 
decir:  italiano,  indiñone;  francés,  m- 
diction;  catalán,  indicié. 

Reseiía.~~\,  Cuando  se  quiere  ha- 
blar del  año  primero,  segundo  ó  ter- 
cero de  una  indicción,  se  dice:  indic- 
ción primera,  indicción  segunda,  in- 
dicción tercera,  y  asi  sucesivamente 
haeta  llegar  al  numero  de  quince. 

2.  ¿füíomiiNfi^iM.  Tributo  en  gra- 
no, impuesto  por  los  antiguos  roma- 
nos á  Sicilia  y  Cerdefla,  para  las  ne- 
cesidades de  la  amuHM  ae  Roma.  El 
Senado  la  decretaba  j  fijaba  el  precio 
á  que  debía  ser  pagado  el  grano. 

3.  Indicción  thibutaua.  Tributo 
anual,  impuesto  a  las  provincias  ro- 
manas, para  la  provisión  de  los  alma- 
cenes militares. 

4.  Indicción  cronolóqica.  Ciclo  de 
quince  años  judíos,  fijado,  según  se 
cree,  para  la  revisión  catastral  que 
servía  de  norma  en  el  reparto  del  nue- 
vo impuesto.  Se  conjetura  que  fué  in- 
ventada en  tiempo  de  Const&ntíno,  Ó 
de  Constancio,  lo  más  tarde.  Cuando 
Cario  Magno  hizo  al  papa  soberano 
temporal,  la  corte  de  Roma  principió 
á  contar  por  indicciones,  siendo  la 
primera  la  del  1."  de  Enero  de  813. 
Entonces  se  distinguía  la  indicción 
imperial  6  eesariana,  cuya  verdadera 
fecha  era  el  24  de  Setiembre,  época  en 
que  la  recolección  está  terminada,  y  el 
pueblo,  en  disposición  de  pagar  los 
impuestos;  y  la  romana  6  papal.  Antes 
de  Cario  Magno,  los  papas  contaban 

ror  loa  años  de  los  emperadores;  y  á 
nes  de)  siglo  x,  por  los  años  de  su  . 
pontificado. 

índice.  Masculino.  Indicio  ó  señal 
de  alguna  cosa,  |  Lista  ó  enumeración 
breve,  y  por  orden, de  libros,  capítulos 
6  cosas  notables.  ||  Catálogo  contenido 
en  uno  6  muchos  volúmenes,  en  el 
cual,  por  orden  al&bético  ó  cronológi- 


Digttized  by 


Laoogle 


muí 

co,  etriáa  escritos  los  autores  6  mate- 
rias de  tas  obras  que  se  conservas  en 
una  biblioteca,  j  sirre  para  bailarlos 
eon  facilidad  j  rraaquearlos  con  pron- 
titud í  cuantc»  loB  buscan  S  piden,  ü 
La  pieza  á  departamento  donde  eat¿ 
el  cátalo^,  etc.,  en  las  bibliotecas 

Sdblicsa.  I  La  manecilla  <5  mostrador 
e  los  relojes.  |  Ikdhx  6  (nsics.  Gatá- 
loro  de  los  libros  eoepecboeos  de  he- 
rejía, caja  lectura  prohibe  la  Santa 
Sede;  annque  no  bajan  sido  condena^- 
doe  á  la  sazón  de  un  modo  jurídico.  || 
■zfdioatorio.  Catalogo  de  loa  libros 
«nya  publicación  j  Tenia  se  prohiben, 
durante  el  tiempo  en  que  se  les  expur- 
n  oon  las  correcciones  impuestas.  |¡ 
CoNassoaciON  dkl  Indicb.  La  que 
.  existe  en  Boma  para  examinar  los  li- 
bros nuevos,  proaibiendo  su  lectura  j 
sn  venta  en  caso  oportuno.  ^  Poner 
viT  UBRO  HN  SL  ÍNDtCB.  Locucion  pro- 
verbial. Incluirlo  en  el  catálogo  de  la 
prohibición.  |  Ponsb  wí  oosk  sn  xl 
Indick.  Frase  metafiSrica.  Prohibir- 
la. J  Véase  Dbm. 

BmiOLOafi..  Indicar:  latín,  vtátí), 
MtflEíM  (cuvo  ablativo  es  imdtet);  itar 
li'ano,  Índice;  francés  j 'provenzal, 
Mem;  catalán,  indiet. ' 

Sutüa  hi$tíriea. — ^Nombre  con  que 
se  desi^a  el  Ináea  Ubnnm  proitbi- 
tmm,  o  sea  el  catálogo  de  los  libros 
prohibidos  por  la  Iglesia  romana,  por 
contener  errorres  6  herejfas.  Desde 
los  tiempos  más  antiguos  han  sido 
prúflcritas  por  la  antoridad  eclesiástica 
UM  obras  reputadas  como  peligrosas 
para  la  fe  /  para  las  costumbres, 
eomoi  por  ejemplo,  las  obras  de  Arrio 
7  de  los  autores  Mu^os  condenados 
«n  los  Concilios  de  Nioea  j  Constanti- 
Bopla,'  en  325  y  400.  Estas  prohibi- 
ciones se  renovaron  durante  toda  la 
Bdad  Media,  pero  fueron  más  name- 
tosas  al  principiar  la  moderna,  cuan- 
do, merced  al  descubrimiento  de  la 
imprenta  j  al  movimiento  de  la  Re- 
fenUa,  se  multiplicaron  los  libros  v 
lo*  ataques  contra  la  Iglesia,  En  1545, 
la  nniversidad  dsLovaina  formd,  por 
6rSen  de  Carlos  T,  una  lista  délas 
otaras  qaa  jnsgaba  peligrosas;  j  este 
ejemplo  ful  seeuido  por  los  principa- 
les &tados  déla  cristiandad;  j  pnn- 
dpalmento,  por  Boma,  donde  el  papa 
Paulo  IV,  en  1669,  confia  á  la  Con- 
g^rSgacion  del  Santo  Oficio  la  redac- 
ción del  primer  índex  publicado  por 
la  Santa  Sede.  El  Concilio  de  Trento 
aprobd  eeta  institución,  que  regulari- 
zó el  t)apa  Pío  V,  institiíjendo,  en 
1666,- bajo  el  nombre  de  Congregación 
M  Indi»,  un  Consejo  encargado  de 
eonlinnar  la  lista  de  las  obras  prohi- 
bidas. Desde  aqueUa  época  se  ha  con- 
tinnado  en  Roma  la  publicación  del 
JmáaB,  j  la  pena  por  las  infracciones 
«6  la  de  excomunión  major;  pero  la 
«ereridad  de  las  prohibiciones  está 
compensMb  por  los  indnUot,  6  sean 
lieenciaa  eoncedidss  á  los  sabios  j  á 
los  religiosos  para  leer  las  obras  in- 
dñidas  en  el  Ihdicx. 

ladiciado,  da.  Adjetivo.  Fortnu. 
S  qa«  Meofi  contra  si  la  sospecha  de 
lahw  wmetido.an  delito.  1  Indicio, 


INDI 

Indiciador,  ra.  Uascu^o  7  fema- 
nino.  £1  qae  indicia. 

ErtHOLoaÍÁ.  Indicia»^:  catalán,  indi- 
eiador,  a. 

Indiciar.  Activo.  Ftnnte.  Descu- 
brir algún  reo  por  indicios.  D  Indicas. 

Etiuoloqía.  Indicio:  catalán,  indi- 
ciar.—tD&i  ú  ocasionar  indiciot  de 
alguna  cosa,  por  donde  se  venga  en 
conocimiento  de  ella.»  (Aoadbuu, 
Diccionario  de  1716.) 

Indicio.  Masculino.  Cualquier  ac- 
ción 6  señal  que  da  á  conocer  lo  que 
está  oculto,  f  Indicios  6  sospechas 
VKHBMENTOS.  FoTOue.  Aqucllos  que 
mueren  de  tal  modo  á  creer  que  algu- 
no es  reo,  que  ellos  solos  equivalen  á 
semiplena  probanza. 

BriuoLoafA..  Indicar:  latín,  inH- 
éUm,  señal,  argumento,  acusación; 
tema  sustantivo  de  indícSre,  indicar: 
italiano,  inditio;  francés,  Índice;  cata- 
tan, indiei.  La  i  breve  de  indiiíhm  ea 
la  í  de  in^tí^t.  Si  viniera  de  üu^cüre, 
anunciar,  ja  t  seria  larga:  indiéíim. 

SeieHa.^l.  El  indioio  es  una  voz 
de  derecho  romano,  j  significaba:  cel 
premio  de  la  delación,»  pu^to  que  la 
le^  concedía  cierto  beneficio  al  que  tu- 
duaba  algo  en  materia  de  crímenes. 

"  Cuando  el  que  presenteba  el  in- 
dicio era  reo,  alcanzaba  la  impuni- 
dad, como  recompensa  de  la  delación: 

CTüu  projlteri  A  ojferre;  delatora 

loa  cómpUces  para  librar  la  impuni- 
dad de  su  delito.   (Cicbbon.) 

SiNONiuu..  Indicio,  teüal.  Indicio, 
V  uíial,  cuando  se  usa  como  sinéuimo 
de  indicio,  son  las  circunstancias  que 
ueden  contribuir  al  descubrimiento 
_e  un  hecho  oculto;  pero  la  teSal  ea 
mis  patento,  7  depende  más  directo- 
mento  del  hecho  que  el  indicio.  Una 
puerto  descerrajada  es  teMal,  j  no  in- 
dicio, de  violencia.  La  ocultación  de 
la  persona  i  quien  se  atribuye  aquel 
acto,  no  es  eeital,  sino  indicio  de  su 
culpa.  El  humo  es  leial,  no  indino, 
de  niego;  las  huellas  correspondientes 
á  las  umensiones  de  los  pies  de  una 
persona,  son  indiciot  de  su  tránsi- 
to por  el  sitio  en  que  se  descubren. 

(IfclUL.) 

Indico.  Masculino.  Ihdioo. — <Lo 
Qiismo  que  añil.»  (Academia,  Diccio- 
nario de  mS.) — tHácrae  del  gasto  el 
indico,  que  es  como  flor  de  pastel,  del 
cual  usan  los  pintores  para  dar  el  azul 
oscuro.»  (Laouka,  Sobre  Dioteéridei, 
libro  II,  eapituio  176.) 

indico,  ea.  Adjetivo.  Lo  que  pe:^ 
tonece  á  la  India  o  es  natural  de  ella. 

EmiOLOCÍA.  Latin  indtcnt. 

Indicto,  ta.  Adjetivo  anticuado. 
Señalado,  convocado. 

BnuoLosÍA.  Indicción. , 

Indicólo.  Masculino.  Índice. 

IndiiBSUv,  tra.  Adjetivo  anticua- 
do. El  que  no  es  diestro  ni  hábil  para 
alguna  cosa. 

Indiferencia  Femenino.  Estado 
del  áninio  en  que  no  se  siente  incli- 
nación ni  repugnancia  á  un  objeto  6 
negocio  determinado,  como  cuando 
decimos:  indipbrxncia  reUgioia..  \  Fi- 
lotofia.  Libertad  que  'permite  la  iNDi- 
raBBNCU  en  posto  á  opiniones,  |  Me- 


INDI 


81 


tifbra;  Suefio  del  alma,  en  que  do 
sentimos  el  estímulo  de  las  pasiones; 
especialmente,  del  amor.  |  Qsfei»». 
Estado  de  una  sustoncia  que  no  tien- 
de de  ningún  modo  á  comoinarse  con 
otros  elementos,  por  estar  combinada 
ja  con  aquellos  cuerpos  que  le  son 
químicamente  afines. 

ETiMOLoaÍA.  Indiferente:  latín,  m- 
diflíreníia;  italiano,  indiferenaa;  fran- 
cés, indifírenee;  catalán,  i»uUferéncia. 

Indílerente.  Adjetivo.  Lo  que  por 
sí  no  está  determinado  á  una  cosa 
más  que  á  otra.  \  Lo  que  no  importa 

S^ue  sea  6  se  haga  de  una  6  de  otra 
orma.  |  Lo  que  es  tan  frivolo  de  su- 
{'o,  que  no  merece  decidir  nuestra  voi 
untad,  coino  en  esto  ejemplo:  ¿quie- 
res el  pañuelo  de  lista  blanca,  6  de 
lista  azul?  El  interrogado  contesta:  es 
HíDiTEaENTB.J  Qsfmtcd.  Cuerpos  in- 
diferentes. Cuerpos  compuestos  que 
no  ejercen  ja  reacciones  electrico- 
qufmicas,  Qi  se  combinan  con  otros 
cuerpos, 

Etiuolooía.  Latin  indej^eni,  tV 
diffifrentit,  de  Í»  privativo  j  di_0rent, 
diferente;  «no  diferente,  igual  id  ma- 
ror  número  de  las  cosas,  común,  ni 
>ueno  nimalo:»  italiano,  indiferente; 
trtiacéB,ind^é-e»t¡  catalán,  indife- 
rent,  «. 

SeteSa. — Cuenta  la  historia  que  un 
filiSeofo  griego,  Anaxarco,  maestro  da 
Pjrron,  se  cajó  en  un  hojo  &  presen- 
cia de  su  discípulo.  Pjrron  pasa  cerca 
del  hojo,  en  donde  estaba  su  maestro, 
sin  dignarse  siquiera  volver  la  vista.. 
Se  comprende  que  no  le  alar^ra  una 
mane,  porque  la  escuela  podía  desabrir- 
se; pero  parece  natural  que  le  pregun-. 
tase:  <¿se  ha  desnucado  usted,  señor 
maestro!»  Sale  Anaxarco  de  su  hoyo 
con  los  huesos  acribillados  j  los  pelos 
de  punta,  mientras  que  Pjrron  le  con- 
templaba de  hito  en  nito.  El  maestro, 
no  Holamento  no  le  eché  en  cara  su 
desdeñosa  crueldad,  sino  que  le  jurcí 
que  había  estado  Terdoderamente  su- 
blime. La  sublimidad  de  Anaxarco 
era  la  extraña  sublimidad  de  no  amar, 
á  nadie;  ni  i  su  maestro;  ni  al  padre 
de  su  alma. 

Moral  dé  la  familia. — jQué  es  peor, 
ser  iHDiíKRHNTB  6  salvaje?  La  huma- 
nidad contesta:  ser  indiferente;  j  la 
humanidad  tiene  razoi}.  El  salvaje  es 
algo;  el  inditbrente  no  es  nada. 

Indiferentemento.  Adverbio  de 
modo.  Indistintamento ,  sin  diferen- 

a. 

BriuoLoafA,  Indiferente  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  Í*diferent- 
ment;  francés,  indij'^emment;  italiano, 
^ijferentetúnte;'\9.%m.,  indiffhenter. 

Indiferentismo.  Uasculuna.  Esta- 
do del  ánimo  que  hace  ver  oon  indife- 
rencia loa  sucesos ,  6  no  adoptar  ni 
combatir  doctrina  alguna.  Aplicase 
principalmente  A  las  creencias  j  prác- 
ticas religiosas, 

BmiOLoaÍA.  Indiferente:  italiano, 
indij'erentitmo;  francés,  indij'érentit- 
me;  catalán,  indefertntitme. 

Indiferentista.  Adietiyo.  FA>pio 
del  iadiferentisn'.o.  í  Partidtíio  del 
indif^rentiamo.  .  , 

"""■     igitizedbyUíOOgle 


83         mrn 

ErmoLoaÍA.  IndifrrMtimo:  ítalís- 
ao,  imdifemtitt*:  francés,  wdifétm^ 
tute;  catal&a,  ind{/tre%tiit«»,  secta. 

Indiffana.  Adjetivo.  El  que  es  nft- 
tnral  ^1  país,  proYÍnci«  6  lugar  de 
que  se  trata. 

SriHOLoafA..  Latín  tn^lfiu,  natívo 
de  un  país,  hablándose  de  hombres  7 
de  dioses;  de  úul%,  antigua  forma  de 
in,  en,  dentro,  j  deymfrtf,  engendrar; 
«engendrado  dentro,  en  el  pa(a;*  ca- 
talán, indígena;  francés,  iwSgint;  ita- 
liano, indigtno. 

Sentido  etimológico.  —  Lo  contrarío 
d^  latín  int^itn  era  adviSna,  advene- 
dizo, venido  de  tierras  extrañas.  (Hon- 

LAU.) 

Indigencia.  Femenino.  Falta  de 
medios  para  alimentarse,  vestirse,  etc. 

'BriuoLOofA..  Indigente;  latín,  itidí- 
yMíJCa,  fbrma  sustantiva  abstracta  de 
iit^ent,  indigente:  catalán,  indigán- 
ei»;  francés,  tnáigenee;  italiano,  Mdi- 
geMM. 

Indi^eneidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  indígena. 

'  Indigente.  Adjetivo.  El  que  est¿ 
falto  de  medios  para  pasar  la  vida. 

Etiuolooía..  Latin  tnifígent,  indígen- 
tít,  participio  de  presente  de  ittdigere, 
formado  de  ind%,  arcaísmo  de  ttt,  en, 
dentro,  v  egere,  estar  necesitedo:  ca- 
talán y  francés,  iitdigaH;  italiano,  t»- 
digmte. 

Indigentemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  indigencia. 

Etiuoloqu.  Indigente  y  el  sufijo 
adverbial  vunít. 

Indigerible.  Indiqbstiblb. 

Indigerído,  d«.  Adjetivo  anticua- 
do. iNDiaEBTO. 

Indigeatar.  Activo.  Impedir  la  di- 
gestión. 

Etiuolosía,  indigttto. 

Indigestarse,  líecíproco  No  veri- 
ficarse U  digestión, 

Indígeetioilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  to  indigesto.  |  Condición  ás- 
pera; genio  duro. 

Indigestible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  digerir  6  es  de  muj  difíei' 
digestión. 

ETiuoLoaíi.  Indigeilar:  latin,  indt- 
gettXSíiit;  italiano,  tndigettibiU;  fran- 
cés, indigettible.  ^ 

bidigestion.  Femenino.  Mediana. 
Falta'  de  digestión;  6  sea  turbación 
momentánea  del  tubo  intestinal,  du- 
rante la  cual  permanece  la  digestión 
como  detenida.  |  Hetáfora.  Usada  esta 
palabra  en  sentido  moral,  cu^o  uso  es 
nrecnente,  resulta  una  porción  de  iir- 
oioBBTiONBS,  tales  como  la  indioestion 
de  las  ideas,  de  las  palabras,  de  los 
dichos,  de  las  miradas,  de  los  amoi 
II  De  la  Toí  del  articulo  nos  valer 
para  significar  figuradamente  que 
tamos  hartos  de  cosas  que  fatigan,  6 
que  repugnan  por  su  pesadez  j  falta 
de  sentido.  En  este  concepto,  baj 
DiQBSTiON  hasta  de  personas,  com( 
ve  por  el  siguiente  ejemplo.  Uno  ha- 
blaba á  otro  de  una  tal  Mariquita, 
siempre  que  acertaba  á  encontrarle, 
basta  que  el  sujeto  invadido  tuvo  que 
decirle:  «hombre,  haga  usted  el  favor 
de  callar,  porque  ha  da  saber  que  ja 


IKDI 

tengotmstNDunHTiOH  de  Mariquitas.» 

muoLOofi..  /*  privativo  7  digi»' 
tion:  latín,  ittdtgeeíío;  italiano,  indtget- 
tione;  francés,  indigestión;  provenzal, 
indigetíio,  endegeetio;  catalán,  tWt;«i(Mf. 

Setena. —  1.  La  historia  refiere  in- 
nioBSTiONES  curiosísimas;  pero  la  más 
curiosa  es  la  de  Di<5geneá,  quien  se 
comió  un  pié  de  buej,  sin  aliño  ni 
condimento,  puesto  que  estaba  crudo, 
cuja  iNDiiOBSTiON  Ic  cost¿  pasaT  á  mb- 
jor  vida. 

2.  La  gota,  el  mal  de  piedra  7  la 
INDIOESTION  son  los  terribles  huéspe- 
des de  la  vejez.  (Montbsqdiko.) 

Indigesto,  t«.  Adjetívo.  I.0  que  no 
se  digiere,  6  se  digiere  con  dificultad. 
yUetefora.  Lo  que  está  confuso,  sin 
el  <5rden  y  distinción  que  le  correspon- 
de, [  Duro,  áspero  en  «1  trato.  O  Can- 
sado, enfadoso,  en  cayo  sentido  se 
dice:  «no  sea  usted  indiobsto:»  «¡Qué 
iNDiSBSTO  eres!» 

SriMOLOofA..  Provenzal  ;  catalán, 
indige*t;  francés,  indigette;  italiano, 
indigna;  del  latía  indlgít^,  desorde- 
nado, confuso,  felto  de  método,  en 
Plinio;  sin  digestión,  en  Macrobio;  el 
que  no  ha  digerido,  en  san  Isidoro; 
de  I»  negativo  viñ^áíiM,  digeato. 

Indigetas.  Masculino  plural.  Cfeo- 
grafía  antigna.  Antiguos  habitantes 
de  la  España  tarraconense  que  lindar 
ban  con  el  mar,  desde  el  cabo  de  Tosa 
al  do  Creui. 

ETiuoLoofi..  Latín  inUgítei,  fiioseé 
tutelares.  (ViaaiLio,  AuLO  Gm-io.) 

Riteíía  hietériea.  Antigüeiadtt. 
Nombre  que  los  antiguos  romanos  da- 
ban á  los  héroes  diviníiados  j  adora- 
dos como  protectores  de  un  sitío  par- 
ticular: Panno,  Eneas,  RiJmulo,  etc., 
eran  diotet  iNDlaBTAfl. 

Indigitamento.  Masculino.  AnH- 
gtiiadet  romanas.  Inscripción  que  ha- 
cían en  un  libro  los  romanos  de  los 
dioses  y  de  las  ceremonias  que  i  cada 
uno  correspondía. 

BTiitOLoafA.  Latin  indlgítSm^ta, 
los  libros  de  los  pontífices,  en  que  es- 
taban escritos  los  nombres  délos  dio- 
ses y  sus  ceremonias.  (pRsro):  fraa- 
c^,  indigitament. 

Indignación.  Femenino.  Enojo, 
ira,  ennido  contra  alguno. 

ÉTQiOLOafA.  Ind^nar:  provenzal, 
indignado,  endignaeio;  catalán,  indig- 
naetíS;  francés,  int^nátitn;  italiano, 
indtgnationt,  indignatümej  ind^namm- 
to;  del  latin  inaignSíío,  enojo,  forma 
sustantiva  abstracta  de  indignStiU,  in- 
dignado. 

Indignadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  indignación. 

Btiholoqíjl.  Indignada  y  el  dttfijo 
adverbial  inenle:  latín,  indign^rí^r;  ct,- 
talan,  indignadameni. 

Indignadísimo,  ma.  Adjetivo  su- 
periativo  de  indignado. 

ETiMOLoaÍA.  Indignado:  catalán,  m- 
áignadittim,  a. 

Indignado,  d«.  Participio  pasivo 
de  indignar. 

'Enuoi-oafA.  Latin  indigndtnt,  par- 
ticipio pasivo  de  indignSn,  indignar; 
italiano,  indignato;  fnuicés,  inaignií; 
catalán,  ind^naí,  da. 


WDI 


ladlnuBeat*.  Admbie  déttMe. 
Con  incUgnidad. 

BtiMolooIa.  Indigna  r  d  oufijo  »S- 
verbial  mente:  latín,  indigni,  in£gitA- 
ter;  italiano,  indegnamente;  francés,  «•- 
dignement;  catalán,  indignamMt. 

Indignante.  Participio  activo  d« 
indignar.  El  que  indigna  6  se  in- 
digna. 

Indignar.  Activo.  Irritar,  enfadar 
á  alguno.  Se  usa  también  como  recí- 
proco. 

BTiuoLOofA.  Latin  indignSñ,  lleinr 
á  mal,  no  poder  sufrir,  forma  verbal 
de  indignia,  indigno:  íWlian»,  indi- 
nan; francés,  i»£gn€r;  provennl,  in- 
dignar, en£gnar;  catatan,  indünar. 

Sentido  etHwiógieo. — La  inMgnawm 
es  el  enojo  que  causa  en  nuestro  íta- 
mo  lo  indigno. 

Indignarse,  Reef^oco.  Llenarse 
de  indignación. 

Etimología.  Forma  reflexiva  de  in- 
dicar: catalán,  in^nartt;  frtnefc, 
sUndigntr;  italiano,  indegnarti. 

Indignidad.  Femenino.  Falta  de 
mérito  y  do  disposición  para  alguna 
cosa.  D  Cualquiera  acción  impropia  de 
las  circunstancias  del  sujeto  qa«  la 
ejecuta,  6  inferior  á  la  calidad  del  sb- 
jeto  con  quien  se  trata.  |  Anticuado. 

iNniG^JACION. 

Indignlsimainente.  Advmbio  de 
modo  superlativo  de  indi^aiáwte. 

SmiOLoaÍA.  Indigno:  Istm,  imáign^ 
tai,  forma  sustantiva  abstracta  de  lís- 
^N«f,  indigno;  italiano,  m%m(A; 
francés,  indigniU;  catalán,  i»dignit*t. 

Indignisimo,  na.  Adjetivo  supeN 
lativo  de  indigno. 

Btiuolooía.  Indigno:  oatalan,  liih%- 
nU$i»,  a. 

Indigno,  na.  Adjetivo.  El  qué  no 
tí^ne  mérito  ni  dispoeieion  jWa  algu- 
na cc»a.  [|  Lo  que  no  corresponde  alas 
circunstancias  de  algún  stijéto,  6  es 
inferior  á  la  calidad  y  mente  de  la 
persona  con  quien  se  trata. 

BtiuoloqEa.  In  privativo  y  digna: 
latín,  indignni;  italiano,  indegno  ftMb- 
*o);  francés,  indigno;  catalán,  m^- 
ne,,a, 

índigo.  Masculino.  Afro.. 

BnuoLOdí A.  Latín  muAcsm,  la  tinta 
de  Chiba,  simétrico  de  indiau,  india- 
no, porque  el  ÍNDieo  vino  do  la  India: 
francés,  ind^o. 

Reieüa.  1.— 'Hay  muchas  especies 
de  ÍNoiao,  pertenecientes  todas  al  gé- 
nero ináigafira,  familia  de  las  legu- 
minosas. 

2.  Lo  i|ue  se  llama  fimiiio  iattatdo 
es  el  nombre  vulgar  de  la  Oinotfh* 
frutienlenie  de  los  botánicos  franoBsés. 

3.  «Hav  en  esta  provincia  de  Ga. 
zurat  mucho  pimiento,  jengibre  é  fS' 
Dioo.»  (MIboob  Polo,  000,  *^¡o  tm.) 

Indigocámúna.  Femenino.  Qftí- 
nica.  Sustancia  purpiirea  de  qos  se 
extrae  el  índigo  impuro. 

ETiuoLoeÍA.  índigo  y  aw^^is:  fran- 
cés, indigoeamine. 

Indiguero,  ra.  Adjetívo.  Uotéfi- 
cav  ¡nmiiia.  Que  produce  índ^. 

Etimología.  Francés  in^ojSre,  del 
latín  MiAeaM,  índigo,  y  fih't,  U*- 


_.'igitized  by 


L.oogle 


IwdigOtuto.  Uasculmo.  Qxtewc. 
CombinacioQ  del  ácido  Índig<ític9  coa 
un»  b*s«. 

STIMOLDOÍ4. 1%di¡átie«:  fnficég.  ^ 

IniUgotsre.  HasculÍDO.  Botá*ica. 
El  ubusto  que  produce  el  índigo, 

Indisáticfl,  cft.  Adjetivo.  Qi^fw- 
<■.  Epíteto  de  un  ácido  producido  por 
Ift  ucioq  di))  áfiido  nítrico  sobre  el  ín- 
disfo. 

HfiHKOMiU..  litdigottro:  fraaoéa,  in- 

lagj^tina.  FemeniíiQ.  Q/ifymf*. 
Sustancia  axtmda  del  íudiso, 

Brna^afA.  Ittdi§4lica:  &uicép,  í»t 

Iiu^jado,  dm.  Adjetivo  anticvsdo. 
Lo  que  está  adornado  con  dijes. 

Indil>f«DCÍa.  Feoienipo.  Faltft  de 
dilig«D(u^  j  de  cuidado. 

udiOj  eua.  Adjetivo.  £)  oatiual  j 
ariginano  de  las  Indiu.  |  Lo  quq  ^ 
da  color  azul.  |  ds  cabqa.  El  que  «n 
Ua  Indias  conducía  de  una  parte  á 
titn,  W  cargas,  supliendo  de  esta  suer- 
t«  la.  &lta  de  muías  ^  caballos.  |  ^So- 
Mos  iMDios?  Expresión  familiar  con 
que  se  reconviene  á  alguno  cuando 
quiere  ^gaftar  ó  cree  que  no  le  en- 
tienden lo  que  dice.  ¡  Es  uk  indio. 
Expresión  hiperbólica  de  que  nos  va- 
lemos, eq  ^oivalenci^.  de:  es  un  sal- 

^Ttii0L0SÍ4.  1%^:  catalap,  «»• 

.  Í9.á¡tectaxfa,  Femenino.  Falta  de 
direccioQ. 

EtWpLOaLL.  If  pnvativo  j  dirte- 
eU»:  nances,  i»dvrtetüm. 

Ukdirecta.  Femenino.  Cualquiec 
medio  &  proposición  de  que  sp  uw 
pan  hacer  6  decir  alguna  cosa  distin- 
ta de  Iq  que  á  primera  vista  ae  mani- 
.  flesU.  I OSL  PAD9B  Co^s.  Familiar. 
El  píx^o  6  proposición  con  que  clára- 
mete Sff  pide  B^gun^  cqsa,  ¿  ae  dice 
^  otrq  lo  que  le  es  desagradable.   , 

Brt^oiiO^U.  IiulirMto:  catalán,  út- 

Inctir«ct«inente.  Adverbio  damo- 
dp.  Pf  nn  modo  indirecto. 

&íu(QLqGfi..  Indirecüf  j  el  sufijo 
^^arhlf^  mfMU:  catalán  v  provenzu, 
ttflUreef^imiitt;  firancés,  tMtfírtttmMt; 
itiui^p,  imdireíiaauxU. 

ladifecto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no 
va  rectamente  i  algún  &á,  aunque  se 
eue^mine  á  él. 

6Ti|(Oit09U.,  /«  {iriy^vo  j  dv^eta: 
'Utin,  iitdirécmi;  italiano,  vtdmtia; 
provenzal  y  francés,  tmdirwt;  catalán, 
tndi/^eU,  a. 

tffdúrijfible.  Adjetivo.  Que  no  ad- 
ipíte  dirección. 

Indisa.  Femenino.  Medida  de  lon- 
gitud usad*  en  Esmima. 

Indúcentible.  Adjetivo.  Imposi- 
ble de  discernir. ||.P(ía|o/fa  deLñmitt. 
pRUfClPlp  IUDISCSBNIBLB.  Principio  en 
enjra  yirtud  qo  pueden  existir  dos  co- 
SH  <;xactaqient«  iguales  en  cantidad 
V  fm  é^li^ad,  miradas  bajo  el  punto 
'  d^  T^^t^  de  sus  diferentes  relaciones, 
porgue  tal  semejanza  equivaldría,  k  la 
idenl^t^. 

EtiuÓló^íi..  /«  prÍTativD  j  ditetmi- 


INPI 

He:  italiano,  ináitetmiHU;  francés, 
imiüeerMabk. 

Indiscípliiia.  Femenino.  Falta  d^ 
disciplina. 

Btuiolooíi..  7«  privativo  7  düemU- 
%a:  Utin  de  tas  glosas,  iiíditcipwia; 
italiano,  indúeiphmí^su;  francés,  iu- 
ditciplúu;  catalán,  indUciplvn. 

Indisciplinable.  Adjetivo.  Lo  que 
08  imposible  6  muj  diífcil  de  ser  cor- 
regido ó  enseñado. 

ExiuoLoaÍA.  IndÍMc^¡inar:  italiano, 
imditcipUnitbiU;  frunces  ;  catalán,  m- 
dUcipti)uibl4. 

iñáiaciplinadaBiaiite.  Adverbíq 
de  modo.  Sin  disciplina. 

EtiholooU,.  IndUcipUiiada  j  p\  su- 
fijo adverbial  nKfí«.'  latín,  Uuiitcip&- 
%Sti,  en  Commodiano. 

Iñdíscipliiiado,  da.  Adjetivo.  K 
que  carece  de  ense&anza  6  corrección. 
WJiíÜieia,  El  que  ^  vuelve  contra  lit 
disciplina. 

Erqfpf^ÍA.,  I%di4íiig^»ttr:  latín,  m- 
dÍKÍptin¿tifi;  italiano,  inditcipUnato; 
francés,  tndücipUná;  catalán,  indiiei- 
plinat,  da. 

Inilú)ct^nar-  Activo.  Causar,  in- 
troducir la  indisciplina. 

ETiiioLoaíÁ..  Indúe^Una:  francéa, 
indücipüntr. 

IndiscipUnarae.  Recíproca.  Obrar 
contra  la  oisciplina. 

ETLuoLoaÍA..  Forma  reflexiva  de  úi- 
ditdpUnar:  francés,  ¡"inditcipUner . 

Indiscreción.  Femenino.  Falta  de 
discreción  j  prudencia. 

EtiholoqU,  /»  privativo  -j  ditere- 
do»:  latín,  inditereita  (Quichbrat,  Ád- 
denda),  fonoa  austantiva  abstracta  de 
indUcritm,  indiscreto;  catalán,  ñáit- 
areció;  provenzal,  inducretia;  francéa, 
Í»ditcr«íioH;  italiano,  inducreñime,  tn- 
diteriUaa. 

Indiicretamenta.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  discreción  ni  prudencia. 

ETiMOLoaÍA.  índúcreía  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  ittditcreta- 
«MKí,. francés,  indiícritemettl;  italiano, 
inditcre lamente;  Utin,  inditcreti,  Utdit- 
cretm,  sin  distinción,  confusamente. 

Indiscreto,  ta.  Adjetivo.  £1  im- 
prudente, que  obra  sin  discreción.  [I 
Lo  que  se  hace  sin  discreción. 

EtuiolooÍa.  /«  privativo  v  dUcreto: 
latín,  iuditeretM,  no  dividido  6  sepa- 
rado, no  distinguible;  italiano,  iñdit- 
érelo;  francés,  tndiscret;  catalán,  indii- 


p-et,  «. 

Indiscnlpable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  é  no  es  fácil  disct)lpar. 

Etimología,  /r  privativo  j  diteul- 
pahie:  catalán,  imduettlpabit. 

Indiscnlpablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  (üsculpa. 

ETiuoLoafi,,  Indüeulpahle  y  el  su- 
fijo adverbial  menie. 

Indiscutible.   Adjetivo.    Que   no 
puede  discutirse. 

Etimología.  I%  privativo  y  diitmti- 
iU:  Irancés,  inditeulable. 

IndisolnJailidad.  Femenino, 
imposibilidad  de  aer  disuelta  6  des- 
unida alguna  coaa  de  otra.  |  Qitimica. 
Propiedad  de  la  auatancia  que  no  se 
puede  disolver  en  tal  <5  cual  menstruo, 
en  cu,fo  sentido  se  dice;  la  indisolu- 


INDI  83 

HLIDAD  del  oro  en  el  ácido  nítrico. 
(LiTTsiJ  Q  Cañonee.  Imposibilidad  de 
romper  los  vínculos  que  imprimen 
carácter  religioso,  como  cuando  deci- 
la  INDISOLUBILIDAD  del  Casa- 
miento. 

Etimolooía.  IndUahik:  italiano, 
i»diuo¡mbiliti;  francés,  indiuoMiUté; 
catalán,  indwalnhUilat. 

Indisoluble.  Adjetivo.  Lo  qne  no 
sq  puede  disolver  6  desatar.  \  El  lazo 
INDISOLUBLE.  Expresiou  proverbial.  El 
matrimonio. 

ETiMOLoafA.  Latín  inditiSliVlU*, 
que  no  puede  desataree  6  romperse;  de 
t»  privativo  y  dit^l&Ulit,  disoluble: 
italiano,  indieeoUthiU;  francés,  inditto- 
Mle;  catalán,  tndistoUble. 

Indisoloblemeate.  Adverbio  mof 
dal.  De  un  modo  indisoluble. 

Btimolooía.  IndiiohibU  y  el  sufijo 
adverbial  meute:  catalán,  iñdiuoUhU' 
me»t;  francéa,  ütdtitolnbUaunt;  italia- 
no, vidmolubilmenle;  latín,  indUtÜÜ- 
MÚler,  sin  poderse  romper  ni  deaatar. 

Indisolvente.  Adjetivo.  Que  no 
tíena  virtud  disolvente. 

Indispensable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  dispensar.  |  Lo  que  es  ne- 
cesario 6  mny  regular  que  suceda.  || 
Hacbbsb  el  iNDisPBNSAiLB.  Frsse  fa- 
miliar. Exonerar  bu  valimiento;  obrar 
con  ínfulas  de  gran  aeüor. 

Etimolooía-  I»  negativo  y  ditpe»- 
table:  frapcés  y  catalán,  indí^auaÜe; 
italiano,  indUpentaHle. 

Indispensablemente.  Adverbio  de 
modo.  IBVirzosa  7  precisamente. 

Etimolooía.  IndüpemabU  y  el  sufi- 
jo adverbial  me»te:  francés,  wditpaaar 
%lime*l;  it^íano,  inditpemabiluuitle. 

Indisponer.  Actívo.  Privar  de  la 
disposición  conveniente,  6  quitar  la 
preparación  necesaria  para  alguna 
cosa.  Se  usa  también  como  recíproco. 
II  Malquistak.  Se  usa  más  comun- 
mente como  recíproco,  y  así  se  dioe: 
iNDispoNBBSB  cou  alguno.  I  Gausar 
alguna  indisposición  O  falta  de  salud. 
Se  usa  más  comunmente  como  recí- 
proco por  experimentar  alguna  indis- 
posición. 

Etimolooía.  /a  privativo  v  <ümo- 

r:  catatan,  ^úpofor;  francés,  imdit- 
potar;  italiano,  vtuKtporrt. 

^disponible.  Adjetivo.  Foraue. 
Aquello  que  no  se  puede  diaponer. 

Indisposición.  Femenino.  Falta  de 
disposición  y  de  preparación  para  al- 
guna cosa.  I  La  desazón  6  falta  no 
muv  grave  de  salud. 

Btiuoloqí A.  JnditpcMer:  catalán,  i»- 
ditpoticid;  firancés,  tnditpotitio»;  itar 
liano,  iadüpotiaone. 

Indisposicioncilla.  Femenino  di- 
minutivo de  indisposición. 

Indispuesto,  ta.  Participio  pasivo 
irregular  de  indisponer.  ¡  Adjetivo. 
El  que  se  siente  algo  mato  6  con  algu< 
na  novedad  ó  alteración  en  la  salud. 
ETiuoLOofA.  IiiditpotÍeüm:liúa,  tn- 
áitpítUiu,  desordenado,  mal  compues- 
to, de  tn,  no,  y  ditpMtuí,  distribuido 
con  érden;  catatan,  wdi^otat,  da;  firan- 
cés, inditpeti;  italiano,  tnditpotto. 

IjQdisputiÁle.  Adjetivo.  Lo  que 
no  admite  disputa^ 


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mpi 


Bniiotx>cfÁ.  I*  prív&tiTo  y  dúputA- 
hU:  italiano,  HM^tnwíaíti^;  francésr  ca- 
talán, indi^taSie;  latin,  ináüpuiaM- 


lit. 


.  Adverbio 


Indispotablementi 

modo.  Sin  disputa, 

EriMOLoaÍA.  Jndüpulaile  j  él  aufljo 
adverbial  mente:  francés,  ÍKditp%íabU- 
iKtnt;  itelitno,  inditpttUbtImeHíe. 

iDdiatingoible,  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  distinguir  ó  es  mu;  diíí- 
cil  que  se  distinea. 

BStkolociÍi.  i»  privativo  t  dútí»- 
g%iiU:  italiano,  i%aÍ*tmg%\mU;  fran- 
cés, indittifuíñhU. 

Áadistinumente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  distinción. 

EnuoLOofÁ,  IndiitiiHa  j  el  sufijo 
adverbial  maite:  latin,  induíineÜ;  ita- 
liano, ifUUttiHttme»U;  francés,  wtdit- 
tínciement;  catalán,  i»dütiiteíament, 

Indiitinto,  ta.  Adjetivo.  Lo  qne 
no  se  distingue  de  otra  cosa.  \  Lo  que 
no  se  percibe  clara  j  distiiitamente. 

ETiiioLoaÍÁ.  In  negativo  y  dUtinto: 
latín,  («¿úíincíM,-  catalán,  ÍMÚÍÍnct,tt; 
francés,  ndiitiwt;  italiano,  mditiinto. 

Indistribaído,  da.  Adjetivo.  Que 
estí  sin  distribuir, —  «Atfietivo  que 
regulannente  aplican  los  lógicos  al 
medio  en  el  silogismo,  cuando  no  está 
afecta  con  el  si^no  universal,  6  no  se 
puede  bacer  el  descenso  por  partí  cula- 
ires.»  (AcADRuu,  JJiceioitario  de  i7S6.) 
'    IndÍTÍt.  Femenino.  AcmcoBU.. 

EnuoLoaíi..  Endifña.  La  forma  w- 
dñia,  que  aparece  en  algunos  Dieeio- 
narioi,  es  barbara. 

InuTÍdna.  Femenino  bmiliar.  Ca- 
liñcativo  de  la  mujer  que  no  se 
ce,  6  que  no  se  quiere  nombrar,  to- 
mado siempre  en  mala  parte,  [  ¡Qui 

1NDIVIDUA.I    ¡VA,TA  CNA  INDITIDÜaI  El' 

clamacioues  familiares  con  que  signi- 
ficamos que  se  trata  de  una  mujer  de 
historia. 

'EriiiOLoafi..  Individw, 

IndÍTÍdiiacion.  Femenino.  Indivi- 
dualidad. I  Filtao^.  Conjunto  de 
las  cualidades  particulares  qne  cons- 
tituyen al  individuo,  considerado 
como  el  término  contrario  de  especie. 

ETiuoLoaÍA.  Individuo:  catalán,  m- 
dmditacúf;  francés,  individwtion. 

bdividaal.  Adjetiva.  Didictiea. 
Lo  que  es  propio  del  individuo  6  lo 
que  le  pertenece.  \  Lo  más  particular, 
propio  }  característico  de  alguna  cosa, 

ÉriyoLOof A.  Individuo :  italiano, 
'  indiciduaU;  francés,  vtdiviávtl;  cata- 
lán, indtvidnul. 

Indlvidnalidad.  Femenino.  Cali- 
dad particular  de  alguna  cosa,  por  la 
que  se  da  á  conocer  6  se  señala  sin- 
gularmente. I  Personalidad,  conside- 
rada como  sujeto;  en  cujro  sentido  se 
dice:  «acudieron  á  la  reunión  todas 
las  INDIVIDUALIDADES  más  importantes 
del  partido.*j[i^»(«m4  de  0aíl  y  Sjmr- 
tiei».  Conocimiento  disjinto  de  los 
cuerpos  exteriores. 

ErmoLOofA.  Indiñdval:  latin,  in^ 
tíduiíM;  italiano,  indiñdwtUtit;  ftvn- 
céa,  individualit/;  catalán,  iiidUidiia~ 
Utat. 

Indindoalísmo.  Masculino.  Fih- 
Kifia.  étBtema  de  aialamiento  de  cada 


mal 

cual,  en  los  afectos,  en  los  intereses, 
en. los  estudios,  término  contrario  del 
espíritu  de  asociación^  |  PoUtica.  Teo- 
ría que  hace  prevalecer  los  derechos 
del  individuo  sobre  los  derechos  de  la 
sociedad,  porque  considera  que  los  in- 
tereses sociales  no  son  otra  cosa  que 
una  consecuencia  da  los  intereses  hu- 
manos. La  prictíca  del  individualisuo 
político,  tal  como  lo  entienden  las  es- 
cuelas modernas,  consiste  en  la  con- 
sagración de  los  derechos  primordia- 
les j  necesarios,  inherentes  á  la  na- 
turaleza humana.  En  este  acepción, 
puramente  política,  el  iNDiriDUALiaiiO 
es  lo  contrario  del  socialismo. 

ErmOLoaÍA.  índividm):  francés,  ñ»- 
dttidMáUtnu;  italiano,  vidimdiuliimo. 
Individnaliflta.  Masculino.  Parti- 
dario del  individualismo. 

Etiuolosía.  Indindnalítwio:  italia- 
no, individiMUita!  francés,  indivídiuh 
Jitte. 

IndÍTidoalisacioB.  Femenino.  Ac- 
ción 6  efecto  de  indiriduatizar.  I  Fi- 
lotofia.  Situación  y  carácter  del  objeto 
individualizado;  j  así  se  dice:  «du- 
rante las  épocas  trascurridas  desde  el 
período  terciario,  ningún  tipo  nuevo 
ha  aparecido  en  la  supemcie  del 
globo;  pero,  en  cambio,  los  seres  exis- 
tentes han  adquirido  un  carácter  más 
general  j  más  proñmdo  de  individua- 
lización; esto  es,  han  adquirido  for- 
mas más  definidas  ;  determinadas. 
(Extracto  di  Fouvikllb,  Prute  teit^ti- 
fi^%e,  i863,  tomo  1.',^iiu  458.) 

ETDioLoaÍA.  IitdimdMalitat:  iúlia- 
no,  individtuaoitt;  francés,  individua- 
litatúm. 

IndÍTÍdn«lis«dov  da.  Participio 
pasivo  da  individualizar.   - 

EraioutaÍÁ..  Jndwiditéiiur:  catalán, 
i»diñd*tt,  da;  francés,  indvñtMité; 
italiano,  individMto, 

IndiTidnaliiar.  Activo.' Indi- 
viduas. I  FilotofU,  Hacer  individual; 
ravestir  del  carácter  de  individuo,  co- 
mo cuando  se  dice:  inditiddalizar  las 
ideas. 

ErmoLoaf  A.  Individuo:  italiano,  (V 
dividnare;  francés,  imdividuaUter;  catar- 
ían, individnilitar. 

IndÍTÍdaaIjneiit«.  Adverbio  de  mo- 
do. Diddelica.  Con  individualidad.! 
Can  unión  estrecha  é  inseparable. 

EriuOLOaÍA.  Individual  j  el  sufijo 
adverbial  mtntt:  italiano,  individual- 
nunU;  francés,  individuelievunl;  cata- 
lán, individuahnmt,  individuament, 

IndÍTÍdnamenta.  Adverbio  de  mo- 
do. Inssparaslbhsnts. 

IndÍTÍdnar.  Activo.  Especificar  al- 
pina cosa,  tratar  de  ella  con  particu- 
laridad y  por  menor.  |  Filotofia.  Dar 
la  forma  individual,  constituir  el  in- 
dividuo. 

Etiuoloqía.  Individuo:  francés,  tN- 
dividuer^  catalán,  individuar. 

Rettña. — 1.  La  Real  Academia  Es- 
pañola refiera  individuaUtar  á  indivi- 
duar, considerando  dichos  verbos  como 
voces  idénticas,  lo  cual  ofrece  cicrtes 
dificultades. 

3.  IndividuaUtar  quiere  decir:  enu- 
merar individualmente;  estoes,  enun- 
ciar las  cosas  con  sus  señas  iadividoa- 


moi 

lea,  como  ñ  presentara  individuo  por 
individuo. 

3.  Individuar  quiere  deñr:  dar  1» 
forma  individual,  constítoir  la  fuerxa 
ó  el  agent»  que  se  llama  individuo. 

El  verbo  uditiduaUut  lo  especifica: 
el  verbo  individuar  lo  hace. 

■  IndividuaUaar  enuncia:  itdíMaar 
compone. 

IndividuaUíar  croa  el  detalle:  iadi^ 
vid»ar  crea  el  ente. 

IndividuaUaar  representa  una  ac- 
ción: imtUtiduar  representa  un  método. 

Supongamos  que  haeemos  la  pintu- 
ra de  un  hombre,  expresando  todas 
las  circunstancias  y  señales  que  des- 
criben exactamente  su  persona.  Pod»- 
mos  docir  que  lo  hemos  indiñdnaUuh 
do:  eso  es  tndividmatítar. 

Supongamos  ahora  qne  lo  c(Hnpan- 
mos  a  otros  hombres,  que  lo  distin- 
guimos de  los  demás,  que  le  damos  so 
forma  propia,  su  propia  expresión,  su 
concepto  característico,  como  si  creára- 
mos una  sustancia  metafisica,  nn  su- 
jeto légico,  un  ente  de  raxon.  Dado 
este  supuesto,  podemos  decir  que  he- 
mos creado  un  individuo:  eso  es  Mi- 
vistor. 

IndÍTidnidad.  Femenino  anticua- 
do. Individualidad.. 

Indívidno.  Masculino.  Ciraaat. 
Todo  cuerpo  considerado  con  un  ser 
distinto  de  la  especie  á  qne  pertene- 
ce, J  Zdjiea.  El  particular  de  cada  es- 
pecie, como:  Pedro  y  Joan  son  indi- 
viduos de  la  especie  humana.  |  Qat- 
atiea.  Todo  cuerpo  simple  6  compn'e» 
to,  cristalizable  6  volátil,  sin  descom- 
posición, I  Zoología  jr  ioténiea.  Todo 
cuerpo  organizado,  qne  vive  6  ha 
vivido  con  existencia  propia,  |  Dert- 
eko  pttUtieo.  Bl  eér  personal,  consi- 
derado como  término  opuesto  de  so- 
ciedad 6  Estado;  y  así  decimos:  drrt- 
ekot  INDIVIDUALES,  \  Pbbsona.  Ya  con 
referencia  á  tal  é  cual  clase  ó  corpora- 
cios,  como:  individuo  del  ^nsejo  de 
Estado;  individuo  de  la  Real  Acado- 
mia  Española;  ja  denotando  un  suje- 
to, cujrd  nombra  ;  condición  se  igno- 
ran ¿  no  se  quieren  decir,  como  en '«) 
ejemplo  siguiente:  tallf  encontré  i 
varios  individuos.»  |  Familiar.  La 
iropia  persona  ^  otra,  con  abstracciou 
le  las  demás,  como:  «Fulana  cuida 
bien  de  su  individuo;  me  he  propues- 
to conservar  el  individuo. >||VAao.  S 
indeterminado  é  incierto.  |  Mi  indi- 
viduo. Mi  peraona,  en  estilo  familiar. 

Etikoloqía.  Individuo  i:  francés,' 
individu;  catalán,  indvtldMO. 

Individao,  daa.  Adjetivo,  Inditi- 
DUAJL.  I  Lo  que  do  se  puede  separar, 
ni  dividir,  en  cuja  acepción  es  siní- 
nimo  de  indiviso. 

ErnioLoofA.  Indioito:  latín;  huJM- 
^i/u»;  INDIVIDUA  eorpora,  átomos;  esto 
es,  cuerpos  indivisibles, 

Seiíña  Ai»t4friea. — 1.  El  latín  esco- 
lástico tiene  individua  6  indiviiiiitia, 
que  significaba  los  seras  partícolares 
en  que  Se  dividen  las  especies,  pro- 
ductos á  su  vez  de  la  división  de  los 
géneros. 
".  También  tenía  la  expresión  Of 

DWM  fwid,  para  mpiiAcar  la  idea 

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mno 

de  nombres  individiiKles,  de  nombres 

SropioB,  como  Pedro,  Sócrates;  de  don- 
B  TÍsaa  Iti  costumbre  de  entender  por 
iKDiviDDO  todo  ser  tomcLdo  de  un  modo 
nngulsr  de  cualquiera  especie.  (Sa- 
tTMcto  ílrCa.  dk  Ráuusá.T.) 

IndÍTÍsameiite.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  diviaion. 

BmioLoaíA..  Indmiay  el  sufijo  ad- 
TWbial  «Mí*.-  latin,  immiii;  francés, 
iiidmtAu»t. 

bdivisilúlidad.  Femenino.  La  in- 
capacidad de  separarse  una  cosa  de 
otra  6  de  dividirse  en  partes.  |  Finca. 
Cualidad  ^  estado  de  lo  que  no  puede 
ser  dividido,  como  cuando  se  dice: 
la  n)DiTistBn.n>AD  de  un  átomo.  |  ¿fe- 
la/ltit».  Atributo  de  las  sustancias 
eapiíitualee,  consideradas  como  sus- 
tancias simples.  I  Ttologí4.  Atributo 
de  la  esencia  divina, 

BmiOLoafx.  Inditüibler  catalán, 
ináñitibiUlat;  francés,  imUrntiHUtí; 
italiano,  i»dimsiiilití. 

Indivisible.  Adjetivo.  FUitA.  Lo 
que  no  se  puede  dividir.  \  Meta/inca. 
Cualidad  del  espíritu  j  de  los  seres 
espirituales,  ]  TtologUt.  Cualidad  j 
ambuto  de  la  divina  esencia.  [  FiJÜ- 
«q/l4.  UmoAD-  iia>iTi3iBLE.  La  unidad 
del  juicio,  que  es  la  unidad  del  alma; 
también  la  unidad  de  la  verdad,  infi- 
nitamente más  segura  que  la  percep- 
ción de  los  sentidos.  \  Jurispnidtnaa. 
Obuqaoion  iNtitYisiBL&.  Obligación 
en  que  las  partes  tienen  los  mismos 
deberes  que  cumplir;  por  consiguien- 
te, la  misma  responsabilidad. 

BtiholoqÍa.  Jn  privativo  j  dititi- 
ih:  latín,  máMtíbÍM;  italiano,  indi- 
vit^h;  francés  j  catalán,  tuJimñiU. 

lodÍTisiMeniente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  división. 

BimoLOoff.  InditüiHt  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  %%iiviñb¡t~ 
mmU;  frsncés,  V»dÍmtiblenunt;  italiano, 
vídi¿itihilmt»U;  latin,  i%diñttbiíltir. 

IndÍTÍBO,  sa.  Adjetivo.  Lo  que  bo 
está  separado  6  dividido  en  partes,  || 
Psontomso.  Modo  adverbiaT.  .Potm- 
M.  Qne  se  dice  de  las  herencias  cuan- 
iá  no  están  hedías  las  particiones. 

SmoLOOÍA.  Latin  «luAcIfM;  de  m 
negatiTO  j  i^tütii»,  dividido:  catalán, 
iMi'sfa,  ff;  francés,  indimM;  italiano, 

MtMfO. 

ladiVttlgable.  Adjetivo.  Qne  no 
debe  divulfarse. 

bidifiuucable.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  que  no  se  puedo  d  no  se  debe 
juagar. 

uidodbilidad.  Femenino.  Falta 
de  docilidad. 

Indócil.  Adjetivo,  El  ó  lo  que  no 
tíene  docilidad. 

BmiouiQÍiL.  1%  privativo  j  dial: 
latín  elásioo,  indS^Ut;  italiano,  ñtdb~ 
tiU;  francés,  ináoak;  catalán,  i»dieit. 

Indocilidad.  Femenino.  La  falta 
d»  docilidad. 

BnHOLOaU.  l»d¿eih  latin  w<¿¡wtM- 

iUSf,  en  Apnlevo;  italiano,  indociUtíi; 

-  bvaaía,  mdociíiU;  catalán,  imdodUtKt. 

bdócilmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  indoeilidad;  eo  términos  ind^ 
tiles. 

Brnro&o^jk.  IniMl  j  el  fofljo  ad- 


INDO 

verbial  lítente:  catalán,  vtd(ñ¡Ílmeñt;' 
francés,  indoeilevtent, 

Indctctamente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  instrucción. 

BniioLoafA,.  Indocta  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latin,  inaBcti;  itMiano, 
aidotlaMente;  francés,  indoeíement;  ca- 
talán, indoctament. 

Indoctísimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  indocto. 

EtuiolooÍa..  Latín  indoetmímut. 

Indocto,  ta.  Adjetivo,  El  que  no 
es  docto  é  instruido. 

EtiholoqÍa..  In  privativo  j  docto: 
latin,  indSelns;  italiano,  Motto;  fran- 
cés, imdocte;  catalán,  indocte,  a. 

adoctrinado,  da.  Adjetivo  anti- 
cuado. El  que  carece  de  doctrina  6  en- 
señanza. 

índole.  Femenino.  L&  inclinación 
natural  propia  de  cada  uno. 

ErmoLoaU,  Latin  indSltt;  italiano, 
m^íí;  catalán,  índole. 

Sentido  ttmoU^iea. — El  latin  im^Ui 
se  compone  de  vtd»,  arcaismo  de  m, 
en,  dentro,  y  de  olétc^e,  crecer.  Por 
consecuencia,  la  &«dolb  es  el  genial 
que  crece  con  el  individuo,  que  cons- 
tituye el  fondo  de  su  carácter,  de  su 
incbnacion,  de  su  modo  de  ser,  pues- 
to que  equivale  á  un  reflejo  de  su  na- 
turaleza, 

SiHONmu.  índole,  temple,  ^enio,  «- 
rácter.  La  tndole  es  la  mayor  6  mqnor 
aptitud  del  hombre  ala  benignidad,  á 
la  esperanza,  y  i  las  otras  cualidades 
que  lo  hacen  más  6  menos  amable.  Bt 
temple  es  la  disposición á  esasmismas 
cualidades  en  un  momento  determina- 
do, y  as!  decimos  que  un  hombre  de 
buena  Mole  puede  est«r  de  mal  fem- 
ple.  Genio  es  U  inclinación  natural  á 
cierto  modo  de  obrar  en  ocasiones  e»- 

Seciales,  como  á  la  precipitación  en  la 
uda,  i  la  ira  en  la  ofensa,  á  la  exas- 
peración en  las  dificultades.  Carácter 
es  el  conjunto  de  todas  las  cualidades 
y  hábitos  del  hombre,  tanto  los  natu- 
rales, como  los  adquiridos  en  el  trato 
con  los  otros  individuos  de  su  espe- 
cie. La  ütdole  y  el  temple  excitan  amor 
ú  odio;  el  gemo  y  el  earéeter,  U  esti- 
mación 6  el  desprecio.  (Hora.) 

Indolencia.  Femenino.  Insensibi- 
lidad á  los  objetos  que  mueven  res:u- 
larmente  á  ob«8  personas.  1  Floje<ud, 
pereza, 

Btoioloqíi..  Indolente:  latín,  Índl^ 
lenfta;  italiano,  indokma;  francés,  m- 
dólenee;  catalán,  indolénaa. 

Indolente.  Adjetivo.  Insensible  á 
los  objetos  que  mueven  regularmente 
&  otras  personas.  Q  Flojo,  perezoso.  || 
Mediana.  Que  no  causa  dolor,  como 
cuando  se  diceiyoto  INDOLENTE,  j  Tam- 
bién se  usa  como  sustantivo,  en  cuyo 
sentido  suele  decirse:  cel  mondo  está 
lleno  de  indolentes,» 

EiDioLoaU.  Latin  indSlent,  imdSUn- 
tit;  de  M,  no,  y  dSlem,  doliente;  út- 
doUente,  que  no  siento  dolor;  catalán 
y  francés,  indolent;  italiano,  indolente. 

Indoleotsmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con4ndolencia. 

EnuOLOOf  A.  IndoUnte  y  el  sufijo  ad- 
rerbial  wunte:  francés,  indoltmmtnt; 
jtaliaoo,  indolonímente. 


INDR 


d5 


Indoleta  6  Indoletes.  Masculino 
plural,  iíitoloaia.  Sobrenombre  de  Sa- 
co, vencedor  de  la  India. 

Indomabilidad.  Femenino,  Cuali- 
dad de  lo  indomable, 

EtiiiolooU.  Indomaile:  francés,  m- 
doi^laiiUti. 

bdómable.  Adjetivo,  El  6  lo  qne 
no  se  puede  domar,  I  Metáfora.  In- 
flexible, coa  relación  i  seres  morales, 
como  furia  ikdoiublb,  caráctoi'  6  ge- 
nio IHnOIUBLB. 

BmfOLOQÍjk,  In  privativo  j  doma~ 
hle:  latin,  indSmSHue;  italiano,  imb- 
mábile;  francés  del  siglo  xvi,  índonía- 
ble;  moderno,  indomptabU;  catalán, 
indomable. 

Indomado,  da.  Adjetivo.  Lo  qns 
está  sin  domar  6  reprimir, 

Indomefiable.  Adjetivo.  Indoma- 
ble. 

Indomestícable.  Adjetivo.  Loque 
no  se  puede  domesticar, 

Btiuoloqía.  /»  privativo  y  dometíi' 
cable:  catalán,  indometíieable. 

Indomesticado,  da.  Participio  pa- 
sivo de  indomesticar. 

ETiuoLoaÍA.  /«privativo  y  domeiti- 
cado:  catalán,  indomettieaí,  aa. 

Indoméstico,  ca.  Adjetivo.  Lo  qUe 
está  sin  domesticar. 

Indómitamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  indémito. 

Etuioloqía.  Indómita  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Indómito,  ta.  Adjetivo.  Aplícase 
al  animal  que  no  se  puede  domar  y  al 
que  no  esta  domado.  ¡  Metáfora.  Lo 
que  es  diñcil  de  sujetar  6  reprimir.    ■ 

ErmoLoof A.  Latín  ind^^ttu,  feroz; 
de  in  privativo  y  £}mltnt,  domada, 
participio  pasivo  de  dSmare,  domar: 
italiano,  indómito;  catalán,  indiSmit,  a. 
Indómito  é  indoméetico  representan  el 
mismo  vocablo  de  origen. 

Indostes.  Caudillo  español,  jefe  ds 
una  de  las  tribus  celtíberas,  situa- 
das en  las  inmediaciones  del  Ebro. 
Después  de  la  derrota  de  Istolacio, 
por  Amílcar  Barca,  le  reemplazó  In- 
DOSTES  en  el  mando  de  los  celtíberos; 
fué  atacado  por  el  general  cartaginés, 
que  le  hizo  prisioner»  y  le  inanoo  cru- 
cificar, 

Indostan  <5  Hindostán.  Voz  com- 
puesta de  hvulom,  AWw,  «uJoiu,  m- 
d*t,  indio,  y  del  persa  <te«  6  están, 
p^:  esto  es,  palt  a«  ¡oi  indita. — Stan, 
tetan,  tan  (persaj  son  voces  desinen- 
cialss  que  significan  paíi,  y  se  en- 
cuentran en  muchos  nombres  geográ- 
ficos, como  Áqnitania  (país  de  los 
aquitanos]  Sdetania,  Mauritania  (país 
de  los  moros),  etc.  (Moklau.)  B  Indu. 

Indotacion,  Femenino,  Ftrenie. 
Falta  de  dotación.. 

EtiuoloqÍa,  In  privativo  y  dota^ 
eion:  catalán,  indotaeiá. 

Indotado,  da.  Adjetivo,  El  d  lo 
que  BsÜ  sin  dotar.  |  Metáfora,  Sin 
prendas  que  le  hagan  recomendabls. 

Etuiolooía.  In  negativo  v  dotado: 
latin,  indeiatnt;  catalán,  indotat,  da. 

Indra.  Masculino.  Mitología  indi*. 
El  primero  de  loe  ocho  ,  Vofom  en  lA 
religión  de  Brahma,  Es  el  dios*  del 
aire,  conductor  de  Iw  nubes,  no*.4ü-,  i  ^ 
igitizedby  VjOOyit 


86  INDÜ 

los  ^ardianea  del  mundo  j  regente 
del  Oriente,  En  las  pinturas  se  le  repre- 
senttL  montado  en  el  elefante  Iravat, 
con  cuatro  brazos  y  los  ojos  vendados. 
Sus  atributos  son  el  loto  y  el  ra;o. 

BtiuolooU.  Sánscrito  Indrat,  dios 
del  cielo:  griego,  ilOijp  (tUíA/r);  latín, 
mtitr,  el  fuego  elemental,  la  esfera 
del  fuego,  la  región  más  alta  del  aire, 
la  part«  más  sutil  de  él,  el  aire,  el 
cielo,  la  luz,  Júpiter,  cQos  j  padre 
del  aire.  ^Cicebon.) 

Indabitable.  AdjetÍTo.  Lo  que 
M  puede  dudar. 

ÜTiMOLOoLt..  Latiu  tnd&H^Htiit;  de 
,  w,  no,  y  diUa^tit,  dubitable:  italia- 
ao,  inditbitabile;  francés  y  catalán,  in- 
dubüaile. 

Indabítablemente.  Adverbio  de 
modo.  Ciertamente,  sin  poderse  du- 
dar. 

EnuoLOaÍA.  Ind%bitAÍU  j  el  sufiji 
adverbial  mentt:  latin,  indtiHCiMlUer, 
indmati,  vtdiiíitS*ter;  francés  y  ca- 
talán, i*d%bitAbl»ue%t. 

Indubitadamente.  Adverbio  de 
modo,  Ciertamente,  sin  duda. 

EnuoLoaí*..  Indubitada  y  el  sufijo 
adverbial  mtnte;  catalán.     --'-»-■'--'- 


Inánbitado,  da.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  i^ue  es  cierto  y  no  admite  du- 
da. I  Fornti.  FiHM*.  indubitada. 

EtuioloqU.  i»  privativo  y  ditdado: 
latín,  indilifíSttu;  catalán,  indubiUU, 
d*. 

lodnccion.  Femenino.  Instiga- 
ción, persuasión,  Q  FilotoJUi.  Argu- 
mento que  se  forma  observando  el 
ma;or  número  posible  de  hecboB  6 
casos,  para  venir  á  establecer  como 
regla  &  verdad  general  lo  que  en  todos 
el^B  se  verifica  uniformemente.  Esto 
demuestra  que  la  inducción  es  un  pro- 
cedimiento analítico  en  que  vamos  de 
los  efectos  á  las  causas;  de  lo  particu- 
lar, á  lo  general^  de  las  consecuen- 
cias, al  principio.  Por  consiguiente; 
basta  conocer  lo  que  es  verdad  en  al- 
gunos hombres,  para  saber  por  induc- 
ción lo  que  es  verdad  en  el  género 
humano;  6  lo  que  es  verdad  eu  algu- 
nos países,  para  saber  lo  que  es  ver 
dad  en  toda  la  tierra ,  supuesta  la 
igualdad  perfecta  de  circunstancias.  |] 
SitSriea.  Argumento  eu  que,  por  la 
enumencion  de  los  particulares,  se 
infieren  las  proposiciones  generales 
que  el  orador  intenta  probar.  La  in- 
DucciOH  retórica,  como  la  inducción 

lógica,  consiste  en  una  peroepL ,  __ 

que  el  análisis  nos  lleva  á  la  sinte- 

81S,  Jj  CoRfilBNTK  DK  INDUCCIÓN,  fíttCa, 

Acción  por  cujo  medio  se  hace  pasar 
la  corriente  eláctijca  desarrollada  por 
una  pila,  ó  por  un  imán,  al  través 
de  nn  hilo  de  cobre  de  cierta  longi- 
tud, aislada  por  uji  hilo  de  seda  que 
lo  cubre,  enrollado  en  una  canilla. 

EraioLoaÍA,  Inducir:  latin,  indite- 
(U,  introducción,  argumento  oratorio; 
forma  sustantiva  abstracta  de  indtio- 
fw,  inducido:  proven zal,  induelio;  car 
talan,  itulMceié;  francés,  tnduetúm;  ita- 
liano, indueioae. 

Ipdacia.  Femenino  anticuado.  Tre- 
gua ¿  dilación, 


INDU 

Etikoloqü..  Latín,  w(At^,treg:ua8, 
descanso;  de  w,  no,  y  dSeirt,  condu- 
cir; <no  conducir  las  tropas,  no  li- 
diar, > 

Inducidamente.  Adverbio  do  mo- 
do. Por  inducción, 

ETnioLoaÍA.  Inducida  j  el  sufijo 
adverbial  nunU:  latin,  inAcliei. 

Indocido,  da.  Participio  pasivo  de 
inducir, 

ETutoLOofA.  Latin  itiductut,  parti- 
cipio pasivo  de  in^ín:  catalán,  t»- 
duAií,  da;  francés,  induit. 

Inducidor,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino, Bl  que  induce  á  alguna  cosa. 

ETUiOLOaÍA.  Inducir:  latín  de  las 
glosas,  instar,  forma  agenta  de  m- 
duetio,  inducción:  francés,  inducUw; 
italiano,  indnttort;  catalán,  induki- 
dor,  a. 
■  Inducimiento.  Masculino.  Iin>uo- 

CION  Ó  PBR3UASIOH, 

Inducir.  Activo.  Instigar,  persua- 
dir, mover  i  alguno,  |  Anticuado. 
Ocasionar,  causar, 

Btiuolooía.  Provenzal  en^m, 
endwrs;  catalán,  imduAir;  francés,  »- 
duire;  italiano,  inducere,  indwrt,  del 
latín  induciré,  Hacer  entrar;  de  tft,  en¡ 
dentro,  sobre,  y  d^círe,  conducir. 

Indúctil,  Adjetivo.  Fltiea.  Que  no 
tiene  ductilidad. 

Etimología.  In  privativo  y  dicHl: 
francés,  vndwtile. 

Inductivo,  va.  Adjetivo;  FíIqxí- 
fía.  Que  procede  por  inducción,  en 
cu  JO  sentído  se  dice;  v^loia  inddcii- 
vo.  1  Capacidad  ibductiva.  Fitica. 
Facilidad,  mis  6  ménoe  grande,  con 
que  la  electricidad  neutra  se  descom- 
pone jaa  recompone  en  el  interior  de 
una  misma  molécula;  término  contea- 
rio  de  conductibilidad,  la  cual  consiste 
eu  la  facilidad,  más  6  menos  grande, 
con  que  la  electricidad  de  una  molé^ 
cula  se  comunica  á  las  moléculas 
guieutes.  (LiTTBí.j 

ExiUOLoaÍA,  Latín,  indueíiwt;  ita- 
liano, vtduttivo;  francés,  induclif;  ca- 
talán, indwtiu,  va. 
Inductor.  Adjetívo.  Füiea.  Cfeco- 
I  inductor;  círculo  que  efectúa  la 
inducciou.  I  MÚSCULO  iNDUpros,  Ána- 
iomia.  Músculo  que  produce  una  con- 
tracción inducida. 

EruioLoafA.  Inducir:  francés,  w- 
duetew. 
Indadable.  Indubitable. 
Indudablemente.  Adverbio  de  mo- 
do. De  un  modo  indudable, 
ErmoLoctÍA.  IndubitablcmenU. 
Indulgencia.  Femenino.  Facilidad 
en  perdonar  <5  disimular  las  culpas  6 
en  conceder  gracias.  |  Remisión  que 
hace  la  Iglesia  de  las  penas  debidas 
por  los  pecados,  ||  pascial.  Aquella 
'"  "  perdona  parte  de  la  pe- 

A.  Aquella        ' 
íojia  toda  la 


na.  jj  PLBNAKiA.  Aquella  por  la  que  se 
perdojia  toda  la  pena. 

ETuiOLoaÍA,  Inditiftníe:  provenzal, 
indulgencia,  endnlgencia;  catalán,  m- 
dulcénda;  francés,  indul^enpe;  italiano, 
indulgenta;  del  latin  indul^mHa,  ibrma 
sustantiva  abstracta  de  xnduJgtnf,  in- 
dulgente.- 

Meteña  iitiMea. — Remisión  de  pe-r 
ñas  temporales,  concedida  por  lalgli 


IKDÜ 

aia  á  los  pecadores  penitentes,  á  con- 
dición de  ajunos,  oracionfp,  actpa  ds 
religión ,  obras  piadosas ,  liiiuNmaq, 
peregrinaciones,  donacion^a  pan  epna- 
truir  iglesias  ú  hospitales,  ebt.  S«gnn 
la  pena,  se  remite  en  todo  ¿  e>  parta; 
aíin  plenariat  óptrciaUt,  no  pumeado 
conceder  las  primeras  más  que  el 
sumo  pontífice.  La  distribuiaon  da 
las  iNDULaBNCiAS  en  Alemania  por  el 
monje  Tetzel,  en  nombre  del  p^apa 
León  Z,  en  fovor  de  loe  que  contriba- 
jeron  i  la  construcción  de  San  Pedni 
en  Boma,  fué  la  oauaa  ocasional  da  laa 

gredicaciones  de  Lutero,  en  1517.  Bl 
oncilio  de  Trento  reprimid  el  abiuq: 
pero  mantuvo  el  derecho. 

Indulgente.  Adjetivo,  E3  qne  es 
fácil  en  perdonar  y  disimular  Mfi  Jar- 
ros Ú  en  conceder  gradas. 

Etiuoloqía.  Latin  indtffw,  t^fir, 
participio  de  presente  de  iñdnlffre, 
conceder,  permitir,  Mrdonar;  italia- 
no, induigtntt;  francM,  indmlgent,  mtHí 
catalán,  áuUÍftnt. 

Indulgentemente.  Adverbio  d« 
modo.  Con  indulgencia. 

EriHOLOaÍA.  fndulgtnU  y  el  sufijo 
adverbial  wunt4:  catalán,  indulgent- 
nunt;  francés,  indulfemmtnt;  latin,  *a- 
dukiuítr. 

Indultado  t  ^-  Participio  pasivQ 
de  indultar. 

BtuiolooU.  Induliar:  oat^lan,  it-. 
duUat,  da. 

Indultar.  Activo.  Perdonar  i  nat^ 
la  pena  que  tenía  merecida;  excep- 
tuarle 6  eximirle  de  alguna  lej  ú  obli- 
gación. 

Btuiolooía.  Indulto:  e^taUn,  ié- 
dultar. 

Indnltario.  Masculino.  El  sujeto' 
que,  en  virtud  de  indulto  6  gxaeÍA 
pontificia,  podía  conceder  benefitúos 
eclesiásticos. 

ETiMOLOofA.  Indulto:  italiano,  w- 
dultario;  francés,  indulíaire;  enüitfa, 
indultar*. 

Indulto.  Masculinq,  Gracia  6  fñ-. 
vilegio-concedido  á  alguno  para  q«^ 
pueda  hacer  lo  que  sin  él  no  podría,  | 
Gracia  por  la  cual  el  superior  r^ÍBitA 
la  pena,  6  exceptúa  y  exime  á  alguno 
de  la  ley  6  de  otra  cualquier  obliga^ 
cion.  U  CandlUría  romana.  Privilegio 
otorgado,  en  virtud  de  bulas  del  aumq 
pontífice,  á  cualquiera  corpofacion  6 
particular,  de  poder  proveer  oiertoa 
beneficios,  6  de  conservarlos  en  au  po- 
der mal  grado  las  disposiciones  del 
derecho  común,  j{  db  los  bsvxs.  Facul- 
tad de  hacer  nombramientos  en  los' 
beneficios  consistoriales.  |  dbloboaki 
dónales.  Facultad  de  conservar  loa  be- 
neficios, así'regulares  como  seculaios, 
H  Anticuado,  Derecho  que  se  adeuda- 
ba al  re;  de  España  por  lo  que  veoíf 
de  las  Indias  occidentales  en  I04  antit 
guos  galeones. 

EtiuoloqIa.  Catalán  y  francés,  iocf 
dult;  italiano,  indulta,  del  latin  iñdui^ 


1,  El  latin  indultuí  signifipi,  wA 
acoidada.  (LittM-) 

2.'  Esto  es  un  error,«l  ca«), pro,vie- 
ne  de  que  se  ha  confundido  el  nifua 
de  «mMM,  indulto,  con  al  ulttu  da 


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Laoogle 


INDU 

mutütí,  partiápio  piaÍTO  de  eonéilt- 
rt,  commltu. 

3.  Esos  doe  tunas  no  tienen  rélft- 
«on  klguna,  puesto  que  el  %Uut  de 
imdhUñu  representa  una  fomiK  paralela 
de  %¡íÍOi  Tenganza;  mientras  que  el 
KÍÑii  de  eefu%U»u  representa  una  for- 
iHft  de  amMírt,  tema  verbal  de  em- 
nl,  cMutfJtt,  cdssnl,  magistrado,  con- 
■sj«o  páblico. 

4,  tftdaUo  significa,  no  cosa  con- 
mlteda,  no  cob&  decidida,  sino  per- 
don,  concesión,  indulgencia,  como  for- 
ma simétrica  de  ñá*Uut,  participio 
pasito  de  imMfSrt,  ser  indulgente. 

5.  La  forma  etimoli5gica  de  ÍmíuI- 
(w  es  w,  negación;  ifenídnica  j  *lfío, 
Tengauía:  t»-d-mitío,  <no  venganza, 
perdón,  olvido.» 

6,  Lhd  del  vocablo  latino  tiene  por 
objeto  distinguirlo  de  i»%lhu,  no  ven- 
gidO)  qne  es  lá  misma  palabra  radi- 
cal: in-mtait,  no  vengado;  út-d-mltiu, 
concedido. 

Indnmentaris.  Femenino.  Arq%tt- 
hfi*.  Tratado  acerca  de  los  bajes,  y, 
por  extensión,  de  los  muebles  j  ador- 
nos de  la  antigüedad. 

BniKH.OQÍA.  Latin  HuAMñifwii,  el 
vestido,  en  Cicerón,  forma  de  iitdtío, 
<^ue  es  «1  griego  IvSw»  (mÍÜ),  ves- 
tir. 

Indonsnto.  Masculino  anticiiado. 
VsBTiinnji. 

IftdnrftMd.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de dorar. 

iBdsvscion.  Femenino  anticuado. 
BifSDsacilfifeNTO.  D  MétUemé.  AecioD 
y  efetto  de  endurecerse,  como  cuando 
Éa  dios:  iMDOhACioii  del  tejido  celular; 
uíDOkÁOiOKBa  del  vientre, 

EmtoLoflil.  Latin  tkArifínt,  endu- 
recido, participio  pasivo  de  útdíMn, 
Miduecer;  italiano,  iudunrt,  imdmri- 
rtí  fnacém,  imdiiftr;  de  i»,  en,  j  ArS- 
n,  forma  verbal  de  á/ltna,  duro:  fran- 
ca, ñuñu'sfÍMt. 

ladniia.  Femenino.  Botámiat.  Es- 
pecie de  túnica  membranosa  en  que 
Mbtn  mcerrados  los  cuerpos  reproduc- 
tores de  los  heléchos.  [  Jlíiittralogia. 
Nombre  que  di¿  Bosc  i  unos  cuerpos 
fósiles,  que  presentan  la  forma  de  un 
tabo  de  o  á  10  milímetros  de.  di&me- 
tro,  jr  de  6  &  8  centímetros  de  lonc^i- 
tud,  id)isrtoe  por  un  lado  j  cerrados 
por  el  lado  opuesto.  Parece  ser  que 
dichos  mierpos  fósiles  proceden  de  un 
insecto,  perteneciente  al  orden  de  los 
Beocdpteros.  (LBQOAaufT.) 

^niOLOOU.  Indiuio:  francés,  »> 
éañ*. 

Iñdnaiado,  da.  Adjetivo.  Hitt^ria 
mataral.  Que  esti  cubiwto  por  una  in* 
Aisia. 

Indnnano,  na.  Adjetivo.  Gwh- 
/ia.  Epíteto  de  las  capas  de  terreno 
que  sirVan  de  cubierta  a  los  restos  de 
otras  capas. 

ErmOLoeÍA.  2ndiuio. 

ladvaio.  Masonlino.  Añtifft$d*áti. 
B^Mcie  de  tánica  que  las  mujeres  ro- 
manas llevaban  int«riormenta  i  modo 
de  camisa. 

SriMOLoafá..  Latin  át^itíun,  oami- 
n  de  mnjer;  forma  de  tmdnllrt,  v«tiT. 

1.  Bl  Mis  «uMW  ert&  fiínnado  da 


INDU 

ikA,  dentro,  r  tm  radical  %ere,  que 
no  se  conoce.  (Littbí.) 

2.  Estamos  seguros  de  que  el  sabio 
autor  no  llegó  &  ver  las  anteriores  lí- 
neas, porque,  si  las  hubiera  visto,  ha- 
bría discurrido  en  el  acto  que  el  ver- 
bo irtdwíre,  vestir,  es  literalment«  ' 
griego  ivSío)  (endis),  yo  me  visto. 

Industria.  Femenino.  Idafía  j  des- 
treza ó  artificio  para  hacer  ai^na  co- 
sa. I  La  ocupación,  el  trabajo  que  se 
emplea  en  la  agricultura,  fabricas,  co- 
mercio v  artos  mecánicas.  ¡J  Db  indus- 
tria. Uodo  adverbial.  De  intento,  de 
propósito. 

EriuoLOofi..  Latin  imhutrU,  habi- 
lidad, destreza  en  cualquier  arte;  ita- 
liano, útAufria;  francés,  wdutti-Ü!  ca- 
talán, M^iífírM. 

Sentido  etimoUgieo. — 1.  El  latín  t»- 
diulria  se  compone  de  mdu,  forma  an- 
tigua de  in,  en,  dentro,  j  límíre,  cons- 
truir, ftbricar. 

2.  Las  ideas  que  significa  el  voca- 
blo latino  son  las  siguientes:  idea  de 
rapidez:  insustrul  iímurü;  rapidez  en 
el  viaje  (SüBTONio):  de  esfuerzo  y  vi- 
gor; tamñá  iHDUSTKtis;  con  esfuerzos 
inanditoB  (Pladto):  de  dilig^encia,  de 
cuidado,  de  esmero :  in  tenbendo  tan- 
t%m  iNDDSTBLS  ^MO»;  pondré  tanto 
cuidado  en  escnbir...  ^Cicrbon):  da 
ejercicio  7  hábito:  infftnam  industria 
Álitvr;  el  tolento  se  alimenta  co 
ejercicio.  (Ibidbic.] 

3.  El  modo  adverbial  de  industria, 
¿propósito,  es  enteramente  latino, se- 
gún vemos  en  Cicerón. 

4.  La  INDUSTRIA,  ateniéndonos  i.  su 
siffnifioado  etimológico,  representa  la 
f&brica  interior  de  cada  hombre,  la 
particular  manu:hctñra  de  cada  casa. 

IndnBtxial.  Adjetivo.  Lo  que  per- 
tenece i.  la  indostna.  |  Bl  que  vive  de 
ella. 

BTiMOLoaÍA.  Ind»atrÍA:  italiano,  m- 
dmtíriale:  francés,  indiutritl;  catalán, 
iñduttrial. 

IndnBtrtalismo.  Masculino.  Siste- 
ma que  consieta  en  óoneiderar  la  in- 
dustria como  el  más  importante  obje- 
to de  un  Estado.  I  Preponderancia  de 
la  industria. 

ErufOLOaÍA.  Induitríai  francés,  wi- 
dnttrialitMt. 

InduatrialÍBta.  Masculino.  Palu- 
dario del  industrialismo.  \  Adjetivo. 
Concerniente  al  industrialismo. 

ETiuOLOofA.  Jnduttritlitno :  fran- 
cés, iüdiutTialitte. 

Indmtrialmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  industria. 

ETiuoLoaÍA.  Indvth-ial  v  el  sufijo 
adverbial  nunte:  latin,  inaiutr'li;  ita- 
liano, induttriahunte;  francés,  indm- 
íri*llen«*t. 

Industriar.'  Activo.  Instruir,  en- 
señar, amaestrar  á  alguno.  Se  osa 
también  como  reciproco. 

EtuiolooÍa.  Indmíriá:  italiano,  ú- 
dnilriart;  francés,  indnitrirr;  catalán, 
induitriar. 

Indnstriarse.  Recíproco.  Adies- 
trarse. II  Manejarse  bien  para  vivir. 

BTUiOLOaÍA.  Forma  reflexiva  de  in- 
dustiiar:  italiano,  indiutriarti;  fran- 
oés,  i'imáMitritr;  oataluí,  indutriartt. 


mEF 


87 


ladattrioumeat*.  Adverbio  de 
modo.  Con  industria  y  mafia.  \  Anti- 
cuado. De  industria  ó  de  proposito. 

Btimoloqía.  Inátutrioia  y  el  sufijo 
adverbial  nenie:  latin,  MtJufrKM,-  it^ 
liano,  inánttriosamentt;  francés,  uuím- 
trieiuement;  catalán,   indnttriotnmtnt. 

Industrioso,  b«.  Adjetivo.  El  que 
obra  con  industria.  [  Lo  que  se  hace 
con  industria.  P  Hacendoso.  Q  Hábil 
en  agenciarse  lo  necesano  para  vivir 
bien. 

BnuoLoaÍA.  Indmtria:  latin,  indmt- 
tttotiu;  italiano,  Í*dmttriotc;  francés, 
indmtria^;  catalán,  indwtrtót, 

Indnvia.  Femenino.  Sotátiies.  La 
parte  accesoria  de  una  flor  que  cubre  ' 
el  fruto. 

BrtMOLOOÍA.  Latín  tndÜvi^,  vestido: 
iNsnvis  arborit,  corteza  da  un  ^bol 
(I^iNio):  francés,  indmie. 

Indaviado,  ds.  Adjetivo.  Botém- 
M.  Cubierto  pOr  una  induvia. 

IndnTÍal.  Adjetívo.  BotátUe*.  Que 
cubre  el  fruto. 

EtuiolooÍa.  Indmm»:  francés,  indn- 
vial. 

Inebriar.  Activo  antícuado:  Eh- 

BBIAQAR    6    BUBOBRACHAR.  J  Metáfora 

antigua.  Turbar  la  razón  ciertos  afec- 
tos violentOH  y  pasiones,  como  la  ira, 
el  amor,  etc. 

BtiuolooIa.  Latín  inibríSre,  em- 
borrachar; de  M,  en,  7  ebrían,  forma 
verbal  de  iMni,  ebrio. 

InebristÍTO,  T«.  Adjetívo  anticua- 
do. Lo  que  embriaga  ó  tiene  virtud 
de  embriagar. 

Ineconomía.  Femenino.  Falta  de 
economía. 

In«con¿micament«,  Adverbio  de 
modo.  Sin  economía. 


In«íionómico,  ca..  Adjetívo.  Ifo 
económico. 

Inedia.  Femenino.  Ifedieiita.  Esta- 
do de  una  persona  que  permanece  sin 
comer  ni  beber  por  más  tiempo  del  1^  - 
guiar. 

Etiiioloo£a.  Latin  wft^;  d«  «1 
privativo,  no,  y  ido,  yo  cómo. 

Inédito,  ta.  Adjetivo.  Aplícate  á 
lo  que  está  escrito  y  no  se  ha  publica- 
do aún. 

BTiHOLoaÍA.  Sáitor:  latin,  MJIíflAu, 
no  publicado;  de  in,  negación,  y  tdt- 
í%t,  foAna  de  tdlfre,  sacar  á  luí;  ita- 
liana, inidiU;  francés,  m^tff;  oatalut, 
imédit,  a. 

Inefabilidad.  Femenino.  Imposi- 
bilidad ó  grave  dificultad  de  ser  ex- 
plicada algiuna  cosa  con  palabras, 
como  cuando  decimos:  la  insfasiluui) 
de  Dios. 

Btiholooía.  IntfahU:  latín,  ituffl- 
VtUtai;  italiano,  ineJFkbÜilil;  franca, 
inefahilité;  catalán,  ine/ahilitat. 

Inefable.  Adjetivo.  Lo  que  con 
palabras  no  se  puede  explicar,  en  cuyo 
sentido  se  dice:  yoto  ihbfablb,  miste- 
ño  INBFABLB,  IMBFABLB  Sabiduría,  INB- 

vablb  felicidad.  R  Cuando  decimos:  la 
INBFABLB  boudad,  la  inbfablb  clemen- 
cia, se  entiende  qne  hablamos  de  la 
clemencia  y  bondad  dé  Dibs. 
ExiuoLoaÍA.  Latín  i»f0m{i,  ^n* 

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68 


INEP 


no  pueda  «xpliosrse  ni  iva  deeine;  da 
M,  90;  ef,  por  ea,  Mera,  j  fSütlit, 
forma  adietÍTa  ficticia  de  yin,  hablar; 
üt-t/-/Si(lit,  «palabra  que  no  puede 
«alir  fuera:»  itoliano,  ineffihiU;  &ait- 
cJs,  ütefttñlí;  catalán,  ine/thie. 

Ineníblenisiite.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  poderse  explicar. 

BriuOLOaÍA.  IntfahU  y  el  sufijo  ad- 
Torbial  mmte:  latin,  vu^iíUter;  ita- 
liano, tnefaühimtU;  francés,  i*^abh- 
mtnt;  catalán,  wj»b¡me«t. 

Inefleacift.  Femenino.  Falta  de 
«ficacia  j  actividad. 

Etiiioloo{a..  Int/kas:  italiano,  úk/- 
Jíeacia;  francés,  iiuj^eaeití;  catalán, 
ñuñcáci». 

fneScax.  Adjetivo.  Lo  qne  no  es 
«ficai. 

BruioLoafA.  Latín,  tntfíaa,  i»tf~ 
/ttíícít,  inútil;  de  m,  no,  tJ/Tcax,  efi- 
caz; italiano  y  francés,  i%e0catí;  ca- 
talán, imeficát;  provenzal,  inejicax. 

Ineficamsnta.  Adverbio  de  modo. 
Sin  eficacia. 

ETiHOLoaÍA.  I*efic(u  j  el  sufijo  ad- 
verbial ettute:  francés,  imeJíaMiite»t; 
latín,  iittJftS^iter,  sin  efecto. 

Inegnaldad.  Femenino  anticuado. 
Desioualdád. 

In^ecacion.  Femenino.  Falta  de 
ejecución. 

Ernioiloaü,.  J»  privativo  y  í;e«i- 
mm;  catalán,  ÚMwnMÚJ;  francés,  «k- 

Inejecatable.  Adjetivo.  Que  no 
pnsde  ejecutarse. 

EriwoLOaÍA..  1%  privativo  y  tjeeut»- 
bh:  francés,  inex/attahU. 

In^ecntado,  da.  Adjetivo.  Que 
se  ha  ejecutado. 

In^jercido,  da.  Adjetivo.  Que  no 
m  ha  ejercido. 

Inelegancia.  Femenino.  Falta  de 
eleeancia. 

delegante.  Adjetivo.  Lo  que  no 
ee  elenntfl. 

Indegantemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  elegancia. 

EtiholooIa,  I*el^a»U  y  el  sufijo 
adverbial  mtitU. 

laeloonencia.  Femenino.  Falta  de 
docuencia. 

Inelocaente.  Adjetivo.  No  elo- 
cuente. 

Inelndihle.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  eludir. 

Inembrionado,  da.  Adjetivo.  So- 
témiea.  Calificación  de  las  plantas  cuyo 
modo  de  germinación  no  esté  descu- 
bierto. 

ETiHOLoaÍA,  /•  privativo  jr  «n- 
britm, 

Inenuenabilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  inenajenable. 

Inenaíenable.  Adjetivo.  Imposible 
&  difícil  de  enajenarse. 

In enajenado,  da.  Adjetivo.  No 
enajenado. 

uenarrable.  Adjetivo.  Inbfablb. 

Inepcia.  Femenino.  Necedad. 

EruioLoaÍA.  Inepto:  latin,  in*p(ta, 
necedades,  beberías;  italiano,  tnttia; 
francés,  úupiie;  catalán,  iw^eta. 

Ineptamente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  aptitud  ni  proporción,  necia- 
mente. 


INER 

BriHOLoaU.  Itupbt  7  el  mifiio  ad- 
verbial mente:  latin,  íñ^ti;  italiano, 
i»ettaine»te;  francés,  ütepteMft;  catar 
lan,  Mptanení, 

Ineptíiimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  inepto. 

Ineptitad.  Femenino.  Inhabilidad, 
falta  de  aptitud  6  de  capacidad. 

BriuoLoofi..  Inepto:  italiano;  inetti- 
tíidine;  catalán,  ineptitut. 

Inepto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no  es 
apto  6  i  propósito  para  alguna  cosa. 
La  persona  necia  6  incapaz. 

BTI1101.0QÍA.  Latin  tníptia;  de  m, 
no>  y  aptut,  apto;  «no  apto:»  italiano, 
inetío;  francés,  provenúil  y  catalán, 
inepte. 

Ineqoiangular.  Adjetivo.  Geome- 
tría. De  ángiüos  desiguales. 

Ineqaidad.  Iniquidad. 

Ineqailitero,  ra.  Adjetivo.  J/t««- 
ralogia  y  botiniea.  De  lados  desigua- 
les, en  cayo  sentida  se  dice  que  las 
hojas  del  olmo  son  imbquilíterjls. 

OTiuOLOQfA.  In  privativo  y  equilá- 
tero: francés,  in¿q%tlalire. 

Ineqoipedo,  da.  Adjetivo.  Zoolo- 
gia.  De  piéa  deBiguales. 

EtixoloqÍa.  Si  privativo  y  eq»tpe- 
do:  francés,  inéq%ipide. 
■   IneauitatiTameate.  Adverbio  de 
modo.  Sin  equidad. 

Etuioloq^.  Inequitativa^  el  sufijo 
adverbial  me%te:  francés,  tn/quitabíe- 
ment. 

.   Ine^tatÍTO,  va.  Adjetivo.  Falte 
de  equidad. 

BráiOLOofA.  I»  privativo  y  equiía- 
tm:  friincéa,  im¿q*ttab¡e. 

IneqoÍTaÍTado,  da.  Adjetivo.  Sit- 
toria  natural.  De  valvas  desiguales. 

EnHOLoaÍA..  I»  privativo  y  equival- 
vado:  francés,  ttUqnivaloe. 

IneqnÍTalTO,  va.   Adjetivo,    In- 

SQDIVALVADO. 

IneqtlÍToeo,  ca.  Adjetivo.  Loque 
no  admite  duda  ó  equivocación,  j  Far- 
tente,  eficaz,  como  cuando  se  dice: 
pruebas  inequívocas  de  cariño. 

Inercia.  Femenino.  Flojedad,  desi- 
dia, inacción.  \  Falta  de  energía.  |j 
Cieneiat.  Estado  y  carácter  de  lo  que 
es  inerte,  6  sea  nlta  de  aptitud  para 
cambiar  espontáneamente  de  situa- 
ción. J  Fit%ca.  Propiedad  elemental  de 
la  materia,  en  cuya  virtud  no  pueden 
los  cuerpos  modificar,  por  su  propia 
fuerza,  el  estado  de  movimiento  o  de 
reposo  en  que  se  hallan.  P  Inercia  db 
LA  UATUz.  Medicina.  Estado  de  este 
drgano,  que  no  se  rehace  ni  estrecha 
sos  paredes  después  de  la  expulsión 
del  feto. 

EtiuolosÍa.  Inerte:  latin,  vterHa; 
italiano,  imerña;  francés,  tneríie;  cata- 
lán, inÁ-da. 

Sama.  1.— Todo  cuerpo,  indiferen- 
te por  sí  mismo  al  reposo  y  al  movi- 
miento, sigue  infaliblemente  la  mis- 
ma línea  en  que  se  le  ha  movido.  Esta 
propensión  natural  i  no  mudar  de  es- 
tado, sollama  ihxbcia. 

2.  Por  consiguiente,  laiNsnciA  iio 
es  mes  que  la  tendencia  de  los  cuer- 
pos i  permanecer  indefinidamente  en 
su  estado  de  movimiento  6  de  reposo. 

\  Debe  sotarse-que  la  resistencia 


un» 

de  loe  cuerpos  i  moverse,  esti  «a  re^ 
lacíon  íntima  con  su  masa,  de  donde 
se  infiere  que  es  proporcional,  como 
el  peso,  &  la  cantidad  de  materia  que 
les  es  propia, 

4.  Por  último,  en  la  uraacu.  no  de- 
bemos ver  otra  cosa  que  un  resultado 
necesario  de  la  gravedad.  Quien  ex-, 
plica  la  ley  de  la  gravitación,  explica 
sin  duda  las  leyes  déla  ihkhcia. 

Inerme.  Adjetivo.  El  lí  lo  que  esti 
sin  armas.  |  Metáfora.  Inofensivo, 
como  cuando  se  dice:  earíeter  inbrmb, 
persona  ikebub;  esto  es,  incapas  de 
hacer  daño.  J  SoiáMtca.  Que  no  tiene 
espinas,  en  cayo  sentida  dicen  los  bo- 
tánicos: tallo  iNxauE,  I  Sooloffíñ.  Epí- 
teto de  los  animales  que  no  tienen 
cuerno  ni  defensa. 

EtiuolooÍa.  Latín  ininiit;  de  w, 
negación,  y  trmit,  por  amit,  tema  da 
OTMA,  armm,  arma;  «sid  armas:»  ita- 
liano, francés  y  catalán,  inerme. 

Inerrable.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  errar, 

BruioLoaÍA.  /»  privativo  y  errable: 
catalán,  i»emb¡e:  latin,  tuerrütlit. 
.  Inerraate.  Adjetivo.  Ajtronoatia. 
Lo  que  está  fijo  y  sin  movimiento. 

Inerte.  Ai^ettvo.  Flojo,  desidioso. 
Se  aplica  en  sentido  nutérial,  como 
en  cuerpo  uisarx,  y  en  sentido  moraL 
como  cuando  decimos:  ofaie  inbetb,  \\ 
Fitica.  Lo  qne  no  tiene  actividad  pro- 
pia, en  cuya  acepción  se  suele  decir 
que  los  minerales  son  cuerpee  xstxna, 

Suesto  que  aparecen  como  desp^'ados 
e  toda  rapecie  de  actividad.  |  Snn.o 
INERTE.  Geología.  Parte  de  la  tierra 
que  se  halla  entre  el  suelo  activo  y  el 
subsuelo,  la  cual  es  siempre  de  la 
misma  naturaleía  que  la  del  suelo 
activo. 

EmioLOofA.  Latin  fNfriú;  de  m, 
negación,  y  ertit,  por  artti,  tema  de 
are,  artit,  articulación,  movimiento, 
inertit  representa  in-artit,  como  imir~ 
mit  representa  ía  armü:  italiano  y 
francés,  imerte;  catalán,  kurt,  a. 

Inerudición.  Femenino.  Caraneia 
de  erudición, 

Etqiolosía.  Latín  taA-ti^Ub  (san 
JsaÓNiMo);  francés,  imérudition. 

Inerudito,  ta.  Sustantivo  y  adje- 
tivo. Falto  de  erudición. 

EruioLoalA.  Latin  inérüUtrni.  (Ci- 
cerón, QniNTlLIAHO.) 

Inerracion,  Femenino,  Acción  in- 
ferior de  los  nervios. 

EnuOLOofA.  /por  *»,  en,  dentro,  y 
forma  sustantiva  del  latin 


nervui,  nemo. 

Inés.  Femenino.  Nombre  propio  de 
mujer:  santa  Ixéb. 

Stiuolooía,  Latín  Ágnet,  simétri- 
co de  agnm,  cordero:  griego,  ^vi;  - 
(atatíe);  francés  y  catatan,  Amü. 

Inés.  Primera  mujer  de  Alfonso  VX- 
de  León,  hija  de  Guido,  duque  de 
Aquitania.  Se  casé  con  Alfonso  en 
1073  y  contribuye  eficasmente  i  la 
mutación  de  las  ceremonias  en  la  misa 
y  el  rezo.  Murié  sin  sucesión  en  1075 
y  fué  enterrada  en  el  monasterio  de 
Sahagim, 

Inesoaoioo.  Femenino.  ÁmtígieitiF' 
dm.  Práctica  supsntioiosa  que  oooiia*^ 


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Laoogle 


INÉS 

Utva  carta  i  un  enfermo,  haciendo 

aue  un  Knimft]  tragase  una  figura  de 
L  prte  afectada. 

B-nuoLoafA.  Latín  WieSíIo,  el  acto 
de  eomfiar,  ferma  sustantiva  abstrac- 
ta át%useSl*t,  atraído,  paiticipio  pa- 
sivo de  UíteSrt,  cazar  6  pescar  con 
comida  6  cebo,  atraer,  eeducir,  enga- 
llar; de  M,  en,  dentro,  aobrs,  j  ttcSrt, 
comer; de »M,  comida.  (SahÁoostin.) 

Ine8cmta]>ilid«d.  Femenino.  Cua- 
lidad j  carict«r  de  lo  inescrutable. 

BriHOLoofA.  I»aer%ta,lU:  catalán, 
úuiefUbiUtAt. 

In««aiit«hle.  AdjetÍTO..Loqueno 
86  puede  saber  ni  averignar,  como 
cuando  se  dice:  los  iNsscRnTABLRS 
designios  de  la  Providencia,  los  inbs- 
CRDTABLSS  arcanos  de  la  creación,  la 
eiancia  insscbotablr  de  la  vida. 

BTiMOLoaÍA.  In  n^fatÍTo  7  aentla- 
Me:  Italiano,  tnucmwiie;  catalán,  m- 
etermí»b¡e. 

Inetcrntablemente.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  inaveriguable. 

Btiholoqía.  Inttenttaile  j  el  sufijo 
adverbial  Me*ie. 

laescadrífiable.  Adjetivo.  Ines~ 
CRUTABLK. — «Adjetivo  de  una  termi- 
nación. Lo  que  no  se  puede  averiguar 
é  escudrifiar.>  (Aciubuia  ,  Oieevma- 
m  dé  17S8.) 

Inasendal.  Adjetivo.  No  esencial. 

Inasendalmeats.  Adverbio  ds 
jnodo.  Sin  ser  esencial. 

BnHOLOQÍA.  Inaeneial  y  el  sufijo 
adverbial  mmU. 

InupeciflcaUe.  Adjetivo.  Que  no 
poade  especificarse, 

Inespeciflcacion.  Femenino.  Fal- 
ta de  especificación. 

Inespacíácftdamente.  Adverbio 
de  modo.  Sin  eepeeificaoion. 

EriHOLoafA..  Iiutjmijíeaáa  j  el  sn- 
fijo  adverbial  au»U. 

Inetpacificado,  da.  Adjetivo.  Que 
no  está  especificado. 

InenieradameQte.  Adverbio  de 
modo.  Sin  esperarse. 

EtimolcoU.  Tiutpendti  y_  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  inetperata- 
Hunte;  francés,  tnap/r/méñt;  catalán, 
iitttper*d§auni. 

uieiperado,  dm.  Adjetivo.  Lo  que 
sucede  sin  esperarse. 

BtiuoLOOÍA.  /*  privativo  j  apera- 
do: italiano,  ínaperato;  francés,  áut- 
p&¿;  catalán,  itutptrat,  d». 

SiMOMiifu.  Inetperado,  impmitto. 
ImrMrado  supone  conocimiento  de  la 
posibilidad  de  una  cosa  que  no  se  es- 
pera en  ims  ocasión  6  circunstancia 
detorminada.  Tmprevitto  supone  igno- 
rancia  de  la  posibilidad  de  la  coea. 

La  muerto  de  un  bltioo  qne  se  qu&- 
da  hablando,  puede  ser  intrperada,  se- 
gún las  circunstancias;  pero  nunca 
puede  ser  imprevitta, 

ün  btien  general  prevé  en  la  guer- 
ra loa  lances  que  parecen  mis  remo- 
tos, j  eeti  siempre  dispuesto  &  las  sor- 
{««Baa  que  parecen  menos  posibles, 
porque  estos  accidentes,  aunque  inet- 
jMrtdoi,  nunca  deben  para  él  ser  tM- 
prímslot.  (Hdrrta.] 

laMpirltnal,  Adjetivo.  No  espirí- 
tnal. 


INEV 

lae^lrltuaUdMl.  Femenino.  Fal- 
ta de  espiritualidad. 

Inespíritnalmente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  espiritualidad. 

Etiuoloou.  J»etpÍrit%Al  j  el  sufijo 
adverbial  nenU, 

Inestable,  Adjetivo,  Instable. 

Ineftambrado,  da.  Adjetivo.  So- 
tiniea.  Que  carece  de  estambres. 

loestaacable.  Adjetivo.  Se  dice 
ds  los  géneros  6  productos  que  es  im- 
posible 6  mu;  diñcil  estancar. 

In  estato  cno.  Expresión  latina. 
Im  statu-quo. 

Inestimabilidad.  Femenino.  Ca- 
lidad de  lo  inestimable. 

BroioLoafA.  InettivtahU:  catalán, 
inatíwibiUtat. 

Inestimable.  Adjetivo.  Lo  que  es 
incapaz  de  ser  estimado  como  corres- 
ponde. 

ETiuoLoaÍA.  1%  privatÍTO  7  titiiM- 
lU;  latín,  wuttíímSnlit;  italiano,  inet- 
tmabile:  francés  j  catalán,  in^iiauh' 
blt. 

Inestimablemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inestimabilidad. 

BnuOLOofA.  Intttimablt  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés,  i*ettima6le- 
nent;  italiano,  inettimabilmente;  latín, 
iiíattiva^UUT. 

Inestimadamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  ser  estimado, 

ETUiOLOofA.  Inttíimada  j  el  sufijo 
adverbial  vuȒt. 

Inestimado,  da.  Adjetivo.  Forett- 
u.  Lo  que  est¿  sin  apreciar  ni  tasar. 

Inetemo,  na.  Adjetivo.  No  eterno. 

Ineufonia.  Femenino.  Oramática. 
Palabra  inventada  por  C&rlos  Nodíer 
para  significar  la  falte  de  eufonía. 
Esto  voz,  aunque  gráfica,  es  en  nues- 
tro juicio  innecesaria,  pues  es  lo  mis- 
mo que  eaeo^onU. 

Ineofónico,  ca.  Adjetivo.  Filólo- 
gí*.  Que  carece  de  eufonía,  como  cuan- 
do se  dice:  voeailo  inbupónico;  artic»' 
keio»  iNRurtSmcA. 

IneTalnaáo,  da.  Adjetivo.  Sin  ova* 
luar. 

InerangiUco,  ca.  Adjetivo.  No 
evangélico. 

Inevidencia..  Femenino.  Falta  de 
evidencia. 

EnwoLOQÍA.  Inmdmte:  francés,  tx- 
Aidenu. 

Inevidente.  Adjetivo.  No  evidente. 

BriMOLÓafA.  7»  privativo  ¡f  emden- 
te:  francés,  ütéñdent;  latin,  tiHtüáetu, 
ÍHivídeiitit,' {QmcBTtiíT,  Addenda.) 

IneritabiÜdad.  Femenino.  FiUuiy 
fia.  Cualidad  de  lo  inevitoble,  en  cuto 
sentido  se  dice :  uirtitabii.idad  ael 
juicio,  como  resultado  necesario  de  la 
percepción. 

BtuíoloqÍa.  ínMÜaile:  francés,  ta- 
étiubilití, 

Ineritable.  Adjetivo.  Lo  que 
pnede  eviter. 

EnwoLOQÍA.  /fiprivativo^m/aífa: 
latín,  iniíiííSiílü;  italiano,  mevitibiU; 
francés,  iii¿ñtaiU;  catolan,  inmtable. 

Inevitablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  poderse  eviter. 

EriuoLoaÍA.  Inevitable  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  catelan,  iiuwUbtí- 
menti  francés,  inétitabkáunt;  itelia- 


INEX 


89 


no,  tnmiaüímenU;  latin,  inMial/tlltir. 

Inexactamente.  AdverNo  de  mo- 
do. En  torminos  inexactos,  con  in- 
exactitud. 

BTiuoLoaÍA.  Inexacta  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  italiano,  inesattamente; 
francés,  wteitaciemmt, 

Inexactitad.  Femenino.  Falte  de 
exactitud. 

EriuoLoaÍA.  Ineaacto:  italiano,  m- 
etattezta;  ñitncés,  inewaetitnde;  catalán, 
Ínexaetit%t. 

Inexacto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  ca- 
rece de  exactitud: 

EriHOLoaÍA.  I*  privativo  7  ea>aeto: 
iteliano,  tneiatto;  francés,  inettOCt;  ca- 
telan, ÍMeiracte,  a. 

Inexcusable,  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  excusar.  ||  Indispensable. 

SriuoLOofA.  /n  privativo  7  exetua- 
ble:  latin,  ineacStSbtÜt;  iteliano,  inei- 
etaitbile;  francés,  átewauabk;  catalán, 
inetetuable. 

Inexoosablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  excusa.  {  Indispensable- 
mente. ' 

ETiuoLoaÍA,  Inejecutable  7  el  sufijo 
adverbial  mente:  iteliano,  metcntabtl- 
menle;  francés,  tnexcutablemenl;  catar 
lan,  inetetuablemmt. 

Inexhansto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
por*  su  abundancia  6  plenitud  no  se 
agote  ni  se  acaba. 

Inexigible.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de exigirse. 

EtiuolosÍa.  In  privativo  7  eaif^ 
ble:  iteliano,  inetigñile;  francés,  m- 
ex^ible. 

Inexistencia.  Femenino  antícasr 
do.  Existencia  de  una  cosa  en  otra.  H 
F^te  de  existencia. 

ErnioLoafA.  Inexitttnte:  francés, 
inexittence. 

Inexistente.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  existe  en  otro.  |  Lo  qne  care- 
ce de  existencia. 

Etucoloqía.  i»  privativo  j  emeteii- 
te:  latin,  inexielent,  inexittentit  (Qui- 
CHKRAT,  Addenda);  fTKncé&,  inextttant. 

Inexorabilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  inexorable. 

EnHOLOofA.  Inemtrable:  iteliano, 
inéiorabiUti. 

Inexorable.  Adjetivo.  El  gue  no  se 

ja  vencer  de  los  megos,  ni  condes- 
ciende fácilmente  con  las  súplicas  que 
le  hacen. 

EtivoloqÍa.  Latin  ineadrSKtlii;  de 
in,  negación,  7  ea^SHlít,  exorable; 
«no  exorable;>  italiano,  ineeorabile; 
francés  7  catelan,  inexorable. 

Inexorablemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inexorable. 

ETiuoLoaÍA.  Inexorable  7  el  sufijo 
adverbial  mente:  iteliano,  ttteiorabtl- 
mente;  francés,  ¡nexorablement. 

Inexperiencia.  Femenino.  Falte 
de  experiencia. 

ETiMQLoaÍA.  In  privativo  7  experien- 
cia: latin,  inexpürtentía,  en  Tertulia- 
no; italiano,  inetperienta;  francés,  inex- 
périence;  catelan,  inexperiencia. 

Inexperimentadamente.  Adveí^ 
bio  de  modo.  Sin  ser  experimentado  á 
sin  experiencia. 

BruioLoofA.  Inexperímentada  '7  el 
sufijo  adverbial  mente. 

^«"■"  _  igitized  by  VjOOQ  le 


90 


INEX 


InexparimniUdo,  da.  Adjetívo. 

No  experimentado. 

EmiOLOofA.  I*  prÍTfttiTo  j  txptri- 
m*ittado:  franca,  «uapérimeittí!  cata- 
lán, tmMperimMíat,  dé. 

Inexptrtamente.  Adverbio  de  mo> 
do.  Sía  experiencia. 

BTuiOLoaÍÁ.  Ine^MTlaj  el  sufijo  ad- 
verbial mmit. 

laexperto,  ta.  Adjetiro.  El  que 
eet¿  lalto  de  experiencia. 

EtivolooÍa,  /»  prÍ¥atÍTO  j  txperto. 
latin,  iiuxpSrtm;  italiano,  wetperto^ 
Snnoés,  proveuial  y  catalán,  uug- 
ptrt. 

Inexpiable.  Adjetivo.  Ijo  que  no 
ee  puede  expiar. 

EituoLoafA.  /»  privativo  j  eifpia- 
b¡t:  latín,  iiuxpiinlü,  lo  que  no  se 

Suede  perdonar  6  satisfacer  con  sacri- 
cíob;  italiano,  tMipiÁbiU;  ¿ranees  y 
catalán,  mexjMbie. — tLo  que  no  pue- 
de Bor  perdonado  ú  satiefeclio  con  sa- 
crificios d  otras  ceremonias  satis&cto- 

In espiadamente.  Adverbio  de  mo 
do.  Sin  expiación. 

ExmOLoaÍA.  Jnfí^ñtda  3  el  sufijt 
adverbial  au»lt. 

Inexplicabilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  inexplicable. 
■    Inexplicable.  Adjetivo.  Lo  que 
se  puede  explicar. 

BtiuolooIa.  /*  nec|ativo  j  explica- 
hU:  latín,  iiuttpfítíílftíit;  italiano,  MMt- 

fUcahiU;  francés  j  catalán,  wuajpUc»- 
U. 

Inexplicablemente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  inexplicable, 

ErucoLoaÍÁ.  IiugpUnhU  j  el  sufijo 
adverbial  wunte:  italiano,  útetplietíhl- 
meñU;  francés,  vK^Uatihmmt;  latín, 
iMxpRcaülller. 

láexplícacíoo.  Femenino,  Falta 
de  explicación. 

Inexplicadamente.  Adverbio  de 
modo,  ^n  explicación. 

Btiuolooía..  lattsepUeadA  y  el  sufiji 
adverbial  mmíe. 

InexpUcado,  da.  Adjetivo.  Que 
no  ha  sido  explicado. 

BtiholooIa.  Latin  úu^pücaíiu;  de 
m  privativo  j  «^Jteaítu,  explicado; 
francés,  i»exptiq*é. 

Inexplicitameate.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inexplfcito. 

EiuioLoaÍA.  InexpUcita  y  el  sufij< 
adverbial  nenU. 

laexplicito,  ta.  Adjetivo.  No  ex- 
plícito. 

EroiOLOaU.  /»  privativo  3  e^Uci- 
to:  latin,  MftrpíVcltw,  difícil  de  enten- 
der, enigmático,  oscuro;  francés,  ÚW2- 
plieitt, 

Isexplorable.  Adjetivo.  Que  no  se 
puede  explorar. 

EruiOLoaíi..  /«privativo  y  taphr*- 
hU:  francés,  ituwpíorabU, 

iDexpIoradamente,  Adverbio  de 
modo.  Sin  exploración. 

ErmoiiOGÍA..  Int^IoraJa  y  el  sufijo 
adverbial  natlt:  latin,  wuwpiSrati,  ca- 
sualmente, por  descuido. 

Inexplorado,  da.  Adjetivo.  Qu« 
no  lia  sido  explorado. 

ETiuOLoaÍA.  /«privativo  j  eslora- 
do:  francés,  inéwpur^;  del  latín  mmi- 


INEX 

ptSrUu,  n«  deBcabierto,  noTeeonoá- 
do,  no  experimentado. 

Inexplofible.  Adjetivo,  Fitiea. 
Qne  no  produce  explosión,  en  cujo 
sentido  se  dice:  la  mezcla  del  oxígeno 
y  del  hidrégeno  en  volúmenes  conve- 
nientemente desiguales  es  inexflosi- 
Ji. 

BmiOLOofA..  7«  privativo  y  tapian- 
ble:  francés,  vuaptotibU. 

Inexposicion.  Femenino.  Falta  de 
exposición. 

Inexpnesto,  ta,  Adjetívo.  No  ex- 
puesto. 

Inexpngnabilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  inexpusiiable. 

Inexpugnable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  tomar  ó  conquistar  á  fuer- 
za de  armas.  1  Metáfora.  El  que  no  se 
de^  vencer  ni  persuadir  fácilmente. 

BTUiOLOof*.  /•  privativo  3  expugna- 
hit:  latín,.  úu^pugnóHlü ,  que  no  pue- 
de rendirse  ó  conquistarse;  italiano, 
i»etpiu*abiU;  francés  y  catalán,  inet)- 
pugnábie. 

Inexpugnablemente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  inexpugnable. 

ETtMOLOoÍA.  Ineap^gfMhU  y  el  su- 
fijo adverbial  nettU. 

Inextenaamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  suficiente  extensión. 

BTiuOLoaÍÁ.  Imstitua  y  el  sufijo 
adverbial  vunU. 

InextenaibUidad.  Femenino.  Fi- 
ne». Imposibilidad  de  extensión. 

EtuiolooLl.  IntsWuible:  francés,. 
ituBUntimiti. 

Inextensible.  Adjetivo.  Fltiu.  Im- 
posible 6  difícil  de  extenderse. 

EnuoLoaÍA..  /»  privativo  3  *»taui- 
ble:  francés,  üumíentible. 

Inaxtenao,  aa.  Adjetívo.  No  ex- 
tenso. 

ETivoLDaÍA.  /«  privativo  3  txtttuo: 
latín,  wtwtfntfu;  catalán,  ituateiu,  «. 

Isexterminaiile.  Adjetivo.  Impo- 
sible de  exterminar. 

ErmoLoofA.  /«  privativo  j  ««(«rm- 
iwbU¡  latín  de  san  Jerdnimo,  vuater' 
«iímtíAU»,  inmortal;  francés,  intater- 
mmiile. 

Inextenninado,  da.  Adjetivo. 
Que  no  ha  sido  exterminado. 

Inextinguible.  Adjetívo,  Lo  que 
no  es  extínguible.  ¡  Metáfora.  Lo  que 
es  de  perpetua  «5  larga  duración. 

EnuoLoaÍA.  /«  privatívo  y  exti%~ 
gnibU;  latín,  vuxíinfuiblUt;  italiano, 
vuttingiübih;  francés,  inextvtguiiU; 
c&ia.\iia,iiU£liiKÍble. 

Inextirpable.  Adjetívo.  No  sus- 
ceptible de  extírpacion. 

EtiuolooÍa.  i»  privatívo  3  eatirp^ 
6U:  latin^  wuatifpabüUt;  francés,  üua- 
tirpablt;  italiano,  -intitirpibih. 

Inextirpado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  extirpado. 

Inextricabilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  inextricable. 

EruOLOolA.  I*tatrieahU:  francés, 
imextrieabiUtá. 

Inextricable.  Adjetívo.  Lo  que  no 
es  ^il  de  desenredar,  &  lo  muy  in- 
trincado y  confuso. 

BTUOLoaÍA,  Latin  intatñíxiSílU,  de 
donde  no  se  puede  salir  6  desembara- 
zarse; de  M,  DO,  y  MiricütUt,  forma 


INPA 


attjetiva  da  tttñeln,  intmn\<nlt'. 
frúieés  3  catalán,  imesIriMiU;  it^ia- 
no,  inetü'itéiiU. 

InJhcfltiaimo ,  ana.  Adjetivo  au- 
perlatívo  de  inheeto. 

Infaceto,  ta.  Adjetívo.  Ineulso. 

EtuiolooIa,  /«privativo  3  fauU: 
latín,  inJUtMha,  frío,  insípido,  sin 
chiste  ni  gracia;  italiano,  ií^imeto. 

Inlkctü)le.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de hacerse. 

BnuoLoafA.  /«  privativo  3/MCibte: 
catalán,  ñ^fkctíbl*. 

Infacundo,  da.  Adjetívo.  El  que 
no  es  facundo  6  el  que  es  de  pocas  par 
labras  3  de  tosca  explicación. 

StiuoloqÍa.  7«  privativo  3  faeiM- 
do:  latín,  wfietMdia;  italiano,  i»fa- 
eondo. 

Infalibilidad.  Femenino.  Imposi- 
bilidad de  engaflar  6  engañarse.  H 
Ortodoañs.  Imposibilidad  de  errar  en 
materia  de  fe,  la  cual  corresponde  á 
la  Iglesia,  i  los  Concilios  3  al  sumo 
pontífice.  \  IifPALiBiUDAD  PAPAL.  La 
que  se  ha  proclamado  come  dogma 
en  el  último  Concilio  ecuménico, 

EiiuoLoeÍA.  Infalible:  catalán, 
inftti-UbiliUt;  ^nces,  infaiUibiliU; 
italiano,  utfalUbiUti,  tmftüUbiUtu. 

JÍMnIa.— La  infalibilidad  de  los 
Concilios  universales  está  demostrada 
por  las  Escrituras^  pOr  la  tradición  de 
la  antigua  Iglesia.  (Boasoar,    Vae., 

XV,  m.) 

InfUibilista,  Masculino.  Partida- 
rio de  la  infalibilidad  d^  papa. 

Infalible.  Adjetívo.  Lo  que  no  pue- 
da engañar  ni  engañarse.  Seguro, 
cierto,  indefectible. 

Btiholooía.  Latín  M^«IAMlM(Qm* 
CBBBAT,  Áddond»);  de  w  privatívo  3 
/mIRMUs,  falible:  catalán,  i^jFki-UhU; 
frmneésj  MÍailUble;  italiano,  í*félli~ 
biU. 

Infkliblemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  infalibilidad. 

EtuiolooÍa.  In/aUile  3  el  sufijo 
adverbial  wunU:  catalán,  infát-UbCt- 
nunt;  francés,  m/MlUbUmtnt;  italiano, 
im/tlUHlmenU.  El  italiuio  tiene  t»- 
fílUrntomenti;  de  in,  no,  ;  el  latín  fál- 
linter,  oon  falacia. 

InfJJaiflcable.  Adjetivó.  Imposi- 
ble de  blsificarse. 

BnuoLOQÍA.  /«  privativo  j /obi;^ 
ea.hU:  francés,  tnfkuiJUbU. 

Infamable.  Adjetiva.  Susceptible 
de  iu&mia. 

Infamación.  Femenino.  Ia  acción 
3  efecto  de  infamar. 

ErmoLoaÍA.  Infamar:  latín,  m^ 
vaüo;  italiano,  tN/ÓMawiHi^;  fhincáa, 
infatutio»;  catalán,  infamaos. 

Infamadamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  infamado. 

ETuioLoaÍA.  /«/aaMi¿*  ;  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Infamado,  da.  Participio  pasivo 
de  infamar. 

Etimología.  Infamar:  catalán,  m- 
ftmat,  da;  francés,  infamé;  italiano, 
infamato. 

Infamador,  ra.  Masculino  ;  feme- 
nino. El  qne  infama. 

EriuouxkA.  I*fammr:  latin,  inf9r 
mStor,  forma  agente  de  in/imUlb;  ib- 


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INFA 

ftmftcicHi;  italiano,  tnfmatore;  cata- 
lán, i»/amáilor, «, 

Infuunte.  Participio  activo  de 
in&mar.  Foraiue.  £1  &  lo  qae  in&ma. 

BriuoLOGfA.  Latia  i»fima»t,  in/S- 
■t«Uú,  participio  de  presente  de  tn- 
fiimSic4,  infamar:  italiano,  imfaaumte; 
francés,  i*fama»t. 

InfkiDar.  Recíproco.  Quitar  la  fa- 
ma, tionra  j  estimación  í  alguna  per* 
sona.  Se  usa  también  como  reciproco. 
II  Desacreditar,  minorar  la  estimación 
en  que  se  tiene  algnina  cosa. 

í&iMOLOsfA.  líbame:  latín,  Hi/^«a- 
rt;  italiano,  m/mutí;  francés,  m/o- 
mtr;  catalán,  infamar. 

SntONiHU..  iW/Midr-,  detaeredítar. 
Estoa  dos  palabras  se  diferencian  en 

Jue  m/omm*  es  quitar  la  honra  ¿  esta 
aquella  persona,  j  detaertditar  es 
desconceptuarla  para  evitar  que  con- 
siga el  objeto  que  se  propone .  El  que 
ib^MM,  lleva  la  peor  intención, ;  cau- 
sa on  mal  directo:  el  que  detaertdila, 
rebaja  i  la  persona  de  la  opinión  qiie 
tienen  mucnos  formado  de  ella,  y  lle- 
va  el  deseo  de  la  venganza  ó  de  la 
envidia.  £1  que  «tfiama,  deja  una 
mancba  difícil  de  borrar  en  el  indi- 
viduo á  quien  le  quita  la  bonra:  el 
que  dttacrediía,  trata  únicamente  de 
inutilizar  el  mérito  i5.  bondad  de  ét. 

La  imfamia  tarde  ae  borrá.  £1  det- 
crédito  cae  con  m&s  fuena  sobre  el 
que  desacredita  que  sobre  el  desacre- 
ditado. (Lopzz  Pblbokin.  } 

Infjimarns.  Recíproco.  Deseon- 
BAXSK, .[  Ser  infamado.  |  Anticuado. 

X>BmiIOIUBSB. 

InfiuiutiTO,  va.  Adjetivo.  Foreí^ 
04,  Lo  que  innma  6  puede  infamar. 

Infamatorio,  ria.  Adjetivo.  Form- 
u.  Lo  que  infama. 

ErtHOLOOÍA.  Infamativo:  italiano, 
i»ftmttorú>;  catalán,  infamaíori,  a. 

Inlkme.  Adjetivo,  Lo  que  carece 
de  honra,  crédito  y  estimación.  |  Lo 
qaeesmalojdespreciable.  |  Foraue, 
Nota  que  imprimen  ciertas  sentencias 
de  la  justicia, 

BTUfOLOOÍA..  Latin  ñfamit,  sin  cré- 
dito; de  Mt,  no,  y  fSma,  fama:  italiar 
no  j  catalán ,  w/ímm;  francés  del  si- 
glo xiT,  iñfimt;  moderno,  infame, 

StMOMluu..  Inftmt,  inieno.  JnfatM 
m  el  hombre  que  por  bu  conducta  pú- 
blica se  hace  acreedor  al  odio  de  los 
demás;  pero  que  obra  en  virtud  de 
deseo  vehemente  de  su  interés  propio, 
sin  cnidarse  del  mal  ajeno,  y  contra 
las  reglas  de  la  moral  y  de  la  justicia, 
establecidas  en  la  sociedad.  Infam»  en 
su  sentido  propio  quiere  decir  (m 
fuma;  pero  coma  la  iJuna,  también  en 
sentido  propio,  s¿lo  se  aplica  k  loa  que 
hacen  bien,  i,  los  que  ílustrau  i,  sus 
semejantes,  resulta  de  aquí,  que  el 
que  no  sdlo  no  ilnstra,  ni  hace  bien, 
■uio  lo  contrario,  es  un  Mame.  Inicuo 
es  el  hombre  desmoralizaao,  y  que  se 
complace  en  el  mal  ajeno  bollanao  las 
lejes  divinas  j  humanas,  que  goza  en 
sus  maleficios,  y  caja,  idea  dominante, 
aijo  pensamiento  continuo,  único  y 
exclusivo,  es  el  de  dafiar.Es  inftm*  un 
ladrón;  es  ñieM  un  aoeiino.  (Loprz 


■      INFA 

lofamemeate.  Adverbio  de  modo. 
Con  infamia. 

BtuiolooU.  Infinu  y  el  sufijo  ad- 
verbial vuhU:  italiano,  infameatente; 
francés,  infámenatí;  catalán,  infamt- 

lofamia.  Femenino.  Descrédito, 
deshonra,  |  Maldad,  vileza  en  cual- 
(yawT  línea.  |  Pukoah  Ul  infamia. 
FortnM,  Frase  que  se  decía  del  reo 
cómplice  en  nn  delito,  que  habiendo 
declarado  contra  su  compañero,  no  se 
tenía  por  testigo  idóneo,  j)or  estar  in- 
famado del  delito,  y  poniéndole  en  el 
tormento  y  ratificando  allí  su  declara- 
ción, se  decía  que  pubqaba  la  infa- 
mia, y  quedaba  válida  la  declara- 
ción, y  Refundib  iNFAUíA.  Fraso  me- 
tafBrica.  Infamar,  deshonrar. 

Btimolooía.  /«/amtf:  latin,  M/^rnto; 
íteliano,  infamia;  fraqcés,  infamie;  si- 
glo xTi,  v^amtlé;  catalán,  infamia, 

Infamidad,  Femenino  anticuado. 
Imfauia. 

Infamiaimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  infame. 

InfamoBO,  aa.  Adjetivo  anticuado, 
Infamatorio. 

Infancia.  Femenino.  La  edad  del 
niño  desde  que  nace  hasta  los  siete 
años.  I  MetáTora.  El  primer  estado  de 
una  cosa,  después  de  su  nacimiento  6 
erección;  como  la  infancia  del  mundo, 
de  un  reino,  de  una  institución. 

BtihologÍa.  Infante:  latiff,  út/oN- 
Ua;  italiano,  in/aníia,  infantiUtá;  fran- 
cés, enfítnee;  provenzal,  n^fanu,  efa 
M,-  estelan,  infancia. 

Sentido  etimolóaieo. — Se  llamé  úi/ati- 
áa,  porque  es  la  edad  en  que  no  se 
habla  con  expedición.  Esto  explica  el 
significado  del  latin  infanfía,  en  Lu- 
crecio: (ignorancia  en  el  hablar,  fal- 
ta de  expncacion» 

Sinonimia.  Infatuia,  %Íáez,—Infan 
eia  es  la  primera  edad  del  hombre,  y 
por  exteusion  la  primera  edad  de  una 

sa  cualquiera. 

IfUtet  es  la  infancia  considerada  con 
respecto  á  la  ignorancia  y  debilidad 
que  la  acompaña. 

Decimos  la  infancia  del  mundo,  la 
infancia  de  1&  sociedad,  porque  consi- 
deramos aquella  edad  en  s!  misma,  ó 
con  relación  á  sus  buenas  cualidades; 
un  fildsofo  podrá  decir  que  el  mundo 
es  todavía  niño,  si  medite  sobre  la  pe- 
quenez dtf  los  hombres  y  la  ignoran- 
cia de  sus  verdaderos  intereees.  La 
infancia  del  hombre  es  la  edad  da  las 
gracias,  de  la  inocencia  y  del  candor: 
la  niHe*  es  la  edad  de  la  ignorancia,  de 
la  debilidad  y  de  los  males.  Cuando 
acariciamos  á  un  nifío,  le  llamamos  mi- 
faniito:  cuando  queremos  excuaar  sus 
faltas,  decimos  que  es  todavía  muj 
sin». 

Privar  de  la  existencia  á  una  cria- 
tura racional  se  llama  infanticidio',  del 
hombre  que  por  su  inexperiencia  6 
poco  espíritu  se  deja  gobernar  por  loe 
demás,  decimos  que  es  un  niüo.  Las 
acciones  que  suponen  pequenez  de  es- 

Sfritu,  se  llaman  niáadat;  los  objetos 
e  aquellas  acciones,  se  llaman  niiú- 
riat. 
De  lo'dicho  proviene  que^  en  un  es. 


INPA 


91 


tilo  algo  elevado,  decimos'  infmte  en 
lugar  de  Mtifo;  y  el  llamar  idfuttes  i 
los  hijos  de  prínci^,  creo  que  no 
tenga  otro  origen.  (Jünama.) 

ufuioino.  Masculino  anticuado. 
Aceito  que  se  extrae  de  los  olivos  ver- 
des. 

ErratOLoaÍÁ..- Infancia,  aludiendo  í 
su  poco  tiempo. 

ufando,  da.  Adjetivo.  Lo  que  ea 
torpe  é  indigno  de  que  se  hable  da 
ello. 

Etimología.  Latín  infSbtdue,  que 
no  puede  6  no  debe  decirse;  de  m,  noi, 
y  íandnt,  participio  futuro  de  firi, 
haolar:  itauano,  tnfmido;  catalán,  M- 
fando,  a. 

Infanta.  Femenino.  La  nifia  que 
aun  no  ha  llegado  á  los  siete  años  de 
edad.  ¡Cualquiera  de  las  hijas  legí- 
timas del  loy,  ó  la  mujer  de  algún  in- 
íaste, 

EtimoloqÍa.  Infante:  catalán  anti- 
guo, imfanteit»;  modenio,  infanta, 

Infantadgo.  Masculino,  Infan- 
tado. 

Infantado.  Masculina.  Territorio 
destinado  para  la  manutención  de  un 
infante  re^.  J  Dignidad  de  infante. 

KriMOLoaÍA.  infante:  catalán,  iit^ 
faniat. 

Infantado  (duque  del).  Hombre  de 
Bstado  español,  teniente  general  y 
grande  de  España,  nacido  en  1773"  y 
muerto  en  1845.  Hizo  la  cunpaña  de 
Cataluña  contra  la  república  mincesa, 
en  1793,  con  un  regimiento  levantado 
á  BUS  expensas.  Estuvo  complicado  en 
la  célebre  conspiración  del  iJ.BCorial,  y 
aunque  acompañó  i  Femando  VII  i 
Bajona,  de  vuelte  á  España  sirvió  en 
clase  de  coronel  en  el  ejército  de  José 
Bonaparte,  haste  que  después  de  U 
batella  de  Bailen  dejó  el  servicio  y 
abrazó  la  causa  de  la  independencia. 
En  1814,  Femando  Vil  íe  nombré 
presidente  del  Consejo  de  Castilla, 
puesto  que  ocupó  haste  que  la  ravolu- 
cion  de  1820  le  desterró  i  Mallorca. 
Fué  presidente  de  la  regencia  nom- 
brada en  Madrid  por  el  duque  de  An- 
gulema, en  1823,  j  reemplazó  en  1825 
á  Cea>Bermndoz  en  la  presidencia  del 
Ministerio,  haste  que  las  intrigas  del 
partido  apostolico  le  derribaron.  Des- 
pués de  la  muerte  de  Femando  VII, 
pasó  á  Francia;  y  aun  cuando  luéM 
volvió  á  España,  permanecié  comple- 
tamente alejado  de  los  negocias  públi- 
cos haste  BU  muerte. 

Infantariano,  na.  Masculino  y  ib- 
menino.  Nombre  que  daban  loa  genti- 
les ¿  los  cristianos,  porque  creían  que 
éstos  inmolaban  niños. 

BtimoloqIa.   Latin  infemtaríme,  el 

que  ama  i  los  niflos;  matadores  de 

niños,  usado  en  plural.  (Testüliamo.) 

Infantaigo.  Masculino  anticuado. 

Infantaik). 

Infante.  Masculino.  El  niño  que 
aun  no  ha  llegado  á  la  edad  da  siete 
años.  I  Cualquiera  de  los  hijos  varo- 
nes ;  legítimos  del  re;,  nacidos  des- 
pués del  primogénito.  J  El  soldado 
que  sirve  á  pié.  \  Anticuado,  Hasta 
ios  tiempos  de  Don  Juan  I  se  llamó 
también  asi  el  hyo  primogénito  del 

igitizedb,  Google 


93 


INFA 


INFA 


INÍ*£ 


re;.  Se  solía  añadir  keredtro  6 
génito  kirtdtro.  \  Anticuado.  Bl  des- 
cendiente de  caaa  j  gangre  real;  como 
los  INFANTES  deLara.  IFemenioo  an- 
ticuado. La  hija  del  rej,  |  ó  infante 
BE  COBO.  En  alonas  catedrales,  el 
muchaclici  que  sirre  en  el  coro  y  en 
ranos  ministerios  de  la  iglesia.-con 
manto  ^roquete. 

Etiiioloo(a..  Prorenzal  m/íw,  e_^a%, 
*jti*;  catalán,  iii/imí;  burguiñon, //m; 
picardo,  affan,  tJ^Mit;  ^ncés  anti- 
guo, enfe,  tñfet;  moderno,  e%f<mt;  ita- 
liano, ufante,  del  latín  injam,  que 
no  habla,  que  está  en  la  niñez;  de  in 
privativo  Y  ^OM,  yirníú,  participio  de 
presente  de  fa^,  hablar.  El  francés 
tñfant,  infante,  está  tomado  del  voca- 
blo ef     -• 


espafiol. 
Satiia  kUt^rita.- 


to  de  tti,  no,  j/ani,/akíü,  participio 
de  presente  de  /or,  Jarit,  Jari,  que 
significa  hablar:  m-wu,  non-fau,  el 
quejio  habla.  El  niño  que  no  habla, 
el  que  está  en  la  infancia,  edad  que  se 
extiende  hasta  los  siete  aüos. — El  hijo 
primogénito  del  rej  se  llama^rí»ei^«,- 

ÍloB  demás,  infantes.  El  primer  lujo 
el  rey  que  en  Castilla  se  llamó  ik- 
FANTB  ¡dice  Covamibias)  fué  el  pri- 
mogénito del  rej  Don  Fernando  H  de 
León,  dicho  Don  Sancho,  j  que  por 
usarse  en  Inglaterra  este  título,  le  in- 
trodujo acá  su  madre  doña  Leonor, 
infanta  de  Inglaterra.  El  mismo  tftn- 
.  lo  de  iHFAMTB  dieron  i,  su  hermano 
Don  Fernando,  que  está  enterrado  en 
las  Huelgas  de  Burgos.  (MoNLAn.) 

Infantería.  Femenino.  Afilia.  La 
tropa  que  sirve  i  pié,  ||  db  línea.  La 
que,  formada  en  dívisionee,  batallo- 
nes 6  trozos  menores,  combate  siem- 
pre unida  y  constituye  en  las  accio- 
nes el  principal  cuerpo  de  la  batalla. || 
LiOBRA.  La  que,  fuera  de  las  líneas, 
hace  el  servicio  de  avanzadas,  escu- 
chas j  descubiertas,  combate  en  par- 
tidas sueltas,  j  en  las  acciones  se  ocu- 
pa principalmente  en  distraer  al  ene- 
migo, acosarle  los  flancos,  fatigarle  y 
perseguirle  en  sus  retiradas,  observar 
sus  movimientos  y  cubrir  los  del  pro- 
pio ejército.  |  Ir  Ó  quedar  de  infah- 
TERÍA.  Frase  familiar.  Andar  ¿  pié  el 
ijue  iba  á  caballo  6  cuando  otros  van 
a  caballo. 

BTUfOLOOÍA.  InfíutU:  catalán,  in/an- 
ttría;  ¿ranees,  infantíri*;  italiano,  út- 
fanteri** 

Infonticida.  Común  dedos.  Fortn- 
le.  El  matador  de  niíios  6  infiíntes. 

ETiyoLoaÍA.  Latín  it^fanfíttía;  de 
in/ant,  antit,  niño,  y  eidlSre,  matar: 
italiano  y  catalán,  tn/antidda;  fran- 
cés, infanlicüi». 

Sentido  ttmol¿gÍa. — Entre  los  lati- 
nos, se  denominaba  infanticida  el 
que  daba  muerte  i  un  hijo  suya.  (Ter- 
tuliano.) 

Infonticidio.  Masculino.  Fortnte. 
La  muert«  dada  violentamente  á  al- 
gún niño  é  ÍDfant«. 

ETiuoLoaÍA.  Infamiieidd:  latín,  m- 
/anfídblbm;  italiano,  injiíniicidio;  fran- 
cés, in/antieidt;  catalán,  infanliei- 
iH. 

Inbotíco,  ca,  lio,  lia,  tó,  U. 


Hasculino  y  femenino  diminutivo  de  fatuo,  engreírle.  Se  usa  también  como 
in&nte  é  infanta.  i 

Infantil.  Adjetivo.  Lo  que  perte- 


i  la  infancia. 

Etiuolooía.  Imfant*:  latín,  tnfanií- 
Ut;  italiano,  in/a*tile;  catalán,  wt/o*- 
til. 

InfuitiUo,  Ua,  to,  ta.  Adjetivo  di- 
minutivo de  infante. 

EriuoLoaÍA.  Infante:  catalán,  i^fm- 
t¿;  latín,  infí^tUba. 

Infanton.  Masculino.  El  hijodalgo 
libre  de  todo  género  de  servicio,  que 
en  sus  tierras  j  heredamientos  no  ejer- 
cía otra  potestad  ni  sefiorfo  mis  que 
el  que  le  permitían  sus  privilegios  y 
donaciones. 

EriuoLoaÍA.  Infante. 

Infansonado,  aa.  Adjetivo.  Loque 
■In/ant:  compues-  es  propio  del  infanzón  6  pertenece  ¿  él. 

uifanxonasgo.  Masculino.  Bl  ter- 
ritorio y  solar  del  infanson. 

Infonionia.  Femenino.  La  calidad 
de  infanzón. 

InCartacion.  Femenino.  Cirngia. 
Acción  6  efecto  de  infartar  6  infar- 
tarse. 

Infartar.  Activo.  Cimgta.  Produ- 
cir un  infarto, 

BtukA^kjía.  Infurta:  latín,  m/ot- 
eirtf,  rellenar. 

Infartarse.  Recíproco.  Sobrevenir 
un  infarto. 

Infarto.  Masculino.  Cv^ia.  Tu- 
mor.     • 

ETiwoLoaÍA.  Latín  tufanlni;  de  w- 
fafiüre,  rellenar;  compuesto  de  in,  en, 
yfar^re,  embutir;  francés,  infantnt. 

Sentidla  etitiolágieo. — Se  llamó  in- 
farto, porque  parece  que  la  gUndula 
está  como  rellena  6  embutida. 

InfatigabUidad.  Femenino.  Im- 
posibilidad 6  dificultad  de  fatigarse. 

ETiuoLoaÍA./if/!i^aí!«:  francés, 
tfatigabililé. 

Infatigable.  Adjetivo.  Incan- 
sable. 

Etimología.  I*  privativo  j /«/^a- 
ble:  latín,  Ínf4lig<ÍnUt\  italiano,  infa- 
tiaídiU;  francés  y  catalán,  infatigable. 

Infatigablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  fatigarse. 

BnuoLocÍA.  Infatifable  y  el  sufijo 
adverbial  aunU:  francés  y  catalán,  m- 
fatúeblement;  italiano,  wfaticabilmen- 
U;  fatín^  infiOgiSíítter, 

Inbtaacioo.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  infatuar  6  infatuarse.  |  Fa- 
tuidad. I  Vanidad,  orgullo,  presun- 
-:._    g  Preocupación    nicia   alguna 


I.  Adjetivo  super- 


ETiuoLoaÍA.  Infa 
fataaáó;  francés,  tnfatnatianí  italiana, 

'•/ílñfOtÚMM. 

Infatnadunente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  ibtuidad. 

EtuiolooÍa.  InfiitnadA  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Indinado,  da.  Partidpio  pasivo 
de  infatuar. 

Etiuolocía.  Catalán  infatnat,  da; 
francés,  infatné;  italiano,  infalnato, 
del  latin  infSlnatnt,  participio  pasivo 
de  infíitnSrt,  infatuar. 

Inntnador,  ra.  Sustantivo  y  ad- 
jetivo. Que  inratÚB. 


reciproco. 

EriMOLoafA.  Latin  infitnSn,  embo- 
tar el  entendimiento;  de  t«,  en,  v /5f- 
ttiare,  forma  verbal  fictícia  áe  fsiiiv, 
fatuo:  catalán,  infatnat;  fi^ne&  infn- 
Iner;  italiano,  ú^atnart. 

Infotnarse.  Recíproco.  Enorgulle- 
cerse. J  Volverse  &tuo. 

Infonatameote.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  desgracia  6  infelicidad. 

EriHOLoalA.  Imfiuta  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán,  infanttament; 
italiano,  infauítamente. 

Infíinatfiinio,  n 
lativo  de  infausto. 

Etiholoqía.  Latin  infanitittinm; 
catean,  in/itntliuim,  a. 

Infanato,  ta.  Adjetivo.  Desgracia- 
do, infeliz. 

BTiuoLOofA.  Jn  privativo  y/nula: 
latin,  infanttnt;  italiano,  infanelo;  ca- 
talán, infantt,  a. 

Infección,  Femenina.  La  aeci<Hi  y 
efecto  de  inficionar,  lifídieina.  Ac- 
ción que  ejercen  en  la  economía  los 
miasmas  pútridos  i5  los  líquidos  vira- 
lentes.  I  Sistema  de  Medicina  que  se 
vale  de  la  infección,  como  de  un  me- 
dio terapéutico. 

Etiholoqía.  Infectar!  provenía!, 
infeclio,  infeccio;  catalán,  infecev!; 
fñncés,  M^feetioñ;  italiano,  infetione, 
del  latín  infeedo,  forma  sustantiva 
abstracta  de  inftclni,  infecto. 

lafeccionadainente.  Adverbio  de 
modo.  Por  infección. 

Infeccionado,  da.  Participio  pa- 
sivo de  infeccionar. 

ExiuOLoaÍA.  Infeceiamar:  eatalan, 
infeceionat,  d». 

Infeocionar.  Activo.  iNFiaonAR. 
llCausar  hedor,  corromper. 

Btiwolosía.  Infeeaon-,  catalán,  m- 
feeeionar. 

Infeccioniíta.  Ifasonlino.  El  mé- 
dico partidario  de  la  infección. 

Infecir.  Activo  anticuado.  Infi- 
cionar. 

Infbotacion.  Femenino  anticuado. 
Infección. 

Infectadamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  infectado. 

EtiuolocÍa.  Infectada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 
Infectado,  da.  Inpbcto,  ta. 
Infectador,  ra.  Sustantivo  y  adje- 
tivo. Que  infecta. 

ETiHOLoaÍA.  Infeciar:  latin,  »>/««• 
tor,  imfee&rit,  el  tintorero;  italiano, 
*fíttat«rt. 
Infectante.  Participio  activo  de 
infectar.  Didáctica'.  Que  infbcta,  en 
cuyo  sentido  se  dice:  mtmáa  imfbc- 
tante;  miatma  infectautb. 

Etuiolocía.  Infectíff:  francés,  m- 
fecUtnt. 

Infectar.  Activo.  lHPici<WAa,  en 
las  dos  acepciones  de  esta  voi. 

Btiholoqía.  Latin  M/Ieñ*«,  teñir; 
italiano,  infettare;  francés,  inftcter; 
catalán,  vnjttíar. 

Stnttdo  ttimol^ico.—tióteBt  la  ad- 
mirable filosoña  de  la  lengua.  El  la- 
tin infteíri  (in,  en,  y  f adre,  hacer) 
significa  teñir,  variar  de  colores,  j 


Inbtaar.  Activo.  Volver  &  alguno]  exiensiramente,   viciar,  corromporj 
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INFE 

ponqué  se  adñrtí<S  que  laa  sustauciae 
corrom^idiu  mudaban  de  color.  Así 
scoateciií  que  la  c^uímica  de  la  It 
g^a  descompuso  la  idea  de  desteñir 
u  idea  de  iMi'ICtab,  aludiendo  á  que 
lo  infectado  se  desteñía.- 

Infectivo,  va.  Adjetivo.  Lo  m 
inficiona  á  pueda  inficionar.  |  S£iMÍ- 
«M.  Lo  que  ocasiona  enfermedades  pú- 
tridas. \  Bkfbruedaobs  infectivas. 
Enfermedadee  producidas  por  la  in- 
fluencia, ora  Tirulenta,  ora  miasm¿ti- 
oft)  de  los  líquidos  ó  de  los  tejidos  im- 

FRCTIT08. 

BnuotoolA..  It\fMto:  latin,  vtfeeH- 
v%t,  en  VitruTÍo,  propio  pan  teñir; 
italiano,  w/efíño;  francés,  infeetitux. 

Infecto,  ta.  Participio  pasivo  irre- 
gnUr  de  infecir.  ¡  Adjetivo.  Inficio- 
nado, contagiado,  pestilente,  corrom- 
pido. 

BnuOLOofA.  Infectar:  latin,  infie- 
tiu,  participio  pasivo  de  infieSre,  in- 
fectar; provenzal  j  firancés,  inftct; 
italiano,  fufetto;  catalán,  inftctt,  a. 

Infecnnaameate.  Adverbio  de  mo- 
do. De  una  manera  infecunda. 

Btiholoqía.  Infiomda  y  el  sufijo 
adverbial  vu%U:  latin,  ittfiewidi. 

InfecoBdar.  Activo.  Privar  de  la 
feoandidad. 

lafecnndarM.  Becfprooo  anticua- 
do. Hacerse  infecundo. 

Infecnndidad.  Femenino.  Falta 
de  fecundidad. 

Btwolooía.  Infeeiaulo:  latin,  mfé' 
eundítat;  italiano,  in/teonditi;  francés, 
in/ieondit^;  catalán,  infeamditat. 

Infecoado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  ee  fecnndo, 

BTiuOLoaÍA.  I*  privativo  j  f^gv*- 
áo:  latin,  i»fte9»diu;  italiano,  tnfecon- 
do;  francés,  ñfécond;  catalán ,  i»fe- 
timdo. 

Infelice.  Adjetivo.  Ikpelii, 

Infelicemente.  Adverbio  de  modo. 
Ihfrlizhbntb. 

Infelicidad,  Femenino.  Desgracia, 
desdicha. 

BnuoLoeÍÁ.  Ii^fHn  latin,  in/lñ^ 
téi;  italiano,  mfeUciti;  francés,  m/^ 
Hatí,  si^lo  xvi;  catalán,  infíUciM. 

Infelicísimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  infeliz. 

EtiiioloqÍa,  1%/eiw:  catalán,  itifeU- 
eUtirn,  a;  latin,  i*^eiicittim%i. 

IbMíb,  Adjetivo.  Desgraciado.  K 
Familiar.  El  sujeto  bondadoso  j  apo- 
Mdo. 

BmiOLOofA.  /»  privativo  7  /eíia; 
latin,  mfiUa,  infecundo;  italiano,  m- 
feUee:  catalán,  wftUt. 

InfaUímente.- Adverbio  de  modo. 
Con  infelicidad. 

BnuoLOOÍA.  Infeüf  j  el  sufijo  ad- 
verbial flMafle;  latín,  infííiimer;  ita- 
liano, inftlicemenU;  catalán,  üt/tlit- 
wunt. 

Infaraxílar.  Adjetivo.  Situada  en 
el  sobaco. 

Etimolqoía.  Latín  i»fft%t,  bajo,  j 
M*i¡ár, 

InUtrancia.  Femenino,  Ilación.  || 
Acto  db  infskenoia.  LégUa.  Acción 
del  iaicio  en  que,  apreciando  algunas 
dé  UM  propiedades  de  un  objeto,  le 
Mñbnje  tMw  las  demis  propieda-J 


des,  en  cu^a  virtud  corresponde  &  una 

clase  particular. 

Etiuolooía.  I*feñr:  francés,  iñfi- 
rence;  catalán,  in/er¿ncia. 


IÑÍ*E. 


9d 


Induce 


SiNouiuiA.  Inducción,  inferencia. 
Por  la  inducción,  lo  particular  nos  sir- 
ve de  criterio  para  llegar  i  las  propo- 
siciones generales:  por  la  inferencia, 
la  parte  nos  sirve  de  criterio  para  lle- 
gar i  un  todo.. 

La  indnccionca  el  método  de  la  uní 
versálidad:  la  inferencia,  el  método  de 
la  clasificación. 

Induciendo,  se  comprende  un  aisto- 
ma:  infiriendo,  se  comprende  un  dr- 
den,  una  serie. 

Inferidad.  Femenino.  Estado  6  ca- 
rácter de  lo  infero. 

Inferior.  Adjetivo.  Lo  que  está  de- 
bajo de  otra  cosa  6  más  abajo  que 
ella.  \  Lo  que  es  menos  que  otra  cosa 
en  BU  calidad  é  en  su  cantídad.  |  El 
que  está  sujeto  á  otro. 

ETiuoLoaÍA.  Latin  infíríor,  com- 
parativo de  infÍTiu,  infero;  italiano, 
íi\feridre;  francés,  w^feriew;  catalán, 
inferior. 

Inferioridad,  Femenino,  La  cali- 
dad de  lo  inferior.  |  La  situación  de 
alguna  cosa  que  esti  más  baja  que 
otra  6  debajo  de  ella. 

Etuioloqía.  /ii^tfrwr.-e&talan,  infe 
riorüat;  francés,  tnferiorii/;  italiano. 
inferioriti. 

Inferiormente.  Adverbio  de  modo. 
Con  inferioridad. 

'  EnuoLoaÍA.  Inferior  j  el  sufijo  ad- 
verbial eunU:  catalán,  inferionnení; 
francés,  inférinrettenf;  itauano,  infe~ 
riomeníe. 

Inferipedo,  da.  Adjetivo.  Zoolo- 
fia.  Que  tiene  los  pies  inferiores. 

Etucolooía.  Latin  «yfríor,  inferior, 
ypet,plldit. 

Inferir,  Activo.  Sacar  consecuen- 
cia 6  inducir  una  cosa  de  otra.  |  An- 
ticuado. Incluís,  J  Ocasionar. 

BriMOLOofA.  Francés,  inféetr;  ita- 
liano, inferiré;  del  latin  inferre,  sacar 
consecuencia,  argüir;  de  m,  en,  j 
ferré,  llevar. 

SiNONiifiA.  Infervr,  dtdnñr,  eeleffir. 
Se  infiere  v  se  deduce  de  las  pruebas  j 
de  los  hecuos;  se  colige  de  los  indicios 
j  de  las  analogías.  El  que  infere  j  el 
que  dednce,  sacan  consecuencias;  el 
que  eoUae,  aventura  un  juicio.  El  ló- 
gico j  él  matemático  deduce»  ó  infiere* 
consecuencias  j  corolarios;  los  inteli- 

Entes  en  minería  coUgen  por  el  color 
la  tierra  la  presencia  de  los  meta- 
les. Sin  embargo,  no  es  perfecta  la 
sinonimia  entre  inferir  j  dedMCir.  De- 
ducir supone  un  trabajo  más  compli- 
cado j  major  número  de  anteceden- 
tes que  injerir.  Sé  infiere  de  un  becho, 
de  una  proposición,  de  un  principio; 
se  dednce  de  muchos  hechos,  de  mu- 
chas proposiciones,  de  muchos  princi- 
pios. Descartes  ha  dicjio .''  pienso,  lue- 
S  existo.  Esto  es  inferir,  nó  dtdneif. 
OKA.)- 

Infermentado,  da.  Adjetivo.  Que 
no  ha  fermentado. 

EruiOLoaÍA.  /»  privativo  y  fenne»- 
tado:  latín,  infermetHaint. 

Inferaiciilo,    Masculino.  Especie 


de  juego  de  muchachos  que  consiste 
en  trazar  en  el  suelo  vanas  ra^as  en 
cierta  disposición  que  dejen  casillas, 
por  las  cuales  se  hace  pasar  una  pie- 
dra «5  tejo,  empujándolo  á  saltos  con. 
un  pié,  teniendo  el  otro  alzado. 

Etimolooía.  Forma  diminutiva  del 
latin  inferna,  los  infiernos. 

Infernal.  Adjetivo.  Lo  que  es  de) 
infierno  6  lo  que  pertenece  a  él,  |  Me- 
táfora. Muv  malo,  dañoso  ó  perjudi- 
cial en  su  Unea. 

BTiuoLoafA.  Infierno:  latin,  itfer- 
naUt;  italiano,  ü^emale;  francés,  ñi- 
femal,  ale;  provenzal,  infernal,  yfer^ 
nal;  catalán,  infernal. 

Infernar.  Activo.  Ocasionar  &  al- 
guno la  pena  del  infierno  lí  su  conde- 
nación. \  Metáfora.  Inquietar,  pertur- 
bar, irritar, 

BtuiolosÍa,  Infierno, 

Infocno,  li*.  Adjetivo.  Poética.  In- 
vernal. 

infero,  ra.  Adjetivo.  Intbkmaí..  || 
Botánica.  Calificación  délas  parteado 
una  planta,  con  relación  á  otras  que 
están  encima  de  aquéllas, 

BriMOLOaÍA.  Latín  infimt,  infüri, 
el  infierno,  en  san  Jerónimo;  simétri- 
co de  infínu,  infira,  infiriun,  bajo, 
profundo, 

.  1,  Sánscrito  adiat,  bajo;  adi»», 
inferior;  adhanu,  ínfimo,  puesto  que 
la  líA  del  sánscrito  se  convierte  ep/. 
(BoppJ 

2.  Forma  simétrica  de  inftríni, 
comparativo  de  infra,  bajo.  (Etiholo- 

QISTAS  LATINOS.) 

3.  El  latin  infírm,  bajo,  representa 
una  forma  paralela  de  infín,  yo  llevo 
adentro,  ^o  introduzco,  ^o  entierro; 
de  ÍJ»,  en,  y  ferré,  llevar. 

Inferobrani^io,  qnia.  Adjetivo. 
Zoologia.  Que  tiene  las  branquias  co- 
lócate bajo  el  borde  saliente  de  la 
cubierta,  refiriéndose  á  moluscos. 

Etiuolooía.  Inferir  y  branjimi. 

Inferovaríado,  da.  Adjehvo.  ,90- 
tánica.  Que  tiene  infero  el  ovario. 

Infértil.  Adjetivo.  N'o  fértil. 

Btucolooía.  Latin  infertíUt,  esté- 
ril; de  i%  privativo  y  ferlUts,  fértil: 
italiano,  u^ertiU;  frAncéé,  i^fertile. 

Infertilidad.  Femenino.  Esterili- 
dad. 

BmcoLoafA.  InfMiU  latín,  infer- 
tiUtoi;  italiano,  infertiUti;  francés, 
■nferíilití;  catelan,  infertiUtat. 

Infertilizable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  fertilizarse.  * 

Infertilizacion.  Femenino.  Falta 
de  fertilización. 

Infesta.  Femenino.  Cuesta  que 
desciende  á  una  hondonada.  En  Gali- 

a. 

Infestación.  Femenino.  La  acción 
y  efecte  de  infestar, 

Etimología,  Infettar:  latin,  »■/«»- 
tatío;  italiano,  infettagione,  infettaño- 
ne;  francés,  i^ettation;  catalán,  tnftt- 
taei^. 

Infestadamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  infestado. 

BtiuoloqÍa,  Infettada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

infestado,  da.  Participio  pasivo  d« 
infester. 


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Laoogle 


u 


mn 


BnuOLOOÍA.  Infatar:  latín,  ñ/a- 
tSími  catalán,  injettat,  da;  f!r&nc¿s, 
iimfttU;  italiano,  wtfettalo. 

iQfeitador,  ra.  SustanÜTo  y  adje- 
tÍTO.  Que  infesta. 

BtiuolooIa.  Infetlt^:  catalán,  t«- 


Infestar.  Activo.  Inficionar,  apes- 
tar. I  Cansar  daños  ;  estragos  coa 
hostilidades  j  correrías.  Úsase  tam- 
bién con  referencia  á  los  estragos  y 
molestias  que  ocasionan  los  animales 
j  las  plantas  advenedizas  en  los  cam- 
pos cultivadoe,  j  aun  en  las  casas. 

ETluoLOaÍA.  Catalán  wt/ettar;  fraii- 
céa,  út/etter;  italiano,  wfetttrt;  del 
latín  iítfatSrt,  hacer  daSoa,  estragos, 
correrías. 

1.  El  latín  w/icfíw,  pernicioso,  ene- 
migo, representa  una  forma  paralela 
do  tw/flUKf,  participio  pasivo  de  in- 
fendih-e,  atacar.  (Pbiscuno.) 

2.  JnftttMs  se  compone  de  mi,  nega- 
ción, y  fettm,  alegre,  felii.  (Otrot 
BroioLoaisTls  latinos.) 

3.  Esta  áltíma  etimología  no  admi- 
t«  discusión.  Fttt*i,  dichoso,  es  un 
tema  simétrico  áe¡fett%m,  dia  de  fies- 
ta, dia  dedicado  á  la  religión,  dia  sa- 
grado. ConstrujramoB  ese  vocablo  con 
el  prefijo  privativo  i%,  no,  j  significa- 
r&  no  feliz,  no  festivo,  no  religioso, 
no  moral,  no  bueno;  v  extensivamen- 
te, impío,  adverso,  odioso,  dañino,  t»- 
ftítado. 

InfBBtiiimo,  flut.  Adjetivo  super- 
lativo de  infesto. 

Infesto,  ta.  Adjetivo.  Poítiett.  Da- 
fioBD,  perjudiciai,  inoímodo. 

BriiioLúaÍA.  I»fttíar:  latín,  infa- 
tut;  italiano,  üt/ato. 

InfestoBO,  sa.  Adjetívo,  Que  pue- 
de infestar. 

InfeadaciÓQ.  Femenino.  Bnfxuda- 

CIOH. 

EmiOLOQÍA.  Sufndaeioin  catalán, 
at/ndaeúf. 

Infendar.  Actívo.  Bnfbudir. 
'  BTmoLOdÍA.  ^/tuáar:  catalán,  m- 
f0itdar. 

loflable.  Adjetiva,  Que  no  puede 
fiarse. 

Inflbnlacioa.  Femenino.  Opera- 
ción que  consiste  en  colocar  una  ar- 
golla li  otro  obstáculo  en  las  partes 
genitales,  para  evitar  ciertas  conse- 
cuencias. 

EriMOLoafA.  I»/i&»¡ar;  francés,  »i- 
Jibuhtioit;  italiano,  i»/¡i%latü>iu. 

Setenad — 1.  La  infibulacion  se  prac- 
tica del  modo  siguiente:  se  tíra  del 
prepucio  hacia  adelante;  se  le  atravie- 
sa con  un  hilo  grueso,  el  cual  queda 
ensartado  hasta  que  se  hajan  cicatri- 
zado los  agujeros,  en  cn^a  sazón  si 
sustítuje  el  lulo  por  un  anillo,  argo- 
lla ú  otro  obstáculo,  que  permanece 
en  su  lugar. 

3.  Por  consiguiente,  la  inpibdi^- 
ctON  no  es  otra  cosa  que  ta  reunión, 
por  medio  de  un  anillo  ó  cosa  seme- 
jante, de  los  órganos  cuja  libertad  es 
necesaria  al  acto  de  la  generación. 

Infibnlar.  Actívo.  mcer  la  infibu- 
lacion. 

BituOLoafA.  Latín  imJiHlSre,  aju»- 
tar,  apretar  con  hebilla;  de  m,  en,  j 


ÍNfí 

fibilSre,  fono»  verbal  de  Jtbíla,  fí- 
Dula. 

Inflcieiita.  Partícipio  actívo  antí- 
cuado  de  infecir.  Lo  que  inficiona. 

Etuiolo<3Ía«  2*fiaoit:  latín,  inft- 
diflu,  fltíü,  partícipio  de  presente  de 
infieire,  inficionar. 

Inflcion.  Femenino  antícuado.  Ih- 
PBceíON.  I  Antícuado.  Ficción. 

Inficionado,  da.  Partícipio  pasivo 
de  inficionar. 

ErnioLoofA.  Infiaonar:  catalán,  m- 
Jleümaí,  da. 

Inflcionamiento.  Masculino.  Ac- 
ción ó  efecto  de  inficionar. 

Inficionar.  Activo.  Corromper, 
contagiar.  |  Ifetáfora.  Corromper  con 
malas  docmnas  6  ejemplos.  Usase 
también  como  recíproco. 

BmiOLOofA,  In/teioñ:  catalán,  injl- 
cümar. 

Infidel.  Adjetivo  antícuado.  Infiel, 
por  el  que  no  tiene  la  fe  católica. 

Infidelidad.  Femenino.  Falta  de 
fidelidad,  deslealtad.  |  Carencia  de  la 
fe  católica.  |  El  conjunto  y  universi- 
dad de  los  infieles  que  no  conocen  la 
fe  católica. 

ErmoLoaÍA.  In^l:  catalán,  i»Jlde- 
litat;  francés,  tnfiUUU;  italiano,  mi/E- 
deUa,  infedeliiá,  in/edllla;  del  latín 
in/idiattu,  perfidia,  falta  de  fe,  en  Ci- 
cerón; el  error  de  los  infieles,  el  paga- 
nismo, en  san  Jerónimo:  ¡qiuMta  m/í- 
dtUtatei  i»  amidt/  <¡Quó  de  traiciones 
en  la  amistadU 

SiNONUiiA.  InfidtUdad,  detlealtad. 
La  infidelidad  se  refiere  i  la  falta  de 
cumolimiento  de  los  deberes  que  el 
homore  tiene  en  sociedad  pora  con  su 
familia  ;  con  sus  amigos;  deberes 
que  nacen  de  la  moral  bien  entendida 
y  aplicada  i  las  necesidades  huma- 
nas. La  dalealtaá  es  esta  misma  i»/i- 
dtUdad  de  los  inferiores  respecto  á  los 
superiores,  pero  en  el  orden  político. 
Es  Mt/fíí  un  nombre,  j  una  mujerque 
foltan  á  su  vez  &  los  deberes  del  ma- 
trimonio. Es  Mjíel  un  amigo  que  pu- 
blica un  secreto  que  se  le  ha  confiado 
por  otro. 

Es  detkaí  UD  guenvro,  un  magÍB~ 
trado,  ó  cualquiera  otro  funcionario 
público  que  ftlta  á  sus  deberes  como 
tal,  con  inimo  decidido  depeijudicar 
i  sus  superiores.  (Lofzz  FauaBiN.J 

Infldefirimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  infiel. 

Infidencia.  Femenino.  Falta  á  la 
confianza  ;  fe  debida  á  otro. 

Etiuolooía.  ínjido. 

Infidente.  Adjetivo.  El  que  come- 
te infidencia.  *  .  '' 

EiDíOLoaÍA.  Injídtneia:  catalán,  út- 
Jídtnt 

Infido,  da.  Adjetívo  anticuado. 
Infibl,  dbslbal. 

ErniOLOafA.  Latín  m/Wm,  infiel; 
italiano,  M^tfe. 

Infiel,  ASjetívo.  Falto  de  fidelidad, 
d^leal.  I  Oentíl,  pagano. 

EnuoLOofA.  /«  pnvativo  yjfoi:  la- 
tín, útfidiíit;  italiano,  ñfecUlt;  fran- 
cés, inJídiU;  proTonzal,  im/íul,  M/í§fi; 
catalán  antiguo,  w/mÍ*  moderno,  w- 
Jít¡.  i»JüUl. 

SiNOMuuA.  I%fi4l,  pérfido,  trvider, 


/aUo,  doiU.  El  imjUl  &lta  &  la  fideli- 
dad 6  ¿  la  fe:  el  j»^;^  oculta  sus  in- 
fidelidadea  j  aparenta  6  finge  fide- 
lidad. 

La  ptr/ídta  se  aplica  solamente  i 
las  personas:  la  ÍK/üü¡idad  se  aplica 
algunas  veces  í  los  animales  en  sen- 
tido figurado.— Por  esto  dice  Bufibn 
con  mucha  propiedad  j  elegancia: 
<Bl  gato  es  un  criado  iñjUl,  i  quien 
mantenemos  por  necesidad.» — 5e  elo- 
gia la  nobleza  del  caballo  y  l9.JÍde¡Í- 
dad  del  perro;  pero  cuando  no  tienen 
estas  propiedades,  se  dice  que  el  ca- 
ballo es  traidor,  y  el  ^rro  imjitl. 

Una  esposa  seri  wJUi  si  &lta  i  la 
fe  prometída;  más  si  procura  parecer 
fiel,  no  siéndolo,  taptrjida. 
•  Él  traidor  falta  a  ]a  Jideiidaí  t^ae 
prometió  ó  juró  á  su  patria,  i  su  prínci- 
pe, á  su  amigo,  ó  á  loe  hombres  en  ge- 
neral. Así  es  que  su  falta  infiuje  inis 
en  el  orden  social  que  la  del  iMjttU  es 
más  pública  y,  por  decirlo  así,  perte- 
nece más  al  común  de  los  demás  hom- 
bres, y  por  lo  mismo  constituye  uno 
de  los  delitos  que  castígtm  las  leyes 
sociales  en  todo  país  civilizado.  Ke 
aquí  la  razón  por  qué  llamamos  trai- 
dor í  mu  homore  que  nos  ataca  de 
improviso,  ;  con*ventajas  indebidas, 
ó  al  que  descubre  nuestro  secreto  6 
nuestros  designios  cuando  se  los  h»- 
mos  confiado,  aunque  ni  uno  ni  otro 
nos  hayan  hecho  promesa  ni  juramen- 
to alguno,  porque  existen  ciertos  pro- 
mesas y  convenciones  tácitas  entre 
loa  hombres,  dictadas  por  la  razón 
natural,  y  necesarias  para  la  conser- ' 
vacien  d^  orden  social,  que  obligan 
á  todos,  aunque  carezcan  ellos  de  loa 
mismos  materiales. 

Se  dice  que  un  hombre  es  faüo, 
cuando  no  obra  coníbrme  á  la  verdad 
y  se  esfuerza  por  parecer  cual  no  es, 
para  engañamos.  Este  adjetívo  bb 
aplica  indistintamente  en  sentido  rec- 
to y  en  figurado  á  las  personas,  á  toa 
animales  y  i  Las  cosas,  siempre  que 
hay  ocultación  de  la  verdad  para  en- 
gallar. «Este  hombre  es  fatn  como 
muía  de  alquiler.»  cBs/aJio  como  mo- 
neen de  plomo.»  <Un  amigo /«ím.* 
«Una  forma  falta.*  «Una  noticia 
Jaita.» 

Doble,  en  su  sentido  recto,  es  lo 
que  contiene  ó  vale  dos  veces  la  mis- 
ma cosa  sencilla,  y  este  adjetívo. 
aplicado  á  las  personas,  parecena  sinó- 
nimo perfecto  de  falto,  si  el  buen  uso 
no  hubiese  establecido  una  diferencia 
notable  entre  ambas  palabras.  Esta 
diferencia  consiste  en  que  el  adjetivo 
doilt  se  aplica  únicamente  al  corazón 
del  hombre;  esto  es,  á  sus  intencio- 
nes, á  su  alma,  al  pasó  que  ^oíio  in- 
dica, no  solamente  los  designios,  sino 
las  acciones.  Dohle  pertenece  al  carao- 
ter; /aín),  á  la  conducta.  As!  decimos; 
dobíet  de  corazón;  doble  intención;  da— 
bit  objeto. 

En  todos  estos  casos  indica  el  adjo' 
tivo  doble  el  fin,  designio,  intención 
ó  disposición  del  alma,  £1  hombre 
doble  es  acaso  menos  peijodicial  que 
el  /alto,  porque  aquél  no  baoe  más 
que  ocultar  su  segunda  intención,  f 


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Laoogle 


INFI 

(ate  no  Bolamente  U  oculta,  aino  que 
fliig«<)Qeno  lo  hace.  FinslmQnte,  para 
eonoeer  bien  la  difersncia  que  h&j  en- 
ti^eatudoB  |>alabrafl,  basta  atender 
al  Bigniflcado  de  aua  contrarias:  /alto 
M  contrario  de  ttrdadero:  doble  es  con- 
trario  de  tMcilló. 

La  imfideUiilad  puede  ser  efecto  de 
debilidad  6  de  irreflexión;  pero  la;ur- 
fdia,  la  traievm,  la  faltedad  y  el  do- 
MU,  suponen  premeditación,  estudio 
T  aprobación  de  medios.  (Cokdb  dk  li. 

COKTINA..) 

Inflelmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  infidelidad. 

ErnfotooU.  Infiel  y  el  enflio  ad- 
verbial mente:  it^iano,  i»fedeme»te; 
fnaeÍB,  i»Jíd¿leme»t;  catalán,  Í»Jíel- 
aunt,  i»/ídelme»t. 

Inflemo.  Uascolino.  El  lu^r  des. 
tinado  por  la  divina  justicia  para  eter> 
no  castigo  de  loe  maJos.  Se  usa  tam- 
bién en  plural  en  el  mismo  sentido.  |j 
Sí  tormento  y  castigo  de  los  condena- 
dos. I  El  lugar  adonde  creían  los  pa- 
nnos que  iban  loe  almas  después  de 
la  muerte.  Se  usa  en  plural  en  el  mis- 
mo sentido.  )  Limbo  6  seno  de  Abra- 
liam,  donde  estaban  detenidas  las  al- 
nas de  los  justos  esperando  la  reden- 
eion.  I  El  lugar  en  que  bar  mucbo 
alboroto  y  discordia,  y  la  inisma  dis- 
cordia; y  as{  se  dice:  un  mal  matri- 
monio es  un  tNFiXRHo:  {qné  ihpikhno 
de  gentel  Q  Bn  algnnas  ¿rdenes  reli- 

rias  que  deben  por  instituto  comer 
viernes,  el  hwipioio  6  refectorio 
donde  se  come  de  eame.  |  En  la  taho- 
na, el  lugar  6  cóncavo  debajo  de  la 
tierra  en  que  sienta  la  meda  y  artifl- 
eio  con  que  se  mueve  esta  m&quina.  i| 
Provineial  Navarra  y  An^a.  Pilón 
idonde  van  las  aguas  que  se  han  em- 
pleado en  escaldar  la  pasta  de  la  acei- 
tuna para  apurar  todo  el  aceite  que 
contiene,  en  el  cual,  reposadas  aqué- 
llas, se  recoge  uno  de  inferior  cali- 
dad, llamado  aceite  de  iH?iKBin>.  |  Ds 

BRSAO&ADBOIDOS     B9TÁ    KL     IHFIKRMO 

LLBNO.  Be&an  con  que  se  denota  que 
la  insratitad  as  el  m¿s  aborrecible  y 
el  mía  común  de  todos  los  vieios.  H 
Sbk  uut  dslicado  PAsa.  n.  inpibrno. 
Frase  femiliar  con  que  se  moteja  al 
que  se  queja  con  leve  6  ningún  moti- 
ve. I  iVrra  ÁL  INPIIBHO,  QUE  SSTATA 
AL  nmEBNO,  ASÍ  SB  7ÜSKAN  ¿  LOS   HT- 

nERNosl   Locuciones  familiares  con 

Sie  significamos  nuestra  mala  dispo- 
eion  y  voluntad  respecto  de  algu- 
no. 
•  BiTMOLOatA.  Latín  útfími,  los  in- 
fiéraos, en  Propercio;  vifíma,  en  Tá- 
cito; infir%*i,  latín  de  san  Jerónimo; 
variante  de  injínu,  inferior,  lugar 
profundo:  provenzal,  infer%,  yfer,  m- 
Jent,  ejfer%;  catatan,  inftr»;  francés, 
e»f«r:  pieardo,  vnftr;  bnrguiflon,  en- 
fír:  italiano,  úiftnio. 

Inflesto.  Mascolino.  El  terreno  si- 
toado  al  pié  de  alguna  altura.  6  mon- 
tafia. 

BtmoLoaÍA.  1%/eeta. 

JnñgüxM:  Adjetivo.  Lo  que  no 
pa«d6  tener  figura  corporal  ni  repre- 
8eDt«rw  con  ella. 

BmiOLOofA.  In  privativo  y  jC^w*: 


hh:  italiano,  iñfyMriüU;  catalán,  w- 
JgwrahUi 

Inflfforado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
tiene  figure. 

EniioLoofA.  7«  privativo  j^^wd- 
do;  latin,  ittf^Sf&tv,   &anoés,  M^ 

Infllema.  Femenino,  Cavidad  qne 
deja  un  instrumento  puníante  eu  el 
cráneo,  al  hacer  alguna  operación. 

Infllotóflco,  ca.  Adjetivo.  Que  ca- 
rece de  filosoña. 

Infiltración,  Femenino.  Hl  acto  y 
efecto  de  filtrarse  los  líquidos  en  cuei^ 
pos  sólidos.  \  Afediema.  Obstrucción 
blanda,  producida  por  la  presencia  de 
un  líquido  derramado  en  los  tejidos, 
entre  sus  elementos  anatómicos,  que 
tiene  como  separados,  eu  cuja  sentido 
se  dice:  la  infiltbacion  de  la  serosi- 
dad en  el  tejido  celular.  |  Hetifora. 
Se  aplica  eu  sentido  moral,  como 
cuando  decimos:  «tales  ideas  6  tales 
costumbres  son  el  resultado  de  la  in- 
FILT&ACIOH  de  ciertas  doctrinas.» 

Btiuolooía.  Injiltrar:  catalán,  t«- 
Jtltraeiá;  francés,  tnfiltratüm;  italiano, 
inJiUrañone. 

Inflltrado,  da.  Particü>ia  p^ivo 
de  infiltrar.  |  Medicina.  Epíteto  del 
érgano,  miembro  6  tejido,  cuando  ha 
penetrado  en  alguno  de  ellos  cierto  lí- 
quido 6  serosidad,  en  cuyo  sentido  se 
dice:  tejido  etiular  infiltrado. 

ErmoLoaÍA.  Infiltrar:  francés,  m- 
filír¿. 

Infiltrar.  Neutro.  Introducir  un  lí- 
quido eu  los  poros  de  un  cuerpo.  |  Me- 
táfora. Empapar  á  otro  en  las  doctri- 
nas que  uno  profesa.  ¡  Medicina^  Pe- 
netrar algún  líquido  &  serosidad  en 
alguu  tejido,  órgano  ó  miembro,  como 
cuando  se  dice:  «la  serosidad  inpil- 
T&A  las  piernas  del  enfermo.» 

Btiholooía.  Prefijo  M,  en,  dentro; 
sobre,  y^ltrar:  francés,  infiürer;  ca- 
talán, infiltrar. 

Inflltrarae.  Recíproco.  Filtrarse. 

ínfimo,  ma.  Adjetivo.  Lo  que  en 
su  situación  est¿  muv  bajo.  ||  En  el 
6rden  y  graduación  de  las  cosas,  lo 
último  7  lo  que  es  menos  que  las  de- 
más. I  Lo  mas  vil  y  despreciable  en 
cualquier  línea,  y  así  decimos:  la  ts- 
FiiiA  pkhe. 

EiúioLoafA.  Latin  inflmra,  lo  m&s 
bajo,  superlativo  de  infínt,  bajo,  in- 
ferior: catalán.  Mino,  a;  francés,  tn- 
fime;  italiano,  ta/mo. 

Inflngido,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Pino  IDO. 

Inflnffidor,  ra.  Hasoulino  y  feme- 
nino anticuado.  El  que  finge. 

Infinible.  Adjetivo  anticuado.  Lo 

Sue  no  se  acaba  6  no  puede  tener 

Infinidad.  Femenino.  La  calidad 
de  lo  que  no  tiene  fin.  |  Gran  número 
y  muchedumbre  de  cosas  &  personas, 
como  cuando  decimos:  «infinIdad  de 
gante;  infinidad  de  pájaros.»  |  Jdet»- 
fítita.  Necesidad  inexplicable  que  el 
alma  del  hombre  tiene  de  lo  infinito, 
V  así  se  dice:  «el  espíritu  goía  y  se 
dilata  ea  la  idea  de  la  infinidad.» 

Htimolooía.  InfiniU:  latin,  infílií- 
ta$;  italiano,  injtnití;  francés,  injíni' 


INFI 


95 


tf';  provenzal,  imfinitat,  mfenitat;  cata* 
lan,  infiniiat. 

Infinitamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  infinito. 

ErnioLOofA.  Tujíniia  y  A  sufijo  ad- 
verbial tiente:  catalán,  injhiiíammt; 
francés,  i*J!*ÍMe*t;  italiano,  infinita- 

tnte;  latin,  infinlñ. 

Infinitésimo,  ma.  Adjetivo.  Mat*-, 

itieat.  Infinitamente  pequefio. 

ETiiioLoalA.  Latín  infWi^,  infini- 
to, y  el  sufijo  ?riM«f,  que  expresa  ní- 
mero  ortiinal,  como  tífeüauu,  vigési- 
mo: francés,  inJhiiAine;  catalán,  m- 
finitóttim,  a, 

Inflniteñmal.  Adjetívo.  Matemiti- 
eoi.  Cálculo  que  comprende  al  inte- 
gral j  al'  diferencial,  \  Que  tiene  «I 
car&cter  de  una  cantidad  sumamente 

Cuefia.  I  Por  extensión,  se  aplica  i, 
partea  mu;  sutiles  6  diminutas, 
como  en  el  ejemplo  siguiente:  «si  una 

firogreaion  armónica  reina  entre  todos 
os  seres  terrestres;  si  una  misma  ca- 
dena los  abraza  todos,  es  muj  proba- 
ble que  esa  cadena  misma  se  prolon- 
gue &  todos  los  mundos  planetarios, 
que  los  una  á  todos  y  que  no  sean 
otra  cosa  que  partos  constitutivas  é 
iNFiNiTESoiALBS  de  la  misma  serie.* 
(BossuBT,  PaUnguuiia,  S.) 

ErnioLoafA.  InfimiÚtimo:  catalán, 
infimtetñvul;  francés,  mfinitétimal; 
italiano.  inJaütetvnaU. 

Inflnitisimo,  ma.  Adjetivo  fami- 
liar superlativo  de  infinito. 

Infinitivo.  Masculino,  Oramilteá. 
TTno  de  loa  modos  del  verl)o  qne  no 
denota  tiempo  determinado,  ni  núme- 
ro, ni  persona;  como  avab,  lbbb.  Por 
consiguiente,  onar  y  leer  son  respec- 
tivamente elmodo  infinitivo  de  dichos 
verbos.  |  ansTAuriVADO.  El  infinitivo 
empleado  como  sustantivo  común,  y 
así  se  dice:  eel  amar  y  el  eaear  penden 
del  azar:»  ttl  leer  malos  libros  es  ma- 
cho peor  que  no  leer.»  |  El  infinitivo 
Sdstantivado  se  forma  siempre  ante- 
poniéndole el  artículo  el  en  singular. 

BTiMOLOOfA.  Infinito:  latin,  inpiki- 
Tivus  Modiu,  modo  infinitivo,  así  lla- 
mado porque  no  se  expresa  6  define 
número,  ni  persona;  italiano,  infiniti- 
vo; francés,  tnfinittf;  fToy6íiiA\,infini- 
tí»,  enjíititi*;  catalán,  infinitiu. 

Sentido  etimel^ieo. — Se  le  denomi- 
né INFINITIVO,  aludiendo  ¿  qne  no  de- 
termina nada,  como  lo  infinito.  Por 
decirlo  así,  es  el  infinito  gramatical. 

Infinito,  ta.  Adjetívo.  Lo  qne  no 
tíené  fin  ni  termino.  \  Lo  que  es  muv 
numeroso,  grande  y  excesivo  en  cual- 
quiera línea.  |  Adverbio  de  modo.  Ex- 
cedvamento,  muchísimo.  |  Met&fUi- 
ea.  Idea  de  las  cosas  infinitas,  cuyo 
concepto  es  Dios.  |  hatkhátioo,  Gféo- 
me^ía.  Nombre  dado  á  las  cantídades 
mayores  que  toda  otra  cantidad  asig- 
nable, cuya  idea  se  descubrió  en  el 
primer  período  de  la  geometría.  Así 
sucede  qne  H  agramo  matemdtieo,  si 
no  se  formulé,  se  presintió  por  todos 
los  antiguos  geómetras.  |  CIlcdlo  de 

LO  infinito;  OBOlfBTHÍA  SB  LO  INFINI- 
TO. Nombre  dado  primeramente  á  lo 
que  hoy  se  llama  cilcalo  diforencial  é 
integral.  Segnn  BoUíD) 


Sl:^(8'Sftí3glC 


96 


INFL 


LO  iNFiKiTO,  que  dicho  autor  denomi- 
na manTÍlloso,  fué  debido  al  gran 
Newton. 

Btiuologíi..  i»  prívatiTo  ^Jmíío: 
Utin,  H^tKUM;  italiano,  M^tfo;  fran- 
cés, wfltñ;  pTovental,  i*jtnit  t%Jt%it; 
burgui&on,  mfigni;  catalán,  tnfinit,  a; 
iñfinit,  da. 

JtntiU.— SI  céloulo  diferencial  T  el 
integral  se  llamaban  aúa  el  eileuw  dt 
LO  INFINITO  en  tiempos  de  Voltaire: 
«Newton  inventd  el  cálculo  que  se 
llama  de  lo  infinito,  demostrando  un 

Snncipio  nuevo  que  hace  mover  á  toda 
L  naturaleza.»  ( Diceienario  filotí- 
Jico.) 

lafloitobisU.  Uasculino.  Sutoria 
de  Ufiñologia.  Partidario  de  una  doc- 
trina, serun  la  cual  todos  los  cuerpos 
organiíaaos  Saa  resultado  del  desar- 
rollo de  gérmenes  que  van  saliendo 
unos  de  otros  hasta  el  infinito. 

ETiHOLoaÍA..  /N^ntVo  7  el  griego 
hiot,  vida. 

Infinitoriita.  Infihitobist^.  La 
forma  iiiññiUmtUí,  que  se  halla  en  al- 
gunos JJíccÚHuríu,  es  bárbara,  puesto 


que  el  elemento  vitta  no  representa 
el  griego  ptoí  (bíot),  vida. 
uflnta.  Femenino  anticuado.  Fin- 

QIUIBNTO. 

InflntOMiuente.  Adverbio  de  mo- 
do anticuado.  Fingidamente,  cou  en- 
gaño. 

Inflntoao,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
Fingido,  disimulado,  engañoso. 

InfintDOMmeute.  At^erbio  de  mo- 
do anticuado.  Fingidamente,  con  en- 
gaño. 

Inflrífln  te.  Participio  activoirregu- 
lar  de  inferir. 

Infirmación.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  infirmar,  y  Fornue.  luvtdi- 
dacion. 

ETiwoi.oQfA..  Infirmar:  latin,  úi^ 
MStío,  la  acción  ae  quitar  la  faerza,- 
forma  sustantiva  abs&BCt«de  mjírtii- 
htt,  participio  pasivo  de  imJirmSrt,  in- 
firmar: nances,  infimAttm, 

.Infirmar.  Activo  anticuado.  Dis- 
minuir, minorar  el  valor  ;  eficacia  de 
alonina  cosa.  |  Fortfue.  Invalidar. 

EruiOLOafA..  Latin  injin^s,  debi- 
litar; de  w,  privativo  j  jfnnd«-«,  forma 
verbal  Atfinua,  firme:  provenzal,  «■- 
/¡rtMT  mftrmar;  francés,  infirmer;  ita- 
liano, iñfenurt;  catalán,  infirmar. 

Inflación.  Femenino.  La  acción  v 
efecto  de  inflar.  ¡  Metáfora.  Engrei- 
miento j  vanidad. 

BtiuoloqU.  Injlar:  Utin,  injlstío, 
ventosidad,  forma  sustantiva  abstrac- 
ta de  injliha,  inflado:  proveuzal,  i*- 
fiaaOj  nfiMon;  catalán,  injlaeió;  fn-a- 
oés,  tn/tatitm;  italiano,  ütfia^ioiie. 

bflamabUidad.  Femenino.  Fin- 
e».  Cualidad  de  lo  inflamable. 

BTUioLoafi..  Injíamable:  francés,  ífi- 
fiaKaiiUtí;  italiano,  in^mmaUUth. 

Jttseña. — Todas  laa  materias  ani- 
males ;  vegetales  contienen  ana  gran 
cantidad  de  aire  fijo,  en  lo  cual  con- 
siste uno  de  los  principios  de  su  in- 

FLAUABILinAD. 

Inflamable.  Adjetivo.  Lo  que  es 
fácil  de  infiamarsfl  6  levantar  llaraa. 

|SUSTAHOIAS    INFLAVABLBS.     QuÍMÚ». 


INFL 

Sustancias  simples,  no  metálicas,  que 
prenden  fuego  licilmente  j  arden  con 
llama.  I  AiBE  INFLAUABLB.  Nombre 
que  se  dio  antiguamente  al  gas  faidní- 
geno.  H  Uetáfora.  Se  emplea  también 
con  relación  al  6rden  moral,  como 
cuando  se  dice:  earácíer  inflauablb, 
genio  inflahablk,  para  dar  idea  de 
un  hombre  fogoso,  6  que  se  apasiona 
fácilmente. 

BTiHOLOofA.  Infamar:  italiano,  in- 
ñammaHU;  francés,  út/famamííe;  cata- 
lán. i*JlamahU. 

Rettia. — Haj  artes  que  debían  tras- 
formarlo  todo  en  el  mundo,  como  el 
de  la  pélvora  in?l&mablr.  (Yoltairi, 
Coitwnhra,  VIH.) 

Los  raros  fenómenos  que  presenta 
el  aire  ihplauablb,  llamaban  par  en- 
tonces U  atención  de  los  físicos.  (Ck>N- 
DORCET,  Swqwt.) 

Inflamación.  Femenino.  La  acción 
7  efecto  de  inflamar  é  inflamarse.  \  Fi- 
nca. Fenómeno  de  un  cuerpo  que  ar- 
de, levantando  llama.  |  Meaieina.  Ar- 
dor preternatural  en  el  cuerpo  animal, 
estado  caracterizado  por  cuatro  cir- 
cunstancias: tumor,  color  rojizo,  ca- 
lor j  dolor  en  la  parto  afecta.  La  in- 
FLAiiACiON  se  origina  siempre  de  una 
afluencia  anormal  de  sangre  en  los 
vasos  capilares.  |  Metáfora.  Enardeci- 
miento de  las  pasiones  y  afectos  de 
ánimo. 

BruioLoaÍA.  Injlamar:  latin,  injía- 
niüó;  italiano,  m^moiíom;  francés, 
in^mmatíon;  provenzal,  injammacio, 
enjlamaeio,  eJUmaeio;  catean,  infia- 
«oeúf;  ginebrino,  m^wowíím. 

Inflamado,  da.  Participio  pasivo 
de  inflamar. 

ETUiOLoaÍA,  In,/amwr:  latin,  m- 
fiamaSínt:  catalán,  imfimat,  da;  fran- 
cés, tnflammé;  italiaao,  m^wMnía. 

Ipflamador,  ra.  Adjetivo.  Que  in- 
flama, 

BtuiolooÍa.  Injlamar:  italiano,  í*- 
fianmafárt. 

Inflamamiento.  Masculino  anti- 
cuado. Inflauacion. 

Inflamanto,  Participio  activo  de 
inflamar.  \  Adjetivo.  Que  inflama. 

Inflamar.  Activo.  Encender  algu- 
na cosa  levantando  llama.  Se  usa  tam- 
bién como  recíproco.  |  Metáfora.  Aca- 
lorar, enardecer  las  pasiones  j  afectos 
del  ánimo.  Se  usa  también  como  re- 
cíproco. I  Recíproco.  Ponerse  alguna 
cosa  de  color  bermejo  parecido  ^  de 
la  llama.  ||  Medicina.  Enardecerse  al- 
guna parte  del  cuerpo  del  animal  to- 
mando un  color  encendido. 

Etimolobía.  Latin  inJlammSre;  de 
»,  en,  dentro,  sobre,  jJíamnSre,  tema 
verbal  de  ,^«mfltii,  llama:  italiano,  tw- 
fiam/Bwre;  francés,  enjlammer;  proven* 
lal,  enJloMOr;  picardo,  enJlanSer;  ca- 
talán, injfamar. 

Inflamarse.  Recíproco.  Encender- 
se produciendo  llama.  |  Enardecerse, 
"^icr  atacado  de  inflamación, 

Inflamatorio,  ria.  Adjetivo,  i^níi- 
eina.  Lo  que  causa  inflamación  6  pro- 
ella,  en  cujo  sentido  se  £ce: 
calentura  iNFLAUATOEiA;/«n<fmM0J  in- 
vlahatobios.  Q  Sansrb  imflauato- 
Ku;  sangre  evacuada  en  una  sangría. 


INFL 

la  cual,  una  vex  coagulada,  presenta 
una  especie  de  corteza. 

Etiholoqía.  Injlamar:  catalán,  m- 
^wtatori,  a;  francés,  injíammateire; 
italiano,  inÁammaíorit. 

Inflar.  Activo.  Hinchar  alguna  co- 
sa cou  aire,  gas  ú  otra  sustancia  aeñ- 
forma.  J  Metáfora.  Ensoberbecer,  en- 
greír. Se  usa  más  comunmente  eomO 
recíproco. 

BruioLoafA.  Latin  inJtSr»,  hinchar 
con  el  viento;  de  m,  en,  dentro,  eobre, 
jjlare,  soplar;  catalán,  injlar. 

InflatiTO,  va.  Adjetivo.  Lo  que  in- 
fla 6  tiene  virtud  de  inflar. 

BtuiolooÍa.  InJU/r:  catalán,  imfioi- 
ti%. 

Inflexibilidad,  Femenino.  La  ca- 
lidad de  inflexible.  \  Metáfora.  Cons- 
tancia j  firmeza  de  ánimo  para  no 
conmoverse  ni  doblegarse. 

BtuiolooÍa.  Injleiiile:  italiano,  m- 
fietñMita;  francés,  injleísiiiUtí;  cata- 
lán, inJUxibiUtat. 

Inflexible.  Adjetivo.  Lo  que  es  in- 
capaz de  torcerse  ó  de  doblarse.  |  Me- 
táfora. El  que  por  su  firmeza  j  cons- 
tancia de  ánimo  no  se  conmueve  ni  se 
doblega,  ni  desiste  de  su  propósito. 

ETiMOLOaÍA.  In  privativo  j  Cesible: 
latin,  inJlesUAli*;  italiano,  injíeuibile; 
francés  y  catelan,  injíeenble. 

Inflexiblemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inflexibilidad. 

Btiuolooía.  In^ficmile  j  el  sufijo 
adverbial  nunte:  italiano,  injteuthtl' 
nente;  francés  v  catalán,  infiemhlement. 

Inflexión.  Femenino.  El  torcimien- 
to 6  comba  de  una  cosa  que  estaba  de- 
recha. I  Mitieay  deeloMaeion.  Hablan- 
do deia  voz,  es  la  elevación  ó  depre- 
sión que  se  hace  con  ella,  quebrándo- 
la ó  pasando  de  un  tono  á  otro.  \  Gra~ 
tnátiea.  La  variación  del  nombre  por 
sus  casos  j  números,  y  la  del  verbo 
por  sus  modos,  personas  j  tiempos. 

Btii[Oloo£a.  Latin  m/m^,  dobla- 
dura, sinuosidad,  rodeo  de  un  cami- 
no, forma  sustantiva  abstracta  de  m- 
fiiK»t,  doblado,  participio  pasivo  de 
it^/teetíre,  encorvar;  de  «,  en,  j  fsc^ 
re,  doblar;  iteliano^  tft^í(«r«;  catalán, 
injlexid;  francés,  tnjüxion;  italiano, 
injleetione. 

1.  El  latin^dHCo  significa  también 
la  idea  de  injuxion  gramatical,  como 
lo  demuestra  Quickbbat  en  va  Ad- 
denda. 

2,  Hay  lenguas  cu^os  verbos  tie- 
nen muj  pocas  inflexiones,  como  la 
hebrea. 

Inflexióscopo.  Masculino.  Attro-  . 
nomia.  Instrumento  para  medir  la  des- 
viacicm  de  los  rajos  luminosos. 

BrmoLOQÍA.  Latin  ínJíiaMi,  dobla- 
do, desviado,  y  el  griego  ekopA»,  exa- 
minar; vocablo  híbrido. 

Inflexipedo,  da.  Adjetivo.  ZooIó~ 
gia.  Que  puede  doblar  con  facilidad 
laspatas  anteriores. 

EriuoLOaÍA.  Latin  vafeara,  dobla- 
do, participio  paaivo  de  injleetire,  do— 
blar,  y  pe»,  pídie,  pié;  francés,  «yíe»»- 
piie. 

Inflicción.  Femenino  anticuado. 
Castigo  corporal. 

BTUioLoaÍA.  Infiigvr. 


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L.oogle 


INFL 

laflietiTO,  ra.  Adjetivo.  Forente. 
Que  inflige,  g  Propio  de  U  inflicción. 
_  SnuoLoaÍÁ.  Infligir:  catalán,  infli- 
ti»,  va;  francés,  inJlteUf,  en  Cot^are 
(aifflo  xvi);  italiano,  injlitUvo. 

laflictp,  ta.  Participio  paaivo  irre- 
inüar  anticuado  de  infligir.  J  Foretue. 
Decíase  del  castigo  que  se  imponía  á 
alguno. 

Btuiolosía.  Injligir:  latin,  injíie- 
liu,  golpeado,  hendo;  participio  pasi- 
vo de  infilgírt;  catalán,  iñJíieU;  tma- 
téa,  imfiigé;  italiano,  wfiitto. 

bifligente.  Participio  activo  de  in- 
fliiñr.  Que  inflige. 

Infligir.  Activo.  Forenit.  Hablan- 
do de  eastigoBy  penas  corporales,  im- 
ponerlas, condenar  í  ellas. 

ETluOLoaÍA.  Provenzal  infiigir; 
francés,  injíiger;  italiano,  i*Jttggere; 
del  latín  iitj^iíre,  dar,  herir. 

'    "I  latín  imJti^ISre  se  compone  de 


«,  en,  j,flSgiír»,  golpear,  como  lo  de- 
muesira  jdg-ntn,  ^ág- 
(LlTTBÍ . ' 


2.  Esta  etímología  es  errdnea.  £1 
latin  i*J^ire  representa  literalmente 
la  preposición  m,  en,  dentro^  j  Jtigí- 
rt,  chocar. 

Infloresosncia.  Femenino.  Bolí- 
tiied.  Orden  6  forma  con  que  aparecen 
colocadas  las  flores  al  brotar  en  las 
plantas;  j  así  so  dice:  inflorbscen- 
cijl  en  parasol,  en  espiga,  racimo,  ra- 
millete, ete. 

Btuiolooí^.  Prefijo  »,  en,  dentro, 
sobre,  j Jhreteeiteia:  francés,  vifiora~ 
eenee. 

Inflación.  Femenino  anticuado. 
Inpldjo. 

Influencia.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  influir.  J  Metáfora.  La  in- 
tervención que  alguno  tiene  en  un 
negocio  por  su  autoridad,  valimiento 
y  persuasión.  |  Metifora.  La  gracia  é 
inspiración  que  Dios  envía  interior- 
mente &  las  almas.  ^  Füica.  Acción 
que  un  cuerpo  electrizado  ejerce  i 
cierta  distancia  sobre  otro  cuerpo  en 
su  estado  nonnal.  |  FUka  oñtigiM. 
límanacion  6  fusión  material  que  se 
suponía  provenir  del  cielo  y  de  los 
Hstros,  ejerciendo  su  influjo  en  las 
personas  y  en  las  cosas. 

EriHOLoaÍA.  Intuir:  latin  inMeti- 
iU,  forma  sustantiva  abstracta  ae  in- 
j&i/tni,  i»JÍÍ0ntí»,  influTonte:  italiano, 
infitu»ta;  francés,  wfiuenct;  catalán, 

SiKOmiiiA.  Injlveif.'a,  injlvjo. — /k- 
jftMUM  tiene  una  aplicación  general, 
de  las  más  generales  que  conocen  los 
idiomas.  RJliteneittt  políticas,  socia- 
les, científicas,  filoeóficas,  administra- 
tivas, religiosas,  morales,  físicas,  at- 
mosféricas. Todo  tiene  iofluencia  en 
el  mundo;  desdo  el  aire  que  nos  mece 
el  cabello,  hasta  la  historia  que  lios 
educa  la  inteligencia;  desdo-  la  estre- 
lla hasta  el  arbusto. 

No  puede  decirse:  itt,JMat  atmosfé- 
ricos, nsicos,  mótales,  religiosos. 

I»f.'<^ii  se  refiere  especiaOnente  á  la 
opinión,  6  las  personas. 

«Sapíico  á  usted  que  interponga  su 

Esto  es  más  eficaz  que  si  se  dijese: 


INFL 

suplico  á  usted  que  interponga  su  m- 

Hablándose  ds  una  persona  de  va- 
limiento, solemos  decir:  «su  injíujo 
me  mata.>  La  palabra  i*Jlueitcut  no 
expresaría  esta  iHea  con  el  mismo  vi- 
gor. 

Al  hablar  de  Dios,  no  deberíamos 
Talemos  de  infidencia,  sino  de  injlujo, 
porque  Dios  es  la  persona  en  sumo 

grado.  ¿Quién  so  resiste  al  infiujo  de 
ios? 

Pongamos  dos  ejemplos;  uno, 
relación  á  cosa,  y  otro,  con  relación  í 
persona,  y  seguramente  no  habrá  un 
entendimiento  tan  poco  versado  en  ca- 
sos de  lengua,  que  no  eche  de  veT  el 
distinto  sentido  do  las  dos  palabras. 

Bjemplo  de  cosa:  nadie  desconoce 
la  infiíieneia  de  la  poesía  del  Dante  en 
la  literatura  de  lafidad  Media. 

Ejemplo  de  persona:  el  ministro 
cedid  por  fin  al  i%fi%jo  del  rey. 

Pongamos  i%Jl%^o  en  lugar  de  m- 
Jíitenda,  6  v^fluetteta  en  lugar  de  ii^u- 
jo,  y  notaremos  seguramente  cuánto 
pierden  las  frases  anteriores  en  pro- 
piedad y  ñierza. 

La  M^vmm  es  un  injlujo  univer- 
sal. 

\Jíi^'o  es  una  infiítewia  perso- 
nal. 

Influente.  Participio  activo  de  in- 
fluir. Lo  que  influjo. 

tnflnentemcnte.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  influencia. 

EtucoloqÍa.  Jnfiumte  y  el  sufijo  ad- 
verbial fitmte. 

Infinidamente.  Adverbio  de  modo. 
Por  influencia. 

BmcoLoeÍA..  Infinida  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Infinido,  da.  Participio  pasivo  do 

EtiuolooU.  Infivir:  latín  it^naiu, 
participio  pasivo  de  injMre,  influir: 
francés,  atfiné;  catelan,  injlnit,  da. 

Influir.  Activo.  Causarciertoa  efec- 
tos  unos  cuerpos  en  otros,  como  el  sol 
sobre  latíerra.  y  Se  aplica  igualmente 
á  causas  morales;  j  así  se  dice  que 
INFLUYEN  el  ejemplo,  las  leyes,  las 
costumbres,  ete.  I  Metáfora.  Contri- 
buir con  más  6  menos  eficacia  al  éxito 
de  un  negocio.  Q  Metáfora.  Inspirar  6 
comunicar  Dios  algún  efecto  6  áóa  de 
gracia,  como  cuando  se  dice:  Dios 
por  sí  mismo,  el  bien  esencial  que 
INFLUYE  el  bien  en  cuanto  hace.  (Bos- 
SUBT,  Libre  albtdrio,  2.)  |  Fitiea  anti- 
gna.  Comunicar  el  fluido  desconocido 
que  se  suponía  proceder  del  cielo  y  de 
los  astros,  obrando  simultáneamente 
sobre  los  hombres  y  las  cosas.  |  Medi- 
cina antigna.  Virtualidad  propia  de  la 
materia  sobre  la  economía  animal,  en 
cuyo  sentido  se  decía:  «toda  la  diferen- 
cia de  los  tumores  proviene  sin  duda 
de  la  naturaleza  de  la  materia,  la 
cual  INFLUYE  y  hace  el  tumor.»  {Pa- 
RBO,   V.S.) 

EÍrnfOLOoU.  Latin  imfiníre,  inun- 
dar; de  *»,  on,  yñnire,  fluir:  iteliano, 
infi^nire,  infinere;  francés,  en^ver;  cata- 
lán, Ín/l*\r. 

Inflqjo.  Masculino.  Influbncia.  II 
Metáfora.  El  vijimiento  y  poder  de 


WPO 


97 


unt  penosa  para  con  otra,  6  la  inter- 
vención y  parte  que  tiene  en  algon 
negocio. 

Etucolooía.  /ii/ÍKtr;  catalán,  Ñ(jAu^ 
inflnwo;  francés,  tnfiví,  flujo. 

Influyente.  Participio  activo  de  in- 
fluir. Influente. 

Etdiolooía.  InJMr:  latin,  inJIAeni, 
infitMtie;  iteliano,  injlnente;  francés, 
-'■tfinent. 

Influyentemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Infldbnteubntb. 

Infbliado,  da.  Adjetivo.  Botánie». 
Que  no  tiene  hojas. 

EnuoLOQÍjk.  In  privativo  y  fSltír- 
tut,  áeJUfínm,  hoja. 

Inforciado.  Masculino.  La  segan- 
da  parto  del  Digetlo  6  PandeeUu  de 
Justíniano. 

Información.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  informar  6  informarse.  || 
Forente.  Averiguación  jurídica  j  legal 
de  algún  hecho  6  delite.  |  Pruebas 
que  se  hacen  de  la  calidad  y  circuns- 
tancias necesarias  en  un  sujete  para 
algún  empleo  ií  honor.  Hoy  tiene  más 
uso   en    plural.  |  Metáfora   antigua.- 

BnUCAClON,  1N3TBUCC10N.  |  AS  PESPB- 
TUAU,  ó  AD  PEaPKTUAU  £BI  UBUORIAll. 

Forente.  La  quosehacejudicialmento 
y  á  prevención  pera  que  conste  en  lo 
sucesivo  alguna  cdsa;  como  cuando  los 
testigos  son  viejos  á  se  han  de  ausen- 
tar. I  DE   DERECHO    6   BK   DERECHO.  Bl 

escrito  que  hace  el  abogado  en  favor 
de  su  parte.  Hoy  es  lo  mismo  que  pa- 

,,  EN  D^EBCHO.  Q  DE  POBRE  Ó  DE  FO- 

[ZA.  La  que  se  nace  de  que  alguno 

tiene  bienes,  para  que  no  le  exijan 
los  derechos  que  se  ongiuan  en  el  se- 
guimiento de  algún  pleito  6  recurso. 
I DB  VITA  BT  uoBiBUB.  La  que  se  hace 
de  la  vida  y  costumbres  de  aquel  que 
ha  de  ser  admitido  en  alguna  comu- 
nidad 6  antes  de  obtener  alguna  dig- 
nidad 6  cargo.  ¡  suuaru.  La  que  por 
la  naturaleza  y  calidad  del  negocio  se 
hace  por  el  juez  brevemente  y  sin  las 
solemnidades  que  se  observan  regu- 
larmente en  las  demás  informaciones 
jurídicas,  y  Filotofía.  La  acción  de 
revestir  de  forma,  como  cuando  se  di- 
ce: «el  hombre  es  la  información  bu- 
Srema  y  como  la  síntesis  viva  de  les 
lerzas  creadoras  del  globo.» 

KtimoiooÍa.  Infomuvr:  latin,  vtfor- 
«aílo,  el  primer  borrón,  traza  6  aise- 
Bo  de  una  cosa;  y  Sguradamente,  ima- 
gen, idea,  representación  que  se  forma 
en  el  entendimiento:  infobmatio  wrii, 
etimología  de  una  palabra,  en  Cice- 
rón: provenzal,  infontaeio,  enforwueio; 
portugués,  infomui^;  francés,  infor~ 
matim;  Iteliano,  injoratañone;  catalán, 
informaeió. 

Informadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  información. 

EnuoLOOÍA.  Informada  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Informado,  da.  Participio  pasivo 
de  informar. 

EriHOLoatA.  Latín  in/ormSlnt,  par- 
ticipio pasivo  de  i^formSre,  informar: 
iteliano,  infórmalo;  francés,  informa; 
catelan,  in/ormat,  da. 

Informador,  ra.  Masculino  y  fe- 
Bl  que  informa, 

""     Digitized  by  Vj  OOQ  IC 


98  INFO 

BriuOLOOfA.  Informar:  latín,  Mi/or-, 
'miior,  fomu  sffento  do  mformUio,  ÍD< 
formscioa:  italujio,  m/ormatorí;  fnn' 
cée ,  m/%npwí«tr ;  catalán ,  informa- 
dor, a. 

Infemul.  ¿.djetivo.  Lo  que  no 
^arda  las  reglas  j  circunstancias 
prevenidas.  }  Be  aplica  también  &  las 
personas  qne  en  su  porte  ;  conducta 
no  observan  la  conveniente  gravedad 
j  puntualidad. 

lofomuUdad.  Femenino.  L&  cali- 
dad que  constituje  informal  á  una 
persona  6  cosa. 

ErmoLOofÁ.  Informal:  catalán,  m- 
formaUtat. 

lafornulBUite.  Adverbio  de  mo- 
do. Coa  informalidad.  \  Ihfoshbuin- 

Tl. 

BTiMOLOofa.  In/orwiat  j  el  sufijo 
adverbial  smuM. 

lafomiamieilto.  Hasonlino  anti- 
cuado. Ikpobiucion,  por  la  acción  j 
efecto  de  informar  6  dar  noticia  de  al- 
gfuna  cosa. 

Informante.  Participio  activo  de 
informar.  El  que  informa.  J  Masculi- 
no. El  que  tiene  encargo  j  comisión 
de  hacer  laa  informaciones  de  limpie» 
j  calidad  de  alguno. 

Informar.  Activo.  Enterar,  dar  no- 
ticia de  alguna  cosa.  Se  usa  también 
como  reciproco.  J  Fortntt.  Hablar  en 
estrados  los  fiscales  j  los  abogados  en 
cumplimiento  de  su  empleo. 1  Piloto- 
fi».  Ser  la  forma  sustancial  de  algún 
cuerpo.  Q  Uetífora  antigua.  Formar, 
perfeccionar  &  alguno  por  medio  de  la 
instrucción  v  buena  cnanza. 

EnuoLOOfa.  Latín  w/onOro,  dar  la 
primera  forma ,  diseñar ,  imaginar, 
instruir;  de  m,  en,  dentro,  yf^mSr», 
formar:  eatalan,  in/ormar;  firancM, 
i^firmer;  italiano,  informare;  proven- 
zal,  inform»,  m/enMf ,  tf armar. 

informarse.  Recíproco.  Enterarse 
de  algo;  tomar  infbrmes. 

Informativo,  ra.  Adjetivo.  Lo  que 
informa  6  sirve  para  dar  noticia  de 
alguna  cosa.  I  Anticuado.  Fiktofia. 
Lo  que  da  forma  j  ser  á  alguna 
coaa. 

BniiOLOoU.  Informvr:  catalán,  m- 
/orm^H%,  va, 

1.  Informa.  Mascalino.  La  noticia 
6  instrucción  que  se  da  de  algún  ne- 
gocio 6  suceso  6  acerca  de  slguna  per- 
sona. I  Foraut.  La  expoeicion  que 
bace  el  letrado  6  el  fiscal  ante  ^  tri- 
bunal que  ba  de  fallar  el  proceso. 

SruiOLoafa.  Infbrmar:  catalán,  in- 
forme. 

SiNOMiHu..  Informe,  infermaeion, 
Inform*  es  el  simple  relato  de  loe  an- 
tecedentes que  se  piden  sobrs  la  cues- 
tión de  qne  se  trata. 

Inforvtaeion  expresa  la  idea  de 
serie  de  informet  distantos,  hecha  — ^ 
el  objeto  do  poder  comparar  diferentes 
datos,  j  adquirir  una  cabal  noticia 
del  asunto,  según  juicio  prudente. 

De  la  información  que  acabo  de  ha- 
cer, resulta  que  son  falsos  todos  los 
informet  que  me  dieron. 

£1  in/brau  se  da. 

La  i^ormaeÚM  se  hace. 

£1  informe  relata. 


INPO 


La  información  busca,  observag  pre- 
gunta, se  esconde,  averigua. 

El  informe  puede  ser  ingenuo. 

La  información  es  siempre  astuta  y 
maliciosa. 

Se  piden  informet  L  loa  particulares 
y  é  los  jefes. 

Se  entablan  informadonet  ante  la 
justicia. 

Ambas  palabras  vienen  de /(KTaa, 
voz  derivada  del  griego  morplu,  que 
significa  molde,  hechura  6  modelo. 

Informamoi  de  una  cosa  no  es  mis 
que  procurar  saber  en  qué  forma  ocvi- 
ná  el  suceso  de  que  se  trata;  parece 

2ue  informándonos;  damos  fisonomía 
^ura  &  los  hechos. 

2.  Informe.  Adjetivo.  Lo  que  no 
tiene  la  forma,  figura  y  perfección 
que  le  corresponde.  [  Estrellas  in- 
FORHKS.  Ailrtmomía  antigua.  Las  que 
no  entraban  en  ninguna  constelación, 
llamadas  también  eeparñlet.  \  Jnrít- 
prudencia.  Lo  que  ee  presenta  sin  la 
forma  prescrita  en  derecho. 

Btuolcoía.  Latín  ütfirmit;  de  m 
privativo  7 /enM;(8Ín  iorma:»  italia- 
no, &ances,  catalán  y  portugués,  m- 

Informemenle.  Adverbiade  modo. 
De  nna  manera  informe. 

firutOLoaÍA.  Inforwu  2  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  latan,  iMformitar. 

Informidad.  Femenino  anticuado. 
La  calidad  de  informe. 

BmiouMifA.  Informe  2:  latín,  w- 
f^rwHte*;  italiano,  imformiU;  francés, 
wformiü;  catalán,  veformittí. 

InrortifleaU*.  Adjetívo.  Lo  que  no 
se  puado  fortificar. 

BTiiioLooía.  /»  privativo  y /oríyí- 
eabU:  francés,  infirtifiahU;  catalán, 
Í%fortificahk. 

Infortificado,  da.  Adjetivo.  No 
fortificado, 

Infortnna.  Femenino.  Se^yn  loa 
astrólogos,  el  influjo  adverso  e  infaus- 
to de  los  astros. 

BtucolooU.  Infortimo:  eatalan, 
infortwaa. 

lafortonadamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  fortuna,  con  desgracia, 

ETnioLosÍA.  Ii^ortñutada  y  el  sufijo 
adverbial  nunte:  íatin,  infortfbiiti,  en 
Planto;  italiano,  infortvnakmente;  ca- 
talán, infortimadament. 

Infortunado,  da.  Adjetivo.  Des- 

AFOBTUITADO. 

ErmOLoaÍA.  Latin  m/oríftiafat, 
feliz,  miserable;  de  in  privativo  yfor- 
tVnitnt,  dichoso:  italiano,  infortwuíto; 
nances,  infortwn^;  provenzal,  üf^ív- 
nat;  catalán,  infortunio,  da. 

Infortunio.  Masculino.  Desgracia, 
desventura. 

ErufOLOofA.  Latín  w/VflMttM;  de 
in  privativo  T^wíSiw:  italiano,  vi/or- 
fKHM;  &anc&,  infortmte;  catalán,  m- 
fortvmi. 

Infortuno,  na.  Adjetivo  anticua- 
do.  DSSAPOBTUKADO. 

Infosnra.  Femenino.  Veteriiuria. 
AauADuu. — cLo  mismo  que  ahito  en 
las  beetias.»  (Acadbuia,  IHeeionario 
de  i726.}—<InJMrt  en  nuestra  len- 
gua caetollana,  es  lo  mismo  que  de- 
cir replexion;  causase  por  haber  oo- 


INFR 

mido  el  animal  mis  mantanimíento  da 
lo  necesario.*  (Amuedondo,  Secepiía- 
eionde  Álheiíeriá,  eapitulo  S2.) 

Infhí.  Voi  que  entra  en  la  compo- 
sición de  varias  palabras,  afladiendo 
una  idea  de  infenoridad  6  posteriori- 
dad en  cuanto  i  drden. 

BTmoLoefA.  Latin  infra,  sincopado 
infíra,  simétrico  de  m/Trw,  bajo,  de 
«aferré,  llevar  adentro. 

LfrtÁ.  Del  latín  infra,  derivido  de 
M,  pasando  por  el  adjetivo  imfemt, 
como  quien  dice:  i^ftn  parte.  Deno- 
ta que  una  cosa  esta  puesta  debajo 
de  otra,  según  se  ve  en  i*fraruenta 
(abajo  fimudo);  i5  que  la  c<»a  es  mé- 
nos  principal  6  notable  que  la  sig- 
nificada por  el  simple:  por  esto  mo- 
tivo, siendo  el  día  primero  y  el  últi- 
mo de  una  octe»a  los  más  solemnes  da 
ella,  se  da  el  nombre  de  wfra-octana  & 
los  seis  intarmedios.— Apenas  se  usa 
el  infra  en  otras  voces  que  las  dos  qae 
acabamos  de  citar.  (Motnjiu.) 

Infkwccion.  Femenino.  Traagre- 
sion,  quebrantamiento  de  alguna  lej, 
pacto  6  tratado. 

EriHOLOQfA.  Infringir:  latín,  «•- 
fracfíe,  rotura,  quiebra  de  alguna  co- 
sa, forma  sustantiva  abstracta  de  im- 
fraetnt,  in&acto:  italiano,  infraeione; 
üanoés,  infraetion;  catalán,  Uifrac- 
eúf.  es 

Infkmcto,  ta.  Adjetivo.  El  que 
constante  7  no  se  conmueve   fiíeil- 
mente. 

SrntoLoaÍA.  Infringir:  latin,  infria- 
tnt,  quebrado,  roto;  participio  pasivo 
de  inMngire,  infringir. 

Infractor,  ra.  Masculino  ;  ftmo- 
nino.  TiABOKBSoa. 

EtuiolooÍa.  Infringir:  latín,  m- 
frictor,  forma  agenta  de  infraefío,  in- 
fracción; francés,  infratíemr;  catalán, 
infractor. 

Infraeseripto,  ta.  Adjetivo  anti- 
cuado. iHTKAXaOaiTO, 

InftaescritO,  ta.  Adjetivo  qne  se 
aplica  á  las  personas  que  ee  nombran 
6  firman  al  fin  de  algún  escrito. 

BmfOLOOÍA.  Latin  «t/Va,  por  imjí- 
ra,  abajo,  y  atrito!  catalán,  v^frat- 
erit,  a. 

InfHíganti.  Adverbio  de  modo.  Eh 

FUOAMTK. 

Infk«lapsarío,  ría.  Adjetivo.  Epí- 
teto de  los  teólogos  que  soetienen  que 
Dios  dio  el  ser  á  cierto  número  de 
hombree  únicamente  para  condenar- 
los. 

BruioLoaÍA.  Latín  infra,  debajo, 
después,  y  ¡aptnt,  caída;  catalán,  «»- 
fraíamutrta;  minc^,  infralaptaire. 

Infrangibie.  Adfetivo.  Lo  que  no 
se  puede  quebrar.  |  Hetafíiríco  anti- 
cuado. Lo  que  no  se  puede  quebrantar 
6  violar, 

BtiiioloqÍa.  Latín  infrU^Ue;  de  m 
privativo,  y  frigiUt,  frigil:  francés, 
infrangibie. 

Intranqneable.  Adjetivo.  Imposi- 
ble 6  difícil  de  franquear. 

EtuiolooÍa.  I%  privativo  y  fran- 
queable; francés,  infranekiuabU. 

InfHíoctaTa.  Femenino.  LUmrgia. 
Los  seis  días  comprendidos  en  la  00- 
tava  de  alguna  festividad  de  la  Igle- 


yCjOogle 


INFÜ 

sis,  no  contando  el  primero  7  el  líl- 
timo, 

SnuOLoafA.  Latin  t«Aa,  debajo,  y 
ocAmc-  catalán,  Mfraoctaoa. 

InfraoctBTO,  va.  Adjetivo.  Aplí- 
case i  cnalqnien  de  los  oías  de  la  id- 
fraoctara. 

EtuiolooÍa.  Infrwctaiva :  catalán, 
vnfraoettm. 

InfrMoripto,  U.  AdjetÍTO.  Itmu- 

■SCUTO, 

Infruflorito.  Adjetivo.  ImnuBS- 

CUTO. 

Infratemal.  Adjetivo.  Qne  no  es 
fraternal. 

ErmoLoaÍA.  1%  prívatÍTO  j  frater- 
»él:  francés,  at/raltnet. 

Infireenentuile.  Adjetivo.  Que  no 
puede  frecuentarse. 

Infrecuentado,  áa.  Adjetivo.  Que 
no  es  frecuentado. 

BtimolooÍa..  In  T^tivtÜYo  j /rttvtn- 
taáo:  francés,  Vtfrfá%t»li. 

InfreonMite,  Adjetivo.  Qne  carece 
de  frecuenria. 

KriuoLoaÍA.  2*  privativo  jfretuM»- 
U:  francés,  Vifr¿q%e»t,  catalán,  i*fre- 

Infkvcnentemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  frecuencia. 

fimioLoaÍA.  InfrtOKKtt  j  el  sufij< 
adverbial  mmU:  francés,  infr¿¡uem- 
wieiU;  catalán,  t*/reqttntwu*t.  • 

Iiiiirin^dKmente.  Adverbio  de  mo- 
do.  Con  infracción. 

Etuiolooíi.,  Infrinj/id*  j  el  sufijo 
Adverbial  «utito. 

Infrincir.  Activo.  Quebrantar.  Se 
aplica  i  las  leyes,  ¿rdenes,  et«. 

BfnuoLoQÍA..  Latín  v^rmglre,  <;iue- 
brantar  con  frecuencia,  nacer  pedazos; 
de  «,  en,  yfmtgirtj  romper:  catalán, 

Infringine.  Recíproco.  Ser  infrin- 
gido. 

Infracción,  Femenino.  Cierta  ren- 
ta qne  se  pamba  astíguamente  al 
duefio  de  una  heredad. 

Intmctiferameote.  Adverbio  de 

modo.  iNFKDCTDOSAllKim. 

Infructífero,  n.  Adjetivo,  Lo  que 
no  produce  fr^to.  |  Metáfora.  Lo  que 
DO  es  de  utilidad  ni  provecho  para 
ningun  fin. 

lumctaotamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  fruto,  sin  utilidad. 

ErufOLoofi,  I»/ruet*ota  j  el  sufijo 
adverbial  mmtt:  catalán,  tM/rw/wfa- 
mtmt;  francés,  i%/nuUiaement;  italia- 
no, mfmttwuaiHatU. 

Infrnctnosidad.  Femenino.  La  ca- 
lidad de  lo  infructuoso. 

BmiOLOSÍi..  Infnutnoto:  francés, 
im/rtetiuñtí;  catalán,   ta/racñutiAi/. 

Infrnetaoao,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
es  inútil  para  ale^n  fin. 

EmioLoaÍA.  A  privativo  yfmctwh 
te:  latía,  m/ruehidim»;  italiano,  infr%t- 
tmo$o;  francés,  imfnetueiB;  prorenEal, 
M|/VwrvM,-  catalán,  m/wMw,  a. 

InfrngiBaro,  ra.  Adjetívo.  Inprdo- 
Tfrato. 

Infolado,  da.  Adjetívo.  Que  tiene 
ínfulas. 

infolafl.  Femenino  plural.  Adorno 
de  Una  blanca  i  manera  de  venda 
qua  M  ponía  sobre  U  cabesa  de  los 


INFU 

sacerdotes  de  loa  ffentílea  j  sobro  las 
de  las  víctimas.  Ueábaolo  también  en 
la  antigüedad  algunos  reyes.  |  Metá- 
fora. Iresnncion  á  vanidad  de  alguno 
en  portarse  de  un  modo  superior  á  su 
clase  6  facultades;  así  se  dice:  N.  tie- 
ne ÍNFni.AS  de  marqués , 

ErufOLoaÍA.  Latin  ütflíUt,  banda, 
&ja,  mitra,  adorno  de  cabeza  de  que 
usaban  loa  sacerdotes  y  las  vírgenes 
vestales,  con  el  cual  cubrían  también 
las  victímaa;  y  figuradamenta,  man- 
do, gobierno,  autoridad:  catalán,  fa- 
fkk*. 

Reuü». — ÁHtigttdtuUt.  Adorno  que 
llevaban  en  la  cabeza  los  sacerdotes, 
y  más  generalmente,  las  bestias  des- 
tinadas al  sacrificio,  entre  los  grie- 
ry  los  romanos.  Bra  una  especie 
banda  6  diadema,  que  terminaba 
en  doa  cordasea  eu  forma  de  olivas 
6  aceitunas,  hecha  de  lana,  j  de  to- 
lor  verde  en  los  sacrificios  fúnebres. 
Los  vencidos  ae  las  ponían  también 
para  indicar  aumiBien  i  los  roma- 
ne. 

Infundadamente .  Adverbio  de 
modo.  Sin  fundamento. 

BnifOLoaÍA.  /n/wu£h¿i  y  el  sufijo 
adverbial  rntnU, 

Infundado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
carece  de  fundamento  racional. 

ETuiOLOaÍA..  1%  privativo  y /wKÍ>- 
da:  catalán,  vt^wiidat,  da, 

Inftandibilidad.  Femenino.  Intd- 

StBlLIDAD 

Infundible.  Adjetívo.  Inpdsibui, 

ExDiOLOaÍA.  J%fmtihU:  catalán,  »- 
fmdihk. 

Inftandibaliforo,  ra.  Adjetivo. 
Rittorü  nattnl.  Terminado  por  un 
disco  en  forma  de  veatoaa. 

EriHOLOofA.  InJmuUbaU  y  el  latín 
/err0,  llevar, 

-  Inftandibulífbrma.  Adjetivo,  Di- 
dietiea,  Qne  tiene  figura  oe  embudo. 

Etimolooía.,  Latin  tnfwMñbúbim, 
embndo,^/onM,  fi)rma;'francé8, 1»- 
/mulib%l\/brwi4;  catalán,  in/madibuU- 

tnfondlbnlo.  Masculino.  Anatih- 

ia.  Nombre  de  ciertas  cavidades  del 
cuerpo  que  tienen  forma  de  embudo. 
II  Rutón*  »tíwr»l.  Nombre  de  las  par- 
tes que  tienen  dicha  forma, 

ErniOLoafA.  Italiano  in^tmdiHU: 
francés,  infmidiHIlkm;  del  latín  w- 
/iM^lMUwM,  embudo;  de  imfiuuUrt, 
echar  dentro  un  licor,  infaiuur, 

Inftindido,  da.  Participio  pasivo 
de  infundir. 

EmKtLoafA.  Infnulir:  catalán,  •»- 
fnidii,  da;  francés,  infmtí. 

Infundir.  Activo.  Eofaar  algún  li- 
cor  en  alguna  vasija  li  otra  cosa.  |[ 
Anticuado.  Poner  algún  simple  6  mé- 
dicamente en  nn  licor  por  ciarte  tiem- 
po. I  Metáfora.  Comunicar  Dios  al 
alma  algnn  don  6  gracia.  I  Causar  en 
el  ánimo  algún  impulso  moral  6  afec- 
tivo; como  iKPUTniíH  miedo,  fa,  cari- 
ño, etc. 

BraiOLOQfA.  Latin  M/«i¿fr«;  de  tu, 
dentro,  y  fwmUrty  ñindir:  catalán,  m- 
f\mdir;  francés,  mfmtr. 

Infórcion.  Femenino,  Tribute  que 
se  pagaba  al  sefior  de  .un  lugar  en 


INFU 


9^ 


dinero  é  especie  por  razón  del  solar  ■ 
de  las  casas. 
Infurcioniego,  ga.  Adjetivo.  Lo 

?ue  estaba  sujeto  al  tributo  de  in- 
arcion. 

Inftirtír,  Activo.  Entubtib. 

Infuscar.  Activo  anticuado.  Oscu- 
recer, ofuscar. 

Infusibilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  infusible.  |  FUiea.  Resis- 
tencia á  la  acción  del  fiíego,  reaulta- 
do  de  la  pureza  6  simplicidad  de  la 
materia.  Toda  materia  impura  6  com- 
puesta tiende  naturalmente  á  la  ñisi- 
DÍlidad. 

EnuoLoafA.  I»f%iihU:  francés,  w- 

fMtihiUU. 

Infusible,  Adjetívo.  Lo  que  no 
puede  fundirse  6  derretirse,  como  el 
cuarzo  é  et  jaspe,  por  ejemplo. 

EtimolooU.  /«privativo  jfmihlt: 
italiano,  infiulbiU;  francés,  ülfwbU. 

InfosioQ.  Femenino,  La  acción  y 
efecto  de  infundir.  \  Farmacia.  La  per- 
manencia de  un  simple  á  medicamen- 
to en  cualquier  licor.  Llimase  tam- 
bién así  el  licor  en  que  han  estado  por 
algún  tiempo  los  aunplea  y  medica- 
mentos. I  Hablando  del  sacramento 
del  bautismo,  la  acción  de  echar  el 
agua  sobre  el  que  se  bautiza.  |  Estak   - 

EN  INFUSIÓN  PARA  ALOUNAOOSA.  FraSO 

metafórica  y  famiUar.  Hallarse  en  an- 
titud  y  disposiciou  para  conseguirla 
en  breve.  |  MelafUiea,  La  acción  da 
derramar  en  nuestra  alma,  como  cuan- 
do se  dice:  «el  Espíritu  Santo  es  un 
maestro  invisible  y  secreto  que  se  co- 
munica con  el  alma  por  la  infusión 
de  la  verdad.» 
ErniOLOQfA.  Latin  inftíto,  la  ac- 
an  de  infundir  ¿echar  dentro  un  li- 
r,  forma  sustantiva  de  ínfitíu,  in- 
faudido:  jirovenzal,  átfviú,   mfimo; 
catalán,  iti/Wúf;  francés,  M/«itm;  ita- 
liano, tn/Miiont. 

Jíwriia. — El  bautismo  se  practioí 
primeramente  por  inmersión,  la  cual 
tomi5  después  la  forma  de  ikfusiom, 
(BoBSDET,  F*r,,  15.) 

Infuso,  sa.  Participio  pasivo  irre- 
gular de  inñindir.  |  Claro  conocimien- 
to de  DioB  y  amor  profundo  con  que 
nuestro  espíritu  se  eleva  al  primero  da 
todos  loa  seres,  en  cuyo  sentido  se 
dioe:  «la  conciencia  de  una  verdad  di- 
vina parece  ser  una  idea  ufrnsA  en  d 
alma  del  hombre.»  |  Teolagía.  CiSM- 
CÍA  infusa;  ciencia  de  Adam  P|*''li' 
naturaleza  que  tenía  de  Dios.  |  Tixnb 

6  CEES  TKNXB  LA  CIENCIA  INFUSA.    Lo- 

cucion  familiar  con  que  nos  burlamos 
de  los  sabiondos  presumidos, 

ExuiOLoaÍA.  Latin  ñ^fSna,  derra- 
mado, participio  pasivo  de  ñ^f^mdirt, 
infundir;  esto  es,  echar  dentro  algún 
licor:  catalán,  Í*fAi,  a;  francés,  in^u; 
italiano,  infuto. 

InfnsonoB.  Masculino  plural.  Sis- 
loria  natural.  Clase  que  comprende  los 
animalillos  que  se  desarrollan  en  las 
infusiones  vegetales  y  animales.  Es- 
tán dotados  de  epidermis  y  de  pesta- 
fias,  babiéndose  advertido  que,  cuan- 
do carecen  de  pestaflas,  tienen  órga- 
nos de  una  forma  determinada,  los 
cuales  les  sirven   como. de  resorte», 


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INGE 


fara  el  movimiento.  |  P»Uo*t4>U>gÍA. 
'<59iles  microscdpicoe  de  carapachos 
ailicoBOB  6  calcáreos,  que  ee  hallan  en 
las  aguas  dulces  j  en  los  depósitos 
marínoB.  |  Adjetivo.  Epíteto  de  cual- 
quier gfusano  que  se  desarrolla  en  laa 
infusiones,  como  cuando  se  diceryo- 

MMM  INFUSORIOS,  anVBwUliot  INFUSO- 
RIOS. \  Masculino.  AnAUmU.  Instru- 
mento propio  para  introducir  un  lí- 
quido en  las  venas  de  algún  cadáver. 

BTUiOLoad..  InftMiir:  latín  de  san 
Jerónimo,  iftfitMwM,  cañón  que  con- 
tiene el  aceite  de  las  lámparas;  italia- 
no, infmorio;  francés,  t«/watf-M. 

Ing*.  Femenino,  Botánica.  Especie 
de  planta  leguminosa  de  la  America. 

UrniOLoaU.  Kt  francés  Utga  quiere 
decir:  «nombre  de  una  corcha  6  corte- 
za de  América,  astringente  j  tdnica. 

Inganable.  Adjetivo.  Imposible  6 
difícil  de  ganar. 

BTitiOLodÍA.  /«privativo 7 fOMÍÍf: 
francés,  wagna&ie. 

Innnado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  gaqado. 

Ingarantibilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  ingarantible.  (Caballe- 
ao.J 

Ingarantible.  Adjetivo.  Que  no  se 
.   puede  garantir, 

Ingarantiblemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  garantía. 

Etiholooíá.  IngarmlibUj  el  sufijo 
adverbial  wunít. 

Ingarantido,  da.  Adjetivo.  No  ga- 
rantido. 

Etiuoloqía.  2n  privativo  j  garmti- 
dt:  francés,  ittgarimti. 

Ingarantizado,  da.  Adjetivo.  Ih- 

OABANTIDO. 

Incen.  Masculino,  iíitologia.  Divi- 
nidad moderna  de  los  j  apon  Cíies, 

IngenerabUidad.  Filoiofia.  Cua- 
lidad de  lo  iugenerable,  como  cuando 
se  dice:  la  iNOENSEABiLinAD  del  alma. 

SriiiOLOstL.  IngenertbU:  francés, 
ingenerabiUU. 

Satlla. — La  teoría  de  la  inoenkrA' 
BiLtiMD  se  encuentra  ja  como  bosque- 
jada en  Aristóteles. 

Ingenerable.  Adjetivo.  Metafüi- 
ea.  Lo  que  no  puede  ser  engendrado, 
Siendo  Dios  tNOBiiERABLS,  es  eterno; 
y  siendo  eterno,  es  inalterable.  (Teó- 
filo DE  Antioquía.)  i  Afela/ítieM  a»ti- 
J«.  Atributo  del  espíritu,  considera- 
do como  INQENERADLB  é  incorruptible, 
Suesto  que  se  veía  en  él  una  porción 
B  la  misma  divinidad.  [BoseuBT, 
Avtrtiitenunt  tw  le  reproeié  ¿'iáok- 
trU,  26.) 

ETitioLoafi..  7»  pnvatívo  jfftntra- 
hU:  catalán,  ingaurahU;  nances,  Mgé- 
néraile. 

Ingenarativo,  va.  Adjetivo.  Que 
DO  engendra. 

Ingeniador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. La  persona  que  ingenia  6  in- 
venta. 

Etiholosíá.  Ingeniar:  pfovenzal, 
engi*iairi,  engi»Mdvr;  francés  anti- 
guo, engignere,  engifiteor,  engignew; 
moderno,  ingéñieur,  ingeniero;  italia- 
no, Utgtgmre;  del  bajo  latín  ingHüt- 
lor,  forma  agente  da  in^íniSri,  inge- 
niar, 


INGE 

Ingeniar.  Activo.  Trazar  ó 
tar  i nge Diosamente. 

EriuoLoaÍA.  Ingenio:  bajo  latín,  íit- 
gíniSri;  catalán,  engingar,  ingeniar; 
francés,  ing^nier. 

Injgeniarse.  Recíproco.  Discurrir 
con  ingenio  trazas  7  modo  para  -~- 
seguir  alguna  cosa,  6  ejecutarla. 

BriHOLOaÍA..  Forma  reflevva  de  in- 
geniar: catalán,  enginj/artt,  i»genÍ4ru; 
&ancés,  ingikier;  italiano,  i^eg- 
narti. 

Ingeniatura.  Femenino  famili 
La  industria  j  arte  con  que  alguno  se 
ingenia  j  procura  su  bien. 

Ingeníenlo,  la.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. Calificación  de  las  plantas  que  no 
tien«i  nudos, 

BriuoLOofA..  In  privativo  v  el  latíi 
ginUAhim,  nudo  de  un  tallo  ó  sar- 
miento; ythKcA/M,  el  nudo  que  echan 
lafi   varas  de  las  plantas.  (Varboh.) 

Ingeniería.  Femenino  anticuado. 
Bl  arte  que  enseña  á  hacer  j  usar  las 
máquinas  j  trazas  de  guerra. 

Ingeniero.  Masculino  antícuado. 
El  que  discurre  con  ingenio  las  tiaias 
7  modos  de  conseguir  ó  ejecutar  algu- 
na cosa.  I  Milicia.  El  que  sirve  en  el 
cuerpo  de  inoenieros,  el  cual  tiene  á 
su  cargo  la  disposición,  traza  j  ma- 
nejo de  las  máquinas  de  guerra  coi 
todo  lo  relativo  a  las  obras  de  fortifi- 
cación 7  ataque  j  defensa  de  las  pla- 
zas fuertes.  |  na  cauinos,  canales  t 
purrtos.  El  que  traza  j  dirige  estas 
obras.  ^  HE  uarina.  Bl  oficial  militar 
que  dirige  j  vigila  la  construcción  y 
compostura  de  los  bajeles  de  la  arma- 
da j  sirve  en  la  disposición,  traza  y 
manejo  de  las  máquinas  y  edificios 
propios  de  este  cuerpo.  |  de  inNAS,  El 
que  dirige  el  laboreo  de  éstas. 

Etiholooía.  Ingeniador:  ea,\A[m, 
enginyer,  imgenier. 

ingenio.  Masculino.  Facultad  en 
el  hombre  para  discurrir  é  inventar 
con  prontitud  V  facilidad.  ||  El  sujeto 
ingenioso  6  dotado  de  habilidad  j 
agudeza.  |  La'industría,  mafia  y  ar- 
tificio de  alguno  para  conseguir  lo  que 
desea.  |  Menina  ó  artificio  mecánico. 
¡I  Cualquiera  máquina  ó  artificio  de 
guerra  para  ofender  y  defenderse.  " 
Instrumento  con  que  los  encuaderna- 
dores recortan  el  papel  y  los  libros 
que  se  han  de  enCuademar,  y  se  com- 
pone de  nna  tuerca  que  pasa  por  dos 
maderilloB  llamados  mesas,  y  de  una 
lengüeta  de  acero  fija  en  una  de  ellas, 
la  cual  al  movimiento  de  la  tuerca  se 
acerca  hacia  la  otra  mesa,  y  va  cor- 
tando el  papel.  |  de  azúcar.  El  con- 
junto de  aparatos  para  exprimir  la 
caña  y  obtener  el  azúcar.  Llámase 
también  inoknio  á  la  finca  que  contie- 
ne el  cañaveral  y  las  oficinas  de  bene- 
ficio. H  El  escritor  dramático.  |  Api- 
lar EL  iNOENio.  Frase  metafórica.  Po- 
ner algún  esfiíerxo  extraordinario  de 
ingenio  para  salir  de  alguna  -dificul- 
tad ó  satisfacer  í  ella.  ]  Aguzar  el 
iNOBNío,  Frase  metafórica.  Aplicarlo 
atentamente  í  la  inteligencia  ó  cono- 
cimiento de  alguna  cosa  ó  para  salir 
de  una  dificultad. 

StimolooU.  Latín  ñfhUm,  indo* 


INOB 

te,  propiedad,  virtud  nativa  de  las  cor- 
sas, disposición  con  que  el  hombre 
discurre;  forma  sustantiva  de  ingíní- 
re,  inculcar  desde  el  nacimiento;  de 
in,  en,  y  el  antiguo  y Aicr«,  engendrar: 
provenzal,  engen,  engeim,  engtenk,  en' 
gin;  normanao,  engtm;  francés  del  si- 
glo XII,  enting;  moderno,  engin;  portu- 
gués, ingenAo;  italiana,  imgegno;  cata- 
,Ian,  ingeni. 

Bl  ingenie  es  un  genio  de  forma,  de 
detalles,  de  pormenores;  un  genio  in- 
dustrioso, casi  mecánico;  la  maña  del 
genio. 

El  genio  crea:  el  imgenio  combina. 

E[  genio  hace:  el  ingenio  dispone. 

Ingeniosamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  ingenio. 

ETiifOLoaÍA.  Ingenióla  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  m^müim- 
MMÍ;  flanees,  ingéninument;  italia- 
no, ingegnoittmente;  latin,  inginiSti. 

Ingeniosidad.  Femenino.  La  cali- 
dad del  ingenioso. 

Ingeniraisimo;  ma.  Adjetivo  an- 
perlativo  de  ingenioso. 

Ingenioso,  sa.  Adjetivo.  £1  que 
tíene  ingenio  é  lo  que  se  hsce  con  in- 
genio. 

Btqiolooía.  Ingenio:  latin,  imginH- 
eni;  italiano,  ingegn^»;  francas,  Í»g¿' 
niewi;  provenzal,  «lyHiAof;  catalán, 
ingeniít,  a. 

Ingénito,  ta;  Adjetivo.  Lo  que  no 
ha  sido  engendrado.  \  Lo  que  es  con- 
natural y  como  nacido  con  alguno. 

BriuOLOofA.  Latin  ingínwu,  con- 
natural, innato,  de  m,  en,  y  ginitn», 
engendrado,  participio  pasivo  de  gi- 
nírt,  componente  de  gigmére,  engen- 
drar; italiano,  ingHila;  catalán,  wtg^ 
nií,  a. 

Ingente.  Adjetivo.  Lo  que  ea  mny 
grande. 

EinfOLoaÍA.  Latin  ín^ent,  m^mAx, 
grande  con  exceso;  de  w,  prefijo  so-, 
mentativo,  y  gealSre,  engendrar;  ita- 
liano, ingente. 

Ingennaniente.Adverbiodemodo. 
Con  ingenuidad  ó  sinceridad. 

ETiuoLoafx.  Ingénwi  y  el  sufijo  ad- 
verbial nunté:  catalán,  ingénnament; 
francés,  ingénwment;  italiano,  ingentta- 
mente;  latin,  ingínti,  con  cortesanía  j 
nobleza. 

Ingenuidad.  Femenino.  Sinceri- 
dad, buena  fe,  candor,  realidad  en  lo 
3ue  se  hace  6  se  dice.  {  ^oraue.  Bsta- 
o  ó  condición  del  que  ha  nacido  li- 
bre. Llámase  así  en  contraposición  al 
estado  ^  condición  del  que  ha  conse- 
guido BU  libertad  por  ahorro  ó  manu- 

BTiuoLOofA.  Ingenifo:  latin,  wy/- 
nuííat;  italiano,  ingtntáíá;  francés,  in- 
gén%H¿;  catalán,  ÍMge»\Átat. 

SiNONiuiA.  Ingenuidad,  ñneeridaJ, 
franq%tt&.  La  ingennidaá  es  una  cuali- 
dad permanente  del  carácter:  la  tinee- 
ridaa  es  accidental  y  pasajera.  Un 
hombre  que  no  es  ingeniu,  puede  ha- 
llarse en  el  caso  de  hablar  con  táueri- 
dad.  El  M^Mtio  dice  todo  lo  que  aabe 
;  siente:  el  tineero,  lo  que  le  conviene 
decir.  La /nmfw**  obra  con  más  am- 
putad, 7  no  se  limita  i  expresar  la 
verdad,  tino  qne  pide,  exige  y  naada, 
Digitizedby  VjOOQIC 


INGÉ 

Está  mis  en  la  conducta  7  en  las  ac- 
ciones que  en  las  palabras.  Hav  hom- 
bres tan  M^Mveí,  que  no  pueden  di- 
mmular  sus  defectos.  Mi  amigo  me 
contd  con  twu4ridad  aaa  apuros,  y 
turo  la  JirM^nna  de  pedirme  dinero 
prestado.  (Moba.) 

Ingenno,  nna.  Adjetivo,  Real, 
sincero,  candoroso,  sin  doblez.  Q  Fa- 
rtiae.  El  que  naciij  libre  j  no  ba  peiv 
dido  su  libertad. 

B/ratOLoeÍA.  Latín  wf  JMÍM,  nativo, 
honrado,  noble,  forma  adjetiva  de  ín- 

Íhvirt,  inculcar  desde  la  niñez:  cata- 
m,  vi^éiMO,  «,-  francés,  i*gé»m;  italia- 
no, ingoMO. 

Ortocrafitt  etmol^ica,  —  La  Acade- 
mia debe  adoptar  la  ortoffraña  latina 
i»g/niu>,  puesto  qae  la  de  ingemo  es 
barbara. 

StMfüa  Aúídriea. — Tnosnoo  se  lla- 
maba el  ciudadano  romano  nacido  d< 
padres  libres,  6  solamente  de  padre  5 
madre  libre.  En  la  época  de  los  empe- 
radores, desde  el  tiempo  de  Aug^to, 
los  libertos  podían  llegar  i  ser  mas- 
NOOS  por  merced  del  príncipe,  que  lea 
confería  todos  los  derechos  de  ciuda- 
dana romanos.  Se  les  llamaba  ikob- 
Nnos  dtl  Citar. 

'  IngSDDO  (Diíciiio  LsLio).  Uno  de 
loB  usurpadores  romanos  conocidos  con 
el  nombre  de  los  treinta  ttroMi.  Era 
gobernador  de  la  Panonia  cuando  el 
emperador  Valeriano  partid  pan  su 
expedición  i  la  Persia,  dejando  el  go- 
bierno á  BU  hijo  Oalieno.  Por  no  obe- 
decer &  este  príncipe,  se  vistió  la  púi^ 
pura  j  se  proclamó  emperador;  pero 
Qalieno,  al  saberlo,  atravesó  la  Ilina 
j  derrotó  al  uaurtnidor  cerca  de  Mur- 
sa  en  el  a&o  de  260,  desapareciendo 
ésto  sin  que  pndiera  saberse  cómo 
murió. 

InfferidoiaeDtd.  Adverbio  de  mo- 
do. ^tremetid&ment«. 

BTtMOLOofA.,  Ingerida  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

In^ridor.  Uasciilino.  Abbidob, 
navaja  de  ingertar. 

Ingerídnra.  Femenino.  La  parte 
por  donde  se  ha  ingertado  el  árbol. 

Ingerir.  Activo.  Introducir  una 
cofta  en  otra,  incorporándola  con  ella. 
11  Metáfora.  Incluir  nna  cosa  en  otra 
naciendo  mención  de  ella.  Q  Recípro- 
co. Entrometerse,  introducirse  en  al- 
guna dependencia  ó  negocio. 

BnuOLOeÍA.  Latin,  ingeriré,  llevar 
dentro;  de  m,  en,  denfaxi,  sobre,  y 
gtríre,  llevar:  italiano,  ingeriré;  fiím- 
eés,  ingértr;  catalán,  ingeriru. 

Illg«rt«cion.  Femenino.  Acción  ó 
efecto  de  ingertar.  |  Época  en  que  se 
ingerta. 

Xngertador,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino. La  persona  que  ingerto.  || 
Adjetivo.  Que  sirve  para  ingertar. 

Ingertar.  Activo.  Introancir  una 
piia  verde  de  un  árbol  en  el  tronco  ó 
nuna  de  otro  árbol.  Haj  diferentes 
modos  de  ingertar,  y,  según  la  di- 
versidad de  ellos,  tienen  varios  nom- 
bres; 7  así  se  dice:  iNoutTAa  de  ca- 
nntillo,  de  coronilla,  de  cortoza,  de 
ewiidcto,  de  mesa,  de  pié  de  oiú)ra, 


INGL 

BriMOLOofi..  Forma  aumentativa  de 
ingerir. 

Ingerto,  ta.  Participio  pasivo  irre- 
gular de  ingerir.  |  Masculino.  Árbol 
injertado. 

Ingesta.  Femenino,  ffijfúne.  Hom- 
bre que  se  da  á  las  materias  introdu- 
cidas por  las  v(aB  digestivas,  como  los 
alimentos,  los  inojedientos,  las  bebi- 
das necesarias  á  Ya  digestión. 

ErutOLOGÍA.  Latin  ingetta,  termi- 
nación femenina  de  ingitlnt,  itroduci- 
do,  participio  pasivo  de  ingeriré,  in- 
gerir: francés,  wuetta. 

Ingeation.  !&usculino.  Fitiologís. 
Absorción  de  un  medicamento  ó  ali- 
mento por  la  vía  digestiva. 

ETiMOLoaÍA.  Ingeito:  latin,  ingetta, 
forma  sustontiva  abstracto  de  ingettnt, 
llevado  adentro:  francés,  ingatton. 

Ingina.  Femenino.  Quijada. 

Inglaterra.  Femenino,  (geografía. 
Uno  de  los  tres  Estados  diferentes  de 
que  se  compone  en  Europa  el  Reino- 
Unido  de  la  Qran  Bretaña. 

1.  Noíiciat  j>r«ÍÍMÚMrM.— Este  di- 
latado país  insular  parece  haber  sido 
separado  del  continente  j'  dividido 
perlas  irrupciones  del  Océano  polar, 
cujas  aguas  barrieron  algunas  veces 
su  superficie  y  trastornaron  sus  sel- 
vas, convirtiéndolas  en  minas  de  hu- 
lla y  abundantes  hornagueros.  Estas 
islas,  que  ton  distinguido  lugar  ocu- 
pan en  la  historia  moderna,  permane- 
cieron ignoradas  de  los  pueblos  de  la 
antigüedad.  Tomadas  por  los  roma- 
nos, fueron  luego  invadidas  sucesiva^ 
mente  por  los  sajones  en  447,  por  los 
daneses  en  879  y  1012,  y  por  los  nor- 
mandos en  lOw.  Esta  tierra  fría  y 
brumosa,  conquistada  siete  veces  por 
loa  bárbaros;  esclavizada  por  las  lejes 
romanas,  sajonas,, danesas  j  norman- 
das; devastada  durante  siete  largos 
siglos  por  guerras  feudales,  dinásti- 
cas, extranjeras,  civiles  y  religiosas; 
Kbemada  por  cincuenta  zeyea,  de 
I  cuales  ninguno  llegó  á  merecer  el 
nombre  áejntto,  estaba  «in  duda  des- 
tinada por  la  Providencia  á  ser  un  dia 
la  patna  de  uno  de  los  más  grandes 
pueblos  modernos,  cuna  de  la^  liber- 
tades civiles  de  Europa,  modelo  de 
los  gobiernos  parlamentarios,  funda- 
dor del  juicio  por  el  jurado,  y  de  cu  jos 
famosos  puertos  partieron  los  atrevi- 
dos navegantes  que  han  fundado  sobre 
las  orillas  del  Ganges  un  impeño  tan 
poderoso  y  extenso  como  el  de  los  Cé- 
sares romünoa.  Sus  legisladores,  sus 
comerciantes  é  industriales  han  cons- 
tituido el  poder  industrial,  mercantil 
y  marítimo  más  grande  de  la  tierra; 
BUS  filósofos  y  sus  inventores  han 
dado  á  la  civilización  europea  los  des- 
cubrimientos más  maravilloBDS.  Los 
pueblos  contemporáneos  le  deben  el 
conocimiento  de  la  gran  fuerza  motriz 
que  dirige  la  mecánica  celeste,  la  in- 
vención de  la  vacuna,  del  alumbrado 
por  el  gas,  los  caminos  de  hierro  y  la 
aplicación  del  vapor  á  las  manufac- 
turas, á  los  trasportes  j  á  la  nave- 
gación. Patria  de  Bacon,  de  Newton, 
de  Jenner  y  de  James  Watt,  Inola- 
TBBB&  ha  adijuirido  legitimameato 


INGL 


101 


por  el  pOrtontoso  genio  de  estos  hom- 
bres ¡lustres,  títiUos  indisputables  al 
reconocimiento  eterno  de  todas  las 
naciones.  Su  libertad  política;  su  in- 
dustria, que  han  multiplicado  las  ri- 
quezas de  su  suelo;  su  culto,  que  debe 
BU  principal  fuerza  al  aislamiento  de 
toda  influencia  extranjera,  han  inspi- 
rado á  BUS  habitantes,  según  expre- 
sión de  Malte-Brun,  ideas  excluaivis- 
tas,  principios  de  egoísmo,  que  se 
ha  convenido  en  llamar  entrim  nacio- 
nal, los  cuales  han  dado  a  la  política 
inglesa  una  dirección  oblicua,  que 
hasta  sus  mismos  aliados  observan 
con  recelo.  ¡Extraño  y  admirable 
país,  cuja  fuerza,  puramente  artifi- 
cial, como  la  de  las  máquinas  que 
centuplican  los  productos  de  su  in- 
dnstna,  ha  llegado  á  extonderse  de 
tal  modo,  que  no  se  puede  contom- 
plar  sin  asombro  el  espectáculo  de  su 
poder  formidable,  que  tanto  influen- 
cia ejerce  en  la  balanza  del  mundo! 
¡Región  sin  igual,  en  donde  el  lujo  y  • 
y  el  boato  corren  parejas  con  la  mise- 
ria; en  donde  la  buena  fe  del  indivi- 
duo se  encuentra  en  contradicción 
flagrante  con  el  sistema  gubernamen- 
tal, basado  en  laa  máximas  de  Ma- 
quiavelo,  j  en  donde  el  amor  á  la  pa- 
tria se  ve  afeado  por  la  ruindad  del 
exclusivismo! 

2.  ffeograJU  finca. — Líviitet.  La 
iNaLATBRRA,  propiamBoto  dicha,  está 
limitada:  al  Norte,  por  la  Escocia,  de 
la  cual  la  separan  una  parte  de  la 
corriento  del  TTfted,  los  montes  Che- 
viot j  el  Liddel;  al  Ebte,  por  el  mar 
del  Norte;  al  Sur,  por  la  Mancha,  y 
al  Oeste,  por  el  canal  de  San  Jorge  y 
el  mar  de  Irlanda. 

3.  Silnacion  atlrondaiica. — ^El  terri- 
torio comprendido  en  los  expresados 
limites,  ocupa  la  parte  meridional  de 
la  isla  denominada  la  Gran  Bretaña, 
y  se  extiende,  con  el  de  la  Escocia, 
en  forma  de'  triángulo,  entre  los 
49'  &T~5b'  49'  de  latitud  setentrional 
y  los  0°  SS'-"?"  58'  de  longitud  orien- 
tal del  meridiano  de  Paris. 

4.  Estentien.  —  Los  geógrafos  la 
evalúan  en  408  kilómetros  ae  largo, 
400  de  ancho  y  1.080  de  circunfe- 
rencia. 

5.  Mmret,  ielat  y  farot. — Los  maree 
que  rodean  laa  islas  britanicas  son: 
el  del  Norte,  la  Mancha,  el  canal  de 
Irlanda  y  el  Océano  AÚántico,  que 
las  ciñe  por  el  Occidente.— Las  ittat 
situadas  cerca  de  las  costas  de  Insla- 
TBHKA,  la  de  Wigbt,  al  Mediodía;  laa 
Sorlingues,  en  número  de  145,  al 
Sudoeste,  y  la  de  Man,  al  Occidente, 
en  el  mar  de  Irlanda. — Entre  la  mul- 
titud de  faro$  principales  que  se  ha- 
lian  en  las  costas,  se  distinguen,  el 
de  Eddjstone,  colocado  en  la  entrada 
de  la  bahía  de  Pljmuth;  el  de  Tus-, 
car,  sobre  la  costa  de  Wexford,  en 
Irlanda,  cujas  luces  rojas  j  blancas 
se  distinguen  desde  m¿s  de  30  kiló- 
metros de  distancia;  el  de  Bell-Rock, 
cerca  de  Berwick,  en  Escocia,  cujos 
movimientos  rotatorios  se  perciben  á 
los  36  Idldmetros,  j  el  de  la  isla  de 
Lundj,  en  la  embocadura  del  canal 


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102 


IN6L 


Bristol,  cu^os  TivfaimoB  respluidores 
se  alcan^aD  desde  los  40. 

6.  CmUu,  eaiot,  golfas,  haklat  j  ot- 
imUi. — Loa  túilM  orieat&les  j  meri- 
dionales H  presentan  menos  cortadas 
qu«  tas  occidentales,  j  miden  sobre 
2.000  millas,  compren<Ldae  las  sinuo- 
sidades.— Éstas  otreceu  algunos  tabot, 
que  vienen  i  ser  para  la  marina  na- 
cional como  otros  tantos  puntos  de  re- 
conocimiento: írent«  por  frente  de  las 
islas  Sorlingues,  avanza  el  de  Land's- 
£ud  6  Finisterre,  el  BoUriv/m  Promonr 
torxvm  de  los  géiSgrafos  antiguos;  al 
Norte  del  Paso  de  Calés,  se  encuentran 
loe  dos  de  Suth-f  oreland  j  Nort-Fo- 
relaud,  este  último,  eu  la  entrada  del 
golfo  donde  desagua  el  Timesis;  el  d< 
>'lamborugli,  fonnado  de  rocas  blau' 
cas  de  150  ¿  180  metros  de  elevación, 
j  el  de  San  David  6  DavidVHead,  el 
cual  termina  al  Oeste  el  país  de  Gal- 
les.—Entre  loe  golfot  m&s  considera- 
bles deben  citarse,  al  Oriente,  el  de 
Wasb,  en  el  mar  del  Norte;  que  apa- 
rece cubierto  de  agua  en  las  altas  ma- 
reas, casi  seco,  en  las  bajas,  y  qne  es 
muj  peligroso  ¿  causa  de  las  arenas 
movibles;  al  Uediodia,  el  de  Ezeter; 
en  la  costa  oriental,  los  de  Ifurr^  y 
Dornocfa,  j  en  la  opuesta,  los  de  Cl;- 
de  j  Solwaj.— Las  bahías  más  impor- 
tantes llevan  los  nombres  deC&emar- 
von  j  Cardigan.— Los  canales,  el  de 
San  Jorge,  cuj'as  aguas  lamen  el  litoral 
del  condado  de  su  nombre,  al  Oeste 
del  país  de  Galles,  y  el  de  Bristol,  si- 
tuado al  Oriente,  en  el  mar  de  Irlan- 
da, que  baila  el  litoral  Sur  del  conda- 
do de  Monmuth,  la  parte  oriental  del 
de  Üloceater  j  las  costas  seteptriona- 

.  les  de  loa  de  iSommerset  j  Devon. 

7.  Mornt^Ut,  ríoi  y  ¡áfot. — Las 
montañas  que  ocupan  el  centro  de  In- 
aLATBBEA,  son  numerosas,  aunque 
poco  elevadas;  160  de  éstas  han  sido 
medidas  por  Jameson,Plajfair,  Smith 
j  Conjbeare,  y  su  altura  varía  de  500 
á  l.OÜO  metros:  todas  ellas  forman 
una  cadena  de  colinas  con  muchos  pi 
eos  ó  erratas,  la  cual  se  extiende  des- 
de el  cabo  Fiuisterre  hasta  los  montes 
Cheviots,  en  una  longitud  de  720 
kilómetros,  elevindoss  y  ramificéndo- 
ae  en  Escocia,  en  donde  uno  de  sus  ra- 
malea toma  el  nombre  de  montes 
Qrampianos. — Casi  todos  los  rUt  de 
luaLATmRRA.  descienden  de  las  monta- 
fias  que  atraviesan  el  país  en  su  par- 
te occidental;  su  número  asciende  í 
335,  j  entre  los  más  caudalosos,  se 
cuentan:  el  Támeais  (Tiama),  que 
tiene  su  origen  en  los  montea  Cam- 
bríea;  el  Trent,  que  nace  en  el  monte 
Stone;  el  Tay,  que  parte  de  Ben-Lho- 
mond,  y  Sevem,  que  arranea  del  mon- 
te Plynlimmon;  este  último,  desem- 
boca en  el  canal  de  Bristol;  los  tres 
primerea,  en  el  mar  del  Norte.  Casi 
todos  se  hallan  unidos  por  numerosos 
canales  navegables,  que  ofrecen  al 
país  un  vasto  sistema  de  comunica- 
ción; las  embocaduras  de  los  más  im- 
portantes de  aquellos  ríos,  se  encuen- 
tran en  las  entradas  de  mar,  forman- 
do excelentes  puertos. — Sntre  los  U- 
goñ  de  nwjror  unportancia,  fiaran  el 


INGL 

de  Derwent,  que  mide  cerca  de  4  ki- 
lómetros de  largo  por  1  '/i  de  an- 
cho; el  Winandermere,  situado  sobre 
el  limite  de  los  condados  de  Lancas- 
ter  y  de  Westmoreland;  el  Ullivatflr, 
el  Bohammere  y  el  Bamsavmere. 

8.  Clmatologi». —^n.  ívai^TsaMA 
no  se  conocen  esos  calores  y  fríos  ex- 
tremados que  se  experimentan  en  los 
países  del  continente,  situados  en  la 
misma  latitud:  atemperadas  las  esta- 
ciones más  opuestas  por  las  constan- 
tes brisas  del  mar,  la  temperatura 
que  se  disfruta  es,  por  lo  general,  dul- 
ce, templada,  casi  tibia.  Xa  excesiva 
humedad  del  aire  y  de  la  tierra  con- 
aerva  en  la  vegetación  una  frescora  y 
lozanía  que  no  se  encuentran  en  nin- 
guna de-  las  otras  comarcas.  jBl  fenó- 
meno de  la  lluvia  tiene  lugar  en  In- 
aLATERKA.  bajo  la  influencia  de  todos 
loa  vientos,  y  así  debe  naturalmente 
suceder,  puesto  que  la  incesante  eva- 
poración del  mar  es  trasportada  allí 
por  cada  ñuctuacion  del  aire,  sea  cual 
tuere  au  dirección.  Ahora  bien;  la  can- 
tidad de  agua  que  anualmente  des- 
ciende, está  calculada  por  los  liklrÓ- 
grafos  en  1.000  milímetros:  €00  de 
estos,  corresponden  á  las  estaciones  de 
otofio  y  del  estío;  pero  como  no  se  ne- 
cesitan más  que  541  para  el  riego  de 
loa  campos,  resulta  un  sobrante  de 
59  milímetros  que  retardan  la  madu- 
rez de  los  vegetales,  y  principalmente, 
de  los  frutos.  El  viento  Oeste  distri- 
buye las  lluvias  de  una  manera  muy 
desigual  entre  las  dos  costas  opuestas 
de  la  Gran  Bretaña:  en  la  oriental,  se 
cuentan  sobre  doscientos  treinta  dias 
buenos;  en  la  occidental,  ciento  sesen- 
ta solamente;  en  los  parajes  combati- 
dos por  los  vientos  borrascosos  del 
Atlántico,  la  ezceaiTa  humedad  del 
clima,  favoreciendo  la  v^fetacion,  vie- 
ne á  ser  para  sus  moradores  causa  pe- 
renne de  numerosas  enfermedades. 
Los  médicos  atribuyen  á  aquella  hu- 
medad la  frecuencia  de  la  consunción, 
la  cual  produce  la  cuarta  parte  de  la 
mortandad  de  Londres. 

9.  VtiHai<u  y  denfittajai  dt  U  litMé- 
áo»  topogrifiea  del  ttmtoño  hritím*- 
eo. — Una  situación  insular,  que  con- 
tribuye á  la  seguridad  del  país  y  man- 
tiene su  independencia;  la  gran  proxi- 
midad de  las  regiones  occidentales  de 
Europa,  foco  de  la  civilización  mo- 
derna; un  clima  templado  por  la  in- 
fluencia que  ejerce  el  Océano  sobre  li 
atmósfera;  un  suelo  que  hace  fecundo 
la  tibia  humedad  del  aire;  un  desar- 
rollo de  costas  de  más  de  24.000  kiló- 
metros, que  facilita  las  comunicacio- 
nes comerciales  y  favorece  la  pesca; 
grandes  ríos  que  permiten  á  los  bu- 

tues  internarse  en  el  país;  la  multitud 
e  puertos  que  ofrecen  las  costas  en 
toda  la  circunferencia  de  la  Gran  Bre- 
taña y  de  Irlanda;  la  ausencia  abaolu- 


mo  los  temblores  de  tierra,  las  sequías 
y  las  inundaciones  de  insectos:  tales 
son,  según  M.  Moreau  de  Jonnés,  las 
ventajas  del  territorio  británico.  Hé 
aquí  khor»,  en  opinioo  del  mistno  tn- 


INGL 

sus  principales  desventajaa:  una 
posición  que  somete  las  provincias  se- 
tentrionales  á  la  influencia  atmoaferica 
de  las  regiones  boreales,  y  que  priva 
al  país  de  los  hermosos  cultivos  de  Eu- 
ropa; particularmente,  del  viñedo; 
una  inmensa  extensión  de  tierras  es- 
tériles, como  los  arenales  de  iMOLar 
TURA,  propiamente  dioha,  los  panta- 
nos de  Irlanda,  los  matorrales  de  Ea- 
cocia  y  los  terrenos  cascajosos  del 
wá%  de  Galles;  la  &lta  de  bosques  y 
de  selvas  que,  no  obstante,  la  abun- 
dancia de  las  minas  de  bulla,  ejerce 
una  influencia  perniciosa  en  el  estado 
físico  y  social  del  país,  y  las  copiosas 
T  frecuentas  lluvias  ocasionadas. por 
la  evaporación  continna  de  los  maros 
que  le  circuyen.  El  clima,  empero,  si 
bien  húmedo,  ea  bastante  saludable; 
especialmente  en  las  comarcas  del  in- 
terior, menos  expuestas  que  las  marí- 
timas á  las  constantes  brumas  que  in- 
vaden la  atmósfera  desde  los  primeros 
dias  del  mes  de  Noviembre,  y  la  esta- 
dística demuestra  que  hay  en  Ingla- 
TsaKA.  gentes  tan  robustas  y  de  edad 
tan  avansada  como  en  loa  demás  países 
europeos. 

10,  Siqvíit  y  eiati/lcatio*  di  Ui  («r- 
niut. — Hay  tres  modos  de  ppswr  el 
suelo  de  Inqlatkbsa:  bajo  el  ncHubre 
A^fru-itoid  (feudo  ñ«ncoJ ,  se  designa 
toda  propiedad  que  pertenece  por  com- 
pleto al  que  la  ocupa,  aunque  lo  sea 
mediante  una  renta  anual;  el  upy-keid 
(arriendo  temporal)  es  la  propiedad 
dependiente  de  alguna  tierra  feudal, 
y  sujeta  i  contribuciones  en  caso  ds 
fallecimiento  6  trasferencia;  se  da, 
por  último,  la  denominación  de  ímm- 
luild  (arriendo  por  contrato),  á  la  pro- 
piedad, cuando  el  enfit4uta,  tepáte- 
ni^ite  6  propietario  no  la  posee  más 
que  por  vida,  6  por  «n  término  que 
puede  extenderse  á  algunos  siglos.  Or- 
oínariameute,  el  vet^adero  propieta- 
rio otorga  el  derecho  de  enajenación 
mediante  una  renta.  Según  recientes 
estadísticas,  las  dos  séptimas  wtea 
de  los  agricultores  de  la  Gran  Breta- 
ña poseen  el  suelo  que  cultivan.  El  nú- 
mero de  éstos  en  Inol&tkbu.  y  el 
país  de  Galles,  se  evalúa  en  míJá  de 
200.000:  las  rentas  anuales  de  aque- 
llas propiedades  vanan  desde  40  schel- 
lines  (48  pesetas  próximamente),  4 
100.000  libras  esterlinas  (2.425.000 
pesetas).  En  el  Oeste,  la  propiedad  se 
halla  mis  dividida  que  en  el  Este,  en 
donde  el  suelo  ha  mdo  acaparado  por 
los  grandes  arrendatarioe.—-La  Ihola- 
TBBXA,  propiamente  dicha,  y  la  Irlan- 
da, apenas  cuentan  2.572  kilómetros 
cuadrados  de  bosques  y  de  selvas,  ó 
sea,  sobre  poco  más  ó  menos,  la  vigé- 
aimaquinta  parte  de  au  superficie;  es, 
sin  disputa,  el  país  menos  poblado  ds 
Europa.  En  cambio,  las  praderas  y 
aprovechamiento  de  hierbas  ocupan 
más  de  una  tercera  parte  del  suelo, 
esto  es,  24,288  kili^etroa  cuadrados; 
las  tierras  cultivadas,  22.736,  la  ter- 
cera parte  de  su  superficie  total.  H& 
aquí  la  ultima  estadística  de  Inola- 
Txuu,  que  nosotros  conocemos,  tal 
ouál  aparece  en  loe  documentoi  pn- 


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INGL 

hlloados,  no  hace  mucho  tiempo,  t 
el  Gobierno  británieo:  tierras  lal 
rtblea  y  i&rdines,  10.352.800  ao 
^160  percnu  cada  uno);  praderas, 
pastos  ;  BgTiazales,  15.379.200;  bos- 
ques jr  Tarios  pastos  susceptibles  de 
coltiTO,  3.354.000;  terrenos  comple- 
tamente eetéri  les,  3.356.000.— La  cul- 
tura del  trífft)  ocupa  anualmente  so- 
bre 1.500.000  hectireas  (3.040  ki- 
Idmetros  cuadrados,  casi  la  undéci- 
ma parte  de  la  superficie  total);  la  del 
«enteno,  100.000  bect^raas;  la  de  la 
cebada,  900.000;  las  del  trébol,  coles 
j  otras  verduras,  1.200.000;  la  del  lú- 
pulo, 19.000;  huertas,  20.000;  semi- 
lleros, 6.600.  Los  principales  bosques 
son  el  de  Windsor,  cantado  por  Pope 
j  Dryden,  y  los  de  Dean  Snerwood. 
11.  JPnditcdeiut. — I.  A^rieultura. 
EL  suelo,  montuoso  y  arenisco,  en  Es- 
cocia, y  pantanoso,  en  Iholatbkba, 
B¿lo  se  muestra  fecundo  en  las  llanu- 
ras y  en  los  valles;  pero  el  g«nio  emi- 
nentemente laborioso  y  activo  de  los 
ing-leses  ha  logrado  vencer  los  obstácu- 
los naturales,  y  le  hace  producir  toda 
dase  de  sustancias  alimenticias,  en 
mayor  cantidad  de  la  que  permiten 
las  condiciones  del  terreno,  merced 
también  i  los  proveeos,  cada  vez  mis 
notables,  que  eu  este  país  alcanza 
aquel  importante  ramo  de  las  rique- 
zas de  los  pueblos.  Las  haciendas  mis 
dfrtiles  son  las  de  los  condados  de 
Eíorthumberland,  Norfolk,  Sussex  y 
Bssex:  el  mejortrivo  se  cosecha  en  les 
de  Rent,  Suífolk,  Butland,  Hertfbrd, 
Essex,  Henford,  Berks  y  Hamp.  La 
cebada  constituía  antiraamente  la  ba- 
se del  alimento  de  los  campesinos: 
hoy,  8¿lo  se  la  emplea  en  el  principa- 
do de  Galles,  en  Gumberland  y  en 
Westmoreland.  I«s  mayores  cosechas 
de  ^tatas  se  hacen  en  los  condados 
de  Chester,  de  Lancaster,  de  Tork,  de 
Gumberland,  de  Essex  y  de  Cor- 
nouailles:  la  cidra  abunda  en  los  del 
Uediodiáy  del  Sudeste:  las  cerezas 
son  excelentes  en  si  de  Kent.  Las  prín- 
ápales  producciones  agrícolas  con- 
sisten en  granos,  patatas,  legumbres, 
frutas,  azt^nu,  lino,  cáñamo  y  lúpu- 
lo, con  el  cual  se  fibrica  la  cerveza. 
n.  Ganadería. — La  mitad  de  las  tier- 
ras cultivables  están  reservadas  para 
pastos  que  se  destinan  á  la  cría  de  ga- 
nadosy  mejora  ds  las  razas,  que  cons- 
tituyen la  nqneza  territorial  delNOLA- 
TSKBA.  Los  caballos  ingleses,  especial- 
mente los  ds  caza  y  carrera,  son  los 
más  estimados  de  toda  Europa:  de  las 
demás  especies  se  saca  todo  el  partido 
posible,  así  de  la  eame,  como  de  la 
manteca,  sebo,  queso  y  cueros  que 
proporcionan. 'Los  cameros  permane- 
cen  en  el  campo  de  dia  y  ae  noche, 
dnnnte  casi 't4)do  el  año,  lo  que  au- 
menta notablemente  la  finura  de  la 
lana.  Los  estadistas  ingleses  no  han 
hecho  todavía,  que  nosotros  sepamos, 
un  recuento  exacto  del  ganado  vacu- 
no; pero  todo  induce  &  creer  que  pasan 
de  6.000.000  de  cabezas:  el  número  de 
loe  cameros  de  Tnolatkhba  y  del  país 
de  Galles  está  calculadoen  36.000.000. 
Bl  peso  medio  de  un  buey  es  de  800 


INGL 

libras  inglesas;  el  de  im  becerro,  de 
140;  el  de  un  carnero,  de  80;  el  de  un 
cordero,  de  40  á  50.  Los  cultivadores 
y  especuladores  de  Ldndres  y  de  sus 
cercanías  sostienen  sobre  12.000  va- 
cas, cuya  leche  produce  800.000  libras 
esterlinas  (19.400.000  pesetas  pr(S- 
ximamente):  en  algunos  condados  ae 
ciía  una  ipagnífica  raza  de  cerdos, 
cuyos  jamones  son  objeto  de  un  con- 
siderable tráfico,  m.  MineraloffU.— 
El  granito  constituye  la  base  de  todas 
las  montafias  que  cruzan  el  territorio. 
Los  terrenos  que  las  rodean,  son  todos 
ricos  en  minas  de  hierro,  estaño,  co- 
bre, plomo  V  carbón  de  piedra.  La  pi- 
zarra y  la  hulla  son  las  dos  produc- 
ciones minerales  de  inayor  importan- 
cia de  la  Gran  Bretafia.  Las  principa- 
les hornagueras  se  hallan,  al  Norte,  en 
Hancbester,  líewcastley  Sunderland; 
al  Norte  T  al  Noroeste ,  en  Birmingham; 
Chesterfield,  Newcsstle-under-Tine  y 
Wednesbury;alOeste,  enCaermathen, 
Deanforeat,  Swansea  y  Tenby:  loe  ds- 
p<ísitoB  de  hierro,  al  Norte,  en  Brad- 
ford,  Dalton,  Newcastle,  Rotherham 
y  ShefSeld;  al  Noroeste,  en  Bir- 
mingham,  Coalbrookdale  y  Wolver- 
hampton;  al  Oeste,  en  Abergavenny, 
Deanforeat,  TydwjU  y  Neath.  Las  mi- 
nas de  plomo,  al  Norte,  en  Bakewell, 
AUondale,  Darlington,  Richmond  y 
Stoctton;  al  Norte  y  al  Oeste,  en  Bris- 
tol,  Holywoll,MoIdyWolverhampton; 
al  Sur,  en  Helston:  las  da  sstaflo,  al 
Mediodía,  en  Bedruth,  Anstel,  Tavis- 
tock,  Helston,  Truro  y  en  las  monta- 
ñas de  granito  y  do  esquisto  del  Cor- 
nouaillflB  y  del  Devonshire  (estas  mi- 
nas vienen  explotándose  desde  hace 
más  de  dos  mil  afios).  Las  de  cobre, 
se  encuentran,  al  Sur,  en  Hawk's- 
Head,  Newcastle-under-Tíne;  al  Sud- 
oeste, en  Aber-Ctenwav,  en  la  isla  de 
Anglway  j  Holywell;  al  Oeste,  en 
Helston,  SentrAnstfll,  Sent-Just,  Ta- 
vistock,  en  el  Devonshire  y  Cor- 
nouailles.  En  ciertos  parajes  se  en- 
cuentran también  algunas  nunas  de 
oro,  plata,  zinc  y  antimonio.  Los  es- 
tadistiis  evaldan  en  240.000.000  de 
lesetas  la  riqueza  mineral  de  la  Gran 
Jretaüa  y  de  Irlanda.  Las  salinas  más 
abundantes  están,  al  Norte,  en  Spa, 
1uxton,'Weterby,Horio-wgate,  Leam- 
igton  yMathoek;  al  Esta,  en  "Witham; 
al  Oeste,  en  Bath,  Cheltenham,  Glo- 
cester  y  Hotwels;  al  Sur,  en  Tun- 
bridge, — rV.  Cata  y  pttea.  El  ciervo, 
el  gamo  y  el  corzo  búIo  se  encuentran 
en  los  parques;  los  lobos  y  los  osos 
han  sido  casi  por  completo  extermi- 
nados: las  aves  acuáticas,  la  d¡gjiefia 
y  varías  classs  de  rapiña,  particular- 
mente el  águila,  son  bastante  nume- 
rosas. La  pesca  es  abundante,  varia- 
da y  exquisita,  especialmente  las  tru- 
chas y  los  salmones  que  se  crían  en  loe 
lagos  de  Escocia,  los  cuales  constitu- 
yen la  riqueza  más  importante  del 
país. 

12.  Tndutíría. — Por  todas  las  cir- 
cunstancias que  dejamos  expuestas,  y 
por  diferentes  razones  puramente  his- 
téricas, la  iNQLATKsaA  deba  ser  con- 
siderada como  el  pueblo  más  indus- 


INGL 


103 


trial  del  mundo.  Sin  embargo,  la  au- 
perioridad  de  su  industria  sólo  data 
de  ochenta  afios  á  esta  parte.  La  es- 
tadística de  los  principales  inventos  , 
industriales,  hechos  6  introducidos  en 
aquel  país,  demostrará  lo  que  pueden 
la  energía  y  la  actividad  de  un  pue- 
blo. La  primera  manubctura  de  vi- 
drio fué  establecidad  cerca  de  Lan- 
dres, en  1457,  bajo  el  reinado  de  En- 
rique TI;  la  hulla  viene  empleándose 
como  combustible  desde  el  año  1307; 
en  1588,  se  publicd-en  Ldndres  el 
primer  diario  inglés:  las  primeras  ma- 
nufacturas de  seda  datan  de  1600; 
en  1670,  un  francés  importd  en  Inola- 
TBBRÁ  el  arte  de  estampar  los  tejidos 
de  algodón;  en  1725,  estableció  New- 
Comen  la  primera  gran  máquina  de 
vapor,  llamada  atmotférica;  en  1738, 
inventó  Jhon  Wvat,  de  Birmingham, 
otra  para  hilar  el  algodoa,  la  cual  no 

Íuedd  realmente  establecida  hasta 
770;  ocho  aiJOB  más  tards,  did  á  co- 
nocer Crompton  la  M*il-Jeimy,  má- 
quina con  la  que  se  obtenía  el  núme- 
ro 315  en  la  filatura  del  algodón: 
James  Watt,  que  eu  1769  había  ya 
montado  las  primeras  máquinas  de 
doble  efecto,  aplicó  esta  poderosa  fuer- 
za  á  la  mecánica  de  las  hilanderías; 
en  1801,  estableció  Trvithick  las  de 
vapor  de  alta  presión  y  locomotrices, 
y  en  1803,  invcnbj  Radeliffe  otra  me- 
cánica con  la  cual  se  obtenía  á  un 
mismo  tiempo  el  encadenamiento  6 
ligadura  y  la  trama  de  los  tejidos. 
Finalmente,  en  1809,  concedió  el  Par- 
lamento á  Cartiwright  una  recompensa 
de  250.000  francos  para  el  perfeccio- 
namiento de  un  tetar  movido  por  el 
vapor;  y  en  1812,  James  Watt  cons-  • 
truyó  sobre  el  río  Clyde  el  primer  bu- 
que de  vapor  que  ha  surcado  las  aguas 
de  la  Gran  Bretaña.  No  entra  en  nues- 
tros propósitos  hacer  la  historia  de  la 
industria  inglesa;  sólo  hemos  querido 
indicar  estos  grandes  descubrimien- 
tos, porque  ellos  han  sido  otros  tantos 
manantiales  de  la  riqueza  de  un  país, 
cuya  actividad  comercial  ha  venido 
igualmente  desarrollándose  hasta  el 
más  alto  grado.—- La  industria  britá- 
abraza  toda  clase  de  manufactu- 
,  sobresaliendo  singularmento  en 
las  de  algodón,  quinctulerfa,  maqui- 
naria, paños  y  otros  tejidos,  que  se 
trasportan  á  las  Indias  orientales,  á 
Persia,  á  las  Escalas  de  Levante,  á  los 
países  del  Norte,  áEspafia  y  Portugal 
para  las  Américas, 

13.  Comtrdo. — Como  quiera  que  la 
industria  y  el  comercio  de  un  país 
marchan  siempre  en  perfecto  parale- 
lismo, por  la  variedad  y  riqueza  de  la 
industna  inglesa ,  podrá  fácilmen- 
te deducírsela  actividad  y  extensión 
de  su  comercio.  Este  puede  dividirse 
en  cuatro  categorías  bien  distintas: 
1.',  mercancías  importadas  que  se  in  . 
vierten  en  el  consumo  de  las  ftbricas 
ó  de  la  población;  2.*,  mercancías  im- 
portadas que  quedan  en  deposite  para 
ser  luego  trasportadas  í  otros  para- 
jes; 3.*,  mercancías  exvOTttdax,  pro- 
veniuites  de  las  manufacturas  ó  de  la 
agricultura  del  país;  4.',  mercancías     , 

u,cj,t,zedb,tjOOgle 


104 


INGt 


exportadu  procedentes  de  lu  coloniu 
6  del  extnujero. — Ls«  operacionea 
mereantiles  de  Ihglatbbra  están  eva- 
luadas en  mis  de  3.000.000.000  de 
S saetas  anuales,  no  comprendidas  las 
el  trifico  exterior.  Esté  extraordina- 
rio moTimiento  está  representado, 
ron  M.  Morean  de  Jonn¿s,  por  el  flete 
de  más  de  26.000  buques,  slorados  en 
3.000.000  de  toneladas;  los  salarios  de 
200.000  marineros  y  de  7.000.000  de 
induetriales;  los  glastos  de  construc- 
ción de  1.300  buques  por  año;  el  cré- 
dito necesario  para  sostener  una  deudí 
fue  ascendía  no  hace  machos  años  á 
9.000.000.000;  j,  por  áltimo,  el  sos- 
tenimiento, para  asegurar  este  comer- 
cio inmenso,  de  una  flota  de  500  i  600 
bnqaesde  gfuerra;  annada  de  81.000 
hombres,  que,  en  tiempos  de  paz, 
cuestan  á  la  nación  sobre  300.000.000. 
Las  importación  j  exportaciones  con- 
sisten principalmente  en  caballos,  ga- 
nados ae  todas  especies,  manteca,  que- 
so, esperma,  carne,  pescados  salados, 
cerveza,  ron,  tejidos  de  todas  clases, 
manufacturas  de  sombreros,  zapatas, 
curtidos,  paños,  armas,  instrumentos 
de  todo  genero,  relojes,  quincalla,  io- 
jería,  papel,  colores,  vinos  j  artículos 
coloniales. 

14.  Viat  di  eoHimicMeüm. — Contrí- 
buven  también  poderosamente  á  la  en- 
vidiable prosperidad  del  comercio  in- 
glés, la  inmejorable  posición  geográ- 
fica que  el  país  ocupa,  y  la  &cilidad 
y  expedición  de  las  comunicaciones, 
así  terrestres  como  marítimafl.— ^ns- 
tituve  las  primeras  una  inmensa  red 
de  ferrocarriles  (raibvajft),  que  tiene 
por  centro  á  Londres;  son  éstas  la  del 

-  NorU,  la  del  Noroate,_  la  del  OetU,  la 
del  S%doatt,  la  de  Bñghíon,  la  'de  los 
eaukdot  del  Oriatie  v  la  de  Cambrid- 
ge, de  tas  cuales  se  desprenden  multi- 
tud de  ramales  de  consideración  qne 
cruzan  el  territorio  en  todas  direccio- 
iies.  Favorecen  las  segundas  infinidad 
de  canales,  como  el  de  Fortk,  el  de 
Cl^de,  el  CsUdofíio,  el  gran  Trtmco,  el 

Íue  va  de  Leeds  á  Liverpool  y  otros; 
w  magníficos  puertos  de  Jjíndret, 
Briitol,  Liverpool  y  So*thamplo*,  y 
una  numerosa  marina  mercante,  pro- 
tegida por  otra  de  guerra  que  es,  sin 
disputa,  la  más  formidable  del  m.undo 
T  solo  tiene  por  rival  la  de  los  Esta- 
dos-Unidos en  tiempo  de  guerra. 

15.  Arqiñteelnra.  —  Los  monumen- 
tos más  antiguos  de  la  arquitectura 
inglesa  son  las  piedras  dniídicas  6 
célticas,  de  formas  variadas:  se  lla- 
man ntñkirt  ( del  céltico  mm  ,  pie- 
dra, é  Mr,  larga),  6  peuhatu  (de  pe»l, 

f litar,  j  nw,  piedra) ,  ciertos  mono- 
itos  de  forma  protongada,  planta- 
dos verticalmente  en  la  tierra  á  una 
profundidad  bastante  considerable,  j 
cu;a  altura  sobre  el  nivel  del  suelo 
varía,  por  lo  general,  de  2  á  10  me- 
tros. Batas  construcciones,  elevadas 
por  los  pueblos  célticos,  principal- 
mente, en  la  Galia  y  en  la  Gran 
Bretafia,  en  una  época  que  no  se  ha 
podido  precisar,  han  recibido  en  esta 
ultima  comarca  el  nombre  de  memao 
(piedras  derechas),  y  o^oen   cierto 


INGL 

interdi  sí  no  bajo  el  punto  de  vista 
del  arte,  al  menos  como  testimonio  de 
una  civilización  todavía  naciente.  Va- 
rios aroueélogos  hacen  remontar  has- 
ta la  época  de  los  bretones  algunas 
pequeras  fortalezas  que  se  encuentran 
en  diferentes  puntos  del  ^ís  y  que  se 
cree  hajan  servido  de  residencia  i  sus 
caudillos.  Las  primitivas  .edificacio- 
nes civiles,  en  iNaLATBRRA,  fueron  de 
madera,  de  arcilla,  de  callas  6  de  pie- 
dras irregulares:  las  casas  eran  circu- 
lares; los  techos,  de  bálago  6  paja,  se 
elevaban  en  figura  de  pirámide  j  pre- 
sentaban una  abertura,  que  servía  de 
chimenea,  por  donde  penetraba  la  cla- 
ridad. Los  romanos  no  llegaron  á 
construir  más  que  malecones  y  muros 
fortificados,  destinados  á  atajar  las 
correrías  de  los  caledonios.  Desde  la 
conquista  romana  hasta  la  de  los  nor- 
mandos, los  anglo-sajones  emplearon 
frecuentemente  á  los  artistas  france- 
ses para  la  construcción  de  sns  igle- 
sias y  monasterios:  el  convento  de 
Weremuth  y  la  catedral  de  Hexham 
fueron  levantándose  en  elsígtoviipor 
obreros  del  continente.  La  ornamen- 
tación ofrecía  por  enbSnces  una  mezcla 
confusa  V  fantástica  de  figuras  de  ani- 
males. LÍis  anglo-sajones  no  han  teni- 
do nunca  arquitectura  propia,  por 
más  que  se  £a;a  introducido  en  la 
lengua  de  las  artes  ta  denominación 
de  titih  tajo». — Los  normandos  im- 
portaron el  estilo  grosero  de  la  arqui- 
tectura romano-bizantina,  que  toda- 
vía se  observa  en  las  catedrales  de 
Qlocester,  de  Durham,  de  Eieter,  de 
Peterborugh,  de  Santa  Cruz,  cerca  de 
Winchester,  jdel  Priorato  de  Botholp, 
pertenecientes  á  la  misma  época.  Como 
obra  de  arquitectura  militar,  puede 
citarse  el  Torreo»  b¡a»eo  de  la  Torre 
de  Léndres.  La  «tm  6  arco  diagonal 
en  la  béveda  gótica,  vino,  como  en 
Occidente,  aunque  un  poco  más  tarde, 
á  reemplazar  ta  cimbra,  siendo  intro- 
ducido por  el  obispo  de  Winchester, 
Enrique  de  Btois,  hermano  del  rov 
Esteban.  Bajo  el  mando  de  Enrique  IT, 
el  estilo  ojival  quedé  definitivamente 
establecido,  pasando  de  la  forma  más 
sencilla  á  la  más  complicada  en  el  si- 

{^lo  XIV.  El  número  de  loa  edificios  re- 
igiosos  levantados  desde  el  siglo  xiii 
al  XV  es  considerable:  sólo  bajo  el 
reinado  de  Enrique  III  se  han  con- 
tado hasta  157.  entre  los  más  nota- 
bles, figuran  ta  catedral  de  York,  la 
de  Gantorberj,  la  de  Salisbuir,  la 
de  Liifcotn,  la  deLichfield,  de  Wells, 
de  Winchester ,  de  Chichester  j  et 
monasterio  de  Westminster.  La  ar- 
quitectura militar  sigue  las  mismas 
faces :  la  civil  ofrece  el  palacio  de 
Windsor  v  el  gran  salón  del  palacio 
de  Eduardo  III,  en  Westminster,  con- 
siderados como  dos  notabilísimos  mo- 
delos. El  estilo  ojival  inglés  presen- 
ta dos  caracteres  que  le  son  propios: 
1.*,  los  cruceros  de  las  ventanas,  que 
suben  rectos  hasta  ta  béveda  prin- 
cipal, de  donde  tomé  et  nombre  di 
perjiñidicuUr,  que  te  han  dado  atgu 
nos  arqueélogos;  2.°,  las  bóvedas 
cuadrad»  que  se  hallan  en  cierto  nú- 


INGL 

mero  de  iglesias.  En  general,  el  eatilo 
giítico  se  ha  bastardeado  oa  Imcil&- 
tmímí:  tos  edificios  son  más  groseros 
y  se  hallan  más  recargados  de  ador- 
nOB  que  en  el  continente:  en  lugar  dé 
las  elegantes  capillas  abovedadas,  que 
se  encuentran  en  los  templos  frince- 
ses,  seto  se  ve  en  el  fondo  de  ta  nave 
una  capilla  alumbrada  por  una  venta- 
na enorme:  las  naves  son  largas  y  ba- 
jas; las  torres,  cuadradas  t  guarneci- 
das de  almenas,  que  le  dan  todo  el 
aspecto  de  las  torres  almenadas  de 
los  castítlos  feudales.  La  decadencia 
se  anuncia  por  el  estilo  amanerado  y 
exuberante  que  se  llama  di  lot  T»- 
dore,  et  cual  consiste  en  una  mezcla 
singular  de  los  caracteres  del  estilo 
gótico  con  las  formas  del  Renacimien- 
to, La  desaparición  del  género  gético 
se  ha  atribuido  sin  fundamento  al 
cambio  de  religión  de  los  ingleses, 
siendo  así  que  fué  ocasionada  por  la 
reforma  que,  en  et  arte  arquitecténi- 
co,  se  produjo  en  Italia  y  que  penetré 
en  Jnqlatbrha  más  tarde  que  en  los 
otros  países.  Los  monumentos  más 
curiosos  del  estilo  de  los  Tudors,  son 
el  palacio  de  Richmond,  construido 

EjT  Enrique  VII;  et  de  Hamptors- 
urt,  y,  en  et  monasterio  de  West- 
minster, antes  citado,  ta  capilla  lla- 
mada de  Enrique  VIII.  El  estilo  clá- 
sico acabé  por  generalizarse  en  Inql^- 
TRSRA,  V  los  colonos  greco-romanos 
presciniueron  en  absoluto  de  loe  ador- 
nos flamígeros  de  la  ojiva.  Jaime  I 
hizo  edificar  por  Ifiigo  ^ones  et  pala- 
cio de  White-Halle;  el  mismo  arqui- 
tecto levanté  la  galería  de  Sommereet- 
Huse,  la  iglesia  de  San  Pablo  en  Co- 
vent-Oardeu,  y  la  casa  real  de  Green- 
wich;  hoy,  hospital  de  los  inválidos 
de  la  marina.  La  ar^niíeeínra,  alian- 
donada  bajo  toe  gobiernos  respectivos 
de  Carlos  I  y  la  república,  no  volvié 
á  remontar  su  vuelo  hasta  después  de 
ta  restauración  de  los  Bsbiardos. 
Cristóbal  Wren,  á  consecuencia  del 
incendio  de  Léndres,  en  1666,  propu- 
so un  plan  general  de  reconstrucción, 
conservando  el  estilo  francés  en  la 
mavor  parte  de  sus  edificaciones.  Bajo 
la  dirección  de  este  artista  se  levanta- 
ron la  iglesia  de  San  Pablo,  bajo  el 
modelo  de  la  de  San  Pedro,  en  Roma, 
la  de  San  Esteban,  el  TAeatnm  de 
Oxford  j  el  hospital  de  Ohelsea.  En- 
tre tos  arquitectos  contemporáneos  de 
Wren,  ae  citan  á  James  Gibbs,  que 
construye  los  templos  de  San  Martin 
j  de  Santa  Maria,  en  Léndres;  á  Ni- 
colás Hanksmoor,  que  trabajé  en  tos 
caatitlos  de  Bteníieim  y  de  Howard; 
á  Tomás  4rcher,  á  quien  se  debe  ta 
iglesia  de  San  Juan,  en  Westminster: 
á  Juan  James ,  que  edificé  la  de  Oreen- 
wich  y  la  de  San  Luc,  6n  Uiddlesex; 
á  Fliteroft  y  í  Taiman,  arquitectos 
respectivamente  de  Wobnm-ibbey  jr 
del  palacio  dé  Cbatsworth.  John  Van- 
brugh,  pintor  v  arquitecto  á  ta  vez, 
empleé  el  estilo  del  Renacimiento, 
descargándole  de  toa  adornos  capri- 
chosos que  te  distinguen  en  otros 
países:  sus  construcciones  civiles  son 
<  groseras  y  prueban  que  no  comipren- 

Digitized  by  Vj  OOQ  [C 


IN6L 

día  1*  beltezft  de  lu  proporcionos  j 
áfi  loB  defallda,  así  como  la  dÍBtríbu- 
moa  de  la  luz  j  de  la  sombra.  Los 
grandes  seftaree  del  bívIo  xtiii  hicie- 
ron restaurar  sus  castillos  feudales,  j 
los  arquitectos  se  vieron  eatduces 
-obligaos  ¿  estudiar  el  estilo,  con  el. 
objeto  de  imprimir  i  aquellas  cons- 
trucciones el  carácter  propio  de  la 
¿pocs;  pero  reeultií  una  escuela  de  es- 
tilos díterentes,  que  da  &  la  arquitec-- 
tura  inglesa  cierto  tíso  de  singulari- 
dad extravagante.  Por  esta  misma 
¿poca  Be  opero  una  revolución,- provo* 
cada  por  la  publicación  de  la  obra  de 
Revett  y  James  Bstuart,  sobre  los 
monumentos  de  la  antig^ua  Grecia,  en 
Tirtud  de  lo  cual  desapareció  casi  det 
todo  el  estilo  del  Renacimiento,  sin 
que  fuera  reemplazado  por  otro  origi- 
nal. La  imitación  de  la  arquitectura 
griega  prevalecid  por  fin  después  de 
este  tiempo;  loe  ingeses  se  apresura- 
ron á  reunir  los  dibujos  de  todas  las 
construcciones  de  aquella  proceden- 
cia; y  hoj  poseen  las  mejores  colec- 
eiones  qne  existen  de  las  obras  anti- 
guas, las  cuales  reproducen  en  bus 
espléndidas  publicaciones.  El  descu- 
brimiento de  las  ruinas  de  Pompeja 
y  de  Herculano  In  venido  á  aumenter 
esta  pasión  de  loB  ins'leseB  por  lo 
tíguo.  Algunas  sociedades  sabias  I  _ 
ron  igualmente  su  atención  en  el  arte 
gótico:  John  Cárter,  Bntton,  Pucin 
j  otros  artistas  ban  publicado  al  erec- 
to TarioB  trabaioe  muy  importantes, 
j  en  la  actualiaad,  no  adío  se  restau- 
ran los  antiguos  monumentos,  eino 
!|ne  se  imitan  con  perfección.  Entre 
os  grandes  trabaioe  modernos,  se  ci- 
tan el  puente  de  Waterloo,  uno  de  los 
m&s  notables  del  mundo,  y  el  fÉunoso 
tiinel  que  pasa  por  debajo  del  Táme- 
8Ís,  construido  por  el  arquitecto  fran- 
cés Bmnel.  Los  ingleses  se  distin- 
guen por  la  valentía  de  sus  obras  de 
ñindicion,  de  las  cuales  han  dado  una 
brillante  prueba  en  la  erección  del 
palacio  de  la  Exposición  universal  de 
liendres  en  1851,  denominado  Crüíal 
Palace,  trasportado  después  á  Sy- 
denfaam. — Pueden  verse  Anlusologút 


INGL 

adornos  de  diferentes  géneros  en  sus 
carros  de  guerra.  Los  romanos  lleva- 
ron á  Inqlatkrra  las  estatuas  de  sus 
dioses  y  de  sus  sondes  hombres;  pero 
fueron  destruidas  por  los  cristianos, 
los  Celedonios  v  los  daneses.  Sdlo  un 
modelo  de  escultura  resta  de  los  an- 
glo-saiones:  el  entrno  dá  Ülphíu,  con- 
servado en  York.  Después  de  la  con- 
quista normanda,  las  obras  más  nota- 
bles fueron  ejecutadas  por  artistas 
extranjeros:  tales  son,  entre  otras,  la 
urna  ae  Eduardo  el  Cm/uot,  del  es- 
cultor romano  Pedro  Cavalini,  coloca- 
da en  la  iglesia  de  Westminster;  las 
esculturas  de  los  templos  de  Canter- 
bery,  de  Crovland,  de  York,  de  Wear^ 
mouthydeEly.  Hasta  el  siglo  xiii  no 
empezó  la  escultura  inglesa  &  produ- 
cir obras  estimables;  pero  súlo  como 
auxiliar  de  la  arquitectura,  cuyos  mo- 
numentos decoraba.  Los  trastornos 
provocados  por  la  herejía  de  Wicleff 
j  la  guerra  de  las  Dot  Sota*,  detu- 
vieron estos  primeros  progresos  del 
arte  escultural.  En  tiempos  del  Rena- 
cimiento llegó  de  Italia  un  artista 
distinguido,  Torregiano,  el  cual  hizo 
dos  obras  maestras:  el  sepulcro  de 
Enrique  YII  y  el  de  su  madre  Marga- 
rita, condesa  de  Richmond.  A  esta 
misma  época  pertenece  el  túmulo  de 
lady  Isabel  Rusell,  que  se  ve  en  el 
monasterio  de  Westminster,  obra  de 
autor  desconocido.  Después  de  la 
restauración  de  los  Estuardos,  produ- 
jo Inolaterra.  dos  escultores  nota- 
olee:  Gibbons,  que  sobresalió  en  el 
trabajo  en  madera,  y  Cibber,  autor  de 
las  estatuas  de  la  Denuneta,  que  ador- 
nan el  vestíbulo  del  hospital  de  Bed- 
lam.  En  el  siglo  xvm  ejecuto  Fran- 
cis  Bird  algunos  bajo-relieves  en  el 
monasterio  de  WeBÍminster;  el  fran- 
cés Roubilliac,  discípulo  de  Coustou, 
las  estatuas  de  la  Sloauna»  y  de 
Ntmlon,  y  el  flamenco  Rysbrack,  los 
monumentos  de  Newton,  da  Prior, 
del  almirante  Vemon  y  un  BérmUt, 
CuvB  cabeza  ha  sído  copiada  de  la  del 
Hercules  Famesio.  En  general,  los 
artistas  ingleses  se  han  distinguido 
más  en  la  escultura  de  ornamentación 


INGL 


105 


hriíaMiea,  obra  publicada  por  la  so-  [que  en  la  estatuaria.  Los  bustos,   las 


ciedad  de  los  anticuarios  de  Lon- 
dres, 1170;  Ducarel,  Antigüedadet  a»- 
¡fla-i^onoi,  traducida  al  francés  por 
Léchandé  d'Anisy;  Strutt,  Antí^tüt 
of  SngUmd,  traducida  al  francés  por 
Bonlard;  W.  Roy,  Tké  niUíary  amti- 
eyititi  afikt  Jtomtuu  i»  Briíat»,  Lon- 
dres, 1793;  Iw.  Eing,  ifmmenU  0*- 
tina,  1799-1806;  Storer,  Antíaiitnám 
itíMrmry,  Londres,.  1815-18;  Pugín, 
Svtámtn  of  Ovtkic  tekitMtwre,  1831; 
CirMohgiealmtd  iUtoríeaUl¡miíratio»t 
tf  tÍ4  «t«*nK  árekitiettm  of  Qrtát- 

-    -      -  "-       ^5;    JÍ.    - 


Áriui»,  Londres,  1820-25;  3.  Cartel . 
Ti^  MKÜnt  Mreüuetmv  of  BagUmd, 
179&-18I6;  Dallwav,  SngUtM  arekiUt- 
twt,  Londres,  1840;  Dugdate  y  Ellis, 
Mmutieon  GtOiaMmin,  1817-30. 

16.  Bt(»Uvra. — Esto  arte  no  lleg<5 
nunca  á  florecer  entre  los  ingleses. 
Los  antiguos  bretones,  poco  hábiles 
«n  la  reproducción  de  las  imágenes  de 
hombres  y  de  animales,  esculpían 


estatuas  6  los  ^upos  de  Westmacolt, 
de  Rossi,  de  Barry,  de  Macdonald, 
de  Wyat,  de  Nollekens,  de  Carew  y 
de  West,  gozan  de  una  reputación 
merecida. 

17.  Qrabado'. — Los  grabadores  in- 
gleses empezaron  á  darse  i  conocer 
en  los  siglos  xvi  y  xvii,  siguiendo  la 
misma  senda  trazada  por  los  artistas 
de  las  demás  naciones.  Strange  imi- 
tó á  Laurent  Cara;  Vivares  y  Toolet 
tomaron  la  forma  de  Le  Bas;  pero 
unos  y  otros  sobrepujaron  á  sus  maes- 
tros, V  Voolet,'  particularmente,  hizo 
grandes  y  nobles  esfuerzos  en  el  mane- 
jo del  buril.  Laescuela  inglesa  alcan- 
zó un  grande  éxito  en  el  grabado  de 
animales,  y  las  láminas  é  planchas  de 
Landseer  son,  en  este  género,  verda- 
deras obras  maestras.  Por  lo  que  toca 
al  estilo  elevado,  iNOLaTEBaa  no  ha 
dejado  modelos  dignos  de  estudio, 
por  cuya  razón  se  debe  suponer  que 


no  se  hallaba  en  armonía  con  el  genio 
particular  de  tos  ingleses,  más  prác- 
tico c|ue  imaginativo,  más  sólido  que 
estético. 

18.  Pvutitra. — Este  sublime  arto 
vino  desarrollándose  con  lentitud,  ca- 
si con  pereza,  entre  los  ingleses:  has- 
ta el  siglo  XVI  no  se  conocen  más  que 
las  iluminaciones  de  los  manuscntos 
y  algunos  frescos  groseros  en  las  na- 
redee  de  las  iglesias  v  de  los  castillos. 
Los  monumentos  mas  antiguos  son  el 
Libro  de  DwAhn,  el  Ewut^iUo  de  Sam 
CMthbirt,  el  Lihro  de  Sm  EHuUnAld  y 
diversas  miniaturas  de  San  Dunstaíi 
en  la  Biblioteca  bodleinne.  La  Refor- 
ma destruye  la  mayor  parte  de  las  pin- 
turas religiosas.  A  la  aparición  de  al- 
gunos extranjeros  débese  el  que  el 
arte  inglés  alcanzara  cierto  briUo  des- 

gie^  de  esta  época;  Mabuse,  Gerardo, 
orenbout  y  Holbein  florecieron  en  la 
corte  de  EnriqueVIII;  Antonio  Moor, 
bajo  el  gobierno  de  María  Tudor;  Zuc- 
chero,  Lúeas  de  Heere  y  Cornelio  Ea- 
tel,  durante  el  reinadode  Elisabeth.  El 
retrato  era  entonces  el  género  de  mo- 
da, y  dos  ingleses,  Hilliard  y  Oliyer, 
se  conquistaron  cierta  reputación  al 
lado  de  los  artistas  extranjeros.  Jaco- 
bol  llamé  igualmente  á  Inolatirsa  al 
holandés  Ayrtons;  Carlos  I,  apasiona- 
do por  la  pintura,  que  él  mismo  culti- 
vaba, llevó  á  su  corto  áRubens,  áVan- 
Dyck,Diepenbeck,GentileschiyJuan 
Petitot;  adquirió  algunas  pinturas  dé 
Rafael  y  reunió  una  preciosa  colec- 
ción de  cuadros.  El  retratista  Jorge 
Jameson,  que  practicó  su  arto  en  &,- 
cocía,  fué  discípulo  de  Rubens;  W. 
Dobson  y  Roberto  Walker  se  forma-  _ 
ron  con  el  estudio  de  las  obras  de 
Van-Byck.  Por  estos  tiempos,  la  mi- 
niatura alcanzaba  notable  perfección 
en  las  hábiles  manos  de  John  Hos- 
kins  y  de  Samuel  Cooper.  La  influen- 
cia del  partido  de  los  puritanos,  du- 
rante la  revolución  de  iNOLaTEttitA, 


forma:  á  los  ojos  de  este  partido,  las 
artes,  como  la  literatura,  eran  obra 
de  Satanás,  hasta  el  punto  de  que  el 
ParUmenlo  largo  hizo  vender  los  cua- 
dros y  las  estetuas  del  palacio  de 
White-Hall.  Después  de  la  restaura- 
ción de  los  Estuardos,  dos  extranje- 
ros, Peter  Lely  y  Gottfried  Eneller, 
devolvieron  ala  pintura  de  retrato  su 
antiguo  brillo;  adornáronse  de  frescos 
la  mayor  parte  de  los  edificios,  en  loa 
que  alcanzaron  gran  renombre  dos  ex- 
tranjeros, Yerno  y  Laguerre.  La  pin- 
tura de  historia  en  iNOLATsaMa  tuvo 
su  origen  en  los  primeros  afios  del  si- 
glo zviii;  pero  toda  ella  se  reducía 
sencillamente  á  escenas  mitológicas  y 
alegorias,  faltas  de  gusto,  y  si  excep- 
tuamos á  James  Thomhill,  que  la  dió 
algún  impulso  con  sus  pinturas  de 
San  Pablo,  en  I>Óndres,  del  palacio  de 
Bleinheim  v  de  la  sala  de  armas  en 
Green-Wicn,  no  tuvo  escuela  ni  suce- 
sores. "W.  Hogarth  fué  el  primer  pin- 
tor verdaderamente  original  que  pro- 
dujo iNOLaTBHRA,  el  cual  creó  la  cari- 
catura de  su  país,  sobresalió  en  la  sá- 


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106 


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tira  de  Us  coetumbree  de  su  tiempo  ^ 
de  loB  TÍcioB  inherentes  i  la  humani- 
dad; imprimió  i  la  pintura  cierta  ten> 
dencia  a  expresar  exactamente  la  na- 
turaleza (^ue  la  caracteriza,  j  grabó 
una  infinidad  de  obras  maj  estima- 
das de  loe  ¡nteligentes.  Después  de 
Hogarth,  Joshua  Reynolds,  aunque 
debía  su  celebridad  al  retrato  princi- 
palmente, se  empeñó  en  dar  impulso 
a  la  gran  pintura,  j  ensalió  en  buh  es- 
critos el  mérito  de  loe  maestros  italia- 
nos, que  él  mismo  bab(a  estudiado. 
Todos  los  esñierroa  que  se  hicieron  en 
eetfijgéneio,  fueron  inútiles,  por  más 
que  los  gandes  seilores  formaban  ri- 
cas galerías  de  cuadros;  faltaba  k  la 
pintura  de  historia  la  protección  j  el 
auxilio  del  Gobierno,  que  no  encomen- 
daba grandes  trabajos,  j  los  artistas 
tenían  que  sujetar  su  genio  &  las  con- 
veniencias y  á  los  caprichos  de  los 
particulares,  mientras  que  el  clero  an- 
glicano  hacia  una  oposición  tenaz  -í  k 
pintura  decorativa  de  los  monumen- 
tos religiosos.  Reynolds  encontró  dig> 
nf  simos  rivales  en  los  retratistas  Alian 
Rameay  y  Jorge  Romney,  en  Tomás 
Gúnsborough,  paisista  y  pintor  de 
animales,  y  principalmente,  en  Ri- 
cardo Wiíson,  imitador  de  Claudio 
Lorrain.  Benjamín  West,  que  le  reeni' 
plazo  en  la  presidencia  de  la  Acade- 
mia Real  de  Bellas  Artes  de  Londres, 
fué  Taénoe  notable  por  sus  obras  qne 
por  la  organización  de  las  exposicio- 
nesdepinturas.'Barry,  Opio,  Northco- 
te,  Wn^ht,  Copley  y  demás  pintores 
de  la  misma  época  tienen  m¿  ó  me- 
nos calor  é  ima^nacion;  pero  todos 
pecan  por  la  debilidad  del  dibujo  y  la 
exageración  de  lo  heroico  y  de  lo  pa- 
tético. Loutherbourg  se  conquistó  un 
lugar  distinguido  como  pinfór  .de 
marinas,  y  G,  Morland  trató  los  asun- 
tos de  la  vida  común  al  estilo  flamen 
co.  Por  último,  la  pintura  sobre  vi- 
drio tomó  nuevo  vuelo,  gracias  i.  toí 
trabajos  de  Jarvis  y  de  pintón,  y 
R.  Barker  cultivó  con  éxito  ut  pintura 
de  panorama.  En  el  presente  siglo  no 
fsltan  artistas  en  lNau.TBBai..  La  re- 
volución operada  por  David,  en  Fran- 
cia, en  la  pintura  de  historia,  apenas 
ha  ejercido  influencia  sobre  los  ingle- 
ses: Westall  es  quien  mejor  ha  imita' 
do  los  efectos  teatrales  y  el  estilo  atil- 
dado y  pulido  del  artista  francés.  En 
Boydell,  Hilton,  Etty,  Brigg»,  Sto- 
thard  y  otros  hay  más  independencia; 
John  Hartin  ha  sabido  crearse  una 
escuela  con  sus  composiciones  colosa- 
les; poro  Danby,  imitador  de  su  es- 
tilo, apenas  ha  llamado  la  atención. 
Entoe  los  retratistas,  figuran  To- 
más Lawrence,  John  Jackson,  Jorge 
DawB,Tli.  PpiHpps,  ASee,  H.  HowaJS, 
W.  Beechey,  James  Ward,  R.  Bo- 
thwell,  Pickersgill  y  W.  Hobday;  en- 
tre los  paisistas  más  notables.  Consta* 
ble,  Collins,  Lee,  Glover  y  Calcott; 
entxe  los  acuarelistas,  género  que  ha 
tomado  prodigioso  desarrollo,  deben 
citarse  á  Wild,  Prout,  Robson,  ¿sex 
y  Naafc,  y  finalmente,  entre  los  mi- 
niatnristú  se  distinguen  Englehenrt, 
Harding,  Newton,  Robereton,  Douglas 


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y  DavÍB. — ^Véanse  H.  Walpole,  Ante- 
dotn  of  jHmtiH^  i%  Englíñd;  j.  Cár- 
ter, Aneünt  püwiiw  aid  teulptmrt  ñ» 
Sn^knd;  Londres,  1837-1838,  y  L.  de 
PeBquidoux;    ÉcoU   att^íaíw,    Paris, 

19.  Mítica. — Los  primitivos  habi- 
tantes de  la  Gran  Bretaña  tenían  un 
gusto  muy  pronunciado  por  la  músi- 
ca: los  bardos,  poetas  y  músicos  á  la 
vez,  llegaron  á  ser  muy  estimados  por 
los  jefes  de  tribu,  y  sus  cantos,  llenos 
de  impetuosidad  ó  de  una  melancolía 
salvaje,  tenían  el  doble  privilegio  de 
excitar  y  de  aplacar  el  furor  de  los 
combates.  Cuando  los  bretones,  huyen- 
do de  ts  invasión  de  los  sajones  y  de 
los  ingleses,  se  retiraron  al  país  de 
Galles,  instituyeron  allí  anualmente 
las  fiestas  musicales  (EUtedáwood);  fi- 
járonse las  reglas  de  la  poesía  y  de  la 
música  y  se  concedieron  recompensas 
á  tos  más  hábiles.  Esta  tradición  se 
perpetuó  hasta  fines  del  siglo  xiu, 
época  en  que  Eduardo  I  sometió  á  los 
habitantes  de  aquel  país  á  hizo  pasar 
á  cuchillo  á  los  bardos.  Esto  no  obs- 
tante, el  Eitteddnxiod  fué  restablecido 
en  tiempos  de  Enrique  VII  y  protegi- 
do después  por  Ennque  Vlfl  y  Elisa- 
beth,  viéndose  con  frecuencia  en  nues- 
tros dias  á  ciertos  cantores,  agrupadas 
al  rededor  de  un  tocador  de  arpa,  im- 
provisar versos  ó  cantar  penmlU  {es- 
trofas antifruas).  Xios  sajones  introdu- 
jeron con  ellos  otros  cantos,  cuyo  ca- 
rácter contrastaba  con  la  música  de 
tas  tribus  célticas:  sus  aires  naciona- 
les se  distinguían  por  la  energía  y  la 
sencillez.  Después  de  la  conversión  de 
los  anglo-eajones  al  cristianismo,  el 
canto  gregoriano  fué  adoptado  en  las 
iglesias,  y  los  monjes  abrieron  escue- 
las para  la  enseñanza  de  la  música 
eclesiástica;  pero  se  les  acusa  de  ha- 
ber hecho  desaparecer  todas  las  can- 
ciones profanas  de  los  nuevos  conveí^ 
tídos,  de  las  cuales  no  queda,  en  efec- 
to, la  menor  señal.  La  imperfección 
del  sistema  y  de  la  notación  musical 
era  tal  en  aquella  época,  que  los  estu- 
dios DO  duraban  menos  de  diez  años. 
El  órgano  se  generalizó  en  Inoiatbb- 
ita  mucho  tiempo  antes  que  en  Fran- 
cia. El  rey  AlAedo  el  Gramát  tocaba 
el  arpa  con  maestría  y  fundó,  en  886, 
una  cátedra  de  música  en  la  univer- 
sidad de  Oxford,  sin  que  la  invasión 
normanda  consiguiese  ahogar  estos 
primeros  progresos  del  arte.  Bn  la  ba- 
talla de  Hastinga,  el  músico  ambu- 
lante Taillefer  entoné,  i  la  cabeza  del 
ejército  de  Guillermo  el  BattM-do,  la 
famosa  canción  de  Rolando.  En  el  si- 
glo XIII,  un  monje  de  Bvesham,  Wal- 
ter  Odington,  escribió  un  interesante 
tratado  sobre  la  música  de  sus  tiem- 
pos, y  en  él  se  ve  que  las  notas  del 
diapasón  se  designaban  por  las  siet« 
primeras  tetras  del  alfabeto;  que  el 
solfeo  se  practicaba  en  iNaLAtHaBA 
según  el  método  de  Gui  de  Arezzo,  y 
que  allí  se  conocía  el  esiMcio  musici^ 
de  cinco  líneas;  la  distinción  de  las 
íargas  y  de  las  brevet  en  el  canto  lla- 
no; la  división  de  los  tonos  y  hasta  el 
— Lpleo  de  la  apoyatura.  Del  tiemoo 


mcL 

de  los  músico*  ambulantes  «ehuMB- 
serrado  algunos  cantos  eclesiisticos; 
si  bien  los  pro&nos  han  desaparecido 
por  completo,  pues  el  más  anti^o 
que  se  posee,  nié  escrito  con  motivo 
ae  la  batalla  de  Azincourt,  en  1415. 
Los  instrumentos  de  música  que  se, 
nsaron  en  Inolatbrra  hasta  el  si- 
alo  XII,  fueron:  el  arpa,  una  especie 
de  violón  de  cinco  cuerdas,  el  etstn, 
el  oboe,  la  zampo&a,  el  caramillo,  la 
flauta,  el  clarinete,  la  trompeta,  el 
tambor  y  el  címbalo:  las  poras  de 
Chaucer  mencionan  además  la  viola, 
la  gaita,  el  salteria,  el  laúd  y  la  gui- 
tarra. No  se  conoce  la  época  en  que 
los  signos  actuales  de  la  notación  mu- 
sical fueron  introducidos  en  Imoljl- 
tkbUl.  Tomás  de  Walsinghom  (si- 
glo xv),  menciona  cinco  signoe  que 
se  usaban  en  su  tiempo:  la  mdxim»,  la 
larga,  la  brtoe,  la  temiÓreve  y  ta  «ÍMt- 
HM.  El  modelo  más  antiguo  de  música 
impresa  se  encuentra  en  el  Polyekro- 
NtMN  de  Ralph  Higden  fWestmins- 
ter,  1495).  Existen  ademán  dos  colec- 
ciones de  música  inglesa  compuesta 
en  el  siglo  xv:  una  de  ellas,  contiene 
los  aires  que  se  atribuyen  k  "W.  de 
Pewark,  Sneringham  y  Turges  {mú- 
sicos de  Enrique  VIh  Tutor  6  Tudor, 
Banester,  Browne,  Ricardo,  Davy  y 
Comyshe  (músicos  de  la  capilla  de 
Enrique  VII),  y  Phetyppes  y  Fairfax, 
compositores  muy  conocidos  en  el  dia: 
en  la  otra,  conservada  en  la  escuela  de 
música  de  Oxford,  se  encuentran  las 
composiciones  religiosas  de  Tavemer, 
Avery  Burton,  Kafar,  Hugb  Ashton, 
Th.  Ash^elt,  J.  Norman,  J-Shepliard 
y  Tye.  Bnrique  VIII  compuso  algu- 
nas piezas  sagradas  y  profanas,  que 
muestran  cierta  instrucción  en  el  con- 
trapunto.— ^En  la  reforma  litúrgica, 
que  se  operó  bajo  el  gobierno  de 
Eduardo  VI,  suprimiéronse  tos  him- 
nos á  la  Virgen  y  á  los  santos,  y  se 
tradujeron  al  inglés  tos  salmos  de 
David  para  adaptarlos  al  antiguo  can- 
to gregoriano.  En  cuanto  i  la  música 
profana,  hallábase  casi  completamen- 
te abandonada,  cuando,  en  1588,  pu- 
blicó Bird  una  colección  de  madriga- 
les, con  acompañamiento  de  espineta, 
importados  de  Italia,  cuyo  género  fué 
cultivado  con  algún  éxito  por  Weel- 
kes,  Kirbye,  'Wilbye,  Morléy,  Dow- 
land  y  Bennet.  El  laúd  y  ta  viola  eran 
entonces,  con  la  espineta,  los  princi- 
pales instrumentos  de  la  música  de 
cámara,  para  los  cuales  se  escribían 
algunas  piezas  en  estilo  J*f^t^i  duro 
y  grave;  pero  bien  entendido.  Duran- 
te la  comida  de  la  reina  Elisabeth,  se 
ejecutaban  singulares  conciertos  coa 
trompetas,  timbales,  pífanos,  cornetas 
y  tambores.  A  este  reinado  se  hace 
remontar  la  introducción  de  la  músi- 
ca en  las  representaciones  dramáticas: 
los  violones  se  dejaban  oir  antes  del 
primer  acto;  tas  cornetas,  antes  del 
segundo;  las  flautas,  antes  del  tercero; 
los  oboes,  antes  del  cuarto,  y  los  tam- 
bores, antes  del  quinto.  Pocos  serán 
los  dramas  de  Shalcespeare  en  que  no 
se  encuentren  algunas  piezas  de  cac- 
to. La  revolución  de  iNOUTOBRa  ñié 


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KÚn  mis  funesta  que  la  Reforma  para 
el  arte  musical,  puesto  que  las  igle- 
sias fueron  despojadas;  la  música  sa- 
g^da,  prohibida;  loa  órganos,  des- 
truidos, T  loa  teatros,  cerrados,  Des- 
Snes  de  la  restauración  de  los  Estuar- 
os,  quedó  restablecido  el  servicio  de 
la  capilla  real;  se  agregó  una  banda 
de  24  violones  á  la  corte  de  Carlos  II; 
instituyéronse  conciertos  públicos,  se 
inaugiüró  en  Londres  una  ópera  ita- 
liana en  el  teatro  Haj-Market,  j  sólo 
entonces  empezó  i  formarse  realmen- 
te alguna  idea  del  arte  del  canto.  En- 
rique Purcell,  Humphrey  T  Gibbons 
iiieron  los  compositores  mu  notables 
de  SQ  tiempo.  Al  lado  de  la  ópera  ita- 
liana, se  abrieron  otros  teatros  líricos: 
en  Drurj-Lane  j  en  Covent-Garden, 
se  representaron  algunas  operetas  in- 
glesas análogas  &  las  óperas  cómi- 
cas francesas;  pero  est«  nuevo  género 
alcanxó  corta  vida,  pues  la  alta  socie- 
dad lo  abandonó  por  la  ¿pera  italiana, 
{r  el  pueblo  sólo  gustaba  de  bus  me- 
odÍBs  nacionales.  En  Inolatbbra 
existan  algunas  asociaciones  impor- 
tantes; los  cantantes  y  los  instrumen- 
tistas se  reúnen  en  gran  número  para 
hacer  oír  las  obras  de  los  grandes 
maestros;  pero  la  ejecución,  grave  j 
majestuosa,  notable  por  el  conjunto 
j  la  precisión,  conserva  siempre  al< 
guna  frialdad  y  carece  de  ese  primo- 
roso arte,  de  esa  delicadeza  de  grada- 
ciones, que  se  admira  eu  otros  países. 
Bn  resmnen:  Inqutbrha.  ,  bajo  el 
ttonto  de  vista  del  arte  musical,  se 
halla  mu^  distante  de  los  países  del 
continente.  Esto  no  obstante,  ha  pro- 
ducido variar  obras  de  mérito,  entre 
las  que  se  citan :  Una  ütírodtuxiim  de 
U  mitiet  práctica,  por  Th.  Morlej, 
Londres,  1597;  Principiot  de  niíiüa, 
por  Ch.  Butler,  1636;  Sohre  lotpriiKi- 
piotMaívnilet  déla  amonia.varW. nal- 
dar,  1694;  Sutoria  general  de  la  miín- 
«,  por  Hawkins,  1T78. 

20.  ¿MM. — La  lengua  ingk__, 
tal  cual  se  nabla  y  se  escribe  en  nues- 
tros días,  tuvo  por  elementos :  el  c^l~ 
tieo,  idioma  primitivo  de  los  pueblos 
occidentales;  el  teuüfnieo  6  germánico, 
introducido  en  la  Oran  Bretaña  en  el 
siglo  T  por  los  anglo-sajones.  y  el  nor- 
mando ó  francés  mixto,  que  hablaban 
en  el  siglo  si  Guillermo  el  Conquitía- 
dor  y  sus  compañeros.  Puede  decirse 
qne  el  inglés  actual  se  compone  de 
una  t«rcera  parte,  6  poca  menos,  de 
palabras  gaelicas  ó  célticas,  de  otra 
tercera  parte  de  palabras  sajonas  é 
alemanas,  de  un  gran  número  de  vo- 
cablos franceses  y  de  ciertas  voces  la- 
tinas, qne  no  han  quedado  en  el  idio- 
ma firancés.  La  lengua  de  los  anglo- 
sajones, que  estuvo  en  uso  durante 
seis  siglos  en  todo  el  país,  excepto  en 
el  Cumberland,  los  países  de  Galles; 
de  Comouailles,  eu  donde  la  población 
primitiva  había  buscado  tin  refugio 
contra  la  invasión  germánica,  no  des- 
apareció por  completo  hasta  un  siglo 
después  de  la  conquista  normanda. 
Viciada  por  esta  conquista  que,  aban- 
donando sn  uso  i.  las  clases  inferiores 
exclusiTamente,  did  la  preferencia  á  la 


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lengua  francesa,  resistid,  sin  embar- 1  te,  el  uso  de  la  inversión  y  de  la  elip- 

go,  j  se  enriqueció  de  expresiones  nue-  sis;  sobretodo,  en  la  poesía.  Pero  el 

de  giros  felices  y  de  cierta  ele-   desarrollo  de  la  nueva  forma  de  len- 

gancia  y  energía ,  de  que  no  habría   gua  fué  tan  lento,  tan  graduado,  que 

•  ■->■■._!  — :i;.  j \^  dificultad  de  llegar  a  una  solución 


sido  susceptible  ein  el  auxilio  de  u 
nuevo  elemento.  ¿En  qué  época  deberá 
^arse  la  formación  de  la  lengua  ingle- 
sa? <Hácia  1150,  dice  el  Dr.  Johnson, 
el  anglo-sajon  tomó  una  íbrma  en  la 
cual  distinguianBe  yv,  los  primeros  ele- 
mentos de  la  lengua  inglesa  actual;  la 
introducción  del  nuevo  idioma  no  fué, 
como  generalmente  se  cree,  el  efecto 
inmediato  de  la  conquista,  visto  el 
corto  número  de  palabras  francesas 
encuentran  mezcladas  en  la 
lengua  hablada  ó  escrita  durante  todo 
el  siglo  último.*  Importa  no  olvi- 
dar que  en  1042,  bajo  el  reinado  de 
Ednardo  el  Ctmfeior,  que  había  pasa- 
do veintisiete  años  en  su  destierro  de 
Normandía,  la  lengua  francesa  no  era 
completamente  extraña  en  la  corte  de 
este  monarca,  y  no  es  de  extrañar  que 
ciertos  autores  bajan  colocado  la  apa- 
rición de  la  lengua  inglesa  en  una 
época  anterior  á  la  que  le  han  asigna- 
nado  Johnson,  Bilis,  Haltam;  Camp- 
bell, entre  otros.  Qin  embargo  de  que, 
después  de  la  conquista,  la  lengua 
primitiva  no  volvió  á  aparecer  en  los 
actos  públicos  7  en  la  sociedad  de  las 
clases  superiores,  encuéntranse  toda- 
ta  algunos  escritos  en  prosa  anglo- 
_^jona,  hacia  el  reinado  del  rej  ata- 
ban (1135).  Un  contemporáneo  del 
poeta  anglo-normando  Roberto  "Wace, 
el  anglo-sajon  Lajamont,  hizo  en  su 
lengua  madre  una  traducción  del 
Br*to  de  aquel  poeta,  j  su  obra  debe 
señalar  el  principio  de  la  inglesa,  por 
la  mezcla  de  las  voces  normandas  in- 
troducidas en  el  poema,  que  estaban 
ya  consagradas  por  el  uso.  Existe 
■ — "--'-n  una  composición  literaria 
erudito  del  siglo  zvi,  Petrns 
¿lovilis,  did  á  conocer  en  Francia  sin 
recordar  su  origen  inglés.  Slpait  de 
Cocagne  (The  lantt  of  Cokayne),  ha 
servido  á  los  rebuscadores  de  los  orí- 
genes de  la  lengua  inglesa  para  pre- 
cisar aproximadamente  la  época  de 
su  definitivo  establecimiento.  Según 
sus  diversas  opiniones,  se  han  necesi- 
tado casi  dos  siglos  para  llegar  á  este 
resultado;  pero  la  extinción  de  las 
voces  sajonas,  v,  lo  que  caracteriza 
principalmente  la  lengua  inglesa,  sus 
numerosos  galicismos,  que  se  introdu- 
jeron en  el  siglo  xiii,  dan  fe  de  ello. 
Si  se  compara,  dice  Hallam,  el  in- 
glés del  siglo  XIII  con  el  anglo-sajon 
del  siglo  XII,  se  ve  que  el  primero 
do  estos  idiomas  es  una  lengua  par- 
ticular, más  bien  que  una  modifica- 
ción del  segundo.  Distintos  procedi- 
mientos han  podido  concurnr  muy 
bien  á  la  trasformacion  del  sajón  en 
inglés,  tales  como  la  contracción  6 
modificación  de  la  pronunciación  y 
de  la  ortografía  de  las  palabras;  la 
omisión  de  ciertas  inflexiones,  es- 
pecialmente en  los  nombres,  y,  por 
consecuencia,  el  empleo  más  frecuen- 
te del  artículo  y  de  los  auxiliares;  la 
adopción,  Recuente  también,  de  las 
tenninaciones  fírancesas,  j,  finalmen- 


llegar  á  una  solución 
cualquiera  quedó  casi  la  misma;  pues- 
to que  las  composiciones  literarias 
de  aquella  época  pueden  posar  por  las 
últimas  prodncciones  de  la  lengua 
madre,  ó  por  los  primeros  frutos  de 
la  que  se  te  da  por  hija,  Desesperan- 
zados de  determinar  la  causa,  los  me- 
jores maestros  modernos  han  conclui- 
do por  introducir,  en  sus  tratados 
sobre  la  vieja  lengua,  la  palabra  fran- 
cesa temiiajona,  para  expresar  este 
estado  mixto  ;  todo  lo  que  ha  apare- 
cido desde  1150  á  12S0.  Podría  aún 
añadirse  que  el  idioma  inglés  no  Uegii 
á  hacerse  popular  bástalos  tiempos 
de  Ühaucer  [1328],  que  fué  quizás  el 
hombre  que  más  eficazmente  contri- 
buyó á  la  formación  de  la  lengua. 
Durante  el  tiempo  trascurrido  desde 
la  conquista  (1066)  hasta  mediados 
del  siglo  xiit,  fueron  uniéndose  los 
normandos  y  las  razas  primitivas  pau- 
latinamente hasta  confundir  sus  inte- 
reses y  sus  sentimientos.  A.  medida 
que  la  seguridad  y  el  bienestar  iban 
consolidándose,  reanimábase  ta  poe- 
sía nativa,  y  los  poetas,  traduciendo  6 
imitando  las  baladas  normandas,  los 
cuentos*y  los  romances  de  los  trova- 
dores franceses,  enriquecieron  la  len- 
gua de  palabras  nuevas,  introducidas 
en  los  originales  extranjeros,  y  según 
la  necesidad  que  experimentiáran  de 
sustituirlas  á  las  de  su  propio  voca- 
bulario, las  empleaban  como  más  ex- 
presivas 6  más  agradables.  Es  de  su- 
poner que,  en  un  principio,  llegara  á 
establAerse  entre  las  clases  del  pue- 
blo una  especie  de  jeringonza,  produ- 
cida por  la  mezcla  de  tos  dos  idiomas; 
sin  embargo,  la  lengua  nacional,  al 
recibir  del  francés  la  cantidad  de 
voces  necesaria  para  expresar  las 
ideas  y  las  cosas  nuevas,  no  hubo  de 
admitirlas  sino  por  grados  y  después 
de  someterlos  á  las  reglas  de  su  pro- 
pio idioma  y  de  su  gramática.  Ésto 
es  lo  que  le  ha  dado  el  carácter  par- 
ticular que  distingue  á  la  lengua 
inglesa,  la  cual,  formada  de  elemen- 
tos distintos,  ha  sabido  aprovecharse 
del  genio  de  las  otras  lenguas,  sin 

fierder  nada  de  su  originalidad.  La 
engua  inglesa  ofrece  ciertas  singula- 
ridades que  jiroceden  más  de  su  carác- 
ter primordial  que  de  ninguno  de  tos 
diversos  idiomas  que  le  fueron  im- 
puestos, en  los  cuales  no  se  encuentra 
nada  parecido.  En  efecto;  un  solo  mo- 
nosílabo, tie,  sirve  de  artículo  defl- 
uido para  t«dos  los  géneros  y  todos 
loa  números:  a  6  a*,  según  que  la  pa- 
labra que  le  siga  empiece  por  una 
consonante  ó  por  una  vocal,  sirve  de 
artículo  indefinido  para  los  dos  géne- 
ros. El  prohombre  posesivo  presenta 
otra  particularidad,  puesto  que  se  re- 
fiere, no  al  género  de  la  cosa  poseída, 
sino  al  del  poseedor:  kü  (t%,  nt),  se 
emplea  cuando  el  poseedor  pertenece 
al  género  masculino  (hit  ton,  su  hijo, 
hablando  del  padre);  ker.  cuando  al 


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femenino  (Aer  ion,  refiriénjlosfl  í  U 
madre).  Hay  también  un  pronombre 
particular  para  los  anim&Iea  y  las 
cosas  inanimadas;  üt.  El  futuro,  en 
loB  verbos  auxiliares  v  otros,  ofrece 
igualmente  una  sin  guiar  id  ad  notabi- 
lísima, 7  es,  que  se  compone  del  infl- 
nitivo  con  dos  auxiliares,  tKalíjmll, 
cuyo  empleo  cambia  completamente 
el  sentido  de  la  frase.  SmU,  en  la 
primera  persona,  y  iñlí,  en  las  dos 
restantes,  designan  simplemente  una 
acción  futura;  mil,  en  la  primera  per- 
sona, y  tiall,  en  las  otras  dos,  expre- 
san la  voluntad  del  que  habla,  la  re- 
solución, la  promesa,  la  i5rdan  ó  la 
amenaza:  yo%  mil  tu,  «usted  verá;» 
yo%  tkall  tel,  «so;  yo  quien  habla,  yo 
se  lo  haré  ver  í  usted.»  Una  oostum- 
bre  especialísima  en  el  idioma  inglés 
es  la  prodigiosa  cantidad  de  abrevia- 
turas que  se  emplean  en  la  lengua 
hablada,  y  que  hacen  dificilísima  la 
audición  para  loa  extranjeros.  Por  lo 
demis,  la  lengua  inglesa  cuenta  casi 
tantos  dialectos  como  condados.  Pus- 
den  citarse,  entre  otros,  el  eoointjf, 
jowráu  y  el  nortAuubriat;  pero  nin* 
guno  de  los  dialectos  se  sJeja  de  una 
manera  sensible  del  idioma  principal, 
Las  diferencias  consisten  en  una  ten- 
dencia mis  pronunciada  ¿  las  abre- 
viaturas, en  la  conservación  de  cierto 
número  de  palabras  anticuadas  6 
usadas  en  otras  partes,  7  en  el  empleo 
de  algunos  idiotismos  locales.  Pueden 
verse  las  obras  siguientes:  Pejtou, 
SitiotyoftAt  BwiitA  languoffe,  Ldn- 
dres,  ITa;  Henshall,  TA«  SÁxon  and 
BngUth  latuiugn  reeiproc»lUf  ilhutra- 
tive  e/  eací  otAtr,  Londres,  1798; 
Sldnner,  Stywuiegieo»  ling*m  anglic*- 
nm,  Londres,  1671;  Btyinologicmi  M- 
gUcMwm,  Olford,  1743;  WT  Lemon, 
^lúktíjfMoiooy,  Londres,  1783;Bai- 
le^i  UntMruI  »lymelogÍ<Ml  Snglith 
DielvHUfry,  Ldudres,  1736;  8.  John- 
son, J)iettonary  of  íit  S»flüA  Uatgité- 
§t,  Londres,  1755,  complet&do  por 
Joord,  Londres,  1818;  Swalker,  A 
cntietl  promnMCMg  dittúiury,  Ldu- 
dres,  1791;  Webster,  Dicítóñéry  0/ 
tht  EnsUtA  U^^agt,  Londres,  1831: 
Lindler  Hurraj,  TA«  SnglüA  gram- 
mv,  Tork.  1795;  Siret,  Sléiunti  de 
U  Im^m  anflaiu,  París,  1805;  lídwid 
Guest,  ffüíory  0/  Snglitk  r^íAwu, 
Londres,  1838.  Además  han  sido  pu- 
blicados varios  DteciMúriot  ingleses 
V  franceses  por  Bojer ,  Chamoaud, 
Fleming  y  Tibbins,  y  otro  de  Kel- 
ham  de  las  palabras  firanco-nonnan- 
das  que  se  encuentran  en  la  lengua 
inglesa. 

31.  ZtV«niítini.— Los  primeros  en- 
sayos de  la  literatura  inglesa,  que 
había  precedido  á  la  de  los  an^o-sa- 
jones,  data  del  siglo  xiit:  &  partir  de 
esta  fecha,  un  apreciable  critico  fran- 
cés la  divide  en  los  siete  períodos  si- 
guientes.— Primer  ptrUido.  La  crónica 
rimada  del  monje  Roberto  fie  Qloces- 
ter,  desprovista  de  arte  y  de  originali- 
dad, indica,  no  obstante,  la  época  en 
que  la  lengua  empezó  á  formarse:  esta 
obra  no  aparece  escrita  ni  en  sajón  ni 
en  francés,  sino  en  inglés.  Por  este 


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mismo  tiempo,  los  poetas  de  la  Gran 
Bretaña  traaucían  ó  imitaban  i.  loa 
trovadores;  pero  la  poesía  no  llegó  á 
tomar  verdadero  carácter  hasta  el  rei- 
nado de  Sduardo  III.  Lat  Vitioiut  Je 
Pedro  el  Labrador  data  del  año  1362 
j  es  la  primera  obra  poética  de  algu- 
na extensión  J  de  cierta  importancia, 
que  se  encuentra  en  la  historia  de  la 
literatura  inglesa.  Fué  escrita  por  un 
sacerdote  secular,  Roberto  Langland, 
quien  se  propuso  hacer  la  sátira  ale- 
górica de  las  costumbres  del  clero  ; 
la  sociedad  laica  de  su  tiempo;  pero 
el  escritor  más  grande  del  siglo  xir 
en  Imola.tkbb¿  fué  Chaucer,  á  quien 
se  llamaba,  en  el  estilo  de  la  antigua 
crítica,  eij)adre  de  hpoaia  britáMica. 
En  sus  primeras  obras  imitó  la  forma 
alegórica  de  la  Novelé  de  la  Rota; 
después  hizo  un  viaje  é  Italia  y  se 
inspiró  en  las  producciones  italianas, 
particularmente,  en  las  de  Boccacio. 
Su  gran  poema,  los  Cnenloi  de  Canter- 
bmy,  que  contiene  varios  retratos  de 
las  costumbres  contemporáneas,  vigo- 
rosamente trazados,  y  en  el  que  em- 
plea todos  los  tonos,  desde  el  más  fa- 
miliar hasta  el  más  sublime,  está 
compuesto  bajo  el  modela  de  los  cele- 
brados Cneatot  del  citado  autor  ita- 
liano. Chaucer  ha  conservado  el  lugai 
más  distinguido  en  la  literatura  in- 

Slesa,  puesto  que  la  crítica  moderna 
I  coloca  al  nivel  de  Spenser  y  de 
Shakespeare.  Al  lado  de  su  ilustre 
nombre,  se  cita  alguna  vez  e)  del 
poeta  Gower,  de  quien  se  tiene  un 
poema  intitulado:  Confettio  awwntit. 
A  esta  primera  época  pertenecen  el 
viajsro  Mandeville,  que  había  visita- 
do el  Oriente,  y  John  WicklifTe,  pro- 
fesor de  teología  en  Oxford,  los  dos 
primeros  fundadores  de  la  prosa  in- 

f\eatL.~~~Seg*ndo  periodo  (de  1400  á 
558).  (La  aparición  de  Chaucer  en 
la  historia  de  la  literatura  inglesa  ha 
sido  comparada  á  la  de  un  hermoso 
dia  de  primavera  que,  habiéndose  an- 
ticipado prematuramente  á  la  marcha 
regular  de  las  estaciones,  se  ve  luego 
reemplazado  por  los  firíos  y  las  nie- 
blas.» En  efecto,  después  de  Chaucer 
no  se  encuentran,  por  espacio  de  mu- 
cho tiempo,  más  que  escritores  da  se- 
Eundo  orden.  Bn  la  poesía  se  citan  á 
jdgate,  que  hizo  la' historia  de  Té> 
bas  y  la  de  la  destrucción  de  Troja: 
á  Roberto  Henrjson,  que  compuso  al- 
gunas fíbulas  morales,  j  al  conde  de 
íurrej,  soldado,  viajero  y  poeta,  el 
cual  imit^i  la  rima  7  la  melodía  de  la 
poesía  italiana  y  tomé  á  Petrarca  por 
modelo,  Surrey  tuvo  por  rival  á  sir 
Tomás  Wyatt,  enjaa  canciones  y  so- 
netos, á  pesar  de  su  afectación,  no 
carecen  de  gracia  ni  de  viveza.  Los 
reinados  más  estériles  de  esto  período 
fueron  los  de  Eduardo  IV,  Ricardo  III 
7  Enrique  VII.  Entre  los  principales 

Írosistas  aparecen:  en  el  siglo  xv,  sir 
ohn  Fortescue,  qge  escribió  un  tra- 
tado político  sobre  la  IH/ereueia  entre 
tM4  numarfnía  abtolmta  y  wm  monar- 
quia  Umitada,  obra  destinada  á  demos- 
trar la  supremacía  de  iNaL&TSRBA 
sobre  Francit,  7  después,  bajo  el  rei- 


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nado  de  Enrique  VIII,  el  célebre  To- 
más Uonis,  autor  de  la  Utopia  y  de 
varios  escritos,  en  tos  que  se  encuen- 
tran los  primeros  modelos  de  la  bellí- 
sima prosa  inglesa.  Mientras  que  To- 
más Morus  defendía  la  fé  católica,  otro 
hombre  de  talento,  Hugh  Latimer, 
combatía  en  favor  de  los  protestantes. 
SI  escritor  más  erudito  de  principios 
del  siglo  XVI  fué  Leland,  discípulo 
de  las  universidades  de  Cambridge  7 
de  Oxford,  7  tan  conocedor  de  las  len- 
guas antiguas  v  modernas,  como  de 
Ib  suya  propia.  £1  movimiento  litera- 
rio que  se  produjo  durante  el  reinado 
de  Enrique  VIII,  tuvo  un  carácter 
esencialmente  religioso,  7  su  resulta- 
do mis  importante  fué  la  publicación 
de  varias  traducciones  de  la  Biblia, 
de  las  cuales,  la  mejor  se  dio  á  luz  en 
Witemberg  bajo  la  inspiración  direc- 
ta de  Lutoro.  Entre  loe  escritores  de 
esta  época  se  cit«  á  Roger  Ascfaam, 
preceptor  de  la  reina  Isabel,  el  cual, 
en  su  Maetlro  de  etenela,  expuso  sa- 
nas 7  etevadiaimas  ideas  sobre  la  edu- 
cación.— Tereer  periodo  íáe  1558  á 
1649),  Constituye  este  período  la  edad 
de  oro,  el  siglo  de  Augusto  de  la  lite- 
ratura inglesa.  El  estudio  de  las  lite- 
raturas clásicas,  la  invención  de  la 


giosas  7  el  predominio  de  la  filosofía 
de  Platon  sonre  la  de  Aristóteles,  die- 
ron á  los  talentos  de  aquella  época 
una  fuerza  7  actividad  singulares.  La 
lengua  se  enriqueció  de  muchas  voces 
importadas  de  la  antigüedad,  al  mis- 
mo tiempo  que  el  Renacimiento  pasé 
de  Italia  7  Francia  á  Iholatersa. 
Algunos  escritores  ingleses  traduje- 
ron, no  solamente  las  obras  maestras 
de  los  griegos  y  de  los  latinos,  sino 
también  las  de  los  italianos  modernos 
7  de  los  franceses.  La  lectura  de  la 
Biblia,  traducida  i  la  lengua  vulgar 
7  repartida  con  profusión  en  todas  las 
clases  de  la  sociedad,  contribu7Ó  po- 
j i-  í  --|uel  movimiento  Iit»- 


aque 

rario,  exaltando  las  imaginaciones  7 
proponiéndolas  por  modelos  las  belle- 
zas sublimes  de  la  poesía  hebraica. 
Isabel  dispensó  toda  su  protección  4 
las  letras,  7  principalmente  al  teatro, 
7  sus  sucesores,  Jacobo  I  7  Carlos  I, 
príncipes  más  literatos  que  políticos, 
continuaron  la  obra  comenzada,  coad- 
yuvando con  generoso  ardor  á  los  pro- 
gresos de  la  literatura  inglesa.  Fuera 
de  la  escena,  el  nombre  mis  glorioso 
entre  los  poetas  fué  entonces  el  de 
Spenser,  autor  QeZa  Boina  do  kt  Hor 
dai,  poema  caballeresco  7  alegórico, 
en  que  el  re7  Arturo  desempeña  e] 

firincipal  papel.  El  poeta,  uniendo 
a  alusión  á  la  alegoría,  designa  ba- 
jo nombres  convencionales  algunos 
de  los  personajes  más  conocidos  de 
su  tiempo,  Zn  Reina  de  iat  Haáat 
f"i  acogida  con  singular  entusiaa- 
)  por  la  nación  inglesa,  la  cual  ad- 
miró en  ella  el  lujo  de  las  imágenes 
7  la  melodía  de  la  rima.  Spenser  es,  en 
efecto,  el  más  armonioso  y  abundante 
de  los  poetas  d^criptivos  de  Inolátbs- 
bá,  6u  imaginacioD  no  es  mivs»  tí* 


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í 


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goroau  que  la  de  Arioato  y  del  Tasso, 
sns  modelos;  pero  la  continuación  de 
la  alegoría  hace  la  lectura  de  su  obra 
menos  agradable  y  más  difícil  de 
comprender  que  la  Jtmalt»  Uhertada 
r  el  Rolando  furioto.  En  una  línea  in- 
ferior i,  Spenser,  figuran:  Roberto 
Sontlivell,  sacerdote  católica,  perse- 
^ido  y  encarcelada  por  Bua  creen- 
cias; Daniell,  autor  de  tragedias,  de 
poemas  j  de  algunas  piezas  ligeras  y 
agradables;  Tomás  Carew,  poeta  cor- 
tesano, inclinado  á  tos  cumplimientos 
oficiales  j  á  los  panegíricos,  y  Fair^ 
&x,  el  brillante  traductor  del  Tasso. 
Pero  las  obras  en  que  más  sobresalid 
la  poesía  inglesa,  en  el  siglo  xti,  fue- 
ron las  'dramáticas.  El  teatro  tuvo  su 
origen  en  iNOLATBaRiL,  como  en  el 
resto  d«  Europa,  en  los  ¡fitteriói ,  apó- 
logos 6  sentencias  morales  de  la  Edad 
Media,  La  primera  comedia,  propia- 
mente dicha,  que  lleva  el  título  de 
Ra^  SntUr  Dovtter,  es  de  N.  Udall, 

Ídata  del  reinado  de  Enrique  YIH: 
primera  tragedia  es  la  de  Qnrhodvc 
6  FtTTta)  y  Porrtx,  escrita  por  Sacie-. 
ville  y  Norton,  y  reprentada  en  "Whi- 
tehall,  en  1561,  ante  la  reina  Isabel. 
Antes  de  la  aparición  de  Shakespeare, 
varios  poetas  dramáticos  habían  obte- 
nido jra  algunos  triunfos  en  la  escena. 
Entre  ellos  figuran;  Ljlj,  autor  del 
S^kt*  ó  de  la  Anatomía  <Ul  espiriCu; 
Kyd,  autor  de  la  Tragedia  t^müola, 
tan  popular  en  un  principio  y  tan  ri- 
diculizada más  tarde  por  los  escritores 
dramáticos;  el  satírico  Nash,  el  deli- 
cado Greene,  v  Lodge,  actor,  poeta  y 
médico.  El  mas  célebre  de  los  prede- 
cesores de  Shakespeare,  es  Cristóbal 
Uarlowe:  tres  de  sus  obras,  Eduar- 
do II,  tragedia  hiebSrica;  el  Jvd(o  dt 
Maltéf  y  principalmente,  la  Vtday  la 
mutrlé  dll  doctor  FavítMt,  encierran, 
entre  algunas  exageraciones  y  bufona- 
das de  mal  gusto,  oellezas  admirables. 
El  nombre  de  Shakespeare,  bastaría 
por  sí  solo  para  llenar  la  gloria  lite- 
laria  del  siglo  de  la  reina  Isabel:  es  el 
poeta  dramático,  cuyo  renombre  se  ha 
extendido  más  y  disputado  menos  en 
el  mundo.  Shakespeare  tomó  sus  asun- 
tos de  los  noticieros  italianos,  de  las 
leyendas  de  la  Edad  Media,  de  las 
.  antiíuas  piezas  inglesas,  de  las  Vidas 
de  Plutarco,  traducidas  porNorth,  6 
de  las  crónicas  nacionales  de  Holins- 
hed:  Shakespeare  escribió  tragedias, 
comedias  v  piezas  llenan  de  imagina- 
ción j  de  hntasía,  que  no  pueden  cla- 
■iflearse  en  ningún  género  determina- 
do. Sus  mejores  tragedia»  son:  SI  Rey 
Zear,  HanUt,  Otih,  Macbetk,  J%ho 
Citar,  Ricardo  II  y  Ricardo  III:  en- 
tre aus  comedias,  se  citan  en  primer 
término:  £1  Mtreader  dt  Vetucta,  £at 
Jíwjtra  alegra  de  Wütdtor  y  Como  m- 
ttd  qnirra:  entre  las  piezas  puramente 
fantáaticas,  Bl  SiuHo  dé  «m  noche  de 
ettio  y  La  Tempestad.  El  gran  mérito 
de  Shakespeare  consiste  en  la  variedad 
y  profundidad  filosófica  de  sus  con- 
cepciones. Puede  haber  obras  más 
acabadas  que  las  sujas,  oero  más  vi- 

SroBM,  no.  Su  estilo  es  aeaigual  con 
cueocís;  grosero  j  afectado,  algru- 


INGL 

ñas  veces;  pero  estos  defectos  desapa- 
recen ante  ia  abundancia  de  las  imá- 
genes y  el  brillo  de  su  poesía  alucina- 
dora.  Shakespeare,  queaparecióen  una 
época  la  mas  fecunda  del  t«atro  in- 
glés, había  tenido  predecesores;  tuvo 
en  vida  rivales,  y  el  movimiento  dra- 
mático del  siglo,  que  no  había  empe- 
zado con  él,  no  termind  tampoco  con' 
su  muerte.  El  público  inglés  aplaudió 
al  mismo  tiempo  que  á  Shakespeare,  y 
aun  después  de  éste,  á  Ben  Johnson,  el 
más  sabio  y  clásico  de  los  autores 
dramáticos  ae  esta  época,  el  cual  com- 
puso tragedias  romanas  y  comedias 
regulares;  Beaumont  y  f  le  tcher,  cuyas 
tragedias  se  aproximan  algunas  y^eS 
á  las  de  los  maestros;  Chapman,  que 
tradujo  á  Homero  y  escribió  para  el 
teatro;  Webster,  autor  da  La  Duquesa 
Amaljiy  del  Diablo  blanco;  Middleton, 
Marston  y  Massinger,  cuyas  obras  se 
representan  todavía  en  Londres;  Ford 
y  Tomás  Heywood,  que  tenían  el  don 
de  lo  patético,  y  ShirleT,  cuya  elegan- 
cia es  muy  renombrada.  Este  teatro 
tan  poderoso  fué  brutalmente  cer- 
rado por  la  revolución  de  InqlaTUsa 
en  1642,  y  no  volvió  abrir  sus  puer- 
tas hasta  la  restauración  de  los  Es- 
tuardos.  El  número  de  prosistas,  que 
produjo  este  brillante  período  de 
la  literatura  inglesa,  no  fué  menor 
que  el  de  los  poetas.  El  primero  que 
aparece  es  Felipe  Sidney,  quien  eom-> 
puso,  treinta  afios  ¿ntes  que  Orfeo 
publicara  La  Astrea,  la  célebre  pasto- 
ra de  la  Arcadia.  Hooker  está  con- 
siderado en  la  Gran  Bretaña  como  uno 
de  los  talentos  más  vigorosos  que  ha- 

Íau  escrito  sobre  la  teología:  Bacon 
a  fijado  en  el  Newm  orgoKutn  las  re- 
glas del  método  experimental  y  abier- 
to á  la  ciencia  moderna  un  sendero, 
que  no  había  sido  seguido  desde  Aris- 
tóteles. Pero  el  genio  de  Bacon  era 
universal:  su  nombre  famoso  merece 
ser  citado,  no  sólo  como  filósofo,  sino 
también  como  hombre  de  Estado,  como 
publicista,  como  orador,  como  juris- 
consulto, como  historiador  y  como 
moralista.  La  iNQLATSBaa  no  na  con- 
tado otro  prosista  mejor,  debiéndosele 
'coiistderar  como  el  primera  que  hizo 
de  la  prosa  inglesa  una  lengua  tan 
concisa  y  enérgica  como  el  latín.  Sir 
Walter  Raleigh.'tan  conocido  por  sus 
aventuras  y  por  su  inmensa  fortuna, 
seguida  de  una  terrible  desgracia  y 
de  una  triste  muerte,  creó,  en  su  His- 
toria del  mundo,  el  género  y  el  estilo 
históricos,  que  habían  de  inspirar  des- 
pués libros  inmortales.  En  esta  misma 
época  distinguiéronse  también  mu- 
chos cronistas  doctos  r  concienzudos; 
viajeros,  como  Howell  y  Sir  Tomás 
Herbert;  arqueólogos  y  anticuarios, 
como  Guillermo  Cunden,  y  filósofos, 
como  Hobbes,  que  redujo  la  filosofa  á 
la  observación  de  los  fenómenos  sensi- 
bles, y  la  política,  al  derecho  del  más 
fuerte.  Entre  los  teólogos,  pertenece 
el  primer  Iu^lt  á  Jeremías  Jaylon,  á 
quien  se  ha  llamado  el  Spenser  y  aun 
el  Shakespeare  de  la  ttol^ia  angUeana. 
Este  gran  escritor  compuso  para  las 
neceudades  de  la  polémica  del  día. 


INGL 


109 


un  gran  número  de  obras  de  contro- 
versia, que  es  la  porción  manos  im- 
portante de  sus  praduccionea.  Sus  es- 
critos dogmáticos  respiran  mayor  ele- 
vación moral,  un  gran  deseo  de  cono- 
cer las  verdades  divinas  y  un  desden 
absoluto  de  las  pasiones  mezquinas 
que  agitan  á  tos  hombres.  Si  se  qui- 
siera nacer  el  resumen  de  los  caracte- 
res generales  de  los  prosistas  de  esta 
edad,  ¿e  vería  que  lo  que  más  domina 
en  ella  es  la  libertad  de  la  composi- 
ción y  el  amor  de  la  antigüedad.  En- 
tonces no  existían  ni  escuelas,  ni  gé- 
neros determinados:  muchos  poetas 
escribían  en  prosa,  y  no  pocos  prosis- 
tas componían  versos.  Unos  mismos 
talentos  se  ejercitaban  en  los  asuntos 
más  variados  v  más  opuestos,  al  pa- 
recer, debiendo  decirse  que  aquella  - 
época  fué  el  siglo  de  los  geaios  origi- . 
ntL\B&.—C%artoperiodo  (de  1649  4 1689. ) 
Estos  cuarenta  aSos  son  el  período  de 
transición  entre  el  siglo  de  Isabel  y 
el  de  la  reina  Ana.  Los  grandes  ta- 
lentos que  en  él  se  distinguieron,  no 
aparecen  aún  afiliados  á  ninguna  es- 
cuela; ofrecen  la  misma  originalidad 
y  espontaneidad  del  tiempo  presente, 
y,  sin  embargo,  en  manos  de  los  últi- 
mos de  ellos,  la  tencua  se  pule  y  toca 
á  la  perfección  clásica.  Entre  loa  poe- 
tas, descuellan:  Cowley,  que  sobreaa- 
lió  en  la  oda  anacreóntica  y  cuya  na- 
turalidad y  sencillez  llegaron  á  ha- 
cerle popular;  Waller,  poeta  de  salón, 
elegante,  gracioso  y  tierno,  adulador 
de  la  república  y  de  la  restauración 
sucesivamente,  y  Denham,  autor  de 
un  poema  descriptivo,  escrito  con  sol- 
tura y  excelente  gusto.  El  nombre 
poético  más  grande  de  este  período  es 
el  de  Milton,  el  cual,  antes  de  su  Pa- 
raíso perdido,  que  es  la  única  obra  qne 
de  él  conocemos,  había  ya  escrito  al- 
gunos poemas  encantadores  del  géne- 
rodescriptivo:  Comns, Lycidas,  Aliebro 
y  el  Pensenso.El  estilo  de  Milton  es 
clásico  y  pintoresco  á  la  vez,  modelado 
en  el  de  los  poetas  trágicos  de  la  Gre- 
cia, lleno  de  imágenes  y  de  vida.  Su 
isa  nerviosa  y  extensa  lleva  el  sello 
las  obras  latinas,  en  las  cuales  está 
calcada,  y  cuyas  inversiones  y  giros 
conserva  en  inglés.  Samuel  Butler  ad- 
quirió al  lado  de  Milton  una  celebri- 
dad que  dura  todavía,  merced  á  la  pu- 
blicación de  su  poema  burlesco  Sidi- 
bras.  El  teatro,  cerrado  por  los  puri- 
tanos, fué  abierto  por  Carlos  II;  pero 
no  llegó  á  representarse  más  que 
un  pequefio  número  de  las  obras  que 
hablan  sido  ya  juzgadas  por  el  públi- 
co antes  de  la  república.  £1  rev  y  I<» 
cortesanos,  á  su  regreso  de  Francia, 
pusieron  en  moda,  en  lugar  de  las 
obras  dramáticas  de  Shakespeare,  tra- 
gedias heroicas,  en  verbos  rimados, 
imitadas  del  francés;  pero  escrittta  con 
una  libertad  de  lenguaje  que  respon- 
día á  la  relajación  de  las  costumbres 
de  la  corte  ae  Imqlatkr&a.  La  licen- 
cia de  las  obras  dramáticas,  que  ve- 
nían i  ser  una  pura  comedia  de  intri- 
ga, imitación  de  nuestro  teatro,  era 
tal,  que  ni  aun  hoy  puede  leerse  nin- 
guna de  1*8  piezas  que  Dryden  eom- 


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lio 


INGL 


SUSO  par&  diversión  j  entretenimiento 
e  loB  hijos  de  Carlos  I.  Este  período 
habría  sido  de  completa  decadencia 
pan  el  teatro  inglés,  ai  á  él  no  perte- 
necieran las  dos  obras  más  patéticas 
que  han  sido  representadas  en  la  es- 
cena de  la  Gran  Bretaña,  la  H%irJwiM 
y  Vetueim  lahada,  de  Otwaj¡  de  las 
cuales  ha  dicho  un  crítico:  «que  ha^ 
bían  hecho  derramar  m&s  lágrimas 
que  Romeo  y  Julieta  y  Ótelo.»  A  la 
cabeza  de  los  prosistas  de  esta  época, 
aparecen  dos  nombres:  Milton  jUrj- 
den.— Bn  la  filosofía  j  en  la  política 
siguen,  después  de  MiHon  CoTler, 
cuja  prosa  es  tan  sencilla,  como  enfá- 
tica su  poesía,  Algemon  Sidnej,  au- 
tor de  la  obra  intitulada  DitewriOi  io- 
brttl  ^obitmo,  en  favor  de  las  ¡deas 
republicanas;  TomásBumet,  que  dejó 
una  Teorin  tagradi  dt  U  titrtn;  nir 
William  Temple,  uno  de  los  escrito- 
res que  más  nan  contribuido  á  los 
progresos  de  la  lengua  inglesa,  y  á 
<^uien  se  deben  algunas  Memoriat,  va- 
nas notas  oficiales,  una  vasta  corres- 
pondencia diplomática,  nnas  miscelá- 
neas llenas  de  gracia  y  naturalidad; 
y  por  último,  Loke,  cuja  filosofía, 

f[Qe  explica  todas  nuestras  ideas  por 
a  experiencia  y  los  techos  derivados 
de  la  sensación  j  de  la  reflexión,  fué 
introducida  en  Francia  por  Voltaire 

Í  desarrollada  luego  por  Ooudillac. — 
a  historia  se  halla  dignamente  repre- 
sentada en  este  siglo  por  lord  Claren- 
don,  quien  ha  relatado,  en  un  estilo 
sobrio,  la  lucha  de  los  realistas  v  de 
los  republicanos,  en  la  cual  había  el 
autor  tomado  una  P&rte  muy  activa, 
figurando  en  las  filas  de  los  primo- 
ros. — La  Iglesia  anglicana  nos  ofrece 
también  los  nombres  de  algunos  de 
sus  más  elocuentes  predicadores  v  de 
BUS  más  profundos  teólogas:  Stilfing- 
fieet,  Sherlock,  9outh,  y  sobre  todos, 
Barrow  y  Tillíitson.  Los  sermones  de 
Barrow  admiran  por  la  profundidad  y 
la  fuerza  de  pensamiento;  los  de  Ti- 
llotson,  escritos  frecuentemente  sin 
arte  y  en  un  leiíguaje  inculto,  encan- 
tan, sin  embargo,  por  la  naturalidad 
del  sentimiento  y  la  elevación  moral 
que  en  ellos  campean.  A  la  literatura, 

Sropiamente  dicha,  se  unen  las  obras 
e  KuUer,  de  Walton,  de  Estrange  y 
deTomBrown.  La  lista  de  loa  escrito- 
res de  este  período  puede  tenninarse 
con  el  nombre  glorioso  de  un  escritor 
que,  desda  la  más  humilde  condición 
social,  supo  elevarse  hasta  las  eleva- 
das regiones  del  genio:  Bunvan,  el 
autor  del  Viaje  dti  peregrino,  is,  más 
popular  de  las  obras  que  han  sido  es- 
critas en  lengua  inglesa,  sin  excep- 
tuar BaUnto*  Cnuoi,  y  de  la  cual  se 
hablan  hecho  va,  en  los  comienzos  del 
siglo  XIX,  m¿8  de  cincuenta  edicio- 
nes.—Qiiwiíoiierí<K&  (de  1689  &  1727). 
En  este  período,  que  generalmente  se 
designa  con  el  nombre  de^ialo  de  U 
reina  Ana,  imperó  la  escuela  francesa: 
el  carácter  común  que  en  ál  domina  es 
el  buen  juicio,  la  corrección  y  la  ele- 
gancia. Jamás  la  lengua  inglesa  ha 
sido  empleada  con  más  discemimien- 
ío,  ni  escrita  con  más  arte.  Los  poetas 


INGL 

no  tienen  nada  de  la  petulancia  y  des- 
igualdad que  distinguen  i  los  escrito- 
res del  siglo  de  Isabel:  son  claros,  pre- 
cisas, oportunos,  siguiendo  religiosa- 
mente las  reglas  del  Arte  poéttu  de 
fioileau.  El  primero,  en  fecha,  es  Prior, 
hombre  político,  diplomática,  repre- 
sentante de  la  corte  de  Inqi^tebha  en 
Versalles.  Todo  el  tiempo  que  le  deja- 
ban libre  sus  trabajos  oficiales,  lo  em- 
?leaba  casi  exclusivamente  en  escri- 
ir  odas,  canciones,  epístolas,  epíora- 
mas  y  cuentos:  su  versificación,  nicil 

Íannoniosa,  esmaltada  de  imágenes 
rillantes  y  de  pensamientos  atrevi- 
dos, recuerda  á  Horacio,  í,  quien  tomó 
s'n  duda  por  modelo.  Pope  se  aproxi- 
ma más  todavía  al  poeta  latino,  al 
cual  se  le  puede  comparar  mu;  bien 
por  la  pureza  del  gusto  y  la  sosteni- 
da elegancia  de  su  estilo,  siempre  cor- 
recto v  delicado.  Es,  sin  disputa,  el 
mis  clásico  de  los  poetas  ingleses.  La 
escuela  moderna  le  ha  atac^o  con  sa- 
ñudo empeflo;  pero  no  ha  conseguido 
destruir  su  foma,  ni  arrebatarle  el  mé- 
rito de  haber  compuesto,  en  diferen- 
tes géneros,  las  obras  más  acabadas 
de  la  poesía  inglesa.  Bn  su  £etg%e  de 
Windéor,  revela  este  poeta  un  senti- 
miento verdadero  de  las  bellezas  de  la 
naturaleza;  en  su  £píitoU  de  Sloita  i 
Abelardo,  una  sensibilidad  exquisita; 
en  su  Sntai/o  tobre  ¡a  eritica,  un  espí- 
ritu firme  v  seguro;  en  su  Zhuuiaae, 
el  talento  de  la  sátira;  en  sn  Smayg 
taire  el  hombre,  el  alma  de  un  filósofo 
j  de  un  sabio,  y  en  todas  sus  compo- 
siciones, la  imaginación  y  el  estilo  de 
un  gran  poeta.  En  la  ópera  y  en  la 
pastoral,  especie  de  drama  buci51ico, 
obtuvo  Gaj  un  éxito  que  debió  al  do- 
naire de  BU  fácil  estilo.  La  Ermita  de 
Pamell,  que  Pope  llamaba  una  obra 
excelente,  valió  a  su  autor  una  popu- 
laridad merecida.  Al  lado  de  estos  poe- 
tas queridos  del  público,  consignare- 
mos, como  recuerdo,  los  nombres  de 
Green,  de  la  condesa  de  Winchelsea 
y  de  Sommerville.— La  literatura  dra- 
mática de  esto  periodo  sólo  ofrece 
obras  de  segundo  orden:  en  todos  los 
escritores  que  trabajaban  para  el  tea- 
tro, se  nota  la  misma  falta  de  inspira- 
ción. La  prosa  nos  ofrece  un  genero 
nuevo  de  literatura,  que  ha  dado  ori- 
gen á  la  Remeta  moderna:  el  Bmayo, 
peródico  semanal,  consagrado  á  des- 
cribir las  costumbres  nacionales  i! 
á  reproducir  los  rasgos  más  salien- 
tes de  la  naturaleza  humana.  Steele 
fué  el  fundador  de  esto  nuevo  gé- 
nero, creando  SI  Sablador:  Addison, 
el  periodista  que  más  lo  engrandeció, 
en  su  célebre  Stpeetador.  La  inSuen- 
cia  de  los  Sntagoi  fué  igualmente 
favorable  para  la  moral  y  la  lengua. 
Addison,  particularinente ,  difuadió 
por  todo  el  país  una  infinidad  de  ideas 
sanas,  al  mismo  tiempo  que  daba  á  la 
prosa  una  corrección  y  una  pureza 
elegante,  de  que  apenas  se  encuen- 
tran ejemplos  en  las  épocas  anterio- 
res. En  1719,  Daniel  de  Foe,  uno  de 
los  escritores  más  fecundos  de  su 
tiempo,  inauguró  brillantemente  la 
novela  moderna,  con  la  creación  de  su 


INGL 

popular  Súbimo»  Cnuo¿. — En  esta 
época,  el  género  epistolar,  que  Cowper 
había  y&  empleado  con  éxito,  faé  cul- 
tivada por  ladv  Montagu,  esposa  del 
embajador  de  Inolatkhka,  cerca  de  la 
Puerta  Otomana,  la  cual  ha  d/^jado, 
de  su  viaje  por  Oriento,  una  serie  de 
cartas  poéticas  y  picantes.— La  filo- 
sofía tuvo  por  reprentante  á  Shaftes- 
burj,  uno  de  los  talentos  más  atrevi- 
dos del  siglo  xvn,  autor  de  las  OAmt- 
vacionet  sobre  la  virtud  y  de  una 
famosa  epístola  sobre  el  entusiasmo; 
y  á  Berkelej,  creador  de  un  sistema 
idealisto,  en  virtud  del  cual  los  cuer- 
pos no  existen,  pues  sólo  presentan  á 
nuestras  miradas  una  apariencia  en- 
gaflosa,  semejante  á  la  MSifa  de  los 
indios.  A  esta  misma  época  pertenece 
el  más  grande  erudito  de  iNdLATKKaa, 
Bentlej,  editor  de  Horacio,  de  Te-' 
rencio  y  de  Fedro.^Bn  la  teología, 
nos  encontramos  con  el  nombre  del 
célebre  doctor  Clarke,  adversario  de 
Espinosa  y  de  Hobbes,  y  corresponsal 
de  Leibniti. — Semto  periodo  (de  1727 
á  1780.  Beto  fué,   si  no  de  los  más 

f'randes,  de  los  más  fecundos  de  la 
tteratura  inglesa,  y  en  el  que  alcan- 
zaron las  letras  mayores  progresos  en 
el  pueblo,  penetrando  hasta  en  las 
clases  inferiores  de  la  sociedad.  Blair 
compnso  un  poema  intitulado  SI  Se- 
p%¡ero:  Young  escribió  sus  Noeiee,  las 
cuales  no  respiran,  como  han  creído 
algunos  eapfntussuperficiales,  la  dul- 
ce melancolía  del  siglo  zix,  sino  que 
expresan  el  dolor  acerbo  de  un  alma 
herida,  Thomson  elevó  en  ¿or.fikAwü- 
Mt  el  género  descriptivo,  por  la  no- 
bleza del  sentimiento  moral,  la  viveía 
del  patriotismo  y  el  amor  de  la  liber- 
tad, que  animan  sus  escenas,  copia- 
das de  la  naturaleza;  y  Collins  dejó 
algunas  éfflogae  orientalee  y  varías 
oMe,  notables  por  la  brillantez  del 
colorida,  más  que  por  la  novedad  j  la 
energía  del  pensamiento.  Los  Piáce- 
ret  de  U  imaginatio»  de  Akenside  es 
un  poema  demasiado  filosófico  y  abs- 
tracto; pero  en  él  se  respira  la  moral 
más  pura;  y  las  Odae  pñídárieot  de 
Gray  pueden  compararse  á  los  mejo- 
res fragmentos  de  poesía  lírica  que  na 
producido  la  literatura  inglesa :  su 
elegía  del  Cementerio  ha  sido  vertida 
á  todos  los  idiomas. — Bl  teatro  experi- 
mentó,durante  esteperíodojlainffuen- 
cia  del  gusto  francés :  la  separación 
del  género  trágico  y  del  cómico,  que 
Johnson  había  ya  indicado  en  tiempos 
de  Shakespeare ,  quedS  establecida 
como  una  de  las  leyes  fundamentales 
del  arte  dramático.  Esto  período  fué 
infecundo  en  obras  originales;  pero  el 
genio  del  actor  Garrick  supo  darvida 
y  popularidad  á  las  píelas  que  inter- 
pretaba.— Bntre  los  prosistas  del  si- 
glo XTiu,  ocupan  el  primer  tugan 
Richardson,  gran  anatómico  delco- 
razón  humano;  Fielding,  pintor  sutil 
y  verdadero  de  la  sociedad  y  de  la 
vida  práctica;  no  pretende  conmover 
el  corazón,  pero  interesa  vivamente 
el  espíritu  por  la  variedad  y  la  exac- 
titud de  los  cuadros  que  nos  pre- 
senta; Smollett,  poeta,  historiador^ 

uigitizedby  VjOOQIC 


INGL 

traductor  j  crítíeo  ha  dejado  alg^unas 
noTelas  muj  populares  en  Ihqlítxr- 
sjt,  que  Bon  muoiio  más  estimadas  i^ue 
8UB  trabajos  históricos:  Sterne  ejer- 
áó  una  grande  influencia  sobre  el 
^uflto  de  BUS  coutemporineos,  j  eet¿ 
ooDsidendo  como  uno  de  los  mas  cé- 
lebres escritores  satíneos  ing^leses.  A 
la  escuela  de  este  último  pertenece 
otro  escritor  más  delicado,  aunque 
menos  ori^nal  j  ameno,  Enrique  Ma- 
ekensie,  autor  de  £t  Simhre  tMtiiU, 
de  £1  Éowibre  ie  muido  j  de  JnU»  áe 
£i)it¿^«/.— Laliistoría  está  ignalmen' 
te  representada  por  grandes  nombres, 
«n  esta  gloriosa  época  de  la  literatura 
ipiflesa;  inspirada  por  el  espíritu  cri- 
tico j  penetrante  de  la  filosoña  mo- 
derna j  exornada  con  todas  las  galas 
del  lenguaje.  En  1754,  aparecid  el 
primer  volumen  de  U  Sutoria  dt  ¡a 
Grtti  Breíaíw,  de  Hume;  obra  que  no 
ha  alcanzado  gran  autoridad,  bajo  el 
punto  de  vista  bistórico;  pero  cuja 
claridad  y  galanura  de  estilo,  así 
como  el  arto  primoroso  de  las  narra- 
ciones, la  bacen  interesante  é  inetruc- 
táva.  fioberteon,  autor  de  la  Mittoría 
dt  Steoci»,  no  tiene  el  aticismo  y  el 
gneojo  de  su  ñtaXi  pero  ra  docto, 
erudito,  de  miras  generosas  j  libe- 
rales, j  llega  i  Msar  en  la  eíocuen- 
cia  per  la  sinceridad  j  la  elevación 
moral  del  sentimiento.  A  las  cuali- 
dades comunes  de  eetos  dos  histo- 
riadores, reunfa  Gibbon  conocimien- 
tos mucho  m&e  vastos:. en  bu  JSüíoria 
de  la  dteadfíteia  y  de  la  taidé  del  m- 
ferio  rt»aMo  abraza  un  asunto  más 
garande  que  ninguno  de  sus  predece- 
sores, revelando  en  su  desarrollo  una 
extensión  de  talento  que  ni  Hume 
ni  Bobertson  alcanzaron.-~Entre  loe 
filósofos  encontramos  el  nombre  de 
David  Hume,  el  cual  atacó  la  idea  de 
caiwa  j  la  relación  de  Mwa  í  ef*ito, 
creando  un  escepticismo  de  un  gene- 
ro nuevo  que  nos  reducía  al  niniliB- 
mo:  Beid,  adversario  del  anterior, 
aplica  el  método  de  observación  al 
entendimiento  liumano.  El  poeta  Beat- 
tie  tomó  parte  también  en  la  lucha 
contoa  la  escuela  escéptica;  pero  sin 
cebirse  i  las  rigorosas  reglas  de  la 
lógica.  A  la  escuela  filosófica  del  úl- 
timo siglo  pertenece  también  el  esti- 
mado moralista  j  economista  Adam 
Smith,  el  cual,  en  eu  Teoría  de  lot 
sfítÜMÜatoi  moratet,  explica  toda  la 
moral  por  la  simpatía,  y,  en  su  Jii- 
¡Mes»  M  ki  mmímm,  recomienda  la 
división  del  trabajo  v  la  libertad  com- 
pleta del  comercio  j  de  la  industria. — 
La  teología  fué  objeto  de  empeñadas 
disputas,  en  las  que  se  desplegó  gran 
lujo  de  talento  j  de  ciuicia.  ^  el 
numero  de  los  teólog;os,  figuran,  en 

Srimer  término,  Warburton,  White- 
eld,  WeBley,  el  doctor  Blair,  más 
conocido  como  crítico  que  como  autor 
de  sermones,  ;  el  doctor  Campbell, 
que  escribió,  en  contestación  á  Hume, 
una  JHeerttao»  sobre  loi  MÜaerót.  Los 
literatos  puros,  que  no  pueden  figu- 
rar en  ninguna  categoría  determina- 
*  da,  constitujen  una  clase  numetosa, 
&  cujro  frente  aparece  Samuel  John- 


INGL 

son,  crítioo  ené^co  y  de  sano  jai' 
cío,— La  elocuencia  parlamentaria, 
que  cuente  nombres  tan  celebrados 
como  los  de  Chatham,  Burke,  Fox  y 
Sheridan,  no  es  de  los  géneros  litera- 
rios menos  gloriosos  de  este  época  fa- 
mosa -^Séplivio  período  (desdo  1780 
hasta  nuestros  dias). — Aquí  empieza 
lo  que  generalmente  Be  llama  escuela 
romántica.  El  movimiento  intelectual 
que  anima  en  Alemania  la  crítica,  y 
las  obras  de  Herder  y  de  Gcethe,  se 
comunica  á  Inolatbrra  en  el  momeó- 
te mismo  en  que  la  Eittoría  de  lapoe- 
tía  de  Warton  y  las  viejas  baladas 
nacionales,  reunidas  por  el  obispo 
Percy,  afirman  el  imperio  y  la  liber- 
tad nativa  de  la  poesía  inglesa.  El  re- 
sultado de  esto  retomo  i  la  inspiración 
espontánea  de  la  Edad  Mei^a,  ñié: 
suDordinar  el  arto  i  los  vuelos  de  la 
imaginación  y  desarrollar  en  los  es- 
critores el  gusto  de  la  fantasía,  á  ex- 
pensas del  método  j  de  la  medida, 
que  eran  los  signos  característicos  de 
la  edad  precedente.  El  poete  que  dio 
la  Be&al  de  este  trosformacion  de  la 
poeaía  inglesa,  fué  Cowper,  el  cual 

fiasó  casi  toda  su  existencia  en  la  so- 
ldad: sus  versos  llevan  impreso  el 
sello  de  una  melancolía  religiosa,  que 
era  el  rasgo  más  saliente  de  su  carác- 
ter. Él  creó,  en  algún  modo,  la  nueva 
poeeía  lírica,  en  la  que  el  alma,  dila- 
tándose por  completo  con  sus  más  se- 
cretoB  impulsos,  entra  en  comunica- 
ción con  la  naturalesa.  El  recibo  de 
un  retrato  de  sa  madre,  el  aspecto  del 
campo  en  el  inviemo,  un  paseo  por  el 
bosque,  eran  para  él  motivos  de  poe- 
sía intima,  que  los  escritores  de  la 
escuela  de  Pope  habrian  positivamen- 
te desdeñado.  Tal  era  el  carácter  de 
la  nueva  mcuela.  Después  de  Cowper, 
Dirwin,  escritor  ingenioso  y  brillan- 
te, abusó  tente  del  estilo  dcBcriptivo, 
que  sólo  alcanzó  una  popularidad  eñ- 
mera.  Gifford  perteneció  á  otra  es- 
cuela: erudito  y  satírico,  conservó  las 
tradiciones  de  Pope,  y  en  su  BmUde 
y  su  Síeuiade  ridiculizó  á  loe  malos 

Soetas  de  su  tiempo.  Crabbe  fué  uno 
e  los  escritores  que  mejor  han  des- 
crito los  países  de  iNaLATsaKi,;  sus 
escenas  maritimas  son  verdaderas  y 
encantadoras.  Samuel  Rogers,  en  su 
mejor  poema,  Lot  Placeret  de  la  nmto^ 
na,  se  ocupa  más  bien  en  observar 
los  evoluciones  misterioBaa  de  la  inte- 
ligencia, que  en  reproducir  el  aspecto 
movible  del  mundo  exterior.  La  poe- 
sía de  Wordsworth,  el  poeta  más 
grande  de  la  escuela  romáiitica,  des- 
pués de  Bjron,  es  metañsica  y  des- 
criptiva á  la  ve2:  divaga  general- 
mente sobre  las  relaciones  del  hom- 
bre y  de  la  naturaleza;  pero  no  po' 
dría  sei  trasportada  á  un  idioma 
extraño,  porque  el  encanto  de  sus 
expresiones  pintorescají  ;  la  melan- 
colía un  tento  vaga  de  su  imagina- 
ción, fie  evaporarían  necesariamente 
al  abandonar  las  hermosas  tinieblas 
del  claustro  materno.  Coleridga  es 
también  un  poete  lírico  renombrado 
en  iNGLATflaRA;  pero  eu  estilo,  Ua 
adornado  y  recargado  de  imágenes, 


INGL 


m 


no  siempre  correepondg  i  U  intoud- 
dad  de  la  pasión  que  le  anima  j  i  la  _ 
elevación  de  su  pensamiento.— El  arto ' 
dramático  ha  alcanzado  en  IireLATBR- 
BA  una  fortuna  totalmente  contra- 
ria á  la  de  la  poesía  lírica;  de  suerte 
que,  á  medida  que  ésta  se  elevaba, 
aquél  decaía.  El  procedimiento  de  los 
sentimientoB  personales,  de  los  cuales 
era  indicia  in&lible  la  invasión  del 
lirismo,  abogó  forzosamente  el  drama. 
Sheridan  Knowles,  el  más  feliz  de  los 
trágicos  modernos ,  ha  tratado  los 
asuntos  de  Virginio,  Cayo  Graeo  y 
Challemu  Teü.  £hi  cuanto  á  la  come- 
dia, su  reaparición  eu  la  escena  fiíé 
debida  al  talento  de  Jorge  Colman, 
autor  de  una  infinidad  de  piezas  po- 
pulares.—En  la  prosa,  la  novela  ocu- 
pa el  sitio  de  preferencia  como  en  el  si- 
glo antorior.  La  primera  obra  notable 
de  esto  géuero,  posterior  al  afio  1780,  es 
el  Valtek  de  Backford,  cuento  árabe, 

tue  recuerda  las  graciosas  ficciones 
e  lafi  Mü  V  MM  %ochet.  SI  Fraile  de 
Lewis,  prouuccion  extraña,  pero  ori- 
ginalísima,  en  la  que  se  mezcla  lo  pa- 
tético con  lo  maravilloso,  ha  obtemdo 
un  grande  éxito  y  merece  larga  vida. 
Qodwin,  publicista,  moralista,  bió- 
grafo é  historiador,  expresa,  en  su  cé- 
lebre novela  de  Caito  WtUiam,  los 
sentimientos  valientes  y  filantrópicos 
que  inspira  á  aquellas  almos  genero- 
sas el  espectáculo  de  los  vicios  del 
sistema  social.  Edgeworth  ha  descrito 
con  delicadeza,  en  obras  interesantes 
y  morales,  las  costumbres  de  su  país. 
Pero  todas  estas  celebridades  quedan 
oscurecidas  ante  la  gloria  de  W.  Scott, 

3ue  supo  elevar  la  novela  á  la  altura 
el  drama  y  del  poema  heroico,  fiste 
insigne  escritor  poseía  en  un  grado 
eminente  todas  las  cualidades  del  no- 
velista: imaginación,  sensibilidad,  eS' 
píritu  de  análisis,  finura,  arada  j  vi- 
veza de  genio.  Baste  recordar  los  títu- 
los de  BUS  obras,  KnUlKortk,  Lot  Pu-' 
ríümot  dé  Steoeia,  Iwmhoi,  La  Pritvm 
d*  SdiMihirgo,  que  serán  siempre  otras 
tantas  jojae  de  la  literatura  universal. 
Después  de  1780,  la  ciencia  histórica 
alcanzó  en  Inoiatebiu  loe  mismos  mo- 
gresoB  que  en  el  continente:  \%  His- 
toria de  Greda  de  Mitford,  empezada 
en  1784  y  concluida  en  1810,  na  so- 
brepujado á  todo  lo  que  antoriormen- 
te  ae  había  escrito  sobre  el  asunto. 
Roscoé,  muerto  en  1831,  dejó  escrita 
la  Vida  de  Loretu»  de  Mtíicu  y  la  de 
León  X:  Mackintosh  t  Lingard  se  con- 
sagraron al  estudio  de  la  historia  na- 
tural. Hallam,  por  su  Ojeada  labre  el 
estado  de  Buropa  m  la  ÉdadMediay 
por  BU  latroditcdo»  i  h  Mttoria  de  m 
íiUraínra  t»  Swopa,  llegó  á  adquirir- 
se una  doble  gloria  de  crítico  j;  de 
historiador:  la  firmeza  de  sus  juicios, 
la  extensión  de  sus  conocimientos  j 
la  gravedad  ;  energía  de  bu  estilo,  íe 
colocan  á  Ia>  cabeza  de  los  prosistas' 
modernos.  El  coronel  Napier  na  escri- 
to BU  Sittoria  de  la  giterra  de  SsptíU 
oon  máa  imparcialidad  que  Alison  su 
notable  Historia  de  la  Éwrepa  de  Í789 
á  i81S  — Durante  este  último  período 
de  la  literatura  inglesa,  la  filosofía  ha 

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112 


INGL 


estado  a-loríasfimentA  repr«untad«  por 
.  Durald,  Stew&rt,  cujrü  obras  se  han 
hec&o  cláaicAS  por  Brovu,  su  sucesor 
en  la  cátedra  de  la  universidad  de 
Edimburgo,  j  por  Mackintosh.  JSstre 
loe  autores  de  miaceláuess  literarias, 
sería  injusto  pasar  en  silencio  los  noni' 
bres  deHazIitt,  critico  delicado,  y  de 
Isaac  Israeli,  autor  de  las  Cvñoiiáadtt 
ele  h  littralura.  En  otro  ¿rden  de  ide&s, 
Jeremías  Bentham  7  Malthus  se  han 
conquistado  igualmente  una  gran  re- 
putación; el  primero,  como  moralista 
y  jurisconsulto.  ;  el  segundo,  como 
economista. — Terminamos  este  breve 
é  imperfecto  resumen  histiSrico,  con- 
signando: que  el  carácter  mis  notable 
de  la  actual  literatura  inglesa  es  el 
predominio  de  la  prosa  sobre  la  poesía, 
y  en  la  prosa,  la  superioridad  de  la 
nistoria  j  de  la  novela  sobre  los  demás 
géneros.  Todas  las  celebridades  poéti- 
cas se  han  visto  eclipsadas  por  la  fama 
del  historiador  Macaulaj,  así  como 
por  los  brillantes  triunfos  da  Dikens  y 
de  Thsckeray. — Puede  verse  á  Rober- 
to Chambere,  Cyclepedia  o/S*sUik  U- 
iermínrt;  8,  J obneon,  Zi/eseftitpoeU; 
Warton.  T^ehUtori/efBnsiUhwMtry; 
Hor.  Walpole,  Ctíalone  0/ ííe  royal 
OHd  nobU  *%tiort  of  SttgloMd,  Lon- 
dres, 1806;  J.-O.  Barlacs,  Án  Aittori- 
e»l  thttck  of  tht  progru»  w  i.MKUáge 
in  EngUMd,  1819;  Nichols.  Eútwüi  dé 
la  Utertívra  vtgUta,  1817-31;  Gr^, 
MüioriciU  lUtM  <(f  ihi  orígin  of  E»- 
glüA.prote  Utentvre  and  íü pro^tseti, 
landres.  1835;  Hawkins,  FÁ«  origiñ 
«f  tht  Migüth  drama,  Oxford,  1773; 
Campbell,  Zifet  of  tht  po*tt;  Ch.  Co- 
querel,  Hútotri  ü  la  potñe  angl&Ue, 
París,  1827;  Alian  Cuningham,  Bio~ 
jrapkiealandcriíieal  kitUuy  oftkeBri- 
titk  UUratun  of  tke  latí  fifiy  j/eart, 
París,  1834;  L.  Méziéres,  Hittoirs  crv- 
ttani  de  ¡a  Utlera^irt  englaw,  París, 
1841,  3  volúmenes. 
'  22.  OoUemo.  —  El  de  Imolatbbsa 
es  una  monarquía  hereditaria  j  cons- 
titucional. El  soberano  reúne  a  la  dig- 
nidad de  magistrado  supremo  de  la 
nación,  la  de  jefe  de  la  Iglesia:  la  pri- 
mera, le  da  el  derecho  de  convocar  el 
Parlamento  cuando  las  circunstancias 
lo  exiian,  declarar  la  guerra,  hacerla 

tiaz,  alianzas  6  tratados  de  comercio, 
evantar  tropas  de  mar  v  tierra,  pror- 
rogar, suspender  6  disolver  las  Cama- 
ras,  nombrar  á  todos  los  empleados 
civiles  y  militares,  y  á  las  principales 
dignidades  eclesiásticas:  la  segunda, 
le  confiere  el  de  convocar  los  sínodos 
nacionales  y  provinciales.  — El  rejr 
confía  el  poder  ejecutivo  á  doce  mi- 
nistros que  forman  el  Gabinete,  á  sa- 
ber: el  presidente  del  Consejo,  el  Oran 
CuiciUer,  que  preside  1&  Cámara  de 
los  Pares,  el  Canciller  áel  sello  priva- 
do, el  primer  lord  de  la  Tesorería,  que 
efi  el  primer  ministro,  el  ministro  de 
Hacienda,  un  secretarís  de  Estado 
para  los  asuntos  interiores,  y  otro, 
para  los  exteriores  y  Iks  colonias,  el 
presidente  de  la  oficina  del  Registro 
V  del  Comercio,  el  intendente  de  la 
Moneda  y  el  primer  lord  del  Almiran- 
tazgo 6  ministro  de  Marina.  Estos  de- 


INGL 

partamentos  ministerialefl  y  las  tditu< 
nistraoiones  que  de  ellos  dependen, 
ocupan  un  numero-  menor  de  funcio- 
nanos  que  en  los  demás  países  euro- 
paos,  relativamente  á  la  población; 
pero  están  mucfao  mejor  remunerados. 
Bl  poder  legislativo  se  halla  represen- 
tado por  el  Parlamento  inglés,  el  más 
antiguo  de  las  asambleas  legislativas 
de  Europa.  Se  compone  de  nos  cáma- 
ras: la  de  los  Paret  y  la  de  los  Cem*- 
%ei.  Constituyen  la  primera  3  prín- 
cipes, 2  arzobispos,  uno  de  ellos,  ir- 
landés; 20  duques,  22  marqueses,  138 
condes,  de  los  cuales,  28  son  escoceses 
y  16  irland&ses;  28  vizcondes,  27  obis- 
pos, 112  barones  y  II  pares.  Se  dis- 
tinguen en  cuatro  clases:  pares  de  1h- 
OLATERRA,  de  Irlanda,  de  Rscocia  y 
eclesiásticos:  sn  námero  varía,  según 
las  vacantes  pordefiíncion  y  los  nom- 
bramientos. La  Cámara  de  los  Comu- 
nes tiene  un  número  determinado  de 
658  miembros:  471  por  InolatbrrjL, 
29  por  el  país  de  Galles,  53  por  Esco- 
cia y  105  por  Irlanda.  De  los  471  di- 
putados que  corresponden  i  Inolatbh- 
ra,  144  son  nombrados  por  los  conda- 
dos, 4  por  las  universidades  y  323  por 
las  ciudades  y  villas.  A  los  renresep- 
tantes  de  los  condados  se  les  designa 
con  el  nombre  de  kmgku  of  the  tXtre, 
caballeros  del  condado.  Bl  Parlamento 
propone  las  leyes  y  los  impuestos 
anuales;  pero  ni  éstos  son  elevados  á 
la  categoría  de  ley  sin  la  aprobación 
previa  de  las  dos  Cámaras,  ni  aquéllas 
adquieren  fuerza  ni  valor  alguno  has- 
ta después  de  recibir  la  sanción  real. 
23.  SitUna electoral. — Según  el  Ac- 
ta de  rtfornta  de  1867,  que  ha  modi- 
ficado el  sistema  electoral  de  Inqla- 
TBRR\,  todo  babitanto  de  las  frandet 
Billa*  (ciudades)  que  ocupe  una  casa 
á  titulo  de  propietario,  es  elector, 
siempre  que  lieve  un  año  de  residen- 
cia y  haya  satisfecho  la  cuota  muuici- 
pal  6  de  pobres.  Los  enfitéutas,  Atnw- 
eholdert  (jefes  de  familia},  son  elec- 
tores después  de  un  alio  de  domicilio, 
y  á  condición  de  pagar  personahneu- 
to  la  cuota  munirapal,  y  por  el  arren- 
damiento, un  Bchellingymedio,  cuan- 
do menos  [1  peseta  82  céntimos  próxi- 
mamente) cada  semana.  Los  que  se 
designan  bajo  la  denominación  de  eom- 
pvna  ho%teholdert ,  deben  satisfacer 
directamento  la  cuota  que  antes  en- 
tregaban por  conducto  desús  landlordt 
á  propietarios  torritoriales.  En  cuanto 
á  los  inquilinos  parciales  (lodgtrt), 
tienen  el  derecho  de  franquicia,  siem- 
pre que  justifiquen  un  año  de  residen- 
cia v  paguen  anualmente  un  alquiler 
de  10  libras  esterlinas  (243  pesetas). 
En  los  condados  basta  pare  ser  elector 
poseer  la  propiedad  de  una  tierra  que 
produzca  5  libras  esterlinas,  6  de  ocu- 
lar un  inmueble,  pagando  12  libras 
le  alquiler  6  arrendamiento,  y  estar 
„ajetos  á  la  correspondiente  cuota  de 
pobres.  Las  circunscripciones  electo- 
rales han  experimentado  también  al- 
guna modificación,  pues  varias  pe- 
queñas poblaciones  que,  por  sí  solas, 
elegían  en  otro  tiempo  un  represen- 
tante,  se  T^   hoy  privadas  de  (al 


INGL 

Srerrogativft.  Las  ciudades  de  menos 
s  10.000  almas,  siJlo  mandan  un  di- 
putado al  Parlamento.  El  número  de 
tos  electores,  después  de  la  citada  re- 
forma, se  evalúa  en  1.440.000;  de  és- 
tos, 750.000  corresponden  alas  gran- 
des ciudades,  de  los  cuales  4^.000 
son  obreros.  En  Ikqlaterra,  la  elec- 
ción se  hace  levantando  la  mano;  pero 
si  el  resultado  es  dudoso,  se  recurre 
t.\  poli  6  voto  escrito. 

24.  Organixacio%  jitdieial. — La  jus- 
ticii  está  administrada  en  los  conda- 
dos por  jueces  de  pai,  elegidos  entre 
los  principales  propietarios,  y  su  nú- 
mero asciende  en  Inolatbrra  y  el 
país  de  Galles  á  más  de  18.000;  pero 
el  título  sólo  es  honorífico  para  algu- 
nos de  ellos.  Ejercen  gratuitamente 
sus  funciones,  conferidas  casi  siempre 
á  perpetuidad;  v  entienden  en  lo  crimi- 
nal y  en  lo  civil.  Su  competencia  civil 
está  cireunscrita,  poco  más  6  menos, 
á  los  mismos  límites  que  nnestros  juz- 
gados de  paz;  pero  cuando  se  reúnen 

esion  trimestral,  constituyen  un 
I  jurado  y  su  jurisdicción  es  mu- 
cho más  extensa.  La  justicia  civil  está 
igualmente  ejeroida  por  los  trihuitalet 
ae  eondadot,  especie  de  juzgados  de 
primera  instancia,  compuestos  de  un 
solo  magistrado  inamorible.  Inqla- 
TBRRA  está  dividida  en  8  cireunscrip* 
cienes  judiciales,  las  cuales  son  visi- 
tadas ctida  seis  meses  por  loa  miembros 
de  los  tribunaUt  tuperioret  de  Lon- 
dres, quienes  presiden  los  jurados.  En 
dicha  capital  existen  además  triimnm- 
Ut  etpeaalet,  como  el  del  Almirantat- 
go  V  el  de  Dñordoi.  La  Cité  tiene  dos 
triounales  de  policía,  regidos  por  e) 
lord  corregidor  y  un  aldsrma»,  cuyo 
último  CMgo  equivale  i  nuestros  re- 
gidores. Ciertas  causas  pueden  ele- 
varse en  apelación  ante  la  Cámara  de 
los  Lores. 

25.  Admi»UínKÍo%  comkmI.  —  El 


del  Parlamento,  se  compone  de  un  al- 
calde j  de  varios  regidores  (aldermatt) 
y  burgeses.  Se  comprende,  bajo  esta 
última  denominación,  á  todos  los  in* 
dividuos  que  llevan  tres  afios  de  resi- 
dencia en  la  población  y  son  due- 
ños de  una  casa  6  tienda,  los  cuales 
son  llamados  á  elegir  los  concejales. 
Para  ser  elegible,  es  necesario  poseer 
un  capital  de  I.OOO  libras  esterlinas 
en  las  ciudades  compuestas  de  cuatro 
barrios  6  distritos  (ipordi),  y  otro,  de 
500  libras  en  las  poblaciones  menos 
considerables.  El  número  de  los  con- 
cejales es  proporcionado  al  de  la  po- 
blación. 

26.  JfsTMM  f /wmif  Mtb'terw.— La 
prosperidad  de  la  navegación  inglesa 
data  del  protectorado  de  Cromwell:  una 
acta  reservó  exclusivamente  i  loa  bu- 
ques nacionales  el  comercio  de  Inoi^- 
TBBRA  y  de  sus  colonias;  las  mercan- 
'  s  procedentes  de  los  demás  países 
podían  entrar  en  los  puertos  de  la 
an  Bretaña,  sino  bajo  el  pabellón 
inglés.  La  marina  mercante  ha  sido 
desde,  entonces  una  grande  escuelfi, 
de  donde  la  marina  militar  ha  reda- 


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IKGI, 

íado  loa  hombres  más  hábiles  i  íntr^ 

Sidoi  para  cubrir  las  vacantes  que 
ejftbftn  en  las  tripulaciones,  así  las 
TJetorias  como  las  derrotas.— En  1850 
eomponían  la  marina  real  inglesa: 
19  buques  de  alto  bordo,  de  120,  116 
j  110  cañones;  76  de  3/  clase,  de  104 
i  70  cañones;  128  de  4.',  5.'  t  6."  cla- 
se, de  53  á  18  cañones;  78  $u>opt  (ba- 
landras), de  18  á  8;  16  brich,  de  6 
á  3;  22  vapores  y  fragatas,  que  repre- 
sentalwn  una  fuerza  de  12.^3  caba- 
llos ;  28  cañones;  42  thopt,  con  251 
cañones  y  una  fuerza  de  10.000  caba- 
llos; 38  chalupas  cañoneras,  con  125 
cañones  T  una  fuerza  de  6.748  caba- 
llos, T  2  ichooneri  (goletas),  fuerza 
ds  120  caballos,  con  20  cañones,  6  sea 
un  total  de  420  buques  con  15.026 
cañones,  sin  comprender  en  esta  enu- 
mentcioQ  las  flotas  del  Báltico  ;  del 
mar  Negro.  Actualmente,  la  marina 
inglesa  cuenta  más  de  126  navios, 
1£S  fragatas,  24  vapores  y  numerosas 
embarcaciones  de  menor  porte. — La 
defensa  del  territorio  esta  confiada 
principalmente  á  las  ñierias  navales; 
el  ejército  figura  en  segunda  línea,  i 
menos  que  el  en^mi^  no  amenace  las 
costas,  o  que  el  Gobierno  intervenga 
en  las  guerras  continentales.  El  reem- 
plazo del  ejército  se  hace  por  alista- 
mientos volúntenos;  y  es  necesario 
que  «na  ley  declare  en  peligro  la  pa- 
tria, para  obligar  á  un  ciudadano  in- 
glés a  empuñar  las  armas.  El  Parla- 
mento fija  el  número  de  las  tropas 
regulares  todos  los  años.  El  recluta- 
miento  de  la  marina  se  hace  también 
por  alistamiento,  como  en  el  ejército; 
pero,  en  tiempo  de  guerra,  puede  el 
Qobierno  recurrir  á  los  aliatemientos 
forzosos  6  prtUl  (leva),  la  cual  consis- 
te en  apoderarse  de  todos  los  indivi- 
duos que  parecen  aptos  para  el  servi- 
cio de  la  marina.  En  1851,  el  efectivo 
del  ejército  inglés  era  de  113.152 
hombrea,  cuyos  gastos  se  elevaban  á 
7.312.996  libras  esterlinas  (próxima- 
mente 177.340.153  pesetas):  en  1811 
el  contingente  de  las  tropas  británi- 
cas llegó  á  elevarse  i  400.000  hom- 
bres, o  sea  uno  por  cada  54  habitan- 
tes. Hoy  el  ejército  consta  de  ciento 
veinte  v  tantos  mil  hombres. 

27.  liutntecionpibUca, — El  Gobier- 
no británico  no  sostiene  grandes  es- 
tablecimientos de  instrucción;  pero -el 
país  cuenta,  sin  embargo,  muchas 
instituciones  fundadas  y  asistidas  por 
los  particulares.— La  enseñanza  su- 
perior se  da  en  nueve  universidades; 
entre  las  que  figuran :  la  de  Oxford, 
fundada  en  el  año  896;  la  de  Cam- 
bridge, en  9)5;  la  de  Londres,  en 
1S26;  la  de  Edimburgo,  en  1582;  la 
de  Glasgow,  en  1453;  la  de  San  An- 
drés, en  1411;  la  de  Aberdeen,  en 
1494,  y  la  de  DuWin,  en  1591.  Los 
tres  grandes  colegios  de  Kton,  West- 
minstor  y  Winchester  están  destina- 
dos para  preparar  álos  discípulos  que 
deben  seguir  los  cursos  en  las  univer- 
sidades. Los  establecimi entes  de  ins- 
trucdoQ  primaria  han  sido,  en  su 
mayor  parto,  creados  por  los  particu- 
lares, o  por  sociedades  filantrópicas: 


U.enseflatila  éa  gratuita.  Se  distin- 
guen las  etCHtlat  éU  pdrwloi;  las  de 
los  doMÍfuotf  que  frecuentan  sobre 
2.000.000  de  adultos,  ylaanacwfMkM, 
en  donde  se  sigue  el  método  conocido 
con  el  nombre  de  enteñimuí  MKtvo.  Con 
el  importe  de  las  suscriciones  de 
particulares,  se  ha  costeado  también 
el  Colegio  del  Btjf,  establecido  en  Lon- 
dres; en  casi  todas  las  poblaciones 
manufactureras  se  han  fundado,  bajo 
la  denominación  de  vuehanie  'f  wtti- 
iutei  (academias  mecánicas),  estable- 
cimientos pam  los  artesanos,  y  los 
diuenier*  o  disidentes  han  erigido 
multitud  de  escuelas  para  los  niños 
de  sus  correligionarios.  £1  nlÜmero  de 
las  academias  é  institutos  científicos 
es  considerable;  especi&lmento,  en  los 
grandes  centros  de  población,  y  los 
trabajos  de  algunos  de  ellos  los  han 
colocado  en  primera  línea,  entre  las 
sociedades  científicas  de  Europa:  teles 
son,  por  ejemplo,  la  Scciedaa  Rtetl  de 
Lítidres,  fundada  en  1662,  y  la  Socie- 
dad Real  de  Edimburgo.  El  Gobierno  no 
contribuye  en  nada  al  sostenimiento 
de  estos  centros  de  instrucción,  cos- 
teados exclusivamente  por  las  suscri- 
ciones voluntarías.— -Las  bibliotecas 
públicas  son  riquísimas  en  obras  pre- 
ciosas y  se  calculan  en  900.000  los 
volúmenes  que  contienen. 
28.  Poblado*  y  eultot. — I,a  Iitqu.- 
,  propiamente  dicha,  vendrá  á 
>mo  la  mitad  de  la^Prusia,  la 
Noruega  6  la  Itelia:  la  superficie  de 
su  territerio  no  está  en  proporción 
con  el  número  de  sus  habitentes,  con 
su  poder  j  bu  riqueza.  En  1851,  con- 
teba  14.995.138  almas,  y  en  la  actua- 
lidad, quizás  exceda  esta  cifra  de 
17.000.000.— La  división  de  esta  po- 
blación, según  la  diferencia  de  cultos, 
ofrece  detalles  de  estedíatica  extr 


IKGL 


113 


damento  curiosos.  Las  prolongadas 
guerras  civiles,  de  las  cuales  ñié  la 
religión,  si  no  la  causa,  el  pretexto, 
dejaron  á  los  habitentes  de  las  íslas 
bntánicaa  divididos  en  varias  sectas, 
enemigas  irreconciliables  las  unas  de 
las  otras.  Los  ai^lieaMt  siguieron  los 
ritos  de  la  Iglesia  episcopal  de  Ingla- 
terra, esteblecida  por  Enrique  VIII, 
cuando  éste  se  separa  de  la  Iglesia  ro- 
mana, que  era  el  culto  dominante,  la 
religión  del  Estado,  la  que  poseía  la 
autoridad  y  la  riqueza.  Los  católicet 
constituyen  el  culto  primordial  y  el 
de  la  mayor  parto  de  la  población  ir- 
landesa. Los  difidentes  fbrman  tres 
categorías:  la  de  los  atelodtiíat,  espe- 
cie de  reformados  anglicanos,  que  se 
han  multiplicado  prodigiosamente  en 
Inolatbhka  desde  principios  del  pre- 
sente siglo;  la  de  los  puriianot,  que 
componen  la  población  de  Escocia, 
que  fueron  los  más  ardientes  auxilia- 
res de  Cromwell  y  los  que  más  contri- 
buyeron al  establecimiento  de  la  re- 
pública en  iNaLiTERSA;  la  de  los  ana- 
iaptítlai  6  cuákeros,  esparcidos  por 
toda^  las  islas  británicas,  los  cuales 
cooperaron  poderosamente  á  la  funda- 
ción de  las  colonias  inglesas,  de  que 
se  formaron  los  Estados-Unidos,  y  los 
jmdiot,  que  residen  principalmente  eo. 


ImolaTbhbji.  La  Iglesia  anglicana  po- 
see en  esto  reino  sobre  9.860  parro- 
quias: el  personal  de  su  clero  se  com- 
pone: de  dos  arzobispos,  el  de  York  y 
el  de  Canterbery;  de  25  obispos,  que 
son  los  de  Londres,  Durham,  Win- 
chester, Bangor,  Bath  y  Wells,  Car- 
lisle,  Chester,  Chichester,  Elv,  Bxe- 
tor,  Glocester  y  Bristol,  Herefort, 
Lichfield,  Lincoln,  Llandaff,  Maa- 
chester,  Norwich,  Oxford  y  Petorbo- 
rough,  Bipon,  Rochester,  Salisbunr, 
Stasaph,  Sent-Davids,  Worcester,  Rei- 
dor y  Man.  El  número  de  los  minis- 
tros del  expresado  cuite  se  calcula  en 
20.000;  sus  rentas,  en  222.500.000 
pesetas  próximamente;  la  dotación  de 
cada  eclesiástico,  en  más  de  11.000 

fesetas, — Los  prelados  mejor  retri- 
uidos,  son:  los  de  Durham,  que  po- 
seen sobro  576.000  pesetas  de  renta; 
los  de  Canterbery,  500.000;  los  de 
York,  336.000.  Los  menos  ricos,  son 
los  de  Sudor  y  de  Man,  cuya  renta 
apenas  excede  de  55.000  pesetas.  Los 
reeteros  de  las  parroquias  están  me- 
nos retribuidos  que  el  alto  clero:  la 
mayor  parte  de  ellos  sólo  perciben 
2.000  pesetas.  Los  ministros  disiden- 
tes ni  tienen  rontas  ni  honorarios,  por 
cuya  razón  estin  atenidos  á  los  dona- 
tivos voluntarios  de  sus  feligreses. 
Desde  el  reinado  de  Enrique  Vni,  los 
soberanos  de  Inqlatbrsa  vienen  ejer- 
ciendo la  doble  autoridad  temporal  j 
espiritual;  son  los  jefes  supremos  de 
la  Iglesia  y  los  que  diseñen  ú  orde- 
nan los  ayunos,  las  oracionesy  los  que 
confirman  tos  nombramientos  de  los 
prelados.  La  celebración  del  domingo 
se  observa  en  Imoutbhba.  con  una  re- 
ligiosidad de  que  no  se  conoce  ejem- 
plo en  ningún  otro  país.  Así  sucede 
que  en  dicho  dia  no  se  abron  los  tea- 
tros, ni  se  baila,  ni  aun  se  juega  en 
las  casas  particulares,  llegando  esta 
ri^dez  baste  el  extremo  de  imponer 
multas  al  que  se  arriesga  á  cantar  ó 
tocar  algún  instrumento.  Londres,  en 
un  dia  teativo,  más  que  una  ciudad, 
parece  un  inmenso  campo  santo. 

29.  Propiídad  territorial. — La  no- 
bleza inglesa  es  la  menos  numeroaa  y 
la  más  rica  del  universo:  no  cuente 
otros  privilegios  que  los  que  van  uni- 
dos á  su  calidad  de  propietaria  y  á  la 
dignidad  de  pares,  ni  está  exente  del 
pago  de  los  tributos.  Algunos  lores 
disfruten  una  rente  que  supera  cou 
mucho  á  la  que  figura  en  los  presu- 
puestos de  varios  soberanos  de  otros 
países:  la  casa  de  Sntherland  posee  en 
Escocia  una  supeficie  de  400.000  hec- 
táreas, ó  sea  1.168  kilómetros  cua- 
dradoa.  La  propiedad  daba,  no  hace 
mucho,  sólo  en  la  Gran  Bretona,  un 
total  de  22.668.000  hectáreas  dé  tier- 
ra y  2.511.994  casas  habitadas  é  in- 
habitadas: el  número  de  los  propieta- 
rios apenas  ascendía  á  600.000.  Por 
consecuencia,  cada  propiedad  repre- 
'  sentaba,  por  término  medio,  40  hec- 
táreas y  4  fincas.  Se  cuenta  un  pro- 
'  pieterio  de  tierra  ó  de  casas  por  cada 
24  habitantes;  un  propietario  rico, 
'  por  cada  350  personas,  y  un  propieta- 
rio acomodado,  por  cada  S3,  (>ntraria- 

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114 


INGL 


mente  i  lo  qne  sucede  en  otros  países, 
las  propíedMÍeB  medianoB  son  más  nu- 
merosas que  las  pequeñas,  j  ésta;  úl- 
timas no  forman  más  que  una  125.' 
parte  de  la  población.  Con  razón, 
pues,  se  dice  que  iNauTRBBA  es  la 
nación  más  rica  de  Europa  y  la  qne 
encierra  mayor  número  de  gentes  mi- 
serables. 

30.  Moiudai. — La  g*in«a,  moneda 
do  oro,  vale  cerca  de  25  pesetas  75 
eéntimos:  la  corona  6  eram»,  de  plata, 
Bs  divide  en  cinco  tehtlHiut,  cada  uno 
de  los  cuales  equivale  á  1  peseta  25 
céntimos:  el  scEelIin  se  subdivide  en 
Vlpenichet  6  dineros.  La  Ubra  eiterlina 
vale  aproximadamente  24  pesetas  25 
céntimos. 

31.  Í>ívMÍM  poUtiet. — La  Inola- 
TEKRA  j  el  país  de  Galles,  incorpora- 
do i  ésta  en  1285  por  Eduardo  I,  con- 
tienen jnntos  52  lAira  6  condados: 
40,  la  primera,  j  12,  el  sesfundo;  6,  es- 
tán situados  al  Norte;  10,  al  Medio- 
día; 18,  en  el  centro;  6,  al  Oriente  j 
12,  al  Occidente.  "Lqs  ctmdadot dti Nor- 
tt  son:  NortkMnherUmd,  C%Mberhnd, 
WtímoreUmd,  I>*rham,  York  j  Zan- 
eatter:  sus  capitales  respectivas,  New- 
castle,  Carlisle,  Applebj-,  Durham, 
York  y  Lancaster. — Condado*  del  Me- 
diodía: Sommertet,  Wilt,  Berek,  Swr- 
rey,  Kenl,  Commall,  Smon,  Dorcet, 
Sovlhamptonj  8nt$ex:  capitales,  Bath, 
Salisburv,  Reading,  Guilford,  Can- 
torbery,  Launceston,  Exeter,  Dorches- 
ter,  Winchester  j  Chichester. — Con- 
daáot  del  centro:  Ckttler,  Derby,  Not- 
lingham,  Lincoln,  Staford,  Letcetter, 
Jt*t¡and,  Shrop,  WoreetUr,  Warmick, 
Nortliampton,  HiMtington,  Mertford, 
líonmontk,  ffleeetter,  Oxford,  Bedford 
y  Siiekinffkam:  capitales,  Cbester, 
Derby.NottÍQehan,  Lincoln, Stafíbrd, 
Leieeater,  Oaklam,  Shrewsburj,  Wor- 
cester,  Warwick,  Northampfon,  Hun- 
tington,  Hertford,  Moñmouth,  Glocea- 
ter,  Oxford,  Bedford  ,  v  Buckinghan. 
Condado»  del  Oriente:  Norfolk,  Cambrid- 
gt,  S*folk,  Hertford,  Étux  j  Middle- 
tex:  capitales,  Norwich,  Cambridge, 
Ipswicn,  Herfort,  Colchester  j  iZn- 
ÍKS.—Condadot  del  Occidente  ódelpaít 
de  Gtlleí:  Angletey ,  Caemarvon,  Den- 
b^k,  Flint,  Merionetk,  Montgomery, 
dárdigan,  Jiadnor,  Pembroke,  Caemtarí- 
ken,  Srecknoek  v  Glamorgan:  capita- 
les, Beaumaris,  Caemarvon,  Denbigh, 
Flin,  Dolgelly,  Mongomerj,  Cardi- 

gin,  Radnor,  Pembroke,  Caermathen, 
recnock  V  Cardiff. 

32.  PeiUuionet. — Las  más  notables 
del  reino  qne  se  describe,  son:  Láit- 
dret,  eapital  (véase  en  la  letra  respec- 
tiva),-—Acorta  distancia  de  aquélla,  ae 
halla  Windtor,  sobre  el  Támesis,  resi- 
dencia ordinaríade  la  corte,  con  13.000 
habitantes  (población  aproximada), 
hennoso  palacio  con  magnífica  capilla 
y  parque. — Btmingham,  con  240.000 
almas,  considerada  como  el  inmenso 
taller  del  reino  por  sus  grandes  fábri- 
cas de  armas,  sus  joyerías,  máquinas 
de  vapor  j  gran  comercio  en  quinca- 
lla.—Í^cff7>MÍ,  ciudad  grande  y  her- 
mosa, eminentemente  mercantil,  si- 
tuada en  la  embocadura  del  Mersej, 


INGL 

con  440.000  habitantes,  vastísimos 
astilleros,  buenas  fabricas  de  maqui' 
nana,  muchos  establecimientos  cien' 
tíficos,  soberbios  edificios,  gran  centro 
manufacturero,  el  primer  depósito,  de 
algodón  y  el  segundo  puerto  del  mundo 
por  su  activo  y  extenso  comercio.  Para 

3ue  nuestros  ilustrados  lectores  pue- 
an  concebir  una  idea  del  movimien- 
to vertiginoso  de  Liverpool,  bastará 
decir  que  los  buques  que  frecuentan  su 

Suerto  anualmente,  representan  más 
e  6,000.000  de  toneladas,— i/me A«i- 
ter,  ciudad  populosa  del  condado  de 
Lancaster,  asentada  sobre  el  Irwel, 
con  más  de  400.000  almas,  j  el  ma- 
jor  centro  de  la  industria  algodonera 
que  se  conoce  en  el  globo,  rodeada  de 
poblaciones  con  excelentes  ftbricasde 
seda  y  maquinaria. — Zeedi,  centro  de 
los  hilados  de  lanas,  de  la  fabricación 
de  paños  y  primer  mercado  de  estos 
artículos  en  el  reino,  situada  en  el 
condado  de  Tork  con  190.000  habi- 
tantes.—jSa</<W,  con  140.000  y  bue- 
nas fabricas  de  obras  de  acero  y  de 
máquinas  de  yv^t.—Ph/tiumtk,  asen- 
tada sobre  la  costa  en  el  condado  de 
Devon,  entre  las  embocaduras  del 
Plym  y  del  Tamar,  con  100.000  al- 
mas,  puerto  militar,  quizá  el  más 
considerable  de  Inglaterra,  arsenal 

f'  fortificaciones. — Brittol,  ciudad 
impia,  hermosa,  bien  edificada  y  la 
más  mercantil  después  de  Londres, 
con  160.000  habitantes,  vastos  esta- 
blecimientos para  construir  locomoto- 
ras y  vapores,  industria,  universidad, 
baños  termales  y  magnífico  puerto.— 
Oreermick,  en  las  cercanías  de  Lon- 
dres, con  80.000  almas,  espacioso  as- 
tillero, hospital  para  la  marina  y  el 
principal  observatorio  astronómico  del 
reino. — Porttmouík,  en  la  costa  meri- 
dional y  condado  de  Southampton, 
frente  a  la  peqneña  isla  de  Wigth, 
con  80,000  habitantes,  principalda- 
parlamento  de  la'marina  inglesa,  pla- 
za de  las  más  fuertes  del  Remo-Únido 
y  puerto  de  los  más  extensos,  más  se- 
guros y  mejores  del  Océano.^^aíA, 
con  60.000  almas,  fabricas  de  papel  y 
femosos  baños  termales  muy  concur- 
ridos.— Oxford,  capitel  del  condado 
de  su  nombre,  ilustre  y  célebre  por  su 
docta  universidad,  con  35.000  almas, 
multitud  de  colegios,  bibliotecas  y 
gabinetes  de  curiosidades.  —  York, 
ciudad  lindísima,  antigua  mansión 
de  emperadores  romanos,  situada  so- 
bre el  Ouse,  con  40.000  habitantes,  y 
una  catedral,  que  es  de  los  mejores 
edificios  góticos  de  Inolatsbba. — 
H*ll,  sobre  la  orilla  izquierda  del 
Humbert,  en  excelente  situación  para 
el  comercio,  que  hace  con  todos  los 
países  del  mundo,  con  100.000  almas 
y  el  primer  puerto  del  reino  para  la 
pesca  de  la  ballena. — Sontkampton, 
con  45,000  habitentes,  extraordinario 
comercio  en  vinos  franceses  y  princi- 

fial  estación  de  los  vapores  que  hacen 
a  carrera  de  América  y  de  las  Indias 
orientales.— ^tMc^Zottd,  con  140.000 
is,  numerosa  marina  mercante, 
activo  comercio,  abundantísimas  mi- 
nas de  carbón,  espacioso  puerto  y  un 


INGL 

elevado  puente  sobra  "Wear. — Com- 
iridge,  con  36.000  habitantea,  célebre 
universidad  y  buenas  biblioteeaa.— 
Dirhy,  con  50.000  almas,  fábricas  de 
loza  y  china. — Cketter,  situada  sobre 
el  Dee,  con  30.000  habitantes,  note- 
ble  porsn  canal  y  exquisito  queso,— 
Nottingkaw,  capital  del  condado  de 
igual  nombre  con  70.000  habitantes, 
considerada  como  el  principal  depó- 
sito de  las  mejores  medias  de  seda,  de 
lana  y  de  algodón.— ¿Wnnwíjim,  ca- 

fitel  del  pnncipado  de  Galles,  con 
O.OOO  almas,  en  cuya  comarca  se  en- 
cuentran las  notebles  minas  de  estaño 
de  Comouaillet  y  las  de  hierro  de  Mtr- 
íkyr-Tydñl. 

33.  Juifter».— Porlosaños55intfls 
de  la  era  cristiana,  conquistaron  los 
romanos  la  Inolatersa  y  una  parto 
de  la  Escocia,  Este  grande  isla  hallá- 
base entonces  habitada  por  los  cal^ 
donios,  que  ocupaban  el  Korte,  y  los 
bretones,  el  Uediodia,  quienes  habían 
conservado  los  hábitos  de  la  Galia 
céltica.  El  retrato  que  César  y  Tácito 
nos  han  legado  de  estos  pueblos,  re- 
cuerda á  los  naturales  de  la  América 
setentrional.  Julio  César  dio  la  pri- 
mera descripción  autentica  del  país 
3ue  nos  ocupa,  at  cual  se  trasladó, 
espuea  de  la  conquiste  de  las  Galias, 
sin  qne  obtuviera  grandes  resultados. 
A  principios  del  siglo  v  abandonaron 
la  isla  las  legiones  romanas;  pero  que- 
daron sus  moradores  sujetos  alas  cor- 
rerías de  los  pietoi  y  tcoiot  del  Norte, 
y  en  449  viéronse  obligados  á  recla- 
mar el  auxilio  de  los  pueblos  de  la 
baja  Sajonia,  denominados  migk,  an- 
glÓt  y  tajonet,  los  cuales,  so  color  de 
amigos  y  de  aliados,  arrojaron  á  los 

{lictos  del  territorio,  y  haciendo  luego 
a  propio  con  los  bretones,  aeapoderv 
ron  del  país,  lo  dividieron  en  siete  p»- 
queños  estados,  y  tomando  sus  respec- 
tivos jefes  el  título  de  rey,  viéronse 
entonces  elevarse  otros  tantos  reinos, 
unidos  entre  sí  por  una  confederación 
política,  conocida  en  la  historia  con  la 
denominación  de  keptarqnia,  la  cual 
duró  baste  principios  del  siglo  ix.  Por 
esta  época  (827),  ftieron  reonidoe  es- 
tos siete  reinos  en  uno  solo,  y  quedd 
fundada  la  monarquía  inglesa  bajo  el 
cetro  de  Egberto,  rey  de  "Weíaei,  el 
cual  dio  á  todo  el  territorio  qn*  abM- 
calDan  sus  dominios,  el  nombro  de 
Ángleland  (iterra  de  loe  anglot),  de 
donde  se  deriva  la  denominación  mo- 
derna Snglad,  que  los  españoles  tra- 
ducimos por  Inglaterra.  Kran  loean- 
gloB  una  tribu  de  suevos,  pueblo  de 
raza  germánica;  habiteban  el  Scbles- 
ivig,  entre  el  Báltico  y  et  mar  del 
Norte;  se  esteblecieron  principalmen- 
te en  el  Northnmberland,  que  com- 
prendía toda  la  parto  setentrional  del 
Humber  y  la  meridional  del  Jorth,  i 
importaron  de  la  Germania  los  prin- 
cipios de  organización  social  y  políti- 
ca. Alfredo  el  Chande  intentó  en  vano 
introducir  luego  los  reglamentos  ad- 
ministrativos de  Cario  l^bigno,  sin  qns 
sus  sucesores  alcanzaran  resultedos 
mis  felices  en  su  oposición  con  «1  es- 
píritu de  libertad  que  animaba  á  sus 


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INGL 

pueblofi.  En  1014  fué  conquistada  por 
SnenoB,  rey  de  Dinamarca,  j  en  1066 
ciü^  la  corona  Guillermo  da  Norman- 
día,  llamado  el  Conqvut»áor;  fijú  la 
dirísion  geográfica  actual  j  fundó  el 
feudalismo;  pero  aiu  poder  destruir  la 
antigua  base  de  la  organización  so- 
cial anglo-eajona,  que  aun  subsistía 
en  el  espíritu  del  pueblo  inglés.  Des- 
de el  año  1100,  £nrique  I,  MJo  da 
este  último  monarca,  pe  vi6  forzado  i 
reconocer  los  derechos  de  las  ciudades 

ñ  municipios,  concediendo  á  sub  vaaa- 
08  la  MtfMU  Ckrta,  phimer  funda- 
mento déla  Constitución  inglesa:  este 
pacto  político,  entre  el  pueblo  y  el  so- 
oerano,  reconocíala  necesidad  de  una 
Asamblea  nacional,  el  derecho  exclu- 
sivo y  absoluto  de  autorizar  el  impues- 
to, la  garantía  del  juicio  6  fallo  de  los 
pares  y  de  la  observancia  de  ciertas 
lormaB  legiales  en  todo  procedimiento) 
eríminal.  £ajo  las  dinastías  de  los  sa- 
jones, la  Asamblea  nacional  d  Witena~ 
ftwuU  se  componía  de  prelados,  de 
abades  6  clérigos,  de  átdernuM  j  de 
jueces:  bajo  las  de  los  normandos,  la 
constitujeron  exclusivamente  Itís  je- 
fes de  la  Iglesia  j  del  ejército.  Bn 
1215,  los  condados,  las  ciudades  j  los 
municipios  arrancaron  á  Juan-Si  n- 
Tierra  una  nueva  confirmación  de  la 
MifM  Cnrtt;  pero  este  monarca,  des- 
pués-de  baberlo  prometido  á  los  baro- 
nes revoltosos,  sehizo  relevar  de  su 
Í'oramentopor  el  papa,  el  cual  declard 
a  Carta  ilícita  é  inicua,  anulándola 
y  prohibiendo  su  observancia  bajo  pe- 
na de  excomunión.  Los  barones  enron- 
ces  acudieron  á  las  armas  y  elevaron 
«1  trono  ¿  Enrique  III,  quien  confir- 
miSla  Mea*»  Carta,  ^a  1265,  con  gran- 
des modificaciones;  en  127¿,  fue  san- 
cionada por  Eduardo,  y  los  miembros 
del  Parlamento  alcanzaron  una  sen- 
tencia de  excomunión  contra  quien- 
quiera que  violara  el  pacto  fundamen- 
tal. Parece,  sin  embargo,  dice  un  his- 
toriador, que  estas  precauciones  no 
inspiralwn  gran  confianza,  puesto  que 
el  Parlamento  exigid  repetidas  veces 
de  los  soberanos  ae  Inqi.atbrka.  la 
ratificación  j  confirmación  de  aquel 
gran  código  político,  á  saber:  cuatro 
veces,  &  Enrique III;  quince,  (Eduar- 
do JII;  siete,  a  Ricardo  III;  seis,  á  En- 
rique rv,  7  una,  á  Enrique  V.  Merced 
'  &  esta  noble  j  valiente  perseveraYicia, 
qnedd  establecido  el  principio  funda- 
mental de  la  Constitución  inglesa,  de 
Ine  «ningún  impuesto  sería  reclam&- 
o  sin  previo  consentimiento  del  co- 
mna  consejo  del  reino 

34.  DimoiíUt. — Laa  dinastías  que 
se  han  sucedido  hasta  el  dia  de  hoy 
en  Inoiatkkra,  son  once:  las  de  los 
Bajones  y  Plantagenets,  que  duraron 
de  200  i  250  afios,  y  las  de  los  Tudors 
y  de  la  casa  de  Brunswick,  que  reina- 
ron duruite  más  de  un  siglo.  Después 
de  la  dinastía  sajona,  la  de  los  Plan- 
tagenets ha  sido  la  que  mayor  núme- 
ro de  reyes  ha  dado  &  Inqlatbrka.. 
Dunuite  este  largo  período,  el  gobier- 
no inglés  experimentó  profundos  cam- 
bios y  grandes  vicisitudes.  Las  gueN 
raa  mngrisntM  y  luchas  civiles  que, 


INGL 

desde  largo  tiempo,  venían  perturban- 
do al  país,  llegaron  á  su  coimo  por  la 
competencia  de  las  casas  de  Lancaster 
y  de  York,  que  se  disputaban  la  coro- 
na con  empeño,  dividiendo  á  la  na- 
ción en  los  dos  famosos  bandos  de  la 
rota  blanca  y  la  rota  encantada,  por  los 
años  de  1461:  Enrique  VIII  produjo 
un  cisma,  en  1534,  separándose  del 
gremio  de  la  Iglesia  romana:  su  hija 
Isabel  elevó  la  Inolatebka  á  un  gra- 
do de  poder  extraordinario  é  hizo  im- 
portantes adquisiciones  en  Ultramar; 
pero  manchó  su  gloriosa  historia  y  su 
grande  genio,  haciendo  morir  en  un 
cadalso,  en  1587,  á  su  prima  María 
Bstuardo,  reina  de  Escocia.  El  secreto 
del  gran  poder  de  Inqi^tsrba  no  em- 

Sezo  á  ser  conocido  hasta  el  reinado 
e  aquella  princesa.  Isabel  fué  llama- 
da al  trono  en  el  instante  mismo  en 
que  la  reforma  religiosa  arrastraba 
tras  sí  á  todos  los  espíritus;  se  puso 
al  frente  del  movimiento,  y  hábil  en 
sacar  todo  el  partida  posible  de  la 
Constitución  inglesa,  tuvo  el  singular 
talento,  el  raro  tino,  de  gobernar  des- 
póticamente sin  herir  los  instintos  de 
la  nación.  Restableció  el  poder  de  las 
leyes;  introdujo  el  orden  en  la  Hacien- 
da; did  nuevo  impulso  al  comercio  y 
á  la  marina;  armé  una  flota  para  que 
diese  la  vuelta  al  mundo;  envió  colo- 
nias á  las  dos  Indias  y  echó  loe  ci- 
mientos de  aquella  poderosa  compa- 
ñía comercial,  que  conquistó  después 
todas  las  comarcas  que  fertilizan  el 
Ganges  y  el  Indo,  fundando  de  esta 
suerte  el  pueblo  más  rico  del  globo. 
Su  sucesor,  Jacobo  VI,  rey  de  Esco- 
cia, proclamado  soberano  de  Inola- 
TEBRA,  bajo  el  nombre  de  Jaime  I,  re- 
unió las  dos  coronas  que  el  interés  co- 
mún debió  colocar,  de»de  largo  tiempo, 
sobre  unas  mismas  sienes.  Bajo  el  rei- 
nado de  este  principe,  alcanzo  el  co- 
mercio exterior  un  alto  grado  de  pros- 
peridad; pero  la  paz  del  reino  se  vio 
turbada  por  una  profunda  revolución; 
á  que  dieron  margen  la  debilidad  y 
tendencia  despóticas  de  Carlos  I,  el 
cual,  condenado  por  los  jueces  parti- 
darios de  Cromwell,  fué  decapitado 
en  1649.  Con  el  dictado  de  protector, 
gobernó  Cromwell  el  reino,  oaio  cuyo 
mando  adquirió  la  marina  inglesa  un 
poder  extraordinario;  que  será  siem- 
pre un  titulo  de  gloria  para  aquel  as- 
tuto y  terrible  hombre  ae  Estado.  Res- 
tablecida la  monarquía,  subid  al  trono 
Carlos  II,  quien,  sabiamente  aconse- 
jado por  Clarendon,  protegió  el  co- 
mercio y  la  agricnltuta,  y  ñindd  la 
SoeitdadRtal^Lándiret;  pero  compro- 
metid  luego  loe  intereses  de  Inola- 
TBHR&,  uniéndose  á  Luis  XIV  para 
destruir  el  poder  de  Holanda,  y  su  su- 
cesor, Jaime  II,  arrojado  del  trono  por 
la  doble  influencia  de  la  Iglesia  angli- 
cana  y  de  la  aristocracia,  vid  después 
decretada  la  corona  en  favor  de  su 
yerno  Guillermo,  príncipe  de  Orange. 
El  Parlamento,  instruido  por  la  ex- 
periencia del  pasado,  redacto  el  hill  of 
riíAt  ó  petición  de  derechos,  que  res- 
tringía el  poder  real  y  encargaba  á 
las  Cámaras  la  vigilancia  de  los  gas- 


INGL 


115 


tos  públicos.  Durante  el  reinado  de 
Ana,  hija  de  Jaime  II,  Terranova,  la 
bahía  de  Hudson,  Menorca  y  Gibral- 
tar  fueron  reconocidas  como  posesio- 
nes inglesas.  En  1714,  con  arreglo  al 
acta  de  sucesión,  la  casa  de  Brunswick 
suministró  á  la  Gran  Bretaña  una 
nueva  dinastía.  Los  reinados  de  Jor- 
ge 1  y  de  Jorge  II  tuvieron  que  lu- 
char contra  las  usurpaciones  del  prín- 
cipe Carlos  Eduardo.  Elevado  al  trono 
Jorge  III,  en  1760,  firmó  en  1763  el 
tratado  que  aseguraba  á  Inglaterra 
el  Canadá,  la  isla  de  Francia,  el  cabo 
Breton,  la  Dominica,  la  Granada,  Ta- 
bago,  San  Vicente  y  una  parta  del 
Senegal;  pero  estas  conquistas  habían 
agotado  el  Tesoro  público,  cuya  deu- 
da llegó  á  elevarse  á  la  considerable 
suma  de  3.552.000,000  de  francos. 
Para  atender  al  pago  de  esta  enorme 
cantidad,  se  aumentaron  los  impues- 
tos, los  cuales  hirieron  de  una  mane- 
ra especial  á  las  colonias  de  la  Améri- 
ca del  Norte,  que,  hasta  entonces, 
habían  disfrutad  el  derecho  de  deter- 
minarlos en  BUS  asambleas  provincia- 

Los  diputados  anglo-americanos 
rechazaron  el  impuesto  votado  por  el 
Parlamento  ingles,  y,  reunidos  en 
congreso  nacional,  publicaron  la  céle- 
bre declaración,  en  virtud  de  la  cual, 
las  colonias  coaligadas  se  erigían  en 
Estados  libres  v  soberanos,  oajo  la 
denominación  ae  los  TrtctSttadot- 
ünidot.  Mandadospor  Washington  y 
auxiliados  por  la  Francia,  consiguie- 
ron los  anglo-americanos  emanciparse 
Eara  siempre  del  yugo  de  la  metrdpo- 
.  Como  si  intentara  indemnizarse  de 
la  pérdida  de  la  América  del  Norto, 
conquistó  la  iNaLATEBRA  la  mitad  de 
los  Estados  de  Tipoo^aéb,  en  la  In- 
dia, y  echd  de  este  modo  los  funda- 
mentos de  la  más  rica  de  las  sieta  co- 
lonias. En  el  interior,  la  tolerancia  r» 
ligiosa  hizo  grandes  progresos;  el  de- 
recho de  los  jurados,  en  materia 
criminal,  quedó  establecida  y  la  abo- 
lición de  la  esclavitud,  proclamada. 
Cuando  estalló  la  revolución  francesa, 
sus  principios  fueron  acogidos  can 
verdadero  entusiasmo  en  las  Reuniones 
políticas;  pero  el  partido  tory,  recupe- 
rando en  el  acto  todo  su  imperio,  or- 
ganizó contra  la  Francia,  en  1793,  la 
primera  coalición,  terminada  por  el 
tratado  de  Amiens,  en  1802.  Una  nue- 
coalicion,  llevada  á  cabo  en  1805, 
bajo  los  auspicios  de  Inqlatbr&a,  dio 

resultado  la  caida  del  imperio 

cés  y  el  restablecimiento  de  la 

casa  de  Borbon. 

).  RerÍMM  kütárico.—^  feuda- 
lismo duró  en  Inolatrrra  desde  1066 
á  1485,  bajo  los  reinados  de  veintitrés 
reyes;  el  despotismo,  desde  1485  i 
lé41,  bajo  el  mando  de  siete  monar-  ' 
cas;  la  república  y  el  protectorado, 
desde  1641  á  1660,  y  el  gobierno  re- 
presentativo, desde  1668  hasta  nues- 
tros dias.— -Hé  aquí  ahora  el  cuadro 
de  los  soberanas  que  han  reinado  en 
la  Gran  Bretaña,  desde  la  invasión 
normanda:  Guillermo  ti  Conqmtador 
subió  al  trono  en  1066;  Guillermo  II, 
en  1087;  Enrique  T,  en  1100;  Bit4* 

uigitizedby  VjOOQIC 


lie 


mal. 


ban,  eu  1135;  Enricme  II,  en  1154; 
Ricardo,  I,  en  1189;  Juan-Sin-Tierra, 
en  1199;  Enrique  III,  en  1216;  Eduar- 
do I,  en  1272;  Eduardo  II,  en  1307; 
Eduardo  III,  en  1327;  Ricardo  II, 
en  1377;  Enrique  IV,  en  1399:  Enri- 
que V,  en  1413;  Enrique  VI,  en  1422; 
Eduardo  IV.  en  1461;  Eduardo  V, 
en  1483;  Ricardo  III,  en  1483;  Enri- 
que VII,  en  1485;  Enrique  Vil,  en 
1509;  Eduardo  VI,  en  1M7;  la  reina 
María,  en  1553;  Isabel,  en  1558;  Jaco- 
bo  I,  en  1603;  Carlos  I,  en  1625;  repú- 
blica T  protectorado  de  Cromwell, 
desde  1641  á  1660;  Carlos  II,  en  1660; 
Jaime  II,  en  1685;  Guillermo  III 
j  María  II,  en  1689:  la  reina  Ana. 
en  1702;  Jorge  I,  en  1714;  Jorge  U, 
en  1727;  Jorge  III,  en  1760;  Jorge  IV, 
en  1820;  Guillermo,  IV,  en  1830;  j 
en  1837,  Victoria  I,  que  actualmente 
reina.     - 

36.  Stnoerafi».  —  La  p^abra  .. 
gUt  recuerM.  uno  de  los  pueblos  mis 
grandes  del  mundo,  j  viene  á  ser 
como  sinónima  de  nacionalidad,  de 
actividad  mercantil,  de  industria, 
riqueía  V  de  fastuosidad.  Estudiada 
etnogris c amenté ,  la  nación  ingle- 
sa  se  halla  muy  lejos  de  ofrecer  la 
homogeneidad  de  raza  que  k  prime- 
ra vista  presenta.  Los  descendientes 
de  los  antiguos  anglot  j  tajona,  es 
decir,  de  los  ingleses  de'  pura  raza, 
forman  una  familia  tan  bien  propor- 
cionada como  vigorosa.  Los  galoí 
que  habitaban  la  comarca,  i  la  cual 
dieron  su  nombre,  han  conservado, 
sin  mezcla  alguna,  el  tipo  bretón: 
son  menos  rudos  v  francos  que  los 
descendientes  de  los  anglos;  pero 
más  afables  j  muj  corteses  con  los 
extranjeros.  Estos  tipos,  estas  di- 
versidades de  razaa,  tienden  á  pei^ 
derse,  ó  mejor  dicho,  í  confundirse 
en  la  gran  nacionalidad  inglesa.  Con 
todo,  en  el  suelo  británico,  más  que 
en  ninguna  otra  comarca  de  Euro- 
pa, las  tradiciones  ae  hallan  pro- 
fundamente arraigadas;  las  costum- 
bres tienen  allí  fuerza  de  lej,  j  un 
hombre  de  Estado,  sea  cual  fuese  su 
infiuencia,  no  osa  Jamás  atacar  de 
frente  los  usos  de  tos  tiempos  anti' 


guos.  A  principios  de  rste  siglo,  un 
famoso  escritor  francés,  Ch&teau- 
bfiand,  trazii,  en  su  ffatiú  del  Crülia- 
«ÚMO,  el  siguiente  retrato;  «El  pue- 
blo inglés,  mezcla  de  sangre  alemana 
y  de  sangre  francesa,  descubre  por 
todos  conceptos  su  doble  origen.  Su 
gobierno,  formado  de  trono  j  aristo- 
cracia; BU  religión,  menos  pomposa 
que  la  católica,  y  más  brillante  que 
la  luterana;  su  soldado,  tardo  y  acti- 
vo ¿  la  vez;  su  literatura  y  sus  artes; 
su  lengua,  sus  ímpetus  y  hasta  las 
formas  de  su  cuerpo,  todo,  en  fin, 
participa  de  los  dos  orígenes  de  que 

Erocede.  A  la  sencillez,  á  la  calma,  a] 
uen  sentido,  á  la  lentitud  germáni- 
ca, reúne  la  brillantez,  la  ira,  la  sin- 
razón, la  vivacidad  y  la  elegancia  del 
carácter  francés.  Los  ingleses  tienen 
el  espíritu  público:  los  franceses,  el 
bonor  OMÍonal.»  Los  hombres  y  las 
COBU,  afiwüe  otro  escritor  franca,  han  ser  un  buen  ontdor,  tin  1wmbr«'da| 


INGL 

'  cambiado  mucho  desde  entonces:  en 
'  nuestros  dias,  la  cualidad  más  domi- 
nante del  carácter  inglés  es  ese  orgu- 
llo indomable  que  le  arrastra  á  aco- 
meter tas  empresas  más  difíciles. 
«Este  pueblo  se  considera  superior  en 
todo  a  las  demás  razas  que  pueblan 
la  tierra.  Cuando  dice;  tov  ͻgUt, 
cree  haber  dicho:  «soj  todo  lo  que  ae 
puede  ser  en  este  mundo  Añadamos, 
empero,  que  las  costumbres  inglesas 
van  despojándose  paulatinamente  de 
8U  repugnante  exclusivismo  y  que,  si 
se  encuentran  todavía  en  Inolatkkra 
la  gravedad  y  la  flema  tradicionales, 
s»  observa  también  al  mi^no  tiempo 
una  marcadísima  tendencia  hacia  el 
nuevo  espíritu  de  sociabilidad;  aun- 
que el  carácter  nacional,  absorto  en 
sí  mismo,  se  resista  aún  al  senti- 
miento de  efusión  humana.  Desde 
los  comienzos  del  presente  siglo,  el 
inglés  ha  viajado  m'ucho  por  el  con- 
tinente, de  tal  modo,  que  así  se  le 
halla  en  los  Alpes  y  en  los  Piri- 
neos, como  en  las  alturas  del  Tíbet 
y  del  Bimalaya.  Franco  r  leal,  poco 
exigente  bajo  el  punto  de  vista  de 
los  cumplimientos,  el  inglés  ha  v^ 
nido  á  hacerse  un  huésped  bastante 
cómodo,  por  consecuencia  de  su  con- 
tacto con  los  pueblos  del  continente,  y 
sobre  todo,  del  francés.  Pero  no  es  en 
el  extranjero  donde  haj  que  estudiar 
el  carácter,  las  coshunbres,  los  hábi- 
tos, el  tipo  de  una  nación:  dibujemos, 
pues,  con  el  citado  autor,  el  retrato  del 
inglés  en  sí,  en  su  ciudad  de  Londres, 
en  sus  condados,  en  sus  ciudades,  en 
sus  villas,  en  sus  cortijos, — La  socie- 
dad inglesa,  asentada  todavía  sobre 
la  base  del  feudalismo,  presenta  tres 
categorías  diferent«s:  la  aristocracia, 
el  estado  burgés  <5  clase  media  y  el 

Sueblo.  La  aristocracia  goza  todavía 
e  una  parte  de  los  privilegios  de  la 

Edad  Media;  casi  todos  sus  lores  tienen 
la  pretensión  de  descender  de  loa  gen- 
tileshombres  normandos,  que  acom- 
pañaron á  Guillermo  el  Con^tiador, 
Í'  no  obstante,  según  algunos  genea- 
ogistas,  es  mu;  dudoso  que  lord  John 
Russell  mismo,  ese  Montmorency  de 
Insi^tkrka,  descienda  de  los  Rousr: 
sel  normandos.  Bvron,  el  gran  poeta 
Bjron,  decía  también  con  orgullo  que 
sus  antepasados  pertenecían  á  la  raza 
conquistadora.  Sin  descender  á  inves- 
tigar el  fundamento  de  estas  roman- 
cescas pretensiones,  diremos  solamen- 
te que  la  major  parte  de  los  lores  in- 
gleses descienden  de  comerciantes,  de 
industriales  ennoblecidos,  sin  contar 

ue  algunas  son  íijot  de  *w  oirat. 

[oberto  Peel  v  lord  Brougham  se  han 
creado  á  sí  mismos  sus  títulos  nobi 
liaríos.  La  nobleza  inglesa  ha  tenido 
siempre  el  buen  talento  de  reclutar 
entre  lu  capacidades  y  celebridades 
del  estado  burgés.  Ten  luego  como 
un  industrial,  un  mercader,  un  abo- 
gado 6  un  médico  ha  adquirido  bas- 
ante fortuna  para  comprar  urna  villa, 
es  decir,  para  nacerse  elegir  miembro 
de  la  Cámara  de  los  Comunes, 


asiento  en  el  Parlamento;  t  si  ÍUg»  á  I 


INGL 

Estado  distinguido,  bien  pronto  se  le 
concede  un  escudo  de  armas  y  un  bla- 
són, y  al  hacer  su  entrada  en  el  mun- 
do anstocrático,  se  le  recibe  como  si 
realmente  descendiera  del  mismo  Gui- 
llermo */  Ceiíq%i$tador.  Los  lores  son 
los  hacendados,  los  enStéutas,  esto  es, 
los  señores  del  suelo  nacional,  y  reci- 
ben el  sudor  y  la  sangre  de  sus  vasa- 
llos, mientras  que  loslores  eclesiásti- 
cos reciben  el  diezmo.  Puede  afirmar 
se  que  las  excesivas  riquezas  del  clero 
anglicano,  como  las  excesivas  de  la 
aristocracia  británica,  han  de  ser  la 
causa  inñdible  de  la  común  ruina.  El 
sistema  que  pone  en  manos  de  veinte 
señores  raudales  el  terreno  de  la  in- 
mensa ciudad  de  Londres,  no  tiene 
títulos  para  ser  más  estable  que  el  sis- 
tema de  la  usurpación.  I<o  cierto  es 
que,  según  dice  la  historia  de  todoa 
los  pueblos,  una  riqueza  tan  ñistuosa, 
una  opulencia  tan  desmedida,  es  el 
enemigo  más  formidable  de  los  hom- 
bres. La  clase  media  inglesa  es,  ante 
todo,  comerciante  é  industrial:  sepa- 
rada de  la  aristocracia  por  una  línea 
de  demarcación  hastíi  hoy  infranquea- 
ble, se  ha  mostrado  en  todo  tiempo 
favorable  á  los  movimientos  populares 
que  han  estallado  en  las  naciones  ve- 
cinas. La  Cámara  de  loa  Comunes,  en 
la  cUat  toman  asiento  sus  representan- 
tes directos,  es  el  centro,  el  foco  rea) 
del  gobierno,  del  poder,  de  la  nacio- 
nalidad: en  esta  Cámara  es  donde  se 
han  formado  todas  las  celebridades 
políticas  y  hombres  de  Estado,  á  quie- 
nes debe  iNOUTRBRa  sus  liberúdes 
constitucionales.  El  puebla,  es  decir, 
la  clase  obrera  de  las  ciudades  y  de 
los  campos  goza  de  toda  la  plenitud 
de'  la  liberted  individual:  la  lev  le 
protege,  como  á  los  lores  y  á  los  bur- 
geses;  pero  estas  dos  últimas  clases 
fe  tratan  con  cierto  desden,  el  cual  ha 
inspirado  á  un  viajero  francés  las  si-; 
guíenles  frases:  «en  Inqlatikba.,  el 
obrero  está  mejor  retribuido:  en  Fran- 
cia, más  considerado  Y  así  es,  en 
efecto:  en  Inqlatbika,  el  predo  da 
los  salarios  es  más  elevado  aue  en 
Francia;  pero  el  obrero  se  halla,  en 
cierto  modo,  reducido  al  estado  de 
paria  indio:  la  sociedad,  con  asegu- 
rarle el  precio  de  sur  trabajo,  cree  ha- 
ber cumplido  todos  sus  deberes.  Así 
se  ve  el  aspecto  triste  y  desconsola- 
dor que  onrecen  las  calles  de  Man- 
chester,  de  Birmingham  y  aun  de 
Londres,  cuando  tas  ftbricas  arrojan 
aquellas  oleadas  de  millares  de  obre- 
roa  sucios,  andrajosas,  embrutecidos 
por  el  abuso  de  los  licores  fuertes. 
Debemos  hacer  constar,  sin  embar- 
go, la  solicitud  con  que  el  Gobierno 
ha  procurado  en  todo  tiempo  mejo- 
rar la  existencia  material  de  los  ar- 
tesanos, y  así  sucede  que  casi  b^os 
los  artículos  que  constitujen  el  prin- 
cipal alimento  de  las  clases  popu- 
lares, se  hallan  exentos  de  pago  de 
derechos.  La  aristocracia  inglesa  qui»- 
re,  ante  todo,  qus  el  trabajador  aU 
alimentado,  fro  nada  más.  La  bea- 
tit  de  oun  debe  tener  faena  para 
tnbajar,  IIstmuI»  iitM»  ^^y» 
_.'i:jittzed  by  ^ 


iÍ»Mn  del  «no 

yCoogTe 


ingl 

BQ  utilidad  j  su  gfranjería.  Quien  no 
je  et  peligro  de  este  régimen,  está 
ciego,  porque  es  ckro  que  llegaii  una 
hora  en  que  U  bestia  conocerá  que  es 
hombre  y  arroj  ara  1  a  carga. — Kl  inglés , 
obserrado  j  estudiado  en  el  bogar  do 
méstico,  en  la  familia,  presenta  tam- 
bién un  tipo  j  un  caricter  que  le  son 
propios.  El  derecho  de  prímogenitura 
existe  alH,en  toda  su  extensión;  la  pro- 
piedad es  en  algún  modo  inalienable; 
de  suerte  q^ue,  para  comprar  una  tierra, 
es  necesario  comprar  también  el  titulo 
i  la  cual  va  casi  siempre  unido.'  Si  un 
lord  ó  un  opulento  hacendado  tiene 
hijos  varones,  así  que  éstos  van  cum- 

Shendola  edad  de  2l  afioa>  los  Uama  y 
n  dice:  «Tú,  que  eres  el  primogénito, 
heredarás  mis  títulos  ;  todo  lo  que  jo 
poseo;  asi  lo  quiere  la  ley  inglesa:  tú, 
que  eres  el  segundo,  seras  militar;  jo 
te  compraré  un  grado  en  et  ejército; 
tú,  que  eres  el  menor,  irás  á  Calcuta 
6  i  otra  posesión  brítánicaj  jo  te  daré 
una  pacotilla,  harás  tus  negocios,  te 
enriquecerás,  regresarás  á  Inolatub- 
BÁ  á  los  40  años;  comprarás  entiJuces 
un  lítalo  é  irás  á  sentarte  en  la  Cáma- 
ra de  los  Lores,  al  lado  de  tu  hermano 
mayor.*  En  cuanto  á  las  jóvenes,  si  no 
encuentran  un  esposo,  no  sólo  rico, 
sino  con  títulos,  no  lea  queda  otro  re- 
fugio que  loe  conventos  o  monasterios, 
á  menos  qne  no  prefieran  envejecer, 
bajo  el  nombre  terrible  de  tUt,  en  la 
casa  pat«ma.  T  hé  aquí  llegada  la 
ocasión  de  decir  algunas  palabras  so- 
bre la  condición  de  la  mujer  en  Ih- 
oláterra,  y  de  destruir  algunos  er- 
rores tan  grandes  como  inveterados. 
Créese  generalmente  que  en  la  fami- 
lia inglesa  la  mujer  desempeña  un 
papel  seenndario,  y  no  es  cierto.  En 
ningún  país  del  mundo  se  encuentra 
la  posición  de  la  mujer  mejor,  deter- 
minada, más  claramente  definida,  que 
entre  los  ingleses.  La  madre  de  Fami- 
lia, JA  sea  noble,  jra  burgesa,  no  se 
ocupa  más  que  de  los  cuidados  del 
interior,  mientras  que  el  marido  te 
«horra  toa  quehacerea  de  los  negocios 
de  fuera,  j  jamás  le  comunica  el  me 
ñor  detatle  sobre  este  punto.  La  mu- 
jer, por  BU  parte,  educada  según  la 
tradición  nacional,  no  pregunta  nun- 
ca nada  sobre  aquellaa  cosas  que  de- 
ben serla  extrañas.  Si  es  bastante 
lica,  ni  aun  se  ocupa  det  interior,  de- 

t'ando  este  cuidado  á  una  ama  de  go- 
liemo.  En  cuanto  á  la  influencia  mo- 
ral que  ejerce,  es  tanta  ó  quizás  ma- 
jor  que  en  otros  países  de  Europa, 
en  donde  las  oblif^ciones  de  la  ma- 
dre de  familia  están  incontestable- 
mente mal  definidas,  y  en  donde  se  la 
▼e  constantemente  mezclada'  en  los 
asuntos  comerciales  ú  otras  ocupacio- 
nes, sin  tener  asignado  en  la  sociedad 
un  a0cio  concreto.  La  ventaja,  por  to 
tanto,  se  encnentra  desde  luego  de 
parte  de  la  madre  de  familia  inglesa, 
la  cual  no  ha  conocido  nunca  as  di- 
ficultades é  inconvenientes  que  ofrece 
la  vida  pábtica.  Se  dice  también  que 
eada  ftmilia  inglesa  vive  en  el  más 
eompleto  úilamiento,  retirada  en  sf 
amweoDiomiuwlbrtelMa:  «nafee* 


IÑGL 

to,  las  reuniones  son  raras  en  aquel 
país,  á  mán(»  que  no  tengan  un  ob- 
jeto político,  j  aun  en  estos  casos  ex- 
cepcionales, no  se  mueven  tos  ele- 
mentos de  la  vida  pública  como 
mueven  V  se  combinan  en  otras  par- 
tes, Bn  1848,  se  inaurreccionií  el  pue- 
blo de  Léndres;  millares  de  obreros, 
reunidos  en*  uno  de  los  barrios  de 
aquella  populosa  capital,  amenazaban 
atentar  seriamente  contra  ta  seguridad 

Eiblica;  pero  así  que  los  relajes  de 
dndres  dieron  las  seis  de  la  tarde, 
toda  aquella  enfurecida  muchedum- 
bre se  dispersó  como  por  encanto.  ¿Qué 
era,  pues,  lo  que  atti  había  ocurrido? 
¡Habían  recibido  los  grupos  alguna 
carga  de  los  Aoriegnarú  (guardias  de 
á  caballo}^  Nada  de  eso;  era  la  hora  de 
tomar  el  té,  y  el  obrero,  rutinario  por 
carácter  j.  esclavo  de  las  necesidades 
materiales,  había  ido  á  encerrarse  en 
las  tebemas,  olvidándose  por  completo 
del  objeto  del  motín.  Es  esencialmen- 
te positivo  el  profundo,  el  religioso 
respeto  que  el  pueblo  inglés  profesa  á 
la  lej;  la  vara  negra  de  un  jefe  de  po- 
licía baste  para  msotver  un  grupo,  y 
no  se  ha  oído  jamás  que  haya  habii^ 

Juien  ss  resistiera  al  mandamiento 
e  aquel  humilde  magistrado,  Pero  es 
preciso  que  los  legisladoras  y  las  per- 
sonas encargadas  de  la  ejecución  de 
las  leyes  permanezcan  ñiles  al  culto 
de  la  tradición,  aun  á  las  costumbres 
más  vulgares.  As!  el  lord  chanciller 
sería  considerado  como  un  profano,  si, 
en  el  ejercicio  de  sus  ñmciones,  no 
llevara  puesto  la  peluca  ■  tradicional 
que,  por  sí  Bola,  constituye  la  mitad, 
cuando  náéoos,  de  su  autoridad  origi- 
naria. Los  jueces  y  los  abogados  no 
ejercen  sin  peluca:  será  muy  grotesco; 
pero  la  tradición  queda  de  esta  Buer- 
te  mantenida  en  toda  su  fuerza,  y  en 
Inqlatkrba.  ha  reinado  siempre  de 
una  manera  tan  despótica  y  absoluta, 
que,  en  nuestros  días,  los  hombres  de 
Estado  se  ven  obligados  á  invocarla 
para  obtener  las  retormas  más  útiles 
y  necesarias.  Eso  que  se  ha  convenido 
en  llamar  el  de  eomm,  ejerce  también 
una  grande  influencia  sobre  la  socie- 
dad inglesa.  Cuando  los  ingleses  han 
evitado  el  iAocÍi»f  (chocante)  creen 
hallarse  á  cubierto  de  toda  tacha,  por- 
que el  tiaeíiny  sirve  para  expresar 
todo  lo  que  podría  herir  las  conve- 
nienciaa  sociales,  lo  que  nosotros  lla- 
mamos f¡  ridicitlo.  La  mujer  inglesa, 
además  de  sus  eualidades  físicas,  que 
son  excelentes,  es  buena,  afectuosa, 
caritativa,  y,  después  de  la  ñancesa, 
la  más  afable  del  universo. — El  inglés 
es  alto,  delgado,  rubio,  inteligente,  sa- 
gaz, valeroso,  idólatra  de  su  indepen- 
cia  y  amante  de  su  tradición :  orgu- 
lloso de  sus  instituciones  liberales,  no 
estima  más  que  aquello  que  pertenece 
á  su  patria.  Un  embajador  extranjero 
decía :  «en  todas  partes,  la  pobreza  es 
una  desgracia;  en  iNSLATsaSA,  un 
crimen.*  No  hay  país  en  el  mundo  en 
donde  menos  rubor  cause  el  pedir  y 
recibir  dinero.  La  seriedad  fiemática 
cine,  generalmente,  caneterii»  i  loa 
inglwM,  hace  qne  n  les  ja^«  mal 


INGL 


117 


á  primera  viste;  pero  cuando  conceden 
BU  amisted,  la  hacen  sin  reserva  y  sin 
dolo.  La  patria  y  la  familia  absorben 
por  completo  todas  sub  afecciones: 
hay  en  el  fondo  de  su  carácter  una 
extraña  mezcla  de  generosidad,  hu- 
manidad, codicia  T  egoismo.  Como 
cosmopolitas  y  pródigos,  recorren  to- 
das las  regiones  del  globo  buscando 
un  remedio  contra  el  tplem  6  melan- 
colía negra  que  los  devora,  causa  de 
tantos  suicidios.  Las  claaes  inferiores 
se  entregan  á  la  bebida  y  el  número 
de  los  criminales  condenados  es  ma- 
yor en  INSL1.TEBKA  que  en  ningún 
otro  de  loB  Estados  de  Europa.  La 
gravedad  y  el  desden  nacionales  tien- 
den á  desaparecer,  de  algún  tiempo  á 
esta  parte;  el  Gobierno  miemo,  sepa- 
rándoBe  de  la  senda  del  aislamiento  y 
det  exclusivismo,  procura  acortar  las 
distencias  que  separan  á  los  pueblos, 
fiivorecien4o  con  su  poderosa  influen- 
cia y  eficaz  iniciativa  las  relaciones 
íntomacionaleB.  En  efecto:  en  1851 
dio  de  ello  noble  ejemplo  á  todoa  los 
países  de  la  tierra,  abriendo  un  gran 
concurso  á  las  artes,  á  la  industria,  á 
todas  ta  producciones  del  genio  huma- 
no; espectáculo  verdaderamente  gran- 
dioso que  constituye  uno  de  sus  me- 
J'ares  timbres,  j  que  ha  sido  más  tar- 
;e  dignamente  imitado  por  otras  na 
ciones ;  luchas  magnificas ,  en  que* 
vencedores  y  vencidos  pueden  estre- 
charse fraternalmente  la  manos;  san- 
tas victorias  que,  sin  coster  una  lá- 
grima, sin  derramar  una  sola  gote  de 
sangra,  han  inaugurado  la  nueva  era 
de  la  fraternidad  de  los  pueblos.  Pero 
el  organismo  interior  de  la  familia  in- 
glesa exige  de  nosotros  una  palabra 
más. 

37.  Vida  i%tima.~-PoT  lo  que  se  r»- 
fiere  á  la  vida  íntima  de  las  clases 
acomodadas,  puede  decirse  que  el  in- 
glés ha  copiado  su  vida  del  árabe, 
raza  única  en  materia  de  procurarae 
goces.  El  matrimonio  en  Inolatbbra 
no  se  junte  jamás  en  una  misma  es- 
toncia  y  en  un  mismo  lecho,  sino  para 
los  fines  del  amor.  Fuera  de  dichos 
casos,  vive  en  habitaciones  inmedia- 
tas; pero  distintas,  cuya  separación 
conviene  á  ta  salud,  á  las  aficiones,  á 
los  hábitos  ó  á  loB  achaques  de  cada 
uno,  evitendo  así  ta  presencia  deciev 
toa  hechos  de  la  vida  real.  Podrá  d»- 
cirsé  que  teles  hechos  son  naturales, 
pero  nadie  ignora  qne  la  naturaleza 
tiene  inconvenientes,  que  son  contra- 
ríos á  las  fantasías  de  un  deseo  amo* 
roso,  porque  no  hay  nada  tan  fantás- 
tico como  las  aprensiones  del  deseo. 
¿Cuántas  y  cuántas  veces  no  consiste 
nuestra  felicidad  en  una  aprensiont 
El  matrimonio  no  ve  allí  lo  que  no  de- 
bería ver  ningún  matrimonio;  ni  oye  . 
tempoco  lo  que  un  matrimonio  no 
debe  oir.  Es  evidente  que  eu  la  vida 
íntima  del  hombre  y  la  mujer,  hay 
muchas  cosas  que  deben  dejarse  al  fe- 
liz secreto  de  la  inorancia,  y  esto  dis- 
creción no  es  posible  sino  en  el  síata- 
ma  de  los  árabes,  que  es  el  sistema  de 
los  ingleses.  La  ingesa  ss  levanto  por 
I4  mañana  j  99  encUTra  «n  su  tocador, 


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118 


mGL 


en  donde  el  marido  do  puede  entrar 
sin  penojeo  de  bu  mujer.  Loa  ingleses 
ven  í  suB  espúBaB  cuando  ;a  están  sde- 
rezadss,  pudiendo  conservar  indeflni- 
■  damente  las  yirg^nidad  de  sus  ¡luBÍo- 
nes,  por  lo  cual  se  Íib  dicho  con  razón 
qiw  «las  inglesas  no  dejan  ni)nca  de 
ser  novias.*  Respecto  de  lo  que  suce- 
de en  otros  países,  no  es  necesario  ta- 
blar. Un  hombre  se  casa  con  una  mu- 
jer, que  él  llama  un  ¿ngel,  ;  acaso 
acontece  que  el  ¿ng^I  amanece  con  un 
párpado  legafioBD,  haciendo  caso  omi- 
so de  ciertas  flaquezas  j  hasta  de  cier- 
tas lÍTÍandades  de  temperamento,  por- 
que el  temperamento  de  cada  cual  tie- 
ne también  sus  liviandades.  Aquella 
mujer  será  tan  áo^l  j  tan  deidad 
como  su  esposo  quiera;  pero  es  algo 
raro  ver  á  una  deidad  con  legafias. 
¡Cuántos  maridos  no  están  hastiados 
de  sus  mujeres  al  octavo  dia  del  casa- 
miento! ¡Cuántas  mujeres  no  están 
hastiadas  de  sus  maridas  al  tercer  dia 
de  BU  matrimoniol  La  situación  de  di- 
chos casados  es  la  siguiente:  la  des- 
ventura, bí  se  toleran;  el  divorcio,  si 
no  Be  BU^n;  el  envenenamiento  j  el 
asesinato,  si  acuden  al  crimen.  La 
constitución  interior  de  la  familia  en 
Inqlatbhra,  el  régimen  doméstico, 
tiene  muchas  ventajas:  1.',  la  salubri- 
dad j  la  higiene  del  matrimonio:  2.', 
el  decoro  y  la  libertad  de  la  mujer: 
3.*,  la  independencia  j  la  comodidad 
del  hombre:  4.*,  el  menor  número  de 
divorcios  j  de  delitos:  5.*,  el  mejora- 
miento de  la  raza,  en  virtud  de  una 
idealidad  que  no  puede  explicarse; 
pero  que  existe  realmente  en  la  meta- 
física misteriosa  de  la  imaginación  v 
del  sentimiento.  No  se  sabe  el  por  qué; 
pero  la  alegría,  la  felicidad  v  el  amor 
de  los  padres  aparecen  en  fa  genera- 
ción de  los  hijos.  Puede  asegurarse 
que  el  sistema  interior  de  la  casa  in- 
demniza al  inglés  en  cierta  manera  de 
las  enormes  monstruosidades  del  <5r- 
den  civil,  no  menos  que  de  los  azares 
de  una  política  excesivamente  nacio- 
nal, apasionada,  peligrosa,  fantasma 
terrible  de  lo  futuro. 

Ingle.  Femenino.  La  parte  del 
cuerpo  en  que  se  juntan  los  muslos 
con  el  vientre. 

Etiuolosía,  Sánscrito  OKJi,  laspar- 
iBB  púdicas;  latín,  in^ven,  las  partes 
naturales  y  la  ingle;  italiano,  inquine; 
francés,  aint  (forma  que  aparece  en  el 
siglo  XII,  Job,  4441;  walon,  ine,  enez; 
piovenzal,  lettgtu;  esto  es,  Vengue. 

SmUdo  elimúlSgico.—Aia.  significa- 
ción de  waLB  es  la  de  partes  puden- 
das, así  en  sánscrito  como  en  latín. 

IngUs,  sm.  Adjetivo.  El  natural  de 
Inglaterra  y  lo  perteneciente  i  aquel 
reino.  Se  usa  también  como  sustanti- 
vo. I  Masculino.  Bl  idioma  inglés.  H 
A  LA  IN&LBSA.  Modo  adverbial.  Al  uso 
de  Inglaterra.  ¡  Un  inglís.  Metáfora 
^miliar.  Un  acreedor.  Mi  inolés,  mis 
INOLK8BS.  Mí  acreedor,  mis  acreedo- 

'    res.  U  ESTAKIXKNO  DB  INQLBSBS.  Lo- 

cucion  familiar.  Estar  lleno  de  deu- 
das. 

EmiOLOOfA.  Catalán  injUt,  «;  ^n- 
c¿s,  tmghii;  italinno,  ifigUit,  de  A*- 


IÑGÍt 

giet  6  Angla,  nombre  de  un  pueblo 

3ue  ocupaba  lo  que  es  hoj  el  ducado 
e  Meckiémburgo,  el  cual  did  nombre 
á  la  Inglaterra. 

Inglés  (Jorqk).  Pintor  español  del 
siglo  XT,  Se  distinguió  en  los  cuadros 
de  historia  y  en  los  retratos.  Sus  prin- 
cipalee  obras  son;  los  retrato»  del  mar- 
q%ét  áe  St»li¡¡aña  y  ás  n  etpott,  j  el 
reUblo  mayor  de  la  iglesia  del  hospi- 
tal de  Buitrago. 

InglAs(JoeÉ].  Pintor  español,  dis- 
cípulo de  Bicharte,  que  nació  en  Va- 
lencia en  1718  7  murió  en  1786.  Fué 
subdirector  de  la  Academia  de  Valen- 
cia, j  dejó  en  aquella  ciudad  algunos 
cuadros  de  mérito,  como  son:  Za  Vir- 
gen de  let  Detamparadot  j  NMettra  Se- 
Hora  del  Rotario, 

iBglenmmo.  Masculino.  Defecto 
que  consiste  en  emplear  en  «1  lengua- 
je voces  á  construcciones  propias  de 
la  lengua  inglesa. 

loglate.  Masculino.  La  línea  obli- 
cua AÁ  cartabón  que  corta  en  dos  án- 
gulos iguales  el  recto. 

Etiuolooía.  Iftgle,  por  semejanza 
de  forma. 

In  globo.  Locución  adverbial,  pu- 
ramente latina,  pera  admitida  y  usa- 
da en  todas  las  lenguas  romances, 
que  significa  «h  globo,  en  maea,  en 
conjunto. 

Inglonumlft.  Femenino.  Pasión 
por  todas  las  cosas  inglesae. 

Inglorioso,  sa.  Adjetivo.  No  glo- 
rioso. 

EriuoLOofA.  I»  privativo  y  ghrvh 
to:  latin,  ingl6ri^tu,  que  vive  sin  glo- 
ria; francés,  vngloñeua,  sisólo  xiv. 

loglouble.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  glosar. 

EtiuolosÍa.  1%  privativo  y  ghtt- 
hU;  catalán,  inglot»6le. 

Ingl avies.  Masculino.  Zoología. 
Parte  del  cuerpo  de  los  mamíferos 
comprendida  entre  las  ramas  de  la 
mandíbula  y  la  cima  de  la  laringe. 

EriuoLoofA.  Latin  inglAirtet,  buche 

I  las  aves,  en  Columeía;  estómago, 

i  Apuleyo;  det«,  en,  dentro,  j gvla, 
garganta.    (Db  Miquel^  t  Mokaktb.] 

Ingobernable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  gobernarse.  |¡  Metáfora.  Indó- 
cil. 

BriHOLOafA.  In  privativo  y  gober- 
nóle: catalán,  ingobernable;  francés, 
ingoncemable. 

Ingofia.  Femenino.  Especie  de  be- 
bida muy  agradable  fabricada  con  el 
zumo  de  una  fruta,  Sn  Senegambia. 

Ingraduable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  graduarse. 

EriMOLoaÍA.  7«  privativo  y  ynwíwi- 
ble:  catalán,  ingradnable. 

Ingradaadamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  graduación. 

BriKOLOafA.  Ingradnada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Ingradnado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
está  graduado. 

Ingramatical.  Adjetivo.  Que  no 
se  acomoda  á  las  reglas  gramaticales, 

Etimología.  /»  privativo  y  ^íwm- 
íieai:  francés,  ingrammatic&l. 

Ingramaticaimente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  ingramatical. 


ÍKGIl 

EtuiolooIa.  Tngranutieitl  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente. 

Ingratamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  ingratitud. 

ErnioLoeÍA.  Ingrata  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán ,  tngmtament; 
francés,  in^íement:  italiano,  úigré- 
tamente;  latin,  ingrñti,  sin  gracia,  sin 

Ingratísimaneate.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  ingratamente. 

Ingratiaimo,  na.  Adjetivo  aupeí^ 
lativo  de  ingrato. 

BTiUoLOdÍA.  Latin  ingrátitUmim; 
catalán,  Í»graHttim,  a. 

Ingratitad,  Femenino.  Desagra- 
decimiento, olvido  ó  despracio  de  los 
beneficios  racibidos. 

EriuOLOOfA.  Ingrato:  latin,  ingrSlí- 
tSdo;  italiano,  ingratilndine;  francés, 
ingratitnde;  provenzal  y  catalán,  m- 
gratitnt. 

Ingrato,  ta.  Adjetivo.  Desagrade- 
cido, el  que  olvida  6  desconoce  los 
beneficios  recibidos.  |  Desapacible, 
áspero,  desagradable. 

BtiuolooÍa.  /«privativo  y  grato: 
latin,  ingrituí;  italiano,  ñufrnto;  fran- 
cés, provenzal  y  catalán,  tngrat. 

Ingre.   Femenino  anticuado.   In- 

QLB. 

Ingrediente.  Masculino.  Cual- 
quier cosa  que  entra  con  otras  en  al- 
r  compuesto,  como  remedio,  bebi- 
guisado,  etc. 

ETiuoLoaÍA.  Latín  ingridUiu,  ta- 
grUdíenttt,  el  que  entra,  participio  de 
presente  de  íngridi,  entrar  en;  de  in, 
en,  dentro,  ygrildi,ir,  marchar:  cata- 
lán, ingredient;  francés,  ingréditnt;  ita- 
liano, ingrediente. 

Sentid  etimológico. — 1,  Inqsbdtbn- 
TB  significa:  «el  que  entra,»  aludien- 
do á  que  es  el  simple  que  entra  en  la 
composición  y  aderezo  de  alguna  cosa, 

2.  La  definición  de  la  Academia, 
que  va  al  frente,  ea  inmejorable, 

3.  La  voz  del  artículo  tiene  un  uso 
frecuente  en  el  lenguaje  metafórico, 
como  cuando  decimos :  «el  buen  ape- 
tito es  el  gran  inqsxdientb  de  los 
guisados:»  «la  alegría  de  la  salud  es 
el  gran  inosbdibntb  de  las  diversio- 
nes:» «el  contentamiento  inefable  de 
una  conciencia  pura,  la  hermosa  sen- 
cillez de  la  virtud,  el  candor  de  un 
deseo  virgen,  son  los  primeros  inqkb- 
DiBNTBS  en  los  manjares  del  espíritu.» 

Ingresable.  Adjetivo.  Que  puede 
ingresar. 

Ingresar.  Neutro.  Entrar  una  per- 
sona o  cosa  donde  hay  más  individuos 
de  BU  especie,  ó  en  un  sitio  destinado 
á  depósito. 

BTiuoLoaÍA.  Ingreto;  eatalan,  w- 
grettar. 

Ingrasion.  Femenino.  Inqrbso. 

ETUioLoaÍA.  Latin  ingretrío,  forma 
sustantiva  abstracta  de  ingrettn»,  in- 
greso: francés,  ingrettio*. 

Ingreso.  Masculino.  Entrada,  por 
el  espacio  por  donde  se  entra  en  algu- 
na parta.  (Acción  de  ingresar.  ]  Kn- 
TRADA,  por  principio.  Jj  El  caudal  que 
entra  en  poder  de  alguno,  y  que  es 
de  catgo  en  las  cuentas.  |  Pot  sa  al- 


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INHÁ' 

BtiuolooÍa.  Latía  tii^rAiw,  «I- 
j/raita,  entrada,  principio,  Btmétríco 
de  mgrettum,  el  t^ue  ha  entrado,  su- 
pino de  ngrídi,  ingresar;  de  M,  en, 
dentro,  j  grMi,  ir:  catalán,  vigrét; 
italiano,  wgreue. 

Inpilltfr.  A.ctÍTo  anticuado.  Aau- 

UK. 

lofnuuixo  y  Rivero  (Pbdbo  de) 
Prelado,  teólogo  y  canonista  español, 
DaturaJ  de  Asturias.  Fué  diputado  en 
las  Cortea  de  Cádiz,  donde  manifeetij 
eus  opiniones  puramente  monárqui- 
cas. A  la  vuelta  de  Femando  VII,  ob- 
tuvo el  obispado  de  Zamora  j  después, 
el  arzobispado  de  Toledo,  ae!  comolaB 
dignidades  de  decano  del  Consejo  di 
Bstado  j  la  gr&n  cruz  de  Carlos  III, 
AsistiiS  al  conclave  en  que  aalii5  elec- 
to Gregorio  XVI;  empezó  á  levantar 
en  Toledo,  junto  i  la  parroquia  de 
San  Andrés,  un  magnifico  edificio  que 
destinaba  ¿  seminario  conciliar,  el 
cual  no  Uegd  á  concluirse,  y  que  fue 
luego  destruido,  j  murió  .en  dicha 
ciudad  en  1836,  retirado,  6  causa  de 
BUS  opiniones  políticas. 

Inguinal.  Adjetivo.  Anatonia.  Le 
que  se  refiere  i  las  ingles,  6  corres- 
ponde aellas,  COmoyAíHMÍS  INdUINAL, 
aparato  6  vendaje  inouihal.  Q  Canai. 
iMOüiHAi..  Bspecie  de  canal  situado 
sobre  el  pliegue  de  las  ingles,  oblicuo 
de  alto  aoajo,  de  atrás  h^sia  adelante 
j  de  dentro  hacia  ñiera.  |  Hbrnia  in- 
auiNAL.  Hernia  que  se  forma  en  el 
canal  del  mismo  nombre.  Cuando  el 
tumor  no  está  más  que  en  las  ingli 
lo  denominan  kemia  ¿uionoCfle,  que 
nosotros  llamamos  imquinal  6  incom- 
pleta, aludiendo  á  que  no  cae  en  el 
eacroto.  (Pakeo,  VI,  1i.) 

BTiuOLOaÍA./wb:  latín,  in^ntiMÍú; 
italiano,  m^wmí»;  francés,  m^mnal. 

Inguinaria.  Femenino.  Botánica. 
Planta  parecida  al  poleo,  que  se  usa 
para  aplacar  los  dolores  de  las  ingles 

Btiholooía.  Inguinario. 

Inguinario.  Inodinai,. 

BnuoLOofA.  Inguiml:  catalán,  iit- 
jMnari,  a, 

Ingórgitable.  Adjetivo.  Que  se 
puede  ingurgitar. 

IngnT|fitacion.  Femenino  antii 
do.  MedieiM.  La  acción  j  efecto  de 
ingurgitar, 

BnuoLoaÍA.  Ingurgitar:  francés,  i«- 
gmrgitation, 

ugnrgitar.  Activo  anticuado.  Bn- 
gollir. 

EtuolooIa.  Latin  iMgwrgiOire,  en- 
gullir; de  in,  en,  j  gvirgitlire,  forma 
verbal  ficticia  de  gwrget,  abismo;  ita- 
liano, ingorgare,  ñigwgitare;  francés, 
ingurgitar. 

Ingustable.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  no  puede  d  no  se  puede  gustar. 

BruoLOofA.  In  negativo  y  giataile: 
catalán,  ingiutaile;  latin,  ingattiViUt. 

Ingvj.  Véase  Fbbt. 

InC&bil.  Adjetivo.  Falto  de  habili- 
dad, talento  é  instrucción.  D  El  que  no 
tiene  las  calidades  j  condiciones  ne- 
cesarias para  hacer  alguna  cosa.  [  Fo- 
rente.  El  que  por  alguna  tacha  6  deli- 
to no  puede  obtener  6  servir  algún 
cargo,  empleo  6  dignidad. 


INHA 

BmiOLOOÍA.  In  privatiTO  v  idül: 
latín,  inhSliílu;  italiano,  tK¿}ttf; fran- 
cés, ínhaMle;  catatan,  ütidóH, 

Inhabilidad.  Femenino.  Falta  de 
habilidad,  talento  6  instrucción.  ||  Fo- 
rente.  Defecto  6  impedimento  para 
ejercer  ú  obtener  algún  empleo  ú 
oficio. 

EriyoLoaÍA.  Inhábil;  provenial  y 
catalán,  iniabiUtat;  francés,  i»inbih- 
té;  italiano,  inhaHUli. 

Inhibilisimo,  ma.  Adjetivo  eupeí 
lativo  de  inhábil. 

Inhabilitación.  Femenino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  inhabilitar. 

ETivoLOdÍA.  InhabiUtúir:  catalán, 
inhahiUtacitS. 

Inhabilitadamento.  Adverbio  de 
modo.  Sin  habilitación. 

ErtuoLoaÍA.  InheMUtad»  y  el  aufij< 
adverbial  mente. 

Inhabilitado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  inhabilitar. 

EnuoLooÍA.  InhahiUtar:  catalán, 
inhabilitat,  da;  francés,  inhabilité;  ita- 
liano, inabilitaío. 

Inhabilitado r,  ra.  Sustantivo  y 
adjetivo.  Que  inhabilita. 

Inhabilitamiento.  Masculino  an- 
ticuado. Inhabilitación. 

Inhai>ilítar.  Activo.  Formte.  De- 
clarar á  uno  inhábil  ó  incapaz 
cer  ú  obtener  algún  empleo  ú  oficio. 
II  Imposibilitar  para  alguna  cosa.  Se 
usa  también  como  recíproco. 

Btuiolooía.  Inhábil:  catalán,  inha- 
bilitar; francés,  inhabiUter;  italiano, 
iiubiUlare. 

Inhábilmenta.  Adverbio  de  modo. 
Sin  habilidad. 

BTiuoLoaÍA.  Inhábil  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán,  iiufií^nmf,' fran- 
cés, inhítbilenmt;  italiano,  ütabibnente. 

Inhabitable.  Adjetivo,  Lo  que  no 
es  habitable. 

£Tiiioi.oafA.  In  privativo  j  haHta- 
ble:  latín,  iniitbtlS&ílit ;  italiano,  in- 
abitttbiíe,  inabitemle;  francés  y  catalán, 
inhabitable. 

Inhabitacion.  Femenino.  Falta  de 
habitación. 

Btuioldoía.  Í»  privativo  y  habita- 
don:  latin,  inhüituth;  francés,  inha- 
hitation. 

Inhabitado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  habita. 

BtiuolooIa.  In  privativo  y  habita- 
do: latin,  inhdbitaítu;  italiano,  inhaü- 
tato;  francés,  inhabil¿;  catalán,  üthabi- 
tat,  da. 

Inbábito.  Masculino.  Falta  de  há- 
bito. 

ETiuoLoaÍA.  In  privativo  y  hábito: 
francés,  úthaÜtude. 

Inhabitaado,  da.  Adjetivo.  Que 
no  está  habituado. 

BTiuoLoaÍA.  I»  negativo  y  habi- 
tuado: francés,  inhabitiU;  siglo  zvi,  en 
Pasquier, 

Inhabitual.  Adjetivo.  No  habi- 
tuado. 

BriuoLoaÍA.  In  privativo  y  haii~ 
ínal:  francés,  inhabtiitel. 

Inhabítualidad.  Femenino.  Falta 
de  hábito. 

Inhabitualmente.  Adverbio  de 
mudo.  Sin  habitualídad.  ¡ 


INHI 


119 


BmioLoaU.  Inhébilual  j  el  sufijo 
adverbial  «unte. 

InhalaríoB.  Femenino.  Botáitica. 
Acción  de  penetrarse  los  plantas  del 
aire  y  de  los  fiúidos,  en  medio  de  los 
cuales  viven.  O  Didáctica.  Acción  de 
aspirar.  ||  Medicina.  Absorción,  por 
respiración,  ora  de  vaporea  de  éter  6 
de  cloroformo,  con  el  onjeto  de  produ- 
cir la  insensibilidad,  oía  de  ciertas 
aguas  minerales  en  algunas  enferme- 
dades de  las  vías  respiratorias. 

BtimoloG'Ía.  Inhalar:  latin,  inháli^ 
íia,  acción  de  introducir  un  olor;  fo^- 
ma  sustantiva  de  inhsiatnt,  inhalado: 
francés,  inhalaiion. 

Inhalante.  Adjetivo.  Anatomía  y 
fitiologia.  Que  aspirad  absorbe.  |  Va- 
sos INHALANTES.  Vasos  cuja  Bxisteu- 
cía  se  suponía,  para  explicar  los  fenó- 
menos de  la  absorción;  pero  la  obser- 
vación ha  demostrado  que  no  existen. 

EriHOtoaÍA.  Inhalar:  nances,  ñtXt- 
lant: 

Inhalar.  Activo.  Fitiologia.  Aspi- 
rar ó  absorber  por  inspiración. 

BriuoLOdÍA.  Latin  inhatSre,  soplar 
en  ó  sobre,  en  Lactancío;  emialar,  eo 
Cicerón;  de  in,  en,  sobre,  dentro,  y 
halire,  soplar;  francés,  inialer. 

Inhalt.  Masculino.  Profesión  de  fe 
de  los  católicos  v  de  loe  protestantes 
bajo  Carlos  V.  (La VDAlS.f 

Inhallable.  Adjetivo.  Difícil  de  ser 
hallado. 

Inhartable.  Adjetivo.  Insaciable. 

Inherencia.  Femenino.  Fitoto/ta. 
La  unión  de  cosas  inseparables  por  su 
naturaleza,  ó  que  sólo  se  pueden  se- 
parar mentalmente  y  por  abstracción, 
como  la  cualidad  en  ia  sucrtancia, 
como  el  modo  en  la  esencia,  como  el 
contomo  en  la  figura,  como  la  línea 
en  el  contomo,  como  el  juicio  en  el 
pensamiento,  como  la  verdad  en  el 
juicio.  La  INHERENCIA  hace  en  filoso- 
fía lo  que  la  adheiion  hace  en  física, 
Suesto  que  la  inherencia  liga  por 
entro,  como  la  adhesión  liga  pof 
fuera. 

ErniOLoaÍA.  Inherente:  c&tnWji,  in- 
herencia; francés,  inherente;  italiano, 
inerenfa. 

Inhearente.  Adjetivo.  Filoto/ía.  Lo 
que  por  su  naturaleza  está  de  tal  ma- 
nera unido  á  otra  cosa,  que  no  se  pue- 
de separar,  en  cujo  sentido  se  dice* 
q^ue  la  gravitación;  esto  es,  la  tenden- 
cia hacia  un  centro,  significa  una  pro- 
piedad inherente  á  la  materia. 

BTiHOLOofA.  Latin  inhtereni,  inha- 
rentit,  participio  de  presente  de  inhm- 
r?re;  de  í»,  en,  y  harere,  estar  unido: 
italiano,  inerettie;  francés,  inh&enl; 
catalán,  inherent. 

Inherentemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inherencia. 

Btiuolooía.  Inherente  y  el  sufijo  ~ 
adverbial  mente. 

Inhestar.  Activo.  Enhestar. 

Inhibición.  Femenino.  Foreme.  La 
acción  y  efecto  de  inhibir  ó  inhibirse. 

EriuOLOofA.  Inhibir:  latin,  inhí^ 
tío,  acción  de  recular,  forma  sustanti- 
va abstracta  de  inhil/ília,  inhibido; 
francés  y  provenzal,  inhibition;  cata^ 
lan,  inhibwió;  italiano  inihit ' 
■üjitizecl  by  ^ 


r^íitóoogle 


120 


INIIO 


lahibido,  da.  Participio  pasivo  Ao 
inhibir,  j  Adjetívo.  Fortnií.  Lo  que 
ea  obieto  de  inhibición,  como  jitei  in- 
hibido. 

BriuOLoaÍA.  luÜhie:  latín,  Í*AUi- 
t%t;  catalán,  inhibit,  da;  francéa,  m- 
kihé. 

Inhibir.  Activo.  Fortntt.  Impedir 
que  un  juez  prosiga  en  el  conocimien- 
to ds  alguna  causa.  Se  usa  también 


ner,  impedir,  estorbar,  imponer  un 
castigo;  de  »,  en,  j  ktbírt,  tener:  pro- 
Tonzal ;  catalán,  wkiHr;  francés,  in- 
kiber. 

InhibitoriamsDte.  Adverbio  mo- 
dal, Fortnti.  De  un  modo  inhibitorio. 

BTiuoLoaÍA.  I%hibitoTÍa  y  el  sufijo 
adverbial  mm/«. 

Inhibitorio,  ría.  Foraue.  Adjetivo 
que  se  aplica,  al  despacho,  decreto  6 
letrasque  inhiben  aljuez.  Se  usa  tam- 
bién como  sustantivo  en  la  termina- 
ción femenina. 

BtiuolooCa.  Inhibir:  francés,  inii- 
Htoire;  catalán,  inhiUtoria,  a. 

Inhiesta.  Femenino  provincial.  £1 
pueblo  sentado  en  un  acirate  ¿  que  se 
sube  desde  un  valle. 

BnuoLoafA.  Jniiaío. 

Inhieito,  ta.  Adjetivo.  Enhiesto. 

Inhoneatamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Dbshonkstaubntb. 

Btiholooía.  Latín  inilfnhli;  italia- 
no, átoiuttamete:  catalán,  tmitmttt»- 
wtent. 

InhoBCStidad. Femenino.  Faltado 
honestídad  6  decencia. 

EtiuolooCa.  In  privativo  y  ionetti- 
dad:  latin,  ínklkettat  é  Ufánatitíe; 
italiano,  inonettA. 

Inhonesto,  ta.  Adjetivo.  Desho- 
nesto. I  Lo  que  es  indecente  é  inde- 

Etihoumiía.  In  privativo  ;  ktmttto: 
latin,  VitAAtAítu;  italiano,  tnotutic; 
catalán,  inhonttt,  a. 

Inhonorabilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad délo  inhonorable. 

BriuoLoaU.  Inhonorable:  latin,  Ik- 
hXnór&íio,  deehonor,  en  san  Jerdni- 
mo. 

Inhonorable.  Adjetivo.  Que  no 
merece  honor. 

ETiuoLOofA.  /*  privativo  y  honora- 
ble: latin,  inhdndrmiit  é  UhikirStnt; 
italiano,  inonoraio;  francés,  inhoKOr¿. 

Inhonorablemente.  Adverbio  m 
dal.  De  un  modo  inhonorable. 

ETiuoLoofA.  Inhonorable  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inhonorar.  Actívo  anticuado.  Dbs- 

HON&ÁB. 

Etiholooía..  Latín  ínhXnorSre.  (Ter- 
tulia no.) 

In  honor  iflcam  ente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inhonorífico. 

ETiuoLoaÍA.  Inhonorifica  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inbonorifico,  ca.  Adjetivo.  Que 
no  es  honortflco. 

ETmoLOOÍA.  In  privativo  y  honerí~ 
Jíeo:  latin,  ínAJfwrí/ie**. 

Inhospedable.  Adjetívo.  Inhospi- 
table. 

BnifOLOOÍA.  Latin  inkotpílaUt,  de 


M,  no,  T  hotp^lü,  hospital;  italiano, 
inetpitate;  minees  delaigloxvi,  inhot- 
pitable. 

Inhospitable,  Adjetívo.  Poética. 
Lo  inhospitalario. 

Inhospitablemente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  inhospitable. 

Btiuolooía.  Inhotpiíabk  y  el  sufijo 
adverbial  »ent«. 

Inhospital.  Adjetívo.  Inhospita- 
lario. 

Inhospitalariamente.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  inhospitalario. 

Btimoumía.  Inhotpiialaria  y  el  su- 
fijo adverbial  mente:  francés,  inho^- 
taliirement;  latin,  fnhoipiaRter. 

Inhospitalario,  ría.  Adjetívo.  Fal- 
to de  hospitalidad.  |  Poco  humano 
para  con  los  extrafios.  |  Lo  que  uo 
ofrece  seguridad  ni  abrigo;  así  se  di- 
ce: playa  inhospitalaria,  etc. 

Btimolooía.  InhotpitabU:  flanees, 
inhoepiialier. 

Inbospitalidad.  Femenino.  Falta 
de  hospitalidad. 

BtiuolooIa.  In  privativo  yhotpita- 
lidad;  latin,  who^tiUtae;  italiano, 
inetpitaliti;  francés,  inhoepilaUté;  ca- 
talán, inhotpitolitat. 

Inhostil.  Adjetívo.  Que  do  ea  hos- 
til. 

BriHOLOofA.  In  privativo  j  hotlil: 
francés,  inhoetile, 

Infaostilidad.  Femenino.  Falta  de 
hostilidad. 

Inhostilmente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  hostilidad. 

Etiuolooí A.  InhettH  y  el  sufijo  ad- 
verbial  mente. 

Inhumación.  Femenino.  Acción  i 
efecto  de  inhumar. 

EtiuoloqU.  Inhnmar:  francés,  la- 
hMmalion. 

Reteia  Met^rÍca.—\.  Los  persas  y 
los  egipcios  la  practicaban,  aunt^ue- 
no  les  era  desconocida  la  cremación 
de  los  cadáveres;  pero  los  primeros 
temfan  profanar  el  fuego,  que  consi- 
deraban como  una  divinidad;  y  las  se- 
gundos, que  lo  creían  una  fiera  6  una 
bestia  inanimada,  se  abstenían  de  em- 
plearlo para  este  fin,  pues  sus  doctri- 
nas les  prohibían  entregar  í  laa  fie- 
ras los  cadáveres. 

2.  Los  griegos  de  los  primeros 
tiempos  inhumaban  los  muertos.  Hér- 
cules introdujo  la  costumbre  de  que- 
marlos, usanza  que  ya  estaba  en  vigor 
en  tiempo  de  la  guerra  de  Troya  y 
que  después  fué  general.  Esto  no  obs- 
tante, no  rODunciaron  por  completo  i 
la  INHUMACIÓN,  que  en  tiempo  de  Pla- 
ton  aun  se  practicaba,  según  la  conve- 
niencia de  las  familias. 

3.  Los  romanos  princii^iaron  por 
inhumar  los  muertos:  los  quemaron 
desde  tiempos  de  Numa ,  pero 
abandonar  la  inbumacion,  cuyo  uso 
se  conservó  entre  algunas  familias, 
&un  en  la  época  de  los  emperadores. 
Los  muertos  por  el  rayo,  y  los  niños 
que  perecían  antes  de  echar  los  dien- 
tes, eran  inhumados. 

4.  La  INHUMACIÓN  se  conservd  en 
Roma  para  los  pobres  plebeyos  í 
medida  de  economía.  Sus  cadáveres 
se  arrojaban  en  una  especie  de  cister- 


imiu 

nu,  qufl  servían  do  fosa  oomun,  y  qud 
estaban  situadas  en  los  eubnrbiot  6 
afueras  de  la  ciudad.  Hubo  macho 
tiempo  en  Homa  una  de  estas  sepul- 
turas en  el  monto  Bsquilino.  Los  neos, 
los  ciudadanos  de  la  clase  media,  los 
esclavos  y  los  libertos  de  las  casas 
grandes,  eran  quemados. 

5.  Esta  costiunbre  príncipid  ^por> 
derse  en  tiempo  de  Teodosio  el  Ch'tn- 
de,  y  se  perdió  por  completo  en  el  de 
Teodosio  el  /iww. 

6.  Semejante  revolución  se  atribu< 
ye  al  cristianismo.  La  doctrina  de  la 
resurrección  de  lo»  muertos  y  el  te- 
mor tal  vez  do  quemar  el  catuver  de 
algún  santo,  destinado  después  i  con- 
servarse en  reliquias,  fueron  cansas 
bastantes  para  volver  i  la  inhuma- 
ción, que  llegó  &  ser  la  regla  invaria- 
ble de  los  pueblos  cristianos. 

7.  Los  galos,  en  la  época  de  la  con- 
quista romana,  quemaoaD  loe  cadá- 
veres, costumbre  que  aun  se  práctica 
en  la  India, 

8.  Entre  los  antiguos,  la  timuMA- 
CíOK  se  verificaba  aliado  de  los  cami* 

ó  en  los  campos.  Así  se  hizo  tam< 
bien  en  algunas  naciones  modernas. 

9.  Hacia  el  siglo  ix,  ó  cuando  más, 
el  z,  el  deseo  de  ser  sepultado  en  tier- 
ra sagrada  hizo  nacer  el  uso  de  las 
sepulturas  en  las  iglesias  y  ante- 
iglesias. 

10.  Ksto  sistema  de  enterrar  á  los 
muertos  llegó  á  ser  sumamente  funes- 
to á  los  vivos,  y  en  el  siglo  pasado  so 
esteblecieron  numerosos  cementerios  ■ 
en  las  afueras  de  las  poblaciones,  que 
deben  bendecir  y  consagrar  las  auto- 
ridades eclesiásticas. 

11.'  El  sistema  de  INHUMACIÓN  vuel- 
ve &  ser  considerado  funesto,  sobre  . 
todo  en  las  grandes  poblaciones,  y  el 
de  cremación  de  los  cadáveres  va  ga- 
nando terreno;  principalmente,  en 
ciertas  naciones  extranjei^. 

12.  Las  leyes  de'terminan  las  for- 
malidades y  solemnidades  que  re- 
quiero toda  INHUMACIÓN,  asf  como  laa 
penas  en  que  Incurren  los  que  eluden 
ó  infringen  su  cumplimiento. 

lahamanamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inhumanidad. 

HTiMOLoaÍA.  Inkvmana  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  i*h*man€~ 
ment;  francés,  inhnmainement;  italia- 
no, innmanamente;  latín,  Iniñmani. 

Inhumanidad.  Femenino,  Cruel- 
dad, barbarie,  falta  de  humanidad. 

Btimolooía.  Inhnmtno:  latín,  tnhs- 
maníUt;  catalán,  inivnanitaí;  fnn- 
cés,  inhumanü/;  italiano,  inimani/a. 

Inhumanísimo,  ma.  Adjetívo  su- 
perlativo de  inhumano. 

Etimología.  Latín  inhwnanitttmnt. 

InhumanÍEable.  Adjetivo.  Impo- 
sible 6  difícil  de  ser  humanizado. 

Inhumano,  na.  Adjetivo.  Falto  de 
humanidad,  bárbaro,  cruel. 

ETiMOLOofA.  In  privativo  y  Aiww- 
no:  latin  IftASmSttM;  italiano,  miwim- 
MO;  francés,  inhimain;  catalán,  inhit- 
m¿,  na. 

Inhumar.  Activo.  Dar  sepultura. 

EtiuolooIa.  XnhIimSre,  poner,  bajo 
tierra;  de  in,  en,  y  himSr*,  toma  ver- 


Digitized  by 


L.OOgl6 


INIC 

bal  de  Mmm,  el  suelo;  italiano,  whi- 
Morv;  &«ac¿a,  wAwnur. 

SmoMiMU..  /ftAMNOf,  tuterrar.  B»- 
ttrrar  es  el  acto  material  de  poner  6 
meter  entre  tierra  una  coaa.  ínhvMor 
es  enterrar  con  laa  ceremonias  reli- 

Sioua,  con  los  honores  _|ilQsbre8,  los 
e  la  sepultura.  Se  tntiem  todo  lo 
^ue  se  cubre  en  la  tierra;  pero  no  se 
tnhwKa  sino  i  la  persona  numana  á 

Íuien  se  hacen  loa  honores  fúnebres, 
oa  ministros  de  la  reli^on  imhunan 
á  los  fieles:  un  asesino  mtierr»  el  ca- 
d&ver  de  uno  i,  quien  ha  asesinado. 
8e  aUiem  en  cualquier  parte;  pero 
sólo  ss  imhima  en  lugares  santos,  en 
los  que  están  consagrados  para  este 
uso  piadoso.  (CisNrnKGOS.) 

IiuciJLbl«.  A.djetÍTo.  Susceptible  de 
ser  iniciado. 

Inicittcioii.  Femenino.  Ceremonia 
6  acción  de  iniciar  6  iniciarse. 

Etimolosía.  Iniciar:  latin,  mUíS- 
Ad,  introducción,  conocimiento  que 
se  da.  anticipadamente  de  los  miste- 
ríoa  de  la  religión;  forma  sustantiva 
abstracta  de  nutistia,  iniciado:  italia- 
no, immañime;  &&nc^,  miliati<m;  ca- 
talán, ñwÚKÍif. 

Inici«dunent6.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  iniciación. 

ETUOLOaU.  Inidad»  y  el  sufijo  ad- 
verbial flWNtt. 

Iniciado,  d*.  Participio  paaivo  de 
iniciar  •  iniciarse.  |  Adjetivo.  Intro- 
ducido en  sociedades  j  asuntos  secre- 
tos.  I  Informado  en  las  interioridades 
de  algún  negocio,  empresa  ¿  conduc- 
ta, en  cujo  sentido  se  dice:  inicudo 
en  U  ^íctica  del  gobierno,  en  las 
tendencias  de  la  diplomacia,  en  el  se- 
creto de  las  negociaciones.  \  Díoese 
también  del  que  na  penetrada  en  un 
cierto  ¿rden  superior  de  ideas  j  doc- 
trinas, como  cuando  decimos;  «esti 
uficiASO  en  los  arcanos  de  las  cien- 
cias. I  PoUUitm>.  Instruido  en  loe 
misterios  de  una  religión  pagana,  ad- 
mitido en  sus  ceremonias,  como  cuan- 
do se  dice:  iniciado  en  loe  misterios 
de  Eleúsis.  |  Usase  también 
sustantivo:  un  iniciado,  los  inicia- 
dos. 

EriuoLOOÍa.  Latin  ítU^Uiu,  parti- 
cipio pasivo  de  MÜiSrt,  iniciar:  ita- 
Üano,  WMMfff;  francés,  iniiU;  cata- 
lán, Í*tcUt,  M. 

Inicial.  Adjetivo.  Todo  lo  que  se 
refiere  al  principio  de  las  cosas,  como 
cuando  decimos:  «la  marcha  inioul 
de  las  enfermedades;>  <el  caricter  ini- 
cial de  los  fenómenos.)  |  Velocidad 

IMICUL  DI    UN    FROirKOTIL.    J¡£tti»ied. 

La  velocidad  con  que  recorre  una  lí- 
nea sensiblemente  recta,  al  salir  del 
eafion,  |  Lbtra  inicial.  CaUgra/ía  i 
mpren/».  La  letra  ma^fúsoula  con  que 
se  principia  un  nombre  propio,  "~ 
capitulo,  un  }>erfodo.  H  Pastícola 
OíAL.  Gramática.  La  partícula  que  se 
pone  delante  de  los  vocablos  radica- 
les, como  elemento  de  composición, 
con  objeto  de  modificar  su  sentido, 
según  vemos  en  ¿«icomponer,  dirpo- 
ner,  fMponer,  «sponer,  en  donde  ha- 
llamos que  los  elementos  da,  dit,  im, 
M,  son  partículaa  tHloULBS.  Q  Femé- 


INIC 

niño  plural.  Las  iniciales.  Las  pri* 
meras  letras  de  un  nombre  propio, 
como  cuando  se  dice:  «en  tal  inscrip- 
ción aparecen  unas  iniciales.*  Q  Ci- 
vilización inicial;  teociacia  ini- 
cial. Sitteneu  filotájicot.  Civilización 
6  teocracia  c|ue  aparece  en  el  fondo 
de  la  historia,  considerada  como  el 
fundamento  de  las  teocracias  j  civili- 
zaciones sucesivas,  como  la  civiliza- 
ción de  Moisés,  6  bien  como  la  teo- 
cracia de  los  pontífices  de  la  antigua 
Persia, 

BrufOLoaÍA.  Iniciar:  latin,  1»Xti3- 
lit;  catalán,  inicial;  francés,  initial; 
italiano,  ütitiaU. 

Iniciar.  Activo.  Admitir  á  alguno 
á  la  participación  de  alguna  ceremo- 
nia 6  cosa  secreta,  enterarle  de  ella, 
descubrírsela.  ||8e  usa  metafóricamen- 
te con  aplicación  á  cosas  abstractas  6 
de  fdta  enseñanza;  y  asi  se  dice:  ini- 
cias 6  iNioiABSB  en  los  arcanos  de  la 
metaHsíca,  en  los  secretos  de  las  ar- 
tes, etc.  I  Instruir  en  materia  religio- 
sa; como  «inicias  á  los  paganos  en 
los  santos  dogmas  de  nuestra  reli- 
gión.>  Q  Metiera.  Dar  i  entender  con 
cierta  cautela  alguna  intención,  algún 
propósito,  alffun  deseo,  como  cuando 
decimos,  hablando  de  cualquiera:  «no 
hizo  m^  que  iniciar  sus  pensamien- 
tos ó  sus  planee.»  |  PeUteittao.  Ins- 
truir en  el  conocimiento  j  admitir  en 
las  ceremonias  interiores  ó  ritos  BBcre- 
toe  de  una  divinidad  del  paganismo, 
como  cuando  se  dice:  «se  inició  en  los 
misterios  de  fiaal.» 

BTiiiOLoofA.  Latin  Mfñ'Sre,  instruir 
en  los  misterios  de  Céres  j  de  Baco, 
en  Cicerón;  bautizar  é  instruir,  en 
Tertuliano;  principiar,  en  Palladlo; 
trazar  un  camino,  en  san  Jerónimo; 
fbrma  verbal  de  iaíítn»,  comienzo;  de 
M,  en,  é  tíwM,  supino  de  irt,  ir:  ita- 
liano, initiare;  francés,  i»itiir;  cata- 
lán, imieiar. 

IniciarM.  Recíproco.  Tmponei 
loe  secretos  de  una  secta  ó  en  los  prin- 
cipios de  una  ciencia  ó  arte.  |  Becibir 
las  órdenes  menores.  |  Metáfora.  In- 
sinuarse con  precaución;  y  así  deci- 
inos:  «jra  se  inicia,  ;^a  principia  á  ini- 

CtB8E.> 

IniciatiTa.  Femenino.  i>«rw^ 
litueúmal.  La  prerrogativa  de  hacer 
proposiciones  y  proyectos  de  lev,  en 
cayo  sentido  se  dice:  el  derecho  de 
INICIATIVA  corresponde  í  los  diputa- 
dos y  í  los  ministros  de  la  corona  en 
las  monarquías  parlamentarias.»  ¡  £1 
hecho  de  adelantarse  á  otros  en  ha- 
blar ú  obrar,  como  cuando  decimos: 
Fulano  es  hombre  de  iniciativa;  Zu- 


ININ 


131 


taño  toma  siempre  la 

Btuiolocía.  Iniciar:  francés,  inicia- 
íive. 

InidatÍTO,  Ta.  Adjetivo.  Lo  que 
da  principio  i  alguna  cosa. 

ErnioLoaÍA.  Iniciativc:  catalán,  í»- 
ciatiu,  M. 

Inicnamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  iniquidad. 

Ftiuolocía.  Iniena  y  el  sufijo  ad- 
verbial menU:  catalán,  inicamtnt,  ini- 
qmment;  francés,  iniqñamtni;  italiano, 
tniqnamenU;  latin,  Mqni. 


Iniono,  cna.  Adjetivo.  Malvado, 
injusto. 

Etiholosía.  Provenzal  inie,  «nic; 
catalán,  inicí,  ea;  francés,  ini^ite;  ita- 
liano, MtfiHi;  del  latin  ini^nut;  de  M,    . 
negación,  y  «qnm,  igual:  tn-a¡iaa,  no 
-gual,  no  justo,  no  proporcionado. 

Iniencefalia.  Femenino.  Tiralolo- 
jia.  Estado  de  los  monstruos  inien- 
cé&los. 

BTiHOLOaÍA./xM)(«//aIp;  francés, 
inieneépkaUt. 

Iniencofldiano,  na.  Adjetivo.  Con- 
cerniente ¿  la  intence&lia: 

Inisncéflalo.  Masculino.  Teraiclo- 
gia.  Monstruo  cu^o  cerebro  hace  her- 
^'í  en  el  occipucio. 

BriuoLOofA.  Griego  íviov  (imon), 
nuca,  y  au¿falo;  tmiaéa,  initncJphale. 

Inieita,  Femenino  anticuado.  Re- 
taha. 

Inígnal.  Adjetivo  anticuado.  Des- 
igual. 

Inignaldad.  Femenino  anticuado. 
Dbsiqualdad. 

Inimaginable.  Adjetivo.  Lo  que 

>  es  imaginable. 

ETiHOLOaÍA.  In  privativo  é  hiui^úm- 
ile:  italiano,  intnvuuiinahiU;  francés 
y  catalán,  iniMoaina^. 

Inimicicia.  Femenino  anticuado. 
Enemistad. 

ETiuoLOofA.  «Lo  mismo  que  enemis- 
tad.» {Academia,  DicciMorto  d«  1726.) 
«Puesto  que  se  hacía  dificultosa  tal 
empresa  por  la  imimieieia  grande  que 
entre  nuestros  padres  conocía.»  (Cbe- 
vXntes,  ffahUa,  libro  I,  foHo  19.) 

Inímicismo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo anticuado.  ENsuiaofsiuo. 

Inimitable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  imitable. 

EriuoLOotA.  In  privativo  é  tnuAt- 
bU:  latín,  inimi(3ÍftUt ;  italiano,  MtÍMÍ- 
tííhile;  francés  7  catalán,  inimiü^U. 

Inimitablemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inimitable. 

BTiMOLOafA.  InimiíahU  y  el  suSio 
adverbial  mente:  francés,  inimtabU- 
ment;  italiano,  inimitabimenU. 

Inimitado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  imitado. 

EriMOLOofA.  I*  privativo  ó  imitado: 
francés,  inimité. 

Inimísdad.  Femenino  anticuado. 
Bnbuistad. 

Inimprimible.  Adjetivo.  Que  no 
se  puede  imprimir. 

BtiuoloqIa.  In  privativo  é  imprimi- 
blt:  francés,  iaimprimaile. 

Inindiutrial.  Adjetivo.  No  indus- 
trial. 

BtuiolosIa.  In  privativo  é  indni- 
trial:  francés,  inindiutrienx. 

Ininflamable.  Adjetivo.  Que  no  es 
inflamable. 

Ininf^iblfl.  Adjetivo.  No  ñisible. 

Inimoríable  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de recibir  injuria. 

Ininteligencia.  Femenino.  Falta 
de  inteligencia. 

BtiholocÍa.  Ininteligente:  francés, 
imaUeUUenee. 

InintelÍKonte.  Adjetivo.  Que  care- 
ce de  iutel^ncia. 

ETiuoLoaÍA.  /*  privativo  á  i»ttli~ 
jente:  francés,  UmUlUsent. 


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L-c^ogle 


122 


INIB 


lBÍDt*liffmt«inaato.  Adrerbio  do 
modo.  Sin  intoUgencia. 

EnMOLOOÍA.  ikimUlignU  j  el  sufi- 
jo «dnrbitl  mentí:  &&nc¿s,  tMtnUlU- 


iDiotolipbilidad.  Femenino.  Ciu- 
lidad  de  lo  iDÍnteli^ble. 

KnuoLOOÍA.  laMUeUgibU:  fir«nc¿B, 
iúUelUfibiUtí. 

InintoUcible.  Adjetíro.  Lo  qne  no 
es  infaJigiMe. 

EriuoLoofA.  /«  prÍT&tÍTo  é  atíelúi 
í¿.l>tin,  I»i*UlBfUíRt;  italift^o,  «w 
UÍlifiHU;  francés,  ÚtiitttllifíiU;  eata- 
Un,  imaiUl-ligible, 

Inintaligiiilemente.  Adverbio  de 
modo.  De  uqs  manera  ininteligible. 

BriiiOLOOd..  Ittinieliyüle  j  el  eufijo 
adverbial  mmíí:  francM,  inüilelü^iile- 
awU;  italiano,  iñMtellúii^lmeñU. 

iDÍntormitencia.  Femenino.  Sf»~ 
áieÍMt,  Falta  de  intermitencia. 

Ininterpretable.  Adjetivo.  Impo- 
ñble  6  difícil  de  int«rpret&r. 

BriMOLoaÍA.  I*  privativo  e  üilerpn- 
UiU:  latía,  htvtterprilíilHiü,  en  Tertu- 
liano; francés,  i»úHerpr¿(abÍe. 

biintflrpretado,  u.  Adjetivo.  Que 
está  sin  interpretar. 

RriMOLOafA.  /Mprívativo  é interpre- 
tado: latín  de  san  Jerónimo,  ínüiterprí- 
titmii  francés,  imnterprété, 

Inanteimpcion.  Femenino.  Falta 
de  interrupción. 

BnuoLoaü..  /«privativo  i  i*temp- 
eieni  francés,  vtinttrruptio». 

Iniaterrapto,  t«.  Adjetivo.  No  in- 
terrumpido. 

BTniOLOo£&.  I»  privativo  é  iitterrtp- 
t»:  francés,  imimteirem^. 

IninjeotaUe.  Adjetivo.  Que  nc 
puede  inprectarst. 

Iniodimie.  Femenino.  Terafálofia. 
Uonatrnosidad  debida  i  la  reunión  de 
dos  individuos  por  el  occipucio. 

BtiholooU.  Qñego  fviov  (iniom), 
naca,  j  S1Su|jwí  (^dj/ne*),  gemelo: 
francés,  inioáytnU. 

Iniodimio,  mía.  Adjetivo.  Ttraie- 
¡ofi*.  Que  presenta  el  fenémeno  de  la 
inigdimia. 

BriMOLOoti..  iModimia. 

IniodJmo.  Haacnlino.  TertUelogia. 
Uonstnio  por  iniodimia. 

Etiholoqía.  I»ioámÍ4:  francés, 
Modj/m0. 

Iniope.  Uasoulino.  TeratoloyU, 
Uonsfruo  con  un  ojo  en  el  occipucio. 

EtiuolooÍjL.  Griego  it*w(vtiim), 
naca,  j  f^  (!lp*),  ojo:  francés,  ñiicpe. 

InioiiU.  Femenino.  TertttaUtgía. 
Presencia  anormal  de  un  ojo  en  el  oo- 
eipucio. 

BrniOLOofA..  Itücpe;  francés,  i»iopÍ4. 

Iniquidad.  Femenino.  Maldad,  ín- 
justicia  grande. 

BiniOLOotL.  /«tew;  latín  IWt^ItM; 
italiaao,  m^w^;  francés,  «i^aiM;pro- 
venzal,  ÑMfwtoí,  mujttitat;  catalán, 
üñaiiitat;  burguiñon,  tmtnitai. 

Iniqalsiniamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  inicaamente. 

Iniqulaimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  inicuo. 

Inirrítabilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  inirritable. 

Inírrituble.  Adjetivo.  No  irritable. 


DíJÜ 

Imndidal.  Adjetivo.  Que  no  eajn- 

dieial. 

Iqjnramsntado.da.  Adjetivo.  Que 
no  ha  sido  juramentado. 

BrtuoLOofa.  1%  privativo  j  jur*- 
meñtsdo:  latin,  injiriÍMi. 

ligaría.  Femenino.  Afravio,  ultra- 
je de  obra  <S  de  palabra.  IForente.  He- 
cho 6  dicho  contra  razón  y  justicia. | 
Uetéibra.  El  daño  6  incomotudad  que 
causa  alguna  cosa. 

BnuoLooU.  Provenzal  t»;iri«,  «a;V 
ri»;  catalán,  mj<ín»;  francés,  iu^wr»; 
italiano,  inginn»,  del  latin  i»jSnM;  de 
M,  contra,  j  jni,  jMñt.  el  derecho,  la 
le^¡  «coea  contraria  i  la  justieia.* 

Sentido  ttimológico. — La  uuuhia  es 
lo  contraría  del  derecho,  del  jv  latí- 
no,  como  resulta  del  siguiente  texto 
de  Cicerón:  dejweitinjnriáditfnlare; 
«disputar  sobre  lo  justo  v  lo  injusto.* 

SiMOHiiiu.  Injuria,  %urafe.  Iiy'wrié 
presenta  la  ¡dea  del  agravio  violento. 
ultraje  presenta  la  idea  del  vilipendio 
público. 

Desconfiar  de  ta  honradez  de  un 
hombre  de  bien  es  una  imfwrin;  tratar- 
le públicamente  de  ladrón  es  ud  m^ 
trMi. 

Tratar  de  fea  &  una  mujer  hermosa 
es  un  agravio  que,  cuando  mis,  no 
debiera  pasar  de  imfnné;  pero  habrá 
pocas  que  no  lo  miren  como  %¡^aj». 
(HumxA.) 

Injuriable.  Adjetivo.  Que  puede 
ser  injnríado. 

Injuiadamente.  Adverbio  de  mo- 
do.  Con  injuria. 

EnuOLOOfa.  Imjwi*dt  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Iqjnriado,  dm.  Participio  pasivo  de 
injuriar.  |  Adjetivo.  Lo  qne  ha  sido 
objeto  de  injuria. 

BfniOLOQU..  /n/ww.-  catalán, 
JMriat,  d»;  francés,  imfw/;  italiano,  w- 

ffiMiUO. 

Iigoriador,  r«.  Masculino  ;  feme- 
nino, fomae.  El  que  injuria. 

EnuoLoaía.  Infwrwfi  catalán,  ia- 
jmritdor, «. 

Iignriamiento.  Masculino  antí- 
ouado.  La  acción  j  efecto  de  injuriar. 

Iqaríante.  Participio  actívo  de  in- 
juriar. Forenu.  El  que  injuria. 

Injuriar.  Actívo.  Forenu.  Agra- 
viar, ultrajar,  con  obras  6  palabras 
penadas  por  la  le;.  |  Dafiar,  menos- 
cabar, 

ETiuOLoaÍA./ii^'in'Srt,  causar dafio, 
forma  verbal  de  tnj9ria,  injuria;  ita- 
liano, ingiwrare;  francés,  is;»rw;  pro- 
venzal y  catalán,  ei^wriar. 

Ininriosament*.  Adverbio  de  mo- 
do. Fortnte.  Con  injuria. 

BtimolosIa.  Injwriets  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  imgiwion- 
menle;  francés,  enjwriemtmeiU;  proven- 
zal V  catalán,  injimotvment;  latín,  m- 
jSnSti, 

■  Injnrioso,  sa.  Adjetívo.  Forenu. 
Lo  que  injuria. 

ErmoLoaü.  Tnjwia:  latin,  injMtÜ- 
ttu,  injusto;  italiano,  ñuinrioto;  fran- 
cés, injurieiu);  provenzal,  enjviriot;  ca- 
talán, iniwriét,  «. 

Iqjostamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  lojaetícia,  sin  razón. 


INMA. 

VrrmísLoalA.  Injnttn  j  el  sufljo  ad- 
verbial mente:  catatan,  infmtítmemt: 
francés,  injnitenunt;  italiano,  ñ»;wte< 
wunte;  latin,  kijnta. 

lojoaticia.  Femenino.  Acdon  con- 
traria á  la  justicia.  |  Falta  de  justi- 
cia. I  KOTOBU  (recnno  de).  Fermte. 
En  nueetro  antiguo  procedimiento,  el 
recurso  extraorainano  qne,  por  apa- 
recer contenerla,  se  daba  contraías 
sentencias  de  loa  tribunales  superio- 
res para  anta  el  Supremo.  Hoj  sola- 
mente subsiste  en  los  negocios  de  co- 
mercio, que  se  sustancian  con  arreglo 
al  Cddigo  del  ramo. 

BTIH01.00U.  In  privativo^/atfme: 
latín,  iMJmeütí*;  italiano,  MfMtftns; 
francés,  tujneliee;  provenzal,  nynitiei*: 
catalán,  injntiíein. 

Injoátidabilidad.  Femenino,  Cua- 
lidad de  lo  injusticiable. 

Iqjwticiable.  Adjetívo.  Forenu. 
No  justíciable. 

InjnsticiaUemente.  Adverbio  de 
modo.  De  un  modo  injnstíciable. 

EmiOLOOÍA.  Inf'ntltanbU  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Iiuastificable.  Adjetivo.  Imposi- 
ble o  difícil  de  justificarse. 

firiMOLpaía.  In  privativo  j  jnetifi- 
enile:  francés,  injntHfcnite, 

IiguBtiflcaeion.  Femenino.  Falta 
de  justificación. 

BruiOLOod.. /«  privativo  7  ywíi/;- 
eneion:  francés,  injntíijícntio». 

iBJnstifleadamenta.  Adverbio  de 
modo.  Bin  justificación. 

EruiOLOOÍa.  In}»itijie*d*  j  el  sufijo 
adverbial  mente, 

Imiutiflcado,  da.  Adjetivo.  No 
justificado. 

IqjiutiaiiBunente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  injustamente. 

Iignatisimo,  na.  Adjetivo  super- 
latívo  de  injusto. 

liyaato,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no  es 
justo.  - 

BTiuoLoofA.  Latin  injfUtm,  de  «a 
privativo  ^/luíai,  justo:  italiano,  t»- 
giniío;  francés,  ütjntle;  provenzal,  W- 
jnit;  catalán,  imjnet,  e. 

Inlegible.  Adjetívo.  Ilbqiblb. 

Inllerabla.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  soportar,  aguantar  6  tolerar. 

Inma.  Femenino.  Especie  de  tierra 
roja  que .  usan  los  persas  para  darse 
color. 

Ismacnlable.  Adjetivo.  Que  no  se 
puede  manchar. 

Inmacnlada.  Adjetivo.  Epíteto  de 
la  concepción  de  la  Santa  virgen.  || 
Femenino  metafdríco. La  IimaoDLaDa. 
La  Virgen  María. 

Inmacoladamento.  Adrabio  de 
modo.  Sin  mancha. 

ETiMOLOOÍa.  Imuenhd*  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inmacnladiaimo ,  ma,  Adjetívo 
superlativo  de  inmaculado. 

Innuenlado,  da.  Adjetivo.  IjO  que 
no  tiene  mancha.  Se  usa  comuomen- 

en  sentido  metafdríco, 

Btiholooía.  In  negativo  y  míenla: 
latin,  wiM^AUw;  catalán,  inmacnUt, 
dn. 

Inmaonlloóraeo,  nM.  Adjetivo. 
Fntomología.  Calificación  de  los  insec 


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Laoogle 


INMA 

tos  cujas  antonss  son  de  un  solo  color 
sin  mukciías. 
StíuoloqIa.  I%  privatÍTo,  niemla  y 

Inmadorss.  Famenino.  Cualidad 
6  estado  de  lo  inmadura.  |  Falta  de 
reflexión  en  el  modo  de  pensar  ú 
obrar. 

BrmoLOQÜ..  I»  privatÍTo  j  madn- 
fw;  ínncéa,  inmalunU;  italiano,  Ñm» 

Innudttro,  ra.  Adjetivo  anticua- 
do. Imiutubo. 

InmaleiLbUidad.  Femenino.  Falta 
de  maleabilidad. 

Inmaleable.  Adjetíva.  Que  no  es 
maleable. 

Iiuuancliable.  AdjetiTo.  Inmacu- 
lable. 

Inmuicñabla.  Adjetivo.  Ím  que  no 
es  manejaMe. 

EtuioloqÍa.  i»  privativo  j  mauja- 
hU:  catalán,  VMM^ahU. 

Inmanente.  Adjetivo.  Füoio/U. 
Que  se  aplica  á  la  acción  cuyo  térmi- 
no se  queda  en  su  mismo 'principio  6 
causa  que  la  produce;  como  la  intelec- 
ción 6  acto  del  entendimiento.  J  Ao- 

CIONCS  INUÁHBHTBS  DiDlOS.  TtOÍOfffa. 

Acuellas  que  tienen  su  término  en 
Dios  mismo,  por  oposición  á  las  ac- 
ciones transitorias,  que  tienen  su  tér- 
mino fuera  de  Dios.  Por  ejemplo:  Dios 
engendró  al  Hijo  y  Espíntn  Santo  en 
virtud  de  acciones  iNUANBNTsa,  mien- 
tras que  creó  el  universo  en  virtud  de 
acciones  transitorias.  J  Inseparable  de 
la  natursleu  de  un  objeto,  como  cuan- 
do se  dice:  <la  gravitación  es  inha- 
HBNTS  en  las  partículas  materiales.  | 
Hetítfora.  Constante,  permanente,  co- 
mo cuando  decimos:  <U  dialéctica 
gnega  se  volvía  hacia  la  especulación 
unuioHTB  del  genio  oriental;  la  esen- 
cia divina.»  (Coübnot,  Sel  tnlaeí  de 
nmeitru  eoMcmiaUoi,  II,  447.J 

SrDiOLOoÍA.  Latín  ñtm^tau,  forma 
de  ñaütn^e,  permanecer  en  un  par^ 
je;  compuesto  de  t«,  en,  y  méñgrf,  mo- 
rar, denvado  de  «Sm,  mañana.  Sig- 
nifica, pues,  un  atributo  que  mora  6 
permanece  en  el  interior  de  los  obje- 
tos, que  está  unido  L  bu  esencia,  y  que, 
siendo  una  cualidad  inmutable  dé  la 
sustancia,  no  puede  alterarse  por  la 
acción  de  fenémenoa  exteriores:  ca- 
talán,  iMMKMí;  francés,  imaunent. 


INME 

Inmatarial.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  material. 

BmiOLOoli,  1%  privativa  y  mate- 
rial: latín,  ñmatSnSU»;  italiano,  úK' 
matiriale;  francés,  iumatírül;  catalán, 
inmaUrial. 

Inmaterialidad ,  Femenino.  Meta- 
finca.  Calidad  de  lo  inmaterial. 

EriuoLoafA,  Inmaterial:  italiano, 
mmattríatiti;  francés,  immat¿riaUt¿; 
catalán,  inmaferiaUtat. 

Inmaterialismo.  Uasculino.  Sie- 
lemai  /ílotájíeo*.  Sistema  de  loa  que 
pretenden  que  tAdo  es  espiritual  y  que 
no  baj  m&B  que  sensaciones  imagi- 
narias. 

ErniOLoaÍA.  /«HRaüerúií:  italiano,  t«- 
wuUtrialitmo ;  francés,  ívtmatérial^me. 

Inmaterialista..  Masculino.  Parti- 
daria del  inmaterialismo. 

SriuoLoaÍA.  InmaterialitMo:  italia- 
no, mmaíerialitta;  francés,  tamatíri*- 
UtU. 

Inmaterialmente.    Adverbio 
modo.  Sin  materialidad. 

Btiuoloqía.  Inmatmal  y  el  sufijo 
adverbial  wt«»U. 

Inmaturo,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  no 
está  maduro  6  en  sazón. 

BriuoLOati.  Latin  MiM3í8r«f ,- de  «i 
privativo  y  «A/Snif,  maduro. 

Inmediación,  Femenino.  Conti- 
gOidad,  cercanía  de  una  cosa  á  otra. 

EtuiolooÍa.  InmtdMto:  catalán,  w- 
medi4uií. 

Inmediatamente.  Adverbio  de 
do.   Con  inmediación.  |  Adverbio  de 
tiempo.  Luego,  al  punto,  al  instante. 

ETUfOLoaU.  Inmediata  y  el  sufijo 
adverbial  mtnte:  italiano,  immediatar- 
mt»t;  frimcés,  vmáiiaiemeitt;  catalán. 


INHE 


123 


Inmanentemente.  AdverUo  mo- 
dal. Da  un  modo  inmanente. 

BnwoLoofA.  iMMMtitíe  y  el  sufijo 
adverbial  matit:  catalán,  inmanenf- 
WUM. 

Inmannfiícturado,  da.  Adjetivo. 
Que  no  se  ha  mann&ctnrado, 

bmarcesible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  marchitar. 

AnuoLOsfA.  Latín  immareet^ifUt; 
de  M,  privativo  y  wurut^StUt,  mar- 
chitable: catalán,  inmireemble. 

Inmarchitable,  Adjetivo.  Ño  mar- 
chitable. 

firuiOLoaU..  /»  privativo  y  mareAi- 
t»iU:  eatalan,  inmarñtaile. 

Iiimai^[inado,  da.  Adjetivo.  Hit- 
Una  métmnU.  Qna  no  tiene  ribete  dis- 
tinto. 


Inmediata.  Adverbio  de  modo.  In- 

UBSIATAUBMTB. 

Inmediato,  ta.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  punto  de  intermisión  respec- 
to de  otra  cosa,  i  diferencia  de  lo  me- 
diato, que  es  lo  que  está  en  medio. 
Por  consiguiente,  sucesor  inmediato 
es  el  que  sigue  al  predecesor  sin  nin- 
guna persona  intermedia ,  como  el 
hijo  respecto  del  padre.  |  Por  exten- 
sión, se  entiende  lo  que  está  contiguo 
6  may  cercano  á  otra  cosa;  aunque 
hajra  puntos  intermedios,  como  cuan- 
do hablamos  de  poblaciones  inubdia- 
TAS,  sin  embargo  de  estar  separadas 
por  grandes  extensiones  de  territo- 
rio. I  Bpkctos  ikubdiatos.  Fihtofia. 
Llámanse  así  los  primeros  efectos  de 
las  cansas  finales.  |  Imsbboioh  ihub- 
DiATA.  Sotániea.  La  inserción  que  deja 
libre  el  órgano  inserto,  desde  el  mis^ 
mo  punto  en  que  aparece.  |  Pbinoi- 

PIOS  imiSDIATOS   DB    LOS  VBOBTALXS  T 

ANUÍALES.  Aiutemía  general.  Los  úl- 
timos cuerpos  sólidos,  líquidos  6  ga- 
seosos, á  las  cuales  se  puede  llegar 
por  la  vía  puramente  anatómica;  esto 
es,  sin  descomposición  química.  Otros 
autor»  dicen  que  son  prüteipiot  inub- 
DIAT08  los  que  80  obtienen  de  los 
cuerpos  orgánicos,  sin  ejercer  una  ao- 
cion  descomponente.  |  AkXlisis  inub- 
SUTO.  Quimiea  orgénitA.  Separación 
de  los  principios  iHiraoiATos,  conte- 
nidos en  una  sustancia  orgánica,  en 


virtud  de  procedimientos  especiales, 
como  los  reactivos  6  los  disolventes.  í 
CoNTAQto  ntiiBDUTO.  Mediana.  Fi 
que  se  verifica  mediante  el  contacto 
entre  el  individuo  afecto  de  una  en- 
fermedad contagiosa  y  la  persona 
sana.  I  SbRosbs  i  fbudos  inueoia- 
TOS.  Feudalitmo.  Los  señores  v  feudos 
qne  dependían  directamente  de  algún 
emperador  ó  rey,  sin  admitir  ni  reco- 
nocer otro  soDerano.  Littré  cita  el 
ejemplo  de  Enrique  de  Gorts,  nacido 
en  Franconia,  bare»  inmediato  del 
imperio.  El  nombre  de  haronee  inmb- 
biATOs  era  muj  común  en  loa  tiempos 
feudales.  |  La  inmediata.  Expresión 
ftmiliar  con  que  significamos  la  ne- 
cesidad de  una  acción,  que  debe  se- 
guir sin  demora,  como  en  este  ejem- 
plo: «supuesto  un  desaire,  la  imiE- 
«lÁTA  es  coger  la  puerta.»  Dicha  ex- 
presión envuelve  una  frase  elíptica, 
equivalente  ¿  si  dijéramos:  supuesto 
un  desaire,  la  acción  inmediata,  la 
conducta  inmidiata,  la  cosa  inmxdia- 
TA  que  ha^  que  hacer,  es  coger  la 
puerta.  |  Echab  la  inmbdiata.  Frase 
lamiliar.  Negar  una  cosa  descarada- 
mente, ó  despedir  á  uno  en  términos 
muy  desabridos,  como  cuando  se  dice: 
«apenas  conocí  sus  intentos,  le  bchA 

LA  INUBDIATA.O  i  DaBLB  X  ALOUNO  POB 

LAS  inhsdutas.  Frase  fiuniliar.  Es* 
trechar  6  apretar  á  alguno  con  accio- 
nes ó  palabras,  que  niriéndole  en  lo 
que  siente,  le  convences  y  dejan  sin 
respuesta.  |  IíLeqab  i.  las  inmedia- 
tas. Frase.  Llegar  á  lo  más  estrecho 
6  fuerte  de  la  contienda  en  alguna 
disputa  ó  pelea. 

BriMOLOolf.  Latín  inmX^Siiu  (en 
Quichbbat,  Áddenda);  de  m  privativo, 
equivalente  á  no,  y  mídiihu,  mediato;  * 
«no  mediato,  que  no  haj  nada  por 
medio:»  italiano,  inmediato;  francés, 
immAiiat;  catalán,  innudiat,  a. 

Sinonimia.  Articulo  primero.— In- 
MEniATO,  próximo,  contiouo,  cbbca- 
»o.  Inmediato  expresa  la  idea  de  una 
cosa  que  está  á  corta  distancia  de 
otra,  pero  en  ttiovimiento  las  dos, 
Prínmo  expresa  la  idea  de  una  cosa 
puesta  en  movimiento  para  llegar  á 
otra  que,  no  estando  lejos,  no  se  mue- 
ve. Contiouo  expresa  la  idea  de  cosas 
inanimadas,  separadas  entre  sí  por  un  . 
pequeño  espacio.  Cercano  expresa  esta 
misma  idea;  pero  suponiendo  ser  ma- 
'or  la  distancia  que  separa  una  cosa 
le  otra,  (López  Pklbokin.) 

Arííenlo  tegvndo. — Immbdiato,  pró- 
ximo, cbbcano.  De  lo  itmediaío  nos 
separa  menor  distancia  que  de  \aprieiñ 
mo;  de  lo  próximo,  menos  distancia 
que  de  lo  cercano.  Si  se  habla  de  lo- 
calidad, lo  inmediato  es  lo  contiguo; 
si  se  trata  de  tiempo,  es  lo  que  sucede 
sin  intervalo  al  tiempo  en  que  se  ha- 
bla. La  casa  inmediata  á  la  mia  es  la 
istá  pared  en  medio.  Está  eereano 
costa  un  buque  cuando,  según 
las  circuntancias,  puede  decirse  qua 
no  está  lejos.  Está  próeñmo  á  entrar, 
cuando  se  nalla  á  la  boca  del  puerto. 
El  río  considerable  más  urcmo  i  Cá- 
diz es  el  Guadalquivir.  (Moba.) 

Inmedicable.  Adjetivo  metafórico. 


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124 


INME 


Lo  qae  no  se  puede  remediar  6  curar. 

Inmtgorable.  ¿djetÍTo.  Qne  no  Be 
puede  mejorar. 

Iitmejorado,  da.  Adjstívo.  Que  no 
ha  recibido  mejora. 

Inmemorable.  Adjetívo  anticuado. 
Imuehorial. 

ETiHOLoofÁ.  In  nentiTO  j  aumon- 
iU:  latín,  immimSriMlit;  italiano,  t«- 
mtmaribile;  francés,  immAurtbU. 

lomemorablamento.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  inmemorial. 

Btiwolooía..  lumemortiU  j  el  sufi- 
jo adverbial  ma»l«:  catalán,  tnmewun- 
bUmeitt;  italiano,  tmmem/mtülmtntt. 

Inmemorial.  Adjetiva.  Lo  que  es 
tan  antiguo,  que  no  ha^  memoria  de 
cu&ndo  comenzó. 

BnifOLoaÍÁ.  ÍMmeaiorúhle:  catalán, 
fimemoríal;  francés,  imnémorial. 

Inmemorialmente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inmemorial. 

EriMOLOOÍa..  Inmemorial  j  el  aufiio 
adverbial  matU:  francés,  iwmAtorüiU- 

WUHt, 

Inaenaamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inmensidad. 

BriMOLoofÁ.  Inmtma  y  el  sufijo  ad- 
verbial Mtitte:  italiano,  i»meiuamtitU; 
francés,  mmtniémenti  catalán,  Mflw»- 
lammt. 

Innensidad.  Femenino.  ifetafUi- 
W.  Infinidad  en  la  extensión:  atributo 
de  sólo  Dios,  infinito  é  inmensurable. 
H Muchedumbre,  número  6  extensión 
grande. 

firiHOLoafÁ,  Jumento:  latía,  mrmm- 
tíltu;  italiano,  immemiii;  francés,  úa- 
Mflutf^;  catalán;  MMNfluiW;  portugués, 
inmintidade. 

Inmenso,  sa.  Adjetivo.  MtUfUic». 
Lo  qne  no  tiene  medida  6  es  infinito 
ó  ilimitado;  v  en  este  sentido,  ea  pro- 
pio epíteto  de  Dios  y  de  sus  atnbu- 
tos.  I  Por  exageración,  lo  que  es  mu^ 
grande  á  muj  diÜcil  de  medirse  6 
contarse, 

BriuoLoaLi.  /«mauw;  de  i'k  priva- 
tivo j  meittiu,  medido,  participio  pa. 
flivo  de  wtgañ,  medir:  italiano,  imwuH- 
tOf'franeés,  tawuwfe,- catalán,  íwaew, «. 

Inmenanrabilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  inmensurable. 

Inmensurable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  medir. 

BrnioLOofA..  I^tín  mmeMMrtlfUii, 
que  no  se  puede  definir;  de  in,  no,  j 
MentSrílitlu,  mensurable:  italiano,  ús- 
memwroHU;  &ancéa,  immtntnnil»  é 
tmmawabU;  catalán,  i»memurAbl«. 

81NONUIU.  Iimentwable,  ineonmen- 
nnbU,  tMMiuo.—Bl  primero  es  gene- 
ral;  se  aplica  indishntamente  i  todo 
lo  que  no  puede  ser  medido. 

El  segundo  se  emplea  respecto  de 
otra  cosa  ó  cantidad;  eshi  es,  se  apli- 
ca í  cualquiera  cantídad  ó  cosa  qne 
no  puede  tener  ima  medida  «omun 
con  otra. 

El  tercero  se  limita  ¿  dar  la  idea  de 
todo  lo  que  excede  &  una  medida  co- 
nocida. 

/asifluwai^  prescinde  de  toda  com- 
paración. 

Ineonmmnraile,  se  funda  en  la  com- 
paración (como  lo  indica  la  partícula 
can  latína  que  entra  en  su  compoei. 


INUE 

cion);  pero  la  establece,  no  entre  las 
cosas  V  la  medida,  sino  entre  las  co- 
sas mismas  solamente. 

Inmtnto,  por  el  contrario,  compara 
la  cosa  con  la  medida  que  se  conoce  6 
que  adopta  el  entendimiento. 

La  fuerza  de  la  naturaleza  es  mmen- 
nrabU. 

La  circunferencia  de  nn  círculo  es 
twwwfataraifa  con  an  radio. 

Un  campo,  cuando  es  major  de  lo 
que  esperíMJDioe,  nos  parece  «wi«aw, 

ImKtnnraiUé  immintt  se  usan  in- 
distintamente ea  sentido  recto  j  figu- 
rado, 

InammentnrabU,  solamente  en  sen- 
tido recto.  (CoMDB  na  u.  Cortina.) 

Inmansorablemente.  Adverbio 
mo<ül.  De  un  modo  inmensurable. 

BriHOLOofa..  InmaunrMÍle  j  el  sufi- 
jo adverbial  menU:  latin,    * 


bimerecidameBte.  Adverbio.  Sin 
haberlo  merecido. 

Etiuolooía..  Inméreeida  y  el  sufijo 
adverbial  menU. 

Inmerecido,  da.  Adjetivo.  Lo  qne 
no  se  ha  merecido. 

Inmer^nte.  Adjetivo  ;  participo 
activo  de  inmergir  o  inmeigirse.  iH- 
tUtíiea.  Que  inmei^  6  se  inmerge. 

BTiMOLoaÍA.  Latin  Miawryetit«,  abla- 
tivo de  tmmeryeni,  immárgaUit,  parti- 
cipio de  presente  de  mmorgirt,  inmer- 
gir: francés,  immerfiMt. 

Inmargir.  Activa.  Diddetiea.  Su- 
mergir aTgun  cuerpo  ea  el  liquido 
hasta  qae  este  Is  cubra,  6  en  un  fiúi- 
do,  sombra,  etc. 

Btiholooía.  Latin  iSMMryfrf,  su- 
mergir; de  in,  en,  ywmyirt,  hundirse 
en  el  agua:  italiano,  immirgere;  fran- 
cés, immtrser. 

Inmergirae.  Becíproco.  Sumergii^ 
se  en  algún  cuerpo  capaz  de  ello. 

InmSitamenta.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  mérito,  sin  razón. 

Btimolooía..  íam&ita  3  el  sufijo 
adverbial  míhM. 

Inmérito,  ta.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  no  tiene  mérito. 

BnuOLOofA..  Latin  iwmMíta,  ino- 
cente, sin  culpa  (Viaou.io]¡  no  m' 
cido,  injusto.  (Ovidio.) 

Inmeritorio,  ria.  Adjetivo.  Lo 
que  no  es  meritorio. 

Etdiolooía..  i*  prívatÍTo  y  wurito- 
rio:  francés,  immMtoirt;  catalán,  m- 
merilori,  a. 

Inmersión.  Femenino,  La  acción 
de  entrar  alguna  cosa  en  el  agua  ¿ 
otro  liquido  liaste  quedar  sumergida 
en  él.  I  Punto  ds  inhkbsion.  Óptica. 
El  punto  por  donde  un  rajo  luminoso 
se  sumerge  en  un  medio  cualquiera. 
;|  Attronomia.  Principio  de  un  eclipse, 
á  sea  el  instante  en  que  un  planeta 
entra  en  la  sombra  de  otro  planete,  en 
cuyo  sentido  se  dice:  «la  inuebsion 
de  la  luna  en  la  sombra  de  la  tierra.» 
Así,  pues,  la  inukbsion  de  un  cuerpo 
planetario,  considerada  en  su  efecto 
visible,  no  es  otra  cosa  que  su  oscu- 
recimiento, producido  por  la  interpo- 
sición de  otro  planete. 

BTmOLOQÍA.  1,  Inmergir:  latin, 
úfuwnlo,  el  acto  de  inmergir,  forma 


INUI 

sustantiva  abatracta  de  immSmu,  par* 
ticipio  pasivo  de  tmmergírt,  hundir 
en  el  agua:  italiano,  Mnumnw;  fran- 
cés,  immertion;  catalán,  inmertiá. 

2.  Esta  serie  viene  del  sánscrito. 
El  latin  mtrtnt,  sumei^do,  es  el  sáns- 
crito aiarfíu,  lavado;  lituanio,  mtrkil, 
mtrktat;  así  como  el  latin  wtergtmt, 
que  se  sumerge,  representa  el  sánscri- 
to marjal,  que  lava. 

InmeruTamenti.  Adverbiode  mo- 
do. Por  iomersion. 

Btuio[.ooU.  Immiriin  j  el  sufijo 
adverbial  maUt. 

InmersÍTO,  Ta.  Adjetivo.  Concer- 
niente i  la  inmersión.  |  Calciha- 
ciON  nonasiVA.  Diáietiea.  I*  prueba 
que  se  hace  del  oro  en  el  agua  fuerte. 

BTUOLoaÍA.  /«aurnia:  italiano, 
immtrmo;  francés,  immirrif. 

Inmersor.  Haacnliao.  ffl  que  me- 
tía en  el  agua  al  que  se  bautizaba  por 
inmersión. 

Inmigración.  Femenino,  ha  aceton 
;  efecto  de  inmigrar. 

Inmigrar.  í^tro.  Trasladarse  i 
una  región,  para  establecerse  en  ella, 
los  que  estal»n  domiciliados  en  otra. 
Se  dice  especialmente  de  los  qne  pa- 
san á  formar  nuevas  colonias,  6  i  na- 
turalizarse en  las  ja  formadas. 

EnuOLoaÍA.  Smigrar:  latin,  mmi- 
grart. 

Inminencia.  Femenino.  Condición 
de  lo  que  es  inminente,  en  especial 
hablando  de  algún  riesgo.  |  Ihuinxh- 
ciA  uÓBBiOA.  Medicina.  Estado  inde- 
finible del  organismo,  que  no  ea  tod»- 
vfa  la  eaférmedad;  pero  que  la  prepa- 
ra 7  la  anuncia,  como  si  fuera  su  pri- 
mer grado. 

BriifOLoafA.  Imwmante:  latió,  ñaa»(- 
a«aAi;  italiano,' mmsmmwm;  ñanoás. 


Inminente.  Adjetivo.  Loque  ame- 
naza 6  eati  para  suceder,  habUndose 
de  riesgos,  desgracias  j  peligros, 
como  cuando  decunos:  mna  imiNXN- 
TB,  eatáttro/e  nnramme.  |  También 
suele  aplicarse  L  todo  suceso  presu- 
mible, que  se  juzga  cercana,  como  en 
este  ejemplo:  la  subida  al  trono  de 
tal  6  cual  príncipe,  ea  nn  hecho  nnii- 

NENTS, 

EruiOLoaÍA.  Latin  immínMt,  immí- 
nentit,  participio  de  presente  deMnsi^ 
nere,  amenazar,  estar  cercano;  de  ta, 
en,  dentro,  sobre  j  mXnire,  permane- 
cer: iinoNESB  morli,  estar  para  darse 
la  muerte,  en  Séneca:  muiHeaB  rebnt, 
buscar  la  ocasión,  en  Tácito:  francés, 
iwminent;  italiano,  imminenU;  catalán,  - 
imminent. 

1.  La  *  breve  de  immUert  represen- 
ta la  a  breve  de  sUnm,  jo  permanez- 
co; as!  como  la  t  larga  de  immínirt, 
es  la  « larga  de  minire,  permanecer. 

2.  Esto  demuestra  que  tsMNÜaJr*  re- 
presenta immünire,  permanecer  en  uu 
objeto,  morar  junto  í  él,  estar  peo- 
diente,  de  donde  viene  el  sentido  lógi- 
co de  amenazar. 

Inminentemente.  Adverbio  dé 
modo.  Con  inminencia. 

EtixolooÍa.  Inminente  j  el  aufiíjo 
adverbial  mente:  francés,  wa«¿«<isw»  t; 
italiano, 


yCjOogle 


INMO 

InmiflcibUidad.  Femenino.  Füiea. 
Coalidad  de  la  inmiscible 

ETiifOLOoÍA.  InmücibU:  fnxícéB, 
mmUeiUlUé. 

Inmiscible.  Que  no  ea  BUBceptible 
de  mezclarse,  en  cu^a  acepción  deci' 
mos:  «KfteMÜM  iniiisoiblbs. 

Etiholooía.  Latín  immi»¿ÍStli* 
(QoiCHRULT,  Addtnáa};  deüi,  na,  j 
mitéíiilii ,  lo  que  puede  mesclaree: 
francés,  immitethle, 

Inmitcnente.  Partíoipío  activo  de 


lamigcnir.  Activo.  Química.  Mez- 
clu  dos  6  más  Bustancias.  Q  Becípro- 
'  co.  Entremeteree,  tomar  parte  en  un 
asunto  ó  negocio,  especialmente  cuan- 
do no  ha^  razón  6  autoridad  paia 
ello. 

firnfOuialA.  Latín  iamüart,  de  m, 
en,  j  MÜeSrt,  mezclar:  francés,  «mkm- 
eer;  italiano,  inmdr,  inmiscuirse. 

Inmiiaríeordia.  Femenino.  Falta 
de  misericordia,  dureza  de  oorazon, 
ip}iimi  anidad. 

Btiiioloo£a.  /«  negativo  j  MÚm- 
tordU:  catalán,  vMni$trieérd%A ;  fran- 
cés, mmitéricoráe;  latín,  immÜíriwr- 
dia.  (Thbtouano.) 

Isjniíerícordiosaineiite.  Adver- 
bio de  modo.  Bin  misericordia. 

ErmoLOofA.  IimitmeordtMa  y  e 
sufijo  adverbial  wu*U:  catalán,  iwmite- 
rieoráioitÉUHt ;  francés,  immitérieor- 
áinuewunt;  latin,  imwHtiST'ieordiUr. 
(Tbrtüluho.) 

luniurícordioso ,  sa.  Adjetívo. 
Despiadado. 

SriiiOLoafA.  Tumiuricordia:  cata- 
lán, ñmumcordiói  c;  francés,  mmité- 
rieordints;  latín,  inmiítiricon,  que  no 
tiene  compasión,  (Giobbon.) 

Inmiaioo.  Femenino.  Acto  de  en- 
cerrar una  cosa  dentro  de  otra. 

BniiOLoofA.  Latin  tnmúrio,  acción 
cte  enviar  6  de  dirigir  contra;  forma 
sustantiva  abstracta  de  tnuiiMfM,  par- 
ticipio pasivo  de  mnittire,  enviar  ha- 
cia; de  ÍN,  en,  dentro,  sobre,  j  mittí- 
r«,  enviar:  catalán,  inmune. 

lamibü.  Adjetivo.  Inuótil. 

EruiOLOSÍa.  lumíñl:  catalán,  ümkí 
bil;  francés,  imauHIe. 

InmobilidMl.  Femenina.  Inuoti- 
LnuD. 

finMOLoafA,  IimoñUdad:  catalán, 
rntubiUiat;  francés,  immobilM. 

htmtMei  Acyetívo.  Lo  que  no  se 
puede  mover.  |  Lo  que  no  se  mueve.  |] 
tfetáfor»,  Const&nte,  firme  é  invaria- 
ble en  las  resoluciones  6  afectos  del 
ánimo. 

BrniOLOOÍa.  Imtíml:  catalán,  tn- 
mih. 

Inmodencion.  Femenino.  Falta 
de  moderación. 

BnHOLOOÍA.  Latin  mw^diraHo;  de 
üi  privativo  j  mSdíralXo,  moderación: 
catalán,  immoderteió;  francés,  immtdé- 
ratio»;  italiano,  tmcdgratttai. 

Inmoderadamente.  Adverbio  de 
'  moda.  Con  inmoderación. 

KnifOLoalA.  InwuátfMd»  j  el  sufijo 
adverbial  ■wW'*:  catalán,  ümod^ram- 
mt»t;  francés,  immodéréwimt;  it&liano, 
twmlerstammU;  latín,  mwiidíritt. 

'  >,  da.  Adjetívo  que  se 


vmo 

aplica  i  la  persona  6  cosa  que  no  tie- 
ne moderación. 

EnuoLOoÍA.  Latin  inmSderatiu;  de 
in  privativo  v  mSdiratia,  moderado: 
catalán,  inwioaerúí  da;  francés,  imno- 
déré;  italiano,  tmoderato, 

Inmodutamante.  Adverbio  de 
modo.  Con  inmodestia. 

Btimología.  Iimoáetla  j  el  sufijo 
adverbial  mmU:  catalán,  vmodetU- 
me»t;  francés,  iamodetUmft;  italiano, 
iwmodMlamení*;  latin,  imuídesli. 

Inmodestia.  Femenino.  Falta  de 
modestia. 

ETiuoLoofA.  Inmodetto:  latin,  imrn^ 
deitía;  italiano,  iwmodMtiA;  francés, 
immodatie;  catalán,  inmodítíia. 

Inmodesto,  ta.  Adjetivo  que  se 
aplica  á  lo  que  no  es  modesta. 

Etiuolosía.  Latin  inmüdütiu;  de 
M  privativo  V  vtSdittuí,  modesto:  c^ 
talan,  tmaoiiEn/,  a;  francés,  immodettt; 
italiana,  immedetto. 

Inmódico,  en.  Adjetivo.  Que  no  ea 
médico. 

EnnOLOQÍA.  Latin  vmi^di&u,  exce- 
sivo; de  i*,  no,  v  mÜdtetu,  módico. 

Inmodiflcable.  Adjetívo,  Que  no 
se  puede  modificar. 

EriHOLOaÍA.  1%  privativo  ^  »odiJi- 
eable:  francés,  vtaHodifiable;  italiano, 
imtitodi^hile. 

Inmodolable.  Adjetivo.  Que  no 
admite  modulación. 

Inmodolablemente.  Adverbio  dt 
modo.  De  una  manera  inmodulable. 

Btuiolooía.  Iimod%labU  y  el  sufijo 
adverbial  matte, 

Inmodnladameate.  Adverbio  de 
modo.  Sin  modulación. 

BriiioLoaU.  I*mod»iada  y  el  sufijo 
adverbial  mmíí. 

Inmodnlado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
es  modulado. 

Etiuolooía.  Latin  ümUdiUatiu,  &1- 
to  de  armonía;  de  m  privativo  y  vtS- 
dülStiu,  modulado:  francés,  immodulé; 
italiano,  immodttUtto. 

Inmolación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  inmolar.  Q  Dogma  erUH»- 
%o.  Se  entiende  por  inuolacion  el  sa- 
crificio del  cuerpo  del  Mesías,  del 
mismo  modo  que  se  entiende  por  m- 
ftttúm  el  sacrificio  de  su  sangre,  como 
precio  de  redención  del  género  huma- 
no. En.este  sentido  se  dice:  «el  cuer- 
po j  la  sangre,  cuja  inmolación  y 
efMÚm  salvaron  al  mundo  en  la  Cruz, 
(BossoBT,  Var.,JV,párrafoS.*) 

ErtuoLOofA,  Inautw:  latín,  tmmi 
}iüo,  sacrificio  de  una  victima;  italia- 
no, mmalanone;  francés,  immolatvm; 
catalán,  Í»Molaeií. 

JUttüa  iüi¿ric9. — La  inuolacion 
de  victímas  humanas  es  común  i  mu- 
chas naciones  y  gentes  de  la  anti- 
güedad. 

1 .  HenSdoto  afirma,  al  describir  los 
sacrificios  que  los  escitas  ofrecían  al 
dios  de  la  guerra,  que  le  inmolaban 
victímas  humanas.  [Rollin,  Hütori» 
tmligvs,  Obrat,  tomo  J,*,  pági»»  76.) 

2.  A  fin  de  reparar  aquella  falta, 
ümoíatoñ  á  Saturno  doscientos  hijos 
de  las  mejores  casas  de  Cartago.  [Ibi- 
DBH,  tomo  i.", página  193.) 

3.  I<08  galos,  108  sirios  j  los  antí- 


INMO 


125 


fd? 


guoa  gríe^s  nos  ofrecen -también  el 
bárbaro  ejemplo  de  esto  género  de 

IinitOI.AC10C<BS.      (VOLTAIRB,     CotíWK- 

ira,  147.) 

4.  Los  romanos  cajeron  también 
en  semejante  crimen  de  idolatría,  in- 
molando í  dos  griegos  j  &  dos  galos, 
con  el  fin  de  expiar  ciertas  gaKinte- 
rfas  de  tres  vestales,  (PLüTAaco.) 

5,  A»ti^ttdad4t  romanat. — Ceremo- 
nia de  los  antiguos  romanos,  que  con- 
sistió al  principio  en  echar,  sobra  la 
cabeza  del  animal  destinado  al  sacri- 
ficio, harina  de  trigo  mezclada  con 

.1,  lo  que  se  llamaba  wtela  lalia.  Los 

riegos  se  valían  de  granos  de  trigo 

de  cebada,  &  que  también  mezcla- 
ban sal.  Posteriormente  se  llamé  in- 
HOLACiOH  todo  el  acto  del  sacrificio. 

Inmolado,  da.  Participio  pasiva 
de  inmolar. 

EtiuqlooIa.  Latin  immtSlatuí,  nar- 
ticipio  pasivo  de  immílare;  catalán, 
iiimo¡at,  da;  francés,  immold;  italiano, 
immolato. 

Inmolador,  ra.  Masculino  ;  feme- 
nino. El  que  inmola. 

BrtuOLOofA,  Jmmolar:  latin,  tmaj^íl- 
lor;  italiano,  tnmolator»;  francés,  m- 
molaUnr;  catalán,  inmolador,  a. 

Inmolar.  Activo.  Paganitmo.  Ma- 
tar degollando  en  honor  de  una  divi- 
nidad, en  cujo  sentido  se  dice:  <tK- 
uoLAR  víctimas.»  {  Polilñimo  romasu. 
Derramar  la  taita  mola  sobre  una  víc- 
tima antes  de  degollaila.  (Catón. )|| 
Recíproco  metafénco.  Dar  la  vida,  la 
hacienda,  el  reposo,  en  provecho  de 
alguna  persona  6  de  algún  principio, 
como  cuando  se  dice:  «inuolabse  en 
aras  de  la  patria;  iniiolarsb  en  aras 
de  la  fe  de  Cristo;  inuolabbk  en  aras 
del  amor.>  |  Metífora.  Sinénimo  de 
sacrificar,  como  en  el  ejemplo  siguien- 
te: «pueden  inmolarnos;  no  envile- 
cernos, ni  oprimirnos.» 

Etimolooía.  Latin  «útil,  harina  tos- 
tada, molida  y  espolvoraada  de  sal, 
de  que  usaban  en  ios  sacrificios;  t»- 
mJSl¿rt  (i»-miüre),  sacrificar  matando 
alguna  víctima:  catalán,  inmolar; 
francés,  ünwwler;  italiano,  immolart. 
La  o  breve  de  iñmlSlire  es  la  o  breve 
áamtSla. 

Rtteña — 1.  Derramar  la  laltauo- 
LA  sobre  la  víctima  antes  de  degollar- 
la, tiene  en  latin  la  siguiente  corres- 
pondencia: taUa  MOLA  victimam  atper- 
gere,  rociar  la  víctima  con  la  WÍM 

HOLA. 

3.  Horacio  y  Tito  Livio  hablan  de 
corderos  y  bueyes  inholadob  i.  la  dio- 
sa Diana. 

3.  De  un  pasaje  de  Cicerón  se  in- 
fiera que  los  romanos  solían  inmolar 
víctimas  é  muchos  dioses  i  la  vez: 
qwwmpltrihtt  diit  inmolatuk. 

Inmoral.  Adjetivo.  Lo  que  se  opo- 
ne &  la  moni  ó  Dueñas  costumbre, 

BnuoLoaÍA.  1%  negativo  y  moral: 
francés,  immoral;  itahano,  immoratt. 
Los  eruditos  catalanes  deben  afiadir 
esta  palabra  i  su  Diccionario. 

Inmoralidad.  Femenino,  Falta  de 
moralidad ,  desarreglo  en  las  costum- 
bres. 

ErniOLoafA.  Iimorah  francés,  tw 


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126 


INIÍO 


wtoraUtí;  italiano,  üauraUíi.  Falta 
también  en  el  Dieeúmttrio  catalán. 

Inmoralínble.  Adjetivo.  Que  no 
es  anaceptible  de  moralizarse. 

Iiimorígeradam«iit«.  Adverbiode 
modo.  Sin  morigeración. 

ETmoLoofA.  Ivwiorigtrad*  j  el  su- 
fijo adverbial  wtMtt. 

Innorí^rado,  Am.  Adjetivo.  Que 
DO  es  monfrerado. 

Inmortu.  AdjetÍTO.  Lo  que  no  es 
mortal  6  no  puede  morir.  |  Hettfora. 
Lo  que  dura  mucho  tiempo, 

BTiMOLOaÍA.  Latiu  iMMor Al/ii;  de  m 
privativo  j  mortsUt,  mortal:  catalán, 
twKortal;  francés,  immortel;  italiano, 
immartale, 

Inmortalar.  Activa  anticuado.  In- 

HORTALIZAK. 

Innortales  (los).  Masculino  plu< 
ral.  Mitloria.  Cuerpos  de  tropa  desti- 
nados á  la  guardia  de  los  antiguos 
rejes  de  Persia,  cujro  efectivo  fué  de 
lO.OOO  hombres. — US  de  advertir  que 
se  llamaron  así  porque,  tan  pronto 
como  uno  moría,  era  reemplazado  por 
otro;  de  suerte  que  nunca  disminuía 
su  número. 

InmortAÜdad.  Femenino.  La  ca- 
lidad de  inmortal.  I  Metáfora.  Dura- 
ción muj  larga  de  alguna  cosa  en  la 
memoria  de  los  hombres.  |  El  premio 
de  la  ciencia,  del  heroísmo,  de  la  san- 
tidad j  de  la  virtud. 

&TIIIOLOOÍA.  Inmortal:  catalán,  m- 
mortaUtat;  francés,  immortalití,-  Italia' 
no,  imnortaUtá;  portugués,  inmoríaU- 
daii»;áü  l&tiaimmortáíCtét,  formaeus- 
tantiva  abstracta  de  iwmort&Ui,  i 
mortal. 

Inmortalúable.  Adjetivo.  Qi 
puede  inmortalizarse. 

InmortalUaeioD.  Femenino.  Ac- 
ción 6  efecto  de  inmortalizar. 

EriMOLoofA.  Jimarialme:  francés, 
immortaUtatüm. 

^  Inmortalixado,  da.  Participio  pa- 
sivo de  inmortalizar. 

ETniOLooÍA.  Jnmoruliiar:  catalán, 
úatorUUtát,  d»;  francés ,  immortii- 
lu¿. 

Inmortalisar.  Activo.  Hacer  pei^ 

EBtua  una  cosa  en  la  memoria  de  los 
ombres.  Se  usa  también  como  recí- 
proco. 

ErnfOLOQÍi..  Inmortal:  catalán,  ú»- 
moriatiior;  francés,  mmorialiter;  ita- 
liano, immorttlar$. 

Inmortalizarte.  Becíproco.  Ha- 
cerse memorable  á  inmortal  en  la  me- 
moria de  los  hombrea. 

Inmortalmenta.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  inmortal. 

EriHOLoafA.  I»morUil  j  el  sufijo 
adverbial  wu%te:  catalán,  iimortAi- 
me»t;  francés,  immortíllemtnt;  italiano, 
immoríttlmtntt;  Utin,  mmoríilíter. 

[nmortiflcacioD.  Femenino.  Falta 
de  mortificación.  |  Ascetímo.  Estodo 
de  una  persona  no  mortificada. 

ETiyoLOOÍA.  /«  privativo  j  wwrti- 
jUadat:  oatalan,  inmorttjkaetí;  fran- 
cés, iwmortijicatio»;  italiano,  immortí~ 
Jlauioiu. 

ImnortiBcado,  da.  Adjetivo.  Lo 
qua  no  esti  mortificado. 

BriHOLoatA,  In  privativo  j  morti- 


INUD 

Jíeado:  francés,  mmorti^;  catalán,  tn- 
mortijkat,  <U. 

Inmoto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  mueve. 

BriyoLoaÍA.  Latín  i»mdhu,  inmo- 
ble, estable;  de  i»  privativo  y  moítit, 
movido. 

Inmovible.  Adjetivo.  Ihwobui. 

BTiuoLoofi..  Latin  imwtS^Ut;  de  tu 
privativo  j  mSiíUt,  mévil;  eataUn, 

ImnÓTÍI.  Adjetivo.  Imwoblb. 
EmiOLOOÍA.  jMHoniU:  catalán,  t«- 
rníeil. 
InnoTÜidad.  Femenino.  La  inea- 

f acidad  6  impotencia  de  moverse.  |¡ 
alta  de  movimiento.  I  Metáfora.  Fir- 
meza j  constancia  en  las  resoluciones 
6  en  los  afectos  del  ánimo. 

BTiHOLoaÍA.  IimopibU:   Utin, 
mi6t[íí*t;  catalán,  inmooiUtat. 

InmoTÍlisado,  da.  Adjetivo.  No 
movilizado. 

InmoTÍlixar.  Neutro.  Hacer  in- 
móvil, 

Inmadable.  Adjetivo.  ImnrrASLE. 

Inmaebla.  Adjetivo  qne  se  aplica 
í  los  bienes- raíces,  en  contraposición 
de  los  bienes  muebles. 

EtiuoloqU,.  In  privativo  ^  m%eiU: 
provenzal,  immiiblf;  francés,  tmmeuiU. 

Inmandameotá.  Adverbio  modal, 
De  un  modo  inmundo. 

Etiuolooía.  /imatu/a  j  el  sufijo 
adverbial  mmte:  latin,  immVmái. 

Inmundicia.  Femenino.  Suciedad, 
basura,  porquería.  I  Metáfora.  Impu- 
reza, deshonestidad. 

ErmoLoafA,  Inanmdo:  latín,  im- 
mwidltU  i  imm%»dÍ(Ut;  catalán,  ía- 
mmtdieiA;  francés,  immaitdice;  italiano, 
imnondiña. 

Innondicidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  inmundo. 

InniiQdisimo,  ma,  Adjetívo  su- 
perlativo de  inmundo. 

Btuiolooía.  Latin  immvitditétmfii; 
catalán,  t«iwi^m«,  a. 

Inmaodo,  da.  Adjetivo.  Sucio  j 
asqueroso.  |  Iupobo,  á  aquello  cujro 
uso  estaba  prohibido  k  los  judíos  por 
la  lej. 

BrofOLOofA.  Latin  tmatSntAu,  as- 
queroso;'de  «■  privativo  y  «wuAtt, 
.impio,  paro,  bello:  italiano,  «kmim- 
do;  francés,  immoitdá;  catalán,  wnnm- 
do,  a. 

Inmose.  Masculino  ;  femenino. 
Libre,  exento.  A  Adjetivo.  Lo  que  goza 
del  privilegio  de  inmunidad. 

EriiioLoafA.  Latín  miNfixü,  libre, 
exento,  privilegiado;  de  i«t,  no,  y  «E- 
a«,  servicio,  carga:  italiano,  úkmiim; 
catalan,  imkihw. 

Inmanidad.  Femenino.  Libertad 
é  exención  de  ciertos  oficios,  cargos, 

rEtvámenea  i  penas,  que  se  concede 
determinadas  personas,  6  es  inhe- 
rente á  algunos  lugares  ó  sitios. 
BTiuoLoofA.  /hmwu.- latín,  t'mmfiait- 
r;    catalán,    ínmuatitat;    provenzal, 
imnuMÍtat;  francés,  inmiMiti;  italiano, 
I.  El  catalán  antiguo  tiene  tm- 
mw»itat,  forma  etimológica. 

Inmutabilidad.  Femenino.  Cali- 
dad de  lo  que  es  inmutable;  y  tai  se 
dice;  la  nniurABiuDAD  de  los  eternos 


INNA 

deci'etos  de  Dios.  |  El  atributo  6  pro- 
piedad de  inmutable  6  de  no  estar 
sujeto  L  mudanzas.  |  MéU/Üiea.  Atri- 
buto de  la  esencia. 

EriHOLOofA,  ImwMtéble:  latín,  t«- 
mitSÜCítát ;  italiano ,  iwmmttiiUti: 
francés,  immntoMit/;  catalán,  ámate- 
biUtat. 

Inmutable.  Adjetívo.  Lo  que  no 
es  mudable.  |  Metáfora.  El  inudta- 
BLi.  El  Altísimo. 

ETiHOLOofA.  Latín  imnMiSUit,  da 
w  privativo  T  aMÜtlú,  mudable:  ita- 
liano, iumutiaU;  francés  del  siglo  xv, 
mmi^éile;  moderno,  immMahUí  cata- 
lán, iam*ÍéiU, 

bimntablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  mutación. 

BTiHOLoaÍA.  lumitíaMt  j  el  snfijo 
adverbial  menít:  italiano,  mm*taiil- 
mentt;  francés,  immMai¡mo»t;  catalán, 
üm*íéilme*t. 

InnntacioD.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  inmutar  6  inmutarse. 

Etiuolooía.  lumuUr:  latín,  Mml- 
tStío;  italiano,  i*m»tAtia%o;  catalán. 


Inmutado,  da.  Participio  pasivo 
de  inmutar. 

ErtMOLoofA.  /wKMlsr.-  latin  imitíUS- 
tMt,  participio  pasivo  de  immUISre;  ca-  - 
talan,  ínmnütt,  da;  italiano,  immutaíe. 

Inmutar.  Activo.  Alterar  6  variar 
alguna  cosa.  |  Becíproco  metafórico. 
Sentir  cierta  conmoción  repentina  del 
ánimo,  manifestándola  por  algún  ade- 
man ó  por  la  altepacion  del  semblante. 

Etiuoloo[a.  Latín  immilare,  va- 
riar; de  i»,  en,  y  MiUSr«,  mudar:  ita- 
liano, imm»tarei  catalán,  inmmíar. 

Inmutativo,  va.  Adjetivo.  Lo  qne 
inmuta  6  tiene  virtud  de  inmutar. 

BriHOLoaÍA.  Inmutar:  catalán,  úi- 
mittati»,  va. 

Inmntilado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
está  mutilado. 

Etiuoloqía.  Latin  inmftftütia,  par- 
ticipio pasivo  de  inmSMSte;  de  m  ne- 
gativo y  ntíUtÜrt,  mutilar. 

Innadble.  Adjetivo  anticuado.  Lo 
que  no  puede  nacer. 

Innaciente,  Adjetívo  anticuado. 
liO  que  no  nace. 

Innasal.  Adjetivo.  Ortmitiea.  Que  - 
no  es  nasal. 

Innasalidad.  Femenino.  OrmUH 
ea.  Cualidad  de  lo  que  no  es  nasal. 

Innascibilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  innascible. 

BriuoLoafA.  InnateHU:  prorensal, 
innaseibiUiat;  francés,  üuuueibitM;  la- 
tín, innat^UUñiat  (Qoichkkat,  A<^m- 
da). 

Inoaacibla.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de nacer  ó  ser  engendrado. 

BTiiioLoaÍA.  Latin  imuudlUíü;  de 
privativo  y  natiXiili»,  que  puede 
nacer:  francés,  innaietih. 

Innaaciante.  Adjetivo.  Que  no  na- 
ce de  otro. 

Innato,  ta.  Adjetívo.  Lo  que  ea 
connatural  v  como  nacida  con  el  mis- 
mo sujeto,  f  Iobas  INNATAS.  SUtémm 
Jilotífico  dt  Daeétrttt.  Ideas  no  adqui- 
ridas por  la  experiencia  6  por  la  per^ 
oépcion,  como  inherentes  a  la  inteli- 
{fenda  del  hombre,  tales  como  laa  d« 


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INNE 

causa  j  «focto,  del  genero  j  del  indi- 
-  TÍduo. 

BriHOLOofA.  Latín  iimSiiu,  creado 
nt,  natural  de,  compuesto  del  prefiji 
M,  en,  dentro,  j  itSlm,  nacido:  italia- 
no, tMMto;  francés,  inñ¿;  catalán, 
mt.». 

JbMia. — Otros  filósofos,  ¿ntes  que 
Deflc&rtea,  nos  presentan  la  teoría  de 
las  ideas  innatí^;  pero  las  referimos 
al  sistema  cartesiano,  porque  Descar- 
tes jr  su  escuela  son  loa  que  hicieron 
de  aquella  teoría  una  especie  de  tesis 
filosófica. 

Innatnrtl.  Adjetivo.  Que  no  es  na- 
tural. 

finuoLOSÍÁ.  /aprÍTatÍTO  j  natwal: 
latín,  M«á(SrS^  (Quioherat,  Ádden- 
da);  italiano,  imtafwale;  francés,  tm«- 
twnl. 

Innaturalidad.  Femenino.  Falta 
de  naturalidad. 

Innaturalmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  naturalidad. 
■    BriuoLOofA.  Innatm-alj  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Innavegable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  navegable. 

EniiOLOefA.  Latín  ínnlhrlffSiílit,  de 
in  privativo  j  navígaÜlit,  nave^ble: 
italiano,  ünuuñgiMt;  francés,  imm»- 
f*iie;  catalán,  i»%at>egabU. 

Innebnloso,  sa.  Adjetivo.  Que  no 
tiene  nubes. 

Inneceaaríamente.  Adverbio  de 
modo.  Bin  necesidad. 

Etimolociía.  jMueetaría  j  \ 
adverbial  wu*U. 

Innecesario,  ria.  Adjetivo.  Lo 
que  no  es  necesario. 

SuroMiMiA.  Iiuucetario,  nperjlw.  Lo 
ímwMMno  no  hace  falta. 
Lo  nferfim  sobra. 
Lo  MMMMorw  es  una  prodigalidad 
del  momento . 

Lo  tvmjlvf  es  una  prodigalidad 
elevada  i  sistema. 

Bl  que  da  dinero  por  lo  iwt«Wf«rú), 
malffssta. 

El  que  lo  da  por  lo  t^trjtm,  dila- 
pida. 

Lo  HMMeMno  puede  ser  un  error. 
Lo  n^erjliio  es  siempre  un  exceso 
y  un  vicio. 

Pero  no  digo  bien;  lo  n^erjlvo  es  el 
monstruo  que  ha  causado  más  vícti- 
mas en  el  mundo.  Es  la  locura  del 
que,  no  teniendo  bastante  con  lo  que 
han  hecho  Dios  j  la  humanidad  para 
la  dicha  de  los  hombres,  quiere  ser 
dichoso  pidiendo  limosna  á  sus  capri- 
chos, para  perecer  en  el  hastío  v  en  la 
ruina;  esto  es,  en  la  miseria  del  alma 
j  del  cuerpo. 

El  que  usa  lo  iniueetme,  tal  vez 
podrá  luchar. 

Bl  que  se  engolfo  en  lo  tuperjlw, 
tiene  que  caer. 

lanefitf.  Activo  anticuado.  Aboui- 
MÁB,  DBSHOinUft. 

BniiOLOofÁ.  /»,  en,  y  ní/át,  la 
maldición  gentil,  la  palabra  contraria 
á  los  dioses. 

Inn^able.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
psede  negar. 

EnHOLoaÍÁ.  /•  negativo  j  n^aik: 
italiano,  inmaféHlt. 


iipo 

Innemoiable.-  Adjetivo.  Imposi 
ble  6  dincíl  de  negociar. 

Etiuoi,ooía.  In  privativo  y  lugoeüir 
hU:  francés,  ifuiégoñahU. 

Innerrable.  Adjetivo.  Fiñología. 
Lo  que  está  dotado  de  la  innervacion, 
i  propésíto  de  loa  elementos  nervio- 
sos, por  contraposición  respecto  de  los 
otros  elementos  no  dotados  de  aquella 
propiedad. 

EfriuoLoaÍA.  iMunmeicn:  francés, 
ixtiemable. 

Innervacion.  Femenino.  Fitioh- 
gia.  Conjunto  de  los  fenómenos  ner- 
viosos A.A  organismo  6  sea:  modo  es- 
pecial de  actividad,  inherente  á  los 
elementos  anatúmicos  nerviosos,  j, 
por  consecuencia,  i  los  tejidos  nervio- 
sos central  y  periférico,  en  cujro  sen- 
tido se  dice:  «conjunto  de  acciones 
nerviosas.» 

EriHOLOofA.  /«,  en,  y  nenio:  fran- 
is,  Umertation.  ■ 

SraOMiHiA.  Jnentevm,  temihilidad. 
Muchos  confunden  estas  dos  voces  sin 
razón  alguna  para  ello,  puesto  que 
equivale  á  confundir  la  parte  con  el 
todo.  La  iNsavACiON  es  la  actividad 
propia  de  los  elementos  j  tejidos  ner- 
viosos: la  tentihilidad  es  la  actividad 
propia  de  los  drganos  de  los  sentidos 
y  de  los  nervios  llamados  sensibles. 

(LlTTBÍ.) 

Innerrado,  da.  Adjetivo.  SUtori» 
natwal.  Que  carece  de  nervosidades. 
.  Btoiolooía.  In  privativo  j  nervic. 

Innoble.  Adjetivo.  Ia>  que  no  es 
noble. 

Etiholosía.  Catalán  VMoble;  fran- 
cés, ignobU;  italiano,  ignbUU,  del  la- 
tín iguSUlit;  de  t,  por  m,  negación, 
■j  gnáhílii,  noble. 

innoblemente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  nobleza. 

ETiiiOLoaía-/NMtfiIff^  el  sufijo  ad- 
verbial ttmte.'  francés,  ynobUiMnt;i\ar 
lian  o,  ignoU¡me»te. 

Innocivo,  va.  Adjetivo.  Que  no  es 

Innocno,  cna.  Adjetivo.  Lo  queno 

hace  daño. 
BTiuoLOofA.  Latin  innS^vi,  lo  que 
I  es  dafioso  6  perjudicial;  de  w,  no, 

y  HJfcltw,  forma  adjetiva  de'  nieire, 

Innominable.  Adjetivo.  Imposible 
de  nombrar. 

EnuoLOolL.  Latin  innSminSbílú,  lo 
que  no  se  puede  expresar  ó  explii 
con  su  nombre;  de  in-  privativo  y  nH- 
mlmÜÍUt,  lo  que  puede  nombrarse, 
forma  adjetiva  de  numen,  nSatitú,  nom- 
bre: francés,  iwwmmable;  italiano,  w- 
nominsbik. 

Innominadamente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  innominada. 

EriuoLoaÍA.  Innominada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Innominado,  da.  Adjetivo.  Anato- 
mía. Que  no  tiene  nombre;  epíteto 
dado  á  diferentes  partes  del  orga- 
nismo, como  los  kntiot  uwohihjldob, 
los  huesos  iliacos,  la  arteria  inmo- 
uihada,  una  de  las  grandes  arterias 
del  cuerpo.  |  La  Medicina  antigua 
empleó  la  voz  del  artículo,  como  sinó- 
nima de  cuneiforme,  según  resulta  del 


INNO 


127 


pasaje  siguiente:  «los  b«8  hnssos  w 
NOMINADOS  [cuueifbrmjes}  del  tarso.» 
(Pamo,  IF,  38,  sigloxn.) 

EriiioLoaÍA.  In  negativo  j  nomina- 
do: catalán,  innominat,  da;  francés,  vkt 
nominé;  italiano,  innominate. 
Innoto,  ta.  Adjetivo.  Desconocido. 
EtiuoloqÍa.  In  privativo  y  el  latín 
a£ñu,  conocido,  partícipío  pasivo  de 
notcíre,  conocer. 

Innovación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  innovar.  |  Botánica.  Se 
aplica  á  la  ramificación  de  las  hepátí- 
cas  caulescentes  (ariptágamae).  La 
innovación  consiste  en  el  desarrollo 
de  un  botón,  el  cual  produce  la  conti- 
nuación del  tallo. 

ETiuoLoaÍA.  laneuíT:  provenzal,  en- 
novado;  catatan,  innocaeu!;  francés,  íx- 
Mvatio*;  italiano,  innoeatione;  del  la- 
tin iitnivatio,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  innovattu,  innovado. 

Innovadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  mutación  6  novedad. 

KriuoLoaÍA.  Innovada  y  el  sufijo 
adverbial  mente.    . 

Innovado,  da.  Participio  pasivo 
de  innovar. 

EtiuolooÍa.  Latín  iaaXvStta,  parti- 
cipio pasivo  de  imitare,  innovar:  ita- 
liano, innofMto;  francés,  %nnoo¿;  cata- 
lán, innova  t,  da. 

binovador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  innova.  \  Espíritus  in- 
HOVADOHBS.  Epíteto  que  suele  darse  á 
los  reformistas. 

ETmoLooÍA.  Innovar:  latin,  innS^ 
tor  (QuiCHsaAT,  Addenda);  italiano, 
innovaton;  francés,  WMoeAlfw;  catalán, 
innovador,  a. 

Innovamiento.  Masculino  anti- 
cuado. Innovación, 

Innovar.  Activo.  Mudar  6  alterar 
las  cosas,  introduciendo  novedades,  jf 
Anticuado.  Rknovak. 

EnifOLoaÍA-  Latin  innlhSre,  intro- 
ducir usos  nnevos  ó  renovar  los  anti- 
guos; de  ta,  en,  dentro,  y  nHvSre,  re- 
novar, foima  verbal  de  nSinu,  nuevo: 
provenzal  v  catalán,  innovar;  francés, 
innover;  italiano,  innovare. 

Innúbil.  Adjetivo,  Que  no  es  nú^ 
bíl. 

ErtMÓLOofA.  I»  privativo  ;  níbil: 
latin,  innübn*;  de  w  privativo  y  «CM^ 
rt,  casarse. 

Innumerabilidad.  Femenino.  Mu* 
chedumbre  grande  y  excesiva. 

ErmoLoaLA.  InnwnerabU:  latin,  m- 

ná^aMíítat;  italiano,  ñHUMeraMiU, 

Innumerable.  Adjetivo.  Lo  que  no 

se  puede  numerar  ó  es  muj  difícil  de 

numerarse, 

Etimolooía.  Latin  innünUrSlilit;  de 
w  privativo  y  niMfraUtit,  numerable: 
catalán*,  úunmerable;  itaJiano,  inn»- 
meradiU;  francés  de  La  Montaigne, 
innnmerabie;  tiempos  de  Perron  y  de 
Ooéffeteau,  Ín»im¿rab¡e;  moderno,  M- 
nombrabU,  forma  adjetiva  de  nombre, 
mimero. 

Innnmerablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  número. 

Briuoi-oaÍA.  Innumerable  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  ñmnmerahl- 
mente;  francés,  innombrabUmeni;  catar 
lan,  ámnmerablement. 


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128 


INOB 


XanAmero,  ra.  AdjetíTo.  Imnwg- 

BnuoLOOf*.  Latín  ttmümlfm.  (Ci- 
atñov.) 

InDnpta.  Femenino  anticuado. 
Soltera. 

EnwoLoaÍA.  IniMil:  latín,  mtipU: 
catalán,  in»%jitA:  innupta  Mintmi,  la 
caata  Mineira:  iitvsnM,  vírgenes,  don- 
cellas.—«Adjetivo  usado  solamente 
en  la  terminación  femenina,  para  sig^ 
nificar  la  mujer  soltera.»  (Ácadsmu., 
DieeioMrú  di  1726.) 

lonatricion.  Femenino.  Falta  de 
autrioion. 

InnntritÍTO,  -n.  Adjetivo.  No  nn- 
tritivo, 

Ino.  Femenino.  Mitoiogi».  Hija  de 
Cadmo  j  de  Hennione,  tercera  mujer 
de  Atamas.  Creyendo  que  era  una  leo- 
na, diií  muerte  í  sua.nijos  Learco  j 
Melicértes,  que  imaginaba  eran  dos 
leoocíllos.  Después,  desesperada,  se 
precipitd  en  el  mar,  j  Neptuno  la 
eonnrtid  en  ninfa. 

tnobdditiicU.  Femenino.  Falta  de 
obediencia. 

BruiOLOofA.  InohedienU:  latín,  m- 
Ul^mtía;  cataün,  iw^e^inóé:  fran- 
oSs  der  Oréeme,  üuhtdiexu;  moderno, 
iaobUuame*;  italiano,  tnohbe^en». 

SotOHiHU.  Jnóietlienda,  de»ohidi«%- 
eU.  La  ModnfimCM  no  consiste  sino  en 
la  simple  &lta  de  obediencia:  la  det- 
obtdÍ4neié  supone  un  movimiento  con- 
tra loe  principios  morales  qne  k  todoe 
nos  imponen  la  obligación  de  obede- 
cer. 

El  hijo  que  tiene  la  inmensa  des- 
gracia de  no  obedecer  á  sus  padres, 


;  el  hijo  que  comete  el 
inmenso  crimen  de  levantarse  contra 
la  s^^rada  autoridad  pat«ma,  es  dt$- 
obedtmU, 

La  MOÍaeÍMHCM  no  pueda  pasar  de 
ser  un  defecto:  la  dttoMúna*  puede 
Uurar  á  la  rebeldía. 

Generalmente  hablando,  se  princi- 
pia por  la  inobedünda  paia  llegar  i  la 
dttohtdienda,  coma  se  principia  por  la 
falta  para  concluir  por  la  culpa;  como 
se  pnncipia  por  la  culpa  para  concluir 
por  el  pecado. 

Inobedienta,  Adjetivo,  £1  qne  no 
es  obediente. 

EmoLOQfA.  Latín  ñdÍ3dttiu,  tú, 
participio  de  presente  de  tníüáire,  no 
obedecer:  catelan,  «uÍMtioif,  a;  ita^ 
liano,  ñobhtdimU. 

Inobedientomenta.  Adverbio  de 
modo.  Faltando  i  la  obediencia. 

Etiuolocía,  InoitdüñU  j  et  suBjo 
adverbial  wu»t*. 

lDOlt¡[et«Ue.  Adjetivo.  Que  no  ad- 
mite objeción. 

Inobifit«l>len«ate.  Adverbio  de 
modo.  De  un  modo  inobjetable. 

ErmoLoaU.  IitoijtUwit  j  el  sufijo 
adverbial  mmM. 

iDohjetadunant* .  Adverbio  de 
modo.  Sin  objeción. 

EtiuolooU.  iM^'tíada  j  el  sufijo 
adverbial  matU. 

Inol^etado,  da.  Adjetivo.  Qui 
ha  Buindo  objeción. 

Inoblinble,  Adjetivo.  Que  no  se 
puede  obligar. 


igidoii. 

eioD  de  oDligteion. 

bobligadament».  Adverbio  de 
modo.  Sin  obligación. 

Etimolooíi..  ImohU§»d*  y  el  sufijo 
adverbial  Mentí. 

Inobli^do,  da.  Adjetivo.  No  sa- 
jeto  á  obbgacion. 

ZnobligatÍTamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  que  sea  obligación. 

ErmoLoaÍA.  JnoiUfativ»  y  el  sufijo 
adverbial  tunU. 

InobligatÍTO,  va.  Adjetivo.  No 
obligativo. 

Inobligatoríamnito.  Adverbio  de 
modo.  IvoKAQÁTiVÁMEtrrm. 

Btiholooíá.  7MÍí^«¿in«  j  el  sufi- 
jo adverbial  wu»U. 

Inobligatorío,  ría.  Adjetivo.  Ir- 

OBU8ATH0. 

laobaanrabU.  Adjetivo.  Lo  que 
no  puede  observaírse. 

S/rmoLoaix.  I*  privativo  j  ebtervé- 
bU:  latín,  tnobitrvwtUt;  francés  j  ca- 
talán, inoitervaile. 

Znobaerradamento.  Adverbio  de 
modo.  Sin  observación. 

BnuoLOofa.  IiuburuuU  j  el  sufijo 
adverbial  wunte. 

Inobawrado,  da.  Adjetívo.  Que 
no  ha  aido  observado. 

BnuoLoaÍA  ./«privativo;  oiunaáo: 
latin,  ÚMÍMrvZtai;  francés,  inobstnd. 

Inobaarrador,  ra.  Adjetivo.  Que 
no  es  observador. 

Inobseirancia.  Femenino.  Falta 
de  observancia. 

firaioLoaÍA.  ínoittrwmU:  latín,  1m- 
oistnmíU';  catalán,  mo6uná»eÍé ,  m- 
tismamta;  francés,  úuburwwe. 

Inobaanranto.  Adjetivo.  El  que  no 
es  observante. 

EnHOLOOÍA.  /»  privativo  j  thur- 
wmít:  latín,  ñuiunaiu,  MOÍMrMafú; 
catalán,  MOÍt«rM»f. 

Inolúarvar,  Activo.  Faltar  &  U 
observancia. 

Inobatmctivo,  ra.  Adjetivo.  Sft- 
dicMU.  Que  no  obstruye. 

iDobatmidamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  obstrucción. 

EnHOLCOÍA.  Inoittnúda  j  el  sufijo 
adverbial  mt*íe. 

iQobttmido,  da.  Adjetívo.  Que  no 
está  obstruido. 

Inooarpio,  pia.  Adjetivo.  Bct4»i- 
ea.  Que  tiene  el  fruto  fioraso. 

ErmOLoaÍA.  Griego f;,  h6^(ít,  indt), 
robustez,  fuerza,  nervio  (rohir,  ptt, 
ntrvni),  y  xapitót;  (iarjtdt),  fruto. 

Inocarpo.  Masculino,  ifofinwa. 
Género  de  plantas  dicotiledóneas,  de 
flores  compuestas. 

BriHOLoaÍA.  Inotmr^. 

Inocancia.  Famenmo.  Estado  j  ca- 
lidad del  alma  qne  carece  de  culpa.  |[ 
Eetado  dal  que  se  hsUa  inocente  v  li- 
bre del  delito  que  se  le  imputa.  |  Sim- 
plicidad, senciUez. 

ETiuoLoaÍA,. /iucmÍí:  provenzal, 
«MOMMM,-  burguiñon,  ignSiiMe;  cata- 
lán, imucénei»;  bsacé»,  üutoetnet;  ita- 
liano, MffoemtM,  del  latin  tiwJtentilE*, 
moderación,  integridad,  knaa.  sus- 
tantiva abstracta  de  wMSee»»,  inocente. 

Inocaacio.  Masculino.  Nombre  de 
▼aron:  bak  Ihocbmoio. 


moc 

BnuoLOofa.  Latin  InmüwtCkt,  va 
san  Isidoro  y  san  Gregorio. 

Inocenao.  Agrónomo.  Debt¿  vivir 
en  tiempo  del  emperador  Constancia, 
según  se  infiere  de  Amiano,  que  le 
cita  como  existente  en  aquella  época. 
Sus  obras  se  han  perdido,  y  el  ««vn- 
te  M  lihn  XII  de  lUtrit  que  ee  le 
atribuye,  parece,  en  opinión  de  For- 
cellini,  un  extracto  del  libro  XII  eut- 
cido  por  alguna  pluma  poco  diestra. 
(Dx  Hiovu.  T  MoaufTs.) 

Inocentada.  Femenino  familiar. 
Acción  6  palabra  sencilla  á  simple. 

Inocente.  Adjetivo.  El  que  esti 
libre  de  culpa.  Se  usa  algunas  veces 
como  sustantivo.  Aplícase  también  & 
las  acciones  y  coeas  que  pertenecen  4 
la  persona  inocente.  |  Cándido,  sin 

lucia,  fícil  de  engañar.  |  Lo  que  no 
dafia,  6  lo  que  no  es  nocivo.  I  Se  apli- 
ca al  nilio  qne  no  ha  llegado  a  la  edad 
de  discreción,  y  por  eso  son  llamados 
INOCKNTBS  los  uiños  que  biso  degollar 
HerMes.  Se  usa  también  en  esta  acep- 
ción como  sustantivo.  I  ¡I  Qti  ihockntbI 
Exclamación  ^miliar  que  eqniv&le  á: 
¡qué  candido!  |  [Bl  inockntk.'  6  ¿qué 
tal?  ¡Bl  inockntsI  Exclamación  fiúii- 
liar  de  que  nos  valemos  para  dar  á 
entender  que  una  persona  es  muv  la-- 
dina,  so  color  de  apariencias  elidi- 
das. 

EnuoLOofa.  Latín  mnAmm,  vmí- 
ee»tii,  no  dafiino;  de  m  privativo  y 
níeeiu,  participio  de  presente  de  nuci- 
ré, dañar:  italiano,  umoeente;  francés 
y  catalán,  fiuuxent;  provenzal,  ww- 
CMi,  iamoetn;  burguiñon,  if»6fm^. 

Sentido  ettmoU^iee.—ísocwKTB  vale 
tanto  como  in-noem. 

Inocentemente,  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inocencia. 

Etiuou>qía.  Incfenti  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán,  muemíment; 
Beny,  lalweMteMo»/;  burguiñon,  ^m- 
p«M«;  francés,  imueemment;  latín,  Ñt- 
nUeínttr, 

Inocentea  (los  santos).  Masculi- 
no plural.  Festividad  qne  celebra  la 
Iglesia  en  28  de  Diciembre,  comme* 
morando  de  este  modo  la  piadosa  me- 
moria de  los  niños  que  Heródes  man- 
dó degollar.  |  En  otroe  tiempos  había 
que  poner  mientes  en  los  préstamos 
que  hacían  en  dicha  fiesta,  porque  al- 
gunos solían  pasar  por  inoeentadí.  Hay 
Euebloe  todavía  en  donde  se  reúnen 
is  solteras,  eligiendo  una  calle  de 
tránsito.  A  todo  el  que  pasa  por  allí, 
se  le  reclama  d  se  le  toma  alguna 
prenda  (ordinariamente  ee  el  sombre- 
ro], la  cual  va  á  la  confitería  y  allí 
queda  como  en  calidad  de  rehenes, 
mediante  el  trueque  de  cierta  canti- 
dad de  dulces.  Excusado  parece  decir 
que  el  interesado  tiene  que  ir  á  resca- 
tar su  prenda,  pagando,  como  se  su- 
pone, la  cantidad  en  qne  fué  tasada. 

Inocentico,  ea,  lia,  to,  t«.  Adje- 
tivo diminutivo  de  inocente. 

EtiholooIa.  Inocente:  catalán,  M- 
noeentet,  a.  El  Düciontríe  catalán  no 
trae  estas  formas;  pero  recordamos  ha- 
berlas oído  en  Cataluña, 

Inocentiaimamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  inocentemeate. 


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moc 

laocéntiiimo,  ma.  AdjetíTo  su- 
perlsttTo  de  inocente. 

EriHOLOaÍÁ.  InoeMtt:  c&taUa,  m- 
Moetntítiim,   «;  latín,  MudeMlútimn*. 

laooAnton,  na.  Adjetivo  aumenU- 
tÍTO  de  inocente.  I  Metáfora.  Deraasia- 
do  seneillo  j  ü&cil  de  engafiar. 

Inocuidad.  Femenino.  Cualidad  de 
lo  que  no  ea  nocivo. 

BruiOLoafA.  Jimoeuo. 

Inoenlacion.  Femenino.  La  acción 
de  inocular,  6  sea  de  comunicar  arti- 
ficialmente una  enfermedad  contagio- 
ea,  con  el  fin  de  desvirtuarla,  iutro- 
duoiendo  el  principio  material;  esto 
ei,  el  TÍrus;  jr  así  se  dice:  la  inocula- 
ción de  la  vacuna;  la  inoculación  de 
la  viruela.  |  Uetáfora.  Trasmisión  ó 
propajracion  de  los  sistemas,  de  las 
ideas.de  las  opiniones,  de  las  creencias 
religioeaa,  en  cujo  sentido  suele  de- 
cirse; «eleiglo  zvi  se  distingue  de  los 
detn&s  por  la  rápida  inoculación  de 
pensamientos  atñvidos  v  máximas  he- 
rJtícas.»  I  Las  más  de  us  veces  se  to- 
ma en  mala  parte,  como  si  se  aplicara 
á  la  INOCULACIÓN  del  vicio,  considerv 
do  coma  el  virus  de  la  conciencia;  pe- 
ro debe  notarse  que  este  significado 
despectivo  qo  se  extiende  á  todos  los 
CBMS  de  la  lengua,  la  cual  nos  hace 
ver  que  la  bondad  de  la  virtud  es  tam- 
bién capas  de  inoculación,  como 
cuando  se  dice:  <la  primara  de  todas 
Isa  conquistas  es  la  inoculación  de  la 
libertad  en  el  espíritu  de  los  pueblos, 
«Del  sentimiento  de  las  naciones.»  || 
Por  INOCULACIÓN  se  entiende  actual- 
meato  la  vacuna. 

EnuoLOof  A.  Latín  ittiSeUliíío,  la  ac- 
ción de  ingerir  un  árbol  en  otro,  for- 
ma sustantiva  abstracta  de  inSeUiíiu, 
inoculado:  catalán,  útocitUcU;  francés, 
imac»Uiio»;  italiano,  iitoc%laíume. 

RtttSM. — 1.  La  INOCULACIÓN  del  vi- 
rus contagioso  se  practicii  con  éxito 
en  la  anticua  Arabia.  (Buffon,  Stt- 
plmmto  fU  Hittoriñ  naímral,  Obrat, 
lomH,p¿fÍM»261.)    . 

2.  La  imooulacion  propiamente  di- 
cha, que  era  niuv  útíl,  pasi5  desde 
ConstantinoplB  á  Léndrós  (1721),  en 
donde  el  medico  Mead  la  practicó,  á 
la  manera  de  los  chinos,  con  un  indi- 
viduo que  se  le  did  al  efecto.  (FrM~ 
wuníoi  iobre  U  kittoria,  t^tíenlo  i3.) 

3.  Ia  reina  de  Inglaterra  mando 
que  se  ensayara  la  inoculación  en 
cuatro  criminales;  y  así  se  hizo  con 
buen  resultado. 

4.  La  INOCULACIÓN  se  anuncié  en 
Francia  cuatro  afios  después  del  ensa- 

Í'O  que  se  efectué  en  luglaterra,  como 
O  demuestra  la  carta  de  un  médico 
francés,  dirigida  á  Dodard,  primor 
médico  de  cámara,  é  impresa  en  Pa- 
ria en  1725.  Sin  embargo,  no  fué 
adoptada  basto  1755.  (Littb<.) 

5.  £1  Parlamento  consulté  álaFa* 
cuitad  de  Teología  sobre  la  conveniea* 
cia  de  la  adopción,  á  pesar  de  haber 
declarado  no  ser  voto  en  materia  de 
sacramentos.   (D'Albubsbt,   Cm*''  <f 

V«U»irt,  7  di  Agotto  di  1763.) 

6.  En  tiempos  del  autor  citedo, 
tuvo  lugar  la  uiocuLACiON  del  re;  j 
de  sa  funilis,  lo  cual  pone  de  mani' 


INOD 

flesto  que  la  ntootrLAOioif  6n  ra  un 
hecho  público  j  solemne.  (D'Albu- 
BBBT,  Cortil  ol  rey  de  Pnuui,  1.'  di 
Julie  de  1774.) 

7.  El  médico  Trouchin  fué  Uama- 

I  á  Paris  para  la  inoculación  del 
duque  de  Orleans.  (Condobcbt,  TVm- 
eíin.) 

Bl  uso  de  la  inoculación  es  con- 
veniente en  sumo  grado  para  conser- 
var la  hermosura.  (Bufpon.) 

9.  A  la  INOCULACIÓN,  propiamento 
dicha,  siffuiíS  la  vacuna.  (LiTTBá.) 

Znocmadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Coa  inoculación. 

EriuoLoaÍA.  Inoatlada  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inoculado,  da.  Participio  pasivo 
de  inocular. 

£tiiioloo(a.  Latín  mAHCÍUm,  par- 
ticipio pasivo  de  inácHÜre:  catal&n, 
inocuiat,  d»;  francés,  inocul/;  italiano, 
inocehiato,  inoenUto. 

Inocnlador.  Ifascnlino.  Bl  que 
inocula. 

Etiuolooía.  Jnoeukr:  latín,  MJCrJt- 
Istor,  forma  agente  de  ñtSeiUUia,  in- 
oculación: estelan,  auculador,  a;  fran- 
cés, vtooiiatitir;  italiano,  inoeulatort. 

Inocular.  Activo.  Medicina.  Co- 
municar por  medias  artificiales  una 
enfermedad  coutegiosa.  \  Metáfora. 
Pervertir,  contaminai  á  otro  con  el 
mal  ejemplo  é  la  &lsa  doctrina.  Tam- 
bién suele  emplearse  en  buen  sentido, 
como  cuando  se  dice:  «iKOCULARen  el 
corason  el  santo  amor  de  la  virtud;» 
«iHOCDLAB  el  sentimiento  de  la  justi- 
cia en  el  espíritu  de  los  hombres.  > 

EtuiologÍa.  Catalán  Í»oe%iar:  fran- 
cés, Moevín*;  italiano,  i%oseMare,  út- 
eatlart;  del  latín  inMíiSre,  ingerir, 
ingertar;  de  m,  en,  dentro,  7  odUtu, 
ojo  y  jema  de  los  árbolest  La  s  breve 
de  Mto^tSrt  es  indudablemento  la  v 
breve  do  o^l%t. 

Inocularse.  Becí  proco.  Empaparse 
en  estas  6  las  otras  ideas. 

Inocnliita.  Femenino.  Partidario 
de  1^  inoculación. 

ETmoLOQiA.  Inoe»¡ar:  francés  anti- 
guo, tMCUlÚÜ. 

Inocultamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  ocultación. 

BtimolooCa.  i»  privativo  7  oculta- 

mti. 

Inoculto,  ta.  Adjetivo.  Que  no 
está  oculto. 

Inocnpacíon.  Femenino.  Falte  de 
ocupación. 

nuoLGOÍA.  I»  privativo  j  eCKpth 
do*:  francés,  inoeetipatün. 

Inocupado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
está  ocupado. 

Inodorifero.  Adjetivo.  Que  no  es 
odorífero. 

BnyoLoaÍA.  I»  privativo  j  cdorífi- 
re:  italiano,  incdoraiiti. 

Inodoro,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  no 
tiene  olor. 

BrnioLoaU..  Latín  in^nu,  del  pre- 
fijo negativo  m  j  odormi,  oloroso,  for- 
ma adjetiva  de  odor,  oddri»,  olor:  ite- 
liano,  inodoro;  francés,  tModort. 

Inodular.  Adjetivo.  Anatomíapato- 
¡fyiea.  Concerniente  al  inódulo,  c 

ti  tejido  DtODDLAJt. 


ímOL 


139 


ErniOLoaÍA.  Inódmlo:  francés,  \»o- 
d%UÍri. 

In¿dnlo.  Masculino.  AnaUmiA  p»- 
tológica.  Tejido  fibroso  accidental  que, 
desarrollándose  en  las  llagas,  cuando 
supuran,  forma  el  tejido  de  las  cica- 
tncea.  (Dslpbch,  Deq»elq%ti  phámm. 
de  l'ii,/.,  págiM  378.J 

BtiuolooU.  Qriego  IwíSjh  (i»Bd&), 
fibtoflo,  é  CÍX>)  (AyÜ),  sustencia;  «sus- 
tancia fibrosa:»  francés,  inod%¡aire. 

JíeifAa.— Las  vocea  imodmiar  é  i*á- 
d%lo  ñieron  inventadas  por  el  cirujano 
Delpech,  gloría  iumortei  de  la  cirugía 
j  de  la  escuela  de  Montpeller,  cujo 
retrato  hemos  venerado  muchas  ve-, 
ees  en  el  salón  de  aquella  ilustro  es-' 
cuela. 

laofendible.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de recibir  ofensa. 

Inofendido,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  ofendido. 

EriuoLoofA.  Latin  ínoj^iarnt,  de  w 
privativo  j  ojintiu,  ofendido,  partici- 
pio pasivo  de  offndUre,  ofender. 

Inofentíble.  Adjetivo.  Que  no  es 


InofensÍTamente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera- inofensiva. 

Etiuolooía.  Inofeiuioa  v  el  sufijo 
adverbial  wtente:  francés,  tMoJ^entÍv&~ 
me*t;  íteliano,  iitojfnuivamatti;  latin, 
''-ofhui,  sin  daño.  (Aulo  Gblio.) 

InofenaÍTo,  Ta.  Adjetivo.  Lo  que 

)  es  capaz  de  ofender. 

Btdioloqía.  Prefijo  negativo  vt  j 
o/eiuivo:  catelan,  iiwfenti%,  m;  fran- 
cés, inofenñf;  italiano,  m>fentiv0. 

Inofenao,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
Ileso. 

Inofldoeamenta.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  oficiosidad. 

BtuiolooÍa.  Inofeiota  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  latín,  ^inofftcüü. 

laoflciosidad.  Femenino.  Falto  de 
oficiosidad. 

Btiuolooía.  Prefijo  negativo  m, 
j  ojtdotidad:  latin,  'hu^'ieiwllat;  ita- 
liano, ino^eiottü;  francés,  ÍM>^cioti- 
té;  catalán,  inoJítMtit*!. 

Inoñcioio,  sa.  Adjetivo.  Foreme. 
Lo  que  contraviene  al  cumplimiento 
de  los  deberes  familiares  de  piedad, 
consignados  en  las  lejres.  Aplícase 
respecto  á  los  testamentos,  dotes  y  do- 
naciones, cuando  con  ellos  se  peijn- 
dica  á  los  derechos  de  los  herederos  á 
quienes  se  debe  legitima. 

Btiuolooía.  Prefijo  negativo  m  j 
ojidoio:  latín,  Íiuf1ci3nt,  intratable: 
que  á  nadie  obliga;  italiano,  iiio^cio- 
to;  francés,  ÍM0einai;  catalán,  tnofr 
eiÁ,  a. 

JÍ««Sa,— Inoficioso  es  voz  de  de- 
recho romano:  inofficiosu«  tetUmen- 
tum;  testamento  contra  las  leyes  de  la 
piedad.  (CicBBON.) 

Inogo.  Masculino  antícnado.  Bont- 

EmoLOOfA.  Sinojo. 

Inolita.  Femenino.  MineralogiA. 
Cal  carbonatada  de  estructura  fibrosa. 

EtuiolooIa.  Griego  Cvi^  (w^*),  ge- 
nitivo de  !<;  (ii),  nervio,  fibra,  j  Uthot, 
piedra;  <piedra  fibrosa:»  francés,  «m- 
híe.  Los  autoras  no  traen  esta  etilao- 


iog(.i  p». « .Tidrat..  (^^OQ  le 


..■igitized  by  ^ 


130 


moR 


InoMdaU».  Adjetáva,  Lo  qua  no 
puede  ó  no  debe  olndtrM. 

Inolvidado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
bk  BÍdo  olvidado. 

InominioBO,  u.  Adjetivo  anticua- 
do. loMOUINIOSO. 

Inope.  Masculino  anticuado.  Po- 
bre. 

BTiMOLOofA.  Inapid. 

Inoperable.  Adjetivo.  Cünwfff.  Que 
DO  ae  puede  operar,  como  íteera  at- 
OFERABLB,  catarata  inoperable. 

ETiuoLoaÍA.  I*  privativo  j  opert- 
bU:  francés,  inopérabU. 

Inopendo,  da.  Adjetivo.  Que  estí 
bíu  operar. 

Inoperante.  Adjetivo.  Que  no  pro- 
duce operación. 

Inopexia.  Femenino.  Fúiologia. 
Go&ffulacion  de  la  fibrina. 

BriuoLoatA.  Griego  U,  t*¿í  (f*, 
tuíft),  fibra,  j  mj^ií  (pixis),  coagula- 
ción: francés,  inopeñe. 

Inopia.  Femenino.  Indigencia,  po- 
breza, escasez. 

EriHOLOofA.  Latín  &iMa,  pobreza; 
de  I»  negfttívD  y  opa,  las  nquezas: 
catalán,  mSpia. 

Inopinable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  opinable.  \  Anticuado.  Lo  que  no 
se  puede  ofrecer  &  Is  imaginación  ó 
no  se  puede  pensar  que  suceda. 

ETiuOLOofA.  Latin  ^^jüt^btlit;  de 
i'ff,  no,  V  opinSmiU,  opinable:  catalán, 
inminable. 

Inopinadamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inopinado. 

EtimolooU.  Inomnada  j  el  sufijo 

adverbial  Mente:   latin,  WfpinSníer, 

■  tnSpínati  é  iniSpínSli;  italiano,  vtopina- 

tamente;  francés,  inopínMent;  catalán; 

inopinadoMent. 

Inopinado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
sucede  sin  pensar  6  sin  esperarse. 

EriuoLOsfA.  Latin  InH^fiiSlMt,  par- 
ticipio pasivo  de  íniípinain;  de  m,  no, 
y  oplnaH,  opinar:  catalán,  imopinat, 
da;  fritncés,  xwpiné;  italiano,  wiy)inato. 

Inoportunamente".  Adverbio  de 
modo.  Sin  oportunidad. 
•  EtimoloqÍa.  InoportiMa  j  el  aufiji 
adverbial  mente:  catalán,  tneportMia- 
tunt;  francés,  Ínopport*n¿witnl;  italia- 
no, inopportunamenlt. 

Inoportunidad.  Femenino.  Falta 
de  oportunidad. 

.    BriMOLoaÍA.  Tnopor^me:  francés, 
iMpportwiit/. 

Inoportuno,  na.  Adjetivo.  Lo  que 
se  dice  6  hace  fuera  del  tiempo  cou' 
veniente. 

ETiuoLoaÍA.  In  negativo  j  oportu- 
na: latin,  ínopporXnnt;  catalán,  *n^or~ 
ti,  na;  francM,  innopportn»;  italiano, 
inopporíwto. 

Inopolencia,  Femenino.  Falta  de 
opulencia. 

Inopalentamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  opulencia. 

Inopulento,  ta.  Adjetivo.  Que  ca- 
rece de  opulencia. 

Inor ación.  Femenino  anticuado. 

ISMOBANCIA. 

Inorancia.    Femenino  anticuado. 

lOMORAMCIA. 

Knorante.  Participio  activo  anti- 
cuado de  ignorar. 


INÓS 

Inorar.  Activo  anticuado.  lanoBAK. 

Inordenadamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inordenado. 

BrtuoLGOÍA.  Inordenada  j  til  Buñio 
adverbial  mente:  latin,  ínordínSti,  ín~ 
oritbxStim,  ^tnordínSfíter .  (Celso,  Ajiia- 
NO  Mabcelino,  Cato  Aukxlio.)  * 

Inordenado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  ¿rden,  lo  que  esti  desorde- 
nado. 

Btiuolooía.  Latín  IwnAsSJw,  de 
M  privativo  j  orátnStnt,  ordenado;  ca- 
talán, inordñal,  da. 

Inordinado,  da.  Adjetívo.  Inobdb- 

NADO. 

Inorgánico,  ca.  Adjetivo.  Eiilorta 
natural.  Epíteto  de  lo  que  no  tiene  ér- 
ganos,  por  oposición  áloe  seres  orga- 
nizados 6  vivientes.  |  Cidebpos  inob- 
aisicos.  Cuerpos  cada  una  de  cuvaa 
moléculas  representa  un  individu 
completo,  T  cujas  condiciones  de  exii 
t«ncia  están  sometidas  únicamente  á 
lejes  mecánicas,  físicas  y  químicas. 
Estos  elementos,  que  alciinos  autores 
llaman  primeros,  significan  el  térmi- 
no contrario  de  los  elementos  segun- 
dos, que  los  mismos  autores  llaman 
orgínicos.  |  Rbino  inobqínico.  Con- 
junto de  loB  cuerpos  desprovistos  de 
organización,  el  cual  compréndelos 
minerales.  Por  consiguiente,  reino  in- 
osoínico  quiere  decir  reino  mineral.  | 
Letra  moROÁNiCA;  biqno  inoroínico. 
Gramática  general.  La  letra  6  el  signo 
que  no  pertenece  k  la  razón  etímold- 
gica  del  vocablo;  esto  es,  á  la  consti- 
tución OBencial  y  primaria  de  sus  ele- 
mentos. 

Etimología.  Prefijo  im,  negación,  y 
orgánico:  italiano,  inorgánico;  francés, 
tíurganiq%e;  catalán,  tnorgánich,  ea. 

Inorganifable.  Adjetivo. 'Que  no 
se  pued,e  6  no  se  debe  organizar. 

Btiholooía.  In  privativo  y  orgaui- 
tabU:  francés,  inorganiiable. 

Inorganizado,  da.  Adjetivo.  Que 
no  está  organizado. 

Inorganísádor,  ra.  A,djetivo.  Que 
no  es  organizador. 

Inoríginario,  ria.  Adjetivo.  Nc 

Inonne.  Adjetívo  antícnado.  Enob- 

IIB. 

Inermemente.  Adverbio  de  modo 
anticuado.  Enorueuentb. 

Inortodoxia.  Femenino.  Hetero- 
doxia. 

Inortodozo,  xa.  Adjetivo.  Het«' 
rodoxo. 

Inosato.  Masculino,  Q,nimica.  Sal 
forinada  por  el  ácido  inósico.  |  DB  po- 
taba. Principio  inmediato  existente 
en  el  tejido  muscular  de  loa  mamífe- 
ros. 

BriuoLoafA.  Griego  Tí,  Ivít  (It,  infy), 
fibra:  francés,  inotate, 

InoBcnlarion.  Femenino.  Anastó- 

EtiholoqU.  Prefijo  w,  en,  y  McS- 
ISri,  besar,  de  oteiUmn,  beso:  francés, 
inoteutatüm.  . 

laósíco,  ca.  Adjetivo.  Química. 
Acido  que  hallé  Liebig  en  la  carne 
muscular. 

BTiMOLoaÍA.  Innata:  francés,  imh- 
ti^ue. 


mpú 

Inolíta.  Femenino.  Anatomía.  Sus- 
tancia cu^a  composición  ha  hecho  que 
se  le  clasifique  entre  loe  azúcares;  pero 
que  fué  hallada  en  loe  músculos. 

Etimolooía.  Jnoiato:  francés,  tw- 

!*. 

Inoateitomo.  Masculino,  iftdiei- 
na.  Especie  de  tumor,  formado  de 
corpúsculos  gaseosos  y  de  masas  de 
fibras. 

ErnioLoofA.  Griego  it,  inú,  fibra, 
y  etlaábmo:  francés,  inottéatome. 

Inoto,  ta.  Adjetívo  anticuado.  lo- 

NOTO. 

InozidabUidad.  Femenino.  Cali- 
dad de  lo  inoxidable. 

Inoxidable,  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de oxidarse. 

EtiuolooÍa.  Prefijo  negativo  m  y 
oxidable:  francés,  inoxffdaoU. 

Inoxidadamente,  Adverbio.de 
modo.  Sin  oxidación. 

Inoxidado,  da.  Adjetivo.  Que  do 
está  oxidado. 

Inoyo.  Masculino  anticuado.  Bo- 

DILLA. 

ETiuOLoaÍA.  Inogo. 

In  pace.  Nombre  dado  al  lugar 
donde  se  encerraba,  aegun  se  afirma, 
á  los  religiosos  condenados  á  muerte. 
Encerrada  la  víctima,  se  cubría  la  se- 
pultura con  la  piedra  de  entrada,  di- 
ciendo: Vade  iN  pace.  Ha;  todavía 
algunos  de  eetos  calabozos,  y  se  cita 
uno  de  la  abadía  de  Jumiéges. 

In  partibns.  Expresión  puramente 
latina,  adoptada  en  castellano  para 
designar  i  los  prelados  que  tienen  por 
titulo  episcopal  el  nombre  de  algún 
lugar  é  territorio  ocupado  por  infie- 
les. Así  se  dice :  obispo  in  paxtibdSi 
sobrentendiéndose  la  palabra  inf4^ 
lium,  que  completa  el  concepto.  |  Me- 
táfora. Expresión  de  que  nos  valemos 
para  significar  que  nos  hallamos  en- 
tre adversarios  6  enemigos;  especial- 
mente, en  punto  á  opiniones  y  escu^ 
laa.  Por  ejemplo:  un  librq  pensador 
entre  doctrinarios,  6  un  doctrinario 
entre  libres  pensadores,  podrí  decir: 
<en  este  certamen,  en  esta  reunión, 
en  esta  asamblea,  soj  el  obispo  in  pab- 
TiBOB  injídelinm.» 

■  ETiuoLoaÍA.  In,  preposición  de 
ablativo,  en¡^Kir^¿iM,  ablativo  plural 
de  pan,  partu,  parto,  é  in^Unm,  ge-  ' 
nitivo  plural  de  injidilit:  in  pabtibus 
infidehtun;  en  partos,  lugares  6  terri- 
torio de  infieles. 

In  plano.  Sustantivo  y  adjetivo 
masculino.  Tipografía.  Locución  pu- 
ramente latina,  usaila  en  libreria  y  en 
imprenta,  para  significar  la  forma  6 
la  hoja  impresa  que  sólo  tiene  una  pá- 
gina en  calda  lado. 

In  promptn.  Expresión  latina,  que 
se  aplica  &  las  cosas  que  están'  i  la 
mano  6  se  hacen  de  pronto;  ;  así  se 
dice :  TbiuB  im  partido,  ó  couBTsa 

UN  acto  in  FBOlfPTU. 

Btiuolooía.  In,  preposición  de 
ablativo,  y  promptn,  ablativo  de^tvw^ 
t*$,  pronto. 

In  páribus  (ijubdabsb).  Frase  &- 
miliar.  Quedarse  desnudo.  |  Recípro- 
co. Quedarse  sin  nada  de  lo  que  se  es- 
peraba 6  se  ha  distribuido  i  AtipvJ  /-> 
riiiizüo  r.y  ^^.lv7C7Vl^ 


INQÜ 

Inquebrantable.  Adjetivo.  Que 
no  puede  quebrantarse. 

Inqnietacion.  Femenino  anticua- 
do. Inquietud. 

Inquietado,  da.  Participio  pasivo 
de  inquietar. 

BriuoLoaU.  Latin  infuHíSín*,  par- 
ticipio pasivo  de  inquietSre,  inquietar: 
italiano,  inqnietaío;  franca,  tnqui/U; 
catalán,  tnquieütt,  da. 

Inquietador,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. El  que  inquieta. 

Inquietamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inquietud. 

EniiOLoeU.  InqitieUij  el  Bufljoad- 
Terbial  neñU:  italiano,  inquitloKm- 
te;  franca,   iñ^viitantnt ;  latin,  ín- 

Inquietar.  Activo.  Quitar  el  Boaie- 
go,  turbar  la  quietud.  Se  usa  también 
como  recfproco.  \  Formt.  Intentar 
despojar  i.  uno  de  la  quieta  j  pacífica 
posesiou  de  alguna  cosa,  6  perturbar- 
te en  ella. 

BmiOLOofÁ.  In^vteio:  latin,  inq%if- 
fibv;  eat«lan,  infinitar;  francés,  in^m/- 
ler;  italiano,  i*q%Utare. 

Moni  dt  U  familia. — Sí  un  ojo  t^ 
INQDIBTA,  arr&ncalo  j  tíralo  á  la  ca- 
lle. (BvangtUo.) 

Inqoietaree.  Recíproco.  Perder  el 
Boeiégo;  sentir  alguna  incomodidad.  || 
Estar  inquieto, 

Inqoíetitimaraenta.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  inquietamente. 

Inquietiiimo,  nui.  Adjetivo  super- 
lativo de  inquieto. 

firiHOLOolA.  Latin  i%q*tetüiim%i. 

Inquieto,  ta.  Adjetivo.  Bl  que  no 
eat¿  quieto,  6  ee  de  Índole  bullicio- 
sa. I  Metáfora.  El  que  está  desasose- 
gado por  alguna  agitación  del  ani- 
mo. I  Metáfora.  Se  dice  de  aquellas 
cosas  en  que  no  se  ha  tenido  quietud, 
aplicando  el  efecto  á  la  causa  de  él;  j 
así  se  dice  que  ha  pasado  una  noche 
D«QD1BTA  el  que  la  ha  pasado  con  de- 
sasosiego <Í  inquietud. 

BruiOLOofA.  i»  negativo  j  f»Uu>: 
latin  ineíaSlM,  agitado,  turbado  exte- 
terior  é  interíormisnte :  catalán,  m- 
jnüt,  a;  francés,  inq%iet,  ite. 

Inquietad.  Femenino.  Falta  de 
quietud,  desuosiego,  j  también  al- 
boroto, conmoción. 

BnifOLoaÍA.  I*q%ÍtUt:  latín,  inqwi- 
ttío;  italiano,  iiiguietiuíiiu;  francas, 
mf%Ul%dt;  catalán,  ÍKq%iet%t. 

Inquilinato.  Uasculino.  Arriendo 
de  usa  casa  6  de  parte  de  ella.  \  De- 
recho que  adquiere  el  inquiliao  en  li 
casa  arrendatU. 

BTii«M.oaU.  Ittqwüimo:  catalán,  m- 
fiúUnal;  latín  iH^tínShi»,  la  habita- 
eion  del  inqoilino. 

Inquilino,  na.  Masculino  j  feme- 
mn<i.  £1  que  ha  tomado  una  casa  6 
parte  de  ella  en  alquiler  para  habitar- 
la. I  Fortiut.  Abbbndatabio. 

BriiiOLoofA.  Latin  m^wK^w,  for- 
ma de  i»eol9rt,  morar  en  un  paraje 
dado;  de  «»,  en,  ^  ealir4,  cultivar;  j 
extensivamente,  vivir,  porque  el  hom- 
bre vive  en  el  terreno  que  cultiva,  /o- 
fWJMM  vale  tanto  como  Ím-mlotu>. 

Satña. — La  formación,  de  que  ha- 
)Am  UonUoj  m  inadmiribla.  Inqnilv- 


INQÜ 

*vt,  del  prefijo  m,  en,  eolo,  eolit,  eolt- 
re,  habitar,  j  aUantt,  aluna,  alifituM, 
cosa  ajena;  como  quien  dice:  el  que 
habita  en  un  lugar  ajeno;  qtuuÍincolÍDU 
aliena. 

Inquina.  Femenino  familiar.  Aver- 
sión, mala  voluntad. 

EriuoLOOÍA..  Inquinar. 

Inqninado,  da.  Participio  pasivo 
de  inquinar. 

Etiuolooía..  Latin  inquUSiui,  par- 
ticipio pasivo  de  w^ulnáff,  inquinar. 

Inqninamíento.  Masculino  anti- 
cuado. Inpbccion. 

Inquinar.  Activo.  Manchar,  conia- 
gi". 

BrtuoLOofA.  Latin  in¡%ÍHSre,  man- 
char, emporcar;  de  in,  en,  dentro,  so- 
bre, jr  tíattre,  hacer  del  cuerpo. 

Inquirido,  da.  Participio  pasivo 
de  inquirir, 

Btiuolooía.  Latin  inqniAíMt,  par- 
ticipio pasivo  de  Hiftilrjr;,  inquirir. 

InqniridioD.  Masculino  anticuado. 
Enquibidion. 

Inqniridor,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  inquiere. 

Inquiriente.  Participio  activo  de 
inquirir.  Que 'inquiere. 

Inqniríniiento.  Masculino,  Acción 
de  inquirir. 

Inquirir.  Activo.  Indagar,  averi- 
guar 6  examinar  cuidadoaament«  una 
cosa. 

ETiuoLOofA.  Latin  inquiriré;  de  in, 
n,  j  quarüre,  buscar;  catalán,  inqui- 
rir: inquirere  de  r^  capiíaU,  instruir  un 
proceso  criminal. 

El  que  butea,  se  mueve:  el  que  ««»- 
qnitre,  busca  con  intención,  con  dis- 
cernimiento; con  cuidado. 

Inquisición.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  inquirir.  ¡  Tribunal  ecle- 
siástieo,  establecido  para  inquirir  y 
castigar  los  delitos  contra  la  fe.  j  La 
casa  donde  se  juntaba  el  tribunu  de 
la  Inquisición.  Llamábase  también  at ' 
la  cárcel  destinada  para  los  reos  peí 
t«necient«s  i  este  tribunal.  Q  Hacbr 
INQUisicioK.'Frase  metaférica  y  fami- 
liar. Examinar  los  papeles,  j  separar 
los  inútiles  para  quemarlos.  |  Inqoi- 
sicioy  DSL  Estado.  Sittoria.  Tribunal 
secreto,  de  atribuciones  ilimitadas,  es- 
tablecido en  la  antigua  república  de 
Veuecia,  I  Instrucción  de  un  proceso, 
entre  los  latínoa.  (Tácito.) 

BruiOLoaÍA.  iñqwirir:  latín,  inqui- 
ñtía,  averiguación,  forma  sustantiva 
abstiacta  de  tn^Kirifw,  inquirido;  ita- 
liano, inquititione;  francés,  inquiñtion; 
provenzal,  inquiticio;  catalán,  inqui- 
tieúf. 

RetefíaXittóriea. — 1.  La  Inqui- 
sición fué  una  institución  eclesiástica, 
fondada  por  la  corte  de  Boma,  con  el 
fin  de  indagar  é  inquirir  j  castigar 
todo  delito  contra  la  fe. 

2.  Su  origen  se  hace  remontar  al 
afio  1204,  época  en  que  el  papa  Ino- 
cencio III,  deseando  contener  los  pro- 
gresos de  la  herejía  de  los  albigenses, 
envié  sus  delegados,  Pedro  da  Caste- 
Inan  ;  otros  muchos  religiosos  bene- 
dictinos, i  predicar  al  Mediodía  de  la 
Francia. 

3.  Estos  fueron  en  realidad  loe  prí- 


INQÜ 


131 


meros  inqm'ttdoret;  y  hasta  algunoa 
años  después,  el  de  1215,  la  institu- 
no  tuvo  un  principio  de  organi- 
m,  que  puede  fijarse  en  el  nom- 
bramiento de  santo  Domingo  para  el 
cargo  de  inquisidor  general. 

4.  El  papa  Gregorio  IX  acab<!  la 
obra  de  sus  predecesores  y  constitujé 
definitivamente,  en  1233,  este  tribu- 
nal que,  sometido  tan  sdlo  á  la  Santa 
Sede,  tenía  el  derecho  de  perseguir  y 
ir  á  los  herejes  v  á  sus  adictos. 
De  Italia,  donde  fue  adoptada  en 
varios  Estados,  pasó  á  Francia,  en  el 
reinado  de  san  Luis  (1255);  pero  no 
pudo  sostenerse  en  él  país  que  la  ha- 
bía servido  de  cuna,  si  así  puede  de- 
cirse. 

6.  No  fué  así  en  EspaOa,  donde  esta 
institución,  fondada  en  1^2,  hizo  rá- 
pidos progresos,  y  donde  recibid,  en 
tiempo  de  los  Rejes  Catélicos,  una 
nueva  oiganizacion  y  poderes  verda- 
deramente formidables. 

7.  Constituida  en  nuestra  nación 
con  el  fin  capital  de  perseguir  á  los 
judíos  y  moros  relapsos,  tomé  el  nom- 
bre de  Santo  Ojicw,  y  fué  colocada 
bajo  la  dirección  de  un  gran  inquisi- 
dor, con  un  consejo  adjunto,  denomi-  ' 
nado  la  Suprema,  y  cuarenta  j  cinco 
-'nquisidores  generales. 

8.  El  primer  gran  inquisidor  fué  el 
célebre  Tomás  de  Torquemada,  prior 
de  los  dominicos  de  Segovia;  perO  su 
nombramiento,  lo  mismo  que  el  esta- 
blecimiento del  Santo  Oficio,  fué  apro- 
bado con  sentimiento  por  el  papa  ais.' 
to  IV,  á  quien  haj  que  hacer  la  justi- 
cia de  consignar  que  habia  vitlo  am 
dolor  lot  ilimitadot  podtreí  del  nuevo  tri- 
bunal. 

9.  Establecido  al  principio  en  Sevi- 
lla (1481),  el  Consejo  Supremo  de  la 
Inquisición  fué  trasladado  á  Madrid, 
donde  se  reunía  bajo  la  presidencia 
del  gran  inquisidor,  asistido  de  seis 
jueces,  de  un  procurador  fiscal  y  otros 
dignatarios,  cayo  nombramiento  era 
hecho  6  aprobando  por  el  rej.  Había 
además  en  toda  líspaüa  un  gran  nú- 
mero de  individuos  afectos  al  Santo 
Oficio,  llamados  funiUaret ,  que  lo 
eran  frecuentemente  personas  de  la 
nobleza,  i  causa  de  los  grandes  privi- 
legios de  que  gozaban. 

10.  El  procedimiento  inquisitorial 
debía  ser  secreto.  El  acusado,  encerra- 
do en  una  prisión,  denominada  eaia 
tanta,  era  sometida,  en  los  caaos  me- 
nos graves,  á  penas  espirituales;  en 
los  demás  casos,  podía  sufrir  hasta  la 
prisión  T  la  muerte. 

11.  mtregado  en  este  último  caso 
al  brazo  secular,  generalmente  era 
conducido  al  suplicio  cubierto  con  un 
lambenito,  vestidura  en  forma  de  saco, 
con  una  cruz  delante  y  otra  detrás, 
con  diablos  bordados  o  pintados.  Su 
sentencia,  solemnemente  pronuncia- 
da, era  lo  que  se  llamaba  auto  de  fe. 

12.  En  tiempo  de  Felipe  ll  fué 
cuando  la  Inquisición  estuvo  en  auge 
en  BspaBa,  y,  sobre  todo,  en  loa  Pm- 
ses-Bajoa,  con  motivo  é  pretexto  de 
perseguir  las  herejías. 

13.  En  el  úglo  xviii,  Juan  VI.  re;  i 
^jtzedbyVjOOgle 


132 


iNQti 


de  Portngal,  1&  euprimid  en  su  reino. 

14.  Napoleón  I,  por  decreto  de  4 
de  Diciembre  de  1808,  la  abolió  ~~ 
Eepañft. 

15.  Femando  VII  U  restableció 
en  1814,  j  las  Cortes  U  suprimieron 
definitíTamente  en  1820. 

16.  La  iNQinsiciON,  establecida  en 
Boma  por  Pió  Til,  no  fué  m¿s  que  un 
^bunal  de  disciplina  para  el  clero, 

17.  Como  tan  impo^nte  asunta 
histórico,  en  qae  nos  Bbst»nemo8  de 
comentarios,  excita  el  interés  de  todo 
lector  ilustrado,  recomendamos  la  lec- 
tora de  las  siguientes  obnts:  Lim- 
bordi,  Bistoire  de  VI%q%iñtvm;  Lio- 
rento,  Hittoria  de  la  Ingnmdon;  J.  de 
Maistre,  Lettret  tw  flngiuiíiíio*  tt- 

•  muwU;  Héfélé,  £e  eardinal  XÍ9u»et  tt 
ffffüte  d'Stpagne;  j  Balmes,  M  Prih 
U$(<mtamo  y  ti  Cátolieitmo  eonpara- 
det. 

18.  Si  nuestra  voz,  siempre  impar- 
citl,  pudiera  ser  oída,  rogaríamos  i 
la  Academia  de  la  Historia  j  al  cuer- 

SD  de  arcbÍTeros-bibliotocaríos,  que 
iesen  á  luz,  por  cuantos  medios  pu- 
diera sugerÍTles  el,  amor  á  la  historia 
patria,  los  preciosos  documentos  rela- 
tivos á  la  Inquisición,  verdadero  teso- 
ro de  nuestros  archivos. 

19.  Escritas  las  líneas  antoríorea, 
hallamos  cuatro  antecedentes  que  cot> 
responden  í  esta  materia. 

I.  El  conde  de  Tolosa  adoptó  la  In- 
QDisiciOK  en  1229. 

3.  Inocencio  IV  la  estebleció  en 
toda  Italia,  excepto  Ñapóles,  en  1251. 

3.  La  Inquisición  tuvo  sus  tribu- 
nales en  Italia,  Francia,  Espafia,  Por- 


togal  y  en  las  Indias. 

3.  Al  código  de  1(       _    ^ __ 

deben  todas  las  máximas,  todos  los 


.  Al  código  de  los  visogodos  se 


principios,  todas  las  tendencias  de  la 
actual  Inqu  is  i  cion  ,  (  Montbsqoisii  ,  St- 
piriiit  ¿e  lai  leyei,  IXVII.) 

InqiiisidoT,  n.  Masculino  j  feme- 
nino. Imquisidoh.  Q  Juez  eclesiástico 
que  conocía  de  las  causas  de  fe.  J  Pxs- 
quisiDOB.  \  Provincial  Aragón.  Cada 
uno  de  los  jueces  que  el  rej  ó  el  lu- 
garteniente ó  loa  diputados  nombra- 
ban para  hacer  inquisición  de  la  con- 
ducto ó  contrañieros  cometidos  por  el 
vicecanciller  t  otros  magistrados,  á 
fin  de  castíganos  según  las  calidades 
de  sus  delitos.  Estos  inquisidores,  que 
se  nombraban  de  dos  en  dos  años, 
acabada  su  encuesto,  quedaban  sin 
jurisdicción.  \  ai>ostóuco.  El  nombra- 
do por  el  inquisidor  general  para  en- 
tender en  los  negocios  pertonecientos 
á  la  Inquisición.  ||db  Estado.  En  la  re- 
pública de  Venecia,  cada  uno  de  los 
tres  nobles  elegidos  del  consejo  de  los 
Diez,  qne  esteban  diputados  para  in- 
quirir 7  castigar  los  crímenes  de  Es- 
todo,  con  poder  absoluto.  \  qbherai,. 
£1  supremo  inquisidor,  4  cu;o  cargo 
estoba  el  gobierno  del  consejo  de  In- 
quisición j  de  todos  sus  tribunales.  |[ 
ORDINARIO.  El  obispo  ó  el  que  en  su 
Hombre  asistía  ¿  sentonciar  en  defini- 
tiva las  causas  de  los  reos  de  fe. 
EriuoLoaÍA.  Inquirir:  latín,  tN^xI- 


msA. 

lDqiiÍBÍtÍTameiitfl.  Adverbio 
de  modo.  Con  el  designio  de  averiguar. 

IngtiíiitiTO,  TB.  Adjetivo  anticua- 
do, si  que  inquiere  j  averigua  con 
cuidado  V  diligencíalas  cosai   ' 
diñado  a  esto. 

BmiOLOOÍA.  /iifaútCMHi:  latín,  m- 
^«bUIrai ;  francés,  infuiñli/;  catidan, 

Inquilitoriado,  da.  Adjetívo.  Con- 
denado por  el  tribunal  de  la  Inqui- 
sición. 
'  Inqoiiitorial.  Adjetivo.   Concer- 
niente á  la  Inquisición. 

ErmoLoaU.  /bjumúím.^  italiano, 
inpttsitoriab;  francés,  inauititorial. 

Inramo.  Masculino.  Nombre  dado 
&  un  algodón  en  rama  que  se  extrae 
de  Egipto  por  el  Cairo. 

laretaunenulo,  da.  Adjetivo  an- 
ticuado. Lo  que  se  queda  sin  remune- 
ración. 

Inretar.  Activo  anticuado.  Irritar, 
anular. 

Insabible.  Adjetivo  familiar.  Lo 
que  no  se  puede  saber  ó  es  inaveri- 
guable. 

Insaciabilídad.  Femenino.  Cali- 
dad de  lo  que  es  insaciable. 

EtiuoloqÍa.  JiuacimbU:  italiano, 
íiuatiAitliíi;  francés,  intatiahitit/;  ca- 
talán, intaetAbiUítl;  del  Utin  poste- 
rior imSíiitilííat,  cualidad  del  apeti- 
to que  t«do  lo  quiere,  sin  satía&cerse 
jamis. 

losactabl».  Adjetivo.  Lo  qae  no 
se  puede  saciar. 

ÉTiuoLoafA.  Prefijo  negativo  m  j 
iocitble:  catalán,  ÍMtaeÍ4Ík;  francés, 
imatiable;  italiano,  iumahU;  latin, 
iniStiaSIlit. 

InsaciablMnoite .  Adverbio  de 
modo.  Con  ineacíabilidad, 

EtiuolooÍa.  IfuañahU  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  Í*saei»iU- 
««ní;  francés,  imatiabkmení;  italia- 
no, intaiiaiilmente;  latín,  vuHtiábílí- 
ter. 

Insacalaeioii.  Femenino.  La  ac- 
ción JT  efecto  de  insacular. 
EtiholooU.  ímaeular:  catalán,  i»- 


Insaculado,  da.  Participio  pasivo 

I  insacular. 

BriuoLoafA.  /mmh/w-.*  catalán,  »• 
taatlat,  da. 

Insacolador.  Hascnlino.  Bt  que 
insacula. 

EnHOLoatL.  IntaeuUr:  catalán,  i«- 
taailttdor,  n. 

Insacólar.  Activo.  Poner  en  el 
saco,  cántaro  6  pliego,  el  nombre  de 
las  personas  señaladas  para  los  oficios 
púbacoa. 

Etiholooía..  Pi^fijo  w,  en,  j  macu- 
lar, forma  verbal  del  latin  tacdHut, 
saquillo,  diminutivo  de  mecnt,  saco: 
catalán,  intaeular, 

Inaaliflcabla.  Adjetivo.  No  salifi- 
cable. 

InialÍTaeioil.  Femenino.  Fiíieh- 
gi».  Mezcla  de  loa  alimentos  con  la 
saliva. 

EtiuolooÍa.  Prefijo  m,  en,  sobre, 
dentro,  j  saUoacio»:  mmeés,  ñníÍM- 


fUor,  inqnwarít,  investigador,  el  qna  I  íioñ, 

inquiere;  catalán,  MfMni^.  Intalirar.  ActiTOt  Fiíiohfi*,  Hez- 


msc 

dar  la  saliva  con  los  alimentos  en  «1 
acto  de  la  masticación. 
EnuoLoaÍA.  /»,  en,  y  itUtar. 
Insalubre.  Adjetivo.   Lo  qae  es 
mal  sano  ó  dafioeo  i  la  salud. 

EtiuolooÍa.  Latin  imiiMrit;  de  m 
privativo  j  «lAldrú,  salnbre:  italiano 
7  francés,  «sfsMrv. 

Inaalnbremante.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  insalubridad. 

BTDiOLOofA.  Intatnire  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  italiano,  ÑwsJsirv- 
mente;  francés,  mmMtmmM;  latin, 
iHtmMíer. 

Inaalnbridad.  Femenino.  FVlta  de 
salubridad.  |  Cnalidad  de  las  eosas 
insalubres. 

EnuoLoofA.  ínulmire:  latín,  ÍmíÍ- 
AiírUsf;  italiano,  inuMníi;  francés, 
isMMnV. 

Insanable.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
puede  sanar  6  es  incurable, 

EruiOLoafA.  Latín  JniXmilíUt,  in- 
curable, en  Cicerón;  mortal,  en  san 
Jerónimo;  catalán,  intanable. 

Insanamente.  Adverbio  de  modo. 
De  una  manera  insana. 
.  EtiuolooÍa.  Imané  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  latín,  Ñuwbw,  loca- 
mento. 
Inaania.  Femenino.  LootnA. 
ExiliOLoafA.  Latin  intinla  é  hmMC- 
tat,  locura,  furor;  forma  sustantíva 
abstracta  de  intSma,  insano:  fírancés, 
vaoñit^;  italiano,  ñuamia. 

Insano,  na.  Adjetivo.  Loeo,  de- 
mento, furioso. 

Btdiolooía.  Latin  muAmu,  insen- 
sato, Airíoso;  de  i»,  no,  y  tima,  sano; 
«no  sano,  enfermo  del  juicio,  loco:» 
catalán,  imi,  na, 

Inaatnrable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  saturarse. 

Btivolooía.  Latin  tMálSriÜlie,  in- 
saciable; de  M  privativo  ;  tlUHrÜílis, 
saturable;  francés,  tmatnrable. 

Inscribir.  Activo.  Grabar  letreros 
en  metal  ó  en  piedra,  para  conservar 
la  memoria  de  algún  sujeto  ó  de  al- 
gún hecho  memorable.  |  &mmetHa. 
Formar  una  figura  dentro  de  otra,  de 
Buerto  que  toque  en  varios  puntos  al 
contomo  de  esta.  |  Apuntar  su  nom- 
bre entre  otros  para  un  objeto  deter- 
minado, usase  también  como  recí- 
proco. 

EnuoLoaÍA.  Latin  interíiert,  inti- 
tular; de  M,  en,  Bobre,  j  taihíft,  es- 
cribir:  francés  y  provenzal,  iatcnve; 
catalán,  interíurtr;  italiano,  interiore. 
Inscribirse.  Recíproco.  Escribir  su 
nombre.  |  Subcbibibse. 

Inscripción.  Femenino,  El  letrero, 
grabado  en  metal,  piedra  d  otra  m^ 
teria  durable,  para  conservar  la  m»- 
moria  de  algtm  sujeto  ó  suceso,  |  D(^ 
cumento  Ó  título  de  una  renta  perpe- 
tua í  cargo  del  Estado. 

BnuoLoeÍA.  Latin  intcñpítc,  título  . 
de  libros,  monumento  público  de  las 
estatuas  j  de  los  sepulcros,  en  Cice- 
rón; acusación,  en  Ulpiano;  nota  de 
intamia,  en  Petronio:  jH^oveñial,  mf- 
en^ÍM; catalán,  ineeripetí;  francés,»» 
er^tion;  italiano,  iiuerídau, 

iNBCRIPCIOmS    DI      LOS     UONDUCN- 

Tos.— 1.  Costumbre  gmeral  de  la  aii« 
uigitizedby  VjOOQIC 


íÑáEí 

tág^edad  tai  poner  «a  los  raonumeD' 
toe  públicos  iNSOBipoioirBS  de  dedica- 
toria, para  conmenionr  qué  soberano 

6  qaé  ma^Btrado  le  había  erigido, 
con  qué  motivo  j  en  qu¿  año. 

3.  Bata  costumbre  fué  seguida  tam- 
bién en  loa  monumentos  de  los  parti- 
colarea;  sobre  todo,  en  loa  aepulcros. 

3.  Dichas  inscbipcionbs  son  de 
gnran  precio,  consideradas  como  docu- 
mentos histéricos. 

4.  El  arte  que  eatudia,  traduce,  in- 
tenfireta  j  comenta  laa  nisoBiPOiONBa, 
W  la  epinafía. 

5.  En  Francia  hubo  una  verdadera 
manía  de  poner  en  latín  las  insobip- 
cioMis  de  todo  género. 

6.  En  Italia;  aobre  todo,  en  Roma, 
se  ha  conservado  la  ooetumbre  anti- 
gua; la  edificación,  como  la  restaura- 
ción, se  consagra  poruña  ikscripoion 
especial. 

7.  Respecto  de  España,  no  nos  acu- 
de qué  decir,  porque  no  quísiéramoa 
censurar,  ni  ser  tampoco  cómplices  de 
naee:to>  criminal  abandono.  Lo  cierto 
es  que  aquí  tenemos  la  costombre  de 
ir  a  visitar  loe  monumentos  j  las  ms- 
CUPOIOHBS  de  otros  países,  cuando  t«-' 
nemoa  en  naestra  casa  inscbipciones 

7  monumentos  que  bastarían  para  ha- 
cer de  Espafia  el  pueblo  mis  célebre 
de  Baropa.  Al  recorrer  nuestras  olvi- 
dadas provincias,  el  ánimo  se  llena  de 
dolor  7  de  asombro.  Nada  mis  común,, 
inn  tratándose  de  las  poblaciones  de 
mjnoa  consideración,  que  encontrar 
sillares  de  casas  ruinosas  con  inscbip- 
Oiotos  antiquísimas,  entregadas  á  las 
injurias  de  los  elementos  j  de  los 
hombres,  cuando  otras  naciones  las 
guardarían  cuidadosamente  entre  cris- 
tales. Amén  del  M%uo  arqueológico  «a- 
cÍMdí,  Espafla  debería  tener  uno  de 
los  wmitot  tpü/rijieoí  más  ricos  del 
mundo.  T  no  faltará  quien  pregunte: 
«pero  iqné  significan  las  inscbipcio- 
ms?»  Nosotros  contestamos  que  laa 
mso&iPCioNKS,  lo  ^ue  pudiéramos  lla- 
mar anales  lapidarios,  representan  hoy 
el  complemento  último  de  la  literatu- 
n  de  los  pueblos,  porcpie  la  historia 
primitiva  de  la  humanidad  fué  la  his- 
toria de  piedra.  Para  los  pueblos  cul- 
tos, loB  monumentos  son  la  escritura 
más  auténtdea  del  pasado,  los  grandes 
testamentos  de  la  antigfiedad.' 

Inscríptible.  Adjetivo,  Que  se  pue- 
de inscribir. 

BmuAofa.  Znierito:  francés,  int- 
etvtiih. 

Iiuenpto,  ta.  Participio  pasivo  ir- 
regular de  inscribir. 

BftatOLOQÍx,  Interihir:  latín* (iu«n^- 
t*t,  participio  pasivo  de  tuerlífre, 
inscribir:  firaneés,  intcrit;  catalán,  ñu- 
erit,  a;  italiano,  imeriito. 

UBcrito.  ImoaiPTO. 

Inacmtable.  Adjetivo  anticuado. 
IhxscsdtaBli. 

bscolpir.  Activo.  EsoDLPtR. 

Iniecule.  Adjetivo  familiar.  Lo 
que  no  se  puede  secar  6  es  mu;  difí- 
cil de  secarse. 

-  fimiOLoaíi..  In  negativo  7  utabk: 
catalán,  iiuotalU. — £1  latin  iiuíeiiUU 
sigúfiea  índiTiñble;  de  ts,  no,  ytici- 


mst: 

aiit,  forma  adjetiva  de  títíire,  cortar: 
iNSECABiUA  eorpora;  cuerpos  indivisi- 
bles, en'  Ennio:  francés,  uuécdiU;  ita- 
liano, inteatMle. 

InseccioD.  Femenino.  Indaioit  Ó 
cortadura. 

Insectero.  Masculino.  Ektouófo- 

). 

BriMOLOofA.  Infecto. 

Insecticida.  Adjetiva.  Que  deatru- 
je  los  insectos. 

ETuioLoaÍA.  Latin  iiuíctim,  insec- 

,  7  endure,  matar:  francés,  intteti- 
eidt. 

Insecticidio.  Masculino.  Destruc- 
ción de  los  insectoa. 

Insectlfero,  ra.  Adjetivo.  Ento- 
uÓFORO.  I  ¡fwnlogia.  Que  contiene 
inaectos  féailes. 

EriuoLoofA.  Latin  vuiehm,  insec- 
to, J  ferré,  llevar;  francés,  ñuecti/ire. 

losectU.  Adjetivo  anticuado.  Lo 
qne  pertenece  &  la  clase  de  los  insec- 

■    8. 

iBsectiToro,  ra.  Adjetivo.  Zoolo- 
ffla.  Que  se  alimenta  de  insectos. 

BrniOLOOÍA.  Latin  iniíetwm,  insec- 
to, j  vSrSre,  devorar;  francés,  üueeti- 
vore. 

Insecto.  Masculino.  Sniotnolofia. 
Nombre  que  se  da  á.  una  clase  de  ani- 
males que  todos  son  pequeños,  ovípa- 
ros, 7  carecen  de  sangre,  de  huesos  7 
de  corazón;  tienen,  cuando  menos, 
aeia  piéa,  muchos  de  ellos,  dos  6  cua- 
tro Idas,  7  el  cuerpo,  cubierto  en  parto 
con  una  costra  mas  &  menos  dura.  La 
msTor  parte  de  ellos,  hasta  llegar  á 
adquirir  todos  sus  miembros,  pasan 
por  tres  estados  diferentes,  bajo  for- 
mas distintas  de  las  que  tienen  des- 
pués. 

EruiOLOofÁ.  Catalán  ^uette;  fran- 
ca, ñueete;  italiano,  vuelto,  del  latin 
intéeíim,  forma  sustantiva  de  ituifcSre, 
dividir,  compuesto  de  i»,  en,  7  eifcare, 
cortar,  porque  el  insecto  tiene  vérte- 
bras 6  articulación  es,  7  cada  articula- 
ción fué  considerada  como  una  sección 
natural.  Por  consiguiente,  intecto  quie- 
re decir  cortado,  dividido  en  verte- 
bras. 

Retes». — 1.  ZoologU  m%w. — ^Pe- 
queño animal  invertebrado,  CU70  cuer- 
po está  dividido  por  anillos  6  articula- 
ciones. 

3.  ZooUgiamodtnui. — Clase  del  rei- 
no animal,  en  que  fifpiran  los  anima- 
les articulados,  provistos  únicamente 
de  aeia  piéa. 

3.  "Loa  insectos  más  grandes  que 
se  conocen  en  el  globo,  son  los  del 
Brasil,  de  la  Ca7ena  7  demás  provin- 
cias de  la  Aménca  meridional.  (Buf- 
FON,  C*adrifedot,  tomo  3.*) 

4.  Es  curioso  notar  que  el  aceite  es 
una  Buatancia  venenosa  pan  los  IN- 
SBCTOS;  en  tales  términos,  que  basta 
derramar  unas  gotas  de  aceite  sobre 
sos  estigmas,  para  que  mueran  en  el 
acto.  (BoifNBT,  Oitervacúmet.) 

iBMCtologia.  Femenino.  Entouo- 
Loofa. 

Etiuolooía.  SitlevulofU:  francés, 
imteebiloffie.  ■ 

iBsectólogo.  Masculino.  Sntomó- 
LOQO. 


INáE 


m 


Etiuoloqía..  BntimoUgieo:  fn^ncéa, 
imuetologiqve, 

Insecaestrable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  secuestrarse. 

Insedacido,  da.  Adjetivo.  No  se- 
ducido. 

Inseguir.  Neutro.  Seguir,  prose- 
guir, continuar;  7  así  se  dice:  iHSi- 
oniSNDO  en  tal  sistema. 

EtiiioloqU.  Latín  iiueqw. 

Ittsegnrunente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  inseguridad. 

EmioLoaÍA.  Intejwrs  7  el  sufijo 
adverbial  wtente. 

Insegitridad.  Femenino.  Falta  de 
seguridad. 

ETiuoLoafA.  Iluegvn:  francés,  imir 
atrita. 

Inseguro,  ra.  Adjetivo.  Falto  de 
seguridad. 

Insembrado,  4a.  Adjetivo.  No 
sembrado. 

Inseminación.  Femenino.  Práctica 
supersticiosa  á  la  cnal  se  atribuía  la 
virtud  de  curar  llagas  7  heridas,  7 
que  oonsiatía  en  impregnar  una  por- 
ción de  tierra  del  púa  de  la  herida  que 
se  quería  curar  7  luego  sembrar  allí  la 
planta  que  se  conaideraba  conveniente 
a  la  curación,  regándola  con  el  agua 
que  había  servido  para  lavar  la  llaga. 

EtiuoloÓía.  Bajo  latin  üuivtinaí'ío, 
del  latin  intíMinire,  sembrar  en  algún 
punto,  producir;  de  i»,  en,  7  temXnÓre, 
sembrar:  francés,  iiuémiiuitioit. 

Ib  senescencia.  Femenino.  Cali- 
dad de  lo  que  no  se  envejece.  |  de  las 

FACULTADBS    OÍTBLECTUALKS.    MÜtOTta 

de  kt/tiolcffUt.  Propiedad  que  algunos 
fisiélogoa  atribu7en  á  las  facultades 
mencionadas. 

ErniOLOofA.  In  privativo  7  el  latín 
tHhtí^e,  envejecer,  forma  verbal  de 
thex,  anciano:  francés,  vuéneteenee. 

Insenescente.  Adjetivo.  Que  entra 
en  la  senectud. 

Insenescer.  Recíproco.  Entrar  en 
la  senectud;  hacerae  muy  viejo. 

Etiuolooía.  Latín  intínitcere,  poa- 
terior  á  la  época  de  Augusto;  de  m, 
en,  7  linetcíre,  hacerse  viejo. 

Insensatamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  insensatez. 

EriHOLoafa.  Imentaíá  7  el  sufijo 
adverbial  wunte:  catalán  antíguo,  m- 
temadMunt;  francés,  vaeiumetU;  la- 
tín, ñeeiuiti,  en  san  JenSnimo. 

Insensatos.  Femenino.  Necedad, 
falta  de  sentido  6  de  razón. 

Etiuolooía.  I*tenta(o:  catalán  an- 
tíguo, inteiuada;  moderno,  iiueniaíet». 

Insensato,  ta.  Adjetivo.  Tonto, 
:htuo,  sin  sentido. 

SruioLoaÍA.  Latin  intauSliu ,  sin 
sentido;  de  i»  negativo  7  tentilut,  sen- 
sato; catalán,  itueiUAt,  a;  francés,  m- 
tem¿;  italiano,  iMinuato. 

Insensibilidad.  Femenino.  Falta 
da  sensibilidad.  |  Metafore.  Dureza 
de  corazón  6  falta  de  sentímiento  en 
las  cosas  qne  lo  suelen  causar. 

EriKOLoaÍA.  Intentible:  latin,  ism- 
timitíuM  (QmcHKRAT,  Addend»);  italia- 
no, ineiiuibiliti;  francés,  i%tenñhÍUt¿; 
catalán,  inteñtihiHUit;  portfigués,  mh 
tnuiHUdade. 

AdjetiTO.  Lo^ntcarf* 


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134 


INSE 


ce  de  ocultad  sensitÍTa  <Í  ^ue  no  tiene 
ientido.  |  Prív&do  de  sentido  por  al- 
gún accidento  ú  otra  causa.  |  Ihpb^ 
CEPTiSU.  II  Uetáfora.  El  que  no  sien- 
te las  cosas  que  causan  dolor  j  pena 
6  mueven  &  lastTma. 

ETiuoLOaÍÁ.  In  fTÍ^a.tíYo  y  tentibU: 
latín,  (tuenttHlU;  italiano,  inteniiiiU; 
francés  j  catalán,  vumitble. 

Inseniiblemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  Insensible. 

Etiholooía.  ImeniiiU  y  el  sufijo 
adverbial  mt»te:  italiano,  i»te»ñhU~ 
wunle;  Francés  j  catalán,  wtuntiiU- 
wuní;  latín,  ituauíiílUer. 

IsMiiutiTO,  va.  Adjetivo.  Desti- 
tuido de  la  facultad  de  sentir. 

InsoparAbilidad.  Femenino.  Ca- 
lidad de  lo  que  es  inseparable. 

BtiuolooIa.  IrnteparabU:  latin,  tV 
t^Srítbiltíéi;  provenzal  j  catalán ,  in- 
uparabiUítti;  francés,  iiu/parabiliü. 

Iniapartble.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  separar.  Dícese  también  de 
las  cosas  que  se  separan  con  dificul- 
tad V  de  las  personas  eatrechamente 
unidas  entre  si  con  vínculos  de  amis- 
tad 6  de  amor. 

i^TiiiOLOoÍA..  I»  negativo  T  t^para- 
lU:  latin,  intepSrSÜdü  ;  catalán ,  inU' 
jMrable;  francés,  iméparahle;  italiano, 
i%tepar»hiU. 

Inseparablemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inseparabilidad. 

EriMOLOOfa,  liueparabU  y  el  sufijo 
adverbial  mmU:  catalán ,  iiueparabU- 
«Mí;  francés,  tíuéparablement;  italia- 
no, int^anbtlme»t*;  latín,  intlpiribl- 

Ina«jp«radaniente.  Adverbio  de 
'  modo.  Sin  separación. 

Etiuolooía.  Itueparaáa  j  el  sufijo 
adverbial  menit. 

iBaeparado,  da.  Adjetivo.  No  so- 
parado. 

•  InMpnltable.  Adjetivo.   Q\ 
puede  6  no  debe  ser  sepultado. 

IttMpnltado,  da.  Adjetivo  anti- 
cuado, Insbpulto. 

Insepulto,  ta.  Adjetivo.  El  cadí- 
Tor  que  no  rát&  sepultedo. 

ETiifOLoofÁ.  Latin  íntlfpfilíitt,  par- 
ticipio pasivo  de  intípelve;  compuesto 
de  M,  no,  T  tlpttirt,  enterrar. 

Insepaftnra.  Femenino.  La  cir- 
cunstancia del  cadáver  insepulto. 

Inserción.  Femenino.  La  acción  y 
efecto  de  insertar  é  insertarse.  \  Án»- 
iomié.  Intima  adherencia  de  una  par- 
te del  cuerpo  en  otra,  la  cual  sirve  de 
punto  de  apojo;  j  así  se  dice:  la  ra- 
ssxciON  de  un  músculo,  de  un  liga- 
mento, de  un  tendón,  en  tal  ó  «nal 
hueso,  I  JSetániea.  La  misma  adheren- 
cia respecto  de  los  Órganos  de  una 
planta,  como  cuando  decimos:  la  in- 
SifiCioK  del  ovario,  de  los  estambras, 
de  la  corola.  J  Cada  uno  de  los  puntos 
por  donde  se  efectúa  dicha  adneren- 

ErmoLooÍA.  Latín  tnterfío,  ingerí- 
miento,  forma  sustaotiva  abstracta  de 
mA-tw,  inserto:  provenzal,  iiutrcio; 
catalán,  ituareii;  franc&B,  inurtio»i 
italiano,  tM«mm«. 

InserÁnable.  AdjetiTo,  Que  no 
poede  serenarse. 


INSI 

iBSOreaidad.  Femenino.  Falta  de  I 
serenidad.  | 

Insereno,  na.  Adjetivo.  Que  no' 
está  sereno, 

ETUfOLoaÍA.  Latin  vutrHtu.  (Esta- 

CIO.) 

Inserir.  Activo  anticuado,  Inbbb- 
TAR.  I  Anticuado.  Inosrib,  iNasBTAS. 
I  Anticuado  metafórico.  Plantar  6  sem- 
brar alguna  cosa. 

Etuíolooíá.  Latin  imttrín. 

Insertable.  Adjetivo.  Susceptible 
de  insertarse. 

Insertado,  da.  Participio  pasivo 
de  insertar. 

BriuoLoofA.  Ifutrtér:  catalán,  m- 
tirM,  da;  francés,  int&¿. 

Insertador,  ra.  Sustantivo  ;  ad- 
jetivo. Que  inserta. 

Insertar.  Activo.  Incluir,  introdu- 
cir una  cosa  en  otra,  formando  con 
ella  un  conjunto.  |  Poner  en  los  pe- 
riódicos un  articulo,  noticia,  anuncio 
6  cosa  semejante. 

EtuiolooIa.  Latín  intrríSre,  poner 
dentro,  frecuentatívo  de  interere,  in- 
cluir; de  t«,  dentro,  y  ttrlfrí,  enlaiar, 
unir:  catalán  antiguo,  inserir;  moder- 
no, interCar;  provenzal,  inttrir;  fran- 
cés, ins&er;  italiano,  iMterirt. 

Insertarse.  Recíproco.  Analomté  i 
Áittoria  ttalural.  Estar  adherida  una 
parte  del  cuerpo  en  otra,  como  en  el 
ejemplo  siguiente:  el  casobar  tiene 
"na  vejiguilU  de  hiél;  v  su  canal, 

ue  se  cruza  con  el  canal  hepático,  va 

iNSSRTARsa,  por  la  parte  de  arriba, 
en  el  duodeno.  (Bufpon,  Pájaro»,  to- 
w  2.;  página  Sii.) 

Inserto,  ta.  Participio  pasivo  irre- 
^lar  de  insertar.  ||  Adjetivo  anticúa- 
lo. Inoikto.  i  AnaUíMia  ^Áittoria  na- 
tural. Que  ha  sido  objeto  de  inserción, 
6  que  tiene  un  punto  de  adherencia, 
'  se  dice:  músculo  inserto  en  4ial 
i;  hoja  iNSBRTA  en  el  tallo,  es- 
tambres iNSBKTOS  en  el  ovario,  etc. 

BTiuoLoafA.  Latin  úuerliu,  partici- 
pio pasivo  de  úu«rfr«,  introducir:  fran- 
cés, intéri. 

Ineerrible.  Adjetivo.  Loqaenoee 
servible  6  no  está  en  estado  de  servir. 

laaesion.  Femenino.  Mediana.  Ba- 
ño de  vapor  en  el  cual  está  sentado  el 
enfermo. 

EtiuolooÍa.  Latin  imetvu,  que  ur- 
de asiento,  participio  pasivo  de  wt- 
éldirt,  estar  sentado  sobre;  de  m,  en, 
sobre,  dentro,  y  tídere,  sentarse. 

Insexaal.  Adjetivo.  Eitíoria  nain- 
raí.  Que  carece  de  sexos,  como  algu- 
nas abejas. 

ETiifOi.OOfA.  In  privativo  y  teamaL 
francés,  intexé. 

Insidia.  Femenino.  Asechanza. 

Btiuolooía.  Latin  inttdia,  asechan- 
za, forma  sustantiva  de  VNÜdire,  estar 
apostado;  catalán  antiguo,  iniidia. 

Insidiadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. iNSIDIQSAUBKTa. 

Insidiador,  ra.  Masculino  7  feme- 
nino. £1  que  insidia. 

BruiOLOofA.  Jntidiar:  latin,  inüdia- 
tor;  franca,  intidiaUw;  catalán,  ÍntÍ~ 
diádor,  a. 
Insidiar.  Activo.  Poner  asechan- 


INSI 

EmiOLOofa.  Latin  íniidírt,  «star  e& 
emboscada;  de  in,  en,  y  tidire,  sen* 
taree;  catalán,  intidiar. 

Insidioaameate.  Adverbio  de  mo- 
da. Con  insidias. 

EnuoLoafA.  Jnñdteta  y  el  sufijo 
adverbial  ntenle:  catalán,  muÍí^mm-' 
«MMí;  francés,  Íntidi**ieine*t;  italiano 
intidioiamenU;  latin,  intídiSii. 

Insidioso,  sa.  Adjetiva.  El  que 
arma  aaeehaaus.  1 1.0  que  se  hace  con 
asechanzas. 

BriuoLOotA.  Inñdia:  latin,  vuUdii- 
tnt;  catalán,  intidiót.  «;  francés,  inti- 
dienm;  italiano,  intidúmf. 

SiHONiuiA.  Intidioio,  eapdew.  Inti' 
dio*9  es  el  que  prepara  cautelosamen- 
te los  medios  de  hacer  daflo;  eapeiott 
el  que  emplea  el  engafio  7  el  artificio 

Sara  cautivar  la  voluntad  ajena,  6  in- 
ucir  á  otro  en  error.  £1  instrumento 
del  iniidion  es  la  asechanza;  el  del 
eapeioto,  es  la  mentira  sutil  y  el  enga- 
ño. Se  dice,  hablando  en  metáfora, 
veneno  cubierto  de  fiores  es  m- 
tidioae,  y  llamamos  eapdota  á  la  pre- 
gunta hecha  con  ánimo  de  compro- 
meter al  que  responda.  (Moba.) 

Insigne.  Adjetivo.  Célebre,  &- 
moso. 

Btiholooía.  Latin  iniTfnit;  de  m, 

i,  y  tifnwM,  signo,  marca,  señal: 
italiano  V  francés,  intifne. 

Sentitu  ftimolójfic». — I£l  latín  Mdtf- 
nie  se  tomaba  en  buena  v  en  luila 
parte,  como  en  los  ejemplos  que  si- 
guen: ínsiqnis/mw,  de  cara  bellísi- 
ma; esto  es,  de  una  belleza  singular  , 
(ViaQU.10):  e*ci  tí  elandi  et  »t  yw*  iN- 
SIONIS  txeeturit;  los  ciegos,  los  cojos 
y  todos  los  que  tenían  alguna  dtfor- 
MÚJs^al  monr.  (Tkhtuuano.) 

Insignemente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  insigne. 

EtiuolooÍa.  Jntignej  el  sufijo  ad- 
verbial menU:  latin,  tsnfiiitf;  catalán, 
intignement. 

Insignia.  Femenino.  Señal,  distin- 
tivo 6  divisa  honorífica.  |  Entre  loe 
romanos,  cualquiera  de  las  banderas  6 
estandartes  de  sus  legiones.  Se  aplica 
también  esta  voz  á  los  pendones,  es- 
tandartes, imágenes  j  medallas  qne 
son  propias  de  alguna  hermandad  6 
cofradía.  J  La  bandera  de  cierta  espe- 
cie qne,  pifesta  al  tope  de  uno  de  loa 
palos  del  buque,  denota  la  gradua- 
ción del  jefe  que  lo  manda,  d  de  otro 
qne  va  en  él. 

EruiOLOofA.  Intign*:  latin,  wHfw, 
inügnie,  señal,  indicio,  nota  distanti- 
va;  catalán,  mwúsm. 

lusiniido,  da.  Adjetivo  anticua- 
do. Distinniiido,  adornado. 

Insignucacion.  Femenino.  Insto- 


Etuiolosía.  Iniiguijitanáa:  cata> 
lan,  iniigniScaciá. 

Insignificancia.  Femenino.  Nula 
importancia  de  una  cosa. 

ETuiOLoafA.  IntignifieanU:  francés, 
inMwniJianet. 

tnsignificante.  Adjetivo.  Lo  que 
nada  significa  6  importa. 

ETiuoLoaÍA.  In  privativo  y  tignifi^ 
cante;  francés,  ümgn^fiamt;  eatalau/ 
Mfryst/fcmí, 


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IniinúflcatÍTO,  va.  Adjetiro.  Lo 
«jue  naos  ñgmñea,  6  expresA. 

Inainfimo,  ma.  Adjetíro  supei>- 
látiro  de  insigne. 

EnuoLoaÍA.    Latín    intlonistinttt. 

(TnTÜLlANO.) 

Xnnmnlar.  Activo  anticuado.  Acu- 
sar ¿-delatar  á  nno  de  algun  delito. 

£TiuOLOaf¿.  lAtín  intñiiiáre,  fkca- 
sar;  dew,  en,  j  tibia/,  juntamente. 

Iniinoamiento.  Úasculino  anti* 
coado.  Enseñanza.  |  Autícuado.  Pra- 
capto,  mandato. 

Insinnacion.  Femenino.  Laaccion 
T  efÍBCto  de  insinn&r  6  insinuarse.  ¡| 
JFtraue.  La  manifestación  6  presentar 
cion  de  nn  instrumento  público  ante 
juez  competente,  para  que  éste  ínter- 
poujgfa  en  él  su  autoridad  j  decreto 
jadidal.  I  Jtttírioí.  una  de  las  espe- 
cies  de  exordio  de  que  se  vale  el'  ora- 
dor para  captar  con  disimulo  U  bene- 
volencia y  atenciou  de  los  oyentes. 

EtuiolooÍa.  Latín  itutHuSiio ,  la 
acción  de  introducirse,  hablándose 
del  mar;  forma  sustantiva  abstracta 
de  mAwííiu,  insinuado:  catalán,  fV 
ráMucúT;  francés  ^  provenzal,  tntinutt. 
iio»;  itaJiano,  iMMiMnoM. 

Insinuado,  da.  Participio  pasivo 
de  insinuar. 

EriHOLoaÍA.  Latín  ímImwíím,  in- 
trbducido,  participio  pasivo  'de  íari- 
ntírt,  insinuar:  italiano,  intinvato; 
francés,  iiuinM¿;  catalán,  iminnat,  da. 

Insínnanta.  Adjetivo  ;  participio 
.activo  de  insinuar.  Que  posee  el  ta- 
lento de  insinuar.  |  Si^ificatívo,  ex- 
presivo. I  Penetrante,  irresistible,  ha- 
blando de  leng;u aje, 'ademanes,  etc. 

EtuiolooÍa.  Iníinnar:  francés,  iit- 
tinmmt;  italiano,  iiuitnia»tf,  del  latín 
ñutrnau,  t«t¡íii«M>t/ú,  participio  de 
presente  de  MulbiaSrtf,  insinuar. 

Inünnantemeote.  Adverbio  de 
modo.  Con  insinuación. 

BnuoLOaÍA.  IntiniUMtt  j  el  sufijo, 
adverbial  mtñte, 

Insinoar.  Activo.  Tocar  ligera- 
mente y  de  paso  alj^una  especie  6  no- 
ticia, no  hacer  mas  que  apuntarla.  || 
Indicar  la  voluntad  ú  deseo  de  alguna 
cosa.  I  Fore*M.  Hacer  la  insinuación 
6  manifestación  de  un  instrumento 
ante  el  juez  competeQt«,  para  que  in- 
terponga su  autoridad.  Q  Reciproco. 
Introducirse  mafiosamente  en  el  áni- 
mo de  alguno,  ganando  su  gracia  ; 
afbcto.  t  Metáfora.  Introducirse  blan- 
da j  suavemente  en  el  ¿nimo  algún 
aftcto,  vicio  6  virtud,  etc.  - 

BrmoLoaÍA.  Latín  i»tíiutare;  italia- 
no, iiuünuire;  francés,  iiuMMer;  cata* 
tan,  lOfMMf. 

Semtido  ttimoUneo. — El  verbo  lati- 
no se  compone  de  m,  en,  j  ttiniSre, 
doblar,  encorvar,  forma  verbal  de  t-t~ 
M»,  seno;  de  donde  viene  el  signifi- 
cado de  introducir  que  tiene  intin%are: 
□nnnTAiB  r«fm  Itrrü,  «hacer  entrar 
mi  navio  en  la  ensenada.»  [Curiosi- 
dad digna  de  tt«nGÍonI  La  insinua- 
ción pnmeía  fdé  la  de  las  aguas  ó  la 
da  las  naves. 

SiNONiuiA.  /«iráiwf-,  tttgmir.  Se  ñi- 
«MHÍa  para  dar  i  entender;  se  ngUn 
para  obrar.  Para  tMMiKir  se  requiere 


INSI 

intención;  no  así  para  ntgtrit,  y  así 
puede  decirse:  el  menor  incidente  bas- 
ta para  t*gerw  el  asunto  de  una  come- 
dia. Me  MimMif  BU  deseo  de  viajar,  y 
esta  idea  me  natrií  el  designio  de 
acomp&fl&rlo.  (Moka). 

Insinuarse.  Reciproco.  Expresar 
muy  someramente  el  pensamiento, 
voluntad,  deseo,  etc. 

InsinnatiTamente.  Adverbio  de 
modo.  De  Una  manera  insinuativa. 

EriuoLoaÍA.  Imünalita  y  el  sufijo 
adverbial  meñle. 

Insinaativo,  va.  Adjetivo.  Que  in- 
sinúa 6  se  insinúa. 

EriuoLOofA.  IiuÍit%ar:  francés,  ift- 
tinvatif;  italiano,  iauimatito. 

Insipidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  insipidez. 

BtiuolooIa.  Jntipida  y  el  sufijo  ad- 
verbial me»tt:  nances,  intipidemení; 
italiano  r  tiuipidamM  te . 

Insipidez.  Femenino.  La  calidad 
de  lo  insípido. 

EnifOLOofA-.  Imipido:  proveuzal, 
insípíditai;  francés,  vuipidxtí;  italia- 
no, iiuipideaa;  catalán,  itutpxdeta. 

Insipidísimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  insípido. 

EriuoLoofA.  Intipido:  catalán,  tsn- 
pidittítn,  a. 

Insípido,  da.  Adjetivo.  Lo  que  es 
desaborido  6  no  tiene  sabor  ni  sazón. 
¡jMetáfbra.  Lo  que  no  tiene  espíritu, 
viveza,  gracia  ni  sal. 

BTiiioLÓaÍA.  Latin  ínttpidKt,  sin  sa- 
zón, sin  giist^;  de  m,  no,  ;  tSpidui, 
sabroso:  n-iípídiu,  «no  sabroso:*  ca- 
talán, imipií,  á»;  francés,  itipüü;  ita- 
liano, innpido. 

Sinonimia.  Intípido,  dttairido.  Imi- 
pido es  lo  que  no  tiene  sabor;  detabri- 
do  ea\o  que  no  tiene  el  sabor  que  cor- 
responde í  su  naturaleza.  Hay  mu- 
chas sustancias  quason  por  sí  mismas 
y  en  todas  circunstancias,  tntlpidat. 
Una  fruta  que  no  ha  llegado  &  su  ma- 
durez, 6  que  está  demasiado  madura, 
es  áaabnaa.  Lo  detabrido  no  carece  de 
sabor,  pero  lo  tiene  viciado  y  desagra- 
dable. Estas  dos  significaciones  cor- 
responden perfectamente  i  la  etimolo- 
gía de  las  dos  voces  Ivspectiras, 
(Mora). 

Insipiancia.  Femenino.  Falta  da 
sabiduría  6  ciencia.  |  Falta  de  juicio, 

ETiuOLOaf A.  Lati  a  tnttpünlia,  de  m, 
no,  yiipientía,  sabiduría;  italiano,  in- 
ñpitnta. 

Inaipienta.  Adjetivo.  Falto  de  sa- 
biduría 6  ciencia.  |  Falto  de  juicio. 

ErniOLoafA.  Imijntncia:  latin,  inri- 

SÍOH,  de  m,  Qo,  y  tdpím,  sabio;  ita- 
ano,  üuipimU.  Iitítpífíts  representa 
at-tXpieiu. 

Insipientemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  insipiencia. 

ETiuOLOofA.  ImipiMíe  y  el  sufijo 
adverbial  mm<<:  latín,  ütrípiHUr. 

Insipientisino,  mi.  Adjetivo  su- 
perlativo de  insipiente. 

Etiuoloqía.  Latin  iiuipitñtii^ia. 

[SdSECA.] 

Insistencia.  Femenino.  La  perma- 
nencia, continuación  y  porfía  acerca 
de  alguna  cosa. 

BmioixiofA,  Imittmte:  catalán,  m- 


INSO 


135 


ñtténeU;  francés,  insüiante;  italiano, 
intüíeiua. 

Insistente.  Adjetivo  j  participio 
activo  de  insistir.  Que  insiste. 

Etiholosía.  Latin  Mtbínw,  Mftr- 
U»tit,  que  se  mantiene  y  persevera; 
participio  de  presente  de  intátírt,  in- 
sistir; francés,  vaittmit;  italiauo,  intit- 
Utttí. 

Insistidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  insistencia. 

ErnioLoaÍA.  Intitlida  y  el  sufijo  ad- 
verbial mtnu, 

Insistidor,  ra.  Adjetivo.  Que  in- 
siste. 

Insistir.  Neutro.  Instar  porfiada- 
mente, persistir  6  mantenerse  firme 
en  alguna  cosa. 

EriuoLoaÍA.  Catalán  innttir;  fran- 
cés, üuitttr,  del  latin  intittifre,  parar- 
se en,  estribar,  apoyAr  una  cosa  en 
otra;  de  m,  en,  sobre,  y  ñttíre,  pa- 
rarae,  simétrico  de  ttSre,  estar,  como 
lo  demuestra  el  supino  ttilitm. 

Sinonimia.  Intitlir,  ptriülir.  Se  «i- 
liiU  antes  de  pernitir:  de  modo  que 
perntUr  no  es  mis  que  ñtúiir  con  mis 
empeQo  y  tesón.  Hay,  pues,  una  gra- 
duación entre  laa  dos  acciones,  la  se- 
gunda de  las  cuales  es  más  enérgica 
que  la  primera.  Aquello  en  que  se  m- 
tiift,  es  menos  srrare  que  aquello  en 
que  se  pertUt*.  £1  pretendiente  mni* 
en  su  solicitud;  el  hereje  ptrtáíe  en 
Buerror.  (Hoka.) 

ínsito,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  es  pro- 
pio y  connatural  a  alguna  cosa  y  como 
nacido  en  ella. 

EtimolcoÍa.  Latin  iniííum,  ingerto, 
simétrico  de  inslhu,  participio  pasivo  ' 
de  interírt,  ingertar. 

Insitor.  Masculino.  ¡iitologU.  Dios 
que  presidía  á  las  operaciones  de  agri- 
cultura, y  en  especial,  á  los  ingertos, 

EriMOLoafA.  fntito:  latin,  tniitor, 
uno  de  los  diosea  campestres  (Síns- 
Ca);  el  que  ingiere.  .(PLimo.) 

hsobriedad.  Femenino.  Falta  de 
sobriedad. 

Insobrio,  bria.  Adjetivo.  Que  no 
es  sobrio. 

Insociabilidad.  Femenino.  Falta 
de  sociabilidad. 

EriMOLoaÍA,  Intodaile:  catalán,  M- 
toetaüUtat;  francés,  üuoeúthiUlé;  ita- 
liano, ñuodaHUa. 

Insociable.  Adjetivo.  El  huraño  6 
intratable  é  ínc¿modo  en  la  sociedad. 

EriiioLOofA.  Latin  intSci&UtlU;  fran- 
cés y  catalán,  ÍModahU;  italiano,  »a- 
teaaoiU. 

Insociablemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  insociable. 

EriuoLOofA.  IiuocMle  y  el  sufijo 
adverbial  Kentt:  francés,   üuodaiu- 

SWNÍ. 

Insocial.  Adjetivo.  Insociable. 

EriHOLOofA,  I»  privativo  y  toeial: 
francés,  intodal, 

InsocorriUe.  Adjetivo.  Que  no 
puede  socorrerse. 

Insocorrido,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  socorrido. 

Insolación.  Femenino.  Medieáu. 
Enfermedad  causada  en  la  cabeza  por 
el  eiceaivo  ardor  del  sol,  |  Ttnpmü 
M.  Medio  emplea^^pfi:*^  ^9^(1^0  [e 


136 


DJSO 


economía  tnimal,  6  para  producir  la 
mWaccioo,  \  Fines.  Cantidad  de  ca- 
lor aolar,  demm&da  en  la  tierra.  |  Dí- 
ddetiea.  La  accioD  de  exponer  al  sol, 
como  cuando  se  dice,  en  términoa  di- 
.  dicticos:  la  iHSOLacioK  de  jiapel  de 
cloruro;  laiNSOLAOtOK  de  lu  unturas, 
de  loa  bálsamoa;  la  imsolaoioh  do  las 
plantas  de  adorno. 

Etiuoloqíjí.  IntaUr:  latín,  íiu3tS- 
tío,  la  accioa  de  poner  al  sol,  forma 
sustantiva  abstracta  de  üuSlSiiu,  par- 
tícipio  paaivo  de  intol^T't,  insolar:  ca- 
talán, MUúkeid ;  francés ,  vuolalioit; 
italiano,  vuoUggiofte. 

Insoúr.  Activa.  Didáetúa.  Poner 
alguna  cosa  al  sol;  como  Hierbas,  plan- 
tas, etc.,  para  hcilitar  su  fermenta- 
ción 6  secarlas.  |  Recíproco.  Asolear- 
se, enfermar  por  el  demasiado  ardor 
del  sol. 

GriuoLoaÍA.  ItuSlSre,  exponer  al 
sol;  de  t«,  en,  j  tÓlSre,  tema  verbal 
ficticio  de  tol,  tiUi,  el  sol:  francés,  ím- 
wler;  italiano,  wtolare. 

lasolane.  Reciproco.-  Exponerse 
al  sol. 

Inaoldabl*.  Adjetivo.  I^o  que  no  se 
puede  soldar.  \  Metifora.  Se  aplica  al 
jerro  d  acción  que  no  se  puede  en- 
mendar 6  corregir. 

EriMOLoaÍA.  /«  privativo  y  tolda- 
bh:  francés,  úuotiMiU;  catalán,  intol' 
MU. 

Insoldado,  da.  Adjetivo.  Que  no 
está  soldado. 

Imolencia.  Femenino.  Acción 
desusada  j  temeraria.  \  Atrevimiento, 
descare.  [Dicho  6  hecho  ofensivo  é 
'  insultante, 

BruoLoafa,  IntoUnU:  latin,  iiult- 
¡mlía;  italiano,  Mialema;  francés,  í»> 
tol*»e«;  catalán,  UuoUneia. 

Iniolentar.  Activo.  Hacer  i  uno 
insolente  j  atrevido.  Se  usa  más  co- 
mo recíproco. 

BrtMOLoafA.  IntolenU:  latin,  vuS- 
Uiclfre;  catalán,  üuolentar;  francés,  ta- 
tolenter;  italiano,  iiuo¡t»tire. 

Insoléntame.  Recíproco.  Decir  6 
hacer  insolencias. 

IntKtlenta.  Adjetivo  que  se  aplica 
al  que  contete  insolencias.  Se  usa  tam- 
bién como  sustantivo.  |  Orgulloso,  so- 
berbio, desvergonzado.  |  Anticuado. 
Lo  que  es  raro,  desusado  v  extraño. 

EruiOLoaÍA.  Latiq  intoUnt,  intdU*- 
tit;  de  w,  no,  v  iSleiu,  participio  de 
presente  de  tSUre,  acostumbrar;  «no 
acostumbrado,  fnera  de  regla,  desme- 
dido:* catalán,  intoUnt,  a;  Trances,  m- 
toknt;  italiano,  intoUnte. 

Smtido  límol^ico. — El  primer  ih- 
SOLBNTK  fué  el  que  obró  de  una  mane- 
ra üuJUU,  cu^o  sentido  radical  inter- 
preta mu;  bien  la  definición  de  la 
Academia. 

iBBoleotemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  insolencia. 

ETiuoLoaÍA.  IntolMte  y  el  sufijo 
adverbial  mmíí:  latin,  üttSBftter,  fue- 
ra de  la  costumbre,  de  un  modo  insé- 
líto;  italiano,  áuoleníenenle;  francés, 
inioleMMitt;  catalán,  intole*tmtni. 

InsoIentUimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  insolente. 

EnuoLOOÍA.  Imolente:  latin,  iruo- 


mso 

U^mim*t;  catatan,  vuoUníUtm,  4, 

Insólidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  solidez. 
.  BtimolosU.  IfuáUd»  y  el  sufijo  ad- 
verbial tiente:  francés,  intotitUwttní. 

Insolidez.  Femenino.  Falta  de  so- 
lidez. 

EtiholooIa.  liuéUdo:  francés,  tsw- 
lidité. 

Insólido,  da.  Adjetivo.  Que  no  es 
sdlido. 

ETiifOLOaÍA.  Latín  ifuSlÍd%$,  de  ts, 
no.  y  tSlidiu,  sdlido:  francés,  úuolidg, 

In  sólidnm.  Adverbio  de  modo. 
Fortnu.  Por  entero,  por  el  todo.  Se 
usa  mes  comunmente  de  esta  voz  para 
expresar  la  hcultad  u  obligación,  que 
siendo  común  ¿  dos  ó  más  personas, 
puede  ejercerse  6  debe  cumplirse  por 
entero  por  cada  una  de  ellas;  v  así  se 
dice  que  Juan  y  Pedio  son  deudorra 

IH    SOLIDOlf. 

ETiHOLOofA.  Latín  i»,  en,  dentro, 
sobre,  y  iSttdvm,  sdlido,  firme,  esta- 
ble,  entero,  cabal;  catalán,  w  láUdwai. 

Insólitamente.  Adverbio  de  modo 
De  una  manera  insdlita. 

EriuoLoaÍA.  IiudUu  j  el  sufijo  ad- 
verbial «u»t«:  latin,  imólUi;  francés, 
iiuotittMe»t. 

Insólito,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  común  y  ordinario. 

EtiuoloqÍa.  Latín  úuISCÍíiu,  no 
acostumbrado,  extraordinario;  de  i*, 
no,  y  tolU*t,  participio  pasivo  de  *¡S- 
ISré,  soler:  italiano,  imóliio;  francés, 
ímoUt»;  catalán,  úutSlií,  a. 

lasolobilidad.  Femenino.  Qmími- 
c«  y  wiaUiH¿tiau,  Cualidad  de  lo  inso- 
luble. 

ETiuoLoafA.  IntoMU:  latin,  intS- 
HKlUai;  italiano,  ituoMiUta;  francés, 
iniolmbilití;  catalán,  iñiolubiUdti. 

Insoloble.  Adjetivo.  Quiatic».  Epí- 
teto de  las  sustancias  que  no  se  pue- 
den diluir,  como  cuando  se  dice:  la  re- 
sina es  iii30t,UBLK  en  el  agua.  ||  MaU- 
máticM.  Lo  qite  no  se  puede  resolver, 
como  en  el  pasaje  que  sigue:  «hallar 
el  secreto  de  medir  este  ángulo  y  de 
conocer  su  diferencia,  cuando  la  tier- 
ra está  en  Cáncer  y  cuando  se  halla  en 
Capricornio;  tener  por  este  medio  lo 
que  se  llama  la  paralaxis  de  las  estre- 
llas fijas,  es  un  problema  iNSOtunLE, 

no  se  emplean  otros  instrumentos 

le  los  conocidos  hasta  el  presente.» 

OLTAiBB,  NoBton,  II,  1 . ) 'ji  Filoto- 
fla.  Lo  que  no  se  puede  definir  ni  ex- 
plicar; y  así  se  dice:  cuestión  imsolu- 
blr;  tesis  iNSOLUBLs;  metafísica  inso- 
LUBLB.  I  Lo  queno  se  puede  pagar,  en 
cuva  acepción  suele  emplearse  figu- 
raoamento,  como  cuando  se  dice:  «las 
deudas  del  h(Mubre  para  con  Dios  son 

IHSOLUBLBS.» 

•  Deudu  del  cnrazoD 


ETnfOLoaÍA.  Latín  üuSIsHlü,  lo 
que  no  se  puede  pagar,  en  Séneca;  in- 
dudable, en  Quintíllano;  indisoluble, 
en  Macrobio;  de  Mt,  no,  y  tSitíitii,  so- 
luble: italiano,  intolúbtU;  francés  y 
catalán,  mioítij/f. 

InsolTenda.  Femenino.  La  inca- 
pacidad de  pagar  alguna  deuda. 

ETiHOLoaÍA.  InsomnU:  francés  del 


msp 

siglo  zvi,  iíU0Í9tHet;  moderno,  inui- 
vMiUté;  italiano,  iiuohabiUti:  cata- 
lán, ww/pAum,  del  latín  ficticio  imtel- 
veiUta,  forma  sustantiva  abstracta  de 
mioJMM,  vuohmiü,  insolvente. 

Inaolvente.  Adjetivo  que  se  aplica 
al  que  no  tiene  con  qué  pagar. 

BnHOLOoÍA.  Latín  imohau,  mm/- 
wk/ú,  participio  de  presente  de  inial- 
vifrt;  de  w,  no,  y  toMfre,  desligar, 
pagar,  sstis&eer:  italiano,  intomoilt; 
francés  del  délo  xvi,  i$uoloe*t;  mo- 
derno, wwJMÍw;  catalán,  i'uohént. 


que  no  duerme  o  esté  desvelado. 

Insomnio.  Masculino.  Vigilia, 
desvelo. 

ETUiOLOafa.  Latín  íatMM^,  vigi- 
lia; de  M,  no,  y  »smw,  sueño;  fran- 
cés, miom»it;  italiano,  i»t7»*Ut. 

Insondable.  Adjetivo.  Lo  que  no 

puede  sondear.    Díaeae  del  mar 

cuando  no  se  le  puede  hallar  el  fondo 

con  la  sonda.  |  Metáfora.  Lo  que  no 

puede  averiguar,  sondear  ó  saber 

&  fondd. 

Etiuoldoía.  /«  negativo  y  Kmdtr- 
ble:  francés  v  catalán,  ituoMUble. 

Insondaao,  da.  Adjetivo.  Que  Mti 
sin  sondear. 

Insonoridad.  Femenino.  Cualidad 
de  lo  insonoro. 

EriMOLoaÍA.  Insonoro:  francés,  inic- 
noritéi  italiano,  intonoriti. 

Inaonoro,  ra.  Adjetivo.  Lo  qus 
está  destituido  de  sonoridad.  |  Cukb- 
pos  iNBONOBOs.  FUtcA.  Cuerpos  que  no 
tienen  la  propiedad  da  producir  soni- 
dos, como  el  aá&Uo  que  se  comprime, 
'  sea  el  empleado  en  ¡Mtvimentoa. 

ETiuoLoaÍA.  Latín  tatAidi-M,-  de  M, 
no,  y  tSndnu,  sonoro:  francés,  imeono- 
rt;  italiano,  tmtoHon. 

Insoportable.  Adjetivo.  Insufri- 
ble, intolerable.  |  Menfdra.  Lo  que  es 

uT  incdmodo,  molesto  y  enfadoso. 

KrmoLoaÍA.  In  privativo  y  topor- 
lable:  italiano,  intopporUbile ;  fran- 
cés, ÍMopporUiU;  catalán,  iiuoporíA- 
bU. 

Insoportablemente.  Adverbio  de 
modo.  De  unamanera insoportable. 

BTiMOLOaÍA.  Intoporlabte  y  el  su- 
fijo adverbial  «iMb:  italiano,  tMop- 
portahihunte;  francés ,  innpporlaiie- 
ment;  catalán,  intoporlablement. 

InaoTprendible.  Adjetivo.  Que  no 
puede  sorprenderse. 

Inaospechoaamante.  Adverbio  ds 
modo.  Sin  sospecha.  (Gaballero.) 

Etiholooía.  InioepechetaytXauñJQ 
adverbial  mtntá:  latin  posterior,  vatu- 
pfeli. 

Insospecboso,  aa.  Adjetivo.  Que 
no  infunde  sospecha. 

Insostenible.  Adjetivo.  Que  no 
puede  sostenerse. 

EruiOLoaÍA.  In  privativo  y  toiteni- 
ble:  italiano,  intotleñtbiU;  francés,  ñt- 
toiUenabU. 

Inspección.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  inspeccionar.  |  El  cargo  y 
cuidado  de  velar  sobre  alguna  cosa. 
||La  casa  de  despacho  ú  oficina  del 
inspector.  |  Inspecciones  aBNBRALBs. 
Altas  dependencias  del  Estado,  encar- 


INSP 

rsmos  í  qao  pertenecen.  |  Pntaiaiit- 
titmo.  División  «clesiíatica. 

BrniOLoaU.  Latín  inspíctio,  obeer- 
TRcion  diligente,  reTÍaion,  forma  sua- 
tantiva  abstracta  de  impectm,  partici- 
pio pasÍTO  de  ñ^Uíre,  inspeccionar; 
catalán,  iiupMeüf;  francés,  imptclÍM; 
italiano,  mtptñone. 

Inapeccionable.  Adjetivo,  Que 
puede  6  debe  ser  inspeccionado. 

Inspeccionadamenta.  Adverbio 
de  moao.  Con  inspección. 

EriuoLoof^.  ItupeecioHoda  j  el  su- 
fijo adverbial  wu*U. 

Inipeccioaar.  Activo.  Examinar, 
reconocer  atentamente  alguna  cosa. 

EnifOLOofA.  Latín  vupeelSrt,  con- 
eiderar  atentamente,  reconocer;  forma 
verbal  de  impeehm,  supino  de  intptdS- 
r$,  examinar  con  dili^ncia:  catalán, 
innteeienar. 

Inspector,  n.  Ifaseulino  j  feme- 
nino. El  ^ue  reconoce  j  examina  al- 
{pina  coaa.  j  El  jefe  miutaF  encargado 
en  otro  tíempo  de  velar  sobre  la  con- 
servación j  buena  disciplina  de  los 
cuerpos  de  infantería  6  caballería  del 
ejército  6  de  los  de  milicias,  etc.  Ho; 
se  da  el  nombre  de  dibectokbs  oenb- 
BAXBS  á  todos  6  la  mayor  garte  de  es- 
tos jefes.  I  El  de  carabineros,  conser- 
va el  nombre  de  ihspbctob  general. 

BrmoLoafji.  Intpeccüm:  latín,  mu- 
jwcto*,  intpíelSrit,  visitador;  italiano, 
ftuptttort;  francés,  intpwtmr;  catalán, 
intpector. 

Inspirable.  Adjetivo.  Lo  que  se 
puede  atraer  con  el  aliento. 

Inipiracion.  Femenino.  Fitiologia, 
La  acción  de  atraer  el  aire  e  introdu- 
cirlo en  los  pulmones,  llevando  &  di- 
chos drganoB  varios  principios  que 
inflamen  mié  6  menos  en  la  sanguifl- 
cacion.  \  Metáfora.  Ilustración  o  mo- 
TÍmiento  sobrenatural  que  Dios  co- 
munica á  la  criatura,  jj  Ocurrencia  d 
especie  que  se  ofrece  k  la  imaginación 
repentinamente  j  como  sugerida  por 
algún  ser  invisible.  O  Entusiasmo  que 
arrebata  el  espíritu  oe  loa  poetas,  de 
los  pintores,  de  los  múai eos. || poética. 
Sinónimo  de  estro  6  numen  poétíco. 

ErmoLOOfi..  Intpirar:  provenzal, 
intpiratio;  catalán,  úupirúcüf;  portu- 
gués, mt^raeSo;  francés,  intpiraíúm; 
Italiano,  impirañone,  del  latín  ímpiri- 
fío,  inspiración,  ora  poética,  ora  divi- 
na, en  Solino;  reauello,  en  san  Isido- 
ro, forma  sustcntiva  abstracta  de  üu- 
piritut,  inspirado. 

Inspiradamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inspiración. 

BriifOLosfA..  Impirada  j  el  sufijo 
adverbial  vtMlt:  latin,  wuplrati. 

Inspirado,  da.  Participio  pasivo 
de  inspirar. 

ErnioLOafA.  Latin  ituptritiu,  par- 
ticipio pasivo  de  wttpirSre,  inspirar; 
eatalan,  i»$pirat,  dé;  francés,  itupiri¡ 
italiano,  iniptraío. 

Inspirador,  ra.  Adjetivo.  El  é  lo 
que  inspira. 

ETiHOi.oofA.  Itupirar:  catalán,  wt- 
jñrador,  a;  francés,  imptralnr;  italia- 
no, intpirétort;  latin,  tiujfíraíor. 

Inspirante.  Participio  activo  de 
inspirar.  El  que  inspira. 


msT 

Inspirar.  Activo.  FitielegUt,  Atraer 
el  aire  extemo  al  pulmón  por  la  dila- 
tación del  pecho,  j  Infundir  en  otro 
alguna  cosa;  como  aliento,  espíritu, 
valar.  |  Anticuado.  Hacer  aire  con  al- 

Siina  cosa.  I  Uetáfora.  Iluminar  Dios 
entendimiento  de  alguno  ó  excitar 
y  mover  su  voluntad.  |  Soplab  la 
unsA. 

EtucoloqíA.  Prbvenial  J  catalán, 
intpirúr !  francés,  impirtr ;  italiano, 
aüpirart,  del  latín  tK^rSre,  introdu- 
cir viento;  de  W,  en,  dentro,  j  tpiri- 
re,  soplar. 

InspiratÍTO,  va.  Adjetívo.  Lo  que 
tiene  virtud  de  inspirar. 

Etuioloqía.  Impira/r:  catalán,  tnt- 
pirati*,  va. 

Inspiratorio,  ría.  Adjetivo.  Füio' 
Ugi».  Que  sirve  para  la  inspiración, 
como  cuando  decimos:  wuKÍmtentot  ihs- 

FIBATORt08.|IMl3sCULOS  INSPIRATORIOS. 

Anatomía.  Mtisculos  que  sirven  como 
de  resorte  i  la  inspiración,  producien- 
do la  necesaria  dilatación  del  pecho. 
El  diafragma  es  el  principal  de  dichos 
músculos. 

ETiuoLoafA.  Impirar:  francés,  üu- 
piraloire. 

Inspisacion.  Femenino.  Farmacia. 
Extracto  que  se  hace  de  varios  vegeta- 
les. 

ErniOLoofA.  Latin  de  Vegecio,  si- 
glo IV,  üupiuSre,  espesar;  intpUiiliu, 
espeso. 

Inspisado,  da.  Adjetivo.  Farma- 
cia. Concreto  6  espesado,  hablando  de 
ciertos  extractos  medicinales  de  plan- 
tas. 

ETmoLoafa.  Inipitacioit. 

Inspisamiento.  Masculino.  Inspi- 
sacion. 

Insqaisito,  ta.  Adjetivo  anticua- 
do. Exquisito,  buscado,  allboado. 

Instabilidad.  Femenino.  Falta  de 
estabilidad. 

EriuoLoofA.  ImiabU:  latin,  ñuíHü- 
liUu;  italiano,  intíabilitín-ínueéa,  im 
íoMíit/;  catalán,  imtahiUtat. 

Instable.  Adjetívo.  Lo  que  no  es 
estable. 

BTiuoLOofA.  Latin  iiutíiiUlit,  del 
prefijo  ne^tivo  «t  V  fítfilíw,  estable; 
italiano,  vutiiiU;  francés  ;  catalán, 
inttabU. 

Instablemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  estabilidad. 

ETiMOLOaÍA.  lutabU  y  el  sufijo  ad- 
verbial me»U:  francés,  inttablmmU; 
italiano,  ÍMtabi¡me»U;  latin,  inttáiAii- 
ttr. 

Instadamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  instancia. 

Etiuolooía.  Intlada  j  el  sufijo  ad- 
verbial M*»tó. 

Instado,  da.  Participio  pasivo  de 
inatar. 

ETiuoLoaÍA.  Latin  insiaUm,  supino 
de  imtare;  catalán,  inttat,  da. 

Instalación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  instalar  é  instalarse, 

EriHOLoaÍA.  Initalar:  catalán,  úu- 
talacüf;  francés,  üulallatio»;  italiano, 
intíallatioHí. 

Instalar.  Activo.  Poner  en  pose- 
sión de  un  empleo,  cargo  6  beneficio. 
Usase  también  como  recíproco. 


msT 


187 


BrotOLOaÍÁ.  Latin  «filrv,  esttir;  ale- 
mán, Stal,  lugar  cubierto,  habitación; 
bajo  latín,  itallum,  itaila,  vivienda; 
tlaltiu,  silla  de  postas;  iiutaHare,  po- 
ner estaciones;  catalán,  instalar;  fr-na 
cés,  iutalUr;  italiano,  üutaUart. 

bistalarse.  Beclprocó.  Posesionar- 
se. I  Establecerse. 

Instancia.  Femenino.  La  acción 
de  instar.  ]  Formut.  £1  ejercicio  de  la 
acción  enjuicio  después  de  la  con- 
teatacion  hasta  la  sentencia  definiti- 
va. I  Memorial,  solicitud,  p  En  las  es- 
cuelas, la  impugnación  de  alguna 
respuesta  dada  &  un  argumento.  |  Di 
PRiiiBRA  INSTANCIA.  Uodo  adverbial. 
Al  primer  ímpetu,  de  un  golpe.  |  Pri- 
meramente, en  primer  lugar,  por  la 
primera  vez.  |  Absolveb  sb  la  ins- 
tancia. Frase  forense.  Absolver  al 
reo  de  la  acusación  i  demanda  que 
se  le  ha  puesto,  cuando  no  ha;  méri- 
tos para  darle  por  libre  ni  para  con- 
denarle, quedando  el  juicio  abierto 
para  poderlo  instaurar  con  nuevos  mé- 
ritos. \  Caosak  ikstancia.  Frase  fo- 
rense. Seguir  juicio  formal  sobre  una 
cosa,  por  el  término  j  con  las  solem- 
nidades establecidas  por  las  leyes;  j 
así  se  dice:  con  la  protesta  que  ante 
todas  cosas  hago  de  no  causar  ins- 
tancia. J  PRIIÍBRA,  aaOONDA  T  tbrcb- 
RA  INSTANCIA.  Forout.  Primoro,  se- 
gundo, tercer  juicio. 

ETiMOLOdÍA.  Inttar:  latín,  imíanfía; 
italiana,  ittanta;  francés,  i»tta»ct;  pro- 
venzal, inttaneia,  intíanaa;  catalán, 
itutánaa. 

Instantáneamente.  Advwbio  de 
modo.  En  un  instante,  luego,  al 
punto. 

ETiifOLoaÍA.  Inttantáitea  j  el  eufijo 
adverbial  mente:  catalán,  imlantdnM- 
nunt;  francés,  itutantan/mant;  italiano, 


Instantaneidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  instantáneo. 

Btimolooía.  Jtutantditm:  francés, 
iiuta»tanéit¿. 

Instantáneo,  sea.  Adjetivo.  Lo 
que  sélo  dura  un  instante. 

Etiholooía.  Jmtante:  catalán,  úu- 
tantátuo,  a;  francés,  intíanía%é;  italia- 
no, ittaníaneo. 

Instante.  Participio  activo  de  ins- 
tar. £1  que  inste. llMaaculino.  La  sexa- 
gésima parto  de  un  minuto.  En  la 
acepción  común  significa  tiempo  bre- 
vísimo. \  Al  instante.  Modo  adver- 
bial. Luego,  al  punto,  sin  dilación.  || 
Cada  instante.  Modo  adverbial.  Fre- 
cuentemente, i  cada  poso.  |  En  un 
IN3TAKTK.  Modo  adverbial.  Brevfsima- 
mente,  prontísimamento.  |  Por  ins- 
tantes. Modo  adverbial.  Sin  casar, 
continuamente,  sin  intermisión.  |  De 
un  momento  i  otro. 

Etiwolooía.  Latin  inttatu.  Ñutes- 
fu,  forma  de  imtare,  instar;  ó  bien  da 
»  privatívo,  no,  j  ttant,  antit,  que 
esta  presente;  «lo  que  no  está,  lo  que 
no  es  estable,  lo  que  pasa  luego:»  ite- 
liono,  iitoate;  francés  j  catalán,  mu- 
íant. 

SiNONiuu.  Inttamte,  momento.  Un 
momenio  no  es  largo;  un  imtante  es 
más  corto  aún. 

""•■"_.,g,t,zedbyL.0Ogle 


138 


INST 


La  pttabra  numento  tiane  una  aig^ 
nificacion  mái  extensa;  se  toma  algu- 
nas veces  por  el  tiempo  en  general,  j 
aensa  también  en  sentido  Bgurado. 

La  palabra  tHMlanU  tiene  una  fiis^- 
nific&cton  mis  limitada;  seflala  la  mas 
pequefia  duración  de  tiempo,  y  no  se 
emplea  nunca  más  que  en  sentido  li- 
teral. (LOFSZ  PSLBOBIN.) 

lastan temante.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  instancia.  |  Adverbio  de  tiem- 
po anticuado.  Instan  TÍ  NBA  UKNTB. 

EriHOLoafA.  TntUutle  j  et  sufijo  ad- 
verbial Mt*U:  catalán,  iMtmtMenl; 
francés,  tmtammeití;  italiano,  Uta%tt- 
me»te;  latin,  inttmter. 

Initantiúmamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  instantemente. 

Instar.  Activo.  Bepetír  la  súplica 
6  petición  6  insistir  en  ella  con  anin— 
Go.  I  En  las  escuelas,  impug-nar  la  so- 
lución dada  al  argumento.  |  Neutro. 
Apretar  6  urgir  la  pronta  ejecución 
de  alguna  cosa. 

ExiuoLOofA.  Latin  inttSr»,  estar  en- 
cima; de  M,  en,  sobre,  y  tt&rt,  estar; 
italiano,  iniUart;  catalán,  inttar. 

In  statu  qao.  Voces  latinas  que  se 
emplean  para  denotar  que  las  cosas 
están  6  aeben  estar  en  la  misma  si- 
tuación que  &Dt«8  tenían.  |  Sin  la  par- 
tícula IN,  úsase  como  sustantivo. 

Etiuolosía.  Latín  t»,  en;  ttíÜt 
ablativo  de  itlit\u,  estado,  j  qfui,  ablí 
tivo  de  q»i*,  q*id,  quien,  cual;  <e 
el  cual  est&do,  en  cujo  estado.» 

Instanracion.  Femenino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  instaurar. 

Etimouhjía.  IntUnrar:  latin,  wu- 
taiíratlo,  renovación,  forma  sustantiva 
abstracta    de    intlaurSlut,    participio 

{lasivo  de  inttaurSre,  instaurar:  cata- 
an,  tnilanraeió;  francés,  intianratio»; 
italiano,  MMÍaanuÚMM. 

Instaurado,  da.  Participio  pasivo 
de  inst«nrar. 

Btiuolooía..  Latin  inMlnritut,  par- 
ticipio pasivo  de  in$laiirare,  instaurar; 
catalán,  initanrat,  da;   francés,  mu- 

Inatanrador,  ra.  Sustantivo  y  ad- 
jetivo. Que  instaura. 

EriuoLoaÍA.  IntUuirar:  latín,  ins- 

taitrátar,  forma  agente  de  inttawStXe, 

instauración:  ca£lan,  intlanrador,   a; 

'   francés,  imtla%nteur;  italiano,  iiutait- 

ralOTt. 

Instaurar.  Activo.  Renovar, 
tablecer  6  restaurar. 

ExuiOLoafÁ.  Sánscrito  ttM,  estar; 
ttAávarii,  estable,  firme;  griego  niu 
(tim),  yo  estoy  de  pié;  oraup^  ('''na^ 
nü),  empalizada,  cuerpo  clavado  en 
tierra:  latin  antiguo,  tlai^Sre,  afir- 
mar, dar  solidez;  cl&sico,  intta%rSre 
(in-ttatu-Srí),  construir,  establecer  só- 
lidamente, renovar;  catalán,  Mtíasrar; 
francés,  intlaurtr;  godo,  ttiwjan;  ale- 
mán, ttMfr. 

lastanratÍTO,  va.  Adjetivo.  Lo 
que  tiene  virtud  de  instaurar.  Se  usa 
también  como  sustantivo. 

ETiHOLOofi..  Imtavfar:  latín, 
tew-SritnM,  lo  que  renueva :  catalán, 
wutauratin,  va. 

Instigación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  instigar. 


msT 

ErtiiOLOoU..  Intlifor:  catalán,  m«- 
tifocií;  francés,  ifutigadm;  itaÚano, 
inttigtuúm*;  del  latín  iiutifilío,  inges- 
tión, forma  sustantiva  abstracta  de 
ÍMtíiffSi%t,  instigado, 

Instigadamentfl.  Adverbio  de 
modo.  Con  instigación. 

Etiuolooía..  Jntti^ada  j  el  sufijo 
adverbial  *u»tt. 

Instigado,  da.  Participio  pasivo 
de  instigar. 

Btuiolooía.  Latín  imtigStia,  suge- 
rido, incitado,  partícípio  pasivo  de 
inttu/Sre,  instígar:  catalán,  i»itig*t, 
da;  ñrancés,  witigui;  italiano,  üu/i- 
gAto. 

Instigador,  ra.  Masculino  y  feme- 

no.  Efque  instiga. 

Etuiolooía.  Imtigae:  latin,  wutig&- 
loT,  forma  agente  de  wutigSlKo,  insti- 
gación: catalán,  imtigador,  a;  francés, 
tnttifOtei^;  italiano,  utigatort,  itutiga- 
tore. 

Insti^r.  Activo.  Incitar,  provocar 
6  inducir  i  uno  i  que  haga  alguna 

isa. 

Ethiolooía.  Griego  <rc(í*iv  (ttltein), 
picar,  Bgnijonear;  latín  anticuado, 
MligSre;  clásico,  iiutigiré  (tn-ttigBrí), 
mover,  sngerír,  animar  con  consejo  ó 
impulso;  catalán,  itutigw;  francés, 
in*tig*er;  italiano,  inttijfore. 

Instilación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  instilar.  |  Anticuado.  Dsa- 

TU-ACIOM  6  FLUXIÓN. 

EriHOLoaÍA.  Latín  imíitUífío,  forma 
sustantiva  abstracta  de  intiillSiui,  ins- 
tilado: catalán,  imtil-latiJ;  fi^ncés, 
inttillatüm,  en  Cotgrave. 

Instiladamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  instilación. 

ETuiOLoafa.  IntUíada  y  el  sufijo 
adverbial  wtMtt. 

Insülado,  da.  Participio  pasivo  de 
instilar. 

EtiholooIa.  Jnttilv:  latin,  mttilli- 
(tu;  italiano,  ñutillato;  francés,  im- 
titlé. 

InstUador,  ra.  Sustantivo  y  adje- 
tivo. Que  instila. 

Instilar.  Activo.  Panitana.  Echar 
poco  £  poco,  gota  &  gota  algún  licor 
en  otra  cosa.  |  Metáfora.  Infundir  6 
introducir  insensiblemente  en  el  áni- 
mo alguna  cosa;  como  doctrina,  afec- 
to, etc 

EiiuOLOofA.  Latin  tntitllSre,  echar 
gota  á  gota;  de  m,  en,  y  tUliSre,  des- 
tilar: italiano,  üuHlláre;  francés,  tnt- 
tilUr;  catalán,  initil-lar,  imtilar. 

Instilarse.  Recíproco.  Ser  instila- 
do, como  cuando  se  dice:  el  colirio  se 
INSTILA  en  el  ojo.  (Lixtrí.) 

Instincto.  Masculino  anticuado. 
Instinto. 

InstinÜTameote.  Adverbio  de 
modo.  Por  instinto. 

Etiuolooía.  Imtintiva  y  el  sufijo 
adverbial  mnU:  francés,  iiutitttíite- 
nent;  italiano,  isti%tivam«*le. 

InstintÍTo,  va.  Adjetivo.  Propio 
del  instinto. 

Etiuolooía,  Imíátlo:  italiano,  w- 
tintíto;  francés,  iiutinetif. 

Instinto.  Masculino.  Cierta  indi- 
naciou  6  movimiento  natural,  de  que 
están  dotados  loa  animales,  para  sa- 


INST 

ber  buscar  lo  que  les  conviene  y  evi- 
tar lo  que  les  aafia.  Esta  inclinación 
de  la  naturaleza,  que  parece  ser  el  co- 
nocimiento de  los  que  no  conocen,  tie- 
ne dos  principios  que  la  mueven  y  que 
la  regulan:  la  necesidad  de  la  repro- 
ducción y  el  sentimiento  de  la  coa- 
servacion  individual  i5  de  la  especie. 
Estos  dos  resortes  poderosísimos  j 
universales,  animación  particular  de 
la  materia  organizada,  no  son  dos  re- 
sortes, propiamente  hablando,  sino 
uno  solo,  como  uno  solo  es  el  princi- 
pio de  todas  las  cosas,  como  uno  solo 
es  el  eterno  arcano  ds  la  creación. 
Helo  aquí:  «la  existencia  y  la  perpe- 
tuidad de  esa  misma  existencia:»  «la 
vida  y  el  complemento  de  la  vida:» 
esto  es,  «la  vida  y  el  amor.»  |  Teoio- 
giA,  Excitación  oculta  j  misteriosa 
del  Espíritu  Santo,  hablándose  de  in»- 
piraciones  sobrenaturales.  |  FUiol^ 
fía.  Actividad  especialísima  del  cere- 
bro que  nos  obliga  á  ejecutar  un  acto, 
sin  tener  nociones  formales  de  sus 
fines,  empleando  siempre  los  mismos 
medios,  casi  de  una  manera  maqui- 
nal, como  si  nuestro  espíritu  perma- 
neciese extraño  á  tales  movimientos 
fisiológicos.  Esta  actividad  cerebral 
que  nos  impulsa  á  la  ejecución  de  las 
acciones  espontáneas,  mal  grado  nues- 
tra voluntad  en  alguna  ocasión,  no  es 
la  inclinación  que  el  pensamiento  pro- 
videncial ha  dado  á  loa  animales,  sino 
nn  atributo  y  un  carácter  comunes  i 
todos  los  seres  viviente».  |  Metáfora, 
Se  aplica  también  en  sentido  moral;  y 
así  decimos:  los  instintos  del  con^ 
zon;  LOS  INSTINTOS  de  la  inocencia; 
los  INSTINTOS  del  alma,  los  santos  ins- 
tintos de  la  virtud  y  de  la  fe.  |  Ins- 
tí^cion,  sugestión,  como  cuando  se 
dice:  «obra  por  instinto  de  hacer  da- 
ño; obra  por  INSTINTO  de  venganza:» 
«¡qué  instinto  de  diablo!  [qué  instin- 
to de  Judas  6  de  Satanás!»  |  Por  ins- 
tinto. Locución  ^verbial.  En  virtud 
de  impulso  ó  propensión  indeliberada. 

ErtuoLoofA.  Latín  iMittscíM,  üu- 
tinettt,  impulso,  inspiración;  moción 
celeste,  forma  suatantif  a  detsjít'ttetesi, 
estimulado,  supino  de  i»ttinf%íre,  es- 
timular; de  M,  no,  T  tÍM^sA-e,  extin- 
guir: francés  y  catalán,  tntlvút;  ita- 
liano, ittinlc. 

Se*tido  «ítMoA^tce.— El  latin  wu- 
tinctia  significa  literalmente  «no  apa- 
gada, no  extinguido,  iu-ttti*to.* 

Institor.  Masculino.  .M>rmfe.  Fac- 
tor, entre  comerciantes. 

£ÍmiOLoafA.  Latin  üuliíor,  síncopa 
do  imüdtor,  mercader,  buhonero,  fiír- 
ma  agente  de  ituücíre,  pararse,  dete- 
nerse; de  i*  y  mífre,  estar  quieto, 
forma  de  slSrt,  estar;  catalán,  itutitor. 

Institorío.  Masculino.  Derecho  ro- 
BMfto.  Acción  indirecta  que  se  daba 
contra  el  principal  de  un  institor  al 
que  había  contratado  algo  con  éste. 

BruiOLOafA.  Latin  iiuñíSrlia,  lo 
perteneciente  al  factor  de  comercio: 
institoria  aetio,  legislación  comer- 
cial; francés,  imttilotre. 

Institución.  Femenino.  Estableci- 
miento 6  fundación  de  alguna  cosa,  il 
Instrucción,  educación,  e!UofUnu.H 
igitizedbyVjOüyít 


INST 

ciM¿mcA.  El  acto  de  conferir  caniíni- 
camente  algún  beneficio.  |  corpokál. 
El  acto  de  poner  á  uno  en  poBesion  de 
al^o  beneficio.  |  dk  bbredbro.  Fo- 
rente.  Nombramiento  que  en  el  testa- 
mento se  tace  de  la  persona  que  ha 
de  heredar,  Q  Plural.  Colección  metó- 
dica de  loa  principios  6  elementos  de 
alguna  cieDcía  6  arte,  etc. 

finifOLoaÍA.  Latin  intííiiilío,  crea- 
ción, formación,  plan  de  una  obra,  en- 
señanza, método,  sistema,  escuela, 
doctrina,  en  Cicerón,  Séneca  j  Sueto- 
nio;  ciencia,  en  Sidonio;  forma  sus- 
tantiva abstracta  de  imíífíitut,  insti- 
tuido: catalán,  üatititeid;  provenzal, 
vutUuíio,  itliMio;  francés,  uuHíutio»; 
italiana,  úutüiitione,  ttlilntúme. 

BiNONunA.  JiutilMCܻt,  eilatuto.  Ks- 
tas  palabras  se  diferencian  en  que  úu- 
Hlteion  expresa  una  idea  universal,  y 
tttátKto,  una  idea  particular. 

Así  decimos:  las  inilítueiontt  de  In- 
glaterra. Esto  equivale  á  si  se  dijese: 
tas  leyes  fundamentales  de  Inglater- 
n.  No  podría  decirse  en  el  mismo  sen- 
tido: los  atatutot  de  Inglaterra. 

Por  el  contrarío,  se  mee:  los  ettaí%- 
to$  de  un  convento,  de  una  61 
una  corporación,  de  una  sociedad  mer- 
cantil. 

No  puede  decirse:  las  inttitiicÍMet 
de  una  sociedad  mercantil,  de  una  6t- 
den,  de  un  convento. 

Los  estaMot  de  los  pueblos  se  deno- 
minan úutiíiieioiut. 

Las  initítiteiMet  de  las  sociedades 
particulareB  se  llaman  atamti». 
Laa  i»ttilveie*tt  son  jiolíticas. 
Los  esUíuiot  son  sociales. 
Una  úutilvdo»  particular  que  hubo 
en  Españft,  se  Uamd  Sttatuío  real. 

loBtituente.  Participio  activo  de 
instituir.  Institotbntb. 

iBStitnído,  ds.  Participio  pasivo 
de  instituir. 

EtimolooÍá.  Latín  imüfiUMt,  parti- 
cipio pasivo  de  intíHvüre,  instituir: 
catalán,  vtjtilitAit,  da;  francés,  iiuíi- 
t»¿;  italiano,  vuíihñio,  üliluito. 

iDititoidor,  r*.  Masculino  j  fe- 
menino. £1  que  instituye. 

BtuolooIa..  Inttituir:  latín,  ñsít- 
fíítor,  maest;ro,  fundador  de  algo;  fran- 
cés, üuítiitíewr;  italiano,  ittU*tore. 

btstitoir.  Activo.  Fundar,  en  la 
acepción  de  eríg^r  algún  colegio,  uni- 
Tersidad,  etc.  |  Establecer  algo  de 
nuevo,  dar  principio  &  alguna  Cosa. 
IjEnseñar  ó  instruir.  {  Anticuado.  De- 
terminar, resolver. 

BTiMOLoaÍA.  Latin  ttare,  estar,  per- 
manecer; ilStMÍrt,  estatuir;  itutil*¿re, 
fundar,  instituir,  emprender;  catalán, 
iMíitvÁir;  francés,  ttuliluer;  italiano, 
istititire,  watittñre.  £1  que  etiabtea, 
ordena:  el  que  iiuíit%ye,  funda. 
Initituta.  Femenino.  El  compen- 
,  'dio  del  derecho  civil  de  los  romanos 
compuesto  de  ¿rden  del  empcradoi 
Justtniano. 

SnifOLoaÍA.  Iiutit%U>:  latin,  tiult- 
ICto,  «las  cosas  decretadas  6  institui- 
das;» catalán,  iiatü%ta. 

Raiñ»  kiiíóriM.  —  Las  Jiutiniani 
Iiu:iMwnt$  fueron  los  principios  del 
derecho  romano  que,  por  su  ¿rden. 


INST 

compuso  Triboniano ,  su  canciller, 
ayudado  de  los  jurisconsultos  Doroteo 
j  Teófilo.  Dichas  InttilitcioMt  se  ior- 
maron  con  los  escritos  de  los  juriscon- 
sultos antiguos,  j  principalmente, 
los  de  (?aiw.  Están  divididas  en 
cuatro  libros  y  se  publicaron  el  año 
533,  un  mes  ¿ntes  que  el  Digetto.  Jus- 
tiniano  las  did  fuerza  deley,  porcaya 
razón  llevan  su  nombre. 

Instítntista.  Masculino.  Escritor 
de  instituciones  6  de  alguna  obra  ele- 
mental para  cualquiera  ciencia,  y  es- 
pecialmente, para  el  derecho  civil  6 
canónico. 

Instituto.  Masculino.  Estableci- 
miento ó  regla  que  prescribe  cierta 
forma  y  método  de  vida  6  de  enseñan- 
za, como  ea  el  de  las  ¿rdenes  religio- 
sas. Llámase  asi  también  el  edificio 
que  está.  I¡  db  ssounsa  ensbSan- 
ZA.  Aquel  en  que  se  dan  los  estudios 
preparatorios  para  tedas  las  carreras 
literarias.  |  Intento,  objeto  y  fin  i 
que  se  encamina  alguna  cosa. 

Etuiolooía,  Jnttit%ir:  latín,  i%ttX- 
íÑíw»,  cosa  fundada;  italiano,  iitit*ío; 
francés  y  catalán,  úaliM;  provenzal, 
iilitut. 

iBStitntÍTO,  Tm.  Adjetivo.  Que  ins- 
tituye. I  Concerniente  ¿  una  ínstitu- 

Institntor,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. Instituidos. 

iDsUtnyente.  Participio  activo  de 
instituir.  Mi  que  instituye, 

BllKOLoaÍA,  Jnttit*ir:  latin,  iíuíí- 
tüent,  úutUiieHtú,  el  que  funda,  el  que 
enseña,  participio  de  presente  de  tu- 
íírtífrí,  instituir. 

InstmccioD.  Femenino,  La  acción 

L efecto  de  instruir  iS  de  instruirse.! 
caudal  de  conocimientos  adquiri- 
dos. I  Explicación  ó  advertencia  que 
dirigen  ordinariamente  un  jefe  ¿  prin- 
cipal ¿  sus  subordinados,  agentes  6 
representantes,  para  enterarlos  del  es- 
píritu que  los  aa  de  guiar,  6  de  las 
reglas  á  que  deben  atenerse  en  el  des- 
empeño de  sus  funciones  6  encargos. 
ilUsado  en  plural,  se  dice  principal- 
mente de  las  que  se  dictan  á  los  agen- 
tes diplomáticos  6  i  los  jefes  de  fuer- 
zas navales.  |  Algunas  veces,  aunque 
con  menos  propiedad,  se  toma  por  rb- 
OLAUHNTO,  I  El  curso  que  sigue  un 
proceso  6  expediente,  que  se  está  for- 
mando 6  instruyendo. 

ETiuoLoofA,  iMtntir:  latín,  inttrne- 
do,  fábrica,  edificación,  serie,  drden; 
forma  sustantiva  abstracta  de  intinte- 
tut,  instruida;  provenzal,  intlmetü; 
catiilan,  iiutr%ee%4;  portugués,  ttuínw- 
¡ao;  francés,  iiutntclüm;  italiano, 
ínwíiMW. 

SiMOKuiiA.  J%ttr%ecim,  «ntiieUm,— 
Para  que  pueda  decirse  que  una  per- 
sona tiene  MUtmccim,  basta  que  haya 
adquirido  un  número  considerable  de 
ideas  y  las  tenga  en  la  memoria.  Mas 
para  poder  decir  que  tiene  ervdicüm, 
es  necesario  que  nos  conste  que  sabe 
bien  lo  que  sabe  y  que  la  inteligencia 
que  tiene  de  las  ideas  adquiridas,  lo 

Soné  en  estado  de  juzgar  los  cosas  y 
e  hAcer  aplicooionea  útiles  y  opoiV; 
tunas. 


INST 


139 


El  erudito  es  necesariamente  ñu- 
trviio:  el  hombre  intimido  puede  no    * 
ser  erudito,  por  faltarle  los  medios  de 
sacar  todo  el  partido  posible  de  su 
inslrueeio*. 

La  ervdicio»  supone  un  gusto  finoy 
delicado,  un  talento  no  muy  común  y 
un  estudio  constante  y  bien  dirigido; 
al  paso  que  la  íntlntecie»  no  necesita 
mas  que  una  memoria  feliz  y  cultiva- 
da, (CONDB  db  la  Cortina.) 

InstrBcoion  pública.  Se  dice  de 
la  que  un  gobierno  establece  y  dirige 
~)ara  el  estudio  de  la  primera  y  segun- 
la  enseñanza,  y  de  las  carreras  y  pro- 
fesiones, y  se  aplica  también  al  nego- 
ciado, dirección  6  ministerio  á  que  ' 
está  encomendada.  Q  primaria.  La  de 

Srimeras  letras,  en  sus  diversos  gra- 
os de  elemental  6  superior. 
InitrnctÍTamente.   Adverbio   de 
modo.  Para  instrucción. 

EmcoLoafA./tuff-Mítcdyelsufijoad- 
verbial  meitíe:  catalán,  inttruetitMiunt. 
InstractÍTO,  va.  Adjetivo,  Lo  que 
instruye  6  sirve  para  instruir. 

EtiuolóoÍa,  Jnttniir:  catalán,  ñtf- 
trMcti»,  va;  francés,  iiuít%eti/;  italia- 
no, iiínttíivo. 

Inatructo,  ta.  Participio   pasivo 
irregular  anticuado  de  instruir. 
Instructor,  ra.  Masculino  y  fame- 
no.  El  que  instruye. 
EmiOLoafA.  Imtnir:  latín,  intMic- 
tor,  insíntcldríi,  forma  agente  de  int- 
íntetlo,  instrucción;  provenzal,  twVm- 
dor,  itlmidor;  catalán,  i»»lr%hidvr,  int- 
tnteíor;  francés  del  siglo  iiv,  intíruic- 
ttvr,  en  Lacume;  moderno,  mlnu- 
ÍMir;  italiano,  itlntítore. 

Instraidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  instrucción. 

EtiholooÍa.  Iiuírvida  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Instruido,  d«.  Adjetivo.  Se  aplica 
al  que  tiene  bastante  caudal  de  cono- 
cimientos adquiridos. 

ErmOLOaÍA,  Latin  ÍMtr%el%t,  orde- 
nado, dispuesto,  prevenido,  participio 
'pasivo  de  inttruÜre,  instruir:  catalán, 
MUtTviit,  dé;  francés,  inttnUt;  italia- 
no, itlnUto. 

Instrnidor,  ra.  Masculino  y  femé- 
niño  anticuado.  Instructor. 
lastmir.  Activo.  Enseñar,  doctri- 
ix.  I  Dar  á  conocer  á  uno  el  estado 
de  algruna  cosa  6  ínfomurie  de  ella. 
So  usa  también  como  recfproco.||Foi^ 
malizar  un  proceso  6  expediente  con- 
forme á  las  reglas  de  derecho  y  prác- 
ticos recibidas. 

ETiHOLOaÍA.  Latin  inttr^^Sre,  fabri- 
car, disponer,  hacer  provieion;  de  M, 
en,  dentro,  y  tintare,  edificar;  «edifi- 
car dentro;»  esto  es,  fabricar  en  la  in- 
teligencia: catalán,  imtr*Mr;  proven- 
zal, etír%yré;  bur^guiñon ,  tMitrwe; 
francés,  iMitnnre;  italiano,  ñutruire, 
ietruire. 

Instruirse.  Bectproco.  Adquirir 
conocimientos  por  el  estudio,  por  el 
trato  y  la  observación. 

Instrumentación.  Femenino.  I/i- 
tiea.  Arte  de  disponer  las  partes  de  la 
armonía  para  todos  los  instrumentos 
de  una  orquesta.  I  Coigunto  de  ins* 
tnumentos  máncales. 


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140 


INSU 


ETniOLOOÍl.,  Iiulntmttar:  fnncés, 
iñitnmtntatúm;  italiano,  ittnmmtO' 
tiau, 

Instmmental.  Adjetivo.  Lo  qne 
pertenece  &  loe  instrumeirtoa  musí- 
coa.  I  Fortiut,  Lo  perteneciente  á  loe 
inatnunentos  6  eserituns  públicas;  y 
«s£  se  llama  praeba  instbuubktal  la 
que  se  hace  b61o  con  estos  instrumen- 
to!. \  Causa  iNSTRnuKNTAi..  FOom/U. 
La  que  sirre  de  instrumento. 

EriuoLoofA.  lutlrutunto:  catalán, 
WUtmmtnUl;  provenzal,  imtnmwüil, 
ütnmunUl;  ^ncés  de  Oresme,  itutrM- 
mtníel;  moderno,  imínmntai,  áU;  iUr 
lian  o,  imtnaii«»raU. 

Instramentalmente.  Adverbio  de 
modo.  Como  instrumento. 

firiHOLoafÁ.  Imínwuntal  j  el  sufi- 
jo adverbial  KenU:  catalán,  tmtnmen- 
Uhurnl;  francés,  intínmMtaitauíit, 
italiano,  itlrmmt*t»¡me»U. 

InstnuneBtar.  Activo,   Mútiea. 
Verificar  la  instrumentación. 
-    Etuiolcoía.  /«tTMHMfo:  fnncés, 
üutnmenttr;  italiano,  iitñmfíttare. 

Instromestista.  Masculino.  El 
músico  de  instrumento.  |  El  fabrican- 
te de  instrumentos  músicos. 

EriuoLoofA.  Iiutnmtftto:  catalán, 
inttrmuñtitU;  francés,  iminmentütt. 

Instromento.  Masculino,  Cual- 
quiera de  las  herramientas  v  máqui- 
nas de  que  se  sirven  los  artínces  paro 
trabajar  en  sus  oficios.  \  Ing^enio  6 
miquina.  |  Aquello  de  que  nos  servi- 
mos para  nacer  al§^na  cosa.  |  Forn- 
it.  La  escritura,  papel  6  documento 
eoB  que  se  justifica  o  prueba  al^na 
cosa.  I  liititA.  Toda  miquina  6  arti- 
ficio becho  para  producir  sonidos  «r- 
m¿n¡cos.  I  Metáfora.  Lo  que  sirve  de 
medio  para  hacer  alguna  cosa  6  con- 
seguir algún  fin.  |  db  Canto.  Mitic». 
Anticuado.  Instbdhxhto.  |  db  tibn- 
TO.  Los  instrumentos  músicos  que  se 
tocan  por  medio  del  aire  6  del  alien 
to.  I  mcumíticos.  Plural.  Los  instru- 
mentos músicos  de  viento.  |  Acobdab 
Loa  nasTRnHBNTos  ulisicos  í  las  vo- 
ces. Frase.  Disponerlos  j  tunplarlos 
según  arte  para  que  entre  si  no  di- 
suenen, y  HaCKB  HABLAB  ¿  ALaUN  IN5- 

TBDKBNTO.  Frase  metafiírica.  Tocarlo 
con  mucha  expresión  j  destreza.  {, 
SBmvtR  DB  iKSTB0ifxifTO.  Locucton  fa- 
miliar. Contribuir  maqulnalmente  á 
la  realiíacion  de  los  planes  de  algu- 
BO,  tomindoae  ordiDariünente  en  ma- 
la parte. 

KruiOLOofA.  Latín  ÑuMtaAiteM, 
forma  de  gutntín,  fabricar:  catalán, 
vutnmMl,  ÍMfanMRf;  provenial,  iiu- 
tnmní,  tttrmmeiU,  ttlnme»,  uiwwuni 
bu^^flon,  ÉitmmMM;  francés  del  si- 
glo xin,  tttrmuM,  t$lnme»;  modei^ 
no,  iulnmnt;  italiano,  ittrm»e»to, 
MtnamaUp. 

Instnite,  U.  Adjetívo  aaticaado. 

InSTEDIDO. 

Ibbiwts.  Adjetivo.  Lo  que  es  des- 
apacible, ingrato  &  los  sentidos,  que 
cansa  usa  nnsadon  ¿sperm  j  desagn- 
dable. 

firmouwLt,.  Latín  mtOvis;  de  m, 
no,  j  nittr,  soave:  fnncéa, 
it^aoo, 


msü 

InsnaTement*.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  suavidad. 

EriNOLoafA.  /nhum  j  el  sufijo  ad- 
verbial wunU:  catalán,  tntiautmeitt. 

InaubordÍDAbl*.  Adjetivo.  Que  no 
puede  subordinarse. 

Insabordinacion.  Femenino.  Fal- 
ta contra  la  subordinación  j  el  acto 
de  cometerla. 

EriMOLOofA.  Inniordñur:  francés, 
i*t%bordiiuUÍM;  italiano,  VanfonÍMa- 
tione. 

Instibordinadanents.  Adverbio 
de  modo.  Sin  subordinación. 

EriuOLoaÍA.  JmnbordvmU  j  el  su- 
fijo adverbial  wtenU. 

Insobordisado,  da.  Adjetivo.  El 
que  falta  á  la  subordinación.  |  Parti- 
cipio pasivo  de  insubordinar, 

BtiuolooÍa.  I*t*hordi>wr:  francés, 
i*t*b«rdoimé;    italiano,  vu%bcrdim»te, 

Insobordinador,  ra.  Sustantivo 
j  adjetivo.  Que  insubordina. 

Insnborduiar.  Activo.  Introduci 
la  insubordinación.  Es  mis  usado 
como  recíproco. 

Insubordinarse.  Recíproco.  Sub- 
levarse, rebelarse  contra  los  supe- 
riores. 

Inanbsiataneia.  Femenino.  Falta 
de  subsistencia. 

Btiuoloqía.  Prefijo  negativo  «i  y 
tuititttneüi:  catalán,  i*tmbtútínei*. 

Insubsistente.  Adjetivo.  Lo  qne 
no  es  subsistente.  |  Futo  de  funda- 
mento ó  razón, 

BTiuoLoafA.  Innitüttneia:  cata- 
lán, imubtüknt. 

InsobjHgado,  dm,  Adjetívo.  Qne 
no  ha  sido  subyugado. 

Insncnlencia.  Femenino.  Falta 
de  suculencia. 

Insncolento,  ta.  Adjetivo.  Qne 
carece  de  jugo. 

KriMOLoolA.  /«nKsImcM, 

Insudadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  mucho  trabajo.  |  Acuosa- 
mente. 

ErnfOLoafA.  Intndtát  j  el  sofijo 
adverbial  wuntt. 

Insndador,  ra.  Sustantivo  /  adje- 
tivo. Qne  insuda. 

Insndar.  Neutro.  Afanarse  6  po> 
ner  mocho  trabajo,  cuidado  y  dili- 
gencia en  alguna  cosa. 

EtiholooIa.  Latín  ñmdbv,  sudar 
sobre;  de  ts,  en,  sobre,  dentro,  y  *»- 
din,  sudar. 

Insofieiencia.  Femenino.  Falta  de 
suficiencia  6  de  inteligencia. 

EriHOLOofA.  InnJ&íuU:  latín,  m- 
tnflñatíU,  forma  sustantíva  abtracta 
de  «uw^ldCfM,  insuficiente:  proiven- 
lal,  imMu^dtneU;  catalán,  vum/idAi- 
Cm;  francrá,  vtnjíumct;  italiano,  w- 
n^CMMS. 

SiNONiu lA.  íntujeitnci»,  tacóte*- 
dad,  iiuftitiid.  Se  designa  por  estas 
palabras  la  fiüta  de  la  £sposician  ne- 
cesaria para  salir  con  lo  que  uno  se 
propone,  pero  con  eeta  diferencia: 

Ía  tmnJSeieneU  viene  del  defecto  de 
proporción  entre  los  medios  y  el  fin; 
la  tme^tKidád,  de  la  privación  de  loa 
medios;  la  mtfíütJ,  de  la  imposibili- 
dad de  adquirir  ningún  medio. 

Se  pneoe  mnohas  veces  suplir  la 


ÍNSD 

intttJleieHeia;  i  veces  se  puede  enmen- 
dar la  iuMpéeidví;  pero  la  imepHt*d  no 
tiene  remedio. 

Es  una  falta  precisar  i  los  jévenes 
i  ser  eclesiiaticos  cuando  se  conoce  sa 
intm^Mneia;  es  un  crimen,  cuando  se 
conoce  su  incapacidad;  j'  es  un  despre- 
cio sacrilego  ae  la  religión,  cuando  se 
les  fuerza  por  la  razón  misma  de  la 
iiuplit%d;  sin  embargo,  no  es  raro  ver 
esto.  (Mabch.1 

InsnflcieBte.  Adjetívo.  Lo  qne  no 
es  suficiente. 

EnuoLoofA.  /«privativo  v  m^Cews- 
fá:  latin,  i»tn^íete*t,  imt%fíaeñta;  ca- 
talán, intit/íetait;  fñaeéa,  innjUtnt; 
italiano,  i%t%0eÍMte. 

Insuficientemente.  Adverbio  da 
modo.  De  una  manera  insuficiente. 

ErtHOLOOÍA.  Iiuitjicie%U  y  el  sufijo 
adverbial  vtenU:  catalán,  iñtuficietM- 
auni;  francés,  vtnJlMmmuit;  italiano, 
iiu%^íeitutemeitU. 

Inanflacioa.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  insuflar.  |  J/«/ÚMU.  Soplo 
por  cnjo  medio  se  introduce  un  líqui- 
do, un  gas  6  una  sustancia  pnlvem- 
lenta,  ora  en  un  órgano,  ora  en  una 
cavidad,  como  cuando  se  dice:  <la 
tNscnacioK  de  ciertos  polvos  en  el 
ojo;  la  iMsnPLACiON  del  aire  en  el  pe- 
cho de  un  individuo  abogado. > 

EriMOLoaÍA.  I%t*Jtar:  latín,  itu*^^ 
A>,  la  acción  de  soplar  6  de  inflar, 
forma  sustantiva-  abstracta  de  i%t*fii- 
re,  insuflar:  francés,  i*t*0*íio%. 

Insuflado,  da.  Participio  pasivo 
de  insuflar. 

EnuoLoafA.  ImtJIat:  francés,  ñ- 


lunj 


nflador,  ra.  Sustantivo  y  adje- 
tivo. Que  insufla. 

EriuoLOofA.'/Ma^-'  francés,  M- 
t%fiatttr. 

Insoflar.  Activo  anticuado.  So- 
plar. I  ¿ítdieimt.  Introducir  (con  a/ii- 
da  del  soplo),  aire,  gas,  polvo,  líqui- 
do, como  procedimiento  terapéutico; 
7  así  se  dice:  oksdflab  aire  en  la 
boca  de  un  asfixiado;  insdtlab  una 
vejiga.» 

KrniOLOofA.  Latin  tsni/lttrv,  soplar 
6  infiar  dentro;  de  m,  en,  dentro,  so- 
bre, j  njtan,  soplar:   francés,  w- 

InsnftiUe.  Adjetivo.  Lo  que  no  es 
sufrible. 

BrtMOLOofA.  Prefijo  negativo  m  y 
HtfrihU:  catalán,  Mn(/Hf«;  francés, 
im&K^raik,  siglo  xvi. 

Insofriblemente.  Adverbio  mo- 
dal. Da  un  modo  insufrible. 

BriMOLoafA.  I»nifri6U  y  el  sufijo 
adverbial  mmU:  catalán,   innfrUU- 


Insultídero,  ra.  Adjetívo  anticua- 
do. Inscfkulb. 

Insnfrido,  da.  Adjetívo.  No  sufri- 

>.  I  Quisquilloso. 

BniíOLOQfA.  Prefijo  negativo  ta  j 
nftido:  catalán  anticuado,  ñue/Wf, 
da,  impaciente. 

ínsula.  Femenino  anticuado.  Isla.. 

BrntoLoaÍA.  Latin  taiJUls. 

1.  Prefijo  M,  en,  t  el  radical  tal 
qne  ae  halla  en  *■■«»,  prthnt.  (Lir- 

TRi.) 

üigitizedby  VjOOQIC 


INSÜ 

2.  Seffun  esta  interpretación,  MiJt- 
lo  significa:  «en  el  suelo,  en  la  tíer- 
ia,>  puesto  que  el  radical  t*t,  de  que 
habla  Littre,  representa  iShm,  el 
meló. 

3.  Prefija  m,  en,  T  talo,  ablativo  de 
rSlum,  el  mar:  i»-tSto,  in-Ma,  Ínsula, 
en  el  mar.  (CuBCio.) 

Ambos  ori^nes  son  discretos  j 
bien  buscados;  pero  el  sentido  parece 
inclinarse  en  favor  de  la.  interpreta- 
ción de  Curcio:  catalán  antiguo,  íntit- 
U;  francés,  tmnlt. 

Insulano,  n*.  Adjetivo  anticuado. 

Intnlar.  Adjetivo.  Isleño. 

Etimolooíá.  intuía:  latín,  int^Ü- 
r»;  catalán,  tnnlar;  ínucéa,  tM»- 
Inrf.'^tatiano,  itotano. 

Insulsamente,  Adverbio  de  mo- 
do. Con  insulsez. 

BnuOLOaÍÁ.  Intuito  y  el  sufijo  ad- 
verbial mtntí:  latín,  intulii,  ín&,  ne- 
ciamente, sin  gracia  ni  -riveza;  cata- 
lán, i*nttamaH. 

Inanls«i,  Femenino.  Calidad  délo 
insulso. 

EniiOLOofA..  Iiunlto:  latín,  üuultí- 
Uu,  frialdad,  desabrimiento,  imperti- 
nencia: catalán,  iiinltedai. 

Insolsisim amenté.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  insulsamente. 

Insnlalsimo,  ma.  Adjetivo  supeí^ 
lativo  de  insulso. 

Insulso,  sa.  Adjetivo.  InsfpidOi 
xonzo  V  falto  de  sabor,  |  MetMOra. 
Falto  de  gracia  j  viveza. 

EriuoLoofA.  Latín  MMÍnu,  desabri- 
do, del  prefijo  negatívo  tu,  no,  j  tal- 
tut,  salado,  participio  pasivo  de  tal- 
líre,  salar;  «no  salado,  sin  sal.>  Iiuid- 
tMt  quiere  decir  in-ttítiu:  catalán,  m- 
t*b,a. 

Inanltado,  d*.  Participio  pasivo 
de  insultar. 

EtiholooLl,  IntulUa^:  catalán,  tx- 
t*U*t,  da;  francés,  intultí;  italiano, 
imtitlúita. 

Insultador,  ra.  Masculino  ;  feme- 
nino. £1  que  insulta. 

EmiOLOOÍA,  IniulUar:  latín,  innl- 
OUrig,  la  qne  insulta,  en  san  jerdni- 
nto;  franca,  mmiteínir,-  italiano,  m- 
nüaton. 

Insultante,  Participio  activo  de 
insultar.  El  que  insulta  y  las  palabras 
6  acciones  con  que  lo  hace. 

SnuoLoofA.  Latín  iwulUmi,  intul- 
tantii,  participio  de  presente  de  insul- 
Ore,  insultar. 

Insoltar.  Activo.  Ofendec  i  alguno 
provocándole  é  irrítindole  con  pala- 
bras ó  acciones.  Q  Recíproco.  Accidsk- 

TABSB, 

STiuoLOofi..  Latín  intuidle  saltar 
■obre;  de  «t,  en,  j  Maltón,  saltar:  ca- 
talan,  imuUér;  francés,  iiu%lUr;  ita- 
liano, iiu%llart, 

Seniiáo  ítimol^fieo.—l.  El  latín  m- 
tultSrt  cepresenta  M-MUart,  saltar  en, 
dar  de  patadas,  befarse,  ultrajar,  la 

Í rimero  que  imtuUó,  ñié  el  que  atacd 
otro,  como  si  cayese  sobre  él, 
2.  Bl  sentido  de  dar  pat^d^fi  ^^  en- 
enentraen  Terencio:  iNSULTAKH/orM 
csímím,  dar  patadas  en  una  puerta, 
Insolte.  jfaBeulino.  La  acción  j 


INSU 

efecto  de  insultar.  |  Acometímiento.ó 
asalto  repentínoy  violento. ||Accii>ek- 
TB,  en  la  acepción  de  enfermedad  <5 
indisposición  repentína. 

EtiuolooU.  IntuUar:  latín,  Í%t%U 
tut,  fif,  á  inMvU&tto,  mofa  con  sober- 
bia j  desprecio;  catalán  antiguo,  ttt- 
t*ito;  moderno,  au*lt;  francés,  intuí- 
te;  italiano,  imullo. 

Insumable.  Adjetívo.  Lo  qua  por 
su  gran  número  no  puede  sumarse,  j 
asi  vale  tonto  como:  iNNimanABLE,  IH- 

CBEIBLE,    CUANTIOSO,    OtC.,   BCgUn    loS 

casos. 

Insume.  Adjetivo  anticuado.  Cos- 
toso. 

EtimolooU.  JrnimaiU. 

Insumergible.   Adjetivo.  Que 
puede  sumergirse. 

Insumisamente.  Adverbio  de  mo- 
do. De  una  manera  insumisa. 

BriuoLoafA.  Prefijo  negativo-  m  j 
naiitamMtte. 

Insumisión,  Falta  de  sumisión, 

Insumiso,  sa.  Adjetivo.  Que  no 
esti  sumiso. 

Insuperable.  Adjetivo,  Lo  que  no 
ea  superable. 

Btiuolooía,  Latin  tntüptrSMlit;  de 
i»,  no,  y  ttiptriMlü,  superable:  cata- 
lán, intuperable;  firancés,  imupérabU; 
italiano,  intuporaUU, 

Insuperablemeate.  Adverbio  de 
modo.  Sin  poderse  superar. 

ETUiOLoeÍA.  Jntupinblt  y  el  sufijo 
adverbial  vwttt:  latin,  iütüptri^lí- 
tar. 

Insnpiirable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  supurar. 

Btimolúoía.  /•  privativo  y 
hle:  catalán,  im^^uri^U, 

Insupnracion.  Femenino.  Medid' 
na.  Falta  de  supuración. 

Insurgente.  Adjetivo.  Bl  levanta- 
do 6  sublevado.  Se  usa  también  como 
sustantivo. 

BriHOLOofA.  Latín  tMKfymi,  tMw- 
gentit,  participio  de  presente  deMuw- 
yfrí,  levantarse;  de  i»,  en,  y  nrgirt, 
surgir;  italiano,  intoraenU,  de  tutorge- 
rt,  sublevarse;  francés,  imturgenU;  ca- 
talán, MUW-^MÍ. 

iMiA.  Inturteuló,  rtitlde,  fae- 
MMO,  amotinado.— ^l  tntwgtnu  hace 
una  acción  legítima  6  legal:  usa  de 
au  libertad  d  de  su  derecho  para  opo- 
nerse á  una  resolución,  ó  levantarse 
contra  un  desigDio  6  empresa,  como 
lo  indica  su  mismo  significado,  pues 
se  deriva  de  imwrgere,  esto  es,  de  fw<- 
gore  y  de  in,  levantarse  contra. 

El  rehtldt  abusa  de  su  libertad  d 
de  sna  medios  para  oponerse  i  las  le- 
yes vigentes  y  desobedecer  &  la  auto- 
ridad legítima. 

El  faceioto  excita  los  ¿nimos  i,  la 
rebelión. 

£1  tmolinado  persiste  oon  obstin»- 

tin  en  la  desobisdiencia. 

La  itttnrrtecion  supone  la  voluntad 
general  de  una  nación  d  de  la  mayor 
parto  de  sus  individuos. 

La  rebildia  casi  siempre  se  fonda  en 
intereses  particulares. 

Cuando  España  se  levantd  contra  la 
dominación  de  Napoleón  Bonaparto, 
Be  wuwTtedoMÍ,  y  los  espafiolw  que 


INSU- 


141 


se  opusieron  i  ella,  fueron  imnrgenUt; 
pero  las  Iwiulenciat  causadas  en  Cons- 
tantinopla  por  los  genízaros,  fueron 
rebeldía  manifiesta,  excitada  por  los 
/aedotot  i^ue  fundaban  en  ellas  su  in- 
terés particular.  Todos  los  que  tuvie- 
ron parto  en  estos  movimientos,  fue- 
ron rebtldet,  y  los  que  por  más  tiem- 
po y  mayor  obstinación  permanegi^ 
ron  rebeldei,  fueron  OMOtinadot, 

Sin  embargo,  la  palabra  atoti*  in- 
dica un  niimero  de  personas  más  cor- 
to, menos  considerable,  y  un  movi- 
miento menos  duradero  que  la  íntur- 
receion.  (Conde  de  h  Costina.) 

Insurgir.  Neutro  anticuado,  Ai^ 

ZABSE. 

EriuoLoef  A.  Intvfgmte. 

Insurrección.  Femenino.  El  le- 
vantamiento, sublevación  d  rebelión 
de  algún  pueblo,  nación,  eto. 

EriuoLOOfA,  inturreelo:  ütin,  in- 
turrectio,  forma  sustantiva  abstracta 
de  inturrñtut,  insurrecto:  catalán,  úi- 
nurteeií;  francés,  intnrreetio»;  italia- 


insnrreccionable.  Adjetivo.  Qn« 
se  puede  insurreccionar. 

Insurreccionado,  da.  Participio 
pasivo  de  insurreccionar. 

Etiu  oLOflÍA.  Imwreccionar:  firancés, 

Insarreccionador,  ra.  Sustanti- 
vo y  adjetívo.  Que  insurrocciona. 

ETiuoLoaÍA. /Nnm-MMMar:  &anc¿8, 
imitrrectew. 

Insurreccional.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  insurrección. 

Etuiolooía.  Inturreeeion:  catalán, 
MrarrtfeetoMÍ;  francés,  innrreetionnel; 
italiano,  imurrenOHale. 

Insnrreccionalaente.  Adverbio 
de  modo.  Con  insurrección. 

ETiuoLoaÍA.  Intmrreccional  y  el  su- 
fijo adverbial  nunto:  francés,  tntnrree- 
(tonnelltmont;  italiano,  iniutrenonal- 
ntente. 

Insurreccionar.  Activo.  Concitar 
á  las  gentes  para  que  se  amotines 
contra  las  autoridades.  \  ÜSMe  tam- 
bién como  rocíproco. 

Etimología.  Intwreemn:  latin,  «t- 
turgire,  ponerse  en  ^rmas,  levantarse 
contra  alguno;  italiano,  intdrgere; 
francés,  intur^tr. 

Insurreccionarse.  Recíproco,  Sub- 
levarse ó  rebelarse  contra  algún  po- 
der establecido. 

Insurrectamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  insurrección. 

Etuioloqü..  Inturreeto  y  el  sufijo 
adverbial  mtníe. 

Insurrecto,  ta.  Participio  pasivo 
irrogular  de  insurreccionarse.  |  In- 
surgente. 

BriuoLOaÍA.  Latin  ñuwrft^af,  1»- 
vantado  en  armas;  participio  pasivo 
■"-  innrgirt,  insurreccionarse. 

Inauaceptibílidad.  Femenino. 
Falta  de  susceptibilidad. 

Insusceptible.  Adjetivo.  Que  no 
es  susceptible. 

BtiholooÍa,  Pnfijo  negativo  in, 
no,  y  susceptible:  francés,  innuetp- 
tiilt,  siglo  zvi, 

Inansceptiblaments.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  insusceptible. 


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142 


INTE 


Btiuoi-oqU.  ImutaptibU  j  el  sufi- 
j«  «dverbial  mente. 

Insustancial.  Adjetivo.  Lo  que  es 
de  poca  6  níaguna  HUBtanci&  6  valor. 
KTiuoLoalA.  Prefijo  Degativo  m  j 
luiíandal:  catalán,  i»i%6ttiutcMl¡  fran- 
cés, i»t%dtüMtúl, 

Ininstancialmente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  sustancia. 

EtiuolooU.  InnuUMcial  y  et  sufijo 
adverbial  wutite. 

Insnstancialidad.  Femenino.  La 
calidad  de  insustancial. 

Intacto,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  no 
ha  sido  tocado  ó  palpado.  I  Loque  no 
se  ha  ventilado  o  aquello  deque  no  se 
ha  hablado.  \  Metáfora.  Lo  que  no 
ha  padecido  menoscaba  6  deteriora- 
ción; puro,  sin  mezcla, 

ETiuOLOaÍA.  Latin  m(3cí«i;  de  w, 
no,  J  taclfu,  tocado;  cno  tocado:>  ca- 
talán, iiHaete,  «;  francés,  i*taet;  italia- 
no, iníalle. 

Intachable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
admite  ó  merece  tacha. 

Intangibilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad 6  estado  de  lo  intangible. 

ETiuoLoafi..  Jntan^ibié:  francés,  w- 
taMihiliU. 

Intangible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
debe  d  no  puede  tocarse, 

Btiuolooía..  Prefijo  ne^tivo  iny 
UmgibU:  francés,  iittaufible. 

Intangiblemente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  intsn^ble. 

StiuolooIa.  Znlan^tiü  j  el  sufijo 
adverbial  wunte. 

Intasado,  da.  Adjetivo.  Que  estí 
sin  tasar. 

Integirrimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo dé  íntegro. 

ETiifOi.0QfA.  íntegro:  latin,  inte- 
gerriaiiu;    catalán,  wteg4rr%m,  a. 

Integrable.  Adjetivo.  Álgebra. 
QuB  se  pueda  integrar;  ;  así  se  dice: 
ftuteioiut  iNTBQEASLBS,  algebraicamen- 
te consideradas. 

Btiholooú..  Integrw:  francés,  int4- 
grmhle. 

Integración.  Femenino.  Álgebra. 
Acción  6  ofecto  de  integrar. 

ETUtOLOQÍA,  Imegrar:  latín,  i»te- 
grllth,  forma  sustantiva  abstracta 
imtegraha,  integrado :  francés,  i»Ugre^ 
túm;  italiano,  %itlegrMwne. 

Integrado,  da.  Participio  pasivo 
de  integrar, 

ETUiOLoafA.  ImUgrar:  latin,  iitte- 
griíia,  renovado,  restaurado,  partici' 
pió  pasivo  de  iiUegrare,  integrar:  fran- 
cés, i%t¿gr¿;  italiano,  inUgrtto. 

Inten'ador,  ra.  Sustantivo  y  ad- 
jetivo.  Qae  integra. 

StiiiolooIa.  2»tegrttr:\a.aa,Mtegr!l- 
tor,  forma  agente  de  integrUío,  inte- 
gración. 

Integral.  Adjetivo.  Ftlotofta.  Que 
se  aplica  í  las  partes  que  entran  en  la 
composición  de  un  todo;  í  distinción 
de  las  partes  que  se  llaman  esencia- 
les, sin  las  que  no  puede  subsistir 
nns  cosa.  |  Matemáticas,  Cálculo  in- 
verso del  difereacial.  \  de  una  oanti- 
DAD  DIFERENCIAL.  Cantidad  cuja  di- 
ferencial es  su  incremento  infinita- 
mente pequeño. 
BriHOLoaU.  Int^ro:  catalán,  út(«- 


INTE 

gral;  francés,  i»tégral;  iUliano,  M/#- 
graU. 

Integralmente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  integral. 

ErufOLOofA.  integral  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  francés,  int/gralement; 
italiano,  integralmente. 

íntegramente.  Adverbio  de  modo. 

ENTKEAlimiTS. 

Etimología.  íntegra  y  el  sufijo  ad- 
verbial wunie:  catalán,  integrament; 
francés,  intigrement;  italiano,  inUgra- 
mente;  latín,  integri.  « 

Integrante.  Participio  activo  de 
integrar.  £1  6  lo  que  integra,  |  Inte- 
gral. I  Partb  inteqeante.d»  w  sa- 
CBAUENTO.  Teología.  Parte  que  lo  com- 
pleta; pero  que  no  trasciende  4  bu 
constitución  esencial ;  de  tal  suerte 
que,  sin  la  parte  inteqhaktk,  el  sa- 
cramento podría  existir.  Por  ejemplo: 
hablándose  de  la  penitencia,  las  prue- 
bas panales  son  la  parte  intbokaktb 
de  aquel  sacramento,  las  cuales  no 
alteran  su  sentido  espiritual,  interior, 
profundo,  puesto  que,  sin  las  pruebas 
penates,  el  eacramento  de  la  peniten- 
ia  conservaría  su  significación  teoló- 
ica.  \  Pastes  inteqkantbs.  Jfísiea. 
'artes  constitutivas  de  los  cuerpos, 
cujo  carácter  sustancial  consiste  en 
ser  semejantes  á  lajn>sa,  Pueden  ser 
simples,  como  en  los  cuerpos  elemen- 
tales, 6  compuestas,  como  en  los  que 
contienen  muchos  elementos;  j  s^í 
decimos:  tlat  moléeniat  inteobantes 
del  mármol,  por  ejemplo,  son  el  car- 
bonato de  cal,  cujas  moléculas  ele- 

el  cafoi 
oxígeno. 

KriuoLoafA,  Integrar:  catalán,  inte- 
grant;  francés,  integranl,  a»te;  italiano, 
integra/ate, 

^ONiuu.  Integramte,  etenaal.  Bs 
Integrante  cuanto  es  necesario  para 
conservar  la  integridad  del  ser;  es 
etencial  cuanto  es  necesario  para  cons- 
tituirio.  Los  órganos  de  la  sensación 
son  partes  integrantes  del  hombre;  sus 
facultades  esenciales  son  el  entendi- 
miento j  la  voluntad.  (Mora.) 

Integrar.  Activo,  Dar  integridad 
á  una  cosa,  componer  un  todo  de  sus 

S artes  integrantes.  Q  Matemáticas.  Ha- 
ar  la  integral  de  una  cantidad  dife- 
rencial, en  cuvo  sentido  se  dice:  <in- 
TEQRAR  una  diferencial.»  |  Anticua- 
do. Reintegrar. 

Etimología.  Latin  intwrSré,  reno- 
var, restaurar,  restituir  a  su  primer 
estado;  forma  verbal  de  integer,  ínte- 
gro: catalán,  integrar;  francés,  int¿- 
grer;  italiano,  integrare. 

Integridad.  Femenino.  Perfe 
que  constituje  las  cosas  en  el  estado 
completo  que  deben  tener  sin  que  les 
falte  nada.  |  Metáfora.  La  calidad  de 
una  persona  íntegra,  desinteresada  j 
virtuosa,  j  La  pureza  de  las  vírgenes. 

Etimolosía.  íntegro:  latin,  integrí- 
tat,  el  total;  italiano,  integritá;  fran- 
cés, intégrité;  catalán,  iníegrilal. 

Integrifoliado,  da.  Adjetivo,  Bo- 
tánica. Que  tiene  completas  las  hojas. 

Etimología,  Latin  tntignm,  neutro 
de  intíger,  íntegro,  y  foUatuí,  forma 
adjetiva  á»^mm,  hoja. 


mentales  son  el  cafoio,  el  carbono  y  el 


INTE 

Integribrme.  Adjetivo.  Bistoria 
natural.  De  forma  completa. 

Etimología,  íntegro  y  forma. 

Integro,  gra.  Adjetivo.  Aquello  i 
que  no  falta  ninguna  de  sus  partes.  || 
Metáfora.  Desinteresado,  recto,  probo. 

Etimología.  1.  Latín  üui^er,  por 
intíger;  de  w,  no,  y  el  antiguo  tJigir*, 
tocar:  «entero,  tal  como  debe  ser  por 
razón  de  su  naturaleza:»  catalán,  ítt- 
legro,  a;  prov«nzal,  integre,  enlegrt; 
¿ranees,  inligre;  italiano,  integro. 

".  La  f  breve  de  inUgtr  representa 
duda  la  a  breve  de  tigire,  tocar, 
.  ^alegro  é  intacto  son  la  misma 
palabra  de  origen, 

Integnóstorao,  ma.  Adjetivo.  Con- 
qniliologia.   Epíteto   de  las  conchas 

Íue  tienen  la  abertura  entera  por  de- 
Einte. 

Etimología.  Latín  inÜgrmi,  ínte- 
gro, y  el  griego  stóma,  boca,  abertu- 
ra; vocablo  híbrido. 

Integamento.  Masculino  anticua- 
do. Envoltura  6  cobertura.  |  Anticua- 
do. Disfraz,  ficción,  fábula. 
Intelección,  Femenino.  La  acción 

L electo  de  entender.  |  Filosofía.  La 
lultad  de  concebir,  no  con  relación 
á  la  percepción  de  los  sentidos  corpo- 
rales, sino  en  relación  con  el  sentida 
íntimo  ó  conciencia  reñeja;  en  cujo 
sentido  se  dice:  «la  intelección  de 
Dios  no  puede  venir  de  los  sentidos 
exteriores;  sino  del  sentido  espiritual 
de  la  reflexión.» 

Etimolcoía,  Latin  inlelleeí'io,  la  ac- 
ción y  ta  capacidad  6  virtud  de  enten- 
der; sinécdoque;  forma  sustantiva 
abstracta  de  intelléetns,  entendido: 
provenzid,  tatslUclio,  francés,  intellee- 
¡ion;  italiano,  intelUtione. — «Lo  que 
es  capai  de  entender.  Usase  regular- 
mente sustantivado,  por  la,  patencia 
del  alma  racional,  que  la  hace  capax 
y  apta  para  entender  en  las  cosaa.» 
(Academia,  DiccioJirio  de  1726. J 

IntelectiTamenta.  Adverbio  da 
modo.  Belativamente  ala  inteligencia. 

Etimología.  Iníelectiva  y  el  sufijo 
ad.verbial  menU. 

Intelectivo,  va.  Adjetivo.  Lo  que 
tiene  virtud  de  entender.  Se  usa  tam- 
bién como  sustantivo  en  la  termina- 
ción femenina  par  la  iacultad  de  en- 
tender. 

Etimología.  Intelección:  latín,  m- 
UÜeeOnt;  italiano,  inUlteltivo;  fran- 
cés, inteÚectif;  provenzal,  intelieeíwi 
catalán,  iníeí-leclin;  va. 

Intelecto.  Masculino..  Gntendi- 
MiBNTO.  I  Sistemas  filesójioot.  Faculta- 
tad  del  alma  que  le  da  la  aptitud  de 
concebir,  cual  si  fuera  el  agente  de  la 
intelección.  |  £1  alma  misma  en  cuan- 
to concibe,  6  sea  el  espíritu  humano 
considerado  como  potencia  capaz  do 
comprender  y  reflexionar,  ¡  Intelec- 
to AGENTE,  .fftco^íús.  Facultad  men- 
tal que  concibe  de  un  modo  activo  laa 
ideas,  mediante  sus  propias  pe^ep- 
clones.  J  Intblecto  paciente.  Facul- 
tad mental  que  no  concibe  sino  laa 
ideas  que  le  envían  loe  sentidos  exte- 
riores. I  I^XOnÍA  DI  LOS  1MTBLBCT08. 
Filoto/ía  de  Abelardo.  Teoría  de  loa 
conceptos  6  ideas  generales. 


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INTE 

BmioLOotA.  IntelteetoH. 
Intelectatl.  Adjetiro.  Lo  que  per- 
taDece  al  entendí míeato.  |  Espibitual 
¿Bm cuerpo.  {  Anticuado. Bldedic&do 
al  eatudio  ;]r  meditación. 

ETTifoix>orI.  I»Uleceío»:  Utin,  mUl- 
Uetnilu;  italiano,  fffj^U(fAwfc,-francés, 
i*lelUetMl:^T<¡JtimtÁ,  i»UelUel*al;  ca- 
talán, imtel-uetMAl. 

Intel ectaalidad.  Femenino  anti- 
cuado. Entknthuibnto,  en  la  acepción 
d«  potencia.  |  Piloto/la.  Cualidad  de 
lae  cosan  intelectaales.  {  Meta/Uiea. 
Ténnino  contrario  de  materialidad. 

EmioLoofA.  /%teUetMal:  latín,  in- 
Utkóhatítttt;  italiano,  tUtelltllUAÜti; 
francés,  íiíUl¡eettulÍt¿. 
_  SiNONiHiA.  I»leleet%alüÍad,  wUUím- 
eU,  eníendmieitto.  InteUcitialidaa  6x- 
preaa  la  cualidad  indefinida  que  tie- 
nen laa  cosas  de  ser  intelectnáles,  lo 
cual  quiere  decir  que  es  un  nombre 
abstracto,  aunque  esto  no  lo  explica 
todo,  6  mejor  dicho,  no  explica  nada. 
La  abstracción  tiene  un  car^ter  es- 
pecial, tan  especial  como  digno  de 
estudio,  j  ramos  á  decir  lo  muj  poco 
qne  nos  ha  sido  dado  aprender  en 
medio  del  cruel  desamparo  en  que 
aun  existe  la  crítica  de  la  palabra. 
esta  crítíca  que  debía  ser  (j  lo  seri 
alsua  dia)  el  último  ramo,  la  ciencia 
mis  noble  j  más  necesaria  de  la  eru- 
dición universal,  porque  el  iablar  no 
es  otra  cosa  que  la  mis  alta  j  la  más 
difícil  de  las  profesiones  del  bít  inta- 
Üffente, 

El  earicter  raro  que  hemos  bailado 
en  la  abstracción,  consista  en  li 
j^ente:  no  expresando  el  nombre 
abstracto  las  cualidades  de  las  cosas 
de  nn  modo  concreto,  en  una  forma 
determinada;  si^ific&ndolas  de  una 
manera  indefinida,  nuestra  fiíntasía 
encuentra  en  él  cierta  expresión  va^, 
confusa,  casi  poética,  casi  armoniosa; 
la  vaguedad  j  la  confusión  que  vemos 
por  fuerza  en  un  todo  que  no  conoce- 
mos, que  no  descubrimos,  que  no  ana- 
lizamos; la  armonía  j  hasta  la  belle- 
za con  que  nos  cautiva  todo  mist«río. 
El  nombre  abstracto  significa  el  con- 
junto, la  universalidad  de  las  cuali- 
dades; y  como  que  el  conjunto  no  apa- 
rece, como  que  nosotros  no  divisamos 
la  universalidad  que  el  nombre  signi- 
fica, resulta  qne  nuestra  imaginación 
ve  un  arcano,  porque  la  imaginación 
principia  i  ver  en  donde  pnncípia  á 
no  ver  la  inteligencia.  El  nombre 
abstracto  significa  un  todo  que  nos- 
otros no  conocemos:  vislunibramos 
sombras;  la  &ntaaía  se  exalta  con 
aquel  barrunto  de  lo  maravilloso,  con 
aquel  amago  de  una  creación  casi  ago- 
rera; j  he  aquí  por  qué  el  nombre 
abstracto  parhcipa  algo  de  la  idea  de 
invención,  de  la  idea  de  arte,  de  la 
idea  de  figura;  hé  aquí  por  qué  tiene 
cierto  contomo  estético,  sin  dejar  de 
ser  una  elaboración  metafísica.  Y  esto 
que  decimos,  nos  da  ahora  luz  sobre  un 
fenómeno  que  hemos  experimentado 
mil  veces,  sin  haber  procurado  nunca 
hallar  su  razón.  Cuando  estudiamos 
un  punto  metafísico,  un  hecho  abs- 


INTE 

en  que  apoyar  nuestro  raciocinio;  la 
misma  mta  de  una  forma  feal  v  sen- 
sible, hace  que  pidamos  ajuda  í  la 
imaginación,  j  que  nos  creemos  un 
ideal,  un  símbolo;  j  asi  ocurre  que,  á 
falta  de  una  forma  existente,  nos 
agenciamos  con  nuestra  industria  una 
forma  inventada.  La  forma  no  existe 
en  el  objeto  metafísico,  nuestra  alma 
no  la  puede  ver;  mas  la  puede  inven- 
tar, j  la  inventa.  No  bar  realidad; 
pero  hay  fantasía:  no  está  allí  la  for- 
ma; pero  está  la  figura:  no  está  la 
idea;  pero  está  la  imagen.  He  aquí 
cómo  en  la  abstracción  entra  un  algo 
poético,  un  algo  artístico,  un  algo 
creador,  indefinido,  bello,  que  da  su 
último  gusto  i  los  estudios  espiritua- 
les, Hé  aquí  edmo  la  metafísica  se 
roza  con  la  imaginación;  hé  aquí  có- 
mo es  posible  la  alianza  de  la  verdad 
j  de  la  belleza,  de  la  ciencia  y  del 
arte,  del  espíritu  j  de  la  invención; 
hé  aquí  cémo  la  metafísica  es  la  últi- 
ma y  lamas  elevada  poesía  de  la  inte- 
ligencia, el  último  j  el  más  noble  ar- 
te del  pensamiento. 

¿Qué  significa  imUUeiwíUdadf  ¿Ex- 
presa más  6  menos  que  atUndimuníof 
¿Es  mes  universal,  más  trascendente, 
mis  profunda  que  tnteU^enciaf  ¿En 
qué  consiste  la  vida  especial  que  se 
echa  de  ver  en  aquella  palabra?  ¿Qué 
idea  alimenta  ese  oculto  atributo? 

Esto  preguntaba  un  acreditado  filó- 
sofo de  nuestro  siglo,  y  no  es  extrafio 
que  lo  preguntase,  porque  estaría  can- 
sado de  revolver  libros,  diccionarios 
y  íncielopedias,  sin  conseguir  dar  á 
si)s  dudas  un  momento  de  calma  y  re- 
poso. {Cómo  está  la  crítica  del  lengua- 
je! Es  decir:  jeÓmo  está  el  lenguaje, 
porque  no  hay  lenguaje  sin  crftical 
¿Guando  querrá  Dios  que  un  hombre 
de  talento,  un  hombre  que  nazca  para 
el  caso  ([Dios  le  dé  tantas  luces  como 
luces  hay  en  el  cielol),  venga  por  fln, 
j  ponga  drden  en  este  inmenso  fár- 
ragol 

Contestando  al  filósoff)  que  hace 
aquellas  preguntas,  decimos:  que  üi- 
íeíteluaüdád  no  se  diferencia  íb  ente*- 
dimitnte  en  que  exprese  menos  6  en 
que  exprese  más;  que  no  se  distingue 
tampoco  de  itiuUgeiteüt  en  que  sea  más 
6  menos  profunda,'más  ó  menos  uni- 
versal 6  trascendente.  Se  diferencia 
de  ambas  palabras  en  que  tiene  cier- 
to espíritu  de  invención,  ci^^ta  gusto 
imaginativo,  cierto  limo  de  arte.  La 
imUUyencia  y  el  míendimienío  hablan 
del  raciocinio,  del  conocimiento,  del 
discurso;  la  inUleetnatidad  habla  de 
un  misterio,  de  una  vaguedad,  de  una 
armonía,  de  una  creación ,  porque 
creación  es  toda  imagen,  toda  figura 
que  se  inventa,  aunque  sirva  de  orna- 
to al  pensamiento  mas  oculto  y  más 
metafísico.  La  imitliettici*  y  el  enten- 
dimienío  discurren.  La  i*teiectualükd 
adivina.  La  i»teUct%aUdad eslt  poesía 
del  encendimiento,  como  la  idealidad 
es  la  poesía  de  la  idea,  como  la  sono- 
ridad es  una  poesía  del  sonido.  En 
esto  consista  la  idea  especial  que  echa* 
ba  de  ver  el  filósofo  mencionado;  en 


INTE 


143 


tracto,  la  misma  falte  de  una  figura  |  osto  consiste  el  atributo  oculto  de  la 


palabra  que  nos  ocupa:  es  metafísica 
y  poética,  como  lo  ea  todo  nombra 
abstracto,  como  lo  es  necesariamente 
toda  abstracción. 

Sentado  esto,  nada  más  fácil  que 
diferenciar  los  tres  vocablos  del  ar- 
tículo. 

La  inuUgeneia  conoce. 

El  entendimiento  juzga. 

La  intelectualidad  idealiza. 

La  inteligencia  es  vasta,  extensa, 
profunda,  universal. 

El  enlendinienlo  es  agudo,  incisivo, 
concreto,  práctico. 

-La  inteteetnalidad  es  viva,  armonio- 
sa, fecunda,  brillante. 

La  imttUgtneia  es  un  principio. 

El  entendimiento  es  su  órgano. 

La  inteíeetnalidad  es  un  ent«  de 

De  modo  que  la  inieÜgeneia  está  en 
la  humanidad. 

El  entendimiento,  en  el  hombre. 

La  intelectualidad,  en  la  abstracción; 
es  decir,  en  la  metafísica  y  en  el  arte. 

La  intelectualidad  es  como  el  genio 
de  la  inteligencia. 

Intelectnalmente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  intelectual. 

ETiKOLoaÍA..  Intelectual  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  intet-lectual' 
ment;  francés,  intellectueltement;  ita- 
liano, intelleítualmente. 

Inteligencia.  Fbmenino.  La  facul- 
tad inlfilectíva.  |  Conocimiento,  com- 
prensión, el  acto  de  entender.  |  El 
sentido  en  que  se  puede  tomar  una 
sentencia,  dicho  6  expresión.  |  Habi- 
lidad, destreza  y  experiencia.  |  Trato 
y  correspondencia  secreta  de  dos  ó 
más  personas  entre  sí.  |  Sustenciápu- 
ramento  espiritual.  ¡  En  ihtkliobn- 
cit.  Modo  adverbial.  En  el  concepto, 
en  el  supuesto  ó  en  la  suposición .f La 

SDPBBHA  INTBLIOBNC1A,  CKOS. 

Etimolooía.  Inteligente:  latín,  wficí- 
fígentia,  forma  sustantíva  abstracta 
de  intelligent,  inlelUyentit,  inteligen- 
te: catalán,  ititel-Ugíncia;  ^ncés,  tu- 
telligence;  italiano,  intellüenia. 

Inteligenciado,  da.  Adjetivo.  En- 
terado, instruido. 

InteligeDÍe,  Adjetívo.  Sabio,  pe* 
rito,  instruido.  |  El  que  está  dotado 

<  facultad  intelectiva. 

EriuoLoaÍA.  IuteUceion:\*.Ún,  intel- 
igente, ablativo  de  intellígent,  inteÜi-, 
gentil,  forma  adjetíva  de  wteVXgíre, 
entender;  catalán,  inUUUgent-.fnTxe^, 
intelligent,  ente;  italiano,  intelU^ente. 

Intaligentemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inteligencia. 

Btiuolooía.  Inteligente  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés  del  siglo  xvi, 
inteUigeamment;  moderno,  tnlelUgem- 
ment;  italiano,  intelUaentenente. 

Inteligibilidad.  Femenino.  Cuan- 
do de  lo  inteligible. 

EmiOLOofA.  InUUgible :  francés, 
inUlligibilití. 

Inteligible.  Adjetívo.  Lo  que  es 
KcJl  de  entenderse.  |  Lo  que  se  oye 
clara  y  distintamente.  |  Fitoiofía.  So 
aplica  i  las  cosas  qne  s¿lo  existen  en 
nuestro  entendimiento. 

EnwOLOOÍA.  Inteligente:  latjn, 
leiafmiÍ*;CKUUn,Í»tel-^-"     ' 
■i:jitizecl  b 


dlti^bbgic 


144 


INTE 


tés,  ñUÜuHU;  itttliano,  inUlU^)iiU. 

biteUgiblementt.  ÁdTflrbio  no- 
dal. Dfl  UD  modo  iatelirible. 

BriHOLoofA.  IntsíiftoU  j  el  Bufijo 
adyerbíal  PunU:  eataínn,  i»Ul-lifiiu- 
me%t;  fnaeis,  i»ttliifibUmt*í;  iulim- 
no,  tnttlUfiMmeiií*;  l&tin,  ñUÍUfi&t- 
Uúr,  en  un  Agustín. 

latemiblfl.  Adjetivo.  Que  no  es  de 
temer. 

Intamp«rad«nente.  Adverbio  de 
modo  «nticuftdo.  Sin  tempUnia. 

ETuoLoaÍA.  InUwtnaa  y  el  sufijo 
adverbial  mmU:  catal&n,  útíemperoM- 
wunt;  francés,  i^ttmpérénmt;  latín,  m- 
tttatrimUr. 

Intemperado,  da.  Adjetivo  anti- 
cuado. DasTKUPUiH)  6  folto  de  tem- 
planza. 

Intemperancia.  Femenino.  Falta 
de  templanza. 

Btuiolooíá.  Prefijo  nwatÍTo  w  j 
timperutCM:  latín,  inUmpinmiU;  ita- 
liano,  ñtemptrarnta;  francés,  mtenjií- 
rmee;  catalán,  i»Ce»peráiuÍa. 

Intemperante.  Ádjetívo.  Destbh- 
FLADO  6  (alto  de  templanza. 

Etimolcoía.  Intnipenncüí:  latín, 
inttmp/rtau,  MÍempírantis;  {ranees,  i»- 

El  latín  tiene  mUwtplrStiu,  destem- 
plado; catalán,  ímíiwtperat,  lU;  francés, 
mtempéré. 

Intemperatnra.  Femenino  anti- 
cuado. Intbwpbbib. 

Intemperie.  Femenino.    Destem- 

E lianza  6  desigualdad  del  tiempo  6  de 
08  humores  del  cuerpo  hamano.  |  A 
LA  iNTEiiPsaii.  Modo  adverbial.  A  cie- 
lo raso,  en  descubierto,  desamparada- 
meifta,  ó  sea  expuesto  al  rigor  de  loa 
elementos,  como  el  frío,  la  lluvia. 

BriMOLOofA.  Latín  intiMpiriet,  des- 
templanza de  los  elementos  6  de  loe 
humores  en  el  hombre;  del  prefijo  ne- 
gativo i»,  no,  y  temphUt,  clima  tem- 
plado, forma  de  ttmpva,  (empBrü,  tiem- 
po :  catalán,  inUmpirit;  francés,  i»tan- 
périt;  italiano,  míempirie. 

Intempesta.  Adjetivo.  Poéttet. 
Que  se  aplica  i  la  noche  mujr  en- 
tooda. 

EriuoLoafA.  Latin  imlimpUUa,  la 
Hora  en  que  todos  ae  recoven;  de  », 
no,  j  lempltíút,  sazón;  de  ttmput, 
tiempo,  porque  el  tiempo  es  la  sazón 
universal. 

IntempestÍTamente.  Adverbio 
modal.  De  un  modo  intempestivo. 

BriuoLoaÍA.  I*tempatiw  j  el  sufijo 
adverbial  «wnie;  catatan,  inltmpalwa- 
Mfttf;  francés,  i»tt»peitiente%l;  italia- 
no, intmpettiMmeitte;  latín,  i%Umpet- 
ttvi. 

IntempestiTO,  va.  Adjetivo.  Lo 
que  es  filen  de  tiempo  j  sazón. 

EtiMOLOQÍA. -/»faMp«tt(i:  latín,  i«- 
tempaOnt;  italiano,  Mtimpatno/fn^i- 
cés,  i»ttmpetlif;  provenzal,  mtempet- 
íi»;  catalán,  ÍHlempali*,  ta. 

Intención.  Femenino,  La  determi- 
nación de  la  voluntad  en  érden  í  al- 
gún fin.  Q  Metáfora.  El  instinto  dañi- 
no que  descubren  alanos  animales, 
á  diferencia  de  lo  que  se  observa  gene- 
ralmente en  los  de  su  especie;  y  así  se 
dice:  caballo,  toro  de  intikoion,  «tr 


INTE    ■ 

«¿ten.  I  Dai  omifoioif,  FraM.  Dab 

BSPBSANZA.  I  FdNDAX  ó  TKHZB  rniTDA- 
DA  llfTBNClON    CONTRA    ALGUNO.   FrOBS 

forense.  Asistir  6  favorecer  á  uno  el 
derecho  común  pan  ejercer  aleuna 
facultad  sin  necesidad  de  probaHo.  |¡ 
Prihbra  intención.  Expresión  fami- 
liar. Modo  de  proceder  franco  y  sin  de- 
tenerse í  reflexionar  mucho.  ¡  Sboom- 
DA  INTBN01ON.  Familiar.  El  modo  de 
proceder  doble  j  solapado.  |  Cura 
PBiiUKA  iNTBNCiON.  lÁ  que  SO  haco  de 
pronto  i  un  herido. 

Etuioloq(a.  Jninitr:  latín,  i%ítn- 
'fíe,  vehemencia,  deseo,  conato;  forma 
sustantiva  abstracta  de  Mtntíw,  par- 
ticipio pasivo  de  inUndire,  dirigir, 
tender  hicia  un  punto:  provenzal, 
enUntio ,  MUmü) ;  catalán  ,  vttenció; 
frajicéa,  inttñtÜM;  italiano,  inltnñoñe. 

ÁrHculo  primero. — Intbnciok,  n»- 
siSNio,  uiRA,  psoTBCTO.  La  MlmcÍM  es 
un  movimiento  del  alma,  por  el  cual 
se  propone  el  hombre  una  cosa  que 
esta  letana  y  que  tal  vez  es  incierta. 

El  daignto  es  una  idea  resuelta  ja 
y  adoptada,  y  supone  meditación  y 
método. 

La  Mtra  indica  nn  fin  determinado 
y  cierto,  que  do  pasa  mis  allá  de  lo 

Sus  se  desea,  ni  supone  grandes  com- 
inociones. 

El  proyteto  es  el  arreglo  y  combi- 
nación de  los  medios  que  deben  em- 
plearse para  lograr  un  fin.  Sus  mt«n- 
eiaiut  serán  tan  sanas,  como  vastos 
sus  áetigniot.  Puso  sus  khvm  en  Fula- 
na, aunque  el  matrimonio  no  entraba 
en  el  numero  de  sus  preytetot.  líate 
pnyKto  supone  itUtn^ona  mu;  puras, 
dtttgniot  muy  vastos  y  mirM  muy  di- 
latadas. (CONDB  DE  LA  CoBTlNA.) 

Artiatio  stfundt. — Intbnto,  intbn- 
cioN,  PB0PÓ31T0.  8on  actos  de  la  vo- 
luntad que  se  proponen  objetos  deter- 
minados, con  más  energia  que  el  sim- 
ple acto  de  querer;  pero  la  mtmeún  es 
más  inactíva  y  oculta  que  el  iiUtnto, 
y  el  propale,  niás  vehemente  que  el 
míente  y  la  inUneio»,  Bl  poso  del  Ru- 
bicon  por  César  fué  un  intento.  Su  wi- 
ímcüm  era  entrar  en  Boma,  habiendo 
formado  el  proptStito  de  usurpar  la  au- 
toridad suprema.  (Moka.) 

Ártíetilo  tercero.— jlimscioN,  in- 
tbnto. Un  hombre  resuelve  marchar 
á  las  Indias  sin  dar  parte  á  nadie  de 
su  pensamiento.  Esta  pensamiento  es- 
condido, e^te  secreto  de  su  voluntad, 
es  una  intención.  Ha  resuelto  ir. 

Acude  después  á  los  arbitrios  de 
que  dispone  para  realizar  su  propósi- 
to; empieza  a  convertir  en  bechiTaque- 
Ua  idea  oculta;  este  es  el  intento.  Pre- 
tende marchar. 

De  modo  que  la  deliberación  del  m- 
lenío  se  llama  iníeneien,  y  la  realixa- 
cioD  de  la  iníeneien  se  llama  intenío. 

Mas  claro:  llevado  el  iníenío  á  la 
conciencia,  as  iníencion. 

Llevada  la  iníeneitm  al  orden  de  los 
hechos  sensibles,  es  iníenío. 

Por  consecuencia,  intente  es  una  in- 
tención práctica,  j  la  iníencion,  uji  m- 
íento  moral. 

La  intención  se  esconde. 

Él  míente  ae  manifiesta. 


INTE 

La  iníeneien  reanelve. 

El  intenío  ejecuta. 

La  tntenden  ee  olma. 

El  intenío  se  inclina  al  acto. 

Persona  mal  intenciendda  quiere  de- 
cir que  oculta  malos  pensamientos, 
malas  ideas:  es  espíritu. 

Robo  inítníaáo  es  el  que  se  ha  qae- 
rido  ejecutar:  es  materia. 

Así  es  que  Don  Quijote,  resolviendo 
deshacer  agravios,  enderezar  tuertos, 
enmendar  sinrazones,  mejorar  abasos 
y  satisfacer  deudas,  no  da  parte  á  per- 
sona alguna  de  su  intención,  y  sin  que 
nadie  le  viese,  unamafiana,  antea  del 
dia,  cabalga 'sobre  Rocinante,  con  el 
peregrino  atavío  de  sus  pertrechos  y 
de  BUS  armas. 

Aquí  ae  trata  de  un  iníeníe  oculto, 
miaterioso;  esta  es  la  intenden, 

Pero  más  adelanto  halla  nn  camino 
que  se  divide  en  cuatro,  v  «luego  se 
le  vino  á  la  imaginación  las  encruci- 
jadas en  donde  los  caballeros  andan- 
tea  se  ponían  á  pensar  cuál  camino  de 
aquellos  tomarían;  y  por  imitarlos,  se 
estuvo  un  rato  quedo,  y  al  cabo  de  ha- 
berlo muy  bien  pensado,  so1t4Í  los  rien- 
das á  Rocinante,  dejando  á  la  volun- 
tad del  rocin  la  suya,  el  cual  siguid 
su  primer  intenío,  que  fué  el  irse  ca- 
mino  de  su  caballeriza.*    ' 

Aqu¡  ae  trata  de  la  realización  de 
una  voluntad,  de  una  intetuien  que 
camina  hacia  un  punto,  de  una  iníen- 
dan  práctica:  ea  decir,  se  trata  de  un 
iníenU). 

Don  Quijoto  oculta  su  proposito:  hé 
aquí  la  iníencion. 

Rocinante  sigue  su  primer  impul- 
so, practica  su  intención  primera;  li¿ 
aquí  el  intenío. 

La  palabra  iníeneien,  según  sa  eti- 
mología, significa  como  Itner  denOv, 
inlni  íenere,  lo  cual  expresa  perfecta- 
mento  el  sigilo  propio  de  los  hechos 
morales,  el  secreto  de  la  conciencia. 

Iníenío  vale  tanto  como  tener  tencíem 
eúu,  tender  hacia  ana  cosa,  como  si 
dijéramos  ntpirnr,  cuyo  sentido  pri- 
mitivo significa  muy  bien  esa  especie 
de  holgura  ó  de  ensanche  que  los  he- 
chos toman  cuando  se  aplican;  porque 
parece  que  una  cosa  no  se  puede  ve- 
rificar sin  que  cobre  la  nacva  exte»- 
tien  que  necesita  para  tomarse  en  he- 
cho. Cuando  una  idea  posa  á  otra  es- 
fera, cuando  significa  otras  relacio- 
nes, cuando  su  aentido  se  agranda, 
parece  que  tiene  que  agrandarse  ella. 
Pues  bien,  esta  necesidad  de  dilatan 
ee,  de  exíenderse,  que  tienen  los  hechoe 
que  se  aplican,  es  lo  que  significa  la 
palabra  tníeníe. 

Inteocionadunente.  Adverbio  de 
modo.  Con  intención. 

EriuoLoaÍA.  Iníencienédn  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  francés,  uUmfÚH- 
neliewunt;  italiano,  iníenñonníameníe. 

Intencionado,  da.  Adjetivo.  SI 
que  tiene  alguna  intoneíon.  Se  usa 
"    coa  loe  adverbios  bien,  mél,  mejor 

EtiiiolooÍa.  Iníencion:  catalán,  •»- 
tencienat,  da;  francés,  iníeniiennd. 

Intencional.  Adjetivo.  Lo  que  per- 
tenece á  los  actos  iateñores  del  |k 

Digitized  by  V 


Aojenvo.  ijoqoepar- 
s  iateñores  del  alma. 

yCjOogte 


INTE 

BniMLoelL.  ItUtn^o»:  latín  ^te- 
nor, ütUntiSnilit;  catalán,  útíenciMéli 
-  francés,  inUntiotuul. 

InteocionBlmeDte.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  iatencional. 

BriuoLoaÍA.  Intmeional  y  el  sufijo 
adverbio  mtntt:  catalán,  MCenáonal- 
ment;  ínncée,  i»tMtú>*MÍkme»t. 

IntaDdenoia.  Femenino.  lia  direc- 
ción, cuidada  y  gobierno  de  alguna 
C088.  I  SI  diotnto  &  que  ee  extiende  la 
jurisdicción  del  intendent«.  Q  SI  em- 
pleo de  intendente.  |  La  casa  ú  ofici- 
na del  intendente. 

BriHOLoaÍA^.  Latín  mlMdírt,  enten- 
der: catalán,  i*te%dénáa;  francés,  m- 
uñdcmet;  italiano,  Mtendtiua. 

Intendenta.  Femenino.  La  mujer 
dd  intendente. 

BtiHOLOQÍA.  jHímáenU:  francÓB, 
imuñáanií. 

Intendente.  Masculino.  Bn  el  an- 
tiguo sietema  adminiEtrativú,  el  pri- 
mer jefe  7  director  de  la  Hacienda 
pública  en  ana  provincia.  Solía  darse 
el  mismo  título  &  algunos  jefes  de  fá- 
bricas ú  otras  empresas  entabladas  por 
cuanta  del  Erario,  ü  de  bjébcito.  El 
que  dirige  la  distribución  de  los  fon- 
dos entre  los  cuerpos  del  ejército  que 
existen,  no  súlo  en  la  provincia  donde 
reside,  sino  en  las  demás  comprendi- 
das en  la  miama  capitanía  general.  || 
m  BJÉBCiTO  RN  oáiísaSa..  Elquo  pre- 
side en  el  ejército  i  la  distribución  de 
loa  fondos  j  abastecimiento  de  lo  ne- 
cesario para  la  manutención  de  las 
tropu.  f  DE  PAL^kOio.  El  jefe  de  la  con- 
tabilidad j  hacienda  de  la  real  casa. 

BmfOLoaÍA..  /«ímcfmcM.-  catalán, 
ñuñdMt;  francés,  intemiaití;  italiano, 
ÍHtMiííitte. 

Intender.  Activo  anticuado.  En- 

TKMDER. 

Intensamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  intensión. 

Stiholooía.  InUma  j  el  sufijo  ad- 
verbial Motte.-  catalán,  wlenta/Ment. 

Intensidad.  Femenino.  Iiitsnsion. 
II  Bhúiulá  de  intensidad.  Fiíica.  Agu- 
ja imantada,  sostenida  por  su  centro 
de  gravedad,  la  cual  determina  con 
eos  oscilaciones  la  intensidad  magné- 
tica, I  Intensidad  de  sonido.  La  ma- 
jror  6  menor  fuerza  del  sonido,  deter- 
núnado  por  la  extensión  de  las  vibra- 
ciones del  cuerpo. sonoro  al  rededor  de 
eu, posición  de  equilibrio.  Q  Gramáti- 
ca, Aplícase  al  mayor  grado  de  fuerza 
con  que  apovamos  la  pronunciación 
sobre  ana  sílaba  acentuada,  aludien- 
do í  que  sobre  ella  cae  la  intensidad 
de  la  voz  6  acento.  {  &rc(mitiea  gene- 
ral. También  se  emplea  para  signifl- 
ear  ta  diferencia  que  se  nota  entre  los 
sonidos  de  las  artículacionea  6  conso- 
nantes fuertes  j  suaves;  y  así  deci- 
mos ^ue  la  iHTZKSiDAo'de  la  ii,  arti- 
culación fuerte,  es  distinta  de  la  de 
h,   articulación  débil;  j  otro  tentó 

Suedfl  decirse  de  la  t  respecto  de  la  d, 
de  la  i  ¡respecto  de  lay. 
BmiOLOau.  Inlento:  catalán,  atíen- 
portugués,  wtt%tidadf,  &ancéa, 
\tí,  italia 


INTE 

cuerpos  naturales.  |¡  La  vehemencia  de 
las  operaciones  j  afectos  del  ánimo. 

Etiuoloqía.  Intento:  latín,  inienAo, 
en  Séneca,  actividad,  ardor,  empeño, 
eficacia,  forma  sustüitiva  abstracta 
de  inttntut,  intenso;  catalán,  tnfm- 
tüf. 

Intensisimamente.  Adverbio  de 
modo  aupeilativo  de  intonsamente. 

Intensísimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  intenso. 

InteasÍTamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  intensión,  de  un  modo  inten- 
sivo. 

ETiuOLoaÍA.  Intentwa  ^  el  sufijo  ad- 
verbial Mgnte:  francés,  tntentivemmt; 
italiano,  intentivavuníe. 

Intensivo,  va.  Adjetivo.  Intenso. 
I  FoBUA  intensiva,  o  de  los  verbos 
INTENSIVOS.  úWsufífM.  Verbos  deriva- 
dos (^ue  expresan  la  acción  con  más  in- 
tensidad o  con  más  frecuencia;  jasi 
decimos  que  ^0íAir,  por  ejemplo,  es 
la  forma  intensiva  iepitar,  ||  Metafí- 
tiea.  Término  contrario  de  colectivo;  j 
as!  se  dice:  lo  infinito  represente  una 
totalidad  absoluta  de  ser,  que  no  es 
colectiva,  sino  intensiva.  (Fi 


INTB 


US 


r(/*tó- 


liano,  intauiti, 
Intensión.  Femenino.  La  activi- 
dad j  íaenA  de  las  calidades  de  los 


Emtracto  de  tma  axrta  sobre 
donde  Sipinota.) 
ETiuoLoafA.  Intento:  catalán,  inten- 
»,  ya;  francés,  inientif;  italiano,  m- 
temívo. 

Intenso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que  tie- 
ne intensión.  |  Metáfora.  Lo  que  et 
muy  vehemente  j  violento.  |  Múttca. 
Dícese  del  sonido  que  vibra  ^erte- 
mento.  I-Enferuedad  intrnsa.  Medi- 
ana. Enfermedad  cayos  síntomas  se 
manifiesten  violentamente. 

EruiOLoaÍA.  Inímni,  antiguo  par- 
ticipio pasivo  de  intendíre,  extender; 
de  M,  en,  j  tendíre,  tender:  catalán; 
inteni,  a;  francés,  intente;  italiano,  m- 
uo. 

Intentabla,  Adjetivo.  Que  puede 
intentarse. 

BruiÓLoafA. /«(Miter.-  latín  délas 
glosas,  intenñlAUt. 

Intentado,  da.  Participio  pasivo 
de  intentar. 

Etuiolooía.  Intentar:  latín,  inttn- 
tatvi;  catalán,  íntentat,  Ja;  francés, 
intenta;  italiano,  inténtalo. 

Intentar.  Activo.  Tener  ánimo  de 
hacer  alguna  cosa,  ¡j  Procurar  <S  pre- 
tender.- I  Forente.  «oponer,  deducir 
el  actor  su  acción  enjuicio. 

Etiholosía.  Latín  inlentSre,  enten- 
der con  frecuencia;  y  figuradamente, 
presentar  demanda  ante  la  jueticia, 
amenazar,  atacar  en  términos  de  ora- 
toria, forma  verbal  de  intenínt, 
cipio  pasivo  de  inUndire,  tender  hacia 
un  punto:  catalán,  intentar;  francés, 
intenler;  italiano,  intentare. 

Esto  demuestra  que  el  latín  inttníS' 
re  represente  la  forma  frecuentativa 
de  intendhe,  de  donde  el  romance  cas- 
tellano derivó  entender. 
El  ^ue  intenta,  entiende  y  obra. 
El  intento  SBintelweneia  y  acción. 
Intento,  ta.  Acgetivo   anticuado. 
Atento.  |  Masculino.  Propósito,   in- 
tención,  designio.  |  La  cosa  intou' 
tada. 
EriuoLoafA,  Intentar:  Utin,  inlH- 


tnt;  italiano,  intento;  catalán,  inteni. 
Intento  é  intenáon  representan  la  mis- 
ma palabra  da  origen. 

Intentona.  Femenino  familiar.  In- 

nto  temerario,  y  especialmente  si  se 
ha  frustrado. 

Etiuolooía.  Intentar:  catalán,  tu-  . 
tentona, 

bter.  Adverbio  de  tiempo  anticua- 
do. Intbrin. 

ErnioLoafA.  <Preposicion  latina, 
muy  usada  en  castellano,  especial- 
mente en  composición;  y  fuera  de  ella 
se  usa  como  adverbio,  y  vale  lo  mis- 
mo que  entretanto  6  mientras.»  (AcA- 
DBMiA,  Dieeionario  de  17i6.) 

SiNONiuiA.  /«ffr,  entre,  entro.  Dala 
preposición  latina  Ínter,  formada  de 
ut  y  de  la  desinencia  adverbial  ier.  Su 
sentido  propio  es  connotar  que  una 
cosa  está  en  medio  de  otras  que  la  ro- 
dean 6  la  tocan  por  todas  partes,  6 
que  en  aquel  mismo  espacio  interior 
se  verifica  alguna  acción:  inter-ealar, 
inter-ü,  inter-linear  (entre-renglonar), 
inter-vtedw,  inter-petof,  inter-regno,  Ín- 
ter-venir. 

Eufonizacion  popular  de  úifor  es  en- 
trr,  como  se  ve  en  entre-eejo,  eníre-te- 
jer,  entre-tiempo,  ete. — Sntre  equivale 
i  veces  á  los  adverbios  mal,  ligera  6 
eteatamente;  así  entre-abrir,  es  abrir  á 
medias,  entre-eano,  el  que  uo  está  cano 
del  todo,  enire-vntar  significa  untar 
por  encima,  medio  untar. 

Fntre  toma  la  forma  entro  en  el  ver- 
bo M(ro-«uí«ry  sus  derivados,  los  cua- 
les tienen  poco  uso,  pues  se  dice  más 
comunmente  enire-tneter,  entre-metido. 

(MONLAU.) 

Interantenario,  ría.  Adjetivo. 
Zoología.  Que  esta  situado  entre  las 
antenas. 

Etuiolooía.  ínter,  entre,  y  antena: 
francés,  iniérantennaire. 

Interarticular.  Adjetivo.  Anato- 
mía. Que  esta  situado  entre  las  arti- 
culaciones, como  los  ligamentos  ó  los 
fibra-cartílagos  Ínter-articulares . 

Etixolooía.  ínter,  entre,  y  arlíc»- 
lar:  francés,  iniérartiatlairt. 

Interbranqnlal.  Adjetivo.  Sítto- 
ria  natural.  Situado  entre  las  bran- 
quias. 

Etiuoloqía.  ínter,  entre,  y  ira»- 
f%iat:  francés,  interhranchial. 

Intercadencia.  Femenino.  Des- 
igualdad defectuosa  en  la  conducta  6 
en  el  estilo.  |  Falta  do  uniformidad 
en  alguna  cosa.  |  Medicina.  Desigual- 
dad en  la  sucesión  de  las  pulsaciones 
arteriales. 

BTUfOLOSÍA.  Intercadente:  francés, 
intercadence;  catalán,  intercadénda. 

Intercadente.  Adietívo.  Mediana. 
Lo  que  tiene  intercadencias;  y  así  se 
dice:  p%lto  iNTERCADHNTR.  |  Fami- 
liar. Estar  inteboadbhtb.  No  hallarse 
bien. 

BTiuoLoaÍA.  Latín  ínter,  entre,  y 
eSdent,  eídenlit,  participio  de  presente 
de  (Mire,  caer:  francés  y  catalán,  m- 
tercadent. 

Intercadentemente.  Adverbio  da 
modo.  Con  intercadencia. 

Etimología.  Ínter  y  el  sufijo  adver- 
bial mtnte:  catalán,  íniereéoentmtnt. 


,  Mtereáoentmtnt.  , 

3byL.@ogle 


146 


iNTa 


Int«rc«]aeion.  Femenino.  La  u- 
cioa  y  efecto  de  intemiar. 

EriMOLOofA.  Inítrealar:  latín,  i»Ur- 
tíllith;  italiano,  tñítreaíatioiu ;  ínn- 
c¿0,  tñíerealétÍM;  catalán,  imttrtakció. 

Rttei»  kUlériea. — 1.  Loa  griegos 
los  romanos  dieroa  este  nombre  i  fá 
operación  inventada  para  hacer  al  año 
solar,  que  tvÁ  al  principio  su  afio  ci- 
TÍ1,  igual  i  la  rOTolucioD  del  sol  en  el 
zodiaco. 

2.  El  afio  griego  era  de  354  días:  j 
siendo  el  solar  de  365,  se  compensa  la 
diferencia  afiadiendo  tres  met 
treinta  días  al  fin  de  cada  afio, 

3.  Los  dias  fueron  llamados  mpU- 
meñiariot.y  los  meses,  ñterctlara. 

4.  El  año  romano  era  de  355  días: 

Íla  compensación  se  hacía  afiadien- 
0  88  7  90  dias  alternatlTamente  du- 
rante  ocho  afios,  y  66  solamente  des- 
pués de  cada  período  de  24  años. 

5.  Pero,  como  no  querían  alterar  el 
número  de  meses,  todos  los  dias  eran 
inUrcaUáoi  (j  de  aquí  la  voz  del  ar- 
tículo) entre  el  24  j  el  25  de  Febrero, 
que  al  principio  fué  el  último  mes  del 
año. 

6.  Los  pontífices  estaban  en  Boma 
encargados  da  hacer  la  intercala- 
ción; pero  no  lo  efectuaban  de  un  mo- 
do regular,  í  causa,  en  mis  de  una 
ocasión,  de  las  supersticiones  popula- 
res. A  veces,  7  con  miras  diferentes, 
consecruían  alargar  6  acortar  el  año. 

7.  Esto  acabó  por  ocasionar  tal  con- 
fosion  en  el  cómputo  del  tiempo,  que 
César  se  vid  en  la  precisión  de  acome- 
ter la  reforma  del  calendario. 

latercaladanentfl.  Adverbio  di 
modo.  Con  intercalación. 

BriuoLoaÍA.  InUrctUdé  j  el  sufijo 
adverbial  uuñU. 

Intercalado,  da.  Adjetivo.  Añadi- 
do ¿  interpuesto.  ¡¡  Epíteto  de  los  diaa 
no  críticos  en  las  enfermedades,  y  de 
los  dias  de  apirexia,  sn  las  fiebres  in- 
termitentes. 

ETiyoLOQÍA.  InUrcékr:  catalán,  Mt- 
ttretUí,  da;  &ancés,  wUrcaU;  italiano, 
imtercAÍato. 

Intercalar.  Activo.  Interponer  & 
poner  una  cosa  entre  otras.  Dfcese  con 
propiedad  del  dia  que  de  cuatro  en 
cuatro  años  se  añade  al  mes  de  Febre- 
ro. I  Adjetivo.  Lo  que  se  ha  puesto, 
ingerido  6  añadido  a  otra  cosa. 

ErfwoLOQÍA.  Latín  Ínltrc¡l¡Sre,  po- 
ner entre  otras  cosas,  de  i»Ur,  entre, 
Ír  cáUartj  llamar,  anunciar  en  idta  voz, 
brma  simétrica  de  atUnd»,  calendas, 
porque  primeramente  se  dijo  del  dia 

3ue,  de  cuatro  en  cuatío  años,  se  aña- 
e  al  mes  de  Febrero:  italiano,  iníer- 
Cékrt;  francés,  mítrealer;  catalán,  ¿i- 
tereaiér. 

Intbbcalaxb;  compuesto  de  ínter, 
entro,  T  caísr»,  en  gnego  kAltm,  lla- 
mar, llamar  en  alta  voz.  Intercalar  es 
interponer  6  poner  una  cosa  entre 
otras:  dfcese  con  especialidad  del  dia 
que  de  cuatro  en  cuatro  años  se  añade 
al  mes  de  Febrero.  Intercalar  (interca- 
larit,  intercalariiu)  es  también  un  ad- 
jetivo que  significa  lo  que  se  ha  pues- 
to, ingerido  j  añadido  á  otra  cosa. 

(MONLAO.) 


INTB 

Interoader.  Neutra.  Bogar  6  me- 
diar por  otro  para 'alcanzarle  alguna 
gracia  6  librarle  de  algún  mal. 

ErmoLOofA.  Latín  tntéreZüre,  in- 
tervenir; de  i»ter,  entro,  j  ciedirt,  lle- 
gar; tponeree  en  medio:»  italiano, 
tnUrteaerf;  francés,  inUreéder;  catalán, 
Wterudir. 

Intercepción.  Femanino.  Inter- 
rupción del  curso  dirocto  de  una  cosa.  | 
Interceptación. 

BruiOLoaÍA.  Latin  imttrtept^,  la 
acción  de  coger,  forma  Bustantíva 
abstracta  de  wterceptut,  interceptado: 
provenzal,  intercepao;  francés,  wttr- 
ception;  italiano,  vnterceñont. 

Interceptación .  Femenino.  La  ac- 
ción j  efecto  de  interceptar. 

Interceptadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  interceptación. 

EnHouiaÍA.  Interceptada  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Interceptado,  da.  Participio  paai- 
vo  de  interceptar. 

BtiuolooÍa.  Interceptor:  latin,  in- 
tertiptnt,  participio  pasivo  de  interei- 
pírt,  interceptar:  catalán,  inttrceptat, 
da;  fnneéa,  intercepta;  italiano,  tnler- 
eettate. 

Interceptar.  Activo.  Apode^rse 
de  alguna  cosa  ¿ntes  que  llegue  al 
lugar  ó  persona  á  q^ue  se  destinaba. 

Ktiuolooía.  Latan  infereipírt,  sor- 
pnnder,  coger  í  uno  en  el  lance;  de 
tnter,  entro,  7  eapire,  coger:  catalán, 
iatere^íar;  francés,  {ntercepter;  italia- 
no, interultare. 

Intercerrical.  Adjetivo.  Zoelogia. 
Situado  entro  las  vértebras  del  cuello, 

Interceiion.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  interoeder. 

EtimolooCa.  Latin  i/tteretuío,  for> 
ma  sustantiva  abstracta  de  intereetna, 
participio  pasivo  de  iutereldire,  inter- 
ceder: italiano,  int^vetiione;  francés, 
intercetiion;  catalán,  imterceuiÓ, 

Intercesor,  ra.  Masculino  7  feme- 
nino. El  que  intercede.  |  Femenino, 

La  IMTBKCBSOBA    DE  LOS    FBOAIWaSS. 

La  Santa  Virgen. 

ErnioLoofA.  Intereetion:  latin,  m- 
terceuor,  úittreenírit;  italiano,  ütter- 
eeiion;  francés,  intereeuenr;  catalán, 
tnleretuor. 

Intercesoriamente.  Adverbio  de 
modo  anticuado.  Con  ópor  intercesión 
EriiioLoaÍA.  Intereeioria  7  d  sufijo 
adverbial  mente. 

Intercesorio,    ría.   Adjetivo.   Se 
dice  de  lo  que  sirve  para  interceder. 
Intercidencia.  Femenino.  Mútiea. 
Paso  que  en  el  canto  llano  se  ejecuta 
en  la  última   nota ,  ordinariamente 
después  de  una  larga  subida. 
BruoLoaÍA.  Intercadenei». 
Interddon.  Masculino.  Mitoleth. 
Dios  que  presidía  la  corta  de  los  dos- 
qnes. 

EmiOLOOÍA.  Latin  utterdid^e;  de 
M,  en,  dentro,  7  atdUre,  cortar. 

Intercidona.  Femenino.  J/tVo^ia. 
Divinidad  campcstro,  adorada  princi- 
palmente por  los  carpinteros.  iNTaa- 
CIDOS.  B  Diosa  que  protegía  i  las  mu- 
jeres contra  los  insultos  do  los  silva- 
)B  ú  diosas  de  las  selvas. 
Etiholooía.  Iníercidon. 


INTE 

Interoision.  Femenino  anticuado. 
La  acción  de  dejar  alternadamente 
un  hueco  igual  al  que  se  llena. 

BrufOLooÍA.  Interdte:  latín,  úUer- 
Mó,  cortadura,  división. 

Intenñao,  aa.  Adjetívo  antícoado, 
que  S6  aplicaba  al  día  en  que  por  la 
mañana  era  fiesta  7  por  la  tarde  se 
podía  trabajar. 

ErtHOLoaÍA.  Latín  ilUeríltnt,  divi- 
dido por  el  medio,  participio  pasivo 
de  imtercUÚíre,  dividir;  de  mter,  entre, 
7  emdire,  cortar. 

Interclavicnlar.  Adjetivo.  Anat^ 
mU,  Que  está  entro  las  claviculas,  6 
que  se  extíende  de  una  í  otra. 

EnHOLOefA.  Latín  mírr,  entro,  7 
eíovfnila:  francés,  mterclemailaire. 

Intercluxion.  Femenino  anticua- 
do. El  acto  de  encerrar  una  cosa  en- 
tro otras. 

Intercolumnio.  Hascalioo.  Ár- 
qiñfectnra.  SI  espacio  que  ha7  entro 
dos  columnas. 

ErmoLoafA.  Intereebmma:b*SieÍB, 
intereolmmiaire. 

Intercolonio.  Haseulino.  Imtkb- 

OOLUMMIO. 

BnuoLOOÍA.  ínter,  entro,  7  cehKn- 
M.-  latín,  interelflimntmn;  catalán,  in~ 
tereohmni. 

Intercostal.  Adjetivo.  Anatomía. 
Lo  que  está  entra  las  costillas. 

ErniOLOofA,  Latin  i»ter,  entro,  7 
BOtt» ,  costilla :  catalán ,  intercóitai; 
francés,  intereettal,  ale. 

Intercnrrencia.  Femenino,  ifedi- 
CMW.  Desigualdad  en  el  curso  de  una 
enfermedad. 

EriHOLOofA.  Intercnrrmte, 

Intarcorrente.  Adjetivo.  MeUd- 
na.  Desigual,  hablando  del  pulso. 

EtiholooIa.  Latín  de  imter^rreni, 
entit;  de  Ínter,  entro,  7  cnrrern,  cor- 
riente: francés,  interenrreiU. 

Intercatineo,  nea.  Adjetivo,  Me- 
dicina. Lo  que  est¿  entro  cuero  7  car- 
ne. Aplícase  rogularmente  i  los  hu- 
mores. \  Zoología.  Lo  que  esti  entre 
carne  7  piel. 

EnuoLoafA.  Latin  inter,  entro,  7 
entánee:  francés,  intereníand.  . 

Interdecir.  Activo.  Vbdax  ó  pro- 
hibí b. 

EtiiiolooIa.  Provenzal,  tníredirg; 
francés,  interdire;  italiano,  imterdire, 
del  latin  interdicire,  decntar,  interpo- 
ner su  autoridad  el  magistrado,  pro- 
hibir; de  Ínter,  entre,  7  dteüre,  decir, 

Interdentario,  ria.  Adjetivo.  Si- 
tuado entra  los  dientes. 

Interdicción.  Femenino.  Acdon  ó 
efecto  de  interdecir.  |  Prohibición.  IJ 
Párente.  Suspensión  de  oficio,  cargo  o 
ministerio.  |  Forense.  Estado  de  la 
persona  que  ha  sido  declarada  inca- 
paz ds  los  actos  ds  la  vida  civil,  i  la 
que  se  le  nombra  un  curador  como  i 
loa  menores. 

Btiuolosía.  Interdecir:  latin,  Mto-- 
dietío;  italiano,  interdíeiene;  francés, 
interdiction;  catalán,  interdiceüf. 

Interdicción  del  faego  j  del 
agua.  Hietoria.  Pena  judiciana  que 
los  romanos  imponían  al  ciudadano 
que  querían  condenar  al  destierro.  Al 
principio,  el  ciudadano  romano  era 


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INTE 

iUTÍolftble,  j  el  destierro  hubiese  sido 
una  Terdiider&  violencia,  pues  si  no 
^uerÍEi  someterse  á  él,  habría  sido  pre- 
ciso apelar  &  la  fuerza;  pero  negándo- 
le en  so  patria  el  fue^  y  el  agua,  se 
le  obligaoa  &  expatnarse. 

Interdicto.  Masculino.  Fortnté. 
Juicio  posesorio,  sumario  &  sumarísi- 
mo.  I  Entredicho. 

EriuoLoafi..  Jnierdieeüm:  latín,  m- 
ttrditíitm,  decreto,  prohibición;  cata- 
lán, wttrdUU;  provenial,  e»trtdieh; 
&ancéa,  mttrdit;  italiano,  interdelto. 

JU$eim  AmíA^.— Censura  eclesiás- 
tica pronunciada  en  otro  tiempo  por 
el  papa  ó  por  los  obispos,  que  privaba 
á  los  habitantes  de  una  ciudad,  de 
una  provincia  6  de  un  reino,  de  los 
sacramentos,  del  servicio  divino  j  de 
la  sepultura  en  lu|¡:ar  sa^^rado.  Sin 
embargo,  se  administraba  el  bautismo 
i  los  niños  7  la  confesión  j  el  viáti- 
co, á  loa  moribundos.  H07  no  está  en 
uso;  sino  tratándose  de  una  iglesia 
que  amenace  mina  6  esté  promnada 
por  un  crimen;  pero  es  tochvia  una 
suspensión  de  funciones  pronunciada 
contra  los  ministros  del  culto. 

biterdiUtado,  da.  Adjetivo,  ffit- 
loría  natural.  Spiteto  de  las  escamas, 
hojas  7  otras  partes  intermediarias, 
situadas  entre  otras  dos,  siendo  éstas 
mis  pequeñas, 

Interdnca.  Femenino.  Antíftída- 
áet,  Nombre  con  que  los  antiguos  ro- 
manos invocaban  á  Juno,  cuando  se 
conducía  la  recien  casada  i  casa  de 
su  marido. 

ErufOLoafA.  Latín  i*Urd%ca,  de  tn- 
íer,  entre,  j  d%tírt,  conducir;  catelan, 
üUtrditca. 

^  Interé*.  Masculino.  Provecho,  uti- 
lidad, ganancia.  ]  El  valor  que  en  sí 
tiene  alguna  cosa.  ¡  Inclinación  más 

6  menos  vehemente  del  ánimo  Mcia 
un  objeto,  persona  6  narración  que  le 
atrae  6  conmueve.  |  El  lucro  del  ca- 
pital. \  Plural.  Bienes  de  fortuna.j[lN- 
mBBBS  k  PROPOsciOH.  Cuenta  que  se 
reduce  i  dividir  los  pagos  que  se  ha- 
cen, á  cuenta  de  algún  capital  que 
prodoca  tKTBBEsas,  en  dos  partes  pro- 

rircionalee  á  la  cantidad  del  débito  y 
la  suma  de  loe  intkrbsbs  devenga- 
dos, aplicándose  á  este  respecto  en 
parte  de  extinción  de  uno  jotro;  como, 
por  ejemplo,  si  el  débito  fuese  veinte, 

7  los  iKTBRXSBS  adeudsdos  diez,  7  el 
pago  es  de  seis,  se  aplican  cuatro  al 
capital  V  dos  á  los  imtebesbs.üA  pbok- 
BATA.  Cuenta  que  consisto  en  suponer 
el  débito  que  han  da  producir  loa  ra- 
TBBKBBS  en  cierto  dia;  7  al  tiempo  de 
pagarse  alguna  porción  á  cuenta,  se 
cubre  primerament«  con  ella  el  impor- 
te fnt^fro  de  dichos  réditos,  aplicán- 
dose el  resto  m  cuenta  del  débito 

Srincipal,  el  cual  se  queda  estableci- 
o  en  el  mismo  dia  que  se  eaus^,  7 
deada  él  produce  los  iNTsassErs  que 
corresponden  á  la  cantiiUd  i  que  que- 
da Fedueido. 

BnuoLOofi..  Latín  iñtíretu,  impor- 
tar; de  initr,  entre,  j  tiu,  ser,  estar, 
existir;  catalán,  inttrit;  provensal  é 
italiano,  mttrttu;  frimcés  del  si- 
glo ziT,  imttrt$t;  moderno,  intértt, 


INTE 

Sentido  etmoUgico. — El  interéM  es  la 
relación  que  existo  entre  las  cosas. 

Interesable.  Adjetivo  anticuado. 
Interesado,  codicioso. 

Interesadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  intorés. 

ErOfOLOofA.  Interetada  7  el  sufijo 
adverbial  wukU:  catalán,  mttraiada- 
maU. 

IntereHUÜBimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  intorerádo. 

Etiuolooía.  Iniemado:  catalán,  m- 
ttreuadittim,  a. 

Interesado,  da.  Adjetivo.  El  que 
tiene  interés  en  alguna  cosa.  Se  usa 
también  como  sustantivo.  ¡  Bl  que  se 
deja  llevar  demaai adamen to  del  inte- 
rés, d  sólo  se  mueve  por  él.  |  Partici- 
pio pasivo  de  interesar. 

ETiyoLosÍA.  Tuteretar:  catalán,  im- 
terasat,  da;  francés,  intíruti;  italiano, 
intemtaío. 

Interesal.  Adjetivo  anticuado. 
Intbrbsablb. 

Intereaalidad.  Femenino.  Capaci- 
dad de  admitir  ú  excitar  intorés.  (Ca- 

BALISHO.) 

Interesante.  Adjetivo.  Lo  que  in- 
teresa. 

BTiuoLOaÍÁ.  Juterttar:  italiano,  m- 
tenttanU;  francés,  iitíéra*tMt¡  catalán, 
mttratvnt. 

Interesar.  Neatro .  Tener  interés  en 
Una  cosa  6  sacar  utilidad  7  provecho 
de  ella.  Se  usa  también  como  recípro- 
co. J  Activo.  Dar  parte  á  alguno  d< 
alguna  negociación  6  comercia  en  qui 
pueda  tener  utilidad  6  interés.  |  Ha- 
cer tomar  parte  <5  empefio  á  alguno  en 
los  negocios  d  intereses  ajenos  como 
si  fuesen  propios.  {I  Mover  una  nar- 
ración (S  un  poema  laido  lí  representa- 
do á  los  07enteB  ó  lectores,  f  Inspirar 
interés  é  afecto  á  alguna  persona. 

Btuiolooía.  Inlerü:  catalán,  inít- 
rtiiarf  intertuartt;  francés,  i»t¿rettcr; 
italiano,  mttretiore. 

Interesarse.  Recíproco.  Tomar  in- 
terés por  alguna  persona  6,  cosa.  \  Te- 
ner empeño  en  algo.  I  Tomar  parto  en 
alguna  negociación.  \  Afectarse  6  i9- 
sentirse,  como  cuando  decimofi:  intb- 
RBSARSE  el  corazón,  iNraRESABSa  al- 
guna  entraña. 

Interese.    Masculino   anticuado. 

iMTBHáS. 

Interesencia.  Femenino  anticua- 
do. Asistencia  personal  á  algún  acto 
ó  función. 

BTiMOLoaÍA.  Latin  mt#r,  entre,  7 
«nmíiCa,  esencia:  catalán,,  ütUrtué»- 
eia. 

Interesente.  Adjetivo  anticuado. 
El  que  asiste  7  coneurre  á  los  actos  de 
comunidad  jwra  poder  percibir  algu- 
na distribución  que  pide  asistencia 
personal. 

Etiuolooía.  Imierueneia:  catalán, 
i»ter*tttnt. 

Interesillo.  Masculino  diminutivo 
de  interés.  Usase  sismpre  «n  sentido 
despreciativo. 

Interespinoso,  iSa.  Adjetivo.  Ana^ 
tonta.  Que  se  halla  situado  entre  las 
apéfiais  espinosas  de  las  vértebras,  en 
CU70  sentido  se  dice:  los      '     ' 


ÍNTE 


147 


Etiuoloqía.  Inttr,  entre,  7  expin»' 
to:  francés,  intéretpineux. 

Interferencia.  Femenino.  JPüiea. 
Fendmeno  que  la  luz  presenta  en  su 
inflexión  en  las  extremidades  de  cier- 
tos cuerpos.  \  Conjunto  de  los  fenó- 
menos que  se  refieren  á  la  anterior 
propiedad  que  tiene  la  luz. 

EriifOLoaÍA.  Latin  Mttr,  entre,  7 
ferré,  llevar:  francés,  inUrfíma. 

StltUa. — Cuando  un  punto  lumino- 
so envía  sus  ravos  á  dos  espejos  pla- 
nos metálicos,  los  cuales  forman  entre 
sí  un  ángulo  de  180  grados  próxima- 
mente, aquellos  ra70s,  reflejadas  so- 
bre un  abanico  de  chimenea,  no  pro- 
ducen una  luz  constante  j  uniforme, 
sino  una  sucesión  de  ráfagas  alternar 
tivamento  brillantes  7  oscuras.  Esas 
ráfagas  ó  bandas  alternativas  de  luz 
se  denominan  intebfsiísncias. 

Interferente,  Adjetivo.  FUita. 
Concemiento  á  la  interferencia.  \  Lo 

Jue  presenta  los  fenómenos  probos 
e  aquella  propiedad  de  la  Inz,  Q  Ra- 
tos iNTBBiTERSNTES.  LoB  quc  produceo 
bandas  ó  ráfagas  altornativameuto 
bríllfljites  7  oscuras. 

Etiuolooía,  I»terfert»áa:  francés, 
interfirMt. 

Interflbrilario,  ría.  Adjetivo. 
Anatomia.  Colocado  entre  los  fibrilea 
de  los  músculos,  en  CU70  sentido  di- 
cen los  anatómicos:  Uguido  imtbbfi- 

BBILARIO. 

Interfoliáceo,  cea.  Adjetivo.  'So- 
tánica,  Epíteto  de  las  florra,  espinas, 
frutos,  eto.,  que  nacen  alternativa- 
mente entre  la  unión  de  las  hojas   ' 


BriuoLoaÍA.  Latín  i»ter,  entre,  7 
/iüieiut;  de  JZ^m»,  hoja:  francés,  «s- 
tirfotiaeé. 

Interfoliar.  Activo.  Encuadernar 
un  libro,  metiendo  hojas  blancas  en- 
tre las  manuscritas. 

BTiHOLoaÍA.  I^ttrfeUiao. 

Interfiwntal.  Adjetivo.  AnaUmia. 
Situado  entre  las  dos  pieaaa  huesosas 
del  frontal.  |  Sntoúulogia.  Pieza  de  la 
cabeza  de  los  insectos. 

BruiOLoaÍA..  Inl*r,  entre,  j  frontal: 
francés,  inlerñtmtal. 

Interian  de  Ayala  (Joam).  Merce- 
nario calzado  español,  doctor  en  teo- 
logía 7  catedrático  de  la  universidad 
de  Salamanca.  Fué  uno  de  los  que 
primero  entraron  en  la  Academia  Es- 
pañola 7  trabajaron  en  el  DUcionario 
dt  la  ItMnta.  Nació  en  Tenerife,  una 
de  las  Canarias,  en  1666,  7  murió  en 
Madrid  en  1730. 

ínterin.  Masculino.  Intebinidas.  ¡| 
Adverbio  de  tiempo,  Entretanto  ó 
mientras, 

BtiuolooIa,  Latín  MSrim,  entre- 
tanto; de  Ínter,  entre,  é  üa,  arcaísmo 
de  MUS,  sobrentendiéndose  tan^um; 
wífr-MM  tvmpnm,  <entre  aquel  tiem- 
po:» catalán,  Mf^rÚBiM^ma;  francés, 
mtérim. 

Setena  Aitttfrica.'^l,  Formulario  de 
Carlos  y  sobre  varios  puntos  de  reli- 
gión, el  cual  no  debía  ser  válido,  sino 
hasta  que  un  Concilio  viniese  á  deci- 
dir sobre  aquellas  materias,  por  ou7a 
razón  llevaba  el  nombre  de  nnmiiCn  I  ^ 
■jiiizüo  r.y  ^^.l^.7v.7^lt 


148 


INTE 


2.  El  úrmn*  de  Cirloa  T  pennitía 
«1  csnmieiito  de  loa  clérigM  ^  U  co- 
mnnioo  bajo  Ims  dos  wpecies. 

3.  cirios  V  publicii  en  U  Dieta  de 
íag^baarg,  el  15  de  Majo  de(1548, 
■a  fra*  i»Urim,  <}ae  es  un  fonnuluio 
de  fe  V  de  disciplina.  (Voltaikz,  An*- 
la;  Emperador  CérU*  V.)  Lo  expues- 
to esti  de  acoerdo  con  los  silentes 
datos :  Decreto  de  Julio  Flano,  obis- 
po de  Namubonrg-,  Miguel  Helding, 
obispo  titalar  de  Sidon,  Juan  Agrí- 
cola, predicador  del  elector  de  Bran- 
deburgo,  j  eonfinnado  por  Cárloa  V, 
en  15&,  qne  contenía  prescripciones 
en  materia  de  religión  i]ne  debían  ser 
Tslederas  basta  la  definí  tira  decisión 
del  Concilio  de  Trento.  Annqne  con- 
forme en  los  demás  puntos  a  la  doc- 
trina católica,  prometía  el  matrimo- 
nio de  los  clérigos  t  la  comunión  bajo 
las  dos  especies.  No  satisfizo  ni  i  loe 
Interanos  ni  á  los  católicos,  7  sdlo  por 
la  foerza  pndo  ser  pnesto  en  rio^or. 

IntOTinacíon.  Femenino  &rense 
anticuado.  iNTBanrÁinKNTO. 

Interinuneate.  Adverbio  de  tiem- 
po. Con  interinidad  d  en  el  ínterin. 

EriMOUjaÍÁ.  Interina  y  el  snfijo  ad- 
verbial mente;  catalán,  iníerinameni. 

Interínamiento.  Masculino  foi'eD- 
se  anticuado.  La  acción  j  efecto  de 
interinar. 

Interiasr.  Activo  forense  anticua- 
do. Aprobar,  ratificar  ó  confirmar  una 
cosa  jurídicamente. 

Etimolooía,.  -nterin. 

Interinario,  tia.  AdjetÍTO  anticua- 
'  do.  Intbkino. 

I&teríngerto,  ta.  Adjetivo.  Inger- 
to entre  dos  partee. 

Interiaidad.  Femenino,  Calidad 
de  interino.  |  Gobierno  establecido 
interinamente. 

Etiuolooíá.  Interino:  catalán,  Mto- 
rütitat;  francés,  intérimat. 

RiteHa  hiiláriea. — La  historia  no 
guarda  noticia  de  una  intebimisad 
que  baja  sido  buena.  Esto  consiste  en 
que  tiene  la  contra  de  dos  males  gra- 
vísimos: la  instabilidad,  que  es  la 
duda  de  lo  presente,  j  la  incertidum- 
bre,  que  es  la  duda  de  lo  futuro. 

Interino,  na.  Adjetivo.  Lo  que  sir- 
ve por  algún  tiempo,  supliendo  la 
falta  de  otra  cosa.  Aplícase  más  co- 
munmente al  que  ejerce  un  cargo  6 
enipleo  por  ausencia  6  ialta  de  otro. 

ETiuoLoaÍÁ.  ^nttri%:  catalán,  intt- 
rino,  a;  francés,  intéñimire. 

Interior.  Adjetivo.  Lo  que  está  de 
la  parte  de  adentro,  y  Lo  que  eeti  mu; 
adentro.  \  Bl  ánimo.  Q  Metáfora.  Lo 
que  sólo  se  siente  en  el  alma.  ¡|Masculi- 
no.  En  los  cochas  de  tres  divisiones  ó 
cajas,  ladeen  medio.  ]  Masculino  plu- 
ral. Entraras. 

ÉTiifOLOaU.  Catalán  i»tmor;  nan- 
ces, intériew;  italiano,  interíore,  del 
latin  intMor,  comparativo  del  antiguo 
inlltnu,  del  mismo  radical  que  el  pre- 
fijo ta,  en.  (LiTTad:] 

Sinonimia.  Artículo  primero. — In- 
TKRiOB,  INTBRNO,  INTRÍNSECO.  Interior 
se  dice  particularmente  da  las  cosas 
espirituales;  interno  tiene  más  relá- 
eion  con  las  partes  del  cuerpo;  mA^ 


INTE 

$eet  M  aplica  al  valor  ¿  Í  la  etlidad 
que  restubi  de  la  esencia  de  las  coaas 
mianus,  independientemente  de  la  es- 
timación que  de  ellas  hagan  loa  hom- 
bres. 

La  devoóon  debe  ser  interior;  las 
enfermedades  imíenut  son  las  más  pe- 
ligroaaa.  Laa  frecuentes  variaoionea 
en  la  moneda  han  enseilado  á  poner 
más  atención  en  sn  valor  MUrawM. 
(March.) 

Aritam  ttfmtáú. — Intbbior,  thteb- 

NO,  ÍNTIMO,  DITBÍlfSKOO.   InítrioT  é  M- 

íemo  expresan  solamente  colocación; 
intimo  e  intrínueo  expresan,  además 
de  colocación,  nnion  v  natoialesa. 
Interior  es  lo  qne  esta  debajo  de  la 
superficie  de  loa  cuerpos,  6  dentro  de 
los  límites  de  la  extensión.  Lo  interno 
dista  más  de  la  superficie  j  de  loa  lí- 
mites qne  lo  iȒenor.  Lo  intimo,  no 
s¿lo  pertenece  á  la  parte  central  de 
las  coess,  sino  i  su  modo  de  ser.  Lo 
imtrUueto  está  identificado  6  forma 
parte  de  la  esencia.  IiO  interior  de  un 
reino  es  todo  lo  que  no  es  frontera  ni 
costa.  Son  internas  laa  enfermedades 
de  las  visceras.  Dna  convicción  pro- 
funda está  en  lo  intimo  del  alma.  Un 
vicio  intrínieeo  no  se  desarraiga  ftcil- 
mente.  Se  dice  ropa  interior,  conmo- 
ciones intenut,  relaciones  intimaí  j 
cualidades  iníHnteeai.  (Mora.) 

Interioridad.  Femenino.  Condi- 
ción ó  cualidad  de  lo  interior.  \  Plu- 
ral. El  ánimo  ó  la  mente,  6  lo  que  pasa 
en  ellos.  \  Secretos  6  sucesos  privados 
de  las  familias,  en  cnjo  sentido  se  di- 
ce: «hay  que  respetar  las  intkrio&i- 
SADBS  de  cada  uno.  I  Metáfora.  Se 
aplica  también  en  sentíao  moral,  como 
cuando  decimos;  las  intbrioridaok3 
del  corazón;  laa  interioridaiirs  de  la 
conciencia;  las  interioridades  de  un 
deseo. 

ErncoLOOfA.  Interior:  catalán,  fa- 
teriorit^t;  portugués ,  interioridade; 
frvicés  i»térior\t4;  italiano,  interio- 
riii. 

Interioritimo,  na.  Adjetivo  su- 
perlativo de  interior. 

Interiormente,  Adverbio  de  lu- 
gar. En  lo  interior. 

Etiholcoía.  Interior  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente;  catalán,  interiorment; 
francés,  i»t¿rienrement;  italiano,  inte- 
riormente. 

Interjección.  Femenino.  Oramiti- 
».  Una  de  las  partes  de  la  oración 
qne  sirve  para  expresar  los  afectos  j 
movimientos  del  ánimo. 

ETmOLCOÍA.  Provenzal  imterjectio; 
catalán,  interjeecüí;  francés,  interjee- 
tion;  italiano,  interjeiione ;  AaX  latiuM- 
terjeefío,  iuterposicion,  forma  sustan- 
tiva abstracta  de  interjectnt,  colocado 
entre,  arrojado  en  medio,  participio 
pasivo  de  interjicíre,  ingerir;  de  Ínter, 
entre,  j  jadre,  arrojar,  porque  la  ts- 
terjeecion  es  una  parte  da  la  oración 
que  se  arroja  en  medio  de  la  frase. 

Inteijeccional.  Adjetivo.  Propio 
de  la  inteijeceion. 

Inteijeccionalmente.  Adverbio 
de  modo.  Por  interjección. 

Eti»ío«)oía.  Interjeeeional  J  el  su- 
fijo adverbial  me»te. 


INTE 

lmteij<cti*ai«it>.  Adverbio  da 
iodo,  piar  interjección. 

BnMoukoU.  Interjitíina  y  el  sufijo 
adverbial  memU:  francés,  imterjttiioe- 
ment;  latin,  interjeeSwt. 

IntcijectÍTO,  va.  Adjetivo.  Ora- 

tócn.  Que  envuelve  interjección. - 
Relativo  á  la  intojeccian, 

EmiounÍA.  iñterjottie».-  latín,  ts- 
terjetíinu. 

uit«rtinea.  FemeiÚDO.  Intenta. 
SI  espafeio  qne  media  entre  dos  lineas 
escritas  6  impresas.  |  Lámina  de  me- 
tal qne  sirve  para  separar  convenien- 
temente las  lineas. 

BnuwxNiÍA.  Latin  inter,  entre,  y 
Unta:  francés,  interUfna;  italiano,  m- 
ttrUnta;  catalán,  inttrlímm. 

Interlinaacton.  Femenino.  La  ae- 
don  y  efi»eto  de  interlinear. 

Btiuolooía.  /«Krtfsftf*.- catalán, 
inter¡üuaei¿;  francés,  interlináation. 

Interiineadamente.  Adverbio  de 
modo.  Entre  rengloneB.  |  Con  interli- 
neacionea. 

EnHOLDOÍA.  Interlimeada  y  el  snfijo 
adverbial  mente. 

Interlineado,  da.  Participiopasivo 
de  interlinear.  |  Imprenta.  Adjetivo. 
Lo  que  está  separado  por  ioterlinaas, 
en  cujo  sentido  se  dice:  molde  inteb- 
LiNRADO,  imprmon  interlineada. 

ErufoUKlfA.  Interlinear:  catalán, 
interlineat,  da;  francés,  interli^;  ita- 
liano. Ínter  Uaealo. 

Interlineal.  Adjetivo.  Lo  qne  se 
escribe  en  el  blanco  que  haj  entro 
dos  líneas  6  renglones,  en  cujo  sen- 
tido se  dice;  alota  intrrljnrai..  Se 
aplica  á  la  versión  de  la  Biblia  entrer- 
renglonada 6  impresa  de  modo  que 
vaja  alternando  un  renglón  de  la 
traducción  con  otro  de  la  lengua  ori- 
ginal; r  así  se  dice:  la  intxrlinxai.  da 
Arias  Montano.  |  Biblias  interlinea- 
les. Biblias  en  que  el  latín  está  im- 
preso entre  las  líneas  del  hebreo  y  del 
griego,  en  cuyo  sentido  se  dice  qne  la 
políglota  de  Londres  tiene  una  inter- 
pretación INTEBLINSAL,  U  Ciuj  nO  SS 
halla  en  la  políglota  da  Pana.  1^1- 
CHARD  SoiOH,  Critica  del  Antifm  Tei- 
tamenío,p¿fina58S,enSicielet.)\\VBM- 
siON  iMTERLmEAL.  Procedimiento  dis- 
currido por  Massais,  como  método 
para  enseñar  una  lengua,  (Condillac, 
Gramiítea.) 

EriuoLoaÍA.  Inlertinet:  catalán,  M- 
lerUneal;  francés,  inttrlatéaire;  italia- 
no, interlineare. 

Interlinear.  Activo,  ENTRiasait- 

QLONAR. 

Etimología.  Interlinea:  catalán,  «>• 
terUnear;  frunces,  wterligner;  italia- 
no, interUntare, 

Interlobular.  Adjetivo.  Anatomía. 
Situado  entre  los  lóbulos  de  un  dr- 
gano. 

Etimología,  Latin  imtor,  entra,  j 
¡obnlar:  catalán,  ínterlobnlar;  francés, 
interloinlaire. 

InterlocQcíon.  Femenino.  Plática 
ó  conferencia  alternada  entre  dos  ó 
más  personas. 

Btuiolooía.  Latin  interlSeüfío,  in- 
terrupción de  una  plática  por  intsrpo- 
aioion  de  otra,  forma  ansluitin  aba- 


INTE 

tracta  de  mUrlS^tnt,  participio  paeí- 
TO  de  iníerliSqví,  interponerse  en  la 
conversación;  de  ínter,  entre,  7  IB^iU, 
hablar;  catalán,  ñíerlocucií;  francés, 
inítriocHtic»;  itali&no,    ínter loenttoní. 

Interlocotor,  ra.  Uosculino  t  fe- 
menino. £1  que  habla  i  alguno  o  lle- 
Ta  la  Toz  en  nombre  de  otro.  |  Cada 
uno  de  loa  peraonajes  que  se  introdu- 
cen en  un  ditíogo.  En  las  comedias  se 
llaman  por  lo  común  personas. 

fiTüfOLOaÍA.  InterlocucÜM:  catalán, 
Ínter locntor,  a;  francés,  íníerloeuttw; 
italiano,  iiiterloe%tore. 

Interlocatoriamanta.  Adverbio 
modal  forense.  De  un  modo  int«rlo- 
catoño. 

BnuOLOSÍÁ.  Iníérloeutma  y  «t  su- 
fijo adverbial  mentí:  catalán,  ínlerlo- 
cntíriottunl. 

laterlocotorío,  ría.  Adjetivo  fo- 
rense que  se  aplica  al  auto  6  senten- 
cia que  se  da  &ntes  de  la  deñnitiva. 

EriuoLOaÍA.  Interlonñon:  catalán, 
iñteriocntori,  &;  ínacis,  ínter  ¡oentoire; 
italiano,  íntertocntorio. 

Intérlope.  Adjetivtf.  El  comercio 
fraudulento  de  una  nación  en  las  co- 
lonias de  otra,  ó  usurpación  de  privi- 
legios concedidos  á  una  compañía 
para  las  colonias.  También  se  aplica 
&  los  buques  dedicados  á  este  trafico 
sin  antoiizacion. 

EnuoLOofA.  Alemán  literario,  wi- 
terlanfem;  ds  unler,  entre,  7  lan/en, 
correr;  «correr  entre  otros,  deslizarse 
fraudulentamente:»  bajo  alemán,  en- 
Urioptn;  inglés,  to  intérlope,  bacer  el 
oficio  de  intiriope;  francés,  intérlope, 

Interlnnio.  Masculino.  Aitrono- 
«ía.  El  tiempo  de  la  conjunción  en 
ijue  no  se  ve  la  luna. 

Etuioloqía.  Latin  interUinivm,  el 
tiempo  en  que  no  se  ve  la  luna,  cuan- 
do está  en  conjunción  con  el  sol;  da 
wbr,  entre,  j  ÍSim;  catalán,  iníeríuni; 
francés,  ínlerhne;  italiano,'  ínterhnío. 

Intermarginal.  Adjetivo,  Situado 
en  la  parte  interior  del  borde,  . 

Intermazilar.  Adjetivo,  Anato- 
w(«.  Situado  entre  los  nnesos  maxila- 
ns.  I  Hdbso  intbruazilab  ó  incisivo. 
ílgolofí».  Hueso  par  que  ocupa  la  ex- 
tremidad de]  hocico,  en  la  major  par- 
te de  los  mamífeiMs. 

BnuoLoaíÁ.  ínter,  entre,  j  maaí- 
Ur:  francés,  intermamllaire. 

Intermediado,  áa..  Adjetivo  anti- 
cuado. Intbbubdio.  y 

Intermediar.  Neutro.  Existir  6  e»- 
tar  ana  cosa  en  medio  de  otras. 

BnuoLoaÍA..  Intermedia:  catalán, 
ñtermedíar. 

latermediariomente.  Adverbio 
de  modo.  Intermediando. 

"RumoloqU..  Intermediaria  j  el  su- 
flje  adverbial  mente. 

Intermediario,  ría.  Adjetivo.  Que 
intermedia. 

SmoLoofA,.  Intermedio:  francés, 
intermédiaá-e;  italiano,   íntemediM^. 

Intermedio,  día.  Adjetivo.  Loque 
está  entremedias  6  en  medio  délos 
extremos  de  lugar  6  tiempo.  \  Mascu- 
lino. El  espacio  que  ha^  de  un  tiem- 
po á  otro  o  de  una  acción  ¿  otra.  |  El 
DÚle,  múñca,  saínete,  etc.,   que  » 


INTE 

^'ecuta  entre  los  actos  de  una  comedia 
o  de  otra  pieza  de  teatro.  |  Cada  uno 
de  los  espacios  en  que  la  escena  que- 
da vacta,  j  cae  el  telen  de  boca, 

Etiuolooía.  Latin  iníermedínt,  de 
ínter,  entre,  v  midiue,  medio;  proven- 
zal,  entremeci;  catalán,  intermeaí;  fran- 
cés, intervtide;  italiano,  íntemetío,  in- 
termedio. 

Interminable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  tiene  término  6  fin. 

Etüiolgoíá.  Litin  intermínaliUt, 
del  prefijo  negativo  w  j  temínaMUi, 
forma  adjetiva  ficticia  de  terminare, 
terminar:  catalán,  ínterminaile;  Sna- 
cea,  interminable;  italiano,  intermina- 
biU. 

Interminablemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  término. 

EtiudlooÍi..  Intermnalle  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente. 

Interminado,  da.  Adjetivo,  Que 
está  sin  acabar. 

ETiMOLoaÍA.  Latínmímnlti^/M,  par- 
ticipio pasivo  de  intermítüffí,  de  in, 
no,  j  terminari,  terminar:  catalán,  ín- 
terminal,  da;  francés,  íntermín/;  italia- 
no, iníerminata, 

IntermÍBÍon.  Femenino.  Interrup- 
ción 6  cesación  de  alguna  labor  6  de 
otra  cualquiera  cosa  por  algún  tiem- 

Eo,  ¡I  Medieina,  Intervalo  que  separa 
)s  accesos  da  una  afección  intermi- 
tente, como  cuando  se  dice:  haj  neu- 
ralgias cujas  iNTBOuisioNBS  duran 
veinticuatro  horas.  |  Metáfora,  Tam- 
bién se  emplea  figuradamente,  como 
en  el  ejemplo  que  sigue:  da  tristeza 
es  el  aescanso  del  dolor,  especie  de 
INTERMISIÓN  de  Is  fiebre  del  alma,  que 
nos  lleva  á  la  curación  d  &  la  muerte.» 
(Chate&ubkund.  } 

ETiuOLOaÍA..  Irovenzal  intermiteio; 
catalán,  intermitiv!;  francés,  intermíe- 
líon;  italiano,  inlermistione,  del  latin 
ínlemietio,  cesación,  descanso,  fonna 
sustantiva  abstracta  de  intermium, 
participio  pasivo  de  ínlirmiitifre,  inter- 
mitir. 

SiNONiuiA.  Artículo  primero. — In- 
termisión, iNTKRRUPCiON,  La  óttermi- 
tion  nace  de  la  coaa  misma  de  que  se 
habla;  la  interrupción,  de  la  cosa  mis- 
ma 6  de  una  causa  extraña.  Haj  in- 
termitíon  en  el  pulso,  en  las  erupcio- 
nes volcánicas,  en  los  vientos.  Eaj 
interrupción  cuando  un  ñierte  ruido 
obliga  al  orador  á  callar;  cuando  la 
guerra  suspende  el  curso  de  los  nego- 
cios. (Mora..) 

Artículo  tetundo.—IiiTsmJsiov,  in- 
TBBRDFCioN.  La  intermísío»  es  una  tre- 
gua, un  descanso. 

La  intem^don  es  ua  trastorno, 
casi  una  alarma. 

La  inlermieíon  puede  ger  un  medio 
de  armonía,  de  paz,  de  mejora. 

La  Utterrnpeion  es  siempre  nn  obs- 
táculo, un  peligro,  una  especie  de 
rompimiento,  una  verdadera  turba- 
ción. 

Lo  que  es  capaz  de  intermitíonee, 
pierde  intensidad. 

Lo  que  padece  útlerrupeümes,  pier- 
de concierto,  unidad,  fuerza. 

Todo  hecho  que  no  es  infinito, 
puede  tener  sus  naturales  íntermiiionei. 


INTE 


149 


El  que  intenta  dar  cabo  i  una  em- 
presa, procure  con  mucho  cuidado  po- 
nerla a  cubierto  de  la  más  pequeña 
interrupción.  Más  vale  continuar  per-. 
diendo,  que  inlemmpír  ganando. 

Eaj  interminonei  en  las  calenturas, 

>  la  política,  hasta  en  la  historia.  Lo 
^  le  ae  llama  edades  medias  en  los 
anales  de  la  humanidad,  no  son  otra 
que  verdaderas  íntermisíoHei  del 
espíritu  humano. 

fia;  ñilerrupcionei  en  nuestros  pla- 
nea j  negocios. 

Intermitencia.  Femenino.  Hedí- 
ciña.  Diacontínuacion  de ,1a  calentura 
6  de  otro  cualquier  síntoma  que  cesa 
j  vuelve.  I  DEL  PULSO.  Fenómeno  que 
se  verifica  siempre  que  &ltan  uno  6 
muchos  latidos,  tratándose  de  un  nú- 
mero determinado  de  pulsaciones.  Por 
consiguiente,  equivale  á  la  interrup- 
ción anormal  del  pulso,  y  FUíca.  Es- 
tado natural  de  la  electricidad,  pro- 
ducida por  loa  aparatos  electro-mag- 
néticos, en  que  la  corriente  se  com- 
pone de  una  serie  do  movimientos 
impulsivos,  los  cuales  tienen  la  pro- 

giedad  de  contraer  los  músculos.  || 
ualidad  j  carácter  de  lo  intermiten- 
te, en  cujo  sentido  se  dice:  la  ihtbr- 
HiTENCiA  de  un  manantial. 

Btíuoi,ooía.  Intermitente:  catalán, 
intermitencia;  francés,  intermittence; 
italiano,  inlermittenia: 

Intermitente,  Adjetivo.  Lo  que  se 
interrumpe,  6  cesa  j  vuelve  á  pros»- 
guir.  I  Fiebre  iNTEawTKNTB.  Medici- 
na. Fiebre  que  cesa  y  vuelve  con  in- 
tervalos determinados.  |  Tipo  inter- 
uiTElTTB,  Orden  que  sieuen  los  sínto- 
mas de  una  enfermedad,  moatrindose 
V  desapareciendo  alternativamente.  [| 
Pulso  intermitente.  Pulso  cuyos  la- 
tidos cesan  por  intervalos  desiguales. 

Etimolooía.  Latin  íntermitíent,  in- 
termittenti»,  participio  de  presente  de 
intermíttíre,  intermitir:  catalán,  ínter- 
mítent;  francés,  íntermittent;  italiano, 
intermitente. 

Intermitentemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  intermitencia. 

Etiuolosía.  Intermitente  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Intermitir.  Activo.  Suspender  por 
algún  tiempo  una  cosa,  interrumpir 
BU  continuación. 

Etuiología.  Latín  intermitiré,  ha- 
cer tregua:  de  ínter,  entre,  y  mitttre, 
poner:  italiano,  intermitiere. 

IntermnsouJar.  Adjetivo.  Anato- 
mía. Que  está  entre  los  músculos,  en 
cuyo  sentido  ae  dice ;  loe  aponeuiritit 


Etiuolooía.  ínter  ymueeular:  fran- 
cés, íntermutenlaire. 

Internación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  internar  ó  intemarae;  y 
así  se  dice:  derechos  de  internaoioh, 

Btimolooía.  Internar:  francés,  «f 
íematíen,  tomado  de  nuestro  romance; 
catalán,  íntemacid. 

Internacional.  Adjetivo,  Lo  que 
se  refiere  á  las  relaciones  que  median 
entre  diversas  naciones  6  reinos, 

BTiMOLoaÍA,  Latin  ínUr,  entre,  y 
nacional:  francés,  inUmaíioiuU;  Italia* 
no,  intenuuionale.  ,  , 

icjitizedbyLlOOgle 


150 


INTE 


iBtemsdo,  da.  Participio  puívo 
de  internar. 

BriHOLoaÍA.  lutenar:  catalán,  m- 
tenuU,  dé;  francés,  i»UnU;  italiano, 
mUrnato. 

bit«niunent«.  Adverbio  de  Ingar. 
ImrBBioiuum. 

Internar.  ActÍTo.  Condncir  nua 
eoea  tierra  adentro.  Daaae  como  recí- 
proco tratándose  de  personas.  I  Neo- 
tro.  Penetrar.  |  Recíproco  mettíiíríco. 
Introducirse  6  insinuarae  en  los  secre- 
tos 7  amistad  de  alguno  ó  profundi- 
zar alguna  materia. 

ETUioi.oa[A.  Intenu:  catalán,  i»Ur- 
uar,  MMrfMrfo;  francés,  i»ttnur;  ita- 
liano, wffnM». 

IntamarM.  Recíproco.  Internar, 
como  neutro.  |  Sondear  alguna  ma- 
teria. I  Uet&fora.  Ir  más  ulí.  de  lo 
prudente  en  asuntos  que  exigen  cier- 
ta precaución;  7  asi  se  diee:  «ese  hom- 
bre se  mTSBHi.  demasiado;»  «en  los 
asuntos  de  su  frtmitia,  no  dejó  da  in- 


InteniecioD.  Femenino.  Hatania 
extraordinaria,  cami  cerf a . 

EnHOLoaÍA.  Latin  UUtn^ítSe,  matan- 
za; de  üUtr,  entre,  y  *4X,  muerte  ale* 
Toaa:  intrbnkoio  gtfttU,  exterminio 
de  un  pueblo.  (TiciTO.)  San  Isidoro 
tiene  Mttr»ilá4t. 

Interno,  na.  Adjetivo,  Intb&iob. 
IIDb  urrBRNO.  Hodo  adverbial  anti- 
cuado. IirrBaiOKUEHTB.  \  Masculino. 
Bl  que  vive  en  un  establecimiento  pú- 
blico, ora  para  recibir  una  enseüsn- 
la,  ora  para  ejercer  cualquier  oficio 
no  manuÁl,  en  cuto  sentido  se  dice: 
loie 


t  colegio;  iNTSBKO  del 
Hospital  general  ú  otro.  I  AnaDLOS 
iNTiRNOS.  Otometria.  Ángulos  forma- 
dos interiormente  por  dos  paralelas  j 
una  secante.  \  Botonss  intbrnob.  So- 
Utmca.  Los  que  permanecen  ocultos 
en  el  cuerpo  del  tronco,  del  tallo  ó  de 
K  rama,  basta  la  eaion  en  que  ger- 
mina la  jema.  1  Principios  imtbbnos. 
Fitiohgí».  Principios  inherentea  al 
cuerpo  humano,  sin  los  cuales  no  po- 
dría existir  ninguna  materia  organiza- 
da. La  TÍda,  en  lo  que  tiene  de  esen- 
cial, no  es  otra  cosa  que  un  princijno 
INTKBKO,  eminentemente  fisiológico. 
IIEHraauBDiUtBS  imtskkas.  Mtdwimt. 
Las  que  tienen  au  asiento  en  un  drga- 
no  interior  y  que  se  derivan  de  nna 
causa  iNTHiMA.  \  Patología  intbhna, 

6    lÍBDIOINA    POOPIAUBNTK  DICHA.    La 

que  se  ocupa  de  las  enfermedades  que 
provienen  de  causas  interiorea,  |  A»*- 
Umia.  Que  esti  cerca  de  un  plano  ver- 
tical j  que  se  supone  atravesar  el 
cuerpo,  siguiendo  la  linea  mediana  ; 
dividiéndolo  en  dos  partes  simétrícaa.  || 
Todo  lo  que  existe  en  el  interior  de  la 
economía  animal,  en  cuanto  define  6 
califica  la  situación  de  un  órgano;  j  así 
se  dice:  faa  intbrna  del  cráneo.  \  His- 
ToaiA  INTBHNA.  La  que  se  ocupa  en  el 
ex&men  de  los  hechos,  considerados 
en  a!  mismos,  sin  relacionarla  de  nin- 
gún modo  con  sus  causas,  ni  con  los 
documentos  histéricos.  \  Obsebvaoiom 
IMTBBNA.  Ptitologia.  Acción  de  nues- 
tro espíritu  que  estudia  los  hechos  que 
M  venScan  en  sí  propio;  esto  ea,  en  el 


INTE 

sentido  íntimo  6  conciencia  refleja. 
La  obtenaeie*  intkrna  no  es  otra  cosa 
que  la  reflexión,  la  cual  se  conoce,  se 
siente  j  se  estudia  á  ai  misma  con 
ideas  propias.  I  Fvkbo  interno.  Étiat 
ífiloiofíámorsl.  El  sentimiento  natu- 
ral del  bien  j  del  mal,  considerado 
como  principio  de  virtud  j  norma  de 
conducta,  el  cual  tiene  por  regla  la 
satis&ecion  j  el  remordimiento.  \  Lo 
iHTZRNO.  La  conciencia,  el  alma,  en 
CUTO  sentido  solemos  decir;  «eso  toca 

&  ío  INTSBNO.» 

BmfOLOOÍA.  Latin  ñttehuu;  de  imUr, 
entre,  dentro;  italiano,  mttnu;  fran- 
cés, iitUne;  catalán,  mter», «. 

SiNOMmtA.  Articulo  primro. — In- 
TiRNO,  interior,  ÍNTOio.  Una  de  las 
anomalías  más  notables  de  la  lengua 
castellana,  es  la  conservación  de  mu- 
chos comparatiTOB  j  auperlatÍToe  pu- 
ramente latinos,  cuvoB  poaitivoa  no  se 
usan  7  carece  de  ellos  6  los  suplen 
con  otros  de  diferente  raíz.  Asi  as, 
que  decimos  menor  j  mitümo;  %Uerior 
j  iUimo;  $*ptriorj  tMprtau;  taíertor  y 
fxtrtmo;  i*f triar  é  ínfimo;  y  no  hace- 
mos uso  a^^no  de  sus  positivos  pro- 
píos, i.  di^rencia  de  wujor  y  ópttvto; 
ptor  y  pétimó;  wtayor  y  «müúm,  cuyos 
positivos  hMo,  wuio  y  mofno  son  lop 
miemos  que  conservan  en  latin.  De 
aquí  debemos  deducir,  que  míoríor  é 
í*lmo  son  dos  grados  de  comparación, 
j  que  ésta  determina  claramente  la 
diferencia  de  su  significado. 

Interno  es  lo  que  está  profundamen- 
te oculto  dentro  de  una  cosa,  y  cuan- 
do nos  servimos  de  este  adjetivo,  pres- 
cindimos de  la  posibilidad  que  puede 
tener  lo  interno  de  no  serlo,  6  de  ser 
externo.  Por  esta  razón  se  emplea  con 
más  frecuencia  en  sentido  figurado  t 
nos  valemos  tasto  de  interno  como  de 
emíemo  para  indicar  lo  que  está  den- 
tro é  fuera  de  una  cosa,  porque  con- 
viene así  en  cierto  modo  a  la  esencia 
de  la  misma  cosa.  Así  decimos:  en  es- 
te colegio  ha.y  discípulos  inUmot  y 
extemot. 

Lo  interior  est¿  oculto  por  lo  exte- 
rior; esto  es,  llamamos  tnttrior  i  lo 
que  se  oculta  &  nuestra  vista,  porque 
la  superficie  de  la  coeá  que  lo  contie- 
ne, nos  impide  verlo.  Par  esta  raion 
decimos:  vida  interior;  habitación  in- 
terior; el  interior  de  un  reino,  v  en 
ninguno  de  estos  casos  usamos  del  ad- 
jetivo iniemo.  (Conde  déla  Cortina.) 

Artículo  tegwtdo. — Interno,  intb- 
BÍOR,  ÍNTIMO,  intrínseco.  Lo  intemo, 
supone  organización,  cuando  se  em- 
plea en  sentido  propio.  Patología  in- 
terna, lesión  interna.  No  puede  decir- 
se: patología  interior,  í»ttma,  vtMnie- 
ea,  ni  leBÍoaiiilrínteca,íntixw,  interior. 

Lo  interior  se  aplica  i.  todo  aquello 
qaa  tiene  cavidad;  pera  cavidad  que 
esté  guardada  por  íonnas  exteriores. 
El  interior  de  una  botella,  de  ana 
casa,  de  un  abismo,  de  un  hombro. 
No  puede  decirse:  lo  interno,  lo  iniimo 
i  lo  intrimeeo  de  un  abismo,  de  una 
casa,  de  una  botella.  No  puede  decir- 
se tampoco,  para  significar  la  misma 
relación,  lo  uttemo^  lo  intimo,  lo  M- 
trituiu  de  un  hombre. 


ttítE 

Intima  se  aplica  al  ser  racional.  Lo 
(ntimo  es  el  secreto  de  nuestras  ideas, 
de  nuestros  afectos,  de  nuestras  imá- 
genes, de  nuestras  esperanzas,  de 
nuestros  dolores;  es  la  lumbre  que 
nos  calienta  en  el  hogar  del  alma;  es 
á  un  mismo  tiempo  un  gran  arcano, 
una  gran  lucha  v  una  gran  po<»Ía. 

A^  decimos:  la  verdad  parece  ser 
la  esencia  Íntima  del  pensamiento. 

El  amor  es  la  esencia  Íntima  de  nues- 
tros corazones. 

No  puede  decirse:  la  esencia  imtf- 
rior,  la  esencia  iníema,  la  esencia  m- 
Irínseca,  porque  no  haj  una  esencia  que 
seaMfrMWM,  que  tt»,  exterior,  quesea 
externa. 

Una  madre  dice:  guardo  la  memo- 
ria de  mi  hijo  en  lo  mis  intimo  de  mi 
eorazon.  Nada  más  absurdo  que  decir: 
en  lo  mis  iníerior,  en  lo  mis  iniemo, 
en  lo  mis  intrínieee  de  mi  corazón. 

Intrintieo  ea  rafiere  i  la  constitu- 
ción esencial  de  las  cosas,  i  esa  serie 
de  cualidades  que  van  unidas  i  las 
sustancias  que  DioB  ha  ereado,  fbr-  . 
mando  con  ellas  na  todo  indivisible, 
un  ^^pe  invariable,  una  lej*  de  la 
creación,  un  dogma  nataiaL 

El  astro  ea  luminoso:  sin  la  lux  no 
existiría  el  astro. 

1.a  luz  es  clara:  sin  la  claridad  no 
existiría  la  luz. 

La  lux  es  una  cnalid&d  intrínuea 
del  astro. 

La  claridad  es  otra  cualidad  intrín- 
seca de  la  lux. 

Todo  atributo  con  que  el  objeto 
nace,  es  intrinieeo  en  aquel  objeto. 

Pensar,  querer,  sentir,  imaginar, 
asociarse,  creer,  moverse  y  reprodu- 
cirse; hé  aquí  otras  tantas  cnaUdadaa 
inirínteeae  del  hombre.  Borradas  esas 
cualidades,  se  borra  el  ser  humano. 
Bl  que  atente  oontra  esas  cualidades 
originarias,  no  atonta  contra  el  hom- 
bre, sino  contra  el  érdea  universal, 
contra  la  le^  de  la  naturaleza,  contra 
la  lej  de  Dios. 

Lo  intemo  ea  orgánico. 

Lo  interior,  físico. 

Lo  íntimo,  moral. 

Lo  inirinueo,  filoséfico. 

Lo  interna  se  estudia  y  se  colige. ' 

Lo  interior  se  registra. 

Lo  íntímo  se  siente. 

Lo  intrínieeo  se  explica. 

Interaodía.  Masculino.  Betimka. 
XI  espacio  que  hay  entro  dos  nudoa, 
ni  tos  tallos  de  las  plantas. 

ETUfOLOOÍA.  Latín  inteniObm,  la 

fiarte  que  media  entra  los  nudos  ea 
os  tollos  de  las  plantas;  de  imter,  en- 
tre, y  nddns,  nudo. 

IntemomediaL  Adjetivo.  Sntema- 
logia.  Epíteto  de  la  cuarta  nervadura 
principal  del  ala  de  los  insectos. 

BriHOLoaÍA.  Interna  y  meáiak  fran- 
cés, inteme-mJdial. 

Intemóeeos.  Miasculino  ploral. 
Nombro  que  se  da  á  los  doce  musculoe 
de  los  dedos. 

BTiuoLoaÍA.  Interna  y  6ieo. 

Intemnnciatnra.  famenin».  Car* 
go  de  internuncio, 

BmiOLOCiÍA./iitowwicwi:  francés,  M* 
íemoneiatnrti  italiano, « 


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Cjoogle- 


INTE 

Internimoio.  Masculino.  El  qu« 
bftbU  por  otro,  ol  iaterlocutor.  |  Mi- 
nietro  pontificio  que  Hace  veces  de 
naacio.  Llimue  también  w!  el  mi- 
nÍB^  del  emperador  de  Austria  que 
^reside  ea  Constantiiiopla. 

BmiOLoafÁ.  Latín  wUnui»ñ%t,  for- 
ma Bustantíva  de  mternmtíiSre,  parla- 
mentar; de  inUr,  entre,  j  lamtüre, 
anunciar;  catalán,  Mffmimct;  francés, 
mítnuma;  italiano,  wl«r*iMtia. 

Intsroceánico,  c«.  Adjetiro.  Que 
está  entre  dos  océanos,  como  el  AtÚn- 
tico  j  si  Pacífico. 

finiiOLOQfA.  Latin  inter,  entre,  ; 
oetéMÍeo!  francés,  wíteroeáaMq*e. 

laterocnlar.  Adjetivo.    Zoologia. 
Situado  entre  los  ojos. 
■    BniioLoofA,  I*Ur  y  ocular:  francés, 
mtíneitUire. 

Interóseo,  tea.  Anaíomia.  Adjeti 
To.  Que  est¿  entre  los  huesos,  en  cujo 
sentido  se  dice:  arttrias  intekósbas; 

MNtU  INTERÓSEAS.    |    MÚSCULOS  INTBR- 

óasoB.  Músculos  que  ocupan  el  espacio 
que  los  huesos  del  met&carpio  j  del 
metatarso  dejan  entre  sí.  |  Lioahen- 
Tos  iNTBKÓSBOs.  Ligamentos  coloca- 
dos entre  ciertos  huesos,  para  evitar 
que  se  desvíen.  |  Uij&cdlo  sran-iir- 
TKBÓSBO.  Anatomía  antena.  Nombre 
dado  í  dos  músculos  pertenecientes; 
el  uno,  al  pulgar;  j  el  otro,  al  ín- 
dice, 

EriifOLOaÍA..  J»ttr  j  ísto:  francés. 


INTE 


INTE 


151 


^nopettart,  simétrico  óapelié 
jar;  «arrojar  en  medio  déla  conversa- 
ción, cortar  la  plática,  interrumpir:) 
catalán,  i»Ur^l-kr;  francés,  inUrpel- 


hacer  cargos,  6  pedir  explicaciones  en 
siín  da  censura. 

EriHOLOofÁ.  Latin  interpellSre,  in- 
terrumpir; de  Ínter,  entren  y  el  anti- 
arro- 
ersa 
cortar  la  plática,  interrumpir:! 
in,  wíwyeí-fiw;  frai 
hr;  italiano,  vtUrptlkrf, 

Interpinado,  da.  Adjetivo.  Sotá- 
niea.  Epíteto  de  las  hojas  que  tienen 
foliólas  pequeAas  entre  sus  foliólas 
principales. 

EmiOLoaU.  Francés  útttr^n/;  de 
wtííT,  entre,  j  piímé,  del  latin  jñiuñ- 
tvt,  alado;  depvtna,  pluma,  que  es  el 
griego  «£vv»i  (pimtl),  de  TréT«[Mii  (p¿ta- 
viai),  volar;  ictreivA;  ?píí«n¿i), 
Femenino 


laterpapilu-.  Adjetivo.  Situado 
entre  las  papilas. 

latovanetal.  AdjetÍTo.  Anaío- 
Míe.  Epíteto  de  im  hueso  que  se  halla 
.  entre  los  frontales,  los  panetales  j  el 
occiput  superior  en  los  mamiferos.  La 
Veterinaria  suele  llamarle  Aiuto 
drado. 

BrrmoLOaÍA.,  I»ttr  j  pañttah  fran- 
cés, Mterpariétal. 

IrnterpeUcion,  Femenino.  La  ac- 
ción j  efecto  de  interpelar. 

BnHOi-ooÍA..  Jnterptlar:  latín,  «(«■- 
p*tÜílo;  italiano,  útterptUationt;  fran- 
cés, imürpellatüm;  catuán,  «titrptl-la- 

IntarpaUdunente.  Adverbio  de 
modo.  Con  interpelación. 

EruoLoaí*..  tnUrptlaia  j  et  sufijo 
adverbial  «mkí*. 

Interpelado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  interpelar. 

ErmOLOofA.  Interpelar:  latín. 


ErmOLOoiA.  Interpelar:  latín,  tNÍtg  tervour. 
peliatut;  catalán,  wlerptl-lat,  da;faM  '     1.  El  verbo ^ÍSre  ee  halla  en  En- 


ees, iníerpelU;  italiano,  interpellato. 

Intenielador,  ra.  Sustantivo  y  ad- 
jetivo. Que  interpela. 

BrniOLOoU.  MerptUr:  catalán,  m- 
tintí-kdor,  a;  francés,  imdrpeüaíew; 
italiano,  vtítrpellatore. 

Interpelante.  Participio  activo  de 
interpelar.  Que  interpela. 

Interpelar.  Activo.  Implorar  el 
auxilio  de  alguno  6  recurrir  &  él  soli- 
citando su  amparo  j  protección.  || 
Forent*.  Requerir  é  instar  sobre  el 
cumplimiento  de  alg^un  mandato.  |] 
Aplúar  i  alguno  para  reconvenirle 
sobre  la  legabdad  o  conveniencia  de 
algún  hecho  en  que  ha  tenido  parte, 
U&i  los  cuerpos  polfticoa  deliberantes. 


Interpolación.  Femeiiino.  La  ac' 
cion  j  efecto  de  interpolar,  ]  Matemi- 
ticoi.  Método  por  el  cual  nos  propone- 
mos encontrar  una  ftírmula  algebrai- 
ca, la  cual  satis&ga  cieriio  número  de 
observaciones  y  que  pueda  sustituir, 
dentro  da  las  observaciones  mencio- 
nadas, á  la  verdadera  ley  del  fenóme- 
no, I  Fitita.  Operación  que  consiste 
en  intercalar,  por  medio  dat  cálculo, 
ciertos  términos  entre  dos  seríes  de 
números  <5  de  observaciones.  |  Inter- 
rupción, intermisión  6  cesación  ea  al- 
guna cosa. 

Etuiolooía.  Interpolar:  catalán,  M- 
terpolaciá;  francés,  mterpohtion;  ita- 
liano, wterpolañont,  del  latín  inlerpS- 
tSíio,  la  acción  da  ajustaryde  compo- 
ner, forma  sustantiva  abstracta  de 
interpIftiUiu,  interpoladi 

Interpoíadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  interpolación. 

ErmOLOofA.  Interpolada  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  mterpolaaa- 
ment. 

Interpolado,  da.  Participio  pasivo 
de  interpolar. 

EriMOLoafÁ.  Latín  úHerpSliítiu,  par> 
ticipio  pasivo  de  interpUÍre^  interpo- 
lar: catalán,  míer^olat,  da;  francés, 
interpolé:  italiano,  tnterpotato. 

.  Interpolar.  Activo.  Interponer  una 
cosa  entre  otras.  |  Interrumpir  6  ha- 
cer una  breve  intermisión  en  la  conti- 
nuación de  una  cosa,  volviendo  luego 
á  proseguirla. 

fimiOLOsfA.  Latín  interpIfiSr»,  com- 
poner, renovar;  de  Ínter,  entre,  j  pif- 
iare, hacer  girar,  volver;  de  pShu, 
polo:  catalán,  interpolar;  francés,  ti- 

toler. 


pDLiASB  agro»,  laborear  los  cam- 
pos; esto  es,  hacer  girar  la  tíerra,  r^ 
volverla,  mesclarla. 

2.  El  ItMnpilSre,  ^otpilire,  es  el 
griego  j)o/ri«  (twXíw). 

Interponer.  Activo.  Poner  unas 
cosasentreotras.Seusa  también  como 
reciproco,  ü  Anticuado.  Poner,  apli- 
car, p  Metáfora.  Poner  por  intercesor 
6  medianero  á  alguno.  |  Forentt.  For- 
malizar por  memo  de  un  pedimento 
alguno  de  los  recursos  legales,  como 
el  de  nulidad,  de  apelación,  etc. 

Etuiolosía..  Latin  interpóníre,  de 
Ínter,  entre,  y  pdn^e,  poner:  catalán, 
interpolar;  francés,  i*terpoter;  italia- 
no, tnterporre. 


Interponerae.  Recíproco,  Ponerse 
en  medio.  |  Mediar,  por  interceder. 

Interposición.  Femenino.  La  si- 
tuación o  posición  de  una  cosa  entre 
otras.  I  Metáfora.  La  mediación  ó  in- 
tervención de  algún  sujeto  en  cual- 
Juier  negocio.  Q  El  espacio  que  medía 
e  un  tiempo  á  otro. 

Etuiolooía..  Latin  interpSiUlo,  for- 
ma sustantiva  abstracta  de  intürpííÁ'  . 
tnt,  participio  pasivo  de  interponire, 
poner  en  medio:  provenzal,  interpoti- 
ao;  catalán,  interpotidí;  francés,  m- 
teñotition;  italiano,  tuterpotitúnu. 

Interpóaita  persona.  Locución  la- 
tina usada  en  el  foro  pata  denotar  el 
Buiato  que  hace  alguna  cosa  por  otro, 

Interpoaitivo,  va.  Adjetivo.  Boti' 
nica.  Interpuesto,  refiriéndose  á  cier* 
tas  partes  de  los  vegetales,  j  Flores 
intebpositivaS.  Las  que  nacen  entre 
dos  pares  de  hojas  opuestas,  alternan- 
do con  ellas.  |  Estuibres  imterpobi- 
Tivos.  Los  que  están  situados  entre 
l&S  divisiones  de  un  perianto  simpl^ 
ó  de  una  corola.  I  Pítalos  intkrposi- 
Tivos.  Los  que  sltemaQ  con  las  divi- 
siones dal  cáliz. 

Etiuolooí A.  Interponer:  francés,  m- 
íerpoñlif:  pioveacal,  iníerpoiiíi*. 

Interpositor.  Masculmo,  Media- 
dor. 

Interarender.  Activo  anticuado. 
Tomar  u  ocupar  por  sorpresa  ^guna 
cosa. 

Int«rpreaa._  Femenino.  MiUeia. 
Acción  súbita  é  imprevista. 

Btiuoloqía.  ínter  jpreta. 

Interpretable.  Adjetivo.  Que  se 
pueda  interpretar. 

BnuoLoaÍA.  Interpretar:  latín,  »»• 
íerpritiHUí ;  italiano,  interpretable; 
francés,  interpretable;  catalán,  Ínter- 
pretable. 
'  Interpretablemente.  Adverbio 
modal.  Se  un  modo  intorpretaUe. 

ErofOLOofA.  InterpretMle  y  ü\  sufijo 
adverbial  mente. 

Interpretación.  Femenino.  Laao- 
cion  y  efecto  de  interpretar.  \  dk  lbn- 
OUAB.  Secretaría  en  que  se  traducen 
al  castellano  los  documentos  y  pape- 
les legales  escritos  en  otra  lengua. 

BrniOLOOfA.  Interpretar;  latín,  Mr 
terprílálh,  forma  sustantiva  abstracta 
de  inlerprUíSüu,  inteipretado:  proven- 
zal,  interpretaciú;  catalán,  iníerpretad¿; 
francés,  interprétation;  italiano,  ínter' 
preUmone. 

Interpretadamente.  Adverbio  de 
modo.  Por  interpretación. 

EruioLoofA.  Interpretada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Interpretado,  da.  Participio  pa- 
ro de  interpretar. 

ETiuoLoafA.  Latin  Mí(n>r/tiUM, 
partícipio  pasivo  de  íníerpr¡lí&-e,  in- 
terpretar: catalán,  inU^iretat,  da; 
francés,  interpreté;  italiano,  interpre- 
■  to. 

Interpretador,  ra.  Masculino  y 
femenino.  £1  que  interpreta,  J  Anti- 
cuado. TOASUOTOH. 

BriUOLOaÍA.  Interpretar:  latin,  t«- 
terpritalor,  forma  agente  de  interprí- 
taue,  interpretación:  provanzal,  Ínter- 
\pretador,  interprelaire;  catalán,  valer- 


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CjOogte 


152 


INTE 


fntador,  o;  francas,  üUtrpréUttíW,  ea 
OotgrtTe;  iUlíaiio>  tníerpretatore. 
-    Interpretante.   Participio  activo 
de  interpretar.  El  quo  inte^reta. 

Interpretar.  Activo.  Explicar  6 
declarar  el  sentido  de  alenina  cosa.  || 
Tr^ucir  de  una  lengnia  a  otra.  |  En- 
tender  ó  tomar  en  buena  6  mala  par- 
te alguna  acción  6  palabra.  |  Atribuir 
una  acción  i  algún  fin  6  causa  par- 
ticular. 

EriHOLoaU.  Latín  mUrpritSñ,  trv 
ducir,  explicar,  de  inttr,  entre,  j  de 
un  radical  pret,  conocer;  sanacnto, 
pneh;  lituanio,  protoi,  inteligencia; 
godo, ^rathja»,  fotprathjam  lueman, 
jngm,  por  pragm:  prorenial,  wfer- 
pretar,  talerpre¡9r;  catalán,  interpretar; 
mnc¿,  interpriter;  italiano,  interpre- 
l§re. 

InterpretatÍTamenta .  Adverbio 
modal.  De  un  modo  interpretativo. 

ETiuoLoaÍA.  Interpretativa  y  el  su- 
fijo adverbial  Mente:  francés,  wlerpre- 
tativemeni;  catalán,  i»terpret^ltit>ane^^l. 

Interpretativo,  va.  Adjetivo.  Lo 
que  sirve  para  inteipretar  alguna  cosa. 
■  ETiMOLOofi.  Inttrprttar:  provenzal, 
interpretatím;  catalán,  interprttatiu,  na; 
francas,  inlerprát»t^;  italiano,  inter- 
pretativo. 

Intérprete.  Común' de  dos.  El  que 
interpreta.  |  Metáfora.  Cualquiera 
cosa  que  sirve  para  dar  á.  conocer  los 
afectos  y  morimientos  del  alma. 

Btiuoloqü..  Interpretar:  latin,  m- 
terpret,  interprÜtit;  catalán,  intérprete; 
francés,  intáprite;  italiano,  interprete. 

Intérprete* .  Masculino  plural. 
Hiitoria,  Nombre  que  ee  daba  i  ciei^ 
tos  agentes  de  corrupción  que,  entre 
los  antiguos  romanos,  comerciaban 
en  los  comicios  para  obtener  los  su- 
fragios de  los  ciudadanos,  á  &vor  de 
los  candidatos  que  los  pa^ban.  Eran 
los  agentes  electorales  de  la  antigas- 
dad. 

Interpoeato.  Participio  pasivo  ir- 
regular de  interponer. 

ETDCOLoaía.  Interponer:  tatin,  in- 
terpotítnt,  participio  pasivo  de  inlerpi- 
nUre,  interponer:  catalán,  iníerposaí, 
da;  francés,  interpot/;  italiano,  inler- 
poeto. 

Interráneo,  nea.  Adjetivo.  Suto- 
ria ntíwal.  Que  crece  en  el  seno  de  Ir 
tierra. 

Interregno.  Masculino.  El  espa- 
cio de  tiempo  en  que  un  reino  está 
sin  rej. 

EriuOLoaÍA..  Latín  interreynn»,  de 
Ínter,  entre,  j  r^num,  reino:  catalán, 
ñterregne;  mucés,  interrignt;  italia- 
no, interregno. 

Helena  Metdriea. — 1.  Llamábase 
asf  en  Roma  la  vacante  momentánea 
del  consulado,  cuando  espiraban  los 
poderes  do  los  cónsules  j  sus  suceso- 
res no  habían  sido  nombradcMi  por  los 
comicios.  Estas  treguas,  aunque  ra- 
ras, procedían  de  auspicios  desfavo- 
rables, 6  de  intrigas  que  habían  im- 
pedido á  los  comicios  reunirse  á  tiem- 
So  6  realizar  sus  decisiones.  Y  á  fin 
6  que  el  gobierno  no  estuviese  va- 
cante, el  Senado  escogía  de  su  seno 
un  miembro  que  investía  con  el  poder 


INTE 

coneoltr,  dándole  el  título  da  inUrre». 
Este  magistrado  no  ejercía  su  poder 
máa  que  cinco  dias,  al  cabo  de  los 
cuales  se  Je  nombraba  un  sucesor, 
que  reunía  j  presidía  los  comicios  j 
les  hacía  nombrar  nuevos  cúnsules. 
sucedía  así,  trasmitía  su  poder 
á  otro  interreD,  ique  tenia  las  mismas 
atribuciones;  ;  así  se  iban  nombran- 
do otros,  hasta  la  elección  de  cdnsu- 
primer  interrea  no  podía  re- 
unir loe  comicios,  sin  duda  para  que 
el  puebla  tuviese  algunos  dias  de  re- 
ñexion,  pues  el  intbbbsqno  era  pro- 
ducido casi  siempre  por  diaentúmen- 
tea  populares. 

2.  Én  la  entiba  Polonia,  cuando 
vacaba  el  trono,  el  arzobispo  de  Gues- 
ne  gobernaba  con  el  título  de  interrex. 

Interrey.  Masculino.  Titulo  que 
en  algunas  naciones  han  tomado  los 
encargados  del  gobierno  mientras  el 
trono  ha  estado  vacante. 

Etiuolosía.  Interregno:  latin,  m- 
terrex,  igit. 

Interrogación.  Femenino.  Pbs- 
avKTí..  I  (biografía.  Nota  6  sefialque 
se  usa  en  la  escritura  cuando  se  pre- 
gunta, j  se  usa  BBÍ  (í)  I  Retóriea.  Fi- 
gura de  pensamiento.  La  pregunta 
que  el  orador  hace,  no  porque  duda. 
Bino  para  declarar  con  más  fuerza  y 
vehemencia  algún  afecto,  j  alguna 
para  convencer  y  confundir  á 


)  dirige  la  pa- 


aquellos  á  quienes 
labra. 

BriHOLOaÍA..  Interrogar:  latin,  in- 
terr^itío,  forma  BustantÍTa  abstracta 
de  interrilglUut,  interrogado:  catalán, 
interrMoaé;  portugués,  inlerrogapáe; 
franca,  iníerrogaiun;  italiano,  Hi«r- 
rogatione. 

Interrogado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  interrogar. 

Etuioloqíá.  Latin  interrÜBatia,  pre- 
guntado, participio  pasivo  de  interrS- 
gSre,  preguntar:  catalán,  interrogaí, 
da;  francM,  interrogué;  italiano,  inttr- 
rogaío. 

Interrogador,  ra.  Sustantivo  y 
adjetivo.  Que  interroga. 

BriifOLOafa.  Interrogar:  lati  . 
lerrSgStor,  forma  agente  de  interriSgi- 
tio,  interrogación:  catalán,  interroga- 
dor, a;  francés,  »(Mrr<>^«M»';  italiano, 
interrogatore. 

Interrogante.  Participio  activo  de 
interrogar.  El  que  interroga.  \  Adje- 
tivo. Ch-amáttea.  Se  aplica  a  las  notas 
y  señales  de  interrogación;  y  así  t 
dice:  punto  intbrrooantb. 

Interrogar.  Activo.  Presuntas.  || 
Hacer  preguntas  con  autoridad  pú- 
blica y  solemne,  como  la  del  juei 
que  INTERROQA  al  reo,  á  con  autori- 
dad moral,  como  la  del  hombre  que 
interroga  á  su  propia  conciencia,  ' 
como  la  del  padre  que  interroga  á 
hijo  en  materia  grave. 

BxntOLoaíx.  Latin  interrSgSre,  pre- 
guntar, acusar,  argftir;  de  ínter,  en- 
tre, y  rígüre,  pedir  con  instancia:  pro- 
venzal, interrogar,  enierrogar;  burgui- 
ñon,  etarrOgai;  francés,  inlerroger;  ita- 
liano, interrogare;  catalán,  interrogar. 
Sinonimia.  Interrogar,  preguntar. 
Estas  dos  palabras  se  refieren  á  lo 


INTE 

que  se  dice  í  alguno  para  saber  de  ál 
aquello  de  que  uno  se  quiere  infiíF- 
mar. 

Preguntar  indica  un  espíritu  de  en- 
noeidad;  interrogar  supone  autoridad. 
(LopKZ  PaLseaiN.) 

Interroga tÍTamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  interrogación. 

Btimolooía.  IntervogatMayA  sufi- 
jo adverbial  MMfe:  catalán,  %tUerroga- 
iiwment;  latin,  ínterrigaíiti,  por  mo- 
do interrogativo. 

Interrogativo,  Ta.  Adjetivo.  &r*- 
mitica.  Lo  oue  sirve  para  preguntar; 
7  así  se  suele  decir:  modo  de  hablar 
iNTKHBoai,Tivp,  Befial  6  nota  ihtkrbo- 
oativa. 

ErmoLoofA.  Int^ro^ar:  latín  in- 
terrSgaRvne,  en  Prisciano;  italiano, 
interrogativo;  francés,  interregatif;  pro- 
venzal, interrogaíin;  catalán,  tníerro- 
gatin,  va. 

Interrogatorio.  Masculino.  Foren- 
te.  La  serie  de  preguntas  que  se  ha- 
cen al  reo  i5  á  la  parte  y  los  testígos; 
d  bien  el  conjunto  de  las  que,  para 
asuntos  administrativos,  dinge  el  Go- 
bierno 6  los  jefes  superiores  a  sus  su- 
bordinados. 

Etuioloqía.  Interrogar:  latin,  M- 
leTrUgalSríiit,  en  el  Dtgeeto;  italiano, 
interrogatorio;  francés,  interrogatoíre; 
provenzal  y  catalán,  interrogatori. 

Interromper.  Activo  anticuado. 
Intbrrcupir. 

Interroto,  ta.  Participio  pasivo  ir- 
regular aaticuado  de  interrumpir. 

Interrompidamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  interrupción. 

Btimolooía.  Interrtmpidaaunte:  la- 
in,  intermpti;  catalán,  iníerrompnd^ 
neúí. 

Interrtunpido,  da.  Participio  par 
livo  de  interrumpir. 

BTnioLOOÍA.  Francés  interrompn: 
italiano,  interroíto,  dá  latín,  interrnp- 
ínt,  partícipio  pasivo  de  iníemmpire, 
interrumpir. 

Interríimpir.  Actívo.  Estorbar  á 
impedir  la  continuación  de  alguna 
""sa. 

Etimología.  Provenaal  enireromprt: 
catalán,  intérrímprer;  francés,  ínter- 
romprt;  italiano,  interrompere,  del  la- 
tín intermn^iíre,  atajar,  impedir,  es- 
torbar la  continuación;  de  ínter,  en- 
tre, y  ntnpire,  romper. 

Interrupción.  Femenino.  La  ac- 
y  efecto  de  interrumpir.  |  Setd- 
Sinónimo  de  suspensión  6  reti- 
eeacia. 

Etimología.  Latin  intermpfío,  des- 
continuación^ aposiopésis  y  reticen- 
cia, en  Quintiliano,  forma  sustantiva 
abstracta  de  íntermptnt,  interrumpi- 
do: italiano,  intemuione;  francés,  m- 
termpíion;  catalán,  íntempeúS. 

Intermpto,  ta.  Participio  pasivo 
irregular  de  interrumpir. 


^ 


Interruptor,  ra.  Sustantivo  j  ad- 
jetivo. Que  interrumpe. 

EtimoloqÍa.  Interrumpir:  latin,  úi- 
termpíor;  italiano,  intermttore;  fran- 
cés, tntermpteitr. 

I     Interaecane.  Becíproco.  Gtomt- 
I  fría.  Cortarse  ó  cruzarse  dos  líneas. 
ErutoLoaÍA.  Iníeneedon. 


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Laoogle 


INTE 

IntarseoeioQ.  Femenino.  Qtowu- 
trU.  ÍA  seocioii  con  que  dos  línaui  6 
snperflciea  6  cuerpos  se  cortan  entre 
>!;  j  así  se  dice:  la  Knea  recta  es  la 
iNTnsnxiON  de  dos  planos,  el  círculo 
«B  la  iNTXBflVCCiOH  de  dos  esferas,  etc. 

EnuoLOofA.  Latín  iattrueíío,  cavi- 
dad que  haj  entre  los  dientecillos  de 
una  nisa,  en  Vitruyio;  operación  ce- 
BJJrea,  en  san  Isidoro;  de  tnttr,  entre, 


INTE 

STUcOLoaÍA.  Catalán  inUrMl'lo; 
provenzal,  m^ecal;  {naeía,inítrmtlU; 
italiano,  intertnUo,  del  latín  ütier- 
m/Amn,  intermedio  de  lugar  r  tiempo; 
de  Í»ter,  entre,  t  valhu.  Talla;  «espa- 
cio entre  dos  vallas,  límites  6  barre- 
ras.» £1  catalán  anticuado  tiene  mír»- 
vaU. 

SiMOtaini..  TnttTMlo,  iniemedio.  El 
imltmlo  es  la  int«rrupc¡on  pasajera 


INTE 


153 


j  tteíto,  sección,  corte,  forma  sustan-  de  lo  que  se  está  haciendo;  el  interne- 
tiva  abstracta  de  ÍnHneet*t,  partíci-  dio  es  el  i%tenalo  que  divide  las  partes 
pió  pasivo  de  intertícSrt;  de  «tter,  en-  de  un  actd  homogéneo,  como  los  en- 
tre, y  tkSre,  cortar:  francés,  intertee-  tieactos  de  una  comedia.  Hay  intena- 


Hm;  italiano,  inttrieuíioiu;  catalán, 
iüUrteecüí. 

Intenerir.  Activo  anticuado.  In- 
gerir uoae  cosas  entre  otras. 

Intersticio.  Masculino.  Fltiea.  La 
hendidura  6  espacio,  por  lo  común 
poquefio,  que  media  entre  dos  cuer- 
pos 6  entre  dos  partes  de  un  mismo 
cuerpo,  en  cuyo  sentido  se  dice;  sl 
iNTKBsncio  dt  lat  iKoiéaulai.  \  Intbr- 
VALO.  I  FoTÉiut.  El  espacio  de  tíempo 

3ae,  según  las  leyes  eclesiástícss, 
ebe  m^ar  entre  la  recepción  da  dos 
¿rdenes  sagradas.  Se  usa  comunmen- 
te en  ploru. 

BmiOLOOÍA..  liatín  iníertdUvM,  es- 
pacio, intervalo,  distancia;  forma  si- 
métrica de  i»ttntire,  estar  en  medio, 
de  wtter,  entre,  y  ttSrt,  estar:  italia- 
no, imttntitia;  francés,  inieritief;  ca- 
tdan,  i*Uníiei. 

Intortrasrerso,  m.  Adjetívo.  Si- 
tuado entre  las  apdfisis  trasversas  de 
las  vertebras. 

Intertrigo.  Masculino.  Midieima. 
Bseoriacion  de  la  piel  por  roce  á  por 
la  acritnd  de  la  onna. 

ETiMOLOofA.  Latín  intertt^o,  inttr- 
tr^^KÜ,  deeolladura  de  una  parte  que 
lude  con  otra,  en  Varron;  de  i»ttr, 
entre,  v  Ürire,  consumir  frot&ndo, 
moler:  mtncés,  inUr^e. 

Intertropical.  Adjetívo.  Choyra- 
Ji».  Que  esti  situado  entre  los  trópi- 
cos, en  cuyo  sentído  se  dice:/auw 
iNTBBTKOPiOALBS.  |  Quo  pertsneca  i 
las  regiones  intertropicales,  como 
cuando  decimos:  «el  car&cter  intek- 
TitoncAL  de  las  ñoras  sucesivas  du- 
rante los  cuatro  primeros  períodos 
geoltSgicos.» 

EtuoloqU,.  Latín  «tfor,  entre,  y 
tropical:  francés,  intertropieal. 

Intemsorio.  Masculino.  Fertutt. 
Interés  de  un  cierto  tíempo,  6  el  pro- 
vecho y  utilidad  que  resulta  del  goce 
6  posesión  de  alguna  cosa.  |  i>oti.l. 
Fortñie.  El  interés  que  se  debe  ¿  la 
mujer  por  la  retardación  en  la  restitu- 
ción de  su  dote, 

ETiHOLOofA,  Latín  MfJ^^firfMM, 
Mnancia,  interés  de  cierto  tíempo,  en 
ülpiano :  catalán,  intermyñ. 
,  Sttefla. — Es  voz  de  derecho  romano. 
Intervalo.  Masculino.  El  espacio  6 
distancia  que  hay  de  un  lugar  á  otro 
¿  de  un  tiempo  i.  otro.  ||  Mitiea,  El 
tiempo  que  media  entre  un  sonido  y 
otro.  Los  hay  sencillos  y  dobles.  t| 
Clabo  intervalo.  Lúcido  interva- 
lo. I  Lúcido  iktsrvalo.  El  espacio  de 
tiempo  en  que  los  que  han  perdido  el 
juicio  hablan  en  ra»n. 


lo  entre  el  almuerzo  y  la  comida,  en- 
tre el  ocaso  y  la  noche,  entre  escribir 
una  carta  y  enviarla  al  correo.  Hay 
un  iniernudio  en  tos  cuerpos  colegia- 
dos, cuando  se  suspende  una  sesión 
para  continuarla  después.  (Mora.) 

InterrencioD.  Femenino,  La  ac- 
ción y  efecto  de  intervenir.  [  Forme. 
La  asist«ncia  de  algún  sujeto,  nom- 
brado por  el  juez  ú  otro  superior  para 
intervenir  en  algún  negocio,  sin  cuya 
presencia  y  asenso  nada  se  puede  ha- 
cer. 11  Adminitíraeion.  Oficio  público 
oficina  del  interventor. 
Etiuolcoía.  Intervfítir:  latín,  itittr- 
veníto,  forma  sustantiva  abstracta  de 
i*terveȒMe,  participio  pasivo  de  tnler- 
píitlr», intervenir;  catalán,  intervencid; 
francés,  inUrveniion;  italiano,  inler- 
vauione.  El  catalán  antiguo  tiene  M- 
terve*iéieÍA. 

Intervenido,  da.  Participio  pasi- 
vo de  intervenir. 

Etiuolooía.  Latin  interventiu,  par- 
ticipio pasivo  de  intervínlrt;  catalán, 
entr»vi*g%t,  da,  e»treve*g*t,  ¿a. 

Intervenidor,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino anticuado.  Interventor. 
Intervenir.  Neutro.  Asistir 
autoridad  á  algún  negocio.  |  Interce- 
der, ser  mediador  en  un  negocio  6  in- 
terponer su  autoridad.  |  Haber  tenido 
parte  en  algún  asunto.  \  Impersonal, 
Acontecer. 

ETUOLoaÍA.  Latin  interffHlre;  de 
imttr,  entre,  y  wftilrí,  venir:  proven' 
lal,  MMf-wntr,  entrnetñr;  portugués, 
wffrw;  francés,  intervenir;  italiano, 
Mtervenire;  catalán,  entreveitir,  inttrve- 
nir. 

Interventivo,  va.  Adjetivo,  Con- 
cerniente i  la  intervención. 

BnwoLOQÍA,  Intervenir:  francés,  ít- 
tertentif. 

Interventor,  ra.  líasculino  y  fe- 
menino. El  que  interviene.  ]  Emplea- 
do que  autonza  y  fiscaliza  ciertas  ope- 
raciones, á  fin  de  que  se  hagan  con 
legalidad. 

ETinoutOÍA.  InUrtenir:  latin,  tK- 
terventar,  interveniSrit,  forma  agente 
de  MtMreMíVo,  intervención:  catelan, 
interventor;  francés,  iníerventenr;  ite- 
liano,  ñitertentore. 

bitervértebra.  Femenino.'  Anata- 
MÍA.  Vértebra  interpuesta  entre  otras 
dos. 

Intervertebral.  Adjetívo.  Anato- 
mía. Situado  entre  las  vertebras.  |  Te- 
jido iNTKHVERTRBRAL.  Tejido  fibroso, 
provisto,  en  el  centro,  de  una  sustan- 


bras,  exceptuando  el  itlas  yel  ixis.  H 
AcuJERos  ufTBRVERTBBRALBS.  Abertu- 
ras redondas  que  forman  las  sesgadn- 
ras de  lu  apdnBÍB  trasversales  de  las 
vértebras,  juntindose  de  dos  en  dos. 
Las  aitrtwrat  intbrtsrtsbralbs  se  Uv 
man  también  abertnrat  de  amjngacion, 
y  son  las  que  dan  paso  á  los  nervios 
espinales. 

EriuoLOafA,  Inttr  y  vértebra:  fran- 
cés, intervertébrale, 

ínter  vivoa.  Foreme.  Expresión  la- 
tina que  loa  jurisconsultos  aplican  i, 
las  donaciones  que  se  hacen  de  pre- 
sente y  de  un  modo  irrevocable. 

Etiuolooía.  Latin,  inter,  entre,  y 
vivot,  acusativo  plural  de  vivnt,  vivo. 

Interyacente.  Adjetívo.   Lo  que    . 
esti  en  medio  6  entre  otras  cosas, 

BTUfOLOaÍA.  Latin,  tnterjScene,  tn- 
terj'Seentie,  participio  de  presento  de 
ñterjíeere,  estar  en  medio;  de  inter, 
entre,  y /ícw-í,  yacer. 

Intestable.  Adjetivo.  Derecho  ro- 

tno.  El  que  no  puede  test&r,  y  el  que 
no  puede  ser  testigo. 

uteatadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  testar. 

Etiuolooía.  Inlettada  y  el  sufijo 
adverbial  tiente. 

Inteetado,  da.  Adjetivo.  Foreme. 

,  que  muere  sip  hacer  testamento. 

Etiuolooía.  fnteetate;  francés,  t»- 
teetat;  catelan,  intetiat,  da;  del  latín 
inUtStia,  de  m,  no,  y  teillUne,  parti- 
cipio pasivo  de  teiSr*,  t«8ter. 

Intestinal.  Adjetivo.  Anatomía. 
Lo  que  pertenece  a  los  intestinos,  y 
así  se  dice:  conducto  ihtbstikal;  yi*»- 

nOi  INTESTINALBS. 

ErniOLoaÍA.  Intetttno:  francés,  út- 
tettinal;  italiano,  intettínale. 

Intestino,  na.  Adjetivo.  Loquees 
interno.  |  Metáfora.  Civil,  doméstico, 
y  así  se  dice:  gnerra  intestina.  |  Mas- 
culino.  Medicina.  Nombre  comunmeit- 
te  usado  en  plural:  conducto  membra- 
noso, muscular,  situado  en  el  vientre, 
y  cuya  longitud  es  seis  ú  ocho  veces 
mayor  que  la  del  cuerpo,  y  sirve  prin- 
cij)almente  para  terminarse  en  el  la 
digestión  de  los  alimentos,  principia- 
da en  el  estémago,  y  para  expeler  los 
excrementos.  Los  anabímicos  los  di- 
viden en  dos  clases:  delgados  y  grue- 
sos; los  primeros  se  nombran  duode- 
no, yeyuno  é  ileon,  7  les  segundos, 
ciego,  cdlou  y  recto.  El  intestino  se 
extiende  desde  el  estémago  hoste  el 
ano. 

1.  J)erÍvacionprÍmera.—liatininte»- 
Orna,  interior;  de  iníne,  dentro:  catsr 
Wn,iníetti,na;ínnc6a,  intetíin,  ine; 
italiano,  intettino. 

2.  Derivación  tegMnda. — IntettÍ*0  1: 
latín,  intecRnwm;  y  mejor,  intettina, 
onm,  los  intestinos;  catelan,  intettí; 
francés,  intettin;  iteliano,  intettino. 

3.  La  raíz  de  esta  serie  es  el  sáns- 
crito an  { ^^*T  \  mover,  penetrar;  M- 
hran,  «utaran,  entrafias;  griego  Ivnpov 
(Meron). 

SiNONlutA.  Intettino,  tripa.  Ningu- 
na de  los  dos  palabras  da  noticia  ana- 
témica  de  aquellos  órganos.  Ambas  se 


cia  blanda  análoga  al  cartílago,  y  co-  ^     ^  ^ 

locado  entre  los  cuerpos  de  las  vérte-|  refieren  á  circunstancias  accidentales, 


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(jfoogle 


154 


DJTI 


Intatim,  i  U  eitu&cíon, 

Tripa,  á  la  forma. 

Iníettiño  quiere  decir  que  eat¿  den- 
tro: MÍtkf  Itart. 

Tripa  Tiene  de  estir^,  ttirpi,  lítr- 
jiis,  en  latín,  que  significa  raíz,  poi^ 
que  las  tripas  son  parecidas  i  laa  rai- 
cee. 

Intima.  Femeaino.  Intiuacion. 

Intimación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  intimar. 

BTiMOLOofi..  Jntivur:  \atin,  infími- 
^,  notificación,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  iñtiiHátiu,  intimado:  catalán, 
intiwm,  intiuaeit!;  írancés,  iittimatúm; 
provenzal,  iniAimatio;  italiano,  titti- 


IntimaduBente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  intimación. 

Btiuoloqía..  Intimada  j  el  sufijo 
adverbial  sMuto. 

Intimado,  da.  Participio  pasivo  de 
intimar. 

Etiuolooía.  iHíitiur:  catalán,  «ít- 
ntai,  da;  nances,  intimé;  italiano,  út- 
timato. 

íntimamente.  Adverbio  de  modo, 
Con  intimidad. 

Etiuoloqíi..  fiitinta  j  el  sufijo  ad- 
verbial mí»tí:  catalán,  íñíimamMt; 
francés,  MtftflMMMí;  italiano,  intima- 
mní«;  latin,  iníími. 

Intimar.  Activo.  Declarar,  notifi- 
car. Hacer  saber  alguna  cosa,  j  Fort»- 
»t.  Despachar  cartas  6  despachos  intí- 
matorioa.  ||  Recíproco.  Introducirse 
un  cuerpo  ó  una  cosa  material  dentro 
de  otra  por  las  porosidades  &  espacios 
Huecos. 1  Metáfora.  Introducirse  en  el 
afecto  6  ¿nimo  de  alguno,  estrecharse 
con  alguno. 

EriuoLoafA.  Intitno:  latín,  in&mart, 
hacer  notorio,  declarar,  exponer;  pro- 
venza!  3  catalán,  intmar;  francés,  t»- 
timer;  italiano,  intimar». 

Intimatorio,  ría.  Adjetivo  foren- 
se que  se  aplica  &  las  cartas,  despa- 
chos 6  letras  con  que  se  intima  algún 
decreto  ú  drden. 

ErniouiaÍA..  J*timar:  catalán,  inti- 
matori,  a, 

Intímidalile.  Adjetivo.  Que  ee  in- 
timida. 

Intimidación.  Femenino.  Acción 
de  intimidar  6  intímidarBe. 

ETiMOLoaÍA.  Intimidar:  ñ-ances,  úi- 
timídation;  italiano,  intimiduione. 

Intimidad.  Femenino.  Amistad 
estrecha  é  íntima. 

ETiuOLoaÍA.  intimo:  catalán,  inti- 
milat;  fitnoés,  intimité;  italiano,  inti- 
miti. 

Intimídadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  intimidación. 

ETiuOLOofi..  Intimidada  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Intimidado,  da.  Participio  pasivo 
de  intimidar. 

ETOfOLOaÍA.  Intimidar:  catalán,  w- 
timidat,  da;  francés,  intimidé;  italia- 
no, intímidato. 

Intimidar.  Activo.  Poner  6  causar 
miedo. 

Etiwolooía..  Prefijo  in,  en,  y  tímü 
do:  catalán,  intimidar;  francés,  intimi- 
dar; italiano,  intimidare. 

SiNONiuiA.    Intimidar.,    imedrtnlar. 


INTO 

La  misma  diferencia  hay  entre  estas 
dos  voces,  que  entre  timidtt  j  miedo, 
de  las  cuales  se  derivan.  Lo  que  inti- 
mida, produce  menos  efecto  que  lo  que 
amedrenta.  Lo  que  intimida,  embara- 
za; lo  que  amedrenta,  retrae.  Los  obs- 
táculos intimidan;  los  peligros  ame- 
drentan. Un  orador  novel  se  intimida 
en  presencia  de  un  concurso  nun 
so;  al  hombre  más  intrépido,  amti 
ta  la  certeza  de  una '  muerte  inevita- 
ble. (Moka.) 

Intimidarse.  Recíproco.  Sentir 
miedo. 

íntimo,  me.  Adjetivo.  Lo  más  in- 
terior, 6  interno.  |  Se  aplica  también 
á  la  amistad  muj  estrecha  j  al  amigo 
muy  querido  y  de  confianza. 

Etiuolo&ía.  Sánscrito  íat,  dentro; 
griego  ívti^  (tntét);  latin,  intnt,  den- 
tro; tnítmut,  íntimo;  italiano,  intimo; 
irancés,  intime;  catalán,  íntim,  a. 

Inunción.  Femenino.  lÁtwgia.  In- 
mersión de  un  pedacito  de  hostia  con- 
sagrada en  el  cáliz. 

Etiuolooía.  Latin  intimctKo,  acción 
de  mojar;  acción  de  templar  d  hierro 
en  el  *^^i  en  san  Isidoro;  el  bautis- 
mo, en  Tertuliano,  forma  sustantiva 
abstracta  de  intinetnt,  participio  pasi- 
vo de  intingire,  mojar  en;  de  i»,  en, 
y  tinglre,  tefiir,  mojar:  francés,  intinc- 
tion. 

Intitulación.  Femenino  anticua- 
do Título  ó  inscripción. 

Intitalado,  da.  Participio  pasivo 
de  inti  tallar. 

Etiuolooía.  Intitular:  catalán,  m- 
titulat,  da;  francés,  intitulé;  italiano, 
intitolalo. 

Intitular.  Activo,  Poner  título  á 
un  libro  ii  otro  escrito.  |  Dar  algún 
título  particular  í  una  persona  ó  cosa. 
Se  usa  también  como  recíproco.  |  An- 
ticuado. Nombrar,  señalar  6  destinar 
á  alguno  para  determinado  empleo  6 
ministerio.  |  Anticuado.  Dedicar  una 
obra  á  alguno,  poniendo  al  frente  su 
nombre  para  autorizarla. 

Etiuolooía.  Catalán  intitnkr;  pro- 
venzal,  iníílolar,  intitular;  francés,  m- 
tilnler;  italiano,  iníitolart,  del  latin 
intitulare;  de  in,  en,  y  eítUlire,  ti- 
tular. 

Intitularse.  Recíproco.  Darse  al- 
gún título.  I  Tener  est«  6  la  otra  de- 
nominación. 

Intiynyn.  Uaseulino.  Culebra 
grande  y  temible  del  país  de  las  Ama- 
zonas. 

Intolerabilidad,  Femsnino.  La 
calidad  de  lo  intolerable. 

Etiuolooía.  Intolerable:  francés,  m- 
tolérAbiUié. 

Intolerable.  Adjetivo,  Lo  que  no 

puede  tolerar. 

Btiuolooía.  In  negativa  y  tolera- 
ble: latin,  intSUriUUe;  catalán,  intale- 
rahle;  francés,  intolerable;  italiano,  »• 
tollerabile. 

Intolerablemente,  Adverbio  mo- 
dal. Do  un  modo  intolerable. 

Etiuolooía.  Intolerable  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  iniolerabío- 
ment;  francés,  intoiérablemeul;  italia- 
no, intollerabilmente;  latin,  intilírál^ 
líter. 


DíTR 

Intolendo,  da.  Adjetivo.  Que  no 
ha  sido  tolerado. 

Etiuolooía.  Latín.  intSliríUue;  de 
in,  no,  y  tSliratut,  tolerado:  intolera- 
tut  »ger,  enfermo  no  recreado  con  al- 
gún alimento:  francés,  intoléré. 

Intolerancia,  Femenino.  Falta  de 
tolerancia. 

Etiuolooía.  Intolerable:  latió,  intíl- 
llrantia;  italiano, MMÍ^íroNM/fraocés, 
íntolérance;  catalán,  intoleriñtia. 

Intolerante.  Adjetivo.  £1  que  no 
tiene  tolerancia. 

BtiuolooIa.  Intolerable:  latin,  intH- 
lírant,  intSUírantit;  italiano,  intolleran- 
te;  francés,  intolérant;  catalán,  inío- 
¡erat. 

Intolerantemente.  Adverbio  do 
modo.  Sin  tolerancia. 

Etiuolooía.  Intolerante  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  frunces,  intoiéram~ 
ment;  italiano,  intollerantemeníe;  latin, 
intiléranter. 

Intolerantismo.  Masculino,  Doc- 
trina de  la  intolerancia. 

Etiuolooía.  Intolerante:  catalán  y 
franca,  intolerantiewu;  portugués  é 
italiano,  intolerantiemo. 

Intonso,  sa.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca al  que  no  tiene  cortado  el  peio.| 
Metáfora.  Ignorante,  inculto,  rás- 
tico. 

BriuoLOofA.  Latin  intéutut,  no  cor- 
tado el  cabello;  de  in,  no,  y  toutpi, 
forma  de  tondSre,  trasquilar. 

Intorse,  Adjetivo.  Mitterianaiural. 
Torcido  hacía  dentro. 

Etiuolooía.  Francés  tuterie,  del  la- 
tin inÜTíum  é  intoriut,  síncopa  de  m- 
trovertuí;  áfi  intro,  dentro,  y  vertut, 
vuelto;  «vuelto  hieia  dentro.» 

In  torsión.  Femenino.  Boténiea, 
Torsión  natural  de  las  plantas  trepa- 
doras. 

EnuoLoofA.  Latín  imtordo,  torce- 
dura,  forma  sustantiva  abstracta  de 
in^tue,  torcido,  doblado,  participio 
pasivo  de  intorfulre,  torcer  en;  de  w, 
en,  y  torquire,  torcer,  doblar;  francés, 
intortian. 

Intoxicación.  Femenino.  Medid»* 
^ya^  Envenenamiento.  Q  J/A^ima.  In- 
troducción de  una  sustancia  tdxica  en 
ta  economía  viviente;  y  así  decimos 
que  las  exhalaciones  de  los  pantanos 
son  verdaderas  intoxicaciones.  A  In- 
TOXICACIÓN  SATURNINA.  Nombre  dado 
á  loe  efectos  tdxicos  producidos  por  la 
acción  prolongada  de  los  preparados 
de  plomo.  Llamóse  tatnmina,  aludien- 
do a  que  el  plomo  estaba  consagrado 
i  Saturno. 

Etiuolooía.  InUmicar:  bajo  latin, 
intoxicamentum;  francés  del  siglo  xu, 
intoeehement;  moderno,  intomcation. 

Intoxicar.  Activo.  Envenenar. 

Btiuología.  Latin  tu,  en,  y  toxiemn, 
tosigo:  provenzal,  entoyuegar,  entnyt*- 
rar,  entoxigar;  francés,  vntomguer,  en 
fabri. 

Intoa.  Del  latin  ñtri,  derivado  de 
út,  pasando  por  el  adjetivo  interne, 
como  quien  dice  intbra-^wí«.  Equi- 
vale &  dentro  de,  y  s<ilo  tiene  uso  en  IM- 
TRA-«t(r<u  (dentro  de  murallas,  den- 
tro de  una  ciudad,  villa  6  lugar).  Db 
interut  salieron  también  intertor  (oem- 

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INTE 

pamtivo)  é  Ingrato  (superlativo).  (Uoh- 

lAW.) 

Intracrescente.  AdjetíTo.  Que 
crece  en  el  ioterior. 

Intradós.  Masculino.  Ar^iteetnra. 
Ja  cark  ctincava  de  una  dovela  6  de 
tin  arco. 

BrmOLoaÍA.  Francés,  intradot,  del 
latín,  inlr»,  entre,  y  el  francés  dot, 
dorso,  espalda. 

Intraancible.  AdjetÍTO.  Que  no  ee 
traducible. 

ErmoLOCifA..  Prefijo  negativo  w  y 
^wheiblt:  italiano,  Mtradiabile;  fran- 
ca, intradmtible. 

btradocido,  da.  Adjetivo,  Que 
no  está  traducido. 

Btmolosíi..  Prefijo  ne^tivo  m  j 
traducido:  francés,  wttradmt, 

Intramaroa.  Modo  adverbial  lati- 
no. Dentro  de  una  ciudad,  vilU  ó  lu- 
gar. 

BmcoLoaÍA,.  Latin  intn,  dentro,  j 
mwot:  francés  y  catalán,  wffw-wwof, 
tomado  de  nuestro  romance.  El  latin 
de  Asconio  tiene  iníramüranut,  lo  que 
está  dentro  de  las  murallas. 

iBtraneidad.  Femenino.  Incorpo- 
ración de  un  cuerpo  en  otro  lí  de  una 
cosa  en  otra, 

EnMOLoafi.  Tnh^ínte. 

lotrineo,  nea.  Adjetivo  anticua- 
do. Intbrho. 

EriitOLoafA..  Latin  ¿nírüff^W,  de 
adentro,  del  interior. 

latrúisitalile.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  lugar  á  sitio  por  donde  no  se 
puede  transitar. 

Etimoloqía..  Prefijo  negativo  in  y 
troMilahlé!  catalán,  wttrwtñíAhU. 

Intransitado,  da.  Adjetivo,  Que 
.  no  ha  sido  transitado. 

Intransitivo,  va.  Adjetivo.  Orar 
mátiea.  Que  se  aplica  ¿  loe  verbos 
cuya  acción  no  pasa  i,  otra  cosa;  por 
ejemplo;  %aar,  morir,  andar,  viajar, 
puesto  que  no  paede  decirse:  yo  ñateo 
el  nacimÍMto,  yo  mutro  la  mutríe,  yo 
ando  la  andadura ,  yo  via^o  el  viaje, 

EroiouKifA..  Prefijo  m,  no,  y  tra»- 
ñtiw:  latín,  Mírwulíin»,  que  no  pasa 
su  significacioa  i  otra  cosa  6  persona: 
eatalan,  intraiuiti»,  va;  francés,  tfi- 
iraatitif;  italiano,  intramitivo. 

Intransmntabilidad.  Femenino. 
Didáetiea.  Calidad  de  lo  que  es  in- 
transmutable, 

IntransnintaUe.  Adjetivo.  Didic- 
íiea.  Lo  que  no  se  puede  transmutar. 
'  BriuoLoaÍA.  Prefijo  in,  no,  y  trant- 
mniaile:  irancés,  MUroMMUáble;  cata- 
lán, iñtroMMOttable. 

Litraniportabla.  Adjetivo.  Que 
no  puede  transportarse. 

BmioLOaÍA,  Prefijo  m,  no,  y  trant- 
porlaile:  franca,  intransportable. 

Imtrantarino.  Intiu.dtsrimo. 

SnifOLOsfA.  La  forma  tntrantmno, 
qne  aparece  en  algunos  Itieáenarioi, 
ea  errata  de  imprenta. 

bitrasaantabUidad.  Femenino. 
Iktbambmutabiudad. 

Intrasmntable.    Adjetivo.    Ik- 


Intraiportable.    Adjetivo.   Iir- 

nUHSPOBTABLI. 

Zatemta.  FeBoniíio  anticuado,  Be- 


INTR 

fresco  al  entrar  en  posesión  de  algo. 
FTiuoLoaÍA.  Latin  intrata,  toma  de 
posesión,  de  inírSlnt,  entrado. 

InUvtabla.  Adjetivo.  Lo  que  no 
es  tratable  ni  manejable.  |  Se  aplica  & 
los  lugares  y  sitios  difíciles  de  tran- 
sitar. I  Metáfora.  Insociable  6  de  ge- 
nio áspero. 

EriuOLoaÍÁ.  Prefijo  in,  no,  y  trata- 
ble: francés,  intraitable;  italiano,  w- 
tratibile;  catalán,  intraetable. 

Intraaterino,  na.  Adjetivo,  .ano-! 
tomía  y  Jítiolo^ía,  Que  se  verifica  den- 
tro del  útero. 

BTniOLOsÍA.  Latin  intra,  dentro,  y 
nterino:  francés,  intra^l/rin. 

Intrépidamente.  Adverbio 
do.  Con  intrepidez. 

EnuoLoafA.  Intrépida  y  el  sufijo 
adverbial  «M^:  catalán,  intrépidament; 
francés,  intrépidenunt;  italiano,  intré- 
pidamente; latin,  intrí^ídi. 

Intrepidez.  Femenino.  Arrojo,  es- 
fuerzo, valor  en  los  peligros.  \  Osadía 
6  falta  de  reparo  6  reflexión. 

Etiuolooía.,  Intrépido:  catalán,  in- 
^epidettt,  intrifeditat;  francés,  intrépi- 
dité;  italiano,  intrepidetea. 

Intrépido,  da.  Adjetivo.  El  que 
no  teme  en  los  peligros.  |l  Se  suele 
aplicar  al  que  obra  6  habla  sin  re- 
flexión. 

Etiuología.  Catalán,  intrt^il,  da; 
irancés,  inlrt^ide;  italiano,  intr^ñdo, 
del  latin  intrüptíitt,  arrojado;  de  in, 
no,  y  trüpidut,  tembloroso.  Intrépido 
quiere  decir  literalmente  «que  no 
tiembla.» 

Intribntar.  Activo  anticnado. 
Atbibdtab. 

IntrícaUe.  Adjetivo  anticuado. 
Ihtrincablb. 

Intricacion.  Femenino  anticuado. 
Intrincación. 

Intrícadamente.  Adverbio  de  mo- 
do anticuado.  Intrincadajcbhtb. 

Intricamiento.  Masculino  anti- 
cuado. Intrincauiento. 

Intricar.  Activo  anticuado.  Enre- 
dar (5  enmarafiar  una  cosa  con  otra. 
Usábase  también  como  recíproco.  {¡ 
Metáfora  antigua.  iNmiNCAR, 

Intriga.  Femenino.  Manejo  caute- 
loso, acción  que  se  ejecuta  con  astu- 
cia y  ocultamente,  para  conseguir  al- 
gún fin.  y  Enredo,  emtjroUo. 

BriHOLOofA.  Latin  írtc«,  friean»», 
bagatelas:  catalán,  intriga:  francés, 
'  ítrigne;  italiano,  intrigo. 

Sentido  «ítDM^MO.— Según  la  eti- 
mología, la  intriga  es  un  oficio  de  es- 
casa monta,  una  cortesanía  al  menu- 
deo, una  baja  induetria. 

Intrigante.  Participio  activo  de 
intrigar.  El  que  intriga. 

Intrigantemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  intriga. 

ErmoLOofA.  Intriganta  y  el  sufijo 
adverbial  nunte. 

Intrigar.  Neutro,  Ejercitarse  en 
intrigas. 

ETiMOLoaÍA.  Intriga:  catalán,  intri- 
ga; provenzal,  entriear,  intricar;  fran- 
cés antiguo,  entrigner;  moderno,  «(- 
trigner;  italiano,  intrigare. 

Intrincable.  Adjetivo.  Lo  que  se 
puede  intrincar. 


INTR 


155 


BrruoLOofA,  Intrincar:  catalán,  in- 
trincable. 

Intrincación.  Femenino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  intrincar. 

Intrincadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  intrincación. 

ErmOLOafA.  Intrincada  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  intrincoA- 
mt. 

Intrincado,  da.  Participio  pasivo 
de  intrincar, 

EtíuoloqÍa.  Intrincar:  catalán,  in- 
írineat,  da. 

Intrincamiento.  Mascnlino.  In- 
trincación. 

ETucoLoaÍA,  Intrincación:  catalán, 
intrincament. 

Intrincar.  Activo.  Enredar  6  en- 
marañar alguna  cosa.  D  Metáfora.  Con- 
fundir ú  oscurecer  los  pensamientos  i5 
conceptos. 

ETiifOLOdÍA.  Intrigar:  latin,  intrici- 
re;  catalán,  intí-inear. 

Intrínsecamente.  Adverbio  de 
modo.  Interiormente,  en  lo  interior, 
EtiuolooIa.  Intrínseca  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  latin,  inlrtnsíetu;  ca- 
talán, intrínsecament;  francés,  intrinti- 
gvement;  italiano,  iairineeeofiunte. 
Intrínseco,  ca¡  Adjetivo.  Inte- 
3r.  \  Metáfora.  Intiiio.  Q  Párente. 
Judicial.  ||  Física.  Contectuea  in- 
trínseca de  los  cuerpos;  la  contextu- 
ra de  que  están  dotados  en  virtud  de 
leyes  inalterables  de  su  naturale- 
I  MéscDLos  intrínsecos.  Anato- 
mía. Músculos  propios  y  exclusivos 
de  ciertos  érganos,  términos  contra- 
rios de  otros  músculos  que  pertene- 
cen á  los  mismos  órganos  y  á  otras 
partes  contiguas. '||  AsauuENTOS  in- 
trínsecos. Zdgica.  Argumentos  sa- 
cados de  la  miema  índole  de  las  co- 
_  Losares  coiiunes  intrínsecos. 
Retorica  antigua.  Ciertas  propiedades 
capitales  que  los  retorea  de  la  antigüe- 
dad consideraban  como  de  esencia  en 
,  entre  las  cuales  figuraban 
las  siguientes;  la  definición,  la  enu- 
meración, las  causas  y  los  efectos,  las 
semejanzas  y  desemejanzas.  Elstas  pro- 
piedades capitales  se  llamaban  tam- 
bién lugares  comunes  interiores  y 
eran  el  término  contrario  de  los  luga- 
res comunes  extrínsecos  6  exteriores. 
(Smtracto  d^hiT-TRÉ.)  I  Cualidades  in- 
TRfNSKCAS.  Filosofía.  Cualidades  esen- 
ciales al  concepto  de  la  cosa;  y  así  se 
dice:  «la  inco^reidad  es  una  cnaU- 
iad  iNTBÍNSBCA del  espíritu.»  \  Valob 
intrínseco;  el  valor  que  tienen  las 
cosas  en  virtud  de  lo  que  son  y  repre- 
sentan por  sí  mismas;  esto  es,  inde- 
pendientemente de  todo  convenio.  El 
valor  INTRÍNSECO  de  la  onza  (mone- 
da) es  el  que  tiene  por  raion  de  su 
peso  y  de  los  quilates  de  su  oro,  por 
oposición  al  valor  extrínseco,  que  es 
la  estimación  convencional  y  autorita- 
que  le  da  el  Estado.  El  valor  JN- 
TRÍNSHOO  de  una  cadena  d  de  unos  pen- 
dientes será  el  que  tengan  dichos  ob- 
jetos, en  relación  directa  con  su  peso 
y  con  el  precio  de  su  materia;  6  lo  que 
es  lo  mismo,  excluida  la  mano  de 
obra. 
BmioLOofA.  Adverbio  latino  «•frñ»' 

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156 


INTE 


«¿In»,  interiormente,  de  vttr»,  dentro, 
j  tíau,  lo  largo  de  una  cosa,  expre- 
sando la  idea  de  una  longitud  6  espa- 
cio interior;  bajo  latín,  %*trintleia; 
ítali&no,  wirinteco;  francés,  i*lrwui- 
fue;  provenzal,  intrwuec;  catalán  an- 
tiguo, itttrinth,  e»;  moderno,  i*trin- 
teek,  ca. 

Intro,  entro,  eatr.  Del  adverbio 
latino  in^i,  formado  de  la  preposición 
in,  pasando  por  el  adjetiro  inusitado 
intenu:  es  una  abreviación  dewín-a, 
subentendido  loea.  Es  el  opuesto  de 
Mtm,  j  significa  dentro,  en  lugar  in- 
terior, y  por  lo  común  con  la  idea  ac- 
cesoria de  movimiento.  Apénu  tiene 
QBO  m&s  que  en  áilr^lo,  en  inlro- 
diteir  y  bus  derivados,  j  en  el  verbo 
anticuado  iniro-Mefent ,  boj,  mlro- 
mtUru  6  ttUr^^uterie. — Sntr-ar,  del 
latín  ínlrare,  no  es  m¿S  que  el  adver- 
bio inlrd,  con  la  desinencia  ar  (are), 
de  la  primera  conjugación.  (Monlad.) 

Introdaccion^  Femenino.  La  ac- 
accion  7  efecto  de  introducir.  \  Metá- 
fora. Entrada  j  trato  familiar  é  ínti- 
mo con  alguna  persona.  [  Prepara- 
ción, disposición,  6  lo  que  es  propio 
para  llegar  al  fin  que  uno  se  ha  pro- 
puesto: en  esto  sentido  se  llama  tam- 
bién INTRODUCCIÓN  el  prólogo  de  un 
libro  6  de  otro  escrito. 
.  ETiuoLOOÍk.  Iitlnduár:  latin,  m- 
trSdttetío;  italiano,  mtrod%tÍOfU;  fran- 
cés, mtñditctüm;  catalán,  Í*tnduceid; 
portugués,  imtrod*{3o. 

Introdacído,  da.  Adjetivo.  El  que 
tiene  entrada  y  fomiliandad  en  una 
eaaa. 

BtiuoloqÍa.  Latin  inpi^dñutm,  par- 
ticipio  pasivo  de  inPrSdieire;  catatan, 
iñíroáuhií,  da;  francés,  iittrod»it. 

Introducidor,  ra.  Uasculino  j 
femenino  anticuado.  Intbdductor.  || 
Anticuado.  Mstedob,  en  la  acepción 
del  que  introduce  contrabandos, 

Introdacir.  Activo.  Metor  adentro 
6  dar  entrada  á  uno  en  algún  lu^r. 
Se  usa  también  como  recíproco.  S  Ha' 
C«r  hablar  &  uno  en  algún  diálogo, 
escrito,  ó  cosa  semejante.  {  Metáfora. 
Dar  principio  í  una  cosa  6  poner- 
la en  uso.  II  Facilitar,  proporcionar; 
como  la  gracia,  la  amistad.  Se  usa 
también  como  recíproco.  ||  Recíproco. 
Entroubtbrse,  en  la  acepción  de  me- 
terse uno  en  lo  que  no  le  toca, 

BriuoLOofi..  Provenzal  Mrodmre; 
catal&u,  inírodiíhir;  francés,  mirodiú- 
re;  italiano,  introdiÉrre;  latín,  inírSdi- 
ttre;  de  tníro,  dentro,  v  dScIfre,  con- 
ducir; «conducir  hacia  dentro.» 

Introdncirse.  Recíproco.  Lograr 
entrada  en  al^na  parto. 

IntrodnctiTO,  va.  Adjetivo.  Que 
introduce.  |  Concerniente  á  la  intro- 
ducción, 

BtuíolooÍa.  Introducir:  proveatal, 
üttrodteti*;  francés,  úttromeíif;  ite- 
liano,  introditílno. 

Introducto,  ta.  Adjetivo  anticua- 
da. Habituado,  acostumbrado. 

Introductor,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. £1  que  introduce.  |  db  bhba- 
JADORBS.  El  sujeto  destinado  en  algni- 
nas  cortes  para  acompañar  i  los  em- 
bajadores y  ministros  extranjeros  en 


dir  los  estrechos  de  la  vagina. 
BriuoLoaÍA.,  Intro,  ^ait  j  vulro. 


INTE 

las  entradas  públicas  y  otros  actos  de 
ceremonia. 

ETiuoLOofA.  Introdneir:  latin,  %%• 
IrSdMCtor;  itoliano,  i%trod%ttore;  fran- 
cés, i#trgd%ctnr;  catalán,  i*trod%c- 
tor,  «. 

Introductorio,  ria.  Adjetivo  an- 
ticuado. Lo  que  sirve  para  introdu- 
cir. 

BriuoLoaÍA.  Ittroductivo:  latín,  t«- 
trBductSrtia;  ñrancés,  introduetoirt. 

Introito.  Masculino.  Entrada  6 
principio  de  una  cosa.  I  Lo  primero 
que  lee  el  sacerdote  en  el  altar  al  dar 
principio  á  la  misa. 

EriuoLoafA.ProvenialMA'MV;  fran- 
cés, i*troít;  iteliano,  introito;  del  la- 
tin introííKt,  iñtroittM,  entrada,  simé- 
trico de  inlroítiu,  adonde  se  ha  en- 
trado, participio  pasivo  de  intraUrt; 
de  intro,  dentro,  é  iré,  ir;  catalán, 
intráit;  francés,  introlt. 

Intrometens.  Recíproco  antíoua- 
do.  Entboubtbbsb, 

iBtromisioa.  Femenino.  Intro- 
ducción. 

BTiHOLOofA.  Provenzal  intromütto; 
francés,  iníromittiMt;  italiano,  intro- 
wutMnt,  del  tatin  MA'ínifnu',  admiti- 
do dentro,  participio  pasivo  de  intr^ 
mittírt;  de  imtre,  dentro,  y  mittire, 
poner. 

IntropelTimetro.  Masculino.  Mt- 
dieina.  Instrumento  destinado  i  me- 
a  vagina. 
I,  ;»&«  y 

Intrópioo.  Masculino.  Mediana. 
Encorvadura  de  los  párpados  hacia 
dentro. 

Etiuolooía.  Francés,  intri^ie», 

Introrae.  Intobso. 

ETiuOLoaÍÁ.  1m  forma  intivru,  que 
Be  halla  en  algunos  Dieeiaiaríot,  es 
bárbara. 

IntroipoctiTO,  Tt.  Adjetivo.  Di' 
dictita.  Qiie  sirve  para  examinar  el 
interior  de  una  cosa. 

BriuoLoaÍA.  Latin  introtptetSn 
mirar  por  dentro,  firecuentetivo  de 
introtpxdrí;  de  intro,  dentro,  y  el  an- 
tiguo f^ccJf-tf,  examinar;  francés,  ts- 
trotpectif. 

Intrnsamenta.  Adverbio  de  modo. 
Por  intrusión. 

BtiuolooIa,  Intrfua  y  el  sufijo  ad- 
verbial mtntt:  catalán,  vnír%taKent. 

Intmaar.  Activo.  Meter,  introdu- 
cir, colocar  una  persona  sin  derecha  6 
indebidamente. 

EtuoloqU..  Latín  intrfldire,  entro- 
meterse; de  «,  en,  y  triídírt,  impeler 
con  fuerza:  italiano,  Mímirre;  fran- 
cés, intrurt. 

Intrusarle,  Recíproco,  Apropiar- 
se, sin  razón  ni  derecho,  un  cargo, 
una  autoridad,  una  jurisdicción,  ete. 

Intrusión.  Femenino.  La  acción 
de  introducirse  sin  derecho  en  alguna 
dignidad,  jurisdicion,  oficio,  propie- 
dad, ete. 

EriifOLOaÍA.  Jntnaarie:  catalán,  in- 
tnuií;  francés,  ixtnuion;  italiano,  w- 
tnaione. 

Intruso,  sa.  Adjetivo.  SI  que  ó  lo 
que  se  introduce  sin  derecho. 

ETiuOLoaÍA.  Látin  íwfrütiit,  partici- 
pio pasivo  de  intridíre;  catalán,  in- 


INTU 

trii,  a;  fifancés,  entrtt;  italiano,  i»- 
tnuo. 

Intsia.  Femenino,  Botámiea.  Gé- 
nero de  plantas  leguminosas  de  Ua- 
dagascar. 

Intsiáceo,  c«a.  Adjetivo,  Botáni- 
ca. Concemieuto  6  análogo  i  la  intsia. 

Intuición.  Femenino,  Ttolofi*. 
Vision  bsatífica.  |  Fiiaiofia.  La  per- 
cepción clara,  íntima,  instantánea,  de 
una  idea  6  una  verdad,  tal  como  si  se 
tuviera  i  la  vista. 

Etiuolooía..  Latin  intmfíó  (Qdichb- 
RAT,  Addenda),  viste  interior;  forma 
sustantiva  abstracta  de  wfvUw,  par- 
ticipio pasivo  de  MMfrt,  contemplar; 
de  j«,  ^ntro,  y  ínfri,  mirar;  «mirar 
dentro:»  catalán,  intMoé;  fruicés,  w- 
tnition;  italiano,  intrnuone. 

Intnitívameote.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  intuición. 

BtiwolooÍa.  Intnitiva  y  el  sufijo 
adverbial  wunte:  francés,  in^tmMtmt; 
italiano,  M(«tftnwiMte;  catalán,  w(w- 


Intnitivo,  Ta.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente á  la  intuición,  6  que  par- 
ticipa de  su  carácter.  \  Tto¡^ía.  Vi- 

HIOM  INTUITIVA.  Vision  BBATÍFICA.IÍÍM- 

íemat  fiUtófico*.  Para  algunos  filóso- 
fos, la  reflexión  no  es  más  que  una 
fdrmula  de  la  intuición,  sin  cuju  se- 
creto no  podría  levantarse  el  hombre 
á  las  ideas  más  universales;  y,  por 
consiguiente,  á  los  conocimientos  más 
abstractos.  |  Proposición  intuitiva. 
La  que  no  admite  demostración,  pw 
lo  mismo  que  lleva  en  sí  la  evidencia 
absoluta,  en  la  cual  ve  al  espíritu  un 
concepto  simple;  y  como  simple,  in- 
defininle;  v  como  indefinible,  inde- 
mostrable. Ejemplo  deuna  pro  posición 
(S  de  una  verdad  intuitiva  :  «*r  j 
petítar  son  una  misma  cosa  pora  el 
alma  del  hombro  Todos  estamos  pe- 
netrados de  la  verdad  divina  de  aque- 
lla sentencia;  pero  no  hallaremos  nin- 
gún sabio  cujra  ciencia  pueda  expli- 
carla^ 

ErñiOLOofA,  iití«t«tM;  catalán,  m- 
ft»/»»,  va;  francés,  taíWíi^;  italiano,  w- 
(M/tn). 

Intüto  fpoR).  Adverbio  de  modo 
anticuado.  En  atención,  en  conside- 
ración, por  raxoQ. 

EtIMOLOOÍ A. /NÍMeitfK. 

Intúitu,  Masculino  anticuado.  Vis- 
ta, ojeada  d  mirada.  \  PoH  ihtÚitu. 
Modo  adverbial  anticuado.  Por  in- 
tuito. 

Etiuolooía.  Intüto. 

tntum.  Masculino.  Sotámca.  Espe- 
cie d^  planta  corimbífera  de  la  Qui- 
nea,  cuyo  jugo  emplean  los  negros 
para  pintársela  piel. 

Intumescencia.  Femenino.  I>iáác- 
tiea.  La  acción  de  hincharse  cualquier 
objeto.  \  Moviuibnto  db  intuuisckm- 

CIA  DB  LA    costra    TSRRBSTRS.    Giolth 

gía.  Movimiento  que  preside  á  la  edi- 
ficación de  las  masas  continentales  y 


que  no  se  ejerce  i 


1  una  linea;  sino  en 


grande  superficie.  I  BoUbuca.  Tu- 
mefacción de  las  hojasdelaaensitív^ 
producida  en  la  base  del  peciolo.  \  Fi- 
liohffía  y  Medicina.  Aumento  de  volu- 
men de  un  tejida,  en  una  parte  cual- 


yCjOOglC 


INUM 

quiera  del  cuerpo,  j  así  se  dice:  la 
íntdmescencia  del  bato.  B  Hinchazón. 

Etimología.  Latia  intimetcíi-e,'hia- 
charae;  de  hi,  j  t&meMcire,  fonna  ver- 
bal de  timor,  tumor :  ñrancés,  mttmet- 
etnee;  italiano,  i%t%mtt<xni(i;  catalán 
uitigao,  i%tMinacÍneia.^ 

lotns,  inte,  inda,  ia.  Del  latin  m- 
iút,  adverbio  formado  de»  7  del  sufijo 
tw,  t%t.  Significa  del  mltrúir,  mterior- 
wmtU,  por  adentro.  Así  tndv-tlna  equi- 
vale i  itr%ert  ¿construir  interiormen- 
te; MÍe-li^iHcia,  í,  iuíia  leyere,  leer  |ior 
dentro;  m-tíwtú),  i  estímulo  ó  a^jon 
interior;  iitíiu-siucepcÍM,  í  tomar  por 
dentro,  habiéndose  dado  este  nombre 
al  modo  de  nutrición  j  crecimiento 
de  los  seres  organizados  6  vivos. 

Hagamos  notar  abora  que  m/Vs,  tM- 
Itr,  iñtra,  Í*tra  6  intuí,  están  formados 
do  t«;  que  i»,  según  se  ve  en  los 
poetas  anteriores  ¿la  edad  de  oro  del 
utin,  tenía,  ja  como  preposición  se- 
parable, va  como  prefijo,  las  formas 
tñáo  é  vuí»  (formas  muy  afines  de  las 
eriegaa  enM»,  entot,  que  vale  inliu), 
oiciendose,  verbi  gracia,  tnda-^ator 
6  indu-ferator  por  tm-pervtor,  wd»-ps- 
&>  por  im-ptdío,  indth¡fredi  por  tn^r*- 
di,  etc. ,  j  que  los  derivados  de  m  par- 
ticipan mis  6  menos  de  la  significa- 
ción de  este  prefijo  radical,  oMerván- 
dose  empero  que  cuando  se  usan  como 
preposiciones  denotan  vaia  comun- 
mente relaciones  de  luyar,  j  relacio- 
DBS  de  Modo  6  Mantera  cuando  se  usan 
como  adverbios.  (Monlau.) 

IntQSnsGflpcioD.  Femenino.  Fitio- 
¡oaia.  Introducción  en  un  cuerpo  or- 
Mnico  de  las  materias  qus  se  asimi- 
lan &  él.  I  Cin^ia.  Introducción  anor- 
mal da  un  intestino  dentro  de  otro.  |[ 
PoB  1MTUSU5CEP01OM.  Analomía.  De 
dentro  a  Ai  era. 

Btiuolooía.  Latín  intuí,  dentro,  j 
nuápifí,  tomar;  de  titnnt,  bácia  ar- 
riba, j  cUpírt,  coger;  francés,  intut- 
naceptioH. 

Siteña. — 1.  Todas  las  partes  del 
cuerpo  se  desarrollan  .en  virtud  de  la 
iHTUSDSCBPCiON  de  las  moléculas  que 
les  son  anilogas.  (Buvfon,  citado  por 
Littré.} 

2.  Dfcese  que  un  cuerpo  organizado 
se  desaiTolla,  cuando  sus  partes  se 
extienden  en  todos  aentidos  por  la  im- 
TDSUSCKPCiON  de  materias  extrailas. 
(BoNNBT,  PaUttgenesia,  VI,  i.) 

ínula.  Femenino.  BotáMea.  Espe- 
cie de  planta  sinantérea. 

Etuioloqía.  Latitu  i»*la,  bierba  m¿s 
pequeña  j  más  amarga  que  la  pasti- 
naca (Plinio):  francés,  t««í». 

InnUo,  lea.  Adjetivo.  -Análogo  i 
Ife  ínula. 

laalina.  Femenino.  Q»<MtM.  Es- 
pecie de  almidón  sacado  de  la  raíz  de 
U  ínula. 

Btdiolooía.  /fiii¿i:  francés,  mt(ím«. 

iDoloidso,  deft.  Adjetivo.  Inúlso. 

Innlto,  t«.  Adjetivo.  Poética,  Lo 
qae  queda  sin  venganza. 

SruiOLOafA.  Latin  imdtvf;  de  w, 
no,  j  uUia,  vengado,  participio  pasi- 
vo de  ulcitei,  vengar,  vengarse. 

Inomeñ^d.  Femenino  anticuado, 
ItnnnnRABiLiDAD. 


INÜT 

Innndacion.  Femenino,  La  abun- 
dancia de  las  aguas  cuando  cubren  los 
campos,  ó  salen  de  madre  los  ríos  6  el 
mar.  |  Metáfora.  Multitud  excesiva  de 
cualquiera  cosa. 

EtiuoloqU.  InuH^;  latin,  Íkioii^ 
líe,  forma  sustantiva  abstracta  de 
inuitdStiu;  catalán,  «(WuAuúf;  francés, 
Í«ondatúm;  italiano,  intmdatioM. 

Inundado,  da.  Participio  pasivo 
de  inundar. 

ETUiOLOafA.  Latin  imndShu,  parti- 
cipio pasivo  de  ittimdSre;  catalán, 
inimdaí,  da;  francés,  iiumdé;  italiano, 
iitondato;  ginebrino,  énondí. 

Inondancña.  Femenino  anticuado. 
Inundación. 

Inundante.  Participio  activo  de 
inundar.  El  d  lo  que  inunda 

Inundar.  Activo.  Cubrir  de  agua 
los  campos  6  anegarlos.  |  Metáfora. 
Llenar  un  país  de  gentes  extrañas  6 
de  otras  cosas.  Se  usa  también  como 
recíproco, 

Etimología.  Latín  vtvudart,  cubrir 
de  aguas;  de  m,  en,  j  mtdSrt,  levan- 
tar olas;  catalán,  ÍKimdaír;  francés, 
i»o»der, 

Inaníble.  Adjetivo.  Que  no  se  pue- 
de unir. 

Inurbanamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Sin  urbanidad. 

Etiuología.  Innrianaj  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  italiano,  inurianameiHi; 
latin,  imtriSni,  rústicamente,  sin  cul- 
ture ni  gracia. 

Inurbanidad.  Femenino.  Falta  de 
urbanidad,  desatención,  descortesía. 

Etiuología.  Inurbano:  italiano, 
imirbaniíi;  francés,  ÍMirba»ité. 

Inurbano,  na.  Adjetivo.  Falto  de 
urbanidad. 

Etiuología.  Prefijo  in,  no,  j  urba- 
no: latin,  ínurbSniu;  italiano,  úturbano. 
«Rustico,  poco  cortés  6  poco  cultiva- 
do.» (Academia,  Diccionario  de  17S6.) 

Innt  ó  Inaus.  Masculino.  Miioio- 
gia.  El  dios  Pan,  que  preside  y  guar- 
da los  ganados. 

InuBado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Inusitado  á  desusado.    ' 

Inusitadamente,  Adverbio  modal. 
De  un  modo  inusitado. 

Etiuología.  Inusitada  j  el  sufijo 
adverbial  viente. 

Inusitado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  es  usado. 

Etimología,  Latin,  imittlalfu,  de 
in,  no,  y  %ittSliu,  usado;  catalán,  in- 
niitaí,  da;  írancés,  in*ñt¿;  italiano, 
imuilato,  intualo. 

Inusual.  Adjetivo.  Que  no  es  usual. 

Inútil.  Adjetivo.  Lo  que  no  es  útil. 

Etimología.  Prefijo  m,  no,  y  útil: 
latin,  inUtílit;  italiano,  inntiie;  fran- 
cés, tnntih;  proveuzal,  inittil;  catalán, 
inútil. 

InútUe,   Adjetivo  anticuado.  In- 

tÍTIL. 

Inutilidad.  Femenino.  Falta  de 
utilidad,  6  calidad  de  lo  que  es  inútil. 

Etimología.  Inútil:  latín,  inUtilitat; 
italiano,  imttUiti;  francés,  itMtiUté; 
catalán,  inníiHtat;  portugués,  inutili- 
dade. 

Inatilisimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  inútil. 


mvÁ 


157 


luntilizacion.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  inutilizar. 

Inntilizadamente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  inutilizada. 

Etimología.  InvtiUtada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inutiliíado,  da.  Participio  pasivo 
de  inutilizar. 

Etimología.  In%tHit«r:  francés,  »t- 
ntiüté;  catalán,  inutUitat,  da. 

InntUizador,  ra.  Sustantivo  j  ad- 
jetivo. Que  inutiliza, 

InntÚízar.  Activo.  Hacer  inútil, 
vana  d  nula  cualquier  cosa.  Se  usa 
también  como  recíproco. 

Etimología.  Initil;  catalán,  i»nti- 
iitar. 

Inntilizane.  Eecíproco.  Yolveíae 
inútil  tjguna  cosa. 

Inútilmente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  utilidad. 

Etimología.  Inútil  y  el  sufijo  ad- 
verbial «ente:  catalán,  xnútiUnent;  fran- 
cés, inutilenent;  italiano,  inntiJmente; 
latin,  initmter. 

In  utroque.  Expresión  latina  que 
se  usa  precedida  del  nombre  doctor, 

Sara  designar  al  que  lo  es  en  ambos 
erechos,  esto  es,  en  el  civil  v  canó- 
nico; y  se  dice  figuradamente  del- que 
está  instruido  en  dos  facultades,  pro- 
fesiones, etc.  \  Nvmitmitiea.  También 
aparece  la  misma  expresión  en  el  exer- 
go  de  las  onzas  de  oro:  iN  utroque ^f- 
lix,  sobrentendiéndose  hemisferio  6 
mundo:  cfeliz  en  ambos  mundos  <5  he- 
misferios.» 

Invadeable.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca al  río  que  no  se  puede  vadear.— 
«Adjetivo  de  una  terminación  que  se 
aplica  ai  río  que  no  se  puede  vadear; 
y  por  traslación  se  dice  de  otras  co- 
sas.» (ACADB«IA,i>t«MHMW¿í  í72fi.J 

Invadido,  da.  Participio  pasivo  de 
invadir. 

Etiuología.  Invadir:  latin,  invSnu, 
participio  pasivo  de  invSdirt;  catalán, 
tnvadit,  da. 

Invadir.  Activo.  Acometer,  entrar 
por  fuerza  en  alguna  parte. 

Etimología.  Latin  imeadire,  acome- 
ter, asaltar,  entrar  por  fuerza;  de  fN, 
en,  hacia,  dentro,  j  iiSd¿re,_  ir;  italia- 
na, inoidere;  catalán,  invadir. 

Invaginación.  Femenino.  Cir%gia. 
Introducción  preternatural  de  Una 
porción  de  intestino  en  el  que  le  pre- 
cede 6  sigue. 

Etimología.  Latín,  in,  en,  jo^l- 
na,  vagina;  propiamente,  vaina,  caja, 
estuche;  francés,  intagtnation. 

InTaginame.  Recíproco.  Meterse 
un  intestino  en  el  contiguo. 

Etimología.  Invagination:  francés. 


cíon  y  efecto  de  invalidar. 

Etiuología.  Invalidar:  catalán,  w- 
taUdaeúS;  francés,  invaUdation;  italia- 
no, invaUdationi. 

Invalidad.  Femenino  anticuado. 
I^dlidad., 

Inválidamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  invalidación. 

Etimología.  Inváliday  el  sufijo  ad' 
verbial  mente:  catalán,  invilidament; 
francés,  ünaUdement;  italiano,  mmíp 


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158 


INVA 


damatte;  Utin,  intitlídi. — «Sin  -nloT, 
con  nnlidul.*  (Acaduu,  IHeeioMrw 
dt  ni6.) 

Imvftlidar.  Actívo.  Hacer  invilida, 
nnla  6  de  ningún  valor  j  electo  algu- 
na cosa. 

BnwoLoafÁ.  InvOüb:  oatslan,  wm- 
lidar;  ínncés,  inwlidtr;  italiano,  M- 
VéUdar; 

Invalides.  Femenino.  Falta  de  va- 
lidez. 

BTiifOLOOf  A.  TMiliáo:  catalán,  mm- 
tUliUU;  franca,  iñvaUdiU;  italiano,  m- 
trnUditi. 

Inválido,  da.  AdjetiTO.  Lo  que  no 
tiene  faena  ni  vigor.  Aplícase  por  lo 
común  i,  loB  soldados  viejos  6  estro- 
peados. 8e  usa  también  como  sustan- 
tivo. \  Metáfora.  Lo  que  es  nulo  7  de 
ningún  valor,  por  no  tener  las  condi- 
ciones que  exigen  las  lejes.  \  Falto 
de  vigor  j  de  solidez  en  el  entendi- 
miento  6  en  la  razón.  \  Plural.  El  re- 
tiro, pre  <5  jubilación  que  se  concede 
i  loe  soldados  que  han  servido  cierto 
número  de  años,  6  que  han  hecho  al- 
gunos servicios  de  los  cuales  han  que- 
dado estropeados. 

ST»KH/)afA..  Prefijo  t«,  no,  yviUdo: 
latín,  imtítídm,  débil,  enfermizo;  ita- 
liano, wualídii;  francés,  tnetilide;  cata- 
lán, MtáUt,  da. — (Inválido  se  llama 
comunmente  el  soldado  que  ja  no 
puede  servir  en  la  campaña,  6  por 
achaques,  6  por  vejez. 1  (Acadkuu, 
JKceumañode  1116.) 

InTariábilidad,  Femenino.  La  ca- 
lidad de  invariable. 

'EnuOLOaÍA.  ImañshU:  catalán,  m- 
tariabiUttí;  francés,  iMWrüAiUU;  ita- 
liano, xMañabiliti. 

Invarialile.  Adjetivo.  Lo  que  no 
padece  6  no  puede  padecer  vanacion. 

EriuOLOofA.  Prefijo  t»,  no,  7  curto- 
íía:  francés^  catalán,  Mnortaj^;  ita- 
liano, mwubiU. 

Invariablamente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  variación. 

EnMOLOofA.  Iimmahle  y  el  sufijo 
adverbial  mrate:  italiano,  mvarisbtl- 
wuiitt;  francés  7  cat«lan,  «n»iabh- 

MMt. 

Invariacion.  Femenino  anticuado. 
Subsistencia  permanente  v  sin  varia- 
ción de  alguna  cosa  6  en  alguna  cosa. 

InvariadameDte.  Adverbio  de  mo- 
do anticuado.  Sin  variación. 

BriuoLoafA.  Iima^iada  j  el  sufijo 
adverbial  nimte, 

Invariado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  ha  variado. 

firiuoLOofA.  Prefijo  i»,  no,  vntrt»- 
do;  catalán,  imarMt,  da.— tOoatt  sin 
mudanza  6  variedad.»  (AcADsinA, 
DieñoMñc  dt  1726.) 

Invasioa.  Femenino.  La  acción  j 
efecto  de  invadir. 

^  BmiOLooÍA.  Latín  imSrto,  acome- 
tida con  violencia  é  Ímpetu,  forma 
sustantiva  abstracta  de  Me3fM,  parti- 
cipio pasivo  de  mvidire,  invadir;  ita- 
liano, úmuiau;  francés,  invatúm;  pro- 
venzal,  tneam;  catalán,  iwatié. 

SiNOMiHU.  IiteañoH,  inevrtiim,  if- 
n^>ñem.  La  momw»  es  una  hostilidad 
ordenada,  qne  tiene  su  origen  en  la 
poUtica>  j  qne  e«  hace  según  las  prác- 


DíVE 

ticas  militares,  y  con  movimientos 
estratégicos.  La  hwm-mm  es  una  cor- 
rería en  territorio  extraño,  hecha  con 
rapidez,  acompañada  de  saqueo  j 
mortandad,  pero  que  no  envuelve  for- 
zosamente la  idea  de  posesión  durable. 
La  impeion  es  una  i%emttM  hecha 
en  grande,  y  con  el  objeto  da  con- 

{[uistar.  La  ocupación  de  Argel  poi 
as  tropas  francesas  fué  una  imtatw»^ 
las  entradas  de  los  indios  por  el  Nor- 
te de  Méjico  j  por  et  Sur  de  Chile, 
son  mairtioiui.  Las  conquistas  de  Ita- 
lia, España  y  las  Qalias  por  las  na- 
ciones de  la  Germania  fueron  vtap- 
donet.  (MoBA.) 

Invasivo,  va.'  Adjetivo.  Concer- 
niente ¿  la  invasión. 

Btiuolosía.  Jntatitn:  francés,  ta- 
vatíf. 

Invasor,  ra.  Masculino  j  femí 
no.  El  que  invade. 

EriHOLoaÍA.   Imanoin  latin,  ¿ 
lor;  catalán,  iimuor. 

Invactiva.  Femenino.  Discurso 
acre  y  vehemente  contra  alguna  per- 
sona 6  cosa. 

EniiOLOOÍA.  Latin  posterior  fatveíf- 
vm,  en  Priscian<i,  las  Catilinarias  de 
Ciceron,  de  invectuí,  participio  pasivo 
iainviAire,  desencadenarse  contra;  de 
y  vehere,  conducir,  arrastrar: 
catalán,  iitceetiva;  francés,  ánteíita; 
italiano,  invetíwa. 

SwoHiuiA.  Jnvtetiea,  sátira.  La  di- 
ferencia que  haj  entre  estas  dos  pala- 
bras, consiste  en  que  úvteliva  se  re- 
fiere siempre  á  censurar  y  criticar, 
con  violencia  y  acritud,  á  un  solo  in- 
dividuo; mientras  qne  la  titira,  ver- 
daderamente tal,  censura  y  critica  las 
costumbres  pilblicas,  6  las  opiniones 
de  muchos,  valiéndose  al  cKcto  del 
ridículo,  de  la  gracia  y  del  chiste. 
Aquélla  es  una  saeta  que  hiere;  ésta, 
un  espejo  en  donde  se  retratan  en  toda 
su  desnudez  los  vicios  y  las  miserias 
humanas.  El  objeto  de  la  meeetwa  es 
mancillar,  irritar;  teniendo  por  cau- 
sas motrices  á  la  ira,  á  la  envidia  y  á 
la  venganza.  La  ñtvteliva,  por  consi- 
guiente, es  innoble,  coipo  hija  de  pa- 
siones ruines.  La  titira,  por  el  con- 
trario, es  noble,  porque  sus  causas 
motrices  son  la  inteligencia,  el  talen- 
to 7  la  ilustración.  La  latvcfmi,  colé- 
rica 7  llena  de  saña,  señala  con  el 
dedo  a  un  individuo,  al  que  quiere  ha- 
cer BU  victima.  La  tátira,  coa  el  cora- 
zón tranquilo,  la  frent»  serena,  7  son- 
riéndose,  mira,  contempla  7  compade- 
■    '     "         ;Pi 


INVE 

iU:  latín,  «MMidüiíAii;-  italiano,  tavüi 
dbiU;  trúicét,  üititteUlé;  catalán,  ia- 
tíMcibU,  ÍMeneibU, 

Sinonimia.  ItueneibU,  iuñeto,  I%- 
pmeiblí  tñ  un  adjetívo;  iimetó  es  un 
epíteto.  Llamamos  iiaiatitie  al  qne  no 
ha  sido  ni  puede  ser  vencido;  itnieío, 
al  héroe  que  se  ha  distinguido  por  sus 
eminentes  prendas  militares  7  por  sus 
grandes  triunfos  en  la  guerra.  De  tal 
cuerpo  del  ejército  se  dice  que  es  ú>- 
vtneiblé.  Nuestros  historiadores  dan  et 
títíilo  de  MMcía  á  Carlos  V.  (Mora.) 

Invencible.  Adjetívoj  masculino. 
Mitología.  Sobrenombre  de  Júpiter. 

Invenciblemente,  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  invencible. 

ETiuOLoaÍA.  I»De»ciilt  y  el  sufijo 
adverbial  vw»tt:  catalán,  vmaeiiu- 
wuñt,  i%ve%C%hUwuat;  francés,  MMaei- 
bUmnt;  italiano,  vmiiteibilmmU;  latín. 

Invención.  Femenino.  La  acción  7 
efecto  de  inventar.  I  La  cosa  inventa- 
da. I  HaiIazoo.  i  Sngaflo,  ficcion.|| 
Rit&rita.  Parte  de  la  retórica,  que  en- 
seña i  disponer  del  modo  más  conve- 
niente im  discurso. 

EruiOLOaÍA.  Provenzal  íMtntio:  ca- 
talán, invenei^;  francés,  MwaítM;  ita- 
j,  tawanoM,  del  latin  útMñña, 
hallazgo;  forma  sustantiva  abstracta 
'  >  intmtiu,  hallada. 

Invencionero,  ra.  Masculino  7  fe- 
menino. El  que  inventa.  {  Emboat»- 

',  engañador. 

Invendible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
puede  venderse. 

ErniOLOofA.  Prefijo  m,  no,  7  tMdí- 
bk:  latin,  invendilfthi;  italiano,  mms- 
dibile;  francés,  itwtitdabU. 

Isvenerable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  venerarse. 

Invengable.  Adjetivo.   ImpoBÍbI« 

!  vengar, 

Invengado,  da.  Adjetivo,  Que  no 
ha  sido  vengado, 

EriifOLoafA.  Prefijo  üt,  no,  7  VMga- 
do:  francés,  invenga. 

Invenible.  Adjetivo  anticuado.  Lo 
que  SQ  puede  hallar  6  descubrir. 

Invenir.  Activo  anticuado.  Hallar 


ceálahumanidad.>(Loi>BzPBLBORiN,} 

Invectivamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  invectivas, 

Btiuolooía.  Invectiva  7  el  sufijo 
adverbial  «í«íe.- latin,  ineec^vifíter. 

Invehir.  Activo  anticuado.  Hacer 
6  decir  invectivas  contra  alguno. 

EriuoLOSfA.  Latin  invtOre,  desatar- 
se en  injurias.  (Plikio.) 

Invencibilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  invencible.  (Caballero,) 

EnHOLoaÍA.  ImvencibU:  italiano,  ta- 
ñndhiUtá. 

Invencible.  Adjetivo.  El  ¿  lo  qne 
no  puede  ser  vencido. 

fimioLoaÍA.  Prefijo  w,  no,  7  wwf- 


Inventacion.Femenino  anticuado. 
La  acción  7  efecto  de  inventar. 

Inventado,  da.  Participio  pasivo 
da  inventar. 

Etimolooía.  Inventar:  catalán,  ta- 
Dental,  da;  francés,  imwnt/;  italiano, 
inveníalo . 

Inventador,  r«'  Masculino  7  fe- 
menino anticuado.  El  que  inventa. 

Inventar.  Actívo.  Hallar  6  descu- 
brir, í  fuerza  de  ingenio  7  medita- 
ción, ¿por  mero  acaso,  algnna  cosa 
nueva  o  no  conocida,  [  Fingir  hechos 
fiilsos,  levantar  embustes, 

Etuiolosía,  Invento:  latin,  iminXre; 
italiano,  inventare;  francés,  ümenter; 
Berty,  t^atventer,  apercibirse;  catalán, 
tawttfaip, 

Invent»riadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inventArio. 

EtikolooÍa.  Invmianada  y  el  sofi- 
jo  adverbial  mente. 

Inventariado,  da.  Participio  pam- 
vo  de  inventariar. 


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INVE 

ETiuOLOofA,  Iitritntariar:  CBialhn, 
iiUMtariti,  áa;  ínaaée,  imimísri/. 

InTentáriar.  Activo.  Hacer  inTen- 
tvio. 

ETiuoLoaÍA..  /wwtíorto;  francés, 
i»tMtoritr,  de  üwmloire,  antiguEL  for- 
ma de  áatmtoin;  catalán,  invenla- 
riar. 

Inventario.  Masculino.  Furente. 
Bl  asiento  da  los  bienes  j  demás  co- 
sas pertenecientes  i.  alguna  persona  li 
comunidad,  hecho  con  <5rden  7  distin- 
ción; ordinariamente,  mediando  auto- 
ridad de  juez.  Llámase  también  así  el 
papel  6  instrumento  en  que  están  es- 
critas dichas  cosas. — «8e  llama  asimis- 
mo la  memoria  de  bienes  que  dan  los 
caballeros  de  las  órdenes  militares  to- 
dos los  afios,  para  cumplir  con  el  voto 
de  pobreza.>  (Acadbwia,  Diceionario 

i«  me.) 

EnuoLOaÍA.  Provenzal  j  catalán, 
inventan;  francés,  inttntaire;  italiano, 
imentario,  del  latía,  HMvníSrttm,  lis- 
ta, memoria  de  hacienda  j  bienes, 
forma  de  invíiñre,  hallar.  El  iaveitlario 
ea  nna  nota  de  cuanto  se  h»lla. 

Inventiva.  Femenino.  La  facultad 
7  disposición  para  inTsntai.  I  Anti- 
cuado. Intención. 

EruoLoafa..  Inventivo:  catalán,  im- 
tentíta. 

Inventivo,  va.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  que  tiene  disposición  para 
inventar,  j  también  á  lo  que  es  inven- 
tado. 

BriuoLOofi..  Inventar:  catalán  anti- 
guo, invenli»,  m;  francés,  imenlif. 

Invanto.  Uaaculino.  Invbuoion. 

BtntOLoaía.  Latín  wwAidw,  parti- 
cipio pasivo  de  meítñre,  hallar;  de  m, 
en,  Bonre,  jvenVre,  venir;  catalán,  tit- 
vento. 

Inventor,  ra.  Uasculino  j  femeni- 
no. El  que  inventa.  ||  El  que  finge  6 
discurre  sin  más  fundamento  que  su 
voluntariedad  j  capricho. 

BriiiOLOOfÁ.  Imtntur:  latín,  inoen- 
ter;  italiano,-  inventare;  francés,  inven- 
Uwr;  catalán,  invent4>r,  a. 

Inveracondo,  da.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  que  no  tiene  vergüenza. 

BTU101.00ÍA.  Prefijo  *»,  no,  jvere- 
emáo:  latin,  invireiMndMi. — «Desho- 
nesto, torpe  V  fiílto  de  vergüenza.» 
(AcASBUU.,  Dieeionarió  de  1ÍS6,) 

Inveridico,  ca.  Adjetivo.  No  ve- 
rídico, 

Invensimíl.  Adjetivo.  Lo  que  no 
tiene  apariencia  de  verdad. 

EmiOLoaÍA.,  Jnveratbnil. — «Lo  qne 
no  tiene  apariencia  de  verdad,  por  lo 
cual  no  se  puede  d  no  se  debe  creer. 
Alanos  dicen  inverotímil  con  menos 
propiedad.  Líüq  [inveritimlU.»  (Aca- 
DiHiA.,  Diecionorio  de  i7S6.) 

Inverúimilitiid.  Femenino.  Falta 
dsap  aríencía  de  verdad. 

ETiHOLOofA..  InverotimUfd. 

Inveririmilmenta.  Adverbio    de 

modo.  iRVIKOBfuiLlIBNTX. 

Invernación.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  invernar. 

BnuoLoaÍÁ.  Imemaf:  francés,  hi- 
vernatio». 

Invernáculo.  Masciilino.  El  lugar 
cubierto  y  abrigado  artificialmente 


INVE 

para  defender  las  plantas  de  la  impre- 
sión del  frío. 

ErtuoLoafa.  Invernar:  latín,  Alber-' 
nSeila,  cuarteles  de  invierno. 

Invernada.  Femenino.  La  estación 
del  invierno. 

Etiuolooía..  Invernar:  italiano,  in- 
térnala; catalán,  ivemada. 

Invernadero.  Masculino.  Sitio  ciS- 
modo  y  á  propdsito  para  pasar  el  in- 
vierno, 7  destinado  á  este  fin.  Dicese 
más  comunmente  de  loa  parajes  des- 
tinados para  que  pasten  los  ganados 
en  dicha  estación. 

ErnioLoaÍA.  Invernar:  catalán,  iver- 
nader. 

Invemadara.   Femenino.  Invkr- 

NACION. 

Invernal.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente al  invierno. 

ETiwoLoaÍA.  Invierno:  francés,  hi- 
vemal;  del  latin  kibemilit,  (En  Qui- 
CHBHAT,  Addenda.) 

Invemamiento.    Masculino.    In- 

VBBHACION. 

Invernar.  Neutro.  Pasar  el  invier- 
no en  alguna  parte.  |  Ser  tiempo  de 
invierno. 

Etiuoloqía.  Invierno:  latin,  Alier- 
nare,  forma  verbal  de  AlÓemiu;  italia- 
no, WKernare;  francés,  Mvtmer;  pro- 
venzal  j  catalán,  ivemar. 

Invernizo,  za.  Adietívo.  Lo  que 
pertenece  al  invierno  o  tiene  sus  pro- 
piedades. 

ErmoLoofA.  Invierno:  catalán,  iver- 
nenei,  ea. 

Inverosímil,  Adjetívo.   Intbrisí- 

UIL. 

BmiOLOofA.  Latía  m,  no,  vena, 
verdadero,  j  tÍMtIe,  semejante;  <no 
semejante  í  la  verdad;»  cat&lan,  inve- 
rotímil. 

Forma  etimol^ica. —  1.  La  forma 
inveritímil,  aceptada  por  nuestra  Aca- 
demia, no  es  conforme  í  etímología, 
puesto  que  el  elemento  veri  ea  el  ge- 
aitivo  de  vént  j  las  derivaciones  no 
part«n  jamás  de  dicho  caso. 

2.  Inverotímil  significa  literalmen- 
te: tno  semejante  alo  verdadero,»  lo 
cual  demuestra  que  el  latin  vemt  debe 
estar  en  dativo,  7  nadie  ignora  que  el 
dativo  de  vena  es  vero:  in^ero-timJíle. 
Deseamos  que  la  ilustre  Academia 
adopte  la  forma  gramatícal,  si  juzga 
convenientes  nuestras  razones. 

Ihveroaimilitnd.  Femenino.  Invb- 

B031UIL1TCD. 

BtuioloqÍa.  Inverotímil:  catalán, 
imerotimilitnt,  forma  correcta. 

Inverosímilmente.  Adverbio  de 
modo.  Con  inverosimilitud. 

BriHOLOofA.  Imerotímil  7  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Inversado,  da.  Adjetívo.  BUuon. 
Epíteto  heráldico  de  las  figuras  pues- 
tas inversamente  en  el  escudo.  _ 

EtimolooÍa.  listía  invertañ,  &e- 
cuentatívo  de  invertiré,  invertir. 

Inversamente.  Adverbio  de  modo. 
A  la  inversa. 

EriHOLoaÍA.  Ixverta  7  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  francés,  vnvertement. 

Inversible.  Adjetivo.  Que  puede  j 
debe  ser  invertido.  D  Botánica.  Califi- 
cación de  las  folículas  de  las  plantas 


INVE 


15» 


BUBceptíbleB  de  juntarse  cara  i  cara 
por  la  parto  saperior,  dirigiéndose 
nácia  la  cima  del  peciolo  común. 

Inversión.  Femenino.  La  acción  7 
efecto  de  invertir.  H  Gramática.  Desíg- 
nase asi  toda  construcción  que  se  apar- 
ta del  <5rdea  analítico;  esto  es,  de  la 
sintaxis  natural;  7  así  decimos  que 
el  latia,  como  el  italiano  7  el  espa- 
ñol, abunda  ea  intbbsioííbs.  |  Inver- 
sión explInica.  Anatomía,  Especie  de 
aaomalía  que  consiste  en  desviar  las 
visceras  de  su  posición  normal  7  aun 
colocarlias  en  sentido  opuesta,  j  Mili- 
cia. Disposición  de  un  cuerpo  que  tie- 
ne á  la  izquierda  bu  primera  subdivi- 
BÍon,  en  lugar  de  tenerla  i  la  dere- 
cha. H  Jíanna  de  gnerra.  Evolución 
mediante  la  cual  pasan  á  ocupar  la 
última  Uiiea  los  buques  que  estaban 
al  frento.  |  Mitiéa.  Especie  de  imita>- 
cion  que  consiste  en  reproducir  una 
part«  de  la  melodía,  tomando  las  no- 
tas  en  un  orden  inverso. 

EriKOLoaÍA.  Latin  intertío,  trastor- 
no de  las  cosas,  alegoría,  aaástrofB; 
forma  sustantiva  abstracta  de  inver- 
tnt,  inverso:  catalán,  invertid;  &ancéa, 
invertion;  italiano,  inversione. 

Inverso,  sa.  Participio  irregular 
de  invertir.  \  Adjetivo.  Alterado,  traa- 
tornado.  J  A  la  Ó  por  la  invkbsa. 
Modo  adverbial.  Al  contrario.  |  Pro- 
posición inversa.  Lógica.  Ia  proposi- 
ción CUTOS  términos  están  construidos 
en  un  orden  inverso  relativamente  á 
loa  términos  de  otra  proposición,  como 
en  este  ejemplo :  «toda  virtud  es  bue- 
na; toda  bondad  es  virtuosa,»  d  como 
en  el  siguiente  que  cita  Littré:  «los 
locos  son  malos;  loa  malos  son  lo- 
cos.» p  RoiiBÓiDE  inverso.  Mintrah- 
gia.  Aquel  cuyos  ánguloB  salientes 
son  iguales  i  los  ángulos  planos  del 
núcleo,  presentando  una  forma  invse- 
SA  de  la  primitiva.  \  Cantidao  inver- 
sa. SíatemÁticat.  Variación  de  cantidad 
3ue  aumenta  á  proporción  que  otra 
isminuye,  d  [[ue  aisminu7e  á  propor- 
ción que  la  otra  aumenta.  Por  ejem- 
plo :  en  una  balanza  de  brazos  des- 
iguales, el  peso  que  forma  el  equilibrio 
esti  en  relación  inversa  de  la  longi- 
tud del  brazo.  P  Reqla  de  tres  inver- 
sa. Aquella  en  que  el  número  que  se 
busca  es  tanto  mayor  6  menor,  citan- 
te es  meaor  6  mayor  el  número  dado. 
Por  ejemplo;  cien  obreros  han  emplea 
do  veinte  dias  en  dar  cima  á  un  tra- 
bajo :  ¿Cuántos  dias  necesitarán  quin- 
ce obreros?  Hé  aquí  un  caso  de  regla 

INVERSA.  I  Mítica.  IlUTACiON  INVER- 
SA. Inversión.  |  En  kazon  inversa. 
Modo  adverbial.'  En  un  sentido  dia- 
metralmento  opuesto;  7  asi  decimos . 
que  la  masa  mayor  atrae  á  la  menor 
en  ratón  inyebsa  del  cuadrado  de  sus 
distancias. 

Etiuoloqía.  Latía  invSrtnt,  vuelto 
al  coatrario,  participio  pasivo  de  »• 
vertiré,  invertir:  italiano,  Wwtm; fran- 
cés, inverse;  catalán,  invert,  a. 

Invertebrado,  da.  Adjetivo.  Zoo- 
logía. Que  carece  de  vértebras  ó  de 
esqueleto  interior,  en  cuyo  sentido  Be 
dice:  los  animalét  invbrtbbrados. || 
Masculino  plural.  Los  iNVERimti-  ■  _ 
_„g,t,zedb,TjOOgle 


160 


IKVE 


DOS,  qa«  te  dínden  en  «Mvih¿if 
(como  si  dijérunos  a*ilkílot),  rert»- 
Dndoa  j  ruttnofl,  moluscos,  radíanos 
j  ospongi&nos. 

BriMOLOofA..  Prefijo  «,  no,  j  fertt- 
brtdé:  francas,  imvtrUhré. 

InTertido,  d«.  Participio  psaÍTO 
de  inrertir. 

BnMOLOOÍA.  Iwtrtir:  chtalan,  m- 
vertit,  da;  fnSieés,  iMvtrti. 

InTertúaiento.  Masculino.  Iktbr- 

8I0N. 

Invertir.  ActÍTo.  Alterar,  tras- 
tornar las  cosas  6  el  <5rden  de  ellas.  || 
Hablando  de  caudales,  emplearlos, 
gastarlos.  \  Hablando  del  tiempo,  ocu- 
parlo de  una  ú  otra  manera. 

BTniOLOQtfc.  Latin  weertíre,  tras- 
tornar; de  »»,  en,  j  vtrtKre,  volver: 
fíranoés,  VMtrtir;  italiano,  imertert; 
catalán,  imertir. 

InT«8to  (Matbd).  Secultor  eapafiol 
del  siglo  zii.  Su  obra  mis  notable  es 
el  retablo  de  la  iglesia  de  Villaoas- 
tin. 

InTSBtidora.  Femenino.  La  acción 
T  efecto  de  iuTeetir  de  alguna  digni- 
dad, jurisdicción,  ete.  P  Dkbkoho  de 
WV8STIDÜB&.  Hittorüt  ael ptrntificadc. 
Derecho  que  tenía  el  sumo  pontífice 
de  dar  la  intbstiduha  de  algún  feudo 
6  dignidad  ecleeiástica.  |  £1  mismo 
dereuio  respecto  de  la  autoridad  real; 
j  así  ee  decía :  «dar  las  investiduras 
del  tal  6  cual  reino 

BriMOLoad..  Invettir:  italiano,  i'm- 
vtiUtvn;  franca,  ñmtttittirt;  catalán, 

RariU  htiiériea. — Acto  de  poner  en 
poseaion  de  nn  inmueble,  de  un  feu- 
do'6  de  un  beneficio.  Bata  traslación 
de  dominio  iba  acompañada,  en  la 
Bdad  Media,  de  ciertas  fdrmulas  sim- 
bdlicas,  ja  naturales,  ja  de  convenio. 
Se  efectuaba  públicamente,  en  la  cor- 
te del  soberano  6  del  sefior,  en  pre- 
sencia de  sus  oficiales,  j  levantúido 
el  acta  oportuna. 

InTMiigable.  Adjetivo.  Según  el 
nso  casi  común,  lo  que  no  se  puede 
investigar. 

BtiholosÍa..  Iiwtiltffw:  latin,  mdm- 
Bgilitlii;  italiano,  invatigeMU;  catar 
lan,  imíMtigabU. 

IiiTeitigacioii.  Femenino.  La  ac- 
ción j  efecto  de  investigar. 

EnuoLoaÍA.  Latin  iiwufigiíio,  pes- 
qoisa,  ez^en,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  invesCifStiu,  investigado;  ita- 
liano, ñmatigatioru;  francés,  imttti- 
gutú»;  catalán,  vnettigaeié. 

bTUtigado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  investigar. 

BriuOLOafi..  Latin  ÍMíiRg&t%t,  par- 
.ticipio  pasivo  de  mttttffürt,  investi- 
gar: catalán,  imestigat,  da;  italiano, 
mvtitigalo. 

loTMtÍKador,  r«.  Masculino  j  fe- 
menino, ^que  investiga. 

EriMOLoaiA.  Invatifan  latin,  invet- 
ñgitor;  italiano,  iiivuii^aiore;  francés, 
intatifatew;  catalán,  mettltaador,  a. 

lüTUtigamiento.  Masculino.  In- 

VKSTIOA.CI0N. 

Investigar.  Activo.  Hacer  diligen- 
cias para  descubrir  alguna  cosa. 
EriifOLoaÍL.  Irfttia  tMeiligSn,  in- 


INVl 

dagar,  descubrir,  hallar  el  vestigio 
de  alguna  cosa;  de  m,  en,  j  vettigSr$, 
forma  verbal  de  vufígiwm,  vestigio: 
italiano,  i»v*itig»re;  catalán,  imati- 

Investigiativa.  Femenino  anti- 
cuado. Facultad  de  investigar. 

Investir.  Activo.  Conferir  alguna 
dignidad  6  cargo  importante.  No  tie- 
ne ja  régimen  directo  sino  con  las 
preposiciones  eottóde,  j  iun  asf  es  de 
poco  6  ningún  uso.  Se  dice  mes  bien 
DAR  LL  iNVBSTiDUtti  de  doctor,  de  ca- 
ballero de  alguna  de  las  ¿rdenes  mili- 
tares, etc. 

BtuioloqU.  Latín  imeeiíirt,  reves- 
tir, cubrir,  guarnecer;  de  M,  en,  j 
wtíirt,  vestir:  francés  j  catalán,  úi- 
feitir;  italiano,  mwfítf*. 

Inveteración.  Femenino.  Acción 
ó  efecto  de  inveterar. 

ETiuoLoaÍÁ..  JiMtlertt:  latín,  ümi- 
OriOo. 

Inveteradamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  inveterado. 

Etiiíolooíá.  Invtterada  j  el  sufijo 
adverbial  mtnU. 

Inveterado,  da.  Adjetiva.  Anti- 
guo, arraigado. 

Etiholooíjl.  Latin  ánütírihu,  par- 
ticipio pasivo  de  iitmf^Srt,  inveterar; 
catalán,  imeterat,  da;  &ancés,  inveteré; 
italiano,  imveteralo. 

Inveterar.  Activo.  Arraigar  algu- 
na cosa:  asegurar  su  duración. 

EriifOLOaÍA..  Latin  üivXlírSre,  con- 
servar alguna  cosa  para  que  se  haga 
afiela;  de  h»,  en,  j  vXtirSre,  forma 
verbal  de  vít%t,  viejo;  italiano,  iavett- 
tare;  francés,  vtcétírer;  catalán,  wm- 
ttrartt. 

Inveterarse.  Recíproco  anticuado. 


Inviar.  Activo  anticuado.  Bhviab. 

Invictamente.  Adverbio  modal. 
De  nn  modo  invicto. 

ETiicoLoaÍA.  Invicta  j  el  sufijo  ad- 
verbial mmU:  latin  posterior,  tumetí, 
incontestablemente . 

Invictísimo,  ma.  Adjetivo  supeí^ 
lativo  de  invicto. 

Etiholooía..  Invicto:  catalán,  iñtie- 
tUiim,  a;  latín,  tnoicliainm. 

Invicto,  ta.  Adjetivo.  No  vencido, 
siempre  victorioso. 

EriuoLoaÍA.  Latin  inelcíM,  de  i», 
no,  j  vteiía,  vencido;  catalán,  inviete, 

Invidia.  Femenino  anticuado.  En- 
vidia. 

Invidiar.'  Activo  anticuado.  Envi- 
dias. 

Invidioso,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
Envidioso. 

Invido,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Envidioso. 

BriuOLoafA.  Latin  itufídns:  invidus 
latuí»,  envidioso  de  la  gloría.  {Cíos- 

HOM.) 

Invierno,  Masculino,  una  de  las 
cuatro  estaciones  del  afio,  que  co- 
mienza el  dia  22  de  Diciembre  j  aca- 
ba el  21  de  Marzo.  |  Cdando  en  vera- 
no ES  invierno,  V  EN  INVIERNO  VERA- 
NO, NUNCA  xa.fil!BN  aRo.  Refrán.  (Véa- 
se Verano}. 

BTUfOLOoÍA.  1.    Sanscríto^E^ 


mvi 

(iij,  derramar;  Aman,  Ímmom,  nieva; 
griego,  etóei*  (x*V"),  por  íÁw,  in- 
vierno; latin,  htfíHi,  himít,  el  frío  de 
la  nieve;  Albdnuu,  el  invierno;  cata- 
lán, Ítem;  walon,  tvMr';  buignifion, 
kivar;  francés  del  siglo  xiii,  intm, 
que  pasd  al  provenzal  j  ti  catalán; 
moderno,  Añer;  italiano,  imvtrne;  U- 
tuanio,  titma;  ruso,  sima. 

2.  El  griego  y^n^  (eiAma)  repre- 
senta AHma,  traducción  evidente  del 
sánscrito  Aatmoit,  cosa  que  se  derrite, 
que  se  difiínde,  que  se  derrama;  nieve. 

Invigilancía.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  invigilar. 

ErniOLoofA.  Invigilar:  francés,  m- 
v^ilanee. 

Invigilar.  Neutro.  Cuidar  solícita- 
mente de  alguna  cosa. 

BtuiolooTa.  JPrefijo  in,  no,  j  vigi- 
lar: latin,  imvíglürt, 

Invinacion.  Femenino.  Ttohgia. 
Trasustanciacion  del  vino  en  sangre 
de  nuestro  Sefisr  Jesucristo. 

BTmoLOOÍA.  /•,  en,  j  nno;  francés, 
intination, 

Invincible.  Adjetivo  anticuado. 
Invencible. 

Inviolabilidad.  Femenino.  La  c«^ 
lidad  que  constituje  inviolable  algu- 
na persona  ó  cosa,  v  así  decimos :  la 

INVIOLABILIDAD  de  la  Isj,    la  INV10LA-' 

BiLiDAn  del  magistrado,  la  inviolabi- 
lidad de  lod  templos.  I  de  la  ooboha. 
DerteAo  eonttitnewnal.  Alta  prerrogati- 
va que  tiene  el  monsrca,*en  los  siste- 
mas representativos,  de  no  ser  respon- 
sable de  los  actos  de  su  gobierno.  || 
lbqislativa.  La  que  corresponde  id 
diputado  de  la  nación,  en  cuanto  i  la 
expresión  de  sus  ideas  en  el  santuario 
délas  lejes,  asi  como  A  la  garantía  j 
seguridad  de  su  persona,  f  db  asilo. 
Hutaria  andgna.  oiniSnimo  de  derecho 
de  asilo. 

ETiMOLoaÍA.  Inviolaile:  catalán,  m- 
violabiUtal;  francés,  ümolabiUíé;  ita- 
liano, imtiolabiliti;  portugués,  ÍnvÍQ¡a- 
biUdadt;  catalán,  inviolaHUtaí. 

Inviolable.  Adjetivo.  Lo  que  no  se 
debe  ¿  no  se  puede  violar  d  profa- 
nar. I  DtreeAó  eonititucional.  Condi- 
ción v  carácter  inherentes  á  la  auto- 
ridadd  A  la  persona  del  monarca,  su 
los  aistomas  representativos,  A  conse- 
cuencia de  no  ser  responsable  de  los 
actos  de  su  gobierno. 

EriifOLOolA.  Latin  invüSlaStlii,  lo 
que  no  se  puede  quebrantar  á  profa- 
nar; de  in,  no,  v  vüSUlbilit,  viciable: 
italiano,  iaviolipile;  francés  j  catalán, 
inviolablt. 

Inviolablemente.  Adverbio  de 
modo.   Con    inviolabilidad.  \  Infau- 

BLElfBNTB. 

EriHOLoaÍA.  Inviolable  y  el  snflje 
adverbial  mente:  latin,  ineiiliiHlíttr; 
francés,  provenzal^  catalán,  inviola- 
bUmenl;  italiano,  tnviolaiikunít. 

Inviolado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
se  conserva  en  tfida  su  integridad  j 
pureza;  , 

BTiMOLoaÍA.  Latin  inviUlSÍÉi,  ínte- 
gro, perfecto,  sin  corrupción  ni  man. 
cha:  Italiano,  mcm^ío;  francés,  invio. 
lé;  catalán,  imriolat,  da, 

Invirtnd.    Femt 
-.■iciitizeci  by 


lenino    anticofido, 

CoogTc 


mvi 

Falta  i«  tirtud,  acción  opuesta  í  ella. 

Xnvirtuosamente.  A.dTerbio  de 
modo  anticuado.  Sin  virtud,  viciosa- 
mente. 

Invirtnoso,  sa.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo-que  es  &lto  de  virtud  ú  opues- 
to i  ella. 

Invisibilidftd.  Femenino.  La  cv 
lidad  que  coustitujre  alguua  persona 
6  co&B  inTÍsible. 

BTiicoLoaÍA.  ImisibU:  latín,  tnvíA- 
i/tlítat;  italiano,  invitíbilUá;  francés, 
KtviiibUiíé;  provenzal  j  catalán,  invi- 
ñhiUtAt. 

Invisible.  Adjetivo.  Lo  que  es  in- 
capaz de  ser  viato.  U  Etj  un  invisible. 
Expresión  femiliar  anticuada.  Prontí- 
flimamente,  en  un  momento. 

Etimolosía.  Latín imñtíb'iUt;  de  tA, 
no,  T  vbfólífít,  visible:  italiano,  woi- 
tibite;  francés  v  catalán,  invitibU;  pro- 
venzal, inviñble,  envetibU. 

Invisiblemente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  invisible. 

BTiMOLoaÍA.  InvitibU  j  el  sufijo  ad- 
verbial mMte:  francés  j  catalán,  inn~ 
liblematt;  italiano,  inviñbilmmíe;  la- 
tin,  niütibtlller. 

InvJtable.  Adjetivo.  Dig^o  de  ser 
invitado. 

EtimolooU.  Invitar:  latin,  tnñla- 
hlUt ,  deleitable  ,  blando  ,  gustoso, 
atractivo. 

Invitación.  Femenino.  La  acción 
■y  efecto  de  invitar.  |  Convite. 

BriUOLOofA.  Invitar:  latin,  tuetío- 
t\o,  brindis  demasiado  repetidos:  ita- 
liano, invitaáone;  francés,  invitatvm. 

InviUdameate.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  invitación. 

Btiholooia.  Invitada  j  el  sufijo  ad- 
verbial menU. 

InviUdor,  ra.  Masculino  j  feme- 
'  niño.  El  6  la  que  invita. 

Invitar.  Activo.  Convidar,  incitar. 

BtixolooLl.  Catalán  invitar:  fran- 
cés, inviier;  italiano,  invitan,  del  la- 
tió invitare. 

SiNONimi..  Invitar,  convidar.  Te  m- 
«íía  i  mi  contrario,  con  el  fin  de  que 
oiga  en  una  reunión  loe  cargos  que 
pienso  dirigirle. 

Convido  ¿mis  amigos,  6  i  mis  su- 
periores, con  al  propSsito  de  obse* 
quiapíes. 

La  invitación  puede  ser  astuta,  cap- 
ciosa, desleal,  agresiva. 

El  convite  puede  ser  ambicioso;  pero 
la  ambición  que  convida,  es  galante, 
liberal,  agasajadora. 

Una  invitaaon  ha  llevado  á  muchos 
al  cadalso. 

Del  convite  se  pasa  muchas  veces  i 
la  disolución. 

Invito  para  qne  me  oigan. 

Convido  para  que  me  celebren. 

En  nuestro  siglo  son  algo  m&s  fre- 
cnestes  las  invilacionet  que  loa  convites. 

En  una  pakbta,  la  invitación  es  el 
recurso  de  los  pequeños. 

El  convite  es  el  golpe  de  Estado  de 
los  grandes. 

Los  convite t  me  hacen  sonreir. 

Las  invitacionet  me  hacen  "feudar. 

Invitatio,  entre  los  latinos,  signifi- 
caba cierta  idea  de  prevocacion.  |Qué 
-  sabio  ea  estol 


mvo 

'    Znvitativo,  va.  Adjetivo.  Invita- 
torio. 

Invitatorio.  Masculino.  Zitvrgia 
eatdUca.  La  antífona  que  se  canta  j 
repite  en  cada  verso  del  salmo  Venite, 
al  principio  de  los  maitines.  |  Cabtas 
iNviTATORiAS;  csrtas  que  el  papa  di- 
rigía í  los  obispos  de  las  ciudades  su- 
fragáneas, invitándoles  &  que  fuesen 
i  Boma  para  formar  el  concilio  ro- 
mano, el  cual  tenía  lugaif  en  cada  ani- 
versario de  la  consagración  del  sumo 
pontífice. 

EriuoLoaÍA.  Invit»:  francés,  mcí- 
tatoire. 

Invito,  ta.  Adjetivo  anticuado.  In- 
victo. 

Invocable.  Adjetivo.  Que  puede 
ser  invocado.  * 

Invocación.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  invocar.  \  Poética.  La  pi 
te  del  poema  en  que  se-  invoca  algu 
deidad  verdadera  6  bisa,  para  dar  ¿ 
la  acción  el  sentimiento  maravilloso, 
carácter  propio  de  la  epopeya. 

Btucolooia.  Invocar:  latín,  invStS- 
th,  la  acción  de  llamar,  forma  sustan- 
tiva abstracta  de  invScatiu;  catalán, 
invoetaió;  francés,  invocation;  italiano. 


INVO 


161 


Invocadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  d  por  invocación. 

ErmoLoofA.  Invocada  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Invocado,  da.  Participio  pasivo 
de  invocar. 

ETiMOLoaÍA.  Inwear:  latín,  iavücS- 
tnt;  italiano,  wwocato;  francés,  invo- 
f*é;  catalán,  invocat,  da, 

Invocador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. Bl  que  invoca. 

Etimolooía.  Invocar:  latín,  úmíea- 
tor;  italiano,  invocatore;  francés,  invo- 
caíevr. 

Invocar.  Activo,  Poética.  Implo- 

r  el  auxilio  de  una  divinidad,  ver- 
dadera d  falsa,  para  dar  al  poema  la 
fábula  maravillosa.  Q  Llamar  uno  á 
otro  en  su  favor  j  auxilio.  Usase  tam- 
bién hablando  de  cosas,  como  cuando 
se  dice:  invocar  el  auxilio  de  Dios, 
la  clemencia  del  rej,  el  nombre  de  la 

fiatria,  la  sombra  de  los  antepasados, 
os  manes  de  un  pueblo. 

EfiuoLoaÍA.  Latin  invícare,  lla- 
mar adentro;  de  wt,  en,  dentro,  sobre, 
j  vifcaré,  llamar:  italiano,  invocare; 
francés,  invo^ner;  catalán,  invocar. 

Sinonimia.  Artículo  primero. — In- 
vocar, luPLOBAR.  El  que  invoca,  lla- 
ma á  otro  para  que  lo  auxilie;  el  que 
ivtphra,  pide  con  insistencia,  coniei^ 
vor  T  con  lágrimas.  El  cristiano  invo- 
ca el  nombra  de  Dios,  é  inplora  su 
misericordia.  (Mora.) 

Artícnlo  tegwndo. — Invocas,  evo- 
car, Invocar  es  pedir  una  ayuda,  una 
esperanza,  un  consuelo. 

Evocar  es  traer  algo  del  otro  mun- 
do, es  arrancar  algo  de  las  tumbas. 

Se  invoca  una  deidad,  se  invoca  un 
tcuerdo  glorioso. 

Se  evoca  una  sombra. 

Invocar  es  retérico. 

Evocar  es  &ntástico. 

La  invocación  alienta. 

La  evocado»  espanta. 


I     iDvocatorio,   rja.  Adjetívó.   La 
que  sirve  para  invocar. 

Etiuolooía.  Invocar:  italiano,  miw- 
catorio;  francés,  invocatoire;  catalán, 
invocatori,  a. 

Involcable.  Adjetivo.  Que  no  pue- 
de volcarse. 

Involncela.  Femenino.  Botánica. 
Especie  de  brictea,  que  se  encuentra 
en  la  base  de  las  umbelas  parciales. 
|{  Involucro  secundario  con  relación  á 
un  involucro  general. 

ETiMOLoaÍA.  Involativo;  francés,  w- 
volncelle. 

Involacelado,  da.  Adjetivo.  Bo~ 
tánica.  Provisto  de  una  involncela. 

BtiiiolooÍa.  Involncela:  francés,  in- 
volueetlé. 

involución.  Femenino.  Botánica. 
Posición  le  lo  involutado. 

Etimología,  Invohttvo:  latin,  ükH- 
lütio,  la  acción  de  envolver:  francés, 
inwlntion;  provenzal,  tnvo lucio. 

lavolncrable.  Adjetivo.  Suscepti- 
ble de  ser  involucrado. 

Involncracion.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  involucrar. 

Involncradamente.  Adverbio  de 
modo.  Coa  involncracion. 

ETiMOLoaÍA.  Involnerada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Involucrado,  da.  Participio  pasi- 
vo de  involucrar.  |  Adjetivo,  Botáni- 

.  Provisto  de  un  involucro. 

Etiuoloqía.  IvoWerar:  francés,  ú»- 
vohüré. 

Involncrador,  ra.  Masculino  j 
femenino.  £1  que  involucra. 

InvolDcral.  Adjetivo .  Botánica, 
Que  nace  en  el  involucro. 

ETiuoLOofA,.  Inooluero:  frunces,  in~ 
volmeral. 

lavolocrar.  Activo.  Ingerir  en  lo& 
discursos  6  escritos  cuestiones  6  asun- 
tos extraBos  al  principal  Objeto  de 
aquéllos. 

BTiMOLoaÍA.  Involucro. 

Involncriforme,  Adjetivo.  Sitto- 

I  natural.  Que  presenta  la  forma  de 
un  involucro. 

Involucro.  Masculino.  Botánica. 
Compuesto  de  brácteas  dispuestas  de 
un  modo  extrafio.  (Caballsro.) 

Etiholoo(a.  Latin  inviSlñerum,  todo 
lo  que  sirve  para  cubrir,  forma  de  in- 
sohlre,  envolver:  francés,  involucre. 

Raeüa. — El  involucro  consiste  en 
la  reunión  de  brácteas  que  forman, 
en  torno  de  una  flor,  cierta  cubierta 
génerü  á  manera  de  gargantilla.  Bl 
INVOLUCRO  es  propio  j  exclusivo  de 
las  umbelas. 

InvolnntariameDte.  Adverbio  de 
modo.  Sin  voluntad  ni  consenti- 
miento. 

BTiicoLoaÍA.  Invohntaria  j  el  sufi- 
jo adverbial  mente:  italiano,  tnvolunía- 
riamente;  francés,  involunlairentent;  ca- 
talán,  involuníariament.  —  «Forzada- 
ente,  sin  voluntad  ni  consentimien- 

.»  (Academia,  Diccionario  de  17S6.) 

Involuntaríedad.  Femenino.  La 
calidad  que  constituye  las  acciones 
involuntarias. 

BTiuoLOofA.  Involuntario:  catalán, 
invo^tarietat. 

Involnniario,  ria.  Adjetivo. 


dgle 


162 


INYE 


qbe  no  es  Tolunbirio.  Aplícase  taní' 
bien  i  los  morimieiitos  neicos  6  mo- 
nles  que  aucedea  independientemen- 
te de  la  voluntad. 

EtimoloqÍa.  LñiiainvIHiMÍSriiu;  de 
t»,  no,  T  tílliMaríun  italiano,  involtm- 
íario;  francés,  ÍKVol{>»iaire;  catalán, 
inMbmlari,  a. 

IdtoIuÍi.  Femenino.  Voluta. 

InvoIoUdo,  da.  Adjetivo.  SoCáni- 
ea.  De  bordes  arrollados,  hablando  de 
ciertas  boias  de  vegetales;  J  así  ee 
dice :  p/íaiot  intolut&dos. 

Etuiolooí^.  Intoinlivo:  francés,  i»- 

lüTolatifoliado,  da.  Adj 

Que  tiene  las  hojas  arrollsdaB  desde 
su  punta  basta  la  base. 

BtwolooÍa.  Ixvolmtado  y  el  latín 
fUliStut,  áe/HUim,  hoja. 

InVoIatiTO,  va.  Adjetivo.  Sold*i- 
M.  De  floree  arrolladas. 

EtimolooCa.  Latín  invSlüliu,  en- 
vuelto, participio  pasivo  de  imolvirt, 
envolver;  francés,  intolutíf. 

lOTOlTento.  Adjetivo.  Que  envuel- 
ve. 

ErnioLOdÍA.  Latín  imSheiu,  invSl^ 
vntis,  participio  de  presente  de  úmoí- 
pft-e,  envolver. 

Inviünerabilidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  invulnerable. 

EriuoLoaÍA.  InvulnerabU:  italiano, 
invvbteraMliti;  fnncéa,invuhurabi{ií¿. 

InTolnerable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
puede  ser  herido. 

BTiHOLoafA.  Latin  im%bi¿raStlii, 
lo  que  no  puede  ser  herido;  de  m,  no, 
j  vuMrSÍdit,  vulnerable:  italiano, 
vimliKribiU;  francés,  úiniAi^iít;  ca^ 
talan,  ñvulñfrabU. 

IiiTiilii«rablamente.  Adverbio  de 
modtf.  Con  invulnerabilidad. 

ETiHOLoaÍA.  iHwburaiU  y 
jo  adverbial  siatte:  francés,  ttiviluéra- 
tUment. 

Inxir.  Activo  anticuado.  Arrojar, 
echar. 

Inyección.  Femenino.  La  acción  t 
efecto  de  inyectar.  D  Introducción  de 
ciertas  materias  en  los  vasos,  ora  sea 

{lara  alterar  su  volumen,  ora  para  dar- 
es  color  especial,  en  cnjo  sentido  se 
dice:  <la  inyección  de  un  cadáver.»  || 
Medicina.  £1  liquido  inyectado  como 
■remedio:  intbcciok  emoliente,  in- 
TBCCIOH  detersiva.  ||  Estado  de  reple- 
ción de  los  vosos  capilares  por  la  san- 
gre. \  Intbcciohes  anatómioas.  Pie- 
zas anatómicas  preparadas  por  la  in- 
TBCciON,  las  cuales  han  perfeccionado 
grandemente  la  anatomta,  al  par  que 
hacen  su  eetudio  ménoa  repugnan- 
te. I  Geología,  Penetración  de  una 
roca  líquida  en  otra  roca  no  solidifi- 
cada aun;  en  cuyo  sentido  se  dice: 
la  INTBCCION  del  granito  eu  el  gneis. 
ErmoLoofA.  Inyeelar:  latín  injeeth, 
forma  sustantiva  abstracta  de  ixjecltu, 
echado  dentro,  participio  pasivo  de 
injieílr*,  echar  sobre. 

ReteAa. — Las  inyecciones  anatómi- 
cas fueron  invención  del  holandés 
Buysch,  quien,  £  la  gloria  del  inven- 
to, supo  unir  la  excelencia  en  tales 
trabajos, 
¿ufórís.— Impuesto  que  estableció 


IfJlG 

Justíniano,  i  favor  de  los  que  morían 
de  hambre  6  peste.  Los  que  se  libra- 
ban de  estas  calamidades  pagaban  este 
impuesto. 

Inyectación.  Femenino.  Inyec- 
ción. 

Inyectador,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino. El  que  inyecta.  |  Masculino. 
El  instrumento  con  que  se  inyecta. 

ETuiOLoaÍA.  Inyectar:  francés,  út- 
jtetew. 

Inyectamiento.  Masculino.  In- 
yección. 

Inyectar.  Activo.  MtdieitUi.  Intro- 
ducir algún  fluido  en  otro  cuerpo  con 
algún  instrumento;  y  así  se  dice:  in- 
yectar cierto  líquido  en  los  vasos  de 
un  cadáver,  en  el  recto,  en  una  llaga; 
INYECTAR  las  vcnas,  las  art«rias,los 
vasos  linKtícos  con  mercurio. 

BTiifOLOofA.  Francés,  i»jeeter:  ita- 
liano, infetiare,  del  latín  ütjeelire,  ar- 
rojar sobre,  forma  verbal  de  iitjeetum, 
supino  de  ittjieire,  compuesto  de  ta, 
en,rjaci¡n,  arrojar. 

Ée$«ita  AúAAncs. .— Beynier  Oraaf 
fué  el  primero  que  inventiS  una  nueva 
especie  de  jeringa,  por  cuyo  medio 
inyectaba  en  los  vasos  una  materia 
colorada.  La  observación  del 
miento  de  la  sangre  en  los  vasos  le 
sugirió  el  invento  de  la  jeringa.  (Fon- 
TBNBLI.B,  JiuiíeA.) 

I&yectwse.  Recíproco.  Medicina. 
Recibir  un  exceso  ae  sangre  en  los 
vasos  capilares;  y  así  se  £oe :  «sus 
ojos  se  INYECTAN.»  Q  Estar  lleno  de  un 
liquido  inyectado,  como  cuando  deci- 
mos: <el  mercurio  SB  inyecta  en  los 
rasos  linfáticos;  las  venas  se  inyectan 

ror  el  orificio  aórtico  del  coraion, 
Llenarse  alguna  cosa  de  líquido. 
I]^ector,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no, Inybctadoe. 

Inynncto,  ta.  Participio  pasivo  ín 
regular  anticuado  de  inyungir. 

Inyangír.  Activo  anticuado.  Pre- 
venir, mandar,  imponer. 

BrniOLOofA.  Latín  injSMUn,  encar- 
gar, disponer:  wjtuigh't  tuUetu,  dis- 
poner ó  decretar  alistamientos  de  gen- 
te para  la  guerra.  (Tícito.) 
Iñame.  Masculino.  i.<  AME. 
tñigo.  Masculino.  Ifombre  patro- 
nímico. Ignacio. 

íñigaes.  Masculino  patronímico. 
El  hijo  de  ffiigo.  DespUes  pasé  á  ser 
apellido  de  familia. 

íñignez  de  Mendoza  (Inís.)  Una 
de  las  muchas  favoritas  de  Alfonso  IX 
León  é  hija  de  Don  ISigo  de  Men- 
ea, ricohombre  y  sefior  de  Lodio. 
Parece  que  deba  contarse  como  la  pri- 
mera favorita  que  tuvo  el  rey,  pues 
antes  de  casarse  con  Doña  Berenguela, 
había  ya  nacido  Doña  urraca,  hija  de 
Don  Alfonso  y  de  Doña  Inés.  Esta 
Doña  Urraca  casó  con  Don  Lope  Díaz 
de  Haro,  señor  de  Viicaya.  Su  madre 
fué  muy  celebre  por  su  extraordina- 
ria, hermosura. 

Íñign«2  de  la  Vega  (Elvira).  Hija 
de  Don  Suero  Fernandez  de  Villalo- 
bos. Estaba  dotada  de  singular  talen- 
te  y  belleza,  y  fué  amanto  del  rey  de 
Castilla  Enrique  II,  que  tuvo  de  ella 
dos  hijos:  Alfonso  Enriques  de  Casti- 


lODI 

Ha,  del  cual  descienden  lot  condes  de 
Norofia;  y  Juana,  que  casé  con  Pedro 
de  Aragón,  hijo  del  marqués  de  Vi- 
llena. 
Iflorar.  Activo  anticuado.  Iomo- 

BAB. 

Únelos.  Masculino  plural.  Hilo* 
que  forman  flecos  y  sirven  en  los  ta^ 
lares  para  enlazar  la  tela  que  se  aeabft 
con  la  que  empieza. 

lo.  Femenino.  Miíolcgia.  Hija  de 
Inaco,  amada  de  Júpiter  que,  paim 
sustraerla  á  las  asechanzas  de  Venus, 
la  couvirtíó  en  vaca.  Juno  se  la  hizo 
entregar  y  le  puso  por  guardián  á  Ar- 
gos, el  de  los  cien  ojos.  Habiéndola 
libertado  Mercurio  de  su  vigilante, 
fué  perseguida  por  un  tábano;  recor- 
rió tierras  y  mares,  v  llegó,  por  fin, 
i  Egipto,  donde  recobró  su  forma  pri- 
mitiva. Casó  con  Telégouo  y  fué  ma- 
dre de  Bpafo.  Según  las  fábulas  grie- 
gas, introdujo  en  Egipto  el  culto  de 
Céres,  bajo  el  nombre  de  ísis.  Fué 
también  adorada  y  su  culto  se  confun- 
dió con  el  de  dicha  diosa.  El  medio  de 
que  se  valió  Mercurio  para  dar  muer- 
te á  Argos,  fué  el  de  adormecerle  ta- 
ñendo la  flauta.  Se  dice  que  cuando 
lo  iba  huyendo  del  tábano  que  contra 
ella  envió  Juno,  pasó  junto  á  su  pa- 
dre, y  con  el  pie  escribió  su  nombre 
en  la  arena,  con  lo  que  se  dio  á  cono- 
cer; pero,  al  irla  á  coger  Inaco,  la 
ficó  el  Úbano  y  se  arrojó  al  mar. 
asó  á  nado  todo  el  Mediterráneo,  y 
llegó  á  Egipto,  donde  Júpiter  la  vol- 


vió á  su  forma  primitiva,  y  tuvo  deella 
á  Epafo.  Los  egipcios  la  erigieron  al- 
tares y  la  dedicaron  sacrificios,  bajo 
el  nombre  de  Isit.  Júpiter  le  concedió 
la  inmortalidad  y  la  casó  con  Osiris. 
Se  la  ha  representado  bajo  diferentes 
formas,  conñindiéndolafi^uentemen- 
to  con  Cibeles, 

lodama,  ó  lodamia.  Femenino.' 
Mitohgia.  Sacerdotísa  de  Minerva, 
q^ue  penetró  una  noche  en  el  santua- 
no  de  la  diosa,  por  lo  que  ésta  la  pe- 
trificó, mostrándola  la  cabeza  de  Me- 
dusa, jl  Otra,  madre  de  Deucalion. 

lodhidrato.  Masculino.  QKMca. 
Sal  formada  por  la  combinación  del 
ácido  iodhíd  neo  con  .uñábase. 

ExiMOLoaÍA.  lodkidrico:  imicia, 
iodhydrate. 

lodhidrico.  Masculino.  QaÍKMs. 
Acido  compuesto  de  iodo  y  de  hidró- 
geno, por  cuya  razón  se  le  llama  tam- 
bién ácido  hidriódico. 

BnuoLoofA.  Iodo  é  kidr^mo:  fran- 
cés, iodhydri¡*e. 

lódico,  ca.  Adjetivo.  Qutniea.  Aci- 
do iónico;  el  segundo  de  los  ácidos 
que  él  iodo  produce  en  combinación 
con  el  oxígeno. 

STiMOLOotA.  Iodo:  francés,  icdiq*e, 

lodido.  Masculino.  Q/itímiea.  Ctan- 
binacion  del  iodo  con  un  cuerpo  me- 
nos electro-negativo  que  él,  en  la 
cual  las  relaciones  atómicas  son  la» 
mismtó  que  en  los  ácidos. 

ETiMOLoaÍA.  Iodo:  francés,  iodii*. 

lodismo.  Masculino.  Medicina.  Ac- 
ción mórbida  producida  por  el  nao 
reiterado  del  iodo. 


lOGL 

Iodo.  Masculino.  Qnfmú».  Cuerpo 
simple  no  metálico,  de  olor  fuerte, 
que  se  emplea  eu  la  curación  de  pape- 
ras, obstrucciones  y  escirros. 

ÉTiMOLoaÍA..  Griego  íov  (io»),  vio- 
leta; l(i)Si]i;  (iódStj;  francés,  tode. 

JieteHa  hittincd. — 1.  £1  iodo  fué 
hallado  por  Courtois  en  las  a^as  ma- 
dres de  los  Vareehtt  i,  principios  del 
siglo  actual,  1811.  El  lono,  de  color 
azuloeo  con  brillo  metálico,  se  fiínde 
á  107*  j  esparce,  inmediatamente  que 
se  U  iñlienta,  an  vapor  de  color  de 
Tioleta,  de  cuya  circunstancia  tomó 
nombre.  (Limid.) 

2.  En  efecto,  el  griego  US)};  signi- 
fica: <de  color  de  violeta.» 

Iodo-bórico.  Masculino.  Qirfnü». 
Acido  que.resulta  de  la  combinación 
del  ácido  iddico  T  del  bórico. 

EriiioLoafA.  lodo  j  bfyico:  francés, 
iodo-horiq%ie, 

lodo-clororo.  Masculino.  Q,vimiai. 
Compuesto  que  resulta  de  la  combi- 
nación del  iodo  ¿  de  un  ioduro  con  un 
cloruro. 

HnMOLOoU.  loáci-j  elonro:  íia,a- 
téa,  ioio-thlorvre. 

udoformo.  Masculino.  Q,%Ímka. 
Cuerpo  particular  correspondiente  al 
cloroformo.  Los  elementos  de  este 
cuerpo  están  agrupados  de  tal  modo, 
que  repreeenlarian  los  del  ácido  fór- 
mico, si  el  oxígeno  de  est«  ácido  se 
sostitujera  por  un  equivalente  de 
iodo. 

EriMOLOaÍA.  Iodo  j  fármica:  fran- 
cés, iodofonu. 

lodognosia.  Femenino.  Eetudio 
del  iodo. 

finuouKiU.  Griego  t<¿Si];  (iSdSt)^ 
color  de  violeta,  iodo,  j  y^ü^i;  {giiS- 
_  m),  conocimiento:  francés,  Íodogno$e. 

lodometria.  Femenino.  QuimieA. 
Método  para  determinar  el  peso  ó  la 
diÍBis  de  la  cantidad  de  iodo  conteni- 
da en  un  líquido. 

BnuOLoaÍA.  Iodo  j  el  griego  »¿- 
tn»,  medida:  francés,  iodotnétrtt. 

lodosel.  Masculino.  Químúa.  Nom- 
bra de  los  ioduroB  dobles,  Ó  sea  délas 
salfls  producidas  por  la  Combinación 
de  un  ioduro  de  metal  electro-negati- 
vo con  un  ioduro  de  metal  electro-po- 
sitiTO. 

ETiHOLoaÍA.  Francés  iodoiil,  de 
iaie  T  ul,  sal. 

lodotUis.  Femenino.  Medianm. 
DisBtinocion  de  carnea  v  fuerzas,  pro- 
ducida por  abuso  de  iooo. 

BriHOLoaía,  Iodo  j  tíiii:  francés, 
íodopAtAmt. 

Ioduro.  Masculino.  Qk^úw.  Com- 
binación del  iodo  con  un  cuerpo  sim- 
ple. 

BnuoLOofi..  Todo:  trances,  wdwe. 

lofosa.  Femenino.  Tiempot  her^ 
COI.  Nin&  que,  según  algunos  mitólo- 
gos, filé  madre  de  Deucalion.  Otros 
dicen  que  éste  ñié  hijo  de  lodamia  j 
de  Júpiter. 

loglar.  Masculino  anticuado.  Jo- 
ola  R.  I  Anticuado.  Músico. 

loglsrtft.  Femenino  anticuado. 
Borla,  dicho  festivo. 

loglerfa.  Femenino  anticuado,  lo- 

OtAMA. 


lOT 

logo.  Masculino  anticuado.  Jumo. 
Anticuado,  Burla. 

lograr.  Masculino  anticuado.  Ju- 
glar, buriador. 

logner.  Neutro  anticuado.  Tener 
acto  carnal. 

loicio.  Masculino  anticuado.  Jui- 
cio. 

lolcoi  6  lolchoa.  Femenino.  Mito- 
Ugia.  Capital  de  la  Tesalia,  famosa 

Sor  haber  nacido  en  ella  Jaaon,  ^  ba- 
erse  reunido  los  príncipes  griegos 
que  fueron  á  conquistar  el  vellocino 
le  oro. 

lolu.  Masculino.  Mitologia.  Hijo 
de  Iñcles,  nieto  j  compañero  de  Her- 
cules, á  quien  ajudÓ  i  vencer  la  hi- 
dia  de  Lerma  quemándola  con  un 
hierro  candente.  Según  Diodoro  Sícu- 
lo,  candujo  &  Oerdefla  una  colonia  de 
helenos. 

lole.  Femenino.  Mitohgia.  Hija  de 
Burito,  rej  de  ^calia,  amada  de  Hér- 
cules, que  la  llevó  á  Trachina,  Cuan- 
do murió  dicho  héroe,  casó  con  su 
hijo  ffylWi. 

loUto.  Myculino.  Mineralogía.  Pie- 
dra que  tiene  el  color  de  la  violeta. 

BriHOLoaÍA.  Griego  fov  (ion),  vio- 
leta, j  XEOo(  (UtAot),  piedra;  francés, 
iolitit. 

Ion.  Masculino.  Tittupot  heráieoi. 
Hijo  de  Xuto  y  de  Creusa,  hija  de 
£rect«o.  Casé  con  Hélice,  de  quien 
tuvo  varios  hijos  v  reinó  en  el  Ática, 
que  se  llamó  mucho  tiempo  /atita,  re- 
cordando su  nombre.  Llevó  varías  co- 
lonias al  Asia  menor,  estableciéndo- 
las en  la  Caria,  que  antes  había  con- 
quistado.  Fué  el  fundador  de  la  raza 
jónica,  hermano  de  Aqueo  y  marido 
de  Hélice,  hija  del  rej  Setino.  Begun 
Estrabon,  reina  en  el  Ática  entre 
Brecteo  II  y  Cécrops  H,  y  fué  quien 
dividió  en  tribus  á  los  atenienses. 
Burfpides  le  representaba  como  hijo 
de  Apolo  y  de  Creusa.  Según  Velevo 
Patórculo,  bajo  la  conducta  de  un  lla- 
mado Ion,  fueron  los  habitantes  del 
Ática  á  colonizar  el  Asia  menor;  pero 
no  fué  de  esto  lo»,  hijo  de  Xnto  y 
marido  de  Hélice. 

lenglerift.  Femenino  anticuado. 
Burla,  dicho  festivo. 

lopu.  Masculino.  ifitoMa.  Prín- 
cipe de  África,  que  tocó  el  laúd  duran- 
te el  feetin  que  Dido  dio  á  Eneas. 

lo-pnaa.  Interjección.  Grito  de 
alegria  y  de  invocación,  que  los  anti- 
guos repetían  en  los  sacrificios,  en  los 
juegos  solemnes,  etc. 

fóplokos.  Masculino.  Mitología. 
Sobrenombre  de  Baco. 

StiuolcoÍa.  Griego  ItntXíxoí  fí¡)pW- 
iot),  el  que  entrelaza  violetas,  de  \w 
(ion),  violetas,  y  TtXéxw  (pUÍS),  yo 
tȒo. 

lord,  Femenino.  Mitología  eteandi- 
nata.  La  Tierra,  mujer  de  Odin. 

lomtda.  Femenino  anticuado.  Jox- 

KAtlA. 

los.  Masculino,  geografía  ^  _ 
Nombra  que  tuvo  la  isla  de  Nío,  una 
de  las  Spói^des,  donde  se  dice  que 
murió  Homero. 

lot.  Femenino.  Filología.  Décima 
letra  del  alfabeto  gótico  j  alemas. 


IPSÜ 


163 


equivalente  á  una  i  muy  breve,  y  á 
veces  á  una  j'. 

loadebnik.  Masculino.  Hiitoria: 
Título  de  un  código  ruso,  publicado 
por  el  czar  Irán  I  v,  en  1650. 

Ionios.  Masculino.  AntülUdada 
griegos.  Canto  en  honor  de  Cores. 

Ipecacuana.  Femenino.  Betániea. 
Planta  de  la  América  setentrional, 
que  echa  las  hojas  unidos,  opuestas, 
mu;  prolongadas,  lisas  j  planas;  las 
flores  blancas  j  pequeñas;  las  bajas 
casi  aovadas  y  tersas,  con  una  celdi- 
lla que  encierra  dos  semillas  unidas,  * 
oblongas,  planas  por  dentro  y  gibosas 
por  fuera.  La  raíz  de  esta  planta,  que 
lleva  el  mismo  nombre  ;»el  de  htj*- 
quillo,  es  emética,  tónica,  purgante  y 
sudorífica. 

ETiuoLoafx.  Brasileño  ipeeaewaui, 
que  quiere  decir  rait  rayada  (Poo- 
chet):  latín  técnico,  atelepiao  aithma- 
tieal  de  Linneo,  ipeeaewma  de  la  Isla 
de  Francia;  aselepiat  vinatomeuM,  de  - 
Linneo,  que  es  la  ipecaetana  de  los 
alemanes,  denominada  por  los  france- 
ses dompte-venin,  doma-veneno,  tra- 
ducción del  latía  vincttoxietm,  vence- 
_  i;  catalán,  ipeeaevatta;  francés, 
ipécacuaiaa. 

Ipil.  Masculino.  Árbol  de  Filipi- 
nas, de  madera  muv  dura  y  correosa, 

IpO.  Masculino.  Veneno  actívo  que 
fluye  de  algunos  árboles  del  archipié- 
lago índico. 

Ipocrisls.    Femenino    anticuado. 

HlPOCBBSÍA. 

Ipoctono.  Masculino.  Mitología. 
Sobrenombré  de  Hércules,  por  haber 
destruido  los  gusanos  que  rotan  las 
vides. 

ErmoLoafA.  Griego  Ii«xtíto(  (ipoí- 
tSnot),  de  i^  (ip*)>  gusano,  y  xtíiwo 
(ktéwS),  yo  mató:  francés,  IpoeUme. 

Ipomea.  Femenino.  Botánica.  Plan- 
ta canoIvuHceea. 

BTiuoLoaÍA.  Francés,  ipomée. 

Ipso  facto.  Locución  puramente 
latina,  usada  en  castellano,  que  signi- 
fica inmediatamente,  en  el  acto,  y  tam- 
bién por  el  mismo  hecho. 

Etiuolosía.  Latín  ipto,  ablativo  de 
ipse,  &.  mismo,  y  facto,  ablativo  de 
jaeHa,  hecho;  «por  el  mismo  hecho;» 
francés  y  catatan,  ^so  facto. 

Ipso  jure.  Locución  latina  usada 
en  A  foro  para  denotar  que  una  cosa 
no  necesita  declaración  del  juez,  pues 
consta  por  la  misma  ley. 

EriHOioafA.  Ipto  y  jwre,  ablativos 
de  ipte  y  j*$,  j*rit,  derecho;  «por  el 
mismo  derecho.» — <Modo  adverbial, 
que  equivale  por  el  mismo  derecbo, 
sin  necesitar  de  nueva  declaración.  Es 
voz  puramente  latina,  pero  muy  usa- 
da.» (Academia,  DiccioMño  de17í6.) 
— (Aunque  el  delito  sea  de  tal  cali- 
dad que  imponga  la  pena  ipto  J9re.> 
(Recopilación,  liíro  V,  tÍí*lo  10,  Uy  i .') 

Ipsidices  (luAoENxs).  Anligteda- 
ie».  Medallones  6  láminas  de  metal, 
en  forma  de  hombres  y  mujeres,  que 
los  magos  usaban  en  los  sacriflcios 
amatónos, 

Etimoloqía.  Latin  ipu,  él  mismo, 
é  illea,  ilUei»,  ave  de  reclamo,  atraO' 
tiro,  haUgo:  francés,  ipnlüat. 


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m 


m 


IBAC 


Ir,  Nflotro,  Andar  6  morena  de  un 
Ittgsr  bácift  otro.  Se  usa  también  como 
recíproco.  |  Estar  6  ser.  |  Caminar  de 
acá  para  alU.  I  ¿postar,  j  así  se  dice: 
TAN  cien  doblones  &  que  sucedió  tal 
cosa.  II  Consistir,  depender;  ^  aa(  se 
dice:  en  eso  TA  ¿  le  va  la  vida  iS  ta 
honra  i  Fulano.  |  Importar ,  intere- 
sar; j  as!  se  dice:  nada  me  ta  en  ello. 
II  Distin^irse,  diferenciarle  nna  per- 
sona 6  eoea  de  otra;  ;  así  se  dice:  lo 
que  Ta  del  padre  al  hijo.  [  Se  osa  para 
denotar  hacia  ddnde  se  dirige  un  ca- 
'mino;  ;  así  se  dice:  este  camino  ta  i 
tal  parte.  |  Seguir  alguna  carrera;  j 
asi  se  dice;  ir  por  la  iglesia,  por  la 
milicia,  etc.  |  Obrar,  proceder,  y  De- 
clinarse, 6  conjugarse  algún  nombre 
6  Tsrbo  por  otro.  |  En  Tarios  juegos 
de  naipes,  KNTftAB.  |  Junto  con  los  ge- 
rundios de  algunos  verbos  denota  la 
acción  de  ellos  t  da  &  entender  la  ac- 
tual ejecución  ae  lo  que  dichos  verbos 
significan;  verbi  gracia:  tamos  Cami- 
NAiTDO;  6  qne  la  acción  empieza  i  ve- 
rificaree;  como  ta  anochbcibndo,  esto 
es,  principia  í  anochecer.  |  Junto  con 
algunas  TOces,  signififa  el  modo  de  ib; 
como  la  &  pié,  á  caballo,  í  gusto,  bien 
6  mal.  y  Junto  con  el  participio  pasivo 
de  los  verbos  activos,  signiuca  pade- 
cer su  acción,  y  con  el  de  los  rbcípro- 
Gos,  ejecutarla; ;  así  se  dice:  m  vendi- 
do, IR  atenido.  ¡  Junto  con  la  preposi- 
ción i  y  slgun  infinitivo,  significa 
disponerse  para  U  acción  del  verbo 
con  que  se  junta;  por  ejemplo:  vot  & 
salir;  vamos  á  almorzar,  y  Jnnto  con 
la  preposición  CM  vale  t«aer  6  llevar 
lo  que  el  nombre  significa;  ^  así  se 
dice:  ir  con  tiento,  con  miedo,  con 
cuidado,  y  Junto  con  la  pre{MBÍcion 
contra,  vale  perseguir,  y  también  sen- 
tir y  pensar  io  contrario  de  lo  que  sig^ 
nifica  el  nombre  i  que  se  aplica;  como: 
IR  contra  la  corriente,  contra  la  (^i' 
nion  de  alguno.  I  Recfproco.  Itlorirse 
6  estarse  muriendo,  j  Salirse  algún  lí- 
quido  insensiblemente  del  vaso  6  cosa 
'  en  donde  está.  Aplícase  también  al 
mismo  vaso  6  cosa  que  lo  contiene;  y 
asi  se  dice:  ese  vaso,  esa  fuente  se  va. 
I  Desliíaise,  perder  el  nivel;  t  asi  se 
dice:  iBsa  los  pies,  por  resbalar;  ibsb 
Ib  pared,  por  amenaiar  mina.  ¡  Gas- 
tarse, consumirse  ó  perderse  alguna 
cosa,  II  Desgarrarse  6  romperse  s^gu- 
natela,  y  también  euTejecerse.  y  Ven 
tosear  6  hacer  alguno  sus  necesidades 
sin  señtír.  I  adblantb.  Frase.  No  de- 
tenerse, proseguir  en  lo  que  se  va  di- 
ciendo á  tratando.  |  u.  Joruak.  Frase 
familiar  con  que  se  denota  que  alc;uno 
se  ha  remozado  6  ha  convalecido.  | 
Allí.  8B  Va.  Véase  AllL.  y  AixX  ta 

ESO,    ó   A1,LÁ    VA    LO    QUE    ES.  ||  VéaSB 

Allí,  i  Ir  alto.  Frase.  Se  dice  de  los 
ríos  6  arrojos  cuando  van  muj  creci- 
dos. I  B|BN  6  MAL.  Frase,  Bailarse  en 
buea  ó  mal  estado  alguna  cosa,  j  con 
ALOUNO.  Frase.  Ser  de  su  opinión  ó 
dictamen;  convenir  con  ál.  y  Estar  de 
sa  parte  d  á  su  favor,  y  IrXsb  LO 'ama- 
do TQUBDAEX  LO  DESCOLORADO.  Befntn 
con  que  se  da  á  entender  que,  pasado 
el  deleite  que  causa  alguna  pasión 
desordenada,  queda  b<í1o  el  desorédítQ,  ¡ 


der. 


el  deshonor  6  la  vergaeuza.  |  Ib  pa-  '  porque  como  el  verbo  {xir  si  solo  hace 
SANDO.  Frase  con  que  se  significa  que  relación  determinadamente  al  parajs 
alguno  se  mantiene  en  el  mi^^mo  esta^  j  en  que  me  hallo,  explico  completa- 
do en  drdená  su  salud  ó  conTenieacia,<  mente  que  le  dejo,  a ue  me  ausento; 
sin  especial  adelantamiento  ó  mejoría.  I  pero  no  la  hago  igualmente  compl»- 
ll  LEJOS  ó  MUY  LEJOS.  Ffase  metafóri- ¡  ta  si  digo  solamente:  yo  vo;,  pues 
ca.  Estar  muy  distante  de  lo  que  ee  falta  saber  adunde,  porque  el  verbo  no 
dice,  se  hace  6  se  quiere  dar  á  enten-  lo  determina  por  sí  solo.  (Huerta.) 

j._  iT ü »-/í_:        A.rtíeulo  tegwtJc.—^lK,   irse.  Ir  ta 

moverse  de  un  lugar  para  otro  deter- 
minado: poner  el  cuerpo  en  moTÍ' 
miento  con  cierta  dirección  fija.  Irtt 
es  simplemente  ausentarse.  Ndtase 
esta  diferencia  en  los  ejemplos  siguien- 
tes: ¿dtíode  hau  ido  los  que  seyWtm? 
Se  /«/  de  la  casa  para  ir  i  la  iglesia. 
Me  Toy,  y  puede  que  vaya  á  paseo. 
(Mora.) 

Ira.  Femenino.  I^ion  del  alma, 
que  mueve  i  indignación  y  enojo.  | 
Apetito  6  deseo  de  injusta  venganza; 
es  uno  de  los  siete  pecados  capilales. 
II  Apetito  6  deseo  de  venganza,  según 
drden  de  justicia,  y  Het&fora.  La  fu- 
ria 6  violencia  de  los  elementos.  {| 
Plural.  La  repetición  de  actos  de  safia, 
encono,  venganza.  |  ¡de  DiosI  Expre- 
sión de  que  se  usa  para  manifestú-  la 
extrafieza  que  causa  alguna  cosa,  á  la 
demasfa  de  ella,  espenalmente  cuan- 
do se  teme  produzca  sus  malos  efec- 
tos contra  nosotros.  |  Ira  de  hbbma- 
Mos,  IBA  de  diablos.  Befran  que  da 
i  entender  que  son  macho  peores  los 
efectos  de  la  ira  cnando  es  entre  per- 
sonas que,  por  el  parentesco  ú  otros 
motiTos,  deben  tener  más  unión  y 
amistad,  y  A  ira  de  Dios  ho  bat  ca- 
sa PiTKRTE.  Reñan  con  que  se  da  á 
entender  que  al  poder  de  Dios  no  haj 
cosa  que  resista,  y  De  ira  del  seSor 

T    DE    ALBOROTO  DEL   PUEBLO  TE  LIBRE 

Dios,  Befran  que  denota  cuan  temi- 
ble ee  el  enojo  y  la  Tiolencia  en  los 
poderosos  y  una  conmoción  popular. 
|[  Dbscaboar  LA  IRA  EN  ALOUNO.  Fraso 
Desfogarla,  y  Llenarse  de  ira.  Fra- 
se. Enfadarse  ó  irritarse  mucho. 

EnMOLoeÍA.  Sanscriio  ^b  nT 
(tri)  6  iftff,  aborrecer,  envidiar;  fnit, 
aborrecimiento,  celera;  griego,  £pK 
(érii),  contienda;  latin,  ira;  ^ncés  i 
inglés,  4ri;  ruso,  iarotf;  italíanOi  pro- 
venzal  y  catalán,  ira. 

Incoba.  Femenino.  Satánica.  Ár- 
bol de  las  islas  occidentales,  de  ho- 
jas parecidas  á  las  de  la'higuera,  de 
Sores  amarillas  y  aromáticas,  y  de 
fruta  parecida  á  la  pera. 

Irtcnndamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  iracundia. 

Etimología.  Iraanuia  y  el  sufijo  ad- 
verbial mmU:  italiano,  iracomlameiUe; 
latin,  iracbídi. 

Irftcmidia.  Femenino.  Propensión 
á  la  ira. 

ETiifOLoaÍA.  Latín  ü-aemuíU;  italia- 
lo,  iraconditt;  catalán,  irad'uiia.— 
Por  lo  regular  se  toma  lo  mismo  que 
ira;  y  añade  el  ser  con  exceso,  6  ser  el 
hábito  vicioso  de  quien  fácilmente  ae 
deja  llevar  de  la  ira.  Es  voz  puramen- 
te latina.»  (Academia,  Diediurit 
de  17Í6.)—fíl[ncho  va  de  la  ira  á  la 
iracundia;  porque  la  ira  nace  de  la 
ocasión,  y  la  iraevulia,  de  mala  oon- 


I  Irse  muriendo.  Frase  metafíirí' 
Ir  6  caminar  muy  despaeii  , 
jro  6  lentitud,  y  pob  alto.  Fra- 
se. En  el  juego  de  trucos  y  billar 
cuando  uno  hace  saltar  fuera  su  bola 
por  encima  de  la  tablilla,  con  lo  cual 
se  pierden  rayas.  |  awuna  OOSa.  Fra- 
se metafórica.  No  entenderla  6  no  ad- 
vertirla, y  LOS  OJOS  TRAS  ALODNA  PER- 
SOMA  Ó  CO0A.  Frase.  Quererla,  desear- 
la con  extremo,  y  sobre  alODna  cosa. 
Frase.  Seguir  algún  negocio  sin  per- 
derlo de  vista,  y  Ib  y  vbhib.  Frase. 
Insistir  en  alguna  cosa,  revolviéndola 
continuamente  en  la  imaginación,  y 
así  se  dice;  ai  da  usted  en  ib  y  TKHIB 
en  eso,  perderá  el  juicio,  y  A  ORAN  iB, 
AL  Más  iB.  Expresión  anticuada.  A 

TODO   COBBIB.  y  Nj   ta  NI   TIENB.  Bx- 

firesion  familiar  con  que  se  explica 
a  irresolución  de  alguna  persona.  || 
jQuiÉN  TA?  6  iVJiíti  TA  ALLÁ?  Expre- 
sión de  que  se  usa  regularmente  por 
la  noche  cuando  se  descubra  algún 
bulto  6  se  siente  algún  ruido  j  no  se 
ve  quién  lo  causa,  y  Sin  irle  ni  vr- 
NiRLB.  Expresión  de  que  se  usa  para 
dar  á  entender  que  no  le  importa  á  al- 
guno aquello  de  que  se  trata,  y  Por 

DONDE  fueres   Ó   DONDE   FUERES,   HAZ 

COMO  TiBBES.  Refrán  que  advierte  que 
debe  cada  uno  acomodarse  á  los  usos 

Í  estilos  del  país  donde  se  halla.  || 
AMTO   SE  LB  DA  POB  LO  QUE  VA  COMO 

POB  LO  QUE  TIENE.  Frasc  cou  que  se  da 
á  entender  que  í  alguno  no  le  impor- 
ta nada  lo  que  sucede.  |  Vaya.  Usado 
como  interjección,  sirve  para  expresar 
algún  enfado,  y  también  para  apro- 
bar alguna  cosa^  y  para  excitar  ó  con- 
tener; y  asi  se  dice:  |vata1  deje  usted 
eso;  [VAYA,  vayaI  despache  usted,  etc. 
II  Estar  ido.  Frase  familiar.  Estar 
idelado  6  profundamente  distraído, 

BriHOLoofA.  Griego  íi»  (tíS),  yo  voy; 
latin,  «0,  in;  italiano,  irt;  francés  y 
catalán,  ir. 

Ie.  Del  latin  eo,  ii,  irt,  ivi,  ittm, 
que  signiflca  ir,  andar.  El  verbo  sim- 
ple irt  se  junta  con  casi  todos  los 
prefijos  faj,  ad,  amé, 
t*ttr,  oi,  f«r,/hnu,  eic.),  y  da  lugar 
á  un  gran  número  de  compuestos. 

(MONLAU.) 

Sinonimia.  Artlc*lo-  primero.— \r, 
IBSB.  Bstos  dos  verbos  no  pueden 
usarse  indistintamente,  porque  irte 
tiene  ta  fuerza  de  ansentsrse  sin  rela- 
ción al  paraje  á  que  se  va,  sino  sólo  al 
que  se  deja:  é  ir,  por  el  contrario,  no 
hace  relación  al  que  se  deja,  sino  á 
aquel  adonde  se  va. 
Ha  resuelto  irte  de  Madrid,  puede 
>  saber  adonde  irá,  6  qué  camino 
elegirá;  y  no  se  dirá  en  este  caso:  ha 
resuelto  ir  de  Madrid,  sin  determinar 
precisamente  el  paraje  adonde  va,  6 
destino  que  lleva.  Y  así  cuando  digo: 
me  Toy,  formo  una  frase  completa, 


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Laoogle 


IRAL 

dimn.»  (QuRVkSi.,- ^píttelai  faañiüh 
rét.) 

Iracondo,  da.  Adjetívo.  El  que  -. 
propenso  á  la  ira.  |  Poética.  Aplíca- 
se  á  los  elementos,  cuando  están  de- 
masiadamente alterados  j  enfureci- 
dos. 

BnuúUKifA.  Iraam^:  latín,  ira- 
eSítdiu;  italiano,  iraeoitdo,  iraeontüoto; 
catal&B,  trooMuÍ!),  «. 
.  Indé.  Masculino.  Decreto  impe- 
rial en  Turquía. 

BroiOLoaiA.  Pronunciación  turca 
del  irabe  irSda,  {V^ltt))  noluntad, 
deseo;  francés,  irad¿. 

Irado,  da.  Adjetivo  anticuado.  BaK' 
DiDO.  J  T  PAOftDO.  Expresión  que  se 
baila  en  donaciones  antiguas  de  los 
Tejes,  de  la  cual  se  usaba  al  tíempo 
de  nombrar  lo  que  se  reservaban 
los  lugares  donados.  Entre , estas 
servas,  una  era  que  el  rej  babía  de 
poder  entrar  en  los  tales  lugares  siem' 
pre  que  quisiese,  ibado  r  pagado^ 
esto  es,  airado  6  apaciguado,  de  guer- 
ra d  de  paz. 

ETiifOLOolA.  Airado.  Es  una  bri- 
llantísima interpretación. 

Irak.  (BajoTatin.)  Masculino.  Yi- 
drio  de  Irak.  J|  Vaso  6  redoma  de  la 
misma  matena. 

ErmoLoaÍA.  Árabe  (J>]f:  l'trSil), 
adjetivo  relativo  del  nombre  propio 
'Irak,  provincia  de  la  Babilonia  de 
los  antiguos,  en  donde  se  hbricaba 
un  vidrio  semejante  al  cristal,  llama- 
do eíowfrto 'tVaü^JiyJt  ^L^M, 

Stíeña  kiitoriea. — El  latín  de  la 
Edad  Media  nos  ofrece  muchas  jr  va- 
riadas formas  del  radical  árabe. 

1.  Inká.  «Vasos  ritríoe,  eouza 
Íix)'aza.)inke.>  (Btpaüa  Sagrada,  LX, 

2.  Iragítm.  <Et  concham  tnwo».» 
(íbid,  XZXVI.  página  50.) 

3.  Inchas.  <Bt  tres  fialas  qnas  di- 
ennt  rotomas  iracha$:>  «que  llaman 
redomas  Áf¡  Irak.*  (Ihid.) 

4.  ÁagraÜt.   «Vasa  ritría:   co: 
étyniit  IL*   iYt?m,  CrMes  de  la  dr- 
áináen*  Bmtto,  V,  424.) 

Iraiba.  Masculino.  Palmera  del 
Brasil,  cuva  medula  es  comestible. 

Irala  {Domingo  Martínez  de).  Ca- 
pitán español,  uno  de  los  conquistado- 
res de  la  América  meridional.  Nacid 
en  1486;  ibrmd  parte  de  la  expedición 
de  Mendoza  en  1534;  contribuye  al 
descubrimiento  de  los  países  que  riega 
el  río  de  la  Plata;  sucedió  en  el  go- 
bierno de  Buenos-Aires  i  Juan  de 
Ajólas,  y  luágo,  á  Alvaro  N^nfiez  Ca- 
beza de  Vaca,  j  mnriiS  en  1557, 

Irala  Yoio  (Matías  ANTomoJ. 
Pintor  y  grabador  eepafiol,  que  naci<5 
en  1680  j  mmi6  en  1753.  Tomó  el 
bábito  en  el  convento  de  la  Victoria 
de  Madrid,  j  siguió  practicando  __ 
arte,  en  el  que  formó  algunos  buenos 
discípulos.  Entre  sus  cuadros  más  no- 
tabirá  se  distinguen:  to»  Franeitco  dt 
J'a*ia  dUlribiigMdo  pluiut  m«diei*alet 
HotpobrtM;  lauto  Tomát  dt  Aq%imo, 
que  existe  en  Alcalá  de  Henares,  y 
gran  número  de  dibajn  y  grabados 


IBtA. 

que  se  conservan  en  el  museo  de  Ma- 
drH. 
Iranie.  Becíproco  anticuado. 

AlBASSB. 

Irascencia.  Femenino  anticuado. 
Ikacundia. 

Irascibilidad.  Femenino.  Propen- 
sión á  la  ira. 

Etiuolooía.  7riuctd/«.' italiano,  iriu- 
cibiUÜ;  irancés,  irateí^Utí. 

Iraacibls.  Adjetivo,  Lo  pertene- 
ciente i  la  iia.  I  El  que  es  propenso  á 
irritarse. 

Etiuolosía,  Ira:  latín,  irtui¡lf>ilit¡ 
italiano,  iratúbiU;  francés  y  catalán, 
irateihU. 

Ireoarca,  Masculino.  Entre  los  ro- 
manos, se  llamaba  así  el  magistrado 
destinado  á  cuidar  de  la  quietud  y 
tranquilidad  del    pueblo.  \  Sittona 

Í  riega.  Oficial  encaramado  de  mantener 
a. tranquilidad  púbfica  en  las  provin- 
cias del  imperio  griego. 

EruiOLOaÍA.  Griego  elpT)vápx>¡<:  (lirS- 
nárehtt);  de  eirha,  paz,  y  arcAri», 
mandar:  latín,  irSnSTeha;  ñ-ancés; 
ir¿Karq%i.  El  griego  tiene  también  la 
forma  «Ipijvap^oi;  [eirinarehoi .) 

Irene.  Femenino.  Nombre  griego 
de  mujer. 

EriMOLoafA.  Griego  EEpijvj)  (Biri- 
ní),  Irene  y  paz;  latm  posterior  í  la 
época  de  Augusto,  Irene;  francés,  Ire- 
ne; catalán,  Irena. 

i.  Irene.  Del  griego  eirSnl,  paz, 
tranquilidad.  Nomore  propio  de  mu- 
jer, como  Ireneo  (pacifico)  ra  nombre 
propio  de  hombre.  De  ahí  también 
irentarea,  como  quien  dice,  jefe  de  los 
paei_ficadoret;  entre  Imi  antiguos  grie- 

fos  y  romanos,  juez  de  mc;  magistra- 
D  destinado  á  cuidar  ¿e  la  dm,  de  la 
equidad  y  tranquilidad  del  pi 

(MONLAU.) 

2.  Irene.  Femenina.  Planeta  te- 
lescópico, deecubiertoen  1851. 
'  Etiuolosía.  Irene  i:  francés  Irin». 
-  Irénico,  ca.  Adjetivo.  Bitloria  eele- 
tiáttiea.  Libros  ieínicob.  Libros  des- 
tinados á  calmar  las  discordias  entre 
las  opiniones  cristianas  de  los  prime- 
ros siglos. 

Itiarte.  (Iqmacio).  Pintor  español, 
que  nació  en  Azcoifaa  en  1620y  mu- 
rió en  1685.  Fué  discípulo  de  ^rrera 
el  viejo;  se  distinguió  como  paisajista, 
mereciendo  grandes  elogios  de  Muri- 
lio,  y  fué  uno  de  los  fundadores  v  pri- 
mer secretario  de  la  Academia  ¿e  Se- 
villa, en  cuya  ciudad  murió.  En  el 
museo  del  Prado  existen  algunos  paisa- 
jes suyos. 

Iriarte  (Don  TouÍb).  Siguiendo 
las  huellas  de  la  del  Sr.  Fernandez 
Navarrete  y  otros  notables  críticos, 
vamos  á  fnzar  la  biograña  de  este 
erudito  literato,  que  debe  á  sus  céle- 
bres fábnla*  Uterariat  un  nombre  ver- 
daderamente universal.  Nació  el  se- 
ñor Ibiastb  en  la  rilla  de  Orotava 
(Tenerife),  el  18  de  Setiembre  del750. 
Sus  padres  fueron  Don  Bernardo  de 
Iriarte  V  doña  Bárbara  de  las  Nieves 
Hernández  de  Oropesa.  A  los  10 
años  comenzó  i.  estudiar  la  lengua  la- 
tina bajo  la  dirección  de  su  hermano, 
Fray  Jaan  Tomáa  de  Ibubts,  de  la 


miA 


165 


i  pueblo. 


orden  de  Predicadores,  haciendo  ta- 
les adelantos  que,  á  instancias  de  su 
tío  Don  Juan  de  Ibi&bte.  biblioteca- 
rio del  rey,  salió  para  Madrid  á  prin- 
cipios de  1764,  despidiéndose  de  su 
patria  con  unos  dísticos  latinos,  que 
nadie  creyó  pudiesen  ser  de  un  joven 
de  tan  corta  edad.  Continuó  en  Ma- 
drid su  educación  su  tío  Don  Juan  de 
Ibiabtk,  á  cuyo  lado  estudió  latini- 
dad, Iiumanidades,  matemáticas,  geo- 
grafía, historia,  física,  y  las  lenguas 
inglesa,  francesa  é  italiana.  A  los  sie- 
te años  de  enseñanza,  y  después  de  la 
muerte  de  su  tío,  se  ocupó  de  la  cor- 
rección é  impresión  de  la  gramática 
latina  (1771),  y  de  las  demás  obras 
que  publicó  hasta  1776.  Tuvo  Iriabtb 
siempre  gran  afición  á  la  música,  y 
ya  en  Canarias  tocaba  varios  instru- 
mentos; pero  en  Madrid  se  perfeccio- 
nó con  las  lecciones  de  su  amigo  y 
maestro  Don  Antonio  Bodriguez  de 
Hita.  Su  mucho  amor  á  la  poesía  le 
hizo  escribir,  cuando  apenas  conta- 
ba 18  años,  la  comedia  Macer  fw  ia- 
eewKt,  que  imprimió  en  1770  con  el 
anagrama  de  Don  Tirio  Imarela,  tra- 
duciendo lu%o  del  francés,  para  los 
teatros  de  los  sitios  reales,  las  come- 
dias: SI  Filétofo  casado,  £a  Steoceta, 
La  Tragedia,  Si  Huérfano  de  la  Chi- 
na y  otras,  amén  de  algunos  dramas 
originales,  ocupándose  en  estos  trá- 
balos hasta  17^.  En  la  colección  que 
Euolicó  de  sus  obras,  dejó  de  incluir 
is  comedias:  SI  JÜAlgattador,  La  Se- 
eoeeia,  SI  mal  hombre,  SI  Aprentivo, 
La  Pnpila  juiciosa  y  SI  Mercader  de 
Sntima.  Por  fallecimiento  de  su  tío 
Don  Juan  de  Ibiaktb,  le  sucedió  en 
L771  en  el  empleo  de  oficial  traductor 
de  la  primera  secretaria  de  Estado, 
cargo  en  el  que  le  había  suplido  du- 
ranta  sus  enfermedades,  asistiendo 
con  el  marqués  de  tos  Llanos  á  las  se- 
cretarías del  Perú  y  de  la  Cámara  de 
Aragón.  Por  este  tiempo  (1772)  tuvo 
la  comisión  de  componer  SI  Merenri* 
hittírioo  y  político,  que  mejoró  mucho, 
y  tradujo  de  orden  superior  varios 
apéndices  ¡para  una  obra  en  defensa 
de  Palafox,  escribiendo  los  versos  la- 
tinos y  castellanos  al  nacimiento  del 
infante,  é  institución  dé  la  orden  de 
Carlos  III.  Por  entonces  escribid  su 
notable  obra  Lot  Literalot  en  cnM-etma, 
y  varias  poesías  sueltas,  y  ak^nas 
epístolas  á  su  amigo  Don  José  Cadal- 
so. En  1776  ae  le  nombró  archivero 
del  Supremo  Consejo  de  la  Guerra,  y 
al  afto  siguiente  publicó  la  traducción 
del  Arte  poética  de  Boraeio:  Sedaño,  el 
colector  del  Parnaio  S^añol,  la  criti- 
có duramente,  contestándole  IRiabtb 
con  el  conocido  diálogo:  Donde  loe  i»- 
man  las  dan,  en  177».  A  principios 
del  año  1780,  Ibiartb,  dice  otro  de  sus 
biógrafos,  se  propuso  que  la  música 
no  careciese  de  un  libro  lleno  de  pr»- 
ceptos,  como  ya  contaban  la  poesía  y 
la  pintura,  y  escribió  su  famoso  poe- 
ma La'Mwea,  obra  muy  apreciabla 
por  las  ideas  y  acertados  consejos  que 
encierra,  por  más  que  no  cuente  con 
una  de  las  condiciones  esenciales  del 
poema,  que  es  la  inspiración  poética, 

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16« 


IKUl 


efecto  quix¿8  de  Ib  mixima  de  Ibuktb 
ds  que  /m  tertoi  dtbian  ter  ^iñUt,  *a- 
tuníei  y  eai*iHo$  de  arltfiewMo  ornato. 
Entre  los  conTÍdados  i  la  lectura  de 
•stA  poema  ae  hallaba  el  satírico  é  in> 
exorable  Huerta,  el  autagouiata  de 
IsusTB  en  todo,  j  al  comenzar  esté 
verBo: 

■Lh  manrillM  de  aqiMl  trie  euila,> 
ie  levanttj  Huerta  y  Bbaiidon<5  la  sala 
diciendo:  que  ni  aquel  era  venio,  ni  el 
autor,  poeta.  Cierto  que  el  citado  ver^ 
80  no  es  bueno;  pero  no  lo  ee  manos 
que  Ibiaktb  devom¿  á  Huerta  bu  crí- 
tica de  un  modo  cruel,  c(»bo  réremos 
mis  adelante.  En  1782  publicd  sus 
célebres  Fibulái  Utírartat,  que  fueron 
criticadas  en  El  Atno  tntáiio,  de  For- 
ner,  al  que  contestó  Ikiábtb  con  su 
ftmosa  Batirá:  I*arA  catoi  Uda$,  ntlt» 
tener  loe  maatrot  ojldalet,  Kstósiuta 
de  Virsilio,  quiso  ensaj^rse  en  nn 
poema  ¿pico,  j  eli^ó  la  conquista  de 
Méjico;  pero  conociendo  laa  grandes 
dificultades  que  el  asunto  o&ecía,  le 
sustituyó  por  la  traducción  de  l&Énei- 
da^  de  que  publicó  cuatro  libros.  Por 
orden  del  ilustre  conde  de  Florida- 
blanca,  escribió  las  Lteñona  inttmc- 
tivat  eebre  la  merát,  la  Mtíoria  y  la^to- 
-grafia,  para  instrucción  de  los  niños 
de  las  escuelas.  En  1787  publicó  la 
colección  de  sus  obras  en  seis  tomos, 
que  después  de  su  muerte  se  ha  reim- 
preso en  ocbo,  añadiendo  en  loe  dos 
últimos  muchas  obras  inéditas.  Kn 
dicha  colección  inclujó  La  Seforita 
mal  criada,  Bl  Señorito  minado  y  SI 
Din  de  aentet,  comedias  que  compuso 
en  distintaa  épocas.  Hallándose  en 
Andalucía  (1790J  i  restablecerse  de 
sus  males,  escribió  el  monólogo  Oit^ 
man  el  Sueno,  j  en  SlCorretpontal  del 
eomaor  publicó  una  pitira  en  latín  ma- 
carrónico contra  elinsl  g^usto  de  nues- 
tras escuelas.  Tradujo  con  gran  pure- 
za y  exquisita  gracia  Eí  JVWw  A>íw- 
eon,  de  Campe,  de  cuja  obra  se  han 
hecho  multitud  de  ediciones.  La  TÍda 
sedentAria  que  hacía,  agravó  su  pade- 
cimiento de  gota,  de  cujas  resultas 
murió  en  17  de  Setiembre  de  1791, 
siendo  enterrado  al  siguiente  dia  en 
la  parroquia  de  san  Juan,  de  Madrid. 
«Poeta  de  escaso  mimen— dice  el  ee- 
sor  Oil  y  Zarate— pobre  versificador; 
poro  literato  de  vasta  erudición  y  pro- 
fundos conocimientos.  Sn  posición  so- 
cial, BU  ameno  trato  y  extensas  rela- 
ciones, le  dieron  gran  fama  y  le  hi- 
cieron tener  en  la  literatura  un  influjo 
funesto,  pues  su  ejemplo  acreditó  el 
proBaismo  en  la  poesía,  defecto  que 
cnndióde  un  modo  asombroso.  Ibiabtb, 
sin  embargo,  á  la  manera  de  Huerta, 
logró  publicar  una  obra  que  asegura 
su  fama.  Laefib%lat  Uterariae  son  un 
monumento  que  nunca  perecerá;  aco- 
modábase mu  este  género  á  la  índole 
de  su  talento- y  á  su  manera  de  versi- 
ficar; hay  en  estas  composiciones  grar 
eia,  viveza,  naturalidad,  y  hasta  los 
versas  son  mejores  que  en  sus  demás 
obras.  Al  escribirlas,  iRiAitTKse  mostró 
una  vez  en  su  vida  lo  que  no  era.  poe- 
ta »  Nuestro  gran  Quintana,  contes- 
tando á  cierto  articulo  publicado  por 


mu. 

Mr.  O...  mi\a.Dáe$daJilotifie*,i¡aa\^ 
las  fábulas  de  IbiArtb,  dice: — «Mire 
usted ,  señor  sentenciador ,  aunque 
Ibiartb,  como  ^bulista,  está  á  una 
distanña  inmensa  de  Lafontaine,  tíe- 
ne,  sin  embargo,  dot«s  muy  aprecia- 
bles  para  que  nadie  se  permita  nablar 
de  él  con  esB  severidad  desdeñosa. 
Invención  ingeniosa  las  más  veces, 
oportunidad  en  las  aplicaciones,  nar- 
ración deapejada ,  lenguaje  claro  y 
puro.  Es  cierto  que  carece  de  la  sen- 
cillez y  del  talento  descriptivo,  que 
distinguen  al  fisopo  francés;  pero  el 
carácter  burlón  y  chistoso  que  ma- 
nifiesta en  estas  composiciones,  la 
viveza  y  propiedad  de  su  diálogo,  in- 
teresan y  agradan  generalmente,  ha- 
llándose tan  léjoB  del  vicio  de  la  in- 
snlsex,  que  acaso  da  en  el  extremo 

resto  de  excesiva  discreción 
&1bo  que  todaa  las  fábulas  de 
Ibiabtb  hayan  ñdo  escritas  con  el  ob- 
jeto de  zaherir  á  tos  escritprea  de 
quienes  el  auter  estaba  quejoso;  pues, 
aunque  algunas  de  ellas  puedan  tenar 
aplicación  á  sus  querellas  literarias, 
la  mayor  parte  descabren  la  intención 
general  de  dar  consejos  i,  los  literatos 
principiantes,  bajo  la  forma  de  apólo- 
gos. Nosotros  prescindimos  de  si  este 
es  6  no  uu' defecto  tan  esencial  como 
el  diarista  pretende;  pero  es  incontes- 
table que  las  Fibnlae  ¡iíerariae  de 
Ibiabtb  so  han  dejado  por  eso  de  oor^ 
rer  en  boca  de  loa  literatos,  y  de  loe 
que  no  lo  son;  que  se  aprenden  con 
facilidad  por  los  muchachos  á  quienes 
se  dan  á  estudiar;  que  muchas  de  sus 
expresiones  se  han  hecho  proverbia- 
les, y  que  ae  repiten  con  Secuencia 
las  ediciones  que  se  hacen  de  ellas. 
¿Pueden  acaso  los  franceses  decir  otro 
tanto  de  sus  fabulistas  posteriores  á 
Lafontaine?*  Para  concluir,  copiare- 
mos las  frases  del  célebre  literato 
francés  Floriaur  que  debió  gran  parte 
ds  su  reputación  a  las  imitaciones  que 
hizo  de  nuestra  literatura,  si  cual 
dice  á  esto  {wopósito:— *To  debo  mu- 
cho á  Ibiartb,  poeta  muy  estimable 
para  mí,  de  quien  he  tomado  mis  me- 
jores apólDg0B.>  No  queremos  dar  por 
terminado  nuestro  trabajo,  sin  coputr 
la  famqsa  posdata  de  una  interesante 
carta  de  Ibiabtb,  fechada  en  Madrid 
el  27  de  Marzo  de  1787,  en  la  cual  va 
devuelto  el  golpe  á  Huerta,  de  que 
hablamos  anteriormente,  y  sin  copiar 
el  retrato  que  de  este  literato  haoe  el 
erudito  escritor  Sr.  Ochoa: — '«Huerta 
fné  enemigo  de  todos  los  literatos  de 
su  tíempo,  y  no  perdonó  ni  aun  i  los 
antigsos.  Con  todos  mantenía  polé- 
micas y  á  todos  oritícaba :  era  tan  ori- 
ginal en  sus  costumbres  como  en  sus 
ideas  literarias:  empeñado  á  toda  cos- 
ta en  llevar  adelante  su  proyecto  de 
reforma  literaria,  se  creó  una  escuela 
nueva,  cuyo  lema  era  MtioÑo/ümo,  y 
no  había  quien  pudiese  nacerle  com- 

firender  y  admirar  las  mejoras  y  ade- 
autos  de  las  demás  naciones,  Era  esta 
idea  una  especie  de  caballerismo  en 
él,  y  le  poseía  de  tol  modo,  que  al 
mejor  de  sus  amigos  ridiculizaba 
siemprs  que  directa  6  indireetamente 


despreciaba  6  ajaba  i  sos  pretendidos 
ídolos  literarios.  Por  este  causa  For- 
ner,  Ibiabtb.  Jovellanos,  y  todos  los 
literatos  del  siglo  pasado,  nos  han 
dejado  escritos  romances  é  invectivaB 
contra  él  y  sus  doctrinas,  criticándo- 
le: unos,  de  pedante;  otros,  de  loco; 
loa  más,  de  intrateble  é  incoiregible, 
á  pesar  de  no  negarle  ingenio  y  acun- 
dia.t— Hé  aquí  uiora la  carte  de  Ibiab- 
tb:—(Ya  sabrá  usted  que  murió  el  po- 
bre  Huerta,  y  que  ha  dejado  vacante 
una  silla  en  el  Parnaso  y  una  jaula  en 
Zaragoza.  He  sentido  su  pronta  muer- 
te, por  su  persona,  á  quien  nunca 
tuve  odio,  sin  embaigo  de  que  hizo 
todo  lo  posible  por  perder  cuantos 
amigos  tenía;  y  yo,  uno  de  ellos;  pero 
en  cuanto  autor,  creo  (y  entre  nóe  sea 
dicho!,  que  el  buen  gusto  nada  ha 
perdido.  Ahora  me  ocurre  el  modo  de 
reducir  ¿un  epiteño  en  verso  el  pen- 
samiento que  apunto  arriba;  pero  no 
diga  usted  anadie  que  es  mió,  porque 
no  quiero  meterme  con  los  muertos: 

fDe  juicio,  el,  m&a  no  de  ÍDg«iiio  ttemo, 
A<[uí  Uaerta  ei  aadaí  descauío  goia; 
Deja  no  puetto  vacante  en  et  PaitMao 
Y  uuA  jaula  vacia  en  Zaragoza.  > 

Iridáceo,  cea.  Adjetivo.  Ibídbo. 

Iridación.  Femenino.  Mineralogia, 
Propiedad  de  ciertos  minerales  qua 
produce  an  el  órgano  de  la  vista  la 
unpresion  de  loe  colores  del  fris. 
•  Ktdioloqía^  Irídeo:  franeéa,  irita- 
tion. 

Irideas.  Femenino  plural.  Botim- 
ea.  Familia  de  plantas  cayo  tipo  ee  el 
iris. 

EnHOLOQÍA.  Irideo:  ÍIaxL1^é^^,  iriddet. 

IridAotoBaia.  Femenino.  Cimgi*. 
Escisión  de  una  parte  del  iris. 

BTiuoLoaíA.  írit  2  y  el  griego 
iiccet*.)!  (ektomi),  esciBÍon:  de  eü,  fuera, 
y  tontí,  saccioa:  francés,  iridedomie. 

Irídactómico,  ca.  AdjetÍTO.  Con- 
cerniente á  la  irideotomía. 

Xrídeo,  dea.  Adjetivo-  Sotá^^ic*. 
Parecido  al  iris.  |  Femenino.  Géaaro 
de  algas. 

BruioLoaÍA.  írit  2:  latín,  irlmni. 

Iríd»  aalvige.  Femenino.  EFtimao. 

IñdMGiBDte.  Adjetiva.  Que  refleja 
los  colores  del  iris. 

ETiHOLOofA.  jrü  1:  franoéfl,  iridtt^ 
eent. 

Iridico,  ca.  AdjetÍTO.  Q;nímica. 
Epíteto  de  óxido  del  iridio  y  de  las 
sales  que  produce, 

KtiuOLOaí A .  Iridio:  francés,  iri~ 
dimu. 

Iridio.  Masculino.  Qfiimiea.,  Cuer- 
po simple  que  pertenece  á  la  quinta 
sección  de  mételes. 

Etiuolooía.  Latin  técnico  trú&w, 
metal  descubierto  en  1803,  uno  ds  loa 
cuerpos  simples,  forma  de  irie,  por- 
que las  disoluciones  del  ibidio  prs'- 
senten  todos  los  colores  de  aquel  ma— 
téoro. 

Iridipenae.  Adjetivo.  Omital^i». 
Que  tíena  alas  erizadas. 

Btimolosía.  jrú  i,  y  el  latin  pe»~ 
na,  ala,  pluma:  francés,  iridiptnne', 

Iri^tis.  Femenino.  Mtdtcin*.  In- 
flamación del  iris. 

SraioLoaU.  Veo^l«  Mbtid«j , 
..■igitizecl  b 


Veoabl«  Mbtid«,  ,del 

dbTLiOOgrc 


ÍBIS 

Istia  irldig,  ^«nitíTO  Ae  irit,  y  el  su- 
fijo rñflgo  ttu,  inflamación. 

Indocele.  Femenino.  Cim^.  Her- 
nia del  iris,  i  traT^  de  una  llaga  6 
de  nna  ¿ken  de  la  c¿niea. 

EnuOLOofÁ.  írit,  membrana,  j 
k/Ü,  tumor:  francés,  iridoeiU. 

Irido-colóboraa.  Femenino.  Cfmh- 
gi».  Escisión  del  frís. 

ErufOLoaÍA.  írü,  membrana,  y  h>- 
tíhdma  (xiAd&ütia},  mutilación:  uan- 
eés,  iriaocolcbomt. 

bidodidlis.  Femenino.  Cingia. 
Desprendimiento  de  una  parte  del 
iris,  para  producir  una  papila  arti- 
ficial. 

BtimolouÍa.  írii,  membrana,  j 
dtátviú  [itiXotnií),  separación;  francés, 
tñttUkftt. 

IridoptósiB.  Femenino.  Cin^ia. 
Procidencia  del  iris. 

BTiuoLoaÍA.  jtrÍM,  membrana,  j 
pfítit,  caida:  francés,  iridoptot». 

Irídosmini.  Femenino.  Miiuralo- 
gi».  Lím  natural  del  iridio  y  del  os- 
mio, llamado  también  iridio  nativo. 

BtimolooIa.  Iridia  j  oimio:  fréneos, 


IridAacopo.  Uasculino.  Ctrugia. 
Instrumento  formado  de  una  concha 
opaca  coa  una  pequeña  perforación  j 
destinado  al  examen  del  interior  del 
ojo. 

BnuoLoaÍA.  ín$,  membrana,  y  el 
niego  (ib;wfa,  examinar;  franca,  irí- 

Indosó,  M.  AdjetiTo.  Isísico, 
'    Iridotomfa.    Femenino.    CinigUi. 
Incisión  del  iris  para  practicar  una 
pupila  artificial. 

ÉriMOLoafA.  Irit,  membrana,  y  to- 
«7,  sección;  francés,  triá^lomit. 

Iríiia.  Femenino.  Q^Umiea.  Cuerpo 
que  se  separa  en  criatalea  del  agua 
oestilada  de  la  raíz  de  -rioleta. 

EnuoLoaÍA.  Irina:  francés,  iriiu. 

Zríiigio.  Kasculino.  Nombre  dado 
al  cardo  corredor. 

Irino,  na.  Adjetiro.  Ftmwiá.    ^ 
teto  de  un  ungáento  en  que  entra  el 
iris. 

BriHOLOatA.  Jrit,  planta. 

1.  iri*.  Femenino.  J/iftafe^.  Hija 
del  centauro  Taumes  y  de  Eleetra, 
^ue  faé^  mensajera  de  los  dioses;  par- 
ticularmente, de  Juno,  j  eouTertida 
en  arm-irit.  No  ha;  estatua  alguna 
que  la  represente;  pero  en  los  vasos  y 
bajos  reiteres  se  la  figura  con  tánica 
larga,  cabello  sujeto  por  una  banda, 
alas  en  Jos  hombros  y  el  caduceo  y 
nna  cesta  de  fmUtt  por  atributos. 

BnHOLOOÍA..  Griego  'Ipic  (írü),  la- 
tín, Irii,  Irídií;  fnneéa  y  catalán, 
Iris. 

Ibis,  iricis:  del  griego  «trjF,  jo  ha> 
blo,  ya  anuncio.  Nombre  propio  déla 
mensajera  de  los  dioses,  aplicado  su- 
eesivamente  al  arco  celeste  que  llama- 
mos areo-iri»,  i,  una  piedra  preciosa, 
&  nna  especie  de  ptutts,  etc.  (Ifoif- 

LAU.) 

2.  liú.  ICasculino.  ¡fetetroUfta. 
An»  celeste  de  Varios  colores  que  se 

'  Te  en  las  nubes.  |  Piedra  preciosa, 
ÓPU.0  NOBLs.  I  AnaUmia.  Círculo  de 
varios  colorea  que  se  Te  inmediato  á  | 


IRLA. 

la  pupila  del  ojo.  \  líeUfora.  El  míe 
pone  paz  entre  los  que  estin  dis- 
cordes. 

ETutOLoaÍA.  írit  1. 

3.  Iris.  Itaseulino.  Botámea.  Gé- 
nero de  plantas  que  tiene  por  tipo  la 
iamilia  de  las  indeas  y  eujas  espe- 
cies dan  unas  raíces  útiles.  |  íais  ds 

LOS  PANTANOS,  6  ÍKI8  AUABILLO  QB  LOS 

pantanos;  ÍKis  pskudo-acobus,  de 
Linneo,  cnyaB  aemillas  tostadas  se 
emplean  para  dar  aroma  al  café  de 
acliicorias.  |  fais  db  Alemania  (Íkis 
gemáKica,  de  Linneo);  cultírado  en 
los  jardines,  como  planta  de  adorno 
por  sus  hermosas  flores  azules,  |  Pb- 

fiDBfio  fus;  iKis  puinLA  de  Linneo.  || 
BI8  DB  Flobbncia;  Iris  plobbntina, 
de  Linneo.  I  Polvos  de  Ibis.  Polvos 
de  olor;  de  la  raíz  de  dicha^lanta.  W 
VxBDfl  ÍBIS.  Color  delicadísimo  que, 
formando  un  hermoso  verde,  tiene 
empleo  útil  en  la  miniatura  ; 
aguada. 

BmiOLoaÍA.  Irit  2,  por  semejania 
de  color:  francés,  irit. — «Planta  que 

E reduce  sus  hojas  muj  parecidas  6 
\B  del  gladiolo,  aunque  más  anchas 
;  más  viciosas.  Produce  las  flores  en 
diversas  partes  del  tallo,  distantes 
igualmente  unas  de  obits,  y  de  diver- 
sos colores.  La  raíz  es  nudosa,  maci- 
za y  de  muy  grato  olor.  Didsele  este 
nombre  por  la  diversidad  del  color  de 
BUS  flores,  que  son  semejantes  i  las 
del  areo-ifit.  En  esta  acepción  es  sus- 
tantivo femenino.»  (Academia,  DÍC' 
eimtario  de  i726r) — «La  íit'f, '  llama- 
da en  nuestro  vulgar  castellano  lirio 
eárdeno,  produce  Tas  hojas  semejantes 
i  las  del  gladiolo.*  (Laquma,  Soire 
DiMeiriáa,  Ubrt  I,  e^tmh  1.") 

IrÍMcioii.  Femenino.  Aspecto  que 
presentan  varios  cuerpos  matiíaoos 
de  distintos  colores. 

ExiuoLOofA.  Ir%tar¿ 

IríMdo,  da.  Adjetivo.  Que  presen- 
ta los  colores  del  iris. 

Etimolooía.  Irutr:  francés,  irii¿. 

Irisar.  Activo.  Comunicar  los  colo- 
res del  iris.  (Cadallxbo.) 

BnwoLoeÍA.  Irit  h  francés. 

Irisar  6  irisar.  Activo.  ¡ívuralo- 
gía.  Despedir  destellos  de  luz 
colores  del  arco-iris. 

Iritis.  Femenino.  Iridítis. 

Irianda.  Femenino.  Cierto  tejido 

I  lana  y  algodón,  que  tomó  este 
nombre  por  haber  venido  de  Irlanda.., 
Tela  fina  de  lino  que  viene  de  esta 
isla. 

Irlanda.  Femenino.  Oéo^fía. 
Grande  isla  de  la  Europa  occidental, 
enclavada  en  el  Océano  Atlántico,  al 
Oeste  de  la  Gran  Bretafta,  con  la  cual 
forma  el  Reino-Unido  del  mismo  nom- 
bre. 1 

1.  /Situaeim  y  ítoiAf.— Se  halla 
eomprendidaentre  los51°26'-SS°2$  de 
latitud  setentoional  j  loe  7"  35 '-12°  40' 
de  longitud  occidental  del  meridiano 
de  Pans,  y  limitada:  al  Norte,  por  el 
mar  de  Iblahda;  al  Sur,  por  el  canal 
de  San  Jorge,  y  al  Este  y  al  Oeste, 
por  el  Atlántico. 

2.  Saímñon  y  pobÜMÜm. — ^El  terri- 
torio presenta  la  figura  de  un*romb6i- 


IBLA 


187 


de,  0U70  mayor  la^fo  es  de  400  ki- 
Idmetros,  desde  el  cabo  Mizen  hasta 
el  de  Fair,  y  su  mayor  ancho,  de  256, 
desde  la  costa  del  condado  de  Uayo  i 
la  del  Dowu:  la  superficie  se  evalúa 
en  8.277.379  heot^reas,  que  pueblan 
de  9  i  10.000.000  de  liabitan¿M. 

3.  Itlat,  eabot,  boAiat  y  puerto». — 
La  costa  irlandesa  aparece  como  sem- 
brada de  pequeflas  islas,  entre  las 
cuales  se  distinguen  las  de  Achi- 
Ue,  Clare,  SoutE-Arran,  Valentía  y 
Bachlin.  Los  cabos  principales  son  los 
de  Achule,  Clear,  Carnsore,  Faír, 
Malio-Heaik  7  Dunmora,  punto  el 
más  occidental  de  Europa:  en  la  coS' 
ta  meridional  se  encuentran  las  ba- 
hías de  Courtanacksherry ,  Cloghna- 
kilty  y  otras;  en  la  oriental,  las  de 
Dublin,  Dundalk,  Bundrum  y  Wes- 
fnd-Haven;  en  la  occidental,  las  de 
Doncel,  Sligo,  Killala,  Clevr,  Gal- 
way,  Trálee,  £randoa,  Dingle,  Ban- 
try  V  Dunmanus:  en  la  d^  Sur,  se 
rea  loa  puertos  de  Cork,  Waterford, 
Dungarvan  y  Tooghall. 

4.  MMMUt.ríotjf  íagoi. — ^El  suelo 
de  Iblanda  es  todo  llano  al  Norte  y 
al  centoo;  montuoso,  al  Mediodía.  A 
excepción  de  las  cadenas  de  Bevil'sbit 
y  de  Sliebhloom,  que  ofrecen  bastan- 
te  desarrollo  en  los  condados  de  Tip- 
perary,  de  King's  y  de  Queen's,  las 
restuites  del  pus  forman  grupos  ais- 
lados de  poca  extensión:  A  más  im- 
portante de  éstos  está  situado  en  el 
ángulo  Sudoeste  de  la  isla,  en  los  con- 
dados de  K&try  y  de  Cork,  al  rededor 
de  los  lagos  de  KillameT.  Las  eum- 
bres  más  elevadas  son  las  de  Wio- 
klon,  en  el  condado  de  igual  nombre, 
sóbrela  costa  oriental  de  Iu.anda;  la 
de  Mourne,  en  el  condado  de  Dovni; 
el  grupo  del  condado  de  Donegal,  los 
deLeitrim,  Sligoi  Mayo,  Galvray,  y, 
principalmente,  el  Gurrane-Tual,  que' 
es  la  mayor  de  todas,  y  mide  sobre 
1.000  metros. — Loa  ríos  más  notables 
de  los  infinitos  que  fertilizan  el  terri- 
torio, son:  el  Sharenod,  el  Blackwa- 
ter,  el  Suir,  el  Nore,  el  Barron,  el 
Lee  y  el  Bandon,  que  se  unan  al  Océs' 
no,  en  la  costa  meridional;  el  Sloney, 
el  Liffey  y  el  Boyne,  tributarios  del 
mar  de  Iklanda,  y  el  Bann  y  el  Joy- 
le,  que  desaguan  en  la  costa  soten- 
trienal  de  la  isla.  I^os  lagos  á  ¡ongit 
cubren  una  superficie  de  465.399 
Mcrtí  {160  perchas,  ó  sea  436.560  pies 
cuadradtn),  distinguiéndose  entre  ¿los 
el  Neagh,  el  Eme,  el  Corrib,  el  Mask, 
el  AUen,  el  Bee,  el  Derg  y  loe  de  £i- 
llamev,  célebres  en  todos  loe  anales 
irlaaaeaes  por  la  belleza  de  sus  pai- 

Cümatalogia.  —  La  temperatura 
de  Iblanda  es  poco  variable;  el  clima, 
bastante  benigno,  aunque  húmedo. 
Bn  el  Norte,  el  termémetro  se  eleva, 
por  término  medio,  á  4-8'  89  centí- 
grados: en  el  Sur,  á  +11*  H-  En  las 
regiones  meridionales  y  occidentales, 
las  nieves  y  los  hielos  son  de  liiuy 
corta  duración:  los  vientos  dominan- 
tes, los  del  Oeste  y  Sudoeste,  que  rei- 
nan ¡generalmente  durante  nueve  me- 
sas <Maao.  /  'I 

igtzedbyLiOOgle 


168  IRLA. 

6  00ohgin.^-'Bl  suelo  de  Trlakda 
6s  do  formación  primitiva  j  de  transi- 
ción. Los  AToume  j  otras  montaflas 
del  Nordeste  est¿n  compuestas  de  gra- 
nito, pizarra,  pórfido,  etc.:  et  granito 
domina  en  el^npo  deWioktow;  jen 
los  condados  de  Majo  j  otras  comar- 
eas  del  Oest»,  se  encuentra  mezclado 
con  el  g^eie,  la  pizarra,  el  cuarzo  y 
una  especie  de  arena  rojiza.  La  piedra 
calila  abunda  en  toda  la  iala,  excepto 
en  algunos  parajes  del  Occidente  y  del 
Norte.  Bntie  los  principaieB  valles  hu- 
lleros, figuran  los  de  Kilkennv,  Tip- 
Santy,  Cnrlc,  Keny,  Limerick,  Lougli, 
Jlen,  Monaghan,  Dublin  j  Galwav. 
Ii08  condados  de  Donegal  y  de  Gal- 
Vñj  dan  á  la  eetatuaria  mármoles  casi 
tan  hermosos  como  loa  de  la  misma 
Italia,  j,  particularmente  los  grises 
j  negros  de  Kolkenn;,  son  muy  bus- 
cados. 

7.  Prodiueionet.  —  Entra  lae  rique- 
zas minerales  de  la  isla  se  cuentan  el 
antimonio,  el  manganeso,  el  serpen- 
tín, el  espejuelo,  amén  del  cobre  j  del 

Slomo,  que  se  encuentran  en  los  con- 
ados  de  Cork,  "Wicklon,  Kerrj  y 
otros. — El  suelo  de  Irlanda,  tiene  aca- 
so la  tierra  más  rica  de  Europa,  y,  sin 
embargo,  bajo  el  punto  de  vista  agrí- 
cola, el  pafs  es  de  los  más  pobres.  La 
excesiva  humedad  impide  en  ciertos 
parajes  el  cultivo  del  trigo;  el  de  la 
patata,  principal  alimento,  si  no  el 
.único,  del  irlandés,  es  considerable,  y 
en  meúor  cantidad,  la  avena,  la  ceba- 
daj  el  centeno.  Los  terrenos  cultivados 
ae  evalúan  en  13.464.300  aeni,  dividi- 
dos en  esta  forma:  avena,  1.922.406; 
trigo,  565.764;  cebada,  243.235;  ha- 
bas, 25.823;  guisantes,  24.926;  cen- 
teno, 21.502;  patatAS,  742.899;  na- 
bos, 256.058;  cáñamo,  53.863;  he- 
,no,  1.154.302.  Las  tierras  no  cultiva- 
das se  elevan  á  6.295.735  acrei.  Cons- 
tituyen la  principal  riqueza  del  suelo 
loa  pastos,  mnv  superiores  á  los  más 
exquisitos  de  ios  condados  de  Ingla- 
terra, y  con  los  que  se  alimenta  mu- 
chísimo ganado.  Las  especies  bovinas 
están  cruzadas  con  las  rezas  inglesas; 
el  caballo  es  de  pequefia  alzada;  pero 
fuerte  v  robusto:  el  camero  de  origen 
irlandés  tiene  tanto  pelo  como  lana; 
las  cabras  son  numerosas;  la  cría  de 
cerdos,  considerable.  Hace  poco  se  con- 
taban en  el  pafs  576.115  caballos; 
1.863.116  cabezas  de  ganado  vacuno  V 
cabrío;  2.106.189  cameros;  1.412.813 
cerdos ;  92.865  asnos ,  y  sobre  8  '/, 
millones  de  aves,  cuyo  valor  se  calcu- 
laba en  21.105.808  libras  esterlinas 
(509.633.344  pesetas  próximamente). 
Los  marea  que  rodean  la  isla  son  abun- 
dantísimos en  toda  clase  de  pescados: 
á  mediados  de  siglo  ocupábanse  en  la 

Sesea  15.933  barcas  y  70.011  pesca- 
ores,  entre  hombres  y  nífios. 

8.  IitdmtTiay  comercio. — >LalRLANDA 
no  es  un  país  manufacturero.  Antes 
de  la  revolución  de  1688,  la  fabrica- 
ción de  paños  alcanzd  bastante  impor- 
tancia; pero  la  envidia  de  los  fabrican- 
tes ingleses  la  destruya  en  gran  par- 
te, y,  en  1849,  sólo  contaba  la  isla  31 
hilanderos  de  lana    que  proporcio- 


ntiA 

naban  trabajo  i  1.336  peraonaa.  La 
industria  de  los  hilos  es  mucho  mis 
importante;  la  elaboración  de  licores, 
considerable;  los  tejidos  de  itedaylsna, 
llamados  muselinas,  muy  estimados. 
La  exportación  de  los  productos  bru- 
tos alimenta  caai  exclusivamente  su 
comercio:  la  cantidad  de  telas  exporta- 
das ha  llegado  á  elevarse  á  140.600.000 
metros,  loa  cuales  representaban  un 
valor  de  4.000,000  de  libras  esterlinas 
(97.000.000  de  peeetaa).  Su  principal 
mercado  es  la  Gran  Bntaña:  loa  tres 
grandes  centros  de  exportación  Liver- 
pool, Bristol  y  Glasgow. 

9.  CumIu  y  fgrroearriUt. — ^Bajo  el 

fiunto  de  vista  de  las  comunicaciones, 
os  caminos  irlandeses  están  muy  bien 
conservados.  Los  gastos  de  construc- 
ción y  reparación  se  cubren  por  medio 
de  cuotas  y  donativos  voluntarios.  Du- 
blin es  el  centro  de  tres  líneas  férreas: 
el  Qrest-So*tk-  Wetten,  que  recorre  to- 
da la  parte  Sudoeste  de  la  isla;  el 
&rett-  Wattm,  que  une  á  ioAaa  las  ciu- 
dades del  Oeste;  la  línea  de  Dublin  á 
Belfnst,  j  de  Belfást  á  Armagh,  Bn- 
niekillen  y  Sligo. — Las  vías  fluviales 
son  numerosas,  pues  casi  todas  las 
corrientes  se  prastan  á  la  navegación: 
entre  las  más  notables,  citaremos  el 
Gran  Canal;  el  canal  Real,  el  canal  de 
üister  j  el  de  Snir, 

10.  jUimtio»  pclUiea. — El  reino  de 
Irlanda  está  dividido  en  cuatro  pro- 
vincias, á  saber:  ültter,  al  Norte; 
Lñütttr,  al  Oriente;  Mwuter,  al  Me- 
diodía,'y  Comumgtk,  al  Occidente,  las 
cuales  se  hallan  á  en  vez  subdividtdas 
en  32  condados,  repartidos  en  esta 
forma:  Pbovimcia  ds  Olstbr:  conda- 
dos, A»trin,  Dow»,  Aitna^i,  Tytvnt, 
L/mdtmderryy  D<meff*l,  Fvrmmsk,  Ca- 
va* y  Montgha»;  capitales  respecti- 
vas, Belfast,  Dovupatrick,  Armagh, 
Omagh,  Londonderrv,  Donegal,  fin- 
niskillen,  Cavan  y  Monaghan.— Pro- 
vincia DB  Lbinstbs:  condados,  !)%• 
6lm,  ZoutA,  Smí-MmIA,  Wickíom, 
Wtaifori,  Kiikffiy^,  Corlen,  tildare, 
QMten't-Coiutty,  ¿vtff't-Cvtmty,  Wett- 
MMth  y  Longford;  capitales  respecti- 
vas, Dublin,  Dundalk,  Trim,  Wick- 
low,  Wexford,  Kilkennv,  Carlow, 
Eildare,  Maryborough,  Philipstown, 
Mulliugar  j  Longfbrd.  —  Provincia 
DB  Hunstbr:  condados,  Clwt,  Simc- 
vick,  Kerry,  Corl,   Wattr/ord  y  Tip- 

Í^&ry;  capitales  respectivas,  Ennis, 
imerick,  Tralee,  Cork,  Waterfbrd  y 
Clonmel.— PHOvraoiA  de  CouNAuaTH: 
condados,  Leitrvn,  Slico,  Botcommo», 
Mayo  V  ffalmty;  capitales  respectivas, 
Carrick-on-Shannon,  Sligo,  Roscom- 
mon,  Castlebar  y  Galway, 

11.  Poblaeioñet' importcmtet.  —  D»- 
bUit,  capital  del  reino,  situada  en  la 
bahía  de  su  nombre,  en  una  posición 
snmamente  pintoresca,  con  280.000 
almas  (población  aproximada),  mag- 
nífico palacio,  excelentes  edificios,  dft- 
tiffva  cata  del  Parlamento,  colegio  de 
la  Trinidad,  Bolea  real,  aduana,  cuar- 
teles, hospital  de  inválidos,  universi- 
dad, industria  extensa  y  mucho  co- 
mercio.-^CWil,  segunda  plaza  mer- 
cantil de'lRLAMDA,  con  más  de  100.000 


iría 

bahitantet,  buen  astillero  militar  j 
uno  de  los  mejoras  puertos  de  Europs. 
Btlfatt,  ciudad  lintusima,  con  100.000 
almas,  muchas  Kbricaa  de  telas  y  ds 
algodop  y  activo  comercio. — JAmeritk, 
ciudad  notable  por  su  extensión, 
.con  70.000  almas,  y  puertos  de  mucho 
tráfico.  WaUrford,  una  de  las  prime- 
ras ciudades  del  reino,  con  50.000  ha- 
bitantes, puerto  bien  defendido  y  con- 
siderable comercio  en  ganados.— ^A' 
Kay,  ciudad  grande,  con  30.000  al- 
mas y  pesca  de  salmones. — Kilketmi, 
con  !&.000  habitantes,  edificios  reves- 
tidos de  mármol  y  fábricas  de  buenos 
pafios. — Ltmdtmfyrry,  ciudad  nueva, 
hermosa  y  fuerte,  con  mis  de  16.000 
almas,  j  Wexford,  población  rica, 
con  14.000  habitantesy  notable  puerto. 

12.  Gobitmo. — La  Constitución  do 
Irlanda  es  casi  idéntica  á  la  de  In- 
glaterra; pero  hasta  el  afio  1829  no 
empezaron  los  irlandeses  á  gozar  de 
las  mismas  prerrogativas  políticas  de 
los  ingleses:  antes  de  está  fecha,  es- 
taban considerados  como  ilotas  de  la 
Gran  Bretaña.  Desde  el  acta  Je  Mim, 
este  reino  se  halla  representado  en  la 
Cámara  de  los  Lores  por  28  pares  vi- 
talicios, elegidos  por  el  cuerpo  ent«ro 
de  los  pares  irlandeses,  y  por  cuatro 
obispos  pertenecientes  á  los  cuatro 
obispados  de  Irlanda:  en  la  de  los  Co- 
munes, por  106  miembros,  oleados 
por  los  individuos  que  pagan  20  hbras 
esterlinas  (486  pesetas)  de  contribu- 
ción. El  poder  eiecutivo  esti  confiado 
i  un  virrey  6  lord-lugarteniente,  6  du- 
rante BU  ausencia,  á  .un  lord-juez, 
un  lord-chancillef ,  un  comandante  ds 
las  fuerzas  y  un  consejo  privado, 
compuesto  principalmente  de  altoa 
funcionarios  ministeriales.  El  lord-lu- 
gartaniente  tiene  bajo  sus  drdenes  ¿ 
un  secretario  en  jefe,  el  cual  es  miem- 
bro de  la  Cámara  de  loa  Comunes  t 
especial  responsable  del  gobierno  ds 
la  isla.  La  administración  de  justicia 
está  á  cargo  de  un  lord-chanciller  amo- 
vible, auxiliado  por  algunos  magis- 
trados y  13  jueces  procedentes  de  los 
tres  distintos  tribunales;  el  resto  del 
mecanismo  judicial  es  el  mismo  quo 
en  Inglaterra.  El  lord-chanciller  puede 
nombrar  y  separar  á  los  magistrados 
de  los  condados,  de  cuya  conducta  es 
responsable.  El  mantenimiento  de  la 
tranquilidad  pública  está  encomen- 
dado á  un  lora-lugarteniente,  á  quien 
auxilian  infinitos  vicelores-Ingarte- 
uientes:  el  cuerpo  de  policfaj  manda- 
do por  un  inspector  general,  varios 
subinspectoraa  é  inanectores  de  conda- 
do. La  fuerza  armada,  que  en  tiempo 
de  paz  es  de  26.000  hombres  próxima- 
mente, se  halla  bajo  la  dirección  de  un 
comandante,  cuyo  cuartel  general  está 
en  Eilmaínham. 

13.  Reliaio*, — Las  dos  terceras  par- 
tea de  1(»  habitantes  de  Irlanda  pro- 
fesan el  culto  católico  romtoo.  Esta 
Iglesia  se  encuentra  dividida  en  4  ar- 
zobispados, 23  obispados  y  un  deter- 
minado número  de  parroquias:  la  an- 
glicana,  es  la  religión  del  Estado  y 
cuenta  2  arzobispados,  10  obispados 
7  sobre  3.400  parroquias.  Al  lado  de 


Digitized 


byVjOOglG 


IRLA. 

estos  dos  pñncipalea  caitos,  existe 
multitud  de  aectú  disidentes  de  la  re- 
ligión protestante,  con  más  de  500 
eongremcíones. 

11.  /MímwioKmtíÍKH. — &1  Oobier- 
no  inglés  hace  todo  género  de  esfuer- 
xos  por  extender  la  instrucción  en  Ib- 
LANtu:  i  mediadas  do  siglo,  el  núme- 
ro do  las  escuelas  nacionales  se  eleva- 
ImÍií  4.109,  i  las  que  asistían  más 
de  500.000  alumnos,  además  de  las 
2.936  llamadas  del  domingo,  que  cuea- 
tan  sobre  250.000  discípulos. 

15.  Idiona. — Bl  irlandés  es  uno  de 
los  idiomas  célticos  de  la  rama  gaéli- 
ea,  llamada  trinack  por  los  que  le  ha- 
blan, é  vñth,  por  los  ingleses.  Está 
lleno  de  sonidos  guturales,  j  pocas 
swán  las  lenguas  cu;a  ortogra£a  se 
■epare  tanto  de  la  pronunciación. 
Craese  «^ne  en  otros  tiempos  los  drui- 
das del  país  escribían  esto  idioma  por 
medio  de.  noMi  6  ügnos  mittmotoi 
(caracteres  particulares  de  escritura, 
propios  dé  la  raza  germánica  prímiti- 
Ta),  loa  cuales  llevaban  el  nombre  de 
WMI,  j  ae  componían  de  pequefiaa 
lineas  trazadas  perpendicular  u  obli- 
enamente,  en  una  larga  línea  Hori- 
zontal que  las  reunía,  Bn  los  manne- 
eritos  más  antiguos  aparece  escrito 
mediante  una  variedad  particular  del 
al&beto  latino,  cu^  ioTencion  se  atri- 
buje  á  san  Patricio.  Véase  Mac  Cur- 
tía, SÍmmtt  of  tkt  Irith  la»ffiuut, 
LouTÍn,  1728,  7  EngUtk-Iñ$h  Í)iet\o- 
Mry,  I^ris,  1732;  O'Brien,  Irii-E»- 
gUth  IHetioiuurv,  Paris,  1768,  é  Irúi 
Onmtur,  Dublin,  1809;  Tallenee^, 
A»  Btutg  o»  tié  mítoMlif  of  tht  Intk 
UmfOigt,  Dublin,  1772,  7  Qraam» 
pf  tU  IhtnuhCtUU  or  Irúh  langMO. 
ae,  1782;  J.-J.  Maree!,  Áhiabtt  ir- 
üauUii,  jtriuiU  d"»»»  Notíee  hútoríque, 
Paris,  1801;  ffJieaiy,  Irüh-Sngkih 
JHtívmatif,  io«kiekiiMiMtxedtMlrú\ 
Gnmmar,  Dublin,  1817-22,  7  O'Dc 
noran,  Cfrtuimar  0/  íAe  Iriti  ia*g*»- 
0t,  Dublin,  1846. 

16.  ZtffntíMrs.— La  irlandesa  com- 
prende dos  clases  distintas  de  com- 
posicioaee:  loe  Tiejoa  caatos  de  los 
bardos  geutiles,  que  aos  ha  conserra- 
do  la  tradición,  7  las  obras  cristianas 
de  los  antiguos  monjes.  Algunos  can- 
tos írlandeseB,  cuyo  origen  es  ta».^ 
probable  que  se  remonto  á  los  si- 
g'loe  TI  7  Til,  se  encuentran  coleccio- 
nados ea  la  importanto  obra  publica- 
da por  el  doctor  O'Connor,  bajo  el 
títalo  de:  ^rwm  kíbemieanm  teripto- 
n$  vt(trt»,  cuatro  Tolúmenes.en  4.* 
La  tradición  de  las  letras  latinas  7 
griegas  se  conserrií  en  Ia[.un)A,,  desde 

-  el  siglo  T  al  Tin,  período  durante  el 
enal  cayeron  en  la  barbarie  los  países 
del  continento:  en  'Ey,  Lismore,  fian- 
gor,  Clonfert,  Clonard,  Armagh,  eto., 
estableciéronse  escuelas,  adonde  iban 
i  estudiar  do  todas  las  regiones  Teci- 
nas. Éntrelos  maestros  irlandeses  que 
amprendieron  sus  excursiones  por  el 
contiDento,  figuran:  eu  los  siglos  ti 
T  ni,  san  Colomban,  que  Tisitó  la 
ualia,  la  Suiza  j  la  Lombardía;  san 
Oall,  BU  discípolo;  san  Roding,  fun- 
dador de  Beaulim  en  Argoone;  san 


IRLA. 

Jurcio,  fundador  do  Lapiy,  7  san 
Livin,  que  predica  la  fe  cnstiana  á  los 
gantois:  en  pl  siglo  vm,  san  Virgi- 
lio, obispo  que  filé  de  Salzbourg,  7 
sus  compañeros  de  predicación  enBa- 
TÍera,  san  Decían  7  san  Alto;  Dobdan, 
llamado  fl  Griego,  obispo  de  Chiem- 
sée,  7  los  gramáticos  Colchus  6  Coel- 
chu  el  Sabio,  Cruindmelus  7  Malra- 
chauus:  en  el  siglo  ix,  Clement^  qne 
fué  llamado  i  la  corte  de  Cario  Mag- 
no; el  monje  Dicnll,  autor  del  DetuM- 
tura  orbit  Urrt,  publicado  por  Walc- 
kenaér,  en  1807;  Claudio,  que  ha  de- 
jado diferentes  glosas,  sobre  casi  todos 
los  libros  de  la  Sagrada  Escritura; 
Dungal,  encargado  por  Cario  Mag^ 
no  de  la  instrucción  de  la  juTentnd 
de  Pavía,  7  Mannon  7  Juan  Scot  Eri- 

Í^ne,  que  estuvieron  en  Francia 
arante  la  época  de  Carlos  il  Cki- 
w. 

17.  Sombre»  noUblet. — La  Iblax- 
D&  ha  producido  muchos  hombres 
ilustres,  así  en  las  letras,  en  las  cien- 
cias 7  en  las  artos,  como  en  la  guerra 
7  la  marina.  Ossian  di¿  su  nombra  á 
una  infinidad  de  cantos  nacionales, 
perpetuados  hasta  nuestros  dias  por 
IOS  Dardos,  sus  continuadores,  j  los 
traductores  ingleses  Swift,  Shendan, 
Tomás  Moore,  los  cuales  ilustraron 
su  país  en  las  letras,  como  Castlereagh, 
en  la  política;  Wellington,  el  gene- 
ral mis  famoso  del  Reino-Unido,  na- 
ció en  esta  isla,  7,  lUtimamento,  la 
Cámara  de  loe  Comunes  de  Inglatorra 
recuerda  aún  las  brillantes  t  caluro- 
sas protestas  del  célebre  OX^onnell, 
en  ñivor  de  la  independencia  política 
7  religiosa  de  IrlaÑiu. 

18.  StnografUt.  —  Los  irlandeses 
pertonecen  á  la  raza  gaélica,  en  ge- 
neral, 6  más  bien  á  la  gran  famoia 
céltica,  de  la  cual  han  conservado  los 
caracteres  distintiTos,  caracteres  que, 
desde  principios  de  este  siglo,  van 
perdiéndose  oajo  el  azoto  déla  mise- 
ría.  Los  irlandeses,  según  Bríce,  pue- 
den actualmente  diTidirse  en  dos  cla- 
ses: Ia  ¿wm  moMterñáA  7  ía  mal  «íúnm- 
toís.  Esta  última  presenta  nna  pas- 
mosa uniformidad  Osica  y  moral:  el 
pelo  es  oscuro  lí  negro,  particular- 
mente en  la  parto  merídional  de  la 
isla;  los  ojos,  pardos  d  azules;  las  ce- 
jas, bajas  7  espesas;  la  cara,  larga;  la 
nañz,  pequeña  7  algo  arremangada. 
La  estoturaes,  por  lo  común,  elerada; 
las  formas,  proporcionadas,  sobretodo 
en  el  Norto,  donde  el  tipo  gaélico  se 
conserva  más  puro.  Loa  irlandeses 
tienen  una  ex^aordinaña  facilidad 
de  lenguaje,  7  es  curiosísimo  adver- 
tir que  todo  mendicanto  es  un  hom- 
bre ao  buen  talento,  orador  &  filésofo. 
Desde  el  reinado  de  Isabel,  la  pobla- 
ción del  Mediodía  de  Irlahoa  fué 
mezclándose  con  los  españoles  7  los 
alemanes  palatinos.  Los  naturales  del 
país  son  vehementes  en  sus  pasiones, 
crédulos,  vanos,  irascibles,  irresolu- 
tos 7  llevan  hasto  la  exageración  el 
amor  <5  el  odio:  son  valientes  hasto  la 
tomeridad;  pero  se  amilanan  fácil- 
mente ante  el  infortunio:  leales  7 
adictos  á  sus  conricciones  religiosas  7 


ISLA. 


169 


políticas;  pero  intemperantes  7  pere- 
zosos hasto  el  extremada 

19,  Sillona. — La  primitiva  histo- 
ria de  Iblakda.  es  mu7  poco  conocida. 
Antiguamente  ae  llamo  Sibemia,  In- 
terna, Ir,  Eri,  Bri»!  en  inglés,  Ir^ 
lañé.  Impotentes  los  romanos  para  so- 
meter la  isla  á  su  poderoso  imperio, 
S(51o  han  dejado  de  ella  insignificantes 
Testigios,  En  el  siglo  v  de  nuestra  era 
introdujo  san  Patncio  el  cristianismo 
en  aquella  comarca.  Esto  es  todo  lo 
que  se  sabe  de  loa  primeros  tiempos. 
Las  continuas  guerras  entro  loe  pe- 
queños soberanos  del  país,  interrum- 
pidas por  las  inTasiones  de  los  dane- 
ses ;  he  aquí  todo  lo  que  refieren  con 
alguna  claridad  los  anales  irlandeses 
hasta  el  año  de  1171,  época  en  que 
Enrique  II  de  lúglaterra  Iogr6  apode- 
rarse del  territorio.  El  rey  Juan  lo 
dividié  en  doce  condados;  pero  el  po- 
der dé  Inglaterra  era  por  entonces 
siSlo  nominal,  t  ciertos  fiunilias,  como 
los  O'Connor,  los  O'Meil,  O'Meaghlin, 
B7me,  O'Toole,  entre  otras,  conser- 
Taron  todavía  por  mucho  tiempo  su 
autoridad  real.  Bn  1315,  Eduardo  11, 
hermano  de  Roberto  Bruce  de  Esco- 
cia, invadiií  la  isla,  7  la  &moBa  guer^ 
ra  de  las  Dot  Romo»,  en  la  cual  se  tí¿ 
aquélla  obligada  á  tomar  parto,  la 
anrastré  á  su  ruina.  El  gobierno  de 
Enrique  VIII 7  la  Reforma  arrojaron 
á  la  m.aNDA  en  nna  sene  de  rerolu- 
ciones  sangrientas  que  se  prolonga- 
ron hasto  A  reinado  de  Isabel.  Uno  - 
de  los  miembros  de  la  &milia  O'Neil 
que  la  gobernaba,  Uam<S  á  España  en 
auxilio  del  catolicismo  amenazado ;  la 
destrucción  de  la  torrible  armada  de 
Felipe  II  forz(S  á  los  irlandeses  á  so- 
meterse, Kl  reinado  de  Jacobo  I  7  los 
comienzos  del  de  Carlos  I,  fueren 
tranquilos;  pero  después  de  la  muerto 
de  esto  último  monarca,  estaHd  en 
Irlanda  una  formidable  insurrección: 
llegó  Gromwell  á  la  isla,  7  para  so- 
meterla, tuTO  que  tomar  por  asalto  & 
Droghoda  7  pasar  á  cuchillo  á  todos 
los  nabitontes  de  esto  ciudad.  Para 
prevenir  nuevas  rebeliones,  de8poee7d 
a  los  propietarios  de  los  V»  °b  "ib 
tierras,  las  cuales  entregó  á  sus  sol- 
dados. Empezaba  la  isla  á  reponerse 
de  esto  torrible  golpe,  cuando  aconte- 
ció la  caida  de  Jacobo  II,  el  cual,  arro- 
jado de  Inglatorra,  se  refugió  en  In- 
LANDA.,  donde  loa  católicos  romanos  le 
recibieron  con  los  bracos  abiertos. 
Bste  destronado  príncipe,  puesto  á  la 
cabeza  de  laa  trapas  franco-irlandesas, 
intentó  mantenerse  en  la  isla;  pero 
las  batollas  de  la  Borne,  en  1690,  7 
de  Anghrim,  en  1691,  en  las  cuales 
quedó  aquél  derrotado  por  Guiller- 
mo III,  fueron  los  últimos  esfuerzos 
de  la  independencia  irlandesa.  El  nue- 
ra soberano  de  Inglaterra  otorgó  á 
los  Tcncidos  una  capitulación  honrosa 
bajo  el  nombre  de  convenio  d»  Simencí, 
el  cual  tes.  dejaba  alguna  libertad; 
pero  la  violación  de  este  ttatodo,  po- 
cas años  después,  consternó  al  país 
que,  incapaz  de  sublevarse,  emigró 
en  masa.  La  juTontud  corrió  á  ali^ 
tarse  en  las  filas  de  los  ejércitos  &an- 

"""     ugitizedbyfeOOgle 


170 


no 


eeBM,  fluJWi  jweatoB  su{HeKm  eotuer- 
TKT  con  honoit  Después  de  U  revolu- 
cion  frsDcesm,  contaD&n  los  irlandefleB 
recuperar  sa  libertad  con  el  auxilio 
de  la  Francia;  pero  el  mal  éxito  de  la 
insurrección  de  1798  acab¿  de  desco- 
razonarlos. Con  el  fin  de  atraerse  á 
este  pueblo,  tan  pronto  vencido  como 
en  armas,  el  Oobieroo  inglés  le  con- 
cedió en  1800  loa  miamos  derechos 
que  i  la  Gran  Bretafin,  dedicándose 
luego  artenunente  í  enervar,  por  la 
miseria,  í  sus  enérgicos  j  belicosos 
habitantea.  H07,  después  de  algunos 
ailOB  de  una  tranquilidad  que  parecía 
inalterable,  el  ¿raen  público  ha  vuel- 
to í  alterarse  en  Iklamda.  Las  autori- 
dades inglesas  han  mandado  cerrar, 
con  este  motivo,  las  oficinas  del  comi- 
té de  la  Ziaa  Adraría,  cujos  miem- 
bros han  dado  aX  pais  un  manifiesto 
Srotestaudo  contra  el  acto  de  fuerza 
b1  Gobierno  de  Inglaterra,  ;  exhor- 
tando al  pueblo  irlandés  i  que  perse- 
vere en  su  resistencia  pasiva,  negán- 
dose al  pago  de  todo  alquiler  d  amen- 
do.  Esta  aclaración  de  guerra  de  la 
Liga  al  Gobierno,  ha  sido  contestada 
con  otra  declaración  de  guerra  del 
Gobierno  á  la  Liga,  el  cua^  convenci- 
do de  la  necesidül  de  entrar  en  el  ca- 
mino  de  una  represión  qnérgica ,  ha 
suprimido  la  Liga  Agraria,  declarán- 
dola criminal;  ha  arreatado  á  sus  indi- 
vidiuas;  detenido  á  loa  representantes 
de  Irlanda,  que  han  prost^stado  vi< 
gorosamente  en  las  Cámaras  inglesas, 
j  enviado  refuerzos  á  las  iSrdenes  del 
virrey.  Este,  haciendo  uso  de  todas 
las  facultades  que  le  concede  el  biil 
de  represión,  ha  ocupado  el  país  mi- 
litarmente, declarado  i  algunos  con- 
dados en  estado  de  guerra,  verificado 
numerosas  prisiones,  sin  que,  basta 
la  presente,  pueda  traslucirse  el  des- 
enlace de  este  nuevo  conflicto. 

ETiuOLoaÍA.  1.  Alteración  del  la- 
tín lienuf»,  Irlanda.  (Wutlky  Sto- 

SM.) 

2.  Vascuence  IrrÍU»áa,  campo 
agradable.  (Cita  tí*  Mohu.0.) 

3.  Irlandés  £ri*;  tierra  de  Sri»; 
inglés  antiguo,  JVw;  moderno,  Ire- 
land.  (Ideu!) 

Dtrivacio*. — Irlandés  Sria;  antiguo 
inglés,  JWn;  moderno,  Irelúti;  latin, 
Irlanda,  Irúmdia;  italiano  7  catalán, 
JrUmda;  ñuncés,  IrlatuU. 

Irlandés,  i«.  Adjetivo.  Bl  natural 
de  Irlanda  j  lo  perteciente  á  esta  isla. 
Se  usa  también  como  sustantivo. 

ETüiOLoaÍA.  Irlanda:  italiano,  tr- 
l**dttt;  francos,  iriaudaú;  catalán,  ir- 
Umdit,  a. 

Irlandesco,  ca.  Adjetivó  anticua- 
do. laLANDÉa. 

Irmin.  llasculino.  Mitohgíatajona. 
Nombre  que  los  antiguos  sajones  da- 
ban á  Marta.  |  Snádicúm.  Estatua  an- 
tigua que  representaba  un  hombre 
armado  á  la  manera  de  loa  antiguos 

Ermanos,  que  estaba  colocada  en 
Bsburg,  ciudad  fuerte  de  'West&lia, 
j  que  fué  destruida  por  Cario  Magno. 
Hállase  también  en  los  autores  liajo 
el  nombre  de  ÁrKouitl. 
.  Iro,  Masculino.  Mitologi».  Uendi- 


msA 

ga  da  ítaea,  uso  de  lospretendíentei 
de  Penélope,  í  quien  Clises  maté  de 
un  puñetazo,  fiu  extremada  pobreza 
llegó  á  ser  proverbial,  ^  se  dio  su 
nombre  á  todo  el  que  vive  en  la  ma- 
yor núseria.  También  se  le  llamé 
Anuo,  que  debe  considerarse  como 
su  verdadero  nombre.  |  Tüttpot  it- 
róicoi.  Otro,  hijo  de  Actor  ;  padre  de 
Burition. 

Ironía.  Femenino.  Sti&iea.  Figu- 
ra con  que  se  quiere  dar  á  entendí 
que  se  siente  lo  contrario  de  lo  que  í 
dice. 

Etikoumía.  Griego  itpwviU  (éítS- 
%eU):  latin,  trSiib;  italiano  /  catalán, 
iroHÍa;  francés,  inmit. 

Sentido  ttimológiee. — El  griego  tvrd- 
mtía  representa  una  forma  de  ¿ífm 
(eird),  yo  digo.  Por  consiguiente, 
quiere  decir:   «dicho  intencionado.» 

Ikon(a:  del  ^ego  ñrSneia,  disimu- 
lo, burla,  denvado  de  eird»,  burlón, 
disimulado. — Consiste  la  ibonía  en 
atribuir  á  un  objeto  cualidades  con- 
trarias á  Isa  que  tiene,  pero  de  modo 
que  se  conozca  que  no  le  convienen 
realmente.  La  ikomU  se  deja  conocer 
por  el  tono  de  voz  en  el  que  habla,  y 
por  el  contexto  y  demás  circunstan- 
cias en  el  que  escribe. — La  ibomía 
toma  diferent«s  nombres  según  el 
modo  j  la  intención  con  que  se  usa. 
Siete  especies  de  uon£a  cuentan  los 
preceptistas,  j  todas  llevan  nombre 

lego,  á  saber:  la  tuUfroiii  (contra- 

sej,  el  tttteitmo  (urbanidad),  el  ea- 
riéntuwu  (graciosidadj,  el  cktmtmo 
(irrisión  6  mofa),  el  diatirmí  (chanza 
pesada],  la  aUmtiii  (imitación  6  re- 
medo) y  el  lareaimo  (escarnio).  (Mom- 

LAU.) 

Irónicamente,  Adverbio  de  modo. 
Con  ironía. 

Etwolooíá..  IrSniea  y  el  sufijo  ad- 
verbial mMt*:  catalán,  itáMÍeam*»t: 
francés,  ironifUtrntni;  italiano,  trAu- 

mmís;  latin,  iriníei. 

Irónico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que  con- 
tiene ironía. 

ETinOLoofA.  Iraní»:  griego  (tptuvixit 
(tirimi4*}¡  latin,  trSaíEeiM,'  catelan, 
irínick,  m;  francés,  inmiqíte;  iteliano, 
irtmieo. 

Iroqaéa,  m.  Sustantivo  y  adjeti- 
vo. Natural  t  propio  de  una  comarca 
del  Canadá. 

Irracionabilidad.  Femenino.  Na- 
turaleza de  lo  irraci<mal. 

Itracionable.  Adjetivo  anticuado. 
Irracional. 

Irracionablemente.  Adverbio  de 
modo  anticuado.  Irracionalmkntb. 

Irracional.  Adjetivo.  Lo  que  ca- 
rece de  razón.  Usado  como  sustantivo 
1  predicado  esencial  del  bruto, 
que  le  diferencia  del  hombre.  ||  Lo 
ue  es  apuesto  á  la  razón  &  va  fuera 
.e  ella.  ]|  Geometría  y  aritatática.  Lo 
que  no  tiene  medida  conocida  ni  se 
puede  explicar  con  número  cierto.  || 
Matemdticat.  6e  dice  de  la  cantidad 
que  no  tiene  medida  común  con  nin- 
guna unidad. 

BTiHOLoaÍA.  Latin  irr&cidnaUi,  de 
M,  negación,  y  rUtimalit,  racional; 
italiano,  irrañonak;  francés,  vraUon- 


n$l;  provensU;  irratíanal;  catalán,  *r- 

raeiiMul. 

Irracionalidad.  Femenino.  La  ca- 
lidad de  lo  irracional. 

Etiholooía.  Irrtdenal:  latín,  ñrH- 
tidniUtlilas;  italiano,  irragianéiíUU; 
catalán,  irractonaUtat. 

IrracionaliaimD,  ma.  Adjetiro  au- 
perlativo  de  irracional. 

IrracÍMialmente .  Adverbio  de 
modo.  Con  irracionalidad,  de  un  mo- 
do irracional. 

Etiholosía.  Irraeional  y  el  su^o 
adverbial  menU:  catalán,  tn-scÚMsí- 
wunt:  fnneéa,  irraíúmnelUment;  ita- 
liano, irrofionetolmtnít;  latin,  irrUtii' 
niííter. 

Irradiación.  Femenino.  Fitiea. 
Emisión  de  los  rajos  de  un  cuerpo  lu- 
minoso, como  cuando  se  dice:  *la  i&- 
SADUCiON  de  las  estrellas  sobre  la  su- 
perficie del  mar.>  |  Difusión  operada 
en  las  imágenes  de  los  cuerpos  lumi- 
nosos, la  cual  aumenta  su  diámetro 
aparente.  Newton  propuso  un  medio 
sumamente  sencillo  para  evitar  qus 
loe  diámetros  aparentes  se  alterasen 
con  tos  efectos  de  la  ikeaoiacion.  (La 
Placb,  Ssepotieion  IV,  S,  q%e  Littre 
cita.)  \  Ib&aihaciom  qb  las  fisbas  6  an 
LOS  VASOS.  Anaíouía.  Disposición  que 
las  fibras  &  los  vasos  presentan  cuan- 
do, partiendo  de  un  centro  común ,  se 
dirigen,  en  forma  de  rayos,  hacia  una 

Sarto  periférica  más  6  menos  extendí- 
a.  I  Fitiologia.  Hablándose  dd  ser 
organizado,  llámase  irradiación  todo 
movimiento  que  se  efectúa  del  centro 
á  la  circunferencia;  y  así  se  dice  que 
el  plexo  solar  es  un  centro  de  irradia- 
ción para  los  érganoa  de  la  vida  ve- 
getativa.(LiTTRÉ.)|l.£oíiaü«.  Lámina 
ictricularia  que  llena  las  mallas  de 
las  capas  leñosas. 
Btuiolooía.  Imuliar:  francés,  ir- 


Irradiador,  ra.  Adjetivo.  Que  ir- 
radia. 

Irradiar.  Activo.  FUiea.  Difundir 
rayos  de  Inz  un  cuerpo  luminoso  sobre 
ofro. 

EnHOLOofA,  Francés  irradíer:  iti^ 
liano,  irradiare,  del  latin  irrSd^f, 
iluminar  con  rayos  de  luz;  de  ir,  por 
'  ,  en,  y  rSdiSre,  radiar. 

Irraionabilidad.  Femenino.  Ciu— 
lidad  de  lo  irrazonable. 

Irraconable.  Adjetivo.  Lo  qus  no 
es  razonable. IJAuticuado.  Ibracionai.. 

EriMOLOO^.  Irracional:  latin, 
irr&tidnatiítit ;  italiano,  irra^iounoltí 
francés,  irraieonnaile;  catalán,  irraio- 

\bU. 

IrrasonaUemente.  Adverbio  d« 
modo.  No  razonablemente. 

Btiholooía.  IrraionabU  y  el  sufijo 
adverbial  aimf«.-  francés,  ñraitennabU- 
ment;  latin,  irritútna^liltr. 

Irreal.  Adjetivo.  Falto  de  realidad. 

Irrealidad.  Femenino.  Cualidad 
de  lo  irreal. 

Irrealimbla.  Adjetivo.  No  reali- 
zable. 

EriuoLoaÍA.  Imah  francés,  irréaU- 
$aiU. 

Irrealizablemante.  Adverbio  me- 
dal.  De  un  modo  irrealizable.  . 

Digitized  by  Vj  OOQ  [C 


ErntOLOofA.  TrrealÍtaÍÍe  j  el  Bufijo 
adverbial  mentt. 
Irrebatible,   AdjetÍTO.    Imns- 

POTABLI. 

Irrebatiblemente.  AdYerbio  de 
modo.  Indisputablemeote,  s¿lida,  con- 
vincentemente. 

BriiifOLoafA.  IrrelatihU  j  el  sufijo 
«dverbial  mente. 

IrrecOmendable.  Adjetiyo.  No  re- 
comendable. 

Irreconciliable.  AdjetÍTo  qna  se 
aplicft  fil  que  no  quiere  volver  ala  pax 
j  amistad  coa  otro. 

BriHOLoalA.  Prefijo  ir,  por  «»,  ne- 
gación, jreeoaeíUailé;  catalán,  irreeo»- 
eiUable;  francés,  irrieoneiUabU;  ita- 
liano, irreconcil¿i6ile. 

Irreconciliablemente.  Adverbio 
modal.  De  nn  modo  irreconciliable. 

EriHOLOofA.  Irreameitíablf  j  el  su- 
fijo adverbial  mtnU:  catalán,  irrecon- 
aliabltment ;  francés,  üré^ñcitiébU- 
wmt;  italiano,  irreeoneiUabilmeitte, 

Irrecnperable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  recnperar. 

BriHOLOofA.  Infijo  ir,  por  in,  ne- 
gación, V  reewerabk;  cataian,  ifreat- 
^erahU;  nances,  irreamonblé;  italiano, 
imetiperábiU,  del  latín  irrkipíribilit. 

Irrácosable.  Adjetivo.  Lo  que  no 
M  paede  recusar.  \  Anticuado.  Inbvi- 

BriitOLOGÍA.  Prefijo  iV,  por  w,  ne- 
gación, y  reemaSk:  latín,  irríóitSM- 
fií,-  francés,  írrAiaaiU;  catalán,  mtíck- 
taih. 

Irrecniablemente.  Adverbio  de 
modo.  De  una  manera  irrecusable. 

BtiholooIa.  IrreéMtabie  J  el  sufijo 
adverbial  «tMl!(;  francés,  trrAiMiU- 

Irrecbasable.  Adjetivo.  No  recba- 
table. 

Üredargtiible.  Adjetivo.  No  r»- 
dar^ible. 

trredimiUe.  Adjetivo.  Lo  qne  no 
M  puede  redimir. 

SmoLoefA.  Prefijo  ir,  por  w,  ne- 
ncion,  j  fv^HXtíb.-  italiano,  irnáimi- 
iitt;  catelan,  irredimible. 

1.  Bl  equivalente  en  ^ncéa,  ea  ir- 
rtehítubU;  del  prefijo  ne^tíro  ir,  por 
i»,  j  raeiííable,  forma  adjetiva  de  ra- 
eket^r,  comprar  nuevamente;  de  re, 
reiteración,  j  aekettr,  derivado  del 
bajo  latín  aeeapiOre;  francés  del  si* 
rio  <i,  tektter;  tv,  aciapter;  norman- 
do, éOtUr;  burguiñou,  echetai;  proven- 
kal  j  antiguo  español,  acaptar. 

S.  B)  bajo  latín  tceajnlSre  se  com- 
pone  de  ae,  por  aá,  cerca,  7  e&^t,  ca- 
Des». 

Irrcdaeible.  Adjetivo.  Lo  que  no 
se  puede  reducir. 

BtuiolooÍa.  Prefijo  ir,  por  la,  ne. 
'  ffaieion,  y  redmeiile:  iranciSs,  irr/Aitíi- 
ile;  catalán,  irreehibU. 

Irreembolsable.  Adjetivo.  No  re- 
embolsable. 

Btiholooía,  Prefijo  ir,  por  m,  ne- 
gación, j  reemiolubu;fnaeéa,  ñ-; — ' 
io»nabU. 

Irreflexión.  Femooino.'I^lta  de 
Nfiesion. 

~  BrraoLoofA.  Prefijo  ir,  por  m,  no, 
f  f^ffMMK  franeée,  trntetm. 


IBBE 

IrreflexiTamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  irreflexión. 

BrufOLoaÍA.  Irr^fltmv»  j  el  sufijo 
adverbial  mmtt. 

IrreflezÍTO,  ▼«.  Adjetivo.  El  qae 
no  reflexiona,  ó  lo  que  se  dice  y  hace 
sin  reflexionar. 

EnuoLoafA.  Prefijo  ñ*,  por  i»,  ne- 
gación, j  réjtemvo:  francés,  irríjU- 
di. 

Irreformable.  Adjetivo.  Lo  que 
iio  se  puede  reformar. 

BriHOLoaÍA.  /»  negativo  v  rt/or- 
maile:  catalán;  irreformable;  francés, 
irreformable;  latín,  írríformaHtit. 

mefragable.  Adjetivo.  Lo  que  do 
se  puede  contrarrestar. 

BmiOLoefA.  Latín  trr^^nl^aM/M  (en 
QuicasRAT,  Addenda),  compuesto  de 
te,  negación,  7  re/ragSri,  contradecir, 
contender,  oponerse. 

1.  Bl  latín  refrág^ñ  se  compone 
del  prefijo  reiterativo  re  7  de  un  radi- 
cal  fr&¡,   que  entra  en  iw^ny-íets. 

(LlTTBÉ.) 

2.  Re^agtri  se  compone  del  prefijo 
reiterativo  r*  7  de  yVm^a,  70  rompo: 
rt-fr9»gíre,  re-j^agJtre,  re-frSgSñ,  rom- 
per muchas  veces,  luchar,  oponerse, 
contradecir.  (E>TiuoLoai8TAB  latinos.) 

3.  Por  consiguiente,  el  radical^djc, 
de  que  habla  Littré,  ea  el'latíu  fre»- 
;fr«,  hacer  pedazos:  catalán,  irr«/ra- 
gaile;  francés,  irréfrag^U;  italiano, 
árefr^iÜle.  , 

4.  tionfinna  la  discreta  interpreta- 
ción de  los  etímologistas  latínos  el 
antecedente  de  qne  la  forma  primitiva 
átflvMgi)  es  /Vwfo. 

Irremigablamento.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  irrefragable. 

BmiOLOolA.  Irre/rtfMUj  el  sufijo 
adverbial  mente:  frúiera,  irr¿/rttgabU- 
mMt;  italiano,  ÍrrefrafMÍi¡me%te;  cata- 
lán, irrefragúblment. 

Irregenerable.  Adjetivo.  No  rege- 
nerabla. 

Btimoloqía.  Prefijo  ir,  por  úr,  ne- 
gación, 7  r^eturabU;  francés,  irrégi- 
nénblé. 

Irregular.  Adjstívo.  Lo  qne  va 
fnera  &  regla  6  es  contrarío  á  ella.  j| 
Lo  que  no  sucede  común  7  ordinaria- 
mente. I  SI  que  ha  incurrido  «n  al- 
guna irregularidad  candnica.  |  Qra- 
mátiea.  Cualquiera  da  los  verbos  que 
en  BU  conjugación  no  conservan  cons- 
tantemente l«a  letras  radicales  6  las 
terminaciones  ordinarias. 

BriifOLoafÁ.  Prefijo  ir,  por  m,  no, 
7  rttfviiir.' proven  zal,  irreg%íar,  yTtg%' 
lar;  francés,  irrig%Utr;  italiano,  «rt- 
gakre;  catalán,  trreg%lar. 

Irregnlaridad.  F^nenino.  Lk  ca- 
lidad que  constituTe  las  cosas  irregu- 
lares. I  Impedimento  canénico  para 
recibir  las  ¿rdenes  6  ejercerlas  por 
razón  do  eierios  defectos  naturales  6 
por  delitos. 

BTDfOLoaÍA.  Irrtgmhr:  provenzal  7 
catalán,  irregmUriteit;  francés,  irrég*- 
larité;  italiano,  irregulariíi. 

Irregolarmente.  Adverbio  de  mo- 
do. Coa  irregularidad. 
'    firraOLOdu.  Irref*lar  7  el  sufijo 
adverbial  mente:   catalán,  irreguiar- 
mmtí;  francés,  irrígiMirmnf. 


mRE 


171 


Irrehosable.  Adjetivo.  Que  no 
puede  rehusarse.  ^ 

Irreligión.  Femenino.  Falta  ds 
religión. 

miuoLoefA.  Prefijo  «■,  por  w»,  no, 
y  religión:  francés,  irréligum;  italia- 
no, irreUgione;  catalán,  trrtUgií. 

Irreligiosaraeote.  Adverbio  de 
modo.  Sin  religión. 

BnuoLooÍA.  Irreligiou  7  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés,  yriligieiae- 
ment;  catalán,  irreiigiotament;  italia- 
no, irreligicumunte;  latín,  irríiígiSü. 

Irreligiosidad.  Femenino.  La  ca- 
lidad que  constituye  í  uno  irreli- 
gioso. 

EriMOLoafA.  Irreligioio:  latín,  irrif- 
RgiSrttai;  italiano,  trreügiotiti;  fran- 
ca, irríUgioñti;  catalán,  irreligioeilat. 

Irreligioeo,  sa.  Adjetívo.  Falto  de 
religión.  |  Lo  que  se  opone  al  espíri- 
tu de  la  religión. 

EtiholooIa.  Prefijo  ir,  j»r  «,  ne- 
gación, 7  religwc:  latín,  irrtUgün»; 
Italiano,  irreUgioeo;  frúicéa,  irrétír- 
gieua¡  provenzal,  irreUgiot;  catalán, 
irrehgiát,  a. 

Irremediable.  Adjetivo.  Lo  que 
no  se  puede  remediar. 

BmiOLOQÍA.  Prefijo  ir,  por  m,  ne- 
gación, 7  remediable:  francés,  irreme- 
diable; italiano,  irremediabilt,  irremí' 
áÜtoU;  catalán,  irremediable. 

Irremediablemente.  Adverbio  ds 
modo.  Sin  remedio. 

BriMOLoatA.  Irremediable  7  el  sufijo 
adverbial  mente:  francés,  irremediable' 
ment;  italiano,  irremediabilmente;  cata- 
lán, irremediabUment. 

Irreminiícencia.  Femenino.  Fal- 
ta de  reminiscencia. 

Irremisible.  Adjetívo.  Lo  qne  no 
se  puede  remítír  6  perdonar. 

EnuoLooÍA.  Latin  irrimitAIXlis,  de 
ir,  por  w,  n^^ion,  7  rímiettHliie,  re- 
misible; catatan,  irremiieibk;  francés, 
irrémiteihU;  italiano,  irrtmitñbile. 

Irremisiblemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  remisión  <5  jierdon. 

BTmoLoaÍA.  Irremxtible  7  el  sufijo 
adverbial  wunte:  catalán,  irremittibu- 
ment;  francés,  irrémiteibiewuM;  italia- 
no, irremittibiUnenU;  latín,  irremiete. 

Irremiaion.  Femenino.  Falta  de 
remisión. 

IrremoñUe.  Adjetivo.  No  reno- 
vibls. 

Irremnnerable.  Adjetívo.  No  re- 
mnnerabls.  I  De  mucho  mérito. 

Btuiolooia.  Prefijo  ir,  por  in,  no, 
y  rtmmnerablt:  latin,  irrhriiniribítit; 
italiano,  irretmnerabile. 

Irremnnerado,  da.  Adjetivo.  No 
remunerado. 

Irr^wrabiUdftd.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  irreparable. 

Irreparable.  Adjetívo.  Lo  que  no 
se  puede  reiHura>. 

Etimología.  Prefijo  ir,  por  in,  ne- 
gación, 7  reparahU:  latín,  irripSri^ 
íú;  italiano,  irreparibile;  catalán,  ir- 
reparable. 

Irreparablemente.  Adverbio  da 
modo.  Sin  arbitrio  para  reparar  algún 
dafio. 

B-nuOLoafA.  Irreparaile  7  el  sufijo 
adverbial  vuntr.  catalán,  irreparabif 


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172 


IBRE 


wunt;  francéL  irr^»ébleme»t;  italia- 
no, ÍTrtpúraÍllttie%te. 

Irreprensuñlidad.  Femenino. 
Cualidad  de  lo  irreprensible. 

ETUfOLOaÍA..  Irrepremiblf:  francés, 
irrépréktiuihiliU. 

m-eprensilsle.  Adjetivo.  Lo  que 
no  ee  dtgfno  de  reprensión. 

Sruiox-oaÍA.  Prefijo  ir,  por  in,  no, 

italiano,  VTtpmuibih ;  Jn.nc6a,  irrí- 
pr/ientiiU;  catalán,  irrtfrekauihU, 

Irr«Drensil)lemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  motÍTO  de  reprensión. 

BmiOLoafA.  Irrepreuibk  j  el  sufi- 
jo adverbial  nuñtt:  catalán,  irr^theñ~ 
tibUmtmt;  francas,  irrépr/iMñiltmtnt; 
italiano,  irreprauibimeiHe;  latín,  irrií- 
prehauíiHUter. 

Irreprochabilidad.  Femenino. 
Caalidád  de  lo  irreprochable, 

Irreprocbable.  Adjetivo.  Xo  re- 
prochable. 

Btiuología..  Prefiio  ir,  por  m,  no, 
^  reproei*ik:  francés,  irr^roeí¿abhi 
italiano,  irttproiabilt. 

IrrepTodnctÍTO,  va.  Adjetivo.  No 
reproductivo. 

Etiuolooía.  Prefijo  ir,  por  i»,  no, 
7  reprodvetivo:  francés,  irr^rodueiif. 

Irrepoblicaao,  na.  Adjetivo.  No 
republicano.  (Cidállkro.) 

IrrescaUbla.  AdietiTo.  ífo  resca- 
table. 

IrreBÍstibilidad.  Femenino.  Cua- 
lidad de  lo  irresistible.  |  de  lá  qua.- 
oíA.   Tmhtía.   Principio    condenado 

Íor  las  decisiones  del  Concilio  de 
'rento. 

ETiMÓLOaÍA.  /tr«mft Jb: francM, 
irrüittibiUU, 

Irresistiblo.  Adietivo.  Lo  que  no 
puede  resistirse.  í  Oraou  ibresisti- 
BLE.  Teolc^ia.  Gracia  que  ee  impone 
al  creyente  j  que  anula  su  libre  albe- 
drío,  puesto  que  no  la  puede  resistir, 
cuya  doctrina  es  herética,  aegao  el 
Concilio  de  Trento. 

BtuioloqU.  Prefijo  ir,  por  m,  no, 
y  rmtHile:  catalán,  irretitlihU;  fran- 
cés, irr¿tittibU;  italiano,  irruiítibite. 

Irresiatiblemeote.  Adverbio  de 
modo.  Sin  poderse  resistir. ' 

BriuOLoaU.  Irretittiile  j  el  sufijo 
adverbial  mutie:  francés,  irráittiiíi- 
meñi;  italiano,  irmittibUvu^tt;  cata- 
lán, irrttittibltmmt. 

Irresoluble.  Adjetivo.  Lo  qne  no 
se  puede  resolver  o  determinar,  y  Ir- 

KBSOLOTO. 

EtiuoloqÍí..  Ir,  por  ía,  no,  j  reto- 
hbU:  ktin,  irrhSiwíli*:  catalán,  irre- 
tohile;  francés,  irrúoMk;  italiano, 
irretohiik. 

Irresolución.  Femenino.  Falta  de 
resolución. 

ETiuOLoaÍA.  Prefijo  ir,  por  i»,  no, 
j  retoheio*:  catalán,  irraolvcií;  fran- 
cés, irrüoUtlio»;  italiano,  irraotuñau. 

bresolutaments.  Adverbio  de 
modo.  Con  irresolución. 

ETiuoLoaÍA..  Irretolvta  y  el  sufijo 
adverbial  matU:  francés,  irrüoUment; 
italiano,  irretobtíiUHeníe. 

Irresoluto,  t«.  Adjetivo.  El  que 
no  tiene  resolución. 


ntRE 

ir,  por  «»,  no,  j  rbílBIm,  leanelto; 
catalán,  irresohtt,  »;  francés,  irrüoUt; 
italiano,  irrttoluU). 

IrrespetBOMunente.  Adverbio  de 
tiiodo.  ffin  respeto. 

ETlHOLOOÍa..  IrretpttmaAj  el  sufijo 
adverbial  susto.*  francés,  imtpee^ie*- 
ttmext. 

IrreipetnoM,  t«.  Adjetivo.  No 
respetuoso. 

BmioLOGÍA.  /•  privativo  y  rttpt- 
tMoto:  francés,  irraptetuo): 

Irrespirable.  Adjetivo.  MéJiáné. 
ho  que  no  es  propio  para  la  rrapira- 
cion,  en  cujo  senbdo  se  dice:  aire  ir- 
respirable, gas  irrespirable. 

UrniOLOofA..  Ir,  por  m,  no,  t  r«f^ 
rsile:  latín,  irrttpirUXlit;  catuán,  ir- 
retpiréble. 

Irresponsabilidad.  Femenino. 
Falta  de  responsabiliiUd. 

BnuoLOOf  A..  IrrttpomwbU:  francés, 
irraptiu»HUté. 

Irresponsable.  Adjetivo.  Dtrteito 
tonttii%ao»al.  No  responsable.  I  Po- 
des iHitBSPOKSiALB.  El  podor  real, 

BnuoLoaÍA.  I*  privatívo  j  respon- 
sable: francés,  tVraposfsiüf, 

Irresponsablemente.  Adverbio 
de  modo.  Sin  re^wnsabílidad. 

EtimolooU.  IrremmitUe^  el  sufi- 
jo adverbial  susto;  francés,  irrMpoMM 
olematí. 

Irresuelto,  ta.  Adjetivo.  luiso- 

LDTO, 

Irrererencia.  Femenino-.  Falta  de 
reverencia. 

SriuOLoaü..  Irrntrmte:\ttí.ü,  irrí- 
tírmíU;  francés,  irrévératte;  italiano, 

rtveretua;  catalán,  irrneréneiti. 

Irrererente.  Adjetivo.  Lo  que  es 
contra  la  reverencia  6  respeto  debi- 
do. .  . 

BriifOLoaÍA.  Prefijo  tV,  por  ts,  no, 
jrnerniU:  latín,  irrihírtm,  irrlMren- 
íit;  italiano,  irrevtmte;  francés,  irri- 
vérnU;  catalán,  irrntrtfH. 

Irreverentemente.  Adverbio  de 
modo.  Sin  reverencia. 

BmiOLooU.  IrreotrmU  y  el  sufijo 
adverbial  mmíc;  catalán,  irrmemt- 
MMt;  francés,  irrMrtmmeni;  italiano, 
»r«>0rmf«fluMto. 

Irrevocabilidad.  Femenino.  La 
calidad  que  constituye  una  cosa  irre- 
vocable, como  la  IKRBVOCADILIDAO  de 


IKBI 

IrrerooablemeBte.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  irrevocable. 

BrTMOLoefi..  Irrnoeéblt  y  el  sufijo 
adverbial  susto.-  latín,  irrmeiitíüer; 
italiano,  irretouhilmtitU;  frunces,  irrí- 
•eoeabUmtU;  catalán,  irrevoeailmtitt. 

Irrí^cion.  Femenino.  Bie^.  || 
¡ítdiama.  Acción  de  dejar  caer  sobre  . 
una  parte  enferma  algún  líquido. 

EnifOLOofi..  Provensal  irri^teio: 
francés,  irrigtUem;  italiano,  «rri^sM»- 
w;  del  latín,  irrtfiüo,  forma  sustuí-- 
tíva  absitívcta  de  trrff JUw,  rendo, 
partícipio  pasivo  de  vrtgin;  de  ir, 
por 


DU)  de  la  historia. 

ErufOLoaÍA.  Irrevocable:  francés,  tr- 
rfyoeabiUU;  italiano,  irrevccthiUtí. — 
<£stabilidad  6  firmeza  de  un  acto, 
que  hace  que  no  se  pueda  revocar.* 
(AoADBMiA,  DisdMano  de  17Í6,) 

IrreTocable^  Adjetivo.  Lo  que  no 
so  puede  revocar,  cuya  voz  se  emplea 
en  eentído  político,  judicial,  forense, 
moral  y  dogmático.  Ejemplo  de  la 
acepción  política:  Uy  ibbevocablb;  de 
la  judicial:  «MíntcM  ibrrvooablb;  de 
la  forense;  donacioH  irskvóoablb;  de  la 
moral:  deeitio»  irrbvocablb,  vohMtad 
iebbvocablb;  de  la  dogmática:  «los 
decretos  de  Dios  son  irrevocables.» 

ETiifOLOoÍA.  Prefijo  ir,  por  mi,  no, 
y  revocable:  ktin,  irrlivSeanlii;  italia- 
no, irrevoeábile;  francés,  irrévoeéble; 
catalán,  irretoeaiie. 


en,  y  rtgSrt,  renr. 

Irrisible.  Adjetivó.  Lo  que  ee  dig- 
DO  de  risa  y  desprecio. 

EriHOLoaÍA.  Latin  irrtíiVUit,  aque- 
llo de  que  se  puede  hacer  burla,  de  ir, 
por  w,  en,  y  rUÍMUe,  risible;  catalán, 
trrÍÉÍile. 

Irrisiblemente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  irrisible. 

BmiOLoefA.  IrriiHU  y  el  sufijo  ad- 
verbial ffuato. 

Irrisión.  Femenino.  Borla,  despre- 
cio, chooarrerfa. 

BmioLoaÍA.  Catalán  tritio:  fran- 
cés, irrition;  italiano,  irriii4me,  del  la- 
tín, trriib,  desprecio,  burla;  forma 
sustantiva  de  tirinw,  participio  pasi- 
vo dfltrrii^frí,  mofarse;  de  ir,  por  w, 
en,  y  ndere,  reir. 

Inisoriamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Por  irrisión, 

BTiifoi.ooLA,  Irritori»  j  el  sufijo 
adverbial  susto;  eatalan,  tmiA-w- 
me»t. 

Irrisorio,  tiiiu  Adjetivo.  Lo  que 
mueve  6  provoca  i  risa  y  btirla. 

EmiOLOofA.  Irritie»:  latín,  irtlO- 
rini;  catalán,  irrisori,  s. 

Irritabilidad.  Femenino.  La  pro^ 
penaioD  i  conmoverse  6  irritarse  oon 
violencia  y  facilidad.  |  Cualidad  y  es- 
tado de  los  caracteres  6  temperamen- 
tos irritables.  |  FteioÍMia.  Nombré 
dado  í  las  diversas  graaacioues  ds  la 
actívidad  en  las  propiedades  sustan- 
ciales de  loe  elementos  anatémicos; 
sobre  todo,  de  la  actívidad  en  las  pro- 
piedades animales  de  que  están  do- 
tados ciertos  tejidos.  Esto  es  lo  quo 
los  fisiólogos  denominan  «diversos  gra- 
dos ds  la  actividad  vital.*  Por  consi- 
guiente, si  se  suprimiera  la  naiTA- 
BiLiDAD,  como  propiedad  elemental  y 
animal  de  la  materia,  ora^iniíada,  no 
sería  posible  la  vida,  f  Setámta.  Pro- 

Siedad  que  caracteriza  á  los  filetea 
e  ciertos  estambres,  los  cuales  son 
capaces  de  movimiento  durante  la 
época  de  la  fecundación.  Los  antiguos 
atribuían  &  la  elasticidad  estos  fenó- 
menos de  la  uuiTASiLiDAD  de  los  ve- 
getales. 

ETnfOLOQÍA.  Irritable:  latin  ñ'vUS* 
Mñtof,  propensión  á  la  ira;  ñvncéa,  ^• 
riiahiUté;  catalán,  irritaHUtat;  italia- 
no, irritaiiUtá. 

IieiéíU.—l.  Sittem*  de  Saller.  En- 
tiéndese por  IRRITABILIDAD  la  propi»- 
dad  de  que  están  dotadas  ciertas  par- 
tes de  los  cuerpos  vivos,  en  cuya  vir- 
tud se  contraen  por  sí  mismas,  ind» 
pendientemente  de  la  voluntad  del 
animal  somstído  i  la  prueba,  yaim 

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HCKI 

qOe  ezp«nment«n  dolor  klg^nno.  (Go»- 

IWBOBT.) 

2.  Siittma  de  Sotuul. — La  iBBÍTAfií- 
UDAS  es  la  propiedad  de  laa  fibras' 
mnscolares,  por  cujo  resorte  se  con- 
traen por  b!  mismas  al  contacto  de 
todo  cuerpo,  ora  sea  sdlido,  ora  sea 
fluido.  (CwuidtracUmet,  C*trpii$  orgá- 
»Í€M,  tOMo  6.',  piaiiM  106.) 

3.  YonocoDocíailasazoalateoría 
do  la  iSfiíTABiLiSAD,  que  ha  represen- 
tado en  fisiología  un  papel  tan  gran- 
de, j  que  atribuí  k  la  elasticidad,  con 
la  euatno  tiene  relación  alguna.  (Bon- 
NKT,  Ohrat,  Umo  1.',  pigvM  il6.) 

4ti  La  IRRITABILIDAD  Vegetal  esÚÍ  ex- 
citada por  un  estimulante  comü  la  ie- 
BiTABiLiDAD  animal.  (Idiu,  ConíOHpla- 
eiim*t  ntwraitt,  toma  ).',  S3,  nota  10.) 

b,  Bt  estimulante  de  la  ishitabili- 
DAS  Tegetal  es  la  necesidad  de  repro- 
ducir j  perpetuar  la  especia,  lo  cual 
explica  el  hecho  curíosfsimo  de  c^ue  la 
nRiTABtLiSAi)  da  los  filetes  de  ciertos 
estambres  no  se  desarrolla  sino  en  la 
-  ¿poca  de  la  fecundación. 

InitcliUismo.  Masculino.  Sitttmn 
átiol^fieo.  Sistema  de  los  irritabi- 
listas. 

InitabiliflU.  Ifascnliao.  SüUma 
fyioláfiee.  Seetario  que  atribule  todos 
loe  feniJmenos  fisiológicos  i  un  alma 
sénaitiTa,  eu^o  agente  principal  se  su- 
pone ser  el  sistema  nerrioeo. 

BrniOLOOÍA.  IrriUbiüdad. - 

1.  Ifritahle,  Lo  que  es  capaz  de 
irritación  6  irritabilidad.  \  Lo  que 
tiene  particular  propensión  i  irriter- 
se,  así ñeica como moralmente,  encu- 
jo sentido  se  dice;  «sistema  nervioso 
irritable;  getúa  irritable.  \  Finolo- 
yí«.  CualidAd  da  que  están  dotadas 
todos  las  partes  de  los  cuerpos  vivos, 
CHjaa  excitaciones,  arregladas  conve- 
nientemente por  la  natnralesa,  son 
eaosa  de  que  aumenten  de  intensidad 
todas  sus  propiedades.  De  este  princi- 

C'o  se  deduce  que,  parala  práctica  de 
flsioliojría,  iRBiTABLB  quícre  decir 
mtenso.  También  se  infiere  que,  sin 
la  iBHTASiLiDAD,  las  propiedades  sus- 
tanciales de  los  elementos  anatdmicofi 
Ír  las  propiedades  animales  de  los  te- 
idos  no  podían  llegar  i  bu  major 
grado  de  desarrollo;  esto  as,  á  su  ma- 
yor grado  de  perfección,  quedando 
manca  la  actividad  vital.  |  Experien- 
cias repetidísimas  han  demostrado  que 
las  partes  vitales  son  las  máe  ibsita- 
■LSB,  entre  las  que  ocupan  el  primero 
y  el  segundo  lugar  fas  visceras  si- 

r 'entes:  primero,  el  eontcm;  segun- 
.  los  intestinos  j  el  diafragma,  f  Es- 
TAVBRxa  UHITABLBS.  Sotáwot,  Estam- 
bres cuyos  filst«  son  capaces  de  cier- 
to movimiento  en  la  época  de  la  fe- 
cundación, sin  que  se  pueda  atribuir 
&  ninguna  faerza  mecánica  conocida. 
No  parera  sino  que,  en  el  momento  de 
fecondar,  la  naturaleza  convierte  en 
vida  lo  que  no  es  mis  que  ¿rgano, 
teja  hi|fdtesis  nos  llevaría  í  suponer 
una  fisiología  vegetal  trascendente. 
^TiniOR  IRBlTABLB  DBL  PBOHO  (teta  de 
M  mujer).  Patología.  Tumor  que  cauaa 
vivísimos  dolorefl  j  que  se  suele  tomar 
poionoiDew. 


IRRI 

EmiOLOirii..  Irritar:  latín,  trrU5¿)(' 
lis;  italiano,  irritihilt;  francáa  j  cata- 
lán, irritable. 

2.  Irritable.  Adjetivo.  Forentt. 
Lo  que  Be  puede  anular  6  invalidar. 

Btiuolosía.  Irritaeic»  S. 

1.  Irritación.  Femenino.  Eno- 
jo grave.  Q  Mediana.  Conmoeion  6 
agitación  violenta  de  los  humores; 
eato  es,  acción  que  ocasiona  cierta  ac- 
tividad excesiva  en  una  parte,  y  el 
resultado  de  aquella  acción.  Puede 
ser  interna,  como  la'  irbitacioh  de 
loa  intestinos,  6  extema,  como  la  umi- 
TAOiON  de  la  piel  que  produce  el  veji- 
gatorio, ú  otro  cáustico. 

Btiuología.  Irritar:  latín,  irrtt3~ 
lío;  italiano,  trriMwM;  francés,  irri- 
llafMM;  catalán,  tmtecúi;  portugués,  ir- 
ritofSo, 

2.  Irritación.  Femenino.  .í'm'flMí. 
Invalidación. 

BiiMOLoaÍA.  Latín  irritm,  vano, 
nulo;  de  M,  no,  y  rXtiu,  fijo,-  constan- 
te, valedero:  tetta»Ai(«M  iRRiTuii^a- 
cKre;  anular   su  testamento.   (Qiob- 

BON.) 

Fenha  etimológiea. — Nétese  la  admi- 
rable filosofía  de  la  lengua.  La  segun- 
da i  de  irrttti,  que  es  breve,  represen- 
ta la  s  breve  de  rUtnt:  in-rStn,  tr-rit*t 
(por  asimilación  de  larj:  ir-ritus;  irrí- 
tm,  no  valedero,  no  fijo,  no  cons- 
tante. 

IrriUdamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  irritado. 

EtuioloqU.  Irritad*  y  el  sufijo  ad- 
verbial wu»U. 

Irrítadfsimo,  m«.  Adjetivo  supeí^ 
latívo  de  irritado. 

EmiOLooÍA.  Irritado:  catalán,  tm- 
taáUiim,  a. 

Irritado,  da.  Participio  pasivo  de 
irritar. 

Etimolooía-. /miar;  latín,  trriH/«i; 
italiano,  irritato;  francés,  irrit/, 

Irrítádor,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  irrita. 

EniiOLoeU,.  Irritar:  latín,  trrUS- 

irritamante.  Adverbio  de  modo. 
Forente.  Inválidaubntb. 

ExuiOLoafA.  írrita  y  el  sufijo  ad- 
verbial vuntr.  latín,  «rrití,  vanamente. 

Irritamiento,  Masculino.  Irrita- 

Etiholooía.  Irritar:  latín,  ttvilS- 
nJMñMt;  francés,  irritavunt;  catali 


IBBO 


17S 


Irritante.  Participio  actívo'de  irri- 
tar. El  ó  lo  que  irrita.  |  Hbsicahbn- 
TOB  ibbitahtbs.  JlíttUcttM.  Los  que 
excitan  nuestros  (Srganos  basta  el  pun- 
to de  hacerlee  perder  el  concierto  nor- 
mal de  ens  ñmciones.  I  Masculino 
plural.  Loa  iwitTANTBS.  Comprenden 
103  rubefacientes,  loa  cáusticos,  los 
espispástícos  6  v^igatorioa.  |  Biolo- 
yía.  Se  ha  observado  que  los  irritan- 
TBS  suelen  ser  un  principio  de  secre- 
ción, como  sucede  con  el  musco  que 
el  ratón  almizclero  secreta,  cuando  la 
irritación  de  aquella  sustancia  no  per- 
mite que  el  animal  la  retenga  en  su 
bolsa. 

ErDiOLoaÍA.  Irritar:  latín,  wvitow, 
imtatttit,  participio  pasivo  de  irtitS-  \ 


re,  irritar;  italiano,  irritamU;  francés 
y  catalán,  irritant.    ■» 

1 .  Irritar.  Activo.  Bxeitar  viva- 
mente la  ira.  j|  Conmover  y  agitar  con 
violencia.  |  nodueir  cierta  excitación 
en  nuestro  organismo,  á  consecuencia 
del  ejercicio  irregular  de  algunas 
funciones,  como  el  estornudo  repetido 
que  suele  ibbitas  la  membrana  pitui-. 
tosa,  6  como  el  mucho  hablar,  que 
IBRITA  la  gaivanta.  En  estos  casos, 
la  fisiología  j  la  patología  ae  eonfau' 
den.  I  Mtdiema.  Causar  una  irriti^ 
cion. 

BmioLoaÍA.  Sánscrito  de  loe  Yedas 
rSi,  r^ati,  él  ladn;  latín,  ürtrv,  m- 
rire,  ladrar,  grufiir;  irñl&v,  enñire- 
cer  á  un  perro;  italiano,  irritare;  fran- 
cés, irriter;  catalán,  irritar. 

1.  La  fbrma  latina  kimrt  es  bárba- 
ra, puesto  que  el  verbo  del  artículo  se 
compone  del  prefijo  «a,  en,  y  rir$, 
grufiir,  del  sánscrito  védico  rü,  la- 
drar. 

2.  El  latín  Irrtí3r«  no  es  otra  cosa 
que  la  forma  frecuentatíva  de  irrírv, 
gruñir,  como  creen  Cuidadamente  loa 
etimologistas  latinos. 

3.  Bu  efecto,  añadamos  el  antiguo 
itar»,  frecuentativo  de  á-e,  al  elemento 
WT,  radical  de  irrirt,  y  tendremos  el 
verbo  del  artículo :  irr-iiSre,  Írrit¡ír$, 
vritar. 

2.  Irritar.  Activo.  Forme.  Anu- 
lar, invalidar. 

ETufOLoaÍA.  IrrittíÁom  i:  latin  írríU 
tSre:  j%od  eonira  iot  faetmi  faerit,  ir- 
RiTATtm;  «Bea  nulo  iodo  cnanto  se  hi- 
ciere sobro  esto.»  (Código  teodoti*- 
ne.) 

IrritatiTO,  tu.  Adjetivo.  Mtdtaita. 
Qne  irrita,  que  tiene  la  facultad  de 
irritar,  como  el  movimiento  ibritati- 
70  que  la  trichina  produce  en  loa 
músculos. 

EmiOLoaÍA.  Irritar:  francés,  úrtía- 
ÍJ/^-.  italiano,  irritatieo. 

irrito,  ta.  Adjetivo.  Forente  (2V- 
reeho  rotumo).  Inválido,  sin  fuerza  ni 
obligación. 

EriifOLoafA.  Latín  tMñu,  nnlo, 
abolido,  de  ia,  no,  y  rUtnt,  pensado, 
previsto,  seguro,  firme,  sólido;  parti- 
cipio pasivo  de  reor,  riri,  creer,  pen- 

r;  catatan,  irritat,  da;  írrit,  a. 

Irrogable^  Adjetivo.  Que  se  puede 
irrogar. 

Irrogacion.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  irrogar, 

BriMOLOOÍA.  Irrogar:  latín,  úrSgS- 
tío,  forma  sustantíva  de  irrígStia,  ir- 
rogado. 

Jteteña  Aíiftfr»».— Modo  de  pronun- 
ciar una  sentencia  ó  dictar  una  pena 
contra  un  ciudadano.  Los  romanos 
atribuían  gran  importancia  á  la  ob- 
servancia de  las  formulas:  las  pala- 
bras eran,  por  decirlo  así,  sacramen- 
^.ales.  Bu  general,  se  seguía  para  la 
rrooacion  la  misma  ferma  que  para 
.a  adopción  de  una  lej. 

Irrogado,  da.  Participio  pasivo  de 
irrogar. 

BTUfOLoaÍA.  IrrMor:  latin,  w^S- 
ttu,  impuesto,  establecido;  participio 
pasivo  de  irrígírt,  irrogar;  Cfttauuij 
wnyaí,  da,  .  , 

LigtzedbyLiOOgle 


174 


ISAB 


.   Irrogador,  ra.  SustantiTO  j  «IjV 
tiro.  Qae  irrogK 
IiTOg«ml«iito.   Uasculino.  Ikko- 

OACION. 

ÍTTOgn.  Activo,  Cfttuar,  ocuio- 
nar;  ul  se  dice:  le  ikrooó  un  gnn 
petjaicio.  Se  usa  también  como  recí- 
proco. 

Etiiioloo(&.  Latin  irrSffIlrt,  esta- 
blecer, de  ir,  por  w,  en,  j  rogSirt,  pro- 
ÍDulgar  una  ler:  catalán ,  irrogar. 

Imtente.  Participio  actiro  de  ir- 
mir. 

EriMOLOQÍÁ.  Latín  irrim,  irriíen- 
Ut,  participio  de  presente  de  irrvitre, 
irruir. 

Irmidor,  rt.  Sustantiro  j  adjetí- 
TO.  Que  irruje. 

Irrtiimi«iito.   Hascultuo.    Ibsup- 

ClON. 

Irruir.  Actiro.  Acometer  con  ím- 
petu. I  Int&dik. 

EtiholocIa.  Latín  ífmfrí,  entrar 
con  furia,  arrojarse  con  ardor  aobre; 
de  i»,  en,  r  n¡(rt,  caer  precipitada- 
mente: catalán  antíguo,  irrwir. 

Irrupción.  Femenino.  Acometí- 
miento  impetuoBO  é  impensado.  |  In- 

T  AS  ION. 

EriuoLoafA.  Latín  irruptto,  inva- 
sión, correría,  acometimiento  violento 
i  impensado;  fo^a  sustantiva  abs- 
tracta de  irrupl\a,  participio  pasivo 
de  irrumpiré,  introducirse  con  ímpe- 
tu; de  i's,  en,  j  rwnpire,  romper,  des- 
pedazar; italiano,  trrwone;  francés, 
trriiplio»;  catalán,  imt^í. 

Irmyeota.  Participio  activo  de 
irruir. 

Irse.  Recíproco.  lÍARCHAUí.  J  Ue- 
t&fora.  Morirse.  |  Deslizane.  |  Qas- 
tarae.  I  Ventosear  6  hacer  alguno  sus 
necesidadefl  sin  sentir.  |  Excederse  de 
algun  modo.  |  Ibsb  dsi.  bboubo.  Lo- 
cución fiímiliar.  Decir  disparates,  de- 
nuestos, insolencias.  |  Ibsk  db  punto. 
Locución  familiar.  Peer. 

Isaac.  Masculino.  Biblia.  Hijo  de 
Abrafaam  v  de  Sara,  que  nacid  el 
año  1896  intos  de  Jesucristo,  tenien- 
do entonces  90  años  su  madre  j  100 
BU  padre.  Sara  se  echi5  k  rñr  cuando 
le  mé  vaticinado  el  nacimiento  de 
IsaaO;  7  de  ahí  este  nombre  formado 
del  hebreo  Uchttk,  que  eigníSoa  rita, 
sonrisa.  (MoHLAU.) 

Isabel.  Nombre  propio  de  mujer: 
Santa  Isabel. 

ETiuoLOaÍA.  Hebreo  Jet&M,  mujer 
.de  Achab.  (Siblié.) 

Isabel.  Reina  de  Inglaterra,  hija 
de  Enrique  VIH  j  de  Ana  Bolena; 
tiacitf  en  1535  j  murió  en  1603.  Aun- 
q^ae  su  padre  la  habla  declarado  ilegi- 
tima, é  incapaz  de  reinar,  revocd  eata 
declaración  en  su  testamento,  é  Isa* 
BBL  subi¿  al  trono  í  la  muerto  de  su 
bermana  María  en  1558.  uno  de  sus 
primeros  actos  fuá  restablecer  la  reli- 
gión protestante  que  Haría  habíapros- 
critoy  constituirse  jefe  déla  Iglesia. 
Bajo  su  reinado  ñoracieroo  la  sgrí- 
cultura,  el  comercio  j  la  marina,  y  so 
hicieron  grandes  economías  en  la  Ua- 
eienda;  pero  empañó  bu  gloria  con  la 
coBdncta  quB  obwrvd  con  la  infortu- 
nada reina  de  Escocia  MaHa  Situar- 


I3AJB 

do.  Irritada  contra  esta  princesa,  que 
había  tenido  la  imprudencia  de  tomar 
el  título  de  reina  de  Inglaterra,  pero 
cuja  principal  falta  consistía  en  ser 
mucho  más  hermosa  que  ella,  promo- 
vió disturbios  en  sus  Estados,  la  lla- 
md  i.  Inglaterra,  donde  la  tuvo  pri- 
sionera; la  envolvió  en  una  acusación 
de  atentado  contra  su  persona,  llevan- 
do su  rencor  hasta  hacerla  decapitar 
en  1587.  Con  pretexto  de  vengar  esta 
muerte,  armd  Felipe  II,  rej  de  Espa- 
ña, contra  la  Inglaterra  una  escuadra 
formidable  que  Uamd  la  Invencible,  v 
que,  como  es  sabido,  fuá  dispersaua 
por  las  tempestades  j  batida  en  detalle 
por  loa  enemigos.  Isabel  envió  en  se- 

r'da  socorros  í  Enrique  IV,  ocnpa- 
éntónces  en  conqmstar  su  reino; 
reprimió  k  los  irlandeses,  í  quienes 
España  había  sublevado  en  1600  y  fo- 
mentó i,  su  vei  la  insurrección  de  los 
Países-Bajos  contra  España.  Muchos 
soberanos  solicitaron  su  mano,  7  en 
más  de  una  ocasión  la  invitó  el  I^l&- 
mento  i  fijar  su  elección;  pero  jamás 
quiso  casarse;  tuvo,  sin  embargo,  mu- 
chos favoritos,  entre  ellos,  Dudlev, 
conde  de  Leieester,  7  Roberto,  conde 
de  Essex.  Habiéndose  snblevado  esto 
último  contra  ella,  hiio  que  le  condo- 
naran á  muerta,  pero  apenas  se  ejecu- 
tó la  sentencia,  se  arrepintió  ele  su 
conducta,  j  llena  de  dolor  manó  i 
poco,  designando  por  sucesor  á  Jaco- 
bo,  rej  de  Escocia,  i  hijo  de  María 
Bstuardo.  IsADBL  gobernó  con  un  des- 
potismo casi  absoluto  7  convocó  po- 
cas veces  el  Parlamento:  reunía  á  las 
cualidades  de  un  gran  rej,  todas  las 
debilidades  de  nna  mujer.  (Sala.) 

Reti»t».—\.  Antes  de  liüt  ál  tro- 
no. Ünrante  el  reinado  de  su  herma- 
na María  Tudor,  hija  de  Catalina  de 
Aragón,  fué  perseguida,  como  pro- 
testante, por  el  obiapo  Qardiner:  7 
habiendo  resultado  comprometida  en 
la  conspiración  de  Wiat,  se  vio  en- 
cerrada en  la  Torre  de  Londres  j  en 
el  castillo  de  Wosdstock.  • 

2.  Bn  el  ^foM.— Creó  la  I^esia  an- 
glicana  en  virtud  del  Htl  delot  trei»t» 
¡f  nneve  ttrtUmlot. 

Logró  qne  el  Parlamento  la  decla- 
nra  reina  de  derecho  divino  7  gober- 
nadora suprema,  así  de  la  iglesia 
como  del  listado. 

Impuso  ¿  los  individuos  del  clero  7 
á  loa  funcionarios  civiles  el  jwétunto 
de  tvpremaeía  etpiriinal  de  la  corona. 

Tenninó  í  merced  de  la  paz  de  Citir 
teaa-Cambreais  (1559)  la  guerra  en 
que  Felipe  II,  como  esposo  de  María 
Tndor,  había  empeñado  á  Inglaterra 
contra  Francia. 

Se  alió  con  los  calvinistas  del  con- 
tinente. 

Supónese  que  no  fuj  extraña  á  la 
conspiración  de  Amboise,  qne  debía 
derrocar  í  los  Guisas. 

Recabó  que  Conde  7  Coligni,  en 
premio  de  so  a7nda,  la  pusieran  en 
posraion  de  la  ciudad  del  HVvre(1562), 
que  tuvo  que  restituir  dos  años  des- 

A  mis  dé  la  persecución  de  Miría 
Eatuardtt,  íannáó  sd  Escocia  i  los 


iSAfi 

partidarios  de  John  Knox  contra  la 
regente  María  de  Lorena,  sirviendo 
de  esta  suerte  la  causa  del  protestan- 
tismo. 

Se  coaligó  con  Bañqne  IV  7  tomtf 
la  ofensiva  contra  España,  de  cuyas 
resultas  Harazsig  saqueó  las  colonias 
españolas  de  América,  al  propio  tiem- 
po que  el  conde  de  Eesex  bombardea- 
ba íCádii. 

Aporó  en  Portugal  las  pretensio- 
nes del  prior  de  Crato,  con  d  intento 
de  peijndicar  los  derechos  de  Feli- 
pe 11  ¿  la  snceaion  de  aquella  corona. 

Anuló  la  acción  de  ambas  Cámaras 
7  no  tuvo  más  107  que  aa  libre-  albe- 

Sustitnjó  al  jurada  loa  tribunales 
de  excepción,  tetes  como  el  IfUmut 
de  alta  eaoñtio»  7  la  funosa  ofsisrs  «»■ 
friUada,  cómplices  humildes  de  las 

Sesiones  de  la  mujer  7  de  la  política 
e  la  reina  absoluta. 
_  3.  Retrata  de  la  tvÚM.— Inteligeo- 
eia  superior,  talento  profundo,  earic^ 
ter  tenas,  habilidad  maravillosa,  in-* 
triga  consumada,  gran  espíritu  de  go- 
bierno. Betas  extraordinarias  dotes 
vienen  i  explicamos  la  situación  del 
pueblo  ingles  bajo  aquel  prodigioso 
reinado:  Spenser,  Shakespeare  7  Fran- 
cisco Baeon.enaltecían  con  sos  hliros 
las  artes  7  las  ciencias,  cubriéndole 
todo  con  su  manto  de  gloria;  A  pri* 
mer  periódico  inglés,  SI  Sngliek 
Meremry,  se  dio  i  luí  en  aquella  épo- 
ca; florecían  inmensamente  la  iaoos- 
tria  7  el  comercio;  se  inangoraba  IS 
Bolm  de  Londres  con  el  título  de  R^ 
yalSBeiange,  cambio  real  (1571);  la 
marina  contaba  1.232  buques,  de  49 
que  antes  tenía;  Cavendish,  Walter 
Raleig,  Drake,  Havlñna,  Davis,  Hnm- 
phrey  Oilbert  7  Frosbisher  sureaban 
los  marea  realiíando  las  oaadas  em- 

Eresaa  de  donde  viene  la  Inglaterra  de 
07.  Sólo  así  se  explica  también  el 
hecho  casi  hbnleso  de  que  nna  reina, 
en  quien  se  mezclaron  mis  de  naa 
vez  la  reina  7  la  dama,  ae  viera  idea- 
lizada por  todo  el  mundo  con  el  epí- 
teto de  la  Beina  vfrge». 

4.  Retrato  de  lamt^er.—Ottieterwu' 
raí.  Conducta  liviana,  irritabilidad 
extrema,  vanidad  pueril,  envidia  ren- 
corosa, crueldad  heredada  de  sa  pa- 
dre. 

CarieUr  imteléctaal..  Isabml  ñié  in- 
dudablemente la  mujer  más  docta  de 
BU  país  7  uno  de  los  entendimientos 
más  educados  de  su  aiglo.  Hablaba 
correcta  7  ftcilmente  el  griego,  el  la* 
tin,  el  italiano  7  el  &ancée;  de  tal 
modo,  que  compartía  los  largos  ocios 
de  sus  deleitea  con  el  placer  de  tradu- 
cirá Sófocles,  Démostenos,  Hoimeio, 
7  en  comentar  al  gran  Platón.  Trsi- 
tándose  de  esta  mujer  singularísima, 
uno  de  los  genios  más  confusos  que 
oonocen  los  matos  humanos,  la  hist(^- 
ria  no  tiene  mis  que  doe  caminos: 
adorarla  antea  v  quemarla  después,  á 
quemarla  en  vida7  adorarlaen  muerto. 
'  6,  Entre  loa  pretondientes  qne  la 
aolicitaron  en  matrimonio,  figuran  el 
duque  de  Hi^tein,  el  do  Alsn^oa,  el 
hijo  del  elector  palatine/  ri  a>nde  dr 
üigitizedby  VjOOQIC 


I9AB 

á.ma,  ti  t9j  fie  Sttocia  j  Felipe  II. 

6.  Con  Isabel  acabó  la  rama  de  los 
Tndor. 

Isalwl  de  Borbon.  Reina  de  Espa- 
la, hija  de  Enrique  IV  de  Francia  j 
de  MÑía  de  Méaicia,  nacida  en  Fon- 
tainebleau  en  1609  v  muerta  en  1644. 
Siendo  de  corta  edad,  fué  prometida 
al  príncipe  del  Piamonte;  pero  poco 
deñues  se  ajustó  j  llev¿  £  efecto  el 
doble  matrimonio  de  esta  princesa  con 
el  rejr  de  España  Felipe  IV  y  de  la 
hetmana  de  wte,  Ana  ae  Austria,  con 
Luis  XIII  de  Francia,  hennano  de  Isa- 
BL.  GoDsajgrada  desde  entonces  &  los 
intereses  &i  reino,  no  pudo  ver  con 
iadífereacia  la  inevitable  ruina  i  que 
te  oondueía  la  desalentada  adminis- 
tiacion  del  conde-duque  de  Olivare^,  7 
tral|aj<i  asiduamente  hasta  conseguir 
ia  caida;  contribujij  con  eficacia  á 
leTaatar  un  ejército  de  50.000  hom- 
brea para  sostener  el  honor  de  las  a> 
Soas  espaAi^as,  i  hizo  que  su  marido 
Be  pusiera  i  la  cabeza,  quedando  ella 
antoetanto  encargada  del  gobierno. 
Queñd&  de  todos,  ;  después  de  haber 
hecho  cuanto  bien  £staoa  de  su  mano 
realiiar,  muríd  á  los  23  años  de  reina- 
do 7  41  de  edad.  En  esta  princesa, 
como  en  Isabel  de  Talois,  se  ha  ceba- 
do la  calumnia  durante  dos  siglos,  su- 
poniéndola unos  criminales  amores 
con  el  &moso  cuanto  desdichado  Don 
Juan  de  Társis,  secundo  sonde  de  Vi- 
llamediana.  A  pesar  da  las  pruebas 
aducidas  por  los  que  han  querido  sos- 
liener  esta  calumnia  hiaurica  7  del 
apo70  que  parecían  prestarle  algu- 
nas composiciones  del  mordaz  poeta, 
hoj  la  luz  ha  venido  ¿  esclarecer  este 
ponto,  7  la  virtud  de  Ibabbl  db  Bob^ 
■ON  Iw  quedado  i  salvo  de  toda  ca- 
lumniosa imposición.  El  doctísimo  li- 
terato Don  Juan  Eugenio  Hartzen- 
busdi,  en  su  discurso  de  contestación  í 
Don  FrancisBO  Cutanda,  al  hacer  éete 
■ñ  recepción  en  la  Academia  Española, 
ba  contribuido  tan  poderosamente  á 
esclarecer  este  episodio  del  reinado  de 
Felipe  IV,  que  ho7  nadie  se  atreve  i 
sostener  senamente  lo  que  hasta  aquí 
M  babia  considerado  como  verdad  in- 
eootrovertible. 

Isabel  de  Braganza.  Reina  de  Es- 
paAa,  hija  de  Juan  IV  de  Portugal  7 
mujer  de  Femando  Vil,  que  nacié  en 
Lisboa  «n  1797  7  murió  en  Madrid 
en  1818.  Casada  en  1816  con  Fernan- 
do, 11U17  pronto  su  carácter  dulce  7 
íranco,  bu  sólida  instrucción  7  su 
amor  í  las  ciencias  7  i  las  artes,  as! 
como  los  beneficios  que  derramaba  en 
bwoo  8U70,  unidos  al  interesante  es- 
pectáculo que  ofrecía  el  verla  en  pú- 
blico dando  el  pecho  á  una  hija  que 
tuvo,  la  granjearon  universales  sim- 
patías. Estas  se  manifestaron  plena- 
mente en  las  demostraciones  publicas 
¿9  dolor  que  dio  la  nación  antera  al 
ocurrir  su  temprana  muerte. 

Isabel  Clara  Eugenia  de  Aus- 
tria. Infanta  de  España,  duquesa  de 
Brabante  7  condesa  de  Flándsa,  hija 
de  Felipe  II  7  de  Isabel  de  Yalois; 
aacicí  e«  1566  7  murid  en  1635.  Pro- 
S^^í^  ¡9'  ^  Gabinete  español,  como 


ISAB 

meta  del  pariente  mis  wdxime  d« 
Enrique,  para  ocupar  el  trono  de 
Francia,  vid  éste  frustradas  sus  pre- 
tensiones cuando  se  atendiii  al  mejor 
derecho  de  Enrique  de  Navarra.  Cuan- 
do Felipe  II  perdió  la  eeperanza  de 
ceflir  la  corona  de  Francia  á  las  sie- 
nes de  su  hija,  la  casó  con  Alberto, 
hijo  de  Uaximiliano  II,  en  1698,  dán< 
dóla  OH  dote  la  soberanía  de  los  Paí- 
ses-Bajos 7  el  Franco-Condado.  Ibabsl 
acompañó  á  su  esposo  en  las  guerras 
contra  loe  holandeses,  7  hallándose 
en  el  sitio  de  Ostende,  se  dice  que  hizo 
voto  de  no  mudarse  de  ropa  blanca 
hasta  haber  tomado  la  plaxa.  Esta,  no 
obstante,  resistió  tres  años  el  sitio,  7 
como  la  princesa  cumpliera  escrupu- 
losamente BU  promesa,  sus  ropas  to- 
maron un  color  leonado,  que  aió  orí- 
Sen  al  color  llamado  Isabbl.  Privada 
e  la  soberanía  de  los  Países-Bajos 
por  su  sobrino  Felipe  IV,  que  no  la 
dejó  sino  el  título  de  gobernadora,  de- 
fendió el  Brabante  contra  los  repeti- 
dos ataques  del  principe  de  Orange  7 
desbarató  una  conspiración  que  se  tra- 
maba  para  erigir  los  Países-Bajos  ca- 
tólicos en  república  independiente. 

Isabel  de  Castilla  ó  Isabel  la  Ga- 
t¿lica.  En  el  oscuro  cuadro  en  que  ss 
agitan  las  figuras  del  débil  é  impo- 
tente re7  Enrique  IV;  de  su  ambicio- 
sa mujer  la  princesa  doña  Juana  ds 
Portugal;  del  orgulloso  favorito  Don 
Beltran  de  la  Cueva,  que,  merced  al 
amor  de  Doña  Juana,  se  elevó  en  po- 
cos años  desde  paje  de  lanza  á  la  alta 
dignidad  de  marqués  de  Ledesma,  du- 

3ue  de  Alburquerque  7  gran  maestre 
e  Santiago;  7  de  aquellos  nobles  re- 
beldes encanecidos  en  las  acciones, 
que  en  una  asamblea  reunida  en  la 
ciudad  de  Avila,  deponen  á  Enriq  ue  IV 
7  le  despojan  en  estetua  de  todas  las 
insignias  reales,  aparece  la  infanta 
DoSa  Isabbl,  nacida  en  la  villa  de 
Madrigal  el  22  de  Abril  de  1451 ,  como 
un  punto  luminoso,  como  una  blanca 
estrella  en  un  cielo  oscuro,  como  la 
hermosa  luz  que  ba  de  guiar  á  Casti- 
lla al  puerto  de  salvación,  según  tra- 
taremos de  demostrar.  La  reina  Doña 
Juana  había  dado  á  luz  una  hija,  que 
los  enemigos  de  su  esposo  trataron  de 
ilegítima,  apellidándola  la  StU^ameja, 

Bit  juzgarla  hija  del  orgulloso  valido 
on  Beltran.  Educada  DoRa  Isabbl 
en  Arévalo  con  Ja  mavor  piedad  7  re- 
cogimiento por  su  noble  madre,  con- 
taría doce  años  apenas  cuando  Don 
Enrique  la  llevó  á  su  palacio  con  su 
hermano  Alfonso,  aparentemente  para 
terminar  su  ed<\cacioa;  pero,  en  reali- 
dad, dice  el  padre  Florez,  para  que 
no  sirviese  de  Dandera  á  los  descon- 
tentos. Tarea  inútil,  pues  los  nobles 
rebeldes,  al  deponer  a  Enrique,  pro- 
clamaron á  Alfonso.  Muerto  repenti- 
namente Don  Alfonso,  el  5  de  Julio 
de  1467,  en  Cárdena,  7  privadas  de 
un  jefe  los  nobles  confederados,  ofre- 
cieron la  corona  á  la  in&nta  DoRa 
laiBBL,  que  la  rehusó  diciendo:  ptttt 
á  «I  htrmano  el  rey  tMd  larga  vida,  y 
mi^tirat  ¿I  viva,  Mimca  eentniir^  en  to- 
«MT  el  liltlo  ele  rtiña;  noble  respuesta 


ISAB 


1T5 


qne  le  captó  las  simpatías  de  iodos  los 
castellanos,  los  cuales,  vista  la  ilegi- 
timidad de  la  BtUrtauj»,  ob1ij;an>n  i 
Enrique  á  reconocer  por  su  lísredera  i 
su  hermana  Ibabbl,  acto  solemne  que 
se  celebró  al  19  de  Setiembre  de  1468 
en  la  Venta  de  lee  Toros  dt  Quitando. 
Entre  los  diversos  pretendienteB  á  la 
mano  de  DoRa  Ibasbl,  se  contaba  el 
infante  Don  Femando  de  Aragón,  pero 
este  enlace  no  era  del  agrado  de  una 


parto  de  la  nobleza,  que  habría  prefsr 
ridú  una  alianza  con  Portugal,  7  mu- 
cho menos  de  Enrique,  que  aél  se 


opuso  con  todas  sus  fuerzas.  DoAa 
IsABBL,  sin  embargo,  aconsejada  por 
sus  parciales  v  atendiendo  al  porve- 
nir de  Castilla,  resolvió  unirse  con 
Don  Fernando,  desposándose  con  él 
en  Valladolid,  á  cuja  ciudad  había 
llegado  secretamente  el  infante  de 
Aragón,  el  18  de  Octubre  de  1469,  ca- 
sándose al  siguiente  dia  en  el  palacio 
de  un  campeón,  Don  Juan  de  Vivero^ 
Dias  antes  había  escrito  á  su  herma- 
no, que  estaba  en  Sevilla,  pidiéndola 
penniso  para  presentarse  ¿  él  con  su 
marido;  7  apenas  realizada  la  boda, 
los  jóvenes  esposos  le  enviaron  emba- 
jadores, asegurándole  BU  obediencia  7 
su  deseo  de  considerarle  coma  á  un 
padre,  remitiéndole  las  capitulaciones 
firmadas  por  el  iniante  Don  Feman- 
do. El  rej  acogió  muV  friamente  á  los 
embajadores,  los  cuales  no  pudieron 
recabar  de  él  otra  respuesta  que  esta: 
Seaujante  onMta  et  muy  grave,  y  yo  rt- 
eoheré  io}ri  él.  Sea  que  Ennque  no 
hubiese  olvidado  los  intereses  de  la 
que  juzgaba,  ó  aparentaba  al  menos 
ju^ar  como  su  hija,  ó  que  la  boda  de 
su  hermana  con  Don  Fernando  no  le 
agradase,  lo  cierto  es  que  anuló  la 
declaración  hecha  en  favor  de  DoflA 
IsABBL,  7  declaró  á  Doña  Juana  por 
su  suCBsora  única  7  directa  en  la  hora 
de  su  úiuerto  ( 12  de  Diciembre  de  1474), 
Femando  é  Isabbl  protestaron.  Doña 
Juana,  desposada  recientemente,  por 
consejo  de  sus  amigos,  con  el  re7  Don 
Alfonso  de  Portugal,  que  ambiciona^ 
ba  la  corona  de  Castilla,  7  apo7ada 
por  el  arzobispo  de  Toledo,  el  mar- 
qués de  Villena ,  la  &milia  de  los 
Mendozas  7  otros  nobles,  resolvió  fiar 
su  causa  al  trance  de  las  armas.  La 
infanta  DoflA  Isabel  tenía  á  su  hvor 
á  la  ma7oría  de  la  nobleza  7  del  pu^ 
blo,  por  la  brillante  reputación  que 
había  logrado  adquirir  en  medio  de 
aquella  corrompida  corto  7  á  travée 
de  aquellos  turbulentos  dias.  Durante  . 
algún  tiempo,  vaciló  la  fortuna,  hasta 
que  en  la  célebre  batalla  de  TorD(1476), 
íaé  derrotado  el  ejército  del  re7  de 
Portugal  7  los  partidarios  de  la  BeU 
Iran^'a  comenzaron  á  sometorse,  hasta 
que  la  infeliz  princesa,  abandonada  de 
Don  Alfonso,  que  7a  no  podía  alcanzar 
con  su  mano  una  corona,  tomó  el 
velo  de  religiosa  en  Coimbra.  Don 
Femando  heredó  en  aquel  mismo  año, 
por  muerte  de  su  padre,  el  reino  de 
Aragón,  7  al  tratarse  de  la  unión  de 
ambas  coronas,  apareció  la  primera 
nube  en  el  cielo  de  Ibabbl  7  Femando, 
que  Ibabbl  aupo  disipar  con  su  gran 


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17«  ISAJ 

talento  7  la  magninimo  ooraxon.  Sra 
eostambra  ea  la  Edad  Media  que  el 
uxo  mis  fuerte  ejerciese  todos  los  de- 
rechos  pjt  el  mis  débil;  pero  los  cas- 
tellanos, calosos  de  sn  independencia 
j  de  las  prerrogativas  de  au  reina, 
resolTiaron  asejpurarla  el  ejercicio  real 
de  ellas.  Al  nn,  se  acorad  que  los 
nombras  de  los  dos  esposos  florasen 
juntos  en  todos  los  actos  del  g^obier- 
no;  j  en  la  moneda,  el  del  re;,  el  pri- 
mero, an  consideración  i  su  sexo,  pero 
•n  al  escndo  real,  tas  armas  de  Casti- 
lla las  primeras;  qne  Isabel  nombra- 
ra para  todos  los  empleos  civiles  j  mi- 
litares de  Castilla  j  para  los  beneñ- 
oios  edesiisticoBi  que  siempre  que  sa 
bularen  reunidos  gobernasen  juntos; 

Ícada  uno,  en  la  provincia  en  qne  se 
aliare,  cuando  estuviesen  separados. 
Tal  división  da  poderes,  dice  nn  ilus- 
trado autor,  fuá  religiosamente  obser- 
vada durante  toda  su  vida  por  DoAa 
isAJSi.,  i  cujas  altas  dotes  j  singular 
capacidad  se  debi¿  la  paE  j  buena  in- 
taGgencia  en  que  vivid  con  el  ambi- 
cioso Don  Femando,  sin  tolerarle  in- 
tervenir en  el  gobierno  de  Castilla, 
ffin  embargo,  el  tej  de  Aragón  mostrd 
claramente  su  resentimiento  por  la 
superioridad  da  fiicoltades  otorgadas 
i  sn  esposa;  pero  ella  consiguió  aqni»- 
tarle  dulcemente  con  las  protestas  de 
su  amor  j  con  las  seguridades  de  que 
ella  si51o  sería  reina  donde  ñ  fuese 
Ttj.  Las  familias  de  los  Quimanes  7 
de  los  Ponces,  así  como  otras  varias 
de  Andalucía,  so  color  de  afianzaras 
contra  loa  enemigos  del  reino,  acre- 
centaban sus  estados  6  iban  haciéndo- 
se temibles.  Dora  Isubl  tom<5  i  su 
cargo  tan  grave  asunto;  llegd  i  Be- 
vilU  (1474);  airegló  las  disensiones 
entro  a!  duque  de  Uedina-Sidooia  7 
el  marqués  (te  Cidiz,  recobrando  las 
tierras  que  tenían  de  la  corona  orde- 
nd  varios  castigos  7,  por'  último,  otor- 
gó  un  perdón  general  que  le  atrajo 
Tas  benoieiones  de  gran  número  ae 
familias.  En  esta  ciudad  7  en  este  afio, 
did  i  luz  al  príncipe  Don  Juan.  Re- 
sueltos los  n7es  i  dar  una  prueba  de 
vigor  contra  la  morisma  j  aprove- 
char la  división  que  reinaba  entre  los 
irabes,  exigieron  al  nj  moro  da  Ora- 
nada  el  tributo  pactado  con  sus  ante- 
cesores, que  hacia  tiempo  que  los  ira- 
bes  no  pagaban.  £1  ro7  moro,  sin  in- 
timidarse, respondid:  Qm  donde  ¡ot 
arabia  adtHabam  nt  wumtda,  /brfaia» 
UmbtM  Im  únuí,  7  sin  rason  ni  de- 
recho se  apoderaron  de  la  importante 
Slaza  de  Zahara,  dando  así  la  señal 
e  una  invasión  de  los  castollanos  sn 
Andalucía  7  de  una  tenas  7  porfiada 
lucha.  Resuelta  i  todo,  DoRa.  Isabbl, 
que  había  quedado  en  Castilla  orga- 
nisando  tropas,  se  presentd  en  el  ejér- 
cito de  Andalucía,  causando  su  pre- 
sencia, dice  el  señor  Díaz  Canaeco,  el 
ma7or  entusiasmo  entro  aquellos  in- 
domables guerreros,  f  no  sin  funda- 
mento, pues  ora  auxiliaba  i  Don  Fer- 
nando con  sus  consejos,  ora  reclutaba 
fuerzas,  ora  se  exponía  i  los  majores 
peligros,  prestando  nuevo  valor  í  sus 
soludoB,  qus  teniéndola  cerca,  sejnz- 


ISAB 

Sban  capaces  de  los  mis  altos  hechos, 
al  campo  moro  ardía  la  peor  de 
todas  las  guerras,  la  guerra  civil:  el 
infante  Boabdil,  an  unión  de  su  tío 
Mohamed-al-Zagal,  destrond  &  su  pa- 
dro,  7  luigo  tío  7  sobrino  se  deolsja- 
ron  laguerrai  los  moros  les  obligaron 
i  divi£r  el  dominio  del  reino  7  i  lu- 
char sin  tregua  contra  los  cristianos. 
¡Triste  ilusionl  Boabdil,  sitiado  en 
Loja  (1^),  no  recibid  los  auxilios 
ofrecidos  por  sn  tío,  7  herido  7  der- 
rotado, se  entregd  i  Don  Femando, 
quien,  oído  el  parecer  de  Is  roina,  l€ 
dejó  en  libertad,  logrando  lo  que  Do- 
f)A  Isabbl  había  predicho,  esto  es, 
que  apenas  se  viá  ubre,  volvid  las  ar- 
mas contra  su  traidor  tío  Mobaued-el- 
Zagal.  A  pesar  de  sus  divisiones  in- 
tenores,  que  llevaron  i  una  de  las 
facciones  moras  i  luchar  al  lado  de 
los  cristianos,  7  de  ser  Granada  una 
ciudad  abierta,  su  conquista  costó 
diez  lu^a  años  de  una  lucha  obsti- 
nada 7  sangrienta,  durante  los  cuales 
fiíd  tomada  Alhama,  baluarte  7  an- 
temural da  Granada;  Milaga,  depó- 
sito del  comercio  antro  España  7  el 
África,  7  Baza,  ciudad  entonces  de 
50.000  habitantes.  En  el  interior  de 
la  ciudad  sitiada,  ti  hijo  combatía 
contra  el  padre;  Abdalah  7  su  tío  el 
Zagptl  sa  repartían  los  restos  da  aque- 
lla soberanía  agonizante;  7  Boahdil, 
Íirisionero  en  un  nuevo  combate  de 
os  roves  castellanos,  teniendo  en  po- 
der de  ellos  &  un  hijo  en  calidad 
de  rehenes,  7  habiéndoss  visto  obli- 
gado para  salvarse  i  neonocerse  va- 
sallo de  Isabel  7  Femando,  seguía, 
mis  bien  que  impulsaba,  la  obstinada 
defensa  del  pueblo.  DoftA  Isabel,  ído- 
lo de  los  castellanos,  sitió  la  ciudad 
con  80.000  soldados,  i  tayo  frente  se 
hallaban  los  futuros  conquistadores 
de  Berbería,  Uilaga7Nipoles,  Pedro 
Navarro,  el  marqués  de  Cidií  7  el 
Oran  Capitán.  No  es  posible  pintar 
las  contnriedades  v  las  luchas  qae*el 
ejdreito  cristiano  nabo  de  sostener, 
contento  7  satisfecho,  por  tener  í  su 
lado  i  BU  querida  reina;  ni  la  fe  7  el 
valor  de  aquella  heroica  señora,  i  la 
que  nada  logró  vencer,  ni  monos  des- 
animar: un  moro  &nitico  int«ntd  dar- 
la de  puñaladas,  salvándose  milagro- 
samente.;  un  incendio  destru70  el 
campamento,  que  ella  rbediflcd,  no  de 
lienzo  como  el  anteñor,  sino  de  pie- 
dra, haciendo  levantar  en  ochenta  oias 
la  población  de  SanU  F»,  con  lo  cual, 
al  par  que  mostrd  su  diligencia  por  el 
soldado,  indicd  i  los  mofos  que,  st 
persistían  en  no  rendirse,  el  sitio  se- 
ria eterno.  Agobiada  la  ciudad  por  el 
hambro,  el  pueblo  amotinado  abrió 
sus  puertas  i  Isabbl  7  Fernando,  bajo 
la  promesa  de  que  se  les  dejarían  jue- 
ces de  su  nación  7  el  libre  ejeroicio 
de  su  culto;  7  el  2  de  Enero  de  1492, 
la  enseña  de  Cristo  8ustitu7d  en  los 
altos  minarotes  de  Granada  i  la  me- 
dia luna.  Cuando  Boabdil  presentd  á 
los  «708  las  llaves  de  la  ciudad,  v  les 
pidid  permiso  para  retirarse  al  África 
con  gran  parte  de  sus  riquezas,  la 
noble  reina  arrojd  al  hijo  de  Boabdil, 


ISAB 

que  tenía  en  rehenes,  en  los  brazos  da 

Edre,  como  el  mejor  consuelo  que 
darle  en  lance  tan  amargo.  Pero 
iquista  de  Granada,  la  salida  do 
España  de  la  morisma,  después  de 
ocho  siglos  de  incesante  lucha,  la  re- 
conquista de  nuestro  hermoso  suelo, 
no  bastaban  i  su  gran  eorazon,  7  el 
cielo  le  proporciono  la  dicha  de  unir 
su  nombro  i  una  empresa  considerada 
entdnccs  imposible;  al  descubrimiento 
de  un  nuevo  mundo.  Un  pobre  7  os- 
curo genovés,  Cristóbal  Colon,  sin 
nombre,  sin  pan  que  llevar  i  la  boca, 
él,  que  llevaba  en  la  frente  un  mundo, 
conoce  los  errores  de  la  antigua  geo- 
grafía, proclama  nuevos -pnocipips, 
ofrece  i  su  patria  primero,  7  luego,  í 
los  rejes  de  Portugal  7  de  Inglaterra, 
un  nuevo  mundo,  que  nadie  acepta. 
Acude  al  campo  de  $siito  Ft,  delante 


de  Granada,  7  habla  con  el  ro7  Fer- 
nando, que  le  despide  con  acritud; 
pero  eataoa  allí  DoHa  Isass.,  qne  era 


un  talento  profundo,  una  inteligenci 
superior,  que  07e  i  Colon,  qne  U  com- 
prende 7  le  admira,  7  que,  «n  vista 
de  la  negativa  de  su  esposo  i  tomar 
la  mis  ñifnini*  parte  en  la  empresa 
por  cuenta  de  su  reino  de  Aragón, 
«npefta  sus  alhajas  por  las  cantidades 
necesarias  ^raia  expedición.  Ocho 
meses  después  ds  la  conquista  da  Gra- 
nada salio'Colon  del  puerto  ds  Pilos, 
en  Hnelva,  coa  tres  carabelas,  pan  ir 
i  surcar  marea  desoonocidos,  ñuscar 
otro  continente  en  el  hemisferio  occi- 
dental 7  conquistar  un  nombre  eterno. 
Después  de  una  navegación  larga  7 

Senosa,  Colon  rogreso  i  Pilos  el  15 
a  Maño  de  1493;  los  r«7eB  ae  halla- 
ban i  la  saxon  en  Baroelona,  y  el  ilus- 
tro marino  oorrid  i  aquella  ciudad,  «1 
la  que  Obtuvo  ana  entrada  triunihl, 
i  lUrlea  cuenta  d«  su  viaje,  i  noti- 
ciarles sus  descubrimientos,  a  presen- 
tarles los  individuos  de  las  razas  qne 
habitaban  aquellas  zonas,  hasta  en- 
tonces desconocidas,  7  i  entregarles, 
con  el  oro  de  sus  montañas,  las  pro- 
ducciones mis  raras  7  curiosas  de  la 
zona  tórrida.  Isabel  7  Fernando  le  hi- 
cieron sentar  junto  a  sn  trono,  enno- 
blecieron i  su  familia  con  el  título  de 
duque  de  Yeragua,  confirmaron  loa 
privilegios  que  con  él  habían  pactado 
7  propararou  una  nueva  escuadra  para 
que  Colon  continuase  sus  descubri- 
mientos 7  estableciese  nuevas  colo- 
nias. iListíma  grande  qoa  esta  ilustre 
señora,  dejindose  llevar  de  las  quejas 
de  los  cortesanos  envidiosos  de  Colon 
7  de  los  turbulentos  aventureros  i, 
quienes  él  tuvo  que  castigar,  crejeia 
lue  la  malversación  7  la  avaricia  do 
iolon  eran  las  causas  del  poco  dinero 
lue  se  recibía  7  tolerase  que  el  gran 
almirante  atravesara  cargado  de  cade- 
nas los  mismos  mares  que  su  poderoso 
genio  había  dominado  1  Por  fortuna 
comprondió  que  había  sido  pérfida- 
mente engañada,  7  le  davolvó  su  gra- 
cia, dindole  el  mando  de  uha  nueva, 
aunque  pequeña  escuadra,  al  objeto  de 
buscar  un  camino  mis  corto  y»x%  las 
Indtas.purante  U  guerra  de  Granada, 
los  Re7es  Catdlicoe  pagaron  el  apojjv 
DigitizedbyVjOOQíC 


ISAB 

(¡06  Io9  nobles  les  prestoron  &  coste 
Je  gr&ndea  privilegios  j  ncaa  conce- 
sioaes:  casi  todas  las  propiedades  ter- 
ritoríalee,  dice  un  autor,  se  hallaban 
en  poder  de  los  grandes;  una  parte  de 
las  tierras  conquistadas  pasaba  á  sus 
manos,  j  laa  inmunidades  j  derechos 
de  los  nobles  los  elevaban  al  rang^  de 
'  pequeSos  soberanos:  los  alistamientos 
TOmntarios  fueron  insuficientes  para 
la  ffuerra;  y  como  los  bienes  de  la 
nobleza  se  bailaban  exentos  de  las 
carcas  públicas,  la  de  suministrar 
soldados  pesd  solamente  sobre  las  ciu- 
dades. Los  reyes  confiaron  á  las  ciu- 
dades el  cuidado  de  sostener  sus  ejér- 
citos, concediéndoles  en  premio  fue- 
ros, privilegios  j  voto  en  Cdrtee;  re- 
vocaron las  concesiones  hechas  &  los 
grandes  para  comprar  su  sumisión, 
así  por  Enrique  IV,  como  por  ellos; 
poco  i  poco  extendieron  laa  prerroga- 
tivas de  la  corona  j  recortaron  el  po- 
der de  los  nobles;  por  último,  frente 
í  los  sefiores  pusieron  &  las  ciudades, 
cuyos  diputados,  con  gran  disgusto 
de  loa  nobles,  tenían  una  considera- 
ble parte  en  el  gobierno,  puesto  que 
las  Cortes  votaban  las  contribaciones; 
otorgaban  los  subsidios  parala  guer- 
ra; decidían  las  cnestionea  más  ar- 
duas j  publicaban  las  l^^/es.  Be  este 
modo,  j  las  mis  veces  por  decisión 
del  Consejo  de  Castilla,  fueron  arran- 
eando &  los  grandes  las  considerables 
tierras  que  sus  predecesores  y  ellos 
mismos  les  habían  concedido;  en  lu- 

far  de  abandonarles  la  gobernación 
el  Estado  y  los  primeros  puestos  de 
la  administración,  fueron  llamando 
pan  ocuparlos  í  hombres  del  pueblo; 
rennieron  los  tres  grandes  maestraz- 
gos de  las  ordenes  militares,  de  Alcáu- 
nra,  Santiago  y  Uant^sa,  teniendo 
la  habilidad  de  hacérselos  conferir 
por  los  mismos  oaballeros,  con  la 
aprobación  del  papa,  y  conquistando 
así  de  on  golpe  un  numeroso  ejército 
y  cuantiosos  bienes.  Llegamos  í  la 
negra  nube  qne  oscurece  el  reinado 
del)of}A.  Isabel,  al  establecimiento -de 
la  Inquisición,  realizado  í  instancias 
del  celebre  fray  Tomás  de  Torque- 
mada,  por  la  »«c^  taaña  vteselada 
t»trt  el  grMo  de  Ia  fe,  por  la  mtU- 
CM  del  Manido,  por  el  eomereio  con  ge»- 
tet  MaÁMUíanat  y  jvdáicat  y  por  ilmu- 
eio  daírde»  dt  m  reinadot  precedeníe». 
El  conde  de  Fabraquer,  ocupándose 
de  esto  asunto,  declara  que  la  Inqui- 
sición'destruvó  por  largo  tiempo  la 
felicidad  de  los  pueblos  y  sofocd  el 
genio  y  las  luces  Mj o  un  odioso  des- 
potismo; lo  cierto  es  que  su  estableci- 
miento, aunque  dirigido  en  un  prin- 
cipio contra  los  moros  y  los  judíos, 
llegií  i,  ser  una  arma  terrible,  y  el  plan- 
teamiento de  aquel  odioso  tribunal 
encontré  grandes  obstáculos  en  Espa- 
fla;  principal meúte,  en  Aragón,  pues- 
to que .  en  Zaragoza,  y  dentro  del 
mismo  templo,  mé  asesinado  uno  de 
les  inquisidores  para  atemorizar  á  los 
demás,  una  vez  colocado  el  pié  en 
una  pendiente  tan  resbaladiza,  no  era 
posible  retroceder;  así  es  que  los  iu- 
aíos  no  tardaron  en  recibir  la  érden 


I8A.B 

da  convertirse  i  la  fe  cristíuia  6  salir 
de  España,  en  el  termino  de  cuatro 
meses,  sin  poderse  llevar  oro,  ni  pla- 
to, abandonando  nuestro  suelo  ciento 
tííMla  mil /amiliát,-<{ue  se  reñigiaron 
en  Portugal,  Italia  y  ¿&ica,  llegando 
el  caso  de  dar  una  viña  por  un  peda- 
zo de  tela  para  cubrirse,  y  una  casa, 
por  un  caballo  para  huir.  Esta  expul- 
sión fué  terrible  para  la  población  y 
la  industria  de  España,  y  sin  embar- 
go, siete  años  después  (1499)  se  dié 
un  golpe  todavía  mayor.  Al' mirar 
violada  la  mayoría  de  las  condiciones 
con  que  los  moros  de  Granada  se  en- 
tregaron, víctimas  de  la  animosidad 
del  clero,  y  no  pudiendo  sufrir  la 
opresión  en  que  vivían,  se  lanzaron 
los  moros  á  las  Alpujarras,  aguardan- 
do SDOorros  de  sus  hermanos  de  Áfri- 
ca. Don  Femando  se  presenté  ante 
ellos  con  un  ejército;  pero  reconocien- 
do lo  cara  que  pasaría  su  victoria, 
ofrecié  i  los  moros  buques  pare  pasar 
al  África,  á  razón  de  veinte  ducados 
por  &milia,  logrando  de  este  modo 
que  emigraran  más  de  tétenla  mil  &- 
millas,  las  cuales  le  produjeron  con  el 
pago  de  BU  huida  un  tesoro  inmenso, 
que  Don  Femando  empleé  en  asegu- 
rar la  superioridad  de  sus  armas  en 
Italia.  En  el  hogar  de  la  reina  no  ha- 
bía más  que  tristezas  y  lágrimas:  la 
muerto  de  su  hijo  Don  Juan  fué  se- 
guida de  la  de  la  princesa  Isabel,  casa- 
da con  el  rey  de  Portugal:  de  los  sínto- 
mas de  locura  de  la  in&nta  Doña  Jua- 
na, la  infeliz  esposa  de  Felipe  el  Her- 
tuao;  y  del  repudio  de  Doña  Catalina 

Sor  BU  disoluto  esposo  Enrique  yill 
aglaterra.  DoSa  ISAfiBL,  dice  uno 
sus  más  distinguidos  biégrafoB,  aque- 
lla gran  reina,  adorada  del  pueblo, 
no  pudo  resistir  á  tantaa  desgracias, 
una  mortel  languidez  minabasu  exis- 
tencia; y  los  pesares  domésticos,  uni- 
dos á  una  enfermedad  del  pecho,  de- 
bilitaron su  constitución  ñeicay  niu- 
rié  en  Madrid  el  año  de  1504,  llorada 
de  tiu  túiditoi  y  admirada  de  ¡a  Euro- 
pa, dejando  por  heredera  univereal  de 
sus  estados  a  su  hija  Doña  Juana,  y 
disponiendo  que  si  el  archiduque, 
esposo  de  ésta,  no  quería  venir  á  Espa- 
ña, fuese  su  esposo  Don  Fernando 
fobemador  de  los  reinos  de  Castilla, 
Bsto  que  su  nieto  Carlos  llegase  á  la 
mayor  edad.  Dulce  y  generosa,  tom- 
plé  con  su  clemencia  el  rigoroso  ca- 
rácter de  Don  Femando;  protectora 
de  los  talentos  y  del  genio,  los  animé 
y  dié  vida  con  su  liberalidad.  A  ella 
se  debe  la  expulsión  de  los  moros,  el 
haber  abatido  el  despotismo  de  los 
grandes  y  restablecido  el  imperio  de. 
las  leyes;  el  descubrimiento  de  Amé- 
rica; el  mejoramiento  de  la  adminis- 
tración pública;  la  creación  da  la  San- 
ta Hermandad,  encargada  de  perse- 
guir y  castigar  los  delitos  cometidos 
iñera  de  poblado;  la  racopilacion  de 
las  Ordenamat  y  la  introducción  de 
grandes  mejoras  en  la  legislación  ci- 
vil. La  ilustre  escritora  francesa  Há- 
dame Mongellas,  dice  «que  Dof)A  Isa- 
BBL  reunía  á  las  cualidades  de  un 
grande  hombre,  las  amables  prendas 


ISAB 


177 


,  ,  y  que,  t 
manejar  tas  riendas  peí  Estado  como 
en  conducir  un  ejército,  sabía  inspi- 
rar confianza,  excitar  el  valor,  apro- 
vecharse de  las  circunstancias,  vencer 
las  dificultades  y  llegar  á  su  objeto, 
bien  por  el  camino  de  un  héroe,  oien 
con  la  destreza  de  un  político  profun- 
do.» Otro  ilustrado  publicista  afirma 
que  DoftA  Isabel,  para  ser  admirable 
en  todo,  jamás  olvidé  por  las  ocupa- 
ciones del  gobierno  y  de  la  guerra  las 
obligaciones  propias  de  su  sexo;  aña- 
de que  dirigía  por  sí  misma  la  edu- 
cación de  sus  hijos,  enseñaba  á  laa 
hembras  las  labores  femeninas  y  se 

Ereciaba  de  que  su  marido  no  se  hn- 
iese  puesto  una  camisa  ftw  ella  no 
h%biete  hilado  y  eotído.  Concluyamos: 
si,  como  afirma  tm  eminento  histo- 
riador, DoRa  Ibabkl  fué  opuesta  por 
completo  al  esteblecimiento  de  la  In- 
quisición y  sélo  cediá  á  imperiosas 
exigencias  de  la  época  y  á  necesida- 
des del  momento,  bien  puede  asegu- 
rarse sin  dudas  y  sin  temores  que  el 
reinado  de  Isabsl  la  Católica  es  la 
página  más  gloriosa  de  nuestra  histo- 
ria patria. 

Éeríme*. — Opinemos  como  opine- 
mos, vayamos  adonde  vayamos,  los 
españoles  somos  hijos:  antes,  de  Don 
Alfonso  el  Sabio  en  las  Partida*:  des- 
pués, -  de  Isabel  la  Católica  en  el 
territorio.  De  todos  fué  madre,  puesto 
que  á  todos  nos  dié  gloria  y  patria. 
Isabel  de  Famesio.  Beina  de  Es- 

Paña,  hija  de  Eduardo  III,  duque  de 
arma  y  mujer  de  Felipe  V  de  Espa- 
ña, que  nació  en  1692  y  murié  en  1766. 
Aunque  poco  agraciada  de  rostro,  el 
resto  de  su  persona  no  estaba  despro- 
visto de  encantos,  unido  lo  cual  i  una 
viva  imaginación  j  un  talento  é  ins- 
tmccion  snperiores  á  su  sexo,  llegó  á 
dominar  tan  completamente  i  su  ma- 
rido, que  éste,  no  sélo  la  profesé  siem- 
pre una  verdadera  pasión,  sino  que 
en  todos  los  negocios  seguía  con  pre- 
ferencia sus  indicaciones.  Esta  in- 
fluencia empezé  á  deiaree  sentir  en  la  . 
expulsión  del  reino  de  la  Princesa  de 
los  Urainos,  acto  que  le  conquisté  bien 
pronto  una  ardiente  popularidad;  aun- 
que luego  la  malogré  hasta  cierto 
punto  con  la  preferencia  que  manifes- 
té en  la  distribución  de  cargos  públi- 
cas. No  obstante,  conservo  siempre 
gran  influencia  en  los  negocios  y  tu- 
vo no  poca  parte  en  todas  las  medidas 
que  señalaron  aquel  reinado,  y  parti- 
cularmente, el  ministerio  del  cardenal 
Alberoni.  Después  de  la  muerto  de 
Felipe  Y,  vivió  en  la  mayor  roclusíon 
en  ^n  Ildefonso,  y  sélo  cuando  murió 
BU  hijastro  Femando  VI,  volvió  á  la 
corte  á  gobernar  el  reino  hasta  la  lle- 
gada de  su  hijo  mayor  Carlos  III,  que 
hallaba  en  Ñapóles.  Murié  siete 


años  después  en  Áranjuez  y  fué  en- 
terrada con  Felipe  V  en  San  Ildefonso. 
Isabel  de  Portngal.  Reina  de  Es- 
paña, segunda  mujer  de  Don  Juan  II 
de  Castilla  y  de  León,  hija  del  infan- 
te Don  Juan  de  Portugal,  y  de  Isabel 
Baroelos;  casó  con  Don  Juan  II  en 
1447,  contribuyendo  poderosamente 


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178 


ISAB 


i  U  caída  del  condosteble  Don  Alva- 
ro de  Luna.  Tuto  de  bu  matrímomo 
dos  hijos;  Isabel,  que  luego  fué  reina 
de  España,  con  el  ¿ítalo  de  ¡a  C^téUea, 
T  Alfonso,  &  quien  el  re;  se  inclinaba 
&  dar  el  cetro,  por  algunos  disgustos 

!ue  le  había  dado  el  príncipe  Enrique, 
ijo  de  su  pnmeTft  espesa  Catalina  de 
Aragón;  pero  cajo  pensamiento  ni 
efectud  por  no  exponer  el  reino  i,  Ii 
guerra  civil.  Muerto  Don  Juan  II 
en  1451,  Isabbl  eintid  tanto  su  pérdi- 
da, que  fué  acometida  de  una  enaje- 
nación mental,  por  lo  cual  se  retiró  i 
la  Tilla  de  Arévalo  j  allí  títí<5  Hasta 
el  afio  1496,  en  que  muri¿  despuee 
de  cuarenta  j  dos  da  viudez,  y  cuan- 
do ja  reinaba  en  Caatilla  su  bija  Isa- 
bel. Su  cuerpo  fué  trasladado  por  los 
cuidados  de  ésta  al  monasterio  de  Hi- 
raflores  de  Burgos,  al  lado  de  bu  es- 
poso. 

babel  de  Valois.  Reina  de  Espa- 
fia,  tercera  mujer  de  Felipe  11.  Nacié 
en  Fontainebleau  en  1545  y  murié  en 
Uadrid  en  1568.  Era  hija  de  Enri- 
que II  j  de  Catalina  de  Médicis.  Fué 
f  remetida  al  hijo  de  Enrique  VIII  de 
Qglaterra,  Eduardo  YI,  que  murió 
intes  de  efectuarse  el  matrimonio; 
después  lo  fué  del  desdichado  prínci- 
pe Cirios,  hijo  de  Felipe  II,  j  con 
esta  motivo  fué  llamada  Prineet»  de  ¡a 
Pat,  porque  su  unión  produjo  el  tra- 
tado de  Ch&teau-Cambresis,  que  puse 
fin  á  la  guerra  entre  España  y  Fran- 
cia. Pero  como  en  este  tiempo  hubie- 
ra muerto  la  esposa  de  Felipe  II,  Ma- 
ría Tudor,  reina  de  Inglaterra,  pidió 
éste  para  sí  la  mano  de  Isasel,  que  le 
fué  concedida,  verificándose  las  bodas 
en  París,  donde  el  duque  de  Alba  re- 
presenta al  monarca  espafiol.  Reunié- 
ronse los  esposos  oficialmente  en  Oua- 
dalajara  y  después  se  trasladaron  á 
Talladolid,  para  asistir  al  juramento 
del  príncipe  Carlos,  como  heredero 
del  trono.  Hn  1563,  pasaron  al  Esco- 
rial para  presenciar  la  ceremonia  de 
colocar  la  primera  piedra  en  el  mo- 
nasterio de  San  Lorenzo.  En  1566  dié 
&  luz  Isabel  una  hija  que  se  llamé 
Isabel  Clara  Eurenia,  que  fíié  gober- 
nadora de  los  Países-Bajos,  v  al  año  si- 
guiente tuvo  otra,  que  se  llamé  Cata- 
lina Micaela  y  casó  con  Carlos  Mar 
_  nuel,  duque  de  Saboya.  Su  1588  toI- 
^lll  á  udU-tirse  embarazada;  pefo  los 
médicos,  que  desconocieTon  sa  mal, 
empezaron  i  propinarla  drogas  j  pó- 
cimas, muj  comunes  en  aquella  épo- 
ca, y  que  sólo  consiguieron  provocar 
un  aborto  que  produjo  la  muerte  déla 
reina.  Esta  repentina  desgracia,  acae- 
cida casualmente  i  los  pocos  meses 
del  &Ilecimiento  del  príncipe  Cirios, 
contnbuyií  no  poco,  i  cimentar'  la  ca- 
lumniosa suposición  de  que  había  sido 
euTenenada  por  mandato  de  Felipe  II, 
que,  conocedor  de  los  criminales  amo- 
res de  8u  hijo  con  su  esposa,  había 
determinado  lavar  con  la  muerte  de 
amboB  ofensas  hechas  i  su  honra. 
Afortunadamente  lahistoria  ha  deshe- 
cho hoy  tales  fÜbulas,  y  sólo  la  novela 
puede  entretenerse  en  mancillar  la  re- 
putación de  una  princesa,  que  siem* 


ISAN 

ira  faé  jastunent«  tenida  por  deeha- 
Jo  de  virtudes.  Su  cuerpo,  sepultado 
primero  en  el  convento  de  las  Descal- 
zas de  Madrid,  fué  trasladado  al  Eb- 
coriai  en  15T7. 

Isabela.  Común  de  dos.  IgABHUito, 
segunda  acepción. 

Isabelino,  na.  Adjetivo.  Se  aplica 
i  la  moneda  que  lleva  el  busto  de 
nuestra  reina  Isabkl  II.  \  Con  el  mis- 
mo epíteto  se  distinguió  i  las  tropas 
que  defendieron  su  corona  contra  el 
pretendiente  i  ella.  \  Tratándose  de 
caballos,  color  de  perla  ó  entre  blanco 
y  amarillo. 

Isadelfla.  Yemetatío.  Botámea.  Bb- 
tado  de  las  plantas  ísadelfias.  ||  Ttnto- 
loffía.  Estado  délos  monstruos  dobles, 
compuestos  d«  dos  cuerpos  perfecta  é 
igualmente  desarrollados,  cada  uno 
de  los  cuales  tiene  todos  los  órganos 
necesarios  i  la  vida. 

ErnioLoaÍA.  Iiadtlfo:  firancéa,  ¿m- 
dehUt. 

iBadelfo, '  fk.  Adjetivo.  Botime*. 
Que  tiene  los  estambres  reunidos  en 
dos  haces  iguales.  1|  Ttratologi».  Mons- 
trno  pot  isadelfia,  como  los  gemelos 
siameses  que  estuvieron  en  Puis. 

ETiHOLoaÍA.  Griego  Cm;  (i*"*)! 
igual,  y  dStXoAí  (adtlpMt),  hermano: 
francés,  ita^hlié. 

Isagoge.  Voi  puramente  latina, 
derivada  del  griego.  Introducción. 

Bruf OLOof A.  (hiego  ilacrfuyi];  (ñ 
gigit);  de  jfof,  igual,  y  agogíi,  que 
conduce;  «que  conduoe  de  un  modo 
igual;»  latín  de  Gelio  yde  san  Isido- 
ro, iiíffSfs,  plural,  principios,  ele- 
mantos  da  cualquier  ciencia  ó  arte; 
catalán,  itagoge.    . 

Is<'K^K'^*'t  **■  Adjetivo  anticuado. 
Lo  perteneciente  &  la  isagoge  ó  intro- 
ducción. 

Isaias.  Bl  primero  de  los  cuatro  pro- 
fetas mayores.  Era  hijo  da  Amos  y  so- 
brino de  Amasias,  rey  de  Judi;  vivía 
á  fines  del  siglo  vin  y  principios  del  Vil 
antes  de  Jesucristo  y  profetizó  bajo 
los  reinados  de  Osfas,  Joatam,  Aehaz 
y  Ezequías.  A  este  último  príncipe  le 
anunció  de  parta  de  Dios;  primero, 
que  iba  i  morir  muy  pronto;  después, 
que  su  vida  se  iba  a  prolongar  quince 
años  m¿s;  j  para  confirmar  su  prome- 
sa, mandó  retroceder  la  sombra  del 
sol  dos  grados  sobre  al  cuadrante  de 
Achaz.  Al  fin,  fué  condenado  i  muer- 
te y  partido  en  dos  mitades  bajo  el 
reinado  del  imperio  Manases,  hijo  de 
Ezequías,  hicia  el  año  694  intes  de 
Jesuerísto,  y  cuando  contaba  130  años 
de  edad.  Isaías  se  distingue  por  la 
vehemencia  de  la  expresión,  por  la  su- 
blimidad de  las  imigenes  y  la  clari- 
dad de  las  ideas.  Aunque  escribid  en 
Erosa,  es  uno  de  los  grandes  poetas 
ebreos. 

BriMOLOsfA.  Del  hebreo /ote^,  sa- 
lad, salvación,  y  lak,  el  Señor.  Nom- 
bre del  primero  de  los  cuatro  profetSs 
principales.  Era  hijo  de  Amos,  her- 
mano de  Amasias,  rey  de  Judi,  (Moir- 

LAU.) 

Isandro.  Masculino.   Tmtpct  i*- 


ISCA 

una  batalla  que  dio  i  loa  aoUnot,  pro* 
toados  de  aquel  dios. 

isantireo,  rea.  Adjetivo.  Botáni~ 
ea.  De  antenas  iguales. 

BTiHOLOSfA.  lumlo:  gñwo  Uo$, 
igual ,  y  OMtASrot ,  ñorido ;  irancés, 

Isanto,  ta.  Adjetivo.  De  tegumen- 
tos florales  parecidos  entre  sf. 

EnHOLoaÍA.  Griego  <wí,  igual,  y 
ámiot,  flor:  Ito^  SvSck;  ;  francés,  uutíAg. 

Isara.  Masculino.  OMfrafU.  El 
IsARA,  rio  de  Francia,  que  nae«  en 
Saboya  {Plinio}.  |  El  Oise,  río  de 
Francia,  que  nsce  en  Heuao  y  des- 
agua en  el  Sena. 

EnuoLOdÍA.  Latin  /f¿ra. 

Isaría.  Femenino.  Botéñe».  Géne- 
ro de  hongos  caracteriíados  por  una 
eepeoie  de  eapa  brinieea  que  ios  cu- 
bre. 

Isaríado,  da.  Adjetivo.  Bot^itm. 
Parecido  i  la  isaría. 

Isátida.  Femenino.  BotíbUea.  Es- 
pecie de  planta  crucifera.  |  Zeologia. 
Especie  de  mamífero. 

BtiHOLoaÍA.  Itátk. 

Isatideo,  dea.  Adj'etivo.  Hitttrí* 
natwral.  Paraeido  í  la  isitida. 

Isatiaa.  Femenino.  Químit*.  Pro- 
dncto  de  la  oxidación  del  índigo  azul, 
Galentindole  con  una  porción  de  iddo 
nítrico  débil. 

^iHOLoaÍA.  Isdtít:  francés,  üaímt. 

Isatis.  Femenino,  Botému.  Espa- 
cie de  lechuga  silvestre.  |  Otra,  hor- 
tense, llamada  glasto,  que  sirve  para 
tofiir  de  azul. 

Etimolooía.  Griego  F«rcic  (üalit), 
de  lai^  (UidtS),  yo  pulo,  yo  aiderezo, 
porque  se  creyó  que  el  jugo  de  esta 

{llanta  deshacía  las  arrugas  de  la  piel: 
stin  técnico,  isÍTis  tínctoria,  de  Lin- 
neo;  francés,  iialU;  latín,  ititii,  Idit. 

laaUides.  Adjetivo.  MtdidtM.  Epí- 
teto da  la  bilis  azulada  que  se  vomita 
en  algunas  enfermedades. 

ETniOLooÍA.  Italit  y  ñdot,  forma, 
aludiendo  i  que  la  uatU  es  de  color 
azul. 

Isáaricó  (TBiBirro].  Sutoria.  Im- 
puesto  que  los  emperadores  de  Orien- 
to se  obligaron  i  pagar  i  los  isauros, 
para  impedir  sus  incursiones  eu  tier- 
ras del  imperio. 

laca.  Femenina.  GtografÍA  a,%tig%*. 
Ciudad  da  la  Bretaña.  (Antoniho 
Pío.) 

ErwoLOofA.  Latín  Ttea. 

Iscariote.  Sustantívo  y  adjetivo.' 
Natural  y  propio  de  Iscaríotití  anti- 
poblacion   de  Judea.  ¡  Traidor, 

>r  alusión  á  Jódas  Iscariote. 

EriHOLOofA.  Itearioth,  ciudad  de  lá 
Judea,  en  la  tribu  de  Bfraim.  Jida 
IscABiOTB  llevaba  el  nombre  de  dicha 
ciudad,  por  ser  hijo  de  ella:  latín, 
Jrc¿lridtis;  francés,  Ttee/riete.  {BibUa.) 

Iscariotistas.  Masculino  plural. 
Sutoria  reUgiota.  Sectarios  que  te- 
nían la  mayor  veneración  á  cuantos 
habían  causado  mayores  males  en  el 
mundo,  tributAudolea  una  especie  de 
culto  religioso.  Figuraban,  como  pa- 
tronos especiales,  üain,  Cham,  Saúl 


gua  ■ 


riÜGa.  Hijo  de  Belerofonto  y  de  Filo-  y  otros,  bajo  el  patronato  general  de 
noe,  que  murió  i  manos  de  Marte  en  |  Jadas  Iscariote. 


yCjOogle 


Medicina. 


ISEO 

ItOBOcia.  Femenino.  ¡ítdiñtui. 
Delgadez  del  cuerpo. 

BxnioLooíi..  Gnogo  \afyiii(iteimÓi}, 
flaco,  débil. 

luBofoni».  Femenino.  Jftdieiita. 
Debilidad  de  la  toz. 

BTiHOLOOfA.  Griego  tcryvotptuvia 
(iteiiiopidnía);  de  itcAn^Sj  débil,  j pió- 
me, Yoz:  franoée,  iseAiiopioKÍ4. 

Iseoblenia.  Femenino.  Méáiein». 
Sapresion  de  un  flujo  mucoso. 

STTHoi.oaÍA.  Griego  f irytiv  Cfaeifi»), 
detener,  y  bléna,  mucoBÍ(Md. 

Iscofonia,  Femenino.  MtditMa. 
Vicio  de  la  voz  que  oinsiste  en  la  di- 
ficoltad  da  pronunciar  ciertas  letras. 

EnuOLoeU.  Griego  iicltei»,  dete- 
Ber,  impedir,  ^ phoni,  tdz. 

IscogalactiR.  Femenino.  Mtdiei- 
«A.  Falta  de  leche  en  loa  pechos. 

EnuoLooÍA.  Grie»)  itekein,  dete- 
•  ner,  7  gáU,  ^lí^ibu, leche. 

Iseoloqma.  Femenino. 
Sopreaioii  de  los  loquios, 

finuoLOofA.  Griego  IteiUw,  dete- 
ner, y  ¡oe\¿ia,  loquios;  fonna  de  íóeluí 
{}Ajae,),  parturienta. 

ucomenia.  Femenino.  Median». 
Supresión  de  loe  menstruos. 

finMOLOOÍA.  Griego  Uekñm,  dete- 
ner, y  Mat  [y.iii),  mes,  regla. 

IscopiÓB».  Femenino.  Medicina. 
Snpresioii  de  una  excreción  habitual. 

BrivoLoafA.  Griego  íteAein.,  dete- 
ner, y^m  (miov),  pus. 

lacnpto,  ta.  ÁdjetiTO  anticuado. 
Escrito. 

Iicorético,  ca.  Adjetivo.  Medici- 
na. Calificación  de  los  medicamentos 
que  se  emplean  contra  la  iscuria. 

Etuioloqía.  licuña:  francés,  i*ckit- 
r/tiqíu. 

luuria.  Femenino.  MedicÍM.  Re* 
tención  de  orina. 

Btoiolooía.  GriM^  ío^oupla  (Íi- 
cioitrta),  de  iiciein,  detener,  j  oA-o» 
(oEpov),  orina:  francés,  itekwñe. 

Iiea.  Femenino,  Mitoiegia.  ITua  de 
las  nereidas.  (Apolooobo.) 

laeaa.  Femenino  plural.  Siitoria 
imtifiia.  Fiestas  en  honor  de  Jiii,  que 
duraban  nueve  dias,  7  i  las  cuales  se 
llevaban  vasos  con  trigo  y  centeno. 
Entre  los  romanos  degeneraron  en  es- 
cenas licenciosas,  por  lo  que  el  Sena- 
do las  prohibió  en  el  año  696  de  Roma. 
El  emperador  CiSmmodo  las  restable- 
c.id. 

IseUaticos  (jdboob).  Hittoria  mií- 
.ffw.  Combates  de  atletas  que,  entre 
los  antiguos  griegos,  daban  al  vence- 
dor el  derecho  de  entrar  en  su  ciudad 
natal  sobre  una  eudriffa,  pasando  por 
una  brecha  formada  expresamente  en 
la  muralla  para  recibirle.  El  vencedor 
era.mantenido  después,  basta  el  fin 
de  sus  dias,  á  expensas  de  la  patria. 
Estos  combates  formaban  parte  de  los 
cuatro  grandes  juegos  de  Grecia,  que 
eran  los  olímpicos,  píticos,  ístmicos  y 
ñemeos.  Roma  otorgó  i  los  atietas 
ISBL1Í8TICOS  los  miamos  derechos  que 
Grecia  les  había  concedido. 

Iserina.  Femenino,  Mineralofía. 
Especie  de  mineral  férreo. 

BnmauoaíjL.  Franca  íiáríne. 

Iseo.  Hasoolino.  Bataneo  griego 


ISED 

calcidense,  preceptor  de  Demóatenes, 
(Quintil! ANO.)  Q  Otro,  también  grie- 
go, contemporáneo  de  Plinio,  á  quien 
esto  autor  alaba  mucho.  (Punió.) 

EriifOLoafA.  Latín  Iicna. 

Isaon.  Uasculino.  A»tigüeáadet. 
Nombre  de   un  templo  consagrado  i 

xtil. 

lafendiar.  Uasculino.  Mitología. 
Ángel  custodio  de  la  castidad  de  las 
mujeres.  (Landais.) 

ubi.  Uasculino.  Nombre  que  los 
habitantes  de  la  isla  de  Formosa  dan 
k  Dios. 

Isiaeo,  ct.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente k  la  diosa  fsis.  I  Masculino. 
Antiffitedüdti.  UasA  ibiaoa.  Nombre  de 
un  monumento  célebre  de  la  antígae- 
dad,  el  cual  contiene  la  figura  y  los 
misterios  de  Isia  con  un  gran  número 
de  ceremonias  religiosas  de  los  («ip- 
cios.  La DMis jsucA,  hallada. en elsa' 
queo  de  Boma  de  1625,  existe  en  Tu- 
nn  y  ha  sido  grabada.  (Littbé.) 

BriiiOLOsfA.  ^tit:  latín,  iñ&au  fran- 
cés, ititqm. 

Isiacoa.  Uasculino  plural.  BiiUt- 
ria  aiU^iia.' Sacerdotes  de  Itii.  Ves- 
tían una  larga  túilica  de  lino,  lleva- 
ban i  veces  la  estatua  de  la  diosa  y 
en  las  ceremonias,  el  sistro,  instru- 
mento de  metal  sonoro. 

Etiuoukiía.  Latín  itüteHt,  en  Ovi- 
dio; iitíki,  plural,  en  Suetonio. 

Sttíña  kutáriea. — No  podían  comer 
carne  de  puerco  ni  camero,  ni  condi- 
mentar con  sal  su  comida.  Llevaban 
la  cabesa  rasurada  y  se  distinguían 
por  diferentes  singularidades  en  su 
traje  y  en  su  modo  de  vivir. 

íaiacos  (lusTBBios).  Adjetivo  plu- 
ral. Sittoria  a*iiftia.  Misterios  de 
I$it,  una  de  las  divinidades  egipcias, 
que  era  &-la  vez  y  bajo  diferentes  con- 
ceptm,  hermana,  esposa  y  madre  de 
Osiris. 

laidoTÍano,  na.  Adjetivo.  Lo  per> 
toneciente  i  san  Isidoro.  Q  Se  dijo  de 
ciertos  monjes  Jerónimos,  instituidos 
por  fray  Lope  de  Olmedo,  v  aproba- 
dos por  el  papa  Uartino  V,  los  cuales, 
entre  otras  casas,  tuvieron  la  de  san 
Isidro  del  Campo,  en  Sevilla. 

Isidoro  (san).  Cronista,  gramáti- 
co y  teólogo  erudito,  y  uno  de  los  san- 
tos que  mis  honran  á  su  patria.  Na- 
ció en  Cartagena,  ciudad  de  España, 
el  año  570  de  la  era  cristiana.  Fué 
hijo  de  Severiano,  gobernador  de  aque- 
lla ciudad,  y  se  educó  con  su  herma- 
no Leandro,  arzobispo  de  Sevilla,  al 
cual  sucedió  en  601.  Fué  el  oráoulo 
de  España  durante  treinta  t  cinco 
afios,  y  murió  en  4  de  Abril  del 
afio  636.  Dejó  pscritas  muchas  obras, 
entre  ellas,  un  Cmiam  que  compren- 
de desde  los  tiempos  de  Adam  hasta  el 
año  626  de  la  era  cristiana:  la  Misto- 
riade  ¡o*  rej/et  godo»,  táttdaloe  y  t*e- 
vct;  20  libros  de  Stimologiat;  un  Ca- 
tálogo de  loe  eteritoret  ecietiátticot;  Co- 
WUHíarioe  tobre  lat  Sagradat  Sterítm- 
rat,  etc.  Pero  la  que  entre  todas  se  re- 
comienda más  á  los  amantes  del  latín 
y.de  la  sabia  antígOedad,  es  la  terce- 
ra de  éstas,  la  cual  tiene  por  titulo 
OnyMMi  itu£^f»ologianm  Uiri  XX. 


íais 


179 


La  mejor  edición  de  las  obras  de  san 
IsiDOKO  es  la  de  Madrid,  dos  volúme- 
nes en  folio.  (De  Miquel  t  Morante.) 
Isidro  (san).  PalTon  de  Uadrid, 
en  cura  villa  nació  por  los  aSos 
de  10^  y  murió  en  30  de  Noviembre 
de  1172.  Era  hijo  de  padres  humil- 
des; su  principal  ocupación  fué  la  de 
labrador,  y  en  la  extensa  y  fértil  ve- 
ga, que  rodeaba  entonces  i.  Uadrid, 
drvio  á  un  rico  hacendado,  llamado 
Ivan  de  Vargas.  Casado  con  una  don^ 
celia  natural  de  Torrelaguna,  cuyas 
virtudes  la  han  elevada  tajnbien  ¿  los 
altares  con  el  nombre  de  santa  UaTía 
de  la  Cabeza,  su  vida  ñié  dechado  de 
piedad  y  modelo  de  virtudes.  A  su 
muerte  fué  sepultado  en  la  parroquia 
de  San  Andrés,  debajo  del  sitio  cu 
que  hoy  está  el  altar  mayor,  en  el 
cual  se  señaló  el  de  la  sepultura  por 
una  reja.  Después  ha  tenido  vanas 
colocaciones,  y  hoj  sus  restos  se  ha- 
llan, en  unión  de  los  de  su  esposa,  en 
una  magnífica  urna  de  píate  en  el 
altar  mayor  de  la  colegíate  de  su  ad- 
vocación. Aunque  la  piedad  del  jiue- 
blo  de  Madrid,  atente  á  la  tradición 
de  sus  muchos  milagrOB,  había  conta- 
do á  IsuBO  desde  su  muerte  en  el  nú- 
mero de  loe  bienaventurados,  has- 
la  1619  no  fué  jmmun'ciada  su  beati- 
ficacíoi),  acto  que  celebró  Paulo  V  4 
instancia  de  Felipe  m.  "Yx^b  años 
más  tarde,  en  1622,  Benedicto  XIII  le 
canonizó,  y  la  ya  entonces  corto  de, 
Uadtíd  le  escogió  para  su  patrono. 
Las  fiestas  que  la  villa  celebró  con 
esto  motivo  fueron  suntuosísimas.  De 
ellas  nos  ha  dejado  extensa  relación 
multitud  de  documentos  de  aquella 
época,  y  especialmente  un  poema  que 
Lope  escribió  para  aquella  solemnidad, 
compitiendo  con  Calderón,  que  cele- 
bró en  gallardos  romances  las  virtu- 
des del  santo.  Recuerdo  de  la  vida  de 
esto  bienaventurado  varón,  se  conser- 
van en  Uadrid:  una  capilla  en  una 
casa  de  la  calle  del  Águila,  en  que, 
según  tradición,  vivió  el  santo;  otra, 
en  la  casa  llamada  de  los  Vargas,  si- 
tuada en  la  plaza  de  San  Andrés,  con- 
tigua á  la  parroquia  de  esto  nombre, 
por  suponerse  que  allí  vivió  y  murió 
Isidro  siendo  criado  de  Ivan  de  Var^ 
gas,  y  otro  santuario  en  la  casa  nú- 
mero 3  de  la  calle  del  Almendro;  hoy, 
Sropiedad  del  marqués  de  Villanueva 
e  la  Sagra,  en  la  que  se  dice  que  el 
santo  encerraba  sus  ganados.  Su  fiea- 
te  se  celebra  en  Madrid  el  15  de  Ma- 
yo, la  cual  consisto  en  la  célebre  ro- 
mería que  lleva  el  nombre  del  santo 
patrono, 

laion.  Uasculino.  Mitologta.  Tem- 
plo y  simulacro  de  itit. 

tais.  Femenino,  Mitología.  Diosa 
de  los  antiguos  egipcios,  nermana  y 
mujer  de  Osíris,  cuyo  tocado  simbóli- 
co consiste  en  un  disco  con  dos  cuer^ 
nos  de  vaca.  Bra  la  personificación  del 
poder  generador  y  fecundante  de  la 
naturaleza,  y  se  la  representeba  bajo 
la  forma  de  una  novilla  ó  ternera;  sin 
duda  por  esto  los  griegos  la  identífi-'  ' 
carón  con  la  vaca  lo.  Los  egipcios, 
que  le  debían  las  primeras  nociones 


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180 


ISIA 


de  agricultura  j  también  el  uso  del 
trigo  T  otros  granos,,  la  asimilaron 
con  Ceres.  |  Como  mujer  de  Osfris, 
que  era  el  sol,  representa  la  luna.  |, 
Fué  madre  de  Horo  y  H&rp¿crates.  [| 
Tenía  culto  célebre  én  Sais,  Bueíris, 
C<jpto9,  T  su  culto  pasa  á  la  Grecia,  j 
Desde  el  siglo  v  intes  de  Jesucristo, 
tuvo  un  lacelhm  cerca  del  templo  de 
Esculapio  Arcageta,  á  setenta  esta- 
dios de  Titorea,  en  Fócida.  Los  corin- 
tios la  veneraban  como  protectora  de 
la  navegación,  j  Apulejo  ha  dejado 
una  curiosa  descripción  de  bus  ñea- 
tas.  R  En  Roma  fue  conocida  en  tiem- 

Sos  de  Sila,  En  los  monumentos  j  me- 
allas  aparece  como  una  mujer  joven 
j  hermosa,  de  cabeza  con  cuernos  ó 
con  un  globo  lunar;  y  frecuentemen- 
te, lactando  á  Horo.  Sus  atributos  eran 
el  Iota  7  el  eistro.  Los  artistas  roma- 
nos sólo  la  distinguían  de  Juno  por 
-     '  '        1  fim- 


un  largo  manto  7  un  velo  con 
'  brias.  \  Puede  afirmarse  que  la  histo- 
ria de  esta  diosa  no  fué  conocida  fue- 
ra de  Egipto  más  que  por  las  relacio- 
nes de  los  griegos,  ^to  explica  las 
contradicciones  en  que  incurren  va- 
rios autores  de  la  antigüedad  al  ha- 
blar de  ta  hermana  j  mujer  del  gran 
Osíris;  contradicciones  que,  por  otra 
parte,  nos  creemos  obligados  á  con- 
signar para  que  el  lector  erudito  pue- 
da sintetizar  lo  más  importante  que 
ee  ha  dicho  acerca  de  una  divinidad 
tan  cálebie.  Según  los  griegos,  fsis 
fué  hija  del  Tiempo,  Cri5no9  ó  Satur- 
no, y  de  Rea.  Ifo  faltan  mitiílogos  que 
la  suponen  hija  de  Júpiter  v  de  Juno. 
Los  egipcios  la  llamaron  Pi-jok  y  la 
creyeron  hija  de  ciertas  divinidades, 

;[ue  tenían  un  nombre  especial  en  su 
engua.  Cañó  con  su  hermano  Osíris, 
con  quien  ensefii5  í  los  hombres  e' 
cultivo  de  la  tierra.  Muerto  Osíris  pot 
Tifón,  fsis  recorrió  tierras  y  mares 
para  hallar  los  reatos  de  su  esposo;  y 
cuando  los  encontró,  le  erigiiS  diferen 
tes  mausoleos.  ||  Es  de  advertir  quí 
Isis  fué  considerada  como  peraonifíca- 
cion  de  la  naturaleza.  En  el  frontispi 
ció  del  templo  i^ue  tuvo  en  Sais,  Si, 
leía  esta  notable  inscripción:  toy  todo 

10  ¡Vi  exilie,  y  nin^wt  morUl  hapodido 
levantar  si  veto  ¡ve  me  atbre.  Los  mj>- 
ieriot  de  Isis  tenían  alguna  analogía 
con  los  de  Céres  Eleusina,  y  los  egii>- 
cios  celebraban  anualmente  una  fies- 
ta en  conmemoración  de  su  viaje.  || 
Atíronomia  egipcia.  El  signo  Virgo. 

11  Ibis  siouB.  Attronomíaromana.  La  es- 
trella de  Isis  tí  de  Venus  (Punió).  |].á»- 
ÑVKOfflía  moderna.  Pequefio  planeta  des- 
cubierto en  1856  (LixTKfi).  J  Bistoria 
natural.  Género  de  ptílipos,  (Landais.) 

ETiiíOLoaÍA,  Griego  'Ima  (J»ie):  la- 
tín, Itii,  Itidis;  fi-ancés,  ísie;  italia- 
no, /«. 

ísitas.  Masculino  plural.  Hietorta 
religiota.  Miembros  de  una  secta  maho- 
metana, que  negaba  el  origen  divino 
del  Coran. 

ErnioLOOÍA.  Iia-Merdard ,  fanático 
fundador  de  dicha  secta. 

Isla,  Femenino.  Cierta  porción  de 
tierra  rodeada  enteramente  de 


•       ISIA 

ra.  ÜD  edificio  lí  conjunto  de  casas 
cercado  por  todas  partes  de  calles.  || 
Kn  isla.  Modo  adverbial.   Ajslada- 

UENTB. 

BtiuoloqÍa.  Latín  tntiíla:  italiano, 
itela;  francés  del  siglo  xit,  ttlt,  moder- 
no, tte;  provenial  y  catalán,  tela. 

Isla  (el  padbb  Francisco  db).  Na- 
ció el  24  de  Abril  de  1703  eu  el  lugar 
de  Vidánes,  casualmente,  por  ir 
madre  i  cumplir  una  promesa  á 
santuario  cerca  de  Valderas,  antigua 
villa  del  reino  de  León,  en  que  se  e» 
tablecieron  después.  Sus  padres,  que 
descendían  de  noble  cuna,  llamában- 
se Don  José  Isla  de  la  Torre  y  Doña 
Ambrosia  Rojo,  se&ora  tan  instruida 
como  piadosa.  Desde  niño  dio  Isla 
claras  muestras  de  su  precoz  ingenio, 
de  snerte,  que  ¿  los  11  años  nabía 
ya  concluido,  con  admirable  aprove- 
chamiento, los  estudios  previos  al 
bachillerato  en  leyes,  cuyo  título  re- 
cibió en  tan  corta  edad.  Lejos  de  ha- 


por  •!  mar  6  por  algún  río.  |  Mel 


agua 
itífo- 


ISIA 

reinado  de  Femando  é  Isabel,  La  pri- 
mera obra  que  dio  á  luz  con  su  vsrda- 
déro  nombre  y  apellido,  fue  el  Si* 
grande  de  Navarra,  descripción  de  las 
fiestas  reales  celebradas  en  Pamplona 
en  1746  por  el  advenimiento  de  Fer- 
nando VI  al  trono,  y  la  primera  tam- 
bién en  que  mostró  su  carácter  festivo 
y  satírico,  ridiculizando  la  pomposa 
exageración  con  que  entiSnces  se  es- 
cribían los  relatos  de  las  fiestas  y  so- 
lemnidades  públicas,  lo  cual  le  vali6 
duros  cargos,  de  que  le  absolvió  la 
Diputación  de  Navarra,  declaruido 
que  la  citada  obra  contaba  con  sa 
mayor  aprecio  y  ettimaeio*.  A  pesar  de 
que  muchos  prelados  y  bomores  de 
letras  le  inducían  á  escribir  obras 
originales,  dado  su  gran  talento  j 
vasta  instrucción,  Isla  se  empeñó  en 
traducir  el  célebre  Año  eriettano  del 
padre  Croisset  (tarea  que  hubo  de  in-  « 
temimpir  varias  veces  por  su  Mtada 
salud  y  tas  obligaciones  de  su  institu- 
to), persuadido  de  que  con  esta  piado- 
sa empresa  realizacia  un  gran  bien. 
La  reina  Doña  María  Bárbara  de  Por- 
tugal quiso  t«nerle  por  confesor;  pero 
Isla,  dando  una  nueva  prueba  de  su 
modestia,  se  excusó  de  aceptar  tan  ele- 
vado cargo.  A  los  26  años  comenzó  á 
predicar,  y  viendo  el  lastimoso  estado 
en  ^ue  se  hallaba  la  oratoria  sagrada, 
inició  la  reforma  por  medio  de  sus 
Sermonee,  publicados  en  1792.  En  el 
año  siguiente  insistió  en  lamentarse 
de  los  malos  predicadores,  q^ue  no  ha- 
cían más  que^cf'tw  laretánea,  aintar 
(u  vocee  y  formar  wi  jtego  de  ajedret 
eo»  Uupaíabrat.  Conociendo  la  inuti- 
lidad de  estos  trabajos  y  decidido  & 
extirpar  los  vicios  de  la  oratoria  sa- 
grada, apeló  á  la  poderosa  arma  del 
ridículo  y  escribió  su  célebre  obra 
Sittoria  delftmots  predicador  Fray 
Qtrvndio  de  CampaMM,  á  la  que  del>e 
en  gran  part«  su  grande  &jna  litera- 
ria. Según  el  erudito  Monlau,  Fray 
Gemadio  es  el  Do»  Quifole  del  púlpí,' 
to,  con  lo  cual  creemos  haber  dicho 
cuanto  podíamos  en  su  elogio,  y  el  re- 
verendo padre  maestro  fray  Alonso 
Cano,  caTificador  de  la  suprema  y  ge- 
neral Inquisición,  dice  en  la  censura 
de  esta  obra  (26  de  Octubre  de  1757), 
que  la  Bitloria  del  fOmioto  predicador 
Fray  Gentndio  de  Campaiai  ee  m  li- 
bro¡%e falta,  comooíroimwhettobra». 
A  los  50  años,  la  salud  de  Isla  se  ha- 
llaba profundamente  quebrantada,  por  • 
lo  cual  sus  superiores,  que  le  trataban 
con  especial  cariño,  accedieron  á  sds 
deseos  de  retirarse  á  alguno  de  los  co- 
legios situados  en  poblaciones  cor- 
tas; los  últimos  catorce  años  que  per- 
maneció eu  España,  los  pasó  en,Vi- 
llagarcía  de  Campos,  donde  conocid 
al  padre  José  Petisco,  gran  maestro 
en  lenguas,  que  encargó  á  Isla  la 
interpretación  de  algún  autor  latino, 
escogiendo  Isla  la  Seneetady  Amistad 
de  Cicero»,  que  se  imprimieron  con 
sus  notas,  v  tradujo  también  en  verso 
castellano  las  Sáttrae  latinae  de  Imáo 
Seetano,  para  que  sirviese  ¿  los  discí- 


ber  pensado  en  su  juventud  en  abra- 
zar el  estado  eclesiástico,  intentó  ca- 
sarse con  una  señorita  hermosa  y  dis- 
tinguida; mas  ya  sea,  como  opii 
algunos,  que  juzgara  di&cil  vivii 
su  nuevo  estado  hasta  recibir  la  he- 
rencia de  sus  padres,  sin  otros  bienes 
que  su  trabajo,  ó  que  la  causa  fuera 
otra,  es  lo  cierto  que,  no  sin  trab^o, 
rompió  aquellas  relaciones,  y  logro  de 
su  buena  madre  que  le  permitiera  de- 
dicarse á  practicar  los  ejercicios  espi- 
rituales de  san  Ignacio  de  Loyola,  en 
la  Compañía  de  Jesús.  Bl  resultado 
fuá  entrar  en  la  Compañía  en  1719, 
cuando  contaba  16  años,  y  ser  con- 
ducido para  el  noviciado  a  Villagai 
cía  de  Campos.  Novicio  tan  ejemplar 
como  esclarecido  ingenio,  tradujo  del 
dances,  cuya  lengua  no  conocía  á 
fondo,  una  Novena  de  ta*  Franáteo 
Javier,  empleando  todo  su  tiempo  en 
el  estudio  de  la  geografía,  cronología, 
francés,  y  muy  particularmente  de  la 
kietoria  ecletiaetiea  y  profana.  A  los 
19  años  tradujo  la  obra  francesa  de 
Flechier:  ffittoria  del  gran  Teodotio, 
una  de  sus  mejores  obras,  á  pesar  de 
lo  poco  satisfecho  que  se  mostraba  de 
este  trabajo.  Estudiando  teología  en 
Salamanca,  el  erudito  padre  Luis  de 
Losada,  conociendo  su  mérito,  tomó 
á  Isla  por  colaborador  en  la  obra  La 
Jnventnd  triunfante,  notable  descrip- 
ción en  prosa  y  verso  de  las  fiestas 
que  celebró  el  colegio  de  Jesuítas  de 
Salamanca  en  Junio  de  1737,  con  mo- 
tivo de  la  canonización  de  san  Luis 
Gonzaga  y  san  Estanislao  de  Kostka, 
religioso  el  primero  y  novicio  el  se- 
gundode  la  Compañía.  No  tardó  Isla 
en  ser  maestro  y  en  desempeñar  cáte- 
dras muy  principales,  tales  como  las 
de  Jiloeofia  y  teología,  en  Segovia, 
Santiago  y  Pamplona,  donde  se  ejer- 
citó también  en  la  predicación,  y  lue- 
go, en  Valladolid.  Estando  de  lector 
de  teología  en  Pamplona,  tradujo  con 
gran  acierto  el  Compendio  de  la  Bitlo- 
ria universal  de  Eepaña  del  padre  Dú- 
cheme, precedido  de  un  excelente  pró- 
logo con  notables  aclaraciones  acerca  pulos  del  colegio,  cou  quienes  tenía 
de  I09  soberanos  de  Navarra  y  del  \  fracuentea  conrareucias.  übligndo  por 


yCjOogle 


ISLA 

EnSplícas  que  so  pudo  desatender,  pre- 
diod  en  1&  euareBma  de  1757  en  Zara- 
eoza  j  luego  se  retirií  al  colegio  de 
Pontevedra.  No  cesó  de  escñbir  j  re- 
cibir cartas,  pues  muy  amante  de  todo 
progreso,  quería  conocer  todas  lae 
nueras  obras  j  todos  los  adelantos 
nuevos.  Recibió  con  la  mayor  resig- 
nación la  6rden  de  expulsión  de  los 
jesuitas  (3  de  Abril  de  1767);  pero  al 
siguiente  día  fué  atacado  de  un  acci- 
dente de  perlesía:  tratóse  da  sangrar- 
le j  evitaj  que  partiese  coa  sos  com- 
pañeros; pero  éiBB  negd  resucitan 
te  á  quedarae  y  fuá  conducido  en 
litera.  Repiti<Mele  ¿1  ataque,  j  mercad 
i  una  sangría,  pudo  llegar  a  Santia- 
go, donde  contaba  coa  amigos  ;  pa- 
rientes, y  donde  le  sobrevino  un  ter- 
cer ataque  que  se  crejá  mortal.  Avi- 
sado el  capitán  general  ds  Galicia, 
dispaso  que  el  padre  Isla  so  conti- 
nuase el  viaje  hasta  recobrar  las  fuei^ 
zas,  y  que  fuese  alojado  en  alguna 
comunidad  religiosa,  a  fin  de  que  re- 
cibiera todos  los  auxilios  necesarios, 
Trasladado  al  monasterio  de  benedic- 
tinos de  San  Martín,  i  pesar  del  cui- 
dado con  que  fué  atendido,  volvió  á 
su&ir  on  nuevo  ataque  apoplético, 
que  se  resolvió  naturaunente.  Cuando 
se  le  consideró  con  fuerzas  para  entrar 
en  una  litera  y  reunirse  oon  sna  her- 
manos, que  era  su  deseo,  fué  conduci- 
do á  la  Cbruña,  adonde  llegó  débil  j 
enfermo,  pero  contento  por  hallarse 
entre  los  suyos.  A  pesar  de  los  conse- 
jos de  sus  superiores,  se  empeñó  en 
marchar  á  Italia  con  sus  compañeros, 
embarcándose  en  el  navio  Stut  Juan 
Népomwfíto,  no  sin  recibir  del  capitai 
general  las  mayores  muestras  de  rea 

Seto  y  cariño.  Éste  navio  fué  separado 
e  loa  otros  por  una  tempestad  en  el 
elfo  de  León,  alcanzando  en  veinte 
ias  á  Civitavechia;  pero  no  pudiendo 
desembarcar  en  las  playas  italianas, 
bordearon  por  el  mar  de  Toscana,  lie- 
ffando  por  último  á  Calvf.  DÜIcil  era 
hallar  alojamiento  para  todos;  pero 
Isla  tuvo  la  fortuna  de  que  el  prebos- 
te le  oneciera  su  casa,  en  la  que  per- 
maneció los  catorce  meses  que  los  je 
•ditas  estuvieron  en  Córcega,  tradu 
ciendo  las  Cartat  del  abogado  Com- 
Unti»i,  obra  de  ocho  tomos,  qui 
concluyó  después  en  los  Estados  pon 
tificios  y  que  le  sirvió  para  perfeccio- 
narse en  la  lengua  toscana.  Cuando 
la^iedad  de  Carlos  III  ordenó  se  les 
diese  paso  libre  para  los  Estados  pon 
tificios,  y  dinero,  el  padre  Isla  se  di' 
rigió  por  Sestri  y  el  Apenino  á  Bolo- 
nia. Cerca  de  esta  ciudad,  en  la  aldea 
de  Crespelano,  en  la  quinta  y  en  el 
mismo^  aposento  del  conde  Graasi,  que 
jste  le  cedió,  dedicóse  nuevamente  al 
estudio  y  al  trabajo.  Merced  i  su  es- 
clarecida fama,  pronto  se  vio  rodeado 
de  hombres  ilustres  y  literatos  distin- 
g^dM,  de  quienes  recibía  las  mayo- 
res muestras  de  admiración  y  afecto. 
Un  dia,  cierto  caballero  comenzó  á 
denigrar  de  tal  modo  la  Compañía  de 
Jesús,  que  Isla  no  pudo  menos  de  aa- 
lir  i  su  defensa.  Súpolo  el  cardenal 
VUijnú,  ytfu]»  noche  del  8  al  9  de 


£2 


ISLA. 

Julio  de  1773  fué  allanada  la  casa  por 
los  esbirros,  y  el  fiscal  ó  juez  ^el  cri- 
men se  apoderó  de  Isla  y  de  sus  pa- 
peles, y  le  trasladó  en  coche  á  la  cár- 
cel eclesiástica  ó  de  corona,  destinada 
á  loa  que  eran  juzgados  por  el  tri- 
bunal del  arzobispado.  A  los  diez  y 
nueve  dias  fué  sacado  de  Bolonia  para 
la  aldea  de  Budrin,  lugar  de  su  des- 
tierro, y  antes  del  mes  supo  la  orden 
de  extinción  de  la  Compa&ía  de  Jesús. 
Tenía,  pues,  que  trabajar  para  vivir, 
y  el  padre  Isla  era  muv  anciano  para 
eso.  Si  se  hubiese  hallado  libre,  los 
condes  Tedesqui  se  le  habrían  llevado 
á  Bolonia,  pues  le  querían  mucho,  y 
á  fin  de  conseguirlo,  escribió  una  hu- 
milde carta  al  conde  de  Fioridablanca, 
embajador  de  España  en  Boma;  pero 
no  pudo  alcanzar  su  pretensión  hasta 
dos  años  más  tarde,  en  que  falleció  su 
jmtmcM^or  el  cardenal  Malvezzi,  1775. 
De  vuelta  á  Bolonia,  fué  recibido  con 
grandes  demostraciones  de  cariño:  los 
condes  Tedesqui  le  albergaron  en  su 
casa  y  pusieron  un  criado  i  sus  órde- 
nes, y  el  numero  de  sus  amigos  au- 
mentaba, de  cada  dia.  El  cultivo  de  es- 
tas relaciones  le  hizo  conocer  quién 
fué  el  que  le  delató  al  cardenal,  y  sa- 
bedor de  que  no  podía  casar  a  una 
hija  que  tenía  por  serle  imposible  al- 
canzar una  dote,  que  paia  ella  solici- 
taba, fué  Isla  á  ver  á  una  de  las  prin- 
cipales damas  de  Bolonia,  y  logró  la 
doto  para  la  hija  de  su  delator.  Por 
favorecer  á  un  c^allero  español  que, 
maltratado  por  la  fortuna,  le  suplicó, 
no  dinero,  pues  sabia  que  Isla  no  le 
tenía,  sino  alguna  obra  suva  que  ven- 
der para  mejorar  su  estado,  puso  en 
castellano  la  célebre  novela  Áventurat 
dé  QUBUtdeSmttiilam  y  le  remitió  el 
manuscrito.  Otras  varias  obras  escribió 
el  padre  Isla,  de  las  cuales,  unas,  sa- 
lieron al  público,  y  otras,  quedaron 
inéditas.  Entre  las  primeras,  se  ha- 
llan las  Carta*  de  Juan  dt  la  Sncima, 
obra  satírica,  ingeniosa  y  festiva, 
para  ridiculizar  el  pedantesco  Método 
racional  de  cvrar  taoaUonei,  que  publi- 
có un  cirujano  de  Segovia,  y  de  la 
cual  se  hicieron  varias  ediciones.  Re- 
Jltxtona  crütianai  tobre  lat  ^randet 
verdadet  dtlafey  tobre  lot  pruicipalet 
MÜterioi  dt  la  Patio*  dt  *%etlro  Señor 
Jencritto  (Madrid,  1785,  imprenta  de 
Ibarra);  versa  sobre  la  muerte  y  el 
pecado  mortal;  abunda  en  apotegmas 
j  en  reflexiones  sentenciosas,  advir- 
tiéndose en  toda  ella  una  sincera  con- 
vicción religiosa.  Cartat  /aniliaret, 
publicadas  por  su  hermano  en  1776, 
comprendiendo  las  particulares  escri- 
tas a  varios  sujetos,  modelos  en  su 
género,  tanto  más  notables,  cuanto 
que  no  las  escribió  con  el  objeto  da 
publicarlas,  como  lo  prueba  el  decir, 
tanta  era  su  modestia,  «que  el  que 
fuese  su  mayor  enemigo,  no  le  podría 
hacer  mayor  mal  que  publicar  unas 
cartat  acritat  ti*  eaidado,  de  galope, 
«tx^KM  de  erudieio»,  lat  «Ui,  /amilia- 
ret,  cati  todas,  dt  conjíaiua,  y  todas,  ti* 
eati,  ¡üerítimai.  /Imprimir  **at  earlai 
de  estila  alegre,  de  ahuvmei  fettivat,  de 
gracia*  frtiau,  dt  dicídmenei  /raneo*, 


ISLA. 


181 


y  deim  jts*ital!  ;Qu¿poeo  tabe*  mledet 
el  herengenal  e*  ¡ve  ue  metería».'»  Esto 
respondía  á  los  amigos  que  le  invita- 
ban á  que  las  publicase.  El  último  de 
BUS  trabajos  literarios  es  la  traduc- 
ción del  Arte  de  encomendarle  á  Dios, 
escrito  en  italiano  por  el  padre  Bella- 
ti,  hecha  para  regalarla  á  su  herma- 
na Doña  María  Francisca  de  Isla  y 
Losada,  mujer  reputada  por  literata  y  - 
de  grande  talento,  á  la  cual  quería 
entrañablemente.  Imprimióse  esta 
obríta  en  Madrid  Í1783J,  y  en  1786  se 
hizo  una  nueva  edición.  La  fama  de 
Isla  crecía  de  cada  dia  más.  El  Insti- 
tuto científico  de  Bolonia  y  los  hom* 
bres  más  eminentes  buscaban  el  Fray 
&enmdio  como  joya  inestimable;  los 
críticos  nacionales  y  extranjeros  le 
enaltecían,  varios  solicitaban  su  cor- 
respondencia, y  muchos  hicieron  el 
viaje  desde  sus  respectivos  países  para 


do  á  los  bienes  temporales,  rehusó! 
aurilios  que  le  ofrecían,  excepción  he- 
cha de  los  que  le  enviaba  su  querida 
hermana,  y  no  sacó  de  sus  obras  jiro- 
ducto  alguno,  pues  una  vez  cubierta 
la  cantidad  que  tomaba  para  impri- 
mirlas, abandonaba  en  beneficio  de 
otros  el  producto  de  sus  ganancias, 
repartiendo  entre  los  necesitados  todo 

10  que  le  quedaba.  En  Italia  se  le  re-' 
pitieron  con  mayor  fuerza  los  ataques 
apopléticos,  que  sobrellevó  con  ejem- 
plar paciencia,  manifestándose  más 
chistoso  cuanto  más  aumentaban  sus 
padecimientos  físicos.  No  eran  efecto 
sus  sátiras,  como  han  creído  algunos, 
de  un  carácter  acre  y  maligno,  olvi- 
dando que  en  ellas  sólo  habla  joviali- 
dad y  gracejo,  sin  la  menor  ofensa,  y 
que  Isla  sólo  las  dirigía  contra  la 
Ignorancia  orgullosa  ó  la  ridiculez 
atrevida,  obrando  meramento  como 
censor  festivo  y  severo,  dentro  de  la 
república  de  las  letras,  pero  sin  aten- 
tar jamás  contra  las  cosas  privadas  y 
personales.  La  pureza  de  sus  costum- 
bres y  BU  amor  á  las  máximas  y  pre- 
ceptos del  cristianismo,  fueron  elogia- 
das por  SUS  más  enconados  adversa- 
ños;  y  en  las  cartas  que  escribía  á  su  • 
cariñosa  hermana  procuraba  templar 
el  dolor  que  su  próxima  muerte  ha- 
bía de  causarle.  En  el  año  1779,  fué 
muy  marcada  su  decadencia,  y  el  dia 

11  de  Abril,  mientras  que  rezaba  el 
rosario,  quedó  desmayado  en  brazos 
de  su  criado.  El  viático,  que  recibió, 
le  produjo  gran  consuelo  y  alivio  cor- 
poral. Agravado  á  los  tres  dias,  pidió 
la  extremaunción,  que  pareció  reani- 
marle; si  bien  le  quedaron  lisiados  el 
m\iBlo  y  pié  izquierdo  é  impedida  la 
mano,  impedimento  que  pronto  se  ex- 
tendió á  todo  el  costado.  Largos  me- 
ses su&ió  postrado  el  padre  Isla,  bas- 
ta la  madrugada  del  2  de  Noviembre 
de  1781,  en  que  ñlleció  á  la  edad 
de  78  años,  seis  meses,  y  ocho  dias. 
La  condesa  Tedesqui,  en  cuya  casa  * 
espiró,  hizo  modelar  su  cara  en  yeso 
para  formar  luego  el  buste,  y  dispuso 
on  entierro  grandioso.  Su  muerte  fué 
universalmento  sentida;  sobre  todo, 
en  España  6  Itiúi»>  su  cuna  j  su  se- 


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L.oogle 


182 


ISLA. 


pulcro,  uno  de  sub  uitigaofl  herma- 
nos esoñbió  en  la  sepultura  del  padre 
Isla  (que  U  tiene  en  la  parroquial  de 
Santa  Uaría  de  la  Múratele  de  la  ciu- 
dad de  Bolonia),  el  simiente  epitafio, 
modelo  de  eetilo  lapidario: 

D,  o.  M.  [A  DioB  dplimo  máiimo.) 

A  Jottf  FnnciKO  de  Uu,, 

Om  nación  ttptñol,  d«  linaj»  noble, 

Varan 

De  ingenio 

Grádalo,  fecundo,  cuitisimo, 

AmenMmo  por  «u  elegtnle  variedad: 

Demíendimi»rao 

Amplio,  lUsptJtdo,  titUim», 

Dítpueito  por  naturíleía  i  lodu  (u  cÁenciu; 

En  ca«i  lodu  álai  ínMrufdo: 

0«  iuicio 

piulada  i  lai  rtglu  di  la  critica, 

Retárico  urbanliimo, 

El  mi»  feMíDa  deftnaor  <Ie  la  tíocvencia 

CtlUrmlo  én  lodaj  partea  «on  tot  mayoret 

Nunca  te  cañad  el  <fue  le  ola, 

Minea  ae  canaari  el  que  Je  lea; 

Quien  puede  deciraa 

Que  fvé  en  la  oratoria  patria,  un  Tuiio, 

En  la  hieloria,  un  Liuto, 
En  ta  poeda  lírica  v  jocoaa,  un  Horacio; 

iVacido  en  (ierra  de  Valderaa,  del  reino 


a  León, 
A  !t  de  Abril  di 


no3, 


Por  laiTTtpreTitiU*  bondad  de  aua  coalumAre^ 

FW  amado  de  «ua  famüiareí, 

Aprecíadtainio  de  loa  exlrafloe, 

Oualmente  majtralado  por  laa  Dicieiludea 

humatta»; 

Maa  da  ánimo  eaforzado  i  incido: 

£x-jetuila  dealerrado, 

Plañiente  plació  en  Bolonia 

A  £  de  NoDlembre  da  17SI 

Can  dolor  da  aua  amigoa. 


Allá,  pues,  al  pié  del  ¿penino,  léjoa 
de  su  pabria,  dice  Monlau,  como  las 
de  otros  varios  españoles  célebres,  re- 
posan las  cenizas  de  nuestro  simpáti- 
co escritor.  Duélenos  la  distancia  que 
nee  separa  de  sna  inanimados  restos, 
j  desMTÍamos  que  con  los  de  Uoratin 
y  de  Otros  españoles  insignes,  á  quie- 
nes el  hado  adverso  hizo  que  muñesen 
en  el  ostracismo  ó  en  extranjera  tierra, 
ocupasen  sus  respectivas  umaa  en  un 
pMtUo»  nteioMl,  que  fuese  á  un  tiem> 
po  venerable  galería  fúnebre  de  nues- 
tras celebridades  en  todos  los  ramos,  v 
templo  augusto  en  cn^o  ambiente  de 
glona  encontrarían  inspiraciones  de 
virtud  j  de  esfuerzo  nuestros  jávones, 
recuerdos  de  noble  orgullo  los  espa- 
ñoles todos,  ;  motivos  de  admiración 
y  respeto  los  extranjeros  que  visitan 
nuestra  patria.  Vamos  á  terminar.  Era 
el  padre  Isla,  según  unodesns  mejo- 
res biógrafos,  de  estatura  pequeña, 
Sero  bien  proporcionada:  algo  rehecho 
asde  su  edad  media,  ni  grueso,  ni 
flaco;  gesto  g^ve  ;  mesurado,  color 
sncendido,  ojos  vivos  j  brillantes. 
Hasta  los  65  años,  época  en  que  sin- 
tió los  primeros  amagos  apopléticos, 
su  lengua  era  ígil  v  graciosa,  como 
ta  &Dtafiia,  cujos  felices  arranques 
interpretaba.  Úu  conversación  era 
amenísima  6  iba  sazonada  siempre 
con  cuentacitos,  agudezas,  antítesis  ; 


amenidad  envidiabl 

igual  como  su  carácter,  sin  stnnbra  de 

Meotaciou  y  sin  tacha  de  verbosidad: 


ISLA. 

'.  hubiese  sido  dable  recoger  todos 
los  diclu>9  graciosos,  las  prontas  agu- 
dezas j  los  saladísimoB  epigramas  con 
qne  salpicaba  abundantemente  sus  co- 
loquios, tendríamos  hoj  una  volumi- 
nosa floresta  6  colección,  incompara- 
blemente superior  á  la  de  los  mis  in- 
geniosos j  fecundos  decidores,  Bl  se- 
ñor Oil  y  Zirate,  dice  de  él:  «Hucho 
mis  aventajado  literato  qne  Feijéo,  y 
no  menos  osado,  fué  el  jesuíta  José 
Francisco  de  Isla,  cnjros  escritos 
ocupan  gran  parte  del  siglo  en  que 
vivió,  y  cuya  &mosa  obra  Fray  QeriM- 
dio  di  CampatMi  tuvo  un  éxito  prodi- 
gioso.» Otro  distinguido  escritorio 
juzga  de  esta  suerte:  *T£Í  padre  Ibla 
''lé  un  escritor  de  mucho  ingenio,  de 
.jipiosa  erudición,  de  festiva  pluma, 
laborioso  [wr  demás,  y  sobre  todo,  un 
escritor  útil  y  de  sano  juicio.  Si  no 
regenen!  completamente  la  oratoria 
sagrada  en  Bspafia,  puso  de  su  parte 
cuanto  le  era  dado  para  conseguirlo. 
Educado  Isla  en  la  atméefera  de  loe 
resabios  del  culteranismo,  domada  su 
sacionporla  severidad  inflexi- 
las  pricticaa  de  su  drden,  v  sin 
prosadores  ni  poetas  contemporáneos 
a  quienes  emular,  no  era'  fácil  que 
diese  rienda  suelta  á  sus  inspiracio- 
nes, ni  que  osase  erigirse  en.(nct«dor 
literario,  fcun  cuando  se  hubiese  sen- 
tido con  bríos  para  desempeñar  tan 
envidiable  papel.  Bl  padre  Isla,  re- 
flejó BU  época:  no  hizo,  ni  tal  ven  pu- 
do hacer  mis.  Tal  cjjal  alarde  que  se 
permitió  en  sos'  primeras  armas  lite- 
rarias, hubo  de  costarle  caro,  y  la  po- 
lémica acre  y  la  persecución  j  el  ana- 
tema no  son  en  verdad  incentivos 
(mncho  menos  en  España  y  &  media- 
dos del  siglo  zTiii)  para  que  el  genio 
se  deje  llevar  de  su  espontaneidad.» 
Para  concluir,  trascribiremos  algunas 
de  las  décimas  que  el  padre  Isla  com- 

fiuso  cuando  la  Inquisición  prohibió 
a  circulación  de  su  fomosa  novela 
Frav  Oenmdio  de  CampMta,  en  vista 
de  fas  polémicas,  el  escándalo  y  las 
protestas  que  había  producido: 

f  Aunque  poT  diveraoi  mudos     - 
La  emuTacioD  obre  7a, 
Mi  Gerundio  impMaa  cata 
Eu  la  memotia  de  todos. 
No  se  librarin  de  apodos 
Loa  truhuies  habladores, 
Charlalanet  dMidorea; 
Y  mucho  mejor  obrara 
La  loquigicioa,  ai  mandara 
Becoger  predicadores. 


Que  del  ci 

Tanto  grosero  animal. 
Hombre  juato,  lean  real, 
Águila  de  agudD  pico, 

Y  buey  gra7e:  no  replico; 
Que  ael  el  profeta  lo  vi6: 
Has,  ¿qué  va  que  no  se  halló 
Entre  kib  cuatro  un  borricof 

Recoja,  «aliio,  advertido, 
El  tribunal  de  la  fe, 
Cemndioi  que  andan  á  pié 

Y  hacen  daAo  conocido. 
No  preite  piadoso  oído 
A  tanto  Gerundio  orate, 

Y  do  persuadirse  tnue 
Que  tas  quejas  aparenta. 
Porque  le  bita  la  renta 
Del  tabaco  ;  chocolate.» 

Tal  fué  el  padre  Isla,  escritor  en^as 


ISIA 

obras,  dice  un  autor,  deben  conser- 
varse como  monumentos  históricos  de 
grato  recuerdo  y  provechosa  enseñan- 
za, á  todo  lo  cual  añadimos  nosotros 
de  nuestra  cuenta  y  riesgo  quOj  guar- 
dada la  conveniente  proporción  de 
país  y  de  siglo,  nuestio  padre  Isla  es 
la  enorme  flgura  del  Rabelais  español. 

lalami.  Masculino.  Hntre  los  tur- 
cos, amigo  y  pacífico, 

Illanuamo.  Masculino.  Culto  de  la 
religión   mahometana.  \  Mahometia- 

o. 

EtiuoloqÍa.  Árabe  it^  (r''^^l  )• 
«resignación  á  la  voluntad  de  Dios:» 
francés,  itl&múm*;  italiano,  itlamitmo. 

Isluüsta.   Masculino .   Mahohb- 

Btuiolooía.  Itlamitnu:  francés,  ú- 
iamiu. 

Iilan.  Masculino  anticuado.  Cierta 
especie  de  velo,  guarnecido  de  enca- 
jes, con  que  se  cubrían  la  cabeza  las 
mujeres  cuando  no  llevaban  manto. 

ulandAs,  ta.  Adjetivo.  El  natural 
de  Islandia. 

EnuOLOcrÍA.  liUmdi*:  italiano,  ü- 
loMdeM;  francés,  iiÍandaÍM. 

Islandia.  Femenino.  Geognfía. 
Grande  isla  de  América,  en  el  Atlán- 
tico setentrional,  denominada  gene- 
ralmente tierra  de  hielo. 

EruiOLoaÍA.  Inglés  /m-Im,  de  ice, 
hielo,  y  ia*,  tierra. 

Isludico,  ca.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente á  la  Islandia. 

Islas  Filipinas.  Qeografia.  Archi- 

fiiélago  de  la  Malasia,  situado  entre 
Ds  iS)  j  130°  de  longitud  Este  del  me- 
ridiano de  Madrid^  5^21°  de  latitud 
Norte.  Fué  descubierto  por  Magalla- 
nes y  pertenece  á  España,  Población 
5:500,000  habitantes.  Compóuese  de 
unas  1.200  ielas  é  islotes.  La  ma- 
jor  de. todas,  la  de  Luzon,  tiene  la 
figura  de  un  brazo  doblado,  dos  la- 
gos, el  de  Baj  y  el  dtf  Faal,  algunos 
volcanes  en  actividad,  un  río  consi- 
derable, el  Parig,  en  cu^a  orilla  se 
asienta  la  capital  del  archipiélago. 
Manila,  cuenta  160.000  habitantes  7 
ediflcios  públicos  j  religiosos  notables 
antes  del  terremoto  de  1863,  que  los 
destruyó  en  su  maj^or  parte;  si  bioo 
algunos,  como  la  catedral,  se  han  re- 
edificado. Es  puerto  espacioso  y  muy 
frecuentado.  Cavite,  en  la  misma  isla, 
tiene  astillero  y  arsenal.  La  isla  de 
Mindanao  es  la  segunda  por  su  exta- 
síen, pero  Bspafia  sólo  ocupa  con 
guarniciones  y  escaso  movimiento  co- 
mercial las  coatas:  el  interior  está  ha- 
bitado por  tribus  malayas  musulma- 
nas que  no  han  reconocido  la  sobera- 
nía de  Espafia.  Zamboanga  es  l^a  prin- 
cipal población  de  esta  grande  isla. 

En  el  grupo  de  las  Vieayas  hajr  pa* 
quenas  islas  notables  por  su  riqueza 
y  por  lo  denso  de  la  población^  sien- 
do las  principales  Samar,  Lejte,  Ze- 
bú y  Panaj,  que  mantienen,  especial- 
mente las  dos  últimas,  activo  comer- 
cio exterisr.  Bl  archipiélago  de  Jolóo, 
situado  al  Sur  de  Filipinas,  acaba  de 
reconocer  la  soberanía  del  gobierno 
espafiol,  si  bien  está  regido  por  na 

uigitizedbyLlOOgle 


ISMA 

sultán.  Las  producciones  príncipalea 
son:  ftbacá,  tabaco,  &zúcBr,  arroz,  ca- 
cao j  café.  Su  flora  y  su  fauna  riquí- 
simas son  las  propi&a  de  loa  triipicos, 
'  aunque,  excepto  el  caimán,  no  exis- 
ten allí  las  grandes  j  dañinas  fieras  j 
reptiles  ijue  frecuentan  otras  islas  de 
la  Malasia.  Abunda  el  carbón,  el  liier- 
ro,  el  oro;  pero  los  explotaciones  mi- 
neras están  en  la  infancia.  Reciente- 
mente unido  el  arcbipielago  al  resto 
del  mundo  por  un  cable  submarino  j 
por  una  línei  raenilar  do  vaporea  cor- 
reos, desestanoaao  el  tabaco  é  inicia- 
da una  cultura  material  poderosa, 
con  líneas  teleg^riñcas  j  projecto  de 
ferrocarriles,  es  seguro  que  ha  de  en- 
trar en  el  concierto  universal  j  acre- 
centar el  patrimonio  eapaíiol  con  las 
riquezas  sin  explotar  que  encierra  su 
fecundo  suelo.  Su  población  católica, 
culta  en  cierto  modo  7  de  antiguo  fa- 
miliarizada con  las  costumbres  j  las 
artes  europeas,  es  apta  para  el  traba- 
jo j  lo  sena  m¿s,  si  en  su  seno  se  des- 
pertasen las  necesidades  propias  de 
tos  pueblos  civilizados.  Entre  la  mul- 
titud da  dialectos  que  los  filipinos 
hablan,  los  principales  son  elta¿alog 
j  el  visaba.  En  lunila  hay  una  uni- 
versidad y  muchos  centros  ds  ense- 
fianza. 

ETiuoLoafA.  Se  denominaron  Fili- 
pinas, por  haber  sido  descubiertas  en 
tiempos  de  FiUpe  II. 

Isleño,  fia.  Adjetivo.  El  natural  . 
alguna  isla  j  lo  perteneciente  i  las 
islas. 

ErniOLoafA.  /tía.*  catalán,  wímy,  a; 
itivtyo,  a. 

Isleo.  Uasculíno.  Terreno  aislado 
6  cercado  de  peñascos,  de  suerte  que 
no  esté  llana  la  enti'ada  á  á.— «Parte 
de  isla,  6  á  manera  de  isla,  que  por  lo 
regalar  es  de  peüascos  en  forma  de 
corona.>  [  Academia  ,  Diccionario  de 
17SS.) 
Itleta.  Femenino.  Isla  pequeña, 
EriuoLoafA.  Isla:  francés,  tlette; 
catalán,  itleta.. 

tslica,  lia,  ta.  Femenino  diminu' 
tiyo  de  isla. 
EriuoLoaÍA.  Itla;  catalán,  itlot. 
Islilla.   Femenino.   La  parte   del 
cuerpo  desde  el  cuadril  hasta  debajo 
del  brazo. — *La  parte  del  cuerpo  en  el 
animal,  desde  el  cuadril  haata  debajo 
del  brazo,  que  taqibien  se  llama  ijar. 
(AcADBUiA,  Diccionario  dt  1726.) 

Islote.  Masculino. '  Isla  pequeña  7 
despoblada.  Q  Peñasco  muj  grande, 
rodeado  del  mar. 
ETiuoLoofA.  lila:  catalán,  itlot. 
IsmaelianoB .  Masculino  plural. 
Sutoria.  Musulmanes  que  creían  que 
los  verdaderos  imanes  eran  los  alicfíis; 
que  Itmael,  hijo  de  Djafer',  había  sido 
el  último  imán  visible  v  que  M  califa- 
to pertenecía  de  derecho  í  sus  des- 
cendientes, como  verdadera  posteri- 
dad de  Fátima,  hija  de  Mahoma,  Ab- 
dallah  (ObeidoUan-al-Mahadí),  pre- 
tendido descendiente  de  Ismael,  tan- 
da la  dinastía  de  los  fatimitas  ó  is- 
UARLUnos  del  Oeste,  de  donde  eu 
doctrina  pas4J  á  Egipto  con  la  dinas- 
tía. ÍA  doctrina  de  esta  secta,  com- 


ISOB 

pletamsnts  subversiva  para  el  isla- 
mismo, aunque  afectaba  gran  celo  en 
su  favor,  se  propagó  en  las  logias  se- 
cretas, llamadas  atambletu  de  la  tabi- 
d%ría  j  presididas  por  el  daiaí4oat  6 
_:.: supremo.  Comprendía 


ISOC 


183 


se  combatían  todas  las  creen- 
cias de  loB  discípulos,  se  les  persua- 
día de  q^ue  todas  las  acciones  son  in- 
diferentes, de  que  nada  es  verdadero 
j  de  que  todo  es  permitido.  Este  odio- 
so escepticismo,  combinado  con  el 
fatalismo  oriental  j  la  completa  su- 
misión al  jefe  de  la  secta,  sirviií  pos- 
teriormente í  Hassan-Sabah  para  ñrn- 
dar  la  arden  de  ¡01  Atetütot.  Las  opi- 
niones ismaelianas,  mezcladas  con  un 
sinnúmero  de  locuras  y  supersticio- 
nes, subsistieron  mucho  tiempo  entre 
los  drusos  del  Líbano,  algunos  de  los 
cuales  veneran  todavía  al  califa  ishab- 
LiANO  Hakem,  como  encarnación  de 
Dios. 

Ismaeliamo.  Masculino.  Sistema 
de  loa  ismaelitas. 

Etiuolooía.  Itmaelit»:  francés,  ú- 
via/Utrne. 

Ismaelita.  Adjetivo.  Nombre  que 
se  da  í  los  árabes  como  descendien- 
tes de  Isipael.  (|  Asarcno  6  sareaohno. 

Etuiolosía.  Itmael,  hijo  de  Abra- 
ham:  francés,  itnaélUe. 

Ismara.  Femenino.  Tiempo*  Aeríi- 
cot.  Monte  famoso  de  la  Tracia,  cuyo 
vino,  según  Homero,  elogió  ülíses. 
Teseo,  rey  de  Tfacia,  fué  ñamado  It- 
mario,  por  el  nombre  de  aquel  monte. 
II  Ciudad  de  Trada,  cerca  del  monte 
lemaro. 

lamaro.  Masculino.  Fiempot  Aeríi- 
co*.  Hijo  de  Marte,  que  dio  su  nom- 
bre á  un  monte.  |  Hijo  de  Antaco, 
que  mató  í  Hipomedonte  delante  de 
Tébas.  \  Hijo  de  Sumolpo,  el  primero 
de  los  eum<ñpidas,  que  instituyó  con 
su  padre  loa  misterios  eleusinos. 

Btiuolosía.  Qriego  'I«]jiipoc  (Itmá- 
rot\,  monte  de  Tracia;  latin,  ItwtSnu. 

(TlROILIO.) 

Ismene.  Femenino.  Mitología.  Hija 
de  Edipo  y  de  Yocasta,  y  hermana  de 
Antígona.  (BsTACIO.) 

BiiuoLoafA.  Griego  'lajiijvtí  (Itttí- 
net):  latín,  Ismenei. 

Ismenias.  Masculino.  Músico  fa- 
moso de  Tébas,  (Plinio.)  |  ün  jefe  de 
los  beocios.  ¡Tito  Livio.) 

BriMOLoaiA.  Latín  Itmetttat, 

Isménides.  Femenino  plural.  Afi- 
toUgia.  Ninfas  del  limeño,  río  de  Beo- 

a.  H  Sobrenombre  de  los  tebanoa. 

Ismenio.  Masculino.  Mitología. 
Sobrenombre  de  Apolo,  tomado  del 

Ito  que  se  le  tributaba  en  Beooia, 
donde  corre  el  río  Itmtno. 

Ismeno.  Masculino.  Mitología. 
Hijo  de  Pelaago,  ó  de  Anfión  y  de 
Niobe,  que  dio  au  nombre  á  un  no  de 
Beocia.  Según  Plutarco,  herido  por 
las  flechas  de  Apolo,  se  precipitó  en 
el  río  Cadmo  ó  Ladon,  que  después 
tomó  su  nombre. 

Ismo.  Masculino.  Ibtho. 

Ibo.  Prefijo  técnico,  del  griego  íooi; 
(iiot),  igual. 

Isobafla.  Femenino.  Eittoria  natu- 


ral. Estado  de  un  cuerpo  qno  sólo  re- 
fleja un  color. 

Etiholoqía,  Griego  t^mc  (i*o*}t 
igual,  y  pBfij  (hapU),  color;  de  fii^ii 
(Mpiei*),  teñir:  nmeéi,  itobapÜ», 

iBobarométrico,  ca.  Adjetivo.  FÍ- 
tica.  Qne  presenta  las  mismas  alturas 
geométricas,  en  cuyo  sentido  se  díco.' 

Otm»  ISOBABOUdTBICAS. 

ErmOLoaÍA.  Ito  y  iaron^trieo:  fi«n- 
céa,  itobarowUtriqne. 

bobriado,  da.  Adjetívo.  Botiniea. 
Que  crece  igualmente  por  uno  y  otro 
lado. 

BriHOLoafA.  Griego  ítot,  igual,  j 
bryein  (Pp^iv],  impulsar  con  faersa; 
francés,  uobrgé. 

Isocardas.  Femenino  plural.  SÍ$~ 
torta  natural.  Género  de  conchas,  oom- 
prensiva  de  los  animales  encerrados 
en  una  concha  muy  espesa,  eordifor^ 


me,  como  la  iBOCA]a}i.jloi%lota. 

EnwoLoaÍA.  J 
fHncéa,  itoearde. 


jtjt-gMwM 
j  íarifía,! 


Isocárpeo,  pea.  Adjetivo.  .Soíiím- 
ea.  Plaktas  isooXbpsas;  plantas  cuyo 
&uto  presenta  tantas  divieionea  como 
el  perianto. 

ErniOLOOfA.  Ito  y  iarf^,  fruto; 
francés,  Uoearvé. 

iBOftiHndnco,  ca.  Adjetívo.  Oeo- 
graJU  atírontfmiea.  De  cilindros  igna- 
lea,  como  la  onwfww»  isocuínsbioa. 

EmiOLOofA.  Ito  y  «MstMea.-  fran- 
cés, itoe^Umlrique. 

Isocdiiio,  na.  Adjetívo.  Düáetiea. 
Que  tiene  la  misma  inclinación  qne 
otra  cosa. 

EriHOLoafA.  Griego  ítot,  igual,  j 
llüi¡,  inclinación:  francés,  itooli»*. 

Isoolon.  Ibocqloh.  Lafonaatmo^, 
que  aparece  en  algunos  Diedonarioi, 
es  bárbara. 

Isocolon.  Masculino.  Setáriea.  Pe- 
riodo cuyos  miembros  son  iguales. 

ETiwoLoafA.  Griego  Fm;  {Í*o*)t 
igual,  y  xüXov  (iolon),  miembro:  fran- 
cés, iioeolon. 

laócrates.  Nombre  de  uno  de  los 
oradores  griegos  más  famosos,  nacido 
en  Atenas  el  año  primero  de  la  oUm- 

Siada  86.*  (436  antes  de  Jesucristo), 
o  pudiendo  sacar  bastante  partido 
de  la  oratoria,  se  dedicó  á  profesor  de 
elocuencia  y  á  componer  discursos  y 
alegatos  de  encargo,  con  lo  cual  ganó 
sumas  considerables.  Ñicocles,  rey  de 
Chipre,  le  dio  veinte  talentos  (cerca 
de  ^.000  duros)  por  un  solo  discurso. 

Iiocre.  Adjetivo.  Sittoria  natural. 
De  color  uniforme. 

ETiKOLoaÍA.  ítot,  igual,  y  ckrda 
(xpi»),  color. 

Isoeristos.  Masculino  plural.  3ii' 
torta  ecUtiáitiea.  Herejes  del  siglo  vi, 
que  pretendían  que  los  apóstoles,  para 
gozar  de  alguna  ventaja  en  la  resur» 
reccion,  debían  ser  iguales  á  Jesu- 
cristo. Tomaron  sus  doctrinas  de  Teo- 
doro de  Capadocia,  discípulo  de  OrE- 
geues.  Más  generalmente  se  dice:  tec- 
la laOORISTA. 

BTiicoLoaÍA,  Griego  Tm;  (ítot), 
igual,  y  Xpiarií  (CkruUlt),  Cristo: 
francés,  iiooiritte. 

Isocroaiia.  Femenino.  Síndnimo 

""""°"-     _,,.,zedb,(^OOgle 


184 


ISÓG 


BmfOLOOÍA.  Im  y  drom»,  color: 
fnncía,  ísoekroatie. 

Isocronismo.  Msscalino.  Meeá%U 
CM.  Coadioion  r  carácter  de  lo  isócro- 
no. I  Ignaldad  de  duracioD,  en  cajo 
aeatido  se  dice:  el  isocbokisuo  de  la 

Sdodula.  I  Fitülogia.  Simaltaneidad 
e  McioD  entre  doe  árganos  que  se 
corresponden. 

HnHOLoaÍA..  Iiáen>»o:  francéa,  ito- 
eironitwu. 

Isócrono.  Ádjetiro.  Muániea.  Se 
spUca  &  los  movimientos  que  se  ha- 
cen en  igual  tiempo,  por  cuja  ra- 
zón ee  deaominan  mmimimUot  isócao- 
.HOa.  I  PuLSAOiOHBs  isócaoifAS.  Fitio- 
logí*.  Las  pulsaciones  arteriales  res- 
pecto de  las  del  corazón. 

ETiMOLoaÍA.  Griego  Isóxí^wí  (Ué- 
eironoi);  de  Uot,  igual,  j  ehrinot, 
tiempo:  catalán,  itá^ono;  francés,  ito- 
ekroné. 

IsodictUo,  la.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  tiene  cuatro  dedos  hendidos,  dos, 
h&cia  adelante,  t  dos,  hacia  atrsa. 

ErmOLoatL.  Ito  j  dáettio:  francés, 
i$odáetyl». 

Isounámico,  es.  Adjetivo.  Que 
tiene  la  misma  fuerza.  Zmcs  isodinX- 
incA;  línea  que  pasa  por  los  puntos 
de  la  tierra,  en  donde  la  influencia 
mufnética  es  la  misma. 

ETiuoLOotL.  /m  7  dinámico:  fran- 
cés, itod^%aiBiiq»e. 

Isodinsmo,  ma.  Adjetivo.  Botiñ- 
ea.  Que  crece  con  igualdad  por  ambos 
lados. 

BrufOLOofA.  Ito  T  dynoMit,  fuerza. 

Isodonto.  Adjetivo.  Zoolofis.  Cali- 
ficación de  los  reptiles  ofidianos  que 
tienen  dientes  maxilares  simples  é 
.  iguales. 

BTUOLOofA.  ftot  j  oioHi,  odáñtei, 
diento:  francés,  itodo»le. 

IsoAdrico,  es.  Adjetivo,  ¿filíenlo- 
gia.  De  ^etas  iguales. 

Btimolooía.  Griego  Uot,  i^al,  j 
¿dré,  cara,  faz:  francés,  ito^dnqmí. 

Isostas.  Femenino  plural.  Botám- 
ta.  Familia  de  plantas  cripbígamas, 
que  Be  conservan  del  mismo  modo  du- 
rante todo  el  aflo. 

BTiuoLOofA.  Griego  f«oc  (Uot), 
ignBl,jÍto(,(¿let),  a&o:  francés,  itoétítt. 

laóálo,  la.  Adjetivo.  BoUmie».  De 
hojas  iguales. 

&T\uoLQatÁ..  Grieeo  üei,  igual,  ; 
pAvllo»,  hoja:  franca,  itop'kylle. 

Isófono,  na.  Adjetivo  de  voz  igual. 

ErniOLoaÍA.  Ito  jjihóne,  voz. 

Iflogeotsrmo,  ma.  Adjetivo.  Fitt- 
ea.  De  igual  temperatura,  p  Línba 
isooBOTBRUA.  Lfuca  quo  pasa  por  to- 
dos los  puntos  en  que  la  temperatura 
media  del  suelo  es  la  misma. 

EtiuolooTa..  Grisgo  Uot,  igual; 
gaia,  tierra,  j  tkermot,  caliente:  Íooí 
yaía  fcpjiíi; :  francés,  itogéotherme. 

Isogónico,  ca.  Adjetivo.  Mitunt- 
logia.  Que  tiene  la  misma  declinación; 
esto  es,  que  describe  los  mismos  án- 
gulos. (LittbÍ.) 

EriuOLoafi..  lídgono:  francés,  ito- 
go*iq*e. 

lugono,  na.  Adjetivo.  CfeomeHa. 
De  ángulos  iguales. 

ETuioLoaÍÁ,  Griego  Uot,  igual,  j 


ISON 

gSMl,  ángrulo:  catalán,  Uágono;  fran- 
cés,   «lyow.  —  íTérmino   geométrico 
que  se  aplica  á  las  figuras  que  tienen 
ángulos    iguales.    Ee    voz   griega. 
(Academia,  Diccionario  de  1726.) 

Isografia.  Femenino.  Reprodui 
cion  exacta  de  manuscritos  j  géneros 
de  escritura.  |  Facsímile. 

Etuioloqía.  Ito  j  grapAtin,  des- 
cribir: francés,  Uographie. 

Isogriflco,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente i  la  ísograGa. 

Isólogos,  ga.  Adjetivo.  QsfmiM. 
CuKKPOS  iBÓLOOOS.  (Juerpos'  que  tie- 
nen una  composición  igual  o  seme- 
jante. I  Sustantivo  plural.  Loa  ISÓlo- 
oos  del  alcohol  normal. 

Etiuoloqía.  Ito  y  Ugot,  relación: 
francés,  üoíog%t. 

Isomeria.  Femenino.  Algebra. 
Operación  por  la  cual  se  despoja  una 
ecuación  de  las  fracciones.  |  Q»ÍMÍca. 
Conjunto  de  causas  que  pueden  vol- 
ver isómeroa  á  los  cuerpos.  |  Cuali- 
dad j  estado  del  compuesto  isdmero. 

Isomérico,  ca.  Adjetivo.  Belativo 
á  la  isomeria. 

ETiuoLoaÍA.  Itom«ria:  francés,  Uo- 
Wi&ique. 

Isomeiismo.  Uasculino.  Q^imiea. 
Condición  en  cu  ja  virtud  ciertos  cuer- 
pos, dotados  de  una  misma' constitu- 
ción molecular,  tienen  propiedades 
diversas. 

ETiifOLoaÍA.  ItíwKTO:  francós,  ito- 
mérime. 

Isómero,  ra.  AAjetivo.  Mineralo- 
gía. Que  está  formado  de  partes  seme- 
jantes. I  Cdebpos  isóueros.  Química. 
Cuerpos  compuestos  de  los  mismos 
elementos  j  en  número  igual;  pero 
cuvas  propiedades  Caicas  j  quínucas 
difieren  en  la  esencia,  cuja  circuna- 
taucis  induce  á  creer  que  están  dis- 
puestos entre  sí  de  un  modo  distinto. 
Sustantivo  plural.  Los  isóiusos,  en 


la  esencia  de  trementina.  (Littbí.) 

ETiMOLOsfA.  Ito  j  pipo;  (meros), 
parte:  francés,  itomire. 

Isométrico,  ca.  Adjetivo.  Minera- 
logia.  De  dimensiones  iguales. 

ETiuoLOdÍA.  Ito  j  métrico:  francés, 
Uom/íriqae. 

Isomorfla.  Femenino.  Química.  Es- 
tado de  lo  isomorfo. 

Etiuoloqía.  Iiotkorfo:  francés,  iso- 
morphie. 

uomorflsmo.  Masculino.  Isouob- 

A. 

EriHOLoaÍA.  Iiomor^:  francés,  Uo- 
morphime. 

Isomorfo,  fa.  Adjetivo.  Química. 
Epíteto  de  las  auatanclas  que  afectan 
la  misma  forma  cristalina  en  sus  com- 
binaciones, con  respecto  á  idénticas 
proporciones  atomísticas. 

Etiuolooía.  Ito  j  (J'Opfij  (morphe), 
forma:  francés,  itemorpü. 

Isonomís.  Femenino.  Igualdad  de 
derechos  civiles.  |  de  los  cristales. 
Mineralogía.  Estado  6  cualidad  de  loa 
mismos  cristales  construidos  según  la 
misma  regla. 

ETUfOLoaÍA.  Itdnomo:  francés,  ito- 


ISON 

Isónomo,  ma.  Adjetivo.  MituraU' 
gía.  Cristales  isÓHOuos.  Cristales  cn- 
jús  decrecimientos  son  iguales,  así  sn 
sus  bordes  como  en  sus  ángulos. 

Etiuolgoía.  Itoj  v¿rut fwAwiJ, 
lej,  regla:  francés,  Uouowu. 

Isoperimetro,  tra.  Adjetivo.  De 
contornOB  iguales  en  longitud ,  en 
cuja  sentido  se  dice:  fyurat  isouÉ- 
TBiCAS,  figuras  planas  cu^o  circuito 


B  is^ual. 

^'UIOLOOÍA.  Ito  j  vtrímitro:  fran- 
cés, itopérmilre. — «Termino  geomé- 
trico que  se  aplica  á  algunas  figuras 
que  tienen  ámbito  6  circunferencia 
igual  á-  otras  con  quienes  se  compa- 
ran; como  un  cuadro  de  cinco  píes  de 
linea,  que  se  dice  ser  isoperimetro  á 
un  pentágono  de  cuatro ;  porque  una 
j  otra  figura  tienen  veinte  pies  de 
ámbito.  Es  voz  griega.>  (Academia, 
Diccionario  de  17z6.) 

Isopótalo,  la.  Adjetivo.  Botánica. 
De  pétalos  iguales. 

Etiuoloqu..  Ito  j  pétalo:  francés, 
úopélaU. 

Isopleoro.  Adjetivo.  T¿rmÍno  geo- 
m/lrieo.  Lo  mismo  que  triángulo  equi- 
látero, 6  cujos  lados  son  iguales.  Es 
voz  griega,  (Acadbuu.,  Dieeionaria 

de  me.) 

Isópodos.  Masculino  plural.  Zoo- 
logía. Los  isópodos;  érden  de  crustá- 
ceos que  comprende  las  cucarachas 
caracterizadas  por  un  abdomen  vola- 
minoso,  cabeza  pequefia ,  siete  pares 
de  pies  aemejantes,  sin  órganos  rM- 
piratorioB  en  el  exterior. 

BnuoLOofAl  Ito  j  po9t,  poáái,  pié: 
francés,  itopode.  , 

Isooúgono,  na.  Adjetivo.  Orniüh 
logia.  Caüficacion  de  las  aves  que  tie- 
nen iguales  loB  lados  de  la  barba. 

EruiOLOofA.  Ito  j  fSgon,  barba. 

Isopolitis.  Femenino.  Ignaldad  de 
derechos  políticos. 

Etimolooía.  Griego  tvoitoXrtEEa  (Ua- 
politeía);  de  Uot,  igual,  jpoUleía,  de- 
recho civil :  francés,  itopoUiU. 

IsoQoiro,  ra.  Adjetivo.  Sutoria 
natural.  De  brazos  6  apéndices  iguales. 

Etiholooía.  Ito  y  cieir  (ytif), 
mano. 

Isorámuno.  Masculino.  Bolate*. 
Árbol  de  M^abar,  cuja  savia  se  usi 
como  eficaz  remedio  contra  las  pul- 
monías. 


ExUlOLOaÍA.  Griego  t<n>(nc¿Xt|;  (itot- 
l/Ut);  de  Uot,  igual,  j  tJUlot,  pierna: 
latin,  itottíSleí;  francés,  Uotcele  é  itod' 
le;  catalán,  Uáteeles. 

IsóscKLBS  ¡  del  griego  Uot,  iton, 
igual,  j  de  tkélot,  pierna.  Llámasa 
tóscelet  al  triángulo  que  tiene  los 
lados  iguales,  los  cuales,  como  que  le 
sostienen,  se  consideran  como  dos 
piernas.  (Monlau.) 

Isoscelia.  Femenino.  Gtometría. 
Propiedad  da  un  triángulo  is<SecelBa. 

ETiHOLoaÍA.  Itósetlet:  francés,  Uof- 
eélie. 

Isosférico,  ca.  Adjetivo.  Que  es  do 
esfera  igual. 

Etimoloqía.  Ito  y  «tfárieo:  francés. 


itotphA^ue. 


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L.oogle 


ÍSPI 


;nñ.  Adjetivo.  Sotérnt- 

ea.  Ctlificacion  de  las  plantas  que 
tienen  un  número  de  estambres  ig;aal 
al  de  las  dÍTÍsiones  de  la  corola,  en 
ea^o  sentido  se.dice:  jfw  iioitéwtona 

¡flor  que  tiene  ig^al  aiimaro  de  jxSta* 
os  que  da  estambres.} 

Etikolooía..  ísot^  íí«ÍNm  («nffiuv), 
estambre :  francés,  uoitimxu. 

Isotelia.  Femenino.  A»tigH«dadet 
fñegiu.  Grado  medio  entre  la  condi- 
ción del  extranjero  domiciliado  3  la 
de  ciudadano  griego,  propiamente 
dicho. 

StuiOLOOÍá.  Griego  loaiíXeiz  (Uot¿- 
Uia);  de  Uo$,  igual,  y  tílot,  carga, 
impuesto  público:  francés,  Uotílie. 

Isótelo.  Masculino.  Bl  que  vozaba 
de  la  isotelia,  en  cu^  Tirtua  se  le 
concedían  todos  loa  privilegios  inhe- 
reoites  al  derecbo  de  ciudad. 

BTiHOLoaÍA.  Itotelia;  griego  Iirott- 
X)Jí  (Uotei^);  francM,  itotile. 

Isotsrmo,  ma.  Adjetivo.  Fitiea. 
De  igual  temperatura.  J  LÍnbas  ibo- 
TBaifAB.  MeUorologia.  Lfoeaa  que  pa< 
san  por  todos  los  Ingarea  del  globo, 
en  que  la  temperatura  inedia  del  afio 
es  la  misma.  El  espacio  comprendido 
entre  dos  líneas  isotebius  lleva  el 
nombre  de  tona  6  boreU  isotbbmo.  (Lit- 
TMá.) 

EriuoLoaU.  Jto  3  titntdi,  calien- 
te: francés,  itoíÍ4niu. 

Seteita. — El  sistema  de  ífnnu  iso- 
TBEUAfi, '  isiSteras  é  isoqulmenas  que 
propuse  en  1817,  podrá  tal  vez  snmi- 
BÍstrar  una  base  cierta  i  la  climatolo- 
gía comparada.  (Huuboldt,  Cotmogo' 
nU.) 

Isótero,  ra.  Adjetivo.  Afeteoroío^ía. 
LÍNHÁ  isÓTEBA.  Linea  que  pasa  por 
todos  los  puntos  de  la  tierra,  que  tie- 
oen  en  verano  la  misma  temperatura 
media. 

BTiKOLoaÍA.  Griego  fn;  (ítot), 
igud,  J  tipoí  (tMrot),  estío:  francés, 
uotiírt. 

Settlia,~—\A  voz  del  artículo  fué 
inventada  por  el  sabio  alemán  Hum- 
boldt. 

Isnara.  Femenino.  Mitología,  Di- 
vinioad  de  los  habitantes  de  la  costa 
de  Malabar.  Es  voz  que  sélo  se  halla 
en  las  relaciones  de  los  viajeros,  y 

2ue  probablemente  representará  una 
Iteración  de  I*nara.  La  forma  Itp^ré- 
ía,  de  algunos  Dieeionaríot,  es  una  al- 
teración mayor. 

Iflpida.  Femenino.  Or»itologia.  Ave 
solitaria  v  brava,  pequeña  de  cuerpo. 
Tiene  el  lomo  verde  7  cerúleo,  j  pues- 
ta al  sol,  parece  záfiro.  El  pecho  pare- 
ce una  ascua  de  lumbre,  no  tiene  más 
que  dos  dedos  en  los  pies;  las  uflas 
torcidas,  al  pico  pequefio  y  derecho, 
las  alas  cerúleas,  las  plumas  primeras 
largas,  con  algunos  puntillos  á  mana- 
ra de  rayos  da  sol,  j  la  lengua  muj 
pequeña.  Susténtase  da  peces,  por  lo 
cual  la  llaman  también  Martin  pesca- 
dor. {AoASKUu,  Diccionario  de  1726.) 
«La  ítpida,  que  en  Portugal  llaman 
Arabela,  j_  en  latín  Martinni  PÍMcaíor, 

Íen  Castilla  Ave  del  Paraíso  por  la 
ermoeura  de  sus  plumas:  es  ave  pe- 
queña j  tiene  el  lomo  verde  ; cerúleo. 


BQU 

(JnHU,  Sistoría  natval  de  avet  y  mi- 
tuUt,  Uhro  I,  capitulo  39.) 

Ispir.  Neutro.  Esponjarse  alguna 
cosa. 

Isqnemift.  Femenino,  Medicina. 
Retención  6  suspensión  de  un  flujo 
habitual  de  sangre,  j  Patología.  De- 
tención de  la  circulación  arterial. 

Etiuolociía.  Gnago  ítche»,  dete- 
ner, ;  hainw,  hsMa,  sangre:  francés, 
itehimie. 

Iiqoemoii.  Masculino.  Nombre 
griego  j  latino  de  cierta  hierba. 

BTivoLoaÍA.  Griego  lu^^aipi;  (it- 
eiaimo»):  latin,  iieiamon.  (Punió.) 

lacraiadelfia.  Femenino.  Teratolo- 
gía. Monstruosidad  de  dos  fetos  nni- 
dos. 

ETUfOLOofA..  Isq%iadelfo. 

IsqniadélBco,  ca.  Adjetivo.  Tera- 
tología. Que  presenta  los  caracteres  de 


}8RA. 


185 


la  isquiadelfia. 

Isqiiiadelfo,  fk.  Adjetivo.  TeraUh 
íoyte.MoNSTBUOS  iSQUiAJiELFos.  Mons- 
truos dobles,  cujos  cuerpos,  situados 
ea  sentido  contrario,  están  soldados 
por  el  bacinete;  esto  es,  por  la  parte 
inferior  del  tronco. 

BnuOLOofA.  Griego  iechein,  dete- 
ner, V  adelpiát,  hermano;  fo^ttv  iSeX- 
<f¿<::  fr&nc&,  itcJiiadelphe. 

Isqaíagra.  Femenino,  Medicina, 
Gota  ñja  en  1&  cadera, 

EtuiologÍa,  Griego  ÍMekúm,  hueso 
innominado,  y  áara,  invasión;  ítr^m 
Sypa:  francés,  itdiagrt. 

Isquiagria.  Jsqdiaihu..  La  forma 
itqniagria,  que  aparece  en  aleunos 
¡Hedonatiot,  debe  ser  errata  de  im- 
prente. 

Isqnial.  Adjetivo.  AnatonUa.  Befe- 
rente  al  isquion. 

ETiifCH.0QÍA,   Itanion:  francés, 
dial. 

Isqnialgia.  Femenino.   Medicina. 

ISQUIAOIU.. 

ETiiiOLOOfA.  Itqnien  3  dtgoe,  dolor. 

IsoTilático,  ca.  Adjetivo,  Anaio- 
mia.  Que  se  relaciona  con  el  isquion. 

EtucouioIl,  IiqnUm:  francw,  w- 
ehiatiqne. 

Isqniatocele.  Femenino.   Isqüio- 

CSLB. 

Isqnidróus.  Femdniao..i/«ÍKMii. 
Supresión  del  sudor. 

Etiuolooía..  Griego  iteievn,  dete- 
ner, é  h^dSir¡  agua. 

IsqaiAiMtli.  Masculino.  Zoología. 

oimal  de  Gu 


Guatemala  parecido  á  la 
zorra. 

Itqtliedra.  Femenino.  Botánica. 
Árbol  muj  alto  de  los  bosques  del 
Perú. 

Isqiiio.  Voz  que  entra  en  la  com- 
posición de  varias  palabras  de  anato- 

ía  para  indicar  la  cadera. 

Etiuología..  Griego  rox'"^  Í***^"'''^ 
el  hueso  innominado. 

Isqnio-anal.  Adjetivo.  Anatonia. 
Perteneciente  al  isquion  7  al  ano, 
como  elmítcnlo  isqdio-anal, 

BTiuoLoaÍA.  Itqnio  j  ano:  francés, 
ieehio-anal. 

Isqaio-caTernoso,  aa.  Adjetivo. 
Anatomía  Perteneciente  al  isquion  7 
al  cuerpo  cavernoso,  como  el  músculo 

ISQUIO-CAVBBNOBO, 


Etiuolosía,  It^uio  j  eavemoio! 
francés,  iiciio-eaMneug. 

iKfOiooele.  Masculino.  Cimgia. 
Herma  isquíática. 

EtiwolooÍa.  Griego  íteAion  j  iélí, 
tumor;  fr^im  xi{Xi) :  francés,  Uchioále. 
.Isqnio-coccigeo.  Adjetivo.  Ana- 
tomía. Referente  al  isquio  j  al  céccis, 
como  el  músculo  isquio-coccíobo,  que 
va  de  la  espina  esciática  al  borde  del 
céccis  j  á  1  a  parte  inferior  de  la  faz 
lateral  del  »acr%M. 

Etiicolooía.  Iiqvio  j  céedt:  fran- 
cés, itchiocoeeigien. 

lamtio- femoral.  Adjetivo  Anatih 
mía.  Referente  al  isquion  7  al  fémur, 

mo  el  músculo  isQuio-rayoiuL' 

ErufOLoaÍA,  Itouio  y  femoral:  ír*n- 
cés,  itchio-fénorat, 

Isqnion.  Masculino,  Anatomía. 
Parte  inferior  de  las  tres  piezas  que. 
componen  al  hueso  innominado  en  los 
niños,  I  Región  inferior  del  mismo 
hueso  en  loa  adultos. 

Btiuolosía.  ítqnio:  francés,  w- 
eAion, 

Isqniopagia.  Femenino.  Teratolo- 
gía. Anomalía  que  caracteriza  á  loa 
monstruos  istiép^os. 

EriwoLOQfA,  ft^nüfpago:  francés, 
itcAiopa^ie. 

laqnióptgOB,  Masculino,  Teratolo- 
gía. L08I8QU1ÓPA008.  Monstruos  com- 
puestos de  dos  individuos  que  tienen 
un  ombligo  común  7  que  están  uni- 
dos por  la  región  hipogástrica. 

Btuiolooía.  /íyitM  jpageít,  fijo; 
Xr^iov  Tcoyclc:  francés,  itcAicpage. 

1.  Israel.  Masculino.  Sobrenom* 
bre  de  Jacob.  Q  Dios  de  Israel.  Jeo- 
vah.  I  Huo  DB  Isbabl.  Hombre  de  la 
lev  antigua. 

Etimología,  Hebreo  (W«,  ser  prín- 
cipe, j  Al,  Dios,  sobrenombre  que 
dio  á  Jacob  el  ángel  que  lueh¿  con  él: 
latín  de  Prudencio,  Itrael;  francés, 
Itratl;  lenguas  romanas,  leraei. — 
«Nombre  dado  al  patriarca  Jacob  con 
motivo  de  su  lucha  contra  un  ser  di- 
vino: del  hebreo  tara,  combatir,  7  Jffl, 
Dios  (capitule  XXXII  del  ffA«i«;,— 
Sus  descendientes  se  llamaron  ivratlxñ 
Uu  6  Áebreoij  después  del  destierro  de 
Babilonia,  ¡vdíot,  de  JeKondi,  Juáea, 
Judi. — Otros  descomponen  la  voz  It- 
rael, haciéndala  equivalente  á  el  fUe 
eeáDioi.»  (MoNLAU.) 

2.  Israel  (reino  db).  uno  de  loa  rei- 
nos que  se  formaron  en  Palestina,  en 
tiempo  de  Roboam,  sucesor  de  Salo- 
món. Comprendía  diez  tribus  hebrai- 
cas: Aser,  Neftalí,  Zabulón,  Isacar, 
Manases,  Efr^n,  Dan  7  Simeón,  al 
Oeste,  7  Gad  t  Buhen,  al  Este.  Su 
capital  fué  SioJíeu;  después,  Samaría.- 
Correspondía  á  lo  que  se  llamé  más 
tarde  Galilea,  Samaria,  Perea  7  la 
porción  Oeste  de  la  Judea  propia.  In- 
fiel al  verdadero  Dios,  casi  siempre 
entregada  á  la  idolatría  7  en  guerra 
contra  el  reino  de  Judá,  tuvo  que  su- 
frir diversas  invasiones.  Después  Te- 
glath-Phalazar,  Te7  de  Asiria,  se  apo- 
deré de  la  porción  del  país  situada  al 
Este  del  Jordán  ,  así  como  de  las  tri- 
bus de  Aser,  Neftalí  7  Zabulón.  8u 
BueesoT  Salmanaxár  tomó  i  Samaria 


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L-ííogle 


186 


ISBA. 


en  718  íntss  de  Jeaucrísto;  eonclu;^ 
con  el  reino  de  Isba^bl  jr  Uev<5  una 
parte  de  sus  habitantes  en  ckutivídad 
a  las  orillas  del  Tí^a,  Los  rejea  de 
IsuBL  fueron: 


Jeroboam 962 

Nadab 942 

Baasa. 919 

Ela 918 

Zamrí 918 

Amrí 907 

Achab 888 

OcoBÍas, .  ; 887 

Joram 876 

Jehú 874 

JoBcbáa 832 

Joáa 817 

Jeroboam  II 776 

IMTBBRBQNO. 

Zacarías. 767 

Sellam 766 

Hanham 754 

Phaceia. 753 

Phaceo 7?6 

Oseas 718 

Créese  que  el  pata  ocupado  por  los 
israelitas  no  extendió  sus  límites  mis 
allá  del  Ciucaso,  por  la  parta  del  Nor- 
te; del  archipiélago  griego,  por  la  de 
Oeste;  de  la  embocadura  del  golfo 
arábigo  6  del  mar  Rojo,  por  la  del 
Sur;  del  nacimiento  del  BuDates ,  por 
la  del  Este. 
ETiiioLoaf^.  Israel  i. 
Rete^.—\.  La  Sagrada  Escritura 
lluna  i  Israel  «pueblo  j  heredad  del 
Beaor.»  (Esodo,  eapituío  III,  wrHea- 
fo  1;  Zecílieo,  XXX,  26;  DtHttrm>- 
mio,  IV,  iO;  primer  Uóro  de  l6$  Re- 
y«.  X.  i.) 

2.  Las  diet  tribus  de  Issabl  ae  se- 

riraroQ  de  la  casa  de  David,  conforme 
la  predicción  del  profeta  Abias. 

3.  Dichas  tribus  son  trasladadas  i 
UAtañ9,.(ZÍin>IIIJeloiltevet,XV, 
29.) 

4.  Muchos  ds  Ibbabl  siguen  á  los 
levitas  á  Jemsalen  contra  las  diez  tri- 
bus. (II  de  loM  Paralip^nunot,  XI,  16.) 

Israelita.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente al  reino  de  Israel.  Se  usa  tam- 
bién como  sustantivo. 

EriiioLOaÍA.  Itrael:  latín,  itrSeUta, 
en  san  Jerónimo;  francés,  itrtéliU; 
italiano  j  catalán,  itratlita. 

SiKOEriuiÁ.  ItraeUla,  judío,  Itrael 
quiere  decir  hambre  aue  te  á  Dtot.  Esta 
palabra  no  designo  al  principio  nin- 
gún pueblo,  sino  que  lué  el  nombra 
2ue  el  ángel  did  á  Jacob,  como  se  re- 
ere  en  áeapünk  XXXII  del  &¿ne- 
ti»,  verti^k  28. 

<B1  dij*  (el  áng^):  de  ninguna 
manera  s«  llamará  tu  nombre  Jacob, 
eino  Itrael.» 

Después  se  aplicd  á  todo  el  pueblo 
hebreo,  salvado  de  Egipto,  ^  ultima- 
mente  designé  las  diez  tribus  que 
formaban  el  reino  de  Israel. 

J%dio  viene  de  Judá,  hilo  de  Jacob 

Íde  Lia,  hermana  de  Bacael,  hija  de 
aban. 
«Goneibid  la  cuarta  vez,  y  paríifim 


ISTM 

liijo,  y  dijo:  ahora  alabaré  al  Sefior; 
y  por  esto  le  llamé  Jvdá,y  cesó  de 
parir.>  (Génetit,  capUnlo  XXlX,  ver- 
eicuhSS.) 
De  modo  que  Judí  signiñoa  «I»- 

JMM. 

Este  hijo  de  Jacob  fué  después  el 
cabeza  da  un  reino,  de  donde  viene  el 
pueblo  judío,  ^ue  se  llamaba  primiti- 
vamente el  reino  de  Inda,  para  dis- 
tinguirlo del  reino  de  Itrael. 

Por  lo  tanto,  pueblo  de  /itmI  quie- 
re decir  pueblo  de  Jatob. 

Pueblo  judío  equivale  á  pueblo  de 
J%dá. 

Los  üraelitas  se  llamaron  hebreos 
hasta  el  deatierro  de  Babilonia.  Des- 

Eues  de  esta  época  tomaron  el  nom- 
re  de  jitdiot. 

Israelítico,  ca.  Adjetivo.  Lo  per* 
t«neciente  al  reino  de  Israel. 

Israfil.  UascuIiQo.  £elifi<»t  wu~ 
AomelaiM.  El  án^l  que  hará  resonar 
la  trompeta  del  juicio  final. 

Issachar.  Masculino.  SibUa.  Jefe 
de  tribu  hebrea. 

EriMOLOofÁ.  Tos  hebrea  que  quiere 
decir  kájf  reeompenta,  aludiendo  á  las 
mandragoras  que  Lia  dio  á  Raquel. 

JÍMeia.— Bata  tribu  obtuvo  el  me- 
jor terreno  de  Canaan.  Se  extendía  á 
lo  largo  del  valle  de  Jezrael:  al  Me- 
diodía tenía  la  media  tribu  occidental 
Manases,  al  Marte,  la  de  Zabulón; 
al  Oeste,  el  Mediterráneo.  Eran  las 
más  notables  de  sus  16  ciudades  Jla- 
meih  6  Jarcmoth,  j  Sn^tnnim  6  Ánan, 
ciudades  levíticas;  Simam  6  Stutent,  en 
la  que  acamparon  los  filisteos  antea 
de  atacar  á  loa  israelitas  en  la  monta- 
Qa  de  Gelboé,  donde  murió  Saül  con 
tres  hijos  suyos;  Apeí,  ante  la  cual 
fueron  derrotados  dos  veces  más  los 
israelitas;  Jetrael,  en  el  centro  de  la 
tribu  T  en  un  valle  célebre  por  la  vic- 
toria da  Oedeon,  que  con  300  hom- 
bres venció  á  135.000  madianitas;  y 
Ceiüm  y  Dabereth,  ciudades  también 
le  vi  ticas. 

lasoría.  Eemenino.  Mitología.  So- 
brenombre de  Diana,  en  Esparta. 

lata  (llsvar  L  la].  Femenino  anti- 
cuado. Llevar  en  alto  ó  á  cuestas. 

ístmicas.  Femenino  plural.  Título 
de  las  odas  de  Píndaro  en  alabanza  de 
los  vencedores  an  los  juegm  istmios. 

PTiHOLoaÍA.  iitmieo. 

ístmico,  ca.  Adjetiva.  Ccncemian- 
te  al  istmo  y  á  los  juegos  istmias. 

ErufOLoafk.  letno:  u.tia,  ittimXeMe. 

Seieüa  kittárica. — Juegos  instituí- 
dos  por  Sísifo  en  honor  cb  Melicertea, 
hijo  de  Atamaat  rey  de  Tébas,  y  de 
Ino.  Estos  juegos  fueron  reorganiza- 
dos por  Teseo,  y  eran  parecidos  á  los 
olímpicos.  Se  celebraban  cada  tres, 
cuatro  ó  cinco  años  en  el  ittW)  de  Co- 
rinto,  en  honor  de  Neptuno,  y  consis- 
tían en  lucha,  carrera,  salto,  disco, 
música  y  poesía.  El  vencedor  era  pre- 
miado con  una  carona  de  hojas  de 
pina. 

Istmios,  ias.  Adjetivo  plural.  A*- 
íigi^dadet griegas .  Certámenes  ¿jue- 
gos que  se  celebraban  cada  trea  añas, 
llamados  istmos,  porque  tenían  tugar 
«Q  el  istmo  de  Corinto. 


ITAL 

Btimoloqü..  Istmo:  latin,  isíhmU, 
plural;  francés,  isthmie». 

Istmitis.  Femenino.  Mediama.  In- 
flamación del  velo  del  paladar. 

EriyoLoof  A.  Griego  iethmét,  angos- 
tura, pasaje  estrecho,  y  el  sufijo  me- 
dico itis,  inflamación. 

Istmo.  Masculina.  Geografía,  len- 
gua de  tierra  que  une  dos  cantinea- 
tes,  é  una  península  con  un  continen- 
te, como  el  de  Panamá,  el  de  Corinto 
é  el  antigua  ISTMO  de  Suez.  |  Anato- 
mía. Nombre  con  que  se  designan  cier- 
tas partes  del  cuerpo  por  su  semejan- 
za respecto  de  la  forma  de  un  istmo; 
y  as!  se  dice :  bl  istmo  de  la  garan- 
ta. I  DB  YiKUSSBNS.  Relieve  de  fibras 
musculares  que  se  halla  sJ  rededor  de 
la  fosa  oval  del  tabique  de  las  aurícu- 
las del  corazón.  |  Botánica.  Compr»- 
sion  que  separa  dos  divisiones  en  un 
fruto  articulado. 

Etimología.  Griego  It^yA;  (istimds), 
pasaje;  latin,  islhmus  é  istl^Kot;  cata- 
tan, ittme;  francés,  isthme. 

IsTBMus;  del  griego  itlhmos,  que 
significa  cuello,  y  según  otros,  enco- 
ladura.—Lengua  de  tierra  que  une  6 
junta  dos  continentes  y  que  tiene  la 
forma  de  un  conducto  ó  cuello  largo. 

(MONLAU.) 

Istmocarpo,  pa.  Adjetivo.  BoiéU- 
ea.  Epíteto  de  las  plantas  cuyo  fruto 
es  estrecho  en  la  parte  media. 

EriMOLoafA.  IitkmÓs,  angostura,  y 
iarpíi,  fruto:  francés,  istkmocarpe. 

Xs tría. 'Femenino.  Otogra/ia.  Pro- 
vincia de  Italia  en  los  confines  del 
Ilírico. 

ETUfoi.oali..  Istría,  Sisiría.  (Fu- 
mo.) 

Istriar.  Activa.  Estbiab. 

Istño,  tría.  Sustantivo  y  adjetivo. 
Natural  y  propio  de  Istría. 

Btimolooía.  Latin  istnu,  islríe*t. 

Istwara.  Masculino.  Mitología  ts- 
dia.  La  inteligencia  suprema,  creado- 
ra y  conservadora,  según  el  sistema 
de  filosofía  india,  llamada  smkkya, 
formado  por  Patandjali. 

ttaca.  Femenino.  Geografía,  auíi- 
nM,  Isla  del  mar  ds  Joma,  reino  de 
Laertes  y  de  Ulíaes. 

EtimolooU.  Latin  ItKíea.  (Tiaai- 

o.) 

Itaciano,  na.  Sustantivo  y  adjeti- 
vo. Natural  y  propio  de  Itaca,  isla 

STUfOLOoÍA.  ítaea:  latin,  iíiUc^mt, 
itKSüluis,  Íthiíati»t,  itJtScus.       ' 

itaco,  ca.  Sustantivo  y  adjetivo, 
Itaciano. 

Italia.  Femenino.  ffeogra/Ia.  Exten- 
sa comarca  de  la  Europa  meridional. 

\..  Situaeioii  astronómica. -- B»  en- 
cuentra comprendida  entre  los  36* 
40 '-46°  39'  de  latitud  setentrional  y 
4*  15-16°.  10'  de  longitud  oriental 
del  meridiano  de  Paris. 

2.  Confines. — Las  ramales  de  los 
Alpes  la  separan:  al  Norte,  de  la  Fran- 
cia, de  la  Suiza  y  de  la  Alemania;  al 
Este,  se  halla  limitada  por  el  Adriáti- 
co y  el  canal  de  Otrante;  al  Sur,  por 
el  mar  Jónico  y  el  Mediterráneo,  y  al 
Oeste,  por  el  golfo  de  Gánova  y  ú  mar 
Tirreno. 


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Laoogle. 


ITAL 

3.  Territorio. — Esta  reino,  tal  enal 
«parece  hoj  constituido,  comprende 
la  península  itálica,  las  islas  de  Cer- 
defia  j  de  Sicilia,  j  los  archipiélagos 
Toscano  y  de  Lípari. 

4.  Cimjigvraeio» .  —  La  península 
italiana  presenta  la  forma  perfecta  de 
una  gran  bota  de  montar,  cuja  espue- 
la termina  en  el  monte  Qargano. 

5.  Svperjicie  y  población. — El  mayor 
largo  de  esta  porción  de  Europa  mide 
1.300  kilómetros;  su  ancho,  500;  al- 
irunos  de  sus  estrechos,  60;  la  super- 
ficie total,  296.315  idliimetros  cuadrtk- 
doa,  que  pueblan  sobre  26.900.000 
liabitantes. 

6.  Cotias. — Las  del  Adriático  tie- 
nen L043  kilómetros  de  desarrollo; 
están  formadas  de  aluTion,  cubiertas 
de  aguazales  j  son  muj  poco  sinuo- 
ñis,  pues  únicamente  ofrecen  dos  hen- 
diduras 6  entradas  notables:  el  golfo 
de  Ve  necia,  en  la  extremidad  seten- 
tríonal,  j  el  de  Manfredonia,  deter- 
minado por  el  vasto  promontorio  del 
monte  tíargano:  la  del  mar  Jdnico, 
de  843  kilómetros  de  longitud,  pre- 
sentael  golfo  de  Taiento  j  el  de  Squil- 
lace:  la  accidental  del  antignio  reino 
de  Ñapóles,  en  el  mar  Tirreno,  mido 
1.110  Jdlóffletros  j  en  ella  se  encuen- 
tran los  golfos  de  Qioja,  Santa  Eufe- 
mia, Policastro,  Salerno,  Ñapóles  j 
Gaeta:  en  la  del  Mediterráneo,  de  55o 
kilómetros  de  eztansion,  se  ve  el  gran 
golfo  de  Genova. 

'  7.  Cabo»  é  itlat. — :Los  cabos  más 
salientes,  que  forman  la  extremidad 
de  la  península  italiana,  llevan  los 
nombres  de  Ñau,  Cavallo,  de  Lenca, 
de  las  Columnas,  Stilo,  Spartivento  j 
dell'Armi;  siguen  á  éstos  después  los 
del  Vaticano,  Licosu,  Campanella  j 
Circeo.— Todas  las  islas  que  depen- 
den geográficamente  de  Italu,  están 
situadas  en  el  Mediterráneo,  excepto 
el  pequefio  archipiélago  de  Trementi, 
qne  se  halla  en  el  Adriático,  los  islo- 
tes del  golfo  de  Tárente  y  las  rocas 
vecinas  del  cabo  Ñau,  sobre  una  de 
las  cuales  colocaron  los  antiguos  la 
morada  de  Calipso.  Las  tres  más  im- 

Bartantes  de  estas  islas,  son:  la  Sioi- 
a,  la  CerdeSa  y  la  Córcega. 
8.  Orof rafia.  —  k.  dos  se  reducen 
las  principales  cordilleras  de  monta- 
fias  due  cruzan  este  territorio:  la  de 
los  Alpes  j  la  de  los  Aptitinos. — La 
pñm'era  se  extiende,  traiando  un  se- 
mitfirculo  irregular,  desde  el  golfo  de 
Genova  hasta  el  Adriático;  rMea  casi 
por  completo  la  región  setentrional  de 
la  Italia  ,  determinando  este  límite 
y  separándola  del  resto  del  continen- 
te,  v ,  tomando  distintos  nombres, 
eambia  de  rumbo  en  algunas  partes, 
sabdividi endose  en  grandes  eslabones 
qne  la  dan  una  extensión  inmensa. 
Entre  loa  Apeninos  j  el  monte  Viso, 
t»^^t.m% ÁlpnMoHtimos;  entre  el  Viso 
y  el  monte  Cenis,  Alpes  Cotias;  entre 
el  Cenis  y  el  Monte  Blanco,  Alpes 
Qriegos;  entre  el  Blanco  y  monte  Rosa, 
Alpss  Pemñnoi;  entre  el  Hosa  y  el 
monto  San  Ootardo,  Alpes  íeponlinos; 
y  mis  al  Oriento,  Alpes  Rétieos,  Cár- 
meos,  J*litmot  y  Dinirieoi.  Lo»  Al^s 


ITAL 

Ndriéos  son  un  ramal  que,  dirigiéndo- 
se hacia  el  Noroeste,  termina  en  él 
Danubio,  cerca  9e  la  capital  de  Aus- 
tria. Esta  cordillera  presenta  las  cum- 
bres más  elevadas  del  continente:  el 
monte  Blanco,  el  Sosa,  el  Ottler,  el 
Sylvio,  el  Ginebra,  el  Iteran,  el  Vito 
y  el  grande  de  San  Bernardo. — La  so- 
guní^,  ó  sea  la  de  loe  Apeninot,  se 
desprende  de  la  anterior,  en  el  monte 
Cassino,  al  Noroeste  del  golfo  do  Ge- 
nova, atraviesa  toda  la  península  de 
Norte  á  Sur,  costeando,  aquel  golfo,  y 
se  bifurca,  hacia  la  parte  meridional, 
en  dos  ramales  que,  tomando  direccio- 
nes opuestas,  concluyen,  al  Oriente, 
en  el  cabo  de  Lenca,  y  al  Mediodía, 
en  el  estrecho  de  Messina.  Los  dife- 
rentes eslabones  que,  apoyados  en 
esta  gran  cadena,  se  prolongan  hasta 
el  Mediterráneo  y  el  Adriático,  forman 
distintos  sistemas  que  toman  los  nom- 
bres de  Apenino  Setentrional,  Apenino 
Central,  Sub-Apentno  Totcano ;  S%b- 
Aptnino  Romano,  Apenino  Meridional 
y  Apenino  Vet%iiano.  Las  cimas  más 
altas  de  esta  cordillera  son:  el  Cono, 
el  VeUno,  el  monte  de  la  Sibila,  el 
Gargano  y  el  Vesubio. — En  loa  Apeni- 
nos, como  en  los  Alpes,  las  comuni- 
caciones se  verifican  por  los  estrechos 
desfiladeros  que  ofrecen  las  montañas. 
Los  pasos  de  Tende,  del  monte  Gine- 
bra, del  monto  Cenis,  del  pequeño  y 
grande  San  Bernardo  v  del  Simplón, 
son  los  más  célebres  de  los  Alpes:  las 
gargantas  de  la  Bocchette,  de  Ponte- 
moh,  de  la  Pietra-Mala  y  algunas 
otras  del  Apenino  meridional,  las  más 
notables  de  los  Apeninos. — Entre  tas 
montañas  de  segundo  orden,  se  cuen- 
ten: la  Oolganera,  en  Toscana,  y  los 
montas  Mastico  ,  Bárhara  ,  Capna  y 
Santo-Angelo,  en  Nápolcs. 

9.  Biarografia.—LoB  ríos  de  este 
país,  poco  caudalosos  á  causa  de  la 
corta  extensión  que  tiene  la  península 
de  Oriente  á  Occidente,  forman  tres 
vertientes  notables:  la  oriental,  que 
envía  sus  aguas  al  Adriático;  la  me- 
ridional, al  mar  Jónico,  y  la  occiden- 
tel,  al  Mediterráneo.  El  más  impor- 
tante de  todos  los  de  la  vertiente 
oriental,  es  el  Po:  nace  en  el  monte 
Viso,  en  los  confines  de  Francia;  baña 
á  Carignano  y  Turin;  riega  el  antiguo 
reino  Lombardo- Véneto  y  desagua  en 
el  Adriático,  después  de  recibir,  á  de- 
recha i  izquierda,  numerosos  afluen- 
tes: el  Adige  sale  del  Tirol,  pasa  por 
Trento,  Verona  y  Legnano,  y  se  di- 
vide en  varios  brazos  cerca  de  su  des- 
embocadura: el  Meim.ro  y  Tronto  fe- 
cundizan los  Estados  pontificios;  el 
Pescara,  Ofvato  y  otros  menos  cauda- 
losos corren  por  el-  territorio  de  Ñapó- 
les. En  el  mar  Jónico  se  vierten  el 
Bradano,  Básenlo  y  el  Giarretía,  que 
pasa  por  Sicilia.  En  el  Mediterráneo 
desembocan,  entre  otros,  el  Var,  que 
sirve  de  límites  entre  Francia  y  la 
Cerdeña;  al  Magra,  que  corre  por  los 
territorios  de  MÓdena  y  Toscana;  el 
Tiber,  que  cruza  los  Estados  del  papa, 
y  el  Ch\s»a,  que  se  bifurca  en  el  Ar- 
nao.  Los  lagos  son  infinitos  y  pinto- 
rescos, auiiqa«  de  mediana  extensión^ 


rrAL 


187 


distinguiéndose  el  de  Ginebra,  que  se 
halla  en  los  confines  de  la  Suiza;  el 
Trastmeno,  en  cuyas  cercanías  alcan- 
zó Aníbal  uno  de  sus  más  gloriosos 
triunfos;  el  Como,  que  da  nacimiento 
al  río  Adda,j  el  Mayor,  en  donde  tiene 
su  origen  el  Tesino.  Loa  de  Letina, 
Varano,  Salpi,  Concauhio  y  Cattiglic~ 
M  comunican  con  el  mar  y  están  cla- 
sificados en  el  número  de  las  lagunas. 

10.  Climatología. — La  dulzura,  la 
apacibilidad  del  clima  de  Italia,  sin- 
gularmente, en  las  comarcas  meridio- 
nales T  en  la  isla  de  Sicilia,  es  pro- 
verbial: en  las  regiones  del  Norto, 
bestanto  desapacible.  En  los  Alpes,  el 
frío  que  se  experimenta  es  tan  inten- 
so como  el  del  Norte  del  Báltico:  en 
los  Apeninos  y  en  la  llauura  del  Po 
desciende  algunas  veces  á — 10"  centí- 
grados, mientras  que,  en  la  Calabria, 
el  descenso  apenas  alcanza  á  0°,  ele- 
vándose frecuentemente  á  +  35*.  En 
los  Estados  romanos  y  en  la  Toscana, 
los  calores  llegan  á  hacerse  insoporta- 
bles. El  clima,  aunque  cálido  en  ge- 
neral, es  saludable,  excepto  en  las  la- 

E linas  del  Po,  en  los  arrozales  de  la 
ombardía,  en  las  marenmas  de  Sie- 
na y  de  Pisa,  en  los  aguazales  Ponti- 
nos  de  Roma  y  en  las  costas  del  mar 
Tirreno,  á  causa  de  los  vapores  palú- 
dicos que  exhalan  sus  terrenos  panta- 
nosos. Todo  el  litoral  comprendido 
entre  el  Amo  y  el  Voltumo  es  conoci- 
dp  bajo  el  nombre  de  Maremmas,  en 
cuya  especie  de  campiñas,  situadas 
sobre  la  orilla  del  mar,  es  donde  la 
vegetación  se  muestra  más  súbita  y 
activa.  Sus  desiertos,  que  ocupan  una 
grande  extensión  del  territorio,  se  ven 
de  golpe  cubiertos  de  riquísima  iñiés, 
la  cual  desaparece  con  la  misma  cele- 
ridad para  dar  cabida  á  inmensas  pra- 
deras tapizadas  de  césped,  en  donde 
pacen  numerosos  rebañe»,  que  los  pas- 
tores guardan  montados  a  caballo  y 
lanza  en  mano.  En  Italia  no  se  cono- 
cen más  que  tres  estaciones:  un  estío 
caluroso,  un  invierno  breve  y  una  pri- 
mavera agradabilísima.  Los  árboles 
florecen  en  Enero  y  Febrero;  el  vera- 
no empieza  én  Abnl  ó  Mayo,  y  las  llu- 
vias, en  Octubre  y  Noviembre. 

11.  Geología. — Las  rocas  esquisto- 
sas, micáceas,  graníticas,  talcicasam- 
fibólicasy  calizas,  constituyen  princi- 
palmento  el  centro  délos  Alpes  italiar 
nos.  Sobre  ans  pendientes  se  encuen- 
tran fragmentos  de  cantos  rodados,  y 
en  los  depósitoa4ntermedios,  en  donde 
se  hallan  las  rocas  del  centro,  restos 
orgánicos  y  numerosas  calizas  grises 
y  negruzcas.  Estas  calizas  forman  to- 
das las  montañas  que  se  elevan  sobre 
el  Adriático.  Terrenos  intermedios, 
mezclados  con  una  gran  cantidad  de 
gralbaca  (arena)  y  rocas  serpentinosas 
y  calizas  constituyen  el  Apenino,  des- 
de los  Alpes  hasta  las  Calabrias.  So- 
bre las  vertientes  de  esta  cadena  se 
ven  calizaá  compactas,  grises  y  blan- 
cas, Bostenida:s  por  varios  depósitos  de 
espejuelo,  que  encierran  considerables 
bancos  de  azufre.  Las  capas  superio- 
res del  Apenino  están  compuestas  da 
terrenos  terciarios,  que  contienen  mnl< 


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Laoogle 


V 


188 


ITAL 


titud  de  conchas  fijsiles;  en  las  Cala- 
brias, preaentan  a}  granito,  el  gneis, 
mica 7  algunos  depi^BitoasecunaarioH. 
Los   terrenos   Tolcánicos   forman  los 

f grupos  de  Santa  Fiora,  al  Mediodíi 
a  Toacana,  de  Viterbo  j  de  Roma, 
los  antiguos  Retados  pontificios;  de 
Santa  Ágata,  de  Roca-Monfina  t  de 
Ñ&poles,  en  el  antiguo  reino  ae  las 
Dos  Siciliaa.  Al  Este  se  encuentra  el 
del  monte  Tultumo,  y  al  Sur,  el  del 
Vesubio,  único  criter  en  actividad  en 
el  continente  italiano. 

12.  J/'tXfra/oyía.— Italu.  posee 
grandes  riquezas  minerales,  puticu- 
larments  en  mármoles,  que  son  her- 
mosos j  abundantes.  En  loe  Alpes  ae 
encuentran  los  del  Vicentioi  en  el  Ape- 
llino, el  verde  de  mar  de  la  Bocchet- 
ta¡  Aportar  [especie  de  mármol  negro 
con  yetas  amarillas]  del  cabo  Venero; 
el  estatuario  de  Carrara,  el  jaspe  de 
Barga,  loa  verdes  da  Florencia  ^  de 
Prato;  el  negro  de  Pistoja;  el  lapislá- 
zuli, el  amarillo  de  Siena  j  el  broca- 
tel (mármol  jaspeado]  de  Piombino. 
En  los  terrenos  volcánicos  existen  va- 
ríos  criaderos  de  hulla;  en  Valterra, 
magníGoo  alabastro;  en  el.valle  de 
Aosta,  piirfidoa  7  críatales  de  roca,  j 
en  Toscana,  ágatas,  calcedonias  y 
otras  piedras  preciosas.  El  alumbre  ; 
el  azufre  son  comunes  á  todas  las  co- 
marcas: la  pucelana  j  la  sal  gema 
abundan  en  tos  Estados  romanos  j  en 
los  alrededores  de  Ñapóles;  sobre  todo, 
en  Puzzoli.  Se  cuentiin  además  algu- 
na retas  de  oro  y  varios  filones  de 
plata,  cobre,  hierro,  plomo,  mercu- 
rio, zinc,  vitriolo,  arsénico  7  antimo- 
nios. En  cuanto  á  las  aguas  minera- 
les, frías  j  termales,  son  renombra- 
das  las  de  Acqui,  Aix,  San  Gervasio 

Oleggio,  délos  Estados  sardos;  las 
le  Luca  j  San  Julián,  del  antiguo 
ducado  de  Toscana,  j  los-  infinitos 
manantiales  gaseosos  que  se  encuen- 
tran en  los  alrededores  de  Ñapóles. 

13.  F(ora.-^\  suelo  de  Italia  pre- 
senta una  gran  variedad  de  plantas 
alpinas  j  tropicales.  La  Lombardía 
produce  abundante  grano  y  posee  nu- 
merosos arrozales:  el  linó  de  la  Tos- 
cana  es  renombrado,  j  en  los  territo- 
rios de  Ni>a,  Genova  7  Luca  se  cul- 
tiva toda  clase  de  frutas  exquisitas. 
El  olivo,  el  naranjo,  el  limonero,  la 
higuera,  la  palma  7  el  alfóncigo  cu- 
bren las  provincias  meridiona^s  de 
los  Estadas  romanos:  el  algodonero, 
la  caflft  de  azúcar,  el  tabaco,  el  rega- 
liz, el  azafrán,  la  rubia,  el  mana  7 
otras  resinas  abundan  en  la  parte  Sur 
del  antiguo  reino  de  Ñapóles.  La  vid 
da  en  casi  todas  las  comarcas  excelen- 
tes vinos:  eo  las  regiones  superiores 
de  los  Alpes  se  elevan  el  abedul,  el 
tejo,  el  alerce  6  cedro  del  Líbanü,  y 
el  abeto.  Bl  haya  no  alcanza  un  des- 
arrollo arriba  de  r76Q  metroj  de  al- 
tura; la  encina,  l'llO,  j  el  castaño, 
0'800.  La  Italia  está  por  lo  general 
poco  poblada  de  árboles;  sin  embargo, 
en  los  parajes  del  Mediodía  se  encuen- 
tran hermoaos  grupos  de  cipreses,  de 
aloes  7  de  moreras.  En  el  monte  Óar- 
gano  se  encuentran  signaos  bosqiiea 


I 


ITAL 

frondosísimos,  j  en  la  Calabria^  se 
cita,  como  notable,  el  de  Sila. 

14.  Amm — En  las  montañas  y  en 
las  selvas  viven  el  oso,  el  jabalí,  el 
lobo,  el  tejón,  el  puerco  espin,  el  zor- 
ro, el  hurón,  el  lince,  el  lirón,  la 
marmota,  el  ciervo,  el  corzo,  la  ga- 
muza, el  macho  cabrío  7  mucha  caza 
menor.  El  águila  j  el  buitre  se  cier- 
nen sobre  las  cumbres  de  los  Alpes: 
infinitas  especies  de  pájaros  pueblan 
las  risueñas  c&m^ifias  de  Italia,  7  su 
ornitología  ha  .sido  objeto  de  un  tra- 
bajo notable  da  8.  A.  Ch.  L,  Bona- 
parte,  príncipe  de  Uusignano.  L.OB 
reptiles  venenosos  7  los  insectos  peli- 
grosísimos son  también  numerosos: 
entre  los  primeros,  se  citan  la  víbora 
la;  entre  los  segundos,  el  es- 


ITAL 


corpion,  la  tarántula  v  la  cantárida. 
La  cría  de  abejas  y  de  gusanos  de 
seda  as  importante.  Las  costas,  los 
ríos  y  los  lagos  abundan  en  pescados 
de  diferentes  clases;  el  mar  Tirreno 
suministra  gran  cantidad  de  atunes, 
anchoas  y  sardinas;  la  costa  calabresa: 
jibias,  almejas  y  corales.  Bl  ganadc 
vacuno,  lanar  y  cabrío  es  numeroso  y 
de  hermosa  roza;  las  cabras  7  los  ( 
ñeros,  muy  estimados;  los  cerdos, 
brosfsimoB,  particularmente  los  de  la 
Calabria.  Los  caballos,  si  se  excep- 
túan los  de  tas  Dos  Sicilias,  no  gozan 
de  gran  fama;  pero  en  cambio,  las 
mu^s  y  los  asnos  son  excelentes  7 
útilísimos  para  el  servicio  de  los  tras- 
portes. 

16.  .á  jrtew/íKra.— La  variedad  del 
clima  y  la  feracidad  del  suelo  de  Ita- 
lia bastarían  á  hacer  de  este  delicioso 
país  uno  de  los  más  productivos  de 
tiuropa,  si  el  importante  romo  de  la 
agricultura  no  se  hallara  aún  tan 
atrasado,  especialmente  en  las  comar- 
cas del  centro  y  del  Mediodía,  7  en 
los  antiguos  dominios  de  la  Iglesia, 
convertidos  en  desiertos  pestilentes. 
Sin  embargo,  á  pesar  de  estas  cir- 
cunstancias desfavorables,  las  pro- 
ducciones agrícolas  son  abundantísi- 
mos, y  no  eóle  satisfacen  las  necesi- 
dades de  la  población,  sino  que  dejan 
un  sobrante  que  es  objeto  de  una  con- 
siderable exportación.  Los  bien  rega- 
dos campos  a»  la  Lombardía  y  de  la 
Toscana  dan  anualmente  de  cuatro  á 
cinco  cosechas:  las  llanuras  piamon- 
tesas  y  lombardas,  arroz  en  grande 
escala;  las  narenmat,  exuberancia 
de  granos.  El  cultivo  del  maíz,  vino, 
aceite,  frutas,  agrios,  azafrán  7  otros 
artículos  ea  casi  general  en  Italia. 
La  cosecha  de  cereales  está  evaluada 
en  65.000.000  de  hectolitros,  la  del 
vino,  en  20.000.000;  la  del  aceite,  en 
1.552.000.  El  valor  total  de  los  pro- 
ductos agrícolas  excede  de  3.000  mi- 
llones de  pesetas. 

16.  Indiutria.—hi,  Itjj-I^,  que  en 
la  Edad  Media  se  hallaba  á  la  cabeza 
de  la  industria  manufacturera,  figura 
hoy  después  de  la  Inglaterra,  Francia 
y  Alemania,  Esto  no  obstante,  mu- 
chas de  sus  comarcas  constituyen 
otros  tantos  centros  fabriles  de  algu- 
na consideración,  distingoiéndose :  en 
lo«  tejidos  de  seda,  Tiuín,  (Hnon, 


Luca,  Ñapóles,  Palermo,  Catania,  An- 
cona,  Florencia,  Pésaro  y  Bolonia;  en 
terciopelos  negros,  Genova;  en  guan- 
tes de  hilo,  Palermo;  en  flores  artifi- 
ciales, Genova,  Tunn,  Bolonia  y  Ro- . 
ma;  en  guantes  de  pieles,  Ñapóles, 
Genova,  Boma  r  Luca;  en  curtidos, 
Rietí.,  Ancona,  Roma,  Oénova,  Solfra 
j  Arpiño;  en  papel,  Laca,  Pescía, 
Colla,  Genova,  Fabrino,  Turín  y  Fi- 
brino;  en  esencias  v  azúcar  piedra, 
Florencia,  Niza,  Ñapóles,  Reggio, 
Roma  7  Palermo;  en  instrumentos  de 
dptica,  Miídena  7  Turín;  en  bisutería, 
Roma,  Bolonia,  Florencia,  Turín  y 
Ñapóles;  en  ratinas  (especie  de  teji- 
dos de  lana],  el  P¡amont«;  en  jabones. 
Ñápeles  7  Liorna;  en  vitriolo,  Viter- 
bo; en  aceites,  Toscana  7  Ñapóles;  en 
quincallería,  Turin,  Genova,  Varallo, 
Pistoja  7  Campobusto;  en  hierros,  el 
Piamonte  7  la  Calabria;  en  cristales, 
Crévola;  en  porcelanas,  Florencia  y 
Turin;  en  loza,  Faenza,  Pésaro  7  Pi- 
nerolo;  en  obras  de  barro  cocido,  Flo- 
rencia; de  alabastro,  Volterra  7  Cas- 
telvetrano;  de  mármoles,  Carrara  y 
iDussardo;en  paños,  Mondo  vi,  Savi- 
gliano,  Turin,  Pinerolo,  Voltri,  Bor- 
zonasca.  Arpiño,  Ñapóles  7  Estados 
romanos;  en  cererías.  Liorna,  Flo- 
rencia, Roma  7  Ñapóles;  en  cuerdas 
de  guitarra,  Ñapóles  7  Roma:  en  som- 
breros de  paja,  Toscana,  Ñapóles, 
Gánovaj  Turin;  en  obras  de  coral, 
Genova,  Ñapóles,  Liorna,  Pisa,  Cas- 
telvetrano  7  Catania;  de  ágata  7  de 
,  ámbar,  Catania;  en  perlas  falsas,  Ro- 
ma; en  mosaicos,  Florencia. — lÁ  in- 
dustria manufacturera  de  Italia  cuen- 
ta 7a  sobre  377  sociedades,  las  cua- 
les reúnen  un  capital  de  1.500  millo- 
nes de  pesetas  próximamente. 

17.  uomtrdo. — ^El  de  este  país,  si 
bien  no  se  halla  en  el  estado  prtSspero 
7  floreciente  que  alcanzara  en  los 
siglos  XII,  xiii,  XIV  7  XV,  es  todavía 
bastante  considerable.  Los  principales 
artículos  de  exportación  consisten:  en 
seda,  aceite,  granos,  sol,  cáñamo, 
frutas  sacas  y  en  almíbares,  naranjos, 
limones,  vinos,  vinagres,  rosoli,  esen- 
cias, jabones,  quesos,  lana,  caballos, 
coral  en  bruto  y  labrado,  mármol, 
alumbro,  azufre,  pucelana,  perlas 
falsas,  papel,  pei^iomínos,  tibiaos  da 
seda,  terciopelos,  guantes  de  pieles, 
brocados  do  oro  y  plata,  triaca,  7  un  ■ 
considerable  número  de  objetos  para 
el  culto,  de  bellas  artes,  mosái&s, 
cuadros  y  esculturas.  En  los  de  im- 

Ertacion,  figuran:  géneros  colonia- 
I,  pescados  salados,  algodón,  telas, 
Sanos,  quincallería  de  hierro,  vinos 
e  Francia  7  una  infinidad  de  objetas 
de  manufacturas  extranjeras;  especial- 
mente, de  modos. — La  pesca  del  atún, 
de  la  anguila,  de  las  anchoas  y  sardi- 
nas; los  bancos  artificiolea  de  ostras 
del  logo  de  Fuaoro  7  los  carura  sala- 
das, son  objeto  de  un  importante  tH- 
fico  en  el  interior. 

18.  Mommmto  mériÜMo  merea»tíl. 
— Durante  el  año  de  1872,  entraron 
en  los  difennt«s  puertos  de  Italia 
sobre  20.63S  buques  nocionales  y 
extranjeros,  afonoof  en  4.481.841 1»- 


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L.ooglc 


ITAL 


Heladas. —El  comercio  exterior  fué, 
aproximadunente,  de  1.306.000.000 
de  pesetas,  las  exportaciones,  j  de 
1.286,  las  importacioneB;  total,  S.594. 

19.  MtriiM  vureante. — La  del  país 

Íne  ae  descríbre ,  cuenta  más  de 
0.712  barcos  de  vela,  aforados  en 
997.866  toneladas,  j  133  vapores, 
en  48.673.— La  población  naval  mer- 
cante asciende  í  193.400  marineros. 

20.  SsUbUcmientot  áe  erídito.— 
Comprenden  estos :  el  Banco  de  Ita- 
lia., formado,  en  1864,  de  la  reunión 
de  los  antiguos  Bancos  Sardo  j  Tos- 
cano,  el  cual  cuenta  once  estableci- 
mientos principales,  de  que  dependen 
numerosas  sucursales:  el  Banco  de 
las  Dos  Sicilias,  fundado  en  el  si- 
glo ZTi,  reornnizado  en  1863,  j  que 
conserva  en  el  Mediodía  una  grande 
importancia;  la  Caja  del  Comerci< 
de  la  Industria,  j  más  de  150 
ahorros. 

21.  Ctmálti  y  putrioi. — La  Italia 
posee  un  considerable  numero  de  tra- 
bajos bidr¿ulÍcoB  notables,  y  la  parte 
setentríonal,  sobre  todo,  es  un  modelo 
por  su  excelente  sistema  de  riegos.  El 
antiguo  reino  Lombardo-Véneto  se 
halla  cruzado  de  canales  de  toda  es- 
pecie: b6\o  en  Venecia  se  cuentan  243, 
muchos  de  ellos,  navegables.  En  las 
demás  comarcas  de  la  península;  par- 
ticularmente,  en  Cerdeña,  Módena  j 
los  Estados  romanos,  son  más  los  de 
ríe^  qm  los  navegables;  entre  estos 
últimos,  se  citan  los  de  Pisa,  Cento  y 
Tassoni;  el  que  pone  í  Ferrara  en 
comunicación  con  el  Po  di  Maestro  y 
el  de  Módena  á  .Panato.  Entre  los 
grandes  canales  de  riego  y  de  desagüe 
del  Norte  del  país,  figuran  el  de  Ivréa, 
Csgtiaao  y  Botto,  los  cuales  forman 
con  sus  numerosos  brazos,  el  sistema 
de  riego  de  las  fértiles  provincias  de 
Veroelli,  Biella  y  Cásala.  Los  anti- 

Kos  ducados  de  Toscana  y  Miídena  y 
legaciones  de  Ferrara,  Rávena  y 
Bolonia  se  *  encuentran  igualmente 
surcados  de  canales;  y  como  notables, 
son  dignos  de  mención  los  de  la  Ve- 
naría, Caluso,  Chiana  ;  Ombrona. 
Finalmente,  el  m¿s  lamoso  de  todos. 


giioa  Estados  del  papa,  que  data  de 
cuatro  siglos  antes  de  nuestra  era.~— 
Los  mejores  puertos  son  los  de  Geno- 
va, ISipolea,  Venecia,  Li<n-na,  Paler- 
mo,  <^tta-Veahia,  Áncona  y  Messi- 
na; 

22.  Carreítra*  y  firroetrrilfi. — En- 
tre las  vías  de  comunicación  terres- 
tre, que  ponen  á  la  Italia  en  contac- 
to directo  con  las  demis  comarcas 
de  Europa,  mereeen  consigniiTSe;  los 
soberbios  caminas  del  monte  Genis  y 
del  Simplón;  los  que  foeron  abiertrá 
por  el  Spliegen,  Stelvio,  la  Cortina  y 
la  Ponteba,  en  1a  Italia  austríaca; 
los  de  San  Ootardo,  en  la  Italia  sui- 
za; ;  en  el  interior,  el  de  Genova  i 
Liorna,  el  de  Cagliarí  í  Sassian,  el 
de  Turín  á  Genova,  de  Genova  &  Niza, 
de  Liorna  á  Grossero,  el  de  la  Calabria 
y  el  qoe  otmduce  ifirÍDdis.  Estas  car- 
reteiM  ó  oBminos  orcUauiM  oonpan 


ITAL 

una  extensión  de  90.221  kilómetros. 
— Las  vías  férreas  forman  un  vasto 
sistema,  cujos  centros  se  hallan  en 
Homa,  Florencia,  Turin,  Ñipóles  v 
Verona;  de  los  cuales  parten  las  lí- 
neas de  Venecia  &  Verona  y  Milán; 
da  Verona  i.  Mantua,  de  Milán  i  Car- 
melata,  de  Turin  &  Genova,  de  Ale- 
jandría i  Arona,  de  Mortara  ¿  Vigo- 
vano,  de  Turin  i  Snsa,  de  Turin  i 
Pignorólo,  d«  Turin  á  Coni,  de  Floren- 
cia í  Liorna,  de  Pisa  á  Luca,  de  Ro- 
ma í  Frascati  y  í  Monte-Cattini;  de 
Florencia  á  Pistoja  6  Piatoia,  j  de 
Ñápeles  i  Novara.  Todas  estas  líneas 
han  ido  mejorando  y  prolongándose 
singularmente:  en  1874,  contaba  ja 
Italia  con  8.000  kilómetros  de  ferro- 
carriles. 

23.  Cautas prineiptiUi  de  progreto.— 
El  considerable  aumento  qne,  en  los 
últimos  años,  han  experimentado  las 
riquezas  del  suelo  de  este  país,  débe- 
se princi  palme  ate  á  los  progresos  de 
la  libertad  política,  á  la  supresión  de 
las  aduanas  interiores,  producto  de  la 
unidad  italiana;  á  tos  tratados  de  co- 
mercio, concluidos  en  las  condiciones 
del  libre  cambio,  con  la  major  parte 
de  las  potencias  europeas;  y,  final- 
mente, al  notable  desarrollo  de  las 
instituciones  de  crédito  y  vías  de  co- 
municación, que  dejanios  ligeramente 
apuntadas. 

24.  Gohüno. — La  forma  de  gobier- 
no de  la  nneva  Italia  ee  monárquica 
constitucional.  El  rey  gobic 
sus  ministros,  con  el  concurso  de  Sos' 
Cámaras:  hay  un  Senado  vitalicio, 
nombrado  por  el  monarca,  y  un  Con- 
greso de  los  Diputados,  que  elige  la 
nación,  cada  cinco  años,  por  sun^gio 
restringido.  El  censo  electoral  no  ex- 
cede de  40  francos.— Coneti  tu  jen  el 
Gabinete  nueve  ministros:  Interior, 
Negocios  extranjeros,  Culto  y  la  Jus- 
ticia, Guerra,  Hacienda,  Instrucción 
pública.  Obras  públicas,  Marina  y 
Agricultura,  Inoustría  y  Comercio. 
Los  ministros  están  auxiliados  por 
secretarios  y  directores  generales,  iJn 
Consejo  de  Estado  y  un  Tribunal  de 
Cuentas  completan  la  organización 
superior  administrativa. 

35.  JHvitio»  poUlica.—KaBix.  hace 
poco  tiempo,  la  península  italiana 
wtuvo  dividida  en  diversos  terríto- 
^dos  por  soberanos  indepen- 
dientes, amén  de  las  comarcas  que  se 
hallaban  bigo  el  dominio  del  imperio 
austriaco.  aoy  lleva  la  denominación 
exclusiva  de  rtitu  de  Italia,  puesto 
que  el  territorio  de  las  Isgaciones  pon- 
tificias fué  incorporado  á  la  mudad 
nacional  en  el  último  movimiento.  La 
monarquía  italiana  se  divide 
provincias,  repartidas  en  los  7  países 
siguientes:—!.  Lomií^dia,  15  proviu' 
cias:  Alejandría,  Bárgamo,  Brescia, 
Cagliari,  Como,  Cremona,  Coni,  Ge- 
nova, Milán,  Puerto-Mauricio,  Nova- 
ra, Pavía,  3a88»ri,Sondrio  jTurín.-:- 

II.  VtneeU,  9  provincias;  Bellnno, 
Mantua,  Padua ,  Rovigo,  Trevisó, 
üdina,  Venecia,  Veroniy  Vieenaa. — 

III.  Smiia,  9  provincias:  Bolonia, 
FemiR}  Forli,  HassM^imra,  U.^A»- 


^ITAL 


189 


na,  Parma,  Plasencia,  Rávena  y  Reg^ 
gio  de  Emilia. — IV.  Mareu  y  Ok- 
bria,  5  provincias:  Ancana,  Ascoli, 
Macerata,  Pernea  y  Pásaro. — V.  Toi- 
MM,  7  provinoias:  Arezzo,  Florencia, 
Groseeto,  Liorna,  Luca,  Pisa  y  Sie- 
na.—VI.  Territorio  napolita*o,  16 
provincias:  Chieti  (antigua  Abruzzo 
citerior),  Teramo  (primer  Abruzzo  ul- 
terior!, Aquila  (segundo  Abruzzo  ul- 
terior), Potenza  (antigua  Basilícata), 
Benevento,  Cosenza  (Calabria  cite- 
teriorl,  Reggio  (primera  Calabria  ul- 
terior), Catanzaro  (segunda  Calabria 
ulterior),  Fo'ggia  (antiguo  Capita- 
nato),  Campo-Baaso  (antigua  Moli- 
sa),  Ñapóles,  Salemo  (antiguo  Princi- 
pado citeriorj,  Avellino  (Principado 
ulterior),  Bari,  Caserta  (antigua  Tier- 
ra de  Labor)  j  Lecca  (Tierra  de  Otran- 
to). — VII.  Itla  áe  SxeiUa,  7  provin- 
cias: Calsanisetta,  Catania,  Girgenti, 
Messina,  Siracusa,  P^ermo  v  Trápa- 
ni. — Estaa  provincias  se  hallan  sub- 
divididas  en  distritos;  loe  distritos, 
en  cantones,  y  los  cantones,  en  mu- 
nicipios. Lo  que  se  llamó  Territorio 
romoHO  está  bov  reducido  solamente 
á  la  provincia  de  Soma  ó  Zatio,  que 
comprende  los  distritos  de  Roma,  Vi- 
terbo,  Civita-Vechia,  Velletri  y  Fro- 
sinone. 

26.  OryanÜMCiMi  adminittraíitia.— 
Cada  una  de  las  mencionadas  provin- 
cias se  encuentra  administrada  por  un 
prefecto  6  gobernador,  asistido  por  un 
consejo  de  gobierno  d  de  prefectura, 
formado  de  cinco  individuos,  j  de  un 
Consejo  provincial,  compuesto  de  20  á 
60  miembros,  los  cuales  nombran  una 
diputación  provincial  de  cuatro  indi- 
viduos para  que  los  representen  en  el 
intervalo  de  sus  sesiones,  cuja  dura- 
ción no  excede  de  quince  diaa.  Los 
distritos  están  gobernados  por  sub- 
prefectos.  Los  términos  municipales 
cuentan  un  Cotuejo  eomautl,  formado 
de  15  á  60  miembros,  el  cual  celebra 
sesiones  al  año,  ^  elige  anual- 
mente una  Jienit  muntdpal,  compues- 
ta de  un  alcalde,  que  nombra  el  rej 
cada  tres  año^,  j  ae  2  á  8  asesores  '6 
adjuntos. 

27.  Orfftnitacüm  jíidieial. — La  jus- 
ticia está  representada:  por  jveut  de 
pea,  en  los  cantones;  por  tri^malet  de 

'.num  inttanda,  en  los  distritos;  por 
iribmalet  de  tpelaeioH,  en  Roma, 
Turin,  Genova,  Casal,  Milán,  Bres- 
cia, Bolonia,  Parma,  Ancona,  Floren- 
ia,  Luca,  Ñapóles,  Trani,  Catanza- 
o,  Aquita,  Palenno,  Messina,  Cata- 
.ia,  Cagliari,  Venecia,  Macerata,  Pe- 
usa,  MiSdena  V  Potenza;  j  finalmen- 
te, por  4  triSwiélet  de  eiuado*,  en 
Tunn,  Florencia,  Ñapóles  y  Pa- 
lermo. 

28.  0%Uoi.~-La  religión  general  j 
dominante  en  Italia  es  la  católica, 
con  tolerancia  de  todas  las  demás.  Loa 
griegas  profesen  su  rito;  los  indivi- 
duos de  origen  germánico,  el  Intera- 
nismo  y  el  calvinismo;  en  las  gran- 
des ciudades  y  plazas  de  comercio, 
existen  algunos  indios.  El  catolicis- 
mo cuenta  260  diócesis,  repartidas  en 
213  obispados  y  47  arzobispad— 

jigitized  by  V 


tumi  ijauoo  Dii 

'fC'oogle 


190 


ITAL 


29.  Inilnteeúm  ptíUes. — La   del 

S&Í9  que  nos  ocupa,  ha  experimeota- 
o  de  alanos  años  i  esta  parte  un 
extraordinario  desarrolla.  Se  distin- 
guen tres  clases  de  enseílanza:  la  su- 
Seríor,  que  se  da  en  las  universida- 
es;  los  colegios  de  instrucción  supe- 
rior, j  las  escuelas  especiales.  Las 
universidades,  en  niimero  de  20,  se 
hallan  establecidas:  en  Ñipóles,  Pa- 
vía, Turín,  Pisa,  Mddena,  Padua, 
Bolonia,  Catania,  Palenno,  Panná, 
Genova,  Siena,  Cagliari,  Messina  y 
Sassari;  Ferrara,  Perusa,  Ürbino,  Ma- 
carata  y  Camerino.  Las  quince  prime- 
ras estin  sostenidas  por  el  Estado;  las 
cinco  restantes,  por  las  provincias  6 
municipios.  La  escuela  superior  de 
Roma  (antiffaa  universidad),  trasfor- 
roada  en  1870)  y  el  Instituto  superior 
de  Florencia,  creado  en  1859,  reúnen 
todos  loa  ramos  de  la  enseñanza.  En 
esta  ciudad  existen  adem&a:  una  es- 
cuela prictica  de  medicina  y  cirugía 
y  un  museo  de  ciencias  físicas  v  na- 
turales; en  Milán,  una  escuela  de  in- 
genieroe,  y  en  Pisa,  otra  normal  pre- 
paratoria para  los  profesores  destina- 
dos á  la  eneeñanza  secundaria.  Esta 
S0  da  en  87  liceos,  250  gimnasios  (co- 
legios comunales),  v  147  institutos  t«c- 
nicoH  (escuelas  profesionales).  La  ins- 
trucción primaria  comprende:  30.321 
colegios  elementales;  21  preparato- 
rios para  institutores;  18  para  institu- 
trices, y  3.576  escuelas  de  noche  y  de 
domingo.  El  presupuesto  de  la  ense- 
flanza  pública,  que  en  1858  importa- 
ba 5.487.000  froncos,  por  todos  los 
Estados  de  Italia,  sa  elaviS,  en  1873, 
&  19.377.000. 

30.  Fwna*  miUtara. — Conatitn- 
jen  éstas  el  ejército  activo,  con  las 
reservss  j  la  guardia  nacional  movi- 
lizada j  la  marina. 

31.  F}&cito.—Ea  1874,  el  ejército 
italiano  contaba  sobre  205. 000  hom- 
bres, cuja  cifra  puede  elevarse,  en 
tiempo  de  guerra,  i  618.000,  y  í 
897.000,  comprendiendo  los  279.000 
guardias  nacionales  movilizados. — El 
contingente  anual  es  de  100.000  hom- 
bres: la  duración  del  servicio  de  doce 
aflos:  tres,  en  el  ejército  activo,  y  los 
nueve  restantes,  en  la  reserva. 

32.  Mtrina. — En  el  referido  afio 
de  1874,  componían  la  armada  italia- 
na 90  buques,  clasificados  en  esta  for- 
ma: 61  buques  de  guerra  (23  blinda- 
dos; 21,  de  hélice  y  27,  de  rueda),  y 

■    19  buques  do  trasporte  (11,  do  hélice 

Í8,  de  rueda),  los  cuales  repreaenta- 
Bu  una  fuerza  de  28.306  caballos, 
con  655  cañones.  El  personal  de  la 
armada  es  de  8.945  oficiales  v  mari- 
nen», y  de  2.320  soldados  de  mari- 
na, distribuidos  en  dos  regimientos'. 

33.  Or¡/a*iuuion  militar. — El  reino 
esti  dividido  en  cinco  eoMOHdanciat 
tU  CMrpot  de  ejercito:  Roiia,  Milán, 
Verona,  Népoles  y  Palermo;  y  éstas, 
en  16  nbtUvuioiía  miiiíaret  Utriloria- 
¡ni  Verona,  Padua,  Milán,  Roma,  Tu- 
rin,  Alejandría,  Oéoova,  Bolonia, 
Florencia,  Perusa,  Ñapóles,  Chieti. 
Bari,  Salerno,  P&lermo  7  Messina. 

34.  Btwtlúy  titableamientos  mli- 


ITAL 

taret.—ljts  principales  escuelas  que 
cuenta  el  ejercito  de  Italia,  son:  la 
Academia  ¿e  Turin,  para  las  armas 
especiales;  una  escuela  de  aplicación 
i  JÍstado  Major;  las  dos  escuelas  de 
infantería  de  Ivrea  y  de  Módeua;  la 
escuela  de  caballería  de  Pignorólo;  la 
escuela  normal  de  los  btrtoflMri  en 
Liorna,  y  los  colegios  militares  de 
Milán,  A^ti,  Florencia,  Parma,  Ñapó- 
les ;  Palermo,  en  donde  se  forman  los 
alumnos  para  la  Academia  de  Turin. 
Entre  loa  establecimientos  figuran: 
los  talleres  generales  para  la  prepara- 
ción del  material,  en  Turin,>  Floren- 
cia y  Ñipóles;  las  fundiciones  de  ca- 
fionea,  en  Ñipóles,  Parma  y  Turin; 
las  fibricaa  de  armas,  en  Turin,  Bras- 
cia  y  Torre-Aanunciata,  cerca  de  Ñi- 
póles; ftbricas  de  pólvora,  en  Fossaao 
(Piámonte),  y  en  Scafati  (provincia  de 
AvelinoJ;  un  laboratorio  pirotécnico, 
en  Turin,  y  una  fibrica  de  pontones, 
en  Pavía. 

35.  OrfMtueiMtMrilima  militar. — 
Las  coatas  de  la  península  é  islas  itili- 
cas  se  hallan  divididas,  como  las  nues- 
tras, en  tres  departamentos:  el  del  Nor- 
te, en  la  Spezzia,  que  comprende  las 
costas  del  mar  Tirreno  hasta  el  Tévere, 
con  la  isla  de  Cerdeña;  el  del  Sur^  en 
Ñipóles,  que  abraza  la  Sicilia  y  las 
costas  occidentales  y  meridionales  de 
las  provincias  napolitanas  hasta  el  ca- 
nal de  Otranto;j  el  del  Adriitico,  para 
todas  las  costas  de  est«  mar,  en  Ve- 
necia.  Al  &ente  de  cada  uno  de  estos 
departamentos,  se  encuentra  un  pre- 
fecto de  marina. 

36.  Eteuelaiy  atAbUeimimot  marí- 
/Vmm.— La  armada  italiana  posee  dos 
escuelas  de  marina:  una,  en  Genova, 
y  otra,  en  Ñipóles.  Al  frente  de  los 
establecimientos  marítimos  aparecen: 
los  arsenales,  situados  en  Genova, 
Spezzia,  Porto-Ferrajo,  Ñipóles,  Pa- 
lermo y  Ancona,  y  los  talleras  de  cons- 
trucción, en  Genova,  Varignano  (en 
el  golfo  de  Spezzia) ,  Liorna  y  Castel- 
la-mare. 

37.  Prenjmettot  y  ieitáa. — El  pre- 
supuesto total  de  ingresos,  de  1^74, 
aecendié  i  1.364.147.000  francos: 
el  de  gastos,  i  1.540.862.000.  La 
deuda  ^e  elevé  en  el  siguiente  año 
i  9.851.731.000  francos. 

3Q.  Poblaeümet  priftcipaUt. — Entre 
las  numerosas  ciudades  que  cuenta 
eate  reino,  merecen  mención  particu- 
lar: Soma,  capital  de  la  monarquía, 
cuja  descripción  haremos  en  su  lugar 
respectivo.  Florencia  (véase  en  la  letra 
correspondiente).  —  Nápolet,  capital 
que  fué  del  antiguo  reino  de  las  Dos 
Úicilias,  considerada  como  una  de  las 
ciudades  mis  agradables  del  mundo, 
asentada  sobre  el  golfo  de  su  nombre, 
con  518.000  habitantes  (población 
aproximada),  clima  apacible,  suelo  fe- 
racísimo, buenos  palacios,  suntuosas 
iglesias,  hermosas  fuentes,  dilatados 
paseos,  magnífico  teatro,  excelente 
universidad,  precioso  museo,  numero- 
sos establecimientos  científicos  y  lite- 
rarios y  una  rica  biblioteca  en  manus- 
critos antiguos;  puerto  cómodo  y 
goroj  industria  extensa  y  variada;  co- 


ITAL 

mercio  activo  y  pintorescos  alrededo- 
res, sembrados  de  recuerdos  venera- 
bles de  sus  pasadas  tiempos . — PaUmo, 
capital  de  toda  Sicilia,  situada  sobre 
la  costa  setentrional  de  esta  isla,  en 
el  fondo  del  golfo  de  su  nombra:  es 
ciudad  grande  7  fuerte  con  200.000 
habitantes,  buenos  edificios,  calles  an- 
chas y  rectas,  plazas  anchurosas  y 
ado.madas  de  estatuas,  que  recuerdan 
la  dominación  española;  universidad, 
jardin  botinico,  monumentos  artísti- 
cos, establecimientos  literarios  y  de 
beneficencia;  dos  puertos,  abundante 
campiña,  varias  fabricas,  mucho  co- 
mercio y  alrededores  igualmente  fér- 
tiles y  deliciosos. — Miía»,  ciudad  im- 
fiortante,  llamada  la  Gfrande,  con  I2)á- 
émetroB  de  circuito,  y  una  de  las  mis 
bellas  de  toda  Italia,  cajfíital  de  la 
Lombardía  y  de  la  provincia  de  su 
nombre:  se  encuentra  situada  en  un 
risueña  valle,  regado  por  el  Olona,  eo- 
' —  la  orilla  izquierda  de  est«  río;  as 

idencia  de  las  primeras  autorida-  . 
des  del  país,  de  un  tribunal  de  casa- 
cion  y  de  un  arzobispado,  ilustrado 
por  san  Ambrosio  y  san  Cirios  Bor- 
romeo,  y  contiene  ^.000  habitantes, 
grandiosos  edificios,  riquísimas  bi- 
bliotecas, liceos,  gimnasios,  colegios 
de  internos,  escuelas  militar,  pobtéc- 
nica,    elemental,    de   veterinaria,  de 

Juímica,  de  bellas  artes,  de  música, 
e  Bordo-mudoB  y  otros  varios  estable- 
cimientos de  instrucción;  arohivOB, 
museos  de  pinturas  y  de  medallas, 

5 bínete  de  historia  natural,  jardín 
tinico,  observatorio  astronómico, 
vasta  induBtría,  extenso  comeroio  j 
notables  monumentos,  entre  los  qas 
sobresalen  la  catedral  (ti  Jhumo),  in- 
menso bosque  de  capiteles,  verda-  - 
dera  maravilla  del  arte;  la  basílica  de 
San  Ambrosio,  el  palacio  del  Senado, 
el  palacio  real  de  Ciencias  y  Artes  y  d 
famoso  teatro  de  la  SkaIa. — Ttiiñ», 
Capital  del  antiguo  reino  de  Cerdeña  y 
del  nuevo  de  Italia  hasta  el  año  1864; 
se  halla  colocada  en  medio  de  una  lla- 
nura, perfectamente  regada  por  el  Po 
y  el  Doria,  con  190.000  almas,  espa- 
ciosas calles ,  grandiosos  edificios, 
universidad,  academia,  liceo,  teatro, 
buen  arsenal,  floreciente  industria  ; 
notable  cindadela,  de  la  que  se  con- 
servan importantes  fortificaciones,  que 
hacen  de  le  ciudad  una  excelente  plap 
za  de  armas. — Qétuma,  ciudad  bellím- 
ma,  capital  que  fué  de  la  antigua  y 
poderosa  repíblica  dt  Genova;  se  en- 
cuentra situada,  en  forma  de  anfitea- 
tro, sobre  el  golfo  de  su  nombre,  con 
150.000  habitantes,  soberbios  paseos, 
callea  magníficamsnte  adornadas  de 
edificios  de  mirmol  pulido,  estableci- 
mientos literarios  y  de  beneficencia, 
universidad,  fibricas  de  tejidos  de 
seda,  algodón,  paños,  cintas,  papel, 
pastas,  esencias,  jabón  y  flores  artifi- 
ciales; vasto  arsenal  con  grandes  asti- 
lleros de  construcción  para  la  marina 
real;  fundiciones  de  cañones  y  puerto 
militar  de  los  mis  mercantiles  del  rei- 
no.—  Veneeia,  ciudad  célebre,  rica  j 
de  las  mis  hermosas  de  Europa;  en- 
clavada en  el  Atliutíeo  j  edi&óuU  ip* 
uigitizedby  VjOOQIC 


ITAL 

bn  BStsc&s,  en  el  centro  de  un  inmen- 
Bo  tago  que  lleva  eu  nombre:  forma 
Bobre  70  islotes,  divididos  por  149  ca- 
sales, enlazados  por  450  puentes,  j 
surcados  por  9.000  gdndolas  negras, 
que  dan  i  esta  población  singular  un 
aspecto  sorprendente  y  maravilloBo: 
sus  calles  sou  generalmente  estrechas; 
las  plazas,  anchurosas;  cuenta  sobre 
130.000  almas,  una  biblioteca  con 
más  de  600.000  Tolúmenes  é  infinidad 
de  manuscritos  preciosos;  rico  museo; 
varios  establecimientos  literarios  y  so- 
berbios edificios  y  monumentos  de 
arte,  como  el  palacio  dacal,  la  iglesia 
de  ^n  M¿rc<^,  el  arsenal  ^  el  campa- 
nario (il  eampanile),  <^ue  vienen  á  ser 
otros  tantos  testimonios  de  su  pasada 
grandeza. — Liorna,  ciudad  lindísima, 
situ&da  i  orillas  del  Mediterráneo,  ; 
una  de  las  plazas  mercantiles  mis 
concurridas  de  Italu,  con  83.000  al- 
mas, buen  lazareto,  escala  principal 
de  vapores  y  puerto  (raneo  de  consi- 
derable comercio,  defendido  por  exce- 
lentes fortificaciones,  perfectamente 
combinadas. — Bolonia,  ciudad  arzo- 
bispal, grande,  industriosa,  mercantil 
j  la  más  importante,  después  de  Ro- 
ma: se  halla  enclavada  en  el  canal  de 
«a  nombre,  entre  el  Reno  y  el  Savena. 
en  una  deliciosa  campiña,  con  75.000 
habitantes,  notables  iglesias, palacios, 
casa  de  moneda,  instituto,  museo,  bi- 
blioteca, teatro,  una  torre  oblicua  y 
nna  universidad  ilustre,  que  fué  muj 
concurrida  en  la  Edad  Media  y  está 
considerada  como  la  más  antigua  de 
Europa. — Matina,  ciudad  episcopal 
grande  y  hermosa,  fundada  por  los 
antiguos  Ketetiot,  j  capital  de  la  pro- 
TÍncia  de  su  nombre,  admirablemente 
situada,  en  forma  de  aofiteatro,  sobre 
la  margen  oriental  del  puerto;  está 
bien  construida,  cercada  de  murallas 
7  perfectamente  defendida  por  una 
cindadela  de  construcción  moderna  y 
por  los  fuertes  de  S<i%  Salvador  y  de  la 
Xiittenun  encierra  70.000  habitantes, 
notables  edificios,  buenas  calles,  un 
lindo  paseo,  llamado  del  Corto,  una 
ancha  plaza,  en  la  que  se  admiran 
una  fuente  y  la  estatua  ecuestre  di 
Carlos  II;  preciosa  catedral,  un  &mo- 
Bo  faro,  colocado  sobre  una  elevadíei- 
ma  torre,  para  que  sirva  de  guía  á  los 
navegant«s,  y  el  primer  puerto  mili- 
tar y  mercantil  de  la  Italia  meridio- 
nal, escala  de  los  vapores  de  la  línea 
de  Ñapóles  á  Palermo.— Ca Amia,  ciu- 
dad igualmente  grande  y  hermosa, 
con  60.000  almas,  sede  arzobispal,  uni- 
versidad, establecimientos  científicos, 
jardín  botánico,  buenos  edificios,  ex- 
tensa industria,  puerto  de  mucho  co< 
mercio  en  granos,  v  en  cujas  inmedia- 
ciones ge  levanta  el  BtiUl  6  Mongibello, 
eujos  torrentes  de  lava  han  cubierto 
frecuentemente  sus  famosos  monu- 
mentos.—  Verana,  ciudad  magnífica, 
bien  edificada,  con  60.000  habitan- 
tes, sociedad  de  ciencias,  academias 
de  agriculturai  escultura,  pintura, 
comercio  y  artos;  museo,  arsenal,  nu- 
merosos monumentos  antiguos  ;  mo- 
dernos, y  plaza  fiíerto  sobre  el  Adige 
que,'Con  el  Legnano,  situado  sobre  el 


ITAL 

mismo  rio,  j  Mantua  j  Feechiera, 
sobre  el  Mincío,  forma  lo  que  se  lla- 
ma el  cuadril4tero,  posición  estratégi- 
ca de  las  más  ventajosas  de  Europa. — 
Ancoita,  ciudad  episcopal,  construida 
en  forma  de  anfiteatro,  en  la  pendien- 
te de  una  colina  que  se  extiende  sobre 
el  Adriático,  con  45.000  almas,  plaza 
fuerte,  puerto  franco  con  un  soberbio 
muelle  de  mis  de  650  metros  de  lar- 
go, dos  arcos  de  triunfo,  mucho  co- 
mercio en  granos,  seda,  lana  j  cera, 
j  estación  de  los  vaporas  de  Trieste  y 
de  Levante. — Padva,  ciudad  fuerte, 
colocada  sobre  el  Bacchiglione,  á  35 
kildmetros  Oeste  de  Venecia,  j  no- 
teble  por  su  universidad,  fundada 
en  12^  é  ilustrada  por  sus  profesores 
Qalileo  y  Guglíelmini,  y  por  discípu- 
los como  el  Danto,  Petrarca  y  Tasso: 
encierra  sobre  44.000  habitantes,  bue- 
nos edificios  y  maravillas  de  arte, 
como  el  palacio  de  Justicia,  la  ca- 
tedral, las  iglesias  de  San  Antonio  y 
San  Justino  y  el  monumento  de  Pe- 
trarca; academias  de  áencias,  litera- 
tura 7  artes,  nutridas  bibliotecas, 
jardiü  botánico,  museo,  observatorio, 
y  es  patria  además  de  san  Antonio  y 
de  lito  Llvio. — Alejandría,  ciudad 
lindísima,  edificada  sobre  el  Tanaro, 
en  Ta  confluencia  de  este  río  con  el 
Bormida,  de  48.000  almas:  sus  admi- 
rables fortificaciones,  construidas  du- 
rante la  dominación  de  los  franceses, 
hacen  de  Alejandría  una  de  tas  plazas 
más  fuertes  de  Italia,  &mosa  por  los 
sitios  que  ha  sufrido  t  en  cujas  inme- 
diaciones, poco  fertUes,  se  extiende 
hacia  el  Sudeste  una  espaciosa  llanu- 
ra en  la  que  se  levanta  la  pequeña  vi 
lia  de  Marengo,  célebre  por  la  batalla 
que,  en  1800,  gan6  Bonaparto  á  los 
austríacos. — Parma,  capital  que  fué 
del  antiguo  ducado  de  su  nombre, 
ciudad  deleitosa,  rodeada  de  muros  r 
defendida  por  una  cindadela,  y  resi- 
dencia de  los  tribunales  civil  y  crimi- 
nal y  de  un  obispado:  contiene  44.000 
almas,  hermosos  paseos,  calles  anchas 
y  rectas,  escueta  militar,  colegios 
eclesiásticos  de  María  Ziúsa  yde  bt' 
ntdieliiua,  de  bellas  artes,  de  canto, 
de  sordo-mudos,  colección  do  estam- 
pas, galería  de  cuadros,  museo  de  an- 
tigüedades. Jardín  botánico,  teatro, 
fábricas  de  paños  y  de  lienzos,  y  una 
universidad  fundada  en  1423,  supri- 
mida en  1432  y  resteblecida  en  1854, 
comprende  las  &cultades  de  teo- 
logía, de  derecho,  medicina,  física, 
matomáticBs,  filosoña  y  letras.— .Pín- 
imeia,  ciudad  fuerte,  colocada  sobre 
la  ribera  derecha  del  Po,  á  53  kild- 
metros  Noroeste  de  Panna,  con  35.000 
almas,  escuelas  de  jurisprudencia,  de 
pintura  y  de  escultura,  cindadela  y 
un  hermoso  puente  sobre  el  Trebia  i— 
Afídena,  población  bellísima,  capital 
q^ue  fué  del  ducado  de  igual  nombre, 
situada  entre  elSechio  y  el  Panaro,  v 
residencia  actual  de  un  tribunal  de 
apelación,  de  un  obispado  y  de  una 
sinagoga,  con  31.000  nabitantes,  ex- 
celentes edificios,  establecimientos  de 
Inatruccion,  sociedad  italiana  de  cien- 
cias, escuelas  de  veterinaria,  militar 


ITAL 


191 


j  de  ingenieros,  magnífico  palacio 
ducal,  espaciosos  cuarteles  v  nna  c^ 
tedral  construida  de  iaánnol,  con  tor- 
re elevadísima,  llamada  (jfkifl^idi~ 
na.—Coffliari,  capital  de  la  extensa 
isla  de  Cerdeña,  silla  arzobispal  y 
puerto  de  mar,  en  el  golfo  del  mismo 
nombre,  con  buen  castillo,  universi- 
dad, vasto  comercio  y  30.000  habi- 
tantes.— Trdpani,  antigua  Dreftamm, 
ciudad  fortificada  y  capitel  de  la  pro- 
vincia de  su  nombre,  fundada  sobre  el 
Mediterráneo,  en  la  extremidad  orien- 
tal de  la  isla  de  Sicilia,  á  81  kildme- 
tros  de  Palermo,  con  27.000  almas, 
obispado,  colegio  real,  fiíbrioacion  de 
objetos  de  coral,  puerto  de  mucho  trá- 
fico en  granos,  numerosa  marina  mer- 
canto  y  varias  ruinas  antiguas,  entre 
las  que  se  distingue  un  tetnplo  de 
Véwt. — Foggia,  capital  del  anti- 
guo CapitoMtto;  hoy,  de  la  provincia 
de  su  nombre,  con  26.000  babiton- 
tos, hospicio,  escuela  de  economía  ru- 
ral, seminario,  biblioteca  y  extraor- 
dinario comercio  en  granos  y  almeñ.- 
droB.'^Ftrrara,  ciudad  grande,  c^ 
pital  de  su  provincia  y  plaza  fuerte 
sobre  un  braío  del  Po,  con  26.000  al- 
mas, silla  arzobispal,  suntuosas  igli- 
sias,  magníficos  edificios,  buena  uni- 
versidad, -archivo  famoso,  mucha  in- 
dustria, floreciento  comercio  y  un 
hermoso  canal  de  navegación  hasta  el 
Adriático,  que  ta  pone  en  comunica- 
ción con  el  Pd  di  Maturo.— Pita,  ciu- 
dad arzobispal  j  capital  de  la  provin- 
cia del  mismo  nombre,  con  25.000  al- 
mas, observatorio  astrondmico,  cé- 
lebre universidad,  notobles  bafioe, 
llamados  de  San  Julián,  magníficos 
puentes  sobre  el  Amó  y  una  preciosa  ' 
torre  oblicua. — Lúea,  ciudad  fortifica- 
da, capitel  del  antiguo  ducado  de  su 
nombre,  y  actualmente,  de  una  da  las 
provincias  de  Italia;  edificada  sobro 
el  Sechio,  en  el  centro  de  una  campi- 
ña cultivada  como  un  jardín,  coa 
23.000  habitantes,  arzobispado,  tii- 
bunales,  establecimientos  de  cien- 
cias, artes,  letras  j  bibliotecas  coo 
buenos  manuscritos. — Siena,  ciudad 
arzobispal,  grande  y  hermosa,  capi- 
tal de  provincia,  situada  á  60  kilóme- 
tros de  Florencia,  sobre  tres  colinas, 
en  sitio  delicioso,  con  23.000  almas  j 
numerosos  edificios  que  recuerdan  su 
antigua  opulencia. — Tárenlo,  ciudad 
de  la  provincia  de  Lecca,  con  21.00Ó 
habitentes,  buen  puerto  en  el  golfo 
de  su  nombre,  rada  importante,  vas-  - 
tas  salinas,  manufacturas  de  algodón, 
telas,  muselinas,  regular  comercio  y 
abundante  cosecha  de  exquisitos  vinos 
en  las  cercanías. — &mma,  ciudad  de  la 
provincia  de  Genova,  con  18.000  ha-  , 
bitentes,  puerto  sobre  el  golfo  de  esto 
nombre,  sede  episcopal,  plaza  fuerto, 
fabricas  de  fundición,  de  cristUes, 
loza,  jaboib  áncoras,  papel,  lienzo  y 
blondas,  y  gran  comercio  de  géneros 
coloniales. —  Qirgenti,  capital  de  su 
provincia,  situEkda  en  una  colina, 
con  18.000  almas,  restos  de  monu- 
mentos antiguos,  puerto  muy  concuiv 
rido,  acunas  fortificaciones,  gran  co- 
secha <u  cereales  v  ricas. minas  de 

.■,g,t,zedb,CjOOgle 


192 


ITAL 


azufre  tn  ma  coatornofl. — iSitMUia, 
antigua  metrópoli  da  U  Sicilia,  capi- 
tal hov  de  la  provincia  de  bu  nombre, 
con  1^000  almas,  puerto  sobre  la  ex- 
tremidad oriental  de  la  ie)a,  en  el 
Mediterráneo,  sede  arzobispal,  colé- 
no  real,  seminario  y  muchos  recuer- 
dos históricos.— J/mAm,  patria  da 
Virg:iIio,  capital  de  la  provincia  de 
igual  nombre,  situada  sobre  un  lago 
que  forma  el  río  Mincio,  con  26.0Í)0 
habitantes,  grandiosos  edificios  y  una 
de  las  plazas  más  formidables  de  Euro- 
pa.— Ittggio,  antigua  RHKQiüif  Jitlii, 
capital  de  la  provincia  de  su  nombre, 
an  el  estrecho  de  Messina,  con  19.000 
almas,  conaiderada  como  la  pobla- 
ción más  rica  del  reino  por  el  comer- 
cio y  la  industria  de  sus  moradores. — 
Jtívena,  capital  también  de  su  provin- 
.cia,  asentada  antro  el  Montono  y  el 
Ronco,  circuida  de  terrenos  pantano- 
sos que  emponzoñan  la  aúnósfera, 
con  12.000  abnas,  edificios  antiguos, 
c&llss  estrechas  qua  dan  á  la  pobla- 
ción cierto  aspecto  sombrío,  tribunal 
de  comercio,  galería  de  cuadros,  mu- 
seos, templos,  en  uno  de  ios  cuales  se 
conservan  las  cenizas  del  Dante,  y 
vanas  antigüedades  que  recuerdan 
que  fué  el  principal  apostadero  de  la 
marina  de  los  Casares  y  cspiUtl  de  ht 
e^poreat. — Nita,  actualmente  incorpo- 
rada á  Francia,  era  la  capital  de  los 
Alpes  marítimos,  situada  á  18  kiló- 
metros de  la  desembocadura  del  Var, 
con  47.000  habitantes,  bellos  edifi- 
cios, biblioteca,  liceo,  escueta  de  hi- 
drografía, puerto  &anco,  abundante 
pesca,  deliciosos  alrededores  J  un  cli- 
ma, cuya  benignidad  atrae  todos  los 

'  inviernos  á  considerable  número  da 

_  forasteros. 

39.  Eltwgrafia. — Loe  habitantes  de 
algunas  comarcas  de  Italia,  particu- 
larmente del  antiguo  reino  de  Cerda- 
fia,  son  fuertes,  laboríoaos,  activos  y 
emprendedores:  los  de  otras,  como  los 
antiguos  Estados  pontificios  y  reino 
de  Ñápeles,  débiles  de  caráotor,  flo- 
jos, fanáticos  y  más  inclinados  á  la 
vida  artística,  qua  á  los  azares  y  es- 
truendo de  la  guerra.  Los  italianos 
se  distinguen,  generalmente  hablan- 
do, por  su  natural  aptitud  para  las 
bellas  artes;  Italia  ha  marchado 
siempre  á  la  vanguardia  de  la  civili- 
zación, y  da  este  país  clásico  han  sa- 
lido an  todas  épocas  los  genios  más 
privilegiados  en  la  música,  la  pintu- 
ra, la  escultura,  la  arquitectura  y  el 
grabado. 

40.  ArqviUchtrA. — El  arte  arquitoc- 
tdnico  italiano  puede  decirse  que  data 
del  siglo  IV  de  nuestra  era,  pues  repre- 
sente el  momento  histórico  en'  que  sa 
derrumba  el  poderoso  imperio  romano 
y  en  que  el  cristianismo,  extendiendo 
el  dominio  de  su  dogma,  o&ece  á  los 
artistas  nuevos  manantiales  de  inspi- 
ración. Los  monumentos  de  la  anti- 
güedad permanecen  todavía  en  pié, 
como  otros  tantos  eiemplos  vivientes, 
y  las  tradiciones  del  arte  pagano  se 
perpetúan  da  continuo  en  las  escuelas; 
pero  et  gusto,  pervertido  por  nn  largo 
comercio  con  el  Oriente,  se  manifiesta 


ITAL 

«xtr&fio  i  las  rflglas  severíúmai  de  U 
sencillez  y  de  la  belleza;  se  trabaja 
activamente;  pero  sin  citudios  repo- 
sados y  proümdos  y  sin  otras  miras 
que  la  ganancia.  De  aquí  resulte  qua 
las  exigencias  de  la  vida  ^tuoss, 
como  los  caprichos  de  la  imaginación 
desordenada,  producen  naturalmente 
una  exuberancia  de  detalles  y  de  ador- 
nos, tras  los  cuales  desaparecen  por 
completo  las  grandes  formas.  Los  mo- 
numentos antiguos  van  á  perecer  tam- 
bién al  par  qua  los  verdaderos  princi- 
pios da  arte.  En  tiempos  de  Teodosio 
no  quedaban  ya  en  Roma  más  que  el 
bautisterio  de  San  Juan  de  Letran  y 
el  mausoleo  de  Santa  Constancia,  qua 
se  remontan  á  la  época  de  Constanti- 
no; se  juzgó  necesario  reedificar  la 
mayor  parto  de  loa  monumentos  de- 
gradados 6  destruidos^  pero  loa  prime- 
ros emperadoras  cristianos,  lo  mismo 
que  los  bárbaros,  procedentes  de  la 
Germania,  en  el  siglo  t,  continuaron 
la  obra  de  destrucción:  Constantino, 
Teodosio  y  Honorio  mandaron  cerrar 
6  demoler  los  edificios  consagrados  al 
paganismo.  Salida  de  las  catacuinbas, 
adonde  la  persecución  la  había  lle- 
vado en  busca  de  un  asilo,  la  nueva 
religión  no  podía  producir  de  un  solo 
golpe  un  arte  nuevo.  Empezú,  pues, 
por  apropiar  á  sus  necesidades  algu- 
nas de  las  construcciones  ¿un  exis- 
tentes: las  basílicas  romanas  queda- 
ron convertidas  en  templos  cristianos, 
pudiendo  decirse  que,  hasta  el  siglo  ix, 
tal  fué  at  único  plan  que  se  adoptó 
para  la  construcción  de  todas  las  igle- 
sias del  Occidente.  Constantino  man- 
dó erigir  en  Roma,  con  las  columnas 
y  los  restos  da  los  monumentos  paga- 
nos, las  basílicas  del  Salvador  o  de 
San  Juan  de  Letran,  de  San-  Pedro, 
de  San  Pablo,  de  Santa  Cruz,  de  San 
Andrés,  de  San  Lorenzo,  de  Santa 
Inés  y  de  los  Santos  Marcelino  y  Pe- 
dro: estas  iglesias  primitivas,  obras 
precoces  da  un  arte  imperfecto,  casi 
rudimentario,  debieron  ser  reconstrui- 
das por  Teodosio  ó  por  los  papas  de 
los  siglos  V  y  VI.  Más  tarde,  se  edifi- 
caron, entre  otras,  Santa  María  la  Ma- 
for,  Santa  Ágata,  Santa  Bibiana,  San 
ancracio,  San  Sabino,  Santa  Práxe- 
des, San  Silvestre,  Santa  Mv^a  Ara- 
celi  y  San  Clemente,  imitaciones  to- 
das da  la  basílica.  Sajo  Valentinia- 
no  ni,  U  ciudad  de  Rávena,  en  la 
cual  residieron  la  mayor  parte  de  los 
emperadores  de  Occidente,  vio  levan- 
tarse la  basílica  Mayor,  Santa  Ágata, 
San  Francisco,  San  Juan  y  la  capilla 
sepulcral  de  los  santos  Nazario  y  Cel- 
so. Las  únicas  modificaciones  impor. 
tantas  que  se  introdujeron  en  el  esti- 
lo de  la  arquitectura,  fueron:  1.*  la 
sustitución  de  la  bóveda  en  el  arqui- 
trabe, que  prevalecía  precedentemente 
sobre  las  columnas;  2.*  la  prolonga- 
ción da  la  parte  trasversal  de  la  basí- 
lica necesaria  para  formar  la  cruz; 
3.*  la  construcción,  en  las  afueras  i 
inmediate  á  la  basílica,  de  un  bautis- 
terio, en  donde  sa  confería  el  bautis- 
mo. Estas  mismas  reglas  arquitecto- 
nicsB  fueron  observadas  durante  la 


ITAI. 

dominuíon  de  los  ostrogodos.  El  gran 
Teodorico,  educado  an  Sizancio,  don- 
de había  cobrado  afición  i  las  artes, 
hizo  edificar  en  Bávena  la  basílica  da 
San  Apolinar,  la  de  Hércules,  la  da 
San  Teodoro,  el  bautisterio  da  Santa- 
Uaría-in-Cosmedino,  un  palacio  y  va 
mausoleo,  cuya  cúnnla  estaba  forma- 
da de  una  sola  picara  de  latría,  v  que 
parece  ser  hoy  la  iglesia  da  ^anta- 
Mari  a-della-Rotenda.  Símaco  nos  ha 
conservado  el  nombre  del  arquitecto 
Daniel,  director  de  las  obras  de  estos 
monumentes.  Otro  arquitecte,  Aloi- 
sius,  fué  al  encargado  de  restaurar  los 
edificios  de  Roma.  En  Pavía,  en  Mou- 
za  y  an  Ñapóles  se  levantaron  varias 
'  rlasias,  palacios  y  bafioa;  y  cuando 
'assiodoro,  uno  de  los  ministros  de 
Teodorico.  se  retiró  del  mundo,  fun- 
dó el  célebre  monasterio  del  Monte- 
Cassino.  Amalasuto,  hijo  de  Teodo- 
rico, continuó  ornando  á  Rávena; 
y  á  BU  reinado  pertenecen  la  iglesia 
de  San  Vital  y  el  bautísterío  de  San 
Juan,  construidos  en  estilo  bizan- 
tino. Aunque  en  la  historia  de  las 
artes  se  baya  empleado  la  denomina- 
ción (J(  eitilo  iembúráa ,  los  lombar- 
dos, que  ocuparon  la  Italia  seten- 
trional  desde  568  hasta  774,  no  llega- 
ron á  tener  an  arquitectura  nn  estilo 
Sue  les  fuera  propio.  Salidos  de  los 
osques  de  la  Germania  é  ignorando 
los  primeros  elementos  de  la  construc- 
ción, no  pudieron  menos  que  adoptar 
el  arta  de  los  vencidos;  esto  es,  al  arte 
romano  degenerado.  Los  monumen- 
tos, bastante  raros,  de  este  período,  se 
reconocen  en  sus  formas  bajas  y  re- 
dondas; en  las  columnas  cortas,  que 
descausan  sobre  un  simple  pedrusco; 
en  los  capiteles  cónicos,  adornados  de 
follajes  y_  de  animales;  en  las  bóvedas 
da  aibaflilería,  que  reemplazan  tos  te- 
chos da  maderaje;  en  una  grosera  or- 
namentación de  columnatas  y  de  ar- 
cos unidos  al  muro;  en  los  cabos  6 
cordones  qua  marcan  exteriormento 
los  pisos  y  en  las  ventanas  estrechas, 
como  las  saeteras  ó  torrecillas.  En 
las  leyes  de  los  lombardos  se  ve  que 
Coma  fué  la  eiudad  que  suministró 
entonces  tos  mejores  arquitectos  y  pi- 
capedreros. Hasta  el  siglo  xi,  loe  ita- 
lianos, ya  por  efecto  de  su  hábito,  ya 
por  antipatía  contra  los  griegos,  ja 
por  rígiaez  de  los  papas  en'no  dejar 
qua  sa  alterara  sensiblemento  el  tipo 
primitivo  da  la  basílica,  tuvieron  que 
atenerse  al  estilo  latino.  Pero  las  ro- 
laciones  comerciales  da  Amalfi,  de 
Pisa,  de  Genova,  de  Ancona  y  da  Ve- 
necia  con  el  imperio  de  Oriente,  tra^ 
jeron  una  alianza  del  elemento  latino 
con  el  bizantino,  de  donde  resultó  nn 
nuevo  estilo,  denominado  roauno,  n- 
maa^ítHfiítHo,  y  algunas  veces,  lom- 
bardo de  la  teffiiwa  época.  Por  si  con- 
tacto de  Europa  con  el  Asia  durante 
las  cruzadas,  recibió  el  nuevo  estilo; 
sobre  todo,  en  Venecia  y  en  Sicilia, 
el  sello  fantasticoy  maravilloso  de  loe 
orientales,  singularmente,  en  la  orna- 
mentación. Otros  cambios  experimen- 
tó también  la  arquitectura:  se  prolon- 
gó  más  aún  la  parte  ^asje 
Digitized  by  V 


ITAL 

fermaba  la  cruz  latina  y  se  adornaron 
de  eapillofi  sus  extremidades;  se  agran- 
da la  biJreda;  se  elevó  más  6  menos  el 
coro;  Be  ensanchó  la  cripta,  en  donde 
Be  depositaban  las  re! i qu ios,  que  vino 
á  formar  como  una  pequeña  ig^lesia 
subterr&nea;  las  naves  colateralea  de 
la  basílica,  extendiéndose  basta  más 
allá  délos  brazos  de  la  cruz,  tomaron 
la  forma  abovedada;  una  cúpula  se 
levantó  en  el  pnnto  de  intersección  de 
la  nave  principal  y  de  los  brazos  de  las 
cruces;  los  tecbos  de  vigas  horizoota- 
les  fueron  sustituidos  'por  los  techos 
abovedados  en  madera,  j  los  pilares, 
por  columnas;  las  formas  de  sus  capi- 
teles variaron  basta  el  infinito  j  los 
sócalos  ee  elevaron  sensiblemente;  las 
ventanas  se  aumentaron,  se  hicieron 
m¿s  anchas  j  &ecuentemente  dnpli- 
cadas;  las  puertas  se  decoraron  de  es- 
culturas; sobre  los  edificios  de  media- 
na importancia  se  levantaron  torres 
de  campanario,  mientras  que  las  ca- 
tedrales conservaban,  como  excep- 
ción, BUS  cúpulas  aisladas;  los  arcos 
de  biiveda  simulados  sólo  sirvieron 
para  marcar  los  pisos  sobre  los  muros 
exteriores ;  la  fachada  principal  se 
adomd  de  un  gran  rosetón  calado  6  de 
una  anchísima  ventana  circular;  los 
edificios  tomaron  de  dia  en  dia  ma^or 
elevación,  apocando  sus  muros  en  es- 
tribos exteriores.  Las  piedras  de  dife- 
rentes colores,  empleadas  en  la  cons- 
trucción, caprichosamente  combina- 
das con  el  ladrillo,  ofrecían  á  la  vista 
ana  variedad  agradable.  En  el  núme- 
ro de  los  monumentos  de  este  período , 
que  se  extiende  hasta  el  siglo  xiii, 
están  comprendidos  los  de  San  Ambro- 
sio de  Milán;  San  Zenon,  San  Fermo 
y  San  Antonio  de  Verona;  San  Esteban 
de  Bolonia;  San  Ciriaco  j  Santa  María 
de  Ancana  j  Santa  María  de  Mouza; 
las  catedrales  de  Parma,  de  ^laaen- 
cia,  de  Módena,  de  Como,  de  Mantua, 
de  Cremona,  de  Ferrara  j  de  Pisa; 
las  ermitas  de  Padua;  San  Miguel  de 
Pavía;  San  Miguel  de  Florencia  j  San- 
ta María  de  Hérgamo;  las  iglesias  de 
Santa  María  la  Mayor,  San  trancisco, 
San  Juan  j  San  Pablo,  en  Roma.  Las 
torres  anejas  í  los  monasterios  da- 
tan también  de  esta  época:  las  más 
notablefl  son  las  de  San  Juan  de  Le- 
tran  j  de  San  Pablo,  en  Roma;  j  k 
de  San  Zenon,  en  Yarona.  La  arqui- 
tectura civil  siguió  el  mismo  movi- 
miento de  la  arquitectura  religiosa. 
Ka  todas  las  ciudades  se  levantaron  pa- 
lacios públicos,  en  los  cuales  se  obser- 
van principios  «omunes  de  construc- 
ción; es  un  cuadrado  que  rodea  un  ps' 
tío  interior,  cuyo  pórtico  forma  el  pis< 
bajo,  sobre  el  cual,  se  encuentran  los 
departamentos  destinados  para  las 
juntas  ó  sesiones,  alumbrados  poi 
glandes  ventanas,  mientras  qua  al- 
gunas estatuas  adornan  ordinaria' 
mente  el  frontispicio.  Como  las  riva 
lidades  de  las  poblaciones  entre  sí,  < 
de  los  partidos  en  una  misma  ciudad, 
engendraran  luchas  frecuentes  y  san- 
g;nentaa,  los  edificios  municipales 
j  aun  las  viviendas  de  los  ricos  pro- 
pietarios, se  fortificaron  y  lümenaroa 


ITAL 


do  una  manera  conveniente  para  re- 
sistir un  verdadero  sitio.  Tales  son 
los  antiguos  castillos  de  Florencia,  de 
Verona,  de  Vicenza,  el  palacio  ducal 
de  Ferrara  y  el  castillo  DelU  Torri, 
en  Turin.  A  pesar  de  la  multitud  de 
monumentos  elevados  en  Italia  du- 
rante el  periodo  romano,  son  contados 
los  nombres  de  los  arquitectos  <^ue 
han  llegado  hasta  nosotros.  En  Pisa 
hizo  SiacAelío  la  cúpula;  Deotúahii, 
el  bautisterio;  Bona%no,  la  torre  ó 
campanario  perpendicular;  Nicolát  y 
Anárta  construyeron  San  Michel-in- 
Borgo,  el  campo  santo  y  el  cimborio 
de  san  Nicolás.  Al  primero  se  le  de- 
ben también  el  palacio  de  los  Anzia- 
ui,  en  Pisa;  la  Trinidad,  en  Floren- 
cia, y  San  Antonio  de  Padua.  0iitdettS 
levantó  la  fachada  de  San  Martin,  en 
Luca;  Marchione  ¿'Areito,  las  cate- 
drales de  Pistoia  y  de  Valterra;  la 
parroquia  de  Arezzo  y  la  torre  de  los 
Conti,  en  Roma;  Eaidio  de  Mila»,  el 
palacio  de  Eccelin;  Leimardo  BoecaUc- 
ca,  el  salón  ó  palacio  comunal  de  Pa- 
dua; Zormto  Macía*i,  la  media  na- 
ranja deOrvieto;  AgutHnj  Affnalo  de 
Siena,  el  palacio  de  la  ciudad  de  esto 
nombre;  el  fraile  Rittoro  di  Cambio, 
la  iglesia  de  Santa  María  Nueva,  en 
Florencia;  Antolfo  di  Lapo,  la  cate- 
dral, y  el  religioso  Juan,  el  puente 
de  la  Carraja  en  la  misma  población. 
En  Roma  se  distinguió  la  familia  de 
los  CotmatoM,  llamada  así  de  su  jefe 
Cosma;  eran  todos  habilísimas  en  el 
arte  de  las  incrustaciones  en  mosaico, 
y,  como  arquitectos,  dejaron  las  tri- 
bunas de  San  Lorenzo,  de  Santa  Ma- 
ría Araceli  y  de  San  Cesárea,  el  claus- 
tro de  Snbiaco  y  el  pórtico  de  la  ca- 
tedral de  Ci vite-Castellana.  Dos  de 
BUS  discípulos,  Pedro  y  J%a»,  cons- 
truyeron los  monasterios  de  San  Juan 
de  Letran  y  de  San  Pablo,  en  Roma. 
A  fines  del  siglo  xiii  se  ve  aparecer 

Eor  primera  vez  el  ettilo  ojival,  que 
)s  itelianos  llamaron  jático  6  aleña», 
y  aun  iárbaro,  porque  fué  importedo 

Fior  los  alemanes  procedentes  de  aque- 
ta raza.  Pera  este  huevo  estilo  se  em- 
pleó como  ornamentación,  más  bien 
que  como  sistema  arquitectónico. 
Mientras  que  laa  fachadas  y  puertas 
principales  afectaban  la  forma  ojival 
y  se  adornaban  algunas  veces  de  cim- 
balillos, conservábanse  en  el  interior 
de  las  iglesias  el  arco,  las  bijvedas  de 
arista,  Ua  columnas  redondas,  los  ca- 
piteles y  los  cornisas,  debiendo  notar- 
se que  la  cúpula  no  se  sustituyó  en 
ningún  caso  por  el  campanario  y  la 
aguja.  Dos  edificios  únicamente  fue- 
ron concebidos  y  ejecutados  en  el  es- 
tilo puramente  ojival :  la  iglesia  su- 
Eerior  de  San  Francisoo,  en  Assise,  y 
t  catedral  de  Milán,  cuyas  dos^  obras 
se  atribuyen  á  los  arquitectos  alema- 
nes Jacobo  y  Enrique  de  Galmodia. 
Los  edificios  en  que  se  empleó  el  esti- 
lo ojival  simplemente  mezclado  con 
el  estilo  romano,  son:  el  campo  santo, 
Sante-María-della-Spina  de  Pisa,  San 
Anastasio  y  la  catedral  de  Verona, 
San  Antonio  de  Padua,  las  iglesias  ca- 
tedrales de  Florencia,  d' Arezzo,  doSir 


ITAL 


193 


na,  de  Orvíeto  y  San  Juan  de  Ñapóles, 
Giotto,  más  conocido  como  pintor, 
levantó  la  media  naranja  de  Floren- 
cia: Andrés  Orcagna  fué  el  arquitecto 
de  la  Loggia  dei  Lanzi  de  la  misma  ciu- 
dad. Con  el  siglo  xii  empezó  una  edad 
nueva  para  el  arto  iteliano,  el  cual 
suno  romper  las  trabas  que  impedían 
tono  movimiento  i  la  escuela  romano- 
bizantina.  Los  modelos  antiguos,  que 
lograron  salvarse  de  la  destrucción  de 
los  hombres  y  del  tiempo,  fueron  es- 
tudiados con  verdadero  ardor.  En  este 
período,  que  ha  recibido  el  nombre  de 
Rfítaeivtieitto,  no  pudieron  adopterse 
las  divisiones  y  los  disposiciones  ar— 
qultectonicos  de  los  eaifícios  greco- 
romanos,  puesto  que  el  plan  de  los 
monumentos  modernos  era  el  resulta- 
do de  necesidades  desconocidas  en  las 
sociedades  paganas;  pero  se  volvió  i 
la  antigüedad  en  cuanto  á  los  propor- 
ciones, delineaciones  y  ornato.  Bles-  . 
tilo  del  Renacimiento  fué,  más  que  im 
sistema  nuevo  de  arquitectura,  una 
nueva  forma  de  ornamentecion,  ini- 
ciada por  Brunelleschi,  natural  de 
Florencia,  y  autor  de  la  cúpula  de  la 
catedral,  de  las  Iglesias  del  Santo- 
¿Bpíritu  y  de  San  Lorenzo,  y  del  pa- 
lacio Pitti,  en  aquella  ciudad.  La 
alianza  del  arte  antiguo  y  del  estilo 
mano,  y  algunas  veces  también  de 
ojiva,  que  se  observa  en  las  obras 
de  aquel  grande  arquitecto,  se  dis- 
tingue Igualmente  en  los  trabajos  de 
sus  discípulos  é  Imitadores,  teles  como 
el  palacio  Ricardi,  el  de  Tomabuo- 
y  el  de  Cafareggi,  en  Florencia;  y 
castillo  de  la  Faggiuola,  por  Mi- 
chelozzi;  el  palacio  Strozzi,  en  la  mis- 
ma ciudad,  por  Benito  Majano  y  Cro- 
i:  los  palacios  levantados  en  Siena 
y  en  Urbino,  por  Francisco  di  Gio^O 
y  por  Rosellini;  las  iglesias  de  C«n 
Agustín  y  de  Santa  María  del  Pueblo, 
en  Roma,  porPintolli;  los  pórticos  in- 
toriores  del  palacio  llamado  de  Vene- 
cía,  en  la  ciudad  de  este  nombre,  por 
Julián  Majano,  y  el  grande  hospital 
de  Milán,  por  Antonio  Filareto.  La 
llegada  de  los  griegos  fugitivos  de 
Constantlnopla,  en  1453,  dio  nuevo 
Impulso  al  gusto  por  lo  antiguo,  y  no 
pasó  mucho  tiempo  sin  que  desapare- 
cieran por  complete  las  últimas  huellas 
de  los  estilos  de  la  Edad  Media.  H^ 
cia  esta  misma  época,  se  encontraron 
los  libros  de  Vitruvio,  los  cuales,  es- 
tudiados y  comentados,  vinieron  á  ser 
el  único  código  de  la  arquitectura. 
Alberti  escribió  su  grande  obra  De  rt 
edijicatoriá,  según  los  preceptos  del 
t¿atoT  latino,  que  él  puso  en  práctica 
en  el  palacio  Ruecellai  y  en  el  coro 
de  la  Anunciada,  en  Florencia,  y  en 
las  iglesias  de  San  Andrés,  en  Man- 
tua, y  de  San  Francisco,  en  Rímini. 
De  la  Toscana,  el  estilo  del  Renaci- 
miento se  extendid  á  todas  partes.  En 
Venecia,  donde  los  monumentos  de 
estilo  bizantino  se  hallaban  cubiertos 
de  adornos  de  un  gusto  puramente 
orlentel,  el  arte  antiguo  no  pudo  con- 
servar más  que  la  sencillez  y  la  pure- 
za de  sus  líneas,  y  las  obras  concebi- 
das, según  BUS  principios,  fifrecieroa  i 
TOMoiii     _,igitized  by  VSlOOQlC 


194 


ITAL 


igualmente  una  gnu  jíqueza  deeor»- 
tiva.  La  imitación  de  lo  antiguo  am- 
peiií  á  maniEestarse  de  una  manera 
ostensible  en  las  construcciones  diri- 
gidas por  una  célebre  familia  de  ar- 
quitectos; los  Lombardi :  Pedro  Lom- 
bardi  leyantiS  los  templos  de  Santa 
MarCadelos  Milagros  y  de  Santa  María 
Madre  de  Dios;  los  palacios  Contarini, 
Vendramino  y  Comer,  y  los  monumen- 
tos Zem  j  Mocenigo:  Martin  Lom- 
bardi bizo  la  eicveM  6  cofradía  de  San 
Marcos  j  la  fachada  de  San  Zacarías: 
Moro  Lombardi,  la  iglesia  de  San 
Miguel  de  Murano.  k  esta  misma  es- 
cuela pertenecieron :  Bergamasco,  ar- 
quitecto de  la  capilla  Emiliana  y  del 
palacio  de  los  Camarlengos;  Riccio, 
autor  de  la  escalera  de  los  Gigantes  y 
de  U  fachada  interior  del  palacio  de 
los  Dux,  y  Scarpaffnino,  a  quien  se 
debe  la  ñichada  de  la  escuela  de  San 
Ho^ue.— Contra  este  lujo  de  ornamen- 
■  tacion  de  la  arquitectura  veneciana, 
partid  de  la  Lombardia  una  protesta 
vivísima,  que  tuvo  por  principal  árga- 
no á  Lazzari  Bramante.  En  el  claustro 
de  San  Ambrosio,  en  el  Lazareto,  en  el 
palacio  Castiglioni,  en  la  iglesia  de 
Santa  Haría  de  loa  Ángeles  y  otras, 
Be  observa  todavía  una  mezcla  del 
estilo  romano  y  del  estilo  del  Rena- 
eimiento;  pero  los  monumentos  que 
aquel  arquitecto  tizo  en  Roma,  el 
palacio  de  Chancillería,  el  de  Gi- 
raud,  el  patio  del  Vaticana  en  su  for- 
ma primitiva  j  la  iglesia  de  San  Pe- 
dro, tal  cual  él  la  concibió,  son  la 
expresión,  m¿s  acabada  del  estilo  clá- 
sico italiano  en  toda  su  sobriedad  y 
belleza.  Entre  loa  discípnlos  6  émulos 
de  Bramante,  se  cuentan:  Peruzzi, 
que  edificó  en  Roma  la  Famesina  v 
los  palacios  Chigi  y  Massimo;  Rafael, 
de  quien  se  tiene,  en  la  misma  ciudad, 
los  palacios  Berti  y  Vidoai,  y  en  Flo- 
rencia, los  de  Gandolfini  y  Uguccio- 
ni;  Sangallo;  director  del  palacio  Far- 
nesio,  en  Roma;  Ligorio,  arquitecto 
de  la  ciudad  Pía,  en  la  misma  pobla- 
ción, y  Serlio,  que  fué  ¿  Francia  6 
trabajar  en  los  palacios  del  Luvre  y 
de  Fontal nebleau.— Sin  embargo,  un 
nuevo  elemento,  el  pintoreteo,  iba  á 
introducirse  en  la  arquitectura  y  i  al- 
terar BU  pureza.  Hasta  aquí,  los  edifi- 
cios, creados  con  un  objeto  de  utili- 
dad 6  para  un  destino  importante,  ha- 
bían ostentado  el  sello  de  la  grandeza 
j  de  la  sencillez:  ahora,  con  el  propó- 
sito de  satisfacer  el  gusto  de  los  prín- 
cipes y  de  los  señores  por  el  lujo,  los 
arquitectos  van  á  dedicarse  á  buscar 
formas,  combinaciones  y  efectos  que 
agraden  i  la  vista.  Miguel  Ángel,  con 
toda  la  autoridad  de  su  genio,  consa- 
gró esta  introducción  del  elemento 
pintoresco,  de  que  ya  habían  dado 
ejemplo  los  artistas  venecianos:  Sao 
Pedro  de  Roma  j  su  inmensa  cúpula, 
la  decoración  exterior  del  Capitolio, 
el  claustro  de  Santa  María  de  los  A.n- 

feles  y  la  biblioteca  Lauretana  en 
lorencia,  son  sus  principales  obras. 
Después  de  é\,  algunos  talentos  supe- 
riores ,  Julio  Romano ,  en  Mantua; 
Fontana,  en  Roma;  Sansovino,  Sea- 


ITAL 

mozzi  y  Da  Ponte,  en  Yenecia,  sostu- 
vieron el  sistema  pintoresco,  el  cual, 
no  obstante,  privado  del  soplo  podero- 
so de  Miguel  Ángel,  que  lo  había  ani- 
mado, dejaba  entrever  una  próxima 
decadencia.  En  vano  Vignole,  Alersi, 
Ammanati,  San-Michelí  y  Palladlo, 
ateniéndose  í  los  preceptos  antiguos 
y  i  la  escuela  de  Brataiante,  protesta- 
ron contra  la  invasiou  del  pintoresco. 
El  siglo  XVII  no  tuvo  otro  ideal  que 
buscar  la  pompa  y  la  riqueza,  desple- 
gándose un  lujo  de  adornos  verdade- 
ramente deslumbrador;  de  aquí  h)  que 
los  critícos  italianos  llamaban  el  etiilo 
de  lot  maf*miilat.  —  Después  de  esto, 
se  quiso  encarecer  y  aumentar  el  va- 
lor de  lo  que  existía,  y  cayendo  el 
arte  eil  la  extravagancia,  se  llegó  al 
atilo  estrambático.  Las  estrías  de  las 
columnas  fueron  adornadas;  los  capi- 
teles, los  arquitrabes,  las  comisas  y 
los  frisos  se  recargaron  de  volutas,  de 
follajes,  de  adornos,  de  festones  y  mol- 
duras, bajo  los  cuales  desapareció  la 
línea  recta.  Garlo  Maderno,  que  ter- 
minó las  obras  de  San  Pedro  de  Boma, 
fué  uno  de  los  iniciadores  de  esta  ar- 
quitectura corrompida.  Lorenzo  Be- 
mini,  que  levanto  la  columnata,  el 
¿aUt£vt<i0  6  palio,  y  la  cátedra  de 
San  Pedro,  en  Roma;  la  grande  esca- 
lera del  Vaticano  y  el  palacio  Barbe- 
rini,  llevaron  mis  allá  todavía  el  lujoy 
la  grandiosidad  en  el  ornato.  Ponzio  y 
Ramaldi,  en  Roma;  Buoutalenti,  Pa- 
rigi,  Nigetti  y  Silvani,  en  Florencia; 
Iknda  y  Mangoni,  en  Milán,  y  Victo- 
ria y  Campagna,  en  Yenecia,  siguie- 
ron el  mismo  camino.— Lo  que  pro- 
dujo el  siglo  xviii,  no  merece  en  rea- 
lidad el  nombre  de  arte:  los  arquitec- 
tos italianos  apenas  hicieron  otra  cosa 
que  imitar  servilmente  i  los  extranje- 
ros. Ivara  j  Yanvit«lli,  autor  del  cas- 
tillo de  Gaserto,  quiso  traer  la  a'rqui- 
toctura  i  sus  verdaderos  principios; 
pero  sus  nobles  esfuerzos  fueron  com- 
pletamente estériles.  En  cambio,  Pi- 
ranesi  y  Milizia  alcanzaron  más  tarde 
lo  que  Yanvitelli  no  pudo  conseguir, 
y  entonces  se  formó  una  escuela  £gna 
de  este  nombre;  la  del  marqués  Cag- 
nola,  Simonetti,   Campesi  vStem,  i 

Suieoes  Milán,  Roma  y  Ñapóles  son 
eudores  de  sus  recientes  edificios. — 
Para  más  datos,  puede  verse:  Sarnelli, 
A»tica  hañlicografUi,  Ñapóles,  1702; 
J.  Blaeu,  Nveoo  teatro  de  Italia,  en 
holandés,  Amsterdam,  1704,  4  volú- 
menes en  folio;  Bunnann,  TAetavnu 
antifuittttum  ItaUa;  Séroux  d'Agni- 
court,  Hittoire  de  Part  pat  les  m<m%- 
mentt,  Paris,  1809-23,  6  volúmenes  en 
folio;  Cordero,  Della  italiana  arckittt- 
twra  dwrante  la  dominañone  longobarda, 
Brescia,  1829;  Einght,  La  arquitectu- 
ra eclesiáttica  de  la  Italia,  en  inglés, 
L.  Taylor  y  D.  Creay,  Arquitectura  de 
la  Edad  Media  en  Italia,  en  inglés, 
Londres,  1829,  en  4.°;  Selvático,  Delta 
Arehilettitra  el  della  ículíura  di  Vene- 
cía,  Yenecia,  1847;  Letarouilly,  Zes 
Bdifieet  de  Roñe  nodeme,  Paris,  1840 
y  1855,  3  volúmenes  en  folio  de  plan- 
chas y  un  volumen  en-4.°  de  texto. 
41.  SKnlíMra. — En  el  último  siglo 


rrAL 


del  imperio  romano,  la  escnltara,  ánn 
cuando  recordaba  la  composición,  el 
adorno,  el 'aj  usté  j  la  expresión  délas 
obras  más  antiguas,  revelaba,  sin  em- 
bargo, una  grande  ignorancia  en  la 
ejecución.  Los  bajoe  relieves  del  arco 
de  Constantino,  en  Roma,  los  sarcií- 
fagos  de  la  emperatriz  Helena,  de 
Santa  Constanza,  de  Junius  Baasus, 
de  ProbuB  Anicius  y  de  Olybriua,  t 
loa  demás  monumentos  del  mismo  ge- 
nero que  H6  conservan  en  el  museo 
del  Vaticano,  demuestran  la  ^ta  de 
habilidad  práctica  de  los  artastas.  El 
cristianismo  era,  digámoslo  así,  de- 
masiado joven  todavía  para  crear  ti- 
G  nuevos:  después  de  haber  derri- 
o  muchos  ídolos  del  paganismo, 
los  crístianofi  que  se  dedicaron  á  las 
bellas  artes,  se  circunscribieron  á  imi- 
tar los  modelos  que  habían  escapado 
á  la  destrucción;  únicamente,  bajo  la 
influencia  do  ideas  morales  más  au»- 
teras,  se  veló  lo  desnudo  y  se  celaron 
más  las  formas.  La  escultura  se  em- 
pleó, desde  un  principio,  en  decorar 
tas  basílicas  cristianas.  La  mayor  pw- 
te  de  las  estatuas  se  hacía  entonces  en 
metales  preciosos :  el  bibliotecario 
Anastasio  menciona  un  considerable 
número  de  ellas,  las  cuales  Fueron  d»- 
das  por  los  emperadores  á  los  papas, 
ó  ejecutadas  á  expensas  de  estos  últi- 
mos; pero  ninguna  ha  llegado  hasta 
nosotros,  pues  todas  desaparecieron 
en  los  saqueos  de  Roma  por  tos  bár- 
baros. En  cuanto  4  las  cruces,  pate- 
nas, vasos  sagrados,  incensarios,  can- 
deleroB  y  lámparas  con  ornamentos  y 
figuras,  que  también  existían,  sólo 
han  podido  conservarse  algunas  raras 
reliquias  en  el  Tesoro  de  Roma.  Las 
estatuas  ecuestres  de  Teodorico  el 
Grande,  fundidas  en  Roma,  en  Rivs- 
ua,  en  Ñapóles  y  en  Pavía,  prueban 
que  el  arte  del  Fundidor  se  conservaba 
todavía  en  el  siglo  vi,  6  cuando  me- 
nos, que  había  recibido  nuevo  impul- 
so bajo  la  dominación  de  los  godos. 
Pero  las  obras  más  notables  de  estos 
primeros  siglos  de  la  Italia  cristia- 
na, fueron  hechas  en  marfil:  tales  son, 
entre  otras,  los  dípticos,  los  báculos 
y  las  sillas  episcopales,  las  cubiertas 
de  los  evangelios,  los  altares  portáti- 
les y  los  reHcarios.  Hasta  la  época  de 
la  invasión  normanda,  apenas  había 
pasado  la  escultura  al  interior  de  las 
Dasflicss;  ya  porque  las  estatuas  en 
materias  preciosas  no  podían  ssr  ax- 
lueatas  por  fuera;  bien  por  no  recor- 
lar  i  la  muchedumbre,  recientemen- 
te convertida,  el  culto  de  los  ídolos. 
Bajo  los  lombardos,  empezaron  á  d«- 
corarse  de  esculturas  las  puertas  prin- 
cipales de  los  templos:  las  estatuas' de 
Rolando  y  de  Oliveros  que  se  ven  en 
la  catedral  de  Yerona,  datan  de  esta 
época,  y  ellas  atestiguan  la  barbarie 
de  los  artistas,  como  igualmente  loe 
bajos  relieves  do  la  Puerta  Romana,  «o 
Milán,  no  obstante  haber  sido  ejecu- 
tadas dos  siglos  más  tarde.  Sólo  bajo 
la  influencia  del  gusto  bizantino  en- 
tró la  escultura  en  una  vía  de  pro- 
greso. Desde  fines  del  siglü  ix,  un 
artista  lombardo,  /YoliiiiQs,  adorad 
giteedbyCjüOQTC 


ITAL 

en  puta  el  eélebre  altar  de  la  iglesia 
de  8ac  Ambroeio,  en  Milaa.  En  el  si- 
fflo  XI,  las  puertas  da  bronce  esculpi- 
Sas,  quB  ,ae  llevaron  de  Grecia  para 
decorar  loa  pórticos  do  los  templos  de 
San  M&rcos  en  Yenecia;  de  San  Pablo, 
•Q  Roma,  j  da  la  catedral  jie  Ñapó- 
les, sirvieron  de  modelo  para  las  puer- 
tas de  las  catedrales  de  Amalñ  j  de 
Benevecte,  j  después,  para  las  de 
Pisa,  ejecutada,  en  1180,  por  Romano, 
j  la  del  bautisterio  de  San  Juan  de  Le- 
tras, en  Roma,  coaatruida,  en  1303, 
por  Pedro  j  Huberto  de  Plasencia. 
Los  nombres  de  los  demis  artistas  del 
sigilo  XII  que  se  han  conserrado,  soq: 
Guillermo,  autor  de  loa  bajos  relieTes 
de  la  catedral  de  Uódena;  Nicolás  de 
Jicarolo,  que  decoró  i  Saa  Zeuon  de 
Verona  ;  la  catedral  de  Ferrara;  An- 
telani,  que  trabajó  en  Parma;  Rober- 
to, en  I^sa;  Biduino,  en  Luca  j  Gnia- 
monti,  en  Hstoia.  Sos  obras  revelan 


gloxiUr  Nicolás  de  Pisa,  escultor  y 
aiqnitecto  á  la  vez,  did  nueva  direc- 
ción á  los  estudios.  Díscipalo  de 
maestros  eriegios,  que  trabajaban  en 
la  catadru  de  su  patria,  siguió  en  un 
principio  BU  rátilo;  pero,  admirado  de 
la  belleaa  de  ciertas  esculturas  anti- 
pas, que  faabian  sido  trasladadas  de 
Urecia  por  los  pisanos,  meditó  sobre 
sus  modelos,  adoptó  los  principioe 
qae  enseñaban  j  condujo  el  arte  al 
«studio  de  la  naturaleza.  Las  escultu- 
ras de  las  cátedras  de  Pisa  y  de  Sie- 
na, agí  como  las  del  sepulcro  de  San- 
to Domingo,  en  Bolonia,  demuestran 
los  progresos  que  había  realizado.— 
Aadrés  de  Pisa  hizo,  en  el  siglo  ei- 
g^cnte,  una  de  les  puertas  del  bau- 
tiBterio  de  Florencia;  j  entre  sos  dis- 
cípulos 6  imitadores,  esculpieron:  An- 
drea Orcagna,  el  altar  de  oro  de  San 
Uigual;  Uassuccío,  los  eepulcros  del 
rey  Roberto  j  de  la  reina  Sancha,  en 
Ñapóles;  Alberto  di  Arnaldo,  la  Mado- 
na  del  Bivallo,  en  Florencia;  Lamber- 
ti,  la  de  la  Misericordia,  eu  Arazzo; 
Lanfrani^l  sepulcro  de  los  Pepoli,  en 
Solonia;  Bononi  da  Compione,  elvde 
Can  della  Scala,  en  Verona;  Balduc- 
cio,  el  da  san  Pedro  mártir,  en  Hilan; 
Calendario,  los  capiteles  adornados  de 
Mtetuss  del  palacio  ducal,  en  Vene- 
oia.  Sil  la  misma  época,  Cione,  padre 
de  Oroagna ,  su  discípulo  Leonardo, 
Pedro  de  Florencia,  Giglio  de  Pisa  j 
Jacobo  de  Ognabéne,  hicieron  el  altar 
de  la  catedral  de  Pistoiajla  del  bau- 
tisterio da  Florencia,  dos  obras  nota- 
bilísimas en  platería.  Cuando  llegó  el 
Banacimiaato,  la  escultura  se  desar- 
rolló rápidamente  por  el  estudio  de  la 
antigüedad^  adquirió  esa  habilidad 
de  eiecucioD  práctica,  que  faltó  á  la 
edaa  precedente.  En  Siena  se  formó 
ana  escuela,  bajo  la  dirección  da  Ja- 
cobo  della  Quercia,  llamado  delU  Fstir- 
U,  á  causa  de  la  fuente  Oafa  Malo- 
gre, encantadora),  que  ejecutó  en 
aquella  población,  j  del  cual  se  con- 
servan también  bellísimBS  obras  en 
Luca  j  en  Bolonia:  de  esta  escuela  sa- 
Uwoa  «xcelaatea  artistas,  como  Ma- 


ITAL 

teo  de  Luca,  Nicolás  del  Arca,  Vec- 
cbietto,  Nicolás  di  Piero  ;  otros.  Sin 
embargo,  la  ciudad  de  Florencia  pro- 
dujo escultores  máB  notables  todavía. 
Lorenzo  Ghiberti  hizo  las  dos  famosas 
puertas  en  bronce  del  bautisterio,  en 
cujoB  bajos  relieves  supo  reunir,  i  la 
sencillez  j  elevación  del  pensamiento, 
la  nobleza  del  adorno,  la  hermosura 
de  la  forma,  la  pureza  de  la  ejecución 
;  el  efecto  dramático  da  los  contrastes 
pintorescos.  Ejecutó  también  varias 
estatuas  eu  bronce  para  la  iglesia  de 
Oro  de  San  Miguel;  los  sepulcros  de 
St.-Zenobio  j  de  St.-Proto;  algunos 
bajos  relieveB  para  la  iglesia  de  San 
Juan  de  Siena  y  diversas  obras  de 

filatería  que  Be  han  perdido,  cu^a  de- 
icadeza  y  gusto  encomia  Vasari.  Do- 
nato ó  Donatollo  fué  quien  mejor  im- 
primió á  la  escuela  florentina,  y  aun  i 
toda  la  escultura  italiana,  ese  carác- 
ter de  naturalidad  que  ha  conservado 
después.  Preocupado  exclusivamente 
con  la  idea  de  la  verdad  y  de  la  imi- 
tación exacta  de  la  naturaleza,  se  ol- 
vidó que  la  belleza  es  una  de  las  con- 
diciones esen ci al í simas  del  arte,  j 
descendió  hasta  el  realismo.  Sus  obras 
distioguen,  más  que  por  la  energía 
y  la  nobteiB  del  pensamiento,  por  la 
expresión  profunda  de  las  formas,  le- 
velando  una  gran  ciencia  anatómica, 
una  rara  habilidad  de  ejecución  y  un 
cabal  conocimiento  de  los  efectos  de 


retratada  en  el  cueipo,  lo  cual  sigui 
fica  que  supo  dar  ser  á  una  escultura 
trascendental  y  sabia,  á  cujo  título 
merece  el  claro  renombre  de  escultor 
filósofo.  Sus  principales  obras  son,  en 
Florencia,  las  estetuas  de  tan  Pedro, 
de  san  M&rtot,  de  »bm  Gregorio,  de  Jit- 
dilh,  de  Ikaid  y  varios  bajos  relieves 
en  San  Lorenzo  ;  en  la  catedral;  en 
Fadua,  la  ratatua  ecuestre  de  Gattawu- 
laía  j  otros  bajos  relieves'  en  la  cate- 
dral. A  Lúeas  della  Robbia  se  debe 
lugar  distinguido  por  sus  escultu- 
en  barro  cocido  y  barnizado,  en 
las  que  la  pureza  del  gusto  j  un  esti- 
lo casi  antiguo  se  noen  á  la  ingenui- 
dad y  sencillez  de  la  Edad  Media.  Des- 
pués da  Ghibarti,  de  Donato  y  de  Lú- 
eas della  Robbia,  siguen  el  arquitecto 
Brunelleschi,  de  quiea  se  tiene  un 
hermoso  Crucifijo  de  madera  en  Santa- 
María-Novella;  Filarete,  que  esculpió 
las  puertos  de  San  Pedro  en  Roma; 
Antonio  Rossellioi,  autor  de  los  ee- 
pulcros  del  cardenal  de  Portugal,  ei 
San  Miníate,  v  de  María  de  Aragón. 
en  Ñápeles;  Bernardo  Rosellini,  si 
hermano,  y  Benito  Majano,  tos  cuales 
hicieron  respectivamente  los  mauso- 
leos de  Marzupini  y  de  Strozzi,  en 
Florencia;  Andrés  Yerrochi  o,  dequian 
posee  Yenecia  la  estatua  de  Colleoni, 
Andrés  Sansovino,  cuva  producción 
mia  notable  es  su  bellísimo  grupo  de 
(sats  Ana,  la  Virgtn  y  el  Ntño  Jetw, 
que  se  encuentra  en  San  Agustín  de 
Soma;  Vellano,  Juan  de  Piea,  Bertol- 
do  y  Nanni  di  Banco,  discípulos  de 
Donatelto;  Desiderio  de  Settignano. 
Agustín  de  Guccio,  Minio  de  Fiesole 


ITAL 


195 


y  los  hermane»  de  la  Robbia,  imita- 
dores del  estilo  de  Ghiberti,  y,  final- 
mente, Rusticci,  Baccio  de  Uontelupo 
y  Benito  de  Rovezzano.  En  Roma  mé 
donde  se  distinguió  Paolo  Romano, 
autor  de  las  estatuas  en  plata  de  los 
apóstoles,  fundidas  por  loa  alemanes 
durante  el  saqueo  de  la  ciudad  en  1527; 
y  en  Ñapóles,  se  dieron  á  conocer  An- 
drés Ciccione,  que  hizo  el  sepulcro  de 
Ladislao;  y  Amello  Fiora,  cujas  obras 
se  admiran  en  laiglesia  de  Santo  Do- 
mingo. Los  progresos  de  la  escultura 
fueron  más  lentos  en  la  Italia  seten- 
trional,  desproviste  casi  por  completo 
de  monumentos  antiguos;  sin  embar- 
pueden  citarse:  en  Yenecia,  doa 
¡lias  de  escultores;  la  de  loe  Bon 
(Juan,  Panteleon  y  Bartolomé),  cujo 
buril  sencillo  ;  natural  recuerda  aún 
las  tradiciones  de  la  escuela  bizanti- 
y  la  de  los  Lombardi,  célebres 
también  como  arquitectos,  los  cua- 
ixperimenteron  más  la  influencia 
)a  modelos  antiguos.  La  escultura 
de  ornamento  llegó  á  ser  una  rama 
importentísima  del  arto.  En  el  núme- 
ro de  los  artistas  célebres  que  á  ella 
se  dedicaron,  figuran,  además  de  los 
citedos  Ghiberb,  Brunelleechi  y  Lú- 
eas della  Robbia,  que  habían  empe- 
zado por  ser  simples  platoros,  en 
Lombardía,  Riccio  Briosco,  de  quien 
conserva  Padua  el  magnífico  cande- 
labro de  san  Antonio;  Alejandro  Leo- 
pardi,  autor  de  los  pedestales  en  bron- 
ce de  la  plaza  de  San  Marcos,  en  Ya- 
necia,  y  Basti,  Bambaja,  firambilla 

ÍAgrate,  cuyos  trabajos  enriquecen 
i  hermosa  Cartuja  de  Pavía.  La  pla- 
tería tomó  igualmente  un  desarrollo 
considerable:  Leonardo  di  Ser  Gio- 
vanni,  Bartoluccio  Ghiberti,  Yerro- 
chio,  Cenninl,  Poliajuolo,  y  princi- 
palmente, Benvenuto  Cellini,  supie- 
ron elevarla  á  un  alto  grado  de  per- 
fección. El  último  de  estos  notables 
artistas  dejó  tembien  varias  obras  de 
estatuaria  mu;  celebradas,  tales  como 
el  Ptrteo  de  la  Log^a  de  los  Lanzi, 
en  Florencia,  y  la  ifin/a  de  Fontai- 
nebleau. — Como  ;a  lo  había  hecho 
para  las  formas  arquitectónicas,  el 
genio  portentoso  de  Miguel  Ángel, 
elevánaose  algunas  veces  sobre  las  re- 
glas de  la  escultura,  empleó  la  forma 
humana  en  creaciones  colosales,  en 
los  que  el  estila  y  la  expresión  presen- 
tan un  carácter  en  cierto  modo  sobre- 
humano; BUS  obras  más  encomiadas' 
son:  las  estetuas  de  la  Mañana,  del 
Mediodía,  de  la  Tariey  de  la  Noahe, 
en  el  sepulcro  de  los  Mediéis;  la  esta- 
tua de  Lorenzo  de  Médicis,  conocida 
con  el.  nombre  de  Pemiero  (Pensa- 
miento); el  Moitéi  del  mausoleo  de 
Julio  II,  en  Roma,  y  las  dos  figuras 
de  esclavos  que  posee  el  museo  del 
Louvre.  £1  Baeo  y  el  Damd,  que  se 
ven  en  Florencia;  Nuettra  Seüora  de 
¡a  Piedad,  en  él  templo  de  San  Pe- 
dro, en  Boma;  el  Qritío  de  la  iglesia 
de  la  Minerva  y  el  Ángel  de  Santo 
Domingo,  de  Bolonia,  son  obras  qua 
esto  insigne  artista  ejecutó  en  su  ju- 
ventud; menos  grandiosas,  pero  más 
humanas.  Los  £scípuloa  mi»  ilustres 


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196 


WAL 


i 


que  tuvo  Miguel  Angfel,  fueron:  Hon' 
toTsoli,  Mantelupo,  Guillermo  della 
Porta,  aator  del  sepulcro  de  Pió  III, 
en  6aa  Pedro  de  Roma;  Amanati,  que 
hizo  la  fuente  de  la  plaza  del  Gran 
Du^ue,  en  Florencia,  7  Danti  j  Ban- 
dini.  Miguel  Angiel  tuvo  también  un 
rival,  Baccio  BandineUij  el  cual  deco- 
ró de  estatuas  j  de  bajos  relieves  el 
coro  de  U  catedral  de  Florencia;  obras 
cuya  exageración,  falsa  grandeza  y 
pésimo  gusto,  contribuyeron  podero- 
samente á  la  decadencia  de  la  escul- 
tura italiana.  En  efecto;  á  partir  del 
siglo  XVII,  los  escultores,  separándose 
del  buen  camino,  buscan,  más  que  la 
gracia  j  la  belleza  de  la  línea,  la  ex- 
presión j  el  efecto  pintoresco.  El  Ber- 
nia ostentd,  lo  mismo  en  la  oscultura 
que  en  la  arquitectura,  un  carácter 
teatral  j  afectado:  no  ha;  nada  más 
pomposo  que  las  estatuas  de  Constan- 
tino j  de  Longino,  en  San  Pedro  de 
Boma;  nada  más  expresivo,  que  la 
figura  áe  santa  Bibiana,  ni  nada  más 
sensual,  que  la  de  santa  Teresa,  en  la 
iglesia-de  la  Victoña.  Todo  el  cuida- 
do de  los  artistas  de  entdnces  era  dar 
al  mármol  la  flexibilidad  de  la  carne 
V  de  las  telas.  Mocchi,  Baggi,  Bolgi, 
Ferrata,  y  Aspetti,  fiaratta,  Fansega 
Algardi  tomaron  á  Bernin  por  mo- 
do: Cioli,  Foggini,  Mosca.Scahay 
Lorenzetto,  rindieron  menos  culto  i 
la  extravagancia.  Las  obras  de  Juan 
de  Bolonia  fueron  igualmente  conce- 
bidas y  ejecutadas  cu  mejor  estilo, 
como  lo  prueban  su  Jtapío  de  leu  labi- 
mu,  en  Floroncia;  el  Merewrio,  de  Bo- 
lonia, y  la  fuente  de  B&boli.  Ste&no 
Maderno  fué  también  uno  de  los  que 
protestaron,  aunque  vanamente,  con- 
tra los  errores  del  arte. — La  decaden- 
cia continuó  todavía  durante  el  si- 
plo  ívni,  en  cuja  época  aparecen 
Rusconi  j  Pompea  Battoni,  como  los 
únicos  escultores  dignos  de  mención. 
Hécia  fines  del  si^o,  el  veneciano 
Canova  intentó  regenerar  la  estatua- 
ria, llevándola  al  estudio  de  la  anti- 
güedad; pero  sus  obras  no  son  otra 
cosa  que  imitaciones  pálidas,  sin  ener- 
gía, en  las  que  la  gracia  ocupa  el  lu- 
gar de  la  verdadera  belleza.  Entre  sus 
discípulos,  se  citan  á  Antonio  de  Este, 
famoso  por  sus  bustos  y  sus  relieves; 
Giusepe  de  Fabris,  autor  de  los  mo- 
numentos del  Tasso  y  de  León  X; 
C.  Tadolini,  G.  Jinelli,  los  dos  Fer- 
rari, y  principalmente,  Bartolini  y 
Pompeo  Marchesi,  que  figuran  ea  pri- 
mer lugar.  Fuen  de  esta  escuela, 
los  únicos  que  han  adquirido  cier- 
ta reputación,  son  Cayetano  Monte, 
B.  Comolli,  Saugiorgio,  Putti,  Pam- 
paloui  ;  Pérsico.  Finalmente,  el  di- 
namarqués Thorwaldsen,  dorante  ol 
tiempo  que  permaneció  eu  Ita^lia, 
formó,  entre  otros  discípulos,  á  Qalli, 
Bomon!  v  Tenerani.— hitaremos,  co- 
mo uno  de  los  autores  que  mejor  tra- 
tan esta  materia,  á  Cicognara,  8io- 
ria  della  Scvltura,  Florencia,  1813-18, 
3  volúmenes  en  folio. 

42.  &rahado. — Los  primeros  graba- 
doresitalianos eran  dibujantes  origina- 
les, como  Boticelli,  Andrea  Maategna 


ITAL 

y  Pallajulo,  los  cuales  reproducían  con 
el  buril  sus  propias  concepciones,  con 
una  corrección  y  firmeza  de  dibujo 
verdaderamente  admirables.  Pero  á 

fiartir  de  Mareo  Antonio  Raimondi, 
a  escuela  de  los  grabadores  sobre 
metal  se  consagró  a  popularizar  las 
obras  de  los  grandes  pintores,  cir- 
cunstancia que  la  puso  en  excelent«s 
condiciones  de  progreso.  R&imondi, 
discípulo  de  Rafael,  roprodujo,  bajo 
BU  dirección,  los  dibujos  de  los  carto- 
nes de  su  maestro,  y  contribuyó  de 
esta  manera  á  popularizarlos:  se  hizo 
luego  jefe  de  escuela  y  dejó  numero- 
sos discípulos,  entre  otros,  Agustín 
de  Venecia,  Mareo  de  Rávena,  Vico 
de  Panna,  Buonasone  de  Bolonia  y 
■  los  Ghisi;  notables  todos  por  un  di- 
lujo  geralmente  correcto  y  un  buril 
preciso,  ajustado;  pero  seco.  Ugo  da 
Carpi  llegóádar  tres  jcuatro-tonoaal 
grabado  en  camafeo.  Valpato  y  Rafael 
Morghen,  á  pesar  de  su  reputación, 
fueron  grabadores  monótonos,  que  no 
supieron  tomar  el  carácter  de  sus  mo- 
delos, y  á  cuya  feliz  elección  debieron 
Firincipalmeute  su  renombre.  Los  Mú- 
ler,  no  obstante  bu  origen  germáni- 
co, pertenecen  á  la  escuela  italiana,  y 
lUB  virgenet  son  obras  muy  nota- 
bles.— En  la  actualidad,  la  escuela 
taliana  sigue  las  tradiciones  de  la 
escuela  francesa,  de  la  cual  ha  toma- 
do la  facilidad  y  la  brillantez.  Entre 
sus  grabadores  más  distinguidos  figo-, 
ran:  M.  Toschí,  autor  de  la  Suirada 
de  Enrique  IV  e*  París;  Mereuri,  á 
quien  se  debe  £m  Segadora  mUuia- 
g**at  Pimti*at,  y  M.  Calomatta,  el 
cual  ha  grabado  el  Voló  de  Luú  XIII. 
43.  PinHnra — Los  monumentos  más 
antiguos  de  la  pintura  cristianase  en- 
cuentran en  las  catacumbas  de  Roma; 
pero  no  hay  motivos  para  afirmar  que 
esos  monumentos  sean  anteriores  al 
siglo  V.  Ninguno  de  los  escritores  de 
las  edades  precedentes  habla  de  pin- 
turas existentes  en  las  catacumbas,  y 
el  poeta  Prudencio,  que  es  el  primero 
que  menciona  una  representación  del 
martirio. de  san  Hipólito,  no  indica 
el  lugar  en  donde  se  u aliaba  colocada. 
tin  una  carta  dirigida  por  Adriano  I 
á  Cario  Magno,  se  ve  que  el  papa  Ce- 
lestino I  (424-432)  hiío  adornar  de 
pinturas  el  cementerio  de  Santa  Pris- 
cila.  Por  lo  tanto,  es  verosímil  que, 
hasta  después  del  triunfo  del  cristia- 
nismo, no  se  decoraran  los  lugares  en 
donde  habían  sido  enterrados  sus  pri- 
meros santos  y  sus  mártires.  En  las 
catacumbas  de  los  santos  Uareelino 
'  Pedro,  de  san  Calixto  y  de  santa 
nés,  reputadas  por  las  más  antiguas, 
os  artistas  cristianos  han  pintado  el 
Cristo  bajo  las  figuras  simbólicas  de 
Orfeo,  de  Moisés,  de  Tobías,  de  Da- 
1,  de  Joñas  y  del  Buen  Postor;  há- 
llanse  también  varias  imágenes  ro- 
deadas de  coronas  de  laurel;  Jesús, 
en  medio  de  sus  apóstales;  la  Virgen 

Í'  el  Cristo;  la  Comida  de  las  ágapas; 
os  jóvenes  hebreos  en  la  hornaza  y 
otras  escenas  del  Antiguo  Testamen- 
to. £1  estilo  de  estas  obras  es  bárba^ 
ro,  aunque  demuestra  una  imitación 


ITAL 

de  los  modelos  de  la  antigüedad  pa- 
gana. Por  lo  demás,  las  pinturas  a*- 
corativas  de  las  catacumbas  han  sido 
hechas  en  diferentes  épocas  j  proba- 
blemente hacia  fines  del  siglo  vui. — 
Las  de  San  Ponciano  y  de  San  Valenti  n 
presentan  figuras  menos  paganas;  los 
adornos  son  más  austeros  y  loe  asun-  ' 
tos  de  invención,  más  recientes,  como 
SI  BamtinM  d*  Critt»,  La  Cracifixüm 

LLot  Sanfos  erMÍtaéot  conmadot  par 
Divinidad, — Las  pinturas  fnertHi 
igualmente  ejecutadas  en  los  templos: 
san  Paulino,  Obispo  de  Nole,  adornó 
con  ellas  la  basílica  de  San  Félir; 
Prudencio  habla  de  una  pintura  de 
san  Casiano  en  la  iglesia  de  Iroola; 
el  papa  Símaco  hizo  pintar  Za  Co*fp- 
tüm  de  um  Pedro,  y  Leo»  I,  los  retratos 
de  los  46  ]^meros  p^pu,  eu  la  basíli- 
ca de  SanPablo.  Las  pinturas  que  cu- 
brían las  paredes  de  los  edificios  sa- 
grados y  de  los  palacios,  han  desapa- 
recido casi  por  completo^  pues  lasque 
se  conservan  en  la  iglesia  de  los  San- 
tos Nazario  j  Celso,  en  Verana,  son 
del  siglo  vil  ú  vm. — Durante  el  mis- 
mo período,  el  mosaico  Aié  con  fira- 
cuencia  preferido  á  la  pintura  propia- 
mente dicha:  estas  obras,  aparte  de  sa 
mayor  solidez  y  duración,  presentan 
las  figuras  colocadas  sobra  un  fondo 
de  oro,  que  aumenta  la  riqueza  del 
trabajo  y  exige  menos  estudio  para 
la  ^ecucion.  Los  mosaicos  de  í>aa- 
ta  Haría  la  Mayor  y  del  bautiat»- 
río  de  San  Juan  de  Letran,  del  si- 
glo V,  y  los  de  loa  santos  Cosme 
y  Damián,  del  siglo  vi,  están  ejecu_ 
tados  en  el  estílo  latino  y  son  sin  duda 
obra  de  maestros  italianos.  Los  mo- 
saicos de  Santa  Inés,  de  Santa  Práxe- 
des T  de  San  Clemente,  eu  Roma;  da 
Sanvital,  en  Rávena;  de  San  Marcos, 
en  Venecia;  de  San  Ambrosio,  en  Mi- 
lán; de  San  Pedro,  en  Pavía,  y  de  San 
Esteban,  en  Ñapóles,  pertenecen  á  los 
siglos  vil  al  XI. — La  pintura  sobra 
manuscritos  ha  dejado  también  algu- 
nas obras.  El  Virgilio  del  siglo  v,  que 
posee  la  biblioteca  del  Vaticano,  con- 
tiene varias  miniaturas  que  oflrecea, 
respecto  de  los  pinturas  de  loa  cata- 
cumbas, un  parecido  notable.  En  el 
Tere*cio  del  siglo  ix,  que  conserva  la 
misma  colección,  la  imitación  de  lo 
anegue  es  mucho  menos  sensible  y 
más  incorrecto  el  dibujo. — Los  tras- 
tomos  políticos  de  Italia,  la  insufi- 
ciencia de  los  artistas  y  ú  severidad 
de  la  arquitectura  romana,  que  se 
prestaba  menos  que  la  basílica  primi- 
tiva á  la  decoración  pictórica,  habían 
hecho  caer  la  pintura  en  la  barbarie, 
cuando  en  el  siglo  xi  vino  á  operarse 
un  verdadero  renacimiento,  bajo  la  in- 
fluencia del  arte  bizantino.  Se  esta- 
bleció en  Roma  una  escuela  griega  y 
cierto  número  de  artistas  siguió  las 
prácticas  de  aquel  arte;  pero  dulcifi- 
cando la  austeridad  con  la  gracia.  Di- 
chos artistas  fueron  Guido,  Barabuoi 
r  Diotisalvi.  Mino  de  Turrita,  oriun- 
lo  también  de  Siena,  decoró  en  Roma 
parte  de  Santa  María  la  Mayor  y  res- 
tauró el  mosaico  de  San  Juan  de  Le- 
tran. Gaddo  Goddi,  hábil  mosaiata, . 


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ITAL 

tnbs.j6  en  Florencia  y  en  Roma,  j  sus 
obras,  como  las  de  Mino,  ofrecen  una 
mésela  del  estilo  latino  con  el  griego, 
Oianta  de  Pisa  fué  quien^mejor  diú  á 
sus  figuras  la  expresión  bumana,  en 
el  siglo  XIII. — Bajo  la  dirección  de 
Apolonio,  uno  de  los  maestros  extran- 
jeros que  ornaban  de  mosaicos  la  ig^le- 
8ia  de  San  Marcos  de  Venecia,  hizo 
Cimsbue  sus  primeros  estudios.  Pero 
el  ejemplo  de  Nicolás  de  Pisa,  el  cual 
regeneraba  la  escultura  por  el  estudio 

{r  la  interpretación  de  la  naturaleza, 
e  liizo  abandonar  los  procedimientos 
tradicionales.  Los  progresos  que  Uevd 
á  cabo  en  el  arte,  excitaron  la  admi- 
ración de  los  contemporáneos,  en  ta- 
les términos  que  su  Maémn  de  Santa 
María  Novella,  considerada  como  la 
maravilla  de  sus  tiempos,  fué  llevada 
procesionalmenta  por  los  florentinos. 
La  ejecución  dista  mucho  da  ser  aca- 
bada; pero  la  concepción  no  carece  de 
originalidad  j^  de  grandeza  EnAseise, 
existen  también  algunas  de  sus  pintu- 
ras. Con  Cimabue  empetd  el  verdade- 
ro estilo  italiano  j  lo  que  se  Dama 
ttatela  Jtoreníina.  Giotto,  su  discípu- 
lo, le  aventaja  en  gracia:  la  expresión 
se  hizo  en  él  mis  humana,  más  ver- 
dadera; las  formas  llegaron  á  ser  más 
correctas;  el  ropaje,  más  natural,  j 
los  eseorzoB  empezaron  entonces  i 
eetudiarse.  Hubo  durante  el  siglo  xiv 
ana  etneh  gwtUsca,  compuesta  de  los 
discípulos  de  Giotto,  Stefano  de  Flo- 
rencia. Tadeo  Oaddi,  Simón  Memmi, 
Cavallini,  Capanna,  Laurati,  Giotti- 
QO,  Simón  de  Nápojes,  Juan  de  Mi- 
lán, Men&buoi  de  Padua,  Quillermo 
de  Forli,  Antonio  de  Venecia  j  An- 

glolo  Gsddi.— Otros  artist&s,  como 
affalmacco, '  los  Orcagna  j  Traini, 
permanecieron  fieles  al  estilo  anti- 
guo, del  cual  conservaron  las  tradi- 
ciones típicas.  Los  artistas  de  dos  es- 
cuelas rivales  desplegaran  á  porfíi 
sus  talentos  en  la  decoración  del  cam 
JM  ta»to,  en  Pisa,  único  monumento 
de  la  pintura  al  fresco.— La  escuela 
de  Giotto,  DO  sólo  prosperó  en  Tosca- 
na,  sino  que  se  ext«ndiii  igualmente 
á  LombaMía,  en  donde  Ueg^  á  contar 
entre  sus  miembros  á  Stofanó  j  Jaime 
de  Verona,  Guisto,  Juan  Miretto,  Al- 
tíohiero  j  Jaime  Avanzi.  Por  la  mis- 
ma época,  la  escuela  de  Siena,  repre- 
sentada por  Simona  de  Msrtíno,  con- 
tinuaba distinguiéndose  por  la  dul- 
zura del  estilo,  el  cual  degeneró  luego 
rápidamente  hasta  debilitarse  y  extin- 
guirse. Los  pintores  á  quienes  se  ha 
dado  el  nombre  de  KVftiatwristai,  entre 
los  que  figuran  Oderigi  d'Agubbio, 
Tranco  de  Bolonia,  Vital  del  le  Mado- 
ne,  Pianello  Lippo  Dalmasio,  Gentil  a 
d»  Fabriano,  Guido  Palmemeci  y  Fra 
Angélico  de  Fiesole,  se  inspiraron  an 
sn  talento;  es  la  misma  manera  de 
pintar  coQ  tintas  débiles;  el  mismo 
cuidado  en  evitar  todo  raago  dema- 
siado saliente  de  la  vida  real  y  de  es- 
S'ñtualizar  la  naturaleza  humana. — 
in  el  siglo  XT  se  manifastó,  en  la 
Íintnra  italiana,  una  tendencia  cada 
¡a  más  pronunciada  á  reproducir  la 
jwtunUezft  en  toda  su  rerdad;  á  rom- 


ITAL 

par  las  trabas  impuestas  hasta  enton- 
ces al  arta  por  las  exigencias  del  es- 
tilo religioso,  ;  á  abarcar,  con  une 
libertad  ilimitada,  todos  los  asuntos. 


forma,  expresión,  disposición,  adoi 
nos,  modelado,  claro-oscuro,  colo- 
rido ,  todo  debía  ser  objeto 
cuidadoso  examen.  Tres  pintores  de 
la  escuela  florentina  ejercieron  i 
grande  influencia  sobre  este  nu 
desenvolvimiento  de  la  pintura 
el  camino  de  la  naturalidad:  Pi 
Uccello,  el  cual  aplicó  á  su  arta  los 
principios  de  la  perspectiva  lineal; 
MasBolnio ,  con  quien  la  ejecución 
práctica  obtuvo  notables  progresos,  y 
Masaccio,  sobre  todos,  quien;  desem- 
barazándose de  los  últimos  restos  del 
arte  tradicional,  inauguró  lo  que  po- 
drís WAm&ne  titilo  drantátüo.  Después 
de  éste,  se  puede  mencionar  á  Filip^ 
po  Lippi,  el  primero  que  representó 
en  los  cuadros  paisajes  de  cierta  im- 
portancia; i  Botticalii,  Baldoninetti, 
Andrés  del  Cart«gno,  Benozzo  Gonza- 
li,  Koselli^  Ghirlandajo  y  Pollajuolo, 
cuyas  pinturas  sa  distinguen  por  la 
ciencia  anatómica,  y  á  Luca  Si^o- 
relli,  Fra  Bartolomeo  y  otros.  iJna 
costumbre,  común  á  todos  estos  pinto- 
res, fué  laintrodnccion  en  sus  obras  de 
retratos  de  contemporáneos.  El  iMtiiir<t- 
Utmo  llegó  igualmente  A  practicarse  en 
Lombardía,  y  si  no  sa  le  encuentra 
aún  en  la  escuela,  de  la  cual  formaron 

farte  Joppa,  Civarchio,  Revilacqua, 
oasano  y  Montorfano,  inspiró  al  me- 
nos la  de  Padua,  fundada  por  Squar- 


ITAL 


Parentino,  Pizzolo  j  Buono;  á  Bolo- 
nia, con  Lorenzo  Costa;  á  Ombría, 
coa  Fiorenzo  di  Lorenzo;  á  Parma, 
con  los  hermanos  Mazzuoli;  á  Lodi, 
con  los  hermanos  Piazza,  y  á  Milán, 
con  Bramantino  7  Borgognone.  Sin 
embargo,  hubo  en  Ombría,  particu- 
larmente, en  Parusa,  una  escuela  que, 
adoptando  completamente  los  progre- 
sos que  hacía  la  pintura  ea  la  eje- 
cución práctica,  conservó  las  tradi- 
ciones del  estilo  religioso,  sin  dejar- 
las alterarse  al  contacto  de  las  ideas 
antiguas  y  paganas,  y  que  puede 
siderársela  como  nacida  de  la  escuela 
de  Siena  y  de  los  miniaturistas  del 
siglo  XIV.  Después  da  haber  contado 
entre  sus  maestros  á  Tadeo  Bartolo, 
de  Siena;  Martinelli,  Antonio  de  Fa- 

Xa,  Besonfigli-v  Nicolás  Alunno, 
^  lirio  nuevo  brillo  con  Pinturiechio 
yPedro  Vannuchi,  llamado  í/i'ínwHW, 
al  cual  tuvo  á  su  vez  por  discípulos  á 
Luigi  ringegno,  Uanni,  San  Gior- 

flo,  Paccbiarotto  y  últimamente  á 
afael  Sanzio,  que  los  eclipsó  á  todos. 
Bolonia  tenía  también,  en  Francesco 
Francia  un  jefe  de  escuela,  el  cual  se 
aproximaba  bastante  á  los  artistas  de 
Perusa  por  el  sentimiento  piadoso  y 
la  delicadeza  de  la  ejecución.  Aparte 
de  los  progresos  del  natvraUíno  en  el 
arte,  el  siglo  xv  vio  operar  otra  revo- 
lución, cuya  señal  dió  la  eicutla  ve- 
'm4,  que  había  permanecido  fiel 


197 


I,  po- 


seedor del  secreto  por  el  cual  Juan  de 
Bmges  había  hecho  más  fácil  el  em- 
pleo de  la  pintura  al'  óleo,  lo  introdu- 
jo en  Venecia  por  los  años  de  1450, 
en  tanto  que  el  Dominico  lo  daba  á 
conocer  en  Florencia.  Este  género  de 
pintura  fué  adoptado  en  todas  partes 
para  los  cuadros  de  caballete:  peroles 
primeros  que  se  sirvieron  de  el  para 
reemplazar  el  fresco  en  las  j^randes 
composiciones,  fueron  los  artistas  ve- 
necianos. Juan  fiellini  j  en  hermano 
Gantila  dieron  á  la  escuela  veneciana 
esa  superioridad  de  colorido  que  tan- 
to la  ha  distinguido  siempre.  Entre 
suB  discípulos  6  émulos,  se  citan  á 
Cima  de  Conagliano,  Basaiti,  Bnon- 
consiglio,  Marascalco,  Previtali,  Pe- 
nacchi,  Catena,  Bissolo,  Sauta-Croce, 
Boceo  Darcone,  Juan  de  Udine,  Ca- 
riano  de  Bérgamo,  Pellegrino  de  San-  * 
Dauiele,  Carpaccio,  Mansueti,  Laz- 
zaro  Sebastiani,  Libérale,  Francesco 
Morone,  Oirolamo  dai  Libri  y  Mon- 
tagnade  Vicenza.  Cualquiera  que  ñie- 
se  el  mérito  de  estos  pintores,  todos 
ellos  quedaron  muy  por  debajo  de  los 
artistas  qua  condujeron  el  arte  al  úl- 
timo extremo  de  la  perfección,  como 
Leonardo  de  Vinci,  Miguel  Ángel, 
Rafael,  al  Giorgione,  el  Ticiano  7  el 
Correggio,  jefe  de  la  escuela  de  Par- 
ma, llamado  íl  Divino.  Por  la  circuns- 
tancia de  haber  nacido  hacia  fines  del 
siglo  XV,  sa  les  designó  por  sus  dis- 
cípulos con  el  nombre  de  CinftiecMtitti, 
esto  es,  auioret  del  ii^mo¡itÍHto  *iglo. 
Leonardo  da  Vinci,  después  de  haber 
estudiado  en  Florencia  con  Verroo- 
chio,  llevó  á  la  acula  milMUta  nueva 
7  fecunda  vida.  Puede  afirmarse  que 
ningún  artista  realizó  tan  cumplida- 
mente como  él  la  idas  qua  se  tenía  de 
la  antigua  pintura:  ciencia  de  la  pers- 
pectiva 7  de  la  luz,  estudio  minucio- 
so de  la  forma,  arte  del  modelado, 
anchura  del  dibujo,  suavidad  exqui- 
sita de  pincel,  profundidad  de  ex- 
presión; no  le  faltó  más  que  al  genio 
creador  de  Miguel  Ángel  ó  de  Ra.fa.e\ 
para  ser  el  pintor  más  grande  de  los 
tiempos  molernos.  Sin  hablar  de  la 
famosa  Ctita  de  Mitán,  fresco  admira- 
ble, considerado  como  su  obra  maes- 
tra 7  del  cual  apenas  quedan  restos 
hoy  dia,  puedan  citarse  dos  lienzos 
que  posee  al  musao  dal  Luvre;  la  Vir- 
gm,  el  Nifio  Javt  y  íSanta  Ana,  y  ese 
retrato  de  Mona  Lisa,  célebre  bajo  el 
nombre  de  la  Joeonda,  pintado,  según 
las  expresiones  de  Vasari,  «de  una 
manera  capaz  de  hacer  estremecer  al 
artista  más  vigoroso,»  Después  d« 
Leonardo  de  Vinci,  la  escuela  miU- 
nesa  fué  representada,  en  al  siglo  xvi, 
por  Bemardino  Luini,  Melzi,  ^laino, 
Marco  d'Oggione,  Cesare  da  Cesto,  Sa- 
lario, BeltrafBo,  Gaudenzio,  Ferrari, 
Razzi,  apellidado  el  Sodona,  y  Beccafu-  - 
mi.  Miguel  Ángel  se  abrid  un  camina 
independiente.  Apenas  dejó  más  que 
una  obra  de  pintura,  el  asombroso  fres- 
co del /«Mw^na/,  que  adorna  la  bóve- 
da de  la  capilla  Sixtina  en  Roma,  [lúes 
los  cuadros  que  se  Ib  atribuyen,  ñieron 


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198 


ITAL 


ejecutados  por  sus  discípulos,  eegun 
aus  dibajos.  Bl  calor  de  bu  composi- 
ción, sa  conocimiento  profundo  de  la 
anatomía,  la  valentía  de  sus  contor- 
nos j  de  sus  escorzo»,  le  dieron,  como 
en  la  arc[uitflctura  j  la  escultura,  una 
originalidad  poderosa,  llevada  hasta 
la  exageración  por  sus  imitadores. 
Si  se  exceptúan  á  Daniel  de  Valtena 
y  Sebastian  del  Piombo,  demasiado 
conocedores  para  reproducir  las  faltas 
del  maestro,  no  se  encuentran,  des- 
pués de  él,  más  que  pintores  que  ca- 
jeron  en  la  hincnazon  j  en  la  false- 
dad, como  Vasarí,  Rossi,  Ifaldini, 
los  Zuccari,  Vanni,  el  caballero  de 
Arpiño,  Fontana,  Cesi,  Semini  j 
Cambiado.  En  la  pintura  de  retrato. 
Anillo  AlloH,  llamado  Broncino  (tos- 
tado 6  quemado  del  sol)  v  su  sobrino 
Alesaandro,  pertenecen  &  una  misma 
escuela.  Ha;  que  exceptuar  á  Andrea 
del  Sarto;  cuya  pintura  se  aproxima 
á  la  escuela  naturalista;  aunque  sua- 
vizada por  una  gran  sencilleí  v  una 
extremada  finura  de  dibujo  j  de  ex- 
presión. Fneron  aus  discípulos  Fran- 
ciabiffio,  el  Pontormo  j  el  Bosso. — 
Bañiel  Sanzio,  apellidado  el  Dívím, 
es  el  verdadero  jete  de  laeKuehrtma- 
na.  Reunió  las  cualidades  de  los  otros 
maestros,  si  no  en  el  mismo  grado  de 
perfección  y  de  autoridad,  en  una 
medida  que  hizo  de  el  el  primero  de 
los  pintores,  según  el  juicio  de  su 
época;  aunque,  más  que  juicio,  pu- 
diera llamarse  sentimiento.  Habiendo 
tenido  por  maestro  al  Perugino,  se- 
gún queda  manifestado,  tomó  de  la 
OBCuala  ombriana  esa  expresión  piado- 
sa, ese  donaire  recogida  j  casto,  esa 
dulzura  indefinible,  esos  contornos 
sutilísimos,  envueltos  en  un  aura  que 
nos  &scina,  cuyo  género  se  adoptaba 
tan  admirablemente  á  la  nataraleza 
de  su  inspiración,  Hafeel  tuvo  indu- 
dablemente la  concepción  más  alta  j 
sublime  de  la  grandeza  ideal  de  la 
naturaleza  humana,  j  su  genio  mara- 
villoso  se  refleja  en  todas  sus  obras, 
sin  debilitarse  nunca,  con  la  misma 
belleza,  pura,  misteriosa,  solemne. 
De  entre  sus  grandes  creaciones  cita- 
remos solamente:  Bi  Patmo  de  ¡SieiU*, 
La  Düpnta  del  SantUimo  Sunmenlt, 
La  Etcnela  de  Atéwu,  La  Tratjiawa- 
cÍm,  Las  Sibilat,  El  Triwttfo  de  Ga^ 
latea,  Lat  BodoM  de  Ptyché,  La  Bata- 
lla de  Conttantino,  La  Virgen  de  Fch 
Ugito,  La  Madana  de  Sixto  V,  La  iS<t- 
era  Familia,  del  Luvre,  y  loa  retratos 
de  /«fio  II  y  do  La  Forñarina.  Hasta 
aquí  hemos  seguido  las  ideas  de  los 
tiempos  del  gran  pintor,  aquellos 
tiempos  que  lo  divinizaron,  porq^ue 
Raíael  no  era  el  maestro,  sino  el  Dios 
de  Roma  y  de  sus  discípulos.  Los  mo- 
dernos, sin  mermar  en  nada  el  in- 
menso «nombro  que  le  pertenece, 
Sues  la  fama  tiene  también  su  juro 
e  heredad,  no  ven  en  Urbino  el  pri- 
mer genio  de  la  pintura  italiana,  su- 
bordinándolo á  ios  dos  maestros  que 
pintaron  los  célebres  cartones  deloE 
Médicis.  Rañtel  de  Uibino  se  fonnií 
mediante  la  industria  de  su  diligen- 
cia, en  tanto  que  los  dos  maestros  ds 


ITAL 

los  cartones  se  crearon  por  su  propia 
virtud,  cual  si  la  inspiración  divina 
se  hubiese  raflejado  en  el  maravilloso 
panorama  de  su  genio.  Realmente, 
Raluel  estudié  el  ideal  clásico  de  Leo- 
nardo Vinci,  la  magnífica  audacia  de 
los  frescos  de  Miguel  Ángel,  el  co- 
lor magistral  de  Fra  Bartolomeo,  la 
naturalidad  de  los  antiguos  florenti- 
nos, la  antigüedad  en  las  coleecio- 
nes  de  Roma;  j  de  todos  los  caracte- 
res, de  todas  las  formas,  de  todas  las 
bellezas,  que  supo  trastornar,  acomo- 
dándolas á  su  imagen  y  semejanza, 
resulté  el  milagro  de  su  escuela;  es 
decir,  cierto  conjunto  armonioso,  sor- 
prendente, fascinador.  Cuando  se  es- 
tudian las  dos  épocas  de  la  pintura 
de  Rafael,  se  ve  claramente  que  es  un 
discípulo  de  loa  grandes  cartones  de 
Florencia,  lo  cual  significa  que  viene 
de  los  dos  maestros  verdaderamente 
reformadores  y  originalísimos;  Leo- 
nardo de  Vincí  y  Miguel  Ángel.  Para 
convencemos  de  esta  verdad,  basta 
examinar  los  frescos  de  Ürbino  en  la 
basílica  del  Vaticano,  pertenecientes 
al  primer  período  de  su  arte,  j  el 
fresco  que  se  halla  en  la  pared  dere- 
cha de  los  corredores,  por  donde  se 
va  á  la  capilla  de  Sixto  V,  el  cual  re- 
presenta el  famoso  incendio  de  il  Bor- 
go,  en  qne  un  hijo  salva  á  su  padre 
anciano,  llevándole  sobre  las  espal- 
das entra  torrentes  de  llamas  rojizas 
y  de  humo  negro.  En  los  frescos  de  la 
basílica  de  San  Pedro  admiramos  la 
corrección  propia  de  Urbino;  limpia, 
brillante,  angelical;  pero  Aesnuda  de 
la  majestad  de  la  proporción  y  del 
prestigio  de  la  fuerza  creadora.  Bn  el 
fresco  del  célebre  incendio  del  barrio 
Transtévere,  encontramoB  ya  la 
noble  osadía,  la  imponente  grandeza, 
el  generoso  ímpetu,  el  alma  creadora 
y  potentente,  que  Urbino  tomó  de  otra 
parte.  Por  último,  en  los  frescos  del 
Vaticano,  Rafoel  pinté  con  sus  propios 
pinceles;  en  el  fresoo  de  ilBorgo,  pin- 
té oon  el  pincel  del  monatruo  que  ha 
inmortalizado  la  capilla  Sixtiua.  Los 
mejores  maestros  de  la  escuela  roma- 
na, después  de  Rafael,  fueron  Julio 
Romano,  et  Primaticio,  Niccolo  dell'- 
Abbate,  Francisco  Penni,  Ferino  del 
Vaga,  Polidorode  Caravagio,  Andrea 
Sabbatini,  Pellegrino,  Benvenuto  Ti- 
si,  llamado  il  tíarofalo,  Oiacomone 
de  Faenza,  Timoteo  VitiylosCampi, 
Giorgione  y  Ticiano,  discípulos  de 
Juan  Bellini,  dieron  á  la  etcnela  fie*e- 
duna  todo  su  brillo.  Los  retratos  del 
uno  son  notables  por  su  color  y  su 
verdad:  el  otro,  admirable  como  pin- 
tor de  historia  y  también  de  retratos, 
y  considerado  como  el  primer  gran 
maestro  que  el  paisaje  ha  contado, 
poseyé  en  grado  sumo  la  fuerza  y  la 
armonía  del  color,  que  constituyen  el 
carácter  propio  de  su  hermosa  escue- 
la. A  estos  siguieron  después  Palma 
el  Viejo,  Bonifecio,  Lorenzo  Lotto, 
Schiavione,  Paris  Bordone,  Pordeno- 
ne,  Moroni.Romanino-ÍJaganza,  Bru- 
sasorci.  Moro,  Moretto,  Farinata,  Cam- 
pagnola,  Zelotti,  Savoido,  y,  final- 
ment«,  Tiotowto  y  Pablo  Vei 


ITAL 

maestro  á  Bn'vez  de  Caglian,  de  Pal- 
ma el  Jíven  y  de  loa  Bassanos.  £d 
cuanto  á  Correggio,  si  bien  pecé  bajo 
el  punto  de  vieta  de  la  pureza  y  gr»- 
veaad  del  estilo,  sobresalié  en  cambio 
por  la  anchura  del  modelado,  la  di»< 
tribucion  de  la  luz  y  de  las  sombras, 
la  calidad  del  tono,  la  excelencia  del 
empaste  y  la  solidez  de  la  pintura.  El 
arte  del  Correggio  era  el  resultado  da 
un  instinto  y  de  un  sentimiento  par- 
ticulares, que  no  podían  formularsa 
en  doctrinas;  por  cuya  razón  no  llega 
á  constituir  una  escuela.  Sus  obras, 
sin  embargo,  excitaron  el  entusiasma 
general,  y  de  aquí  el  que  tuviera  mu- 
chos imitadores;  entro  ellos,  Francis- 
co Mazzuoli,  apellidado  el  Pannegiani- 
na,  y  Schidoue  de  Médena,  en  quien 
la  dulzura  degeneré  en  morbidez,  ei 
sentimiento,  en  afectación,  y  la  &ci- 
lidad,  en  licencia.  Después  de  esta  - 
edad  gloriosa  de  la  pintura  italiana, 
empezé  la  decadencia  en  el  siglo  xvii. 
Ties  hermanos,  Luis,  Aníbal  y  Agu»- 
tin  Carracci,  intentaron  atajarla;  bi- 
ciéronse  jefes  de  una  escuela  llamada 
ecléctica,  en  la  cual  se  procuré  reunir, 
como  en  un  haz,  las  cualidades  intuí- 
tivaa  de  los  maestros  pracedentes.  De 
esta  escuela  salieron  T iarini,  Cavedo- 
ni,  Spada,  Massari  y  Salvi;  eclipsa- 
dos luego  por  algunos  de  sus  compa- 
ñeros, los  Guales  contaron  á  su  vbe 
discípulos  distinguidos:  el  gran  Gui- 
do Reni,  maestro  de  Cagnacci,*  de  Se- 
meuza,  de  Canuti  y  d'ElisabeÚi  Sirv 
ni;  Barbieri,  apellidado  el  Gnerckino 
(el  tuerto);  Albano,  maestro  de  Mola 
y  de  Andrés  Sacchi,  y  el  llamado  Do- 
miniquino,  Domenico  Lampuri,  cuya 
Confesión  de  San  Gregorio  es  hoy  ri- 
val de  la  Trasformacion  y  de  Nuestra 
Señora  de  Foligno,  los  dos  cuadros 
maestros  de  Rafael.  A  pesar  de  los  no- 
bles esfuerzos  de  los  hermanos  Carrac- 
ci, los  pintores  adoptaron  el  estilo  de- 
corativo y  teatral,  que  les  valió  el  so- 
brenombro de  maqninittat ,  tomando 
frecuentemente  por  modelo  la  natura- 
leza más  vulgar.  Al  frente  de  ellos  fi- 
guraba Miguel  Ángel  de  Caravagio, 
quien  tuVo  por  principales  discípulos 
a  Lanfraneo,  Pedro  de  Corteña,  Car- 
los Maratta,  Antonio  Canaletto  y  Car- 
los Cignain.  Estos  mismos  principios 
fueron  aplicados  á  la  acucia  napoUt^ 
na,  la  que,  basta  la  llegada  de  Penni 
y  de  Polidoro  de  Caravagio,  sélo  ha- 
bía producido  á  Colantonio  del  Fiore 
y  Antonio  Salario,  conocido  con  el 
nombre  de  el  Zitigaro  (el  gitano).  Ri- 
vera, llamado  el  Sspagnolcto ;  Preti, 
apellidado  WCa&i^Mtf,- Salvador  Rosa, 
Luca  Giordano  y  Solimene,  están  se-* 
ñaladoB  como  los  representantes  más 
famosos  que  tuvo  aquella  escuela.^ 
El  estilo  de  los  ma^vmictat  fué  impor- 
tado á  Venecia  por  Turchi  y  Basaeti; 
á  Verona,  por  Salmeggia,  Tiepolo  y 
Ricci.  Otro  pintor,  el  Barocho,  puso 
en  moda  la  gracia  melindrosa  y  el 
sentimentalismo,  que  fueron  también 
los  caracteres  de  Carlos  Dolci.— En  al 
siglo  xviii,  sélo  figura  Pompeo  Batt<^ 
ni,  afiliado  á  la  escuela  ecléctiea.  De» 
pues  d«  esto  época,  Appiaoi,  «a  Mi* 
Digitizedtiy  'VJ'^vy'i  iC 


ITAL 

Un;  BeoTenuti,  aa  Florancis,  y  Ca- 
muccini,  en  RÓma,  experimentaron 
mis  ó  m¿noB  la  influencia  de  la  escue- 
la francesa  de  David  y  se  los  puede 
considerar,  por  sus  garandes  decoracio- 
nes al  "fresco,  como  unidos  á  U  eseuo- 
la  de  los  ma^ninittiu.  Merecen  citarse, 
por  último,  al  pintor  francés  Fabre, 
establecido  en  Florencia,  eujos  paisa- 
jes no  son  menos  notables  que  sus  cua- 
dros historíeos;  Eaj'ei  y  Pelasio,  pin- 
tores de  historía  en  Milán;  Higliara, 


ras,  y  Sabbatini,  muj  elo^ado  por 
aus  dibujos  hechos  á  pluma. — Para 
más  cabal  conocimiento  de  la  historia 
de  la  pintura  italiana,  puede  verse: 
Vasari,  Z*  Vita  di  pilton,  Florencia, 
1550,  en  folio,  traducida  al  francés 

for  Jeanron  j  Léclanché,  París,  1840, 
O  yolúmenes  en  8.°;  Lanzi,  ffiiíoirf 
de  ¡a  peinture  e*  ItalU,  traducida  al 
francés  por  M.nn  Dieudé,  París,  1824, 
6  yiJúmenes  en  8.°;  Artaud,  Gomid^- 
ratvnu  iw  l'ettí  dt  ia  peintitre  en  lía- 
lie,  datu  let  gvalre  ttíelet  aui  <mípr/c¿- 
iéeeM  de  Raphail, París,  I8O87I8I2, 
en  8.*;  Andy,  SitUtirt  de  la  peiníwe 
e»  IfUe,  París,  1817,  en  12.*;  Boui^ 
bet,  Hittoire  de  la  peínture  en  Italie, 
París,  1817;  G.-T.  James,  TieJtalian 
tehool»  of  pai%ti*g ,  Londres ,  1820, 
en  8.°;  W.  Ottley,  Hütoire  de  la^n- 
iwe  itaUenne,  Paris,  1834,  en  8.°;  Bos- 
sini)  Storia  della  pitlwra  italianía,  Fi- 
Ba,  1840;  J.  Coiudet,  ffitiotre  de  la 
peiníwe  e»  líalte,  París,  un  volumen, 
en  12.';  De  Stendhal,  Hittoire  de  la 
peintve  en  líalie,  nueva  edición,  Pa- 
ris, 1860.  en  12.° 

44.  Mítica. — En  los  primeros  si- 
glos que  siguieron  á  la  caida  del  im- 
perio romano,  la  música  italiana  es- 
taba reducida  al  canto  llano,  en  sus 
dos  formas  sucesivas,  denominadas: 
Cdwfo  amirotiam  y  canto  gregoriano: 
su  escala,  imperfecta  y  reducida,  ser- 
vía irnalinente  para  las  composicio- 
nes del  genero  pro&no.  No  na  sido 
posible  hasta  ahora  determinar  en  qué 
proporción  empleó  el  arte  cristiano 
los  elementos  de  la  música  hebraica  j 
de  la  música  griega.  Tampoco  ha  po- 
dido fijarse  con  exactitud  la  época  en 
que  fueroa  empleados  los  instrumen- 
tos en  el  servicio  divino;  según  gene- 
ral opinión,  el  uso  del  drgano  en  la 
Iglesia  romana  data  del  año  670.  Des- 
de esta  fecha  hasta  el  siglo  xi,  loS 
hechos  relativos  á  la  música  italiana 
son  rarísimos.  iGuid'Arezzo,  monje 
benedictino,  muerto  en  1050,  se  le 
atribuyen  grandes  reformas  en  el  sis- 
tima  musical;  cre¿  el  diapasón  mo- 
derno, convirtiendo  en  un  nex&cordo 
los  tetracordos  de  los  griegos;  di<5  i 
las  notas  los  nombres  con  que  hoj  se 
les  designa;  imaginií  el  espacio  y  es- 
tableció el  uso  y  la  distinción  de  las 
llaves.  Forkel  na  combatido  victorio- 
samente esta  tradición;  pero  no  por 
ello  queda  menos  demostrado  queGui 
d'Arezzo  coleccionara  los  preceptos  de 
música,  poco  extendidos  entonces,  de 
sus  antecesores  j  contemponáneos,  y 
que  introdujera  un  nuevo  método  para 


ITAL 

la  eiuefianza  del  canto.  Las  guerras 
de  que  fué  teatro  la  Italia,  durante  la 
Edad  Media,  detuvieron  los  progresos 
del  arte  musical,  y  para  hallar  nuevos 
indicias,  hay  que  remontarse  á  ñues 
del  siglo  xi[i.  Dante  elogia  k  un. mú- 
sico llamado  Casella,  y  un  amigo  del 
mismo  poeta,  Scocchetti,  puso  en  mú- 
sica als;unús  de  sus  versos.  Por  esta 
época,  Marchetto  de  Padua,  comenta- 
dor de  Francon  de  Colonia,  escribió 
un  Ludda/ríwm  ntuica  plana  y  un  Po- 
mmrivm  mniica  mentitratx,  insertos  por 
Girberto  en  su  colección  de  los  Serip- 
toree  eceleítatiici  de  mtuicd  taerá  (to- 
mo III). — En  el  siglo  xiv,  un  floren- 
tino, Francesco  Landino,  apellidado 
Cieeo  (el  ciego),  fué  muy  celebrado, 
no  Bolamente  como  compositor,  sino 
como  organista,  y  algunas 
obras  se  encuentran  en  un  manuscrito 
de  la  biblioteca  imperial  de  Paris. 
Bn  1310,  una  sociedad  de  músicos 
ejecutó  en  Florencia  los  Landi  tviri- 
tuali.  Boccacio  nos  representa  á  los 

Eersonajes  de  su  Decameren  tocando 
>  rióla  y  el  laúd,  como  acompaña- 
miento de  canto  y  danza;  de  donde  se 
puede  inferir  que  la  música  se  culti- 
vaba ya  por  las  gentes  del  vulgo. 
También  habla  de  un  tal  Minuccio 
d'Arezzo,  como  excelento  tocador  de 
rióla  y  cantor  consumado.  Finalmente, 
existo  una  bula  del  papa  Juan  XXII, 
en  1322,  en  la  que  se  prohibían  las 
temibreeet,  las  mi»imat,  las  armoniat 
bárbara»  y  todos  los  adornos  <^ua  hi 
bian  alterado  la  pureza  primitiva  del 
canto  eclesiástico.— Durante  el  si- 
glo xv,  varios  artistas  de  la  escuela 
galo-belga  vinieron  á  dar  impulso  al 
genio  italiana.  La  capilla  d^  papa  y 
fas  de  las  otras  cortos  de  Italia  re- 
clutaron  varios  compositores  y  canto- 
rea  flamencos,  franceses,  españoles  y 
alemanes.  Juan  Tinctor  partid  de  Bél- 
gica, por  los  años  de  1450,  para  fun- 
dar una  escuela  en  Ñapóles :   un  ale- 

, irique  laaak,  fué  el  primero 

que,  hacia  1475,  escribid  en  Florencia 
los  Cantot  comataletcot.  Entre  los  ita- 
lianos, en  quienes  el  ejemplo  de  los 
extranjeros  excitó  la  emulación,  i 
cita  un  fiunoso  organista  da  Ftoreí 
oia,  Antonio  deglt  organi.  El  pintor 
Leonardo  de  Vinct  fue  músico  y  toca- 
ba diferentes  instrumentos;  el  duque 
Luis  Sforza  fundd  en  1483  una  es- 
cuela pública  de  música,  en  Milán; 
Prosdocimo  de  Beldemandis,  natu- 
ral de  Padua,  es  autor  de  unos  tra- 
tados sobre  la  .música  acompasada 
y  sobre  el  contrapunto;  Francisco  Ga- 
lorío,  da  Lodi,  anrid  en  Mantua,  en 
Yerona  y  en  Milán  varios  cursos  pú- 
blicos sobre  la  música,  mientras  que 
en  sus  obras:  TAeoríca  nutíca,  Practi- 
ca m*tica.  De  hamonta  mutieorttm  ína- 
inmenlomm,  se  halla  completamento 
expuesto  el  sistema  musical  de  la  épo- 
ca. Con  el  siglo  XVI  empezó  un  periodo 
brillante  para  alarte  ibdiano.  Octavio 
■Petrucci  de  Fossombrone  inventó,  en 
1503,  los  caracteres  para  la  impresión 
de  la  música,  y  desde  entdnces,  las 
B  de  los  compositores  contaron 
este  medio  de  propaganda.  £n 


ITAL 


1S9 


Mápoles  se  fundaron  tres  esouelaa:  la 
de  Santa  María  diZoretto,  en  1537;  la 
PieÜ  dei  TvrcAini  y  Sant'  Ono/rio,  en 
1583,  y  la  de  /  poveri  di  G/iet»  Ckrit- 
ío,  en  1589.  En  Roma,  en  Florencia, 
en  Yerona  y  en  Milán,  florecieron 
otros  esteblecimientos  de  la  misma 
clase.  Los  géneros  de  composición  se 
distinguen  IOS  unos  de  los  otros;  pero 
todos  se  cultivaron  con  buen  éxito.  A 
Palestrina,  discípulo  del  francés  Gou- 
dinel  y  sucesor  de  Animuccia,  como 
maesteo  de  capilla  de  San  Pedro  en 
Roma,  se  le  apellidó  el  Creador  de  la 
mítica  de  igletia  moderna:  sus  composi- 
ciones, si  nien  carecen  i  veces  de  me- 
lodía, se  distinguen,  en  cambio,  por 
la  claridad  y  majestad  del  estilo,  la 
sencillez  en  la  modulación  y  la  obser- 
vancia severa  de  las  reglas  de  la  ar- 
monía. Fué  jefe  da  la  escuela  romana 
y  contó  entre  sus  discípulos  é  ¡mita- 
doras  ¿  los  hermanos  Juan  María  y 
Bernardo  Nanini,  Felice  Auerio,  An- 
tonio Cifra  r  Ruggiero  Giovánelli.  La 
escuela  lombarda  se  hizo  igualmente 
famosa  y  contó,  además  de  su  jefe 
Costanzo  Porta,  á  Pietro  Ponzio,  de 
Parma;  á  O  razio  Vecchi,  de  Milán,  t 
á  Paolo  Cima.  Boceo  Rodio  fué  la 
principal  gloria  de  la  escuela  napoli- 
tana, en  tanto  que  la  veneciana,  fun- 
dada por  el  flamenco  Willaert,  tuvo 
gor  representantes  &  Giovanni  Croce, 
iiovanni  Feretti,  Mateo  Asóla,  An- 
drea Qabrieli,  Giovanni  Gabrieli,  so- 
brino del  anterior,  y  Antonio  Sarto- 
rio. A  esto  mismo  stglo  corresponde 
una  nueva  forma  de  composición  sa- 
grada: el  oratorio.  La  música  profana 
tomó  vuelos  al  mismo  tiempo  que  la 
música  religiosa.  Laa  melodías  popu- 
lares napolitanas,  conocidas  con  los 
nombres  de  aria,  eanxonetía  y  villa- 
nella,  estuvieron  en  moda  en  toda  Eu- 
ropa, como  lo  habían  estado  en  la  Edad 
Media  los  cantos  da  los  trovadores. 
Diferentes  sociedades  de  aficionados 
canteban  madrigalet,  compuestos  para 
varias  voces  y  en  un  esúlofugaío,  so- 
bre versos  da  Petrarca,  de  Áriosto  ó 
del  Tasso,  por  Animuccia,  Palestrina 
y  Luca  Maranzio,  da  la  escuela  roma- 
na; el  príncipe  Gaaualdo,  de  la  eacne- 
la  napolitana;  José  Caimo  y  Giacomo 
Qasteldi,  de  la  escuela  lombarda,  y 
Costanzo  Festa  y  Antonio  BiM,  de  la 
escuela  veneciana.  Hacia  1583,  tomó 
nacimiento  en  la  corto  de  los  duques 
de  Ferrara  y  en  Yeneda  una  nueva 
especie  de  música;  la  música  concer- 
tante, cuya  introducción  se  atribuya 
'  Annibale  Malone,  compositor  de  la 
escuela  romana.  Finalmente,  en  1590, 
fué  considerablemente  perfeccionado 
el  sistema  de  la  armonía  por  Claudio 
Monteverde,  discípulo  de  la  escuela 
veneciana.  Otros  varios  escritores  con- 
tribuyeron también  i  los  progresos  del 
arto ,  particularmente ,  Pedro  Aaron, 
Luis  FogUani,  Juan  Haría  Lanfran- 
co,  el  padre  Ángel  de  Piciton,  Nicolás 
Vicentino,  el  Abad  Aiguino,  Juan 
María  Artusi,  Yicente  Galileo  (padre 
del  matemático),  Orazio  Tigrini,  Her- 
cule  Bottrígari,  el  padre  Valerio  Ba- 
ña, el  padre  Ludovioo  Zacconi  y  Z«r- 


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300 


ISLA. 


loui,  qne  fué  el  más  Dotable  de  todos, 
El  sifflo  XTi  presencia  el  estreno  de 
UD  genero  nuevo,  el  género  dramático, 
destinado  á  adquirir  en  las  edades  au- 
cesivas  una  importancia  j  una  supe- 
rioridad incontestable.  La  aplicación 
de  la  música  á  los  dramas  era  sin  du- 
da más  antigua,  puesto  que  en  1440, 
según  unos,  6  en  1480,  según  otros, 
se  nabía  ja  representado  en  Itoma  una 
Contersüm  de  san  Palió  con  música  de 
Francisco  Baverini;  en  1475, 
ma  de  Ángel  Potítien,  titulado  Orfeo; 
j  aun  se  ailade  que,  desde  el  a&o  1300, 
se  recitaban  en  verso  las  acciones  he- 
nSicaa  de  loa  grandes  capitanes  a] 
compás  de  la  música.  Pero  estos  anun- 
cios del  arte  no  eran  más  que  ensajos 
informes.  Alfonso  della  Viola,  maes- 
tro de  capilla  en  Ferrara,  pasa  por  el 
primero  que  unió  el  canto  á  la  decla- 
mación en  las  represen taciones  escé- 
nicas, j  no  cabe  ja  duda  ninguna  de 
que  la  pieza  más  antigua  que  apare- 
ció en  forma  de  <5pera  es  el  Orbecche 
de  Girsldi  Cinthio,  tragedia  que  aquel 

Suso  en  música  j  que  fué  representa- 
a  en  Ferrara  en  1541.  Claudio  Mo- 
mia, Oraiio  Veochi  y  Emilio  del  Ca- 
valiere  hicieron  también  algunas  ten- 
tativas del  mismo  género;  pero  todas 
ellas  no  eran  más  ^ue  especies  de  mo- 
nólogos, compuestos  en  estilo  de  ma- 
drigales j  cantados  por  varias  voces, 
sin  acompañamiento  de  ningún  ins- 
trumento. Con  la  Dafne  de  Peri,  re- 
presentada en  Florencia  en  1597,  j 
en  ta  cual  la  declamación  hablada 
fué  sustituida  por  el  redlado  6  decla- 
mación lírica,  se  dii5  un  gran  paso 
hacia  adelante.  El  brillante  éxito 
de  esta  innovación  fué  cousa^«do 
por  la  Euñdiee  de  Peri  y  de  Julio 
Caccini,  cujo  estreno  tuvo  lugar  en 
Florencia  en  1600,  con  motivo  del 
matrimonio  de  Enrique  IV  con  María 
de  Médicis,  y  por  la  Áriadna  y  el 
Or/ea  de  Monteverde,  en  1607.  Es 
digno  de  notarse  que  por  este  tiempo 
empezaron  4  emplearse  algunos  ins- 
trumentos de  Orquesta.  Bl  drama  líri- 
co permaneeiií  .estacionario  durante 
los  primeros  aBos  del  siglo  XVII.  Fran- 
cesco Cavalli,  maestro  de  capilla  en 
Florencia,  intentó,  en  su  ópera  de 
>  /lUm  (1649)  ponerla  expresión  desús 
arias  en  armonía  con  la  situación  de 
los  personajes,  mientras  que  Caris- 
simi  dio  más  gracia  al  reatado;  más 
movimiento,  variedad  j  elegancia  i 
los  acompañamientos  de  bajo;  una 
forma  más  regular  á  los  oratorios,  j 
puso  en  moda  la  instrumentación  de 
orquesta  en  la  música  de  los  templos, 
Alejandro  Scarlatti  separtS  del  recita- 
do el  aria,  la  cual  se  confundía  fre- 
cuentemente con  él,  y  cred  la  tin/o- 
nía.  La  construcción  de  teatros  per- 
manentes y  públicos  permitid  multi- 
plicar las  ropresent«ciones  que,  hasta 
entonces,  habían  tenido  lugar  en  los 
salones  particulares.  Dominico  Maz- 
zocchi,  músico  de  la  escuela  romana, 
se  distinguió  en  la  composición  de  loa 
madrigales;  Gregorio  Allegri,  Valen- 
tini,  Bernabei,  Benevolí,  Perti  vSte- 
&ni,  en  ta  música  sagrada;  Oolonna, 


ISLA. 

I  en  el  oratorio.  Horacio  Benevolí,ii] 
tro  de  capilla  del  Vaticano,  perfeccio- 
nó la  ciencia  del  contrapunto,  en  tanto 
que  la  cantata,  destinada  á  reemplí 
zar  al  madrigal,  fué  cultivada  feli: 
mente  por  Carissimi,  Stradelta,  Scaí 
latti,  Cesti,  Ludovico  Rossi,  Bassani, 
Latti  T  Gasparini.  La  música  instru- 
mental marchaba  á  la  par  con  la  vo- 
cal. Dos  &miliui  de  guitarristas,  de 
Cremona,  perfeccionaron  en  sumo  gra- 
do la  fabricación  de  los  violones.  Una 
escuela  de  violón,  fundada  por  Corel- 
U,  produjo,  entre  otros  tocedores  dis- 
tinguidos ,  á  Francesco  Geminiani, 
los  nermanos  Somis,  de  Turin;  Albi- 
noni,  de  Venecia;  José  Torrelli,  de 
Verona;  José  Valentini,  Marietto,  de 
Ñapóles;  Pedro  Locatelli,  de  Bérga- 
mo,  y  Veracini,  de  Florencia.  Un  cé- 
lebre músico  de  Ferrara,  Frescobaldi, 
organista  del  Vaticano,  inventó  una 
nueva  manera  de  tocar  el  órgano,  la 
cual  consistía  en  ligar  y  sostener  loa 
sonidos,  representando  /reproducien- 
do alternativamente  algunos  temas  ú 
objetos  de  imitación.  La  ciudad  de 
Bolonia  se  distinguió  entre  las -demás 
por  sus  es<^uelas  musicales,  hasta  el 
punto  de  que  tres  sociedades  se  for- 
maron en  ella  en  pocos  afios:  la  de  los 
Fkridi,  fundada  en  1615  por  Adrián 
Banchieri;  la  de  los  Filomuti  y  la  de 
los  Filoiciici,  establecidas  en  1622 
y  1633  por  Jerónimo  Giacobbi,  las 
cuales  quedaron  refundidas  en  la  Aca- 
demia jllarmánica  creada  en  1666  por 
Vicenta  Carrati.  Entre  los  autores  de 
obras  teóricas,  se  citan  á  Lemmo  Ros- 
Lorenzo  Penna,  Scipion  Ceretto, 
Esteban  Bernardi,  Camilo  Angleria, 
Juan  María  Buononcini,  Angelo  Be- 
rardi,  el  padre  Daniel  Bartoli,  y,  so- 
bre todos,  J.-B.  Doni.  El  siglo  xvtit 
fué,  sin  disputa,  la  época  más  notable 
7  fecunda  de  la  música  italiana.  Maes- 
tros renombrados  conservaron  escue- 
las, de  las  que  salieron  grandes  talen- 
tes  en  todos  los  géneros:  los  Fedi  y 
Amadori,  en  Roma;  Pistocchi,  en  Bo- 
lonia; Redi,  eu  Florencia;  Brivio,  eu 
Milán;  Peli,  en  Hódena,  y  Gizzi, 
Porpora,  Leo,  Durante,  Feo,  Sala, 
Fenaroli  y  Tritto,  en  Ñapóles.  En 
ningún  otro  tiempo  se  be  practicado 
el  arte  del  canto  de  una  manera  tan 
brillante:  la  escuela  romana  dio  á 
Bemacchi,  Pasi,  Fabri,  Guarducci, 
Ausani,  Crescentini,  La  Gabrielli  y 
La  Catalani;  la  escuela  napolitana  fué 
¡lustrada  por  Farinelli,  CafFarelli, 
Gizzielli,  Millico,  Aprile,  Mattucci  j 
la  Mingotti ;  á  la  escuela  lombarda 
pertenecen  Appiano,  Salimbeni,  Mon- 
ticelli ,  Guadagni ,  Giovanne  Paita, 
Cario  Sealzi,  Aug.  Fontana,  Ottani, 
David,  Marchesi,  Víganoni,  La  Vis- 
contina  y  la  Grassini:  Porporinoy  La 
Bordini-  s^  formaron  en  Venecia;  Man- 
zuoli  y  La  Tramontini,  en  Florencia. 
Los  escritos  teóricos  se  multiplicaren, 

Í  entre  sus  autores  figuran  Zacharia 
evo,  el  padre  Martini,  el  padre  Sac- 
chi,  el  conde  Algarotti,  el  padre  Pao- 
lucci,  r1  caballero  Planelfi ,  Signorelli, 
J.-B.  Mancini,  Maufredini,  el  padre 
Valotti,  el  canónigo  Belli  y  el  padre 


/SLA. 

Sabhatíni.  Con  todos  estos  elementos, 
los  recursos  se  aumentaron  y  el  tra- 
bajo de  la  composición  Uegd  á  ser 
mas  rico  y  abundante.  La  música  sa- 
grada contó  entre  sus  tesoros  las  obras 
de  Ottavio  Pittoni,  de  Porpora,  de 
Leo,  de  Durante,  los  Stabat  de  Pergo- 
lese  y  de  Boccherini,  los  Salnuit  de 
Marcelo  y  una  infinidad  de  piezas  es- 
crítasporFioroni.  SaludinÍ,Mei,San- 
Martini,  Santarelü,  fiertoní,  Casali, 
los  PP.  Martini  y  Valotti,  Zanotti, 
Vignoli,  Ottani  y  Orsini.  La  poesía 
del  drama  lírico,  notablemente  per- 
feccionada por  Metastasio,  excitaba 
sin  violencia  la  inspiración  de  loa 
músicos.  Tres  generaciones  de  com- 
positorea  dramáticos  vinieron  suce- 
diéndose  en  progreso  constante  en  el 
trascurso  de  un  mismo  siglo.  Perte- 
necen á  la  primera:  Porpora;  Leonar- 
do Vinci,  el  cual  supo  dar  á  las  arias 
mavor  desarrollo  y  una  forma  más  re- 
gular; Pergolose,  llamado  el  Divino, 
cuyas  melodías,  llenas  de  expresión, 
aunque  poco  celebradas  en  su  tiempo, 
excitaron  después  de  su  muerte  el 
más  frenético  entusiasmo;  Logrosei- 
no,  á  quien  los  napolitanos  llamabaa 
el  Dios  de  ¡a  Ópera  Aa/'it;  Pistorini.  do- 
tado de  un  talento  fiexible,  y  Galup- 
pi,  uno  de  los  mejores  compositores 
para  la  ópera  cómica.  En  Is  segunda  . 
generación  figuran:  Jommelli,  cuya 
música  de  cámara  y  de  iglesia,  como 
la  desús  obras  teatrales,  se  distin- 
gue por  la  originalidad  de  las  ideas, 
la  sencillez  admirable  de  las  melo- 
días y  la  riqueza  de  la  armonía;  Pie- 
cinni,  músico  de  una  gran  fecundi- 
dad, el  cual  fijó  la  forma  del  dúo;  Sar- 
ti,  dulce  y  elegante  en  sus  melodías; 
aunque  poco  profundo,  y  Sacchini, 
tan  elogiado  en  Francia  por  la  pureza 
y  la  expresión  de  sus  cantos,  como 
por  la  facilidad  y  riqueza  de  sus  acom- 
pañamientos. Tres  maestros,  por  últi- 
mo, aventajaron  todavía  á  sus  prede- 
cesores: Guglielmi,  Paisiell o  y  Cima- 
rosa,  cuyas  composiciones,  considera- 
das como  obras  maestras  de  canto, 
llevan  impreso  el  sello  de  la  más  pro- 
funda originalidad. — En  la  música 
instrumental,  el  siglo  sviit  produ- 
jo también  artistas  distinguidísimos. 
José  Tartini,  célebre  por  U  invención 
de  un  sistema  de  armonía,  formó  una 
escuela  de  violón,  en  la  qne  enseñó  el 
nuevo  modo  de  manejar  ó  conducir  el 
arco,  que  él  había  aprendido  de  su 
maestro  Veracini:  contó  entre  sus  dis- 
cípulos á  Nardini,  Morigi,  Ferrari, 
Capuzzi,  Oelestiniy  Pugnati,  maes- 
tro á  su  vez  de  Viotti  y  de  Bruñí. 
Alejandro  Rolla  se  dio  á  conocer  por 
su  talento  en  la  viola  y  en  el  violón; 
Antonio  Lolli  figura  igualmente  en- 
tre los  violinistas;  y  los  hermanos 
Alejandro  y  Jerónimo  Berozzi  alcan- 
zaron una  gran  reputación:  el  uno, 
en  el  fagot,  y  el  otro,  en  el  oboe. — 
Loa  ultimes  años  del  siglo  xviit  y  los 
primeros  del  xix,  forman  un  período 
intermedio,  que  se  protonga  hasta  la 
aparición  de  Kossini,  durante  el  cual 
los  compositores  se  concretaron  á  imi- 
tar los  modelos  de  la  edad  precedente 


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L.oogle 


ITAL 

j  i  perfeccionar  loa  proce<]ímientoB; 
8Ín  que  se  noten  en  todo  eae  tiampo 
progresos  sensibles  b^o  el  punto  ae 
vista  de  la  invención.  Los  unos,  fue- 
ron á  establecerse  j  hacer  representar 
BUS  obras  en  el  extranifero:  Sallen  j 
RighiDí,  en  Alemania;  Bernardo  Mea- 

fozzi,  Bernardo  Porta,  Deila  María, 
pontoni,  Cherubioi,  Pa§r  j  Carafa, 
eu  Francia.  Loa  otros,  que  permane- 
cieron en  Italia,  quedaron  eclipsados 
con  la  llegada  del  nuevo  compositor, 
figurando  entre  ellos:  Narzolíni,  mú- 
sico gracioso,  aunque  falto  de  nervio; 
Yicenzo  Federíci,  el  cual  escribía 
para  los  teatros  de  Londres  y  de  Ita- 
lia; Francisco  Mosca,  de  un  talento 
limitado,  j  á  quien  se  atribuje  el 
primer  empleo  del  cretcendo;  Francis- 
co Gneeco,  cuyo  estilo  es  incorrecto, 
débil  7  trivial;  Zin^relli,  director 
del  conservatorio  del7ápoles;  Simón 
Maj'r  6  Uajer,  imitador  de  Mozart; 
Fioravanti,  nombrado  maestro  de  ca- 
pilla en  Roma;  loe  hermanos  Orgita- 
no,  notables  por  la  originalidad  de 
sus  cantinelas;  Francisco  Morlacchi, 
músico  bastanto  fecundo  y  estimado,  j 
Carlos  Coccia,  director  de  la  dpera  ita- 
liana en  Lisboa  y  en  Londres,— A  este 
período  se  refieren  dos  grandes  funda- 
ciones: la  del  Liceo  musical  (1805),  en 
donSe  enseQÓ  el  padre  Mattoi,  y  la  del 
Comervatorio  de  Milán,  &  cujo  frento 
figurd  Asioli  como  primer  director. — 
Mucha  parte  de  la  gloria  d^  Italia 
durante  el  siglo  xix,  reside  en  el  genio 
brillanto  y  fecundo  de  Rossini,  cujas 
obras  maestras  alcanzaron  un  éxito 
asombroBoenelmundoentoro.EulSlS 
diij  Tancredo  y  La  Italiana  en  Argel; 
en  1816,  ElBariero  de  Sevilla  y  el  Ote- 
la;  en  1817,  La  Gazza  ladra  ^  la  Cene- 
rentola ;  en  1818 ,  Mose  tn  Egitto; 
en  1819,  La  Bonna  del  la^o;  en  1824, 
Seníramis;  en  1827,  M  ntio  de  Corin- 
to,  que  no  es  más  que  un  MaottuUo  re- 
tocado para  la  escena  francesa;  en  1828, 
SI  Conde  Ory,  y  en  1829,  OvilUrmo 
Teü.  La  popularidad  de  esta  música 
no  puede  ser  comparada  con  ninguna 
otra  de  tiempos  anteriores,  encontrán- 
dose en  ella  un  caudal  prodigioso  de 
cantos  felices,  de  inspiraciones  dramá- 
ticas y  de  melodías  elegantes,  que  en- 
cantan el  oido  y  conmueven  el  cora- 
zón. Ea  las  dperas  de  los  antiguos 
maestros  abundan  los  recitados,  las 
arias  y  los  dúos:  de  los  primeros  usd 
Rossini  pocas  veces  en  bus  obras, 
amenizándolos  con  riquísimos  dibu¡0£ 
de  orquesta;  dí<í  más  movimiento  a  la 
acción,  mayor  importancia  á  los  cuer- 
pos corales  y  no  aej<5  nunca  que  el  in- 
terés se  debilitara  en  el  intervalo  de 
las  piezas.  Todos  los  medjos  materia- 
les empleados  por  los  precedentes  com- 
positores, tales  como  la  variedad  de 
ritaios,  los  dúos,  los  concertantes,  el 
ereteendo,  ios  diversos  géneros  de  mo- 
dulaciones y  de  acompañamientos, 
BupoSossiai  apropiárselos  hábilmen- 
te; estos  medios,  infecundos  sin  duda 
en  las  manos  <(e  las  medianías,  reci- 
bieron nueva  vida  con  la  fecundidad, 
la  gracia  y  el  calor  de  sus  inspiracio 
nes.  lias  obras  de  Rossini  encontraron 


ITAL 

intérpretes  dignísimos,  como  Veluti, 
Bubini ,  Zozzari ,  Gallí,  Lablanche, 
A.  Nourrit,  Duprsz,  la  Pasaroni  y 
Pasta.  Los  demás  compositores  ita- 
lianos del  siglo  XIX  no  hicieron  otra 
cosa  que  seguir  el  sendera  trazado  por 
Rossini  é  imitar  sus  cantos,  las  for- 
mas y  la  instrumentación,  entre  los 
cuales  se  cuenten:  Pacioi,  Vaccaj,  Va- 
lentini,  Persiani,  Balducci,  Aspa,  Pe- 
trelli,  Ricei,  Raimondi,  Bonficni,  Sa- 

Sienza,  Coppola,  CoBtamagaa,  Negri, 
ini,  Lillo  y  Casamorate.  Por  encima 
de  estos  compositores  debemos  colocar 
al  famoso  maestro  Mercadante;  y  por 
encima  de  Mercadante  y  al  nivel  de 
Rossini,  á  los  inmortales  Donizetti, 
nacido  en  1798,  l^uro  hermosísimo  de 
sus  tiempos, yBellini,  nacido  en  1S02, 
gloria  eterna  de  nuestro  siglo,  incom- 
parable en  una  dulzura,  que  él  supo 
convertir  en  encanto.  Si  el  arte  con- 
siste  en  un  embeleso,  en  un  éxtasis, 
hechizo,  Bellini  es  superior 
á  todos;  á  Rossini  también.  Cuando 
Rossini  oyá  La  Extranjera,  que  fué 
una  de  las  primeras  obras  de  Bellini. 
exclamó:  «éste  principia  por  donde 
nosotros  concluimos.»  Las  principales 
obras  del  fecundo  y  magnifico  Doni- 
zetti son:  Ana  Sotena,  SI  Elixir  de 
amor,  Lucrecia  Borgia,  &emma  de  Ver- 
gy,  Marino  Faliero,  BeUtairio,  La  Eija 
¿ul  Regimiento,  Don  Paicnal,  la  Linda 
de  Chamounix,  María  de  Sohan,  La 
Favorita,  Lot  Mártires  y  Lucia  de  Lam- 
mermoor,  cuyos  nombres  bastan  para 
hacer  latir  nuestro  pecho  y  alucinar 
nuestra  fontasía.  Entre  las  operas  más 
célebres  de  Bellini,  deben  citarse:  Bl 
Pirata,  La  Extranjera,  Mónteteos  y 
Capeleíot,  Beatrit  de  Tenda,  La  Sonám- 
bula, Los  Puritanos  y  la  Norma,  la 
perpetua  desesperación  de  los  músi- 
cor,  cuya  ¿pera  no  es  más  ni  menos- 
que  una  melodía.  Los  afortunados 
'ntorpretes  ds  Bellini  fueron:  Ru- 
3Íeri,  Tamburini,  Meric-Lalanda ,  la 
Pasta  y  la  Malibrau,  la  última  de 
las  cuales  interpretó  el  alma  del  mú- 
sico con  el  interés  de  un  doble  ge- 
nio, porque  era  el  interés  del  genio 
y  del  amor.  Si  fuera  permitido  esta- 
blecer comparaciones  entre  telen  tos  de 
la  suprema  alcurnia,  pudiéramos  de- 
cir que  llossini  es  el  poete  sabio;  Do- 
nizetti, el  ángel;  Bellini,  el  querube. 
Rossini  nos  hace  ver  un  mundo;  Do- 
nizetti nos  abre  las  puertas  del  Paraí- 
so; Bellini  nos  conduce  al  cielo.  Cuan- 
do veamos  que  alguna  criatura  llora, 
oyendo  cantar,  no  preguntemos  quién 
es  el  autor  de  aquel  canto.  Bt  interior 
de  Vicente  Bellini  es  un  alma  pobla- 
da de  seres  divinos.  Muriú  cuando  no 
había  cumplido  32  años.  ¡Qué  dolor 
tan  grande  para  el  artel  Es  decir :  ¡qué 
dolor  tan  grande  para  todos!  Pero  de- 
bemos consolarnos : 

itíi  buena  flor  se  am  ta6, 
Buen  aroma  noa  dejú.i  • 

El  compositor  más  nombrado  hoy  es 
José  Verai,  notabilísimo  por  sus  pro- 
,  gresos  en  materia  de  instrumentación 
y  de  interés  dramático.  Rossini  decía 
que  todo  lo  malo  de  Verdi  era  suyo, 
mientras  que  lo  bueno  era  copiado. 


ITAL 


201 


Le  aborrecía  en  tales  términos  que, 
hallándose  una. vez  en  Bolonia,  si  mal 
no  recordamos,  abandon<í  inmediata- 
mente la  ciudad,  porque  allí  se  repre- 
sentaba el  Rigotetlo.  Sin  embargo, 
Verdi  ha  causado  cierta  revolución  en 
la  música  de  su  siglo  y  muchos  le 
llaman :  el  rey  de  la  escena.  Un  la  mú- 
sica religiosa  puede  citarse  al  abate 
Baiai,  compositor  y  cantor  de  la  ca- 
pilla pontifical,  y  á  Terciani,  maestro 
de  capilla  de  San  Juan  de  Letran.  En 
la  música  instrumental,  se  distingue 
el  organista  Parisi  y  los  violinistas 
Poliedro  y  Rovelli,  que  el  maravilloso 
talento  de  Ptiganini  nizo  olvidar.  Pa- 
ganini era  una  especie  de  semi-dios 
el  violin,  convertido  por  aquel  gran 
genio  en  arca  misteriosa  de  la  mú- 
sica. 

45.  Lengua. — El  italiano  es  uno'de 
los  idiomas  neo-latinos,  el  cual  ha  sido 
considerado,  en  su  más  elevado  ori- 
gen, como  una  duodécima  forma  del 
antiguo  latin.  En  efecto,  el  latín  pri- 
mitivo, siguiendo  la  ley  general  de 
las  lenguas,  fué  continuamente  per- 
diendo las  formas  complicadas  de  sus 
declinaciones  y  conjugaciones,  para 
itar  las  más  claras  y  analíticas:  al 
,  pues,  del  latin  literario,  fijado 
por  los  escritores  de  genio  y  hablado 
i'or  las  clases  instruidas  de  la  socie- 
lad  romana,  existía  una  lengua  me- 
nos correcta,  aunqiie  igualmente  ló- 
gica, llamada  lengua  rittica  y  lengua 
de  los  campos,  que  era  la  de  los  cam- 

Sesinoa,  ía  de  la  plebe  y  la  de  los  sol- 
ados. Desde  el  siglo  ii  de  la  era  cris- 
tiana, se  encuentran  señales  de  esta 
lengua  en  las  inscripciones  de  las  ca- 
tacumbas, en  las  cuales  veíase  ya  uno 
de  los  caracteres  principales  que  ha- 
bía de  ofrecer  luego  el  italiano;  la  su- 
__ion  de  las  decli naciones,  y  la  ten- 
dencia hacia  una  terminación  única 
de  los  sustantivos.  Coa  el  tíempo,  y 
bajo  la  infiuencia  de  los  cataclismos 
histíirícos,  esta  lengua  popular  acabd 

Eior  sustituir  al  antiguo  latin,  en  el 
enguaje  ordinario.  El  primer  monu- 
mento escrito  en  este  nuevo  idioma, 
3ue  puede  ya  llamarse  italiano,  data 
el  año  1135:  es  una  inscripción  en 
verso,  grabada  sobre  una  piedra  de  la 
bóveda  de  la  catedral  de  Ferrara;  pero, 
desdo  el  siglo  ix  y  aún  el  viii,  se  en- 
cuentran también  vestigios  de  la  nue- 
va lengua  en  los  nombres  propios 
de  honiores  y  de  lugares,  que  contie- 
nen.Ias  actas  privadas  ú  públicas.  Los 
caracteres  de  este  italiano  antiguo, 
que  ha  conservado  el  italiano  moder- 
no, consisten:  1.',  en  una  terminación 
invariable  ó  casi  invariable,  sustitui- 
da á  las  desinencias  variadas  de  la  de- 
clinación latina,  y  que  fué,  general- 
mente, la  del  ablativo  latino  singular: 
asi,  se  dice,  genitore,  domino,  en  vez 
de  genitoris,  genitorem,  domini,  domi- 
num;  2.*,  el  italiano  descompuso  las 
formas  complicadas  por  las  cuales  el 
antiguo  latm  marcaba  los  diversos 
tiempos  del  verbo  por  medio  de  ver- 
bos auxiliares,  como  ser  6  estar,  haber 
&  tener.  Hacer,  ir  y  venir;  3.",  la  supre- 
sión de  los  casos,  que  determinabanQ  I  p 


3; 


202  ITAL 

las  relaciones  bajólas  cuales  concebía 
la  inteligencia  los  objetos  exteriores, 
trajo  el  uso  de  voces  particulares  (pre* 

fiosiciones)  para  continuar  marcando 
as  relaciones  expresadas:  liber  Pttri 
viene  i.  ser  il  libro  di  Pittro,  El  anti- 
guo adjetivo  del  latin  Ule,  illa,  em- 
pleado va  por  el  mismo  Cicerón  con 
el  genitivo  de  un  modo  determinado, 
vino  i  ser  como  el  compañero  insepa- 
rable del  sustantivo,  j  formó  la  espe- 
cie particular  de  vocablos,  llamada 
artículo:  Íl,  lo,  la,  egli.  La  inmensa 
majroria  de  las  paUbraa  italianas  es 
incontestablemente  de  origen  latino; 
sin  embargo,  la  Italia  ll^ó  á  verse 
durante  largo  tiempo  tan  peiiiurba- 
da  por  las  invasiones,  que  paede  de- 
cirse que  su  lengua  tiene  una  fisono- 
mía menos  latina  que  el  espafiol.  El 
italiana  ha  conservado  un  considera- 
ble ndmero  de  voces  pertenecientes  i. 
las  lenguas  de  los  pueblos  que  prece- 
.dieron  k  los  latinos,  tales  como  el  ibé- 
rico, el  etrusco,  el  ombriano,  el  oseo 
■j  el  sabino;  ba  tomado  algunas  ex- 
presiones á  las  razas  conquistado- 
ras, ^lós,  germanos  y  eslavos,  j 
recibido  otras  varias  de  los  sarrace- 
nos y  de  los  poseedores  griegos  de 
la  baja  Italia.  Más  armonioso-,  aun- 
que ménoa  sonoro  que  el  espaflol,  el 
italiano  tiene  de  nuestra  lengua  la 
abundancia  v  la  sencillez;  sencillez 
ue  está  unida  al  origen  democrático 
e  la  lengua,  la  cual  se  formó  en  las 
poderosas  repúblicas  de  Pisa,  de  Flo- 
rencia, Génovi,  Venecia  y  Pavía.  Por 
otra  parte,  el  gran  número  de  genios 
diferentes  que  nan  escrito  en  esta  her- 
mosa lengua,  la  han  adaptado  á  todos 
los  tonos,  desde  el  más  trivial  hasta 
el  más  sublime.  Aquí  debe  notarse  un 
fenómeno  curiosísimo,  el  cual  demues- 
tra que  las  lenguas  se  subordinan  en 
BU  formación  y  desarrollo  á  ciertas  le- 
yes de  una  filosofía,  que  pudiera  lla- 
marse histórica.*  Realmente,  en  las  al- 
ternativas del  idioma  italiano  se  ven 
refldadas  punto  por  punto  las  distin- 
tas faces  de  la  vida  política  de  aquella 
gran  nación.  Así  sucede  que  la  len- 
gua aparece  sencilla,  concisa,  viril, 
en  progreso  constante,  mientras  que 
el  pueblo  de  aquellas  repúblicas,  des- 
plegando toda  su  energía,  todo  su  va- 
lor, todas  sus  virtudes,  conservó  en 
sus  costumbres  la  sencillez  y  la  rude- 
za de  la  sobriedad.  Por  el  contrario, 
la  lengua  italiana  perdió  sin  duda  la 
fuerza  nativa  de  su  origen,  la  virtud 
de  las  primeras  razas,  cuando  las 'cos- 
tumbres se  corrompieron,  cuando  los 
hombres  se  afeminaron,  cuando  la  na- 
ción, caida  del  antiguo  trono,  no  tuvo 
aliento  para  defender  el  sagrado  de- 
pósito de  su  independencia.  Al  caer 
el  pueblo,  cayó  su  palabra,  como  cayó 
su  nistoria,  como  cayó  su  literatura, 
como  cayd  también  su  hermoso  arte. 
El  italiano  se  hall»  muy  lejos  de  ser 
hablado  con  la  igual  pureza  en  toda 
la  península,  pues  existen  numerosos 
dialectos,  muy  separados  del  italiano 
clásico,  que  tienen  su  origen  en  la 
invasión  y  la  conquista.  Loa  más  in- 
correctos son  el  Imbardo,  el  viiteñtat», 


ITAL 

y  particularmen^i  el  wtpolitvM  de  loa 
ealabreses  y  de  los  abruzos.  Kl  toeca- 
no  de  Florencia  es  el  italiano  más 
puro,  castizo,  entonado  y  armonioso, 
notándose  que,  en  boca  del  pueblo  ro- 
mano, toma  un  acento  particularísijno 
de  nobleza  y  de  melodía.  Así  se  dice, 
á  guisa  de  proverbio:  «habla  toscana. 
en  lengua  romana.»  En  efecto,  oir  el 
toscano  á  una  mujer  educada  de  Ro- 
ma, es  como  oir  la  vibración  de  un 
arpa  ó  el  canto  de  un  ave.  No  pa- 
rece sino  que  el  italiano  clásico  es  el 
'dialecto  toscano,  elevado  á  la  cate- 
goría de  lengua  nacional,  en  virtud 
de  cierta  cultura,  que  la  historia  ex- 
plicará un  dia.  Sin  embargo,  bajuna 
opinión  que  considera  el  italiano  lite- 
rario como  formado  indistintamente 
de  todos  los  dialectos  de  Italia,  el 
cual  ha  conservado  lo  que  cada  uno 
de  ellos  tenía  de  más  perfecto.  Esta 
opinión,  que  es  la  del  Dante,  ha  te- 
mado recientemente  cierta  crédito  en 
el  reino  de  Italia.  [Lástima  cierta- 
menté  que  de  un  idioma  tan  hermoso 
hayan  hecho  ana  simple  sol&,  esque- 
leto deforme  de  la  lengua  madre!  El 
que  tengji  necesidad  de  adquirir  ideas 
más  extensas  sobre  este  punto,  puede 
consultar  las  obras  siguientes:  Acca- 
riaio,  Qramnatiea  voigare,  Bologna, 
1536;  Scipio  Lentulus,  Itálica  ¡rama- 
tica  preeepta  ae  ratio,  Mápoles,  1568; 
No%vdU  methodt  de  Ai.  M.  de  Port- 
Royalpour  apprmdre  la  U*g%ie  ilalien- 
lu,  París,  1660;  Veneroni,  Zematlre 
italien,  Ams.,  1691;  CorticpUi,  Rególe 
«d  oeservationi  della  lingua  toeeana  ri- 
dotta  &  método,  Bologna,  1745;  Soave, 
Grammatica  raciónala  della  li*gua  iUt- 
liama,  Parma,  1772;  Luneau  de  Bois- 
germain,  Co%rt  de  katgve  italieiuie. 
Paria,  1783;  Barberi,  Gratimain  det 
4rammairee  ttalienitet ,  Paria,  I8I9i 
Martelli,  Gramtnaire  italiewte  él¿me»- 
íaire,  París,  1826;  Cerutti,  0ravHna- 
ticajiloitofica  della  lingw  italiana.  Bo- 
ma, 1839;  Accarísío,  VocaboUrio  ec 
ortoqr&fi&  della  lingua  volgare,  Ceuta, 
1543;  //  voeaholario  deqli  academiei 
della  Cnttca,  Venecia,  1612;  Antóni- 
ni,  Diáonario  italiano,  latino  ifrance- 
te,  1735;  Alberti  di  Villanova.  Dietio- 
aaire  italien  fran¡ait,  París,  1825;  Bo- 
navilla.  Voeabolario  etimológico,  Milán, 
1825;  Tomaseo,  Nmobít  Ditionario  dei 
eüumimi  della  lingna  italiana,  Floren- 
cia, 1830;  Ditionnrio  della  Itngna  iíalia- 
«a,  Bolonia.  1819-26;  Vocaholario  tmi- 
versale  italiano.  Ñapóles,  1829-40.— 
Jr.  Alunno,  Ze  ricieste  della  lingna 
italiana,  Venecia,  1543;  Giambullarí, 
H  ffelo,  cioi  ragionamenti  della  prima 
origine  della  toeeana  lin^ua,  Florencia, 
1546;  Persio,  Diieorto  tnteno  alia  eon- 
formitá  della  lingua  italiana  con  lagrg. 
ca,  Bolonia,  1592;  Buonmatteí,  Dflla 
lingua  toscana  lihrill,  Florencia,  1643; 
F.  de  Diano,  Fiítme  delP  origine  della 
lingva  italiana  i  latina,  Venecia,  1626; 
Oct.  Ferrari,  Origines  linava  itálica, 
Paris,  1676;  Galeani,  Dtll'  nso  e  de' 
pregidella  lingva  italiana,  Turin,  1791; 
Tozzelli  Mazzoni,  Origine  della  lingua 
italiana,  Bolonia,  1831;  Romani,  ope- 
re topra    la    lingna    italiana,    Milán, 


ITAL 

\SS5;CtMÚg]ia,8íudÍÍde¡¡élw^mM^ 
liana,  Palermo  1836. 

46.  Literatura. — La  historia  de  Ift  li- 
teratura italiana  puede  dividirse  ea 
cinco  períodos:  el  1.*,  que  se  extiende 
hasta  A  siglo  xiv,  abraza  la  r«apeui- 
cion  de  las  letras  en  Italia  despuM 
de  la  invasión  de  los  bárbaros  j  Iob 
primeros  ensayos  de  los  poetas  bt^o  I» 
influencia  de  loa  modelos  provenzales; 
el  2.*,  que  aparece  dominado  por  tna 
grandes  figuras:  el  Dante,  Petrarc»  y 
Boccacio;  el  3,°,  que  comprende  la  se- 
gunda mitad  del  aiglo  xv,  todo  el  zvi, 
que  es  la  edad  del  Renacimiento,  y 
encierra  lo  qne  se  llama  el  sig-lo  de 
León  X;  el  4.*,  que  se  compone  del  si- 
glo XVII,  durante  el  cual  la  Italia,  á 
fissar  de  su  decadencia,  obró  sobre  las 
itoraturas  vecinas,  y  del  xvili,  en 
que  experimentó  la  influencia  fívnce- 
ea;  y  el  5.°,  que  comprende  la  «dad 
contemporánea. 

Primer  periodo. — La  literatura  ita- 
liana no  procede  inmediatuneate  de 
la  literatura  latina,  pues  las  letras 
romanas  que  se  hallaban  en  decaden- 
cia casi  desde  la  época  de  los  empera- 
dores, fueron  declinando  hasta  Cons- 
tantino, el  cual,  abandonando  á  Roma 
fior  Bizancio,  dio  el  golpe  mortal  i. 
as  letras  y  a  las  artes  en  toda  Italu.. 
A  partir  del  tríunfo  de  la  reli^on 
cristiana  bajo  aquel  emperador,  la  li- 
teratura eclesiástica'  fue  la  única  que 
suministró  obras  notables:  aunque  la 
invasión  de  tgs  bárbaros  aniquilo  toda 
cultura  moral,  y,  si  bien  introdujo  ud 
elemento  nuevo  en  el  agotedo  suelo  de 
la  vieja  Italia,  bu  esterilidad  continuó 
todaviadurante  mucho  tiempo.  Siúem- 
bargo,  el  estado  de  estopáis  bajo  los  re- 
yes godos  y  lombardos  no  Uegi  á  ser 
tan  desesperado  como  podria  creerse, 
los  vencedores  tomaron  algo  da  la  ci- 
vilización de  las  naciones  conqaistsr- 
daa,  y  basta  citar  á  Teodorico  para 
demostrar  que  los  monarcas  godos 
consideraron  como  un  alto  honor  el 

Erotoger  las  letras.  En  la  época  de 
arlo  Magno,  hallábase  la  Italia  más 
civilizada  que  los  demás  p^ses  de 
Europa,  por  cuya  razón  vemos  que 
aquel  príncipe  se  empeña  en  atraer  á 
su  corte  á  Irteratos  y  artistas  italia- 
nos; entre  otros,  á  Teodulfo,  godo  de 
origen,  obispo  que  filé  de  Orleans. 
Con  los  sucesores  de  Garlo  Masfno 
vuelve  el  reinado  de  las  tinieblas, 
que  es  el  reinado  de  la  escolástica. 
Loa  únicos  estudios  de  estas  edades 
remotas  siJn  la  jurisprudencia  y  la 
teología;  las  miserables  diaputas  de 
escuela  absorben  todavía  á  los  pocos 
talentos  que  se  ocupan  de  aquellas 
ciencias;  las  palabras  sustítuyen  á  los 
conceptos;  la  sutileza  y  el  sofisma,  á 
la  ingenuidad  y  sencillez  de  loa  me— 
jores  siglos.  El  pontificado  de  Grego- 
rio Vil  (1073-1085)  vid  aparecer  los 
primeros  vislumbres  del  renacimien- 
to de  la  literaturaturaenÍTALiA.  Bate 
papa  dio  orden  á  los  obispos  para  que 
conservaran  cerca  de  su  Iglesia  una 
escuela  destinada  á  la  enseQaaxa  de 
las  letras,  al  mismo  tiempo  ijue  la 
condesa  Matilde  ñutdaba  la  uiUYersi- 

_,,cj,t,zedb,  Google 


ITAL 

dftd  de  BoloDÍft,  ea  donde  se  estudiaba 
el  Cddiffo  de  Juatiniano.  Todaa  tas 
notabilidades  de  esta  época  son  hom- 
bres de  iglesia,  j  los  dos  más  céle- 
bres, nacidos  en  Italia,  pasaron  su 
TÍda  lejos  de  su  país.  Fueron  éstos 
Lafranco,  de  Pavía,  que  bizo  del  mo7 
nasterio  de  Bec,  en  ríonnandía,  una 
escuela  famosa,  jf  combatió  enérgica- 
mente la  herejía  de  Berang^r;  j  san 
Anselmo  de  Aosta,  su  discípulo,  mon- 
je como  él  de  Bec,  y  arzobispo  de 
Cantorber^, — El  siglo  xii  hizo  entrar 
en  la  civilizacíoa  europea  un  elemen- 
to nuevo:  las  cruzadas  o abían  estable- 
cido comunicaciones  entre  Constanti- 
nopla  é  Italia,  j  los  obispos  italia- 
nos, enviados  frecuentemente  como 
embajadores  cerca  del  imperio  de  Oc- 
cidente, tuvieron  ocasión  de  iniciarse 
en  el  conocimiento  de  la  lengua  j  de 
la  literatura  de  los  griegos.  Desgra- 
ciadamente, la  Iglesia  y  la  Italia 
erap  objeto  de  repetidos  trastornos; 


3  elecciones  de  loa  papas  ocasiona— 

in  conflictos,  que  los  emperadores 

de  Alemania  resolvían;  varios  antipa- 


pas provocaron  cismas;  Amaldo  di 
Brescía  intenté  establecer  en  Boma 
ana  república,  que  el  papa  Adria- 
no IV  no  pudo  destruir  sino  con  el 
auxilio  del  emperador  Federico  Bar- 
barroja.  Darant«  estas  turbulencias, 
las  letras  languidecían  é  Italia  no 
llegó'i  producir  otro  hombre  célebre 
que  Pedro  Lombardo,  llamado  eJJ/iwf- 
tro  dt  iai  tenténaoM,  Esta  fué  la  época 
de  la  grande  autoridad  de  AriebSteles; 
las  letras  se  hallaban  reunidas  á  la 
gramática,  j  la  dialéctica  j  las  dispu- 
tas de  los  mlattts  j  de  los  ¡ummaltí 
invadían  las  escuelas  todas.  Kl  Italia* 
no  no  existía  aán;  y  si  algim  idioma 
vulgar  se  hablaba  comunmente,  no  se 
escribía,  pues  el  la'tin,  que  había  pa- 
sado al  estado  de  lengua  muerta,  era 
la  lengua  única  de  loa  autores.  Las 
producciones  más  notables  de  esta  pe- 
ríodo son  las  crdnicas  locales.  Pisa,. 
Genova  y  Uilau  tenían  su  historiador 
oficial,  el  cuál  narraba  los  aconteci- 
mientos, de  que  él  mismo  era  testigo, 
cou  parcialidad,  sin  duda;  pero  no  sin 
curiosidad  é  interés.  En  tanto  que  el 
italiano  se  elaboraba  lenta  j  oscura- 
mente, existían  ;a  en  el  Mediodía  de 
la  Francia  una  lengua  completamen- 
te formada  v  una  escuela  de  poesía 
floreciente.  Los  trovadores,  llamados 
i  Italia,  tuvieron  allí  sus  imitadores 
j  secuaces.  El  primer  italiano  que  se 
di¿  i  conocer,  como  poeta  provenzal, 
fué  Alberto-  Malaspina,  hacia  fines 
del  siglo  XII.  Cítanse  también  á  Sor- 
dello,  de  Mantua,  i  quien  Dante  ha 
consagrado,  en  su  Piayatorio,  algunos 
de  sus  más  hermosos  versos;  á  Lafran- 
co  Cícala,  de  Qénova;  á  Bartolomeo 
Zosri,  de  Venecia;  á  Lambertini,  de 
Bolonia;  &  Lanfranchi,  de  Piaa,  y 
otros.  Pero  la  influencia  de  loa  trova- 
dores, no  sélo  produjo  en  Italia  poe- 
tas provenzales,  sino  que  hizo  nacer 
los  primeros  poetas  italianoa,  que  se 
timeron  de  la  lengua  de  au  país.  A 
partir  del  afio  1220,  Federico  II  tuvo 
en  Sicilia  una  corte  brillante,  en  la 


ITAL 

que  se  cultivó  la  poesía  nacional,  cuya 
escuela  llegó  ser  tan  célebre,  que, 
según  el  Dante,  dábase  en  su  tiempo 
á  toda  obra  en  verso  el  nombre  de  ti- 
cilia*a.  A  esta  misma  escuela  pertene- 
cieron también  Ciullo  de  Alcamo,  Fe- 
derico II,  su  chanciller  Pedro  de  las 
Viñas,  Jacobo  de  Sentino,  los  dos  Co- 
lonna  (Guido  y  Odo),  Ramieri  y  Ru- 
giero  de  Palermo.  De  1250  á  1270,  se 
formó  en  Bolonia  otra  nueva  escuela 
de  poesía,  cuyo  jefe  fué  Guido  Guini- 
calü.  Cuando  se  comparan  las  obras 
da  este  autor  con  las  de  sus  anteceao->. 
res,  se  encuentra  en  ellas  más  arte  en 
el  conjunto,  más  imaginación  y  ras- 
gos ingeniosos  en  los  detalles,  mayor 
elevación  de  sentimientos  y  de  ideas, 
así  como  un  lenguaje  mas  flexible, 
más  limado  y  onginal;  pero  en  sus 
piezas,  salvas  raras  excepciones, 


ITAL 


203 


nota  t»mbien  el  gusto  v 
provenzal,  puesto  que  toda 
san  sobre  el  amor  caballeresco.  A  la 


»  ellas  V 


escuela  de  Bolonia  pertenece  igual- 
mente Guidotto,  notable  por  su  exqui- 
sita sensibilidad-  Brunetto  Latii  '     ' 


cia  la  ciencia,  la  filosofía  j  la  litera- 
tura, y  ae  dice  que  tradujo  al  italiano 
la  Jietáríca  y  varios  fragmentos  délas 
arengas  de  Cicerón,  sentando  de  este 
modo  los  principios  de  gusto  j  de 
composición  literaria  más  generales  y 
elevados  que  loa  dominantes  hasta 
entóncea.  La  principal  obra  da  Bru- 
netto, intitulada  M  Tetare,  es  un  re- 
sumen de*toda  la  ciencia  de  su  tiem- 
po, que  logró  adquirir  en  sus  nume- 
rosos viajes.  Por  el  doble  efecto  de  los 
preceptos  y  de  los  ejemplos  de  Bru- 
netto Lati&i,  la  tendencia  hacia  los 
estudios  y  las  especulaciones  filosó- 
ficas se  generalizo,  reflejándose  basta 
en  la  nueva  escuela  de  poesía,  que 
acababa  de  formarse  en  Florencia,  la 
cual  se  cuidaba,  más  que  de  expresar 
el  amor,  de  definirlo  sutilmente  en  el 
sentido  de  las  opiniones  de  Aristóte- 
les. Guido  Cavalcauti,  poeta  de  esta 
escuela,  compuso  algunas  baladas  y 
canciones,  en  las  que  introdujo  in- 
oportunamente'sus  disertaciones  filo- 
sóficas y  recuerdos  de  la  antififüedad. 
Segundo  periodo. — Junto  á  Tos  ma- 
nes de  muchos  siglos  desgraciados; 
sobre  las  tumbas  de  cien  generaciones 
despedazadas;  entre  cíen  osamentas  \ 
de  edades  perdidas,  hay  un  hombre 
puesto  de  pié,  con  los  brazos  cruza- 
dos, de  mirada  tranquila,  de  frente 
inspirada,  de  corazón  ardiente,  de 
fe  profunda,  de  pensamiento  podero- 
so, de  inspiración  sublime;  está  páli- 
do, silencioso,  inmoble,  como  la  figu- 
ra de  la  eternidad:  es  el  Dante.  ¡Es- 
pectáculo portentoso!  Un  solo  poeta, 
el  judío  errante  de  su  siglo,  el  alma 
de  los  gibelinos  de  su  nación,  pone  la 
controveraia  sobre  la  urna  veneranda 
de  las  tradiciones:  pone  un  libro  sobre 
la  omnipotencia  del  pontificado;  es  el 
germen  oculto  de  formidables  guerms 
religiosas  y  muda  de  un  golpe  la  faz 
del  mundo.  ¡Sil  Aquel  hombre  que- 
mado en  eS^é,  el  nereje  de  aquellas 


edades,  crea  con  sus  dolores  un  nue- 
vo espíritu  y  anima  con  él  el  esque- 
leto del  presente  y  el  fantasma  itir- 
menso  del  porvenir.  Aquel  peregrino 
que  recorre  las  ciudades  de  Italia  con 
un  niño  en  el  hombro,  casi  imploran- 
do la  caridad  pública,  impera  hoy  en 
todas  partes  como  profeta  de  loa  tiem-  ' 
pos,  como  apóstol  de  las  conciencias, 
como  rey  de  la  historia.  ¡Bien  haya 
el  cielo  que  aSí  dispone  invisiblemen- 
te las  cosas  de  la  tierral  ¡Oh  ser  altí- 
simo y  augusto!  ¿Quién  será  capaz  de 
sondar  con  su  ciencia  loa  abismos  de 
tu  sabiduría?  Ta  que  no  sabemos  com- 
prenderte, as  preciso  sentirte  y  ado- 
rarte.— Dante  inauguró  magnífica  j 
brillantemente  una  civilización  nue- 
va. Aparte  del  poema  épico  (ía  Divi- 
na Comedia),  por  el  cual  ea  general- 
mente conocido ,  dejó  otras  varias 
obras  importantes.  LÁ  primera  es  la 
Vita  Mwva  [Vida  nueva),  que  escribió 
en  I29I,  á  la  edad  de  21  años.  Bajo 
este  título  coleccionó  todas  tas  poeaías 
que  había  dedicado  ¿  Beatriz,  muerta 
después  de  uno  6  dos  años,  y  las  unió 
entre  sí  por  sus  comentarios  históri- 
cos ó  psicológicos,  en  donde  consignó 
todo  lo  que  su  memoria  le  recordara,  - 
acerca  de  las  causas  que  le  habían  es- 
timulado i  componer  acuellas  poeaías 
y  las  impresiones  b&jo  les  cuales  ha- 
bían sido  escritas. — ül  tratado  latino 
De  Sloqvio  mtlgari  (De  la  lengua  y  de 
la  elocuencia  vulgar),  se  huía  divi- 
dada  en  dos  partes.  La  primera  está 
.consagrada  á  la  historia  de  loa  dia- 
lectos italianos:  Dante  los  clasifica 
con  método  y  sienta  algunas  afirma- 
ciones curiosas.  Según  él,  el  dialecto 
en  el  cual  escribían  los  poetas  del  si- 
glo XIII,  no  era  el  dialecto  particular 
de  ninguna  de  las  provincias,  ni  de 
las  ciudades  de  Italia,  sino  un  dia- 
lecto de  corto,  uu  dialecto  ideal,  mo- 
delo formado  indistintamente  de  lo 
máa  perfecto  de  loa  *dialectos  locales, 
y  al  que  da  el  nombre  de  dialecto 
cardinal  ó  iltuíre.  En  la  segunda  par- 
to del  tratado  de  la  elocuencia  vul- 
gar, ha  establecido  loa  principioa  de 
una  hipótesis  sobre  la  poesía.  Des- 
pués de  ocuparse  de  ésta,  en  general, 
trata  de  su  forma  y  de  sus  diversos  es- 
tilos, que  son  el  trágico,  el  afniico  y  el 
elegiaco;  pero  toma  estos  términos  en 
un  sentido  completamente  distinto  de 
au  sentido  clásico  y  escolar.  Por  trá- 
gico, entiende  el  estilo  noble  y  ele- 
vado; por  cómico,  el  estilo  btuo  y  me- 
dio; por  elegiaco,  el  estilo  bajo  con 
excluaion  completa  de  otro,  sin  en- 
trar en  explicacionea  particulares,  re- 
lativamento  Í  estos  dos  últimos  esti-  - 
los,  el  elegiaco  y  el  cómico;  y  en  cuan- 
to al  trágico,  sólo  encuentra  tres 
asuntos  que  le  convengan:  el  valor 
guerrero,  el  amor  y  la  virtud.  Una 
tercera  obra  de  Danto,  el  Banquete. 
(II  convitol,  es  un  comentario  científi- 
co y  filosófico  de  14  canciones  de  las 
más  bellas  que  hasta  entonces  había 
escrito.  Finalmente,  se  tiene  de  él  un 
tratado  latino  De  monarchii,  escrito 
para  sostener  el  partido  del  empera- 
dor Enrique  VII.  En  enta  obra,  divi- 

üigitized  byVjOOQ  IC 


204 


ITAL 


dida  en  tres  partee,  exuninB:  1.*,  ei 
U  monarquía  uDirersales  necesaria  i 
la  felicidad  del  coman  de  los  hom- 
bres; 2°,  si  el  pueblo  romano  había 
tenido  el  derecho  de  ejercer  esta  mo- 
narquía; 3.°,  BÍ  la  autoridad  del  mo- 
narca procede  ó  depende  de  Dios  ó  de 
otro  ministro  6  TÍcario  de  Dios.  Re- 
sueltas afirmativamente  las  dos  pri- 
meras cuestiones,  en  la  tercera,  se 
ciñe  principalmente  i  demostrar  que 
el  emperadores  independiente  del  po- 
der del  papa;  sostiene  que  los  sobera- 
nos dependen  directamente  de  Dios, 
j  tiende  á  no  reconocer  la  autoridad 
del  papa,  fuera  de  lo  espiritual.  La 
fiama  de  Dante  domina  su  si^lo;  pero 
seria  injusto  pasar  en  silencio  el  mo- 
vimiento literario  de  entonces.  Era 
aquella  la  época  en  que  Roberto  de 
Anjou,  rey  de  Ñapóles  y  conde 
Provenza,  proteg^ía  í  los  sabios  y  aun 
tuvo  la  noble  emulación  de  i^alar- 
les.  La  mavorfa  de  los  principes  de 
Italu,  y,  í  ejemplo  de  éstos,  los  ciu- 
dadanos ricos,  tuvieron  i  si-loria  el 
proteger  á  los  escritores  y  i  los  artis- 
tas, IOS  cuales  quizás  no  ha^an  al- 
canzado nunca  mayor  protección,  ni 
mis  honores  que  en  aquella  época. 
Las  universidades  de  Bolonia  y  de 
Fadu»  contribuyeron  poderosamente 
i  propagar  y  extender  el  gusto  de  las 
letras  en  Italu,  j  sus  profesores 
eran,  en  su  mayor  parte,  hombres  de 
talento  reconocido,  como  Pedro  de 
Albano  y  Ceceo  de  Ascoli.  Ciño  de 
Pistoia,  profesor  de  jurisprudencia, 
era  igualmente  conocido  como  poeta, 
y  hasta  el  mismo  Petrarca  le  dispen- 
ad el  honor  de  imitarle.  La  historia, 
3ua  es  el  género  en  que  más  se  han 
istínguido  los  italianos,  empezd  á 
tener  sus  intérpretes;  Diño  Compag- 
ni,  florentino,  escribía  una  Crókica, 
que  se  extiende  desde  1280  á  1312; 
Juan  Villani  redacta  también,  si  no 
con  más  latitud  w  talento,  con  cierta 
especie  de  dignidad,  aunque  en  esti- 
lo débil,  una  historia  de  Florencia, 
desde  su  fundación  hasta  el  afio  de 
1343,  obra  que  Mateo  Villani,  su 
hermano,  y  Felipe,  hijo  de  Mateo, 
continuaron  hasta  1364,  y  que  ha  si- 
da colocada  entre  los  libros  clásicos 
italianos.  Venecia  tuvo  también  su 
historiador;  el  dux  Andrés  Dándolo, 
■  cuyo  libro,  escrito  en  latínj  compren- 
de desde  los  primeros  aüos  de  la  era 
cristiana  hasta  mediados  del  siglo  xit. 
Albertino  Mnssato,  de  Padua,  cronis- 
ta y  poeta,  dej<S  escrita  una  historia 
intitulada  ^«^wía.  que  contiene,  en 
16  libros,  la  vida  del  emperador  En- 
rique VII.  En  otros  ocho  libros  rela- 
ta los  acontecimientos  que  sobrevi- 
nieron á  la  muerte  de  este  príncipe, 
basta  1317:  tres  libros  en  versos  he- 
roicos, en  que  se  ocupa  del  sitio  de 
Padua  por  Can  Grande  de  la  Scala, 
y  otro  en  prosa,  en  quo  describe  las 
revueltas  y  disturbios  que  desgarra- 
ron á  dicha  ciudad,  y  que  la  hicieron 
pasar  al  dominio  de  los  señores  de 
Verona.  Las  poesías  de  Mussato,  epís- 
tolas, elegías  y  églogas,  están  escri- 
tas en  latin,  y  en  ua  estilo  abundan- 


ITAL 

te  Y  fócil.  Compuso  además  dos  tra- 
gedias, en  la  misma  lengua,  las  pri- 
meras que  han  sido  escritas  en  Ita- 
lia: Ecceri*iu,  cuyo  protagonista  es 
el  famoso  Ezzelino,  y  AckilUt,  que 
tiene  por  asunto  la  muerte  de  Aquí- 
les. — Petrarca  comparte  con  Dante  la 
gloria  de  haber  formado  la  poesía  ita- 
liana. Sus  obras  latinas^  en  las  cuales 
fundaba  toda  la  esperanza  de  su  re- 
nombre, y  que  han  sido  completa- 
mente olvid^as,  no  carecen  de  méri- 
to. Cicerón  y  Virgilio  fueron  los  dos 
modelos  que  se  propuso  en  su  prosa  y 
en  sus  versos.  Entre  sus  mejores  obras 
se  citan:  un  Tralado  de  la  wnaj/iU  la 
oirafortwtM,  en  el  que  se  desarrolla  la 
idea  filosóñca  de  que  es  frecuente- 
mente más  difícil  de  sostener  la  bue- 
na que  la  mala  fortuna:  otros  trata- 
dos De  la  vida  tolitaria  y  sobre  el  ocio 
de  lot  reliaiotos:  un  tratado  Del  meiu»- 
preeio  det  mundo,  en  forma  de  diálogo 
entre  el  autor  y  san  Agustín;  un  es- 
crito singularmente  original,  intitu- 
lado: De  t*  propia,  ignorancia  y  de  la 
de  muchot  otro»,  en  contestación  á  al- 
gunos jdvenes,  que  le  habían  tratado 
de  ignorante,  porque  no  participaba 
de  su  exclusiva  admiración  por  Aris- 
tóteles; un  poema,  no  terminado,  el 
África,  en  honor  de  Escipion  el  Afri- 
cano; doce  églogas ,  algunas  de  las 
cuales  son  verdaderas  sátiras  contra 
los  papas  y  los  abusos  de  la  Iglesia, 
y  una  correspondencia  sostenida  con 
todos  los  grandes  hombres  de  enton- 
ces, y  en  la  cual  se  encuentra  la  his- 
toria política  y  literaria  de 'la  época. 
El  Cantoniere  (El  Cancionero),  colec- 
ción de  poesías  en  lengua  vulgar,  y 
que,  por  esta  razón,  la  consideraba 
Petrarca  casi  como  un  error  de  su  en- 
tendimiento, fué,  sin  embargo,  lo  que 
le  eleVlS  á  la  categoría  de  uno  de  loi 
primeros  poetas  de  Italia,  Uno  solí 
es  el  asunto  que  llena  por  completo 
aquella  serie  de  pequeños  poemas;  la 

faaion  absolutamente  platónica  que 
etrarca  sentía  por  Laura  de  Sades, 
dama  tan  virtuosa  como  bella;  pero  la 
monotonía  del  asunto  desaparece  ante 
el  brillante,  colorido  de  las  imágenet 
la  magia  encantadora  del  estila, 
'ante  y  Petrarca,  genios  igualmente 
privilegiados,  representan  dos  carac- 
teres completamente  opuestos.  En  Pe- 
trarca todo  es  suave,  todo  es  culto, 
brillante,  delicado,  como  el  rostro  de 
Laura,  mientras  que  en  Dante  asoma 
casi  siempre  la  rudeza  sublime  del  pa- 
tricio, la  bárbara  sublimidad  del  hé- 
roe. Petrarca  es  el  rayo  da  una  estre- 
lla; Dante  es  el  rayo  de  una  tempes- 
tad.—Boccacio  es  para  la  prosa  lo  que 
Dante  y  Petrarca  para  la  poesía;  sus 
escritos  son  el  tipo  del  lenguaje  cas- 
tizo y  elegante;  su  estilo,  pintoresco 
y  gracioso;  libre  en  sus  arranques; 
pero  siempre  correcto  en  sus  térmi- 
nos, ha  quedado  como  modelo  de  los 
prosistas  italianos.  La  principal  obra 
de  Boccacio,  el  Décaméron,  ha  sido 
muy  estimada  en  todas  partes.  Entre 
las  producciones  latinas,  citaremos: 
un  Tratado  de  ¡a  ^enealoaía  de  lo»  dim- 
ití, en  el  cual  ha  reuniao  todo  lo  que 


ITAL 

estudios  le  habían  enseñada  sobre 
el  sistema  mitológico  de  los  antignos: 
uu  pequeño  trat«3o  sobre  las  monta- 
ñas, bosques,  fuentes,  lagos,  ríos,  es- 
tanques y  los  diferentes  nombres  del 
mar,  el  cual  pudo  ser  muy  útil  en 
aquellos  tiempos  para  el  estudio  de 
la  geografía  antigua,  cuyas  nociones 
eran  enténees  tan  confusas  como  las 
de  la  mitología:  un  Tratado  de  lot  da- 
dichat  de  lot  Jutwibtet  y  de  lot  mujeret 
iUutret;  un  libro  De  lot  m*jertt  céU- 
bret;  dieciseis  églogas,  q^ue  versan  caai 
todas  sobre  hechos  particulares,  6  so- 
bre asuntos  de  la  historia  de  su  épo- 
ca, difíciles  de  comprender  por  la  da- 
reía  y  oscuridad  del  estilo.  Boccacio 
compuso  varios  sonetos  y  poesías  amo- 
rosas en  lengua  vulgar,  los  cuales  ar- 
rojó al  fuego  cuando  lUg¿  á  conocer 
los  versos  de  Petrarca,  conservando 
sólo  los  grandes  poemas.  Se  le  debe 
la  gloria  de  haber  inventado  la  oUava 
rima,  forma  poética  que  fué  desde 
lué^  adoptada  por  todos  loe  épicos 
italianos,  excepto  el  poeta  Trissino. 
La  TIUuida  fue  el  primer  poema  en 
que  Boccacio,  renunciando  a  sus  sue~ 
ños  y  fantasías,  desarrolló,  á  ejemplo 
de  los  antiguos  poetas,  una  acción  in- 
teresante, hábilmente  enlazada  y  sos- 
tenida. £^  Filottralo,  poema  dividido 
en  diez  partes,  tiene  por  asunto  el  amor 
de  Troile,  hijo  de  Príamo,  por  Chrj- 
seis,  la  traición  de  ésta  y  la  desespera- 
ción del  amante  engañado.  La  Acade- 
mia de  la  Ccusca  ha  incluido  esta  pro- 
ducción en  el  número  de  las  que ejerCBa 
autoridad  en  la  lengua  italiana.  £1  Fi- 
locapo,  que  parece  ser  su  primera  obrs, 
en  prosa  itaUana,  es  una  novela  de  caba- 
llería con  todas  las  aventuras  é  inve- 
rosimilitudes propias  del  género:  1& 
Fiammeíla,  novela  también,  divididsi 
en  siete  libros,  aparece  escrita  en  es- 
tilo más  natural:  la  heroína,  que  no 
es  otra  que  la  primera  María  de  Ni- 

files ,  refiere  en  ella  sus  amores  coa 
ánfilo,  quien  representa  á  Boccacio. 
El  Corbacdo  6  Laberinto  d'amore  ee 
sátira  violenta  y  frecuentemente 
cínica  contra  una  viuda  á  quien  Boc- 
cacio había  pretendido,  y  de  la  cual 
había  sido  desdeñado.  Citaremos,  por 
último,  el  Amelo  6  Admeto,  especie  de 
pastoral,  en  prosa  y  verso,  primer  en- 
sayo de  una  invención  nueva,  y  el 
Urbano,  pequeña  novela,  en  la  que 
figura  como  protagonista  el  emi)er«^ 
dor  Federico  Baroarroja.  El  hábito 
adquirido  en  este  género  de  literatu- 
ra hizo  que  Boccacio,  al  componer  su 
Ordene,  vita  i  cottwni  di  DanU  Ali- 
ghieri,  escribiese,  más  que  una  histo- 
ria, una  novela,  pasando  ligeramente 
sobre  las  acciones,  los  in^rtunios  y 
las  obras  del  gran  poeta,  y  ocupándo- 
se largamente  de  sus  amores.  I^  lee- 
ciones  que  dio  Boccacio  en  sus  pos- 
treros años  acerca  de  La  Divina  Come- 
dia, las  Guales  se  ettienden  hasta  el 
I7.°  canto  del  In_^emo,  están  conside- 
radas como  el  pnmer  modelo  italiano 
de  la  prosa  didáctica.  En  la  segunda 
mitad  del  siglo  xiv  se  eché  de  ver  el 
poderoso  impulso  dado  por  Dante, 
Petrarca  y  Boccacio,  causas  svidentes 


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ITAL 

de  aquella  grande  actividad  intelec- 
tual. Las  universidades  suministra- 
ban hombres  notafalee  en  todoa  los 
ramos  del  humano  saber,  Luis  Mard- 
gli,  Luis  Donato  j  otros  machos  ocu- 
paban dignamente  las  cátedras  de 
teología.  La  astrolog'ía,  ciencia  qui- 
mérica, pero  muj  estimada  en  la  Edad 
Media,  era  cultivada  por  Andolone 
del  Ñero,  Geaois  j  Tomás  de  Pisano: 
Pablo  el  Gtdmetra  no  se  limitó  á  las 
Tanas  investigaciones  de  la  astrologlí 
Pedm  Crescenzio  escribid  sobre  la 
apicultura;  y  la  jurisprudencia,  cul- 
tivada en  todos  los  tiempos  con  buen 
éxito  en  la  universidad  de  Bolonia, 
recibió  un  nuevo  impulso  con  las 
obras  j  la  enseñanza  de  Bartoli,  autor 
de  los  tratados  J)e  los  ffUel/os  y  de  los 
jibelinós.  De  la  admmtstracion  de  la 
revolica.  Se  la  tiranía,  v  otros.  Pedro 
Villani  escribió  las  iTtiuu  de  los  hom- 
bres ilustres  de  Florencia  j  alcanzó 
la  gloria  de  ser  elegido,  en  1401,  para 
reemplazar  á  Boccacio  en  la  interpre- 
tación de  Za  Divina  Comedia,  que  co- 
mentaba por  entonces  Benvejiuto  da 
Imola,  autor  de  una  Hitloria  de  loe 
tntperadorei.  Marino  Sanuto  dejó  una 
narración  notable  de  sus  viajes  á 
Oriente.  El  número  de  los  versifica- 
dores llegó  á  ser  major  todavía,  j 
entre  ellos  figuran  varias  mujeres. 
Santa  Catalina  de  Sena  se  hizo  céle- 
bre por  la  pureza  y  vivacidad  de  su 
eetiu>:  Federico  Freza j  intentó  imitar 
en  su  Quadrireffio  ó  Quo^rm/o,  La 
Divina  Comedia  de  Dante:  Buonacorso 
de  MoDtemagno  casi  llegó  á  igualar  i 
Petrarca  en  sus  poesías.  £n  1378,  dio 
í  luz  Giovanni  Fiorentino,  bi^o  el  ti- 
tulo de  li  Peaorone  (El  Necio),  una 
colección  de  cuentos  superiores  á  los 
de  Sacchetti  ;  que  pueden  figurar 
dignamente  al  lado  de  los  de  Bocca- 
cio. De  esta  colección,  conocida  en 
toda  la  Europa  de  la  Edad  Media, 
tomó   Shakespeare   algunos  detalles 

f[ue  aparecen  en  sus  m>ras;  particu- 
armente,  en  la  SitUtria  del  mercadef 
de  Venena. 

Tercer  período. SemoB  llegado  al 
siglo  de  la  erudición.  Estimulados 
por'algunos  príncipes  literatos,  como 
tos  Mediéis;  determinaron  loa  sabios 
despertar  de  nuevo  el  guBt¿  por  la 
antigüedad;  descubriéronse  numero- 
sos manuscritos,  ;  los  que  va  se  cono- 
cían, fueron  explicados.  L&  maj'or 
parte  de  los  hombres  que  ilustraron 
este  período,  pi'oeedían  de  las  escue- 
las de  dos  célebres  gramáticos:  Juan 
de  Rávena  v  el  erudito  griego  Ma- 
nuel Chrysolares,  Guarino  de  Verona, 
discípulo  de  Juan  de  Rávena,  se  diri- 
gió a  Constantino  pía  con  el  objeto 
¿nico  de  aprender  el  griego  en  la  es- 
cuela de  Cnrysolares.  De  regreso  de 
sos  viajes,  en  donde  había  recogido 
manuscritos  preciosos,  fué  profesor 
alternativamente  en  Verona,  en  Pa- 
dua,  Bolonia,  Venecía  j  Ferrara.  Sus 
principales  obras  son  traducciones  la- 
tinas as  algunas  vidas' j  varias  obras 
morales  de  Plutarco,  y  sobre  todo,  de 
1&  Geografía  de  Strabon;  escribió  la 
TÍda  de  Aristóteles  jr  la  de  Platón,  y 


ITAL 

compuso  una  gramática  griega  y  otra 
latina.  Juan  ¿urispa  fue  igualmente 
profesor  en  las  principales  ciudades 
de  Italia,  estudió  el  griego  en  Cops- 
tantinopla  y  explicó  y  multiplicó  las 
copias  de  las  poesías  de  Calimaco,  de 
Píndaro  v  de  Opiano;  así  como  laí 
obras  de  Platón,  de  Plotino  y  de  Je- 
nofonte. Leonardo  Bruni,  discípulo 
de  Juan  Rávána,  secretario  apostóli- 
co, y  más  tarde  chanciller  de  la  repú- 
blica de  Florencia,  dejó  un  gran  nú 
mero  de  traducciones  de  los  autores 
griegos  y  padres  de  la  Iglesia;  una 
Biíioria  de  Florencia,  que  abraza  desde 
su  origen  hasta  el  año  de  1404;  unas 
Memorial  6  ComenCarioi  sobre  los  acon- 
tecimientos públicos  de  su  tiepipo,  y 
las  biograñas  de  Dantey  de  Petrarca. 
Poggio-Bracciolini  gozó  de  alguna 
autoridad  en  la  literatura,  y  fue  uno' 
délos  que  mayores  servicios  prestaron 
en  esta  época.  Encontró  muchos  ma- 
nuscritos en  loB  monasterios  de  Fran- 
cia y  Alemania;  entie. otros,  de  Quin- 
tiliano,  Vitruvio,  una  obra  de  Lactan- 
cio  y  varios  discursos  de  Cicerón: 
además  compuso  algunos  tratados  filo- 
sóficos notables:  Delatóte  de  los  princi- 
pes; De  las  vicititndes;  De  la  jortwta; 
De  la  hÍpoeretia,y  una  Sisloria  de  Flo- 
rencia, desde  1350  hasta  1465.  Poggio 
sostuvo  grandes  polémicas  con  lOs 
eruditos  contemporáneos,  habiendo  si- 
do su  adversario  más  célebre  Filelfo, 
quien  estudió  en  Constantinopla ,  fué 
catedrático  en  Bolonia  y  Florencia; 
dejó  diferentes  traducciones  latinas  de 
la  Retórica  de  Aristóteles,  de  dos  tra- 
tados de  Hipócrates,  de  las  Vidas  de 
Plutarco,  de  la  Ciropedia  de  Jenofon- 
te, amén  de  componer  algunos  trata- 
dos filosóficos:  DiÁloqos  sobre  el  mo- 
delo del  Ban^nete  de  Platon,  sátiras  y 
epístolas  curiosas  para  la  historia  de 
su  siglo  y  unas  poesías  latinas,  que 
le.  valieroa  la  corona  poética  de  ma- 
nos del  rey  de  Ñapóles.  En  el  siglo  xv 
tuvo  principio  la  emigración  de  Ioe 
griegos  á  Italia,  que  tanto  contribu- 
yó al  renacimiento  de  las  letras.  Se 
puso  en  moda  el  estudio  de  la  ciencia, 
que  dio  margen  á  frecuentes  y  apasio- 
nadas polémicas,  y  se  inauguraron 
las  disputas  sobre  Aristóteles  v  Pla- 
ton. Pero  los  hombrea  de  este  siglo  de 
la  erudición  no  se  limitaron  al  exa- 
men de  los  antiguos,  al  estudio  de 
sus  lenguas  y  á  la  interpretación  de 
sus  obras  maestras,  sino  también  á  la 
inyestigaciou  de  las  antigüedades,  de 
las  medallas  y  de  los  monumentos  de 
toda  especie.  Fomponius  Leto  ó  Lcetus 
exploro  las  antigüedades  de  Roma  coa 

Sróspera  fortuna  y  dejó  varios  trata- 
os sobre  las  leyes  y  tas  costumbres 
de  los  antiguos  romanos,  más  una 
historia  de  los  emperadores.  El  histo- 
riador más  célebre  de  aquellos  tiem- 
pos fué  .Üneas  Sjlvius  Piccolomini, 
el  cual  llegó  á  ser  papa  bajo  el  nom- 
bre de  Pió  II;  escribió  unos  Camenta- 
en  12  libros  sobre  los  aconteci- 
mientos en  Italia,  hasta  su  época; 
diversos  opúsculos  filosóScos  y  algu- 
nos tratados  de  gramática  y  de  filoso- 
fía. La  literatura  italiana  ea  riquísi* 


ITAL 


205 


ma  en  historiadores,  i  lo  cual  ha  con- 
tribuido poderosamente  el  ^acciona- 
miento  del  territorio.  Sambellico  y 
Bernardo  Giustiniani  escribieron  en 
este  mismo  siglo  la  historia  de  Vene- 
cia;  Vergerio,  la  da  los  príncipes  de 
Cerrara;  Juan  Simonetta,  la  de  Fran- 
cisco Sforza;  Bernardino  Corio,  la  de 
Milán;  Giorgio  Stella,  la  de  Genova. 
La  mayor  parte  de  estas  obras  fueron 
escritas  en  latin;  salvo  la  de  Ñapóles 
de  Pandolfo  Collenuccio,  que  aparece 
en  lengua  italiana.  El  desbordamien- 
to de  los  poetas  latinos  fué  en  este  si- 
glo mucho  mayor  todavía  que  en  el 
precedente;  pero  seria  inútil  hacer  la 
enumeración  de  sus  composiciones, 
faltas  de  genio,  en  su  mayoría,  y 
completamente  olvidadas.  La  poesía 
italiana  no  estaba,  sin  embargo,  des- 
atendida: el  ejemplo  dado  por  Loren- 
zo de  Médicis  vino  á  estimular  á  los 
fioetas.  L&s  canciones,  las  églogas  y 
as  poesías  morales  de  este  príncipe 
se  hicieron  notables  por  la  elegancia 
del  estilo  y  la  energía  de  los  pensa- 
mientos. Sigue  á  éste.  Policiano,  au- 
tor de  La  Conjuración  de  los  Patii  y 
de  las  MitceÚneat,  sabio  universal, 
filósofo,  por  seguir  la  corriente  de  su 
tieiqpo,  y  poeta  por  naturaleza,  cuyo 
numen  empezó  á  manifestarse,  desde 
la  edad  de  15  años,  con  la  publica- 
ción de  varios  epigramas  y  epístolas. 
Saunazar  expresó  sus  sentimientos  pa- 
trióticos en  unos  sonetos  bellísimos  y 
armoniosos:  su  pastoral  de  la  Arcadia, 
á  pesar  de  la  pobreza  del  asunto,  al- 
canzó, sólo  en  el  siglo  xvi,  hasta  60 
ediciones.  Los  demás  poetas  italianos 
da  la  misma  época  quedaron  muv  por 
debajo  de  los  precedentes,  £1  siglo  xti 
representa  la  grande  época  de  \&  lite- 
ratura italiana.  Los  eruditos  del  si- 
glo XV  habían  preparado  inmensos 
materiales  á  la  generación  siguiente, 
j  los  herederos,  al  recogerla,  se  mos- 
traron dignos  de  la  herencia  de  sus 
gloriosos  antepasados.  La  epopeya 
caballeresca,  que  produjo  obras  ma- 
gistrales, está  inspirada  en  la  Cróni- 
ca de  Cario  Magno  y  en  loa  Doce  pa~ 
res,  atribuida  al  arzobispado  Turpino, 
Cada  autor,  sirviéndose  de  este  nom- 
bre, para  hacer  pasar  sus  historias 
más  increíbles,  intiodujo  en  ellas,  sin 
ningún  escrúpulo,  las  invenciones  y 
los  caracteres  que  su  fantasía  le  su- 
ministrara. La  uunilia  de  Cario  Mag- 
no fué  modificándose  á  capricho  de 
cada  autor,  y  casi  siempre  encontró 
medio  de  asimilar  á  aquel  grande  em- 
perador la  familia  del  pequeño  prín- 
cipe italiano  que  le  protegía.  Todos 
estos  poemas  se  parecen  en  la  identi- 
dad de  fórmulas,  en  la  incoherencia 
estilo  y  en  la  profusión  de  los  de- 
talles: el  autor  empieza  cada  canto 
una  súplica  y  la  termina  inter- 
ndo  á  sus  lectores  &ecueutemen- 
te  para  obtener  su  benevolencia.  A 
los  poemas  de  Cario  Magno  y  de  loa 
Doce  pares,  siguieron  después  otros, 
tomados  de  asuntos  antiguos;  par- 
ticularmente, de  la  lUada  y  de  la 
Odisea.  Tales  son,  entre  otros, la  Des- 
írueeúm  d4  Troya,  el  A  juila,  el  £nta» 


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á06 


ITAL 


y  el  ülUtt  de  Dolce,  todas  imitecio- 
nes  insulsas  del  sublime  Homero. 
Bernardo  Tasso,  padre  del  ^rsn  poeta 
del  miemo  nombre,  fué  enviado  a  Es- 
paña en  1535  por  Ferrante  Sanseve- 
rino,  príncipe  de  Salerno,  donde  co- 
noció el  AmadU  de  Ga%la  de  Montal- 
TO,  y  compuso  sobre  los  príncipalea 
episodios  de  esta  novela  su  poema  de 
Anadiüi  di  Fraiuia,  el  cual  es  uq& 
imitación  libre  del  oñ^nal,  bÍq  otra 
modificación  importante  qiie  la  adi- 
ción de  dos  personajes :  Alidor,  her- 
mano de  Oriano,  j  Miranda,  bermana 
de  Amadísi  £1  estilo  ea  correcto;  la 
Tersificacioa  pura,  noble  j  agradable. 
Este  poema  ocupa  el  segundo  lugar 
en  la  epopeya  romántica  t  súlo  cede 
la  supremacía  i  Solando  Furioio. — ül 
Tasso  compuso  &  loa  18  años  un  poe- 
ma épico  en  doce  cantos,  cujo  héroe 
es  Reinaldo,  hijo  de  Ajmon  t  pnmo 
de  Rolando:  su  amor  por  la  bella 
Clarisa,  sus  primeros  hechos  de  ar- 
mas, llevados  í  cabo  para  obtenerla, 
los  obstáculos  que  separan  i  los  dos 
amantes,  j,  finalmente,  su  unión, 
constituyen  el  asunto,  el  nudo  j  el 
desenlace  de  este  poema  de  pocos  co- 
nocido. En  el  ocaso  de  su  vida,  refun* 
dio  el  Tasso  su  mejor  obra  en  este 
género,  la  Jenttalen  libertada,  eu  un 
segundo  poema  intitulado  Jenualen 
eortquitlAda,  que  prefirió  al  primero. 
Por  la  misma  época  escribió  Loi  Siete 
dial,  poema  sobre  la  creación  del 
mundo,  obra  no  terminada,  en  la  que 
se  encuentran  trozos  de  una  gran  be- 
lleza. La  gloría  del  Tasso  elipse  la 
de  todos  los  poetas  de  su  tiempo. — El 
arte  dramático,  se  formé  en  Italia 
intes  que  en  los  demás  países  de  Eu- 
ropa. En  el  siglo  xiv,  tenían  ya  los 
italianos  algunas  tragedias  regulares: 
en  el  xv,  aparecieron  Za  Calima  de 
Polentone,  SI  Anfitrio»  j  ElJoté  Aü 
Collenuceio;  j  en  el  xvi.  Jas  represen- 
taciones dramáticas  constituían  la 
principal  diversión  de  todas  las  cor- 
tes, inclusa  la  de  Roma.  León  X  hizo 
representar  á  sus  expensas  la  trage- 
dia de  Sopkoniiho,  que  Trissino  le  na- 
bía  dedicado.  Este  poeta  se  distinguió 
por  su  imitación  serTÍl  del  teatro 
griego  j  por  la  introducción  de  los 
versos'libres  en  las  composiciooes  dra- 
máticas, que  él  empleaba,  alternán- 
dolos frecuentemente. con  los  rimados. 
Sophonitbo  marca  un  progreso  sensi- 
ble en  la  tragedia  italiana,  al  par  que 
revela  el  gran  talento  de  su  autor.  El 
buen  éxito  de  esta  obra  fué  general, 
así  en  Italia  como  en  Francia,  en 
donde  llegó  á  traducirse  repetidas 
veces.  El  florentino  Ruccellajo,  si- 
guiendo el  ejemplo  de  Trissino,  elieió 
para  su  primera  obra,  intitulada  Jto- 
tamwuia,  un  asunto  histórico,  el  cual 
dispuso  en  la  forma  de  los  griegos, 
empleando  los  coros  y  los  versos  librea 
para  el  diálogo.  Su  Orittet  no  es  otra 
cosa  ^ue  la  I/igenia  e»  Tduride,  imita- 
da, SI  no  traducida,  de  Eurípides. — 
Mart«Ili,  autor  de  TulUa,  tomó  su 
asunto  de  Tito  Livio:  esta  pieza,  4 
pesar  de  sus  defectos  y  del  carácter 
odioso  de  su  heroína,  ha  sido  consi- 


ITAL 

derada  por  los  italianos  como  una  de 
las  primeras  entre  las  tragedias  que 
señalaron  en  Italia  el  renacimiento 
del  arto. — La  comedia  no  había  exis- 
tido en  este  país,  antes  del  siglo  xvi, 
sino  bajo  la  forma  de  farsa  &  de  pan- 
tomima. En  esta  época  se  recurrió 
de  nuevo  á  loa  modelos  antiguos.  Las 
comedias  de  Plauto  y. de  Terencto 
fueron  estudiadas  y  aun  representa- 
das, ya  traducidas,  ya  eu  latin;  y  en 
esta  escuela  se  formó  una  oléyade 
de  autores  cómicos,  tos  cuales  lle- 
garon á  hacerse  tan  notables  por  su 
talento  como  por  au  inmoralidad.  Kl 
cardenal  Bibbiena  fué  el  primero  de 
aquellos  que  hizo  representar  ante 
León  X  su  obra  intitulada  La  Calam- 
dria,  cuyo  asunto  no  nos  atrevemos  á 
reseñar  por  respetos  al  público  y  á 
nuestro  libro.  Maquiavelo  compuso  la 
ClitAia,  comedia  imitada  de  la  Confia 
de  Plauto,  igualmento  libre,  y  una 
traducción  de  la  Adriana  de  Tere n- 
cío. — Juan  María  Cecchi  fué  uno  de 
los  mejores  y  el  más  fecundo.de  los 
autores  cdmicos  de  su  siglo:  dejé  im- 
presas diez  comedias,  tomadas,  en  su 
mayor  parte,  de  los  citados  escritores 
Plauto  y  Terencio.  En  la  lista  de  los 
poetas  cómicos,  se  encuentran  inclui- 
dos casi  todos  los  nombres  célebres  de 
aquella  ^Kica:  Aunibal  Caro,  el  &- 
moso  traductor  de  la  Eneida;  Uuaríni, 
autor  del  drama  bucólico  II  Pattorfi- 
do;  Berili,  Firenzuola,  Caporali  y  Tan- 
sillo,  quienes  siguieron'  \*s  huellas 
itrazadas  por  Aretino,  autor  de  El 
Mariteal,  La  Corletana,  El  Sipícrita. 
La  Tarántula  y  El  FiUStofo;  y  Gelli 

SBeolco,  llamada  el  RuttanU,  el  cual 
egó  á  adquirir  una  celebridad  ex- 
traordinaria por  sus  farsas  de  Cama- 
val. — La  poesía  didáctica,  para  la 
cual  se'tomó  siempre  ¿  Virgilio  por 
modelo,  nos  ofrece :  el  poema  de  la 
Agricnltwra,  vor  Alemanni;  el  de  las 
Ahejat,  por  Buccellayo;  varios  sobre 
la  Navegación,  por  Baldi,  y  uno  sobre 
la  Caxa,  por  Scandianese  y  por  Valvaso- 
ne.  Entre  las  poetisas  que  alcanzaron 
alguna  fama,  figuran:  Victoria Colon- 
na,  Verónica  Gambara,  Gaspara  Stam- 
pa  y  Laura  Terracina.^EI  siglo  xvi 
vio  aparecer  la  herejía  de  Lutoro  y 
la  de  Calvino,  de  donde  resultó  que 
ningún  'toólogo  se  consideró  dispen- 
sado de  combatirlas  según  sus  fuer- 
zas; algunos  de  ellos  lo  hicieron  con 
gran  talento,  distinguiéndose  los  car- 
denales Bellarmino  y  Baronius.  El 
primero  compuso  vanas  obras  de  con- 
troversia, propiamente  dichas;  el  se- 
gundo, consagró  su  laboriosa  erudi- 
ción á  escribir  los  Analet  ecUtidtticot, 
trabajo  inmenso,  que  revela  un  talen- 
to vasto  y  profundo,  para  el  cual  tuvo 
necesidad  de  investigaciones  verdade- 
ramente prodigiosas. — Las  universi- 
dades continuaron  durante  esta  época 
en  un  estado  floreciente.  Los  derechos 
civil  y  canónico,  estudios  favoritos 
de  la  Edad  Media,  no  habían  sido 
abandonados,  t  el  de  las  lenguas  an- 
tiguas, se  hallaba  más  en  boga  que 
nunca.  Varias  imprentas,  magnífica- 
mente establecidas,  multiplicaban  las 


iTAL 

obras  maestras  de  la  antígñedad:  las 
lenguas  orientales,  principalmente,  el 
hebreo,  eran  cuidadosamente  estudia- 
das, como  el  griego  y  el  latín;  una 
imprenta  provista  de  caracteres  onen- 
teles  se  fundó  en  Roma;  las  autígüe- 
dades  eran  igualmente  consultadas, 
las  inscripciones  reproducidas  mien- 
tras que  algunos  sabios  anticuarios, 
como  Sigonius,  Pannini  y  Valeriano, 
interrogaban  constantemente  los  mo- 
numentos romanos,  griegos  y  egip- 
cios V  fueron  loe  verdaderos  fundado- 
res de  este  importante  ramo  de  la 
ciencia  histérica. — Maquiavelo  está 
considerado  como  el  escritor  político 
más  grande  de  su  siglo.  Aparte  de  su 
famoso  tratado  del  Principe,  escribió 
una  Bittoria  da  Florencia,  varios  dis- 
cursos sobre  el  Arte  de  lafnerra  y  so- 
bre Tito  Livio,  en  los  que  se  admiran 
la  profundidad  de  sus  pensamientos  y 
un  estilo  nervioso  y  elegante.  La  re- 
putación de  Maquiavelo  eclipsó  de  tal 
modo  la  de  los  escritores  políticos  de 
su  época,  que  apenas  s<m  conocidos 
los  nombres  de  Gianotto,  de  Conteri- 
ni  y  del  mismo  Veneciano  Paruta, 
cuyos  excelentes  Discvrtoi  poUtieot, 
que  forman  dos  libros,  le  aseguran 
un  buen  lugar  entre  los  publicistas 
italianos.^La  historia  fué  uno  de  loa 
géneros  que  más  se  cultivaron  es  el 
siglo  XTi.  Pablo  Jove'  es  quitas  el 
más  conocido  de  loe  escritores  que 
trataron  de  la  historia  general.  £* 
Hittoria  dt  mi  tiempo  fiíe  la  primera 
obra  que  emprendió,  la  última  qae 
dio  á  luz,  y  la  que  le  valió  más  elo- 
gios y  criticas.  Aparto  de  ésta,  dej6 
tembien  las  Vidat  de  Alfonso  I,  du- 
que da  Ferrara,  de  Gonzalo  de  Córdo- 
ba, de  León  X,  del  marqués  de  Pes- 
cara, del  cardenal  Pompeyo  Colonna 
y  una  descripción  de  la  Gran  Bretaña 
y  de  Moscovia.  Todas  sus  obras,  ex- 
cepto un  Comentario  sobre  la  guerra 
de  los  tarcos,  fueron  escritas  en  latin. 
Venecia  tuvo  también  sus  historiado- 
res:  el  más  célebre  entre  ellos  fiíé  Pa- 
blo Paruta.  8u  profundo  conocimien- 
to de  los  negocios  públicos  y  de  las 
relaciones  exteriores  de  su  país,  die- 
ron á  su  Historia  una  grande  autori- 
dad y  un.  extraordinario  interés. — El 
cardenal  Guido  Bentivoglio  compuso 
una  Hittoria  de  ¡a*  gnernu  d*  FUndet, 
muy  superior  á  la  que,  sobre  el  mi»- 
mo  asunto,  publicó  en  latín  el  padre 
Estrada,  jesuíta.  En  el  si^lo  svi  ae 
hicieron  los  itelianos  los  historiógra- 
fos de  los  pueblos  extranjeros.  Paulo— 
'Emilio  fué  llamado  á  Francia  por 
Luís  Xll,  cuya  hospitalidad  .le  re- 
compensó escribiendo  una  Hittoria  de 
Francia,  que  excitó  la  envidia  y  I& 
admiración  de  los  eruditos  franceses. 
Polidoro  Virgilio  publicó  también  la 
Hittoria  de  Inglaterra;  Üavanzati  Bos- 
tichi,  la  Bixioria  del  cisma  de  IngUh~ 
(erra,  y  Lucio  Marineo,  la  HittonaeU 
España.  En  el  género  de  los  cuentos 
populares,  encontramos  de  nuevo  4 
Maquiavelo.  Su  Belpkeger,  sátira  diri- 
gida contra  las  mujeres,  en  general, 
y  la  suya,  en  particular,  está  escrito, 
como  todas  sus  obras,  en  un  «atilo 
igitizedbyCOOQIC 


ITAL 

bñlluite  y  con  nna  elaguncia  que  la 
ha  yalido  el  Ber  colocada  en  el  núme- 
ro de  loa  textos  de  la  leng^ua. — Firea- 
Euola  y  el  Lasca  barí  dejado  ifual- 
meato  algUQOS  Cw*tot  encantadoreB, 
notables  por  la  originalidad  de  la  in- 
TeoiHon  V  la  pureza  del  estilo. — Entre 
las  noTelas  pueden  citarse  la  FintU, 
de  Nicolás  Franco,  j  las  creaciones 
fentásticas  de  varios  autores,  menos 
elegantes  que  capricbosoB,  tales  como 
los  Diteurtoí  áe  tot  animaUt  (Dúeorti 
degU  a»VHaU},á.aYiteazuo\A;  Loi  Anto- 

Í'oi  dtl  ToHtléro,  y  la  Circe,  de  J.-B.  Gel- 
i. — Casi  todas  las  obras  didácticas 
de  este  si^lo  fueron  esciitas  en  forma 
de  diálogo.  Entre  ellas  ^piran:  los 
At9Íani,  de  Bembo,  j  el  ^colana,  de 
Varchi,  sobre  la  lengua  Tulgar;  pero 
las  más  celabradas  de  todas  las  de 
de  este  género  han  sido  los  Dialogal, 
de  Speroni,  y  SI  CorUtano,  de  Casti- 
g-li<me. — ¿  ¿retino  se  le  debe  la  pri- 
mera colección  de  Cartas,  escritas  so- 
bre lüversos  asuntos  que  aquel  autor 
trató  con  su  licencia  acostumbrada. 
8u  ejemplo  fué  imitado  j  la  Italia 
se  tiá  materialmente  inundada  de 
epístolas.  Las  colecciones  más  famo- 
sas son  las  de  Caro,  Tolomei,  Fran- 
castor  7  Bonfadio. 

Cmarlo  período. ~^0Q  el  siglo  xvii 
fie  hizo  sensible  la  decadencia  de  esta 
literatura.  En  la  poesía  lírica  debe- 
mos mencionar  á  Gabriel  Chiabrera, 
el  cual,  abandonando  la  senda  trazada 
por  Petrarca,  imitó  á  Jos  griegos, 
principalmente  á  Píndaro  j  Anacreon- 
te.  J.-B.  Marini,  el  gran  corruptor  de 
la  poesía  italiana,  adquirió  una  repu- 
tación inmensa  en  toda  la  Europa,  en 
donde  extendió  sn  deplorable  sistema 
poético.  Dotado  de  verdadero  talento 
j  de  una  facilidad  maravillosa,  puso 
todas  suB  brillantes  facultades  poéti- 
cas al  Bervicio  de  una  imaginación 
desenfrenada.  Marini  dejó  escritos 
un  considerable  número  de  madriga- 
les j  de  sonetos;  pero  la  composición 
que  le  dio  major  celebridad  fué  SI 
Adéñii,  la  cual  no  es  otra  cosa  que  un 
resdmen  de  las  cualidades  jr,  de  los 
defectos  de  su  autor.  Marini  tuvo  mu- 
chos imitadores:  algunos  poetas,  tales 
como  Fulvio  Testi,  Beniot  Menzini  j 
Francisco  Redi,  conservaron,  sin  em- 
bargo, las  tradiciones  del  buen  gusto 
T  de  la  sencillez.  Pero  el  poeta  más 
levantado,  más  moral  j  mia  patrióti- 
co de  todos  los  de  Italia,  fué  Vicente 
Filicayar  quien -elevó  la  poesía  lírica 
á  su  ma;or  grado  de  perfección.  Es- 
cribió varias  canciones  para  celebrar 
las  victorias  de  los  cristianos  sobre 
los  turcos,  que  habían  sitiado  á  Vie- 
na;  pero  la  que  más  se  admira,  es  la 

3ue  compuso  para  Juan  Sobieski,  re; 
e  Polonia.  £n  la  poesía  didáctica, 
Baldi,  sabio  matemático  v  autor  de 
algunas  églogas  imitadas  de  Virgilio, 
escribió  en  versos  táoUi  (sueltos)  y 
excelente  estilo,  un  poema  de  La  Na- 
vegaeio»,  sembrado  de  episodios  inte- 
resantes. Después  de  eeta  obra,  se  ci- 
tan L»  Sereida,  de  Alejandro  Tesauro; 
¿[  posma  latino  de  Benito  Hogacci  en 
el  que,  bajo  el  titulo  de  £%tino,  se 


ITAL 

trata  de  la  filosofía  moral,  j  el  Arte 
poética  de  Menzini,  escrito  en  tena  ri- 
ma, en  el  cual  se  ocupa  el  autor  prin- 
cipalmente de  la  lengua  y  de  la  ver- 
eilicacion  italianas.  A  fines  del  si- 
glo XVI  dio  Caparali  el  ejemplo  del 
estilo  satírico  en  su  Viaje  al  Farna- 
to,  á  quien  imitó  luego  Chiabrera  en 
BUS  tumoni,  tomando  á  Horacio  por 
modelo.  Ludovico  Adimarí  explotó 
el  asunto,  siempre  fecundo,  de  la 
critica  de  las  mujeres;  7  Salvador 
Rosa,  phitor  y  poeta  al  misipo  tiem- 

ED,  compuso  algunas  sátiras,  que  se 
icieron  populares,  y  afrontó  con  no- 
ble valentía  los  vicios  de  su  época. 
En  Ja  comedia,  J.  B.  Porta,  natural 
de  Ñapóles,  discípulo  de  Planto  y  de 
Terencio,  reunía,  á  una  gran  riqueza 
de  invención,  un  estilo  noble,  patéti- 
co ó  festivo,  según  las  situaciones  eii 
que  colocaba  í  los  personajes.  Sus 
mejores  piezas  son;  jFÍ  Colérico,  Loi 
herataitos  rivales,  La  Hermana  y  Bl  Mo- 
ro. Buonaroti  el  Joven,  sobrino  del 
gran  Miguel  Ángel,  tuvo  la  singular 
idea  de  dar  cinco  comedias  seguidas 
sobre  el  mismo  plan:  esta  obra,  que 
lleva  por  título  La  Feria,  dura  cinco 
dias,  7  cada  {ornada  comprende  cinco 
actos.  Su  mérito  principal  Consiste  en 
la  pureza  del  lenguaje.  'La  invención 
del  drama  puesto  en  música,  llama- 
da ópera,  data  de  principios  del  si- 
gloxvn.  Daphnt  fué  el  primero  que 
se  representó  en  Florencia  en  1594. 
Rinuccini  mejoró  este  nuevo  género  é 
hizo  representarla  J'uryrfíce,  en  aque- 
lla misma  población,  7  la  Ariana,  en 
Mantua.  La  introducción  de  la  ópera 
desterró  del  teatro  italiano  la  verda- 
dera tragedia.  En  este  siglo,  apare- 
cieron, en  el  género  histónco,  la^w- 
Coria  de  Ná^olet,  por  Capecelatro,  y 
las  obras  de  Leti,  menos  estimadas 
que  numerosas.  En  1690  se  fundó  en 
Roma,  en  el  palacio  Corsini,  que  ha- 
bitaba la  reina  Cristina  de  Suecia,  la 
famosa  já  fw/miM  d*  lot  Areadee,  sa- 
ciedad compuesta  de  sabios  y  da  lite- 
ratos, á  cuyo  frente  se  hallaoan  Gra- 
vina  y  Crescimbeni.  Los  principales 
títulos  de  gloría  de  estos  dos  jefes  fue- 
ron sus  trabajos  de  crítica  sobre  la 
lengua  italiana.  Gravina  escribió:  La 
Razo» poética,  y  un  Tratado  de  la  trage- 
dia; Crasdaih&m,  un  Tratado  sobre  la 
belleza  de  la  poesía  italiana.  La  Biblio- 
teca de  la  elocneneia  italiana,  de  monse- 
ñor Fontanini;  los  diversos  escritos 
de  Apóstol  Zeno  y  del  marqués  Maf- 
fei  y  Ib.  Perfecta  poesía  de  Muratori, 
son  guías  seguros  y  de  una  importan- 
cia indiscutible  para  el  estudio  de  la 
literatura  de  Italia.  La  influencia  de 
la  escuela  filosófica  de  Francia  se  hizo 
sentir,  no  sólo  en  las  ideas,  sino  tam- 
bién en  el  estilo,  puesto  que  los  auto- 
res italianos  tomaron  de  la  escuela  de 
Voltaire  esa  elegante  precisión  y  esos 
giros  felices  que  caracterizan  la  es- 
cuela del  siglo  xvni,  y  su  tendencia 
á  la  imitación  los  condujo  hasta  el 
neologismo.  José  Baretti,  el  cual  ha- 
bía viajado  mucho  tiempo  por  Fran- 
cia, j particularmente,  porlnglaterra, 
fué  uno  de  loa  primeros  propagadores 


ITAL 


207 


de  las  ideas  filosóficas.  Vico  fnndií 
en  Italia  la  filosofía  de  la  histeria;  el 
abate  Genovesi,  que  siguió  y  amplió 
las  teorías  de  Vico,  procuró  elevar  i 
su  nación  al  nivel  de  las  que  acaba- 
ban de  precederla  en  la  carrera  cien- 
tífica, y  publicó  las  Meditaciones  filo- 
sóficas, imitadas  de  Descariña,  j  las 
Lecciones  de  comercio,  justamente  esti- 
madas.— El  jesuíta  Javier  Bettinelli 
se  hizo  discípulo  ardiente  de  Voltai- 
re; Melchor  Cesaratti  prestó  un  gran 
servicio  á  las  letras  con  la  publicación 
de  su  Bmayo  sobre  la  filosofía' de  las 
lenguas;  y,  finalmente,  Francisco  de 
Alberti  merece  citarse  con  admiración 
por  su  colosal  empresa  del  Diccionario 
universal,  crítico,  enciclopédico. — Las 
ideas  filosóficas  del  siglo  xviii  hicie- 
ron también  su  revolución  en  la  his- 
toria, introduciendo  en  ella  un  espíri- 
tu de  crítica  mucho'más  severo.  Pie- 
dro  Giannone,  en  una  Bistoria  civil 
del  reino  de  Ñapóles,  obra  más  erudita 
que  industriosa,  se  hizo  notable  por 
sus  atrevidas  observaciones;  Luis  An- 
tonio Muratori,  en  un  estilo  mis  na- 
tural que  aliñado  ;  correcto,  redactó 
los  Anales  de  Italia,  en  los  que  in- 
chíyó  los  resultados  de  sus  numerosas 
investigaciones  criticas;  Carlos  Dení- 
na  hizo,  en  un  estilo  noble  7  atilda- 
do, la  Bistoria  de  las  revoluciones  de 
Italia,  á  la  que  siguió  después  la 
Historia  de  las  revotnctones  de  Alema- 
nia; y  Pedro  Verri,  por  último,  escri- 
bió una  Histma  de  Milán,  su  patria, 
tan  interesante  como  instructiva. — EJ 
éxito  infeliz  que  alcanzaran  los  ensa- 
yos intentados  desde  Ariosto  y  el  Tas- 
so,  en  el  género  épico,  no  desanimó  á 
los  italianos.  Antonio  Caraccio  com- 
puso un  poema,  bajo  el  título  de  Bl 
imperio  vengado,  en  el  que  ensalza  i 
los  príncipes  de  Occidente;  que  se 
aliaron  para  restablecer  el  imperio 
de  Oriente,  mostrándose  débil  imita- 
,dor  del  Tasso. — Los  traductores  fue- 
ron más  dichosos:  la  traducción  de  la 
Eneida  de  Beverini  es  superior  á  la  de 
Aníbal  Caro ;  Cornelio  Bentivoglio 
publicó  la  traducción  de  la  Tebaida,  de 
Staco,  y  el  abad  Cesarotti,  una  ver- 
sión de  los  poemas  atribuidos  á  Os- 
sían,  considerada  generalmente  como 
verdadera  obra  maestra,  j  una  tra- 
ducción menos  feliz  de  la  Ilíada. — La 
tragedia,  abandonada  completamente 
por  la  ópera,  hizo  grandes  esfuerzos 

E)r  levantarse  de  su  lecho  de  muerte, 
os  primeros  escritores  que  empren- 
dieron de  nuevo  la  senda  abandonada, 
fueron  Delfino  Martelli  y  el  marqués 
MaíTei,  cuyo  Merope  causó  nna  revo- 
lución en  «1  arte  dramático.  El  autor 
se  propuso  en  esta  obra  interesar  á 
sus  compatriotas,  dando  á  la  tragedia  . 
una  nueva  forma,  que  reunía  lo  natu- 
ral y  lo  patético  de  los  griegos  y  el 
movimiento  y  la  regularidad  dé  loa 
franceses ,  sin  otro  objetivo  que  el 
amor  maternal.  El  éxito  que  obtuvo 
Merope  fué  extraordinario,  no  sólo  en 
Italia,  sino  en  Francia,  en  donde 
Yoltaire  la  censuró  para  imitarla  lue- 
go.— Entre  los  ensayos  de  este  géne- 
ro, intentados  por  otros  escritores,  de- 

Digitized  by  Vj  OOQ  IC 


208 


ITAL 


ben  citarse  las  tragedias  crístíanas  Ae 
Aoibal  Márchese  j  del  padre  Rianchi; 
las  Dotables  Virginia  j  Brxto,  que  Ja- 
vier Pausutí  tomi5  de  U  bietoría  roma- 
na,7  las  produccíoaes  Afi  Antonio  Con- 
ti,  eacntas  en  estila  seTero  j  con  un 
verdadero  sentimiento  de  la  antiglle- 
dad.  Gig-li  j  Jag^uoli  se  esforzaron 
igualmente  por  inspirar  i  los  italia- 
nos el  guato  de  la  sencillez  j  regula- 
ridad de  las  obras  ñvncesas. — ^Víctor 
Alfíeri  entró  en  la  carrera  literaria 
con  un  plan  de  reforma  perfectamente 
combinado,  siendo  su  objeto  batallar 
contra  lo  que  él  llamaba  la  corrupción 
del  teatro  italiano  j  la  molicie  nutoi- 
tática.  Su  sistema  poético  tenía  por 
fia,  no  si51o  restablecer  el  gusto  lite- 
rario de  los  italianos,  sino  devolver- 
les,  inspirarles,  el  sentimiento  de  k 
libertad.  Con  este  espíritu  compuso 
principalmente  Virginia,  £aCo»jitra- 
eio»  ai  tot  Patti,  Timoleo»,  Loi  dot 
Bt%Uii,  Agii  j  Do%  Cdrloi,  entre  otras 
no  manos  notables  producciones.  Al- 
fieri,  escribiendo  par»  la  reforma  mo- 
ral y  poética  de  su  siglo,  debi<j  for- 
marse todo  un  sistema  dramático;  su- 
jefa5  su  estilo,  en  cuanto  le  fué  posi- 
ble, i  la  sencillez  enérgica  de  Dante, 
j,  en  sus  esfuerzos  bacía  lo  grandio- 
so, no  siempre  logró  evitar  la  rudeza; 
se  cretf  una  versificación  vigorosa, 
limpia,  brillante;  simplificó  la  acción 
trágica  y  desarrolló  los  caracteres  á 
expensas  délos  acontecimientos.  Pero, 
sin  que  dejemos  de  admirar  la  eleva- 
ción de  los  sentimientos  que  expresa, 
se  le  puede  tachar  el  haber  recargado 
de  sombras  sus  hermosos  cuadros,  y 
el  haber  hecho  demasiado  repulsivos 
á  sus  traidores,  lo  cual  constituye 
siempre  un  defecto  bajo  el  punto  de 
vista  del  arte  y  del  conocimiento  del 
corazón  humano.  La  noble  tentativa 
del  inmortal  Alfieri,  censurada  seve- 
ramente en  un  principio,  acabó  por 
obtener  la  aprobación  general  v  cons- 
tituir una  escuela  tunosa,  en  la  que 
llegó  á  formarse  toda  una  generación 
de  poetas — La  comedia  había  sido 
igualmente  abandonada  por  la  ópera, 
en  el  siglo  xvii,  y  todos  los  literatos 
q^ue  florecieron  en  los  comienzos  del 
siglo  xviii,  comprendieron  la  necesi- 
dad de  reetableceria  j  regularizarla. 
A  este  objeto,  Jerónimo  Gigli  tradujo 
al  italiano  ffl  fftpifcrita  de  Moliere  y 
Zos  Litiga%Ut  de  Racine,  dando  de  este 
modo  &  sus  compatriotas  una  idea  de 
lo  que  debía  ser  la  buena  comedia. 
El  marqués  Maffei  publicó  Las  Ce- 
remimptí  j  El  ltnq%et,  en  la  última  de 
las  cuales,  particularmente,  trató  de 

Soaer  en  ridículo  á  los  italianos  que 
esnatu rali z aban  su  idioma,  introdu- 
ciendo en  él  locuciones  francesas.  Ju- 
lio César  BecelH  atacó  á  los  pedantes 
de  su  tiempo  en  Lo»  Falso»  sainos,  Bl 
A  bogado  y  Los  Poetas  eifnieos:  Ríccobo- 
ni  intentó  resucitar  la  antigua  come- 
dia nacional,  en  tanto  que  el  mar- 
qués de  Liveri,  atendiendo  particu- 
larmente a  los  efectos  escénicos,  dio 


a  la  escena  major 
so  los  personaj^es  por  grupos,  hacién- 
doles contribuir,  de  una  manera  há- 


ITAL 

bil  é  ingeDÍosB,  al  efecto  general.  To- 
das estas  reformas  parciales  prepara- 
ron el  camino  á  Goldoni.  Dotado  de 
un  talento  seguro,  vigoroso  v  origi- 
nal, no  menos  que  de  una  facilidad 
extraordinaria,  dio  al  teatro  150  obras, 
en  las  que  se  observa  una  admirable 
variedad  de  intrigas,  de  caracteres  y 
de  situaciones.  Su  estila  no  es  del 
todo  correcto,  amén  de  que  sus  pro- 
ducciones se  resienten  algunas  veces 
de  la  precipitación  con  que  ft^eron  es- 
critas; pero  en  cambio,  no  puede  ne- 
gársele un  estro  poético  singular,  un 
S refundo  conocimiento  de  los  resortes 
e  la  escena  V  del  carácter  italiano. 
El  gran  Goldoni  dio  dos  empresas  á 
su  patria;  el  teatro  cómico  de  su  tiem- 
po j  la  gloria  de  un  nombre  ilustre. 
Sus  mejores  comedias  son:  La  Jók* 
honrada.  La  Bnena  »*jer,  Bl  Café,  Bl 
Caballero  y  la  dama,  Paaula,  Bl  Aman- 
te militar,  Bl  Abogado  ventaano  y  Bl 
Verdvgo  benéfico,  la  última  de  las  cua- 
les fué  escrita  para  el  teatro  francés. — 
El  soneto,  composición  métrica,  mu; 
estimada  en  Italia,  fué  cultivado  en 
el  siglo  XVIII  por  J.-B.  Cotta,  Julián 
Camani  j  Onofrio  Minzoni,  los  cua- 
les se  consagraron  á  perfeccionar  este 
pequeflo  y  diñcil  poema.  Fnigvni  es- 
cribió,  no  sólo  sonetos,  sino  odas, 
églogas,  epístolas  y  sátiras,  en  cu^os 
géneros  demostró  una  imaginación 
riquísima  j  una  gran  soltura  de  ex- 
iresiou.  Ángel  Mazza,  último  poeta 
írico,  hizo  hablar  á  su  musa  el  len- 
guaje de  la  filosofía.  J.  Garios  Passe- 
roni  y  Lorenzo  Pignotti  se  ejercita- 
ron en  el  apólogo,  en  el  cual  el  jesuí- 
ta Roberti  desplegó  alguna  invención: 
Bertola  sobrepujó  frecuentomente  a 
sus  antecesores  en  la  sencillez  y  en  la 
gracia;  P.  Rolli,  aparte  de  un  consi- 
derable número  de  traducciones,  com- 
puso varias  cantatas  muj  estimadas; 
y  Spolvenni  dejó  un  poema  didácti- 
sobre  el  Cnltioo  del  arro*.  Entra  los 
poetas  satíricos ,  mencioDaremos  á 
G.  Ga&ti,  autor  de  Los  Animalts  par- 
lantes.— La  Italia,  tan  rica  en  histo- 
rietas versificadas,  ha  carecido  en 
todo  tiempo  de  novelas  en  p^bsa.  La 
'A  producción  notable  de  este  gé- 
I  es  SI  Congreso  de  Citeres,  del  con- 
de Algarotti,  especie  de  sátira  contra 
las  mujeres.  El  conde  Alejandro  Ver- 
si,  erudito  muy  versado  en  la  histo- 
ria antigua,  publicó  una  Vida  de 
Eróttrato,  que  dijo  baher  descubierto 
eu  na  viejo  manuscrito,  7£<u.ltwN/»- 
ras  de  Safo,  en  que  procuró  imitar  la 
elegante  sencillez  de  los  griegos. 
Pero  la  obra,  á  la  cual  debe  prínci- 
lalmento  su  reputación,  es  la  de  Las 
Voches  remanas,  que  se  componen  de 
ina  serie  de  conversaciones,  que  el 
autor  supone  haber  tenido  con  las 
sombras  de  loa  antiguos  romanos  más 
ilustres;  especialmente,  con  Cieeron, 
de  cujo  asunto,  originalísimo  entón- 
deduce  algunas  comparaciones 
^  iniosas  entre  las  instituciones  de 
la  antigua  Roma  j  las  de  la  Italia 
moderna.  Lo  que  más  distinguió  i 
este  escritor  fue  la  gracia  v  la  natu- 
ralidad de  BU  estilo,  formado  en  la  es- 


ITAL 

cuela  de  los  grandea  proaigtu  ii*r 
lianoB. 

Quinto  y  iltime  período. — Los  teta- 
tomos  que  la  revolución  francesa  pro- 
dujo en  Italia,  el  espíritu  militar  j 
las  ideas  liberales  que  despertó,  y, 
por  consecuencia,  las  aspiraciones  á 
la  unidad  política,  se  reflejaran  sensi- 
blemente en  la  literatura  patria.  En 
la  lengua,  el  partido  délos  puriilat 
manifesto  una  tendencia  marcadísi- 
ma á  purgarla  de  toda  locución  fran- 
cesa, remontándose  al  origen  nacio- 
nal de  Dante  y  de  otros  escritores  an- 
tiguos. En  la  poesía,  se  entebló  una 
lucha  empeñada  entre  los  eUtieot,  que 
habían  permanecido  fieles  á  la  tradi- 
ción mitológica,  j  los  romdnticoi,  á 
quienes  las  literaturas  inglesa  y  ale- 
mana habían  abierto  nuevos  horizon- 
tes. Los  puristas  llegaron,  por  fin,  al 
logro  de  sus  deseos;  pero  los  estados 
sucesivos  de  opresión  y  de  revuelta, 
de  decaimiento  j  de  sobreei citación 
política,  por  los  cualee  ha  venido  pa- 
sando Italia  haste  nuestros  días,  no 
han  dejado  á  los  espíritus  la  calma 
necesaria  para  ocuparse  seriamento 
de  tales  cuestiones,  y  la  contienda  en- 
tre clásicos  y  románticos  no  ha  que- 
dado terminada  aún.  AI  frente  de  los 
puristas  aparece  Antonio  Cesari,  el 
cual  llevó  nasta  el  extremo  su  predi- 
lección por  la  lengua  del  siglo  xiv, 
cuyo  sistema  verdaderamente  exclu- 
sivo exageró  Pellegrino  Farini.  Vio- 
ceazo  Mont^  se  manif^tó  también 
purista  y  clásico;  pero  con  más  gusto 
■V  talento,  así  como  sn  yerno  Giulio 
Perticari,  prafandamente  versado  en 
el  conocimiento  de  las  antigüedades 
italianas.  Sin  mezclarse  para  nada  en 
las  luchas  políticas,  como  los  otros 
escritores,  Giuseppe  Parini  logró  for- 
marse, en  sus  poesías,  un  estilo  enér- 
gico, original.  Hugo  Poscalo  escribiiS 
algunas  tragedias,  imitadas  de  las  de 
Alfieri;  pero  no  contribuyeron  tantea 
su  reputación  como  sus  iltimat  carta» 
dt  Jacoho  Ortis,  imitación  del  tVertier 
de  Gffithe,  7  otros  trabajos  sobra  Dan- 
te, Petrarea  y  Boccacio.  Las  obras 
dramáticas  de  Silvio  Pellico,  conoci- 
do por  el  precioso  libro  intitulado: 
Mis  prisiones;  las  de  Maroncelli,'  de 
Luigi  Scevola,  de  Cesare  della  Valle, 
de  trancesco  della  Valle  y  de  Cosen- 
za,  son  bastante  endebles.  Al  lado  de 
los  románticos  se  ha  colocado  á  Ale- 
jandro Manzoni,  al  cual,  en  dos  trage- 
dias, II  Coñté  di  Carmagnola  y  Adel- 
cii,  abrió  nuevas  sendas  al  arte  dra- 
mático italiano,  y  tuvo  por  imitadores 
á  Tebaldo  Fores,  Crístoforis,  Roasini 
y  Cario  Marenco,  quienes  llevaron  al 
teatro  los  grandes  acontecimientos 
que  tuvieron  lugar  en  Italia  durante 
la  Edad  Media.  Otros  varios  poetas 
dieron  modestamente  el  nombre  de 
dramas  á  sus  tragedias,  tales  como 
Giuseppe  Reveré,  Antonio  Gigliani, 
Felice  Turatti  y  Giacinto  Battaglia. 
Los  dramas  ktstdricos  ds  Giovanne 
Sabbatini,  más  que  obras  dramáticas, 
son  escenas  históricas.  En  la  comedia, 
Gerardo  del  Testa  se  ha  conquista- 
do un  lugar  distingaido^^GM«ido,-de 
■i:jitizeclb^iOOQlC 


ITAL 

Itossí  «9  ntu;  eatítnndo  por  bu  es- 
tilo satírico  T  mordaz;  Alberto  Nata 
sobresale  en  la  delineacion  de  los  ca- 
racteres, j  el  conde  Giraud  por  la  ex- 
tensión 7  la  eficacia  del  sentimiento. 
La  obra  más  notable,  en  el  género 
¿pico,  es  la  de  Tommaso  Grossi , /Zom- 
hardi  alia  prima  erodata,  en  15  cantos; 
Florio  j  Árici  son-  autores  de  una  es- 

r'e  de  Bpopeja  romántica  iatitula- 
¿II  SettnuxvM  de  Jenaale%.  Silvio 
Pellico  ha  publicado  varias  poesías 
bajo  el  título  de  Antiche;  Costa,  un 
poema  sobre  el  descubrimiento  de 
América;  Domenico  Biorci,  Za  Pau 
ttAdrünopoU,  j  Giovanni  de  Marti- 
llo, £a  Greda  regenérala,  cujoa  dos  úl- 
timos poemas  estin  inspirados  en  el 
reDBcimiento  político  de  la  Grecia.  En 
el  mómero  délos  poetas  líricos,  figu- 
ran: Clem.  Bondi,  G.  Fantoni,  Á.  Pa- 
radisi,  Ger.  de  Rossi,  G.  Ueli,  Mon- 
ti,  Silvio  Pellico,  Manzoni,  el  conde 
Leopardi,  Lui^i  Carrero,  Giovanni 
Bercheto,  Ágostino  Ca^noli,  Giovan- 
ni Pniti,  Giuaepp»  Giusti,  Brofferio, 
Giovanni  Marcbetti  y  otros  muchos. 
Un  florentino.  Angelo  d'Elci,  ha  me- 
recido por  sus  sátiras  el  sobrenombre 
Ae  Jutenal  iíaUa*o.  La  novela  ha  to- 
mado una  extensión  considerable,  cu- 
ÍO  primer  impulso  partió  del  fenio 
e  Hanzoni  con  sus  Pronutñ  tpon  (Lot 
Deipoiadoi),  cuadro  brillantísimo  de 
las  costumbres  v  de  la  historia  del  si- 
glo iTii  en  el  Norte  de  Italia.  A  esta 
obra,  siguen  después:  £a  AftMOca  di 
Mouia  j  Luisa  Sírom,  por  Bossini; 
£'Bttore  Fterramosea  y  el  Nieeolo  de' 
ZMpi,  por  SíasBÍmo  d'Azeg-lio,  j  el 
Marco  Viteonti  de  Giossi.  Figuran 
también  como  novelistas  distinguidos, 
Yarese,  Bazzoni,  Falconetti,  Lanzetti, 
Giierazzi,  Sacchi,  Marocco,  Zorci, 
Vigna,  el  príncipe  de  Santa-Rosa,  Ba- 
taglia  jEanieri.  La  historiase  culti- 
va en  el  presente  siglo  con  tanto  cui- 
dado como  acierto.  Bntre  las  investi- 
gaciones doctas,  deben  mencionarse, 
en  primer  término,  las  de  Micali,  La 
Italia  ánla  de  la  donmaeion  roma- 
na, j  de  Garzetti.  Pero  todos  estos 
trabajos,  muj  apreciables  sin  dispu- 
ta, desaparecen  ante  el  gran  monu- 
mento histórico,  que  coloca  í  Italia 
á  la  cabeza  de  los  pueblos  cultos  en 
este  género,  el  más  importante  de  las 
buenas  letras:  la  Historia  nHiversal  de 
César  Cantú,  esfuerzo  milagroso  de  la 
erudición  de  un  solo  hombre.  El  au- 
tor que  da  cima  á  una  obra  tamaña, 
se  nos  representa  eu  la  imaginación, 
casi  tan  grande  como  la  humanidad. 
Si  et  generoso  pueblo  italiano  no  le- 
vanta nna  piedra  &  esa  Historia,  pue- 
de afirmaise  que  va  no  ha^  piedras 
en  Italia.  Cesare  Balbo,  Luigi  Barti. 
Ginseppe  Compagnoni  y  Ant.  Coppi, 
se  hallan  igualmente  ocupados  en  la 
historia  general  de  Italia,  en  tanto 
que  la  historia  especial  de  las  provin- 
cias y  de  las  ciudades  ha  sido  objeto 
de  numerosos  trabemos,  entre  los  cua- 
les se  citan:  la  Historia  de  Ndpoies, 
por  Pagano;  las  Vísperas  sicilianas,  de 
Amasi;  las  Tallas  cronoUfgieas  de  la 
historia  de  Florencia,  por  Reumont;  la 


ITAT. 

Bistoria  de  Toseana,  por  Lorenzo  Pig- 
notti;  la  Historia  de  Milán,  por  Piettro 
Cnstodi;  la  Historia  de  Pisa,  por  Bo- 
naini;  la  Historia  de  &¿nota,  por  Gar- 
lo Várese  y  por  Girolamo  Serra;  la 
Historia  de  la  Sicilia,  por  Qiuseppe 
Alessi;  la  Historia  de  la  revolución  de 
Ñapóles,  por  Cuoco;  la  Historia  moder- 
na de  Ndpoles,  por  CoUetta;  la  Histo- 
ria de  la  Sicilia,  por  Piettro  Lanza, 
príncipe  de  8cor<fla;  la  Historia  de 
Italia,  por  Cario  Botta,  autor  tam- 
bién d&  una  Historia  de  la  guerra  de  la 
independencia  de  los  £'1  todos- Unidos  de 
jámíh'ca.  finalmente,  el  conde  Pom- 
peo Litta  ha  publicado  Zas  Familias 
Celebres  de  Itai.ia;  y  Lanzi,  Cicogna- 
ra,  Giuseppe  Bossi,  Fumigalli,  ter- 
rario, Inghirami,  Bossini  y  Visconti 
se  han  ocupado  de  la  historia  de  las 
bellas  artes.  Sobre  la  literatura  ita- 
liana pueden  versa  las  siguientes 
obras:  Alaeci,  Poeti  antichi.  Ñapóles, 
1661;  Crescimbeni,  íStorÍB  dellavoUar 
poesía,  1698;  Maratón,  Dellaper/etta 
poesía  italiana,  Mídena,  1726,  2  velá- 
menes en  4.°;  Quadrio,  Storia  i  regio- 
ne  ePogni poesía,  Bolonia,  1739;  Gim- 
ma,  Idea  della  Storia  deW  Italia  lette- 
rata,  Ñápeles,  1723;  2  volúmenes 
en4.°;Mazzuchelli,  GUscrittoriC^liK- 
lia,  Brescia,  1753;  Tiraboschi,  Storia 
della  leíteralnra  italiana  fino-  alV  an- 
HOÍ770,  MMena,  1777-81,  14  volú- 
menes en  4,°;  Coniiani,  /  sceoli  della 
letteralwa  italiana,  Brescia,  1818, 9  vo- 
lúmenes en  8.",  con  una  continuación 
por  Ticozi,  Milán,  1832-33,  2  volú- 
menes en  8.°;  G.  MafFei,  Storia  della 
letteratwra  italiana  fino  al  secólo  xix, 
Milán,  1834;  4  volúmenes  en  8.°;  Ugo- 
ni,  Della  letteraiitra italiana nellasecon- 
dametidel  secólo  j.yiu,  Brescia,  1820 
y  21,  3  volúmenes  en  8.°;  Ambrosoli, 
Manuale  della  Ittteratwa  italiana,  Mi- 
lán, 1831-33, 4  volúmenes  en  8.°;  Gin- 
guené,  Histoire  de  la  littératvre  italien- 
ne,  continuada  por-Salfí,  Paris,  1811 
á  1835, 13  volúmenes  en  8.°;  Salfí,  Rt- 
s%m¿de  Vhistoire  de  la  Utt¿ralwe  italñn- 
ne,  Paris,  1826,  2  volúmenes  en  8.°; 
Sismondi,  De  la  Uttératwe  d%  midi  de 
VEnrope,  Paris,  1829,  4  volúmenes 
en  8,';  Riccoboni,  Histoire  d%  théUtre 
tía/tm.Paris,  1727,2volúmeneBen8.''; 
Rannucci,  Mannale  della  letíeratwa del 
primo  secólo,  Florencia,  1837;  Cimorel- 
li,  Origine  i  proogresi  delle  belle  letlere 
i&ÍÜM,  Milán, 1845; Giudici,  Compen- 
dio dflU  storia  áella  leíteraíwa  italia- 
na, Florencia,  1851;  Rathery,  Infinen- 
ce  de  Vltalie  svr  les  lettresjranfaises, 
Paris,  1853,  en  8." 

47.  Itília.  antigua  y  sw  divisiones  tn- 
eesivas  hasta  nuestros  dios. — Las  antí- 

riaa  divisiones  generales,  anteriores 
la  república  romana,  son  poco  cono- 
cidas. En  el  sirio  vi  antes  de  la  era 
cristiana,  se  hallaba  dividida  en  Galla 
cisalpina,  Italia  propiamente  dicha, 
y  Grande  Grecia.  Bajo  el  imperio  se 
dividió  en  once  regicmes:  Galia  cisal- 
pina, Liguria,  Venetia,  Etruria,  Om- 
bría, Sabina,  Latium,  Samnium. 
Ajpuíia,  Lucania  y  Brutium.  En  la 
división  del  imperio  romano,  en  337, 
la  Italia  entera  formó  nna4e  las  pre- 


ITAL 


iOi 


taetams  del  imperio  de  Oeoídente,  di- 
vidida  en  cuatro  diócesis  ^  proconsu- 
lados.  Después  de  la  caída  de  este 
poderoso  imperio,  en  570,  quedó  de 
nuevo  dividida  en  posesiones  lombar- 
das, qiie  abarcaban  toda  su  parte  se- 
tentríonal ,  una  sección  de  su  parte 
central  (contaban  36  condados)  j  en 
provincias  del  imperio  de  Oriente, 
que  comprendían  el  exarcado  de  Rá- 
vena  y  la  Pentápola.  En  el  siglo  ix, 
formó  Cario  Magno  un  reino  de  Ita- 
lia con  la  Lombardía  7  las  provincias 
de  aquende  los  Alpes,  cediendo  des- 
pués á  los  pontífices  el  exarcado  de 
R&yena  y  la  Pentápola.  A  partir  del 
siglo  X,  hasta  el  xii,  quedó  la  Italia 
fraccionada  en  una  multitud  de  pe- 

Sueños  ducados  y  condados  indepen- 
ientes,  en  incesante  guerr 


1  los  otros,   En  ( 


'lo  XII  s 


en  repúblicas  todas  las  ciuda- 
marítimas,  como  Yenecia,  Géno- 
Pisa,  Am^fi  V  Ñapóles,  mientras 
que  en  Lombardia  cierto  número  de 
Ciudades  libres  constituyeron  una 
confederación  llamada  íiga  lombarda, 
á  cuyo  frente  aparecieron  Milán  y 
Pavía.  Hasta  la  revolución  ñ-ancesa, 
la  Italia  siendo  objeto  de  otras 
varias  divisiones  y  su&ieudo  la  domi- 
nación, y&  de  los  emperadores  de  Ale- 
mania, ya  de  los  papas  ó  de  otras  po- 
tencias. Antes  de  1789,  presentaba  el 
siguiente  grupo:  el  reino  de  Cerdeña, 
la  república  ae  Genova,  la  de  Yene- 
cia, los  ducados  de  Módena,  de  Tos- 
cana,  los  Estados  de  la  Iglesia  y  el 
reino  de  Ñápeles.  En  17ÍÍ7,  la  parte 
de  la  Italia  conquistada  por  la  Fran- 
cia, formó  la  república  cisalpina, 
comprendiendo  el  Milanesado,  laLom- 
bardía,  los  ducados  de  Módena,  de 
Massa-Carrara  j  tres  legaciones  de  los 
Estados  de  la  Iglesia.  En  1805,  la  re- 
pública  cisalpina,  unida  al  imperio 
francés,  tomó  el  nombre  de  reino  de 
Itaua  que,  extendiéndose  por  diver- 
sas partes  del  territorio,  llegó  á  con- 
tar 24  departamentos:  Agona,  Oloua, 
Lavio,  Adda,  Petio,  Mella,  Alto-Po, 
Mincio,  Adige,  Alto-Adige,  Bacchi- 
glione,  Brenta,  Adriática,  Pavía,  Ta- 
gliamento,  Passariano,  Crostolo,  Pa- 
naro.  Reno,  Bajo-Po,  Rubicona,  Me- 
tauro,  Musona  y  Tronto.  En  1808,  ol 
ducado  de  Toscana  formó  los  departa- 
mentos del  Mediterráneo,  Amo  y 
Ombrona:  los  Estados  del  papa  com- 
ponían ;a  los  de  Trasimena  y  Roma, 
en  tanto  que  el  reino  de  N&poles 
dependía  del  imperio  dances.  Des- 
de 1815,  la  Italia,  salvas  ligeras  mo- 
dificaciones, vino  conservando  las  di- 
visioneB  políticas  siguientes:  el  reino 
de  CerdeHa,  que  se  cRvidía  en  princi- 
pado del  Píamente,  ducado  de  Geno- 
va, ducado  de  Saboja  é  isla  de  Cerde- 
ña.— Los  cuatro  ducados  italianos  de 
Palma,  M6de*a,  Lnca  y  Totwna,  que 
se  subdividían:  el  primero,  en  Parma, 
Plaseneia  j  Guastala;  el  segundo,  en 
Módena,  Reggio  y  Mirándola;  el  ter- 
cero, en  Luca,  y  el  cuarto,  en  Floren- 
cia, Cieña  y  Pisa. — Los  Estados  pm- 
tificios  se  dividían  en  30  provincias.— 
El  reino  de  Népolsi,  en  cinoo  reeÍOfl^>^  1  ,-, 
TOW.111  Dinitizecl  by  Vjfe)Oy  IL 


210 


ITAL 


i  Bftber:  Icm  Abruzos,  Apulls,  Tierra 
de  Labor,  las  Calabñ&e  y  la  isla  de 
Cerde&B.-~LlegvdB  la  hon  de  llevar 
á  cabo  la  anhelada  unidad  italiana  j 
de  constituir  un  Estado  poderoso,  el 
reino  de  Cerdeña  sirvió  de  núcleo  á  su 
'  formación,  al  cual  fueron  anexionan- 
dose  auoesivamente  loe  ducados  de 
Fanna,  de  Módena,  de  Toacana  j 
otros  peguefioB  territorioB;  todo  al  rei- 
no de  Napolea  6  de  las  Dos  Siciliae; 
las  provincias  que  se  hallaban  aún 

n'o  el  dominio  del  Austria  y  los  Es- 
os de  la  Iglesia.  H07  la  Italia  es 
de  los  italianos,  j  su  territorio,  como 
ja  beinos  consignado  en  otro  lugar  de 
este  artículo,  comprende,  además  de 
las  islas  de  Cerdefia  ;  de  Sicilia  j  de 
loa  archipiélagos  Toscano  7  de  Lípa- 
ri,  toda  la  península  itálica,  excepto 
el  cantón  suizo  del  Tessino  v  el  Tirol 
italiano,  situados  al  Uediodía  de  los 
Alpes. 
48.  Siitoria.—LA  Italia  se  llamó 

Srímitivamente  :6^iií»n(ú  (la  Satw^ía 
e  Justino),  nombre  que  le  vino  de 
Saturno,  el  cual,  según  tradiciones 
fabulosas,  habíase  refugiado  en  esta 
comarca,  cerca  del  rej  Jano,  í  quien 
enseñd  el  uso  de  las  letras  j  de  la 
agricultura.  Hacia  los  aQos  de  1710 
antes  de  Jesucristo,  recibid  la  deno- 
minación de  Snoíria  (la  {SWfriade 
Servio),  de  (Sndtnu,  fundador  de  una 
coliHiia  de  arceos;  recibiendo,  por 
último,  la  de  Italia,  de  lUílmt,  «no 
de  los  sucesores  de  (Enitrju.  Por  esta 
misma  época,  edificó  Eneas  en  este 

Sais  la  ciudad  de  LMÚtio  (el  ZavíníCnm 
e  Tito  Livio).  Tales  son  las  primeras 
tradiciones  latinas  que  encontramos 
de  la  región  que  se  describe. — En  su 
origen  estuvo  poblada  de  aborígenes, 
libumos,  óseos,  pelasgos  j  siculos, 
después  de  los  cuales  fueron  estable- 
ciéndose  sucesivamente  los  helenos, 
los  etruscoB  y  los  celtas.  Estos  últi- 
mos llegaron  150  aSos  después  de  la 
fundación  de  Roma,  en  el  momento 
mismo  en  que  el  poder  del  pueblo 
etrusco  se  hallaba  eu  todo  su  apogeo. 
Trascurrido  un  siglo,  tres  naciones  se 
dividieron  el  dominio  de  esta  penín- 
sula: los  galos,  al  Norte;  los  romanos, 
en  el  centro,  jios  samnitas,  al  Medio- 
día. Pero  Roma,  que  era  la  llamada  á 
reinar  sola  en  este  vasto  territorio, 
sometid  sucesivamente  &  los  samnitas 
j  á  los  galos  é  hizo  de  Italia  una 
provincia  romana,  43  afios  antes  de 
nuestra  era.  Esta  comarca  sufrid  en- 
tonces tedas  las  vicisitudes  del  im^- 
rio  romano,  y  &  la  destrucción  de  este 
se  vio  desgarrada  por  los  bárbaros, 

Siuienes  se  nabíaa  arrojado  sobre  su 
értil  suelo,  pasando  alternativamen- 
te á  poder  de  los  hérulos,  de  loa  godos 
y  de  los  lombardos.  Estos  últimos  se 
dividieron  el  país  con  el  imperio  de 
Oriente  j  fundaron  en  él  una  monar- 
quía, que  duró  dos  siglos,  la  cual  fué 
destruida  por  Cario  Magno.  El  poder 
temporal  de  los  papas  empezó  i  esta- 
blecerse; pero  naata  Gregorio  YII 
permaneció  dependiente  del  poderoso 
imperio  de  Alemania,  Por  este  misma 
época  se  posesionaron  los  normandos 


rPAL 

de  It  pute  meridional  de  Iiaua,  v, 
en  1130,  tomó  Rogero  II  el  título  de 
re;  de  las  Dos  Sicilias.  La  guerra  de 
los  gaelfos  ;  gibelinos  trajo  luego  la 
expulsión  de  tos  normandos,  de  don- 
de resultó  que  las  ciudades  lombardas 
y  toBcanas,  erigidas  nuevamente  en 
repúblicas,  se  vieron  Ubres  de  seño- 
res, dbl  otro  lado  de  los  Alpes.  Una 
infinidad  de  pequeños  Estados  se  re- 
partió después  la  Italia,  la  cual  vino 
siendo  teatro  de  continuas  revueltas 
y  de  las  discordias  civiles  más  de- 
sastrosas. Las  Vísperas  Sicilianas, 
en  1282,  separaron  á  Ñapóles  de  la 
Sicilia;  Milán,  constituido  en  metró- 
poli de  un  ducado,  pasaba,  de  las  ma- 
nos de  los  Visconti,  á  las  de  los  Sfbr- 
la;  Amadeo  II  daba  i  la  Saboja, 
en  1383,  una  grande  import&ncia;  la 
casa  de  Este  reinaba  en  Ferrara;  los 
Gonzaga,  en  Mantua;  los  Médicis  co- 
menzaban ja  á  dominar  en  le  Tosca- 
na;  loa  dux  de  Venecia  ensanchaban 
el  territorio  de  esta  república,  mien- 
tras que  los  pontífices,  arrojados  de 
Itclia  hacía  mucho  tiempo,  ^aban 
nuevamente  su  residencia  en  Roma. 
Francia  y  España  se  disputaron  en- 
ttjnces  el  dominio  de  esta  comarca;  la 
cual,  después  de  haber  intentado  ava>- 
sallarla  Carlos  Ylll,  Luis  XII ;  Fran- 
cisco I,  pasó,  por  último,  á  formar 
parte  de  la  corona  de  España.  Bl  rei- 
no de  las  Dos  Sicilias  fué  eonqoiata- 
do,  en  1505;  el  ducado  de  Milán,  una 
de  sus  provincias,  en  1540,  aoabando 
por  ejercer  su  preponderancia  en  toda 
la  península  durante  dos  siglos,  ex- 
cepto Venecia,  que  supo  conservar  su 
independencia.  En  el  siglo  xviii,  pasó 
el  Hilanesado  á  poder  del  Austria; 
tos  Estados  de  Parma  ;  de  las  Dos  Si- 
cilias,  al  de  dos  príncipes  de  la  oasa 
de  Borbon,  y  España  perdió  toda  su 
influencia  en  Italia.  Las  guerras  de 
la  revolución  y  el  imperto  francés 
cambiaron  completamente  la  fiu  de 
este  país:  la  Saboja,  el  Piamonte,  el 
Mltanesado,  la  Lombardía,  Genova, 
los  Estados  romanos,  Ñapóles,  el  Ti- 
rol, toda  la  Italia,  excepto  la  Cerde- 
ña y  la  Sicilia,  ca^ó  bajo  la  domina- 
ción francesa,  prolongándose  ésta  bas- 
ta la  caida  de  Napoleón.  El  actA  del 
Congreso  de  Viena,  en  1815,  restitu- 

Íó  al  papa  sus  Estados;  al  Austria,  el 
[ilanesado  y  Venecia;  i  la  casa  de 
Saboja,  lá  Saboja,  el  Piamonte,  Ge- 
nova V  Niza:  dos  principes  aostriacos 
obtuvieron  la  Toscana  y  Módena;  Ma- 
ría Luisa,  el  ducado  de  Parma,  7, 
después  de  los  Cim  dial,  regresó  i,  Ña- 
póles Femando  IV,  cajo  soberano  se 
nabía  retirado  á  Sieilia  durante  la 
ocupación  francesa.  En  1848,  Venecia 
y  el  Milanesado  se  sublevaron  contra 
el  poder  del  Austria;  Roma  arrojó  al 
papa  j  se  constitujd  en  república, 
cujo  ejemplo  siguió  la  Toscana.  Un 
año  después,  los  ejércitos  austriaoos 
se  posesionaban  del  reino  Lombardo- 
Véneto  j  de  la  Toscana,  mientras  que 
los  de  Francia  restablecían  la  autori- 
dad pontifical  en  Roma. 

49.  Oprttüm  ¡míriaca. — El  poder 
del  Austria  en  la  península  itálica 


1TAL 

llegó  á  ser  omnipotente  deade  1819 
hasta  1859:  en  Módena  j  en  Floren- 
cia, bajo  el  reinado  de  loe  archidu- 
ques; en  Parma,  bajo  Carlos  III  de 
Barbón;  en  Ñápeles,  bajo  Fernan- 
do II,  j  en  Roma,  combatiendo  la 
reforma  que  reclamaba  la  Francia, 
logró  ocupar,  durante  dies  años,  las 
Marcas  j  las  Remanías.  Por  los  tra- 
tados parciales  firmados  con  los  pe- 
queños príncipes  del  centro,  obtuvo 
el  derecho  de  intervenir  por  la  fuerza 
en  las  revoluciones  populares  j  de 
ocupar  el  país  militarmente  en  caso 
de  guerra,  como  defensa  avanzada  de 
sus  propias  posesiones;  inquietando  á 
la  (ordeña  por  su  extensión  sobre  el 
Apenino,  al  mismo  tiempo  que  ani- 
quilaba el  reino  Lombardo-Véneto 
con  impuestos  j  requerimientoa  mi- 
litares. Pero  su  influencia  fuá  díami- 
nujendo  en  Europa,  eñ  donde  se  ha- 
bía enajenado  las  simpatías  de  las 
frandes  potencias:  de  la  Prusia,  de- 
ilitando  su  importancia  en  Alemas 
nia  (1850-52);  de  la  Rusia,  pagándo- 
la con  ingratitudes  eu  la  guerra  de 
Oriente;  oe  la  Francia  y  del  Reino- 
Unido,  no  tomando  ninguna  parte  ac- 
tiva en  la  guerra,  á  pesar  de  sus  pro- 
mesas, 7  oponiendo  todos  los  obstácu- 
los posibles  á  la  Constitución  de  los 
Principadoe-UnidoB  j  á  la  libre  nave- 
gación del  Danubio.  La  Cerdeña,  por 
el  contrario,  se  había  engrandecido 
por  la  parte  gloriosa  que  tomó  an  la 
guerra  de  Oriente,  por  la  consolida- 
ción del  régimen  constitucional,  por 
el  refugio  que  oñ«ci6  á  todos  loe  proa- 
critos  de  la  península  y  por  la  habili- 
dad, audacia  ó  astucia  con  que  bu 
ministro,  M.  de  Cavour,  señaló  á  la 
Europa  entera  en  el  Congreso  de  Pa- 
rís las  usurpaciones  del  Austria  j  la 
situación  deplorable  del  pueblo  italia- 
no. Este  es  el  lugar  de  hacer  presente 
que  el  Austria  hi«o  cuanto  supo,  j 
más,  para  malquistarse  la  opinión  <m 
Europa  j  del  mundo:  1.*,  á  prindfMos 
de  1859,  reunió  más  de  3(0.000  sol- 
dados en  el  reino  Lombardo-Véneto, 
postrando  laa  fuerzas  y  la  vida  de 
aquel  país;  2.*,  obligó  á  la  Cerdeña  á 
que  acudiese  en  defensa  de  su  opre- 
sión; 3.*,  rechazó  las  ideas  propuestas 
por  las  grandes  potencias  contjnenta- 
íes,  acerca  de  la  urgencia  de  ua  Con- 
greso j  de  un  desarme  g«neral;  4.*, 
intimo  ala  Cerdeña  un  desame  en 
el  preciso  término  de  tres  dias,  ame- 
nazándola con  una  invasión  iniuedia~ 
ta  en  caso  contrarío.  La  usurpación  j 
el  despotismo  tíenwi  también  su  fre- 
nesí; y  debemos  creer,  aun  oaando 
sea  poco  caritativo,  que  el  Austria  se 
encontraba  en  el  período  frenético. 
No  fué  la  snert«  de  las  armas  la  que 
arrojó  al  Austria  del  tenitoria  itaha- 
no,  sino  el  absurdo  de  su  sistema;  lo 
cual  hace  evidente  que  las  naciones, 
antes  de  caer  en  sus  cnércitos,  caen 
en  su  política;  j  antes  de  caer  en  su 
política,  caen  en  su  espíritu,  en  SU 
coTíducta,  en  su  sentamiento  moral. 
El  Austria  cajó  en  el  territorio,  por- 
que  antes  habia  caido   eu   la  con- 

""""'uigitizedbyL.OOgle 


s; 


ITAL 

50.  Lagiierrad«laÍndepmdMcÍa. — 
La  Cerdeas  ñi¿  auxiliada  j  sostenida 
por  la  Francia,  la  cual,  no  podía  ver 
impasible  extenderse  la  influencia 
austríaca  más  allá  de  los  límites  fija- 
dos por  los  tratados  de  1815  j  amena- 
zar los  Alpes. — El  general  austríaco 
Ojula^  pasd  el  Tessiño  el29deAbríl 
j  destrujtf  en  diei  diaa  la  proTincis 
de  Novara,  en  tanto  que  los  franceses 
acudían,  por  Susa  j  por  Genova,  en 
aoeorro  de  los  piamonteses.  La  victo- 
ria del  general  Forej  en  Montthtllo, 
en  20  de  Mt,yo,  inau^ió  brillanto- 
mente  la  campaña;  ta  victoria  de  los 
-liamonteses  en  J*aluíro,  el  30  j  31 
Je  Mayo;  la  gran  batalla  de  Magenta, 
en  4  de  Junio,  ^nada  por  Napo- 
león III;  la  de  Mariana*,  8  de  Junio, 
por  el  general  Baragnia^-d'  Hilliers,  j 
j  lod  progresos  de  (ianbaldi,  que,  en 
el  Norte,  había  avanzado  victorioso 
Itasta  Bérgamo,  hicieron  perder  á  loe 
austríacos  en  medio  mes  toda  la  Lom- 
bardía.  En  24  de  Junio,  intentaron 
recuperarla  con  una  fuerza  de  220.000 
hombres  en  la  jomada  de  Sol/trino, 
la  cual  dun5  dieciseis  horas  ;  abrid  á 
los  aliados  victoriosos  la  entrada  del 
cuadrilátero  de  plazas  fuertee.  Pero 
la  agitación  que  se  propagaba  por 
toda  la  Italia;  principalmente  en  los 
Estados  pontificios,  por  el  levanta- 
miento de  las  Romaniaa  j  de  Pernsa; 
las  amenazas  de  una  guerra  en  el 
Rhin,  lanzadas  por  la  major  parte  de 
loa  príncipes  alemanes  afectos  al  Aus- 
tria, obligaron  á  Napoleón  á  detenerse 
j  &  coQclair  con  Francisco  José  la  paz 
de  Villafranca,  en  II  de  Julio,  que 
fué  oonfirmada  por  el  tratado  firmado 
en  Zurioh,  entre  Francia,  Cerdeña  ; 
Austria,  el  10  de  Noviembre.  Esta 
áltima  potencia  vid  pasar  á  la  Cerde- 
fta  la  Lombardía,  desde  Tessino  hasta 
Mincio;  pero  conservó  sus  plazas  fuer- 
tes del  cuadrilátero. — El  partido  li- 
beral italiano,  sostenido  j  alentado 
por  las  promesas  de  Inglaterra,  hizo 
nacer  en  toda  Italia  la  idea  de  la  uni- 
dad política,  bajo  la  casa  de  Saboja, 
contra  lo  estipulado  en  loe  tratados  de 
Villafranca  j  de  Zurich,  los  cuales 
creaban  una  confederación  italiana, 
en  la  que  entraban:  el  Austria,  los 

Sríncipes  restaurados  de  Parma,  de 
[¿dena  r  de  Toscana;  el  papa  y  el 
rey  de  Ñipóles.  Desde  principios  de 
la  guerra,  el  gran  duque  de  Toscana 
—  -\á   forjado  á  huir  de  Florencia 


ITAL 

Í,  bajo  su  pro! 
t  un  solo  soldado  piamon- 
tés,  las  Asambleas  de  aquellas  cuatro 

firovincias  vetaron  la  prescripción  de 
os  derechos  de  sus  bntiíuos  aobera- 
j  se  anexionaron  á  la  Cerdeña. 
Víctor  Manuel,  ligado  por  los  compro- 
misos de  Villafranca,  aceptd  aquellos 
votos  j  oñ«ci(j  sostenerlos  ante  las 
potencias  de  Europa;  pero  siu  aceptar 
definitivamente  las  ofertas  que  se  le 
hacían.  Las  Asambleas  nombraron  en- 
tdocee  al  príncipe  de  Carignan,  primo 
del  rey,  regante  de  la  Italia  central; 
pero  habiéndose  éste  negado  á  aceptar 
el  cargo,  fué  elegido  Buoncompagni 
gobernador  general  ~ile  la  Liga,  q^ue 
quedó  dividida  en  dos  Estados  distin- 


ITAL 


211 


en  27  de  Abril,  cuyo  país  quedó  bajo 
la  protección  de  Víctor  Manuel.  Par- 
ma y  Módena  siguieron  la  misma 
conducta,  así  que  partieron  sus  so- 
iMranos,  y  otro  tanto  hicieron  los 
romanos  ten  luego  como  el  Austria 
hnbo  retirado  sus  tropas,  el  8,  II  j  12 
de  Junio.  Los  Estados  del  centro,  á 
cnyo  delwadcí  llamó  el  Gobierno  sar- 
do, procedieron  entonces  al  nombra- 
miento de  los  gobernadores  provisio- 
nales :  Ricasoli  lo  fué  de  Florencia, 
en  1."  de  Agosto;  Farini,  de  Módena 
j  de  Parma,  en  27  de  Julio  y  18  de 
Agosto,  y  Cipriani,  do  Bolonia,  en 
Saa  este  áltimomes.  Estoatres  go- 
bernadores foTmaroa  una  liga  militar 


tos :  la  Toscana  bajo  el  gobierno  de 
RicKsoli;  y  Parma,  Módena  y  la  Ro- 
manía, que  se  unieron,  bajo  la  auto- 


ridad da  Faríni,  y  tomaron  el  nombre 
de  gobierno  real  de  la  Smitia.  Abo- 
liendo las  aduanas  entre  los  Estedos 
de  la  Liga  y  la  Cerdeña;  adoptando 
las  leyes  civiles  y  el  estatuto  sardo, 
prepararon  loe  Estados  del  centro  la 
unión  política,  realizada  al  fin  por  un 
eegundo  voto  de  las  Asambleas  y  por 
la  aceptación  del  rey  de  Cerdeña, 
qnien,  en  cambio  de  este  engrandeci- 
miento, consentido  por  Francia,  cedió 
á  esta  potencia  la  Saboya  y  Niza  por 
el  tratado  de  Turin  de  24  de  Mayo 
de  1860. — Una  campaña  de  dos  me- 
ses, emprendida  por  dos  ejércitos  for- 
midables, había  libertado  á  la  Italia 
setentrional;  el  centro  debía  su  inde- 

Eendencia  á  la  habilidad  de  sus  hom- 
res  de  Estado;  pero  quedaba  intacta 
todavía  la  parte  Sud  del  terrítorío. 
Fernando  II,  rey  de  las  Dos  Sicilias, 
había  muerto  el  22  de  Mayo  de  165&; 
y  su  hijo,  Francisco  II,  perseverando 
en  la  política  de  su  padre,  continuaba 
la  opresión  violenta  en  el  interíor  j 
la  alianza  estrecha  con  el  Austria  en 
el  extranjero.  El  4  de  Abril  de  1860, 
estalló  en  Sicilia  una  revolución:  P&- 
lermo,  Messina  y  Catania  se  subleva- 
ron; pero  estrechados  en  el  interior  de 
las  ciudades,  retiráronse  los  insurrec- 
tos al  interior  de  la  isla,  en  donde 
fueron  auxiliados  por  Garibaldi,  quien 
no  cesaba  de  agi&r  al  país,  á  pesar 
de  la  desaprobación  ostensible  del  Go- 
bierno de  Turin.  El  10  de  Mayo  des- 
embarcó Garíbaldi  en  Maréala ,  al 
frente  de  una  partida  do  2.000  hom- 
bres; tomó  la  dictadura  de  la  isla  en 
nombre  de  Víctor  Manuel;  organizó  el 
dia  14  nn  gobierno  provisional;  batió 
dos  veces,  el  16  v  el  16,  á  los  tropas 
reales  y  ae  apoderó  de  Palermo,  que 
fué  bombardeado,  el  27,  por  la  armada 
napolitana.  Estos  reveses  obligaron  á 
Francisco  II,  en  26  de  Junio,  á  ofrecer 
al  país  una  Constitución  y  una  alian- 
za con  la  Cerdeña;  pero  ya  era  tarde. 
Garibaldi,  después  de  haberse  apode- 
rado de  Messina,  el  28  de  Julio,  pasó  á 
Reggio  y  marchó  sobre  Ñápeles  (en 
donde  entró  el  7  de  Setiembre),  cuyo 
ejército  real,  medio  desorganizado, 
sólo  opuso  una  débil  resistencia.  Fran- 
cisco 11  se  retiró  á  Capua  y  se  encer- 
ró, por  lUtimOt  en  Oaeta,  después  de 


haber  visto  á  bu  ejército  deshecho  en 
las  orillas  del  Voitumo.  Al  mismo 
tiempo,  las  tropas  pontificias,  que, 
bajo  las  órdenes  del,  general  francés 
Lamoriciére  y  auxiliadas  por  las  na- 
politanas, habían  conseguido  detener 
tos  movimientos  de  Ganbaldi,  se  vie-- 
ron  sorprendidas  por  la  invasión  de 
los  piamonteses  en  las  Marcas  y  la 
Ombría;  batidas  por  ellos  en  Castel- 
fidardo,  el  18  ae  Setiembre,  vióso 
Lamoriciére  forzado  á  refugiarse  en 
Ancona,  en  donde,  atacado  simultá- 
neamente por  mar  y  por  tierra,  tuvo 
que  capitular  algunos  dios  después. 
Dueños  los  piamonteses  de  los  Mar- 
cas y  de  la  Ombría,  entraron  en  el 
reino  de  Ñápeles  y  batieron  en  leer- 
nia  á  los  napolitanos.  Consultadas  las 
provincias  por  medio  del  sufragio  uni- 
versal, proclamaron  todas  por  rev  á 
Víctor  Manuel,  el  cual  hizo  en  Ñapó- 
les su  entrada  solemne  el  7  de  No- 
viembre, aceptando  el  22  la  anexión 
i  su  reino  de  las  Marcas  y  de  la 
Ombría.  El  joven  rey  de  Ñapóles,  si- 
tiado por  los  piamontraes,  ss  defendió 
en  Gacta  con  bríos  heroicos  durante 
cuatro  meses;  pero  obligado  á  ceder 
ante  Áierza  mayor,  abandonó  la  ciu- 
dad y  se  retiró  á  Roma,  el  13  de  Fe- 
brero de  I86I.  A  la  toma  de  Gaete, 
siguió  luego  la  apertura  del  primer 
PartaMento  iíaÜano,  el  cual  proclamó 
i  Víctor  Manuel  rej/  it  Italia,  bI  17 
doiMarzo.  I^  muerte  prematura  de 
M.  de  Cavour,  acaecida  el  5  de  Junio; 
el  fraccionamiento  de  los  ¡nrtidos  po- 
líticos, el  estado  de  la  Hacienda  y  el 
bandolerismo  que  imperaba  en  laa 
provincias  napolitanas,  hicieron  difi- 
cilísimos los  comienzos  del  nuevo  reí- 
nado.  Faltábanle,  para  abarcar  toda 
la  península.  Boma  y  Veneoia,  la 
cual  conservó  el  Austria  hasta  1866. 
A  principios  del  citado  año,  la  guer- 
ra entre  el  Austria  y  la  Prusia  pare- 
cía inminente,  Qiiéntras  que  Italia, 
aliándose  coa  esta  última  potencia, 
declaró  la  guerra,  en  18  de  Junio.  La 
armada  italiana,  que  había  franquea- 
do el  Mincio  el  23.  se  vio  rechazada, 
más  allá  de  este  río.  por  la  victoria 
que  el  archiduque  Alberto  obtuvo  so- 
bre ella  en  Custozza  al  siguiente  dia;  - 
y  el  20  de  Julio,  la  floto  de  Italia 
mandada  por  el  almirante  Persano, 
quedó  deshecha  en  Lissa,  sobre  las 
costas  de  Dalmacia,  por  el  almirante 
austríaco  Tegcthoff.  Sin  embargo,  las 
victorias  délos  prusianos  en  Bohe- 
mia fueron  la  salvación  de  la  unidad 
italiana.  En  4  de  Julio  reclamaba 
Francisco  José  la  mediación  de  Na- 
poleón 111,  cediéndole  Venecia;  el  25 
quedó  concluida  una  suspensión  de 
armas  entre  Italia  y  Austría,  i  la 
que  siguió  la  paz  firmada  en  Viena 
el  3  de  Octubre,  siendo  incorporada 
Venecia  al  reino  de  Italia.  En  cnan- 
to á  Roma,  aquella  potencia,  en  vir- 
tud de  un  convenio  ajustado  con 
Francia  el  15  de  Setiembre  de  1864, 
se  comprometió  á  no  atontar  contra 
el  territorio  pontificio;  á  establecer 
en  la  frontera  de  este  Estado  una 
faena  militar  capaz  de  impedir  toda  , 

,:j,t,zedby\1.00gle 


212 


rTAL 


invasioa  de  los  Toluntarioa;  tomar  á 
BU  cargo  una  parto  de  la  deuda  ro- 
mana, proporcional  á  la  importancia 
de  las  proTincia^  pontiácias  anexio- 
nadas á  la  corona,  y  trasladar  al  go- 
bierno de  Turin  á  la  ciudad  de  Flo- 
rencia, la  cual  fué  declarada  oficial- 
mente atpilal  del  rtino  el  26  de  Abril 

'  de  1865.  La  Francia,  en  cambio  de 
estas  concesiones,  se  oblig;aba  í  eva- 
cuar á  Roma  en  el  término  de  doa 
afio9.  En  efecto,  el  12  de  Diciembre 
de  1666  abandonaba  el  temtorio  ro- 
mano el  último  cuerpo  de  tropas  fran- 
cesas;  j  el  papa,  para  la  mejor  defen- 
sa de  sus  Estados,  había  organizado 
un  ejército  de  voluntarios  franceses, 
belg^,  austríacos  j  suizos.  Las  deser- 
ciones de  algunos  de  estos  soldados; 
particularmente,  las  del  cuerpo  Irán- 
oes,  denominado  legión  áe  Antibei, 
motivó  que  el  ministro  de  la  guerra 
de  Francia  llamase  &  la  obediencia  á 
Bua  soldados  enviando  i  Roma  á  uno 
de  sus  generales.  Quejóse  Italia  de 
estas  medidas,  considerándolas  como 
una  infracción  del  convenio  de  15  de 
Setiembre,  j,  en  el  verano  de  1867, 
numerosos  voluntarios  garibaldinos 
intentaron  franquear  la  frontera  ro- 
mana. En  el  mes  de  Octubre,  la  inva- 
did Garibaldi  con  algunos  millares 
de  hombres  j  marchó  sobre  Roma,  en 
donde  esperaba  ser  secundado;  pero 
la  capital  permaneció  inalterable.  Un 
cuerpo  de  ejército  francés  partió  de 
Tolón,  contribuyendo  con  las  tropas 
pontificias  á  la  derrota  de  Garibaldi 
en  Mentana,  j  desde  este  momento 

.  empezd  la  segunda  ocupación  franCB' 
sa.  Kl  general  Faillj  abandonó  i  Ro- 
ma el  2  de  Diciembre,  dejando  una  di- 
visiou  en  Civita-Vecchia.  El  Gobier- 
no italiano,  después  de  haber  desar- 
mado ¿  los  voluntarios  que  sobrevi- 
vieron al  desastre  de  Mentana,  ;  de 
prender  al  mismo  Garibaldi,  activó 
las  negociaciones  relativas  á  los  inte- 
reses de  la  deuda  pontificia,  la  cual 
quedd  fijada  en  17.000.000  anuales, 
que  debían  satisfacerse  al  papa  por 
mediación  de  Francia,  j  reclamó  á 
ésta  que  retirase  sus  tropas  de  Italia: 
V  i  Pío  I£,  que  otorgase  un  indulto 
&  los  condenados  políticos.  Estas  re- 
clamaciones fueron  desatendidas,  jla 
irritación  que  produjo  subió  de  pun- 
to, cuando  se  tuvo  noticia  de  la  re- 
nnion  del  CoHcilio  del  VattCdHo,  cujas 
doctrinas  se  consideraban  como  una 
amenaza  contra  las  ¡nstitucioQos  ci- 
viles j  políticas  de  los  Estados.  Asi 
que,  tan  luego  como  Francia,  al  ex- 
perimentar sus  primeros  reveses  en 
BU  ^erra  contra  la  Prusia,  tuvo  ne- 
cesidad de  retirar  sus  tropas  de  los 
Estados  pontificios,  el  6  de  Agosto 
da  1870,  el  territorio  papal  fué  inme- 
diatamente invadido  por  el  ejército 
italiano,  el  cual,  con  el  apojo  del  par- 
tido nacional,  entró  casi  sin  resisten- 
cia en  la  ciudad  de  Roma  el  21  de  Se-. 
tiembre. 

51.  íVkctw  Italia.— El  2  de  Octu- 
bre del  citado  año  de  1870,  un  plebis- 
cito, expresado  por  133.680  votos 
Eflrm&tiToa  contra  1  507  negativi», 


ITAL- 

reclamó  la  incorporación  de  los  Esta- 
dos pontificios  al  reino  de  Italia,  la 
cual  quedó  decretada  el  8  j  ratificada 
el  21 ;  2d  de  Diciembre  por  las  Cáma- 
ras italianas.  Roma  fué  declarada  ca- 
pital; y  una  lev,  llamada  de  gtranlíai, 
votada  por  el  Parlamento,  determina- 
ba las  relaciones  entre  el  Estado  italia- 
no j  el  soberano  pontífice.  En  virtud 
de  esta  ley,  el  papa  conserva  todos  los 
privilegios  honoríficos  de  la  sobera- 
nía; una  pensión  anual  de  3.225.000 
francos,  consignada  en  los  presupues- 
tos italianos  para  sostenimiento  de  la 
corto  pontificia;  los  palacios  del  Vati- 
cano j  de  Santa  María  la  Majror, 
con  todas  su^  dependencias;  la  ciudad 
de  Castel-Gandolfo  j  de  aquellos  pun- 
tos en  que  el  papa  reside  aún  tempo- 
ralmente, los  cuales  se  hallan  exclui- 
dos de  la  jurisdiocion  del  Estado.  Las 
legaciones  de  la  Santa  Sede  j  los  mi- 
nistros acreditados  cerca  del  soberano 
pontífice  conservan  las  prerrogativas 
reconocidas  por  el  derecho  internacio- 
nal á  los  agentes  diplomáticos.  Con  el 
objeto  de  establecer  la  teoría  de  la  Iffle- 
tia  libre  en  el  Sitado  libre,  ideal  de  Ca- 
vour,  el  ejercicio  de  la  autoridad  reli- 
giosa del  papa  está  exento  de  toda  in- 
gerencia del  podet  civil;  el  juramento 
délos  obispos,  e\  eseguatw  real  quedan 
abolidos;  los  concilios  y  las  reuniones 
eclesiásticas,  de  cualquier  naturaleza, 
pueden  verificarse  libremente  y  el 
papa  comunicarse  con  et  episcopado; 
toao  el  mundo  católico,  sin  que  pueda 
inmiscuirse  en  ello  el  Gobierno  italia- 
no. Finalmente,  tas  corporaciones  re- 
ligiosas, cujos  edificios  fueron  reco- 
nocidos como  necesarios  en  Roma  para 
establecer  las  administraciones  publi- 
cas, por  consecuencia  del  traspaso  de 
la  capital,  recibirían  una  renta  de  5 
por  100  igual  al  producto  neto  de  los 
edifidos  expropiados.  El  2  da  Julio 
de  1871,  el  Gobierno  italiano  trasladó 
oficialmente  á  Roma  la  capital  de  la 
monarquía,  en  la  cual  hizo  su  entrada 
el  rej  Víctor  Manuel,  seguido  de  la 
major  parte  de  los  ministros  extran- 
jeros, mientras  que  el  soberano  pontí- 
fice, que  había  rechazado  las  propo- 
siciones qiie  anteceden,  protesto  con- 
tra la  ocupación  de  su  territorio.  Tal 
es  la  historia  y  la  vida  de  Italia,  hei^ 
mana  ilustre  de  nuestro  país,  hermo- 
so florón  de  la  Europa  y  del  mundo. 

EriuoLOofA.  Griego  'ItaXt»;  (Italot), 
de  donde  los  latinos  djjeron  v-ítihu, 
viíülia,  ternero,  novillo:  latin,  Itifía, 
el  país  de  loe  hueves;  italiano  y  cata- 
lán, Italia;  nances,  Italie. 

Italianismo.  Masculino.  Modo  de 
hablar  propio  de  la  lengua  italiana 
aplicada  á  otik. 

Etiuoloqía.  ItalioM:  italiano,  ita- 
Uanitmo;  francés,  italiaminu. 

Italianización.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  italianizar.  (Caballero.) 

Italianizador,  ra.  Sustantivo  y 
adjetivo.  Que  italianiza. 

Italianizar.  Activo.  Dar  acento, 
aire  ó  apariencia  de  italiano.  ||  Hacer 
adoptar  las  maneras  italianas. 

Etiuolosía.  ItaUitHo:  firancés,  itt- 
Hoñúer, 


Ítem 

ItiJianizarse.  Recíproco.  Adoptar 
el  acento  italiano.  |  Mezclar  italiani*- 
mo3  en  la  conversación  6  escritura. 

Italiano,  ni.  Adjetivo.  El  natural 
de  Italia  y  lo  perteneciente  á  ella.  || 
Masculino.  El  idioma  italiano.  |  í  la. 
ITALIANA.  Frase.  A  estilo  de  Italia. 

Etiuolooía.  lídlieo:  italiano,  iia- 
Uano;  francés,  italie»;  catalán,  íuiiá, 
na. 

Itilico,  ca.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente á  Italia;  j  así  se  dice:  antigüe- 
dades itXucas;  guerra  itálica.  |  Bl 
natural  de  Itálica,  |  Danza  itálica. 
La  inventada,  en  el  reinado  de  Au- 
gusto, por  Pilados  y  Batilo;  danza 
teati^,  compuesta  de  pantomimas  cé- 
lebres. I  SzcTA  itálica.  La  secta  do 
Pitágoras ,  denominada  así ,  porque 
este  filósofo  enseñó  en  Italia,  es  decir, 
en  la  parte  oriental  de  Italia,  llamada 
Magna-Grecia.  |  Hokab  itálicas.  Las 
veinticuatio  horas  del  dia  natural,  qua 
se  cuentan  entre  dos  ocasos  consecuti- 
vos del  sol.  I  Cabaotérbs  itálicos. 
Los  que  no  difieren  de  los  romanos, 
sino  en  ser  algo  más  carvos. 

Etimolooía.  Italia:  latin,  ililiau, 
italiano;  itátit,  itiüdie,  italiana;  cata- 
lán, itálieA,  ea;  francés,  itaU^ne. 

Itálico  (debbcho).  Adjetivo.  Eitto- 
ria.  En  la  república  romana,  consistía 
en  la  exención  de  impuestos  de  que 
gozaban  ciertas  propiedades  de  los 

Eueblos  de  Julia,  desde  el  Rubicon 
asta  el  estrecho  de  Sicilia.  Tenían 
las  mismas  cargas  é  iguales  derechos 
que  los  latinos,  excepto  no  poder  lle- 
gar directamente  á  ser  ciudadanos  ro- 
manos, sin  pasar  antee  por  el  derecho 
del  Lacio. 
EriuoLOaÍA.  Latín;**  rrALiotni. 
Itilíco.  (SiLio).  Poeta  épico  lati- 
no, que  nació  hacia  el  afio  25  de  Je- 
sucristo, en  Italia,  según  unos,  ó  en 
la  antigua  Itálica,  ciudad  de  España, 
según  otros,  y  murió  el  año  100,  sien- 
do va  de  edad  muy  avanzada.  Nos 
dejo  un  poema  épico  en  17  libros, 
cuyo  argumento  versa  sobre  la  segun- 
da guerra  púnica.  Esta  obra  fué  des- 
cubierta por  Poggio  en  1414,  en  lo- 
Abadía  de  St.-Gidr.  (DBMiaDU.TM»- 

SANTB.) 

ítalo.  Masculino.  Sitiaría  antifaa. 
Hijo  de  Telégono  v  Penélope,  que  se 
estableció  en  IlaUa,  á  que  dio  nom- 
bre, y  reinó  sobre  los  eno trios. 

BTiuoLoofA.  Latín /(¿í¿iu(Vuu3ii,!o). 

ítalo,  la.  Adjetivo.  Poética.  Ita- 
liano, 

ítem.  Adverbio  latino  de  que  sa 
usa  para  hacer  distinción  de  artículos 
ó  capítulos  en  alguna  escritura  ú  otro 
instrumento,  y  también  por  seüal  de 
adición.  Dícese  también  Iteu  uás. 

Etiuolooía'.  1.  Sánscrito  ittJiA;  la- 
tín, ita,  de  esta  manera:  ita  ett  Áome; 
«es  un  hombre  así,  de  esta  calaña;  tal 
es  su  genial,»  en  Terencio:  sánscrito 
iltham,  así;  latin,  ilem,  así,  del  mismo 
modo,  iauBSÁaa:  pergratwnmikifeceñ», 
iTKM  Seavola:  «grandemente  me  com- 
placerás; también,  á  Escarola,*  en  Ci- 
cerón; lengua»  romanas,  item. 

2.  El  latin  itaé  iíem  representan  la 
misma  palabra  de  orígen, 

Lig,I,zeaD,^OOgle 


ITIL 

It«Table.  Adjetivo.  Lo  qae  es  ca- 
paz de  repetirse. 

Iteración.  Femenino.  La  acción  y 
efecto  de  iterar. 

Etiuoloqía.  Reiteraeiim;  latin,  it^- 
riiío,  la  acción  de  reiterar,  en  Cice- 
rón; segunda  vuelta  que  se  da  á  un 
terreno,  en  Columola;  derecho  de  se- 
gunda manumisión,  en  Ulpiano;  for- 
ma Buetantiya  abstracta  de  itiíralM, 
iterado:  cabüan,  iltraeió;  provenzal, 
iitratio;  francés,  tí^<»m;  italiano,  ile- 
miont. 

Iterado,  da.  Participio  pasivo  de 
iterar. 

firniOUKlfA.  Latín  itIhStia,  partici- 
pio pasivo  de  ilírán:  catalán,  itvrat, 
da;  francés,  iíéri;  italiano,  iterato. 

Itsrar.  Activo.  Rbpbtir. 

Btiuolooía.  Sánscrito  U&ra,  otro; 
latín,  itirwm,  otra  vez;  itJfrare,  repetir; 
ittiiano,  itérate;  nances,  itértr;  cata- 
lán, iterar. 

Iterativo,  va.  Adjetivo.  Pcrtiae. 
Lo  <^ae  tiene  la  condición  de  repetirse 
ó  reiterarse. 

EtiuolooÍa,  lUrar:  catalán,  iltr»- 
tin,  M. 

Itericia.  Femeiiino,  Ictericia.. 

Itifálico.  Masculino.  Ántigiitdadet 
griegat.  Referente  al  itíñüo.  J  Uetrica 
■riega  j  latina.  |]  Verso  iirwki,ico. 
'erao  compuesto  de  tres  troqueos  6  de 


B  troqueos  ó 
tres  dáctilos  v  un  ^ambo,  llamado  así 
porque  era  el  que  se  cantaba  en  las 
fiestas  de  Baco. 

BniiOLOQÍA.  lAfah:  griego,  [(h>- 
<paU(xit  {itAypAalUiA);  latín,  Uhf- 
pialileíaK;  francés,  itiyphaUiqm. 

Iti&lo.  Mascníiuo.  Amuleto,  en 
forma  de  pene,  que  se  llevaba  anti- 
guamente al  cuello. 

JBtiuoloqía.  Griego  [ftii^ oUm;  ftf liy- 
pkatío$);  de  IfitS^  (uhj/t),  derecho,  y 
fáU<K  (pAÁtiot),  representación  del 
miembro  viril,  la  cual  figuraba  en  las 
fiestas  ds  ciertas  deidades,  especial- 
mente en  las  de  Baco,  considerándola 
como  un  símbolo  de  la  fecandidad  de 
la  naturaleza:  francés,  itkj/pial¡e. 

ItifalóCoros.  Maseulinoplural.  Át^ 
tigtaáwüi.  Sacerdotes  de  las  orgías 
que,  en  las  procesiones  ds  las  bacan- 
tes, iban  disfrazados  de  Faunos,  re- 
medando á  las  personas  ebrias  y  can- 
tando himnos  báquicos, 

firiHOLOofA.  Jtífdlo  y  pionü,  que 
lldva:  catalán,  itifaUforot;  bajo  latín, 
it^ialopicri. 

Raiüa  iití¿rica,—'Enn  sacerdotes 
de  Príapo.los  cuales,  en  las  fiestas  ce- 
lebradas en  su  honor,  llevaban  it^a- 
lo$,  de  donde  tomaron  el  nombre  de 

'  ITirALÓFOROS. 

Itifilo,  la.  Adjetivo.  Botímka.  Que 
tiene  hojas  rectas. 

Etiholooía..  Griego  itkyi,  derecho, 
3  pivlUm,  hoja:  X^  '^idXv.. 

lui.  Mascnlino.  Botánica,  Árbol 
que  se  cría  en  la  provincia  de  Luja, 
en  el  Perii,  semejante  ezteri(»mente 
al  manzano,  pero  de  tan  dañinos  eflu- 
vios, que  basta  pasar  por  junto  á  él 
para  hincharse. 

Itilo.  Masculino,  Mitoiogia.  Hijo  de 
Coto  j  de  Aedone,  Dna  noche  sii  ma- 
dre le  nuitií  íavolutitariuiuntei  j  ha- 


ITÚR 

bícndo  pedido  la  muerto  á  loS  dioses, 
fué  convertida  en  jilguero. 

ErnioLOofA.  Latín  ItgUa, 

Itimbo.  Masculino.  Antif4edadu. 
Canción  de  los  antiguos  en  honor  de 
Baco.  Q  Músico  que  la  ejecutaba.  || 
Baile  *con  la  música  de  esta  misma 
canción. 

Itinerario,  ría.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente á  caminos.  I  Masculino.  La 
descripción  y  dirección  de  algún  ca- 
mino, expresando  los  lugares  y  posa- 
das por  donde  se  ha  de  transitar.  || 
Milicia.  La  partida  que  se  adelanta 
para  preparar  alojamiento  á  la  tropa 
que  va  de  marcha. 

Etuiolooía,  Latín  ííüffJT-2HÍM»,  des- 
cripción de  un  viaje;  forma  de  iter, 
itíiíilrit,  camino,-  jomada,  forma  de 
idm,  ido,  supino  de  iré,  ir:  catalán, 
itintrañ;  francés,  iti%¿raire.    ' 

Itinerario  de  Antonino  Pío.  ^ú- 
toria  y  arqiuologia.  Véase  lo  que, 
acerca  de  esto  precioso  monumento  de 
la  antigüedad,  decimos  en  nuestro 
artículo  CALZAnA. 

Itis.  Masculino.  Mitología.  Hijo  de 
Tseeo.  Progne,  su  madre,  le  sirvió 
para  ser  comido  en  un  fsstin,  y  fué 
convertido  en  faiaan;  según  algunos 
autores,  en  ruiseñor.  \  Nombre  Ue  un 
guerrero.  (Bstacio.) 

ExiuoLOofA..  Latía  Ityt. 

Ito  ó  Iton.  Masculino.  Mitología. 
Nieto  de  Decaulion,  que  invento  el 
arte  de  laborar  los  metales. 

Itómata.  Adjetivo  masculino.  Mi- 
tología.  Sobrenombre  bajo  el  cual  era 
Júpitoí  adorado  en  Itowu,  ciudad  ds 
Tesalia. 

Itomeas.  Femenino  plural.  Mitío- 
ria  antigua.  Fiestas  que  anualmente 
se  celebraban  en  Meseniaen  honor  de 
Júpiter,  que  había  sido  criado  por  las 
ninfas  Jtome  j  Neda  en  las  grutas  de 
liona,  en  Tesalia. 

Itómeta  <S  Itomeo.  Mascnlino.  Mi- 
tologia.  Sobrenombre  de  Júpiter,  to- 
mado del  culto  que  se  le  tributebaen 
Jioma,  ciudad  de  Tesalia,  donde  se  ce- 
lebraban en  su  honor  las  llamadas 

^ttat  IT0MB4.S. 

Itria.  Femenino,  óxido  de  itiio. 

Btdiolosía..  /íry«.  (Landájs.) 

Itrio.  Masculino.  Especie  de  sus- 
tancia metálica. 

BTiucutaÍA..  Itria. 

Itrooerita.  Femenino.  Química. 
Fluato  de  itrio  y  de  cerio. 

Itúrbide  (A.ai;sTiN).  Emperador  de 
Méjico,  que  nació  en  Valladolíd  de 
Méjico  en  1783  y  murió  en  1824.  En- 
tró i  servir  á  los  17  años  como  volun- 
torio  en  los  provinciales  de  su  ciudad 
natal,  en  cuyo  cuerpo  era  teniente 
cuando  en  1810  estalló  la  insurrec- 
ción acaudillada  por  el  cura  de  Dolo- 
res Don  Miguel  Hidalgo.  Invitado 
iTiJasíDsporeljefe  de  la  insurrección 
á  tomar  parte  en  ella,  resistió  enérgi- 
camento  y  prestó  grandes  servicios  al 
Gobierno  españoL  persiguiendo  sin 
descanso  i.  tos  sublevados  y  ocasio- 
nándoles infinitas  pérdidas,  en  recom- 
pensa de  lo  cual  ascendió  en  poco 
tiempo  al  empleo  de  coronel.  Obtuvo 
despa^  el  mando  de  algninu  provi»*: 


ITÜE 


213 


ciaa,  y  la  importancia  que  había  ad^ 
quirido  despertó  su  ambición  en  tér- 
minos que,  al  saberse  la  revolución 
de  la  Península  en  1820,  procuró  ob- 
tener un  mando;  llamó  á  sí  á  una  por- 
ción de  jefes  distinguidos  y  alzó  el  es-  . 
tendarto  de  la  revolui^on,  que  muy 
pronto  fué  secundada  por  todo  el  país. 
Vencidas  las  tropas  españolas  en  to- 
das part«s,  se  reunió  un  Congreso  que 
empezó  á  dictar  lejes,  cuando  una  in- 
surrección  militai',  imponiendo  su  vo- 
luntad al  Congreso,  proclamó  empera- 
dor i  Itúrbiob  el  18  de  Ma^o  de  1822. 
El  nuevo  soberano  estebleció  una  casa 
imperial  al  estilo  de  las  de  Europa,  y 
muy  pronto,  olvidando  sus  compro- 
misos, quiso  gobernar  por  sí  sólo,  se 
indispuso  con  el  Congreso  y  lo  disol- 
vió. En  Diciembre  del  mismo  año,  el 
coronel  Santa  Ana  proclamó  la  repú- 
blica, grite  que  fue  rápidamente  se- 
cundado por  el  ejército  y  las  pobla- 
ciones; y  aunque  Itúrbide  quiso  tran- 
sigir reuniendo  nuevamente  el  Con- 
greso di  suelto,  sólo  consiguió  ser 
depuesto  por  él  y  desterrado  á  Itolia, 
para  donde  se  embarcó  en  1823.  Des- 
pués de  viajar  por  Europa  algunos 
meses,  se  fijó  en  .Londres,  desde  don- 
de díó  un  manifiesto,  y  como  las  no-  ' 
tícias  qué  recibía  de  sus  amigos  la 
pintaran  á  su  país  presa  de  la  más  es- 
pantosa anarquía,  escribió  al  Congre- 
so ofreciéndole  su  pe'raona,  así  como 
recursos  en  armas,  municiones  y  di- 
ñero.  El  Congreso  le  declaró  traidor  y 
le  condenó  á  muerte,  si  volvía  á  pisar 
el  territorio  de  la  república;  pero  él, 
sin  tener  noticia  de  esta  determina- 
ción, se  embarcó  en  Londres  y  Uegó  á 
las  costas  mejicanas  en  Julio  de  1^4. 
Apenas  saltó  á  tierra,  fué  preso  por 
las  fuerzas  que  mandaba  el  comandan- 
te militar  La  Garza,  que  le  condujo  i 
Soto-la-Marina,  y  á  pesar  de  la  orden 
que  existía,  envió  una  consulta  al 
Congreso  del  Estado  de  Tamaulipas, 
reunido  en  Padilla,  y  condujo  allí  al 
prisionero.  El  Congreso  reprendió  á  La 
Garza  por  eu  vacilación  en  obedecer 
la  \oy  y  dispuso  inmediatamente  la 
ejecución  de  Itúrbide,  que  fué  fusila- 
do á  las  pocas  horas.  Sus  restos  se 
trasladaron  á  Méjico  en  1838,  duran- 
te la  administración  del  general  Bus- 
temante. 

Itareos.  Masculino  plural.  GeogrO' 
fia  a*tigita.  Naturales  de  la  Traconí- 
tíde,  famosos  por  su  habilidad  en  ma- 
nejar el  arco.  (Cicerón,  Lugano.) 

ETiHOLoefx.  Latín  Ilürmi,  forma  de 
Itñraa,  la  Traconítide,  país  de  la  Ce- 
lesiria. 

Iturisa.  Femenino.  Geografía  a*tü 
gua.  Nombra  antiguo  de  una  ciudad 
de  la  Tarraconense,  que  puede  ser 
Sangteta.  [Antonino  Pío.) 

ETUioLoafa.  Latín  Iluritta  6  Ilw 
rita. 

Itntribalzaga  (Antonio  sb).  Na- 
vegante español,  que  nació  en  Hotri- 
CQ  en  1656  y  murió  en  1728.  Hizo  va- 
rias campañas  en  la  America  del  Sur; 
se  distinguiú  contra  los  ingleses  en  el 
Uedítenineo  y  se  dedicó  también  & 
la  oaaatruecion  naval,  acerca  d«  la 


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L.oogle 


214 


luar 


cu&I  escríbifS  una  obra  titulada:  JZr- 
fUu  y  proporcümit  para  la  eonttnteetM 
dt  haieiet. 

Inore  (a).  Locación  adverbial  apti* 
cuada.  Por  6  en  otra  parte. 

ludes.  Hasculino  anticuado.  Jubz. 

IndesBO,  na.  Anticuado.  Hijo  de 
judío. 

ladgar.  ¿ctivi)  anticuado.  Jozoax. 

ladgo.  Hasculino  anticuado.  Jui- 
cio, sentencia. 

ladioio.  Masculino  anticuado.  Jin- 

CIO. 

Indis.  Hasculino  anticuado.  Jusx. 

ladizo.  Hasculino  anticuado.  Jui- 
cio. 

laego.  Haaeulino  anticuado.  Jce- 
oo.  ¡  Anticuado.  Burla. 

loei.   Hasculino  anticuado.  Juez. 

lage.  Masculino  anticuado.  Jubi. 

lagraressft.  Femenino  anticuado. 
Jdolaressa,  música. 

Iníi.  Masculino  anticuado.  Juez. 

Inixo.  Hasculino  anticuado.  Juicio. 

Inlgar.  Activo  anticuado.  Juzgar, 
decre^T,  sentenciar. 

Inllio.  Hasculino  anticuado.  Julio. 

Inoior.  Hasculino  anticuado.  Sub- 
dito de  un  ma^or  6  seflor. 

Innir.    Neutro    anticuado.    Jun- 

'  TAB3B. 

Innnir.  Actívo  anticuado.  Uncir. 

lontaouento.  Hasculino  anticua- 
do. VÍMCULO. 

lontar.  Activo  anticuado.  Juntar, 
unir.  I  Anticuado.  Coser. 

Inr,  Hasculino  anticuado.  Derecho, 
poder. 

BTiHOLOaf A.  Latín  /m. 

lara.  Femenino  anticuado.  Juiu, 

JURAMINTO. 

lorada.  Femenino  anticuado.  Ju- 
RAUSNTO.  I  Anticuado.  Pbouesa.. 
larameotar.  Activo  anticuado. 

JURAUBNTAR. 

Inramento.  Hasculino  anticuado. 
Juramento. 
iDramientar.    Activo    anticuado. 

JURAUENTAR. 

Inramieoto.  Hasculino  anticuado. 

JUKAUBttTO. 

Inrar.  Activo  anticuado.  Jurar. 
^Neutro.  Jurar  coh  aloüno.  Frase 
anticuada.  Conjurarse,  formar  parcia- 
lidad. 

laria.  Femenino  anticuado.  Iurio. 

Inrío.  Hasculino  anticuado.  Dere- 
cho, poder.  \  Anticuado.  Posesión. 

ETIUOLOOfA.  /w. 

luro.  Hasculino  anticuado.  lu&io. 

Ins.  Adverbio  de  lugar  anticuado. 

DSBAJO. 

Insano,  na.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  est&  debajo.  |  Anticuado.  Lo 
que  viene  después,  venidero. 

Etiholoqía.  7m. 

luso.  Adverbio  de  lugar  anticuado. 
Debajo. 
'  EriMOLoafA.  /m. 

Insta.  Femenino  anticuado.  Jus- 
ta. I  Anticuado.  Contienda,  pelea. 

Instar.  Neutro  anticuado.  Pelear. 
UUet&fora.  Disputar. 

BriuoLOofA.  Jnitw, 

Insticia.  Femenino  anticuado.  Jus- 
ticia. I  Anticuado.  Cutí^,  pena. 

Insticiar.  Activo  anticuado.  Juz- 


IXIF 

OAR.||Anticuado.  Ajusticiar,  castigar. 

Iiutisa.  Femenino  anticuado.  Jus* 
TI  cía. 

Instisar.  Activo  anticuado.  Ssif- 
TENCiAR.  I  Anticuado.  Ajusticiar. 

latancia.  Femenino.  Cópula  oa»- 

NAL. 

BTiifOLOofA.  Hetitesis  de  imitar, 

lotear.  Activo  anticuado.  Jozqab. 

Intre,  Hasculino  anticuado.  Bui- 
tre. 

Innas.  Hasculino  anticuado.  Joaz. 

Inyoío.  Masculino  anticuado.  Jui- 
cio. 

InjTS.  Masculino  anticuado.  Jusz. 

luyzío.  Masculino  anticuado.  Jui- 
cio. 

Insgado.  Hasculino  anticuado. 
Juzgado,  tribunal.  \  Anticuado.  Pao- 

CE30. 

iTa.  Femenino,  Botámcé.  Ivawü»- 
CATA.  Artética,  ajugadpirrillo.  (Pu- 
mo.) 

Etimolooía.  Francés  tf:  normando, 
i;  bajo  latín,  ipp%t,  del  alto  alemán 
iva;  alemán  moderno,  Si64,  en  rela- 
ción con  el  céltico:  íjvary,  yni;  bajo 
bretón,  ivi»;  inglés;  yeic.  [LiTTsd.) 

1.  Esta  etimología  no  eeti  conforme 
con  las  realidades  de  la  lengua.  El  al- 
to aleihan  tm>  no  es  otra  cosa  que  la 
alteración  gótica  del  latin  tÜi*,  raíz 
de  *Hgiíre,  obrar  hacia  fuera,  hacer 
abortar,  porque  so  crevd  que  la  iva 
MMMte  hacía  abortar  ilas  mujeres. 

2.  Esto  significa  que  la  raía  del 
nombre  del  artículo  es  latina;  no  ale- 
mana, ni  céltica. — f  Especie  de  hierba, 
llamada  así  en  las  boticas,  en  griego 
lamtpytU,  y  vulgarmente  ayu^a.  Es 
una  planta  algún  tanto  arqueada  en 
sus  tallos,  que  se  extiende  por  tierra; 
las  hojas  son  parecidas  i  las  de  la 
siempreviva  menor,  aunque  mis  me- 
nudas j  espesas.  Huele  mucho  ai  pi- 
no. Sus  flores  son  amarillas  á  blancas, 
müj  menudas,  j  la  raíz  como  la  de  la 
chicoria.  Llémanla  vulgarmente  pi- 
nillo.  Sa;  tres  especies  de  ella,  ^  ma- 
cho 7  hembra:  la  segunda  especie  lla- 
man en  las  boticas  iva  miucaU,  6  ar- 
tética.» (Laouna,  Sobre  DwcíritUí, 
íibrn  III,  e»pít%¡o  169.) 

Ivemal.   Adjetivo  anticuado.   Lo 
que  toca  al  invierno. 
Ivemar.  Neutro  anticuado.  Invbr- 

KAB. 

Ivicenco,  ca.  Adjetivo.  Ibicbnco. 

Ivierno.  Hasculino  anticuado.  In- 
vierno. I  Metáfora,  anticuada.  Cosa 
mala. 

Ixia.  Femenino.  Soti»ie».  Planta 
irídea  que  se  cultiva  por  adorno  en 
los  jardines. 

oriuoLOofA.  Latin  wi»,  la  hierba 
camaleón.  (Plinio.) — (Cierto  humor 
pegajoso,  i  manera  de  engrudo,  que 
se  halla  congelado  en  las  raíces  del 
chamaleon,  hierba.>(AcAnsuiA|  J)ic- 
eÍMario(U17S6.) 

Ixiáceo,"  cea.  Adjetívo.  Seühties. 
Parecido  i  la  ixia. 

Ixient.  Participio  activo  anticuado 
de  ixir.  Saliente,  que  sale;  saliendo. 

Ixieo,  ea.  Adjetivo.  Ixiáobo, 

Ixiforme.  Adjetivo.  Sutoria  nétv- 
nl.  Que  tiene  la  forma  de  ixia. 


IZQÜ 

Izioide.  SUttrU  natrntél.  luntt- 

UE. 

Ixíon.  Masculino.  ¡íitelofU.  Rej 
de  los  lapitas,  hijo  de  Flegia,  padre 
de  Pirítoo,  que  prometid  cierto  pre- 
senté  4  Dejogeno,  y,  no  qnerimdo  pi^ 
gar  BU  deuda,  le  dió  muerte.  Recha- 
zado por  todoa  después  de  su  crimen, 
Júpiter  se  compadeció  de  él  7  le  lle- 
vó at  cielo,  donde  se  atrevió  ¿  hacer 
el  amor  i  Juno,  por  lo  que  aquel  dios 
le  precipitó  en  el  Tirtaro,  donde  faé 
condenado  i  estar  eternamente  ene^ 
denado  i  una  rueda  de  culebras,  qae 
esti  en  continuo  movimiento. 

BtiwolooÍa.  Latin  /riM.  (Onow.J 

IxiÓaida*.  Masculino  plural,  ¡f*- 
toUgi».  Descendiente  de  nritoo,  kijo 
de /irÜHi.  (Propkrcio.) 

finiioLoaÍA.  Latin  IsiliiAd**. 

Ixir.  Neata)  anticuado.  Salir. 

Etiiioloo(a.  Latín  ttXre;  de  tm, 
fuera,  ilre,  ir. 

Ixómatas.  Masculino  plural.  HU- 
íorU  íMtifMé.  Nombre  qne  suele  ha- 
llarse con  aplicación  á  los  escitas. 
También  se  encuentra  la  forma  úí~ 
maíai  j  exóhatas. 

EnHOLoaÍA.  Latín  ttimüím  é  Mtmü- 
tt.  (Valerio  Flaco.) 

Ixora.  Masculino.  MitoJagU,  Divi- 
nidad de  los  indios;  voi  que  na  debe 
ser  sino  una  corrupción  de  Iíimt». 

Iztago.  Masculino.  Zookfié.  Espe- 
cie de  eerpiente  del  Brasil. 

Isa.  Femenino.  GermaaU.  Mujer 
pública.  I  jIzaI  Voz  de  que  se  valen 
los  marineros  para  izar. 

EnuoLoetA.  /car,  imperativo,  se- 
gunda persona  del  singular:  iza  Ití; 
ca talan,  Uta. 

Izado,  Masculina.  Gtnu»U.  Bl 
amancebado. 

Isaga.  Femenino.  El  lugar  en  don- 
de haj  muchos  juncos, 

Isar.  Activo.  Afarina.  Tirar  de  al- 
guna cuerda  6  cabo  para  levantar  las 
vergas  j  velas  de  la  embarcación,  j 
hacer  otras  maniobras. 

ETiyOLOOÍA.  Alemán  AittM;  danés, 
Atilt;  antíguo  ingles,  Aoyte;  antiguo 
escandinavo,  kUa;  sueco,  Aiua;  italia^ 
no,  iuare;  francés,  hitttr;  catalán, 
üur;  portugués,  iur. 

Isedea.  Masculino  plural,  iíitolc- 
ffía  india.  Genios  benéficos  en  la  reli- 
gión de  Zoroastro,  creados  por  Or- 
muzd.  Son  28;  van  después  de  los 
siete  Amchaspandos,  i  los  cuales  sir- 
ven de  ministros,  j  son  los  opuestos 
í  los  dioses  6  genios  del  mal. 

Isgt.  Masculino  plural.  ff«efrafim 
«afi/M.  Pueblos  de  la  India. 

Htimolooía.  Latin  It^i. 

lairalon.  Hasculino.  Gfm^JU  a«- 
tiffiM.  Ciudad  de  Tracia.  (AiñoNim> 
Pío.) 

BTiMOLoaÍA.  Itirilttm. 

Isisnm.  Masculino,  0Mfn/U,(^a- 
dad  de  Egipto. 

Btiicolooía,  Latin  liüwm. 

Isqnierda.  Femenino,  Siniestra. 

Etiholoqía.  Itfñtrit:  catalán,  ea- 


Isqnierdear,  Neutro  metaffriee. 
Apartarse  de  lo  q       ••  •    • 

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ÍT/I?ó^ffc' 


IZQU 

el  JDÍeio.— «Butardetr  6  torcerse,  fí- 
sica 6  moralmento.  Es  fonnado  del 
nombre  izquierdo.»  (¿cadeuia,  IHc- 
eÍenar{od«17S6.) 

Izquierdo,  da.  Adjetivo  que  se 
aplica  á  los  miembros  aobles  del  ani- 
mal que  caen  al  lado  del  corazón.  Los 
Jue  correaponden  al  lado  opuesto  se 
aman  derbchos.  Por  ampliación  se 
aplicau  estas Tocea  á  los  sitios  y  otras 
cosas  que  caen  al  mismo  lado.  |  Zur- 
do. I  8e  dice  de  la  caballería  une  por 
mala  formación  saca  los  pies  o  manos 
hicia  fuera,  y  mete  laa  rodillas  aden- 
tro. I  Metáfora  antigua.  Torcido.  || 
Nombre  patronímico  de  varón. 

Etiuolcoía.  Latín  ícatmt,  tctnola; 
catalán,  eiqtiem,  lo  que  está  á  la  iz- 
quierda; etqutrrá,  mt,  zurdo,  del  an- 
ticuo tM^verrer,  a. 

íaqmetdo  (Pedro).  Escultor  espa- 
ñol, cujra  celebridad  ae  debe  á  bus 
nbaj  os  en  d  artesonado  del    para- 


IZQU 

ninfo  de  la  universidad  de  Alcalá, 
en  1519. 
Izqoierdo  de  Ribera  y  Lezann 

(EooEHio),  Diplomático  español,  que 
nació  en  Zaragoza  j  muñó  por  los 
años  de  1^16.  En  tiempo  del  ministe- 
rio Grímaldi  fué  director  del  gabinete 
de  historia  natural  de  Madrid;  después 
de  desempeñar  varias  misiones  que  le 
encargaron  los  ministros  Floridablan- 
ca,  Lerena  y  Valdés,  fué  presentado  á 
Godoj,  que  le  nombró  consejero  de 
Estado  honorario.  Estuvo  encargado 
de  varias  misiones  confidenciales  en 
París  durante  el  Directorio;  nombra- 
do ministro  plenipotenciario  en  1806, 
ñrmó  en  1807  el  tratado  de  Fontaine- 
bleau,  por  el  que  se  repartía  el  Portu- 
gal entre  Francia,  España  j  el  prín- 
cipe de  la  Paz.  Cuando  supo  que  este 
tratado  quedaba  sin  efecto,  vino  &  Ma- 
drid T  reveló  todos  los  proyectos  de 
Napoleón,  haciendo  disponer  un  viaje 


IZZI 


215 


de  la  familia  real  áH^ico.  Luego  que 
Carlos  IV  pasó  i  Francia,  fué  algún 
tiempo  su  encargado  de  negocios  cer-  . 
ca  del  Gobierno  francés,  y  después  se 
retiró  á  la  vida  privada. 

Iz^et-MoUa.  Poeta  turco  apellida- 
do Ketchedjiiodeh  [hijo  del  cocinero], 
que  murió  en  1830.  Después  de  des- 
empeñar algunos  cargos  judiciales, 
compuso  muchas  poesías  en  honor  de 
Mahmud  y  alcanzó  el  favor  de.  éste, 
pero  algún  tiempo  después  fué  dester- 
rado por  haber  escrito  epigramas  con- 
tra el  soberano  con  motivo  de  su  ma- 
nifiesto contra  los  rusos  en  1828.  Pu- 
blicó varios  Sivanít  6  colecciones  de 
poesías. 

Izzi  (Solimán).  Historiador  turco, 
que  murió  en  1755.  Fué  maestro  de 
ceremonias  de  la  corte  otomana  j  cro- 
nista imperial.  Su  principal  obra  es 
una  Sutoria  que  comprendo  el  perío- 
do de  1744  i  1752. 


y  Google 


,  Google 


J 


-J.  undécima  letn  de  nuestro  all^bgto 
7  octava  de  los  consonantes.  Tiene 
con  todas  las  vocales  la  pronuneiacion 
fuerte  que  la  ji  en  las  combinaciones 
ge,gi.  Su  nombre  es  jota.  (Acadb- 
ifiA.)  I  La  JOTA  no  ae  encuentra  jamás 
en  combinación  con  la  i,  tratándose 
de  TOces  deriradas  iamediatameate 
del  latín.  Por  consiguiente,  todos  los 
vocablos  en  que  aparezca  la  combina- 
don  mencionada,  no  son  de  proceden- 
cia directa  latina.  |  Tampoco  se  usa 
intee  de  consonante,  ni.  al  final  da  las 
voces,  sino  en  ciertos  vocablos  ton»;- 
dos  del  imbé,  6  en  aquellos  en  que 
la  j  representa  la  x,  como  en  eateaj 
(urtxa),  rtln  (reíos).  \  El  vulgo  espa- 
ñol; eapecialinente,  en  A.ndalucía,  as- 
S'ra  la  i,  convirti¿ndola  en  J;  j  así 
ce:  jaur,jttcÍM,  jaragan,  ji^o,  }ig%e- 
n.  jorno.  (  Es  la  décima  letra  de  loa 
alfabetos  francés  j  catalán.  {  En  los 
idiomas  neolatinos,  la/  no  se  duplica 
en  ningún  caso.  |  Farmacia.  En  com- 
binación con  ciertos  signos,  significa 
(la  JOTA,  minúscula}  las  abreviaturas 
de  libra,  onia.  dracma,  escrúpulo. 
Desde  la  adopción  del  sistema  deci- 
mal, se  Cuenta  por  giamos.  \  Gramd- 
ti»  taiueríttt.  Es  la  octava  de  las  con- 
sonantes ;  la  tercera  de  las  paladia- 
les. I  GrtuUliea  ¿rahe.  El  primitivo 
irabé  significaba  el  sonido  de  j  por 
medio  del  djivi  (áf);  pero  en  el  árabe 
moderno  se  ha  introducido  nuestra ; 
con  tres  puntos  encima.  |  ZÁteratwra 
¡ati»*.  Décima  letra  del  alfabeto  lati- 
na, consonante  que,  aunque  primiti- 
vamente se  escribía  con  el  mismo  sig- 
no que  la  vocal  i,  era  ja  considerada 
por  los  antiguos  como  esencialmente 
diatinta  de  esta  vocal.  Es  la  letra  que 
mia  eatreoho  parentesco   tiene  con 


la  t.  Así  sncede  que  en  la  formación 
de  las  palabras  y  en  la  flexión,  la  /  se 
cambia  frecuentemente  en  *.-  Pompf- 
jui,  PompH;  Gújut,   QSi;  iam,  tíUm, 


q%o%hK;  ajo,  alntan.  Y  reciprocamente 
los  poetas  cambian  la  *  en_^  pOr  posi- 
ción :  adjtle,  abjetliut,  por  aSüíU,  a/fie- 
liiía,  etc.  Como  abreviatura  signifi- 
ca: J.  O.  M .*-7m  Oopttma  MtMmo: 
J.  H.—Jwia  S^gim:  3.  V.  T.— ^wOa 
Vielria  Tegiía.  |  El  fenicio  iot  y  el 
griego  iSta  explican  el  por  qué  los  la- 
tinos daban  á  la  jota  el  sonido  de  i, 
cuja  pronunciación  pasi5  al  antiguo 
romance  castellano,  en  donde  vemos 
que  jaaiáí  se  escribía  iamát.  Por  esta 
razón  loa  latinos  no  la  combinaban 
nunca  con  la  i,  lo  cual  hubiera  equi- 
valido ¿  la  repetición  de  sonidos  idén- 
ticos. 

EriMOLoaÍA.  Latín  J,  j,  trasforma- 
ciou  del  griego  I,  t  (lÁta,  üla);  del 
fenicio,  iot.    - 

B«*eiU.~~\.  La  y,  en  au  forma,  no 
es  mis  que  una  «prolongada  h¿cia 
abajo,  V  era  en  el  fondo  h.  miama  i. 
La  loíii  latina  ha  pasado,  en  castellano, 
i  y  en  unas  pocas  voces,  como  aymd», 
mm/o,  mayor,  yacer,  y*go,  etc.,  y  i.g 
impropia,  gutural  fuerte,  6  jota,  en 
las  demás,  verbi  gracia,  joeoto,  Juan, 
juiio,  juet,  JKÉtmto,  jmttieia,  j%K*^, 
majttíad,  etc.,  át  joeoto,  JotMM,  j%dao, 
j*diee,  jime*to,  jmtitia,  jmtntute,  na- 
jtttate. 

2.  En  el  siglo  xiv  se  introdujo  la 
práctica  de  poner  un  punto  sobre  la  i 
para  major  clarídaden  la  escritura; 
práctica  qne  ae  extendió  4  la  j,  y  se 
conserva  hoj  dia.  en  atención  í  que 
esta  letra  ss  también  una  verdadera  i. 

3.  Antiguamente,  7  basta  el  reina- 
do de  Felipe  IV,  pronunciaba  el  cas- 


tellano la  yate  con  suavidad  (iota),  lo 
mismo  que  el  provenial  ó  el  franca: 
así  la }  de  Aijo  sonaba  como  la  de  la 
voz  francesa  íoU.  (Monlad.) 

4.  No  habiendo  sido  la  J  antigua- 
mente, sino  la  misma  letra  que  la  I, 
careció  de  valor  numérico;  y  solamen- 
te se  representó  por  medio  de  la  J  la 
última  I  de  las  letras  numerales  lla- 
madas cifras  financieras:  verbí  gracia, 
228  se  escribe  GCXXVIIJ.  Algunos 
autores  pretenden,  aunque  sin  funda- 
mento y  sin  procisar  la  época,  que  la 
J  ha  válido  ciento;  afirmación  poco 
probable,  pues  el  valor  de  esta  canti- 
dad ha  sido  el  numérico  de  la  letra 
C.  Sin  embargo,  puede  haber  tenido 
un  valor  numérica  análogo,  como  en 
la  imprenta,  por  ejemplo,  donde  ha 
servido  para  marcar  la  décima  hoja 
da  una  obra.  |  La  J,  como  abreviatu- 
ra, aélo  suele  usarse  en  J.  C,  que 
puede  tener  la  triple  significación  de 
Jemcritto,  Juriscmuulío  y  Julio  Céiar. 
Hasta  mediados  del  siglo  xvi, 
es  decir,  basta  los  primeros  tiempos 
de  la  imprenta,  no  se  recfularizó  el 
valor  de  ut  J,  que  se  llamo  ^t  entre  los ' 
franceses,  distinguiéndose  de  la  I, 
como  la  f  consonante  se  distinguió 
de  la  »  vocal.  Pelletier,  en  1550,  j 
Rainus,  en  1557,  determinaron  esta 
adopción,  j  los  impresores  holandeses 
fueron  los  primeros  que  emplearon  la 
J,  llamada  entonces  por  fsta  causa  J 
de  Holanda.  En  el  latin  de  la  Gdad 
Media,  para  Utioiiar  los  nombres 
bárbaros,  se  sustituía  frocuentemente 
la  G  á  la  J,  y  así  suele  hallarse  gar~ 
jaráinnm,  gaola,  jaola. 
I  la  derivación  de  algunas  pa- 
labras, las  lenguas  romanas  han  con- 
vertido en  /  la  y  latina,  como  vemos 


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218 


JABA. 


en  nuestro  jamba,  del  Utin  ga»ha, 


variable  k  la.  /  colocada  ante  Tocal, 
Bata  letra  consti  tu jd  por  ai  toda  una 
aliaba  completa,  larga  6  breíe,  como 
ea  Jo,  paína  d%leia.  A  veces  3<5Io  for- 
maba sílaba  con  la  vocal  siguieute, 
como  en  vmitor,  iceus. 

Ja.  Masculino.  Decimatercia  letra 
del  aliabeto  turco. 

Jaa-Bachl.  Masculino.  Especie  de 
capitán  de  infantería  entre  loa  turcos. 

jaa^A.  Masculino.  Especie  de  ir- 
bol  de  Niffricia  que  crece  en  los  para- 
jes húmedos. 

Btiholooía..  Vocablo  itidlge%a. 

Juirob*.  Femenino.  Especie  de  fa- 
seola  del  Brasil,  cu^as  raicea  son  co- 
mestibles. 

ErnioLoafA.  Vocablo  bratileño. 

Jaba.  Femenino  americano.  Espe 
eie  de  cesto  tejido  de  la  hoja  del  ja- 
rey.  ||  Llevar  6  tbnkr  la  jaba.  Frase 
familiar  americana.  Tener  el  pelo  da  la 
dehesa.  (Gaballbko.) 

Jabado,  da.  Adjetivo  americano. 
Pintado  de  blanco  y  pardo  6  negro. 
Se  dice  de  los  ^11  os  v  gallinas. 

Jabaijaris.  Masculino  plural.  Rt' 
Ugitm  mahoMííana.  Sectarios  mahome- 
tanos que  no  conceden  á  Üios  más  que 
una  presciencia  limitada. 

Jabalcón.  Masculino.  El  madero 
que  se  tiende  desde  la  viga  maestra 
en  el  tejado,  j  el  que  se  coloca  obli- 
euamente  para  sostener  cualquier  vano 
6  voladizo. 

Etimología  .  Árabe  djaml,  djamel, 
djtmtl,  camello;  rtijJL,A^fc  (ajoma- 
lo»), porque  esa  parte  abovedada  del 
techo  presenta  la  forma  del  lomo  de 
aquel  animal.  (  Quatrbuerb ,  Dozt. 

Jabalconar.  Activo.  Formar  con 
jabalcones  el  tendido  del  tejado.  ||Sos- 
tener  con  jabalcones  algún  vano  ó  vo- 
ladizo. 

Jabali.  Masculino.  Cuadrúpedo 
montaraz,  mny  común  en  varias  par- 
tes de  Espafia,  del  cual,  domesticado, 
han  provenido  los  marranos,  y  se  dis' 
tíngue  de  éstos  principalmente  en  te- 
ner los  colmillos  inferiores  largos,  en- 
corvados j  prolongados  fuera  de  la 
boca. 

EriuOLoaÍA.  Árabe  ¿/«iatfJLf^fc). 
monte;  djabátií  V^\  ),  montaraz; 
catalán, /asa /{. 

1.  Pedro  de  Alcalá  traduce  jabalí 
jnterco  por  djabali,  y  puerco  montes  6 
jabalí»,  por  ihiniir  djabati. 

2.  tLIamamoB  en  España  laiali»  i 
lo  que  el  Moro  llama  Qiheli,  que  es 
puerco  montes.»  (Rojas.) 

3.  Del  árabe  ^tbel,  monte  6  sierra: 
especie  de  adjetivo  sustantivado  que 
se  aplica  para  designar  el  puerco  mon- 
tes osalvaje.  (Monlau.) 

Jabalín.  Masculino  anticuado.  Ja- 
balí. 

1.  Jabalina.  Femenino,  La  hem- 
bra del  jabalí. 

2.  Jabalina.  Femenino,  Arma  á' 
manera  de  una  pica  6  vsnablo,  de  que 


JABE 

se  usaba  mis  comunmente  en  la  caza 
mayor. 

ÉTixoLoaÍA.  -Medio  alto  alemán ,  gw- 
bilSt;  antiguo  flamenco,  gahelote, gav«- 
loU;  francés, /aiuZoí. 

Jábalo.  Masculino.  Hijuelo  de  la 
jabalina. 

Jabalón,  Masculino,  Jabalcón. 

Jabalonar.  Activo.  Jabalconab. 

Jabalono,  na.  Adjetivo.  Propio  del 

Jabafion.  Masculino.  Genn4»ia.  El 

Jabardear.  Neutro.  Hacer  las  abe- 
jas segunda  cría  después  de  la  princi- 
pal, j  separarse  de  la  madre  en  corto 
número  de  su  maestra. 

EriMOLoaÍA.  Jabardo. 

Jabardillo.  Masculino.  Jabardo, 
por  junta  de  gente. 

Jabardo.  Masculino.  La  segunda 
cría  que  hacen  las  abejas  después  de 
lapnncipal,  y  se  huye  déla  madre. 
yMetáfora.  Junta  de  gente  baja  6  de 
mala  vida. 

1.  Jabaris.  Masculino.  Cuadrúpe- 
do de  América  parecido  al  jabalí, 

2.  Jabaris.  Masculino  plural.  Sí- 
ligio»  tnahomeiana.  Sectarios  maho- 
metanos que  creen  en  la  fatalidad. 

Jabato.  Masculino.  El  hijo  peque- 
ño 6  cachorro  de  la  jabalina. 

Jabe.  Masculino.  Sutoria,  Nom- 
bre que  los  Bamaritanoa  daban  al  Ser 
Supremo. 

Etiholoqía.  Hebreo  jav,  "con  el 
mismo  significado. 

Jábeba.  Femenino,  Flauta  moris- 
ca. \  3kvZQk. 

Jabobineta.  Femenino.  Especie  de 
raya  que  se  pesca  en  las  costas  del 
Braeil. 

Jábeca  d  Jábega.  Femenino,  una 
red  grande  6  conjunto  de  redes  que  se 
emplean  en  pescar  y  otros  usos.  |  Ins- 
trumento músico,  especie  de  flauta, 
que  usan  loe  moriscos. 

Btiuoloqía,  knhñchabtht,  red;  la.- 
Xx\&a,  xáhega.  Jábega  y  jabeg»»  eon  la 
misma  palabra  radical. 

Jabegaero,  ra.  Adjetivo.  Lo  per- 


teneciente  i  la  jábega.  Q  Masculino, 
lalucía.  El  pescador  de 


Provincial  Andal 


jábega, 

Jwbeqae.  Masculino  Embarcación 
muy  usada  en  el  Mediterráneo,  de 
construcción  diferente  de  los  fragatas, 
aunque  con  igual  número  de  palos: 
navega  á  vela  y  remo.  ¡  QervuMia.  Ci- 
catriz, que  deja  en  el  semblante  una 
cuchillada,  en  cuyo  sentido  se  dice: 

pí»tar  1M  JABEQUB, 

ErmoLOofA.  Árabe  cAabaía,  chaht- 
Ao,  en  Devic;'c^&til,  chibek,  en  Jal,  red. 

1.  La  forma  del  vocablo  presenta 
una  variedad  extraordinaria,  pues  se 
encuentra  cA^ie A,  ehabbak,  eholbak,  en 
Bocthor,  Marcel  y  Naggjiar:  ckabhíe, 
chebhéc,  chobbéc,  segUn  la  pronuncia- 
ción africana;  así  como  una  antigua 
forma  tonhekt,  i»»be\l,  en  Meninski: 
«buque  muy  usado  en  Asia;>  ymw 
»avigii  i»  Atiafreqiuntit,  de  donde  se 
origina  seguramente  el  italiano  fow- 
beceo. 

2.  Jabeow  significd  al  piincipio 
rtd.  (Jal.) 


JABO 

3.  La  transición  de  red  i  barco  «a 
donde  hay  i-fíí«i,  sa  muy  dificultosa. 
(Dozt.) 

3.  La  voz  del  articulo,  como  el  mis- 
mo Dozy  nos  dice,  significa  red,  en 
Marcel  y  Bocthor, 

4.  En  cuanto  i  dar  al  buque,  con- 
tinente, el  nombre  de  la  red,  objeto 
contenido,  no  puede  ser  dificultoso, 
porque  en  cometer  esa  figura  consiste 
cabalmente  la  metonimia. 

5.  Bl/aíe^M  era  un  barco  pescador, 
como  resulta  en  un  pasaje  de  la  Chro- 
Htea  do  Conde  Do»  Pedro,  siglo  iv, 
que  Jal  cita,  lo  cual  hace  ver  que  já- 
bega, red,  y  jabeque,  barco  de  pesca, 
son  la  misma  palabra  de  orígen.  Las 
antiguas  formas  no  permiten  dudar: 
wabeca,  red;  xabeque,  buque. 

Derivación. — Árabe  ehabbak,  eiab' 
bek;  italiano,  táabeeco,  tambeeco;  itam- 
beecc;  francés  antiguo,  ciabei;  moder- 
no, eh¿bec;  portugués,  xabeco,  enaabe- 
qví,  ehaveeo;  catatan,  aabeck. 

6.  A  la  misma  serie  corresponde  el 
portugués  tnxavego,  red  para  pescar, 
del  árabe  ecK^habeia,  red  y  pesque- 
ría, en  EdrisT,  as!  como  enxavegua, 
«pesca  de  tolhai  (solías)  e  outro  peixe 
miudo,»  pesca  de  sollos  y  otro  pesca- 
do menudo.  (Sahta  Rosa.) 

Jabeqnia. Masculino,  Ceaubbquik. 

Jabeto.  Masculino,  Especie  de 
crustáceo  muy  pequeño  de  la  costa  de 
África. 

Jabí.  Masculino.  Árbol  del  Tuca- 
tan,  cuya  madera  se  usa  en  la  cons- 
trucción de  buques.  |  Especie  de  man* 
zana  pequeña  y  silvestre.  \  Especie 
de  uva  inferior  que  se  cría  en  Gra- 
nada. 

EriuoLOofA,  Árabe  eia'bi,  aci- 
eha'bi,  en  Checuri:  «lamanzaaa  de 
primavera  es  la  que  se  llama  aci- 
eAa'Ü.» 

Jabino.  Masculino  provincial. 
Chaparro. 

BTllIOLOOfA.  Jabí. 

Jabim.  Masculino.  Género  de  aves 
zancudas. 
Etimología.  Francés  jabirú.  (Bos^ 

Jabladera.  Femenino.  Instrumen- 
to de  que  se  sirven  los  toneleros. 

Etiholooía.  Francés  jabltíre,  for- 
ma dejabU,  jable. 

Jablfl.  Masculino.  La  cavidad  cir- 
cular en  que  se  encajan  las  tiestas  de 
los  toneles  y  botas. 

Btiuolooía.  Francés  jabU,  cuyo 
orígen  no  se  conoce,  (Littbí.) 

Jablonowsld  (los).  Eittoria.  Fa- 
milia de  principes  de  Polonia,  cuyos 
principales  miembros  fueron:  Esta- 
nislao, gran  general  de  la  corona;  y 
José  Alejandro,  que  fundó  en  Leipzig 
una  sociedad  6  academia  de  la  histo- 
ria, llamada  jablotumana,  que  áua 
existe.  , 

ETiifOLOOÍA.  Jablanoi,  nombre  de 
una  comarca  de  la  Gran  Polonia. 

Jaboleno.  Masculino.  Bittoria 
romana.  Célebre  jurisconsulto  del 
tiempo  de  Trajano,  (Capitolino.) 

Btimoloqía.  Latín  JaboÜnnt. 

Jabón.  Masculino.  Compuesto  ai^ 
tificial  de  un  álcali  y  aceite,  que  se 


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JABO 

disuelve  en  el  agua,  formando  espu- 
ma j  tiñéadola  de  blanco.  Se  usa 
principalmente  para  lavar  las  ropas, 
7  se  llama  jabón  blando  el  i^ue  es  de 
color  oscuro  y  de  consistencia  de  un- 
cüento,  j  jabón  dueo  el  que  es  de  co- 
lor blanco  y  tiene  mucKa  major  con- 
sistencia. \  Metáfora.  Cualquiera  otra 
masa  que  tenga  semejante  uao,  aun- 

Jue  sea  blanda  6  no  está  compuesta 
e  lo  que  el  jabón  común.  Q  db  Fa- 
lencia. Familiar.  La  pala  con  que 
las  laTaoderas  golpean  la  ropa  para 
limpiarla  y  gastar  menos  jabón,  y 
por  alusión  ee  toma  también  por  la 
zurra  de  palos.  Q  dbpisdra.  Familiar. 
El  duro.  II  DK  SASTKB.  Piedra  blanca, 
especie  de  yeso,  con  que  señalan  los 
sastres  lo  que  han  de  cortar  6  coser. ]| 
Dab  un  jabón,  Frase  metaf<Sñca.  Ca»- 
tigar  á  alguno  6  reprenderle  áspera- 
mente. 

ErniOLoafA.  Griego  «aituv  (lápm): 
latin,  ta^o,  $apdiiü;  italiano,  ^ap<^~ 
»e;  francés  del  siglo  xiii,  savelo»;  si- 
glo XVI,  $avn,  forma  moderna;  por- 
tugués, tabao;  catalán,  tabí;  proven- 
zal,  tabo;  picardo,  tavelo». 

I,  Plinio  dice  que  esta  voz  es  de 
origen  galo:  galhantn  hoe  wivMtim. 

3.  Sin  embargo,  el  griego  clásico 
(M^  parece  excluir  la  procedencia 
cfltjca  de  este  nombre. 

3.  La  o  del  vocablo  francés  ee  bár- 
bara, puesto  que  la^  del  griego  j  del 
latín  se  traduce  por  b  en  el  romance, 
como  letras  afines. 

Jabonado.  Masculino.  La  acción  y 
efecto  de  jabonar.  Q  El  cúmulo  de  ropa 
blanca,  especialmente  la  delgada,  que 
se  da  á  jabonar  6  viene  jajabonada. 

BnyoLoaÍA,  Jabonar:  francés,  ta- 
vmn¿;  italiano,  ituaponato. 

Jábonador,  ra.  Hasculino  y  feme- 
nino. El  que  jabona, 

BnuoLoafA.  Jalbofur:  francés,  n- 


Jabonadam,  Femenino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  jabonar.  [  Plural.  El 
agua  que  qneda  mezclada  con  el  ja- 
bón y  su  espuma,  6  la  misma  espu' 
ma  que  se  forma  al  jabonar. 

EniiOLOofA.  Ji^iñador:  francés,  íu- 
tOKnaat;  italiano,  tapónala. 

Juonamiento.  Masculino.  Jabo- 

KADDRA. 

Jabonar.  Activo,  Pregar  6  estre- 
gar la  ropa  ú  otras  cosas  con  jabón  y 
ag^a,  para  lavarlas,  emblanquecerlas 
6  ablandarlas.  \  Metafíirico  y  fami- 
liar. Tratar  í  alguno  mal  de  palabras 
6  reprenderle  ásperamente. 

^iuoloqIa.  Jabón:  francés,  íatwi- 
ner;  italiano,  insaponart;  -walon,  ta- 
trsé. 

Jabonatríx.  Femenino  familiar. 
Jabón ADORA. 

Jaboncillo.  Masculino.  La  bolilla 
6  pastilla  de  jabón,  confeccionado  con 
alfana  cosa  aromática,  deque  se  usa 
mucho  para  lavar  las  manos  r  hacer 
la  barlú.  |  Dn  trozo  de  clanon,  de 

Sjue  usan  los  sastres  para  delinear  en 
as  telas  la  figura  y  corte  de  los  ves- 
tidos. 

Jabonera.  Femeflino.  Planta  que 
larece  espontánea  en  varías  parteü  de 


JACA 

España,  Consta  de  varios  vástagos,- 
nudosos  y  blandos,  con  hojas  en  for- 
ma de  hierro  de  lanza,  con  tres  ner- 
vios. Las  flores  nacen  en  hacecillos,  y 
son  d  blancas  6  de  color  de  rosa  cla- 
ro. El  zumo  de  esta  planta  y  su  raíz 
sirve,  como  el  jabón,  para  limpiar  la 

ropa.  [  ó  JABONERA  DE  LA  MaNCHA.  Eu 

Aragón  y  otras  partes  dan  este  nom- 
bre a  una  planta  que  es  de  dos  pies 
de  altura,  con  los  vastagos  nudosos, 
las  hojas  muy  estrechas  y  carnosas,  y 
las  flores  pequeñas  y  blancas.  En  al- 
gunos países  la  usan  en  lugar,  de  ja- 
bón para  lavar  las  ropas  de  lana.  ||  La 
caja  para  el  jabón  que  hay  en  los  re- 
cados de  barba  6  de  lavar  las  manos. 

ErmoLOafA.  Jabón:  francés,  tavonr- 
nürt,  taponaire;  latin  técnico,  tapindut 
NABiA,  del  latín  tapo,  saponit,  ja- 
,  cuyo  jugo  produce  un  efecto 
análogo  al  de  dicha  sustencia. 

Jaboneria.  Femenino.  El  lu^r  6 
sitio  en  que  se  fabrica  6  vende  el  ja- 

ETiuoLoaÍA.  Jabón:  francés,  tavon- 
ntrit;  italiano,  taponería;  -walon,  ta- 
coMtrtí. 

Jabonero.  Masculino.  La  persona 
que  hace,  fabrica  ó  vende  el  jabón. 

EriuoLoofA.  Jabón:  &ances,  iitti«t- 
nier;  italiano,  tamnajo. 

Jabonete  6  Jabonete  de  olor. 
Masculino.  Jaboncillo. 

Jabonizar.  Activo  familiar.  Jabo- 
nar. 

Jabonoso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que  es 
ds  jabón  é  de  naturaleza  de  jabón. 

EruiOLOaÍA.  Jabón:  francés,  taioon- 
nenx;  italiano,  taponaceo. 

Jaborandi.  Masculino.  Planta  de 
raíz  gruesa,  de  flor  con  cuatro  hojas 
blancas  y  fruto  de  dos  cascaras. 

Jabotí.  Masculino.  Especie  de  ter- 
tuga  negra. 

Jabnco.  Masculino  americano.  Ces- 
to redondo  de  boca  estrecha,  que  se 
hace  de  varios  bejucos  y  cafías. 

Jaborandiba.  Masculino.  Botáni- 
ca. Árbol  del  Brasil,  cuyas  hojas  pa- 
san por  un  excelente  específico  contra 
las  enfermedades  del  hígado. 

ETiHOLOofA.  Vocablo  oratiUño. 

Jabatieafaa.  Masculino.  Botánica. 
Grande  árbol  del  Brasil. 

Etuioloqía.  Vocablo  indígena:  fran- 
cés,/aíaíiMÍii. 

Jabatra.  Masculino.  Especie  de 
garaa  de  América. 

Jaca.  Femenino.  Haca. 

Jacacah.  Masculino.  Especie  de 
alondra  del  Brasil. 

Jacal  y  Jacale.  Masculino  ameri- 
cano. Choza  ó  cobertizo  hecho  de  ca- 
ñas, carrizos,  paja,  ete. 

Jacamacin.  Masculino.  Especie 
de  picaza  del  Brasil. 

Jacamar.  Masculino.  Omitologia. 
Género  de  aves  trepadoras  de  la  fami- 
lia de  los  cuneirrostros,  que  se  ali- 
mentan de  insectos  y  habitan  en  la 
América  meridional. 

Jacana.  Masculino.  Género  de  p^ 
jaros  zancudos. 

Etimolooía.  Francés  jaeana.  (Lan- 

DAIS.) 

Jacanipero.  Hasculino.  Especie 


JACA 


3íft 


de  mono  indígena  de  las  islas  de  Cabo 
Verde. 

Jacapa.  Masculino.  Omtfoíoyfii.  Gé- 
nero de  pájaros  silvanos  de  la  Améri- 
ca meridional. 

ETiuoLoafA.  Vocablo  indígena:  fran- 
cés, jaeapa. 

Jacapani.  Masculino,  Omitoloffia, 
Especie  de  ruiseñor  muscívoro. 

Jacapo.  Masculino.  Especie  de  gua- 
rna del  Brasil. 

BnuOLoofA.  Vocablo  inuileüo. 

Jácapncago.  Masculino.  Botámea. 
Árbol  ael  Brasil,  que  produce  una 

lez  aceitosa. 

ErniOLOOtA.  Vocablo  indigem:  fnn- 
cea,  jacapueaio. 

Jácara.  Femenino.  Composición 
poética  ligera  hecha  en  asonantes.  || 
Especie  de  sen  para  bailar  y  el  baile 
ó  canto  de  este  son.  ¡|  Bulla,  algazara; 
reunión  de  gente  alegre.  Q  Mentira.  |¡ 
Familiar.  Cuento,  historieta.  [|  Chan- 
za, broma.  H  Familiar.  Molestia  6  en- 
fado. 

EnifOLOofA.  Latin  jSent,  juego, 
chiste,  gracia,  donaire,  aludiendo  ¿ 
que  es  un  canto  divertido:  catalán, 
aácara. 

Jacaracia.  Femenino.  Botánica. 
Planta  espinosa  del  Brasil,  cuyo  tron- 
co está  lleno  de  una'  medula  que  cae 
hecha  polvo  cuando  se  quita  la  co^- 
teza. 

Jacaranda.  Masculino,  BotáKiea. 
Árbol  del  Brasil. 

ETnfOLOQtA.  Fnsieé&jacarmát;  ca- 
talán, xaearanda. 

Jacarandaina.  Femenino.  Jaca- 
randana. 

Jacarandana.  Femenino.  Qerma- 
nía.  Rufianesca  6  junte  Ai  rufianes 
'6  ladrones.  j|  El  lenguaje  de  los  ru- 
fianes. 

ETiilOLOofA.  Jácara. 

Jacarandina.  Femenino.  Oerma- 
nía.  Jacarandana.  |  JXcara,  6  el 
modo  particular  de  cantor  los  jaquea. 

Jacarandino,  na.  Adjetivo.  Lo 
que  pertenece  á  la  jacarandina. 

Jacardo.  Masculino.  Chacal. 

Jacarear.  Neutro.  Andar  cantoo- 
do  jácaras  frecuen tomento.  |  Andar 

Sor  el  lugar  cantando  y  haciendo  rui- 
0.  I  Familiar.  Molestar  i  alguno  con     , 
impertinencias  y  palabras  ridiculas. 

Jacareo.  Masculino.  Acto  6  efecto 
de  jacarear. 

Jacarero.'  Masculino.  La  persona 
que  anda  por  el  lugar  cantando  jáca- 
ras. Q  El  que  €>s  fJegre  da  genio  j 
chancero. 

Jacareto.  Masculino.  Especie  de 
crocodilo. 

Etimología.  Francas  jaearet.  (Lan- 
dais,) 

Jacarilla.  Femenino  diminutivo 
de jácara. 

Jacarini.  Masculino.  Onatología. 
Nombre  específico  del  tawar»  jacari- 
ni, especie  ae  pájaro  del  Brasil. 

Etiuolooía.  Brasileño  ^'oesntK,- 
francés,  jacarini. 

Jácaro,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  per* 
tonéce  y  toca  al  g^apo  y  baladran.  || 
Masculino.  El  guapo  y  baladron,  I  A 
LO  jícaro.  Modo  adverbial.  Con  ^av 


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220  JACE 

Ucion,  v&lentíft  6  bizuría  «a  el  modo 

BriuoLoofA.  Jácara. 

J*c«tÍTa.  Masculino.  BoUmíca.  Ár- 
bol del  Bntail  que  produce  un  fruto 
parecido  al  limón. 

Btiuolooía.  Vo€ai¡o  bntiUio. 

Jacco.  Uuculino.  Mitología.  Pon- 
tífice japonés  encargado  de  la  disci- 
plina religiosa. 

Jacea.  Femenino.  JBotéMUé.  Géne- 
ro de  centaureas, 

ETUfOLOof A.  Latín  técnico 
JACBA,  de  linneo:  francés,  jaeü. 

Jaceinai.  Femenino  plural.  JBoli- 
»Íía.  Tribu  de  plantas  dig  flores  com- 
puestas. 

Btiuolooía,  Jacta:  francés,  iac^ 

Jacuia.  Femenino.  Arjuitatvra. 
'  La  Tiga  atraresada  que  sostiene  las 
demás  vigas  menores. 

BTiifOLOofjL.  1.  Árabe  ^L^ 
(djait),  viga.  (DozT.) 

2.  En  efecto,  afiadamoa  i  ájait  el 
eufljo  español  ms  j  tendremos  djaiie- 
««,  perfectamMite  paralelo  de  yunM. 

3.  La  TBcilacioD,  expresada  por  Do- 
sjr,  tendría  lunr  cuando  el  significa- 
do de  esos  términos  fuese  cGstinto; 

C  siendo  idéntico,  la  duda  es  una 
asía  de  modestia. 
Jac«r.  Actívo  anticuado.  Tiur  6 
abboíab. 
.  ETiMOLoaÍA.  Latia  jatíln. 

Jacarina.  Femenino.  Nombre  de 
una  cota  de  malla-muy  fina. 
Btuiolooía.  1.  Árabe  a^'ssSir,  «la 
-  ciudad  de  Argel, >  en  donde  antigua- 
mente se  fabricaban  esas  armaduras. 

(COTABSUBUS,  DfBZ.) 

2.  «Esta  etimología  careos  de  base, 
porque  en  Argel  no  hubo  iam&s  seme- 
jante industna;  como  lo  demuestra  el 
silencio  absoluto  de  todos  los  auto- 
res.» 

«Según  Reiffenberg,  éíja  Aajaetrt- 
na  representa  jü^ne,  como  en  jaq*»  6 
jaco  de  malla.* 

«Resta  urina,  que  puede  ser  el  ira* 
be  %erad,  del  persa  nrh,  malla  j .  cota 
de  malla.*  (liuzv.) 

Ksta  opinión  del  docto  profesor  de 
Lejde  tío  puede  admitirse  sin  reserra. 

1.  La  apócope  de  foqué  en  el  ja  de 
puerina  ofrece  una  grande  dificultad, 
ao  habiendo  formas  intermedias  que 
expliquen  la  trasformacion. 

i.  La  prioridad  de  ^a^w  ó^itco 

SBCto  de  la  tdz  del  articulo  no  se  ha 
emostrado  todavía;  amén  de  que  lo 
demostrado  hasta  el  presente  hace 
mu;  dudosa  aquella  prioridad. 

3.  Según  l)iez,Jaqiu  (jaco,  túnica, 
en  CUTO  sentido  se  decía,  jaco  dtwtalioi 
fnacea,  ja¡Me  dt  WMtlUs)  aparece 
en  1358,  de  cu;o  dato  no  se  puede 
dudar,  puesto  que  el  francés  iW^m  se 
encuentra  en  Du  Cange,  siglo  xiv. 

.4.  Y  esta  noticia  está  confirmada 

rr  la  cita  de  Dozj',  la  cual  se  refiere 
un  documento  de  1369,  once  años 
después  de  la  cita  de  Diez. 

5.  Nuestro  antiguo  vocablo  yaMraa, 
que  se  halla  en  elCa»cio»tro  de  fiae- 
na,  DOS  presenta  la  segunda  «  de  ;'«•- 


JACI 

rvio,  lo  perteneciente  i  la  ciudad  de 
Argel,  j  este  indicio  merece  llamar  la 
atención. 

€.  Demos  á  nuestro  ^ustm  la  <  del 
francés  jturutt  6  del  portuguéayacm- 
«4  j  tendremos  jataram,  penectameute 
simétrico  de  djañir,  la  ciudad  de  Ar- 

7.  Por  otra  parte,  el  ja  de  jaco,  tú- 
nica 6  cota,  y  el  árabe  tarad,  terad, 
habrían  dado  ja-taradi^a,  fo-féradima. 

8.  Suponiendo  que  la  derivación  se 
hizo  del  persa,  la  forma  debid  ser  ja- 
ñrina,  cujos  vocablos  no  aparecen  en 
ninguna  parte. 

9.  Es  de  presumir  que  la  afirma- 
cion  de  Covarrubias  tenga  más  im- 
portancia de  la  que  el  sabio  Dozj  le 
ha  concedido.  Mientras  que  nuevos 
datos  no  fijen  la  cuestión,  no  es  posi- 
ble separar  y<uartw,  cosa  de  Argel,  j 
jatarm,  por  jatatv»,  arma  argelina. 

Derivado».— Á.nhe  Al'djaiSir,  la 
ciudad  de  Argel;  yoiorMo,  lo  pertene- 
ciente á  dicha  ciudad;  jataran,  arma, 
en  el  Camcümero  de  Bt.enK;jateran,  jote- 
ra», en  Saez;  moderno,  jacerina;  por- 
tugués, jateriaa;  francés  antiguo,  ja- 
uraat,  jaitrtHc;  italiano,  fiktamertno. 

Jacerino,  na.  Adjetíyo  anticuado. 
Lo  que  es  duro  j  difícil  de  penetrar, 
como  el  acero. 

EriMOLOofA.  Jauriaa. 

Jacula.  Femenino.  Jazilla. 

Jacinta.  Femenino.  Nombre  pro- 
pío  de  mujer, 

EriuoLoaÍA.  JadiUa. 

Jaletina.  Femenino.  Especie  de 
piedra  parecida  al  jacinto. 

Jacutineo,  n«a.  Adjetivo.  Aná- 
logo al  jacinto. 

Jacintino,  na.  Adjetivo  propio  del 
jacinto. 

Jacinto.  Masculino.  Botíniea. 
Planta  de  cebolla,  que  entre  hojas  lar- 
gas, crasas  j  estiechas,  echa  una  ca- 
ía, j  en  BU  cima  seis  ó  siete  flores  en 
espiga,  por  lo  regular  azulee,  y  algu- 
na vez  blancas  6  algo  purpúreas,  co- 
nocidas con  el  mismo  nombre  en  la 
jardinería.  ||  Mineralogía.  Piedra  pre- 
ciosa de  color  rojo  oscuro.  Us  traspa- 
rente, dura,  T  se  estima  para  adornos. 
Mitología.  Hijo  de  Ubano.  |  Nombre 
griego  de  varón:  san  Jacinto. 

BriuoLoofA.  Gríego  'HtixivSoc  (Biár 
kintkot):  latín,  SgSMntknt,  Myiein- 
tiot;  francés,  Jacintio;  catalán  anti- 
guo, Jaant;  moderno,  Jacinto;  italia- 
no, &iaciȒo. 

Reseña.  1.  Los  poetas  fingieron 
el  Jacinto,  planta,  nacié  déla  sangre 
de  Ajax,  con  las  dos  primeras  letras 
de  su  nombre  cuando,  vencido  por 
Ulíses,  se  dio  muerte. 

2.  El  JACINTO,  piedra,  semejante  al 
rubí,  es  de  tres  especies:  una,  de  co- 
lor de  naranja;  otra,  de  girasol;  otra, 
de  cidra. 

3.  Hgadnthm.  Nombre  propio  de 
persona,  de  una  piedra  preciosa,  de 
cierta  planta  bulbosa,  ate.  Voz  helé- 
nica, y  de  origen  mitológico,  com- 
puesta de  al  {ty)  y  ánthot,  flor,  poi 
alusión  al  desgraciado  fin  que  tuvo  el 

Í'iven   y   hermoso    príncipe  Jacinto, 
lijo  de  Ebalo,  cuja  amistad  se  dispu- 


JACO 

taron  «1  violento  Bureas  y  el  amable 

Apolo.  (MONLAU.) 

Jacio.  Masculino.  Marina.  Calma 
chicha. 

1.  Jaco.  Masculino.  Vestido  corto 
que  usaban  los  soldados  en  lo  anti- 
guo, ceSido  al  cuerpo,  de  tela  mnj 
grosera  T  tosca,  hecha  de  pelo  de  ca- 
bras. I  Jaquk.  i  También  se  decía  ;a- 
fna  y  jaco  dt  malla. 

ETiuoLoaÍA.  Alemán  Jaeit;  sueco, 
jaeia;  francés,  jacqnt,  en  Da  Canga; 
moderno,  jaqn»;  italiano,  giacce;  cata- 

a.jaeo. 

1.  La  forma  lafac  se  encuentra  en 
las  Curtes  de  León  j  de  Castilla, 
{II,  fitina  ilS-) 

2.  El  francés  ys^M  es  la  raíz  dey«- 
qnitia,  chaqueta.  Por  consiguiente, 
taca  y  ckaqnita  representan  sin  duda 
la  misma  palabra  de  origen. 

2.  Jaco.  Mascnlino.  Caballo  p«- 
que&o,  tomado  geueralmenta  en  la 
acepción  de  cabaño  ruin. 

KTiiioLoofA.-/«ca. 

Jaco^.  Masculino  anticuado.  Momr 
bre  propio.  Santiago. 

JacoD.  Patriarca  hebreo,  hno  de 
Isaac  y  de  Rebeca,  nacido  en  1856  an- 
tea de  Jesucristo.  El  nombre  de  Jacob 
viene  de!  verbo  hebreo  Akab,  de  que 

futujo  y  que  significa  suplantado, 
__  que  tiene  cogido  á  otro  por  la  plan- 
ta del  pié.  Este  nombre  fué  dado  al 
patriarca  Jacob  por  haber  venido  al 
mundo  asido  del  talón  de  su  hermano 
Esafi,  á  quien  quería  retener  en  el 
vientre  materno  a  fin  de  venir  al  mun- 
do antas  que  él;  con  lo  coal,  según  la 
Escritura,  se  demuestra  que  los  -dos 
hermanos  habían  adquirido  antes  de 
ver  la  luz  la  costumbre  de  disputnss 
el  derecho  de  primogenitura.  Más  tar- 
de, Jacob,  aconsmado  por  bu  madre, 
que  le  prefería,  hutiendo  comprado  ¿ 
au  hermana  Esaü  la  prímoeenitiira 
por  un  plato  de  lantejas  ;  habiéndole 
usurpado,  por  medio  de  una  super» 
cher^.  la  bendición  de  su -padre,  na- 
jó para  evitar  su  cólera  á  casa  de  su 
tío  Laban,  en  Mesopotamia.  En  el  Ca- 
mino vio  en  sueños  una  escala  mist^ 
riosa,  que  iba  de  la  tierra  al  cielo,  j 
cujoe  escalones  estaban  cubiertos  oe 
ángeles  que  subían  j  bajaban.  Al  Ilo- 

rr  á  casa  de  Laban,  se  comprometió 
servirle  siete  años  para  obtener  la 
mano  de  su  hija  Rebeca,  pero  habién- 
dole engañado  su  tío,  tuvo  que  pasar 
otros  siete  en  la  servidumbre  después 
de  haberle  concedido  en  el  pnmec 
plazo  Laban  á  su  hija  majoi  Lia. 
Cargado  de  grandes  riquezas,  v<dvid 
al  cabo  á  la  tierra  de  Canean,  se  re- 
concilió con  eu  hermano,  que  fué  á 
vivir  á  la  Idumea  j  se  retiró  á  BatheL 
Jacob  tuvo  doce  hijoa:  Rubén,  Si- 
meón, Levf,  Jndá,  Isacar,  Zabulón, 
Dan,  Nepbtalí,  Gad,  Aser.  José  j 
Benjamín.  Cuando  su  hijo  José  Ueg« 
á  ocupar  una  alta  posición  en  Kgipto, 
llamo  á  su  lado  á  su  anciano  padre,  j 
le  estableció  en  Gessen.  Jacos  mund 
allí  á  la  edad  de  147  afios,  siendo  el 
tronco  de  las  tribus  hebraicas.  £1 
nombre  de  Itrati  le  había  sido  dado 
en  conmemoración  de  su  lucha  coa  aa 


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JACX) 

Aa^l,  fieuTft  bíblica  que  ha  sido  ex- 
plicada de  diversaB  maneras. 

ETiuOLOOtA.  Jacob,  suplantado, 
forma  de  aiab,  aludiendo  í  que  nació 
con  la  mano  asida  al  talón  de  su  her- 
mano BsBÜ. 

J«cob««.  Femenino.  Botániea. 
Subgénero  de  plantas  senecionfdeas.lj 
Jacobba  eleoantb.  Nombre  que  di¿ 
Moench  al  senecion  pseado-efegante 
de  LeBBoa,  el  cual  no  debe  confundir- 
se con  el  tentcio%  eUgante  de  Linneo.  || 
Jacobba  iubCtiua.  Uno  de  loe  nom- 
bres TulgTiresde  la  ««íroria  munrtíma 
de  Linneo  (tinantérea*),  llamada  tam- 
bién la  cineraria.  (Lbooarant.) 
'  Etimolooía,  FrancésjaíoíA,  de/a- 
a)iiu,  nombre  latino  de  Jacquet,  por- 
que dicha  planta  ee  llama  TuJg^rmen- 
te  Ib  hierlñ  de  Sai*t-JacaMe. 

Jacobeastro.  Masculino.  Botáai- 
M.  SubdiTision  de  plantas  del  g^ne- 
ro  jaeobea,  que  comprende  las  espe- 
cies de  perianto  simple  j  monófilo, 
con  flores  machos  j  medios  florones 
hembras. 

Jacobebide.  Uasculino.  Bol¿MÍca. 
Subdivisión  de  plantas  del  género 
jaeobea,  que  comprende  las  especies 
de  perianto  simple  polifilo,  y  cujas 
flores  son  hennafroditas. 

Jacóbeo,  bea.  Adjetivo.  Auálog^o 
&  la  jaeobea. 

Jacobinico,  ca.  Adjetivo.  Propio 
de  los  jacobinos. 

Jacobinismo.  Uasculino.  Doctri- 
na democrática  revolueionaría. 

Etiuoloqía.  Jaeoho:  francés,  jaco' 
Hniíme;  catalán,  iteoUnisño. 

Jacobinista.  Sustantivo.  .Partid&- 
ño  del  jacobinismo. 

Jacobinisar.  Activo.  Hacer  i  al- 
guno jacobino. 

Jacobino,  na.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  profesa  la  doctrina  del 
jacobinismo.  |  Miembro  de  una  socie- 
dad política,  establecida  en  París, 
cujo  pro^ama  era  la  igualdad;^  la 
democracia  absolutas.  Por  ext  nsion, 
pasd  á  ser  el  apodo  de  los  partidarios 
mis  ardientes  de  las  ideas  exagera- 
das, no.8i51o  en  Francia,  sino  en  toda 
Europa. 

BtimolooIa.  8e  denominaron  t aco- 
saos, porque  se  reunían  en  el  con- 
Tonto  de)  mismo  nombro,  aludiendo  i 
cfue  se  había  edificado  ceroa  de  la 
Iglesia  de  San  Jacobo,  para  unos  re- 
ligiosos ;  religiosas  de  la  6rden  de 
santo  Domingo:  italiano ,  taeobino; 
francés,  jacobm;  catalán,  i'awjí. 

J2««di«.— Dicha  sociedad  se  fundó 
ba  1789  y  llegad  á  formar  Una  podero- 
sa facción  política,  casi  un  partido 
nacional.  Los  ñunceses  le  llaman  ti 
partido  Jacobino. 

Jacobinos  (club  de  los).  Ei$ta- 
vúi—\.  Su  origen  fué  el  llamado  cAiA 
irfto»,  fundado  en  Versalles.  pocos 
días  después  de  reunirse  los  Estados 
geaerales,  por  los  diputados  de  Bre- 
fafia,  para  conféreuciar  sobre  los  asun- 
tos de  los  debatea  parlamentarios. 

2.  En  él  fueron  recibidos  los  dipu- 
tados de  los  tres  órdenes  ;  de  las  di- 
ferentes teccioDM  de  la  Asamblea  na- 
^enal. 


JACO 

3.  Trasladada  ésta  á  París,  des- 
pués de  las  jornadas  de  6  j  6  de  Oc- 
tubre, el  cM  bretón  se  instaló  en  el 
convento  de  jacobinos,  sito  en  la  calle 
de  Saint-Honoré.  admitía  en  su  seno 
á  todo  el  que  fué  presentado  por  cua- 
tro socios,  j  tomó  el  nombre  de  Seeii- 
dad  da  U»  Amigos  de  ¡a  Comtihicüm. 

4.  El  fin  que  se  propuso  primera- 
mente este  club,  fue  combatir  la  in- 
fluencia de  La  Pavette  sobre  las  guar- 
dias nacionales  jr las  municipalidades 
de  Francia,  que  quería  contener  den- 
tro de  la  moderación  j  de  la  pruden- 
cia; mientras  los  miembros  del  club  de 
loi  JACOBINOS  se  proponían  oponer  i. 
cada  cuerpo  civil  y  militar,  partida- 
rio del  orden  legal,  una  sociedad  de- 
nunciadora^ desorganizadora. 

5.  Admitido  en  el  club,  según  he- 
mos dicho,  todo  ciudadano  propuesto 
por  cuatro  socios,  su  número  fué  con- 
siderable; la  populañdad  se  conquistó 
por  medio  de  las  mavores  exageracio- 
nes, j  pronto  estallé  una  escisión 
[Majo  de  1790)  por  la  usurpación  de 
influencia  de  la  Asamblea  nacional. 

6.  Los  fundadores  del  cM  breto» 
formaron  después  la  Soeiedadde  1189; 
j  al  siguiente  afio,  el  el*b  de  FeuiVant, 
que  sirvié  para  avivar  el  ardor  de  los 
JACOBINOS,  cuja  sociedad  tenía  rami- 
ficaciones eu  toda  la  Francia  j  afilia- 
dos mis  da  1.300  clubs  en  las  pro- 


Jacq 


221 


Amigos  de  ía  CorntiUteüm,  que  propagó 
el  espíritu  revolucionario  j  preparóla 
caida  de  la  monarquía. 

8.  Los  JACOBINOS,  organizadores  do 
las  jomadas  revolucionarías,  sumi- 
nistraron (10  de  Agosto  de  1792)  el 
personal  á  la  célebre  ComniíHe  de  Pa- 
rís, titulándose  Sotiedad  de  amigos  de 
la  libertad  y  ia  igualdad.  Desde  dicho 
dia,  estuvo  en  sus  manos  el  gobierno 
de  Francia. 

9.  El  9  Thermidor  puso  fin  á  su 
dominación,  j  la  jitee»t%d  dorada  (véa- 
se nuestro  artículo  titulado  así)  de 
Fréron  terminó  la  obra  que  los  ther- 
midoríanos  habían  principiado  en  la 
Convención. 

10.  El  CLUB   DE    LOS  JACOBINOS  fué 

cerrado  en  Noviembre  de  1794. 

11.  Los  JACOBINOS  ó,  por  mejor  de- 
cir, los  restos  de  su  partido,  intenta- 
roa  más  de  una  vez  recobrar  su  poder, 
j  ftindaron,  al  fin  del  Directorio,  el 
eM  du  Manigt,  y  posteríormente  el 
cíwí  de  ¡ame  d*  Éae;  pero  el  18  Bru- 
marío  puso  fin  á  estas  sociedades. 

12.  Antes  j  después  de  ta  revolu- 
ción, se  dio  el  nombre  de  jacobinos, 
en  general,  á  todos  los  demagogas 
exaltados. 

Jacobita.  Femenino.  Nombre  de 
una  secta  cristiana,  monofisita,  que 
no  admitía  en  Jesucristo  más  que  una 
sola  naturaleza.  Aun  subsiste  en  Siria, 
Armenia  j  Etiopia,  siendo  Kara-Amid 
el  punto  de  residencia  de  su  jefe. 

Etiuolooía.  Jacobo  Zaiwau,  obispo 
de  BdesB,  fundador  de  esa  secta  cns- 
tiana,  muerto  á  fines  del  siglo  ii 
(178);  fnaeéM,  jacobiíe. 


Jacobitaii. Masculino  plural.  Nom- 
bre de  los  partidarios  de  Jacobo  II 
de  Inglaterra,  después  de  la  destitu- 
ción de  aquel  principe.  |  Btetoria. 
Nombre  de  los  cristianos  coftoa  de 
Egipto. 

ÜTiuoLoofA.  Jecoho  II,  en  1688. 

Jacobo.  Masculino.  Nombre  patro- 
nímico. Santiago. 

ETiMOLoofA.  Jacob. 

Jacobo  Trezzo.  Escultor  italiano, 
sobrino  j  discípulo  del  siguiente,  lla- 
mado el  Moto,  para  distinguirle  de 
aquél.  Trabajó  también  en  las  obras 
del  Escoríal,  y  entre  otras,  en  loa  en- 
tallados j  embutidos  de  la  estatua  de 
Felipe  III. 

Jacome.  Masculino.  Nombre  pa- 
tronímico. Jaiub  ó  Saktiaoo. 

Etimolooía.   Jacob. 

Jacome  ó  Jacobo  Trezzo.  Escul- 
tor j  grabador  en  hueco,  nacido  en 
Milán  en  1550.  Habiendo  cobrado 
gran  fama  por  su  habilidad,  fué  lla- 
mado á  España  j  entró  al  servicio  de 
Felipe  II,  quien  le  encargó  la  parte 
de  escultura  j  adorno  del  gran  taber< 
náculo  del  altar  mavor  del  Escorial, 
obra  que  llevó  á  cabo  con  primorosa 
ejecución,  valiéndole  el  ser  colmado 
de  honores  j  distinciones.  Su  muerte 
acaeció  en  Madríd,  en  1589  j  en  una 
casa  que,  situada  en  la  calle  que  hoj 
lleva  su  hombre,  había  construido 
para  él  su  amigo  Juan  dé  Herrera. 
El  historiador  Dávila,  confundiendo 
á  Jacoub  Taszzo  con  otro  caballero 
italiano  que  vivió  en  Madrid  por  los 
mismos  tiempos  j  cuja  nombre  era 
Jacobo  Grattii,  refiere  al  escultor  una 
vida  de  disipación  j  escándalo  muj 
semejante  &  la  del  legendario  Don 
Juan  Tenorio,  j  que  terminó  por  un 
arrepentimiento  ferviente,  traducido 
en  actos  piadosos,  tales  como  la  cons- 
trucción del  santuario  que,  en  memo- 
ria del  fundador,  se  llama  del  Caba- 
llero de  Grecia.  Datos  fehacientes  han 
venido  á  destruir  el  aserto  de  Dávila 

Íá  probar  que  Jacomb  Trkzzo,  que 
ió  su  nombre  á  la  calle  de  Joeomeíre- 
to,  no  tiene  relación  alguna  con  Jaco- 
bo Qrattis,  que  dio  el  sujo  á  la  calle 
del  Caballero  de  Qraeia. 

Jacopin.  Masculino.  Especíede  pi* 
cógordo  de  las  Indias. 

ErtuóLOofA.  Francés  jMc/Kw.  (LaM- 
dais.) 

Jacqneriá.  Femenino.  Sutoria. 
Nombre  con  que  se  conoce  la  insnN 
reccion  de  los  paisanos  contra  los  se- 
ñores de  Francia,  durante  la  oairtivi-' 
dad  del  rej  Juan  en  Inglaterra(1358). 
Apareció  en  el  Beauvaisis,  j  ganó  rá- 
pidamente el  Amiénois,  el  Ponthieu, 
el  Vermandois,  el  Valois,  la  Brie,  y 
toda  la  Isla-de-Fntncia.  Su  carácter 
fué  atroz,  pues  \iyajacqwt  arruinaban 
los  castillos  j  cometían  contra  loa  no-' 
bles  toda  clase  de  violencias.  Los 
bwgeses  de  las  ciudades  j  loa  sefio- 
rea  se  reunieron  para  extenninarloa, 
j  aiete  mil  de  ellos  fueron  ahorcados 
en  Meauz. 

EtiwolooÍa.  1.  JacqMe,  palabra  qu« 
significa  una  eapecie  de  casaca. 

lí.  Jaeq%e  Bouhommaj  sobrsnambra 


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2á2  JACO 

que  á  Caillet,  jefa  da  los  ÍDSurractos, 
daban  sus  tropas. 

3.  SeguD  otros  autores,  Be  ái6  este 
nombre  por  los  señores,  en  señal  de 
desprecio,  á  los  paisanos,  tanto  tiem- 
po dúcitas  T  humildes. 

Jacra.  Femenino.  Jusfo  que  se  sa- 
ca de  los  cocos  6  del  árbol  que  los 
produce. 

Etimología.  Jagra:  francés,  íuítí. 

Jactan.  Masculino.  Medida  de  lon- 
gitud usada  en  la  Guinea. 

Jactancia.  Femenino.  Alabanza 
propia,  desordenada  j_  presuntuosa. 

ETiuOLOofA.  Latín  jactmtia,  airo 
gancis,  vanidad,  forma  sustantiTa 
abstracta  de  jactam,  a»íü,  participio 
de  presente  de  jactare,  diTulgar,  yb- 
nagloríarse,  frecuentatívo  de  jactre, 
.  arrojar;  catalán,  jactancia;  provenzal, 
jaelaneia;  francés,  jaetanee;  italiano, 

SiNOHiuiA.  Jactancia,  arroga»eÍa. 
Jactancia  es  alabanza  propia,  presun- 
tuosa j  exagerada;  arrogancia  es  as- 
piración ostentosa  y  manifiesta  ¿  la 
superioridad,  expresada  [por  la  voz  y 
por  el  g«Bto.  No  todo  el  que  ea  jactan- 
cioso es  arrogante.  El  hipócrita  id  jacta 
en  tono  humilde  da  sus  TÍrtudes  y  de 
sus  penitencias.  El  usurpador  se  arro- 
ga facultades  á  qne  no  tiene  daracho. 
(Mora.) 

Jactanciosamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  jactancia. 

ETnfOLoaÍA.  Jactanciosa  j  el  sufijo 
adverbial  mente:  l&tia,  jacíSater. 

Jactancioso,  sa.  Adjetivo.  El  que 
Be  jacta. 

EriMOLOofA.  Jactancia:  catalán,  ^lu- 
tanciós,  a;  francés,  jactantievx. 

Jactante.  Participio  activo  anti- 
cuado de  jactarse.  El  que  se  jacta. 

Jactarse.  Recíproco.  Alabarse  ax  - 
ceaiva  v  presuntuosa  iS  desordenada- 
mente de  la  propia  excelencia,  y  tam- 
bién de  la  que  él  propio  se  atribuye, 
y  &un  de  acciones  cnminales  6  ver- 
gonzosas. 

EtiuoloqIa.  Jactancia:  catatan,/»- 
tarse;  francés,  lejacter;  latín,  jactare 
te:  JACTARB  se  dé  n  aliqua,  vanaglo- 
riarse de  alguna  cosa. 

Jactara.  Femenino  anticuado. 
Quiebra,  pérdida  6  daño  recibido. 

Jacaa-aganga.  Femenino. _Botíni- 
ea.  Planta  del  Brasil,  cujas  hojas  pro- 
ducen la  misma  picazón  que  la  ortiga, 
y  sus  flores  son  azules  y  amarillas. 

Etiuolooía.  Vocablo  brasileño. 

Jacuano.  Masculina.  Especie  de 
árbol  gomífero  de  Madagascar. 

Jacalacion.  Femenino.  Antigüeda- 
des. Juego  de  los  griegos  que  consis- 
tía en  arrojar  dardos,  piedras,  etc.,  lo 
más  léjoB  posible. 

EniiOLOofA.  Latia  jdc&hm,  dardo 
y  todo  objeto  arrojadizo,  en  Cicerón  y 
en  san  Isidoro. 

Jacalatoria.  Femenino.  Oración 
breve  v  fervorosa  con  que  el  alma  se 
eleva  a  Dios. 

ETiuoLoofA.  Jacnlatorio:  catalán, 
jaculatoria;  {nuces,  jaeulatoire;  italia- 
no, )'(ie»¿iíorta. 

Jacolatoríamente.  Adverbio  mo- 
dal. A  modo  de  jaculatoria. 


J4.EN 

ETfUOLOofA.  Jaculatoria  y  el  sufijo 
adverbial  «ente. 

Jacnlatorío,  ría.  Adjetivo  que  se 
aplica  é  lo  que  es  breve  y  fervoroso. 

Etiuolooía,  Latín  jHcilláldrUis,  lo 
que  sirve  para  disparar;  de  jScAlSrt, 
lanzar  el  dardo,  forma  verbal  áejScü- 
Ivm,  dardo  6  flecha;  derivado  dejací- 
re,  arrojar;  c&taAa.Ti,  jaenlatori,  a. 

Jacnlt.  Masculino.  Antiguo  libro 
de  los  jueces.  (Lahdai3.) 

Jacnrata.  Masculino.  Especie  de 
pájaro  del  Brasil. 

Etiuolooía.  Jacuratu.  (Bufpoh, 
Dictionnaire  dt  Poitnin.) 

Jacasi.  Masculino.  Mitología,  uno 
de  los  dioses  de  tos  japoneses,  que  pa- 
rece ser  el  Esculapio  de  los  griegos. 

Jacntaga.  Masculino,  El  primero 
de  los  dos  eunucos,  á  cujo  cargo  está 
el  tesoro  del  sultán. 

Jachaii.  Masculino  Botánica.  Ár- 
bol de  unos  veinte  pies  de  altura,  in- 
dígena de  la  América,  bien  poblado 
de  hojas  en  figura  de  hierro  de  lanza 
y  lustrosas.  Su  madera,  que  esauma- 
mente  dura,  se  aprecia,  así  como  su 
fruto,  llamado  j agua. 

Jada.  Femenino.  Provincial  Arar 
gon.  Azada. 

Jadar.  Masculino.  Mitología.  Nom- 
bra del  buen  principio  en  algunos 
pueblos  idélatras. 

Jade.  Uascnlino.  Hednt  muy  dura 
da  color  verde  oscuro,  de  qae.se  sir- 
ven en  América  los  naturales  del  país 
en  lugar  del  hierro  para  hacer  armas 
y  vanos  instrumentos.  Recibe  un  her- 
moso pulimento,  y  por  eso  se  hacen 
da  ella  varios  adornos  y  dijes. 

BrnioLOoÍA.  Francés  jade,  cuyo 
origen  no  se  conoce.  (Littré.) 

Jadear.  Neutro.  Respirar  con  difi- 
cultad y  fatiga  por  el  cansancio. 

EtiuolooIa.  óitomatopeya. 

Jadeo.  MascuKno.  La  acción  de 
jadear. 

Jadhar.  Masculino.  Mitología,  Di- 
vinidad benéfica  adorada  en  la  isla  de 
Madagascar,  Es  al  buen  principio  de 
los  Madecases.  (Lakdais.J 

Jadiano,  na.  Adjetivo.  Que  con- 
tiene jada. 

Jadiar.  Activo.  Provincial  Ara- 
gón. Cavar  con  la  jada. 

Jaecero,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no. Bl  qua  hace  jaeces. 

1.  Jaén.  Masculino,  Geografía.^ 
más  reducido  de  los  cuatro  antiguos 
reinos  de  Andalucía,  formado  por  los 
árabes,  é  incorporado  en  el  siglo  xiii 
á  la  corona  de  Castilla.  Su  pequeño 
territorio  abarcaba  una  extensión  de 
110  kilómetros  de  largo,  otros  tantos 
de  ancho  y  sobre  1.474  cuadrados  de 
superficie.  Los  cinco  partidos  que  lo 
constituían,  según  el  Nomenclátor  6 
Diccionario  formado  en  tiempo  de  Flo- 
ridablanca,  comprendían  6  ciudades, 
58  villas,  13  lugares,  un  barrio,  15 
cortijos,  12  despoblados  y  2  ventas, 
repartidos  de  asta  modo:  Jabn,  2  ciu- 
dades, 21  villas,  5  lugares,  9  cortijos 
y  una  venta,  Andijar,  una  ciudad  y 
Singaras,  Bata,  una  ciudad,  14 vi- 
llas, un  lugar,  un  byrio,  6  cortijos, 
8  despoblados  y  uns  venta.  Mirtos, 


JAÉN 

9  villas  y  un  lugar.  Úbeda,  una  ciu- 
dad, 14  villas,  i  lugares,  un  cortijo 
y  4  despoblados.  Los  nuevos  pueblos 
de  Sierra  Morena,  que  componían  en- 
ténces  una  int«ndencia  aparte,  fueron 
agregándose  á  la  actual  provincia,  en 
virtud  de  las  divisiones  territoriales 
llevadas  á  cabo  en  el  presente  siglo. 

Jakn, — Una  de  las  8  provincias  en 
que  se  hall^  dividida  actualmente  la 
comarca  de  Andalucía,  formada  en 
1822  da  la  mayor  parte  del  antiguo 
reino  de  au  nombre,  y  de  algunas  pe- 
quañaa  porciones  de  los  de  Granada  y 
Murcia  y  de  la  antigua  provincia  de 
Toledo.  Está  considerada  como  de  ter- 
cera clase  en  lo  civil  y  administrativo, 
correspondiendo,  en  lo  judicial  y  mi- 
litar, a  la  audienciay  capitanía  gene- 
ral de  Granada,  y  en  lo  aclesiiabco,  i 
la  diócesis  de  Toledo, 

1.  Situación  y  Umitcs.^^e  encuen- 
tra situada  entre  los  37"  2ff-W  33'  da 
latitud  setentrional,  y  los  0°  35'  ds 
longitud  occidental  y  O'  50'  da  lon- 
gitud oriental  del  meridiano  de  Ma- 
drid, ÍL  286  kilémetros  de  distancia 
de  esta  población.  Confina,  al  Norte, 
con  la  provincia  de  Ciudad-Real;  al 
Este,  con  la  de  Albacete;  al  Sor,  con 
la  de  Oranada,  y  al  Oeste,  con  la  da 
OSrdoba. 

.2,  Extensión  y  poilacion.^LoB  an- 
teriores límites  comprenden  una  ex- 
tensión de  143  kilómetros,  de  Oriento 
á  Occidente;  115,  de  Nortea  Mediodía, 
y  13,426  cuadrados  de  superficie,  que 
ocupan  731  poblaciones,  distribuidas 
en  13  partidas  judiciales  (Alcalá  £a 
Real,  Andújar,  Saeta,  La  Carolina, 
Cazarla,  SMlma,  Jakv,  Linares,  Man- 
cha Real,  Marios,  Siles,  Úhelay  Vi- 
llacarrillo),  divididos  en  99  ayunta- 
mientos, cuya  población  total  ascien- 
da á  403.440  habitantes. 

3,  Orogra/ia.'^lA  provincia  que  so 
describe,  se  encuentra  casi  completa- 
mente circuida  de  montañas,  tas  cua- 
les se  ramifican  por  el  territorio  en 
una  grande  extensión.  Entre  las  prin- 
cipales, figuran :  Sierra  Morena,  que 
se  interna  en  el  país  por  Tilla-Rodri- 
go, determinando  los  límites  que  le 
separan  de  Ciudad-Real,  por  el  lado 
del  Norte  y  parte  del  Oeste,  hasta 
Córdoba.  En  ei  pueblo  de  O-enave,  da 
principio  la  sierra  de  Segnra,  qna  fi>p- 
ma  el  limita  oriental  de  la  provincia, 
se  enlaza  en  Bujaraiza  con  la  de  Ca- 
zorla  y  Cuatro  Villas,  y  concluya,  al 
Este,  en  las  márgenes  del  Guadiana 
menor.  De  este  paraje  arranca  otra 
cordillera,  que  termina  en  la  Piedra 
del  ífehUn,  entre  los  términos  de  C^-. 
bra  y  Jodar,  llamada  Sierra  Crmada 
i  Sierra  de  Cabrilla  del  Santo  Cristo. 
De  la  mencionada  Piedra  del  Neblín, 
parta  otra  cordillera  en  dirección  de 
Nordeste  á  Sudoeste,  la  cual  va  to- 
mando los  nombres  de  diferentes  pue- 
blos que  cruia,  dividiéndose  en  Puer- 
ta de  Arenes,  en  donde  nace  una  nue- 
va cadena  que  se  protonga  de  Sur  á 
Oeste,  atravesando  otras  varías  pobla- 
ciones, comprendidas  dentro  del  par(- 
metro  de  la  provincia. 

4.  Hidrografía.  ~tSL   tsmúno   ÍA 

LigtzedbyLiOOQle 


JAÉN 

Jabn,  Mieado  de  sierras,  como  7a  he' 
moa  indicado,  presenta  en  el  centro 
una  alternativa  de  cerros,  más  <5  me- 
nos elevados,  j  de  Talles  deliciosos 
que  bañan  j  fecundizan  numerosas 
corrientes,  distintiéndose  sobre  to- 
das el  Gf%ad»iq»inr,  el  cual  recoge  to- 
das las  afincas  que  fluyen  por  la  pro- 
vincia. Nace  este  cerca  de  Cazorla; 
costea  BU  sierra  j  la  de  las  Cuatro  Vi- 
llas, en  dirección  al  Este;  pasa  por 
Bujaraiza,  j  siguiendo  diferentes  rum- 
bos j  engrosando  su  caudal  con  el 
tributo  de  muchos  ríos,  fuentes  j  ar- 
rojos, se  interna  por  Montoro,  en  la 
Srovincia  de  Córdoba.  £n  el  número 
e  aquéllos,  que  desaguan  en  el  Gua- 
dalquivir, figuran:  el  Agwutbtu  6 
Qmdaeebat,  formado  por  dos  ramales 

Íriacipales:  el  uno,  nace  en  la  fuente 
Lamada  de  la  Aceita,  en  donde  se 
contemplan  las  risueflos  explanadas 
de  Jabalcaballo,  y  alimentado  por  di- 
ferentes arrojos,  se  precipita  de  Orien- 
te i  Mediodía,  formando  las  dos  pin- 
torescas cascadas,  conocidas  con  los 
nombres  de  Chorre  Gii  y  Charro  de  la 
Pmrla,  por  los  cuales  desciende  el 
agua  desde  una  altura  de  más  de  40 
metros;  el  otro,  compuesto  de  tres 
abundantes  arroyos;  uno,  que  tiene 
su  origen  en  Blanquilla  la  Baja;  otro, 
en  Piedras-Morenas,  v  el  tercero,  en 
el.Á^Kkitro  di  iot  Herm<milbi,  los 
cuales,  reunidos  en  la  Herri^wa, 
constituyen  un  riachuelo,  cuyas  cris- 
talinas aguas  permiten  ver  las  are- 
nas y  basta  los  objetos  más  diminu- 
tos que  se  encuentran  en  su  fondo: 
el  río  Ccíorla  nace  en  la  falda  Noroes- 
te de  la  sierra  de  igual  nombre,  cor- 
re de  Mediodía  á  Norte,  y  después  de 
re^r  multitud  de  vegas,  huertas  y 
•  obvares,  desagua  en  ]k  margen  iz- 
quierda del  Guadalquivir,  en  las  in- 
nediadones  de  Santo  Tome:  el  Q%a- 
diuM  Menor,  formado  también  de  dos 
ramales;  el  JSariata  y  ffitardAl,  y  de 
otros  varios  ríos,  desemboca  por  el  si- 
tio denominado  Puente  de  la  Reina, 
término  de  ^  beda,  frente  á  Torre- 
pero-gil:  el  Jattdulilla,  parte  de  la 
sierra  de  Huelma;  pasa  faldeando  las 
eminencias  de  Sierra  Cruzada  hasta 
'  la  venta  de)  Vidrio;  corre  por  entre 
los  términos  de  Jodar  y  de  Queaada, 
y,  después  de  recoger  algunos  arro- 
jos, termina  su  curso  por  frente  de 
Ubeda,  un  poco  m&s  arnba -del  Puen- 
te Viejo:  el  de  C*adret,  tiene  su  orí- 
gen  en  la  falda  de  la  sierra  de  Torres 
y  Albanchez;  bajapor  el  término  de 
Bezmar,  en  donde  toma  este  nombre; 
atraviesa  la  aldea  de  Garcies;  fecun- 
diza las  tierras  del  cortijo  de  Nin- 
chesymuere,  como  los  otros,  en  el 
Guadalquivir,  por  el  término  de  Bae- 
za,  í  muy  corta  distancia  del  magní- 
fico puente  de  Mazuecos. — Finalmen- 
te, depositan  sus  aguas  por  la  orilla 
izquierda  de  aquel  río,  el  Torrtí,  el 
Jaén  y  el  Salada,  mientras  que  lo  ve- 
rifica por  la  derecha  el  Guadalimar. 

5.  CliaiatologU. — El  viento  Oeste, 
el  mis  constante  de  todos  en  cual- 
quiera época  y  estación,  denominado 
Abr^o  por  los  natureloe  del  país,  es 


JAEfí 

fresco  en  el  verano  y  húmedo  va  el  in- 
vierno; elNorte,  que  domina  también, 
aunque  con  menos  frecuencia,  seco  y 
&ío;  el  Este,  llamado  Solano  y  que 
reina  algunas  veces,  abrasador  en  el 
estío;  frío,  en  el  invierno;  y  deletéreo 
en  todo  tiempo;  el  Sur,  apenas  llega 
&  ser  conocido.  La  atmosfera,  bien 
sea  por  los  cerros  que  circuyen  la  pro- 
vincia, bien  por  la  posición  elevada 
que  ésta  ocupa,  6  por  los  vientos  sa- 
ludables que  la  combaten,  aparece 
casi  siemprs  clara,  pura,  tibia  y  diá- 
fana. El  clima,  aunque  húmedo  y  cá- 
lido en  algunas  comarcas,  es  gene- 
ralmente sano  y  favorable  á  la  vege- 
tación: el  termómetro  Reaumur  raras 
veces  excede  de  los  30°  sobre  O  ni  des- 
ciende á  4°  bajo  O,  A  todas  estas  cir- 
cunstancias se  debe  sin  duda  la  salud 
robusta  de  sus  habitantes  y  la  ausen- 
cia casi  absoluta  de  esas  enfermeda- 
des endémicas  que  en  otras  partos 
diezman  las  poblaciones. 

6.  CaUdady  circuntiandat  del  ter- 
reno.— Los  montes  que  ciñen  este  ter- 
ritorio, ocupan  más  de  la  mitad  de  su 
superficie.  La  parte  comprendida  en- 
tre las  vertientes  de  Sierra  Morena  y 
la  orilla  derecha  del  Guadalquivir, 
constituye  la  zona  más  templada  de 
la  provincia.  La  naturaleza  de  su  ter- 
reno, salvas  pequeñas  excepciones,  es 
silícea,  poco  compacta  y  muy  á  pro- 
pósito, por  consiguiente,  para  el  cul- 
tivo del  olivo,  Las  comarcas  situadas 
entre  los  ríos  Guadalimar  y  Guadal- 
quivir, y  desde  la  margen  izquierda 
de  éste  hasta  la  derecha  del  Guadia- 
na, corresponden  i  la  segunda  zona: 
su  temperatura  es  uotoblemento  más 
&ía  que  la  anterior;  el  terreno,  extre- 
madamente tenaz  y  compacto,  pues 
en  todo  él  se  encuentra  la  gred^-en 
abundancia,  está  destinado,  casi  en 
su  totalidad,  á  la  siembra  de  cerea- 
les. £Í  espacio  que  se  extiende  entre 
las  desembocaduras  del  Guadiana  y 
del  Guadalbullon  y  la  orilla  izquier- 
da del  Guadalquivir,  forma  la  terce- 
ra zona:  su  temperatura  guarda  un 
termino  medio  entre  las  dos  prece- 
dentes; el  terreno  ni  es  tan  ligero 
como  el  de  la  primera,  ni  tan  tonaz 
como  el  de  la  segunda;  pero  da  consi- 
derables cosechas  de  granos  y,  parti- 
cularmente, de  aceitas.  Desde  la  iz- 
quierda del  Guadalbullon  y  su  des- 
embocadura en  et  Guadalquivir,  y 
toda  la  izquierda  de  éste,  hasta  salir 
de  la  provincia,  se  considera  como  la 
cuarta  y  última  zona:  su  tomperatu- 
ra,  por  lo  común,  si  no  tan  elevada, 
se  aproxima  mucho  á  la  primera;  es- 
pecialmente, en  las  inmediaciones  del 
Guadalquivir;  su  terreno  es  el  más 
privilegiado  de  tedo  el  país;  ni  tan 
tenaz  como  el  de  la  segunda,  ni  tan 
silíceo  como  las  otras,  guarda  en  su 
composición  la  proporción  más  ads- 
cua«u  para  toda  clase  de  cultivos,  los 
cuales  son  tan  variados  como  abun- 
dantes. 

7,  Prodiueionei.^Eil  suelo  de  la 
provincia  que  nos  ocupa,  es  poco  fér- 
til en  los  puntos  elevados,  cuya  su- 
perficie aparece  poblada  de  árboles; 


JAÉN 


im 


Mt^ril  y  arenoso  en  algunas  comar- 
cas; fecundo  y  riquísimo  en  los  va- 
lles; pero  el  cultivo  de  los  campos  está 
algo  descuidado,  si  se  exceptúan  los 
alrededores  de  la  capital.  La  sierra  de 
Segura  presenta  una  vegetación  in- 
mensa; sus  maderas  son  numerosas  y 
de  la  mejor  calidad.  En  sus  cumbres, 
en  BUS  sinuosidades  V  quebradas  ele- 
vadísimas,  crecen  arboles  corpulen- 
tos, á  propósito  para  la  construcción 
naval:  el  pino,  de  todas  especies,  par- 
ticularmente, el  llamado  blanco  otal- 
ffareño,  es  el  que  más  abunda  y  el  que 
adquiere  dimensiones  más  colosaleB. 
Siguen  á  ésto  la  encina,  el  roble,  el 
fresno,  el  tejo  y  otros  diferentes  árbo- 
les y  arbustos  útilísimos  para  la  cons- 
trucción civil  y  las  artes,  y  para  el 
sostenimiento  de  los  animales,  que 
constituyen  la  casi  exclusiva  riqueza  ' 
del  país;  la  cantidad  de  enebros,  de 

Í[ue  se  hice  uso  para  la  extracción  de 
a  miera;  la  salvia,  el  tomillo,  el  ro- 
mero, la  alucema  y  el  espliego,  que 
producen  estes  montes,  así  como  el 
alquitrán,  la  pez  y  las  resinas  que  de 
ellos  se'saca,  son  igualmente  da  al- 
guna consideración.  Loe  montes  de  las 
Cuatro  Villas,  como  los  de  Cazorla, 
Quesada  y  Pozo-AIcon,  ofrecen  en  sus 

[iroducciones  glandes  analogías  con 
03  de  Segura.  En  ellos  se  cnan  tam- 
bién multitud  de  pinos,  aunque  de 
inferior  calidad;  carrascos  de  una  ele- 
vación y  rectitud  admirables;  sarga- 
tillos, robles,  tejos,  fresnos,  acebos, 
sabinas  y  enebros;  infinidad  de  ar- 
bustos, como  madrofios,  agraces,  len- 
tiscos, marañas  coscojas,  romeros  y 
bojes;  avellanos,  perales  y  otros  ñu- 
tales  tan  apetecibles  como  delicados, 
y  muchas  plantas  aromáticas  y  medi- 
cinales, como  la  salvia,  el  sen,  la  cen- 
taura y  otras.  La  riqueza  y  variedad 
de  estos  mont«s;  la  exuberancia  y 
finura  de  sus  aguas;  bus  magnificas 
cascadas,  sus  inmensos  é  impenetra- 
bles bosques,  BUS  profundos  valles  y 
elevadas  rocas;  desde  alg^una  de  las 
cuales  se  alcanza  á  ver  una  zona  de 
220  kilómetroe,  hacen  de  este  país 
uno  de  los  más  pintorescos,  sorpren- 
dentes y  agradables  del  suelo  penin- 
sular. Entre  las  principales  produc- 
ciones agrícolas,  citaremos:  el  trigo, 
la  cebada,  la  escaña,  garbanzos,  ha- 
bas, maíz,  vinoy  aceite;  algo  de  lino, 
cáñamo  y  seda;  muchas  v  sabrosas 
legumbres  y  hortalizas;  y  frutas  deli- 
cadas de  todas  clases,  entre  las  que 
se  ilistinguen  las  exquisitas  guindas 
garrafales  dsl  río  de  Jaén,  los  ricos 
melones  de  Grafiena;  las  apetecidas 
brevas  y  granadas  de  Jimena;  los 
excelentes  higos  de  Quesada;  los  nom- 
brados melocotones  de  Alcaudete;  las 
ciruelas  Claudias  de  ubeda,  que  com- 

f liten  con  las  mejores  de  España,  y 
as  peras  de  agua  de  los  pueblos  con- 
finantes de  Jandulilla,  que  no  ceden 
en  lo  dulces  i  las  famosas  bergamo- 
tas dé  Guadix. 

8,  RiqneíA  peenaria. — Con  los  nu- 
tritivos pastos  que  abundan  en  toda 
la  provincia,  se  mantienen  muchos  y 
muy  buenos  ganado^  de  todas  clases; 


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224 


JAÉN 


eabtUn.muUr,  aintl,  TMuno,  Unu, 
CKbrfo  j  de  cerda.  El  ganado  caballar, 
atinqae  no  goza  ho;  la  nombradla 

?U0  alcanzara  en  otra  época  por  ha- 
erae  caai  concluido  la  íierniofia  raza 
de  Loma  de  Úbeda,  erfanse,  sin  em- 
bargo, en  Jabn  j  en  la  misma  Loma, 
otm  de  gran  fuerza  t  rigor,  ú  no  de 
estampa  tan  gallarda  como  aquélla: 
el  mular,  destinado  generalmente  para 
las  rudas  faenas  del  campo,  se  cría  eo 
toda  la  proTÍocia,  j  ea  de  buena  es- 
tampa, corpulento,  brioso  j  de  mu- 
cha resistencia:  el  asnal,  no  es  tan 
basto  como  el  de  Castilla,  ni  tan  fino 
como  el  de  la  Andalucía  baja;  pero 
existen  algunas  castas  excelentes,  qae 
reúnen  la  fuerza  í  la  agilidad:  el  Ta- 
caño, ha  sido  de  loe  mis  bravos  y  ían 
pujantes;  encerrado  durante  seis  me- 
ses en  la  sierra  de  Cazorla,  sin  rer  en 
esto  tiempo  un  solo  hombre,  ni  i  su 
gafian  siquiera,  se  hacía  fiero  j  pega- 
joso como  ninguno;  pero  esta  famosa 
casta  ha  ido  debilittndose  hasta  el 

Ennto  de  no  poder  hoj  competir  con 
is  célebres  ganaderías  de  otras  par- 
tes: el  lanar,  no  es  tan  abundante  co- 
mo en  otra  época  por  la  falta  de  pastos 
ñ:escoB  que  se  observa  desde  que  han 
sido  roturadas  todas  las  tierras  sus- 
ceptibles de  labor;  ein  embargo,  críase 
el  suficiente  para  abastecer  a  los  pue- 
blos j  éun  para  exportarlos  ¿  otras 
provincias:  el  cabrío,  menos  delicado 
para  los  pastos  que  el  anterior,  es 
mucho  más  numeroso,  j  de  su  leche 
se  fabrican  sabrosos  quesos:  el  cordal, 
perfectamente  cebado  con  los  buenos 

tastos  que  haj  en  los  cortijos  y  de- 
esas, j  particularmente  con  la  be- 
llota de  las  sierras,  es  excelente,  abun- 
dante j  preferido  al  de  los  demis 
países. 

9.  Cata  y  paca. — La  caza  mayor  j 
menor,  así  en  loa  montea  como  en  las 
llanuras  v  en  loa  valles,  es  también 
considerable  en  esta  provincia;  Ift  ter- 
restre consiste  en  jabalíes,  venados, 
corzos,  cabras  monteses,  conejos,  lie- 
bres j  ciervos,  los  cuales  aparecen  en 
Sierra  Morena  ten  luego  como  empie- 
zan á  derretirse  las  nieves;  la  volátil, 
es  de  perdices,  chochas,  codornices, 
palomas,  zorzales  y  otros  pájaros  de 

Íiaso.  En  todos  los  ríos  que  nacen  de 
os  montes  de  Segura  y  de  sus  rami- 
ficacionea,  se  pasean  exquisitos  bar- 
bos, anguilas,  bogas  y  mucjias  tru- 
chas de  gran  temaño,  especialmente, 
en  el  Aguamala,  algunaa  de  las  cua- 
les han  llegado  á  pesar  haste  siete  li- 
bras, 

10.  Mineralogía.— 'Eete  impórtente 
ramo  ha  constituido  en  todos  los  tiem- 
pos una  de  las  principales  bases  de 
riqueza  de  las  provincia  de  Jabn.  To- 
das las  monteñas  que  dividen  su  ter- 
riterio;  singularmente,  las  de  Sierra 
Morena,  contienen  riquísimos  criade- 
ros de  minerales  de  hierro,  de  plata, 
de  oro,  v  en  particular,  de  cobre  y  de 
plomo,  los  cuales  se  presenten,  por  lo 
común,  en  filones  de  máa  6  menos  po- 
tencia en  terreno  primitivo.  Este  úl- 
timo, sobre  todo,  forma  la  base  de  la 
industrial  minera  Sel  país:  sus  minas 


JAÉN 

producen  anualmente,  por  ténnino 
medio,  sobre  2.750.000  kilégramos 
de  mineral,  que  dan:  900.000  kilo- 
gramos de  plomo  de  primera  y  200. 000 
de  segunda. — En  las  faldas  de  todas 
las  sierras  de  la  provincia  se  encuen- 
tran abundantes  canteras  de  piedra 
tosca  y  berroqnefia,  jaspes  ;  pizarras 
de  un  brillo  agradable:  cerca  de  Jabn 
existen  algunas,  de  las  cuales  se  ex- 
trajo la  piedra  para  su  magnífica  ca- 
tedral, la  elegante  balaustrada  que  la 
circuye  y  las  columnas  del  museo  de 
pinturas  do  Madrid;  es  de  un  oolor 
claro  y  hermoso,  ni  ten  blanca  como 
el  mármol,  ni  ten  negra  como  algu- 
nos jaspes.  En  el  ceiTO  de  Jabalcuz 
las  Hay  también  excelentes,  de  un  co- 
lor oBcuro,  aplomado  y  negro,  de  muy 
buen  efecto  cuando  se  las  pulimente 
con  esmero;  y  en  otros  varios  puntos, 
una  piedra  durísima,  llamada  yaJaíii- 
«M,  y  la  _/rM<«  de  la  Loma  de  Úbeda 
que,  aunque  arenisca  en  su  raíz,  se 
endurece  y  fortifica  extraordinaria- 
mente con  la  impresión  del  aire  at- 
mosférico y  se  ennegrece  por  comple- 
to con  el  bafio  de  Us  aguas  pluvia- 
les.— ^En  los  términos  de  Cazorla  y  de 
Quesada  se  encuentra  multitud  de  es- 
pumeros  y  arroyos  salados,  t  en  las 
inmediaciones  del  camino  de  Baeza  á 
Jabn  y  sitio  de  la  Venía  Qnemada,  se 
ven  las  femosas  salinas  de /Jo*  .^Mtío, 
capaces  de  abastecer  por  sí  solas  á 
toda  la  provincia. 

11.  jiywu  Miiwafet.— Los  celebra- 
dos baños  de  Jabalcuz,  llamados  así 
por  el  cerro  en  cuya  fiJda  nacen,  es- 
tán situados  i  unos  tres  kilómetros  de 
Jaui,  entre  Oriente  y  Occidente.  Sus 
virtudes  medfcinales,  aegun  el  resul- 
tado de  observaciones  clínicas ,  son 
eficaces  en  todas  aquellas  afecciones 
que  reconocen  por  principal  causa  la 
irritabilidad  del  sistema  nervioso,  la 
rigidez  en  los  sistemas  muscular  y 
fibroso,  en  los  ñujos  rebeldes  y  habi- 
tuales, en  la  dismenorrea  ómenstrua- 
ciones  cortas,  en  las  gastritis  cróni- 
cea,  obstrucciones  viscerales  y  en  las 
nefritis  calculosas;  siendo  aún  más 
marcada  la  acción  terapéutica  de  estas 
aguas  eu  las  afecciones  gotosas;  y 
más  especialmente,  en  las  reumáti- 
cas :  cerca  de  Villalba,  surge  un  ve- 
nero de  agua  ferruginosa  y  medicinal 
muy  acreditada  y  eficaz  para  las  do- 
lencias de  estómago:  á  ocho  kilóme- 
tros de  distancia  de  la  ciudad  de  An- 
dújar,  se  hallan  las  aguas  sulfurosas 
de  la  Fuente  de  la  Encina,  ensayadas 
con  éxito  en  los  padecimientos  cutá- 
neos; y  en  los  alrededores  de  Mirtos, 
se  encuentran  los  baños  sulfurosos  de 
su  nombre,  que  se  recomiendan  para 
las  mismas  enfermedades  que  las  de 
la  fuente  anterior. 

12.  /tK^írú.^Los  principales  ra- 
mos industriales  del  país  consisten  en 
la  minería  y  la    agricultura,  cuyas 

£  reducciones  van  aumentando  consi- 
erablemente  con  la  mejora  del  culti- 
vo: signe  á  éstos  la  corta  y  conduc- 
ción de  maderas  de  las  sierras,  la  fa- 
bricación de  capotes,  paño  pardo,  ja- 
bón, sombreros,  curtidos ,  lienzos  co- 


JAÉN 

muBM,  tmidoB  de  hilo,  mant^leríaM 
finas  y  totas  para  colchones,  cuyos 

trecioBOB  dibujos  y  colores  imitan  la 
ombardía.  Existen  además  numero* 
sos  telares  donde  se  tejen  lientos  of 
diñarlos  da  cáfiamo  y  fino,  estambra- 
dos, estameñas  y  mantea  para  loa 
aperos  de  las  muías  de  labranza;  in- 
finidad de  molinos  harineros;  muchas 
ebanisterías  y  ferreterías  en  notable 
progreso,  y  tedas  las  demás  artes  y 
oficios  que  exigen  las  necesidades  da 
un  pueblo  culto.  La  elaboración  del 
aceite  es  extraordinaria,  pues  hay  pue- 
blos, como  Úbeda  y  Mártos,  en  curo 
recinte  se  cuentan  más  de  100  moli- 
nos aceiteros. 

13.  Cowtenio. — Entre  los  artículos 
de  consumo,  que  son  objeto  de  expor- 
tación, figuran:  el  trigo,  la  cebada, 
garbanzos,  escaña,  judías,  centono, 
orejones,  higos,  ciruelas  y  otras  fin- 
tas secas,  aceite,  vino,  aguardiente, 
bellotas,  casteflas,  peras,  goindaa, 
manzanas  y  toda  clase  de  ganados:  las 
importaciones  consisten  en  pescado 
seco  y  fresco,  arroz,  azúcar,  bacalao, 
patatas,  batetas,  naranjas  y  otros  pro- 
ductoe. 

14.  Feria*. — Laa  máa  notables  d« 
la  provincia,  son:  la  de  Noalejo,  qoe  sa 
celebra  el  S  de  Setiembra;  la  de  Alcai- 
lá  la  Real,  del  21  al  24  de  Setiembre; 
Baeza,  del  18  al  31  de  Mavo;  Ubeda, 
desde  el  29  de  Setiembra  al  15  de  Oc- 
tubre; La  Carolina,  el  3  de  Mayo  y 


idu^ar, 


del  20  al  22  de  Setiembre: 


los  principales  objetos  de  tráfico  son: 
ganados  de  todas  clases,  útiles  para 
la  labor,  frutas  secas  y  frescas,  ropas, 
quincalla,  dulces,  juguetee  para  ni- 
ños y  objetos  de  cobre  y  hierro.  Ea 
Jabñ  hay  un  mercado  semanal,  y  sus 
ferias,  que  tienen  lugar  el  15  de  Agos- 
to,  el  18  de  Octubre  y  e!  30  de  No- 
viembre, consisten  principalmente  en 
ganados  asnal,  caballar,  de  cerda  j 
vacuno  para  carne  y  laboras. 

15.  Jakn:  —  Ciudad  con.  ayunta- 
miento, residencia  de  un  gobierno  ci- 
vil, de  una  comandancia  militar,  do 
un  obispado  su&agáneo  de  Toledo,  de 
una  administración  de  Rentas,  y  capi* 
tal  de  la  provincia  y  de  U  jurisdicción 
de  su  nombre.  Se  encuentra  enclavada 
entre  sierras,  en  la  falda  terriza  de  un 
monte  denominado  Cerro  del  Cattillo, 
sobre  el  Guadalbullon,  á  los  37*48' 
de  latitud  setentrional  y  0°  &  30"  da 
longitud  oriental  del  meridiano  de 
Madrid,  con  23.045  habitentes.  El  cli- 
ma es  benigno  y  saludable:  las  esta- 
ciones se  suceden  con  bastante  regu- 
laridad, si  se  exceptúa  la  primavera, 
que  algunaa  veces  no  llega  á  ser  co- 
nocida, ya  por  la  prolongación  del 
invierno,  ya  por  la  anticipación  del 
verano;  estas  dos  estaciones,  aun- 
que suelen  experimentarse  en  ellas 
excesos  de  frío  y  de  calor,  aon  ge- 
neralmente de  corte  duración:  el  oto- 
ño ea  con  frecuencia  la  estación  más 
templada  y  agradable  del  año.  Es- 
te ciudad  estuvo  encerrada  dentro 
de  unos  límites  muy  estrechos,  du- 
rante las  guerrea  contra  1m  moros, 
en  que  la  necesidad  de  la  defénM 


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JAÉN 

•glomenbft  los  ediflcioB  faácia  1«  rafz 
del  pefion  del  castillo:  ho;  la  pobla- 
cien  va  extendiéndose  por  el  lado  que 
jnira  al  Oriente,  en  términoa  aue,  los 
grandes  barrios  de  San  lldetoasa  j 
de  la  Catedral,  lian  sido  edificados 
fuera  de  las  antiguas  murallas. — La 
ciudad  está  bastante  bien  construida, 
8Í  se  exceptúa  la  parte  del  oastillo; 
las  calles  antiguas  son,  por  lo  común, 
mis  estrechas,  incUnadas  j  tortuosas 
que  las  modernas;  están  formadas  por 
edificios  más  irregulares  j  madiana- 
menteempredradas.  i<ss  callea,  por  lo 
general,  son  poco  anchos;  las  princi- 

Salee  tienen  de  cuatro  á  cinco  metros 
a  latitud;  la  más  notable  de  todas, 
llamada  de  la  Carrera,  es  Igual  en 
toda  BU  extensión  t  mide  sobre  10 
metroa  de  ancho, — La  necesidad  de 
oponer  una  resistencia  firme  contra 
los  vientos  del  Oeste  j  Sudoeste,  cuja 
TÍolencia  ha  llegado  á  derribar  cmbo», 
árboles  j  personas,  ha  hecho  que  las 
casas  se  edifiquen  con  gruesisimas 
paredes  6  de  buen  tapial  encajonado 
en  eaquinae  j  pilares  de  piedra.  La 
forma  general  de  los  edificios  regula- 
res consiste  en  un  portal  con  segunda 
puerta,  un  patio  claustrado,  habita- 
ciones bajas  para  yerano,  un  cuarto 
más  elevado  con  veatenas  6  balcones 
con  cristales  j  aposentos  para  invier- 
no con  cocinas  en  el  mismo  piso;  y 
sobre  éste,  una  cámara  con  ventanas 
á  la  calle.  Por  este  modelo  hav  bas- 
tantes casas  magníficas,  modernas 
easi  todas,  muchas  de  ellas  con  un 
tercer  piso  habitable,  hermoseadas 
con  jardines,  particularmente,  las 
que  forman  las  Ifneas  de  circunvala- 
ción, j  eon  buenos  pozos  de  agua  po- 
table.— Tres  son  las  plazas  principa- 
les que  embellecen  esta  capital;  la  de 
SeMta  Mttritt,  que  mide  72  metros  de 
largo,  de  Norte  á  Uediodia,  por  43  de 
ancho,  de  Oriente  á  Occidentei.la  de 
8a%  Franeiteo,  de  figura  un  tanto  ir- 
regular, formando  declive  j  con  una 
fuente  de  taza  en  su  parte  más  eleva- 
da, j  la  del  Sfertado,  que  es  la  major 
de  todas,  de  74  metros  de  longitud, 
de  Oriente  á  Occidente,  por  38  de  la- 
titud, de  Norte  á  Mediodía,  con  bue- 
nos bancos  de  piedra  labrada  j  ador- 
nada de  flores  vistosas,  de  acacias  j 
otros  árboles  americanos. — La  pobla- 
ción cuenta  además  numerosas  fuen- 
tes públicas  V  particulares  de  exqui- 
sita agua,  algunas  de  ellas,  de  ele- 
gante arquitectura;  12  iglesias  par- 
roquiales, varios  hospitales,  baBoa 
pácrlicos,  monte  de  Hedad,  museo, 
teatro,  biblioteca,  sociedad  Económi- 
ca de  Amigos  del  País,  cárcel,  mata- 
dero, cuarteles,  hospicio,  casa  de  ex- 
pósitos, seminario,  instituto,  colegios 
.  y  multitud  de  escuelas  de  primera  en-. 
señanza,  Entre  los  edificios  públicos 
j  de  particulares,  citaremos  como  no- 
tables: el  palacio  episcopal  y  el  de 
los  condes  del  Villar  Don  Pardo;  la 
casa  del  señor  obispo  Suarez  de  la 
Fuente  el  Sauce,  la  del  capitán  Don 
Fernando  Quesada  UUoa,  la  de  Don 
Cristóbal  de  Vilches,  la  del  conde 
Gsrciee  j  la  llamada  de  los  Masones; 


JAÉN 

el  Calvario,  el  cementerio,  si  polvoría 
j  una  alameda,  cu;o  salón  tiene  94 
metros  de  largo  por  18  de  ancho,  con 
asiento  corrido  j  algunos  pequeños 
jardines.  Entre  sus  monumentos  es 
digna  de  mención  una  hermosa  cate- 
dral, cu^a  obra,  trazada  j  dirigida 
-)or  Don  Ventura  Rodríguez,  director 
[e  la  Academia  de  San  Fernando, 
quedd  completamente  terminada  en 
1801  j  consagrada  el  33  de  Marzo. 
Este  magnífico  edificio,  situado  entre 
la  plaza  de  la  Constitución,  la  de  San 
Francisco  j  callejón  de  la  Mona,  ha 
sido  levantado  sobre  el  mismo  solar' 
e  ocupaba  una  mezquita  árabe,  que 
rej  Don  Fernando  III  trasformd, 
en  el  siglo  xiit,en  templo  del  cristia- 
nismo. Su  planta  exterior  es  rectan- 
gular, pues  aunque  la  sacristía  j  sala 
capitular,  situadas  en  el  costado  iz- 
quierdo, V  el  sagrario,  en  el  derecho, 
forman  dos  cuerpos  salientes,  como 
los  brazos  de  una  cruz,  corre  de  uno 
á  otro  extremo,  comprendiendo  la  fa- 
chada principal,  un  atrio,  que  cerca 
un  enverjado  de  hierro  sdlido  j  de 
alegante  dibuj^o,  intel-rumpido  por  pi- 
lares que  sostienen,  sobre  bases  lai- 
cas, pifias  j  flameros.  La  fachada 
principal,  que  mira  al  Occidente,  tie- 
ne 19  metros  de  elevación  j  32  de  la- 
titud, sin  comprender  las  dos  torres 
!ue  la  flanquean:  astas,  que  tíenen 
rSO  metros  de  grueso  en  su  base,  sa 
elevan  hasta  una  altura  de  63  metros, 
formando  cuatro  cuerpos:  los  dos  pri- 
meros, de  sección  cuadrada  j  senci- 
llos; el  segundo,  tiene  también  dos 
balcones  á  la  altura  de  las  ventanas 
del  atrio;  el  tercero,  presenta  en  sus 
ángulos  dos  medias  columnas  corin- 
tias estriadas  y  adaptadas  á  unas  pi- 
lastras áticas,  V  en  cada  fronte,  tres 
arcos,  en  donde  sa  hallan  colocadas 
campanas:  al  cuarto  cuerpo  es  un 
octágono  inscrito  en  una  balaustrada 
da  piedra,  interrumpida  por  pedesta- 
les que  sostienen  unas  preciosas  pi- 
rámides. En  cada  uno  da  sus  lados 
hav  una  ventana;  en  el  centro  de  la 
del  Norte,  está  colocado  ai  reloj,  j  so- 
bre la  comisa  del  octágono,  se  elevan 
unos  rematas,  coronándolo  todo  la  cú- 
pula, que  termina  en  otro  en  que  des- 
cansa la  cruz,  Las  tres  puertas,  que 
dan  entrada  á  las  naves  de  la  iglesia, 
aparecen  divididas  por  ocho  medias 
colnmnas  da  orden  corintio,  estriadas: 
la  del  centro,  que  es  mayor  que  las 
otras,  está  comprendida  entre  cuatro 
medias  columnas  pareadas,  j  en  sus 
jambas  y  en  la  archivolta  del  arco 
presentan  una  graciosa  decoración,  y 
otra,  más  sencilla,  an  Iqs  laterales. 
Sobre  estas  puertas  se  destacan  unos 
altos  relieves ,  que  representan  la 
Asunción,  en. al  eentro^  santa  Catali- 
na, á  la  derecha;  j  san  Miguel,  á  la 
izquierda,  perfectamente  ejecutados. 
En  los  intercolumnios  se  ven,  en  ni- 
chos ligeramente  decorados,  las  esta- 
tuas de  san  Pedro  y  san  Pablo,  y  en- 
cima, así  como  sobre  las  puertas,  cin- 
co balcones  en  la  fachada,  y  dos,  en 
las  torrea,  an  la  misma  línea,  adorna- 
dos con  diferentes  molduras.  La  cor- 


JAÉN 


SS5 


DÍsa  general,  ornada  con  algunas  la- 
bores, sirva  de  apojo  á  una  balaua- 
tradada  piedra,  dividida  por  pedestales 
decorados,  sobre  los  cuales  descansan 
las  estatuas  del  rej  Don  Fernando,  en 
el  centro,  y  los  evangelistas  y  docto- 
ras de  la  lej,  an  los  costados.  Forma 
el  segundo  cuerpo  un  ático,  adornado 
sencil lamenta  con  pilastras,  entre  las 
que  se  ven  tres  ventanas,  y  sobre  él 
corre  un  zócalo,  en  el  que  asientaii 
unos  remates  graciosos,  que  coronan 
el  edificio  por  todas  sus  partee.  En  el 
costado  del  templo,  que  da  frente  al 
Mediodía,  hav  una  linda  portada  de 
los  órdenes  dórico  y  jónico.  El  arco 
de  la  puerta  ostenta  una  pintoresca 
decoración,  y  en  sus  enjutas  resaltan 
dos  alegorías  de  la  Piedad  y  de  la  Re- 
'igion ,  primorosamente  ejecutadas; 
□  Ore  la  puerta,  un  relieve  que  repre- 
senta la  Asunción  y  varios  angelitos, 
UB  sostienen  el  manto  de  la  Virgen, 
a  portada  del  Norte  está  formada 
por  dos  columnas  de  orden  compues- 
to, que  sostienen  un  cornisamento, 
sobre  el  que  descanrá  un  ático,  en 
cujo  centro  aparece  un  nicho,  que 
ocupa  la  Concepción,  rodeada  de  se- 
rafines, j  á  los  dos  lados,  las  estatuas 
da  David  y  Salomón,  En  los  muros 
laterales  del  templo  se  ven,  en  el  pri- 
mer cuerpo,  unas  ventanas  que  dan 
luz  á  las  capillas,  y  en  el  segundo, 
balcones  adornados  con  molduras  y 
frontones  semicirculares.  El  cuerpo 
del  cimborio  sobresale,  y  en  sus  mu- 
ros tiene  abiertas  las  ventanas  que 
dan  lus  á  la  iglesia,  en  cujra  parte 
superior  hay  una  cornisa,  en  la  que 
asienta  el  zócalo,  el  cual  sostiene  lOB 
remates  que  adornan  el  edificio  por 
todos  sus  lados.  Finalmente,  en  la 
bóveda  que  cubre  este  último  cuerpOj 
carga  la  linterna,  en  que  se  reparten 
ocho  ventanas,  que  coronan  una  cor- 
nisa, sobre  la  que  se  apoya  la  cdpula. 
El  interior  de  la  catedral  afecta  la  fi- 
gura de  una  cruz  latina,  presentando 
a  forma  de  un  paralelógramo  rectán- 
gulo, y,  en  dirección  de  su  longitud, 
se  halla  dividida  en  tres  naves,  de  las 
cuales,  la  central,  que  es  la  mayor, 
tiene  sus  bóvedas  sostenidas  por  gran- 
des y  elegantes  pilares  de  orden  co- 
rintio da  sección  cuadrada,  que  des- 
cansan sobre  un  elevado  pedestal  del 
mismo  género.  El  pavimento  de  este 

gran  edificio  es  de  mármol.  Las  naves 
^terales  presentan  sus  bóvedas  apo- 
yadas, por  una  parte,  en  los  pilares 
de  la  central;  y  el  arranque  de  la 
opuesta,  sobre  medias  columnas  co- 
rintias en  idénticos  pedestales,  adap- 
tadas á  la  pared,  que  forma  el  &ente 
exterior  de  las  capillv-  Estas  se  en- 
cuentran adornadas  de  riquísimos 
cuadros  y  esculturas  de  mérito.  Una 
da  ellas  contiene  una  preciosa  reli- 
quia, la  Santa  Faz,  impresa  sobre  el 
paño  de  la  Verónica.  El  coro  está  de- 
corado con  gran  lujo  y  riqueza.  El 
presbiterio  se  eleva  sobre  un  atrio  de 
tres  piés'da  altura,  formado  por  una 
escaUnata  de  mármol  negro,  en  sus 
cuatro  frentes,  y  cercado  por  una  ver- 
|ja  dorada;  en  su  centro^  sobre  tres 

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JA.EN 


JAÉN 


gradu  de  jaspe  encftniado,  ee  leranta 
el  &ltar,  en  el  que  eetá  colocada  uaa 
mesa,  cubierta  por  un  paño  ejecutado 
en  bronce,  j  tres  ingles  de  mármol 
blanco  sn  ademan  de  recogerle.  Sobre 
atjnella  superficie  se  alza  un  tabe^- 
naculo,  compuesto  de  ocho  columnas 
de  serpentina,  con  basas  j  capiteles 
de  bronce  dorado,  y  otras  preciosas 
labores,  j  sobre  una  cornisa  de  már- 
mol de  mezcla,  descansa  la  cúpula, 
que  termina  en  una  cruz  de  crisol  da 
roca:  apocados  en  los  pedestalea  de 
cuatro  pilares  en  que  descansa  la  bó- 
veda, se  elevan  sobre  nubes  otros  tan- 
tos ángeles,  cada  uno  de  los  cuates 
sostieiie  unahermoea  lámpara  de  pla- 
ta. Este  magnífico  monumento,  que 
acabamos  ligeramente  de  reseñar,  fué 
obra  del  espíritu  religioso  de  los  ha- 
bitantes de  Jaén,  la  cual  pudo  llevar- 
ae  á  cabo,  merced  á  sus  limosnas  j  al 
celo  de  los  prelados  de  aquella  época: 
en  Bií  ftbríea,  toda  de  piedra,  primo- 
rosamente labrada,  el  edificio  aparece 
grandiosa;  considerado  en  su  drden  j 
suntuosa  decoración,  se  ostenta  ver- 
daderamente  sublime, 

16.  Térmtitot, forma,  dwisiona,pr<h 
d»elo»,  tupecto  del  paü.—Ei  término 
de  la  ciudad  se  halla  circundado  de 
montes  y  cerras,  en  todas  direcciones 
y  i  distancias  diferentes  de  la  pobla- 
ción, excepto  por  el  Norte  y  Onente: 
su  figura  es  irregular,  con  muchos 
ángulos  entrantes  y  salientes  en  su 
circunferencia.  El  suelo  puede  divi- 
dirse en  dos  grandes  porciones:  la 
parte  montuosa  y  de  ^antacion;  la 
parte  llana  6  campiña.  Todos  los  ter- 
Kaoa  comprendidos  dentro  del  exten- 
so círculo  que  abraza  su  término, 
forman  un  magnífico  valle,  sobre  el 
cual  se  destacan  gallardamente  los 
cerros  del  Zumel,  Zumel  Redondo, 
Peñas  de  Castro,  Peña  de  Celada  y 
varias  colinas,  ofreciendo  á  la  vista 
un  suelo  desigual,  variado,  extraor- 
dinariamente pintoresco.  Cruzan  este 
valle,  en  dirección  del  Mediodía  á 
Norte,  el  río  de  Jaén,  con  su  magní- 
ñca  corona  de  huertas,  v  el  arrojo 
Valparaiso,  de  Sudoeste  a  Bst«,  com- 
pletando el  encanto  de  su  fecundisi- 
m&  ribera-  En  estos  terrenos  ee  en- 
cuentran todas  las  plantaciones  de 
vides  y  olivos,  las  cuales  tapizan  casi 
literalmente  el  socio  basta  la  cumbre 
de  los  cerros  del  interior,  ^ubo  un 
tiempo  en  que  estos  sitios  eran  mon- 
tuosos y  apenas  producían  otra  cosa 
que  pastos,  bbIvob  algunas  viñas  y  oli- 
vares, diseminados  sin  orden  ni  ar- 
monía: boj,  por  el  contrario,  todo 
aparece  cuidadosamente  cultivado; 
todo  es  vida  V  vegetación.  Los  varia- 
dos colorea  <íe  la  vid,  del  olivo  y  otra 
infinidad  de  plantas;  el  animado  mo- 
'  vinúento  de  las  gentes  del  campo;  las 
numerosas  casas,  de  blanquísimas  pa- 
redes, que  pueblan  aquel  valle;  la 
multitud  de  veredas  que  lo  cruzan  en 
todas  direcciones  j  la  trasparencia  de 
las  aguas  que  lo  bañan,  reflejando  los 
objetos,  forman  un  conjunto  delicio- 
so, que  ofrece  grata  contemplación  al 
filósofo;  inspiraciones,  al  poeta  y  mo- 


{ tivoa  de  aplicación  práctica,  al  econo-,^ 
mista.  La  calidad  ae  los  terrenos  si- 
tuados al  Mediodía  de  la  ciudad,  c 
jora  en  los  parajes  llanos  que  medi 
entre  los  cerros;  así  es  que,  mientras 
en  las  faldas  elevadas  de  éstos,  el  ter 
reno  se  presenta  arenoso  v  pedregoso, 
en  los  llanos  se  ve  con  frecuencia  la 
tierra  arcilla-arenosa,  tan  á  propdsi' 
to  para  el  cultivo  de  la  vid  y  del  oli- 
vo. Esta  circunstancia  j  la  de  reco- 
fer  las  humedades  y  sustancias  que 
ascienden  filtradas  de  las  alturas, 
hacen  de  los  llanos  unos  terrenos  utuy 
superiores  y  susceptibles  de  sostener 
por  largos  años  la  vegetación.  Los 
terrenos  que  se  extienden  al  Oriente 
7  Norte  de  la  población,  desprovistos 
de  mont«8  y  de  cerros,  son  los  que  ee 
conocen  cod  el  nombre  de  campiña. 
En  ellos  no  se  encuentran  plantacio- 
nes de  árboles,  pues  se  hallan  dedi- 
cados casi  flrclusivamente  al  cultivo 
de  cereales;  en  particular,  del  trigo. 
17.  Fiora.~ÍA  flora  de  este  térmi- 
no es  por  demás  variada:  en  la  fami- 
lia de  las  rosáceas,  en  sus  dos  tribus 
más  interesantes,  tanto  amigdaláceas 
como  pomáceas,  se  dan  exquisitos 
frutos:  el  almendro,  el  melocotón  v 
ciruelo,  con  muchas  desús  variedade 
el  albaricoquero  jel  cerezo,  con  otras 
de  extraordinario  mérito;  el  manzano, 
con  otras  muchas  á  cual  más  aprecia- 
bles;  el  peral,  con  algunas  varieda- 
des excelentes;  el  membrillero,  el  nís- 
pero y  algún  acei>olo.  En  la  especie 
más  notable  de  la  familia  de  las  am~ 
pelideas,  que  es  la  vid,  se  crían  igual- 
mente otras  variedades  muy  buenas 
Eara  postre,  las  cuales  se  cultivan  en 
ks  huertas:  en  la  familia  de  las  in- 
glandeas,  figura  el  nogal,  de  sabroso 
fruto  j  de  nca  madera.  El  espárrago, 
alcarcil  silvestre  v  la  alcachofa  de 
cultivo  son  muj  anundantes.  En  loe 
jardines  ;  los  campos  crecen  bellísi- 
mas flores  de  delicioso  aroma  ;  deli- 
cados matices:  eu  las  ranunculáceas 
se  encuentran  los  ranúnculos  más 
variados  y  de  elegante  poesía; -en  las 
jazmíneas,  el  jazmín,  la  lila  y  otras 
mil  de  gran  mérito  en  diferentes  es- 
pecies; en  las  labiadas,  qne  tanto 
abundan  en  este  término;  principal- 
mente, en  los  montes,  se  cuentan  el 
romero,  el  espliego,  la  saina,  la  men- 
ta 6  hierba  buena,  el  tomillo,  el  oré- 
gano, la  mejorana,  el  toronjil  y  la 
albahaca:  entre  las  plantas  medicina- 
les, se  citan  la  cicuta,  la  mostaza, 
zaragatona,  malvas,  malvavisco,  cino- 
glosa, vetdnica,  beleño,  acónito,  anís, 
cominos,  rudas,  lepiáimí  latifoUnm, 
belladona,  manzanilla,  chicoria,  sal- 
via, rábano  rusticano,  lirios,  sabina, 
tréboles  y  otra  infinidad  que  seria 
prolijo  enumerar.  Entre  las  produc- 
ciones agrícolas,  haremos  mención 
del  trigo,  cebada,  garbanzos,  lente- 
jas, alberjonea,  guijas,  habas  v'maíz, 
en  cuanto  á  semillas;  en  líquidos, 
aceite  de  olivas  v  vino;  en  hortalizas, 
lechugas,  escarolas,  tomates,  pimien- 
tos, berengenaa,  nabos,  rábanos,  co~ 
les,  brécoles,  coliflores,  acelgas,  car- 
das,   apio,    habiohueUs,   calabazaB, 


JASN 

.verdolagas  y  zanahorias;  en  frutas: 
los  melones,  las  sandías,  el  pepino  j 
otras.  Entre  tas  maderas,  se  utilican 
et  cerezo,  el  moral,  el  álamo,  el  fres- 
no, el  nogal  y  algunos  pinos. 

18.  C^ua. — El  desmonte  y  las  rotu- 
raciones han  disminuido  mucho  Ik 
caza,  que  en  otro  tiempo  era  abundan- 
te; sin  embargo,  en  la  actualidad  haj 
bastantes  perdices,  chochas,  zorzales, 
palomas,  codornices,  trigueros,  toto- . 
vías,  gangas  y  otros  pájaros;  liebres 
y  conejos.  Entre  los  animales  da&i- 
nos,  se  encuentran  lobos,  zorraa,  tu- 
rones, tejones  y  topos. — En  cuanto  á 
ganados,  no  es  muj  abundante;  espe- 
cialmente, el  de  cerda,  caballar  y  la- 
nar, por  la  &lta  de  buenas  dehesas: 
la  labor  de  arado  de  la  campiña  se 
hace  con  buejes;  la  trilla,  con  ye- 
guas, y  las  conducciones,  en  carretas 
de  buejes  6  á  lomo,  en  burros. 

19.  /iM/MÍna.— L^  industria  agrí- 
cola es  la  más  importante  de  esta  po- 
blación, en  la  cual  figuran  además 
varias  filbricas  de  paños  pardos,  de 
lienzos,  de  mantelería,  lienzos  lisos  j 
fuertes,  telas  rajadas  para  pantaJo- 
nes,  fajas  de  estambre,  jabón  blando 
y  de  piedra,  y  aguardientes;  molinos 
de  aceite  j  demu  artes  y  oficios  ne- 
cesarios. 

20.  Cínureú.— El  comercio  es  in- 
significante, pues  todo  él  se  reduce  i 
la  importación  de  los  artículos'  india- 
pensaoles  para  -el  consumo  de  la  ciu- 
dad, y  exportación  del  sobrante  de 
las  cosechas  y  de  algunas  manu&o- 
turas. 

21.  Pobláeiotiti. — Las  más  nota- 
bles de  la  provincia,  aon:  Liitartt, 
que  describiremos  en  su  letra  respe<»- 
tiva;  Úbeda,  ciudad  situada  en  loa 
famosos  cerros  de  su  nombre,  con 
17.935  habitantes,  colegio  de  padrea 
escolapios,  campiña  feraz  y  nca  ea 

Eastos.  con  que  se  mantiene  una  ds 
is  mejores  razas  de  caballos  andalu- 
ces; Alcalá  la  Seal,  ciudad  también, 
con  15.851  habitantes,  un  antiguo 
castillo,  campo  poblada  de  vides  y  en 
cuja  jurisdicción  se  encuentran  loe 
baños  minerales  da  \i,  Ribera  y  Fiuitt&- 
Álaww;  Mdriot,  población  mujr  nont- 
brada  en  la  historia  de  Femando  IV 
el  Emplaeado,  por  la  célebre  peña  de 
la  cual  fueron  precipitadoe  tos  herma- 
nos Carvajales,  con  14.621  almas  j 
aguas  minerales;  Baeta  (véase  en  su 
letra  correspondiente);  Ándújtr,  asen- 
tada sobre  el  Guadalquivir,  con  11 .825 
habitantes,  abundante  campiña,  ex- 
tensoB  olivares,  hermoso  puente,  al-" 
guna  industria  y  fábricas  de  slcarrar- 
zas;  BaiUn,  ciudad  tunosísima  desde 
la  guerra  de  la  Independencia,  por  la 
gloriosa  batalla  ganada  á  tos  france- 
ses en  sus  cercanHis,  con  9.118  habi- 
tantes; AlcavdeU,  en  terreno  quebra- 
do, pero  muv  feraz,  con  8  423  almas; 
Porcuna,  población  notable,  con  mu- 
cho grano  y  8.242  habitantes;  Villa- 
carrüle,  con  8  219,  aceite,  garbanzos 
y  buenos  pastos;  Qnesada,  víÍIb  en  país 
quebrado,  con6.843  habitantes  j  bue- 
nas salinas;  Catarla,  en  tas  sierras  de 
su  nombre,  con  6.645  almas  y  abun- 


Digitized  by 


Cjooglc 


JAÉN 

dancJa  de  hipos,  maderaje  jsal;  la 
CAroli*a,  poblacioa  nueva,  de  hermo- 
sa construcción,  capital  de  las  eolo- 
niat  d»  aUnuMt* ,  establecidas  en  Sier- 
ra Uorena,  en  el  reinado  de  Carlos  III, 
con  6.474  habitantes,  j  considerables 
plantíos  de  olivos,  moreras,  vides  t 
imítales;  Mancka  Seal,  en  terreno  aa 
muchos  granos,  con  5.688  almas;  Se- 
avra,  situada  en  la  sierra  de  su  nom- 
"bre,  con  5.633  almas  j  poblada  de 
bosques,  que  producen  excelente  ma- 
dera de  construcción;  Árjona,  villa  de 
alguna  importancia,  con  5.525  habi- 
tantes; ;-  Navat  Je  Tolosa,  célebre  por 
la  grande  y  decisiva  batalla  que  Al- 
fonso VIII  mní  i  los  moros,  la  cual 
celebra  la  Igleaia  annalmente  bajo  el 
título  de  Trttmfo  át  U Santa  Cnt. 

22.  StnografUi. — Los  habitantes  de 
esta  provincia  son,  por  lo  común,  ac- 
tivos, laboriosos  y  sufridos,  por  ca- 
rácter; ddcilea,  sobrios  j  pacíficos, 
por  temperamento  j  edacacion:  alti- 
vos j  agradecidos  al  mismo  tiem- 
po, ni  saben  mostrarse  ingratos,  ni 
soportan  con  paciencia  la  humilla- 
ción. La  virtud  de  la  hospitalidad  es 
general   en  todos  los  naturales  del 

Íafs,  si  bien  se  marca  más  en  los  de 
IB  aldeas'^  pueblos  de  escaso  vecin- 
dario. El  carácter  de  los  habitantes 
de  la  capital  participa  de  la  honradez 

5  formalidad  castellanas,  sin  carecer 
e  ese  gracejo  peculiar  de  los  andalu- 
ces; asTse  dice,  j  no  sin  fundamento; 
que  la  provincia  de  Jakn  es  la  Galicia 
de  las  Andalucías.  Las  mujeres  son 
^neraimente  mu;  bien  formadas,  j 
no  es  raro  admirar  en  ellas  todos  los 
encantos  propios  de  su  seso,  llevados 
£  un  alto  grado  de  perfección. 
""  Hitíoria. — Ei  origen  de  esta 
iblacion  se  pi     '        '  ■  ■   ^  , 

s  siglos :  alg 

lierse  llamado  Awrinaia;  por  cujro 

tecedente,  confirmado  por  otras  cir- 
cunstancias ,  Be  asegura  que  es  la 
Ommu  hética,  adscrita  al  convento 
jurídico  de  Ecija,  nombrada  por  Pli- 
nio.  Esta  adulteración  AaA%nnjú  en 
0»ingis  es,  en  concepto  de  un  geógra- 
fo, sumamente  fácil,  siendo  permuta- 
bles la  jí  j  la  O,  la  JV  v  la  ÍB  entre 
los  antiguos,  como  se  ha  observado 
repetidas  veces.— La  historia,  en  la 
primera  mención  que  hace  de  ella,  la 
presenta  ;a  opulentísima,  con  un  ter- 
reno de  los  más  fértiles,  j  á  sus  habi- 
tantes, explotando  minas  de  plata. 
(Tito  Livio).  El  rártaginés  Asdrúbal 
Qisgon  la  fortificó  con  extraordinario 
ennero,  considerándola  como  eiuda- 
dela  inexpugnable  para  apo^r  en  ella 
sus  expeoiciones  mediterráneas,  como 
lo  era  Cartagena  para  las  marítimas. 
En  la  lamosa  expedición  militar,  lle- 
vada i,  cabo  por  Jos  dos  hermanos  Es- 
cipiones,  tan  próspera  jr  feliz,  que 
casi  puso  á  su  disposición  las  dos  Es- 
paflas,  se  dié  enfrente  de  esta  ciu- 
dad, según  el  autor  antes  citado,  una 
gran  batalla,  en  la  que  quedaron  los 
cartagineses  completamente  derrota- 
dos, perdiendo  8.000  hombres,  cerca 
de  1.000  prisioneros  j  58  banderas. 
Los  Eacipiones  no  lograron,  sin  em~ 


población  se  pierde  en  la  oscuridad 
los  siglos:  algunos  autores  dicen  ha- 


JAÉN 

bargo,  apoderarsB  de  la  ciudad,  ni  se 
detuvieron  á  ponerla  sitio:  su  con- 
quista estaba  reservada  para  Pubtio 
Cornelio  Escipion,  llamado  e¿  ytftien, 
j,  más  tarde,  el  Africano,  el  cual  la 
sitió  estrechamente  j  la  tomó,  por  úl- 


JAKN 


227 


timo,  mediante  un  san  grieto  v  h< 
roso  asalto.  Esta  conquista  fuá 
del  agrado  de  Escipior 


de  aplaudirla,  comparándola  á  la  de 
Cartagena,  año  208  antes  de  Jesucris- 
to.—Algunos  restos  de  un  acueducto 
7  otras  antigüedades  romanas ,  re- 
cientemente descubiertas,  atestiguan 
también  su  existencia  en  tiempo  de 
los  romanos.  Diñcil  sería  puntualizar 
la  historia  de  Jakn,  durante  las  inva- 
es  bárbaras,  que  asolaron  las  pro- 
vincias del  imperio  j  muj  partícnlar- 
mente,  la  Bética,  hasta  que  se  redon- 
deó el  dominio  de  los  godos  en  la 
península,  hallándose  envuelta  en  la 
general  del  país.  Destruida  esta  do- 
minación en  las  orillafi  delGuadalete, 
Íjr  el  territorio  de  Jaén  se  dirigió 
arek  hacia  Toledo,  contándose  entre 
las  poblaciones  que  quedaron  bajo 
el  libre  dominio  del  godo  Teodorico, 
én  virtud  del  célebre  tratado  de 
Orihuela,  celebrado  entre  aquél  j  el 
caudillo  musulmán  Abd-el-Azid.  En 
reparto  de  tierras,  hecho  por  Abul- 
khatar,  año  744,  pasó  esta  ciudad  i 
los  de  la  tribu  de  Kiusrín,  de  la  cual 
tomó  el  nombre  de  Kifmn.  Bajo  el  po- 
dermusulman,  alcanzó  un  estado  flore- 
ciente, pues  los  árabes  la  fortificaron 
V  denominaron  Oten,  que  los  españo- 
les tradujeron  luego  por  Jaén.  En  la 
división  de  España,  hecha  por  Yusuf, 
año  "747,  aparece  con  el  nombre  de 
Kinrin  6  Daquen,  figurando  entre  las 
principales  poblaciones  del  Ándalo*. 
Proclamado  Abdaiá  por  muerte  de  su 
hermano  Moudhir,  emir  de  Córdoba 
en  788,  confió  á  Omar  ei  gobierno  de 
Jaén,  que  su  padre  había  ejercido 
anteriormente,  el  cual  fué  luego  pa- 
sando de  manos  de  varios  walfs,  entre 
otros ,  Omar-ben-Hescham-ben~ Abd- 
el-Acíd,  Obeidelá-ben-Omeya,  Labi- 
ben-Obeidalá,  Mohamed-ben~Abd-el- 
Wahd,  Abu-Djafar-el-Oskej  j  Abu- 
Oman-Alí-ben-Muza;  el  cual  lo  era 
en  1245,  cuando  el  re;  Don  Fernando 
puso  cerco  á  nuestra  ciudad.  El  emir 
de  Granada,  Mohamed-Alhamar,  salió 
auxilio  del  wali  de  Jakn,  siendo 
derrotada  por  Femando  que  le  salió 
al  encuentra.  Finalmente,  en  1S46, 
después  de  un  sitio  que  duró  algunos 
meses,  logró  el  monarca  cristiano  apo- 
derarse de  la  población,  cujo  territo- 
rio se  vio  atacado  v  saqueado  por  los 
árabes  en  1295,  1368  ;  1407.  Los  ha- 
bitantes de  Jaén  figuran  en  varías 
empresas  militares  de  aquellos  tiem- 
pos, j  entre  otras,  en  la  guerra  que 
el  re;  Don  Juan  hizo  al  de  Granada 

fiara  obligarle  á  pagar  su  tributo;  en 
a  algarada  que  el  señor  de  Valdecor- 
neja  j  el  obispo  de  Jakn  emprendie- 
ron por  los  campos  de  Guadix  en 
1435,  j  otras  frecuentes  hostilidades. 
Diez  años  después,  la  cedió  el  rejr  de 
Castilla  í  su  hijo,  el  príncipe  Don  En- 
rique; j  en  15u7,  se  Iiallaba  en  poder 


del  infante  Don  Juan  Manuel.  La  his- 
torñ  de  esta  ciudad  no  ofrece  nada 
de  notable,  desde  esta  fecha  hasta 
el  año  de  1808,  en  que  reconoció  la 
suprema  autoridad  del  gobierno  esta- 
blecido en  Sevilla,  no  sin  algunos  des- 
órdenes, de  los  cuales  fué  víctima  el 
corregidor,  asesinado  en  un  pueblo 
inmediato,  adonde  había  sido  condu- 
cido preso  por  sospechas  de  traición. 
A  fines  del  mes  de  Junio  del  citado 
año,  entraron  los  franceses  sin  resis* 
tencia  en  este  pueblo  indefenso,  que- 
mando V  saqueando  las  casas  j  dego- 
llando nasta  tos^  niños  j  los  viejos.- 
Bn  1810,  volvieron  los  invasores  á 
apoderarse  de  Jaén,  en  donde  perma- 
necieron hasta  el  17  de  Setiembre 
de  1812,  en  que  fué  completamente 
evacuado.  En  26  de  Febrero  de  1820, 
salió  el  batallón  de  provinciales  deesta 
ciudad  contra  el  inmortal  caudillo  de 
la  libertadDon  Rafael  del  Riego;  ven 
19  de  Marzo  juró  la  población  el  Có- 
digo venerando,  formado  por  tas  Cor- 
tes de  Cádiz  bajo  el  cañón  enemiga.  £1 
dja  12  de  Setiembre  entró  en  Jaem  el 
general  Riego,  al  frente  de  7.000  in- 
fantes j  400  caballos;  el  13  se  alarmó 
el  vecindario  al  tener  noticia  de  la 
aproximación  de  una  división  francesa 
compuesta  de  12.000  hombres;  el  ma 
logrado  ^neral  Riego  sostuvo  un  ata- 
que reñidísimo  por  espacio  de  seis  ho- 
ras, defendiendo  la  puerta  de  Uoros 
y  el  castillo,  viéndose  los  franceses 
obligados  i  reulegaree  hacia  la  vega; 
pero  la  Itegaaa  de  otra  división  de 
18.000  hombres  por  el  camino  de  An- 
dújar,  forzó  á  Riego  á  retirarse  hasta 
Jimena.  En  30  de  Agosto  de  1835,  Se 
sublevó  Jaén  contra  el  ministerio  To- 
reuo;  once  dias  después  salía  el  bata- 
llón de  milicia  urbana  con  el  provin- 
cial de  Murcia,  el  de  Córdoba,  algu- 
nas compañías  del  de  Guadix  v  Jerez, 
el  regimiento  de  caballería  4.  ligero, 
un  escuadrón  de  Sagunto  j  siete  ba- 
tallones de  milicia,  que  componíanla 
brigada  de  la  provincia,  á  tomar  el 
punto  de  Despefiaperros,  para  hacer 
trente  i  las  tropas  del  gobierno,  que 
mandaba  el  general  Latre-,  las  cuates 
se  pronunciaron  el  19  del  mismo  mes; 
j  el  25  entraban  de  nuevo  en  Jasn  la 
milicia  y  demás  tropas  que  habían  sa- 
lido, siendo  recibidas  con  grandes  fes- 
tejos. En  1."  de  Agosto  de  1836,  pro- 
clamé «sta  ciudad  la  Constitución 
de  1812:  en  8  de  Setiembre  de  1840, 
se  pronunció  la  población,  así  como  la 
miHcia,  cuya  sensatez  evitó  todo  de- 
sastre y  el  que  se  atentara,  como  al- 
gunos pretendían,  contra  la  vida  del 
gobernador;  j  enÜ^de  Junio  de  1843, 
volvió  de  nuevo  á  pronunciarse  por  el 
programa  del  ministerio  López,  ma- 
nifestando las  mismas  tendencias  li- 
berales en  todos  los  movimientos  po- 
líticos que,  desde  entonces,  han  veni- 
do sncediéndose  en  España. 

S4.  Hombree  noUhlet.—JkVH  cuen- 
ta entre  sus  hijos  á  los  esclarecidas  va- 
rones Jorga  Escobedo  y  Alarcon,  ca- 
marista de  Indias  j  autor  de  varias 
obras  relativas  á  la  mejor  administra- 
ción de  aquellos  países;  Don  Gonzalo 

Ligitizedby  VjOOQIC 


miamo 
pro- 


228  JAFB 

Fernandez  de  Córdoba,  consejero  de 
Castilla  j  nutor  de  varias  obras  sagra- 
das j  de  legislación;  Sebastian  Bar^ 
tinez,  pintor  del  rej  Don  Felipe  IV; 
fraj  Manuel  Molina,  émulo  del  ante- 
rior; el  arzobispo  I>on  Maximiliano 
de  Austiria  j  fnj  Francisco  Rades  de 
Andraba,  capelUn  de  honor  del  re; 
Don  Felipe  II. 

25.  JBeráldica.—El  escudo  de  anuas 
de  esta  ilustre  ciudad,  cuartelado,  os- 
tenta dos  castillos  y  dos  leones,  orlado 
de  siete  castillos  dorados  en  campo  de 
gulas,  j  siete  leones  rojos  sobre  plata 
■j  corona  real  al  timbre,  concedida  por 
el  rer  Don  Enrique  I  con  los  títulos 
de  Muy  Noblb  t  Muy  Leal  Guasoa  t 
Defensa  ob  lob  retes  de  Castilla. 

Stiholooía.  Latin  0iauií%iii,  i¡ 
Giemuí,  m,  origen  del  ¿rmbe  Djayen 

2.  Jaén.  AdjetÍTo  que  se  aplica  á 
cierta  uva  blanca  algv  crecida  t  de 
hollejo  grueso  j  duro.  Se  da  el  m-- — 
nombre  i  la  vid  y  viduño  que  la 
duce.  I  En  plural,  jabnbs. 

Etimolooía.  Jae*  1. 

Jaén  y. Castillo  (Alfonso).  Lite- 
rato español,  que  nació  en  1734  j  mu- 
rió en  1762.  Fué  profesor  de  filosofía 
y  bellas  letraa  en  Cádiz  j  dejó,  entre 
otras,  las  obras  siguientes;  Fantátli- 
cot  sueños  crilidHnoraUs;  Carta  nUtrica 
t*  anMto  ¿el  huen  ¡fabiefno;  Vida  y.vir- 
ludes  de  la  reina  Doña  Moría  Analta 
de  Scjonia,  mujer  de  Carlos  III;  Diario 
de  los  obsequios  hechos  por  ¡a  ciudad  de 
Cádiz  alpriner  emiafoaor  de  Marruecos 
Sidi  Samed  Gacel. 

■  Jaénes,  sa.  Adjetivo.  El  natural 
de  Jaén  j  lo  que  pertenece  6  eata  ciu- 
dad 6  reino. 

Jaeriz.  Masculino  anticuado.  Ja- 

SAIZ. 

Jaez.  Masculino.  Todo  el  adorno 
que  se  pone  i,  los  caballas  para  lucir- 
lo. II  Adorno  de  cintas  con  que  se  en- 
jaezan las  clines  del  caballo  en  dias 
defunción  ó  gala.  Llámase  medio  iaez 
cuando  soto  están  entrenzadas  la  mi- 
tad de  las  clines.  Q  Metáfora.  Calidad 
6  propiedad  de  alguna  cosa.  |  (?«rsM- 
nia.  Bopa  6  vestidos. 

BTiMOLOOÍA.Arabe  jljE>.fí^'<Aaj, 
Mparalia  «arreos  de  caballo;»  an  Ibn- 
Batuta,  Lañe,  Freytag.  (Knobluann, 
DozyJ 

1.  La  forma  jakü  se  halla  en  el 
Cancümero  de  Baena. 

2.  También  se  decí&  jaeces  de  cama, 
como  se  ve  en  el  Diccionario  del  padre 
Jerónimo  Víctor. 

Jafet.  Masculino.  Stsloria  Sagrada. 
Bijo  primogénito  de  Noé.  (Bib&a.) 

ÜTiuoLOofA.  Latin  JUpAel  j  Jlí- 
pieíh. 

Reseña. — 1.  Japbt  pobló  la  mavor 
parto  del  Occidente.  (Bossdet,  Sis- 
toria.  I,  S.) 

2.  Jafbt  desarrolló  las  ramificacio- 
nes de  su  raza,  de  un  ladcf  por  los  va- 
lles del  Cáucaso,  hasta  las  orillas  del 
Ganges,  j  del  otro,  por  el  Asia  menor 
y  las  islas  hasta  las  costas  de  la  Gre- 
ña j  las  cercanías  del  Parnaso.  Sus  I 


JAHE 

hijos  fueron  Gomer,  Magog,  Madal, 
Javan,  Túbal,  Mosoch  v  Thiras.  (Bi- 
6lia.) 

Jafétieo ,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  Jafet. 

Jaffa.  Femenino,  Geografía  i  histo- 
ria. Ciudad  y  puerto  de  Siria,  céle- 
bre por  la  pesto  que  diezmó  la  ar 
da  francesa  en  1799. 

Jaga.  Femenino  anticuado.  Llaga. 

Jaga-Baba.  Femenino.  Miloíogía. 
Divinidad  que  parece  ser  la  Belon  ~  '  ~ 
los  antiguos  eslavas. 

Jagaco.  Masculino.  Especie  de  pes- 
cado abdominal. 

Jagar.  Activo  anticuado.  Llagar. 

Jagaroat.  Masculino.  Mitología 
india.  Nombre  bajo  el  enal  los  indios 
adoraban  á  Wishnou. 

Jago.  MascuRno.  Especie  de  pal- 
mera muy  elevada  de  la  América  me- 
ridional. (Caballero.) 

Jagoamca.  Uasculino,  Especie  de 
anim^  del  Brasil,  que  ladra  como  un 
perro  y  pasa  por  tal;  su  color  es  blan- 
co 7  pardo. 

Ktimolooía.  Vocablo  brasileño. 

Jagoat.  Masculino.  Mitología. 
Uno  de  los  dioses  de  primer  orden 
entre  los  árabes. 

Jagra.  Masculino.  Azdcar extraído 
de  la  nuez  del  coco. 

EriuOLOofA.  Persa  ehti^,  azúcar; 
francés  antiguo,  yit^r*.  (Devio.) 

Jagua.  Femenino.  Fruto  del  jacha- 
lí, que  es  de  figura  de  un  cono,  de  co- 
lor amarillo,  y  con  la  cortoza  lisa  y 
señalada  con  cuadros  empizarrados. 
Es  de  gusto  dulce  y  agradable. 

Jaguacati.  Mascuñuo.  Especie  de 
Marbn  pescador. 

Jaguacini.  Masculino.  Animal  del 
Brasil  de  la  magnitud  de  una  zorra  y 
casi  igual  en  color. 

Jaguadaro.  Masculino  anticuado, 
Dbsaouadbho. 

Jaguar.  Masculino.  Zoología.  Es- 
pecie de  cuadrúpedo  carnívoro  del  gé- 
nero gato. 

ETiMOLoafA.  Nombre  de  este  ani- 
mal en  al  Brasil  (Buffom):  francés, 
jaguar. 

Jaguareté.  Masculino.  Enorme 
gato  indígena  del  Paraguay. 

ETiuOLOofA.  Jaguar:  trances,  jagua- 
rite,  en  Laudáis. 

Jagaarondo.  Masculino.  Mamífe- 
ro del  Paraguay,  semejante  al  gato. 

BtuiolooIa.  Jaguartte:  francés, /im- 
garumdi,  en  Laudáis. 

Jagüey.  Masculino.  En  el  Perú,  la 
balsa  grande  en  que  se  recoge  el  agua. 

Jaharig.  Masculino  anticuado.  Ja- 

BAÍZ. 

Jaharrado.  Masculino.  Eta.uciDO. 

Etiuolooía,  Jaharrar. 

Jaharrar.  Activo.  Albañilería. 
Allanar  la  pared,  igualándola  con 
yeso  y  raspándola, 

EriuoLoaÍA.  Árabe  .  li  k^  (djai- 
ya,r),  cal;  dj'aigSra  (^  jíf^  ),  «encalar 
con  cal,*  en  Pedro  de  Alcalá. 

Jaharro.  Masculino.  Acción  ó  efec- 
to de  jaharrar. 

Jahel.  Femenino.  BilioriaSagrada. 


■3 km 

Mujer  que  mató  al  general  cananeo 
Sisara,  {Biblia.) 

Etiuolooía.  Latin  JHkel. 

Jahivé.  -Masculino.  QermoHia.  S 
amanecer. 

Jaim.  Masculino.  Pescado  sin  es- 
camas de  las  cercanías  de  Hicea. 

Jainae.  Masculino.  Nombre  patzo- 
nfmico.  Sahtuqo. 

Etimolooía.  Jaeoi:  catalán,  Jms- 
me. 

Jaime  fcoMSS  di  Usan.).  Era  biz- 
nieto da  Alfonso  IV  de  Aragón,  y, 
fundado  en  este  dereclio,  disputó  i 
Don  Femando  de  Anteqnera  la  coro- 
na  de  aquel  reino;  pero  vencido  por 
su  rival,  murié  en  una  prisión  devo* 
rando  la  ira  que  su  derrota  le  había 
producido. 

Jaime  I.  Rey  de  Aragón,  llamado 
el  Caugnistador.  Fue  hijo  de  Pedro  II, 
que  nació  en  Montpeller  en  1208  y 
y  murió  en  Játiva  en  1276.  Sucedió  ¿ 
su  padre  á  la  edad  de  seis  años,  y  faé 
colocado  por  los  aragoneses  bajo  la 
tutela  del  gran  maestre  Guillermo  do 
Moredon.  Después  de  apaciguar  al- 
gunas revueltas  intestinas  y  de  haber 
heredado  el  condado  de-  Mostpeller 
por  muerto  de  su  madre,  casó,  en  1220, 
con  Doña  Leonor,  infanta  de  Castilla 
y  hermana  de  la  reina  Berengaela; 
sometid  al  vizconde  de  Be&ma  t  al 
seflor  de  Albarracin,  y  volviendo  lue- 
go sus  armas  contra  los  moros,  con- 
quistó á  Mallorca,  Menorca,  Valencia 
y  Murcia.  Emprendió  luego  una  expe- 
dición para  ir  á' combatir  á  loa  infieles 
en  Palestina,  pero  una  violenta  tem- 
pestad disperój  sus  naves  y  malogró 
su  empresa.  Acometido  da  una  en- 
fermedad, hizo  voto  de  entrar  en  la 
orden  del  Cístor,  pero  murió  sin  ha- 
ber podido  cumplirle,  dejando  la  co- 
rona de  Aragón  á  su  hijo  Pedro  III,  y ' 
la  de  Mallorca,  á  Jaime. 

Jaime  II.  Rey  de  Aragón,  llamado 
el  Justiciero.  Era  nieto  del  anterior  é 
hijo  de  Pedro  III,  que  nació  en  1260 
y  murió  en  1327,  Proclamado  rey  da 
Sicilia  en  1286,  derrotó  á  su  competi- 
dor Carlos  de  Anión,  cuyas  fuerzas 
marítimas  fueron  deshechas  en  más  de 
un  encuentro  por  el  almiranto  arago- 
nés Roger  de  Lauria;  conquistó  la  Ca- 
labria y  las  islas  del  golfo  de  Ñapóles; 
"  é  coronado  rey  de  Aragón  á  la  muer- 
de su  hermano  Alfonso  III;  hizo 
alianza  con  el  rey  de  Castilla;  quiso 
abandonar  la  Sicilia  á  los  franceses; 


hermano  Fadrique,  ¿  quien 

■ )  allí  da  gobernador,  se 

opuso  á  ello  á  mano  armada;  derrotó 


dejado 
L  ello  á 


en  1299  la  escuadra  de  este  último; 
fundó  en  1300  la  univenidad  de  Lé- 
rida; desterró  de  ss  territorio  á  los 
tomplarios;  se  alió  con  el  rey  de  Cas- 
tilla  para  hacer  la  guerra  á  los  moros 
de  Granada;  fundó  la  orden  de  Ifam- 
jsa;  reunió  Cortes  en  Gerona  y  en  Za- 
igoza  y  tuvo  por  sucesor  á  su  hijo 
Alfonso. 

Jaime  I,  Rey  da  Mallorca,  hijo  ds 
Don  Jaime  ti  Conquistador  y  de  Doña 
Violante  de  Hungría,  que  nació  en 
1243  y  murió  en  1311.  Recibió  de  su 
padre  en  1236  las  islas  Balearea.  el 
uigjtizedby  VjOOQIC 


JAIB 

condMlo  del  Rosellon  y  el  seSorfo  de 
UoDtpeller,  obligando  á  su  hermano 
ma^or  Pedro  III  a  que  confirmBae  esta 
donacioD;  tavo  sierras  con  éste,  j 
después,  con  su  Eijo  Alfonso  III,  que 
querían  Incorporar  á  la  corona  de  Ara- 
gón la  parte  que  Jaiub  I  había  sepa- 
rado para  su  nijo.  Jaiub,  tan  injusta* 
mente  atacado,  fué  sostenidojwr  loa 

Eapas  7  los  rajes  de  Francia.  En  1298 
izo  un  tratado  deñnitiyo  con  Jaime  II 
de  Araffon  para  arreglar  las  relacio- 
nes délos  dos  reinos.  Desde  entonces 
sa  ocupó  en  fomentar  la  prosperidad 
de  su  país,  haciendo  ranacer  1&  agri- 
cultura j  la  industria;  reedíficú  el 
castillo  de  Bellver;  fundd  un  gran  nú- 
mero de  villas,  acuñó  moneda  é  hizo 
Tafias  fundaciones  piadosas. 

Juin«  II.  Rej  de  Mallorca,  nieto 
del  anterior  é  hijo  del  infante  Don 
Femando,  que  nació  en  Sicilia  en  1315 
T  murió  en  1349.  Elevado  al  trono  de 
aaltorca  por  muerte  de  su  Mo  Don 
Sancho  en  1324,  fu¿  reconocido  por 
Jaime  II  de  Aragón  j  Carlos  Iv  de 
Francia.  Hizo  la  guerra  á  los  moros 

Í  después  á  los  ^noveses,  hasta  que, 
ahiéndose  enemistado  con  Pedro  IV 
da  Aragón,  éste  aprovechó  el  momen- 
to en  que  Jaiub  se  hallaba  en  lucha 
con  el  rej  de  Frsincia,  á  propósito  del 
señorío  de  Mon^eller,  j  le  nizo  citar 
para  responder  i  una  acusación  de 
nlonfa.  Como  no  compareciera,  Pedro 
le  despojó  do  todas  sus  posesiones 
en  1344,  sin  que  pudiera  rocobrarlas 
i,  pesar  de  la  protección  del  papa. 
£n  1349  Tendió  al  raj  de  Francia  el 
señorío  de  Montpeller  en  120.000  ea- 
endoa  de  oro,  que  le  sirvieron  para 
equipar  una '  escuadra  j  desembarcar 
en  Mallorca;  pero  vencido  en  los  cam- 
pos de  Llucma^or,  pereció  con  tente 
gloria  como  poca  fortuna. 

Jaime  U^  Bej  de  Mallorca,  hijo 
del  anteríor,  que  nació  en  Perpiñan 
en  1336  y  murió  en  1376.  Habiendo 
caido  prisionero  en  la  batalla  en  que 
sn  padre  perdió  la  vida,  estuvo  cauti- 
TO  doce  años  en  Barcelona,  donde  su 
tío  Pedro  IV  de  Aragón  no  le  escaseó 
todo  género  de  humillaciones.  Habien- 
do lograda  fugarse  en  1362,  se  refugió 
en  Ñapóles,  donde  so  casó  con  Juana, 
viuda  y  heredera  de  aquel  reino.  De- 
seoso de  reconquistar  el  trono  de  su 
Dadre,  se  unió  al  ejéroito  conducido  6 
España  por  el  príncipe  de  Gales,  para 
Boatener  i.  Don  Pedro  de  Castilla  con- 
tra las  pretensiones  de  Enríque  de 
Trastamara;  pero  aunque  este  prome-' 
tió  a judarle ,  •posteriormente  olvidó 
sua  promesas.  Deepues  decaer  príaio- 
.  ñero  del  de  Trastamara  y  de  pagar 
Juana  un  crecido  reacate  para  obtener 
BU  libertad,  volvió  k  hacer  varías  ten- 
tativas para  recobrar  su  reino,  pero 
siempre  fué  roch atado  por  las  fuerzas 
BUperíorea  de  Pedro  IV,  jmurió  repen- 
tinamente en  Vallderan,  puebla  inme- 
diato &  Urgel,  atríbujéndose  su  muer- 
te á  envenenamiento. 

Jurado,  da.  Participio  pasivo  de 
jaírar.  \  Masculino.  El  corto  que  ae  da 
jairando. 

Jalnr.  Activo.  Cortar  loa  sapate- 


JALE 

ros  algana  pieza  con  la  cuchilla  incli- 
nada hicia  afuera. 

Jaire.  Maaculino.  Línea  curva  que 
ae  hace  6  una  pieza  que  se  ha  de  en- 
samblar con  otra. 

'  Jaknsis.  Masculino  plural.  Mit(h- 
loffU.  Espíritus  malignos,  que  los  ja- 
poneses suponían  esparcidos  en  los 
aires. 

Jal.  Masculino.  GermaniA.  El  do- 
gal. 

Jalaco.  Masculino  anticuado.  Ca- 
potillo DB  DOS  HALDAS. 

Jalandrino.  Masculino.  Palouo. 

Jalapa.  Femenino.  La  rafz.de  una 
planta  que  crece  de  auvo  en  varías 
partes  de  Méjico;  especialmente,  en  la 
provincia  de  Jalapa,  de  donde  tomó 
el  nombre.  Es  acre,  de  color  rojo  os- 
curo, do  olor  desagradable,  y  se  usa 
en  la  Farmacia  como  un  purgante  po- 
deroso, 

firiMÓLoaÍA.  Catalán,  xalepa;  fran- 
cés, f'alAp;  italiano,  tdaUffa;  latin  téc- 
nico, mtrabilii  jalapa,  de  Linneo,  de 
Xalapa,  ciudad  de  Méjico,  de  donde 
vino  \&  jalapa  en  1609. 

JaUpico,  ca.  Adjetivo.  Q,«(aúw. 
Ácido  jalápico;  resina  que  existo  en 
la  jalapa,  en  pequeñísima  cantidad. 
Es  lo  que  otros  autores  llaman  rodeore- 
ti*a. 

Jalapina.  Femenino.  Química.  Ex- 
tracto de  jalapa. 

EriifOLOofA.  Jalapa:  francés,  yal»- 
pine. 

Jalares.  Masculino  plural.  Cferma- 
ría.  Los  calzones. 

Jalbegar.  Activo.  Enjalbboab.  || 
Metáfora.  Afbitar  ó  componer  el  ros- 
tro con  afeites.  Se  usa  también  como 
recíproco. 

Jalbegne.  Masculino.  Blanqueo 
con  cal.  y  Metáfora.  £1  afeite  de  que 
suelen  usar  las  mujeres  para  blan- 
quearse el  rostro. 

ETiifOLOQÍA.  JaUegar. 

Jaldabaot.  Masculino.  Nombre 
que  daban  loa  nicolaitaa  &  un  ser  í 
quien  tríbutaban  los  honores  di  vi  noa. 

Jaldado,  da.  Adjetivo.  Jaldb. 

Jalde.  Adjetivo.  Amaríllo  sabido. 
IBlaio».  Epíteto  heráldico  del  metal 
oro,  como  cuando  ae  dice:  m  tampo 

JALDE. 

ETiuoLOofA.  Latin  galhu,  color 
verde  claro;  alemán,  gelb,  amaríllo; 
inglés,  yellon;  italiano,  giallo;  £ran- 
oéa  y  provenzal,  f'awu;  walon,  fine; 
namurea,  yoM,-  picardo,  ydw. 

Jaldera.  Femenino  anticuado.  Fal- 
da ó  halda. 

Jaldo,  da.  Adjetivo.  Jaldb. 

Jaldre.  Masculino,  CetreHa.  El  co- 
lor de  las  aves. 

EriMOLOofA.  Jalát. 

Jalea.  Femenino.  Conserva  conge- 
lada y  trasparente,  hecha  del  zumo 
de  algunas  frutea.  ||  dbl  aoro. -Con- 
serva de  cidra.  ||  Hacbbse  una  Ialba. 
Frase  metafóríca  y  familiar,  DlRRB- 
T1HS2,  por  enamorarse. 

Etimología.  Jaletina. 

Jalear.  Activo.  Llamar  los  perros 
í  vocea  para  cargar  6  seguir  la  caza,  ¡j 
Animar  con  patmadas,  ademanes  y 
expresiones  á  los  que  bailan. 


JAH") 


239 


Jalearse.  Recíproco.  Bailar  el  ja- 
leo, y  Divertirse  bullicioaamento.||Me- 
nearse  con  gracia. 

-  Jaleco.  Masculino  anticuado.  Ca- 
potillo DB  DOS  haldas. 

EriyoLoafA.  Chaleco. 

Jalemo.  Masculino.  JA'to/o^fa,  Dios 
que  presidía  á  los  honores  fúnebres. 

Reteña.  1. — Era  hijo  de  Apolo  7  su- 
frió tantos  infortunios,  que  su  nom- 
bre se  hizo  proverbial  en  el  sentido 
de  un  ser  desgraciado. 

2.  De  esto  origen  viene  jaUnitu, 
término  aplicado!  loa  cantos  conque 
se  celebraban  los  funerales. 

Jaleo.  Masculino.  La  acción  7  efoo- 
to  de  jalear.  \  Diversión  bulliciosa  de 
gente  ordinaría. 

Etiuología.  Onomatopeya. 

Jales.  Masculino  anticuado.  Lien- 
zo recio  7  grueso  que  sirvo  para  cu- 
brí r  las  cargas. 

Jaletina,  Femenino.  Especie  de 
jalea  más  fina  7  menos  condensada, 
que  se  sirve  en  las  mesas,  7  ae  com- 
pone del  jugo  de  cualquiera  fruta 
mezclado  con  azúcar;  7  también  ae 
hace  con  sustancia  de  pechugas  de 
gallina,  manos  de  ternera  y  polvos  de 
asta  de  ciervo. 

ETiuoLOaÍA.  Gelatina, 

Jalisco,  ca.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente á  la  provincia  da  Jalisco  7  el 
natural  de  ella.  Se  usa  también  como 
suatantivo. 

Jalma.  Femenino.  Ehjalua. 

EriuOLoaÍA.  Latin  tagna,  la  albar- 
da  de  las  bestiaa  de  carga;  simétríco 
de  tSffiífa,  la  saeta,  porque  la  jalma 
de  los  latinos  era  puntiaguda. 

Jalmenas.  Maaculino.  Tiempo»  ke- 
ríicoB.  Hijo  de  Marte,  uno  de  los  jefes 
de  loa  gnegoa  en  el  sitio  do  Tro7a. 

Jalmero.  Masculino.  ENJALMBito. 

Etimolooía.  Latin  lagvOritu. 

Jalón.  Masculino.  Gtomeltia.  I^lo 
ó  estaca  q  ue  sirve  para  alinear  los  ter- 
renos en  las  mediciones  de  los  mismos 
7  en  el  levantamiento  de  planos  ó  de 
mapas. 

EruioLoaÍA.  Bajo  breten  gtoalen, 
vei*a;  francés,  yaím. 

Jalonear.  Activo.  Poner  jalones  en 
algún  terreno. 

EriMOLoaÍA.  Jalón:  francés,  jalo*- 

Jaloqae.  Maaculino.  Tiento.  Si- 
roco. 

BTiwOLOufA.  Tirgne:  árabe,  dnt%, 
en  Pedro  de  Alcalá,  «viento  entre 
Críente  7  Anatro;»  ckaUtk,  eheUik,  eho-_ 
Utk,  formas  árabes;  eKal%q,  en  Nag-' 
giar  7  Delaporte. 

1.  El  árabe  ehalnq  ea  la  traducción 
del  español  xalúqne,  aimétríco  de  xtr- 
jne,  porque  el  vocablo  del  artículo' 
distaba  tanto  do  la  forma  de  orígen, 
que  loa  mismos  árabes  no  conocieron 

1  eiarqui,  oriental.  (Dozt.) 

2.  Esto  hubo  de  suceder;  pero  no  se 
puede  asegurar  sin  la  aTuaa  de  nue- 
vos datos:  l,*j  porque  teniendo  elára- 
be  su  vocablo  cAarf^ul,  oríentel,  no  se 
comprende  qué  o&cio  hacía  el  nombra 
extranjero  eialsi,  que  es  el  emIUg  d* 
Podro  do  Alcalá;  2. ,  porque  la  forma 
eiuhJl,  que  D0Z7  considant  como  la     , 

gtzedbyCjOOgle 


230 


JAMA. 


tnscrípcion  arábiga  de  nuestro  fCéh- 
gw,  pu«de  representar  una  Tañante 
3a  eiwt^,  la  salida  del  sol,  pues  la  r 
ylA  iso  confunden  en  ¿rabe,  del  mis- 
mo modo  que  en  laa  lenguas  roma- 
nas; 3.',  porque  la  Fabrica  Ungitm  aro* 
hie»  trae  ekMtq,  choluq,  ch%l»q,  ñreco, 
adoptando  la  q  de  cnmr^,  la  salida 
del  sol.  {Extraeto  dt  Dbvic.) 

1,  No  es  posible  separar /aÍd^m  7 
mrqve  (jirq*e¡,  cu  jo  vocablo  represen- 
ta sin  duda  el  árabe  charqui,  oriental. 

2.  La  opinión  de  D0Z7  es  perfecta- 
mente segura.  La  deñTaciou  ha  teni- 
do lugar  del  modo  siguiente:  ¿rabe, 
charqui;  español,  xirqut,  convertido 
eajaíogtií,  de  donde  viene  el  árabe 
w%mq,  de  Pedro  de  Alcalá. 

JalBontles.  Masculino  plural.  Laa 
partes  del  metal  mal  molidas  que  se 
remuelen. 

Jallipen.  Masculino.  CWaMufa.  La 


Jallnllo.  Masculino.  Provincial 
Andalucía.  Pan  ó  masa  que  se  pone 
sobre  las  ascuas  para  que  se  tueste  ó 
ase. 

Jamaca.  Femenino  americano.  Ha- 
maca. 

Jamacaroo.  Masculino.  Especie  de 
higuera  americana.  (Lansaib.' 

EriuoLoofA.  Francés 
cabio  indígena. 

Janaicaao.  Sustantivo  j  adjetávo. 
Natural  y  propio  de  la  Jamaica,  isla 
de  las  Antillas. 

Jamaiqués,  sa.  Jahíica. 

Jamaiqaina.  Femenino.  Quimica. 
Base  salincable  descubierta  en  la  cor- 
teza de  un  árbol  de  la  Jsmiica: 
ÍMermú. 

BriuouiofA.  Jamdiea:  &anc¿a,  Ja- 

MdíCtM. 

Jamáis.  Adverbio  de  tiempo  anti- 
cuado. Jauís. 

Jamal.  Masculino.  Pescado  muj 
grueso  do  Egipto . 

Jamambujofl.  Masculino  plural. 
Religiosos  fanáticos  del  Japón  <jue 
pretenden  conversar  con  los  espíritus 
malignos. 

EruiOLoafA.  Francés,  jamambtuei. 
(Landais.) 

Jamancia.  Femenino  familiar.  Co- 
mida. 

EriuoLOOfA.  Jambre,  pronunciación 
morisca  de  hambre. 

JamaDcio.  Masculino.  Descamisa- 
do, hombron.  |  Bullanguero  por  me- 
drar.. 

Etuiolosía.  Jamattáa. 

Jamar.  Activo  anticuado.  Llamar. 

Jamarse.  Recíproco  anticuado. 
Acudir,  acogerse. 

Jamás.  Adverbio  de  tiempo.  Nun- 
ca, en  ningún  tiempo.  D  Unido  con 
.  los  adverbios  turnea  j  tumpre  les  da 
■  major  fuerza.  U  Anticuado.  Sibupbs 
ÜAnticuado.  Alguna  vez.  |  JahXs  poh 
lAuXs.  Modo  adverbial.  Nunca  jamás. 

BtiuolooEa.  la  j  mát,  iamát,  como 
se  escribía  antiguamente:  latin,  jam 
magii;  italiano,  giattmai;  ^ncés,  ja- 
mait;  burguiñon,  jaimoi;  inverués, 
Jtamat;  catalán  provincial,  jawiét;  ca- 
tean, nay,  habiendo  omitido  el  ü. 

Retiña. — La  signiftcacíoD  prímiti- 


JAUB 

vajpropiade  este  adverbio  es:  entüm- 
po  aig%no,  en  cualquier  tiempo.  De 
suerte  que  jaiiXs  no  es  de  sujo  nega- 
tivo; pero  ha  sucedido  con  este  ad- 
verbio lo  que  con  nada  j  »adit,  esto 
es,  que  i  fuerza  de  emplearse  en  ara- 
ses negativas,  en  las  cuales  no  es  suja, 
sino  de  otras  palabras,  la  negación, 
llegii  á  significarla  por  s!  solo.  De  de- 
cir, por  ejemplo,  no  ¡o  aré  i<uLñ  [en 
tiempo  alguno)  se  pasó  á  decir:  jauXs 
(en  ningún  tiempo)  U  veré.  Pero  jauXs 
conserva  aún  su  significado  positivo 
en  ciertos  giros,  verbi  gracia:  jLe  has 
visto  JAMÁS?  ¡Castigúeme  el  cielo,  si 
jAuis  he  pensado  engaúartel  Loa  jus- 
tos gozaran  de  la  presencia  de  Dios 
por  siempre  íjmís.  (Monlad.) 

Sinonimia.  Jm^,  **nea.  Jatnát  ex- 
presa la  idea  de  lo  que  no  se  quiere 
que  suceda,  por  aquel  que  puede  por 
sí  propio  hacer  alguna  cosa,  j  está 
decidido  á  no  hacerla  poi*  el  conven- 
cimiento que  tiene  de  que  sería  per- 
judicial. 

Nfuua  expresa  la  idea  de  que  una 
cosa  que  se  apetece,  no  sucederá,  j 
no  porque  sea  imposible,  sino  por  la 
desconfianza  que  el  sujeto  que  la  de- 
sea tiene  de  sn  propia  fortuna.  La 
idea  de  jamái  se  refiere  á  la  fortaleza, 
al  enojo,  i  la  indignación.  La  idea 
áonmtea,  í  la  de  pusilanimidad,  á  la 
de  duda,  á  la  de  desesperación.  Jami* 
transigiré  con  mis  enemigos,  dice  un 
general  que  espera  la  victoria  al  fren- 
te de  sus  contrarios. 

Jwmi*  consentiré  que  mis  dominios 
sean  menoscabados,  dice  un  re^  á  sus 
ministros.  JVitMa  seré  feliz,  dice  un 
filósofo  en  el  retiro  do  su  gabinete; 
MMOi  llegaré  ¿  conocer  las  causas  de 
las  cosas;  nimcA  la  posteridad  hará 
justicia  á  mis  investigaciones:  /avuff 
me  apartaré  de  mi  prop<5eíto;  Knmca 
tendré  recompensa,  (LofszPblborin.J 

Jamasa.  Masculino,  ¿fitología. 
Conjuro  particular  de  losyanfliaAof  en 
sus  operaciones  mágicas. 

Jamara.  Masculino.  Especie  de 
tela  riquísima  de  la  India. 

EtimolooU.  Francés j'twiOTM,  espe- 
cie de  tafetán  de  Indias,  bordado  6 
embutido  de  oro  y  de  seda. 

Jamba.  Femenino.  Arquiueívra. 
Cualquiera  de  las  dos  piezas  labra- 
das que,  puestas  perpendicul ármente 
en  los  dos  lados  de  las  puertas  6  ven- 
tanas, sostienen  el  dintel  de  ellas. 

Btimolooía.  Griego  )w|iin¡  (harnee), 
curva;  latin  de  Vegecio,  gamha,  Y^^^' 
na;  italiano  3  estelan,  gamba;  min- 
ees del  siglo  XI,  gamif;  franca,  jam- 
í«;  provanzal,  camba;  picardo,  gamhe. 

Jambaje.  Masculino.  ArquiUcíurá, 
El  conjunto  de  jambas. 

BtucolooÍa.  Jamba:  ínacéa,  jam- 
bage. 

Jambelan.  Masculino.  SoCánica 
Árbol  de  la  India  (Sugenia  Jamhot), 
que  produce  un  fruto  comestible,  lla- 
mado manzana. 

BrmoLOQÍA.  Malajo  ájambeloH,  de 
djambou,  djambu,  rosa;  nances,  Jambo- 
it,  JamboHtr;  isla  de  Francia,  jambo- 
ioogne,  jambongw;  santo  Domingo, 
jamholane.  (Dbvic.) 


JAMB 

Jimbico,  oa.  Adjetivo.  YIkbioo. 
Jambilla.  Femenino.  .drfat(«chw«. 
Diminutivo  de  jamba. 

1.  Jambo.  Masculino  anticuado. 
Tambo. 

2.  Jambo.  Masculino.  Nombre 
malajo  de  un  &uto  de  indias. 

BriuoLoaÍA.  Malajro  djamb<m,  rosa: 
francés,  jambo. 

Jambos.  Femenino.  Especie  de  li- 
món de  las  islas  Filipinas. 

Btimolooía.  Jambo:  francés,  jaat- 
bra. 

Jambolefo.  Masculino.  Botáaiea. 
Árbol  de  la  India  que  forma  un  gé- 
nero en  la  familia  de  las  mirtíneas. 

BmiOLOOÍA.  Malajro  J<^  (djam- 

ho%),  árbol  de  la  India,  qne  produce 
un  fruto  comestible,  llamado  Mantara 
de  rota,  equivalente  al  BugentA  Jam- 
bot  de  la  botánica. 

£eteñ*. — Una  especie  de  jambolebo 
tiene  en  malaxo  el  nombre  de  df'am- 
bott-KÜMg  (¿Í/mLi^))  V^^  quiere 
decir  literalmente :  < jambolero  de 
Kling,*  nombre  que  dan  los  malajos 
á  la  costa  de  Coromandel. 

Jambolon,  Masculino.  Selá*iea. 
Especie  de  mirto  de  la  India. 

BTiMoaooÍA.  Jambo  9:  francés, 
jamhoto»,  especie  de  jambelan,  cujo 
fruto  es  muy  semejante  i  la  aceituna; 
jambolier,  árbol  de  Indias,  de  la  Emi- 
lia de  los  mirtos 

Jamborlier.  Masculino.  Provin- 
cial Aragón.  Camarebo. 

Jamlwaado.  Masculino.  Botátúta. 
Especie  de  plantas  del  género  jambo- 
sero,  CU70  fruto  exhala  olor  de  rosa  j 
sirve  en  las  colonias  para  preparar 
una  bebida  deliciosa  j  estomacal. 

Jambosero.  Masculino.  Botánica. 
Género  de  plantas  mirtéides,  que  com- 
prende vanos  árboles  v  arbustos, 

EtimolooIa.  Jambo  i. 

Jamboso.  Masculino,  Especie  de 
jambosero. 

Jambrar.  Activo.  Provincial  Ara- 
gón. Enjambras. 

Jambn.  Masculino.  Gtrmcmía.  El 
apio. 

Jamed.  Masculino  anticuado.  Ja- 

MBTB. 

Jamelar.  Activo.  Camblab,  vul- 
garmente. 

Jamelgo.  Masculino.  Caballo  ña- 
co, malo  y  de  mal  aspecto.  [  Mata- 
lón. 

Jamerdana.  Femenino.  El  paraje 
adonde  se  arroja  la  inmundicia  de  los 
vientres  de  las  reses  «n  el  rastro  6 
matadero. 

Etimología.  Jamerdar. 

Jamerdar.  Activo.  Limpiar  -los 
vientres  de  las  reses.  Q  Lavar  mal  y 
y  de  priesa. 

Btimolooía.  Ja,  eufonizacion  ára- 
be, j  merdar,  forma  del  latin  vurda, 
inmundicia. 

Jamet.  Masculino  anticuado.  Ja- 

MBTB. 

Jamete,  Masculino.  Especie  de  tela 
que  se  usaba  en  lo  antiguo. 

Jametería.  Femenino,  Provincial 
Murcia.  Zai 


yLaOOgle 


JANA 

Jamid.  Mftecalino  anticubdo.  Ja,- 
mTB. 

Jamidas.  U&sauUno  plural.  Miío~ 
logia.  HijoB  &  descendientes  de  Jamtu, 

3ue  sobresalieron,  como  él,  en  el  arte 
e  los  augurios. 

JuBÍlla.  Femenino.  Alpechih. 
EmiOLOaik..  ¿nbe  |J_[^  |  ;^  (dja- 
MÜ),  grasa  derretida, 

1.  Jamis.  Femenino.  Especie  de 
tela  de  algodón  de  Levante*. 

2.  Jamis.  Masculino.  Nombre  de 
ciertas  mezquitas  levantadas  en  Tur- 
quía por  los  emperadores,  que  las  do- 
toron  de  rentas  considerables. 

Jammaboa.  Uasculino  plural, 
Hittoria  rtli^iim.  Nombre  de  una  sec- 
ta de  monjes  japoneses,  que  seguían 
una  regla  mu;  austera. 

Jammalocon.  Masculino.  Mitolo- 
gía. Inñefno  de  los  indios,  que  cor- 
responde al  purgatorio  de  los  cristia- 
nos. 

Jamojl.  Masculino.  Especie  de  ar- 
temisa del  Japón. 

Jamón,  Maisculino.  Pebnil. 

BTiMOLOofA.  Jamba,  porque  es  la 
jamba  ó  la  pierna  del  cerdo :  picardo, 
gambon;  burgui&on,  gambitm;  trances, 
jatnbon. 

Jamona,  Adjetivo  familiar  que  se 
aplica  &  la  mujer  que  ha  pasado  ja 
de  la  juventud;  especialmente,  si  es 
gruesa. 

BmiOLoaÍA.  Jano».  Llámase  yamo- 
««,  porque  está  curada  como  el  per- 
nil. 

Jamoncico,  lio,  to.  Masculino  di- 
minutivo de  jamón. 

Jamrosa.  Femenino.  Especie  de 
jambóse ro  de  las  Antillas. 

Jamnga  6  jamugas.  Femenino. 
Especie  de  silla  hecha  de  nuoe  correo- 
nes  j  brazos  de  madera  i  modo  de  los 
de  las  sillas  comunes,  pero  redondos  j 
mis  largos.  Sirven  para  que  las  mu- 
jeres vajan  con  alosna  conveniencia 
sentadas  su  las  caballerías,  aBrm&n- 
dolas  y  asefrurindolas  sobre  el  albar- 
don  6  albarda. 

EnuoLoaÍA.,  Janba,  pierna,  porque 
las  piernas  van  apojándose  en  la 
jamwa,  por  janbuga.  Hatmga  es  un 
vocablo  bárbaro,  puesto  que  no  existe 
la  forma  hamha. 

Jamngoilla,  Femenino  dimniuti- 
To  de  jamuga. 

Jamus.  MascnlÍDO.  Mitologia.  Fa- 
moso adivino,  hijo  de  Apolo. 

Jamoscar.  Activo  anticuado,  Cb&- 

HUSCAR. 

Jana.  Femenino.  MitoUigia.  Var- 
ron  llama  así  i,  la'luna,  denominada 
también  Diana. 

Janaca.  Femenino.  Janaco. 

BTiuoLoaÍA.  Francés  jimaea,  en 
Landais. 

Janacis.  Masculino,  Nombre  que 
se  da  en  Turquía  i  los  jóvenes  vale- 
rosos; y  especialmente  A  los  que  se 
destinan  i  las  armas, 

Janaco.  Masculino.  Especie  de  cua- 
drúpedo africano  del  género  antílope. 

KriMOLoafA.  Jaitaca. 

Jananino.  Masculino,  Nombre  que 
dan  los  negros  de  la  Guinea  é  unos 


JANI 

duendes  que  consideran  como  los  ma- 
nes de  sus  antepasados, 

Janat.  Masculino.  Lugar  de  bien- 
aventuranza prometido  ¿los  musul- 
manes después  de  la  muerte. 

Jándalo,  la.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca  al  modo  de  andar  y  hablar  afectado 
de  los  andaluces.  Es  voz  bmiliar  que 
se  usa  comunmente  para  notarles  la 
pronunciación  fuerte  o  demasiadamen- 
te gutural  de  la  k.  Se  usa  también 
como  sustantivo. 

EtuiolooI A.  Aspiración  moruna  de 
ándalo,  por  andalut. 

Jandiroba.  Femenino.  Planta  tre- 
padora de  América,  cuyo  &uto  se  pa- 
rece á  la  pera. 

EruioLoafA.  Francés  jaaáirobi;  vo- 
cablo indígena. 

Janero,  ra.  Adjetivo  anticuado. 
Que  pertenece  al  mes  de  Enero. 

Janfrederío.  Masculino.  Botánia. 
Especie  de  mirto  africano. 

EriuoLOofA.  Fia.ncéa  jan/ríd¿rie. 

Jang.  Masculino,  Animal  fabuloso 
entre  los  chinos. 

Jangac.  Masculino.  Especie  de  al- 
godón indiano. 

Jangada,  Femenino,  Compuesto 
de  maderos  6  fragmentos  que  hace 
para  salvar  la  gente  cuando  se  pierde 
el  bajel. 

JaneoBifta.  Masculino.  Sotímiea. 
Árbol  de  la  isla  de  Java. 

BriuoLoaÍA.  Francés  jangowuu. 
(Landais.) 

Jangna.  Femenino.  Embarcación 
pequeña  armada  en  guerra  muy  se- 
mejante i  la  jangada. 

Jangn-mon.  Masculino.  Mitolo- 
gía. Divinidad  que  adoraban  los  ha- 
dí tan  tes  de  la  Bretafia. 

Jania.  Femenino.  Especie  de  cora- 
lina. 

Janicefalit.  Masculino.  Teratolo- 
gia.  Monstruosidad  del  janiceps. 

Etimolooía.  Janiceps. 

Janiceps.  Masculmo.  Teratología. 
Monstruo  que  tiene  doble  cabeza  con 
dos  caras  opuestas. 

Etimología.  Latín  Jannt,  Jano, 
■dios  con  dos  caras,  y  eeps,  tema  de 
cSjmi,  cabeza:  bajicéa,  janieept. 

Retiña. — Los  janicbps  tienen  dos 
cuerpos  íntimamente  unidos  por  la 
parte  superior  del  ombligo  común. 

Janicola.  Femenino.  Geografía  an- 
tigna.  Nombre  primitivo  de  Italia,  for- 
ma de  Jano,  su  primer  rey. 

EtiholooÍa.  Ltitin  Jántcüla. 

Janiculo.  Masculino.  Uno  de  los 
siete  montes  de  Roma,  del  otro  lado 
del  Tíber;  hoy,  Montorio.  Lo  encerrú 
en  la  ciudad  Anco  Marcio,  y  se  llam<5 
Janículo,  aludiendo  á.un  barrio  6 
arrabal  que  allí  levantd  Janiu,  pri- 
mer rey  de  Italia. 

Btiuolosía.  Jano:la,üa,JibiXeAlum, 
diminutivo  de  Janni,  Jano :  francés, 
Janicnle. 

Janiforma.  Adjetivo,  De  dos  ca- 
ras. 

Etimología.  Latin  JSnm,  jfoma. 

Janipaba.  Masculino.  Botánica. 
Árbol  del  Brasil  y  de  las  Antillas,  de 
flores  campaniformes  y  de  fruto  inedi- 
ciual. 


JANO 


231 


BrniOLoaÍA.  Francés,  janipaba,  ea 
I.andais,  vocablo  indígena. 

Jano,  na.  Adjetivo  anticuado.  Lla- 
no. II  Masculino.  Mitología.  Nombre 
de  un  antignio  rey  del  Lacio,  i  quien 
los  romanos  erigieron  un  templo  que, 
cerrado,  simbolizaba  la  paz,  y  abiei^ 
to,  la  guerra,  |  Cabeza  con  dos  ros- 
tros que  miran  i  lados  opuestos. 
(Harty  t  Caballero.]  ||  Cerrar  el 
TEMPLO  OE  Jano,  Frasd  proverbial. 
Celebrar  paces.  |  El  ues  db  Jako. 
Sitiaría  romana.  Enero. 

EtiholooÍa.  Latin  Janvt. 

1.  Dícese  que  viene  de  jaait&ir,  por- 
tero, porque  la  fébnla  pinta  á  Jano 
como  portero  del  cielo;  6  de  JSn&a, 

Suerta,  porque,  como  numen  tutelar 
el  año,  abre  la  puerta  de  este  perío- 
do de  tiempo,  (Monlau.) 

2.  Cicerón  hace  salír  JSnnt  de 
Banní;  esto  es,  de  evado,  da  ir,  por- 
que el  año  ó  el  tiempo  anda,  camina, 
pasa,  sin  cesar.  (Idbu.) 

3.  Ambas  interpretaciones  son  erró- 
neas. Jannt  representa  DiSnnt,  cuya 
forma  se  conserva  en  i?M>ia.  (Littré.) 

4.  Ciertamente;  Jannt  representa 
IHánut.  comoJúpiler  representa  üiu- 
piter;  del  sánscrito  dyn,  cielo. 

5  Confirma  plenamente  la  ante- 
rior interpretación  qne  el  significado 
mitológico  de  Jako  es  Apolo  6  el  Sol, 
pintado  con  dos  caras;  una,  delante, 

3ue  es  la  figura  del  oriente;  y  la  otra, 
etrás,  que  es  la  figura  del  ocaso,  Por 
consecuencia,  puede  afirmarse  con 
cabal  certidumbre  que  Jannt  repre- 
senta ZHUma,  el  Día,  el  Sol;  esto  es, 
Apolo,  para  el  lenguaje  de  la  íibula. 
Setena. — No  era  solamente  un  rey 
del  Lacio;  sino  también  el  nombren 
una  gran  divinidad  romana,  según 
resulta  de  las  noticias  que  insertamos 
¿  continuación, 

Tietnpot  heráicot. — Personaje  de  los 
tiempos  fabulosos  de  la  historia  ro- 
mana, hijo  de  Apolo  y  de  Creusa,  bi- 
ja dé  Erecteo,  rey  de  Atenas,  que  fué 
robado  k  Délfos,  donde  le  adontií  Xi- 
feo,  que  se  babía  casado  con  Creusa. 
A  la  cabeza  de  una  flota  poderosa, 
fué  á  colonizar  una  pequeña  región  de 
Italia,  frente  al  sitio  donde  estuvo  em- 
plazada Roma,  junto  é  la  orilla  dere- 
cha del  Tíber  y  sobre  una  colina  que 
llamd  Janienhu  6  JanicolUt  {colina  de 
Jano).  Saturno  se  asoció  á  Jano,  que 
compartió  con  él  su  reino;  y  agrade- 
cido el  dios,  hizo  qne  pudiera  leer  lo 
futuro  y  lo  pasado.  Nada  se  sabe  del 
reinado  de  Jano,  sino  que  fué  muy  pa- 
cífico T  se  coloca  bácia  los  años  1400  ó 
1450  antes  de  Jesucristo.  En  tiempos 
de  Rómulo  y  de  Tulio,  Jano  fué  deifi- 
cado, y  los  romanos  acabaron  por  con- 
tarle en  el  número  de  los  dioses  mayo- 
res, invocándole  al  principio  de  todos 
los  sacrificios,  por  creerle  inventor  de 
los  ritos  sagrados.  Era  dios  tutelar  de 
las  puertas  y  de  los  caminos,  y  se  le 
representaba  cota  dos  caras,  para  sig- 
nificar que  tenía  el  dó  i  de  ver  el  pa- 
sado j  el  porvenir,  -y  Mn  una  llave 
en  la  mano  izquierda,  como  dios  que 
abria  el  año,  cuyo  primer  mes  llevó 
su  nombre  (JUnninUt);  y  en  la  derecha 


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Laoogle 


232  JANS 

hds  baqueta,  arma  6  insignia  da  los 
porteros  romanos. 

Jano  enfronte  (tbuplo  d«).  Bru- 
d'cion.  Tamplo  erigido  por  lUmulo  y 
Tatio,  «Dtre  los  montos  Capitolino  r 
Quirinal.  Bra  muj  pet^uefio,  todo  de 
bronoe,  j  estaba  dedicado  í  Jano, 
eomo  dios  del  aílo. 

Jaoo  Gemino  (tsuflo  sb).  Sn- 
dieioii.  Estaba  situado  en  Homa,  cerca 
de  la  puerta  Carmental,  7  al  pié  de  la 
punta  Sud  dal  monte  Capitolmo.  Fuá 
erigido  por  Numa,  que  consideraba  i 
Jano  como  dios  de  la  pai.  Desde  au 
construcción,  permanecía  abierto  en 
tiempos  de  guerra,  j  eerrado,  en  loa 
da  ñor   I*--'-*'-  -.<-'■ 


que  la  historia  menciona  en  994,  por 
liordiano  III. 

Janot.  Masculino  plural,  ffittorút. 
Arcos  de  piedra,  con  cuatro  puertas. 
cuyoa  ejea  se  cruzaban,  destinados  i 
servir  da  cita  i.  los  pretores  7  banque- 
ros de  la  antigua  Roma.  Los  más  cé- 
lebres fueron  los  erigidos  en  el  Poro 
romano,  llamados:  el  uno,  del  Bate;  J 
el  otro,  Januü  inferior,  Ilam&ndose 
Jakds  nediiu  el  espacio  comprendido 
entre  ambos.  Había  otro,  célebre  tam- 
bién, llamado  Janus  qiudrifmt,  si- 
tuado en  el  /ontm  boarium  (mercado 
de  los  bueyes),  del  cual  existen  rai- 
nas,  de  marmol  blanco  maciio,  cuyas 
caras  tienen  20  metros  cada  una.  8e 
cree  que  fué  erigido  por  Domicia- 
no. 

Janoraro.  Masculino.  Especie  de 
jaguar. 

j«nMnio(CoRNBi.io.TAN3BN,  lla»u- 
áo)  Obispo  de  Ipréa  (Bélgica)  v  pro- 
movedor de  una  doctrina  teológica 
Sue  se  ha  hecho  célebre  bajo  el  nom- 
n  da  JataenUmo;  nacid  en  un&  ciu- 
dad da  Holanda ,  poco  distante  de 
Leerdam  y  llamada  Aoquoi,  en  1585, 
muriendo  de  la  peste  el  6  de  Mayo 
de  1638.  Su  padre  se  llamaba  Juan 
Otto  y  tomé  el  nombre  de  Jahsbn  ó 
Janssnio  ¡hijo  de  Juan)  en  la  univer- 
sidad de  Lovaina,  donde  hizo  sus  es- 
tudios. Allí  contrHJo  estrecha  amistad 
con  al  futuro  abad  de  San  Cyran,  en- 
tonces conooidopor  el  nombra  de  Juan 
Duvergier  de  Hauranne,  quien  le  lle- 
vó &  París  é  hizo  que  el  obispo  de  Ba- 
yona le  encomendara  la  dirección  de 
un  colegio  que  aquél  había  fundado 
bacía  poco.  Jansenio  no  ocupó  aque- 
lla plaza  mucho  tiempo,  volviendo 
en  1617  i  Lovaina,  donde  se  le  confié 
la  dirección  de!  colegio  de  Santa  Pul- 

Ínerria,  Aquella  universidad  le  con- 
fió dos  años  después  (1619)  el  doc- 
torado en  teología,  y  en  1630  una  cá- 
tedra de  Ságrela  Escritura,  que  des- 
empeñó por  espacio  de  cinco  años. 
Su  elevación  á  la  silla  episcopal  de 
Ipréa  (1635)  le  fué  fat«l.  La  peste,  in- 
vadiendo s'n  diécesis,  hizo  ae  Jansb- 
vo  —  dcyi-vf-*™--    \ — --r-.l- 


JANS 


'  la  gloria  literaria  no  había 
do,  puea  en  vida  eólo  publicó  dos  6 
tres  folletos,  que  no  hubieran  sido 
bastantes  &  legar  eu  nombre  i  la  pos- 
terídad,  si  una  obra  postuma  no  hu- 
biera cimentado  su  reputación  de  filé- 
Bofo.  El  Á*gMtmiu,  esto  es,  el  resu- 
men de  la  doctrina  contenida  en  aao 
Aguatin,  que  Jansbnio  quiso  susti- 
tuir ¿  la  de  Arístételes  en  la  enseñan- 
za, y  que  tenía  por  objeto  principal 
combatir  al  jesuita  español  Molina, 
fué  impreso  en  Lovaina  en  1640,  á 
pesar  de  las  intrigaa  de  la  Compañía 
de  Jesús  para  impedir  su  publicación. 
El  obispo  de  Iprés  había  encargado 
poco  antes  de  morir,  í  dos  de  sus  me- 
jores amigos,  i  Fromond  y  Calesio, 
el  más  cuidadoso  esmero  en  la  impre- 
sión, encomendándoles  no  la  alterasen 
en  nade,  «porque,  decía  en  su  testa- 
mento, creo  que  di^cilmente  admite 
alteración  alguna*  Pero,  añadía: 
«Siii  embargo,  si  la  Santa  Sede  quie- 
re que  se  haga  alguna  modificación, 
desde  ahora  la  acato,  .como  hijo  obe- 
diente y  sumiso  que  soy  de  una  Igle- 
sia, en  cuyo  seno  he  vivido  y  muero.  > 
A  pesar  de  esta  declaración,  su  deseo 
no  se  vid  cumplido.  Impreso  el  ..1«^m- 
tin»t  tal  como  su  autor  le  había  escri- 
to, bien  pronto  se  vio  i  los  teólogos 
divididos  eajanunitlat  y  moUnitlu, 
excitando  -á  los  papas  Inocencio  X  y 
Alejandro  VII  í  condenar  cinco  de  las 
proposiciones  del  libro  y  á  proscribir 
a  todos  cuantes  no  se  adhiriesen  á 
esta  condena.  Las  cinco  proposicio- 
nes condenadas  eran:  1.  Algunos 
mandamientos  de  la  ley  de  Dios  son 
imposibles  de  cumplir  sin  la  gracia. 
2.'  Ha  el  estado  de  pecado  no  se  resis- 
te nunca  á  la  gracia  interior.  3.'  Una 
obra  es  meritoria  ó  demeritoria,  cuan- 
do se  ejecuta  sin  violencia;  aunque 
sin  necesidad.  4.'  La  voluntad  del 
hombre  puede  someterse  ó  resistirse  á 
la  graciai  y  5.*  Jesucristo  no  murió 
por  todos  los  hombres,  sino  por  los 
predestinados.  A  pesar  de  esta  pros- 
cripción, las  doctrinas  de  Jansbnio 
se  esparcieron  rápidamente,  haciendo' 
tantos  prosélitos,  que  en  tiempo  de 
Clemente  XI  hubo  necesidad  de  em- 
pezar de  nuevo  la  persecución.  Refu- 
fiadaa  en  el  siglo  ultimo  en  Francia, 
oy  puede  decirse  que  no  queda  dé 
las  doctrinas  de  Jansbnio  más  que  la 
admiración  hacia  un  hombre  que, 
arrastrado  6  no  por  el  error,  demues- 
tra en  su  obra  un  profundo  estudio  y 
una  intuición  poco  común. 

Jansenismo.  Masculino.  La  doc- 
trina de  Jansenio  sobre  la  gracia,  que 
llama  eficaz,  porque  sin  ella  no  pue- 
de el  hombre  practicar  el  bien,  y  sobre 
la  predestinación,  según  la  cual  el 
divino  Mesías  no  munó  por  todas  las 
criaturas. 

Etiuolooía.  Jansm  6  Janteniíu, 

Janéenlo,  obispo  de  Ipr^,  autor  de  un 

libro  ruidoso  sobre  san  Agustín:  ína- 

cés.  jam/nitme;  catalan.^jafuwwMí. 

Jansenista.  Adjetivo.  El  que  si- 

™„=  I.  H«Qtr;-i-  ,1o  .T«n.a.,;n 


JAPÍ 


|«tiTO.  :| 

do.  Ya.-  i 

XHJos,  :  M 

a.  " 


JtBHBiatíco,  0«.  Adj«tÍTO, 
cerniente  al  jansenismo. 

Jantar.  Activo  anticuado.  __ 

Jantina.  Fiamenino.  Zoohgk 
^ero  de  moluscos  gasterópodi 
cuales  se  extrae  la  púrpura. 

EtiholooIa.  Latín  xtntkói,  et-- 
de  piedra  preciosa;  del  griego   -  ■ 
(xanMt),  y  wañlAXum,  especie  de  .__ 
pazo,  plaatai  del  griego  {Mim  (ttí»- 
thion).^ 

Senlido  »tÍMoJ¿gieo.—^A  jantina  se 
llamó  así  por  ser  del  color  de  la  pie- 
dra preciosa  y  del  lampazo. 

Janto.  Masculino.  Qeografit.  Río 
de  la  Tróade.  g  Otro,  de  Lidia.  |  Bia- 
chuelo  de  Epiro. 

KriHOLoaÍA..  Latin  Kantkni.  (Via- 
aiLto  ) 

Sentido  ílinuUffiea. — ^Et  Janto  ae 
denominó  así  aludiendo  al  color  de 
BUS  aguas,  semejante  al  dA  la  piedra 
preciosa  aaníAoM. 

JantoUna.  Pemeniao.  BABsoTn" 

Jannal.  Adjetivo.  Propio  de  Jai 
II  Que  tiene  dos  caras. 

ETiHOLoaÍA.  Jano:  latin.  J*»iiiltt 

Jannales.  Femenino  plural.  Ai 
gíudadet.  Fiestas  de  Boma  en  ho: 
do  Jano. 

Seteia  htttdriea. — Fiestas  que 
romanos  celebraban  en  honor  ae  J 
el  1.*  de  Enero,  mes  que  le  estt 
consagrado,  y  en  que  se  le  ofrecía  . 
cienso,  frute  j  un  pastel,  llanv 
ianual.  En  dicho  dia,  los  pariente 
los  amigos  se  hacían  diferentes  re, 
I0B,  deseándose,  como  ahora  decim 
feliz  entrada  da  año,  pues  apenas  1 
uso  ni  costumbre  en  el  mundo  u 
derno  que  no  tonga  sus  raíces  en 
antiguo.  Los  cónsules  que  en  el  n 
mo  3iK  entraban  en  el  ejercicio  do  sn 
cargo,  iban  en  un  caballo  blanco  al 
Capitolio. 

Jann«-mon.  Masculino.  Afitologt», 
Divinidad  adorada  antiguamente  por 
los  habitantes  de  la  BoraiDña. 

Japeto.  Masculino.  Milolaglt.  Uno 
de  loa  gigantes,  hijo  da  la  Tierra  j 
de  Tártaro,  padre  de  AÜante,  Bpime- 
teo  y  Prometeo. 

'EriuOLOoÍA,  Latin  J&pet%t.  (Ho- 
racio. J 

J^igia  (rboion).  Femenino.  Ge»- 
grafiA  antigua.  La  Calabria  ó  la  Pulla, 
provincia  de  Italia. 

BnyoLooÍA.  Latin  J^^iy^ita,  la  Ca- 
labria; JüpygXun,  el  cabo  de  Santa 
María,  en  el  antiguo  reino  de  Ñapó- 
les; jSpvget,  los  calabreses.  (Ovidio, 
Punió.) 

Japigio.  Masculino.  Cftografía  «a- 
tigna.  Nombre  del  cabo  del  antigno 
reino  de  Ñapóles,  llamado  hoy  de 
Santa  María. 

Etiuología.  Latin  JSpygítm.  (PLi- 

KIO.) 

JapÍB.  Masculino.  Médico  que  cartf 
una  herida  á  Eneas;  el  cual  cUó  nom- 
bre á  la  región. Japidia.  (ViRaiLlO,) 

Etiuolooía.  Latin  Jipit. 

Japix.  Masculino.  MiíologU.  Hijo 


",  Google 


JAQÜ 

'  Japón,  na.  Adjetivo.  £¡1  natural 
de]  Japón  6  lo  pertensoiente  i,  aquel 
niño.  Se  usa  también  como  auatan- 
tivo. 

Japonense.  AdjetÍTo.  El  natural 
del  Japón  y  lo  qua  pertenece  i  él. 

Japonés,  sa.  Adjetiro.  £1  natural 
del  Japón  j  lo  perteneciente  i  este 

Jaqne.  Masculino.  Valentón,  ru- 
fián, perdonavidas.  Pudo  decirse  de 
JSQDE.  J  En  el  juegio  del  ajedrez,  e] 
lance  en  que  con  esta  voz  ee  da  aviso 
siempre  que  el  rev  está  herido  de  al- 
guna pieza  6  trebejo  del  contrarío, 
para  que  se  libre  ;  aparte.  P  Anticua- 
do. Especie  de  peinado  liso  que  estila- 
ban laa  mujeres  antiguamente,  y  Pro- 
vincial Aragón.  Cualquiera  de  loados 
lados  de  laa  alforjas.  Q  Interjección 
con  que  se  avisa  á  alguno  que  se 
aparte  lí  se  vaja.  Dicese  frecuente- 
mente JAQUs  de  aquí,  j  se  toma  la 
alusión  del  juego  del  ajedrez.  |  Ger- 
MMis.  Bl  ruñan. 

EtiuolooU.  Árabe  persa  eehckAk, 
el  rej;  del  artículo  eck,  por  al,  el,  j 
ckih,  rej:  francés,  échtct;  portugués, 
aeajmtt;  italiano,  tcaccAi;  provenzal, 
etcM;  catalán,  yn^w,  acach. 

1.  La  expresión  foant-mat»  es  el 
irabe  ecA-chá/hmSt,  <el  rej  ha  muer- 
te:* francés,  ¿ciec  ti  m*t;  portugués, 
jnurne  mate;  italiano,  tcateo  wtMÍQ. 

2.  Esto  demuestra  qne  el  vocablo 
mate,  del  árabe  mat,  muerto,  no  tiene 
relación  alguna  con  Matar. 

Jaqueador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  jaquea. 

Jaquear.  Activo.  Dar  jaques  en  el 
juego  del  ajedrez. 

Jaqneca.  Femenino,  Medicina.  Do- 
lor grande  de  cabeza  que  da  por  lo 
regular  en  la  mitad  6  en  una  parto  de 

ETufOLOOÍA..  Griego  mc;itEIii  (kaehe- 
aía);  de  tuncji;  (iaim),  malo,  y  klh 
(Aória),  estado:  francés,  cachéate, 

Jaqoel.  Masculino.  BUutm,  Cda- 

OBO. 

BTiuCH/>afA..  Jaqw. 

Jaqnala.  Femenino.  Especie  de 
red. 

EriMOLOof  A..  Jaquel. 

Jaqaelado,  da.  Adjetivo.  Blata». 
Lo  dividido  en  casas  como  las  del 
ajedrez.  Q  Se  aplica  á  los  diamantes 
y  otras  piedras  preciosas  labradas  i 
manera  ae  cuadros. 

EriHOLoofA.  Jaquel. 

Jaquelina.  Femenino.  Especie  de 
vasija. 

BrtHOLoaÍA.  Jaqiul,  por  semejanza 
de  forma. 

Jaqnenie.  Sustantivo  y  adjetivo. 
Jaquíb. 

Jacraero.  Masculino.  Peine  peque- 
ilo  V  fino. 

Jaqués,  sa.  Adjetivo.  El  natural 
de  Jaca  v  lo  perteneciente  &  aquella 
ciudad,  f  Sueldos  jaqvssbs.  Antigua 
moneda  de  Aragón,  muj  nombrada 
en  la  Historia  de  aquel  ilustre  reino, 
la  cual  tuvo  diferentes  valores.  (Sabz, 
Valor  de  la$  moneda».} — «Se  aplica  á 
cierta  clase  de  moneda  que  se  labraba 
antiguamente  en  la  ciudad  de  Jaca,  y 


JARA. 

que  los  rojea  de  Aragón  juraban  man- 
tenerla, T  no  labrar  .otra  de  diatíute 
cuño  ni  fej.  En  la  una  parte  tenía  la 
efigie  del  rev,  y  en  la  otra,  una  cruz 
patriarcal.  Llamdse  después  moneda 
JAQiTBSA  i  toda  la  del  cufio  de  Ara- 
gón de  lej  V  peso,  j  se  pone  por  fór- 
mula en  todas  las  escríturas  publicas, 
con  pena  de  nulidad  en  su  defecto.» 
(Acadeuu,  Diccionario  de  ni6.) — 
«El  re;  confirmé  la  moneda  jaquesa 
que  postreramente  se  había  labrado 
en  tiempo  del  rej  Don  Pedro  su  pa- 
dre; y  ofrecié  j  juré  que  no  daría  lu- 
gar que  de  nuevo  se  labrase  otra,  ni 
subiese  ni  bajase  de  ley  ni  de  peso.» 
{ZvR\T\,  Ánala  de  Araron,  Ubro  II, 
capitulo  71.) 

Jaqneta.  Femenino  anticuado. 
Chaqubta.  ¡  Vestidura  á  manera  de 
justillo,  con  cuello  y  mangas  v  sin 
faldones.  Ea  voz  extranjera,  y  de  ella 
se  formé  chaqueta,  que  es  como  tiem- 
po bá  se  llama  excluBivamente  esta 
prenda  de  vestir. 

STiuOLoaÍA.  Jaco  i. 

Jaquetilla.  Femenino  anticuado. 
Chaqueta  corte. 

Jaqneton.  Masculino  aumentativo 
anticuado.  Chaqueta  más  larga  que 
las  comunes.  I  Jaque,  fanparron. 

Jáqnima.  Femenino.  La  cabezada 

I  cordel  que  suple  por  el  cabestro 
para  ater  las  bestias  y  llevarlas. 

BTiMOLoaÍA,  Árabe  chaq%lma  (cAo- 
\%ma).  (Bnqklmann.) 

1.  La  voz  del  articulo,  con  el  mis- 
mo significado  que  tiene  en  español, 
se  encuentra  en  un  relato  de  Abder- 
raman  III,  que  vivía  en  el  aiglo  x: 
habiendo  traído  el  criado  una  her- 
mosa yi^aimn  (chaq%\ma)át  seda,  mi 
abuelo  me  dijo:  témala,  Abderraman, 
que  ella  te  servirá  grandemente  para 
evitar  lances  como  el  que  te  ha  ocur- 
rido hoy.  Ponía  bajo  la  brida  de  tu 
caballo  y  asegúrate,  cogiendo  el  cabo 
de  \9,  jiquima,  cuando  te  apees.»  ^Ibn- 
Hayan,  mamaerito  ieOrford,folicS0, 
citado  por  DoxY.) 

Jaquimazo.  Masculino.  Bl  golpe 
dado  con  la  jáquima.  |  Metafénco  y 
familiar.  Pesar  o  chasco  grave  dado  a 
alguno. 

Jaquimón.  Masculino  americano 
La  cabezada  de  cuero  que  se  une  al 
cabestro  para  atar  las  bestias. 

Etiuolooía.  Jiquima. 

Jaquir.  Activo  anticuado,  Dbiab, 

DESAMPARAR. 

Jar.  Qermanla.  Orinar. 

Jara.  Femenino.  SoCánica.  Arbus- 
to que  le  vanta  de  alto  á  lo  más  dos 
varas:  echa  unas  hojas  encontradas, 
largas,  ásperas  por  el  envés,  j  fiores 
grandes,  blancas  con  una  mancha  os- 
cura, formada  cada  una  de  hojas  dis- 
puestas al  modo  de  las  rosas.  Hay 
otras  varias  especies  del  mismo  géne- 
ro. I  La  saeta  o  palo  arrojadizo,  toste- 
do,  con  su  punte  muy  delgada  y  sutil. 
UcERVAL.  Plante  que  crece  de  suyo  en 
España,  jque  sedjferenciadelaiARA, 
á  la  cual  esmuy  parecida,  en  tener  las 
hojas  de  figura  de  corazón,  las  flores 
blancas,  sonrosadas  por  sus  bordes,^ 
carecer  del  jugo  resinoso  que  aque- 


JARA 


2Sd 


lia  tiene.  \  Bstbpá.  Mata,  especie  de 
JABA  mnv  común  en  España,  con  ho- 
jas aovadas,  ásperas,  jugosas,  y  flores 
blancas  6  amarillas,  que  son  medici- 
nales. 

Eni«».ooÍA.  Árabe  eha'ra,  «mate  é 
breña,»  en  Pedro  de  Alcalá.  La  anti- 
gua forma  ¡cara  hace  evidente  esta  eti- 
mología, puesto  que  el  cha  se  convier- 
to en  aa  con  suma  frecuencia. 

Jarabe,  Masculino.  Bebida  dulce 
y  medicinal  que  confeccionan  los  bo- 
ticarios hasta  la  consistencia  del  almí- 
bar, y  según  los  ingredientes  é  el  sim- 
ple de  que  se  forma,  toma  nombre;  co- 
mo JARABE  de  violetas,  de  camuesas, 
rosado,  eto.  Q  Metáfora.  Cualquier 
bebida  compuesta,  que  excede  en  ^ 
dulce,  especialmente  si  no  está  muy 
fría.  U  Sbr  todo  jarabb  de  pico.  Frase 
con  que  se  manifieste  que  alguno  dice 
lo  que  no  Ka  de  ejecuter. 

HTiifOLOOfA.  Árabe  chariba,  beber, 
charab,  jarabe,  en  Becri:  «julepe  6  xa- 
rabe,  lamedor  que  lame  el  doliente,» 
en  Pedro  de  Alcalá:  hidromel  (charah 
de  miel),  en  Ibn-Djobair;  ckaribi,  el 
que  vende  jarabes:  tymporum  veuditor; 
cAara^fl,  «el  que  confeccionajarabes:* 
qui  tyrupoe  confeeit:  bajo  latín,  tyru- 
pue,  ñrupput,  tyruppui,  en  Du  Cange; 
tciruppnt;  it«lÍBno,  tiroppo,  sciroppo, 
eciloppo;  ínnaés  antiguo,  estyrot  (si- 
glo xiii);  ytterop  (siglo  xv);  moderno, 
tirop;  provenía!,  eittarnp,  ietarop,  yx- 
tarop;  portugués,  xarope. 

iCMtftia.— Devic  establece  la  sime- 
tría entre  el  portugués  xarope  y  iw- 
rapa,  cayendo  en  tres  errores: 

1,*  El  vocablo  surrapa  no  es  de  orí- 
gen  portugués,  puesto  que  represente 
el  español  turrapa;  y  mis  propiamen- 
te, turrapat. 

2.'  Este  nombre  significa  «vino  que 
ha  perdido  su  fuerza.» 

3,*  El  español  twrapat  no  tiene  re- 
lación alguna  con  aarope,  puesto  que 
se  deriva  del  antiguo  turrae,  pelos, 
como  dice  muy  bien  Covarrubias. 

Jarabear.  Activo.  Receter jarabes; 
darlos.  ||  Neutro.  Andar  tomando  ja- 
rabes. 

JaraJwarse.  Secíproeo  Tomar  ja- 
rabes, regularmente  para  disponerse 
Í  prevenirse  á  la  purga.  Se  usa  tam- 
ien  como  verbo  activo  respecto  del 
médico  que  loe  da  é  manda  tomar  con 
frecuencia. 

Jaraca.  Masculino.  Zookvia.  Es- 
pecie de  serpiente  de  la  América  me- 
ridional. (Caballebo.) 

EtiuolooÍa.  Vocablo  indígena. 

Jaracao.  Masculino  anticuado.  Ja- 

BAQUI. 

Jarais.  Masculino.  Laoar.  En  al- 
gunas partes  se  toma  por  lagar  pe- 
queño. 

Jaral.  Masculino,  Bl  sitio,  paraje 
6  lugar  poblado  de  jaras.  |  Metáfora. 
Lo  que  está  muy  enredado  6  intrin- 
cado, aludiendo  á  la  espesura  de  los 
jarales. 

Jaramago.  Masculino.  Botánica. 
Plante  que  crece  de  sujo  en  varias 
partes  ae  España:  echa  desde  la  raíz 
hojas  aovadas  recortadas  por  sus  bor- 
des, y  de  pié  y  medio  de  l»rgpr.dejpt  I  r> 
TCKo  iiiUigitized  by  VJ^v/V  It 


284  JARD 

medio  de  las  cu&les  se  levanta  el  tallo, 
Ileoo  en  eu  parte  superior  de  ramos, 
que  terminan  en  racimos  de  floras 
pequeQaa. 

Jkramefio,  fia.  Adjetivo  que  se 
aplica  &  loa  toros  que  se  crían  en  las 
nberas  del  Jarama,  celebrados  por  su 
bravura  j  ligereza. 

Jaramn^fo.  Masculino.  Nombre 
que  los  pescadores  de  mar  dan  indis- 
tintamente ¿  todos  los  peces  pequeños 
de  que  se  sirven  para  cebo. 

Jarana.  Femenino.  Bulla,  gresca, 
algazara. 

Ktiholoo(a.  La  y  áejarúna  se  en- 
cuentra en  el  latin /iirjrtwM,  querella. 

Jarandina.  Femenino.  &ema*Í9. 
Junta  de  rufianes. 

Jaranear.  Neutro.  Andar  en  ja- 
ranas. 

Jaranero,  ra.  Adjetivo.  El  aficio- 
nado á  jaranas. 

Jarano.  Adjetivo  masculino  ame- 
ricano. Ancho,  chambergo.  Se  dice 
det  sombrero. 

'  Jarapote.  Masculino.  Provincial 
Aragón  y  Andalucía.  Jaropbo. 

Jarapotear.  Activo.  Provincial 
Aragón  j  Andalucía.  Jabopeab. 

Jarapoteo.    Masculino.   Jaropeo, 

Jaraqai  6  Jaracno.  Masculino 
Huerto  o  sitio  de  recreación. 

Jararaca.  Femenino.  Zoología.  Es- 
pecie de  víbora  del  Brasil. 

EtiuolooÍa.  Vimhlo  br*ñléio. 

Jarava  (Jdah  db).  Naturalista  j 
médico  eepañol.  que  vivía  en  Lovai- 
sa  i  mediados  del  siglo  xvi.  Se  cono- 
cen las  siguientes  obras  sujrae:  Sit- 
loria  di  las  Aürbas  y  pUnta*  de  Dioteí- 
ridet,  Anasarl>€0  y  otroi  eéUhret  mt»- 
ralitttu;  Filotofia  natural  btnt  y  Prv- 
bUmat  y  prefiMtatproble«uUÍcat. 

Jaraxo.  Masculino.  El  golpe  6  he- 
rida hecha  con  lasara. 

Jarcia.  Femenino.  Carga  de  ma- 
chas cosas  distintas  para  algún  uso  ó 
fin.  I  El  conjunto  de  muchas  cosas 
diversas  6  de  una  misma  especie,  pero 
sin  drden  ni  concierto^  y  así  se  dice: 
ha;  tal  JABCiA  de  esto  6  de  aquello, 
etcétera.  ||  Los  aparejos  j  cabos  de  un 
buque.  Se  usa  frecuentemente  en  plu- 
ral. {  El  conjunto  de  instrumentos  7 
redes  para  pescar. 

Btiuolooía.  Antigno  Mlreta:  latín, 
sarÑre,  componer;  tarcllor,  sastre  re- 
mendón, en  las  inscripciones;  larcinS- 
re,  componer  sus  ropas;  lar^lnáior,  el 
aastre,  en  Planto;  tarcbu,  equipaje, 
&rdo  de  ropa,  víveres,  carga  de  c(»as 
diferentes,  en  César:  catalán,  ntrcM. 

1.  Foma  tlinuldffiea. — El  antiguo 
márcia  renresenta  lái-eia,  perfectamen- 
te paralelo  del  latín  tamwt,  que  sue- 
na  tárema. 

2.  Los  latinos  jpronunci aro n  mil 
veces  esta  voz  en  £¿pafia,  puesto  que 
es  un  vocablo  que  emplea  César. 

3.  Al  derivar  nuesbv  xárna  del  la- 
tín tarátna,  no  exponemos  una  conje- 
tura; sino  que  damos  una  etimología. 

Jarciar.  Activo.  Enjabciaa. 

Jarda  (Bajo  latin).  Femenino.  Ve- 
terimaria.  Tumor  duro,  flemoso  algu- 
na VBi,  que  se  desarrolla  en  la  parte 
lateral  externa  del  jarrete  del  caballo. 


JARD 

en  U  parte  posterior  superior  del  hue- 
so de  la  canilla. 

BTiuoLoaÍA.  1.  Árabe  Afi^  (dj<i- 
radh),  «todo  tumor  que  nace  en  la 
cuartilla  del  animal  de  carga,  6  en  el 
nervio  inferior  del  pié:»  t*mor  <m»u 
natiu  in  t»ffragin*  jmneñti  «tU  iit/eriore 
ptdú  ñervo.  (Mbhinski.) 

2.  Esta  definición  concuerda  con  un 
t«xto  del  siglo  xiii:  «especie  de  hin- 
chazón blanda,  del  tamaño  de  un  hue- 
vo 6  major,  que  nace  en  los  jarretes:» 
fuatii  1K0ÜU  tu^lalio  ad  ma^niludiium 
ovi  aut  MKpltMM...  natciítir  m  garretit 
(Lihtr  de  Mra  «^«ontm ,  cotafotitia  a 
JordanoRufo,  tmlite  calahreiui;  «mwki- 
crito  latino,  fo*do  a%tÍj}%o  de  ¡a  Biblio- 
teca nacitmaí  de  Paru,  número  7058): 
francés,  j'arde;  itUitao, giarda. 

Jardera.  Femenino  anticuado. 
Jaldera. 

Jardin.  Masculino.  Huerto  de  re- 
creación compuesto  de  diversas  flores 
j  de  hierbas  finas  7  olorosas,  forman- 
do regularmente  cuadros  y  otras  dis- 
tintas figuras  con  las  mismas  hierbas 
j  flores.  II  En  los  bajeles,  el  lugar  co- 
mún. II  La  mancha  que  deslustra  j 
afea  la  esmeralda.  |  OervuiñU.  Tien- 
da de  mercader  6  feria.  |  botXnico. 
K\  terreno  destinado  para  cultivar  las 

S lautas  que  tienen  por  objeto  el  estu- 
i  o  de  la  botéinica. 

BtimolooIa.  Godo  gardi;  antiguo 
alto  alemán,  harto, garto;  alemán,  Gar- 
ten;  irlandés,  gorí;  italiano,  giardino; 
francés  v  provenzal,  jardin;  burgui- 
ñon,  jadin;  Berrjr,  jardri»;  catatan, 
fardí;  portugués,  jardim. 

1.  Littré  conceptúa  que  esta  raíz 
germ&nica  est^  en  relación  con  el  grie- 
go x*p™í  (eidrtot),  corral  6  cortijo  cer- 
rado con  bardas  para  criar  aves;  latin, 
e/>ort,  cAortit  j  eort,  cortil;  bajo  latin, 
eurtit;  antiguo  eslavo,  grad;  ruso ,  go- 
rad. 

2.  Otro  etimologiqta,  citado  por 
Monl&u,  pregunta:  «¿vendrán  de  jor- 
Ade*  f  Jordán)  las  voces  Garden  de  los 
alemanes  y  de  los  ingleses,  j  jardin 
de  los  franceses  j  españoles?» 

3.  Otros  pretenden  que  la  voz  del 
artículo  ae  deriva  del  hebreo  iahar, 
que  significa  selva. 

Jaroincíco,  lio,  to.  Masculino  di- 
minutivo de  jardin. 

Jardinería.  Femenino.  El  arte  de 
cultivar  los  jardines. 

Etiuolooía.  Jardin:  catalán,  yortíf- 
neria,  jardinatge;  ír&acés,  iardinage. 

JardinerOi  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. El  que  por  oficio  cuida  y  culti- 
va algún  jarmn. 

BTiuoLoaf  A.  Jardinería:  francés, 
jardinier;  Cií.talAii,j'ardÍHer;BBrTy,jar' 
drinier;  italiano,  giardiniere. 

Jardines  colgados  de  Babilo- 
nia. Hittoria.  Estos  pensiles  han  sido 
considerados  como  una  de  las  siete 
maravillas  del  mundo.  Estaban  en 
terrazas  cortadas,  sobre  bévedas  de 
ladrillo  cocido,  y  se  componían  de 
jardines  de  lujo,  donde  había  gran- 
des árboles  y  hermosas  plantas,  rega- 
das por  arroyos  6  riachuelos  artificia- 
les. Los  arcos  estaban  impregnados 


jabí 

de  cierto  betnn,  quehaetaen  tostiaia- 
pos  antiguos  el  oficio  de  cal  hidrinlí- 
ca,  y  descansaban  en  gruesos  pilares 
de  tierra,  en  los  cuales,  sin  duoa,  ca- 
taban plantados  los  árboles  grandes. 
La  construcción  se  elevaba  al  borde 
del  Eufrates  y  presentaba  un  cuadrilá- 
tero de  4  pletae  (6  sean  unos  124  me- 
tros) de  lado,  compuesto  de  muj 
fuertes  murallas:  las  más  altas  se  el»- 
vaban  á  60  pies  (unos  26  metn»  dsl 
suelo).  Se  subía  á  estos  jardines  por 
magníficas  escaleras,  y  máquinas  de 
Arquimedes  servían  para  subir  ti 
agua  del  Eufrates  á  los  arroyos.  Se 
atribuye  su  fundación  á  Semframis,  í 
Ciro,  6  á  NabucodoDosor;  y  se  sabe 
que  este  último  rey  los  consteuy¿  par» 
su  mujer  con  el  botín  procedente  de 
la  conquista  de  Judea.  No  ha  foliado 
quien  ha  creído  fabulosa  la  existen- 
cia de  estos  jardines;  pero  examinan- 
do los  textos  de  Q.  Curcio,  de  Estra- 
bon  y  de  Diodoro  Siculo,  por  más  que 
esos  textos  no  sean  muy  claros,  ae  de- 
duce que  eran  una  obra  colosal,  inge- 
niosamente concebida;  pero  de  nin- 
gún modo  imposible,  ni  de  más  em- 
Sresa  que  la  nbrica  de  las  pirámides 
e  Egipto. 

Jarainiee,  lio,  to.  Masculino  di- 
minutivo de  jardin. 

ETiMOLoaf  A.  Jardiei:  francés  y  catar 
lan.  jardinet. 

Jardiniata.  La  peraona  entendida 
en  jardines. 

Étiholooía.  Jtrdi»:  bunt¡£a,jartli- 
nitte. 

Jardinomania.  Femenino.  Haofa 


los  jardines. 


Jardinómano,  na.  Masculino  y  fis- 
menino.  El  maniátieo  por  los  jardines. 

Jareta.  Femenino.  Costura  que  ee 
hace  en  la  ropa,  doblando  la  orilla  j 
cosiéndola  por  un  lado,  de  suerte  que 
quede  un  hueco  para  meter  por  él  una 
cinta  6  cordón,  á  fin  de  encoger  6  en- 
sanchar la  vestidura  cuando  se  ata  al 
cuerpo.  I  Marina.  La  red  hecha  da 
madera  6  de  cabos,  debajo  de  la  caal 
se  pone  la  gente  á  pelear  para  estar 
con  más  resguardo  y  segundad.  La 
que  está  he^a  de  madera  se  llama 
también  ajedrez.  ¡  de  la  jabcia.  Mia- 
rina.  Las  vueltas  que  forma  un  cabo 
de  loe  obraques  de  nna  banda  á  los 
de  la  otra,  para  sujetar  las  jarcias  j 
detener  las  socalladas  de  loa  pidos 
cuando  hay  balances. 

Etiuolooía.  Árabe  ekarila,  cuerda; 
y,  figuradamente,  cordón. 

Sentido  etimolé^ico. — 1.  La^areteno 
se  llamó  así,  aludiendo  á  la  costura; 
sino  al  cordón  ó  cinta  que  se  pasa. 

3.  El  árabe  clua\ta  quiere  decir: 
«cuerda  de  nave,*  en  Pedro  de  Alca- 
lá; «cuerda,»  en  Ibn-Djobair  y  en  el 
Cartax.  (Ehoeliiann,  Dozt.) 

Jaretera.  Femenina.  jASSRKKa. 

Jaretón.  Masculino.  Alforza. 

Btiuolooía..  Jareta. 

Jarifa.  Masculino.  Jbbifb. 

Jarifo,  fa.  Adjetivo.  Rozagante, 
vistoso,  bien  compuesto  ó  adornado. 

Etiuoloqía.  Árabe  (ckarif},  nobla, 
excelente:  antiguo  xarifo,  warifa. 

Jarílooa.  Hasoulino.  TahiUta  de 
■i:iitizea  cy  v^i^Uv  i^ 


JARE 

Aelio  í  diez  pulgadas  de  largo  j  me- 
dia de  ancho,  con  un  diente  en  cada 
una  de  sua  extremidades  j  que  sirve 
de  plantilla. 

Jarillo.  líasculino.  Planta.  Barba 
Aron  <5  DE  Akon. 

BriifOLoaÍA.  Jara. 

Jaraota.  Femenino.  Patata. 

Jaro,  n.  Adjetivo  que  se  aplica  á 
loe  puercos  que  tiran  á  rojos  6  cirde- 

Jarocho,  eha.  Masculino  j  feme- 
nino americano.  Caupssino.  Aplícase 
también  6  los  mulatos  y  i  todos  tos 
de  raía  africana. 

Jaromazo.  Masculino.  Entre  pas- 
tores, la  herida  hecha  con  jara  ú  otra 
madera,  j  la  causada  por  alguna  oaida. 

Jaropar.  Activo.  Dar  i  alguno  mu- 
chos jaropea  6  medicinas  de  botica.  || 
Metáfora.  Diaponer  y  dar  en  forma  de 
'arope  algún  otro  licor  que  no  sea  de 


bo1 


feccion  líquida  que  se  da  i  los  enfer- 
mos, cuvo  principal  ingrediente  es 
ftzúoar  clarificado.  |  Metáfora.  El  tra- 
go  amargo  6  bebida  desabrida  j  iasti- 
aiosa  que  ae  da  i  alguno. 

BtimologCa.  Jarabe. 

Jaropear.  Activo.  Jaropar. 

BriuOLOOÍA.  Frecuentativo  de  jaro- 
par. Quien  yoropa,  da  muchos  jaropes: 
quien yoro^Ai,  da  muchos  jaropes  fre- 
eaentemente. 

Jaropao.  Masculino.  £1  uso  exce- 
sivo 7  frecuente  de  jaropes. 

Jarra.  Femenino.  Vasija  de  barro 
fiao  con  vientre,  cuello  7  asa.  |  Orden 
uitigua  de  calñUería  en  el  reino  de 
Aragón,  que  tenía  por  insignia  en  un 
collar  de  oro  una  jarra  con  azucenas  || 

Sb    jarras    6    KM   JARRA  6  BN  JABRA3. 

Modo  adverbial  para  explicar  la  pos- 
tura del  cuerpo  que  se  hace  encor- 
vando los  brazos  j  poniendo  las  mar 
nos  en  la  cintura. 

BmioLoaÍA.  Araba  djarra  V^f^y 
^itugnés,  jarra,  torra;  francés,  íoití, 
italiano,  fiara,  giarro;  en  el  Archipié- 
lago, iarrot. 

Jarragin.  Masculino  anticuado. 
£1  paraje  6  sitio  en  que  había  huertas 
6  huertos  para  recreación. 

Jarrar.  Activo.  Jaharrar. 

Jarrazo.    Masculino  aumentativo 
de  jam  7  jarro.  \  Golpe  dado 
jarra  ¿jarro. 

Jarrear.  Neutro  ñuniliar.  Sacar 
frecuentemente  agua  iS  vino  con  el 
jarro.  )  Metáfora  mmiliar.  Beber  mu* 
cho,  ser  dado  á  la  bebida,  como  cuan- 
do se  dice:  «Fulano  jarrba;»  «ya  están 
Jarreando.» 

Jarrar,  ra.  Masculino  7  femenino 
anticuado.  Tabbbkuo. 

firiifOLOOfA.  Jarro. 

3wtwn.  Masculino.  Bl  que  hace  6 
vende  jarros,  7  también  el  que  cuida 
del  agua  ¿  vino  que  se  pone  en  ellos. 

Jarreta.  Femenino  diminutívo  de 
jarra. 

Jarratar.  Activo  anticuado.  Dss- 
lAHRBTAR.  I  Metáfora.  Enervar,  debi- 
litar, quitar  las  fuerzas  6  el  ánimo. 
6»  usa  también  como  recíproco. 


JARE 

Jarrete.  Masculino.  En  los  cua- 
drúpedos, la  parte  posterior  de  la  ar- 
ticulación de  ta  rodilla  (que  en  el 
hombre  ae  llama  corva),  compuesta 
por  la  tibia,  los  huesos  tarsianos  7  los 
metataraianos. 

EtuiolooÍa.  B^o  bretón  gar,  garr, 
pierna;  galo,  ydr.-^ncésdet  siglo  XII, 
garet,  plural;  siglo  xiii,  garé,  gaire, 
jara;  siglo  xvi,  jarrtt,  en  Pareo,  que 
es  la  forma  moderna;  italiano,  garelío; 
normando,  ^arret;  jiicardo,  g%ertL  ga- 
ret;  ginebnno,  ja%rrt:  jarrt  dt  w»», 
jarrete  de  ternera. 

1.  Las  antiguas  formas  francesas 
vienen  á  demostramos  que  la  deriva- 
ción se  hizo  del  céltico  «ar,  pierna. 

3.  Bl  texto  francés  del  siglo  XEi  dice 
así :  il  trenehad  let  oarbz  dti  chnaU  ki 
traittrent  U»  cAart;  «cortd  loa  jarreUi 
de  los  caballos  <jue  tiraron  dalos  car- 
ros.* (Súií,  pdftna  147.) 

3.  La  etimología  que  deriva  iarrb- 
TB  de  jarra,  por  semejanza  da  fbrm&, 
es  absurda  de  todo  punto. 

Jarretera.  Femenino.  Liga  con  su 
hebilla,  con  que  ae  ata  la  media  ó  el 
calzón  pOT  el  jarrete.  |  Orden  militar 
instituida  en  Inglaterra,  llamada  así 
'v>r  la  inaig^iia  que  se  añadió  á  la  or- 
an de  San  Jorge,  que  fué  una  liga. 
BriMOLOGÍA.  /arrííí.-  francés,  ji'orrí- 
tiire;  burgui  ñon ,  Jaleire;  Berry,  jarre- 
iier;  picardo,  gartier;  inglés,  garter. 

Reteia  AittiSrica. — 1.  Ortk*  de  ¡a 
Jarretera.  La  instituyó  Eduardo  III 
en  1349. 

2.  La  ocasión  fué  la  siguiente:  ha- 
llándose en  un  baile  la  hermosa  con- 
desa de  S&lisbur7,  dama  del  re7,  se 
le  cayó  una  liga,  que  el  rev  cogid  del 
suelo,  exclamando:  «baldonado  sea 
quien  piense  mal  de  esta  aventura; 
esto  es,  «mal  haya  quien  mal  piense 
de  esto:»  (ionni  tott  qti  mal  g  peme). 

3.  La  orden  de  la  Jarreibra  se  11a- 
a  también  de  San  Jorga,  aludiendo 

á  que  lleva  la  imagen  del  santo  en- 
clavada en  un  circulo  de  oro,  guarne- 
cido de  diamantes,  y  atada  á  un  cor- 
don  azul.  Usté  cordón  se  corre  por  el 
lado  izquierdo  de  la  espalda  y  va  á 
caer  en  el  lado  derecho  de  la  cadera, 
presentando  la  forma  de  escarpa. 

4.  Lo  expuesto  está  conforme  con 
los  siguientes  datos:  «Eduardo  III, 
rey  de  Inglaterra,  instituyó  esta  or- 
den de  caballería,  en  1340,  con  moti- 
vo de  la  victoria  de  Grecy,  donde  ha- 
bía dado  como  palabra  de  iri^n  gas/er 
(jarrelürt).  Según  otra  tradición,  y  es 
la  más  propag^a,  en  1349,  la  conde- 
sa de  Salisbury,  á  quien  Eduardo 
amaba  apasionadamente,  perdió  en 
un  baile  una  liga,  que  el  rey  princi- 

fii'í  i  Buscar.  Su  acción  excitó  la  hi' 
andad  de  los  cortesanos.  Honni  toit 
qwi  mal  y  penu:   «¡ay  de  aquel  que 

fíense  mal!  dijo  el  re7:  «tal  vez  aque- 
loe  que  ae  ríen,  sa  crean  un  dia  mu7 
honrados  con  llevar  una  semejante;» 
7  poco  tiempo  después  fundó  esta  dr- 
den  de  caballería;  Orden  que  tiene  por 
jefe  al  soberano  de  Inglaterra  7  que 
no  puede  contar  más  de  36  miembros, 
comprendido  el  1:07  ó  la  reina.  Entre 
otras  insignias,  los  caballeros  llevan 


JASI 


£85 


nna  liga  blanca  en  la  pierna  izquier- 
da; y  la  reina,  en  el  brazo.  La  divisa 
es  la  misma:  Honni  toit  f*i  mal  ypm- 

^,  que  hemos  citado. 

Jarretiera.  Femenino  anticuado. 
Jarrstsra,  en  la  segunda  acepción. 

Jarretillo.  Masculino  diminutivo 
de  jarrete. 

Jarrico,  lio,  to.  Masculino  dimi- 
nutivo de  jarro. 

Jarro.  Masculino.  Vasija  de  barro 
i  de  algún  metal  á  manera  de  jarra 
on  un  asa  sola.  |  Familiar.  Provin- 
cial Aragón.  El  que  grita  mucho  ha- 
blando sin  propósito,  principalmente 
si  es  mujer.  |  db  aqua.  La  porción  de 
ella  que  se  saca  de  la  acequia  por  es-  . 
pació  de  medio  cuarto  de  ñora.  H 
Echarle  X  uno  un  jarro  db  aoua. 
Frase  familiar  y  metafórica.  Dejar  á 
uno  suspenso  6  cortado  en  la  disputa 
ó  enojo  con  alguna  expresión  burlesca 


Etiholooía.  Jarra:  cuMa-a,  fftrro, 
irro. 

Jarrón.  Masculino  aumentativo  de 
jarro.  |  .Ir^iw'fecftim.  Adorno  semqan- 
te  al  jarro,  que  se  suele  poner  en  los 
remates  da  las  fí&bricas,  especialmen- 
te en  las  portadas. 

Jarrumbo.  Masculino.  Qemtanla.   > 

Hl  SARNBBO. 

Jarseta.  Femenino.  Especie  de 
garza  real. 

Btiholooía.  Francés yoPiííto,  simé- 
trico de  gartetU,  garceta,  ave. 

Jania.  Masculino.  Qtmtmia.  La 
justicia. 

Jart.  Masculino.  Mamífero  de  piel 
bellísima,  de  la  Laponis. 

Jamparicarabn.  Masculino.  Fru- 
to del  Brasil. 

BriHOLOof A.  Vocablo  bratikño:  fran- 
cés, jarvparicurabu.  (Landais.) 

Jasa.  Femenino  anticuado.  Saja- 

Jasador.  Masculino  anticuado.  Sa- 
jador ó  sangrador.  Q  Anticuado.  Ins- 
trumento para  sajar. 

RriMOLOofA.  Jata. 

Jaeadorcillo.  Masculino  anticua- 
do, diminutivo  de  jaeador. 

Jasadara.  Femenino  anticuado. 
Sajadura. 

ETiuoLoaÍA.  Jota. 

Jaaar.  Activo  anticuado.  Sajar. 

EriuoLOofA.  Jata. 

Jaeia,  Femenino.  lo,  hija  de  Inaco, 
rey  de  Argos.  (Vinaiíio.) 

Etimología.  Jatio:  latín,  Jatía. 

Jasio.  Masculina.  Titmpot  heríi-' 
COI.  Rey  de  Argos,  padre  de  Atalan- 
ta. (Ovidio.)!  Otro,  rey  de  Samotra- 
cia,  hijo  de  Júpiter  y  Klectra. 

Étihología.  Latín  JüiÍMt. 

Jasion.  Masculino.  Mitología.  Per- 
sonaje fabuloso,  nacido  de  Júpiter  y 
Electra,  hija  de  Atlas,  que  llevó  el 
Palladivm  i  Laucotracia,  7  se  enamo- 
ró de  Cérea,  de  quien  tuvo  á  Pluto. 
Contribuyó  mucho  á  que  se  extendie- 
ra el  culto  de  la  diosa  en  Grecia  7  en 
Sicilia. 

Btiuología.  Latin  JlUíoit.  (Ovidio.) 

Jasis.  Femenino.  Tiempo*  furóieu. 
Atalanta,  hija  de  Jasio. 

ETiiiOLoaÍA.  Latín  J<i4*.   (-\r\ci\c> 
'  uigitized  byVJOi^y  It 


236 


JASP 


JsBon.  UasGulino.  MilologUt.  Hijo 
de  Ebod,  rey  de  Tesalia,  j  da  Alci- 
meda,  jefe  de  loa  ar§ronautaa.  Casó 
con  Medea,  hija  de  Ktaa,  rej  da  Col- 
coa,  i  quien  abandonó  después. 
ErikioLoafA.  Latín  Jato*.  (Ovidio.) 
JiettMa. — Hijo  de  Eson,  rey  de  lol- 
OOB,  en  Tesalia,  y  de  Alcímeda,  que 
fué  confiado  desde  niao  al  centauro 
Qtiiron,  j  despojado  de  la  herencia  pa- 
terna por  Pelio.  A  la  edad  de  20  años, 
trató  de  que  Palio  la  restituyese  lo 
usurpado;  pei'o  éste,  deseando  alejar- 
le, le  aconseja  que  fuese  í  la  Cálqui- 
da  á  conquistar  el  vellocino  de  oro. 
Reunió,  en  efecto,  alg^unos  jefes  eolios 
j  fué  jefe  de  la  expedición  de  los  ar- 

S «nautas.  Bu  la  Cúlquida  robó  á  Me- 
ea,  con  quien  casó.  La  muerte  de  Pe- 
lio  no  le  restituyó  el  trono  da  lolcoa. 
Arrojado  por  Acasto,  se  retiró  á  Co- 
nato, donde  repudió  á  Síedaa  para 
casarse  con  Creusa  ó  Glauca,  hija  del 
rey  Creon.  Medea  se  íengó  haciendo 
morir  i  Creusa,  Sísifb  y  los  dos  hijos 
q^ae  había  tenido  de  Jabón,  quian  mu- 
ñó miserable,  sag'un  unos,  después  de 
vivir  erranto  v  sin  asilo;  y  segfun 
otros,  después  de  recobrar  al  poder  en 
lolcos,  donda  reinó  pacificamento. 

Jaspacato.  Jaspaoato.  La  forma 
jupacato,  que  aparece  an  algrunoe  Z>ü:- 
eionariot,  es  bírbara. 

Jaspagtto.  Uasculino.  Piedra  pre- 
ciosa compuesta  de  jaspe  verde  y 
igrata. 

Ktiuoloqíi..   VnucéB  jatptfftU. 

(LlTTRá.) 

Jaspe.  Uaecnlino.  Piedra  dura, 
que  forma  una  de  las  especies  de  la 
sílice,  y  es  susceptible  de  hermoso  pu- 
limento. 8uB  colores  son  el  rojo,  el 
pardo  y  el  verde,  más  6  menos  oscu- 
ros, é.  veces  con  pintas.  También  hay 
jaspb  listado.  En  el  uso  vul^r  sa  en- 
tienden con  el  nombre  de  jaspe  pie- 
dras da  otra  naturaleza  y  más  blan- 
das, como  las  serpentinas  y  algooos 
mánnoles. 

ETiuoLoaÍA.  Griego  farai^  (Uupit): 
.  latín  técnica,  jtupit,  idit;  italiano, 
itupide;  francés  y  catalán,  Ja^t;  pro- 
vensal,  jupi. 

Jaspeado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
está  manchado  y  salpicado  da  pintas. 

BriiiOLoafA.  J*tpear:  catalán,  jat- 
ptnt,  da;  jaipfjat,  da;  francés,  jatp/. 

Jaap«ador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  jaspea. 

Jaspeadara.  Femenino.  Acto  y 
afecto  de  jaspear. 

Jaspear.  Activo.  Pintar  imitando 
los  colores  del  jaspe, 

ErtuOLOOiA.  Jupe:  fnacéa ,  fuper; 
catalán,  jaipear,  jupejar;  francés,/»- 

Jaspeo.  Masculino.  Acto  ó  efecto 
da  jaspear. 

Utiuoloqía.  Jatpear:  francés,  j'at- 
pwre. 

Jáspíco,  ca.  Adjetivo,  Que  as  de 
jaspe. 

J^TtuoLOOÍA.  Jaspe:  Írvicéa,jatjpiqw. 

Jaspóide.  Adjetivo.  Parecido  al 
jaspe. 

UTiifOLoafA.  Jatp4  y  ¿Igribgo  ñ-h$, 
forma:  ínae^,  Jupuide.  I 


JATJL 

JastiaL  Masculino.  Lienzo  de  pa- 
red. I  Metáfora.  Hombron  rústico  y 
grosero. 

EtiuolooÍa.  Battüm.  Jastial  re- 
presenta baitial. 

Jataboca.  Masculino.  Especia  de 
bambú  muy  largo. 

Jateo,  tea.  Adjetivo.  i/iMtfrÍA.  Se 
aplica  al  perrillo  que  persigue  i  las 
zorras. 

Jati.  Haaciilino.  Especia  de  &quir. 

Jatibés.  JATivfe. 

EAmolocU.  La  forma  jaiih¿$,  que 
trae  la  Academia,  no  es  correcta,  pues- 
to que  nuestro  Játiva  viene  del  árabe 
Xáiiva. 

Játiva  ó  Xátiva  [pronunciada  la 
X  como  ch¡.  Ciudad  del  antiguo  raini: 
de  Valencia,  á  la  cual  dieron  los  fani' 
cios  el  nombre  de  Stlabü,  por  alusión 
á  las  ricas  tatas  de  lino,  que  desde 
muy  antiguo  sa  fsbricaban  en  ella. 
Samuel  Bochart  supone  dicfao  n 
bre  compuesto  da  tas  voces  fenicias 
uti  b%U,  tola  ó  tejido  de  lana  [Puig- 
blanch  cree  errada  esta  etímologia). 
Corrompieron  esto  nombre  los  grie- 
gas, llamándola:  Estrabon,  S*ta6u;  y 
Ftolomeo,  SaHabtt;  á  su  imitación  la 
llamaron  Selaüt  los  romanos  y  los  go- 
dos; estropeáronla  á  su  manera  los 
árabes,  convirüéndolo  en  Xátiva 
(Chátiva),  y  últimamente,  nosotros 
nemos  acabado  de  desfigurarlo  di- 
ciendo y  escribiendo  Jítiva. 

Jativense.  Sustantivo  y  adjetivo. 
Jati  vis. 

JaUT¿*,  sa.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente á  Játíva  y  el  natural  de  esta 
ciudad.  8a  usa  también  como  susten- 
tivo. 

Jato,  ta.  Masculino  y  Femenino. 


Jatrofato.  Masculino.  Q;»imiea. 
Combinación  del  ácido  iotrófico  con 
una  basa. 

EriuoLoaÍA.  Jalro/o:  francés,  jalro- 
phata. 

Jatrófico.  Adjetivo  masculino.  Qaí- 
mita.  Epíteto  de  un  ácido  sacado  de  la 
simiente  del  jatrofo. 

JatroFo.  Masculino.  Boí4»iai.  Plan- 
ta de  la  femilia  da  las  euforbiá- 
ceas. 

ETiifOLOOÍA.  Latin  técnico,  jatbo- 
vuiLn%ltifide  y  jatbopba  cvrea*  (Le- 
qoabant):  nances,  jatropha. 

Jando,  da.  Provincial  Rioja.  El 
manjar  con  poca  sal  ó  ninguna. 

Jaiga  ó  Janxa.  Femenino.  Cfeogre- 
fia.  Cindad  del  Perú,  á  175  kilómetros 
Este  de  Lima,  115  Norte  de  Huanca- 
bélica,  sobre  el  río  de  su  nombre,  con 
15.000  habitantes.  Tal  vez  las  riquezas 
que  traían  de  ella  los  inüoMot,  como 
antes  se  llamaba  á  los  que  venían  de 
Indias,  dio  orígeu  á  la  proverbial  n- 

3ueza  que  se  atribuya  á  dicha  ciu- 
ad.  \  KSTAK  ó  VIVIB  KK  LA  CIUDAD  D8 

Jauja.  Frase  &miliar.  Vivir  perfecto- 
mente  sin  necesidad  da  acudir  al  tra- 
bajo, ponderando  asi  la  abundancia  da 
aquella  población. 

Jaula.  Femenino.  Caja  formada  de 
mimbres  ó  alambres  para  encerrar  pá- 
jaros, f  Encierro  formada  con  enre- 
jados de  hierro  ó  de  madero,  como 


JAVO 

los  que  se  hacen  para  asegurar  loa 
locos  y  las  fieras.  |  Apokbsabsb  kit  u. 
Jaula.  Frase  metafórica  y  familiar. 
Afanarse  y  fatigarse  en  vano  por  sa- 
lir con  su  intento. 

Etimología.  Burguiñon  eaige;  va- 
Ion,  eiaiw;  provenzal  moderno,  /««>; 
francés,  eaft;  italiano,  gabbi»,  aofgi»; 
veneciano,  eabbia;  del  latin  cSie¿i,  da 
eMmu,  vacío,  hueco. 

Jaolica,  lia,  ta.  Femenino  dimi- 
nutivo da  jaula.  |  Jauliu-a.  Antictia^ 
do.  Adorno  para  la  cabaia  hecho  & 
manera  de  red. 

Jaulón.  Masculino  «ummitativo  do- 
jaula. 

Jaarado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Xaoeado. 

Jánregui  (Oaspab).  OnerriUero 
español,  que  nació  en  1780,  y  murió 
en  1844.  Fné  llamado  ti  Paitor  do- 
rante la  guerra  de  la  Independencia, 
porque  eiercla  aquella  profesión  enan- 
do  tomó  las  armas  y  levanté  una  par- 
tida, que  causó  grandes  pérdidas  á 
los  francesas.  A  la  vuelto  de  Feman- 
do Vil,  fué  nombrado  brigadier,  y 
en  1820  se  pronunció  en  favor  da  la 
causa  constitucional,  peleando  i  las 
órdenes  de  Torrijos  contra  el  eñército 
invasor  en  1823.  Emigró  á  lnglat«T« 
cuando  se  estobleció  el  absolutisiao; 
volvió  á  España  después  da  la  muerte 
de  Femando  Vil,  fué  jefe  político  de 
Cádiz  é  biio  la  guerra  de  los  siete 
años,  distinguiéndose  por  su  activi- 
dad V  su  valor. 

Janregni  y  AftnUar  (Juah).  Poe- 
i  y  pintor  español,  que  nació  por  lo* 
aflos  de  1570  y  murió  en  1650.  Fué 
caballero  de  la  órdea  de  Caiatrava  y 
caballerizo  de  la  reina  Isabel  de  Bor- 
esposa  da  Felipa  IV.  Pasó  i 
Roma,  ¿onda  cobró  afición  á  las  be- 
llas artes  y  apruidió  la  pintura,  lle- 
gando i  ser  un  artiste  avantojado. 
Duranto  su  permanencia  en  la  capi- 
tal del  orbe  católico,  publicó  una  Xnr- 
dnccion  de  la  Awiinta  del  Tasso.  Los 
demás  escritos  que  dejó  son:  Saíaílé 
naval  dt  loi  de  Céiar,  eoKtra  ht  grUgia 
(¿í  Marulla;  BlArtí  de  lamníwa;  Dü- 
curio  poético  coitíra  el  ¡Mblat  culto  y  ot- 
Ckro  Mwoia;  SI  Orfto,  poema  heroi- 
co; y  Bl  Jhtraide,  conwdia.  Como 
Cor,  dejó  una  FAiu,  taUeiult  ttel 
,  y  un  Nartito. 

Janria,  Femenino.  Kl  agregado  de 
perros  que  cazan  juntos  y  componen 

la  cuadrilla. 

Jauto,  ta.  Adj^vo,  Provincial 
Aragón.  Insípido  y  sin  sal. 

BTiuoLoaÍA.  Jaudo,  El  jamd»  da  la- 
Rida  es  el  j'sa&i  de  Aragón. 

Java,  femenino.  Geografía.  Isla, 
famosa  de  la  India. 

Etiuolooía.  Latin  Java. 

Javarí.  Masculino.  Especie  de  ja- 
balí americano. 

ETiiioLoaÍA.  JahaU:  francés,  ;V 
varú. 

Javaro.  Masculino.  Javást. 

Javo,  va  ó  Javanés,  sa.  Adjetiro. 
[  natural  da  la  Isla  de  Javay  loper- 
teneciante  á  alia. 

Javonaro.  Hasci:liiio.  Especie  de 

''^"'    ,g,t,zedb,L.OOgle 


Espaí 
bftiob 


JEA 

JaxD.  Masculino.  Supremo  pontí- 
fice del  Japón. 

Jayán,  na.  Masculino  j  femenino. 
La  persona  de  grande  estatura,  ro- 
busta j  de  muchas  fuerzas.  H  Germa~ 
»ía.  £1  rofian  &  quien  todos  respetan. 

EriyoLOOÍA.  Jayán  es  U  voz  ingle- 
sa _^úhiÍ,  gigante,  escrita  en  castella- 
no como  se  pronuncia  en  inglés;  en 
lo  cual  se  ve  prácticamente  el  anti- 
guo sonido  dental  de  ta  j'  castellana, 
como  correspondiente  al  que  dan  loa 
ingleses  ¿  la  y  del  citaao  nombre, 
e^ue  es  dental  ó  francés,  no  gutu- 
ral.— Es  Toi  que  entraría  por  alto  an 
Espafia  (dice  Puigbtancli)  en  algún 

loto  de  libros  de  caballería. — De 
^•anlt  hace  venir  también  Covarru- 
'C»9  la  Toz  jaytM. 

Jayanazo,  za.  Masculino  aumen- 
tativo de  jayán. 

Jaiarino,  na.  Adjetivo  anticuado. 
El  natural  de  Argel  y  lo  pertenecien- 
te á  esta  ciudad. 

EruioLoafA.  Árabe  alrdjatiir,  la 
ciudad  de  Argel. 

Jaailia.  Femenino.  La  señal  d  ras- 
tro qne  deja  alguna  cosa  sobre  la  tier- 
ra en  que  na  estado  por  algún  tiempo. 

Jasmelea.  Femenino.  Especie  de 
aceite  balsímico  mineral. 

EnuOLOofA.  FrancéB,  yoíMító,  acei- 
te que  le  extrae  de  las  flores  de  la 
violeta  blanca.  (Landais.) 

Jazmín.  Masculino.  Sotámica.  Ar- 
busto que  se  cultiva  en  los  jardines, 
j  echa  muchos  tallos  verdes  vestidos 
de  hojas  encontradas,  j  compuestas 
de  hojuelas  que  ae  crían  por  pares 
con  una  mayor  en  el  extremo.  Sus 
flores,  que  se  conocen  con  el  mismo 
nombre,  son  blaneas  j  de  olor  eaave  j 
agradable.  ||bbal.  Especie  de  jazmín 
que  algunos  llaman  jazuik  de  Espa- 
Da  por  criarse  señaladamente  en  Ca- 
taluña, Yalencia  y  Murcia.  Sus  tallos 
son  derechos,  las  hojas  aladas  á  com- 
puestas de  muchos  pares  de  hojuelas, 
rematan  en  tres  reunidas  hasta  cierto 
trecho  por  sus  bases,  y  las  flores,  í 
las  cuales  se  da  el  mismo  nombre, 
colorean  algo  por  fuera  v  son  blancas 
por  dentro;  mayores,  más  hermosas  y 
mucho  m¿s  olorosas  que  las  del  jaz- 
mín común. 

Btuiolooía.  Persa  y  árabe  ¡/Stemlit 
[u^JkgTM.L' );  latín  técnico,  y««ÍBÍ«ii, 
jtuemi%iiiM,  gelíeatÍTiiuM ,  geUet>ti*m; 
portugués  y  francés,  jattuin;  italiano, 
jtUfímtuo;  catalán,  aetiani,  jatmi. 

Forma. — ^Kl  camoio  de  la  y  inicial 
en  y  española  es  normal,  como  se  ve 
ea  Jileco,  de  ¡/aUÍ,  6  en  J*CíJa;  de  ]/u- 

Jazmíneo,  nea.  Adjetivo.  Botáni- 
e*.  De  la  naturaleza  del  jaimin. 

finuoLoofA.  Jaani»:  francés,  jai- 
mñétt,  familia  ds  plantas,  en  el  sis- 
tema de  Juasieu. 

JazrainiUde.   Adjetivo.  JazuÍnbo. 

Jazygoa.  Mascnlíno  plural.  G»o- 
Snfi»«mtigwi.  LosoAzyooE;  paeblos 
de  la  Sarmacia.  (Tácito.  ) 

BriuoLoaÍA.  Latin  jasggn. 

Ja«.  Femenino,  Tributó  qj&sepa- 
^ba  nntiguamento  por  la  entrada  de 


JEFT 

loa  géneros  de  tierra  de  moros  ¿  Cas- 
tilla y  Andalucía. 

Jebba.  Femenino.  Choorajía  aníü 
gva.  Ciudad' de  Fenicia.  fPuNio.) 

EriuoLoaÍA.  Latín  Jebba. 

Jébfl.  Masculino.  Aluubiib. 

Jebás.  Masculino.  Sutoria  Saca- 
da. Antiguo  nombre  de  Jerusalen. 

Etiuoumiía.  Latín  Gebui,  hijo  de 
Canaan,  que  la  fundé.  (San  Isidoro.] 

JteitíU.—^  habla  de  JtbiU  en  elli- 
bro  de  Josué  (capíl%lo  XV,  twrtfcw- 
lo  8.');  en  el  de  los  J%eut  (XVI,^iO) 
y  en  los  Paralipívíenot  (XI,  i), 

Jebuaeos,  Masculino  plural.  Hit- 
toria  Sagrada.  Los  naturales  de  la  an- 
tigua  Jebúa. 

Etiholooía.  Jebút. 

Reteña. — Los  jbbusbos  no  pudieron 
ser  subyugados  por  Israel.  (Jue 
cet.  I,  f1.)íA>  fueron  al  cabo  por  Da 
ViA.  (Segwido  libro  de  loi  Rtyet,  V,  7.) 

Jecniba,  Masculino.  Boti»iea.  Ár- 
bol del  Brasil,  cuya  madera  rojiza  se 
emplea  en  varias  obras. 

BrmoLoofA.  Vocablo  irañleña. 

Jedabiam  HappeniDÍ  Bedrascbi 
ó  Rabi  Jedahia.  Poeta  y  tolilogo  ju- 
dío, que  nació  en  Barcelona  por  los 
aQos  de  1250.  Era  tan  versado  en  el 
conocimiento  de  la  ley  mosaica,  que 
sus  correligionarios  le  eligieron  por 
su  orador.  Sus  obras  más  notables 
son:  BaehiMat  0¿»n  (apreciación  «5  ezir 
men  del  mundo);  Éaqvetha  (oración), 
poema,  y  Lotia  Zaiato  (lengua  de 
orol,  comentario  de  los  salmón. 

Jeera  6  Jera.  Femenino.  La  tierra 
que  .dejaron  en  seco  los  esteros. 

Jefatura  ¿Jefatnra  política.  Fe- 
menino. La  dignidad  6  cargo  de  jefe 
superior  político  de  liná  provincia,  |i 
Hoy  se  llama  Gobierno  civil.  Edificio 
que  están  las  oficinas  de  dicho 


JEIT 


237; 


jefe. 

Jefe,  fo.  Masculino  y  femenino. 

I  superior  6  cabeza  de  algún  cuerpo 
.  oficio.  I  Masculino.  BUÜo*.  El  es- 
cudo pequeño  que  carga  sobre  el  gran- 
de 6  principal.  ||  Dz  día.  Milicia.  Cual- 
quiera de  los  que  turnan  por  dias  en 
el  servicio  de  vigilancia.  I  ns  bscua- 
DBA.  En  la  marina,  el  grado  6  clase 
que  equivale  á  la  da  mariscal  de  cam- 
po en  el  ejército.  |  político.  £1  que 
tiene  el  mando  superior  de  una  pro- 
vincia en  la  parte  gubernativa,  6  sea 
el  gobernador  civil.  {[  Mandar  kn  Jb- 
FB.  Frase.  Milicia.  Mandar  oomo  ca- 
beza principal. 

Etimología.  Francés,  eAe/;  Berrj, 
cM;  proTCQzal  y  catatan,  cap;  walon, 
chif;  italiano,  capo;  del  latin  eüput, 
cabeza,  principio. 

Jen».  Femenino.  Eitíeria  Sagra- 
da. Ciudad  de  la  tribu  de  Judá.  (Bi- 
Uta.) 

ETtMOLOOÍA.  Latin  Jochía. 

Jefté.  Noveno  juez  ae '  Israel,  que 
muríé  en  1182  antes  de  Jesucristo, 
Era  hijo  de  una  prostituta,  ylos  hijos 
legítimos  de  su  padre  le  arrojaron  de 
au  compañía.  Entonces  se  unió  á  unos 
aventureros  y  sus  hazañas  fueron  ta- 
les, que  sus  compatriotas  le  llamaron 
para  que  les  ayudara  en  la  guerra 
contra  los  amonitas,  á  lo  cual  no  H 


Erest^  sino  con  la  condición  de  que 
]  nombraran  su  jefe.  En  el  momento 
de  salir  á  campaña,  para  implorar  el 
&vor  de  Dios,  hizo  voto  de  ofrecerle 
en  holocausto  al  primero  de  su  casa 
que  saliera  á  su  encuentro  á  su  vuel- 
ta.  Su  hija  única  fué  la  que  salió,  y 
á  quien  hubo  que  sacrificar;  aunque 
no  se  dice  con  seguridad  sr  la  quibj 
la  vida,  é  sólo  la  condené  6,  una  vir> 
ginidad  perpetua ,  como  permiten 
creer  los  textos  sagrados,  oscuros  en 
este  punto.  Hizo  después  la  guerra.  ¿ 
los  efraimitas,  celosos  de  sus  triunfos, 
y  los  venció  haciendo  en  ellos  una 
gran  matanza.  La  Escritura  Sagrada 
refiere  que.  después  de  ponerlos  en 
fuga,  los  hizo  esperar  en  un  desfila- 
dero,yámedida  que  llegaban,  les  ha- 
cía pronunciar  la  palabra  tibbolel;  los 
que  decían  tehibbolet  eran  reconocidos 
por  efraimitas  y  sacrificados,  pere- 
ciendo así  40.000.  {Biblia.) 

Etimoloqía.    Latín    JepKtKe    y 
JephU. 
Jegar.  Neutro  anticuado.  Llboab, 


Fegí 

reb( 


Jeoová.  Jbhovah.  La  forma  Jkho- 
ví,  que  trae  la  Academia,  no  es  la 
etimológica.  Propiamente  hablando, 
semejante  vocablo  no  existe. 

Jehovah.  Masculino.  Nombre  de 
Dios  en  la  lengua  hebrea. 

ExiMOLoaÍA.  Hebreo  tlJílT  f/íAo- 
wh.) 

J^«fia.— Nombre  inefable  de  Dios 
entre  los  hebreos.  Compuesto  de  cua- 
tro vocales  de  la  lengua  de  Israel,  es 
también  una  combinación  de  las  le- 
tras del  verbo  haíah  (ha  sido  eterna- 
mente], esto  es,  el  gve  ha  ndo,  et  y 
seré.  Este  nombre  misterioso  y  adora- 
ble  fué  revelado  i  Moisés  por  Aquel 
que  dio  al  hombre  la  maravillosa  fa- 
cultad de  aplicar  un  signo  sensible  á 
cada  objeto  ideal,  de  tignijícar  y  comu- 
nicar ásus  semejantes  hasta  las  ideas 
más  abstractas.  (Monlau.) 

Jehú.  Bey  de  Israel,  hijo  de  Josa- 
fat,  que  murió  en  816  antes  de  Jesu- 
cristo. Era  oficial  del  ejército  de  Jo- 
ram,  cuando  filé  ungido  por  un  pro- 
feta que  envió  Elíseo,  y  al  consagrar- 
le, le  impuso  el  precepto  de  exterminar 
toda  la  raza  de  Acab,  quo  favorecía 
el  culto  da  Baal  y  perseguía  á  los 
adoradores  del  verdanero  Dios,  y  en 
particular  ¿  loa  profetas.  Jehó  cum- 

6 lié  el  precepto ;  maté  á  Joram  y 
cozias,  hizo  precipitar  i  Jezabel  por 
una  ventana  de  su  palacio  y  pasai*  á 
cuchillo  á  setenta  hijos  de  Acab,  que 
quedaban  en  Samana,  á  los  hermanos 
de  Ocozías  y  á  todos  los  adoradores  de 
Baal,  CUTO  culto  desapareció  del  seno 
de  Israel.  (Biblia.) 

JeidoTésia.  Mascnlíno,  Nombre 
dado  en  Turquía  á  una  raza  de  came- 
llos de  corta  altura. 

Jeito.  Masculino.  Especie  de  red 
sardinera. 

BtimolooÍA.  Jilar:  provenzal,  gel; 
fierry,  gitte;  normando,  jet;  francéa 
del  siglo  xii,  giett,  get  (plural);  mo- 
derno, jet;  italiano,  getto,  del  latía 
jatí%t,  participio  pasivo  de  jaeire, 
echar,  esparcit, 

üigitizedby  VjOOQIC 


á88         jenI 

Jtya.  Femenino.  En  nuestras  pro- 
Vinciae  de  L«T&nte,  el  trigo  candeal. 

JeJQD.  Masculino.  Mosquito  común 
en  toda  la  América.  Es  muv  pequeño 
y  tan  incómodo  por  su  picadura,  como 

g>r  el  ruido  que  hace.  |  Americano. 
ROWA  de  los  Duques. 

Jek.  Masculino.  Serpiente  acuítica 
del  Brasil. 

Jelfe.  Masculino.  El  esclavo  negro. 

Jelis.  Gbliz.  La  forma  jeUt,  (]ue 
trae  la  Academia,  no  es  etimológica, 

Jelosia.  Femenino  anticuado.  Cb- 
LoaÍA. 

Jema.  Femenino.  La  parte  de  una 
tiga  6  madero  que  queda  con  corteza 
por  estar  mal  escuaofado. 

J«me.  Gewb.  La  forma  jewu,  ^ue 
trae  la  Academia,  no  es  etimol¿^ca. 

Jemoto,  u.  Adjetivo.  Se  aplica  á 
la  viga  6  madero  qne  tiene  alguna 
jema. 

Jenabe.  Masculino.  Mostaza. 

EruioLoafA.  Griego  itEvsim  (tinapi): 
írabe  ñnib;  antiguo  xenaht,  xmabU, 
axetublt,  en  el  lÁbro  dt  la  JfofUtría 
(folio  i6)- 

Jenable.  Masculino.  Mostaza. 

BnuoLoafA.  &en»h. 

Janero,  ra.  Adjetivo  anticuado. 
Perteneciente  al  mas  de  Enero,  y  Mas- 
culino anticuado.  Enero. 

Jengibranta.  Masculioo  anticua- 
do. Cierta  confitura  que  se  hacia  de 
jengibre. 

Jenffibra.  Masculino.  Raíz  medi- 
cinal &  una  hierba  del  mismo  nom- 
bre que  se  cría  en  las  Indias.  Es  del 
grueso  del  dedo  pequeño,  un  poco 
aplastada,  nudosa,  cenicienta  por  de- 
fuera j  blanca  amarillenta  por  aden- 
tro: su  olor  es  arom&tico  agradable,  j 
de  sabor  acre  y  picante,  como  el  de  la 
pimienta. 

BTiuOLOaÍA.  Sánscrito  fringavera; 
de  pringa,  cuerno,  y  wra,  semejante, 
semejante  al  cuerno,  aludiendo  á  la 
forma  de  la  raii:  persa,  ehamiover; 
árabe,  tan^alil;  griego,  íin'S'p'  f*»?- 
giheri);  latín,  singibin;  italiano,  unu- 
xero,  tfíuero,  untovero;  francés,  e/im- 
gemhre;  provenzal,  getigibre,  gingihre, 
afngúbrc;  portugués,  gengiSre;  cata- 
lán, gi*ge¡ñ-e,gt*jihra. 

Jengibrero.  Masculino.  El  que 
vende  jengibre. 

Jeniquén.  Masculino.  Especie  de 
ciSamo  de  Chile,  de  que  hacen  las 
jarcias  en  el  astillero  de  Guavaquil. 

Jeoizaro.  Masculino.  Soldado  de 
un  cuerpo  de  tropas  turco  y  privile- 
giado. I  Malvado,  despótico. 

Etiboloqía.  Turco  jmÍ  {t£J^\ 
nuevo,  j /clíW  (^^^),  soldado,  mi- 
licia; ytM-tehtri  (0/=5?^)í  f™"" 
céa,  janUioire;  catalán,  gnUtaro;  ita- 
liano, giannitttro. 

Reieia  iúldriea — Cuerpo  de  infan- 
tería turca,  instituido  hacia  1350  por 
el  Bultan  Grikhan,  para  la  guardia 
del  trono  y  defensa  de  las  fronteras, 
y  reclntado  entre  jóvenes  cristianos  y 
prisioneros  de  guerra.  Fueron  6.000 
•n  su  origen  y  llegaron  hasta  150.000, 
habiendo  40.000  da  ellos  fiólo  en  Cena- 


ba consejo;  el  perderla  constituía  ana 
ipecie  de  infamia,  y  en  tiempos  de 


JBNÓ 

tantinopla.  Tenían  major  paga  jme- 
jor  comida  que  las  demás  tropas,  de- 
biendo notarse  la  curiosidad  de  quesus 
grados  se  designaban  por  medio  de 
nombres  de  empleos  culinarios.  Así 
era  que  el  sultán  se  llamaba  primer 
aUwuñtadcr;  el  primer  oficial,  primer 
distribuidor  de  la  sopa;  j  seguían  el 
primer  cocinero,  el  primer  aguador, 
etcétera.  Cada  regimiento  tenía  su 
horno  <U  cocina,  mientras  que  la  mar- 
mita, que  servía  para  la  distribución 
del  rancho  suministrado  por  el  sultán, 

lerada;  á  su  rededor  se  celebí 

ejo;  el  p( 

revueltas,  se  solía  romper  delante  del 

g Jacio  en  señal  de  insubordinación, 
espuee  de  babor  contribuido  i.  los 
triunfos  de  los  otomanos,  se  alzaron 
en  armas  contra  el  sultán,  y  Maho- 
med  II  (1826)  decretó  su  disolución, 
haciéndolos  asesinar  en  Constantino- 
pía  y  en  todas  las  provincias.  La  ma- 
tanza de  los  JBNfzAHOs  es  acaso  la 
más  horrible  que  conoce  la  historia, 
hasta  el  extremo  de  que  el  Bosforo  fué 
convertido  en  un  inmenso  campo 
santo. 

Jenner  (Edcabdo).  Célebre  médico 
inglés ,  nacido  en  1794  en  Berketej 
(61ocest«r)  y  muerto  en  Cheltenham 
en  1823.  Estudió  en  Londres  en  las 
cátedras  de  J.  Hunter  y  practicó  la 
Medicina  en  su  ciudad  natal,  dedicán- 
dose con  incansable  asiduidad  al  es- 
tudio de  la  historia  natural.  Allí  fué 
donde,  en  1776,  tuvo  ocasión  de  obser- 
var que  el  eompom  (varióla  vaedna) ,  en- 
fermedad de  las  vacas ,  cuando  se 
inocula  en  el  hombre,  le  preserva  de 
la  viruela;  pero  no  publico  su  descu- 
brimiento hasta  179o.  Desde  entonces, 
el  empleo  de  la  vacuna  se  introdujo 
en  la  Medicina,  y  la  humanidad  debió 
á  Jbnnbr  uno  de  los  más  eminentes 
servicios,  Muchas  corporsciones  cii 
tíficas  de  Europa  le  inscribieron  entre 
BUS  miembros;  en  Inglaterra  se  acuñó 
una  medalla  en  su  nonor;  el  Parla- 
mento decretó  una  recompensa  de 
20.000  libras  esterlinas  í  favor  sujo, 

Íen  1826  se  le  erigió  una  estatua  en 
1  catedral  de  Glocest«r.  Jrnnbk  dejó 
escrita  una  obra  titulada:  An  ingnrg 
into  tkt  (Muet  and  tfftcU  of  the  sa- 
rtoAsoMCiM,  que  se  imprimió  por  vez 
primera  en  Londres  en  1798. 

Jeno,  na.  Adjetivo  anticuado. 
Lleno. 

Jenódea.  Poeta  trágico  ateniense, 
que  vivía  en  el  siglo  iv  ánt«a  de  Jesu- 
cristo. Fué  contemporáneo  de  Filipo 
de  Macedonia  ydejó  diferentes  obras, 
que  se  han  perdido. 

JenAcratea.  Filósofo  griego  de 
Calcedonia,  que  floreció  en  el  siglo  v 
antes  de  Jesucristo.  Fué  discípulo  de 
Platón,  dirigió  la  Academia  clespues 
de  Kspeusipa  y  trató  de  conciliar  la 
doctrina  de  su  maestro  con  el  pitago- 
rismo. Fué  célebre  también  por  sus 
virtudes  y  su  desinterés  ;  obtuvo  de 
los  atenienses  comisiones  importan- 
tes. Sus  principales  obras  son:  Trata- 
do lili  artt  d¿  rttnar  y  Tratado  de  ¿t«a- 
twralna,  ambas  perdidas  hojr. 


Jeno 


Jraófhnea.  Célebre  filósofo  t  poe- 
ta griego,  jefe  de  la  escuela  beática  j 
fundador  del  panteísmo.  Na^ó  en  Co- 
lofón, en  el  Asia  menor,  por  loa  afioa 
de  617  ánt«s  de  Jesucristo  j  manó  de 
edad  muj  avanzada  en  la  ciudad  de 
Elea,  donde  ejercía  la  profesión  de 
rapsoda.  La  esencia  de  su  sistema 
consistía  en  reducir  cuanto  existe  á 
una  unidad  absoluta,  que  identificaba 
con  el  mismo  Dios;  agregó  á  su  doctri- 
na metafísiea  una  doctrina  fistca,  que, 
de  la  manera  absurda,  propia  de  aque- 
llas edades,  explicaba  los  fenómenos 
según  las  apariencias  que  se  ofrecían 
á  los  sentidos.  De  sos  obras  sÓlo  se 
conservan  algunos  incompletas  frag- 
meotoB,  que  se  consideran  como  pre- 
ciosos para  la  historia  de  la  filoao- 
fía. 

Jenofonte.  Ilustre  historiador, 
filósofo  V  general  ateniense,  qae  na- 
ció en  Erquia,  en  el  Ática,  háeia  el 
afio  445  antes  de  Jesucristo,  y  raurij 
en  335,  De  su  &milia  sólo  se  sabe 
que  BU  padre  se  llamaba  Grylns.  i. 
U  edad  de  16  años  era  y\  uno  de  los 
discípulos  más  queridos  de  Sócrates 

S  estaba  dotado  de  una  singular  be- 
eza,  ventaja  mu;^  estimada  entre  los 
griegos,  que  no  creían  que  el  talento 
ni  las  virtudes  pudiesen  tener  asiento 
en  un  cuerpo  mal  conformado.  Sócra- 
tes, según  refiere  Diógenaa  de  Laer< 
cío,  le  encontró  un  día  en  la  plaxa 
pública,  y  sorprendido  de  so  hermosa 
figura  le  atajó  el  paso  con  su  bastón, 
preguntándole:  «jDónde  compras  laa 
cosas  necesarias  ala  vida¥— En  el  mer- 
cado, respondió  el  joven. — ¿T  dónde 
puedes  aprender  á  ser  hombre  hon- 
rado?» Jbmoponte  se  quedó  suspenso. 
— Sigúeme  j  lo  aprenderás,  le  argn- 

Íó  Sócrates. — Desde  aquel  momento 
KNOFONTK  se  unió  de  tal  modo  á  su 
maestro,  que  á  todas  partes  le  acom- 

fañaba.  Tan  cerca  de  él  se  encontra- 
a  en  la  batalla  de  Delium  (424],  que 
Sócrates  le  salvó  la  vida.  Algunos 
años  más  tarde,  en  un  encuentro  cuyo 
nombre  ha  quedado  desconocido,  pa- 
rece ser  que  quedó  prisionero  de  loa 
beoeioB,  siguiendo  entre  ellos,  según 
el  testimonio  de  Philostrato,  las  lec- 
ciones de  Pródico  de  Ceca.  Entre  eeta 
batalla  y  la  marcha  de  Jenofonte  al 
ejército  de  Ciro,  veintitrés  años  des- 
pués, hay  nna  laguna  no  explicada 
en  su  biografía.  Se  supone  que  sirvió 
en  alguna  de  las  expediciones  ds  la 
guerra  del  Peloponeso,  v  que,  á  la 
pericia  militar  desplegada  entonces, 
se  debieran  el  puesto  que  ocupó  ea  la 
retirada  de  ¡ot  Diet  a%l  y  la  confiaa- 
la  de  BUS  compañeros.  Debió  asimis- 
mo escribir  algunas  de  sus  obras  du- 
rante este  período,  el  BamgneU,  por 
ejemplo,  cuya  fecha  puede  fijarse  en 
el  año  ^1  antes  de  Jesucristo.  SI  fae- 
tin,  que  es  el  pretexto  del  diálogn, 
fué  dado,  en  efecto,  con  motivo  de  la 
victoria  de  Autolycus  en  el  Panera- 
cio,  victoria  que,  según  Ateneo,  se 
alcanzó  en  el  cuarto  año  de  la  oUm 
piada  89.  Este  escrito  debe  ser,  puea, 
sólo  posterior  en  algunos  años  al  «i- 
cuentro  de  Deltuoy  A  otro  diálogo  d« 
Jigitizedby  VjOOQr 


JENO 

JsKOFONTi,  el  ffÚTM,  Bc  asígna  \t, 
fecha  de  402.  Entre  el  Banqnett  y  el 
Ilitrm,  debió  seguir  la  escuela  de 
eloeaencia  de  leiJcrates,  cuja  influea- 
eis,  bajo  el  punto  de  vista  del  estilo, 
parece  manifiesta  i  los  ojos  de  la  crí- 
tica en  la  segunda  de  aquellas  obras. 
Fundado  en  este  dato,  se  cree  que 
viviá  de  405  á  401  en  la  corte  de  Dio- 
nisio el  Antiguo,  tirano  de  Sicilia.  En 
la  misma  época  acab<í  j  publicd  la 
SUtoriA  dt  U  guerra  dtl  Peíop<m¿so, 
de  TucídidcB,  cu;o  manuscrfto  s^o  él 
poseía.  Bn  401 ,  Jenofonte  partió 
mra  el  Asia,  llamado  i  la  cort«  de 
Ciro  el  Jóoe».  Secretes,  i  quien  había 
consultado-  previamente,    no    había 

rrído  ni   retenerle  ni  obligarle   á 
adonar  la  Grecia,    aconsejándole 
que  Be  atuviera  al  oráculo  deDélfos; 

rero  JxNOPONTB,  á  quien  aquel  viaje 
alagaba  vivamente,  en  lugar  de  pre- 
gtintar  si  haría  bien  6  mal  en  em- 
prenderle, ss  limitd  i  consultar  qué 
sacrificio  debería  hacer  para  atraerse 
el  hvor  de  loe  dioses.  A  su  vuelta  de 
Délfos,  saludd  á  su  maestro  v  se  em- 
barc5.  En  Cerdeña  encontró  a  Próxe- 
Dcs,  enviado  antes  que  él  á  la  corte 
de  Ciro.  Este  príncipe,  que  iba  i.  em- 
|»«Dder  contra  Axtajerjea  la  lucha  en 

3ue  perdié  la  vida,  no  dijo  nada  i. 
ENOFONTB  dc  SUS  projectos;  Clearco 
era  el  linico  de  los  griegos  que  esta- 
ba BU  el  secreto  de  la  expedición,  j 
fué  el  que  hizo  partícipe  de  él  &  Jkno- 
rONTB.  Después  que  la  lucha  contra 
ArtaiergeEi  se  desenlazé  con  la  victo- 
ria de  Uunaxa  y  con  la  muerte  de 
Ciro,  la  situación  de  loe  griegos  que 
éste  tenía  á  sueldo,  se  hizo  por  extre- 
mo crítica;  situación  que  se  agravó 
cuando  Clearco  j  otros  veinticuatro 
jefes  del  ejército,  cajeado  en  uu  lazo 
tendido  por  Tisapherno,  fueron  aseei- 
nadoB.  Éa  este  momento  es  donde 
comienza  el  verdadero  papel  de  Jbno- 
FONTB.  Cuando  todo  parecía  perdido, 
cuando  los  griegos,  distantes  más  de 
seiscientas  leguas  de  bu  país  j  en  una 
tierra  desconocida  y  hostil,  privados 
de  los  jefes  en  que  tenían  puesta  su 
confianza,  estaban  próximos  á  des- 
bandarse para  buscar  individualmen- 
te su  salvación,  Jbnopontb  reanimé 


armadas  y  disciplinados,  podía  mu- 
cho; y,  reuniendo  á  los  principales 
.capitules,  logré  que  adoptasen  sus 
ideas.  Consegnido  esto,  fué  elegido 
con  otros  cuatro  para  ejercer  el  man- 
do, y  aunque  colocado  eu  último  tér- 
mino por  ser  el  más  jéven  de  ellos,  fué 
BD  realidad  el  alma  de  aquella  sorpren- 
dente rttirtda  de  lot  Diet  mil,  que  ha 
inmortalizado  al  historiarla.  Jbno- 
roNTE  no  abandonó  el  ejército  que  ha- 
bía salvado  hasta  después  de  haberle 
entregado  en  manos  de  Tjmbron,  á 
laa  órdenes  del  cual  los  mercenarios 
griegos  volvieron  al  Asia  á  hacer  la 
guerra  contra  Pharnabaza  v  Tisanher- 
no  á  sueldo  de  Esparta  (399),  En  el 
momento  en  que  Jbnopontb  entraba 
en  Atenas,  Sócrates  era  condenado  á 
muerte.  Puede  suponerse  que  en  esta 


JENO 

época  fué  cuando  escribió  loa  Dtehot 
memorable!,  la  Apología  de  Sácralu,  la 
economía  y  la  Hippar^ia^  Como  apo- 
logista de  Sócrates,  tenía  por  rivu  á 
Platón;  pero  hay  motivo  para  suponer 
que  existiera  pocaaimpatía  entre  am- 
bos, pues  mientras  que  Platón  so 
nombra  siquiera  á  Jenofonte,  éste 
sólo  le  menciona  una  vez,  y  i,  pro- 
pósito de  un  hecho  insignificante. 
Estos  trabajos  ocuparon  ¿Jenofon- 
te durante  el  invervalo  que  separa  su 
vuelta  de  Asia,  con  los  Ditt  nl^  de 
BU  marcha  al  mismo  país  á  las  órde- 
nes de  Agesilao.  Su  anión  al  ejército 
expedicionario  del  rev  de  Esparta,  se 
debió  &  un  decreto  de  destierro  pro- 
nunciado contra  él  á  causa  de  bu  mco- 
niimo;  esto  es,  de  su  adhesión  á  la  La- 
cedemonia.  Sólo  por  un  error  pudo 
Pausanias  retrogradar  la  fecha  de  este 
decreto  &  la  época  en  que  Jenofonte 
partió  con  el  ejército  de  Ciro,  sin  ver 
que  él  mismo  nos  muestra  que,  á  su 
vuelta  de  la  retirada  de  ¡oí  Diet  mil, 
todavía  no  había  sido  desterrado. 
Accmpafió,  pues,  á  Agesilao  al  Asia, 
volvió  con  est«  príncipe  cuando  la 
coalición,  excitada  por  los  medos  con- 
tra Lacedemonia,  obligó  á  la  repú- 
blica á  poner  sobre  fas  armas  á  su 
ejército,  y  se  halló  al  lado  del  rej  de 
Esparta  en  la  batalla  de  Coronea. 
A  los  atenienses,  aliados  de  los  tóba- 
nos en  aquella  guerra,  les  costó  no 
poco  trabajo  perdonar  á  sus  conciuda- 
danos el  haber  peleado  contra  ellos;  y 
sólo  al  cabo  de  veintisiete  años,  se 
decidieron  á  derogar  el  decreto  de 
destierro.  Jenofonte  pasó  todo  aquel 
largo  período  en  Esparta.  Se  había 
casado  &  la  vuelta  de  su  primera  ex- 
pedición al  Asia  j  tenía  dos  hijos,  á 
quienes  se  llamaba  los  Dioiewrot,  no 
sabemos  si  porque  eran  gemelos,  ó  por 
BU  agilidad  en  la  equitación  y  en  los 
juegos  circenses.  Parece  ser  que  pose- 
jó  en  Scillonte,  entre  Esparta  j  Olim- 
pia, considerables  dominios,  que  le 
habían  sido  donados  por  Esparta,  lle- 
gando á  decir  Pausanias  que  se  le  ha- 
bía hecho  el  presente  de  la  ciudad  de 
Scillonte,  colonia  de  Lacedemonia,  lo 
que  es  imposible,  pudiendo  admitirse 
sólo  que  los  lacedemonios  le  hubieran 
conferido  bu  gobierno.  Sin  embargo, 
Jenofonte  no  habla  de  nada  parecido 
á  esto,  por  más  que  se  detenga  con 
complacencia  en  describir  en  A  Aita- 
batio  BU  estancia  en  Scillonte.  £n 
aquel  hermoso  retiro  es  donde  escri- 
bió el  Anabatia  (retirada  de  los  Diez 
mil),  la  Cyropedia,  los  Cynegélieot,  el 
Tratado  dé  la  Equitación,  y  donde  aca- 
bó las  HeUnieat,  de  las  que  ja  había 
escrito  anteriormente  dos  libros  para 
continuar  la  Historia  de  Tneídidet.  Allí 
vivía  en  reposo  hacía  cerca  de  veinti- 
cuatro años,  cuando  ios  helenos  inva- 
dieron aquel  territorio  (368);  los  do- 
minios de  Jenofonte  fueron  devasta- 
dos y  el  mismo  tuvo  que  emprender 
la  ñiga.  Entonces  se  retiró  á  Lepreum, 
y  después,  i  Corínto,  llevándose  con 
él  i  sus  dos  hijos.  Al  año  siguiente, 
los  atenienses,  á  propuesta  de  Eubulo, 
revocaror.  d  demta  de  destíwro  que 


JEQU 


239 


pesaba  sobre  41,  pero  es  dudoso  que 
volviera  á  ¿tenas,  pues  su  avanzada 
edad,  que  ja  frisaba  en  los  80  aflos, 
hace  creer  que  vacilara  en  cambiar  de 
domicilio.  Demetrio  de  Magnesia  su- 
pone que  murió  en  Corinto,  donde  ha- 
bía terminado  la  Cyroptdia  y  las  Melé- 
nJcat,  y  escrito  un  breve  tratado  de 
Eetmomia  sobre  las  cuestiones  de  ha- 
cienda del  Ática.  «Antes  de  bajar  al 
sepulcro,  que  vea  al  menos  á  mi  pa- 
tria tranquila  y  fioreciente»  decía  en 
ella,  lo  que  prueba  que  el  destierro  no 
había  apagado  su  patriotismo.  SusdoB 
hijos  se  alistaron  bajo  las  banderas 
ateniensoB,  y  como  loa  papeles  se  ha- 
bían trocado  en  Grecia,  siendo  entóur 
ees  Atenas aliadade  Esparta  contra loB 
tebanos,  los  hijos  de  Jhnofontb,  com- 
batiendo  por  su  patria,  permanecían 
fieles  ¿  la  política  de  su  padre,  Siem- 
pre adicto  i  Esparta.  Uno  de  ellos, 
Urjlus,  pereció  en  Mantinea.  Jbno- 
FOHTB  recibió  esta  noticia  en  Corinto, 
en  el  momento  en  que  celebraba  un 
sacrificio.  Al  escucharla,  se  quitó  la 
corona  que  tenía  en  la  cabeza;  pero 
sabiendo  luego  que  su  hijo  había 
muerto  con  valor  j  que  había  herido 
por  su  propia  mano  a  Epaminondas, 
volvió  a  ponérsela  sin  verter  una  lá- 
grima, contentándose  con  decir:  «Ya 
sabía  JO  qne  tenía  un  hijo  mortal.* 
Los  escritos  de  Jenofonte  se  dividen 
en  cuatro  series.  Escritos  históricoa: 
el  Anabatio,  las  Eelénieat,  la  Cyrape- 
dia  y  la  Vváa  de  Ageñlao.  Escritos  di- 
dácticos: la  Mipparfnia,  la  BqMtacúm 
y  loa  Cynegéticos.  Escritos  políticos: 
la  SepuiUca  de  Enarta,  la  Jtepúbliea 
de  A  ténat  y  las  Cnetíionet  eeonómieat 
del  Ática.  Escritos  filosóficos  ó  mora- 
les: Diehoi  numorabUt  de  Sóeratet, 
Apología  de  Sóeratet,  la  Economía,  el 
Banquete  y  el  Hieran,  La  primera  edi- 
ción, aunque  incompleta,  de  las  Obrat 
de  Jbnopontx,  se  debe  á  Ph.  Junte 
(Florencia,  1516).  La  primera  comple- 
ta, fué  emprendida  por  htelanchthon 
(H^a,  1540),  j  Enrique  Estiennedió 
en  1561-1581  una  mejor,  á  la  cual  va 
unida  la  traducción  latina.  Posterior- 
mente, Gail  (1797-1804),  hizo  una  edi- 
ción que  da,  á  la  vez  que  el  texto  grie- 
go, las  traducciones  latina  v.francesa 
en  6  tomos,  conteniendo  el  7.°  una 
rica  colección  de  variantes  j  de  obser- 
vaciones criticas.  Entre  las  traduccio- 


Dumas,  Lareher,  Levesqué,  y  Tal- 
bot.  De  el  Anabatio,  la  Cyropedia,  la 
Apología  de  Sderatet,  los  jSiehot  memo- 
rablet  y  la  Equitación,  se  cuenta  un 
gran  número  de  traducciones  v  edi- 
ciones separadas.  Una  de  las  más  no- 
tables por  su  esmero  es  la  de  la  Eqni- 
íacion,  hecha  por  P.  L.  Couvier,  j  que 
va  acompañada  del  texto  griego. 

Jénoli.  Uasculino.  Jínuli. 

J¿nnlí.  Masculino.  OaoptifENTE, 
color  amarillo  claro  para  pintar. 

Jeqaa.  Masculino.  Voz  árabe  que 
significa  hombre  anciano,  j  se  toma 
también  por  el  Buperior  ó  régulo  en- 
tre los  moros,  que  gobierna  y  manda 
alrun  territorio  ó  provincia,  n  wa     , 

uigitizedbytÜjOOgle 


340 


3WE 


tvmo  wbonno  ó  j%  como  feadttario. 
II  La  «Ubrja.  Twm  JaQUI. 

Btiuolooía.  Antiguo  etjMt;  del 
inbe  eitiii. 

Jera.  Femenino.  ProTÍncial  Extro- 
ntadura.  La  tíéira  qae  pueda  arar  en 
OQ  día  nn  par  de  buajea.  |  Anticua- 
do. JiBA,  banquete,  festín. 

EriuoLoafA..  Latín  tent,  la  tarde; 
italiano,  urt;  francée,  loir;  proven- 
zal,  itr,  ten;  hurgiüñon,  «i. — Jent 
representa  ler»,  porque  la  jonta  labra 
hasta  la  tarde. 

Jerapellina.  Femenino.  Vestido 
TÍejo  hecho  pedasoe  6  andrajoao. 

Jerarca.  Masculino  anticuado.  El 
superior  j  principal  en  el  orden  da  las 
eosaa  eclesiietieas. 

fiTiuOLOofA.  Jentrjuía:  griego 
Ufipyyfi  (hierárcAit),  el  que  preside  i 
laa  fiestas  sagradas,  pontifica:  q%i  ta- 
erúprtettt,  ponti/ex.  (Léopoi.D.) 

Jerarcado.  Masculino.  Titulo  ó 
dignidad  de  jerarca;  tiempo  de  su  du- 
ración j  terntorio  de  su  jurisdicción. 

Jerarquía.  Femenino.  Bl  orden  ea- 
tre  los  diversos  coros  de  los  ánreles, 
tIos  grados  diversos  de  la  Iglesia, 
Por  extensión  ae  aplica  í  otras  perso- 
nas y  cosas. 

EtiholoqÍa.  Griego  UfDefiU  (iie- 
nrchU),  de  kitréi,  sagrado,  j  arekiin, 
mandar;  latín,  hierarcM*;  italiano, 
ffnreiw;  francés,  kUrarekie;  proven- 
zal,  itrarchia,  gerarckia;  catalán,  gt- 
fwenña;  portugués, _;*rar?i»f4. 

SentÍA>  etiMoUgieo.  —  1.  El  griego 
ttp¿í  (Aierdt),  sagndo,  est¿en  relación 
con  flpai:  (gárat),  honor,  dignidad; 
ylpiiiv,  yiporctí  (gérd%,  gárontaj,  an- 
ciano. 

2.  Bl  griego  géru,  honor,  ee  li- 
teralmenta  el  sánscrito  jará  (^If 
vejoí,  de  la  raíz  j&r. 

3.  La  primera  jskabquía  que  cono- 
ci<i  el  mundo,  fué  positivamente  la  an- 
cianidad. 

Jerárquico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que 
toca  j  pertenece  á  la  jerarquía. 

ETiyOLOOÍA.  Griego  Upapj^ixíq  (Kit- 

rtrchikát):  latín,  hitrereiXeta  (en  Qui- 
CHBRAT,  A4d<nda);  italiano,  gerareii- 
eo;  francés,  AiérarcM^ve;  catalán,  ge- 
rirauieA,  ai. 

Jeremiada.  Femenino.  Nombre  de 
las  lamentaciones  de  Jeremías.  |  La- 
mentaciones. 

Btiuolooía.  Jtrtmíat:  francés,  j¿- 
rémiadt. 

1.  Jeremías.  Uno  de  los  cuatro 
profetas  mejores,  que  nacié  el  aflo  630 
antes  de  Jesucristo  en  la  aldea  de 
Anathoth,  de  la  tribu  de  Benjamín,  ^ 
murió  hacia  el  de  590.  En  la  imposi- 
bilidad absoluta  de  comprobar  los  he- 
chos relativos  á  un  personaje  tan  dis- 
tente de  nosotros,  hemos  de  conten- 
tamos con  referir  su  vida,  valiéndonos 
de  los  confusos  datos  que  ha  dejado 
¿1  mismo  en  el  libro  de  sus  profecías, 
j  de  algunos  otros  esparcidos  en  di- 
versos pasajes  de  otros  libros  sagra- 
dos. Según  ellos,  Js&kitías  era  hijo  de 
Helcias,  uno  de  los  sacerdotes  de  Ana- 
thoth. Dios  se  le  apareció  7  le  dijo: 
«Antes  de  tu  concepción  te  he  desti- 


JERB 

nado  i  Mr  él  profeta  delta  nacicnee.» 
Jkbbuíab  era  entonces  un  ni&o  j  co 
menzó  profetizando  á  su  país  malea 
espantosos  T  amenazando  i  sus  habi- 
ta ates  con  la  cólera  de  Dios,  mientras 
que  renunciaba  i  las  riquezas  j  de»- 
preciaba,  no  sólo  los  placeres,  sino 
hasta  loe  cuidados  j  el  amor  de  su  fa- 
milia. Perseguido  por  sus  compatrio- 
tas, se  refugió  en  Jerusalen,  donde 
reanudó  sus  siniestras  predicciones. 
En  esta  ciudad  pasó  una  gnu  parte 
de  ^  vida.  Las  desgracias  que  anun- 
ciaba á  loa  judíos,  entregados  casi  to- 
dos á  la  idolatría,  7  la  libertad  de 
sus  invectivas,  pusieron  más  de  una 
vez  su  vida  en  peligro,  sin  reducirle 
al  silencio.  La  conquista  del  reino  de 
Judá  por  NabucodoQOSor,  las  desdi- 
chas ae  un  pueblo  gobernado  por  un 
ny  extranjero  (Sedecías),  j  por  últi- 
mo, la  ruina  de  Jerusalen  y  la  mar- 
cha de  los  judíos  para  la  cautividad, 
dieron  un  golpe  terrible  ásu  acendra- 
do patriotismo.  Entonces  fué  cuando 
irdaderamente  compuso  sus  Zanu»- 
¡•eionet,  esos  sublimes  arranques  líri- 
cos que,  como  la  tempestad,  parecen 
conmover  hasta  los  ámbitos  del  cielo. 
Nabucodonoaor  le  dejó  eu  libertad  de 
seguir  á  sus  compatriotas  ó  de  quedar 
en  Jerusalen.  El  profeta  optó  por  este 
último,  sin  duda  para  prodigar  sus 
cousueloB  á  los  vencidos.  Poco  tiempo 
después,  el  gobernador  caldeo  de  la 
Judaa  fue  asesinado,  j  un  gran  nú- 
mero de  judíos,  temiendo  la  venganza 
del  rejr  de  Babilonia,  hujó  á  bgipto 
arrastrando  consigo  al  profeta  7  á  su 
discípulo  Bamch.  En  este  país  ae  cree 
que  muriera  lapidado  quizá  por  sus 
compatriotas,  á  quícu  irntaban  sus  re- 
proches 7  sus  amenazadoras  profecías. 
£1  libro  de  laa  Lamentacionet,  uno  de 
los  más  inspirados  7  hermosos  de  las 
Sagradas  Escrituras,  en  donde  haj 
tantos  libros  tan  hermosos  7  tan  ins- 

E irados,  se  compone  de  ciuco  capítu- 
>3,  Cuatro  de  ellos,  son  las  verdade- 
ras lamentaciones,  mientras  que  el 
quinte  es  una  magnífica  plegaria.  Los 
capítulos  I,  II 7  Iv  estan  divididos  en 
22  versículos  7  cada  uno  de  ellos 
seflalados  por  una  letra  del  alfabeto. 
No  se  sabe  si  estas  letras  han  sido  in- 
troducidas en  el  texto  por  el  mismo 
autor  ó  por  sus  comentaristas,  come 
signos  numéricos.  Se  ha  discutido  mu- 
cho sobre  el  acontecimiento  que  ins- 
Siró  las  Lametitadoxet.  Josefo  7  san 
eróoimo  las  confunden  coa  las  que 
el  autor  escribió  sobre  la  muerte  de 
Jasias,  lo  cual  no  puede  ser  sosteui- 
ble.  El  asunte  principal  no  parece  ser 
otro  que  la  ruma  de  Jci'usalen.  No 
puede  concebirse  nada  mis  conmove- 
dor, más  patético,  que  las  quejas  que 
arrancare  al  poeta  la  caída  de  U  re^1U^ 
de  Uu  ciitdades;  nada  más  tierno,  que 
las  ardientes  súplicas  que  dirige  á 
Dios  en  hvor  de  la  ciudad  abandona- 
da. Además  de  este  libro,  escribió  otro 
de  LamínUcionet  sobre  la  muerte  de 
Josias,  que  no  ha  llegado  á  nosotros, 
7  otro,  de  Pro/seUu,  en  52  capítulos. 
Kstaobra,  considerada  literariamente, 
tiene  el  defecto  de  todas  las  de  eu  gé- 


JERS 

ñero;  está  redactada  en  térmínoa  tas 
oscuros,  loa  pensamientos  del  escritor 
e<tan  tan  desordenados,  que  casi  ea 
imposible  dar  coa  su  verdaidero  senti- 
do. Aumenta  la  dificultad  que  ofrece 
su  interpretación,  el  desacuerdo  eaai 
continuo  que  existe  entre  el  texto  he- 
breo 7  el  griego,  lo  que  hace  auponar 
que  loa  Setenta  no  tuvieron  á  la  vista 
la  versión  hsbrAiea  q^ue  nosotros  pa- 
seemos. JaREHÍAS,  sin  emb^fo,  ne 
escribió  en  el  estilo  pomposo  j  solem- 
ne de  los  otros  profetas;  sus  fíases  son 
siempre  enérgicas,  pero  sencillas,  has- 
ta el  punto  de  que  algunos  commta- 
ristas,  entre  elfos;  el  mismo  san  Je-  . 
rónimo,  las  han  tachado  de  trivialidad 

Jdesalifio.  Esto,  no  obstante,  se  pne- 
e  afirmar  que  el  secreto  de  las  ¿a- 
mfiHacionei  es  la  sencillez  de  3sax~ 
MÍAS,  como  el  secreto  de  la  IU*d*  ea 
la  imponente  seuciltez  de  Homero. 

BTitioLoaÍA.  Ono  de  los  cuatro 
grandes  profetas.  Su  nombre  está  «nn- 
puesto  del  verbo  hebreo  rvnmi  (ha 
cantado,  ha  elevado  ó  ensalzado)  y  del 
sustantivo  Ith  (Dios);  como  quien  di- 
ce: grandeía,  elevación  dt  Diot.  Nació 
el  año  630  antes  de  Jesucristo.  Se  le 
atribujeeladmirablesalmoCXXXVI, 
S*peTjl%»ina  ffabylamú,  que  se  halla 
traducido  en  todos  los  idiomas  por  loa 
mejores  poetas,  y  eu  el  nuestro,  por  el 
padre  frB7  Luis  de  Leou.  Los  Treno*  6 
Lamentaetonet  de  JxkbmíaS  están  di- 
vididos en  cinco  partes  ó  capítuloe; 
cada  capítulo  consta  de  22  eetro&s  6' 
períodos;  7  cada  período  empieza  eoo 
una  de  las  22  letras  del  altabeto  he- 
breo, AlepA,  Beih,  Okimel,  BaUíi,  et- 
cétera. Los  sirios,  los  árabes  7  los 
persas,  siguen  aún  hoy  día  la  misma 
costumbre,  c<mio  recurso  mnemónieo 
ó  mnemotécnieo,  en  los  escritos  mn- 
tencioBOB  7  demás  cu7aa  partea  no 
tienen  mucha  ilacicm  entre  si.  (HoH- 

LAU.) 

Reteü». — Cuando  tos  judíos  salie- 
ron de  Jerusalen  para  el  cautiverio  de 
Babilonia,  entonaron  el  magnífico  sal- 
mo de  Jeremías:  De  U  projnmdo  úimnU 
d  ti  ¡oh  Seior!  y  la  inspiración  del 
gran  profeta  retumbó  al  mismo  tiem- 
po en  el  centro  del  globo,  en  las  alta- 
ras de  Bethel  7  en  la  cumbre  del  Gdl- 
gota,  testigo  de  la  Redención,  segun- 
da cuna  del  género  humano.  Todavía 
ho7  se  ensefia  á  los  peregrinos  cris- 
tianos (/  eamino  de  la  CMUitidéd.  Jbrb- 


do  de  la  SeAewM,  entre  la  gruta  de 
los  Apóstoles  y  el  Campo  de  Sanare, 
comprado  con  los  treinta  dineros  de 
Judas,  á  muj  poca  distancia  del  gran 
valle  de  Josafat.  La  gruta  tiene  en- 
frente el  monte  de  Sion  7  la  famosa 
puerta  de  David.  Desde  aquel  hoTo 
(porque  la  gruta  de  JaKauÍAs  no  es 
más  que  un  ho70  practicado  en  la 
roca)  07Ó  el  profeta  el  llanto  de  los 
niños  judíos  que  eran  bautizados  con 
fuego  en  el  valle  del  hijo  de  .¿Tümm, 
bárbara  idolatría  contra  la  cual  pidid 
justicia  al  cielo  la  voz  poderosa  de 
aquella  conciencia  inspirada  7  enbU* 
me.  Jamáa  ningún  "'-  ^'  ^'^'  ^ 
_.'i:jitized  by  * 


;ia  inspirau>7  ouuu* 
nin  poeta  ha  dado  á 

yCjOogle 


JERI 

108  cftatoa  una  sonoridad  máa  armo- 
Diosa,  una  entonación  más  robuata, 
nna  idMlidad  mis  imponente,  un 
Hntimiento  más  profundo,  un  espíri- 
tu más  religioeo.  {Curiosidad  incom- 
preoaiblel  Hl  mÍB  Afortunado  de  loB 
mortales,  Salomom  el  mis  afligido  de 
los  hombres,  Job;  la  mis  contrariada 
de  las  criaturas,  el  inmenso  poeta  de 
las  Zntetttaaúfus,  Jerbuías,  son  los 
tres  genios  i  quienes  debe  el  mundo 
la  pintura  mis  formidable  de  las  mí- 
aenas  de  la  humanidad,  al  mismo 
tiempo  ^ue  pregonaban  con  su  fe  el 
santo  misteno  de  su  grandeza.  ¡Ahí 
Si  la  Biblia  desapareciese  de  la  tierrs, 
1&  bulnanidad  quedaría  casi  i  oscu- 
ras; pero  la  Biolia,  como  los  estrellas 
del  nnaamenta,  no  puede  negarnos 
su  luB.  En  fin,  Jbrbuus,  mis  que  un 
hombre,  es  una  erocacion  solemne 
del  espíritu  de  la  historia,  una  quere- 
lla arrebatadora  de  la  conciencia  de 
la  humanidad. 

2.  Jeremiss.  Uasculino.  Nombre 

Jue,  por  alusión  al  célebre  profeta,  se 
a  i  la  persona  llorosa  <S  quejumbrosa. 

EnuoLoof^.  Jermitu  1. 

Jerez.  (Faiuicisco).  Historiador  es- 
pañol del  siglo  XTi.  Acompafiti  á  Fran- 
cisco Piíarro  en  sus  expediciones  j 
«8cribí¿  una  Mittcña  d«  ¡a  conquitUí 
itlPer*. 

Jares.  Masculino.  Nombre  de  un 
vino  procedente  dé  la  ciudad  de  este 
nombre.  Tiase  Cídiz. 

BnuoLOsfi..  Latín  Cci^frÜMM,  Cesí- 
no:  iraba,  CÁtríek,  CÍ&ÍeÍ{\jS^^), 

Jar«uuio,  na.  Adjetivo.  El  natu- 
ral de  Jerez  j  lo  perteneciente  i  los 
pueblos  de  este  nombre.  Se  usa  tam- 
bién como  sustantivo. 

Jarga.  Femenino.  Tela  gruesa  t 
rústica.   Tdmase  también  por  cual- 

?|UÍer  especie  de  pafio  grosero,  sea  de 
ana,  de  pelo  6  cifiamo.  |  Jerioonzaj^ 
así  se  dice:  habla  en  ibroa.  \  Jkbqon. 
H  Estar  6  ponbr  una  cosa  xn  jrroa. 
Frase  familiar.  Haberse  empezado  j 
no  estar  perfeccionada. 

Jergón.  Masculino.  Funda  gruesa 
en  forma  de  colchón,  que  se  llena  de 

Saja,  atocha  6  cortaduras  de  papel.  ^ 
[etáfbra.  Vestido  mal  hecho  j  poco 
ajustado  al  cuerpo.  (  Metafórico  j  í».- 
miliar.  La  persona  gruesa,  pesada, 
tosca  j  perezosa. 

EriuoLOofA.  (7tfryc. 

Jsrgaera.  Femenino.  Especie  de 
sauce. 

Jergneral.  Masculino.  Sitio  hú- 
medo que  abunda  de  jergueras. 

Jergueta.  Femenino  diminutÍTO 
de  jerga. 

Jergailla.  Femenino.  Tela  delga- 
da de  seda  á  lana,  6  mezcla  de  una  y 
otra,  que  se  parece  en  el  tejido  i  la 
jerga. 

Jarífaxfo.  Masculino.  Empleo  6 
dignidad  de  jerife. 

Jerife.  Masculino.  Nombre  de  dig- 
nidad que  se  da  entre  los  moros,  por 
!s  nobleza  que  ellos  atríbujen  i  los 
descendientes  de  bu  falso  profeta. 

BnuOLoaÍA.  Árabe  tiarif,  noble: 
catalán,  ^m/. 


Jt£ttl 

Jerigonsa.  Gbkioohza.  La  forma 
jeñgwta,  que  trae  la  Academia,  no  es 
conforme  al  origen  del  Tocablo. 

^uña, — JsHiooKZA  j  mejor,  fftri- 
gonta,  girigotiia.  «Díjose  cuasi  gregi- 
goKza,  porque  en  tiempos  pasados  era 
tan  peregrina  la  lengua  griega,  que 
iun  pocos  de  los  que  profesaban  fa- 
cultades la  entendían,  y  así  decían: 
hablar  griego  al  que  no  se  dejaba  en- 
tender; 6  se  dijo  del  nombre  ^yrvf, 
ggri,  que  es  vuelta;  rodeo...*  (Covab- 
BUBiAS.) — ^Esta  última  es  la  verdadera 
etimología,  y  la  misma  que  da  Ro- 
sal,— (xerigonta  se  compone  de  y  tmr  j 
de  goiaa  6  goau;  así  es  una  gerigotua 
6  jmgontar,  como  se  dijo  antigua- 
mente, girar  las  sílabas  (como  de^«r- 
ia  hacer  iahur),  hacer  girar  las  pala- 
bras, como  sobre  un  gozne,  trastrocar 
las  razones  6  argumentos,  armar  un 
guirigay,  etc.  (Mom.Au.) 

Jerigonzar.  Greioonzab, 

Jeringa.  Femenino.  Instrumento 
compuesto  de  un  cilindro  6  cañón 
grueso  de  metal,  en  cujo  extremo  se 
ajusta  otro  oa&oncito  delgado,  por  el 
cual  se  atrae  un  líquido  cualquiera  al 
hueco  del  cilindro,  j  después  ee  arro- 
ja con  fuerza  hicia  el  punto  que  se 
quiere  por  medio  del  empuje  del  ém- 
bolo. I  Atiiua.  Instrumento,  etc. 

BmiOLOofA.  Antiffuo,  xerittga;  grie- 
gOffiipiyíC^ri?»^,  tuDo:  latin,  tgrmgai 
en  Yegecio;  italiano,  idringa,  tciU^a; 
tnaaik,  tervt^ne;  portugués,  teringa; 
provenzal,  ttriiigiu;  catalán,  aeri*ga. 

Jeringación.  Femenino.  Jrbinoa- 

DURA. 

Jeringado,  da.  Participio  pasivo 
dejeringar. 

EtiuologIa,  Jeringar:  catalán,  mt- 
rittoat,  da;  francés,  $ering%é. 

Jeringador,  ra.  Sustantivo  j  ad- 
jetivo. Que  jeringa. 

Jeringaaora.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  jeringar. 

Btiuoloqía.  JmMgar:  eatalan,  wt- 
ringada. 

Jeriagamiento.  Masculino.  Ja- 

RINOADUIIA. 

Jeringar.  Activo.  Arrojar  por  me- 
dio de  la  jeringa  el  líquido  con  fuersa 
j  violencia  ¿  la  parte  que  se  desti- 
na. I  Introducir  en  el  vientre  con  la 
jeringa  algún  licor  para  limpiarlo  y 

{lurgarlo.  ¡Metáfora  ^miliar,  Mo- 
Bstar  6  enfadar,  en  cuyo  sentido  se 
dice,  hablando  de  quien  nos  incomo- 
da: jcuinto  me  jerinqaI  jBien  me  ha 
jSBiNaADo!  ¿Guindo  se  hartari  de  ib- 
binqarub? 

BriuoLoaÍA.  Jfñnga:  francés,  it- 
riñgiur;  catalán,  atringar,  añringar, 

Jeringativo,  va.  Adjetivo.  Que 
jeringa  o  sirve  para  jeringar. 

Jeringazo.  Masculino.  Acto  de 
arrojar  el  líquido  que  esti  introduci- 
do en  la  jeringa,  y  también  el  mismo 
licor  as!  arrojado. 

Etiuoloqu.  Jeringa:  catalán,  <w- 
rituaito. 

Jeringuilla.  Femenino  diminutivo 
de  jeringa.  Q  Flor  blanca  y  muy  fra- 

Jeríngoita.  Femenino  diminutivo 
de  jeringa. 


JERO 


S41 


Jeijettca.  Femenino  anticuado. 
Cierta  piedra  preciosa. 

Jeijes.  Quinto  rev  de  Persia,  hijo 
de  Darío  I.  Sucedió  i  su  padre  en  486 
intes  de  Jesucristo,  en  perjuicio  de  su 
hermano  Artabazo;  sometid  al  Egip- 
to, que  se  había  sublevado;  emprendió 
la  segunda  guerra  de  Media;  invadid 
la  Grecia  con  un  ejército  de  un  millón 
de  hombres,  que  atravesaron  el  He- 
lesponto  sobre  un  puente  de  barcas, 
deanes  de  haberse  roto  uno  por  las 
tempestades,  lo  que  hizo  que  Jbbjbs 
mandara  azotar  al  mar  t  dar  muerte  i 
los  que  habían  dirigido  la  construc- 
ción. Marchó  después  hicia  el  paso  de 
las  Termopilas,  donde  300  esparta- 
nos, mandados  por  Leónidas,  detu- 
vieron algún  tiempo  i  su  inmenso 
ejército;  mcendid  a  Atenas;  tomé  i 
Tébas  ^  i  Hatea;  pero  habiendo  sido 
destruida  su  escuadra  en  Salamina, 
volvié  al  Asia,  dejando  un  ejército  en 
Grecia.  Perdió  las  batallas  de  Micals 
y  de  Platea,  en  479,  y  fué  muerto 
en  472  por  Arlaban,  capitán  de  su 
guardia. 

Jeijirina.  Femenino  anticuado. 
Bachillera,  habladora. 

Jeroboam  I.  Sev  de  Israel ,  que 
murié  en  954  intes  de  Jesucristo.  Fué 
hijo  de  Nabat,  de  la  tribu  de  Efrain, 

Í'  encargado  por  Salomón  de  cobrar 
os  impuestos,  escuchaba  las  conti- 
nuas quejas  de  los  pueblos,  que  se  la- 
mentahan  de  las  prodigalidades  de 
Salomen,  y  se  interesaba  en  sus  con- 
flictos, lo  cual  le  dio  gran  populari- 
dad. Habiéndole  anunciado  el  profeta 
Ahías  que  llegaría  i  ser  rej  de  diez 
tribus,  Salomón  quiso  deshacerse  de 
él,  y  s6\q  se  libró  de  la  muerte  hu- 
yendo i  Egipto.  Roboam,  bijo  y  suce- 
sor de  Salomón,  no  quiso  escuchar  los 
consejos  de  Jbroboau,  ni  aliviar  las 
cargas  de  sus  pueblos,  lo  cual  produjo 
la  separación  de  diez  tribus,  que  pro- 
clamaron rey  i  Jbboboau.  Este,  para 
asegurar  su  dominación,  fortificó 
las  ciudades,  y  i  fin  de  distraer  i  su 
pueblo,  estableció  el  culto  del  becerro 
de  oro,  fundando  templos  para  este 
ídolo  en  Bethel  y  en  Dan,  y  nombran- 
do sacrific adores.  El  profeta  Judon  se 
presentó  i  reprenderle,  y  como  el  rey 
alzara  la  mano  sobre  él,  la  mano  se 
le  secó  y  se  partió  el  ara  de  los  sacri- 
fieioB.  Curado  por  la  intercesiou  del 
mismo  profeta,  persistid  en  sus  extrsr 
vios,  hasta  que  murió  Í  los  veintidós 
años  de  reinado. 

Jeroboam  II.  Rey  de  Israel,  hijo 
de  Jois,  que  murió  en  785  intes  de 
Jesucristo.  Sucedió  i  su  padre  en  826, 
mientras  que  Amasias  reinaba  en 
Judi.  Estableció  su  capital  en  Sama- 
ria;  imitó  y  excedió  en  impiedad  i 
sus  antecesores;  venció  i  los  sirios, 
que  le  habían  despojado  de  una  par- 
te de  su  territorio,  y  reinó  pacifica- 
mente cuarenta  años. 

Jerofante.  Masculino.  Antigüeda- 
da.  Sacerdote  griego  que  enseñaba 
los  misterios  i  los  iniciados. 

BriMOLOofA.  Griego  UpoBimn  (hie- 
ropháttía);  de  Upí(  (hierSt),  sagrado, 
y  ^(vttv  (pkaime»},  mostrar;  «mes» 

"""     _,,cj,t,zedb,ÜfOOgle 


242 


JERÓ 


trar  lu  cosas  Bagrodas:*  latín,  iilf- 
rSjiAimU,  hürSphanttt;  francéa,   hU- 

Jsroglifico.  Masculino.  Símbolo 
ó  figura  que  contiena  cierto  eentido 
misterioso.  Usaban  estos  signos  algu- 
nos pueblos  de  la  antigüedad,  seña- 
ladamente los  egipcios,  y  se  conser- 
van todavía  en  la  escritura  de  ciertas 
lenguas  de  Oriente.  P  Adjetivo.  Lo 
que  pertenece  al  jeroglífico. 

Btwolooía..  Griego  l£p¿YXi>^oí  (A«- 
ríalyp¡U>t);  de  hUrói,  sagrado,  j  ^íy- 
pheui,  grabar;  «letras  sagradas,»  por- 
que los  sacerdotes  eran  los  únicos  que 
las  podían  descifrar;  latín  hÜfriyl^- 
piíeut;  italiano,  geroglifico;  francés, 
hiireglyphe,  anstantiTO;  M&aglvphi- 
¡Me,  aJjetivo;  catalán,  yerwifffcA. 

SeuM.  —  Carácter  simbálico  qu( 
usaban  loa  egipcios  para  consignar 
los  misterios  ae  su  religión  y  los  se- 
cretos de  su  política.  Está  compuesta 
de  las  dos  voces  griegas  hierdt,  sagra- 
do, y  glyp}io,  yo  grabo;  como  quien 
dice:  caractéret  lagradot  grabadot  ó  a- 
etilpidot.    Llamábanse   »agradoi,    por- 

?ue  sólo  los  sacerdotes  sabían  desci- 
rarlos.  (MoNLAU.) 

Jeronico,  ca,  lio,  lia,   to,   U. 
Masculino  diminutivo  de  Jeromo,  ma. 
Jerotno,  ma.  Masculino  y  femeni- 
no. Nombre  patronímico  de  varón  y 
de  mujer.  Jbbóniuo,  Jkbóniiia. 

Jerooimiano,  na.  Adjetivo.  Lo 
que  pertenece  i  la  diden  de  san  Jer¿- 

BriuoLOofi..  Jerónimo,  francés,  htí' 
nmymiqMt. 

Jeronimita.  Masculino.  Miembro 
de  la  orden  de  san  Jerónimo. 

BtimolooÍa. /frditmo.-  francea,  hié- 

Seuña.  1. — La  arden  de  los  jeeo- 
MiMiTAS  se  llamó  asi,  porque  se  for- 
mó bajo  la  advocación  de  aan  Jeróni- 
mo; pero  seguía  la  regla  de  san 
Agustín. 

2.  Se  fundó  en  Espafia  durante  el 
siglo  XIV  y  fuá  su  primer  superior 
Don  Pedro  Fernando  Pecha,  camar- 
lengo de  Don  Pedro  el  Cruel. 

3.  Otros  autores  traen  loa  siguien- 
tes datos. 

HUtoñ»  reUgioia. — Beligiosos  que 
se  proponían  por  modelo  la  vida  de 
san  Jtrónmo  en  la  soledad  de  Beth- 
leem.  Los  hubo  de  varías  clases,  á 
saber:  1.°,  de  España,  de  la  Orden 
Tercera  de  san  Francisco,  instituidos 
en  1370  por  Tomás  do  Siena  y  dedi- 
cados á  la  educación  de  la  juventud, 
que  poseyeron  el  Escorial;  2.*,  los  ere- 
mitas de  san  Jerónimo,  congregación 
muj  austera,  fundada  en  1380,  en  la 
UnibrÍB,  por  Pedro  de  Pisa;  3.*,  la  so- 
ciedad de  san  Jerónimo  de  Fiesole, 
que  seguía  la  regla  do  San  Agustín; 
v4.*,  loa  los  jbronimitas  de  la  obser- 
vancia, fundada  hacia  1424  por  Lope 
de  Olmedo,  que  reformó  la  regla  de 
Tomás  de  Siena. 

Jerinimo  (San).  Sieronymiu.  Pa- 
dre de  la  Iglesia  latina,  que  nació  la- 
cia el  aSo de  331en  Strídon  (Dalmacía) 
y  murió  en  420.  Siendo  hijo  de  padres 
gentiles,  estudió  en  Roma  bajo  la  di- 


JEEÓ 

reccion  de  Donato;  se  convirtió  al 
tíanismo;  viajó  por  la  Oalia  y  el  Asia  I 
y  abrazó  la  vida  monástíca.  Arrojado 
por  loa  cismáticos,  á  quienes  había 
combatido  con  ardor,  desertó  de  la 
adonde  se  había  retirado;  vol- 
vió á  Roma  en  378;  fué  secretario  del 
papa  Dámaso  y  se  retiró,  por  último, 
al  monasterio  de  BeÜileem,  en  Palea- 
tina,  donde  se  dedicó  sin  descanso  al 
estudio.  Las  pasiones  del  mundo,  que 
turbaron  el  alma  de  san  Jbróniwo,  la 
agitación  de  los  viajes  y  de  las  luchas 
reli;.'iosa3,  así  como  las  austeridades 
del  desierto,  agitaron  su  imaginación 
poderosa  y  dieron  i  su  estilo  una  elo- 
cuencia conmovedora  v  completamen- 
te original.  Este  es  el  carácter  de  la 
versión  de  laa  Escrituras,  conocida 
por  la  Vulgaía  y  adaptada  por  el  Con- 
cilio do  Trento,  como  la  única  canó- 
nica. Sin  embargo,  donde  más  á  las 
claras  se  manifiesta  el  estilo  fogueo  y 
viril  de  san  Jkkónuio,  es  en  sus  ea 
critoa  polémicos  contra  Joviniano, 
Pelagio  y  Vigilancio.  Entre  sus  obras 
históricas,  la  más  célebre  es  la  tra- 
ducción de  la  Crifittca  dt  E^uehio.  Ade- 
más dejó  una  colección  de  Csrtai  f^ 
MÍiúrg$,  verdaderos  modelos  de  ele- 
gancia y  de  inspiración.  Muchas  de 
ellas,  contienen  elogios  fúnebres,  bio- 
grañaa  de  santos  ascetas  j  reflexiones 
y  discuaiouea  sobre  la  BihÜA.  Laa 
mejores  ediciones  de  ensobras  aon:  la 
de  Martinay,  París  1639-1706(5 
lúmenes  en  folio),  y  la  de  MafFei,  Ve- 
necia,  1770.  La  Iglesia  católica  cele- 
bra su  fiesta  el  30  de  Setiembre. 

ETiMOLoaÍA.  Griego  'Itpúvu(jMK 
(3ieró»ymoi);  de  kitrót,  sagrado,  y 
onifK»,  nombre:  latín,  SiÁ'dnyaHU; 
catalán,  Gero*i,  Gerónimo;  Qgró- 
«(M,  a,  religioso  de  sao  Jerónimo, 

SeteHa. — Todavía  se  conserva  en 
Betbloem  la  habitación  humilde,  en 

aue  SAN  Jbbónimo  tradujo  la  BibUa, 
el  mismo  modo  que  una  palmera, 
sembrada  por  su  mano  en  un  jardín 
prÓLÍmo.  Cuando  se  penetra  en  aquel 
aposento,  idealizado  por  la  poesía  sa- 
grada de  tantos  arcanos  y  de  tantos 
siglos,  se  nos  figura  que  todo  el  mun- 
do comparece  ante  el  genio  de  aquel 
coloso  del  siglo  iv. 

Jerónimo  de  Praga.  Célebre 
resiarca  del  aiglo  xv,  amigo  y  discí- 
pulo de  Juan  de  Huss.  Nació  en  1378 
V  estudió  en  Paris,  Colonja  y  Heidel- 
berg.  Hombre  dotadp  de  un  talento 
Butil;  pero  de  ménoa  entereza  de  ca- 
rácter que  su  maestro,  á  pesar  de  ha- 
berle defendido  con  vigor  en  el  Conci- 
lio de  Constanza  (1415),  no  tardó  en 
abjurar  de  aus  opiniones  por  temor  al 
suplicio.  Libre  de  la  pnsion,  á  que 
con  Juan  de  Huss  había  sido  reduci- 
do, y  creyéndose  á  salvo  de  todo  peli- 
gro, volvió  á  emprender  sus  prei^ca- 
ciones.  Pero  éstas  duraron  bien  poco, 
porque  vuelto  á  caer  en  manos  de  sus 
perseguí  do  rea,  fué  quemado  vivo  en 
Constanza  en  1416,  como  hereje  relap- 
so. Sus  escritos  han  sido  colecciona- 
dos con  los  de  su  maestro. 

JerÓBÍmo,  nía.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  á  la  orden  de  san  Jerónimo 


JESÜ 

ó  i  SUS  individuos;  y  así  se  dice:  moa- 
je  JBBÓmuo,  monja  janÓNiífA.  Se  usa 
también  como  sustantivo  en  ambas 
terminaciones. 

Jerora.  Femenino.  Rosa  de  Jerícó. 

JeroBOliinítaDO,  na.  Adjetivo.  El 
natural  de  Jerusalen  ó  lo  pertenecieo- 
te  á  esta  ciudad. 

Etiuolooía.  JenuaUuí!  latín,  Uí- 
rdtSlymitSít%t;  catalán,  jemáüi  y  je- 
rototimiti,  na. 

Jerovin.  Masculino.   Nombre  de 

1  peso  usado  en  el  Caira,  equivalen- 
te a  unas  200  libras. 

Jerpa.  Femenino.  El  sarmiento 
delgado  y  estéril  que  echan  las  vides 
por  la  parte  de  abajo  j  junto  al 
tronco. 

Jerqaeria.  Femenino  anticuado. 
El  sitio  donde  se  matan  los  cameros. 

Jerricote.  Masculino,  Especie  de 
guisado  ó  potaje  que  se  compone  de 
almendras,  azúcar,  aalvia  v  jengibre, 
cocido  todo  en  caldo  de  gallina. 

Jertas.  Femenino  plural.  Oetm*- 
nía.  Laa  orejas. 

Jerosalen.  Femenino,  ffútoria  S»- 
grada.  Ciudad  capital  de  la  Judea, 
teatro  de  la  redención  del  género  hn- 

ETuOLoaÍA.  Del  hebreo  leromek^ 
¿ilM,  Itrome^Um,  que  significa  ñ- 
tic*  de  pos,  eúútn  perfecta.  De  dicha 
voz  hicieron  loa  gnegos  y  loa  latinos 
Hyerotoiynta  (de  -hitrói,  santo,  sagra- 
do; esto  es,  la  Samta  Sai^m,  la  ciudad 
sagrada)  y  lerusalem.  La  ciudad  san- 
ta, fundada  en  el  Asia  por  el  sumo 
sacerdote  Melquisedech,  recibió  este 
nombre  de  Salem  (ciudad  de  la  paz), 
añadido  y  modificado  de  varioa  modoa 
en  diversas  épocas.  (Monlau.J 

Jerrigiiilla.  Femenino.  Genero  de 
calzado  que  cubria  el  pié  y  parte  de 
la  pierna. 

Jerrilla.  Femenino  anticuado. 
Servilla. 

Jese.  Masculino.  Especia  de  pen- 
cado del  género  ciprino. 

Jesita.  Femenino.  Especie  de  con- 
cha univalva  del  Mediterráneo. 

Jobo.  Masculino.  Nombre  de  un 
dardo  que  tenia  un  codo  de  largo, 
medio  cuadrado  y  de  punta  muy  agu- 
zada. I  Jesx. 

JetUri.  Femenino.  Qerma»U.  La 
caja. 

Jesnato.  Masculino.  Sutoria  tele-' 
liáttica.  Individuo  de  una  congrega- 
ción de  frailes  laicos,  que  san  Juan 
Colombino  fundó  en  Siena  para  con- 
sagrarse al  cuidado  de  los  pobres  y  de 
loa  enfermoa.  La  aprobó  Urbano  V, 
en  1367,  y  seguía  la  regla  de  san 
Agustín. 

ETiuoLoaÍA.  Jetnt:  bajo  latín,  je- 
ivaii,  plural;  catalán,  /«fMíf;  francés, 
jénate, 

Jesucristo.  Masculino.  Nombre 
sacrosanto  de  nuestro  Redentor  el  Hi- 
jo de  Dios  hecho  hombre.  Se  compone 
de  las  palabras  Jesús,  que  significa 
Salvador,  v  Chisto,  que  significa 
UNGIDO.  H  jJksuckisto  HE  valoa!  Ex- 
clamación con  que  significamos  que 
nos  vemos  en  un  grave  apuro;  acaso, 
en  peligro  de  muerte.  Suele  emplear^ 


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JESÜ 

se  en  sentido  festivo,  pan  expresar 
un  movimiento  de  aorpresa.  ||  Este 
santo  nombre  figura  en  varias  locu- 
ciones vulg^ares,  ora  como  conjuro,  ora 
como  proverbio;  y  así  se  dice:  «ni  Jk- 
8ÜCR1ST0  le  ha  de  valer,  eí  lleD;o  á  co- 
gerle.» I  También  ae  emplea  h'ecuen- 
temente  en  sentido  de  interjección, 
como  cuando  decimos:  ¡Jesucristo  de 
OT(aj«M/¡Js8UCiiiST0mM/ ¡Jesucristo! 
Nos  valemos  de  las  anteriores  inter- 
jecciones para  manifestar  admiración, 
extraflezs  ,  entusiasmo .  Q  Sutoria . 
Or<ínii¿í  Jesucristo.  Orden  de  caba- 
llería instituida  en  Avig^ion,  en  1320 
por  el  sumo  pontífice  Juan  ¿XII.  Su 
insignia  era  una  cruz  de  oro,  esmal- 
tada de  rojo,  contenida  en  otra  del 
mismo  metal. 

RmioLDOÍA.  Jetta  y  Critío:  cata- 
lán, Jenteritl;  nances,  Jém-Chritt; 
latín  de  la  Iflesia,  Jttm-Chrithu. 

Jesnita.  Masculino.  Religioso  del 
¿rden  de  clérigos  regulares  de  la  Com- 
pañía de  Jesús,  fundada  por  san  Ig- 
nacio de  Loj'ola. 

BTiuoLoaÍA,  JtHu:  catalán,  jttulia; 
francés,  j¿twite;  italiano,  giemiía,  ge- 
nita. 

Setena,— \.  Fund<íse  dicha  (trden 
en  1534  para  la  enseüanza  de  la  ju- 
ventud y  el  servicio  de  las  misiones. 
~  2.  La  aboli(5  el  papa  Clemente  XIV 
eu  21  de  Julio  de  1773,  restablecién- 
dola Pie  VII  en  14  de  Agosto  de  1814. 

3.  Francia  expulsó  á  los  jesuitaa 
en  1764  y  en  el  presente  año  de  1881, 

4.  España  los  expulsd  también  en 
un  mismo  dia  bajo  el  reinado  de  Car- 
los III. 

5.  Aunque  la  opinión  general  mira 
con  zozobra  la  moral  jesuítica  por 
eiertas  restricciones  mentales,  debe- 
mos decir  que  dicha  6rden  ba  produ- 
cido varones  sapientísimos  en  todos 
tiempos.  Su  constitución  es  tan  ad- 
mirable, que  ba  hecho  de  la  Compañía 
de  Jesús  una  red  extendida  en  tomo 
del  globo  en  que  habitamos.  En  don- 
de quiera  que  la  humanidad  do  está 
dentro  de  la  Compañía,  puede  asegu- 
rarse que  la  Compañía  está  dentro  de 
la  humanidad.  Créese  que  los  jesuí- 
tas diseminados  en  toda  la  tierra  no 
exceden  de  8.000. 

Lo  expuesto  está  conforme  con  los 
siguientes  datos: 

1.  Orden  conocida  también  con  el 
nombre  de  Sociedad  ó  Compañía  de  Je- 
tut,  fundada  en  1534  por  Ignacio  de 
LoToIa  V  aprobada  por  una  bula  de 
Pablo  III,  de  27  de  Setiembre  de 
1510. 

2.  Sus  fines  son;  1.°,  la  instrucción 
de  los  fíeles  católicos  en  la  doctrina  y 
en  loa  verdades  cristianas;  2.°,  la  con- 
versión de  los  herejes  ;  de  los  in 
fieles. 

3.  Los  medios  principales  que  em- 

Íilearon  son  la  predicación ,  la  con- 
eeion,  los  ejercicios  espirituales  y  la 
educación  de  la  juventud. 

4.  Establecidos  en  los  momentos  en 
que  más  necesitaba  la  Iglesia  de 
sores  coiAra  los  ataques  de  la  Refor- 
ma, los  jesuítas,  adiémáa  de  los  tres 
Totos  comunes  á  las  demás  drdsaes. 


JESD 

obediencia,  pobreza  y  castidad,  ha- 
cían el  de  ir  adonde  quiera  que  los 
enviase  el  pontífice  contra  los  herejes, 
los  cismáticos  y  los  infieles. 

5.  De  Paris,  donde  puede  decirse 
que  nacii!  esta  orden,  pues  Ignacio  de 
Lojola  había  ido  á  aquella  ciudad  á 
estudiar  teología,  el  nuevo  instituto 
trasportó  pronto  su  centro  de  acción  á 
Roma,  y  allí  ae  propagó  con  tanta  ra- 
pidez que,  en  1556,  ¿la muerte  de  su 

grimer  jefe,  tenia  doce  provincias  en 
UTOpa,  sin  contar  las  de  África,  las 
'  las  Grandes  Indias  v  las  del  Nue- 
Uundo,  por  medio  de  activos  mi- 
sioneros, esmiñoles  los  primeros  de 
ellos,  como  Francisco  Javier,  Boba- 
dilla,  La/nez,  Rodríguez,  Salmerón 
y  el  saboyano  Pedro  Favre. 

6.  Este  prodigioso  éxito  continuó, 
merced  al  espíritu  organizador  del 
padre  Laynez,  que  reemplazó  como 

Íj-eneral  a  Ignacio  de  Loj'ola,  v  bajo 
a  acertada  administración  de  Claudio 
Acquaviva  (1581  á  1615). 

7.  Después  de  las  constituciones 
de  los  jesuítas,  su  gobierno  se  con- 
fió, con  la  autoridad  más  absoluta,  á 
MTígeneral,  residente  en  Boma,  aseso- 
rado de  un  consejo  de  muchos  aiigíen- 
tet,  y  colocado  bajo  la  alta  vigilancia 
de  DD  admonitor,  encargado  de  exa- 
minar su  conducta. 

8.  Las  asambleas  6  eongregaaonet 
generalet,  formadas  por  representan- 
tes de  la  orden,  se  verífican  regular- 
mente para  la  elección  del  general; 
tienen  potestad  legislativa  y  deciden 
sin  apelación  los  asuntos  de  mis  cuan- 
tía, amén  de  que  pueden  convocarse 
juntas  extraordinarias  cuando  la  gra- 
vedad de  las  circunstancias  lo  exige. 

9.  La  Compañía  está  dividida  en 
mncbas  nacionei  6  atislenctat,  que  se 
subdivíden  en  provincias,  cuja  di- 
rección está  confiada  á  directores  «ro- 
vineialeM,  nombrados  por  el  útnerat. 

Jesoitesas.  Femenino  plural.  Hit- 
toria  religiota.  Orden  de  mujeres,  ins- 
tituida en  1634,  á  imitación  de  la  de 
jetuitat,  por  dos  inglesas,  Wardaj 
Tuitia.  Hacían  voto  de  pobreza,  cas- 
tidad y  obediencia;  pero  no  vivían  en 
clausura  y  predicaban  en  las  iglesias. 
Urbano  vlll  suprimió  esta  orden 
en  1631. 

Jesnitica.  Familiar.  Jesuíta,  en 
la  segunda  acepción. 

Jesniticam ente, Adverbio  de  mo- 
do familiar.  Con  jesuitismo. 

EritioLoaÍA.  Jeiuítica  y  el  sufijo 
adverbial  me»lt:  trances,  j¿twíiq*e- 

Jesnltico,  c«.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente i  la  religión  de  la  Compañía 
de  Jesús. 

ÜTiuoLOofA.  Jetutta:  catalán,  y»«í- 
tieA,  ca;  francés,  jét*iliqiu. 

Jesnitisa.  Femenino.  Monja  de  la 
enseñanza  de  la  Madre  de  Dios. 

Btiuolosía..  Jetuita:  francés,  y/raí- 
tette;  catalán, ^«MtíiMJiu. 

Jesnitiamo.  Masculino.  Doctrina 
de  los  jesuítas.  ¡I  Metáfora  fomiliar. 
Conducta  simulada;  hipocresía. 

ETiuoLOofíi.  JettHía;  francés,  jeni- 
titmo;  italiano,  geiiñtitmo. 


JESD  24S 

Jesuitizar.  Activo.  Volver  jesuíta 
alguno.  (Maety  y  Caballeeo.) 
Jesús.  Masculino.  Nombre  adora- 
ble que  se  da  á  la  segunda  persona  de 
la  Santísima  Trinidad,  hecha  hombre 

Büra  redimir  el  género  humano.  || 
sado  como  interjección,  sirve  para 
manifestar  admiración  ó  susto.  Usase 
también  como  exclamación  piadosa, 
uno  y  otro  sentido  no  es  raro  es- 
forzar la  idea  con  la  frase:  jJesus  uil 
VBCEs!  U  Dkir  los  JESUSES  equivalía 
en  lo  antiguo  á  ayudar  á  bien  morir. 
I  Eh  UN  DBCitt  Jbsüs.  Modo  adverbial. 
Muy  brevemente,  en  un  instante.  || 
¡Jesús,  MabÍa  t  José!  Interjección 
lue  suele  pronunciarse  todavía,  cnan- 
10  se  oje  que  alguno  estornuda.  Dí- 
cese  que  viene  esta  práctica  piadosa 
de  que  hubo  en  lo  antiguo  una  enfer- 
medad, en  que  el  estornudo  era  como 
un  síntoma  de  muerte.  Por  conse- 
cuencia, al  oir  estornudar,  se  decía: 
¡Jesús,  María  t  Jos£I  con  el  doble 
tin  de  encomendar  á  Dios  el  alma  del 
muerto  j  de  poner  por  mediadores 
aquellos  nombres  sacrosantos,  para 
librarse  de  la  calamidad. 

Etiuolcoía.  Nombre  propio  del 
Hijo  de  Dios,  diminutivo  de  Jehmáh 
que  es ,  el  Ser  por  excelencia), 
bre  propio  de  Dios  en  la  lengua 
hebrea.— El  monograma  de  /<mm  es 
IHS,  ciñ^  en  la  cual  la  ^no  es  nues- 
tra H,  sino  la  eta  ó  la  ^  lerga  mavús- 
cula  de  los  griegos.  La  cifra  IHS  en 
rigor  no  es  monograma,  ni  cifra,  sino 
una  abreviatura  al  modo  de  los  grie- 
gos, quienes  ponían  las  dos  primeras 
letras  y  la  ultima  del  nombre.  El 
acento  que  debe  llevar  la  H  (éla), 
unas  veces  es  el  circunflejo;  otras,  es 
una  "tilde  ó  rajita  horizontal,  y  otras, 
lo  convertimos  en  una  cruz  (Monlau): 
latín  de  san  Jerónimo,  Jímt;  francés, 
Jitia;  catalán,  Jetui. 

Jesas,  RIJO  DE  SiRAO.  Sabio  judío, 
á  quien  se  atribuye  el  SeUiiátttco.  No 
se  saben  particularidades  de  su  vida, 
y  basta  se  ignora  la  época  en  que  vi-^ 
vio,  aunque  la  opinión  más  fundada 
le  coloca  en  el  siglo  ii  antes  de  Jesu- 
cristo. Para  la  composición  de  su  obra, 
tomó  BUS  apotegmas:  en  parte,  del 
Antiguo  Testamento,  y  en  parte,  do 
otras  colecciones  de  sentencias  ó  gn/y- 
mo»,  que  ja  no  existen,  insertando 
además  en  ella  el  fruto  de  sus  propias 
meditaciones,  inspiradas  por  la  lectu- 
ra de  las  Escrituras.  Los  protestantes 
tienen  el  EcUiUttico  por  apócrifo, 

JesUB  (TomíS  de).  Escritor  religio- 
so español  de  la  orden  de  los  carmeli- 
tas. Se  ignora  la  fecha  de  su  naci- 
miento v  las  circunstancias  de  su  vida, 
sabiéndose  sólo  que  murió  en  1627, 
dejando,  entre  otras  obras,  las  siguien- 
tes; Do  la  contemplación  divina;  Stptjo 
de  reUgioeot;  Comentariot;  Compmdio 
de  ¡ot  orados  de  la  oración,  y  Déla  a»- 
tigüedad  y  tantos  de  la  arden  del  Car- 
me». 

JeSDS  y  Jódar  ÍFranoisco).  Car- 
melita descalzo  y  teólogo  español,  que 
nació  en  1569  y  murióen  1643.  Gozó 
el  favor  de  los  reyes  Felipe  III  y  Fe- 
lipe IV  T  dejó  lü  siguiantei  obp»;  , 

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S44 


JETA. 


Páatnot;  I%dia  de  loi  Ubroi  proAibi- 
'  I  y  Eftrciciot  ítj>irit%aU$. 
JeBoflT  Madrid  (Antonio  Vickn- 


áoty  Ejerciñot  et^iriínaUt. 
JeBoflT  Madrid  (Antoi 
I  dk).  Fraile  franciscano  j  escritor 


español,  que  nació  en  1702  y 
en  1770.  Sus  principales  obras  son: 
SI  Negro  nát  prodigioso;  Vida  de  ta* 
Benito  dt  PaUAno;  em  Pedro  de  ÁU 
eámtara  defendido,  j  Crániea  de  h  drdt» 
de  dttcMkot. 

Jesns  y  Mari»  (ókdbn  db).  Hiílo- 
ria.  Orden  de  caballería,  instítuidsen 
Soma,  bftjo  el  pontiGcado  de  Pau- 
lo Y.  Cada  caballero  debfa  mantener 
un  hombre  armado  j  un  caballo  para 
la  defensa  del  estada  ecleEnástico.  Era 
preciso,  para  entrar  en  esta  drden,  ha- 
cer pruebas  de  nobleza,  6  ana  funda- 
ción de  600  libras  de  renta.  La  insig- 
nia era  una  cruz  azul  celeste,  en  me- 
dio de  la  cual  estaban  impresos  los 
nombres  de  Jbsus  t  MabÍa;  en  las  so- 
lemnidades, los  caballeros  vestían  de 
blanco. 

JesQS  Haría  (Antonio  db).  Car' 
melita  descalzo  y  nagitígrafo  español 
del  siglo  ivn,  Pertenecía  i  la  servi- 
dumbre del  manjnéa  de  Yillena,  con 
quien  pasd  á  Méjico  en  1640;  fué  pre- 
so por  loa  argelinos  en  1649  j  murió 
algunos  años  después  en  España.  Sus 
escritos  más  notables  son:  Vida  del 
«rtohiipo  de  Toledo  Motcoto  y  Sandoval 
y  Bocdo  de  Contolacío». 

Jeaas  María  (BBBNAitTto  db).  Mer- 
cenario descalzo  j  teólogo  español, 
que  nació  en  Madrid  en  1616;  profesó 
en  1632  y  murió  en  1687.  8us  princi- 
pales escritos  son :  Teología  moral; 
Teoíagía  eitxUtticay  Strmenet. 

Jasas  María  (Jacinto  db).  Fraile 
agustdno  español  j  capellán  castrense 
en  Filipinas.  Nació  ¿  últimos  del  si- 
glo XVI  y  murió  en  1631,  degollada 
Kr  un  pelotón  de  indios,  que  manda- 
ai  volver  de  una  expedición. 

Jesns  María  [Josti  de).  Carmelita, 
literato  j  hagiógrafo  español,  que  mu- 
rió en  1629.  Saa  escritos  más  notables 
son:  Excelencia  de  tan  Jo$¿;  Vida  de 
Momia  Catalina  de  Toledo;  Vtda  del  ve- 
nerahle  padre  Jiiam  de  la  Cna;  Vida  de 
fray  Franeitee  del  Diviiu  Jant;  Mitto- 
riade  la  Virgen;  A  labanta»  de  la  cat- 
tidad,  y  Etenela  de  oradonet. 

Jetas  María  (Juan  db).  Carmelita 
descalzo  y  teólogo  español.  Nació 
en  1593;  pasó  k  Italia,  donde  fué  ami- 
go del  cardenal  Belarmino  y  aun  del 
papa  Paulo  V  j  compuso  varias  obras, 
que  se  publicaron  en  dos  tomos, 

JesnBear.  Neutro.  Repetir  mu- 
chas veces  el  nombre  de  Jesús. 

Jesosta.   Masculino  y  femenino. 
Miembro  de  una  orden  religiosa  que 
siempre  tenía  en  la  boca  el  nombre 
Jeeus;  se  ocupaban  en  asistir  y  mei 
«ínar  6  los  enfermos.  (Caballebo.) 

Btiholooía.  Es  muy  posible  que 
jenuta  represente  jetualo,  por  errata 
de  imprenta. 

Jeta.  Femenino.  Los  labios  grue- 
sos y  abultados.  ¡|  Provincial  Aragón 
BSPiTA.  Q  Estar  contanta  jsta.  Fra- 
se familiar.  Mostrar  en  el  semblante 
enmo,  disgusto  ó  mal  humor. 
:    jfetcr.  Provincial  Aragón.  Desleír 


JfCA 

algo  en  cosa  líquida;  y  así  dicen: 
JBTAB  la  salsa,  jetab  un  ajo  v  echarlo 
en  el  guisado.  |  Anticuado.  Sbta. 

Jetas.  Masculino  plural.  Geografía 
antena.  Los  jetas,  pueblos  de  la  isla 
de  lóe,  en  el  mar  Egeo.  (Plinio.) 

SriyoLoaÍA.  Latín  Jila. 

Jete  (Gbanada).  Masculino.  Lugar 
vecino  al  puert«  de  Almuñécar  ó  de 
iSexi,  correspondiente  al  SoMíédum 
del  Itinerarto  dq  Antonino  Pío,  que 
ha  heredado  su  nombro. 

Jeto.  Masculino.  Provincial  Ara> 
gon.  La  colmena  vacía,  untada  con 
aguamiel,  para  que  acudan  i  ella  loe 
enjambres. 

Jetado,  da.  Adjetivo.  El  que  tiene 
jeta. 

Jejmoar.  Neutro  anticuado.  Ato- 

NAB. 

JasabeL  Reina  de  Israel,  que  casó 
con  Acab  por  los  años  907  entes  de 
Jesucristo.  Persuadió  i  su  marido  i 

Sie  desterrase  el  culto  del  verdadero 
ios,  reemplazándole  con  el  de  Baal. 
Hizo  morir  apedreado  á  Nabot,  acu- 
sándole, por  medio  de  testigos  &1bob, 
para  vengarse  de  que  no  hubiera  que- 
rido vender  su  viña  i  Acab;  bajo  los 
reinados  de  Ocozías  y  Joram,  sus  hi- 
jos, tuvo  menas  poder,  y  cuando  Jehú 
fué  unguido  rej  de  Israel  y  recibió 
la  misión  de  exterminar  á  la  familia 
de  Acab,  después  de  dar  muerte  (  Jo- 
ram y  Ocozías,  se  dirigió  al  palacio 
que  habitaba  Jezabel  y  la  hizo  arro- 
jar por  una  ventana,  quedando  muer- 
ta en  el  acto,  ;  siendo  devorada  por 
los  perros,  según  profetizó  Elias. 

Jia.  Femenino.  Planta  de  la  Haba^ 
na,  sumamente  espinosa. 

Jiacotin.  Masculino.  Especie  de 
faisán  de  América. 

Jibado.  Gibado.  La  forma  ytJ«(/o, 
que  aparece  en  algunos  JMecionaríoi, 
no  es  la  aceptada  con  razan  por  la 
Academia.  En  el  mismo  caso  se  en- 
cuentran jiiédnra,  jibamienlo,  jibia; 
jiboto. 

Jibadnra.  Gibaduba. 

Jibamiento.  Oibauisnto. 

Jibar.  OiBAR. 

Jibaro,  ra.  Adjetivo  americano. 
Epíteto  de  loe  animales  domésticos 
que  se  hacen  montaraces,  pariicular- 
mente  de  los  perros.  Q  Metafórico  ame- 
ricano. Agreste,  grosero. 

Jibia.  Femenino.  Pescado  parecido 
al  calamar,  que  carece  de  cola  y  tiene 
dos  apéndices  en  la  cabeza,  |  El  hueso 
blando  de  dicho  pescado.  ' 

BTiifOLoaÍA.  Jiba,  por  semejanza 
de  forma:  francés,  gibU. 

Jiboao.  QiBoso. 

JicacoB,  Masculino.  Hioacob, 

Jicama.  Femenino.  Raíz  semejan- 
te á  la  yuca,  que  se  cría  en  la  provin- 
cia de  California,  de  que  hacen  su  pan 
loa  indios. 

Jicara.  Femenino.  Vasija  pequeña 
de  loza,  que  sirve  para  vanos  usos,  y 
principalmente  para  tomar  chocolate. 

Etuiolooía.  1.  (Latin  igyphnt,  del 
griego  «úipoi;  (ikypkoi),  taza  para  be- 
ber,>  (Anónimo.) 

2.  Por  más  que  se  ensanchen  las 
reglas  del  método  de  la  derivación, 


JIIIA 

no  se  puede  explicar  de  quó  nodo 
tOfpha  ha  podido  tornarse  eu  jícaba. 
No  negamos  que  haya  sucedido,  puea- 
to  que  hay  ejemplos  de  comipciones 
aun  mayores;  pero  repetimos  que  no 
bar  manera  de  explicarlo. 

Jicaraxo.  Masculino.  La  propina- 
ción alevosa  de  veneno. 

Jicarica,  lia,  ta.  Femenino  dimi- 
nutivo de  jicara. 

Jicarón,  Masculino  anmentativo 
de  jicara. 

Jicote.  Masealino  ameríciAo.  Bs- 
pecie  de  avispa  de  color  amarillo  y 
negro,  que  pica  terriblemente. 

Jicotera.  Femenino  americano. 
Panal  que  forman  los  jicotea  en  loa 
agujeros  de  las  paredes. 

Jierita.  Femenino.  Saco  ea  qa« 
llevan  los  indios  la  comida  púa  sos 
viajes. 

Jifk.  Femenino.  Lo  qa«  s«  arroja  6 
lo  que  Mta  y  quitan  en  loe  matado* 
ros  cuando  se  matan  y  desonartizan 
las  reses  para  el  público. 

BriifOLoafA.  Árabe  djifa,  «carne 
mortezina,*  en  Pedro  de  Ale^i.  (Aca- 
DKUiA,  Harina,  MHllkb,  Dozt.) 

Jiferada.  Femenino.  SI  golpe 
dado  con  el  jifero. 

Jifería,  liemenino.  El  ejeroieio  de 
matar  y  desollar  las  resee. 

EriuoixiQfA.  Jifa. 

Jítaro,  ra.  Ai^etivo.  Lo  ^ue  per- 
tenece al  matadero,  y  por  alusión  vale 
sucio,  puerco  y  soez.  |  Masculino.  El 
cuchillo  con  que  matan  y  deecnarti- 
zan  las  reses.  |  El  oficial  que  mata  laa 
reses  y  las  descuartiza. 

Btiuolooía.  Jifa. 

Jifia.  Femenino.  I^bspada. 

Jiga.  OiOA.  La  formayúii,  que  trae 
la  Academia,  no  es  etimológica. 

Jigote.  OicoTB.  La  fonna  jif*te, 
que  trae  ta  Academia,  no  es  etimoló- 
gica. 

Jiguilete.  Masculino.  Nombro  que 
se  da  en  la  India  á  la  planta  conocida 
en  castellano  con  el  nombro  de  añil. 

J^allar.  Masculino.  El  monte  po- 
blado  dejijallos. 

jy  alio  .Masculino.  Arlmstodepoeo 
menos  de  una  vara  de  altura,  cnyaa 
hojas  son  muy  angostas,  oanieieataa 
y  blandas.  Es  excelente  pasto  de  ga- 
nados. 

J:|jo.  Masculino  provincial.  Rmo, 
materiales  menudos. 

Jjjona.  Femenino.  Variedad  de 
trigo  de  bnena  calidad  que  se  cría  en 
la  Mancha. 

JUbo.  GiLBO.  La  fumna  jilbo,  que 
trae  la  Academia,  no  er  confonne  á 
origen.  La  Academia  debevdver  á  la 
forma  antigua,  dnica  oorrecta. 

Jileco.  Masculino  anticuado.  Ca- 
potillo DE  DOS  BALDAS. 

ETiMOLOaÍA.  Antiguo  siUoo. 

Jilgaaro.  Gilodhbo.  La  forma  jíi- 
gnero,  que  trae  la  Academia,  no  tiene 
raíz. 

Jilmaeatre.  Masculino.  ArtiÜe- 
ria.  El  teniente  de  mayo»!  qne  saple 
por  éste  en  e)  gobierno  de  caballos  ó 
muías  de  trasporte  de  las  piezas. 

Jimagua.  Masculino  ameriomo. 
Gbkelo. 

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Jimwia.  Femenino.  Nombre  de  la 
mujer  del  Cid. 

Ktiholooü..  Jivuno. 

JUaeoez.  Uasculino  anticuado, 
üombre  patronímico.  £1  hijo  de  Ji- 
meno.  H07  sólo  se  usa  como  apellido 
de  familia. 

Jimenes  (Frahcisoo).  Pintor  es- 
pafiol,  que  nació  en  Aráfon  en  1598 
j  murió  en  1666.  Pasó  alg^unos  años 
en  Roma  con  objeto  de  perfeccioDarse 
en  su  arte,  7  al  Yolver  a  bu  pafs,  eje- 
cnt45  algrtnas  obras  de  mérito;  entra 
«Ilaa,  dos  cuadros  que  hav  en  la  capi- 
lla de  San  Pedro  Arbués  de  la  catedral 
de  laSeodeZaragozajuna^diícraetoN 
dt  Ict  Styu,  en  la  catedral  de  Te- 
ruel. 

JÍBcnei  (Fkahcísco  Mioubl).  Pin- 
tor espajiol,  discípulo  de  Domineo 
Martines,  que  nacid  en  Sevilla  en  la 
primera  iiiit»d  del  siglo  xyhi  j  murí6 
en  1792.  Fué  maestro  T  director  de 
la  escuela  de  dibujo  de  Sevilla,  jdejó 
en  aquella  capital  diferentes  obras  de 
mérito;  entre  ellas,  dos  cuadros  bia- 
túriados  que  se  bailan  en  la  iglesia 
de  San  Felipe  Neri. 

Jinenez  (José  Ai.bkbto).  General 
de  la  orden  del  Carmen  j  ^ande  de 
España,  que  nació  en  1780.  jPío  VI  le 
confió  una  misión  para  Ñapóles,  con 
objeto  de  arreglar  ciertas  discordias 
que  había  entre  ambas  cortes,  7  ma- 
nó «a  1828. 

Jimenei  (Lms).  Obispo  de  Elvas 
7  eseritor  ascético  sspafiol  del  si- 
^lo  XIII.  Su  principal  obra  se  titula: 
^t  etVa  vtgtUea. 

Jimsnei  de  Alsasaa  (Juxn).  Es- 
cultor español  j  uno  de  loa  mejores 
maestros  de  bu  siglo.  Sus  obras  mis 
notables  son  dos  estatuas  de  la  Aiim- 
eioñ  j  de  san  Jeránimo,  que  presentó 
para  el  retablo  mayor  déla  parroquia 
de  Cascante,  en  Navarra. 

Jim«neK  Ángel  (Josí).  Pintor  es- 

rol  del  siglo  XVII,  natural  de  Tole- 
.  j  discípulo  de  Antonio  Rubio  de 
aquella  ciudad.  Sucedió  &  Claudio 
CoeUo  en  la  plaza  de  pintor  de  la  ca- 
tedral, T  dejó  varias  obras  de  mérito; 
entre  ellas,  el  fresco  que  cubra  el  ca- 
marín de  la  ermita  de  Nuestra  Sefiora 
de  los  Remedios,  en  la  villade  Sonse- 
ca,  proviaGÍa  de  Toledo. 

JimflBeB  D0BO8O  (José).  Pintor  j 
arquitecto  español,  que  nació  en  Cou- 
saegra  en  1628  y  murió  en  1690.  Fué 
discípulo  de  su  padre  Antonio  Jime- 
nei,  y  después  pasó  i  perfeccionarse 
¿  ^ma,  donde  sus  principales  estu- 
dios fueron  de  arquitectura /perspec- 
tiva. Las  obraa  más  notables  que  dejó, 
son:  dos  cuadros  en  la  capilla  de  ^n 
Juan  de  Letran,  en  Valencia;  una 
FWym,  un  mr  Jua»,  un  tan  Srwm  y 
nna  A  doradon  dt  Un  Reyes,  sn  la  Car- 
taja  de  Valdecristo,  en  Segorbe;  La 
Éneanuxim,  en  el.colwio  de  Loreto 
delladríd;  La  TrmidM,  ea  la  iglesia 
del  mismo  nombre;  mu  Ignacio,  tem 
.Frandteo  Jtmér  y  algunos  fí:escos,  en 
San  Isidro  el  Real;  Sutoria  áí  t»n 
J*tto  y  Púttvr,  en  la  parroqnia  del 
mismo  nombre;  ViJa  M  ion  BtiUto, 
tü  Su  Uartiii;  Ámmtim,  Sueño  dt  im 


t 


JINE 

Jot¿,  y  frescos,  en  San  Basilio;  el  re- 
tablo ma;or,  tan  Fratteitco  de  Pavía 
y  varios  ratratoa,  en  la  Victoria;  tM 
Aúutti»,  en  las  Trinitarias;  m»  Nieo- 
¿u  de  Baiñ,  en  el  Caballero  de  Gracia; 
salón,  antéala  y  escalera  de  la  Casar 
Panadería;  frescos  de  la  sala  capitu- 
lar de  la  Cartuja  del  Paular  y  tan 
Franeiteo  de  Saut,  en  Salamanca. 

Jiménez  de  Rada  (RoDBiao).  His- 
toriador español,  cardenal  y  arzobis- 
po de  Toledo.  Asistió  al  Concilio  la- 
toranense ,  convocado  por  Inocen- 
cio III,  que  le  nombró  su  legado  en 
España  por  diez  años;  escitó  i  san 
Fernando  i  derribar  la  antigua  cate- 
dral de  Toledo  y  ¿  edificar  la  que  ho; 
existo;  asistió,  en  compañía  de  Alfon- 
so  VIII,  i  la  batalla  de  las  Navas  de 
Tolosa;  conquistó  i  Cazorla  y  su  tor- 
rítorio  j  murió,  en  1247,  al  volver  de 
su  tercer  viaje  á  Roma.  Fué  hombre 
de  profunda  erudición  7  en  extremo 
dado  á  los  estudios  históricos,  habien- 
do dejado  escritas  las  siguientes 
obras :  Mittoria  de  Fepaña;  Hutoria  de 
¡ot  áriAa  4  Siiíeria  ae  Sánta. 

Jímeno.  Masculino.  Nombre  patro- 
nímico de  varón. 

EriuoLoaÍA.  Jimenet. 

Jimeno  (Matías},  Pintor  español 
del  siglo  XVII,  discípulo  de  Vicente 
Carducbo.  Entre  sus  cuadros  más  no- 
tables, ss  citan :  La  Fncamúeion  del 
Hijo  de  Diot;  Nacimiento  de  Jetneritto; 
Epifaniet  y  Pretentaeto*  en  el  templo. 

Jimenzar.  Activo.  Provincial  Ara- 
gón. Quitar  í  golpes  de  pala  ó  piedra 
al  lino  ó  cáñamo  seco  la  simiente, 
para  llevarlo  i  poner  en  agua. 

Jimio,  mi«.  Masculino  y  femeni- 
na. Simo, 

Jinebro.  Masculino  anticuado. 


JtBI 


245 


Jinezta.  Ginesta.  La  forma  jinet- 
ta,  que  se  halla  en  algunos  J)ieeÍ0M- 
rt'of,  uo  tiene  raíz. 

Jinetteda.  Ginbstasa.  La  forma 
jmettada,  qne  trae  la  Academia,  no  es 
la  etimológica. 

Jineta.  Femenino.  Lanza  corta 
con  el  hierro  dorado  y  una  borla  por 
guarnición,  que  en  lo  anticuo  era  in- 
signia de  loB  capitanes  de  infante- 
ría. H  Cierto  tributo  que  en  otro  tiem- 
po pagaban  los  ganados.  \  £1  arte  de 
montar  á  caballo,  según  la  escuela  del 
mismo  nombre.  Se  usa  en  el  modo  ad- 
verbial L  LA  JiMBTA.  p  El  empleo  de 
sargento.  |  Tbneb  los  cascos  L  la  ji- 
neta. Frase  familiar.  Tener  poco  jui- 
cio ó  ser  alborotado  y  buUicioBo. 

Etiuolooía.  JineU. 

Jinete.  Masculino.  Soldado  de  & 
caballo  que  peleaba  en  lo  antiguo  con 
lanza  y  adarga,  y  llevaba  encogidas 
las  piernas  con  estribos  cortos.  D  El 
que  está  montado  S.  caballo.  \  Hállase 
usado  por  caballo. 

Etiuología.  Berberisco  teneía, 
nombro  de  una  tribu  que  montaba 
muv  bien  á  caballo. 

Jinetear.  Activo  americano.  Do- 
mar los  caballos  cerriles  montándo- 
los. \  Americano.  Subir  en  un  toro. 

Jineton,  Masculino  aumentatiro 
de  jineta. 


Jinglar.  Neutro,  Moverse  de  una 

fiarte  a  otra  colgado,  como  en  el  co- 
ompio. 

Jingreta.  Femenino  anticuado. 
Burla,  mofa, 

Jingrina.  Femenino.  Nombre  de 

una  flauta  pequeña  de  los  antiguos. 

Jinja.  Femenino  anticuado.  Azu* 

PAIPA. 

BituoLoaÍA.  Jinjo. 

Jiqjo.  Masculino  anticuado.  Azu- 

PAlPO, 

ETiuoLoaÍA,  JonjoU. 

JiqjoL  Masculino.  Azopaiva, 

Jiqjolero.  Masculino.  Azupaipo. 

Jipato,  ta.  Adjetivo  americano. 
Pálido,  enfermizo  en  el  semblante.  (| 
Americano.  Harto,  repleto  de  comida. 

Jiqnilite.  Masculino.  AftiL. 

Jira.  Femenino,  £1  pedazo  algo 
grande  7  largo  que  se  corta  ó  rasga 
de  alguna  tola.  Q  Banquete  campestre 
que  se  hace  entre  amigos  con  regoci- 
jo 7  bulla.  J  Hacbb  jibas  t  capiko- 
TBs.  Frase  temiliar.  Haobr  hahoas  t 
Capirotbs, 

EtiuolooIa,  Qirar.  La  forma  jira, 
que  trae  la  Academia,  no  es  etimoló- 
gica. 

Jírada.  Girada.  La  forma  jirada, 
que  aparece  en  algunos  Viceionariot, 
no  tiene  raíz. 

Jirafa.  Femenino.  Camello  pardal. 

Btiiíolooía.  1.  Árabe  uro/a, /erj- 
/«,  7  djar^a,  en  Humbert:  catalán, 
yira/a;  francés,  yira/e. 

2.  La  forma  Mortfa,  que  se  halla 
en  la  Cironiai  de  Don  Alonso  X  (/o' 
Uo  5,  6.),  es  el  árabe  at-aSrafa. 

Jiraldete,  Masculino.  Boquete  sin 
mangas. 

ETiuoLoaÍA.  Jirel. 

JirAndnla.  Giríndiila,  La  for- 
ma jirinduia,  que  aparece  en  algunos 
Diecionariot,  no  tiene  raíz. 

Jirapliega.  Femenino.  Especie  de 
electuariú  compuesto  de  cosa?  pur- 
gantes. 

Jiraaal.  Femenino.  Fruto  de  un 
árbol  de  la  India  llamado  laca, 

Jiraspe.  Masculino.  Hilo  de  ore  7 
seda  muy  delgadito,  y  cordón  de  la 
misma  materia,  que  usan  los  árabes 
como  adorno. 

Jiranmon.  Masculino.  Botánica. 
Árbol  de  la  India,  cu^  &uta,  del  mis- 
mo nombre,  es  parecida  á  la  calabaza. 

Jiraapialgara,  Femenino,  Zoolo- 
gia.  Culebra  del  Brasil,  que  se  sube' 
i  la  copa  de  los  árboles  á  cometBe  los 
huevos  de  las  aves. 

Etiuolooía.  Foeaih  inuileUú. 

Jirel.  Masculino.  Especie  de  jaei. 

Etdiolooía,  Árabe  djilel,  djeliaU, 
en  Danmas;  djeüali,  en  Tristam,  vo- 
cablos que  se  usan  aún  en  Argelia. 

JirgOBX,  GlBOOMZ. 

Jirgonza.  Femenino  anticuado. 
Especie  de  piedra  á  que  se  atribuía 
tener  virtud  contra  el  veneno. 

Jírgnero.  Masculino    anticnado. 

JiLOUBRO. 

Jiribado,  Masculino.  QtrmaMU. 
El  guisado. 

-^ride.  Femenino.  Sotámica.  Plan- 
ta que  tiene  las  hojas  como  el  lirio 
cárdeno,  annqae  mas  anohas  j  pnn- 

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246 


JOA 


tíngrudas.  En  medio  da  ellas  sale  un 
tallo  de  mediana  grosura,  del  cual  na- 
cen unas  sainas  oe  tres  esquinas  lle- 
nas de  ciertas  flores  purpureas.  Pro- 
duce la  eimienta  redonda  y  roja,  en- 
cerrada en  unas  como  vainas,  t  tiene 
hollejos  como  los  de  las  habas.  Es  me- 
dicinal, T  Laguna  pretende  qne  sea  la 
tpal%la  fatida. 

Jirimiqnear.  Neutro  americano. 
Sollozar. 

EtwoloqÍa.  Por  •ertm,iq%ear ;  de 
JtrenUu. 

Jirino.  Masculino.  El  embrión  de 
la  rana. 

Jirofioa.  Femenino.  Especie  de 
Balaa  qne  se  compone  de  baso  de  car- 
nero, pan  tostado  ;  otros  ingredien- 
tes. 

Jiroflé.  Usscutino.  Boíiniea.  Árbol 
de  la  India  que  produce  loa  clavos  de 
especia,  y  crece  oasta  treinta  pies. 

KTiuOLOgf A.  Griego  xapuúcpuXXov 
(¡uwyápkylUm),  de  xipuav  (káryon),  no- 
gal, y  ipúXXov  (pkylitm),  hoja;  «hoja  de 
nogal:»  latin,  earyopkylium;  italiano, 
garofuu;  francés  del  siglo  z.u,girofre; 
moderno,  yiro/^;  provenzal  J'  catalán, 
^iro/le,  gerofit. 

Jirón.  OiEON.  La  forma_;trM,  que 
trae  la  Academia,  no  tiene  raíz. 

Jironcillo,  to.  Oironcillo,  ito. 

Jirpear.  Activo.  Cavar  las  cepas 
de  las  vides  al  rededor,  dejando  un 
hojo  donde  se  detenga  el  agua  cuan- 
do se  riegan  á  llueve. 

Jis.  Masculino.  .Píníitra.  Clarion. 

Jisca.  Femenino.  Cisca  6  carrizo. 

Jisma.  Femenino  antienado.  Cuen- 
to &  chisme. 

EriuoLoaÍA.  Cuma. 

Jismero,  ra.  Adjetivo  anticuado, 
Cuentero. 

BTiMOLoaÍA.  Jitma. 

Jiste.  Masculino.  La  espuma  de  la 
cerveza. 

Jitar.  Activo.  Provincial  Aragón. 
Arrojar  ó  echar  fuera.  Sólo  tiene  ya 
uso  en  las  montañas. 

ETiuOLOofA.  Latín  y«í5r<,  frecuen- 
tativo de  jacUre,  lanzar;  catalán,  yi- 
tar;  aragonés,  piar;  Berrj,  yííír;  pro- 
venzal,  filar,  gUlar,  gitar;  francés, 
jeter;  italiano,  gitlare,  gtlta/rt. 

Jito.  Masculino.  FwtdievM.  La  ca- 
nal por  donde  corre  el  metal  fundido, 
j  también  el  agujero  por  donde  entra 
en  la  matriz.  ¡|  El  metal  que  sobra  de 
toda  letra  6  pieza  que  se  vacia. 

EtiholooIa.  Jitar. 

Jitomate.   Masculino  americano. 

Ton  ATS. 

Jiyabar.  Neutro.  Qtmania.  Can- 
tar. 

I  Jól  Inteneccion  de  que  se  usa  para 
hacer  parar  las  caballerías. 

Joa  6  Joba.  Femenino.  Marima. 
Crecimiento  de  las  ligazones  de  cuen- 
ta en  las  cintas  alt&s. — «ül  crecimien- 
to d  aumento  que  se  da  é  los  maderos 
de  cuentas  en  los  puntas  altas  que 
hacen  el  costado.»  (Voeab%lario  marí- 
timo de  Sevilla). -~<Db Joba  medio  codo 
6  proa,  repartido  en  tantas  partes 
iguales  cuantas  ñieren  lasorenga*.* 
utecopUacie*  dt  Uyet  de  Indiat,  ü- 
Pro9.%lii»loS8,¡ty22.) 


JOB 

Joan.  Masculino.  Nombre  patroní- ' 
mico  anticuado.  Juan. 
Joaneta.  Femenino.  Especie  de  tá- 

JoaqninÍBino.  Masculino.  Doctri- 
na que  consiste  en  pretender  que  el 
Evangelio  de  Jesucristo  debe  ser  abo- 
lido, como  se  abolióla  ley  de  Moisés; 
al  cual  sucederá  un  tercer  estado,  que 
será  el  estado  de  la  perfección,  lla- 
mado el  reino  del  Espíritu  Santo.  En 
este  reino,  que  el  ab&á  Joaquín  de- 
nomina el  ÉvemgeUo  eterno,  la  propie- 
dad será  abolida,  lo  cual  quiere  de- 
cir que  el  reino  del  padre  Joaquín  no 
vendrá  nunca,  porque  abolir  la  pro- 
piedad es  abolir  al  nombre.  El  hom- 
bre es  propiedad  también,  como  todas 
las  cosas  que  no  representan  el  ser 
absoluto. 

Btiholocía.  Abad  Joaehim  (Joa- 
g*ÍM)  de  Floro,  autor  del  evangelio 
;í«nu>  (siglo  X II ];  fnncéaJoaecAimume. 

Joaqoimista.  Masculino.  Sectario 
del  joaquimiamo,  á  sea  del  Evangelio 
eterno. 

BTtHOLOaÍÁ.  Joaqiámitmo:  dances, 
joaekimiete: 

Joás.  Masculino.  Bittoria Sagrada, 
Hijo  de  Ocozfas,  sobrino  de  Atalía. 

BriuoLoofA.  Latín  Joi$. 

Job.  Masculino.  Hietoria  Sagrada. 
Personaje  bíblico,  que  vivía  en  Ara- 
bia hacia  el  siglo  xvi  antes  de  nues- 
tra era,  y  que  b6\o  nos  es  conocido 
[lor  el  libro  de  la  Sattta  Biblia,  que 
leva  su  nombre.  A  juzgar  por  este  li- 
bro, Jos  debía  ser  un  hombre  sencillo 
y  recto,  temeroso  de  Dios  y  enemigo 
implacable  del  mal.  Habitaba  en  la 
tierra  de  Hus,  territorio  cuya  situa- 
ción se  ignora.  Tenía  siete  hijos  y 
tres  híjasi  poseía  7.000  cabezas  de  ga- 
nado lanar,  3.000  camellos,  500  pa- 
res de  bueyes  y  500  caballerías;  era 
dueño  de  numerosos  criados  y  se  le 
reputaba  con  justicia  por  gozar  de  la 
posición  mas  opulenta  de  la  comarca. 
A.  pesar  de  sus  riquezas,  conservi5  un 
corazón  recto  y  temeroso  de  Dios. 
Pero  como  Satán  afirmase  que  su  fe 
dependía  sdlo  de  su  prosperidad,  el 
Señor,  para  probar  lo  contrario,  le 

Sermitió  someter  á  Jos  á  las  más  rú- 
as pruebas,  sujetándole  á  toda  clase 
de  males,  excepto  la  muerte.  A  con- 
secuencia de  esta  permisión,  de  allí  á 
poco,  .los  sábeos  le  roban  sus  bueyes 
y  caballerías;  el  fuego  del  cielo  devo* 
ra  sus  rebaños;  sus  3  000  camellos 
caen  en  poder  de  los  caldeos,  y,  por 
último,  un  viento  furioso,  soplando 
del  Desierto,  derriba  la  casa  donde  to- 
dos sus  hijos  estaban  reunidos  y  los 
sepulta  en  las  ruinas.  Job  recibe  estas 
tnates  noticias  una  á  una,  y  un  solo 
grito  escapa  de  su  pecho:  tDetuMdo 
talí  del  teño  de  la  tierra,  demudo  volve- 
ré i  ella.  Diot  me  lo  habia  dado  todo. 
Él  me  lo  giñta;  que  t%  tanto  nombre  tea 
bendito  Pero  la  prueba  se  extiende 
bien  pronto  al  mismo  Job.  El  desdi- 
chado se  ve  cubierto  de  una  lepra  as- 
auerosa,  que  se  extiende  rápidamente 
eade  sus  pies  hasta  su  cabeza.  Senta- 
do en  un  muladar,  rae  con  un  pedazo 
de  teja  el  fétido  humor  que  escapa  de 


JOB 

SUS  liicsras,  y  cuando  su  misma  mu- 
jer viene  á  culparle  por  su  resigna- 
ción y  su  humildad:  tTodo  te  lo  áebo- 
mot  a  Diot,  le  responde:  ti  de  SI  red- 
bimot  lot  bienes,  ¿por  qné  no  recibir  Ut 
maleí?  Tres  de  sus  amigos,  Bliphai, 
Baldad  y  Sophar,  sabedores  de  sus  in- 
fortunios, acuden  á  verle;  pero  ante 
el  espectáculo  de  los  males  de  que  la 
ven  herido,  permanecen  mudos  siete 
días  y  sieto  noches;  por  fin,  consiguen 
hablarle  y  tratando  de  convencerle  de 
que  las  adveraidades  salo  pueden  caer 
sobre  los  malvados,  le  dirigen  las  máa 
sangrientas  invectivas  y  le  abroman 
á  humillaciones.  Job  toma  á  Dios  por 
testigo  de  su  inocencia  y  protesta  qne 
es  oprimido  sin  raían.  Én  la  histo- 
ria de  Job  se  encuentran  pensamien- 
tos de  una  profundidad  increíble  con 
respecto  á  la  existencia  del  mal  ñaioo 
y  del  mal  moral,  bajo  el  imperio  de 
un  Dios  poderoso  y  bueno.  De  pronto, 
un  nuevo  intorlocutor,  llamado  Blin 
ó  Elihú,  más  jdven  que  los  otros,  toma 
la  palabra,  no  para  acusar  á  JoB  da 
haber  merecido  por  sus  crímenes  loa 
severos  castigos  que  Dios  le  envía, 
sino  para  hacerle  notar  que  ha  mos- 
trado demasiado  orgullo,  protestando 
de  su  inocencia,  porque  ningún  mor- 
tal puedo  jactarse  de  penetrar  los  al- 
tos juicios  de  Dios  y  de  haber  sido 
siempre  perfecto  á  sus  ojos.  Luego 
toma  Dios  la  palabra,  y  después  de 
reprender  la  presunción  del  jdvea 
Elihú,  recuerda  algunos  de  los  prodi- 
gios que  ponen  de  manifiesto  su  po- 
der, en  un  lenguaje  lleno  de  eleva- 
ción, de  grandeza  y  de  majestad.  En- 
tonces Job  reconoce  que  había  traspa- 
sado los  límites  que  debían  marcarla 
su  pequenez  j  su  ignorancia;  á  con- 
secuencia délo  cual.  Dios,  satisfecho 
de  BU  mansedumbre,  le  cura  de  sus 
males  y  le  duplica  las  riquezas  qne 
había  perdido.  El  patriarca  viviú  to- 
davía ciento  cuarenta  años,  durante 
los  cuales  concedióle  Dios  siete  hijoa 
y  tres  hijas.  — El  muladar  de  Job,  su 
resignación,  los  reproches  de  su  mujer 
y  las  invectivas  de  sus  amigos,  han 
[«sado  al  lenguaje  vulgar,  dando  mo- 
tivo a  frecuentes  alusiones. —  La  me- 
Í'or  traducción  que,  separándonos  de 
a  incluida  en  la  Biblia,  se  conoce  del 
Libro  de  Job,  es  la  que  monsienr  Er- 
nesto Renán  did  áluz  en  París  en  1859. 
En  su  pre&cio,  el  autor  declara  que 
su  versión  está  hecha  sobre  el  toxto 
MOttor/tico,  salvo  dos  ii  tres  pasajes, 
en  que  todos  están  de  acuerdo  que  de- 
ben coiregirse;  pero,  francés  ántm 
que  todo,  se  aparta  por  completo  del 
método  alemán,  que  consisto  en  calcar 
escrupulosamente  la  palabra  alemana 
sobre  la  hebrea.  Monsieur  Renán  ha 
suprimido  la  división  en  capítulos, 
como  introducida  en  una  época  poste- 
rior al  poema,  y  ha  tratado  de  iuspi— 
rarse  en  el  estilo  del  ¿ibro  de  Ío&, 
para  que  se  sienta  en  la  traducción 
algo  de  la  sublime  cadencia  que  pres- 
ta tanto  encanto  al  texto  hebreo.  L.OS 
personajes  del  poema  no  Boujudios;  el 
I  lugar  de  la  escena  está  situado  fuera 
de  la  Palestina;  en  él  do  se  eneaei^ 


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JOB 

tn  alufiíon  alguna  i  los  usos  mo~ 
Báicos,  j  Job  no  parece  conocer  otro 
culto  que  el  patriarcal.  Desorientftdofi 
por  todas  estas  cÍTCunstancias,  hábi- 
les críticos  han  pretendido  que  el  Li- 
bro dt  Job  no  era  da  origen  iiebráico. 
Esta  opinión  debe  ser  tenida  como  er- 
rónea, si  se  quiera  decir  con  esto  que  la 
lengua  empleada  an  él  no  es  puro  he- 
breo, oque  el  texto  que  ha  llegado  á 
nosotros  so  es  mis  que  la  traducción 
hebraica  de  una  obra  escrita  en  otro 
dialecto  semítico.  Lo  que  no  admite 
duda,  ea  que  el  fondo  de  las  ideas  de 
Job  no  es  especial  de  la  raza  hebrea, 
sino  comuna  todala  semítica;  de  donde 
ea  preciso  concluir  que  el  Libro  de  Job 
es  anterior  á  la  época  en  que  las  ins- 
tituciones religiosas  de  loa  hebreos 
tomaron  una  forma  definitiva,  merced 
k  la  legislación  mosaica.  Según  Re- 
nán, la  composición  entera  de  esta 
obra  admirable  descansa  en  una  le- 
renda idumea,  y  las  tesis  filosóficas, 
aesarrolladaa  en  sus  di&logos,  no  son 
otra  cosa  que  lugares  comunes  de  la 
doctrina  semítica.  Por  la  comparación 
de  los  textos,  por  el  estudio  de  los 
historiadores  y  de  la  estética  de  la 
lengua  hebrea,  haj  fundamento  para 
adherirse  á  una  opinión  muj  acredi- 
tada, que  coloca  la  aparición  del  li- 
bro hacia  elaflo  700.  Queda  que  son- 
dear una  Queya  cuestión,  la  de  la  au- 
tenticidad del  precioso  documento  que 
se  examina.  jEs  todo  él  de  la  misma 
mano?  Renán  no  lo  cree;  pero  al  mis- 
mo tiempo  combate  á  los  críticos  que 
le  suponen  obra  de  muchas  genera- 
ciones. A  despecho  de  numerosas  con- 
tradicciones que  presentan  las  diver- 
sas partes  en  el  fondo  ;  en  la  forma, 
no  admite  como  cierta  otra  interpo- 
lación que  la  del  discurso  de  Blihú. 
Aquí  termina  ta  parte  científica  del 
comentario  de  M.  Renán;  pero  ¿ntes 
de  damos  el  texto  de  la  obra,  se  es- 
fderEa  en  sefialar  la  grandeza  j  la 
profundidad  de  su  pensamiento.  En 
ninguna  parte,  con  efecto,  la  atftteri- 
dad,  la  elevación  j  sobrio  ornato  que 
caracterizan  á  todas  las  obras  origina- 
les de  la  raza  semítica,  se  manifiestan 
con  un  hechizo  más  seductor.  Jamás 
libro  filoeófico  6  religioso  alguno  ha 
denotado  tanta  vivacidad  de  imagina- 
ción, tanta  fneraa,  ni  tanta  pasión 
concentrada  j  encerrada  en  los  lími- 
tes del  más  escrupuloso  razonamien- 
to. M.  Renán  hace  también  notar  que 
la  ¿poca  del  Libro  dt  Job  ea  la  de  la 
decadencia,  entre  los  hebreos,  de  las 
ideas  mitológicas,  que  hormigueaba 
en  la  lej  mosaica  en  sus  primeros  pa- 
sos. En  una  palabra,  el  Libro  de  Job 
es  la  expresión  de  la  turbación  inevi- 
table, que  &%  apodera  da  la  concien- 
cia humana,  en  a^uel  instante  supre- 
mo en  que  principiaba  á  desvanecer- 
se la  vieja  teoría  patriarcal,  fundada 
únicamente  en  las  delicias  de  este 
mundo;  es  decir,  en  los  goces  de  la 
vida  terrestre.  Por  consiguiente,  el 
Li}^o  de  Job  marca  un  traatomo  ne- 
cesario j  profundo  en  el  espíritu  de 
aquellas  edades,  una  verdadera  paliu- 
gvnesia  providencial. 


JOCO 

Seteíia. — Príncipe  de  Arabia,  céle- 
bre por  tree  cosas  que  rayaron  en  lo 
sublime:  una  fe  extraordinaria;  una 
extraordinaria  poesía  j  una  extraordi- 
naria paciencia;  en  cuyo  sentido  se 
dice,  á  guisa  de  proverbio:  itiane  más 
paciencia  que  Job.»  (Anónimo.) 

Jobero,  ra.  Adjetivo  americano. 
£1  que  tiene  el  cutis  manchado  de 
blanco  y  verde. 

EriuoLoofA.  ffobtro.  IaJ  de  jobero 
no  es  más  que  la  aspiración  de  la  A  de 
hobero.  Maravilla  encontrar  en  Améri- 
ca nuestro'  antiguo  vocablo. 

Jobo.  Masculino,  Árbol  da  Améri- 
ca, muy  alto  j  frondoso,  algo  pareci- 
do al  cedro,  cuya  fruta,  del  mismo 
nombre,  es  una  especie  de  ciruela 
amarilla.  |  Cobbsr  jobos.  Frase  fami- 
liar americana.  Hacbk  novillos. 

Jocabed.  Femenino.  Hiitaria  Sa- 
grada. Madre  de  Moisés.  (Biblia.) 

FiTiMOLoaÍA..  hhtia  Jocktbtd. 

Jocasta.  Femenino,  ¡fitología.  Hi- 
ja de  Meneceo,  hermano  de  Créente, 
rey  de  Tébas,  y  mujer  de  Layo;  muer- 
te el  cual,  casd  con  su  prcrpio  hijo 
Edipo,  de  quien  tuvo  dos  hijos,  Kted- 
cles  y  Polinices,  que  se  mataron  uno 
á  otro;  y  ella,  i  et  misma. 

FTiuOLoaÍA.  Latín  yj(c&  Al  (SriNKCA.) 

Jockey.  Masculino.  Voz  inglesa 
que  significa  criado  jdven  destinado  á 
seguir  montado  á  su  seilor  y  correr 
sus  caballos  á  dirigirlos. 

KnuoLOQÍA.  InglÓBjockev,  del  fran- 
cés jaqvet,  corrupción  de  Jaeqvt$,  Ja- 
cobo,  aplicado  á  significar  ta  idea  de 
un  hombre  de  poco  valer,  de  un  pobre 
diablo. 

Joc4.  Masculino.  Especie  de  oran- 

Jocoqne,  Masculino.  Jocoqui. 

Jocoqui.  Masculino,  ^ata  agria, 
de  que  se  hace  mucho  aprecio  en  al- 
gunas provincias  do  Méjico. 

Jocosamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  jocosidad. 

EriuOLOofA.  Joeoia  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latín,  jStíiti;  italiano, 
giocosamenU;  catalán,  joeotomenl. 

Jocoserio,  ria.  Adjetivo.  Lo  que 

Sarticipa  de  serio  y  jocoso;  y  asi  se 
ice:  romance  JOCOSERIO.  ||  Lo  que  tie- 
ne la  propiedad  de  expresar  con  for^ 
mas  festivas  y  alegres  pensamientos 
serios  y  sentenciosos. 

Etiuoloqía,  Jocoto  y  terio:  catalán, 
foeotério,  a. 

Jocosidad.  Femenino.  Chiste,  do- 
naire. 

ETiMOtoaÍA.  Jocoso:  italiano,  gieco- 
ñlA;  catalán,  jototitat. 

Jocosisimo,  me.  Adjetivo  super- 
lativo da  jocoso. 

Jocoso,  sa.  Adjetivo.  Festivo  y 
gracioso. 

ETtuoLoafA.  Latín  j3cdtM$,  alegre, 
festivo,  chaiicero,  gracioso;  forma  ad- 
jetiva áojScut,  chanza,  dicho  agudo; 
italiano,  giocoio;  catalán, yoetfi,  a. 

SiNONiuiA.  Jocoto,  fettito.  Suele 
confundirse  la  significación  de  estas 
dos  palabras,  pero  inexactamente,  La 
jocotidad  es  de  suyo  chocarrera,  por- 
que de  suyo  traspasa  los  límites  de  lo 
Jettivo:  66  jocoto  un  hombre  que  en  «1 


JOHA 


247 


decir  pone  en  acción  los  medios  mis 
exagerados  de  agradar  á  sus  semejan- 
tes. Es  ftitivo  un  hombre  que  en  el 
decir  pone  en  acción  los  medios  más 
fieos,  delicados  y  contenidos  de  agrá- 
dar  á  sus  semejantes.  El  jocoto  es  ex- 
travagante; el  fatiea  es  alegremente 
discreto.  Rertoldo  es  un  personaje  i'o' 
coto;  Cervantes,  un  escritor  Jetítvo. 
(López  Pelbohin.) 
Jocoyol.    Masculino    americano. 

AOBDKBA. 

Jocoyote.  Masculino  americano. 
El  hijo  menor,  aue  suele  ser  también 
el  más  querido  ae  sus  padres. 

Jocnndidad.  Femenino  anticuado. 
Alegría,  apacibilídad. 

^luOLOOÍA.  Jocundo:  latín,  jitmt^ 
diíat,  agrado,  encante,  deleite;  italiv 
no,  gioeondetea;  catalán,  jocttndiíat. 

Jocnndlsimo,  ma.  Adjetivo  anti- 
cuado superlativo  de  jocundo. 

JocoDdo,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Plácido,  alegre  y  agradable. 

EriMOLoofA.  Latin  ;'«eit(irf«  y /aeis- 
dMt,  agradable,  forma  dejácit,  gra- 
cia, chiste,  donaire,  diversión  (DeMi- 
auRL  T  MoRANNEJ:  itaiifoio,  gioconde- 
volé,  gioeondo:  francés,  jmom^. 

Setena. — ^EI  latín  jscntdiu  se  halla 
en  las  inscripciones  como  nombre  pro- 
pio, de  donde  hubieron  de  temarlo 
Ariosto  y  la  Fontaina,  para  inmorta- 
lizarlo con  su  genio. 

Joel.  Masculino.  Hittoria Sagrada. 
Hijo  primogénito  de  Samuel.  (Biblia. ' 

BriuoLoaÍA.  Latin  Joel. 

Jofaina.  Femenino.  Aljofaina. 

Jofor.  Masculino  anticuado.  Pro- 
ndstíco. 

Etimología,  Árabe  djafr  (_j*n^), 
en  Ibn-Ehallicin,  Ibn-Khaldun,  Her- 
belot  y  Shaw.  La  voz  del  artículo  se 
halla  en  el  Diccionario  del  padre  Jeró- 
nimo Víctor  y  an  Mármol,  cuyo  áltí- 
mo  autor  dice:  «jamás  se  tuvieron  por 
contentos,  suspirando  siempre  con  la 
memoria  de  bu  antigua  era,  v  confia- 
dos en  unas  ficciones  vanas,  llamadas 
jofores  6  pronósticos,  sólo  en  ellas  po- 
nían su  esperanza,  porque  les  decían 
que  habían  de  volver  á  ser  moros  y  á 
su  primer  estado  (JtebeUoñ  de  ht  mo- 
'tm,folio  SI.) 

Jotre.  Masculino  anticuado.  JoR- 

:.  I  Masculino.  Nombre  patronímica 
de  varón.  Gofrbdo. 

Joglar.  Masculino  anticuado.  Ju- 

OLAR. 

Joglaresa.  Femenino  anticuado. 
Juolabbsa. 

Jof^lería.  Femenino  anticuado. 
Pasatiempo,  regocijo,  placer. 

Jogner.  Neutro  anticuado.  Acos- 

TABSK. 

JogBÍ.  Masculino,  Nombre  de  unos 
peregrinos  indios,  que  viven  de  li- 


Johanniabmí.  Masculino.  Uno  de 
los  mejores  y  m&  estimados  vinos  del 
Rhin. 

BTiHOLOofA,  Alemán  JoHANNis- 
BBRO,  nombre  del  lugar  en  cuyas  cer- 
canías existe  el  vi&edo;  de  berg,  mon- 
teña,  y  Johamu*,  Juan:  francés,  joha»- 
Mtbtrg. 


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248  JOÑA 

Joicio.  Maaoalíno  uitÍDnado.  Joi- 
CIO. 

Jojoba.  Femenino.  Fruta  america- 
aa,  parecida  á  laa  judías  pequefiaa  y 
de  color  de  castaña. 

Jóle.  Femenino.  Tiempo*  ktriicot. 
Hija  de  Eurito,  rejr  de  Oecalia.  (Sí- 

NBCA.) 

Etiuolooía.  Latín  JÜU. 

Jolgorio.  Uasculino  fomiliar.  Re- 
gocijo, broma,  diversión. 

ETiuOLOofA.  Bolgar.  JoLOOBio  re- 
presenta holgorio,  mediante  la  aspira- 
ción de  la  k. 

Julios.  Femenino.  Acción  alegre, 
6  palabra  festiva  propia  de  la  moce- 
dad. Eb  tomada  del  francés  joU  que 
significa  alegre  T  festivo.  (Academia, 
¿XecMNono  de  1726.) 

Jolito.  Masculino  anticuado.  Cal- 
ma, suspensión.  Q  Qubdarsb  ó  vol- 
verse UN  JOLITO.  Frase  anticuada. 
Quedarse  suspenso  6  chasqueado. 

EruiOLoaÍA.  Viene,  según  Covar- 
rubias,  del  verbo  italiano  giñrt,  que 
vale  tomar  reposo  y  holganza.  (Aca- 
BEuu,  DiecioMrio  de  1726.) 

Joña  ben  Ganach.  Gramático  ja- 
dío, que  vivía  en  Córdoba  á  mediados 
del  siglo  XI,  ejerciendo  la  Medicina. 
Combatió  las  teorías  gramaticales  de 
Judá  Cliajug  j  dejó  además  un  Ziiro 
de  inve$tifáe%0»,  Cframicúxt  j  Dicciona- 
rio hehrto,  j  otro,  J)t  loi  remedio»  im- 
ple*. 

Jonás.  Sittoriet  SagnuU.  (De  una 
palabra  hebrea  que  significa  jMfema.J 
Uno  de  loB  doce  profetas  menores, 
hijo  del  profeta  Amathi,  que  vivía  en 
la  segunda  mitad  del  siglo  viii  antes 
de  i}eaucriata,j  profetizó  el  reinado 
de  Jeroboam  lí.  Habiéndole  ordenado 
el  SeQor  que  fuera  i  predicar  á  loa 
ninivitas  la  destrucción  de  su  ciudad, 
trató  de  evadir,  loe  peligros  de  esta 
misión.  La  nave  en  que  se  había  em- 
barcado, estaba  próxima  á  zozobrar, 
cuando  se  persuadió  de  que  su  des- 
obediencia a  las  órdenes  del  cielo  era 
la  causa  de  la  tempestad,  j  obligó  á 
los  marineros  i  que  le  arrojaran  al 
mar  para  apaciguarla.  Tragado  por 
una  ballena,  permaneció  tres  dias  en 
el  cuerpo  del  cetáceo.  Algunos  críti- 
cos han  objetado  que  la  garganta  de 
la  ballena  apañas  basta  á  dejar  pasar 
un  arenque;  pero  tales  objeciones  no 
son  admisibles,  cuando  de  un  mila- 
gro se  trata,  Ko  es  más  diñcil,  con 
efecto,  pasar  por  ana  garganta  de 
cuatro    centímetros   cuadrados, 

Sermanecer  tres  dias  en  el  estómago 
el  cetáceo  sin  ahogarse.  Sin  embar- 
^,  Jonás  do  sólo  vivió  los  tres  dias 
indicados  en  el  vientre  de  la  ballena, 
sino  que  compuso  en  él  un  cántieo, 

3ue  ha  llegado  hasta  nosotros,  siendo 
espues  arrojado  vivo  á  la  pla^.  En- 
tonces recibió  nuevas  órdenes  de  Dios 
T  esta  vez  marchó  á  Nínive  con  la  ca- 
beza cubierta  de  cenizas  y  amenazan- 
do á  la  ciudad  con  la  destítuccion  en 
el  plazo  de  cuarenta  dias.  No  obstan- 
te,  los  ninivitas  apaciguaron  la  cólera 
de  Dios  con  grandes  penitencias,  j 
merecieron  o&i  su  perdón.  JonJLs  en- 
tonces se  mostró  afligido,  temiendo 


JONS 

Íiasar  por  un  &l«o  profeta;  pero  Dios 
B  hizo  arrepentirse  mediante  una  lec- 
ción. Un  corpulento  árbol  crece  du- 
rante la  noche;  pero  á  la  maOana  se 
seca  BÜbitamente:  Jonás,  privado  de 
n  sombra,  comienza  á  lamentarse. 
:Pues  si  así  t«  afliges,  te  dice  el  Se- 
fior,  por  la  pérdida  de  un  árbol  que 
ha  tardado  una  sola  noche  en  crecer, 
¿por  qué  quieres  que  destruya  una 
ciudad,  cuja  edificación  ha  costado 
tantos  BÍglosy> 

Itetime». — Según  sabios  críticos, 
los  pasajes  análogos  á  los  de  la  balle- 
na, ncf  deben  tomarse  en  un  sentido 
literal,  sino  en  la  acepción  parabóli- 
ca, casi  jeroglifica,  que  constituje  el 
alma  de  la  literatura  de  los  oriénteles. 

BriuoLOofA.  Otros  etimologistos  en- 
tienden que  Jonás  significa:  <fuego 
del  Señor.» 

JoDatáe.  Siitoria  Sagréd».  Hijo 
del  rey  &iul. 

EriuoLoaÍA.  Vocablo  hebreo  que 
significa:  dado  i  Dios,  D*o  date-^tr 
tin,  JSnithat. 

Jones.  Masculino  plural.  Oeoars^ 
antigua.  Los  jomes,  pueblos  ds  Jonia. 

(ClCEKON.) 

ETmoLoaÍA.  lAÚajÜmet. 

Joneso.  Uasculino.  Especie  de  ir- 
bol  de  las  Indias. 

Joaͫ.  Femenino.  Oeografia  atui- 
g%a.  Provincia  del  Asia  menor.  (Pou- 
pONio  Mela). 

Etiuoloqía.  Griego  '\wi(lS»),  uno 
de  los  hijos  de  Heleno,  padre  de  la 
raza  griega,  según  la  tradición;  latin, 
lonXa;  francés,  lome;  catalán,  Jínia. 

Joniu  (islas).  Femenino  plural. 
Geofrafía  attligna.  Islas  del  marBgeo, 
cerca  de  Jonia.  (Avieno.) 

Etiuolooía.   Latin  Jimídet  i»*Hle. 

Jónico,  cft.  Adjetivo.  El  natural 
de  Jonia  y  lo  perteneciente  á  esta 
provincia.  |  Arquiteettra.  Se  aplica 
a  uno  de  los  cinco  órdenes  de  arqui- 
tectura, en  el  cual  la  columna  tiene 
18  módulos,  uno  la  basa,  y  el  capitel 
está  adornado  de  cuatro  grandes  vo 
lutas,  y  tiene  12  partes  oe  las  18  en 
que  se  divide  el  módulo.  ¡  Dícese  de 
los  edificios  en  que  se  observa  esto  or- 
den, V  se  aplica  á  cualquiera  de  los 
miembros  que  están  construidos  con 
arreglo  á  sus  proporciones;  como  ca- 
pitefjÓNico,  columna  jónica,  templo 
JÓNICO.  I  Masculino.  Fié  de  verso  que 
conste  de  cuatro  sílabas.  Es  mayor  ó 
menor:  el  mavor  tiene  las  dos  prime- 
ras largas  v  las  otras  breves,  y  al 
contrano,  elmenor.  |  Dialecto  jónico; 
uno  de  loa  cuatro  en  que  se  divide  la 
lengua  griega. 

:^imolooTa.  Jonia:  griego,  I(ovix¿; 
(idnihí*);  latín,  iSnXeut;  estelan,  ;V- 
nieh,  ca;  francés,  ionien,  ioniqm, 

Jonio,  nin.  Adjetivo.  Jónico. 

Jonjoli.  Masculino  antícusdo. 
Ajonjolí. 

JoDopso.  Masculino.  Plante  pará- 
sita orquídea  del  Pera. 

Jonson  (Bbn  ó  Bbnjauin).  Poeta 
dramático,  contemporáneo  de  Shakes- 
peare, que  nació  en  Londres  en  1574 
y  murió  en  la  misma  ciudad  en  1637 
Obrero,  soldado  en  Holanda,  estu- 


JORD 

díaste  en  Cambridge,  actor,  dneliatt, 
converso  al  catolicismo  y  vuelto  da 
nuevo  á  la  Iglesia  protéstente,  acabtf 

for  escribir  para  el  teatro,  en  1593, 
ojo  las  protección  de  Shakespeare,  de 
quien  en  más  de  una  ocasión  se  había 
burlado,  haciéndole  blanco  de  morda- 
ces sátíras.  Poeta  laureado  en  1619, 
murió,  sin  embargo,  en  la  miseria. 
El  estudio  de  loe  uásicos  y  de  las  re- 
glas del  teatro,  la  erudición,  cierte 
dignidad  y  un  verdadero  talento  para 
la  sátira,  hacen  apreciable  la  lectura 
de  sus  obras  dramáticas,  que  ascienden 
el  número  de  cincuente,  sobresalien- 
do entre  ellas  sus  tragedias:  Sej/aao  y 
Catili*a.  Sus  numerosas  Matque*  (pa- 
satiempos de  salón]  y  sus  poesías 
(Foiat  Uademodt)  revelan  un  talento 
mis  puro.  Además  de  esto,  escribió 
una  Gramática  ingUea,  que  demuestra 
sus  no  escasos  conocimientos  en  filo- 
soHa.  Su  tumba  se  conserva  en  Wet- 
minster;  sobre  ella  sólo  hay  nubadas 
estas  palabras:  *¡0h  extraño  Ben  Joh- 
80Nl»Xa  mejor  edición  de  sus  obras 
M  la  de  W.  OiflPord  [7  volúmenea 
en  8.*),  Londres,  1816. 

Jonuco.  Masculino  americano. 
Rincón  6  cuarto  húmedo  y  oscuro, 
que  se  h^a  debajo  de  la  escalera  do 
las  casas. 

Jopo.  Masculino.  Especie  de  in- 
secto. II  Interjección    familiar.  Jom. 

{Jopol  Interjección  familiar.  ¡Fue- 
ra de  aquíl 

Btiuolooía..  ff<^,  por  aspiración 
de  la  k. 

Joppe.  Femenino.  Geofta/ía  «tf»- 
gua.  Deliciosísima  ciudad  de  Palesti- 
na, en  laa  orillas  del  Carmelo  j  en- 
frente de  san  Jnan  de  Acre;  hoy, 
Jafa.  I  Jappa. 

BriuoLoaÍA.  Joppe.  (BibUa.) 

Jorcar.  Activo.  Provincial  Extr»- 
madura.  Aechar. 

Jorco.  Masculino,  Provincial  Ex- 
tremadura. Fiesta  ó  bule  algo  libre 
que  se  usa  entre  gente  vulgar. 

Jordán.  Masculino.  6e  dic«  d« 
todo  lo  que  remoza,  hermosea  y  puri- 
fica. Es  metáibra  tomada  del  rio  Job- 
dan,  santificado  por  el  bautismo  del 
Salvador. 

EriuOLOofA.  Hebreo /or,  arroyo,  j 
adea,  edén,  delicia;  «río  delicioso:*  1^ 
tin,  /or^^ú;  italiano,  Gíordoao;  fran- 
cés, Jonrdai». 

Jordán,  ANia.  De  la  voz  hebrea 
jor,  arroyo  y  aden,  ó  edén,  placer:  río 
del  placer,  arroyo  aeradable.  Esta 
célebre  río  llamado  hoy  el  Arde», 
naoe  en  el  monto  Merman  (en  el  an- 
ti-Líbano]  atraviesa  el  lago  de  Ta- 
bariech  (Qenezareth)  y  la  Palestina, 
y  desagua  en  el  mar  Muerto.  (Mom- 

Jordán  (Gstíbam).  Pintor,  eocul- 
tory  arquitecto  español,  que  nació  era 
Vaíladolid  en  1643  y  murió  en  1603. 
Fué  discípulo  de  Alonso  Berrugaeto 

{'  amigo  de  Domingo  Theotocopnli, 
lamodo  el  Gfreeo.  Hizo  un  viaje  i  llar 
lia  con  objeto  de  perfeccionarse  en  sn 
arte,  y  al  volver  a  España,  fué  nom- 
brado escultor  de  Felipe  II.  Sus  obras 
más  notebles  son  tres  retabloe  qiw 
Digitizedby  VjOOQIC 


JOHN 

Axisten  en  la  Mamalona  da  Vallado- 
lid,  en  Santa  María  de  Bioseco  y  en 
el  santuario  de  Monteerrat. 

Jordán  (Salvado»).  Pintor  espa- 
ñol de  la  escuela  de  Madrid,  que  vi- 
vía por  los  años  de  1636.  AdquiriiS 
^ran  reputación  como  retratista,  y 
entre  otros  muchos,  todos  notables 
por  el  dibujo  v  mrecido,  se  cita  en 
particular  el  de  Don  Francisco  de 
Quevedo  j  Villegas. 

Jorfe.  Masculino  anticuado.  Pared 
de  piedra  seca.  |  Tormo  de  piedra  6 
pefiasco  sn  alto. 

BTUiOLoaÍA.  Árabe  djorf,  monten 
de  tierra,  trinchera,  dique,  terraplén, 
baluarte:  agatr. 

Jorfear.  Neutro.  Formar  un  suelo 
sin  bovedillas.  |  Anticuado.  Fabricar 
un  jorfe. 

Jor^lin,  no.  Uascnlino.  Gtren- 
nia.  Compañero  6  criado  de  rufián. 

JoT^in.  Masculino.  Hollín. 

Jorguina.  JobouínbrÍa. 

Jorgnineria.  Femenino  anticua- 
do. HBCBICKitfA. 

Joijin.  JúHOum. 

Joijina.  JoROUiMA. 

Jornada.  Femenino.  El  camino 
que,  yendo  de  viaje,  se  anda  regular- 
mente en  un  dia.  \  Todo  el  camino  6 
viaje,  aunque  pase  de  un  dia.  \  Ex- 
pedición militar.  [  El  viaje  que  los 
reyes  hacen  á  los  sitios  reales.  Llá- 
mase también  así  el  tiempo  que  resi- 
den en  alguno  de  estos  sitios.  D  Lan- 
ce, ocasión,  circunstancia.  Q  Metáfo- 
ra. El  tiempo  de  la  vida  del  hombre, 
j  también  el  paso  que  da  el  alma  de 
esta  vida  á  la  eterna.¡  ¡Metáfora.  Cual- 

Í[iTÍera  de  las  partes  en  que  se  divide 
a  comedia  española,  que  por  lo  re- 
gular son  tres.  Q  Metáfora.  £q  U  im- 
prenta es  lo  que  puede  tirar  la  pren- 
sa en  un  dia,  Q  boupioa.  Anticuado. 
MiUda.  Batalla  6  acción  general.  || 

A  OKANDES  6  1  LARQAS  JOBNAOAS.  Mo- 

do  adverbial.  Con  celeridad  y  preste- 
za. I  Al  fin  ob  la  jobnada.  Expre- 
sión. Al  cabo  de  tiempo,  al  concluir- 
se, al  descubrirse  alguna  cosa.  Q  Ca- 
liiNAB  POR  SDS  JOBHADA8.  Fraso  me- 
tafórica. Proceder  con  tiempo  y  re- 
flexión en  alg^n  negocio, 

ETmoLOQik.  Jornal:  italiano,  ytor- 
iMÍa  [de^ümo,  dia);  francés, /ovmA 
{del  antiguo  j'orwuie,  joumade);  pro- 
venzal  y  catalán,  jornada;  Berry,  jor- 
«A;  burguiaon,/»»/*. 

Jomada  romana.  Hittoria.  Llá- 
mase así  el  áia  romano,  &  la  manera  de 
diatribuir  el  dia  en  Eoma.  Dividíase 
en  ndfttna,  medio  dia  y  tarden  noche. 
Por  la  mañana,  los  ricos  recibían  á 
sus  clientes,  que  desde  la  aurora  se 
hallaban  á  sus  puertas.  Las  visitas 
duraban  dos  horas,  de  seis  i  ocho  de 
la  maSana.  El  patrono  subía  en  su  li- 
tera é  iba  á  algún  Jorum,  mientras 
que  sus  clientes  más  fieles  le  escolta- 
ban á  pié.  En  la  tercera  hora  (nueve 
de  la  niaflana},  principiaban  los  nego- 
cios, que  duraban  hasta  el  medio  dia, 
ú  hora  texta,  en  que  iba  á  comer  y  á 
dormir  la  siesta  hasta  la  hora  octava 

Ídos  de  la  tarde).  Algunos  se  dedica- 
lan  al  trabajo  durante  una  hora,  A  la 


JORB 

hora  nona  (tres  de  la  tarde),  prinoipia- 
bft  la  tarde  6  la  noche,  eu  cuya  sazón 
cesaban  los  negocios,  se  levantaban 
de  dormir  y  se  iban;  unos,  al  campo 
de  Marte  con  el  fin  de  hacer  ejerci- 
cios, y  otros,  á  la  Vía  Apia,  paseo 
principal  de  Roma,  donde  acudían  á 
caballo  6  en  carro,  A  !a  primera  hora 
ú  hora  prima  (cuatro  de  la  tarde),  iban 
al  baño,  comían  después,  á  veces  lar- 
gamente, y  se  acostaban  ai  dejar  la 
&esa. 

Jomadica,  lia,  ta.  Femenino  di- 
minutivo de  jomada. 

Jornal.  Masculino.  £1  estipendio 
que  gana  el  trabajador  en  un  dia  en- 
tero por  su  trabaja.  Q  Anticuado.  Me- 
dida de  terreno,  como  aranzada,  Fane- 
S,  etc.,  y  sería  la  tierra  que  trabaja- 
en  un  dia  un  jornalero.  |  A  jornal. 
Modo  adverbial  con  que  se  explica  el 
ajuste  que  se  hace  de  alguna  obra 
pagando  los  jornales,  en  contrapo- 
sición de  cuando  se  ajusta  &  des- 
tajo. 

Etiwoloqía.  Latin  dírnmsUt,  forma 
de  diumve,  diurno:  italiano,  giarnaU; 
francés,  joumal;  provenzal,  jonum; 
catalán,  jornal. 

Jornalar,  Neutro  anticuado.  Tra- 
bajar á  jornal. 

Jornalero.  Masculino.  El  que  tra- 
baja por  su  jornal. 

Btuiolooia.  Jornal:  catalán,  joma- 
ler;  francés,  jounalior;  italiano,  gior- 
naliero. 

Joro.  Masculino.  Especie  de  saúco 
del  Japón. 

Etuiolooía.  Francés,  joro.  (Lak- 

DAIS.) 

Joroba.  Femenino.  Cobcova.  |  Me- 
tafdrico  y  familiar.  Impertinencia  y 
molestia  enfadosa,  como  cuando  se 
dice:  |Qufi  joroba,! 

Jorobado,  da.  Adjetivo.  Corcova- 

).  I  Participio  pasivo  de  jorobar.  Se 
aplica  en  estilo  metafórico  y  familiar 
al  que  ha  sufrido  alguna  molestia;  y 
así  se  dice:  ¡sibn  hb  ha  jorobadoI 

Jorobador,  ra.  Sustantivo  y  adje- 
tivo. Que  joroba. 

Jorobadura.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  jorobar. 

Jorobamiento.  Masculino.  Joro- 
badura. 

Jorobar.  Activo  l^uniliar.  Moles- 
tar, enfadar  con  instancias  imperti- 
nentes, como  cuando  decimos:  ¡qué 

WAK8BA  DB  JORO^^I 

Jorobeta.  Masculino  familiar.  Apo- 
do que  se  da  al  jorobado. 

Jorongo.  Masculino  americano. 
Poncho  con  que  se  cubre  la  gente  del 
campo,  y  á  veces  la  de  las  ciudades, 
los  que  se  hacen  de  tela  ñna  y  diver- 
sidad de  matices. 

Joropa.  Masculino.  Especie  de  pal- 
mera de  la  América  meridional. 

Joror.  Masculino.  Rao. 

BTUfoLOofA.  Jorar, 

Jorqnin.  Masculino.  Jorouin. 

Jorrar.  Activo  anticuado.  Rbuol- 

>B. 

BTiMOLOofa.  Jorro. 

Jorro  (X|.  Modo  adverbial  anti- 
cuado, ifanna.  A  bbmolqub.  |  Véase 
Red. 


JOSA 


240 


ErofOLOaÍA.  1. Arabo  t^Ci/^amiJ, 
llevar  arrastrando;  y  como  vocablo  de 
marina,  remolcar,  «navegar  á  jorro,* 
en  Pedro  de  Alcalá;  «llevar  ajorro,» 
en  Víctor;  «traer  i  jorro,*  en  Barran- 
tes Maldonado;  «levar  á  zorros,»  «lle- 
var á  remolque,»  en  portugués. 

2.  De  aquí  proviene  el  portugués 
jorrao,  torro,  lorra,  carreta;  esto  es, 
aparato  que  se  remoíca  por  los  bueyes; 
torreiro,  cachazudo;  pao  de  jorro,  palo 
grueso  que  no  podía  trasportarse  sino 
con  ayuda  de  la  carreta, 

3.  Covarrubias  conocía  perfecta- 
mente el  significado  de  jorro;  pero 
equivocd  su  etimología;  «llevar  una 
cosa  í  jorro  es  sacarla  y  tirarla  con 
guindaleta  arrastrando,  ora  sea  del 
agua,  ora  sea  de  la  tierra;  dizen  ser 
arábigo  de  chvrr,  que  significa  lo  mes- 
~o.» 

4.  La  etimología  del  árabe  djarra, 
remolcar,  que  es  de  Dozy,  está  confir- 
mada por  un  pasaje  de  las  Mil  y  wm 
noehee,  que  dicho  autor  cita;  «los  pi- 
ratas echaron  garfios  á  la  nave  y  la 
llevaron  de  remolque;»  en  donde  la 
idea  de  remolcar  se  expresa  por  «í- 
jarroha,  que  es  el  verbo  en  cuestión. 

Josa.  Femenino.  Terreno  plantado 
de  árboles  que  llevan  fruta  de  hueso, 
y  se  ingertan  por  lo  común  en  almen- 
dros. 

Josafat.  Hittoria  Sagrada.  Rey  de 
Judá,  hijo  y  sucesor  de  Aza.  Ocupd  el 
trono  de  904  á  880  antes  de  Jesucris- 
to, y  no  cead  de  ser  fiel  al  Señor,  que 
favoreció  siempre  sus  armas.  Los  filis- 
teos y  los  árabes'le  pagaron  tributo. 
La  &critura  le  reprecna  su  alianza 
con  Acab,  al  cual  se  unid  contra  el  rey 
de  Siria,  á  pesar  de  las  advertencias 
del  profeta  Miqueo;  pera  él  reparó  esta 
desobediencia  con  el  celo  con  que  em- 
prendió  en  su  reino  la  tarea  de  conétí- 
tuir  el  orden  civil,  escogiendo  sabios 
jueces  y  reformando  la  disciplina  sa- 
grada por  medio  de  atinadas  disposi- 
ciones. Su  hijo  Joram  casó  con  Atelfa, 
hija  de  Jezabel.— El  valle  de  Josafat, 

Sróximo  á  Jerusalen,  al  pió  y  al  Este 
el  monte  de  las  Olivas,  es  célebre 
por  la  victoria  que  Josafat,  con  la 
ayuda  de  Dios,  alcanzó  sobre  los  ám- 
monitas  y  moabitas.  Se  ha  compren- 
dido mal  generalmente  la  profecía  de 
Joel,  que  fija  el  lugar  del  ultimo  jui- 
cio en  el  valle  de  Jdsapat.  La  expre- 
sión del  profeta  es  completamente  me- 
tafórica, aludiendo  á  que  el  valle  de 
JosAPAT  es  el  inmenso  cementerio  de 
Jerusalen. 

Etiuolouía.  Del  hebreo  Joiapháh, 
compuesto  de  laoh,  íehovah.  Dios,  v 
tckapkat,  juzgar:  esto  es,  j%icio  at 
Dioí.  Nombre  propio  de  un  monarca 
de  Judá,  que  entro  á  reinar,  después 
de  la  muerte  de  bu  padre  AJsa,  hacia 
los  años  928,  ó  según  otros,  914  án- 
Jesucristo. — Alcanzó  una  gran 
victoria  contra  sus  enemigos  en  el  va- 
lle situado  entre  el  torrente  Cedrón, 
el  jardín  de  las  Olivas  y  Jerusalen;  y 
de  ahí  el  dar  á  aquel  sitio  geográfico 
la  denominación  de  valle  de  Jotafat, 
(MONLAU.)  ,  I 

To«:.ui       iciitizecIbyWiOOQlC 


350 


JOSÉ 


JOBÉ 


JOSÉ 


Saeña, —  En  el  ralle  del  miemo 
nombre,  por  donde  corre  el  tomate 
Cedrón,  se  conserva  aún  el  sepul- 
cro monumental  del  personaje  de  esta 
bio^raña.  Se  halla  en  la  parte  de 
Oriente,  no  lejos  del  monte  del  Sied*- 
dtlo,  en  donde  idolatró  Salomón,  f  del 
sitio  en  que  estuvo  la  hig'uera  donde 
se  ahorcó  Judas  Iscariote. 

Jtmé.  Patriarca  hebreo,  hijo  de  Jacob 
y  de  Raquel,  que  nació  en  1213  y 
murió  en  2003  antea  de  Jesucristo,  ó 
según  otras  cronologías,  nació  en  1745 
y  murió  en  1635.  La  predilección  qae 
tenía  por  él  su  padre,  excitó  la  envi- 
dia de  sus  hermanos,  que  le  vendie- 
ron i  unos  mercaderes,  los  cuales  le 
llevaron  4  Egipto,  donde  entró  de  es- 
clavo en  casa  de  Putifar,  uno  de  los 
más  importantes  oficiales  del  palacio 
de  Faraón.  Putifar  le  puso  al  frente 
de  sa  casa  y  le  dio  las  mavores  prue- 
bas de  afecto,  depositando  en  él  si 
confianza;  pero  la  dicha  que  José  go- 
zaba en  aquella  casase  vió  bien  pron- 
to acibarada,  porque  habiéndose  apa- 
sionado de  él  la  esposa  de  su  señor,  y 
viendo  que  José  do  la  correspondía, 
le  acusó  ante  su  marido  de  haber  que- 
rido sedacirla,  y  fué  encerrado  en  uní 
frision.  Inspirado  allí  José  por  la  sa- 
iduría  divina,  eiplicó  loa  sueños  de 
dos  prisioneros  que  estaban  encerrados 
con  él,  anunciándoles  su  destino, pre- 
dicccion  que  se  vió  cumplida.  Noticio- 
Bo  Faraón  de  estos  sucesos,  mandó  que 
le  llevaran  á  su  presencia  para  que  le 
interpretara  un  extraño  sueño  que  ha- 
bía tenido  y  que  nadie  podía  expli- 
carle. José  predijo  entonces  siete  años 
de  hambre,  precedidos  de  otros  siete 
de  abundancia.  Admirado  el  re^  di 
tanta  sabiduría,  le  nombró  su  pnmei 
ministro  y  le  encargó  que  reservan 
nn  residuo  de  los  pnmeros  años  para 
la  época  de  la  escasez.  Cuando  lleg  ' 
este  tiempo,  Jacob,  falfo  también  c 
glanos,  envió  sus  hijos  i  Egipto  pai 
comprarlos,  y  entonces  José  se  dio 
conocer  í  sus  hermanos,  los  perdonó 
y  obtuvo  par»  ellos  la  tierra  de  Ges- 
sen.  Gobernó  por  muchos  años  el 
Egipto;  murió  alos  110  años  de  edad, 
dejando  dos  hijos:  Manases  y  Efrain, 
que  habían  sido  adoptados  por  Jacob 
y  que  dieron  aa  nombre  i  otras  tan- 
tas tribus  hebreas. 

ETiMOLoaÍA..  loteph,  lotepAiu:  del 
hebreo  lotupA,  que  significa  aumen- 
to, perfección,  derivado  de  iataph, 
añadir,  aumentar.  Nombre  propio  de 
uno  de  los  doce  hijos  de  Jacob  j  de 
Raquel,  del  esposo  de  Haría  y  de  otros 
sautoa  y  personajes  ilustres.   (Mon- 

LAU.) 

JoB¿  (8a.n).  Esposo  de  la  Virgen 
María  y  padre  putativo  de  Cristo.  Era 
TÍstago  de  la  tribu  de  David,  vivía 
en  Nazaretb,  con  bastante  escasez  de 
Ibrtuna,  y  ganaba  su  sustento  ejer- 
ciendo el  oficio  de  carpintero.  Cuando 
Uarfa  se  sintió  encinta,  quiso  repu- 
diarla; pero  instruido  por  un  ¿nget 
del  misterio  de  la  Encarnación,  con- 
sintió en  seguir  viviendo  con  ella  y 
en  educar  á  su  hijo.  Luego  que  nació 
Jesús,  hujó  con  él  j  con  Mana  i  Bgip-  { 


to,  pum  librar  i  tqaéide  U  peneca- 1  msalen  é  indÍTÍdiio  del  Sanliedrín. 
'    "    "  '    '  Afecto  en  secreto  á  las  doctoinasde 


cion  de  Heródes,  que  qnerfa  hacer- 
le morir.  Despnea  de  muerto  el  rej, 


volvió  José  á  Mazare th 
oficio  de  carpintero.  La 
ca  celebra  su  fiesta  el  19  de  Mario. 


Í  continuó  i 
^leaia  eatóli- 


Jom¿  Bonaparte.  Hermano  majror 
de  Napoleón,  que  nació  en  1768,  y  au 


el  consulado  de  éste  desempeñó  algu- 
nas misiones  diplomáticas,  y  á  poce 
de  establecerse  el  imperio,  en  1806, 
recibió  el  trono  de  Ñapóles.  Doa  años 
después  pasó  al  de  España,  i  su  pesar, 
y  en  él  se  mantuvo  hasta  1813,  sin 
gozar  un  momento  de  paz,  por  la  lu- 
cha que  tuvo  que  sostener  contra  los 
españoles.  Después  de  la  abdicación 
de  su  hermano,  se  retiró  á  los  Estados- 
Unidos,  donde  vivió  con  el  título  de 
conde  de  Surviliera.  (Suji.) 

Jos¿  (Fbancisco  Liclsrc  dd  Tau- 
BLAT,  conocido  por  el  padft  Jote).  Na- 
ció en  Paris  en  1577  y  murió  en  1638. 
Era  hijo  de  un  presidente  del  Parlt 
mento  y  embajador  en  Venecia,  y  de 
María  La&jetto,  descendiente  de  un 
mariscal  de  Francia.  El  duque  de 
Alencon,  hermano  de  Enrique  III, 
y  su  hermana  la  duquesa  de  Angule- 
ma, le  tuvieron  en  la  pila  bautismal. 
Su  educación  fué  brillante;  aprendió 
el  italiano,  el  inglés,  el  alemán,  el 
español,  el  griego  y  el  hebreo.  Taera 
conocido  en  Europa  con  el  nombre  de 
bmnm  de  Moñjlie;  había  abrazado  la 
carrera  de  las  armas  y  hecho  una  cam- 
paña á  las  órdenes  del  condestable 
Montmorency,  cuando,  llevado  de  su 
vocación,  se  hizo  capuchino  en  1599, 
á  pesar  de  la  oposición  de  su  madre. 
Arrastrado  á  la  política,  se  le  vió  en 
1616  agente  activo  de  la  corte  en  las 
conferencias  de  Londum  coa  Conde. 
En  1617-19,  excitó  al  duque  de  Nevera 
á  ajudar  k  los  griegos  contra  loa  tur- 
cos, y  en  1618  hizo  un  viaje  k  Madrid 
con  el  carácter  ostensible  de  misione- 
ro t^ra  excitar  el  celo  religioso  contra 
la  Turquía;  pero  en  realidad  como 
explorador  secreto  de  Richelieu.  Con- 
fidente íntimo  de  los  designios  de  este 
miniatro  y  su  agent«  más  adicto,  es- 
taba en  relación  con  todos  los  hom- 
bres que  tomaban  parto  en  los  asun- 
tos políticos  de  Europa,  sin  tener, 
empero,  carácter  alguno  oficial.  Sa 
correspondencia  es^empre  ambigua, 
indirecta,  oculta  |R  un  pseudónimo 
que  muchas  veces  es  el  de  Za  Verdit- 
re.  El  nombre  por  que  más  se  le  co- 
noce, es  por  el  de  la  Emi*e*cia  grit, 
con  que  le  designaban  sua  contempo- 
ráneos. Este  personaje  fué  el  enviado 
en  1629  á  la  Dieta  de  Ratlabona,  para 
excitar  á  los  principea  alemanes  con- 
tra el  emperador  Fernando  II  ó  impo- 
nerle la  aeposicion  de  Wallenstein  y 
del  lugarteniente  de  su  ejército.  El 
*■■-  — len  aseguró  á  Richelieu  en  1636 
poder,  después  de  la  toma  de 
Corbia.  Al  saber  au  muerte,  el  carde- 
lamó:  <¡He  perdido  mi  brazo 
derecho!  > 

José  de  Arimathea.  Judío  de  la 
tribu  de  Efrain,  rico  habitante  de  Je-  j 


Jesús,  tuvo  por  razón  de  su  cargo  que 
asistir  al  consejo  en  que  fué  condena- 
do el  Salvador,  absteniéndose,  sin  em- 
bargo, de  tomar  parte  en  aquel  per- 
verso juicio.  Muerto  Jesús,  j  á  pesar 
de  exponerse  á  perder  con  ello  d 
prestigio  que  entre  escribas  j  bríseos 
'  gozaba,  obtuvo  de  Pilato  el  cuerpo  del 
Crucificado  después  de  la  Pasión;  le 


desprendió  del  infamante  madero  j'  le 
dio  sepultura  en  nn  sarcóbgo,  que 
dentro  del  mismo  huerto  de  su  caaa 
poseía.  Canonizado  por  la  Iglesia  ca- 
tólica, su  fiesta  se  celebre  el  17  de 
Mano. 

Joseta.  Femenino.  Nombre  propio 
de  mujer. 

BTiifOLOOÍa.  JoU. 
Josefina  (María  Josefina  Rosa 
Taschbb  ds  la  Paokiik).  iSmperatriz 
de  los  franceses  y  esposa  de  Napoleón 
Bonap&rte,  que  nació  en  Trois-Uesti 
(Martinica),  de  una  fiunilia  originaria 
del  Blasoia,  el  24  de  Junio  de  1763. 
A  los  15  años  se  estableció  en  Fran- 
cia, y  el  13  de  Diciembre  de  1779  se 
unió  en  matrimonio  al  viiconde  Ale- 
jandro de  Beauhamais,  del  cual  tuvo 
dos  hijos,  Eugenio  y  Hortensia.  Cuan- 
lo  su  marido  fué  encarcelado  dorante 
1  Terror,  le  rodeó  de  los  más  tiernos 
cuidados  ;,  aunque  sin  conseguirlo, 
hizo  loa  madores  esfuerzos  para  li- 
brarle del  cadalso.  Presa  ella  misma, 
recobró  su  libertad  hasta  el  9  Ther- 
midor.  Ami^  de  Tallien  y  de  Barras, 
mujer  aeductora,  menos  por  su  bell»- 
.^  que  por  su  gracia,  buena  v  virtuo- 
sa, aunque  un  tanto  ñívola,  nizo  qne 
el  general  Bonaparto  se  enamorare  de 
ella  y  le  diera  su  mano  el  9  de  Mano 
de  1796.  En  Malmaison,  como  en  las 
Tullerisfi,  dio  suntuosas  fiestas  j  aupo 
atraer  con  su  amabilidad  no  pocos 
partidarios  á  la  causa  de  aquel  que, 
en  el  campo  de  batalla,  poseía  el  se- 
creto de  hacer  suja  la  victoria.  El  solo 
reproche  que  la  hacía  Napoleón,  ere 
BU  prodigalidad  y  su  lujo;  pero  hasta 
en  esto  defecto  veía  compensación, 
pues  con  él  reanimaba  el  comercio,  la 
industria  y  las  artes.  Consagrada  em- 
peratriz el  2  de  Diciembre  de  1804, 
no  pudo  enorgullecerse  mucho  tiempo 
de  ceñir  ¿  sus  sienes  la  corona.  El 
cielo  la  había  negado  un  heredero  pan 
el  emperador,  j  este  príncipe,  después 
de  las  escenas  más  conmovedoras,  la 
obligó  á  un  divorcio  que  se  consumó 
el  16  de  Diciembre  da  1809.  Entonces 
Josefina  se  retiró  á  una  hermosa  fin- 
de  la  Navarra,  de  que  su  marido 
la  había  hecho  donación,  y  desde  allí 
sostuvo  con  él  una  correspondencia 
e  no  dejó  de  exciter  los  celos  de 
iría  Luisa,  Después  de  la  caída  del 
perador,  recibió  notables  pruebas 
de  la  alta  «tima  en  que  los  rejes  coa- 
ligadoa  la  tenían,  y  murió  en  Mal- 
maison el  39  de  ifayo  de  1814.  Sus 
restos  mortales  jacen  en  la  iglesia  de 
Rueil.  Josefina  amaba  las  letras  y 
las  artes,  cultivó  la  botánica  y  dejó 
una  preciosa  colección  de  plantas  ra- 
ras. Como  muestre  de  sua  no  escasos 


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I 


talentos,  se  conservan  Mmon'üt  acerea 
efe  JoufiíM,  por  M**"-  Lenormand  (3  vo- 
lúmenes en  8.*];  Carita  de  Napoleón  á 
Jo$efi*a  durante  la  campaña  ü  ItaUa, 
el  eoHtttiado  V  el  imperio,  París,  1827; 
'  Carlat  de  Joiefina  á  Napoleón  y  á  tn 
ija,  París,  1833  (2  volúmenes  en  8.°). 

Josefinos.  Masculino  plural.  Mu- 
torta.  Partidarios  de  Francia  y  del 
rejr  Jot¿,  hermano  de  Napoleón  I,  que 
le  dieron  la  corona  de  España  en  Ju~ 
nio  de  1808.  La  mayor  parte  se  tío 
obligada  i  abandonar  á  España  con 
los  ejércitos  ñ«nceses  en  1813;  j  des- 
paes  que  Napoleón  devolvió  el  trono 
a  Femando  Vil,  por  el  trat&do  de  11 
de  Diciembre  de  1813,  todos  los  que 
habían  desempeñado  algún  cargo,  fue- 
ron proscritos  sucesivamente  por  las 
Cortes  í  causa  de  haber  apoyado  la 
invasión  extranjera;  y  por  Fernando, 
como  partidarios  del  usurpador  (2  de 
Febrero  V  30  de  Mayo  de  i814). 

Joseflstas.  Masculino  plural.  Sif 
loria  religiosa.  Sectarios  vandenses, 
que  s(Slo  contraían  matrimonio  espi- 
ritual. Sus  errores  fueron  condenados 
por  los  papas  Lucio  III  (1184),  j  Gre- 
gorio IX  {1233). 

Josefo  (Flavio).  Historiador  judío, 
nacido  en  Jerusalen ,  el  año  37  de 
nuestra  era,  y  muerto  en  Roma  hacia 
el  95.  Pertenecía  á  la  familia  de  los 
Uacabeos  y  muy  jdven  ee  afilió  ¿  la 
secta  de  los  fariseos,  en  la  cual  se  hizo 
notable  por  su  austeridad.  Después 
de  haber  tratado  en  vano  de  contener 
la  rebelión  de  los  judíos  contra  Roma, 
acepta  la  misión  de  defender  su  causa 
en  la  Galilea,  y  sostuvo  en  Jotapat 
un  obstinado  sitio  contra  Yespasiano 
y  Tito.  Obligado  k  rendirse,  predijo  á 
Yespasiano  su  elevación  al  imperio, 
se  conquistó  su  amistad,  acompañó  i 
Tito  al  sitio  de  Jerusalen  y,  después 
de  la  toma  de  esta  ciudad,  siguió  al 
vencedor  &  Roma,  donde  recibió  el 
derecho  de  ciudadanía,  el  título  de 
caballero  j  una  pensión.  Dejó  escrito: 
Sitiaría  de  lot  }%dÍQs  contra  los  roma- 
nos y  de  la  nina  de  jestuate»,  en  siete 
libros,  obra  muy  estimada  de  Tito, 
quien  la  hizo  traducir  al  latín;  A»ti- 
giedades  judaicas,  en  30  libros;  HU- 
teria  de  losjvdios  desde  el  Génesis  has- 
ta el  reinado  de  ■  Nerón ;  dos  libros 
Contra  Apúm,  en  que  combate  las  su- 
posiciones erróneas  del  paganismo 
acerca  de  los  orígenes  y  objeto  del 
culto  hebreo;  unas  Memorias,  en  que 
el  autor  da  cuenta  de  su  vida,  y  su 
DitaiTio  en  elogio  de  loa  Macabeos, 
que  JossFO  titula  SI  Imperto  de  la  ra- 
to». Todas  estas  obras  fueron  escritas 
en  lengua  griega  y  conocidas  por 
Agñppa,  hermano  de  Berenice,  que 
ha  certificado  su  autenticidad  en  las 
cartas  laudatorias  reproducidas  por  el 
historiador.  San  Jerónimo,  que  llama 
á  JosBFO  el  Tito  Liño  de  la  Grecia, 
nos  dice  que  se  le  elevó  una  estatua 
en  Roma.  Las  obras  que  se  conser- 
van do  JosRFO,  han  sido  reunidas  por 
Havercamp,  con  la  traducción  lati- 
na de  J.  Eudson,  Amsterdan,  1726 
(2  volúmenes  en  folio),  y  por  G.  Dui- 
hfi,  ftuÍB,  1865  (2  volúmenes),  co- 


JOVA. 

lección  Didot.  La  mejor  traducción  al 
francés  es  la  del  padre  J.  Guillet,  Pa- 
ris,  1756  (4  volúmenes  en  4.").  De 
Amaldo  de  Andilly  existe  una  tra- 
ducción de  las  AníigHedades  jtuiátcas 
y  de  la  Gtierra  de  los  judíos,  Amster- 
dan, 1681  (5  volúmenes  en  12.°) 

Jostrado,  da.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  virote  guarnecido  de  un  cer- 
co de  hierro,  al  modo  de  les  puntas 
de  las  lanzas  de  justar,  y  con  la  cabe- 
za redonda. 

JoBQé.  Jefe  del  pueblo  hebreo,  hijo 
de  Num,  da  la  tribu  de  Efrain  y  su- 
cesor de  Moisés,  que  nació  en  Egipto 
en  1534  y  murió  en  1424  ¿ntos  de  Je- 
sucristo, á  la  edad  de  110  años.  Se 
llamó  al  principio  Oseas,  nombre  que 
Moisés  cambió  por  el  de  Josué;  suce- 
dió i  aquél  en  el  mando  de  los  judíos, 
á  quienes  condujo  á  la  tierra  de  pro- 
misión, que  dividió- en  doce  tribus. 
Pasó  el  Jordán,  se  apoderó  de  Jericó, 
haciendo  derribar  los  muros  de  la  ciu- 
dad al  son  de  las  trompetas,  y  venció 
á  Adonisedec,  rey  de  Jebus,  en  Ga- 
baon,  así  como  á  otros  cuatro  sobera- 
nos que  se  habían  coaligado  con  este 
príncipe  para  destruirle.  La  Escritura 
refiere  que,  hallándose  combatiendo 
cuando  declinaba  el  día,  Josué  con 
una  palabra  detuvo  el  curso  del  sol,  j 
el  día  duró  hasta  que  terminó  la  pe- 
lea. Empleó  cuatro  años  en  la  con- 
quista del  país  de  Canaan,  y  tuvo,  en 
nn,  la  satisfacción  de  ver  á  aquel  pue- 
blo, que  había  llevado  nómada  del  de- 
sierto, establecido  en  la  tierra  que  la 
voluntad  divina  te  señalaba  por  mo- 
rada. En  la  Biblia  hay  un  libro  con 
su  nombre,  que  se  le  atribuye,  y  que 
contiene  su  historia.  (Sala.) 

Jota.  Femenino.  Nombre  de  la  le- 
tra J.  I  Cosa  mínima.  Se  usa  siempre 
con  negación,  como  cuando  decimos: 
nt  JOTA.  H  Tañido  y  baile  muy  usado 
en  Es^ña,  y  especialmente  en  Ara- 
gón y  Valencia.  |  Ojota.  ||  Especie  de 
menestra  que  ya,  á  lo  menos  con  este 
nombre,  apenas  es  conocida,  |¡  No  sa- 
SKR  UNA  JOTA.  Frase.  Ser  muy  igno- 
rante en  alguna  cosa.  ||Sin  faltak  una 
JOTA.  Frase.  Sin  faltak  una  coua. 

Jotabilla.  Femenino.  Especie  de 
alondra. 

Jote.  Masculino  americano.  Galli- 
naza, ave. 

Jovada  d  Jnittda.  Femenino.  Pro- 
vincial Aragón.  El  terreno  que  paede 
arar  en  un  dia  un  par  de  muías. 

ETiMOLOofA.  Raíz  árabe  djahdha 
f  A  » '^)-  tirar,  como  el  buey  tira 
del  arado;  argelino,  djebda[0,^y!^), 
arado,  y  extensivamente,  un  par  de 
bueyes,  en  Cherbouneau  y  Martin.  El 
sabio  Dozy  demuestra  esta  etímología 
con  excelentes  dates. 

1,  En  Argelia  no  se  mide  nunca  nn 
torreno  que  se  cultiva,  sino  que  se 
dice:  «este  tíerra  tiene  tantas  6  cuan- 
tas djebdas,*  como  si  se  dijese:  «tan- 
tasfomxJat.»  (Chbbbonnbau.) 

2.  I^ehda  quiere  decir  en  Constan- 
tina:  «la  porción  de  terreno  que  pue- 
de labrar  en  nn  dia  un  par  de  bue- 
yes.» (Ptux.) 


JOVE 


251 


3.  Du  Cange  atribuye  el  origen  del 
bajo  latin  jova,  jovaía,  k  los  árabes  de 
las  Baleares:  «majoricensibus  voces 
familiares,  quas  ii  ab  Arahihut  Balea- 
rivm  incolis  acceptas  retinuere,  apud 
quos  ita^t^enm,  eeu  modus  agri  di- 
citur,  tametsi  maioris  quantitetis.» 

4.  Esta  misma  viene  á  ser  la  defini- 
ción de  Villanueva,  con  la  diferencia 
de  que  no  se  refiere  á  los  árabes  de 
las  Baleares,  sino  que  habla  de  los 
valencianos,  quienes  recibieron  la  voz 
propuesta  de  los  árabes  de  otros  rei- 
nos: <ma¡oricensibus  et  olim  Valenti- 
nis  voces  lamiliares,  ab  arabibtu  utri  na- 
que regni  incolis  acceptse.»  (  Viaje  li- 
terario, IV,  S66.) 

5.  La  forma  yove,  que  es  el  bajo  la- 
tín _;'<mi,  aparece  en  el  Fuero  de  Moli- 
na: «vecino  de  Molina  que  hobiere 
dos  yOBOS  (yuntas)  de  bueyes  con  su 
heretat.»  (Llobrmtb,  Noticias  de  las 
tres  provincias  Vaseon^adat,  IV,  124.) 

6.  Et  bajo  latín  tiene  joveríus  con 
el  significado  de  gañan,  en  una  carta 
aragonesa  de  1192,  por  la  cual  se 
ordena:  «que  nadie  dañe  ni  se  apode- 
re de  los  bueyes  ni  de  los  otros  ani- 
males de  labranza,  ni  del  arado  con 
sus  aperos,  ni  del  gañan,  joverius:» 
«constítuentes  ne  boves  aratorios  aut 
CEBtera  qualibet  animalia  aratoria, 
vel  aratrum  cum  suis  apparatibus,  et 
jovKRio  «M  bubulco  Iffldere  vel  inva- 
dere  quoquo  modo  prssumat.»  (Cab- 
piNTiBs,  enDu  Canoe.) 

7.  La  forma  juveríus  se  baila  en 
otro  documento  aragonés  de  1291  con 
el  mismo  significado:  *item  quod  por- 
tarius  vel  aliquis  officialis  noster  non 
possit  pignorare  aliqua  animalia  ara- 
tona,  nec  juverioi,  nec  instrumente 
taborandi  seu  colendi.» 

8.  La  iormn.  jubatta,  con  la  signifi- 
cación de  jovada,  se  encuentra  en  la 
carta  de  población  de  Egea,  dada  & 
fines  del  siglo  xii,  1180,  por  el  ry  de 
Aragón  Alfonso  el  Batallador:  *Et  in 
illa  torre  de  Escoran  non  avet  nisi  sex 
jubaitas...  similiter  illa  Torre  de  Ca- 
nalla Y\  jubattas...  et  illa  Torre  tonga 
dosy»54««.»  (MüRoz,  Fueros,  1, 399  } 

9.  La  forma  yoKtfd  de  Du  Cange 
se  halla  también  en  un  documenta 
de  1275:  «item  pro  una  jovata  vinera, 
quam  habemus  iu  Alcudia  Xativte 
contigua  vineiB  Joannis  Martiniez  de 
Hereaia:>  <por  una  jovada  de  viña 
que  poseemos  en  Alcudia  de  Játiva, 
contigua  á  la  viña  de  Juan  Martínez 
de  Heredia.í 

Jove.  Miíolofia.  Júpitbr. 

JovellanoB  (Don  Gaspar  Mblchor 
de).  Habiendo  dedicado  el  distingui- 
do publicista  señor  Cea  Bermudez  un 
libro  entera  á  reseñar  la  vida  del  gran 

Eatrieio,  objeto  de  este  artículo,  nos 
emos  creído  obligados  á  tomar  por 
norma  su  trabajo,  digno  en  todos  con- 
ceptos de  estima  y  de  admiración, 
sin  perjuicio  de  consultar  otros  mu- 
chos autores.  Nació  Don  Gaspar  Mei/- 
CHOR  DE  JovKLLANOs  cn  la  culta  ciu- 
dad de  Gijon,  el  5  de  Enero  de  1744. 
Era  su  padre  Don  Francisco  Gregorio, 
regidor  y  alférez  mayor  de  la  citada 
Tilla,  y  tuvo  ocho  fiermaoos,  cinco 


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252 


JOVE 


Tsronea,  de  los  cualae  él  era  el  tercero, 
j  tres  hermanas.  Loa  dos  madores 
fueron  dedicados  ¿  la  marina,  j  él, 
atendidas  sus  dotes  de  carácter,  fué 
destinado  á  la  Iglesia.  AJ  cumplir  los 
13  años,  le  confirió  la  primera  tonsu- 
ra el  reverendo  obispo  de  la  diécesis, 
para  que  pudiera  obtener  un  beneficio 
simple  en  San  Bartolomé  de  la  Nava, 
en  U  misma  provincia.  Cursó  el  dere- 
cho en  la  universidad  de  Ávila,  obte- 
níendo  los  arados  de  bachiller  v  li- 
cenciado eu  lejes  en  ésta  ;7  en  1^  de 
Osma,  traslandéndoae  luégí)  á  la  de 
Alcalá,  escuela  renombrada  entonces 
en  filosoña  y  letras.  Al  terminar  el 

Srimer  año,  cediendo  á  las  instancias 
e  su  Emilia,  á  la  que  no  había  visto 
hacía  ocho,  se  trasladó  á  su  país,  ( 
tudiando  minuciosamente  sus  prod^ 
tos,  BUS  elementos  de  riqueza ,  sus 
necesidades  respecto  ¿  ilustración  j 
el  estada  del  proletariado,  al  que  más 
tarde  había  de  atender  cumplidamen- 
te. No  tardó  en  lucir  sus  grandes  co- 
nocimientos en  efderecho,  en  los  ejer 
cicios  á  una  cátedra  de  cánones  en  la 
universidad  de  Alcalá,  que  hubi 
obtenido  á  no  verse  obligado  á  salir 
de  aquella  ciudad  para  practicar  va- 
rias informaciones  de  pruebas  para  el 
ingreso  de  varios  colegiales.  Poste- 
riormente quiso  hacer  oposición  á  la 
canongía  doctoral  de  Tuy;  pero  al  de- 
tenerse en  la  corte,  sus  primos  los 
marqueses  de  Casa-Tremañez  j  su 
grande  amigx)  v  protector  el  señor 
Arias  Saavedra,  lograron  disuadirle  é 
inclinarle  á  la  magistratura,  obte- 
niendo para  él  el  nombramiento 
alcalde  de  la  Quadra  de  la  real  t 
diencia  de  Sevilla  (31  de  Octubre 
do  1767),  cargo  mis  bien  honorífico, 
puesto  que  no  disfrutaba  de  sueldo 
entero,  Al  despedirse  del  conde  de 
Aranda,  éste  le  ordenó  que  no  se  eneat- 

?iietara  el  jielucon  como  lot  demái  goli- 
lat,  3  que  se  hiciera  rizar  el  pelo  á 
la  espalas  como  los  ministrod  del  Par- 
lamento de  Paris,  dttterrando  laUi  ta- 
leat.  La  crítica,  al  verle  en  el  tribunal 
sin  la  famosa  peluca,  se  cebó  en  él, 
juzgándole  autor  de  una   novedad, 

Sroaucto  de  un  mandato  de  su  jefe. 
ira  Don  Gaspau  Mblchor  de  Jovb- 
LLANOS  de  estatura  proporcionada, 
más  bien  alto  que  bajo,  cuerpo  airoso, 
cabeza  erguida,  blanco  j  rojo,  ojos  vi- 
vos, pies  y' manos  como  de  dama,  an- 
dar firme  ^  decoroso,  limpio  j  aseado 
en  el  vestir,  sobria  en  el  comer  ^  el 
beber,  atento  en  el  trato  familiar, 
dulce  y  persuasivo,  generoso  y  á\in 
pródigo,  religioso  sin  preocupación, 
ingenuo  j  sencillo,  amigo  constante, 
fuerte  eu  el  estudio  y  duro  en  el  tra- 
bajo. Su  genio  empreadedor  le  llevó 
por  el  camino  de  las  reformas;  es  de- 
cir, del  martirio,  j  desde  sus  prime- 
ros años,  dice  el  señor  Diana,  se  pro- 
{luso  desterrar  los  errores  de  nuestra 
Bgislacion  civil.  El  20  de  Diciembre 
del  mismo  año  empezó  á  dis&utar  el 
sueldo  entero;  y  el  2^  de  Febrero  de 
1774  ascendió  al  cargo  de  oidor.  Mu^ 
experto  en  el  despacho  de  los  asuntos 
civiles,  erft  nuevo  en  los  que  se  refe- 


JOVE 

rían  al  gobierno;  mas  pronto  conoció 
el  carácter  y  tendencias  de  la  admi- 
nistración pública  j  dio  un  nuevo  ses- 
go á  sus  estudios,  convencido,  según 
escribió  en  su  magnífico  DUeurio  tohre 
U  economía  civil  (1796)  que :  «una  na- 
ción que  cultiva,  trabaja,  comercia, 
navega,  reforma  sus  antiguas  institu- 
ciones y  levanta  otras  nuevas;  una  na- 
ción que  se  ilustra,  que  trata  de  rnejo* 
rar  su  sistema  político,  necesita  toaos 
los  días  nuevas  le^es,  j  la  ciencia  de 
que  se  deben  tomar  sus  principios,  y  el 
arte  de  hacerlas  según  ellos,  son  del 
todo  forasteros  i  nuestra  común  ju- 
risprudencia.i  unió,  pues,  á  los  co- 
nocimiento! del  legislador,  los  indis- 
pensables de  la  economía  civil  ó  polí- 
tica, y  aunque  parezca  increíble,  tan 
graves  estudios  no  le  impidieron  de- 
dicarse con  entusiasmo  a  la  poesía. 
Sevilla  fué  para  Jovellanos  un  pue- 
blo lleno  de  felicidades;  allí  aumentó 
sus  ja  grandes  conocimientos ,  allí 
gozó  de  unas  simpatías  universales, 
siendo  su  casa  el  centro  á  que  acudían, 
lo  mismo  el  magnate  que  el  sabio, 
igual  el  artista  que  el  industrial  6  el 
obrero.  ]Cómo  extrañar,  por  tanto, 
que  su  nombramiento  de  alcalde  de 
casa  j  corte  fuese  recibido  en  Sevilla 
con  un  sentimienh)  indescriptible! 
Apenas  llegado  á  Madrid,  fué  visita- 
do por  sus  primos  los  marqueses  de 
Valdecarzana,  los  condes  de  Mora  y 
Fonclan,  el  marqués  de  Escalona,  el 
duque  de  Almodóvar  y  otras  distin- 

guidas  personas,  á  cujos  oidos  había 
egado  la  fama  del  gran  talento  que 
le  adornaba.  La  Academia  de  la  His- 
toria, á  instancias  de  su  director,  se- 
ñor Campománes,  le  nombró  indivi- 
duo supernumerario  el  16  de  Abril 
de  1779.  La  de  San  Fernando,  dos 
meses  después,  y  la  Española,  el  34  de 
Julio  de  1781.  Las  comisiones  del 
Consejo,  tales  como  repesar  comesti- 
bles y  asistir  á  incendios,  no  se  ave- 
nían con  BU  carácter;  así  fué  que  sus 
parientes  lograron  trasladarle  i  una 

elazadel  Consejo  de  las órdenes(1780). 
na  de  sus  primeras  comisiones  fué 
visitar  el  convento  de  San  Marcos  de 
León  (Marzo  de  1782)  y  autorizarla 
elección  de  prior:  y  ja  cerca  de  su 
pais,  resolvió  visitarle,  llevando  la 
orden  para  construir  el  camino  de 
Oviedo  á  Gijon,  el  c^l  vio  comenzar 
en  sus  dos  extremos  el  18  de  Setiem- 
bre. Interesado  grandemente  en  la 
prosperidad  de  su  patria,  lejó  i  la 
Sociedad  de  Amigos  un  elocuente  dis- 
curso exhortando  á  abrir  una  suscri- 
cioD  para  enviar  dos  jóvenes  á  estu- 
diar las  matemáticas  y  la  ñsica  en  el 
colegio  de  Vergara,  proyecto  que, 
aunque  acogido  con  entusiasmo,  no 
se  realizó  por  entonces.  í)e  Oviedo 
visitó  Covadonga ,  como  él  lo  hacía 
siempre,  estudiaudo  los  terrenos,  los 
puertos,  la  instrucción,  todo.  A  ins- 
tancias de  sus  amigos,  se  decidió  ¿ 
dejar  que  se  representaran  su  magní- 
fica tragedia  Pelado  y  su  notable  co- 
media Mi  DelÜKMtute  honrado,  que  al- 
canzaron un  éxito  ruidoso.  Después 
de  seis  meses  de  ausencia,  regresó  i 


JOVE 

Madrid,  agregándole,  al  cargo  que 
desempeñaba,  el  de  superintendente 
de  los  t«soros  de  las  órdenes  de  Cala- 
trava  y  de  Alcántara,  y  Í  poco  fué 
nombrado  ministro  de  la  Junta  de  Co- 
mercio, Monedas  v  Minas,  alcanzan- 
do tal  popularidaa  y  tal  aprecio,  que 
en  todas  las  esferas  era  conocido  y 
respetado,  lo  cual,  como  era  de  temer, 
le  suministró  muchos  envidiosos;  es- 
pecialmente, al  ser  elegido  presiden- 
te de  la  Junta  creada,  de  orden  del  rey, 
para  premiar  las  obras  dramáticas 
que  se  presentasen  al  concurso  abier- 
to con  motivo  de  las  fiestas  por  el  do- 
ble alumbramiento  de  la  pnncesa  do 
Asturias,  que  dio  á  luz  dos  infantes 
gemelos.  En  1786  escribió  y  publicó 
en  SI  Cemor  dos  famosas  sátiras; 
en  17S7,  su  célebre  Infonu  sobre  U 
l&y  ograriA,  y  luego  las  biografías  de 
Don  Ventur»  Rodríguez  y  Carlos  III, 
un  arquitecto  y  un  rey,  con  el  éxito 
más  brillante.  Era  tal  su  &nia,  ^ne 
hasta  el  Ministerio  de  Marina  quiso 
utiliíar  su  capacidad  y  le  envió  á  As- 
turias para  estudiar  las  minas  de  car- 
bón (Abril  de  1790).  Poco  tardó  en 
desempeñar  su  cometido  en  Salaman- 
ca, y  habría  seguido  á  Asturias  á  no 
saber  el  arresto  en  Madrid  de  su  gran- 
de amigo  el  conde  de  Cabarrús;  pidió 
permiso  al  ministro  de  Marina  para 
venir  á  la  corte  con  objete  de  ínfor^ 
mar  reservadamente  al  tribunal  de 
las  órdenes  sobre  puntos  del  mayor 
interés;  pero  en  realidad  para  tratar 
de  salvar  á  Cabarrús.  Súpolo  el  Qo- 
biemo  y  le  intimó  la  salida  inmedia- 
tamente, teniendo  que  ausentarse  de 
Madrid  sin  lograr  su  noble  designio. 
Comprendiendo  que  su  salida  era  on 
destierro,  decidió  vivir  tranquilo  y  no 
doblegarse  i  las  intrigas  cortesanas: 
sus  padres  habían  muerto,  y  su  her- 
mano Don  Francisco  le  preparó  las 
mejores  habitaciones  de  la  casa  en  que 
había  nacido;  allí  colocó  su  librería  y 
se  dedicó  á  sus  trabajos,  estudiando 
con  gran  empeña  las  riquezas  que  en- 
trañaba su  país,  las  ventajas  de  esta- 
blecer comunicaciones  entre  las  niiius 
y  los  puertos  de  mar,  as(  como  otros 
medios  de  engrandecimiento.  Si  en 
Sevilla  su  casa  era  el  centro  de  los 
hombres  eminentes  y  el  refugio  de  los  . 
pobres,  lo  propio  y  aun  más  acontecía 
en  su  patna.  Por  fin,  vio  conseguido 
uno  de  los  más  grandes  deseos  de  su 
vida;  la  concesión  del  Imtitrnto  Áiín- 
rioM,  obra  á  la  que  había  dedicado 
gran  parte  de  su  existencia,  á  la  cual 
se  consagró  con  el  mayor  ahinco, 
desempeñando  la  cátedra  de  gramáti- 
ca general  y  pronunciando  innumera- 
bles discursos  encaminados  á  desper- 
tar la  afielan  de  sus  alumnos.  Ésto 
sin  contar  el  establecimiento  de  es- 
cuelas de  niñas  V  niños  en  Gijon,  el 
empedrado  de  las  calles,  los  muros 
ue  hizo  construir  para  contrarrestar 
1  empuje  de  las  olas  y  otras  impor- 
tantísimas empresas.  A  pesar  de  los 
deseos  de  que  volviera  á  Madrid,  que 
sus  amigos,  y  más  especialmente  el 
señor  Arias  Baavedra,  le  manifeati^ 
baii  i  fin  de  que  htñtte  $»t  íahttoif 


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Laoogle 


JOVf 

prettat$  *%eoe$  terviciot  á  tu  patria,  ae 
a6gó  diciendo  qae  había  resuelto  es- 
cribir una  obríta  pan  la  instrucción 
pública,  y  su  corto  influjo,  favor  j 
amistad  quería  dedicarlo  al  nuevo  es- 
tablecimiento  que  estaba  á  su  carg'O, 
y  á  ettaproBineta  e»  gm  nací  y  cuente 
Morir.  La  comisión  que  le  hal)fa  con- 
fiado el  Gobierno  le  oliligó  á  marchar 
á  Vizcaya  i  estudiar  sus  industrias, 
fijándose  muj  particularmente  en  la 
ferrerfa,  y  &  poco  de  su  regreso  i  As- 
turias, se  halló  con  el  nombramiento 
de  embajador  en  Rusia:  dudaba  en 
admitir,  cuando  le  llegó  el  nombra- 
miento de  ministro  de  Gracia  y  Jus- 
ticia, y  entonces  el  entusiasmo  de  sub 
paisanos  no  tuvo  límites.  Con  pena 
abandond  su  patria  y  su  tranquilidad, 
encaminándose  á  la  Corto,  bn  Gua- 
darrama se  halló  con  su  amigo  Ga- 
barras, que  le  wuardaba,  v  por  cuyo 
consejo  Lrodoy  había  nombrado  mi- 
nistro á  Don  Gasfas.  Mas  al  oir  Jo- 
VBLI.A.NOS  de  labios  de  Gabarras  la 
tnacion  del  país,  las  intrigas  de  la 
corto  y  la  oposición  que  la  reina  ha- 
bía hecho  á  su  nombramiento,  supli- 
có á  su  amigo  que  le  permitiera  re- 
nunciar la  cartera  y  volver  á  Astu- 
rias; pero  fué  en  vano.  Los  dos  ami- 
^;oe  llegaron  al  Escorial,  j  Godov  los 
invitda  comer.  Jovsllanos  escribe  de 
esta  comida  que,  al  ver  sentado  á  Go- 
dojr  entre  su  mujer  y  Pepita  Tudó, 
no  pvílo  coMtr,  «M  Aaolar,  ni  sosegar. 
Los  rejes  recibieron  afectuosamente 
á  JovsLLAHOs,  si  bien  más  cariñosa- 
mente el  rejr  que  la  reina;  en  cuanto 
á  Godojr,  el  entusiasmo  que  vid  pro- 
ducir en  el  pais  la  elevación  de  Jove- 
LLANOs  no  pareció  agradarle,  'y  cuan- 
do le  pidió  que  despojara  de  su  mitra 
á  cierto  prelado  de  América  y  Jovb- 
LLANOS  se  necio  sin  antas  estddiar  si 
era  justo,  su  disgusto  fué  mayor.  Bl 
deseo  de  Cabarrus  era  que  Jovella- 
Hos  y  Saavedra.  asociad!*»  i  Qodov, 
regenerasen  el  gobierno  del  país.  No 
se  conocían  Jotbllanos  t  ^avedra; 
peni  grandes  patricios  j  nombres  su- 
periores, bien  pronto  se  comprendie- 
ron, toniendo  la  franqueza  de  exponer 
al  rej  la  situación  de  los  negocios  pú- 
blicos sin  ambajes  ni  rodeos.  El  ley 
se  deshacía  en  elogios  á  la  reina  de 
estos  dos  hombres,  y  éste,  que  com- 
prendió que  cuanto  ellos  ganaran  en 
el  concepto  del  rey  lo  perdería  Godoy, 
no  esteba  satisfecha.  Además  de  la 
reina  y  de  Godoy,  Jovbllanos  y  Saa- 
vedra debieron  hacerse  temibles  á 
otros  que  no  vacilaron  en  apelar  con- 
tra ellos  al  veneno.  ¡Consecuencia  na- 
tural de  aquella  degradada  y  eorrom- 
pida  cortof  Las  virtudes  cívicas  y  pri- 
vadas de  JovbLlanos  y  Saavedra,  bu 
grande  inteligencia,  su  inmensa  po- 
pularidad y  el  cariño  y  la  confianza 
que  el  rey  les  moatrabfj  hicieron  á 
Godoy  abaudorar  la  secretaría  de  Es- 
tedú,  si  bien  por  poco  tiempo,  pues 
un  día,  á  pretexto  de  la  mala  salud 
que  disfruteban  desde  el  conato  de 
enTenenamiento  de  que  fueron  vícti- 
mas J0TBU.AMO8  T  Saavedra,  se  vieron 
nvaerados  (16  de  Agosto  de  1798). 


JOVE 

En  los  nueTe  meses  que  Jotbllanos 
ocupó  el  ministerio,  dice  el  señor 
Amador  de  los  Rios,  no  cesó  de  pro- 
curar la  vindicación  de  los  derechos 
de  la  propiedad,  el  amparo  de  los 
oprimidos,  la  protección  de  las  artes, 
de!  comercio  y  de  la  industria,  el  li- 
bre fomento  de  la  agricultura,  y, 
sobre  todo,  la  instrucción  pública.  Al 
despedirse  de  los  reyes,  Carlos  IV  le 
manifesto  lo  satisfecho  que  quedaba 
de  sus  servicios,  y  María  Luisa  le  dijo 
que  no  había  tenido  parto  en  su  exo- 
neración. Semejante  disculpa,  cuan- 
do JovELLANOs  no  la  acusaba,  prueba 
claramente  que  á  ella  debió  su  caida. 
La  salida  de  Jovbllanos  del  gobier- 
no fué  universalmente  sentida;  él. por 
su  parto,  no  tuvo  otro  sentimiento,  al 
regresar  á  su  casa,  que  hallarla  vacía 
de  su  querido  hermano  Francisco, 
que  tanto  le  amaba.  Resuelto  á  aho- 
gar su  pena  en  el  trabajo,  se  dedicó  á 
mejorar  la  enseñanza  de  su  Intlilulo. 
En  1801,  al  noter  que  ae  le  negaba 
todo  recurso,  comenzó  á  temer  por  él 
En  una  traducción  al  castollano,  im- 

Sresa  en  Londres,  del  Contrato  loeial 
e  Juan  Jacobo  Rousseau,  se  hacían 
por  el  traductor  en  las  notas  grandes 
elogios  de  Jovellanos,  y  al  saberlo, 
sospechando  que  era  un  lazo  de  sus 
enemigos,  escribió  at  ministro  de  Bs- 
tado,  quien  le  contestó  que  recogiese 
los  ejemplares  que  pudiera;  pero  aña- 
diendo, ^w  K  abítwmí  de  etcriiir  á 
nin^wn  mtniíMi.  Por  último,  un  dis  le 
sorprendieron  en  su  cama  y  le  con- 
dujeron á  la  isla  de  Mallorca,  como 
reo  de  Estedo,  apoderándose  de  todos 
BUS  papeles.  La  villa  entera  de  Gíjon 
despidió  vertiendo  amargas  lágrimas 
al  que  consideraba  como  un  padre. 
Conducido  sin  prevenciones  que  pu- 
dieran salvar  su  decoro,  con  una  es- 
colte, como  un  criminal,  tardó  treinte 
y  seis  dias  en  el  viaje,  sufriendo  las 
mayores  privaciones.  En  Palma  fué 
conducido  í  la  Cartuja  de  Jesús  Na- 
zareno, donde  encontró  una  habite- 
deoentoy  un  cariñoso  afecto  et 
los  monjes,  y  allí  redacto  una  noteblí 
representación  al  rey,  en  que  hacía  la 
reseña  de  su  prisión  y  de  su  viaje,  y 
pedía:  1."  Que  si  se  le  imputeba  algún 
delito,  se  le  hicieran  cargos  f  se  oye- 
ran sus  defensas.  3.°  Que  en  cualquie- 
ra tribunal  i  que  se  le  sometiera,  es- 
taba pronto  í^sponder  de  su  conduc- 
to.  3.  Que  una  vez  declarada  su  ino- 
cencia, se  le  reintegrase  de  la  nota  y 
baldón  que  había  sufrido  en  su  repu- 
tecion  y  buen  nombre  (24  de  Aoril 
da  1801}.  Esta  exposición  fué  enviada 
al  señor  Arias  Saavedra,  á  quien  el 
marqués  de  Valdecarzana  había  ofre- 
cido presenterla  al  rey.  En  tanto  que 
los  asturianos  hacían  los  mayores  es- 
fuerzos para  salvarle,  JovstXANOS  ae 
dedicó  en  la  Cartuja  á  estudiar  botá- 
nica, bajo  la  dirección  del  religioso 
boticario  del  convento,  q_ue  era  un  sa- 
io.  El  5  de  Mayo  de  1802  fué  condu- 
cido violentamente  por  el  sargento 
mayor  de  dragonea  de  Numancia  al 
castillo  de  Bellver,  i  causa  de  haber- 
M  hallado  mita  copias  de  h  expwi- 


JOVE 


258 


'  cion  dirigida  al  rey.  No  terdó  en  ver- 
se ¡ais  cruelmente  tratedo,  negándola 
hasta  los  medios  de  curarse  una  en- 
fermedad contraída  en  su  cautiverio,^ 
hasta  los  baños  de  mar  para  el  alivio 
de  unas  cateratas.  Al  fin,  el  5  de  Abril 
de  1808  se  le  alzó  el  destierro,  permi- 
tiéndole venir  á  la  Corto,  con  motivo 
de  la  exaltación  al  trono  del  principe 
de  Asturias  Don  Femando,  á  quien 
pidió,  antes  de  abandonar  la  isla,  que 
su  conducta  se  juzgase  por  un  tribu- 
nal y  se  le  devolviese  la  honra  que 
había  perdido.  El  20  de  Mayo  llegíí  á 
Barcelona,  donde  supo  todos  los  gran- 
des sucesos  ocurridos  en  la  Corte; 
abandonó  Barcelona,  para  huir  de  las 
visitas,  y  en  Zaragoza  tuvo  una  gran 
ovación,  pidiendo  todos  á  Palafox  que 
le  retuviera  allí  -íomo  consejero  de 
sus  operaciones;  el  estado  de  salud  de 
Jovsllanos  no  le  permitió  acceder  á 
los  deseos  de  Palafox  y  de  los  zarago- 
zanos; pero  felicitó  al  general  por  su 
deseo  de  organizar  la  lucha  j  convo- 
car las  Cortes,  saliendo  de  Zaragoza 
con  una  escolte  de  escopeteros  que 
dejó  en  la  primera  venta.  El  10  de  Ju- 
lio llegó  á  Jadraque  á  la  casa  de  su 
amigo  Arias  de  Saavedra;  y  al  si- 
guiente día  recibió  el  nombramiento 
de  ministro  del  Interior  de  José  Bo- 
naparto,  que  rechazó.  Pasó  algunos 
dias  entregado  i  su  curación  con  la 
asistencia  de  un  médico  llegado  de 
Madrid,  cuando  recibió  el  nombra- 
miento de  individuo  de  la  Junte  cen- 
tral, juntamente  con  su  amigo  el  mar- 
qués de  Campo  Sagrado;  bien  hubie- 
ra querido  excusarse  con  sus  65  años 
y  sus  achaques;  pero  era  un  buen  pa- 
tricio y  aceptó,  llegando  á  Madrid  á 
fines  de  Setiembre.  En  la  primera 
conferencia  celebrada  en  la  casa  del 
Príncipe  Pío,  trataron  de  combatir 
las  intrigas  de  los  reunidos  en  Aran- 
juez,  poniendo  á  su  frente  al  conde  de 
Aranda;  y  de  las  dietas  que  habían 
de  disfrutar  los  individuos  de  la  Jun- 
te, y  que  él  renunció.  Luego  se  oour 
pó  en  tramar  los  negocios  y  en  emitir 
un  magnífico  y  profindo  dictamen  so- 
bre la  institución  v  forma  de  gobier- 
no; pidió  datos  al  ilustrado  canónigo 
Martínez  Marina  sobre  la  forma  de 
convocatoria  por  estamentos;  reunió 
en  Madrid  los  magistrados  para  que, 
é  pesar  de  la  invasión  francesa,  pu- 
dieran administrar  justicia;  y  tomó 
una  parto  eficaz  en  los  trabajos  de 
traslación  de  la  Junta  central  de 
Aranjuez  á  Toledo,  Talavera,  Trnji- 
y  Sevilla ,  en  cuya  ciudad  fuá 
bido  con  un  inmenso  júbilo;  allí 
encontró  los  antiguos  amigos,  un 
pueblo  entusiasmado  y  ásn  compañe- 
ro de  p)bierno  Don  Francisco  Saave- 
.as  fuerzas  de  Jovbllanos  es- 
taban casi  agotadas,  y  sin  embargo, 
no  hubo  negocio  de  la  Junte  en  que 
no  tomase  parte  activa:  formuló  un 
dictamen  para  renovar  los  vocales  de 
la  Junta  en  el  plazo  que  se  señalase. 
Se  ocupó  en  ella  del  desagradable  in- 
cidente respecto  á  la  canducte  del 
marqués  de  la  Romana  en  Asturias; 
expuso  8u  opinión  sobre  las  ptfrtes  y 

Ligitizedby  VjOOQIC 


254 


JOVE 


formd  un  sabio  plan  de  instrucción 
pública.  AI  trasladarse  la  Junt&  á  la 
isla  de  León,  fué  el  último  de  sua  in- 
dividuos que  abandona  Sevilla."  Ins- 
talada la  primera  Regencia,  el  31  de 
Bnero,  depositd  la  Junta  en  ella  toda 
la  autoridad  que  venía  ejerciendo. 
Afectado  por  las  calumnias  de  que  la 
Junta  fue  objeto  por  parte  de  algunos 
maldicientes,  pidió  á  la  Regencia  per- 
miso para  retirarse  á  su  país  j  un 
tutldo  patA  poder  subtütir.  La  Re^n- 
cia  se  negó  i  separarle  de  su  car^  de 
consejero  de  Estado,  latú/echa  de  ¡ot 
mpOftoMíet  tenicioí  que  kahíá  pretlado 
i  su  patria;  pero,  en  gracia  á  su  mal 
estado  de  salud,  le  concedió  licencia 
para  ir  áGijoná  convalecer,  já  su  ins- 
tancia restableció  el  importante  Iiuti- 
tuto  Átt*riano,  que  él  había  creado, 
dejándole  en  libertad  de  no  percibir 
la  mitad  del  sueldo  de  consejero  de 
Estado,  en  beneñcio  de  la  patria,  como 
había  ofrecido.  Tranquilo  su  espíritu 
por  la  actitud  para  con  él  del  nuevo 
Gobierno,  sólo  le  molestaba  que  todo 
BU  capital  para  hacer  un  tan  largo 
viaje,  consistía  en  8.000  reales,  te- 
niendo que  aceptar  los  12.000  que 
de  BUS  ahorros  de  largos  años  le  ofre- 
ció su  majordomo  Don  Domingo 
García  de  la  Fuente;  mas  deseoso  de 
pagar  aquella  noble  acción,  le  cedió 
en  propiedad  una  casa  que  poseía  en 
los  arrabales  de  Giion.  El  26  de  Fe- 
brero de  1810,  salió  para  Asturias  en 
el  bergantín  jfyeiíra  Se*ora  de  Cont- 
do»ga.  La  noticia  que  tuvo  al  saltar 
en  Noja,  de  haber  invadido  Asturias 
los  franceses,  ^  hallarse  posesionados 
de  Oviedo,  Oijon  j  Aviles,  le  llenó 
de  consternación.  Sin  la  generosa 
hospitalidad  de  la  viuda  é  hijos  de 
Cendon,  el  antiguo  ministro  no  ha- 
bría tenido  donde  albergarse.  Un  día 
recibió  la  feliz  noticia  de  que  los  as- 
turianos habían  arrojado  de  su  suelo 
i  los  franceses,  y  ja  se  disponía  á 
marchar,  cuando  tuvo  la  infausta  t 
va  de  que  los  franceses  eran  otra 
dueños  de  Oviedo  y  Qijon.  Entonces 
su  ardor  patrio  le  inspiró  aquel  subli- 
me canto  de  guerra,  que  empieza: 
\K  las  armai,  Talientea  asturet, 
Empufisrlag  con  nuevo  vigor, 
Que  otra  vez  el  tirano  de  Europa 
El  SDlax  de  Peisyo  iiwilllól 

¡Así  escribía  un  anciano  de  casi 
70  años,  dice  uno  de  sus  mejores  bió- 
grafos! Al  cruel  dolor  de  ver  invadi- 
do nnevamentesu  suelo  natal,  seunió 
otra  nueva  pena.  Una  noche  (¡ver- 
^enza  causa  el  escríbirlol)  «se  le  pre- 
sentó  el  coronel  Osorio,  en  nombre  de 
la  Junta  de  Santiago,  á  pedirle  su 
pasaporte  v  á  inspeccionar  sus  pape- 
les.» Herido  en  su  dignidad  el  ilustre 
anciano,  honra  de  su  patria,  elevó 
sentidas  protestas  j  amargas  quejas 
á  su  Regencia  j  al  capitán  general  de 
Galicia.  La  Regencia  reprobó  la  con- 
ducta de  la  Junta  de  Santiago;  pero 
nada  proveyó  respecto  4  las  justas 
quejas  de  Jovellanos,  Ocupábase  en 
escribir  la  defensa  de  la  Junta  cen- 
tral, cuando  tuvo  la  dicha  de  abrazar 
í,  au  mayordomo  García  de  Lafuente, 


JOVE 

y  el  disgusto  de  saber  la  muerte  de  su 
antiguo  amigo  y  protector  el  seíior 
Arias  Saavedra.  Al  saber  que  el  país 
se  hallaba  libre  de  franceses,  se  enca- 
minó áGijon;  pero  i,  pesar  del  secre- 
to con  que  hizo  el  viaje,  por  todas 
partes  fué  objeto  de  las  mis  grandes 
ovaciones.  En  Gijon  se  lanzaron  las 
campanas  al  aire,  se  dispararon  las 
liezas  de  artillería,  se  empavesaron 
os  buques,  y  el  pueblo  entero  gritaba 
bajo  sus  balcones:  ¡  Viva  elpa£-e  de  la 
patria!  Apenas  llegado,  se  ocupó  de 
la  reparación  del  I*itit%U>,  que  los 
franceses  habían  convertido  en  cuar- 
tel; pero  pronto  se  supo  que  los  ejér- 
citos de  Napoleón  invadían  de  nuevo 
el  país,  y  el  achacoso  anciano  se  ve 
obligado  &  refugiarse  en  el  bergantín 
vizcaíno  SI  VoloHte.  Una  horrorosa 
tempestad  tuvo  al  buque  ocho  dias 
entre  la  vida  y  la  muerte;  por  fin,  ar- 
ribaron al  puerto  de  Vega,  entre 
Luarca  y  Navia,  y  se  dispusieron  á 
salir  para  Ribadeo.  Saltó  en  tierra  Jo- 
TRiXAMOs  y  se  hospedó  en  casa  de 
Tielles  con  su  amigo  señor  Valdée 
Llanos.  Un  horroroso  huracán  destro- 
zó el  buque  aquella  noche,  y  por  mi- 
lagro pudo  salvarse  el  señor  García 
de  Lafuente,  que  en  él  había  quedado. 
La  dolencia  que  aquejaba  al  señor 
Valdés  Llanos,  se  agravó  terrible- 
mente al  entrar  en  Llánes:  Jovblla- 
NOs  no  se  apartó  un  instante  de  la  ca- 
becera de  su  lecho,  sirviéndole  por  su 
mano  las  medicinas;  el  dolor  que  le 
produjo  la  gravedad  del  mal  de  su 
amigo  de  la  infancia,  le  postró  en 
cama,  y  declarada  luego  una  pulmo- 
nía fulminante,  espiró  Jovellanos, 
ignorando  el  fallecimiento  del  señor 
Valdés  Llanos,  á  la  edad  de  67  años. 
La  Junta  de  Asturias,  domiciliada  en 
Castropol,  manifestó  el  profundo  do- 
lor que  le  causaba  tan  grande  pérdi- 
da, y  comisionó  &  dos  individuos  de 
su  seno  para  que  asistieran  á  su  en- 
tierro, que  fue  tan  suntuoso  y  mag- 
nífico como  el  lugar  y  las  tristes  cir- 
cunstancias, porque  el  país  atravesa- 
ba, lo  permitían.  La  noticia  de  su 
muerte  cundió  por  toda  España  con  la 
celeridad  del  rayo,  y  en  todas  partes 
causó  la  misma  tristísima  impresión, 
arrancaitdo  suspiros  á  todos  los  pe- 
chos, j  lágrimas  á  todos  los  ojos.  Las 
Cortes  reunidas  en  Cád^  dedicaron  á 
la  memoria  del  ínsignl^iatrício  el  si- 
guiente decreto:  «Las  Cortes  genera- 
les y  extraordinarias,  queriendo  hon- 
rar la  memoria  del  difunto  Don  Gas- 
PAB  Uelchor  db  Jovsllanos  con  un 
testimonio  público,  que  pueda  ser  cor- 
respondiente á  su  patriotismo  y  cons- 
tante adhesión  á  la  santa  causa  que 
la  nación  defiende,  ¿  sus  afanes  y  sin- 
gular esmero  por  la  educación,  i  su 
amor  á  la  humanidad,  á  su  infatiga- 
ble trabajo  por  difundir  entre  sus  con- 
ciudadanos las  luces  y  la  ilustración, 
y  á  la  firmeza  con  que  sufrió  la  perse- 
cución que  le  hizo  padecer  la  mano 
cruel  del  despotismo;  y  atendiendo 
igualmente  á  las  ventajas  que  pueden 
resultar  de  la  enseñanza  publica  de 
BU  Jn/orme  sobre  el  expediente  de  la 


JÓVE 

ley  alaria,  han  venido:  1.*,  ¿  decla- 
rar, como  por  el  presente  declaran, 
benemérito  de  h  patria  á  Don  Gaspar 
Melchor  de  Jovsllanos;  y  2.*,  en 
mandar,  que  el  Informe  que  extendió 
él  mismo  sobre  el  expediente  de  la 
ley  agraria,  se  tenga  presente  en  la 
comisión  de  Agricnltnra  de  las  Cortes, 
para  que  acerca  de  su  lectura  en  es- 
cuelas ó  estudios  públicos,  proponga 
lo  que  crea  más  conveniente  á  la  mis- 
ma agricultura.  Lo  tendrá  entendido 
la  Regencia  del  reino,  y  para  que  lle- 
gue á  noticia  de  todos,  lo  mandari 
imprimir,  publicar  r  circular. — Ma- 
nuel Villa&ña,  presidente. — José  Ha- 
ría Calatrava,  diputado  secretario.— 
Juan  Antonio  Sombieli,  diputado  se- 
cretario.— Dado  en  C^diz  á  24  de 
Enero  de  1812. — A  la  Regencia  del 
reino.» 

Las  elocuentes  demostraciones  de 
universal  aprecio,  añade  un  eminente 
escritor,  que  se  consagraron  á  la  me- 
moria de  Jovellanos,  dicen  muy  alto 
que  su  mérito  era  extraordinario,  que 
sus  virtudes  eran  muchas,  que  ens 
talentos  eran  grandes,  que  era,  en 
fin,  uno  de  esos  hombres  que  la  Pro- 
videncia envía  al  mundo  como  mode- 
los acabados  dentro  de  las  condicio- 
nes de  la  perfectibilidad  humana.  El 
pensamiento  dominante  de  Jovella- 
nos era  que  España  participase  de  los 
progresos  y  adelantos  que  en  las  artes 
y  en  las  ciencias  conquistaban  las  de- 
más naciones.  Sus  obras,  encamina- 
das á  este  fin,  forman  cinco  tomos, 
comprendiendo  las  siguientes  mate- 
rias: legislación,  instrucción  públi- 
ca, geograña,  histeria,  artes,  an- 
tigüedades, literatura,  industria  y 
comercio.  El  escrita  que  le  dio  mayor 
celebridad,  fué  el  Informe  de  ley  agra- 
ria, verdadero  pedestal  de  su  gloria. 
Sus  opiniones  sobre  instrucción  pú- 
blica se  manifestaron  repetidas  veces 
en  sus  Informe».  En  uno  de  ellos  dice: 
«Ya  no  es  un  problema,  es  una  ver- 
dad generalmente  reconocida,  que  la 
instrucción  es  la  medida  común  de  la 
prosperidad  de  las  naciones,  y  que 
as!  son  ellas  poderosas  ó  débiles,  fe- 
lices 6  desgraciadas,  según  son  ilus- 
tradas ó  ignorantes.» 

Relime*  —El  personaje  de  esta  bio- 
grafía, considerado  como  poeta,  como 
Uterato,  como  político,  como  economis- 
ta, como  magistrado,  como  estadista, 
como  legislador,  representa  induda- 
blemente la  personificación  más  exten- 
sa y  universal  del  siglo  xviii.  Conside- 
rado como  patricio  insigne,  grave  y 
severo,  parco  y  sencillo,  observador  y 
diligente,  alentado  y  brioso,  sin  men- 
gua ni  mancha  de  ninguna  especie, 
figurará  siempre  entre  los  mártires  y 
los  héroes  de  EspaÜa.  Bajo  cualquier» 
de  las  dos  figuras,  su  recuerdo  perte- 
nece á  la  gloria  que  lo  inmortalizó; 
de  tal  suerte,  que  el  nombre  de  Gas- 
PAH  Melchor  ce  Jovellanos  se  ba 
convertido  en  una  especie  de  blasón 
nacional. 

Joven.  Masculino  y  femenino.  Lt 
persona  que  está  en  la  edad  de  la  ju* 
ventud.  Se  aplica  también  i  si ' 
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a  también  i  animt- 

,L.oog[e 


JOVB 

l«s,  j  ion  i  otras  cobss;  como  tíorra, 
ñ&a,  olÍTar.  |  El  idTZN  que  no  tra- 
baja, COANDO  BS  VIBIO  DIJBBUR  IN  PA- 
JA. Befnn  que  aconseja  que  debe  tra- 
bajarse en  la  juventud,  para  no  mo~ 
ñr  de  miseria  en  la  vejez.  Q  Hackbsb 
KL  JÓTBN.  Locución  &miliar,  aplica- 
da á  los  TÍejoa  que  quieren  rejuvene- 
cer k  la  fuerza. 

BtiholoqÍa.  Sánscrito  yman:  per- 
sa, djmam;  latín,  ^ive^u;  alemaa, 
Jf»g;  ruso,  ioiúti;  italiano,  gioñne, 
fiovMu;  francés  del  siglo  xh,  joene; 
moderno,  /miu;  pro  venial,  jove;  cata- 
lán, yont,  femenino;  jove,  masculino. 

1.  El  latín  jivínú  j  j&vSre,  ayu- 
dar, representan  la  misma  palabra  de 
origen,  como  lo  demuestra  el  sánscri- 
to jm  f  ^1.  acrecer,  aumentar,  unir; 
j/WM,  yinvMta»,  juventud;  ywMti,  jií- 
veu ,  simétrico  de  yavaiu» ,  los  que 
combaten,  los  que  auxilian,  los  que 
tundan, 

3.  La  K  breve  de  jivihiü  es  cierta- 
mente la  %  áejivare. 

3.  La  equivalencia  catalana  de 
nuestro  refrán  es:  lo  jovb  q%e  no  íra- 
b€lU,  qwtnt  et  vell  dom  i  la  palla. 

Sinonimia.  JA>en,  moto.  La  yaz  ¡6- 
WM  explica  la  idea  absolutamente;  la 
voz  MOZO  la  explica  comparativamente, 
porque  la  juventud  es  la  edad  del 
nombra  entre  la  niñez  j  la  edad  va- 
ronil, como  desde  los  catorce  hasta 
loB  veintiún  años;  v  la  mocedad  es  el 
tiempo  que  el  hombre  conserva  aquel 
vigor,  parecer  ó  disposición  que  son 
propios  de  la  juventud,  7  pueden  du- 
rar más  6  menos  tiempo. 

Un  hombre  de  treinta  años  no  es 
jra  iáttm,  según  la  rigurosa  propiedad 
de  la  voz;  pero  es  mozo  todavía. 

Por  eso  se  dice  con  relación  á  aque- 
lla disposición  física  que  caracteriza 
el  estado  de  moco:  es  un  buen  moto, 
porque  un  buen^ifnm  no  aludiría  ala 
disposición  física,  sino  á  las  buenas 
prendas  j  calidades  morales  de  un 
hombre  que  se  halla  determinada- 
mente en  la  edad  juvenil.  En  la  es- 
cuela militar  sólo  se  admiten  i'iícMfi, 
esto  es,  con  relación  á  la  edad  deter- 
minada que  allí  se  requiere. 

Por  la  misma  razón,  j  con  alusión 
á  la  idea  que  aplicamos  á  la  voz  moto, 
llamamos  así  vulgarmente  al  gana- 
pán, aunque  sea  viejo;  al  criado  que 
se  ocupa  en  los  oñcios  que  suponen  d 
requieren  la  agilidad  7  disposición 
que  naturalmente  acompañan  j  son 
propias  de  la  juventud.  Y  eu  muchaa 
partes  se  da  el  nombre  de  mcKo  á  todo 
hombre  soltero.  (Hubkta). 

Jovenado.  Masculino.  En  algunas 
órdenes  religiosas,  el  tiempo  que  es- 
tán los  religiosos  f¡  religiosas,  des- 
pués de  la  profesión,  bajóla  dirección 
de  un  maestro.  Ll&mase  también  así 
el  sitio  donde  habitan  y  se  juntan. 

STIMOLOOfA.  Jávt*. 

Jovencico,  ca,  lio,  lia,  to,  la. 

Adjetivos  diminutivos  de  jáven.  Se 
usan  mis  comunmente  como  sustan- 
tivos. 

BnnoLoeÍA.  Jóten:  catalán,  joce- 
tut,  •;  latín,  ^'jwMJÍÍM,  señorito,  pi- 


JOVI 

sávarde,  en  Catón;  jivaiuAU,  mucha- 
cha, doncella,  en  san  Jerónimo. 

Jovenete.  Mascnlino  diminutivo 
de  joven, 

Joveneto,  ta.  Femenino  familiar. 

JÓVBN. 

Joria.  Femenino.  Mitología.  So- 
brenombre de  Venus.  (Imcnpcionet). 

BnuoLOOÍA.  Latin  JMa,  nombre 
tomado  de  Jovius  Pag*t,  aldea  cerca 
de  Ñola,  en  donde  había  un  templo 
consagrado  á  Júpiter. 

Jovial.  Adjetivo  que  por  su  etimo- 
logía significa  to  perteneciente  á  Jovb 
ó  JÚPiTBR.  II  Se  toma  generalmente  en 
significación  de  alegre,  festivo,  apa- 
cible. 

ErniOLoaÍA.  Latin yíwaí»!,  en  Ma-. 
crobio;  lo  perteneciente  ¿  Júpiter;  j 
extensivamente,  de  buen  ag&ero,  fes- 
tivo, agradable,  gracioso;  italiano, 
gwoiale;  francés,  jovial,  ale;  catalán, 
jovial. 

Sinonimia.  Jovial,  aUgre,  contento. 
Uno  es  jovial  por  carácter;  uno  es  ale- 
grepoT  temperamento,  uno  está  con- 
íenlo  por  alguna  circunstancia  parti- 
cular. Un  nombre  jovial  se  esfuerza 
por  hablar  en  chanza;  da  cierto  colo- 
rido de  alegría  á  todo  lo  que  hace  ó 
á  todo  lo  que  dice.  Un  hombre  altgrt 
es  un  homore  de  humor  festivo  j  di- 
vertido. Un  hombre  está  contento 
cuando  experimenta  actualmente  ale- 
gría, por  el  buen  éxito  de  una  em- 
presa, en  la  que  él  ha  trabajado  con 
calor  para  lograrla.  (LopbzPblborim.) 

Jovialias.  Femenino  plural.  PoU- 
teitmo.  Fiestas  que  celebraban  los  an- 
tiguos en  honor  de  Júpiter. 

KtiuoloqÍa.  \aXm  jSviiUa. 

Jovialidad.  Femenino.  Alegría  y 
apacibílidad  de  genio. 

ETiMOLOaÍA.  Jovial:  catalán,  jovia- 
Uíal;  francés,  jovíalité;  italiano,  gio- 
vialtíá. 

Jovialmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  jovialidad. 

Etiuología.  Jovial  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  francés,  joviaUnent. 

Joviano.  Masculino.  Hittoria  ro- 
mana. Emperador  de  Roma,  sucesor 
de  Juliano.  |  Auiano.) 

BTiwoLoau.  Latín  Joviamut. 

Jovianos.  Masculino  plural.  Bit- 
toria  romana.  Soldados  de  dos  legio- 
nes romanas.  (Amiano.) 

EriuoLoaÍA.  Latin  yoria»». 

JovinianÍBtaB.  Masculino  plural. 
Hittoria  eciesiáttica.  Herejes  de  la  sec- 
ta de  Joviniano.  (San  Isidoro.) 

ETiMOLOQfA.  Latín  jSviniánUta. 

Joviniano.  Heresiarca  milanés  del 
siglo  IV,  cujas  doctrinas  fueron  refu- 
tadas por  san  Agustín  j  san  Ambro- 
sio y  condenadas  por  el  Concilio  de 
Milán.  Predicaba  que  todos  los  bauti- 
zados que  no  hicieran  abjuración  del 
sacramento,  recibirían  igual  recom- 

Sensa  en  el  cielo;  negaba  la  virgini- 
ad  de  María  después  del  nacimiento 
Jesús;  sostenía  que  el  cuerpo  de 
Cristo  había  sido  fantástico  y  que  nin- 
guna clase  de  penitencia  era  prove- 
chosa al  alma. 

BTiHOLOaÍA.  Latín  Jovinünm.  (San 
Isiooao.) 


JUAN 


358 


Jovío.  Masculino.  Sobrenombre  de 
Dioaleciano  (Claudiano.  ]  ||  I^oion 
joviA.  Hittoria  rofiuMa.  Legión  for< 
mada  por  dicho  emperador. 

Btiuolooía,  Latió ./Mim,  formado 
JSvii,  Jove. 

Joya.  Femenino.  Pieza  de  plata  ú 
oro  trabajada  con  primor  J  curiosidad, 
en  que  están  engastadas  piedras  pre- 
ciosas, y  que  sirve  para  adorno  de  la 
persona,  especialmente  de  las  muje- 
res. I  El  premio  que  se  da  por  alguna 
acción  de  habilidad  6  destreza.  \Ar- 
qttiteetura  y  artillería.  AstrXoalo. 
{Plural.  Todos  los  adornos  y  vestidos 
que  pertenecen  á  una  mujer,  especial- 
mente cuando  sale  de  su  casa  para  ca* 

EriMOLOnfA.  Latin_j'^cw,  juego;  esto 
es,  jue^  de  luz,  brillante;  catalán, 
joya;  italiano,  gioja;  francés,  bi-jon 
¡bíjoui;  de  bit,  dos,  y  el  latin^fin».- 
«doble  juego  de  luz.»  (Mínaos,  Lit- 

TRÉ,  DlBZ.) 

Joyante.  Adjetivo.  Se  aplica  á  la 
seda  muy  fina  7  de  mucho  lustre. 

Etiiioloo(a.  Joya,  por  el  brillo. 

Joyel.  Masculino.  Jo  ja  pequeña 
que  por  lo  común  se  lleva  pendiente. 

Etiuolosía.  ^úya:  bajo  latin,  ^ífes- 
lit,  jSealia;  catalán  antiguo,  joyell; 
provenzal,  joyel,  joell;  francés  del  si- 
glo mijjoian;  moderno,  joyov;  italia- 
no, gioiello. 

Joyera.  Femenino.  La  que  tiene 
tienda  de  iojeria.  |  Anticuado.  La 
mujer  que  nacía  y  bordaba  adornos 
mujeriles. 

Joyería.  Femenino.  El  trato  v  co- 
mercio de  jojas,  la  tienda  donde  se 
venden,  y  el  taller  en  que  se  cons- 
truven. 

UTiuoLOofA.  Joya:  catalán, yoy^m; 
f ranees,  joaillerie. 

Joyero.  Masculino.  El  que  tiene 
tienda  de  joyería. 

EriuoLoaÍA.  Joya:  catalán,  joyer; 
francés,  joaillier;  italiano,  giojelltere. 

Joyita.  Femenino  diminutivo  de 
joya. 

Etiuolooía.  Joya:  catalán,  joyeta. 

Joyo.  Masculino.  Especie  de  grama 
que  se  cria  entre  los  trigos  y  cebadas; 
produce  un^  espiga  blanca  j  delgada 
con  seis  6  más  granos  que  salen  al- 
ternativamente de  los  dos  lados  de  la 
cima  en  forma  de  espiguillas,  con  una 
semilla  menor  que  la  del  trigo,  encer- 
rada en  una  ciscara  negra,  que  se  ter- 
mina casi  siempre  en  cierta  oarb illa  6 
raspa  puntiaguda. 

Joyón.  Masculino  aumentativo  de 
joya. 

Joyoia.  Femenino.  &entuMÍa.  La 
espada. 

Joyuela.  Femenino  diminutívo  de 
joya. 

Jpa-bel.  Masculino.  Arbolillo  de 
América  cuya  raíz  es  medicinal. 

Juaguarzo. Masculino.  Arbusto  co- 
nocido en  varias  provincias,  especial- 
mente, en  la  Mancha,  que  produce  • 
las  hojas  sin  pezón,  vellosas  por  am- 
bas haces,  con  tres  nervios  que  corren 
desde  la  basa  hasta  la  punta,  y  las  fio- 
res  blancas  en  racimos. 

Jnan.  Masculino  Nombre  propio  de 

Digitized  by  Vj  OOQ  IC 


SS6 


JUAN 


Típon;  ai.v  Juan.  |  fftmv^.  Cepo  de 
iíleaía.  |  db  oaboiti..  fftrmtmUt.  El 
piojo.  I  dUz.  fi^^rwaMÍa.  Candado  6 
cerradura,  |  dorado.  ffn-Manía,  Mo- 
neda de  oro.  \  uÍcbir.  Germanía.  El 
machete.  J  platrso.  Germanía.  Mone- 
da de  plata.  |  tírape.  ¿'«maula.  El 
dado  de  jugar,  p  BuBN  Juan,  Expre- 
sión famiH&r  que  se  aplica  al  hombre 
sencillo  y  fácil  de  engañar,  \  Dox 
Juan  6  Don  Pedro  ce  noche,   Don 

DiEOO  DE  NOCHE,  [  JuAN  DB  BDBN  AL- 
HA.  Buen  Juan,  \  lanas.  Expresión 
femiliar  que  se  aplica  al  hombre  de 
genio  apocado,  que  ee  presta  con  faci- 
lidad á  todo  cuanto  se  quiere  hacer 
de  él,  I  PALOuo.  Familiar.  El  hombre 
que  no  se  vale  de  nadie  ni  sirve  para 
nada.  |  Haokb  san  Juan.  Frase  fami- 
liar. Despedirse  los  mozos  asalariados 
antes  de  cumplir  el  tiempo  de  su 
ajuste, 
ErtuoLoafA.  1.   Hebreo  JoeAanan, 

Se  significa:  «Jehoiah  es  clemente. > 
ittré.) 

2.  Hebreo  leióHana»,  gracia  6  don 
de  Dios;  de  leiotiaA,  Dios,  7  kAatun, 
ser  miscncordioso.  (Monlau.) 

3,  Estas  dos  etimologías  son  una 
en  el  fondo.  Partiendo  de  la  de  Mon- 
lau, la  derivación  es  la  siguiente: 

I>erivacitm.  —  Hebreo  lehohhanan; 
ffriego  Tuáwi);  latin,  Joanne*;  francés, 
Jtan  (antiguo  y<íaM^;  portugués  Jo&e; 
catalán,  Joa»:  fér  (o  Joan  m  Tarragih 
M  (fér  Vonaó  fir  lo  de$€%tü};  «hacer- 
se el  desentendido;»  esto  es,  *dame 


Jesns,  hijo  de  Zacarías  t  de  Isabel, 
que  nació  pocos  meses  antes  que  él 
Salvador  y  murié  el  atlo  32  de  la  era 
cristiana.  Fué  consagrado  á  Dios  des- 
de sus  primeros  años  7  se  retirii  al 
desierto  para  entregarse  allí  i,  los  ri- 

fjrea  de  una  vida  austera  y  ejemplar 
1  año  29  de  Jesucriato  saliá  de  su  so- 
ledad j  predicó  en  las  orillas  del  Jor- 
dán la  venida  del  Mesías.  Multitud  de 
judíos  convertidos  le  pidieran  el  bau- 
tismo, lo  cual  le  dié  el  sobrenombre 
de  Bwtitta.  El  mismo  Jesús  quiso 
recibir  de  sa  mano  aquel  signo  de  pu- 
rificación. Poco  después  fué  encerrado 
en  una  prisión  por  haber  protestado 
enérgicamente  contra  la  unión  inces- 
tuosa de  Heredes  Antipas  con  Hero- 
días,  su  cufiada,  7  más  adelante  con- 
denado i  muerte  7  degollado  i  peti- 
ción de  Salomé  la  hatlarma,  hija  de 
Herodíaa.  La  fiesta  de  la  Natividad 
de  SAN  Juan  Bautista  se  celebra  el  24 
de  Junio, 

Setfña. — Aun  se  conserva  en  la  an- 
tigua ciudad  de  Samaría  el  calabozo 
en  que  el  Bautista  fué  bArbaramente 
degollado,  as!  como  varías  columnas 
del  palacio  de  Heredes,  donde  se  did 
el  convite  en  que  la  cabeza  del  santo 

5 recursor  fué  servida  en  un  plato  6 
andeja  i  guisa  de  manjar.  No  habla- 
mos de  oidas,  puesto  que  hemos  visi- 
tado dichos  parajes  7  tenemos  varias 
reliquias  de  estas  sacrosantas  memo- 
rías  de  nuestra  fe, 

Juan  el  Evangelista.  Uno  de  los 
doce  apóstoles,  hijo  del  Zebedeo  7  her- 


JUAN 

mano  de  Bantiago  ti  Maj/or,  que  na- 
ció en  Beteaida  (Oalilea)  7  ejerció  en 
un  principio  el  oficio  de  pescador. 
Contaba  escasamente  25  aüoa  cuando 
fué  llamado  al  apostolado  por  Jesús, 
Testigo  de  casi  todos  loa  milagros  del 
Salvador  7  su  discípulo  más  querido, 
le  acompafió  al  huerto  de  las  Olivas  7 
ai  monte  Calvario,  7  fué  á  quien  Je- 
sús recomendó  especialmente  á  bu  ma- 
dre al  tiempo  de  morir.  Empezó  á  pre- 
dicar el  Evangelio  inmediatamente 
después  de  la  ^snrreccion;  asistió  al 
Concilio  de  Jerusalen  el  afio  51  7  des- 
pués se  fué  &  predicar  la  fe  al  Asia 
menor,  creyéndose  que  llegara  basta 
el  país  de  los  parthos.  Fué  el  primer 
obispo  de  Efeso;  7  habiendo  sido  pre- 
so el  afio  95,  fué  conducido  k  Roma, 
donde  mandó  Domiciano  arrojarle  á 
una  caldera  de  aceite  hirviendo,  sin 
que  sufriera  lesión  alguna,  según  la 
tradición  refiere.  En  seguida  fué  des- 
terrado á  la  isla  de  Patmos,  en  donde 
escribió  el  ApocaUstú,  esto  es,  la  re- 
velación, obra  mística  7  alegórica, 
CU70  verdadero  sentido  aun  no  se  ha 
podido  comprender.  Vuelto  á  ^feso 
después  de  la  muerte  de  Domiciano, 
escribió  su  SvtMgeíio  7  murió  en  di- 
cha ciudad  á  los  94  años,  el  101  de 
Jesucristo,  Quedan  de  él,  además  de 
las  obras  expresadas,  tres  Bpíttolat 
canónicas.  Su  fiesta  se  celebra  el  27  de 
Diciembre  7  su  emblema  es  el  águila. 

Saeña. — 1.  En  la  clasificación  filo- 
sófica de  las  varias  escuelas,  á  que  per- 
tenecen los  evangelistas  ,  san  Juan, 
el  mis  sabio  de  todos  ellos,  represen- 
ta la  escuela  platónica. 

2.  Dentro  del  sentido  ortodoxo,  el 
Apoealiptit  es  la  parábola  más  subli- 
me de  las  Suradas  Escríturae,  ra70 
del  cielo  que  iluminó  el  alma  del  dis- 
cípulo, del  evangelista  7  del  apóstol. 

^.  Respecto  del  Apocalipiii,  acon- 
tece lo  que  respecto  de  las  sentencias 
de  Jesús  y  de  las  epístolas  del  inmen- 
so apóstol  san  Pablo:  no  se  sabe  cómo 
están  escritas.   Ha7  tal  torrente  de 


inspiración,  qu( 


u  belleza  no  cabe  en 


nuestro  espíritu,  sin  que  podamos  de- 
terminar si  tanta  delicia  se  debe  al 
encanto  del  arte  ó  al  sumo  ingenio  de 
la  fe. 

Joan  I.  Rey  de  Aragón,  hijo  de 
Pedro  lY  ti  Ceretnanioio,  que  nació 
en  1350  7  murió  en  1395.  tíucedió  á 
BU  padre  en  1387  7  se  dejó  dominar 
POf  


preferencia  que  daba  aquella  princesa 
A  tas  personas  7  á  los  usos  de  Francia, 
su  patria,  Juan  I  rechazó  al  conde  de 
Armagnac,  que  invadió  sus  Estados; 
envió  socorros  á  su  sobrino  Martin, 
duque  de  Montblanc,  para  conquistar 
la  Sicilia;  sometió  á  la  Cerdefla  7  mu- 
rió de  la  caida  de  un  caballo. 

Juan  II.  Duque  de  Pefiafiel,  7  des- 
pués re7  de  Aragón  y  de  Navarra;  era 
hijo  de  Fernando  I  elJmto,  que  nació 
en  1397  7  murió  en  1497,  Ocupó  el 
trono  de  Navarra  en  1420,  por  su  ca- 
samiento conBlanca,  hija  de  Carlos  III 
el  NobU;  fué  coronado  con  ella  en  1429 


JOAN 

T  toTo  dos  bíjoa:  Carlos,  dnqoe  d« 
Viana,  7  Blanca,  quo  casó  con  Enri- 
que IV  de  Castilla.  Tomó  posesión  del 
trono  de  Aragón  por  muerte  de  mi  her- 
mano Alfonso  el  Mag%á>tiva>,  en  1458, 
7  sostuvo  una  l&rg&  guerra  con  Enri- 
que IV  de  Castilla  7  con  su  propio 
hijo  Carlos,  á  quien  tuvo  que  ceder  d 
gobierno  de  Catalufia.  Muerto  éste, 
se  sublevaron  los  catalanes,  procla- 
mando re7  á  Pedro,  infante  de  Porta- 
gal,  7  luego,  á  Renato  de  Anjou,  7 
para  someterlos,  tuvo  qne  pedir  re- 
cursos á  Luis  XI  de  Francia,  empe- 
ñando et  Rosetlon  7  la  Cerdeña,  lo 
cual  dio  lugar  á  otra  guerra  ,  qjue 
Juan  dejó  sin  terminar  cuando  muñó. 

Juan  I.  Ite7  de  Castilla  7  de  León, 
hijo  de  Enrique  II,  el  de  loe  MfroedM, 
que  nació  en  1358  7  murió  en  1390. 
Sucedió  á  su  padre  en  1379;  ratificó 
la  alianza  que  aquél  había  hecho  con 
Carlos  V  de  Francia;  arregló  el  casa- 
miento de  BU  hijo  recien  nacido,  En- 
rique, con  la  infanta  Beatriz,  bija  de 
Femando  de  Portugal;  7  como  quie- 
ra que  éste  fáltase  al  pacto,  le  decla- 
ró una  guerra  en  que  fueron  derrota- 
dos los  portugueses,  haciéndose,  por 
fin,  la  paz  7  arreglándose  el  matri- 
monio de  Beatriz  con  Femando,  hijo 
segundo  del  re7  de  Castilla.  Se  de- 
claró en  fovor  del  papa  Clemente  Vil, 
que  tenía  por  competidor  á  Urbano; 
— tó  Cortea  en  Segovia  7  ordend  que 

'" ■ se  contasen  los  aüos 


Sor  la  era  Juliana,  sino  por  la  de 
risto.  Habiendo  muerto  el  rey  de 
Portugal,  el  de  Castilla  quiso  nacer 
valer  los  derechos  de  su  nuera  Bea- 
triz, hija  del  re7  difunto;  pero  encon- 
tró resistencia  en  el  país,  -donde,  por 
fin,  se  proclamó  rey  al  infante  Don 
Juan,  maestre  de  Ávis,  hijo  de  Don 
Pedro  I  7  de  Doña  Inés  de  Castro, 
siendo  vencido  Don  Juan  I  an  la  cé- 
lebre cuanto  desgraciada  batalla  de 
Aljubarrota.  Sostuvo  después  otra 
guerra  con  el  duque  de  Lanc&ster, 
esposo  de  Constanza,  hija  de  Don  Pe- 
dro I  de  Castilla,  que  había  invadido 
sus  reinos,  7,  por  fin,  hizo  la  paz  con 
él,  concertando  el  matrimonio  del  in- 
fante Enrique  con  Catalina,  hija  de 
— íl,  y  estipulándose  que  en  lo  Bo- 
ro el  heredero  de  la  corona  de 
Castilla  se  llamara  Principe  de  Aiti- 
rüu.  Juntó  Cortes  diferentes  veces 
para  arreglar  asuntos  del  reino,  7  mu- 
rió de  una  caida  que  dio  de  un  caba- 
llo, en  Alcalá  de  Henares. 

Juan  II.  Rey  de  Castilla  7  León, 
hijo  de  Enrique  III,  el  DoUeate,  que 
nació  en  I40&  7  murió  en  1454,  Suce- 
dió á  su  padre  en  1406,  bajo  la  tutela 
de  su  madre  Catalina  y  de  su  tío  Fer- 
nando. Habiendo  sido  elegido  éste 
rey  de  Aragón  7  muerto  poco  des- 
pués, así  como  la  reina  Catalina,  con- 
tinuó gobernando  el  mismo  Consejo 
de  regencia  que  ésta  tenía,  hasta  que 
el  joven  re7,  al  empufiar  por  sí  mis- 
mo el  cetro,  nombró  para  sus  con- 
sejeros los  mismos  que  lo  habían  sido 
de  su  padre.  La  pnvanza  de  Don  Al- 
varo de  Luna  empezó  á  esparcir  el 
descontento,  y  un»  no<^e,^I,{«y  fué 
.■igitized  by  * 


JUAN 

urrebstado  por  los  in&ntes  Juan  j 
Borique  de  Aragón,  que  le  conduje- 
roa  i  ^vila:  pero  pudo  fugarse  ^  íor- 
xaó  Causa  a  los  rebeldes,  á  quienea, 
ain  embargo,  perdond  eu  1425.  Estús 
Tolvieron  á  tomar  los  armas  j  arras- 
traron á  ln  lucha  á  los  reinas  de.  Ara- 
gón j  de  Navarra,  obligando,  por  fin, 
al  rej  ¿  desterrar  al  condestable^  Pero 
como  á  esto  siguieran  grandes  exi- 
gencias por  parto  del  re;  de  Navarra 
j  del  partido  enemigo  del  de  Luna, 
que  tenía  al  rey  como  cautivo  sin  der 
jarle  la  meaor  libertad  en  sus  accio- 
nes, llegd  &  estallar  una  lucha  en  que 
el  re;  de  Navarra  fué  derrotado  en  la 
batdla  de  Olmedo,  muriendo  en  ella 
el  in&nto  Don  Enrique,  y  siguiéndo- 
se desde  luego  la  vuelta  del  condes- 
table.al  poder.  Ésta  llegó  i  indispo- 
nerse con  el  mismo  Knrique,  príncipe 
de  Asturias,  y  con  su  madrastra  Isa- 
bel de  Portugal,  i  quien  había  casa- 
do con  Dou  Juan  II,  la  cual,  á  fuer- 
za de  asediar  á  au  esposo,  le  arraucó 
una  drden  de  prisión  contra  D.  Alva- 
ro, siendo  éste  juzgador  decapitado 
en  Yalladolid  en  1453.  Tantas  luchas 
j  penalidades  habían  acibarado  la  vi- 
da del  re;,  conclujendo  por  acabar  la 
8a;a  al  año  siguiente  de  la  de  su  favo- 
rito. Su  debilidad  para  el  gobierno  no 
le  impidió  tener  gran  valor  personal 
;  notable  pericia  para  la  guerra;  ganó 
mnchaa  victorias  á  los  moros  de  Gra- 
nada; estableció  una  guardia  real  ; 
planteó  un  ejército  permanente.  Favo- 
reció el  estudio  del  derecho,  publicó 
le;ea  y  reformas  útiles  ;  dispensó 
gran  protección  á  las  letras,  i  las 
cuales  era  mu;  dado,  floreciendo  en 
su  corto  noetas  tan  eminentes  como 
Juan  de  Uena,  Jorge  Manrique  ;  el 
marqués  de  Santillana.  De  su  primer 
matrimonio  con  Haría  de  Aragón  dejó 
&  Enrique  IV,  el  Impotente,  y  del  ae- 

Eindo,  con  Isabel  de  Portuñl,  i  laa- 
1  la  Ctttáliea  y  al  in&nto  Don  Alfon- 
so. Quien  logró  la  fortuna  de  ser  pa- 
dre de  Isabel  la  Catíliat,  tiene  gran- 
des títulos  al  amor  de  los  españoles; 
&un  prescindiendo  del  padrón  de  sue 
propios  bechoa. 

Juan  III  ó  Juan  de  Albret.  Rej 
de  Navarra,  hijo  de  Alano,  aeñor  de 
Albret.  Casó  en  1484  con  Catalina  de 
V avarra,  hermana  y  heredera  de  Fren- 
claco  Febo,  j  fnó  coronado  rey  de  Na- 
varra en  1489;  pero  carecía  de  valor, 
;  atacado  en  l5lO  por  Femando  el 
Católico,  huyó  anto  su  ejército  j  per- 
dió la  alta  Navarra,  que  filé  incoroo- 
rada  í  la  corona  de  Castilla  en  15^. 
No  conservó  más  que  el  Beame  v  mu- 
ño  en  Francia  en  1516,  dejando  un 
hijo,  Enrique  II,  rey  titular  de  Na- 
varra, cuya  hija,  Juana  de  Albret, 
fué  madre  de  Enrique  IV  de  Francia. 

Juan.  Infante  de  Castilla,  hijo  de 
Alfonso  el  Sabio,  y  célebre  por  sus 
turbulencias.  Reclamó  la  ejecución 
del  testamento  de  su  padre  contra  las 

Íretensiones  de  su  hermano,  el  rey 
Ion  Sancho;  casó  con  la  hija  de  Lope 
de  Haro;  se  alió  con  los  moros  y  sitió 
í  Tarifa.,  defendida  por  Giizman  el 
Bueno,  i  euyo  hijo,  que  tenía  en  su 


JUAN 

poder,  mandó  matar;  pretendió  la  re- 
gencia duranto  la  minoría  de  Alfon- 
so XI  y  murió  en  1313,  en  una  expe- 
dición contra  los  moroa  de  Granada. 
íu  nombre  postumo,  más  que  el  re- 
cuerdo de  una  vida,  es  la  aparición 
de  una  sombra,  donde  no  se  refleja 
otra  luz  que  la  inmensa  gloria  de  su 
padre. 

Juan.  Hijo  del  antorior,  llamado  «/ 
Contrahecho.  Sucedió  á  su  padre  en  la 
parto  de  regencia  qne  ejercía  y  fué 
asesinado  por  orden  de  Alfonso  XI, 
al  poco  tiempo  de  haber  tomado  las 
riendas  del  gobierno. 

Juan.  Hijo  bastardo  de  Alfonso  XI 
de  Castilla  y  de  Leonor  de  Guzman. 
Fué  muerto  en  1359,  i  la  edad  de  19 
años,  por  orden  de  D,  Pedro  ti  Cr%el. 
Juan.  Hijo  de  Alfonso  IV  de  Ara- 
gón y  de  Leonor,  hermana  de  Alfon- 
so XI  de  Castilla.  Toma  parte  en  las 
turbulencias  de  este  último  reino;  en- 
tró á  poseer  el  aeñorío  de  Vizcaya  _y 
fué  muerto  por  orden  y  á  presencia 
de  Don  Pedro  el  Cr%el. 
Juan.  Príncipe  de  Asturias,  hijo 
I  los  Beves  Católicos  Don  Fernando 
Dofia  Isabel,  que  nació  en  1478, 
é  jurado   heredero    de   la  corona 
en  1479  en  Toledo,  Zaragoza,  Barce- 
lona y  Valencia;  casó  con  Iifargaríta, 
hija  id  emperador  Maximiliano   y 
murí<5  sin  sucesión  en  1497. 

Joan  de  Austria  (don).  Frente  i 
la  siniestra  figura  del  rey  Felipe  II, 
se  presente  la  franca  y  leal  de  este 
joven  príncipe,  cual  un  don  déla  Pro- 
videncia otorgado  í  España  para  rea- 
lizar una  de  las  mia  grandes  empre- 
sas- que  registra  la  nieteria  de  las 
naciones  civilizadas.  Nos  referimos  al 
combate  de  Lepante,  página  la  m¿s 
gloriosa  de  la  cristiandad.  Don  Juan 
DE  Austria  era  hijo  natural  del  em- 
perador Carlos  V.y  de  una  joven  de 
Ratisboua,  llamada  Bárbara  Blom- 
berg,  hija  de  un  ciudadano  particular 
de  Batíaoona  (püegtr),  que  vivía  de  au 
hacienda,  la  cual  casó  con  Jerónimo 
Piramo  Kegetl,  comisario  del  ejército 
del  rey,  de  quien  tuvo  dos  hijos,  y 
una  vez  muerto  Kegell,  fué  traída  á 
España  por  disposición  de  su  hijo 
DoM  Juan,  de  acuerdo  con  su  herma- 
)on  Felipe  II,  que  la  asignó  una 
)ion  de  3.000  ducados  anuales, 
éstebleciéndoee  en  San  Cebrían  de 
Mazóte  (Castilla  la  Vieja)  primero;  y 
luego,  en  Colindres ,  donde  murió 
en  1598.  El  niño  Don  Juan  fué  con- 
fiado por  el  emperador  á  su  mayordo- 
mo Don  Luis  Quijada,  señor  de  Villa- 
garcía,  t%  mayor  confidente,  y  á  avien 
piha  ¡M  mát  delicada  secretos.  Educa- 
do en  Leganés,  cerca  de  Madrid,  se- 
gún el  historiador  Vander  Hammen, 
por  un  clérigo  llamado  Bautista  Vela, 
sus  primeros  años  los  pasó  mezclado 
con  los  otros  nifioe  del  pueblo,  sin  qne 
nadie  sospechase  su  alte  aícumia. 
Por  disposición  de  su  padre,  y  al  ob- 
jeto de  que  recibiera  la  conveniento 
educación,  fué  trasladado  el  niño  á 
Villagarcía,  al  lado  de  la  eapoaa  de 
Don  Luis  Quijada,  Doña  Magdalena 
de  TJlloa,  hermana  del  marqués  de  la 


JUAN 


257 


Mota,  dama  ten  instruida  como  vir- 
tuosa. Alguna  vez  ñié  presentado  & 
Carlos  V  en  su  retiro  de  Tusto  por 
Quijada,  como  un  paje  snyo,  gozando 
el  emperador  con  su  presencia;  pero 
sin  proferir  una  frase  que  le  permi- 
tiese, si  no  comprender,  adivinar  al 
menos  que  era  su  hijo.  En'1559,  su 
hermano  Felipe  II  le  bizo  traer  á  Va- 
lladolid,  para  que  presenciara  en  su 
compaflía  un  auto  de  fe;  y  á  los  pocos 
días,  diapuao  ir  con  su  corto  al  mo- 
nasterio de  la  Espina,  donde  Quijada, 
prevenido  del  caso,  besó  de  rodillas  la 
mano  de  Don  Juan;  loa  nobles  le  hi- 
cieron pleito  homenaje  y  el  rey  Don 
Felipe,  ciñéndole  la  espada  y  colgán- 
dole al  cuello  el  Toisón  de  Oro,  excla- 
mó: ^¡Buen  Ánimo,  niño  mió,  que  toit 
hijo  de  %n  nobilítimo  varón.  El  empera- 
dor Cirios  V,  que  en  el  cielo  vive,  fué 
mi  padre  y  elvuestroh  Juzgúese  d^la 
sorpresa  de  Don  Juan.  A  au  regreso 
á  .Yalladolid,  el  rey  le  puso  caaa, 
nombrándole  por  ayo  á  Don  Luis  Qui- 
jada, y  ordenando  que  se  le  diera  el 
titulo  de  excelencia,  si  bien  todoa  le 
llamaron  alteat  desde  aquel  dia.  En 
as  Oórtes  de  Toledo  (1560)  para  el 
reconocimiento  y  jura  del  príncipe 
Don  Carlos,  asistió  Don  Juan  con  la 
familia  real,  y  como  no  conteba  los  14 
años  cumplidos,  e)  rey  hubo  de  dia- 
penaarle  la  edad  para  que  prestera 
juramente  é  hiciera  pleito  homenaje 
aobrino.  En  1562  le  envió  el  rey 
BU  hijo  Don  Carlos  y  su  primo 
Alejandro  Farnesio  á  la  ciudad  de  Al- 
cala,  tanto  para  que  hiciera  compañía 
at  príncipe,  cuanto  para  ínstruirae. 
Don  Felipe  (dfcese  que  siguiendo  las 
instrucciones  de  au  padre)  destinó  6. 
Don  Juan  á  la  Iglesia,  solicitando 
para  él  en  1574  el  capelo  de  cardenal, 
que  habría  obtonido,  si  providencial- 
mento  no  se  interpusiera  la  cuestión 
de  etiquete  entre  los  embajadores  de 
Francia  y  Eepafia.  Al  saber  Don  Juan 
que  se  le  destibaba  á  la  Iglesia,  excla- 
mó en  un  arranque  de  valerosa  in- 
dignación: «que  se  quitaría  la  vida, 
si  supiese  que  otro  amaba  la  gloria 
más  que  él.»  Atraído  por  la  carrera 
de  las  armas,  al  regresar  de  Alcalá  í 
Madrid,  sin  consultar  á  nadie,  se  en- 
caminó á  Barcelona,  resuelto  i,  con- 
currir, como  un  simple  soldado,  al 
socorro  de  Malta;  y  eran  tales  las 
simpatía:»  y  tan  grande  la  influencia 
que  ejercía  entra  los  nobles,  por  su 
elevado  carácter  y  su  gran  corazón, 
que  muchos  caballeros  resolvieron 
acompañarle  en  su  alentada  empresa. 
Postrado  de  la  fiebra  en  Zaragoza, 
apenas  se  encontró  mejorada  cuando 
aalió  para  Barcelona;  pero  en  Mont- 
aeirat  le  alcanzaran  los  correos  de  su 
hermano,  con  una  carta  en  que  le 
amenazaba  con  au  desagrado,  amo  se 
apresuraba  &  regresar,  lo  cual  le  hizo 
retroceder  de  su  empeño.  En  cambio 
de  su  obediencia  y  convencido  de  que' 
la  vocación  de  Don  Juan  era  la  mili- 
cia T  no  el  báculo,  le  dio  el  mando,  con 
el  titulo  de  general  de  ia  mar,  de  la 
escuadra  encargada  de  limpiar  laa  is- 
las y  las  costas  de  los  feroces  corsario» 

""•«L,:j,t,zedbyV!?.OOgle 


258 


JUAN 


que  hs  infestaban,  colocande  i  bq  lado, 
en  clase  de  lugarteniente,  í  Don  Luía 
de  Requesens;  j  entonces,  con  mis 
empeño  que  la  toe  anterior,  resolvie- 
ron espont&neamente  seguirle  muchos 
nobles  j  caballeros.  Con  33  galeras 
satiij  del  puerto  de  Cartagena,  cor- 
riendo aquel  afio  el  litoral  del  Océano 
j  del  Mediterráneo,  pasando  alternati- 
vamente de  una  ¿  otra  costa  de  Espa- 
fla  j  África,  basta  Argel,  Orin  j  nía- 
salquivir,  dando  siempre  caza  i  los 
corsarios  berberiscos  j  aereditando 
éqml  primer  emayo  t»  capacidad  para 
iMayores  y  mát  ardua»  empresas  nava- 
¡t».  A  BU  regreso  i  Barcelona  j  Ma- 
drid (1568),  fué  recibido  con  tales 
muescas  de  júbilo,  que  acreditó  las 
justas  simpatías -que  Babia  sabido  ad- 
quirirse. Se  rebelan  los  moros  de  Gra- 
nada, j  Don  Juan,  siempre  ansioso 
de  gloría,  pide  marchar  á  reducirlos. 
No  se  decide  por  el  pronto  su  herma- 
no el  rer,  se  ignora  si  por  el  temor  i! 
por  envidia;  pero  el  ejército  de  Don 
Felipe,  &lto  de  pagas,  se  desbanda  y 
comieuza  &  talar  elpaís.  Alarmado  el 
reV)  no  vacila  ya  en  poner  al  frente 
del  ejército  á  Don  Juan,  cuja  activi- 
dad, valor,  talento  j  fortuna  sobrepu- 
jan á  todas  las  esperanzas.  Las  disen- 
siones de  los  moñacos  le  ayudan  po- 
derosamente. Aben-Humeya,  su  rey, 
fierece  asesinado  por  Aben-Aboo,  que 
e  sucede,  y  que  muere  igualmente 
asesinado.  La  discordia  penetra  en  las 
filas  de  los  sublevados  y  los  moriscos 
ceden  al  fin  (1570),  después  de  dos 
aflos  de  una  obstinada  lucha  y  de  ha- 
ber perecido  más  de  20.000  españoles 
T  100.000  moriscos  en  una  guerra  fa- 
tal para  la  agricultura,  las  manuiac- 
turas  y  el  comercio,  prixcipal  eaiua  de 
la  decadencia  de  Ftpaña.  Después  del 
sitio  de  Malta,  los  otomanos  se  habían 
apoderado  de  Chipre  y  sus  progresos 
en  las  costas  del  Mediterráneo  alar- 
maban i  la  crietiandad-  El  pontífice 
Pío  V  excita  en  vano  el  celo  de  los 

Sueblos  para  emprender  una  guerra 
e  religión.  El  siglo  de  las  cruzadas, 
dice  un  distinguido  historiador,  había 
pasado  ya.  Felipe  II  tan  sdlo  escucha 
la  voz  del  pontífice  y  entra  en  la  liga, 
que  forman  los  venecianos  y  el  papa. 
Una  formidable  escuadra  se  reúne  al- 
gunas semanas  después  en  Mesina  y 
el  mando  de  las  fuerzas  combinadas  se 
confía  á  Don  Juan  de  Austbia,  para 
quien  se  inventa  el  pomposo  título  de 
ge»eralUimo.  Esta  distinción,  concedi- 
da á  un  joven  de  26  años,  pareció  en 
un  principio  debida  al  favor;  pero 
bien  pronto  fué  generalmente  aplau- 
dida por  la  sorprendente  liberalidad 
del  resultado.  Los  aprestos  de  Se- 
lim  II  son  dignos  del  sucesor  del 
lagnífico  Solimán.  Antes  de  que  la 
ota  de  la  liga  hubiese  salido  de  Me- 


JUAN 

ron  ambaa  escuadras.  La  superioridad 
de  las  fuerzas  musulmanas  no  puede 
contener  ni  un  momento  el  guerrero 
ardor  de  Don  Juan  db  Austria.  Cuan- 
do Andrea  Doria,  Ascanio  de  la  Cor- 
úa y  el  mismo  Sebastian  Veniero  se 
muestran  temerosos  de  entrar  en  la 


flota 


la  escuadra  otomana,  mandada 


por  el  intrépido  Alí,  reforzada  con 
todos  los  corsarios  del  África,  sale  de 
Consta ntinopla;  pasa  el  Heleaponto  y 
el  Archipiélago  y  se  extiende  a  lo  lar- 

fo  de  la  costa  occidental  de  la  Gracia, 
asta  el  golfo  de  Lepanto  6  Coriuto. 
El  dia  7  de  Octubre  de  1571  se  avista- 


Señófet,  ya  »o  et  hora  de  aamujar,  i 
de  combatir,  y  corriendo  de  la  un 
la  otra  nave,  comienza  á  arengar  i 
soldados.  A  los  españoles  les  dice  en 
sonoro  acento:  «Hijos,  á  vencer  hemos 
venido,  6  í  morir,  si  Dios  lo  quiere. 
No  deis  lugar  á  que  vuestro  arrogan- 
te enemigo  os  pregunte  con  soberbia 
impía:  ¿Dínde  eta  walro  Diotf  Pe- 
lead con  fe  en  su  santo  nombre,  que 
muertos  6  victoriosos  gozareis  de  la 
inmortalidad.»  A  los  venecianos,  lee 
grita:  «Hoy  es  dia  de  vengar  agen- 
tas; en  las  manos  tenéis  el  remedio  de 
vuestros  males;  manejad  con  brío  y 
cólera  las  espadas.*  £1  fuego  de  sus 
palabras  inflama  el  ardor  de  los  com- 
Datientes,  y  cual  si  el  aliento  de 
boca  tuviese  un  poder  invisible  v  so- 
brenatural, el  viento,  contrario  hasta 
entónccEl  á  la  armada  cristiana,  se 
vuelve  contra  las  naves  turcas.  Dotr 
Juan  ordena,  entre  otras  cosas,  cortar 
los  espolones  de  todas  las  galeras,  co- 
menzando por  la  Jieal,  que  él  monta- 
ba, providencia,  según  se  vio  des- 
pués, importantísima.  No  resistimos 
al  deseo  de  copiar  la  descripción  que 
de  esta  memorable  jomada  hace  el  se- 
ñor Lafuente  en  su  magnífica  £liito~ 
ria  de  EtpaHa,  siquiera  haya  de  ser  en 
extracto:  fUarchaban,  como  de  van- 

fuardia,  6  gateras  venecianas.  El  ala 
cuerno  izquierdo,  compuesto  de 
galeras,  iba  á  cargo  del  proveedor 
Barbarigo.  Mandaba  el  ala  derecha 
Juan  Andrea  Doria,  con  casi  igual 
número.  En  el  centro,  que  consti- 
tuían 66,  entraba  la  Seal,  'con  el  ge- 
neralísimo Don  Juan,  llevando  á  sus 
dos  lados  i  los  dos  generales  de  Ro- 
ma y  Venecia,  Colonna  y  Veniero,  y 
á  la  popa,  al  comendador  mayor  de 
Castilla,  Requesens,  su  lugartenien- 
te. Constituían  la  retaguardia  ó  es- 
cuadra de  socorro  35  galeras  al  man- 
do de  Don  Alvaro  de  Bazan,  marqués 
de  Santa  Cruz.  La  armada  turca,  mis 
numerosa,  formaba  una  media  luna, 
dividida  también  en  tres  cuerpos, 
mandados  por  el  virrey  de  Alejandría, 
el  de  la  derecha,  con  55  naves;  el  de 
la  izquierda,  por  Uluch-Alí,  que  lle- 
vabaSS,  y  el  centro,  que  contaba  con 
96,  por  Pertew  y  Alí,  llevando  además 
su  correspondiente  retaguardia.  De 
suerteque  correspondían  ffente  á  fren- 
te y  cuerno  ¿  cuerno  los  de  ambas 
escuadras.  Por  todo  el  ámbito  que 
abarcaba  la  vista,  no  se  divisaban  si- 
no banderas  y  gallardetes  de  variados 
colores.  Los  dos  ejércitos  navales  se 
templaron  un  breve  espacio  con 
mutua  admiración.  Interrumpió  aquel 
imponente  silencio  el  estampido  de  un 
cañonazo,  que  disparó  la  galera  de 
Alí,  á  que  contestó  con  otro  la  Real  de 
Don  Juan,  A  las  primeras  detonado- 


JUAN 

nes  de  la  artillería,  que  anoneianni 
el  combate,  siguió  pronto  el  clamo- 
reo y  los  alaridos  coa  que  ios  musul- 
manes acostumbraban  i  comennr  las 
batallas.  Chocó  primeramente  ]«  d»- 
recha  de  los  turcos,  mandaila  por  el 
virrey  de  Alejandría,  con  la  izquierda 
de  los  cristianos,  que  guiaba  el  pro- 
veedor Barbarigo.  Los  venecianos  pe- 
leaban á  rostro  descubierto,  con  la 
saña,  el  brío  y  el  encono  de  quien» 
combatían  contra  los  verdugos  de  sus 
compatricios.  Habíaselas  el  genovés 
Dona  con  el  argelino  Uluch-AU,  el 
cual  apresó  la  capitana  de  Halts  y 
pasó  á  cuchillo  á  todos  sus  defensores, 
eicepcioii  del  prior  v  otros  dos  caba- 
lleros que,  Bcribilladoe  de  heridas,  se 
salvaron  por  contarlos  entre  los  muer- 
tos. Buscáronse  con  igual  anhelo  Alí 
Bajá  y  Don  Juan  di  Austbia,  hasta 
el  punto  de  chocar  con  terrible  es- 
truendo ambas  galeras;  pero  haciendo 
la  artillería  y  arcabucería  de  la  Real 
de  España  grandísimo  estrago  en  la 
gente  de  la  del  turco.  Hfzose  general 
b\  combate,  y  revolviéronse  en^  sí 
las  galeras  enemigas.  Blanqueaba  el 
mar  con  la  espuma  que  formaba  el 
hervor  de  las  olas:  el  humo  que  bro- 
taba de  loe  cañones  y  arcabuces  oscu- 
recía el  horizonte,  haciendo  noche  en 
medio  del  dia,  y  las  chispas  que  en 
su  choque  despedíanlas  espadaay  es- 
cudos, parecían  relámpagos  que  ñlían 
de  entre  las  negras  nubes.  Cruzában- 
se en  el  aire  las  balas  y  las  flechas. 
Tragábase  el  mar  los  leños,  cavando 
revueltos  turcos  y  cristianos,  abraca- 
dos, como  hermanos  con  el  odio  de 
enemigos.  Al  lado  de  una  nave  que 
engullían  las  olas,  devoraba  otras  el 
voraz  incendio.  Sobre  un  bajel  torco 
se  veía  enarbolada  una  bandera  eria- 
tiana,  y  encontrábase  una  galera  da 
Castilla  guiada  por  un  comandante 
turco.  Peleaban  cuerpo  i  cuerpo  des- 
pués de  rotas  las  espadas:  todo  era 
estrago  y  muerte;  la  eangre  llegó  á 
enrojecer  el  mar.  Con  su  jóren  e  in- 
cansable brazo  manejaba  Dok  Joah 
DB  Austbia  sin  cesar  su  espada,  siem- 
pre en  continuo  peligro  su  persona: 
joven  parecía  también  en  el  pelear 
el  anciano  Sebastian  Veniero;  no  des- 
mentía Colonna  en  el  combate  el  ilus- 
tre nombre  de  su  familia;  mostrábase 
Requesens  digno  lugarteniente  de  ua 
cauaillo  tan  valeroso  como  Don  Juan: 
el  príncipe  de  Parma  acreditaba  que 
corría  por  sus  venas  la  sangre  de  Car- 
los Y:  no  arredraban  al.de  Urbino  las 
heridas  que  recibía:  Figueroa,  Zapa- 
ta, Carrillo,  todos  los  capitanes  de  la 
Real  trabajaban  con  menosprecio  de 
su  vida,  como  hombres  avezados  á  los 
combates:  cuando  la  JRealw  cría  apu- 
rada, porque  también  Alí  y  Pertew- 
Bajá  peleaban  como  héroes  con  sos 
jenízaros,  acudía  Don  Alvaro  de  Ba- 
zan como  si  moviera  sus  galeras  un 
íayo,  y  acuchillaba  musulmanes,  J  lo 
arrasaba  todo,  embotándose  las  balas 
en  su  rodela  y  escudo,  y  se  movía 
como  un  torbellino,  sin  que  entibiara 
su  fuego  ver  hundirse  á  su  lado  baje- 


JUAK 

i  Doris  le  teoía  estrechado  j  en  conflie- 
ia  Ulucb-Ali,  allá  arrancaba  el  mar- 
qaés  de  Santa  Cruz,  dejando  asegura- 
da la  Síal,  y  rescat^nao  la  capitana 
de  Malta,  daba  desahoro  al  fenovés, 
poniendo  en  afrentosa  fuga  al  argeli- 
no. Imposible  sería  reseaar  las  haza- 
ñas ginntescaa  de  cada  capitán  j  de 
cada  soldado  Justo  es  citar,  sin  em- 
bargo, al  insigne  autor  de  Dm  QnijO' 
U,  el  ffran  Uig'uel  de  Cerrantes,  qne 
postr^o  de  fiebre  ea  la  galera  MoT' 
qvaa  de  Andrea  Doria,  abandoniS  el 
bumilde  lecho  en  que  yacía,  para  com- 
batir; y  herido  en  el  peclko  y  en  la 
mano,  no  quiso  retirarse  hasta  que 
termina  el  combate  de  su  galera,  en 
que  murió  su  insigue  j  denodado  ca- 
pitán Francisco  de  San  Pedro.  Caido 
al  agua  Pertew-Bajá,  perseguido  por 
Don  Juan  de  Cardona,  j  entrada  su 
galera  por  Paulo  Jordán  Urbino,  tuvo 
el  sersskier  que  ganar  á  nado  ana 
barquilla  en  que  huir.  No  dieron 
los  cristianos  el  grito  de  /vieloriaí 
hasta  que  rieron  i  Alí-fiaj¿,  des- 
pués de  porfiados  estenos  de  loa 
300  jenízaros  de  su  Seal,  caer  so- 
-  bre  crujía  herido  de  bala  en  la  ñ^nte 
por  un  arcabucero  de  Don  Juan:  otro 
le  corbS  la  cabeza  ^  la  presentó  al 

feneralísimo,  que  hidalgamente  afeó 
orrorizado  la  acción,  onlenaiido  que 
fuera  arregada  al  naar;  ai  bien  no  pudo 
impedir  que  fuese  clavada  en  una  lan- 
za. £1  último  encuentro  fué  entre  las 
galeras  de  Ülnch-Alí  v  las  de  Doria; 
mas  habiendo  llegano  las  de  Don 
Juan,  hujrd  el  turco  con  40  Injeles, 
pereciendo  su  gente  casi  toda,  traga^ 
da  por  el  mar  ó  acuchillada  entre  las 
bfeñas  por  loa  yenecianos,  al  tratar 
de  desembarcar.  Perdieron  los  turcos 
en  este  mwoonible  combate  224  baje- 
les; de  ellos,  130  quedaron  en  poder 
de  los  cristianos;  más  de  90  se  sumie- 
ron en  las  aguas  6  se  quemaron,  sal- 
Tándose  40  tan  sólo.  Uurieron  en  el 
combate  25.000  turcos,  quedando  pri- 
sioneros 5.000.  Tomároolea  los  coli- 
gados 117  cañones  gruesos  j  250  de 
menor  calibre.  Más  de  12.000  cristia- 
nos, que  llevaban  cautivos  j  como  re- 
men», alcanzaron  su  libertad.  Los 
cristianos  tuvieron  también  pérdidas 
lamentables,  pues  m,urÍeron  cerca  de 
8.000  valerosos  guerreros  y  marinos; 
de  ellos,  2.000  espafioles;  800  del 
pontífice;  y  los  restantes,  venecianos. 
En  cuanto  á  bajeles,  tan  aólo  se  per- 
dieron 15.  En  cambio,  los  anales  de 
oro,  las  banderas  de  púrpura  borda- 
das de  oro  y  plata,  t  las  estrellas,  la 
luna;  las  colas  del  bajá,  fueron  pre- 
ciosoB  trofeos  que  recogieron  de  la  ba- 
talla los  aliados.  Tal  má.  el  combate 
de  llanto,  salvación  de  la  cristian- 
dad, el  más  famoso  que  registra  la 
historia.  Los  jenízaros  dejaron  de  ser 
invencibles,  j  la  Sublime  Puerta  de- 
bi¿  perder  su  supremacía  en  el  Medi* 
terraneo,  abandonando  sus  intentos 
de  haoer  á  la  Europa  mahometana. 
Aaf  habría  sido  á  creer  al  valeroso 
Z>OH  Juan  ,  qus  deseaba  acometer 
aosvas  empresas  para  acabafde  ater- 
rar i  los  toreos;  pero  sometido  el  asnn- 


JUAN 

to  á  consejo  de  los  jefes  de  la  liga,  se- 
gún él  hacía  siempre,  los  pareceres 
se  dividieron,  como  de  costumbre.  So- 
lemnizaron los  vencedores  su  triunfo 
una  festividad  religiosa  ^14  de 
Octubre),  acordando  que  cada  jefe  se 
retirara  á  invernar  con  su  respectiva 
escuadra.  Partió  Don  Juan  con  la  su- 
ya el  28  para  Corfú,  y  el  31,  después 
de  vencer  recios  temporales,  se  halló 
de  regreso  en  Uesina,  donde  fué  reci- 
bido con  un  júbilo  indescriptible. 
Hemos  expuesto  las  razones  de  por  qué 
no  fie  sacó  de  eeta  victoria,  que  hizo 
famoso  el  nombre  de  Don  Juan  de 
AusTBiA,  todo  el  &uto  qne  se  debiera. 
Las  desavenencias  entre  los  jefes  de  la 
liga  entorpecían  toda  empresa;  y  poco 
después,  la  muerte  de  Pío  V  hizo  di- 
solver la  coalición.  Recibió  Felipe  II, 
dice  el  conde  de  Fabraquer,  con  frial- 
dad j  celos  la  noticia  de  este  gran 
triunfo,  pronunciando  estas  célebres 
frasee:  «Don  Juan  vtMÍá;^ero  u  tape- 
to denatiúdo  y  piulo  habar  ttdo  venciaoj* 
como  si  todo  general  no  se  expusiera 
al  dar  una  batolla.  Don  Juan  de  Aus- 
tria se  apodera  de  Tunes  (1572)  y 
acaricia  la  idea  de  fundar  para  sí  un 
reino  cristiano  eo  África,  sobre  las 
ruinas  de  Cartago,  como  un  punto 
avanzado  de  la  oiviliíacion:  apoyado 
por  la  Santa  Sede,  solicita  de  su  her- 
mano el  título  de  rey  de  Túnez;  pero 
el  desconfiado  Felipe  se  lo  niwa,  y 

Eoco  tiempo  después  de  la  marcha  de 
lOK  Juan,  Túnez  vuelve  á  caer  en  po- 
der de  los  musulmanes.  En  los  casos 
extremos,  dice  el  señor  Lafaente,  y 
cuando  amenazaba  algún  grave  peli- 
gro ó  estaba  á  punto  de  perderse  un 
estado,  era  cuando  Felipe  II  recurría 
á  BU  hermano  Don  Juan;  así  le  envió 
en  1570  á  Granada,  y,  en  1576,  í  los 
Países-Bajos,  que  no  habían  podi ' 
reducir  á  la  obediencia,  ni  el  infle 
ble  dnque  de  Alba,  ni  el  conciliador 
Don  Luis  de  Beqnesens.  Apenas  lle- 
gado Don  Juan  a  Fláodes,  ratificó  la 
pacifieaao»  de  &anle  y  ofreció  casti- 
gar los  desmanes  de  la  tropa,  baatan- 
do  estas  promesas  para  que  fuera  re- 
cibido por  gobernador.  Con  gran  sen- 
timiento habían  evacuado  los  PalseS- 
Bajos  los  tercios  «pañoles .^Blanco 
Don  Juan  de  crueles  maquiíucíones, 
se  retira  á  Namur.  £1  príncipe  de 
Orange  romienza  las  hostilidades  y 
entra  como  un  rey  en  Bruselas.  Re- 
nuévase la  guerra;  vuelven  los  tercios 
españoles  á  Flándea  y  Don  JüaN  inti- 
ma á  los  Países-Bajos  que  le  entre- 
guen el  mando  de  sus  ejércitos  ^  cor- 
ten toda  relación  con  el  príncipe  de 
Orange.  Alg^os  nobles  envi^osos 
quieren  procflbiar  al  archiduque  de 
Austria,  batías,  hermano  del  empe- 
rador de  Austria,  pensando  de  este 
modo  conquistar  el  apoyo  de  éste:  la 
división,  dice  un  conocido  autor,  iba 
á  perder  á  los  flamencos,  cuando  el  di 
Orange ,  no  sólo  accede  ,  sino  que 
aplaude  la  elección  de  Matías.  Entra 
el  archiduque  en  los  Países-Bajos; 
pero  sin  contar  con  otro  apoyo  que  el 
de  Is^el  de  Inglaterra,  pues  su  her- 
mano el  emperador  se  — ■ "  "~" 


JUAN       .  as? 

completa  neutralidad.  Hov  Juan  mo 
se  intimida  y,  al  frente  de  su  ejército, 
toma  á  Cbarleroi  y  gana  la  famosa  ba- 
talla de  Gemblours,  causando  á  los  fla- 
mencos una  pérdida  de  10.000  hom- 
bres, entre  muertos,  heridas  y  prisio- 
neros. El  principe  deOrange,alintento 
de  indisponer  a  Don  Juan  de  Austbia 
con  su  hermano  Don  Felipe,  cuyo  ca- 
rácter suspicaz  y  desconfiado  conocía, 
y  lograr  su  retirada  de  Flándes,  pro- 
palo que  Don  Juan  andaba  en  tratos 
para  casarse  con  Isabel  de  Inglater- 
ra, y  con  el  apoyo  de  su  esposa  y  la 
aprobación  de  los  flamencos,  procla- 
marse rey  de  loa  Países-Bajos,  asegu- 
rándoles su  nueva  religión  y  sus  an- 
tiguos privilegios.  Cierto  es  que  en  lo 
pnmero  había  algún  fondo  de  verdad, 

{lues  mediaron  cartas  y  regalos  entre 
sabel  de  Inglaterra  y  Don  Juan,  con 
la  aprobación  de  Don  Felipe  que,  si- 
guiendo sus  ideas  absolutas,  esperaba 
que  el  vencedor  de  Lepanto  haría  ab- 
jurar á  su  esposa  la  religión  protes- 
tante; pero  Don  Juan  no  era  de  igual 
opinión,  y,  pensando  con  mavor  no- 
bleza, escribió  á  Doña  Isabel  dulce- 
mente,  desistiendo  de  la  proyectada 
boda  y  volviendo  á  su  primitivo  pro- 
yecto de  unirse  con  la  desgraciada 
María  Stuard,  reina  de  Escocia.  Como 
este  plan ,  "^ce  el .  señor  Lafuente, 
había  sido  siempre  tan  del  agrado  del 
papa,  se  apresuró  á  enviarle  las  bulas 
confiriéndole  la  investidura  de  aqu^l 
reino.  Gozoso  Don  Juan  de  Aubthia, 
despachó  á  su  secretario  íntimo  Don 
Juan  de  Escobedo  para  Roma  y  Ma- 
drid, con  el  encargo  de  dar  gracias  al 
pontífice  y  de  noticiar  al  rey  su  her- 
mano tas  victorias  que  obtenía  en  los 
Países-Bajos  y  su  deseo  de  que  no  ol- 
vidara sus  promesas  respecto  de  la 
empresa  de  Inglaterra,  pues  muy 
pronto  confiaba  volverá  la  obediencia 
á  las  provincias  de  Flándes.  Don  Fe- 
lipe, cada  diamáseeloio  d*  s»  kerrtano, 
temeroso  de  que  Don  Juan,  una  vez 
obtenido  el  tnunfo  en  Inglaterra,  qui- 
siera proclamarse  rey  de  loa  Países- 
Bajos,  comenzó  por  entretener  á  Es- 
cobedo con  falsas  promesas  y  acabó 
por  firmar  su  sentencia  de  muerte. 
Don  Juan  de  Austria  supo  un  dia 
con  el  más  profundo  dolor  que  sú  se- 
cretario, su  amigo,  su  confidente,  ha^ 
bía  sido  muerto  una  noche  en  Ma- 
drid al  salir  del  palacio  del  rey.  Adi- 
vinó al  verdadero  autor  de  esta  muer- 
te, atribuida  al  secretario  de  Estado 
Antonio  Pérez,  la  cual  permaneció 
^empre  en  el  mayor  misterio.  En 
Flándes  recibió  Don  Juan  un  aviso, 
enviado  desde  Londres  por  Don  Ber- 
nardino  de  Mendoza,  según  el  cual 
un  titulado  Moss  de  Racleff,  cuyo  re- 
trato le  enviaba,  se  había  comprome- 
tido á  matarle  por  encango  del  almi- 
rante Cobbe  y  mister  Walsinghen, 
emisarios  de  Isabel  de  Inglaterra,  que 
siü  duda  pensaba  vengar  de  este  modo 
el  desaire  y  la  actitud  del  héroe  de 
Gemblours.  Con  efecto,  hallándose  un 
dia  Don  Juan  dando  audiencia,  pene- 
tró Racleff  sita  ser  visto,  é  impetró  su 
apoyo,  su  nombre  del  rey,  bu  herma- 
uigitized  by 


in  herma- 

Coogle 


£60 


JUAN 


no,  como  TÍctima  que  dijo  ser  de  la 
desgracia  t  mártir  de  la  religión  ca- 
tólica, en  la  cual  quería  Tivir  j  mo- 
rir. Don  Juan,  que  le  había  conocido, 
le  ofreció  su  protección  j  disimulada- 
mente ordeno  al  capitán  de  su  guar- 
dia que  le  prendieae  al  salir.  Preso 
Bacleff  j  sujeto  al  tormento,  declaró 
que  llevaba  una  daga  envenenada  para 
clavarla  &  Don  Juan,  tan  pronto  como 
hubiera  podido.  El  héroe  de  Lepanto, 
hallándose  en  su  campo  Atrincherado 
de  Namur,  encardó  á  en  amigo  el  fa- 
moso ingeniero  Gabrio  Cerbelloni  la 
construcción  de  un  fuerte  sobre  un 
collado  llamado  Songa,  á  una  leena 
de  Ñamar.  Durante  la  obra,  amloos 
adolecieron  de  calenturas.  Don  Juan 
se  hizo  llevar  á  la  fortaleza,  á  nn 
cuarto  desmantelado  qne  ocupaba  el 
capitán  Zúñiga,  y  á  pesar  de  la  con- 
fianza que  loa  médicos  mostraban  de 
curarle,  llamó  á  su  presencia  á  todos 
los  consejeros  y  generales,  j  nombró 

Sor  general  del  ejército  j  gobernador 
e  los  Estados  de  Flándes  &  su  sobri- 
no Alejandro  Famesio,  hasta  que  el 
rey  proveyese;  luego  tomó  los  sacra- 
mentos y  se  dispuso  á  morir,  no  sin 
recomendar  i,  su  hermano  Don  Felipe 
que  mirase  por  su  madre  y  hermanos, 
e  hiciera  colocar  sub  restos  al  lado  de 
los  del  emperador  bu  padre.  Después 
cayó  en  un  violento  delirio,  en  que 
representaba  al  vivo  estar  dando  una 
batalla,  j  al  fin  espiró  et  1.'  de  Octu- 
bre de  1578,  á  los  33  aQos,  llorado  de 
todo  el  ejercito.  No  faltan  escritores, 
los  cuales  afirmen  que  Don  Juan  pe- 
reció envenado,  y  para  ello  se  fundan 
en  laa  soepechas  que  contra  él  maní 
festaba  bu  hermano  Don  Felipe,  y  ei 

;[ue  Cerbelloni,  enfermo  de  igual  do- 
encia,  se  salvó  siendo  un  anciano,  y 
Don  Juan,  que  se  hallaba  en  la  pleni- 
tud de  la  vida,  sucumbió  contra  la 
opinión  de  los  médicos  que  le  asistían. 
Lo  cierto  es  que  el  misterio  que  ocul- 
ta la  muerto  del  príncipe  Don  Carlos, 
Sroyecta  su  terrible  sombra  sobre  la 
e  Don  Juan,  y  aqui  nos  paramos,  por- 
?ue  hay  enigmas  que  sólo  pertenecen 
la  divina  Providencia.  Embalsama- 
do el  cadáver  de  Don  Juak,  espafio- 


ron  la  honra  de  conducir  la  caja  mor- 
tuoria, viéndose  obligado  Alejandre 
Famesio  á  disponer  que,  de  tiempo 
en  tiempo,  se  remudaran  los  conduc- 
tores para  que  todos  participaran  de 
tan  ansiado  honor.  Todo  el  ejército 
asistió  llorando  á  la  fúnebre  ceremo- 
nia, en  tanto  que  la  Europa  entera  se 
conmovió  al  recibir  tan  tnsto  noticia. 
Sus  cenizas  reposaron  eu  la  iglesia 
Mayor  de  Namur,  hasta  que,  en  Mayo 
de  1579  fueron  traídas  al  panteón 
del  Escorial.  Dn  célebre  escritor  ex- 
tranjero, Vander* Hammen,  en  el  libro 
que  dedicó  á  reseñar  su  vida,  le  pinta 
de  esta  suerte:  <Fué  Don  Jcan  db  Aus- 
tria de  temperamento  sanguíneo,  ga- 
llarda presencia,  algo  mis  que  me- 
diana estatura,  inclinado  alo  justo, 
de  agudo  ingenio,  buena  memoria, 
alentedo  y  fuerte,  tanto,  que  armado 
nadaba  como  si  no  taviera  cosa  (Igu- 


JUAN 

naBobre  s(;  ligero,  agradable,  cortés; 
gran  honrador  de  las  letras  y  las  ar- 
mas; excelente  hombre  de  á  caballo. 
Tqvo  la  frente  señoril,  clara,  espacio- 
sa; los  ojos,  grandes,  despiertos  y  gar- 
zos, un  mirar  grave;  hermoso  rostro 
y  poca  barba,  nndo  talle  y  airoso;  li- 
beralidad en  acciones  y  palabras;  fe 
en  las  promesas,  fidelidad  en  el  servir 
¿  su  hermano,  discreción  y  esfuerzo; 
celo  en  la  religión  católica,  reverencia 
á  laa  cosas  y  personas  sagradas,  se- 
creto y  presteza  en  ejecuter,  crédito  y 
autondad  aun  con  los  enemigos.  Ven- 
cía con  denuedo,  gobernaba  con  be- 
nignidad, proveía  y  ordenaba  con  ma- 
dureza;  hallábase  constante  en  los  ca- 
sos prósperos  y  adversos;  eiparimen- 
tadoen  la  milicia  terrestre  ymaritima, 
de  gran  conocimiento  en  los  consejos; 
sabia  elegir  sus  ventajas,  medía  bien 
las  fuerzas  y  acomodaba  la  providen- 
cia á  los  casos  y  deliberaeianes,  según 
la  variedad  de  loa  acoidentea;  presen- 
tábase á  sus  soldados  con  a&bilidad 
j  ordenaba  con  agrado.  Con  esto,  y 
con  hablar  á  cada  ano  en  su  lengua 
materna,  tenía  obediente  i  sus  óra^- 
nea  y  mandamientos  tanta  diversidad, 
de  gentes,  tanta  variedad  de  costum- 
bres, tanto  desproporción  de  ánimos 
como  se  halla  en  los  ejércitos,  com- 
puestos de  ordinario  de  diferentes  na- 
ciones.>  Otro  autor  extranjero,  Ben- 
tivoglio,  en  las  Ouerru  dt  Flámiei, 
compendíala  historia  de  Don  Juan  ns 
AiTSTRiA  en  los  aiguientes  términos: 
«HustrÓ  su  nombre  en  la  |vofesion 
militar  con  tres  nobles  empresas.  En 
la  primera,  en&eOó  el  atrevimiento 
morisco;  en  la  segunda,  el  orgullo 
mahometeno;  en  la  tercera,  el  furor 
flamenco.  Bn  cada  una,  sus  triunfos 
sobrepujaron  con  grandes  ventejas  á 
la  edad:  porque  venció  4  los  moros, 
apenas  salido  de  la  in&ncia;  humilló 
á  los  turcos,  apenas  entrado  en  la  flor 
de  la  juventud;  y  reprimió  á  los  bel- 
gas con  tal  maestría  de  guerra,  que 
un  viejo  y  consumado  capitán  no  la 
podía  mostrar  mayor. »  Para  terminar, 
el  gran  Lope  de  Vega  dedicó  á  la  me- 
moria del  célebre  Don  Juan  kb  Aus- 
tria el  sijguiente  precioso  epitafio, 
digno,  en  igual  y  larga  medida,  del 
poeta  y  del  néroe: 

«Ilízome  elíroo  Lepanto: 
Mozo  he  muerto,  viejo  ful, 
Que  al  muDdo  eo  ud  tiempo  di 
Uitinia,  euTÍdia  y  espanto.! 
Al  leer  y  estudiar  la  vida  del  per- 
sonaje de  estbs  apuntes,  no  hay  más 
remedio  que  exclamar:  «regocíjese  el 
mundo,  al  ver  que  el  cielo  envía  á  la 
tierra  tales  ditis  da  júbilo  en  las  gran- 
des solemnidades  de  laMiiistoria.  Los 
pueblos  cristianos  no  han  labrado  una 
piedra  á  la  memoria  de  nuestro  per- 
sonaje; y  nosotras  decimi>s  qne  la  fiu- 
ropa  cristiana  no  ha  sido  agradecida 
con  el  genio  español  que  salvó  á  la 
Europa  y  á  la  cristiandad. 

Juan  José  de  Austria.  Hijo  na- 
tural de  Felipe  IV.  De  nadie  son  dea- 
conoeidos  los  escandalosos  amores  del 
mían  monarca  con  la  célebre  (xtme- 
dianta  llamada:  por  unos.  Mana;  y  por  j 


JUAN 

otros,  Inés  Isabel  Calderón,  TPor  te- 
dos,  apellidada  la  Caidtron».  Fruto  de 
ellos,  nació  en  1629  el  personaje  de 
esta  biografía,  V  en  1643,  Felipe  IV, 
instig^o  por  el  condbduqua  ae  Oli- 
vares, que  quería  que  el  rey  la  diera 
el  ejemplo  para  reconocer  á  un  bastar» 
do,  que  se  encubría  con  el  nombre  de 
J*Üa*  6  Julia»tHo  F*lcáre*l,  recono- 
ció públicamente  á  Don  Joan  Jost* 
ns  Austria.  Aquella  preferencia  qne, 
entre  los  muchos  hijos  natnralea  qne 
tenía,  hacía  el  rey,  no  dejó  de  exci- 
tar la  maledicencia  del  vulgo  qoe,  re- 
cordando los  eacandaloHoa  amores  de 
la  eomediantá  con  el  duque  de  Medi- 
na de  las  Torres,  encontraba  en  el 
basterdo  rasgos  fisonómicos  del  afor- 
tunado rival  de  Felipe  IV.  Sea  del 
hecho  lo  qae  quiera,  lo  cierto  es  one, 
al  reconocerle  el  monarca,  le  colmó 
de  honores  y  diatinciones,  confinen- 
dota  en  1647  el  mando  del  ejército  de 
Italia,  donde  se  apoderó  de  Ñapóles  j 
de  otras  plazas.  Trasladado  después  á 
Cateluña ,  sometió  en  poco  tiempo 
todo  el  Principado,  que  se  hallaba  eu 
rebelión,  siendo  después  enviado  á 
Flándes,  donde  perdió  contra  Turena 
la  célebre  batella  de  las  Dunas.  Des- 
pués de  gobernar  en  Flándes  algún 
tiempo,  se  le  confió  el  mando  de  ima 
expedición  á  Portugal,  en  donde,  des- 

?nes  de  algunas  victorias,  fné  vencí- 
o  en  Eetremoz.  Muerto  Felipe  IV, 
tomó  parte  en  las  revueltas  qne  se 
suscitaron  con  motivo  de  la  ngenda; 
fué  desterrado  i  Consuegra  por  la  rei- 
na regente,  que  poco  más  tarde  le 
nombró  virrey  de  Aragón.  Cuando 
Carlos  II  llegó  á  la  mayor  edad,  le 
llamó  á  BU  lado  y  le  nombró  su  pri- 
mer ministro,  en  cuyo  puesto  acabó 
ana  dias  el  aSo  de  1679,  siendo  sepul- 
tado en  el  panteón  del  Escorial. 

Joan  Mansel.  Infante  de  España 
y  uno  de  los  poetas  y  literatos  más 
ricos  T  gloriosos  de  su  tiempo.  Bn 
hijo  ael  infante  Manuel  v  nieto  del 
rey  de  Castilla  Finando  III  el  Samte, 
Nació  en  1280  y  murió  en  1347,  des- 
pués de  haber  tomado  parte  en  laa 
revueltas  y  guerras  civiles  de  la  mi- 
noridad de  Alfonso  XI,  lo  cual  no  le 
impidió  dedicarse  al  estudie  y  á  las 
toreas  literarias.  Sus  principales  obras 
son:  M  Co*de  Zuamor;  Critica  de  Ju- 
pona; Libro  de  lot  tabioi,  del  aballen, 
del  etcudtro  y  del  infante;  Libro  d*  m- 
balleros;  Libro  dt  cata;  Libro  de  lot  e»- 
geüta;  Libro  d*  los  cantara;  Lihro  dt 
lot  eoiueios  j  Libro  de  ¡oiejempUu.  Don 
Juan  Manuel,  presea  y  corona  de  loa 
ingenios  de  su  siglo,  representa  in- 
dudablemente una  de  las  grandezas 
monumentoles  de  la  literatura  patria. 
Es,  á  buen  seg-nro,  una  de  laa  más  no- 
bles v  hermosas  figuras  del  genio  es- 
pañol. 

Joan  de  Joanes  (Vicsktb  Macip, 
conocido  por).  Célebre  pintor  nacido  en 
Fuence-la-Híguera,  cerca  de  Valen- 
cia, en  1532,  y  muerte  en  Bocairente 
en  1579.  Pasó  muchos  años  en  Italia, 
donde  estudió  las  obraa  da  BsGmI, 
cuyo  estilo  adoptó;  se  hizo  an  pintor 
notable,  y  de  vuelta  £  bu  mttria,  ftut- 
uigitizedby  VjOOQIC 


JUAN 

i6  en  Yaleneia  UDa  escnela  i  qae 
acudid  multitud  de  discípulos.  Do- 
tado de  una  piedad  tal  que  jamás 
empezaba  un  cuadro  sin  prepararse 
antes  recibiendo  los  sacrctmentos  y  en- 
tregándose á  ayunos  ;  penitencias, 
no  podfa  poner  bu  pincel  al  servicio 
de  otras  ideas;  así  ea  que  entre  — 
numerosas  obras  no  ae  encuentra 
sola  de  asunto  profano.  £1  número  de 
éstas  que  decoran  las  iglesias  de  Es- 
paña, ea  considerable.  La  ciudad  de 
Valencia  sólo  posee  m^  de  40  cua- 
dros SUJOS,  entre  los  cuales  citar»- 
IQOS:  «M  Fra%titeo  ie  Sala,  Cristo 
muerto  j  El  Sakador  ir»  Medio  de  dot 
profeUu.  Bl  museo  del  Luvre  conaérva 
'muchos  liemos  de  este  ilustre  maes- 
tro; entre  otros,  una  magnífica  Cena, 
j  en  el  de  Madrid  se  custodia  su  obra 
maestra,  el  Martirio  de  tan  Betéban, 
asunto  desarrollado  en  seis  tablas,  re- 

§  atadas  eomo  un  verdadero  portento 
a  la  escuela  antigua  espafiola.  Las 
obras  de  Joan  de  Joanbs  se  recomien- 
dan por  la  correccútn  j  pureza  del  di- 
bajo, por  un  estila  Heno  de  nobleza, 
por  la  verdad  del  colorido,  por  la  ri- 
queza j  notable  -plegadura  de  los  pa- 
ños 7  por  la  majestad  j  expresión  de 
sus  figuras,  particularmente  de  las 
cabezas  de  Cnsto,  en  las  cuales  supo 
infundir  nna  dulzura  infinita.  Ala- 
nos críticos  lé  ban  tachado  de  frial- 
dad; pero  la  contemplaidon  de  sus 
cuadros,  que  despierta  siempre  en  el 
alma  un  poderoso  sentimiento  místi- 
co, prueba  de  una  manera  in contesta" 
ble  el  genio  del  que  con  razón  estÜ 
considerado,  no  ja  como  jefe  de  la  es- 
cuela valenciana,  sino  como  uno  de 
los  mis  notables  maestros  de  la  espa- 
ñola. En  fin,  Juan  db  Joahbs  es  el 
gran  pintor  de  las  Ctnat  del  Saivador, 
en  cujros  asuntos  no  tiene  rival  en 
nimj^na  escuela  conocida. 

Jnuí  (Pedro).  Escultor  español  j 
nno  de  los  mq'ores  artistas  de  su  ápo-- 
ca.  De  su  vida  sÚlo  se  sabe  que  mn- 
lid  en  1436.  Su  obra  mis  notable  es 
el  retablo  major  de  la  catedral  de 
Tarragona. 

Joan  de  Sevilla  6  de  Lona.  Ra- 
bino judío  del  siglo  xii.  Cultivó  las 
matemáticas  j  la  astroiiomfa,  y  tra- 
dujo, á  petición  de  Raimundo,  arzo- 
bispo de  Toledo,  alguna  obras  árabea, 
relativas  á  la  Slosoña  de  AristtJteles. 
Las  principales  son:  Epitome  íotiiuas- 
írolofia;  Ciirotiuntia  y  Al/ar^amm. 

Joan  y  Santacilia  (Joroe).  Céle- 
bre marino,  matemático,  astrónomo, 
gcó^nSo  r  explondor  espafiol,  que 
naoíd  en  Novefda,  en  1713,  y  murid 
en  Madrid,  en  1775.  Siendo  muv  jiS- 
Ten  aún,  entr<5  en  la  orden  de  Malta, 
y  habiendo  abrazado  la  carrera  de  la 
marina,  hizo  varias  campañas  en  la 
costa  de  África,  como  simple  guardia, 
j  se  halló  en  la  expedición  de  Oran. 
En  1734  filé  comisionado,  en  unión 
de  Don  Antonio  de  UUoa,  para  acom- 
odar á  los  académicos  franceses  La 
uondamine,  Bougner  j  Oodin,  envia- 
dos al  Pera  á  me^ir  un  grado  del  me- 
ridiano j  i  determinar  la  figura  v  di- 
mensiones de  la  tierra.  A  su  Toalta  i 


JUAN 

España,  fué.  nonibrado  capitán  de  na- 
vio y  comisionado  para  ir  á  Ingla- 
terra á  estudiar  los  adelantos  de  la 
marina.  Dirigió  la  construcción  del 
Observatorio  astronómico  de  San  Fer- 
nando; fué  nombrado  jefe  de  escua- 
dra, comandante  de  los  guardias  ms' 
rinfts  y  director  de  ios  arsenales.  Hize 
un  viaje  á  Marruecos  en  calidad  de 
embajador  extraordinario,  y  obtuvo 
sucesivamente  los  cargos  y  honores 
de  director  del  Seminario  de  Nobles  de 
Madrid,  individuo  de  la  Sociedad  Real 
de  Londres,  de  la  Academia  de  Berlín 

f  corresponsal  de  la  de  Ciencias  de 
aris.  Dejó  varios  libros  escritos,  en- 
tre los  que  merecen  especial  mención: 
Sieíoria  del  viaje  á  la  América  meri- 
dional; Noticia»  eeeretat  de  América  eo- 
bre  el  ettado  naval,  nilUar  y  político; 
Compendio  de  la  navegación  para  uto  de 
loi  gnardiat  marinat;  Eaáme»  maritimo 
teárico-práctico  i  tratado  de  mecdnica 
aplicada  ¿  ¡a  comímceicn,  conoeiniento 
y  manejo  de  loe  buques,  y  Ettado  de  la 
atü^onomio  en  Europa.  El  nombre  de 
tabio  etpañol,  con  que  le  se&atan  na- 
dónos extranjeras,  poco  acostumbra- 
das á  reconocer  relevantes  méritos  en 
los  hijos  ilustres  de  España,  demue»- 
tra  sobradamente  que  la  &ma  de  Jos- 
as JvÁü  se  ha  extñididó  mis  aUi  del 
país  que,  para  gloria  de  sus  compa- 
triotas, tuvo  la  suerte  de  mecer  su 
ouna. 

Juana.  Femenino.  Nombre  propio 
de  mujer. 

BtimolooIl.  Jnan:  latin,  Joanna. 
(Biblia.) 

Juana.  Reina  de  León  j  de  Casti- 
lla, segunda  mujer  de  Femando  III, 
el  Santo.  Era  hija  de  Simón,  conde  de 
Dammartin  v  biznjeta  de  Luis  VII  de 
Francia.  Se  nabía  tratado  de  casarla 
con  el  rey  de  Inglaterra,  Enrique  III, 
y  aun  estaban  concluidas  las  negocia- 
ciones; pero  no  llegó  á  efectuarse  la 
boda  por  haberse  descubierto  que 
existían  entre  los  contrayentes  víncu- 
los de  parentesco.  Casada  con  Fernan- 
do de  Castilla,  en  1237,  le  acompañé 
en  todas  sus  expedidonea  militares, 
se  retiré  luego  i  Franda  y  murió 
en  1278. 

Juana  de  Castro.  Esposa  ilegíti- 
ma de  Pedro  I  de  Castilla.  Era  hija  de 
Pedro  de  Castro,  caballero  de  Galicia 
y  viuda  de  Diego  de  Haro,  señor  de 
Vizcaya.  Enamorado  de  ella  el  rey, 
que  estaba  ya  casado  con  Blanca  de 
fiorbon  y  con  María  de  Padilla,  la 
pretendió  por  esposa,  y  aunque  ella 
rechazó  las  proposidonee  del  monar- 
ca, éste  hallo  medio  de  engañarla  y 
se  casó  coalla  en  1353,  abandonán- 
dola al  dHaiguiente.  Juaha  vivió 
después  en  Dueñas  hasta  su  muerte, 
ocurrida  en  1374. 

Juana  de  Portugal.  Reina  de 
Castilla  y  de  León,  nacida  en  1439  y 
muerta  en  1475.  Era  hija  de  Eduar- 
do, rey  de  Portugal,  y  de  Leonor  de 
Aragón  y  eaaó  con  Enrique  I V  de  Cas- 
tilla, que  se  había  divordado  de  su 
primera  esposa,  Blanca  de  Navarra, 

1463.  Tuvo  de  aquel  matrimonio  i 


deaqi 
18.  lli 


la  infanta  Juana,  llamada  ¡a  Beltrw- 


JUAN  261 

neja,  porqne  la  voz  pública  atribuía 
su  paternidad  al  favorito  Don  Beltran 
de  la  Cueva.  Algunas  turbulencias 
que  estallaron  contra  el  privado,  obli- 
garon á  la  reina  á  retirarse  de  la  cort« 
y  á  vivir  en  el  castillo  de  Alaejos, 
donde  se  dice  que  tuvo  amores  con 
Pedro  de  Caatelli,  sobrino  del  arzo- 
bispo de  Sevilla.  Posteriormente  vol- 
vió á  reunirse  á  su  marido  y  murió 
seis  años  después  que  él. 
Juana  Manuel.  Reina  de  Castilla 

4 de  León,  hija  del  infante  Don  Juan 
anuel  y  biznieta  del  rey  Don  Fer- 
nando líl.  Nació  en  1333;  casó  coa 
Enrique  de  Trastamara,  que  des- 
pués reiné  con  el  nombre  de  Enri- 
que II;  estuvo  presa  de  orden  del  rey 
Don  Pedro;  huyó  i  Francia  con  su  es- 
poso, y  después  que  éste  dio  muerte  i 
su  hermano,  en  Montiel,  fué  procla- 
mada reina,  muriendo  en  Salamanca 
en  1381  y  siendo  enterrada  en  la  ca- 
pilla de  los  Reyes  moros  de  Toledo. 

Juana,  infanta  de  Castilla,  llama^ 
da  la  Bel&'oneja.  Era  hija  de  Enri- 
que IV,  el  Impotente,  y  de  Juana  ds 
Portugal  y  nació  en  1462.  Las  rel^ 
dones  amorosas  de  la  rdna  con  Don 
Beltran  da  la  Cueva  hicieron  se  cre- 
yese á  Juana  hiia  del  favorito,  lo 
cual  dié  motivo  á  una  liga  para  ex- 
cluirla de  la  herenda  del  trono  y 
para  dw  la  sucesión  al  infante  Don 
Alonso/hermano  del  rey.  Muerto  aquel 
príncipe  en  Cardeñosa,  según  algunos 
sujJOnsn,  víctima  de  un  envenena- 
tnientoj  los  confederados  obligaron  á 
reconocer  por  sucesora  i  su  hermana 
Isabel.  £1  marqués  de  Villena,  para 
conciliar  ambos  partidos,  propuso  la 
mano  de  Isabel  á  Alfonso  Y  de  Portu-  - 
gal,  y  la  de  Juana,  al  príncipe  Juan, 
heredero  de  aquél;  pero  Isabel  se  negÓ 
terminantemente.  Prometida  Juana 
después  al  príncipe  de  Guiena,  quedó 
también  sin  efecto  el  matrimonio  por 
negatse  las  Cortes  á  sandonarlo.  Luó- 
ao  que  murié  Enrique  IV,  Alonso  de 
Portugal  se  decidió  á  tomar  por  es- 
posa i  JoANA,  y  al  efecto  entré  en 
Castilla,  proclamando  su  futuro  ma~ 
trimonio,  y  tomó  el  tjtulo  de  rey  en 
unión  con  aquella,  intimando  i  Fer- 
nando é  Isabel  á  restituir  la  corona; 
hasta  que,  vencido  en  la  batalla^deTo- 
ro,  se  retiró,  pidió  auxilios  i  Luis  XI 
de  Franda  para  ayudar  i  Juana  á 
conquistar  su  reino,  y  no  obteniendo 
resultado,  desistió  de  todo  empeño  6 
hizo  la  paz  con  los  Reyes  Católicos. 
Juana  entóneos  entró  en  un  monaste- 
rio de  Coimbra,  donde,  á  pesar  de  sua 
votos,  fué  'solicitada  posteriormente 
en  matrimonio  por  Francisco  Febo, 
rey  de  Navarra,  hijo  de  Gastón  de 
Foix  y  de  Magdalena  de  Francia,  bija 
de  Luis  XI.  Mas  tarde  lo  fué  también 
lor  el  mismo  Femando  V,  viudo  ya 
[e  Isabel,  el  cual,  por  medio  de  aquel 
matrimonio  y  alwando  luego  los  de- 
rechos de  Juana  a  la  sucesión  de  En- 
rique IV,  esperaba  despojar  i  su  yer- 
no Felipe  el  Sermoeo,  que  gobernaba 
en  Castilla  i  nombre  de  su  esposa 
Juana  la  Zoca,  Juana  continuo  en 
Portugal,  llüniodose  reina,  y  murió 


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362 


JUAN 


en  1530,  en  el  palacio  de  Lisboa,  6,  la 
edad  da  69  años. 

Juana  Enriquez.  B«ina  de  Na- 
Tarra  y  de  Aragón,  q^ue  nació  por  loa 
afioa  da  1425  j  mund  en  1468.  Era 
hija  de  Don  Fadrique  Enriques,  señor 
de  Medina  de  Rioseco,  conde  de  Mel- 
gar j  almirante  de  Castilla,  j  se  casó 
en  1444  con  Don  Juan  II,  re;  de  Na- 
Tarra,  y  después,  de  Aragón,  viudo 
entonces  de  Blanca ,  hija  de  Car- 
los III  el  Noble.  Tomó  gran  ascen- 
diente  sobre  su  marido;  especialmea- 
te,  después  del  uacimianto  de  Feman- 
do, que  luego  fué  el  Rev  Católico.  Le 
hizo  desheredar  k  su  hijo  mayor,  h^ 
bido  en  su  primar  matrimonio,  el 
príncipe  de  Viana,  que  se  había  sub- 
laTado,  reclamando  para  eí  el  título 
de  rey  de  Nararra.  Habiéndole  hecho 
pnsionero,  se  sublevó  en  su  favor 
Cataluña,  por  lo  que  se  vid  obligada 
á  ponerle  en  libertad;  pero  la  muerte 
del  desdichado  príncipe,  ocurrida  de 
allí  &  poco  ttempo,  hace  suponer  que 
le  mandara  envenenar.  Esto  aumentó 
el  furor  de  la  insurrección,  y  JuaNá 
86  vio  sitiada  en  Gerona;  pero  llamó 
en  au  auxilio  i  Gastón  da  Foix,  que 
la  socorrió.  Combatió  contra  Juan, 
duque  de  Lorena,  que  disputaba  la 
Cataluña  i  su  marido,  y  murió  en  el 
sitio  de  Rosas. 

Jaana  la  Xjoca.  Reina  de  Castilla, 
hija  de  los  Reyes  Católicos  Don  Fer- 
nando y  Doña  Isabel,  que  nació  en 
Toledo  en  1479,  y  murió  en  Toidepi- 
llas  en  1556.  Se  casó  en  1496  con  el 
ttrchiduqne  de  Austria,  Felipe  el  Ser- 
moto,  i  quien  acompañó  ¿  Bruselas, 
donde  dió  á  luz  á  Carlos  V.  Volvió  i 
•  España  con  el  archiduque  an  1502, 
llamada  por  la  reina  madre,  que  que- 
ría cederte  la  corona,  é  hizo  reconocer 
sus  derechos  y  los  de  su  esposo  en  las 
Cortes  de  Aragón  y  de  Castilla.  Ha- 
biendo Yuelto  Felipe  á  los  Paísea- 
Baios,  huyendo  del  carácter  irritable 
y  del  excesivo  amor  de  su  esposa,  se 
quedó  ésta  en  España  con  su  madre, 
y  de  las  nrmestres  de  dolor  que  hizo 
por  aquella  separación,  empezaron  al- 
gunos i  tomar  pretexto  para  creerla 
víctima  de  una  enajenación  mental, 
que  tal  vez  no  reconocía  otra  causa 
que  ICK  violentos  celos  que  tenía  de 
flu  marido.  Un  segundo  alumbramien- 
to, cuyo  fruto  fue  el  príncipe  Fernan- 
do, no  mitigó  aquel  triste  estado,  y 
Juana,  poseída  de  un  verdadero  fre- 
nesí, corrió  i  Fl&ndes  i  reunirse  con 
su  esposo.  Poco  después  acaeció  la 
muerte  de  Isabel  la  Católica,  y  enton- 
ces Juana  se  embarcó  de  nuevo  con 
Felipe  en  dirección  á  España  y  llegó 
i  la  península  en  1506,  después  de 
tres  meses  de  estancia  en  Inglaterra, 
donde  les  habían  amñado  las  tempes- 
tades. Tomó  Feli^  las  riendas  del 
gobierno,  bajo  pretexto  de  la  incapa- 
cidad de  Juana,  queriendo  ocnpar  el 
trono  exclusivamente  hasta  que  fuera 
mayor  de  edad  su  hijo;  pero  los  cas- 
tellanos se  opusieron  á  sus  designios. 
Teco  nociendo!  a  por  soberana  en  las 
Cortes  da  Valladolid,  y  á  su  hijo,  por 
heredero  de  Castilla  y  León.  Lamuer- 


JUAN 

te  prematura  de  Felipe  llenó  de  tal 
amargura  el  pecho  de  Juana,  que  po- 
cos fueron  ya  los  que  dudaron  de  su 
falta  de  razón  al  verla  entregada  á  las 
extravagancias  mis  caprichosas.  Re- 
corriendo media  España  tras  del  ca- 
dáver de  su  esposo,  del  que  no  quería 
separarse  jamas,  se  estableció  en  Tor- 
desillas,  donde  dió  sepultura  á  los 
restos  del  que  tanto  había  amado,  y 
allí  vivió  cuarenta  y  siete  años  sin 
perder  de  vista  el  sepulcro  un  solo 
instante . 

Jaana  de  Arco.  Heroina  lorenesa 
conocida  con  el  nombre  de  la  Zhneella 
de  OrlfM,  y  qae  contribuyó  poderosa- 
mente á  levantar  el  espíritu  nacional 
de  la  Francia  para  terminar  la  guerra 
de  los  cien  años,  arrojando  del  reino  á 
los  ingleses  que  le  habían  invadido, 
llegando  á  hacerse  casi  por  completo 
dueños  del  reino.  Según  los  últimos 
datos,  nació  en  Domremy  |baja  Lo- 
rena) en  1409  y  era  hija  de  Santiago 
de  Arco  y  de  Isabel  Romee.  Su  infan- 
cia y  su  juventud  pasadas  en  el  cam- 
po, donde  se  dedicaba  á  guardar  ga- 
nado, tuvieron  por  espec&culo  todos 
los  males  de  la  guerra,  haciendo  que 
su  imaginación,  impresionada  por  la 
vergüenza  de  la  ocupación  inglesa, 
por  Us  miserias  de  las  discordias  ci- 
viles y  el  interés  novelesco  que  de&- 
pertaba  el  delfin  Carlos,  la  hicieran 
creer  que  el  cielo  la  deparaba  una  mi- 
sión sobrenatural.  A  la  exaltación  de 
su  mente,  acosada  por  místicos  ensue- 
ños, en  que  oía  clara  y  distintamente 
voces  divinas,  no  tardó  en  unirse  la 
credulidad  popular  que,  esperando 
ver  realizadas  sus  más  legítimas  aspi- 
raciones, acabaron  por  impulsarla  á 
seguir  una  senda  que  había  de  hallar 
por  término  el  martirio.  Después  de 
una  larga  lucha,  se  decidió  á  aceptar  el 
papel  á  que,  según  ella,  la  destinaba 
el  cielo.  Entonces  tenía  18  años,  y  un 
tío  suyo,  Andrés  Laxart,  que  había 
sido  el  primero  en  convencerse  de  su 
misión,  la  condujo  á  Vaucouleura,  y 
la  presentó  á  Bandricourt,  goberna- 
dor de  la  plaza.  Este  la  envió  á  Chi- 
nen, donde  el  rey  Carlos  VII  tenía  su 
corte.  Allí  llegó  el  24  de  Febrero 
áe  14!%,  fué  introducida  en  la  cáma- 
ra real,  y  sin  haber  visto  jamás  al  mo- 
narca, le  señaló  entre  la  multitud  de 
cortesanos,  entre  quienes  se  había 
ocultado;  le  habló,  según  se  dice,  de 
secretos  de  él  solo  conocidos,  y  le  pro- 
metió hacer  levantar  el  sitio  de  Or- 
leans,  último  baluarte  da  la  monar- 
quía francesa,  y  consagrarle  en 
Reims.  Ante  aquella  resolución,  el 
pueblo  se  dejó,  convence^'  la  corte 
no  se  mostró  más  rehacii^Pn  su  con- 
secuencia, se  armó  y  equipó  á  Juana; 
los  más  antiguos  generales  tuvieron 
que  sufrir  el  ascendiente  de  una  mu- 
jer, y  los  soldados,  arrastrados  por  el 
fanatismo,  se  dejaron  guiar  por  ella. 
Afortunadamente,  aquel  entusiasmo 
no  fué  perdido,  puesto  que  el  29  de 
Abril  Juana  enteraba  en  Orleans;  el  4 
de  Mayo  de  1429,  el  ejército  tomaba 
posesión  de  la  plaza,  y  el  8,  Orleans 
se  encontraba    libre.   La   inspir&da 


JOAN 

campesina  se  abrió  en  seguida  paso 
hasta  Reims,  por  medio  de  la  batalla 
de  Patay,  y  el  13  de  Julio  cumplía  la 
última  parte  de  su  promesa,  haciendo 
consagrar  á  Carlos  VU.  Entonces 
Juana  creyó  su  misión  cumplida  y 
quiso  retirarse;  pero  se  la  retuvo  &  8u 
pesar.  Perdida  ya  la  confianza  en  el 
apoyo  sobrenatural  que  creía  tener 
hasta  allí  en  su  ayuda,  sufrió  una 
derrota  delante  de  Paria,  acudió  al 
socorro  de  Compiegne,  sitiado  por  los 
b^rguifionsB,  y  penetró  en  la  pla- 
za; pero  habiendo  hecho  una  salida 
el  24  de  Mayo  de  1430,  no  pudo  vol- 
ver á  entrar  en  la  ciudad  por  haber 
caido  prisionera  del  bastardo  de  Wan- 
domme.  Juan  de  Luzemburgo,  que 
mandaba  el  ejército  sitiador,  so  hixo 
cargo  de  ella  y  la  vendió  en  10.000 
libras  á  los  ingleses  con  asentimiento 
del  duque  de  BoigoBa,  su  aliado.  Los 
ingleses  decidieron  que  liiera  juzga- 
da como  nigromántica  y  hereje,  y  un 
largo  é  inicuo  proceso  se  comen»  en 
Bouen.  Bl  obispo  de  Beauvais,  Pedro 


Cauchon,  que  debía  su  silla  episcopal 
al  rey  de  Inglaterra,  Enrique  V,  nid 
nombrado  para  presidir  el  tribunal 


infamé.  Se  trató  de  envolver  á  Juana 
en  una  red  de  sutilezas  teológicas;  so 
la  quiso  persuadir,  por  lo  menos,  i 
que  confesara  que  el  demonio  la  ins 
piraba;  pero  ella  mostró  durante  sus 
interrogatorios  una  sangre  fría,  una 
inteligencia,  una  elevacit»  de  senti- 
mientos, una  elocuencia  sencilla  y 
perauasiva  y  hasta  una  ironía  supe- 
rior á  sa  pericia  militar,  que  desva- 
necieron aquella  esperanza.  Entónete 
se  puso  en  juego  la  astucia  para  ha- 
llarla culpable,  firmó  ingenuamente 
una  declaración  distinta  de  la  que 
había  prestado,  y  después  de  habérae- 
la  condenado  á  prisión  perpetua  con 
la  prohibición  de  usar  otros  vestidos 
que  los  de  su  sexo,  se  le  quitó  duran- 
te  la  noche  su  traje  de  mujer.  Sor- 

f  rendida  con  la  armadura  qae  la  ha- 
ian  dejado  y  con  la  cual,  por  pudor, 
se  cubrió  á  la  aproximación  de  loe 
guardias,  fué  condenada  como  relap- 
sa á  ser  quenada  viva  en  la  plaza  del 
mercado  Viejo,  ejecutándose  tan  bár- 
bara sentencia  el  31  de  Mayo  de 
1431.  Veinticinco  años  después.  Cir- 
ios VII,  con  «1  concurso  del  p^a  Ca- 
liste Ili,  hizo  revisar  él  proceso  y  re- 
habilitó la  memorü  de  Juana,  enno- 
bleciendo á  su  familia  con  el  título 


Orleans  con  una  procesión  cívica  el 
de  la  libertad  del  territo- 
rio. El  8  de  Mayo  de  1855  se  inaugu- 
ró, en  una  de  las  plazas  de  la  ciudad 
una  hermosa  estatua  ecuestre,  obra 
del  escultor  Foyatiér;  Bouen  habí* 
levantado,  desde  hacía  largo  tiempo, 
un  monumento  de  escaso  mérito  a  la 
heroina;  y  en  Domremy  se  sustituí, 
en  1856,  con  una  estatua  de  brones 
el  busto  colocado  en  1820.  La  poeaía 
se  ha  inspirado  muchas  veces  en  la 
casta  y  noble  figura  de  la  DoautU  4t 
OrUam.  Chapelaín  la  ridiculizó  ñu 
intención  de  naeerhi.  Voltoin  como* 

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JUAN 

t¡¿  U  &lta  imperdonable  de  querer 
befiiree  de  ella  en  un  poema  bunesco; 
pero  al  mismo  tiempo  Scbillerla  idea- 
lizaba magriiñcamente  en  uno  de  sus 
mejores  dramia.  Entre  los  poetae  fran- 
eesee  modernos,  ba  habido  muchos 
que  la  han  cantado;  pero  aunque  al- 
anos han  rajrado  i  gran  altura  en 
inspiración  j  en  elegancia,  ninguno 
ha  podido  rivalizar  con  la  patética 
sencillez  de  la  hietoria.  M.  Julea 
Quicheratha  publicado  en  la  colec- 
ción de  la  Academia  de  la  Historia  de 
Francia  el  texto  auténtico  del  prooe- 
Bo  de  Juana,  db  AscOi'de  su  sentencia 
j  de  su  rehabilitación.  La  historia 
completa  de  la  DoncelUt  d«  Orleant, 

Sor  LebrundeaCharmets,  1817  (4to- 
imenee  en  6.°},  aunque  no  está  al  ni- 
vel de  la  ciencia  histórica  actual,  es 
digna  de  tenerse  en  cuenta.  Entre  los 
trabajos  más  recientes,  deben  citarse 
los  de  Michelet,  Benzi,  Vallet  de  Vi- 
riville,  resumidos  en  una  Vida  de 
Ji7AHA  DB  Arco,  publicada  en  1854 

Sor  M.  A.  Desjarfñns.  Lamartine,  en 
'I  Cinlüador,  consagró  á  Juaha  db 
Arco  una  elocuente  biograña. 

Setíi».  —  Cuando  la  Doncella  de 
OrUtuu  dejaba  su  prisión  con  la  fren- 
te erguida,  en  el  dia  del  auto,  dijo 
tranquilamente  al  oido  del  obispo  de 
Beauvaie:  «por  ti  tot  á  la  hoguera.» 

ÍCÓmo  cajeron  aquellas  palabras  de 
a  víctima  en  el  corazón  del  obispo? 
Únicamente  la  justicia  divina  lo  pue- 
de comprender.  ]Bsta  razón  es  una  de 
las  más  grandes  pruebas  de  que  exis- 
te un  Hacedor  Supremo.  Realmente; 
hav  muchas  cosas  en  este  mundo  que 
sólo  las  puede  comprender  la  justicia 
de  Dios.  Juana  db  Anco,  tá  moriste 
en  el  fuego,  para  vivir  siempre  en  el 
«mor  del  mundo:  ¡aj  de  los  que  mue- 
ren en  la  conciencia,  para  morir  des- 
pués en  la  eternidad!  {Venturosa  Jua- 
na BB  Arco!  jDesgraciado  obispo  de 
BesuvaisI 

Jatna  (la  papisa).  ^xísti<5,  entre 
el  pontificado  ds  León  I Y  y  el  de  Bene- 
dicto  III  un  papado  nombre  Juan  YIII, 
que  ha  sido  horrado  de  la  lista  de  los 
sacesorea  de  san  Pedro?  ^Era  este  papa 
nna  mujer?  A  esta  doble  pregunta  se 
ha  contestado  de  dos  maneras  díame- 
tralmente  opuestas.  Idiéntras  unos, 
creyendo  que  de  ello  dependía  el  pres- 
tigio del  pontificado,  se  han  obstina- 
do en  responder  negativamente;  otros, 
haciendo  un  arma  de  la  resolución  de 
este  problema  histórico,  han  afirmado 
los  hechos  con  no  menos  obstinación. 
A  nuestro  juicio,  no  aólo  ha  habido 
apasionaniiento  por  una  parte  y  por 
otra,  sino  que  para  ambas  el  trabajo 
ha  sido  estéril.  Ni  el  honor  de  la  Igle- 
sia pierde  nada  con  que  el  sacro  Co- 
legio se  dejara  sorprender  un  dia  por 
un  impostor,  ni  nada  tampoco  ganan 
los  que  creen  que  hechos  de  esta  na- 
turaleza hacen  perder  su  importancia 
al  pontificada.  El  único  interés  que 
debe  existir,  para  el  historiador  im- 
parcial  j  justo,  es  el  prestigio  de  la 
verdad,  raiou  y  asiento  de  la  historia. 
Pongamos  i  nuestros  ilustrados  lecto- 
res en  algunos  antecedentes.  Nótase 


JOAN 

que  en  el  siglo  pasado  nadie  creía  ya 
en  la  leyenda  de  la  papisa  Juana,  cu- 
yo movimiento  principió  al  declinar 
el  siglo  XI,  En  efecto,  Florimond  de 
Boemond  escribió  un  libro  titulado: 
El  error  popvlar  de  la  papisa  Juana 
(1587),  obra  que  dio  comienzo  i  la 
reacción  contra  la  opinión  admitida 
hasta  entonces  universalmente.  Nu- 
merosos escritores  sostuvieron  des- 
pués la  tesis  anterior,  y  lo  que  es  más 
curioso,  los  autores  de  la  protesta,  qi 
debían  tener  un  interés  mayor  en  de 
prestigiar  al  papado,  fueron  los  que 
atacaron  con  mayor  ardor  la  leyenda 
de  la  PAPISA  Juana,  llevados  induda- 
blemente de  una  convicción  sincera  y 
profunda,  porque  no  debemos  suponei 
que  entrara  eu  sus  intentos  el  naeei 
alarde  de  generosidad  histórica.  To' 
dos  estos  trabajos  tienen  por  comple- 
mento los  escritos  del  caraenal  Baro- 
nio,  cuyo  'erudito,  con  el  fin  de  des- 
embarazarse de  las  dificultades  y  ma- 
rañas de  la  cuestión,  procuró  remo- 
verla en  su  fondo.  El  cardenal  dice 
Sue  las  debilidades  del  verdadero 
uan  YIII  fueron  causa  de  que  mu- 
chas le  comparasen  á  una  mujer,  en 
donde  la  vulgar  malicia,  que  siempre 
se  tuerce  hacia  lo  malo,  encontró  asun- 
to para  dar  ser  á  la  leyenda  de  la  pa- 
pisa Juana.  Nuestra  tarea  queda  re- 
ducida i  dar  conocimiento  de  los  da- 
tos anteriores  al  siglo  xvi,  por  supo- 
ner que  son  los  menos  conocidos.  El 
fundamento  de  la  leyenda  de  nuestro 
personaje  consiste  en  suponer  que  hu- 
rto un  Juan  VIII,  sucesor  de  León  IV, 
cuyo  pretendido  papa  era  una  inglese 

Sue,  después  de  hacer  grandes  estu- 
ios  en  Atonas,  había  ido_  i  fijar  su 
residencia  en  Roma,  ocuItaJido  su  sexo 
verdadero,  y  donde  la  reputación  ex- 
traordinaria de  sus  talentos  la  había 
hecho  elegir  papa  en  855,  i  la  muerte 
de  León  IV.  Más  tarde,  habiendo  que- 
dado encinta  de  resultas  de  sus  rela- 
ciones con  uno  de  sus  servidores,  al 
atravesar  un  dia  el  trayecto  que  media 
entre  el  Coliseo  y  la  iglesia  de  Sai 
Clemente,  yendo  en  pública  y  solem 
ne  procesión,  había  dado  á  luz  una 
niña,  y  á  consecuencia  de  la  vergüen- 
za que  tal  acto  la' produjera,  había 
muerto  allí  mismo.  Platina  añade, 
como  cosa  dudosa;  pero  generalmente 
admitida  que,  desde  este  escandaloso 
accidenta,  siempre  que  se  entronizaba 
un  papa,  se  le  hacia  sentar  en  una 
silla  horadada,  colocada  en  la  capilla 
Letran,  en  la  que  el  sacro  Coiegio 
aseguraba  de  que  no  había  error 
sexo.  Voluntariamente  hemos  omi- 
tidi>  en  nueQt|o  relato  todas  las  cir- 
cunstancias dramáticos,  con  que  re- 
visten el  hecho  ciertos  historiadores, 
haciendo  á  Juana  monja  desde  la 
edad  de  12  años,  suponiendo  que  des- 
pués huyó  á  Grecia  en  compañía  de 
un  joven  fraile,  por  quien  hanía  con- 
cebido una  violenta  pasión,  y  otros 
numerosos  episódica  que  entran  más 
el  terreno  de  la  novela  que  en  el 
de  la  historia.  Sin  embargo,  el  episo- 
dio principal  necesita  una  explica- 
ción, y  ya  que  no  podamos  darla  cum- 


Juan        36S 

plída,  vamos,  por  lo  menos,  i  exami- 
nar los  testimonios  en  que  se  apoya. 
Anastasio,  bibliotecario  del  Vaticano 
y  contemporáneo  de  Juana,  ha  reco- 
nocido el  necho  en  su  Ziier  poñUJlea- 
lit.  Es  cierto  que  la  mención  de  este 

Santificado  ha  sido  suprimida  en  las 
iversos  reimpresiones  que  del  libro 
de  Anastasio  se  han  hecho;  pero  exis- 
te en  la  edición  primitiva,  que  es 
del  año  1602.  Después  de  Anastasio, 
se  encuentra  entre  los  testigos  de  la 
existencia  de  la  papisa  Juana  una 
gran  laguna,  que  se  explica  por  el  es- 
caso número  de  escritores  que  existía 
en  aquella  época  y  por  la  infinidad  de 
manuscritos  perdidos  en  una  larg». 
serie  de  guerras  y  revoluciones.  La 
primera  mención  que  encontramos,  se 
refiere  al  siglo  zi  y  pertenece  á  Úa- 
rianns  Scotus,  del  cual  trascribimos 
las  siguientes  palabras:  «A  León  IV 
sucedió  una  mujer,  Juana,  por  espa- 
cio de  dos  años,  cinco  meses  y  cuatro 
dios.»  En  el  siglo  xii,  Othon  de  FVin- 
singeu,  en  sus  CrthKai,  Oodofredo  da 
Vitervo,  en  su  Ponteo»,  j  Martin  de 
Polonia,  capellán  de  Clemente  IV, 
en  el  siglo  xiii,  no  son  menos  explíci- 
tos. Desde  entonces,  es  inútil  acumu- 
lar testimonias,  que  se  multiplican  de 
una  manera  verdaderamente  abruma- 
dora, ^^echo  de  la  existencia  de  la 
PAPISA  JHha  es  umversalmente  adop- 
tado, de  tal  modo  que,  hasta  fines  del 
siglo  XTi,  no  se  puede  hallar  un  solo 
escritor  que  lo  contradiga.  Entre  los 
que  la  afirman,  nos  basta  citar,  ¿can- 
sa de  su  autoridad  especialísima,  los 
nombres  de  san  Antonino  de  Floren- 
cia, de  Ranulfo,  de  Bernardo  Ouy,  da 
Gerson,  de  Piccolomini  (más  tarde, 
Pío  II}  y  de  Fulgosio.  Al  lado  de  es- 
tos testimonios  escritos,  no  faltan 
tampoco  algunos  hechos  materiales. 
Teodorico  i^  Niems,  secretario  de  di- 
versos papas,  había  visto  en  Boma  un 
grupo  representando  á  Juana  y  i  bu 
hija,  cuyo  hecho  atestigua  san  Anto- 
nino, y  graves  historiadores  aseguran 
que  Sixto  V  hizo  arrojar  al  Tíbei 
aquel  singular  monumento.  En  el  si- 
glo XV,  la  basílica  de  Siena  poseía 
una  colección  de  bustos  de  todos  los 
papas;  el  de  Juana  figuraba  e»ella 
con  esta  inscripción:  .Carnet  VIII,  fe- 
mina  (Juan  VIII,  mwtT.)  Mabillon  y 
Launoi  lo  vieron,  y  éste  último,  irri- 
tado sin  duda  por  contradicciones  mal 
fundadas,  dice:  «que  seria  preciso  ser 
ciego  para  no  verlo.»  Baronía  decidió 
al  papa  Clemente  VIII  á  suprimir  este 
busto  escandaloso.  Fauchet  y  Mabillon 
vieron  asimismo  la  íomosa  silla  hora- 
dada, ideada  por  Benedicto  III,  para 
impedir  un  nuevo  error.  Por  último, 

ruera  preciso  invocar  la  autoridad  •  ■ 
de  la  Iglesia  misms  en  &Tor  de  la 
existencia  de  la  papisa  Juana,  encon- 
traríamos en  las  actas  del  Concilio  de 
Constanza  una  omisión  tan  significa- 
tiva, que  tiene  casi  el  valor  de  una 
confesión  terminante.  El  Concilio,  que 
procesó  á  Juan  de  Huss  con  el  firme 
propósito  de  condenarle,  y  que  le  hizo 
sufrir  un  largo  y  minucioso  iaterro-  . 
gatorio  acerca  de  sus  errores,  no  JlSfi^Q  I P 


264 


JÜAR 


B<S  JBmÍ0  OB  emitir  unft  opinión  formal 
Bobre  U  existencin  de  Juami..  Vamos 
i  t«nninar  con  un  antecedente  c^ueno 
debe  omitirse.  Godofredo  de  Viterbo 
afirma  que  el  nombre  de  U  papisa 
Juana  fué  euprimido  en  el  catálogo 
de  los  sumos  pontífices.  Centra  estas 
noticias,  que  parecen  irrefutables,  hay 
el  testimonio  de  Hincmar  de  Beims, 
contemporáneo  de  Juana,  quien  ase- 

fura  de  una  manera  terminante:  «que 
abiendo  enviado  (el  emperador  Lota- 
rio)  diputados  i  Roma,  para  obtener 
>tn  privilegio,  supieron  en  el  camino 
la  muerte  de  León  IV,  y  que,  cuando 
llegaron  é  Roma,  Benedicto  III  ocupa- 
bala  silla  pontifical,»  cujo  hecbo  su- 
pone qne  do  pudo  tener  lu^r  el  pon- 
tificada de  la  PAPISA.  Juana.  En  cuan- 
to á  nosotros,  sin,  decir  que  sí,  sin 
decir  que  no,  opinamos  que  la  existen- 
cia de  la  PAPISA  Juana  liié  universal- 
mente  creida  basta  fines  del  siglo  xvi, 
y  que  la  lejenda  ó  la  realidad  de 
dicno  personaje  es  un  punto  histérico, 
si  no  inexplicable,  inexplicado. 

Juanas.  Femenino  plural.  Palillos 
que  usan  los  guanteros  para  ensan- 
char los  guantes. 

Juanero.  Uasculino.  Cfermaitia.  El 
ladrón  que  abre  cepos  de  iglesia. 

ETlUOLOaÍA.  JtM». 

Joanete.  Masculino.  ElJmeso  del 
nacimiento  del  dedo  gmtm  del  pié 
cuando  sobresale  mucho.  |  Cualquie- 
ra de  los  dos  huesos  altos  de  las  meji- 
llas, cuando  abultan  demasiada  6  se 
descubren  mucho,  |  J^anu.  Cada  una 
de  las  velas  que  van  sobre  la  gavia  j 
el  velacho,  j  algunas  veces  también 
encima  de  la  sobremesana. 

Juanetudo,  da.  Adjetivo.  El  que 
tiene  juanetes. 

Jnanico,  c«,  lio,  Ua,  to,  ta.  Mas- 
culinos j  femeninos  diminutivos  de 
Juan,  Juana. 

BTnioLOOÍA.  /««•■*  catalán,  Janet. 

Jnaniata.  Sustantivo.  Nombre  da- 
do en  el  siglo  t  á  los  defensores  de 
san  Juan  Crísdstomo. 

Jnanistas.  Masculino  plural.  Mü- 
tori»  ecittUttica.  Individuos  de  una 
secta  cristiana,  difundida  en  Asia,  la 
cual  no  administraba  el  bautismo  más 
queden  nombre  del  Bautista. 

BTiMOLoafA.  San  Joan  Bautista; 
francés,  f'pimxtf fe. 

Joarda.  Femenino.  La  suciedad 
que  contrae  el  pafio  por  el  aceite,  cola 

Í  otros  ingredientes  con  que  se  manió- 
r». 

Jnardoio.  Adjetivo.  Se  aplica  al 
pafio  que  tiene  juarda. 

Joarez  (Bsnito).  Hombre  de  Es- 
tado americano  y  presidente  de  la  re- 
pública de  Méjico,  en  loa  momentos 
tal  vez  más  difíciles  por  que  ha  atra- 
vesado el  que  íaé  impeño  de  Moto- 
zuma.  Naciií  en  el  pueblo  de  Ixtlan, 
en  el  Estado  de  Oaxaca,  en  1805.  Suc 
padres,  de  condición  humilde,  perte- 
necían á  esa  raza  indígena  pura,  que 
tan  abatida  y  menospreciad  se  veía 
entánces.  Pobre  j  sin  apojo,  tuvo  du- 
rante su  juventud  que  luchar  con  mi- 
les de  obstáculos;  pero  su  terquedad  le 
hiio  triunfar  de  ellos,  consiguiendo 


JUAE 

título  de  doctor  en  derecho  de  la  uni- 
versidad de  Méjico  y  conquistándose 
una  juste  reputeciou  en  el  foro,  en 
los  atlos  que  ejerció  como  abogado. 
Tomando  parto  después  en  loe  asuntos 
públicos,  inauguro  su  carrera  política 
comogobemadordelEstododeOaxaca. 
En  lKi6,  fué  nombrado  representanto 
de  su  provincia  en  el  Congreso;  j  al 
año  siguiente,  elegido  presidente  del 
Tribunal  Supremo  de  Justicia,  título 
lue  le  aseguraba  en  caso  de  íntorini- 
iad  la  vice presidencia  de  U  repúbli- 
ca. Después  de  la  calda  del  Qaoinete 
Comoufort  j  de  su  reemplazo  por  el 
del  general  Zuloaga,  Juakbz,  q^ue  es- 
teba  al  frente  del  partido  constitucio- 
nal, protostd  en  nombre  de  la  Consti* 
tucion  de  1857;  rehusé  reconocer  el 
nuevo  poder  y  llegó  á  esteblecer  un 
gobierno  en  Veracruz.  La  guerra 
civil  dié  comienzo.  La  suerte  de  las 
armas  fuá  por  el  pronto  contraria  á 
los  partidarios  de  Joarbz,  á  quienes 
el  general  Miramon,  comandante  en 
jefe  del  ejército  del  Norte,  batió  en 
varios  encuentros;  pero  estos  desas- 
tres, cpmpensados  por  otra  parto  con 
las  victonas  del  ejercito  del  Este,  no 
dieron  un  resultado  decisivo,  gracias 
á  la  incapacidad  del  presidente  Zu- 
loaga, Después  de  la  sedición  luiliter 
Íue  derroco  á  ésto  (23  de  Diciembre, 
858)  y  que  colocó  en  su  puesto  á  Mi- 
ramon, Juárez  rechazé  con  altivez 
toda  proposición  de  arreglo.  Miramon 
quiso  atecarle  en  Veracruz;  pero  el 
partido  constitucional  tomó  eu  Méjico 
una  actitud  sobrado  amenazadora  para 
que  el  joven  general  se  atreviera  á 
insistir  en  sus  planes.  Intentó  atraer- 
se las  simpatías  del  país  por  actos  de 
liberalismo;  pero  en  aquel  momento 
(Abril  de  1859)  Juarbz  obtuvo  una 
considerable  venteja,  puesto  que  el 
Gabinete  de  Washington  había  reco- 
nocido su  poder.  Miramon  protestó; 
pero  BU  rival  no  tardó  un  punto  en 
aprovecharse  de  la  sanción  oficial, 
que  acababa  de  recibir,  y  decretó  ac- 
tos ten  importantes  como  ta  institu- 
ción del  matrimonio  civil;  puso  en 
ejecución  una  Ifnea  férrea  entre  Vera- 
cruz  y  la  capitel  y  confiscé  los  bienes 
del  clero.  Entretanto,  la  guerra  con- 
tinuaba si  11  resultados  decisivos  para 
ninguno  de  loa  dos  bandos.  En  Marzo 
de  1861,  Miramon  puso  sitió  á  Vera- 
cruz;  pero  Juarbz,  no  sólo  resistió  el 
ateque;  sino  que  rehusó  ventejosas 
proposiciones  de  paz.  Rebabilitedo 
por  mar,  amó  á  los  sitiadores  consu- 
mirse bajo  ios  muros  de  la  ciudad  y, 
obligándolos  á  levantar  el  sitio,  apro- 
vechó su  debilidad  .Attra  tomar  la 
ofensiva  y,  á  fin  del  aRS.  logró  ver  á 
Miramon  reducido  al  valla  de  Méjico. 
El  22  de  Diciembre,  su  lugarteniente 
Oiioga  dispersaba  el  último  ejército 
de  su  adversario  en  la  batalla  de  Sm 
Migwiito  y  aseguraba,  al  fin,  el  triun- 
fo al  partido  constitucional.  Hecho 
esto,  y  mientras  que  el  general  Mi- 
ramon huía  á  Europa  (II  de  Ene- 
ro, 1861)  JuAKEZ  entraba  en  Méjico; 
formaba  su  Gabinete;  destituía  i  todos 
tos  empleados  dsl  antiguo  Gobierno; 


JÜAB 

ponía  en  vÍ2t)r  las  leyes  relativas  i 
los  bienes  del  clero  y  despedía  con  laa 
formas  más  expeditivas  á  los  represen- 
tantes délas  potencias  extranjeras,  que 
habían  demostrado  sus  simpatías  al 
general  Miramon.  Reconocido  por  In- 

flaterra  en  el  mes  de  Febrero,  y  por 
rancia,  algunas  semanas  después, 
trató  de  afianzar  su  poder,  haciéndo- 
se reelegir  preaidwito  (II  de  Junio, 
1861);  pero  no  por  eso  lo^ró  compri- 
mir los  desórdenes  interiores,  ni  ea- 
tiefocer  las  reclamaciones  de  las  na- 
ciones extranjeras.  Reducido  á  soste- 
nerse por  medio  de  la  fuerza,  después 
de  romper  sus  relaciones  oon  Bspafia, 
no  temió  (17  de  Julio)  faltar  á  sus 
compromisos  con  Francia  é  Inglater- 
ra ,  suspendiendo  por  dos  afioe  el 
pago  de  tas  indemnizaciones  pactadas 
anteriormente.  Este  violación  de  loa 
tratados  fué  seguida  de  una  coalición 
entre  tas  tres  potencias  europeas.  Ta- 
jadas en  BUS  intereses,  y  bien  pronto 
una  expedición  franco-anglo-espaúola 
desembarcó  en  Méjico.  El  Congreso 
dio  plenos  poderes  á  Juarbz  para  re- 
sistir á  ta  intorveocion  de  los  aliados, 
en  cuya  virtud  hizo  un  llamamiento 
á  las  armas  á  la  nación  entora  (26  de 
Setiembre,  1861).  Descontento  de  ha- 
ber visto  fracasar  los  preliminares  de 
la  paz  (19  de  Febrero,  1862)  mandó 
fusilar  al  general  Robles  (23  de  Hai^ 
zo)  y  exigió  que  los  franceses  le  en- 
tregaran al  general  Almonto ,  qu« 
eateba  bajo  eu  protección.  Rechazada 
este  demanda,  rotas  las  conferencias 
entabladas  en  Orizaba  (6  de  Abril)  la 
guerra  dio  oomienzo  con  Francia,  por 
uaber  quedado  satisfechas  Inglaterra 
y  España.  No  se  sabe  cómo  el  ejército 
francés,  después  de  haljer  sido  derro- 
tado ante  ta  formidable  defensa  de 
Puebla,  se  vio  obligado  á  retroceder  en 
medio  de  laa  mayores  privaciones  para 
esperar  refuerzos;  pero  ello  es  lo  cierto 
-ue  este  primer  triunfii  exaltó  graa- 
iemente  las  ideas  y  eeperanzas  de 
Juarbz.  Sin  embargo,  las  fuerzas  del 
Gobierno  mejicano  no  podían  ser  bas- 
tantes á  contrarrestar  los  poderosos 
refuerzos  venidos  de  Francia,  lo  cual 
motivó  que  el  año  de  1863  no  fae« 
otra  cosa  para  JuARBZ' que  una  serie 
no  interrumpida  de  descalabros  y  des- 
venturas, en  las  cuales  no  tuvo  otro 
amparo  que  la  perseverancia  de  su  ca- 
rácter y  et  aliento  de  su  corazón.  Des- 
pués de  evacuar  la  capitel,  se  retiró  á 
Cuemavacas;  luego,  á  San  Luis  de 
Potosí,  eu  donde  procuró  reorMniíar 
su  gobierno  y  eligió  al  general  Dobla- 
do para  presidente  de  ministros,  te- 
niendo, por  ultimo,  que  retirarse  y 
estabteoerse  en  Zacatecas.  Cuando  el 
nuevo  imperio  de  Maximiliano  par*- 
cía  á  punto  de  consolidarse  oon  las 
victorias  del  ejército  francés,  Juarks 
tuvo  el  gran  desconsuelo  de  vuae 
abandonado  da  sus  más  valiosos  s»- 
cuaces,  como  Urnaga  y  Doblado,  qae 
se  adhieren  al  impeno,  en  Julio  y 
Agosto  de  1864.  González  Ortega  y 
Negreto  resiston  aún,  fieles  á  la  causa 
nacional;  pero  graves  desastres  sufri- 
dos en  las  márgenes  del.ríoNaxas, 


JÜAB 

OU70  desbordamiento  aumenta  sus 
pérdidas,  aGabnron  por  dispersar  sus 
Mrmas  bd  el  mes  de  Setiembre.  Ya  no 
haj  posible  contra  la  monarquía  otra 
cosa  que  el  plan  de  guerrillas,  y  Juá- 
rez decide  sostenerse  hasta  el  fin. 
Perseguido  de  cerca,  tiene  que  reñl- 

Siaree  en  Tejas;  pero  reaparece  poco 
espues.  Alentado  por  el  apoyo  j 
prestigio  moral  de  la  Union  del  Nor- 
te, 7  más  &un  por  las  inspiraciones 
de  su  fe,  espera  un  momento,  que 
considera  decisivo,  y  el  momento  fie- 
gó.  El  cuerpo  expedicionario  francés, 
ciejendo  asegurada  la  monarquía, 
abandona  á  Uéjico;  pero  apenas  se 
embarca,  Juarbz  toma  la  ofensiva.  En 
los  primeros  dias  de  1866,  los  repu- 
blicanos se  apoderan  de  Sagdad;  se 
hacen  dueños  de  Alamar,  en  la  pro- 
TÍncia  de  Sinaloa,  v,  al  mando  de  Es- 
cobedo,  el  principal  sosten  de  Jdaebz, 
obligan  i  la  villa  de  Matamoros  i  ren- 
dirse,después  de  una  serie  de  sangrien- 
tos combates  (24  de  Junio  de  1866). 
Al  ñn  del  afio,  el  poder  constitucional 
de  JuABHz  toca  á  su  término  legal,  y 
BU  competidor,  González  Ortega,  se 
declara  presidente  de  la  república  en 
manifiesto  fechado  en  Nueva-Orleans. 
Pero  la  saerte  se  declara  en  favor  del 
primero  y  su  competidor  es  hecho  pri- 
sionero en  la  frontera  de  Tejas  por  or- 
den del  Gobierno  de  los  Esúdos-üni- 
dos,  que  reconocen  &  Jdasbz  como 
presidente  y  le  envían,  en  calidad  de 
representantes  oficiales,  á  ií.  Camp- 
bell y  al  general  Sherman.  Ortega  to- 
^ra,  sin  embargo,  penetrar  en  Méjico; 
pero  cae  en  manos  de  bus  adversarios 
y  la  autoridad  de  Juarbs  queda  con- 
solidada (Enero  de  1867).  Entretanto, 
el  emperador  Maximiliano  se  ve  pre- 
cisado á  abandonar  la  capital  para  re- 
fuciarse  en  Queretaro;  pero  bien  pron- 
to loe  juaristae  asedian  la  ciudad,  at 
mando  de  Escobedo,  y  el  15  de  Majo, 
después  de  una  lucha  de  las  más  vi- 
Tas,  se  apoderan  de  ella.  En  medio  de 
la  general  exacerbación  de  los  odios 
del  partido  trius^te,  Juasbz  hace 
comparecer  á  Maximiliano  ante  un 
consejo  de  guerra  que,  el  19  de  Ju- 
mo, le  condena  i  muerte  en.  unión  de 
loa  generales  Miramon  j  Mejía.  A1- 
ffnnos  dias  después  de  la  ejecución  de 
la  sentencia,  Méjico  y  Veracraz  se 
rinden  i  discreción  i  las  tropas  del 
presidente  Juasbz;  trata  desde  enton- 
ces í  los  gobiernos  extranjeros  de  po- 
tencia á  potencia;  rehusa  entregar  í 
Austria  los  restos  de  Maximiliano, 
mientras  que  no  sean  redamados  ofi- 
oíalmente,  y  no  consiente  en  entrar 
en  relaciones  comerciales  con  las  na- 
ciones europeas  en  tanto  que  do  reco- 
noxcan  su  gobierno.  Al  mismo  tiem- 
po, convocaba,  en  virtud  de  las  resta- 
blecidas leyes  republicanas,  el  con- 
greso nacional,  al  cual  proponía  en  su 
mensaje  un  conjunto  de  reformas  li- 
berales, que  fueron  saludadas  con  el 
aplauso  del  país.  En  el  mes  de  Octu- 
bre era  reelegido  presidente  de  la  re- 
pública mejicana  y  prestaba  de  nuevo 
juramento  en25  de  Diciembre  de  1867. 
Sin  embargo,  á  pesar  del  entusiasmo 


JDAR 

del  partido  republicano  hiela  su  jefe, 
diversas  tentativas  de  revuelta  tuvie- 
ron lugar  en  Jalapa;  r,  sobre  todo, 
en  el  Yucatán;  pero  todas  fueron  so- 
focadas en  breve  termino.  El  general 
Ortega,  que  había  fomentado  muchas 
de  ellas,  acabú  por  abdicar  de  sus 

Sretensiones  en  favor  de  su  rival,  jr  un 
ecreto  de  amnistía,  concedido  a  los 
partidarios  del  emperador  Maximilia- 
no (Abril  de  1869),  acabó  de  asegurar 
&  JuARXz  en  el  poder. — Queretaro  fué 
t«atro  del  triunfo  de  Juarbz,  y,  sin 
embargo,  es  la  sombra  de  su  vida. 
Allí  se  habían  encontrado  dos  hom- 
bres esclavos  de  su  deber.  Maximilia- 

I,  el  emperador  que  lleva  su  hidal- 
guía hasta  el  punto  dearrostrar  la 
muerte  intes  de  dejar  el  puesto  en 
que  se  le  había  colocado,  se  encuentra 
prisionero  del  indomable  indio  de  lot 
iot^ttet,  que  lo  había  arrostrado  todo 
por  la  independencia  de  eu  país.  La 
república,  triunfando  del  imperio,  te- 
nía un  difícil  problema  que  resolver; 
la  vida  del  emperador.  Juabkz  fué  el 
destinado  á  resolverla  en  hora  men- 
guada. Perdonar  es  señal  de  valor;  des- 
hacerse de  un  contrario  vencido  por 
su  mala  fortuna,  es  un  olvido  lamen- 
table. Podrá  argúirse  que  la  opinión 
publica  lo  hizo,  6  que  lo  hizo  un  con- 
sejo de  guerra,  lo  cual  vale  tanto 
como  pretender  escudarse  con  la  tría- 
te política  de  excusas  embozadas. 
Juárez  acudió  &  un  consejo  de  guer- 
ra para  derivar  la  responsabilidad  del 
atentado;  pero  la  historia  no  se  deja 

igañar  asi.  La  historia  sabe  perfecta- 
mente que  el  consejo  de  guerra  era  él. 
Por  consiguiente,  naj  que  decirlo  con 
honrada  níinqueza:  quien  matji  al  em- 
perador Maximiliano  fué  el  presiden- 
te JuABEZ.  No  admite  duda  que  el 
personaje  de  esta  biografía  tnvo  en  su 
abono  ciertas  razones;  pero  la  sangre 
del  desgraciado  príncipe  es  un  estig- 
ma eterno.  Entre  el  que  sacrifica  y  el 
sacrificado,  nosotros  nos  arrodillamos 
sin  vacilar  con  quien  se  arrodilla 
para  morir.  El  que  mata,  intes  que  á 
nadie,  se  mata  á  sí  propio:  el  que 
muere  en  una  hora  de  terrible  infor- 
tunio, puede  morir  con  alma  entera. 
Venga  la  muerte;  pero  que  nos  halle 
con  nuestra  alma.  Antes  que  Juárez, 
antes  que  Méjico,  antes  que  todo  el 
mundo,  es  un  sentimiento  de  huma- 
nidad. Aparte  la  sombra,  que  se  cier- 
ne sobre  el  sepulcro  de  nuestro  perso- 
naje, el  repúblico  mejicano,  el  patri- 
cio insigne,  es  uno  de  esos  genios  po- 
derosos, á  quienes  Dios  concede  la 
gracia  de  reproducirse  de  su  sombra. 
Finalmente,  nuestro  personaje  no  es 
nn  individuo;  es  su  patria.  Murió 
en  1872.  Si  haj  un  mundo  más  allá 
de  esta  vida,  en  donde     '   '      ^  - 


JÜBI 


265 


noble  memoria  estará  siempre  muj 
por  encima  de  las  bajas  calumnias 
con  que  el  odio  ha  intentado  man- 
charla. 

Juárez  de  Toledo  (Juaka).  Espa- 
ñola célebre  por  su  valor,  que  vivía  á 
fines  del  siglo  XV.  Fué  esposa  de  Juan 
de  Rivera,  general  de  los  Revés  Cat(5- 
licos;  defendió  el  paso  de  Montema- 
jor,  contra  .el  rey  de  Portugal,  y  des- 
preció con  altivez  las  proposiciones 
que  la  hizo  el  monarca  lusitano  para 
atraerla  &  bu  partido. 

1.  JUfaa.  Uasculino.  Nombre  de 
un  dios  moro. 

Etimoldoía.  Forma  simétrica  de 
Jehovah  y  de  Júpiter. 

Reieña. — El  vocablo  Juba  no  ee  otra 
cosa  que  la  traducción  morisca  del 
JeKovak  de  los  hebreos,  ó  del  Júpiter 
de  loa  latinos. 

2.  Juba.  Masculino.  Siitoria  al^■ 
tiff*a.  Nombre  de  dos  reyes  de  Mauri- 
tania, el  segundo  de  los  cuales,  ven- 
cido por  los  romanos,  escribió  en  Ro- 
ma sobre  geografía,  historia  y  otros 
asuntos.  (Cúsab.) 

Reseña. — También  hablan  de  los 
anteriores  personajes  Plinio  y  Pris- 
ciano. 

Jubarba.  Femenino.  Botánica.  Ja- 
VACEASA.  D  Hay  cuatro  especies  de  ju- 
babba:  una,  que  corresponde  al  lerper- 
D»vwm  teetantm,  de  Liuneo:  otra,  que 
corresponde  al  tedwn  tel^hium:  otra, 
al  tedwH  álbum:  otra,  al  tedvm  aere, 

Etiuoloqía,  1.  Latin  Jovit  barba, 
barba  de  Júpiter;  italiano,  barba  de 
Gfiow;  francés  del  siglo  xiii,  jvmiar- 
he;  moderno,  jocharle;  provenzal,  íof- 
hayol;  ■WAÍoa,  jobade;  n&murés,  jííflti- 
de;  Hainaut,  ytntíaríe,  í'fftiiar. 

2.  Littré,  calculando  que  apenas 
existe  semejanza  entre  la  jubarba  y 
la  barba  de  Jove,  sospecha  que  cierto 
nombre  galo,  citado  por  Dioscórídes, 
pudo  confundirse  con  la  barba  de  Jú- 
piter. 

3.  Según  esta  conjetura,  la  voz  del 
artículo  se  derivaría  del  nombre  galo 
iovmbarown,  equivalente  á  la  forma 
griega  que  trae  Dioscóridea:  lov[j,5a- 

■    'IV,  1" 


Suede  arrodillarse  para  pedir  perdón, 
UARBz  se  debe  arrodillar  delante  de 
BU  víctima,  como  su  víctima  se  arro- 
dilló delante  de  una  cruz.  Las  lágri' 
mas  de  un  pueblo,  que  venera  su  je- 

Sultura,  dicen  bien  claro  que  Benito 
üABEZ,  el  héroe  de  su  pueolo  y  de  su 
raza,  pudo  engañarse,  quemaido  por 
la  fiebre  del  patriotismo;  pero  que  su 


poÚH.  (IV 
Jubei 


jubera.  Femenino  anticuado.  Casa 
de  labranza. 
Joberift.  Femenino  anticuado'.  Ju- 

BEBA. 

Jubete.  Masculino.  Xubbte. 

Jubeteria.  Femenino  anticuado. 
La  tienda  donde  se  vendían  jubones 
y  otras  ropas.  |1  Anticuado.  El  oficio 
dejubetero. 

Jabotero.    Masculino  anticuado. 

1  que  hacía  y  componía  jubones  y 
otras  ropas. 

Jobilable.  .Adjetivo.  Que  puede 
jubilarse. 

Jubilación.  Femenino.  Relevación 
del  trabajo  ó  carga  de  algún  empleo, 
conservando  al  que  lo  tenia  los  hono- 
res y  el  sueldo  en  todo  ó  en  parte.  || 
Anticuado.  Ji^bilo. 

Btiuoloqía.  Jubileo,  aludiendo  á 
que  es  la  remisión  ó  e\  jubileo  del  tra- 
bajo; latin, ySHiSíío,  aclamación,  gri- 
tos de  alegría;  fnaíés,  JuHlatiou;  ca- 
talán, juitlacüf.  í  /^í^n  I  r* 
niianí       igitized  by  VjiJOy  It 


266 


JUBI 


Stttña. — La  prímitiTt  jdbilaoion 
se  concedía  &  los  que  habían  Berrido 
cincuenta  años,  época  que  compren' 
día  el  jubileo  de  MoÍBés. 

Jubilado,  da.  Participio  pasivo  de 
jubilar.  I  Masculino.  La  persona  á 
quien  se  lia  dado  Jubilación, 

Etuiolooía.  Jubilar:  catalán,  ^i 
bilai,  da;  ínncéa,  iubiU,  lleno  de  ji 
bilo;  italiano,  ffiwiUito. 

Jnbilador,  r«.  Masculiao.  El  que 
jubila. 

EriuOLoaí^.  Jubilar:  italiano, />»- 
iilalert. 
.  JabUamiento.  Masculino.  Jubila- 
ción. 

Jolulante.  Participio  activo  anti- 
cuado de  jubilar.  El  que  se  jubila  d 
se  alegara. 

Jubilar.  Actíro.  Eximir  i.  algpino 
del  trabajo  j  funciones  de  su  empleo 
por  ancianidad  <i  enfermedad,  conaer- 
v&ndole  durante  su  vida  el  todo  d  par- 
te del  sueldo  que  disfruta,  j  sus  ho- 
nores ó  los  del  grado  supenor.  \  Fa< 
miliar.  Desechar  por  inútil  alguna 
cosa  j  no  servirse  mis  de  ella.  \  Becí- 
proco.  Conseguir  la  jubilación,  \  An- 
ticuado. Alegrarse,  regocijarse. 

Btiuoloqu.  JnbiUo:  catalán,  jV 
Hlar,j%bi¡ért9. 

Jnbileo.  Masculino.  Entre  los  is- 
raelitas era  una  fiesta  pública  que  se 
celebraba  al  terminar  cada  período  de 
siete  semanas  de  aOos,  6  sea  al  comen- 
zar el  año  quincuagésimo.  En  este 
B&o  no  se  sembraba  ni  se  segaba;  to- 
dos los  predios  vendidos  ó  de  cual- 
quier manera  enajenados,  volvían  k 
su  antiguo  di^Qo,  j  los  esclavos  he- 
breos, con  BUS  mujeres  é  hijos,  reco- 
braban la  libertad.  |  Entre  los  cristia- 
nos es  una  indulgencia  plenaria,  so- 
lemne j  universal,  concedida  por  el 
papa  en  ciertos  tiempos  j  en  ciertas 
ocasiones  mediante  bula,  en  cu^o  sen- 
tido se  dice:  la  bula  del  jubileo.  Q  El 
espacio  que  contaban  los  judíos  de  un 
jubtlao  a  otro.  Q  dk  c&ja..  El  que  se 
conoede  con  la  obligación  de  dar  al- 
guna limosna.  Didsele  este  nombre, 
porque,  para  recoger  dicha  limosna, 
sesolfanponercajas.  ||  Ganar bl  jubi- 
leo. Frase.  Hacer  las  diligencias  ne- 
cesarias para  conseguirlo.  ¡  Por  jubi- 
leo. Modo  adverbial.  Rara,  vez,  con 
alusión  i  que  el  jubileo  se  concedía 
de  cien  en  cien  aSos.  |  Metáfora.  La 
entrada  y  salida  frecuente  de  muchas 
personas  en  alguna  casa  ú  otro  sitio. 

ETiuoLoaÍA.  Hebreo  iibtl  {^p^). 
trompeta,  aludiendo  á  que  con  trom- 
peta se  anunciaba  el  jubileo;  elunath 
ia-i5hel(  5Ttlpíl5^),  el  año  de 
remisión;  latín,  jubíláut ;  italiano, 
givibiUo;  francés,  jubiU;  provenzal, 
jiábtU»;  catatan,  jubileo. 

Mietoria. — Fiesta  de  los  judíos  jde 
los  cristianos.  Entre  losjudios,  se  ce- 
lebraba cada  cincuenta  años.  Este  año 
se  llamaba  tiñojvbilar  á  del  jubilbo. 
Entdiices  las  deudas  eran  abolidas  6 
prescritas,  como  dinamos  hoj;  los 
bienes  enajenados  eran  devueltos  á 
sus  primeros  poseedores,  6  k  sus  he- 


JUBI 

rederos;  los  individooa  qu«  se  halla- 
ban an  la  servidumbre,  recobraban  su 
libertad.  Jcbilbo  es  palabra  que  vie- 
ne de  yovel,  trompeta,  porque  au  pu- 
blicación se  hacia  con  este  instrumen- 
to. Entre  los  cristianos,  es  cierto  tiem- 
po durante  el  cual  el  papa  concede 
indulgen,cias  plenarias,  precedido  j 
acompaüado  de  oraciones  6  rogativas 
especiales.  Boni&cio  VIII  le  estable- 
ció en  1300.  El  jubileo  regular  se  ce- 
lebraba al  principio  cada  cien  afios. 
Clemente  Vi  le  umitú  i  cincuenta; 
Gregorio  XI,  i  treinta  y  tres;  j  Paik- 
lo  II,  i  veinticinco.  El  nombre  de  ju- 
bileo no  filé  adoptado  hasta  1473,  por 
Sixto  lY;  antes  se  designó  esta  so- 
lemnidad con  el  nombre  de  gran  «»- 
dtiigtneia.  También  ha;  un  jubileo  al 
advenimiento  de  cada  papa,  que  lo 
puede  asimismo  ordenar  en  circuna' 
tancias  particulares  y  excepcionales. 
Lo  expuesto  está  conforme  con  tos 
si  guie  n^  datos: 

1.  JUBu:..xu6  4NMU.  Del  hebreo  »0¿tfí, 
sonido  agado  y  prolongado,  como  el 
de  la  bocina  d  trompeta,  al  sdn  de  la 
cual  se  anunciaba  el  «I»  lU  rmiiio», 

2ue  á  esto  equivale  el  año  jubilar  ó 
el  JUBILEO,  vox  que  otros  sacan  direc- 
tamente del  verbo  Aóbil,  remitir,  con- 
donar, restituir. — Entre  Los  hebreos, 
las  tierras  j  los  instrumentos  d( 
labranza  estaban  como  vinculados  en 
las  ñunilias;  j  sus  poseedores  podían 
enajenarlas  por  un  tiempo  dado  d  em-, 
peñarlas  j  desempeñarlas;  pero  en  el 
aAo  del  lUBiLio  (ae  cincuenta  en  cln. 
cuenta  afios)  caducaban  todos  los  em' 
peños  j  prescribían  todas  las  deudas, 
volviendo  los  bienes  al  poder  de  sus 
antiguos  dueños.  Así  es  que  loe  prra- 
tamistas  tenían  que  echar  siempre  sus 
cuentas  ajustadas  á  la  major  O  menor 
proximidad  del  afio  jubilar. 

2.  En  la  ley  de  gracia,  el  JUBlLBO 
es  también  una  indulgencia  plenana, 
solMune  T  universal,  concedida  poi 
el  papa,  a  imitación  de  aquella  sabia 
ley  det  legislador  de  los  hebreos.— 
Bonifacio  vlll  instituid  el  jubileo 
cristiano,  d  «flú  ta%íe,  en  la  forma  que 
hoy  conserva  todavía,  y  se  celebrd 
con  gran  pompa  el  año  1300;  aunque 
sin  Llevar  el  nombre  de  jubileo,  dis- 
poniéndose que  igual  indulgencia  se 
ganase  cada  cien  años,  Clemente  VI 
ordend  que  se  ganase  cada  cincuenta 
afios,  y  fué  quien  le  did  el  nombre  de 
jubileo.  En  1389,  urbano  V  redujo-este 
plazo  á  treinta  y  tres  años,  en  memo- 
ria de  los  que  vivid  Nuestro  Señor  Je- 
sucristo; [wro  en  1449,  Nicol&s  V  lo 

fuso  otra  vez  á  cincuenta  años.  En 
470,  Paulo  II  lo  redujo  i  veintícínco 
años;  y  en  1473,  Sixto  IV  confirmó 
esta  última  reducción,  que  es  la  que 
subsiste  todavía. 

3.  Además  de  este  jubileo  ordinario 
6  periddioo  fel  último  afio  santo  fué 
el  de  1852)  el  papa  concede  otros  á  su 
elección  v  en  ciertas  ocasiones  impor- 
tantes .  El  último  jubileo  de  esta  clase , 
á  extraordinario,  ha  sido  el  concedido 
por  su  santidad  Pío  IX  en  su  encícli- 
ca del.*  de  Agosto  de  1854,  (MONLAD.] 

4.  El  jubileo  israelita  era  la  pri. 


JtlGL 

mera  de  mu  leyes  dviles,  pneatoaoa 
daba  su  coustitucioa  y  gu  forma  £  la 
propiedad, 

5.  Durante  el  jubileo  que  tuvo  lu- 
gar á  mediados  del  siglo  uv,  1360, 
acudieron  i  Boma  sobre  200.000  pe- 
regrinos. 

0.  En  Francia,  llámase  también  JU- 
BILBO á  una  festividad  religiosa,  pu- 
ramente doméstica,  con  que  se  suele 
celebrar  el  haber  cumplido  cincuenta 
años  de  matrimonio,  o  de  haber  Bor- 
vido  algún  empleo  durante  el  tiempo 
mencionado. 

7.  También  se  conoce  el  matrimni» 
dé  JUBILEO,  que  efi  el  que  se  celebra  á 
los  cincuenta  años  de  unión,  conyugal, 
suponiendo  que  el  primer  eaaamienlo 
ha  quedado  nulo,  en  virtud  de  la  r«- 
misioD  del  JUBILEO  canónico. 

Júbilo.  Masculino.  Gozo,  alegría, 
remeijo. 

Btimoumía.  Jvhileo:  latina ^iH/asi, 

E'toa  de  goxo;  italiano,  gwM»;  cala- 
,  júbilo.  £1  jutúleo  era  el  JÚBILO  de 
una  fiesta,  eomo  el  júbilo  es  el  jubi- 
leo del  corazón. 

JnboD.  Masculino.  Testidura  q^ue 
cubre  desde  los  hombros  hasta  la  cin- 
tura, ceñida  y  ajustada  al  cuerpo.JK 
AZOTES.  Familiar.  Los  azotes  que  se 
daban  por  justicia  en  las  esleídas.  ^ 
DK  NUDILLOS.  Espscie  de  cot».  |  ojs- 
TBAno.  Cierta  defensa,  hecha  en  for- 
ma de  jubón,  que  usaban  antigua- 
mente, la  cual  era  de  una  redeeilla  de 
acero  muy  menuda,  puesta  sobro  al- 
guna cosa  fuert«,  como  ante.  |  Bubm 
JUBÓN  MK  TKNOOEN  FuANCiA.  Fñse fa- 
miliar que  se  usa  para  burlarse  da 
quien  se  jacta  de  tener  alguna  «osa 
que  en  realidad  no  le  puede  servir. 

BriMOLoafA.  Álj%ba:  Árabe  djniiet, 
ijtmbbet;  provenzal,_;«po,  jifpo»;  hnr- 
guifton,  giptm;  normando,  jt^i»;  por- 
tugués, fftbSo;  franóés,  j^pi,  j^V^i 
italiano,  yiMsa,  gi%bbviu. 

Bueña. — ÁljuU,  eh*pa  yjuhoñn^ 
presentan  la  misma  palabra  de  ori- 
gen. 

Jnbonazo.  Masculino  aumentativo 
de  jubón. 

Juboncico,  lio,  to.  Masculino  di- 
minutivo' de  j  ubon . 

Jubonero.  Masculino.  El  qne  tie- 
ne por  oficio  hacer  jubones. 

Jucefla.  Femenino  anticuado.  Mo- 
neda de  oro  antigua. 

ExiMOLoaÍA.  Árabe  ¿ít*-*^ 
(yout&fía),  forma  de  Tutof,  Taiutf 
(Abou-Ya'cub)  sultán «Aaenóiíf  quehí 
acuñó  en  el  siglo  xvii,  de  1162  á  1184; 
rntuMUMÍÑM  luzBFTA,  en  Saei  (Vaier 
de  lat  Kimedat,  Sii,  315):  valenciano, 
j'tuativet,  monedas. antiguas.   (Bos.) 

Jnda.  Femenino.  Ci^  de  las  se- 
ñales que  los  árabes  ponen  sobre  sus 
letras  en  vez  de  vocales. 

Etuíolooía.  Árabe  ciail,  con  el 
mismo  sentida.  [MHllee.) 

1.  DozytraecM^,  que  se  halla  en 
Ibn-Batouta  y  en  Ibn-al-Baitar. 

2.  Pedro  de  Álcali  emplea  nela  y 

Forwia. — 1.  El  eh  inicial  se  con- 
vierte en  «,  oomo/Mi  agaiibt.  i*^*^' 
igitizedby  VjOOQIC 


JUDÁ. 

ehúib¿ia;  en  amaq%tfa,  de  aei-ehifu/f; 
en  OM^iceea,  de  tci<ia^%iqa,  ó  como 
en  ajaraca,  de  ach-^haraqa;  j  la  mis- 
ni«  fonna  eaele  tomar  el  ei  medial, 
como  en  arrexa^nt,  de  ar-recAiea. 
Chakl  representa,  psee,  ce&kl. 

2.  La  a  medial  suele  tomarse  en  %, 
como  en  chuca,  de  ekaqqa,  6  como  en 
euitba,  de  iaisba. 

Xait/  representa  amil, 

3.  Convirtamos  la  k  medial  en  c, 
como  en  eoratj,  de  íarÜMeA,  ^  tendre- 
moe  awt,  cuja  pronunciación  Buave 
BS  )Bwh,  como  la  de  »iAU6  es  m^o- 
M;  U  de  rai,  niai  6  rafal;  la  de  nt- 
¿a,  rotové;  la  de  paira,  m^rtfio.— <E 
DO  lo  he  tenido  en  poca  merced,  hon- 
ra e  gn^A  e  merced  que  eu  Bx.*  me 
ha  hecho,  en  concederme  eate  merced 
que  le  supliqué,  por  la  cual  en  conti- 
nente tomé  la  pluma  e  tos  escrebí  la 

Kesente  en  eeta  letra  arábiga  clara  e 
en  mtekda  (1),  la  qual  tos  mUj  bien 
oonoesjs  B  (Carta  dtl  moro  Zit^ri  al 
ámffu  ttt  Síia,  Mtmarial  kittórico  ttpO' 
üot  mtbUe*do  por  la  Stal  Ácaátmia  it 
la  Hütoria,  Umo  III,  fi^ma  96.)    ■ 

Jnebicupal.  Masculino.  BoÜMica, 
Árbol  grande,  de  madera  fuerte  j  ex- 
quisita, que  se  cria  en  la  Vera  Paz, 
provineia  de  Guatemala,  jda.  un  bál- 
auno  ó  resina  mnj  olorosa. 

BtuoloqU.  Vocablo  indigma. 

J114UÍ  (Tsrau  di),  Sutoria  Sagrada. 
La  tribu  di  Jddí,  toe  que  significa 
alttbiaua,  se  estableció  al  Occidente 
del  mar  Muerto.  Fnó  desde  un  prin- 
cipio la  más  poderosa  de  las  tribus  de 
Israel.  Ocupaba  un  terreno  montuoso, 
pero  lleno  de  valles  fértiles,  excepto 
en  la  pute  del  Bate,  que  estaba  baña- 
da por  el  mar  ja  mencionado.  Pi»  el 
Norte  lindaba  con  la  tribu  de  Benja- 
minj  por  el  Oeste,  con  la  de  Simeón; 
por  el  ^r,  con  los  desiertos  de  Jdn< 
mea.  Entre  bus  ochenta  t  tres  ciuda- 
des eran  citadas  particularmente  las 
nueve  ciudades  reales  de  Jerimoth, 
CUTO  rej  habla  resistido  fuertemente 
&  Josué;  Lackit,  cujos  moradores  fue- 
ron degollados;  Sobna  6  Ltbna,  que 
hizo  también  una  larga  resistencia; 
Maceda  j  Odollam,  rodeadas  de  csTer- 
ñas;  Eglon  y  DaUr;  SthriM,  ciudad 
levíticajde  refugio;  Arad,  que  de- 
pendía de  los  amorreos;  CaSUthiar- 
rim,  6  ciudad  de  los  Bosques;  Betta- 
mei,  ciudad  leritica;  SethlttM,  i  más 


(1)    Bieti  xticfada,  et  decir,  bien  puntuada 
ó  yocalúutda,  peoiendo  &  oada  cousounite  el 

KÍgno  focal  quo  la  correspaade.  A  estog  gigaos 
llaman  los  gronilRicoe  Árabes  huracat,  mociones 
6  BigiHiB  de  movimientos,  porque  vocalizan  la 
MOBoauíte  ó  la  mnev«D.  Pareoe  ser  que  en  el 
idiom'  vulgar  de  loa  numia  granadinoi,  se  lU- 
mahan  xaclas,  pues  Pedro  de  Alcalá,  en  bu 
Aríepara  [¡¡Toramente  iaber  la  lengiia  araulga 
fGranada,  \¡Db,  4.V2.'  edición;,  di<»  bbI  en  el 
capftulo  pnmero:  <Ea  otrosí  de  notar  que  lo* 
artigas  no  tienen  letras  vocales,  como  los  Is- 
tinoe,  mas  tienen  en  lugar  detlas  ciertas  seña- 
1m  qoe  aDos  disen  luclas.  con  las  cuales  e  con 
todos  loa  canctéree  snsodiclios  leen  y  eaeriben 
todo  lo  necesario  xuds,  en  arábigo,  signiüca 
,0  encarnado  que  se  pone  sobre  una  out 
"'  ~  ■  '  '  ibes  granadinos  j  los 
n  á  pintar  loa  eignoe 
,  principaliaenM  en  sus 
OB,  de  aquJ  provino  el  llamar 
''~  de  donde  *e  lormd  el  ver- 


JDDA 

de  16  kilémetros  al  Sur  deJerusalen; 
y  Evgaddé,  ¿  orillas  del  mar  Muerto. 
Jada  -  Ben  -  Samnel  -  Ha  -  Levi. 
Poeta,  teólogo  t  erudito  judío,  naci- 
do en  España  nicia  1080  j  muerto 
en  1140.  Era  hijo  de  un  hombre  tan 
piadoso  como  sabio,  Samuel-Ha-Lev!, 
j  suegro  de  Aben-Ezra,  personaje 
Igualmente  distinguido.  Habiendo 
emprendido  un  viaje  á  Jemsalen,  Ju- 
dX-Bcn-Saitubl  ,  llegó  &  la  ciudad 
santa  con  los  pies  desnudos  j  decla- 
mando en  voz  alta  una  composición 
en  verso  que  habla  compuesto  sobre 
las  desdichas  de  Jemsalen,  cuando  un 
mahometano,  irritado  de  oirle,  lanzó 
su  caballo  sobre  él  7  le  aplastó.  JudX- 
BEN-SAinjEL-HA-Laví  está  reputado 
por  uno  de  los  más  grandes  poetas 
judíos.  De  él  se  conservan  poesías  en 
árabe  j  en  hebreo,  que  han  sido  pu- 
blicadas en  diversas  colecciones  de 
plegarias,  conocidas  bajo  el  nombre 
de  Maeháiori.  Su  obra  principal  es  el 
célebre  CímW,  qne  compuso  en  ¿rabe 

ÍquB  Judá-Ben-Tibon  tradujo  al  he- 
reo.  «Beta  obra,  escrita  en  forma  de 
diilogo  entre  un  rev  do  Gozar  y  un 
sabio  judío,  designado  con  el  nombre 
de  Isaac  Sanghari,  dice  Miguel  Nico- 
lás, tiene  por  objeto  establecer  le  ver- 
dad y  la  divinidad  de  la  religión  ju- 
día. Para  conseguir  esto,  el  autor  re- 
futa las  felsas  opiniones  de  los  filóso- 
fos y  los  eiToree  de  los  corsitas,  nom- 
b^  bajo  el  cual  designa,  según  el 
parecer  de  algunos,  é  los  cristianos, 
y  irxb».  de  probar  la  necesidad  de  una 
revelación  sobrenatural,  demostrando 
que  la  razón  no  puede  por  sí  misma 
llegar  á  conocer  cuál  es  el  culto  qne 
conviene  i  Dios,  sin  que  Dios  mismo 
la  esclarezca  de  una  manera  especial.* 
Los  judíos  tienen  esta  obra  en  la  más 
alta  estima.  Buxtorf,  WolfE  y  Marto- 
loccia  la  dedican  un  profundo  estudio, 
y  Silvestre  de  Sacy  no  duda  en  colo- 
carla en  primera  línea  entre  los  libros 
del  mismo  género.  La  primera  edi- 
ción de  la  versión  hebrea,  hecha  por 
Judá-Ben-Tibon,  es  la  de  Venecia, 
1547,  en  4."  Bnxtorf  ha  traducido  el 
Óom  al  latín,  Bftle,  1660;  Abendana, 
al  portugués,  1663,  y  Jolowicz,  al 
alemán,  1841-42. 

Jndá  Hakkadoscb.  (Esto  es,  ti 
Santo).  Fundador  de  la  escuela  de  Ti- 
beriade,  que  nació  en  Séphora  en  120 
y  murió  en  194.  Se  honró  con  la  amis- 
tad -de  los  emperadores  Antonino  7 
Marco  Aurelio  y  se  le  cree  autor  déla 
¡áiiehma,  primera  parte  del  Talmud, 
cuya  edición  más  completa  es  la  de 
Surenhusins,  Amsterdan,  1608  (6  vo- 
lúmenes en  folio)  en  hebreo  y  latín 
con  notas  y  comentarios. 

Jada  (Lkon  ds).  Célebre  hereje 
nacido  en  Alsacia,  en  1482,  y  muerto 
en  1542.  Tradnio  casi  todoel  Áutigm 
Tatamento  del  hebreo  t  el  iVwt»,  del 
griego.  Su  versión,  publicada  en  1543; 
se  conoce  por  la  BtiUa  de  Zyñeh. 

Jndíicamente.  Adverbio  de  mo- 
do. A  estílo  de  judíos. 

ErniOLoaÍA..  Judiiea  y  el  sufijo  ad- 
verbial uunte:  latin,  jitUiei;  francés, 
judafquenmt. 


JÜDA 


267 


Jndátco,  ca.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente á  los  judíos.  II  Judíica  ó  pie- 
dra JUDAICA.  Femenino.  Petrificación 
muy  común  en  varías  partes  de  Espa- 
ña. Es  Ovalada,  de  media  á  una  pul- 
gada de  largo,  puntíaguda  por  uno 
de  sus  extremos,  y  por  el  otro,  acom- 
pañada de  un  piecBcillo.  Las  hay  que 
son  enteramente  lisas,  y  otras,  que 
están  cubiertas  de  puntos  elevados  ó 
de  rayas. 

■  Etiuolooía.  Judio:  latin,  Jsdaieut; 
italiano,  giudaico,  givdeseo;  ñ-ancée, 
judaique;  catatan,  judáíeA,  ca. 

Jndnsmo.  Masculino.  La  religión 
de  los  antiguos  judíos,  verdadera  ley 
de  Moisés,  la  cual  fué  perfoccionada 
con  la  ley  de  gracia,  p  Se  aplica  hoy 
á  la  supersticiosa  y  tenaz  observan- 
cia de  los  ritos  y  ceremonias  de  la  ley 
de  Moisés,  por  los  judíos  dispersos  en 
el  m'undo.  Q  También  se  entiende  por 
jUDAisuo,  según  la  doctrina  de  la  es- 
cuela cristíana,  el  grado  de  inferiori- 
dad dogmática  de  la  ley  antigua  con 
relación  al  Evangelio. 

EtiuolgoÍa.  Juddko:  latin,  Jsdaü' 
mut,  en  Tertuliano;  italiano,  y iiMÍaú- 
mú;  francés,  y«¿a{niM;  catalán, /w^- 

Jndaita.  Masculino.  El  natural  de 
Judá.  U  Nombre  de  una  secta  judía 
que  tuvo  por  jefe  á  un  tal  Judá,  en 
tiempos  de  Ponoio  Pilatos.  Para  los 
JUDAiTAS  era  un  gran  pecado  obedecer 
á  Roma,  por  cuya  razón  promovieron 
un  motín  furioso  contra  el  mismo  Pi- 
latos. 

Etiuoloo(a.  JwU:  ímicée.judaffá. 

JudaÍEante.  Participio  activo  de 
judaizar.  El  que  judaiza.  Se  usa  tam- 
bién como  sustantivo. 

ETiuoLoaÍA.  Judaicar:  latín  de  san 
Jerónimo,  jKdaiamt,jSdaiautta,  partí- 
cipio  de  presente  de  judaizare,  judai- 
zar: francés,  judaUant;  italiano,  yta- 
damante. 

Jadaízar.  Neutro.  Abrazar  la  reli- 

f'on  de  los  judíos;  practicar  pública 
privadamente  ritos  y  ceremonias  de 
la  ley  judaica. 

Etjuoloqíí..  Judaico:  latín  de  san 
Jerónimo,  judaiitare;  italiano,  givdait- 
zare;  francés,  judaUer;  catalán,  judai- 
tar,  judayhar. 

Jadas.  Masculino  metafórico.  Ale- 
voso, traidor.  ||  El  gusano  de  seda 
que,  subiendo  al  embojo,  no  hila,  ó  el 
que  clavándose  en  alguna  punta,  se 
muere  y  queda  colgado.  ||  Una  figura 
ridicula  que  se  suele  poner  en  las  ca- 
lles en  ciertos  dias  de  cuaresma  y 
luego  se  quema.  ¡  Parbcee  ó  bstar 
HECHO  UN  JUDAS.  Frasc  familiar.  Te- 
ner rote  y  maltratado  el  vestido,  ser 
desaseado.  [Es  la.  kstaupa  sk  JíídasI 
Exclamación  familiar  con  que  encare- 
cemos la  mala  condición  de  alguno. 

ETiMOLOBfA.  JtJDAa  Iscariote. 

JúdaB.  Masculino,  ffitloria  Sagra- 
da. Dno  de  los  hijos  de  Jacob,  que  dio 
BU  nombre  al  antiguo  Israel,  conver- 
tido en  reino  de  Judá. 

Etiholooía.  Baíz  hebrea  que  sig- 
nifica confeiüm, 

BeteUti  hittáriea. — 1.  Nacimiento  ds 
Jadas.  (Géneiü,  XXIX,  SS. 
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288  JÚDA. 

2.  Ignorindolo,  tíene  comercio  con 
Thsmar,  ttiujer  de  bu  bíjo.  (Cwitvío 
XXXVJII,  15.) 

3.  Dft  seguridad  por  bu  hennuio 
Benjamin.  JZ£///,  5.; 

4.  Vaticinio  de  que  no  faltará  el 
eetro  de  Judá  Basta  que  venga  el  Me- 
sías. (XLIZ,  iO.) 

5.  De  aquel  vaticinio  se  habla  tam- 
bién en  6\J)iutenmonio  {XXXIII,  7); 
en  el  libro  de  los  Jiteat  (I,  2);  en  el 
segundo  de  los  Heya  ( Vil,  Í2J  v  en  el 
segundo  Ae  \oB  ParaUpdwunoi  (VI,  6). 

Judas  BarBabas.  Masculino.  Su- 
toria Sagrada.  «EnbJnces  parecid  bien 
í  los  apóstoles  ;  &  los  presbíteros  coi 
toda  la  Iglesia  elegir  varones  ;  ea- 
viarlos  6  Antioquía  con  Pablo  y  Ber- 
nabé, á  JUDAS  que  tenía  el  sobrenom- 
bre de  Babs&bas,  v  i  Silas,  varones 
principales  entre  los  hermanos.  Os 
eúviomos,  puqs,  í  Judas  j  í  Silas, 
que  os  dirán  de  palabra  esto  mismo. 
Y  JUDAS  7  Silas,  que  eran  profetas, 
consolaron  con  muchas  palabras  á  los 
hermanos  v  los  confirmaron  en  la  fe.  i 
(Bechot  de  ¡os  Áp>Sitokt,  XV,  22,  27, 
S2). 

JAdas  Galilflo.  Masculino.  Histo- 
ria Sagrada.  Después  de  éste  (de  Theo- 
dasj  se  levantd  Jindas  el  0-alilko  cd 
el  tiempo  del  empadronamiento,  jar- 
rastrd  tras  sí  al  pueblo;  mas  él  pere- 
ció también,  y  fueron  dispersos  todos 
cuantos  los  siguieron,  (BscKos  dt  hs 
ApdsíoUs,  V,  37). 

Rtseña. — 1.  El  empadronamiento  de 
que  se  habla  en  los  Heckot  de  ht  Ápíi 
toles,  es  el  que  llevd  k  cabo  Cynao, 
gobernador  ae  la  Siria. 

2.  Con  aquel  pretexto  solicitó 
impostor  JÓDAS  al  pueblo  á  que 
sublevase,  dándole  á  entender  que 
aquel  censo  no  tenía  otra  mira  que  el 
hacerlas  i  U)dos  esclavos,  pretendien- 
do por  este  medio  que  le  tuviesen  en 
Goncejito  de  libertador  de  Israel.  (Jo- 
befo,  a»tia.,  libro  XVIII,  capitu- 
lo i.') 

Judas  Iscariote.  Eistoria  Sagra- 
da. Uno  de  los  doce  apóstoles ,  cuyo 
nombre  parece  que  viene  de  XeriolA, 
ciudad  de  Judá,  ¿  de  la  tribu  de 
Efrain,  donde  nació.  Se  cree  que  era 
el  tesorero  de  la  pequeña .  asociación 
de  Jesús  y  sus  discípulos  y  que,  como 
tal,  llevaba  la  bolsa  común.  San  Juan 
le  acusa  de  ser  un  hombre  sin  hon- 
radez, y  como  prueba  de  su  avari- 
cia, cita  el  pesar  que  le  produjo  el 
ver  á  idarfa  de  Magdala  derramar  un- 
güentos olorosos,  sin  duda  de  gran 
valor,  sobre  la  cabeza  de  su  maestro, 
en  Betania.  Llevado  de  esta  avaricia, 
ó  tal  vez  impulsado  por  resentimien- 
tos personales,  se  presentó  á  los  per- 
seguidores de  Jesús,  ofreciéndose  í 
entregarle  por  30  monedas  de  plata. 
Aceptado  efodioso  pacto,  cumplió  su 

Eromesa  mostrando  á  su  maestro  cou 
i  seña  convenida  de  antemano,  que 
era  la  de  darle  un  beso  en  el  rostro. 
Arrepentido  luego  al  ver  las  conse- 
cuencias de  su  traición,  quiso  devol- 
ver el  dinero,  y  como  no  se  le  admi- 
tiesen, le  arrojó  en  el  templo  y  se 
ahorcó  de  una  higuera.  Aquel  dinero 


JUDE 

sirvió  para  comprar  í  nn  al&rero  un 
campo  destinado  k  dar  sepultura  i  los 
extranjeros;   porque  tales   monedas, 
dice  la  Escritura,  no  podían  ingresar 
en  el  tesoro  público,  en  rason  & 
precio  de  sangre.  Así  sucedió  que 
terreno  comprado  se  llamó  Saiel  Je- 
imA  (Campo  de  Sangre).  San  Pedro  di- 
fiere de  san  Mateo  en  los  detalles  que 
da  sobre  la  muerte  del  apóstol  traiiu 
y  también  en  que  dice  que  Judas  mis- 
mo compró  el  campo  con  el  vil  salario 
de  su  crimen. 

Settña.  1. — Es  elegido  apóstol. 
(Svamgelio  de  Sah  Matbo,  JT,  i.) 

2.  Contrata  con  los  iariseos.  (San 
LUCAS,  XII,  A.) 

3.  Entrega  &  Cristo  (San  Ma- 
TBO,  XXVI,  90  y  46;  San  Míecos, 
XIV,  43;  San  Juan,  XVIII.J 

4.  Aa!  estaba  profetizado  fPfa&MM, 
XI,  10,  II V.  U;  CVIII.  8;  Sah 
Juan,  VI,  70;  XII,  *.) 

5.  JUDAS  IscARiOTB   89  ahorca 
una  higuera  que  había  en  el  valle  de 
JoBB&t,  cuyo  paraje  se  muestra  toda- 
vía &  los  peregrinos  cristianos. 

Jiid&BaLmcahao.Bisu>ria  Sagrada. 
Célebre  general  judio,  designado  por 
el  sumo  sacerdote  Matatías,  su  padre, 
para  sucedería  en  el  mando  de  los 
ejércitos.  Derrotóá  Apolonio,  Nicanor, 
(íorgias  y  Lisias,  enviados  contra  é! 
por  Antioco  Bpifánes,  rey  de  Siria. 
Aprovechó  un  momento  de  paz  para 
restablecer  el  templo  de  Jerusalen. 
Emprendida  de  nuevo  la  guerra,  der~ 
roto  &  loa  idumeos  y  &  los  amonitas, 
y  dispersando  á  los  pueblos  que  sitia- 
ban &  Galand,  volvió  ¿  Jerusalen  car- 
gado de  despojos.  Venció  en  .varios 
encuentros  á  los  ejércitos  de  Antíoco 
Eupator  y  de  Demetrio  Loter,  y  fué 
muerto  en  un  combate  contra  las  tro- 
pas del  último,  160  años  entes  de  Je- 
sucristo. 

Setena.  1. — Elígenle  caudillo  de 
sus  hermanos.  (Prtaur  libro  de  ios  Ma- 
cabeos.  II,  66.) 

2.  Pelea  esforzadamente.  (Ssgimdo 
de  lot  Maeaim,  Vil,  26) 

3.  Muere.  {Primero  de  Ídem, 
IX.  17.) 

Judas  Tadeo.  Historia  Sagrada. 
Uno  de  los  doce  apóstoles,  hermano  de 
Santiago  el  Menor  y  primo  carnal  de 
Jesús,  Se  cree  que  se  ocupaba  en  las 
labores  del  campo  antes  de  seguir  á 
su  maestro.  Predicó  el  Evangelio  en 
Samaría,  Judea,  Siria,  Idumea  y-Me- 
sopotamia,  suponiéndose  que  sufrió 
el  martirio  en  Persia  ó  en  Armenia. 
Existe  de  él  una  epístola,  que  es  la 
última  de  las  siete  canónicas,  en  que 
combate  los  errores  de  los  nicolaitas, 
los  simonianosyloB  gnósticos,  y  cuya 
autenticidad  se  ha  puesto  en  duda,  Su 
fiesta  se  celebra  el  28  de  Octubre.  - 

Judea.  Femenino.  Geografía  anti- 
gva.  La  tierra  de  Canaan,  una  de  las 
comarcas  más  famosas  de  tos  Santos 
Lugares,  testigos  de  todos  los  míste- 
os de  la  Redeucion. 
Etimoloo/a.  Lstin  Jvdaa. 
Joderfa.  FemeDÍno.  Barrio  desti- 
nado para  la  habitación  de  los  judíos. 
IJCierú)  pecho  ó  contribución  que  pa- 


JUDI 

gabán  los  judíos.  \  Antíetudo.  Jo- 

Juderiega.  Femenino.  Tñbvto 
que  pagaban  los  judíos,  de  treinta  di- 
neros por  cabeza  cada  año,  en  pena 
de  haber  comprado  á  Cristo  por  est« 
precio. 

Jndetno,  na.  Masculino  y  Cbiiibdí- 
no  anticuado.  Hi^odejndío. 

Jndgar.  Activo  anticuado.  Juz- 
gar. 

Jodia.  Femenino.  Planta  bien  co- 
nocida, que  se  cultiva  comnnm^ta 
por  el  uso  que  se  hace  de  su  &uto  co- 
mestible, así  seco  como  verde.  Echa 
los  tallos  endebles  y  tas  ñoras  dis- 
puestas en  racimos  mellizos.  Be  conoce 
también  esta  legumbre  con  tos  nom- 
bres de  habichuela  y  de  alubia.  |  di 
carbta.  Especia  de  judía  que  vino  de 
la  India  á  Italia,  y  de  allí,  á  Bapafia, 
de  tallo  más  pequeño  que  la  cornnn, 
casi  derecho,  y  de  vainas  casi  aplasta- 
das y  con  arrugas  y  el  gnmo  blaneo, 
señalado  en  la  punta  con  una  nua- 
chita  redonda  y  negruxea. 

Judiada.  Femenino.  Acción  inhu- 
mana. I  Lucro  excesivo  y  escanda- 
loso. 

Jadiaao,  u.  Masculino  y  femeni- 
no &niiliar  aumentativo  de  judio. 

Jsdicacion.  Femenino  anticuado. 
El  acto  de  juzgar, 

Jndioante.  Masculino.  Provincial 
Aragón.  Cada  uno  de  los  jueces  que 
condenaban  ó  absolvían  á  loa  minis- 
tros de  justicia  denunciados  y  acusa- 
dos por  delincuentes  en  sua  oficios. 

Jadicar.  Activo  anticuado.   Ju2- 

Jndioativo,  va.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  que  juzga  ó  puede  hacer  jaieio 
de  algo. 

ErmoLoafA.  Jwigar:  latin,  jAtla- 
tivtu  (QuicHKRAT,  Adde»da¡i  italiano, 
gitutieatiw;  francés,  j%dicaUf;  proven- 
zal,  j%dicati%. 

Jadícatom  solví.  Derecio  frmeés. 
Caución  JoniCATini  solví.  Canción 
que  se  puede  exigir  á  todo  extranjero 
que  intenta  una  acción  contxa  un 
francés  auto  los  tribunales  franceses. 

EtiholooIa.  '  Juditaiium  tohi;  «lo 
que  sojuzgue,  debe  pagarse;»  de^*- 
dieatwn,  cosa  juzgada,  y  tolti,  ser  pa- 
gado, forma  deponente  de  sohire, 
pagar:  ín.acÁa,  j%dicatWKSoloÍ. 

Judicatura.  Femenino.  El  ejerci- 
cio de  juzgar.  {  La  dignidad  ó  empleo 
de  juez,  y  el  tiempo  que  dura. 

EnuoLoaÍA.  Jiugar:  catalán,  ja^ 
catnra;  francés,  j%dieatmt;  italiano, 
giudicdtMra. 

SesefUi. — La  judioatoba  suela  re- 
presentarse por  medio  de  una  estatua 
sin  manos  y  con  los  ojos  clavados  en 
el  suelo.  Esto  quiera  decir  que  no  debe 
ver,  ni  tomar. 

Judicial.  Adjetivo.  Lo  que  perte- 
nece al  juicio  6  álaadminiatraeíonde 
la  justicia,  ¡Anticuado.  Cbiminal. 

Étiholoeiía.  Jvstiáa:  latín,  jidkü- 
lis;  italiano,  gi%diei*le  6  gitídisUie, 
judiciario  á  gtudiñario;  ínLacéa,JM^ 
daire;  catatan, j'»íúiaí, 

SiNOMiuiA.  Judicial,  jwidieo.  Loys- 
dieinl  tocaálajiu" 
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tiudieatora.       , 

jyVjOogle 


JÜDl 

Lo  jvridieo,  í  la  juri8pnidenci&. 

En  lo  judiciél  actúan  jueces  j  es- 
críbanoa. 

£a  Iq  juriaco  no  intemene  nadie 
más  que  o\jitritta. 

Abi  decimos:  procedimientos  ;Wt- 
eiaiít.  Nada  más  absurdo  que  decir; 
procedimientos  yw-f^t'ux. 

Disertación y«Wifk;4.  Nada  más  &n6- 
malo  que  decir:  disertaciones  judi- 
daUt. 

Lo  judicial  ea  la  curia:  un»  organi- 
zación. 

Lo  jvridia  es  «1  derecho:  una  cien- 
cia. 

Jndicialmeato.  Adverbio  de  mo- 
do. En  juicio. 

BruioLOaÍA.;  Judicial  y  el  sufijo  ad- 
verbial Mente:  latin,  jtüfíeiálüer;  ita- 
liano, gi%diaalme%te ,  giuditialmente; 
fnacéa,  jiuiiciaireiHe%t;  catalán,  yu¿t- 
tialment. 

Jadiciuia.  Femenino.  Véase  -As- 

TBOLOOU  JUSICIABU. 

Jodiciario,  ría.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente i  la  astrologia  judiciabia. 
Se  usa  también  como  sustantivo  por 
el  qa«  ejerce  esta  vana  j  supersticio- 
sa astroiúgía.  |  Anticuado.  JuDtciA.L. 

firniOLOOÍi.-  Judicial;  latin,  jüdíciá- 
rita;  catalán,  yWÜMW,  a. 

Judicioiameote,  Adverbio  de 
modo  anticuado.  Juiciosausntb. 

Jndicioao,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
Juicioso. 

Jndiega.  Fepienina.  Cierta  especie 
de  aceitosa  buena  para  liacer  aceite, 
pero  no  para  comer. 

EtiholooÍa.  Judiego,  aludiendo  á 
que  ea  mala  para  comer. 

Judiego,  ga.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  perteneciente  á  los  judíos. 

Judihnela.  Femenino  diminutivo 
de  judía,  en  sus  dos  acepciones. 

¿TiuoLoafi.  Judío:  catalan,y«- 
hnhet. 

Jndíhnelo.  Masculino  diminutivo 
de  judío.  Dícese  también  por  despre- 
cio de  cualquier  judío  6  del  que  naj 
Bospecha  de  que  lo  es. 

Judio,  día.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente á  judíos.  I  Masculino  j  feme- 
nino. SI  que  profesa  la  le;  de  Moisés. 
Se  di¿  este  nombre  á  los  israelitas 
después  del  cautiverio  en  Babilonia, 

Jar  la  preponderancia  de  la  tribu  de 
■«¿f.  if  Voz  injuriosa  j  de  desprecio 
de  que  suele  usarse  en  casos  de  cólera 

Í  enojo.  I  Masculino.  Cierta  variedad 
e  judía  de  lioja  ma^or  y  más  redon- 
da, con  las  vainas  más  anchas,  cortas 
j  estoposa^,  j  que  se  conoce  más  co- 
muumentA  con  al  nombre  de  judio- 
Nss.  [  Metáfora.  Avaro,  usurero.  \  db 
sbSal.  £1  judío  convertido  i  ^uien  se 
le  permitía  vivir  entre  crisbanos,  y 
para  ser  conocido  se  le  ponía  una  se- 
ñal en  el  hombro. 

BriMOLoafA..  Judá:  gñego'  íouSsío; 
(ioudaiot);  latin,  jiden,  los  hebreos; 
italiano,  giudto;  francés  del  siglo  su, 
fimü,  judíos;  moderno,  juif;  proven- 
zal,  jutieu,  jutieu;  catalán,  juieu,  w; 
portugués,  judeo. 

Rete^, — 1.  Sus  ceremonias  (las  de 
tos  JUDÍOS)  eran  una  sombra  de  las  co- 
sas qne  habíau  de  ser.  (Éxodo,  XIII,  9 


JXJDl 

y  14;  N^Smeroi,  ZV,  SB;  Deulmmo- 
mio,  XVI,  i;  EzEQmat,  XX,  10;  San 
Pablo  á  lot  corintiot.primíra  epUto- 
la,  X,  1;  tegitnda,  III,  13;  á  lot  Áe- 
breoí,  Vn,  17;  VIII,  5;  IX,  1,  10, 
23;  X,  1.) 

2.  Algunas  particulares  costum- 
bres de  judíos.  (Gétusit,  XXXII,  31; 
Jueeet,  XI,  40;  Huií,  IV,  7;  seguido 
de  lot  Parándomenos,  XXXV,  25.) 

Judio  errante.  Personaje  legen- 
dario, condenado  á  la  inmortabdad 
j  al  movimiento  perpetuo,  y  que,  se- 
1  la  tradición,  no  posee  nunca  más 
cinco  monedas  de  cobre,  de  que 
disponer  á  la  vez;  pero  que  encuentra 
siempre  esta  exigua  suma  en  su  bol- 
sillo. La  levenda  del  Judío  errantb  no 
está  ni  en  los  Evangelios  apécrifos,  ni 
en  las  obras  de  loa  padres  de  la  Igle- 
sia. Parece  ser  originaria  de  Constan- 
tinopU  y  datar  del  siglo  iv,  época  del 
descubrimiento  de  la  verdadera  cruz. 
De  ella  existen  dos  versiones  princi- 
pales: la  de  Oriente,  mencionada  en 
el  siglo  xiii  por  Mateo  de  París,  mon- 
je de  San  Albano,  que  llama  al  Judío 
ERRANTE  CortapMm  V  le  hace  portero 
de  Poncio  Pílalo;  y  la  de  Occidente, 
más'  antigua  en  Europa  que  la  prime- 
ra, que  leda  el  nombre  de  A  htevem  y 
le  asigna  el  oficio  de  zapatero  en  Je- 
rusalen.  Según  esta  última,  cuando 
Jesús,  llevando, sobre  sus  hombros  el 
madero  de  la  cruz,  pasé  por  delante 
del  taller  de  Ahteverut,  los  soldados 
ue  conducían  á  la  augusta  víctima 
1  CaUaric,  movidos  á  piedad,  roga- 
on  al  artesano  le  dejara  tomar  algu- 
nos instantes  de  reposo  en  el  zaguán 
u  casa.  Ahteiwut  no  accedió  á  su 
súplica,  V  dirigiéndose  al  Salvador  le 
dijo:  4¡A*da/  ¡a*dal»  cTambien  tú 
andarás,»  le  refipond¡<5  con  dulzura  el 
sublime  mártir:  «recorrerás  toda  la 
tierra  hasta  la  consumación  de  lo$  si- 
glos, y  cuando  tu  planta  fatigada 
quiera  detenerse,  esa  terrible  palabra 
que  has  pronunciado  te  obligará  á 
ponerte  en  marcha  de  nuevo.»  Desde 
el  dia  siguiente,  .d^»«nu,  impulsado 
por  una  fuerza  sobrenatural,  debió, 
para  cumplir  el  decreto  divino,  co- 
menzar su  interminable  viaje.  «Jamás 
se  le  ha  visto  reir,»  dice  un  escritor 
que  data  de  1618,  y  añade:  «Hay  mu- 
chos personas  de  calidad  que  le  han 
visto  en  Inglaterra,  Francia,  Alema- 
nia, Hungría,  Persia,  Suecía,  Dina- 
marca, Escocia  j  otras  comarcas;  como 
también  en  Eostock,  en  Weimar,  en 
Dantzig  y  en  Kcnnigaberg.  En  el  año 
de  1575,  dos  embajadores  de  Holsteín 
le  vieron  en  Madrid;  en  1599  se  en- 
contraba en  Viena  y  en  1601,  en  Lu- 
beok.  El  año  1616  se  le  vid  en  Livo- 
nia,  en  Cracovia  /  en  Moscow,  y  mu- 
chas de  las  personas  que  le  vieron, 
llegaron  hasta  hablar  con  él.»  Acerca 
de  este  asunto,  se  debe  citar  la  anti- 
quísima canción  popular  del  Braban- 
te, que  da  al  Junio  errante  el  nom- 
bre de /«oncZa^wi^.  Además  de  este 
trozo  de  poesía,  que  no  brilla  segura- 
mente por  la  belleza  de  su  forma  ni 
por  la  corrección  de  su  estilo,  otra 
multitud  de  obras  han  sido  inspira. 


JUDl 


a«9 


I  das  en  diversos  países  por  la  mara- 
villosa lejenda.  Goethe,  en  su  juven- 
tud (1774),  tuvo  la  idea  de  tomar  la 
legenda  del  Judío  errante  por  asun- 
to de  una  epopeya.  En  sus  Áfentoriai 
expone  el  plan  de  este  proyectado 

floema,  diciendo:  «Quería  servirme  de 
a  leyenda,  como  de  un  hilo  conduc- 
tor para  renresentar  el  desarrollo  pro- 
gresivo de  la  religión  y  de  las  revolu- 
ciones de  la  Iglesia.»  Otro  célebre 
fioeta  alemán,  Schubart,  ha  dejado  un 
ragmento  lírico  sobre  el  eterno  pere- 
grino. Francia,  además  del  Ahtmerut 
de  M.  £.  Quinet,  que  hace  del  Junfo 
ERRANTE  la  personificación  del  géne- 
ro humano,  después  del  advenimiento 
de  Jesús,  tiene  la  novela  de  Eugenio 
Sué,  que,  como  nadie  ignora,  es  una 
obra  de  combate  contra  los  jesuítas, 
y  una  bellísima  canción  de  Beranger, 

Jue  se  ha  traducido  al  castellano.  El 
unfo  ERRANTE  es  evidentemente  el 
símbolo  del  pueblo  judío  desde  el  sa- 
crificio del  Calvario. 

Judión.  Masculino.  Junfo,  varie- 
dad déla  judía. 

Jodios  (los).  Masculino  plural.  En 
el  articulo  judio  nos  limitamos  á  de- 
finir dicha  palabra  y  á  suministrar  al- 
gunas  nociones  elementales.  Aquí  nos 
proponemos  presentar  en  cjerto  con- 
junto la  existencia  del  judaismo,  dan- 
do alguna  noticia  de  su  origen,  de 
BUS  cambios  históricos,  de  sus  tras- 
formaciones  políticas,  de  sus  adversi- 
dades, de  sus  divisiones,  de  sus  cis- 
mas, de  su  ortodoxia,  de  sus  perse- 
cuciones, de  su  población,  de  sus 
caracteres,  de  sus  letras.  Nos  parece 

aue  nuestros  benévolos  lectores  no 
avarán  á  mal  la  presente  reseña, 
puesto  que  su  estudio  compendiado 
ahorra  el  sacrificio  de  mucho  tiempo, 
el  gasto  y  la  consulta  de  no  pocos  li- 
bros. La  raza  judía  no  tiene  solamen 
te  la  importancia  general  de  la  histo- 
ria; sino  también  el  interés  particula- 
rísimo de  un  pueblo  indefinible,  el 
cual  se  presenta  ante  la  evocación  de 
diez  y  nueve  siglos  como  una  inmensa 
sombra  del  Calvario,  entre  misterios 
sacrosantos  ;  augustas  promesas  que 
adora  nuestra  fe. 

MisÍoria.-~l.  Pueblo  célebre  del 
Asia,  salido  de  la  taza  semítica,  de- 
signado también  con  el  nombre  de 
pueblo  de  Diot,  por  haber  sido  escogi- 
do para  recibir  v  conservar  en  depó-  ' 
sito  sagrado  todas  las  verdades  reli- 


Sther,   uno  de    los  antepasados  de 
Abraham;  y  después,  israelitas,  de  la 

Íalabra  Israel,  sobrenombre  dado  á 
acob.  Los  judíos  (luEatoi,  iuáaoi),  no 
recibieron  esta  denominación  hasta  la 
cautividad  de  Babilonia,  por  razón  de 
que  los  habitantes  del  reino  de  Judi 
fueron  los  últimos  sometidas  á  la  do- 
minación extranjera. 

3.  La  historia  de  la  nacionalidad 
judía  puede  dividirse  en  cuatro  perio- 
dos: 1.°,  desde  la  promesa  ó  llama- 
miento de  Abraham  basta  la  salida  de 
Egipto;  2.*,  desde  la  salida  de  Egipto 
hasta  el  establecimiento  de  los  reyes; 


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270 


JÜDl 


3,*,  desde  el  establecimiento  de  los 
rejes  hasta  la  vuelta  de  la  cautividad 
de  Babilonia;  y  i.',  desde  la  vuelta 
de  la  cautividad  de  Babilonia  basta 
la  mina  de  Jeruaalen  por  Adriano. 

4,  El  primer  período  comprende 
desde  1996  á  IMSTintes  de  Jesucris- 
to. El  origen  del  pueblo  hebreo  ae  re- 
monta á  la  vocación  de  Abraham,  que, 

Eira  corresponder  al  llamamiento  de 
ios,  abandonó  la  Caldea,  b¿c¡a  el 
año  1999  ¿ntea  del  divino  Mesías,  y 
fila  á  habitar  la  tierra  de  Canaan, 
donde  debía  fijarse  después  toda  la 
nación  de  que  fue  origen.  A  la  muer- 
te de  Abraham,  con  quien  había  prin- 
cipiado el  gobierno  patriardal,  este 
poder  pasi{  á  eu  hijo  Isaac,  quien  le 
trasmitió  i  Jacob,  uno  de  sus  hijos, 
al  cual  confirió  todos  sus  derechos, 
con  la  bendición  paternal.  Después  de 
haber  marchado  ;  casado  en  la  Ideso- 
potamia,  Jacob,  que  durante  su  viaie 
había  recibido  el  nombre  glorioso  ae 
ItroílfToWió  al  país  de  Canaan,  don- 
de fué  padre  de  doce  hijos,  diez  délos 
cuales  estaban  destinados,  con  dos 
hijos  de  José,  &  ser  jefes  de  las  tribus 
del  pueblo  de  Dios.  Jacob,  llamado  á 
Egipto,  donde  su  hijo  José  había  sido 
nonibrado  primer  ministro  de  Faraón, 
se  estableció  en  la  tierra  de  Qesaen, 
con  toda  su  familia,  compuesta  enton- 
ces de  setenta  personas  (1729  antes  de 
Jesucristo),  Sus  descendientes  se  mul- 
tiplicaron tanto,  que  los  reyes  de 
Egipto,  temerosos  de  su  número,  lea 
sometieron  á  la  servidumbre  y  á  las 
faenas  más  penosas,  terminando  por 
decretar  la  muerte  de  sus  hijos  varo- 
nes. Pero  Moisés,  salvado  milagrosa- 
mente de  las  aguas  para  llegar  i  ser 
el  libertador  de  su  nación,  puso  fin  i 
su  esclavitud ,  haciéndola  salir  de 
Egipto,  después  de  haber  operado  va- 
rios portentos,  con  el  fin  de  dar  &  co- 
nocer la  misión  que  de  Dios  había  re- 
cibido. 

5.  El  segundo  período  compreude 
desde  1645  á  1080  &ntea  del  Reden- 
tor. Bajo  la  conducta  de  Moisés,  los 
israelitas  se  pusieron  en  camino  ha- 
cia el  país  de  sus  antepasados,  que 
llamaban  tierra  ié  promúion,  v  prin- 
cipiaron por  acampar  á  orillas  del 
mar  Roio,  en  donde  todavía  ae  con- 
servan loa  pozos,  llamados  talohret, 
con  cuyas  aguas  saciaron  su  sed  los 
fugitivos ,  mediante  el  milagro  de 
Moisés,  que  refiere  la  santa  Biblia. 
Después  atravesaron  dicho  mar,  cujas 
aguas  sepultaron  completamente  al 
ejército  egipcio  que  los  perseguía. 
Llegados  al  desierto,  pasaron  cua- 
renta años  en  medio  de  las  vicisitu- 
des de  la  vida  nómada  v  recibieron 
de  Dios,  al  pié  del  Sinaí,  esa  lej  ad- 
mirable que  se  contiene  en  el  Decálo- 
go y  en  el  Leviíieo,  la  cual  debía  ser 
su  códi^  religioso,  político  r  civil. 
A  Moisés,  que  murió  en  1605,  suce- 
dió Josué  en  el  mando  de  los  israeli- 
tas. Más  feliz  que  su  antecesor,  que 
no  había  hecho  más  que  entrever  la 
tierra  prometida,  como  figura  de  la 
esperanza,  condujo  allí  &  au  pueblo, 
¡f  después  de  haber  combatido  í  laa 


JUDl 

naciones  enemigas  que  le  disputaban 
la  conquista,  partió  las  tierras  y  las 
ciudades  entre  las  doce  tribus.  Con  el 
establecimiento  definitivo  de  los  is- 
raelitas en  el  país  de  Canaan,  co 
meuzó  verdaderamente  su  nacionali- 
dad (1580).  El  gobierno  de  Josué 
que,  como  el  de  Moisés,  se  distinguió 
por  su  carácter  completamente  teo- 
crático y  guerrero,  fué  reemplazado 
momentáneamente  por  el  de  Caleb  y  el 
de  loa  antiguos,  hasta  la  época  en  que 
los  israelitas  cajeron  en  la  molicie  y 
en  ta  idolatría,  siendo  sometidos  á  di- 
ferentes servidumbres.  Entonces  apa- 
recieron los  J*eees,  que,  designados 
por  Dios  6  escogidos  por  el  pueblo, 
cumplieron  ladiñcil  misión  de  gober- 
nar las  tribus  indóciles,  cuya  mayor 
parte  había  tenida  la  gloria  de  aal- 
varse  de  la  dominación  extranjera.  La 
administración  de  los  jvteei,  que  no 
fué  sino  una  continua  alternativa 
de  derrotas  j  triunfos,  comenzó  en 
Otoniel  (15á4)  y  terminó  en  Sa- 
muel (1080),  á  quien  el  pueblo,  can- 
sado ya  de  la  judicatura,  pidicS  el  es- 
tablecimiento del  poder  real. 

6.  El  tercer  periodo  comprende  dea- 
de  1080  á  536.  Saal,  elerido  y  consa'- 
grado  rey  por  Orden  de  Dios,  en  cuyo 
nombre  continuaba  ejerciéndose  el 
nuevo  poder,   se  separó  del  camino 

Íue  debid  seguir  y  la  corona  pasó  á 
'avid,  quien,  á  sus  altas  cualidades, 
unió  el  honor  de  aer  jefe  de  lafomilia 
de  donde  salió  luego  el  Mesías  (1040 
á  1001)'.  Salomón,  hijo  de  este  prínci- 
pe, heredó  los  talentos  políticos  y  el 
genio  literario  de  David,  y  por  sus 
conquistas,  unidas  í  las  de  ana  prede- 
cesores, extendió  hasta  el  Eufratee  y 
el  mar  Rojo  los  límites  de  au  reino, 
que  elevó  al  mayor  grado  de  prospe- 
ndad  (1001  á  962).  Pero  bajo  el  rei- 
nado tiránico  de  su  hijo,  se  promovió 
un  cisma  entre  las  doce  tribus,  dos  de 
las  cuales,  que  permanecieron  fíeles  á 
Roboam,  formaron  el  reino  de  Judá, 
mientras  que  las  otras  diez  constitu- 
yeron el  de  Israel,  en  que  Jeroboam 
fué  reconocido  como  jere  (963).  Esta 
separación  violenta,  dividiendo  un 
pueblo  que  no  había  formado  hasta 
entonces  más  que  una  gran  familia, 
asi  política  como  religiosa,  ocasionó 
entré  los  dos  Estados  rivales  una  lar- 

f'a  serie  de  guerras,  que  prepararon 
a  caida  común.  Aunque  Jerusalen, 
capital  del  reino  de  Judá,  fué  el  cen- 
tro del  culto  tributado  al  verdadero 
Dios,  los  principes  que  reinaron  si- 
guieron frecuentemente  el  ejemplo  de 
los  reyes  de  Israel,  entregándose  á  la 
impiedad  y  á  la  idolatría.  En  vano 
algunos,  como  Josafat  y  Ecequias,  in- 
tentaron sacar  á  la  nación  de  su  aba- 
timiento moral;  pero  Acab  y  Atalia 
encontraron  muchos  más  imitadores 
que  los  piadosos  reyes,  y  el  castigo, 
anunciado  mucho  antes  por  los  profe- 
tas, intimidó  á  los  dos  reinos  de  Is- 
rael y  de  Judá.  El  primero  de  estos 
Estados  fué  destruido,  en  718  antes 
de  Jesucristo,  por  el'  rey  de  Asiria, 
Salmanazar,  quien,  después  de  haber 
tomado  i  Sámaria,  la  capital,  llevó  á 


JUDl 

Nínive  cautivos  á  sus  habitante*.  Vn 
sigla  después,  Nabucodqnosor  11,  nj 
de  Babilonia,  invadió  también  el  ra- 
no de  Judá  y  ae  hizo  duefio  de  Jera- 
salen,  en  tiempos  de  Joarhim  (S06); 
después,  bajo  Sededas,  habiendo  vuel- 
to a  tomar  esta  ciudad,  la  arruina 
por  completo  con  su  templo  y  redujo 
a  la  esclavitud  á  la  mayor  parte  de 
sus  habitantes  r'587).  Conducidos  los 
JUDÍOS  á  Babilonia,  vivieron  allí  b^ 
tenta  afios  eu  el  oauttverio  (606  á  536) 
hasta  la  época  en  que  Ciro,  conquis- 
tador de  Babilonia,  lea  permitió  r» 
g^esar  á  su  patria  y  levantar  de  nne- 
vo  á  Jerusalen. 

7.  El  cuarto  período  comprende 
desde  536  antea  de  Jesueristo,  ¿  535 
de  nuestra  era.  Llegado  al  país,  que 
después  se  llamó  JÜm,  el  pueblo  Jt<- 
ofo,  bajo  la  dirección  de  Zorobabel, 
de  Esdras^de  Nehemías,  se  ocupó  de 
reconstituir  sn  religión  y  su  naeíoita- 
lidad.  El  templo  volvió  á  aliuae  so- 
bre BUS  ruinas,  y  el  nuevo  Estado,  di- 
vidido  en  cuatro  provincias  principa- 
les, formó  una  especie  de  república 
teocrática,  á  cuya  cabeza  estuvo  un 
gran  sacerdote,  asistido  por  un  £!m- 
iedrim  6  Consejo  da  27  ancianos.  La 
paz  y  la  prosperidad  qne  la  Jadea 
gozó  bajo  los  royea  da  Persia,  fueron 
turbadas  por  la  irresistible  invasión 
del  grande  Alejandro  (338),  tocando 
luego  en  suerte  á  uno  de  sus  aoceso- 
rea,  Ptolomeo,  rey  de  Egipto  (320), 
de  .euy«  poder  pasd  al  dominio  del 
rey  de  Siria,  Seleueo  Nicator  (300). 
Vuelta  muy  pronto  á  poder  de  loe  re- 
yes de  Egipto,  acabó  (203)  por  voIvot 
al  de  loa  seleucid'as,  que,  ao  pretexto 
de  religión,  hicieron  sufrir  á  sos  ha- 
bitantes las  persecuciones  más  crueles 
y  tomaron  varias  veces  á  Jerusalen  y 
su  templa.  Para  librarse  de  un  yogo, 
que  había  llegado  í  ser  intolerable, 
los  JUDÍOS  se  sublevaron  bajo  la  con- 
ducta de  Matatías  y  de  ana  hijoa,  los 
cuales,  asegurando  la  independencia 
de  su  patria,  merecieron  el  gloriososo- 
brenombre  de  Maeahaot  (169).  Bn  re- 
compensa de  sus  servicios,  los  M*et- 
beot  obtuvieron  el  privilegio  de  per- 
petuar en  su  familia  el  ptuer  sobera- 
no que  ejercieron  bajo  el  titulo  de 
grBMet  pimHñca^iata.  el  advenimien- 
to de  Aristóbulo  I,  que  tomó  el  dicta- 
do de  rey  (107).  Vanos  príncipes,  co- 
mo los  de  la  raza  asmonea,  le  habían 
dejado  la  sucesión,  cuando  los  roma- 
nos, aprovechándose  de  la  rivalidad 
de  Hircam  II  y  de  Aristóbulo  II,  in- 
tervinieron violentamente  en  los  ne- 
gocios del  país  y  destronaron  luego  á 
An1¡ígono,  qué  fué  condenado  á  muer- 
te por  orden  de  Marco  Antonio,  Con 
este  principe  terminó  el  reinado  do 
los  asmoneos  (371),  j  un  rey  extran- 
jero, Heródes  el  Idumeo,  fue  impues- 
to á  los  JUDÍOS  por  la  política  romana, 
cuyos  intereses  había  serrido  con  va- 
lor. Después  de  Heródes,  en  cuyo  rei- 
nado ae  verificó  el  nacimiento  át\  Sal- 
vador del  mundo,  dividido  su  reino 
en  cuatro  tetrarqnías,  bajo  los  nom- 
bres de  Judea,  Galilea,  Iturea  v  Ba- 
tanea, fuá  repartido  entre  «ua  n^os; 

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JDDÍ 

pero  mn^  pronto  loa  romanos,  por  el 
envío  de  proeuratora  encargadoe  de 
adminÍBtrar  el  pafe,  acabaron  de  esta- 
blecer eompletúnente  su  dominación. 
Las  concnBionea  de  estoa  gobernado- 
ros,  entre  quienes  se  distinguieron 
Poncio  Püatos  j  Qeeio  Floro,  excita- 
ron Tarios  levantamientos;  y  para  cas- 
tigar una  de  aquellas  rebeliones  (65), 
Yespasiano  invadiií  la  Judea  y  prin- 
cipiíi  contra  Jerusaleo  el  famoso  cer- 
co, que  deja  para  i^ntinuar  í  bu  hijo 
Tito.  Después  de  una  resistencia  de 
las  más  obstinadas,  durante  la  cual, 
la  lucha  ta  las  dicciones  interiores  se 
unid  &  los  «taques  de  los  extranjeros, 
la  ciudad  fué  tomada  por  asalto  (70); 
el  templo,  presa  de  las  llamas;  y  la 
mavor  parte  de  los  habitantes,  conde* 
nada  ala  muerte  i5  i  la  esclavitud. 
Repoblada  otra  vei  la  ciudad  Santa, 
uiiB  nueva  sedición,  dirigida  por  el 
impostor  Barchochiebas,  atr^o  sobre 
ella  la  venganza  de  Adriano  V  (135); 
y  deetrujéndola  completamente,  orde- 
nó la  matanza  de  SOU.OOO  judíos,  dis- 
persando el  resto  de  la  población  poi 
loe  diversos  puntos  del  imperio.  Con 
este  suceso  tenniDa  la  historia  de  la 
nacionalidad  de  un  pueblo  que,  desde 
entonces,  no  ha  tenido  ni  gobierno  ni 
pAtria;  y  que,  extendido  por  toda  la 
tierra,  vivid  en  medio  de  los  demás 
pueblos,  pasando  por  las  m¿s  terribles 
vicisitudes. 

8.  Mientras  que  cierto  número  de 
familias  judias  iban  á  llevar  su  reli- 
gión i.  muchas  comarcas  del  Asia, 
particularmente,  i  orillas  del  Eufra- 
tes, otra  parte  de  aquellanacion,  esta- 
blecida en  Occidente,  principió  ¿  su- 
frir los  efectos  de  una  intolerancia,  de 
que  ella  habia  dado  un  ejemplo  espan- 
toso en  la  cumbre  del  Qolgota.  La  Sa- 
grada Escritura  lo  había  dicho:  cquien 
cava  un  hoyo,  cae  en  el  hoyo  que 
cava,»  y  la  raza  judía,  cumpliendo  la 
sentencia  de  los  libros  sagrados,  ha- 
bía caido  en  el  hoyo  insondable  de  su 
iniquidad  y  de  su  desventura.  En 
efecto,  los  JUDÍOS,  objeto  de  aversión 
para  loe  cristianos,  cuya  religión  ha- 
bía llegado  í  ser  la  de  todo  el  impe- 
rio, fueron  molestados  desde  el  reina- 
do de  Constantino,  cuyas  hostilida- 
des, mis  ó  menos  pasivas,  se  convir- 
tieron en  verdaderas  persecuciones 
bajo  los  reinados  de  los  emperadores 
Jnstiniano  y  Heraclio.  Despojados  de 
sus  derechos  por  los  emperadores  de 
Oriente;  proscritos  por  los  príncipes 
visigodos  de  España,  su  suerte  mejo- 
ró cuando  las  conquistas  del  islamis< 
mo  fueron  al  país  que  habitaban.  Los 
cali&s  del  Cairo  y  da  Córdoba  les  per- 
mitieron entr^^rse  al  comercio;  y  en 
contacto  con  elgenio  de  los  árabes  de 
España,  cultivaron  con  éxito  las  cien- 
cias y  las  artes. 

9.  Tratadospoeo  favorablemente  en 
los  diferentes  Estados  de  la  cristian- 
dad; sobre  todo,  á  partir  de  las  cru- 
zadas, suMeron  las  vejaciones  más 
duras,  ora  por  parte  de  las  poblacio- 
nes cristianas,  ora  iK>r  parte  de  los 
gobiernos.  Puestos  fuera  del  derecha 
común;  secuestrados,  por  decirlo  así. 


JDDl 

en  cuarteles  aislados  que  habitaban; 
llevando  en  su  vestido  marcas  distin- 
tivas y  humillantes;  eran  frecuente- 
mente condenados,  bajo  los  más  fri- 
volos pretextos,  í  enormes  multas  y 
á  destierros  crueles. 

10.  Así  se  ve  que  en  1255  fueron 
sometidos  en  Inglaterra  á  una  contri- 
bución de  5.000  marcos  de  plata;  y 
expulsados  después  (1290)  del  reino 
por  órdeñ  de  Eduardo  I. 

11.  En  Alemania  fueron  propiedad 
personal  de  los  emperadores  y  de  loa 
príncipes,  y  en  mia  de  una  ocasión, 
vendidos,  o  desterrados  de  Viena,  por 
Matías  Corcino,  sin  volver  allí  hasta 
el  reinado  de  Femando  I. 

13.  En  cuanto  &  España,  donde  los 
JUDÍOS  habían  gozado  de  una  larga 
prosperidad,  la  Inquisición  los  expul- 
só (1692);  y  una  multitud  de  familias 
firoscrit&B  marchó  á  refugiarse  á  Ho- 
anda  y  á  las  principales  ciudades 
marítimas  de  Italia. 

13.  Después  de  haber  estado  en 
Francia  tolerados  durante  largo  tiem- 
po, fueron  objet(^de  las  prevenciones 
populares  y  víctimas  de  dos  decretos 
de  destierro  (1306  y  1395);  pero  vol- 
rieron  á  entrar  después  (1550),  y  las 
ciudades  de  Burdeos  y  Bayona  les  fue- 
ron abiertas.  A  fines  del  siglo  xviii, 
Francia  dio  el  primer  ejemplo  de  la 
emancipación  de  los  lUDÍos.  Exentos 
desde  1784  del  impuesto  de  capitación, 
i  que  se  hallaban  sujetos,  ñieron 
(1791)  llamados,  por  un  decreto  de 
la  Asamblea  constituyente,  á  gozar 
de  la  igualdad  civil  y  política;  y  des- 
de esta  época,  asimilados  por  la  ley 
á  todos  los  demás  ciudadanos,  pudie- 
ron distinguirse  en  las  diferentes  car- 

14.  Otros  Estados,  aun  mejorando 
la  condición  de  los  judíos,  los  tuvie- 
ron mucho  tiempo  sometidos  á  ciertas 
prohibiciones:  así  vemos  que  en  Roma 
no  podían  habitar  más  que  un  cuartel 
cerrado,  llamado  Chetto;  en  Alemania, 
les  fué  prohibido  ejercer  tal  6  cual 
profesión,  mientras  que  en  Inglater- 
ra gozaron  de  gran  libertad  y  se  les 
abrieron,  aunque  no  sin  dificultades, 
las  puertas  del  Parlamento.  A  decir 
verdad,  las  puertas  del  Parlamento 
inglés  no  se  abrieron  tanto  á  los  ju- 
díos, como  ¿  las  enormes  riquezas  de 
una  familia  de  aquella  raza,  uno  de 
cuyos  individuos  tuvo  la  fortuna  de 
ser  el  primer  diputado  en  la  Cámara 
de  los  Comunes.  Por  lo  que  toca  á 
Rusia,  Portugal  y  España,  sabido  es 
que  laa  fronteras  de  dichos  países  fue- 
ron infranqueables  para  los  indivi- 
duos de  la  raza  en  cuestión,  mientras 
que  la  Suecia  no  lea  permitió  estable- 
cerse en  todas  las  ciudadeá  hasta  el 
año  de  1854,  cuya  especie  de  privile- 
gio 6  ^acia  fué  objeto  de  una  ley. 

15.  Kl  número  de  judíos  disemina- 
3  por  las  cinco  partes  del  mundo, 

se  calcula  en  más  de  7.000.000,  cuya 
mitad  vive  en  Europa.  Es  curioso  no- 
tar que  sólo  la  Rusia  viene  á  tener 
el  40  p'/o  do  la  total  población  ju- 
día; el  Austria,  el  14;  la  Prusia  y  todo 
el  resto  de  Alemania,  poco  más  del 


JUDl 


271 


Vi  pVo<  mientras  que  la  cifra  es  me- 
nor en  Francia  que  en  Alemania  y 
Prusia  en  la  proporción  de  1  á8.  Este 
cuadro  estadístico  demuestra  que  el 
mayor  6  menor  número  de  judíos  está 
en  relación  directa  con  el  mayor  ó 
menor  grado  .de  civilización  de  los 
pueblos  en  donde  residen.  Hé  aquí 
el  guarismo  de  la  población  judía  en 
las  naciones  de  que  hemos  hablado: 
Rusia,  dos  millones,  ochocientos  mil; 
(2.800.000:)  Austria,  un  millón,  tres- 
cien  tos  setenta  y  cinco  mil[l. 375. 000); 
Prusia,  trescientos  cuarenta  mil,  ocho- 
cientos (340.800):  resto  de  Alemania, 
ochenta  mil  (80.000);  Francia,  cin- 
cuenta mil  (50.000). 

16.  Religión.  —  Aunque  confundi- 
dos con  taaoa  los  pueblos  de  la  tierra, 
permanecen  fieles  á  la  religión  desús 
padres.  El  judaismo,  llamado  también 
motaismo,  porque  Dios  lo  reveló  á 
Moisés,  tiene  por  bases  los  principios 
religiosos  contenidos  en  el  Antiguo 
Testamenta,  como  la  creencia  en  un 
solo  Dios  (Jthovah,  el  Señor),  la  in- 
mortalidad del  alma  y  el  juicio  final. 
Por  lo  demás,  los  judíos  no  reconocen 
la  divinidad  de  Jesucristo  y  esperan 
siempre  la  venida  de  un  Mesías,  que 
asegurará  á  su  nación  todo  el  imperio 
de  la  tierra.  En  cuanto  al  culto,  las 
funciones  diversas  prescritas  por  el 
legislador,  estaban  primitivamente 
confiadas  i  los  levitas,  ó  miembros  de 
la  tribu  de  Levf. .  La  celebración  del 
táhado,  de  la  patOM  y  otras  fiestas; 
observancia  del  ayuno,  abstinencia  de 
las  viandas  prohibidas  continuamen- 
te, fueron  practicadas  siempre  por  los 
judíos;  el  hebreo  es  la  lengua  litúr- 
gica, y  durante  las  ceremonias  que 
practican  en  sus  sinagogas  bajo  la  di- 
rección de  sacerdotes,  llamados  rait- 
not,  llevan  ordinariamente  thepiUiu, 
con  sentencias  sacadas  de  los  libros 
sagrados.  Sin  embargo  de  su  aparen- 
te unidad,  la  religión  judaica  no  ha 
dejado  de  verse  atacada  por  el  espíri- 
tu de  secta,  desde  la  profunda  divi- 
sión que  en  ella  produjo  el  famoso  cis- 
ma de  Samaría.  Después  de  volver  de 
la  cautividad,  los  samarit&nos  acaba- 
ron de  alterar  el  antiguo  culto,  mez- 
clando algunas  ceremonias  del  paga- 
nismo asirioy  erigiendo  sobre  el  mon- 
te Grarizin  un  templo  rival  del  de  Je- 
rusalen  (435  años  antes  de  Jesucristo). 
Otras  sectas  esencialmente  diferentes 
en  principios  y  costumbres,  se  hicie- 
ron notar  entre  los  judíos,  tales  como 
las  de  los  bríseos,  loa  saduceos,  los 
terapeutas  y  los  easenioa.  Cuando  se 
consumó  por  Adriano  la  dispersión  de 
los  JUDÍOS,  cierto  número  de  doctores 
continuó  entregado  á  los  estudias  teo- 
lógicos en  las  escuelas  fundadas  en 
Tioeriade  y  Asora,  cerca  de  Babilonia; 
y  uno  de  ellos,  el  rabino  Juda,  com- 
puso, bajo  el  título  de  Mitch»a,  una 
colección  de  tradiciones  y  de  leyes 
orales  que,  con  la  Chn^a  6  comenta- 
rio de!  rabino  Asser,  forma  lo  que  se 
llama  el  Talmud.  Esta  vasta  colección 
terminada  en  el  siglo  vi,  vino  á  ser 
para  la  mayor  parte  de  los  judíos  el 
fundamento  de  sua  creencias  reliffi«r-\  I  ¡:> 


212 


JUDI 


sas;  pero  rebueando  los  disidentes  re- 
conocerle autoridad  alguna,  se  di¿  el 
nombre  de  ialmudittat  i  aquellos  que 
Begnían  el  Ftlmiid,  por  ojjobícíoq  á  loa 
MraUu  que,  sin  aomitir  más  que  el 
texto  de  la  Biblia,  recbazabaa  todo 
comentario  i  los  libros  sagrados.  En 
Francia,  desde  que  el  gran  Sanfudri», 
convocado  en  1806,  reconoció  la  com- 
patibilidad de  las  lejes  civiles  del  país 
con  las  prescripciones  reli^osas  de 
los  JUDÍOS,  estos  últimos  no  dependen 
del  Consejo  superior,  llamado  Contit- 
or ú> itratlita,  masque  en  lo  relativo 
^  culto.  Ed  otros  Estados,  los  rabinot 
son  jueces  y  sacerdotes  de  sy  nación. 
17.  Los  JUDÍOS,  orí^oarios  de  le 
Caldea,  tuvieron  al  principio,  á  ejem- 
plo de  BU  fundador  Abrabam,  vida 
pastoril  j  se  distinguieron  por  cos- 
tumbres completamente  patriarcales. 
Después  de  baber  sido  mimadas  du 
ranto  su  estancia  en  el  desierto,  se 
fijaron  en  su  suelo  propio,  una  vez 
ducüos  de  la  tierra  prometida;  j  mer- 
ced &  sus  progresos  en  la  agricultura, 
esta  región  llegd  á  ser  una  de  las  más 
él  tiles  del  Asia.  Poco  dados  á  las 
ciencias,  se  entregaran  con  fortuna  al 
comercio;  J  más  adelante  su  espíritu 
mercantil  se  desenvolvid  de  tal  suerte, 
que  en  la  Bdad  Media  concentraron 
en  sus  manos  el  monopolio  de  todos 
loa  negocios,  principalmente,  de  la 
banca,  j  mucbas  veces,  de  la  usura. 
Las  narraciones  de  los  libros  santos 
qae,  al  bablar  de  esto  pueblo,  revelan 
su  inclinación  á  la  superstición,  á  la 
idolatría  j  í  las  iosurrecciones,  ates- 
tiguan que  tampoco  estuvieron  exen- 
tes de  otros  vicios.  Los  judíos  mo- 
dernos ban  conservado  cierta  resigna- 
ción tradicional,  al  verse  yeiadoa  ú 
oprimidos;  auni^ue  baj  quien  aice  que 
aquella  paciencia  procede  más  de  ser- 
vilismo j  de  abveccion,  que  de  eleva- 
cíoQ  de  sentimientos  j  grandeza  de 
alma.  Pero  lo  que  caractonza  verdade- 
ramente al  JUDÍO,  es  la  avaricia,  sorda, 
dura,  insaciable,  universal,  basta  el 
punto  de  buscar  con  el  mismo  ahinco 
un  miserable  ocbavo  que  una  onza 
de  oro.  Como  el  conciba  q^ue  su  interés 
le  llama,  bará  las  concesiones  más  ba- 
jas 7  viles,  aun  tratándose  de  los  ob- 
tetos  de  su  cariSo,  de  su  amor,  de  su 
lonra,  si  es  verdad  que  una  ansia  tan 
extrema  puede  tener  bonra,  c&rifto  j 
amor.  El  judío  cuenta  el  dinero  con 
suma  prontitud,  como  nadie  en  el 
mundo;  marcba  mar  aprisa,  como  si 
temiera  que  le  van  á  pedir;  mira  fur- 
tivamente, para  que  no  sorprendan  en 
sus  ojos  el  astute  secreto  de  sus  caba- 
las; camina  con  la  cabeza  inclinada  al 
suelo,  encorvando  un  poco  la  nuca, 
como  si  imaginase  que  Uevs  sobre  las 
espaldas  un  talego  de  oro.  El  sabio 
que  inventó,  á  modo  de  ídolo,  el  be- 
cerro di  metal  dorado,  se  bizo  dueilo 
indudablemente  de  la  raza  judía.  ¿Se 
habrá  dado  el  caso  de  que  haya  muer- 
to un  solo  judío,  desde  que  el  mundo 
existo,  sin  tener  encima  alguna  mo- 
neda? Nos  parece  que  no.  Excusado 
fuera  decir  que  todos  estimamos  nues- 
tros intereses,  quien  más,  quién  mé- 


JÜDf 

nos,  j  es  natural  que  así  auceda; 
pero  el  judío  no  los  estima;  los  idola- 
tra. El  judío  está  enamorado  del  di- 
nero, como  el  hombre  está  enamorado 
de  la  mujer;  de  modo  que  tiene  para 
una  moneda  hasta  ternura,  baste  ilu- 
siones, basta  suspiros,  baste  lágri- 
mas. Haj  que  conocer  de  esta  mane- 
ra á  la  raza  judía,  para  comprender 
que  el  Iscariote  vendiese  al  Redentor 
por  treinta  dineros.  En  fin,  el  dia  en 

Sue  un  JUDÍO  no  hace  un  negocio,  se 
e  antoja  que  se  baila  en  gracia  del 
espíritu  malo  j  siente  la  furia  de  un 
poseído.  Otro  becbo  concurre  á  for- 
mar el  carácter  del  raro  individuo  que 
aquí  se  describe;  una  fidelidad  estric- 
ta en  atenerse  á  ciertos  usos  de  su 
cion,  conservando  el  aire  oriental  j  la 
costumbre  de  enlazarse  exclusivamen- 
te con  las  mnjeres  de  su  raza,  en  las 
cuales  bailamos  tipos  encantadores, 
de  intimo  misterio,  de  ilusión  vaga  j 
poderosa,  hermosos  recuerdos  de  las 
mujeres  de  la  Biblia,  sombras  fantás- 
ticas de  las  vfrgenes  de  Sion.  Mas 
conviene  advertir  que  la  mujer  judía 
no  tiene  tanto  hechizo  en  ninguna 
parte,  como  en  las  poblaciones  de 
África  La  hebrea  africana  es  induda- 
blemente una  de  las  mujeres  más 
ideales  j  fascinadoras  de  la  humani- 
dad. Aunque  el  lector  discreto  plegué 
sus  labios  con  el  frunce  sutil  de  una 
sonrisa  maliciosa,  casi  se  nos  figura 
que  estamos  más  por  las  judias  que 
por  los  JUDÍOS. 

18.  ¿tf^oíttni.— La  lengna  primi- 
tiva de  loa  hebreos,  mezcla  confusa  da 
muchos  idiomas  semíticos,  se  alteró 
durante  la  cautividad  de  Babilonia  j 
se  cambió  en  lengua  airo-caldea,  que 
llegó  á  ser  el  idioma  rabínico  emplea- 
do en  la  Edad  Uedia.  En  el  hebreo 
puro  se  compusieron  loa  libros  sagra- 
dos, desde  Moisés  hasta  los  profetas; 
en  cuanto  á  las  demás  partes  del  An- 
tiguo Testamento,  algunas  fueron  re- 
dactadas en  caldeo;  j  otras,  en  grie- 
go, lengua  en  que  se  bizo  la  célebre 
versión  llamada  de  los  StUnia.  Des- 
pués del  Antiguo  Testamento ,  ei 
donde  se  encuentran  esos  admirables 
modelos  de  literatura  sagrada,  supe- 
riores á  cuanto  el  genio  ha  podidc 
crear,  los  judíos  citan,  entre  el  nú- 
mero de  BUS  composiciones  naciona- 
les, leyendas,  poemas  historicos,  obras 
morales  j  colecciones  genealógicas. 
Bajo  la  dominación  de  los  sucesores 
de  Alejandro,  sus  relaciones  con  los 
griegos  les  llevaron  á  estudiar  la  filo- 
sofía; 7  más  tarde,  entre  otros  siste- 
mas, el  gnosticismo  halló  entre  ellos 
muchos  partidarios.  Es  indudable  que 
se  entregaron  al  absurdo  de  las  cien- 
cias ocultas,  como  la  cabala  7  la  as- 
trología;  pero  tampoco  puede  negarse 
que  en  toda  la  Edad  Media  cultivaron 
con  éxito  la  Medicina  7  las  matomá- 
ticas;  7  los  sabios  Aben-Ezra  7  Mai- 
monide  fueron  célebres  por  sus  escri- 
tos. En  los  tiempos  modernos,  los  tra- 
bajos de  Mendelssobn,  de  Desau  7  de 
Wereli,  de  Hamburgo,  reanimaron, 
por  decirlo  así,  la  litoratura  rabínica, 
que  en  nuestros  días  ba  tenido  im- 


JOM 

portante*  publicadoues  es  AlanunU 
7  Francia,  donde  M.  C^en,  cono- 
cido 7a  por  suB  Artkñet  itraeliUt,  ha 
dado  una  excelente  traducción  de  la 
Biblia,  según  el  texto  hebreo.  Entre 
otras  varias  celebridades  de  nuestra 
época,  debemos  citar  los  nombres  &- 
mosísimos  de  dos  compositores  de  mú- 
sica; Me7erbeer  7  Halu7. 

19.  Jüpretentacio»  tocial  de  íe»  ju- 
díos e%  niuiiro  limpo. — Puede  decirse 
que  los  papelea  se  nan  trocado  de  on 
modo  absoluto.  Los  judíos  bou  actual- 
mente barones,  diputados,  caballeros, 
capitalistas,  príncipes  de  las  grandes 
ciudades,  verdaderos  reVes  de  los  ra- 
7es  de  Europa.  El  eepíntu  de  tolenn- 
cia,  que  es  el  dogma  práctico  de  la  c*- 
ridád,  les  abrió  el  sepulcro  en  que  vi- 
vían. Ellos  no  creen  en  aquel  espirito, 
alma  sublime  del  Evangelio;  pero 
aquel  espíritu  los  ba  resucitado. 

20.  BihUografia. — Como  comple- 
mento de  esta  leve  reseña,  recomen- 
damos á  nuestros  ilustrados  lectores 
las  obras  de  Tora7,  Boissv  7  de  Mol- 
denhaner,  sobre  Isbiatona  de  íosjti- 
díos  de  Inglaterra,  Francia  7  de  Sspa- 
bA;\hsMemínrettitr¡'¿tatdetptift,  por 
Wav;  Depping,  Ztt  jñfedam  um«ife» 
áae;  Beugenot,  Le$  jidifi  de  Fdeei- 
aeat;  7  la  excelente  obra  que  en  nues- 
tros diae  publicó,  sobre  EtetUda  y  em- 
dieie*  toctal  de  letjndiot  m  Stpaüm,  el 
seBor  Don  José  Amador  de  los  Ríos, 
á  cuvo  glorioso  recuerdo  tributamos 
este  numilde  7  ferviente  homenaje. 

Jndith.  Sutoria  Sagrad*.  Heroína 
judía,  bija  de  Merarí,  de  la  casada 
Simeón,  7  mujer  de  Manases,  neo 
ciudadano  de  Betulia.  Siendo  aún  jd- 
ven,  se  quedó  viuda  7  vivía  en  Beta- 
lia  austeramente,  cuando  acudió  á  si- 
tiar la  ciudad  Holoiemes,  general  ds 
Nabucodonosor,  rey  de  BahUonia.  H»- 
bía  ya  éste  cortado  un  acueducto,  que 
alimentaba  de  aguas  la -ciudad,  7  re> 
ducido  á  BUS  habitantes  al  últüna 
extremo,  cuando  se  presento  Sutura, 
pidiendo  permiso  para  trasladarse  al 
campo  enemigo  7  prometiendo  salvar 
la  ciudad.  AI  efecto,  se  vistió  sus  me- 
jores galas,  T  acompañada  de  una 
criada,  se  dingió  en  busca  de  Holo- 
fémea,  v  luego  que  eatuvo  «1  su  me- 
jencia, le  prometió  entregarle  á  Be- 
tulia, pidiéndole  únicamente  licencia 
[lara  dirigirse  tedos  los  dias  á  un  va- 
le inmediato  á  hacer  oración.  Hito 
oso  del  permiso  tres  dias,  7  al  coarto, 
después  de  un  banqueto  en  que  Holo- 
fémes  quedó  completameoto  embria- 
gado, le  corto  la  cabeza  con  su  pro- 
pia espada,  7  guardándola  en  nn 
saco,  salió  como  de  costumbre  y  ee 
dirigió  á  Betulia.  Loa  habitantes,  He- 
nos de  júbilo,  7  cantando  alabanzas 
al  Señor,  hicieron  una  salida  j  derro- 
taron completamento  &  los  asirios.  El 
lAlro  da  Judith  es  uno  de  los  que 
constitu7en  el  Anti^wi  TettametU». 
En  él  se  refiere  el  sitio  de  Betulia.  El 
autor  es  desconocido,  Btribu7éndolo: 
unos,  al  gran  sacerdote  Joaquín;  y 
otros,  á  Josué,  hijo  de  Josedec. 
Setena,  1.  Viuda  de  Betulia,  rica 


JtJEO 

2.  Corta  la  cabeza  i  Holofórnee 
f  J///,  tO.) 

3.  Muere  fjr/.íí.) 

4.  La  tumba  de  Jodith,  casi  dea- 
tniida,  se  conserva  aún  al  pié  de  la  an- 
tigiia.  Betulia,  que  es  hoj  un  monte 
inbabitado,  de  poca  elevación  j  casi 
redondo.  Se  encuentra  en  los  contor- 
nos del  Campo  de  Jacob,  del  Pozo  de 
la  Samaritana,  del  monté  Hebal,  del 
monte  Oarizin,  en  el  territorio  de  la 
antigua  Sichem;  boj,  Neápolis.  - 

Jaeces.  Mascnlino  plural.  Sutoria 
Sagrada.  Entre  los  hebreoB,  jefes  que 
lo  eran  temporalmente,  para  libertar 
de  la  eerridumbre  al  pueblo.  Los  úl- 
timos unieron  los  poderes  militar,  ju- 
dÜcial  j  Bacetdotai.  Su  historia  está 
eoungnada  en  un  libro  de  la  aauta 
Biblia,  llamado  de  loa  Jukcbs,  cujo 
autor  es  desconocido.  Hé  aquí  la  lista 
de  los  jueces. 

a  «Dtarlom 


Otboniel 1554-1614 

Jeptá..  ......  1343-1237 

Ahod 1498-1411 

Abeaau 1237-1230 

DeTwra 1396-1356 

Ahilon 1230-1220 

ÚedeOD 1349-1309 

Abdoa 1220-1212 

Abimalach 1309-1306 

Sanaon 1172-1152 

Tfaola 1306-1283 

HeU.  .  . 115^-1112 

Jaií.    ..,.-...  1283-1261 

Samuel 1092-1080    - 

Los  JDBCBS  de  Israel  gobernaron 
cerca  de  trescientos  cincuenta  afios. 
(Seeha  dt  ht  ApíttoUt,  XIII,  90.) 
Juego.  Uascunno.  Entretenimien- 
to 6  diTersjon.  |  Cada  una  de  las  in- 
Tenciones  6  combinaciones  diversas 
que  sirven  para  jugar  con  naipes,  j 
se  distinguen  por  un  nombre  especial, 
como  la  malitU,  irmtlo,   etc.]}  Con- 

1'unto  de  buenas  cartas.  {  Metáfora. 
,a  disposición  con  que  están  unidas 
dos  cosas,  de  suerte  que  sin  separarse 
puedan  tener  moTimiento;  como  las 
coyunturas,  goznes,  etc.  T<{mase  tam- 
bién por  el  mismo  movimiento.  ]  La 
I v:ifj.j    _  ._4._ . :.  -I 


seguir 


habilidad  j  arte  para 
guna  cosa  6  para  estorbarla.  fDn  de- 
terminada numero  de  cosas  que  tienen 
cierta  conexión  t  proporción  entre  sí; 
como  un  jueoo  de  hebillas,  un  jdeoo 
de  botnnes,  etc.  Q  En  los  carruajes  de 
cuatro  ruedas,  se  llama  asf  la  arma- 
ion  compuesta  de  ruedas, '  ejes,  va- 
ras, etc.  \  Divídese  en  jckqo  delan- 
tero 7  JUEOO  trasero.  |  Plural.  Las 
fiestas  y  espectáculos  públicos  que 
se  usaban  en  lo  antiguo.  |  caktba- 
ro.  Cualquiera  de  loa  de  naipes  que 
no  es  de  envite.  ]  db  aquab,  de  luces, 
»E  COLORES.  Se  dice  de  loa  víaos  y 
cambiantes  que  resultan  de  la  capri- 
chosa mezcla  6  disposición  particular 
de  estas  cosas.  |de  castas.  De  naipes. 
ISB  MANOS.  Acciones  y  movimientos 
de  alegría  que  hacen  dos  ó  más  per- 
sonas retozando  y  dándose  golpes  con 
las  manos.  ¡  La  agilidad  de  manos 
con  que  loa  titiriteros  j  otras  personas 


3um 

engftfian  j  bnrlan  la  TÍsta  de  los  es- 
pectadores con  varioa  géneros  de  en- 
tretenimientos. ]  Acción  ruin  por  la 
cnal  se  hace  desaparecer  en  poco  tiem- 
po alguna  costf  que  se  tenía  á  la  vis- 
ta. I  DE    MAMOS,    JÜBOO    DB   TÍLLANOS. 

Refrán  que  reprende  el  retozar  y  ju- 
gar con  fas  manos,  como  impropio  de 
gentes  bien  nacidas  v  de  buena  crian- 
za. I  DB  tnRos.  Metámra.  Modo  de  pro- 
ceder sin  consecuencia  ni  formalidad. 
„  DE  PALABRAS  6  T0CB8.  £1  USO  de  ellas 
en  diversas  significaciones  6  en  sen- 
tido equívoco.  |  de  pasa  pasa.  Jdboo 
DE  UANOS.  I  DB  PBLOTA.  Especie  de 
JUBOO  entre  dos  6  más  personas,  que 
consiste  en  arrojar  de  unas  á  otras  6 
hacia  alguna  pared  una  pelota  con  la 
mano  6  pala.  Si  se  dirige  de  peisona 
á  persona,  se  llama  juBOO  X  laboo,  y 
si  á  la  tapia,  se  llama  ple.  Q  La  casa  6 
el  sitio  destinado  para  jugar  á  la  pe- 
lota. Q  DE  PRENDAS.  Diversiou  casera 
queconsiste  en  decir  6  hacer  los  con- 
currentes alguna  cosa,  pagando  una 
prenda  el  que  no  lo  hace  bien.  |  db 
SüKKTB.  £1  que  depende  siSlo  de  la 
suerte,  y  no  de  la  habilidad  y  destre- 
za del  ju^pador.  I  DB  TIRA  T  AFLOJA.  El 
que  consiste  en  asir  cada  uno  de  los 

Sue  lo  juegan  la  punta  de  una  cinta 
pañuelo,  renniéndolas  todas  por  al 
extremo  opuesto  la  persona  que  dirige 
el  juego,  y  cuando  mta  manda  aflojar, 
deoen  tirar  los  demás,  ó  al  contrario, 
perdiendo  prenda  el  que  yerre.  U  db 
TRUCOS  ó  DB  BILLAS.  La  casa  adonde 
se  TA  á  jug^r  á  los  trucos  ó  al  billar. [| 
FUERA.  Expresión  osada  en  algunos 
juegos  de  envite  cuando  se  envida  to- 
do lo  que  Mta  para  acabar  el  juego. 
IIpÚblico.  La  casa  en  dondí  se  juega 
públicamente  con  permiso  del  Gobier- 
no. I  ACDDIR  EL  JDBCO  í  ALGUNO.  DaR- 

LB  BiBN.  I  Conocer  el  jubso.  Frase 
metafórica.  Penetrar  la  intención  de 
alguno.  I  Dar  bien  ó  mal  el  jtjboo. 
Frase.  Tener  &vorable  6  contraría  la 
suerte. nDBSPtMTABJSBBLJUBao.  Frase. 
Engañarse  por  estar  la  pinta  equivoca- 
da, tomando  un  palo  por  otro.  1|Hacbr 
JUBOO.  Frase.  Mantenerlo  6  perseverar 
en  él.  D  Metáfora.  Convenir  ¿  propor- 
donarse  una  cosa  con  otra,  f  Frase. 
Entre  jugador»,  decir  aquel  á  quien 
le  tocalas  calidades  que  tiene;  como  la 
entrada,  paso,  etc.  {  Meter  bn  jueoo. 
Frase.  Mbter  en  fusa.  I  PoR  juego 
ó  POR  modo  de  jobqo.  Expresión  por 
burla,  de  chanza.  |  Ybb  BL  jueoo. 
Frase.  Conocer  bl  juego,  g  mal  para- 
do. Frase.  Conocer  que  algún  nego- 
cio está  en  mal  estado. 

BtiuolooÍa.  1.  El  latín  tíone  tres 
voces  sinónimas  para  significar  la  idea 
del  juego:  litdtu,  bu%t  y  joctu.  Una 
de  las  prínoipales  diferencias  entre  las 
dos  pnmerBB,  es  qne  huhu  envuelve 
la  idea  de  ganikncia;  y  hu%t,  la  de 
distracción  o  entretenimiento  agrada- 
ble, ¿«tf«f  Imcri;  lm%t,  volmptatu,  di- 
ce Ricter.  Jocui  se  refiere  más  bien  i 
las  palabras  que  á  la  acción,  y  sobre 
todo,  se  opone  completamente  iterto, 
oposición  que  no  existo  respecto  de 
A(¿iw  y  httiu.  JocuM  nero  acdpimiu 
qMod  at  mhA-vtmmi  lerio,  dice  Quinti- 


Juez 


273 


liano.  De  joco,  ablativo  de  joeta,  eati 
formada  nuestra  voz  jiugo;  en  fran- 
cés,/»; en  catalán,  jock,  y  en  italia- 
no, g%%c»  6  gioeo;  en  portugués,  jogo. 

(MONLAU.) 

2.  Esta  serie  viene  del  sánscrito 
¿te,  jugar.  Por  consiguiento,  jSeu»  re- 
presenta ^etu,  como  jam  representa 
dian. 

Jnegnecico,  Uo,  to.  Masculino 
diminutivo  de  juego. 

Joera.  Femenino.  Provincial  Ex- 
tremadura. Especie  de  harnero  de  es- 
partos casi  juntos  unos  á  otros,  suje- 
tos con  cuerdas,  que  sirve  para  lim- 
piar 6  aechar  el  trígo. 

JnéTes.  Masculino.  El  quinto  dia 
déla  semana, IlDECouADRES.Bl  penúl- 
timo antes  de  camaTol.  \  de  coupa- 
DBES.  El  anterior  al  de  las  comadres. 

11  DE  LA  CENA.  Autícuado.  JuéVBS  SAN- 
TO. \  GORDO.  El  inmediato  á  laa  car- 
nestolendas. I  LARDERO.  Jü£VBS  OOS- 
DO.  H  SANTO.  El  de  la  semana  santa.  |[ 
Cosa  dbl  otbo  jü^vbs.  Expresión. 
Cosa  vmy  extraña  6  difícil,  6  pocas 
ices  vista. 

Btuiolooía.  Latín  Jons  dia,  dia 
de  Júpiter;  italiano,  giovedi;  francés 
del  siglo  íii,  juetdi;  moderno,  jeudi; 
provenzal  v  catalán,  djjmu. 

Jnex.  Masculino.  El  que  tiene  au- 
toridad y  potestad  para  juzgar  j  sen- 
tenciar. Q  DB  PRIUERA  INSTANCIA.  El 
ordinario  de  un  partido  6  distrito.  || 
En  las  justas  públicas  y  certámenes 
ltt«raríoa,  el  que  se  señala  para  cuidar 
de  que  se  observen  las  leves  impues- 
tas en  ellos,  y  distribuir  los  premios. 
H  El  que  es  nombrado  para  resolver 
alguna  duda.  |  ad  qubu.  Forenii.  Bl 
juez  ante  quien  se  interpone  la  apela- 
don  de  otro  inferior.  |  i  quo.  Foreme. 
juez  de  quien  se  apela  para  auto  el 
superior.  |  ÍBG1TB0.  Arbitro,  en  la 
acepdon  de  juez.  ||  de  hecho.  El  que 
falla  sobre  la  certeza  de  los  hechos  y 
BU  calificación,  dejando  la  resolución 
legal  al  de  derecho.  Tales  son  los  jue- 
ces en  cuestiones  sobre  riegos  y  dis- 
tribución de  aguas.  [  jurado,  en  la 
acepdon  de  individuo  del  tribunal 
del  mismo  nombre.  |  caRadbro,  es- 
trecho COMO  SENDERO  ,  6  DERECHO 
COMO  SENDERO.  Refrán  que  denota  que 
el  juez  que  se  muda  cada  año  es  estre- 
cho en  el  cumplimiento  de  su  oficio, 
porque  ha  de  ser  residenciado  presto, 
II  COMPETENTE.  El  que  tiene  jurisdic- 
ción para  conocer  del  asunto  é  nego- 
cio de  que  ee  trata.  |  compboui sabio. 
Compromisario.  \  conservador.  El 
eclesiástico  6  secular  nombrado  para 
defender  de  violencias  á  alguna  igle- 
sia, comunidad  li  otro  establecimien- 
to privilegiado.  Llámase  también  con- 
servador simplemente.  \  de  alzadas. 
Ed  lo  antiguo,  cualquier  juez  superior 
á  quien  iban  las  apelaciones  de  los  in- 
feriores. II  DB  APELACIONES.  JüBZ  DB 
ALZADAS.  I  DB  BALANZA.   BaLANZABIO. 

II  DE  C0UPSTBNCIAS.  Cualquiera  do  los 
ministros  de  los  consejos  que  compo- 
nían la  junta  de  este  nombre,  encar- 
gada de  decidir  las  competencias  que 
se  suscitan  entre  diversos  juecbs 
bre  jurisdicción.   | 


i°)gle 


274 


TOGA 


COICPHOUIBARIO.    B   DB   ENQUSSTA.    Mí 

nifitro  togado  de  Ar&gon,  i^ue  hacia 
inquisición  contra  loa  minietros  de 
justicia  delincuente B,  j  contra  los  no- 
tarios j  escribanos,  j  los  castigaba 
procediendo  de  oficio,  7  no  á  instan- 
cia de  parte.  \  delkoado.  Drlboado. 
^VE  ESTUDIO.  En  la  uniTeraidad  de 
Salamanca  era  el  que  conocía  de  las 
causas  de  los  graduados,  estudiantes 

Í  ministros  que  gozaban  del  fuero  de 
L  universidad-  ¡¡■u»  paí.  El  que  por 
nuestras  actuales  le^es  oje  á  las  par- 
tes, antes  de  consentir  que  litiguen, 
Srocurando  reconciliarlas,  j  resuelve 
e  plano  las  cuestiones  de  ínfima  cuan- 
tía. También,  cuando  es  letrado,  sue- 
le suplir  al  juez  de  primera  instancia 
en  las  vacantes,  enfennedades  ú  otros 
impedimentos.  \  entregados.  Alcal- 
de   ENTREGADOS.  \  INCOMPETENTE.   El 

que  no  tiene  jurisdicción  para  co- 
nocer en  el  negocio  de  que  se  trata.  || 
IN  CURIA.  Cualquiera  de  los  seis  pro- 
tonotarios  apostólicos  españoles ,  á 
quienes  el  nuncio  del  papa  en  estos 
reinos  debía  cometer  el  conocimiento 
de  las  causas  que  venían  en  apelación 
á  su  tribunal,  no  pudiendo  él  conocei 
por  sf  sino  en  los  casos  en  que  su  sea- 
tencis  causaba  ejecutoria:  ¿07  conoce 
la  Rota  de  las  causaa  de  que  ellos  co- 
nocían. I  UAYOR  DE  ViZbATA.  Mínís- 
tro  togado  de  la  cnancillería  de  Valla- 
^  dolid,  c|ue  por  sf  solo  conocía  en  se- 
gunda instancia  de  las  causas  civiles 
j  criminales  que  iban  en  apelación 
del  corregidor  j  justicias  ordinarias 
de  Vizcaya.  Q  Oficlai,  db  cafa  t  es- 
pada. Cualquiera  de  loa  ministros  de 
capa  y  espada  que  había  en  la  audien- 
cia de  la  contratación  á  Indias  en  Car 
diz,  cuando  existía  esto  tribunal.  ([PES- 
QUISIDOR. El  que  se  destinaba  6  en- 
viaba para  haceriurídicamente  la  pea- 
quisa  de  algún  delito  6  reo.  |  sdboe- 
leoado.  Subdelegado. 

Etiuolooía.  Provenzal  y  catalán, 
i*tae:  portu^és,  yw(;  francés,  jvgt; 
italiano,  yÍKdiee,  del  \i,\iajideB,j%iíí- 
eit,  de  »■«»,  iusticja,  y  tüa,  lAeü,  toma 
de  ^eire,  decir,  establecer,  determi- 
nar. 

Rtteüa  HiUeA. — 1.  Oficio  y  autori- 
dad de  los  jueces.  (Éxodo,  XVIII, 
13  y  21;  levtíico,ZIX,  15;  Deuterow- 
nio,  I,  13;  Joná,  VII,  19;  Primero 
de  ¡ot  Reyet,  VIII,  1;  Segwtdo  <¿»  lot 
ParaUpánunoM,  XIX,  6;  ScUtiáttieo, 
IV,  10;  Ptatmot,  LXXXI;  Proetr^ 
hiot,  XVIII.  5,  19;  liaíoi,  V.  16; 
X,  1;  JeremUu,  V,  26.) 

2.  El  Huevo  Tettamtnto  habla  tam- 
bién sobre  este  punto.  (San  Líjcas, 
XVIII,  2;  XXflI,  i.  13,  23;  Sam 
Juan,  VII.  24;  VIII,  15.) 

3.  Dios  es  el  juez  del  universo. 
(Cféfutit,  XVIII,  25;  Dnteronmio, 

X,  n.) 

Jngtda.  Femenino.  La  acción  y 
efecto  de  jugar.  ||  Metáfora.  La  acción 
mala  inesperada  contra  alguno. 

EtiuologIa.  Jugar:  catalán, y«^(li¿i. 

Jugadera.  Femenino.  Lakzadera. 

Josador,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no El  ijue  juega.  P  El  que  tiene  el 
vicio  dejugar.  |  £1  que  tiene  especial 


JUGA 

habilidad  y  ea  muy  diestro  en  jugar. 
{I  Ds  UANOB.  Kl  que  hace  juegos  de 
manos.  |  El  iujos  jugados  sin  car- 
tas. Bxpresion  metafórica  y  familiar 
con  que  se  denota  que%a  ha  dejado  de 
incluir  á  alguno  en  el  negocio  6  di- 
versión  en  que  tiene  mayor  inteli- 
gencia 6  destreza. 

BTiMOLoaÍA.  /«yiwí  provenzal,  jo~ 
g*ader,  jo^nairt;  catalán,  jugador,  a; 
francés,  jotumr;  italiano,  ginotatort, 
burguiñon,  4%*%. 

Jogano. Masculino.  Madera  fuerte 
de  Guayaquil,  que  se  emplea  en  aquel 
astillero  para  la  conatniccion  de  em< 
barcaciones. 

Juante.  Participio  activo  de  ju- 
gar. £1  que  juega. 

Jngar.  Activo.  Entretenerse,  di- 
vertirse con  algún  juegoque  tiene  re- 
glas, mediando  &  no  mediando  inte- 
rés. I  Perder  al  juego;  y  así  se  dice: 
fulano  HA  JUGADO,  cuanto  tenía.  [  Ha- 
blando de  los  miembros  corporales, 
usar  de  elloe  dándoles  el  movimiento 
que  les  es  natural.  |  En  los  juegos  de 
naipes  es  echar  la  carta  6  el  naipe  en 
la  mesa.  \  Hablando  de  las  armas  es 
tener  uso  6  ejercicio  de  ellas.  |  Ha- 
blando de  las  armas  ofensivas  y  de- 
fensivas es  usar  de  ellas.  |  Travesear, 
retozar.  \  Burlarse  de  alguno.  |  Ha- 
css  juego.  Corresponder  una  cosaoon 
otra.  I  Ponerse  alguna  cosa,  que  cons- 
te de  varias  piezas,  en  movimiento 
ó  ejercicio  para  el  objeto  á  que  está 
destinada;  como  las  maquinas,  las  tra- 
moyas en  los  teatros,  eto.  |  Intervenir 
6  tener  parte  en  la  disposición  de  al- 
gún negocio;  y  así  se  dice:  fulano  jue- 
ga en  este  asunto.  ¡I  Arriesgarse,  aven- 
turarse; asf  se  dice:  jugar  el  todo  por 
el  todo.  I  En  ciertos  juegos  de  naipes 
es  lo  mismo  que  entrar;  y  asf,  decir 
JUBGO  ea  lo  mismo  que  c(ecir  entro. 
\\k  las  bonicas.  Frase  que  se  usa 
cuando  dos  personas  echan  la  pelota 
de  una  mano  á  otra,  jugando  sin  de- 
jarla caer  al  suelo.  Aplícase  también 
á  otros  juegos  cuando  no  se  jdboa  in- 
terés, y  PURRTH.  Fraae.  Aventurar  al 
iuego  grandes  cantidades.  |  grueso. 
E'rase.  Jusab  pusrtb.  |  Se  usa  con 
pronombre  personal  antepuesto  ó  pos- 
puesto, pero  sin  perder  la  condición 
de  activo,  en  estas  y  otras  expresio- 
nes: BB  JUGÓ  á  un  as  toda  la  paga;  Ju- 
garnob  la  vida.  ||  Ahí  la  juboa  w 
ZURDO.  Expresión  familiar  con  que, 

tiositiva  6  irónicamente,  se  pondera 
a  habilidad,  destreza  ó  inteligencia 
de  algún  sujeto.  |  Ni  jubga  ki  da  de 
HABATO.  Frase  metafdrica  y  familiar 
que  significa  proceder  con  total  indi- 
ferencia y  sin  tomar  partido. 

EruiOLOGÍA.  J%ego:  latin ,  y^eirt, 
chancearse;  italiano,  ginocare;  francés 
del  siglo  ziil,  juer;  moderno,  joner; 

Erovenial,yoyar,-  burguiñon, /•/;  wa- 
)n,  joner;  CB.tt¡ltJi,  jngto;  jugarte. 
Jogairata.  Femenino  fíuml  i  ar.  Ju- 

Íada  mal  hecha  y  sin  conocimiento 
9I    juego,   \  Familiar    metafórico. 
Truhanada,  mala  pasada, 

Jagarse.  Recíproco.  Aventurar  al- 
guna cosa  al  juegv.  y  Ser  jugado,  así 
en  sentido  Ssico  como  en  moral;  ju- 


JDCII, 

GAiR  la  vida,  la  Iiad«iida,  la  Itonr*' 
Ha  habido  hombres  que  sa  hak  joeA- 
DO  i  sus  propios  hijos  y  mujeres. 

JnglandAceo,  c«a.  Adjetivo.  So- 
bfiMM.  Conceroiente  ó  parecido  al  uo- 

BriMOLOofA.  Latín  JMgUmi,  j^i^fit- 
tit,  sobrentendiéndose  ««s,  nuei;  fru- 
to del  nogal;  de  >'«,  tema  de  Jm^iUr, 
Júpiter,  y  /¿hm;  bellota;  «bellota  da 
Júpiter.» 

Jnglandeai.  Femenino  plural.  Ba- 
t4itiat.  Familia  de  plantas  sepaisdas 
de  las  amantáceas,  cuyo  tipo  es  el  ao- 
gal  (JDGLAMS  refia,  de  LinneoJ. 

EtiholooLl.  Ji^landáceo:  ínaeém, 
j%gUmdéet. 

Jn^landina.  Femenino.  QWmra 
Principio  amargo  de  la  cortesa  de 
nuez  verde. 

BriuoLoaÍA.  Ja^lmdíett:  francés, 
j%gUttdime. 

Juglar.  Adjetiva  que  se  aplica  al 
que  se  ejercita  en  juegos  y  truhan»- 
rías.  Se  usa  más  comunmente  cozno 
sustantiva.  |  Anticuado.   Fabsantb. 

Etiuoloqía.  Juego:  \»Mq,  jóciílitor; 
catalán  antiguo,  jogioretei,  bufones- 
co; moderno,  j'Ular,  jogUir;  proven- 
zal, iitglar,  j%gur;  francés,  joaglamr; 
italiano,  gioteoUiore, 

SeMtiU. — 1.  Loa  JuaLARXS  modernos 
han  perdida  todo  su  sabor  de  antá- 
güedad,  y  eaa  especie  de  contíneQta 
nistorico,  verdadero  tUaute  de  rasa, 
que  da  á  las  cosas  la  metafísica  de  su 
origen.  Decimos  Mtíafüiea  de  a%  ori- 
gen, porque  no  existe  un  hecho  origi- 
nal sin  la  idealidad  imponente  y  se- 
vera de  las  causas  originales.  Loe  fo- 
qlarbs  de  los  tiempos  medios,  á  inü- 
tocion  de  los  trovadores,  componían 
poemas,  cuuntos  y  apólogos  que  can- 
taban en  las  ciudades,  en  los  torneos, 
en  los  OBfitillos,  en  las  abadías,  en  loe 
campos,  en  las  fiorestas,  en  las  pla- 
yas, uniéndose  al  canto  del  hombre  el 
cauto  del  cielo,  de  la  tierra  y  del  mar. 

2.  Bu  Francia  se  llamaron  también 
meneUraleí  y  constituyeron  una  espe- 
cie de  clase  civil.  Así  se  ve  en  la  his- 
toria que  vivían  en  un  mismo  barrio 
y  que  dieron  su  nombre  á  la  iglesia 
de  San  Julián,  de  la  cual  fueron  fun- 
dadores, en  1331,  los  juolarbs  Hugo 
el  Lorenés  y  Jaime  Orare.  {Duclob, 
Mim.jt%»  tcAtignu.) 

3.  Un  documento  del  siglo  xt  ha- 
bla todavía  de  los  jdqlasbs  como  de 
hombres  á  quienes  «conviene  casti- 
gar, porque  pretenden,  i  merc«l  da 
sus  mañas  6  industrias,  adquirir 
cuantiosas  riquezas  en  mí  tenorio,  elatu 
ma  teigfuwrie.*  (Ch.  d'Oel.,  Bol.,  128, 
ciladopor  LiTTRá.) 

Posteriormente  se  dio  el  nombre 
en  cuestión  á  todo  hombre  de  aventu- 
ras, de  galanteos  en  la  oscuridad,  de 
pendencias,  de  desafios,  de  calzas  ro- 
tas, de  gregüesoos  agujereados,  de 
golilla  sin  gasa,  que  ha  perdida  el  ol- 
fato de  la  goma  y  del  almidón,  te- 
niendo por  único  consuelo  el  verse 
mal  traída  y  peor  llevada.  En  fin, 
hubo  tiempo  en  que  se  llamaban  ju- 
glares aquellos  hidalgos  indeseriptí- 
bles  de  los  siglos  f-  '--'-  '  - 
:jitizecl  by ' 


;&W5§fr 


JUGO 

Io9  cuftlea,  ni  aun  para  dormir,  apar- 
taban la  espada  del  cinto,  por  cuja 
razón  no  podían  nunca  quedarse  en 
eneros;  que  disfrazabau  la  pasión  del 
hambre  con  la  pasión  de  los  amores; 
que  rondaban  laa  cortes  de  los  prín- 
cipes; que  imploraban  favor  para  mo- 
rir briosamente  en  las  batallas,  no 
habiendo  pintado  la  ^toria  en  camisa, 
porque  no  sabían  pintar.  Hablando 
en  el  len^aje  de  aquellos  siglos, 
puede  decirse  que  Miguel  de  Cerríin- 
tes  j  Luis  de  CamOena  fueron  dos  ju- 
OLAHBs  do  BU  tiempo. 

5.  En  ciertos  parajes  de  América  se 
da  el  mismo  nombre  &  los  adivinos  de 
los  salvajesi  especialmente,  cuando 
ejercen  la.Hedicina. 

Jnfrlara.  Femenino  anticuado.  Jir- 

OI.A.HBSA. 

JnglareHa.  Femenino.  La  mujer 
juglar.  I  Anticuado.  Fabsanta. 

EriuoLoofA.  Juglar;  catalán,  y«/!a- 
rm. 

Jafflerla.  Femenino.  Ademan  6 
modo  propio  de  los  juglares.  |  Parti- 
da de  juglar. 

BnuoLoaÍA..  JngUw:  latín,  jUellS' 
tío;  catalán,  juglñrút,  jogltma;  fran- 
cés, jtmglerie. 

■  Jngo.  Masculino.  El  zumo  6  sus- 
tancia de  las  hierbas  j  cosas  húme- 
das. \  Metáfora.  Lo  provechoso,  ¿til  j 
sustancial  de  cualquiera  cosa  mate- 
rial 6  inmaterial. 

BmiOLOofA.  1.  Latin^M,  el  caldo 
6  salsa,  el  moje;  de  j%v!lre,  porque  el 
jugo  ayuda  al  cuerpo  hum&no.  (Fac- 
ciOL,  alado  por  Db  Miqukl  y  Morah- 
tbO 

3.  Ea  nna  brillantísima  interpreta- 
ción, aegttn  resulta  de  la  derivación 
siguiente: 

Derivaeio». — Sánscrito  y*,  reunir, 
mezclar,  acrecer,  raíz  de  jtoSfe,  avu- 
dar;  yütha,  caldo;  yit,  yttat,  salsa; 
litnanio,  Jwka;  ruso,  ímcAa;  antiguo 
alemán,  _;imkA«;  inglés,  y»ic«,  jugo; 
j^iey,  jug^oso;  jweiaen,  abundancia  de 
jugo;  i%teeU»i,  sin  jugo;  francés,  jm; 
parte  líquida  de  loa  vegetales;  latín, 
*ia,  guiso,  salsa,  moje. 

JngoMmente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  jugoso. 

Etiholooía.  Jmgota  j  el  sufijo  ad- 
Terbial  mente. 

JagOBidad.  Femenino.  La  disposi- 
ción o  calidad  de  lo  jugoso. 

JagOBO,  sa.  Adjetivo.  Lo  que  tie- 
ne jugo.  I  Met&fora.  Sustancioso. 

NnuoLOofA.  Jmoo:  francés,  j%tMa>. 

Jagae.  Femenino,  Pringue,  sucie- 
dad húmeda. 

BruiOLOofA.  Jugo. 

Jngaete.  Masculino.  Albajilla  cn- 
riosa  7  de  poco  valor,  qoe  sirve  para 
entretenimiento  de  los  niños.  |  Chan- 
ca 6  burla.  I  Canción  alegre  v  festiva. 
|[PoB  luaiJKTE.  Modo  adverbial,  Por 
chanza  6  entretenimiento. 

BrmoLoafA.  J%ego:  francés,  jo%et; 
Berry,  f'tmette. 

Juñetear.  Neutro.  Entretenerse 
jugando  j  retozando. 

Jngaetico,  lio,  to.  Hasenlino  di- 
jninntívo  de  juguete. 

Jn^etoa,  na.   Adjetivo  que  se 


JÜIC 

aplica  i  la  persona  (i  animal  quejue- 
ga  V  retoza  con  frecuencia. 

Joguetonamdntc.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  jugueton,  6  reto- 
zando. * 

BriuoLOaÍA.  J%g%eto»<i  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

JngnentociUo,  lia,  to,  ta.  Adje- 
tívo  diminutivo  de  juguetón,  na. 

Jniciero.  Masculino  anticuado.  El 
que  juz^ba  sin  fundamento. 

Juiciú.  Masculino.  F&eultad  del 
alma  en  cnja  virtud  el  hombre  puede 
distinguir  el  bien  del  mal  j,  lo  verda- 
dero de  lo  &lso.  II  Zdffiea.  Acto  del 
entendimiento,  que  sigue  á  la  aten- 
ción j  da  por  resultado  el  raciocinio. 
i|  El  estado  de  la  sana  razón  como 
opuesto  í  la  locura  Ó  delirio;  v  así 
decimos:  está  ea  su  juicio;  está  fuera 
de  JUICIO.  I  Opinión,  parecer  6  dicta- 
men. I  El  pronóstico  que  hacen  los 
astrólogos  de  los  sucesos  del  afio.  || 
Metáfora.  Cordura,  prudencia.  ]  Pá- 
rente. Bl  conocimiento  de  alguna  cau- 
sa, en  el  cual  el  juez  ha  de  pronun- 
ciar la  sentencia.  |  Forense  anticua- 
da. La  sentencia  del  juez.  ||  de  faltas. 
ForffMt.  Aquel  en  que  estas  se  per- 
siguen j  castigan  auto  los  jueces  de 
paz  j  eon  asistencia  del  promotor  fis- 
cal. I  BXTBAOKDINARIO.  .J^r«)U«,  Aquel 

en  que  se  procede  de  oficio  por  el  juez. 
También  se  llama  kztbaobdikario 
iquel  en  que  se  procede  sin  el  orden 
ni  reé:laB  establecidas  por  derecho 
para  los  juicios  comunes.  |  biscuti- 
vo.  Xéase  Vía,  kjbcutiva.  \  final. 
Juicio  univbrsai..  |  partículas.  El 
que  Dios  hace  del  alma  en  el  instan- 
te en  que  se  separa  del  cuerpo.  ||  uni- 
VKRSAL.  El  que  ha  de  hacer  Jesucris- 
to de  todos  los  hombres  en  el  fin  del 
mundo  para  dar  i  cada  uno  el  premio 
ó  castigo  de  sus  obras.  \  Juicios  db 
Dios.  Pruebas  que  se  hacían  en  lo 
antiguo,  como  la  del  duelo,  la  de  ma- 
nejar hierros  ardientes,  etc.  ]  Justos 
juicios  db  Dios.  Expresión.  Decretos 
ocultos  de  la  divina  Justicia.  [  Abbib 
BL  JUioio.  Frase  forense.  Instaurar  el 
príncipe  é  el  tribunal  supremo  un 
juicio  ja  ejecutoriado  para  que  las 
partes  deduzcan  de  nuevo  sus  dere- 
chos. I  Ahontonabse  el  juicio.  Frase 
familiar.  Ofuscarse  la  razón  por  enojo 
é  por  error.  \  Asentar  kl  juicio.  Fra- 
se. Empezar  á  tener  juicio  j  cordu- 
ra, y  Caso AK  EL  juicio.  Frase  metafó- 
rica. Yéase  Cabqar  la  conbideba- 

CION.  I  CONVBNIB  L  ALGUNO  EN  JUICIO. 

Frase  prense  anticuada.  Ponerle  de- 
manda judicial  I  A  JUICIO.  Frase  fo- 
rense anticuada.  Acudir  ¿  concurrir 
al  tribunal  competente  á  litigar  las 
causas  j  pleitos.  \  Entbab  bn  juicio 
CON  ALQUHO.  Frass.  Pedirle  j  tomarle 
cuenta  "de  loque  se  le  ha  entregado  J 
ha  practicado  en  cumplimiento  de  su 
obligación.  |  Estar  en  su  juicio  ó 
UUT  BN  JUICIO.  Frase.  Estar  alguno 
bien  dispuesto  j  tener  cabal  j  entero 
su  entendimiento  para  poder  obrar 
con  perfecto  conocimiento  7  adverten- 
cia. I  Ebtab  fubba  db  JUICIO.  Frase. 
Padecer  la  enfermedad  de  manía  6 
locura.  \  Falto  db  juicio.  El  qne  pa- 


JOIC 


275 


dece  alguna  deqieucia.  ]  Pabecbb  bn 
juicio.  Frase  forense.  Deducir  ante  el 
juez  la  acción  (5  derecho  que  se  tiene, 
<5  las  excepciones  que  exclujen  la  ac- 
ción contraria.  \  Pedir  en  juicio.  Fra- 
se forense.  Comparecer  alguno  ante  el 
juez  á  proponer  sus  acciones  j  dere- 
chos. I  Pbrdbb  bl  juicio.  Frase  de 
que  Be  usa  para  ponderar  la  extrafle- 
za  que  causa  alguna  cosa.  H  Poner  ek 
JUICIO.  Frase  anticuada.  Comprome- 
ter en  hombfes  prudentes  la  resolu- 
ción de  algún  negocio,  l|  Privarsb  db 
JUICIO.  Frase;  ToTverse  loco.  |  Sbb  un 
juicio.  Frase  familiar  con  que  se  pon- 
dera la  multitud  confusa  de  personas 
•5  cosas.  \  Suspbhder  EL  JUICIO.  Frase. 
No  determinarse  á  resolver,  en  alguna 
duda  por  las.  razones  que  hacen  fuer- 
za por  una  j  otra  parte.  \  'Ísskb.  el 
JUICIO  EN  LOS  TALONKS.  Fraso  metafó- 
rica V  familiar  con  que  se  da  á  enten- 
der la  poca  reflexión  j  cordura  con 
que  alguno  se  porta  en  sus  operacio- 
nes. \  Volver  A  uno  el  juicio.  Frase 
Trastornárselo,  hacérselo  perder.  || 
VoLvÉBSELB  EL  JUICIO  L  ALOUNO.  Fra- 
se. Volverse  loco. 

EriMOLOofA.  Jiugar:  provenzal,  j%í- 
jame»;  catalán,  jñaid;  francés,  jjtge- 
ment;  antiguo,  jnite;  iteliano,  gi%di- 
áo,  ffiítdicamento;  latín,  /SiAcIim,  fa- 
cultad de  juzgar,  decreto,  sentencia. 

El  catalán  antiguo  tiene /kAiv/n^, 

Bettíia  MbUca. — No  se  debe  dar  jui- 
cio ó  sentencia  sin  deliberar  antes  7 
sin  conocimiento  de  causa.  (Qénetii, 
ni,  ti;  XI,  5,  18,  2i;  Sxodo,  III, 
8¡  XXIII,  2;  Deuleronomio,  XIII.  6; 
XVII,  9;  XIX,  i8;  JoBuá,  VII,  i9; 
XXII,  i3;  J*ecet,  XX,  3,  Í2;Proeer- 
hiot,  XVIII,  13;  Selenáetico  XI.  7; 
Primero  de  los  Macabeot.    Vil,  7.) 

Juicios  de  Dios.  Masculino  plu- 
ral. Sutoria  de  ¡a  Edad  Medxa.^ 
1.  Pruebas  judiciales,   medios  em- 

E loados  en  justicia  durante  la  Edad 
[edia,  para  asegurarse  de  la  falsedad 
ó  de  la  verdad  de  una  acusación,  Coino 
suponían  en  todo  una  intervención 
divina  en  favor  del  justo,  se  llamaron 
JUICIOS  DE  Dios,  Había  varias  clases 
de  estas  pruebas  judiciales. 
2.  La  prueba  del  a¡va  se  hacia  de 
maneras:  por  el  ag%a  hirviendo  y   . 


por  el  agua  f na. 


3.  La 


tw/r 
del  a 


<tg*a 


caliente  estuvo  reser- 


vada á  los  nobles,  los  sacerdotes  y 
otras  personas  libres;  7  consistió  en 
sumergir  el  brazo  en  una  cuba,  jmra 
sacar  de  idli  una  piedra^,  un  anillo 
bendito,  á  una  profundidad  más  ó 
menos  grande,  segun  la  naturaleza 
del  crimen;  después  de  envuelto  el 
brazo,  el  juez  ponía  un  sello  sóbrela 
envoltura,  j  si  á  la  vuelte  de  tres  diaa 
el  acusado  no  tenía  quemadura,  era 
declarado  inocente.  Una  niete  del  em- 
perador Lotario,  acusada  de  incesto,' 
encontró  quien  sufriera  esta  prueba 
en  su  lugar.  El  papa  Inocente  III  la 
prohibió  en  el  Concilio  de  Letran. 

4,  Tratándose  de  nuestro  país,  no 
tenia  lugar  en  una  cuba;  sino  en  una 
caldera,  de  donde  viene  la  ley  oalda- 
BiA,  que  foi^a  parto  de  los  antiguos 
códigos,  ó  bien  la  legisUoioo  líodaL.  . 

igitizedbyVjOOQlC 


278 


JUIC 


5.  LotvruH  del  agva  fría  estuTo 
principiumente  destinada  á  lo9  po- 
bres, 7  coneiatía  en  arrojarlos  á  un 
río,  \hgo  6  cuba,  después  de  atarles 
la  mano  derecKi  con  el  pié  iztjuierdo; 
j  la  mano  izquierda,  con  el  pié  dera- 
clio.  El  a^a,  de  antemano  bendita, 
debía  recibir  al  culpable;  y  si  sobra- 
nadaba,  era  declarado  criminal;  y  si 
se  sumergía,  era  reconocida  bu  ino- 
cencia. Según  algunos  autores,  la 
cnl[>abilidad  se  declaraba,  por  el  con- 
trarío, en  ranas  localidades,  cuando 
el  paciente  se  iba  al  fondo  del  agua. 
Eata  prueba,  prohibida  en  Francia  por 
Luis  U  Deionnaire  en  829,  continui5, 
sin  embargo,  siendo  empleada,  y 
hubo  ejemplos  de  ella  en  1590  j  en 
1617,  a  pesar  de  on  decreto  del  I^r- 
lamento,  en  1601;  t  fué  impuesta  í 
los  acusados  de  brujerías. 

6.  Ia  prueba  del  fnéoo  consistía  en 
hacer  pasar  al  acusaif)  á  través  de 
una  hoguera;  de  donde,  si  salía 
su  inocencia  era  incuestionable.  El 
sacerdote  Barthelemy  la  snfríd  en 
Antioquía  en  1099.  Algunas  reces 
los  libros  fueron  sometidos  también  i 
la  pr*eia  del  f%ego,  arrojándolos 
medio  de  las  llamas  j  juzgando, 

el  est«do  en  que  sa  sacaban,  si  era 
no  ortodoxos. 

7.  Lt.prwbadel  hierro- candente  se 
practicaba  -de  diferentes  modos.  "El 
acusado,  para  ptvb&r  su  inocencia, 
andaba  con  los  pies  descalzos  sobre 
nueve  6  doce  barras  enrojecida^  al  fue- 
go. Otras  Teces,  tomaba  en  la  mano 
una  barra  de  hierro  enrojecida,  j  la 
levantaba  dos  6  tres  veces  en  el  espa- 
cio de  nueve  pasos.  En  otras  ocasio- 
nes, el  hierro  candente  teníala  forma 
de  un  guantelete,  donde  el  paciente 
metía  la  mano  j  el  brazo.  Pasados 
tres  dias,  la  mano,  envuelta  en  un 
saco  sellado,  no  debía  ofrecer  sefial 
alguna  de  quemadura.  Si  presentaba 
algún  vestigio,  era  declarado  crími- 
nal. 

8.  Lapr%ei*jlel  duelo  consistía  en 
un  combate  entre  el  acusador  j  el 
acusado:  es  lo  que  se  llamaba  eomhaU 
j*diciario. 

9.  En  ¿I  pmeia  de  la  ena,  ambas 
partes  debían  permanecer  con  los  bra- 
20S  extendidos  en  forma  de  cruz;  y  el 
que  prímero  los  dejaba  caer,  perdía 
su  causa. 

10.  Había  un  oficio  eclesiástico  es- 

Secial,  que  precedía  á  las  pruebas  jn- 
iciales,  el  cual  se  halla  en  loa  anti- 
guos libros  de  la  Iglesia,  tales  como 
ol  ifandatum  de  la  iglesia  de  Loiason. 
Por  lo  jgeneral,  se  exorcizaba  el  agua 
6  el  hierro,  diciéndose  una  misa,  i 
continuación  de  la  cual  comnlgaba  el 
presunto  reo  T  besaba  la  cruz,  Por 
consiguiente,  fas  pruebas,  que  eneon- 
^tramos  en  la  Edad  Media,  llamada* 
Juicios  DB  Dios,  son  seis:  agua  ca- 
liente, agua  fría,  ftiego,  hierro  en- 
cendido, desaño  y  cmz.  a 
Jnicios  de  la  mar.  Yéasd  Olbbon, 
Jaíciosamente.  Uasculino.  Coa 
Juicio. 

EmíOLoaÍA.  /»«*»«  j;  el  sufijo  ad- 
Terbíil  »e»te:  catalán,  judteünament; 


JULI 

francés,  judieieiaeiHent;  italiano,  fi€- 
dicioiammte. 

Joicioio,  sa.  Adjetivo.  El  que  tie- 
ne cordura  y  asiento,  j  Lo  que  esti 
hecho  con  juicio. 

ETniOLOOÍL.  Juicio:  catalán,  fWt- 
cüli,  a;  francés,  JMdideux;  italiano, 
^luiidcu. 

Jijaba.  TuTVBA. 

Jnlepe.  Masculino.  Farmacia.  Be- 
bida "dulce  compuesta  de  aguas  desti- 
ladas 6  licores  cocidos  y  claríficados  j 
azúcar.  |  Familiar.  Reprímenda,  cas- 
tigo. 

ErncoLoalÁ,  Árabe  persa  djvlih, 
dj*lai  (tyM^)}  del  persa  ytt/áí;  de 
g%l,  rosa,  y  ab,  agua;  «agua  rosadas 
francés  y  catalán,  j*lep;  portugués, 
julepe;  italiano,  gittleboo;  bajo  latiu, 
j%lapiwH:  (hacen  una  poción,  que  dan 
al  enfermo  y  qne  llaman  julab;  esto 
es,  ofiu  Áervida,  de  donde'es  muy  pro- 
bable que  se  derive  nuestro /«wp.» 
(CHA.BD1N,  Pwí  á  Pereia.) 

PonM.—\.  £1  ($'  árabe  se  convier- 
te normalmente  en  j,  como  bq  aljaba, 
de  at-dja'ba;  como  en  aljamU,  de  ai-'ad- 
jam;  como  en  atjo^/a,  de  al-djafafa; 
como  en  aljnia,  aa  »údj%bba. 

J)j*W>  representa  y«íaj. 

2.  La  a  se  toma  en  e,  come 
fea,  de  at-tafak. 

J%lab.  represeata^ttífi. 

3.  La  b  final  se  convierte  oaf,  co- 
mo en  arrope,  da  af-rob,  6  como  en 
eal^,  da  takleb;  y  lo  mismo  acontece 
con  la  b  medial,  como  en  ripiU,  de 
rSbita. 

Julei  representay«uk^,  cuya  pronun- 
ciación suave  ea  julepe. 

4.  Labemia  coimiBTí  julepe  y  jaro- 
pe como  voces  eini5nimas,  lo  cual  es 
un  error.  Jarope  se  refiere  í  jarabe,  no 
áy«í«j9tf,  cuya  advertencia  noolvidarán 
seguramente  los  literatos  catalanes. 

JolflpMir.  Activo  familiar.  Dar  una 
reprimenda.  [¡Familiar.  Cascar,  azotar. 

Julepeo.  Masculino  familiar.  Ks- 
PBiMaNDA. J  Familiar.  Zubba. 

Julia.  Femenino.  Nombre  romano 
de  mujer. ^  ffitíort»  romana.  Hija  de 
César  y  de  Cornelia.  |  La  hila  de  Au> 
gusto,  desterrada  á  causa  de  si  " 
viandades.  g  La  llamada  por  otro., 
bre  Procila,  que  fiíé  madre  de  Agríco- 
la. I  La  hija  de  Tito,  amada  de  Dio- 
nisio. 

BrutOLoaÍA.  Julio:  latín,  JuSa. 

Julia  Bona.  Femenino.  Geoarafia 
aníüva.  Ciudad  de  la  Galia  bélgica. 

^iMOLOQÍ  A.  Latín  Jüíía  Botma. 

Julia  Concordia.  Femenino.  Qeo- 
Srafia  emtígfM.  Ciudad  de  laBétíca. 

EtdiolooÍa.  Latín  Jitíti  Concordia. 

JÍMAte,— También  se  llamaba  JiRa 
Clarltas  y  Jilía  Contribuía. 

Jnlia  Campestre.  Femenino,  Oeo- 
¡rafía  anlifua.  Ciudad  de  la  Maurita- 
nia tíngkana.  (Pumo,) 

BriuoLoafA.  Latín  Jilía  Campetlrit, 

Julia  Felicitas.  Femenino,  froo- 
gri^na  antigua.  Ciudad  de  Portugal. 

ErmoLoaÍA.  Latin  JiUa  Felicita*. 

Julia  Félix.  Femenino.  Qeegrafia 
amtigut.  Ciudad  de  Umbría;  hoy,  Pé- 


JDLI 

I     EnHOLDOÍA.  Latín  /lAk  Felim. 

Julia  Fideacia.  Femenino.  Oea~ 
'grafía  antigua.  Ciudad  de  la  Galia 
I  cispadana. 

Ktiholooía.  Latin  JñSa  Fidemtia. 

Julia  Líbica.  Femenino.  Gtogn- 
\fUi  «atigua.  Ciudad  de  Catalana;  hoy, 
Linca. 

EriKOLoaÍA.  Latin  JñíU  Z^biea. 

Julia  Seria.  Femenino,  Geofraftfk 
anticua.  Lugar  fuerte  del  antiguo  rei- 
no ae  Navarra;  hoy.  Seria. 

Etimología.  Lt.üa  Jtlia  Serís. 

Jnlia  (Traducta.  Femenino.  Croo; 
crafia  antigua.  Ciudad  de  BerbeiCa- 
noy,  Tánger. 

EtimolooU.  Latín  JutU  TradueU. 
(Plikio.) 

Julias  (san).  Obispo  de  Casaca, 
que  naciii  en  1128  y  muríiS  en  1208. 
Fué  notable  por  au  caridad,  maato- 
niéndoes  del  trabajo  manual  y  repar- 
tiendo sus  rentas  entre  loa  pobres.  La 
popularidad  que  adquirí  d  por  sus  TÍr- 
tudes,  hizo  qua  el  |Hieblo  le  elevaia  á 
los  altares.  Sa  fiesta  m  celebra  el  28 
de  Enero. 

Jolian  (a.  oondb  doh).  Gobernador 
de  la  Botica  á  principios  del  ñglo  tui, 
y  tristemente  célebre  en  la  historia  da 
nuestra  patria  por  haber  eontíriboido 
poderosamente  á  la  invasión  mnsnl— 
mana.  En  sus  primeros  aSoe  d^udíií 
mncbo  tiempo  la  platf  de  Ceuta  con- 
tra los  repetidos  ataijues  de  loa  ára- 
bes. Pero  al  advenimiento  del  i«y  fio- 
drigo,  abrazó  con  ardor  la  causa  da 
los  hijos  de  Witiía,  que  habían  sido 
despojados  de  la  eMoaa  en  709.  Loa 
descontentos,  no  sintiéndose  bastante 
fuertes  pan  despMar  al  osorpadoi  de 
BUS  derechos  sin  el  apoyo  extranjero, 
llamaron  á  los  moros  en  su  auxilio. 
Julián  les  entregd  la  plaza  d«  Ceuta 
y  acompafid  la  expedición  -qos  dn- 
embarcó  en  España;  en  la  batalla  da 
Ouadalete  peleó  en  su  &Tor,  yaemn 
algunos,  en  la  noche  qne  precedió  al 
tercer  día  del  funesto  combate,  pasií 
al  campo  enemigo  á  ver  á  .los  hijee  do 
Witiza,  y  á  concertar  la  deserción  ds 
éstos,  que  tuvo  lugar  ^  día  siguiente. 
A  pesar  de  estos  Berricioa,  los  vonse- 
dores  no  guardaron  consideración  a^ 

f'una  al  conob  Don  Julia»  después  de 
a  victoria,  sino  que  le  encerraron  en 
una  prisión  y  le  confiscaron  sus  bie- 
nes, Ignorándose  cómo  y  coáodo  mn- 
rió.  Una  antigua  tíadicioa,  qne  no 
han  dudado  en  acoger  gravas  historiar 
dores,  supone  que  la  causa  que  arras- 
tró al  COMÍ»  Don  Julián  á  su  teaicien, 
fué  la  violencia  cometida  per  Rodrise 
hija  de  aquél,  llamada  Fl^ 
rinda  por  los  cronistas  cristianos,  y  la 
Cava,  por  los  árabes,  y  que  servía 
como  luma  ds  la  reina  Ballena.  Sin 
embaí^  de  la  antigüedad  de  la  tra- 
dición, hoy  lahtstoría,  menos  propen- 
sa á  dar  crédito  á  leyendas,  la  ha  de- 
clarado apócrifa,  no  dudando  en  atri- 
buir la  traición  de  Don  Jclian  á  las 
ue  dejamos  apuntadas  «d  el 
cuerpo  áe  esta  biografía. 

Juliano  (Flavio  Claudio).  Bmpe 
rador  romano,  hijo  de  Jallo  Coostaa- 


D  y  Bobriao  de  CoartantinO| 


gitiíed  by  Vj 


utuuhonsu- 


■rau 

ciij  en  331  de  JeBucríeto;  fué  nombrado 
ffobemadoT  de  tas  Galiaa  con  el  título 
de  Gdar  porCoüEtancio,  en 335,  fijan- 
do su  residencia  en  Luctecia  (París), 
j  se  distinguiíS  en  muchas  esped.' 
nes  contra  los  ^raíanos,  í  quienes 
derrotii  cerca  de  Estrasburgo  en  357. 
Cuatro  aíioB  después,  habiéndole  or- 
denado Constancio  que  enviara  de  la 
Galia  al  Oriente  parte  de  sus  tropas, 
éstas  se  aublevaroQ  j  proclamaron 
emperador  á  Juliano  en  361.  Cons- 
tancio marcbÓ  inmediatamente  á  su 
encuentro;  pero  muríd  en  el  camino, 
de  suerte  que  Juuano  quedó  dueilo 
absoluto  del  imperio.  Knt^aces  renun- 
ció abiertamente  al  cristianismo,  en 
cuja  religión  había  sido  educado  i 
su  pesar,  lo  oual  le  Talió  el  sobra- 
ntmibre  de  ApAMa  con  que  ha  pa- 
sado á  la  hiatoria.  6u  administración 
fué  prudente  y  hábil;  publicó  lejes 
sabias  j  reformó  muchos  abusos;  j 
aunque  sin  perseguirlos,  manifestó  su 
profundo  odio  i  sus  antiguos  correli- 
gionarios. Marchó  después  contra  loa 
persas,  sometió  la  Armenia  y  la  Me- 
sopotamia;  pasó  el  Tigris,  tamo  í  Cte- 
sitonte  T  avanzó  hasta  la  Asiria;  mas 
habiendo  sido  este  país  devastado  por 
el  enemigo,  se  vio  obligado  á  retirar- 
se; fué  herido  mortauuente  en  un 
combate  7  aspiró  ¿  la- noche  signien- 
te,  después  de  dos  afios  escasos  de 
reinado.  Este  príncipe,  cuyo  talento 
igualaba  i  su  elocuencia  t  í  sus  co- 
nocimientos filosóficos,  había  adopta- 
da el  manto  y  la  barba  de  los  estoicos. 
Dejó  varias  obras  teológicas  y  mora- 
tes,  así  como  satírioas,  que  son  sus 
mejores  producciones,  distinguiéndo- 
se especialmente  las  tituladas:  £ot 
C4»»m  y  el  Miiopofm. 

BrufOLOOÍÁ.  Latín  JuUSmu. 

Juliano  (Silvio].  Jurisconsulto 
distinguido.  Floreció  en  tiempo  de 
Adriano,  Antonino  Pío  y  Uarco  Aure- 
lio. Fué  electo  cónsul  el  año  148  de 
la  era  cristiana,  y  &UeciÓ  faicia  et 
afio  167.  De  sus  obras  se  conservan 
machos  fragmentos  en  el  D^ttto,  (De 
MiouKL  T  Morante.) 

Julias.  Fesenino.  ChtfrAfiM  «iií¿- 
g**.  Ciudad  de  Palestina.  (San  Isido- 


BmfOi 


nfOLOaÍA.  Latin  Jíüm. 

Julio.  Femenino.  Osbcbta,  ave. 

Jnlieiuea.  Uasculino  plunl.  Cfea- 
grafía  aniigí».  Pueblos  de  la  fispafia 
tarraeonenae.  (pLuno.)  \  Pueblo  de 
Italia,  al  pié  de  loe  Alpes.  \  Pueblo 
de  U  Toscana,  juliensbs  Áretini.  \\ 
Pueblos  de  Carnia,  julibnsbs  Carno- 
rmi.  I  Habitantes  de  Pisa.  {  Natura- 
les de  Fiejus.  |  Habitantes  de  JuHó- 
polis. 

RnuoLoaÍA.  Latín  jaUhua. 

Jnliani.  Femenino.  Gtogr^iti  tuUi- 
gtM.  Ciudad  de  la  baja  Alemania. 
(TXciTO.) 

BmioLooÍÁ.  Latín  Jviiiem». 

Julio.  HawuliDO.  El  séptimo  mes 
del  ato,  segim  nuestro  cómputo. 

JulIi  aMMÚ.  De  Julio  Cesar,  pri- 
mer emperador  de  Roma,  que  nació 
el  12  de  este  mes.  Antes  se  llamaba 
(¡/mtiUt,  porque  eta  en  efecto  el  f  sm> 


ío  mee  del  año  de  Rómulo. — La  fami- 
lia Jvlia  pretendía  descender  de  •/>(- 
lio,  hijo  de  Bocas,  el  cual  tomó  este 
nombre  (dice  Catón  en  sus  Oríffmet) 
después  de  habar  dado  mnerte  á  Me- 
sencio,  porque  en  la  época  de  aquel 
combate  tema  aún  el  primer  vello  de 
barba,  la  lanudo  6  el  bozo  que  los 
griegos  llamiban  fauXo(  (ioula.)  (Síov- 

/ímeaíiM.— Griego  ^ou^^K:  latín, 
JülXut,   el  mes  de   Julio;   italiano, 
luglio;  francés,  J»ÍlUt;  i:atalan,  Jit- 
Uol;   portugués,   Julko;  burguifii 
JtMUai. 

Julio  Cárnico.  Masculino.  Otogra- 
Jía  antigua.  Ciudad  entre  la  Italia  y  el 
Ilirio. 

ETitiotooÍA.  Latín  JüPtum  Cami- 

Julio  Castro.  Masculino.  Ongra- 
fia  aMtÍg*a.  Ciudad  de  la  Bétíca. 

BnuoLoaÍA'.  Latín  Jiít*m  Castnm. 

RtttiU. — También  se -la  designa 
con  los  nombres  de  JiUwm  Pomm, 
Jiltwn  Stxtifirmvm. 

Julio  Romano  (Jdlio  Lippi,  »««• 
aáo  por).  Pintof,  arquitecto  é  inge- 
niero, y  el  mdar  diacipnlo  de  Ra&el, 
que  nació  en  Roma  en  1492  y  murió  en 
1546.  Educado  al  lado  de  su  maestro, 
desde  los  primeros  pasos  de  su  carre- 
ra artística  demostró  sus  felices  con- 
diciones para  la  pintara,  hasta  el 
punto  de  que  Rahel  lo  empleara  en 
sus  trabajos  del  Vaticano  y  del  pala- 
cio de  los  Borgias.  Siendo  todavía 
muy  joven,  bosquejó  una  ScmU  F»- 
miUa  que  terminó  su  maestro  para 
Francisco  1  y  que,  después  de  habsr 
sido  uno  de  los  mifia  preciados  ornar 
mentas  de  la  capilla  del  rejr  en  Fou- 
tainebleau,  se  custodia  hoj  en  el  mu- 
seo del  Luvre.  A  la  muerte  de  Rafael, 
acabó  con  Perusi  machos  de  sus  cua- 
dros, V  en  particular,  la  célebre  esce- 
na de  la  TrMfigvaeie*.  Deslumhrado 
por  la  manera  vi^roaa  de  Miguel 
Ángel,  quiso  imitarle  y  se  separo  de 
la  suave  senoillez  de  su  primer  mo- 
delo, logtando  sólo  que  su  dibujo  se 
trocara  en  duro  y  exagerado.  Duran- 
te el  pontificado  de  Clemente  Vil,  di- 
rigió la  construcción  dé  iKvilhMad^ 
ma  en  el  Monte-Moño,  la  adornó  de 
admirables  frescos  y  pintó  la  Derrota 
d*  Muyendo,  que  le  colocó  al  nivel  de 
los  pnmeros  maestros.  Sin  embargo, 
algunos  díbajoB  licenciosos  qne,  de- 
jándose llevar  de  las  afioioneB  de  la 
época,  ejecutó  en  un  momento  de  ex- 
travío, íe  hicieron  perder  la  protec- 
ción del  papa,  teniendo  que  retirarse 
k  Mantua,  donde  llegó  á  ser  ^efe  de 
una  célebre  escuela.  Allí  fortifieó  la 
ciudad,  la  preservó  de  las  inundacio- 
nes del  Po  y  del  Mincio,  desecó  loe 
pantanos  de  las  cercanías  v  edificó  el 
magnífico  palacio  del  Té.  En  seguida 
pasó  á  Bolonia,  dio  los  planos  para  la 
nchada  de  la  iglesia  de  San  Petronio 
y  DO  volvió  &  Boma  hasta  el  pontifi- 
cado de  Paulo  III.  Allí  construyó  los 
palacios  de  Censi,  Albertíni  y  U  villa 
LamU,  y  murió  dejando  un  nombre 
oéiebrs  en  la  histona  del  arte.  En  Ju- 
lio RouAMO  se  admira  una  gran  fe- 


JUME 


2Ty 


cundidad  de  imaginación,  un  profíia* 
do  conocimiento  del  gusto  antiguo  T 
una  composición  correcta  y  llena  cíe 
energía;  pero  deslucida  i  veces  por 
un  color  desentonado  y  demasiado  bri- 
llante. Sus  obras  más  estimadas  son: 
en  Roma,  El  Diluvio;  La  FlagelaCMm, 
Jttdilk  y  la  Fornarina;  en  el  museo 
del  Luvre,  La  Natividad,  el  TriiMfo 
de  Tito  yVttpaiiaiu,  Vé»ya  g  F«fe4- 
MO,  la  "Virgen,  el  Niño  Jeiui,  &m 
Juan,  y  su  propio  retrato,  'y  en  Ma- 
drid, una  Tratjigvaeion,  imitación  de 
Rafael.  '  ' 

JnliópoUs.  Femenino.  Geografía 
a%tig%a.  Ciudad  de  Bitinia.  |  Otra,  de 
Egipto.  I  Otra,  de  la  gtaa  Frigia. 
(Pumo.) 

EriHOLoaf  A.  JiUSpílit. 

Jnlis.  Femenino.  Otografta  anti- 
gua. Ciudad  de  la  isla  as  Ceo.  (Pli- 

»IQ.) 

ETiiEOLOofA.  Latín  J%lít. 

1.  Jalo.  Masculino,  Guía  del  ga- 
nado. Tómase  por  lo  mismo  que 
manso. 

2.  Jalo.  Masonlino.  Tiempoi  ieríi- 
eot.  Julo  Aficarío,  hijo  de  Eneas.  (Vib- 

EriMOLoaÍA.  Latín  Jihu. 

Joma  ó  Jami.  Masculino.  Nom- 
bre que  loa  moros  dan  al  viernes. 

Jomenta..  Femenino,  La  hembra 
deljumento. 

Jomeatal.  Adjetivo.  Lo  que  perte-. 
noce  al  jumento. 

ETiuOLoaÍA.  Jwmmto:  latin,  Í9mgit- 
tSfiut,  lo*  perteneciente  i  las  bestias 
de  carga,  en  Apuleyo;  palafrenero,  en 
la3Ínscrípcione6:flim(WJUifBNTAitira, 
el  albéitar. 

Jnmentaxo.  Masculino  aumentati* 
vo  de  jumento. 

Jwnentieio,  cía.    Adjetivo.   Ju- 

UBNTAL. 

Jomentil.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente al  jumfflito. 

Jamontillo,  lia,  to,  ta.  Masculi- 
no y  femenino  diminutivo  de  jumen- 
to V  jumenta. 

Jtunento.  Masculino.  Asmo.  |  Me- 
táfora. El  hombre  ignorante  y  necio. 

Etiuoumí*.  1.  Latin;5i)i£isIiMi,voz 
que  generalmente  se  tiene  como  for- 
mada iajüvare,  ajudar,  y\&  desioen- 
naito:  esto  es,  Kenlum-jueaM,  cosa 
que  ajuda.  Jumento,  en  castellano, 
significa  asno,  y  metafóricamente,  el 
hombre  ignorante  j  necio;  pero  ys- 
mStíam,  entre  los  latinos,  ve  aplicaba 
i  todo  animal  que  ayudaba  á  tirar,  í 
llevar  carga,  ó  a  labrar  la  tierra,  se- 
gún puede  verse  en  loa  autores,  (Mon- 

Ulü.J 

2.  Sin  embargo,  Aulo  Qelio  opina 
(piojSmenium  viene  de  jmglír$,  wtóir; 
jugum,  yugo;  de  modo  que  jVmMía 
significa  principalmente  los  aaimslú 
de  tiro,  las  bestias  u»ciáaM¡  atadas  al 
ywjro.  (Idkm.) 

3.  La  etimología  de  ;Jiv8r«,a7udar, 
es  hoy  ^npletünente  insostenible. 
Bl  latín  jiaüntwn  representa  la  sín- 
copa de  jVgumHUuñj  jmgmiñtum,  fbr-  - 
ma  sustantiva  de  jUHgíri,  uncir,  de 
>«m«,yugo. 

Dtru)aete»,—u 


-!^^ÍX<^í^gíe 


878 


JÜNC 


jitngín,  uncir;  jümmlwa,  por  ^ngmíit- 
tum,  juguminíitm,  bestia  de  tiro;  ita- 
liano, givMMto;  francés,  proveuzal  j 
catal&n,  jvmíñt;  portugués,  jimeitto; 
Berry,  y*Bi«»í.> 

4.  Coafirm&  esta  etimología  el  ai- 
iraiente  texto:  nrusNTUu  a;uity«nio, 
ff  Utttra  atirita:  «jukbnto  Tiene  del 
gerundio  latino  jwigmdo,  juntando, 
mediante  la  eliaion  da  la  letra  y.» 
(Nonio.) 

5.  Confírmala  también  la  «  larga 
de  jimHtym,  quo  marca  bíq  duda  la 
elisión  de  \% g\'a  jwt^e»dg. 

Jnmson.  Alasculino  familiar.  Sa- 

BUMmiO. 

Juncáceo,  cea.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. Parecido  al  junco. 

EtimoloqEa.  Jv%eo:  latín,  jwiteha, 
jwuSn%t. 

Jonccda.  Femenino.  Cierta  espe- 
cie de  fruta  de  sartén.  \  Medicamento 
compuesto  de  lo  tíemo  j  blanco  de 
los  juncos,  mezclada  con  manteca  de 
yacas  j  otros  ingredientes,  para  darlo 
í  comer  &  los  caballos  cuando  tíenen 
muermo. 

Jnncagíneo,  nea.  Adjetivo.  Jun- 
cáceo. 

BTiifOLoafi..  Francés,  juncagMet, 
forma  de  jwuago,  nombre  inventado 
por  Toumafort,  derivado  de  jviieus, 
junco. 

Jnnca^.  Masculino.  Junco  bas- 
tardo, planta. 

Etiuoloqía.  Jv*eagUuo. 

Juncal  6  Jnncar.  Masculino.  El 
sitio  en  donde  se  crian  muchasjuncos. 

Etiuolooía..  /wuo;  latín,  jwicfívfli, 
en  Varron;  catalán,  yotuw. 

1.  Janearía.  Femenino.  .SaAÍM»». 
Planta  ramosa  7  vulneraria. 

HriMOLoofi.  Jwnc&eeo. 

2.  Janearía.  Femenino.  Qtogra- 
fUi  anliava.  Nombre  latino  de  una 
ciudad  de  la  Tarraconense;  bo;.  Jun- 
quera. (Antonino  Pío.) 

Etiuoloqía.  Latin  Jwwaria. 

Jdncia.  Femenino.  Betántca.  Plan- 
ta parecida  i  los  juncos,  con  raíz  lar- 
ga, negra  J  olorosa,  j  vastagos  trian- 
gulares, y  en  cada  uno  una  panoja 
compuesta  de  pequeñas  espigas  esca- 
mosas. Es  medicinal.  I  Ybnbbb  jun- 
cia, Frags^metafórica.  Jactarse,  ecbar 
bravatas, 

ETiuOLOofA..  Jwieo, 

Joncial.  Masculino.  Sitio  poblado 
de  juncia. 

Junciana.  Femenino.  Hojarasca, 
jactancia  vana  y  sin  fundamento. 

Etimología.  Junda. 

JnncieTs.  Femenino.  Vaso  de  bar 
ro,  cuja  tapa  tiene  muchos  agujeros 
para  que  por  ellos  salga  el  olor  de  las 
hierbas  aromáticas  que  se  ponen  den- 
tro de  él  con  vinagre  para  perfumar 
las  casas. 

ErtuoLoafa.  JumU.  ^ 

Jnncino,  na.  Adjetivo.  Lo  que  es 
de  Junaos  6  está  compuesto  con  ellos. 

ErmOLOaÍA..  Latin  fwtctiau.  (Pli- 
mo.) 

JundoBO,  la.  Adjetivo.  Que  está 
lleno  de  juncia. 

Jnncir.  Activo  anticuado.  Unoib  6 


JUNI 

Junco.  Masculina.  Planta  que-ss 
cría  en  lugares  muj  húmedos  ^echa 
muchos  vastagos  rollizos,  flexibles, 
puntiagudos  y  por  dentro  esponjo- 
sos: las  flores,  que  nacen  tres  6  cua> 
tro  pulgadas  más  abajo  de  la  punta 
del  vastago,  se  componen  de  seis  ho- 
jas en  forma  de  estrellas.  [  Especie  de 
embarcación  pequeña  que  usan  en  las 
Indias  orientales.  |  db  Indias.  Cada 
ramo  nuevo  6  delgado  de  un  ¿rbol 
muj  espitioso,  v  da  fruto  redondo 
hermosamente  adornado  de  estrias  en- 
carnadas, que  se  cría  en  varios  países 
de  la  India  oriental.  Este  junco  es 
mucho  mas  consistente  que  el  nues- 
tro, aunque  m¿s  flexible  y  elástico,  y 
por  lo  mismo  sirve  ordinariamente 
para  bastón,  no  excediendo  su  diáme- 
tro de  dos  6  tres  líneas,  pues  en  sien- 
do más  grueso  se  llama  oaña  de  In- 

BTiuoLOaÍA.  Latin  ^%»et%s,  junto; 
jviHgírt,  unir;yiMctu,  ligadura;  italia- 
no, gi*>Ko;  francés  del  siglo  xii,  jvne; 
moderno,  jotw;  provenzal,  jo*e,  jwitt; 
catalán,  jonch. 

Juncosa  (Joaquín  )y  Pintor  español, 
religioso  de  la  Cartuja  de  ScaÍci  Dei, 
que  naci<5  en  Corundella  en  1631  y 
muriij  en  1708.  Estudió  en  Roma  y 
pintd,  tanto  en  Italia  como  en  España, 
cuadros  de  mSrito,  éntrelos  que  mere- 
cen citarse:  tan  Bruno  Itytndo  M  regh 
á  m  ditHjmlM;  Naemiento  y  corona- 
cim  de  la  Virae»,  y /tucos. 

Juncosa  ¡José).   Pintor  eapaflol, 

Erimo  del  anterior,  y  que  muniS  por 
)B  años  de  1705.  Ayudií  en  vanas 
obras  á  su  primo;  pintó  en  1682  los 
frescos  de  la  capilla  de  la  Concepción 
de  la  catedral  de  Tarragona,  y  además 
un  gran  numere  da  cuadros,  como 
son:  tan  Diego  predieande;  tanla  Tecla 
en  el  martirio  del  fiteqo,  y  dot  ienedie- 
íinoi  adorando  alSantitim  Saeramento, 

JimcoBo,  sa.  Adjetivo.  Lo  que  se 
parece  al  junco.  Q  Se  aplica  al  terreno 
que  produce  juncos. 

EriuoLoaíl.  /mico:  latin,  jwteosiu. 

Jando.  Masculino.  Cfemania.  El 
soldado. 

Junglada.  Femenino  anticuado. 
Lebeaba. 

Joni  (Juan  de}.  Escultor,  pintor  y 
arquitecto  italiano,  que  vino  á  Espa- 
ña á  mediados  del  siglo  xvi.  Vivió  en 
VetUadolid  jeiecutij,  entre  otras  obras 
importantes,  el  retablo  major  de  Nues- 
tra Señora  de  la  Antigua  de  aquella 
ciudad;  el  principal  y  trascoro  de  la 
catedral  de  Osuna;  el  retablo  de  la  ca- 
pilla de  los  Benaventes  en  la  par- 
roquia de  Santa  María  de  Rioseco;  el 
déla  parroquia  de  la  villa  de  Santia- 

fo  T  el  de  una  capilla  de  la  catedral 
e  Segovia. 

Jania.  Femenina.  Junia  Padilla, 
mujer  de  Maximino.  (Oicbhoh.) 
Etiicolo(}(a.  Latín  JSnia. 
Junio.  Masculino.   El  sexto  mes 
del  año,  que  era  el  cuarto  entre 
antiguos  romanos. 

Etiuolosía.  Latin  JQniMt;  italiana, 
gingno;  francés,  y«M,'  provenzal,  ^rntÁ 
(íwlj;  catalán, y«»y;  burgTiiñon,_;íiH»i; 
Barrj, ;'»«,'  portugué8,^i«<o  (j*^)- 


JUNO 

1.  JinXne  viene  de  jmeniSat,  jmmitr 
'Imt  (los  jévenes),  porque  Jos  roma- 
nos habían  dedicado  este  mes  á  la  /«- 
CMíW  que  servía  en  la  guerra.  (Ma- 

CHOSIO.) 

2.  El  mes  de  Jnttio  tomd  el  nombre 
de  Jitnto  Bruto,  que  expulsé  á  l(n  re- 
jesde  Roma.  {Cttade  Monlau.) 

3.  Otros  lo  derivan  de  la  diosa  J*— 
no,  y  entre  ellos,  Ovidio,  quien,  en  el 
libro  V  de  sus  Fatíoi,  haca  decir  á 
aquella  diosa: 

JOHiiw  i  noetro  tufwüne  nomat  htbit. 

4.  La  etimología  más  probable  es 
la  de  Juno:  <mes  consagrado  á  éste, 
divinidad  gentil. >  {Littbí.) 

1.  Júnior.  Masculino.  Voi  latina 
aplicada  al  joven  religioso'que,  des- 
pués de  haber  profesado,  está  aún  su- 
jeto á  la  enseñanza  y  obediencia  del 
maestro  de  novicios.     ^ 

Etiuolooía.  Latín  ysulw,  jSmxirit,' 
comparativo  daiivenu,  joven:  junios 
anno,  un  año  mas  joven. 

2.  Júnior.  Masculino.  Geégr&fb 
cuyas  obras  publicé  el  sabio  A.  Hai. 
(De  MiausL  t  Morante.) 

Etiuología.  Jttniar  i. 

Joníperáceo,  cea.  Adjetivo.  Pare- 
cido al  junípero. 

Etiuolooía.  Latín  jinX^fns, 

Junípero.  Masculina.  Enebbo. 

Etiuolooía.  Latín  jünipenu ;  de 
jinhr,  másjéven,  jf^wfrí,  parir;  esto 
es,  dar  fruto;  «queda  fruto  temprano. > 

Juno.  Masculino.  Attronoma.  Uno 
de  los  planetas  pequeños,  situado  en- 
tre Yesta  y  Céres,  el  cual  opera  su 
revolución  al  rededor  del  sol  en  mil 
quinientos  noventa  y  un  diasj  esto  es, 
en  ciíatro  años,  cuatro  meses  y  once 
dias.  Q  Mitología.  Una  de  las  princi*' 
pales  divinidades  del  paganismo,  her- 
mana y  esposa  de  Júpiter,  reina  de 
los  dioses.  I  El  ave  db  Juno.  El  pavo. 

Etiuolooía.  Latín  /€no,  contrao- 

□n  de  Jovino,  forma  de  Jovit,  Jove 
(LiTTa£):  francés,  J%no%;  catalán, 
Jwu>. 

Setena. — La  diosa  Juno,  conside- 
rada como  mitología';  como  histoña., 
es  al  mismo  tiempo  una  extensa  crea-  _ 
cion  de  la  fábula  y  uno  de  los  genios 
más  poderosos  que  figuran  en  la  lUa- 
da  y  oa  la  Enetda,  as!  como  uno  de 
los  mitos  que  mis  se  extendieron  por 
una  gran  parta  del  Occidente,  faasta 
penetrar  en  las  costas  de  África,  Tal 
es  la  razón  que  nos  obliga  á  consa- 
grarle una  breve  reseña.  Naüd  en 
Argos,  6  en  Sámos,  y  fus  robada  por 
el  Océano  y  Tétís,  según  Homero  y 
Hesiodo;  según  otros  autores,  por  las 
Horas  &  par  los  hijos  del  rfo  Aste- 
rion,  6  por  el  arcadio  Témenos.  Sus 
bodas  con  Júpiter  ^eron  celebra- 
das con  extraordinaria  magnificencia, 
pues  todos  los  dioses  del  oielo  v  de  la 
tierra  asistieron  á  ellas,  j  sólo  falt¿ 
una  nin&,  Quelonea,  que  fué  conver- 
tida' eu  tortuga.  De  su  matrimonio 
nacieron  Hebe  y  Vulcano.  Según  tra- 
diciones postenores,  tuvieran  otros 
hijos.  Marte  y  Tiefon,  si  bien  se 
creían  nacidos  únicamente  de  la  dio- 
sa. Trató  eruslmcuite  i  laa  diTioidap* 
Ligitizedby  VjOOQIC 


JUNT 

ÜeB  óiÍM  mortales  preferid&s  por  su 
muido,  talea  como  lo,  Latosa,  Cuisto, 
Semele  y  Alemana,  que  siifrieroo  bu 
celosa  Tenganza.  Persiguió  á  Hércu- 
les, hijo  de  Álcmena,  durante  toda  su 
vida,  j  no  le  admitid  en  el  cielo  sino 
&  despecho  eujo.  £1  niño  la  mordió 
en  el  pecho,  y  su  lecho,  vertida  eo  el 
espacio,  forma  la  Vía  láctea.  Castigó 
&  Sidé,  Caaiope  y  Anaiibia,  que  osa- 
ron compararse  &  ella,  7  disputó  en 
\aá  bodas  de  Tátia  v  Peleo  el  premio 
de  la  belleza  &  Venus  y  Minerva. 
Vencida  por  el  juicio  de  Páris,  tuvo 
aíempre  implacable  odio  í  la  familia 
de  Príamo-j  persiguió  &  los  trojanos 
hasta  ItaÜB,  10  cual  explica  el  gran 
papel  que  representa  en  Homero  y 
vireilio.  Mucho  después,  en  los  poe- 
tas ae  los  siglos  11  y  iii,  aparece  ani- 
mada del  mismo  rencor  y  toma  parte 
contra  los  romanos  descendientoa  de 
Eneas.  Con  este  carácter,  no  podía 
vivir  en  buena  inteligencia  con  Júpi- 
ter, que  más  de  una  vez  hizo  sentir 
8UB  iras.í  BU  esposa.  Un  dia,  en  que 
ee  dio  i  conspirar  contra  él,  unida  ¿ 
todos  los  dioses,  Júpiter,  ajudado  de 
Tétís  V  del  gigante  Briareo,  la  sus- 
pendió con  una  cadena  de  oro  entre 
el  cielo  y  la  tierra,  y  asi  la  tuvo  hasta 
que  le  aplacaron  las  súplicas  de  los 
demás  dioses.  Jimo  preside  Iqb  matri- 
monios y  protege  la  salud;  es  la  dio- 
sa de  las  mujeres  castas,  por  el  con- 
trario de  Venus,  que  lo  es  de  las  cor- 
tesanas. Su  culto  ñié  muj  general  en 
toda  Grecia,  y  sn  templo  más  célebre 
estuvo  entre  Argos  y  Micénae,  en 
donde  había  una  estatua  gigantesca 
de  la  diosa,  obra  de  Policletos.  Cada 
cinco  afios  se  celebraban  allí  las  Ae- 
reas, fiestas  famosas  de  su  culto.  En 
Sámos  su  templo  gozaba  del  derecho 
de  asilo,  mientras  que  su  nombre  era 
adorado  generalmente  en  Italia,  Es- 
paña y  Cartago,  Los  atributos  da  di- 
cha diosa  eran  el  velo,  emblema  de  la 
castidad,  la  diadema  y  el  cetro,  em- 
blemas del  poder,  y  el  pavo  real,  em- 
blema de  la  gallardía  y  de  la  hermo- 

Jonones.  Mitohgia.  Qenios  tute- 
lares de  las  mujeres  entre  los  anti- 
mos  romanos,  por  los  que  juraban 
fas  matronas. 

EtuioloqÍa,  J*iio:  francés,  Jviiout. 

Jnnqnera.  Femenino.  Junco  por 
planta.jj  Nombre  de  varías  poblí 
nes  de  España. 

EriMOLoaÍA.  Jwuo:  el  latín  tiene 
Jvutarta,  Junquera,  ciudad  de  la  Tar- 
.raconense,  que  existo  aiin  entre  Gero- 
na v  Perpiilan. 

Janqoeral.  Masculino.  Juncal. 

Junquillo,  to.  Masculino  diminu- 
tivo  de  junco.  \  Junquillo.  Planta  de 
jardinería,  de  flores  muj  olorosas  de 
color  amaríllo,  cuya  caula  ó  tallo  es 
liso  y  parecido  al  junco.  Es  una  espe- 
cie de  narciso. Jí  Junco  DE  Indias. ||jr- 
Sxileeínra.  Moldura  redonda  y  más 
elgada  que  el  bocel. 

Jonta.  Femenino.  Reunión  de  va- 
rias personas  para  conferenciar  ó  tra- 
tar ae  algún  asunto,  y  cada  una  de 
las  confei^neiaa  ó  sesiones  que  cele- 


JÜNT 

bran.  ||  El  todo  quetforman  varias  co- 
sas unidas  ó  agregadas  unas  á  otras.  Jj 
La  unión  de  dos  o  más  cosas.  J  Man- 
na.  Empalme ,  costara.  ¡  Cantería, 
Cada  una  de  las  dos  superficies  la- 
terales de  un  sillar  que  se  ha  de  co- 
locar junte  &  otros,  y  Juntura.  )  db 
DBSCABOos.  Tríbunal  ó  junte  de  su- 
jetos nombrados  por  el  rey,  que  inter- 
venía en  el  cumplimiento  y  ejecución 
de  los  testamentos  y  últimas  volunta- 
des de  los  reyes,  y  en  la  satisfacción  de 
sus  deudas.  ^  db  clasbs  pasivas.  La 
que,  con  sujeción  á  leyes  y  reglamen- 
tos, acuerda  el  sueldo  á  que,  por  sus 
años  de  servicio,  tiene  derecho  un 
empleado- cuando  se  le  declara  cesante 
ó  jubilado,  y  asimismo  las  pensiones 
de  viudedad  ú  orfandad.  ¡|  db  sani- 
dad. La  que  hay  para  precaver  los 
contagios  en  los  puertos  y  otras  par- 
tes. Kq  se  haee  mérite  de  otras  juntas 
bien  conocidas,  porque  su  objete  6 
funciones  se  designan  claramente  en 
su  propia  denominación;  verbi  gracia: 

JUNTA    DE    ACBBEDORBSj    DB   U¿DtCOS, 

eteétera. 

Etimología.  Júnior:  lntin,  jtMcfío, 
forma  sustentiva  abstracta  de  jundta, 
junto:  antiguo  francés,  ^oíwíí;  moder- 
no, jonction;  catalán,  jimta,  jnnceió, 
jnncxó;  italiano,  giwnta. 

Juntado,  da.  Participio  pasivo 
de  juntar.  I  Masculino.  ArqnitectMra. 
ünion  periecte  en  un  ángulo  de  dos 
trozos  ae  comisa  corrida  con  tarajá. 

EtiJolooÍa.  Jwtba-:  catalán,  _;'«m- 
tat,  da. 

Jnntador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino anticuado.  El  que  junta, 

EtuioloqÍa.  Jwtíar:  latin,  junctor. 

Jaotadnra.  Femenino  anticuado. 
Juntura. 

Jontamante.  Adverbio  de  modo. 
Con  unión  6  concurrencia  de  dos  ó 
más  cosas  en  un  mismo  sujeto  ó  lu- 
gar. I  Anticuado.  UN¿NiiiEHaNTa.  || 
Adverbio  de  tiempo.  A  un  mismo 
tiempo. 

Etiuolooía,  JwKla  y  el  sufijo  ad- 
verbial atente :  catalán  ,  jwntament; 
francés,  jonHv'etnent;  italiano,  ffivnta- 
mente;  latin,  yvMCÍim. 

Jontamiento.  Masculino  anticua- 
do. La  accionyefacto  de  juntar  ójun- 
tarse,  I  Anticuado.  Junta  ó  asau- 
BLBA.  f  Anticuado,  Juntuba. 

Jimtar.  Activo.  Unir  unas  cosas 
con  otras.  |  Congregar.  Se  usa  tam- 
bién como  reciproco.  ||  Acopiar;  y  así 
se  dice :  iuntab  dinero,  juntar  víve- 
res, ete.  I  Recíproco.  Arrímarse,  acer- 
carse mucho  a  otro.  ¿Acompañarse, 
andar  con  alguno.  J  Tener  acto  cai^ 
nal. 

EtiuolooÍa.  Sánscrito,  yxj,  que 
tema  la  %  como  característíco  de  cla- 
se; 1/unajmi,  yo  junto;  ywnjmoi,  nos- 
otros juntamos:  latin,  jnngíre,  jun- 
tar; j&gMM,  yugo,  juntura;  italiano, 
giugnere;  francés,  joindre;  provenzal, 
junher,  jmher,  jogner;  catalán,  juntar, 
juntarte. 

Sinonimia.  Juntar,  unir.  Estas  doa 
palabras  se  refieren  á  la  proximidad  de 
algunos  objetes,  de  manera  que  se  to- 
can si  son  distintos,  ó  que  concurren 


JDPI 


219 


para  formar  un  todo,  si  no  existe  nin- 
gún género  de  diferencia  entre  ellos. 

Las  cosas  jvntae  están  carca  las 
unas  de  las  otras;  se  puede  separarlas 
sin  que  muden  de  natujaleza.  Las  co- 
sas wtidat  están  de  tal  manera  amol- 
dadas unas  ¿  las  otras,  que  es  impo- 
sible desunirlas  sin  que  cambien  el 
todo,  ó  el  conjunte  qué  forman  estan- 
do unidas.  Dos  planchas,  se  dice  que 
están  ytMíu,  cuando,  siendo  distintas, 
pueden  ser  separadas  sin  mudar  el 
todo  quo  resulta  de  su  reunión;  se 
dice  que  están  unidas,  cuando  están  de 
t&l  manera  amoldadas  mutuamente, 
que  forman  un  todo  individual,  y  que 
no  pueden  ser  separadas  sin  cambiar 
6  mudar  esto  todo.  ÍLopbz  Pbleorin.) 

Juntera.  Femenino.  Especie  de  ce- - 
pillo  largo,  cuyo  hierro  ocupa  «ola- 
mente  la  mitad  de  la  madera,  y  la 
otra  mitad,  que  resalta  un  poco,  se 
afirma  en  el  cauto  de  la  pieza  que  se 
acepilla. 

Etiuoloqía.  JiMtuta. 

JimteríUa.  Femenino  diminutivo 
de  juntera.  Juntera  pequeña  que  sir- 
ve para  principiar  loa  rebajos,  por  lo 
cual  se  llama  comunmente  juntebi- 
LLA  de  rebajos. 

Juntillas  {L  pié).  Locución  adver- 
bial. Con  los  pies  juntos. 

Junto,  ta.  Participio  pasivo  irre- 
gular de  juntar.  |  Adjetivo.  Unido, 
cercano.  J  Adverbio  da  lugar.  Cke- 
CA.  I  Adverbio  de  modo.  Juntamente, 
á  un  mismo  tiempo,  con  unión  y  con- 
currencia. II  Juntos  los  Piás.  Modo  ad- 
verbial. A  PIÉ  JUNTILLAS.  I  de  POR 
JUNTO.  Modo  adverbial. '  Pob  junto.  || 
Por  JUNTO.  Modo  adverbial.  En  grue- 
so, por  mayor., 

GriuoLoaÍA.  Juntar:  latin,  junetus, 
particifhio  pasivo  de/wi^frí,  unir;  ca- 
talán, jwit;  francés,  joint;  italiano, 
giunto. 

Sentido  etitnológieo. — Ellatiny««/« 
es  el  sánscrito  yujyas,  yuktas,  unido, 
ligado;  lituanio,  jvngtat;  así  como  el 
latin  juncíio,  juntura  de  partes,  es  el 
sánscrito  yiiiíw,  unión.  (Véafla  yuoo.) 

JuQtorio.  Masculino.  Cierta  espe- 
cie de  tributo. 

Jnntura.  Femenino.  La  parto  6 
lu^^  en  que  se  juntan  y  unen  dos  ó 
mas  cosas.  J  Anticuada.  Junta,  por 
el  todo  de  varias  cosas  unidas  ó  agre- 
gadas. ¡  Anticuado.  Mezcla.  |  cla- 
VAL.  Anatomía.  La  unión  de  dos  hue- 
sos entrando  el  uno  en  el  otro  á  ma- 
nera de  clavo.  |  modítil.  Anatomía. 
Juntura  nudosa.  \  nudosa.  Anato- 
mía. La  que  forman  dos  hu^os  en- 
trando en  la  cavidad  del  uno  la  cabe-  - 
za  ó  nudo  del  otro,  y  es  la  que  sirve 
para  el  movimiento.  Q  sbrrXtil.  Ana- 
tomía. La  ^ue  tiene  dos  huesos  en 
figura  de  dient«s  de  sierra,  de  modo 
que  las  puntas  que  salen  del  uno  en- 
tran en  los  huecos  del  otro. 

EtuiolooÍa.  Juntar:  latin,  ¡unetS- 
m;  catalán,  juntura;  francés,  jointurt; 
italiano,  giiMtufa. 

Jupin.  Masculino.  Mitología.  Nom- 
bra que  solían  dar  á  Júpiter  los  poe- 
tas franceses. 


S80  JÚPI 

BI  mtjoT  de  los  planetas  conocidos, 
que  tarda  en  bacer  su  reTolucion  al 
rededor  del  aol  c«rca  de  doce  años.  |[ 
^uímiea.  Estí.So.  Q  Mitología.  El  so- 
berano de  'los  dioses.  |  'Él  hado,  el 
destino. 

BnuoLOSÍA.  1.  Jupiirr,  Jovit:  de 
áieipater,  padre  del  día;  6  de  Zeits  y  pa- 
Ur,  Dios  el  padre,  6padre  de  los  dioses; 
ÓAojwsaiu  ;Mí«r^p&dre  que  auxilia, 
que  ayuda.— Vv/Hter  se  forma  de  Jeho- 
tah  6  lekmak,  j  esta  parece  la  etimo- 
logía mis  cierta.  Con  efecto,  de  Jeho- 
M%  hizo  el  latin  Jovit,  coavirtiendo 
al  ai  hebraico  en  ú,  pues  debe  adver- 
tirse que  Jotis  ademas  de  ser  el  g^ni- 
UTO  de  Jupiler,  fué  prímitív amante 
nominativo  de  Jnit,  lovi*.  Tenemos, 
pues,  que  Jipiter  equivale  i  Jek»- 
p*Ur,  compuesto  de  Jehovah  j  pa~ 
tér;  en    seguida  se  hizo  Jápaler,  y. 

Sor  último,  conmutando  la  a  en  t,  que- 
6  J^ttr,  como  Oie^ter,  Martpi- 
itr,  etc.  (MoNLAU.) 

2.  /i|;»V«r  representa /w^fír, /)iv] 
Ur,   ditu-páter,   forma   evidente  d 
sánscrito  dv*,  raíz  de  la  palabra  Diot, 
BÍmétrito  de  di/»,  raíz  de  la  palabra 
dia. 

3.  Por  cbnsiguientfl,  Júpiter  sígni' 
fies:  «padre  de  los  dioses,»  que  vale 
tanto  como  decir:  «padre  de  los  dia8.> 

4.  Jofit,  Jone,  no  se  formd  de  JtKo- 
%a,\,  sino  que  viene  del  griegi9  dyd%t, 
lo  cual  demuestra  que  la  fónna  eti- 
mológica de  /ovú  es  Diovit,  por  Dvo- 
áü,  expresión  exacta  del  vocablo 
giego- 

5.  Y  de  dfdiu,  derivado  del  sáns- 
crito d¡/%,  Dios,  se  formó  J^euí,  me- 
diante la  elisión  de  \&dj  de  la  con- 
versión de  la  y  en  i,  cuyo  cambio  es 
normal  en  el  griego,  como  dice  muy 
bien  Littré. 

6.  Laformai>iW,  genitivode^m, 
ea  una  prueba  incontestable  de  la 
trasfbrmacion. 

I>erit>acüm. — Latín  JSpíler,  Jhit, 
por  DiujUter,  Diovit;  «padre  de  los 
dioses;»  francés,  Jupiter;  catalán,  Ji- 
piíer. 

RntHa. — 1.  Dios  supremo  de  los 
griegos  y  de  los  latinos,  cuya  leyenda 
nié  enriqueciéndose  de  edad  en  edad 
por  las  ficciones  de  los  poetas  y  de  las 
leyendas  de  otros  países. 

2.  Fué  hijo  de  Rea  y  de  Saturno, 
el  cual  devoraba  á  sus  hijos  inmedia- 
tamente que  nacían,  por  cuya  razón 
JtípiTKH  tuvo  necesidad  de  que  lo  sal- 
vara BU  madre,  quien  presenta  á  Sa- 
turno, en  luMr  de  su  hiío,  la  famosa 

fiedra  de  la  fábula.  Se  aecía  que  ba- 
la nacido  en  un  monte  de  la  Arcadia; 
y  principalmente,  en  Creta,  donde, 
según  unos,  fué  amamantado  por  la 
cabra  Amaltea;  según  otros,  por  las 
ninfas,  hijas  de  Meliso,  rey  cretense; 
y  según  los  más,  por  los  caretas  y 
coribant«s ,  que  bailaron  al  s<ín  ¿e 
timbalesy  tambores,  para  impedir  que 
Saturno  oyese  loa  gritos  de  su  hijo. 

3.  Los  Titanes,  para  asegurar  la 
existencia  del  niño,  atacaron  &  Satur- 
no, le  destronaron  y  prendieron.  Jú- 
piter no  tenía  á  la  sazón  más  que  un 
año;  ayudado  de  los  cíclopes  y  de  los 


JTiPI 

eentímanos  Briareo,  Cotto  y  Cyas, 
fué  en  socorro  de  su  padre;  atacd  a  los 
Titanes  en  el  moiit«  Othrys,  y  desde 
lo  alto  del  Olimpo  los  precipito  en  los 
infiernos.  Poco  después,  destronó  á 
Saturno,  le  sucedid  y  repartió  el  man- 
do con  sus  dos  hermanos,  Neptuno  y 
Pluton;  pero  pronto  los  gi|^nt«s,  hi- 
jos de  la  Tierra,  como  los  Titanes, 
Quisieron  vengar  i  sus  hermanos  y 
nerón  poniendo  unas  montañas  sobre 
otras  para  escalar  el  cielo.  Júpiter  lea 
dio  muerte  á  ellos  y  á  sus  razas,  ha- 
biendo tenido  en  esta  empresa  el  &- 
vor  de  los  demás  dioses;  y  en  particu- 
lar, la  ayuda  de  Hércules,  con  cuyo 
motívo  quedó  dueño  absoluto  de  todo 
lo  creado. 

4.  £n  el  cielo,  juzgaba,  castigaba 
y  avenía  á  las  divinidades.  En  la  tier- 
ra, dio  muerte  con  sus  rayos  á  Escu- 
lapio; precipitó  á  Ixion-  en  tos  infier- 
nos; hirió  á  Tántalo,  Salmoneo,  Capa- 
neo,  Idas  y  encadenó  á  Prometeo  en 
la  roca  del  Cáucaso.  una  vez  bajó  á 
las  regiones  de  la  Arcadia,  oprimida 
por  Licaon,  tirano  impío;  le  convirtió 
en  lobo;  incendió  su  palacio  y  allí  ae 
abrasaron  seis  hijos  suyos.  En  otra 
ocasión  visitó  la  Frigia  con  su  hijo 
Mercurio,  no  habiendo  hallado  hospi- 
talidad sino  en  casa  de  Filemon  y 
fiaucis,  dos  ancianos  muy  pobres  y 
muy  virtuosos,  cuya  casa  convirtió 
JjJpiTXB  en  un  templo;  y  i  ellos,  des- 
pués de  muchos  afios,  en  ámbar  y  en 
tilo. 

5.  pomo  juez  del  mundo,  envid  un 
diluvio  para  castigar  la  maldad  de  los 
hombres,  no  habiendo  exceptuado  de 
aquel  azote  más  que  á  Deucalion, 
principe  de  Tesalia,  y  i  Pirra,  su  mu- 
jer; por  cuya  circunstancia  aquel  di- 
luvio se  conoce  en  la  historia  con  el 
nombre  de  dihme  de  Dtuealion. 

6.  Además  de  Juno,  tuvo  otras  mu- 

Í'eres,  así  diosas  como  mortales.  Entre 
as  diosas,  cuéntanse:  Mnemosina, 
Témis,  Cérea,  Letona,  Proserpina, 
YénuB  y  otras  varias  de  menos  condi- 
ción. Entre  las  mortales:  Niove,  Ge- 
melo, Europa,  Leda,  Aícmena,  madre 
de  Hércules,  Dánae,  hija  de  Acricio, 
rey  de  Árs^os,  y  otras  muchas,  que 
fuera  prolijo  enumerar. 

7.  Algunos  de  aquellos  matrimo- 
nios parecen  ser  alegorias,  como  el  de 
Unemoslna,  madre  de  las  musas,  que 
representa  el  símbolo  de  la  inteligen- 
cia y  de  la  memoria,  de  donde  se  ori- 
gina la  edad  de  oro. 

8.  Sus  principales  hijos  Fueron  los 
siguientes :  Venus ,  Apolo ,  Diana, 
Mercurio ,  Baco ,  Hércules  ,  Pólux, 
Persea  y  la  gran  patrona  del  Ática, 
la  que  nació  armada  de  la  cabeza  de 
su  padre,  la  guardiana  de  Troya  ven- 
cida, el  genio  hermoso  del'Partenon, 
magnifico  portento  del  arte  gentil; 
Minerva. 

9.  Tales  son,  manifestados  á  la  li- 

fera,  los  hechos  capitales  de  la  asom- 
rosa  leyenda  de  Júpitbb  ,  la  más 
asombrosa  del  politeísmo ;  leyenda 
grecO'romana,  compuesta  de  elemen- 
tos  infinitamente  distintos,  de  todas 
procedencias,  en  donde  parecen  con-  j 


JÚPI 

centrarse  las  grandes  ínveneionefl  dsl 
mundo  pagano.  En  Júfitsr,  como  en 
todas  las  personificaciones  de  la  ini»~ 
ma  índole,  que  nos  presenta  la  gtmÚ- 
lidad,  hallamos  cierto  fondo  de  histo- 
ria, de  filosofía,  de  erodicion,  enba 
los  fingimientos  de  la  fábula;  y  sobre 
todo,  la  suprema  concepción  religóos 
de  los  griegos  y  de  los  latinos,  equi- 
valente al  Ser  primero,  al  Ser  por  ex- 
celencia, que  han  concebido  y  adora- 
do todas  Us  razas.  En  fin,  Júpitxb, 
como  las  demás  representaciones  uni- 
versales del  gentilismo,  viene  á  ser  la 
primera  objetividad  humana  de  la 
esencia  divina. 

10.  [Metafísica  inconcebible!  jSa.lñ- 
durfa  verdaderamente  inefablel  E9  te- 
ma Jov,  que  las  lenguas  griega  y  ro- 
mana aplicaron  á  Jupitkr,  es  el  mis- 
mo tema  que  encontramos  en  otros 
muchos  idiomas  para  designar  la  exis- 
tencia del  gran  principio,  como  vemos 
en  Jehovah,  Jena  y  el  J%ba  moro.  T 
ese  elemento  Jov,  que  representa  Dton, 
aparece  en  el  griego  Znu,  cuyo  geni- 
tivo hace  Dün;  como  aparece  en  el 
antiguo  latín  IH%t ,  que  los  clásicos 
convirtieron  en  De%t,  de  donde  viene 
nuestro  Diot;  como  aparece  de4a  mis- 
ma manera  en  la  raíz  dñ,  que  si^fol- 
fica  cielo  en  lengua  sánscrita;  el  mis* 
mo  div,  que  quiere  decir  genio  en  la 
mitología  persiana.  ¡Ah!  ¿Qnién  se 
atreve  sin  remordimiento  á  llamar 
bárbara  la  vida  de  los  primeros  hom- 
bres» jQuién  se  atreve  á  condenar  la 
civilización  y  la  lengua  de  los  anti- 
guos? El  sol  que  alumbró  las  maQa- 
nas  vírgenes  de  la  vida,  es  el  mirano 
sol  que  alumbra  actualmente  en  el 
cielo  de  la  humanidad.  En  ana  pala- 
bra; el  Dios  de  entonces,  es  el  Dios 
de  ahora. 

11.  JÚPiTBS  presidía  los  impeños, 
las  ciudades,  las  familias,  todos  los 
actos  de  la  vida  pdblica  y  privada. 
Era  el  dios  del  juramento  y  de  los  su- 
plicantes; mandaba  en  el  trueno,  en 
el  rayo,  en  la  lluvia,  en  toda  la  natu- 
raleza; estaba  en  el  ambiente  y  en  to- 
das partes;  de  donde  viene  la  senten- 
cia: JÚPITER  ¡*oeumfiK  videt,  como  si 
dijéramos:  «en  donde  quiera  ves  £ 

JÚPITER.» 

12.  Fué  adorado  principalmente  en 
Creta,  Arcadia,  Olimpia  y  en  los  de- 
siertos de  Ib  Libia,  bajo  el  célebre 
nombre  de  Júfiteh  Ammon. 

13.  Su  primer  oráculo  era  el  de 
Dodona,  en  Epiro. 

14.  Entre  las  fiestas  principales, 
que  se  celebraban  en  honor  suyo,  de- 
ben citarse:  los  juegos  olímpicos,  las 
liceat  de  Arcadia  y  las  düuiai  ate- 
nienses. 

15.  Entre  sus  atributos,  figuran: 
el  águila,  la  encina,  el  rayo  y  efcetío. 

lo.  La  mejor  de  las  infinitas  esta- 
tuas, erigidas  al  padre  de  los  dioses, 
era  la  del  Júpitbr  olímpico  de  Fidias, 
de  oro  y  marfil,  una  de  las  siete  ma- 
ravillas de}  mundo,  la  cual  no  existe 
hace  muchos  siglos.  Sin  embargo, 
Grecia  conserva  aún  varias  figuras 
antiquísimas  de  su  primera  divinidad. 

It:  Volviendo  na|la5ha4e  k»  Ti- 


JUBA. 

taaet  j  de  los  «gantes,  debe  adver- 
tirse que  aquellos  combates  famosos 
Ilenaa  loe  lloros  ^  los  monumentos  de 
la  antigüedad  griega^  hasta  el  punt« 
de  representar  dos  magníficas  epope- 
yas de  loe  tiempos  heroicos.  ¡Tan  cier- 
to es  que  la  religión,  aun  alendo  fa- 
bulosa, es  la  ^ue  crea  mia  formas  so- 
ciales, como  81  encarnara  enel  espíritu 
de  las  generaciones,  reproduciéndose 
indefinidamente  como  uQ  elemento  de 
historia,  de  ciencia,  de  moral,  de  li- 
teratura j  de  artel  Y  esto  consiste  en 
que  los  pueblos  doblan  humildes  la 
cerviz,  no  á  quien  tiene  fuerza  para 
apoderarse  de  su  cuerpo;  sino  ¿quien 
tiene  inspiración  para  enseñorearse 
de  BUS  esperanzas  ;  de  su  fe.  jSí!  Los 

{lueblos  resisten  i  los  que  t«men  y  á 
05  que  odian:  ae  entre^^n  con  delicia 
i  loe  que  veneran  y  A  los  que  aman. 
Y  para  decirlo  de  una  vei,  son  rebel- 
des con  los  conquistedores:  son  diici- 
les  con  los  misterios.  Están  prontos 
en  toda  sazón  para  conjurarse  contra 
los  tiranos,  como  esúín  dispuestos 
constantemente  &  sacrificarse  en  aras 
de  sus  dioses;  de  donde  resulta  que  el 
pensamiento  de  una  primer  causa, 
como  la  escala  de  Jaeon,  hace  que  el 
cielo  baje  i  la  tierra  jr  que  la  tierra 
suba  al  cielo,  simbobzando  en  una  jwrmneitiar,  jvrawunUru. 


JURA 

mase  así  también  cada  uno  de  los 
individuos  que  componen  dicho  tri- 
bunal. 

Etiuolooí^.  Latin^'firííM,  partici- 
pio pasivo  de  jurare,  iurar;  catalán, 
furat,  da;  francés,  jwri;  italiano,  y»- 
rato. 

Jartdor,  r«.  Uasculino  y  femeni- 
no. £3  que  jura.  Hoy  si51o  se  dice  del 
Iue  tiene  vicio  de  jurar.  \  Anticua- 
0.  El  que  declara  en  juicio  con  jura- 
mento. 

EtiuolosÍi..  Jwar;  latin,  jftrStor, 
forma  agente  de  jürilio;  jura;  italia- 
no, giwatore. 

Juradoria.  Femenino  anticuado. 

JUBADUKÍA. 

Jaradnría.  Femenino.  El  oficio  y 
di^idad  de  jurado. 

Juramentado,  da.  Participio  pa- 
sivo de  juramentar.  |  Masculino  j  fe- 
menino. £1  que  ha  prestado  jura- 
mento. 

BruiOLOofA.  Jwramtntar:  catalán, 
jnroMMtat,  da. 

Joramentador,  ra.  Sustantivo  y 
adjetivo.  El  que  juramenta. 

Jarameatar.  Activo.  Tomar  jura- 
mento á  alguno.  I  Recíproco.  Obli- 
garse conjuramento. 

EtiuolooÍi..  y«ntM«>iís:  catalán, 


JORI 


281 


fdrmula  común  la  idea  suprema  de 
Dios  y  del  hombre.  ^Queréis  haceros 
daeüos  de  la  humanidad?  Pues  hace- 
ros dueños  de  su  fantasía;  haceros 
dueños  de  ese  gran  mito;  porque  el 
hombre  lucha  contra  todo;  pero  no 
lucha  con  los  arcanos,  no  lucha  con 
las  sombras,  no  lucha  con  la  poesía, 
lo  cual  quiere  decir  que  no  lucna  con 
8u  propia  imaginación,  que  es  la  poe- 
sía de  su  alma,  la  creación  divina  y 
el  divino  reinado  de  su  genio. 

Jor.  Masculino  anticuado.  Dbbe- 
CBO. 

Etiholoqía.  Jwo. 

Jura.  Femenino  anticuado.  Jura- 
ifBNTO.  I  El  acto  solemne  en  que  los 
estados  r  eiudadea  de  un  reino,  en 
nombre  de  todo  él,  reconocen  y  juran 
la  obediencia  i  su  príncipe.  |  ds  uan- 

COADBA  ó  SB  LA  UANCUADBA.    ForeUSe 

anticuado.  Jubambnto  db  oaluunia. 

If  Juba  uala  bs  pibdba  caiqa.  Reñ'an 
que  enseña  que  no  se  debe  ejecutar  lo 
malo,  aunque  se  haya  jurado. 
■  Etiwolooía.  Jurar:  Latin,  jSrath, 
forma  sustantiva  abstracta  de /iíri/tu, 

jurado;  catalán, /wv», 

Jnraderia.   Femenino  anticuado. 

JuBADUBÍA. 

Jurado.  Masculino.  Bl  sujeto  cuyo 
cargo  versaba  sobre  la  provisión  de 
víveres  en  los  ^vuntamientoa  y  con- 
cejos. I  BN  OAP.  En  la  corona  de  Ara- 
gón era  el  primero  de  los  JintAoos, 
que  se  elegía  de  los  ciudadanos  más 
ilustres,  que  ya  habían  sido  insacula- 
dos en  ot^  bolsas  de  jurados,  y  que 
tuviesen  cuarenta  años  cumplidoe.  {| 
Tribunal  de  origen  inglés,  introduci- 
do ya  en  otras  naciones,  cuvo  cargo 
es  determinar  y  declarar  el    hecho, 

Suedsndo  al  cuidado  de  los  magistra- 
09  la  designación  de  la  pena  que  por 
las  leyes  corresponde  al  mismo,  g  Llá- 


¿  ALQUHO.  Frase  familiar,  Asegurar 
que  se  ha  de  vengar  de  él. 

ETiuoLOofA.  Latin  Jurare,  de  }%t, 
j'Sn't,  la  ley,  la  justicia;  italiano,  giit- 
fM-e;  ínacée,  jwer;  provena  al  y  cata- 
lán,/urar. 

Re%eña. — El  jurab  es  uno  de  los 
hechos  á  que  se  da  más  importancia 
en  las  Sagradas  Escrituras,  desde  el 
ffénttú,  que  habla  sobre  este  punto 


en  diez  capítulos,  hasta  el  Apocalip- 
til,  que  le  dedica  el  versículo 
capítulo  X. 


Jurameatarse.  Recíproco.  Com- 
prometerae  conjuramento. 

Juraneoto.  Masculino.  Afirma- 
ción 6  negación  de  alguna  cosa  po^ 
niendo  por  testigo  á  Dios,  6  en  sí  mis- 
mo ó  en  sus  criaturas.  Q  asbbtorio. 
Aquel  con  que  se  afírmala  verdad  de 
alguna  cosa  presente  6  pasada.  Q  ook- 
ifiNATOBio.  Aquel  con  que  se  amena- 
za á  alguno.  |  db  caluunia.  Inórente. 
El  que  hacen  las  partes  al  principio 
del  pleito,  testificando  que  no  proce- 
den ni  procederán  con  malicia.  Q  db- 
C130B10.  Formte.  Aquel  que  unapai^ 
te  exige  de  la  otra  en  juicio  6  fuera 
de  él,  obligándose  á  pasar  por  lo  que 
ésta  jurare.  ||  dbfbrido.  Dbcisobio. 
¡|bxbcbatorio.  Maldición  que  se  echa 
uniká  si  mismo  si  no  fuere  verdad  lo 
que  asegura,  ¡falso.  El  que  se  hace 
con  mentira.  Q  judiciai..  Foretue.  El 
que  toma  et  juez  de  oficio  6  á  pedi- 
mento de  la  parte.  \  fbouisobio.  Fo- 
raue.  Aquel  con  que  se  promete  al- 
guna, cosa.  I  SUPLETORIO.  Furente.  El 
que  se  pide  á  la  parte  i  falta  de  otras 
pruebas.  |j  Si  bl  jurambnto  bs  por 

NOS,  LA  BURRA  BS  NUBSTRA   POB   DiOS. 

Refran  que  daá  entender  la  facilidad 
conque  algunos  juran  en  falso  por 
BU  propio  interés. 

Etiwolooía. /uror.' latin,  jVrSme*' 
tun;  italiano,  ffitH-ammfá;  francés,  ^v- 
rement;  provenzaly  catalán, ^'wím««ií. 

Jurante.  Participio  activo  anti- 
cuado de  jurar.  El  que  jura. 

Jurar.  Activo.  Afirmar  6  negar  al- 

Eina  cosa,  poniendo  por  testigo   á 
ios,  6  en  si  mismo  i5  en  bus  cnatu- 
ras.  I  Reconocer  solemnemente  y  con 

1'uramento  de  fidelidad  y  obediencia 
a  soberanía  de  un  príncipe.  |  en  pal- 
so.  Asegurar  con  juramento  lo  que  st 
sabe  que  no  es  verdad.  ||  Echar  votos 
y  reniegos,  \  JurArsbla  ó  jurírsolas 


Juratoria.  Femenino.  Provincial 
Aragón.  La  lámina  de  plata  en  que 
está  escrito  el  Evangelio,  y  sobre  la 
cual  ponen  las  manos  los  magistrados  . 
para  nacer  el  juramento.  ||  Adjetivo. 
Véase  Caución  jubatobia, 

Jnratorio.  Masculino.  El  instru- 
mento en  que  se  hacía  constar  el  ju- 
ramento prestado  por  los  magistrados 
de  Aragón. 

ETiuoLoaÍA.  Jwrar:  latin,  jUriíe- 
rlw;  italiano,  gi*reitorÍ6;  francés,  jit- 
ratoire;  provenzalj^'waíory. 

Jurdía.  Femenino.  Especie  de  red 
para  pescar. 

Jurel.  Masculino.  Pez  que  se  cría 
en  los  mares  de  España.  Es  de  pié  y 
medio  á  dos  pies  de  largo,  azul  por  el 
lomo,  y  por  el  vientre  blanco  con 
manchas  rojos.  Tiene  sobre  el  lomo 
dos  aletas,  v  en  cacLa  uno  da  los  cos- 
tados, una  línea  de  púas. 

Jurgiaa  6  jurguina.  Femenino. 
Hbcbicbba. 

ETiuOLOaÍA.  Latin,  fwgíim,  quere- 
lla; de  juroare,  contender,  reñir  con 
palabras;  ao  ;wí,  ablativo  de  J»t,  jü- 
rk,  el  derecho,  y  agiré,  hacer.  El  latin 
tiene  JttrgStrix,  la  que  riñe,  en  san 
Jerénimo. 

jjurí!  Interjección  anticuada.  Es- 
pecie de  imprecación. 

Jnríar.  Activo  y  neutro  anticua- 
do. Jurar,  vulgarmente. 

Jurídicamente.  Adverbio  de  mo- 
do. En  forma  de  juicio  ó  derecho.  || 
Por  la  vía  judiciaria ,  por  ante  un 
iues.  I  Con  arreglo  á  lo  dispuesto  por 
la  ley.  ]  En  términos  propios  y  rigu- 
rosos de  derecho,  en  lenguaje  legal, 

Etiuolocí A.  Jurídica  y  el  sufijo  ad- 
verbial Mente:  catalán,  furidicament; 
francés,  juridiquement;  italiano,  yt«rt-    . 
dieamente. 

Jnridicial.  Adjetivo  anticuado. 
Judicial. 

Jnridicion.  Femenino  anticuado. 
Jurisdicción  . 

Jurídico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que 
está  ó  se  hace  según  forma  de  juicio 
6  de  derecho. 

EruiOLoaÍA.  Jitieio:\a,tia,jSr'(ilíciis; 
italiano,  ¡ñridico;  francés,  jwidjqve; 
catalán,  ^«K^kA,  ca. 

Jarlo.  Masculino  anticuado.  Juro 
6  dbrecho  perpetuo  de  propiedad. 
Jurisconsulto.  Masculino.  El  que 

Srofesa  con  el  debido  título  la  ciencia 
el  derecho.  ||  En  lo  antiguo,  el  inter- 
prete del  derecho  civil,  cuja  reapuesta 
tenía  fuerza  de  ley^  |¡  Jurispkhito. 

ETiMOLOaÍA.    Latin    jürúcontüllut , 
doctor  en  leyps,  jurisperito;  de  jiu, 
jilrit,  el  derecho,  y  coMUÍAní,  eoD«ul^ 
Toiíoui   _,igitized  by* 


penro;  ae  juí, 
tulOm,  eoosul-      , 

dbyXiOogle 


282  JURI 

tado,  'supino  de  coMnlün,  consultar: 
catalán,  jtrüeonnit;  tnacís,  j%riico»- 

Jorísdiccion.  Femenino.  Poder  6 
aatorídad  que  tiene  alguno  para  go- 
bernar j  poner  en  ejecución  lasle- 
7BS.  \  l^rmino  de  algún  lugar  lí  pr»- 
■vincia.  B  El  territorio  en  que  un  juez 
^erce  sus  facultades  de  tal,  \  Autori- 
dad li  fuerza  de  alguna  cosa  sobre 
otra.  I  DBLBOADA.  La  qne  ejerce  al- 
guno en  lugar  de  otro  por  comisión 
que  86  le  da  para  asunto  j  tiempo  de- 
^rminado.  B  FOKEOSA.^<»'«fu«.  Laque 
tiene  el  superior  6  juez  respecto  de 
BUS  súbitos.  I  OKDiNABiA.  Foretut.  La 
que  procede  del  fuero  común,  en  con- 
traposición ¿  la  privilegiada,  ||  vo- 
luntaria. Foreiue.  La  que  tiene  un 
juez  sobre  loa  que  voluntariamente  se 
sujetan  á  su  decisión  en  alguna 
sa,  II  Cabr  debajo  dk  la  jurisdic 
6  PODBR  DB  ALOUNO.  FrBsc  metafórica 
j  ^miliar.  Estar  sujeto  i  su  dominio 
6  voluntad.  |  Dbclinab  jcrisdiccion 
Frase  forense.  Alegar  alguno  no  debei 
comparecer  ni  contestar  ala  demanda 
que  se  le  pone  ante  juez  que  no  es 
competente,  I  Rbasuuir  la  jubisdic- 
cíoN.  Frase  forense.  Suspender  el  su- 
perior 6  quitar  por  algún  tiempo  la 
jurisdicción  que  otro  tenía,  ejercién- 
dola por  sí  mismo  en  el  conocimiento 
de  a^un  negocio. 'J  Rbpunoir  i5  bb- 
FUNDiHss  LA  juRisniccioK.  Frsso  fo- 
rense. Becaer  6  reunirse  en  una  sola 
persona  é  en  pocas  la  jurisdicción  que 
residía  en  muchas. 

Etimología.  Jurídico:  latín,  jSrú- 
dicño;  italiano,  aiwiidmoiu;  francés, 
jurüdiction;  catean,  jvrüiiceió,  j%re- 
dicciá. 

Juris^icciosal.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  á  la  jurisdicción,  ISESoafo 
jURtSDicciúNAL.  FfüdAlitmo.oi  de  los 
señorea  territoriales  de  la  Edad  Ue- 
dis. 

ETiuoLoaÍA.  JvñtdieeiíHt:  catalán, 
JMfidiecúmal;  francés,  jvñsdietivimtl; 
italiano,  gÍKrudiñonaU. 

Jnñsperícia.  Femenino  anticua- 
do. JuRLSPBÜDBNCIA. 

EriMOLoaÍA.  Latín /«mpiírtíífl, 

Jorísperito.  Masculino.  £1  que 
conoce  en  toda  su  extensión  el  dere- 
cho civil  j  cani5nico,  aunque  no  se 
ejercite  en  las  tareas  del  foro. 

fiTtuoLoofA.  LatinyímpMíM,  doc- 
to en  el  derecho;  de_;M,^Sri*,  la  jus- 
ticia, la  lej,  j  peñM,  perito;  italia- 
no, giwitpeñto;  catalán,  j%ritj>¿rit, 

Jnrisprndencia.  Femenino.  La 
ciencia  del  derecho.  ||  El  conjunto  de 

frincipioa  legales  que  tiene  un  pue^ 
lo  6  una  época,  en  cu;^o  sentido  se 
dice:  la  jurisi-büdbnoea  de  los  anti- 
guos; LA  JURISPRUDENCIA  de  los  mo- 
dernos;  u.  jcrisprudbncia  romana; 
LA  jufttsPBTJDBNCiA  Bspañola.  |  Orden 
de  hechos  establecido  por  prictícas 
constantes,  las  cuales  forman  las  tra- 
diciones reglamentarias  de  una  cor- 
poración, como  cuando  decimos:  «ta- 
les 6  cuales  disposiciones  no  se  avie- 
nen con  LA,  JURISPRUDENCIA  del  Con- 
f;reso.>  I  Concepto  propio  j  persona- 
Lsimo  con  que  uq  jues  interpreta  y 


JURO 

aplica  las  lejes,  ajiutílndote  i  lo  que 
pudiera  llamarse  au  criterio  jurídico  6 
conciencia  legal.  Por  ejemplo:  sen- 
tando hipotéticamente  que  en  la  pro- 
vincia de  Madrid  se  comet«n  pocos 
estupros  7  muchos  robos,  es  evidente 
que  la  audiencia  territorial  será  m&s 
severa  con  los  robos  que  con  los  estu- 
pros, porque  así  lo  exige  una  razón 
moral,  inseparable  del  espíritu  de  la 
lej,  sustancia  necesaria  de  todo  dere- 
cho. Supongamos,  por  el  contrarío, 
que  en  Aragón  se  cometen  muy  pocos 
robos  y  muchos  estupros,  j  compren 
doremos  perfectamente  que  la  audien- 
cia de  Zaragoza  sea  mas  severa  coi 
los  estupros  que  con  los  robos,  casti' 
gando  con  mayor  grado  de  penalidad 
las  acciones  ^ue  necesitan  mavor  grar 
do  de  represión.  Al  hablar  »)ora  de 
los  mencionados  delitos,  podremos  de- 
cir que  su  pena  es  mayor  <5  menor,  se- 
y  la  particular  JURiSPHtDBHCiA  de 
tribunales  Úe  Madrid  y  de  Zara- 
goza. I  Especie  de  sanción  pública  y 
solemne  de  un  hecho  ejecutado  du- 
rante mucho  tiempo  &  ciencia  y  pre- 
sencia de  todo  el  mundo,  como  si  hu- 
biera recibido  la  ejecutoria  del  con- 
sentimiento universal;  en  cuyo  sentido 
se  dice:  <tal  6  cual  cosa  tiene  en  su 
abono  LA  JDRispRODBRCiA  de  la  cos- 
tumbre.» 

BTWOLoafA.  Latín  j9rvprfidm(ía, 
de  y«rtí,  genitivo  de  yiw,  la  justicia, 
y*  prMdmtia,  conocimiento;  «conoci- 
miento del  derecho  6  de  la  justicia:» 
catalán,  jnritprvdéncia;  francés, ^w-ü- 
pnuience;  italiano,  gtvritprndeiua. 

Jarísprnáente.  Masculino.  Juris- 

PBBITO. 

Etimolosía..  Latín  ysmprfi^mf,  m- 
iit;  catalán,  j'wrúprikMwí, 

Jarísta.  Masculino.  El  que  estu- 
dia 6  profesa  la  ciencia  del  derecho. . 
El  que  tiene  juro  6  derecho  á  alguna 
cosa. 

BTuiOLoaÍA.  Jwidieo:  catalán,  _;V 
riita;  francés,  i'itmfe;  italiano,  gíwit- 
ía,  doctor  en  derecho. 

Jiujiaa.  Femenino  anticuado.  í/jr- 

OIWA. 

Joro,  Masculino.  Derecho  perpe- 
tuo de  propiedad.  |  Especie  de  pen- 
sión perpetua  concedida  sobre  las  ren- 
tas publicas,  ya  sea  por  merced  gra- 
ciosa, ya  por  recompensa  de  serv^cioe, 
6  va  por  vía  de  réditos  del  capital  re- 
cibido. O  yoRoso.  Aquel  á  cuya  co- 
branza se  ha  dejado  de  acudir  por  es- 
pacio de  cierto  número  de  años,  y 
porque  el  dinero  no  esté  ocioso  se  vale 
el  príncipe  de  él  con  la  calidad  de  sa- 
tis^cerlo  i  la  parte  siempre  que  acre- 
dite su  pertenencia.  Q  Gabbr  el  juro 
ó  LIBRANZA.  Frase.  Tbnbb  cabiuiknto 
en  la  relación  por  antelación.  ¡  Db 
JUBO.  Modo  adverbial.  Ciertamente, 
por  fiíerza,  sin  remedio,  |  ó  por  juro 
DB  HBBBDAD.  Modo  adverbial.  Perpe- 
tiu^mente,  para  que  pase  de  padres  ¿ 
hijos. 

Etiuolooía.  Latin^wv, ablativo 
de/M.ysrú,  el  derecho,  tomado  ad- 
vorbi  al  mente,  como  vemos  en  Cice- 
rón. Quiere  decir:  con  justa  titulo, 
con  razón  y  ley. 


JUST 

JoibariM.  Femenino.  PUata. 
Brusco, 

Etiholooía.  Juiarha.  La  fi>rmay«(- 
iúria,  que  trae  la  Academia,  no  taeoa 
raíz. 

Juello.  Masculino.  Especie  de  po- 
taje que  se  hace  con  caldo  de  carne, 
perejil,  queso  y  huevos. 

EriMOLoaiA.  Latin/W,  caldo,  salsa. 
moje:  fM  condituu,  salsa  bien  sazona- 
da. (CicbbonJ 

Jiuentfl.  Femenino.  Mabiu. 

EtiiiolooÍa.  Latin  dtortvm,  hacia 
abajo;  latin  de  la  Edad  Media,  joamm, 
j%t*m;  francés,  juttnt;  portognáa,  j*- 

tMU.  (LlTTRÉ.) 

Setdi». — Por  JMunte  se  entiende  la 
bajada  de  la  marea;  y  así  es  que  los 
franceses  dicen:  Jlot  tt  tvsurt;  flojo 
y  reflujo. 

JoBgar.  Actívo  anticuado.  Conde- 
nar á  perder  por  Justicia  alguna  cosa. 

EtiuolooIa.  Jíugar. 

Jnsta.  Femenino.  Pelea  6  combate 
singular  que  se  hace  i  caballo  oon 
lanza.  {  Torneo  6  juego  de  i  caballo 
en  que  acreditan  los  caballeros  su 
destreza  en  el'manejo  de  las  armas,  n 
GarmMÍa.  La  justicia. 

ExDiOLOofA.  Latin  jvía,  plural, 
fomalidades,  cosas  convenidas  ó  ajus- 
tadas: catalán,  Jutta;  francés  del  si- 
glo ni,JotU;  XIII,  Jfute;  francés  sao- 
aamo,jo*íe,  forma  incorrecta. 

St»tido  etímoiógieo, — Llamóse  y«c^, 
porque  se  ajvttaht  á  ciertas  reglas, 
esto  es,  porque  mediaba  ajmtt*  d  om- 

Jnstador.  Masculino  anticittjlo. 
Ajustador  6  jubón.  |  El  que  ajustan 

Etiholooía.  JMttw.  catalán,  j%tí*- 
dar;  francés  del  siglo  xii,  joiuíáor;  xv, 
jotaUnr;  moderno,  jo%lew. 

Jastaments.  Adverbio  de  modo. 

Con  justicia.  |  Ajustadamente;  y  así 

se  dice:  este  vestido  viene  justambh- 

at  cuerpo.  ¡  Cabalmente,  ni  mis 

menos;  así  se  dice:  eso  ha  sucedi- 
do JUSTAMBNTB  como  yo  peDsat».  I) 
Adverbio  con  que  se  expresa  la  iden- 
tidad de  lugar  o  tiempo  en  que  sae»- 
de  alguna  cosa;  y  así  se  dice:  Fulano 
se  hallaba  jvstaubntb  en  aquel  pue- 
blo. 

ExiuoLoaÍA.  Jvtía,  y  el  sufijo  adveii- 
bial  ttu*U:  latin,  j%*ti;  catalán,  /wte- 
me%t;  ínncés,  juittÉieni;  italiano,  ^mu- 
tameiHe. 

JnBtaposicion.  Yuxtaposición.  La 
íarm\j%tta-posKÍon,  que  aparece  en  al- 
gunos Dicevmariot,  es  bárbara,  puesto 
que  jfuta  representa  y*xla,  del  latin 
juxía,  cerca.  Jtutapoiido*  significa: 
poticKñ  juita,  cuyo  sentido  no  tiene 
que  ver  con  fiaetapotiaon,  que  es  po- 
sición inmediata,  contigiia,  modo  de 
formación  en  los  miuer^es;  y  asi  de- 
cimos que  las  rocas  se  forman,  aumen- 
tan, cncen,  pQi  ynaiiapotieÜM. 

Justar.  Neutro.  Pelear  6  combatir 
en  las  justas. . 

Btiuolosía.  Jutid:  catalán,  JMttar. 

Jnatsdad.  Femenino  anticuado. 
La  calidad  de  justo.  |  Anticuado. 
Igualdad  6  correspondencia  justa  y 
exanta  de  alguna  cosa. 

JnstesA.  Femniino.  Oo^idad  d« 
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jrsT 

lo  justo  ó  preciso.  ||  Anticuado,  Jus- 

BTiuoLoaÍA.  J*tto:  itali&no,  gtuttet- 
t»;  fnnuéa  taiúgao,  JMiietí;  moderno, 

1.  Jnsticia.  Fameaiao.  Virtud qae 
inclina  i  dar  i  cada  uno  lo  qué  le  per- 
tenece. I  TeoloyU.  £1  atributo  de  Dios 
por  el  cual  arregla  todas  las  cosas  en 
número,  peso  j  medida.  Ordinaria- 
mente 30  entiende  por  la  divina  dis- 
posición con  que  castiga  las  culpas.  || 
Ortodoxia.  Una  de  las  cuatro  virtudes 
carclinales,  que  consiste  en  arreglarse 
i.  la  suprema  justicia  y  voluntad  de 
Dios.  ¡Derecho,  raion,  equidad.  \  El 
conjunto  de  todas  las  virtudes,  que 
constitnjre  bueno  al  que  las  tiene.  |  Xo 
que  debe  hacerse  según  derecho  o  ra- 
zón; y  así  se  dice:  pido  JUSTICIA.  |]Pena 
6  castigo  público.  I  El  ministro  ó  tri- 
bunal que  la  ejerce,  p  Masculino  anti- 
cuado. Alguacil  mayok.  Q  DS  Aragón. 
Bl  magistrado  supremo  da  aquel  reino 
que,  con  el  consejo  do  cinco  lugarte- 
nientes togados,  hacía  justicia  entre 
el  rey  3  los  vasallos,  j  entre  los  ecle- 
siásticoa  3  seculares.  Hacía  en  nom- 
bre del  rej  sus- provisiones  6  inhibí- 
áones,  cuidaba  de  que  se  observasen 
los  fueros,  conocía  de  los  agravios  he- 
chos por  los  jueces  3  otras  autorida- 
des, j  fallaba  "los  recursos  de  fuerza.  || 
DB  D103.  Especie  de  imprecación  con 
que  se  da  ¿  entender  que  alguna  cosa 
es  indigna,  como  pidiendo  ¿Dios  que 
la  castigue.  \  nx  samgrs.  Anticuado. 
IIkBO  IIIPBBIO.  \  UATOa  DK  Castilla. 
Dignidad  de  las  primeras  del  reino, 
que  gozaba  de  grandes  preeminencias 

Í  facultades,  y  á  la  que  se  oomunica- 
a  toda  la  autoridad  real  para  averi- 
guar los  delitos  j  castigar  á  loa  do- 
Sn cuentes.  Deede  el  siglo  decimocuar- 
to se  hizo  esta  dignidad  hereditana 
en  la  casa  de  los  duques  de  Béjar,  en 
donde  permanece,  aunque  sin  ejerci- 
cio. Llamábase  también  de  la  casa 
del  rej  3  reinos.  \  oaDiNABU.  Foren' 
u.  La  que  tiene  por  sí  derecho  de 
conocer  en  primera  instancia  de  todas 
las  causas  3  pleitos  del  fuero  general 
oue  ocurren  en  su  distrito.  \  osiouíal. 
£a  inocencia  3  gracia  en  que  Dios 
cridé  nuestros  primeros  padres,  |  Ad 
HttnSTKAK  JDSTiCiA,  Frasc  forouse  que 
le  dice  de  los  jueces  que  juzgan  sobre 
ella,  6  hacen  que  se  ejecut*  lo  que  es 
juato.  I  La  justicia  dk  Ekebo.  Ex- 
preaon  familiar  con  que  se  da  k  en- 
tender que  ciertos  jueces,  ú  otros  fun- 
cionarios, no  Buelen  perseverar  en  el 
nimio  rigor  que  ostenten  cuando  prin- 
cipian á  ejercer  sus  cargos,  j  ¡Aquí 
DB  LA  jdsticiaI  Bxprcsion  provincial. 
iFatobíla  justiciaI  ¡db  justicia. 
Hodo  adverbial.  Debidamente,  según 
justicia  y  razón.  \  Estar  i  justicia. 
Frase.  Bbtab  L  dbrbcho.  Q  Hacbr 
justicia.  Frase.  Obrar  en  razón  con 
alguno  6  tratarle  segijn  el  mérito,  sin 
atender  i  otro  motivo,  especialmente 
cnando  haj  competencia  3  disputa.!' 
Ib  pob  justicia.  Frase.  Poner  pleito, 
aendir  i  algún  juez  d  tribunal.  \  Jus- 
ticia, HAS  KOPOBMICABA.  Refrán  quB 
enseña  que  todos  desean  que  se  cas- 


jusr 

tíguen  los  delitos;  pero  no  cuando  son 
ellos  los  culpados.  \  Oib  en  justicia. 
Frase  forense.  Admitir  el  juez  3  se- 
ir  la  demanda  seguu  los  términos 
1  derecho.  Q  Pedir  bn  justicia.  Fra- 
forense.  Poner  demanda  ante  juez 
competente,  ¡j  Pedir  justicia.  Frase. 
En  el  sentido  rectovale  acudir  al  juez 
para  que  la  haga,  3  se  extiende  á  sig- 
nificar el  pedir  con  razbn  j  equidad 
en  cualquiera  materia.  B  Fonek  por 
justicia.  Frase.  Demandar  ¿  alguno 
ante  el  Juez  competente.  Q  Tbnbrse  I 
LA  JUSTICIA.  Frase.  Detenerse  3  ren- 
dirse i  ella,  y  Familiar.  Castigo  de 
muerte.  Así  se  dice:  en  est«  mes  ha 
habido  dos  justiclís.  \  Da  justicia 
XN  justicia.  Se  dice  de  los  desterrados 
que  se  conducen  de  pueblo  en  pueblo 
ó  de  alcalde  en  alcalde  hasta  su  des- 

ExiuoLoafA.  Jutto:  latín,  jtuitlia; 
italiano,  giitttüia;  francés,  Jtaltce; 
provenzal,  }»itieU;  catalán,  jutttcia; 
portugués,  jiuUga;  burguiñon,  jetu- 
tice. 
Eete^. — 1.  Jvrüprudeneitt. — Justi- 
A  dütrihutiva.  La  que  arregla  la 
proporción  con  que  deben  distribuir- 
se las  recompensas  7  los  castigos. 

2.  Justicia  counnlativa.  La  que  re- 
gla la  proporción  equitativa  que  debe 
haber  entre  los  objetos,  cuando  se 
dan  nnos  por  otros. 

3.  Justicia  dí/turo  mtemo.  Animo 
decidido,  voluntad  perfecta  3  hábij» 
constaatÁ  de  dar  i  cada  uno  lo  que 
es  suyo. 

4.  La  lej  escrita  con  relación  4  la 
naturaleza  de  las  causas  6  de  los  ne- 
gocios que  se  ventilan  en  vías  de  de- 
recho; 3  as!  decimos:  justicia  civil; 
justicia  eriminal. 

5.  La  justicia  ¿(ctfM.  La  moral  Su- 


del  mundo. 

7.  La  msTicu.  La  administración 
de  Justicia  en  toda  la  nación. 

o.  JüSTicusííei'ioí.  Castigos  de  la 
Previdencia. 

K  FwdaUnu. ^-3 vsTiciÁ.  rtal.  La 
que  se  ejercía  en  nombre  del  rej. 

10.  Justicia  sAÑ'úiwMtaí  á  teioríal. 
Laque  de  ejercía  cu  nombre  del  señor. 

11.  Justicia  manual.  La  que  daba 
derecho  al-  señorío  da  apoderarse  de 
los  muebles  del  pechero,  por  razón 
de  atraaos  en  las  rentas. 

12.  Su  última  perfección  no  se  tie- 
ne en  esta  vida,  en  donde  vivimos  con 
pecado.  fffAiwü,  VI,  5;   VI2I,H.) 

Sinonimia,  .ár/ícitfo  ;>rMB«-o.--Jus- 
TiciA,  BQUiDAD.  La/tuííCM  cousidera' 
da  como  sindnima  de  eqtadad,  es  una 
obligación  ¿  que  se  ha  sometido  el 
homore  reducido  á  sociedad,  3  q"" 
por  consiguiente ,  se  debe  arregl 
por  la  lej  positiva.  La  equidad  es  una 
obligación  fundada  en  los  principios 
de  la  le;  natural,  que  no  está  sujeta 
i  leyes'  humanas,  ¿ntes  bien  éstas, 
para  ser  justas,  deben  arreglarse  á 
ellas.  Y  así  Wiutíicia  impone  deter- 
minadamente la  obligación  de  dar  á 
cada  uno  sur  derecho,  de  la  cual  no  se 
puede  separar,  ni  el  juez  que  la  ad- 


JÜST  28S 

ministra,  ni  el  individuo  respecto  de 
su  igual,  sin  exponerse  i  que  una  au- 
toridad superior  les  obligue  por  fuer- 
za &  su  observancia;  pero  la  equidad 
modifica  aquella  misma  idea,  repre- 
sentándola respecto  del  juez  con  rela- 
ción á  aquella  moderación  prudente 
con  que,  sin  faltar  á  lajiuticia,  regula 
en  caso  necesario  el  derecho  duiKiso, 
las  circunstancias,  las  recíprocas  con- 
veniencias, átc;  3  respecto  del  indi-  ■ 
viduo  con  relación  á  una  obligación  & 
cuja  cumplimiento  no  se  le  puede 
obligar  con  la  autoridad  legal,  pero 
que  le  imponen  la  honradez,  la  con- 
ciencia ú  otras  consideraciones  pode- 
rosas. 

Los  arbitros  juzgan  muchas  veces, 
más  bien  por  una  prudent«  ejttidad, 
que  por  el  rigor  de  la  jtuticia. 

hajtaticia  exige  que  paguemos  á 
nuestros  acreedores,  3¡\&e^*tdád,  que 
Eocoriamosá  los  menesterosos.  (Huer- 
ta.! 

Arlieulo  ugundo. — Justicia,  recti- 
tud. La.  Justicia  consiste  en  el  respeta 
de  los  derechos  ajenos;  la  rectitud,  en 
la  estricta  3  escrupulosa  observancia 
de  las  leves  morales,  hajuítida  no  se 
ejerce  mas  que  en  casos  de  conflicto 
entre  pretensiones  ó  derechos  opues- 
tos; la  rectitud,  en  todas  las  acciones 
do  la  vida.  El  juez  es  jutío  cuando 
sentencia  con  acuerdo  i  lo  probado; 
es  recto  cuando  resiste  á  empeños,  se- 
ducciones y  amenazas.  (Mora.] 

2.  Jnsticia.  Femenino,  iíitohgia. 
Diosa  de  los  antiguos  romanos,  que 
se  representaba  bajo  la  forma  de  una 
virgen  de  aire  severo,  teniendo  en  una 
mano  el  cuerno  de  la  abundancia  6 
una  espada,  3  en  la  otra,  una  ba- 
lanza. 

Jnsticia  (dbbbcho  de).  Stttoria  de 
¡a  Edad  Media.  Atributo  de  la  sobe- 
_^-..,  ora  real,  ora  señorial,  de  la  cual 
hablaremos  aquí.  El  señor  feudal  ad- 
ministraba tres  justicias:  <iUa,tnedia¡/ 
hija.  El  señor  alto  justiciero  conocía 
en  todas  las  causas  civiles,  no  excep- 
tuadas de  su  jurisdicción  por  leyes 
expresas  del  soberano.  En  materia 
cnminal  3  en  punto  al  régimen  del 
Estado,  su  autoridad  estaba  limitada 
por  la  del  rey;  aun  cuando  podía  im- 
poner la  pena  de  muerte,  si  era  tenor 
de  ioreay  euekiUo.  M  medio  justicie- 
ro conocía  únicamente  en  primera 
instancia,  tratándose  deles  causas  ci- 
viles. En  lo  criminal,  su  competencia 
estaba  reducida  á  imponer  pequeñas 
penas  corporales  y  multas.  El  6ajo 
justiciero  no  conocíalas  que  en  laa 
acciones  personales  6  reales  basta  de- 
terminadas sumas,  así  como  en  cier- 
tos delitos  que  se  castigan  con  multas 
de  poca  cuantía. 

Justicia  mayor.  Masculino.  Bit- 
toria.  Gran  justiciero,  magistrado  in- 
violable y  sagrado,  creado  en  Aragón 
para  ser  protector  del  pueblo,  á  seme- 
janza de  los  tribunos  do  Roma,  v  re- 
presentante del  rey,  á  semejanza  ae  los 
eforos  de  Esparta.  A  fuer  .de  intérprete 
supremo  de  las  leyes,  podía  recurrirse 
i  ¿I  contra  las  sentencias  de  los  jueces 
reales  6  señoriales,  oficio  A9  imp 
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le 


284 


JOST 


tancia  suma  en  aquellos  tiemppB,  sn 
que  la  inmunidad  v  el  privilegio  do- 
minaban en  todas  las  esferas.  Ql  jus- 
ticia MAYOR,  custodio  de  las  liborta- 
des  del  país,  era  quien  recibía  del 
monarca,  í  su  advenimiento  en  el 
trono,  el  juramento  de  guardar  los 
fileros  j  estilos,  teniendo  ea  su  pecho 
la  punta  de  la  espada  desnuda  del 
JUSTICIA  ifATOR.  ^ta  Ceremonia  se 
verificó  hasta  Pedro  I,*ij  sea  hasta 
fines  del  siglo  xi.  El  magistrado  ara- 
gonés extendía  su  jurisdicción  i  los 
actos  de  los  ministros,  ¿  quienes  po- 
día excluir  de  la  dirección  de  tos  ne- 
gocios; á  U  proclamación,  á  tas  orde- 
nanzas y  ¿  la  misma  conducta  del  rej. 
Desde  los  primeros  tiempos  de  la  mo- 
narquía, KL  JUSTICIA  fué  escogido  por 
el  rey  entre  los  nobles  de  segundo 
orden,  interesados  en  servir  de  con- 
trapeso i  los  ricos-hovus,  como  tam- 
bién al  poder  real,  y  hasta  el  añol347 
pudo  ser  revocado  por  el  monarca,  y 
aun  quedar  sujeto  á  confiscación,  de- 

fradaciony  muerte,  Habiendo  Uega- 
Q  &  ser  el  único  representante  de  los 
fueros,  por  la  abolición  del  privilegio 
de  iMítow,  que  permitía  i.  los  grandes 
confederarse  contra  la  corona  cuando 
creían  violadas  sus  inmunidades,  fué 
declarado  inamovible,  y  esta  inamo- 
vilidad  fué  confirmada  por  las  Cdrtes 
de  1442.  Pero,  al  mismo  tiempo,  era 
responsable  ante  las  Cijrtas  y  ante  la 
comisión  permanente,  que  cada  asam- 
blea nombraba  al  terminarsev  que  re- 
gularizó una  lev  de  1461.  En  1591,  Fe- 
npe  II,  aprove  en  ándese  de  un  tumulto 
de  los  aragoneses,  suprimii}  aquellos 
fueros  que  no  eran  compatibles  con  la 
autoridad  real.  El  justicia  uayob 
Juan  de  Lanuza  pagií  con  su  cabeza, 
y  aunque  la  dignidad  de  Justicia  «i- 
guid  aparentemente,  fué  en  realidad 
abolida,  y  su  poder  abrogado  por  el 
rey,  como  antes  de  1347,  sin  tener 
ante  el  del  monarca  importancia  al- 
S"i»-  .  .  . 

Josticiador.  Masculino  anticuado. 
El  que  hace  justificación. 

Jnstíciar.  Activo  anticuado.  Ajus- 
ticiar. J  Anticuado.  Condenar. 

Jagbciazgo.  Masculino  anticuado. 
£1  empleo  6  dignidad  de  justicia. 

Jnatíci «raméate.  Adverbio  de 
modo.  Con  arreglo  &  justicia.  |  Que 
castiga  con  rigor  los  delitos. 

BtiuolooÍa,  Jmticiera  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Justiciero,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  observa  j  hace  observar 
rigurosamente,  la  justicia.  ||  El  que 
castiga  con  rigor  los  delitos;  y  en  este 
sentido  llamamos  justiciero  al  rey 
Don  Pedro. 

BTiuOLOQfA.  Jiutida:  provenzal, 
jnttíeier;  catalán,  jyatíeter,  a;  francés 
antiguo,  itaticiere,  jiaticeor;  moderno, 
j'mtteier;  italiano,  gi»ititiere. 

Justificable.  Adjetivo.  Que  puede 
justificarse. 

ETiMOLOdtA.  J%t¡if¡car;  italiano, 
giustificthle;  francés,  j%ttiJiaHe. 

Justificación.  Femenino.  Confor- 
midad con  lo  justo.  O  Fortme.  Proban- 
aa  que  hac9  el  reo  de  su  justicia,  de9> 


JUST 

vansciendo  los  cai'gos  que  se  le  han 
hecho.  \  Prueba  convincente  de  algu- 
na cosa.  Q  Tiohgia.  Santificación  in- 
terior del  hombre  por  la  gracia,  con 
la  cual  se  hace  justo.  |  Imprenta,  La 
justa  medida  del  largo  que  han  de  te- 
ner los  renglones  que  se  ponen  en  el 
componedor.  \  Ptrnéieüm  de  caractéra 
de  imprenta.  Comparación  de  la  letra 
nuevamente  funaida  con  la  letra  ma- 
triz. 

EriuoLoofA.  Jiulifiear:  latin  de  san 
Jeránimo,  ^Míí/ícS/fo,  indemnización 
del  delito  imputado,  forma  sustanti- 
va abstracta  Aie  jyudficaliu,  justifica- 
do; catalan,^'«í»^e«tií;  francés  y  pro- 
venzal,/luíi^íw»;  italiano,  yíMít^- 
auione. 

Setena. — 1.  Jüstificaciok  teológi- 
ca. LnteroMimo.  Imputación  de  la  jus- 
ticia del  divino  Verbo,  el  cual,  ha- 
biendo pagado  las  culpas  de  todos  los 
hombres,  nino  necesana  la  no  impu- 
tación del  pecado. 

2.  Doctrina  ealóUea. — Infusión  de 
la  gracia  que  borra  el  pecado  y  da 
santidad  á  nuestro  espíritu,  haciéndo- 
le agradable  ¿  Dios.  (Bossdet,  Ré- 
Jtexums  tw  f/crit  diMoUnw.) 

3.  La  JUSTIFICACIÓN  del  impío  no 
solamente  se  atribuye  i  la  fe;  sino 
también  á  otras  virtudes,  como  &  la 
esperanza  (Rtmtmot,  VIII,  ÍS);  á  la 
caridad  (Éxodo,  XX,  6;  Proveriioi, 
X,  Í2;  San  Líícas,  FII,  47);  al  te- 
mor (ffcletiát:ico.  I,  27,  i8),  y  6  las 
obras  de  penitencia  (Sahidnria  XI, 
94). 

4.  Tratándose  de  la  justificación 
por  la  penitencia,  se  citan  los  ejem- 
plos de  la  Magdalena,  del, hijo  predi- 
go j  del  publicano. 

Jnstincadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  justicia  y  rectitud,  y  Con 
exactitud,  sin  discrepar. 

BriuoLoafA.  Justificada  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  jtuUJícaM- 
ment;  francés,  jmtifiabletñent;  italiano, 
gtMtti^tamente. 

Jostiflcadisimamente.  Adverbio 
de  modo  superlativo  de  justifici^a- 
mente. 

Justi&cadiaimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  justificado. 

Jnstificaao,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
es  conforme  á  justicia  y  razón.  \  Se 
aplica  al  que  obra  con  arreglo  i  di- 
chos principios,  j  Teología.  El  que  ha 
recibido  la  justificación.  En  este  sen- 
tido, suele  usarse  sustantivamente, 
como  cuando  se  dice:  «el  justificado 
está  seguro  da  sí  mismo:»  «los  justi- 
ficados no  temen  el  juicio  del  mun- 
do.» \  Participio  pasivo  de  justificar. 

Etiuolooía.  LatinyitfíI/TEcaÍM,  par- 
ticipio pasivo  á.ñjutttf%care,  justificar: 
catalán,  JMli^cat,  da;  francés,  j%»tifU; 
italiano,  fft«í(íeaío. 

Jnstincador.  Masculino.  Santifi- 
cador. 

ETiuoLoofA.  Jmti^^car:  latin, /tuíí- 
fU^tor  (en  QuichbbAt,  Addenda),  y 
jvttXflcAtrix,  femenino,  en  Tertuliano; 
italiano,  giniti^caíort;  francés, /w/t- 
fieateur. 

JostiScante.  Particiiíio  activo  da 
justificar.  Lo  que  justifica.  |  Ttokgia. 


JUST 


esto  es,  que  nos  nace  justos  en  el  fue- 
ro interior.  Q  Masculino  plural.  Los 
justificantes.  Los  documentos  j  uati- 
fi  cativos. 

BTUfOLOQÍA.  Latin  jiutt/icans,jnt- 
ñfÜamtit,  participio  de  presente  de 
jytttifitare;  catalán,  jiuttjícant;  fran- 
cés, jmliSant;  itali&no,  Jiuti_fica»te. 

Jastiácar.  Activo.  Hacer  Dios  iua- 
to  i  alguno  d&ndole  la  gracia.  I  Pro- 
bar judicialmente  alguna  cosa.  |  Pio- 
bar  alguna  cosa  con  razones  coavin- 
centes,  testigos  y  documentos.  |  Rec- 
tificar 6  hacer  justa  alguna  cosa.  | 
Ajustar,  arreglar  alguna  cosa  eon 
exactitud.  |  Probarla  inocencia  de  al- 
guno en  lo  que  se  le  imputa  6  prsGu- 
me  de  él.  8e  usa  también  como  reci- 

Eiroco.  I  En  la  imprenta,  igualar  el 
Etrgo  de  las  líneas  seguu  la  medida 
exacta  que  se  ha  puesto  en  el  compo- 
nedor. 

BnuoLoaÍA.  Latin  jiutlfíare,  de 
juttMi,  justo,  y  /Icorv,  tema  frecuen- 
tativo ae  faceré,  hacer:  catalán, ^Míí- 
Jtaír;  francés, /«fti/í«-;  italiano,  yt«f- 
tijícare. 

JuBtiflcatiTamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  justificativo. 

Etiuolooía.  JvttiJlaUiva  y  el  sufijo 
adverbial  me*te. 

Justificativo,  va.  Adjetivo.  J^a- 
retue.  Lo  que  sirva  para  justific&r  al- 
guna cosa;  y  asi  se  dice:  instrumen- 
tos JUSTIFICATIVOS. 

BriMOLoofA.  JMttifiear:  proveuzBl, 
juttt/ieati»;  catalán,  jutli/uati»,  «s; 
francés,  'jattijítati/;  it&liano,  gimtti- 
Jícatívo. 

JostUlo.  Masculino.  Vestido  inte- 
rior sin  mangas  que  ciñe  el  cuerpo,  j 
no  baja  de  la  cintura. 

Etiuolooía.  Jiato:  catalán, y wíáUs; 
francés,  }%tte. 

JnsUniano  I.  Emperador  de  Orien- 
te y  uno  de  los  más  sabios  legislado- 
res del  mundo,  hijo  de  un  humilde 
labrador,  que  nació  en  Darmacia  en 
484,  y  ocupó  el  trono  de  527  á  565. 
Elevado  al  imperio  su  tío  Justino,  le 
educe  con  el  más  cuidadoso  esmero; 
le  dié  títulos  de  nobleza  y  le  ínvistid 
con  las  dignidades  de  jefe  supremo 
de  los  ejércitos  y  de  cénsul.  Justinia.- 
NO,  correspondiendo  á  estos  beneficios, 
rechazó  al  príncipe  godo  Vitalíano, 
que  aspiraba  al  trono,  y  se  captó  las 
simpatías  del  pueblo  por  las  prodi^- 
lidades  de  su  consulado,  y  del  clero, 
poi;  su  escrupulosa  ortodoxia.  Ceñida 
a  sus  sienes  la  corona  imperial  por 
abdicación  de  su  tío,  después  de  una 
gTjcrra  defensiva  contra  Persia  (S38  j 
532)  sostenida  especialmente  por  el 
valor  de  Beliaario,  Justiniano  resol- 
vió dar  una  sólida  constitución  al  im- 
perio romano.  Era  preciso  ante  todo 
arrojar  á  los  bárbaros  de  las  provin- 
cias de  que  se  habían  hecho  dueños, 
y  obedeciendo  ¿us  órdenes,  Beliaario 
destruyó  el  imperio  de  los  vándalos 
en  África  (532-^34)  y  empezó  por  los 
ostrogodos  la  conquista  de  ItaliSj  que 
había  de  terminar  Nareés.  Una  par- 
te de  la  costa  occidental  de  Eap»- 
ña  fué  tonada  á  loa  vingodo^ea  w2» 
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JÜST 

j  nna  nuera  gfuerra  contra  los  persas 
(540-562)  aseguró  &  Justiniano  la 
Cólquide,  y  i  los  cristianos  do  la  Per- 
sia,  la  libertad  de  su  culto  con  la  con- 
dición de  pagar  un  tributo  de  3.00Ú 
piezas  de  oro,  mientras  los  búlgaros, 
que  habían  atravesado  el  Danubio 
í^d],  fueron  rechazados  por  Belisario. 
Nuestro  persouaje  hizo  construir  de 
nueva  planta  la  igleeia  de  Santa  Sofía, 
en  ConstantioopU;  y  conatrujíS  j  repa- 
ra un  considerable  número  de  plazas 
fuertes  en  Dacia,  en  Tracia,  en  Tesa- 
lia, en  Macedonia,  en  Epiro  j  en  las 
orillas  ddl  Eufrates,  7  reedificó  la  mu- 
ralla con  que  Anastasio  había  prote- 
gido ¿  Constantinopla.  En  su  reina- 
do, dos  monjes  nestorianos  trajeron 
de  la  China  los  primeros  gusanos  de 
seda,  j  sobre  todo,  se  llevó  ¿  cabo  el 
gran  pensamiento  de  la  redacción  de 
un  cuerpo  de  legislación,  obraque  con- 
firió i  Triboniaoo  j  ¿  otros  juriscon- 
sultos. En  529,  apareció,  bajo  el  nom- 
bre de  Cédigo,  una  nueva  colección  de 
las  Constituciones  romanas,  más  com- 
pleta que  las  de  Gregorio,  Hennóge- 
nes  j  Teodbsio  II.  En  530  publico  el 
JHgttto  6  Pandecíat;  compilación  de 
las  obras  de  los  grandes  jurisconsul- 
tos; sobre  todo,  del  sigío  11,  j  las 
Iiutiíutaí  extractadas  principalmente 
de  Gaio;  en  534,  dio  &  luz  la  segunda 
edición  del  Código,  que  es  la  que  ha 
llegado  á  nosotros,  j  con  las  Ncmelat 

Suso  término  á  su  obra.  Salvo  este 
Itimo  cuerpo,  los  trabajos  legislati- 
vos de  JusTiNiANo  no  son  mas  que 
compilaciones  que  están  muy  lejos  de 
ser  perfectas  bajo  el  punto  de  vista 
del  método  7  de  la  composición.  Con 
razón  se  ha  censurado  á  Triboniano 
y  A  sus  colaboradores  por  haber  mo- 
dificado j  &lsificado  más  de  una  vez 
los  textos  de  los  antiguos  jurisconsul- 
tjpa,  fiara  ponerlos  de  acuerdo  con  la 
política  del  poder  absoluto,  que  reina 
Da  en  qnel  tiempo,  habiendo  dado  poi 
resultado  nna  dora  confusa,  indiges- 
ta, ininteligible  y  contradictoria.  Sin 
embargo,  la  compilación  justiniana, 
llamada  Corpm  jwU  cimlU,  ha  hecho 
llegar  hasta  nosotros  una  parte  de  los 
monumentos  de  la  legislación  romc^ 
na.  Su  influencia  en  el  Onente  fué 
escasa,  porque  nuevas  lejes,  suce- 
diándose  sin  cesar,  impidieron  siem- 
pre sn  aplicación;  pero  en  Occidente 
su  trascendencia  fuá  inmensa,  Al  re- 
nacimiento del  derecho  romano  t 
siglo  XII,  el  texto  del  Corpvt  jttrtt  et- 
Vttü  filé  cubierto  de  glosas;  los  ju  ' 
consultos,  salidos  de  las  escuelai 
Italia,  se  convirtieron  en  consejí 
de  los  emperadores  en  su  lucha  contra 
los  papas;  y  de  los  reyes,  contra  el 
feudalismo,  de  donde  resultó  que  las 
leyes  de  Justiniano,  encamando  en 
las  instituciones,  en  los  usos  v  en  las 
costumbres,  fueron  la  base  sobre  que 
descansa  todavía  unft  gran  parte  del 
derecho  civil  de  los  pueblos  de  Euro- 
pa y  de  las  naciones  civilizadas  en 
toda  la  tierra.  Mirada  la  cuestión  de 
este  modo,  JosTiNiAyo  es  uno  de  los 
hombres  qaé  han  dejado  más  pensa- 
mientos j  más  memoríu  en  el  lauc- 


JtIST 

do.  Pero  los  hombres  no  son  perfec- 
tos, y  el  gran  emperador  tuvo  que 
rendir  vasrilaje  ¿  las  flaquezas  de  la 
humanidad.  Justiniano  casó  con  Teo- 
dora, antigua  comedianta  del  circo, 
tan  célebre  por  su  hermosura  como 
r  BU  licencia.  La  astuta  cortesana 
enseñoreó  de  tal  modo  de  su  mari- 
do, que  lo  envileció  hasta  el  punto  de 
tomar  parte  en  aquellas  rivalidades  de 
azvUt  y  de  vtrdet  que  ensangrentaron 
más  de  una  vez  las  arenas  de!  circo; 

Iue  dieron  margen  á  la  conspiración 
e  Nika;  que  produjeron  la  desgracia 
de  Belisano,  y  cerraron  la  famosa  es- 
cuela filosófica  de  Atenas, 

Jostiniano  (Código  db).  Masculi- 

I.  Código  de  Ju3T!NiANo,  dividido 

i  12  libros,  el  cual  comprende  las 
Constituciones  de  los  príncipes,  desde 
Adriano  hasta  Justiniano  mismo,  que 
le  mandó  formar.  Salió  á  luz  por  pri- 
mera vez  en  el  año  529  de  la  era  cris- 
tiana 7,  corregido  y  aumentado,  vol- 
vió á  publicarse  nuevamente  en  el 
534.  [De  MiouBL  y  Mohahtb.) 

Jastiao.  Célebre  historiador  latino 
del  siglo  II.  Floreció,  según  se  cree, 
en  el  reinado  de  loe  Antón  I  nos.— -De 
él  nos  ha  quedado  la  historia  titulada: 
ffittoriantm  Philipmcarvm  el  íoíua 
mtmdi  ort^MKM  ex  Trego  Pompeio 
cerptarwa  Ubri  XLlV.  La  mejor  edi- 
ción de  esta  obra  es  la  publicada  poi 
Dübner,  en  Leipzig,  I83I,  en  8.'  (üt 
Miguel  t  Morantb.) 

Jnstipreciable,  Adjetivo.  Que 
puede  justipreciarse. 

Jnstiprsciacion.  Femenino.  Ac- 
ción ó  efecto  de  justipreciar. 

jDitipreciadsmente.  Adverbio 
de  modo.  Con  justiprecio. 

ErtuoLoaÍA.  Jiutipredada  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente. 

Justipreciador,  ra.  Masculino  y 
femenino.  El  que  justiprecia. 

Jastiprecíar.  Activo.  Apreciar  y 
tasar  al^na  cosa. 

Jnstiprecio.  Masculino.  Tasa- 
ción. 
••Etuiología.  /mío  j precio. 

Jnfltiflimamente.  Adverbio  de  mo- 
do superlativo  de  justamente. 

JuBtisimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo dejusto. 

Justo,  ta.  Adjetivo.  El  que  obra 
según  justicia  y  razón.  J  Lo  que  es 
arreglado  á  iusticia  y  razón.  Jl  Él  que 
vive  según  la  ley  de  Dios.  [  Teología. 
El  que  se  encuentra  en  estado  de  gra- 
cia. Cuando  se  toma  en  este  sentido, 
se  emplea  sustantivamente;  y  asi  ee 
dicQ:  <la  gloria  es  el  reino  de  los  jus- 
tos.» J  Lo  que  es  igual  á  otra  cosa, 
ya  sea  en  numero,  ya  en  peso  ó  medi- 
da. I  Masculino.  Germanta.  Jubón.  || 
Adverbio  de  modo.  Justamente,  debi- 
damente. I  Aprbtadauentb.  Con  es- 
trechez, j  Al  iusto.  Modo  adverbial. 
Ajustadamente,  con  la  debida  propor- 
ción. I  Cabalmente,  á  punto  fijo.  Jj  En 
JUSTOS  T  CBKYKNTE3.  Modo  aoverbíal 
familiar  de  que  se  usa  para  asegurar 
que  una  cosa  es  cierta.  ||  Paoak  jus- 
tos POR  psoadobbs.  Frase  con  que  se 
explica  que  á  veces  pagan  los  inocen- 
tes por  los  culpados. 


JÜST 


28S 


EtiuolooÍa.  Latíny«t/w,  partícipio 
pasivo  del  antiguo  justo,  yo  mando, 
forma  verbal  de  /w,  el  derecho. 

1.  El  latin^tuestá  en  relación  con 
la  raíz  sánscrita  yv,  juntar,  reunir, 
porque  el  derecho  viene  í  ser  una  liga 
social.  (Cita  de  Littbí.) 

2.  De  IHut,  Dios,  perdida  la  d, 
sacan  alji^nos  autores  iw,  Vtu,  la  jus- 
ticia, pnncipal  atributo  de  Dios.  (CiM 
dt  MoNLAU.) 

3.  En  efecto;  /w  puede  representar 
dita,  forma  primitiva  de  Dem,  Dios, 
como  Jovit  representa  Dioñt;  ó  como 
jam  representa  dvait.  La  forma  cuadra 
y  el  sentido  es  perfecto;  pero  el  sáns- 
crito yw,  adaptar,  ajustar  una  cosa 
coO  otra,  reunir,  nos  ofrece  la  forma 
yíitU,  acuerdo,  que  parece  llevarnos  & 
jwt%t,  justo,  ó  a  jm,  jSrU,  la  justi- 
cia; esto  es,  la  unión,  el  lazoqnejan- 
ta  i  todos  los  hombres.  Como  el  lector 
ve,  esta  etimología  queda  en  suspen- 
80,  esperando  nuevas  noticias. 

SiNONiuiA.  Ártíc%lo  primero. — Jus- 
to, equitativo.  Estos  términos  desig- 
nan  en  general  la  naturaleza  de  nues- 
tros deberes  hacia  los  demás.  Lo  que 
distingue  el  sentido  de  estas  palabras 
es  la  idea  del  fundamento  en  qjie  es- 
triban estos  deberes. 

Lo  que  es  justo,  se  hace  en  virtud 
de  un  derecho  perfecto  y  rigoroso:  sn 
ejecución  puede  exigirse  por  la  fuer- 
za, si  no  se  satisface  voluntariamente. 
Lo  que  es  equitativo,  no  se  hace  sino 
en  virtud  de  un  derecho  imperfecto  y 
no'rigoroso:  su  ejecución  no  pue¿e 
exigirse,  sino  que  pende  del  ho&or  y 
de  la  conciencia  de  cada  uno. 

El  contrato  da  alquiler  da  al  pro- 
pietario el  derecho  de  exigir  del  in- 
quilino,  aun  por  fuerza,  sí  alquiler  6 
paga  de  la  casa;  es,  pues,  j%sto  pa- 

farlo,  y  es  una  «mm/wm  eludir  ó  re- 
usar  BU  pago.  El  pobre  no  tiene 
sino  un  derecho  imperfecto  á  la  li- 
mosna que  pide,  y  no  puede  exigirla 
de  justicia^  pero  el  principio  de  la 
igualdad  natural  la  constituye  un  de- 
ber para  la  conciencia  del  hombre 
rico;  es,  pues,  equitativo  cumplir  con 
esta  obligación,  y  el  dispensarse  de 
ella,  cuando  se  puede  cumplirla,  si  no 
es  una  injusticia,  es  al  menos  una 
iniquidad. 

17as  leyes  positivas  son  las  que  es- 
tablecen el  derecho  rigoroso;  los  prin- 
cipios de  la  ley  natural  son  los  que 
establecen  el  derecho  menos  rigoroso 
conforme  á'la  igualdad  natural,  y  los 
que,'  por  cóusig^ente,  determinan  lo 
que  es  tquitatwo  6  inicuo. 

Im  justicia  está,  pues,  fundada  en  la 
ley;  pero  la  ley  misma,  pora  someter 
los  voluntades  á  la  obediencia,  y  p^ra 
no  ser  tiránica,  debe  estar  fundadla  en 
la  equidad,  cuyas  sanas  máximas  son 
eternas,  y  deben  ser  el  tipo  de  todas 
las  leyes. 

Jjm  arbitros  juzgan  ordinariamen- 
te, más  bien  por  las  reglas  dela^n»- 
dád  que  por  el  rigor  de  \e.j%sttcia; 
pueden  hacerlo  así,  porque  las  partes 
son  libres  en  instaurar  demanda  anta 
los  tribunales,  sí  oo  quieren  confop* 
maree  con  la  deciúm  de  ka  l^bHrajn  [p 


286 


JUVE 


j  deben  hacerlo  así,  {lorque  ejercen 
un  ministerio  de  conciliación  y  de 
paz,  qna'  siempre  supone  medios  ra- 
zonables. 

Los  jueces  subftltemos  6  isferiores 
Bon  unos  jueces  de  rigor,  que  no  de- 
ben desviarse  en  nada  de  la  jwticia, 
porque  no  son  m¿s  que  los  ministros 
de  la  ley.  Ixis  jueces  de  los  tribunales 
supremos  deben  juzgar  según  tqnidad, 
cuando  la  ley,  por  cualquiera  razón 
que  sea,  esta  en  contradicción  con  sus 
máximas;  pues  la  parte  de  autoridad 
que  les  esta  confiada  por  el  legisla- 
aor,  los  hace  á  la  vez  ministros  é  in- 
térpretes de  la  lev.  (Uakch.) 

Articulo  «yiwíw.-— Justo,  justicie- 
ro. Jiulo  es  el  hombre  que  desea  dar 
í  cada  uno  lo  que  es  sujo,  &un  cuan- 
do se  equivoque  después  j  sea  iajvto 
en  el  hecho.  Para  BBtJiato,  basta  que 
quiera  serlo  en  el  santuario  de  su  con- 
ciencia. 

Jutlicüro  es  el  hombre  que  hace 
justicia,  aunque  no  obre  en  su  alma 
el  deseo  moral  del  hombre /tuto. 

£1  jiutieiero  busca  una  sentencia. 

S\jiuto,  una  razón. 

Eíjiulieíero  es  una  práctica. 

El  fíalo  es  un  convencimiento. 

Acerca  de  la  etimología  de  estos 
sombrea,  dice  Monlau:  fue  Din*  (ge- 
nitivo de  Zfíu,  aplicado  áJúpiter), 
Krdida  la  d,  sacan  algunos  autores 
)  voces  latinas  iut,  ^ut,  el  derecho; 
y  iwtitia,  JMttitia,  la  justicia,  princi- 
pal atributo  de  Dios. 

|L¿atima,  dirán  más  de  cuatro,  que 
la/iuíicw,  derivación  de  Dios,  no  sei 
administrada  en  el  mundo  por  la  in- 
teligencia soberana  de  donde  pro- 
cede! 

Justo  (Papibio).  Distinguido  ju- 
risconsulto. Florecid  después  Ao  la 
muerte  del  emperador  M.  Aurelio  An 
tonino.  Tenemos  en  el  Digato  algu- 
nos fragmentos  de  aua  20  libros  de 
Constituciones.  (Di  ^auBL  t  Mo- 

BANTB.) 

Jota.  Femenino.  Pájaro  de  las  In- 
dias occidentales,  muy  semejante  á 
las  aucas,  que  loa  salvajes  de  la  pro- 
vincia de  Quito  crían  en  sus  habita- 

Jntia.  Femenino  americano.  Hu- 
tía, animal  cuadrúpedo. 

Jotnma.  Tuturna. 

Janicio.  Masculino  anticuado. 
Juicio. 

Juvada.  Femenino.  Jotada,  en 
Aragón. 

Javara  (F«lipr}.  Arquitecto  ita- 
liano, que  nacid  en  1658  j  murid 
en  1755.  Fué  discípulo  de  Carlos  Fon- 
tana, é  hizo  varias  obras  de  méri- 
to en  Mesina,  su  patria,  Turín,  Mi- 
lán, Mantua,  Roma  y  otras  ciudades 
de  Italia.  Llamado  á  Portugal  por 
Juan  y,  di<5  los  planos  para  k  iglesia 
patriarcal  j  el  palacio  real  de  Lisboa, 
y  ¿1  tunamente,  habiendo  pasado  á  Bs- 
pafia,  por  invitación  de  Felipe  Y,  á 
reedificar  el  antiguo  alcázar  de  Ma- 
drid, que  acababa  de  destruir  un  in- 
cendio, murió  al  empezar  á  trazar  los 
planos. 

Javenal.  Adjetivo  anticuado.  Ju- 


JÜVK 

YBNiL.  Aplicábase  más  comunmente  á 
los  juegos  que  instituvó  Nerón,  cuan- 
do se  corté  la  barba  j  la  dedica  á  Jú- 
titer,  7  al  dia  que  añadió  Cal  i  gula  á 
is  saturnales  para  que  lo  celebrasen 
loa  ¡dvenes. 

ETiMOLoaÍA.  Latín  jwat&lit:  juvb- 
NALis  diet,  el  dia  de  la  juventud,  que 
era  el  añadido  á  los  de  las  saturnales 
(SuBTONio):  lucfüíaífit,  fiestas  en  ho- 
nor de  los  jiívenes,  equivalentes  al  ju- 
vBNALis  ^M,  juego  juvénal,  que  se 
halla  en  las  inscripciones, 

Javenal  (D.  Junio).  Famoso  poeta 
latino  satírico,  que  nació  en  Aquino, 
ciudad  de  Italia,  el  año  42  de  la  era 
críatiana,  y  se  distinguid  como  orador 
antes  de  darse  á  conocer  como  poeta. 
Escribid  su  primera  sátira  en  tiempo 
de  Domiciano;  las  más,  en  el  reinado 
de  Trajano,  y  la  décimatercia  v  déci- 
maquinta,  en  el  de  Adriano.  ÍCI  his- 
trión París,  favorítode  este  último,  lle- 
no de  resentimiento  por  verse  aludido 
en  la  sátira  séptima,  iiitrigd  para  que 
le  desterrasen;  v  en  efecto,  ¿pesar  de 
BU  edad  avanzada  le  enviaron  á  Egip- 
to con  el  especioso  pretexto  de  que 
mandase  una  legión,  y  allí  se  cree 
que  muríd,  contando  ya  máa  de  80 
años.  De  él  nos  quedan  16  sátiras,  lle- 
nas de  fuego  y  vehemencia;  pero  el 
estilo  es  oscuro  y  poco  natural,  j  tan 
libre  en  algunas  ocasiones,  que  se 
hace  muy  peligrosa  su  lectura.  Una 
de  las  mejores  ediciones  de  estas  sá- 
tiras es  la  publicada  por  Buperti  en 
Leipzig,  1820,  2  volúmenes  en  8."  (D: 

MlOU^KL  T  MORANTK.) 

JavesalCB.  Femenino  plural,  Á»- 
liatedada.  Fiestas  que  celebraban  loa 
jóvenes  de  Boma  después  de  las  sa- 
turnales. 

EtiholooÍa.  Jimenal. 

JaTenalias.  Femenino.  Fiestas 

Jue  celebran  los  romanos  en  honor  de 
uventá. 

ETtHOLoaÍA.  Juvenales. 
Javesco,  ca.  Masculino  yfemei 
no  anticuado.  Novillo,  lla. 

EriifOLOOÍA.  Latín  jüvhcut,  jóte  , 
hablándose  de  animales:    juvbncus 

(bot),  novillo.  (VlHOILIO.)  ■ 

Javenco  (  Vbcio  Aquilino),  Pres- 
bítero y  uno  de  loa  primeroa  poetas 
cristianos,  que  nació  en  España  de 
una  familia  ilustre.  Floreció  en  el  rei- 
nado de  Constantino  Magno,  de  quien 
hace  mención  al  final  de  su  obra,  y 
dehid  escribir  antes  del  año  337,  en 
que  fallecid  este  príncipe.  De  Juvbn- 
co  nos  ha  quedado  la  obra  titulada: 
Bistoria  evangélica  libri  IV,  escrita 
en  versos  hexámetros,  la  cual  no  es 
otra  cosa  que  la  historia  de  la  vida  de 
Jesucristo,  donde  sig'ue  con  laudable 
fidelidad  el  texto  de  los  cuatro  evan- 
gelistas, Monsieur  Ladvocat  dice  que 
su  versificación  es  da  muy  mal  gusto 
(d'uK  mauvai*  goü¡)  y  su  latinidad,  pé- 
sima, sin  un  adarme  de  pureza  (et  sa 
lalinitéfCettpoinpwe),  Otros,  sin  em- 
bargo, ven  las  cosas  de  muy  diferen- 
te modo,  y  el  aabio  Furlanetto,  ijue 
no  es  español  por  cierto,  y  á  quien 
nadie  podrá  negar  con  justicia  su 
gran  voto  en  la  materia,  dice  que  Ju- 


JUZG 

TBNCO  en  esta  obra  pertpicu*  tAtit  et 
nativa  ulihir  diclúme.  Quizá  hubiera 
formado  el  señor  abate  un  juicio  me- 
nos desfavorable  de  nuestro  compa- 
triota, si,  como  nació  en  España,  ha- 
biese  nacido  al  otro  lado  de  los  Piri- 
neos. (Db  MlOUBL  T  UORANTB.) 

JaTenil.  Adjetivo.  Lo  que  perte- 
nece á  la  juventud. 

EtimolooÍa.  Jóten:  latín,  jieSulU»; 
italiano,  gievenile,  güma^ile;  francés, 
jwmiU;  provenzal,  jove%il,  jiteenil; 
catalán,  jwenil. 

Joventa.  Femenino.  Mitologia. 
Diosa  que  presidia  á  la  edad  de  la 
adolescencia. 

EriuoLoafA.  Latin  Jñvtntat,  perso- 
nificación mitológica  de  la  edad  juve- 
nil. (CicBitoN,  Horacio.) 

JuTflQtad.  Femenino.  La  edad  que 
media  entre  la  niñez  y  la  edad  viril. 
|]  El  conjunto  de  jóvenes. 

EriuOLOOfA.  Jóvtn:  latín,  yiifm/M, 
j^entitii;  italiano,  gioeenti,  gioñmet- 
ta;  francés,  jeiauttt,  i%vé*iUt¿;  caia.- 
lan,y«omí«(. 

JnxtaposícioD.  Tuitaposicion, 

Juyabal.  Masculino,  uno  de  los 
nombres  del  azufaifo. 

Jnzgado.  Masculino.  La  junta  de 
jueces  que  concurren  á  dar  sentencia, 
y  comunmente  se  da  este  nombre  al 
tribunal  de  un  solo  juez,  y  también 
al  sitío  donde  se  juzga.  \  Judicatura, 
empleo  ú  oficio  de  juez,  Ijuzoado  t 
eBNTBNCiAno  (bstab  L),  Frass  tami- 
liar.  Quedar  obligado  á  oÍr  y  consen- 
tir la  sentencia  que  se  diere.  \  Paiiá- 
cipio  pasivo  de  juzgar. 

ETiHOLOofA.  Latan  ySi/!fe3ÍM,  parti- 
cipio pasivo  de  jSdíeSre,  admimstrar 
justicia,  eatablecer  y  det«rminar  el 
derecho;  italiano,  gndieato;  {natéa, 
j*S¿;  catalán,  yWúaí;  da. 

Juzgador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino anticuado.  Juez. 

Etimología.  Jvtgar:  provenzal  ^'«í- 
gaire,j«tjaire,jutgad'>r,jut^ador;bKD.- 
cés  del  siglo  xiii,  j^gere,  ^iweor;  mo- 
derno, j%gevr,  en  sentido  irónico;  ita- 
liano, y  tiiatciiíorí.  El  latín  tiene/£iA- 
cStria,  jS^ltítíñcit,  la  qué  juzga  ó  de< 
cide,  euQuintiliano,  lo  cual  supone  la 
forma  jsdícator,  jvdíeatorit,  juzga- 
dor, 

Jazgadnria.  Femenino  anticuado. 
Judicatura,  cargo  ú  oficio  de  juez.' 

Juzgamiento.  Masculino  anticua- 
do. La  acción  y  efecto  do  juzgar. 

Jnzgamondos.  Coman  de  dos.  El 
murmurador. 

Juzgante.  Participio  activo  de 
juzgar.  El  que  juzga. 

Jazgar.  Activo. Dar sent«nciaeomo 
juez.  IfPersuadirse  de  alguna  cosa, 
creerla,  formar  dictamen. I  Anticuado. 
Condenar  á  alguno  por  justicia  en  la 
pérdida  de  alguna  cosa,  confiscár- 
sela. 

EtiuologÍa.  Latín  yfe^Ieffv,  dar 
sentencia,  forma  verbal  de  y»¿rf,  yS- 
lAeú,  el  juez:  italiano,  ytWicitr«;  fran- 
cés, y«?íi";  provenzal,  jutíw,  j*tgar¡ 
catalán,  jwitcar;  portugum,  y«2^ap. 


,L.oogle 


K 


JC  Duodécima  letra  del  afiíbeto  cas- 
tellano, j  novena  de  las  consonantes. 
Ha  estaao  en  desuso  por  espacio  de 
bastantes  años,  supliéndose,  como  to- 
davía se  supje  en  ufanos  Tocablos, 
con  la  C  ¿ntee  de  las  Tocalea  A,  O,  U, 
j  con  la  Q,  interponiéndose  la  U,  ¿ates 
de  la  E  7  de  U  I.  O  Entre  los  latinos, 
la  E  significa  telendas,  6  calendas, 
como  Ordinariamente  se  escribe  aho- 
ra. Gomo  letra  numeral,  valia  dos- 
cientos y  cincuenta;  y  poniéndola  una 
ratita  encima,  K,  valia  doscientos  j 
cincuenta  mil.  Su  nombre  es  ka.  |  Las 
voces  que  escribimos  con  K,  proceden 
de  las  lenguas  siguientes:  alemán, 
árabe,  chino,  flamenco,  gñego,  groe- 
landés, bebr^o,  holandés,  indio,  in- 
f^lés,  japones,  latin,  malabares,  ma- 
ayo,  persa,  ruso,  sueco,  tártaro;  j  al- 
guna que  otra  voz  de  los  dialectos  del 
Añica  y  América.  [  Graniticu  taiu- 
eriUt.  Es  la  primera  de  las  siete  con- 
sonantes guturales.  J  Gramática  ke- 
^M.  Undécima  letra  del  alfabeto  be- 
breo,  cuyo  sonido  es  Ao^.  P  Gramática 
árabt.  Séptima  letra  del  alfabeto  ára- 
be, ia,  perteneciente  al  número  de 
las  Utrai  lunares,  j  vig^ésimasegun- 
da,  itf.  \  Gramática  grxtga.  Décima 
letra  del  alfabeto,  cujo  sonido  es  Tiáp- 
pa.  \  Undécima  letra  de  los  alfabetos 
alemán,  inglés,  francés  y  catalán. 
n  Nwnitmática.  K  es  la  marca  de  las 
monedas  acuñadas  en  Burdeos.  J|  Epi- 
grafia.  Gn  las  antiguas  medallas  t 
.  monedas  de  los  emperadores  de  Occi- 
dente, quiere  decir  Constantino;  y  en 
las  inscripciones  de  la  Edad  Media, 
Karohu,  Carlos,  cuja  abreviatura 
adoptaron  en  las  monedas  nacionales 
diferentes  monarcas  de  Inglaterra.  || 
Eitioria  amtigiM.  Loe  antiguos  roma- 


nos marcaban  la  K  con  tm  hierro  can- 
dente en  la  frente  de  los  calumniado- 
res, ü  Literatura  latina.  Undécima  le- 
tra del  alfabeto,  usada  por  los  griegos 
y  apenas  empleada  por  los  latinos, 
que  la  sustituyeron  por  la  C.  O  El  la- 
tín antiguo  tiene  las  formas  Kaio, 
KdUnda,  Kana,  JTSmu ,  Khartágo,  Ka- 
nStií,  en  san  Isidora,  las  cuales  se  e: 
cribieron  coa  C,  cuando  esta  leti 
sustituyiS  á  la  É.  I  Además  de  las 
abreviaturas  que  cita  la  Academia,  se 
encuentra  usada  en  las  ^guientes: 
K—Cato;  K  k.=CapitaUt;  KK=Cai- 
írorwn;  E  S^-Carú  mú. 

BTiHOLoaÍA.  Griego  K  x:  xiÍTnta  (Mp- 
PH);  fenicio,  hif,  caf;  hebreo,  kof; 
árabe,  /U^. 

Ka.  Femenino.  Nombre  de  la  le- 
tra E. 

Kaa.  Femenino.  Especie  de  cúrcu- 
ma de  Ceilan. 

Kaab.  Poeta  árabe,  que  nacii!  en 
el  año  I  de  la  hegira.  Empezó  escri- 
biendo sátiras  contra  el  Profeta  y  su 
nueva  secta,  por  lo  cual  fué  desterra- 
do cuando  Mahoma  se  apoderó  de  la 
Meca.  Entonces  se  dirigid  á  Medina, 
consiguió  que  le  presentaran  al  Profe- 
ta ;  le  leyó  una  composición  en  honor 
SUJO  y  de  la  reforma.  Mahoma  le  per- 
donó y  le  regaló  su  manto  verde,  lo 

al  hizo  que  se  diera  á  la  composi- 
ción el  nombre  áa  poema  del  Manto. 
Los  herederos  de  K&ab  vendieron  el 
manto  en  20.000  monedas  de  plata  á 
los  omiadas,  los  cuales  le  conservaron 
cuidadosamente,  pasando  después  á 
á  los  abasidas  hasta  el  año  1258. 

Kaarsaak.  Masculino.  Especie  de 
ave  de  Groelandia,  llamada  así  por 
su  canto. 

ErtuoLoaÍA..  Vocablo  groelatuUt.    4 


EaSTtt.  Masculino.  Bebida  em- 
briagante que  extraen  de  cierta  raíz 
los  salvajes  de  la  isla  de  los  Amigos. 

BnuoLoaÍA.  Árabe  iavona,  caro  de 
los  árabes:  francés,  iava. — Kaava  ó 
KA  VA  y  caf¿  8oa  la  misma  palabra  de 
origen.  (RiaNzi). 

Kab  ó  Cab.  Masculino.  Medida 
hebrea,  equivalente  á  un  litro. 

EriMOLoaÍA.  Hebreo  cab;  francés, 
cab',  kab.  (LiTTRd.) 

Kabada.  Femenino.  Nombre  de 
cierto  traje  militar  de  los  griegos  mo^ 
demos, 

EmcoLoofA.  Bajo  latín  kabbadiuu 
tagtm;  catalán,  ialada. 

Reseña. — El  bajo  latín  kabbaHwn, 
supone  una  forma  bajo  griega  xa66á- 
!iov  (kahhádion). 

Eabak.  Masculino.  Especie  de  fu- 
madero público  en  Moscovia. 

Etiuoloqía.  Ruso  kabak,  taberna; 
francés,  halak. 

Eabesgni.  Masculino.  Moneda  de 
plata  de  Fersia. 

EtiuolooIa,  Vocablo  peraaiu):  catar 
lan,  Jtabetqni. 

Kabila.  Cabila. 

Eabin.  Masculino.  Matrimonio  por 
determinado  tiempo,  que  se  celebra 
en  algunos  paises  mahometanos. 

Etiuolooia.  Persa  iAbin:  francés, 
hahin,  suma  que  el  marido  debe  abo- 
nar á  las  mujeres  que  repudia. 

Kabul  6  Afghanistan.  1.  Preli- 
minaret. — El  Afohanistan  ó  Eabul 
corresponde  á  los  antiguos  países  del 
Atia,  de  la  Sactriana,  etc.,  que  for- 
maron, un  reino  griego,  después  de  la 
conquista  de  Alejandro.  Emancipán- 
dose hoy  y  volviendo  á  caer  mañana 
bajo  la  dominación  de  los  reyes  per- 
y  de  loe  emperadores  del  Mogol, 


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283  KfÜ)B 

fccometieron  i  la  Persia.  de  cujo  terri- 
torio fuMon  arrojadOH  al  ctbo  d«  cinco 
ftSoe,  en.l737,  por  Nadir-Schah.  Las 
giaerras  civiles  que,  desde  enfaSnces 
no  han  cesado  en  Afohanistan,  le 
han  arrebatado  Laiora,  Caehatira  y 
iuD  paede  decirse  que  el  ¡imita*. 

2.  ÍHviriim   política.  —  Las    cinco 

■  ffrandas  del  Apohanistan,  aubdividi- 

das  en  provincias,  son  las  siguientes: 

ProTÍBciu.  Cifjlalei.       Hibilulu. 

Afebanirtan    pro- 

piamBDte  dicho..  Ktbul 6.OS0.O00 

BaUcb Balkh 1.000.000 

Ktruut-Abhui...  Hertt l.SOO.ODO 

Hautan  6  Sedjest&n  Djelai-Aben.  iOO.OOO 

HdIuh MtíUm 1.000.000 


aldítopoMacion.    ID.O( 


3.  Goií4nto.—¥¡1  Afqhanistan  ae 
gobierna  por  un  lehad  ó  paditekak, 
cuja  autoridad  no  está  limitada  sino 
por  loa  grandes  del  Estado. 

4.  Ssagioti.—ljt,  dominante  en  el 
país  es  el  ithmitvw.  La  de  Brafama 
cuenta  también  numerosos  sectarios. 

5.  Otograña. — Sstá  situado  entre 
los  28  y  aá*  latitud  Norte  j  entre 
los  57  j  71°  lonfñtud  Este.  Lo  limi- 
tan, al  Norte,  la  Tartaria  j  el  imperio 
chino;  al  Este  j  al  Sudeste,  el  Indos- 
tan;  al  Snr,  el  Belutchiskan;  al  Nor- 
oeste, la  Persia.  Tiene  unos  1.389  ki- 
liímetroB  de  largo,  por  1.111  de  onci^ 
de  Norte  á  Sur,  j  presenta  una  su- 

Serflcie  de  216.647  kilómetros  cuadra- 
os. El  país  produce  trigos,  centeno, 
arroz,  tabaco,  lino,  algodón,  rubia, 
cafia  de  azúcar,  jengibre,  etc.  Es  uno 
de  los  países  mas  elevados  del  Asia. 
Los  montes  del  I»do-X*teh  6  Cáucaso 
Indico  se  extienden  al  Norte  de  Este 
í  Oeste,  el  Srainikt  6  Bsbisnih,  de 
Norte  ¿  Sur,  en  el  centro  del  Afoha- 
NiSTAN.  El  Siná  6  Indus,  uno  de  los 
principales  ríos  del  Asia,  lo  separa  del 
Indostan  j  recorre  las  llanuras  del 
Multan;  el  Hehnend  desagua  en  el 
lago  Zerrak,  en  el  centro  del  pais. 

o.  dmdaáti  prweipaUt.  —  Kabul, 
capital,  situada  sobre  el  río,  que  lleva 
BU  nombre,  y  residencia  del  soberano, 
cuenta  80.000  habitantes.  Kandaiar, 
antigua  capital,  sumamente  mercan- 
til, Sano  100.000.  SalihlBaetn)  una 
de  las  más  antiguas,  7.000,  fferat 
(Alejandría),  ciudad  muj  comercial, 
100.000.  £amian,  al  Esto  de  Herat, 
famosa  por  sas  antigüedades  esculpi- 
das en  la  peña  Djetat-Ábad,  10.000; 
j  Afititan,  ciudad  grande  conquistada 
por  Bunget-Suig ,  rej  de  Lahont, 
60.000  habitantes. 

Kaci.  Masculino.  Especie  de  árbol 
grande,  de  cujo  tronco  snelen  hacer 
canoas  los  negros. 

Kadelea.  Fonenino.  Especie  de 
judía  lie  Malaca. 

BTiMOLoofA.  Malayo  ledelí:  latín 
técnico,  piaieolutmaxiiitus,  cadbliuu, 
de  Rumi;  francés,  kadelée,  cadali,  ka- 
dali,  cadeli. 

Eadeom.  Femenino.  Mujer  del 
sultán. 

ETiHOLoaÍA.  Kadina. 

Etdenlita.  Femenino.  Secta  ma- 


KALE 

hométana,  euyu  ceremonias  en  las 
honras  tributadas  i  loa  difuntos,  pa- 
recen provenir  de  cierto  conocimiento 
del  purgatorio. 

Etiholooía.  B^o  latin  kadeMlita; 
catalán,  kadeíalita. 

Kadí.  Masculino.  CadI. 

Kadichah.  Primera  mnjer  de  Ma- 
homa,  que  nació  por  los  afios  de  564  j 
murió  en  628.  Tuvo  del  reformador 
cuatro  hijos  j  otras  tantas  hijas,  en- 
tre ellas,  la  bella  F£tima.  Era  de  la 
tribu  de  los  koreiscitas,  viuda  de  dos 
maridos  j  de  40  a&os  de  sdad,  cuan- 
do se  casó  con  el  Profebí,  el  cual  la 
colec¿en  el  número  de  1m  cuatro  mu- 
jeres predestinadas. 

Kadina.  Femenino.  Ifombre  que 
se  da  ¿  cada  una  da  las  primeras  da- 
mas del  sultán  dwpnes  de  U  kadeum. 

ErtuoLoaU.  Turco  gidm,  forma  de 
khato*ñ,  dama,  »eiU)rad«  Umh:  fran- 
cés, iadine. 

Kadochd.  Cadochb. 

KaJiiuiia.  Femenino.  Especie  de 
tortuga,  cuya  concha  se  emplea  en 
obras  de  embutido. 

ETtiioLoaf.á..  Francés  kakotunne. 
(LitthS.) 

Kaid.  Caid. 

Kaimac.  Masculino.  Especie  de 
sorbete  turco. 

EtiuolooÍa.  Turco  qtíMoj,  crema 
de  leche;  francés,  iatmae. 

Kaiaai  Aba-Nauer  El  Feda 
(bbh-Aisa  bbn-Eam-el-Acbbilí  ó  el 
Sevillano).  Escritor  árabe,  que  nació 
en  Sevilla  y  murió  en  Marruecos  en 
1140.  Es  autor  de  las  obras  siguien- 
tes: Slyiot  eU  lo$  homkret  ilttrtt  por 
í*  tmdieio»  y  tale»tot  po¿tiau;  £ot  Co- 
liara deoroj  Dilat  pationet  del  alma. 

Kakatoea.  Masculino.  Ornitología. 
Especie  de  toro  notable  por  su  moño 
de  varios  y  brillantes  colores. 

EToiOLOofA.  Latín  técnico  eaeatna, 
onomatopeya    del    grito  del  pijaro, 

(BUPPON.) 

Kakerlak.  Masculino.  Especie  de 
insecto  ortóptero. 

ETiuoLoaÍA.  Holandés  kakorlal¡ 
francés,   kakerlai,  cancrelat,  eanerelat. 

Kakerlaqne.  Masculino.  Nombre 
de  los  albinos  de  la  isla  de  Java. 

Etimoloqía.  Francés  Adi^rísfM. 

(LlTTRÍ.) 

Kakerlaqoiuno.  Masculino.  Con- 
dición y  carácter  de  los  albinos  de 
Java. 

Etuioloqíá.  Kakerlaqne:  francés, 
kakerlaqvimi. 

Kakodilo.  Masculino.  Qnímica. 
Radical  compuesto,  que  ea  un  liquidó 
incoloro,  muv  refrigerante,  de  olor 
poco  agradable  y  fuerte. 

BriHOLoafA.  Griego  xax¿c  (iak^i), 
malo,  y  el  radical  iS  (od),  olor:  fran- 
ca, kakodi/le. 

Kalator.  Masculino.  Ant^Hidadet. 
Heraldo  que  anunciaba  á  los  romanos 
el  dia  de  nesta  para  que  suspendiesen 
los  trabajos. 

EriMOLoaÍA.  Calenda*:  latin  anti- 
guo, MlStor. ' 

Kdeda.  Masculino.  Antigua  Mito- 
logía tajona.  Dios  de  la  paz. 
•  KaldidoKopio.  Caleidoscopio. 


KAUí 

EtiuolosÍa.  Caleidoieopie:  Craneés, 
ialeidotcope. 

Kalenda.  Calenda. 

Kalendado,  da.  Participio  pasivo 
del  verbo  kalendar  en  sus  acepciones. 
(Academia,  DttcionariodeílxS.) — cT 
así  se  ofrecen  kalendadot  por  ella  al- 
gunos concilios  de  Afirica.>  (Mabqdís 
DB  MoMDÉJAR,  Existen  eronolágieo.) 

Kalendar.  Activo.  Poner  la  fecha 
6  data  del  dia,  mes  y  afto  en  las  es- 
crituras, cartas  ú  otros  instrumentos. 
Es  tomado  del  nombre  kalenda.  (Aca- 
demia, Diccionario  de  1126 .i—tKalem- 
daha  sus  escrituras  y  contratos,  por 
los  afios  de  su  imperio.»  (Marqués  de 
MoNDÍJAR,  Eximen  eronoUgico.)-*Sia- 
nifica  también  poner  en  lista  para  w- 

m  fin.i  (Academia,  Diccionario  de 

'26.) 

Kaíi.  Masculino.  Nombre  árabe  de 
varias  plantas,  de  cuyas  cenizas  se 
extrae  la  sosa.  \  Qnimua.  La  potasa. 
— <Lo  mismo  que  Alkali.  Los  quími- 
cos usan  esta  voz  sin  el  artículo  AI, 
como  loa  árabes.»  (Academia,  Dicda- 

rio  de  Í726.) 

EtimoloqÍa.  Latín  técnico,  laltola 
salí,  de  Linneo:  francés,  iali. 

Sentido  etimológico. ~~\.  Se  le  llama 

itola,  que  vale' tanto  como- «ímAi, 
porque  el  kali,  de  hojas  espinosas, 
nace  sin  cultivo  en  la  orilla  del  mar. 
Pertenece  á  la  familia  de  las  quenopé- 
deas  y  abunda  mucho  va  el  continen- 
te europeo. 

2,  El  iUaU  de  los  árabes  na  es  otra 

Ba  que  una  sal  producida  por  la  de- 
cocción de  dicha  planta. 

Kalidasa.  Célebre  poela  indio,  au- 
tor del  drama  titulado:  El  Secónod- 
miento  de  Sakonnlalá  6  el  anillo  fatal,  j 
de  muchos  otros  poemas.  Vivía  en  la 
brillante  corte  Yikramaditya  hacia  el 
afiú  56  antes  de  Jesucristo  y  fué,  ñor 
consiguiente,  contomporáneo  de  Vir- 
gilio j  Horacio.  La  ternura  de  sus 
sentimientos  y  el  poderoso  ímpetu  da 
su  imaginación  le  colocan  en  un  alto 
puesto  entre  los  poetas  de  todos  loa 
países.  Del  atractivo  de  sus  descrip- 
ciones puede  juzgarse  por  su  inter»- 
sante  drama  ViKrama  j  Urvaei,  por 
el  poema  Lat  Ettacionet  y  por  la  Nnht 
nentajera  (Meghadonta),  en  donde  pin- 
ta los  trasportes  que  la  naturaleza  ex- 
[leriroente,  cuando,  después  de  una 
arga  sequía,  aparece  la  primera  nube 
que  indica  la  estación  de  las  lluvias. 
De  algunas  de  las  obras  de  Kalidasa 
se  han  hscho  diferentes  traducciones 
á  diversos  idiomas  europeos ;  entre 
ellas,  merecen  especial  mención  las 
que  del  Sakonntaia  han  hecho  Chezy 
(Paris,  1830),  al  francés,  y  el  sefior 
Ayuflo,  al  castellano  (Madrid,  18K>.) 

Kalium.  Masculino.  Q.ninica.  El 
potasio. 

Gtimoloqía.  Kali:  firancéa,  kAlium. 

(LlTTKÉ.) 

Kalmia.  Femenino.  Botánica.  Gé 
ñero  de  plantas  de  la  familia  de  las 
ericíneas. 

EtimolooIa.  P.  Kalm,  discípulo 
sueco  de  Linneo,  á  quien  su  maestro 
la  dedicó;  francés,  Mlmie. 

Kalmuco.  Calmuco. 


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KANT 

Ealpak.  Masculino.  Bonete  con 
forro,  muj  uBftdo  en  Oriente. 

EtiuolooU.  Turco  aalpai:  francés, 
Áalpak,  calptl,  talpaek,  eolbécl. 

Kamacita.  Femenino.  Müteralo- 
gia.  Combinación  ferrugÍDOSa  que  ee 
nalla  en  el  hierro  meteorico, 

EruíOLoaÍA.  Griego  x<í[j.[({  (laman), 
armazón:  francés,  kanacite. 

Eamichi.  Masculino.  Omiioloffía, 
Gésero  de  aves  zancudas  del  Brasil. 
(Caballbro.) 

EnuoLosÍA.  Vocablo  irtuileño:  fran- 
cés, kamichi. 

Éete&i. — 1.  El  EAUíCHi  es  na  pája- 
ro grande,  ne^o,  del  drden  de  los  ca-' 
zadores,  que  viva  en  las  marismas  de 
la  Gujfuta  j  del  Brasil,  Hoj  se  cono- 
cen dos  especies:  a]  kamichi  eorn%do  j 
el  2A1IICH1  Jíet,  que  guarda  las  aves 
caseras  como  loa  mostmes  guardan  el 
ganado. 

2.  Ambas  especies  corresponden  al 
orden  palavtedeá,  de  Linneo. 

Kaminnl.  Masculino.  Nombre  dado 
en  Levante  &  una  sal  impura  com- 

Snesta  de  alumbre,  petróleo  j  sulíato 
e  hierro. 

Eamis.  Masculino.  MUohqia  japo- 
nen.  Nombre  de  las  divinidades  cujo 
culto  69  el  sintismo. 

BnuoLooÍA.  Japonés  Kamit, 

Kamisino.  Nombre  que  dan  los 
turcos  i  un  ropaje  que  se  ponen  para 
visitar  las  pagodas. 

Kampea  (Jacobo  van].  Céle- 
bre anabaptista  holandés,  muerto 
en  1535.  Fué  uno  de  los  principales 
partidarios  de  Juan  de  Leyden;  le 
acompañó  i  MOnster;  asistió  á  su  co- 
ronación j  fué  nombrado  por  él  obis- 
po de  Amsterdan,  en  1534.  Después 
se  dirigió  í  dicha  ciudad  con  Juan  de 
Geelen  j  organizó  una  vasta  conjura- 
ción, que  no  tardó  en  ser  descubierta. 
Permaneció  oculto  seis  meses,  al  cabo 
de  los  cuales  fué  hallado,  juzgado  j 
condenado  á  muerte,  suplicio  que  su- 
frió después  de  una  hora  de  exposi- 
ción pública,  de  cortarle  la  lengua  ^ 
la  mano  derecha,  t  siendo,  por  últi- 
mo, entregado  i  las  llamas;  aunque 
la  hoguera  no  recibió  otra  cosa  que 
un  cadiver. 

Kan.  Ehah.  La  forma  ^an,  que 
trae  la  Academia,  no  es  etimológica. 

Kanato.  Khanato. 

Kanchil.  Masculino.  Zoología.  Ca- 
brito de  los  bosques  de  Sumatra.  . 

firmOLoaÍA.  Malajo  ia»teMl:  latín 
técnico,  Moichiu  javmticut;  francés, 
kanehil. 

Kaneli.  Masculino.  Sotániea.  Ár- 
bol de  las  Indias  orientales,  cojas  ho- 
jas secas,  reducidas  i  polvo  y  tomadas 
en  leche,  cortan  la  diarrea. 

Kangaroo.  Masculino.  Zoología. 
Cuadrúpedo  del  orden  de  los  marsu- 
piales macrópodos,  sin  dedos  pulga- 
res en  loa  miembros  posteriores^  cuja 
mandíbula  superior  presenta  seis  dien- 
tes. Es  más  á  propósito  para  el  salto 
que  para  la  carrera. 

ETiuoLoeÍA.  Francés,  kamgwoo, 
ioHfurou,  iangarott,  Aangowo%.  (Lit- 

TBÉ.) 

Kaat  (Manukl).  Celebre  filósofo  j 


KANT 

matemático  alemán,  que  nació  en  17S4 
j  murió  en  1804.  Estudió  en  la  uni- 
versidad de  Kcenigsberg,  j  recorrió 
en  pocos  años  casi  todo  el  círculo  de 
los  conocimientos  humanos;  vivió  por 
espacio  de  mucho  tiempo  oscuro  y 
poDre,  siendo  durante  quince  años 
pasante  de  una  escuela.  En  1770  ob- 
tuvo la  cátedra  de  Idgica  t  inat«máti- 
cas  en  la  uuiversidaa  de  Eoenigsberg; 
en  1786  fué  nombrado  rector  de  la 
misma  j  en  1787  entré  en  la  Acade- 
mia de  Beriin.  Es  autor  de  un  sistema, 
que  hace  época,  j  que  ha  producido 
en  la  filosofía  una  verdadera  revolu- 
ción, eu  el  cual  se  propone  someter  á 
la  crítica  todos  los  conocimientos  hu- 
manos, j  de  aquí  ha  tomado  su  doc- 
trina el  nombre  de  criticismo.  Vara. 
esto  distingue  en  nuestros  conocimien- 
tos dos  partes;  la  una,  que  pertenece  á 
loa  objetos  del  pensamiento,  j  que  ad- 
quirimos por  la  experiencia,  j  á  esto 
llama  él  la  materia,  el  objetivo:  la  otra, 
que  pertenece  al  sujeto  que  piensa,  j 

3ue  el  espíritu  saca  de  su  propio  fon- 
0,  para  añadirlo  á  los  datos  ae  la  ex- 
periencia; esta  es  la  forma,  el  subjeti- 
vo. La  razón  aplica  la  forma  á  la  ma- 
teria, como  el  sello  dqa  su  huella  en 
la  cera;  además  cree  ver,  como  exis- 
tente en  las  cosas,  lo  que  no  está  real- 
mente sino  en  sí  misma.  Eant  hace 
la  enumeración  de  estas  formas,  que 
son  inherentes  Í  la  razón  humana,  j 
que  llama  indistíntamente  ideas  ¿ 
priorí,  ideas  purat,  categóricas,  colo- 
cando á  su  caoeza  las  ideas  de  tiempo, 
de  espacio,  de  sustancia,  de  causa,  de 
unidad,  de  existencia,  etc.  Pregun- 
tándose después  cuál  es  el  valor  de 
nuestros  conocimientos,  y  b¡  podemos 
pasar  legítimamente  del  sujeto  al  ob- 
jeto, declara  que  no  podemos  conocer 
directamente  sino  lo  que  nos  suminis- 
tra la  experiencia;  que  todo  lo  demás 
es  simplemente  un  objeto  de  fe  6  de 
creencia,  j  que  de  este  modo,  nues- 
tras ideas  de  alma,  del  universo,  de 
Dios,  no  tienen  certidumbre  alguna 
objetiva.  Sin  embargo,  por  una  feliz 
contradi cciott,  concede  en  mora!  á  la 
razón  huniana  una  autoridad  que  le 
niega  en  metaSaica;  así  cree  en  la  li- 
bertad, en  la  lev  imperativa  del  deber, 
en  la  necesidad  de  una  armonía  entre 
el  honor  j  la  virtud,  restableciendo 
como  indudables  las  verdades  que 
aquéllas  implican,  como  son  la  exis- 
tencia de  Dios  T  la  inmortalidad  del 
alma.  En  moral,  enseña  este  filósofo 
una  doctrina  rígida,  fundada  sobre 
la  idea  del  bien  absoluto,  y  que  re- 
cuerda el  estoicismo.  Sus  principales 
obras  son:  Critica  de  ¡a  ratonpura  (Ri- 
g&,  1781);  Critica  de  la  ratón  práctica 
(Riga,  1788J;  Crítica  del  juicio  estático 
y  teológico;  Frolegémenos  para  toda  me- 
tafísica futura  (Riga,  1783);  Funda- 
mentos de  la  metajisiea  de  las  costum- 
bres (Riga,  17851;  PríndpiM  metafísi- 
cas de  la  ciencia  ae  la  natwalaa  (Riga, 
1786);  £a  religvyn,  en  los  límites  de  la 
ratón  pura  (Kcenigsberg,  1793);  Meta- 
física de  las  costumbres  en  dos  par- 
tes: 1.'  Metafísica  del  derecho  fl797); 
2.'  Principios  vutafítieot  de  la  doctrina 


KAOL 


289 


de  la  míud  (1797);  Antropología  en  ti 
sentido  pragmático  (KoBnigsberg,  1798); 
Ijágica  (Kxanigsberg,  1800);  Ftdago- 
gia,  publicada  por  Pcelitz  (Leipzig, 
1817),  V  Lecciones  sobre  la  metafíst- 
ca,  publicadas  por  el  mismo  (Erfurt, 
(1821).  Sus  obras  relativas  á  las  cien- 
cias ;  á  la  filosoña  de  la  naturaleza 
son:  Pensamientos  sobre  el  verdadero  va- 
lor de  las  fuerzas  vivas  fKoenigsberg, 
1746);  Teoría  general  del  cielo  {115^; 
Metaphysica  cwn  Cfeomelria  junta  ww 
in pSilasopkia  (1746);  iVWtia  teoría  del 
movimiento  y  del  reposo  (1758);  En- 
sayo sobre  tas  enfermedades  del  espíritu 
(1764);  Programa  devneurso  degeogra- 
fia física  (1765),  y  De  las  diferentes  ra- 
zas de  los  nombres  [1775].  En  Alemania 
se  ha  publicado  una  edición  completa 
de  las  Obras  de  Kamt,  hecha  por  Ro- 
seukranz;  sus  principales  obras  filosó- 
ficas han  sido  traducidas  al  francés 
for  J.  Tiseon  y  por  J.  Barni  (París, 
841-45,  un  volumen  en  8.*),  y  recien- 
temepto  se  han  vertido  al  castellano 
algunas  de  ellas,  teles  como  la  Críti- 

de  la  raía  pura,  y  la  Lógica. 

Kantismo.  Masculino.  Filosofía. 
Sistema  fundado,  á  fines  del  pasado 
siglo,  por  Manuel  Kant,  cujo  filósofo 
se  propone  determinar  la  porte  que 
tiene  la  razón  humana  eU  los  conocir 
mientes;  asentando  la  teoría  de  la  ra- 
zón 6  ciencia  pura.  Esta  ciencia  esta- 
blece que,  en  el  orden  de  la  razón  es- 
peculativa, todo  lo  que  traspasa  los 
límites  de  la  experiencia,  es  puramen- 
te hipotetico;  pero  admitiendo  que,  en 
la  estera  de  la  razón  práctica,  lo  que 
no  es  más  que  hipotetico  especulati- 
vamente, llega  á  ser  real  en  el  terre- 
no práctico.  Por  consiguiente,  el  re- 
sultado de  la  crítica  de  Kant  es  el  es- 
cepticismo metafísico  jel  dogm.atÍ8mo 
moral.  (LiTtaá,)  Q  El  kANTiSuo  sig- 
nifica una  fórmula  nueva,  más  acomo- 
dada á  la  actividad  del  discurso,  más 
adapteda  al  resorte  de  los  juicios;  esto 
es,  más  psicológica;  pero  no  lleva  al 
mundo  de  la  filosofía  ningún  nuevo 
espíritu,  ningún  nuevo  sistema. 

Kantista.  Masculino.  El  partida- 
rio del  kantismo. 

ETiiioLoof  A.  Kantismo:  francés,  kat^ 
tiste. 

Kanon.  Masculino.  Comida  fúne- 
bre que  celebran  anualmente  los  ru- 
sos en  la  tumba  de  sus  parientes. 

Kaolín.  Masculino.  Tierra  con  que 
ae  fabrica  la  porcelana. 

ETiuoLoaÍA.  Chino  kao,  alto,  j  ling, 
colina:  kaoling,  colina  alta,  nombre 

t -paraje  de  donde  se  extrae  la  tier- 

0  arcilla  kaolín . 

Reseca  kistóriea. — 1.  El  kaolín  es 
una  arcilla  blanca,  sumamente  pura, 
con  mezcla  de  alúmina,  de  sílice  j 
potasa,  la  cual  entra,  como  parte  esen- 
cial, en  la  fabricación  de  ta  porce- 
lana. 

2.  Los  KA0LIN3  más  estimados  son 
los  de  la  China  j  del  Japón,  loa  cua- 
les se  distinguen  por  la  limpieza  de 
su  blancura.  Los  de  Sajonia  tienen  un 
ligero  tinte  entre  amarillo  j  encarna- 
do, el  cual  desaparece  tan  pronto 
como  se  expone  al  fuego/ 
TOMO  III     Uüjitizecl  by ' 


5°(J»ftgle 


290 


KMtA. 


KASO 


Sftin-IríexJB-Perche,  £  cuatro  miríi- 
metros  de  Limoge  (Provenza),  son 
blancos  porio  general.  [Littrí.] 

KaoliQÚEacion.  Femenino.  Tras- 
formacion  de  una  sustancia  en  kaO- 
lin,  j  así  Be  dice  que  el  oUfocláiU  es 
UD  mineral  muj  propenso  i  la  kaoli- 
mzíCloIl.(Foulalm,AeúdemúíUCie1^■ 
eeat,  tomo  S3,pági»»  695.) 

Kaolinüar.  Activo.  Trasformar  en 
kaolín. 

BtimolooÍá.  KaoU»:  francés,  kaoli- 

MMT. 

KaoIisiztrsQ.  Recíproco.  Trasfor- 
marse  en  kaolia,  como  cuando  se  dice: 
el  oli^clásis  se  eaolinizjl  fácilmen- 
te. (LiTTaé.) 

KaolÍBO.  Masculiuo.  Kaolín. 

Kaovantt.  Kahuana..  'La  forma 
iaovana,  que  aparece  en  algunos  Dic- 
eümariot,  no  tiene  raíz. 

Kaniji-bigi.  Masculino.  El  que 
euatooia  las  puertas  del  palacio  del 
sultán. 

Kapilft.  Filtisofo  indio,  fundador 
de  la  secta  llamada  SanUva.  Se  le 
considera  como  un  acárala  o  encarna- 
ción de  Siva,  j  au  doctrina,  de  que  se 
deriva  el  budhismo,  se  remonta  a  más 
de  siete  siglos  antes  de  nuestra  era. 
Proclama  la  independencia  de  la  ra- 
aonj  descubre  el  alma  por  los  medios 
de  iin  justo  discernimiento.  El  pri- 
mer objeto  de  Kapila,  como  el  de  Bu- 
dba,  es  curar  &  los  hombrea  de  los 
males  de  la  vida;  es  decir,  de  la  le; 
de  la  trasmigración.  Los  t*lrat  6  afo- 
rismos de  Kapila.  se  hallan  consigna- 
dos en  una  obra  llamada  Sankiya, 
impresa  en  Serampurvn  1821. 

Kapot.  Masculino,  ¿jbol  gigan- 
tesco que  produce  una  sustancia  al- 
g>odonosa. 

Káppa.  Masculino.  Décima  letra 
del  alhbeto  gri^o. 

Etimolooía.  a. 

Kappike.  Masculino.  Moneda  mos- 
covita que  equivale  á  unos  siete  mar 
lavedÍB. 

Kara-uigolan.  Masculino.  Boti- 
niea.  Árbol  grónde  del  Malabar,  que 
produce  í,  un  mismo  tiempo  las  So- 
res, las  hojas  ;  las  frutas, 

Karabé.  CAkabe. 

Karad.  Masculino.  Tiibato  que 
pagan  á  la  Sublime  Puerta  todos  los 
subditos  no  musulmanes. 

ETiMOLoof&.  Araba  Aharádj,  im- 
puesto anual. 

Karagan.  Masculino.  Animal  car- 
nívoro del  género  perro. 

Btiuolooía.    Francés   ka^tgéit, 

(LlTTRÉ.) 

Karaita.  Común  de  dos.  El  que 
pertenece  á  la  secta  judaica  que  pro- 
fesa escrupulosa  adhesión  al  texto  li- 
teral de  la  Escritura,  rechazando  las 
tradiciones. 

Karane.  Masculino.  Sndieio»,  Es- 
pecie de  carruaje,  tirado  por  muías, 
que  usaban  los  griegos. 

EriHOLoaÍA.  Bajo  latin  iarané,  del 
griego  xápSvoc  y  xipijvoí  (kárdnoi  j  iá- 
renot),  altura,  vértice,  cabeza. 

Karata.    Femenino.    Especie   de 

iloe.  (CABAJ.LBRO.  ] 

EriiioLoaíi..  Francés  iarofti. 


Satüa. — 1.  La  karata,  es  nn£loe 
de  América,  del  cual  sacan  loa  salva* 
íes  una  especie  de  hilo  empleado  en 
la  fabricación  de  telas  j  redes. 

2.  También  se  llama  de  la  misma 
manera  otra  especie  de  iloe  mují  co- 
mún, así  en  las  Antillas  como  en  la 
Jamaica,  cu^o.  fruto,  parecido  é  una 
pera,  tiene  un  agridulce  mu;  guato- 
so  JLithhé.) 

Kari.  Masculino.  Polvo  que  se 
trae  de  las  colonias,  con  el  cual  se 
prepara  una  mostaza  muj  fuetto,  de 
que  suele  usar  el  pueblo  francés. 

ETjyoLOoÍA.  Vocablo  vuU^ata:  fran- 
cés, kari. 

KarÍTeti.  Masculino.  Botánica.  Es 
pecie  de  árbol  del  Malabar,  cujo  fruto 
es  purgante, 

Karkrona.  Femenino.  Casa  de  ma- 
nufacturas reales  en  Persia. 

Karlstadt  ó  Carlostadío.  (Amdrís 
BoDBNSTKíN,  IhuMáo).  Célebre  refor- 
mador alemán,  que  nacid  en  Karlstadt, 
en  Franconia,  por  los  años  de  1483  y 
murid  en  Baeilea  en  1541.  Fué  profe- 
sor de  teología  en  la  universidad  de 
Witemberg;  tomd  parte  en  la  discu- 
aion  religiosa  de  Leipzig  y  sostuvo  la 
doctrina  de  sau  Agustín  sobre  la  gra- 
cia; designado  como  partidario  de  La- 
tero en  la  bula  de  excomunión  lanza- 
da contra  éste  en  1520,  apeló  de  la 
decisión  del  papa  i  su  Concilio  gene- 
ral; publico  después  varios  foUetos 
contra  el  culto  de  las  imágenes,  con- 
tra la  confesión  auricular  j  contra  el 
celibato  de  los  sacerdotes.  Tuvo  des- 
pués algunos  altercados  con  Lutero, 
sufrió  diversas  persecuciones  y,  últi- 
mamente, obtuvo  un  curato  eu  Basilea, 
donde  acabó  bus  dias.  Sus  principales 
obras  son:  De  la  t»*tidad  eriitiana;  Dt 
lát  dos  ttpeeitt  de  h  Cena;  Dt  ia  eficacia 
de  lat  iMulgencioM;  Del  pontífice  nma- 
M;  Del  tacerdoeto  y  del  taeñficio  de 
Critto;  De  la  aiolicto»  del  cuito  de  ¡at 
iMbenes,  j  ffomitíat  lobre  el  profeta 
MalaquUu. 

Karmática.  Adjetivo.  Escrituba 
kabuítica.  Escritura  árabe  sin  pun- 
tos diacríticos,  más  redondeada  que 
la  escritura  cúfica. 

EriuOLoaÍA.  Kairmatique.  [Littbí.) 

Eármes.  Eébmbs.— «El  gusanillo 
que  se  engendra  dentro  del  coco  de  la 
grana,  por  lo  cual  se  llama  carmesí  la 
tintura  de  este  color,  mudando  la  k 
en  la  c  fuerte;  v  en  las  boticas  la  con- 
fección hecha  de  dicha  grana  se  llama 
confección  de  akhermee,  mudada  la  a 
en  e,  j  \i  k  en  la  c  aspirada.  Es  voz 
arábiga.*  (Acadeula,  Dieevmario  de 
17  f6.} 

Karmesas.  Femenino  plural.  An- 
tigiUdadet.  Ciertas  ferias  que  se  cele- 
braban periódicamente  en  Flándes. 

EriMOLoaÍA.  Flamenco  kerk-nitie; 
de  kerk,  iglesia,  j  mieie,  misa,  porque 
dichas  ferias  se  solemnizaban  con  mi- 
sas y  procesiones:  fran<;és,  Í4rmette, 
forma  antigua;  Aermeste,  forma  mo- 
derna, q-ue  es  la  etimológica. 

KarmoQsali.  MascuUno.  Especie 
de  navio  may  mal  formado,  que  usan 
los  egipcios. 

Karons.  Masculino.  Especie  de  pez 


KAZI 

que  se  cría  en  casi  todos  los  ríos  da 
Egipto. 

Kssi.  Masculino.  El  cuarto  pontí- 
fice de  los  oersas. 

Katchei.  Masculino.  Lugartenien- 
te del  bev,  entre  los  árabes. 

Katoua.  Femenino,  Botámica.  Nom- 
bre del  género  kihitexu,  del  cual  seco- 
nocen  tres  especies:  hihiteut  tjiriaeía; 
kiMtCui  (rúmtttm,  Aihitc%i  Mca^rw. 

ETUiOLoaÍA.  Árabe  A^ísii;  francés, 
iatni,  heími. 

Jteteüa.—l.  Este  género  correspon- 
de &  la  familia  de  las  malváceas  j 
comprende  gran  número  de  plantas 
exóticas. 

2.  El  árabe  kiatml,  ikitmS,  equiva- 
le i  la  alt«a,  en  Frevtag;  á  la  malva 
de  los  marjales  (ingles,  narshmsUom), 
en  Richarson;  al  malvavisco,  en  Boc- 
thor,  cuyo  autor  trae  también  la  for^ 
ma  khetmiya. 

Katran.  Masculino.  Eatrah  en- 
carnado DB  Pallas.  Rcús  encamada 
y  leñosa  que  se  emplea  en  Rusia  para 
el  curtido  de  las  píeles,  la  cual  pro- 
viene del  ttaiice  Uti/oÚa,  de  Smith, 
familia  de  las  plombagineos. 

Btiuolooía.  Ruso  fuitra*. 

Kazini  j  Cazini.  (bajo  latín). 
Nombre  dado  á  una  especie  de  plata, 
que  se  empleó  mucho  durante  la  Edad 
Media. 

Etimología.  1.  Árabe  juíúi,  viejo, 
antiguo,  puro.  (MoDBA.) 

2.  Árabe  iUSrcIxl,  liga  de  zinc  7  co- 
bre, en  De  Sacy;  rinc,  en  Bnmberg; 
zinc  y  liga  de  zinc  y  cobre,  eu  Boc- 
thor. 

1.  La  forma  katmi,  que  aparece  en 
un  documento  de  Asturias  de  1078, 
representa  katini,  porque  la  i  na  se 
puntuaba  antiguamente.  En  aquel  do- 
cumento se  dice:  «que  la  noble  señora 
Doña  Mayor  Froyiaz  había  vendido 
una  tierra  en  las  Asturias  al  obispo  de 
Astorga,  de  quien  había  recibido  tres- 
cientos dos  sueldos  de  plata  eañni: 
pro  q*o  accepimu  de  vobii  CCCII  toU' 
do»  de  argento  kaziu.> 

2.  Después  se  habla  de  un  «caballo 
apreciado  en  ciento  cincuenta  sueldos 
de  plata  catiai»  y  de  un  «vaso  de  pla- 
ta purísima,  que  pesaba  setentay  cin- 
co sueldos:»  et  uno  cabalio...  preeiala 
út  ceniUM  qyiinquaginta  solidos  de  argen- 
to KAzuí ,  et  tMo  cMo  de  pttrisstno  argen- 


to  pensante  septitaginta  qninqne  ioIímh, 
que 


fspwla  Sagrada,  ZXZVÍIJ,  89.) 

3.  Eato  demuestra  que  kexint  no 
significa  viejo,  antiguo,  puro,  como 
creyó  Moura,  puesto  que  para  desig> 
nar  la  plata  pura  se  emplea  el  pmru- 
simo  argento. 

4.  lÁ  forma  eateni  se  halla  en  el 
testamento  de  Ramiro,  rey  de  Ara- 
gón, en  1061:  et  illas  vastos  qitot  Same- 
tins  filint  nte*s  comparaverií  et  redewu- 
rit,  peso  per  peso,  depUta  autde  caxb- 
NI,  illos  prendat  et  reddimat.  (Bbiz 
Martínez,  Historia  de  tan  Jnan  de  la 
Peña,  página  439.)  ^ 

5.  La  forma  katini  se  encuentra  eu 
una  escritura  de  venta  de  1016,  docu- 
mento portugués:  «vendeo  a  Lorvaoo 
Moura  Zuleimáo  Iben  Giarah  Aciki 
huma  grande  &zeuda  em  villala  por 

_."«t,zedbytjOOgTC 


c 


KEAN 

Teinte  sóidos  de  argento  iañni.t  (El 
Padee  Santa  Rosa,  II,  S9  j/  70.) 

6.  La  forma  kaanua  se  halla  en 
otro  docomento  portugués,  que  es  una 
escritura  de  venta  del  siglo  ix,  893; 
foi  úprtfo  AS  toldo»  kazihos;  «el  pre- 
cio fué  45  sueldos  kaziuos.»  (Santa 
Rosa,  ÍÜden.) 

7.  De1>e  creerse  que  la  forma  cor- 
recta es  ianni,  de  acuerdo  con  la  in- 
terpretación del  sabio  Dozj. 

8.  Debemos  notar,  con  el  linico  ob- 
jeto de  que  sirva  de  dato,  que  el  &ra- 
De  tiene  Íha^»9,  tesoro  del  gran  se- 
ñor. La  forma  ee  perfecta,  mientras 
que  el  sentido  no  presenta  grandes 
dificultades,  puesto  que  la  idea  de 
tesoro  pudo  pasar  í  significar  la  idea 
de  plata. 

Seabe.  Masculino.  Santuario  cons- 
truida en  el  centro  del  templo  de  la 
Meca. 

Btiuoloo/a.  £^iila. 

Kean  (Edmundo).  Célebre  trágico 
inglés  j  uno  de  los  maestros  más  au- 
daces j  extraordinarios  de  la  escena 
moderna,  que  nacié  en  LiSndres  el  4  de 
Noviembre  de  1787  j  muría  en  Rich- 
mond  el  15  de  Majo  da  1833.  Tuto 

Sor  madre  á  la  hija  del  poeta  Saville 
*™J.  7  pf"  padre,  á  un  pobre  tallis- 
ta, Aaron  Kean,  hermano  del  femoso 
mímico  j  ventrílocuo  Moisés  Eeau, 
por  más  que,  andaní^  el  tiempo,  pre- 
tendiera nacerse  pasar  por  bastardo 
del  duque  de  Norfolk,  muerto  en  1815. 
Apénas^udo  andar,  se  le  colocó  en  la 
compañía  del  teatro  de  Drurv-Lane, 
donde,  bajo  la  dirección  de  un  titiritero 
en  boga,  se  dislocaron  sus  miembros; 
~-  á  los  cinco  años,  figuraba  al  lado  de 
ohu  Kemble  para  desempeñar  el  pa- 

Íal  de  geniecillo  en  las  escenas  délas 
rujas  del  MacbttK.  Luego  fué  envia- 
do a  la  escuela;  pero  fatigado  de  una 
existencia  demasiado  uniforme  se  es- 
capó de  casa  de  su  madre  j  se  engan- 
chii,  como  grumete,  á  bordo  de  un 
buque  préximo  í  partir  para  la  isla 
de  Madera,  La  servidumbre  absoluta, 
en  que  se  encontní,  no  podía  conve- 
nirle; simulii  uua  sordera  completa  7, 
después  de  pasar  algunos  meses  en  un 
hospital,  logré  que  se  le  licenciara. 
De  vuelta  á  Leñares,  no  encontré  ja 
í  su  madre.  Entonces,  siu  abrigo  j 
sin  dinero,  no  tuvo  va  más  que  un  re- 
curso; el  de  unirse  a  una  compañía  de 
Baltimbanquis,  en  que  le  contrataron 
con  la  misión  de  representar  el  papel 
de  un  mono,  tarea  que  desempeñé  ¿ 
las  mil  maravillas.  Después  de  un 
breve  viaje  á  Portsmonth,  donde  sélo 
dié  represeutaciones  en  una  casa  par- 
ticular, volvié  &  Léndres,  en  donde 
mis  Tidswell,  actriz  de  Drurj-Lane, 
convirtiéndose  en  su  protectora,  le 
hizo  aparecer  en  Sadler's-Wolls.  La 
manera  con  que  recité  su  papel  le 
hizo  objeto  de  solicitud  por  parte  de 
una  empresa  que  tenía  los  teatros 
del  condado  de  Yorksire,  j  aunque 
8<Slo  contaba  13  años,  obtuvo,  con 
el  nombre  de  Cariy,  que  había  toma- 
do, ruidosos  j  merecidos  aplausos. 
En  Windsor,  representando  ante  la 
iamilia  real,  tuvo  la  fortuna  de  llamar 


í< 


KEAN 

la  atención  del  doctor  Drury,  que  le 
colocé  en  el  colegio  de  £ton;  pero  ha- 
bituado, como  estaba,  i  la  vida  inde- 
pendiente T  aventurera,  no  pudo  per- 
manecer allí  más  de  tres  años.  Desde 
aquel  momento,  toma  la  rara  profe- 
sión de  comediante  de  la  legua;  7  su- 
friendo todas  las  vicisitudes  de  tal 
vida,  tan  pronto  se  le  ve  silbado  en 
una  parte  como  aplaudido  en  otra.  En 
aquella  época  j  como  si  su  situación 
necesi.tara  complicarse,  decidle  con- 
traer matrimonio.  Eutén'ces  tenía  20 
años,  y  en  Julio  dé  1808  se  casé  con 
María  Cambera,  una  pobre  muchacha, 
á  quien  la  miseria  hatiía  hecho  actriz, 
siu  que  la  preocupase  para  nada  un 
arte  qué  no  comprendía.  De  aquel 
matrimonio  tuvo  dos  hijos,  el  mavor 
de  los  cuales  murié  de  corta  edad.  Por 
último,  Edmundo  Eean  encontré  en 
el  doctor  Dmrj  uu  sabio  apreciador 
de  su  talento,  cnjros  gérmenes  empe- 
zaban á  manifestarse,  7  el  26  de  Ene- 
de  1814,  consiguié  presentarse  por 
vez  primera  en  Drury-Lane,  en  el  pa- 
pel'de  Shylock  del  Mercadtr  de  Vene- 
na. Aquella  fué  la  revelación  de  tin 
arte  nuevo.  Despreciando  todas  las  tra- 
diciones, Kean  presenta,  en  lugar  de 
un  viejo  avaro,  de  un  usurero  ávido  de 
riquezas,  de  un  ser  peraeguido  y  tras- 
tomado  por  las  ideas  de  venganza;  re- 
juvenece al  personaje  j  de  seguro  le 
convirtié  en  lo  que  babia  imaginado 
Shakespeare.  La  ovación  fué  completa. 
Alentado  por  aquel  éxito,  interpreté 
los  papeles  de  Hamlet,  Yago  j  Romeo, 
produciendo  en  todos  uu  efect<>icdes- 
críptible.  Pero  sus  dos  mejores  crea- 
ciones fueron  las  de  Ótelo  j  de  Ricar- 
do III.  Su  triunfo  ñié  tal,  que  el  teatro 
en  que  trabajaba,  produjo  en  seis  me- 
ses más  de  1.000.000  de  francos  de 
rendimientos,  calculándose  que  sus 
ganaacias  personales  asceadieron  á 
250.000  francos  por  año.  Esta  extre- 
ma opulencia,  que  sucedía  á  una  ex- 
trema miseria,  deslumhré  al  gran  ar- 
tista, queseeutregé  á  prodigalidades 
sin  límites,  agravadas  por  las  fanta- 
sías más  extravagantes  y  los  gustos 
más  crapulosos,  astenia  una  caballo- 
riza  esjíléadida;  tenía  muebles 
crnstados  de  oro,  suntuosas  casas  de 
recreo  y  no  sabia  prescindir  de  los 
más  ruinosos  caprichos.  Sin  embargo, 
esto  no  era  mis  que  un  lujo  aparente; 
sus  verdaderos  placeres  estaban  en  la 
taberna,  en  la  sociedad  de  uua  espan- 
tosa banda  de  vagos,  que  él  llamaba 
JM  ¡Heridos  ioios  y  con  los  cuales  po- 
día entregarle  libremente  á  su  afición 
al  juego,  á  la  esgrima,  al  ioaeo  jal 
yM,  En  una  de  las  más  ínfimas  taber- 
nas de  Léndres,  en  el  Coai-BoU  (Agu- 
jero del  carbón)  fué  donde  muchas 
veces  buBcé  los  tipos  de  Ricardo  III, 
Hamtet  j  Romeo,  para  arrastrarlos 
después  por  la  escena,  tambaleándose 
por  los  efectos  del  alcohol.  Más  de 
una  vez,  Kean  apareció  en  el  teatro 
en  tal  estado  de  embriaguez,  que 
hubo  que  obligarle  á  ocultarse  entre 
bastidores.  En  la  primera  mitad  de 
BU  carrera,  el  público  lo  toleraba  todo 
en  gracia  á  su  genio,  del  cual  abosa- 


KEAN 


291 


ba  hasta  el  punto  de  salpicar  uno  de 
los  pasajes  más  solemnes  de  una  obra 
trágica  con  cierta  pirueta  caprichosa, 
la  cual  recordaba  al  antiguo  arlequin 
y  que  se  hizo  célebre  en  Tos  fastos  es- 
cénicos. El  público  fanatizado  aplau- 
día sin  reserva  hasta  sus  más  inexpli- 
cables extravíos,  lo  cual,  unido  á  loe  . 
esfuerzos  de  un  arte  potente,  difundía 
su  fama  por  toda  Europa,  de  tal  suer^ 
te  que,  cuando  en  el  mea  de  Julio 
de  1818,  fué  á  Paris,  Taima  le  ofre- 


tingnidos  de  la  escena  francesa.  Ha- 
cia el  fin  de  aquel  aíío,  fué  cuando 
ejecuta  el  Br%to,  con  tal  éxito,  que 
su  reputación  se  ensanchó  más  y  más. 
En  1819,  Apareció  eu  Edimburgo,  y 
al  año  siguiente,  posó  á  los  Esl^os- 
Unidos.  A.  su  vuelta,  viendo  que  su 
gloria  comenzaba  á  eclipsarse,  em- 
prendió un  viaje  al  Canaaár,  no  como 
actor,  sino  pensando  en  rehacer  su 
fortuna,  como  aventurero,  entre  los 
explotadores  de  las  minas;  pero  vien- 
do que  aquel  provecto  tenia  más  de 
sueño  que  de  realidad,  no  tardé  en 
dar  la  vuelta  á  Londres.  De  su  in- 
mensa fortuna  no  conservaba  nada; 
todo  lo  había  derrochado  en  una  vida 
de  disipación  y  de  desorden;  pero  le 
quedaba  todavía  bastante  talento  para 
proporcionarse  una-  cómoda  existen- 
cia. Los  años  de  1827  y  1828  vieron 
sus  últimos  triunfos;  en  1828,  fué  á 
Riris  ó  interpretó  el  Ricardo  III  en 
el  teatro  Faiwt.  Una  noche  fué  pre- 
ciso ir  á  buscarle  al  café  Inglés,  donde 
se  embriagaba,*  mientras  que  el  pú- 
blico esperaba  ja  en  el  teatro  que  se 
levantara  el  telón.  Por  única  respues- 
ta, lauzé  uua  botella  á  la  cabeza  del 


se  dirigió  al  teatro  j  apareció  e»  es- 
cena en  un  estado  lamentable;  tan 
lamentable,  que  no  ojó  otro  saludo 
que  silbidos  atronadores.  Aquellos 
momentos  de  terrible  explosión  le 
turbaron  por  unos  instantes;  pero, 
como  si  concentrase  de  un  golpe  todaq 
los  fuerzas  de  su  talento,  hizo  su  p^- 
pel  con  una  perfección  tan  maravillo- 
sa, que  arrancó  al  público  un  grito 
unánime  de  entusiasmo.  ¡Aj!  Aquel 
esfuerzo,  casi  sobrehumano,  fué  uno 
de  los  últimos  albores  de  su  grande 
espíritu.  Al  año  siguiente,  reapareció 
durante  alguu  tiempo  en  Oovent- 
Garden  y  después  ingresó  definitiva- 
mente en  Drurj-Lane.  Cuatro  años 
después,  gastado  por  las  licencias  do 
su  vida,  murió  á  una  edad  en  que  su 
talento  hubiera  debido  estar  en  toda 
BU  fuerza,  dejando  en  la  miseria  á  su 
mujer  é  hijo.  Alejandro  Dumas  ha 
popularizado  su  nombro  en  un  drama 
que  lleva  por  título :  SI  desude*  y  el 
genio,  Eutre  los  grandes  admiradores 
de  Eean,  debemos  citar  en  primera 
línea  á  lord  Bjron,  que  sólo  acudía 
al  teatro  cuando  este  actor  hacía  el 
protagonista  del  Ricardo  III.  Kean 
poseía  un  talento  original  j  excep- 
cionales cualidades  para  la  escena, 
áespleirando    siempre    naa    energía  , 

_,,cj,t,zedb,Tjoagle 


293 


KEIT 


aterradora  j  nna  franca  expresión  de 
las  pasiones;  sobre  todo,  ¿e  la  malicia 
j  de  la  crueldad.  LoB  caracteres  rudos 
j  loa  aentímieiítos  salvajes  de  la  tra- 
g^edia  gijtiea  tuvieron  siempre  en  él 
nn  fiel  intérprete.  Los  papeles  de 
Bhjlloc  y  de  Ricardo  III,  que  fueron 
en  todas  laf  épocas  de  au  carrera  ar- 
tística sus  mas  ruidosas  tñunfoH  í  los 
ojos  de  la  multitud,  no  pudieron  nun- 
ca competir  con  el  éxito  alcanzado  en 
el  acto  tercero  del  Ótelo,  en  el  cual 
BD  mostri5  por  primera  vez  patético 
j  sencillo,  naSta  rajar  en  lo  subli- 
me. Eban fnéaienipre  el  ídolo  de  la 
multitud,  que  reía  en  él  su  personi- 
ficacion  mu  elevada  entre  las  magní- 
ficas apoteosis  de  cien  tríanfoB;  en 
tanto  que  los  periédicoa  sacaban  par- 
tido hasta  de  sas  defectos  naturales, 
puesto  que  era  bajo  de  estatura  j  de 
Toz  ronca,  celebrando  como  inspira- 
ciones de  BU  genio  oríginalísimo  los 
gestos  j  ademanes  desen&dados  j  la 
manera  completamente  nueva  de  re^ 
citar.  No  obstante,  si,  como  Lekain, 
pudo  hacer  olvidar  sus  desventajas 
nsicas  i  fuerza  de  expresión  v  de  sen- 
timiento, no  se  posesionó  de  la  ma- 
jestuosa sencillez  que  Kemble  supe 
desplegar  en  la  interpretación  de  kw 
personajes  heroicos;  aunque  le  aveu' 
taj¿  en  otro  sentido. 

JRetAiu».  —  BiniuinK)  Ebak  fué  el 
grande  sucesor  de  Garrik,  el  formida- 
ble rival  de  Semble  j  al  actor  más 
osado  de  la  escuela  de  Shakespeare. 
Eemble  no  jasaba  de  ser  el  artista  de 
una  generación;  Kban  se  convierte  en 
itn  demonio  de  la  escena,  aparición 
sombría,  extraña,  indefinible,  que  no 
tiene  igual,  como  otro  hombre  gigan- 
tesco de  aquellas  edades  se  tomó  en 
demonio  de  la  poeefa;  un  demonio  qi 
inventa  un  siglo,  un  pneblo,  una  his- 
toria, porque  una  historia  crea  quien 
otei  nn  pueblo.  Realmente,  la  histo- 
ria antigua  tuvo  que  hundirse  bajo  el 
coloso  de  sus  creaciones,  como  —  -- 


Eudiese  con  el  peso  enorme  de  aque- 
a  cabeza. 

Keberes.  Masculino  plural.  Miem- 
bros de  una  secta  de  Peraia  que  pro- 
fesa el  politeismo,  crejendo  en  la  in- 
mortalidad de  las  almas. 

Kebir.  Masculino.  Aitronomía  na- 
tigua.  Nombre  de  la  estrella  Sirio. 

Btuolosía.  Árabe  Ktiir,  grande; 
el  perro  grande,  Sirio;  francés,  K^bir, 
Kubir. 

Keepsake.  Masculino.  Libro  que 
se  da  de  regalo  entre  los  ingleses,  el 
cual  contiene  una  especie  de  miscelá- 
nea de  versos,  fragmentos  de  prosa  j 
grabados, 

Etimolooía.  Inglés  i<«^jaj{e;  de 
to  k9Hi,  guardar,  v  lake,  amistad,  re- 
cuerdo afectuoso:  francés,  luipiake. 

Keith  (Jobgb).  Famoso  cuákero, 
que  vivía  en  Escocia  en  el  siglo  rvii. 
Abrazó  los  principios  de  Fox,  se  dis- 
tinguió por  su  celo  j  elocuencia  7  fué 
perseguido  y  encarcelado  por  sus  opi- 
niones religiosas.  Viajó  por  Alemania 
j  América  v  se  le  condenó  á  su  vuel- 
ta por  su  doctrina  áe  ¡a  eaitleneia  de 
do*  Critlot;  el  uno,  corporal;  y  el  otro. 


KEMB 

espiritual,  en  un  sínodo  general  re- 
unido en  Londres.  Dejó  una  obre  ti- 
tulada :  Exáme*  del  atado  del  auike- 
riimo. 

Kelin.  Masculino.  Botánica.  Planta 
rastren  de  la  India,  cuvas  raíces  tu- 
berculosas son  comestiMes. 

Kelotomia:  Qdslotouía. 

BnuoLoaÍA.  Quelotomía :  francés, 
lelotomie. 

KAllematiii  (Francisco  Ckistó- 
BalI.  Célebre  general  francés,  que  na- 
ció en  1735'v  murjó  en  1820.  En  n52, 
emprendió  la  carrera  de  las  armas, 
hizo  la  guerra  de  los  Siete  afios,  se  en- 
cargd  en  1771  da  una  honrosa  misión 
en  Polonia  j  fué  nombrado  coronel 
en  17S4  j  mariscal  de  campo,  en  1785. 
Adicto  á  la  revolución,  llegó  á  gene- 
ral de  división,  comandante  del  ejér- 
cito del  Mosella  j  ganó  sobre  los  pru- 
sianos, de  concierto  con  Dumounez, 
la  batalla  de  Valmy,  el  20  de  Setiem- 
bre de  1792.  Custine,  general  en  jefe 
del  ejército  del  Rhin,  le  denunció  dos 
veces  &  la  Convención.  Enviado  al 
ejército  de  los  Alpes  j  de  Italia,  la 
calumnia  le  persiguió  aún  y  fué  en- 
cerrado durante  trece  meses  en  la 
Abadía.  Puesto  en  libertad  después 
del  9  Thermidor,  obtuvo  de  nuevo  el 
mando  del  ejército  de  los  Alpes.  De 
vuelta  i  Paris  en  1797,  organizó  la 

fendarmería  y  fué  nombrado  miem- 
ro  de  la  comitvm  Militar  oi^nizada 
por  el  Directorio.  Napoleón  le  nombró 
senador,  gran  cordón  de  la  Legión  de 
Honor,  mariscal  del  im^ierío,  duque 
de  Valmy  j  general  enjefe  de  todas 
las  trapas  dereservadelnhin.  A  pesar 
de  esto,  Kellermanh  votó  en  1814  la 
caida  del  emperador  r  aceptd  de  la 
Restauracio.n  el  título  de  par  de  Fran- 
cia. 

Eellennuin  (Fu  ncisco  Estaban). 
Primero,  marqués,  y  después,  duque 
de  Valmy.  Era  hijo  del  anterior;  na- 
ció en  Metz  en  1770  y  murió  en  1825. 
Siguió  á  Bonaparte  a  Italia;  fué  nom- 
brado general  de  división  después  de 
la  {ornada  de  Merengo;  se  distinguió 
en  las  batallas  de  Austerlitz,  Vimeiro 

{'  Bautzen  y  luego,  en  la  de  Water- 
óo.  Fué  par  durante  los  Cien  diaa,  y 
por  más  que  la  segunda  Restaura- 
ción le  excluyera,  en  1820  sucedió  " 
padra  en  la  alta  Cámara. 
Kemble  (Juan  Fblipb).  Uno  de  los 
más  famosos  actores  con  que  se  honra 
la  escena  inglesa,  que  nació  en  Pres- 
ión en  1757  y  murió  en  Lausana  el 
26  de  Febrero  de  1823.  Hijo  de  Rogei 
Kemble  y  hermano  de  la  célebre  mis- 
tress  Siddons,  filé  destinado  desde  su 
mis  tierna  edad  al  estado  eclesiástico, 
por  el  cual  no  mostró  jamás  la  menor 
vocación.  Después  de  haber  acabado 
sus  estudios  en  Douai,  abrazó  muy 

Í'óven,  contra  la  voluntad  de  su  fami- 
ia,  la  carrera  dramática.  En  Wolver- 
hampton,  fué  donde  obtuvo  sus  pri- 
meros triunfos;  después  apareció  su- 
cesivamente en  vanos  teatros,  entre 
otros,  en  los  de  Manchester,  Liver* 

r<\  y  Tork,  de  donde  pasó  al  teatro 
Dublin  en  1780,  y  dos  aDos  des- 
pués, á  Londres,  contratado  en  el  tea- 


KEMB 

tro  de  Drury-Lane.  A  contar  desde 
este  momento,  su  reputación,  ensan- 
chándose de  día  en  dia,  no  tardó  es 
hacerse  inmensa.  Bien  pronto  no  toro 
rival,  sobre  todo,  en  la  interpretacitm 
de  los  sublimes  caracteres  de  Mae- 
beth.  Ótelo,  Eamlet,  Bruto,  Berveley 
y  Coriolano.  Era  desde  hacía  dies 
años  director  de  Dmiy-Lane,  cuan- 
do, después  de  algunas  difieultsdee 
con  la  empresa,  arondonó  da  pronto 
aqnel  teatro,  campo  de  sus  triun- 
fos (1801).  Durante  los  dos  afios  si- 
guientes, recorrió  Francia  y  Bspsiia, 
adquiriendo  á  su  vuelta  á  Londres  nna 
parte  en  la  empresa  del  teatro  de  Co- 
vent-Garden,  donde  continuií  siendo 
el  actor  ftvonto  del  público  j  el  trá- 
gico  más  popular  de  su  época,  hasta 
qnaen  1817  abandonó  la  escena  pan 
siempre,  retirándose  á  Lausana.  Jobn 
Keuble  no  era  lo  que  puede  llamarsa 
un  actor  de  genio;  tenía  nn  profundo 
talento,  excelente  juicio,  ambición, 
una  actividad  extraordinaria,  y  estas 
cualidades,  ayudadas  de  los  arran- 
ques é  inspiraciones  de  su  hermana, 
la  sublime  mistress  Siddons,  le  hicie- 
ron capaz  de  vencer,  no  sólo  su  &lta 
de  genio,  sino  también  los  defectos 
de  una  vdz  insegura  y  de  una  respi- 
ración fatigosa.  En  nn  género  de  pa- 
{leies,  en  los  heroicos,  alcanzó  la  pei^ 
éccion  del  art^  Si  en  la  interpreta- 
ción de  las  pasiones  borrascosas  y 
crueles  pudo  ser  aventajado,  jamas 
tuvo  igual  en  calory  elevacini  épica. 
Dotado  de  una  majestuosa  figura,  de 
una  noble  fisonomía,  que  recordaba 
los  rasgos  característicos  del  tipo  ro- 
mano, parecía  que  la  toga  era  au  tra- 
je habitual.  Young,  que  se  formó  en 
su  escuela,  le  fué  infenor,  no  habien- 
do podido  el  mismo  Kean  eobrepujaiv 
le  en  los  pereonaj es 'nobles,  majesbto- 
aos  y  caballerescos.  El  célebre  trágico 
se  dió  á  conocer  también  como  escri- 
tor en  algunas  obras,  tales  como  TJu 
projeets,  Tke  farmhoue,  Tke  Panmel; 

-1  dice  que  tuvo  el  buen  juicio 

idenar  al  fiíego  una  edidon 
completa  de  poesías  escritas  en  sn  ju- 
ventud. Su  -memoria,  glorificada  eu 
varias  ocasiones  por  el  pueblo  iogleB, 
recibió  un  digno  homenaje  en  1833, 
cuando  se  colocó  su  estatua  en  la  aba* 
dia  de  Wetaminster,  al  lado  de  la  de 
Garrick.  Falta  otra  piedra;  1»  de  Ed- 
mundo Kean. 

Kemble  (Cíalos).  Actor  inglés, 
fiunoso  también  y  hermano  menor  del 
precedente,  que  nació  en  Brecknock, 
en  el  país  da  Galles,  el  25  de  No- 
viembre de  1775,  y  murió  en  Londres 
en  Noviembre  de  1854.  A  la  edad 
de  13  años  fué  colocado  en  el  colegio 
de  Douai  por  su  hermano  John;  pero 
á  su  vuelta  á  Inglaterra,  deslumbra- 
do  por  los  brillantes  triunfos  de  su 
hermano  y  de  su  hermana  (mistress 
Siddons),  abrazó  la  profesión  de  estos 
últimos,  estrenándose  en  1792  en 
SchefBeld  en  el  papel  de  Orlando  de  la 
comedia  Ai  ¡/oh  lite  it.  Su  manera  da 
declamar,  en  general,  sobria  y  dis- 
tinguida, produjo  poco  efecto,  dejan- 
do en  el  ánimo,  más  que  la  impresioa 

Digitized  by  Vj  OOQ  IC 


ICEilP 

Ae  nná  crieácion  artística,  la  de  una 
lectura  bien  hecha.  Falto  de  inapira- 
ciou  T  de  energía,  por  m¿s  t^ue  com- 
prendiera perfectamente  los  tipos  que 
represe  ata  Da,  no  podía  despertar  el 
entusiasmo;  sin  embar^,  bu  concien- 
cia para  el  estudio,  su  asiduidad  t  su 
discreción  ac&baron  por  hacer  oe  él 
nn  actor  que,  si  nunca  se  llevó  tras  sí 
&  las  masas,  no  dejd  nada  que  desear 
é,  la  más  exigente  crítica.  Dotado  de 
nah  hermosa  presencia,  de  una  fiso- 
'  nomía  acentuada  j  de  un&  notable 
elegancia,  representó  con  gran  supor 
lioridad  tres  clases  de  papeles:  los 
uñantes  tiernos,  como  Romeo;  los 
personajes  trágicos,  dotados  de  senti- 
mientos nobles  j  elevados,  como  Laer- 
tes  y  Faulconbridge,  j  los  caracteres 
de  profunda  sensibilidad,  como  Casio. 
8i  jamás  mostró  en  la  tragedia  ni  la 
originalidad,  ni  el  atrevimiento,  ni 
las  facultades  de  Kean,  ni  los  impe- 
tuosos arranques  de  llacready,  fué  en 
cambio  más  universal  que  estos  dos 
célebres  actores,  después  de  los  cua- 
les debe  figurar  inmediatamente.  De- 
dicado también  al  estudio  de  la  lite- 
ratura dramática,  dló  al  teatro  un 
considerable  número  de  obras,  que  se 
representaron  con  aplauso  'j  que,  si 
la  mavoría  ha  caido  en  desuso,  que- 
dan algunas  para  probar  que  Culos 
Ekublz  era  igualmei^  concienzudo 
bajo  el  doble  aspecto  de  poeta  y  de 
actor.    ^ 

Kempis  (Touís).  Escritor  ascéti- 
co, nacido  en  Kempen,  diócesis  de 
Colonia,  hacia  el  año  de  1379,  j 
muerto  en  1471.  Su  verdadero  nom- 
bre era  Benerken;  en  latin,  Malleolta, 
Sue  quiere  decir  pequeño  martillo.  A 
1  edad  de  20  años,  entró  como  novicio 
en  el  convento  de  monjes  regulares  de 
Monte  Santa  Inéi,  de  que  un  hermano 
sayo  era  prior;  pronunció  sus  votos 
en  1406,  y  recibió  las  órdenes  sacer- 
dotales trascurridos  seis  años.  Bn  1409 
Be  desterró  con  toda  la  comunidad, 
obedeciendo  una  orden  del  papa,  y  se 
retiró  al  monasterio  de  Lunckerke, 
en  Prista.  Vuelto  al  convento  tres 
años  después,  fué  elegido  subprior  y 
acabó  sus  dias  en  el  ejercicio  de  sus 
fíinciones.  Tal  fiíé  la  apacible  vida 
de  este  monje,  cuvo  nomore  traspasó 
los  muros  ailenciosos  del  claustro, 
para  esparcirse  por  toda  Europa.  Sin 
acontecimiento  alguno,  teniendo  por 
solo  «bono  sus  meditaciones  y  estu- 
dios, sus  copias  de  antiguos  manus- 
critos, sus  trabajos  teológicos  y  sus 
oraciones,  su  nombre,  llenando  toda 
la  Edad  Media,  ha  llegado  hasta  nos- 
otros, porque  se  le  ha  considerado,  y 
muchos  le  consideran  todavía  hoj, 
como  el  verdadero  autor  de  la  Imita- 
do* de  Jetuen'tlo.  Las  máximas  de  hu- 
mildad y  de  resignación,  que  abun- 
dan en  esta  obra,  cujo  autor  no  que- 
ría ser  conocido  n¿$  ¡ve  dt  Diot,  con- 
cuerdan  admirablemente  con  la  vida 
estudiosa,  solitaria,  humilde  y  con- 
templativa del  personaje  de  esta  bio- 
graQa.  Sin  embargo,  haj  antores  que 
afirman  que  la  Imi/aeüm  es  obra  del 
canciller  Juan  Geraon  ó  Oersen,  ha* 


KEPL 

hiendo  dado  esta  tesis  ocasión  &  una 
interminable  serie  de  polémicas,  en 
que  la  opinión  ha  parecido  un  mo- 
mento pronunciarse  en  favor  de  este 
últimí).  No  obstante,  la  balanza  se  ha 
inclinado  en  f&voT  del  primero,  ha- 
biendo contribuido  poderosa  toen  te  á 
ello  el  celo  del  prelado -belga,  M.  Mo- 
lón que,  en  su  obra  Saierchet  nr  U 
véñtahU  a»ttwr  de  Clmitation  (Paris, 
1858,  tercera  edición),  después  de 
resumir  todas  las  controveraias  ante- 
riores á  él,  si  no  demuestra  de  uno 
manera  palmaria  que  Touis  Ksupie 
sea  el  antor  de  tan  preciosa  obra,  adu- 
ce argumentos  que  dejan  poco  espacio 
á  la  duda. 

Sen.  Masculino.  Medida  de  Siam, 
equivalente  á  media  vara. 

EriuoLoofA.  Bajo  latin  ie»;  cata- 
lán, keti. 

KenozAico.  Quenozóico. 

Etiuoloqía.     Qienoiáieo:   dances, 


KEPL 


293 


Eépis.  Masculino.  Especie  de  cha- 
có pequeño.  Es  voz  tomada  del  al^ 
man.  [AcadbuiaO 

Etiholooía.  Francés  hépi,  gorra  ó 
morrión  que  los  soldados  ñrancsses 
llevaban  en  África,  alteración  del  ára- 
be yící,^«,  de  Fez,  en  donde  se  ha- 
cían. Por  consiguiente,  el  alemán  no 
tiene  relación  alguna  coa  la^voz  del 
artículo. 

Kepler.  Masculino.  Attreuimia. 
Nombre  de  una  cuarta  mancha  de  la 
luna. 

BTiuoLoaÍA.  KtpUr,  astrónomo: 
francés,  Ktpler. 

Kepler  ó  Keppler  (Jüah).  Ilustre 
astrónomo,  y  uno  de  los  creadores  de 
la  astronomía  moderna,  que  nació 
en  Maattatt,  cerca  de  Weil  I  Wurtem- 
berg)  el  27  de  Diciembre  de  1571,  y 
muñó  el  15  de  Noviembre  de  1630. 
Hasta  la  edad  de  12  años  sirvió  en 
una  taberna,  que  había  abierto  su 
padre;  pero  cerrado  este  estableci- 
miento por  una  quiebra,  tuvo  que  de- 
dicarse á  los  trabajos  del  campo,  que 
bien  pronto  ta  debilidad  de  su  cons- 
titución le  obligó  á  abandonar.  Bus- 
cando entonces  un  .  porvenir  en  los 
estudios  teológicos,  entró  á  los  18  años 
en  el  seminano  de  Tubínga,  donde 
poco  después,  y  gracias  á  los  conse- 
jos de  Mtestlin,  se  consagró  al  estudio 
de  las  matemáticas,  siendo  nombrado 
á  los  22  años  profesor  en  Orastz  (Stj- 
ria).  Arrojados  en  1600  los  profesores 
protestantes  de  sus  cátedras,  tuvo  que 
abandonar  la  ciudad ;  pero  llamado 
por  Tjrcho-Brahe,  fué  á  establecerse 
en  Praga,  donde,  ala  muerte  de  aquel 
sabio  (1601),  le  reemplazó,  como  as- 
trónomo de  la  corte,  con  la  asignación 
de  1.500  florines,  que  le  fueron  siem- 
pre mal  pagados.  Nombrado  luego 
profesor  de  Liutz,  trasladó  á  aquella 
ciudad  BU  residencia  y  de  allí  fué  lla- 
mado para  salvar  de  la  hoguera  á  su 
madre,  acusada  de  hechicería,  mu- 
riendo en  Batisbona  en  uno  de  los 
viajes  que  se  veía  obligado  á  empren- 
der, para  solicitar  el  pago  de  los  atr^ 
sos  ae  sus  pensiones.  A  su  muerte, 
sólo  dejó  22  escudos,  un  traje  y  dos  ca- 1 


misas,  mientras  los  príncipes ,  á  quie- 
nes había  servido,  le  debían  29.000 
florines.  Ebplrb  había  abrazado  el 
sistema  de  Copémico  y  deseaba  ar- 
dientemente hacer  un  descubrimien- 
to que  lo  confirmase.  Copérnico  y 
Tjcno-Brahe  habían  conservado  una 

K-to  de  los  círculos  da  Ptolomeo,  j 
PLBB  no  se  apartó  por  el  pronto  de 
estos  sistemas.  Su  la  nipótcsis  de  mo- 
vimientos circulares  de  los  planetas 
al  rededor  del  sol,  aceptada  hasta  en- 
tonces, era  necesario  admitir  los  cen- 
tros de  órbitas  fuera  del  sol  en  un 
punto  vacío  de  materia,  Kbplbk  sos- 
tuvo que  los  movimientos  planetarios 
debían  referirse  al  centro  del  sol  ver- 
dadero. Para  explicar  sus  observa- 
ciones, emprendió  largos  y  penosos 
cálculos,  que  le  condujeron,  por  fin, 
á  la  verdad.  Las  observaciones  d« 
Marte,  hechas  por  Tj^cho-Brahe,  le 
habían  llevado  á  reconocer  que  las 
intersecciones  de  los  planas  de  las  ór* 
bitas  planetarias  con  el  de  lá  eclípti- 
ca, son  rectas  que  pasan  por  el  centro 
solar.  Descubrió  que  las  áreas  descri- 
^.as  por  los  rajos  que  parten  dttl  cen— 
»v  del  sol,  son  proporcionales  á  loa 
tiempos  y  que  las  curvas  descritas  re- 
presentan elipses,  de  las  que  el  cen- 
tro solar  es  un  foco.  HasU  el  6  de 
Marzo  de  1618,  no  pensó  en  comparar 
la  duración  de  las -revoluciones  coa' 
el  cubo  de  las  distancias;  pero  un 
error  de  cálculo  no  le  permitió  descu- 
brir la  1b^,  hasta  que,  volviendo  i  sus 
observaciones  el  15  de  Majo  siguien- 
te, encontró  al  fin  la  proporción  de 
los  cuadrados  de  las  distancias  con  el 
cubo  de  los  ejes.  Desgraciadamente, 
Ebplrk  mezclaba  á  los  más  sabios 
descubrimientos  de  su  genio,  diserta- 
ciones extrañas  sobre  fas  ideas  pita- 
góricas relativas  á  las  propiedades 
místicas  de  los  números,  &  la  rítmica 
de  los  cuerpos  celestes  j  i  la  in- 
fluencia de  los  astros,  tal  como  la 
había  considerado  la  astrología.  En 
cuanto  á  las  predicciones  sacadas  do 
sus  observaciones  astronómicas,  se  lo 
disculpa  diciendo:  «que  no  hacía  otra 
cosa  que  ceder  á  las  instigaciones 
de  los  principes  que  le  empleaban  j 
á  las  preocupaciones  d6  su  tiempo.* 
En  cuanto  á  las  otras  ideas,  son  fruto 
imaginación  idealista.  Kbpler 
había  buscado  durante  mucho  tiempo 
los  lazos  que  podían  existir  entre  las 
distancias  medias  de  los  planetas  al 
sol;  y  había  encontrado  que,  imagi- 
nando una  sucesión  de  esteras  de  ra- 
dios iguales  á  los  de  las  órbitas  de 
Mercurio,  Venus,  la  Tierra,  Marte, 
Júpiter  j  Saturno  j  circunscribiendo 
á  los  cinco  primeros  el  octaedro,  el 
icosaedro,  el  dodecaedro,  el  tetraedro ' 
y  el  hexaedro  regulares,  cada  sólido 
sería  inscrito  inmediatamente  en  la 
esfera  inmediata.  Pero  las  distancias, 
mejor  conocidas  hoj,  no  concuerdan 
los  números  que  se  obtieiien  de 
estas  consideraciones  geométricas, 
además  de  resultar  que  los  planetas 
descubiertos  posteriormente  no  po- 
drían ser  clasificados,  puesto  que  no 
pueden  tenerse  mis  de  ció* 
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Xefegle 


294 


KERA. 


dros jegnlares.  Sin  embargio,  Erh^b, 
además  de  su  poderoso  talento,  esta- 
ba dotado  de  una  pereererancia  á  toda 
prueba,  j  después  de  estas  ideas  que 
se  encuentran  expuestas  en  su  pñme- 

-  ra  obra:  Proiüvniu  ditertatúmwK  cot- 
mocrapiieériMt,  publicada  en  1596, 
dio  todaTÍa  on  paso  mis.  Una  rez  de- 
terminadas las  lejes  del  moTimiento 
de  loa  planetas,  estaba  demasiado  cér- 
ea de  BU  causa;  esto  es,  de  la  lev  M«ir- 
Amíoim,  para  uo  tratar  de  descubrirla. 
As!  se  le  re  hacer  residir  la  fuerza 
motriz  en  el  sol  j  comparar  la  acción 
de  esta  fuerza  al  flujo  de  luí  que  ema- 
na de  aquel  astro,  mostrando  la  afec- 
ción mntua  que  existe  entre  los  cuer- 
pos, r  probando  que  esta  atracción, 
semejante  á  la  del  imán,  es  propor- 
cional í  la  masa.  Lo  sorprendente  ea 
qne  la  comparación  que  establece  en- 
tre la  atracción  j  la  luz,  no  le  condu- 
jera í  la  lej  de  la  razón  inversa  del 
cuadrado  de  las  distancias.  Las  nocio- 
nes mec&nicas  estaban  poco  adelanta- 
das en  aquella  épqpa  j  ésta  fué  indu- 
dablemente la  cansa  de  que  KBn,KB 
dejase  ¿  Nevion  la  gloría  de  descu- 
brir al  principio  de  la  gravitación 
nniTersal.  Estos  presentimientos  de 
ella  se  encuentran  en  la  obra  que  tie- 
ne por  título:  Atlronomia  nova,  tice 
phitiem  caUtlit  (Praga,  1609).  A  Ek- 
PLSR,  dedicado  también  al  estudio  de 
la  óptica,  se  le  debe:  una  teoría  de  la 
visión,  algunos  estudios  sobre  la  re- 
fracción, una  tabla  de  refracciones  as- 
trondmicaa  j  diversas  explicaciones 
de  fenómenos  relacionados  con  la  as- 
tronomía. Entre  las  obras  de  est« 
grande  hombre,  las  principales,  ade- 
más de  las  que  ^a  hemos  citado,  son: 
De  sulla  novA  impede  lerpaUarii  (R»- 
ga,  1606),  obra  en  que  se  trata  de  la 
aparición  de  una  nueva  estrella  en  la 
constelación  del  Serpentario ,  j  en  la 
que  se  pretende  probar  que  el  princi-, 
pió  de  nuestra  era  debe  empezarse  i 
contar  cuatro  6  cinco  años  antes;  ¿>ú^ 
trica  (Francfort,  1611,  j  Londres, 
1653),  donde  estudia  las  propiedades 
de  los  lentes;  Banumia  miña*  (Leintz, 
1619),doDde  se  encuentra  expuesta  su 
tercera  lej.  Dt  eomenlit  Ubri  tret 
(Angsburgo,  1619),  donde  hace  mover 
los  cometas  en  linea  recta;  Tabula 
JimíolpiÚts  (Ulma,  1627),  dedicadas 
al  emperador  Rodolfo  II,  comenzadas 

'  por  Tjcbo-Brahe,  v  en  que  se  en- 
cuentra la  historia  de  la  invención  de 
los  logaritmos,  j  J,  Kepleri  towatiwn 
(Francfort,  16M),  obra  publicada  por 
su  hijo  y  en  la  que  se  describen  los 
fenómenos  celestes,  tales  como  apa- 
recerían en  un  observatorio  colocado 
en  la  luna. 

Kepleríano,  na.  Adjetivo,  Fítiea. 
Lo  perteneciente  k  Kepler.  |  Las  tbes 
LBTBS  KBPLKRiANAs:  Llámause  así  los 
principios  que  precedieron  j  facilita- 
ron el  descubnmiento  de  la  gravita- 
ción, como  si  Newton  descendiera  de 
Kepler,  en  cu  jo  sentido  se  dice:  los 

EBPLBKUNOS. 

Kemcele.  Qüboacklb. 
EnuoLoafi.  QitertueU:  francés,  i¿- 
rttOk. 


KÉRM 

K«raflIoao.  Qükk&filoso. 

EnuOLoaÍA..  QMenfiloto:  francés, 
k¿rapiglleiui!. 

Kerafilocele.  Qüsbatilocblb. 

ErniOLOofA.  Q;iera/iUeeU:  francés, 
kérc^hylto^le. 

KeramÍMio,  na.  Masculino  ^feme- 
nino. Sectario  musulmán,  cuya  doc- 
trina consista  en  suponer  que  ha  de 
entenderse  literalmente  lo  que  dice  la 
Beitia  del  Cora»  acerca  de  los  brazos, 
de  los  ojos  j  de  las  orejas  de  Dios. 

BTnioLoafA.  Kerim,  fundador  de  la 
secta:  bajo  latín,  kerimiimtit;  catalán, 
keraniá. 

Kerapseadis.  Qüsrapseudib. 

EtuioloqIa.  Qiur*pte%dii:  francés, 
ié'Mpteudit. 

Keratectomia.  QüBRATBCTOufA, 

BrofOLOofA.  Q^eraltcUmía:  francés, 
kénteeíomie. 

Keratina.  Qússatina. 

ETUioutoÍA.  Q,u4raii»a:  francés,  k¿- 
rattMt. 

Kerétitii.  Qi^eratítis. 

ErúiOLOaÍA.  Queratita:  franca,  i/- 
ralite.  Algunos  Diedonariet  traen  las 
formas  hfí'atUit  j  q%eratltes,  «infla- 
mación de  la  córnea,»  en  donde  ha- 
llamos dos  errores:  1.*  ieratlíie  es  vo- 
cablo anticuado;  3.*  qiKraÜtet  no  sig- 
nifica nada  en  lenguaje  técnico, 

K«TatoceIe.  Quebatocele. 

EriicoLoaÍA.  Qfurataeele:  francés, 
i^atoeile. 

Kerato-eatafllino.  Qdbrato-ssta- 

FILINO. 

EriiiOLoafA.    Q,Mento-*ttaJí¡ÍM: 
francés,  lAvta-tíapijiU». 
Kerato-táringeo.  Qubbatd-fasín- 

QBO. 

BmioLOofA.  Q.'unto-faríitjeo:  fran- 
cés, k¿raüypiatynfieñ. 

Kentonto.  Queratofito. 

EriMOLoafA.  Qneratojíio :  francés, 
i&atopAyle. 

Eenitógeno.  Qcbbatóqbho. 

ETtuoLoaÍA.  Qneraüffftno:  francés, 
i&aíOffHe. 

Kerato^lótis.  QnBBATOOLÓeis. 

Keratóide.  QnBBATÓiDB. 

BriHOLOofA.  QMTVt^ide:  francés, 
¡Uraiotde. 

KeratomalaBÍa.  Qubbatoualasia. 

EmioLOofA.  Qaeraiomalatia:  fran- 
cés, kératomalatie. 

Keratonizú.  Qdkbatoníxis. 

BriuOLOdÍA.  Q,%eraÍMiUñt:  francés, 
k/ralonyxit. 

Keratotomia.  Qüebatotouía. 

BriuOLoafA.  Qneraütomííi:  francés, 

Eeratótomo.  QDBBATÓTOifo. 

ErmoLoaÍA.  Q^ieratóUmo:  francés, 
hérateUme. 

Keraanográflcp.  QuRUAUNoaB^n- 
oo, 

EnHOLOGÍA.  Q,%eratM^rÁfico:  fran- 
cés, kérawKographiq^e. 

Kermes.  Masculino.  Sittoríanatm- 
ral.  Insecto  que  se  cría  en  la  coacoja 
j  d«l  cual  se  extrae  un  hermoso  tinte 
encamado  6  de  color  de  grana.  De  su 
nombre  se  han  derivado  las  palabras 
CABuiH  j  CABHBSf.  I  uiNBBAL.  Cierta 
preparación  roja  ó  encamada  de  anti- 
monio. 


KHOD 

ETTifOLOGÍA.  1,  Árabe  «í-^ninañr 
del  artículo  árabe  al,  el  (qwmit}: 
latin  técnico,  ckermtet;  portugués, 
herma;  francés,  Jisrmit. 

2.  Bn  el  Diccionario  del  padre  Jo- 
rónimo  Víctor  significa  grano  de  es- 
carlata. 

K«m.  Kbsba.  La  fonna  ierra, 
qne  se  encuentra  en  algnnos  Dieda- 
HOriot,  no  tiene  raíz. 

Kerria.  Femenino.  Boíámiea.  Ar- 
busto del  Japón,  perteneeienta  í  un 
género  de  rosiceas, 

EnuourafA.  Belleadta  Kan,  botá- 
nico inglés,  á  quien  Be  dedicó  dicha 
planta:  latín  técnico,  xstiRiA.  japónica; 
francés,  Áerrte. 

Keara.  Masculino.  Orma&tica  Ór*- 
be.  Uno  de  los  tres  signos  de  qne  se 
sirven  los  árabes  para  formar  los  so- 
nidos. 

EttuolooIa.  Árabe  kttra. 

Setena. — El  ietra  suena  como  la  t  j 
se  coloca  debajo  del  nombre,  en  for- 
ma de  nna  pequefla  ra^  horizontal, 
semejante  a  nuestro  guión. 

1.  Khan.  Masculino.  Títolodela 
autoridad  soberana  «n  Tartaria;  j  aaf 
se  dice :  el  eban  de  ¡ot  tártarot.  \  En 
la  Puerta  Otomana,  únicamente  el 
gran  señar  puede  llevar  el  título  de 
KHAN,  pospuesto  í  su  nombre:  tallmi 
Selim  KHAN,  f  En  Persia,  el  título  de 
KHAN  designa  ú  rango  de  los  gobet- 
nadores  de  provincia. 

BruoLoofA.  Persa  kÁaa,  variante 
de  nn  nombre  tártaro,  qne  %ignifiea 
disiiatario,  príncipe:  fnacéa,  kia». 

2.  Kban.  Masculino.  Fonda  para 
los  pasajeros  en  Oriente. 

EriiioLoaÍA.  Árabe  ikSa,  en  rela- 
ción con  kia»eh,  casa:  francés,  kkam. 

Khanato.  Masculino.  Dignidad; 
t«rritorio  de  jurisdicción  del  khan. 

Btiuolooía.  Kiaa  i. 

Kharixi  ó  Alkarizi  (  Jbhudas  van- 
Salomón).    Rabino   español   del  ai- 

?lo  XII.  Viajé  por  Palestina,  Greda, 
ersia,  Moscona,  Alemania  j  Fran- 
cia, j  además  de  algunas  poesías  j 
traducciones  al  hebreo,  dejé  con  el 
título  de  Taehleautti  un  traigo  da 
retórica,  moral  j  poesía. . 

KhedÍTe.  Masculino.  Títnlo  dado 
al  virrey  de  Egipto,  único  que  se  em 
plea  en  la  actuahdad. 

EriMOUiaÍA.  Persa  íhedin,  princi- 
pe, rey,  soberano:  francés.  íUdive. 

Khodon  (Fba).  Fundador  delbu- 
dhismo  siamés,  binnan  j  cambogiano, 
que  nació  en  una  ciudad  de  la  India, 
llamada  KahiÜafat,  por  loa  años  de 
543  antes  de  nuestra  era,  y  murió 
en  463.  Era  hijo  de  Sirosuthot,  rej  de 
un  pequeño  estado  de  la  India,  j  de 
1aprincesaUaba-Ma^.  Se  casó  con  la 
princesa  Pinfa,  de  quien  tuvo  nn  hijo; 
pero  poco  después  renunció  á  sn  es- 

risa,  i  su  palacio  y  á  su  corona,  huvó 
las  selvas,  se  hizo  bonzo,  j  al  cabo 
de  seis  años  de  vida  contemplativa, 
salió  de  su  retiro,  seguido  de  una 
multitud  de  discípulos,  con  los  cuales 
recorrió  las  principales  ciudades,  pre- 
dicando una  le;  nueva.  No  sólo  fiíé 
bien  recibido,  sino  que  hizo  nume- 
rosos pioflflitos;  ñero  al  misma  tíem- 
uigitizedby VjOOQIC    , 


KILO 

po  sa  doctrina  j  bus  virtudes  le  sub- 
citATou  enemi^oa ,  que  después  de 
h&ber  intentado  darle  muerte,  al  fin 
le  envenenaron  en  una  comida.  La 
teogonia  india  ha  divinizado  á  este 
personaje,  considerándole  como  la 
cuarta  encamación  da  Budba. 

Kiang.  Masculino.  Palabra  china 
que  significa  río  y  entra  en  la  compo- 
sición  de   muchas   voces    geog^fi- 


KÍBSter.  Masculino.  CHn 
f%a.  Vendaje  en  forma  de 


ría  anli- 
íf  para 
mantener  uñidos  los  fragmentos  de  la 
rdtula  en  caso  de  fractura. 

Kiaatro.  Masculino.  Ejaster. 

Kibla.  Femenino.  Punto  hacia  el 
cual  se  vuelven  los  mahometa&os, 
cuando  oran. 

EriuoLoafA.  Xr&be  gibla,  enfren- 
te; esto  es,  en  dirección  del  templo  de 
la  Meca:  francés,  ii6¡a,  kiblal. 

Kief.  Masculino.  Yigésimaquinta 
Ierra  del  alfabeto  turco. 

Kifonisino.  Quifonismo. 

Etuioloqía.  Quífo*Íimo:  francés, 
iypionitau. 

Kiliárea.  Femenino.  Medida  de 
superficie  que  equivale  &  mil  ¿reas  6 
diez  hectáreas. 

Kilo.  Prefijo  técnico,  del  griego 
X^ioí  [eAUioi),  mil,  el  cual  se  antepo- 
ne &  varias  unidades  del  sistema  mé- 
trico para  expresar  la  idea  de  millar. 

Kilogramo.  Masculino.  Medida  de 
peso  que  tiene  mil  gramos.  Equivale 
próximamente  i  dos  libras  j  una  sex- 
ta parte  más. 

Étixoloqía.  Griego  y(Xioi  {cktíioi); 
mil,  T  grano:  francés,  Jíikaramme, 

Kilolitro.  Masculino.  Medida  de 
capacidad  que  tiene  mil  litros. 

EtivolooIa,  Griego  cAilioi,  mil,  j 
litro:  francés,  ÜloUtre. 

Kilómetro.  Masculino.  Medida  de 
longitud  que  tiene  mil  metros.  Una 
legua  española  equivale  á  algo  más 
de  cinco  kilómetros  j  medio. 

ETOioLoofA.  Griego  cMlioi,  mil,  j 
tnétron,  medida;  ^{^loi  [liTpov:  francés, 
küomilre;  catalán,  íil^tHíCro, 

Reteia. — Atendido  este  origen,  cla- 
ro es  que  kildneíro  debería  escribirse 
jiUófneíro,  chiUmetro  ó  quilámtiro,  se- 
gún puede  verse  por  el  valor  ó  la  pro- 
nunciación que  hemos  dado  á  la  le- 
tra y  (cM).—Miriámelro  debería  ser 
también  mjfri^autro,  miri^metro,  por- 
que diez  mil  es  píptoi  (myrioi):  así  de- 
cían los  griegos  tt^rioiarpot  (que  da 
diez  mil,  6  muchísimos,  frutos)  como 
nosotros  decimos  Umómetro  j  no  ter- 
mámth-o. — No  son  estos  los  únicos  re- 

rros  que  ponen  Iob  buenos  helenistas 
las  voces  griegas  aplicadas  hacia 
fines  del  siglo  xviii  al  nuevo  sistema 
métrico  decimal.  Casi  todas  (dicen) 
son  de  una  formación  irregular.  J)e- 
eívulTO  es  nombre  medio  latino  j  me- 
dio griego,  J}ecámetro  es  el  único  que 
está  formado  según  las  reglas  de  la 
lengua  griega.  Grama  6  grano,  que 
quiero  decir  Utua,  es  voz  pésimamen- 
te escogida  para  la  idea  que  se  la  hace 
expresar.  Pero  el  uso  ha  pasado  por 
encima  de  todos  esas  irregularidades, 
echándoles  el  sello  tan  profundamente. 


K[NK 

qneHoydíasonja  casi  irreparables,— 
Acerca  de  la  autoridad  del  uso,  da 
Varron  (en  su  tratado  de  ¿íttyw  íaíi- 
*a,  IX,  i6)  un  consejo  muj  ingenio- 
so. Cuando  el  uso  (dice)  ha  autoriza- 
do voces  irregulares,  pero  que  todavía 
están  poco  arraigadas  ó  generaliza- 
das, refdrmense  sin  demora;  pero  si 
están  mu;  arraigadas,  v  es  casi  im- 
posible tocar  á  ellas,  lo  mejor  será 
usarlas  lo  menos  posible:  de  este  mo- 
do se  volverán  añejas,  j  luego  será 
más  fácil  reformarlas.  Ctmtiitl  in  eon- 
svetwiíne  contra  rationm  alia  verba  ita 
ulea/adli  íoUtpotint,  alta  ut  otWtm- 
ÍMT  atejixa;  qva  ImÜMr  Hartnt  ac  etm 
o^eñtvm«  commatari  peuinl,  líalim  ad 
raiionem  eorrigí  oporíet;  gya  lame»twat 
ita  Mt  m  pratentia  corrtgere  neq*eat' 
qm%  ita  aicat,  hit  oporíet,  ti  pottit, 
mn  %ti;  tic  m»  ohtoUtcmt,  ac  pottea 
jam  oblierata  faeiUiu  corrigi  pottrvnt. 

Kilopodia.  QuiLOPODiA,, 

EtiholoqU.  Qailopodia:  frunces, 
\yllopodie. 

Kima.  Masculino.  Botánica.  Tri- 
dacno  gigante. 

ETiuoLoafii.  Malajo  ktna:  francés, 
kima;  latin  técnico,  chima ¡figat, 

Kimry.  Sustantivo  y  adjetivo.  Len- 
gua céltica  que  tiene  tres  dialectos 
principales:  el  ntUh,  hablado  en  el 
país  de  Galles,  muerto  boj;  el  cómico 
ó  eonutliano,  que  se  hablaba  en  otra 
comarca  de  Inglaterra,  j  el  arvuricane 
ó  bajo  bretoñ,  hablado  en  Bretaña,  pro- 
vincia de  Francia.  Por  kimry  se  suele 
entender  el  melth  6  galo. 

Etimolooía.  Francés  h]/mri,  hi/nri- 
q%t,  kimry q%e. 

Kinato.  QuiNA,TO. 

ETiHOLoaü.  Qmiwto;  francés,  ií- 
ttate. 

Kinesia.  Femenino.  Facultad  que 
tiene  el  alma  de  imprimir  movimien- 
to á  los  miembros,  tratándose  de  la 
serie  de  funciones  que  dependen  de 
los  actos  volitivos. 

E-rwoLOof  A.  Bajo  latin,  ki»etia;  ca- 
talán, kinaia. 

Kíneaimetría.  Femenino.  Medida 
del  movimiento. 

ExiuOLoaÍA.  Kinttia  y  metro:  bajo 
latin,  kiiutimtÍTia;  catalán,  kinetiwie- 
trla. 

Kinesiterapia.  Quinesitbba^u. 

ETiuoLoofA.  Q»iitetiterapia:  fran- 
cés, kinétithérapie. 

Kinesódico.  QuiNEsónico. 

Etiuoldoía.  Quinetádieo:  francés, 
kirütodiq*t. 

King.  Masculino,  Nombre  común 
á  todos  los  libros  Be  los  filósofos  chi- 
nos. [|  Los  CINCO  KIN03.  Nombre  de 
los  libros  sagrados  de  la  China,  los 
cuales  contienen  la  doctrina  filosófica 
j  moral  de  Confucio.  (LiTTBd.) 

Etiii(>looía.  Chino  king:  francés, 
hing. 

Kinico.  QuCnico. 

BTiMOLoaÍA.  QKfttúo;  francés,  kini- 

Kinkajon  y  Kinciyou.  Masculino. 
Zoología.  Género  de  mamíferos  plan- 
tígrados,  que  comprende  una  sola  es- 
pecie: el  polot  canaivohuíuí,  que  habi- 
ta en  la  América  ecuatorial. 


EIRI 


295 


Etiuoloqía.  Voeaih  indígtna!  fr»n- 
cés.  lineajou,  hinkajou, 

Kinnogra&on.  Quinnoqe&pion. 

ETiuoLoofA.  QuinHogra/ía:  francés, 
kynnographio». 

Kínnor.  Masculino.  Especie  de 
arpa  que  usaban  los  hebreos.  (Caba- 
llero.) 

Jletríla.—'Ea  medio  de  mil  opinio- 
nes contradictorias,  sácase  en  limpio 
que  el  kinnob  era  un  instrumento  de 
madera,  que  tenía  una  forma  trian- 
gular, que  estaba  montado  con  ner- 
vios ó  intestinos  de  animales,  tendi- 
dos á  lo  largo  del  instrumento  j  que 
el  número  de  sus  cuerdas  era  muj  va- 
riable. (La  Faob,  Bittoire  gén&ale  de 
la  miuique,  tone  12,  po^e  292.) 

Kinorrhodoii.  Femenino.  Larijsa 
silvestre  que  nace  en  los  parajes  in- 
cultos. Tiene  pocas  hojas,  que  se  mar- 
chitan fácilmente,  j  á  cualquier  vien- 
to se  caen,  y  queda  un  botón  grueso, 
que  se  madura  por  el  otoño,  j  se  co- 
noce estarlo  en  el  color  muv  rubio  que 
adquiere,  ;  del  se  hace  la  conserva 

ri  en  las  boticas  se  llama  i^norrho- 
.  Es  voz  griega,  que  significa:  Ro- 
sa de  perro.  (Academia,  Dicáonario 
de  1728.) 

KinoVate.  Quimovate. 

Etiuoloqía.  Quinotiate:  francés,  kt- 
nóvate. 

KinÓTÍco.  Quinó  VICO, 

Etimoloqía.  Qvüuhieo:  francés,  ii~ 
novjoite. 

Bjojan.  Masculino.  Hittoria  Sagra- 
da. Nombre  de  un  ídolo  que  los  israe- 
lit&B  adoraron  en  el  desierto.  (Biblia.) 

Kiosko.  Masculino.  Mirador  ó  pa- 
bellón de  gusto  oriental,  con  que  sue- 
len adornarse  los  parques  y  jardines. 
II  Por  extensión  se  empieza  á  dar  igual 
nombre  á  los  pabellones  ó  tiendas  cir- 
culares, ó  de  construcción  varia,  que 
sirven  pora  depósito  ó  despacho  de  di- 
ferentes artículos  en  las  plazas  j  si- 
tios más  públicos. 

Btiuolooía.  Persa  v  tuvo  iiehk, 
koSekk,  quinta:  franca,  kiotgue. 

Kiosqnifonae.  Adjetivo,  Que  tie- 
ne forma  de  kioslco. 

Kiótomo.  QuiÓTOiio. 

ETiuOLoaÍA.  Qiuidtomo:  francés,  kto- 
tomt. 

Kiriado,  da.  Participio  pasivo  del 
verbo  kiriar.  Aquel  á  quien,  ó  por 
quien,  se  cantan  los  kjries  ó  respon- 
sos. (ÁcADEMU,  Biscümario  d*  i*S6.) 

f Que  todo  paede  puttta 
por  venir  ea  proeesioik 
kvriada  da  los  DÍOo« 
la  mujer  que  noa  cansó.* 

(QuaviH),  UuM  1.') 

Kiriar.  Activo.  Cantar  los  kjries  í 
responsos.  Es  voz  inventada  j  forma- 
da de  la  palabra  hyriei,  (Academia, 
Diccionario  de  1126.) 

Kirie.  Masculino.  La  deprecación 
que  se  hace  al  Señor ,  llamándole  con 
esta  palabra  griega,  al  principio  de 
la  misa.  Se  usa  mas  comunmente  en 
plural. 

EtiholoqÍa.  Kifieleiton. 

Kirieleisar.  Activo.  Cantar  el  ki- 
rieleisón, de  cura  voz  se  formó,  in-      , 

icjitizedbyLjOOQle 


29»  KIST 

T«nUndok.  (ÁaumOÁ. ,  J)iceienmc 

di  me.) 

(Y  Klamente  en  el  bAo 
óaj  á  la  tumba  nna  Tiita, 
U  y<a¡  que  lae  lirMeiMn, 


(Aiunmo  Punu-EON,  lui  obru.J 

Kirieleisón.  Masculioo.  Eirib. 
Fumiliar.  El  canto  de  loa  entierros  j 
oficio  de  difuntos.  O  Cantar  sl  kibik- 
LBisoN.  Fntae  fuailiu'.  Pedir  miseri- 
cordia. 

Etiholooía..  Gñe^  xiípit  (iyrie), 
TOCAtiTO  de  xúpt»c  (kj/riút).  Señor,  j 
ÍXÍ7¡my  (eUet^ti},  ten  piediid,  forma  de 
IXí(i>,  tener  miserícordia;  «ten  miseri- 
eoidja,  |oIiSefiorI*  francés,  Í¡/rí¿-¿i¿i- 
tm. 

Kyries.  UasculÍDO.  Aqnella  parte 
de  la  misa  en  que  se  repito  varías  ve- 
ces la  Toi  i¡/ne¿leiitM:j  así  se  dice: 
«Están  en  los  k^es.»  Es  toz  c^riegia. 
[Academia,  Dvxümario  de  1736.} — 
«La  repetición  de  estos  clamores  sig- 
nifica también  la  repetición  de  los  iy- 
ria,*  (Fhat  Luis  db  Granada,  Com- 
ptudio  di  ¡a  doctrina  erUtwui.}~-*PaT 
alusión  significa  la  repetición,  conti- 
nuación, 6  abundancia  de  alguna 
cosa.  *  ( AcADniíA ,  Diaionaru»  de 
1726".)  •— «litM  Tiejoa  bebieron  sím 
sme,  los  mozos,  üd  omnia,  j  las  sefio- 
ras,  los  KTBiBS.*  (CbrtÍmtks,  Note- 
íaiefeMplúret.) 

Kiriologia.'  QuiRioLooÍA. 

EriuoLoaÍA.   Qñríolc^ia:  francés, 

Einológico.  Qdibiolóqico. 

EriMOLoaÍA.  QhítíoI^íco:  francas, 
Ij/riolofft^Me. 

Kirronósis.  Quirrohósis. 

BtuioloqÍa.  Q,ittrro»ítit:  francés, 
íirtviwte. 

Kirs-vaur.  Ejrscb-wassbb. 

BTUioLoaÍA.  La  forma  kirt-muer, 
c^ue  traen  algunos  Diecúmarwt,  no 
tiene  raíz. 

Kirsch-wasser.  Masculino.  Licor 
espirituoso  obtenido  por  ladestilacion 
de  ciertas  cerezas  silvestres. 

BrtMOLoaÍA.  Alemán  Emchnatter; 
de  hirtch  ,  cereza ,  j  ntuer ,  agua, 
«agua  de  cereza;>  ürácés,  iw-fcAnnu- 
ler. 

Kislar-agá.  Masculino.  Jefe  de  los 
eunucos  negros  en  el  serrallo. 

Kiste.  Kisto. 

Kistíco,  ca,  d  qnistico,  ca.  LA- 
jetivo.  Cim^ia.  Lo  relativo  al  kisto  6 
quiste,  encujo  sentido  se  dice:  cavi- 
dad KÍSTICA. 

BTiuoLoaÍA.  Xü(9.-  francés,  ;lú- 

Kisto.  Masculino.  Patología.  Veji- 
ga 6  saco,  por  lo  común  membranoso, 
S[ue  se  desarrolla  anormalmente  en  di- 
erentes  regiones  del  cuerpoj  que  con- 
tiene humores  ó  materias  alteradas. 

ExiuoLoaÍA.  Griego  xiIítií  (kyttit), 
vej^a:  francés,  kiiU. 

RsteüA. — 1.  El  kúto  6  quisto  es  una 
membrana  sin  abertura,  la  cual  se  des- 
arrolla accidentalmente,  .mediante  la 
dilatación  de  los  conductos  excretores 
de  las  diversas  especies  de  glándulas, 
cujo  orificio  se  obstruye.  «Muchas 
reces  el  humt^  se  halla  encerrado  eu 


KLBB 

un  KISTO  7  membrana  qne  le  ei  pro* 
pia.  (Parió  ,  V,  i6.) 

3.  Convendría  escríbir  qrtitlo,  á  fin 
de  uniformar  nuestra  ortografía,  dan- 
do á  los  vocablos  de  esta  serie  una  for- 
ma espaAola. 

Kistotomia.  QuiSToroufA. 

Etimolooía.  Qtiútotostía;  firancéa, 
ki*totomie. 

Kistótomo.  QuisTÓTOuo. 

ETiHOLOofA.  QaiiAfieMHo:  francés, 
kiMMoau. 

Kleptomania.  ClkptouanÍa. 

ETiMOLoaÍA.  Clept»ÉumÍA;  francés, 
ki^iomamie. 

Ki-Ti8a.  FiliSsofo  chino,  que  vivía 
en  el  siglo  xiii  antes  de  nuestra  era. 
Era  tío  del  emperador  Cheou-Siu,  á 
cu  JO  sanguinario  furor  siSlo  coaaiguiá 
escapar  fingiéndose  loco.  Bajo  el  rei- 
nado del  sucesor  de  este  príncipe, 
Wou-Wang  (1122)  reapareció  en  la 
corte  j  llegiS  á  ser  gobernador  de  la 
Corea.  Sus  ideas  científicas,  filosiSficas 
j  políticas,  que  se  encuentran  expues- 
tas en  el  lÁoro  tagrado  de  lot  aMlet, 
del  que  Pauthier  na  hecho  la  traduc- 
ción en  los  Libros  iagradot  dt  Oriente, 
son  consideradas  por  algunos  como  un 
preludio  del  sistema  de  Confucio.  Para 
muestras  de  las  reglas  de  conducta 
que,  según  Ki-Tsbu,  debe  seguir  un 
soberano,  citaremos  el  siguiente  trozo 
de  su  libro:  «El  soberano  debe  culti- 
var la  virtud,  reprimir  el  vicio  j  las 
malas  pasiones  de  sus  subditos;  re- 
compensar el  mérito  y  el  talento;  mos- 
trarse indulgente  con  los  que  carecen 
despojo;  firme,  con  los  que  son  ricos, 
fuertes  y  poderosos.  Debe,  sobre  todo, 

fiara  inspirar  odio  al  vicío  j  amor  i 
a  virtud,  alejar  de  su  persona  á  los 
hombres  viciosos  j  rodearse  de  hom- 
bres virtuosos  j  de  instrucción.» 

Kleber  (Juan  Bautista),  Uno  de 
los  generales  franceses  de  la  época  de 
la  Involución  que  más  se  distinguie- 
ron por  su  valor  y  sus  conocimientos 
militares  en  las  guerras  de  la  ropiibli- 
ca,  que  nació  en  Estrasburgo  eu  1753 
y  muríó  el  14  de  Junio  de  1800.  Era 
hijo  de  un  modesto  obrero;  pero  dos 
nobles  bávaros  le  dieron  medios  de  ir 

París  á  estudiar  las  matemáticaB  j 
la  arquitectura,  entrando  luego  como 
alumno  de  la  escuela  militar  de  Mu- 
nich. Alistado  al  servicio  del  Austria, 
en  el  regimiento  de  Kaumitz,  donde 
fué  subteniente  en  1776,  presenta  su 
dimisión  en  1783,  entró  en  Francia  j 
obtuvo  una  plaza  de  inspector  de  las 
fortificaciones  públicas  de  Bellfort. 
En  1792,  partid  coñio  voluntario;  sir- 
vió á  las  órdenes  de  Custine;  se  hizo 
notar  por  su  bravura  j  sus  conoci- 
mientos militares;  defendió  á  Magun- 
cia, como  ajudante  general,  j  dió  co- 
mienzo á  su  reputación  militar  en  este 
puesto,  por  mas  que  no  consiguieron 
conservar  la  ciudad.  Encarcelado  des- 
pués de  larendicion  déla  plaza,  fuéeu- 
vÍE|do  más  tarde  como  general  de  bri- 
gaas  álaVendée,  donde  se  distinguid 
en  el  encuentro  de  Torfou,  en  el  que  con 
4.000  hombrea  resistió  á  20.000  ven- 
deauos;  decidió  la  victoria  en  Choletj, 
después  de  una  desgracia  momeutá- 


KLOP 

nea,  batíií  i  los  Tendíanos  en  Mana  j«a 
Savenaj.  Hubiera  terminado  la  guer- 
ra civil,  si  se  le  hubiese  dejado  admi- 
nistrar el  país  insurrecto  como  élqu^ 
ría;  pero  el  comité  de  Salud  pública 
hizo  funcionar  la  guillotina,  Elkbkr 
demostró  su  indignación  j  fué  dester- 
rado. Sin  embargó,  bien  pronto  sus 
talentos  militares  fueron  neceaarioa  j 
en  1794  fué  nombrado  general  de  di- 
visión j  enviado:  primero,  al  ejército 
del  Norte,  y  luego,  al  del  Sambre  j 

ÍMousa.  AUí  se  cubrió  de  gloría  en 
leurua;  destrozó  á  los  enemigos  en 
Marchienea;  tomó  á  Mons,  Lovaina  j 
Maestrich  j  dirigió  durante  el  invier* 
no  el  sitio  de  Maguncia.  En  1795, 
hizO  prodigios  á  la  cabeza  de  un  ala 
del  eiército  de  Jourdan,  forzó  el  paso 
del  liliin  j  venció  al  príncipe  de  Wur- 
temberg,  en  Altenkirchen;  al  general 
Erav,  en  Ealdieck,  j  al  general  War- 
tensleben,  en  Fñédoerg.  Estos  ferian- 
fos  iban  á  ser  coronados  por  la  rendi- 
ción de  Francfort,  cuando  cajú  en  de» 
fracia  del  Directorio  fl797).  Retirado 
Estrasburgo,  trabajé  en  sus  Mnu- 
riat,  hasta  que  Búnapart«,  encargado 
de  la  expedición  de  Bgipto,  y  querían- 
do  tener  á  bu  lado  los  mis  hábiles  ge- 
nerales, llamó  á  KLESKa,  que  acepté 
el  puesto  que  se  le  ofrecía.  Al  escuar 
los  muros  de  Alejandría,  recibid  un 
balazo  en  la  cabeza,  que  le  tuvo  al?na 
tiempo  postrado,  pero  apenas  restable- 
cido, acompañó  al  general  en  jefe  á  Si- 
ria j  se  hizo  admirar  en  Jaffa,Corsoun, 
Gaza,  Mont«-Tabor  j  Abulcir.  Bona- 
parte,  al  abandonar  el  Egipto,  confié 
el  ejército  á  Elebbr,  que  consintaó  en 
ta  convención  de  El-Arisch,  para  vol- 
ver con  sus  soldados  á  Francia;  pero 
el  almirante  inglés  Eeith  se  n^é  á 
ratificarla,  y  exigiendo  que  los  fran- 
ceses se  rinuiesen  como  prisionerosde 
guerra.  Klebbk  indignado,  puso  en  la 
orden  del  dia-la  carta  del  almirante, 
seguida  da  estas  concisas  palabras: 
tildados,  á  tales  insolencias  no  se 
contesta  más  que  con  la  victoria.  Pre- 

E araos  á  combatir.»  La  batalla  de  He- 
ópolis  fué  ganada  por  10.000  fran- 
ceses contra  60.000  turcos  j  el  alto 
Egipto  quedó  nconquistado.  El  ven- 
cedor, ocupado  en  consolidar  su  obra, 
empezaba  á  hacer  sentir  las  conse- 
cuencias de  una  sabia  j  enérgica  ad- 
ministración, cuando  un  musulmán 
fanático  le  asesinó  en  el  Cairo,  hacien- 
do perder  á  la  Francia  una  de  sus  mis 
legitimas  glorias.  El  elogio  de  Klkbsb 
fue  pronunciado  en  Egipto  por  Fou- 
rier,  j  en  París,  por  Garat.  Estrastur- 
go  le  levantó  una  estatua  colosu  en 
bronce  el  14  de  Junio  de  1840.  Elb- 
BRR  fué  un  verdadero  héroe.  Tenía  ont 
estatura  elevada,  una  hermosa  firun 

{'  un  rostro  en  que  se  reflejaba  elvi- 
or  de  su  alma  j  la  nobleza  de  su  ca- 
rácter. 

SaúMeit.—KLSBEA  unía,  á  un  va- 
lor audaz  y  sereno,  una  inteligencia 
penetrante  y  un  golpe  de  vista  segu- 
ro. Completaban  su  noble  y  elevado 
carácter  la  instrucción  del  nombra  da 
Estado  y  la  nobleza  del  caballero. 
Klopstock  (FxDBBioo  Oottlub}. 
uigitizedby  VjOOQIC 


KLOP 

tTno  de  los  grandee  poetas  de  AJema- 
nia,  que  naciij  en  Quedlünburgfo  (Sa- 
jonia)  el  2  de  Julio  de  1724,  j  m\mó 
el  2i  de  Marzo  de  1803.  Eatudi<í  en 
Jena  7  en  Uunicli,  y  se  adliini5  al 
círculo  de  hombres  emioeatea,  cuyos 
libros  T  folletos  iban  dirigidos  contra 
Gottscber,  defensor  infatigable  de  las 
imitaciones  j  de  las  tntduc^jonea.  Sin 
""embargo,  se  mezcló  poco  en  las  dis- 
putas de  escuela,  y  en  lin^r  de  eacri- 
bir  para  demostrar  que  ios  alemanes 
debían  pensar  en  producir  por  sí  mis- 
mos, prefina  predicar  con  el  ejemplo. 
Separándose  de  los  caminos  trillados, 
abordó  un  asuntó  más  difícil  j  gran- 
de que  el  de  los  poemas  épicos  más 
famosos,  j  el  afio  de  1748  aparecieron 
loe  tres  primeros  cautos  de  la  Metia- 
d».  Su  aparición  produjo  en  Alemania 
entere  uu  sentimiento  unánime  de 
asombro,  hasta  el  punto  de  colocar  el 
nombre  de  su  autor  al  lado  de  loe  de 
Milton  j  Homero.  A  pesar  de  los 
apláneos,  Elobptoce  prosiguió  su 
obra  con  la  lentitud  j  la  calma  que 
reclamaban  la  trascendencia  j  la  ma- 
jestad del  asunto.  Después  de  haber 
visitado  la  Suiza,  diÓ  á  la  estampa 
en  1751  los  cinco  primeros  cantos,  j 
en  1755  los  completó  con  cinco  más, 
llegando  con  ellos  basta  la  muerte 
del  divino  Mesías.  Entonces  residía 
en  Copenhague,  adonde  había  sido 
llamado  por  Federico  Y,  cuando  ja 
había  contraído  matrimonio  con  Mar- 
garita Moler,  más  conocida  por  el 
nombre  de  Meta  j  la  misma  que  el 
poeta  canta  con  el  de  ddH  en  su  Me- 
tiada.  Los  diez  últimos  cantos  de  este 
poema,  que  son  loe  que  celebran  la  Re- 
snrreccion  y  los  prodigios  de  que  fué 
acompañada,  no  aparecieron  hasta 
1773.  Toda  la  obra  está  escrita  en  Ter- 
sos hezáme&xis  á  imitación  de  los  an- 
tiguos. Klobptoce  quiso,  como  lo  in- 
dica el  nombre  de  su  epopeya,  cantar 
el  advenimiento  del  Moím,  Lo  qué 
Milton  había  encontrado  en  el  Anü^iio 
Faiammlo,  el  poeta  alemán  lo  encon- 
tró en  el  N*evo.  Como  Milton,  perma- 
nece fi  el  á  todas  las  trodi  ci  ones  bibli  cas , 
permitiéndose  sólo,  en  su  calidad  de 
poeta,  escogerlos  nombres,  los  hechos 
y  las  fechas  que  convienen  mejor  á 
sus  cantos.  Bl  poema'la  Maiada  está 
lloDode  poesía  y  de  elevación;  los  epi- 
sodios se  desarrollan  perfectamente 
conducidos,  y  en  las  narraciones  bri- 
lla ese  talento  que  sólo  poseen  los 
escritores  superiores.  Sin  embargo, 
las  disertaciones  pecan  de  difusas;  en 
su  estilo  se  nota  a  veces  una  hincha- 
zón que  afea  sus  muchas  bellezas;  sus 
héroes  están  demasiado  elevados  sobre 
el  nivel  de  la  humanidad  y  los  can- 
tos que  siguen  i  la  muerte  del  Sal- 
vador, carecen  del  interés  profundo 
que  en  el  cuerpo  de  la  obra  se  admi- 
ra. Mal  grrado  estos  defectos,  la  Me- 
liada  es  el  más  hermoso  poema  épico 
de  Alemania,  y  ocupa  y  ocupará  siem- 

{ire  un  digno  puesto  entre  las  más  ce- 
ebradas  epopeyas  antiguas  y  moder- 
nos. Además  de  este  poema  monu- 
mental, Elosptock  ha  legado  á  la 
posteridad  una  no  escasa  elección  de 


KNOX 

'  odas,  en  las  que  se  encuentra  á  veces 
la  elegancia  de  Horacio,  la  energía 
un  tanto  ruda  de  los  antiguos  bardos 

Íel  entusiasmo  sincero  &  los  poetas 
ebráicos;  tres  tragedias,  tituladas  la 
Muerte  de  Adta,  Salomón  y  David;  un 
poema  heroico  y  patriótico,  que  lleva 
por  nombre  Seman;  algunos  ensayos 
en  prosa  y  una  correspondencia  tan 
voluminosa  como  interesante.  Las 
obras  de  Klobtock  han  sido  coleccio- 
nadas por  G<Bschen  (Leipzig,  1798  y 
1809,  7  volúmenes  en  4.^);  por  MM. 
Spindier  y  Back  (Leipzig,  18  volú- 
menes en  8."),  y  por  Cotta  de  Stutt- 
gart,  del  cual  existe  una  edición  en 
un  solo  volumen  en  folio,  De  la  Me- 
fiada  existen  traducciones  á  la  mayor 
parte  de  los  idiomas;  pero  las  mejo- 
res son  las  hechas  al  francés  por 
d'Honer  (1825,  3  volúmenes  en  8.°) 
j  M.n»  A.  de  Carlowitz  (1847,  un  vo- 
lumen en  12.'). 

KDÍpperdoiling  ó  Knipper-Dol- 
link  (fiBBNA.EDo).  Jefe  de  los  anabap- 
tistas de  MOnster,  que  nació  &  fines 
del  siglo  IV  y  murió  en  1536.  Acogió 
en  su  cosa  á  Juan  Matshys  y  á  Juan 
do  Leyden,  y  predicó  públicamente  la 
doctrina  de  su  secta,  por  lo  cual  fué 
encarcelado  varias  veces.  En  1534, 
los  anabaptistas  le  nombraron  burgo- 
maestre de  MOnster,  mientras  que 
Juan  de  Leyden,  entregándole  la  et- 
pada  de  Sanuim,  le  erigía  ejecutor  de 
la  justicia.  Con  esta  espada  en  la 
mano  y  acompañado  de  cuatro  satéli- 
tes, recorría  la  ciudad,  esparciendo  el 
terror  y  decapitando  por  sí  y  ante  sí 
á  los  que  se  openían  -á  su  autoridad, 
Cuando  Juan  de  Leyden  fué  aclama- 
do rey  de  loe  anabaptistas,  le  nombró 
tttaittder;  pero  cometió  tales  violen- 
cías,  que  tuvo  que  encerrarle  por  al- 
gunos dias.  Habiendo  al  fin  vencido 
el  partido  católico,  condenó  &  Enip- 
FBRDOLLiNa  Í  sor  desgarrado  con  te- 
nazas candentes,  y  en  seguida  atrave- 
sado con  la  espada  de  que  él  se  había 
servido,  lo  que  se  ejecutó  sin  que  des- 
mintiera por  un  momento  su  valor 
brutaly  su  bárbara  ferocidad.  El  ca- 
dáver filé  meüdoen  una  jaula  de  hier- 
ro y  colgado  del  campanario  de  la 
torre  de  San  Lamberto,  como  reliquia 
de  abominación  y  de  escándalo. 

Knont.  Masculino.  Suplicio  usado 
en  Rusia,  y  que  consiste  en  colgar  al 
paciento  de  modo  que  el  peso  del  cuer- 
po carga  sobre  una  viga  en  que  se 
apoya  el  vientre,  y  en  esta  disposi- 
ción se  descargan  sobre  la  espalda 
golpra  con  un  látigo  de  cuero  termi- 
nado por  bolas  de  alambre. 

BtiuolooU.  Huso  kno%t,  vocablo 
que  ño  existe  en  las  otras  lenguas  es- 
lavas v  que  parece  ser  de  origen  tár- 
taro: francés,  kiKmt. 

Knox  (Juan).  Uno  de  los  promo- 
vedores de  la  Reforma  en  Escocia,  que 
nació  en  Giffort  ó  en  Haddiugton  en 
1505  y  murió  en  Edimburgo  en  15J2. 
Estudió  en  la  universidad  de  San  An- 
drés, donde  las  doctrinas  de  Gerson  y 
de  Pedro  de  Ailly,  sobre  la  suprema- 
cía de  los  concilios  generales,  sembra- 
ron en  BU  espíritu  uis  primeras  semi- 


KNOX 


297 


lias  de  las  ideas  democráticas,  que 
quiso  más  tarde  introducir  en  la  Igle- 
sia v  en  el  Estado,  y  después  de  reci- 
bir los  órdenes  saceraotales,  se  dedicó 
á  la  enseñanza  de  la  filosofía.  La  lec- 
tura de  la  Biblia  y  de  los  Sontos  Pa- 
dres le  hicieron  repudiar  la  teoria  es- 
colástica; las  predicaciones  de  Tindal 
y  de  Wishart  le  llevaron  decidida- 
mente á  las  nuevas  doctrinas  religio- 
sas y  no  temió  propagarlas  desde  su 
cátedra  de  la  universidad.  Habiéndo- 
sele amenazado  con  la  hoguera,  tuvo 
que  huir  (1542);  pero  arrastrado  de 
nuevo  á  San  Andrés  por  un  motin, 
fué  hecho  prisionero  al  apoderarse  la 
regente  de  la  ciudad  (1547).  Fué  con- 
denado á  remar  en  las  galeras  france- 
sas y  recobró  su  libertad  en  la  época 
del  matrimonio  de  María  Bstuardo 
con  el  delfln,  volviendo  á  Inglatorre, 
donde  puso  toda  su  actividad  y  su 
elocuencia  al  servicio  de  la  Reforma, 
rehusando  un  obispado,  por  no  que- 
rer admitir  la  jerarquía  aristocrática 
del  clero  inglés.  Cuando  la  reina  Ma- 
ría restableció  el  catolicismo,  dejó  la 
Inglaterra  y  fué  á  ponerse  al  fronte  de 
una  iglesia  que  algunos  compatriotas 
suyos  habían  fundado  en  Francfort. 
Después  se  trasladó  á  Ginebra,  donde 
tuvo  por  maestro  y  por  amigo  á  Cal- 
vino,  á  quien  igualaba  en  infiexibili- 
(¿d  y  sobrepujaba  en  energía,  y,  por 
último,  aprovechando  la  política  tole- 
rante de  Uaría  de  Lorena,  resresó  á 
su  patria,  donde  se  preparó  a  ser  el 
organizador  religioso  de  Escocia  y  su 
dominador  moral.  Empezando  por  ga- 
nar á  la  nobleza  en  favor  de  sus  pro- 
yectos, muy  pronto  contó  con  la  adhe- 
sión de  lord  James  Stuard,  hermano 
natural  de  la  reina  y  prior  de  Son  An- 
drés, de  lord  Hom  y  de  lord  Erskine. 
Bajo  el  impulso  de  estos  poderosos 

Sersonajes,  dos  de  los  cuates  fueron 
espues  regentos  de  Escocia,  las  fami- 
lias influyentes  se  constituyeron  en 
congregaciones  religiosas  y  se  com- 
prometieron solemnemente  á  trabajar 
en  la  propaganda  de  sus  principios. 
Sostenido  por  lo  más  escogido  de  Es- 
cocia, Knox  se  puso  sin  temor  enfren- 
te del  clero  católico  de  Edimburgo. 
Allí,  durante  diez  dias  y  sin  ninguna 
oposición,  explicó  los  Evangelios  ante 
una  multitud  inmensa,  atraída  por  la 
elocuencia  de  sus  predicaciones;  pero 
cuando  quiso  arrastrar  al  pueblo  como 
había  arrastrado  á  la  nobleza,  la  opo- 
sición se  desencadenó  contra  él.  El 
clero  apeló  á  la  regento,  y  represen- 
tándote los  peligros  de  una  innova- 
ción religiosa,  obtuvo  fácilmente  ple- 
nos poderes  contra  el  audaz  predica- 
dor, de  quien  ya  había  tratadode des- 
embarazarse, por  medio  de  la  violen- 
cia, en  el  condado  de  Augus.  Knox 
comprendió  la  inutilidad  de  resistir  y 
partió  para  Ginebra,  donde  se  le  ofre- 
cía un  curato.  Sin  embargo,  no  por 
esto  dejó  de  incoársele  un  proceso,  en 
que,  acusado  y  fácilmente  declarado 
convicto  de  herejía,  se  pronunció  una 
sentencia  de  muerte  en  hoguera,  que 
sólo  en  efigie  pudo  cumplirse  en  la 
plaza  de  la  Cnt  ÁUéú»  BdÍJBbiiHro>-.  ,^  I  ^ 
TOMDiu      uigitizedbyVjlOOy  IL 


298 


KNOX 


Ed  e«t«  ¿poca  (1558}  fu¿  cuando  lan* 
t6  contra  María  de  Inglaterra,  la  re- 
gente de  Escocia,  j  Catalina  de  Medi- 
éis, su  violento  y  cuiioso  opÚBCulo: 
SI  Primar  tonido  dt  ¡a  tnmpeta  eo»tn 
el  moiutnioto  goUtnw  dt  tat  mitjera. 
Al  afio  siguiente,  volvió  á  flecocia 
llamado  por  sus  partidarios,  en  el  mo- 
mento en  que  la  funesta  influencia  de 
loB  Guisas  amenazaba  la  libertad  re- 
ligiosa. Las  persecuciones  le  precipi- 
taron i  la  revuelta,  inevitable  desde 
BU  llegada,  j  proscrito  por  un  conci- 
liábulo que  presidía  el  primado,  sub- 
levó i  Pertk,  acompañó  al  ejército 
protesianto,  quo  fué  a  apoderarse  de 
Edimburgo;  pero  que  no  pudo  manto- 
neree  allí,  levantando  por  todas  par- 
tes el  espíritu  de  tos  reformados,  ios 
cuales  dominaron  después  de  muerta 
la  regente  (1560).  Una  vez  duefios  del 
pats,  piden  al  Parlamento:  1.°,  que  el 
clero  católico  fuera  suprimido;  2.°,  la 
doctrina  de  latM¿ftoNCM«ÍM'condeDa- 
da;  3.*,  las  peregrinaciones,  probibi- 
das;  j  4.°,  subrogada  la  creencia  en 
el  purgatorio  j  en  la  intercesión  de 
los  santos.  El  credo  ó  profesión  de  fe, 
que  redactaron  simultáneamente  á 
propuesta  del  Parlamento,  fué  votada 
y  sancionada  por  aclamación,  &  con- 
jwcnencia  de  lo  cual  quedó  prohibido 
el  ejercicio  público  y  solemne  de  la  fe 
ca^lica.  La  austwa  disciplina  presbi- 
teriana de  Knox  quiso  imponerse; 
pero  halló  una  oposición  inveneible,  á 
causa  del  carácter  democrático  que  le 
ora  propio,  no  habiendo  logrado  que 
fuese  adoptada  sino  parcialmente.  Por 
fin,  durante  la  regencia  de  María  E»- 
tuardo,  desplegó  una  extraordinaria 
energía  de  obra  y  de  palabra,  comba- 
tíenoo  sin  tregua  el  poder  absoluto  j 
las  jerarquías  del  catolicismo.  Ademfú 
del  folleto  que  hemos  citado,  había  es- 
crito: Sxiorliuümet  crütümat  d  aqtn- 
llo$  qtuprofeta*  elRiMgeUo  dt  Critío 
«M  tí  revio  de  InglAterra  (1654);  Coríw 
i  ¡a  reina  María,  regente  dt  Etco- 
CM  (1556);  Brevt  exAoríacion  Á  Ingla- 
terra (1559)  ó  Sutoria  da  la  reforma 
religiosa  e*  Sieoeia,  obra  postuma,  que 
no  vio  la  luz  pública  hasta  algunos 
B&OB  después  de  la  muerte  de  su  autor. 
También  se  le  debe  una  traduccioo 
inglesa  de  la  Stmta  Bihüa. 

%témm.—\..  Setrato deKnox..'Piii 
un  hombre  fanático,  intolerante,  do 
vasta  instrucción,  de  inteligencia  lu- 
minosa, do  excelente  palabra,  de  pa- 
siones profundas,  de  convicción  inge- 
nua, de  carácter  duro,  de  costumbres 
puras,  superior  al  miedo,  inaccesible 
a  la  corrupción,  extraño  á  proocupa- 
cienes  j  afectos  personales,  el  genio 
inglés  de  la  Reforma-,  el  alma  podero- 
sa j  el  corazón  invulnerable  do  la  rei- 
na Isabel.  Le  &ltó  una  virtud  para 
ser  cristiano;  perdonar.  Le  faltó  otra 
virtud  para  ser  apóstol;  ser  cristiano. 
2.  Rttralo  de  la  St/orma.-^ha.  Re- 
forma prohibe  al  catolicismo,  como  el 
catolicismo  prohibe  á  la  Reforma, 
Por  consiguiente,  aquellas  luchas  no 
fueron  otra  cosa  que  la  proscripción 
contra  la  proscripción,  el  odio  contra 
el  (¿Uo,  el  veneno  contra  el  veneno. 


KOCK 

manía  terrible  j  eterno  achaque  de 
todas  las  sectas.  Por  fortuna,  vino  el 
espíritu  de  tolerancia,  salrándoae  con 
él  la  pasión  sublime  de  la  Cruz,  que 
pregona  en  el  mundo  la  paeioo  subli- 
ne  de  la  caridad. 
Kock  (OÍSLOS  Pablo  db).  Fecundo 

!'  popular  novelista  j  autor  dramático 
ranees,  que  nació  en  21  de  Ma^o 
de  1794,  en  Passj,  cerca  de  París,  y 
murió  en  29  de  Agosto  de  1871.  Era 
hijo  de  un  banquero  bolaudés,  esta- 
blecido en  Paris,  y  que  fué  guilloti- 
nado durante  la  época  del  Terror. 
Educado  por  bu  paidre  pan  el  alto 
comercio,  abandonó  bien  pronto  esta 
carrora  por  la  de  las  letras,  á  la  cual 
le  había  aficionado  la  lectura  de  Du- 
cHj-Duminil  y  de  Pigsut-Lebrun. 
Su  primera  novela,  ElBijo  de  wñ  ma- 
jtT  (1813),  que  tuvo  que  editar  á  sus 
expensas,  no  le  dio  resultado  algruno, 
por  lo  que,  volviendo  los  ojos  Sí.  tea- 
tro, escribid  varios  melodramas  lúgu- 
bres, que  se  representaron  en  el  A«r 
íyií.  Sin  embargo,  demasiado  com- 
prendía que  no  era  aquel  el  gónero 
Iue  convenía  i  sus  facultades  y,  aban- 
onando  lo  serio  por  lo  cómico,  se 
dedico  á  escribir  vaiuieñUet  y  libretos 
de  óperas  cómicas.  Tampoco  era  aque- 
lla la  literatura  de  su  vacación.  De 
las  muchas  obras  que  escribió  en  el 
período  de  1818  ¿  1823,  sólo  un  m«- 
deville,  Zt  Mttletier,  se  ha  salvado  del 
olvido,  gracias,  no  al  genio  de  nues- 
tro personaje,  sino  á  la  música  de  Hé- 
rold.  En  cambio,  la  novela,  i  cuyo 
género  tuvo  que  volver,  le  guardaba 
muchos  diaa  afortunados,  que  le  hi- 
cieron popular  en  Francia  y  en  el 
mundo.  La  lista  del  repertorio  de  sus 
obras  asombrará  sin  duda  á  nuestros 
¡lustrados  lectores.  Novelas:  El  Hiji 
dt  mi  wtMjer  (1813);  Georgina  ola  Atja 
del  notario  (1820);  Chutave  el  calavera 
(1821);  Mi  vecino  Raiwtnda  (1822' 
M.  Dwont  [1824);  Andrü  ti  tahog, 
M(1825);  La  Hermana  Ana  (mñ);  El 
Barbero  de  Pane  (1826);  La  Lechera  de 
Monte/trmtil  (1827);  La  Cata  Blanca 
(1828);  Et  Bnen  nnckache  (1828);  la 
Mujer,  el  mando  y  el  amante  (1829); 
El  Eemhrt  dt  la  natwraUut  y  ti  komhrt 
eivilitade  (1830);  El  Comido  (1831); 
Magdalena  (1832);  U  Doncella  de  Bel- 
lemlle,  traducida  al  español  con  el  titu- 
lo de  la  InocenU  Virginia  (1834);  NiM' 
caytiempre{lS35hZianall%36):  Flo- 
ree y  maripotat  [lS3Gy,  Únqntd  pro- 
í»  (1837);  BigoU  (1838);  Vn  {¿ten 
encantador  aSi'i);  El  Sombre  de  lottret 
ealeontt  (1841);  La  Hermosa  ióten  del 

ionlttard  IIS40);  Fitiologia  del  catado 

(1841);  Carotin  (1842);  Un  hombre 
ditponible  (1843);  Jteeta  para  ^ksarie 

(1843);  Un  marido  perdido  {\B/a\;  Dei- 
eeníwratde  un  tnglá  (1843);  Eduardo 
y  tu  prima  (1843);  El  Amor  mojado 

(1843J;  Tvler  el  cobrador  (1844);  La 
Familia  0ogo  (1844);  Mi  amigo  Pif- 
fard  (1844);  S\n  corbata  (1844);  Parit 
al  haUUdotcopio  (18451:  Un  baiU  en  el 
gran  mundo  (1845);  Él  Amante  de  la 
Zuna  (1847);  Taguinet  el  jorobado 
(1848);  SI  Jardin  turco  {im};  El 
Amorquepata  y  tlamorque  nene  (1849); 


KOCK 

Un  nltm  (1850);  Ctriuttt  (1851);  SI 
Pantana  de  Antenil  (1851);  U»  uSer 
atormentado  (1853):  La  Ramilitlera  del 
Chateau  d'Eau  (1854);  Mr.  Ckértmi 
(1858);  Mr.  ChoubUnc  en  huteadetu 
mujer  (1858):  Pablo  v  tu  perro  (1858); 
Madame  de  MentJlaquM  (^1858);  U  Se- 
ñorita del  quinto  pito  (1857);  La  Fami- 
lin  Brailkrd  (1858);  SI  MiUonatie 
ll8áS)i  La  Mujer  de  tra  carat  (1859); 
Mr.  Qogo  (1^9);  U  Doncella  de  ¡m 
tret  coriü  (1861);  El  Prado  de  omapo- 
¡at  (1862);  Loe  Cowtpaierot  de  la  Trufa 
(1862);  LotSijot  del  Bonlevard  \\2fí3\; 
Lotlfietot  de  Car  tonclU{\9&i)\  Las  Mu- 
jeres, el  vino  y  el  juego  (1864),  y  La 
Senda  de  lot  ñruelot  (1865].— Daauas 
ENTSBSÓuisACTOs.— ifiuisna^  Vair 
noir  (1814);  Catalina  de  Curlmáia 
(1814);  SI  Trovador  portuguét  (1815); 
La  Batalla  dt  Veiüaní  (1815);  Bl  Me- 
Unodt  Mantfeld  n&m.  Todo  é  nada 
(1836);  ¿a  Vitperadt  ITd^nm  (1842); 
La  Bohemia  de  Parit,  en  colaboracioo 
con  Gustavo  Lemoine  (1844),  jSl 
Cattiüo  dt   Vincenmei  (1844J.--Vad- 

DKVILLBa  t  ÓPEKAS  CÓMICAS. — El  Hi- 
jo de  mi  mujer  (1835);  Una  noeJU  en 
el  castillo  (1818);  M.  Montón  (1818); 
Los  Esposos  de  quince  attoe  (1821);  El 
DU  de  boda  (1821);  SI  Mulero  Í1823); 
Lot  InkeUt  (1823);  Loe  Hijo*  de  maeu 
Pedro(m25y,  Uitabutnaforíu»ail82áy, 
El  Calendario  de  lot  »m;W(1826)¡  La 
doncella  de  Belleville  (1834];.£7i»  &»« 
muchacho  (1836);  Santón  y  DaUU 
(1836);    Lot  .H'itaru    de  guarmidon 

1837  ;  Lot  Sataderat  de  PitUvia-s 

1838  ;  la  SamilUíera  dt  lot  Campos 
ElUeat  (1838);  Un  baile  de  griutas 
n83Sy,  La  Familia  FanfreUtcÁe  (1840); 
M,  Qribouillet  (1841);  La  Potada  de 
CUntilly  (1842);  Juegoi  inoeemtei 
(1842),  en  colaboración  con  Varin;  SI 
Latareto  (1842);  En  ía_;iiíyi(1842).  en 

cion   coa   Varin   (1842);  SI 


colaboración   ' 

Teatro  y  la  coeina{\8iiy,El  Bueyat 
(1845);  Mi  vecino  Bagnolet{\S^y,  Un 
aguacero  (1845);  Los  Baños  á  domieilio 
(1845);  El  Agua  y  el  fuego  (1846);  SI 
PracticanUÍlM7y,SlSotieario  de  Pan- 
toM((1845);  0;"oyit4m(1849);^5K- 
ño  do  un  propietario,  en  colaboración 
con  Quóroult  J1849),  v  Una  mm» 
que  se  tiene  mudo  {ISS8).  Muchos  de 
los  asuntáis  de  estas  obras  están  sacv 
dos  de  sus  novelas.  Además  de  ellas 
tiene  publicadas  Í;ajlfo*M¿v  y  lapalo- 
ma,  comedia  de  magia,  en  colaboración 
con  Carmoueche;  Cuentos  en  terse 
(1842);  Miteelinta  erüiea  y  Uieraria 
(1825);  Cuentotyeaneionet(imy,Flon, 
Jlon,  larira,  don,  daine,  colección  áe 
Qaneiones  (1865),  y  diversos  cuentos 
ó  pequeñas  noveías  diseminados  en 
diferentes  publicaciones  periódicas. 

Beiimtn.—l.  Su  Uieratwra.  Paül 
DB  Kocs,  al  pintar  las  costumbres 
populares,  copia  al  natural,  y  sus  co- 
lores son  verdaderos;  sobra  todo,  ale- 
gres; pero,  más  atento  á  excitar  la 
risa  del  público  y  á  tener  un  gran  nú- 
mero de  suscritores,  que  á  mantener- 
se dentro  del  decoro  del  arta  j  del 
necesario  continente  moral,  ha  des- 

Srastigiado  sus  felices  disposiciones, 
ando  lugar  á  que  la  crítioa  ilustn- 
L'igitized  by  V 


i  que  la  crítioa  ilusti 

„t,oogle 


KON 

da,  en  vez  de  designarle  con  el  honro- 
so nombre  de  un  buen  novelista,  le 
llame  el  eícritor  de  las  gritetat.  En 
muchas  de  las  obras,  cujoa  títulos 
hemos  insertado,  su  literatura  no  es 
más  ni  menos  que  el  panorama  es- 
candaloso de  su  siglo. 

2.  S»  r«fo'ato.— Fecundidad  extra- 
ordinaria, chistes  inagotables,  tra- 
Tesnra  de  ingenio,  talento  práctico  de 
obserracion,  conocimiento  minucioso 
j  profundo  del  corazón  humano,  cujo 
ciiinnlo  de  dotes  dichosas  está  deslu- 
cido por  un  desenfado  qne  raja  en 
licencia;  por  una  licencia  qne  raja  á 
veces  en  cinismo.  Paul  de  Kock  es 
un  genio  que  da  risa  por  oro;  que  da 
chocarrerías  por  fama  popular.  En 
efecto,  la  chocarrería  puede  dar  fama; 
pero  la  bma  dista  bastante  de  la  glo- 
ria. En  Paul  de  Eocz  haj  malea- 
miento  del  gnsto,  porque  hajr  maiea- 
miento  del  espíritu,  y  esto  ee  lo  grave 
de  la  cuestión.  El  hombre  necesitaba 
mucho,  pedía  mucho  al  novelista,  j 
el  novelista,  para  dar  guato  al  hom- 
bre, se  viií  en  el  caso  de  hacerse  ju- 
glar. Cuando  se  conozca  nna  genera- 
ción de  escritores  juglares,  la  elección 
de  rev  no  puede  ser  dudosa:  toca  in- 
dudablemente á  Paul  se  Kock. 

Kodafa.  Masculino.  Jefe  de  los 
soñs  en  Persia. 

Kodfií.  Masculino.  £1  maestro  del 
sultán. 

Koe(ja.  Masculino.  Secretario  de 
Estado  en  Turquía  j  en  los  Estados 
berberiscos. 

.  BruiOLoaÍA.  Bajo  latín,  ¡toája;  ca- 
talán; kodja. 

Kodreti.  Masculino.  Sustancia 
grasosa,  en  cuja  composición  entra 
el  petróleo. 

Eokadatos.  Masculino.  Ato  galli- 
nácea 4e  África. 

KoD-FoQ-Tseit  (GoNFucio).  Uno  de 
los  más  célebres  filósofos  chinos,  que 
nacid  en  el  aúo  551  antes  de  Jesucris- 
to, en  Tseou,  j  ciudad delprincipado 
de  Ia)u,  j  murid  en  479.  Fue  hijo  de 
on  gobernador  de  provincia  y  descen- 
día de  una  familia  de  donde  salió  la 
dinastía  de  Chang,  la  cual  había  dado 
i  la  China  su  primer  legislador, 
Hoang-Ti.  A  los  17  años,  tenía  á  su 
cargo  una  inspección  de  granos  y  de 
TÍveres.  Casado  i  los  16,  ñié  encaí^ 
gado  de  una  dirección  general  de 
agricultura,  cargo  que  renunció  i  la 
muerte  de  su  madre,  para  conformar- 
se á  una  costumbre,  casi  olvidada  en- 
tonces. Después  de  las  exequias,  en 
las  que  empleó  ritos  fúnebres,  que  re- 
montaban su  origen  &  muchos  siglos 
atris  y  que  duran  hoj,  se  condenó  & 
un  duelo  solitario  durante  tres  años. 
£n  aquel  retiro ,  meditó  sobre  las  leyes 
eternas  de  la  moral;  estudió  profunda- 
mente las  tradiciones  de  la  sabiduría 
antigua  y  resolvió  reformar  las  cos- 
tumbres de  su  país.  A  este  fin,  recor- 
rió las  diversas  partes  del  imperio. 
El  rev  de  Teí  le  llamó  i,  au  corte;  pero 
Tiendo  que  allí  no  recogía  más  que 
estériles  aplausos,  Tolvió  al  reiiv>  de 
Lou,  sn  patria,  en  donde  se  atrajo 
jurante  diez  afioe  máa  de  3.000  diacl- 


KON 

finios;  la  mayor  parte,  hombres  de 
stras,  mandarines,  gobernadores  y 
oficiales  militares,  que  propagaron 
su  palabra  por  todo  el  imperio.  En- 
cargado de  la  magistratura  suprema 
de  la  justicia,  se&aló  su  ministerio 
con  la  ejecución  de  altos  personajes, 
los  cuales  se  habían  enriquecido  con 
exacciones  escandalosas.  Fomentó  la 
agricultura;  reglamentó  -los  tributos 
y  acrecenté  las  rentas  del  soberano, 
al  mismo  tiempo  que  aseguraba  el 
bienestar  del  pueblo.  Sin  embargo,  á 
pesar  de  esta  recta  y  beneficiosa  ad' 
ministracion,  el  amor  á  los  placeres 
estaba  tan  arraigado  en  laa  costum- 
bres de  los  cortesanos,  que  no  podían 
ver  con  buenos  ojos  al  que  tomaba, 
como  base  de  sus  lejes,  la  austeridad 
y  la  virtud.  A  fuerza  de  intrigas  y 
maquinaciones,  consiguieron  dester- 
rar al  ilustre  filósofo,  q^ue  se  vid  pre- 
cisado á  vagar  largo  tiempo  de  país 
en  país,  tan  pronto  admirado ,  tan 
pronto '  perseguido  ;  pero  en  lucha 
siempre  con  la  miseria.  A  los  68  años, 
volvió  á  entraren  su  patria,  en  donde 
dio  término  á  las  obras  que  le  inmorta- 
lizaron en  toda  la  tierra.  Hé  aquí  una 
reseña  de  sus  preciosos  libros,  que 
serán  siempre  un  monumento  de  la 
literatura  universal  v  la  primera  g!o- 
1  pueblo:  (7Aow-^t«^,' tratado 
de  moral  y  de  política,  en  ejemplos, 
que  resume  veinte  años  de  estudios 
sebre  el  anticuo  gobierno  chino,  des- 
de el  emperador  Yao  hastA  el  año  624 
antes  del  Mesías,  abrazando  un  perío- 
do de  diez  v  ocho  siglos.  En  el  CAm- 
Kmj  establece  en  termines  concretos 
las  relaciones  entre  el  soberano  y  los 
subditos,  entre  el  padre  y  los  hijos, 
entre  el  esposo  ^  la  esposa,  viniendo 
á  ser  una  especie  de  génesis  político 
j  social,  Este  libro  se  tradujo  al  fran- 
cés por  el  padre  Gaubil  (París  1770). 
El  Tckwn-Ttieon  (la  primavera  y  el 
otoño)  es  una  historia  del  reino  de 
Lou;  el  Hiao-King,  un  diálogo  sobré 
la  piedad  filial,  así  como  el  Ta-Sio 
'la  gran  ciencia)  v  el  Tchong-Yong. 
El  medio  invariable)  son  colecciones 
le  preceptos  morales.  Estos  libros  han 
sido  traducidos  al  latín  y  parafrasea- 
dos por  los  padres  Intorccetta,  Her- 
drich,  Bougemont  y  Couplet,  bajo  el 
titulo  de  CoNFUcius  Sinana  pitloto- 
pAiu  (Paris  1687).  El  TcAong-Fong ee 
publicó  en  chino  con  la  traducción  la- 
tina y  francesa,  por  Abel  Rénusat 
(1817)  v  el  Ta^Sio,  por  Panthier, 
(1837).  Se  encuentran  también  estas 
obras  con  difusos  comentarios  en  la 
colección  del  padre  Noel:  Sáuntit  tnt- 
Pfñi  ñhri  elMw  VI  (Praga,  1784), 
tibr»  traducido  al  fhincés  por  el  pa*- 
dre  Plnquet  (1784,  7  Tolmnenes  en 
18.").  La  Vida  de  Confucio  ha  sido 
publicada  por  el  padre  Amjot  en  sos 
Mmoriai  acerca  de  loi  cAmoi,  tomo  iS, 
así  como  ta  Moral  de  Confucio,  en 
Amsterdan  (1688). 

Eetinte».  —  Generalmente  hablan- 
do, se  tienen  ideas  equivocadas  acer- 
ca del  gran  personaje  de  esta  biogra- 
fía. No  viajó  fuera  de  su  país,  no  tomó 
nada  de  otras  naciones  para  la  forma- 


KOSC 


399 


cion  de  su  sistema,  ni  fué  legislador 
de  la  China,  como  algunos  autores  le 
llaman,  puesto  que  no  tuvo  autoridad 
para  promulgar  leyes,  ni  fué  tampoco 
innovador;  sino  restaurador  de  las 
antiguas  civilizaciones.  En  efecto,  lo 
que  hizo  Confucio,  no  fué  otra  cosa 
que  reconstítuir  su  pueblo  con  los 
usos,  con  las  costumbres  y  con  las 
leyes  de  los  antíguos,  de  cuyo  espíri- 
tu-sacó la  esencia  de  su  moral,  la  pri- 
mera de  todas,  si  no  existíese  el  Evan- 
gelio. Con  el  fin  indicado,  corrigiÓ  el 
Ck¿-King,  comentó  el  Li-hi  j  revisó 
los  Unge,  libros  sagrados  del  pueblo 
chino.  Por  consiguiente,  Confucio  no 
fué  el  civilizador;  sino  el  creador  de 
la  China.  Sus  discípulos  y  admirado- 
res fueron  bastante  numerosos  para 
levantar  una  ciudad  sobre  su  sepul- 
cro. jMagnífica  posteridad  de  seme- 
jante tumba! 

Kooro.  Masculino.  Nombre  que 
dan  los  negros  á  un  instrumento  de 
música  con  18  cuerdas,  semejante  al 
ar^. 

Kopa.  Erfidicüm.  Nombre  de  una 
antigua  letra  que  ha  quedado  en  el    • 
alfabeto  griego  con  la  representación 
numérica  de  noventa. 

BxDiEOLOQfA.  Griego  jcimtn  Q,  no- 
venta; xü  xÍTtna  (í3  íóppa),  marcado, 
señalado:  latin,  kMipa. 

Kopek.  Masculino.  Moneda  rusa 

'  poco  valor. 

Etiholoqía.  Ruso  iopeci,  moneda 
do  cobro  equivalente  á  poco  más  de 
un  cuarto. 

KopQ-  Masculino,  Especie  de  tela 
fabricada  en  la  China'con  la  corteza 
de  un  árbol, 

Kosa.  Jefe  de  la  tribu  de  los  co- 
raíschitas  y  abuelo  de  Mahoma,  que 
nació  en  398  de  nuestra  era  y  murió 
hacia  480.  Sus  talentos  y  sus  eminen- 
tes cualidades  le  valieron  una  alta 
consideración  en  su  tribu.  Casó  con  la 
hija  de  Halil,  guardián  de  la  casa 
santa;  Be  apoderó,  en  440,  de  la  inten- 
dencia de  la  Caaba  y  del  poder  poli- 
tice; reunió  al  rededor  de  la  Caaba 
las  familias  de  su  tribu,  de  donde  pro- 
vino su  sobrenombre  el  Mond-Jammi 
(el  que  une),  con  el  fin  de  tener  á  su 
lado  los  mantenedores  de  su  autori- 
dad; fundó  también  la  ciudad  de  la 
Meca  é  hizo  construir  un  palacio  lla- 
mado Derannadna  (casa  del  conseio|, 
en  que  se  trataron  los  asuntos  púoli- 
cos,  se  llevaron  á  cabo  los  principales 
actos  de  la  vida  civil  y  donde  se  en- 
contraba el  estandarte  (Urna),  que 
KosA  ponía  en  mano  de  los  coraíscni- 
tas  cuando  ptirtían  á  la  guerra.  Esta 
jefe,  que  abarcaba  las  principales 
atribuciones  religiosas,  civiles  y  polí- 
ticas, eoQTOCsba  y  presidía  el  consejo 
de  la  nación  é  imponía  y  IcTantaba 
los  tributos.  Hizo  reconstruir  la  Caa- 
ba, impuso  una  carga  anual  para  so- 
correr a  los  peregrinos,  que  acudían 
á  visitar  aquel  templo;  y  al  morir, 
trasmitió  su  poder  a  su  hijo  Abd- 
Eddar. 

KoBCÍiU^o  (Tadeo).  Célebre  ge- 
neral y  dictador  polaco,  nacido  en  1746 
en  Siuinievcze(Lituania),  d«  padrof 

D,g,t,zedbyLiOOgle 


800 


KOSC 


nobles,  pero  pobres,  j  muerto  en  Sa- 
leura  (Suiza)  en  1817.  Decidido  á 
abrazar  la  carrera  de  las  armas,  hizo 
stia  primeros  estudios  en  la  escuela  de 
cadetes  de  Yarsovia,  pasando  luego  & 
Francia  para  completarlos.  De  vuelta 
í  Polonia,  era  ja  capitán,  cuando  una 
intriga  amorosa  le  obliga  á  expatriar- 
se, trasladándose  í  América,  donde 
peleó  por  la  independencia  de  los  Es- 
tadofi-Unidos  al  lado  de  Washington 
j  de  Lafajetto,  siendo  nombrado  in- 
geniero del  ejército  con  el  grado  de 
coronel,  primero,  y  mia  tarde,  de  ge- 
neral. Cuando  ja  firmada  la  paz,  es- 
tallé la  guerra  entre  Polonia  y  Rnaia, 
en  1792,  acudié  ¿  su  país  y  tomé  el 
mando  de  una  división  á  las  érdenes 
de  José  Poniatowski,  distinguiéndose 
en  las  batallas  de  Zielence  j  Dubien- 
ks.  Pero  como  el  rey  Estanislao  Au- 
gusto, resuelto  á  conservar  su  corona, 
se  apresurase  i  aceptar  una  paz  poco 
digna,  KoBciuszKO,  en  unión  de  más 
de  500  oficiales,  hizo  dimisión  de  su 
cargo  y  se  retiré  á  Leipzig,  en  donde 
la  Asamblea  legislativa  le  confirió  eí 
título  de  ciudadano  francés.  La  tira- 
nfa  de  la  Snsia  produjo  la  insurrec- 
ción polaca  de  1794,  cnjos  jefes  lla- 
maron inmediatamente  &  EoaciuszEO 
y  le  pusieron  i  su  cabeza.  Después  de 
sostenerse  algunos  meses  y  de  alcan- 
zar victorias  tan  4>rillante8  como  la 
de  Bazlawice,  cavé  peligroBamente 
herido  en  la  batalla  de  Macit ' 


fué  conducido  á  los  calabozos  de  San 
Petersburgo,  donde  permaneciií  dos 
aftos.  Al  cabo  de  ellos,  fué  puesto  en 
libertad  por  el'nuevo  czar,  Pablo  I, 
<^ue  tenia  empeño  en  seguir  una  polí- 
tica totalmente  opuesta  i  la  de  Cata- 
lina su  madre.  Volvió  á  América,  en 
donde  pasé  algún  tiempo  con  sus  an- 
tiguos compaQeros  de  armas  y  regre- 
so á  Fraucia  en  1798,  pasando  algu- 
nos años  en  Fontainebleau  en  casa  de 
en  amigo  Pedro  José  de  Zeltner, 
tiguo  ministro  plenipotenciario  de 
Suiza  en  Franda.  Cuando  abrió  Na- 
poleón la  campaCa  de  1806,  quiso  que 
EosciuszKO  sublevase  la  Polonia;  pero 
ésta  exigió  para  efectuarlo  garantías 
que  no  se  le  concedieron,  v  Napoleón 
halló  modo  de  dirigir  á  los.polaeoe 
una  procluna,  firmsBa  por  Koscioaz- 
Eo,  á  quien  prohibió  desmentirla  en 
los  penódicos.  Alejandro  I  de  Rusia 
tuvo  entrevistas,  en  1814  y  en  1815, 
deseando  atraer  i  los  patriotas  pola- 
cos; pero  después  del  triunfo  de  los 
aliados  en  Waterlóo,  cortó  t«da  nego- 
ciación, y  KosciuszKO,  profiíndamen- 
te  contrariado,  se  rotiró^á  Suiza,  don- 
de acabé  sus  dias  dos  años  después. 
Sus  restos  fueran  trasladados  á  Craco- 
via é  inhumados  en  la  catedral,  entro 
los  de  Juan  Sobieeki  y  los  del  prín- 
cipe José  Poniatowski. 

Jletimen.—lAí  historia  de  este  per- 
sonaje nos  presenta  un  h^cbo  singu- 
lar, precioso  resumen  de  su  vida,  por- 
que es  un  procioso  resumen  de  sn 
alma.  En  el  momento  de  morir,  legé 
en  sa  testamento  cierta  suma  con 
el  fin  de  fundar  una  escueta  en  Amé- 
rica para  la  instrucción  de  los  negros, 


KOSS 

que  Jefferson  ha  abierto  en  Nevark. 
Viendo  á  su  patria  en  la  esclavitud, 
consagra  su  ultimo  suspiro  á  la  edu- 
cación, que  es  la  redención  de  los  es- 
clavos. La  presencia  de  un  hombre 
3ue  se  acuerda  de  los  grandes  dolores 
el  mundo  en  el  instante  de  bajar  á 
la  eterna  sombra,  tiene  una  expresión 
que  maravilla  y  hace  llorar.  Quien 
muere  de  ese  modo,  no  muere.  Seme- 
jante muerte  vale  algo  más  qiie  el  he- 
roismo  necesario  para  ganar  una  ba- 
talla. 

Kossnth  (Luis).  Jefe  de  la  revolu- 
ción húngara,  que  nacié  en  1806  en 
llonok,  en  el  condado  de  Zemplin. 
Desde  muj  joven  se  dio  á  conocer  por 
sus  ideas  patrióticas  y  su  oposición  á 
la  dominación  austríaca;  fiíe  diputsdo 
suplente  en  los  Estados  de  Presourgo, 
-  con  objeto  de  roconstituir  el  parti- 
)  patriótico,  emprendió  una  publica- 
ción periódica  en  forma  de  cartas  ma- 
nuscritas, que  en  poco  tiempo  reani- 
maron el  espíritu  público,  pero  que  al 
fin  costaron  &  sus  antores  una  sen- 
tencia de  cuatro  afios  de  prisión.  Am- 
nistiado en  1840,  tomé  en  1841  la 
dirección  del  Diario  de  Ptttk,  en  el 
que  sostuvo  los  principias  de  una 
moderada  libertad.  Abandonando  lue- 
go el  periodismo,  se  ocupé  en  fundar 
asociaciones  nacionales,  cujos  afilia- 
dos se  comprometieron  á  usar  exclu- 
sivamente productos  de  la  industria 
húngara,  impidiendo  así  el  desarrollo 
industrial  del  Austria  en  Hungria. 
Elegido  diputado  en  1847,  defendió 
con  gran  elocuencia  los  intereses  de 
su  partido;  en  1848,  pidió  como  ga- 
rantía de  las  futuras  reformas  la  for- 
mación de  un  ministerio  húngaro  res- 
ponsable, y  habiendo  acudido  á  Viena 
&  preíentar  la  petición  al  emperador, 
fué  recibido  en  la  capital  con  las  más 
entusiastas  aclamaciones,  j  obtuvo 
en  efecto  la  formación  del  ministerio 
Bathjanji,  en  el  que  se  encargé  del 
departamento  de  Hacienda.  Su  con- 
ducta en  el  ministerio  continué  siendo 
conciliadora,  hasta  el  punto  de  acu- 
frarle  de  tibieza  por  la  causa  nacional; 
pero  las  rebeliones  de  la  Croacia  y  de 
la  Servia,  favorecidas  primero  en  se- 
creto V  después  abiertamente  por  el 
Austria,  dieron  nuevo  giro  álosaconte- 
cimientoB,  promoviendo  la  disolución 
del  gabinete  Bathjanji,  y  la  forma- 
ción de  una  junta  de  defensa,  á  cnva 
cabeza  se  puso  Eossuth,  reristiéndo- 
le  de  poderes  extraordinarios.  Ha- 
biendo estallado  la  revolución  en  Vie- 
na, quiso  marchar  á  apovaria;  pero 
sus  tropas  hubieron  de  ceder  ante  los 
imperiales;  éstos  en  seguida  se  enca- 
minaron i  Presburgo,  donde  entraron 
fácilment«,  y  de  aln  pasaron  á  Pesth, 
donde  empezaron  á  ejeroer  las  horri- 
bles venganzas  dispuestas  por  el  Go- 
bierno del  nuevo  emperador  Francisco 
José,  llevando  al  cadalso  multitud  de 
patriotas.  Eossuth,  que  había  pedido 
recursos  extraordinanos,  se  vio  obli- 
gado á  aceptar  la  guerra  de  extermi- 
nio, que  en  pocos  dias  cubrió  de  ca- 
dáveres y  ruinas  el  suelo  de  Hungría, 
le  Transtlvania  y  el  Banato.  El  Ana- 


KR\U 

tria,  cada  vez  más  apurada,  pidió 
auxilio  á  la  Rusia;  y  el  Gobieroo  de 
Hungria  declaró  que  la  casa  de  Habs- 
burgo  había  dejado  de  reinar  en  ella, 
y  proclamé  dictador  á  Kossuth.  Este 
organizó  un  ministerio,  publicó  una 
protesta  contra  la  intervención  rusa, 
pidió  apoyo  k  los  Oobiemos  de  Ingla- 
terra y  Francia,  que  no  le  escucha- 
ron, y  procuró  por  todos  loa  medios 
sostener  la  lucha  que  los  eiércitM  da 
Paskieivitsch ,  Hajnau ,  Nugent  y 
Jellachich  iban  concentrando  en  un 
círculo  To.'ay  limitado,  sin  que  pudie- 
ran impedirlo  las  victorias  de  Vem  / 
y  GiBrgey;  el  brillante  hecho  de  ar- 
mas de  Klapka  delante  de  Eomom, 
inutilizado  por  Q^Ergey,  reanimó  un 
momento  las  esperanzas.  Pero  nn  con- 
sejo de  guerra,  en  que  Eossuth  ma- 
nifesté el  deseo  de  sostener  la  lucha, 
mientras  quedara  un  solo  hombre, 
desechó  esta  idea,  y  entonces  aquél 
presenté  su  dimisión,  que  la  Dieta 
aceptó,  confirmando  el  [[X>der  dictato- 
rial á  Qcergey.  Al  saber  la  traición 
de  éste  en  Vilagos,  se  refugió  Eos- 
suth en  Turquía,  desde  donde  poco 
después  pasé  a  Inghiterra  y  de  allí  i 
los  Estados-Unidos,  volviendo  á  fijar 
otra  vez  su  residencia  en  Inglaterra,  en 
cuyo  país  murió  sin  haber  podido  visi- 
tar la  Francia,  donde  el  gobierno  de 
Bonaparte  le  impidió  entrar.  (Salá.) 
Kooan.  Üasculino.  Sotémie*.  Plan- 
ta con  cuyo  grano  se  hace  carmín. 
E-mioLoofA.  KovM.  (Littré.) 
&anse  (CXitLOS-CBísTiAN-FlEDEn- 
co).  Filósofo  alemán,  que  nació  en 
Eisemberg  (ducado  de  Altembo^l 
en  1781  y  murió  en  Hnnich  en  1^2'. 
Fué  hijo  de  un  ministro  protestante  é 
hizo  sus  estudios  elementales  en  sn 
ciudad  n&tal,  enviándole  luego  su  pa- 
dre á  completarlos  en  la  DniTernoad 
de  Jena.  La  filosofía  de  Schelling  y  de 
Hegel  absorbían  enténoestodalaaten* 
cion  de  Alemania.  Erausb  fué  i  oir 
á  dichos  filósofos,  se  apropié  una  par- 
te de  sus  doctrinas;  pero  rehusé  afi- 
liarse á  BU  sistema,  abriendo  en  Je- 
na (1802)  un  curso,  que  interrumpió 
en  1804  para  ir  á  continuar  sus  estu- 
dios en  Budolstadt,  Dresde  y  Berlín. 
Las  lecciones  que  dié  en  esta  última 
cindad  tuvieron  cierto  éxito;  pero  las 
suspendió  para  recorrer  la  Alemania, 
Francia  é  Italia.  A  su  vuelta  de  Fran- 
cia [1822)  abrió  en  Goettinga  un  cnr- 
so  libro,  que  trasladó  en  loSl  á  Hn- 
nich, muriendo  al  año  siguiente,  en 
el  momento  en  que  daba  la  última 
mano  á  muchas  obras,  las  cuales  deja- 
ba sin  terminar.  Sos  dieefpuloa  han 
publicado  después  los  últimos  frutos 
de  la  ciencia  de  su  maestro.  Uno  de 
ellos,  M.  Pascual  Duprat,  ha  sido  el 
qne  los  ha  dado  á  conocer  en  Francia. 
Kbausb,  filósofo  ecléctico,  no  tiene 
más  que  una  originalidad  de  segun- 
do orden.  Él  mismo  resume  da  este 
modo  el  espíritu  de  su  doctrina:  <B1 
sistema  de  la  ciencia  recoroce  la  crí- 
tica del  conocimiento  humano,  y  se  es- 
fuerza en  ejecutar  y  completar  k)  que 
Eant  había  empezado.  En  lo  qoe  tr- 
á  los  (■  ~  .   "■  — 

■initizecl  b 


ipezauo.  ca  lo  que  loca 


KRAD 

participo  de  sms  opinioDes,  que  son  las 
mismasjie  Platón,  sobre  la  exist«DCÍa 
de  un  eonoeimiento  primitÍTO  j  fun- 
damental; pero  los  que  ellos  llaman 
i»íuicionet  inCelttíiuikt,  es  para  mi  la 
ímíhícüm  de  Dioi,  del  t¿r.  nrio  de  un 
hecho  primitÍTO  de  coDciencia,  de  la 
tuttñeien  racional,  para  afirmar  en  él 
el  principio  de  todas  las  cosas.  Esta 
doctrina  no  es,  sin  embargo,  la  de  Ja- 
cob!, puesto  que  Jacobi  nie^  la  poBÍ- 
blUdad  de  conocer  el  principio  abso- 
luto j  se  acoge  ¿  la  fe.  Convengo,  por 
lo  demás,  con  él  en  que  la  afirmación 
del  Dios  títo  es  la  condición  de  todo 
verdadero  conocimiento  da  la  vida  y 
de  loa  deberes  que  &  ella  se  refieren; 
aunque  el  conocimiento  humano  no 
tenga  necesidad  para  llegar  &  ella  del 
sentimiento  que  supone.»  ELradss. 
como  se  advierte,  tiene  menos  conviC' 
Clones  personales  que  deseo  de  fundir 
todos  los  sistemas  fíloséficos  en  uno 
solo,  que  sería  el  eclecticismo,  debien- 
do notarae  que  su  tentatÍTa  en  Alema- 
nia es  contemporánea  de  la  de  Víctor 
Cousia  en  Francia.  Para  él,  no  h&j 
sistema  que  sea  la  verdad  absoluta; 
,  síílo  existe  la  eieneta,  que  los  compren- 
de, loa.  compara,  tos  generaliza,  los 
juzga.  De  esta  manera  extiende  el 
análisis  científico  á  la  universalidad 
de  los  sistemas.  El  objeto  déla 
cía  es  el  alma  tiumana;  su  fin.  Dios  ; 
la  naturaleza.  La  natuiraleza  tiene  su 
razón  en  Dios,  obra  en  él  7  la  ciencia 
misma  toma  del  Ser  divino  su  origen 
j  su  autoridad.  El  análisis  psicológi- 
co explica  &  la  vez  la  unidad  y  la  va- 
riedad de  los  conocimientos  cientí- 
ficos. Esta  doctrina  ba  recibido  en  Ale- 
mania el  nombre  de  Mletta  de  la  (Mn- 
eia.  Se  compone  de  dos  partes.  La  pri- 
mera, es  Ifi  parte  nijeitiia  6  tmalííica. 
Corresponde  á  la  psicolo^a  7  á  la  lé- 

fica  y  constituye  el  estudio  del  alma 
umana.  La  segunda  parte  del  siste- 
ma es  la  tintéiica  ú  oh^etiva  v  corres- 
Binde  al  estudio  de  la  naturaleza  j  de 
ios,  &  las  ciencias  naturales,  i  la 
teodicea  7  á  la  moral.  Koaitse  procede 
por  inducción  y  se  remonta,  qesde  el 
individuo  material  v  ohitnabU,  hasta 
Dios,  en  cu^o  seno  llega  á  descubrir 
por  el  discurso  una  individualidad 
más  poderosa,  razón  necesaria  del  in- 
dividuo terrestre:  Entre  sus  escritos 
científicos,  citaremos:  ApimUt  de  la 
tífica  kittérica  (Jen a,  .1803);  Funda- 
mento de  iM  sistema  potójko  de  kt  mate- 
mtíieas  (Jena,  1804);  Manwtl  de  la 
Ueria  de  ¡as  ambinactones  g  de  la  arit- 
mética wn  «N»  eupQsieion  nueva  y  clara 
de  la  teoría  de  lo  Jímito  ¿  inptiio  (Dres- 
de,  1812).  Sus  ooras  de  filosoña,  pro- 
piamente dicha,  son;  Bntayo  sobre  la 
base  eientl^  de  la  moni  (Leipzig, 
1810);  Dttvrio  de  latidahimana  (Dres- 
de,  1811);  Ensayo  sobre  el  arqveoCípo 
de  la  Aumanidad  (Dres4e,  1813);  T¿sis 
/fo«f^(G<Bttinga,  1824);  Compendie 
del  tisiema  de  laJiUisofia  (Gi«ttinga, 
1825);  Apuntes  del  sistema  de  la  tígica 
(OcBttinga,  1828);  Leceionet  acerca  del 
$isí4ma  £  la  filosofía  ( GtEttinga,  1828}; 
Lecdonu  acerca  de  las  verditíet  funda- 
de  ¡a  cieneia,  eoniiderúdat  con 


KEAÜ 

relación  ala  vida  {Q(Btting&,  1829).  Loa 
trabajos  de  Kbausb  sobre  el  derecho 
son:  fundamento  del  derecho  natural  6 
Ensayo  filosófico  sobre  el  ideal  del  de- 
recho (Jena,  1803);  Áptmtes  acerca  del 
sistema  de  la  filosofía  del  derecho  6  de- 
recho natural  (G<ettÍnga,  1828,].  Ade- 
más, se  le  deben  otros  muchos  escri- 
tos sobre  la  masonería,  la  música  y  el 
lenguaje,  entre  los  que  merecen  citar- 
se: Espiritmlisaeio»  de  los  símbolos 
fundttme»tales  de  la  franc-masonería 
(Freigberg,  1810)1;  Los  tres  más  aníi- 
gws  monumentos  fundamentales  de  la 
franc^tasonería  y  su  historia  (Dresde, 
1813];  Compendio  de  la  historia  de  la 
música  con  tnstruceiones  preparatorias  á 
la  teoría  de  este  arte  (Goettinga,  1827); 
De  la  dignidad  de  la  lengua  alemana 
(Dresde,  I8I6],  é  Introducción  á  wt  nue- 
vo vocabulario  completo  de  la  lengua  usual 
alemana  (Dresde,  1816).  Los  escritos 
«istumos  de  £r&uss  se  componen  de: 
Xecciones  de  la  líbica  analítica  y  de  la 
enciclopedia  de  la  filosofía  (Goettinga, 
1836],  obra  conocida  bajo  el  titulo  de: 
Teoría  del  conocer  y  del  conoeimienloi 
Filosoñaabsoluta  de  lareUgion  (Gi^ttin- 
ga,  1835-36,  2  volúmenes  en  8.°];  En- 
sayos estéticos  á  Se  la  filosofía  de  lo 
bello  y  de  las  helios  artes  (Gcettinga, 
1837  en  8.°),  y  multitud  de  opúsculos 
y  artículos  en  diversas  pubbcaciones 
periódicas. 

JZmiÍiimk.— La  doctrina  de  Ebaüsk, 
más  que  el  sistema  de  un  filósofo,  es 
la  maravillosa  confusión  de  un  sabio, 
dotado  de  una  erudición  increible.  £n 
su  gigantesca  literatura  parece  refle- 
jarse  cuanto  ba  pensado  j  cuanto  ha 
dicho  la  humanidad,  mereciendo  el 
título  de  ecléctico  por  antonomasia. 
No  es  un  filósofo  déla  escuela  eclécti- 
ca: es  el  ecléctico. 

1.  Diciendo  que  el  ser  equivale  á 
una  constante  conlradiceion,  profesa  la 
filosofía  de  los  orientales,  la  disolven- 
te metafísica  de  los  asiáticos,  cuyos 
tipos  más  universales  son  las  castas 
indias,  el  Ormuzd  y  Árhiman  del  ma- 
gismo persa  (el  bien  y  el  mal,  el  día 
y  la  noche)  j  la  autoridad  omnipoten- 
te de  los  Araones  de  Egipto.  Esta 
filosofía  engendra  la  teocracia,  en  re- 
ligión; el  aosolutismo,  en  política;  la 
esclavitud',  en  el  orden  civil;  la  de- 
gradación del  ser  humano,  eneliJrden 
moral. 

2.  Su  teoría  sobre  el  ser,  uno  y  ne- 
cesario; sobre  la  identidad  del  ser  y  de 
la  ciencia;  sobre  el  principio  de  la  cien- 
cia que  está  en  el  sujeto,  no  es  otra  cosa 
que  la  negación  ansoluta  ia  la  ley  de 
la  eontra^cdon,  que  establece  en  otro 
lugar,  V  un  remedo  de  la  filosoña  teo- 
lógica de  la  escolástica;  de  modo  qi  , 
antes  que  un  sistema  de  filosofía,  debe 
llamarse  un  sistema  teológico. 

3.  Las  individualidades  incompren- 
sibles, que  halla  en  el  seno  del  pen- 
samiento universal,  dan  lugar  á  cier- 
tas corrientes  divinas,  cuja  acción  es 
eterna  en  el  seno  de  lo  infinito.  Esto 
vale  tanto  como  exponer  en  términos 
krausistas  el  conocimiento  primitivo 
y  fundamental  de  Platón,  la  nómada 
de  Pitágoras  (que  después  pBS<3  ¿  aer 


KEIC 


301 


la  nómada  de  Leíbnitz),  6  la  idea  in- 
nata de  Descartes,  6  la. visión  celeste 
de  Malebranche,  6  la  idea  pura,  el 
concepto  absoluto»  de  otra  escuela  ale- 

4.  El  rea&swio,  que  encontramos  en 
su  doctrina,  nos  trae  á  la  memoria  la 
experiencia  de  Loko  j  la  sensación  de 
Condillac. 

5.  El  tí¿M¿MiiM  de  su  sistema  lo  pone 
en  relación  con  la  metafísica  de  Kant 
y  de  Fichte,  de  quienes  ha  tomado  el 
concepto  subjetivo  j  objetivo  de  la  cien- 
cia, que  es  la  ciencia  misma  en  su 
principio,  en  bu  acción  y  en  su  fin, 
amalgama  confusa  de  ciencia,  de  teo- 
dicea v  de  nioral. 

6.  La  exposición  dogmática  de  sus 
teorías  parece  inspirarse  en  la  identi- 
dad absoluta  de  Schelling;  aunque  debe 
advertirse  que  esto  es  más  bien  una 
concesión:  hecha  á  la  lógica  del  pro- 
cedimiento, que  una  parte  real  de  la 
filosofía  del  autor. 

7.  En  fin,  la  inmensa  doctrina  de 
Er4usb,  una  de  las  reveladones  más 
extensas  y  prodigiosas  del  espíritu 
humano,  no  es  un  sistema;  es  un  mé- 
todo. Si  no  es  un  método,  es  élpande- 
monium  de  una  sabiduría  que  asusta. 

Kremlin.  Masculino.  Palacio  de  los 
czares  de  Rusia ,  en  Moscov. 

Etimolooía.  Buso  iremlim;  francés, 
kremlin. 

Krflatzer.  Uasculino,  Moneda  de 
Alemania,  equivalente  á  la  sexagési- 
ma parte  del  florín,  y  que  quiere  de- 
cir erutado. 

Etiuoloqía.  Alemán  Kreuti,  cruz: 
francés,  hreutier;  catalán,  kréuker. 

Krí^na  6  Erichsna.  Nombre  que 
tomó  Yiahnú  en  su  octava  encama- 
ción, la  más  bella  y  pura  de  todas. 
Según  las  lejrendas  indias,  Krichha 
nació  en  Mathura,  de  Vasndeva  y  de 
Devakí.  El  hermano  de  este,  Eansa 
(encarnación  de  Si  va],  amedrentado 
por  una  predicción  que  amenazaba  su 
vida,  quiso  matar  á  su  sobrino.  Pero 
el  niño  fué  salvado  por  unos  pastores 

f',  llegado  é  hombre,  triunfa  en  todas 
as  peligrosas  pruebas  por  que  Kansa 
le  hizo  pasar.  Después  de  haberle  dado 
muerte  por  au  mano,  tomó  el  partido 
de  los  pandous,  raza  oprimida  por  los 
kausouB'j  aseguró  la  victoria  á  su 
jefe  Ardjuna.  ^ta  lucha  es  la  conoci- 
da con  el  nombre  de  Mahabarata  (gran 
guerra).  Según  unos,  se  remonto  en 
seguida  al  Vaiíunta,  palacio  divino; 
según  otros,  fué  muerto  accidental- 
mente por  el  cazador  Angada,  en  cuja 
época  comenzó  la  edad  negra  ó  de 
hierro  (Kalionqa).  Otra  tradición  dice 
que  el  cuerpo  del  Dios-Hombre  fuá 
convertido  en  un  trono  de  sándalo  j 
que  llevado  por  las  aguas  á  las  orillas 
del  Orisa,  se  adora  todavía  es  Dja- 

rernat.  Seis  mil  ochocientas  mujeres, 
quienes  había  inspirado  amor,  as 
eutregaron  á  las  llamas,  después  de 
su  muerte.  El  mito  de  Kbichna  ofrece 
singulares  analogías  con  los  de  Júpi- 
ter, Apolo,  Hé'-cules  y  hasta  con  la 
vida  de  Jesús;  pero,  en  realidad,  no 
es  otra  cosa,  que  el  símbolo  poético  de 
una  lucha  real  entre  los  sectarios  de 


■icjjtized  by 


Cjooglc 


302 


KURD 


Yishnii  j  los  de  Síva.  L»  vida  de 
EsicHNA  es  el  asunto  de  un  famoso 
poema  indio,  el  Siagavata-Pwtma, 
H^e  se  atribuye  i  Vspaae va,  poeta  del 
Biglo  xiii  ;  que  ba^  sido  traducido  al 
francés  por  E.  Burnouf,  en  1841. 

Krik.  Masculino.  Especie  de  papa- 
gayo verde  de  América. 

Kublai-KhBD  ó  Ghi-Tsa.  Empe- 
rador de  la  China,  y  andador  de  la 
Tigesima  dinastía  llamada  de  los  Juan 
6  Mogoles.  Era  nieto  del  conquistador 
Gengis-Khan.  Naci<J  en  1214  j  murió 
en  1294  de  la  era  cristiana.  Reunid  la 
China  i  su  imperio,  que  consistía  de 
la  Tartaria,  el  Pegú,  oí  Tíbet  j  el  Ton- 
kin;  protegió  las  ciendas  y  las  art«s,  y 
publicd  un  nuevo  código  legislativo. 
Según  los  historiadores  chinos,  era 
excesivamente  superticioso,  muy  afi- 
cionado al  vino  y  á  las  mujeres  j  te- 
nía una  adhesión  ridicula  á  los  lam^ 
del  Tíbet.  El  célebre  viajero,  Marco 
Poto,  comerciante  veneciano,  recorrió 
varias  provincias  del  imperio  chino 
durante  su  reinado,  y  escribió  una  re- 
lación de  sus  viajes,  <]ne  fueron  con- 
siderados por  mucho  tiempo  como  fa- 
bulosos. 

Kago.  Masculino.  Especie  de  sa- 
cerdote del  Japón. 

Knldeos.  Masculino  plural:  Suto- 
ria. Nombre  que  se  dio  an  Escocia, 
hacia  el  siglo  ix,  i  unos  eclesiásticos 

![ue  componían  el  clero  en  unión  con 
08  monjes,  y  que  pasaban  por  haber 
pertenecido  &  la  jerarquía  ae  los  ca- 
nónigos. 

Etimolooía.  Irlandés  eeiieDae,  eer- 
vidorea  de  Dios:  francés,  kitldéet. 

Knrdittan.  Masculino.  Oeografia. 
El  KuBDiSTAN  y  el  Al-Djeziren  estín 
comprendidos  en  el  país  de  Irak,  de- 
nominado generalmente  Jruh-Arahy. 
Para  la  m&s  cabal  noticia  de  naesb^w 


KUED 

ilustrados  lectores,  haremos  i  conti* 
nuacion  una  breve  resefia  de  cada  uno 
de  dichos  territorios. 

1.  Iraí-Araby.  —  n  Irak-Arabv, 
llamado  también  país  de  Irak  ó  de 
Irán,  comprende  la  antigua  Babi- 
lonia y  la  Caldea;  el  EuBnisT&N  y 
el  Al-Djezireh  están  i  su  Norte;  la 
Persia,  al  Oeste;  el  golfo  Pérsico,  al 
Sudoeste;  el  desierto  de  Arabia,  al 
Sud  y  al  Oeste.  Su  mayor  largura, 
desde  el  golfo  Pérsico  hasta  la  front«- 
ra  ki^rda,  es  de  945  kilómetros;  su 
mayor  anchura  es  de  278  kilómetros, 
contando  84  en  su  parte  más  estre-. 
cha.  Este  país  está  regado  en  toda  su 
extensión  por  el  Eufrates  y  el  Tigris, 
en  cuyas  orillas  viven  un  gran  nume- 
ro de  tribus  nómadas.  Cerca  de  Hor- 
ma se  reúnen  ambos  ríos  y  forman 
una  sola  corriente  que,  bajo  el  nom- 
bre de  Chat-El-Arab  (Río-Unido),  di- 
rige sus  aguas  hacia  el  golfo  Pér- 
sico.— Toda  la  industria  de  esta  pro- 
vincia pnededecirse  que  está  concen- 
trada en  Bagdad,  ciudad  célebre  por 
sus  ricos  bazares,  sus  tejidos  de  algo- 
don  y  sus  terciopelos. 

3.  Ál-Djenreh.^-'SX  nombre  arábi- 
go A^l-Sejetirek  significa  lo  mismo 
que  el  Mesopotamia  de  los  griegos; 
uno  y  otro  indican  la  situación  de  un 
país  comprendida  entre  dos  rios.  El 
Tigris  separa  esta  provincia  del  Kdb- 
DISTAM  y  del  Irak;  el  Eufrates  la  se- 
para de  la  Ajabia,  de  la  Siria  y  del 
Asia  menor.  La  cordillera  de  monta- 
ñas del  Norte  la  sirve  de  límite  para 
con  la  Armenia;  tiene  945  kilómetros 
de  largo,  de  Sudeste  ó  Nordeste;  su 
anchura  media  es  de  223  á  389  kiló- 
metros, en  que  sólo  se  halla  una  lla- 
nura inmensa  sin  accidente  alguno, 
monótona  como  un  mar  de  arena;  pro- 
duce ajenjo  y  algunas  plantas  aroma- 


KDHD 

ticas;  pero  de  todos  modos,  es  paj; 
estéril  y  no  presenta  ni  un  solo  ártwt, 
grande  ni  pequeño.  Este  desierto,  m- 
mejante  al  de  la  Arabia  (excepto  ca 
BUS  proporciones),  está  poblado  de  u- 
ttOB  salvajes,  de  avestruces  y  de  antí- 
lopes ó  gacelas,  presa  común  del  león 
S[ue  los  acecha  entre  los  tamarindoe, 
os  cipreses  y  los  sanees ,  que  crecen  en 
las  márgenes  délos  rios. 

3.  KuRDisTAN. — Al  Sur  de  la  Ar- 
menia turca  se  presenta  el  KmDteuN 
6  KoDRDisTAN,  que  linda,  por  el  Este, 
con  la  Persia.  Esta  provincia,  qne 
tiene  695  kilómetros  de  largo,  por  278 
de  ancho,  está  coronada  por  los  mon- 
tos Gordianos,  cubiertos  de  bosqoea 
de  encinas  ó  de  grandes  dehesas.  Suí 
habitantes,  los  kurdos,  son  pueblos 
pastores  nómadas,  sujetos  i  una  espe- 
cie de  gobierno  feuiul,  divididos  en 
pequeños  principados. 

Kardo,  da.  Adjetivo.  El  natural  del 
Eurdistan  y  lo  relativo  á  esta  región. 

KnrtcltiB.  Masculino.  Cuerpo  de 
caballeria  entre  los  persas,  compuesto 
de  la  nobleza  antigua. 

EriHOLoafÁ.  Persa  /um-tcü;  fna- 
cés,  iwtehit. 

Kntubnt.  Masculino.  Nombre  ira- 
be  de  una  especie  de  melancolía,  en 
que  el  enfermo  no  se  encuentra  bien 
en  ningún  lugar,  pasando  sin  cesar 
de  un  punto  á  otro. 

ETUfOLOQÍA.  VoetbIú¿r*Í0:  eatútn, 
i%t*i%t. 

Kwas.  Mascnlino.  Nombre  de  ana 
bebida  que  los  rusos  componen  con 
frutos  agrios  y  cort«caB  de  pan,  pues- 
to todo  en  fermentación. 

BtiuolooIa.  Ruso  ímu;  francés, 
kwat. 

Eymri.  Eturt. 

Eyñe.  Masculino.  Eibib. 

Eyrie-EleiMii.  Masculino.  Enn. 


,  Google 


L 


J^.  Décím&tercia  letra  de  nuestro 
«becedarío,  t  décima  de  las  consonan- 
tes. Su  DoniDTe  es  ble.  J  Letra  nume- 
ral que  tiene  el  Talor  de  cincuenta. 
(AcAüBMu,).  ]  Cuando  tiene  una  rava 
encima,  L,  vale  cincuenta  mil.  |  La 
BLB  se  pronuncia  pegando  la  lengua 
al  paladar.  I  Es  abreviatura  de  la, 
¡oif  en  la  fórmula  de  etiqueta  social 
£.  L.  M.,  besa  la  mano;  B.  L.  P., 
besa  los  pies,  |  Cooutcm.  Abreviatura 
de  libra,  ^a  como  moneda,  va  como 
peso,  de  cujra  palabra  es  inicial.||Qvi^ 
WMa.  Abreviatura  de  lilXivm  en  las 
formulas  atómicos.  |  iKprenta  anti- 
^M.  En  la  foliatura  de  los  libros, 
«gnificaba  la  duodécima  hoja.  \  Co- 
mo siffno  de  iSrden,  expresaba  tam- 
bién el  duodécimo  objeto  6  lugar  de 
nna  serie.  |  Nvnitmáliea.  En  laa  mo- 
nedas francesas,  es  la  inicial  de  Low, 
Luis,  nombre  de  varios  reyes  de 
aquella  nación.  D  Tratándose  de  los 
■  reyes  Luis  XII,  Luis  SIV  j  Luis  XV, 
la  L  aparece  con  una  corona  en  la 
parte  superior.  Dos  tía  enlazadas  re- 

{iresentan  el  mismo  nombre,  por  ser 
a  ci&a  heráldica  que  usaron  en  sus 
bordados,  carruajes  y  escudos.  ||  Tam- 
bién es  la  marca  de  la  moneda  acu- 
itada en  Bayona.  I)  Oramáiicaiatueriia. 
£a  la  vigesimaséptima  consonante  del 
al&befa)  devanagarl;  la  sexta  de  las 
consonantes  dentales  y  la  trigésima- 
novena  de  las  letras  sonó  ras.  H&rainiíi- 
M  Aehrea.  Duodécima  consonante  del 
alfabeto,  cuyo  nombre  es  lamtd;  t 
que  los  gramáticos  recomiendan  que 
se  pronuncie  como  mI»,  |  Orawiácica 
A-#ií.  Letra  vigésimaeuarta  del  alfa- 
boto  y  la  décimatercia  de  las  tolartí, 
cuyo  nombre  es  h».  \  Qriaiática  grit- 
ya.  Letra  del  al&beto,  cnyo  nombre 


es  Unida.  Q  Como  letra  neutral,  tenía 
el  valor  de  30  y  de  30.000,  en  combi- 
nación con  un  tilde,  semejante  á  una 
coma.  Cuando  el  tilde  se  colocaba 
,<uee  de  la  letra,  X,,  representaba 
treinta;  cuando  se  ponía  antes,  ,X,  re- 
presentaba 30.000. 1  £1  tema  Xa  (Id) 
en  los  compuestos  significa  mucho, 
valde.  I  La  L,  en  la  misma  lengua,  es 
de  las  llamadas  am<t¿ío¿M  (ijMTá&Xoi;, 
inmutable),  aludiendo  á  que  no  pue- 
de cambiarse  por  ninguna  otra.  En 
las  monedas  gnegas,  en  las  teseras  y 
en  los  papiros,  cuando  aparece  con  su 
forma  antigua  (<;),  y  no  con  la  poste- 
rior/A), significa  ArKÁBAS  (Lü- 
EÁBAS),  palabra  griega  antigua  que 
significaba  afio.  ||  Gramática  general. 
La  L  viene  i  ocupar  el  mismo  lugar 
en  todos  los  alfabetos  neo-latinos  y 
germánicos,  y  puede  decirse  que  re- 

Sresenta  la  úüculacion  dulce,  hqui- 
a  á  lingual  suave  de  la  r,  que  es  la 
fuerte  liquida  6  lingual  ruda;  y  esta 
observación  se  Comprueba  por  el  he- 
cho de  que  las  personas  que  pronun- 
cian difícilmente  la  r,  y  tamoien  las 
Eoco  instruidas,  la  sustituyen  por  la 
.;  verbi  gracia:  Chambeli,  por  CAom- 
berí.  Hay  además  pueblos  enteros,  tal 
como  el  chino,  que  se  hallan  en  este 
mismo  caso,  y  que  no  tienen  en  su 
lengua  la  articulación  r,  por  lo  que, 
al  naturalizar  todo  nombre  extranje- 
ro, permutan  dicha  letra  por  su  afi- 
ne, la  L.  I  La  forma  de  esta  letra,  es 
decir,  la  forma  mayiiscula,  es  la  mis* 
ma  en  todos  los  alfabetos  modernos  y 
en  muchos  antiguos,  tales  como  el 
armenio,  el  áfabe,  el  siriaco,  el  etrus- 
co  y  el  samaritano:  no  fué  la  misma 
en  el  alfabeto  griego  antiguo,  toman- 
do una  forma  más  angulosa  i  incli- 


nada {^),  que  se  fué  volviendo  des- 
pués (A).  \  QramÁtiea general.  Duodé- 
cima letra  de  los  alfabetos  alemán, 
inglés,  francés  y  catalán.  Q  Bittoria. 
Entre  los  lacedemonios,  la  L  era  el 
signo  distintivo  que  decoraba  el  es- 
tandarte de  aquel  puebla.  I  Ziieratnra 
latina.  Duodécima  letra  del  alfabeto 
latino,  perteneciente  al'  número  de 
las  consonantes,  y  una  de  las  que 
ordinariamente  se  liquidan  cuando 
va  seguida  de  una  muda,  [Muchas 
consonantes  se  cambian  en  i  por  asi- 
milación, como  en  libeLLUí,  por  liie-  • 
riliu;  iMtKLLtM,  por  im»h/£/im;  allí^e, 
por  adfígo;  viiMt,  por  vniln».  Q  En  la 
primitiva  lengua  latina  no  aparecía 
como  signo  doble;  y  así  se  escribía 
macelim,polucere,  por  múeeilim,  pol- 
Ittcere.  ||  En  el  tránsito  del  griego  al 
latin,  6  sea  al  latinizarse  ciertas  pa- 
labras griegas,  la  L  doble,  es  decir,  * 
U  doble  lámiíía,  se  conmutaba  en  li, 
lo  cual  explica  el  hecho  curioso  que 
del  griego  ^¿Xlov  (phÓlUm),  hoja,  se 
formase  el  latin  pkSltitn,  que  el  latin 
posterior  convirtid  en  fSUwai.  Q  Como 
abreviatura,  significa  Lw^*t,  cuando 
delante  de  los  nombres  propioa, 

\q:  L.  Comeliiu  Sulla,  Lucio  Cor- 
neUo  Sila.  Q  Epigrafía.  En  las  inscrip- 
ciones representa:  Zorít^,  laínm,  ti- 
beni,  libiria,  Ubertm,  loco,  lotigvm, 
Ux,  hdi,  legio,  k%ca,  Ittíor,  butmn, 
Ifciits. 

EriMOLoaÍA.  Latin  £,  1;  griego, 
A,  X,  Xái[6S.  (UMhda);  hebreo,  kwud; 
árabe,  la».  • 

.^ifjja.— Esta  letra  es  la  Umm/ por 
excelencia,  ^  en  casí  todos  los  al&- 
betos  conocidos  tiene  la  figura  más  6 
menos  parecida  á  una  lengua. 

Conmutada  en  j,  en  «Í0«,  «jeno, 

Digitized  by  tj  ÓOQ  [C 


304 


LABA 


ajo,  eemejo,  etptjo,  mijo,  ojo,  teja,  del 
latín  apiatia,  alwu,  eülio,  emetlio,  ip*- 
culo,  nilio,  oettlo.  Unía. 
-  Coumntada  en  /( (articulación  <ile- 
'  tra  peculiar  de  nuestro  alfabeto)  la 
doble  I  de  los  latinos,  como  en  aeelU- 
na,  ealh,  /lulie,  m»elU,  pollo,  valíe, 
del  latín  mtl-lmuí,  eal-U  6  eal-U,  foU 
U,  Mol-U,  p%l-lo,  vaUle. 

El  provenzal  (catalán,  Talenciano, 
eteét«ra),  el  portugués  7  el  italiano 
constatan  muchas  Teces  la  /  de  orí- 
gen  latino  en  II:  los  valencianos  di- 
cen, por  ejemplo,  etjñll,  y  loa  portu- 
g^uesea,  eipslío  (espello),  al  apejo,  del 
latín  tpeatlo;  los  catalanes  y  valen- 
cianos ni  cieron  All  (bijo),  f*lla  (foja 
ú  hoja),  Biaífcr-  (mujer),  v  los  italia- 
nos, í?ít¡>  (fillio],/i»írÍM(fbllia)«wyÍM 
(molJie),  del  latín  ^Uo,  foUa,  n*lU- 
r«.~Eeta  conmutación  se  observa  tam- 
bién en  el  castellano  anti^o,  como 
en  las  voces  baralla,  eotutuo,  nellor, 
'  wulkr,  (reflejo  sin  duda  de  la  influen- 
cia proveozal),  y  otras  varías,  hoj 
aatícuadas,  habiéndose  vigorizado  la 
muelle  articulación  de  la  II  con  la 
aufltítucion  de  lay.-  así  decimos:  hara- 

S'  I,  contejo,  m^'or,  vnjtr.  En  el  caate- 
ano  moderno  (como  en  loa  demás 
idiomas  neo-latinos)  la  conmutación 
de  la  /  sencilla  del  latín  en  II  es  fre- 
cuentísima cuando  la  /  de  origen  va 
seguida  de  t:  así  es  como  de  Emilia- 
no, ApitUa,  balitta,  Beltana,  ffulaUa, 
■f%Ugim,  inmUia/re,  /nit^  (latín  bii^ 
baro,  por  BitpaU),  JuUamo,  iíatñUa, 
mctuaM,  han  salido:  Milla»,  Pulla 
(la),  baílala,  VilUita,  Olalla,  holUn, 
A*mÍlUr,  Smlla,  Illa»,  Morulla,  ñ- 
tiutila. 

Suprimida  en  bafio,  del  latín  bal- 
neo,  y  en  umbral,  que  antea  fué  hm- 
h-ai. 

Suprimida  una  t  en  coloquio,  ihuo, 
mil,  pálido;  del  latín  col-loqiñe,  íl-l»- 
iO,  mil-le,  pal-üdo;  es  decir,  suprimi- 
da una  I  siempre  que  la  palabra  ori- 
ginal latina  tíene  dos,  v  no  ha  habi- 
do conmutaeion  en  II.  (Hóklao.) 

1.  La.  ^(imi(ÍM.  Forma  femenina 
del  artículo  indicativo,  que  se  ante- 
pone í  loB  nombres  apelativos  y  mu- 
chas veces  á  loa  propios  de  este  géne- 

_  ro.  I  Acusativo  del  singular  del  pro- 
nombre personal  femenino  ella.  Suele 
algunas  veces  posponerse  al  verbo  for- 
mando una  sola  dicción  con  él. 
Etimología.  SI. 

2.  Li.  Masculino.  Mitita.  La  voz 
sexta  de  la  escala  6  diapasón. 

ETiuoLoafA.  Última  nota  de  U  pri- 
mitiva escala  musical,  inventada  por 
Gni  d'ArezM,  quien  la  tomó  de  la  pri- 
mera estrofa  del  himno  de  san  Juan 
Bautista:  ur  q%ea%t  laañi  astonare^drie 
Mira  ge$tonm  vimuU  ttwntm,  soLve 
pollvU  LA¿iV  reaítm.  La  escala  de  Gui 
d'Arezzo  constaba  de  seis  notas,  se- 
gún acabamos  de  ver;  »C,  re,  ni,  /a, 
tol,  la. 

tiabactan.  Masculino.  Sotániea. 
Arbolito  de  Cochinchina,  de  hojas 
brillantemente  plateadas,  y  de  flores 
blancas  muy  vistosas. 

Etiuolooía.'  Vocablo  indígena. 

Labadie  (Jüam).  Teálogo  y  here- 


LÁBA 

siarea  fnaeéa,  que  naeid  en  1610  y 
mnrid  en  1674.  Después  de  ser  jesuíta 
V  diatínguirse  como  predicaaor,  se 
nizo  protestantejfundolasecta  llama- 
da de  los  labadittat,  que  subsistió  cerca 
de  un  siglo  en  Alemania.  Los  princi- 
pales artículos  de  bu  doctrina  eran  la 
abolición  de  la  jerarquía  y  subordi- 
nación eclesiástica,  la  comunidad  de 
bienes  y  la  autorización  de  suplir  la 
Biblia  con  la  inspiración  interior. 

Labadismo.  Masculino.  Doctrina 
consistente  en  pretender  que  la  jerar- 

Iuía  eclesiástíca  debía  abolirse,  sien- 
o  suplida  por  la  inspiración  interior. 
Etimoloqía.  Ladadie,  teólogo  fran- 
cés del  siglo  xvii,  1610:  &ancés,  la- 
baditme. 

Labadista.  Masculino.  Partidario 
6  discípulo  de  X^badie. 
'  BtiholoqU.  Zabaditmo:  francés,  la~ 
baditte. 

aban.  Patriarca  bíblico,  que  vi* 
vía  en  el  siglo  xviii  antes  de  Jesu- 
cristo. Era  nieto  de  Nacor  é  hijo  de 
Batuel  el  Sirio,  de  la  familia  de 
Abraham  y  habitaba  en  Mesopota- 
mía.  Fué  padre  de  Lía  y  de  Raquel, 
las  cuales  dio  en  matrimonio  á  Jacob 
en  recompensa  de  catorce  años  que 
le  sirvió.  Los  bienes,  administrados 
por  Jacob,  prosperaban  y  quería  que 
:guiese  en  su  compama;  pero  Ja- 
ib  dejó  á  su  suegro  sin  decirle  pa- 
labra, y  éate  le  aíguió  por  espacio  de 
siete  días,  deseando  alcanzarle  para 
maltratarle  V  cogerle  su  ganado  y  sus 
bijas;  pero  Dios  se  le  apareció  en  sue- 
ños y  le 'prohibió  hiciese  el  menor 
daño  á  Jacob,  En  el  monte  Qalaad  le 
alcanzó  y  ofrecieron  juntos  sacrificios 
y  se  reconciliaron,  reclamando  Labah 
solamente  á  su  jerno  los  ídolos  que 
suponía  haberle  -robado.  Jacob,  que 
estaba  inocente,  le  invitó  á  que  regis- 
trara todo  su  equipaje;  pero  Raquel, 
que  estaba  sentada  encima,  y  que  era 
quien  los  había  ocultado,  se  excusó 
Qe  levantarse,  fingiendo  estar  indis- 
puesta, por  no,  restituir  á  su  padre 
aquel  objeto  de  superstición  y  de  fal- 
so culto.  Contentos  unos  y  otros  se 
separaron  el  año  1739  antea  de  Jesu- 
cnsto,  y  se  cree  que  Lasan  en  lo  su- 
cesivo se  dedicó  á  la  adoración  del 
verdadero  Dios. 

Labaríno.  Masculino.  Especie  de 
turbinela,  , 

Etiuolosía.  Francés  hbari»,  del 
latín  labor,  labi,  bajar. 

Iiábaro.  Masculino.  El  estandarte 
de  que  usaban  loa  emperadores  ro- 
manos, en  el  cual,  desde  el  tíempo  de 
Constantíno,  se  puso  la  cruz  v  cifra 
del  nombre  de  Cristo.  |  La  cifra  del 
nombre  de  Cristo  compuesta  de  la 
X,  Ji,  V  P,  Ro,  griegas,  que  por  man- 
dado ae  Constantino  se  puso  en  el 
estandarte  imperial ,  que  llamaban 
también  lábaro. 

ETiiioLoaÍA..  1.  Latín  lüi^mm, 
cuyo  origen  no  se  conoce.  El  vocablo 
en  cuestión  no  aparece  en  los  autores 
latinos,  sino  desde  la  época  de  Cons- 
tantino el  Grande;  pero,  según  Du 
Gange,  el  lábaro  está  impreso  en  las 
medallas  de  los  primitivos  emperado- 


LABE 

res,  T  como  allí  figura  i  propósito  de 
las  victorias  alcanzadas  sobre  loa  bár- 
baros del  Norte,  Du  Cange  cree  qoe 
ios  romanos  recibieron  la  bandera  j 
el  nombré  de  las  naciones  conquista- 
das. (LlTTBi.) 

2.  El  liboiro  en  el  estandarte  mili- 
tar de  rica  tela,  bordada  de  oro  y 
guarnecida  de  pedrería,  que  loe  em- 
peradores romanos  llevaban  i.  campa- 
ña con  alguna  empresa  ó  divisa  de  su 
escudo.  Después  de  Constantino  Mag- 
no, se  puso  en  medio  de  aquella  bü- 
dera  una  cruz  con  el  alpha  j  el  omega 
de  los  griegos  (principio  y  fin);  y  por 
timbro,  en  lo  ^to  del  asta,  el  nombre 
de  Cristo  cifrado  en  las  dos  letras 
griegas  X  P,  (Valbokní.) 

3.  El  pueblo  latino  no  recibió  de 
las  naciones  conquistadas  la  bandera 
y  el  nombre,  puesto  que  el  vocablo 
propuesto  tíene  en  el  latín  nna  raíz 
mnj  conocida.  Libünm  representa 
ana  forma  simétrica  de  lá&are,  balan- 
cearse, ondear.  Se  le  llamó  ISiSnua, 
porque  ondeaba :  catalán,  láitn;  fran- 
cés, laianm. 

Lo  expuesto  está  conforme  cftn  el 
texto  siguiente:  «Estandarte  militar, 
que  llevaban  delante  los  Emperado- 
res cuando  salían  á  campaña.  Era  d« 
extraña  riqueza  por  ser  tejido  con 
oro  j  ademado  de  piedras  preciosas, 
y  en  el  medio  estaba  puesto  el  nom- 
bre del  Emperador,  y  algana  empre- 
sa suja,  7  se  le  daba  especial  culto 
por  todo  el  ejército:  pero  desde  el 
tíempo  de  Constantino  el  Magno  ae 
mudó  el  epígrafe,  poniendo  en  medio 
del  una  cruz  con  el  Alpha  y-Omeya 
de  los  griegos  á  los  lados,  y  por  tim- 
bre en  lo  alto  del  hasta,  el  nombre  de 
Criato  cifrado  en  las  dos  letí'aa  grie- 
gas Jtboo  y  CIti,  H07  entendemos  por 
LÁBARO  el  nombre  de  Criato  ci&ado 
de  este  modo.»  (Acjoibiiia,  iMeopaa- 
rio  de  me.) 

4.  Hittoria. — ^Eraunapeqneñaban- 
dera  de  piSrpura,  cnadraaa,  fija  j^  ten- 
dida al  extremo  de  una  lanza,  j  con 
una  franja  por  bajo.  En  el  centro  es- 
taban pintadas  y  entrelazadas  las  dos 
letras  griegas  X  7  P,  representando  á 
la  vez  el  monograma  de  Cristo  (Xpio- 
TJc)  y  la  cruz  del  Salvador.  Constan- 
tino iba  contra  Magencio  (312),  cuan- 
do una  cruz  luminosa  se  le  apareció 
en  el  cíelo  con  esta  inscripción :  iN 
Boc  SIGNÓ  viNCBS,  poT  ttU  tigno  Vena- 
rás. A  la  noche  aiguiente,  vió  en  sue- 
ños á  Jesucristo,  llevando  un  estan- 
dante  adornado  con  un  signo  seme- 
jante; y  entonces  hizo  construir  nno 
isatA  al  que  había  vistft  en  manos  del 
Dios-Hombre,  y  le  llamó  lababuh, 
nombre  cuyo  verdadero  origen  se  ig- 
nora. Esta  bandera  era  llevada  ála 
cabeza  del  ejéreito  y  confiada  á  la 
custodia  de  50  pretonanos  de  los  mis 
valerosos. 

Labaza.  Femenino.  Lahpazo. 
Labdacismo.  Lauboacisho. 
Lábdano.  Masculino.  Ládano. 
Laba.  Femenino.  Mancha,  tilde, 


plaga. 
Enuí 


iTiuoLoofA.  Latin  Ufe*,  cormp- 
cion,  vicio,  peate,  , 

uigitizedbyLlOOgle 


LABE 

1 .  Hl  Utín  filÍM  representa  ana  for- 
in&  de  liior,  ¡Ubi,  caer,  perecer,  morir. 

2.  Labi  ea  simétrico  de  Uibo,  Uím- 
eo,  eatar  pan  caer,  j  de  ¿í¿«f ,  ruina. 

3.  Tod!aB  estas  formas  están  en  re- 
Incion  con  el  verbo  griego  lunbámS 
(XofjiSávni),  coger,  arrebatar. 

4.  El  griego  hmbáia  es  paralelo  de 
¿B}«(XaS>¡),  ímpetu  febril,  acción  de 
coget,  invasión  (preJkíntio). 

5.  El  griego  labe  es  la  traducción 
griega  del  sánscrito  l^iat,  contacto, 
inTBsion;  del  verbo  íaiA^Sl^),  al- 
canzar, mOVer,  No  cabe  en  el  método 
de  la  derivación  separar  las  siguientes 
formas:  sánscrito  labh,  lébha»;  griego, 
lamMitl,  labe;  latin,  libo,  lUbaico,  la- 
bor,  labet, 

6.  Sin  embargo  de  la  diferencia  de 
prosodia,  las  anteriores  formas  lati- 
nas representan  la  misma  palabra  eti- 
mológica. Esta  palabra  etimológica  es 
en  nuestro  juicio  el  sánscrito  laoA,  al- 
canzar, mover,  porque  la  idea  de  al- 
cance nos  lleva  i  la  idea  de  contacto; 
así  como  la  idea  de  contacto  implica 
la  idea  de  sacudida  6  de  movimiento. 
No  damos  una  etimología;  sino  t^ue 
exponemos  simplemente  una  conje- 
tura. 

liabfllado,  da.  Adjetivo.  CoH^ntUo- 
logta.  Concha  labblaba.  Concba  uni- 
valva cujo  borde  interno  se  prolonga 
en  una  especie  de  labio. 

Etiuoloqía..  Labelo:  &ancés,  labelU. 

Labelo.  Masculino.  Botánica.  Seg- 
mento inferior  de  una  cubierta  floral 
única,  que  se  distingue  generalmente 

er  una  forma  y  un  color  especiales, 
perianto  de  las  orquídeas  es  un 
hb¿lc. 

ETuiOLoaÍA.  Latín  lábéllu»,  dimi- 
nutiva de  labrwM,  labio:  francés,  la- 
klte. 

Laben.  Masculino.  Sotániea.  Árbol 
min'  elevado  de  Madagasear, 
^  Labeo  (Marco  Antistio),  Floreció 
en  tiempo  de  Augusto,  j  gozaba  de 
gran  reputación,  pasando  por  el  pri- 
mer juriBConsulto  de  aquella  ilustrada 
época.  Quedan  muchos  fragmentos  de 
BUS  escritos  incluidos  en  diferentes 
lugares  del  Digetíe.  (De  UiausL  t 

UOHÁNTE.) 

Etimolooía.  Latín  LShio. 

Labeon.  Masculino.  Icíiolcvia.  Es- 
pecie de  pescado  pequeño-  melacopte- 
rigío. 

Xabería.  Femenino.  Nombre  roma- 
no de  mujer. 

BriMOLoofA.  Labirio:  latín,  Laííria. 
(Anthologia  latina.) 

Itaberinticamente.  Adverbio  mo- 
dal. A  modo  de  laberinto, 

BTuioLoafA..  Labtrintica  y  el  sufijo 
adverbial  wukU. 

Laberintico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente ó  parecido  i  un  laberinto. 

Btiuolooia.  Laberinto:  latín,  Ubv- 
nalkieiu:  italiano,  laberintico;  francés, 
UijirimtAiqMe. 

Laberintiforme.  Adjetivo.  Que 
tiene  la  forma  de  laberinto. 

Laberinto.  Masculino.  Lugar  ar- 
tificiosamente fbnnado  de  callea,  en- 
erucíjadas  j  plazuelas,  para  que  con- 


LkSE 

fandiéndoes  el  que  está  dentro  no 
pueda  acertar  oon  la  salida.  |  Metáfo- 
ra. Cosa  confusa  y  enredada.  I  Ánato- 
Mía.  La  segunda  cavidad  del  oido.|| 
Poética.  Composición  en  que  están  co- 
locados los  versos  6  dicciones  de  modo 
que  por  cualquier  parte  que  se  lea,  se 
encuentra  cadencia  y  sentido. 

Etimología.  Griego  ^aSúpiveoí  (la- 
hyrimtkot),  por  nmaretUhot,  del  egip- 
cio ra  ntare,  palabra  del  rey  ¿íare,  y 
el  sufijo  griego  intÁot;  latín,  lUbyrin- 
tkiu;  catalán,  laberinto;  &ancés,'MÍy- 
rinthe;  italiano,  labirinlo.  El  catalán 
antiguo  tiene  labinl. 

Reteña. — I.  Nombre  dado  por  los 
antiguos  á  un  conjunto  de  salas  iS  ga- 
lerías numerosas,  que  se  comunicaban 
unas  con  otras,  y  i  todo  lugar  lleno 
de  revueltas  y  cortado  por  diferentes, 
caminos  y  encrucijadas,  basta  el 
te  de  ser  diñcíl  el  hallar  la  sa 
Había  dos  en  Egipto:  el  de  Afendet, 
atribuido  á  un  príncipe  de  este  nom- 
bre y  situado  en  la  isla  del  lago  Mae 
ris;  y  el  ds  lot  doce  Señoret,  constniido 
al  Sudeste  del  mismo  lago,  hacia  el 
año  660  antes  de  Jesucristo,  por  Psan- 
mético  y  sus  compañeros  de  poder. 
Este  último  estaba  dividido  en  doce 
palacios,  cada  uno  con  doce  puertas; 
tenía  dos  habitaciones;  una,  encima, 
y  otra,  bajo  tierra,  conteniendo  en 
suma  S.OtíO  cámaras;  y  en  la  parte 
subterránea,  se  hallaban  los  sepul- 
cros de  los  revés  y  de  los  cocodri- 
los sagrados.  Este  monumento  existía 
atin  en  tiempos  del  emperador  Au- 
gusto. 

2.  El  LABBBiNTO  ds  Creta,  construi- 
do según  se  dice  por  Dédalo,  confor- 
me al  modelo  del  de  loe  doce  Sehoret, 
estaba  cruzado  por  grandes  calles,  y 
destinado  á  sepultura  de  Iob  rejes;  se- 

SiB  la  fábula,  sirvió  de  prisión  al 
inotauro. 

I.  Hubo  además*  el  labkrinto  de 
Lemnos,  donde  los  cabiros  celebraban 
su  culto  ;fi  que,  según  Plinio,  supera- 
ba á  todos  los  demás  en  magnificen- 
cia; y  un  Laberinto  de  Clusium,  en 
Italia,  vasto  hipogeo,  cuvo  autor  se 
cree  ñié  Porsenna,  rej  de  los  ctusinos 
en  la  Etruria. 

Laberio.  Caballero  romano  y  fm~ 
ta  cómico,  escritor  de  mimos,  que  na- 
ció el  año  648  de  la  fundación  de  Ro- 
ma. Se  citan  hasta  43  títulos  de  otras 
tantas  composiciones  sujas;  pero  sólo 
se  han  conservado  algunos  fragmen- 
tos que  andan  esparcidos  en  las  obras 
de  varias  escritores  antiguos.  Cuénta- 
s«  de  él  que  Julio  Cesarle  obligó  á 
presentar  uno  de  sus  mimos;  y  co: 
se  hubiese  excusado  inútilmente  para 
no  hacer  una  cosa  tan  poco  digna  de 
su  edad  y  circunstancias,  hace  ver  en 
el  prólogo  que  se  le  había  forzado  á 
ello,  y  mee  para  disculparse: 


lABI 


305 


Se  queja  luego  de  su  mala  suerte, 
y  añade: 


8e  venga  luego  en  el  curso  de  la  fí- 


bula sembrándola  de  alusiones  pican- 
tes y  malignas  contra  el  príncipe,  j 
dice  en  la  persona  de  Siro: 

Ta  no  Ututu>4  ¡íbtriad,  Romaixiu} 

y  poco  después  añade: 

Ifte—it  m  mutUH  Umtat  quin  mulH  Unenl, 

Dicen  que  al  pronunciar  estas  pa- 
labras, toaos  loa  espectadores  fijaron 
sus  ojos  en  César.  Sin  embarga,  con- 
cluida la  representación,  el  empera- 
dor le  envió  un  anillo  de  re^lo,  per- 
mitiéndole dejar  el  teatro.  Este  inci- 
dente le  costó  machas  humillaciones 
á  Labbrio  por  parte  de  los  demás  ca- 
balleTOB,  y  al  fin,  murió-  en  Puzoli 
diez  meses  desunes  que  Julio  César, 
44  años  antes  de  Jesucristo,  (De  Mi- 
guel T  Morante.) 

Etiuolooía.  Latin  LSbUrtiu. 

Iiabia.  Femenino  familiar.  La 
afiuencia  persuasiva  y  gracia  en  el 
hablar.— <EI  modo  de  hablar  suave, 
perfumado  y  afiuente.  Trahe  bu  eti- 
mología del  nombre  labio,  por  la  afec- 
tación V  movimiento  de  la  boca  con 
que  se  forman  las  palabras.*  (Acade- 
mia, Siccionario  de  1716.) 

EtiVOLOOÍa.  Labio:  catalán,  lldbía. 

Labiado,  da.  Adjetivo.  Botánica. 
Se  aplica  á  la  flor  de  una  pieza  entera 
por  la  base,  y  que  por  arriba  se  re- 
parte en  dos,  alto  y  bajo,  á  manera 
de  labios. 

Etiuolooía.  Labio:  catalán,  Ikhiat, 
da;  ñitncés,  labi¿;  italiano,  labiato. 

Labial.  Adjetivo.  Gramática.  Se 
aplica  á  las  letras  y  voces  que  se  pro- 
nuncian juntando  los  labios;  como 
son  la  B,  la  P,  lá  Y,  la  F  7  la  M.  || 
Anatomía.  Lo  referente  á  los  labios, 
como  cuando  se  dice:  arlicnlado*  la- 
bial. I  MÚSCULO LABiAL(mÚECulo  orbi- 
cular de  los  labios);  músculo  oval,  co- 
locado en  torno  de  la  abertura  de  la 
boca,  en  el  espesor  de  los  labios. 

Etimolooía.  Labio:  francés,  labial; 
italiano,  labiale. 

Labiatiflpro,  ra.  Adjetivo.  Botá- 
nica. De  ñores  labiadas. 

EnuOLOdÍA.  Latin  ficticio  labiSívt, 
labiado,  y  ñot,  fl^i»,  flor:  francés, 
Ubiati^ire. 

Labida.  Femenino.  En^wilogU. 
Género  de  insectos  bimenópteros  de 
mandíbulas  muy  grandes,  con  un  solo 
diente. 

Btimoloqía.  Griego  XoSt;  (labit), 
pinzas. 

Labidóforo,  ra.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Que  tiene  una  especie  de  tenazas 
en  la  extremidad  del  abdomen. 

EtiMOLOOÍA.  Griego  Xafit;  (lábil), 
pinzas,  y  phorít,  que  lleva:  francés, 
labidopkore. 

Lanidnro,  ra.  Adjetivo.  Entomolo- 
gía. Calificación  de  los  insectos  que 
tienen  la  cola  terminada  por  una  es- 
pecie de  horquilla  ó  tenazas. 

ETiMOLOofÁ.  Griego  laUe,  pinzas, 
y  oúra,  colft:  fr&ncés,  lahidoure.  , 

Labina.  Femenino.  Zoología.  La- 
bio belfo  ó  prolongado  que  tienen  al- 
gunos animales. 

Etimolooía.  Griego  labit,  pinzas. 

Labiémago.  Masculino.  Botánica. 

Arbusto  de  nueve  á  diez  pies  de  alto, 

tomoui       .,.|:iitizecl  b/       ''^'' 


10.  jjQimnca. 
pies  de  alto,        , 

bAjOógle 


808 


lACA 


bugloBa  silvestre,  con  flores  parpúresa 
y  semilla  cenicienta. 

LacaUíM.  Femenino.  BotáiUe*. 
Variedad  de  banano,  cultÍTado  en  Fi- 
lípinss. 

Btiuoloqía.  Vocébio  indíftné. 

Lacato.  Masculino.  Qtiniea.  Com- 
binación del  ácido  liccico  con  no» 
base. 

LAcayatrís.  Femenino  iamiliar. 
Guada. 

BriHOLoaÍA.  JACáyo. 

Lacayo.  Masculino.  Criado  de  li- 
brea cujra  principal  ocupación  es  se- 
gnir  i  su  amo  i  pié,  i  caballo,  ó  jt 
en  la  trasera  del  coche,  /a  en  el  pes- 
cante del  mismo,  según  sea  su  cons- 
trucción, I  Anticuado.  El  mozo  de  ee- 
Sualas.  I  Anticuado.  Soldado  ligero 
e  á  pie,  de  dos  que  acompafiaban 
como  escuderos  i  los  caballeros  j  ri- 
cos hombres  en  la  guerra  j  otros  lan- 
ces de  empefio.  J  Lazo  de  cinta  que 
llevaban  las  mujeres  colgado  de  la  ca- 
misa ó  jubón. 

BriMOLOofA.  Voi   de  incierto  orí- 
gen,  pues  unos  la  sacan  del  etiope, 
otros  del    latin,    del   vascuence,  del 
griego  moderno,    del   italiano,   del 
godo,  del  árabe,  del  alemau,  etc.  Su 
primera  acepción  fué  moto  de  eimuloM, 
que  va  delante  del  señor  cuando  éste 
monta  í  caballo.  <£s  vocablo  aletnao, 
añade  Covarrubias,   introducido  en 
España  por  la  venida  del  nj  Filipo, 
que  antes  no  se  conocía.»  Lope  de 
Vega,  en  una  de  sus  comedias,  que- 
riendo burlarse  sin  duda  de  las  etimo- 
logías de  sonsonete,  descompone  ¡aea- 
j/o  de  oca  (haca)  ;  a¡/o. 
Tu  Uevaráf  tu  acá, 
pues  yo  KTt  de  acá  el  su«,  y  creo 
que  porque  enMOk,  ;  e»  del  acá  et 
le  dieroD  este  nombre  de  Lacayo, 


(Moi. 


Derivado». — Catalán  élacayo,  laea- 
V0;  francés  del  siglo  XT,  Ufiarú,  e- 
DuCange;  haUgyut,  AÍagite$,  &he&yi 
iacáy$,  en  el  mismo  autor;  siglo  xv  , 
lajvai*,  forma  moderna;  italiano,  íoc- 

1.  «¿Moyo  representa  una  forma  de 
ÍM4,  aludiendo  &  que  el  traje  de  loa 
primitivos  lacados  era  rojo.»  (An<}ni' 
mo.) 

2.  Latin  Uceare,  lamer,  golosinear, 
de  donde  proceden  el  provenzal  Uc, 
¡aeai,  goloso;  antiguo  portugués,  Uc- 

.    eo.  (DfEz.) 

3.  Árabe  lacaa;  exponer:  ¡oeayo 
quiere  decir  eipásit«.  (Hbrbelot.) 

4.  «Latin  laqueare,  sujetar,  de  id- 
ouihu,  nudo,  derivado  de  kue,  Idcis, 
lazo..  (Anánimo.) 

Pomta. — <£l  francés  lagnaú  es  una 
forma  idéntica  del  latin  l&qtteut,  iá- 
q%eart.* 

Smtido. — (El  laeofo,  gente  engan- 
chada para  la  guerra,  signiñca  amar- 
rado, sujeto.» 

5.  Arebe  ¡aityy,  sirvienta,  criado. 

(PlHAO.) 

Primen  «timologia.— Lacayo  no  pue- 
de derivarse  de  tacA,  porque  loe»  es 
vocablo  del  siglo  xn,  mientras  que 
lacayo  aparece  k  principios  del  si- 
glo xv. 


LACH 

Seywtda. — El  latín  Utíin,  lamer, 
hubiera  producido  Uatyo,  leeeayo,  le- 
^MM,  ¡eceii,  de  cujas  formas  no  haj 
ejemplo.  Por  otra  parte,  la  significa- 
ción de  goloso,  que  Diez  atribuye  al 
vocablo  en  cuestión,  no  se  relaciona 
eon  el  sentido  histérico  de  la  voz  U- 
e*yo. 

Teretra. — El  árabe  laetut,  exponer, 
no  está  conforme  con  el  significado 
etimológico  del  nombre  propuesto. 

(Taarte.— La  simetría  que  se  nota 
entre  el  latin  ISqMtnt,  nudo,  v  el 
francés  Isfuaú,  hombre  sujeto  al  ser- 
vicio de  otro,  no  tiene  ninguna  sig- 
nificación, puesto  que  la  forma  ra£- 
cal  no  es  Jo^Mitf,  sino  Uq%urü,  iiaU- 
f%tt,  aUfuet,  ttúcayt,  lacayt;  lo  cual 
demuestra  que  el  vocablo  francés  se 
deriva  del  español  lacayo. 

Q»Mte. — Árabe  lahyy ,  servidor, 
dependiente. 

For»a.  La  k  árabe  ea  evidente- 
mente la  e  del  vocablo  español,  del 
mismo  modo  que  las  dos  yy  de  laiiyy 
Bon  la  y  de  lacayo  y  iaeayí,  cuja  úlb. 
ma  forma  se  encuentra  en  Dn  Cange. 
Puede  asegurarse  que  la  y  gnega  del 
vocablo  francés  e^  la  y  del  vocablo 
español;  así  como  la  y  de)  vocablo  ea- 
pÚQol  representa  sin  dada  las  dos  yy 
del  nombre  árabe. 

Sentido. — El  primer  lacayo  era  una 
especie  de  escudero  que  acompañaba 
á  su  señor  á  la  guerra,  de  donde  viene 
al  francés  ¡a^itaú  la  significación  de 
gente  enganchada  á  de  soldado,  que 
tiene  en  los  antiguos  textos.  La  eti- 
mología de  Pihau  es  la  que  más  se 
ajusta  al  espíritu  y  á  la  letra  del  vo- 
cablo en  cuestión. 

Lacayota.  Fam^aiao.  Saláitiea. 
Planta  trepadora  de  la  América,  y  el 
fruto  de  la  misma. 

BnuoLoafA.  Vocablo  indi^tña. 

Lacaynelo.  Masculino  diminutivo 
de  lacayo. 

Lacayuno,  na.  Adjetivo  familiar. 
Lo  perteneciente  á  lacayo. 

Uccico,  ca.  Adjetivo.  Qiaimiea. 
Acido  líccico.  Acido  que  existe  en 
la  laca  en  estado  natural,  6  sea  en 
bastones. 

£TiuoLOaÍA.Z«<;a.-francés,  laccifite. 

Laccina.  Femenino.  Sustancia  re- 
sinosa pura  que  forma  la  base  de  las 
lacas  del  comercio. 

ÜTrnoLoaÍA.  Laca:  francés,  laediu. 

Laccifero,  ra.  Adjetivo.  Que  pro- 
duce goma  laca. 

BriHOLoaÍA.  Laca  j  /erre,  llevar  6 
producir. 

Lacear.  Activo.  Adornar  con  la- 
zos. Q  Atar  con  lazos.  |  Disponer  la 
caza  para  que  venga  al  tiro  tomándole 
el  aire. 

Etiholooía.  Lato:  provenzal,  iasmr, 
¡ociar;  walon,  liti;  namuréa,  lkti;  itar 
liano,  aliaeciare;  francés,  tacer. 

Lacearlo,  ría.  Adjetivo,  ¿ooloyia. 
Que  tiene  la  cola  comprimida. 

EriuoLoofA.  £iM,  por  semejanza 
de  forma, 

Lacedemon.  Adjetivo.  Lacedb- 
woNio,  p  Mitalogia.  Hijo  de  Júpiter  y 
de  Taygeta,  que  dio  su  nombre  á  Es- 
parta, donde  fué  el  coarto  rey.  Loe 


LACE 

lacedemonios  le  atribuían  la  intro- 
ducción del  culto  de  las  gracias  en 
Grecia. 

BmiOLOofA.  Latin  LUdd^wm,  Li- 
ceáemSait,  hijo  de  Júpit«r  j  de  Tay- 
geta, fundador  de  una  ciudad  célebre 
que  se  llamó  Laeedemona. 

Lacedenaonia.  Femenino.  Gecfra- 
fia  antiyta.  Ciudad  de  la  Gracia,  en 
el  Peloponeso,  célebre  por  sus  leyes, 
por  sus  hazañas,  por  sos  eonqnistnay 
BUS  costumbres. 

BtiiiolooIa..  Laciáemam:  latin,  £Jt- 
dUMtSnia;  catalán,  Z^acedem^ia;  fran- 
cés, Laeédhtono;  italiano,  Lae^ñumi*. 

Setena. — Uno  de  los  dos  nombras 

Sne  se  daban  á  la  ciudad  de  Esparta. 
10  obstante,  el  nombre  de  lacbdkuo- 
Mios  se  aplicaba  principalmente  á  loa 
habitantes  del  territono  de  Esparta,- 
y  el  de  eepertiatet  ó  etpaetaaot,  á  los 
de  la  ciudad. 

Lacademónico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cemíente  á  los  lacedemonios. 

Lacedemonio,  nia.  Adjetivo.  Bl 
natural  de  Lacedemonia  y  lo  pertene- 
ciente á  ella. 

BTiMOLoeÍA.  Lacedammia:  latía,  Vt- 
cídmtSuiMt;  italiano,  laeedewueño;  fran- 
cés, lacédémoaie»;  catalán,  latfitmo 
%i,  a. 

Lacepede  (Bismabdo  Gbbmui  Es- 
TíBAtt  DB  Latillx,  cvode  de).  Céle- 
bre naturalista  francés,  que  naeid  en 
Agen  el  26  de  Diciembre  de  1756,  y 
murid  en  Epinay,  cerca  de  Saint-D»- 
nis,  el  6  de  Octubre  de  1825.  Era 
hijo  de  Juan  José  Medard  de  LaviUe, 
lugarteniente  del  senescalato  y  tom4 
su  nombre  de  una  heredad  que  le 
había  legado  al  morir  un  tío  suyo. 
Su  padre,  viudo,  le  educó  con  una  ter- 
nura, y  un  cuidado  infinito,  escogien- 
do con  las  más  escrupulosas  praean- 
cionea  lo  mismo  sus  amigos  que  eos 
lecturas.  A  los  12  años,  según  sa 
propia  confesión,  Laokpbdk  no  tenia 
la  menor  idea  del  mal.  De  estas  pri- 
meras costumbres  de  su  juventud  le 
qnedó  un  tinte  ¡general  de  optimismo, 
que  se  extendía  á  todos  sus  juieioa 
sobre  los  hombres  y  sus  actos,  unién- 
dose á  eeta  benevolencia,  un  tanto  fri- 
vola, un  ardiente  deseo  de  hacerse 
útil  á  cuantos  le  rodeaban.  Las  dos 
pasiones,  entre  las  cuales  se  dividió 
su  vida,  fueron  la  hiatori»  natural  y 
la  música,  Los  consejos  de  Buffony 
de  Oluck  no  contribuyeron  pocO  á 
desarrollar  estas  dos  aficionee.  Ado- 
lescente era  todavía  cuando  envió  4 
Gluck  algunos  trozos  de  la  partitura 
de  Armida,  asunto  que  pensaba  tra- 
tar, cuando  aupo  que  el  ilustre  maes- 
tro se  ocupaba  en  ponerla  en  música. 
Aquella  partitura  le  valió  elogios,  tal 
vez  nn  poco  exagerados,  lo  mismo  (|ae 
un  mediano  trabajo  stlbre  la  electnci- 
dad,  que  había  remitido  al  mismo 
tiempo  á  Buffon.  Exaltado  por  estos 

§  rimeros  aciertoa,  corrió  á  Paris.  Al 
ia  siguiente  de  su  llegada,  después 
de  haber  sido  acogido  son  la  mayor 
cordialidad  por  los  dos  nuestros  ob- 
jetos de  sn  culto,  almorxóen  oasa  del 
arzobispo  de  Lyon,  su  dendo,  y  ae  vio 
allí  rodendo.por  I    "  '  '''  " 

üigitized  b 


JJUU,    BU  UBUUV,  J    "D  •» 


LACE 


las  artes  y  en  las  ctencina.  G-luck  le 
llevó  i  su  casa  ^  le  hizo  oir  s\i  Ai- 
eeita.  Ud  príncipe  alemán  le  procurd 
poco  deepuee  un  despacho  de  coronel 
en  ün  regimiento,  j  por  más  qne  no 
llegara  á  tomar  posesión  de  su  cargo, 
BU  nueva  posición  le  permitió  presen- 
tuse  dignamente  en  la  saciedad. 
De  1781  i  1785,  publicó  una  Pcétiea 
dt  ia  mútúa  que  faé  mu^  bien  recibi- 
da 7  que  le  valid  las  felicitaciones  del 
rej  de  Pmsia,  así  como  diversoa  opús- 
enlos  sobre  la  electricidad  y  la  física 
general,  qne  le  aseguraron  más  j  más 
el  afeeto  de  Bnfibn.  Este  le  propuso 
entonces  continuar  su  HUtona  natu- 
ral de  ios  animales,  j  para  que  pudie- 
ra entregarse  libremente  á  estos  tra- 
bajos, le  alcansó  una  plaza  en  el  ea- 
binete  de  historia  natural  del  rey.  La- 
CBPBDB  publicó  en  1788,  algunos  me- 
ses intes  de  la  muerte  de  Buffi>n,  el 
primer  velamen  de  su  Historia  de  los 
cvadrápedot  ovíparos,  j  al  siguiente 
año  el  segundo,  que  trata  délas  ser- 
pientes. «Esta  obra,  dice  Cnvier, 
marca  el  progreso  que  habían  hecho 
la  ideas  iniciadas  hacía  cuarenta  afios 
acerca  de  la  historia  natural.  En  ella 
no  se  ven  las  huellas  de  esa  antipatía 
hicia  los  métodos  j  las  nomenclatu- 
ras, de  que  Bufibn  se  había  dejado 
arrastrar.  Lacbpbdb  establece  clases, 
órdenes,  géneros;  caracteriza  con  la 
mayor  precisión  las  subdivisiones  ; 
enumera  con  cuidadoso  esmero  las  es- 
pecies que  deben  agruparse  en  ellas.» 
A  decir  verdad,  el  plan  estaba  mejor 
concebido  que  ejecutado;  tas  subdivi- 
siones adoptadas  por  LACEFtena  esta- 
ban fundadas  en  caracteres  más  apa- 
rentes, que  verdaderamente  científi- 
cos; pero  este  no  quiere  decir  en  modo 
alguno  que  su  nueva  manera  de  ver 
las  cosas  no  diera  resultados  felicísi- 
mos para  la  ciencia.  A  semejanza  de 
mnoh os  hombrea  de  su  país,  aplaudió 
los  primeros  actos  de  la  Revolución, 
cujas  consecuencias  no  podía  prever, 
j  se  dejó  llevar  por  el  movimiento 
mucho  más  allá  que  la  mayor  parte 
de  los  nobles  que  se  mostraron  parti- 
darios de  las  nuevas  ideas.  Llevado 
sncesivamente  á  la  presidencia  de  su 
sección,  á  una  comandancia  en  la 
guardia  nacional,  al  Consejo  general 
del  departamento  de  Faris,  i  la  Asam- 
blea constituyente  y  i  la  legislativa, 
que'  presidió  un  momento,  desplegó 
en  estas  funciones  las  cuiúidades  de 
su  carácter,  á  la  vez  firmey  benévolo. 
Obligado  á  huir  durante  el  Terror,  le 
costó  mucho  trabajo  verse  separado  de 
sns  estudios  y  quiso  volver  á  Paris^ 
pero  Robespierre,  á  quien  consulto 
con  esto  objeto,  respondió  pmdente- 
mento:  c6i  está  en  el  campo,  bien 
está  allí.»  Siguiendo  este  consejo,  no 
volvió  con  el  extraño  nombre  de  dit- 
efputo  de  la  Ss&atla  normal,  que  toma- 
ron con  él  Bongainville,  "Wailly, 
Fourier  y  el  mismo  Laplace.  La  jun- 
ta de  los  nuevos  profesores  del  Museo 
se  apresnró  á  llevarle  á  su  seno,  pi- 
diendo para  él  la  creación  de  una  nue- 
ra cátedra  relativa  á  la  historia  natu- 
ral de  lo«  reptiles  j  de  los  peces.  La- 


lACE 

CBPBDK  obtuvo  en  ella  un  éxito  bri- 
llante, al  cual  debió  ser  llamado  muy 
Íironto  al  Instituto,  de  cuyo  cuerpo 
ué  uno  de  los  primeros  secrétenos 
en  1797  y  98.  En  este  época  contrajo 
matrimonio  con  madame  Gautier,  hei^ 
mana  del  generat  Jubé,  adoptando  el 
hijo  que  ella  teñid  de  su  primer  ma- 
trimonio. Desde  entonces  se  le  ve  com- 
pletamente consagrado  á  sus  primeros 
trabajos.  De  1789  á  1803  publica  los 
cinco  volúmenes  de  la  Historia  de  las 
mariposas,  su  obra  más  importante,  i 
la  cual  sigue,  en  1804,  la  Historia  de 
los  cetáeeos.  Pero  de  nuevo  y  por  un 
llamamiento  de  Bonaparte,  vuelve  á 
entrar  en  la  carrera  política.  Por  más 
que  Lacbpedb,  i  nombre  del  Insti- 
tuto, hubiese  jurado  odio  á  la  monar- 
quía en  manos  del  presidente  de  los 
Quinientos,  su  republicanismo  era  de- 
masiado débil  para  rechazar  las  ofer- 
tas del  usurpador.  Nombrado  sena- 
dor en  1799,  presidente  del  Senado 
en  1801,  gran  canciller  de  la  Legión 
de  Honor  en  1803,  senador  perpetuo 
en  1804  y  ministro  de  Estedo  el  mis- 
mo a&o,  supo  conquistarse  en  el  des- 
empeño de  sus  diversas  funciones  una 
reputación  de  hombre  de  Estado,  tan 
bé!bil  como  íntegro.  Sin  embargo,  una 
sombra  oscurece  estes  virtudes.  Si- 
guiendo al  que  había  empezado  por 
reconocer  como  tirano,  sus  arengas 
están  impregnadas  de  una  sumisión 

3ne  se  parece  al  servilismo.  Después 
e  la  caida  de  Napoleón,  se  apresuró 
á  felicitar  á  Luia  XVIII,  en  Saint- 
Ouen,  y  quedó  en  extremo  satisfecho 
de  la  acogida  que  se  le  hizo.  Nom- 
brado individuo  da  la  Cámara  de  los 
pares;  pero  privado  del  título  de  gran 
canciller,  que  le  concedieron  \oE'Cie* 
dios,  mostró  por  el  rey,  en  la  segunda 
restauración,  la  misma  adhesión  que 
había  mostrado  al  emperador,  y  apre- 
ciado como  hombre  ae  ciencia,  pero 
no  muy  bien  quisto  como  hombre  po- 
lítico, acabó  sus  dias  de  una  fiebre 
variolosa.  Además  de  las  obras  de  que 
hemos  hablado  ya,  se  conservan  en 
las  Memorias  del  Instituid,  los  Elogios 
de  Dolomíen,  Daubenton  y  Vander- 
monde;  algunas  Memorias  sobre  el  ár- 
gano de  la  vista  m  los  peces;  una  Ntieva 
tabla  metódica  para  la  clasificación  de 
las  aves,  otra  Sobrs  los  mamíferos,  j 
otra  Sobre  los  mirmecófagos,  así  como 
en  los  Anales  del  M*seo,  diversas  mo- 
nografías de  animales  no  descritos 
anteriormente  y  otros  trabajos  dignos 
de  aprecio.  Dedicado  á  otra  clase  de 
estudios,  publicó  también  una  Histo- 
ria general  de  laEvropaQ.%  volúmenes 
en  8.*],  que  no  apareció  basta  después 
de  su  muerte,  y  una  obra  titulada 
Anales  de  la  natvraleta,  igualmente 
postuma.  Desmarest  ha  publicado  las 
Obras  completas  de  historia  natwral  de 
Lackpbdb  con  la  sinonimia  dt  los  más 
celebres  autores  modernos  (1836,  11  vo- 
lúmenes en  8.*)  Como  músico,  la  re- 
putación de  Lacbpbdb  no  parece  es- 
tar fundada  más  que  en  eotnplaeen- 
ciat  de  salón.  Había  compuesto  un 
gran  número  de  óperas;  Omfale,  Sean- 
aerbig  y  Áletna,  una  misa  dt  req%ien, 


LACE 


309 


y  había  pnesto  en  música  diversos 
pasajes  ael  TeUmaco  de  Fenelon; 
pero  si  no  hubiera  contado  con  otros  „ 
títulos,  decididamente  éstos  no  hu- 
bieran hecho  pasar  su  nombre  á  la 
posteridad. 
Lacar.  Masculino  anticuado.  La- 

CBBIA. 

Lacera,    Masculino  anticnado. 

Guarda. 

Lacerable.  Adjetivo.  Que  puede 
ser  lacerado. 

EriMOLoofA.  Laetra/r:  francés,  lae¿- 
rable;  italiano,  lacer&hiU,  del  latín  l&- 
tirmiU. 

Laceración.-  Femenino.  La  acdon 
y  efecto  de  lacerar. 

Btikolooía.  Lacerar:  latin,  tícírH- 
tío,  la  acción  de  maltratar  ó  de  rom- 
per; forma  sustantiva  abstracta  de 
uUeratw,  lacerado:  francés,  laeératUm; 
itelianq,  laceramento,  taeeratúme. 

Laceradamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  laceración. 

Etiuolooía.  Lacsrada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Lacerado,  da.  Adjetivo.  Infeliz, 
desdichado.  [  Contagiado  del  mal  de 
san  Lázaro. 

BTTuoLOofA.  Latín  títcíritns,  hecho 

fiedazos;  participio  pasivo  de  IScímre, 
acerar:  italiano,  lacerato;  francés, 
/«*/. 

Lacerador.  Masculino  anticnado. 
Acostumbrado  á  trabajos,  capaz  de 
resistirlos. 

Btiholooía.  Lacerar:  latin,  tÜcJíra- 
tor;  italiano,  ¡acerüore. 

Lacerar.  Activo.  Lastímar,  gol- 
pear, magullar,  herir.  Se  aplica  tam- 
bién á  cosas  inanimadas,  como  la  hon- 
ra, la  reputación.  |  Antíouado.  Esca- 
sear, ahorrar,  gastar  po  ce.  ¡|  Anticuado. 
Penar,  pagar  algún  delito.  |  Metáfo- 
ra antigua.  Perjudicar,  poner  en  mal 
á  alguna  persona  con  otra.  I  Neutro 
anticuado.  Padecer,  pasar  trabajos. 

BriuoLOof  A.  Sánscrito  urapc,  nacer 
jirones;  eólico,  ^páxoí  (brákos),  jiron; 

friego,  Xhttpof.  (lákeros),  desgarrado; 
ixo^  (lákos),  desgarradura;  Xmuív  (la- 
y#i«),  desgarrar;  latin,  tSeer,  hecho 
pedazos;  lícírare,  romper;  italiano, 
lacerare;  francés,  lacérer. 

Lacerarse.  Recíproco,  Mortificar- 
se, despedazarse. 

La  Cerda  (  Alfonso  db).  Infante  de 
Castilla,  hijo  de  Fernando  de  la  Cer- 
da y  nieto  de  Alfonso  el  Sabio,  llama- 
do el  desheredado.  Hizo  varios  esfuer- 
zos para  sentarse  en  el  trono  de  Cas- 
tilla y  en  1303  se  retiró  á  Francia, 
donde  Cárlos-eí  Hermoso  le  dio  la  ba- 
ronía de  Lunel,  en  la  que  murió 
en  1327.  Tuvo  dos  hijos,  Luis  y  Car- 
los, el  primero  de  los  cuales  fue  almi- 
rante; y  el  segundo,  condestable  da 
Francia,  que,  nombrado  por  Juan  el  ■ 
Bveno  en  1350,  se  atrajo  más  tarde  el 
odio  de  Carlos  el  Malo,  rey  de  Navar- 
ra ,  y  fué  muerto  por  orden  suya 
en  1^54.  Tuvo  ademas  otro  hijo  lía- 
mado  Juan,  muerto  en  1356  por  Don 
Pedro  1  de  Castilla. 

La  Cerda  (Fernando).  In&nte  de 
Castilla,  hijo  de  Alfonso  el  Sabio,  y 
padre  del  anterior,  qne  nBCÍ¿  en  1264  .-^  i  ^ 


812 


LA.CK 


Lacrar.  AetÍTO.  Cerrar,  ullar  coa 
lacre  ua  pliego  ú  otra  cosa. 

Lacre.  Masculino.  Pasta  de  varíoa 
colorea,  hecha  de  laca  j  otros  combus- 
tibles, reducida  í  barritas  que  con  el 
fuego  se  ablandan,  j  sirTen  para  cer- 
rar cartas  é  imprimir  eellos. 

EtiholooIa.  Zaea,  porque  la  ¡ae*  le 
dio  el  color  rojo  (Dbvic):  francés,  por- 
tugués j  catalán,  ¿lere.— «Pasta  que 
86  forma  de  cera,  alcrebite  j  otros 
ingredientes,  la  cual  encendida  ¿  la 
lúa  arde  j  se  derrite,  y  sirve  para 
cerrar  las  cartas  j  estampar  sellos;  j_ 


porque  su  regular  color  es  el  encar- 
nado, que  se  le  da  con  la  goma  lla- 
mada ÍOM,  se  Ic  di<5  este  nontbre,  aun- 


que también  le  haj  negro  j  de  otros 
colores.»  (Acadbmiá,  J)»!éiM»rio  á* 
1726.) 

LiácTima.  Femenino  anticuado.  LX- 
aaiuA. 

Lacrimable.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  es  digno  de  ser  llorado. 

Etiuoloo(a.  Latín  laerímiiiilU. 

Licnmi-Chriati.  Masculino.  Ti- 
no mu;  dulcB  T  estimado  que  se  cosa* 
cha  al  pié  del  Vesubio. 

BnitOLOaÍA.  Latia  laerims,  lágri- 
ma, j  Chriiti,  genitivo  de  Chritiut, 
Cristo:  «lágrima  de  Cristo,»  lo  cual 
sirvid  de  asunto  al  -dicho  célebre  de 
un  papa:  tdomtne  ttoittr  Jen-ChñtU, 
i^Mrt  «M  LACRiMASTi  iifWr  terrtoH 
notmimí*  Señor  nuestro,  Jesucristo, 
4por  qué  no  lloratlt  sobra  nuestra 
tierra? 

Lacrimacioii.  Femenino  antícu»- 
do.  Efusión  d  derramamiento  de  li- 
grimas. 

EtiholooU,  Latín  latrimitio,  la 
acción  de  llorar;  forma  sustantiva 
abstracta  de  kcrÍM3ím,  llorado. 

Lacrimal.  Adjetivo.  Anatomía.  Lo 
perteneciente  i  las  lágrimas.  I  Glán- 
dula LACRiiíAL.  Pequeña  glándula  si- 
tuada entre  la  apófisiB  orbitaria  j  el 
I  el  órgano 
I  Cabúncu- 
.  lérculo  si- 
tuado en  el  ángulo  nasal  del  ojo,  el 
cual  tiene  en  su  superficie  algunos 
pelos  cortos  y  finos,  cu^o  oficio  es  de- 
tener los  corpúsculos  extraños  que 
van  mezclados  con  las  lágrimas,  g 
Puntos  lacrimales.  Pequeños  poros, 
en  número  de  dos,  superior  é  inferior, 
que  son  loe  orificios  siempre  abiertos 
oe  loe  conductos  lacrimales.  Q  Con- 
ductos i,AcaiuALE9<  Nombre  de  dos 
canales  que  están  á  continuación  de 
los  jpuntoB  lacrimales,  como  si  fue- 
ran una  extensión  de  dichos  puntos. 
I  Saco  lacrimal,  aparato  lacrimal. 
Conjunto  de  loe  órganos  destinados  á 
secretar  j  excretarlas  lágrimas.  |  Fís- 
tula LACRIMAL.  Cirugía.  Abertura  ac- 
cidental 6  saco  lacrimal,  que  permite 
á  las  lágrimas  derramarae  fuera  de  las 
vías  ordinarias. 

EtimoloqÍa.  Latín  ¡aeryau,  lágri- 
ma: francés,  ketymal. 

Lacrimar.  Neutro  anticuado.  Llo- 
rar. 

BtimolooIa.  Latín  laerimart,  ¡aay- 
uitre,  iaerumáre. 

Lacrimatorio,  ría.  Á»tíg«tdadtt 


bUBua  cuirro  la  buvudib   uiuiuiij 

globo  del  ojo,  la  cual  es  el  i 
que  secreta  las  lágrimas.  I  Caí 
LA  lacrimal.  Pequeño  tuoércí 


LACT 


Adjetivo  que  se  aplica  á  loa 
vasos  en  que  los  antiguos  recogían 
las  lágrimas  que  lloraban  por  los  di- 
funtos, y  que  guardaban  en  bus  mis 
moB  sepulcros.  Se  usa  también  como 
sustantivo  en  la  terminación  mascu- 
lina. 
ExiuoLOofA.  Zi^rma:  catalán,  ¡la- 

Írímatori,  a;  francés,  tammaioirt;  ita- 
iano,  lacrimatorio;  latín,  lacbtmis 
ixcipinduvai. 

Raeña. — 1.  Las  *nut  á  wuei  lacbi- 
MATORioe  son  vasijas  de  tierra  cocida 
6  de  vidrio  que  se  han  encontrado  en 
las  sepulturas  romanas;  de  donde  se 
infirió  que  debieron  servir  para  guar- 
dar las  lágrimas  que  UontiaD  en  los 
funerales. 

2.  Nombre  oreado  en  el  siglo  xvi 
para  designar  unos  pequeños  vasos  de 
cuello  largo,  de  cristal  6  tierra,  ha- 
llados en  Tas  urnas  cinerarias  de  mu- 
chos sepulcros  romanos.  Los  antícua- 
rios  supusieron  que  estos  vasos  sir- 
vieron para  recoger  las  Ugrimat  de 
las  llorosas  ó  de  Tos  parientes  y  en- 
cerrarlas con  las  cenizas  de  los  mnoi^ 
tos,  en  virtud  de  la  creencia  de  que 
regocijaban  los  manes  del  difunto. 
Según  otra  opinión,  dichos  lacrima- 
torios, que  tenian  una  extensión  de 
8  á  15  centímetros  de  alto,  y  sola- 
mente de  3  Ó  4,  según  otros,  debieron 
servir  para  colocar  perfumes,  y  de 
este  modo  conservar  perfumadas  las 


pequeños,  porque  loa  perfumes  eran 
caros,  V  porque  todos  los  parientes 
debían  llevarlos,  motivo  por  el  que  la 
parte  aportada  por  cada  uno  seria 
mu;  pequeña,  Solo  se  han  hallado  al- 

f-unoB  de  eetos  vasos  que  .contenían 
ágrimas  ;  perfumes;  pero  esta  es  la 
excepción  y  no  la  regla.  La  ma;or 
parte  de  lacsihatorios  se  ha  encon- 
trado en  las  tumbas  galo-romanas. 

Lacrimiforme.  Adjetivo.  Que  tie- 
ne la  forma  da  una  ligrima. 

.Lacrimoaamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  lágrimas. 

ETiMOLOofA.  Lacrimóla  y  el  sufijo 
adverbial  menU:  latín,  iaa^tmitii  ca- 
talán, llagrimotawu%t. 

lacrimoso,  aa.  Adjetivo.  Lo  que 
tiene  lágrimas  ó  mueve  á  ellas. 

Btimolooía.  Ligrima:  latin,  hert- 
mStiu;  catalán,  lUgrimit,  a. 

Lácria.  Masculino.  Romsbo, 
planta. 

Lactación*  Femenino.  La  acción 
de  mamar.  I  Medicina.  La 


i  de 
amamantar  á  una  criatura. HJ^ÜMÍofi*. 
La  función  orgánica  que  consiste  en 
la  secreción  y  excreción  de  la  le- 
che. 

Btuiolooía.  LaetiO':  latin,  lacado, 
forma  sustantiva  abstracta  de  ¡actiha, 
lactado:  francés,  laclation. 

Laclado,  da.  Adjetivo.  -Que  ha  ai- 
do  objeto  de  lactación,  j  Participio 
pasivo  da  lactar. 

BTiuoLoalA.  Bajo  latin  laetStm,  par- 
tecipio  pasivo  de  laetSrf. 

Lactancia.  Femenino.  El  período 
de  la  vida  en  que  la  criatura  mama. 

Etiholooía.  Lactante:  latin,  lactan- 
Oa,  lacticinios,  forma  sustantiva  aba- 


lACT 

tracfa  de  laeUMi,  ktííittíi,  keímb: 
catalán,  lacliacia. 

Lactancio  (Ckcilio  Fibmuj(o}.  Ba- 
tdrico  latino  y  célebre  apologistm  da 
la  religión  cristiana,  que  oacitS  en 
África,  según  Baronio,  y  en  Fejuu. 
según  otros,  en  el  último  tercio  del 
siglo  iii,  ;  murió  en  Tréveris  hacía  «1 
año  325.  Estudió  la  retórica  con  Ar- 
nobio,  y  él  mismo  la  enseñó  despuea 
en  A&ica  y  Nicomedia  con  tal  repu- 
tación, que  el  emperador  CoastautÍDO 
le  eli^ó  para  maestro  de  bu  hijo.  De 
este  dietínguido  autor,  uno  de  los 
más  cultos  y  ete&^anteB  de  su  tiempo, 
nos  quedan  muchas  obras  escritas  en 
muj  buen  latiu;  entre  otras,  un  libra 
que  trata  ¿e  la  cólera  dioina;  otro,  ¿4 
la  oirá  dt  Biot  6  de  la  formación  del 
hombre;  las  Itutiíacionet  dhimat,  en 
siete  libros.  Pero  la  más  celebrada  de 
todas  es  la  que  lleva  por  título:  Ih 
wioríihit  perteaUonm,  La  mejor  edi- 
ción de  las  obras  completas  de  Lac- 


tancio es  la  de  Boma,  1754^9,  14  vo- 
lúmenes en  folio. — Hubo  otro  LactAo- 
cio  (Lacíantiiu  Pioádíu),  gramático, 
escritor  del  siglo  vi,  del  cual  tenemos 
unos  comentarios  sobre  las  obras  de 
Estacio,  la  narración  ó  explicación  de 
las  fábulas  que  se  hallan  en  las  M*la- 
móffeñt  de  Ovidio,  230  fábulas  v  al- 
gunas  glosas.    (Db  Miqcsl   t  Mo- 

BANTB.) 

ETiMOLoaÍA.  Latin  LaetauÑMt. 

Rneüa. — 1.  Floreció  en  tiempo  de 
toa  emperadores  Diocleciaao  y  Cons- 
tantino, habiendo  abrasado  con  grmo 
fervor  la  doctrina  cristiana.  Fué  uno 
de  los  escritores  mis  elocuentes  de  su 
siglo  V  de  todos  los  cristianos.  De  la 
obra  de  Lactancio,  que  forma  parte 
de  las  iMtitHciona  cmiianat,  dica  san 
Jerónimo:  «Lactancio  es  un  rio  de 
elocuencia  ciceroniana.  ¡  Ojalá  que 
hubiera  podido  afirmar  las  cosas  da  ' 
nuestra  creencia  con  la  misma  facili- 
dad con  que  destruía  las  gentiles. 

2.  Célebre  orador  latino  j  apolo- 
gista cristíano,  que  nació,  se^xm  la 
opinión  más  probable,  en  África,  i 
mediados  del  siglo  m.  Estudió  en£io- 
ca,  ciudad situadaálll  kilómeteosde 
Cartago;  y  en  la  que  tuvo  por  maes- 
tro á  ¿rnobio.  A  instanciaa  de  Dio- 
cleciano  fué  á  establecerse  en  Nicome- 
dia, j  aquel  emperador  le  nttmbi¿ 
profesor  de  bellas  letras  en  290.  Abra- 
zó el  cristianismo  por  los  años  de  300 
y  se  consagró  á  la  defensa  de  su  nue- 
va religión.  Constantino  le  llamó  por 
los  años  de  318  á  las  Oalias  y  le  con- 
fié la  educación  de  bu  hijo  Crispo.  Se 
cree  que  murió  en  Tréveris  en  325. 
Sus  obras  más  notables  son:  J)t  opi£- 
do  Dei;  Diviitarum  inttitutiorvm  íi- 
bri  VII;  Iiutituíioitim  epitome;  Oe  ira 
Dei  y  De  mortibiupereeatíoniM. 

Lactante,  Masculino.  £1  que  ma- 
ma. 

EriKOLOofA.  Latin-  latíOM,  UeUm- 
ti»,  participio  de  presente  de  lacOrt, 
lactar. 

Lactar.  Actívo.  AMAHAMTAa.''Criar 
con  leche.  |  Neutro.  Nutrirse  ooa  le- 
che. 

BxuiOLoaía.  Latin  laeOír*,  ÍOMoa 
üigitizedby  VjOOQIC 


LACT 

verbal  de  loe,  laelú,  loche;  italiano, 
¡altare;  fnncés,  allatler;  catalán  an- 
ticuo, ttlUtar,  alelar. 

lisctario,  rik.  Adjetivo,  hieno, 

TBA.  I  COLDUNA   LACTAHU,    Ar¡1Uolo- 

ffía.  Columna  levantada  en  el  merca- 
do de  plantas  de  la  antigua  Roma,  en 
donde  dejaban  i  los  niños  expósitos.  |] 
SoíÁniea.  Epíteto  de  ciertos  hongos 
que  dan  un  jugo  lechoso. 

'RmioLOQiÁ..  ZdeUo;  latín,  lactSríut; 
tnattéa,  lacttirt, 

LccUto.  Masculino.  Qrímiea.  Com- 
binación de  una  base  con  el  ácido  lác- 
tico. (Caballero.) 

BrniOLOOÍA.  Záetiee:  francés,  ¡a^ 

SettSa. — Por  LACTATO  eo  entiende 
hoj:  *la  sal  producida  por  la  combi- 
nación del  ¿oído  láctico  con  una  base 
salificable.» 

Láctea  (tía).  ¡íitoU^ia.  Parte  del 
cielo  conmuesta  de  minadas  de  estre- 
llas que  forman  un  largo  rastro  6  ca- 
mino blanquecino,  de  Norte  á  Sur. 
Los  griegos  decían  que  Joño,  laclan- 
do a  Hercules ,  que  había  hallado 
abandonado  en  un  campo,  deji5  verter 
una  gota  de  leche,  que  formo  la  Vía 
lIctba,  por  la  que,  según  creían,  en- 
traban en  el  cíelo  los  héroes  diriniza- 
dos. 

Lácteo,  tea.  AdjetÍTo.  Lo  que  per- 
tenece á  la  leche  6  es  parecido  ¿  ella. 
||Va309  lXctbos;  tenas  líctras.  Áiut- 
tomía.  Conductos  quiliformes,  deno- 
minados así,  á  consecuencia  del  color 
de  leche  que  tiene  el  líquido  qne  con- 
ducen. I  Plantas  lácteas.  Botánica. 
Plantas  que  abundan  en  jugos  lecho- 
sos. I  Vía  lXctba.  Attro»imUt.  Blan- 
cura irregular  que  rodea  al  cielo  en 
forma  de  cintura  j  que  consiste,  ge- 
neralmente hablando,  en  una 'porción 
innumerable  de  peqaeflas  estrellas. 
Bs  la  zona  que  vemos  en  el  firmamen- 
to á  modo  de  faja  blanquecina. 

HtiuoLoaÍA.  Latin  üctihu,  de  loe, 
Ucti$,  leche;  francés,  laeté;  italiano, 
latUo. 

LaoteoUna.  Femenino.  Qvfmtca. 
Leche  desecada  lentamente  at  fdego. 

(C&BALLIBO.) 

StiholosU.  Lácteo:  francés,  lactéo- 
Jmm,  lactotiiu. 

Sétefía. — La  lactbouna  es  leche 
concentrada  por  la  evaporación,  la 
cual  vuelve  á  ser  leche  común  median- 
te la  adición  de  una  nueva  cantidad 
de  agua. 

Lactescencia.  Femenino.  Dtdáeli- 
ca.  Cualidad  de  un  líquido  parecido 
á  la  leche. 

Etuiolosía.  Laetetemte :  firancés , 
Ueietetñce. 

Lactescente.  Adjetivo.  Didáctica. 
Que  tiene  jugo  lechoso.  \  BoiámUa. 
Plantas  laotbsckntbs.  Plantas  lÍo- 
TKA8.  I  Conchas  lactbscbntis.  Con- 
chas de  color  de  leche. 

BrniOLoafA.  Latin  keaieen»,  laetFt- 
tMíit,  participio  de  presente  de  laeiit- 
eAv,  convertirse  en  leche,  de  loe,  lac- 
tit,  leche:  francés,  lacteeceiH. 

Lacticíneo,  aea.  Adjetivo  anti- 
cuado. LXCTBO. 

Lacticinio.  Masculino.  La  leche  6 


LACT 

cualquier  manjar  compuesto  con  ella. 

EriifOLoofA.  Lácteo:  latin,  laetíé(~ 
«I«m,  manjar  sazonado  con  leche;  ita- 
liano, lattuMV);  catalán,  ¡acticini. 

Lacticinoso,  la.  Adjetivo.  Lbcho- 
so. 

EriyoLoaf A.  Lacíieinio :  italiano, 
latlieimto;  catalán,  Uctidnét, «. 

Láctico,  ca.  Adjetivo.  QviMÚa. 
Epfteto  de  un  ácido  que  e tiste  en  tos 
fluidos  animales;  especialmente,  en  el 
suero  agrio.  |  Étbe  láctico;  éter  ob- 
tenido por  destilación  del  lactato  de 
cal,  del  alcohol  anhidro  y  del  ácido 
sulfúrico  en  proporciones  iguales. 

ETiMOLoaÍA.  Lácteo:  franca,  ÍMti- 
q%e. 

Láctido.  Masculino.  Q;»,imica. 
Cuerpo  que  se  forma  durante  la  des- 
tilación seca  del  ácido  láctico. 

Etuioloqía.  Lácteo:  francés,  Uic~ 
tid». 

Lactif^go,  «a.  Adjetivo.  Que  se 
alimenta  dé  leche. 

EtimolooÍa.  Latín  toe,  lactit,  le- 
che, j  el  griego  pkaañ»,  comer,  ali- 
mentarse; vocablo  h ¡brido. 

Lactífero,  ra.  Adjetivo.  Anato- 
mía. Que  se  aplica  á  los  conductas  6 
vasos  por  donde  pasa  la  leche  hasta 
llegar  al  pezón  del  pecho.  |  Botánica. 
Plantas  lactífkbas;  plantas  que 
abundan  en  jugos  lechosos,  como  el 
titímalo  7  la  lechuga. 

ETiuoLoeÍA.  Latin  laeíi/er,  de  ¡ac, 
lactit,  leche,  y  ferré,  llevar  ó  produ- 
cir: francés,  lactifire. 

Lactífico,  ca.  Adjetivo.  Medicina. 
Que  p;x>duce  leche  en  abundancia, 
como  cuando  se  dice:  ahmentoe  lactí- 
ficos. 

EriuoLoaÍA.  Latín  loe,  lactit,  le- 
che, y  fadre,  hacer:  francés,  í«/yí- 
q%e. 

Lactifloro,  ra.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. Que  tiene  las  flores  de  un  color  le- 
choso. 

Etiholooía.  Latin  lac,  Ucti»,  le- 
che, jjloe,  0rit,  flor. 

Lactifogo,  ga.  Adjetivo.  Medici- 
na. Eficaz  paraliacer  retirar  la  leche, 
en  cuyo  sentido  se  dice  que  el  corcho 
es  una  sustancia  lactÍfuga. 

EtiholooIa.  Latin  lac,  kutit,  le- 
che, y  fugare,  ahuyentar;  francés, 
laeti/nge. 

Lactigeno,  na.  Adietívo.  Que  au- 
menta la  secreción  déla  leche. 

ErniOLOofA.  Latin  he,  lactii,  le- 
che, j  geníre,  engendrar:  francés,  lac- 
tigine. 

Lactina.  Femenino.  QvÍMtca.  Azú- 
(^r  de  leche,  principio  que  existe  en 
la  leche  de  todos  los  mamifaros. 

ETiiioLoaÍA.  Lácíieo:  francés,  /aeíí- 
ne;  catalán,  laeíicina. 

Setena. — El  catalán  laettetna  signi- 
fica: (Sustancia  que  se  compone  de 
oxígeno,  hidrógeno  y  carbono;  es 
emoliente  y  analéptica,  y  se  la  cono- 
ce también  por  azúcar  de  leche.» 

Lactipeno,  na.  Adjetivo,  ffntemo- 
logia.  Insectos  LACrfpBNOs.  Insectos 
que  tienen  las  alas  de  un  color  le- 
choso. 

BriuoLOofA.  LácleoYoW&tiaptnna, 
pluma,  ala:  francés,  lacteipeww. 


LACÜ 


313 


Lactipoto,  ta.  Adjetivo.  Que  bebe 
leche  á  pasto. 

Etiuolooía.  Latin  lac,  lactit,  le- 
che, ypotSre,  beber. 

Lactívoro,  ra.  Adjetivo.  Que  bebe 
leche. 

Etiuolooía.  Latin  lac,  ¡acUi,  le- 
che, y  vifrSre,  comer,  beber,  alimen- 

rse. 

Lactómetro.  Galactómbtro. 

ETiHOLoaÍA.  Latin  loe,  lactit,  le- 
che, y  nutnm,  medida;  francés,  lacto- 
uitre. 

Lactona.  Femenino.  QiUntica.  Pro- 
ducto de  la  destilación  del  ácido  lác- 
tico. 

Etiuoloqía.  Láctico:  francés,  ¡ac- 
tone. 

Lactóscopo.  Oalactósoopo. 

LactÓBÍs.  Lactina. 

IiactAceo,  cea.  Adjetivo.  Botáni- 
ca, Parecido  á  la  lechuga. 

Etiuoloqía.  LactúeUo. 

Lactúcico,  ca.  Adjetivo.  Qftimica. 
Epíteto  de  un  ácido  que  se  halla  en 
la  lechuga.  (Caballero.) 

ETiuoLoaiA.  Latin  laelSca,  lechu- 
ga; francés,  laetitcigMe. 

Bcteña. — 1.  Por  ácido  lactúcico  se 
entiende  hoy:  «sustancia  acida  des- 
cubierta  en  el  jugo  lechoso  de  la  lac- 
tuca virota.* 

2.  Celso  y  Columela  llaman  al  tití- 
malo LACTUCA  marítima. 

Lactncina.  Femenino.  Química. 
Sustencia  que  da  la  lechuga,  dotada 
de  propiedades  anodinas, 

Btiuoloqía.  Lacíúeico:  francés,  loe- 
tucine. 

Lactumen.  Masculino.  Medicina. 
Enfermedad  que  suelen  padecer  los 
niños  que  maman,  y  consiste  en  cier- 
tas Uaguites  y  costras  que  les  salen 

1  la  cabeza  y  cuerpo. 

EriuoLOofA.  Latín  iaclan,  acusatl- 

I  de  loe,  lactit,  leche. 

Lactaoso,  la.  Adjetivo  anticua- 
do. Lácteo. 

Iiactorcia.  Femenino.  Mitología. 
Diosa  de  los  frutos  en  leche.   (San 

AOUSTIN.] 

EtiholoqÍa.  Latin  lactwéla;  de 
lac,  laetit,  leche. 

Lactnrgia.  Lacturcia.  La  forma 
íacturgia,  que  aparece  en  algunos  Di^ 
donariot,  debe  ser  errata  de  imprenta. 

Lacnnar.  Masculino.  Espacio  en- 
tre viga  y  viga  de  un  techo. 

Btiuoloqí  A.  Laguna:  latin,  laclt- 
«or,  techumbre  de  madera  tallada  con 
vigas  á  trechos;  es  decir,  dejando  va- 
cíos <5  ¡agunat. 

Lacunario,  ría,  Adjetivo.  Minera- 
logía, Epíteto  del  conjunto  de  crista- 
les en  forma  de  tubos  reunidos  en 
grupos  con  intervalos,  i  Masculino, 
Arqniíectitra.  Cada  uno  de  los  com- 
partimientos que  se  hacen  en  los  in- 
tercolumnios de  los  arquitrabes  en 
los  planos  horizontales  que  miran  ha- 
cia ta  tierra.  j|  Botánica  y  toologla.  Que 
presente  cavidades  6  intervalos. 

ETiwoLoaÍA.  Laguna:  latin,  liícBnS- 
riut,  el  que  hace  lagunas  6  Ibsos; 
francés,  lacunairt, 

Lacnstral.  Adjetivo.  Laousteb. 

Lacustre.  Adjetivo  antiquado,^»! ,-.  i  ^ 
TOHoui        igitized  by  V^íLJOy  It 


su 


LADA. 


lufltK,  lo  que  pertenece  í  los  Itgofl  6 
launas.  \  Botante»,  Pljmtá.s  lacus- 
tres. Plautae  que  nacen  y  crecen  en 

Osl&gOS.  I  OeOlOgi*.  TbRBKMOS  LACUB- 

TOES.  Ciertas  capas  de  tierra  que  pa- 
receo  haber  eido  depositadas  en  el  fon- 
do de  las  a^ae  dulces.  |  Calcabios 
LACOSTRBS.  Calcarios  formados  en  las 
aguas  de  las  lagunas. 

BriMOLoafA.  Latia  Uciulrú;  de /¿C- 
en.  lago:  francés,  lanslrt. 

Lacustres.  Adjetivo  plural.  Nom- 
bre que  se  aplica  í  varias  ciudades  de 
Suiza,  Saboja  j  alta  Italia.  Estas  so- 
blacitrnts  i^CDSTRBS  están  construidas 
sobre  estacas,  en  la  ribera  de  los  la- 
gos, ^  habitadas  ñor  gentes  de  proce- 
dencia desconocióla,  que  parecen  ser 
antenores  á  la  llegada  de  loa  celtas  á 
dichos  países.  Según  Marcel  de  Ser- 
res,  hállase  entre  esas  guantes  multi- 
tud de  instrumentos  j  utensilios  que 
son  propios  de  tribus  salvajes.  (Comp- 
Ui  renau,  AauUmit  dt  Seúncet.) 
Btiholoqía.  ZacuMÍrt, 
Lacy  (Luis).  General  ^añol,  que 
nació  en  San  Roque  en  1775  j  murió 
en  1817.  Entró  muj  joven  en  el  ser 
vicio  militar  j,  después  de  deserta; 
una  vez,  era  capitán  del  regimiento 
de  ültimia,  cnando  tuvo  en  Canarias 
una  contienda  con  el  gobernador  ge- 
neral, que  le  ocasionó  un  ano  de  casti- 
llo, 7  después,  el  retiro.  Pasó  luego  á 
Francia  j  se  alistó  en  un  regimiento, 
entrando  poco  después  en  una  legión 
irlandesa,  con  la  que  vino  á  España. 
No  queriendo  pelear  contra  su  patria, 
abandonó  las  filas  francesas  j  entró 
nuevament«  en  el  ejército  eapafiol  con 
el  grado  de  teniente  coronel,  distin- 
guiéndose en  varios  hechos  de  armas; 
uno  de  ellos,  la  bttalla  Je  Ttlaotrm, 
obteniendo  el  nombramiento  de  te- 
niente general  en  1810.  Desempefió 
después  sucesivamente  las  capitanías 
generales  de  Catalu&a  ;  Galicia,  y  en 
esta  última  se  encontraba  al  regreso 
de  Femando  VII,  que  inmediatamen- 
te le  separó  por  sus  conocidas  ideas 
liberales.  En  1816  organizó  en  Ma- 
drid una  conspiración  contra  el  go- 
bierno absoluto,  en  oue  le  ofrecieron 
apoj'o  el  conde  de  la  Bisbal  y  otros 
pereonajea,  y  que  al  año  siguiente 
quiso  llevar  á  cabo  en  Caldetas,  don- 
de se  hallaba  tomando  baSos;  pero  de- 
latado por  dos  oficiales  del  regimí  — 
to  de  Tarragona,  con  que  contaba, 
el  momento  mismo  en  que  se  dirigía 
á  la  casa  de  campo  del  general  Milans, 
iniciado  también  en  la  conspiración, 
fué  preso  por  el  coronel  Lasala,  que 
mandaba  dicho  regimiento,  y  condu- 
cido á  Barcelona,  donde  un'  consejo 
de  guerra  te  condenó  ¿  muerte.  Sm 
•embargo,  temiéndose  una  subleva- 
ción, no  se  ejecutó  alH  la  sentencia, 
trasladándosele  al  castillo  de  Bellver, 
en  Mallorca,  donde  recibió  la  muerte 
con  un  valor  á  toda  prueba.  Las  Cor- 
tes de  1820  hicieron  grandes  honores 
á  la  memoria  del  que  había  sido  uno 
de  los  mártires  de  la  libertad. 

Lacha.  Femenino.  Pez.  SXbalo. 

Lada.  Femenino.  üoAfíitca  Jara. 

ETiuoLoaÍA.  Persa  ¡Ai:  griego  Xifim 


LADE 

(Üdo»);  UtiQ,  ¡idu;  latÍQ  técnico,  U- 
dim  jMlmtre,  de  Linneoí  francés,  U- 
doH. 

LadaniÍAro,  ra.  Adjetivo.  BtUmi- 
ea.  Que  produce  ládano. 

Etimolooía.  Latin  ¡Sdiiumy/irrt, 
producir:  francés,  ladanifirt. 

Udano.  Masculino.  Licor  aceitoso 
que  destila  la  jara,  y  después  lo  espe- 
—  y  dan  consistencia  á  manera  de 
la  en  las  boticas. — «El  licor  pin- 


goma 

SQe  y  craso,  que  arroja  de  sí  la  jara, 
amada  de  algunos  íúd»  6  Ladoñ,  y 
de  ahí  este  licor  se  llamó  LínANO; 
que  dispuesto  j  cuajado  en  forma  de 

foma  es  el  que  se  administra  en  las 
óticas.  Ha;  uno  natural,  que  lo  re- 
cogen los  pastoree  de  las  barbas  y 
pelos  de  las  cabras  á  donde  se  pega, 

y  también  azotando  las  jaras  con 

cordeles,  de  donde  después  les  i 
Otro  hajr  artificial,  que  se  forma  en 
las  mismas  boticas  hirviendo  loe  co- 
gollos de  la  jara  en  agua,  sobre  la 
cual  nada  este  licor  á  manara  de  acei- 
te, y  recogido  le  espesan  y  endure- 
cen, quedando  con  el  color  y  forma 
de  pez,  Antiguamente  se  traía  de 
Chipre,  de  á  donde  era  el  mejor,  v  de 
Arabia  r  Libia,  menos  bueno.*  (Aca- 
DBUiA,  I)ieewn4rio  d*  IHG.) 

Etiuolooía.  Persa  Ü^S»,  de  £i¿, 
lada:  griego,  Xátovov  (liduum);  latin, 
Üdinvm;  catalán,  Uáimo;  francés,  b- 

(JMMHS. 

Ladas.  Masculino.  Oran  oorredor 

ri  llevaba  consigo  el  gran  Alejan- 
.  (Mabcial.) 

ETmoLoofA.  Griego  AiSoc  (Ládat); 
latin,  LidM. 

Ladinpadi.  Masculino.  Nombra 
que  dan  los  indios  á  una  especie  de 
arroz  que  crece  en  las  montafiss. 

Ladeadamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Inclinadamente. 

BTiiioLoaÍA.  L»dead»  y  el  sufijo  ad- 
verbial me»te. 

Ladeado,  da.  Adjetivo  ;  partici- 
pio pasivo  de  ladear;  y  así  se  dice:  tal 
ó  cual  individuo  se  kk  ladeado,  para 
significar  que  no  va  por  el  buen  ca- 
mino, habiendo  variado  de  propósito. 
También  se  dice :  Mimto  ladrado, 
para  expresar  la  idea  de  que  es 
asunto  que  se  ha  torcido. 

Ladeamiento.  Masculino.  Acción 
ó  efecto  de  ladear  ó  ladearse. 

Ladear.  Activo.  Inclinar  y  torcer 
alguna  cosa  hacia  un  lado.  Se  usa 
también  comorecíproco.  |  Neutro. La- 
DBAKSB  ó  INCLINAEISB.  \  Andar  ó  cami- 
nar por  las  laderas.  (Metáfora.  De- 
clinar del  camino  derecho.  |  Recípro- 
co metafórico.  Inclinarse  á  alguna 
cosa,  dejaras  llevar  de  ella.  ¡  Ladrar- 
SB  CON  ALGUNO.  Frase  metafórica  7  fa- 
miliar. Empezar  á  enemistarse  con  él, 
obrar  de  mala  fe. 

Etimología.  Lado. 

Ladeo.  Masculino.  Laaccion^efec- 
to  de  ladear. 

Ladera.  Femenino.  El  declivio  de 
1  mont«  ó  de  una  altura  por  sus  la- 
dos. I  Anticuado.  Lado. 

EriHOLoafA.  Lado,  porque  está  la- 
deada. 

Laderia.  Femenino  anticuado.  Pe- 


LADO 

qnefia  llanura  ds  la  ladera  da  «a 
monte, 

Laderílla,  t«.  Femenino  dÍBÍm> 
tivo  de  ladera. 

Ladero,  ra.  AdjetiTo.  Lateral. 

Ladierno.  luscnlino.  Arboste. 
Aladibbna 

Ladilla.  Femenino.  Insecto  de  ana 
media  línea  de  largo,  casi  redondo, 
velloso,  chato,  sin  alas,  j  de  color 
blanquizca.  Tiene  seis  píes,  armados 
en  sus  extremidades  con  dos  gaocU- 
toe  en  forma  da  tenaza,  con  los  cules 
se  agarra  estrechamente  á  las  partes 
más  vellosas  del  cuerpo  humano,  de 
cuja  sustancia  se  alimenta  causando 
mucha  picazón,  |  Especie  de  cebada, 
mja  espiga  tiene  dos  órdenes  de  gra- 
nos, y  éstos  son  chatos  y  pesados.  | 
Pe«arsr  como  ladilla.  Frase  metafiS- 
rica.  Arrimarse  á  alguna  persona  con 
pesadez  v  moleetán£»la. 

Ladillo.  Masculino.  La  parte  de  la 
caja  del  coche  que  está  á  cada  uno  de 
loe  lados  da  las  puartedUas  y  cabré 
el  brazo  de  las  peraonas  que  eetáa 
dentro. 

Ladinamonte.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  ladino. 

BTiHOLoeü..  LaikM  y  A  sofijo  ad- 
verbial mMt». 

Ladino,   na.   Adjetivo   anticuado 

aue  se  aplicaba  al  romance  ó  caate- 
ano  antiguo.  |  Anticuado.  Laten.  S« 
aplicaba  al  que  hablaba  oon  hetlidad 
alguna  ó  algunas  lenguas  además  de 
la  propia.  |  Metáfora.  Astnto,  sagaz, 
taimado. 

ErmOLOofA.  LatMo:  oatalan,  UaH, 
%a;  íadi,  M. 

Ladito.  Masculino  diminativo  de 
lado. 

Lado.  Masculino.  El  costado  ó  pai^ 
te  del  cuerpo  del  animal,  comprendi- 
da entre  el  bazo  y  el  hueso  de  la  ca- 
dera. I  Lo  que  está  á  la  derecha  ¿  iz- 
quierda de  un  todo.  I  El  costado  ó  la 
mitad  del  cuerpo  del  animal  desde  el 

Sié  hasta  la  cañeta.  En  este  sentido 
ecimos :  la  perlesía  le  ha  cogido  todo 
el  LADO  izquierdo.  |  Cualauiera  de  los 
parajes  que  están  al  rededor  de  vn 
cuerpo;  y  así  se  dice:  la  ciudad  está 
sitiada  por  todos  lados,  6  por  el  lado 
de  la  cindadela,  ó  por  el  lado  del 
río.  I  La  estera  que  se  pone  arrimada 
á  las  estacas  de  loe  lados  de  los  car- 
ros, para  que  no  se  salga  por  ellos  la 
carga.  |  El  anverso  ó  raverso  de  una 
medalla;  las  dos  caras  de  una  tda  ó 
de  otro  objeto  que  las  tanga;  verbi 
gracia:  esta  moneda  tiene  por  un  lado 
el  busto'  del  monarca,  v  por  otro,  laa 
armas  de  la  nación.  |  Sitio,  lugar.  Bu 
este  concepto  decimos:  haz  lado,  dé- 
jale un  lado.  B  Metáfora.  Cada  ano 
de  los  juicios  que  formamos  sobra  una 

Sereona  ó  acerca  de  un  negocio,  j  así 
ecimos:  poma  lado  pareció  Folaae 
muj  entendido,  por  otro,  muy  pie- 
snntuoso;  por  un  lado  promete  ven- 
tajas esa  empresa,  mas  por  orao^  la 
juzgo  may  arriesgada,  |  AetáfíMra.  La 
persona  que  protege  ó  favorece  á  etn; 
T  así  se  dice:  ha  tenido  fortasa  en 
dar  con  buenos  LADOS.  |  Tbnkb  mau» 
LADOS,  Frase  familiar  de  ijuejNat»- 
igitizedby  VjOOQIC 


LADR 

lemos  par»  d&r  ¿  entender  que  una 
persona  está  mal  inspirada  por  las 
gantes  que  la  rodean.  Q  Metáiora.  El 
modo,  medio  ó  camino  que  se  toma 
para  alguna  cosa;  y  aaf  se  dice :  vien- 
do que  me  entendían,  eché  por  otro 
LADO.  I  Gttmelrte.  Cada  una  de  laa 
Ifneas  que  encierran  una  fif  ura  pla- 
na; 7  asi  se  dice :  el  triángulo  es  figu- 
ra de  tras  lados.  Cuando  se  considera 
como  base  una  de  las  líneas  que  com- 

firenden  una  ñgura  plana,  las  otras 
íneas  se  llaman  lados  por  oontrapo- 
sicion;  7  así  se  dice :  el  triángulo  que 
tiene  ig^uales  los  ¿ngulos  entre  sí, 
tiene  también  iguales  los  lados.  || 
Costado;  t  asf  se  dice:  por  el  lado 
de  la  madre  ea  hidalgo.  |  Al  lado. 
Modo  adverbial.  Muj  cerca,  inmedia- 
to. Q  A  va  lado.  Expresión  con  que 
Be  advierte  á  alguno  6  algunos  que 
Be  aparten  j  dejen  el  tobo  libre.  || 
CoiUEDLS  üM  LADO  X  D»0.  Frase  fami- 
liar con  que  se  da  ¿  entender  el  gasto 
continua  que  algfuna  persona  luice  á 
otra  viviendo  en  su  casa  7  comiendo 
á  BUS  eznenaas.  |  Dar  lado  ó  db  lado. 
Fraae.  Mvñna.  Torcer  la  embarcación 
apoy&ndola  en  tierra  6  an  otra  nave, 

Íara  descubrir  bien  todo  el  costado 
asta  la  quilla  j  poderla  limpiar  j 
componer.  |  Dak  db  lado  i  uno.  Fra- 
se.   DSIABLB   PLANTADO.  |  Ir    LADo' ¿ 

LADO.  Frase  con  que  se  explica  la 
iofualdad  da  dos  ómiaparBonaa  cuan- 
do se  pasean  juntas.  |  Mirar  Db  lado 
ó  DB  MBDio  lado.  Frasc  metafórica. 
Mirar  con  oefio  y  desprecio,  ;  tam- 
bién mirar  con  disimulo.  ||  Dbjak  k 
UN  Lado.  Frase.  Omitir  alguna  cosa 
en  la  conversación.  |  Echas  L  un 
LADO.  Frase.  Hablando  de  un  negocio 
6  dilUrcneia,  es  concluirla,  fenecer- 
la. I  £^  LADO.  Locución  adverbial. 
De  costado ,  trasversalmente ,  como 
cuando  se  dice,  á  propósito  de  cual- 
quier buqua:  tía  embiBÜeron,  ó  em- 

bÍBtili  DB  LADO.> 

EriiiOLOofA.  Latín  Sl(*$,  costado; 
de  i&Ore,  estar  oculto. 

1.  Ladon.  Masculino.  Jara. 
BrtuoLoafA.  L^da:  catalán,  Uadá, 

almeía. 

2.  Ladon.  Masculino.  Gtogtaña. 
Bío  del  Peloponeao  &  Horea.  (Ovi- 
dio.) \  Mitoheia.  El  mismo  río,  padre 
de  Dañie.  \  Nombre  de  un  perro  da 
Actson. 

Etiiioloo(a.  Latín  I¿do». 

IjBdrs,  Femenino.  El  acto  de  la- 
drar el  perro. 

Ladrada.  Femenino.  Mu;  corrida, 
conocida  hasta  de  los  perros  por  su  mal 
modo  de  vivir,  hablando  de  mujeres. 

Ladrado,  da.  Participio  pasivo  de 
ladrar. 

finHOLOOÍA.  Latín  htrit%i,  partici- 
pio pasivo  de  Uírítrt;  catalán,  lia- 
dr»t,  d*. 

Ladrador,  ra.  Masculino  7 
femenino.  El  qua  ladra.  |  Astícuado. 
Pbiiro. 

BTiuoLoafA,  ¿o^fw;  latín,  ¡»trStor; 
eatalan,  lUdrador,  a;  Üadrayrt. 

Ladrante.  Participio  activo  de  la- 
drar. £1  qua  ladra  o  lo  que  imita  el 
ladrido. 


LADR 

Ladrar.  Neutro.   Dar  ladridos  el 

irro.  B  Metáfora.  Amenaiar  sin  aco- 
meter. B  Metáfora.  Impugnar,  moto- 
jar.  Alguna  vei  se  entiende  con  razón 
7  justicia;  pero  de  ordinario  indica 
malignidad. 

Etiuolooía.  Latín  latrín,  onoma- 
topeja,  como  el  griego  ¿Xantiw  (hyhp- 
í¿3):  catalán,  liadrtr. 

Ladrear.  Neutro.  Ladrar  sin  cesar 
7  sin  objeto;  especialmente,  en  la 
caza. 

Ladrido.  Masculino.  La  vos  que 
forma  el  perro  cuando  ladra.  |  Metá- 
fora. Murmuración,  censura,  calum- 
nia con  que  se  zahiera  i  alguno. 

BtiuolooIa.  Ladrar:  latin,  ¡a- 
tratm,  Ht;  catalán,   Ikdrit,   Usdra- 

tnt. 

Ladrillado.  Masculino.  El  solado 
de  ladrillos. 

Ladrillador.  Masculino.  Enladbi- 

LLADOR. 

Ladrillal.  Masculino.  El  sitio  6  lu- 
gar donde  se  fabrica  el  ladrillo. 

Ladrillar.  Activo  anticuado.  En- 
ladrillar. I  Masculino.    Liadrillal. 

Ladrillaio.  Masculino  aumentati- 
vo de  ladrillo,  y  Oolpe  dado  con  un 
ladrillo. 

Ladríll^o.  Masculino  diminutivo 
de  ladrillo.  |  Juego  que  suelen  hacer 
de  noche  los  mozos  colgando  un  la- 
drillo delanto  de  la  puerto  de  alguna 
casa,  T  moviéndolo  desda  léjoa  nara 
que  de  en  la  puerto,  7  crean  los  ae  la 
casa  que  llaman  á  ella. 

ladrillero.  Masculino.  El  que  ha- 
ce i5  vende  ladrillos. 

Ladrillo.  Masculino.  Pedazo  de 
barro  de  forma  por  lo  común  cuadri- 
longa, amasado  7  cocido,  que  sirve 
para  construir  edificios  uniendo  los 
unos  á  loa  otros  con  cal,  7080  á  otra 
mezcla.  También  se  da  esto  nombre  á 
otros  más  finos  que  sirven  para  hacer 
los  suelos.  {  Metáfora.  La  labor  en 
figura  de  ladrillo  qua  tienen  algunos 
tejidos.  I  ffírnutila.  Ladrón.  |jdb  cho- 
cóla tb.  Metáfora.  La  pasta  de  choco- 
lato  hecha  en  figura  do  ladrillo. 

EtiuolooCa.  Latín  IdlíretllMt,  ladri- 
Dejo,  en  César;  diminutivo  de  Idítr, 
el  ladrillo;  derivado  de  iXtnt,  lado, 
porque  el  ladrillo  tiene  cuatro  lados, 
ó  porque  se  pona  latoralmento. 

Ladrilloso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
es  de  ladrillo  ó  ae  le  asemeja  en  el 
color. 

Ladrón,  na.  Masculino  7  femeni- 
no. El  que  hurtaó  roba  alguna  cosa.  |l 
Masculino.  El  portillo  que  se  hace 
las  presas  de  los  molinos  6  aceñas  para 
robar  el  agua  por  aquel  conducto.  |  La 
pavesa  encendida,  que  separándose 
del  pábilo  se  peg«  á  la  vela  7  la  hace 
correrse.  \  Hacbr  bel  ladrón  pikl. 
Frase.  Confiarse  de  alguno  poco  segu- 
ro por  necesidad  6  precisión.  |  Oston- 
tor  honradez  7  sencillez  para  inspirar 
confianza  á  otro.  |  Piensa  bl  ladrón 
QUB  TODOS  SON  DB  SU  CONDICIÓN.  Re- 
frán que  enseña  cuan  propensos  somos 
i  sospechar  de  otro  lo  que  nosotros 
hacemos.  |  Por  un  ladrón  pibrdbn 
CIENTO  EN  EL  UESON.  Be&an  que  ex- 
plica la  sospecha  que  se  conciDo  con- 


LADR 


315 


tra  otros  por  el  dafio  que  uno  ha  cau- 
sado. 

ETiuOLoaÍA.  1.  Latro.  Esta  voz  la- 
tina está  sincopada,  7  es  lo  mismo  que 
laísro,  formado  de  ¡aíut,  laterit,  ella- 
do  6  costedo,  del  griego  lairit,  servi- 
dor, criado.  Zairo  significó  origina- 
riamente un  soldado  mercenario  de  la 
escolto  del  re7:  de  ahí  latrocinari,  ser- 
vir al  re7,  servir  en  el  ejército.  Habién- 
dose introducido  mu7  luego  la  desmo- 
ralización entre  los  laleroHít  6  laíroHtt, 
propasáronse  á  asaltar  7  robar  á  loa 
pasajeros  en  loe  caminos:  de  ahí  vino 
el  dar  igual  nombre  á  todo  el  que  ro- 
baba en  despoblado.  Loa  ládronet, 
pues,  ó  ¡alertmtt,  fueron  aaf  Uamadoa 
mrque  ae  apartaron  del  lado  de  quien 
lebian  eatar,  6  tombien  ama  i  taUra 
aggredivMtwr,  porque  en  el  camino  sa- 
len por  el  lado  de  los  pasajeros.  (Mon- 

u.) 

2.  Curcio  prefiere  la  etimolo^a  del 
griego  latrU  [Xonaf^J,  mercenario,  for- 
ma evidente  simétrica  del  latin  Utro, 
soldado  de  la  guardia  del  príncipe, 
gante  mercenaria,  sentido  recto  de  la 
voz  del  artículo. 

Derivación. — Griego  latrii;  latin, 
latro;  italiano,  Udro,  Udrone;  francés 
del  siglo  XI,  Iwntm;  moderno,  larron, 
lammnate,  ladrón,  ladrona;  proven- 
zal,  lairg,  ¡aav;  catalán,  tladre;  walon, 
krom. 

Ladrón  (Santos),  Coronel  espafiol 

?[ue  en  1833  sesublevd  en  Pamplona, 
armando  una  de  las  primeras  parti- 
das que,  proclamando  re7  de  Espafia 
á  Don  Carlos,  hermano  de  Fernan- 
do VII,  encendieron  la  guerra  civil. 
A  loa  pocos  dias  de  su  sublevación, 
fué  vencido,  hecho  prisionero  por  el 
general  Lorenzo  7  pasado  por  las 
armas  en  dicha  ciudad. 

Ladronamente ..  Adverbio  de  modo 
metafórico.  Disimuladamente  ó  á  hur- 
tadillas. 

BriuoLosfA.  Ladrona  7  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Ladronazo,  za.  Adjetivo  aumen- 
tativo de  ladrón. 

BTiMOLoofa.  Ladrón:  catalán,  lla- 
dnmM. 

Idkdronoillo,  lia,  to,  ta.  Masculi- 
no 7femenÍno  diminutivo  de  ladronj 
ladrona.  |  Ladboncillo  de  agujeta, 

DBSPUSS  8UBB  k  BARJULETA.  RcfraU  COU 

que  se  denota  que  tos  ladronea  empie- 
zan por  poco  7  acaban  por  mucho. 

Etiuolooía.  Ladrón-,  catalán,  lia- 
ártt,  Uadregitet,  lladregot,  lladroneí;  la- 
tin, latnncüliu,  ladronzuelo,  en  Cice- 
rón; uaurpador,  tirano,  intruso,  en 
Vopisco;  pieza  del  juego  de  damas, 
en  Séneca. 

Ladronera,  Femenino.  El  lugar 
donde  se  abrigan  7  ocultan  loe  ladro- 
nes. I  Ladrón,  por  el  portillo  de  las 
presas  de  tos  molinos  ¡  Ladronicio; 
7  aaf  se  dice  cuando  alguno  vende  por 
mia  precio  de  lo  regular;  esto  es,  una 
ladronera,  i  Hucha  ó  alcancía,  [| 
Forlificaeion.  Matacanes. 

Etiuolooía.  Ladrón:  catalán,  llar 
drmero;  francés,  larronniire. 

Ladronería.  Femenino.  Ladbohi- 


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Laoogle 


316 


LAFA 


EruiOLOofA..  Ladrón:  italiano,  la- 
droftajo,  ladronttio. 

Ladronesco,  ca.  Adjetivo  &mi- 
li&r.  Lo  que  pertenece  Í  ios  ladrones. 

Etiuoloqía.  Zédron:  italiano,  U- 
droneico. 

Ladronia.  Femenino  anticuado. 
Ladbomicio. 

Ladronicio.  Masculino.  Latboci- 

HIO. 

Ladronanelo,  la.  Uaacnlino  j  fe- 
menino diminutivo  de  ladrón  j  la^ 
drena.  |  Ratbbo. 

£Tiif0LO0(«..  Ztdro*:  francés,  ¡ét- 
rwNMM,-  italiano,  Udnmetllo. 

Ladvenant  (Har(a).  Actrii  espa- 
ñola del  aifflo  xvín,  Trabajd  en 
teatros  do  Madrid,  siendo  muj  aplí 
dída;  pero  la  muerte  cortó  su  carrera 
á  los  25  años,  el  de  1767,  causanSo 
BQ  pérdida  un  sentimiento  g;ecera 

Lady.  Femenino.  Toz  inglesa  que 
significa  sefiora,  forma  femenina  de 
iord. 

EtiuolooLl.  Lord:  inglés,  Itdy  (U- 
djf);  del  anglo-sajon  Ala/dit. 

Rettiñ. — Título  que  pertenece  de 
derecha  en  Inglaterra  á  las  mujeres 
de  loe  lores,  ^ones  j  tq%irti,  i  las 
hijas  de  loa  duques  j  de  los  condes, 
j  que  se  da  por  cortesía  á  todas  las 
señoras  de  la  buena  sociedad. 

Lena.  Femenino.  .á»(i|^s«ííi)(¿».  Es- 
pecie de  manto  de  lana,  común  á  los 
romanoe  j  á  los  griegos.  Estos  la  de- 
nominaban x^aiva  (cAlana).  Era  an- 
cha, pero  corta,  j  se  sujetaba  sobre 
los  hombros,  de  modo  que  dejase  li- 
bres los  brazos.  Los  romanos  no  ta 
llevaban  más  qne  en  el  campo,  j  les 
servia  de  vestido  de   invierno.  \  El 

{ilural  Latua,  era  el  sobrenombre  de 
a  ilustre  familia  PapiUá  en  Roma. 

EnuoLoaÍA.  Latín  l^n*.  (Cicbbon.) 

Laartaa.  Masculino.  Hiio  de  Ani- 
sio,  re;  de  Itaca,  padre  ae  Ulíses. 
(Ovinio.J 

EriuOLOofA.  Latín  Zsirtet. 

Lafa.  Femenino.  Árbol  de  Mada- 
gascar  que  produce  unos  filamentos 
parecidos  á  crines. 

Lafayetta  (Pablo  Maiiía  Josa  Oil- 
BBHTO  DS  Motibb,  tiarq9¿t  dt).  Uno 
de  los  más  célebres  personajes  de  la 
Revolución  francesa,  que  nació  en  el 
castillo  de  Chavaniac,  en  la  Auver- 
nia,  en  Setiembre  de  1757  j  murió  en 
Paris  el  19  de  Ma^o  de  1834.  Termi- 
nada su  educación  en  el  colegio  de 
Plesis  de  Paris,  se  encontró  lauj  jo- 
ven todavía  huérfano  j  poseedor  de 
una  considerable  fortuna,  j  i  los  16 
años  contrajo  matrimonio  con  mada- 
moiselle  de  Noailtes.  Habiendo  prefe- 
rido  la  carrera  militar  á  los  honores 
de  la  corte,  se  encontraba  de  guarni- 
ción en  Metz  cuando  estalló  la  insur- 
rección de  las  colonias  inglesas  de 
América.  Lleno  de  entusiasmo  por 
aquella  causa,  equipó  una  fragata  i 
su  costa,  partió  i  pesar  de  la  oposi- 
ción del  Gobierno  j  de  su  familia,  j 
desembarcó  en  George-Town  en  Ju- 
nio de  1787.  Los  americanos  estaban 
reducidos  í  un  ejército de2. 000  hom- 
brea. Lapatbttb,  que  contaba  20  años 
I  ofreció  á  servir  como  vo- 


LAFA 

luntario,  y  el  Congreso  le  nombró 
major  genera]  del  ejercito.  En  su  pri- 
mer hecho  de  armas,  en  la  batalla  de 
Brandjwine,  fué  herido  gravemente 
(11  de  Setiembre),  Enviado  al  Norte 
con  el  título  do  general,  se  distinguió 
en  la  batalla  de  Hoomouth  (1778;; 
pero  como  empezaran  i  correr  rumo- 
rea do  una  guerra  entre  Francia  é  In- 
glaterra, volvió  á  Paris  en  1779,  don- 
de fué  acogido  con  las  majores  mues- 
tras de  simpatía,  entregindosele  una 
espada  de  honor  i  nombre  del  pueblo 
americano.  Encargado  por  el  Congreso 
de  negociaciones  con  la  corte  de  Fran- 
cia, obtuvo  del  Gabinete  de  Yersallee 
la  promesa  de  enviar  i  los  insurrectos 
un  cuerpo  de  40.000  hombres,  coa 
cuja  promesa  volvió  á  partir  en  1780, 
siendo  encargado  de  defender  la  Vir* 
ginia.  A  pesar  de  las  escasas  fuerias 
que  se  habían  puesto  k  sus  órdenes, 
hábiles  maniobras  que  tendían  siem- 
pre á  evitar  una  batalla  formal,  obli- 
garon k  la  armada  inglesa  á  capitu- 
lar en  Yorck-Town  en  1781.  De  re- 
greso otra  vex  á  Francia,  había  ytí 
logrado  determinar  i  Es|»ña  á  que 
ae  uniera  ¿  Francia  en  una  expe- 
dición combinada  contra  las  colo- 
nias inglesas,  cuando,  en  el  momen- 
to en  que  se  disponía  á  embarcar- 
se, supo  que  Inglaterra  acababa  de 
reconocer  la  independencia  de  sus 
antiguas  colonias.  Entonces  la  repu- 
tación de  Lavatbttb  tomó  propor- 
ciones verdaderamente  gigantescas. 
Luis  XVI  j  María  Antonieta,  Fede- 
rico II  de  Frusta  y  José  II,  dieron  pú- 
blicos testimonios  al  joven  marqués 
del  aprecio  en  que  tenían  sus  altas 
dotes  y  con  ellos  dieron  ocasión  á  que 
éste  mostrara  sin  rebozo  sus  senti- 
mientos republicanos.  Su  populari- 
dad, BU  celo  en  la  petición  de  refor- 
mas que  cortaran  antiguos  abusos, 
hicieron  que  el  rey  le  llamara  en  1787 
á  formar  parte  de  la  Asamblea  de  los 
Notables,  siendo  uno  de  los  que  pro- 
vocaron la  reunión  de  los  Estados  ge- 
nerales de  1789,  en  los  que  tomó 
asiento  como  diputado  de  la  nobleza 
de  Auvemia.  Como  vicepresidente  de 
la  Asamblea  en  la  memorable  fecha 
del  14  de  Julio,  fué  proclamado  co- 
mandante de  la  guardia  nacional, 
improvisada  el  dia  antes.  En  las  joi^ 
nadas  del  5  j  6  de  Octubre,  trató  de 
impedir  al  pueblo  de  Pans  que  fuera 
á  Versalles  y  acabó  por  seguirle  con 
la  guardia  nacional  á  fin  de  dirigir 
el  movimiento.  Su  presencia  impidió 
grandes  desgracias  y  preservó  á  ta  fií- 
milia  real  de  los  atentados  de  un  pue- 
blo, que  empezaba  ¿  sentir  verdadero 
odio  al  trono.  El  rey,  en  1790,  llamó 
á  la  guardia  nacional  á  prestar  sus 
servicios  cerca  de  au  persona,  con  lo 
cual  Lafatbttb  se  vio  comprometido 
cuando  tuvo  Ing^r  la  huida  á  Varen- 
nes  (21  Junio  1791).  Después  de  la 
vuelta  del  rey,  combatió,  en  la  Asam* 
blea,  al  partido  que  pedía  la  destitu- 
ción de  Luis  XVI,  y  cuando  se  dispo* 
nía  una  manifestación  en  el  campo 
de  Marte,  en  este  sentido,  hizo  des- 
plegar la  bandera  roja  y  dispersar  al 


LAFA 

pueblo  por  la  fuerza  (17  Julio  1791)> 
En  Setiembre  de  aquel  año,  cuando  A 
rey  hubo  aceptado  la  Constitueioa, 
Lafatbttb  presentó  su  dimisión  da 
comandante  de  la  guardia  nacional; 

Piro  en  el  momento  de  la  coalición  da 
ilniz,  fué  nombrado  general  del  qér- 
cito  del  centro,  iíntónces  hiso  nna 
vana  tentatíva  para  caslirar  á  Iob  Au- 
tores de  la  jomada  del  30  de  Junio, 
yendo  i  denunciar  á  los  jacobinoa 
ante  la  Asamblea;  pera  no  habiendo 
logrado  nada,  tuvo  que  partir  á  la 
frontera,  donde  supo  que  el  10  ds 
Agosto  se  había  derrocado  la  monar- 
quía. En  el  primer  impeta,  quiso  in- 
tentar un  último  esfuerzo;  pero  desti- 
tuido, decretada  su  acusación  y  bn»- 
cando  un  asilo  en  un  país  neutral, 
fué  detenido  cerca  de  Namur  sufrien- 
do: primero,  en  Prusia;  y  después,  en 
Austria,  una  dura  cautividad  que  so- 
portó con  la  mayor  firmeza.  Preso  en 
la  cindadela  de  Olmutz,  sólo  debió  su 
libertad  i  un  articulo  especial  del  tra- 
tado deCampo-Fonnio{l797).  Vuelto 
á  Francia,  después  del  18  Brumario, 
votó  contra  el  consulado  perpetuo  j 
vivió  en  el  retiro  durante  el  imperio.. 
En  1814,  LArATKTTB  trató  de  captar- 
se laa  simpatías  de  los  Borbonea.  Du- 
rante loa  Cien  dias,  enviado  á  la  Cá- 
mara de  loa  representantes,  tomó  una 
parte  activa  en  las  medidas  que  obli- 
garon á  Napoleón  i  abdicar  s«gunda 
vez.  Vuelto  á  la  vida  privada,  sólo 
de  1818  á  1823  ocnpó  un  puesto  en  la 
Cámara,  y  siempre  en  la  oposición. 
Consideró  á  los  Borbones  como  radical- 
mente absolutistas,  tendiendo  sin  ce- 
sar á  derrocarlos  del  trono.  No  habien- 
do sido  electo  en  el  sufragio  de  1824, 
hizo  un  viaje  ¿  América,  en  donde 
obtuvo  la  acogida  más  entusiasta.  Bl 
Gobierno  de  la  Union,  reconociendo 
aua  sacrificios  durante  la  guerra  de  Is 
independencia,  le  hizo  donación  de 
cuantiosas  tierras  y  una  suma  de 
200.000  dollare,  ó  sea  un  millón  de 

[lesetas.  Restituido  á  la  Cámara  de 
08  diputados,  en  1827,  siguió  la  lí- 
nea de  conducta  que  antea  nabía  ent- 
prendido.  La  revolución  de  1830  le 
aclamó  comandante  da  la  guardia  na- 
cional y  iefe  del  Gobierno  provisional, 
siendo  él  quien  respondió  al  enviado 
con  la  anulación  de  las  célebres  orde- 
nanzas: tYa  no  es  tiempo. >  Cuando 
Luis  Felipe  aceptó  la  corona,  h^ 
quien  pretende  que  I^fai:bttk  té 
abrazó  aiciendo:  ¡tíé  aqiU  U  mejor  d» 
¡41  repiblicit!  Pero  su  conducta  des- 
miente e8t«  aserto.  Tres  semanas  des- 
pués presentaba  su  dimisión  del  pues- 
to de  comandante  de  la  guardia  na- 
cional y  seguía  votando  con  la  oposi- 
ción. Mirabeau  decía  que  «Labatvt- 
Ts  era  un  carácter  menos  grande  qM 
original,  más  descontento  que  verda- 
deramente fuerte;  generoso  y  noble; 
pero  alimentándose  siempre  de  kif¿- 
tesis,  vivía  de  ilusiones  sin  darse  w* 
más  cuenta  de  la  realidad.  Todos  loe 
partidos  han  reconocido  la  honradas 
UB  Lafatbttb;  sin  embargo,  su  atoei^ 
te  sólo  produjo  una  mediana  sean- 


n  en  Francia.  En  cambio,  en  Ant^ 

Digitizedby  VjOOQIC 


lAFO 

ricft,  el  Congreso  decretó  lato  nacio- 
nal durante  treinta  días  y  se  le  hicie- 
ron loa  mismos  honores  militares  que 
se  habían  tributado  ¿  Wasfain^a. 
La  &milia  de  nueatro  personaje  ha 
publicado  ana  Mmoriat,  eorrtiponden- 
CM  jfvuMueñtot  del  general  Láfatbt- 
TB.Paris,  1837-38, 6  volúmenes  en  8.* 
Bn  ellas  se  encuentran  muchas  noti- 
cias interesanteB  j  curioaas  sobre  la 
Revolución;  y  especialmente,  acerca 
de  loa  acontecimientos  en  que  el  cé- 
lebre general  tomó  parte. 

LaFontune  (Juak  db).  £1  prime- 
ro de  los  fabulistas  francesas  7  uno 
de  loa  m¿8  grandes  poetas  de  su  tiem- 

ÍO.  Nació  en  Ch&teau-Thierr;  el  8  de 
alio  de  1621  y  murió  en  Paria  el  13 
de  Abril  de  1695,  Su  padre  era  ina- 
pectorjie  montes  7  a^piiaa,  7  su  madre, 
Francisca  Pidoux,  hija  de  un  bailio 
de  Coulomiers.  Tuto  por  primer  pre- 
ceptor al  maes^  de  escuela  de  su  al- 
dea; después  entró  en  el  oratorio  de 
Beima,  adonde  fué  llevado  por  su  fa- 
milia,  no  ciertamente  porsu  vocación, 
puea  él  mismo  confiesa  que  nunca  le 
inspiró  mucha  afición  al  estado  ecle- 
siáetico.  Bien  pronto  logró  vencer  la 
obstinación  que  le  había  llevado  allí, 
j  apenas  pasado  un  año,  volvió  á  apa- 
recer en  el  mundo.  Desde  entonces, 
se  hizo  notar  por  sus  distracciones, 
su  indolencia  7  una  marcada  propen- 
sión á  los  placeras.  Un  año  escaso  ha- 
bía pasado  desde  su  salida  del  semi- 
nario, cuando  7a  hacía  en  casa  de  su 
padre  una  vida  desordenada,  que  in- 
dudablemente le  hubiera  arrastrado 
de  licencia  en  licencia,  á  una  desgra- 
ciada sitnacion,  ai  un  i^cial,  de  guar- 
nición en  Chftteau-Tierr/,  no  huoiese 
declamado  en  presencia  suja  la  oda 
d*  Malkerhe  sobre  la  tentativa  de  ase- 
sinato contra  Enrique  IV,  llevada  ¿ 
cabo  en  1605.  Aquellos  versos  produ- 
jeron en  La  Fontainb  un  efecto  tan 
extraordinario,  que  despertaron  en  su 
alma  los  instintos  de  la  poesía,  CU70 
genio  debía  latir  en  el  fondo  de  su 
existencia.  Pero  su  gusto  corria  el 
peligro  de  extraviarse  con  la  imita- 
ción de  malos  modelos,  cuando  un 
amigo  le  sugirió  la  idea  de  que  con- 
venía que  le7ese  á  Homero,  Virgilio, 
Horacio,  Tereucio  j  Quintiliano.  En- 
tonces se  dedicó  con  ardor  al  estudio 
de  los  clásicos  de  la  antigüedad  7  dio 
i.  la  estampa  una  imitación  de  la  co- 
media de  Terencio,  El  BmMco.  Este 
Mtudio  no  le  hizo  perder  bu  afición  á 
loa  autores  modernos,  entre  los  cua- 
lea-preferia  ¿  Harot,  Rabelais  7  Voi- 
ture.  La  Fontainb  pasó  cuatro  años, 
no  ocupándose  de  otra  cosa  que  de 
los  placeres  j  de  la  poesía.  Cuando 
llegó  á  la  edad  de  26  años,  sa  padre 
quiso  establecerle,  le  trasmitió  el  car- 
go que  desempeñaba  7  le  casó.  Pero 
el  poeta  era  el  nombre  menos  capaz  de 
soportar  lazo  alguno  7  el  espíritu  me- 
nos dotado  de  aptitudea  para  los  ne- 
g|Ocio«.  Además,  encontrando  poca 
simpatía  entre  el  carácter  de  su  mu- 

Í'er  7  el  BU70,  acabó  por  conaiderar  el 
limeneo  como  una  pesada  esclavi- 
tud, que  no  tardó  en  romper,  alejan- 


LAFO 

dose  del  techo  con7ugal.  Entonces 
se  estableció  en  Paris ,  donde  fué 
presentado  al   superintendente   Fou- 

Íuet,  quieu  lo  asignó  unapenaion  de 
.000  hbras,  como  poeta  de  la  corte. 
La  Fontainb  encontró  en  casa  del 
superintendente  la  vida  más  conforme 
á  su  carácter  7  á  sus  gustas,  que  ja- 
más hubiera  podido  imaginarse.  Así 
es  que,  fiel  á  su  protector,  después  de 
su  caida,  lamento  su  desgracia  en  una 
hermosa  tUgíaí^A  sexta  de  sus  obras) 
en  1661 7  en  una  oda  al  rey  en  1663. 
Kn  1664  j  1671,  La  Fontainb  pubü- 
eó  BUS  Cneitíot  7  sus  Narraeioius  en 
verso,  donde  los  fueros  de  la  moral 
salen  como  Dios  quiere,  7  en  1668, 
esto  es,  á  la  edad  de  47  años,  comen- 
zó á  imprimir  la  preciosa  literatura 
Bobre  que  descansa  su  gloriosa  repu- 
tación, yoa  referimos  a  las  Eábuuu, 
imitación  las  más  de  ellas  de  diver- 
eoe  autores  antiguos  7  modernos;  pero 
imitación  hecha  de  una  manera  tan 
original  7  tan  hermosa,  que  valió 
bien  pronto  al  poeta  el  justo  título  de 
inimitaile.  Esta  obra  consta  de  129 
fábulas,  reunidas  en  12  libros,  de  los 
cuales,  los  seis  últimos,  no  aparecie- 
ron hasta  el  período  de  1678  á  1694. 
(La  Fontainb,  dice  Chamfort,  ha 
traído  al  apólogo  la  pintura  de  las  cos- 
tumbres; 7 el  apólogo,  al  campo  déla 
poesía,  haciendo  de  su  libro  una  co- 
media  en  más  de  cien  actos.  Su  caráo- 
ter  distintivo  es  una  maravillosa  ap- 
titud para  trasladamos  al  lugar  de  la 
acción ;  dotar  á  cada  uno  de  sus  perso- 
najes de  un  carácter  particular,  cu7a 
unidad  se  conserva  en  la  variedad  de 
BUS  fábulas;  7  aobre  todo,  para  hacer- 
los vivir  con  una  peison^idad  que  no 
puede  confundirse  con  otra  alguna. 
Su  estilo  es  sencillo,  natural,  elegan- 
te, gracioso;  cuando  lo  exige  la  índo- 
le del  asunto,  sublime,  7  en  todas 
ocasiones,  dotado  de  una  sensibilidad 
tan  conmovedora  como  positiva.  Es 
indudablemente  uno  de  los  ejemplos 
más  aaombrosoa  que  ofrecen  las  lite- 
raturas de  todos  los  siglos,  porque 
diñcilmente  se  hallará  poeta  que  reúna 
esa  flexibilidad  de  espíritu  7  de  ima- 
ginación, con  que  sigue  todos  loa  mo- 
vimientos del  asunto  que  desarrolla.* 
Entre  las  obras  de  La  Fontainb,  son 
dignos  de  especial  mención  tres  poe- 
mas mitológicos,  Psiaw,  Adánti  7 
Filemnt  y  Ba%ci*,  publicados  loa  dos 
primeros  en  1669, 7  el  último,  en  1685. 
En  ellos  se  encuentra  la  brillante  ima- 
ginación 7  la  magia  del  estilo  del 
poeta,  siendo  de  notar  que  el  Pñqwit, 
imitación  da  Apule70,  más  que  poe- 
ma, ea  una  novela  escrita  en  verso  7 
prosa.  Las  cuatro  ó  cinco  comedias 
que  escribió  y  dos  óperas,  que  se  can- 
taron con  aplauso,  no  añaden  timbre 
alg^uno  á  su  gloria.  La  Fontainb  es- 
tuvo ligado  por  estechos  vínculos  de 
amistad,  no  sólo  con  los  más  ilustres 
literatos  de  su  época,  sino  con  todos 
aquellos  personajes  que  brillaron  por 
algún  concepto  en  su  tiempo.  Sns  ta- 
lentos anpenores  j  la  dulzura  de  su 
carácter,  que  tuvo  siempre  algo  de 
la  ingenuidad  7  del  candor  del  nifio. 


LAPO 


317 


le  atraían  las  simpatías  de  todos.  A 
consecuencia  de  su  incapacidad  para 
los  negocios,  se  había  visto  obligado 
á  dejar  el  cargo  que  le  había  legado 
BU  padre,  7  su  indiferencia  hacia 
todo  lo  que  eran  bienes  materiales, 
unida  á  su  vida  dispendiosa,  habían 
acabado  por  consumir  su  pequeña 
fortuna.  Sus  amigos  le  hicieron  en- 
tonces obtener  el  cargo  de  gentil- 
hombre de  la  duquesa  viuda  de  Or- 
leans;  pero  muerta  esta  princesa,  en 
1672,  volvió  á  caer  en  una  posición 

tirecaria.  Lo  que  la  duquesa  de  Or- 
eans  había  comenzado,  lo  continuó 
M.nt"  de  La  Sablibre,  dama  tan  distin- 
guida por  las  cualidades  de  bu  alma 
como  por  las  dotes  de  su  talento.  Aco- 
giendo alyriM  niño  en  su  casa,  duran- 
te veinte  años,  compartió  con  él  las 
penas  7  las  alegrías  de  la  vida  mate- 
rial;  pero  también  esta  vez  tuvo  el 
poeta  el  dolor  de  sobrevivir  áau  bien- 
hechora. A  pesar  de  que  en  aquella  sa- 
zón contaba  7a  72  años,  la  tutela  v  el 
apo70  de  una  persona  amiga  ae  ha- 
bían hecho  indispensables  para  él,  7 
todo  lo  encontró  en  Mr.  De  Hervart, 
consejero  en  ol  Parlamento  de  Paris, 

3uien  había  conocido  al  poeta  en  caaa 
e  M.'°^  La  Sabli&re.  Durante  tos  úl- 
timos añoB  de  su  vida.  La  Fontaink, 
aparte  de  la  hospitalidad  de  Mr.  De 
Hervart,  que  le  había  instalado  en  su 
casa,  no  contaba  con  otra  fortuna  que 
los  beneficios  de  sus  protectores  el 
duque  de  Borgoña  7  los  príncipes  de 
Conti  7  Vendóme.  La  edad  produjo 
un  cambio  completo  en  su  carácter  3 
en  sus  costumbres.  Siendo  joven,  ha- 
bía llevado  una  vida  en  extremo  disi- 
fiada;  7a  en  la  vejez,  se  arrepintió  de 
os  errares  de  sus  primeros  años  7  los 
expió  practicando  los  ejercicios  de 
la  más  austera  piedad.  La  Fomtainb 
tuvo  la  suerte  de  disfrutar  de  bu  glo- 
ria en  vida;  más  que  sexagenario  era 
f!i,  cuando  se  presentó  á  la  Academia 
rancesa,  que  le  recibió  en  su  seno 
en  1684.  Chamfort  ha  formulado  so-  . 
bre  el  gran  poeta  un  juicio,  que  pue- 
de conaiderarse  como  un  resumen  de 
la  opinión  general.  «Ofreció,  dice,  el 
singular  cotraste  de  un  narrador  libre 
con  exceso  7  de  un  excelente  moralis- 
ta. Dotado  del  más  delicado  talento  7 
de  la  más  ingenua  sencillez,  poss7Ó 
el  espíritu  de  la  observación  7  de  la 
sátira,  Biendo  considerado  aiemprs 
como  un  alma  bondadosa,  7  aupo  s^ 
car  provecho  de  su  talento  en  oposi- 
ción á  las  cualidades  qne  suelen  dea- 
lucir  siempre  al  escritor  satírico,  11» 
gando  á  ser  en  su  siglo,  si  no  el  prime- 
ro, por  lo  menos,  el  más  admirable.» 
Las  ediciones  de  las  Oirai  cemftUUu 
de  La  Fontaink  son  poco  numerosas,' 
pero,  en  cambio,  las  de  sus  FálmÍM, 
Bon  innumerablcB,  Entro  las  prime- 
ras, citaremos  las  de  Paris  de  1814 
T  1817.  Entre  las  segundas:  las  Fi- 
Imlat  dt  La  Fontainb  am  •«  amtentO' 
rio  {iUrario  y  gramatieal  por  Carlos 
Nodier  (Paris,  1818);  la  de  Waiek%aer, 
con  notas  (Paria,  1827};  la  de  Ora- 
ptUt,  con  notas  7  75  viñetas  en  ma- 
dera (Paris,  1830),  7  la  de  CoUnamf, 

uigitizedby  VjOOQIC 


820  lAGU 

mu.  Miar,  por  áaAéir;  íii(fl«a,  Uar, 
por  <U»r;  catalán,  llágrim»;  provenul, 
MensM,  herma,  Ugrtwut;  irilon,  Um«; 
nunurés,  láfífu;  francés  antiguo,  Ur- 
mt;  moderno,  ¡anu;  italiano,  ¡¿grima. 
—«Humor  qu8  sale  formado  en  go- 
tas de  la  cuenca  del  ojo,  de  U  com- 
presión de  los  mÚBCuloa,  causada 
por  algún  dolor,  aflicción,  fluxioD, 
ú  otro  agente  exterior.  Yíena  del 
latino  iMckrvm».*  (AautEui*,  DiC' 
«ÍMcrú  dt  f72S.)  |  *LigrÍwta$  de  la 
mirón,  llaman  los  poetas  al  rocío 
de  la  mañana,  porqae  sobre  las  hier- 
bas parecen  lágrimas.»  tCoketts  de 
léfrtmae.  Cierto  género  de  cohetes 
que  deapuea  de  haber  subido  i  su 
major  eleracion,  despiden  unaa  luces 
como  lágrimas,  compuesta»  de  azufre 
y  alcanfor.»  (Iobh.) 

LagñmKble.  AdjetiTo.  Lo  qne  es 
digno  de  llorarse. 

Ii«gTÍm«l.  Masculino.  Ángulo  6 
extremidad  del  ojo  por  la  parte  más 
cercana  de  la  nani. 

Btiuoloqía..  Zaermal:  italiano,  la- 
frimaU;  catalán,  Üagrimal. 

LafiTÍmaniaoo,  o*.  Adjetivo.  Sbn- 

TIHBNTAL. 

Lagrimar.  Activo.  Llohar. 

BtiwolooU.  Lágrima:  latín,  íseHC- 
itítre;  italiano,  lagrimare;  ñvncés  del 
siglo  XII,  ¡armoier;  moderno,  ¡armofer; 
provenzal,  iagrimejar;  catalán,  lUfri- 
meja/r. 

Lagrimear.  Neutro.  Derramar  al- 
ga nalá^rí  ma. 

Lagrimeo.  Masculino.  Bl  acto  de 
lagrimar. 

Lagríniforme.  AdjetÍTo.  Minera- 
loga.  Epíteto  de  una  oorriont«  de  lava, 
que  ae  derrama  por  una  abertura  del 
cráter  j  que  va  prolongándose  poco  á 
poco,  como  si  fuese  una  lágrima  del 
volcan. 

EriHOLoaÍA.  Lágrima  y Jorma:  fran- 
oÓB,  ¡aaymfbrme. 

Lagrunilla,  ta.  Femenino  dimi- 
nutivo de  lágrima. 

Btiuolooía.  Latín  lacrlmula;  cata- 
lán, llagrimeta. 

Lagrimón.  Masculino  aumentativo 
de  lágrima.  |  Adjetivo  anticuado.  La- 
grimoso, legailoBo  6  pitarroso. 

Btiuolo^.  Lágrima:  catalán,  lUh 
grimatsa. 

LagrúnoBcita.  Femenino  diminu- 
tivo ^miliar  de  lagrimón. 

Lagrimoso,  sa.  Adjetivo  que  se 
aplica  á  los  ojos  tiernos  y  húmedos 
por  vicio  de  la  naturaleza,  por  estar 

SrifximoB  á  llorar  ó  por  haber  Hora- 
o.  Dicese  también  de  la  persona  6 
animal  que  tiene  los  ojos  en  este  es- 
tado. I  Lo  que  hace  llorar  6  merece  ser 
llorado.  Q  Lo  que  tiene  semejanza  con 
el  llanto;  como  loa  árboles  que  despi- 
den la  resina  en  figura  de  lágrimas. 

BriuoLOof*.  Latín  lacríawfíu:  cata- 
lán, Uagrimát,  a. 

Lagna.  Femenino  americano.  Pu- 
ches. 

Laguán.  Masculino.  Botáaiea.  Es- 
pecie ae  árbol  de  Filipinas. 

Lagoar.   Activo  anticuado.  Lla- 

OAR. 

Laguna,    Femenino.    Concavidad 


LAGO 


en  la  tierra  donde  se  juntan  j  man- 
tienen muchas  aguas.  |  Metáfora.  Bu 
los  escritos,  es  efhueco.que  ae  quedií 


bir  6  ci^a  escritura  consu- 
6  el  tiempo.  { Interrupción  6  falta 
que  se  nota  en  et  texto  de  algún 
autor.  I  Botánica.  Nombre  de  ciertas 
cavidades  que  se  forman  en  algunas 
plantas,  particularmente  en  las  acuá- 
ticas. I  AnaUmía.  Pequefia  cavidad 
que  forma  el  orificio  común  de  una 
reunión  de  folículos,  perteneciente  á 
las  membranas  mucosas.  |  No  bbbas 

BN    LAQUNa    ni    C0UA3    UÍS   QDK    UNA 

ACEITUNA.  Refrán  que  indica  ser  bue- 
no para  la  salud  el  abstenerse  de  am- 
bas cosas.  I  Salir  dk  laqunas  t  bn- 
THAR  BN  MOJADAS.  Refrán.  Salís  dbl 

LODO  T  CABB  B»  bl 

BTiuoLoafA.  Lago:  latin,  Ueftw;  ca- 
talán, Uagima;  ñwicés,  laeme,  lagmu; 
italiano,  lagwta. 

Laguna  (Andrés).  Médico  j  filálo- 
go  español,  que  nacid  en  Segovia  en 
1499  jf  murió  en  1589.  Hizo  sus  pri- 
meros estudios  en  Salamanca  j  aes- 
pues  fué  á  completarlos  á  París,  re- 
gresando á  España  en  1536.  Tomd  el 
grado  de  doctor  en  Toledo  y  luego 

g&rtió  para  Flándes,  donde  se  hallaba 
arlos  V,  el  cual  le  empled  en 
ejércitos;  residió  algunos  años  en 
Metz;  visitó  luego  Ik  Italia,  perma- 
neciendo aucesivamente  en  Padua, 
Bolonia  j  Roma,  en  cura  dltíma  ciu- 
dad fué  nombrado  medico  del  papa 
Julio  III,  conde  palatino  y  caballero 
de  San  Pedro.  De  allí  pasó  a  Alema- 
nia y  á  los  Paises-BajoB,  y  por  últi- 
mo, volviij  á  terminar  sus  dias  en  Es- 
paña. Las  principales  obras  que  dejd 
escritas  son:  Método  anaUSmico;  De  la 
pretervaeion  de  la  pate  y  i*  enrabio*; 
Spilone  de  las  eiñt  de  Oalene;  Anota- 
eionei  á  Dioeafrideej  diversas  traduc- 
ciones de  AristiJtelea,  Luciano  y  otros 
autores  de  la  antigüedad.  El  doctor 
Laouna  fué  indudablemente  una  de 
las  más  grandes  inteligencias  del  si- 
glo XVI. 

Lagnn^o.  Masculino.  El  charco 
que  queda  en  el  campo  después  de 
haber  llovido  6  haberse  inundado  de 
otro  mod( 

Lagunar.  Masculino.  Cada  uno  de 
los  huecos  que  dejan  los  maderos  con 
que  se  forma  el  techo  artesonado.|| 
Anticuado.  Laounajo. 

Lagunazo.  Masculino.  Lagunajo. 

Laganctüar.  Masculino.  Botánica. 
Especie  de  arbusto  de  las  Antillas. 

EtiuolooIa.  La.tm  ¡Hgnnc&lSrü; 
forma  de  lágnnciíliu,  diminutivo  de 
Uígina,  laguna. 

Lagunero,  ra.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente á  la  laguna.  |  Nombre  pa- 
tronímico de  varón. 

Lagañoso,  sa.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  sitio  que  abunda  en  cnarcos 
6  que  tiene  lagunas,  fl  Bittúria  natn- 
raC.  Que  tiene  lagunas  6  vacíos;  esto 
es,  soluciones  de  continuidad. 

BriuoLoofA.  Lagwta:  latin,  VlcMiw- 
tm;  francés,  ¡acvnenx. 

Lagúreo,  rea.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  tiene  la  cola  parecida  á  la  de  li 
liebre. 


LAID 

BTiuoLOOfA.  Griego  "k^fu^fU- 
geio$),  de  liebre;  latin,  lügSoí,  especie 
de  vid,  aludiendo  á  que  su  raíz  tiene 
color  de  liebre. 

1a  Hos  (Juan  db).  Poeta  dramáti- 

espafiol,  de  los  últimos  mantenedo- 
res del  bnen  gusto  en  el  triste  perío- 
do de  decadencia  por  que  atraveearon 
nuestras  letras  desde  el  último  tercio 
el  siglo  XVI.  Nació  en  1620,  fué  re- 
idor de  la  ciudad  de  Burgos  7  caba- 
.ero  del  hábito  de  Santiago  y  murió 
á  fines  del  siglo  xvii.  Entre  sus  obras 
que,  por  ta  robustez  y  elegancia  de 
la  versificación  recuerdan  las  de  Lo¡>e, 
se  citan  con  especialidad:  Bl  Cattiga 
de  la  miseria,  cuvo  aaunto  está  toma- 
do de  una  novela  de  Doña  María  de 
Za;r&e,  y  Bl  Montañés  Jna»  Pasatal  n 
prtaur  asistente  de  Sevilla,  episodio  dé 
la  vida  de  Don  Pedr»;  el  Cmel. 

Laical.  Adjetivo.  I^o  perteneciente 
á  los  legos. 

BriuoLOofa.  Liico:  catalán,  hftal, 
Uieal;  italiano,  Uieale. 

Laicismo.    Masculino.     Doctrina 

3ue  reconoce  en  los  legos  el  derecho 
e  gobernar  la  Iglesia,  cuya  teoría 
apareció  en  Inglaterra  durante  el  si- 
glo XVI. 

BTiuoLoafA.  Laico:  francés,  Isfc»- 
me. 

Laicista.  Sustantivo.  Partidario 
del  laicismo. 

Luco,  oa.  Adjetivo  anticuado. 
Lboo.  Usábase  más  eomunmente  co- 
mo sustantivo. 

BrnioLoafA.  Griego  ASoc  (li9$), 
pueblo;  Xax^ii;  (¡tíiót);  latin,  tOemi; 
catalán,  lajfch,  Uayeh,  íaici,  ea;  pro- 
venzal,  late,  laye;  francés  del  si- 
glo XVI,  b(e;  moderno,  latgne;  italia- 
no, laico. 

Sentido  ttimológieo. — ¿eünu:  del  grie- 
go kñkós,  popular,  formado  de  Mes, 
pueblo;  esto  es,  no  ordenado,  no  ecle- 
siástico, de  la  clase  del  pueblo ,  se- 
glar. (MONLAU). 

Laicocefalismo.  Masculino.  Sis- 
tema que  reconoce  en  un  lego  la  po- 
testad de  ser  cabeza  de  la  Iglesia. 

BTiMOLoafA.  Griego  mk¿t,  del 
pueblo,  laico,  7  kepiale,  cabeza. 

Laicocéfalo,  la.  Masculino  7  fie- 
menino.  Partidariodel  laicocefalismo. 

Laidadara.  Femenino  anticuado. 
Fbaldad.  \  Anticuado.  Rotuba. 

ETiwOLoaÍA.  Laido:  francés,  Im- 
denr,  del  antiguo  ¡aideee,  Uadnre. 

Laidamente.  Adverbio  de  modo 
anticuado.  Ignominiosamente,  ver* 
gonzosamente. 

EtiuolooI»,.  Laida  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  provenzal,  ¡aiamen; 
francés,  laidement;  italiano,  ¡aidn- 
mente. 

Laidamiento.  Masculino  anticua- 
do. Laidadura. 

Laidesa.  Femenino  anticuado. 
Fraload. 

Laido,  da.  Adjetivo  anticuado. 
A&entoso,  ignominioso.  I  Anticuado. 
Triste  Ó  caído  de  ánimo  |  Anticuado. 
Feo  ó  afeado. 

ETiyoLooÍA.  Antiguo  alto  aleñan 
leid;  sueco,  led;  anglo-sajon,  IM; 
firancés  del  siglo  xi,  ¡ais;  moderno. 

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lAJK 

hid;  provenzal,  laid,  laig,  lait,  lag, 
Ui;  catalán,  lUtff,  lUtja;  en  relación 
eon  el  Utin  lado,  jo  daño. 

Lain.  Masculino  anticuado.  Fla- 
Tio,  nombre  propio  de  varón. 

Laioez.  Masculino.  Nombre  patro- 
nímico. Hijo  de  Laín.  Se  usa  como 
apellido  de  familia. 

Lainez  (Santiago).  Jesuíta  espa- 
Súl  7  uno  de  los  primeros  j  más  ac- 
tÍTos  discípuloa   de   Ignacio  de  Lo- 

Íola,  que  nació  en  1512  j  murió  en 
565.  Estudió  en  Alcalá-  pasó  á  Tur- 
quía con  su  maestro;  reíiuaó  la  dig- 
dad  cardenalicia,  que  le  ofreció  Pau- 
lo iV;  sucedió  á  Lojola  en  la  dia-ni- 
dad  de  general  do  la  ói^ea  en  1^8; 
BC  la  hizo  conferir  con  autoridad  ab- 
soluta j  derecho  de  le*er  prúwnei;  y 
asi  sustituyó  á  la  sencillez  del  funda- 
dor una  política  inhumana  que  hizo 
recaer  bien  pronto  la  odiosidad  sobre 
la  nueva  fundación.  Laínez  se  distin- 

f'uía  particularmente  por  un  gran  ta- 
ento  de  organización,  superior  acaso 
al  de  su  maestro. 

IjRiren.  Adjetivo.  Se  aplica  á  cier- 
ta especie  de  uva  de  crecido  gnao  j 
de  hollejo  duro,  que  es  buena  para 
guardarla.  Dícese  también  de  las  ce- 
pas que  la  producen  j  del  veduüo  de 
esta  especie. 

Lais.  Cortesana  griega,  que  na- 
ció probablemente  en  CoTÍnto  j  vivía 
en  el  siglo  t  antee  del  Mesías.  í'ué 
contemporánea  de  Aspasia  j  pasaba 
por  la  mujermáshermosadesu  tiem- 
po. Se- hizo  célebre  por  bu  avaricia  y 
BUS  capríchoa;  entre  sus  innumera- 
bles amantes,  se  cita  al  ñlósofo  Aris- 
tipo,  que  le  dedicó  dos  obras.  Se  ena- 
moró de  Euróbatas  de  Cireue,  atleta 
vencedor  en  Olimpia,  habiendo  ter- 
minado sus  dias  entre  los  ■'' 


la  embriaguez. 

Lais  (la  jóvbn).  Cortesana  griega, 
bija  de  Timandra,  <jne  nació  en  Sici- 
lia y  vivía  á  priocipios  del  siglo  iv 
antes  da  Jesucristo.  Parece  ser  que  fué 
hecha  prisionera  j  vendida  á  un  co- 
rintio por  loa  atenienses,  cuando  éstos 
hicieron  una  expedición  á  Sicilia.  Se 
enamoró  de  un  joven  tesalio,  llamado 
Hipoloquio  ó  Hipostrato,  /  le  acom^ 
paño  i  Tesalia;  pero  las  mujeres  de 
aquel  país,  envidiosas  de  su  hermosu- 
ra, la  mataron  á  pedradas. 

Laiscar.  Activo  anticuado.  Dkiab. 

BTiuoLoaÍA.  Latín  lawSre,  aflojar, 
desatar;  esto  ee,  dejar  libre:  italiano 
antiguo,  latsare;  moderno,  latciare; 
francés  del  siglo  x,  taaier  (Eulalie); 
moderno ,  htter;  provenzal ,  ¡aittar, 
¡aitar;  catalán  antiguo,  Uixar;  picar- 
do,  laittier,  ¡atcher;  walon,  liií;  lom- 
bardo, lagi. 

Laja.  Femenino.  Lakoha,  por  pie- 
dra llana  y  lisa.  \  Mariva.  La  peQa 
que  suele  haber  en  la  barra  ó  boca  de 
los  puertos  de  mar,  como  la  de  Carta- 
gena y  otras. 

EtimolooIa.  Árabe  kadjar,  piedra, 
y  con  el  artículo,  al-iadjar,  la  piedra. 

L{gedo.  Masculino,  Lakchab,  en 
Galicia. 

L^enites.  Femenino.  Especie  de 
piedra  en  íonna  de  botella. 


LAMA. 

ETiuoLoaÍA.  Latín  lÜ^lna,  redoma. 

Lakchmy.  Femenino.  Mitología  in- 
diana. Diosa  de  la  abundancia,  mujei 
de  VishnVí,  nacida  de  las  ondas  de 
un  océano  de  leche.  Se  la  representa 
BU  las  monedas  con  la  cabeza  cubier- 
ta con  una  mitra  lactando  á  un  niño, 
6  con  una  flor  de  loto,  que  le  estaba 
consagrada.  En  muchas  pagodas  ar- 
día en  honor  sujo  un  fuego  conti- 

Lakistas.  Masculino  plural.  Los 

LAKiSTAS.  Poetas  ingleses  modernos, 
cuja  escuela  os  una  profunda  simpa- 
tía por  la  naturaleza  j  un  espíritua- 
lismo  llevado  al  extremo.  Los  lakis- 
tas son  poetas  descriptivos ,  como 
Wordsworth  y  Coieridge. 

Etimología.  Ins-lés  bit,  lago,  alu 
diendo  á  que  muchos  lakistas  habi 
taban  6  frecuentaban  los  lagos  del 
Norte  de  Inglaterra:  francés,  la- 
kitle. 

Lalá.  Masculino.  Título  honorífico 

3ue  los  sultanes  suelen  dar  ¿  los  gran- 
es de  su  impeño.    • 
Lalación.  Femenino.  Acción,  efec- 
to ó  defecto  de-  lalar. 
ETiuoLoofA.  Lalar:  latín,  lallatío; 


LAMA 


821 


Lalar.  Neutro.   Pronunciar  tarta- 
mudeando las  sílabas  que 


EriyoLOaÍA.  Latín  ¡aliare,  onoma- 
jpaja. 

Laletania.  Femenino.  Geografía 
antig%a.  Territorio  de  la  Espafia  tarra- 
conense ó  citerior,  que  comprendía  la 
mavor  parte  de  Cataluña. 

ETiuoLoaÍA.  Latin  ZaiUSaía,  Cata  - 
luna.  (Makcial.) 

Laletano,  na.  Masculino  y  feme- 
nino. Nombre  de  unos  antiguos  habi- 
tantes de  España. 

Etiuolooia.  Lalela»ia:  latin,  laÜfíi- 
mu;  el  habitante  del  territorio  entre 
Gerona  j  Tarragona;  catalán,  laUtam, 
plural. 

Lam.  Masculino.  Nombre  de  la  vi- 
gésimacuarta  letra  del  alfabeto  árabe. 

1.  Lama..  Femenino.  El  cieno  ó 
lodo  que  queda  en  el  fondo  de  los  pa- 
rajes 6  vasos,  en  que  hav  ó  ha  habido 
agua  largo  tiempo.  ||  Tela  ó  nata  que 
cría  el  agua  en  su  superScie;  particu- 
larmente, en  tiempos  tempestuosos.  || 
Tela  de  oro  ó  plata  en  que  los  hilos  de 
estos  metales  forman  el  tejido  y  bri- 
llan por  su  haz  sin  pasar  al  revés.  || 
Entre  mineros,  la  harina  6  tierra  siitíl 
de  los  metales.  |  Provincial  Andalu- 
cía. La  arena  muy  menuda  y  suave 
que  sirve  para  mezclar  con  la  cal.  ' 

Etiuolooía.  Griego  Xí^ac.  (lámot); 
latín,  lama,  sitio  pantanoso. 

2.  Lama.  Masculino.  Sacerdote  de 
los  tártaros  occidentales  vecinos  á  la 
China. 

ETiuoLoofA.  Dialecto  del  Tíbet, 
hlama,  que  se  pronuncia  laina,  deriva- 
do de  hla,  sobre.  Lama  significa:  «el 
superior,  sobre  todos.» 

Reseña,— \.  El  lama  es  el  sacerdote 
de  Budha  en  el  Tíbet  y  entre  los  mon- 
goles. 

2.  Según  ellos,  no  son  divinida- 
des; pero  representan  á  la  divinidad. 


Lamaísmo.  Maximino.  Doctrina 
de  los  adoradores  de  Lama.  \  Nombre 
del  budfaismo  en  el  Tíbet. 

Etiwoloqía.  Lama:  francés,  lamtít- 
me. 

Lamaista.  Masculino.  Adorador 
del  gran  Lama.  ^  Adjetivo.  Concer- 
niente al  lamaísmo. 

ExiMOLoafa.  Lama:  francés,^ 
maltte. 

Lamanda.  Femenino.  Zoolyía. 
Serpiente  grande  de  Java. 

Lamantino.  Masculino.  Zoología. 
Anfibio  herbívoro  desprovisto  de 
miembros  posteriores  y  con  cola  hori- 
zontal. 

Etiuolooía.  Nombre  corrompido 
probablemente  de  manate  6  manatí, 
que  se  lia  conservado  en  español  j 
que  es  un  vocablo  galibio  (Lbooa- 
bant):  francés,  lamanti». 

Lunar.  Actívo  anticuado.  Llamab. 

Lamartine  (Luib  Mahía  Alfonso 
DE  Prat  db).  Célebre  poeta  y  hombre 
político  francés,  que  nació  en  Mftcon 
en  21  de  Octubre  de  1790  y  murií  el 
28  de  Febrero  de  1869.  Su  verdadero 
nombre,  s^un  algunos  biógrafos,  de- 
bía ser  Prat,  y  h&y  quien  dice  que  no 
había  tomado  el  de  Lamaetine  nasta 
la  muerto  de  un  tío  materno.  Otros 
quieren,  por  el  contrario,  que  Lamas- 
TiHB  sea  el  nombre  de  toda  su  £uni- 
lia,  y  que,  sélo  para  distinguirle  de 
su  hermano  mavor,  añadió  a  su  nom- 
bre el  padre  del  poeta  el  apellido 
Pral,  tomado  de  un  castíllo  que  los 
Lamartine  poseían  en  el  Franco-Con- 
dado. Sea  de  esto  lo  que  quiera,  el 
Sadré  de  nuestro  personaje  era  oficial 
e  caballería  cuando  estalló  la  revo- 
lución de  1789;  combatió  con  los  sui- 
zos en  la  jornada  del  10  de  Agosto  de 
1792  contra  la  insurrección  popular, 
v  fué  detenido  durante  el  Terror  en 
Mftcon,  mientras  que  los  demás  indi- 
viduos de  su  familia  lo  eran  en  Au- 
tum.  La  caída  de  Robespierre  devol- 
vió la  libertad  á  los  cautívos.  Estos 
sucesos  explican  la  adhesión  que  nun- 
ca dejó  de  demostrar  á  la  rama  ma- 
yor ae  los  Borbones,  por  más  que  ' 
abrazara  con  calor  las  ideas  republi- 
canas. Libre  de  la  prisión,  la  ramilia 
de  Lamaetine  se  retiró  i  Milljr,  cer- 
ca de  Mácon,  en  donde  trascurrieron 
los  primeros  años  del  poeta,  quien  ha 

Eintado  la  dulce  vida,  pasada  allí,  y 
ks  profundas  impresiones  que  graba- 
ba en  su  alma  la  educación  maternal. 
Sus  estudios  fueron  muj  irregulares 
y  poco  clásicos  por  cierto.  Los  cuen- 
tos de  M."*  de  Uenlisy  de  Berquin, 
el  TeUmaeo  de  Fenelon,  las  novelas 
de  Bemardino  de  Saint-Pierre,  la  Bi- 
blia de  Ravmond  ;  la  Jertualtn  líber- 
teda  del  Tasso;  tales  fueron  sus  pri- ' 
meras  lecturas,  más  propias  para  des- 
arrollar su  sensibilidad  y  du  imagi- 
nación, que  para  darle  un  sólido  jui- 
cio y  una  razonada  facultad  de  pen- 
sar. A  los  12  años,  queriendo  que 
aprendiera  latín,  se  le  colocó  en  casa 
del  abate  Dumont,  del  que  más  tarde 
había  de  tomar  el  poeta  algunos  ras- 
gos de  su  Jocelyn;  pero,  como  quiera 
que  sus  progresos  dejaran  mocho  qoe 
TOMoiu   _,igitizedbyV 


n  mocho  qne     , 

,  Google 


822 


LAMA 


deseu-,  te  le  llevó:  primero,  t\  cole- 
gio de  L;on,  j  después,  ee  confió  au 
educación  i  los  jesuítas  de  fiellej,  en- 
tre los  que  permaneciiS  basta  tenni- 
nar  sus  estudios.  De  vuelta  i  Uillj, 
en  1809,  reanudó  sus  antiguas  lectn- 
ras,  uniendo  i  ellas  el  Dante.  Petrar- 
ca, Shakespeare,  Uilton,  Cbftteau- 
briand;Tmís  que  todo,  Ossian.  Su 
gusto,  formado  en  tal  escuela,  tuvo 
que  ser  ne  cesan  amen  te  más  brillante 
que  juicioso.  Cuando  se  trata  de  for- 
mar el  criterio,  no  hajr  nada  tan  per- 
Í'udicial  como  la  falta  de  método  en 
os  primeros  pasos  del  estudio.  Des- 
pués de  la  lectura,  siguieron  los  via- 
Íes.  Un  pariente  buto  le  llevó  i  íta- 
la (1811-1813)  /  visitó  Florencia, 
Roma  j  Ñapóles.  En  las  cercanías  de 
esta  última  ciudad,  fiíé  donde  cono- 
ció i  aquella  Gabriela,  la  conmove- 
dora heroína  de  sus  Cofyfidenciat,  j  á 
la  que  ba  consagrado  un  recuerdo  en 
una  de  sus  mis  tiemfis  elegías.  Llar 
mado  i  Francia,  con  gran  disgusto 
suvD,  por  la  inquietud  de  su  familia, 
asistió  á  la  caida  del  imperio  é  ingre- 
só en  el  cuerpo  de  guardias  de  corps. 
Sin  embargo,  la  vida  de  guarnición 
se  avenía  mal  con  sus  gustos  j  no  tar- 
dó en  abandonar  su  nueva  carrera,  ha- 
ciendo, en  1816,  una  excursión  á  Sa- 
boga. AHÍ  contrajo  relacionescon  José 
de  Haistre  j  su  familia,  relaciones 
que  afirmaron  todavía  más  sus  ideas 
espiritualistas;  y  encontró  en  los  ba- 
fios  de  Aix  á  aquella  Elvira,  de  cujo 
nombre  están  llenas  las  iíiditaaoiut . 
Desde  hacía  mucho  tiempo,  dedicaba 
sus  ocios  al  cultivo  de  la  poesía  j  en 
1817  lejó  en  casa  de  M.>°"  BrogUe 
algunas  tUgíai,  que  fueron  acogidas 
con  aplauso.  Alentado  por  este  triun- 
fo, publicó  en  1820  sus  primeras  Me- 
ditúcümet.  Exclamaciones  de  sorpresa 
j  de  entusiasmo  acogieron  este  des- 
conocido canto  qu.e,  de  repente  y  en 
un  lenguaje  armonioso,  rico,  lleno  de 
.  color  ;  de  facilidad,  traducía  los  tor- 
mentos religiosos  y  los  íntimos  sue- 
flosde  su  alma.  Los  jóvenes  vías  mu- 
jeres hicieron  su  máÁ  preciado  confi- 
dente de  un  poeta  que  daba  el  ejem- 
plo de  alegar  los  sufrimientos  secre- 
tos de  BU  corazón,  buscando  el  con- 
suelo de  BUS  ilusiones  perdidas  en  la 
adoración  del  Ser  Supremo  j  en  la 
sumisión  á  sus  místenosos  designios. 
Los  mismos  filósofos  se  dejaron  sedu- 
cir y  Jouffroj  llegó  á  decir  nn  dia: 
«que  Lamartine  era  el  más  grande 
de  los  poetas  de  nuestro  siglo,  por- 
que había  sabido  exponer  en  el  len- 
guaje más  brillante  uno  de  los  más 
elevados  y  mas  abstractos  problemas 
de  la  filoBoña;  el  destino  del  hombre 
en  la  tierra  y  más  allá  de  la  vida  pre- 
sente.» El  Gobierno  se  enyó  en  el  de- 
ber de  honrar  y  alentar  al  autor  de 
las  MeditacitMttyXe  nombró  secretario 
de  la  embajada  de  Nápoies.  Desde  allí 
fué  enviado  i  Londres,  v  después,  á 
Florencia,  donde  se  caso  con  una  jo- 
ven inglesa,  mis  Elisa  Mariana  Birch. 
De  estos  felices  años  datan :  la  MverU 
de  Stfcrátet,  poema  imitado  de  uno  de 
los  diálogos   de   Platón;    las  N*crxu 


LAMA. 

MiáilaeuHut  (1823);  el  Último  omU  de 
cuide  Sarold  [1825)  j  las  ArmmUí 
poéticMV  rtligiotMi  (lKÍ9),  Lauartinb 
nabía  alcaniado  el  apogeo  de  su  glo- 
ria literaria  y  la  Academia  francesa  le 
abrió  sus  puertas  en  1830.  El  Minis- 
terio Polignac  le  ofreció  el  puesto  de 
secretario  general  en  el  departamento 
de  Negocios  extranjeros,  que  no  acep- 
tó por  no  estar  conforme  con  ta  marcha 
del  Gabinete,  y  en  su  lugar  fué  nom- 
brado representante  cerca  del  prínci- 
pe do  Sfljonia-Co burgo,  nombrado  re; 
de  los  griegos.  Sin  embargo,  como 
este  príncipe  no  aceptan  la  corona, 
la  nusion  ae  Lauartinb  no  pudo  lle- 
varae  á  cabo ,  viéndose  obligado  á 
viajar  por  Suiza,  no  como  diplomáti- 
co, sino  como  poeta.  La  revolución 
de  Julio  le  sorprendió  en  estas  ex- 
cursiones. Aquí  comienza  el  segundo 
período  de  su  vida,  período  en  que  la 
política  habia  de  ocuparle  mucho  más 
que  la  literatura.  El  nuevo  Gobierno 
le  habia  hecho  de  antemano  prome- 
sas, que  por  delicadeza  no  aceptó; 
pero  queriendo  tomar  parte  en  la  vida 
pública,  se  presentó  candidatoáladi- 

Eutacion  de  Tolón  y  de  Dunkerque, 
a  derrota  que  sufrió,  tuvo  un  epílo- 
go todavía  más  amargo :  I<m  groseros 
insultos,  de  que  Barthelemj  le  hizo 
blanco  en  una  de  sus  obras  satíricas, 
le  obligaron  á  salir  de  su  inercia;  ; 
aunque,  ftnte  su  defensa,  la  opinión 
pública  se  puso  de  su  parte,  nadie 
pudo  librarle  de  la  amargura  que 
aquel  incidente  le  produjo.  Sin  em- 
bargo, olvidando  por  un  momento  la 
política,  deseoso  de  realizar  uno  de 
toe  sueños  de  su  vida,  partió  á  Orien- 
te, desplegando  en  su  viaje  tal  lujo, 
que  los  árabes  no  le  conocían  por  otro 
nombre  que  el  del  emir  francét.  En 
aquellos  países  que  tanto  nabía  anhe- 
lado visitar,  experimentó  una  de  las 
desgracias  que  nabía  de  amargai 
gloria  y  au  fortuna:  su  hija  Julia,  la 
mitad  de  su  corazón,  la  parte>  más 
hermosa  de  su  alma,  murió  en  Boj- 
routb,  en  1833.  Para  distraer  al  poeta 
de  su  profunda  melancolía,  los  elec- 
tores ae  Bergnes  (Norte)  le  eligieron 
diputado  y  tomó  asiento  en  la  Cámara 
desde  las  primeras  sesiones,  con  el  ca- 
rácter de  representante  independien- 
te conservador-liberal ,  sosteniendo, 
según  sus  impresiones  v  sin  espíritu 
sistemático,  tan  pronto  i  la  oposición 
como  al  Gobierno,  examinando  siem- 
pre las  cuestiones  bajo  el  punto  de 
vista  moral  v  social;  pero  mostrando 
las  más  de  las  veces  poca  BÍmnatía 
bácia  la  casa  reinante.  'En  18^,  la 
ciudad  de  Mftcon  le  confirmó  el  man- 
dato legialativo.  Sin  embargo,  no  por 
eso  había  renunciado  á  las  letras. 
En  1835  publicó  su  Viaje  i  Oriente, 
improvisación  brillante,  deslucida  á 
trechos  por  inexactitudes  geográficas, 
que  hacen  perder  su  carácter  al  libro. 
En  1836  publicó  el  Jocelyn,  obra  en 
la  que  aparecía  el  autor  bajo  una 
nueva  fase.  Después  de  haber  funda- 
do la  poesía  lírica  francesa,  enrique- 
cía aquella  literatura  con  un  nuevo 
género    de    epopeja    sem  i  cris  ti  ana. 


LAIIA. 

semifltosóflca,  en  que  la  originalidad 
del  asunto,  el  color  y  la  vivacidad  de 
la  narración  y  la  conmovedora  seoei- 
llez  de  los  cuadros  campestres  m 
unían  pare  comunicar  á  la  obra  un 
interés  que  no  logran  destruir  la  des- 
medida extensión  de  las  descripcio- 
nes ,  algunos  pasajes  oscurps  j  on 
lenguaje  algunas  veces  incorrecto.  Su 
el  pensamiento  del  autor,  Joeely»  no 
era  más  que  un  episodio  y  como  el 

Sríncipio  de  un  gran  poema  sobre  el 
esarrollo  v  las  fases  progresivas  de  la 
humanidad.  En  efecto,  dos  años  dea- 

Cues  (1838) publicaba,  bajoel  título  de 
i  C»id»  de  a*  á»ffel,  una  nueva  parte 
de  la  inmensa  obra  que  soñaba.  Exage- 
raciones extrañas  y  ridiculas,  unidas  i 
un  estilo  cada  vez  más  descuidado,  ex- 
plican la  suma  frialdad  con  que  se  &eo> 
gían  este  poema  y  los  Reee^imientM 
po/íieoí,  que  le  siguieron  en  1839,  y 
que  no  eran  ciertamente  las  obras  que 
estaban  llamadas  á  granjearle  el  hvor 
del  público.  Sin  embargo,  ocho  años 
después,  una  obra  en  prosa  le  devol- 
vía toda  BU  antigua  popularidad.  La 
ffitíoria.  de  loe  atrondittet  aparecía  en 
1917,  y  á  deapecbo  de  los  defectos  que 
la  crítica  le  señala,  aquella  verdade- 
ra epopeya  de  la  ravolncion  de  1789 
ejercíounainfiuencia  tan  poderosa  en 
todas  las  imaginaciones,  que  no  siB 
razgn  se  la  designa  como  una  de  lu 
causas  que  produjeron  la  revolución 
del  48.  En  la  Cámara,  Lahabtihb  se 
llevaba  de  dia  en  dia  tras  si  la  opinión 
pública,  é  inclinándose  progresiva- 
mente á  la  oposición,  lanzaba  aque- 
llos presagios  v  amenazas  contra  la 
monarquía  de  Orleans,  que  han  pasa- 
do á  la  historia.  Bn  1^,  había  di- 
cho, atacando  la  inamovilidad  del  po- 
der: *Z*  FrtMcia  ee  mm  naac*  fut  u 
abwrre.*  En  1842,  insistiendo  en  el 
mismo  reproche,  decía:  «Si  este  es 
todo  el  talento  del  bombre  de  Betado, 
convengamos  en  que  el  hembra  de  Es- 
tado sobra:  wi  tuerto  hatUtjtar*  goier- 
nar  i  tot  áegot.*  Por  último,  en  un 
banquete  reformista  de  Mftcon  (1847) 
anunciaba  á  la  monarquía:  «después 
de  las  revoluciones  de  la  libertad  y 
las  contrarrevoluciones  de  la  gloria, 
la  revolución  de  la  concienqa  publica, 
la  revohuñon  del  deeprecio.»  Algunos 
meses  después,  estallábala  revolución 
de  Febrero.  Lauabtinb  tomó  en  ella 
una  parte  decisiva,  sosteniendo,  ante 
la  duquesa  de  Orleans,  presentada  á 
la  Cámara  popular,  la  necesidad  da 
un  gobierno  provisional  y  de  un  lla- 
mamiento al  pueblo.  J*odra  apreciarae 
con  diversidajl  de  criterios  su  papel 
en  tales  circunstancias;  pero  sólo  con 
admiración  puede  considerarse  al  hcHU- 
bre  que,  al  dia  siguiente,  rodeado  de 
multitud  amenazadora,  en  medio 
de  los  disparos  que  resonaban  en  los 
corredores  de  la  casa  de  la  Municipa- 
lidad, 7  mientras  que  las  balas  silba- 
ban sobre  la  cabeza  del  orador,  por 
uno  de  los  más  prodigiosos  triunfos 
de  'a  elocuencia  numana,  arrancaba 
de  manos  de  un  pueblo  arrebatado  la 
bandera  roja  ;  mantenía  la  tricolor  en 
balcones  de  la/casa  de_IaMnniei- 
jigitized  by  Vj OOQ  IC 


LAMA. 

Salidad.  En  el  mismo  dia  proclamaba 
L  abolición  de  la  pena  de  muerte 
para  loa  delitos  políticos,  ^  el  4  de 
Marzo  ding;ía  á  las  potencias  aquel 
inamifittto  que,  sin  concesiones  que 
hubieran  lastimado  el  honor  nacional, 
aceptaba  como  wi  ieeho  loe  tratados 
de  1815,'  con  tribuyen  do  con  ello  sin 
duda  alguna  &  mantener  la  paz  euro- 
pea. El  papel  de  moderador  que  re- 
presentaba en  el  gobierno  provisional, 
cuyas  medidas  radicales  asustaba  i,  la 
opinión,  acabó  de  conquistarle  en  Pa- 
ns  j  en  los  departamentos  una  popu- 
laridad casi  sin  ejemplo  en  la  historia, 
dando  margen  a  que  doeé  dütriUa  le 
eligieran  sü  representante  en  la  cons- 
tituyente; mas  ¡ay!  todo  aquel  presti- 
gio desaparecifi  en  unos  cuantos  me- 
Bes.  Debilitado,  desde  luego,  por  la 
neceeidad  en  que  se  creyd  de  sostener 
i  SQ  colega  de  gobierno,  Ledru-RoUin, 
contra  las  desconfianzas  y  la  declara* 
da  hostilidad  de  la  Asamblea,  y  de 
exigir  que  se  le  diera  un  puesto  en  la 
comisión  ejecutiva,  su  poder  faé  der- 
rocado ein  tregua  por  la  explosión  de 
las  jornadas  de  Junio,  que  Ilavaron  al 
poder  al  general  Cavaignac.  Trocado 
en  simple  representante,  cesó  de  eji 
cer  una  influencia  tal  en  las  delibe; 
ciones  de  la  Asamblea,  excepto  cuan- 
do combatió  el  pensamiento  de  elegir 
por  la  Asamblea,  no  por  el  pueblo,  el 
presidente  de  la  república.  Siete  mit 
novecientos  diez  votos  solamente,  en 
las  elecciones  para  la  presidencia,  per- 
manecieron fieles  al  hombre  í  quien 
la  Francia  entera  había  tenido  por 
ídolo.  En  cuanto  á  las  elecciones  ge- 
nerales de  1849,  ni  un  departamento, 
ni  el  mismo  de  su  ciudad  natal,  le 
acogía  como  su  candidato,  entrando 
sólo  en  la  Asamblea  legislativa  por 
una  elección  complementaria  y  par- 
cial de  un  distrito  oscuro.  El  golpe 
del  2  de  Enero  le  devolvid  á  la  vida 
privada  y  &  las  letras.  Entonces  en- 
traba en  el  último  y  más  triste  perío- 
do de  BU  vida.  Su  viaje  á  Oriente,  la 
revolución  de  Febrero  y  antiguas 
aficiones  al  lujo  y  á  la  prodigalidad, 
^ue  se  habían  hecho  en  el  necesidades 
invencibles,  habían  agotado  su  fortu- 
na y  empeñado  su  patrimonio.  Desde 
aquella  hora,  le  fue  preciso,  para  res- 
ponder i  sus  acreedores,  someterse  i 
un  trabajo  casi  superior  &  sus  fuerzas. 
Ni  las  concesiones  territoriales  que  le 
hizo  el  sultán,  ni  la  explotación  de 
rus  obras  por  una  sociedad  financiera, 
ni  una  suscricion  nacional,  que  la  in- 
diferencia pública  hizo  punto  m4nos 
que  ilusona,  ni  sus  múltiples  publi- 
caciones, pudieron  salvarle  ae  las 
privaciones  y  de  los  apuros.  Salo 
en  el  último  año  de  su  vida,  hubo 
manera  de  conseguir  que  el  Cuerpo 
legislativo  le  votase  .una  pensión, 
de  que  pudo  disfrutar  apenas.  La 
Francia,  en  aquella  ocasión,  como  en 
otras  muchas,  siguiendo  el  pernicioso 
ejemplo  de  otras  naciones,  llegaba 
tarde  con  el  remedio.  Las  principales 

Sublicaciones  de  Liiuartinb,  después 
e  la  revolución  de  1848,  son:  Tra 
fi»M  M  elpodgr  (1648);  Sutoria  dé  ¡a 


LAMB 

rnohcúm  di  i 848  (I8i9);  Lu  C<mfi- 
deñcúu  (1850);  Tovañt-Iieíwerlwe, 
drama  en  verso  (1850);  Nttnat  cohJI- 
denciat:  Cfenoteva  y  el  Picapedrero  dt 
Saint-PoMÍ  (1851J;  Granelter  (1852;; 
Bittoria  de  la  Setlauracio»  (1851' 
1853);  Amdo  viúje  á  Oriente  y  Viiio- 
nes,  fragmentos  de  un  poema  (1853^; 
Bittoria  dt  la  Tvrqnia  (1854);  J7ü(o- 
ria  de  S*tia  (1855);  El  Contejero  del 
pneblo  (1849-185Ó);  SI  CiniUtador 
(1851);  Cwso  familiar  de  literatura 
(1856  y  siguientes).  En  1871,  Jse  han 
publicado  unas  Mtmoriat  de  Lai 
TiNE  (1790-18151,  y  en  1873,  su  Cor- 
retpondencia  (1807-20)  y  sus  Poetíai 
inéditae. 

Epitodioi. — 1.  Cna  verdulera  de 
Batignoles,  al  aaberque  de  Lauarti- 
NK  se  hallaba  en  mala  situación,  hubo 
de  calcular  que  no  tenía  qué  comer, 
se  dirigiii  ¿  su  casa  con  el  fin  de  11< 
varíe  20  francos,  que  la  buena  mujer 
había  economizado  á  fuerza  de  estre- 
checes. Por  el  camino,  como  si  quisie- 
ra consolarae  de  aquel  sacrificio  de 
su  caridad,  iba  diciendo  en  alta  voz: 
¡Pobre  de  Lauartinb!  ¡Pobra  de  La- 
hahtinbI  Llega  á  casa  del  favorecido; 
es  decir,  llega  al  palacio  del  ex-presi- 
dente  del  gobierno  provisional,  y  se 
encuentra  en  un  patio  magnífico,  don- 
de varios  lacayos  de  librea  estaban 
limpiando  carruajes  de  lujo.  La  ver- 
dulera, atolondrada  ante  aquel  apa- 
rato, vuelve  grupas  furtivamente, 
convencida  de  que  había  equivocado 
la  casa  Uno  de  los  lacayos  le  pregun- 
tó qué  se  le  ofrecía,  ¿  cuya  pregunta 
respondió  con  aturdimiento: 

—Nada,  nada;  he  equivocado  el 
portal  de  Mr.  Alponsp  db  Lamartine. 

— No,  señora,  no  ha  equivocado 
usted  el  portal.  Esta  es  la  casa  de 
ÍAj.  Alfonso  de  Lamartine. 

— Pero  justedes¥. . , 

— Nosotros  somos  los  lacayos  de 
Mr,  Alfonso  db  Lamartine. 

— Pero  ¿esos  coches?... 

— Son  los  coches  de  Mr.  Alfonso 
DB  Lauabtinb. 

Calculen  los  lectores  la  sorpresa  y 
el  pasmo  de  la  pobre  mujer.  La  ver- 
dulera se  volvió  á  Batignoles,  excla- 
mando: «compraré  unas  botas  i  mi 
hija,  que  va  casi  descalza.» 

2.  La  suscricion  pública,  abierta  i 
favor  de  nuestro  personaje,  produjo 
en  Inglaterra  óchenla  mi  durot,  los 
cuales  no  bastaron  para  desempeñar 
el  castillo  feudal  del  poeta. 

3.  De  Lamartine  era  un  señor  de 
la  Edad  Media,  que  quena  ser  jefede 
una  nación  republicana.  No  le  mató 
el  olvido  del  pueblo;  le  mató  su  ol- 
vido. 

4.  A  estas  fechas,  es  muy  posible 
que  París  le  haya  erigido  ya  una  es- 
tatua. 

Lamatoricéo.  Louatokbiceo.  La 
forma  tamalorieeo,  que  aparece  en  al- 
gunos Diecionariot,  es  emta  de  im- 

Lambad.  Masculino.  Viento  se- 
tentrional  que  mortifica  períódiea- 
mente  á  los  habitantes  de  Bmima. 

Lamballe  (María  Teresa   LinSA 


LAMB 


323 


DB  Sabotá  Cakionan,  prineeta  de). 
Desdichada  dama  francesa,  que  na- 
ció en  Turin  en  1748  y  muñó  ea 
1792.  Era  hija  de  Luis  Víctor  de  Sa- 
boya  Carigrian,  y  casó  en  1767  con  el 
hijo  del  duque  de  Ponthievre,  Luis 
Estanislao  José  de  Borbon,  príncipe 
de  Lamball  y  montero  mayor  as 
Francia.  Habiendo  enviudado  al  año 
siguiente,  vivió  retirada  hasta  el  ca- 
samiento de  María  Antonieta  con  el 
delfin.  Cuando  ésta  llegó  i  raina,  le 
confió  la  superintendencia  de  sn  casa 
y  la  tuvo  siempre  á  su  lado,  manifes- 
tando hacia  eluk  la  más  viva  amistad. 
Después  de  los  primeros  incidentes  de 
la  revolución,  hizo  un  viaje  á  Ingla- 
terra; pero  no  tardó  en  volver  y  sehs- 
lló  al  lado  de  la  reina  en  loa  dias  20 
de  Junio  y  10  de  Agosto  de  1792.  Se- 
parada de  la  familia  real  desde  esta 
ultima  fecha,  fué  conducida  ¿  la  pri- 
sión de  la  Fvena,  donde  pereció  en 
tas  matanzas  de  los  primeros  dias  de 
Setiembre.  Su  hermosa  cabeza,  pues- 
ta en  el  hierro  de  una  pica,  fue  pa- 
seada por  Paris  j  expuesta  á  las  ater- 
radas miradas  oe  María  Antonieta, 
cuyo  amor  había  sido  causa  prínci- 
pal  de  su  muerte. 

Lambarero,  ra.  Adjetivo  fomiliar. 
Adulador,  zalamero  que  no  se  recata 
de  parecer  tal. 

Lámbda.  Masculino.  Duodécima' 
letra  del  alfabeto  griego. 

Etimología.  L. 

Lambdacismo.  Masculino.  Vicio 
de  la  pronunciación  cuando  se  hiere 
la  L  con  demasiada  fuerza. 

Etimología.  Lámbda. 

Lambel.  Masculino.  Blaton.  Pie- 
za que  tiene  la  figura  de  una  faja  con 
tres  caidas  muy  semejantes  k  las  go- 
tas  de  la  arquitectura.  Pónese  de  or- 
dinario horizontal  mente  en  la  parte 
superior  del  escudo,  á  cuyos  lados  no 
llega,  para  señalar  que  áon  las  armas 
del  hijo  segundo,  y  no  del  heredero 
de  la  casa. 

Etimología.  Latín  limh%a,  faja; ita- 
liano, lembo;  dialecto  de  Como,  lan- 
pel.  por  lambel;  francés.  Zambean. 

liamber.  Activo  anticuado.  La- 
mer. 

Etimología.  Latin  lambíre. 

Lambicar.  Activo  Rnticuado. 
Alambicar. 

Lambiche.  Masculino.  Alondra  de 
mar, 

Lambía.  Masculino.  Especie  de 
concha  univalva  y  muy  sinuosa 

Lambreqnin.  Masculino.  Slaso*. 
La  cobertura  del  casco  de  armas, 
como  la  cota  lo  era  de  lo  restante  de 
la  armadura  antigua:  hacíase  de  tela 
que  cubria  el  casco,  y  descendía  á  ji- 
rones por  detris.  Se  usa  mis  comun- 
mente en  plural. 

Etimología.  Zambeh  francés,  ¡am- 
bregnini. 

Lambrija.  Femenino.  Lombriz.^ 
Metafórico  y  familiar.  La  persona 
muy  flaca. 

*  Lambmsca.  Femenino.  Especie 
de  viña  sitvestre  y  la  uva  de  ésta;. 

Etimología.  Labrmea:  franeéa,  t&m- 
ihugve;  catalán,  llaubnu^.  \^r^rí\i~- 
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334 


lAME 


Luoach.  Patriarca  hebreo,  quinto 
descflndiente  de  Caía,  según  la  Bi- 
blia, é  hijo  de  Matusalén.  Tuvo  dos 
mujeres,  Ada  y  Sella:  de  la  primera, 
engendró  á  Jael,  padre  de  loa  pasto- 
res, T  ^  Jubal,  padre  de  los  que  to- 
can los iniítruinentoa  músicos;  j  déla 
seffundB,  i  Tubalcaio,  que  enaeñií  i. 
trabajar  el  hierro  j  el  bronce,  j  i 
Noéma.  La  Sagrada  Escritura  aice 
quo  fué  el  primer  polígamo  j  el  se- 
gundo asesino,  pero  no  se  sabe  á 
qoien  matd.  A  la  edad  de  182  años, 
engendró  k  Noé;  vivid  todavía  quí- 
oientos  noventa  j  cinco  años  y  en- 
gendró otros  hijoB  é  hijas. 

LamecuIoB.  Masculino  familiar. 
Mote  de  la  persona  que  se  humilla  á 
otras  adulándolas. 

Lamed.  Masculino.  Duodécimale- 
tra  del  alfabeto  hebreo, 

BTiuoLoaÍA.  L. 

Lamedal.  Masculino.  El  sitio  (i  pa- 
raje donde  haj  mucha  lama  ó  cieno. 

Btihoi.ooí&.  Lama  1. 

Lamedor,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  lame.  (  Masculino.  Com- 
.  posición  que  se  hace  en  las  boticas  de 
Taríos  simples  con  azúcar,  ;  es  de 
menos  consistencia  que  el  electuario, 

{'  masque  el  jarabe.  |  Metáfora.  Ha- 
ftgo  fingido  ó  lisonja  con  que  se  pre- 
tende suavizar  el  ánimo  de  alguno  í 
quien  se  ha  dado  6  se  pretende  dar 
algún  disgusto.  |  Dar  laubdor.  Fra- 
se. Entre  jugadores  es  hacerse  uno  al 
principio  perdidizo,  para  volver  des- 

Sues  sobre  el  contrario  j  ganarle  el 
inero  con  más  seguridad. 

Lamednra.  Femenino.  Lm  acción 
y  efecto  de  lamer. 

Etiuolooía.  Latin  UnUthu,  At. 

Lamelibranqnio,  qaia.  Adjetivo. 
Zoología.  Que  tiene  branquias  lamina- 
res, f  Masculino  plural.  Los  laueu- 
BBANQuioa.  Familia  de  moluscos  acé- 
falos. 

Etiuología.  Laminar  y  hran^iaa 
francés,  lantllibraitcAt. 

Lam«lic¿meo,  nea.  Adjetivo. 
Zoología.  Que  tiene  antenas  i  modo 
de  hojuelas. 

ErniOLOofA .  Laminar  y  ctfnwo;  fran- 
cés, Umellieonte, 

Lamelifero,  ra.  Adjetivo.  Zoolo- 
gia.  Que  tiene  laminillas.  {  Masculi 
no  plural.  Los  laublípsbos.  Familis 
de  pólipos. 

GriMOLoaÍA.  Latín  ¡amella,  dimi- 
nutivo de  ISmXna,  lámina,  y  /erre, 
llevar  6  producir:  francés,  lamelU- 
f)r,. 

Lameliforme.  Adjetivo,  ffittoria 
nalurat.  Que  tiene  la  forma  de  una 
laminilla. 

EriuoLoofA.  Latin  linSlla,  lamini- 
lla, y  forma;  francés,  lanelU/orme. 

Lamelipedo,  da.  Adjetivo.  Zoolo- 
gia.  Cujos  pies  son  lameliformes. 

Etiuoloqía.  Latin  ¡amella,  lamini- 
lla, jpa,  pídit,  pié;  francés,  ¡aaulli- 
pidt. 

Lamelirrostro,  tra.  Adjetivo.  Or- 
nitologia.  De  pico  lameliforme. 

BTiifOLOoÍA.  Latin  lámeHa,  lamini- 
lla, y  roitriH»,  espolón,  pico;  francés, 
lavuUiroitre. 


LAME 

LameloBodentado,  da.  Adjetivo. 
Omitologia,  De  pico  lamelifero. 

HimoLOaÍA.  Latin  lam,ellén$,  for- 
ma adjetiva  de  ISmHla,  laminilla 
dentado:  francés,  lamtllotodenU. 

Lameloaqnitoso ,    sa.    Adjeti' 
Botánica.  Cuja  estructura  es  laminar 
y  hojosa  á  la  vez. 

ETiHOLoaÍA.  Lámina  y  eiq%itUi. 

LamennaiB  (Francisco  Fblícitas 
Ro^BRTO  de).  Célebre  escritor  políti- 
co y  religioso  francés,  que  nacié  en 
Saint-Malo  el  19  de  Junio  de  1782  y 
manó  el  ;27  de  Febrero  de  1854.  Per- 
tenecía á  una  familia  noble,  aunque 
pobre,  y  dotado  de  una  predisposición 
instintiva  al  fervor  religioso,  abraié 
el  estado  eclesiástico  y  publicó  algu- 
nos escritos  sobre  religión,  uno  de  los 
cuales  fué  prohibido  por  el  Gobierno 
imperial;  y  otro  escrito,    durante  la 

Srimera  restauración,  le  obligó  á  salir 
e  Francia  y  á  refugiarse  en  Ingla- 
terra en  la  época  de  los  Cien  diu. 
De  vuelta  6  Francia,  emprendió  la 
publicación  de  su  Smayo  tabre  la  tn- 
ai/erenda,  que  elevó  su  nombra  í  la 
mayor  altura,  en  términos  de  que, 
habiendo  hecho  un  viaje  á  Roma 
en  1824,  Leen  XII  le  ofreció  el  cape- 
lo de  cardenal,  llamándole  el  ilíimo 
fodre  la  Isleña.  No  obstante,  sus 
ideas  liberales  le  habían  suscitado  ;a 
muchos  anatemas,  y  cuando  en  sus 
escritos  posteriores,  sobre  todo,  en  £1 
Porvenir,  expuso  el  fondo  da  su  pen- 
samiento, proclamando  todas  las  li- 
bertades, en  su  forma  más  absoluta, 
bajo  el  amparo  de  la  Iglesia,  ésta  fué 
la  primera  que  le  rechazó,  condenan- 
do sus  doctrinas  por  medio  de  una  en- 
cíclica de  Gregorio  XVI  y  obligándole 
á  firmar  una  solemne  retractación  de 
escritos.  Desde  entonces  consi- 
deró completamente  rotos  sus  lazos 
con  la  Iglesia  católica  y  so  consagró 
enteramente  á  escribir  para  el  pueblo, 
llegando  á  ocupar  el  lugar  de  primer 
apóstol  de  la  aemoeracia.  La  revolu- 
ción de  1848  le  envió  á  la  Asamblea; 
y  nombrado  individuo  de  la  comisión 
encargada  de  redactar  el  código  fun- 
damental, presentó  un  proyecto  com- 
pleto que  sus  colegas  desecharon  por 
demattade  radical.  Por  espacio  de  cua- 
tro años  continuó  asistiendo  á  las  se- 
siones V  protestando  con  su  voto  de 
las  traiciones  de  los  partidos.  El  gol- 
pe del  2  de  Diciembre  le  sumió  en  el 
mayor  abatimiento;  buscó  un  lenitivo 
á  su  amargura  en  la  traducción  de  la 
Divina  Comedia  y  acabó  sus  dias  con 
la  tranquilidad  del  justo,  rodeado  de 
su  familia  y  firme  hasta  el  último 
instante  en  las  creencias  que  había 

Srofesado.  En  su  entierro  desplegó  el 
-obiemo  de  Diciembre  un  gran  apa- 
rato militar  y  no  permitió  entrar  más 
de  ocho  personas  en  el  cementerio  del 
padre  Lachaise,  donde  no  se  pronun- 
ció una  sola  palabra  sobre  su  sepultu- 
ra, la  cual  no  se  distingue  ni  por  una 
sola  piedra,  según  expresa  voluntad 
del  tinado.  —  Sus  numerosas  obras 
puedt;n  dividirse  en  tres  grupos. — 
Ascéticas:  Tradnetion  de  la  gnla  etpi- 
ritual,  de  Luis  de  Blois,  y  de  la  Imi- 


LAME 

túcio*  da  CfitUi;  PeUgro  del  mmdo  n 
¡a  primera  edad;  Diario  dal  erittiaat,  j 
Tradnedon  de  lot  BoaageUot. — Db  u- 
LioiON  T  filosofía:  Rejlexúmei  iobnel 
e*tado  de  la  [gUiia  en  Francia  duraaU 
el  $Íg¡o  xviiiy  tntitnaeúm  aeina¡;  Tn- 
dicion  de  la  ígletia  tobre  ¡a  inttiínáoá 
de  lo»  oititpot;  Injlnenda  de  iat  déelri- 
nat  jiiotoficat  en  la  toeiedad;  Enmt 
tobre  la  indi/erencia  religiota;  Müeelí- 
neat  teoUígieat  y  ^^lotájíeat;  Snmarioái 
%n  titUma  de  eonoetmieníot  íwmmet; 
De  la  Religión  amtidand»  e*  tnt  rwli- 
cioHot  con  el  arden  político  y  civil;  Cor- 
tas al  artobispo  de  Parit;  De  Ictprogrc 
tot  de  ¡at  revolneionet  g  da  la  gnem 
contra  ¡a  lg¡etia;  Palabras  de  nn  cre- 
yente; ÁtumUa  de  Roma;  Botqntjaie 
WM  filosofía;  Disensiones  críticas  y  pen- 
samientos divertot  tobre  Jllosofía  y  reli- 
gión; De  ¡a  religión;  Amsckaspandot  f 
Darvandos;  De  ia  toeiedad  pnmiíioaj 
tnt  leyes  á  de  la  religión. — Obras  polí- 
ticas.— Del  derecho  del  Gobierne  tabre 
la  educación;  ReAeaionri  tobre  la  centtrt 
y  la  universidad;  Bl  Libro  del  pneilt; 
PoUlica  para  nso  del  pne6ío;  De  lah- 
cOa  entre  la  corle  y  el  poder  parle- 
mentario;  De  la  etelavitmd  modenu; 
CnestionespoUlicasy  flotájicat;  SlPait 
y  el  Gobierno;  Pasado  y  porvenir  del 
pnehlo;  una  vot  de  la  prttion;  Proyttíi 
de  constiíneion  de  la  república  franasi; 
Proyecto  de  eonsíit%eion  del  crédib  so- 
cial; Cnestion  del  íraby'o  y  De  Ufem- 
lia  y  la  propiedad.  Publicó  ademú, 
entre  otros,  los  periódicos  Bl  Pom- 
nir.  El  Afnndo  y  El  Pueblo  constit»- 
yente,  y  fué  colaborador  de  El  Conser- 
vador; El  Defensor;  La  Bandera  ilau»; 
El  Memorial  católico;  La  Cetidiane;  I* 
Revitta  calílioa;  La  Revista  de  Amiet 
mundos;  La  Revista  del  Progreso  y  I* 
Revista  independiente. 

Resémen.-^Li  hermosa  figura  de 
Laubnnais,  que  debe  colocarse  entoc 
la  de  los  grandes  escritores  de  Fran- 
cia, recuerda  á  Pascal,  Rousseau,  da 
Maistre  y  Bonald.  Nadie  ha  escrito 
más  elocuentes  frases  en  pro  j  en  cco- 
tra  de  la  revolución,  del  pueblo  7  de 
la  Iglesia.  Exagerando  el  mal  que 
ataca,  ve  en  todo  adversario  un  ene- 
migo, y  en  todo  abuso,  un  crimen. 
Pero  Lambnnais  no  exageraba  por  í^ 
norancia  ó  por  malignidad,  sino  por 
la  fuerza  de  su  inspiración  y  la  debi- 
lidad de  su  temperamento.  Suorn- 
nizacion  era  flaca  y  propensa  áloe 
males  físicos,  de  cuyos  dolores  bbcíA 
4o  que  pudiéramos  llamar  su  tnOi^ 
misantropía.  Aquel  espíritu  poderoso 
solía  caerse  desde  sua  inmensas  altu- 
ras, porque  no  tenia  bastante  cuerpo 
para  sustentarlo.  Era  una  magníG'* 
estatua  sin  el  necesario  pedestatv  Bn 
cuanto  á  su  vida  privada,  puede  afi> 
se  que  fué  un  modelo  acabadísinio 
de  todas  las  virtudes,  el  grao  te«lro 
de  sus  triunfos,  el  mejor  laurel  de  bui 
glorias.  En  medio  del  escándalo,  oe 
que  se  vió  cercada  más  de  una  vex, 
permaneció  completamente  limpi»  ? 
pura,  como  el  rayo  del  sol  que  iluuii' 
na  con  su  celestial  trasparencia  lisj!' 
perficie  de,  los  l^;os  inmundos.  Hí 
aquí  su  preciosa  iMOgraSa.  escrítapo' 
_,,ít,zed  bytjOÓgle 


LAME 

su  propia  mano:  cNada  tengo  ^ue 
echarme  en  rostro  por  lo  que  toca  a  la 
sinceridad  de  mÍ3  palabras;  pero  con- 
fieso que  me  equivoqué  en  mas  de  una 
ocaaion;  y  en  alguna  de  ellas,  grave- 
mente.! Francia  le  debe  el  siguiente 
epitafio:  <E1  alcia  de  este  bomore  fué 
el  oratorio  de  uu  santuario,  de  som- 
bra confusa  y  sagrada,  en  donde  arde 
día  7  noche  una  luz  divina.» 

Lamentabile.  Femenino.  Mútka. 
Voz  italiana  para  indicar  un  movi- 
miento grave  j  una  expresión  melan- 
cólica. 

BruiSLoaÍA.  Lamentable. 

Z^amentable.  Adjetivo.  Lo  que  me- 
rece ser  sentido  6  es  digno  de  llorar- 
se. I  Lo  que  infunde  tñeteía  7  tiorror; 
y  en  este  sentido  se  dice:  voz,  rostro 

LAUBNTABLB. 

ETiuoLOofA.ÜiammAír;  latín,  lamen- 
taülit;  italiano,  íanMtahUe;  francés  j 
catalán,  lamentaiU. 

SiNONiwu.  Lameníahlí,  dephrable. 
Bs  lamentable  todo  suceso  que  afecta 
el  corazonconseQtimiBoto3.de  dolor  7 
pesadumbre.  £1  suceso  es  deplorable 
cuando,  á  las  mismas  circunstancias, 
se  reúne  la  de  algún  error,  crimen, 
descuido  ú  accidente  que  fué  causa  de 
la  desgracia  ocurrida.  Es  lamentable 
la  muerte  de  una  persona  que  nos  es 
cara.  La  pérdida  de  España,  por  los 
amores  de  Don  Rodrigo,  fué  un  hecho 
deplorable.  Este  último  adjetivo  suele 
aplicarse  á  sucesos  menos  graves  que 
los  que  merecen  la  aplicación  del  pri- 
mero. Así  decimos:  que  son  deplora- 
hUt  las  flaquezas  de  un  gran  hombre, 
la  pérdida  de  una  buena  reputación  j 
la  discordia  de  una  familia.  (Mora.) 

Lamentablemente.  Adverbio  de 
modo.  Con  lamentos. 

EriuoLoaÍA,  Lamentable  y  f>\  6\ifi\o 
adverbial  mente:  francés,  lamentable- 
ment;  italiano,  lamentabilmente. 

Lamentación.  Femenino.  Laque- 
ja  dolorosa  junta  con  llanto,  suspiros 
ú  otras  muestras  de  dolor.  ||  Cada  una 
de  las  partes  del  canto  lúgubre  de  Je- 
remías,'llamadas  Irenot. 

EriuoLoaiA.  Latin  laméntate,  for- 
ma sustantiva  abstracta  de  ISmentatus, 
lamentado;  catalán,  lamentada;  pro- 
venzal  j  francés,  lameníation;  Italia- 
no, lamentatioH*. 

Lamentado^  da.  Participio  p^ivo 
de  lamentar. 

EruioLOQÍA.  Latin  lamentatv,  par- 
ticipio pasivo  de  ¡amentart;  catalán, 
íoMM/at,  da;  francés,  lamenté;  italiano, 
limetitata. 

Lamentador,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. El  que  lamenta  iS  se  lamenta. 

BtiuolooIa.  Lamentar:  latin  de  las 
glosas  ISmenlStor;  italiano,  tameníato- 
re;  catalán,  lamentador,  a. 

Lamentante.  Participio  activo  de 
lamentar.  El  que  lamenta  6  se  la- 
menta. 

Lamentar.  Neutro.  Quejarse  con 
llanto,  sollozos  ú  otras  demostracio- 
nes de  dolor.  Se  usa  también  como 
reciproco,  j  alguna  vez,  como  ao- 
tivo. 

ETiuoLoofA.  Lamento:  latín,  ISme»- 
tin;  catalán,  lamentar;  francés  anti- 


lamí 

guo,  gama^iter,  guemanter,  gnermanter; 
moderno,  lamenter. 

Lamentarse.  Recíproco.  Quejarse 
con  exteriores  demostraciones  de  do- 
lor. I  Mostrar  uno  lástima  por  los  ma- 
les de  otro,  como  cuando  se  dice:  <ub 
LAUBNTO  de  que  usted  no  siga  mi  par- 
tido;» fUB  LAMBNTO  de  qus  usted  se 
obstine  en  su  perdición.» 

EriyoLoaÍA.  Latin,  lámenlart;  cata- 
lán, ¡ammtarie;  vralon,  te  lammenter; 
normando,  »  guementer;  Bottj,  te 
guementer;  francés,  te  Itmenter;  italia- 
no, lamentaríi. 

Lamentio.  Masculino.  Pescado 
grande  del  río  de  las  Amazonas. 

Etimología.  Lamantino, 

Lamento.  Masculino.  Laubhta- 
cioN,  por  queja. 

ETiuoLoofA.  Latin  ISmenlitim,  afére- 
sis de  clSmmtwn;  de  clamor,  el^mdris, 
clamor:  italiano  y  catalán,  ¡amento. 

(LlTTHá.) 

Lamento.so,  sa.  Adjetivo.  La  per- 
sona que  prorrumpe  en  lamentos  ó 
quejas.  |  Lamentable. 

I>ameplatos.  Masculino.  Apodi 

que  se  suele  aplicar  ¿  los  que  son  go 
losos.  y  también  i  los  que  sirven  las 
comidas  y  refrescos.  J  Persona  ruin, 
sin  decoro,  dispuesta  í  sufrir  todo  gé- 
nero de  humillaciones  por  lograr  un 
objeto  mezquino;  en  cujo  sentido  se 
dice:  «es  un  laueplatos.» 

Lamer.  Activo.  Pasar  repetidas  ve- 
c^'S  la.lengua  por  alguna  cosa  para  to- 
mar el  gusto  de  ella.  ^  Metáfora.  To- 
car blanda  j  suavemente  alguna  cosa; 
y  así  se  dice  de]  arroyo  cuando  corre 
mansamente  que  laub  las  arenas.  |[ 
Tenbr  ó  llbvar  qub  lamer.  Frase. 
Haber  recibido  algún  mal  que  no  pue- 
de remediarse  pronto. 

Etiuolooía.  Latín  lamberé,  lamer. 

1.  Voz  imitativa.  (Cita  de  Db  Mi- 
guel Y  Morante.) 

2.  El  latín  lamifre,  que  representa 
laphíre,  laptere,  está  en  relación  con 
el  griego  íiitTEiw  (láptein),  que  tiene  el 
mismo  significado. . 

Lamero.  Masculino.  Paraje  desti- 
nado para  las  lamas  de  los  metales. 

Lamerón,  na.  Masculino  y  feme- 
nino. Laminero,  goloso. 

Lamernzo,  za.  Adjetivo  familiar. 
Calificación  de  la  persona  glotona  y 
golosa. 

Lametada.  Femenino.  Lengüb- 

Btiuolooía.  Lamer. 
.  Lamía.  Femenino.  Monstruo  fabu- 
loso que  se  decía  tener  rostro  de  mu- 
jer hermosa  y  cuerpo  de  dragón,  el 
cual  devoraba  á  los  niños,  según  la 
creencia  vulgar.  |[  Plural.  Mitología. 
Fantasmas  horribles  con  figura  de 
mujer,  que,  según  la  creencia  de  los 
antiguos,  arrancaban  á  los  niüos  del 
seno  de  las  madres  para  devorarlos, 
ó  se  iscondían  en  los  bosques  cerca 
de  tos  grandes  caminos,  para  arrojar- 
)bre  los  pasajeros.  Otras  tradicio 
nes  les  atribuyen  formas  encantado- 
ras y  seductoras  voces,  de  que  se  va- 
lían para  atraer  á  los  jóvenes  é  inex- 
pertos, p  Mujer  hechicera.  ||  Nombre 
de  la  familia  romana  de  loa  Elios.ii 


lamí 


325 


letiologia.  Especie  de  cetáceo.  Q  Snto' 
mologia.  Género  de  insectos  coleóp- 
teros. 

ETiMOLOofA.  Griego  'kiiinx  (lamia); 
latín,  ISm^a;  italiano,  lamia;  francés, 
lamie;  catalán,  lamia. 

Reteja. — Según  la  Academia,  el  ce- 
táceo Se  que  hemos  hablado,  es  el  ti- 
burón.— «Voz  que  entre  los  antiguos 
tuvo  varias  significaciones.  Unos  juz- 
garon que  era  demonio  en  figura  de 
mujer,  que  con  halagos  atraía  k  los 
hombres  para  devorarlos.  Otros,  que 
era  una  especie  de  fiera  en  el  África, 
con  el  medio  cuerpo  superior  de  mu- 
jer hermosa,  y  el  inferior  de  dragón, 
que  también  atraía  y  devoraba  los 
nombres:  y  otros,  que  era  una  mujer 
hechicera  que  se  comía  6  chupaba  los 
niños,  lo  que  corresponde  hoy  &  nues- 
tras brujas.  Es  voz  puramente  lati- 
na. Lamia.»  (Acadbuia,  Diccionario 
de  nS6.¡ — «Pescado  cetáceo  de  des- 
mesurada grandura,  muj  ancho  por 
los  hombros  y  cabeza,  y  delgado  por 
la  cola,  la  cual  tíene  dividida,  y  el 
cuerpo  todo  cubierto  de  un  cuero  mujr 
áspero  j  duro.  Tiene  siete  aletas,  dos 

fiequeñas  junto  i  la  cola,  otras  dos  í 
os  lados  del  vientre,  otra  sobre  el 
lomo,  y  las  otras  dos  &  un  lado  y,  otro 
de  las  agallas.  Su  cabeza  es  grande, 
los  ojos  redondos  j  espantables,  la 
boca  rasgada  y  armada  de  seis  érde— 
nes  de  agudas  j  duros  dientes,  for- 
mados como  en  triángulo,  los  prime- 
ros caídos  hacia  afuera,  los  segundos 
derechos,  y  los  demás  encorvados  ha- 
cia una  parte  y  otra.  Es  muy  cruel  y 
tragador  de  carne,  v  tiene  un  traga- 
dero tan  ancho,  y  el  vientre  6  estoma- 
go tan  capaz,  que  se  traga  los  pesca- 
dos vivos  del  mar,  los  animales  de  la 
tierra,  y  aun  no  perdona  los  cuerpos 
humanos.  Es  su  carne  mur  dura  y 
excrementosa,  por  lo  cual  la  suelen 
salar  dividida  en  pedazos,  y  algunos 
la  guisan  con  cebollas  y  especias  para 

aue  sea  más  gustosa.»  (Ídem.) —  «Se 
ama  también  la  mujer  pública,  6  ra- 
mera, con  alusión  á  las  lamias  de  los 
antiguos,  6  á  una  célebre  ramera  de 
la  antigüedad  que  tuvo  este  nombre.» 
(Ídem.) 

Lamia.  Cortesana  ateniense,  que 
vivía  en  el  siglo  iv  antes  de  Jesucris- 
to. Empezó  su  carrera  como  flautista 
y  obtuvo  gran  celebridad,  haciéndose 
oir  en  el  teatro.  En  la  batalla  naval 
de  Salamina  (306),  cayó  en  poder  de 
Demetrio  Poliorcetes,  á  quieninspird 
una  fuerte  pasión  y  le  dominó  por  es- 
pacio de  muchos  años.  Se  distinguió 
por  sus  profusiones  y  por  la  magnifi- 
cencia de  sus  banquetes,  y  alguna  ves 
hizo  buen  uso  de  las  riquezas  que  De- 
metrio la  prodigaba,  como  fue  man- 
dando construir  au  espléndido  pórti- 
enSciona. 

Lamíaca  (guerra).  Éittoria.  Nom- 
bre dado  i  una  guerra  que  se  sncedid 
después  de  la  muerte  de  Alejandro  el 
Grande  (323  aáos  antes  de  Jesucristo) 
entre  la  Macedonia  y  la  Grecia,  y  cu- 
jos  principales  sucesos  se  realizaron 
cerca  de  Lamia.  Hipérides  y  Demos- 
tenes  impulsaron  á  los  at'.'Oieases  j  á 
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tenses  j  á        , 

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826 


lamí 


loa  demás  griegos  i  tomar  Ita  armas 
contra  Antijpater.  Este  general,  bati- 
do por  LaústeDes,  jefe  de  las  tropas 
coaligadas,  puso  sitio  á  Lamia;  y  Leo- 
nat  perdió  una  batalla  j  la  Tida  al 
intentar  alzar  dicho  sitio.  Pero  muer- 
to LeiSst«nes,  i  consecuencia  de  una 
herida  recibida  en  una  escaramuza, 
fueron  vencidos  los  griegos  por  Antf- 
'  patsr  j  Cratere,  en  Cranon,  el  afio  323 
antee  de  Jesucristo.  Antípater  impu- 
so i  los  atenienses  un^  Constitución 
aristocrática  ;  una  guarnición  mace- 
dónica en  UuDÍquia.  La  Guer&a  la.- 
iiiACA  comprende  también  la  muerte 
de  Hipérides  j  Demdstenea. 

Lamiario,  ría.  Adjetivo.  Snlomo- 
hgia.  Concerniente  6  análogo  al  Ja- 
secto  lamia. 

Lamido,  da.  Adjetivo  metafórico. 
Lo  que  está  gastado  con  el  uso  6  con 
el  roce  continuo. 

Etiuolooía.  Lanrr. 

Lamiente.  Participio  actÍTo  de  la- 
mer. Bl  que  lame. 

Lamín.  Masculino.  Provincial  Ara- 
gón. Golosina. 

LAmina.  Pemeflino,  Plancha  del- 
gada de  algún  metal  P  La  plancha 
de  cobre  en  que  está  grabado  algún 
dibujo  para  tirar  estampas  de  él.  |  La 
pintura  hecha  en  cobre.  \  Metáfora. 
La  plancha  delgada,  hoja  d  chapa  de 
cualquier  materia. 

BTiuoLoafA.  Latín  lámina  y  íawiM, 
como  se  ve  en  Horacio;  catalán,  táni- 
na;  provenzal,  Umina,  lama,  ¡atna; 
francés,  lavu;  italiano,  lama. 

Laminado,  da.  Adjetivo.  Oname- 
cido  de  láminas  6  planchas  de  algún 
metal. 

Laminador.  Masculino.  Instru- 
mento para  tirar  láminas. 

Laminar.  Activo.  Provincial  Ara- 
gón. Lamer  6  golosmear. 

ETiHOLoaÍA.  Zami». 

Laminar.  Adjetivo  común  á  los 
dos  géneros.  Mineralogía.  Que  está 
compuesto  de  láminas  paralelas.  \  Ro- 
TUBA  LAKiNAfl.  Rotura  que  presenta 
pequefiaa  láminas.  j|  La  laminar.  Bo- 
tánica. Planta  de  la  clase  de  las  algas 
fiíeáceas. 

BtiuoloqU.  Lámina:  francés,  lami- 
naire;  italiano,  laminar». 

Laminarlo,  ria.  Adjetivo.  Laui- 
har. 

Laminera.  Femenino.  Provincial 
Aragón.  La  abeja  suelta  que  se  ade- 
lanta á  las  demás  al  olor  del  pasto  y 
comida  que  le  gusta. 

Etimolooía.  Zamin. 

Laminero,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  hace  láminas  d  guarnece 
relicarios  de  metal.  \  Adjetivo.  Go- 
loso. 

Laminica,  lia,  ta.  Femenino  di- 
minutivo de  lámina. 

EriHOLOofA.  Zimina:  latin,  ISmílhi 
catalán,  lamintta. 

Laminoso,  sa.  Adjetivo.  Química. 
Lo  que,  al  cristalizar,  presenta  una 
superficie  compuesta  de  uojas  6  lami- 
nillas. I  Tejido  laminoso.  Analomia 
antiaita.  Nombre  del  tejido  cblular. 

ETiuOLOaÍA.  Zámina:\&tia,  limind- 
tm;  francés,  laminnx. 


t<amio.  Masculino.  Botániea,  Kt- 
bol  de  Filipinas  cuva  madera  se  em- 
plea en  tablas  de  torro  de  embarca- 
ciones. 

ETiuoLoafA.  Latin  técnico  lahiuu 
alhitm,  deLinneo. 

Lamiro.  Masculino.  Nombre  que 
da  Plinio  al  lagarto  marino. 

Lamiscar.  Activo.  Lamer  con  prie- 
sa v  con  ansia. 

Lamixia.  Masculino.  Soléntta.  Gé- 
nero de  bongos  que  se  crían  en  las 

Lamp.  Masculino.  Miíologia.  Hijo 
de  Neptuno,  re;  de  los  lestrigones. 
(Horacio.)  |  Qeografia  antigua.  Ciu- 
dad de  los  lestrigones,  cerca. de  Oaeta 
y  Formia.  {Viaoiuo.} 

Etiuolooía.  Latin  LSmiu. 

Lamoso,  sa.  Adjetivo.  IjO  que  tie- 
ne 6  cría  lama. 

Lampacear.  Activo.  M»ina.  Lim- 
piar la  humedad  de  las  cubiertas  y 
costados  de  una  embarcación  fregan- 
do con  el  lampazo. 

ETiyoLoofA.  Lampo. 

Lampaceo.  Masculino.  Operación 
de  limpiar  con  el  lampazo. 

Lampacero.   Masculino.  El  indi- 

duo  que  lampacea. 

Lámpada.    Femenino    anticuado. 

LXUPARA. 

Lampadacion.  Femenino.  Tor- 
mento é  martirio  que  consistía  en 
aplicar  mechas  encendidas  al  cuerpo 
del  paciente. 

ETiMOLOaÍA.  Zampato. 

Lampadario.  Masculino.  Hittoria 
antigua.  Sacerdote  que  en  Constanti- 
nopla  tenía  i  su  cargo  el  cuidado  del 
templo.  (Caballero.} 

BriuoLoofA.  Latin  lampSdÓrliu,  de 
lampat,  lámpara;  francés,  lampadaire; 
'taliano,  lampadario. 

Lampadedromía.  Femenino.  A»- 
tigüedadet.  Carrera  que  los  atenienses 
daban  en  los  parajes  públicos,  lle- 
vando en  la  mano  una  mecha  encen- 
dida. 

Etiuolooía.  Griego  lampit,  antor- 
cha, j  drámot,  carrera:  Xo|j.mí<  ípéiw;. 

Lampad edrómico,  ca.  Adjetivo. 
Concerniente  á  la  lampadedromía. 

Lampadias.  Masculino.  Áttrono- 
mia.  Cometa  6  metéoro  que  tiene  la 
forma  de  una  hacha  encendida. 

Btiuolooía.  Latin  lam/iSdíat,  forma 
de  lampas ,  lampddií ,  hacha ,  antor- 
cha. 

Lampadiata.  Masculino.  El  que 
se  ejercita  en  el  juego  de  las  antor* 
chas. 

BTiHOLOdÍA.  Griego  1o)j.ic«Si»tii¡(: 
( lampadittet ) ,  de  lampea,  antorcha: 
francés,  lampaditU, 

Lampadoforias.  Femenino  plural. 
Antigüedadet  griegas.  Fiestas  en  que 
se  servían  de  lámparas  para  loa  sacri- 
ficios. 

Etiuolooía.  Lampadóforo. 

Iteteña. — Historia  antigua.  Fiestas 
que  anualmente  celebraban  los  ate- 
nienses, j  que  eran  tres,  i  saber:  la 
atenea,  celebrada  en  la  fiesta  de  Mi 
nerva;  la  hefettida  ó  ra/coHÍa,  en  la 
de  Vulcano;  y  la  prometea,  en  la  de 
Prometeo.  Se  venficaban  junto  á  la 


LAMP 

Academia,  en  la  puerta  Dípila,  al 
Noroeste  de  la  ciudad,  j  consistían 
en  carreras  á  pié  ó  á  caballo,  ejacnta- 
das  por  la  juventud  de  Atenas.  Loe 
que  en  ella  tomaban  parte,  debían  re- 
correr una  distancia  de  seis  estadios 
olímpicos  [  1 .  100  metros  prózintameo- 
te),  y  correr  con  la  major  velocidad, 
6  i  galope  si  iban  á  caballo,  llevaikdD 
una  antorcha  encendida.  El  que  lle- 
gaba al  ñn  sin  que  se  le  apagase,  re- 
cibía el  premio;  7  en  el  caso  contra- 
rio, pRBSuR  Ir  antorcha  á  otro,  reti- 
rándose el  no  favorecido. 

Lampadóforo.  Masculino,  ^af*- 
füedadei  griegas.  El  que  lleval»  la 
ampara  en  las  ceremonias  religiosas. 

EriiiOLoaÍA.  Griego  Xa(x>n^o7¿pot 
(UmpadopKárot);  de  Umpés,  antorcha, 
ypkorSs,  que  lleva:  francés,  lampad^' 
hore. 

Lampadomancia.  Femenino.  A»- 
íigüedades.  Adivinación  por  el  eolor 
de  la  llama  6  dirección  del  humo  de 
una  mecha  encendida. 

BruioLoofA.  Griego  lampadas,  ge- 
nitivo de  lampas,  antorcha,  y  aumlñe, 
adivinación. 

Setena  —  Mitología.  Adivinación 
que  se  practicaba  observando  la  for- 
ma, el  color  j  los  movimientos  de  la 
luz  de  una  lámpara,  considerada  como 
agüero  para  descubrir  lo  futuro. 

Lampadomántico,  ca.  Adjetívo. 
Concerniente  á  la  lampadomancia. 

Lámpara.  Femenino.  Bl  cuerpo  ar- 
tificialmente luminoso  que  arroja  de 
sí  luz.  I  Vaso  de  vidrio  redondo  en 
que  se  echa  aceite,  en  el  cual  se  pone 
la  mecha  sostenida  de  unos  alambres 
que  tienen  unos  corchos.  |  En'  las 
Iglesias,  una  especie  de  bacía  grande, 
de  plata  ú  otro  metal,  pendiente  por 
lo  común  de  tres  6  cuatro  cadenas  asi- 
das á  un  capitel,  en  cayo  centra  está 
el  vaso  con  la  luz  que  arde  delante 
del  Santísimo  Sacramento  6  de  algu- 
na imagen.  Las  h&y  también  de  otras 
formas,  y  no  sólo  en  loa  templos,  sino 
también  en  palacios,  teatros  y  casas 
de  gente  acomodada.  |  Velón  de  un 
mecnero,  de  forma  por  lo  regular  de 
columna,  y  da  más  ó  menos  lujo  por 
su  materia  y  adornos.  U  La  mancha 
de  aceite  que  cae  en  la  ropa.  |  El  ramo 
de  algún  árbol  que  los  jóvenes  ponen 
á  las  puertas  de  las  casas  en  manifes- 
tación de  sua  regocijos  y  de  sus  amo- 
res. I  Atizad  la  lAupara  6  el  candil. 
Frase.  Sacar  un  poco  la  mecha  y  lim- 

Í liarla  para  que  arda  mejor.  |  Frase 
amiliar.  Volver  á  echar  vino  en  el 
vaso  ó  los  vasos  para  beber. 

Btiuolooía.  ¿ampo:  francés,  lampe; 
italiano,  lampa;  latín,  lampas,  ¡ampi- 
dis. 

Sentido  etÍmoMgico.—J)c  ¡ampade, 
ablativo  de  lampas,  lampadit,  fonnado 
del  griego  lampas,  lampados,  derivado 
de  lampo,  lucir,  brillar,  alumbrar, 
echar  luz  ó  lumbre,  abrasar.  (Mon- 
lau.) 

Lamparería.  Femenino.  Lugar 
donde  se  &brican  ó  venden  lámparas. 

EruáOLoaU.  Zdmpara:  francés,  ¿dm- 
pisterie. 

Lamparero,  ra.  Uaacnlino  3  fr 
igitizedby  VjOOQIC 


lAMP 

menino.  El  que  tiene  cuidado  de  las  I 
lámparas,  limpiándolas,  echándolas 
aceite  7 encendiéndolas.  \  Elqueliace 
6  Teude  lámparas. 

BTiuoLoaÍA..  Lámpara:  italiano, 
law^adtjo;  francés,  ¡ampitU 

'  Lamparíllv.  Femenino  dimiautivo 
de  lámpara.  |  La  torcida  pequeña  de 
papel,  de  estopa  ú  otra  materia,  que 
ee  pone  en  un  plato  para  conservar 
luz  toda  la  noche.  )  Tejido  de  lana 
delgado  j  ligero,  de  que  ee  solían  ha- 
cer las  capas  de  verano. 

Lamparía.  Masculino.  El  cerco  de 
metal  en  que  se  pone  el  vaso  en  las 
lámparas  de  las  iglesias. 

Lamparista.  Común  de  dos.  Lam- 

PABBKO. 

Lamparon.  Masculino.  Tumor  que 
se  fonna  en  las  rlindulas  del  cuello. 

EriuoLOofA.  Zampara,  aludiendo  á 
lo  encendido  de  su  color. 

Lamparon.  Masculino.  Mancha 
grande  en  la  ropa,  ora  aludiendo  al 
color  de  la  mancha,  ora  porque  fuese 
la  mancha  de  aceite ,  caido  de  una 
lámpara. 

Iiamparoooso,  aa.  AdjetÍTo.  Es- 
crofuloso. 

Lamparoso,  sa.  Adjetivo  familiar. 
Lleno  de  manchaB.- 

Lampasado,  da.  Adjetivo.  Slaum. 
Epíteto  de  los  animales  heráldicoa  que 
tienen  la  lengua  fuera  de  la  boca,  j 
de  diferente  esmalte  que  el  resto  del 
cuerpo. 

BtiuolooU.  Francas,  lampatté,  del 
antiguo  lampas,  garganta, 

Lampatan.  Masculino.  Chima, 
planta  6  rafi  que  viene  de  este  im- 
periq. 

Lampato.  Masculino.  QuímicA. 
Combinación  de  ácido  lámpico  con 
una  base. 

ErntOLOQÍjL.  ZáMpico:  francés,  lam' 
pait. 

1.  Lampazft.  Masculino.  Planta: 

AUOX  DE  HOBTKLANO. 

Etiiíoloo(a.  Latín  lappa,  el  lampa- 
zo, hierba.  {Vinoaio.) 

Sentido  itimológico. — El  latín  lappa 
está  en  relación  con  el  griego  Xafisiv 
(labt^),  agarrar,  prender,  (Db  Mi- 

OüBI,  T  MottAMTS.) 

2.  Lampazo.  Masculino.  Afarina. 
Especie  de  estropajo  hecho  de  filástí- 
ca  en  figura  de  Doria,  de  cerca  de  dos 
varas  de  largo,  que  sirve  para  fregar 
las  cubiertas  interiores  de  las  embar- 
caciones, y  apurar  el  agua  que  queda 
flobre  ellas. 

Etiuolooía.  ¿offl;». ^«Hierba  que 
produce  las  hojas  como  las  de  la  cala- 
i,  aunque  mucho  msvorea,  mas  ne- 


frae  j  cubiertas  de  vello.  Bl  tallo  es 
lanquecino,  encima  del  cual  arroja 
nna  norecita  de  color  purpúreo,  r 
cadillos  ásperos  j  espinosos,  del  t 


YUDOS 

iltama- 
ño  de  ¿vellanae,'que  regularmente  se 
pegan  á  la  ropa.  Su  raíz  es  grande, 
blanca  por  dentro,  j  negra  por  fuera. 
Covarnibias  quiere  que  venga  del 
griego  Lapithot,  que  significa  eva- 
cuar y  ablandar,  por  la  ñrtud  que 
esta  hierba  tiene  de  ablandar  el  vien- 
tre; pero  Tamaridpone  esta  voz  entre 
los  nombres  arábigos  que  andan  mez- 


LAMP 

ciados  en  nuestra  lengua. >  (Acads- 
MU,  Diccionario  de  i72S.¡ — *Se  llama 

Eoi  semejanza  la  hoja  de  cualquier 
artaliza,  que  es  mas  grande  de  lo  re- 
gular.* (Idbu.)— Bn  la  náutica  es  un 
estropajo  grande  hecho  de  filáciga,  j 
puesto  en  un  palo,  con  que  se  estrie- 
gan y  lavan  el  piso  del  navio  j  los 
interiores  del.»  (Idbu.) — «Paños  db 
LAUPAZO. — Se  llaman  las  tapicerías  j 
verduras  j  boscáges,  por  componerse 
sus  dibujos  de  LAMPAZOS,  con  sus 
hojas  muy  gandes.  Tráhelo  Covarru- 
bias  en  su  Taoro.*  (Idbu.  )^«  Lampa- 
zos, se  llaman  también  las  manchas 
que  salen  en  el  rostro  ti  otra  parte  del 
cuerpo,  á  trechos.!  (Idbm.) 

Lampico,  ca.  Adjetívo.  QiUmiea. 
Acido  producido  por  la  acción  de  un 
hilo  de  platino  incandescente,  puesta 
sobre  una  lámpara  de  espíritu  de  vino. 

BtimolooÍa.  Francés,  lampiqttf,  de 
lampe,  lámpara. 

Lampiño.  Adjetivo.  El  hombre 
que  no  tiene  barba.  Q  Lo  qne  tiene 
poco  pelo.  I  Se  da  esta  calificación  al 
trigo  que  carece  de  vello  en  las  glu- 
mas florales. 

BtiuolooÍa.  Zampo,  porque  la  piel 
sin  Barba  luce,  brilla. 

Lampión.  Masculino.  Farol  ¿lám- 
para grande. 

EtiuolosÍa.  Francés  lampio»,  for- 
ma de  lampe,  lámpara;  italiano,  Íhm- 
piow. 

Lampira.  Femenino.  Zoologia. 
Nombre  científico  de  la  hembra  del 
lampyrit  splasdid*la,  puesto  que  el 
macho  no  es  fosforescente. 

Etimología.  Crríego  la[Aiwpl<  (lam- 
pyrit), do  ¡ánpein,  orillar;  francés, 
lam>j/re. 

Lampo.  PoéHea.  Besplandor,  luz, 
brillo  pronto  j  pasajero,  como  el  del 
relámpago. 

BriuoLOofA.  Griego  Xí|iTre<v  (lém- 
pei»),  brillar;  Xaixni;  (lampas},  antor- 
cha: latín  lamp&re,  lucir;  lampas,  MU; 
lámpara;  italiano,  lampa,  lampada; 
francés,  lampe;  provenzal,  lampa;  ca- 
talán, llamp,  rajo;  Itampech,  relámpa- 
go. Él  catalán  tíene  ¡Úámpusl,  inter- 
jección .  de  admiración  y  de  sorpresa, 
como  si  dijéramos:  ¡chtepai!  ' 

Lampocarpo,  pa.  Adjetivo.  BotÁ- 
nica.  Que  tíene  los  frutos  brillantes. 

BriuOLoaÍA.  Griego  lampas,  antor- 
cha, y  iarptft,  fruto:  Xa^ndC^  xapicd;. 

Lampote.  Masculino.  Tela  de  al- 
godón que  se  fabrica  en  tas  islas  Fili- 
Sjnas,  y  con  la  que  se  comercia  en 
léjico  en  gran  cantidad. 

Lamprea.  Femenino.  Pez  marino 
de  tres  á  ;:úatro  pies  de  largo.  Be  ci- 
lindrico, liso,  sin  escamas  visibles,  j 
terminado  en  una  cola  puntiaguda;  el 
lomo  es  verde  manchado  de  azul,  y 
tiene  sobre  él  dos  aletas  pardas  con 
manchas  amarillas,  y,  rodeando  la 
cola,  otra  de  color  azul :  sobre  la  ca- 
beza se  ven  dos  agujeros  por  donde 
despide  el  agua  que  traga  para  res- 
pirar. Vive  asido  á  tas  peñas;  á  Ise 
que  se  agarra  fuertemente  con  la 
boca.  Su  carne  es  muy  estimada.  ' 
Pez  de  río  mu  j  parecido  al  de  mar  del 
mismo  nombre,  del  cual  se  diferencia 


LAMP 


827 


en  ser  más  pequeño.  Tive  en  agua 
dulce,  eepeciatmento  cu  las  balsas  6 
ríos  de  poca  corriente.  Su  carne  se 
estima  todavía  más  que  la  de  la  lam- 
PBBA  de  mar. 

Etimolooía.  1.  Forma  de  lomjM, 
mejor  que  de  lamiere petras,  porque  di- 
cen que  este  pescado  lame  las  piedras, 
d  suele  estar  pegado  aellas.  (Monlad.) 

2.  La  etimología  de  Monlau  no 
puede  sostenerse,  como  lo  demuestra 
el  latín  de  las  glosas. 

i^ertwcÑHi.— -Latin  de  las  glosas, 
lampetra;  de  lamilre,  lamer,  y  petra, 

Siedra;  alemán,  Zamprete,  metátesis 
e  lampetre;  inglés,  lamprey;  italiano, 
htmpreda;  francés,  lamproide;  proven- 
zal, lamprea,  lampreta;  lamprada;  ca- 
talán, lUmprea. 

Lampreado,  da.  Participio  pasi 
vo  del  verbo  lamprear.  Lo  así  guisa- 
do V  dispuesto,  (Academia,  Dicdemi- 
rio  i72ff.) 

Lamprear.  Actívo.  Componer  6 
guisar  alguna  vianda,  friendola  ó 
asándola  primero,  cociéndola  des- 
pués en  Vino  6  agua  con  azúcar  6 
miel  j  espacia  fina,  á  lo  cual  se  aña- 
de un  poco  de  agrio  al  tiempo  de  sa- 
caria  á  la  mesa. 

BriHOLOofA.  Zampna. 

Lamprehuela  6  Lampreílla.  Fe- 
menino. Pez  de  río  semejante  á  la 
lamprea,  de  sdlo  unas  cinco  pulgadas 
de  largo.  Se  distingue  de  ésta  en  que 
su  boca  termina  en  punta  y  en  teaer 
sobre  la  cabeza  un  solo  respiradero 
en  forma  de  tubo.  Es  comestible, 
aunque  no  tan  apreciable  como  la 
lamprea. 

Lampreo,  prea.  Adjetivo  anticua- 
do. Lóbrego,  triste. 

Lampnazo.  Masculino  amencaao. 
Latigazo  fuerte. 

Lamprídio  (E!lio).  Biógrafo  latino, 
anterior  i  Flavio  Vopisco.  Floreció 
en  tiempo  de  Constantíno  Magno,  á 
quien  dedicó  sus  obras.  No  falta  quien 
cree  que  este  es  Blio  Lamprídio  y  Ss- 
paríiano,  de  manera,  que  Laupridio 
y  Btpartümo  no  son  dos  personas-  dis- 
tintas, sino  una  sola.  Nos  dejó  escri- 
tas las  VidM  de  loe  tmperadoret  Cómo- 
do, Antonino,  ZHadumeiu,  Eliogáhaio  y 
Alejandro  Severo,  las  cuales  se  hallan 
incluidas  en  la  colección:  Sistortet 
AvgvsUt  tcriptores.  (De  Miguel  y  Uo-  * 

EANTE.) 

Etimología.  ZompridÍMt.  (SiDomo 

APOLIÍTAR.I 

Lamproclea.  Poeta  y  m^ico  ate- 
niense, que  vivía  500  años  antes  de 
Jesucristo.  No  exist«n  acerca  de  él^ 
más  que  noticias  vagas;  pero  que 
todas  concuerdan  en  que  practicó  un 
estilo  severo  §n  música  v  en  poe- 
sía. Plutarco  le  atribuye  el  perfeccio- 
namiento del  modo  musical  llamado 
mixto  lidio,  y  según  el  escoliasta  de 
Aristóteles,  compuso  el  himno  á  Palas, 
á  que  hace  alusión  en  los  N%blados. 

Lamprofileo,  lea.  Adjetivo.  Botá- 
nica. De  hojas  lisas  y  brillantes. 

BriMOLoaÍA.  Griego  XotiTrúd^  (lam- 
pr¿t},  luminoso;  de  Qmpein,  brillar,  j 
phyllon,  hoja. 


328 


LAMP 


ria  matwnl.  De  eavaltura  ó  cubierta 
brillante. 

BtiuolooÍa.  Griego  loMprót,  lumi- 
noso, jpipidt,  qae  UeTa. 

Lamprómetro.  Masculino.  FUiat. 
Especie  de  fotómetro. 

Btiwoloqía.  Grie^  Umprát,  lumi- 
noso, 7  métrm,  medida;  francés,  lam- 
promitre. 

Lampropo,  pft.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. De  píes  ó  pezufiaa  brillantes.  || 
£oU*ica.  De  tronco  ó  tallo  reluciente. 

Étimolosía.  Griego  lamprót,  bñ- 
Uante,  j  poUt,  pié:  lajiítpíí  imüí. 

LampBAcenos.  Masculino  plural. 
Los  naturales  j  habitantes  de  Lamp- 

SaCO.  (ClCBBON.) 

EtiuoloqÍa.  LomptMo:  latin,  iamp- 

Lampsaco.  Masculino.  &mgraJUi. 
Ciudad  del  Asia  menor.  (Plinio.) 

ErufOLoaÍA.  Latin  Lampt&eía. 

Lámpsana.  Femenino.  Botámica. 
Especie  de  berza  silvestre  de  un  pié 
de  alto,  que  tiene  ordinariamente  tres 
bojae  crespas,  3  en  medio,  un  tallo 
con  una  flor  blanquecina. 

BrtuoLoofA.  Griego  Xn¡jL+áv»],  laji- 
VI)  (ÜMpiine,  luptine):  latin,  laptána 

ÍhpidníWM  (la  última  forma,  en  san 
erónimo),  especie  de  col  silvestre; 
LAFSANA  nMTtf,  alimentarse  de  berzas. 
(Plinio.) 

Jttteüa. — 1.  La  liupsaha  es  planta 
anual,  de  flores  amarillas,  que  crece 
en  los  bosques,  en  loa  jardines,  en  las 
ruinas  7  en  las  murallas  viejas. 

2.  Es  la  laupsaHa  commiMÚ,  de 
Linneo,  perteneciente  á  la  familia  de 
las  compttetttu  lig%iiflorat. 

Lampterias.  Femenino  plural 
HUtoria  antigua.  Fiestas  de  los  anti- 
guos griegos,  celebradas  en  Pellene, 
en  honor  de  Baco,  7  llamadas  as! 
porque  se  verificaban  á  la  luz  de  ha- 
chas ó  antorchas.  Celebrábanse  des- 
pués de  las  vendimias,  7'  se  repartía 
vino  á  todos  tos  transeúntes. 

Etiuolosía.  Lampter,  nombre  de 
un  lugar  de  Boecia,  patria  de  Baco. 

Lampuga.  Femenino.  Pez  de  cua- 
tro á  cinco  pies  de  largo,  aunque  en 
los  mares  de  Espaüa  apenas  pasa  de 
dos.  Dentro  del  agua  aparece  todo 
dorado,,  á  pesar  de  que  por  el  lomo, 
que  es  casi  recto,  es  verde  con  man- 
chas de  color  anaranjado,  t  por  el 
vientre  plateado.  La  aleta  dellomo, 
que  corre  desde  el  medio  de  la  cabeza 
hasta  la  cola,  es  amarilla  con  una  ra7a 
azul  en  la  base:  la  de  la  cola  es  ver- 
de, J  las  reatantes  enteramente  paji- 
zas. Es  pez  comestible,  pero  se  apre- 
ciapoco. 

BriUOLoaÍA.  Lamprea:  catalán, 
llamp*ga. 

LunpDgo.  MssculiKo.  Laupuoa. 

Lamporda.  Femenino.  Solániea. 
Planta  lierbácea  de  troncos  ramosos 
7  algunas  veces  espinosos. 

BriuoLOOfA.  Francés,  límpourde. 

(LlTTRB.) 

Lampuso,  sa.  Adjetivo  americano. 
Descarado. 

Lampnyan.  Masculino.  Botánica. 
Especie  de  jengibre. 

KiiMOLOOÍA.  Mala70  ¡am,^<Mg 


LANA. 

( Ai^A¿K  de  tamp%,  excesivo,  alu- 
diendo al  olor  fuerte  de  eata  especia: 
francés,  lamponjam, 

lian.  Femenino.  Erváicúm.  Nom- 
bre de  las  principales  divisiones  ter- 
ritoriales del  remo  de  Suecia,  que 
significa  gobitmo  6  pr^ectwa. 

Lana.  Femenino.  El  vellón  6  pelo 
e  las  ovejas  7  carneros,  que  se  hila 
7  sirve  para  hacer  paño  7  otros  teji- 
dos. I  Se  suele  llamar  asi  el  pelo  de 
otros  animales;  como  lana  de  vicuña, 
perrb  de  lanas.  |  El  tejido  de  lama  7 
el  vestido  que  de  él  se  nace;  7  en  este 
sentido  se  dice:  vestir  lana,  j  de 
CAICAS.  La  que  tienen  en  las  piernas 
loa  ganados.  |  en  babeo.'  En  las  fabri- 
caa  de  paños  es  la  lana  más  pura  que 
sale  del  peine  antes  de  hilarse.  |  Ba- 
tir LA  LANA.  I  Recíproco.  Provincial 
Extremadura.  Esquilar  el  ganado  de 
LANA.  \  Cardarle  L  uno  la  lana.  Fra^ 
se  metaf<5rica  7  familiar.  Reprenderle 
con  severidad  7  aspereza.  [  Ganarle 
cantidad  considerable  en  et  juego.  ¡| 
Cual  uLí,  cual  uénos,  toda  la  lama 
ES  PELOS.  Refrán  con  que  se  manifiesta 
que  es  inútil  escoger  entre  cosas  6 
personas  que  adolecen  de  unos  mie- 
mos defectoa.  \  Ir  por  lana  y  volver 
TRASQUILADO.  Refrán  que  se  usa  para 
denotar  que  alguno  ha  sufrido  per- 
juicio ó  pérdida  en  aquello  en  que 
creía  ganar  á  hallar  provecho.  |  La- 
var LA  LANA  k  alguno.  Frase  metafó- 
rica 7  familiar  anticuada.  Averiguar 
7  examinar  la  conducta  de  alguna 
persona  sospechosa  hasta  descubrir  la 
verdad.  |  Poca  lana,  y  ísk  en  zar- 
zas. Refrán  que  se  aplica  al  que  tiene 
poco,  7  eso  con  trabajo  ó  riesgo. 

BTiuoLoaÍA.  Griego  láj^vT)  {Uchnt); 
latin,  lana;  catalán,  IhMa;  provenzál 
é  italiano,  lana;  portugués,  Ut;  fran- 
cés, laint. 

Sinonimia.  Lana,  velltm.  Ün  vtllon 
es  la  totalidad  de  la  l^ia  de  que  el 
animal  está  naturalmenU  revestido. 
Se  distinguen  diferentes  clases  de  la- 
nas en  un  vtllon. 

Se  corta,  se  lava,  se  vende  el  vellón; 
pero  esta  es  la  lana  que  la  industria 
prepara  7  trabaja  de  mil  maneras. 

El  telío»  no  es  más  que  un  objeto 
de  venta :  la  ¡ana  es  la  materia  misma 
puesta  en  obra  por  diferentes  medioa. 

El  vellón,  después  de  que  se  hacen 
con  él  varías  operaciones,  llega  á  aer 
lana,  la  que  en  mano  de  los  fabrican- 
tes sirve  para  diferentes  usos. 

El  vellón  está  en  bruto,  7  forma  por 
sí  solo  un  conjunto  de  lana:  estaño 
es  mis  que  el  pelo  que  cubre  al  ani- 
mal; pero,  considerada  en  particular, 
haciendo  abstracción  de  este  conjun- 
to. (LopbzPblbobin.) 

Lanada.  Femenino.  Instrumento 
que  sirve  para  limpiar  7  refrescar  el 
alma  de  las  piezas  de  artillería  des- 

Sues  de  haberlas  disparado.  Consta 
e  un  asta  6  palo  largo  de  unas  tres 
varas,  con  un  pellejo  de  carnero  chur- 
ro, liado  ¿  su  extremo  con  la  lana  hacia 
fuera,  la  cual  se  moja  para  introdu- 
cirla en  el  cañón. 
EtiuologÍa.  Lana:  catalán,  llanada. 


LANC 

Lasado,  da.  Adjetivo.  Lamtoi- 

NOBO. 

BTtUOLOOÍA.  ¿«w;  latin,  iHltu; 
italiano,  láñalo. 

Lanar.  Adjetivo  que  se  aplica  >1 
ganado  que  tiene  lana. 

BTiyoLoaÍA.  Lama:  latín,  ÜmiHi; 
fírancés,  lanatre. 

Lañaría.  Femenino.  Boimiea. 
Hierba  de  que  usan  en  loa  lavaderos 
para  limpiar  la  lana:  echa  florea  ama- 
ríilas,  7  su  raíz  tiene  sabor  de  rá- 
bano. 

Etwoloqía.  Lana:  latin,  Ivüría 
herba;  francés,  lanaire. 

Lanarqnita.  Femenino.  Mintmlo- 
gía.  Sustancia  compuesta  de  47  partes 
de  carbonato  de  plomo,  7  de  53  de 
sulfato  del  mismo. 

Lancasteríano,  oa.  Masculino  7 
femenino.  El  natural  de  Lancáster.  \ 
Partidario  del  sistema  de  enseñania 
de  Lancáster.  ||  Adjetivo.  Concernien- 
te al  condado  de  Lancáster  7  al  siste- 
ma de  enseñanza  inventado  por  Lan- 
cáster. 

HTiuoLOofA.  LaneátUr:  fnneéa, 
lancatUrien. 

Lancastríano,  na.  Adjetivo.  Sii- 
loria  de  Inglalerra.  Partidario  de  la 
casa  de  Lancáster,  ó  Lancastra,  j  del 
partido  conocido  bajo  el  nombre  de 
Ilota  roja. 

ErtuoLOaÍA.  LoMoaitre:  francés, 
laneattritu. 

Lance.  Masculino.  La  acción  7 
efecto  de  lanzar  6  arrojar.  ||  La  acción 
de  ecbar  la  red  para  pescar,  7  la  pesca 
que  se  saca.  ||  Trance  ú  ocasión  críti- 
ca. Q  Suceso  se&alado  6  situación  no- 
table; 7  en  este  sentido  se  llaman  lan- 
ces los  diferentes  sucesos  oue  contrí- 
buven  al  enredo  d  desenredo  de  la  fí- 
bula dramática.  |  Encuentro,  rilla, 
quimera.  \  En  la  caza,  cada  una  de 
las  armas  que  arroja  la  ballesta.  | 
apretado.  Caso  apretado.  \  db  for- 
tuna. Casualidad,  accidente  inespe- 
rado. P  DB  LANCE.  Modo  adverbial.  Se 
dice  de  lo  que  ae  compra  barato,  apro- 
vechando alguna  coyuntura.  |  A  po- 
cos LANCES.  Modo  adverbial  ijue  sig- 
nifica á  breve  tiempo,  ain  tropiezos  ni 
dificultades.  |  De  lance  en  lakce. 
Modo  adverbial.  De  una  acción  en 
otra,  6  de  una  razón  en  otra.  \  Lamcb 
DE  HONOR.  Desafío.  I  EcHAE  bubm  ó 
UAL  lancb.  Frase.  Conseguir  uno  lo 
que  ha  intentado,  6  frustrarse  bus 
cálculos,  sus  esperanzas.  Q  Jugar  en 
LANCR.  Frase.  Manejar  algún  negocio 
que  pide  destreza  6  sagacidad. 

ETiuoLOofA.  Derivaaon  primera.--- 
Lance,  la  acción  de  lanzar. 

Derivación  ttgvnda,  como  suceso:  la- 
tín, ¡anee,  ablativo  de  lans,  ianeia,  la 
balanza  ó  plato  del  peso.  Esto  explica 
el  sentido  de  tuertt  que  tiene  ¡tna, 
como  cuando  decimos:  lance  de  tru- 
cos; lance  del  juego  de  billar;  ¡aaeit 
de  un  drama;  lanae  de  un  pleito;  laa- 
cei  de  una  boda;  lances  de  un  convite; 
lances  de  un  sarao:  catalán,  líant,  an- 
tiguo; italiano ,  lance,  balanza. 

Lanceado,  da.  Adjetivo.  Bal¿Mea. 
Se  dice  de.  las  hojas  que  tienen  figura 
de  hierro  de  lanze 


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'toogle 


LAKC 

Xitnceidor,  n.  Sustantíro  y  ad- 
jetivo. Qua  Iftacea. 

Lancear.  Activo.  Alance». 

Etiuoloqía.  Latin  laneÜáre,  en  Ter- 
tuliano, forma  verbal  de  lañcía,  lan- 
za; cataluí,  lUnc^ar,  moderno;  ^k- 
t^ar,  antiguo. 

Lanceola.  Femenino.  Sot4»iea. 
Hierba  que  es  la  especie  menor  de 
llantén. 

BTiMOLOofA.  Latín  laneíüla,  dimi- 
nutivo de  lancís,  lanza,  por  semejanza 
de  forma. 

Lanceolado,  da.  Adjetivo.  Botá- 
nica. Que  tiene  la  fi^ra  de  un  hierro 
de  lanza. 

BriuoLOafii.  Latín  hiueSl3tiu,  for- 
ma de  UneeSla,  diminutivo  de  lancía, 
lanza;  francés,  laneéolé. 

Lancen.  Femenino.  Armario  d 
percha  en  que  se  ponían  las  lanzas. 

EriHOLoafA.  «La  percha  6  armario 
en  que  se  ponen  las  armas  j  picas  en 
las  armerías,  cuerpos  de  g^uardia  j 
almacenes,  j  en  loa  patíos^  zaguanes 
de  loB  hidalgos  en  algunos  lugares. 
Tríhelo  Oovarrubias  en  su  Tetoro.* 
(AcADSMiA,  DiccioMriodeme.) 

Lancería.  Femenino  anticuado.  La 
tropa  de  lanceros. 

Lancero.  Mascnlino.  El  soldado 
que  pelea  con  lanza.  El  que  usa  6  lleva 
lanza;  como  los  vaqueros  j  toreros.  || 
El  que  hace  6  labra  lanías. 

EriuOLOaÍA.  Lama:  latin,  tamctS- 
rt%t,  Umci^u;  italiano,  lancure,  Un*- 
citro;  francas,  laneier,  forma  proven- 
tai;  catalán,  tlaneer. 

Lanceta.  Femenino.  Instrumento 
que  sirve  para  sangrar  abriendo  una 
cisura  en  la  vena,  j  también  para 
abrir  algunas  tumores  j  otras  cosas. 
Tiene  la  hoja  de  acero  con  el  corte 
muj  sutil  por  ambos  lados,  j  la  pun- 
ta agudísima. 

BTiifOLoaÍA.  .¿(Wat,  diminutivo: 
italiano,  Uateetto,  diminutivo  de  lanía; 
provenial,  Imnteta;  catalán,  llanceia. 

Lancetada.  Femenino.  La  acción 
de  herir  con  la  lanceta,  j  la  abertura 
que  con  ella  se  hace. 

Lancetazo.  Mascnlino.  Lanob- 

TADA. 

Lancetero.  Masculino  Estuche  en 
que  se  llevan  colocadas  las  lancetas. 

ETiuoLoaÍA.  Lanceta:  francés,  lan- 
eettier;  italiano,  lanaítUri. 

Lancifoliado,  da.  Adjetivo.  Sotd- 
«K4.  De  hojas  lanceoladas. 

ETiHOLOofA.  Latin  laneiaj/oRatm, 
de /^Amm,  hoja. 

Lanciforme.  Adjetivo.  Botónica. 
Lancbolaix). 

ETUfOLoaÍA.  Latín  ¡ancfa  j  forma. 

Lancilla,  ta.  Femenino  diminuti- 
vo de  lanza. — t8%a,rdia  de  la  lanci- 
lla. Guardia  de  í  caballo  que  solo 
servia  en  las  entradas  de  Reina,  j  en 
los  entierros  de  las  personas  reales. 
8u  arma  6  insignia  era  una  lancilla 
larga  j  delgada,  con  una  banderilla 
de  tafetán  junto  al  hierro.  En  las  en- 
tradas iban  vestidos  de  gala  j  la  ban- 
derilla era  encarnada,  y  en  los  entier- 
ros de  luto,  con  la  banderilla  negra.: 
(AoADKUiA,  Diecionarw  d¡  ilW.) 

Lancinante.  Adjetivo.  Punzxjite.|| 


LAND 

Utáiána.  Epíteto  ds  ciertos  dolores 
que  se  dejan  sentir  i  modo  de  punza- 
das. 

ETiuoLoaÍA.  Latin  lanéhatu,  Ian€Í- 
nantü,  participio  de  presente  de  ¿meiC- 
nSre,  lancinar:  francés,  laneinaní. 

lÁncinar.  Neutro.  Dar  dolorosos 
latidos,  tratándose  de  tumores  ú  otras 
afecciones. 

ETiHOLoaU.  Latín  íoim,  anea,  pla- 
to, destinado  para  los  sacrificios,  en 
donde  se  ponían  los  trozos  de  la  víc- 
tima; laHtíMSre,  destrozar. 

Lancttar.  Lancinab.  Lafonna/oM- 
eiiar,  que  aparece  en  algunos  Diecio- 
nariot,  debe  ser  errata  de  imprenta. 

Lancnrdia.  Femenino.  La  trucha 
pequeña  quK  no  llega  i  cuarterón. 

Lancha.  Femenino.  Piedra  6  pi- 
zarra que  sale  de  la  cantera  en  hojas 
planas  y  de  poco  grueso,  i  manera  de 
tablas,  i  Marina.  Embarcación  de  re- 
mos, ancha  de  popa,  por  ser  en  aque- 
lla parte  donde  debe  haíer  mavor 
fuerza  en  el  agua:  sirve  para  levar  las 
anclas  de  los  buques  grandes,  y  tras- 

Sortar  los  efectos  de  mavor  peso  que 
eben  llevar  &  bordo,  p  Mimtería.  Cier- 
to armadijo,  compuesta  de  unos  pali- 
llos y  una  piedra,  para  coger  perdi- 
ces. I  BoUBABDEBA,  CaDoNBRA,  ¿  OBU- 

SBRA.  La  que  se  construje  de  propá- 

para  llevar  un  mortero,  cafLon  ú 

i  montado,  j  batir  más  de  cerca 

las  escuadras,  6  las  plazas  y  fortale- 

s  de  tíerra. 

BTiMOLoof  A.  Aféresis  A^pUneJia, 
porque  primeramente  signinc¿  una 
plancha  de  piedra,  habiéndose  aplica- 
do después  i,  significar  una  pequeña 
embarcación,  por  semejanza  de  figu- 

:  francés,  lanche;  catalán,  llanxa. 

Lanchada.  Femenino.  La  carga 
que  lleva  de  una  vez  una  lancha. 

EriifOLOOÍA.  Lancia:  catalán,  Ikn- 

ida. 

Lanchar.  Masculino.  La  cantera 
de  donde  sf  sacan  lanchas. 

Lanchazo.  Masculino.  El  golpe 
que  se  da  de  plano  con  una  lancha -de 
piedra. 

Lanchero.  Masculino.  Patrón  de 
una  lancha  6  lanchilla. 

Lan chilla.  Femenino  diminutivo 
de  lancha.  |  Lancha  pequefia  que  en 
los  arsenales  lleva  una  bomba  para 
bañar  y  refrescar  los  buques  desar- 
mados. 

Lanchen.  Masculino  aumentativo 
de  laucha.  ¡Lancha  grande. 

Landa.  Femenino.  Extensión  in- 
culta de  terreno. 

EriuoLoaÍA.  Alemán  Zand,  campo, 
tíerra,  comarca:  francés,  ¡ande;  itafía 
no,  ¡anda;  bretón,  laim,  tomado  del 
romance. 

Landa  (JuAK  de).  Pintor  español, 
que  vivía  en  Pamplona  i  fines  del  si- 
glo ^vi  j  principios  del  xvii.  Pintd 
&escos  j  cuadros  de  historia,  distin- 
guiéndose entre  sus  obras  el  decora- 
do del  retablo  major  de  Santa  María 
de  TaMla,  y  los  de  San  Miguel  y 
Santa  Catalina  de  la  villa  de  Caseda. 

Landaburn  (Mauerto).  Oficial  es- 

Sañol,  cujro  amor  k  la  libertad  hizo 
e  él  una  de  las  víctimas,  que  seña- 


LAND 


329 


laron  tristemente  et  reinado  de  Fer- 
nando YII.  Hallándose  el  30  de  Ju- 
nio de  1822  de  guardia  en  el  palacio 
real,  varios  soldados  saludaron  al 
monarca  al  grito  de  /ñva  el  rey  aheo- 
luto!  y  habiendo  querido  oponerse  á 
esta  manifestación,  fué  asesinado  i 
las  mismas  puertas  del  palacio.  El 
asesinato  de  LANnABUBU  no  fué  sino 
el  preludio  del  famoso  episodio  del 
7  de  Julio. 

Landaman.  Masculino.  Nombre 
de  ciertos  magistrados  en  Suiza. 

ETiHOLoaÍA.  Alemán  Landammawa, 
de  Zand,  tierra,  país,^  .AouMim,  hai- 
lío;  francés,  lant^nvun. 

Landamanato.  Masculino.  Cargo 
6  dignidad  de  landaman. 

EriuoLoaf  A,  Ltoídaman:  francés, 


Landan.   Masculino  «Palmera  de 
las  Malucas ,  de  la  cual  se  saca  el 


ide.  Femenino  anticuado.  Bz- 


sagú. 
Laní 


LLOTA. 

ETiuOLoaÍA.  Aféresis  do  glande, 
ablativo  del  latin  claiu,tla%die,  la  be- 
llota. 

andgrave.  Masculino.  Título  de 
honor  j  de  dignidad  de  que  han  soli- 
do usar  algunos  grandes  señores  da 
Alemania. 

ETiuoLoaÍA.  Alemán  Landgra/;  da 
Land,  tierra,  y  Qraf,  conde;  catalán, 
landfroBe,  me-graet;  francés,  ¿W- 
grave. 

Setena  hitíártea. — Se  Uamd  así  en 
otro  tiempo  á  los  condes  nombrados 
por  el  emperador  para  administrar 
justicia,  en  su  nombre,  en  el  interior 
del  país.  En  1130,  Luis  III,  conde  de 
Tunngia,  tomó  el  título  de  landora- 
VK,  que  desde  entonces  fué  adoptado 
por  varios  soberanos;  entre  otras,  por 
Thierry,  conde  de  la  Iwa  Alaacía 
(1137);  por  Alberto  de  Habsburgo, 
conde  de  la  alta^  Alsacia  (1186).  Lle- 
van hov  este  titulo  el  soberano  de 
Hesse-Hombourg  j  algunos  prínci- 
pes de  la  casa  de  Hesse. 

LandgrB'riado.  Masculino-,  Land- 


Landgraviato.  Masculino  ■  La  dig- 
nidad de  landgrave. 

ETiuoLoafA.  Landgraiit:  francés, 
¡andgramaí. 

LandgTBTina.  Femenino.  La  es- 
posa dellandgrave. 

Lando,  Masculino.  Coche  de  cua- 
tro asientos,  que  por  medio  de  ciertos 
muelles  se  puede  usar  abierto  6  cer- 
rado. 

BTiHOLOafA,  Francés,  ¡andou,  de 
Landaw,  ciudad  de  Baviera,  que  did 
su  nombre  á  esta  especie  de  carruaje. 
El  lando  no  es  francés;  sino  bávaro, 

Landra.  Femenino.  Bbllota. 

ETiMOLoafA.  Landre. 

Landre.  Femenino.  Tumor  del  ta- 
maño de  una  bellota  que  se  forma  en 
los  parajes  glandulosos,  como  son  el  ' 

cuello,  loa  sobacos  j  las  ingles.  \  Bol- 
sa escondida  que  se  hace  en  la  capa  é 
vestido  para  llevar  oculto  el  dinero.  || 
Anticuado.  La  peste  de  Levante. 

EruieLocifA.  Lande. 

Landredlla.  Femeninow  Peduito       ■ 
<«••"        igitizedbyVuOOQlC 


S30 


LANG 


de  carne  redando  que  se  halla  en  n~ 
riaa  partea  del  cuerpo;  como  eu  medio 
de  los  músculos  del  muslo,  entre  las 
glándulas  del  sobaco  <r  otras  part«s. 

£tiuolooía.  Landre. — «Cierta  c»r- 
necilla  blanc»,  que  esti  en  medio  del 
muslo  del  animal.  Tiene  alguna  gor- 
dura, j  en  el  carnero  será  del  tamaño 
de  una  nuez  pequeña  6  avellana.  Llá- 
mase por  otro  nombre  ffaba.  Trahe 
eata  voz  Covarrubias  en  su  Teioro.'» 
(AcADBUiA,  JOiecionarw  de  1726.)— 
tiMndrecillat.  Se  llaman  también  cier- 
ta especie  de  glándulas  6  mollejuelas, 
que  se  hallan  en  varías  partea  del 
cuerpo  dfl  animal.»  (loBuf) 

Landr«ro,  ra.  A.djetivo.  Mísero 
que  va  ahuchando  el  dinero  en  la  lan- 
dre 6  bolsillo  oculto  hecho  en  el  ves- 
tido. I  &ermania.  Ladrón  que,  trocan- 
do algún  dinero,  recibe  el  ajeno  j  no 
da  el  SUJO,  absteniendo  que  ja  lo  ha 
dado;  6  el  que  hurta  abnendo  la  ropa 
donde  ve  aue  haj  bulto  de  dinero. 

Landritla.  Femenino.  La  larva  de 
un  insecto  que.  se  fija  debajo  de  la 
lengua  j  en  las  narices  de  algunos 
cuadrápedoB.  Es  muj  pequeña,  blan- 
quizca, j  con  su  mordedura  levanta 
unos  granos  conocidos  con  el  mismo 
nombre. 

EriiiOLOafA.  Landre. 

La&Bqaeneteg.  Masculino  plural. 
JBüloria.  £n  su  origen  fueron  llama- 
dos así  los  escuderos  ó  sirvientes  del 
ejército,  que  acompaüabtm  á  los  ca- 
balleros cuando  iban  á  campaSa.  Más 
taiide,  se  llamó  así  á  las  bandas  de 
mercenaríos,  la  major  parte  alema- 
nes, que  por  primera  vez  aparecieron 
en  Francia  en  el  ejército  de  Car- 
los Vin.  Durante  más  de  un  siglo, 
los  LANSQUENETES  compusicron    una 

San  parto  del  ejército  francés.  En 
emania  llegaron  á  ser  célebres  eu 
tiempo  de  MaximilLano  I,  siendo  su 
jefe  el  famoso  Jorge  Frundsberg.  Des- 
de la  formación  de  los  ejércitos  per- 
manentes principiaron  á  desaparecer. 

BTiuoLoaÍA.  Alemán  ¡ancinucile, 
Lombres  de  lanza,  lanceros;  6  bien 
landtineeMe,  hombre  del  país. 

Landstarm.  Masculino.  Milicia 
formada  en  Alemania  en  algunas  oca- 
siones por  el  levantamiento  en  masa 
de  los  hombres  útiles  para  el  servi- 
cio 

ETmoLoaik.  Alemán  Land,  comar- 
ca, 7  Stnrm,  somaten,  alarma,  asalto; 
francés,  ¡aniiditiirm. 

Landwehr.  Masculino.  Parto  de 
población  armada  destinada  en  Prusia 
a  auxiliar  en  ciertos  casos  al  ejército 
permanento. 

EtiicoloqÍa.  Alemán  Landwehr,  de 
Land,  comarca,  j  Wehr,  defensa;  fran- 
cés, Undn>ehr. 

Lanería.  Femenino.  La  casa  6  tien- 
da donde  se  vende  lana. 

ETiMOLOaÍA.  Lana:  italiano,  lanería; 
francés,  laintrie. 

Lanero.  Masculino.  El  que  trata 
en  lana.  ||  £1  almacén  donde  se  guar- 
da  la  lana. 

Etimología.  Lana:  latín,  tSnSriiu, 
italiano,  hKajw>lo;  francés,  lainier. 

Langa*.  Masculino.  Zoología.  Es- 


LANG 

pecie  de  serpiente,  cuja  mordedura 
es  muj  venenosa. 

Lángara*  (JuAK  db).  Almiranto  es- 
paííol  que-nacid  en  1730  j  mnríé 
en  1800.  Fué  derrotado  cerca  del  cabo 
de  San  Vicente  en  1780  por  el  almi- 
rante Rodnev  j  obtuvo  luego  el  nom- 
bramiento de  teniente  general  de  la 
armada.  En  tiempo  de  U  coalición 
contra  Francia,  mandó  la  escuadra  es- 
pañola que,  en  combinación  con  la  in- 
glesa, entró  en  el  puerto  de  Tolón  j 
destrujó  la  escuadra  francesa  en  1793. 
Se,  distinguió  en  otras  varías  expedi- 
ciones marítimas  j  fué  ministro  de 
Marina  de  1795  i  1798.  Mientras  ocu- 
paba este  puesto,  hizo  Mazarredo  á  los 
ingleses  levanter  el  sitio  de  Cádiz. 

LangArnto,  ta.  Adjetivo  familiar 
que  se  dice  de  la  persona  ó  cosa  des- 
proporcionada por  ser  muj  larga  j 
angoste. 

Langia.  Masculino.  Qeografia  anti- 
g\ta.  Pequeño  río  del  Peloponeso,  en 
Arcadia,  llamado  después  Arquemoro, 
por  haber  muerto  en  su  orílla  una  ser- 
piente al  niño  Arquemoro,  hijo  de  Li- 
curgo, rej  de  Trocía.  (Estacio,  Val- 

EmoLOofA..  Latín  ¿afiela. 

Langít.  Masculino.  Boliniea.  Nom- 
bre que  dan  algunos  botánicos  al  ár> 
bol  llamado  barniz  del  Japón. 

ETUioLoofA,  Malajo  iloyi  langthií, 
(cxf^jjw))  árbol  del  cielo:  francés, 
langit. 

Langosta.  Femenino.  Nombre  con 
que  se  designan  varias  especies  de  in> 
sectos  que  son  de  una  á  dos  pulgadas 
de  largo,  de  color  ceniciento,  concuar 
tro  alas,  las  dos  extoríores  membra- 
nosoBV  enteramente  inútiles  para  vo- 
lar, llenen  seis  pies  armados  en  la 
porte  infbríor  de  una  línea  de  púas, 

f'  con  los  dos  posteríores,  que  son  mis 
argos,  salten  á  grande  distancia.  Vi- 
ven de  vegetales,  j  se  propagan  á  ve- 
ces en  tente  número,  que  devoran  to- 
das las  plantos  de  provincias  enteras; 
especialmente,  las  mieses.  |  Especie 
de  cangrejo  muj  común  en  los  mares 
de  España.  Es  de  unos  dos  pies  de 
longitud,  con  el  cuerpo  ovolado,  j  la 
cola  muj  larga  j  ancha.  Tiene  la  par- 
te antenor  del  carapacho  armada  de 
púas  j  dos  como  cornezuelos  muj  lar- 

ren  la  porte  anterior  de  la  cabeza, 
carne  se  estima  como  un  manjar 
sano  j  delicado.  J  Metefórico  j  (uai- 
liar.  Lo  que  destruje  6  consume  algu- 
na cosa;  j  así  llamamos  &  los  mucha- 
chos LANOOSTA  cuando  se  apoderan  de 
una  despensa.  H  Combuísqublalan- 
oosTA.  Frase  familiar  con  que  signi- 
ficamos la  glotonería  de  alguno,  f  Es' 

láis  TKHIBLB  QUE  LA   LANGOSTA.  Frase 

familiar  con  que  ponderamos  el  trate 
molesto  j  perjudicial  de  algún  indi- 
viduo. 

Etuiolooía.  Latín  Hkatta,  la  lau- 
goste,  en  Plinío;  nombre  de  uno  he- 
chicera, por  cujo  medio  diú  Nerón 
veneno  o  Británico;  v  Agrípina,  á 
Claudio,  según  refiere  Tácito:  catelan 
antiguo,  lagott,  lagotta;  moderno,  lia- 
gotta,   Ikingotta;  provenzal,  lanjoita. 


LANG 

Ungotta,  tímgotta;  portugués,  ^aifa,- 
&ancés,  ¡angoutíe;  lUliano,  aUutt,  b- 
ciuta. 

Sentido  etimotígico. — ^El  latín  Hktt- 
ta  se  compone  de  /éfciw,  lugar,  j  tttit, 
q^uemodo,   aludiendo  á   que  todo  ló 

Suems  con  su  contacto,  &  á  que  todo 
}  roe  con  su  mordedura:  fiad  tettt 
«%lta  urat,  ttort»  osmm  erodal.  (Cite 
deVys  MiouEL  T  Morante.) 

Langostero,  ra.  Masculino  j  f^ 
menino.  E!  que  pesco  langoste.  I  Mu- 
culiao.  El  barco  en  que  se  hace  la  pes- 
ca de  la  langosta.  ¡Femenino.  Red 
que  sirve' para  pescar  langostas. 

BruiOLoaÍA.  Langosta:  francés,  Iw- 
gottier.  ■ 

Lang^atilla.  Femenino  diminati- 
vo  de  langosta. 

Langostín.  Masculino.  Eeperíe  de 
cangrejo  muj  parecido  al  llamado lao- 

foeta,  pero  mucho  más  pequeño.  S« 
iferencia  príncipalmente  de  él  en  que 
BU  carapacho  carece  de  púas.  Es  moa- 
jar  delicado. 

Etimolooía.  Lnngoita:  catelan,  tíf- 
gottí. 

Langostino.  Masculino.  Lakoos- 
tin. 

Langostón.  Masculino.  Insecto, 
especie  de  langoste,  la  más  grude 
que  se  conoce.  Es  de  un  hermoso  co- 
lor verde  de  esmerolda,  j  tiene  lis 
antenas  mucho  más  lorgas  que  todo 
el  cuerpo.  En  las  horos  de  más  calot 
duronte  la  canícula  hoce  con  las  alas 
el  mismo  ruido  que  el  gríllo. 

Langrave.    Masculino.    Lahd- 

ORA  VE. 

LangraTÍado.  Masculino.  Lüo- 
OB  AVIA  no. 

Langrayano.  Masculino.  Onutof*- 
gia.  Grupo  de  aves  de  vuelo  ouj  la- 
pido que  andan  á  caza  de  insectos. 

LangA.  Masculino.  Soleto  del 
nogal. 

Langnftdoo.  Masculino.  Ge^rt/U 
tntigtta.  Provincia  de  Francia,  que  los 
romanos  denominaron  GúUa  «riw- 
»,  narbonenee. 

EriuoLoofA.  Fnaoéi  Langne^ 
catalán,  LUngnadoch. 

Reieña  histérica. — Uno  de  Iss  pro- 
vincias 6  regiones  más  histéricas  por 
sus. recuerdos,  j  más  favorecidis  por 
la  naturaleza  en  razón  de  la  duliuit 
de  su  clima  j  de  la  fertilidad  de  su 
terrítorío.  En  el  dio  comprende  ocho 
departamentos  de  la.Franoia  meridio- 
nal. ■  Lo  palabra  Lanoubdoc  se  des- 
compone en  hngne  d'oc,  lengua  de  M, 
que  ero  la  que  hoblaban  los  habítui- 
tes  de  lo  Francia  meridional  (cuja  ca- 
pital ero  Tolosa],  quienes  decían  w 
tíguamente  oc  poriwt  (si),  alpasoqne 
los  de  la  Francia  del  Norte  [cujw  ca- 
pital era  Paris),  decían  oil  otle  ú  en. 
De  ahí  la  lengna  deofljli  lengtaJtM- 

{MOHLAÜ.) 

Lingnidamente.  Adverbio  de  no- 
do. Con  languidez,  con  flojedad. 

Etiuolooía.  Lángnida  j  el  budjo 
adverbial  mente:  latín,  lanjvtíi;  ita- 
liano, lánguidamente. 

Languidecer.  Neutro.  PerderUs 
fuerzas  6  el  vigor.  |  Bnflaqüecflr.(Es- 
ter  enfenniío. 


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LANI 

ETiKOLOofA.  Latín  langvere:  Halía- 
no,  laMg*ire;  francés,  provenzal^  cata- 
lán, languir.  £1  equivalente  ^neeo  es 
XociXiii^eiv  (lalldmn),  estar  fioio,  lacio. 

Languidez.  Femenino.  Iilaqueza, 
debilidad.  ]  Metáfora.  Falta  de  espí- 
ritu >  Talor  7  enerva. 

BTiHOLOofA.  Zambuido:  latín,  Un- 
ffKor,  Umgvirii;  italiano,  U»gw>rt,  lan- 
jptidata;  francés,  Imuneur;  ¡)rovBnzal, 
MM^Mor,  ¡Mffor;  catalaa  antíguo,  lan- 
gnttwnt. 

Laogoideza.  Femenino  anticuado. 
Lanouidbz. 

Lánguido,  da.  AdjatÍTo.  Flaco, 
débil,  ^tigado.  |  El  que  es  de  poco 
espirita,  valor  j  energía. 

BrniOLoaÍA.  Zim^muíícm-:  latín,  Uai- 
fuldiu;  italiano,  loMfuido;  francés, 
Unff%tde. 

Langniflco,  ca.  Adjetivo.  Que 
causa  languidez. 

Etuiolooía.  Latín  kngvXficut,  de 
hngwr,  languidez,  j  facíre,  hacer, 

(AUSOMO.) 

LangDor,  Masculino  anticuado. 
Languidez. 

lianenatino,  na.  AdjetÍTO.  Pare- 
cido &  la  langosta. 

Laoiado,  da.  Adjetivo.  Parecido  á 
la  urraca. 

EriuOLoafA.  Zonta*. 

LtBÍcio,  cia.  Adjetivo.  Parecido  i 
la  urraca. 

Gtimoloqía.  Zemio». 

Lanífero,  ra.  Adjetivo.  Po/íica. 
Que  tiene  lana. 

ETiMOLoaÍA.  Latín  lanífer,  en  Pli- 
nio,  d«  lana,  lana,  y  ferré,  llevar  6 
producir;  nances,  Uni/ire;  italiano, 
tani/ero. 

Lanificación.  Femenino  anticua- 
do. Lanificio. 

Lanificio.  Masculino,  El  arte  de 
labrar  la  lana,  t  las  obras  becEas  de 
ella. 

BnifOLoafA.  Latín  ISnift^tim,  de 
ISna,  lana,  j/aeíre,  hacer,  beneficiar; 
italiano,  lútujício. 

Laníflor.  Adjetivo.  Bo(ÍKÍea.  De 
flores  lanudas. 

Lanígero,  ra.  Adjetivo.  EUtorin 
luUwsl.Dt  pelusa  parecida  á  la  lana. 

Etiuolooía.  Latín  ISniger,  de  ¡¿na, 
j  gerire,  llevar  ó  producir:  francés, 
uatigire;  italiano,  ¡aligero. 

Lanilla.  Femenino.  £1  pelillo  c^ue 
le  queda  al  paüo  por  la  haz.  jj  Tejido 
de  lana  má^  delgado  v  fino  que  la 
lamparilla.  \  Especie  .de  afeite  que 
asábanlas  mujeres  en  lo  antiguo. 

Etikolooía.  Zwm:  latín,  l3»aia, 
franca,  ¡anille;  catalán,  llanilU. 

Lanío,  nia.  Adjetivo.  Lanak. 

Lanion.  Masculino.  Especie  de 
urraca. 

ETiHOLoaÍA.  Latín  IMo,  lá%tó»it, 
el  carnicero;  francés,  lanío». 

Lanlpedo,  da.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  tiene  los  pies  vellosos. 

EmoLoofA.  Latín  íona  j  ftt,  pí- 
dit,  p!é. 

Lanipendia.  Femenino.  La  mujer 
encargada  de  dÍsi.T'bu<r  la  lana  en  la 
f&brica  para  manu&ctnrarla. 

EriuoLoefA.  Latín  ttA^whAt,  de 
fSM  y  putdín,  pesar. 


LANU 

Lanista.  Masculino.  Antigiedades 
romanas.  Nombre  que  daban  los  ro- 
manos al  que  vendía,  compraba  6 
amaestraba  gladiadores. 

BTUfOLOoiA.   Latín  USétitU;  de  Ur 

are,  desgarrar. 

Laniatrício,  cia.  Adjetivo.  Que 
tiene  relación  con  el  arto  de  los  gla- 
diadores. 

Etuiolooía.  Latín  UitUttit\iu.  (Pk- 

TaONlO.) 

Lanivientre.  Adjetivo.  ZooUgia. 
Que  tiene  el  vientre  lanudo. 

Laño,  na.  Adjetivo  anticuado. 
Llano. 

Lanosidad.  Femenino.  Especie  de 
lana,  pelusa  d  vello  suave  que  tienen 
las  hojas  de  algunas  plantas,  frutas  ; 
otras  cosas. 

EruiOLOofA.  Zanoto:  latín,  UwA- 
tat,  naturaleza  lanuda. 

Lanoao,  aa.  Adjetivo.  Lanudo. 

Btiuolooía.  Zana:  latín,  ISndtvt; 
italiano,  laaoto;  francés,  laifte\tx, 

Lant^a.  Femenino.  Lkntbj*. 

Lantejnela.    Femenino.    Lsnte- 

lUBLA. 

Lantema.  Femenino   anticuado. 

LlNTBRHA. 

Lantemazo.  Masculino  familiar. 

Cintarazo,  en  la  primera  acepción. 

Lantemero.  Masculino   antícua- 

do.  LlNTBRNBRO. 

Lantemílla.  Femenino  antícuado 
diminutivo  de  lantema. 

Iiantemon.  Masculino  anticuado 
aumeutetivo  de  lantema. 

Lantia.  Femenino.  Náutica.  Espe- 

e  de  velón  con  cuatro  mecheros  que 

se  coloca  dentro  de  la  bitácora,  para 

noche  el  'himbo  que  señala  la 

aguja,  y  Nombre  de  algunos  cabos 

gruesos. 

Etimolooía.  Latin  lantSmé,  linter- 
na; catalán,  llánlia,  lla*li¿. 

Lantisco,  ca.  Masculino  anticua- 
do. Lentisco. 

Lanudo-,  da.  Adjetivo.  Lo  que  tie- 
ne mucha  lana  6  vello. 

EtiuolooÍa.  Lana:  italiana,  UmuIo; 
catalán,  llanut,  da. 

Lanoginoso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
tiene  una  especie  de  lanilla  6  pelusa, 

EtiuoloqIa.  Provenzal  lAnuginot; 
francés,  lanv^ineux;  italiano,  íanugi- 
noto;  del  latin  lánügíi^us,  forma  ad- 
jetiva del  latin  lanSgo;  lanigtnú,  pe- 
lusa; italiano,  ¡anitginí. 

Lannza  (Juan  de).  Justicia  major 
de  Aragón  en  el  siglo  xvi,  célebre  por 
la  defensa  que  hizo  de  los  fueros  de 
su  patria  contra  la  tiranía  de  Feli- 

5e  n.  Habiendo  huido  Antonio  Pérez 
e  la  prisión  en  que  le  tenía  Felipe 
en  Madrid,  secundado  por  el  arago- 
nés Gil  de  Mesa,  se  refugíd  en  Zara- 
goza á  pedir  amparo  al  justicia  con- 
tra el  rej.  Al  saberlo  este,  expidió 
inmediatamente  á  Don  Iñigo  deafen- 
doza,  marqués  de  Almenara,  repre- 
sentante de  la  autoridad  real  en  Zara 
goza,  érden  urgente  para  que  sacara 
al  preso  de  la  cárcel  de  Justícia*y  le 
trasladase  i  la  de  la  Inquisición.  Pro- 
test<5  enérgicamente  Lanuza  contra 
esta  violación  de  sus  fueros,  j  sus  va- 
lientes palabras  hallaron  eco  en  el  in- 


lANZ 


331 


aig^e  pueblo  zaragozano,  qne  se  sub- 
leva, ^  asaltando  las  cérceles  de  la 
Inquisición,  sacó  de  ellas  á  Antonia 
Pérez,  que  luego  pudo  huir  j  refu- 
giarse en  Francia.  Irritado  Felipe  II 
por  aquel  acto  de  independencia,  á 

Sue  ciertamente  estaba  poco  acostum- 
rado,  envié  i  Zarac^oza  un  ejército 
de  10.000  infantes,  al  mando  de  Don 
Alfonso  de  Vargas,  el  cual  apenas 
entró  en  la  capi^l  de  Aragón,  se  apo- 
deré de  Lanüza  j  le  hizo  decapiter 
el  20  de  Diciembre  de  1591,  siguién- 
dose i  ésta  otra.'í  muchas  ejecuciones 
7  la  pérdida  de  los  fueros  aragoneses. 

Lanoza  (Martin  Bautista  db). 
Célebre  jurisconsulto  aragonés,  des- 
cendiente de  la  ilustre  casa  de  este 
nombre,  que  nació  en  1550  v  murió 
en  1622.  Felipe  II  le  nombró  lugarte- 
niente del  justicia  major  de  Aragón,  y 
í  pesar  de  su  próximo  parentesco  con 
Don  Juan  de  Lanuza,  que  ejercía  este 
cargo,  secundó  al  rey  en  sus  proyec- 
tos de  unidad  nacional,  funestes  para 
los  fueros  de  Aragón.  Detuvo  en  Ca- 
latayud  á  Antonio  Pérez  fugitivo  J  le 
condujo  preso  á  Zaragoza,  siendo  en 
premio  de  este  servicio  nombrado  re- 
gente del  Consejo  Supremo  de  Aragón 
Í  justicia  mavor,  durante  los  reina- 
os  de  Felipe  III  y  Felipe  IV^  A  pesar 
de  lo  que  contribuyó  á  la  pérdida  de 
las  libertades  aragonesas,  lo  cual  le  - 
atrajo  el  odio  de  sus  paisanos,  se  cita 
en  su  elogio  la  circunstancia  de  que 
procuró  muchas  veces  suavizar  las  se- 
veras órdenes  expedidas  por  la  corto 
contra  los  moriscos,  templando  loa 
crueles  rigores  de  los  enviados  de  Fe- 
lipe III. 

iJannza.  (Vicente  Blaí^co  db). 
Historiador  aragonés,  que  vivió  en  la 
primera  mitad  del  siglo  xvn.  Boé  pro-  . 
fesor  de  teología  en  Jaca  y  Zaragoza 
y  dejó  las  siguientes  obras:  ffitiortoi 
ecUtiátíicat  y  tee%lara  de  Aragón;  Pe- 
rittt  phanon,  ti*  dt  coronit  tanelonai 
aragonenñwn. 

Lanza.  Femenino.  Arma  ofensiva 
compuesta  de  un  asta  ó  palo  largo,  en 
cuya  extremidad  está  fijo  un  hierro 
puntiagudo  y  cortante  a  manera  de 
cuchilla..  Q  En  los  coches  y  galeras,  el 
palo  que  sale  del  juego  delantero,  y 
colocado  en  medio  de  las  bestias  de 
tiro,  sirve  para  dar  dirección  al  car- 
ruaje. \  El  soldado  que  usaba  del  arma 
del  mismo  nombre,  fuese  á  pié  ó  á  ca- 
ballo. I  Uno  de  los  juegos  del  maneja 
de  i  caballo,  que  consisto  en  figurar 
un  combate  de  lanzas.  Se  usa  mas  co- 
munmente en  plural  y  con  el  verbo 
correr.  \  Hural.  Cierto  servicio  de  di- 
nero que  pagaban  al  rey  los  grandes 
y  tftulos  en  lugar  de  los  soldados  con 

Íue  debían  asistirle  en  campaña.  | 
lESHACHH  LA  LANZA.  Fraso.  En  las 
justas  y  torneos,  sacar  ó  llevar  la  lan- 
za fuera  do  la  rectitud  que  conviene 
para  lograr  el  bote.  I  Echar  lanzas 
EN  LA  MAK.  Frase  metafórica.  Traba- 


puesto  ó  preparada  para  acometer  una 
empresa,  ó  para  reconvenir  ó  contes- 
tar resueltamente  á  algim<k  |  No  H*'-,  i  _ 
igitizedbyVJOüyít 


332 


LANZ 


BBB  6  NO  QUEDAS  LANZA  BNHIBBTA..  Fra- 
se metafíirica.  Derrotar  enteramente 
al  enemigo;  no  dejarle  fueriae  para 
volver  al  combate,  jQübbkak  lanzas. 
Frase  metafiinca.  Heñir  ó  disputar 
coQ  alg^uno.  |  Bokpbr  lanzas.  Frase. 
Quitar  las  dificultades  j  estorbos  que 
impiden  la  ejecución  de  al^uaft  cosa, 

I  No  BOWPBR  lanzas  CON  NAD1B.  FraSe. 

Ser  enemiga  de  riñas  j  oantiendaB. 

Etiuología.  ProTenial,  lamta;  ca- 
talán, llanta;  portugués,  Umfa;  fran- 
cés, lance;  italiano,  ¡anda,  del  latin 
iancia. 

1,  Loa  autores  antiguos  dicen  que 
es  un  nombre  galo. 
'    2.  Otros  opinan  que  es  español. 

3.  Littré  lo  cree  en  relación  con  el 
grie^  X^i]  (IdgcAe),  lanza,  de  cuja 
opinión  participan  nuestros  eruditos 
Se  Miguel  j  llorante. 

Xaeita  AwíM'ai.— A.rma  de  loa 
.  bles  en  los  tiempos  feudales.  Kuj  lar- 

fa  al  principio  j  terminada  en  un 
ierro  ag^do  j  cortante,  fué  después 
más  corta  j  gruesa  eq  el  siglo  xiv,  y 
se  la. añadió  un  fuerte  puflo.  Como 
instrumento  de  torneo,  la  lanza  era 
mis  ligera,  estaba  adornada  con  una 
banderolajdescansaba sobre  un  pun- 
to de  apoyo  en  la  silla  del  caballo.  Se 
llamaban  lanzIls  roíat  las  que  habían 
sido  cortadas  cerca  del  remate  para 
que  el  cboque  fuese  menos  violento, 
j  LANZAS  eortetet,  las  q^ae  tenían  un 
anillo  en  la  punta  del  hierro.  Se  dejd 
de  usar  la  lanza  en  los  torneos  j  en 
la  guerra  bácia  fines  del  siglo  xvi. 
Lanzas  ¡fuamícidat  se  llamo  &  una 
tropa  compuesta  de  seis  hombres, 
que  constaba  de  un  caballero  arma- 
do de  Lanza,  de  un  paje,  arqueros  j 
un  cuchillero. 

Lanzada.  Femenino.  El  golpe  que 
ss  da  con  la  lanza,  y  la  herida  que 
con  él  se  hace.  |  db  L  pié.  Suerte  que. 
80  hace  al  toro  esperándole  con  una 
lanza  muy  fuerte,  cuyo  cuento  está 
afirmado  en  un  hoyo  que  se  abre  en 
tierra,  y  se  le  endereza  el  testuz  para 

fiartirle  la  cabeza  con  el  hierro  de  la 
anza,  y  dejarle  muerto.  J  de  uoro  a- 
QUiBRDO  ó  ZURDO.  Expresion  de  que  se 
suele  usar  como  imprecación  deseán- 
dole á  alguno  un  mal  grave. 

Etiuolooía.  Lámar:  italiano,  Ím- 
ciala;  catalán,  Uantada. 

Lanzadera.  Femenino.  Instrumen- 
to que  usan  los  tejedores  para  pasar 
el  hilo,  seda,  algodón,  lana  ú  otra 
cosa  semejante  por  entre  los  hilos  de 
la  urdimbre.  Su  figura  es  á  manera 
de  una  góndola  6  navecilla:  en  el  me- 
dio tiene  una  cañita  que  se  mueve  fá- 
cilmente en  un  eje  <fue  la  atraviesa,  j 
en  ella  está  devanado  el  hilo.  \  Lis- 
tnimento  semejante  en  la  figura  a  la 
del  tejedor,  pero  sin  la  cañita  que  tie- 
ne en  el  medio.  Usan  de  él  las  muje- 
res para  hacer  nuditos,  fiecos  y  otras 
labores. 

EriuoLoafA.  Lantar:  catalán,  IUm- 
tadora. 

Lanzado,  da.  Participio  pasivo  de 
lanzar. 

ErilíOLOafA.  Lámar:  catalán,  llan- 
$at,  da¡  francés,  ¿«icí;  italiano,  laneialo. 


LA.OC 

Lanzador,  ra.  Masculino  r  feme- 
nino. La  persona  ó  cosa  que  lanza  ó 
arroja.  |  de  tablado'.  £1  caballero  que 
en  loe  torneos  arrojaba  lanzas  á  un 
tablada  que  se  hacía  á  este  fin. 

Etiiíolooía.  Laiuar:  francés, 
ctfHT,' italiano,  lanciatort. 

Lanzafaego.  Masculino.  ÁrtiiU- 
ría.  BoTApUsao, 

Lanzamiento.  Masculino.  El  acto 
de  lanzar  6  arrojar  alguna  coaa.  |  ¿/"o- 
rentt.  El  despojo  de  alguna  posesión 
por  fuerza  judicial.  |  Marina.  La  pro- 
jreccion  6  salida  que  tiene  el  codaste 
por  la  popa,  j  la  roda  por  la  proa,  so- 
bre la  longitud  de  la  quilla. 

BTitiOLOdÍA.  iÁi««r.- catalán,  lla»- 
toMcnl;  francés,  lancenunt;  italiano, 
lanciamento. 

Lanzar.  A.cüvo.  Arrojar,  despedir 
de  s¡  alguna  cosa  con  ímpetu.  Se  usa 
también  como  recíproco.  ]|  Echar,  ha- 
cer salir  á  uno  de  alguna  parte;  y  en 
este  sentido  se  dice:  lanzar  los  demo- 
nios por  echarlos  6  hacerlos  salir  del 
cuerpo  del  energúmeno.  |  Soltar,  de- 
jar libre:  en  la  volatería  tiene  mucho 
uso  hablando  de  las  aves.  \  Forente. 
Despojar  de  la  posesión  á  alguno.  [| 
Anticuado.  Echar  por  imponer  6  car- 
gar. I  Anticuado.  Emplear,  investir, 
gastar.  |  Recíproco  anticuado,  Intro. 
ducirae,  meterse  en  alguna  parte.  | 

i  TABLADO  Ó  LANZAR  EL  TABLADO.  Fra- 
se. Arrojar  en  los  torneos  lanzas  ó  dar- 
dos á  un  tablado  que  ae  hacia  para 
esto  hasta  derribarlo  6  quebrantarlo. 

ETiuOLOaÍA.  Zanuar:  catalán.  Har- 
tar; francés,  lanctr;  picardo,  lawitr; 
provenzal,  lámar;  italiano,  ¡andaré. 

Lanzarso.  Recíproco.  Abalanzar- 
se, acometer.  |  Tirarse  de  alguna  al- 
tura. I  Metáfora.  Emprender  alguna 
coaa  con  Resolución. 

Lanzon.  Masculino  aumentativo 
de  lanza.  |  Lanza  corta  y  gruesa  con 
un  rejón  de  hierro  ancho  j  grande, 
de  que  regularmente  usan  los  que 
guardan  las  viñas. 

Lanzuela.  Femenino  diminutiva 
de  lanza.  Q  Anticuado.  Lanceta  para 


ú  otro  taetal.  J-El  coco  cuando  está 
verde.  |  Anticuado.  Lonja,  b&blando 
del  tocino. 

ETiuoLoaÍA.  Lañar. 

Lafiador,  ra.  Sustantivo  j  adjeti- 
vo. Que  laña. 

Lañar.  Activo.  Trabar,  unir  6 
afianzar  con  lañas  alguna  casa.  |  Pro- 
vincial Galicia.  Abrir  el  pescado  para 
salarle. 

ETiuoLOaÍA.  Latin  lántare,  despeda- 
ir,  porque  haj  que  taladrar  el  obje- 
I  roto  para  lañarlo. 

Lao.  Prefijo  técnico,  del  griego  ISi^ 
(l^i),  pueblo;  Xttro;  (Uiiot),  publico; 
del  EViBcrito  lauc,  ver,  parecer;  laulLO*, 
mundo;  godo,  lantht;  antiguo  alemán, 
U%t:  antiguo  ruso,  ítW.  (Eichhoff). 
— El  sánscrito  ¡anc  es  la  raíz  del  grie- 
go h^e,  luz. 

Laocoonte.    Masculino.    Tievtpoi 

herdieot.  Hijo  de  Príamo  v  de  Hócu- 

ba,  y  sacerdote  de  Apolo  o  de  Neptu- 

qUe  ae  opuao  á  la  entrada  del  ca- 


lAO 

bailo  do  madera  en  Troja  j  le  hirió 
con  un  dardo.  Por  este  motivo,  6  se- 
gún otros,  porque  se  había  casado  i 
disgusto  de  Apolo,  fué  ahogado,  ood 
sus  hijos  Antífates  y  Timbreo,  n» 
dos  serpientes  monstruosas.  El  eela- 
bre  grupo  de  Laocoontz,  uno  de  loa 
máe  beUoB  modelos  de  la  esenltoia 
antigua,  ea,  según  Plinio,  obra  d« 
tres  artistas  griegos,  Agesandro,  Po- 
lidoro  y  Atenodoro,  que  florecieraB 
en  el  siglo  i  de  nuestra  era;  y  foé 
descubierto  en  1506,  por  Félix  de 
Fredi,  en  Roma,  en  el  palacio  de  Tito, 
en  el  lugar  llamado  ¿¡■^^¿«(/t.Hoj 
existe  en  el  Vaticano. 

Etiuoloqía.  Latjn  LSMan,  mUií. 

Laocracia.  Femenino,  Influaneia 
de  la  plebe. 

EriuoLOofA.  Griego  laA,  pneblo,  / 
iratíS,  ser  fuerte:  Xa¿c  %paA*. 

Laodamia.  Femenino.  MiíalofU. 
Hija  de  Acasto  y  de  Laodotea,  mu}er 
de  Protoailao,  que  murió  abnzairao 
la  sombra  del  marido,  muerto  á  ma- 
nos de  Héctor,  (Ovidio.)  |  Hija  de 
Belerofonte  v  de  Aquemenes,  amada 
de  Júpiter,  de  quien  tuvo  á  Sarpedon, 
que  fué  después  rey  de  Licia,  (Val- 
buena.) 

ErufOLoaÍA,  Latín  Zaí£lwüa. 

Laodicea.  Femenino.  QetgrafU 
(aUigna.  Metrópoli  de  Siria.  I  Otra,  en 
Celeairia,  junto  al  monte  Líbano.  | 
Otra,  en  Lidia,  junto  al  río  Líco. 
(Plinio.) 

EriuoLoaÍA.  Latin  LiSítCH. 

Laodicense.  Sustantivo  j  adjeti- 
vo. Natural  y  propio  de  Laodicea. 

EtimoldoU.  Latin  ISSdktHnt.  [CiC.) 

Laomedonte.  Masculino.  Tuw^tt 
¡uríia».  Rey  áo  Troja,  hijo  de  lio  j 

fiad  re  de  Príamo  j  de  Hesione,  que 
evantó  las  murallas  de  su  ciadsd 
ajudado  por  Neptuno  j  Apolo.  Ha- 
biendo negado  á  estos  aioaea  el  sala- 
rio prometido,  hicieron  que  un  mons- 
truo marino  asalaee  sus  estados.  Per- 
f 'uro  de  nuevo  coa  He'rculea,  que  le 
ibró  del  monstruo  y  salvó  i  Hesione, 
vio  sus  estados  devastados  por  el  hé- 
roe griego  j  pereció  entre  fas  ruinas 
de  Troya, 
Etiuoloqía.  Latin  LSUmido». 
LaoBinacto.  Masculino,  Ministro 
de  ia  Iglesia  griega  que  tenia  á  su 
cargo  llamar  á  los  diáconos  y  convo- 
car la  corte  j  ol  pueblo  para  las  sa- 
gradas ceremonias. 

EriuoLoaÍA.  Griego  laoouvJnct^tf/so- 
tj/ndktét),  de  Ukü,  pueblo,  v  ouviyin 
(tgnáj/ein),  convocar:  francés,   ¡aotf- 


Lapa.  Femenino.  La  telilla  6  nata 
que  hacen  en  la  superficie  algunos 
líquidos.  I  Marisco  muj  conocido  en 
todos  los  marea,  que  tiene  la  formad* 
una  caperuza,  j  del  cual  haj  ua  sin- 
número de  especies  y  de  variedadae. 
Todos  ellos  viven  asidos  fuertemente 
á  las  pefias  de  la  orilla  ó  del  fondo 
del  mar.  |  Hierba,  Auos  dbl  hobtz- 
lamo. 

Etimolooía.  Griego  li.i¡k  (Upít), 
la  ostra  que  nace  en  la  piedra,  attrm 
nata  i*  pitra. 

Lao-Tsé  á   liZO-Taen.    Celebra 


yCjOogle 


LAÍl 

fiI<5sofo  chino  que  Tivía  i  mediados 
del  BÍg;Io  it  antea  de  la  era  cnstíana. 
Se  le  considera  como  patriarca  de  la 
secta  reli^tosa  de  los  Tao-ae,  riral 
del  biidliiBnio.  Vivió  en  la  corte  de 
TcliBu  y  Be  retiró  en  los  últimos  años 
al  desierto.  Debe  la  celebridad  ¿  bu 
libro  Tao-TtekiHg,  cuja  doctrina  es 
muj  parecida  k  la  de  Confucio,  y 
cuja  secta,  llamada  de  los  Too-te, 
cuenta  100.000,000  de  partidarios. 

Lapftcliar.  Masculino.  Pantano  6 
charco  grande  y  cenagoso. 

Lápade,  Femenino.  Lapa,  porma- 
risco. 

EtuioloqÍa.  Griego  XEná£o;  (kpi- 
do»),  genitivo  de  Xn^  (Itp^),  li>p&- 

Laparocele.  Femenino.  Cin^ia. 
Hernia  lumbar. 

EtIMOLOoU.  Griego  lanápa  (lapA- 
rá),  flanco,  j  Í4Í€,  tumor:  francés, 
lúparodlg. 

I^^rotomia.  Femenino.  Cirugía. 
Incisión  del  costado  en  una  hernia 
lumbar. 

EnuoLOQfA.  Lavá/ro,  flanco,  j  (orne, 
sección:  francés,  íaparotomit. 

Lapatina.  Femenino.  Quínica. 
Principio  amargo  de  la  raíz  del  rwnén: 
o6tiui/o¡iits,  de  Liuneo. 

ExiHOLoefA.  Griego  Xánafl^  ^íiípa- 
tio»),  paciencia:  francés,  lapatfmu. 

Lapato.  Masculino.  iíoAÍMca.  Nom- 
bre científico  de  la  acedera. 

ETiuoLOofA.  Lapatina. 

Lapicero.  Masculino.  Instrumento 
en  que  se  pone  el  lápiz  para  dibujar  6 
eacribir. 

Lápida.  Femenino.  Piedra  llana  en 
que  ordinariamente  se  pone  alguna 
inscripción. 

ETiuOLoaÍA.  Griega  X5*;  (Üai), 
piedra,  roca,  peñasco;  latin,  UpU,  la 
piedra,  en  Cicerón;  piedra  preciosa, 
en  Plinio;  italiano,  lapiíU;  catalán, 
lápida. 

Ratüá. — «No  creo  que  la  palabra 
lipidAáeht.  tomarse- en  un  sentido  tan 
estrecho  como  quiere  Mondexar,  sino 
mas  general,  igualmente  que  la  latina 
/^tf,  de  donde  se  deriva,  de  cualquier 
genero  que  sea  la  inscripción  grava- 
da en  ella.»  (MeMoritu  hittiricat  de  la 
ñda  de  Do»  Al/otue  el NobU,  reeogidat 
jtor  el  UARQuÉs  na  Mokdbkab,  é  ihu~ 
íradat  con  noiat  y  apétuUeet  por  Don 
FaANciaco  Cerdí  Rico,  págtna  144.) 

Lapidación.  Femenino.  Acción  j 
efecto  de  lapidar,  en  cajo  sentido  se 
dice:  la  i^apidacion  de  san  Esteban 

Etimolooía.  Lapidar:  latin,  IMdil- 
(to,  la  acción  de  apedrear  ó  apedrear- 
se; pedrea;  granizada;  italiano,  lapi- 
datume;  francés,  lapidatio». 

Lapidador,  n.  Sustantivo  y  ad- 
jetivo. Que  lapida. 

firiMOLOofA.  Lapidar:  latin,  DlpitU- 
ler;  italiano,  lapiaatóre. 
^      Lapidar.  Activo  anticuado.  Tirar 
piedras;  matar  á  pedradas. 

Btuioi/joía.  Lápida:  latin,  lUpídS- 
f»,  apedrear;  forma  verbal  de  ISpu,  la- 
pídil,  piedra;  italiano,  lapidare;  fran- 
cés, lapider;  provenzal,  lapidar. 

Lapidaria.  Femenino.  Arte  que 
tiene  por  objeto  tallar  y  pulir  las  pie- 
dras preciosas. 


Uíí 

EtiuolosÍa.  Lapidario:  italiano,  la- 
pidaria; ímacée,  lapidaire. 

Lapidario,  ria.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente á  las  piedras  finas  y  pre- 
ciosas, 6  i,  las  inscripciones  que  se 
ponen  en  las  lápidas;  y  así  se  dice: 
estilo  LAPIDARIO.  I  Masculino.  El  que 
labra  las  piedras  preciosas  <5  trata  en 
eílas. 

EriuoLoofA.  Lápida:  latin,  UpídS- 
rtus;  italiano,  lapidario;  francés,  lapi- 
daire; provenzal,  laptdari;  catalán, 
llapidari,  llapida¡fre. 

Lapídeo,  dea.  Adjetivo.  Lo  que  es 
de  piedra  6  lo  perteneciente  á  ella. 

ETUtoLooÍA,  Lápida:  latin,  ISpi- 
dihu;  italiano,  lapídeo, 

Lapidescente.  Adjetivo.  Que  tie- 
ne la  consistencia  de  la  piedra,  6  que 
se  convierte  en  ella. 

BTiuoLOofA.  Latín  Upidacent,  U- 
pldiieenlie,  participio  de  presenta  de 
Idpidetcíre,  convertirseen  piedra;  fran- 
cés, lapidetcatt. 

Lapidesco,  ca.  Adjetivo.  Parecido 
á  la  piedra. 

Lapidiflcacion.  Femenino.  Quími- 
ca. Petrificación. 

Lapidificar.  Activo  anticuado.  Con- 
vertir en  piedra,  adquirir  su  consis- 
tencia. 

Etiuolooía.  Latin  posterior  lapidi- 
fimre;  de  l^pit,  piedra,  j  fU^re,  tema 
frecuentativo  de  facire,  nacer:  fran- 
cés, lapidi fier. 

Lapidificarse.  Recíproco.  Adqui- 
rir la  consistencia  de  la  piedra;  con- 
vertirse en  ella. 

Lapidifica,  ca.  Adjetivo.*  Propio 
para  hacer  piedras. 

Etiuolooía.  Francés  lapidiji¡it«¡ 
de  lapidiñer,  lapidificar. 

Lapidosidadt  Femenina.  Cualidad 
de  lo  petroso. 

EriuoLoaÍA.  Lapidóte. 

Lapidoso,  sa.  Adjetivo.  Lapídro. 

Etiuología.  Lápida:  latin,  lüp^idd- 
tut;  italiano,  laptdoto;  francés,  lapi- 
deiúc;  catalán,  lla^ttót,  a,  pegadizo. 

Lapila.  Femenino.  Hierba.  Len- 
gua DB  PBBBO. 

EtuioloqÍa.  Zapilo. 

LapUo.  Masculino.  Arenilla  de 
lava. 

EriuOLOofA.  Latin  Mpillut,  piedre- 
cita,  china,  diminutivo  de  ¡Spu,  pie- 
dra. 

Lapiloso,  sa.  Adjetivo.  Beiámiea. 
Epíteto  do  un  fruto  en  cuya  pulpa  se 
encuentran  concreciones  muy  duras. 

Etiholooía.  Zapilo. 

Lapislázuli.  Masculino,  Piedra 
opaca  más  dura  que  el  mármol,  de 
color  azul,  de  diferentes  matices,  con 
vetas  y  puntos  blancos,  sembrada  de 
marquesitas  de  color  de  latón  pareci- 
do á  veces  al  de  oro.  Se  encuentra  en 
pedazos  bastante  grandes,  j  adquiere 
un  lustre  muy  brillante  después  -de 
bruñida. 

ETiuoLoaÍA.  Vocablo  híbrido,  del 
latín  lüpit,  piedra,  y  el  árabe  Umerd, 
hdjverd  (;^¿J>D,  ¿J^^.^);  del  ^or- 
a&  lajowMtd  {^J)y))f  azul;  italiano, 
lapittdtnH;  francés,  lapitlatitli;  cata- 
lán,  lapitláttuU.—tFiodTí  exquisita 


LAPL  338 

y  de  valor.  Es  de  un  color  azul  perfec- 
tísimo  con  unas  vetasypuntoadeoro, 
que  centellean  como  una  estrella.  Dios- 
córides  dice  que  hay  muchos  especies 
de  esta  piedra,  pero  no  tan  nobles, 
por  ser  su  color  méños  perfecto,  y  no 
tener  mezcla  alguna  de  oro.  Covarru- 
bias  dice  se  pudo  llamar  Idanli  del 
nombre  arábigo  que  significa  azul.» 
(AcAnEULA,  Diccionario  de  1726.) 

Lapitoiiio,iiia.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  los  lapitas. 

Lápiz.  Masculino.  Fósil  más  6  me- 
nos negro,  poco  pesado,  blando,  gra- 
so al  tacto,  y  del  que  se  hace  uso  para 
dibujar.  Q  de  color.   Composición  ó- 

Sasta  que  se  hace  con  vanos  colores 
ándole  la  figura  de  puntas  de  lápiz, 
y  sirve  para  pintar  al  pastel.  Q  encar- 
nado. FSsil  de  la  misma  naturaleza 
que  el  lípiz  común,  que  tiene  mez- 
clada una  porción  de  ocre  rojo  de 
hierro  que  le  hace  de  color  encarna- 
do. Q  plomo.  Fdsil  de  color  gris  oscu- 
ro 6  negro  pardusco,  no  muy  pesado, 
lustroso,  blando,  suave  y  untoso  al 
tacto,  que  tizna  mucho.  Se  emplea 
para  dibujar,  usándolo  por  lo  común 
encerrado  en  unos  cajas  delgadas  y 
cilindricas  de  madera.  Como  no  ss 
funda  al  fuego,  se  emplea  igualmente 
para  hacer  crisoles,  estufas,  y  por  su 
untuosidad  para  facilitar  en  las  má- 
quinas el  movimiento. 

EtiuoloqÍa.  Latin  ^J)ú,  piedra; 
italiano,  lapit;  catalán^  lUpit. 

Lapizar.  Masculino.  La  mina  6 
cantera  de  lápiz,  Q  Activo.  Dibujar  6 
rajar  con  lápiz. 

Laplace  (Pxdro  Siuok  ,  inar¡M¿t  de). 
Ilustí-e  geómetra,  que  nació  en  Beau- 
mont-en-Augo  (Calvados)  el  23  de 
Marzo  de  1749  y  murid  el  5  de  Mar- 
zo de  1827.  Hijo  de  un  pobre  cultiva- 
dor, á  pesar  de  la  estrechez  en  que 
vivía,  se  dedicó  con  asiduidad  al  es- 
tudio y  dirigió  á  D'Alembert  un»  car- 
ta sobre  los  principios  de  la  mecáni- 
ca, trabajo  que  hizo  más  que  cuantas 
recomendaciones  había  puesto  en  jue- 
go, para  encontrar  un  apoyo  que  la 
permitiera  vivir  en  Par)a.  Llamado 
por  éste,  obtuvo  en  1768  la  cátedra 
irofésor  de  matemátícas  de  la  es- 
lilitar.  La  Academia  de  Cien- 
cias te  admitió  en  su  seno  en  1773; 
reemplazó  á  Bezont  como  examinador 
del  cuerpo  de  artillería,  en  1784,  y 
presidió,  en  1796,  la  diputación  que 

firesentó  al  Contejo  de  tot  QuimeHiot 
a  exposición  de  los  trabajos  del  Ins- 
tituto de  Francia,  desde  su  creación. 
Después  de  los  trabajos  de  Clairant, 
de  Euler,  de  D'Alembert  y  de  Lagran- 
ge,  quedaban  todavía  no  pocas  regio- 
nes cR  la  ciencia  astronómica  que  ex- 
plorar y  no  pocas  dudas  que  resolver, 
sobro  la  debatida  cuestión  de  la  esta- 
bilidad del  sistema  del  mundo,  no 
admitiendo  otro  principio  que  el  de 
la  gravitación  universal,  LaplaCx  con- 
cibió el  proyecto  de  coleccionar  loa 
trabajos  llevadoe  á  cabo  y  buscar  la 
razón  de  los  fenómenos  no  explicados 
dentro  del  sistema  newtoniano.  Tal 
es  el  origen  de  la  inmortal  obra  que 
tituló:  Traíade  de  ¡t meáme»  «Atfffi.,-^  I  /:> 


B  pro 


334 


LAPL 


llamada  por  Foorier  el  A  Iwuutiio  de 
M  tiglo.  Los  doe  prímeros  TofúmeDes 
apareeieroa  en  1799;  el  3.*,  en  1802; 
el  4.*,  en  1805;  j  las  diferentes  par- 
tes del  5.",  en  lffi3,  1824  j  1823.  La 
obra  está  dividida  en  dos  partes:  en 
la  primera,  da  los  métodos  j  las  fdr- 
miuas  para  determinar  los  movimien- 
tos de  los  centros  de  gravedad  de  los 
cuerpos  celestes,  la  fig^irs  de  estos 
cuerpos,  las  oscilaciones  de  los  flui- 
dos que  los  envuelven,  j  sus  movi- 
mientos al  rededor  de  sus  propios  cen- 
tros de  gravedad;  en  la  segunda,  apli- 
ca las  fórmalas  halladas  en  la  pnme- 
rs,  á  los  planetas,  á  los  cometas  j  & 
los  satélites.  Trató  de  probar:  <^ue 
todas  las  particularidades  inezplica- 
das  de  la  Luna,  de  Júpiter  j  de  Satur- 
no son  consecuencias  de  la  gravedad 
universal;  j  que  la  forma  del  esferoi- 
de terrestre  puede  servir  para  darse 
'  cuenta  de  alonas  irregulandades  en 
el  movimiento  de  la  Luna.*  En  el  es- 
tadio de  los  satélites  de  Júpiter,  en- 
contró las  le/es  que  llevan  su  nom- 
bre. Halló  también  la  invariabilidad 
de  las  distancias  medias  de  los  pli 
tas  al  Sol  j  dio  i,  las  mareas  una  teó- 
rica analítica,  que  permite  predt 
sn  altara.  8a  Meedntca  aletU  es  i 
obra  monumental  por  la  importancia 
de  las  soluciones,  el  ¿rden,  la  elañdad 
j  la  precisión  con  que  está  expuesta; 
una  gran  parte  de  las  matenas  que 
comprende,  pertenece  sólo  á  su  autor, 
quien,  en  otras,  supo  apropiirse  ' 
descubrimientos  heciios  por  la  ciencia 
antes  que  él.  Za  Sxpotieto»  del  tittema 
delwmmda  (1796,  2  volúmenes  en  8.'), 
es  la  enunciación,  desembarazad^  de 
fórmulas  matemáticas,  del  estado  de 
los  acontecimientos  astronómicos.  Este 
libro,  escrito  con  extrema  sencillez, 
está  seguido  de  una  historia  abrevia- 
da 4e  la  astronomía.  LapulCe  expone 
en  ana  aota  de  él  su  teoría  sobre  ¿b 
forwueio»  de  «uettro  tittema  plaitelario; 
teoría  más  conforme  á  las  verdades 
conocidas  jr  á  las  observaciones  de  los 
astrónomos  acerca  de  las  nebulosas, 
que  la  de  ^uffon.  Lak^acb  reunió, 
desenvolvió  r  aplicó  además  los  prin- 
cipios del  cálculo  de  las  probabilida- 
des en  su  TUoria  analitica  de  lat  pro- 
h&bilidadet  (1812),  j  allí  es  donde  ex- 
pone su  importante  Teoría  de  Uu/%*- 
eionet  gneralricet.  Los  lecciones  dadas 
por  el  ilustre  geómetra  eu  la  Escuela 
Normal,  se  encaentran  en  los  cuader- 
nos 7.*  j  8.*  del  Diario  de  la  Etevela 
PoUtíeniea.  Laflacb  se  nnió  á  La- 
Toisier  para  dar  cima  á  sus  Invettija- 
eionet  tobrt  el  ealóriea  7  á  su  Teoría  del 
vapor  y  de  la  electricidad,  así  como  á 
Condorcet,  en  bus  trabajos  de  estáti- 
ca. Después  del  18  Brumario,  fué  du- 
rante algún  tiempo  ministro  del  In- 
terior; entró  después  en  el  Senado, 
del  cual  fué  vicepresidente  j  canci- 
ller, redactando  el  proyecto  de  aban- 
donar el  calendario  republicano  para 
restituir  el  gregoriano.  Ga  1808  fué 
elevado  á  la  dignidad  de  conde  del 
Imperio,  lo  cuiü  no  obstó  para  qae 
votara  la  caida  de  Napoleón,  siendo 
creado  en  1814,  por  Luis  XVIII,  par 


lAQÜ 

de  Francia ,  j  en  1817 ,  marqués. 
En  1842,  las  Cámaras  legislativas  vo- 
taron por  cuenta  del  Estado  la  reim- 
presión de  sus  obras.  Además  de  las 
que  jra  bemos  citado,  dejó :  Teoría  del 
Movimieato  y  de  la  fi<i*Ta  eliptica  de  ht 
plaaeíat  [1785)  j  Sntayo  filctájtee  de 
laeproiahilidadet  {IB\Í).  Ocurrida  la 
muerte  del  ilustre  sabio,  Foorier  pro- 
nunció su  elocño. 

Laplüi*.  Femenino.  Liebre  ma- 
rina. 

Lapo.  Masculino  hmiliar.  El  gol- 
pe ó  cintarazo  que  se  da  con  la  es- 
pada de  plano  6  con  algún  bastea  ó 
vara. 

Ijapon,  na.  Sustantivo  y  adjetivo. 
Natural  j  propio  de  la  Laponia,  re- 
gión del  Norte  de  Europa. 

BrtMOLoeÍA.  Lapoaia:  latín,  lappd- 
*et:  italiano,  Upoae;  francés,  úpon. 

Laponia.  Femenino.  GtognfU. 
(Véase  SuBCiA  j  Nosuboa.) 

ErnioLoaÍA.  Latin  LappñiXa,  terri- 
torio extenso,  situado  hacia  el  Norte 

Europa,  bañado  por  el  mar  Glacial: 
italiano,  Laponia;  francés,  Lapoaie. 

Laptibondo,  da.  Adjetivo.  Qus 
está  para  caerse. 

Etiuolooía.  Zapte. 

Lapsiffénis.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  se  cria  en  las  coles. 

ETi>ioi.oa[A .  Griego  bjWMf,  berza, 
jaenet,  engendrado:  hxi^rr^  Y*^':. 

XepsiToro,  ra.  Adjetivo.  Zeohgia. 
Que  ee  alimenta  de  coles. 

BriHOLOofA.  Latin  laptina,  berza, 
j  v!kare^  comer. 

Lapso,  sa.  Adjetivo  anticuado.  El 
que  ha  caido  en  alguu  delito  ó  error.  || 
Masculino.  El  curso  de  algún  espacio 
de  tiempo. 

EriuoLoofA.  Latin  laptt,  caido, 
participio  de  labor,  ISii,  caer;  simé- 
trico de  laptm,  lapsiU,  caida:  francés, 
laptm. 

Laptns  lia^iue.  Masculino.  Expre- 
sión paramento  latina,  que  quiere  de- 
cir: caida  de  lengua.  Nos  valemos  fre- 
cuentemente de  esta  locución  para 
significar  que  hemos  pronunciado  un 
vocablo  por  otro,  como  si  la  lengua  se 
nos  hubiera  ido. 

Laque.  Masculino.  Lacayo  que  cor- 
re delante,  vestido  regularmento  á  la 
ligera.  Algunos  le  llaman  Volante.  Es 
voz  francesa.  (Acadbuia,  Dicctonai ' 
de  i726.) 

Laquearlo.  Masculino.  Antig^da- 
det.  Atleta  que  peleaba  en  el  circo  de 
Roma,  armada  de  una  cuerda  con  un 
lazo  corredizo  para  coger  á  su  con- 
trario. 

BrilfOLOafA.  Latin  ISyntíríni,  gla- 
diador que  peleaba  con  un  cordel  de 
nudo  escurridizo;  forma  de  l&jneiu, 
nudo,  derivado  de  lax,  láett,  fraude, 
lazo.  (Sak  Isidoro.) 

taquearlo,  ría.  Adjetivo.  Que  tie- 
ne forma  de  artesonado. 

Etivolooía.  Latín  li^nüar,  arteso- 
nado, en  Prisciuno;  de  lácne,  trecho 
entre  viga  7  viga  en  el  lagunar;  lá- 
fnearía,  tocho  artesonado,  en  Virgilio 
j  Plinio;  ISjueSríiu,  A  que  hace  los 
techos  de  los  edificios,  ea  el  Código 
teodosiano. 


lAED 

Laquásls.  Femenino.  Mitología. 
Una  de  las  tres  parcas,  la  que  beae 
la  rueca  en  la  mano.  |  Género  de  rep- 
tilea  ofidianos  venenoaae  de  Ame- 
rica. 

Btiuología.  Latin  LÜeietie;  fran- 
cés, Lackétie. 

Lar.  Masculino  anticuado.  HooAa. 

BTUOLOof A.  Lartt:  eatalaa,  llar,  el 
paraje  en  donde  se  hoce  el  fiiego:  U 
pítalo  akont  eefi  '/  foek. 

Lara.  Casa  ilustre  de  Castilla,  cujo 
origen  se  remonta  al  conde  Feman- 
Gonzaleí,  que  murió  en  970  j  descen- 
día por  sa  padre  de  Ramiro  I,  r^  de 
Asturias  j  Galicia,  de  842  á  8»),  j 

Sor  su  madre,  de  los  antiguos  señorea 
e  LaaA.  Fernán  tenia  por  hermano 
á  Gonzalo  Bustos,  señor  de  Salas,  j 
padre  de  los  ñttt  vafaata  de  Laka. 
Según  una  tradición,  Hndaira,  octa- 
vo hijo  de  Gonzalo  Bustos,  ñié  el  he- 
redero del  nombre  de  Laka  j  lo  bas- 
mitió  á  sus  descendientes.  Sea  de  esto 
lo  qne  quiera,  en  1130  se  subdividió 
en  dos  la  casa  de  Laia;  la  primera, 
cujro  tronco  fué  Manrique  de  Laba, 
tomó  el  ti'tulo  de  vizcondes  de  Cardo- 
na; la  segunda,  de  qne  fué  tronco  Ña- 
fio Pérez  de  Lara,  conservó  el  titulo 
de  conde  de  Laka.  Esta  rama  Carnosa 
se  extinguió  en  la  segunda  mitad  del 
siglo  XVI.  Los  señores  de  tan  ilustt* 
casa  hicieron  un  papel  importante  en 
las  guerras  civiles,  que  desolaron  á 
Costilla  en  los  reinados  de  Alfonso  X, 
Femando  IV  y  Alfonso  XI,  á  cuyos 
principes  disputaron  muchas  veces  la 
corona,  y  estuvieron  casi  siempre  en 

Sierra  con  las  cosos  de  Castro  y  de 
aro,  que  sustontaban  las  misinas 
pretensiones.  La  crónica  de  Loe  Sitie 
tnfantet  de  Lara  es  un  precioso  doeu- 
mento  de  la  patria  literatura. 

Lara  (Jo5¿).  Célebre  escultor  del 
siglo  xviii,  que  vivió  en  Zamora,  don- 
de fué  maestro  de  Alejandro  Carnice- 
ro y  de  otros  artistas  distingaídoe,  y 
ejecutó  muchas  estatuas  y  retnblos 
para  aquella  ciudad  y  para  difereotes 
templos,  de  Costilla  la  Vieja. 

■Larales.  Femenino  plural.  Fiestas 

3ue  celebraban  los  anhguos  en  honor 
e  los  dioses  lares. 

ETiuoLoaÍA.  Latin  Urilia. 

Lararío.  Masculina.  Entre  los  gfen- 
tíles,  el  tugar  destinado  en  cada  casa 
para  adorar  los  lares  i5  dioses  domés- 
ticas. Era  una  especie  de  capilla  en  A 
interior  de  las  viviendas,  en  donde  los 
romanos  podían  tributar  á  sus  mayo- 
res los  honores  divinos. 

ETiuoi.oafA.  Laret:  latin  Urtrbm; 
francés,  laraire. 

Larda.  Femenino.  Sustancia  fosfó- 
rica que  se  inflama  en  la  superficie 
del  mar  por  el  choque. 

Etimología.  Lardo. 

Lardáceo,  cea.  Adjetivo.  Parecido 
ó  concerniente  al  lardo. 

Etimolosía.  Lardo:  francés,  Ur- 
daeé. 

Lardado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Lacbbado. 

Lardar.  Activo.  Labdkab. 

Lardayolo.  Masculino.  Especie  de 


bongo  peqoefio. 

Digitized  by 


L.o.ogle 


lABE 

Lardear.  ActiTo.  Untar  con  lardo 
6  grasa  lo  que  ee  está  asando. 

Stiuolooía.  Lardo:  provenzal,  2ar- 
dar;  portugu^;  kriUar;  francés,  ¡ar- 
dír;  italiano,  lardare. 

Lardera.  Femenibo.  Mbcsbbji. 

BTiMOLoaÍA..  Lsvdo. 

Lardero.  Adjetivo.  Véase  Juívbs 


ETnioLooÍA..  Lardo:  catalán,  Ihráer: 
áijout  LLÁBDEB. — c£pít«to  que  se  da 
al  Jueyes  que  antecede  al  Domingo  de 
Carnestolendas.  Pudo  llamarse  asi  por 
ser  este  dia  en  que  regularmente  abun- 
dan las  cocinas  de  todo  género  de 
Tiandaa,  jse  gastamos  tocino  /man- 
teca que  en  los  ordinarios. >  (Acade- 
mia, I)tccwnarú>  df  Í726J 

lÁrdiforme.  Adjetivo.  Teenieimo. 
Semejante  al  lardo,  como  (ejido  lab- 

MFORUB. 

BTmoLOOÍA.  Lardo  j  foma:  fran- 
cés, krdi/orme. 

Lardita.  Femenino.  Mineralogía. 
Biiicato  de  alúmina. 

EriHOLoaÍA.  Lardo,  por  semejanza 
de  aspecto:  francés,  larSite. 

Lardivoro,  ra.  Adjetivo.  Zeologia. 
Fa&¿61T03  labdítobos.  Parásitos  que 
comen  lardo. 

EriuoLoaÍA.  £ar^;el  latinvj^«, 
eomcr:  francés,  lardtvore. 

Lardo.  Masculino.  Lo  gordo  del  to- 
cino. \  La  grasa  6  unto  de  los  anima- 
les. 

EnuoLOofA.  QñegoXapitó-if  lari»ít), 
gordo;  latin  antiguo,  ISridum  (por  ik- 
n»im),  carne  de  puerco;  latin  clásico, 
Urdwn,  hoja  de  tocino,  lo  grueso  de 
él,  en  Ovidio:  italiano,  lardo;  francés, 
lord;  provanzal,  lar,  larl;  catalán, 
lUrt. 

Lardón.  Masculino  anticuado.  En- 
tre impresores,  la  adición  que  se  hacía 
al  margan  en  el  original  ¿pruebas.  I{ 
Entre  impresores,  el  pedacito  de  papel 
que  por  descuido  suele  quedar  en  la 
Rasqueta,  el  cual  al  tiempo  de  tirar 
él  puego  se  interpone  sobre  la  forma, 
j  es  causa  de  que  no  quede  seílalada 
alc'una  parte. 

ETiMOLOofA.  Francés  lardón,  dimi- 
nutivo de  hrd,  lardo;  catalán,  Ihráó. 

Lardosico,  ca,  lío,  lia,  to,  ta. 
Adjetivo  diminutivo  de  lardoso  y  lar- 
dosa. 

Lardoio,  sa.  Adjetivo.  Grasieuto, 
pringoso. 

Etimoloqía.  Lardo:  italiano,  lardó- 
lo; catalán,  llardét,  a. 

Lare.  Masculino.  Omitologia.  Nom- 
bre moderno  del  géneto  gaviota  d 
quincho,  familia  de  las  palmípedas, 
en  que  se  distingue  el  lare  eyamorrhin- 
eo,  qne  es  el  gran  quincho  (vumeíU), 
ceniciento  (cendr/e),  de  Buffon. 

ETiMOLOofA.  Francés,  lare. 

Laren tales.  Femenino  plural,  fftt- 
loria  anlMua.  Fiestas  de  Aíxa  Labkn- 
TiA,  nomiza  de  Rémulo  j  Remo;  6 
según  otra  tradición,  rica  cortesana, 
en  cuja  hoQor  el  re;  Ancus  estable- 
ció un  sacrificio  anual,  porque  había 
instituido  al  pueblo  romano  por  he- 
redero SUJO.  La  fiesta  estaba  asimis- 
mo consagrada  á  Júpiter;  caía  el  dia 
décimo  de   las    kalendas  de  Enero 


LABE 

(23  de  Diciembre),  y  consistía  en 
ciertas  libaciones  de  vino  y  de  le- 
che, o&ecidas  en  un  altar  situado  en 
Roma,  en  el  Velahro  tuperior. 

ETiuOLoafa.  Latín  larentiUa,  fiestas 
de  Acca  Larentia. 

Lares.  Masculino  plural.  Los  dio- 
ses que  fingieron  los  antiguos  ser  de 
laa  casas  u  hogares,  |  A^táfora.  La 
casa  propia. 

ETiuOLoafa.  Latin  hr,  liris,  j  IH- 
ret,  ISruh,  dios  del  hogar  doméstico, 
en  Cicerón;  genio  que  protege  v  con- 
serva ,  en  Virgilio ;  la  ciudad  y  la 
casa,  en  Horacio;  lo  interior  de  la 
casa,  en  Ovidio;  la  familia,  en  Mar- 
cial; la  patria,  en  Salustio;  refugio, 
en  Séneca; ^arnu,  ineerti  LABis;'tem- 
blando ,  sin  asilo  seguro  ;  francés, 
lare;  catalán,  llar,  hogar;  tlart,  lares. 
Esta  voz  etrusca,  avecindada  en  la  au' 
tigua  Roma,  llagó  á  ser  una  de  las 
grandes  palabras  de  la  latinidad. 

Lares  y  penates.  Mitología.  Dio- 
ses domésticos  de  los  antiguos  roma- 
nos, protectores  de  la  casa  y  de  la  fa- 
milia. Eran  las  divinidades  del  Olim- 
po, que  cada  cual  escogía  á  su  gusto, 
y  de  las  que  ponían  en  las  casas  pe- 
queñas estatuas  ó  imágenes  de  piedra, 
de  madera  (i  de  plata,  honrándolas^ 
venerándolas  los  ricos  en  un  oratono 
especial,  llamado  larario;  las  gentes 
de  más  humilde  condición,  en  un  ar- 
mario colocado  bajo  los  pórticos  del 
atrio,  6  bien  en  la  cocina;  j  los  más 
pobres,  en  el  hogar  doméstícc.  Se  po- 
nía junto  í  los  LARES  la  figura  de 
un  parro,  símbolo  de  la  vigilancia.  La 
devoción  á  estos  dioses  no  estaba  exen- 
ta de  interés,  sino  más  bien  en  rela- 
ción con  los  servicios  que  prestaban 
6  favores  que  concqdían:  por  esto,  si  el 
presunto  protegido  no  los  hallaba  pro- 
picios á  sus  súplicas,  injuriaba  í  sus 
tutelares,  los  cambiaba  oíos  ponía 
venta.  Los  larkb  se  trasmitian  de  ^ 
neracion  en  generación,  por  lo  que  se 
les  llamaba  también  diotet  ^temalet. 
Había  asimismo  lares  pibheot:  unos, 
urbanoi,  expuestos  en  nichos  ú  horna- 
cinas en  las  calles  de  las  ciudades; 
otros,  vialeí,  colocados  en  las  encruci- 
jadas de  las  grandes  vías,  y  conside- 
rados como  términos.  La  ciudad  de 
Roma  tenia  también  sus  lahbs,  cus- 
todiados en  un  pequeño  templo  cons- 
truido en  lo  más  tUto  de  la  tía  Sacra; 
ee  cree  que  eran  Júpiter  y  Juno,  6 
Castor  y  Pólux;  pero  no  habiendo 
acerca  de  este  punto  ninguna  certeza, 
el  nombre  de  los  labes  de  la  ciudad 
fué  un  misterio,  i  fin  de  que  los  ene- 
migos de  Roma  no  los  pudieran  evo- 
car. Kl  templo  era  sumamente  oscuro, 
para  que  nadie  pudiese  reconocer  á 
estas  divinidades.  Existía  además  otro 
templo  consagrado  á  los  labes  mari- 
nos, en  el  campo  de  Marto,  á  orillas 
del  Tíber.  El  culto  á  los  lares  era 
libre:  unos  los  adoraban  todos  los  días; 
otros,  solamento  en  las  kalendas,  los 
idus  j  las  nonas;  7  otros,  únicamento 
en  los  novilunios.  Se  les  ofrecían  liba- 
ciones de  vinos,  parto  de  las  primi- 
cias de  los  festines,  coronas  de  ñores, 
frutas,  incienso,  6  solamento  un  poco 


LAR»  335 

de  harina  j  sal.  Los  lases  públicos 
podían  ser  adorados  y  honrados  por  - 
todo  el  mundo  y  en  todo  tiempo;  pero 
tenían  fiestas  públicas  anuumento, 
llamadas  eompitaUt.  Los  penates  eran 
los  dioses  domésticos  de  los  griegos, ' 
T  su  nombre  significaba  gran  3Íoi. 
Cuando  Eneas,  fugitivo  de  Troya,  fué 
á  Italia,  llevd  sus  penates  j^  loa  depo-  ' 
sitó  en  Lavinium.  Los  itolianos  adop- 
toron  esto  nombre  de  penates  que, 
traducido  i  la  lengua  del  país,  se  con- 
virtió en  el  de  lares,  sacado  del  etrue- 
co  iars,  que  significa  sefior.  Los  roma- 
nos decían  indiferentemente  penates 
6  lases;  pero  mejor  pbnatbs  del  pue- 
blo romano,  cuando  se  trataba  de  los 
LABES  de  Boma. 

'  Larga.  Femenino,  Entre  zapateros 
se  llama  así  un  pedazo  de  suela  ó  de 
sopibrero  que  ponen  en  la  parto  pos- 
torior  de  la  horma  para  que  salga 
más  largo  el  zapato.  I  En  el  juego  de  . 
bíllar,eT  más  largo  délos  tacos,  f  Plu- 
ral, Dilaciones.  Se  usa  más  común-' 
mente  con  el  vecbo  i/or.  ]  Darlaroas. 
Frase  &miliar.  Valerse  de  cualquier 
medio  para  dilater  el  fin  ó  resolución 
de  un  negocio. 

Etiuolosía.  Largo. 

Largamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  extensión,  cumplidamente.  |  Me- 
táfora. Con  anchura,  sin  estrechez;  y 
así  se  dice:  Fulano  tiene  con  qué  pa- 
sarlo laroauknts.  i  Metáfora.  Fran- 
camente, con  liberted;  j  asi  se  dice: 
el  generoso  da  laboauente.  |  Adver- 
bio de  tiempo.  Por  mucho  6  largn 
tiempo. 

Etiuolooía.  Larga  y  el  sufijo  ad- 
verbial mMte :  estelan  ,  Uargament; 
provcnzal,  lárgame*;  francés,  la/rat- 
není;  iteliano,  largMunie;  latin,  ur- 
gííer. 

Largar,  Activo.  Solter,  dejar  libre. 
j¡  Aflojar,  ir  soltando  poco  ¿  poco.  En 
este  sentido  es  muj  usado  en  la  ma- 
rina. I  Marina,  Desplegar,  soltar  al- 
guna cosa;  como  la  oandera  6  las  ve- 
las. I  Recíproco.  Marina.  Hacerse  la 
nave  í  la  mar  ó  apsrterse  de  tierra  6 
de  otra  embarcación.  |  Familiar.  Irse 
ó  Busenterse  con  presteza  ó  disimulo 
una  persona. 

Etiuolooía.  Largo:  latin,  larglri; 
iteliano,  largare;  francés,  largner. 

Largaria.  Femenino  anticuado. 

LaROO  5  LOHOITUD. 

Etiuolosía.  Largo:  catelan,  lla/^i- 
ría. 

Largicion.  Femenino.  Donativo, 
repartimiento  ^e  dinero; 

Etimolooía.  Latín  largítiS,  ddn,  dá- 
diva. 

Largicional,  Masculino.  Antigüé-. 
dade^  Título  dado  en  el  bajo  impeno 
al  prefecto  del  tesoro  privado. 

BTlMOLOaÍA.  Latín  fargltiinSlit,  lo 
perteneciente  í  los  donativos  dados  al 
pueblo,  en  el  Código  teodosiano,  for- 
ma adjetiva  de  ¡argirí,  dar  liberal- 
mente,  de  largMt,  largo. 

Largo  (EscBíBONto).  Médico  ñtmo- 
so,  que  fiorebió  en  ol  reinado  de  Tibe- 
rio y  Claudio.  De  él  tenemos  un  libro 
I)e  ampoeiíione  neditoMeníorun  y  al- 
gunos fragmentos  del  tratado  -^.mt  ^  I  ^ 
üigitizfedby  VjOOQIC 


336 


lAHO 


plicihu.  El  eatilo  de  eatu  obru  ai 
Bum&mente  rudo  j  ionaa.  (DaUíausL 
T  Morante.) 

Etiuoloou..  LaÜD  Lareiu. 

hM-Tf^a,  ga..  Adjetivo.  Lo  que  tiene 
dimenaioa  contrapuesta  k  lo  ancbo.  (| 
1.0  que  tiene  mis  extensión  compara- 
do con  otro  objeto  m&s  corto.  ¡Metá- 
fora. Liberal, .  dadivoso.  I  Copioso, 
abundante,  excesivo.  J  Metáfora.  Di- 
latado, extenso,  continuado.  |  Metá- 
fora. Pronto,  expedito,  el  qae  hace 
en  abundancia  lo  que  significa  el  ver- 
bo 6  verbal  con  que  se  junta;  j  así  se 
dice:  este  oficial  es  laroo  en  trabajar. 
||Lo  que  excede  la  longitud  que  debe 
tener;  j  aaí  decimoe  que  est»  LARao 
el  vestido.  |  Marina.  Suelto;  j  así  se 
dice  está  lakoo  ese  cabo.  |  Marintf. 
Se  aplica  al  viento  6  brisa  que  sopla 
desde  la  direccian  perpendicular  al 
rumbo  que  lleva  la  nave  hasta  la 
popa,  7  es  mia  ó  menos  laroo  8eg;^n 
se  aproxima  6  aleja  más  á  sei  en 
popa.  Se  usa  también  como  sustanti- 
vo, V  en  este  sentido  se  dice  que  un 
navio  ba  navegado  á  un  laroo  en 
toda  eu  derrota.  |  Masculino.  Lonoi- 
Tun.  I  Mitiea.  Uno  de  los  cinco  mo- 
vimientos fundamentales  da  la  músi- 
ca que  equivale  á  despacio  6  lento: 
tamoien  se  da  este  nombre  á  la  com- 
posición; V  así  se  dice  que  tocan  un 
LARQO.  \  Adverbio  de  modo.  Sin  e&- 
casez,  con  abundancia.  \  y  tendido. 
Eipreaion  familiar.  Con  profusión.]) 

A  LA  CORTA  ó  X  LA    LARQA.  ExprBsioU 

familiar.  Tarde  ó  tbupbano.  \  A  la 
LAROA.  Modo  adverbial.  Según  el  la^ 
go  de  una  cosa;  j  así  se  dice:  haj  un 
■  palo  atravesado  L  la  laboa.  O  Dea- 
pnes  de  pasar  mucbo  tiempo.  |  Len- 
tamente, pocoá  poco.  [  Difusamente, 
cou  extensión.  I  A  laBOO  a»dar.  Ex- 
preston.  Con  el  tiempo,  andando  el 
tiempo;  j  aaí  se  dice:  í.  lakoo  andar: 
todo  se  destruye.  |  Modo  adverbial. 
Al  cabo,  pasado  mucho  tiempo.  |  A 
LO  LAROO.  Modo  adverbial.  Según  la 
longitud  de  alguna  cosa.  I  Modo  ad- 
verbial. A  lo  lejos,  á  mucha  distan- 
cia. |  Con  extensión,  difusamente. jj 
Dar  cinco  de  laroo.  Frase.  En  el 
juego  de  bolos  es  pasar  de  la  ra^a 
hasta  donde  puede  llegar  la  bola.|| 
DE  laroo.  Modo  adverbial.  Con  hábi- 
tos d  vestiduras  talares,  p  De  laroo! 
laboo.  Modo  adverbial.  De  punta  á 
punta  6  de  extremo  á  extremo.  [  Ir 
laroo.  Frase  familiar  con  que  se  de- 
nota que  alguna  cosa  tardara  en  veri- 
ficarse. |]  [Pasar  de  laroo.  Frase.  Pa- 
sar por  alguna  parte  sin  detenerse  6 
sin  poner  Atención  en  cosa  alguna  de- 
terminada. II  Laroo,  ó  laroo  de  aquí 
6  DE  ^HÍI  Expresión  can  que  soban- 
da á  una  á  más  personas  que  se  va- 
jan  pronto. 

ETiuoLOofA.  Latín  loryíu:  catalán, 
llareh,  ga;  provenzal,  lare,  larg;  fran- 
SBS,  lárgt,  ancho;  walon,  la%ge;  ita- 
liano, largo. 

Sentido  etiviolágico.~~'E\  latin  largfa 
parece  estar  en  relacion-con  el  grie- 

£>a5po(  (laiTot),   abundante.   (De 
ouKL  T  Morante.) 
SiNoNUiiA,  Largo,  dÍf\ao.  Largo  re- 


CM  «obre  It  doraeion;  tUftio,  lobreel 
modo. 

Ea  largo  el  sermón  que  dura  mu- 
cho; es  difuto  cuando  el  predicador 
trata  con  demasiada  prolijidad  la  ma- 
teria, el  punto  6  puntos  de  que  ae 
compone. 

El  opuesto  de  ¡^^  es  corto;  el  de 
diftuo  es  lacónico  (Huerta.) 

Largomira.  Masculino.  Anteojo  de 
larga  vista.— «Lo  mismo  que  anteojo 
da  larga  viata.»  (Acadbuia,  tDúei'oM- 
riodelne.) 

Larjgon,  na.  Adjetivo  aumentati- 
vo de  Urgo. 

EriuoLoafA.  Lttrgo:  catalán,  la/rgía, 
iargatta. 

Largor.  Masculino.  Lonoitud. 

ETUOLoaÍA.  Lo'go:  franeea,    hr~ 

Largoeado,  da.  Adjetivo.  Listado 
6  adornado  con  listas. . 

BtiholooEa.  Largo,  aludiendo  á 
que  las  listas  atraviesan  lo  largo  de 
fa  tela. 

Largnero.  Masculino.  Cada  uno 
de  loa  palos  6  barrotea  que  ponen  á 
lo  largo  da  alguna  obra  de  carpinte- 
ría, ^a  aea  unidos  con  loa  demás  de 
la  pieza,  ó  ja  separadoa;  como  los 
LARQuaaos  de  las  ventanas,  etc.  \  Ca- 
bezal TRAVBSBHo,  por  almohada,  etc. 

Largnez.  Femenino  anticuado. 
Largo,  longitud,  extenaion  de  algu- 
na cosa. 

Laivaesa.  Femenino.  Largo  d  lon- 
gitud ue  alguna  cosa.  |  Liberali- 

ErniOLOSÍA.  Largo:  latín,  latgXltu; 
italiano,  Urgketn,  forma  sustantiva 
abstracta  de  Urgjúggiare  j  de  largire; 
francés,  largtue;  provenzal,  Urg%eta, 
largMeta;  catalán,  ilarguetá,  ¡argiuta; 
moderno,  largilat,  llargttta, 

Largnico,  ca,  lio,  lia,  tOrta.Ad- 
jetivo  diminutivo  de  largo  j  larga. 

EtuiolooIa.  Larga:  catalán,  llar- 
giul,  a. 

Largoifloo,  flaa.  Adjetivo.  Que 
fluve  abundantemente. 

LargoUocno,  cna.  Adjetivo.  Muj 
locuaz. 

LargDÍracho,  cha.  Adjetivo  fa- 
miliar. Se  aplica  i  las  personas  j  co- 
sas que  son  desproporcionadamente 
largas  respecto  del  ancho  6  grueso  de 
las  mismas, 

BtiuoloqÍa.  £aryo,r  de  enlace  y  el 
sufijo  despectivo  «Ao:  largtu~riKAo: 
catalán,  ltargar%t,  da. 

Larguisímamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  largamente. 

BTiuoLoaÍA.  LarguUima  y  el  sufijo 
adverbial  watte:  latin,  largittlini. 

Larguisimo,  ma.  Adjetivo  aupeí^ 
lativo  de  largo. 

BTiuOLoafA.  Largo:  latin,  largiuV 
mm;  catalán,  llarguíttim,  a. 

Largaito,  ta.  Adjetivo  diminutivo 
de  largo. 

Larsara.  Femenino.  Longitud  6 
largo  ae  alguna  cosa. 

Lárice,  Masculino.  Bolánica.  Ár- 
bol. Pino  alerce. 

BriuOLoaÍA.  Griego  Xápif  (Idrix): 
latiu,  lárice,  ablativo  de  litrüe,  ícii; 
italiano,  loria;  francés,  loria. 


LAEI 

Larídaa. Femenino.  Qidmiet.^ 
tanda  hallada  en  el  lárice. 

Etiuoloqía,  Líriet:  francés,  ¡m- 
eifu. 

Laricino,  na.  Adjetivo.  Botina. 
1(0  que  pertenece  al  lárice. 

Btiiiolo0(a.  Lárice:  italiano,  hi- 
eͻo. 

Larideo,  dea.  Adjetivo.  Onufiíli. 
gia.  Parecido  al  laro. 

Larige.  Adjetivo.  Se  aplica  i  an- 
ta especia  de  uva  de  color  majrojii. 

Larigino,  na.  Adjetivo.  BotÍMa. 
De  la  naturaleza  del  lárix. 

Larín.  Masculino.  Moneda  de  pU- 
ta  usada  ex  las  poaesioaea  portlIglI^ 
saa  de  las  Indiaa. 

Laringe.  Femenino.  .áuúMUt.&- 
pecie  de  conducto  ternillceo  ea  fonu 
de  caja,  situado  debajo  de  la  parte  pac- 
terior  de  la  lengua.  Es  el  órgano  de  It 
voz  j  sirve  para  dar  paso  ai  aire  qns 
respiramos,  por  medio  de  una  abertu- 
ra en  au  parte  auperior  correfmn- 
diente  á  las  faucea,  j  de  otra  en  liin- 
ferior,  por  la  cual  se  comunica  con  It 
tráquea. 

EtiuolooCa.  Griego  XipuYÍ  ^í¿y/i,i; 
latín  loryna;  francés,  lorgns;  itaháocí, 
loringe. 

Setena.  La  larinob,  6  nodo  delí 


da  vulgarmeDt«  la  nuez  de  ¿dtn. 
(pARso,/r,í5.) 

Laríngeo,  gea.  Adjetívo.  ámIi- 
ml«.  Concerniente  á  la  laringe.  |  Te- 
so LABÍNOEO.  Instrumento  iavenlado 
Sara  insuflar  el  aire  en  el  pulmón 
e  las  personas  asfixiadas. 

ETiMOLOaÍA.  Laringe:  francés,  lt< 
Wiiff/,  loríngie*. 

Laringitis.  Femenino.  Jítüau. 
Inflamación  de  la  laringe. 

Etiuoloq(a.  Griego  lo^f^i  It^o* 
ge,  j  el  sufijo  técnico  Uit,  ioflimt- 
cion;  francés,  UryHgite;  italiauD  tés- 
nico,  loringiti. 

Laringoffrafia.  Femenino.  De>- 
cripcioD  de  la  laringe. 

ÉTuioLOofA.  Griego  larifgs,  ^xm- 
gp.ygrapitin,  describir;  nneái,  ji- 
ryngographie. 

Laringográflco,  ca.  Adjetívo.  Cod- 
cerniente  ata lañngografia. 

Laríng<6grafo,  fa.  Masculino  ;  fe- 
menino. El  que  aabe  la  laringoeñfí*- 

Laringologia.  Femenino.  Tratado 
sobre  la  laringe. 

EnuoLoofA.  Griego  Iwjfgt,  Unn- 
ge.-j  Ugot,  tratado:  francés,  í»)'^ 
hgie. 

Laríngológico,  ca.  Adjetivo. Con- 
cerniente i  la  laringología. 

Laringorragia.  Femepino.  Mt»- 
eÜM.  Hemorragia  de  la  laringe. 

Etiuoloqía.  Griego  iwy/«J'^' 
raíz  de  erriogne,  aoristo  primoto  m 
rA^Mumt,  brotar  eruptívamente. 

Laringorrágico,  ca.  AdjstiiC' 
Concerniente  á  la  laringorrag»- 

Laringoscopia.  Femejiino-  ^r*' 
nina.  Examen  del  interior  dBlaluí"- 
ge  con  ajuda  del  laringáscopo-    . 

Etimolooía  LaringátcejM:  fru"*' 
larvKgotcopie. 

LaríngOBCopó.  Masculino.  ImW- 

Dgtzedby  Google 


lABR 

manto  qtie  sírre  p&ra  ezamiiiar  el  in- 
terior de  la  Itiríng|B. 

'RtatoLoaíí.GTiagolaryffíBjtiópéo, 
yo  examino:  francés,  laryngotcope. 

Laringóstomo,  ma.  Adjetivo.  Sn- 
íomoloaia.  C&liñcacioa  de  las  insectos 
que  tienen  la  boca  fonnada  por  una 
trompa  contráctil,  coostituiaa  por  el 
esófago. 

BrmoLoaÍA.  Griego  larygxj  ttéma, 
boca;  francés,  laryn^otttmu. 

Larin^tomia.  Femenino.  Cir*- 
at».  Incisión  de  lalaríne^e. 

ETiuoLoaÍA.  Gñogohrygs  j  tomi, 
sección:  francés,  ¡aryn^olomie. 

Larinóide.  Adjetivo.  Didáctica. 
Semejante  al  lardo. 

Etimología.  Griago  larvuít,  graso; 
francés,  larinoliü. 

Larisa.  Femenino.  Cftografia  anti- 
giM.  Ciudad  de  Tesalia,  patria  de 
Aqufles. 

ETiMpLOQÍi..  Latín  LStUm.  (Tito 
Livio.) 

Lánx.  Masculino.  Líbice. 

Lameses.  Masculino  plural.  Qeo- 

Í  rafia  a*tig*a.  Pueblos  que  habitan 
is  riberas  del  Lamo.  (Plihio.) 
Btiiioloqía..  Zamo: latín,  ¡arnema. 
Lamo.  Masculino.  Río  de  España. 
(Plinio.) 

EtuioloqU.  Latín  Zamvm. 
Laro.  Masculino.  Gaviota. 
Btiuolooía.  Latín  de  san  Jeróni- 
mo ISnu,  el  laro,  pijaro  negro  de  tier^ 
ra  y  agua;  francés.  Jare;  francés  zoo- 
lógico, lare  cyanorrhynquí;  del  griego 
>áp>]i;  (lares.) — «Ave  de  tíerra  y  agua. 
Es  de  color  negro,  algo  más  peque- 
ña que  la  paloma,  muy  tragona  y  ra- 
paz. Vocea  mucho  cuando  está  de  par- 
to, y  no  pone  huevos,  sino  pollos  ves- 
tidos de  pluma.  Tiene  muy  poca  car- 
ne y  es  muy  contraría  al  cuervo 
marino.  Euélgase  y  deleitase  con  la 
tempestad  del  mar,"  y  para  sacar  la 
caf  ne  de  los  caracoles  marinos  se  sube 
con  ellos  muy  alta,  y  los  deja  caer  en 
tierra  donde  se  hacen  pedazos.»  (Aca- 
DBUiA,  Diccionario  de  Í7Í6.) 

Larona.  Femenino.  Geografía.  Río 
de  Toscana.  (Catón.) 
BTiMOLoafA.  Latin  Liros. 
Larraga  (Apolinar).  Pintor  espa- 
Sol,  natural  de  Valencia,  que  nació 
en  1728.  Aprendió  su  arte  estudiando 
las  obras  de  Pedro  deOrrente,  &  quien 
imitó  en  la  pintura  de  gónaro  y  en  la 
de  animales,  dejando  muchas  obras 
en  los  conventos  de  Valencia. 

Larraga  (Josbfa  María).  Pintora 
española,  hija  del  anterior,  y  que  vi- 
vía por  los  años  do  1758.  Fué  discí- 
pula  de  BU  padre  y  se  distinguió  es 
pecialmente  en  la  miniatura.  Fundó 
a  sus  expensas  y  dirigió  durante  mu- 
chos afios  una  academia  de  que  salie- 
ron notables  discípulos,  y  dejó  en  Va- 
lencia algunos  cuadros,  entre  los  que 
se  citan  nn  relicario  dé  la  Virge»  y 
nn  tanto  Tomát  di-  Villanutva. 

Larramendi  (Manubl).  Ilustre 
filólogo  y  jesuíta  español,  que  nació  á 
fines  del  siglo  xvii  y  murió  en  1750.' 
Fuá  profesor  de  teología  en  la  i 
versidad  de  Salamanca,  confesar  de  la 
reina  Mariana  de  Neuburg,  viuda  de 


lARV 

Carlos  II,  y  el  primero  que  dio  &  eo- 

nocer  gramaticalmente  la  lengua  vas- 
congada. Las  abras  que,  acerca  de 
este  importante  estudio,  escribió,  son: 
Anligiedad  y  mivertalidad  del  vatcnen- 
ee  en  España;  El  Imposible  vencido,  arte 
de  la  UngíM  vascongada,  y  Diccionario 
trilÍMite  del  castellano,  vascuence  if  la- 
tín. Fué  una  de  las  grandes  inteligen- 
cias del  si^Io  XVIII. 

Lairaflaga  (Dibqo).  Ingeniero  de 

minas  español,  que  nació  á  mediados 

'  1  siglo  xviii  y  murió  en  1815.  Ad- 

lirió   sus   vastos  conocimientos  en 

jonia  y  Hungría,  siendo  en  España 

LO  de  los  hombres  más  distinguidas 

su  ramo,  i  cuya  ciencia  se  deben 

el  método  y  buen  orden  de  las  labores 

en  las  minas  de  Almadén 

1.  Larra.  Femenino.  Mitología. 
Nombre  que  enfre  los  paganos  se  da- 
ba á  las  almas  de  los  malos  y  á  las  de 
los  que  morían  de  muerte  violenta,  ó 
que  no  recibían  los  honores  de  la  se- 
pultura. 

Etiuolooía.  Latín  larva,  hntas- 
BS,  visiones,  demonios,  como  vemos 
en  Tertuliano,  por  cuva  razón  algu- 
nos autores  refieren  la  voz  del  ar- 
tículo i  lara,  ISrUada,  la  diosa  de 
muertos:  italiano,  larva;  francés, 
larvt. 

Sentido  etimológico.— 1.  El  latín  Ur- 
mt  se  empleaba  también  en  el  sentido 
de  ruin,  infame,  diablo,  como  en  el 
ejemplo  siguiente:  ¿etíam  loqitírt,  lar- 
va? «¿Aun  osas  hablar,  malvado?» 
(Plauto.) 

2.  El  mismo  Planto  le  da  el  sig- 
nificado de  espíritu  malignq,  como 
cuando  dice:  larvarum  punía,  «Heno 
de  los  demonios;»  esto  es,  poseído. 

2.  Larva.  FemMiino.JÍiíoffioíoyíii. 
Nombre  que  se  da  á  los  insectos  cuan- 
do acaban  de  salir  del  huevo,  y  no 
han  adquirido  todavía  todos  sus  miem- 
bros. En  este  estado  son  blandas,  lar- 
gos V  estrechos,  en  algo  semejantes  i 
una  lombriz,  de  la  que  se  diferencian 
en  estar  compuestos  de  varios  como 
anillos.  Unas  espuelea  tienen  pies,  y 
otras,  no,  y  todas  carecen  de  sexo.  || 
Zoología.  Se  aplica  también  &  los  rep- 
tíles  batracianoB  en  el  estado  casi  em- 
brionario. I  Mbdia-labva.  Larva  de 
los  ortópteros  que  no  tiene  la  aparien- 
cia yermiforme,  como  la  de  los  otros 
insectos.  ||  Máscara  ó  disfraz. 

ETluOLOaÍA.  Latin  larva,  máscara, 

Sorque  el  insecto,  en  su  primer  perío- 
0  de  formación,  aparece  como  en- 
mascarado bajo  la  forma  de  gusano: 
francés,  larve;  catalán,  larva. 

Jieseña. — La  oruga  es  la  larva  de 
la  mariposa. 

3.  Larra.  Femenino.  Literatura 
latina.  La  máscara  del  teatro.  (Hora- 
cio.) I  Figurilla  que  se  mueve  con  al- 
guna máquina  oculta;  autómata.  (PB- 
tronio.) 

ETiiáOLOOÍA.  Latín  larva. 

Larvado,  da.  Fibbrb  lartada. 

Larval.  Adjetivo.  Lo  que  pertene- 
ce á  la  larva. 

Larvario.  Masculino.  Nombre  dado 
á'  pequeños  cuerpos  oilíndricos,  poro- 
sos, agujereados  en  su  centro,  que  se 


LASO 


83r 


hallan  en  lat  capas  de  algunas  coa- 
chas. 
EriMOLoaÍÁ.  Zarva:   francés,   lar- 

Larvas.  Masculino  plural.  Mitolo- 
gia.  Deidades  domésticas  que  aterrv 
ban  con  fantásticas  visiones. 

Btiholcoía.  Darva  i. 

liftTvícolo.  Adjetivo.  Zoología.  Que 
vive  dentro  del  cuerpo  de  las  ür- 
vas, 

EriuoLoofA.  Latín  larva  j  eolíre, 
vivir;  francés,  larvicole;  y  asi  se  dice: 
parásito  lakvÍcolo. 

Larviforme.  Adjetivo.  Htsíoriana- 
Iwal.  Que  tiene  forma  de  larva. 

Larvíparo.  Adjetívo.  Zoología.  Na- 
cido de  una  larva. 

Etiuoloqía.  Larva  j  par^e,  dar  á 
luz:  francés,  lartipare. 

La  Sala  (Manuel).  Poeta  é  histo- 
riador español,  que  nació  en  Valencia 
en  1729  ó  1738,  y  murió :  según  unos, 
en  Bolonia,  en  1798,  y  según  otros, 
en  Valencia,  en  1802.  Entró  en  la  Ór- 
den  de  los  jesuítas  y  enseñó  en  Valen- 
cia las  lenguas  antiguas,  la  retórica, 
la  poesía  y  la  historia.  Expulsado  de 
España  con  todos  los  de  su  orden, 
pasó  á  Italia  y  fijó  su  residencia  en 
Bolonia,  donde  vivió  cultivando  las 
letras,  en  relacioi»  con  los  hombres 
más  instruidos  de  Italia,  y  fué  admi- 
tído  en  las  academias  de  los  Fuertes, 
de  los  Áreades,  de  los  A  horigenes  y  de 
los  Inexerulables.  Sus  principales  obras 
son :  Ensayo  sobre  la  historia  general 
antigua  y  moderna;  Noticia  sobre  los 
poetas  castellanos;  y  las  tragedias  Jos¿ 
descubierto  por  sus  Ásmanos;  Sancho 
A  barca;  El  Sacrijíeio  de  Jefti;  Orine-  " 
sinda  y  Luisa  Mtrahda. 

LasamÍAüto. Masculino  anticuado. 
Lasitud. 

Lasafia,  Femenino.  Fruta  de  sar- 
tén, OREJA  DB  ABAD. 

BriuoLOofA.  Italiano  tatagua. 

Lasar.  Neutro  anticuado.   Padb- 

OBB. 

BTUfOLoaÍA.  Lato :  latin  Uusare, 
cansar,  fetígar;  italiano,  latíate;  fran- 
cés, lasser;  provenzal,  latar. 

Lasarse.  Recíproco  anticuada.  Fa- 
tigarse, cansarse. 

Btiholooía.  Lasar. 

Lasca.  Femenino  anticuado.  Lan- 
cha, chapa  ú  hoja  de  piedra. 

Lascada.  Fumenino.  Lascadura. 

Las  cadenas  de  san  Pedro.  Fes- 
tividad de  san  Pedro  Ad  vincula. 

ETiyoLOQÍA.  Bajo  latin, /m/um 
Sancti  Petri;  catalán,  Ugamt  de  Sant 
Pere. 

Idscadora.  Femenino.  Acción  y 
efecto  de  lascar, 

Lascar.  Activo.  Marina.  Aflojar  ó 
arriar  muy  poco  á  poco  algún  cabo. 

Etiholooía.  Latin  laxSre,  aflojar:     . 
catalán,  lascar. 

Las  Casas  (BARTOLOuá  db).  Céle- 
bre prelado  y  dominico  español,  que 
nació  en  Sevilla  en  1474  y  murió  en 
Madrid  en  1566.  Siguió,  a  la  edad  de 
19  años,  á  su  padre,  que  acompañó  á 
Cristóbal  Colon  en  su  segundo  viaje 
á  América,  volviendo  después  á  Es- 
paña, donde  entró  en  la  ^"íV^ttpr^n  Ip 


338 


use 


Santo  Domingo.  Ds  vuelta  i  laEepa- 
flola,  SD  15wt,  para  tnbajar  sn  la 
conversión  de  los  indígenas,  fuéorde* 
nado  7  cantti  misa  en  Cuba.  Idirando 
como  uaa  iniusticia  la  reducción  de 
loa  indios  á  la  esclavitud,  renunció  á 
la  porción  de  indígenas,  qne  le  había 
tocado  en  suerte  al  hacer  el  reparto 
entre  loa  conquistadores,  declarandi 
qué  lloraría  toda  su  vida  la  falta  di 
ejercer  un  solo  momento  esta  domina- 
ción impía  sobre  sus  hermanos.  Des- 
da entonces  fué  el  protector  declara- 
do de  los  indios  j  tuvo  en  mis  de  una 
ocasión  la  fortuna  de  detener  loa  ex- 
cesos de  BUS  compatriotas.  A  fin  de 
poner  término  á  las  fechurías,  í  i^ue 
liaba  lugar  el  r^arímúnto-  de  los  in- 
dios, regresó  á  España,  donde  logró 
determinar  al  cardenal  Cisneros  í 
enviar  á  la  Española  una  comisión 
compuesta  de  tres  frailea  Jerónimos, 

Eara  la  oportuna  pesquisa  sobre  los 
echos  j  abusos  denunciados.  La  pe- 
reza con  que  esta  comisión  procedió, 
no  satisfizo  en  modo  alguno  el  celo  de 
Las  Casas,  que  volvió  de  nuevo  i 
Kspaña  á  solicitar  la  adopción  de  las 
mis  enérgicas  medidas  para  la  pro- 
tección de  ios  indígenas.  El  Gobierno 
adoptó,  por  fin,  las  ideas  que  había 
concebido  pura  ptevenir  el  extermi- 
nio completo  de  esta  raza,  condena- 
da i  los  más  rudos  trabajos.  Pero  la 
imposibilidad  de  lograr  progreso  al- 
guno en  las  colonias,  si  los  españoles 
ae  veían  privados  de  forzar  a  los  in- 
dígenas al  trabajo,  era  un  dbice  in- 
superable para  la  ejecución  del  plan 
de  Las  Casas.  A  fin  de  vencer  este 
obstáculo,  propuso  comprar  en  los  es- 
tablecimientos portugueses  de  la  cos- 
ta de  África  un  número  suficiente  de 
negros  j  trasportarlos  á  América, 
donde  se  emplearían,  como  esclavos, 
en  el  trabajo  de  explotación  de  las 
minas  r  en  el  cultivo  del  suelo.  El 
venerable  padro  Gregoire  ha  tratado 
de  rebatir  este  hecho  en  una  memo- 
ria titulada:  Apología  de  Lab  Casas. 
En  ella  pretende  que  los  españoles 
compraban  esclavos  negros  á  Portu- 
gal, mucho  tiempo  antes  del  descu- 
brimiento del  Nuevo  Mundo,  j  que 
los  llevaron  consigo  desde  el  princi- 

Eio  de  BU  establecimiento  en  Santo 
lomingo.  Pero  una  memoria  de  Las 
Gasas,  dirigida  al  virrey  de  las  Indias 
é  inserta  en  la  colección  manuscrita 
de  Muñoz,  prueba  que,  el  primero, 
obtuvo  una  urden  real  autorizando  el 
trasporte  de  negros  í  América,  cujo 
trasporte  no  había  tenido  lugar  hasta 
allí,  sino  como  comercio  de  ccrntra- 
bando.  Viendo  que,  á  pesar  de  todos 
sus  esfuerzos,  los  indios  continuaban 
siendo  tratados  con  la  mis  cruel  bar- 
barie, j  desesperando  de  ver  dulcifi- 
cada su  suerte  en  los  establecimien- 
tos formados  por  los  españoles.  Las 
Casas  eolicitó  del  Gobierno  la  conce- 
sión del  territorio  que  se  extiende  á 
lo  largo  de  la  costa,  desde  el  golfo  de 
Pairia,  hasta  la  frontera  accidental  de 
esta  provincia,  hov  conocida  bajo  el 
nombre  de  Santa  Marta.  Propuso  for- 
mar allí  una  colonia  compuesta  de 


LASC 

cultivadores,  artesanos  j  eclesíittí- 
cos,  esperando  civiliiar  an  el  espacio 
de  dos  años  10.000  indios,  é  ins- 
truirlos en  las  artas  útiles  para  poder 
sacar  de  su  arte  j  de  su  industria 
15.000  ducados  de  renta  para  la  coro- 
na de  Castilla.  El  Gobierno  español 
aprobó  este  plan;  aunque  restringien' 
do  el  territorio  concecTido  i  Lab  Ca- 
sas á  300  millas  &  lo  largo  de  la  co^- 
ta  de  Cumana,  con  cuj'o  motivo  se 
hizo  á  la  vela  para  América  en  1820. 
Sin  embargo,  su  empresa  fracasó,  y 
la  pena  que  esto  le  produjo,  le  obligó 
á  refugiarse  en  un  convento  de  domi- 
nicos de  Santo  Domingo,  dondese  con- 
sagró ¿  la  obra  de  las  misiones  jr  dio 
comienzo  i,  su  Bittoria  general  de  lat 
Indiai.  En  1539,  Las  Casas  hizo  un 
nuevo  viaje  á  España,  encargado  de 
una  misión  de  su  orden  ;  también 
con  objeto  de  obtener  de  nueva  ajuda 
y  apoyo  para  los  desgraciados  indios, 
obteniendo  de  Cirios  V  la  promesa  de 
que  en  adelante  los  habitantes  de 
América  serían  tratados  como  subdi- 
tos y  no  como  esclavos.  En  1544  qc 
embarcó  por  quinta  vez  con  rumbo  i 
América,  donde,  habiéndose  negado  á 
dar  la  comunión  á  los  españolee  que, 
después  de  la  publicación  de  las  nue- 
vas leyes,  seguían  teniendo  roducidos 
á  la  esclavitud  i,  bus  colonos  indi 
ñas,  se  atrajo,  no  sólo  el  odio  de 
propietarios,  sino  también  el  de  la 
Iglesia.  Abandonado  de  todos,  volvió 
tres  años  después  ¿  un  convento  de 
su  orden  en  España,  reapareciendo  en 
la  liza  para  defender  los  derechos  de 
la  humanidad  contra  el  cronista  Juan 
Ginés  Scpúlveda.  Desde  aquella  épo- 
ca empleó  sus  últimos  días  en  termi- 
nar su  Sutoria  general  de  íu  Indiat, 
así  como  otras  obras,  entre  las  cuales 
debemos  citar:  Srevltimarelaeionde  I» 
dtitrnteion  de  U$  Indiat  (Sevilla,  1852). 

Las  Gaaas  (Cbistóhal  db).  Lexi- 
cógrafo y  traductor  español,  natural 
de  Sevilla,  y  que  murió  en  1576.  Bs 
autor  de  una  obra  titulada:  VocabnU- 
rio  de  lat  dotletlgnati  italiana  y  etpaüota. 

Lrb  CasAs  (Gonzalo  de).  Abonó- 
me español,  que  vivía  en  Méjico  en  el 
siglo  XVI.  Compuso  varias  obras,  de 
las  cuales  la  mas  conocida  es  una  que 
se  titula:  Tratado  tobrt  la  cria  de  g%- 
tanot  de  teda  en  Nnna-Qranada. 

Las  Casas  (José  María  Manubl 
Augusto  Dibudonní,  «onde  de).  Per- 
sonaje célebre  por  haber  acompañado 
voluntariamente  k  Napoleón  durante 
su  cautividad  en  Santa  Elena.  Origi- 
nario, &  lo  que  se  cree,  de  una  fami- 
lia española,  nació  en  1766  en  el  cas- 
tillo de  Las  Casas,  cerca  de  Revel 
(Alto  Oarona)  y  murió  en  1842.  In- 

fresÓ  primero  en  la  escuela  militar; 
espues,  en  la  de  marina,  y  ya  era 
capitán  de  navio  i  los  23  añus,  cuan- 
do emigró,  hizo  eu  el  ejército  de  Con- 
de la  campaña  de  1792,  tomó  parte 
en  la  expeaicion  de  Quiberon  y  entró 
en  Francia  después  del  18  Brumarío. 
ntónces  fué  cuando  compuso  el  A  tUu 
kittórico,  cronológico  y  geográfico,  pu- 
blicado bajo  el  seudónimo  de  Le  Sage, 
en  1804,  y  que  es  una  colección  de 


LAflC 

cuadros  de  historia,  propios  para  n- 
t«nerse  en  la  memoria,  qne  obtura- 
ron un  midosoymerecido  éxito. Kdd- 
brado,  en  1810,  chambelán  de  N'iipo- 
leon,  fué  encargado  de  diversas  nj- 
siones,  permaneció  en  Inglaiem, 
mientras  el  emperador  estaba  en  h 
isla  de  Elba,  y  fué  escogido,  aceptu- 
do  una  oferta  suya,  por  Napoleón, 
cuando  éste  fué  cautivo  á  Santa  Bletii. 
En  el  mes  de  Noviembre  de  1816,  ee 
le  separó  del  ilustro  prisionero  j  ee  le 
tuvo  trece  meses  cautivo  en  el  Csbo. 
Cuando  volvió  í,  Francia,  NapolMo 
había  dejado  de  existir.  Entonces  pu- 
blicó el  iíemoriai  de  SanU  Ele»a  (Pi- 
ría,  1823),  obra  que  ha  sido  impnn 
después  multitud  de  veces  y  que  n 
en  gran  parte  un  diario  de  lu  con- 
versaciones de  Napoleón  en  todas  lu 
épocas  de  su  historia.  En  1830,  La 
CTasas  fué  enviado  á  la  Cámara  delu 
diputados  por  el  distrito  de  Stiot- 
Denis  (Sena)  y  tomó  asiento  en  1« 
escaños  de  la  oposición. 

Las  Casas  (Manubl  Potra  Dibudok- 
NÉ,  conde  de).  Hijo  del  anterior,  qne 
nació  en  Vieux-Ch&tel  (Finiaterre), 
en  1800  y  murió  en  1864.  Fué  en  Sin- 
ta  Elena  secretario  de  Napoleón,  j  i 
su  vuelta  á  Europa,  maltrata  de  obn 
y  de  palabra  i  Hudson-Lowe,  qa*  se 
negó  a  batirse  con  él.  Diputado  en 
1830,  acompañó  en  1840  al  principe 
de  Joinville,  encargado  de  condacir  i 
Francia  los  restos  del  emperador,  cutd 
viaje  describió  en  una  obra  publioat 
en  1841.  Bn  1852  fué  nombrado  sa- 
nador. 

LascÍT«ment«.  Adverbio  de  modo. 
Con  lascivia. 

BtiuoloqIa.  Lasciva  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán,  latcitieumMt; 
francés,  latdvement;  italiano,  íucm- 
nente;  latín,  latAvi. 

Lascivia.  Femenino.  Propensión* 
los  deleites  carnal ea.  ||  Aúticaido. 
Apetito  inmoderado  de  alguna  cúi. 

EtiuoloqU.  Latdña:  latín,  Jv^ 
tia;  italiano',  latcitia;  francés,  UtMt- 
té,  (del  latin  latArAtnt);  catalán,  iu 
«VM. — «En  su  riguroso  sentido  eig- 
nifica  el  exceso  en  cualquiera  cosa  de- 
leitosa ó  lozana.  Es  voz  puramenle 
latina.  ¿tucioM.»  (Acadkmu, /'úcú- 
nario  de  f  726.>— «Por  antonomiai>, 
vale  incontinencia  y  propensión  i  lu 
cosas  venéreas.*  (Idbw.) 

SiHONiifiA.  Latdma,  impiidiaat, 
untnaUdad.  Un  exceso  en  el  deseo  ó 
en  el  goce  de  los  placeres  senauíta 
del  amor,  es  la  idea  común  de  ealv 
tres  palabras. 

La  impudicicia  es  un  vicio  conti*; 
rio  á  la  castidad,  á  la  moderación,  i 
la  reserva  que  prescriben  las  leyes  J« 
la  honestidad  en  los  placeres  wnsn»- 
loB  del  amor.  No  contenta  coa  los  que 
la  ofrece  la  naturaleza,  busca  eoow 
dor  otros  nuevos  y  extraordinarios- 
Esta  es  un  desarreglo  general  de  la 
imaginación,  un  deseo  que  estáron^- 
cienuo  contínuamente,  que  se  mnl»' 
plica  de  muchos  modos  diferentes  J 
no  puede  nunca  hallarse  utisfeclo. 
No  se  dice  más  que  de  los  hombree  j 
de  la  mujeres;/  porque  entre  ios  tai- 
gitizedbyVjOOQfe 


LASE 

males,  el  Hombre  es  U  única  especie 
que  ^uede  traspasar  los  límites  que  la 
naturaleza  ha  señalado  pora  la  unión 
sensual  de  los  sexos. 

La  lascivia  ea  una  fuerte  inclina- 
ción i  los  placeres  sensuales  del  amor, 
causada  por  la  vivacidad  del  tempera- 
mento, j  que  se  maniñesta  por  los 
movimientos  exteriores.  Bsta  se  dice 
de  los  hombree  j  de  los  animales, 
porque  la  motiva  una  misma  causa  en 
unos  7  en  otros. 

La  tnuualidad  es  una  inclinación 
violenta  j  casi  irresistible  de  un  sexo 
hacia  el  otro,  causada  por  la  irrita- 
ción j  el  eretismo  frecuente  de  las 
partes  de  la  ^neracion. 

La  impmdicida  está  en  la  ima^na- 
cion;  la  lauivia,  en  la  fermentación  de 
todas  las  partes  del  cuerpo;  ta  temtia- 
lidad,  en  la  impulsión  violentade  los 
(írMnos  sensuales,  [Lopbz  Pblborin.} 

Lascivo,  va.  Adjetivo.  Lo  que  per- 
tenece á  la  lascivia  6  sensualidad,  j 
la  persona  que  tiene  este  vicio.  |  Fron- 
doso, lozano. 

ETiuoLOof*.  1.  El  latín  UttUna  re 

Sesenta  ísdCcw,  de  hsnu,  laxo.  (Di 
louBL  T  Morante.) 

2.  La  anterior  etimolo^a  no  «. 
aceptable,  atendida  la  siguiente  deri- 
vación: aanscríto  Ut,  jugar,  bromear; 
BÍmétrico  de  lash  (^T  O^))  ^^ 
■aear,  gozar,  coger;  latín,  Uuátiut, 
juffueton,  alegre,  atrevido,  liceneiúsoi 
italiano,  latcivo;  francés,  latcif;  cata- 
lán, Uiáu,  m;  Uueiviáí,  a;  del  latin 
¿udetMW,  en  san  Isidoro. — «Lo  que 
excede  en  Ib  deleitoso  6  lozano.  Díce- 
se  especialmente  d^  los  vegetales;  co- 
mo la  vid,  la  hiedra,  etc.»  (Aoadeuu, 
Dieamnrio  de  ilSS.) 

LascÍToso,  sa.  Adjetivo  anticua- 
do. Lascivo. 

Lascon.U  asculino.  Marina.  Acción 
de  lascar. 

Lasconazo.  Uasculino.  Marina. 
Arriaduragrandej  repentína  que  por 
descuido  hace  pl  ijue  lasca. 

EtuioloqÍa..  Zatcon. 

Lasdrado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Mezquino,  infeliz. 

Lasedad.  Femenino  anticuado.  La- 
situd. ■ 

Las«r.  Masculino.  Nombre  que  da 
Plinio  al  benjuí. 

EtimolooU.  Latín  HUtr.  (Plimio.) 

Laaerado,  da.  Adjetivo.  Que  con- 
tiene benjuí. 

BTTUOLoofA.  Later. 

Laserpioiado,  da.  Adjetivo.  Que 
contiene  l  aserpício . 

Laaerpicio.  Masculino.  Botáuñea. 
Hierba  medicinal  de  raíz  grande, 
crasa,  llena  de  zumo  oloroso ,  que 
echa  un  tallo  asurcado,  nudoso  y  fun- 
goso; las  hojas  dispuestas  en  alas  j 
armadas  por  el  envés  de  pelos  ispe- 
ros;  las  flores  de  figura  de  rosa  en  pa- 
rasoles, y  las  semiDas  unidas  de  dos 
en  dos  cada  ana,  con  cuatro  alas. 

Etiuoloqía.  iMer^lXwn,  planta  de 
Siria,  Armenia  j  Lidia,  de  la  que  se 
saca  el  licor  llamado  «Mr,  oía  j  ¿m- 
>•*,  que  es  madicinaf  (Punió):  cata- 
iva  ¡autrpiei. 


LASO 

Lasia.  Femenino.  Baíiniea.  Género 
de  musgos  muy  velludos. 

EtiuolosÍa.  Griego  Xáíioc  (látiot), 
velludo;  latín,  láser;  francés,  láser. 

Jteieña. — La  lasia  corresponde  á  la 
familia  de  las  tmbeti/eras. 

Lasianto,  ta.  Adjetívo.  Sotiaica. 
Que  tiene  flores  velludas. 

Etiuolooía.  Griego  íiffúu,  velludo, 
j  ótitÁos,  flor:  Xdaio;  avflot. 

Lasiocarpo,  pa.  Adjetivo.  BoUai' 
ea.  Que  tiene  el  fruto  pelusiento. 

BriHOLoaÍA.  Griego  lá$ios,  velludo. 
y  karpSs,  fruto:  Xi«to<  luipicj;. 

LasiocéEalo,  la.  Adjetivo.  Bolámi- 
ea.  Que  tiene  las  flores  dispuestas  en 
capítulos  velludos. 

Ktiiioloo(a.  Griego  Aímt,  velludo, 
j  iephale,  Xiaio;  xt^oX/. 

Lasiógloto,  ta.  AAieti-vo. Bold*iea. 
Que  produce  leg^umbres  lanosas. 

BTiuoLoaÍA.  Griego  ¡ásics,  velludo, 
j  g Istia,  lengua,  por  semejanza  de 
forma:  iáiioí  y^""""- 

Laaiopigo,  ga.  Adjetivo.  ^M/oyf*. 
Que  tiene  nalgas  velludas. 
,    ETiuoLOofA.  Griego  ¿ÚMf,  velludo, 
j  pyge,  nalga:  Xáois;  ^^úp). 

Lanóptero,  ra.  Adietívo.  Ornito- 
logía. Que  tiene  alas  vellosas. 

BriuoLOofA.  Griego  latios,  velludo, 
jpteró»,  ala. 

Laúospermo,  ma.  Adjetivo.  Bo- 
íánica.  Cuyo  frutó  es  velloso. 

ETiuOLoofA.  Griego  ¡dsüu,  velludo, 
y  spérma,  simiente:  Aívio^  mépiJia. 

La  BÍOBta  triado,  da.  Adjetivo.  Bo- 
tánica. Que  tiene  las  flores  dispuestas 
en  espigas  velludas. 

Etiiíolooía.  Griego  Utiot,  velludo, 
y  stáehyt,  espiga:  Xoáio;  rtícj¡\í^. 

Lasipédo,  da.  Adjetivo.  Soologia. 
De  patas  velludas. 

EtimolosÍa.  Griego  lásioi,  velludo, 
'  latín  pts,  pudú,  pié;  vocablo  ki- 


lAST 


339 


V  el  li 
trido. 


Lasitud.  Femenino.  Desfalleci- 
miento, cansancio,  falta  de  vigor  y 
de  fuerzas. 

ETiHOLoaÍA.  Lato:  latin,  latütido; 
italiano,  lassitíidin^;  francés,  iaisitnde; 
catalán  antiguo,  lasseta,  latsilvt. 

Lasiiiro,  ra.  Adjetivo.  Zooloffia. 
De  cola  velluda. 

ETiuoLoafA.  Griego  latios,  velluda, 
y  oirá,  cola:  Xávioc  oupa. 

Laso  de  la  Vega(GABRiaL  Lobo.) 
Poeta  y  literato  español,  que  uacid  en 
Madrid  en  1559.  Fué  uno  de  loa  in- 
genios que  brillaron  en  la  corte  de 
Felipe  11  y  Felipe  III,  de  quienes  re- 
cibió grandes  mercedes  por  sus  obras. 
De  éstas,  se  citan  como  mis  notables: 
Jomadas  de  ¡os  áttq%4S  de  Pastrana  y 
fftmtría;  Compendio  de  Sspaña;  Con- 
des de  FUndei  ¡/  reyes  de  ÉspaHa;  Va- 
rones intignei  de  utras;  Origen  de  los 
reyes  de  Sspaia  y  de  Jensalenj  Trata- 
do de  todos  los  tenores  de  Castilla  y  Cor- 
tés valeroso,  poema. 

Laso,  Ka.  Adjetivo.  Cansado,  des- 
&lleoido,  falto  de  fuerzas.  |  Lo  que 
está  flojo  y  macilento. 

BriuoLoaÍA.  Latin. btMt,  síncojm 
de  lassitnt,  cansado,  flojo,  desfalleci- 
do; italiano,  tatto;  francés,  la*,  latse; 
provenzal,  las;  catalán  antiguo,  lat, 


lossa;  lassi4t,  a;  latset,  a,  un  poco  fa- 
tigado. 

Lastar.  Activo.  Suplir  lo  que  otro 
debe  pagar,  con  el  derecho  de  reinte- 
grarse, g  Metáfora.  Padecer  por  la 
culpa  de  otro. 

Btiholooía.  Lasto. 

Lástima.  Femenino,  £1  afecto  de 
compasión  ^ue  excitan  los  males  de 
otro.  I  El  objeto  que  excita  la  compa- 
sión. I  Quejido,  lamento,  expresión 
lastimera.  |  Cualquiera  cosa  que  cau- 
se disgusto  aunque  sea  ligero;  así 
decimos:  Ibh  lIstima  que  no  hayamos 
venido  mas  temprano!  y  Dak,  hacbb, 
PONBB  LÁSTiifA.  Frase.  Causar  lAsti- 
UA  6  compasión,  mover  á  ella.  I  Llo- 
rar LÍSTIUAS,  UISBRIA,  POBRBZA.   Ctc. 

Exagerarlas.  |  Quibn  mo  qdibba  veb 
LÁSTiuAS  NO  VAYA  X  LA  QUERRÁ.  Re- 
frán que  reprende  í  los  que  se  quejan 
después  de  naber  buscado  el  daSo  vo- 
luntariamente. 

Etiuolooía.  Lastinttr:  catalán, 
llÁstima. 

Sinonimia.  ÁrtÍe%¡o  primero.~-Lls- 
TiuA,  COMPASIÓN.  La  loslima  se  aplica 
con  mis  propiedad  á  la  sensación  que 
nos  causa  el  mal  que  se  ofrece  á  nues- 
tros sentidos,  j\&eompatio*,  al  efecto 
que  causa  en  el  ánimo  la  reflexión  del' 
mal, -porque  aquélla  no  explica  por  sí 
sola  más  que  la  sen^ion  de  la  pena 
6  el  disgusto  que  causa  el  mal  ajeno; 

Sero  la  compaston  afiade  á  esta  idea  la 
e  una  cierta  inclinación  del  ánimo 
hacia  la  persona  desgraciada,  cuyo 
mal  se  desearía  evitar. 

No  nos  mueve  á  compatio*  la  suerte 
de  un  asesino  condenado  i  muerto, 
pero  nos  da  Utiima  el  verle  padecer    ' 
en  el  suplicio. 

Nos  da  Idslima  el  ver  morir  á  un 
irracional;  nos  da  compasión  el  triste 
estado  de  una  pobre  viuda,  (Huerta.) 

Artículo  legnndo. — LXstiiia,  coupa- 
siON.  Lástima  es  un  sentimiento  me- 
nos vehemente  y  más  pasajero  que 
compasión.  La  primera  emana  4^  '^ 
impresión  que  nos  causan  los  males 
ajenos;  la  segunda,  de  una  disposi- 
ción constante,  de  un  afecto  natural, 
de  una  cualidad  sensible  y  benévola 
del  ánimo.  Así  es  que  de  la  palabra 
láitima  no  se  deriva  un  .adjetivo  apli- 
cable al  que  la  siente,  sino  al  objeto 
que  la  provoca,  y  lo  contrario  sucede 
con  la  palabra  compatio»,  de  que  se 
deriva  compativo.  Son  lattimeros  á  las- 
timosos los  infortunios,  las  enfermeda- 
des, el  hambre  y  la  persecución.  Son 
compasivas  las  personas  en  quienes  ea*. 
tos  males  producen  lástima.  (Moha.) 

Lastimado,  da.  Participio  pasivo 
de  lastimar. 

BTmoLOofA.  Catalán  llastimat ,  da, 

Lastimamiento.  Masculino  anti- 
cuado. La  acción  y  efecto  de  lasti- 
mar. . 

Lastimar.  Activo^  Herir  6  hacer 
dafio.  Se  usa  también  como  recíproco. 
II  Mover  á  lástima  ó  comunión.  || 
Coupadbcbr.  \  Agraviar,  ofender  en 
la  estimación.  ii  honra.  \  Recíproco. 
Dolerse  del  mal  de  otro.  Q  Quejarse, 
dar  muestras  de  dolor  y  sentimiento. 

ExiuoLoafA.  Bajo  latín  ficticio  jiBK-.  .-^  l  ^ 
i:jiiizeü  ny  \^-iOOy  IL 


340 


TATA 


íinSre,  frecnentAtivo  del  latió  Usdíre, 
dañar;  catalán,  llatíimar. 

Lastimeramente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  lastimero. 

EtiiíolooÍ*,  Ztutimera  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Lastimero,  ra.  Adjetivo.  Aplícase 
i  las  quejas,  g^emidos,  ligrimas  j 
otras  demostnic iones  de  dolor  que 
mueven  á  lÁstiuá  j  compasión. 

Lastimosamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  lastimoso. 

ETiuoLoaÍA.  Lattimót*  j  el  sufijo 
adverbial  «mU:  catalán,  llattimou- 
Ment. 

Lastimosísimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  lastimoso. 

Lastimoso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
mueve  i  compasión  j  lastima. 

Ktiwolooía.  Záíttmú:  catalán,  Hat- 
ti»^,  a: 

Lasto.  Uasculino.  El  recibo  6  car- 
ta de  pa^  que  se  da  al  que  lasta  6 
paga  por  otro,  para  que  pueda  co- 
brarse de  él. 

Lastra.  Femenino.  Lancha  ó  pie- 
dra chata  j  extendida. 

BriuOLoaÍA.  Loilrar. 

Lastrador.    Masculino.    Dbslis- 

TKADOR. 

Lastrar.  Activo.  Marina.  Poner  el 
lastre  á  la  embarcación.  \  Metáfora. 
Afirmar  alguna  casa  cargándola  de 
peso.  Se  usa  también  como  recíproco. 

BTiuoLoaÍA..  Lattri:  catalán,  M^dr. 
El  verbo  catalán  no  viene  de  Uatre 
(ilattre),  sino  del  antiguo  Utt,  a,  lis- 
to, a.  Zetlar  signifíca  aprontar,  dejar 
listo,  aviado. 

Lastre.  Masculino.  Piedra  tosca, 
ancha  j  de  poco  grueso  que  está  en 
la  superficie  de  la  cantera,  la  cual 
Qo  es  í  propósito  para  labrarse,  j  sólo 
sirve  para  las  obras  de  mampostería.|| 
La  piedra,  arena  ú  otra  cosa  de  peso 
que  se  pone  en  el  fondo  de' la  embar- 
cación, á  fin  de  que  ésta  entre  en  el 
agua  hasta  donde  convenga.  |  Metá- 
fora. Juicio,  peso,  madurez;  y  así  se 
dice:  no  tiene  lastre  aquella  cabeía. 

Etiuoloqía.  1.  Latin  Utpit,  piedra. 
(Mémaob,  Covarbubias.) 

2.  Italiano  btttra,  caverna.  (Ou- 
T.T.) 

3.  Estas  eümologtas  no  merecen 
atención  alguna,  según  resulta  de  la 
siguiente 

i)mváetM.— Alemán ,  Zasí',  peso; 
catalán,  llaitte;  portugués,  luto,  hu- 
iro; italiano,  útto;  francés,  Utt,  Uit, 
lattt,  término  de  comercio  marítimo, 
usado  particularmente  en  Holanda,  el 
cual  significa  dos  toneladas  de  mar,  á 
■ea  2.000  kilogramos. 

Iiastrear.  Activo  anticuado.  Las- 
trar, 

Lastro.  Masculino  anticuado.  Tra- 
bajo, pena. 

Lastrón.  Masculino  aumentativo 
de  lastre,  ñor  piedra  tosca  j  ancha. 

Lasun.  Masculino.  Pez.  Locha. 

Lata.  Femenino.  Cada  uno  de  los 
palos  largos  j  sin  pulir  conforme  se 
cortan  de  los  árboles,  que  sirven  para 
formar  techumbres,  cubiertas  de  las 
embarcaciones  y  otras  cosas.  |  Hoja 
DB  LATA.  Suele  darae  este  nombre  al 


LATE 

bote  hecho  de  hoja  de  lata,  con  su 
contenido  6  sin  é\;  j  asi  se  dice:  una 
LATA  de  tabaco,  de  salmón,  de  pi- 
mientos. 

BTiuoLoaÍA.  Provenzal  lalA:  fran- 
cas del  siglo  XII,  Uttt;  moderno,  Utle; 
italiano,  lAtta,  del  alemán  Lattt;  in- 

?;IéB,  Utk,  en  relación  con  el  céltico 
laík,  varilla. 

Latamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  extensión,  larga,  difusamente.  | 
Por  extensión,  en  sentido  lato. 

Btiuoloqía.  Lata  j  el  sufijo  adver- 
bial.Hmifo:  latin,  lati. 

Lataneo.  Adverbio  de  modo  anti- 
cuado. A  SUBCO. 

Latanero.  Masculino.  Boldniea. 
Especie  de  palmera  de  Madagascar  j 
de  las  islas  de  Borbon  j  de  Francia. 
Las  hojas  tienen  la  figura  de  un  aba- 
nico j  se  elevan  mucho. 

Etiuolooía.  Genero  ¡atonía:  fran- 
cés, laíanür. 

La  taño.  Masculino.  Nuevo  metal 
hallado  en  el  óxido  de  cerio. 

Latas.  Femenino  plural.  Marina. 
Las  vigas  de  las  cubiertas  superiores. 
[  VocaéíUrio  mariUuió  deSnilla.) 

Latastro.  Masculino.  Argnittetn- 
ra.  Plinto. 

Lataz.  Masculina.  Cuadrúpedo  in- 
dígena de  América  j  Asia.  Es  de  unos 
tres  pies  de  largo,  de  color  pardo  os- 
curo, con  las  piernas  muy  cortas  ^ 
tos  dedos  unidos  con  una  membrana: 
tiene  toda  la  cara  7  orejas  cubiertas 
de  cerdas  largas  ;  erizadas;  nada  con 
más  agilidad  que  anda,  j  vive  siem- 
pre junto  al  agua. 

Latebritwla.  Sustantivo  j  adjeti- 
vo. El  que  vive  oculto  6  retirado. 

Btiuolooía.  Latín  ISttbra,  escon- 
drijo, j  colere,  habitar. 

Latebrósia.  Femenino.  Oculta- 
ción. 

ETuiOLOafa.  LaUhroto. 
.    Latebroso,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
se  oculta  7  esconde,  y  no  se  deja  co- 

BtivolooÍa.  Latin  litebrotut;  de 
Uítbra,  escondrijo,  forma  de  litert, 
estar  oculto. 

Latente.  Adietivo.  Lo  que  está 
oculto  T  escondido.  Q  Calob  latbntb. 
Tecniettwto.  El  calor  que  no  causa  va- 
riación alguna  en  el  termómetro.  [J 
Enfbrubdad  latente.  Medicina.  En- 
fermedad cujo  diagnóstico  no  puede 
formularse  con  seguridad,  á  causa  de 
que  no  presenta  síntomas  distintos 
V  caracterizados.  \  Vicios  latbntbs. 
Veterinaria.  Ciertas  enfermedades  de 
loa  caballos,  suaceptíbles  de  estar 
ocultas  durante  mucho  tiempo,  tales 
como  si  huérfago  6  asma,  el  muermo 
y  el  borborigmo. 

Etiuoloq! A.  Griego  XaSEn,  lavOiivctv 
(lathein,  lantiánein):  la.tin,  ¡¿tere,  estar 
oculto;  ¡aíeía,  enttt,  latente;  italiano, 
latente;  francés,  ¡alent. 

Lateral.  Adjetivo.  Lo  que  perte- 
nece ó  está  al  lado  de  otra  cosa.  ||  J^o- 
rente.  Lo  que  no  viene  por  línea  recta; 
como  sucesión  lateral,  línea  lats- 
HAL.  \  Pabtb  LATBRiL.  Botánica.  Par- 
te que  está  situada  sobre  el  costado 
de  otra,  como  la  antera  latbbíl,  A» 


LATE 

cotÍleJonazítK»>>^LB3.  \  Insicto  latí- 
bal.  Sntewu>¡ogla.  Insecto  cuyo  corse- 
lete se  diferencia  de  las  otras  parte* 
del  cuerpo  por  un  color  particular.  J 
Método  latbral.  Cimgla  aMtifta. 
Cistotomía  perineal  practicada  en  loi 
costados  de  la  línea  media. 

ETiifOtooiA.  Catalán  ¡attral:  fas- 
ces, ¡atA^l;  italiano,  lateral*;  del  la- 
tin ¡atíriOt;  de  ¡iter,  ¡Stifrit,  costada. 

Lateralmente.  Adverbio  de  modo. 
De  lado. 

BTiMOLOofA.  Lateral  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  francés,  ¡atéra&wuai; 
italiano,  ¡ateraimente. 

Lateramineo,  naa.  Adietivo.  Qua 
parece  estar  hecho  de  ladnllo. 

EtiuolooÍa.  Latin  líter,  talírii,  el 
ladrillo,  y  wiínireai,  hacer  comba. 

Lateranense.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente al  templo  de  San  Juan  de 
Letran;  como  concilio  latkraxbmsb, 
padres  LATBaAHEnsES. 

BtiholooIa.  Bajo  latin  ULíírtnínsit, 
¡áiírannt,  laterano:  catalán,  íabn- 
nente. 

Laterano,  na.  Adjetivo  anticnado. 
Lateranense. 

EtiuolooÍa.  Laterano». 

Lateranoa.  Masculino  ploral.  Fa- 
milia muy  noble  de  la  antigua  Roma, 
la  cual  tuvo  su  casa  en  el  monte  Ce- 
lio. (Jutbnal.) 

Etuioloqía.  Latin  ¡Siíram;  de  0-^ 
ter,  ía/frtf,  ladrillo, porque  de  ladnllo* 
era  la  casa  de  dicha  fomilia  en  el  mis- 
mo paraje  que  hor  ocupa  San  Juan 
de  Letran,  de  donde  viene  í  este  tem- 
plo BU  nombre. 

Lateraría.  Femenino.  Arte  de  fa- 
bricar ladrillo. 

.  BrniOLOofA.  Zateraria:  Latin,  IXü- 
rarta,  el  sitio  en  donde  ae  fabriciD 
los  ladrillos. 

Laterario,  ría.  Adjetivo.  Parecido 
al  ladrillo,  ó  hecho  con  él. 

ETiuoLoaÍA.  Lateranot:  latin,  Ibí- 
ririítw,  lo  perteneciente  al  ladrillo  y 
el  que  lo  fabrica. 

Latercnlano.  Masculino.  Antifie- 
dadei.  Oficial  encargado  de  llevar  y 
conservar  el  latérculo. 

Etiuoloqía.  Latérenlo:  latin,  ¡aíer- 
eüUntet,  los  que  guardaban  los  libros 
de  asiento  y  registros  de  los  empleos. 

Lat¿Tcmo.  Masculino.  Antifieáa- 
det.  Registro  donde  se  apuntalwn  Ui 
dignidades  civiles  y  militares  del  im- 
perio de  Constantinopla. 

&TiuoLOaÍA.  Latin  ¡itereilnm;  de- 
rivado de  liler,  latírit,  ladrillo,  cuva 
forma  tenía  el  registro  mencionado. 
Propiamente  hablando,  UterdUmn  ea 
forma  simétrica  de  ¡¿lereibu,  ladri- 
llólo, diminutivo  de  UUer,  ladrilla. 

Latorifloro,  ra.  Adjetivo.  Bate»- 
ea.  De  flores  laterales. 

EtiuolooÍa.  Lateral  yjhr. 

LaterífoUado,  da.  Adjetivo.  B*ií- 
nica.  Epíteto  de  las  plantas  cuyas  ho- 
jas están  situadas  lateralmente. 

EriuoLoofA.  Lateral  y  e\  latin  _/3- 
¡iaíns;  de  füiinm,  hoja. 

Lateri{|rado,  da.  Adjetivo.  Zó»!e- 
gla.  Que  tiene  la  propiedad  de  andar 
de  lado. 

BriuoLoafa.I 
_.'i:jitized  by  ^ 


oi'C^°§8^-° 


lATI 

tado,  jyr¿E/t,  caminar;  francéa,  lale- 
rigraát. 

LaterineTTado,  da.  Adjetivo.  Bo- 
ÍÁtica..  Epíteto  de  las  hojas  cuyas  Aer- 
Taduraa  partan  del  centro  i  la  punta. 

BTiMOLOofA.  Latín  latín,  lat?m,coa- 
tado,  j  nenio:  francés,  ¡atérinervé. 

Laterino,  na.  Adjetivo.  Que  par~ 
ticipa  de  la  naturaleza  del  ladiillo. 

KriuOLOaÍA.  LaCeraHos. 

Laterita.  Femenino.  GeologUi.  Ho- 
ca  jaspeada,  semejante  al  ladrillo, 
compuesta  de  una  roca  trapena  j  de 
dxido  de  hierro. 

Etiuolooíx.  Latió  liter,  ladrillo: 
francés,  ¡atírite. 

Latasco.  Adjetivo.  Suloría  natu- 
ral. Que  tiende  a  dilatarse. 

Etuiolooía.  Zato. 

Ziatex.  Masculino.  Botánica.  Jug;o 
propio  de  muchos  vec^atales,  el  cual 
circula  en  un  orden  at  yísob  parti- 
culares, denominados  vatot  htiHfe- 
tos. 

Etiiiolooía..  Latín  IStea,  licor;  fran- 
cés, lalex. 

Latibalo.  Masculino.  Mediana  aa- 
tíana.  Nombre  con  que  se  designaba 
el  foco  de  humor  febril  que  producía 
los  accesos. 

KriuOLOGÍA.  Latín  UltÜílnm,  lugar 
oculto,  escondrijo,  forma  simétrica  de 
l&tire,  estar  en  paraje  seguro;  italia- 
no, laUbnlo. 

Lática.  Femenino.  Medicina.  Epí' 
t«to  de  una  fiebre  remitente  j  cotidia- 
na, cuyos  accesos  son  largos  y  poco 
manifiestos. 

£Tiuoj.oaf A.  Griego  XaOt ív  (latiñn), 
estar  oculto. 

Laticaode.  Adjetivo.  Zoología.  De 
cola  larga. 

Btiwolooía.  Latín  l&tni,  lato,  j 
tanda,  cola. 

Laticifero.'ra.  Adjetivo.  Botánica. 
Yasos  laticíferos.  Urden  de  vasos, 
de  tubos  simples  d  ramificados,  que 
Gontíenen  el  látex. 

ETiMOLoaÍA.  Latín  ^tex,  licor,  j 
ftrre,  llevar:  francés,  latieifire. 

LaticlsTia.  Femenino.  Especie  de 
túnica  que  usaban  Joa  romanos,  como 
signo  de  dignidad. 

BtiuolooÍa.  Latín  láíiclat/ia;  cata- 
lán, laticlávia;  francés,  laticlave. 

Beteña  kittÓrica. — l.La  latíclavia 
era  ropa  de  senador,  guarnecida  de 
una  tira  sobrepuesta  con  ciertos  nu- 
dos ó  botones  de  púrpura. 

2.  La  tira  sobrepuesta  es  lo  que  se 
llamaba  hla,  ancha,  extensa,  j  el 
botón  7  nudo  de  púrpura  es  lo  que  se 
llamaba  eZaoM,  clavo.  Por  consiguien- 
te, elivnt  significaba  entre  los  antí- 

SOB  romanos  el  botón  de  púrpura  6 
oro  (^ue  llevaban  en  una  banda  los 
senadores  y  personajes  en  señal  de  su 
dignidad. 

3.  Esto  explica  el  hecho  de  que  elS- 
CH  signifique  en  Plinio  el  empleo  y 
la  dignidad  de  senador. 

4.  Entre  la  ropa  de  los  senadores  y 
caballeros  había  una  marcada  diferen- 
cia: ¡atm  cltmu  era  el  traje  de  los  se- 
nadores: latni  avfnttnti  el  de  los  ca- 
balleros. 

Laticorne.  Adjetivo.  Zooiogia.  Que 


LA.TI 


lATI 


341 


tiene  anchos  los 


6  las  an- 


EtiuolooÍa.  Lato  j  cverno. 

LaticoBtado,  da.  Adjetivo.  Con- 
qniliologia.  Epíteto  de  una  concha, 
cuja  superficie  se  extiende  en  anchos 
costados. 

Etiuoloqía.  Latín  l&tta,  lato,  j 
eotta,  costilla:  francés,  latieotté. 

Latidentado,  da.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. De  dientes  grandes. 

BT1U0I.OOÍA.  Lato  y  dentado. 

Latido.  Masculino.  El  movimiento 
alternativo  de  contracción  y  dilata- 
ción del  corazón  y  las  arterias'.  Dase 
también  este  nombre  al  golpe  produ- 
cido por  aquel  movimiento  eu  el  mis- 
mo corazón  y  á  los  que  se  sienten  en 
las  arterias  de  las  partes  del  cuerpo 
muy  inflamadas.  P  £1  ladrido  inter- 
rumpido que  form%  el  perro  de  caza, 
cuando  la  ve  6  la  signe.  También 
suele  llamarse  así  el  quejido  triste 
que  forma  este  animal,  cuando  siente 
algún  dolor.  |  Metáfora.  La  palpita- 
ción figurada  de  grandes  afectos,  de 
grandes  estímulos,  de  grandes  pasio- 
nes, como  cuando  se  dice:  «bl  latido 
de  la  conciencia;»  es  decir,  el  remor- 
dimiento; «la  primera  idea  es  el  pri- 
mer LATIDO  del  alma;»  «la  esperanza, 
que  resucita  el  porvenir,  parece  ser 
un  LATIDO  de  lo  futuro;»  «el  llanto  es 
el  primer  latido  de  la  vida.» 

Etimoloqía.  Latir. 

Latiente.  Participio  activo  de  la- 
tir. Lo  que  late'. 

Latiuor.  LatÍfloro. 

Latifloro,  rá.  Adjetivo.  Botánica. 
De  flores  anchas. 

Etimolooía.  Latín  l&tv*,  lato,  y 
Jloi,  Jíoris,  Sor. 

Latirolíado,  da.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. De  hojas  anchas. 

EtiuolooÍa.  Latín  lalut,  lato,  j/S- 
Uatia,  dejdlíitm,  hoja. 

LatifoUú,  lia.  Adjetivo.   Latifo- 

LIADO. 

Latigadera.  Femenino.  Provincial 
Andalucía.  La  soga  á  correa  con  que 
se  sujeta  el  yugo  contra  el  pértigo  de 
la  carreta. 

EtiuolooÍa.  Látigo. 

Latigazo.  Masculino.  El  golpí 
que  Be  da  con  látigo,  espada  de  pla- 
no 6  cosa  semejante.  ||  El  chasquidí 
del  látigo.  I  Metáfora.  El  daño  im- 
pensado que  se  hace  áotro,  é  la  re- 
prensión áspera  y  no  esperada;  y  asi 
se  dice:  no  le  ha  venido  mal  latioazo. 

Látigo.  Masculino.  El  azote  de 
cuero  6  cuerda  con  que  se  castíga  j 
aviva  á  los  caballos  y  otras  bestías.  |¡ 
El  cordel  que  sirve  para  afianzar  al 

Seso  lo  que  se  quiere  pesar.  Q  La  cuer- 
a  con  que  se  asegura  y  aprieta  la 
cincha.  |  Anticuado.  Pluma  que  se 
ponía  para  adorno  sobre  el  ala  del 
sombrero  y  lo  rodeaba  casi  todo. 

Etimología.  Latir:  catalán,  látigo. 

Latiguear.  Neutro.  Dar  chasqui- 
dos con  el  látígo. 

Latiguera.  Femenino.  LXtioo, 
por  cuerda  con  que  se  asegura  y  aprie- 
ta la  cincha. 

Latiguero.  Masculino.  El  que  ha- 
ce látigos  6  los  vende. 


Latiguillo,  to.  Masculino  diminu- 
tivo de  látigo. 

Latilabro,  bra.  Adjetivo,  Zoolo- 
gía. Do  labio  muy  ancho. 

EtiuolooÍa.  Latín  IStni,  lato,  y  la- 
brum,  labio:  francés,  laiilabre. 
■    Latimano,  na.  Adjetivo.  Zoología. 
De  manos  anchas. 

EtiuolooÍa.  Lato  y  mano. 

Latín.  Masculino.  La  lengua  lati- 
na. I  Palabra  6  cláusula  latina  que  se 
intercala  en  algún  escrito  6  discurso 
en  romance.  |  Coobb  k  uno  en  ual 
latín.  Frase  familiar.  Coger  á  algu- 
no en  alguna  hita,  culpa  ó  delito. 

EtiuolooÍa.  Latino:  catalán,  liatí; 
francés,  latin;  italiano,  latino. 

Reteña  hiilórica. — 1.  Latín  Mf^W. 
Kl  latin  anterior  al  l»tin  clásico. 

2.  Latín  ciático  6  alto  latín.  La 
lengua  hablada  y  escrita  por  los  au- 
tores de  la  edad  de  oro,  que  compren- 
de, en  tesis  general,  desde  el  poeta 
E)nio  hasta  la  época  de  Augusto. 

4.  Bajo  latín;  el  latin  hablado  y 
escrito  después  de  la  caida  del  impe- 
rio de  Occidente,  que  se  divide  en 
anterior  y  posterior  6  bárbaro. 

5.  Ba]o  latín  anterior;  el  bajo  la- 
tín hablado  y  escrito  desde  la  época 
de  Augusto  hasta  la  época  de  san  Je- 
rónimo, de  san  Agustín,  de  Orosio  y 
de  Vegecio;  6  sea  hasta  el  siglo  iv, 
en  cuyo  tiempo  tenía  aún  la  realidad 
de  una  lengua  viva;  aunque  apartada  . 
de  sus  grandes  modelos  y  caída  de  su 
portentosa  fortuna. 

6.  Bajo  LATiif ^otterior  ó  báriara; ti 
latin  que  sobrevivid  á  la  inundación 
de  los  germanos,  mezcla  conñisa  de 


latínidad,  de  godo  y  de  .céltíco,  cor- 
rupción de  una  palabra  muerta,  olvi- 
do del  pasado,  tienieblas  profundas  - 
de  una  noche  que  duré  ocho  siglos; 
basta  las  Parudat,  Este  idioma,  sin 
escuelani  pueblo,  sin  lengua  ni  alma, 
vino  á  ser  una  especie  de  repertorio 
adonde  acudían  los  escribanos  y  los  ' 
frailes,  para  dar  cierta  forma  latina  á 
los  vocablos  de  la  lengua  vulgar,  con 
cuyo  expediente  alcanzaban  á  poca 
costa  la  fama  de  sabios. 

Latinado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Que  entiende  el  latin. 

Latinajo.  Masculino  familiar.  El 
latin  malo  v macarrónico.  llPlural.  Se 
llama  así  el  uso  excesivo  é  inoportuno 
de  textos  latinos. 

EtiuolooÍa.  Latin  y  el  sufijo  des- 
pectivo ajo,  como  en  sombrajo,  etpan- 
tajo,  etíropafo. 

LÁtinameote.  Adverbio  de  modo. 
En  latin  propio  y  castizo. 

EtiuolooÍa.  Latina  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latin,  litini;  italiano, 
latinamente;  catalán,  llatinament. 

Latinar.  Neutro  anticuado.  Hablar 
6  escribir  en  latín. 

EtiuolooÍa.  Latin;  latín,  UtinSrt; 
italiano,  latinare. 

Latinear.  Neutro.  Latinas.  |  In- 
terpolar con  frecuencia  latínes  en  la 
conversación  6  en  los  escritos. 

Latinico,  lio,  to.  Masculino  dimi- 
nutivo de  latín. 

Latinidad.  Femenino,  La  lengua 
latina. 


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342 


LA.TI 


EriuoLoaÍA.  Latino:  latía,  lín*iíás; 
italiano,  hti»iti;  francés,  latinU¿;  ca- 
talán, lUtinitat. 

Latiaiparla.  Femenino.  Leng^uaje 
de  loa  que  afectan  mezclar  voces  lati- 
nos, aunque  españolizadas,  .hablando 
6  escribiendo  en  castellano. — La  voz 
del  articulo  es  el  título  ds  nna  obra 
de  Quevedo,  titulada  La  C*l.ti-Laii- 
niptrla. 

Latinismo.  Uasculino.  Construc- 
ción, modo  de  babUr  propio  j  priva- 
tivo de  la  lengua  latina. 

ETiuoLOofA.  Laíin:  catalán,  tlati- 
nwnt;  francés,  latinitme;  italiano,  ia- 
tinÜMO. 

Latinista.  Masculino.  El  que  sabe 
ó  profesa  latin. 

EriHOLoafi.  Laiinitvto:  italiano, 
latiKÜIa;  francés,  lalinüu. 

Latinización.  Femenino.  Acción 
de  latinizar. 

Etiuolooía.  Laliniur:  italiano,  It- 
tiitútattMlo. 

Latinizante.  Participio  activo  de 
latinizar.  Que  latiniza. 

Latinizar.  Activo.  Dar  la  termina- 
ción 6  inflexión  latina  í  las  palabras 
de  otra  lengua.  |  Latinear,  segunda 
acepción. 

BTiMOLoaÍA.  LtUm:  latin,  liCinüSrt; 
italiano,  latÍMware;  francés,  latvtiter; 
catalán,  llaliHÜar. 

Latino.  Masculino.  Rey  de  los  abo- 
rígenes j  laarentea,  padre  de  Lavi- 
ma,  la  cual  casd  con  Eneas.  (Jus- 
tino). 

ETiuoLoeíÁ.  Latúto,  na. 

Latino  (Juan).  Poeta  negro  ciue 
vivía  en  España,  su  patria  adoptiva, 
en  la  segunda  mitad  del  siglo  xvi. 
Nacido  en  Etiopia  por  loa  &ños  da 
'  1515,  se  cree  que  viniera  á  España  en 
calidad  de  esclavo,  j  fué  educado  en 
casa  de  Gonzalo  de  Córdoba,  nieto  del 
Gran  Capitán.  Dedicado  al  estudio, 
por  sus  amos,  sus  adelantos  fueron 
tales,  qne  Don  Pedro  Guerrero,  arzo- 
bispo de  Granada,  la  con&rid  una  cá- 
tedra de  su  iglesia  por  considerarle 
el  major  latino  de  su  tiempo.  Su  ta- 
'  lento  y  prendas  personales  le  gran- 
jearon tan  universal  estimación,  que 
una  joven  de  familia  noble,  llamada 
Dofia  Ana  Carvelal,  le  dio  su  mano, 
&  pesar  de  su  origen,  manifestándole 
siempre  mucho  carifio  j  elevando 
i  BU  muerte ,  ocurrida  en  Granada 
en  1573,  un  monumento  á  su  memo- 
ria en  la  iglesia  de  santa  Ana,  donde 
Inégo  fué  sepultada  con  él.  Sus  obras 
más  notables  son :  Za  Auitriaiia,  poe- 
ma en  loor  de  la  batalla  de  Lapanto; 
otro  poema  titulado :  Se  rthtu  Pii 
Qlttintt,  y  una  colección  de  epitafios  y 
epigramas  en  elegantes  y  sonoros 
Taraos  latinos. 

Latino,  na.  Adjetivo.  El  natural 
del  Lacio  y  lo  perteneciente  i  él.  Se 
usa  también  como  sustantivo.  D  Mas- 
culino y  femenino.  El  que  sabe  la  len- 
gua latina.  Se  usa  comunmente  como 
sustantivo  en  ambas  terminaciones.  . 
IjO  que  pertenece  i  la  .lengua  latina  6 
es  propio  de  ella.  ||  Iolbsia  latina.  La 
Iglesia  del  Occidente  en  contraposi- 
Oion  de  la  griega,  y  también  lo  que 


LA.T1 

pertenece  á  ella;  y  así  aa  dice:  los  pa- 
dres de  la  Iglesia  LATINA,  ||  Rito  lati- 
no. Ef  rito  de  la  Iglesia  romana,  || 
Pueblos  latinos.  Pueblos  de  Occiden- 
te. Q  Emperadores  latinos.  Epíteto  de 
los  emperadores  franceses  que  rei- 
naron en  Constantinopla  desde  1204 
hasta  1261.  |  Masculino  plural.  Los 
latinos.  Los  católicos  de  la  Iglesia 
Latina,  para  diferenciarlos  de  los  cris- 
tianos ae  la  Iglesia  griega.  |  Caso 
LATINO.  Gtamáttca  general.  El  abla- 
tivo, aludiendo  á  que  es  un  casa 
propio  del  latin,  puesto  que  el  grie- 
no'lo  tiene,  ||  Buque  latino.  Ma- 
.  Buque  armado  de  velas  trian— 
gularea,  |  Ferias  latinas,  Antigüeda- 
da  r<mmuu.  Fiestas  instituidas  por 
Tarq^uino  el  Soberbio,  para  agrupar  y 
reunir  i  todos  los  pueblos  del  Lacio, 
(Tito  Livio.)  P  VU  latina.  La  que 
conducía  de  Roma  ¿  Casilino.  íCiCB- 
RON.)  II  Derecho  latino.  Privilegios 
é  inmunidades  que  Roma  otorgaba  á 
las  poblaciones  del  Lacio. 

ETUfOLoaÍA.  Latin  l&Cini,  los  natu- 
rales y  habitantes  del  Lacio;  catalán, 
llatino,  a;  francés,  laíin,  latine;  italia- 
no, latino,  .a. — «El  que  era  natural 
ó  gozaba  los  privilegios  y  exencio- 
nes de  la  Provincia  de  Lacio,  en  Ita- 
lia.» {A.CADBMI/L,  diccionario  de  1726.) 
I  «Vela  latina.  Una  vela  triangu- 
lar de  que  usan  las  galeras.  Saetías, 
Bergantines,  Tartanas  y  otras  embar- 
caciones que  navegan  en  el  Mediter- 
ráneo, ;  con  méoos  víeato  hacen  más 
camino  que  las  velas  redondas.  Viran 
sobre  el  árbol  en  que  suelen  peligrar, 
■  el  viento  ea  grande.  Pudo  llamarae 
lí  por  haberlas  inventado  ;  usado 
los  latinos,»  (Ideu.) 

Latinoso,  sa.  Adjetivo  familiar 
Perteneciente  á  la  lengua  latina. 

Latipedo,  da.  Adjetivo.  Zoología. 
Depiés  anchos. 

E^moLoofA. Latin  lSitti,\&to,ypet, 
püdit,  pié. 

Latir.  Neutro,  Dar  latidos,  6  ejecu- 
tar el  corazón  v  arterias  sus  movi- 
mientos naturales  de  contracción  y 
dilatación,  y  Formaf  el  perro  cierto 
género  de  ladrido  cuando  ve  6  va  si- 
guiendo la  caza.   Provincial.  Ladrar. 

EtiuolooÍa.  Onovuttopeya. 

Látiro.  Masculino.  Botánica.  Ar- 
veja silvestre.  Género  lathyna,  de 
Linneo,  qne  comprende:  lathvrus  ta- 
tivm;  LATHVRUS  laíi/olilu;  lathyrus 
odoratiu;  lathyrus  tuberotut;  lathv- 
rus eieera;  lathibus  tyhettrii;  lathy- 
rus aphaea. 

BTiuoLoafA.  Griego  XMuw  {láthy- 
roi),  guisante;  francés,  laíkyre. 

Latirrostro,  tra.  Adjetivo.  OmiCo- 
logia.  De  pico  ancho. 

KTiHOLoaÍA.  Latin  l&t%t,  lato,  y 
rpttmm,  pico. 

Latisi  mam  ente.  Adverbio  de  mo- 
do superlativo  de  latamente. 

Latísimo,  ma.  Adjetivo  superlati- 
vo de  lato. 

Latitante.  Participio  activo  de  la- 
titar.  Lo  que  está  oculto  y  escondido. 

ETiMOLoaÍA.  Latin  l¿ííííaH4,  IStiían- 
tis,  participio  de  presente  de  lidiare, 
esconderse  á  menudo;  frecuentativo 


LATO 

de  li/ere,  ocultarse:  catalán,  laltÍMiU. 

Latí  lar.  Neutro  anticuado.  Es- 
conderse, ocultarse,  andar  escondido. 

BriuoLoaíii,- Latitante. — «Andar  es 
condidoó  escondiéndose.  Es  muv  usa- 
do en  lo  forense.*  (AcADBifiA,  i)tecú- 
nario  de  1726.) 

Latitnd.  Femenino.  La  anchura 
de  alguna  cosa.  |  Toda,  la  extensión 
reino,  provincia  6  distrito,  tan- 
ancho  como  en  largo.  |  Geo§tm- 
fia.  La  distancia  que  ha.y  desde  un 
lugar  i.  la  equinoccial,  contando  por 
los  grados  de  su  meridiano.  |  Áitro- 
noma.  La  distancia  que  haj  desde  la 
eclíptica  á  cualquier  punto  considera- 
do en  la  esfera  hacia  alguno  de  los 
polos;  y  así  se  dice:  latitud  meridio- 
nal, un  grado  de  latitud.  |  Latitu- 
des. Los  diferentes  climas,  considera- 
dos con  relación  á  su  temperatura, 
Suesto  que  la  temperatura  depende 
e  su  distancia  al  ecuador,  marcada 
por  sus  grados  da  latitud,  en  cujo 
sentido  se  dice:  «recorrer  todas  las 
latitudes;*  «la  humanidad  puede  vi- 
vir en  las  LATITUDES  más  exti^mas.»  ¡I 
Altas  latitudes.  Los  países  situados 
al  Norte.  |  Bajas  latitudes.  Los  paí- 
ses situados  al  Mediodía. 

ETiuoLOotA.  Lato:  latin,  l&íííSJo: 
italiano,  latititdine;  francés,  latitud; 
catalán,  laliínt. 

Latitudinal.  Adjetivo.  Lo  qne  se 
extiende  á  lo  ancho. 

Etiuoloqía.  Latitud:  catalán,  lati- 
tndinat. 

Latitudinario,  ría.  Adjetivo.  Par- 
tidario del  latitndinariamo.  J  Teolo- 
gía. El  que  se  permite  demasiada  li- 
bertad en  materia  de  religión,  6  qne 
habla  de  los  principios  religiosos  sin 
la  debida  madurez  y  eximen.  |  3Ít- 
toria  ecUtiátíiea.  Nombre  de  nna  pe- 
queña secta,  cuya  doctrina  consistía 
en  propagar  que  todos  los  hombres 
obtendrían  su  salvación.  Es  la  secta 
que  se  denominó  unitersalitt^  durante 
loa  siglos  xvi  yxvii.  I  Masculino  plu- 
ral. Los  LATiTUDiN arios. 

Btiholooía.  Latitud:  francés,  ^- 
tndinaire,  latiludinarien. 

Latitndinarismo.  Masculino.  Sis- 
tema religiosa  alemán,  cuyos  proséli- 
tos hacían  alarde  de  sostener  los  prin- 
cipios de  la  paz  y  de  la  confraternidad 
universal.  (Caballero.) 

KriuoLoaÍA.  Laíittuknario:  francés, 
latitndiitaire. 

Jteieña. — La  secta  en  cuestión  no 
nació  en  Alemania,  como  dice  el  eru- 
dito autor  citado,  sino  en  Inglaterra, 
difundiéndose  á  toda  la  Iglesia  angli- 
cana  protestante.  «Aquella  secta  no 
hacía  más  que  hablar  ae  paz  y  can- 
dad universales ,  mientras  que  sus 
prosélitos  se  daban  á  sí  mismos  el 
nombre  de  latiíudinariot,  para  *inaDÍ- 
festar  toda  la  extensión  de  su  toleran- 
cia, que  ellos  denominaban  caridadj 
espíritu  de  mansedumbre,  título  es- 
pecioso con  que  se  disfraza  la  tole- 
rancia universal.»  (BossusT.) 

Lativeiíter.  Adjetivo.  Zaoiy/*. 
Que  tiene  el  vientre  ancho. 

Lato,  ta.  Adjetivo.  Dilatado,  ex- 
tendido. I  Metáfora.  Ss  aplica  al  aeo' 

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LATO 

tido  At  lu  palabras  cuando  no  se  to- 
man  en  su  rigurosa  significación. 

BTUioLoaÍA..  1.  Latía  ¡at*t,  aféresis 
doplatiu;  del  griego  platos,  vanante 
Aü plax, plaktft,  toda  cosa  llana,  igual, 
lisa.  (MoNLAU.) 

2.  Esta  etimología  no  puede  admi- 
tirse, portjue  la  formik  etimológica  no 
as  ¡Stiu,  emo'itlSliu,  por.  Jíraíwt,  ex- 
tendido, desplegado;  partícipio  pasivo 
de  ttemirt,  extender  en  el  suelo,  des- 
plegar. (COBSSBK.) 

Latomia.  Femenino.  Sitloriaaitli- 
ffva.  Prisión  que  Dionisio,  tirano  de 
Siracusa,  mandó  cavar  en  una  roca 
próxima  á  dicha  ciudad.  j|  Antigüeda- 
dei  romanas.  Cantera  de  donde  saca- 
ban la  piedra  j  en  la  que  trabajaban 
l(w  eacla vos  presos. 

BTiMOLoaÍA.  Griego  Aa-cofj.ta  (Zato- 
ntia),  de  ¡dat,  piedra,  y  lome,  sección; 
tatin,  lUtomía,  lauliimUe;  catalán,  lató- 
mia;  francés,  lalomie,. — «Canteras  de 
la  antigua  Siracusa,  situadas  próxi- 
mamente en  el  centro  de  la  ciudad. 
Había  tres  muj  profundas  y  grandes, 
que  sirvierou  de  prisiones,  una  de 
ulas  se  llamó  Ore^a  dé  Dioniíio,  por- 
que tenia  á  cierta  altura  una  cám 
estrecha,  donde  aquel  tírano  iba, 
eun  se  dice,  á  espiar  secretamente 
las  conversaciones  de  loa  prisioneros, 
cosa  que  podía  conseguir  por  lo  sono- 
ro de  la  cueva.  Una  de  estas  cante- 
ras, que  estaba  &  cielo  descubierto, 
ha  sido  convertida  en  jardín  de  un 
claustro,  según  un  erudito  autor  que 
conflultaínos  para  este  artículo. 

Lato».  Masculino.  Metal  artificial 
ó  iacticio  de  color  amarillo,  que  se 
hace  mezclando  y  fundiendo  cobre  con 
calamina. 

EtiuolooLl.  Provenzal,  lat4;  cata- 
lán, lla%tá;  francés,  taitón;  portugués, 
¡alao;  italiano,  ottone;  inglés,  latUn. 

1.  Inglés,  Uad,  plomo,  del  alemán 
Loth,  que  significa  lo  mismo,  de  don- 
de procede  el  italiano  loíUnte,  conver- 
tido en  otUmt.  (Schklrr.) 

2.  Latin  htevm,  a»  lüCeum,  cobre 
amarillo.  (RosSionol.) 

3.  ¿alo»  representa  un%  variante 
de  l»ia,  por  semejanza  de  forma,  pues- 
to que  el  latón  es  delgado  y  plano 
como  la  lata.  (Dfsz.) 

4.  La  primera  forma  del  francés,  la 
del  siglo  XIII,  es  lalon,  y  este  dato  de- 
cide la  cuestión  en  abono  de  la  etimo- 
logía de  lata,  puesto  que  el  germáni- 
co lolA,  plomo,  á  el  latín  eet  luteuu, 
cobre  amarillo,  no  habrían  dado  la 
forma  latón,  que  es  la  primera  que 
aparece:  wn  bacin  de  latón  ion  el  eler 
ttjin:  «una  palangana  de  latón  bue- 
no, claro  y  fino.» 

Latona.  Femenino.  Mitología.  Hi- 
ja del  titán  Cno  y  de  la  titáñida  Fe- 
De,  /  madre  de  Apolo  y  de  Diana.  En 
Homero  j  Hesiodo,  es  solamente  una 
de  las  mujeres  de  Júpiter,  ¿ntes  que 
Juno.  En  los  himnos  homéricos  es 
donde  aparece  como  rival  de  Juno  y 
expuesta  á  sus  persecuciones.  Eecor- 
rio  toda  la  tierra  sin  hallar  un  lugar 
donde  poder  dar  i  luz  los  dos  niños 

3ue  llevaba  eu  su  seno;  pero  la  isla 
e  Délos  surgió  de  las  ondas  para  re- 


LATO 

cibírla,  pues  basta  entonces  era  So- 
tante y  ila  sazón  quedó  fiial  merced 
á  cuatro  columnas  que  se  elevaron  del 
fondo  de  las  aguas.  Juno  suscitó  con- 
tra ella  á  la  serpiente  Pjton,  que 
Apolo  mató  con  sfis  flechas,  cuatro 
dias  después  de  su  nacimiento.  Por  lo 
demás,  sus  hijos  la  vengaron  más  de 
una  vez  ívéase  Niobb).  Su  culto,  muy 
extendido  en  Grecia,  estaba  ligado  ín- 
timamente al  de  Apolo. 

Etimología.  Lhtin Zalona;  catalán, 
Latona;  francés.  Latone. 

Latonería.  Femenino.  Arte  de  tra- 
bajar en  latón.  |  Oficio  del  latonero. 
II  Lugar  donde  se  fabrican  ó  venden 
obras  de  latón. 

Latonero.  Masculino.  El  que  hace 
j  vende  cosas  de. latón,  H  Provincial 
Aragón.  Árbol.  Almez,  p  Provincial 
Murcia.  Hijuela  pequeña  de  acequia. 

Latorre  (Carlos).  Actor  dramá- 
tico español  y  una  de  las  más  legíti- 
mas glorias  de  nuestra  escena,  que 
nació  eñ  Toro  en  1799  y  murió  en 
Madrid  en  1851.  Desde  su  niñez  ma- 
nifestó grande  afición  .  al  teatro  y, 
aunque  en  un  principio  encontró 
grandes  obstáculos  que  vencer,  des- 
pués de  algunos  ensayos  en  provin- 
cias hizo  BU  salida  en  Madrid  con  el 
Ottlo;  y  k  pesar  de  estar  reciente  to- 
davía el  modo  inimitable  con  que  el 
inmortal  Isidoro  Máiquez  interpreta- 
ba el  rudo  y  apasionado  carácter  del 
moro  de  Veuecia,  la  ovación  que  al- 
canzó LjiTORHB  fué  tan  grande  como 
merecida.  Contratado  posteriormente 
para  los  coliseos  de  Granada  y  Sevilla, 
recogió  en  estas  dos  capitales  abun- 
dantísima cosecha  de  aputusos ,  que  se 
vieron  reiterados  á  su  vuelta  á  la  Cor- 
te, hasta  el  punto  que,  con  benepláci- 
to de  todos  r  fué  nombrado  en  1832 
profesor  de  declamación  del  Conser- 
vatorio, recientemente  fundado.  En 
1838  pasií  á  Paris,  ajustándose  en  uno 
de  los  principales  teatros  para  repre~ 
sentar  el  Do*  Sefautian  de  PoTt%gal,  y 
el  Hamlet  de  Shakespeare,  empresa 
que  llevó  á  cabo  con  éxito  extraordi- 
nario. Retraído  de  su  jírofeaion  por 
variaa  desgracias  domesticas,  volvió 
á  emprenderla  en  1841,  obteniendo 
en  todas  partea  completos  y  mereci- 
dos triunfos.  Aunque  ciiitivó  todos 
géneros,  su  talla  corpulenta,  su 
más  propensa  á  expresar  los  arre- 
batos trágicos  que  las  dulces  y  senci- 
llas pasiones,  y  hasta  sus  maneras  un 
tanto  rudas  y  arrebatadas,  le  hacían 
poco  á  propósito  para  la  comedia.  En 
cambio,  la  arrogancia  de  su  persona, 
la  noble  dignidad  de  sus  actitudes  y 
hasta  su  acento,  que  los  arranques 
dramáticos  trocaban,  ora  en  áspero  y 
rudo,  ora  en  vibrante  y  sonoro,  le 
daban  tales  aptitudes  para  la  trage-^ 
día  y  el  drama,  que  Osear,  Edivo,  el 
Oteh,  el  Ptlaifo,  El  Trotador,  ÉL  Za- 
patero yel  Rey,  El  Puñal  delgado.  Son 
Juan  Tenorio,  Sancho  García,  Marino 
Fallero  y  otras  muchas  obras  de  este 
género,  que  sería  prolijo  enumerar, 
son  creacioues  suyas,  las  cuales,  aun 
conservado  por  la  tradición  su  recuer- 
do, los  mismos  actores,  que  no  llega- 


lAüd 


343 


ron  á  alcanzarle,  tratan  de  copiar  loe 
admirables  detalles  de  que  las  sem- 
braba y  que  han  quedado  grabados 
de  un  modo  indeleble  en  la  historia 
de  nuestro  arte  dramático. 

Latría:  Femenino.  Teología.  Cul- 
to DE  LATRÍA.  Adorsciou  que  se  tri- 
buta á  Dios,  término  opuesto  al  culto 
de  duUa;  que  es  el  que  se  consagra  á 
los  santos. 

Etimología.  GriegoiarpeíafínírííaJ, 
servicio  pagado,  y  figuradamente, 
culto;  forma  de  X«tpti;  (Mrii),  persona 
asalariada;  latín,  latría;  catalán,  la- 
tría; francés,  lalrie. 

Latrina.  Femenino.  Lo  mismo  que 
Letrina.  (Academia,  Diccionario  de 
1726.) 

Latrocinio.  Masculino.  El  hurto  6 
la  costumbre  de  hurtar  ó  defraudar  á 
los  otros  en  sus  intereses. 

Etiuolooía.  Ladrón:  latin,  latrScí- 
nium;  italiano,  latrocinio;  catalán,  lia- 
dronici,  latrodni. 

Land.  Masculino.  Instrumento  mú- 
sico que  se  toca  punteando  ó  hiriendo 
las  cuerdas.  Su  parte  inferior  es  con-  - 
cava  y  gibosa,  compuesta  de  muchas 
tablillas  como  costillas.  ||  Embarca- 
ción pequeña  de  figura  larga  y  an- 
gosta, semejante  á  un  falucho,  sin  fo- 
que, aletas  ni  mesana. 

Etuiolooía.  Árabe,  al-'oüd,  «Í-W; 
(c^^/)|  portugués,  alaud,  alaude; 
francés,  htth;  italiano,  liulo;  catalán, 
/íaAi*/,'provenzal,  lauí,  lahtit;  alemán, 
Laute. — «Instrumento  músico  de  cuer- 
das, que  solo  se  diferencia  de  la  guitar- 
ra en  tener  regularmente  mas  número 
de  cuerdas.  Tiene  la  parte  inferior 
cóncava  r  gibosa,  compuesta  de  mu- 
chas tablillas  como  costillas.  Covar-  . 
rubias  dice  que  algunos  son  de  sentir 
se  llamó  laúd  i  Zaudandis  heroibvs, 
porque  á  su  son  se  cantaban  las  ha- 
zañas de  los  reyes  ^  héroes;  pero  que 
es  mas  natural  traiga  su  origen  del 
griego  Balieut,  que  se  corrompió  en 
Leúdy  de  alK  laúd.  Tamarid  en  su 
Compendio  de  Vocablos  Arábigos  pone 
esta  voz  como  uno  de  ellos.»  (Acade- 
mia, Diccionario  de  Í7S6.) 

Lauda.  Femenino  anticuado.  Lau- 
de, por  la  lápida. 

EtimolooÍa.  Latin  laitdih-e,  alabar. 

Laudabilídad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  laudable. 

Laudable.  Adjetivo.-  Lo  que  es 
digno  de  alabanza. 

Etimolooía.  Loar:  latin,  laudShUis; 
italiano,  laudevile,  laudabile;  francés, 
louable;  portugués,  lauvavel;  proven- 
zal,  laudable,  kmahle;  catalán,  lauda- 
ble. 

Leadablemeote.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  laudable. 

Etimolooía.  Laudable  y  el  sufijo 
adverbial  mente:  catalán,  laudablement; 
francés,  louablement;  italiano,  laude- 
volmente,  laudavilmeníe;  latin,  ¡audati, 
laudábllíter. 

Láudano.  Masculino.  Opio  6  su 
extracto. 

Etimología.  1.  Persa  Isdau.  (Va- 
rios etímologistas. ) 

2.  El  persa  ¡ádaano  ha  sign^cadiv-t  I  p 


344 


LAÚD 


nanea  otra  eoaa  que  ládano.  |Pihln). 

3.  Bajo  latín  U%d&»mm,  del  latín 
¡áiuiSrt,  alabar;  <el  medicamento  ala- 
bado. >  (Cabtslli). 

DtriMeio». — Bajo  latin  laiidiiiumi 
italiano  j  portugués,  láudano;  fran- 
cés laudMíMM;  catalán,  láudano. 

Laudar.  Activo.  Fortme.  Pallar  & 
dictar  sentencia  el  juez  arbitro.  |  An- 
ticuado. Al4Bar. 

IjaodatÍTvmente.  Adverbio  mo- 
dal anticuado.  De  un  modo  lauda- 
tivo. 

GTiuoLoaft..  Lmtdativa  j  el  sufijo 
adverbial  nunte. 

I^udatÍTO,  va.  Adjetivo  anticua' 
do.  L1.11D&TOB10. 

EriuoLoofA.  LandahU:  latín,  Umda- 
ttmu;  italiano,  ladativo;  francés,  lai^- 
dad/;  provenzsl,  la%datñ. 

Landatoríamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  alabanza. 

BriuoLOofi..  Zaiuialeria  y  el  sufiji 
adverbial  mentí. 

Iiandatorio,  ría.  Adjetivo.  Lo  que 
alaba  ú  contiene  alabanza.  Se  usa  co- 
munmente como  sustantivo  en  la  ter- 
minación femenina. 

BTitiOLoafA.  Laudadle:  latía,  laudi- 
Idrív;  catalán,  laudaíori,  a. 

Laude,  Femenino.  La  lápida  ó  pie- 
dra que  se  pone  en  la  sepultura,  por 
lo  común  con  inscñpcion  ó  escudo  de 
armas.  Q  Anticuado.  Alabanza. 

EtimolooCa.  1.  Latin  ^sü,  piedra. 

2.  Esto  es  un  error  evidente.  Za%~ 
d«,  lápida  sepulcral,  representa  una 
forma  del  antiguo  UtuU,  sepultura; 
del  latin  lattdSrt,  alabar,  porque  el 
epitafio  contenía  las  alabanzas  del  di- 
funto, Nuestro  anticuo  lauda  es  el 
proTonzal  huta;  de  donde  viene  Iota. 

3.  Confirma  la  antenor  etimología 
el  precioso  texto  siguiente:  «La  pie- 
dra con  inscripción  que  se  pone  en 

'  las  sepulturas.  Covarrubias  dice  se 
llamó  así  del  latino  Laut,  por  escul- 
pirse en  ella  los  títulos  j  elogios  de 
tos  difuntos ,  que  jacen  debajo  de 
aquella  piedra.»  {Acadkuia,  Dicciona- 
rio de  1796.) 

Laudas.  Femenino  plural,  una  de 
las  partes  del  oficio  aivioo,  que  se 
dice  después  de  maitínes. 

ETiifOLOQÍA.  Latin  la*t,  laudit,  ala- 
banza, refiriéndose  i  las  alabanzas 
dirigidas  i  PÍos,  qne  contienen  los 
salmos  cantados  en  esta  parte  del  ofi- 
cio divino;  catalán,  laudes. — (Una  de 
las  partes  del  Oficio  Divino,  que  se 
dice  después  de  los  Maitines,  j  con 
ellos  compone  la  primera  hora  del 
rezo.  Llámase  así  porque  los  más  de 
loa  Salmos  de  que  se  compone  son  lav- 
datoriot.  Es  voz  latina.  Ád  laudes  el 
per  Aorat:  frase  latina,  que,  traslada- 
da á  nuestra  lengua,  significa  conti- 
nua 6  frecuentemente.»  —  «Tocar  á 
LATiDBS.  Vate  alabarse  uno  á  sí  mis- 
mo. Es  frase  familiar.»  (Acaubuia, 
■  Sieeianario  de  1726.) 

Laudemio.  Masculino.  Forente.  El 
derecho  que  se  paga  al  señor  del  do- 
minio directo  cuando  se  enajenan  las 
tierrasy  posesiones  dadas  á  enfitéusis. 

ExiuoLoaÍA.  Bajo  latin  laudee,  de 


lA-UR 

laudare,  consentir;  variante  del  latin 
laudire,  alabar;  catalán,  Uudemt;  fran- 
cés del  siglo  XIII,  lot;  moderno,  lodt, 
italiano,  laudemio.  Laudbhio  quiere 
decir  consentimiento,  aceptación. — 
f  La  parte  que  se  paga  al  Sefior  del 
directo  dominio,  en  las  ventas  que  se 
ejecutan  de  las  alhajas  dadas  á  censo 
perpetuo  á  enfitéusis.  Antiguamente 
era  la  fuimeuof^ñma  parte,  y  boj  va- 
riamente suele  ser  la  veintena  6  la  dé- 
cima.» [  ACADSUU ,  Diccionario  de 
1736.) 

Lando.  Masculino.  Forente.  La  de- 
cisión ó  fallo  que  dictan  los  arbitros 
ó  arbitradores. 

Laana.  Femenino.  Lámina  <5  plan- 
cha de  metal,  llamada  también  hoja 
de  Flándes.  Q  Tierra  ó  especie  de  bar- 
ro blanco  con  visos  morados  de  que 
usan  en  la  Alpujarra  en  vez  de  teja 
para  cubrir  los  tejados.  En  mojándo- 
se, se  unej  traba  de  suerte  que  ñola 
penetra  el  agua.  Críase  subterránea 
en  vetas,  como  fíia  canteras. 

EtiuolooÍa.  Latin  lamna,  contrac- 
ción de  ISníua,  (Horacio):  catalán, 
llaun*. 

Laura.  Femenino.  Anttgüedadet. 
Nombre  de  unos  antiguos  monaste- 
rios de  Oriente,  cujas  celdas,  inde- 
pendientes unas  de  otras,  formaban 
una  especie  de  caserío. 

ETíuoLoofA.  Griego  Xaúpa  (laura), 
lugarejo  de  calles  largas;  de  laurot, 
largo;  latin,  laura. 

laura  de  ftové».  Dama  de  la^ro- 
venza,  á  quien  han  hecho  célebre  los 
amores  de  Petrarca.  Nació  en  Aviüon; 
t  tal  vez,  en  ífovét,  arrabal  de  aque- 
ja ciudad.  Su  padre  era  Audíverto 
de  Noves,  caballero  poseedor  de  ex- 
tensos dominios  en  el  condado  de  Avi- 
fion.  Laura  casa  en  1325  con  Hugo 
de  Sade  y  se  distinguii}  por  su  virtud 
y  BU  pudor  en  medio  de  la  corrupción 
de  las  costumbres  de  la  ciudad  papal, 
tanto  como  por  el  encanto  de  su  her- 
mosura y  de  su  talento.  Una  nota  la- 
tina escrita  por  Petrarca  en  uno  de 
los  márgenes  de  su  Virgilio,  cuja  au- 
tenticidad está  completamente  de- 
mostrada, es  el  documento  más  irre- 
cusable para  probar  que  Lauba  ds 
N0VÉ3  es  la  dama  que  el  poeta  ha  in- 
mortalizado. Esta  nota,  traducida  li- 
teralmente, dice  así:  cLausa,  ilustre 
por  sus  propias  virtudes  y  largo  tiem- 
po celebrada  en  mis  versos,  apareció 
primera  vez  á  mis  ojos,  en  los  al- 
ia de  mi  adolescencia,  el  año  del 
Seüor  1327,  el  dia  16  del  mes  de  Abril, 
en  la  iglesia  de  Santa  Clara  de  Avi- 
fion;  pero  el  afio  1348,  aquella  purí- 
sima luz  fué  arrebatada  á  la  vida, 
mientras  que  yo  estaba  accidental- 
piente  en  Verona — ¡aj  de  mí! — igno- 
rante de  mi  desgracia.  La  fatal  nue- 
va llegó  &  mi  en  Parma,  por  media- 
ción de  mi  querido  Luis,  el  mismo 
aQo  el  10  de  Majo.  Aquel  castísimoj 
hermoso  cuerpo  fué  colocado  en  la 
iglesia  de  Mermanoí  menores,  el  dia 
mismo  de  su  muerte,  por  la  tarde.»  El 
precioso  Virgilio,  en  que  se  encuen- 
tra este  nota  manuscrita,  se  halla  de- 
positado en  la  BibUoleca  Ambrotina 


LAUB 

de  Milán,  después  ds  haber  perts- 
necido,  durante  el  breve  perícwo  de 
1796  á  1815,  á  la  biblioteca  nacional 
de  Paria.  La  indubitable  certidumbre 
de  este  documento  ataja  todas  las  hi- 
pétesis  de  los  críticos  j  los  eruditos, 

3ue  no  han  querido  ver  en  la  Ladha 
el  poeta  otra  cosa  que  un  personaje 
imaginario,  una  creación  ideal.  Sin 
embargo,  queda  una  duda.  jHaj  ideu- 
tídad  entre  la  Laura  de  Petrarca  j  la 
Laura  de  Novas,  casada  con  Hugo  de 
Sade?  Este  es  un  punto  extremada- 
mente delicado.  El  poeta  dedicó  á 
Lauka  318  sonetos  j  88  canciouea, 
escribió  los  Trínn/et,  rica  apoteosis  de 
la  belleza  á  quien  amó,  en  donde  el 
vate  mostró  sus  dolores  en  arranques 
poéticos  que  asombrieron  al  mundo;  y 
sin  embargo,  en  ninguna  parte  de  esa 
preciosa  literatura  haj  un  solo  indi- 
cid  que  pueda  revelar  á  la  mujer,  que 
fué  el  delirio  de  su  vida.  El  autor  aniS- 
mo  de  una  Vida  de  Petrarca,  impre- 
.  en  1471,  y  que  fué  contemporáneo 
del  poeta,  dice:  «que  Laura  no  era 
casada,  que  se  llamaba  Zaureta,  que 
habitaba  un  castillo  cerca  de  Avifion, 
que  ñié  la  musa  de  Petrarca,  que  per- 
maneció casta,  en  tanto  que  el  poeta 
desovó  las  exhortaciones  del  papa, 
que  le  suplicaba  se  casase  con  ella, 
temeroso  de  ver  disminuir  su  amor.» 
Un  anticuario  italiana,  Vellntello,  ha 
corroborado  este  testimonio  con  sos 

Eropias  investígaciones;  j  el  padre 
ostanig,  tomando  en  cuenta  todoe 
los  argumentos  invocados  por  los  ad- 
versarios de  Lauha  db  Notes,  preten- 
de en  BU  Musa  db  Pstkabca  (1820J 
^la  dama  ideal  del  poeta  fue  Lau- 
BA  DB  Baux,  de  la  casa  de  Oraage, 
cuja  tumba  se  ve  todavía  en  Galas, > 
Estahipótesis  no  debe  admitirse,  pues- 
to que  se  tiene  el  testimonio  de  Pe- 
trarca acerca  del  lugar  de  la  tumba 
de  la  que  había  cantado.  En  favor  de 
la  identidad  de  Laura  de  Noves  con 
la  Laura  de  Petrarca,  pueden  citarse 
los  argumentos  aducidos  por  Sade  en 
dos  abultados  volúmenes  titulados: 
Memorias -tobre  la  vida  de  Petrarca 
(1764, 1767), ^de  cujas  noticias  se  de- 
duce que,  si  la  identidad  no  puede 
tenerse  por  segura,  es  por  lo  menos 
muj  probable.  De  lo  referido  minu- 
ciosamente por  el  gran  poeta,  se  in- 
fiere con  seguridad  que  no  entró  nun* 
ca  en  casa  de  Laura,  que  no  la  trató, 
ni  habló  con  ella,  consistiendo  sus  re- 
laciones exteriores  en  verla  pasear  i 
lo  lejos  bajo  los  limoneros  de  un  par- 
que de!  castillo,  en  que  Laura  vivía, 
o  bien  encontrándola  en  la  iglesia.  Sí 
evidente  que  si  Petrarca  la  hubiera 
visitado,  no  habría  comprado  una  he- 
redad  cerca  del  castillo  de  sn  amada, 
la  cual,  uniendo  al  hechizo  de  su  her- 
mosura la  virtud  del  recato,  supo 
mantener  siempre  vivo  el  amor  del 
poeta.  Este  amor  puro  no  estaba  exen- 
to para  él  de  ciertos  dolores,  puesto 
que  frecuentemente  se  queja  de  la  vio- 
lencia de  sus  deseos.  Laura  era  céle- 
bre en  vida,  idealizada  ja  en  cierta 
manera  por  los  sonetos  J  las  cancío- 


lAUE 

1)1  hecho  do  Carlos  de  LuxembuivO) 
emperador  después  de  Alenutnia.  Ha- 
biendo  puado  este  personaje  por  A.vi- 
fion,  preguntó  por  la  dama  ideal  del 
poeta,  con  cujo  motivo  fué  preaentu- 
aa  it  C&rloB  entre  las  seBoras  de  la 
ciudad,  6aándola  e»  la  frente  y  en  lot 
ojot.  Amén  de  laB  poeaiae  del  Petrar- 
ca, que  Bon  ciertamente  el  primer  mo- 
Dumento  de  la  memoria  de  aquella 
mujer,  su  retrato  existe  en  un  bajo 
relieve,  que  los  eruditos  añrmao  ba- 
bor pertenecido  al  gran  poeta,  así 
como  en  ciertas  pinturas  de  Simón 
Siena,  amigo  del  Petrarca,  las  cuales 
se  conserran  t,úa  en  Ariflon.  Créese 
que  el  mismo  piutor  hizo  también  el 
retrato  de  Laura,  aunque  se  ignora 
su  paradero.  De  dicbo   retrato  sólo 

Sueaan  las  reproducciones  que  se  ha- 
an  en  los  grabados  de  algunas  edi- 
ciones del  autor.  En  cuanto  al  re- 
lieve,  de  que  hemos  hablado,  perte- 
nece hoy  á  una  femilia  de  Florencia. 
Si  Lauba  dk  Novas  fué  realmente  la 
amada  del  inspirado  vate,  muri<5  ilos 
41  aaoB,  el  6  de  Abril  de  1348,  á  con- 
secuencia de  una  peste  que  hubo  en 
Aviñon  por  entonces,  de  donde  se  de- 
duce que  nació  en  el  año  de  1307.  Por 
consecuencia,  cuando  la  vio  Petrarca 
el  dia  16  de  Abril  de  1327,  en  la  igle- 
sia da  Santa  Clara  de  Aviñon,  Lauba 
contaba  20  afios  menos  10  dias. 

Reteüa. — Existe  un  cuadro,  donde 
LauHa  aparece  en  una  pradera,  cir- 
cuida de  aldeanas  j<5venes,  sentadas 
sobre  el  césped,  con  los  vestidos  pin- 
torescos de  aquella  edad.  La  pradera 
en  cuestioD  está  situada  cerca  de  la 
famosa  fuente  de  Veciuta.  A  cierta 
distancia  del  césped,  en  donde  se  en- 
cuentra nuestra  heroína  con  las  aldea- 
nas, se  ven  unas  piedras  rodeadas  de 
árboles,  entre  las  cuales  haj  una  figu- 
ra de  hombre,  vestido  de  negro,  pues- 
to de  espaldas,  cuyo  semblante  no  se 
ve,  porque  el  pintor  hubo  de  tener 
miedo  de  expresar  el  arcano  de  aquella 
vida,  Enla  pintura,  que  examinamos, 
vienen  á  confundirse  instantáneamen- 
te las  pasiones  del  sentimiento,  los 
vaticinios  de  la  conciencia,  las  memo- 
rias del  campo  y  los  prodigios  de  la 
mujer,  entre  audaces  imaginaciones 
de  una  inútil  malicia.  Es  un  cuadro 
de  fantasía  vaga,  armoniosa,  indefini- 
ble; de  emoción  íntima  j  profunda; 
de  fescinadora  belleza.  Petrarca,  más 
que  como  hombre,  se  representa  allí 
como  una  sombra.  Laijba,  más  que 
mujer,  es  un  ángel  del  mundo,  un 
sueño  de  la  vida,  un  suspiro  del  alma, 
duke  j  apacible,  como  el  aura  que 
mueve  las  hojas  de  los  árboles;  dulce 
j  amoroso,  como  la  esencia  que  vive 
en  la  flor.  ^Ajl  ¿quién  no  ama  la 
poesía?  ¿quién  no  ama  un  sublime 
misterio?  41  mirar  aquel  cuadro,  el 
corazón  se  agranda  y  dice:  ¡Qué  her- 
moso es  creerl  ¡qué  hermoso  es  amar! 
¡qué  hermoso  es  vivir! 

I<anriceo,  cea.  Adjetivo.  Soíá»i- 
ta.  Concerniente  d  parecido  al  lau- 
rel. 
-     EriuoLoaíi.,  Laurel:  francés,  Uatra- 
eüi,  la%rin¿t. 


LiüE- 

Linrea.  Femenino.  Corona  de  lau- 
rel. 

Etiholooía..  Lavrel:  latin,  hwH, 
corona  de  laurel,  gloria  militar,  triun- 
fo; italiano,  laurea:  catalán,  láwrea. — 
«La  hoja  del  laurel;  j  por  la  sinécdo- 
chQ  significa  algunas  veces  la  corona 
triunfal  que  se  hacía  de  laurel.  Es 
voz  puramente  latina.»  (Academia, 
DiccuMario  de  1726.) 

Lanreado,  da.  Adjetivo.  Que  tie- 
ne corona  de  laurel. 

Etiuoloqía.  Zaurear:  latin,  lanrea~ 
Uu,  participio  pasivo  de  laureare,  lau- 
rear; italiano,  lauréalo;  francés,  la*- 
riat. 

Laareando.  Masculino.  El  que 
está  próximo  á  recibir  grado  en  algu- 
na universidad. 

EriuoLoafA.  Latin  laweSndvt,  lo 
que  debe  laurearse,  gerundio  de  lav- 
reSre,  laurear;  italiano  j  catalán,  latt- 
reando. 

Lanrear.  Activo.  Coronar  con  lau- 
rel. I  Metáfora.  Premiar;  honrar. 

EriMOLoaÍA.  Latin  de  Prisciano 
laureare,  forma  verbal  de  ¡auna,  el 
laurel. 

Lauredal.  Masculino.  El  sitio  po- 
blado de  laureles. 

Lftorel.  Masculino.  Ajbol  bien  co- 
nocido, de  mediano  tamafió,  de  hojas 
siempre  verdes,  largas,  tiesas,  pun^ 
tiagudas,  venosas  y  aromáticas,  con 
muchas  flores  muy  pequeñas,  que 
producen  unos  firutiUos  puntiagudos. 


roña,  triunfo,  premio,  [|  alkj andrino. 
Botánica.  (Buscut  racctnottu,  de  Lin- 
neo,  familia  de  las  aspartígíneas.) 
Planta  cu^as  hojas  son  semejantes  á 
las  del  rusco,  pero  mayores,  más  tiei^ 
ñas  y  blanquecinas:  el  fruto  es  rojo  y 
tamaño  de  un  garbanzo,  el  cual 
cría  en  medio  de  la  haz  de  cada 
hoja  bajo  de  cierta  hojuela  de  figura 
de  lengüeta.  |  real.  Laubocbraso.  {I 
Laukbl  db  Apolo.  Jjaunu  nohUii,  de 
Linneo,  tipo  de  la  &milia  de  las  lau- 
ríneas. I  Laurel  rosa  ú  oleandro. 
Neriwn  oleander,  dd  Linneo,  familia 
de  las  apocíneas.  |  Ladrbl  db  San  An- 
tonio. El  epílobo  en  espiga,  pertene- 
ciente al  genero  de  las  cenotheras.  H 
Laurel  de  Portugal.  Prunut  lutila- 
nica,  de  Linneo;  de  la  familia  de  las 
rosáceas.;! Laurel  rosa  de  los  Alpes. 
RAododendrm  ferrugiuenm,  de  Linneo, 
de  la  familia  de  las  ericineas.  |  Lau- 
rel TULIPÁN.  Magnolia  grtndijbra,  de 
Linneo,  perteneciente  a  la  familia  de 
las  magnoliáceas. 

Etimoloqía.  Latin  la%r*s:  italiano, 
lauro;  francés  del  siglo  xi,  ior,  lorer; 
moderno,  ^XTÚr;  portugués,  hureiro; 
provenzal.^ur,  la\trier;ca.ia\t.a.,llorir; 
término  provincia  de  Cataluña,  llor. 

Sentido  etimológico. — 1.  El  latin  lau- 
mt  fué  primitivamente  laudiu,  de  latu, 
laudis,  alabanza.  (Servio.) 

2,  Éste  origen  explica  el  hecho  de 
que  el  laurel  sea  el  símbolo  del  triun- 
fo y  de  la  gloria. 

Laurencio.  Masculino.  Nombre 
propio  anticuado.  Lorenzo. 

Laureóte.  Masculino.  Uno  de  los 


LAUE 


34S 


oficiales  qne  trabajan  en  el  molino  de 
papel,  cuyo  principal  trabajo  es  asis- 
tir í  la  tina  con  las  formas  é  ir  ha- 
ciendo los  pliegos. 

Laarente.  Qeografia  antigua.  Ciu- 
dad del  Lacio. 

Etiuoloqía.  Latin  iaurenttm,  (Ti& 

QILIO.) 

Lanrentina.  Sustantivo  y  adjeti- 
vo. Biblioteca  Laursntima.  Célebre 
biblioteca  de  Florencia,  fundada  por 
los  Médicis,  llamada  así,  por  estar 
contigua  á  la  iglesia  de  San  Lorenzo. 

ETiuoLoaÍA.  Italiano,  Uvrentina; 
francés,  laurentienne. 

Lanréola.  Femenino.  Se  da  este 
nombre  á  dos  plantas  de  diversa  espe- 
cie aunque  de  un  mismo  género,  am- 
bas medicinales,  y  conocidas  en  las 
boticas  con  los  nombres  impropios  de 
HACHO  y  HEUBBA,  sicndo  las  dos  her- 
mafroditas.  Se  distinguen,  entre  otras 
cosas,  en  que  la  lauréola  macho  pro- 
duce las  flores  en  racimos,  y  mantie- 
ne la  hoja  tfldo  el  año,  y  al  contrario, 
la  llamada  bbubra  echa  las  flores  de 
tres  en  tres  y  pierde  las  hojas  todos 
los  años.  Ambas  son  sumamente  acre^ 

Í'  de  uso  en  la  cirugía.  |  La  corona  da 
turel  con  que  se  premiaban  las  accio- 
beróicas  6  se  coronaban  los  sacer- 
dotes de  los  gentiles. 

EtiuolooIa.  Latin  lanreSla,  dimi- 
nutivo de  J<i«r&,  hoja  de  laurel;  fran- 
cés técnico,  dapin¿  laureóle;  catalán, 
laureola. 

SeteHa. — 1.  Cierta  planta  parecida 
á  la  chamedaphne. —  «Es  una  matica 
de  un  codo  de  larg^,  'y  produce  unas 
illas  con  muchos  ramos  correosos, 
y  de  la  mitad  arriba  rodeados  de  ho- 
jas, los  cuales  están  vestidos  de  una 
corteza  muy  pegajosa.  Sus  hojas  son 
como  las  del  laurel,  aunque  mas  tier- 
nas y  delgadas,  y  difíciles  de  romper, 
y  abrasan  la  boca  y  garganta,  por  ser 
de  propiedad  muy  calida.  La  flor  es 
blanca,  y  el  fruto  negro,  después  de 
lerfectamente  maduro.»  (Academia, 
')iccio*ario  de  Í7Í6.) 

2.  La  ehavudaphne,  que  cita  la  Aca- 
demia, es  el  ^a(ia[SJf VI]  de  los  griegos 
(ckamaidÁphne)  y  el  eMmmdaphne  de 
Plinio,  que  hoy  pronunciamos  eom^ 
dafke,  según  los  eruditos  De  Miguel  y 
Morante. 

Lanreote.  Masculino.  El  laurboto 
ó  espodio,  que  se  hace  de  cazmia  y 

[liedra  de  cobre,  cuando  se  derrita  en 
os  hornos  de  plata  y  oro.  (Plinio.) 

ExiMOLOaÍA.  Latin  lauríSíit,  que  es 
el  griego  Xaupiüm;  (lauridiit), 

Laoretal.  Masculino.  Lugar  don- 
de hay  muchos  laureles. 

ETiuoLOofA.  Latin  laueiium:  cata- 
lán, lloredar. 

Laar«tano,  na.  Adjetivo.  Referen- 
te  al  puerto  de  Laurento.  |  Masculino 

Elural.  Los  laurbtahos.  Los  natura- 
is  de  dicho  pue,rto. 
EtImolosÍa.  Latín  ¡aurltduiu.  (Tito 
Litio.) 

Lanría  (Roobr  db).  Célebre  almi- 
rante italiano,  que  nació  en  Ñapóles 
á  mediados  del  siglo  xiu  T  muñó  en 
Valencia  en  1305.  Secundó  con  todos 
sus  esfuerzos  á  Juan  de  I 


.  Juan  de  Prócida,  en        . 
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346 


LAUS 


•1  hmoBO  lerantemiento  eonocido  con 
el  nombre  de  Vüperat  iiciliamat ;  fué 
Dombnulo  Almirante  de  Pedro  II  de 
Sicilia;  obtuTO  una  completa  vic- 
toria contra  Ift  escuadra  de  CárloB  de 
Anjou,  ;,  después  de  repetidos  triun- 
fos, sometió  á  Sicilia  jr  á  la  mayor 
parte  de  la  Calabria  y  del  Baailica- 
to.  En  loB  años  siguientes,  se  señaló 
por  sus  G;lonosos  combates  en  el  Océa- 
no j  el  Mediterráneo;  se  enemistó  con 
Don  Fadríqne  de  Arafon  j  derrot¿ 
en  machos  encuentros  á  las  escuadras 
sicilianas;  pero  habiéndose  hecho  la 

Saz,  ea  \w2,  se  retiró  á  Ara|*on;  ^ 
Bspues',  á  Váleucis,  en  donde  termi- 
nó sus  dias. 

Láarico,  ca.  Adjetivo.  Q%ímiet. 
Acido  lXukico.  Cuerpo  obtenido  por 
saponificación  de  la  laurina,  Uajnado 
tunbien  ácido  laurosteárico. 

BiufOLOofi..  Zamna:  francés,  Im- 
riq%e. 

lisarifero,  ra.  Adjetivo.  Poética. 
Que  tiene  laurel. 

BrufOLOQÍA.  Latin  iaiu'íf«r\  de  law-' 
r*i  jfiro,  yo  llevo. 

Laurífoliado ,  da.  Adjetivo.  D< 
hojas  parecidas  á  las  del  laurel. 

Btiuolooía.  Latin  h%r:^$,  laurel,  y 

ÍUiülMt,  forma  adjetiva  de  fíHwn, 
oja;  francés,  lanrifoli/. 

Itaarigero,  ra.  Adjetivo,  Que  va 
coronado  de  laureles. 

EriMOLoaÍA.  Latin  Uw^ir,  de  U%- 
nuygerire,  llevar.  (Ovidio.) 

lÁorina.  Femenino.  Q^Imícs.' Sus- 
tancia cristalizable  que  se  extrae  del 
fruto  del  laurel. 

ErtuoLoaÍA.  LawreU  francés,  Inrel. 

Lanrineo.  Láubino. 

Laurino,  na.  -  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente al  laurel. 

EriuoLoaÍA.  Latín  lauñMtt.  (Pu- 
mo.) 

LanrÍToro,  ra.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  come  hojas  de  laurel. 

ETuiOLboÍA.  Latía  lattna,  laurel,  j 
vorüre,  comer. 

Lauro.  Masculino.  Lxuebl.  |  Me- 
táfora. Gloria,  alabanza,  triunfo. 

Lauroceraso.  Masculino.  Botáni- 
ca. Árbol  pequeño  j  hermoso,  de  ho- 
jas aovadas,  más  gruesas  7  relucien- 
tes que  las  del  laurel,  con  Sores  de 
seis  pétalos  dispuestos  en  forma  de 
rosa,  y  á  que  suceden  unos  frutillos 
casi  redondos  V  carnosos  como  las  ce- 
rezas, de  donde  tomó  el  nombre. 

ETtiiOLOafA,  i'nMM  LAUBO-CBBi- 

sus,  de  Linneo,  perteneciente  á  la  fa- 
milia de  las  rosáceas. 

Lanrostsárico.  LIubico. 

Etiholooía.  Láwricoy  el  griego 
otéap  (ttíar),  grisa:  francés,  launtua- 
Tiq%e. 

Xansláudis.  Masculino  fomili: 
Voz  q^ue  se  compone  del  nominativo 
y  genitívo  de  una  latina  que  significa 
alabaiua,  y  en  i^ual  sentido  se  em' 
plea  en  la  expresión:  vnpoco  de  laus- 
LáuDie,  vimlo  de  lausláudis,  como 
quien  dice:  *un  poco  de  lustre;»  «el 
viento  delaadulacionódelalisonJB.r 

Lanao.  Masculino.  Tiempos  hertfi- 
cot.  Hijo  de  Numitor,  hermano  de 
Ilia,  á  quien  mató  Amulio,  rey  de  los 


lAVA 

albanoa.  (Ovidio.)  |  Hijo  de  Macen-  I 
'},  muerto  por  Eneas.  (Tisaiuo.) 

ÉTiuoLn<i\jL.  Latín  ¿auw. 

Laus  Pompaya.  Pemeniuo.  Geo- 
gra/ia  antigua.  Ciudad  de  la  Galla 
traspadana. 

ZT\uoLoaÍK.L<i%tPompna.  (Pliitio] 

Laosana.  Femenino.  Geografía. 
Hermosa  ciudad  de  la  Suiza,  magní- 
ficamente situada  en  la  onlla  oriental 
del  lago  de  Ginebra,  unida  á  esta 
ciudaa  por  un  ferrocarril. 

BriMOLOofA.  Latin  La*$a**a. 

Laosanenie.  Adjetivo  v  sustanti- 
vo. Natural  de  Lausana  y  lo  pertene- 
ciente á  ella. 

BrtMOLoafA.  Latin  ^tuaxAu». 

Laosonio.  Masculino.  Qtografia. 
El  lago  Leman. 

EriuoLoaÍA,  LnvonÍM. 

Lanticia.  Femenino.  Esplendidez, 
suntuosidad.  |  Limpieza,  delicadeza, 
g^to  en  vestir  y  comer. 

ErmoLoaÍA.  Latín  la*l\Ua,  esplen- 
didez, magnificencia,  gusto  exquisi- 
to en  comer  j  vestir  (Cicbbon):  torma 
de  ¡antiu,  lavado;  participio  pasivo 
de  Uvare,  lavar. 

Xanticiamenta.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  lujo,  con  esplendidez.  |  Con 
sumo  gusto,  hablando  de  ropa  y  co- 

Btiuolosía.  Latin  ísaíd. 

Lauto,  ta.  Adjetivo.  Rico,  esplén- 
dido, opulento. 

ETiuOLOofA.  lauíicia. 

Lanva.  Femenino.  Botánica.  Flor 
odorífera  azul,  originaria  de  China. 

Lava.  Femenino.  En  las  minas  se 
llama  así  el  batió  6  loción  que  se  da  á 
los  metales  para  limpiarlos  de  las 
impurezas.  Q  Matorial  derretido  que 
sale  de  los  volcanes  al  tiempo  de  su 
erupción,  formando  arrojos  encendi- 
dos. 

EriMOLOofA.  Lavar:  italiano  y  ca- 
talán, Uva;  francés,  Uee, 

LaTabo.  Masculino.  Especie  de 
mesa  eu  que  se  coloca  el  necado  para 
la  limpieza  y  aseo  de  una  persona.  Es 
voz  de  uso  moderno.  ¡  C*ieo  católico. 
Oración  que  el  sacerdote  dice  duran- 
te la  misa,  llamada  así,  aludiendo  á 
la  palabra  con  que  principia:  lavabo 
ffinttw  meat  iníer  imnocenlet.  |  El  pafio 
de  que  el  sacerdote  se  sirve  para  en- 
jugarse los  dedos. 

EriyoLoaÍA.  Latín  Imabo,  futuro 
simple  de  lavare,  primera  persona  del 
singular:  «yo  lavaré;»  lenguas  roma- 
nas, latabo. 

Lavacaras.  Masculino  familiar. 
El  adulador. 

LavacitlB.  Femenino  plural.  La- 
vazas. 

Etiholooía.  Lavar. — «El  agua  su- 
cia que  sale  de  lo  que  se  ha  lavado.» 
(AcADBuiA,  PieeMnario  da  17Í6.) 

Lavación.  Femenino.  Ijavadukaó 
LocioH.  Se  usa  más  comunmente  en 
la  Farmacia. 

EtiuoloqÍa.  Latin  Üítallo.  (Vab- 

BON.) 

Lava  ero.    Masculino    metafórico 

anticuado.  El  bautismo. 

ETiHOLOofA.  Latin  lüvacrwn. — «En 
su  riguroso  sentido  vale  lavatorio; 


LAVA 


vaernM.*  (Academia,  Pieeietum»  it 

Lavada.  Femenino.  Especie  de  nÁ 
grande  de  tiro  para  pescar. 

EtimolooU.  LaixUo. 

Lavadero.  Masculino.  H  lugar  es 
que  se  lava. 

EnuoLooÍA.  Latiar:  latinde  las  glo- 
sas, l&vañri%m;  italiano,  ¡*t¡aUñc,  U' 
vatnjo;  francés,  ¡avoir;  provenzal,  ia- 
Mder. 

Lavado.  Masculino.  Lavadura, 

ETluOLOafA.  Latín  IdtalMt,  partiei- 

?i¡a  pasivo  de  ¡¿vare:  italiano,  ¡avato; 
ranees,  lav¿;  catalán  antiguo,  iaimí, 
da. 

Lavadora.  Femenino.  La  acdon  y 
efecto  de  lavar  ó  lavarse.  |  Lavazas. 
It  Entre  guanteros,  composición  qne 
se  hace  con  agua,  aceito  y  huevos  ba- 
tiéndolos juntos,  en  la  cual  se  templa 
la  piel  de  que  se  hacen  loe  g-uant«8. 

Btiuolooía.  Lavar:  italiano,  /««- 
t^^a;  provenzal,  ^Mt^tv-a;  burguiñon, 
laivare;  francés,  lavemeut;  catalán  an- 
tiguo, iavamtnt. 

Lavador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  lava.  |  Instrumento  de 
hierro  que  sirve  para  limpiar  las  ar- 
mas de  fuego.  Es  cilindrico  v  largo  á 
proporción  del  arma  que  se  ha  de  la- 
var. I  Anticuado.  Lavadero. 

ETiMOLoaÍA.  Lavar:  latin,  ¡¿viter; 
iteliano,  lavatore;  francés,  iaveur. 

Lav^al.  Masculino  anticuado.  La- 
vajo. 

Lav^e.  Masculino.  El  lavado  de 
las  lanas. 

ETUfOLOOÍA.  Lavar:  francés,  iavagt. 

Lavajo.  Masculino.  Navazo. 

Etiuología.  Lavar.  «Ciertas  lagu- 
nas que  se  hacen  al  rededor  de  Icetn- 
rares,  que  se  forman  de  las  lluvias  ó 
a  las  crecientes  de  los  ríos  y  arn^os, 
donde  las  mujeres  acostumbran  a  la- 
var, y  suele  servir  de  abrevadero  para 
los  ganados,»  (Acadbuia,  DttdoMria 

de  me.) 

Lav^oso,  sa.  Adjetivo.  Cbka- 
ooso, 

Lavamanoa.  Masculino.  El  depó- 
sito de  agua  con  caño,  llave  y  pdi 
para  lavarse  las  manos. 

Etiuoloqía.  Lava,  verbo,  y  Maaat: 
italiano,  lavamane;  francés,  lavamaia. 
— «El  reservatorio  de  metal  ó  piedra 
con  su  llave,  que  hay  en  las  sacris- 
tías, para  lavarse  las  manos  loe  que 
han  de  celebrar  el  santo  sacrificio  de 
la  Misa.»  (AcADBuu,*  LHc^omtíú  de 
i7S6.) 

Lavamiento.  Masculino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  lavar  ó  lavarse.  |  An- 
ticuado. Medicina.  Lavativa,  por  co- 
cimiento medicinal. 

Lavanco.  Masculino.  Ánade  silves- 
tre ó  bravia. 

Etimología.  Lavar.  «Bspeciede 
ánade  ó  pato  bravo,  que  ordinaria 
mente  anda  fa  las  lagunas,  rías  óen- 
seuadas  de  la  mar.  que  continuamen- 
te se  está  zambullendo  y  lavaado  en 
el  agua,  por  cuya  razón  dice  CoTa> 
rubias  se  le  dio  este  nombre.»  (Aoa- 
DBMiA,  Dicaotwrio  de  1726.) 


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LA.V.4. 

LavailtU.  Femeniao.  Ksplibqo. 

Btiuoloqía..  Francés,  lavande,  del 
italiano  lavanda,  forma  de  ¡apare,  la- 
var, por  eer  una  plaata  que  da  un 
a§fus  perfamada,  con  la  cual  nos  lava- 
mos. (DÍBZ,  seguido  por  LiTTRá.) 

Lavandera.  Femenino.  La  mujer 
que  tiene  por  oficio  el  lavar  la  ropa. 

EmuOLoaÍK.  Lavandero:  catalán  an- 
tiguo, tUvandera,  lavandera  (duradera) 
j  lavandera,  la  mujer  que  limpia  (ren- 
tadora). 

Lavandería.  Femenino  anticuado. 

LATA.DBRO. 

Lavandero.  Mascnlino,  Kl  que  tie- 
ne por  oficio  lavar  la  ropa. 

ETiwoLoaÍA.  ¿arar:  italiano,  ¿anitt- 
dajo. — «El  que  lava.  En  Madrid  lla- 
man también  así  al  que  viene  á  traer 
y  llevar  la  ropa  que  ae  ha  de  lavar.» 
(AcADBMiA,  IHeetonario  de  Í7S6.) 

Lavándola.  Femenino  anticuado. 

BSPLIEOO. 

ETiuoLoafA.  Zammda. 

Lavanha  6  Labana  [Juan  Bau- 
tista). Matemático  é  historiador  es- 
pañol ó  portugués,  que  nació  en  la 
segunda  mitaí  del  siglo  ivi.  Fué  cro- 
nista de  Felipe  III,  que  le  envió  á  los 
Países-Bajos  á  recoger  materiales  para 
una  historia  genealógica  de  la  mo- 
narquía española,  7  maestro  de  cos- 
mografia  de  Felipe  IV,  que  le  colmó 
de  favores.  Sus  principales  obras  son; 
Tratado  de  náutica;  Tratado  de  la  esfe- 
ra; Viaje  de  S.  M.  ti  rey  nueslro  tenor 
¿0»  Felipe  III  á  Portugal;  j  Naufra- 
gio del  navio  San  A  Iberio. 

Lavaplatos.  Sustantivo.  El  que 
friega  los  platos. 

Lavar.  Activo.  Limpiar  con  agua 
ú  otro  licor  cualquiera  cosa.  Se  usa 
también  como  recíproco.  J  Entre  los 
albañiles  es  dar  la  última  mano  al 
blanqueo,  bruñéndolo  con  un  paño 
mojado.  |f  Metáfora.  Purificar,  quitar 
algún  defecto,  mancha  ó  descrédito. 

BtiiioloqÍa.  Griego  XoútiM  (loúeift), 
rociar,  hacer  aspersiones:  latin,  Inere, 
bañar;  lívare,  lavar;  italiano,  lavare; 
francés,  iaver;  catalán  antiguo,  lla- 
var,  lavar;  burguiñon,  hivat. 

1.  «Lavab  f»  hieso.  Se  dice  en  Ara- 
gón cuando  se  cubre  de  hieso  una  pa- 
red bruñéndola  con  una  paleta.» 

2.  «Lavar  ¡a  ¡ana  i  algwto.  Vale 
averiguar  j  examinarle  la  causa,  has- 
ta descubrir  la  verdad.  Trabe  esta 
frase Covarrubias  en  su  Tetoro.» 

3.  (Lavo  ntü  manot.  Frase  con  que 
Be  disculpan*  aquellos  á  quienes  con 
repugnancia  6  violencia,  se  les  obli- 
ga á  ejecutar  alguna  cosa  que  en  su 
dictamen  es  injusta.  Puede  venir  de 
la  antigua  costumbre  de  latarsk  las 
manút  los  jueces,  cuando  daban  algu- 
na sentencia,  para  dar  á  entender  la 
pureza  3  limpieía  con  qne  io  hacían.» 

4.  *No  ¡o  LAVARÁ  con  en&nta  agna 
lleve  el  río.  Frase  que  se  dice  del  que 
es  tan  público  j  manifiesto  un  defec- 
to, que  DO  puede  purgarse  de  él  por 
más  que  lo  solicite.»  (Aoadbhia,  Dic- 
cionario de  1726.) 

Lavareto.  Masculino.  Pescado  pa- 
recido á  la  trucha. 
Lavater  (Jüah  Gabpab).  Célebre 


escritor  suizo,  que  naciá  en  1741  j 
murió  en  1801.  Abrazó  la  carrera 
eclesiástica  j  obtuvo  un  ministerio 
protestante,  dis^nguiéndose  tanto 
lor  su  elocuencia  como  por  los  tráta- 
los religiosos  que  compuso.  Abando- 
nando después  esta  profesión,  se  de- 
dicó exclusivamente  á  crear  una  cien- 
cia tan  difícil  como  extraordinaria, 
que  consistía  en  conocer  las  inclina- 
ciones, al  carácter  y  el  porvenir  de 
las  personas.  Una  larga  serie  de  ex- 
perimentos y  un  constante  j  prolon- 
gado estudib  le  persuadieron  de  que 
podía  leer  en  el  semblante  los  senti- 
mientos ocultos  del  corazón,  j  dedu- 
cir de  ellos  consecuencias  inequívo- 
cas. Hallándose  sitiada  Zurich,  su 
ciudad  natal,  por  los  franceses,  en 
1799,  se  ocupaba  en  llevar  socarros  á 
los  heridos  cuando  recibió  un  balazo 
costado,  el  cual  le  llevó  al  se- 

S ulero  después  de  unos  cuántos  meses 
e  sufrimientos.  Sus  principales  obras 
son:  Cantal  hehéticoi;  Ideas  tobre  la 
eternidad;  Afanva¡  cristiano  para  mo  de 
¡a  in/aneia;  Caníns  cristianos;  Historias 
tacadas  de  ¡a  Biblia^  De  la  ftsiogntmó- 
niea;  La  Flagelación  de  Jesús,  poema; 
La  Nueva  Mesiada,  idem;  Pondo  Pí- 
lalo, Ídem;  SI  Coraton  Aumano,  idem; 
José  de  Artmalea,  idem;  Abrakam  ¿ 
Isaac,  drama  religioso;  Viaje  á  Co- 
penhague; Sermones  v  Cartas.  (Sala.) 
Resinen.— '\.  El  hombre  cientijieo. — 
Lavater  no  pudo  escribir  científica- 
mente sobre  frenología,  por  carecer 
de  los  estudios  necesarios  para  una 
empresa  de  esta  índole,  tales  como  la 
anatomía,  la  fisiología,  la  psicología 
j  loa  varios  ramos  Se  historia  natu- 
ral. Lavatbr,  como  Lessing,  como 
Zimnnerma,  como  Pernettj,  no  hizo 
más  que  apropiarse  las  teorías 
Juan  Bautista  Porta  y  J.  Huarte, 
los  tiempos  modernos,  y  de  Aristiíte- 
les,  en  los  tiempos  antiguos.  Las  doc- 
trinas de  Lavatbr  tuvieron  cierta  tí 
ma  hasta  la  aparición  de  un  gran 
fisiólogo,  que  dió  á  la  materia  la  vida 
de  su  genio.  Al  nacer  Gall,  murió 
Lavatbr. 

2.  M  hambre. — Lavatbr  es  uno  de 
los  caracteres  más  revueltos,  una  de 
las  naturalezas  más  complicadas,  uno 
de  los  espíritus  más  confusos,  de  qui 
tiene  noticia  la  historia.  Defiende  á 
los  insurrectos  del  lago  de  Zurich,  ; 
salva  la  vida  de  sus  jefes,  mientras 
que  se  levanta  en  1798  contra 
principios  democráticos  del  Gobierno 
francés  y  del  Directorio  helvético.  Es 
calvinista  y  escribe  un  poema  en  ho- 
nor del  culto  romano.  Creía  en  las 
brujas  como  en  los  profetas;  en  la 
evocación  de  los  espíritus  como  en  los 
artículos  de  la  fe;  en  los  charlatanes 
V  taumaturgos  como  en  las  Sagradas 
Escrituras.  Abonan  grandemente  á 
nuestro  personaje  la  buena  fe,  el  amor 
4  la  humanidad  y  una  vida  martiri- 
zada. 

3.  J?/  poeta. — Han  sobrevivido  á 
nuestro  autor  las  Canciones  helvéticas, 
precioso  dechado  de  sencillez,  de  gra- 
cia j  de  ternura.  Puede  afirmarse  que 
los  CdKíw  hekéiicot,  más  que.  todas 


lAVI 


^47 


sus  elucubraciones  científicas,  han 
llevado  el  nombre  de  Lavatbr  al  se- 
guro de  la  inmortalidad. 

4.  Bibliografía. — La  principal  obra 
de  Lavatbr,  sus  Fragmentos  fisvmó- 
micos,  aparecieron  en  alemán  en  1776 
á  1776  (4  volúmenes  en  4,*},  y  fueron 
traducidos  diversas  veces  al  francés, 
siendo  de  notar  la  edición  de  Paris 

volúmenes  en  4.'),  hecha  pormou- 

lur  Moreau,  con  500  gfrabados. 
Jorge  Gessner,  yerno  del  autor,  pu- 
blicó una  vida  de  su  suegro  en  ^9 
volúmenes  en  8." 

Lavativa.  Femenino.  A?cda  ó 
Clístsr,  por  el  instrumento  con  que 
'36  administra  el  agua  ú  otro  liquide 

fior  la  parte  posterior.  Q  Agua  u  otro 
[quido  que,  administrado  por  la  par- 
te posterior,  sirve  para  humedecer, 
refrescar  y  limpiar  los  intestinos.  | 
Metafórico  familiar.  Molestia,  inco- 
modidad; y  así  se  dice;  ¡QUÉ  LAVATl- 
vaI  ¡vaya  UNA  lavativa! 
Etimolohí  A. iarar.- catalán,  íaMítoa. 

LavativBzo.  Masculino  Inyección 
por  medio  de  lavativa.  |  Golpe  dado 
con  la  lavativa. 

Lavativo,  va.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  lava  ó  tiene  virtud  de  lavar  y 
limpiar. 

Lavatorio.  Masculino.  La  acción 
de  lavar  ó  lavarse.  ||  Cocimiento  me- 
dicinal para  limpiar  alguna  parte 
externa  del  cuerpo  ||  Lavauanos.  | 
La  ceremonia  de  lavar  los  pies  que  se 
hace  el  Jueves  Santo.  ||  Liturgia.  Ce- 
remonia que  hace  el  sacerdote  en  la 
misa  después  de  haber  preparado  el 
cáliz,  lavándose  los  dedos.  ||  Liturgia 
antigua.  Piedra  sobre  la  cual  se  lavaba 
el  cuerpo  de  los  eclesiásticos  y  reli- 
giosos después  de  su  muerte. 

EriuoLonÍA.  Latin  IStíttdrivm,  la- 
vadero (diosas  de  Filoxeno);  francés, 
¡avateíre;  catalán,  lavatori. 

Lavatriz.  Femenino  familiar.  La- 
vandera. 

K^avazas.  Femenino  plural.  El 
agua  sucia  6  mezclada  con  la  porque- 
ría de  lo  que  se  lavó  en  ella. 

Lave.  Masculino.  Minas.  La  ope- 
ración de  lavar  los  metales  para  en- 
tresacarlos de  la  tierra  y  escorias  con 
que  están  mezclados. 

Lavega.  Femenino.  Especie  de 
piedra  de  que  se  hacen  vasijas  muy 
resistentes  al  fuego. 

ETiuOLOsfA.  Lava:  italiano,  laveg- 
gio;  francés,  latige. 

Laverna.  Femenino.  Mitología. 
Diosa  de  los  ladrones,  plagiarios, "hi- 
pócritas. 

ETiuOLoaÍA.  Latin  L&vema,  por 
Liberna,  del  griego  XoSeTv  (labexn),  to- 
mar. . 

KiaverniBl.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente á  la  diosa  Laverna.  J  Pubrta 
Lavb&nal.  Una  de  las  de  Boma,  en 
donde  había  un  ara  dedicada  i  la  dio- 
sa de  los  ladrones.  (Varron.  ) 

ETiuoLoaÍA.  Latin  l&oernalit,  laver- 
nal;  lavbrnalis  porta,  puerta  Laver- 

Lavinia.  Femenino.  Hija  del  roy 
Latino,  mujer  de  Eneas. 

BriHOLOOfA.  LStÜlíta.  (VlEdlLIO.) 

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348 


lAVO 


Lavoisier  (Antonio  Lobenzo).  Ca- i 
lebre  químico  fraacés,  hijo  de  un  co-, 
merciante  de  Pari».  Recibió  una  ex- 
eelent«  educación  en  el  colegio  Mai- ' 
zaríao,  en  la  q^tie  desde  loa  primeros 
momentos  manifestd  el  futuro  t^uími-  { 
co  una  marcada  añcion  á  las  ciencias  ' 
exactas.  Siguiendo  los  cursos  de  as- 
tronomía de  La  Caille,  estudid  la  quí- 
mica en  el  laboratorio  de  I>a  Rouelle 
Ífaé  ano  de  loa  más  asiduos  ojreates 
B  Bernardo  de  Jussieu.  Entregado 
por  completo  al  estudio,  do  tuvo  nin- 
guna de  las  pasiones  de  la  juventud: 
se  sepani  del  mundo,  absorto  por  com- 

Íileto  en  ans  trabajos,  j  limito  sus  re- 
acioues  á  las  de  sus  maestros  y  á  las 
áe  algunos  sabios  distinguidos.  A 
los  S3  afios  obtenía  un  premio  en  la 
Academia  de  Ciencias.  Esta  había  pro- 
puesto, como  tema  del  concurso: 
morU  tobre  el  mejor  sútenu  de  alambra- 
do de  Paris.  Lavoisibr  se  encerró  en  su 
habitación  j  permaneció  más  de  seis 
semanas  sin  ver  otra  luz  que  la  de  las 
lámparas,  sobra  que  hacta  sus  expe- 
rimentos. Al  salir  de  su  voluntario 
ostracismo,  obtenía  (Abril  1766]  la 
medalla  de  oro.  En  1768  entró  á  for- 
mar parte  de  aquella  docta  corpora- 
ción, mediante  otra  memoria  SoM^e  iot 
faeimie*tot  dt  tai  mtmtañai.  Después, 
deseando  tener  una  posición  que  le 
permitiera  con  desahogo  dedicarse  i 
los  estudios  de  una  manera  indepen 
diente,  solicitó  j  obtuvo,  en  176^,  el 
cargo  de  recaudador  general  de  im- 
puestos. Desde  entonces,  compartió 
su  vida  entre  la  ciencift  ^  su  nuevo 
destino,  que  desempeñó  siempre  con 
.  la  más  perfecta  honradez  7  que  debía 
serle  tan  fatal.  Los  judíos  de  Metz  le 
debieron  la  abolición  de  un  impuesto 
odioso,  residuo  tradicional  de  la  bar- 
barie de  la  Edad  Medía.  Turgot  le  co- 
locó, en  1776,  al  frente  de  la  comisa- 
ría del  impuesto  de  sal  j  pólvoras, 
introduciendo  en  la  fabricación  de 
esta  última  notables  mejoras.  £n  1788, 
fué  destinado  á  la  caja  de  descuentos; 
en  1790,  nombrado  individuo  de  la 
comisión  de  pesos  j  medidas,  y  en 
1791,  comisario  de  la  tesorería.  En 
aquel  mismo  afio  publicó  un  Tratado 
<aV«  la  rijvtta  territorial  del  reino  de 
Franteia,  cuya  impresión,  por  cuenta 
del  Estado,  decreto  la  Asamblea  cons- 
tituyente, En  1772,  había  echado  los 
primeros  cimientos  á  sus  teorías  quí- 
micas; pero  su  espíritu  esencialmente 
creador  esperó  hasta  1783  para  dar 
el  golpe  de  gracia  áU  doctrina  de  los 
flogÍBticos.  Sabiendo  multiplicarse  de 
un  modo  increíble,  publicó  de  1772 
á  1786  más  de  cuarenta  memorias  re- 
lativas á  BU  doctrina,  siguiendo  en 
ellas  un  método  tan  lógico,  que  basta 
leer  aquellos  opúsculos  para  compren- 
der cómo  se  forma  una  ciencia.  Nada 
te  pierde,  nada  íe  erea;  hé  aquí  su  divi- 
sa; la  materia  puede  ter  modijicada  en 
t*  firma,  pero  yantas  alterada  en  tttpeto. 
Después,  poniendo  la  balanza  ai  ser- 
vicio de  este  profundo  pensamiento, 
se  convierte  en  sus  manos  en  un  reac- 
tivo infalible,  que  podía  j  debía  por 
ai  solo  operar  nna  fecunda  revolución 


LAVO 

en  la  química.  Entre  sus  numerosos 
trabajos,  citaremos  sobre  todo:  el  dts- 
citbrimienlo  del  oxígeno,  que  hizo  al 
mismo  tiempo  que  ,Prieatlej  j  que 
llegó  á  serla  base  de  su  teoría;  elaná- 
liiu  de  la  tintttu  del  aire  (1777);  la 
del  ácido  earbdnieo,  la  del  it«iM  y  la  de 
las  materiat  orginieat.  Desde  entonces 
pudo  explicar  la  combustión,  la  res- 
piración y  la  fermentación.  Al  mismo 
tiempo,  se  entrega  á  cuantos  trabajos 
exigen  las  necesidades  del  presente, 
y  emprende,  en  beneficio  de  la  huma- 
nidad, una  larga  serie  da  experien- 
cias malsanas  y  peligrosas  en  los  ga- 
ses y  materias  fecales,  logrando  re- 
sultados por  extremo  beneficiosos.  En 
su  Tratado  de  qnímica  (1792,  2  volú- 
menes en  8.*)  donde  expone  las  bases 
de  la  química  moderna,  se  muestra, 
como  filósofo  y  como  lógico,  digno 
émulo  de  Condillac.  En  1787,  Four- 
croy  y  BerthoUet  adoptaron  su  teoría. 
Por  fin,  creó  con  Guyton  de  Morveau 
la  nomenclatura  química.  Lavoisibr 
ha  dejado  también  importantes  traba- 
jos sobre  el  calórico,  estableciendo  su 
imponderabilidad,  demostrando  las 
analogías  entre  los  vaporas  y  el  gas  é 
inventando  con  Laplace  un  coloríme- 
tro, con  ayuda  del  cual  se  expli 
los  fenómenos  de  la  respiración  y  del 
calor  animal.  Una  muerte  prematuí 
detuvo  el  curso  de  sus  trabajos,  en 
momento   en   que  los  recogía   todos 

Sara  formar  una  obra  única.  Aun  hoy, 
espues  del  trascurso  de  ochenta  y 
siete  años,  sus  descubrimientos  son 
la  admiración  de  los  hombres  mát 
doctos,  en  tanto  que  sus  teorías  sir- 
ven como  de  alamore  conductor  en  el 
inmenso  dédalo  de  las  ciencias  quími- 
cas. Hablando  ahora  de  su  muerte,  nos 
repugna  decirlo;  pero  lo  tenemos  que 
decir.  En  2  de  Mayo  de  1794,  el  con- 
vencional Dupur  presenta  un  acta  de 
acusación  contra  todos  loe  atentittat,  6 
recaudadores  generales  de  impuestos 
públicos;  por  consiguiente,  contra 
Latoisibr.  Trascurridos  cuatro  días, 
el  6,  fué  condenado  á  muerte  con 
todos  sus  demás  compañeros.  Kl  con- 
denado pidió  al  tribunal  que  prorro- 
gara por  algún  tiempo  la  sentencia, 
con  el  objeto  de  llevar  á  cabo  algunas 
experiencias  interesantes,  ácuya  ins 
tancia  cont«st45  el  presidente  del  tri- 
bunal, que  <la  República  no  tenía  ne- 
cesidad de  sabios. >  Ciertos  autores 
atribuyen  esta  brutal  contestación  á 
Dumas;  otros,  al  acusador  público, 
Fouquier  Tiiiville;  otros,  al  vicepre- 
sidente Cofiluhal.  Sea  de  esto  lo  que 
quiera;  aunque  debemos  hacer  constar 
que  no  es  punto  histérico,  ello  fué 
que  nuestro  personaje  se  vio  incluido 
en  aquella  especie  de  asesinato  en 
masa.  Nuestros  apreciables  lectores 
saben  muy  bien  que  no  nos  cuadra  el 
menguado  oficio  de  acusadores  impla- 
cables; pero  ante  una  barbarie  tan 
fero7  y  tan  ciega,  no  es  posible  callar. 
Hacer  morir  en  la  guillotina  á  un 
hombre  inocente,  es  una  herejía  que 
ubleva  el  ánimo  de  toda  persona  me- 
dianamente honrada.  La  sangre  del 
ilustre  sabio,  orgullo  de  su  siglo  y  de 


LAXA 

sn  pnablo,  será  una  manehaetema  n 
los  anales  de  la  revolución  del  93. 
iQuién  sabe  los  progresos  de  q^ue 
aquella  infamia  privo  á  la  ciencia! 
jQué  responsabilidad  tan.  formid&blej 
Reteña. — 1.  Loa  dos  monnmentoa 
que  han  consagrado  la  memoria  dd 
personaje  de  esta  biografía,  son  :  un 
retrato  pintado  por  David  y  la  corona 
que  presentaron  á  la  victima  en  so.  ca- 
labozo loe  individuDB  del  Liceo,  pro- 
cisamento  en  el  dia  antes  de  la  ejeco- 
eion.  Pero  aquella  victima  tiene  ana 
guirnalda  y  un  retrato  de  mucho  máa 
precio;  la  gloria  de  ser  inmortal  en- 
tre los  genios  máa  fecundos  del  si- 
glo xviii,  la  gloria  inmarcesible  de 
vivir  siempre  entre  loa  héroes  y  1m 
mártires  de  la  ciencia,  recibiendo  en 
pago  el  amor  de  todos;  también  d 
nuestro.  Al  lado  de  este  mundo  infi- 
nito, ¿qué  es  una  guillotina?  jCroeldad 
inútill  ¡Barbarie  impotentel... 

2.  Halle  T  Loisel  levantaron  en  tox 
en  &vor  de  la  victima;  y  auuqne  nada 
lograron,  debe  consignarse  lo  que 
dice  la  histeria. 

3.  ANTONIO  LoRKNCO  Lavoisikk  na- 
ció en  París  el  dia  16  de  Agosto  de 
1743  y  acabó  en  el  cadalso  el  dia  8  de 
Mayo  de  1794.  Fué  el  cuarto  de  loa 
veinticuatro  guillotinados  en  aqnel 
espantoso  dia.  Su  suegro,  M.  Pouiíe, 
con  cuya  hija  se  había  casado  en  1771, 
le  precedió  inmediatamente  en  la  ter- 
rible  báscula;  de  tai  suerte  que  la  gui- 
llotina mezcló  su  sangre. 

4.  Galileo,  con  el  telescopio,  revo- 
lucionó la  astronomía:  Newtún,  con 
la  gravitación  universal,  revolucionó 
la  física:  Lavoisibk,  con  el  descubri- 
miento del  oxígeno,  revolucionó  las 
ciencias  naturales  y  las  ciencias  mé- 
dicas, puesto  que  llevó  nuevos  prin- 
cipios a  la  naturaleza  y  á  la  vida. 

Laxación.  Femenino.  La  acción  y 
efecto  de  laxar. 

ETiuoLOofA.  Laxar:  latín,  laxaíto, 
forma  sustantiva  abstracta  de  Uxat*t, 
laxado:  italiano,  ¡auasione;  catalán, 
laxament. 

Laxado,  da.  Participio  pasivo  de 
laxar. 

ETiuOLoaía.  Latín  Zssittu,  partici- 
pio pasivo  de  laxare:  catalán,  lawaí, 
da;  francés,  láeAe';  italiano,  Uteiaia. 

Laxamiento.  Masculino.  Laxa- 
ción ó  LAXITUD. 

Laxante.  Participio  activo  de 
laxar.  Lo  que  laxa.  ¡|  Medicina.  Lo 
que  evacúa  el  vientre  .sin  llegar  á 
purgar,  j  Sustantivo.    Ün  laxante; 


Lakar.  Activo.  ASojar,  ablandar, 
disminuir  la  tensión  de  alguna  cosa.  [| 
Medicina.  Evacuar  el  vientre  de  un 
modo  suave. 

Etiuolooía.  Zaxo:  latín,  laaSn; 
catalán  y  portugués,  laxar:  proven- 
zal,  laxar,  latc&ar;  francés  antiguo, 
latcker;  moderno,  Utcker;  italiano,  lu- 

Laxativo,  va.  Adjetivo.  Medicka. 

n  que  laxa  ó  tiene  virtud  de  laxar. 
Se  usa  también  como  sustantivo  en  ll 
terminación  masculina. 

ETiMOLOofá.  Laaar:  latin,  Ug^ini, 


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L.oogle 


LAZA. 

lo  que  tiene  virtud  de  ablandar;  ita- 
liano, laiiativo;  fíancéa,  laxaüf;  pro- 
Tenzal,  laxatÍM;  catalán,  laicaíi«,  tx. 

Laxidad.  Femeoino.  Laxitud. 

Laxüloro,  ra.  Adjetivo.  Botánica. 
Cujas  flores  están  muj  apartadas 
unas  de  otras,  en  cnjo  sentido  es 
dice:  wfioraeettcia  laxíflora. 

ETiiioLOaÍA.  Latin  ItuBia,  laxo,  y 
JUt,_^rü,  flor:  francés,  laxiflore, 

Laxifoliado,  da.  Adjetivo.  Boldni- 
M.  De  hojas  muv  separadas  entre  sí. 

EriyoLoafi..  Zoítm,  laxo,  j  JSUa- 
tm;  áe^SPívm,  hoja. 

Luitad.   Femenino.  Calidad 
laxo:  como  la  laxitud  de  las  fibras. 

EriuoLoaÍA.  Laao:  bajo  latín,  l<u^ 
Nido;  clásico,  laxita»;  catalán,  laxilvt; 

firúvenzal,  laaeiaí;  francés,  lamté;  ita- 
iano,  lattetta. 

BiNDHiuiA.  Zaxitud,  relajación.  La 
Umitnd  está  en  las  doctrinas  y  en  las 
lejee;  la  r*lajacio%,  en  la  conducta. 
No  es  extraño  que  donde  hav  laxitvd 
en  el  ejercicio  de  la  autoridad  y  en  la 
opinión  pública,  baja  también  reía; o- 
CUM  en  las  costumbres.  Se  acusa  de 
laxitííd  á  la  ética  del  probabilismo. 
Todos  loa  hietoriadorea  c — 


la  reíajacitnt  que  infesta  las  dinastías, 
del  bajo  imperio.  (Mora,) 

Laxo,  xa.  Adjetivo.  Lo  que  está 
flojo  6  no  tiene  la  tensión  que  natural- 
mente debe-tener.  |  Metáfora.  Se  apli- 
ca i  la  moral  relajada,  Ubre  6  poco 
sana;  como  las  opiniones  laxas  de  al- 
gunos casuistas. 

ETiMOLoaÍA.  Latín  laarnt,  participio 
pasivo  anticuado  de  Imbuiré,  ihagnido- 
cer;  italiano,  latía;  francés  antiguo, 
latcie;  moderno,  lache,  flojo,  cobarde; 
provenial,  kuB,  late;  catalán,  laxo,  a. 

Laya.  Femenino.  Calidad,  especie, 
género;  y  así  se  dice:  esto  es  de  la 
misma  lata  ó  de  otra  lata.  |  Provin- 
cial. Instrumento  con  dos  puntas  de 
hierro,  de  uua  tercia  cada  una,  con 
nn  cabo  de  madera,  que  sirve  para 
labrar  la  tierra;  revolverla. 

ETiuoLOofA.  Antiguo  escandinavo 
leid;  anglo-eajon,  lád;  flamenco,  leyde; 
bajo  latín,  leía,  lia,  ¡ata,  leda,  hda; 
francés,  laie,  martillo  de  picapedrero 
qve  tieue  dientes  en  el  corte. 

Layador,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no. El  que  labra  la  tierra  con  la  laja. 

Layar.  Activo.  Labrar  la  tierra 
con  la  laja. 

ETiMOLoafA.  Laya:  francés,  layer. 

Lazada.  Femenino.  La  atadura  li 
nudo  que  se  hace  con  hilo,  cinta  6 
cosa  semejante,  de  manera  que  tiran- 
do de  uno  de  los  cabos  pueda  desatarse 
con  facilidad.  |  Lazo,  por  el  enlace  6 
nudo  de  cintas  que  sirve  de  adorno. 

Iiazadilla.  Femenino  diminutivo 
de  lazada. 

Lazar.  Neutro  anticuado.  Lazrar. 

Lazareto.  Masculino.  El  hospital 
6  lugar  fuera  de  poblado  que  se  des- 
tina para  hacer  la  cuarentena  los  que 
vienen  de  parajes  sospechosos  de  al- 
guna enfermedad  contagiosa. 

Etiuolooía.  Bajo  latín  latanu,  le- 
proso, aludiendo  al  Zánro  del  Evan- 
gelio; italiano,  lataretlo;  francés,  la- 
lAret;  catalán,  laiaret. 


lAZA. 

JteieSa. — Nombre  que  designaba 
primitivamente  un  hospital  de  lepro- 
sos, eolocado  bajo  la  invocación  de 
san  Látaro,  y  qu»  se  aplica  á  los  edi- 
ficios aislados  donde  se  obliga  á  hacer 
cuarentena  á  las  personas  j  á  las  mer- 
cancías procedentes  de  países  infecta- 
dos ó  sospechosos  de  cootagio. 

Lazarillo.  Masculino.  El  mucha- 
cho que  guía  j  dirige  al  ciego. 

ETiuoLOaÍA.  Lázaro. 

Lazarillos.  Masculino  plural.  Se 
llaman  también  los  muchachos  que  se 
curan  la  tífta  en  los  hospitales  de  San 
Lázaro,  (AcAnsuiA ,  7)iccionario  de 
17S6.) 

Lazarino,  na.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca al  que  padece  la  enfermedad  de 
lepra. 

Lazarístas.  Masculino  plural,  fftt- 
torta  reli^ioía.  Son  los  llamados  tam- 
bién taceráotei  de  la  Mittoit,  congrega- 
ción fundada  en  1625  por  san  Vicen- 
te de  Paul,  para  formar  ó  instruir  mi- 
sioneros, aprobada  por  el  papa  Urba- 
no VIII  en  1632  j  llamada  así,  porque 
ae  estableció  en  Paris  en  una  antigua 
casa  de  hospitalarios  de  san  Lázaro. 
El  general  aebía  ser  francés  j  residir 
en  Paria,  El  convento  de  San  Lázaro 
era  también  una  especie  de  prisión 
donde  se  encerraba  á  los  jóvenes  de 
mala  conducta.  Los  lazarisTas  conti- 
núan predicando  en  los  países  extran- 
jeros y  dirigen  los  seminarios  de  va- 
rias di<5cesÍ3. 

Lázaro.  Adjetivo  anticuado.  El  que 
padece  la  enfermedad  llamada  lepra 
6  San  Lázaro.  Se  usa  también  como 
sustantivo.  ^  Biblia.  Hermano  de  Mar- 
ta ^  de  María,  á  quien  Jesucristo  re- 
Bucitií,  según  el  Evangelio. 

Etiuolgoía.  Latín  de  san  Jer<ínÍ- 
mo  Latría,  nombre  propio  del  por- 
diosero, lleno  de  úlceras,  que  espera- 
ba en  la  puerta  del  rico;  catalán, 
LUtier:  potar  eom  tm  Llátstr;  poner  de 
oro  y  azul.— «Pobre  andrajoso.  Llá- 
mase así  por  alusión  al  Lázaro  men- 
digo del  Evangelio.  Se  toma  también 
por  taimado,  astuto  y  redomado.> 
(AcADBuiA,  Diccionario  de  17S6.) 

Lázaro  (Rauon).  Jurisconsulto  y 
canoDÍ8&  español,  que  nacié  en  Bar- 
celona en  1739,  y  murié en  18S2.Es- 
tudié  en  la  universidad  de  Cervera, 
donde  obtuvo  los  grados  de  doctor  en 
lejes  y  cánones.  Fué  diputado  en  las 
Cortes  de  Cádiz  en  1810,  maestres- 
cuela en  la  iglesia  de  Lérida  v  rec- 
tor j  carcelario  de  la  universidad  de 
Cervera.  Sus  obras  más  notables  son: 
Derecho  público  general  de  Eipañayde 
Calalvña:  Riqueza  de  la  nación,  y  Pro- 
yecto tobre  lattdemiet. 

Lázaro  (san).  Biblia.  Hermano  de 
Marta  j  de  María,  que  vivía  en  Beta- 
nia,  en  la  época  en  que  Jeeus  predi- 
caba allí  el  Evangelio.  Muerto  duran- 
te una  de  las  excursiones  de  Jesús, 
el  Divino  Maestro  lloré  sobre  su  tum- 
ba j  le  resucité  al  cuarto  dia  de  su 
muerte.  Se  ignoran  los  demás  detalles 
de  su  vida.  La  Iglesia  catélica  celebra 
su  fiesta  el  2  de  Setiembre. 

Lázaro.  Biblia.  Hombre  pobre  y 
cubierto  de  lUceras  que  trató  en  vano 


LAZO 


349 


al  rico  avariento.  Mue^ 
tos  ambos,  el  rico  avariento  imploré  i 
su  vez  inútilmente,  desde  el  fondo  del 
infierno,  áLázaro,  convertido  en  bien- 
aventurado. El  sentido  moral  de  esta 
hermosa  parábola  de  Jesús  es  evidente. 

Reteña. —  En  Jerusalen  se  muestra 
todavía  á  los  peregrinos  cristianos  el 
lugar  en  que  estuvo  la  casa  del  rico 
avariento,  así  como  el  sitio  en  que  el 
pobre  Lázaro  pedía  limosna. 

Lazaroni.  Masculino.  Nombre  que 
se  da  en  Italia  á  loa  truhanes  j  andra- 
josos. 

EnifOLOofA.  Bajo  latin,  lozana,  le- 
proso. , 

Reteña  Aúí^mii.— Nombre  del  po- 
pulacho de  Ñapóles,  en  general,  que 
significa  los  grandei  Lázarot,  por  se- 
mejanza á  su  patrono,  el  Lázaro  del 
Evangelio,  tipo  de  pobreza  j  desnu- 
dez. Antiguamente  eran  mendigos, 
casi  desnudos,  que  no  trabajaban  sino 
lo  preciso  para  no  morir  de  hambre, 
que  descansaban  mientras  tenían  para 
vivir,  j  que  dormían,  por  lo  general, 
en  loa  grandes  graneros.  Hacia  fines 
del  siglo  XVIII,  formaban  una  pobla- 
ción de  unos  40.000  individuos,  que 
escogía  un  jefe  llamado  capo  Lázaro,  6 
capitán  Lázaro .  Masaniello  ( véase 
este  nombre)  lo  era,  cuando  estalló 
la  insurrección  de  1647.  En  1798,  los 
lazzaeoni,  armados  por  el  cardenal 
Ruffo,  intentaron  defender  4  Ñapóles 
contra  la  armada  francesa  j  el  gene- 
ral Championnet.  Hoj,  Ioslazzahoni, 
al  menos  los  del  puerto,  son  activos  y 
'  '  van  desnudos,  como  en 

otro  tiempo,  sino  que  llevan  una  ca- 
misa j  un  calzón  ue  tela;  y  en  el  in- 

erno,  un  capote  largo  con  mangas 

capuchón  de  paño  grueso, 

Lazdrador.  masculino  anticuado. 

La  ZR  ADOR. 

Lazdrar.  Neutro  anticuado,  Laz-* 

BAR. 

Lazibrar.  Masculino.  LapeslíÍzuli. 

Lazo.  Masculino.  La  lazada  6  nudo 
de  cintas  6  cosa  que  sirve  de  adorno, 
j  se  hace  formando  unas  como  hojas, 
j  dejando  á  veces  los  dos  cabos  suel- 
tos y  pendientes.  |  Adorno  hecho  de 
algún  metal  ó  piedras  imitanilo '  al 
LAZO  de  la  cinta.  |  El  adorno  de  líneas 
jfloronesenlazados  unos  con  otros  quo 
se  hacen  en  las  molduras,  frisos  y 
otras  cosas.  Q  Cualquiera  de  los  dise- 
ños 6  dibujos  que  se  hacen  con  el  boj, 
arrajan  ú  otras  plantas  en  los  cuadros 
de  los  jardines.  (¡Cualquiera  de  los  en- 
laces artiflciososj  figurados  que  hacen 
los  danzantes  j  los  que  bailan  contra- 
danzas. J  Lazada,  por  el  nudo  que  se 
hace  con  hilo,  cuerda  6  cosa  semejan- 
te; y  así  se  dice:  lazo  corredizo.  |  La 
cuerda  de  hilos  de  alambre  retorcido 
con  su  lazada  corrediza,  que  asegura 
da  en  el  suelo  con  una  estaquilla,  sir> 
ve  para  coger  conejos.  Hácese  también 
de  cerda  para  cazar  perdices  y  otros 
pájaros.  |fEl  cordel  con  que  se  asegu- 
ra la  carga.  Q  En  la  ballestería  es  el 
rodeo  que  con  los  caballos  se  hace  & 
la  res  para  precisarla  á  ponerse  á  tiro 
del  que  la  espera,  engasándola  j  ha- 
ciéndola huir  p     '         '        '      ■  -    - 


'f°'k:^sfi&'ovgle 


350 


LEAL 


Be  ha  dejado  rastro.  |  BfeUfera.  Ar- 
did 6  artificio  engafioao,  uechanza.  || 
Uaion,  TÍQCuIo,  obligación.  I  ciBoo. 
En  la  ballestería  se  dice  cuando  se  in- 
tenta matar  í  lazo  laa  reses  sin  ver- 
las. I  ABIUB  lazo,  TRA.UPA,  ZANCADI- 
LLA, eto.  Frase  metafórica  y  &miltar. 
Poner  asechanzas,  usar  de  alguna  tre- 
ta 6  artificio  para  engañar  á  alguno.  i¡ 
Mbtrr  bl  lazo  al  pié.  Frase  metafá- 
ríoa  anticaada.  Abuab  lazo,  y  Roer 
BL  lazo.  Frase.  Huir  de  algún  aprie- 
to lí  peligro  en  qae  se  estaba.  |  Tbnbb 
BL  LAZO  Á  LA  OABOANTA.  Fráse  meta- 
fórica. TniB&  LA  SOOA  í  LA  OABOAN- 
•  TA.  I  Cabe  kk  el  lazo.  Locución  pro- 
Tsrbial.  Caer  en  la  trampa. 

Btiuoloqía.  Provenzal  lac,  lat,  latt; 
catalán,  lUu;  namurés,  lai;  walon, 
Ut';  portugués,  lapo;  francés,  loa;  ita- 
liano, iaccw,  del  latin  Uúi,  úcit,  j  li- 
f«Au,  U^tm,  en  relación  con  el  grie- 
go UÍ9t;  eólico,  Mkot,  de  la  raíz 
sánscrita  vrofc. 

1.  Bl  radical  sánscrito  B¡gni6ca  la 
idea  de  hacer  trozos,  sentido  q^ue  to- 
maron el  cólico  bráiat,  que  equivale  á 
jirón,  T  el  grietó  lákoi,  forma  evi- 
dente de  UMh,  desgarrar,  origen  del 
latió  licerSre,  por  l^/uerare. 

2.  Nótese  la  simetría  que  existe  en- 
toe  el  griego  íaiuin,  lákot  (Xaxilv, 
XdMo;),  j  el  fatin  ISqu^,  lazo. 

3.  Ktimo lógicamente  hablando,  lau 
qniere  decir  trozo  6  jirón,  de  donde 
vino  la  significación  de  lazo  6  nudo, 
porque  hay  que  anudar  lo  que  se  des- 
garra. • 

4.  Blt/uo  pasó  luego  &  significar 
trampa,  engaña,  dolo,  porque  se  ob- 
servo qnerera  un  fraude  del  enemigo. 

6.  La  serie  de  significados  es:  ji- 
rón, nudo,  ardid,  falacia. 

LksradameDtd.  Adverbio  de  modo 
anticuado.  Con  lacería  ó  trabajo. 

BTiuoLoofA.  Latrada  y  el  sufijo  ad- 
yerbial  mentt. 

Lacrador.  Masculino  anticuado. 
El  que  padece  ;  sufre  trabajos  ;  mi- 
senas. 

IjBzrar.  Neutro  anticuado.  Pade- 
cer y  Bufrír  trabajos  j  miserias. 

ESriuoLoofA.  Contracción  de  latarar, 
forma  de  Látaro. 

Lairoso,  aa.  Adjetivo  anticuado. 
Atrabajado,  que  padece  mucho. 

BriuoLoofA.  lAta-ar, 

Laaolita.  Femenino.  Lapislázuli. 
I  Mifteralogia.  Piedra  azul ,  opaca, 
con  venas  blanquecinas  y  piritas  fer- 
ruginosas, semejantes  al  oro;  oriunda 
deTersia,  de  China  y  de  la  Gran  Bre- 
taña. 

ErufOLOeÍA.  Lémüi:  francés,  iw*- 
UU. 

Le.  DatÍTO  ó  acusativo  singular  del 
pronombre  personal  ¿I,  y  dativo  del 
pronombre  femenino  personal  elh. 

EriuOLOaÍA.  Latin  ilU,  illa,  illa, 
illot,  illat;  italiano,  ¡o,  la;  i,  gli;  por- 
tugués, o,  ot;  a,  at;  francés,  ít,  la, 
iet;  catalán,  lo,  U. 

Leal.  Adjetivo.  Bl  que  guarda  & 
otro  la  debida  fidelidad,  dándole  en 
las  ocasiones  pruebas  de  su  buena  ley. 
Aplícase  igualmente  á  las  acciones 
propias  de  un  hombre  fiiel  y  de  buena 


LEAN 

\«y,  y  se  usa  también  como  sustanti- 
vo. J  Aplícase  á  algunos  animales  do- 
mésticos; como  los  perros  y  caballos, 
que  muestran  al  hombre  cierta  espe- 
cie de  amor,  fidelidad  j  reconocimien- 
to. I  Aplícase  á  las  caballerías  que  no 
son  falsas.  ¡  Fidedigno,  verídico,  le- 
gal y  fiel  en  el  desempeño  de  atgun 
oficio  6  cargo.  |  Da  u>a  leales  be 
HINCHEN  LOS  HOSPITALES.  Refrau  con 
que  se  denota  que  é  las  personas  mis 
acreedoras  á  loa  premios  7  mercedes 
se  las  suele  dejar  por  lo  común  aban- 
donadas  á   su   escasa   fortuna.  1  No 

VITE  UiS  SL  LBAL  QUS  CUANTO  QUIKRI 

EL  TRAIDOR.  Refrán  con  que  se  advier- 
te que  el  hombre  sincero  y  &anco 
está  expuesto  i  las  asechanzas  y  tiros 
del  alevoso. 

Etimología.  Provenzal  liyal,  lial: 
catalán,  iUal;  firances  del  siglo  xi, 
letal;  moderno,  loj/^l;  italiano,  l*aU, 
del  latín  UgSLit,  forma  de  Us,  Ugit, 
la  ley.  El  catalán  tiene  también  ieal 
en  el  sentido  de  legítimo. 

Lealdad.  Femenino  anticuado. 
Lealtad. 

Lealdat.  Femenino  anticuado. 
Lealtad. 

Lealmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  lealtad.  |  Con  legalidad,  coa  la 
debida  buena  fe. 

BTiuOLOof  A.  Leal  y  el  sufijo  adver- 
bial iiu%Ct:  catalán,  llealnunl;  francés 
del  siglo  xti,  Uatment,  loiatunent;  xv, 
loyanivunl;  moderno,  loyaleMatt;  ita- 
liano, Ualmente. 

Lealtad.  Femenino.  El  buen  port» 
de  una  persona  con  otra  en  cumpli- 
miento de  lo  que  exiren  las  leyes  de 
la  fidelidad  y  las  del  Honor  y  hombría 
de  bien.  |  Aquella  especie  de  amor  ó 
gratitud  que  muestran  al  hombre  al- 
gunos animales,  como  el  perro  y  el 
caballo.  I  Legalidad,  Verdad,  reali- 
dad. 

ETiuoLoaÍA.  Zttal:  provenzal,  Ifval- 
M,  UiatiíaC,  UaliaC;  catalán,  lUaíuit, 
¡taltal;  francés  del  siglo  xii,  UaiUé; 
XIII,  loiauí^;  XIV,  Ua*Ué;  xvi,  loyaul- 
tí,  loya*t¿,  que  es  la  forma  moderna; 
Italiano,  ltalt&. 

Sinonimia.  Lealtad,  JíáeUdad.  La 
observancia  de  la  fe  debida  á  un  se 
berano,  es  la  idea  que  se  considei 
aquí  como  común  á  estas  dos  voca  , 
pero  la  fidelidad  no  explica  por  si  sola 
más  que  la  exactitud  con  que  se  cum- 
ple la  obligación  contraída,  con  que 
se  observa  la  fe  debida  al  soberano; 
la  lealtad  añade  á  esta  idea  la  del 
afecto  personal  con  que  se  cumple 
aquella  obligación. 

Por  eso  no  se  dice  juramento  de 
Italíad,  sino  juramento  de  Jídelidad. 

Un  republicano  puede  tanet  Jídeli- 
dad; un  español  tiene  más,  tiene  leal- 
tad. (Huerta.) 

Lealtanza.  Femenino  anticuado, 
Lbaltau. 

Leandro.  Masculino.  Nombre  pro- 
pio de  varón:  san  Leandro.  JI  Joven 
de  Abidoa,  en  Asia,  é  la  onlla  del 
Helesponto,  que,  enamorado  de  Hero, 
la  cual  vivía  en  Sestos,  ciudad  de  la 
ribera  opuesta,  iba  nadando  de  noche 
i  verla,  hasta  que  una  noche  quedó 


LEBA 

sumergido  en  el   mar.    (Mabcial.) 

Ktimolooía.  Latin  LeSader,  LeM- 
dna. 

Seteüa. — ^Bste  pasaje  ha  servido  da 
asunto  á  nn  precioso  cuento  de  Tms- 
ba. 

Leandro  (San).  Anobispo  de  Sevi- 
lla, que  nació  en  Cartagena  á  media- 
dos del  siglo  VI.  Fueran  sus  hermanos 
san  Fulgóncio,  obispo  de  Ecija  y  de 
Cartagena,  y  san  Isidoro,  qae  le  su- 
cedió en  la  silla  episcopal  de  Sevilla. 
Exponiéndose  á  graves  peligros,  se 
dedicó  con  celo  verdaderamente  apos- 
tólico i  restablecer  la  fe  de  Nicea,  por 
lo  cual  se  vio  amenazado  repetidas 
veces  por  el  rey  Leovigildo  ¡  sobre 
todo,  por  haber  convertido  á  san  Her- 
menegildo ,  hijo  mayor  del  rey ,  á 
quien  su  padre  hizo  dar  muerte,  des- 
terrando a  Leandro;  aunque  poco  des- 
Sues,  arrepentido  de  su  bárbara  c<ra- 
ucta,  le  levantó  el  destierro.  Habien- 
do enfermado  Leovigildo  y  hallándose 
sin  esperanzas  de  vida,  llamó  á  san 
Lbandbo  y  le  encargó  que  instruyese 
en  la  fe  católica  í  su  hijo  RecarWo. 
San  Leandro  presidió  el  tercer  conci- 
lio de  Toledo;  se  ocupó  en  corregir  la 
liturgia,  de  tal  manera, que  áél  se  debe 
el  origen  del  oficio  muzárabe,  que  san 
Isidoro  perfeccionó  despnes.  Escribió 
varías  obras  y  murió  en  59§.  dejando 
á  España  la  eterna  memoria  de  su  sa- 
ber y  de  su  virtud. 

Learco.  Masculino.  Mitología.  Hi- 
jo de  Atamante  y  de  Ino.  Su  padre, 
ciego  de  cólera,  le  dió  muerte,  visto 
lo  cual  por  su  ñiujer  Ino,  arrebató  á 
su  hijo  Melicerta  y  se  arrojó  coa  £1 
al  mar.  (Ovidio.) 

Btimoloqía.  Latin  L^ehv. 

Le  Bas  (Felipe  Francisco  Josi). 
Patriota  francés,  individuo  de  la  Con- 
vención y  del  comité  de  Seguridad 
general,  que  nació  en  1762  y  murió 
en  1794.  Perteneció  á  aquella  fracción 
da  la  montaña  que  sólo  pensó  en  cum- 
plir los  deberes  que  le  imponía  su  mi- 
sión. Votó  la  muerte  de  Luis  XVI, 
sin  apelación  ni  aplazamiento;  algon 
tiempo  después  marchó  con  Saint- 
Just  á  desempeñar  el  cai^  de  comi- 
sarío  de  la  Convención  en  el  ejércib) 
del  Rhin,  y  luego  en  el  Sambra  y  Me- 
sa. Unido  á  Robespierro,  cuyo  com- 
patriota era,  pidió  participar  de  sn 
suerte  el  9  Thermidor;  fué  preso  y 
conducido  á  la  prisión  llamada  de  U 
F%ersa  con  los  dos  Robespierre,  Saint 
Just  y  Couthon,  y  puesto  con  ellos  en 
libertad  por  el  pueblo,  que  los  conda- 

Í'o«  la  casa  de  ayuntamiento;  pero 
labieudo  triunfado  de  nuevo  la  Con- 
vención, Le  Bas  se  suicidó  de  un  pis- 
toletazo. (Sala.) 

Retinen. — 1.  Nació  en  Trevent,  po- 
blación del  Paso  de  Calais. 

2.  Era  abogado  y  uno  de  los  admi- 
nistradores de  su  departamento  dae- 
de  1791. 

3.  Fué  elegido  diputado  de  la  Con- 
vención en  1792. 

4.  Casó  en  Agosto  de  1793  con  Isa- 
bel Duplay,  una  de  las  hijas  de  la 
dueña  de  la  c%sa  en  que  vivía  B«b«- 

p"'í^,t,zedb,Li00gle 


LEBE 

5.  Sin  embargo  de  su  natural  elo- 
cuencia, tom^  poca  p&rte  en  los  deba- 
tea de  U  tribuna. 

6.  Fué  nombrado  miembro  del  co- 
mité de  Segundad  general  el  día  14  de 
Setiembre  de  1793. 

7.  Pacifica  en  el  mismo  afio  el  de- 
partamento del  Bajo  Rhin,  en  u^jon 
ae  su  leal  colega  Saint-Just. 

8.  Contríbujd  á  recobrar  las  líneas 
de  Wisemburgo  y  á  levantar  el  sitio 
de  Landan. 

9.  A  principioa  de  1794,  asiatió  á 
la  toma  de  Charle-Bo^  7  á  la  victoria 
de  FleuruB. 

10.  Durante  el  9  Thermtdor,  vien- 
do perdido  á  Bobespierre,  le  pidió 
penniso  para  hacer  un  llamamiento  al 
pueblo  j  marchar  contra  la  Conven- 
ción, á  cuja  propuesta  se  negiJ  Robes- 
pierre. 

11.  Su  cadáver  fné  i  la  guillotina, 
8Í0  embargo  de  tener  destrozado  el 
corazón. 

12.  cLb  Bas  era  honrado,  modesto, 
silencioso,»  dice  Lamartine.  «Sin  otra 
ambición  que  la  de  seguir  las  ideas 
de  Bobespierre,  creía  en  su  virtud, 
como  en  su  infalibilidad,  7  seguía  aus 
pensamientos  como  la  estrella  fija  de 
sus  opiniones. > 

Lebdar,  Activo  anticuado.  Leudar. 

Lebdo,  da.  Adjetivo  anticuado, 
Lbudo. 

Lebeck.  Uasculino.  Bolántea.  es- 
pecie de  acacia  asiática  j  africana, 
conocida  en  la  isla  de  la  Reunión  bajo 
el  nombre  de  madera  negra. 

ExmoLOof*.  Árabe  -W  (lelH); 
francés,  Ubheck. 

Reieña. — El  nombre  del  género  U- 
ielia,  quo  comprende  varios  arbustos 
del  cabo  de  Buen  a-Esperanza,  trae  su 
-origen  del  nombre  del  artículo. 

Lebeche.  Masculino.  Nombre  que 
se  suele  dar  en  el  Mediterráneo  al 
viento  Sudoeste . 

Btinolooía,  Griego  Xfi|',  hS6i;(l{pi, 
libis),  viento  del  Sudoesto;  catalán, 
llebeig;  francés,  hhech;  italiano,  U- 
heedo. 

BeteÜa.—^  inadmisible  de  todo 
punto  la  opinión  de  Tamarid.— «Bl 
viento  que  corre  entre  Poniente  y 
Mediodía.  Usase  en  el  Meditorr&neo, 
Tamarid  dice  que  es  voz  arábiga  > 
(AcADBuiA,  Dieñonaric  de  1726.) 

Lebeditzi  Chisar.  Geografía  anli- 
yiM.  Ciudad  del  Asia  menor,  en  Jo- 
nia.  (HoRAOio.) 

BTiuoLoofA.  Latin  Ltbidvt. 

LebeqQÍa.  Femenino.  Bolániat. 
Especie  de  retama  provista  de  vainas 
cilindricas  polispermias. 

EriuoLOOÍA.  1.  .ácoetaLEBBBE,  lla- 
mada palo  negro  en  las  islas  de  Bor- 
bon  7  Mauricio.  Coniicese  también 
baio  los  nombres  de  ébano  de  Oriente, 
palo  negro  de  Malabar  y  acacia  del 
Malabar.  Es  la  mimbia  lkbbkk  de  Lin- 
neo.  {LsooABANT.) 

2.  Lebhek  representa  literalmente 
el  árabe  Ubkk:  bajo  latín  Ubeckia; 
francés.  UHech,  Ubeckie.  (Dbvio.) 

Leberisco.  Masculino,  Zoohgia. 
Especie  de  víbora  del  Canadá. 


LEBB 

Lebetoo.  Masculino.  Especie  de 
túnica  sin  mangaa  que  usaban  los  so- 
litarios de  la  Tebaida. 

Lebrada.  Femenino.  Una  salsa  6 
guiso  con  que  antiguamente  se  ade- 
rezaban las  liebres. 

EtiuoloqU.  Liebre:  catalán,  lU- 
brada. 

Lebrastico.  Masculino  anticuado 
diminutivo  de  lebrato.  Lebbatico. 

Lebrasto.  Masculino  anticuado. 
Lebrato. 

Lebrastón.  Masculino  anticuado. 
Lbbrato. 

ETiuoLOdÍA.  Liebre. —  <La  lie- 
bre vieja.»  ( Academia ,  JHscioiua'io 
de  Í7S6.) 

Lebratico,  lio,  to.  Masculino  di- 
minutivo de  lebrato. 

Etiuolooía.  Liebre:  latin,  ¡•lpiuc&- 
Itu;  francés,  ¡¿vreteau. 

Lebrato.  Masculino.  La  liebre  nue- 
va 6  de  poco  tiempo. 

Lebratón,  Masculino.  Liebras- 
tón. 

Lebratoncillo.  Masculino  anticua- 
do. Lebrato. 

Lebrel.  Masculino.  Variedad  del 

fierro,  que  se  distingue  en  tener  el 
abio  superibr  j  las  orejas  caídas,  el 
hocico  recio,  el  lomo  recto,  el  cuerpo 
largo  j  las  piernas  retiradas  htr&B. 
Diósele  esto  nombre  por  ser  muy  á 
proposito  para  la  caza  de  liebres. 

Lebrela,  Femenino.  La  hembra 
del  lebrel. 

ExuiouiOfA.  Lebrel:  catalán,  lle~ 
brera. 

Lebrero,  ra.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca á  los  perros  que  sirven  para  cazar 
liebres. 

ETiifOLoaÍA.  Lebrel:  catalán,  lie- 
brer,  a. 

Lebrija  6  Nebr^a  (Antonio  de). 
Célebre  gramática  español,  que  nació 
en  Lebrija  en  1444  ymuriií  en  1532. 
Fué  sucesivamente  catedrático  en  las 
universidades  de  Salamanca  j  de  Al- 
calá,asícomo  unodelosmáaasiduosy 
doctoe  colaboradores  de  la  Sibliapoli- 
glota  del  cardenal  Cisueros.  Además 
de  este  im porta ntisimo  trabajo,  dejií 
varias  obras,  tales  como:  JHdttonarium 
laUnO''M/pan»meí/íítj/aM-laliitvm;  Ora- 
nUtica  de  la  lengua  eattellana;  AuHi 
Perñi  Mtvra,  evm  inlerpre  (alione  hispa- 
na; Awrelii  Prudentii  Cletnente  libelli 
««t  eonmunto;  De  per/ecíione  regim  ad 
compotUllam;  Artit  rethorica  compen- 
diosa coapíatio  ex  Artttoíele,  Cicerone 
el  Quinltliano;  j  }Ur%m  in  Sispania 
gettarvm  decadet.  Es  uuo  de  los  padres 
de  la  lengua  y  literatura  españolas, 

Lebrija  (Francisca  db).  Sabia  re- 
tórica española,  hija  del  anterior,  y 
una  de  las  mujeres  más  doctas  de  su 
tiempo.  Nació  ¿  fines  del  siglo  xv; 
fué  educada  por  su  padre  y  adquirió 
una  erudición  tal,  que  llegó  á  susti- 
tuir muchas  veces  a  aquél  en  su  cá- 
tedra de  Alcalá. 

LebrÜano,  aa.  Adjetivo.  El  natu- 
ral de  la  villa  de  Lebrija  6  lo  pertene- 
ciente á,  ella. 

Lebrillo.  Masculino.  Especie  de 
barreño  vidriado,  redondo,  de  una 
cuarta  poco  más  ó  menos  de  alto,  que 


LECC 


351 


desde  el  suelo  ae  va  ensanchando  has- 
ta la  boca,  v  sirve  para  lavar  ropa, 
para  ba&os  de  pies  y  otros  usos. 

EriuoLOOÍA.  Griego  XíSpiji;  (Ubrgí): 
latin,  l¿bei,  lebetit,  palangana,  calde- 
ro, perol,  bacía.  (Vikoilio). 

Lebrón.  Masculino.  La  liebre 
grande.  ||  El  macho  de  la  liebre.  H  Me- 
táfora. El  hombre  tímido  y  cobarde. 

Etimología.  Liebre:  catalán,  lie- 
bratta;  francés,  levroit,  onne. 

Lebrona.  Adjetivo  metafórico  an- 
ticuado. Tímida,  cobarde. 

Etiwolooía.  Lebrón. 

Lebronazo.  Masculino  aumenta- 
tivo de  lebrón,  hombre  cobarde. 

Lebroncillo.  Masculino.  Lbbha-  , 
TO.  I  Anticuado.  Dado,  por  pieza  de 
hueso  ú  otra  materia  que  sirve  para 
los  juegos  de  suerte. 

Lebruno,  na.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  á  la  liebre  ó  se  asemeja  & 
ella  en  alguna  cosa. 

Lecanomancía.  Femenino,  Anti- 
giedades.  Adivinacioú  por  el  sonido  ' 
que  producían  los  mételes  ó  piedras 
preciosas  al  caer  al  fondo  de  una  jo- 
faina Llena  de  agua.  (Caballero.) 

EtiuolooIa.  Gtiego  Xixavo|).avTECa 
(Ukanomanleia),  de  Xexívij  (¡eídné),  pa- 
langana, y  (lovttla  (manteia),  adivina- 
ción: francés,  Ucanomande. 

ReseUa  AüMWca.  .—Género  de  adi- 
vinación por  medio  de  láminas  de  oro 
ó  de  plata  y  de  piedras  preciosas,  en 
que  estabas  grabados  ciertos  caracte- 
res, que  86  arrojaban  en  un  vaso  de 
agua,  .con  palabras  consagradas  en 
ofrenda  i  los  demonios,  los  que  ha- 
cían ó  debían  hacer  oír  su  respuesta 
desde  el  fondo  del  agua. 

Lecanomántico,  ca.  Adjetivo. 
Coucemieute  á  la  lecanomancia.||Ma»- 
culino.  El  que  la  practica. 

Lecanóreo,  rea.  Adjetivo.  Botá- 
nica. Concerniente  ó  semejante  al  le- 
canoro. 

Lecanoro.  Masculino.  Bolántea. 
Género  de  liqúenes.  Q  Lbcanoko  tin- 
tóreo. Cochinilla  vegetal,  que  da 
una  hermosa  laca  color  de  violeta. 
(Lbooarant.  ) 

Etuioloqía.  Griego  UIlímX,  palan- 
gana, aludiendo  á  la  forma  de  las 
apetecías,  las  cuales  tienen  la  figura 
de  un  plato  pequedo;  francés,   MCa- 

Leccion.  Femenino.  Lbctusa,  por 
la  acción  de  leer.  |  La  letra  ó  ierto 
de  alguna  obra,  á  el  restablecimiento 
de  algún  pasaje  en  la  forma  que  se 
descuore  o  conjetura  que  lo  escribió 
su  autor.  Q  Cualquiera  de  aquellos 
trozos  ó  lugares  tomados  de  la  Escri- 
tura, padres  6  actas,  sobre  la  vida  de 
los  santos,  los  cuales  se  rezan  ó  can- 
ten en  los  maitiues  al  fin  de  cada 
nocturno,  ||  La  instrucción  ó  conjun- 
to de  conocimientos  teóricos  ó  practí- 
-—  que  en  cada  vez  da  á  los  disoípu- 
el  D       '       ■      ' 


la,  arto. 


los  el  maestro  de  alguna  1 
oficio  ó  habilidad.  ||  Todo  lo  c^ 
cada  vevseñala  el  maestro  al  discípu- 
lo para  que  lo  estudie.  B  El  discurso 
que  en  las  oposiciones  á  cátedras  ó 
beneficios  eclesiásticos  y  en  otros  ejer- 
cicios literarios  se  compone  dentro  de 
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lentro  de         , 

Google 


352 


LECL 


un  tírmino  presento,  sobra  an  panto, 
qa«  por  lo  común  ae  Baca  por  suerto, 
j  dospoes  se  dice  de  memoria  públi- 
camente. I  Metáfora.  Cualquiera  amo 
aeataeion,  acontecimiento,  ejemplo  6 
acción  ajena  qae  nos  enseña  el  modo 
de  conducirnos.  I  Echak  lkccion. 
Frase.  Sefialarla  i  los  discípulos.  ¡|To- 
UAB  LA  LBCCiON.  Frasc.  Entre  los  es- 
tudiantaa  vale  oírsela  dar  al  discípu- 
lo, por  lo  regular  con  el  libro  á  mate- 
ría  delante  para  ver  ai  la  sabe  de  me- 
moria. I  Frase  metafórica.  Aprender 
de  otro,  ó  para  escarmiento  li  para 
gobierno  propio  en  adelante.  |  Touab 
LBCCioN.  Frase.  Ejecutar  coa  el  maes- 
tro alguna  habilidad  ó  arte  que  se 
está  aprendiendo  para  irse  adiestran- 
do en  ella. 

ETiuOLOaÍA.  Zter:  latín  Ueílo,  fo> 
ma  austantiva  abstracta  de  leelut,  leí- 
do; catalán,  ilutó;  provenzal,  leisio, 
letto,  leyenm;  picardo,  Uchmt,  tUho%, 
treAo%;  francés,  Upon;  italiano,  lettotu. 

Leccionario.  Masculino.  Liíwrgia. 
Libro  de  coro  que  contiene  las  leccio- 
nes de  maitines. 

BruiOLOaÍA.  Zaxion:  francés,  lee- 
fioñnaire. 

Ijoccnoncíca,  Ha,  ta.  Femenino 
diminutÍTO  de  lección. 

Iiflccioniíta.  Masculino.  .El  maes- 
tro que  da  lecciones  en  casas  particu- 
lares. • 

Lecidea.  Femenino.  Bot¿»ica.  Qó- 
nsro  muj  numeroso  de  liqúenes. 

Lecion.  Femenino  anticuado.  Lbc- 

CtOM. 

Lecionarío.  Masculino  anticuado. 
Lbccionabio. 

Lecitia.  Femenino.  Lbcítis. 

Lecitideo,  dea.  Adjetivo.  Botá»Í- 
Cé.  Concerniente  al  lecítis. 

Lecitina.  Femenino.  Química.  Ma- 
teria grasa  fosfórea  neutra,  que  se 
baila  en  la  fibrina. 

BriMOLOofA.  Griego  XíxiSoc  (U/ti' 
tha),  amarillo  de  jema  de  buero; 
francés,  Ueithine. 

Lecitis.  Masculino,  Botánica.  Gé- 
nero de  árboles  mírteos,  de  hojas  al- 
ternas, originarios  de  la  América  cen- 
tral. 

Etiuolooía.  Griego  XíxiSo;  (léki- 
tioi),  color  de  jema  de  huevo. 

Leclerc  (Juan).  Uno  de  los  prime- 
ros mártires  de  la  religión  reformada 
en  Francia,  que  naci¿  a  fines  del  si- 

Slo  u*  j  murí<í  en  1525.  Era  carda- 
or  de  lana,  j  habiendo  leido  el  Ntte- 
to  Tatamnto  en  francés,  adoptó  la  re- 
ligión reformada  v  tuvo  el  atrevimien- 
to, casi  imbécil,  de  poner  en  la  cate- 
dral de  Meaux  un  cartel  6  paaquin,  en 
que  trataba  al  papa  de  ante-Criato, 

tor  lo  cual  fué  azotado,  marcado  en 
L  frente  j  desterrado.  Pero  no  escar- 
mentó con  estos  castigos;  y  hallándo- 
se en  Metz,  rompió  las  imágenes  que 
debían  servir  para  una  procesión  ca- 
tólica jentónces  fué  condenado  á  un 
suplicio  espantoso.  Se  le  cortó  la  ma- 
.  no  derecha,  se  le  arrancó  la  nariz,  se 
le  atenacearon  los  brazos  j  el  pecho, 
se  le  ciñó  la  cabeza  dos  ó  tres  veces 
con  aros  de  hierro  candente  j  se  le 
arrojó  en  una  hoguera,  sangriento  j 


LECO 

motilado,  sin  qn«  exhalara  una  qufr- 
ja,  ni  dejara  de  recitar  on  momento 
aquel  versículo  del  salmo  CXV,  que 
dice:  Sfu  Idolot  ttmátoroy  fUla.  &te 

Eersonaje  singular  es  un  ejemplo  de 
)  que  hace  j  de  lo  que  puede  el  fa- 
natismo. Le  descuartizan  j  le  que- 
man, sin  que  de  sus  labios  brotara 
un  lamento,  como  si.su  alma  se  pu- 
siera en  lugar  de  la  carne.  ¿Por  quéP 
Porque  el  fanatismo  es  la  locura  de  la 
esperanza,  como  el  delirio  es  la  locu- 
ra de  la  &ntasía,  como  la  pasión  es 
la  locura  del  sentimiento  j  de  la  con- 
ciencia. 

Leco.  Mascolino.  Especie  de  es- 
cualo de  loa  mares  del  Norte. 

Lécoria.  Pemeaino,  Mitología.  Una 
de  tas  tres  gracias. 

LecoDTrenr  (Adriana).  Célebre 
actriz  de  la  Comedia  francesa,  que 
nació  en  Fisme  (Champaña)  en  1690 
j  murió  en  París  en  1730.  Su  padre 
era  un  pobre  sombrerero,  que  fué  á 
probar  fortuna  á  París  v  que  se  esta- 
olecíó  en  el  fanbourg  Satnl-Germai», 
cerca  de  la  Contdia  franceta.  Esta  ve- 
cindad reveló  su  vocación  á  la  joven, 
entonces  lavandera,  que  organizó  coa 
ajuda  de  algunos  vecinos  un  teatro 
casero  en  el  patío  del  palacio  del  pre- 
sidente Legaj,  en  donde  escucho  loa 
primeros  aplauaos.  Pero  aquellos  pre- 
maturos tnunfba  duraron  poco,  pues 
visto  el  éxito  que  aquella  parodia  de 
teatro  obtenía  en  el  barrio,  elevaron 
una  queja  al  rej  j  cesaron  las  repre- 
sentaciones. Elpnorde  Vendóme  lla- 
mó á  su  casa  á  los  jóvenes  artistas,  en 
donde  el  actor  Legrand,  admirado  de 
las  disposiciones  que  mostraba  Adbu- 
NA  LBCOinTBEUlt,  Te  dio  algunas  lec- 
ciones de  declamación,  proponiéndo- 
la i  poco  un  contrato  para  Estras- 
burgo, Después  de  haber  andado  al- 
gún tiempo  de  ciudad  en  ciudad, 
siempre  aplaudida  y  deapertando  en 
todas  partes  el  más  vivo  entusiasmo, 
fué  llamada  á  Pane;  entró  á  formar 
parte  de  la  compañía  de  la  comedia 
francesa,  en  1717,  v  se  presentó  en  el 
"•lel  de  Monima,  a  los  que  siguieron 
de  SUetraj  Bsreniu.  Trascurrido 
mes,  recibía  el  nombramiento  de 
ctmeiimta  ordinaria  del  rey  para  det- 
empeüar  lot  papelat  irágicoí  y  cdmicot. 
Entonces  tenia  27  aftos  y  se  encon- 
traba en  toda  la  sazón  de  su  talento  j 
en  todo  el  esplendor  de  su  hermosura, 
«Era,  dice  un  contemporáneo,  de  me- 
diana estatura;  tenía  la  cabeza  y  las 
espaldas  bien  colocadas;  los  ojos,  lle- 
nos de  fuego;  la  boca,  hermosa;  la 
nariz,  un  poco  aguileña;  mucha  gra- 
cia en  las  maneras  v  un  continente 
noble  j  majestuoso.  Por  más  que  no 
fuese  de  una  extraordinaria  belleza, 
su  rostro  era  agradable  y  sus  faccio- 
nes las  más  propias  para  expresar  con 
facilidad  todas  las  pasiones.  El  buen 
gusto,  la  elegancia  y  la  riqueza  en  el 
veatir  daban  nuevo  brillo  á  su  aire 
imponente,  á  su  andar  mesurado  y  i 
su  gesticulación  sobria  y  enérgica  > 
Adriana  Lbcouvrkur  no  era  bella,  ai 
la  belleza  conaiste  en  la  regularidad 
de  las  facciones,  correctamente  dibu- 


LECO 

jadas;  pero  si,  pan  serlo,  baata  rol»- 
jar  en  el  rostro  un  espíritu  elevado, 
un  corazón  ardiente  y  un  alma  á  la 
vez  tierna  y  apasionada,  puede  deci^ 
se  que  lo  era  en  grado  supremo.  Sni 
papeles  predilectos  eran  aquellos  en 
q^uela  pasión  dominaba,  mostrándose 
siempre  verdaderamente  superior  es 
los  de  Paulina,  Mouima,  Bereuice,  Ta- 
eatta.  Alalia,  Zenobia,  Rojana,  Str- 
miont,  Ewtilia,  Cornelia  y  Fedra.  Por 
espacio  de  trece  años,  obtuvo  en  la 
escena  todo  género  de  triunfos  y  ova^ 
ciones,  no  nütándole  ninguna  de  las 
glorias  que  pudieran  halagar  la  vani- 
dad de  la  mujer  y  de  la  artista.  Su 
existencia  se  vio  agitada  constante- 
mente por  las  pasiones  que  sentía  y 
por  las  no  menos  violentas  que  provo- 
caba. 8uB  continuas  crisis  amorosas 
eran  como  el  pábulo  de  su  talento. 
«Adriana  Lecouvrkur,  dice  Arsenio 
Houssaje,  pasó  su  rida  amando:  del 
comediante  Legrand,  al  caballero  de 
Roban;  del  caballero  de  Roban,  al 
Doeta  Voltaire;  del  poeta  Yoltaire,  4 
lord  Peterborough;  de  lord  Petarbo- 
rough,  al  mariscal  de  Sajonia.  Sin 
contar  con  el  que  fué  padre  de  su  pri- 
mera hija;  sin  contar  tampoco  el  qne 
fué  padre  de  la  segunda,  la  enconba- 
moB  siempre  emp^ada  en  una  intei^ 
minable  serie  de  aventuras  amorosas, 
las  cuales  han  dejado  tras  sí  una  lar- 
ga Sescendencia,  entre  la  que  halla- 
mos hombres  tan  ilustres  como  el  ma- 
temático Francceur.  Yoltaire,  poco 
aficionado  ¿  divulgar  los  secretos  de 
su  vida  privada,  no  ha  hecho  un  &»• 
creto  del  amor  que  había  sentido  há- 

ella.  Ademas  de  mostrar  en  mu- 
chas de  sus  cartas  una  gran  admira- 
ción porla  trágica,  en  que  ae  le  escapan 

cea  expresiones  demasiado  tier- 
no puede  contenerse  cuando  el 
cura  de  Sainl-Su'pice  (San  Sulpicio) 
se  niega  á  dar  sepultura  en  aagñdo  á 
los  restos  de  Adriana,  y  escribe  versos 
tiernos  y  sentidos,  los  más  sentidos  7 
tiernos  que  han  salido  quizá  de  aa 
pluma.  Én  una  de  sus  cartas,  fechada 
en  1,°  de  Junio  de  1730,  explica  su 
emoción  de  este  modo:  «Mis  versos  es- 
tán impregnados  del  justo  dolor  que 
siento  todavía  por  su  pérdida  y  de  la 
indignación,  más  viva  todavía,  por  lo 
que  ha  ocurrido  en  su  entáerro;  indig- 
nación disculpable  en  un  hombre  que 
ha  sido  su  admirador,  su  amigo,  su 
amante.»  £1  preferido  siempre  por 
Adriana  Lecouvekur  fué  el 'famoso 

iscal  Mauricio  de  Sajonia,  el  mis- 

que  tal  vez  ocasionó  su  muerte. 

Bn  de  la  famosa  trágica  aparece 
cercado  de  circunstancias  extrañas  / 
misteriosas.  En  172?,  Mauricio  de 
Sajonia,  qusriendo  recobrar  su  duca- 
do de  Curlandia;  pero  faltándole  el 
principal  elemento  de  la  guerra;  esto 
es,  el  dinero  necesario  para  entrar  en 
campaña,  Adriana  Lbcouvbsuh  ven- 
dió sus  i^iamantes  y  su  vajilla  j  le 
envió  40.000  libras.  Un  año  después, 
Mauricio  volvía  vencido  en  una  desas- 
trosa campaña.  Requerido  por  todu 
las  damas  que  veían  en  él  un  héroe 
desgraciado,  nji  supo  guardar  fideli- 

Digitizedby  VjOOQIC 


LECO 

dad  i  li  que  le  babía  dado  tal  prneba 
de  desprendimiento,  y  se  entre^  i 
los  amores  de  udb  coqueta  de  alto 
rftn«),  Fr&ncisca  de  Loreca,  duquesa 
de  Bouillon.  Sin  embargo,  loe  remor- 
dimientos hicieron  bien  pronto  al  de 
Sajonia  resistir  á  l&B  seducci 
BU  nueva  querida,  la  cual,  caprichosa 
j  TÍol8nta,  comprendiendo  que  Adria- 
na era  el  obstáculo  que  ee  oponía  & 
8UB  deseos,  concibió,  según  se  supo- 
ne, el  provecta  de  envenenar  é.  la  cé- 
lebre trágica.  Si  vale  creer  en  una 
versión,  ima^nó  servirse  de  un  sa- 
cerdote, el  padre  Bouvet,  á  quien  con- 
ñó  su  designio  7  el  que  prometid  su- 
ministrar el  veneno;  pero  Bouvot, 
presa  de  los  más  atroces  remordi- 
mientos, did  una  cit«  á  ásbíana  en 
el  Lnaenbwgo  y.  le  denunció  toda  la 
tramoya.  La  queja  fué  elevada  al  pre- 
fecto, de  policía,  Hérault,  quien  se 
comprometiií  i  velar  por  la  seguridad 
de  la  comedianta  y  del  clérigo;  pero 
algunos  dias  después,  el  primero  des- 
apaFceié,  sin-  que  jamás  se  ha^a  sabi- 
do BU  paradero,  y  la  duquesa  encon- 
trd  un  nuevo  medio  de  envenenar  i 
á  su  rival,  haciéndola  llamar  i  su 
palco  de  la  Comedia  francesa  una  no- 
che que  representaba  la  jpedra  (Junio 
de  VJ50],  y  dándole  á  aspirar  un  ramo 
impregnado  de  materias  ttiiicas.  Se- 
gún otra  versión,  el  mariscal  de, Sa- 
jonia era  amante  de  la  duquesa  de 
Bouillon  al  mismo  tiempo  que  de 
Adriana  Lecouvrbur;  la  actriz,  irri- 
tada por  los  celos,  viendo  ásu  rival 
en  su  palco,  se  volviá  hacía  ella  y  le 
dirigió  con  energía  unos  versos  del 
papel  que  representaba  y  que  cuadra- 
ban perfectamente  á  la  situación.  Dí- 
cese  que  el  envío  de  un  ramo  envene- 
nado siguió  á  semejante  alusión  pú- 
blica. Preciso  es  afiadír  que  ningún 
autor  contemporáneo  ha  referido  esta 
aventura  sino  como  un  rumor  que 
circulaba  en  los  salones.  El  solo  Le- 
cho irrecusable  es  la  aparición  de 
Adriana  en  el  palco  de  la  duquesa  de  ,cit 
Bouillon.  Hé  aquí  cómo  refiere  este 
episodio  A.  Dumas:  (Dos  dias  des* 
pues,  Adriana  se  sintió  indispuesta 
en  medio  ,de  la  representación  y  no 
pudo  acabarla,  viéndose  obligada  á 
que  la  trasportaran  á  su  casa  on  un 
coche.  A  partir  de  aquella  noche,  la 
célebre  trágica  se  desmejoró  notable- 
mente; sin  embargo,  trató  de  luchar 
contra  el  mal;.^  el  15  de  Marzo  re- 
apareció en  Toeatta.  Entonces  el  pú- 
blico pudo  notar  el  cambio  que  se  na' 
bía  operado  en  ella;  apenas  podía  ha- 
blar y  sostenerse,  de  tal  modo,  que 
se  crejó  que  no  acabaría  la  trageifia. 
No  optante,  se  la  vid  luchar  y  ven- 
cer á  la  enfermedad  v  su  triunfo  fué 
uno  de  los  madores  de  su'carrera  ar- 
tística. Aquel  era  su  adiós  al  público. 
Cuatro  dias  después,  lanzaba  su  últi- 
mo suspiro  en  medio  de  horribles' con- 
vulsiones. Se  operd  su  auptosia;  tenía 
todas  las  entrañas  gangrenadaa  ;  se 
hizo  correr  el  rumor  de  que  se  había 
envenenado  con  un  afeitp.  La  sepultu- 
ra eclesiástica  fué  negada  á  la  gran- 
de artista,  y  unos  cuantos  amigos,  á 


LECT 

la  una  de  la  madrugada,  la  enterra- 
ron clandestinamente  en  una  de  las 
orillas  del  Sena,  en  la  etattiita  dt  la 
calle  de  BorgoHa,  en  el  sitio  que  hoy 
ocupa.la  casa  número  109.»  Kl  episo- 
dio de  la  muert«  de  Adhiaha  Lbcou- 
vRBüB  ha  servido  de  asunto  á  Scribe 

JLegouvé  para  escribir  un  interesan- 
rama  que,  traducido  á  casi  todos  los 
idiomas,  ha  servido  de  vasto  campo 
en  que  actrices  notables  han  mostra- 
do sus  peregrinas  dotes.  Semejante 
trágica  bien  merecía  una  tragedia. 

Retiña. — 1.  El  cura  de  San'Sulpi- 
cío,  que  le  negó  la  sepultura,  se  lia-' 
maba  el  abale  Langwt. 

2.  El  amigo  que  la  enterró  furtiva- 
mente, ajudado  de  cuatro  mozos  de 
cordel,  fué  Zavbtntire. 

3.  Él  acento  de  Lkcouvrbub  era 
triste  T  velado,  lo  cual  daba  á  su  voz 
el  doble  hechizo  de  la  melancolía  y 
del  misterio,  porque  no  hay  misterio 
sin  sombra  y  sin  dolor- 

4.  uno  de  los  grandes  recursos  de 
su  talento  consistía  en  su  manera  de 
escuchar  al  que  hablaba  con  ella,  pin- 
tando en  su  semblante  todas  las  pa- 
siones de  BU  interlocutor.  Esta  cuali- 
dad fué  tan  excelente  en  Adriana, 
que  su  ejemplo  dió  6  la  declama- 
ción lo  que  pudiéramos  llamar  el  arte 
de  oir. 

6.  La  grande  trágica,  cuya  reseña 
terminamos,  revolucionó  la  escena  de 
su  siglo,  sustituyendo  la  exagerada 
hinchazón  de  su  época  con  la  tierna  y 
sublime  sencillez.  En  fin,  Adriana  db 
Lbcouvbbur  vino  al  mundo  para  ser 
una  artista  de  natur^eza  y  de  genio. 

Léctica.  Femenino.  A»tigttedades. 
Especie  de  silla  de  manos  que  usaban 
los  romanos  para  llevar  los  cadáveres 
á  la  sepultura^ 

BTiuoLoaÍA.  Latín  leedca,  silla  de 
manos;  de  Ucítu,  lecho,  porque  hace 
las  veces  de  cama. 

Liecticario.  Masculino.  Nombre  de 
cada  uno  de  los  esclavos  que  condu- 
una  léctica.  (Caballkro.) 

ETUfOLoaÍA.  Léetiea:  latin,  leclicá- 
rint;  catalán  antigua,  leetieari. 

Jteteñti.-~Los  L8CTICAR10S  eran  los 
encargados,  durante  el  bajo  imperio, 
de  conducir  los  muertosá  lasepultura. 

LifiCtis  temió.  Masculino.  Culto 
que  los  romanos  gentiles  tributaban 
a  sus  dioses,  ó  en  acción  de  gracias,  6 
para  implorar  sus  auxilios,  y  se  redu- 
cía á  poner  dentro  de  algún  templo 
una  mesa  con  manjares,  y  al  rededor 
de  ella,  una  especie  de  bancos,  en 
donde  colocaban  las  estatuas  de  aque- 
llas falsas  deidades  que  ellos  suponían 
convidadas  al  banquete. 

EtiuolooIa.  Latín  UctitlemXwn,  de 
Uctw.  cama,  y<foniAv, extender:  fran- 
ca, Uctittemt. 

Seie&a. — 1.  El  lbctistkrnio  era 
una  especie  de  sacrificio  en  que  se  po- 
nían en  los  templos  camas  de  tablas 
con  sus  almohadas,  sobre  las  cuales 
colocaban  las  estatuas  de  los  dioses, 
al  rededor  de  una  mesa  bien  servida. 
(TiToLivio.) 

2.  Sitio  destinado  en  los'  templos 
para  acostarse.  (Sénbca.) 


LECT  353 

3.  Festín  (5  banquete  fúnebre,  reli- 
gioso, solemne.  {Jtuoripdones.) 

4.  El  lrctistbrnio  era  el  medio  de 
expiación  á  que  acudían  en  las  gran- 
des calamidades  públicas.   (Littbí.) 

5.  Lo  expuesto  está  conforme  con 
los  siguientes  datos; 

Süloria  antigiM.  Sacrificio  público  . 
entre  los  antiguos  romanos,  que  con- 
sistía en  un  simulacro  de  festín  dado 
á  los  dioses  en  los  templos.  Se  coloca- 
ban las  estatuas  en  los  lechos  de  un 
triclinio,  ante  una  mesa  donde  se  ser- 
vía una  comida  frugal;  pero  es  de  ad- 
vertir que  no  se  hacía  asi  con  todos 
los  dioses,  como  de  las  palabras  de  va- 
rios autores  parece  deducirse,  sino 
que  las  diosas  estaban  sentadas,  y  no 
acostadas.  Los  lbctistbrnios  eran 
públicos  y  preparados  por  los  tepteK- 
vtrtn-epvíánes.  Se  celebraban  periódi- 
camente, en  determinados  templos; 
pero  por  lo  común,  eran  según  la  oca- 
sión v  duraban  de  uno  á  ocho  dias. 
También  se  celebraban  lectistbrniob 
con  motivo  de  ciertos  hechos  6  prodi- 
gios que  interesaban  á  la  felicidad 
pública;  y  á  veces,  en  señal  de  rego- 
cijo. Los  quindecenviros  los  ordena- 
ban, después  de  haber  consultado  los 
libros  de  las  sibilas. 

Lectivo,  va.  Masculino  v  femeni- 
no. El  que  lee.  p  £1  que  en  las  comu- 
nidades religiosas  tiene  el  empleo  de 
enseñar  filoBoñ a,  teología  ó  moral,  |]líl 
clérigo  que  en  virtud  de  su  orden  se 
empleaba  antiguamente  en  enseñar  á 
los  catecúmenos  y  neófitos  los  rudi- 
mentos de  la  religión  católica,  y  en 
leer  el  lugar  de  la  Escritura  sobre 
que  el  obispo  iba  á  predicar  á  loe  fie- 
les-, Q  Anticuado-  Cualquiera  catedral 
tico  6  maestro  que  enseñaba  alguna 
facultad. 

Etiuolooía:  Zeer:  latin,  Ueíor,  Ue- 
toris,  forma  agent«  de  Uclio,  lección; 
provenzal,  lector,  Uctre;  catalán,  lec- 
tor; portugués,  úitor;  francés,  lecíew; 
italiana,  letiore. 

Lector,  ra.  Adjetivo  que  se  aplica 
al  tiempo  v  dias  destinados  en  las 
universidaaes  para  la  enseñanza. 

ETUfOLOSÍA.  £eceüm:  catalán,  lee- 
Ciu,  e». 

JUteña, — HUtoria  ecletiáttica.  Se- 
gunda de  las  cuatro  órdenes  menores 
en  la  Iglesia  latina  primitíva.  Los 
LBCTOBsa  estaban  encargados  de  leer 
en  las  iglesias  las  Santas  Escrituras, 
las  actas  de  los  mártires,  las  homilías 
de  los  padres  y  las  cartas  de  los  obis- 

fios,  á  BUS  administrados;  de  cantar 
as  lecciones  á  cada  noeturuo  de  mai- 
tines, de  bendecir  el  pan  y.loB  frutos 
nuevos  v  de  instruir  a  los  catecúme- 
nos y  á  los  niños.  En  la  Iglesia  grie- 
ga, el  cargo  de  lbctor  es  el  primer 
grado  para  llegar  al  sacerdocio-  y  el 
que  le  desempeña,  está  encargado  de 
leer  las  Sagradas  Escrituras  al  pueblo 
los  dias  festivos  y  en  las  grandes  so- 
lemnidades. 

Lectorado.  Masculino.  La  orden 
de  lector,  que  es  la  segunda  de  las 
menores. 

Btiuoloqía.  Lector:  italiano,  Uttora- 
ío;  catalán,  lectorat. 


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<6j00gle 


SS4 


LECH 


Lectoral.  Femenino,  uno  ds  los 
Cftnonic&tos  llamados  de  oficio  que  haj 
en  las  iglesias  catedrales  y  en  algunas 
colegiatas  de  Espafla  é  Indias:  se  con- 
fiere por  oposición  á  un  graduado  de 
doctor  6  licenciado  en  teofogíft,  con  la 
obligación  de  explicar  la  escritura. 
Se  usa  como  masculino  aplicado  al 
sujeto  que  obtiene  esta  prebenda,  j 
como  femenino,  aplicado  a  la  miama. 

ETiuoLoaÍA..  Lector:  italiana,  Uttora- 
¡e;  catalán,  lectoral. 

Lectoría.  Femenmo,  En  lae  co- 
munidades religiosas,  el  empleo  de 
lector. 

ErniOLOofA.  Zeetoral:  italiano,  Ut' 
loria, 

Leottul.  Adjetivo.  Concerniente  á 
la  cama. 

Lectnario.  Masculino  anticuado. 
Elbctuahio, 

Lectnra;  Femenina.  La  acción  de 
leer.  |  En  las  universidades,  el  trata- 
do á  materia  que  un  catedrático  d 
maestra  explica  k  eua  discípulos,  j 
también  el  acto  de  enseñar  públici 
mente  j  explicar  de  extraordinario.,, 
Lección,  por  el  discurso  que  se  hace 
en  las  oposiciones  6  cátedras,  bene- 
ficios eclesiásticos,  etc.  |  En  algunas 
comunidades  religiosas,  LSCTORfA.H 
Letra  de  imprenta  que  es  de  un  grado 
más  que  la  de  entredós,  j  de  uno  me- 
nos que  la  atanasia.  Haj  lectuha 
cbíca  j  LECTURA  gorda;  amoas  se  fun- 
den en  un  mismo  cuerpo,  pero  la  cbi- 
ca  tiene  el  ojo  m¿s  pequeño  que  la 
gorda. 

EtiuolooÍa.  Leer:  catalán;  lectura; 
francés,  Uiture;  italiano,  Uttwa,  del 
latín  lectura,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  leclitM,  leido. 

IjAchada.  Femenino.  Masa  mu; 
fina  de  sola  cal  6  solo  ;yeso,  ó  de  cal 
mezclada  con  arena,  d  de  veso  junto 
con  tierra,  que  sirve  para  blanquear 

Sarades  6  para  unir  piedras  ó  hiladas 
e  ladrillo.  |  La  masa  suelta  á  que  ae 
reduce  el  trapo  moliéndolo  para  nacer 
papel. 

EriuoLoaÍA.  Leche. 

LechaL  Adjítivo  que  se  aplica  á  loe 
animales  de  cría  durante  la  tempora- 
da que  maman.  \  Aplícase  á  las  plan- 
tas J  frutos  que  tienen  un  zumo  blan- 
co «emejante  á  la  leche,  j  también  se 
llama  así  el  mismo  zumo. 

EiiHOLOaÍA.  Leche;  catalán,  lleta, 
na. 

Lechar.  Adjetivo.  Lbcbal.  \  Aplí- 
case á  la  hembra  cu^os  pechos  tienen 
leche.  I  Lo  que  cria  6  tiene  virtud 
para  cnar  leche  en  las  hembras  de  es- 
pecies vivíparas. 

Lechazo.   Masculino.    El  animal 

Jue  mama  todavía.  \  El  corderillo  que 
eja  de  mamar. 

Stiuolooía.  Lechal:  catalán,  lie- 
ter,  a. 

Leche.  Femenino.  Licor  blanco 
^ue  se  forma  en  los  pechos  de  las  mu- 

Íeres  ^  de  las  hembras  de  los  anima- 
es  vivíparos  para  alimento  de  aus 
hijos  6  crías.  Q  El  zumo  blanco  que 
haj  en  algunas  plantas  6  frutos;  como 
en  las  higueras,  lechugas,  etc.  |  El 
jugo  blanco  que  ae  estrae  de  algunas 


LECH 

semillas  machacándolas;  como  de  tas 
almendras,  cañamones  j  pepitas  de 
melón,  calabaza, etc.'|  Conla preposi- 
ción de  y  algunos  nombres  de  anima- 
les, significa  que  éstos  mamai>  toda- 
vía; como  ternera  de  lbchb,  cochini- 
llo deLBCHB,  ete.  H  Con  la  preposición 
de  ^  algunos  nombres  de  hembras  de 
animales  vivíparos,  significaque  éstas 
se  tienen  para  aprovecharse  de  la  le- 
che que  dan,  y  así  se  dice:  burras  de 
LBCBB,  vacas  de  leche.  ||  Metáfora. 
La  primera  educación  6  enseñanza  que 
se  da  á  alguno,  tanto  sobre  costum- 
bres, como  sobre  cieacias  v  artes.  ¡| 
DE  Canela.  El  aceite  de  canela  disuel- 
to  en  vino.  |  ds  oallina  6  drpXjabo. 
Planta  que  nace  en  loa  sembrados:  su 
raíz  arroja  unas  hojas  algo  parecidas 
á  las  de  la  grama,  acanaladas  y  con 
una  raya  blanca  á  lo  largo,  las  cuales 
se  extienden  por  el  suelo:  su  tallo 
tiene  á  su  extremidad  unos  botonci~ 
líos,  de  los  cuales  brotan  unas  ñores 
que  por  la  parte  de  afuera  son  verdo- 
sas, y  por  la  de  adentro  blancas  como 
la  leche.  [  de  los  viejos.  Familiar.  El 

vino.  I  DE  TIERRA.  MaOHESIA.  Q  VIBOI- 

NAL.  Formada.  Licor  blanco  oue  sirve 
para  afeite  del  rostro,  mezclado  con 
algunas  gotas  de  tintura  de  benjuí 
en  la  suficiente  cantidad  de  agua.  || 
Couo  UNA  LRCBB.  Locuciou  &miliar 
con  qne  ae  denota  que  al^n  manjar 
cocido  6  asado  está  mu;  tierno.  ¡  Cor- 
tar LA  LSCHR,  RL  HUEVO  Ó  OTRAS  CO- 
SAS SEMEJANTES.  Frase.  Separar  las 
partes  mantecosas  6  untosas  de  las 
serosas.  Se  usa  también  como  recí- 
proco. II  Estar  ALGUNA  COSA  EN  LECHE. 
Frase  que  se  usa  hablando  de  plan- 
tas 6  frutos,  para  significar  que  están 
todavía  formándose  6  cuajándose,  ó 
que  les  falta  aún  ba^nte  para  su 
madurez  ó  sazón.  ]  Estar  alouno  con 

LA  LECHB  EN  LOS  LABIOS.  FrSSC  qUC  SO 

usa  hablando  de  las  personas  jóvenes, 
para  denotar  que  les  faltan  aquellos 
conocimientos  del  mundo  que  trae 
consigo  la  experiencia  6  la  edad  ma-' 
dura.  I  Frase  metafórica.  Haber  poco 
tiempo  que  dejó  de  ser  discípulo  en 
alguna  facultad  ó  profesión,  ser  prin- 
cipiante, no  estar  versado  ó  ejercitado 
en  ella.  {  Lo  que  en  la  leche  se  ma- 
ma, EN  la   IfOSTAJA    SE  DBBRAUA.  Re^ 

fran  con  que  se  denota  que  todo 
cuanto  se  infunde  é  imprime  en  los 
primeros  aQos,  suele  arraigar  dema- 
neraque  se  retiene  toda  la  vida.  J  Ua- 

UAR  UNO  ALQUNA   cosa  RN   LA  LBCHE. 

Frase  metafórica.  Aprenderla  en  los 
primeros  años  de  la  vida,  adquirirla, 
contraerla  entonces.  P  Tener  uno  la 
LECHE  KN  los  labios.  Fnise  metafóri- 
ca. Estar  CON  la  leche  en  LOS  labios. 
ETiMOLOofA.  Latin,  loe,  laetit;  cél- 
tico: kimrj,  llaeth;  irlandés,  lacht; 
bajo  bretón,  leat;  catalán,  lUt;  pro- 
venzal,  lach,  lag,  hit;  burguiñon, 
laittea;  walon,  tetat;  namurés,  latia; 
Hainaut,  hr.htm,  iassan;  Bresau,  ^- 
íay;  portugués,  leile;  italiano,  latíe; 
francés  del  siglo  xiii,  let,  en  Joinvi- 
lle:  iU  vivent  d%  lbt  de  lew  bettt»:* 
«viven  de  la  leche  de  sus  animales:' 
moderno,  iait. 


LECH 

Rtteña. — Es  carioso  notar  qne  el 
latín  loe,  laetit,  se  encuentra  en  d 
griego  la,  lahtot,  segundo  elemento 
de  '!&»,  yiXaxxoií  (gált,  gálaktos),  le- 
che. 

Lechecica,  lia,  ta.  Femenino  di- 
minutiva de  leche.  |  Plural.  Las  mo- 
llejuelas  de  los  cabritos,  corderos, 
terneras,  etc.  |  Lechecillas.  Píovin- 
cial.  La  asadura. 

Lechemiel.  Femenino.  Fruta  de  un 
árbol  que  se  cria  en  el  distrito  de 
Santiago  de  las  Atalayas,  en  Nueva- 
Granada.  Es  del  tamaño  y  figura  de 
un  grano  grande  de  uva,  dividida  en 
dos  partes  por  medio  de  una  telita;  en 
la  una  encierra  un  licor  lechoso,  y  en 
U  otra,  miel  muy  delicada. 

Lechera.  Femenino  anticuado.  Va- 
sija en  que  se  tenia  Ii^  leche.  Hoy  s« 
llama  así  la  jarrita  en  que  se  sirve  la 
leche  para  tomar  café  ó  té.  |  Anticua' 
do.  LiTBBA.  I  Anticuado.  &  féretro  ó 
andas  en  que  se  llevaban  los  cadáve- 
res á  enterrar.  |  Anticuado.  Milicia. 
Explanada,  por  el  pavimento  de  ta- 
blones ó  de  febrica  sobre  que  carga- 
ban las  cureñas  en  una  batería.  |  Ad- 
jetivo que  se  aplica  á  las  hepibras  de 
animales  que  se  tienen  para  que  den 
leche;  como  ovejas,  cabras,  etc.  Se 
USB  también  como  sustantivo. 

BTiNOLoaÍA.  Lechero:  francés,  í»- 
tiir§. 

Lechería.  Femenino.  Sitio  donde 
se  vende  leche. 

Etiuolooía.  Leche:  francés,  htterit. 

Lechero,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no. El  que  vende  leche.  I  Adjetivo.  Lo 
que  contiene  leche  ó  tiene  alguna  de 
sus  propiedades. 

ETufOLOdÍA.  Latin  laetartrnt;  italia- 
no, lattajo;  firancés,  laitier;  catalán, 
lleter,  a. 

Lecherón.  Masculino.  Provincia] 
Aragón.  La  vasija  en  que  los  pastores 
recogen  la  leche  que  ordeñan  desa 

Sanado.  [  Provincial  Aragón,  Manti- 
a  de  bayeta  6  de  otra  tela  de  lana  en 
■que  se  envuelven  los  niños  luego  que 
nacen. 

Lechetrez&a.  Femenino.  .Softímce. 
Se  da  este  nombre  á  diversas  espedea 
de  titímalos,  que  son  plantas  en  ge- 
neral herbáceas  y  llenas  de  hojas,  y 
con  un  jugo  acre,  mordicante  y  blan- 
co como  la  leche.  Echan  los  cauces  de 
las  flores  calorados  por  la  parte  inte- 
rior: el  fruto  es  una  caja  con  tres  cel- 
dillas, en  que  estala  simiente, 

Btiuolooía.  Latin  laclarte  la  le- 
chetrezna ,  nombre  genérico  de  las 

Sientas  que  arrojan  un  humor  pareci- 
o  á  la  leche. 

Lechiga.  Femenino  anticuado.  Fé- 
retro ó  andas  en  que  se  llevaban  los 
cadáveres  á  enterrar.  [¡  Anticuado. 
Cama  6  lecBo  que  servía  para  dormir 
y  descansar. 

ETiMOLOofA.  ZAtica,  Nuestro  lecld- 
ga  es  exactamente  el  lecfíca  de  los  la- 
tinos. 

Lechigada.  Femenino.  El  conjun- 
to de  animalillos  que  han  nacido  de 
un  parto  y  se*rían  juntos  en  un  mis-. 
mo  sitio.  U  Metáfora.  Compañía  ¿cua- 
drilla de  persoiiae,de  una  misma  pro- 
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LECH 

fesíon  6  de  un  mismo  géneto  de  vida. 
Por  lo  común  se  dice  de  gente  baja  6 
picaresca. 

Btiuolooí A,.  Leche,  aludiendo  á  que 
todos  los  que  uacen  de  un  parto  han 
de  mamar  la  misma  lecie. 

Lechigado ,  da .  Adj  etivo  anti- 
cuado. El  que  estaba  acostado  en  la 
cama. 

Btiuoloqía.  Lechiga. 

Lechiga).  Masculino  anticuado. 
Lecho,  cama. 

Le^ín,  Masculino.  Lbchimo,  por 

frano  6  divieao,  etc.  |  En  tierra  de 
cija,  especie  de  olivos  que  producen 
mucha  aceituna  j  muy  abundante  de 
aceite.  Llámase  así  también  la  misma 
aceituna. 

Lechino.  MascuHno.  Grano  6  di- 
vieso pequeño,'  puntiagudo  j  Heno  de 
agua£ja  j  materia,  que  se  nace  á  las 
caballerías  sobre  la  piel.  Q  Conjunto 
de  hilas  de  figura  de  clavo  que  los  ci- 
rujanos introducen  en  las  neridas  ó 

Lecho.  Masculino.  Cama  con  col- 
chones, sábanas,  etc.,  para  descansar 
j  dormir.  U  Bspecie  de  canapé  6  esca- 
So  en  que  los  orientales  v  romanos  se 
reclinaban  para  comer.  |¡  Metáfora.  En 
loa  carros  o  carretas,  cama  6  suelo  so- 
bre el  cual  se  coloca  la  carga.  |  Metá- 
fora. Madre  de  río  ó  terreno  por  don- 
de corren  sus  agUas.  |  Metáfora.  La 
porción  de  algunas  cosas  que  están  6 
se  ponen  extendidas  horizontal  mente 
sobre  otras.  ||  Canteria.  La  superficie 
horizontal  de  una  piedra  &  sillar  sobre 
la  cual  se  ha  de  sentar  otra.  |  Metáfo- 
ra antigua.  Féretro  á  andas  en  que  se 
llevaban  los  cadáveres  i  enterrar. 

BTiuoLoafjL.  Griego  Uytiv  (Ugein), 
poner;  Xí^m;  i&cxpo»  (Upot,  Uhtron),  le- 
cho; latin,  Uetki;  taliano,  Utto;  por- 
tugués, Uito;  francés,  lit;  provenzal, 
Uit,  leteh,  liech;  catalán,  Uit;  norman- 
do, lift;  wftion,  Ut;  uamurés,  leií; 
burguiñon,  lei. 

Lechon.  Masculino.  Cochinillo  que 
todavía  mama.  El  uso  ha  extendida  la 
significación  de  esta  voz  á  todos  los 

Euercos  machos.  Q  Metáfora.  El  hom- 
re  sucio,  puerco,  desaseado. 

BTU(ot.ooÍA.  Zeehe,  aludiendo  á  que 
mama  todavía.  . 

Liechona.  Femenino.  La  hembra 
del  lechon.  p  Metáfora,  La  mujer  su- 
cia, puerca,  desaseada. 

¿echoncico,  lio,  to.  Masculino 
diminutivo  de  lechon. 

Lechoso,  sa.  AdjetiTO  que  se  apli- 
ca á  las  plantas  j  frutos  que  tienen 
UD  jugo  blanco  semejante  á  la  leche. 

EtuiqlooÍa.    Leche:  latín   de  las 

glosas,  l'etSm;  francés,  lattenx;  cata- 
□,  lletifi,  a. 

Lechuga.  Femenino.  Planta  hor- 
tense bien  conocida,  de  cujro  vario 
cultivo  en  diversos  climas  han  resul- 
tado diferentes  variedades;  como  la 
repollada,  la  de  oreja  de  muía  y  otras 
muchas,  que  todas  proceden  en  sn 
origen  de  la  común  que  se  cultiva  j 
echa  muchas  hojas  grandes,  lisas  j 
largas  sin  fonrar  cogollo.  Todas  ellas 
abundan  de  jugo  lácteo,  que  mientras 
que  no   en^ilIecAit  es  agradable  al 


LECH 

gusto,  y  después  se  vuelve  acre.  |  Lk- 
CHUouiLLA,  por  la  especie  de  cabezo- 
nes j  puños  de  camisa  en  figura  de 
hojas  de  lrchuoa,  y  por  cada  uno  de 
loa  fuelleeilloB  formados  en  la  tela  á 
semejanza  de  dichas  hojas.  \  silvhs- 
TRB.  Se  conocen  con  este  nombre  dos 
especies:  la  primera,  se  cria  en  los 
campos  j  prados  j  en'  las  laderas  de 
los  caminos,  con  hojas  verticales,  lar- 
gas, pequeñas  y  estrechas,  recortadas 
en  senos  piofundos  y  llenos  de  zumo 
lácteo:  la  segunda,  produce  las  hojas 
horizontales,  y  despide  olor  nausea- 
bundo. Ambap  son  muy  lechosas  y 
amargas.  J  Esa  lbchloa  no  bs  de  su 
HUBRTO.  Expresión  familiar  con  que 
se  moteja  al  que  se  apropia  las  agu- 
dezas 6  invenciones  de  otro. 

ETiuOLOeÍA.  Provenzal /ocAtt^a, 
layíuoa;  catalán,  llatvga,  llel*ga:ÍTa.v- 
ces,  Isilve:  italiano,  fátlvga,  del  latin 
lactuca,  forma  de  lac,  taetit,  leche, 
aludiendo  al  jugo  lechoso  de  esta 
planta. 

Lechuga  (Cristóbal).  General  es- 
pañol de  artillería,  que  nació  en  Baeza 
en  1557.  Hizo  la  guerra  por  espacio 
de  veintisiete  años,  distinguiéndose 
á  las  órdenes  de  Don  Juan  de  Aus- 
tria, Alejandro  Farnesio,  el  conde  de 
Fuentes,  el  archiduque  Alberto  y 
otros  célebres  capitanes  de  la  época. 
En  los  sitias  de  varias  plazas,  em- 
pleando la  artillería,  v  en  el  de  Dor- 
fans,  se  debió  principalmente  la  der- 
rota del  ejército  francés,  que  vino  en 
socorro  de  la  ciudad,  á  la  oportunidad 
con  que  empleó  Lechuga  el  arma  que 
estaba  bajo  su  dirección.  Inventó  las 
baterías  enterradas;  y  en  muchas  oca- 
siones, según  él  mismo  dice,  llevaba 
sus  cañones  sin  armón  con  la  boca 
hacia  adelaf^  y  arrastrando  las  con- 
teras, para  avanzar  mejor  sobre  el  ene- 
n  igo,lo  cual  era  un  ensavo  de  la  ar- 
tillería montada.  Publico  dos  obras; 
una,  sobre  el  Cargo  de  maestre  de  cam- 
po general;  y  otra,  quetitulii.Dt>»r<o(, 
en  que  trata  de  la  artillería  y  de  todo 

10  necesario  ¿  ella,  con  un  tratado  de 
fortificación,  y  algninas  otras  impor- 
tantes materias  militares. 

Lechagado,  da.  Adjetivo.  Lo  que 
tiene  la  forma  6  figura  de  las  hojas 
de  lechuga. 

Lechognero,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino. El  que  vende  lechugas. 

Lechugaica,  Ha,  ta.  Femenino 
diminutivo  de  lechuga. 

Etiuolodía.  Lechuga:  latin,  laclü- 
c&la;  catatan,  lletugueta. 

Lechuguilla.  Femenino.  Cierto 
género  de  cabezones  ó  puños  de  cami- 
sa muj  grandes  y  bien  almidonados, 
y  dispuestos  por  medio  de  moldes  en 
figura  de  hojas  de  lechuga:  moda  que 
ae  estiló  mucho  durante  el  reinado  4e 
Felipe  n. 

LechngnÍDO.  Masculino.  El  con- 
junto ó  cualquiera  de  las  lechuguillas 
peoueñas  antes  de  ser  trasplantadas: 

11  Metáfora  familiar.  El  muchacho  im- 
berbe que  se  mete  á  galantear  apa- 
rentando ser  hombre  necho.  Se  ha 
aplicado  también  al  que  en  su  traje 
sigue  escrupulosamente  la  moda. 


LEDE 


355 


EtiuolooIa.  Lechuga:  catalán,  leí- 
x\tguiw>. 

Lechuza.  Femenino.  Avederapi- 
\  de  un  pié  de  largo,  de  color  blan- 
co ó  rojizo  con  manchas  pardas.  Tic-  - 
ne  las  piernas  todas  cubiertas  de  plu- 
mas, el  pico  corvo  y  fuerte,  así  como 
las  uñas,  y  las  plumas  tan  blandas, 
que  no  hace  ruiao  cuando  vuela.  Es 
de  las  nocturnas,  v  su  canto  es  un  so- 
nido monótono,  lúgubre  y  desagra- 
ble.  I  GertnoMia,  El  ladrón  que  hurta 
de  noche.         * 

ETiiioLoaÍA.  Latin  tu)ct&%,  la  lechu- 
za, de  Kox,  noctií,  la  noche.  (Punió.) 

Re¿eiia. — Lbchuza  quiere  decir  ave 
nocturna. 

1.  Lechuzo.  Masculino.  Apodo 
que  se  da  al  que  arda  en  comisiones, 
y  se  envia  á  los  lugares  á  ejecutar  los 
despachas  de  apremios  y  otros  seme- 
jantes. J  Adjetivo  metafórico  que  se 
aplica  a  las  personas  que  se  asemejan 
á  la  lechuza  en  alguna  de  sus  propie- 
dades. Se  usa  también  como  sustan- 
tivo. 

2.  Lechuzo.  Masculino.  Se  aplica 
á  los  muletos  y  muletas  desde  que  na- 
cen'hasta  que  cumplen  un  año. 

Etimolooía.  LecioH. 

Leda.  Femenino.  Mílologia,  Hija 
de  Testio,  re;  de  Etolia,  que  casó  con 
Tindaro,  re;  de  Esparta,  amada  por 
Júpiter,  que  para  seducirla  tomó  la 
forma  de  un  cisne,  v  que  ilió  á  luz  dos 
huevos,  de  uno  de  los  cuales  salieron 
Pólux  y  Helena,  y  del  otro.  Castor  y 
Clitemnestra^ 

Etiuolooía.  Latin  Lgda.  (Ovidio.) 

Ledamente.  Adverbio  de  modo. 
Poética.  Con  alegría,  contento,  pla- 
cer. 

Btwoloqía.  Leda  y  el  sufijo  adver- 
bial mente. 

Ledania.  Femenino  anticuado.  Lb- 
TAMÍA,  por  rogativa,  súplica,  etc.'| 
Metáfora  anti^a.  Letanía,  por  lis- 
ta, enumeración  seguida.  |  Anticua- 
do. LíuiTK.  I  Plural  anticuado.  Lb< 
tañías,  por  procesión,  etc. 

Ledesma  (Alfonso  db).  Poeta  es- 
pañol, que  nació  en  Segovia  en  1652 
y  murió  en  1623,  á  quien,  con  más 
razón  que  á  Góngora,  debe  señalarse 
como  iniciador  en  España  del  estilo 
eonc^titta.  Fué  llamado  el  Poeta^ivi' 
no,  sobrenombre  que  se  atribuje  más 
bien  al  géne*o  de  poesía  sagrada,  i 
que  se  dedicó,  que  a  la  sublimidad  de 
BU  talento.  Las  principales  obras  que 
dejó,  son:  Conceptos  etpiritwites;  Jw- 
gos  de  Moche-Buena;  Eí  Monttrw  í«w- 
ginado;  Epigrama^  y  jerogiificot  á  la 
vida  de  Cristo;  Fativiaades  de  Nvatra 
Señora;  Eaulencicu  de  iMtot  y  grimde- 
ta  de  Segoma  y  Epitome  de  la  y  ida  de 
Critto  en  dtMCWtoe  metafóricot. 

Ledeama  (Blas  t¡B).  Pintor  espa- 
ñol, que  vi  Ha  en  Ardalucfa  en  el  si- 
glo XTi.  Adoptó  la  manera  italiana  j 
pintó  con  preferencia  asuntos  grotes- 
co.",  dejando  igualmente  frescos  que 
representan  santos  y  hechos  históricos, 

Le^esma  (José).  Pintor  español, 
que  nació  en  Burgos  en  1630  y  murió 
en  1670.  Hizo  sus  primeros  estudios 
artfstícos  en  bq  patria,  j  se  perfecciv 

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356 


LEER 


Ji6  en  Madrid  bajo  la  dirección  de 
Juan  CarreQo,  cujo  colorido  ¡mito. 
A  pesar  de  au  breve  exiatencia,  dejó 
muchos  cuadros,  la  major  parte  en 
loa  conventos  de  Madrid.  Los  más  no- 
tables son:  tan  Juan  BaulUla;  La Sa»- 
tiñmA  Trinidad;  La  £«atrMacÍon;  tan 
Franeiíco;  tanto  Domingo  j  Crüto  en 
el  sepulcro. 

Ledesua  (Miotjbl  Jbkóniuo).  Mé- 
dico j  erudito  español,  natural  de 
Valencia,  que  vivía  i  príncipioe  del 
siglo  XTi.    Eatudió   las   lenguas,    la 


filosofía,  la  poesía  t  la  Medicii 
1  ciudad  natal,  en  la  que  lu¿?( 


fué 


profesor  de  fi7Íeg:o  j  di 
sus  obras  mas  conocidas  son:  Com- 
pendium  grecarwn  intíitntionnn;  Se 
plenñtide  eomintariol%¿ ,  etc. 

Ledicia.Femeninoanticuado.Aiji- 

ORÍA. 

BmiOLoafiL,.  Zedo. 

Ledo,  da.  Adjetivo.  Poética,  Ale- 
gre, contento,  placentero. 

Etiuolooía.  Latin  lat%t,  alegre, 
grato,  acepto,  fovorable,  próspero, 
abundante,  cujo  último  sentido  tie- 
ne el  inglés  /úíy,  simétrico  del  ale- 
'  man  Uattg  j  del  ruso  luczttii,  en  rela- 
ción clara  j  terminante  con  el  sáns- 
crito látikat,  contento,  alegre. 

Strivacion. — Sánscrito  "^T  rttl 
(las),  amar,  recrearse;  ¡astas,  agrada- 
ble (cujo sentido  tiene  el  latinMíwJ; 
¡ásikas,  contento;  ruso,  iMcañi;  ale- 
mán, /tuít^;  inglés,  ¿M'y:  griego,  Xicu 
(lao),  tener  deseos,  gozar;  latin,  Ittius. 

Ledona.  Femenino  anticuado,  Í/it- 
rina.  El  flujo  diario  del  mar. 

Ledro,  dra.  Adjetivo.  Geimania. 
Bajo,  ruin,  despreciable. 

Lee.  Femenino  anticuado.  Lbt., 

Leedor,  ra.  Masculino  j  femeni- 
no anticuado.  Lector,  por  el  que  lee. 
Tiene  uso  en  estas  expresiones:  es 
mny  LBKDOR,  es  gran  lbedor. 

Leesa.  Célebre  cortesana  griega, 
que  murió  en  494  antes  de  Jesucris- 
to. Parece  que  era  amante  de  Aristo- 
giton  ó  de  Armodío,  por  lo  cual  fué 
complicada  en  la  causa  del  asesinato 
cometido  por  aquéllos  en  la  peí 
del  tirano  Hiparco.  Puesta  en  el 
mentó,  se  negó  á  revelar  á  Hippiaa  los 
nombres  de  Tos  conspiradores,  j 
morosa  de  que  el  dolor  la  arrancara 
alguna  confesión,  se  cortó  la  lengua 
con  los  dientes.  Los  atenienses  hon- 
raron su  memoria  j  la  perpetuaron 
erigiendo  á, la  eutradade  la  AcnSpolis 
la  estatua  de  una  leona  sin  lengua. 

Leenda.  Femenino  anticuado.  Lb- 

TBNDA. 

Leer.  Activo.  Pasar  la  vista  por  lo 
escrita  ó  impreso,  haciéndose  cargo 
del  valor  de  los  caracteres,  pronun- 
ciando ó  no  pronunciando  las  pala- 
bras, y  Enseñar  ó  explicar  pública- 
mente ei -profesor  de  alguna  ciencia 
ó  arte  á  sus  oyentes  algún  tratado  6 
materia.  I  Entender  ó  interpretar  un 
texto  de  cierto  modo,  suponiendo  ser 
ésta  la  mente  del  autor.  |  Decir  de 
memoria  en  público'el  discurso  lla- 
mado lección  en  las  oposiciones  j 
otios  ejercicios  literaries.  Cmuido  el 


LEGA. 

discurso  es  para  oposiciones,  se  dice  ¡ 
también  Lbbr  de  oposición.  {  Metáfo- 
ra. Penetrar  el  interior  de  alguno  por 
lo  que  exteriormente  aparece,  Ó  venir 
en  conocimiento  de  alguna  cosa  ocul- 
ta que  le  haya  sucedido.  |  ob  bx- 
TRAORDiNARio.  En  las  universidades 
era  explicar  un  bachiller  en  lejres  ó 
cánones,  nombrado  por  el  claustro,  á 
los  estudiantes  no  graduados,  el  libro 
6  materia  que  se  les  designaban,  j  re- 

fularmente  después  que  los  maestros 
abían  concluido  con  sus  respectivas 
enseñanzas. 

EtimolooÍa.  Griego  Uyiiv  (Ugtin), 
compuesto  de  Xiyot  (¡¡fos),  pensamien- 
to j  palabra,  razón  j  verDO,  j  ariti 
(agñn),  dar  el  primer  impulso:  latin, 
ligiré;  italiano,  legftre;  francés,  tire; 
provenzal,  Ugir,  ligir;  catalán,  iUgir; 
portugués,  Ur;  walon,  lére. 
Leetad.    Femenino    anticuado. 

Lb ALTAD. 

Lega.  Femenino.  Monja  -profesa 
exenta  decoro,  perO'COn  la  obliga- 
ción de  servir  á  la  comunidad  en  las 
haciendas  caseras. 

EtimoloqÍa.  L«ga:  catalán,.  lUga. 

Legada.  Femenino.  El  empleo  ó 
cargo  de  legado.  \  £1.  mensaje  ó  ne- 
gocio de  que  va  encargado  un  legado. 
;{£l  territorio  6  distrito  dentro  del 
cual  uu  legado  ejerce  su  encargo  6 
funciones.  |  El  tiempo  que  du:  ' 
cargo  6  funciones  de  un  legado. 

bTiMOLOoiA.^yaCMtt. — (Llámanse 
asi  en  Italia  las  provincias  eclesiásti- 
cas, como  son  la  de  Bolonia,  la  de 
Ferrara  j  las  del  Patrimonio,  y  otras, 
á  donde  sieinp re  ei^vían  cardenales.» 
(AcADRUiA,  Diccionario  dt  USB.) 

Legación.  Femenino.  LsQAcfA.Ü 
Jíl  cargo  que  da  un  Gobierno  á  un  in- 
dividuo para  que  le  repásente  cerca 
de  otro  (iobierno  extranjero,  ya  sea 
como  embajador,  ya  como  plenipoten- 
ciario, ya  como  encargado  de  nego- 
cios. I  Él  conjunto  de  individuos  que 
componen  una  lbo ación. 

ETiuoLOofA.Zeyor;  latin  Ugatio,  la 
legacía,  embajada,  diputación,  em 
pleo  del  embajador  y  la  acción  de  en- 
viarle: catalán,  ¿«y oct'd';  portugués,  U- 
ga^áo;  francés,  Ugalion;  italiano,  lega- 
tione. 

Legado.  Masculino.   Forense,   La 


jeto  que  alguna  suprepia  potestad 
eclesiástica  o  civil  envía  i  otra  para 
tratar  algún  negocio.  I  El  presidente 
de  cada  una  de  las  provincias  inme- 
diatamente sujetas  ¿^reservadas  á  los 
emperadores  romanos.  -  En  algunas 
provincias  se  daba  al  presidente  el 
nombre  de  lbQado  consular;  como  á 
de  la  Bética  y  Lusitania  en  tiem- 
po del  emperador  Adriano,  t  Cadanno 
de  aquellos  socios  qúie  los  procónsules 
llevaban  en  su  compañía  á  las  provin- 
cias, como  por  una  especie  de  asesores 
y  consejeros,  los  cuales  en  caso  de  ne- 
cesidad hacían  sus  veces,  fl  En  la  mi- 
licia de  los  antiguos  romanos,  el  jefe 
6  cabeza  de  cada  legión.  |  Cada  uno 
de  los  ciudadanos  romanos,  por  lo  co- 
mún del  orden  senatorio,  onTÍados  á 


LEGA 

las  provincias  recien  conquistadas 
para  arreglar  su  gobierno.  |  La  per- 
sona eclesiástica  que  por  disposición 
del  papa  hace  sus  veces  en  algún  con- 
cilio, ó  ejerce  sus  facultades  apostóli- 
cas en  algún  reino  ó  provincia  de  la 
cristiandad.  D  El  prelado  elegido  por 
el  sumo  pontificB  para  el  gobierno  de 
alguna  de  las  provincias  eclesiásti- 
cas; como  Bolonia,  Ferrara.  |  X  latk- 
RB.  Un  cardenal  enviado  extraordina- 
riamente por  el  papa,  con  amplísimai 
facultades  cerca  de  algún  príncipe 
cristiano.  J  Caducar  el  LsaADO  ó  pi- 
SBIC0U1S0.  Frase  forense.  Extinrair- 
se  por  falta  del  sujeto  en  quien  debía 
recaer. 

EriuoLoaÍA.  Latin  Ugat%s,  partici- 
pio pasivo  de  Irgire,  legar;  catalán,  U- 
gAt,  Ilegal;  provenzal,  legat;  franela, 
Ugat;  italiano,  legato. 

El  catalán  llegat  significa  máa  bien 
el  Ugado,  manda. 

Reseíía  iistárica.  —  l.  Magistrados 
entre  loa  antiguos  romanos,  que  ve- 
nían á  ser  como  enviados  6  lugarte- 
nientes. 

2.  Los  embajadores  eran  los  lua- 
D06  del  Senado,  que  los  nombraba  de 
BU  seno. 

3.  Los  procónsules  tenían  lbqados 
que  mandaban  los  cuerpos  de  ejérei- 
to,  cuyo  número  era  proporcionado  á 
la  importancia  de  la  provincia  í  qne 
se  destinaban. 

4.  César,  procónsul  .en  las  Galias, 
tuvo  hasta  diez  LsOAnos. 

5.  Bajo  los  enfperadores,  todos  los 
generales  y  todos  los  empleados  eran 
LBOADOS  del  emperador. 

6.  Augusto  tuvo  LSQADOS  euunU- 
ret,  que  enviaba  á  gobernar  las  pro- 
vincias llamadas  de  César  [véase  bo- 
UANo  (imperio)],  que  tenían  el  poder 
militar:  Jos  lroados  propretores  eran 
gobernadores  de  las  provincias  de  ul- 
tramar, investidos  del  poder  civil  y 
militar;  los  leoados  legionarios  eran 
jefes  de  una  legión  y  formaban  parte 
de  un  cuerpo  estacionado  en  una  pro- 
vincia fronteriza,  para  guardarla  y  de- 
fenderla. 

7.  En  tiempos  de  la  república,  hn- 
bo  LBOADOS  liares,  es  decir,  Áontfrarüu, 

Sue  eran  senadores  encargados  de  ir  i 
is  provincias  para  sus  negocios  pri- 
vados, y  que  recibían  del  Senado  el 
título  de  LBOADOS,  que  les  daba  el  de- 
recho de  gozar  de  ciertas  inmunida- 
des y  honores  anexos  á  la  legación. 

8.  Originariamente,  la  duración  de 
estas  misiones  erailimitada,  y  se  pres- 
tó á  muchos  abusos.  Cicerón  la  oím 
reducir  á  un  solo  año;  César  regla- 
mentó las  legaciones  libres  por  medio 
'  I  una  ley,  que  fijó  bu  duración  en 

Legador.  Masculino.  Provincial. 
El  jornalero  que  en  los  esquileos  saca 
las  reses  lanares  del  bache,  y  las  ata 
de  píes  y  manos  para  esquilarlas. 

ETiMOLDaÍA,  Legar:  latín,  legater, 
el  que  lega  ó  hace  alguna  manda  en 
testamento;  italiano,  ugatort. 

Legados  dal  papa.  Sisíeria.  fin- 
iados  y  representantes  del  soberano 
pontífice,  (^ue  ptMden  sei;  l.V  utM- 
igitizedbyVjOOQlC 


LEGA 

QOB  á  Utere,  escogidos  iSnicsmente 
aatre  los  cardeDales  que,  para  des- 
empefiar  BU  misión,  abandonan  la  pla- 
za qué  ociipan  habitual  mente  úl  lado 
del  papa.  Son  ordinarios,  como  loa  que 

Í residen  las  legaciones  del  Estado  de 
a  Iglesia;  6  exlraardi*ariot,  investí 
dos  de  poderes  muj  latos  en  algún; 
circunstancia  extraordinaria,  en  que 
los  más  graves  intereses  religiosos  s 
hallan  en  peligro.  Por  esto  se  ha  tíi 
to  desde  los  primeros  siglos  que  los 
LBOADOS  han  presidido  los  concilios; 
2.*,  LEOADOS  entiadot  ó  nwKÜís  apottó- 
iieoi,  represen  tan  t«s  del  pontífice  de 
segundo  rango,  que  pueden  ser  nom- 
brados de  individuos  que  no  pertene- 
•  den  al  Sacro  Colegio,  cuja  mtsion  es 
temporal  d  permanente.  Por  lo  gene- 
ral, no  se  mezclan  en  los  detall  de 
la  administración  eclesiásticB  intenoE 
del  país  en  que  residen,  ^  no  son  más 

tue  personajes  diplomáticos,  órganos 
e  las  comunicaciones  ' 


tre  las  dos  cortes;  los  i%l»r*vneiot  ó 
retidtnUi  son  nuncios  de  una  catego- 
ría inferior;  3.*,  los  LBOADOBiHÍof,  que 
reciban  su  título  de  LsaADÓ  sin  otra 
distinción  que  la  de  ciertos  derechos 
honoríficos  á  la  sola  profesión  de  una 
dignidad  eclesiástica,  á  que  es  anexo 
dicho  título:  así  lo  son  los  arzobispos 
de  Reima,  en  Francia;  de  Toledo,  en 
Espafta;  de  Colonia,  eÁ  Alemania;  de 
Praga,  en  Bohemia;  j.  en  otro  tiem- 

go,  de  Cantorberj,  en  Inglaterra.  En 
icilia,  el  mismo  rev  Luis,  por  una 
bula  de  Urbano  II  (1099),  confirmada 
por  Benedicto  XIII  (1728),  tuvo  tam- 
bién el  título  de  lkqaiio  apotUSlieo. 

Legadura.  Femenino.  Cuerda,  cin- 
ta ú  otra  cualquiera  cosa  que  sirve 
para  liar  6  star.  H07  sólo  sa  usa  en 
algunas  partes  por  la  tomiza  con  que 
el  legador  ata  las  reses  lanares  para 
esquilarlas. 

Legajico,  lio,  to.  Uasculino  dimi- 
nutivo de  legajo. 

Legiyo.  Masculino.  Atado  de  pape- 
les sueltos. 

EriHOLoaÍA,  Ltgal.  El  primer  lega- 
jo fué  un  paquete  de  escritos  6  pape- 
les UgtUt. 

Legal.  AdjetÍTO..  Lo  que  está  prec 
crito  por  ley  j  es  conforme  á  ella.  ||  Ve- 
rídico, puntual,  fiel  y  recto  en  el  cum.- 
plimiento  de  las  funciones  de  su  car- 
go. I  PBOCBDiMiBNTOSLBOáLBS.^  .Form- 
te.  Ritualidad  marcada  por  la'  ley  en 
la  tramitación  7  suatanciacion  de  los 
unntoa  sometidos  á  la  justicia. 

BTDioLOofA.  Lty:  iatin,  l^iHt;  ita- 
liano, Ugult;  francés,  l^at;  catalán, 
legal. 

Legalidad.    Femenino.    Verdad, 

ftuntualidad.  bnena  fe,  rectitud  y  fide- 
ídad  eu  el  desempeño  de  un  cargo  ú 
obligación.  |  Anticuado.  Lboaliza- 
CiON,  I  Lboalidad  bxistbntb.  El  or- 
den actualmente  establecido  en  la  es- 
fera política,  considerado  como  ex- 
presión suprema  de  los  derechos  cons- 
titucionales;-en  cuyo  sentido  se  dice: 
«reconocer  la  lboalidad  bxistbntb.> 
Lflgaliaimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  legal. 
LagalisAcion.  Femenino.  Portnte. 


LEGA 

La  autorización  6  comprobación  de 
un  instrumento,  la  certificación  dc" 
verdad  6  legitimidad. 

Etiuolooía.  Legalitar:  catalán,  le- 
galitadá;  francásj  Ugalitation;  italia- 
no, Ugalitiatüme. 

Xiegaliaado,  da.  Participio  pasivo 
de  legalizar, 

Btiuoloqía.  Catalán  legatitat,  da; 
francés,  Ugalité;  italiano,  Ugalittato. 

Legalizar.  Activo.  Poraue.  Auto- 
rizar un  instrumento,  certificando  en 
forma  auténtica  acerca  de  au  verdad 
y  legalidad. 
•  ETUiOLoaÍA.  LegAl:  catalán,  Ugalí- 
sor;  francés,  UgaÜter;  italiano,  lega- 
littare. 

LegalmoDte.  Adverbio  de  modo. 
Según  ley,  conforme  á  derecho.  || 
Lealmente,  con  lealtad,  fidelidad  y 
honradez. 

EriuOLOOfA.  Ze^al  y  el  sufijo  ad- 
verbial tiu*le:  latín,  légálííer;  italia- 
no, legaiau*te;  lancea,  tígalvnaH;  ca- 
talán, Ugalme»(.  ■ 

Legámen.  Masculino.  Lboado, 
man(U  del  testador. 

Legamente.  Adverbio  de  modo. 
Sin  instrucción,  ain  ciencia  ni  cono- 
cimientos. 

ETiifOLoaÍA.'  Lega  y  el  sufijo  ad- 
verbial wu*le. 

Legamento.  Masculino  anticua- 
do. Lía  A  DURA. 

Légamo.  Masculino.  El  cieno, 
lodo  o  barro  pegajoso.  Q  La  grosura 
de  algunas  tierras,  su  sustancia  6 
jugo  untuoso. 

KriiioLoaÍA.  Zimo. 

Legamoso 
tiene  légamo. 

Légaña.  Femenino.  Humor  que 
destilan  les  ojos  y  queda  cuajada  y 
pegado  á  las  pestañas  y  lagrimales. 

EtimoloqÍa.  1.  Articulo  m  y  galla, 
alteración  del  latín  grSmia,  humor 
viscoso  que  acude  á  los  ojos. 

2.  Gframía  viene  de  grame»,  césped, 
especie  de  musgo,  porque  la  lagaña 
parece  ser  el  musgo  de  la  vista. 

3.  Bl  sentido  se  ajusta,  mientras 

2ue  la  forma  no  anda  mu;r  discorde! 
\-gramia,  ¡a~gamia,  Utgtmia,  lagaña.y 
(Anónimo. ) 

Este  orígeb  podría  admitirse,  .si  no 
existiese  la  etimología  de  Puigblanch, 
astuta,  práctica,  positiva;  tan  positi- 
va como  discreta. 

(No  viene  de  lagrinaüa,  formado 
de  ligrima,  ni  de  Hpgaña,  formado 
del  latia  lippitttdine,  como  dice  Co- 
varrubias,  sino  del  adjetivo  Umiea- 
nea,  sobrentendiéndose  tordet,  deri- 
vado de  Umicnt,  que  á  su  vez  se  deri- 
va de  Urna,  Unm,  lagaña.  Díjose, 
pues,  en  singular,  leMícameay  Umiga- 
nea;  después,  Umganea;  luego,  tenga- 
%ea  y  teganea;  y  por  último,  Utjaia, 
como  de  vineii  s?  hizo  viña.  (Puio- 
blakch):  catalán,  llaganya.  La  forma 
etimológica  es  légaña. 

Legañoso,  sa.  Adjetivo.  El  que 
tiene  muchas  legañaa. 

Legar.  Activo.  Forenti.  Dejar 
una  persona  á  otra  alguna  manda  en 
su  testamento  6  codicilo.  (  Enviar  á 
alguno  ds  legado  d  con  alguna  lega- 


LEGE 


357 


cía.  \  Anticuado.  Lioar  ¿  atar.  \  An- 
ticuado. Juntar,  congregar,  reunir. 
II  Neutro  anticuado.  Llboar.  Sállase 
también  usado  como  recíproco. 

ETitfOLOoÍA.  Legado:  latín,  UgJírt, 
enviar,  comiaionar,  dejar  alguna  man- 
da en  el  teatamento;  forma  verbal  de 
lex,  ligit,  ley;  italiano,  legare;  fran- 
cés, Ugueti  catalán,  llegar. 

Legatario,  ifasculino.  Forttue.  La 
persona  á  quien  se  deja  alguna  man- 
da de  testamento  d  podicüo. 

EtiuolooIa.  Legar:  latín,  UglUO' 
rfw,  la  persona  i  quien  se  lega  algo 
en  testamento;  iuliano,  Ugatano; 
francés,  légataire;  catalán,  líegatiari. 

Legazpi  (MiouEL  Lopbz  de).  Con- 
qulatador  de  las  islas  Filipinas,  que 
nació  en  la  villa  de  Zumarrraga,  , 
(Guipúzcoa)  á  principios  del  si- 
glo XVI,  y  murió  en  1572.  Habiendo 
pasado  á  Nueva-España,  fué  nombra* 
do,  en  1515,  escribano  mayor  del  ca- 
bildo de  Méjico,  y  en  1564,  bajo  la 
administración  del  virrey  Don  Luis 
de  Velasco,  se  le  confió  el  mando  de 
una  expedición  destínada  á  conquis- 
tar las  islas  Filipinas.  Salió  del  puer- 
to ds  la  Natividad  con  cuatro  buques 
menores  y  una  fragata,  éhizo  su  pri- 
mer eBCafa  en  las  islas  de  los  Ladro- 
nea, llamadas  hoy  Marianas,  toman- 
do poaeaion  de  ellas  en  nombre  de 
España.  De  allí  se  encaminó  al  ar- 
chipiélago, objeto  de  la  -expedición, 
y  oeapues  de  evitur  mil  escollos  y 
correr  mil  peligros,  fondeó  el  27  de 
Abril  de  1565  en  la  rada  de  Cebú, 
donde  había  muerto  Magallanes.  Ha- 
biendo logrado  entablar  relaciones 
amistosas  con  los  indios,  continuó 
sus  exploraciones  y  descubrió  la  isla 
de  Luzon,  la  mayor  del  archipiélago, 
en  la  que  decidió  establecer  el  centro 
de  la  dominación  española.  Después 
de  fundar  una  población  en  Cebú  y 
esperar  la  llegada  de  los  .refuerzos 
que  había  enviado  á  pedir  á  España 
por  medio  del  misionero  Urdaneta, 
emprendió,  en  1570,  la  conquista  de 
Luzon,  que  llevó  á  cabo  con  toda  fe- 
licidad. En  seguida  fuudó  la  ciudad 
de  Manila,  que  en  poco  tiempo  llegó 
i  ser  una  poolacion  Soreciente  y  cen< 
tro  de  nn  activo  comercio,  y  murió  k 
los  dos  años  de  haberse  instalado  en  - 
ella.  Las  islas  Filipinas  se  llaman  así, 
aludiendo  á  que  el  conquistador  tomÓ 
posesión  de  ellas  á  nombre  de  Feli- 
pe II. 

Lege.  Femenino  anticuado.  Lkt.  || 
Antícuado.  Leche. 

Legenda.  Femenino  anticuado, 
Historia  ó  actas  de  la  vida  de  algún 
santo. 

Etimolosía.  Latín  leghula,  «coeaa 
que  deben  ser  leídas,»  nominativo 
plural  de  le^endus,  lo  que  ha  de  leer- 
~i,  gerundio  de  legíre,  leer. 

Legendario.  HasculiDo.  Litwgitt 
anligna.  B!  libro  en  que  las  catedrales 
ó  monasterioa  tenían  antiguamente 
--icopiladas  las  actas  ó  vidas  de  san- 

-36, 

STiuoLoaÍA.  Bajo  latín  UgenáSri»', 
forma  del  latín  ligirt,  leer;  italiano, 


8S8  LEGI 

LegiUe.  Adjetivo.  Lo  que  se  pue- 
de leer. 

Sl-iuoLoaÍA.  Lur:  latín,  UgVMx; 
it&liaao,  UggihiU;  francés,  Utiole;  ca- 
talán, Ilegible. 

Legiblemente.  Adrerbio  modal. 
De  modo  que  se  puede  leer. 

EriuoLOofA.  ¿entile  y  el  sufijo  ad- 
verbial Ke»te. 

Legión.  Femenino.  Cuerpo  de  tro- 
pa romana  compuesta  de  inianteria  J 
caballería,  que  varid  mucho  ae^un  la 
diversidad  de  los  tiempos.  Divididsa 
cada  legión  en  diez  cohortes.  También 
ahon  se  suele  dar  este  nombre  ¿  al- 
gunos cuerpos  de  tropas.  I  Biblia.  Nú- 
mero indeterminado  de  personas  ó  es- 
píritus; j  así  decimos:  «lboiok  de  4n- 
geles;  leoion  de  demonios.»  {  ¡Asílb 

LLEVE  UNA.  LEOIOM  DE  DBUONIOS  Ó  DE 

biablobI  Conjuro. 

EriuoLoafA..  Latín  lÜf^t,  reco^r; 
litffio,  Ugü»it,  reclutamiento  militar; 
catalán  antiguo,  llegió;  moderno,  U~ 
^i¿;  provenzal,  iegio;  nances,  Ugitm; 
italiano,  legünu. 

ReieHa, — 1,  «Jesús  le  pre^ntiS: 

fcuál  es  tu  nombre?  El  respondió:  me 
lamo  Lbqion,  porque  muchos  demo- 
nios habían  entrado  en  aquel  hom- 
bre.>  (3aci,  Biblia;  Evwngelio  dt  m» 
Líau,  tMpil*k  VIH,  iierric%lo  30.) 

2;  «Cuerpo  de  milicia  entre  los  ro- 
manos, compuesto  de  caballería  é  in- 
fantería, cuyo  número  de  soldados  era 
vario  j  diñcil  de  señalar.  Rómulo, 
que  fué  el  primero  que  las  formd,  las 
seflaliS  el  número  de  tres  mil  infantes 
y  trescientos  caballos,  la  cual  se  divi- 
día en  tres  trozos.  Después,  en  tiem- 
po de  Tulio  Hostilio,  se  le  añadieron 
mil  hambres  de  í  pié;  pero  en  adelan- 
ta varió  mucho,  y  unas  veces  era  de  í 
cuatro  mil;  otras,  de  cinco  mil;  y 
otras,  de  seis  mil  infantes,  v  de  dos- 
cientos, trescientos  6  más  caballos.  La 
LEGIÓN  se  componía  de  diez  cohortes, 
cada  una  mandada  por  un  tribuno,  y 
constaba  de  tres  compafiías:  v  según 
la  variedad  de  éstas,  se  variaba  el  nú- 
mero de  soldados  de  cada  lbqion.  Lia- 
'  mdse  así  porque  se  escogían  los  sol- 
dados para  formar  estos  cuerpos. — 
(AcADEuiA,  DiccioMorio  de  1726.) 

3.  Mittoria  romana. — LaLEOioNcra 
una  de  las  divisiones  del  ejército  de 
Roma,  compuesta  principalmente  de 
ciudadanos  róndanos.  Era  un  cuerpo 
completo,  que  reunía  infantería  pest 
da  y  ligera,  caliallería  y  pertreche 
de  sitio.  La  infantería  formaba  die 
cohortes;  y  la  caballería,  diez  turnos 
ó  escuadrones.  Se  atribuye  á  Rómulo 
It  creación  de'la  lboion,  que  al  prin- 
cipio tuvo  3.000  infantes  v  300  caba- 
lleros. Servio  la  elevó  i  4.000  6  á 
4.200  infantas.  Desde  la  batalla 
Cannas  hasta  Mario,  fué  de  5.000,  v  & 
veces,  de  6.000  á  6.100  infantes  y  3'>0 
caballeros ,  y  conservó  este  efectivo 
hasta  tiempo  de  Valentiniano  II;  la  ca- 
ballería contó  con  720  hombres.  Cons- 
tantino redujo  la  lboion  á  1.000  6 
1.500  hombres.  Cada  lboton  tenía  un 
número  de  orden  y  un  nombre;  verbi 
gracia:  la  Vietorioea,  \h  Marcial,  etc., 
j  estaba  mandada  por  un   tribuno, 


LEGI 

Sirva  de  ejemplo,  en  cuanto  al  núme- 
ro v  nombre,  a  que  antes  nos  hemos 
rcHrido,  el  de  Legio  teptima  gevtina, 
romanceado  en  Leo»,  nombre  de  una 
de  nuestras  capitales.  (V«ase  Lbon.) 
Legión  de  Honor  (óbDsn  db  la). 
Historia.  1.  Orden  instituida  el  19  de 
Ma;^o  de  1802,  por  el  primer  cónsul 
Bonaparte,  para  recompeusar  los  ser- 
vicios militares  y  civiles. 

2.  Su  insignia  es  una  estrella  de 
cinco  rayos  dobles,  esmaltados  de 
blanco,  con  una  corona  imperial  en 
la  parte  superior.  El  centro,  rodeado 
de  una  corona  de  encina  y  laurel,  tie' 
ne  por  un  lado,  en  vn  pequeño  meda- 
llón de  oro,  la  imigen  de  Napoleón  I; 
y  por  el  otro,  un  águila  con  el  rajo  y 
con  esta  divisa:  Bonor  y  patria. 

3.  La  Restauración  reemplazó  la 
imagen  de  Napoleón  cou  la  de  Enri- 
que IV;  y  el  águila,  con  tres  flores 
de  lis. 

4.  Bn  tiempo  de  Luis  Felipe,  éstas 
fueron  sustituidas  ^or  dos  banderas 
tricolores, 

5.  La  forma  primitiva  de  la  cruz 
fué  restablecida  después  de  1848. 

6.  La  Lbgioh  db  Honor  se  compu- 
so, en  su  origen,  de  16  cohortes;  un 
gran  canciller,  pan  toda  la  orden, 
residía  en  París,  y  cada  cohorte  tenía 
á  su  vez  su  canciller. 

7.  AI  principio  no  hubo  mAs  que 
cuatro  grados  jerárquicos:  le^ümario, 
oficial,  cofuandante  y  gra*  ojicuil. 

8.  Cada  cohorte  tenía  7  grandes 
oficiales,  20  comandantes,  30  oficia- 
les y  350  lefi^onarios.  La  leoion  com- 
prendía 6.512  miembros. 

9.  Con  la  institución  del  imperio, 
se  creó  un  quinto  grado,  superior  ¿ 
todos :  el  de  gra%  cordo»  6  grande  águi- 
la; y  posteriormente,  los  legionarict 
cambiaron  su  nombre  por  el  de  caha- 
llerot,  y  se  aumentó  sucesivamente  el 
número  de  todos  loa  dignatarios. 

10.  No  se  podía  pertenecer  á  la  or- 
den de  la  Lboion  drHonok,  sino  des- 
pués de  veinticinca  afios  de  servicios, 
salvo  las  acciones  distinguidas  en 
tiempo  de  guerra  y  los  casos  especia- 
les detallados  en  las  ordenanzas.  Era 

Sreciso  estar  cuatro  años  en  el  grado 
e  legionariQ  para  pasar  al  de  oficial; 
dos  en  éste,  para  el  A^ comandante;  tres 
en  éste,  para  el  de  gra*  oficial;  y  cinco 
en  este  ultimo,  para  el  de  gran  cordón. 

11.  En  1829,  se  redujo  á  veinte 
años,  en  favor  de  los  militares,  el 
tiempo  de  servicios  que  se  exigía  para 
poder  ser  legionario. 

12.  El  Si  eldo  asignado  por  Napo- 
león I  ¿  cada  grado,  fué:  20.000  fran- 
cos, al  de  ffran.  cordón;  5.000,  al  de 
gran  oficial;  2.000,  al  de  comandan- 
te; 1.000,  al  de  oficial;  250,  al  de  ca- 
ballero; y  sirvió  para  pagar  estos 
sueldos  una  dotación  en  bienes  nacio- 
nales ó  extranjeros. 

13.  Los   acontecimientos  de  1814 

Í1815  quitaron  ¿  la  Lboion  de  Honor 
i  mayor  parte  de  sus  propiedades,' 
por  lo  que  se  redujo  á  la  mitad  la 
asignaiiioD  de  todos  sus  miembros,  y 
no  se  concedió  á  los  nuevamente  nom- 
brados. 


LEGI 

14.  Luis  XVIII ,  por  ordenasu 
de  9  de  Julio  de  1814,  cambia  algu- 
nas nominaciones  de  los  ^ados,  tal 
como  la  de  comandanle  en  covíe%da4Íer, 
y  ladeyriw  cordón  ea/ra*  cr«,- fijó  el 
número  de  grandes  cruces  en  £K);  el 
de  grandes  oficiales,  en  160;  el  de  co< 
mendadores,  en  400;  e!  de  oficiales, 
en  2.000,  y  dejó  ilimitado  el  de  ca- 
balleros. 

15.  Por  un  decreto  de  Napoleón  m, 
de  10  de  Marzo  de  1852,  el  tieanpo 
reglamentario  para  ascender  de  grado 
á  grado  se  restableció  como  en  su  oii- 
gen;  el  número  de  caballeros  de  la 
orden  fué  ilimitado;  y  pudo  tener 
4.000  oficiales,  1.000  comendado- 
res, 200  grandes  oficiales  y  80  gran- 
des cruces. 

16.  Las  recepciones  de  caballen», 
comendadores  y  oficiales  se  hacen  por 
un  delegada  uel  gran  canciller,  de 
un  grado  igual,  por  lo  menos,  al  de 
aquel  í  quien  se  recibe;  los  grandes 
oficiales  V  grandes  cruces  son  recibi- 
dos por  el  jefe  del  Estado,  ó  por  el 
gran  canciller,  6  por  algún  funciona- 
rio delegado  y  ae  un  grado'  igual 
t&mbien. 

17.  Los  extranjeros  son  admitidos 
en  la  drden,  pero  sin  recepción  y  sin 
figurar  en  los  cuadras. 

18.  La  asignación  ha  sido  restable- 
cida para  lodoi  los  legionarioé  mili- 
tares de  este  modo:-  los  caballerea, 
250  francos;  los  oficiales,  500;  los 
comendadores,  1.000;  los  grandes 
oficiales,  2.000;  y  los  grandes  cru- 
ces, 3.000. 

19.  Si  un  legionario  no  cumple  con 
su  mujer  é  hijos  las  obligaciones  que 
prescriben  los  capítulos  5."  y  6.*  del 
Código  Napoleón,  el  ministro  de  U 
Guerra  puede  autorizar  la  retención 
de  la  tercera  parte  de  la  asignación 
que  le  eeté  señalada. 

20.  La  cualidad  de  miembro  de  1i 
Leoioh  d8  Honor  se  pierde  por  la  na- 
turalización en  país  extranjero;  por 
la  aceptación,  no  autorizada,  de  fun- 
ciones conferidas  por  un  Gobierno  de 
otra  nación;  ó  por  alguna  de  las  can- 
sas que  suspenden  Tos  derechos  de 
ciudadano  francés. 

21.  No  puede  ejecutarse  ninguna 
pena  infamante  contra  un  legionario, 
sino  después  de  haber  sido  degrada- 
do, según  las  fórmulas  establecidas. 

23.  Los  reglamentos  determinan 
las  clases  de  insignias,  su  forma  y 
modo  de  llevarlas,  conforme  á  los  gra- 
dos y  al  estado  civil  6  militar  de  lu 
personas. 

23.  En  1873,  al  número  de  caballe- 
ros se  fijó  en  25.000;  el  de  oficiales, 
en  4.000;  el  de  comendadores,  en 
1.000;  el  de  sirandes  oficiales,  en  200, 

{'  el  de  grandes  cruces,  en  70;  siendo 
as  tres  quintas  part«s  para  los  mili- 
tares  y  las  otras  dos  quintas  partea, 
para  los  civiles. 

Legionario,  ria.  Adjetivo.  \p  qna 

S;rtenece   á  la  legión.  |  Hascnlino. 
I  soldado  que  servía  en  las  legiona 
romanas. 

ETiuoLoaÍA.  Legión:  latín,  ll^íift' 
riuHt  en  CéMT,/Io  pertenedente  i  U 
Digitized  by  VjVJL)  V  iv 


LEGI 

legión  romana;  catalán,  k^tonañ,  a; 
ñ-ancés,  UsÜMttíñre;  italiano,  Ugima- 
rio. 

LegioneoBe.  AdjetÍTO.  Lbohís,  sa. 

BTmoLoofA.  Latín  lesiónense  reg- 
nvm;  «1  reino  de  León,  en  España. 
(De  Miguel  t  MoIunte.) 

Legislación.  Femenino.  Conjunto 
6  cuerpo  de  lejtfs,  por  las  cuales  se 

ebierna  un  Estado.  |  La  ciencia  de 
I  leyes. 

ETiuoLoaÍA.  Lejüiar:  latin.de  san 
Jerónimo,  tlgitÜm,  lej;  catalán,  lie- 
jfitladd;  portugués,  Ugithc&o;  fran- 
cés;  Ugiihtion;  italiano,  iigitlatione. 

SiNONiiáiA.  Zígisladoit,  jwitpruden- 
eia.  La  Ugülaeúm  se  refiere  á  la  exis- 
tencia de  las  leyes  escritas,  sean  jus- 
tas 6  injustas,  buenas  6  malas. 

La  jvritprvdawia  se  refiere  i  los 
principios  del  derecho,  á  las  re|;las 
inmutables  j  eternas  de  la  justicia. 

La  Ugittacion  no  se  ocupa  sino  de 

10  que  se  nos  manda  guardar  j  cum- 
plir. 

La  jurúprudaicia  establece  lo  que 
nosotros  debemos  dar  j  lo  que  6,  nos- 
otros se  debe  conceder.  Lo  que  nos- 
otros debemos  dar,  es  nuestra  oblig'a'- 
cion.  Lo  que  se  nos  debe  conceder, 
es  nuestro  derecho. 

Uuchas  Teces  se  ha  dicho  que  la  U- 

Íitlacüm  dé  nuestro  país  esta  embro- 
lada.  No  puede  decirse  que  está  em- 
brollada nuestra /«rúprwÍMMii,  por- 
que el  conocimiento  prudente  del  de- 
recho humano  no  es  una  cosa  que  ad- 
mita el  embrollo. 

Bb  bien  seguro  que  no  hay  dos  paí- 
ses que  tengan  una  misma  Uguitt- 
eüm. 

Todos  los  pueblos  civilizados  de  la 
tierra,  aun  cuando  fueran  infinitos, 
tendrían  una  jwñtpruáauíia,  porque 
las  proclamaciones  sustancíales  del 
derecho  son  un  decálogo  social  para 
todos  los  países  cultos. 

Por  boca  de  la  Ugisíacüm  hablan 
siglo,  un  monarca,  unas  Cortes,  un 
favorito,  quizá  un  usurpador,  tal  vez 
un   tirano,  porque   tiranos  han  sido 
muchos  legisladores. 

Por  boca  de  \h  jitritpntáetieia  habla 
la  humanidad. 

La  legitlacion  es  más  extensa,  más 
vasta;  \i.  jwUpntdencia  es  más  sabia, 
más  JQsta,  mas  moral,  más  religiosa. 
.  La  UgitUeion  es  un  hecho:  \».j%rit- 
pndeneía  es  la  primera  ciencia  social, 
porque  es  la  madre  de  las  ciencias  po- 
líticas j  económicas.  La  economía  y 
la  política  que  no  se  funden  en  el  co- 
nocimiento del  derecho  del  hombre, 
no  merecen  la  denominación  de  ctm- 
em. 

Legislador,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. Bl  que  da  6  establece  lejes. 

11  Metáfora.  Censor  6  censurador  de 
alguna  cosa.  ' 

Stiuolosía.  Zegiílar:  latín,  %m- 
litcr;  catalán,  llegUlador;  francés,  U- 
gUlatew;  italiano,  legülaiore. 

Sntido  etimológico.^]..  El  latín  le- 

ÍitUtor  se  compone  de  Ux,  lígii,  la 
BJi  J  litSr,  portador,  forma  agente  de 
íifwm,  llevado,  supino  At ferré,  llevar 
á  producir. 


LEGI 

2.  En  Cicerón  se  halla  también  U- 
gimlSCor;  esto  es,  lator-Ugnm,  el  que 
lleva  6  produce  las  leves. 

Legislar.  Neutro.  Dar,  hacer  6  es- 
tablecer lejes. 

ETiuoLoeÍA  Zeg:  catalán,  llegii- 
iirr— «Metafóricamente  significa  cen- 
surar y  ju7.gar  de  las  acciones  aje- 
nas.» (kcKDOSMí,  Diccionario  de  ilf  6.) 

Legislativo,  va.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  derecho  6  potestad  de  nacer 
leyes.  \  Se  aplica  al  cuerpo  6  código 
de  lejes. 

Etimología.  Legislar:  catalán,  lU- 
giilatin,  m;  provenzal,  Uaitlatin;  fran- 
cés^ ^W^ñ/;  italiano,  legislativo, 

Legislator.  Masculino  anticuado. 

LsaiSLADOR. 

Legialatara.  Femenino.  Cuerpo 
legislatívo  en  actividad  ;  tiempo  de 
su  duración. 

Etiuoloqía.  Legislan:  catalán,  lie- 
gülatnra;  francas,  Vgitlaíure;  italiano, 
l^islatwa. 

Legisperito.  Masculino.  Jubispe- 

RITO. 

Legista.  Masculino.  El  letrado  6 

rrofesor  de  lejes  6  de  jurisprudencia. 
El  que  estudia  jurisprudencia  6  le- 
yes. 

ETiHOLoaÍA.  ¿«y.-  italiano,  legista; 
francés,  Ugttie;  catalán,  lUgista. 

Legitima.  Femenino.  Foretue.  La 
parte  de  herencia  que  pertenece,  se- 
gún ley,  á  cada  uno  de  los  hijos  legí 
timos  en  los  bienes  que  quedan  por  la 
muerte  de  sus  padres. 

ETiuoLoafA.  LegUtno:  catalán,  Ile- 
gitima; francés,  legitime;  italiano,  Ug- 
gitima;  latín,  Ugílima,  formalidades 
en  los  actos  judiciales,  preceptos: 

Legitimación.  Femenino.  La  ac- 
ción y  efecto   de  legitimar  algí 
persona  ó  cosa. 

ErmOLOafA.  Legitimar;  catalán,  ile- 
gitimaeii;  francés,  UgitinatioH;  italia- 
no, Ugittimatione. 

Legitimad  amenté.  Adverbio  de 
modo.  Por  legitimación. 

Btiuolooía.  Legitimada  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Legítimamente.  Adverbio  de 
do.  Con  legitímidad,  con  justicia,  de- 
bidamente. 

Etimolooía.  Legítima  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latín,  Ugífími;  italiano, 
legittimame»te;  francés,  Ugitimement; 
catalán,  lUgitimament. 

Ilegitimado,  da.  Participio  pasivo 
de  legitimar. 

BTiuoLoaÍA.  Legitimar:  catalán,  lU- 
gitimat,  da;  francés,  legitimé;  italiano, 
legiítimato. 

Legitimar.  Activo.  Forense.  Pro- 
bar ó  justificar  la  verdad  de  alguna 
cosa  6  la  calidad  de  alguna  persona  6 
cosa  conforme  á  las  leyes,  ||  Hacer  le- 
gítimo al  hijo  que  no  lo  era.  P  Habi- 
litar á  alguna-  persona  de  suyo  in- 
hábil para  algún  oficio  ó  empleo. 

BriuoLOofA.  Legitimo:  catalán,  Ue- 
gilimar;  francés,  Ugitimer;  italiano, 
Ugittimare. 

Legitimidad.'  Femenino.  La  cali- 
dad qne  hace  legítima  alguna  cosa.  ! 
La  autoridad  de  los  monarcas  con  re- 
lación al  derecho  tradicional  de  sus 


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359 


dinastías.  En  tiempo  de  los  reyes  ab- 
solutos, la  LBOiTiMiDAD  SO  llamaba 
derecho  divino. 

ETiMOLOOfA.  Legitimo:  catalán,  lie- 
gitimitaí;  francés,  Ugitimilé;  italiano, 
legitdmiti. 

Legitimista.  Sustantivo  y  adjeti- 
vo. Nombre  y  epíteto  de  4os  partida- 
rios de!  derecho  divino  y  de  la  suce- 
sión i  la  corona  por  orden  riguroso  de 
primo  gen  itura. 

EtiuolooÍa.  Legítimo:  catalán,  lie- 
giiimista;  francos;  ugilimisle;  italiano, 
legitimista. 

Legitimo,  ma.  Adjetivo.  Lo  que 
es  conforme  á  las  leyes.  |  Lo  que  es 
cierto,  genuino  y  verdadero  en  cual- 
quiera linea.  I  En  su  sentido  más  la- 
to, todo  lo  que  se  funda  en  alffuna  ra- 
zón de  derecho,  de  tiempo  o  de  con- 
ciencia; de  tal  suerte,  que  no  pueda 
dejarse  de  reconocer  y  acatar,  sin  co- 
meter una  injusticia. 

Bxiuolooía.  Ley:  latin,  Ugíitmns; 
catalán,  llegitim,  a;  provenzal,  legitim; 
francés,  legitime;  italiano,  legitttmo. 

SiNONiuiA.  Legítimo,  legal.  Lo 
legitimo  es  más  esencial  y,  más  dura- 
dero que  lo  legal,  porque  depende  de 
la  naturaleza  y  de  las  instituciones 
fundamentales  de  los  pueblos,  en  tan- 
to que  lo  legal  es  una  emanación  de 
la  ley  ci^l.  Por  esto  decimos:  hijo  Íí- 
gíUmoy  de  legítimo  matrimonio,  tes- 
tamento legal,  autoridad  legal,  formas 
legales.  Legítima  defensa  es  la  que  la 
ley  natural  permite;  defensa  legal  es 
la  que  hace  el  letrado  delante  del 
juez.  Lo  legítimo  lo  es  siempre;  lo  le- 
gal puede  dejar  de  serlo  cuando  la  ley 
se  muda.  En  todos  los  códigos  hay 
ficciones  legales;  pero  no  hay  ficciones 
legtlimai.  La  venta  y  el  cambio  son 
causas  legítimat  de  adquisición;  la 
primogenitura  y  la  prescripción  son 
causas  legales.  (Mora.) 

Lego,  ga.  Adjetivo.  Bl  que  no  tie- 
ne órdenes  clericales.  Se  usa  también 
como  sustantivo.  H  La  persona  falta 
de  letras  Ó  noticias.  ¡I  Masculino.  En 
loa  conventos  de  religiosos,  al  que 
siendo  profeso,  no  tiene  opción  i  laa  • 
sagradas  órdenes.  |  llano  t  abona- 
do. Locución  forense  en  que  se  expli- 
can las  calidades  que  debe  tener  el 
fiador  ó  depositario;  est^  es,  que  no 
goce  fuero  eclesiástico  ni  de  nobleza, 

Íque  tenga  hacienda :  aplícase  tam- 
ien  á  las  fianzas.  \  llano  ,  liso  t 
ABONADO,  Lego,'  llano  y  abonado. 
— <E1  seglar  que  no  goza  fuero  ecle- 
siástico. Viene  de  la  voz  latina  lai- 
s.»  (Acadeuia,  Diecion^^  de  Í7S6.} 
Legoa.  Masculino.  Especia  de  aza- 
dón, cuya  forma  varía  según  las  pro- 
vincias. 

EriHOLoaÍA.  «Especie  de  azadón, 
de  quien,  según  Covarrubias,  se  di- 
ferencia en  que  el  azadón  sólo  tiene 
la  pala  con  que  se  cava,  y  el  leqon 
por  una  parte  tiene  la  pala,  v  por  la 
otra ,  una  piqueta.  Sale  del  latino 
Ligo,  onis.*   (Academia,  JHcdonario' 

de  ase.) 

Legoncillo.  Masculino  diminutivo 
de  legón. 
Legóte  (Pablo).  Pintor  sevillai 

■üjitizecl  by 


'iSOQgl? 


360 


LEGÜ 


qn«  nsciií  por  los  mÜM  de  1600  j  mo- 
n6  hici«  el  da  1670.  Sua  obraa  mis 
notablM  son  lu  pinturas  qaa  ador- 
nan el  r«tmbIo  m^or  de  la  ig^lesia  de 
SanU  Haría  de  Lebrija,  las  cuales 
representan  \»Nttinj£ddtJttMcntlo; 
la  Spifmía;  los  dos  fa«  Jiuna  j  la 
AnMnewM».  Piat¿  ademia,  por  en- 
cargo del  cardenal  Eepíaola,  arzobis- 
po de  Sevilla,  un  Apostolado,  que 
ocupa  el  salón  de  aquel  palacio  arzo- 
bispal. Eu  todas  estas  obras  se  sd- 
TÍerte  mucha  naturalidad,  corrección 
en  el  dibujo  j  buen  colorido. 

Lepa.  Femenino.  Instrumento  de 
tierro  con  dos  cortes  muy  sutiles  j 
torcidos  por  la  punta,  del  cual  se  sir- 
ven  loa  cirujanos  j  «Ibéitares  para 
descubrir  j  raer  el  cráneo,  j  reg^istrar 
si  ha;  en  él  rotura  6  contusión. 

Etiuoloqía.  Latín  tígiU,  el  hueco 
de  la  oreja,  por  semejanza  de  forma. 

Lsgracion.  Femenino.  La  acción 
de  legrar. 

Legradnra.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  legrar. 

Legrar.  Activo.  Cirugía.  Raer  j 
maniKstar  el  casco  á  hueso  en  las  he- 
ridas de  cabeza  con  la  legra. 

EnuOLOofA.  Lt¡rA. 

LegroD>  Masculino  aumentativo 
de  I^ra.  Legra  major  que  la  regu- 
lar, de  qne  usan  los  albéítares  para 
legrar  las  partes  sdlidas  de  las  Des- 
tias. 

Legoa.  Femenino.  Uedida  longi- 
tudinal de  tierra,  cuja  magnitud  es 
varia  entre  las  naciones.  La  leoua. 
legal  espa&ola,  según  la  real  ¿rden 
de  1801,  consta  de  veinte  mil  pies,  y 
de  esta  clase  de  leouas  entran  veinte 
en  el  grado.  |  A  lboua,  i.  la  lboua, 

i.  LSOUAS,  DB  CIEN  LBOUAS,  DB  IfDCHAS 
LBOUAS,    DBSDE    MEDIA    LBODA.    Hodo 

adverbial  metafórico.  Desde  mu;  le- 
jos, á  gran  distancia.  \  Pos  doquieea 

HAT  an  LBOUA  DE  MAL  CAinNO,  Ó  TB- 
NBB  ALOOHA  COSA  SU  LEOUA   6  PBDAZO 

DE  MAL  CAUtKO.  Expresiones  que  ea- 
sefian  que  en  cualquiera  cosa  que  se 
intente  hacer,  se  encuentran  dificul- 
'tades. 

firwoLOiifA.  Créese  generalmente 
qne  viene  de  iraca,  latinización  de  la 
voz  céltica  lem.  Otros  dicen  que  lenca 
viene  del  grifgo  Uukói,  blanco,  por- 

![ue  ánt«s  de  usarse  los  pilares  ó  co- 
nmnas  miliares,  las  millas  6  leguas 
se  sefialaban  por  medio  de  una  piedra 
bltmta.  Bergier,  Puigblanch  y  otros, 
ven  en  la  voz  írács  (por  la%ica  ^  íaa- 
diea,  j  éste  por  ¡apidtca,  entendiéndo- 
se menra  6  ditUmeiaj,  una  derivación 
de  ¡apis,  la  piedra.  Según  esa  sagaz 
derivación,  ¿yao,  Unca,  equivaldna  á 
Upidka  (distancia)  6  á  distancia  me- 
dida, señalada  por  ana  piedra.  (Mon- 

LMI.) 

iJmsMtM.— Céltico  :  bajo  bretón, 
le»,  leS;  gaélico,  leig;  irlandés,  Uige; 
latín,  lew;  inglés,  leatqve;  italiano, 
lega;  portugués,  Ugoa;  francés  del  si- 
glo XI,  Une:gramt  tre»te  liwbs,  trein- 
ta grandes  leguas;  moderno,  lieve; 
provenzal,  lega;  catalán,  ll/gva;  picar- 
.    do,  íwe. 

1.  El  firancés  del  siglo  xi,  lime,  le- 


KT' 


LEIB 

ints  Begroramente  el  bajo  bretón 


2.  Conllrma  también  el  origen  cél- 
tico de  la  voz  del  artículo,  el  siguien 
te  paraje:  <le%ca,  voz  tomada  del  cel- 
ta.>  (San  Isidoro,  OrígeHit,  capitu- 
lo 16.) 

Seseia.^LA  lboua  es  la  antigua 
medida  itineraria  de  Europa.  La  de 
Espafia  tiene  4.177  metros;  la  de 
Portugal,  6.173:  la  de  Suiza,  4.800, 
j  la^cuadnda,  23  kilómetros  cuadra- 
dos, /  la  común  de  Francia,  ó  de  25 
al  grado,  4.445  metros. 

Legncia.  Femenino.  Boíániea. 
Planta;  especie  de  campánula,  cuja 
cípsula  se  abre  en  muchas  valvas. 

Legnaro.  Uasculino.  Peón  cami- 
nero. 

Leguleyo.  Uasculino.  El  que  se 
tiene  por  legista,  y  s61o  sabe  las  leyes 
de  memoria. 

BriuoLoofA.  Latín,  UgitHvt;  de 
Ux,  tegit,  la  ley:  italiano,  leg%Uia. 

Legumbre.  Femenino.  Todo  gé- 
nero de  fruto  ó  semilla  que  se  cría  en 
vainas  de  plantas  herbáceas.  |  Por 
extensión  se  llama  así  toda  clase  de 
hortaliza. 

ETiHOLoaÍA.  Latín  ¡ígtme*  v  Ug9- 
mHtitm,  forma  simétrica  de  iXgiliu, 
recolector,  forma  de  legifre,  recoger, 
cosechar :  italiano,  legóme;  fníícéa  del 
siglo  xit,  le»m,  leí»;  moderno,  UgwMt; 
provenzal,  Ugwm,'  limwte;  catalán,  Ue- 
gvm. 

Legmnbricar.  Activo.  Cultivar  nn 
campo  sembrado  de  legumbres.  (Ca- 
sa llebo.) 

Lagomiario,  ría.  Adjetivo.  Que 
tiene  conexión  con  las  legumbres. 
(Casallbro.I 

ETiuoLOOfA.  Latín  lügUmíiiSrlMt,  lo 
concerniente  í  las  legumbres.  (Cics- 
BON.)— La  forma  directa  es  l^mmina- 
rio. 

LegAmina.  Femenino.  QhímÍm. 
Hatería  vegetal  y  animal  que  se  ex- 
trae de  las  legumbres. 

EviMOLoaÍA.  Legvmhri:  francés,  U- 
g%m\%e. 

LegunÚDiforme.  Adjetivo.  Boti- 
niea.  Que  tiene  la  forma  de  una  vaina. 

EriuoLoaÍA.  Latín  iiíg%me%,  legum- 
bre, j  forma. 

LegnmiaivDro,  ra.  Adjetivo.  Que 
se  mantiene  de  legumbres. 

Etiuolooía.  Latin  lig%meñ,  legum- 
bre, y  vSrSre,  comer. 

Leffiíminodo.  Uasculino.  BaUai- 
ca.  Fruto  compuesto  de  muchas  le- 
gumbres, fijas  en  una  misma  base  y 
en  una  misma  flor, 

BrtuoLoaÍA.  Zegvminoto. 

Leguminoso,  sa.  Lo  que  se  pare- 
ce á  las  legumbres  en  sus  propieda- 
des; como  plantas  lbou  minos  as. 

Etuioloqía.  Legumbre:  latin,  Ugü- 
minSnt,  abundante  de  legumbres; 
francés,  Ugitmineuir;  italiano,  Ugitrnt- 

Legno,  gaa.  Adjetivo.  Lboo.  || 
Masculino  anticuado.  Lkgo. 

Leible.  Adjetivo.  Lboible. 

Leibnitz  (Godoprbdo  GoilibemoJ. 
Filésofo,  matemático,  histoñador,  fí- 
sico, publicista,  jurisconsulto,  tedió- 


LEIB 

go  y  filjtogo  alemán,  qne  nadd  sb 
1646  j  muri¿  en  1716.  Deade  sos  pri- 
meros afloB  se  entregd  con  ardor  al 
estudio  de  las  ciencias  matemiticas  y 
filosóficas;  traté  en  París  al  célebre 
Huyghens;  pasé  Inégo  á  Inglaterra, 
y  volvió  á  Alemania  á  la  edad  de  28 
afios,  después  de  haber  contraido  re- 
laciones con  los  sabios  más  ilustres 
de  la  época.  El  descubrimiento  del 
cálculo  diferencial  dio  motivo  á  una 
polémica  entre  loe  alemanes  y  los  in- 
gleses, atribuyéndolo  éstos  á  Newton, 
mientras  que  los  primeros  presenta- 
ban pruebas  irrecusables  de  qae  aque- 
lla gloria  pertenecía  á  LiiBinTZ.  El 
resultado  fié  venirse  en  conocimi«ito 
de  que  ambos  filósofos  habían  desco- 
bierto  al  mismo  tiempo,  sin  nin^ona 
especie  de  comunicación  entre  elloe, 
el  método  del  cálculo  más  elevado  q^ne 
se  conoce,  y  á  qne  deben  las  cienciaa 
los  mayores  progresos.  En  filoeofia 
introdujo  Lbibniti  el  eclecticismo; 
quiso  conciliar  á  Platón  y  á  AristÓt»- 
les,  á  Descartes  y  Locke.  Emprendió 
la  reforma  de  la  metafísica,  y  su  sis- 
tema de  las  ideas  y  de  las  monedes 
excitó  un  eotusiasmo  universal.  Exis- 
ten, según  él,  ideas  independientes 
de  la  experiencia  que  tienen  su  orígen 
en  el  entendimiento;  las  ideas  son 
confusas  ó  coordínales;  en  el  primer 
caso,  pro  vi  en  en  de  los  sentídos;  en  el 
segundo,  pertenecen  exclusivamente 
al  entendimiento.  Sus  ideas  relativas 
á  los  objetos  exteriores  están  en  ar- 
monía con  ellos,  pues  de  lo  contrario 
serian  meras  ilusiones.  La  razón  su< 
prema  de  los.  principios  necesarios 
está  en  Dios,  fuente  necesaria,  eter- 
na, de  toda  verdad.  Hay  ménades  pri- 
mitivas, infinitas,  y  ménades  limita- 
das, que  se  distinguen  entre  si  por  el 
poder  y  la  calidad  de  sns  proporcio- 
nes. Las  ménades  sin  percepción  son 
los  cuerpos  inertes;  los  animalee  son 
ménades,  que  sólo  tienen  una  percep- 
ción confusa.  Los  entes  racionales, 
los  espíritus,  son  ménades  dotadas  de 
una  percepción  dura.  En  el  hombre, 
el  alma  y  el  cuerpo  no  obran  el  uno 
sobre  el  otro,  sino  que  existe  entre 
estas  dos  sustancias  una  armonía  tan 
perfecta,  que  cada  una  de  ellas,  no 
naciendo  más  que  desarrollarse  según 
las  leyes  que  le  son  propias,  experi- 
mentan modificaciones  que  correspon- 
den exactamente  á  las  modificaciones 
de  la  otra;  esto  es  lo  que  Lbibkitz  \W' 
m^armonU  preestablecida.  En  sn  Tím- 
dieea  profesa  el  optimismo,  enseñando 
que  entre  todos  los  mundos  posibles, 
Dios  ha  escogido  el  mejor,  lo  cual,  no 
quiere  decir  aquel  donde  no  hay  nin- 
gún mal,  sino  donde  hay  la  mayor  su- 
ma de  bienes.  Daba  grande  influen- 
cia á  las  lenguas  y  quería  crear,  pan 
el  uso  de  todas  las  ciencias,  una  ca- 
racterística ó  escritura  universal.  Siu 

>ras  forman  una  colección  de  6  to- 

08  en 4,' francés.  (Sala.) 

LeU)nitziani8mo.  Masculino.  iSú- 
ttmas  filosóJieM.  Doctrina  de  Leíbnitz, 

BriuoLoaf A, .  Zeibnittianó:  francés, 
leibaittíaititiiíe.     . 

Leibnitiiana^  nft^AjJetiYO.  Vk- 


jigitizedby  VjOU' 


ígrc' 


LEJA. 

tiduÍD  del  Iflibnitúanismo,  |  Lo  refe- 
rente i  ese  sistema. 

SniiOLoaÍÁ.  Zñbniít:  ínncís,  kii- 

Leicdsterí*.  Femenino.  SotimicA. 
Eepeeie  de  arbusto. 

Leiciotl.  Femenino  anticuado.  Lko 

CION, 

Lflido,  dft.  Adjetivo.  El  que  ha 
leido  mucho  j  es  nombre  de  muchas 
noticiaB  7  erudición.  |  Participio  pa- 
SÍTO  de  leer. 

EtimolooU.  Latín  leehu;  italiano, 
iélto;  francés,  ¡m;  catalán,  lUyit,  da. 

Leigal.  AdjetÍTo  anticuado.  Lk- 

OAL. 

Leiffo,  ga.  Adjetivo  anticuado.  Lb- 
QO.  I  Hasculino  anticuado.  Lboo. 
Lejiar.  Activo  anticuado,  Deiah. 
Ijeilft.  Femenino.  Especie  de  dan- 


EmioLoaÍA..  Árabe  Uila  h^}  .  f\ 
noche,  entre  los  árabes;  sarao  noc- 
turno, entre  los  moriacoe;  ieitiya,  en 
Alepo.  (Doz;.) 

1.  La  forma  anticua  es  Uyla,  como 
se  ve  en  Mármol.  «La  comisión  nom- 
brada por  Carlos  V  quería:  <que  los 
moriscos  no  usaran  las  levlu  j  zam- 
bras &  la  morisca.»  (SeStUo»  de  ¡ot 
mori$eot,  /oUo  33S.) 

2.  Ed  el  mismo  folio  dice  que  Fe- 
lipe II  ordenó:  «que  no  se  nziesen 
zamhras  pi  Uylét  con  instrumentos, 
ni  cantares  moriscos.» 

Leima.  Masculino.  Intervalo  mú- 
sico según  el  sistema  de  los  antijruoa, 
el  cual  estaba  en  U  razón  de  &6  á 
243,  que  próximamente  es  la  razón 
de  19  i  18. 

Leinconito,  ta.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Que  vive  en  los  prados. 

Leisto.  Uasculinq.  Sntomoiogia. 
Género  de  insectos  coleópteros  pentá- 
meros. 

ETUOL0OfA..QríegoX))faxi;ClBtft£i), 
raptor,  cazador,  jn-costor, 

Leitat.  Femenino  anticuado.  Lbal- 

Leiton.  líascnlino.  Botánica.  Ár- 
bol parecido  al  laurel. 

Laja.  Femenino.  Provincial  Mur- 
cia. VABAB.  I  Anticuado.  Manda. 

Lmania.  Femenino.  Distancia 
grande. 

EmioLOGÍA.  I^oMo:  italiano,  lim- 
íananta;  francés,  íoiniatiutí. 

Légano ,  na.  Adjetivo.  Distante, 
aparbido.' 

EriuOLOofA.  L/jom:  proveuzal,  ¡onA- 
da%,  Imhdan,  loimiait;  francés  del  si- 

flo  XII,  ¡oinglam;  moderno,  lointain, 
el  latín  ficticio  ¡OK^ÍCámu,  forma  de 
longm,  luengo. 

SittONiuiA.  Lejaao,  remoto,  iUtante. 
Lejano  es  lo  que  está  separado  por 
una  gran  distancia  del  punto  de  que 
se  habla;  remoto,  lo  que  está  separado 
por  ma^or  distancia  que  lo  lejano;  es 
dittanto  lo  que  está  separado  por  un 
espacio  que  no  puede  llamarse  cerca- 
NM.  Lo  diftante  puede  estar  á  pocas 
varas  6  á  muchas  leguas  del  punto  de 
que  se  trata.  Las  tres  palabras  expre- 
san ideas  relativas;  pero  la  ezprestida 
por  la  voz  dittemít  es  más  relativa  que 


LELE 

laa  expresadas  por  las  otras  dos.  Ha- 
blando en  Madrid,  podemos  decir  que 
el  Támesis  está  iéjatu;  de  Siberia,  que 
es  un  país  remoto;  pero  si  en  uno  ; 
en  otro  caso  nos  valemos  de  la  palabra 
dútoKÍt,  el-eentido  quedará  indeñiiido 
7  vago,  á  menos  de  aplicarle  un  ad- 
verbio, 6  la  expresión  de  una  canti- 
dad métrica.  (MoBA.) 

Lejar.  Activo  anticuado.  Dejar,  le- 
gar o  mandar. 

Lcgia.  Femenino.  Agua  cocida  con 
ceniza,  que  llaman  colada  las  lavan- 
deras, j  sirve  para  limpiar  y  blan- 
quear la  ropa.  Q  Agua  fermentoda  con 
cualquier  ceniza  o  cosa  terrea.  |  Me- 
tafónco  7  &miliar.  Reprensión  fuerte 
á  satírica. 

EriuoLoafA.  Ltaiivial. 

L^illos.  Adverbio. diminutivo  de 
lejos. 

Xfgio.  Masculino.  Entre  tintoreros, 
lejía. 

L^isimos.  Adverbio  de  tiempo  y 
lugar  superlativo  de  lejos. 

Ij^ivial.  Adjetivo.  Epíteto  de  las 
sales  alcalinas  que  se  sacan  de  laa  ce- 
nizas por  mjedio  de  la  loción. 

ETiuoLoaÍA.  Zejía, 

L^OB.  Adverbio  de  tiempo  jlugar. 
Con  mucha  distavcia  6  á  gran  distan- 
cia. I  Db  lbjas  T1BBBA8.  Frase,  De 
tierras  lejanas.  \  Metáfora.  Pintura. 
Lo  que  está  pintado  en  diminución, 
7  representa  á  la  vista  estar  apartado 
de  la  figura  principal.  \  La  vista  6 
aspecto  que  tiene  una  persona  6  cosa 
mirada  desde  cierta  distancia;  j  así 
se  dice:  esta  cara  6  figura  tiene  ouen 
LEJOS ,  tiene  mal  líjos.  J  Metáfora. 
Semejanza,  apariencia,  vislumbre  de 
alguna  cosa.  |  A  LO  LíJOS,  db  lejos, 
DB  uur  LdJOS  ó  DBSDB  Líjos.  Modú  ad- 
verbial. A  larga  distancia,  6  desde 
larga  distancia.  ]  jLáJos  dk  aquí!  Ex- 
clamación familiar  de  enojo.  ¡Fubra 
DB  AftUfl  ->,/ 

Etuioloqía.  Latin  Ingi,  fomnad- 
verbial  de  ¡onfui,  luengo:  catalán, 
llvig;  provsnzal,  hng,  loing ,  logk, 
Iwtff,  luenlí,  limh  (luek,  InH);  portu- 
gués, ¡OM^e;  bnrguiñon,  toa;  francés, 
hi»;  italiano,  hmge. 

Lejaelos.  Adverbio  diminutivo  de 
lejos. 

L^nra.  Femenino  anticuado.  La 
mucha  distancia  de  un  lugar  á  otro. 

ETIMOLOdÍA.  L/jot. 

LelapB.  Masculina.  Mitología. 
Nombre  de  un  perro  de  Actedn.  || 
Nombre  de  otro  perro  de  Cefeo. 

EriuOLOaÍA.  Griego  lafta*  (la\r 
lap$  6  lalapt),  torbellino;  latin,  lalapi. 

Léleges.  Masculino  plural.  Geogra- 
fía antigaa.  Hombres  mezclados  de 
varias  naciones  erranUs,  que  unos  di- 
cen ser  los  pueblos  de  Acarnania;  j 
otros,  los  de  Acava.  (Plinio.)  |  Pue- 
blos de  Tesalia.  (Lucamo.)  Q  Pueblos 
de  Asia,  vecinos  á  los  caros.  {Viboi- 
Lio.)  I  Los  mismos  carea  j  los  locren- 

EriuoLOofA.  Griego  UXtyi;  (Ule- 
get);  latin,  Uleget. 

Setena.  —  Etnografía  i  Sutoria. 
Uno  dB  los  pueblos  primitivos  de  la 
Grecia.  En  el  Asia  menor,  Her^doto  j 


LEMA. 


361 


Estrabon  los  presentan  como  mezcla* 
dos  á  los  canos  6  cares,  ocupando  las 
islas  del  mar  Egeo  j  la  parte  de  costa 
que  fué  más  tarde  la  Jonia.  Se  exten- 
dieron por  al  Peloponeso,  donde  ha- 
llamos un  Leiea,  en  Megara;  otro,  en 
Laconía;  /  otro,  en  Mesenia.  En  Ho- 
mero aparecen  como  auxiliares  de 
Prfamo,  contra  los  helenos,  habitando 
una  ciudad  llamada  Pedata,  lo  mismo 
que  en  Mesenia.  Fueron  los  primeros 
habitantes  de  Sámoa  donde,  según  se 
dice,  fundaron  el  templo  más  antiguo 
de  Hera,  diosa  pelásgica.  Todos  estos 
datos  inducen  a  considerar  á  los  lélb- 
OBS  como  una  tribu  de  los  pelasgos. 
En  el  Norte  de  Grecia,  en  las  costas 
de  la  Acamania  v  en  las  islas  veci- 
nas, aparecen,  desde  Aristételes  y 
Dionisio  de  Halicamaso,  como  una 
raza  helénica  pura,  que  ajuda  á  Deu- 
calion  á  arrojar  á  los  pelasgos  de  la 
Tesalia,  v  que  pertenece  á  la  misma 
lamilia  <íe  los  locrioa;  es  decir,  á  la 
raza  eólica.  Según  las  majores  pro- 
babilidades, se  les  debe  considerar,  j 
este  es  el  parecer  de  Estrabon,  como 
una  raza  mixta,  aliada  á  los  pelasgos 
y  á  los  helenos,  originaria  de  los  pri- 
meros, que  recibió,  cuando  la  inva- 
sión helénica,  jefes*  de  aquella  nación 
Í'  también  de  los  lóenos,  con  quienes 
os  compara  Aristóteles. 

Lelia.  Femenino.  Nombre  romano 
de  mujer, 

Etiwoloo(a,*Z</m:  latin,  LxUa. 

Lelili.  Masculino.  La  grita  6  voce- 
ría que  levantan  loa  moros  cuando 
entran  en  una  batalla  6  combata. 

ETiuoLoaÍA.  Araba  UiUAilla  'llaK 

(íü!  íJT  '<ÍJ  ^)í  *°"  '"'^  ""^^  ^'"^ 
que  Dios.» 

1.  Cervantes  emplea  leUet,  en  Don 
Q,u{JoU.  (II,  Si). 

2.  La  forma  leliU  se  halla  en  la 
Créniea  general,  folio,  SOi. 

3.  El  Dieaonario  de  Antoridadet 
trae  lblillbs:  «La  grita  Ó  vocerío  que 
hacen  los  moros  cuando  entran  en  al- 
guna batalla  ó  combate.  Llámanse 
así,  porque  lo  que  pronuncian  j  se 
percibe  es  esta  palabra:  Leli,  leU,  con' 
que  invocan  á  su  falso  profeta.»  (Aca- 
dbuia,  Diccionario  de  1726.) 

Lelio.  Masculino,  ffittoria  romana. 
Romano  célebre  por  su  amistad  con  el 
primer  Eacipion  eí  Africano.  (Tito 
Livio.)||Lm.io,  llamado  el  Salió,  ami- 
go íntimo  del  segundo  Escipion  el 
Africano.  (Ciceboh.) 

Etimología.  Latín  £«««. 

Lelo,  la.  Adjetivo,  Fatuo,  simple 
j  como  pasmado. 

Etimolooía,  Le,  lo,   onomatopeva 

tue  imita  las  articulaciones  cortadas 
ol  imbécil;  catalán,  lelo,  a. 
Lema.  Masculino.  El  argumentoó 
título  que  precede  á  ciertas  composi- 
ciones literarias  para  explicar  en  bre- 
ves términos  el  asunto  o  pensamiento 
de  la  obra.  [  Blasón.  Letra  ó  mote 
que  86  pone  en  los  emblemas  j  em- 
presas para  hacerlos  más  comprensi- 
bles. O  Tema.  Q  Especie  de  contraseña 
que  se  escriba  en  los  pliegos  cerrados 
de  oposiciones  y  certámenes,  para  co- 


..'igitized  by 


(íioogle 


362 


LEUN 


noeer,  dupuM  del  fallo,  á  qnirin  per- 
tenece cada  obra,  6  averí^ar  el  nom- 
bre de  loa  autores  premiados.  1  &eo- 
wuIrU.  ProposieioD  que  se  suele  po- 
ner sólo  para  demostrar  ob«a  subsi- 
gruientes.  • 

EriuoLoofi.  Grie^  X«6»rt,  X«(iSi- 
wiv  (¡»Í4{ii,  UmUnnn),  coger  antici- 
padamente; ^ijiM  (limé),  la  acción  de 
tomar,  invasión;  j  extensivamente, 
proposición  ^ue  se  toma  6  se  sienta  an- 
ticipadamente: latÍD,  hnna,  UtHitiUit, 
argumento,  titulo,  tema  que  precede 
i  loa  epigramas,  odas,  églogas;  ita- 
liano, tama;  firaacés,  kwmt;  catalán, 

Lemui.  Masculino  anticuado.  Pi- 
loto práctico . 

Lemansije.  Masculino  antioiíado, 
FiLOTAJB,  en  su  tercera  acepción. 

Lemásico,  pa.  ¿djetÍTo.  Beferen- 
te  al  lago  Lemano. 

Btuolooíá.  Letnnia:  francés,  Uwut- 

Xemuúta.  Femenino.  Especie  de 
silicato  de  alúmina  j  de  cal  que  se 
encuentra  &  orillas  del  lago  Lemano. 

Btimchxmía.  Lemtmo:  francés,  Uom- 
%itt. 

Lemano.  Sastantívo.  Lago  de  Gi' 
nebra. 

ETnfOLoaÍÁ.  Latin   Llmiitiu.  (CA- 

CAB.) 

Lembarío.  Masculino.  Soldadoque 
combatía  i  bordo  de  los  bajeles.||LBU< 
BARIA.  Tropa  de  loa  baRoa  que  se  ar- 
maban para  combatir  en  los  ríos. 

BtiuolooÍa.  Bajo  latió  kmhirliu, 
del  latin  Umbiu,  balandra,  barco  de 
río;  catalán  antiguo,  Umbáiña. 

Lembo.  Masculino  anticuado.  Bar- 
co de  velas  j  remoa.  ]  Barca. 

Etiuolooí^.  Latin  lemhoi,  balan- 
dra, que  es  el  griego  Xí^So;  (Umbot). 

Lembraazft.  Anticuado. Meubbak- 
CA.  iQué  lástima  de  olvidos,  diaa  de 
.  luto  para  la  lengua!  ¡Cuántas  verda- 
des hemos  ganaaol  Pero  ¡cuántas  be- 
llezas hemos  perdido!  Cuando  halla- 
nos  la  palabra  lembranza  en  la  len- 
gua de  nuestros  majorea,  ae  experi- 
menta un  sentimiento  que  no  ae  pue- 
de deñnir.  Bs  un  vocablo  lleno  de 
poesía  armoniosa,  como  loa  recuerdos 
de  la  niüez;  de  emoción  tierna  j  dul- 
ce, como  las  tristezas  del  amor.  Cuan- 
do so  lee;  LAa  lbubranzas  d«l  viejo, 
lo  mismo  acuden  á  nuestro  eapíntu 
las  adveraidades  de  la  existencia  que 
la  candidez  de  la  infancia,  que  los 
miaterioa  det  sepulcro  li  que  la  espe- 
ranza en  la  misericordia  de  Dios. 
Siempre  que  pronunciamos  el  voca- 
blo Umhranta,  nos  parece  que  vemos 
una  soledad  poblada  ds  ángeles. 

Lembrar,  Activo  anticuado.  Re- 
cordar. Usábase  tembien  como  recí- 
proco. 

ETiiiOLoaf  A.  Lembranta:  catalán  an- 
tiguo, itmbrar$t. 

Xembrarse.  Recíproco  anticuado. 
Acordarse,  hacer  memoria. 

Leme.  Masculino  anticuado,    Ti- 

UON  DE  LA  NAVB. 

Lemer«.  Femenino  anticuado,  i/a- 

ff«1.  LlUBRA. 

Lemna.  Femenino.  .fsítíatM.  Nom- 


LEMO 

bre  moderno  del  genero    lentícula, 
tipo  de  la  frunilia  de  laa  lemiiáceas. 

(LaOOAKAMT.)       - 

EriHOLoefá.  uríego  M|iva  (Umma), 
francés,  ímim. 

Lfinnáceag.  Femenino  plural.  Bit- 
tánica.  Familia  de  plantas  monocoti- 
ledóneaa,  que  viven  en  la  superficie 
de  las  aguas  dulcea  estancadas,  sobre 
las  cuales   flotan  libremente.   (Lit- 

TKÍ.) 

BrtuoLoaU.  £m«a:  francés,  Uweta- 
6éu. 

Lemnicola.  Masculino  j  femeni 
no.  El  natural  ¿  habitante  de  la  iala 
de  Lémnoa.  « 

ETiuouxifa.  Latin  Lrmmujt^iSrt, 
habitar. 

Lemnio,  nia.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente á  la  isla  de  Lémnoa.  |TiBa- 


BA  LEHMiA.  6  Úukiajta;  tierra  de  di- 
cha isla,  á  la  cual  ae  atribuían  diver- 
sas cualidades  medicinales  y  que  en- 
tra en  la  composición  de  la  tnaca. 

BriHOLoaÍA.  Limaot:  francés,  Um- 
tMM;  latin,  Um*Í%t.  (Viaau.10.) 

Lemniscata.  Femenino.  Oenu- 
tria.  Curva  que  tiene  la  figura  de 
un  8. 

BriuoLoaÍA.  Griego  Xt)|j.v{9xo<  (Üm- 
»{*ím),  nudo  de  cinta  que  se  colga- 
ba de  las  coronas  de  los  antiguos,  poi 
semejanza  de  figura:  francés,  Wáú- 
eaU. 

Lemniaceroi.  Masculino.  Curva 
llamada  también  nudo  de  amor. 

EtiwolooÍa.  Lemnitcata. 

Lemnisco.  Masculino.  Faja  6  lis- 
ten que  se  rodeaba  á  la  corona  6  con 
que  se  adornaban  las  palmea  de  ' 
atletas  vencedoree. 

BtuiolooU.  ZtmaiteaU:  latín,  Um- 
níteátni,  adornado  con  cintas;  UmaU- 
ei,  cintas,  &jas;  italiano,  Imaiua. 
francés,  laa%isqiu. 

1.  Se  ha  creído  por  algún  autor 
que  el  griego  Xiuinfoxoí  (Uvwitkot), 
representa  una  forma  de  LéMot,  lo 
cual  es  un  error. 

2.  La  forma  griega,  que  hemos 
trascrito,  es  un  derivado  d!e  XSjvo^  (tf. 
mu),  lana. 

íteteiU, — A»tigUdadi$.  Bandas,  fa- 
jas, cintas  de  púrpura  que  usaban  los 
romanos  para  adornar  ;  sujetar  Isa 
coronas  de  hojae  y  de  flores  que  lleva- 
ban en  los  festines,  j  también  laa  co- 
ronas destinadas  á  los  emperadores  j 
i,  los  que  obtenían  algún  triunfo.  Los 
extremos  terminaban  en  punta,  j  se 
hacían  caer  ddante  del  pecho. 

.  Lémnoa.  Femenino.  Geografía  ok- 
íigM.  Isla  del  mar  Egeo,  llamada 
también  Estalimene.  (Tbebncio.) 

EriMOLoafA.  Griego  Aíjavo-  (ZAk- 
noi),  latin,  Zemnot,  Zemaiu. 

Lemodipodirorme.  Adjetivo.  Bit- 
íoria  natwral.  En  forma  de  lemodf- 
podo, 

EriuOLoaÍA.  Lentodipodo  j  fomta. 

Iiemodipodo.  Masculino.  Zoología. 
Crustáceo  que  tiene  los  pies  anterio- 
res en  la  cabeza. 

LemogT&fico,  ea.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  lemografía. 

Lemografía.  Femenino.  Descrip- 
ción de  la  peste.   - 


LEMO 

BmiOLOofA.  Griega  Xetgiit  (loimét), 
peste,  j  frafíAt,  deaoriinr:  franotí, 
lamegrapJtü, 

Lemologia.Feuenino.  Tratado» 
bre  la  peste. 

Etiholooía.  Griego  laimA,  {Mrie, 
7  l^ot,  tratado:  francés,  lamtlofi*;  !■■ 
tin,  lamida,  una  enfermedad  conta- 
gioaa. 

Lemológico,  6a.  Adjetávo.  Befe- 
ranto  á  la  lemología. 

Lómoa  (Fbancisco  db).  Humanis- 
ta español,  religioso  del  monasterie 
de  San  Zoilo  en  Carrion.  De  sa  vida 
sdlo  se  sabe  que  murió  á  mediados 
del  siglo  XVII 7  que  dejó  varias  obras, 
siendo  la  principal  da  ellas,  la  titft> 
lada:  Suptr  Ttrmoi  Hitrtmiét  prt- 
pittm. 

Umxm  (Pedro  Fbsnajtokz  db  Cas- 
tro, margnét  Jt  Sarria  y  coada  d*l. 
Hombre  de  Estado  espafiol,  que  narió 

Sor  los  afios  de  1560  á  1576  j  muría 
e  1622  á  1634.  Siguió  ea  un  prinei- 
pto  la  carrera  de  las  armas  v  se  dis- 
tinguió en  las  guerras  de  Flándes. 
Se  casó  con  una  hija  det  duque  de 
Lerma;  j,  gracias  á  la  protección  del 
poderoso  ministro,  llego  á  tas  másal* 
tas  dignididea;  fué  presidente  del 
Conaejo  de  Indias,  en  i603,  y  ñmy 
de  Nápotea  en  1610.  La.caidm  del  dn- 

?uB  de  Lerma  ocasionó  la  auja  en 
618  y  pasó  ana  últimos  afios  eo  la 
deagraeia.  Se  diatinguió  por  la  pro- 
tección que  dispensó  á  los  hombres  de 
letras.  Siendo  sólo  marquéa  de  Sania, 
tuvo  por  secretario  al  fénix  de  los  in- 

geníoS,  Fre^  Félix  Lope  de  Vega 
arpio,  que  más  tarde  le  escribía: 
«Bien  sabéis  cuánto  os  amo  y  venero, 
y  cuántas  noches  he  dormido  á  vnee- 
tros  pies,  como  nn  perro.»  Fué  pro- 
tector de  Cervantes  y  ds  tos  Argen- 
solas;  V  el  primero  te  dedicó  el  Pirti- 
Ut  y  Seginnuuia,  su  ultima  obra  y  la 
de  que  más  satisfecho  había  queda- 
do. Los  segundos  fueron  el  principal 
ornamento  de  las  reuniones  titeransa 

3ue  tuvovn  Nepotes,  en  cuj'oe  saraos 
eaptegabauna  extraordinaria  mag- 
nificencia. 

Lémos  (TouXs  dr).  Religioso  do- 
minico y  teólogo  espaSoI,  que  nació 
en  Ribadavia  por  loa  años  de  1560  3 
murió  en  1629.  Fuá  profesor  ds  teolo- 
gía en  Valladelid,  donde  defendió  la 
doctrina  de  sante  Tomás,  sobre  la 
gracia;  marchóá  Roma  por  encalad* 
su  Orden  á  sostener  laa  doctrinas  de 
san  Agustín;  fuá  nombrado  congnltor 
de  la  taata  y  %%ivert»l  Iiiq%iticio*  rt- 
nana,  y  pasó  los  últimos  años  de  su 
vida  en  el  convento  de  la  Minerva. 
Sus  principales  obras  son:  Pane^ti» 
gratis,  y  Acta  amgregationwmaedi^»- 
talúmnm  deauxiliu  divitue  gratis. 

Lemosin,  na.  Adjetivo.  £1  nsta- 
rat  de  Limóges,  y  lo  perteneciente  i 
esta  provincia.  |  Masculino.  La  len- 
gua lemosina. 
BTiMOLoaÍA.  Francés,  A'»mtÑi;  ca- 
lan, llemoti,  latín,  i^MJMcíacú,  fe^ 
i  de  ZímSvíckM,  nombre  galo  del 
país  de  Zimoga. 

Jtéteüa. — tZemotin  es  sinónimo  de 
provenía!,  en  virtud  de  lo  que  ilos- 

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/ 


LENA. 

traroti  el  LBUosm  con  bus  coplas  j 
composiciones  poéticas  los  trovadores 
proveníales.  (Monlau.) 

LAinosteno.  Masculino.  JSnUmolo- 
gia.  Género  de  insectos  carábicos. 

Ij«moTÍces.  Masculino  plural. 
PuBBLOS  LBHOTiCBS  equivate  ¿  pueblos 
lemosinos  &  provenzales. 

BTuiOLOOfA.  Latín  Zñ^vícm,  el  Le- 
mosiii,  provincia  dé  Aquítania.  (Ce- 
sas.) 

Ijémpo.  Masculino.  Especie  de  em- 
barcación pequeña  que  se  parecía  í 
una  galera. 

Lemtiru.  Femenino  plural.   L^ 

MURBS. 

UmitreB.  Uascnlino  plural.  MÍio- 
iogia.  Genios  tenidos  generalmente 
por  maléficas  entre  romanos  y  etms- 
C08,  I  Fantaamaa,  sombras,  duen- 
des, 

Btiuoloqía.  Latin  ¡htira,  (antasr 
mas,  visiones,  duendes,  en  Ovidio; 
demonios,  en  Sidonio;  forma  simétri- 
ca de  ¡¿muría;  fiestas  instituidas  por 
loa  antiguos  romanos  para  aplacar  las 
sombras  j  fantasmas  de  los  muertos; 
italiano,  Umwí;  francés,  ¡¿Muret. 

Rettüa  katáriat. — ^Nombre  que  los 
antiguos  romanos  daban  i  las  almas 
de  los  malvados  que,  durante  la  no- 
che, abandonaban  su  tumba  para 
atormentar  á  loe  vivos.  También  lla- 
maban así  á  los  que  babían  perecido 
de  maerte  violenta  y  i  los  que  no  ha- 
bían recibido  los  bonores  de  la  sepul- 
tara. 

LemariaDOB.  Masculino  plural. 
ZooloffU.  Familia  de  mamíferos  cua- 
drúmanos de  bocico  prolongado. 

BTUfOLOoÍA.  Zémwr»:  francés,  U- 
Mwtm,  aludiendo  á  la  forma  repug- 
nante de  dichos  animales. 

Lemnrías.  Femenino  plural.  Fies- 
tas nocturnas,  que  se  celebraban  en 
Roma  durante  el  mes  de  Majo,  en 
honor  de  los  LáuuHKs. 

EriuoLoaÍA.  Latín  /fünMa.  (Ovi- 
dio.) 

.Kiwia. — Sutoria  tmti^.  Fiestas 
fúnebres  que  celebraban  los  romanos 
para  arrojar  de  las  casas  á  los  iémwet 
j  también  para  aplacar  las  sombras 
i  las  almas  de  los  muertos.  Consistían 
en  ciertos  conjuros,  durante  los  cua- 
les se  arrojaban  habas  negras  á  los 
iémuret,  y  se  daban  golpes  en  vasos 
de  bronce  para  arrojarlos.  Las  lbuu- 
Russe  celebraban  anualmente,  eldia 
tercero  de  los  idus  de  Majo,  que  cor- 
responde al  13  del  mismo  mes,  y  du- 
raban tees  días,  con  uno  de  intervalo 
snlre  cada  uno  de  ellos.  Según  una 
tradición,  estas  fiestas  se  llamaron 
nmuría,  por  hfiberlas  instituido  Sá- 
fiaia,  á  fin  de  aplacar  los  manes  de 
Remo,  errantes  en  las  orillas  de  la 
Estigma. 

Len.  Adjetivo.  Entre  las  hilande- 
ras se  aplica  al  hilo  6  seda  cujas  he- 
bras están  poco  torcidas,  j  por  eso, 
blandas. 

BrnioLoafA.  Zmo. 

Lena.   Femenino.  Aliento,  vigor. 

SriuOLoaÍA.  Alitnto:  italiano  anti- 
guo, »l*»a;  moderno,  Una;  francés  del 
siglo  XI,  «Mm  {Cátew*  <b  Selañ<lo¡ 


LEÑO 

CXXXIJI);  moderno,   halant;  pn^ 
venzal,  alát,  aleña. 
Lena.  Femenino  antícuado,   Al- 


LENC 


363 


Etiholooía.  Leño. 

Lenaie.  Masculino  anticuado..  Li- 
naje. 

Lenoien.  Masculino  anticuado. 
Linaje. 

L«llC«ra.  Femenino.  La  mnjer 
que  trata  en  lienzos  6  los  vende.  |  La 
mujer  del  lencero. 

Lencería.  Femenino.  Conjunto  de 
lienzo  de  distintos  géneros.  |  El  para- 
je de  una  población  en  que  haj  va- 
rias tiendas  de  liensos,  y  también 
cualquiera  de  ellas.  |  Lugar  donde 
en  ciertos  establecimientos,  como  co- 
legios, hospitales,  etc..  Be  custodia  la 
ropa  blanca.  Q  La  coleqcion  de  piezas 
de  ropa  hecha  de  lienzo,  para  uso  de 
un  individuo,  de  una  familia  6  de 
una  corporación. 

BniioLoafA.  lAauo:  catalán,  lUnet- 
ria;  francés,  Ungirte, 

Lencero.  Masculina.  El  mercader 
de  lienzos,  el  que  trata  en  ellos  ó  los 
vende. 

EmfoLOOÍA.  Leneeria:  catalán,  lU*- 
eer;  francés,  Unoer. 

Lencinito.  Masculino.  Especie  de 
mineral  de  un  color  mate,  terroso  y 
blando,  cuja  fractura  es  concoide  j 
que  se  adhiere  í  la  lengua  como  U 
arcilla. 

Lenclóa  (Ana,  más  conocida  por 
el  nombre  de  Ninon  dk).  Una  de  las 
mujeres  más  célebres  por  su  vida  ga- 
lante, no  BÚlo  de  Francia,  sino  de 
Europa  entera,  que  nacid  en  París  el 
15  de  Mavo  de  1616  j  muríiJ  el  17  de 
Octubre  de  1706.  Su  padre  era,  según 
algunos  biógrafos,  un  hidalgo,  que 
había  tenido  en  el  ejército  real  el  gra- 
do de  oficial,  j  según  Yoltaire,  un 
simple  juglar  ambulante;  todos,  sin 
embargo,  convienen  en  que  se  dedica- 
ba al  vergonzoso  tráfico  de  llevar  mu- 
jeres i  las  mancebías.  Su  madre  per- 
tenecía á  una  familia  noble  de  Or- 
leans,  los  Abra  de  Haamú.,  algunos 
de  cujos  individuos  han  brillado  en 
las  más  honrosas  profesiones.  Uno  de 
sns  parientes  era  obispo  de  Lavaur  en 
tiempo  de  Bichelieu;  j  él  debió  spr 
por  quien  la  seductora  doncella  cono- 
ció al  cardenal  que,  según  Voltaire, 
fué  uno  de  sns  primeros  amantes. 
Educada  por  un  lado  con  todo  el  se- 
vero misticismo  de  su  madre;  j  por 
otro,  acostumbrada  á  las  dulzuras  de 
la  vida  de]  regalo  j  del  epicurísmo, 
qne  con  tanta  perfección  conocía  su 

Sadré,  vaciló  algún  tiempo  entre  los 
os  caminos  que  se  le  ofrecían.  Pero 
huérfana  bien  pronto  y  dne&a  absolu- 
ta de  su  albedrio,  se  entregó  sin  re- 
serva al  amor  j  á  los  placeres  que  de 
BU  padre  había  heredado.  Hé  aquí  có- 
mo refiere  Yoltaire  sus  primeros  pa- 
sos en  la  vida  galante:  «Empezaré 
por  decir,  en  mi  calidad  de  historió- 
grafo «xacto,  que  el  cardenal  de  Ri- 
chelieu  obtuvo  los  primeros  &vores 
de  NiNON  DE  Lemclos,  que  á  su  vez 
debió  obtener  loa  últimos  del  carde- 
nal. Es,  se^o  creo,  la  única  vez  que 


esta  mujer  célebre  se  entregó  sin  con- 
sultar su  gusto.  Entonces  tenía  16  ó 
17  años.  Su  padre  era  un  juglar,  lla- 
mado LsNCLOs;  j  si  el  laúd  que  tañía, 
no  le  proporcionó  una  gran  fortuna, 
su  hija  sufrid>esta  falta.  El  cardenal 
Richelieu  le  asignó  una  renta  vitali- 
cia de  2.000  libras,  que  era  algo  en 
aquellos  tiempos.  En  seguida  se  en- 
tregó á  una  vida  un  poco  libertina; 
pero  jamás  fué  cortesana  pública.  Los 
más  grandes  señores  del  reino  se  ena- 
moraron de  ella;  pero  no  todos  fueron 
dichosos,  sino  aquellos  á  quiénes  su 
corazón  prefirió.*  A  pesar  de  estas  pa- 
labras de  Voltaire,  hemos  de  convenir 
que  sus  preferencias  eran  muchas: 
Conde,  Longueville,  Estrées,  La  Ro- 
cbefoucauld,  Sevigné,  La  Chatre,  Yil- 
larceaux,  se  sucedieron  en  su  cora- 
zón, alternando  con  nombres  más  os- 
curos; pero  que  no  por  eso  fueron 
menos  amados  por  aquella  mujer  in- 
cansable para  el  amor.  Llegó  un  dia 
en  que  se  quiso  poner  término  al  es- 
cándalo de  toe  amores  de  Ninon.  Dos 
de  sua  amantes  habían  venido  á  las 
manos  por  ella,  y  noticiosa  del  suceso 
Ana  de  Austria,  determinó  encerrarla 
en  un  .convento.  Sabedora  ella  de  tal 
resolución  y  como  se  la  preguntara 
qué  convento  escocia,  respondió  con 
la  major  tranquilidad  del  mundo  f  w 
tm  convento  de  franciieanot.  Entonces 
hubo  necesidad  de  noticiarle  que  se 
la  encerraria  en  las  Doncellai  arrepen- 
tidas. «Eso  es  injusto,  contestó,  por 
que  ni  soj  doncella,  ni  estoj  arrepen- 
tida.» Por  lo  demás,  contaba  con  la 
amistad  de  demasiados  personajes  de 
alto  rango,  para  (^ue  se  pudiese  em- 
plear con  ella  la  violencia,  j  fue  pre- 
ciso tomar  la  determinación  de  no  mo- 
lestarla, A  pesar  de  sus  vicios,  no  sólo 
su  hermosura,  sino  su  talento  j  la 
bondad  de  su  carácter,  reunieron  en 
torno  SUJO  los  hombres  y  hasta  las 
mujeres  más  distinguidas  de  su  tíem- 

So.  M.™"  de  Sullj,  de  Lafajette  j 
e  La  Sabliére  se  honraron  con  su 
amistad,  j  la  Maint^non,  siendo  ja 
esposa  de  Luis  XIV,  la  quiso  llevar 
á  su  lado,  lo  mismo  que  Cristina  de 
Suecia,  que  la  llamaba  la  Hitttre  Ni- 
ñón. Sin  embargo,  ella  prefería,  .á  la 
estancia  en  Versalles,  su  pequeña 
corte  de  la  calle  de  Tournelles,  en  el 
Marais,  donde  parecía  haber  forma" 
do  una  escuela  de  buen  gusto  j  de 
elegancia  j  donde  pudo  reinar  hasta 
los  ochenta  años,  época  en  que  se  en- 
tregaba á  los  amores  del  abate  Gha- 
teauneuf,  su  iltÍMa  ímmta,  como  ella 
llamaba  aquel  postrer  delino  de  bu 
vida  aventurera.  Dotada  de  un  gusto, 
de  un  ingenio  j  de  una  instrucción 
superiores  á  su  sexo,  dio  útiles  conse- 
jos á  Scarron,  Saint-Evremont,  Fon- 
tenelle,  j  después  de  haber  sido  la 
consejera  de  Moliere,  adivinó  el  genio 
de  Yoltaire,  niño  todavía,  á  quien 
legó,  al  morir,  2.000  ñancos  para 
comprar  libros.  DoNinon^A  Lenclós 

Jueaan  algunas  etrtat  en  las  obrae 
e  Baint-&rremont;  otras,  dirigidas 
al  marqué»  de  Sevigné  (Paria,  1782) 
7  sn  Corretpomieneia  ttenüi  eoo  Jí.  dé 


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864 


LENG 


VilUreewaj¡í.'^dtJif§mUHM{VlS9), 
auQquB  haj  quien  la  ha  supuesto  apó- 
crífa.  Bret  escribió  anas  Memoriu  so- 
bre NiNON  DB  Lenclós,  que  se  pubti- 
caroQ  púF  vez  primera  en  París  ac 
1751. 

Lendel.  UaBculino.  Bl  círculo  que 
de  la  continuación  de  andar  baca  la 
caballería  que  saca  agua  de  la  noria 
6  da  mOTÍmiento  á  alguna  máquina. 

Btdioloqía..  IáiuU.  Lndti  repr»- 
seota  U*dtL 

Lesdera. '  Femenino  anticuado. 
Linde. 

Lendrera.  Femenino.  El  peine 
mu;  espeso  de  púas  que  sirve  para  sa- 
car las  liendres. 

Lendrero.  Uasculiuo.  Lugar  en 
que  liaj  liendres. 

Lendroso,  u.  AdieÜTO.  £1  ¿  lo 
que  tiene  mucbas  llenares. 

^ne.  Adjetivo  anticuado.  Suave  6 
blando  al  tacto.  |  Dulce,  agradable, 
benévolo.  [  Leve,  ligero. 

Btucolooía..  tstin  íñni,  blando, 
suave;  UtSre,  suavizar;  iHVmHlwm, 
propio  para  mitigar  el  dolor;  italia- 
na, kno. 

Léneas.  Femenino  plural.  Fiestas 
atenienses  qne  sa  celebraban  en  honor 
de  Baco,  y  durante  las  cuales  se  efee- 
taaban  los  certámenes  dramáticos. 

Btiuología.  Latin  JñttfHf,  nno  d 
los  sobrenombres  de  Baco.  (Viroilio,, 

Lenga.  Femenino  anticuado.  Lin- 
QUA,  noticia. 

Lengn.  Masculino,  Jobfuiea.  Espe- 
cie de  planta,  cujo  fruto  anguloso  es 
del  tamafio  j  sabor  de  nna  nuez 
verde. 

1.  Leogna^  Femenino,  Parte  g»- 
neralmente  carnosa  y  movible  coloca- 
da en  la  boca  del  animal:  es  el  prin- 
cipal ¿rgano  del  gusto  en  todos  los 
animales,  j  de  la  palabra  en  el  bom- 
bro.  (  Bl  conjunto  de  voces  j  térmi- 
nos con  que  cada  nación  explica  sus 
conceptos.  |  Intérprete  que  por  su  co- 
nocinuento  del  idioma  respectivo  de 
dos  6  más  personas,  que  entre  s! 
pueden  entenderse,  declara  á  cada  u 
en  el  sujo  los  pensamientos  que  m 
tuamente  desean  comunicarse.  Se  usa 
también  como  masculino. '|  Noticii 

2ue  se  desea  6  procura  para  algún 
n.  I  El  badajo  d«  kt  campana.  |  £u 
el  peso,  FiBL.  I  Cada  una  ae  las  pro- 
vincias d  territorios  en  que  tiene  di- 
vidida su  jurisdicción  la  orden  de  san 
Juan;  como  la  lknoua  de  Castilla,  la 
de  Aragón,  la  de  Navarra,  etc.  |  An- 
ticuado. Habla  por  el  uso  7  facultad 
de  bablar,  ¡Anticuado.  E^pÍa.  |  CA- 
HiNA.  Planta.  Cinoolosa.  |  cbbval  ó 

CERVINA,  6  LENGUA  DE  CIERVO.  Planta 

medicinal  que  se  cría  en  lugares  som- 
bríos j  frescos,  compuesta  casi  ente- 
ramente de  hojas  largas,  enteras,  den- 
tadas, puntiagudas,  con  las  semillas 
en  el  envés,  dispuestas  en  lineas  obli- 
cuas á  cada  lado,  encerradas  dentro 
de  unas  cajitas  de  figura  da  granos, 
y  tan  menudas  como  polvo.  |  DE 
BUEY.  Planta  medicinal  llamada  en 
las  boticas  bugloea.  Tiene  las  hojas 
largas  v  armadas  de  agudas  espi- 
jms,  Ecna  unas  flores  atules  en  foi^ 


LENG 

ma  de  embudo,  ;  sucesivamente  cua- 
tro simientes  algo  largas  j  romas  en 
cada  flor.  |  a»  rscorpioit.  Metáfora, 
El  sujeto  murmurador  y  maldicien- 
te, I  DE  ESTROPAJO.  Familiar.  El  bal- 
buciente ó  el  que  habla  y  pronuncia 
mal,  de  manera  que  apenas  se  entien- 
de lo  que  dice.  |  de  fueoo.  Cada  una 
de  las  llamas  en  ñgura  de  lenqua  que 
bajaron  sobre  las  cabezas  de  los  discí- 
pulos de  Jesucristo  en  el  dia  de  Pen- 
tecostés. Q  DKL  AQUA.  La  orilla  6  ex- 
tremidad de  la  tierra  que  toca  y  lame 
el  agua  del  mar  ó  de  algún  río.  |  La 
línea  horizontal  adonde  llega  el  agua 
en  un  cuerpo  que  está  metida  ó  na- 
dando en  ella.  ¡  de  perro.  Planta, 
Cinoolosa.  |  de  sisrp*.  Fortificaciím. 
Obra  exterior  que  se  suele  hacer  de- 
lante de  loa  ángulos  salientes  del 
camino  cubierto.  I  Metáfora.  Lknoua 
DE  escorpión,  i  di  tibrba.  El  pedazo 
de  tierra  largo  v  estrecho  qne  entra 
en  el  mar  6  en  algún  río.  |  de  víbora. 
Especie  de  piedra  enformadeLKNGUi 
con   ciertos  dientecillos  al   rededor, 

Íue  se  halla  en  Iv  i>l^  de  Malta.  |, 
BNGUA  DE  BSCOBPION.    LlNOUA  VI^ 

RIÑA.  I  UATERNA.  El  idloma  propto  del 
país  donde  se  nace.  \  matriz.  La  len- 
gua de  que  proceden  y  se  derivan  va* 
ríos  dialectos.  |  uuerta.  La  lkmqua 
antigua  que  no  se  habla  ja  como  pro- 
pia y  natural  de  ninguna  nación.  Asi 
se  dice  que  la  lrnqüa  latina  ;  la  he- 
brea son  LENODAS  UUERTAS.  |  NATU- 
RAL.    LeNOUA     UATRRNA.     \    POPULAR, 

Lbnqua  UATERNA.  |  SANTA.  La  he- 
brea. I  TiPBRiNA.  La  que  es  mordaz, 
murmuradora  y  maldiciente.  Dícese, 
también  del  mismo  murmurador.  || 
VIVA.  La  que  se  habla  en  alguna  na- 
ción 6  provincia.  \  vuloab.  La  que  se 
habla  en  cada  país  6  nación.  I  Andar 
EN  LENGUAS.  Frsse.  Decirse,  hablaree 
mucho  de  una  persona  6  cosa.  \  Atar 
LA  LENGUA.  Frase  metafiíríca.  Impe- 
dir que  se  diga  alguna  cosa.  |  Bus- 
car LA  LBNOUA.  Frase.  Incitar  á  dis- 
putas, provocar  á  riñas.  |  Caer  algu- 
no EN  PODRR  DK  LAB  lrnquaS.  Frase 
anticuada.  Bxponerae,  dar  motivo  á 
que  se  hable  de  él  con  libertad.  \  Cor- 
tar La  LBNGUA  castellana,    LATINA, 

etcétera.  Frase.  Pronunciarla  con 
exactitud,  limpieza  y  claridad,  y  Con 

LA  LENGUA  DE  UN  PALMO,  ó  COK  UN 
PALMO    DE    LBNOUA,    6   CON   UN  PALMO 

DE  LENGUA  FUERA.  Expresion  con  que 
se  explica  el  gran  conato,  deseo  6 
ansia  con  que  se  hace  6  se  apetece 
alguna  cosa.  |  De  lengua  bn  lengua. 
Locución.  De  unos  en  otros,  de  boca 
en  boca.  |  Destrabar  la  lengua. 
Frase.  Quitar  el  impedimento  que  al- 
guno tenía  para  hablar.  |  Echar  la 
lengua,  ó  bchab  la  lhroua  de  un 
Frase.  Desear  con  ansia  algu- 
na cosa,  trabajar  y  fatigarse  por  al- 
canzarla, \  Hablar  con  lengua  db 
PLATA.  Fiase.  Pretender  ó  solicitar 
alguna  cosa  por  medio  de  dinero,  dá- 
divas 6  regalos.  f|  Hacerse  lenguas. 
Frase.  Alabar  encarecidamente  y  con 
singulares  expresiones  alguna  cosa.  || 
Irse  ó  íbsblb  L  alguno  la  lbnqua. 
Frase.  Decir  alguno  en  la  converaa- 


LENG 

ñon  inconsideradamente  exjH«ai<mea 
que  reconoce  después  podían  ser  ia- 
juiiosaa  6  mal  sonantes.  |  LaRQO  eb 
LBNQUA.    El    que  habla   con  d^tvu- 

füenza  ó  con  imprudencia.  |  LiORBo 
SUELTO  DB  lbkgua.  El  qne  sin  nin- 
guna consideración  ni  miramiento 
dice  cuanto  le  ocurreó  seis  viene  ala 
boca,  I  Mala  lbngua.  Familiar.  Apo- 
do que  ae  da  al  murmurador  6  maldi- 
ciente. I  Malas  lenguas.  Familiar. 
El  común  de  los  murmuradores  ;  de 
los  calumniadores  de  las  vidas  y  me- 
nciones ajenas.  I  Se  dice  también  ae- 
ra de  toda  murmuración  jmalediem- 
cia  por  el  común  de  las  gentea;  verbi 
giaeia :  así  6  por  ahí  lo  dicen  malas 
LENGUAS.  I  Mbdu  LENGUA.  Familiar. 
Apodo  qne  se  da  al  que  proDuneia 
imperfectamente  por  impedimento  de 
la  lengua;  ;  también  se  dice  de  la 
ipisína  pronuciacion  imperfecta;  verbi 
g^eia:  empezó  á  contar  nna  noticia 
aquel  media  lengua;  y  también :  em- 
pezó á  contarla  con  su  mrdia  les- 
QtiA.  I  Morderse  la  lengua.  Fivse 
metafórica.  Contenerse  en  hablar,  ca- 
llando con  alguna  violencia  lo  que  se 
quisiera  decir.  Usase  con  negados 
pan  significar  lo  contrario.  |  ao  dice 

MÍ8  LA  LENGUA  (JUB  LO   QUB  SISNTE  EL 

CORAZÓN.  Refrán  con  qne  se  decían 
que  cada  uno  habla  según  bus  incli- 
naciones y  afectos,  |  No  diga  la  lzh- 

GUA  lOR  DO  PAGUB  LA  CABEZA.  BefraB 

que  advierte  que  no  se  digan  palabras 
que  acarreen  dafio  al  que  las  dice.  | 

PeGABSB  la  lengua  al  PAI.ADAR.  Fn- 

se.  No  poder  hablar  por  alguna  tur- 
bación ó  pasión  de  ánimo.  |  Quien 

LENGUA  KA,  6  «JUIBN  TIENE  LENGUA,  L 

Roma  va.  Re&an  que  ensefia  que  d 
que  duda  ó  ignora,  debe  preguntar 
pare  lograr  el  acierto.  I  Sacae  la 
lengua  k  ALGUNO.  Frase.  Burlarse  de 
él.  Así  decimos ;  todos  le  están  sacan- 
do la  LENGUA,  I  Tenkr  algo  en  la 

LENGUA  Ó    BN  EL    PICO  DE  LA  LBNOOA. 

Frase.  Estar  á  punto  de  decir  alguna 
cosa.  I  Querer  acordarae  de  algo,  te- 
niendo de  ello  especies  indetermina- 
das. I  Tener  la  lengua  gorda.  Frase 
con  que  se  da  i  entender  que  alguno 
está  DorrRcho.  |  Teneb  mucha  le»- 
GUA.  Ser  mnj  hablador.  |  Tomar  len- 
gua, VOZ  ó  SEÑAS.  Frase.  Informarse 
de  alguna  cosa,  de  algún  país  6  de 
algún  sujeto,  f  Trabarse  la  lengua. 
Frase  metafórica.  Imjtediree  el  libre 
uso  de  ella  por  algún  accidente  ó  en- 
fermedad que  laantorpece.  I  Lenguas 
SABIAS.  Las  de  los  pueblos  cultos  de 
la  antigüedad  que  sólo  se  conservan 
en  esCntos. 

ETtMOLoafA.  Latín  U^ikt,  lamer; 
luuiM,  lengua,  el  órgano  que  lam^ 
italiano,  Uny*»;  francés  del  siglo  xn, 
loH^e;  moderno,  Ua^%t;  provensal, 
leitg*a,  ¡f»fü;  catalán,  liauíiá;  portn- 
gués,  ¡iitg%A,  iingot;  wafon,  iínm; 
Verviers,  JffMvpicardojBeirj.lM/af, 

Sentido  etimológico. — 1.  Esta  señe 
viene  del  sánscrito  Uk,  gustar,  lamer, 
cuvo  significado  tiene  el  latin  iiufírt. 

2.  Es  curioso  observar  las  muta- 
ciones qne  ha  sufrido  la  rafa  ■anani' 
ta  en  todas  las  lenguas,  en  qoe  ha 


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LENG 

cre&do  alguna  forma.  El  griego  con' 
TÍrtió  la  A  del  sánscrito  hh  en  ei;  el 
latín,  en  w;  el  godo,  en  aj  el  alemán 
j  vi  ingles,  en  ck;  el  lituanio  ;  el 
ruso,  en  t;  el  céltico,  en  eh  j  en  gh, 
resultando  las  varías  formas  de  U  si- 


mvT;  griego,  Xel^u  (UíeiS);  latín,  Im- 
joi  antiguo  alto  alemán,  lieehifn;  an- 
tiguo anglosajón,  ¡iccía»;  godo,  Ui- 
go;  alemán,  leche»;  inglés,  tú  Uek;  li- 
tuanio, Hm;  ¡ruso,  Utu;  céltico:  irlan- 
dés, tígíA;  gaélico,  ligha»;  italiano, 
Uceare,  lamer;  firsncés,  Ucker;  proTcn- 
Xal,  Uear,  teeiar;  Benj,  Uciir;  picar- 
do;  Uíer;  burguiSon,  ¡oeim;  walon, 
Üeil. 

4.  Confirma  la  derivación  anterior 
el  godo  kúfimdt,  «el  que  lame,*  en 
donde  hallamos  el  tema  lai  del  sáns- 
crito iaihat,  caja  vocablo  tiene  la 
misma  significación;  latin,  Umgtnt; 
alemán,  lecie%d;  lituanio,  lita*. 

2.  Lengaa.  Femenino.  Órde*  dé 
Mtlta.  Nombra  dado  á  las  divisiones 
de  diferentes  países  6  naciones 
componen  la  érden  de  Malta. 
Francia  había  tres,  á  saber:  \-  _. 
iProvenza,  la  de  Auvemia  j  -la  de 
Francia.  Después  de  perder  su  silla 
en  la  isla  de  Malta,  la  orden  balsón- 
servado  las  LBNonAS  de  Italia,  Ale- 
mania, Aragón  j  Castilla,  cada  una 
de  las  cuales  tiene  un  jefe. 

Lengaadeta.  Femenino  aaticus- 
do.  £1  lenguado  pequeii o. 

Lenguado.  Masculino.  Pez  de  nn 
pié  k  pié  j  medio  de  largo,  sumamen- 
te chato,  que  tiene  loa  dos  ojos  en 
uno  de  los  lados  de  la  cabeza;  el  lomo, 
en  uno  de  loa  planos  j  el  vientre,  en 
el  opuesto:  por  éste  es  de  color  blan- 
co, y  por  el  lomo,  pardo.  Su  carne  es 
muv  estimada. 

□TuiOLOof^.  Le%g%a,  cuja  forma 
tiene:  catalán,  lingtado. 

Lengnage.  Lbnouajb. 

Lengn^e.  Masculino.  Idioma,  len- 
gua particular  de  cada  nación  6  pro- 
vincia, y  El  estilo  7  modo  de  hablar 
j  escribir  de  cada  uno  en  particular. 
I  Anticuado.  El  uso  del  habla  6  la  fa- 
cultad de  hablar.  |  piqubado.  El  que 
se  habla  6  escribe  usando  muchas 
figuras  retdricas.  |  vulqab.  K1  usual, 
por  contraposición  al  de  los  doctos.  Q 
CULTO.  El  empleado  por  las  clases  mes 
instruidas  de  una  nación.  |  técnico. 
El  que  corresponde  i,  la  parte  faculta- 
tiva de  las  ciencias,  artes,  industria, 
comercio  y  oficios. 

EriuoLOofA.  Le»gw:  catalán,  lUn- 
S^Atft;  provenzal,  U»g%atgt;  Berrj, 
loMjaige;  burguiñon,  hngiuise;  fran- 
cés, ba^agg;  italiano,  Itn^nagfio. 

SiNOHiinA.  Ar linio  prtauro. — Lkk- 
OUAJB,  RSTiLO.  Cuando  queremos  ex- 
presar nn  pensamiento  que  existe  en 
nuestra  mente,  lo  vamos  analizando, 
j  resolviendo  en  todos  sus  accesorios 
6  ideas  parciales  por  medio  de  loa  sig- 
noB  de  un  idioma;  por  consiguiente, 
sin  que  el  pensamiento  deje  de  ser 
uno  mismo,  pueden  variar  los  acceso- 
noa  según  nuestro  modo  de  conside- 
rarlo. 


LENG 

I  SAlieio  te  quejaia  de  loe  rig&ret  de  m 
amada:  esta  es  una  proposición  senci- 
lla que  se  puede  considerar  bajo  dife- 
rentea  aspectos.  Si  atiendo'  á  la  razón 
de  la  queja,  diré  por  ejemplo:  Bl  üt- 
ea%Ui  Salido,  qw  ti*  iaoer  re^^awnado 
jamás  tohrt  tí  mitmo,  te  kabía  dejado  ar- 
rattrar  de  t%  patio»,  tt  quejaba  injiutO' 
Mente  de  Galateaporfve,  ttf%ienMComo 
¿I  loe  ÍMjMltot  de  t*  coravm,  le  miraba 
CM  indiferencia.  Garcilaso,  queriendo 
lisonjear  la  imaginación  j  enternecer 
el  corazón  con  los  lamentos  de  Sall- 
cio,  deja  á  un  lado  todas  las  reflexio- 
nes, j  ae  detiene  en  pintar  los  por- 
menores de  su  situación  en  estos  ver- 


LENG 


365 


Sainado  de  Ua  ondas  encendido. 
Rayaba  de  loe  nonles  el  altara 
El  wl,  cuando  Salicío,  recostado 
Al  pié  de  una  alta  haya,  eo.la  verdura, 
Por  donde  una  agua  clara  coa  eonido 
Atraveaaba  el  Ireéco  y  verde  prado; 
El,  coD  canto  acordado 
Al  rumor  que  Sonaba 
Del  agua  que  pasaba, 
Se  quejaba  tan  dulce  y  blandamente. 
Como  ai  no  estuviese  de  olU  ausente 
La  que  de  en  dolor  oulpa  tenia. 
Aunque  rigurosamente  no  ha;  na- 
da en  estos  versos  que  no  paeda  atri- 
buirse al  latgfMJe,  considerado  como 
instrumento  de  nuestras  ideas;   sin 
embargo,  conviene  distinguir  la  elec- 
ción de  los  accesorios,  de  la  material 
aplicación  de  los  signos.  A  lo  prime- 
ro ae  le  llama  ettilo  del  len^maje  ó  sim- 
plemente ettilo;  á  ló  segundo  ae  le 
conserva  su  nombre  genérico  de  ^M- 

El  leiuiu^e  de  la  miisica  es  la  colo- 

cion  de  las  claves,  notas  v  acciden- 
tes ;  Bélo  es  susceptible  áo  majror  6 
menor  sencilleí:  el  eitito  de  la  música 
puede  variar  al  infinito,  pues  com- 
prende las  combinacionea  ae  todos  loa 
sonidoa  apreciables ,  ja  cuando  ae 
suceden  formando  lo  que  llamamos 
canto  ó  melodía,  ja  cuando  reunidos 
forman  la  armonía. 

Aplicando  esto  á  los  aonidoe  articu- 
lados, llamamos  le%g%aje  &  la  elección 
r  colocación  de  las  palabras,  según 
las  reglas  de  la  gramática:  j  eelih,  i 
la  elección  de  las  expresiones,  al  ma- 
;or  ó  menor  número  de  accesorios,  6 
&  lo  corto  6  largo  de  los  períodos,  al 
érden  directo  6  inverso,  i  las  figuras 
j  tropos. 

Por  esto  decimos  del  etíito,  que  es 
conciso  6  difuso,  llano  ó  florida,  bajo 
6  sublime:  cosas  que,  hablando  con 
rigurosa  propiedad,  no  se  pueden  de- 
cir del  lenguaje;  j  si  alguna  vez  las 
decimos,  ea  tomando  aquella  voz  en 
acepción  más  general,  que  igual- 
mente comprende  el  eeíilo. 

Loa  defectos  del  lenguaje  aon  los  so- 
lecismos, los  barbaríamos  v  la  dureza 
de  la  pronunciación:  los  defectos  del 
ettilo  son  la  hinchazón,  la  frialdad, 
iconexion  de  ideas,  la  mala  apli- 
cación de  las  figuras,  la  afectación  7 
otros  muchos. 

El  lenguaje  de  Solís  es  excalente;  el 
ettilo  de  Cervantes,  inimitable.  Por 
no  distinguir  como  conviene  estas  dos 
especies,  se  han  equivocado  los  que, 
hablando  de  la  acepción  da  las  voces, 


han  dicho  que  nn  escritor  de  una  ma- 
teria no  podía  servir  de  norma  á  los 
escritores  de  otras:   el  lenguaje,  pro- 

S 'lamente  dicho,  esto  es,  la  acepción 
e  las  vocea  j  su  enlace  gramatical, 
deben  ser  el*mismo  en  toaos  loa  «(í- 

lot.  (JONAUA.) 

Articulo  tegmido. — I<xifauAJB,  idio- 
ma, HABLA,  LBNQUA.  Leuguaje  «B  un 
conjunto  de  signoa  de  nuestras  ideas: 
idioma  ea  un  sistema  de  estos  mismos 
signos,  de  modo  que  una  parte  del 
idioma  6  un  cierto  número  ae  signos 
bastan  para  formar  lenguaje;  pero, 
para  ser  idioma,  se  necesita,  no  sólo 
que  estén  todoa  los  signos,  sino  que 
por  su  analogía  formen  un  cuerpo  6 
un  sistema  más  6  menos  regular. 

El  lenguaje  es  propiamente  el  ins- 
trumento con  que  comunicamos  nuea- 
tras  ideas:  el  idioma  es  el  arte  que  nos 
guía.  Las  buenas  cualidades  del  leu- 
guaje  son  la  pureza,  la  propiedad  j  la 
elegancia:  las  del  idioma  son  la  exac- 
titud, la  precisión,  la  riqueza  ;  tam- 
bién la  elegancia.  La  exactitud  j  la 
precisión  pueden  también  en  algún 
modo  pertenecer  al  lenguaje;  pero  la 
riqueza  pertenece  exclusivamente  al 
idtoma,  así  como  la  pureza  j  propie- 
dad no  pueden  pertenecer  sino  al  len- 
guaje. 

Esto  ae  entenderá  mejor  definiendo 
cada  una  de  estas  vocea.  La  exactitud 
conaiste,  no  aólo  en  que  cada  idea  ten- 
ga su  signo  distinto,  sino  en  qne  és~ 
tos  guarden  entre  sí  la  misma  co- 
nexión que  las  ideas.  La  precisión 
consiate  en  que  no  haja  ni  más  ni 
ménoa  aignos  que  los  necesarios,  j 
q^ue  éatoa  sean  los  más  aencilloa.  La 
riqueza  consiste  en  la  abundancia  ds 
signos;  y,  por  consiguiente,  de  ideas; 
esto  ae  ve  que  no  puede  pertenecer  al 
lenguaje,  que  no  es  sino  la  práctica 
del  MUOTxa;  puea  la  ejecución  de  una 
cosa  no  ea  buena  ni  mala  por  ser  lar- 
ga ni  corta,  aino  por  estar  hecha  s»- 
gun  reglas. 

La  pureza  del  lenguaje  consiste  en 
ue  todos  loa  signos  y  el  i5rdén  de 
ellos  pertenezcan  al  idtoma  en  que  ae 
habla  (1),  La  propiedad  es  la  buena 
aplicación  de  ellos  á  las  ideas  que  se 
quieren  expresar.  La  elegancia  co- 

in  al  idioma  y  al  lenguaje  consiste 

5__  que  los  ideas  estén  expresadas  6 
liedan  expresarae  de  un  modo  agra- 
able  á  loa  sentidos,  por  ejemplo:  & 
la  vista  ae  las  .expresamos  con  gestos 
6  notas:  al  oido  ae  las  expresamos  con 
sonidos.  Haj  varías  especies  de  idio- 
ma, y,  por  consiguiente,  de  lenguaje, 
tales  son  el  de  acción  ó  el  de  los  ges- 
tos arbitrarios,  el  de  los  sonidos  mu- 
sicales, el  de  la  aritmética,  el  de  los 
sonidos  articulados  y  otros  varios.  Al- 
gunas de  estas  especies  tienen  un 
nombre  particular.  El  idioma  y  el  len- 

Íuaje  de  la  música,  por  ejemplo,  as 
laman  eol/a;  los  de  la  aritmética  ae 


júno  tambiea  d  eaerÜñr,  ri  contar, 


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366 


LENG 


AjBimÍBmo  el  knfiuí't  de  loa  sonidos 
articulados  se  llama  Áaiia  y  el  idiovM 
da  los  mismos  sonidos  se  llams  Itn^ua; 
de  modo  que  entra  estas  dos  últimas 
TOCOS  hay  la  misma  diferencia  que 
«stre  idioma  j  ienguají;  e%to  es,  el  k*- 
ila  es  un  conjunto  de  Toces  que  re- 

Eresenta  uno  o  muchos  pcneamientos; 
I  Uftgma  ee  el  sistema  más  6  menos 
rerular  de  estas  mismas  voces. 

La  perfección  del  habla,  por  consi- 
guiente, eonsistiri  en  que  sea  pura, 
propia  j  elegante:  la  perfección  de  la 
Zm^aa,  en  que  sea,  no  sólo  elegante, 
sino  también  rica,  precisa  ;  exacta. 

Sabia  es  la  toz  propiarj  específica 
del  Uns^ajt  de  los  sonidos  articulados, 
&  de  lo  que  se  llama  UiigwtJ4  hablado; 
MÍ  como  Ux^na  lo  es  del  vaiona  de  los 
mismos  sonidos.  Sin  embargo,  es  pre- 
ciso notar  que  aquella  toz  no  suele 
usarse  en  toda  la  extensión  de  su  sig- 
nificado; j  así  no  decimos:  el  haola 
de  Solís,  sino  el  Ung%ajt  de  Solís. 
Esto  proTÍene  de  dos  cosas:  primero; 
de  todos  los  ltng%ajet,  el  kabla  es  el 
de  maj^or  uso;  es,  digámoslo  así,  el 
lenguaje  por  excelencia,  j  por  esto  le 
conserTamos  su  nombre  genérico:  se- 
suda; la  Toz  kahla  es  equíroca,  pues 
significa  también  la  potencia  6  facul- 
tad de  hablar:  por  consiguiente,  sir- 
Tiéndonos  de  la  idea  general  lenguaje, 
prevenimos  la  ambigüedad  que  resul- 
taría muchas  Teces  ae  tomar  la  idea 
más  índÍTÍdual  habla. 

pe  aquí  resulta  una  regla  general, 
y  es,  que  se  debe  preferir  esta  última 
TOZ  como  más  propia,  siempre  que  se 
pueda,  sin  oscondadSii  doble  sen- 
tido. 

Algunos  ejemplos  ilustrarán  todo 
lo  dicho  hasta  aquí.  Se  aprenden  los 
idúmat  y  las  U»g*at:  se  observan  y 
analizan  los  U%¡\uija,  j,  por  consi- 
guiente, el  habla:  unos  j  otros  se  en- 
tienden. Se  dice  el  itüima  de  laratM, 
T  no  podemos  decir  el  lenguaje  ni  la 
lengua  de  la  razón.  Al  contrario,  se 
dice  el  lenguaje,  no  el  idiona,  de  los 
libertinos  6  de  los  hipócritas.  Aun- 
que se  puede  decir  idioma  francés,  cas- 
tellano, se  dice  mis  comunmente  le»- 
g%a  francesa,  le*g%a  castellana. 

De  aquí  podemos  deducir  otra  re- 
gla, j  es,  que  en  estas  expresiones 
no  debemos  usar  la  toz  general  idio- 
ma, sino  para  evitad  el  equívoco  qae 
resultaría  algunas  veces  de  la  voz  ten- 
g%a,  que  significa  también  el  instru- 
mento material  de  la  articnlacion:  en 
todos  los  cosos  en  que  esté  salvada  la 
equivocación,  debemos  preferir  esta 
última  voz  como  más  propia. 

En  la  suposición  de  que  la  lengua 
castellana  sea  mis  perfecta  que  la 
francesa,  j  que  las  tragedias  de  Raci- 
ne  estén  mejor  escritas  que  la  Raquel, 
diremos  que  el  autor  de  esta  última 
escñbii5  en  mejor  lengua;  pero  que  el 
lenguaje  del  otro  es  superior. 

£n  honor  de  la  verdad,  permítase- 
me una  observación  algo  arriesgada: 
me  parece  que  Condilíac  debió  decir 
idioma  6  lenguaje,  j  no  lengua  de  lot 
cilculot;  i  lo  minos ,  en  castellano 
creo  que  es  impropio  el  título  de 


LENG 

aquella  obra.  No  podemos  decir  la 
lengua  ni  el  habla  de  la  música  6  del 
álgebra,  pues  estas  voces  pertenecen 
exclusivamente  i  los  sonidos  articu- 
lados. (JONUIA.) 

Leagntrada.  Femenino.  Lkmoüb- 

TADA.. 

Lengnarai.  Adjetivo.  Hábil,  ii 
teligente  en  dos  6  más  lenguas. ¡Des- 
lenguado, atrsTido  en  el  hablar. 

&iMOLOaÍA..  Lenguas:  catalán,  lien- 
yoHfr, «;  hablador,  deslenguado;   ~~ 
raire,  deillenguat. 

Lenguaz.  AdjetiTo.  El  que  habla 
mucho  con  impertinencia  y  necedad. 

^TiiioLoaÍA.  Latín  linguaa,  lingui- 
eit;  catelan,  Uengut,  da;  francés,  lan- 
guard;  italiano,  Unguaeeiuta;  de  Ak- 
guacda,  mala  lengua. 

Lengñear.  Activo  anticuado.  Es- 
piar, seguir  i  alguno  preguntendo, 
tomando  lengua  o  noticia  de  él. 

Lengñecica,  lia,  t«.  Femenino 
diminutivo  de  lengua. 

Lengüeta.  Femenino  diminativo 
de  lengua.  I  Gallillo  ó  spiaLóris.  f 
Elfielde  labalanza.  |  Instrumento  di 
acero  en  figura  de  lengua,  de  que 
usan  los  libreros,  puesto  en  el  inge- 
nio para  cortar  el  papel.  \  Cierta  la- 
minilla movible  de  metal  que  tienen 
algunos  instrumentos  músicos,  y  va- 
rias máquinas  cuyos  agentes  son  el 
agua  6  el  aire.  \  Arquitectura.  La  cí- 
tara 6  tabiqutUo  que  se  construje  en 
la  embocadura  de  una  bóveda  para 
reforzarla  y  enlazarla  con  el  muro  en 
que  estriba,  6  para  reducir  su  con- 
vexidad i  plano  norizontal  ú  oblicuo. 
¡[Cada  uno  de  los  hierrecillos  de  la 
saeta  que  forman  ángulo  eni  la  puqta. 
También  se  llama  así  el  que  en  la 
del  ancla,  el  anzuelo  y  la  garrocha 
sirve  para  asir  el  cuerpo  en  que  se 
introduce.  |  Horquilla  en  que  se  sos- 
tienen los  armadijos  de  coger  mirlos, 
mientras  no  entra  el  pijaro  en  la  tram- 

fia.  I  Medicina.  Especie  de  compresa 
&rga  y  estrecha  que  se  aplica  en  las 
amputeciones,  fracturas,  etc.  |  Cierta 
moldura  Ó  adorno  as!  llamado  por  su 
figura.  I  Barrena  que  usan  los  sille- 
ros para  hacer  del  tamaño  que  se 
quiere  el  agujero  empezado  por  el 
berbiquí.  Q  db  chiuknba.  El  tabiqai- 
11o  que  separa  unos  de  otros  los  caño- 
nes de  chimenea  que  forman  un  mis- 
mo tronco.  También  se  llama  así  cada 
uno  de  tos  tabiques  de  ladrillo  que 
forman  un  caüon  de  chimenea.  |  db 
HADKKO.  Especie  de  espiga  continua 
&  lo  largo  de  una  tabla  ó  tablón  del 
tercio  de  su  grueso  para  encajarla  en 
una  ranura. 

ETuioLoaÍA.  Lengua:  catalán,  ¿Im- 
giUta;  francés,  languette;  italiano,  lim- 
guelta. 

Lengüetada.  Femenino.  La  ac- 
ción de  temar  cada  vez  alguna  cosa  ó 
de  lamerla  con  la  lengua. 

Leagüeteria.  Femenino.  El  con- 
junte M  los  registros  del  Órgano  que 
tienen  lengüete. 

ETiMOLoaÍA.  Lengüeta:  estelan,  íím- 
g^teria. 

Lengüetero.  Adjetivo  masculino. 
El  que  sabe  muchas  lenguas. 


LENT 


tivo  de  lengua. 

Lenidad.  Femenino.  Suavidad, 
blandura,  indulgencia. 

ETtMOLOQÍA.  Lene:  latan,  tímltat; 
iteliano,  lenití;  catalán,  lentUi. 

Lenidía.  Femenino.  BoCá»icM.  Gé- 
nero de  arbustos  atro  trepadores,  de 
flores  completas  polipétalas. 

Leniente.  Participio  activo  aati- 
cnado  de  lenir.  Lo  que  snaviía  6 
ablanda.  Usase  muchas  veeea  con» 
snstantiTo, 

LenifleaJiIe.  AdjetÍTo.  SuBceptibb 
de  ser  lenificado. 

LeniOeacioa.  Femenino.  Aeeioaé 
efecto  de  lenificar. 

ETuioLOQfi..  ZenijUar:  italiano,  la- 


Leniflcador,  ra.  AdjetiTO.  Qne  le- 
nifica. 

Leaifl'car.  Activo.  Soatizab. 

Etiuolooía.  Latín  ISnis,  snaTa, 
blando,  dulce,  yfleire,  tema  fneaen- 
tetivo  io/acire,  nacer:  italiano,  lem- 
ficeire;  francés,  I4ni^i  catalán,  Ueñ- 
Jíear, 

LenifleatiTO,  ra.  Adjetivo.  Lnn- 

TIVO. 

EmioLOOÍA.  LenijUar:  italiano,  ¡e- 
nijieativo. 
Lenir.  Activo  anticuado.  Ablan- 

ErmoLoaÍA.  Lene:  latín,  ímir». 

Lenitivo,  va.  Adjetivo.  Medicina. 
Lo  qne  tíene  virtud  de  abland&r  y 
suavizar,  \  Masculino.  La  medicina 
qiie  sirve  para  ablandar  6  snaviaar.H 
Metáfora.  Medio  para  mitigar  ó  con- 
forter  elinimo.' 

ErmOLOofA.  Lene:  latín,  iHMpm; 
italiano,  lenitivc;  francés,  Uñtif;  pro- 
venzal,  lenitin;  catalán,  lenitím,  m. 

Lenizar,  Activo  anticuado.  Soati- 

ZAK. 

ErtMOLOofA.  Lew. 

Lenna.Femenino  anticuado.  IjSa. 

Lennsjje.  Masculino  anticuado.  Li- 
naje. 

Leño,  na.  Hascnlino  anticuado. 
Alcahuete.  I  Masculino.  Srudidam. 
Personaje  de  la  comedia  latina. 

Etiuolooía.  Latín  lino,  rafian;  da 
^tr,  suave;  lena,  rufiana;  lenin,  pro- 
curar mujeres  i  vil  precio:  LBNAifDi 
callidu»  arte,  diestro  en  el  oficio  de 
alcahuetear.  (Antología  latina.) 

JReteña. — El  leño  era  el  qne  hacía 

i  Iss  comedias  de  los  latinos  el  pa- 
pel de  alcahuete. 

Ijenocinio.  Masculino,  Alcahui- 

TBRÍA. 

EriMOLOofa.  Latín  lénS^^um,  ni- 
fiaaeria,  halago,  afiactacion  en  el  e^ 

tilo.  (ClCBKON  J 

Lenok.  Masculino.  Pez  del  géaen 
e&lmOQ,  que  vive  en  tos  torrentes  da 
la  Siberia  orientel. 

Lenon.  Masculino  anticuado.  Air 

CAHUBTE  ó  RUFIÁN. 

ETtMOLoafA.  Lene. 

Lentamente.  Adverbio,  ds  modo. 
Con  lentitud. 

Etiuolooía.  Lenta  y  el  snfiio  ad- 
verbial mente:  latin,  lente;  ituiano, 
lentamente;  francés,  ¡eníment;  cata- 
lán, lenttmmi.      ,  , 

gtzedbyLiOOgle 


LENT 

Lente.  Vasculino.  Di¿ptriea.  Tí- 
drio  tallado  en  forma  de  lenteja,  de 
que  se  usa  en  los  instrumentoa  dióp- 
tñcos.  I  BiCOKTBXO.  El  t«rmin&do  por 
dos  superficieB  conrexas,  cujos  cen- 
tros están  colocados  Bobreuna  misma 
línea  recta,  llamada  eje  principal.  || 
FI.AMO  CONVEXO.  El  foTmado  por  una 
superficie  plana  j  otra  convexa,  la 
caal  rodea  su  concavidad.  |  c¿kca.vo~ 
coHvxxo.  Especie  de  media  luna  for- 
mada por  doB  superficies  esféricas; 
una,  interior;  otra,  exterior,  la  pri- 
mera de  las  cuales  tiene  una  curva 
menor  que  la  secunda, 

.BtiholoqÍa.  Latin  lente,  ablativo 
de  Uta,  Uutii,  lenteja,  por  semejanza 
de  forma:  italiano  j  catalán,  lente; 
francas,  Untille.  lenteja. 

Raeña. — 1.  El  ibnte  afiteMO-eo*- 
veao  se  llama  también  meniteo  eonver- 

2.  La  voz  del  artículo  era  ambi- 
gna;  pero  actualmente  no  se  le  da 
otro  género  que  el  maeculino,  siendo 
más  ñ^cnente  su  nso  en  plural:  los 

LBMTBS. 

LentecerBe.  Recíproco  anticuado. 
Ablandarse  6  humedecerse. 

Etimoloo(a.  Latin  leittltdfre ,  po- 
nerse flexible,  suavizarse;  forma  de 
¡entiu,  lente:  pieit  íh  Morem  ad  digitot 
LBNTB8CIT;  «se  abl&nds  entre  los  de- 
dos como  la  pez,»  hablando  de  una 
tierra  crasa  (CicaaoN):  lentkscunt 
Umpore  cw»;  das  inquietudes  se  eal- 
man  con  el  tiempo  (Ovinio.) 

Lenteja.  Femenino.  Sotániea.  Plan- 
ta cuyo  fruto  es  una  leorumbre  de  co- 
lor pardo,  pequeña,  cnata,  redonda 
j  encerrada  en  unas  vainitas  largas 
que  terminan  en  punta.  |  El  fruto  de 
Ja  planta  del  mismo  nombre.  ||  acuá- 
tica 6  DI  AGUA.  Planta  que  flota  en 
aguas  estancadas  j  cuyas  hojas  tienen 
la  forma  del  fruto  de  la  lenteja.  Q  El 
peso  en  forma  de  lrntbja,  en  que  re- 
mata la  péodoladel  reloj. 

EriuoLoofA.  Latin  ünlitAla,  dimi- 
minutívo  de  Unt,  leniü,  lenteja;  cata- 
lán, Uentia,  llentüla;  catalán  provin- 
cial, lUntija;  provenzal,  lattilU;  Ber- 
ry,  nentilU;  portugués,  Untilha;  fraU' 
cés,  Itniillt;  italiano,  lenticchia. 

Reieña.~-\..  La  lrntbja  correspon- 
de al  ervwM  lbus  de  Linneo. 

2.  Hav  otra  especie  de  lenteja, 
llamada  bastarda,  que  es  el  tntm  er- 
nlia  de  dicho  botánico. 

3.  La  LENTEJA  es  un  excelente  ali- 
mento y  una  de  las  sustancias  más 
nutritivas;  de  tal  suerte,  que  se  asi- 
mila aún  más  que  la  carne. 

Lentqar.  Ifasculino.  Campo  sem- 
brado de  lentejas. 

Lentq'Dela.  Femenino.  Planchita 
redonda  de  plata  ú  otro  metal,  que 
sirve  para  bordar,  asegurándola  en  la 
ropa  por  puntadas  que  pasan  por  un 
agujerito  que  tiene  en  medio. 

Etiuolooía.  Lenteja,  por  semejan- 
za de  flgura. 

Lenteza,  Femenino  anticuado. 
Lbntitud. 

lieatibalaria.  Lenticulakia.  La 
forma  lenUbnlaria,  que  se  halla  en  al- 
gunos IHedonvios,  es  bárbara. 


LENT 

Lenticnla  Femenino.  BoUnUea. 
Lenteja  diminuta.  P  Lenteja  de  &gua. 

Tii\uo\.QaÍA,.  Lenteja:  latín,  lentíe^ 
la,  diminutivo  de  M«,  lentit,  lenteja; 
francés,  lentieuU. 

Lenticnlado,  da.  Adjetivo.  Sind- 
nimo  de  lenticular. 

ETuioLoaÍA.  Lenticnla:  francés.  Un- 
ticnU. 

ReteHa. — M.  Costa,  profesor  de  ana- 
tomía y  de  botánica  en  la  universidad 
de  PerpiSan,  encontró  en  la  montaña 
de  lías  una  gran  cantidad  de  pie- 
drat  LENTicuLAUAS;  esto  es,  pedruscos 
compuestos  de  piedrai  lbnticularbs. 
(BuFFON,  Adieúma  y  eorreeeitmet;  Teo- 
ría terrettre;  Obrat,  tomo  XII,  pági- 
na 1S4.) 

Lenticular.  Adjetivo.  Lo  que  es 

fiarecido  en  su  figura  y  tamaño  á  la 
enteja,  p  Vidrio  lenticular.  Diíp' 
trica.  Vidrio  á  que  se  lia  dado  la  for- 
ma de  lenteja,  el  cual  concentra  los 
rayos  solares  en  un  foco,  p  Hueso  len- 
ticular. Anatomía.  El  más  pequeño 
de  loa  huesas  sencillos  del  oido.  p  Pie- 
dra LENTICULAR.  Mineralogía.  Especie 
de  fósil,  resultado  de  las  petrifii 
nes  de  ciertas  conchas. 

Etiuolooía.  Lenticula:  latin,  lenít- 
cülSrit,  forma  adjetiva  de  leníküla, 
lenticula;  francés,  lenticulaire. 

Lenticolaria.  Femenino.  Botáni- 
ca. Especie  de  planta  acuática. 

Etiuolooía.  Lentitulario. 

LenticnlBrío.  Masculino.  Especie 
de  instrumento  quirúrgico.  (Caba- 
llero.) 

BriuotoaÍA.  Lentitutlar. 

jReteüa. — Pareo  (siglo  xvi]  habla  de 
este  instrumento:  f conviene  cortarlas 
asperezas  con  un  instrumento  deno- 
minado  lenticular    6   LSNTICULARIO, 

calificativo  que  se  le  did,  porque  su 
extremo  es  semejante  á  un  grano  de 
lenteja  obtuso.  (VIH,  90.) 

Lentífero,  ra.  Adjetivo.  Que  pro- 
duce lentejas. 

Etiuolooía.  Latin  lem,  Untis, 
teja,  j/erre,  producir. 

lientiforme.  Adjetivo.' .^míotm 
natural.  Parecido  í  una  lenteja  ó  á  un 
lenta. 

Btiuolosía.  Lenteja  y^  forma:  fran- 
cés, lenít/orme. 

Lentigisoso,  fia.  Adjetivo.  Lleno 
de  lentejas.  P  Que  participa  de  la  na- 
turaleza de  la  lenteja. 

Etiuolooía.  Latin  lentígUBnt,  lle- 

I  de  pecas. 

Reteüa  kittárica. — ^Eeto  proviene  de 
que  los  latinos  daban  á  las  pecas  el 
nombre  de  lentejas,  por  semejanza  de 
forma. 

Lentiscal.  Uasculino.  El  terreno 
montuoso  poblado  de  lentiscos. 

Lentíscifero,  ra.  Adjetivo.  Que 
produce  lentisco. 

EtiuoloqÍa.  Latin  Untitent  J  ferré, 
producir. 

I^ntiscisa.  Femenino  anticuado. 
Aluícioa. 

Lentisco.  Masculino.  Botánica. 
Árbol  de  la  familia  de  la-i  terebin- 
táceas, de  mediana  altura,  liojas  al- 
ternas y  casi  pareadas,  flor  en  racimo 


LÉNT 


867 


rojo,  al  pardo  j  al  negro.  Su  madera 
es  aromática,  y  de  sus  ramas  se  saca 
por  incisión  la  resina  llamada  almáci- 
ga 6  mastique. 

EriuOLoaÍA.  Latin  Untítcnt;  ct-isr 
XkhkíÚ^o,'  llentritcel,  llentiteh.  Un- 
titeh;  provenzal,  lentit^  francés.  Un- 
tiine;  italiano,  lenlitco. 

Sen  Hdo  étimo  Ug  ico . — LenCitente»  una 
forma  de  lentacere,  suavizar.  Por  con- 
siguiente, lentisco  y,  lenitivo  son  la 
misma  palabra  de  or^n. 

Lentlsimameste.  Adverbiode mo- 
do superlativo  de  lentamente. 

Lentísimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  lento,  ta. 

Etiuolooía.  Latin  lentittímm:  len- 
TíssíUÁ. peetora;  corazones  fríos.  (Ovi- 
dio.) 

Lentitad.  Femenino.  La  tardanza 
6  espacio  con  que  se  ejecuta  alguna 
cosa. 

EriuoLoaÍA.  Lento:  latin,  leñtítBdo; 
italiano,  lanteua;  francés  del  siglo  xvi, 
lentitvde;  moderno,  Itníenr;  catalán, 
leníitní. 

Lento,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  es  tar- 
do y  pausado  en  su  movimiento.  |  Po- 
co vigoroso  veficaz.  |  Anticuado.  Ha- 
blando de  arboles  y  arbustos,  es  lo 
mismo  que  flexible  o  correoso.  \  Medi- 
cina y  Farmacia.  Glutinoso,  pegajoso. 

Etimología.  Latin  lentnt,  flexible, 
dúctil,  tierno,  suave,  viscoso,  flemáti- 
co, tardío,  contracción  de  lenlt%t,  for- 
ma de  ^M,  blando,  delicado,  suave; 
italiano,  látto;  francés  y  provenzal, 
íént;  valon,  lene;  catalán,  lento,  a. 

Lentor,  MaBculino.  Medicina  y  Far- 
macia. Viscosidad  6  gluten.  J  Anti- 
cuado. Hablando  de  árboles  o  arbus- 

B,  es  lo  mismo  que  flexibilidad  Ó 

Btuioloqía.  Latin  lentor,  Srü,  vis- 
cosidad; de  lentnt,  viscoso. 

Léntnio.  Masculino.  Sobrenombre 
de  la  familia  Cornelia,  de  los  Léntu— 
los;  una  de  las  más  ilustres  de  Boma. 

Etiuolooía.  Latin  Leníül»!,  forma 
diminutiva  de  lentm,  lento. 

Léntalo  (Publio  Coenblio}.  Cons- 
pirador romano,  apellidado  Swa,  cóm- 
plice de  Catilina,  i^ue  murió  el  a&o 
o3  antea  de  Jesucristo.  Después  de 
haber  sido  pretor  y  cónsul,  fué  ex- 
cluido del  Senado  con  otros  por  bus 
malas  costumbres.  Entonces  se  afilió 
al  partido  de  Catilina  y  empezó  á  tra- 
bajar en  pro  de  la  conjuración  que 
éste  fraguaba.. Habiendo  quedado  al 
frente  de  la  empresa  por  ausencia  de 
Catilina,  tuvo  la  imprudencia  de  re- 
velárselo todo  á  los  diputados  alobro- 
ges,  dándoles  una  carta  para  sus  com- 
patriotas, y  otra,  para  Catilina.  Inme- 
diatamente dieron  aviso  á  Cicerón,  el 
cual  mandó  prender  á  los  jefes  de  los 
conjurados;  entre  ellos,  i  Líntvlo, 
que,  en  unión  de  sus  cómplices,  fué 
estrangulado  en  la  prisión  del  Capi- 
tolio. 

Léntnio  (Publio  Cornelio^.  Patri- 
cio romano,  apellidado  Spintier,  que 
vivía  en  el  siglo  i  antes  de  Jesucristo,. 
Siendo  edil  el  año  63,  tuvo  prisionero 
Léntulo  Sura,  como  cómplice  de  C«- 


y  fruto  que  pasa  del   color  verde  al  |  tilina.  Fué  luego  pretor  en  España-jj^-.Q  I  p 


388 


LEfJl 


Srociíniíil  en  Ciltcit;  siguió  el  jwrtidí 
e  Pompejo  en  la  ruern  eivil,  fui 
T€iicidQ  j  m  nÜTÓ  &  Ródu,  igoorái 


dose  lu  circaiutsaciu  da  su  rid»  en 
sus  liltimoB  afios. 

Lentara.  Femenino  antdcu&da. 
Lentos,  por  flexibilidad  6  correa. 

Leoiu.  AdjetÍTo  anticuado.  Lo 
que  es  de  Henzo. 

LensoD.  Masculino.  Pedazo  gran- 
de de  lienzo  baato. 

Lenzuelo.  Ifasculino  anticuado. 

PAflDBLO. 

ETUOLOOf^.  ¿t'eKW.— < DÍmínutÍTO 
anticuado  dé  lienio.  El  pañuelo  pe- 
queño que  sirve  para  limpiarse  7  otroq 
UBoa.»  (Aoadkuia,  J)ÍteÍMario  de 
17S6.) 

Lefia.  Femenino.  La  parte  de  loa 
irboles  y  matas  que  cortada  j  hecha 
trozos  se  destina  para  la  lumbre.  1| 
LbRa.  db  Bousao  t  pan  i>a  panadera, 
LA  BORDONsafA  BNTBRA.   Refrán  con 

S[ue  se  denata  la  holgazanería  de  los 
abradores  que  compran  el  pan  por  no 
cocerlo  en  su  casa,  j  tienen  leña  lige- 
ra por  no  ir  i  buscar  la  recia  mis  le- 
jos. I  Cabqas  db  lbRa  i  ALQiTNO.  Frs- 
se  fiüniliar.  Darle  de  palos.  ¡  Echar 
^  PONBB  lbSa  al  fueoo.  Prase  meta- 
fiínca.  Fomentar  la  discordia.  |.La 
lbRa,  cuanto  wXs  sbca  if lis  ARDB.  Re- 
frán que  advierte  que  la  lascivia  sue- 
le ser  m^  vehemente  en  los  ancianos 
que  en  los  jdvenea.  I  Llsvar  lbña  al 
MONTB.  Frase  metafdríca  j  &miliar 
con  que  se  moteja  la  indiscreción  de 
los  que  dan  alguna  cosa  i.  quien  tiene 
abundancia  de  ella  7  no  la  necesita,  j] 
Dar  lkAa,  Metáfora  familiar.  Dar  de 
palos. 

ErtHOLOOÍA.  Gnego  hyvói:  (lia%ét}, 
llama,  humo;  \tX\n,tiy**m;  itaUano, 
Un»;  catalán,  ÍUny*:  *fégir  llenva 
<J  foek;  echar  lefia  al  niego;  igiiem 
ig»Í  tider», 

Lefiador,  n.  MascuUnoj  femeni 
no.  El  que  se  emplea  en  cortar  lefia,  j 
El  que  la  vende. 

EriuOLOofA.  Z«ftH-.-  latín,  ligniior; 
italiano,  Ugnajo,  UgnaUtolo,  Uaiamaro; 
catalán,  lunytder,  tUnuador,  tie*¡/aUr. 

Leñame.  Masculino  anticuado. 
Madbba.  i  Anticuado.  La  provisión 
de  lefia. 

Leftamiento.  Masculino.  Acción  6 
efecto  de  leflar. 

EriuoLOofA.  Ltiíar:  latín,  ít^tiUfo. 

Leftar.  Actívo.  Provincial  Araj^on. 
Hacer  ó  cortar  lefia. 

Etiholoqía.  ¿fia:  latín,  ligiOri; 
italiano,  Ugnart. 

LeftátiL  Ai^etivo.  LkRoso. 

Lefiera.  Femenino.  El  sitío  desti- 
nado para  guardar  6  hacinar  lefia. 

EtimolooIa.  LtUa:  latín,  lionabll 
ctUa;  catalán,  llatyer,  leñera;  tienifam, 
Imyam,  maderada. 

Leftero.  Mascnlino.  El  qaé  vende 
leña  6  tíene  i  su  cargo  el  comprar  la 

3ue  es  necesaria  para  el  surtimiento 
e  una  casa  6  comunidad.  |  LbRbra. 
EriifOLoaÍA.  Latín  lignüriiu. 
Lflfticola.  Adjetivo.  Zoología.  Que 
habita  en  la  lefia. 

ETUfOLoaÍA-  !Latín  lig»tm,  leña,  7 
eotílri,  habitar:  &ancéa,  ügnicok. 


LKOC 

Lefiidion.  Mascnlino.  Bitiniea. 
Género  de  hongoa  que  crecen  «n  la 
madera. 

Lefiifero,  ra.  Adjetívo.  Que  pro- 
duce leña. 

BruiOLoaÍA.  Latín  de  las  ¡nflcríp- 
ciones,  Ugnifer,  de  Ugium,  lefia,  7 
firre,  llevar  6  producir. 

Leftiflcable.  Adjetivti.  Suscepti- 
ble de  ser  lefiificado. 

Iiefiificacion.  Femenino  acción  6 
efecto  de  lefiificar. 

'BniuouiQl^.  Jjt^ijiear:  francés,  lig- 
*ÍJlealion,  conversión  en  madera  ds 
los  botones  ó  retoños  de  un  árbol. 

Lefliflcar.  ActíVo.  Convertir  en 
lefia.  I  Dar  consistencia  de  lefia. 

ExiuoLoafA.  Latín  lignim  j/aelfn, 
hacer:  francés,  Ugnijler. 

LefiifleatÍTO,  va.  Adjetívo.  Que 
lenifica. 

Lefiifonne.  Adjetivo,  liineralofía. 
Parecido  i  la  lefia,  7  así  se  dice^wd» 

LIOKIFORKB,  rocát  LIONIFORUBS. 

EriKOLoaÍA.  £ei»j  forma:  francés, 
ligni/orMe. 

Lefiivoro.  Adjetívo.  Zoología.  Que 
roe  la  lefia.  |  Sustantivo  plural.  Loa 
LBfifvoRos.  Familia  de  coleópteros. 

ETWOLoaÍA.  Ztña  y  el  latín  vírire, 
comer;  francés,  lig%tvore. 

Lefio.  Masculino.  El  trozo  de  árbol 
después  de  cortado  7  limpio  de  ra- 
mas. I  Embarcación  |de  vela  7  remo. 


semejante  á  las  galeotas,  que  durante 
la  Edad  Media  se  usó  mucno,  partíou- 
larmente  en  el  Mediterráneo.  |  Poéti- 


ca. Cualquiera  nave  ó  embarcación. 
O  Metáfora.  La  persona  de  poco  talen* 
to  7  habilidad.  I  rbdiondo.  Planta. 
Hbdiondo.  i  Metáfora.  El  santo  lb- 
Ro,  La  Cruz. 

BruoLoaÍA.  ZoMa:  italiano,  Itgno; 
catalán,  Uujf. 

Lefiosidad.  Femenino.  Cualidad 
de  lo  leñoso.  |  Dureza  de  lefio. 

ETüfOLoaÍA.  £«iM0.*  francés,  Ugno- 
tiU. 

Lefioao,  sa.  Adjetivo.  Aplícase  á 
la  parte  de  los  árboles  y  arbustos 
lue  es  7  se  nombra  madera.  |  Habían- 
lo de  los  árboles,  arbustos  7  plantas, 
lo  que  tiene  una  dureza  7  consisten- 
cia como  la.de  la  madera.  ]  Principio 
LEÑOSO.  Botánica.  Principio  inmediato 
neutro,  no  azotizado,  indisoluble,  que 
forma  la  base  ds  la  organización  de 
los  vegetales. 

Etiholoqía.  LeAo:  catalán,  Uem/it, 
lUngota;  francés,  ligHenx;  italiano,  Ug- 
aow,  del  latín  t^nStiu,  forma  adjetiva 
de  iyuMH,  leña. 

Leo,  Masculino.  Especie  de  cardo 
spinoso. 

Leocadia  (Santa).  Vb^n  7  már- 
tir española,  natural  de  Toledo.  Des- 
cendía de  una  noble  ñtmilia  del  país 
7  sus  padres  la  educaron  en  la  reli- 
gioa  de  Cristo.  Acusada  ante  la  auto- 
ridad de  Daoiano,  que  gobernaba  la 
España  tarraconense  en  tiempos  de 
Diocleciano  7  Uaximiano,  7  como  re- 
sistiese á  las  repetidas  intimaciones 
le  se  le  hicieron  para  que  sacrificase 

los  ídolos,  fué  encerrada  en  una  os- 

ira  7  húmeda  prisión  con  objeto  de 

intimidarla,  contándole  los  terribles 


LBON 

pormeBorea  del  martirío  da  santa  Eu- 
lalia 7  de  otros  compafieros  i»  b» 
mento.  Pero  la  santa  no  se  iotiiiiidd 
7  se  cnenta  qae,  cuando  la  leTuli- 
ron  del  suelo,  había  espirado,  «po- 
niéndose que  Dios,  por  una  -gnói 
especial,  la  dispensé  de  dar  un  públi- 
co testimonio  de  su  ardiente  ts,  8d 
cuerpo  fué  arrojado  al  cam]»  ds  lu 
gentiles;  pero  algunos  crisÜanoi  ta- 
vieron  cuidado  de  «cogerlo  7  sepul- 
tarlo, venerándose  en  la  catednlda 
Toledo.  Su  fiesta  se  celebra  el  9  dt 
Diciembre. 

Leocoríon.  Masculino.  Ánt^üit- 
dn.  Templo  erigido  en  Atenas  í  no 
ciudadano  llamado  Lto$,  quien,  aa 
una  época  de  hsmbra,  inmolé  á  tu 
hijas  para  calmar  la  ira  de  los  dioso. 

(CflOERON.) 

ExmOLOafA.  Latin  ZeSoIrlo». 

Leocrooota.  Femenino,  flan  li' 
gerísima  de  la  India  que  imita,  »- 
gun  dicen,  la  voz  del  hombre.  (Pu- 
nió.) 

ETtu<H/»[A.  Latín  ¡aoerítítU,  ¡n- 
erSeStta. 

Si»iido  «ímo&^iM.—El  latín  ímr^ 
edita  secomponede  leo,  león,  7en(cjta, 
túnica  de  color  de  azafrán,  qneMc) 
griego  xpoxnií  (kfoh>USi),  Por  camd- 
guiente,  siraifiea:  «león  aia&anado.i 

León,  lusculino.  Cuadrúpedo  io- 
dÍ0«na  del  África,  de  color  entre  uni- 
rillo  7  rojo,  de  tres  á  cuatro  pin  1)1 
altura  7  de  siete  á  ocho  de  Iwga. 
Tiene  la  cabeza  grande,  los  dienta 
7  las  uñas  mu7  fuertes  7  la  coli  lu- 
■a,  cubierta  de  pelo  corto,  j  tenniíii- 
a  por  un  fleco  de  cereta.  El  mulii) 
e  oístíngue  por  una  larga  gnsdejí, 
que  le  cubre  la  nuca  7  el  cuello,  j 
que  crece  con  la  edad.  |  Insecto  di 
una  pulgada  de  largo.  Tiene  súspíú. 

Í'  cuatro  alas  trasparentes  7  mis 
argas  que  el  cuerpo.  Toda  él  ce  de 
color  pardo  oon  manchas  amaríllu,  i 
excepción  de  las  alas,  que  son  bilo- 
cas con  nervios  7  maocnafl  negru.  | 
Signo  boreal,  el  qninto  de  los  asi  u>- 
diacD.  8e  expresa  por  los  pintora  cm 
una  figura  de  león.  |  Culebra.  Boi.  9 
Metáfora.  El  hombre  audaz,  imneriih 
so  7  valiente.  |  Qerttatía.  El  nr 
fian.  \  ifAKiNO.  Anfibio  de  unos  wia  i 
ocho  pies  de  largo,  de  color  bluM 
oscuro.  Tiene  los  pies  mu7  cortM, ; 
los  de  atrás  unidos  en  un  cuerpo;  lü 
dedos  todos  unidos  con  una  membra- 
na; las  ancas  tan  estrechas,  qii«  re- 
matan en  punta;  sobra  la  caben  nni 
especie  de  cresta  carnosa,  7  debajo  d( 
la  mandíbula  inísrior  unabolsín 
bierta  de  pelo,  que  hincha  isa  arbi- 
trio. I  PARDO.  Anticuado.  LBor»Biio.J 
RBAL.  Leo»,  por  el  animal  cnadríi*- 
do,  etc.  I  Desquijarar  leobbs.  Ftw 
metafórica  con  que  se  expresa  qn»  «■ 
guno  echa  fieros  7  baladronada.  1 1<' 

BS  TAN  BEAVO  Ó  PIBBO   EL  LSOM  CWO 

LB  PINTAN.  Refran  con  que  Bodesot» 
que  alguna  persona  no  es  tan  *»?<*• 
7  temible  como  se  creía,  ó  qne  vfi^ 
negocio  es  menos  arduo  7  difiol  o! 
lo  que  se  pensaba. 

Ktiuolooía.  1.  Sánscrito,  »,»" 

tu;  ¿tMO^,  bméiai,  bestia  feíqiíiP' 

igtzedlTVjOOQÍC 


LEÓN 

go,  Xétdv  (US»¡;  latín,  leo,  Udnü;  ale- 
mán, £Áw;  infries,  lio»;  lituanio, 
lutat;  TUBO,  le»;  italiano,  Uone;  fraa- 
cés,  li<M;  portugués,  Uao;  provenzal, 
leo;  catatan,  lUí.  (Sittenua  de  Bopp  y 
de  Gsatu. ) 

2.  Invirtamos  el  <5rden  del  aanscñ- 
to  ¿mni,  ñera,  7  tendremos  Irntan,  que 
es  seguramente  el  lituanio  /níoi. 

León  (FhjlT  Luisdr).  Célebre  poe- 
ta español,  7  uno  de  loa  méfores  líri- 
cos de  aquel  brillante  período  de  nues- 
tras letras,  que  se  conoce  con  el  nom- 
bre .de  tígio  de  oro.  Nació  en  Granada 
en  1527  y  murid  en  Madríg^al  el  25 
de  Agosto  de  1591.  Enviado  mu/  jó- 
Tea  a  la  universidad  de 'Salamanca, 
entró  &  los  16  años  en  la  orden  de  los 
aguatiaos;  en  1561  obtuvo  la  citedra 
de  teología;  7  diez  años  después,  la 
de  literatura  sagrada.  Su  vida  ejem- 

5 lar  le  atrajo  la  admiración  de  sus 
iscípulos;  pero  la  inmensa  reputa- 
ción que  le  bahía  conquistado  su  ta- 
lento, no  tardó  en  excitar  envidias  7 
rivalidades^  creándole  enemigos  que 
aprovecbaron  la  pritaiera  ocasión  para 
perderle.  Un  amigo  que  no  conocía 
fas  lenguad  antiguas.  Le  pidió  una  tra- 
ducción del  Ca%tivr  de  loe  cantareí,  y 
Frat  Luis  dk  Lson,  suponiendo  que 
no  saldría  de  las  manos  da  aquel  ami- 
go, hizo  la  traducción  literal,  sin  dar- 
le la  interpretación  que  le  da  la  Igle- 
sia. !^to  baató  para  que  la  Inquisi- 
ción le  acusase  de  luterano  7  le  tu- 
viera cinco  años  encerrado  en  sus 
calabozos;  pero,  al  fin,  pudo  hacer 

Salpable  su  inocencia  7  fué  puesto  en 
bertad,  siendo  recibido  por  el  claus- 
tro universitario  en  medio  da  las  ma- 
70re8  muestras  de  regocijo  7  sin  que 
sus  labios  exbalaran  una  sola  queja. 
Por  el  contrario,  al  aparecer  entre  sus 
discípulos,  cuando  todos  esperaban 
una  alusión  á  sus  pasados  sufrimien- 
tos, empezó  su  discurso  con  estas  su- 
blimes glabras,  llenas  de  tierna  sen- 
cilleí:  <Dec!amos  a7er...»  7  continuó 
desempeñando  sus  cátedras.  Frat 
Luis  db  Lbom  empleó  sus  ratos  de 
ocio  en  cultivar  la  poesía  7  en  publi- 
car obras,  que  han  hecho  de  el  uno 
de  los  primeros  clásicos  españolea. 
Profundamente  cristiana,  alma  im- 
pregnada de  un  ppéticó  misticismo, 
en  la  BibHa  ^é  casi  siempre  donde 
buscó  sus  inspiraciones.  Como  poeta 
7  como  prosista,  sus  obras  fueron  un 
no  interrumpido  himno  &  Dios,  La 
dnica  excepción  es  su  Profecía  díl 
Tajo,  uno  da  los  más  bellos  trozos  lí- 
ricos de  la  poesía  castellana.  Sin  em- 
bargo, su  verdadero  género  era  la 
poesía  relimosa  7  monu.  Su  Vida  del 
campo,  su  NocAe  terena,  bu  oda  á  la 
Aecenñon  7  su  Vida  del  délo,  parecen 
ser,  más  que  los  cantos  de  nn  poeta, 
el  místico  ensueño  de  un  extático,  en 
que'se  siente  el  aliento  de  los  profe- 
tas 7  1»  unción  del  Divino  Maestro. 
Ese  íntimo  sentimiento  ea  el  que  hace 
que,  hasta  traduciendo  á  Virgilio  7 
a  Horacio,  resulte  un  poeta  eminente- 
mente cristiano.  De  su  forma,  tanto 
en  prosa  como  en  verso,  sólo  diremos 
que  por  propios  7  extraños  es  tenido 


LEÓN 

por  nno  de  los  escritores  que  han  ma- 
nejado nuestro  idioma  de  un  modo 
máa  castizo,  más  sobrio  7  elegante. 
Mientras  exista  el  habla  castellana, 
será  uu  perenne  modelo  de  hermosa 
sencillez  aquella  poesía  que  empieza: 
Y  dejas,  Pastor  santo, 
Tu  grey  eo  este  valle  bondo,  oscuro. 
as!  como  lo  serán  loa  armoniosos  pe- 
riodos de  £a  Perfecta  catada,  de 
Nombra  de  Criefo  7  de  la  Expotido* 
de  loe  eahitoi. 

León  X  (Juam  sb  Mídicis}.  Papa, 
célebre  en  la  historia  del  pontificado 
por  la  decidida  protección  que  dis- 
pensó á  los  hombres  de  valer,  así 
como  por  el  gran  esplendor  que  al- 
canzaron en  BU  época  las  artes  v  las 
letras.  Nació  en  Florencia  en  1475 
7  murió  en  Roma  en  1521.  Era  hijo 
de  Lorenzo  el  Magnifico,  7  fué  nom- 
brado cardenal  á  la  edad  de  13  años, 
por  más  que  no  recibiera  las  órdenes 
sagradas  hasta  cuatro  años  después, 
La  invasión  de  Cárloa  Til  de  Francia 
en  Italia  le  obligó  áabandonar  su  pa- 
tria 7  pasó  á  ^ar  su  residencia  en 
Roma,  en  donde  se  captó  la  amistad 
de  Julio  II;  pero  habiendo  recibido  de 
ésto  el  mando  de  Perusa,  fué  hecho 
prisionero  en  Rávena,  no  recobrando 
[a  libertad  hasta  que  los  fraucesea 
evacuaron  el  Milanésado.  Fuéele^do 
para  suceder  á  Julio  II,  en  1513,  7 
comenzó  su  pontificado  firmando  la 
paz  con  Luis  XIII  de  Francia ;|in  tonto, 
aunque  en  vano,  por  medio  de  hábi- 
les negociaciones,  dar  á  príncipes  de 
su  familia  los  reinos  de  Ñapóles  7  de 
Toscana;  torminó  el  Concilio  de'Le- 
tran  v  concluyó  con  Francisco  I, 
I  1516,  el  famoso  concordato  que  ha 
igido  á  la  Iglesia  de  Francia  por  es- 
pacio de  tres  siglos.  Mandó  predicar 
en  toda  la  cristiandad  indulgencias, 
que  vendió  á  muy  alto  precio;  primero, 
con  el  fin  de  costear  una  cruzada  con- 
tra los  turcos;  7  luógo,  con  el  de  aca- 
bar la  basílica  de  San  Pedro,  dando 
lugar  con  este  abuso  á  las  disputas 
que  produjeron  la  Reforma,  7  poi  úl- 
timo, en  1520,  excomulgó  á  Lutoro, 
sin  lograr  por  eso  sofocar  la  herejía 
que  se  extendía  rápidamente  por  Ale- 
mania, habiendo  eato  dado  motivo  á 
3ue  algunos  autores,  con  escaso  fun- 
ameuto,  hayan  supuesto  que  murió 
envenenado.  Su  pontificado  ae  ilustró 
por  el  progreso  de  los  artes  y  de  las 
ciencias,  da  tal  modo,  que  aquella 
época  se  conoce  en  la  historia  con  el 
nombre  de  el  tiglo  de  Lbon  X.  Bn  él 
florecieron  Ariosto,  Berni,  Atcoltí, 
Alamanni,  Fracastor,  Sannazar,  Vi- 
da, Bembo,  Maquiavelo,  Guichardi- 
ni,  Sadoleto,  Miguel  Ángel,  Rafael, 
Andrés  del  Sarto,  Julio  Romano  7 
otros  muchos  artistas,  que  son  hov 
una  de  las  má&  legítimas  glorias  de 
Italia. 

León  (Juan).  Geógrafo  árabe-his- 
pano, llamado  el  Africmo,  que  nació 
on  Granada  por  los  años  da  1483  7 
murió  en  Túnez  en  1552.  Conducido 
al  África,  todavía  niño,  después  déla 
toma  de  Granada,  hizo  sus  eatudi 
en  Fez.  Viajó  luego  por  el  Norte  de 


LEÓN  369 

África,  atravesó  el  Atlas  7  el  gran 
desierto,  visito  á  Constentínopla,  Arit- 
bia,  Persia,  Tartaria,  Armenia,  Siria 
y  Egipto.  Al  volver  á  su  país,  fué 
apresado  en  las  costas  de  Trípoli  por 
uu  corsario  cristiano,  y  conducido  á 
Roma,  donde  el  papa  León  X  le  cobró 
afecto,  le  hizo  instruir  en  la  religión 
cristriana  y  le  bautizó  con  los  nom- 
bres de  Juan  Lbon,  que  eran  los  su- 
yos. Allí  aprendió  varios  idiomas  y 
enseñó  el  árabe;  pero,  según  parece, 
viéndose  olvidado  por  los  sucesores 
de  León  X,  volvió  al  África  7  se  fijó 
en  Túnez,  abrazando  de  nuevo  el  is- 
lamismo, 7  acabó  allí  sus  dias.  Sus  • 
principales  obras  son:  Descripde*  del 
África;  Tratado  de  loi  tabioi  c¿lebret 
¡Me  han  etcrito  en  árale;  Vocabulario 
arábigo-etp&ñol;  Extracto  de  lat  crínü 
COI  mahometanat;  De  la  religión  maho- 
metana; Gramática  árabe  7  Tratado  de 
retorica  7  poetias  árabet. 

León  (Andrés  db).  Pintor  é  ilumi- 
nador español  del  siglo  xvi,  -que  na- 
ció en  León  y  tomó  el  habito  de  reli- 
gioso Jerónimo  en  Mejorada,  donde 
aprendió  á  pintar  con  el  padre  Cristó- 
bal Trujillo.  Pasó  al  del  Escorial  por 
loa  años  de  1568,  cuando  se  estaba 
construyendo,  7  allí  ejecutó  varias 
obras  de  gran  mérito;  entre  ellas,  las 
iluminaciones  del  libro  titulado  Capi- 
tulario,  y  las  de  unos  cuaiko^para  el 
camarin  del  mismo  monasterio. 

León  (Anmttis).  Médico  español  del 
siglo  XVI.  Era  natural  de  Granada; 
sirvió  en  clase  de  cirujano  en  el  ejérci- 
to de  Portugal,  con  el  duque  de  Alba, 
Jen  la  guerra  de  Granada,  con  Don 
uan  de  Austria.  Ejerció  muchos  años 
la  Medicina  7  la  cirugía  en  Baeza  7 
dejó,  entre  otras, [las  siguientea  obraa: 
Tratado  de  anatomía  7  Práctica  de  mor- 
bo gallieo. 

León  ^Martin  de).  Escultor  espa- 
ñol del  siglo  XVI.  Sólo  ae  le  conoce 
por  haber  ejecutado  en  1554  la  esta- 
tua en  alabastro  de  san  Gregorio, 
que  está  colocada  en  la  puerta  de  su 
capilla  en  la  catedral  de  Sevilla. 

Leion  (NicolIs).  Escultor  español, 
padre  7  maestro  del  anterior,  7  dis- 
cípulo de  Jorge  Fernandez  Alemán. 
Trabajaba  en  1531  e»  la  catedral 
de  Sevilla,  7  de  su  mano  son  los 
adornos  de  la  capilla  de  san  Gregorio 
7  Virgen  de  la  Estrella  de  dícha  ca- 
tedraL 

León  (Rapabl).  Escultor  español, 
uno  de  los  mejores  artistas  del  si- 
glo XVI.  Residió  en  Toledo;  7  como 
algunos  disgustos  te  hicierau  dejar 
aquella  población,  fué  á  buscar  un ' 
asilo  al  convento  de  bernardoa  de  aan 
Martin  de  Valdeiglesias,  cu7oa  mon- 
jes le  encargaron  la  construcción  de 
una  sillería  para  el  coro  7  un  focis- 
tol,  obras  que  llevó  á  cabo  en  diez 
años  7  que  son  dos  magníficos  mode- 
los de  arto. 

León  Leal  (Suion  db).  Pintor  es- 
pañol, que  nació  en  Madrid  en  1610 
V  murió  en  1687.  Fué  discípulo  de 
Pedro  de  las  Cuevas,  7  desempeñó  ot- 
gUDoa  empleos  en  palacio:  Sus  obras 


370. 


LEÓN 


LEUN 


ten NorhirU>,vt,n. loa premostratonses  '  Boina  Oob«mBdor«  teniente  gmeftl, 
de  U&dríd;  Conupeion,  pan  los  capu- '  no  quiso  admitir  el  empleo  haste  gtp 
chinos  del  Prado;  Virgen  04  la  Gloria, '  nsrle  al  frente  del  enemisti,  como  lo 
para  la  Inclusa,  y  Martirio  de  tan  Ig-  veríficd  en  Serura,  Gastellote,  More- 
'  .1—  --■  >  lia  j  Berga.  Cuando  empezaron  áma- 
uifestarae  los  prímeroa  síntemu  de 
la  revolución  de  1840,  fué  nombrado 
capitán  general  de  Castilla  U  Nueva, 
pero  no  pudo  tomar  poaesioD  de  este 
deatino,  por  haber  estallado  el  movi- 
miento cuando  llegó,  t  tuvo  que  limi- 
tarse á  tomar  el  manan  de  las  tropas 
que  no  se  habían  pronunciado  j  se 
hallaba;i  acantonacias  en  Tarancon, 
en  cnjo  punto  se  mantuvo  observando 
los  progresos  de  la  revolución  sin  hoa- 
tiliiarla.  Colocado  el  general  Espar- 
tero al  frente  del  nuevo  miniatorio,  le 
aconsejtf  hiciera  dimisión  del  mando 
y  pidiera  licencia  para  el  extranjero, 
como  lo  verificó  Lbon,  pasando  i  Frau. 
cia  por  algún  tiempo,  después  del 
cual  regresó  á  Uadrid  j  vivió  retira- 
do. En. tal  estado,  tomó  parte  en  la 
conjuración  militar,  de  que  dio  la  se- 
ñal el  general  O'DoBnell,  aublevjindo- 
se  en  Pamplona  en  1841  j  apoderin- 
dose  por  aorpreaa  de  la  cindadela;  en 
la  noche  del  7  de  Octubre,  dia  sefiala- 
do  para  dar  el  golpe  en  Madrid,  acu- 
dió Lbok  i  media  noche  á  asaltar  el 
palacio  real  en  unión  bou  el  general 
Concha,  el  brigadier  Peínela,  Mar- 
ches! j  otros  varios,  que  habían  lo- 
grado seducir  algunas  fuenas  de  la 
guarnición;  pero  atecadosporel  rasto 
de  ella,  j  por  la  milicia  nacional, 
mientras  que  el  esfuerzo  de  dieci- 
ocho guardias  alabarderos  lea  impe- 
día penetrar  en  el  palacio,  hubieron 
de  emprender  la  fug«  á  la  madruga- 
da. Al  llegar  á  la  Puerta  de  Hierro, 
SerdiÓ  Lbon  su  caballo,  j  tomando  el 
e  un  soldado,  continuó  huyendo,  has- 
te  que  cajró,  por  fin,  en  poder  de  los 
húsares  que  le  peraeyuían,  cerc 
Navalcamero.  Conducido  ¿  Madrid, 
fué  juzgado  por  un  conaejo  de  guerra, 
que  le  condenó  i,  ser  paaado  por  las 
armas,  sentencia  que  ae  ejecutó  el 
dia  15  de  dicho  mes,  aufríéndola  coi 
el  valor  y  senilidad  que  siempre  li 
diatinguieron.  (Sala.) 

Jífieiia.—- El  fusilamiento  del  perso- 
naje de  esta  biograña  fué  un  dia  de 
luto  para  toda  España.  El  general 
Lbon  se  pone  de  rodillas,  mira  i  los 
soldados  j  les  manda  hacer  fuego  so- 
bre su  general,  cuando  no  había  cum- 
plido Su  años.  Los  soldados  lloraban; 
7  aquellos  soldados  que  lloran,  matan 
al  héroe.  Ha;  sepulcroa  que  están  pe- 
sando-sobre otros  aepulcros;  y  es  evi- 
dente que  la  tumba  del  insigne  conde 
de  Belascoain  pesa  sobre  una  tumba 
mu;  gloriosa,  cu;o  nombre  no  nos 
atrevemos  á  revelar,  porque  el  juicio 
de  la  Providencia  ;  la  veneración  po- 
nen un  eello  en  nuestros  labios.  No 
es  el  mártir  valiente  quien  tiene  más 
derecho  á  nuestras  lágrimas,  porque 
un  dogma  santo  nos  dice  que,  entre 
el  sacrificado  j  el  sacrificador,  no  es 
el  sacrificado  quien  necesita  que  le 
auxiliemos  con  el  vote  de  nuestra  pie- 
dad. [Duerme  tranquilo,  Dibqo  db 
Lion!  ¡Duerme  sin  pena,  ilustre  vfe- 


naeio,  para  el  colegio  del  Noviciado  de 
los  jesuites. 

León  (Juan  db).  Eaculter  español 
del  siglo  xviii.  Entre  sus  mejores 
obras  se  citen  el  sepulcro  de  la  reina 
Bárbara,  mujer  de  Fernando  YI,  que 
se  halla  en  el  convento  de  las  Salesas 
de  Uadrid;  empezó  también  el  de 
aquel  rey,  pero  no  llegó  á  concluirlo; 
hizo  vanos  adornos  para  la  capilla  de 
Nuestra  Señora  del  Filar  de  Zarago- 
za,' en  compañía  de  Lorenzo  Lozano, 
y  otras  muchas  que  ejecutó  para  dife- 
rentes templos  de  Madrid. 

León  (Fblifb  db).  Pintor  español, 

3ue  murió  en  Sevilla  en  1728.  Imitó 
e  tal  manera  el  estilo  de  Murillo, 
que  muchas  de  sus  obras  ae  confun- 
den con  las  de  aquel  maestro.  La  ma- 
yor parte  de  ellas  existe  en  Sevilla,  y 
entre  Iba  más  notables  se  cite  un 
Sliai  tfthienáo  al  citlo  «m  t%  carro  ie 
/negó,  que  es  un  verdadero  prodigio 
de  dibujo  y  de  color. 

León  (Cristóbal  db).  Pintor  Bspa- 
fiol,  qne  murió  en  Sevilla  en  1729. 
Fué  uno  de  los  mejores  discípulos  de 
Juan  de  Valdés  Leal;  pintó  con  habi- 
lidad diferentes  frescos  de  la  iglesia 
de  san  Felipe  Neri  de  Sevilla,  así 
como  18  retratos  de  venerables  de 
aquella  congregación,  de  tamaño  na- 
tural y  al  óleo,  todo  con  buen  dibujo 
y  perfección. 
León  (Diego). Conde deBelascoain, 

Kneral  español,  que  nació  en  Cerde- 
en 1807y  murió  en  Madrid  en  1841 
Entró  de  capiten  en  el  regimiento  de 
Almansa,  1.  de  dragones,  en  1824, 
pasó  luego  á  la  guarma  real  de  caba- 
llería, y  allí  obtuvo  el  empleo  de  co- 
mandante que  desempeñaba  al  esta- 
llar la  guerra  civil.  Destinado  al  ejér- 
cito del  Norte,  se  distinguió  en  las 
acciones  de  Urbina,  Muei,  Naiar, 
Asarta,  puente  de  Arquijas,  Los  Ar- 
cos, Larraga,  Arronii  y  Mendigorría, 
recibiendo  por  esta  última  la  cruz  lau- 
reada de  San 'Femando;  continuó  se- 
ñalándose en  Salvatierra,  Guevara, 
Estella,  Montfijurra,  Arlaban,  Berrio 
Planoy  Zubiri.  Nombrado  coronel  del 
regimiento  de  húsares,  persiguió  á  las 
órdenes  de  Alaix,  á  la  expedición  de 
Gómez,  causando  ¿  éste  en  Cuenca 
una  terrible  derrote,  que  le  valió  el 
empleo  de  brigadier.  Cuando  ae  veri- 
fico la  expedición  del  Pretendiente  al 
interior,  se  señaló  brillantemente  en 
les  combates  de  Gra,  Aranzueque  y 
Huerta  del  Rey ,  siendo  nombrado 
mariscal  de  campo  y  encargado  del 
mando  de  las  fuerzas  destinadas  i  ope- 
rar en  Navarra;  allí  fué  su  hecho  más 
brillante  el  ataque  del  puente -y  pue- 
blo de  Belaacoain,  de  que  ae  apoderó 
entrando  á  caballo  por  la  tronera  de  un 
cañón,  y  en  premio  del  cual  se  le  con- 
cedió el  titulo  de  conde  de  Belascoain. 
Pacificadas  las  provincias  del  Norte, 
pasó  con  su  ejercito  k  Aragón;  tuvo 
algunas  desavenencias  con  el  genera] 
Espartero,  y  habiéndole  nombrado  la 


LBON 

timal  Sí  loa  muertospneden  tOMr  v- 
giillo,  muéatrate  orgalloso  anteelñó- 
cio  de  las  generacioMes  j  ante  1a  ma- 
teria de  tu  patria.   ^ 

León.  Masculino.  Ottgrtfím.  Anti- 
guo reino  de  su  nombre,  creado  «a  á 
siglo  VIH  por  los  reyes  de  Oviedo,  bd- 
ceaorea  de  Pelayo,  y  raunido  definiti- 
vamente ala  corona  de  Castilla  en  1230, 
por  el  rey  Don  Femando  III,  llenado 
el  Samlo.^^xx  terríterio  tuvo  diferen- 
tes límites,  según  los  asares  de  laa 
guerras  y  de  laa  eonquistaa  de  qne  fué 
objeto;  pero  en  su  último  estado  ebei- 
caba  aproximadamente  el  que  hoy 
ocupan  las  prcvinciaB  de  Lkoh,  £am» 
ra,  Faliádolid;  Patencia  y  Satmmm^, 
las  cilalea  se  hallaban  comprendidas 
bajo  la  denominación  de  JSeÜM  «k 
Lkoh, — Bate  estaba  situado  entre  los 
40'  10'-43*  5'  de  latitud  setontzional 
j  6°~9°  31'  de  longitud  occidente, 
confinando:  al  Norte,  con  Asturias; 
al  Este,  con  Castilla  la  Vieja;  k1  Sor, 
con  Extremadura,  y  al  Oeste,  con  Qn.- 
licia  y  Portugal. 

Lbon  ea  provincia  de  tercera  eleea 
en  lo  civil  y  administratÍTO,  depen- 
diente, en  el  Órdsn  judicial,  de  la 
audiencia  de  Yalladobd,  y  en  el  mili- 
ter,  de  la  capitanía  general  de  Caeti- 
lia  la  Vieja,  formada,  en  virtud  de 
decreto  de  las  Cortes,  en  1822,  de  la 
mayor  parte  de  la  antágua  proTÍDciB 
de  Igual  nombre  y  de  ana  peqn^ia 
porción  de  la  de  Valladolid. 

1.  Sitnadvn  attrontfMÍca.^&ncaéa- 
trase  éste  comprendida  entre  loe  47 
4'  30"-43*  6'  O"  de  latitud  setentrío- 
nal  y  los  O"  56'  30"-3'  37'  30"  de  lon- 
gitud occidental  del  meridiano  de  Ma- 
drid. 

2.  LimÍUi.~~S*gan  la  últimm  divi- 
sión decretada  en  30  de  Noviembre 
de  1833,  el  territerio  de  esta  provin- 
cia se  halla  limitado:  al  Norte,  por  la 
de  Oviedo;  al  Este,  por  la  de  Pelen- 
cía;  al  Sur,  por  las  de  Valladolid  y 
Zamora,  y  al  Oeste,  por  las  de  Lngo 
y  Orense. 

3.  Snperfieif.'— Loa  anteñoree  1übí> 
tes  abarcan  una  extensión  de  160  ki- 
lómetros de  largo,  de  Oriento  á  Oc- 
cidente; 116de  ancho,  de  NorteiMe- 
diodfa,  y  15.971  cuadrados  de  snper- 
ficie. 

4.  i'oilsMm. —Asciende,  segiin  el 
último  censo,  llevado  á  cabo  en  1877, 
á  357.944  habitentes,  distribuidos ea 
1.021  poblaciones,  las  cualea  consti- 
tuyen 234  ayuntamientos  ,  agrape- 
dos  en  loa  10  partidoa  judiciiaes  si- 
guientes: Aitoraa,  La  BoAata,  l^xm, 
J/ttTMU  d*  Paredtt,  Ponferraám,  Ritta, 
Sahagtm,  Valencia  de  Jhm  Jwm,  La 
Veeülay  ViUafranea  del  Bierm. 

5.  cima.- — La  temperatura  que  m 
disfruta  en  esta  provincia,  es  ae  tal 
suerte  inconstante,  que  el  menor  can- 
bio  de  viento  ó  la  lluvia  produce  ana 
repentina  y  brusca  tranaicioiv  del  ca- 
lor al  frío  y  viceversa:  esto,  na  ate- 
tante, el  Clima  es  genenjmente  aseo 
y  sano. 

6.  Aceidtntety  calidad  del  Itrrmm^-^ 
Este  país  aparece  cortado  por  nras 
sierras;  ademia  de  Ift,«an  .«riaiin 

,i:jitizedbyVLjCTOyT\ 


LEÓN 

que- va  mftrcftndo,  por  la  parte  Korte, 
el  límite  con  Oviedo;  j,  por  el  Oeste, 
serrando  la  prorincia  de  las  de  Lugo 
j  Orense,  existe  otra  mucho  más  ele- 
vada que,  corriendo  de  Iforte  á  Me- 
(tiodía,  divide  el  territorio  en  dos  gran- 
des secciones:  de  estas  cordilleras  se 
desprenden  numerosos  ramalea,  que 
van  formando  valles  más  6  menos  ex- 
tensos, hasta  que,  bajándose  gradual- 
mente, vienen  á  terminar  o'n  vastísi- 
mas llanuras. — La  calidad  del  terreno 
es  generalmente  arcillosa  y  arenisca 
ó  rali  cea. 

7,  Jtíet. — Todos  loa  que  nacen  j 
corren  por  U  parte  oriental,  van  á 
desaguar  en  el  máa  caudaloso  de  la 
comarca,  el  IHuro,  el  cual  la  divide 
casi  en  dos  mitades;  j,  por  el  contra- 
rio, todos  los  que  tienen  su  origen  j 
fertilizan  la  sección  occidental,  des- 
embocan en  el  Afino:  entre  los  prime- 
ros, figuran  el  Etla,  el  Orlngo,  el 
Tntrlo,  el  ¿WM,  el  Benutga  j  el  To- 
rio; entre  los  segundos,  el  SU,  el  Sae- 
ta, el  Buibif,  el  CiM  j  el  Valcarcí. — 
Todas  estas  corrientes,  que  constitu- 
j'en  otras  tantas  riberas,  mis  Ó  menos 

grolong&das  en  una  extensión  de  60  á 
O  kilómetros,  están  llenas  de  saltos 
j  de  cascadas,  efecto  del  desnivel  con- 
siderable que  llevan  sus  aguas. 

8.  Produeeionet. — Las  de  este  país 
son  tan  variadas  como  el  clima:  en 
las  montaSas,  especialmente  en  las 
de  Valdeburon,  abunda  el  arbolado 
de  hava,  madera  muj  estimada  por 
su  solidez  para  toda  clase  de  cons- 
trucciones, cujos  gruesos  j  ramosos 
árboles  producen  una  fruta  de  la  fa- 
milia de  las  bellotas,  de  la  que  se  ex- 
trae un  aceite  que  suelea  usar  los  na- 
turales para  el  alumbrado,  en  la  cor- 
dillera de  FoDcebadon,  robustas  en- 
cinas y  numerosos  acebos;  en  el  Bier- 
zo,  multitud  de  acebucbes  ú  olivos 
silvestres  y  alcornoques;  en  los  cru- 
ceros de  las  riberas,  se  encuentran  el 
roble,  la  estepa,  el  brezo,  fresnos, 
chopos  j  álamos  negros;  en  los  valles 
prorundos,  con  exposición  al  Norte, 
una  especie  de  sauce,  llamado  hiaera, 

.  cuja  madera,  superior  al  boj ,  es  dura, 
blanca,  lustrosa  j  mu;  parecida  al' 
marfil;  el  mostajo,  el  cerezo,  el  man- 
zano jr  otra  infinidad  de  árboles  de 
ñ'uta  silvestre,  que  comen  los  natura- 
les de  la  part«  llana  de  la  sección 
oriental,  miéutras  que  en  la  occiden- 
tal se  crían  I09  frutales  de  todas  espe- 
cies, en  grande  abundancia,  pues 
sdlo  en  cerezas  se  conocen  mis  de 
veinte  variedades  exquisitas. — En  la 

Sarte  oriental,  se  ven  páramos  estéri- 
)s,  que  s¿lo  i  fuerza  de  trabajo  pro- 
ducen alguna  cantidad  de  centeno; 
fiértUes  llanuras  cubiertas  de  cereales 
j  legumbres;  inmensas  laderas  pobla- 
das de  vides;  extensas  vegas,  en  que 
abunda  el  lino;  valles  cuajados  de  hor- 
talitas  f  de  forraje;  dehesas,  en  que 
se  apacentan  ganados  de  todas  clases; 
7,  finalmente,  montes  j  bmques  que 
suministran  excelentes  maderas  de 
construcción,  de  combustible  v  nu- 
merosa caza  mayor  y  menor.  Ka  los 
ptrajes  occidentales,  en  donde  sedís- 


LEÓN 

fruta  lo  más  templado  de  su  clima, 
merced  á  la  excelencia  de  arbolado, 
puede  añadirse  á  los  productos  men- 
cionados la  plantación  del  castaño, 
del  nogal,  de  la  higuera,  del  grana- 
do, del  olivo  j  de  otros  muchos  árbo- 
les frutales  delicadísimos. — La  pobla- 
ción de  la  montaña  es  esencialmente 
ganadera;  la  de  los  llanos,  exclusiva- 
mente agrícola;  la  de  los  valles,  se 
dedica  i  ambas  cosas:  los  sabrosos  j 
nutritivos  pastos  de  los  partidos  de 
Múrias  de  Paredes,  Riaño  7  otros, 
sustentan  un  considerable  número  de 
ganados  traahumalites;  los  del  resto 
de  la  provincia,  cantidad  suficiente 
de  ganados  estantes  de  todas  clases.— 
Aparte  de  algunas  minas  de  hierro, 
de  carbón  de  piedra  y  de  antimonio, 
encuentránse  en  las  montafias  limí- 
trofes con  Asturias  algunas  canteras 
de  mármol  j  jaspe  de  vistosos  y  va- 
riados colores;  en  Boñar,  una  piedra 
blanca  muy  fácil  de  labrar  cuando  se 
extrae;  pero  que  después  se  endurece 
y  toma  un  color  amarillento:  las  de- 
mis  montañas  son  de  pizarra,  roca 
primitiva,  sillería  ó  granito,  frecuen- 
temente incrustado  de  cristal  de  ro- 
ca.— Todos  los  ríos  que  bañan  el  ter- 
ritorio, ofrecen  abundante  pesca  de 
anguilas,  truAias,  sibalos,  barbos, 
tencasy  otros  peces, 

9.  fndntlria. — La  del  país  que  nos 
ocupa  es  de  escasa  importancia:  las 
imbricas  son  poco  notables;  los  telares 
de  lino,  comunes  i  todos  los  pueblos; 
la  ganadería,  que  es  la  que  mejor  as- 
pecto presenta,  está  reducida  i  loa 
productos  de  su  agricultura.  Los  mo- 
radores de  las  montañas  se  dedican  á 
la  &bricacion  de  ruedas  y  laboreo  de 
maderas  para  cubas  y  construcción  de 
edificios:  en  los  distritos  ganaderos, 
que  lo  son  casi  todos  los  de  la  provin- 
cia, se  elaboran  quesos,  de  no  muy 
buena  calidad,  y  una  manteca  exqui- 
sita perfectamente  imitada  i  la  de 
Fundes.  Oran  parte  de  las  faenas  del 
campo  está  conhada  al  sexo  débil. 

10.  Comercio. — La  exportación  de 
granos,  frutas,  ganados;  particular- 
mente, el  de  cerda,  que  abunda  en  to- 
das las  poblaciones  rurales,  y  de  sa- 
brosísimos jamones,  y  la  importación 
de  pescados  de  mar  y  otros  artículos 
de  primera  necesidad,  constituyen 
los  principales  productos  de  su  co* 
mereio. 

11.  Lbon. — Capital  de  la  provin- 
cia, 4^  1^  jurisdicción  y  diócesis  de 
su  nombre,  audiencia  y  capitanía  ge- 
neral de  Valladolid.— lista  situada  en 
una  deliciosa  y  feracísima  campiña, 
en  la  confluencia  de  los  ríos  Torio  y 
Bernesga,  que  la  bañau  respectiva- 
mente por  el  Oriente  y  el  Occidente, 
á  los  42°  36'  de  latitud  Nprte  y  1'  50' 
de  longitud  Oeste  del  meridiano  de 
Madrid. — Dista  de  esta  población  320 
kildmetres;  es  residencia  de  las  pri- 
meras autoridades  civil  y  militar,  de 
im  obispado,  el  más  antiguo  del  rei- 
no; y  cuenta  además:  11.S22  habitan- 
tes, escuelas  normal  superior  y  de  ve- 
terinaria, seminario  conciliar,  insti- 
tuto, hospital,  hospicio,  teatro,  cuar- 


LEÓN 


871 


teles,  Banco  y  vanos  colegios  de 
priQíera  enseñanza.— El  clima  es  ge- 
neralmente húmedo  y  frío,  á  causado 
las  muchas  nieves  que  cubren!  gran 

Sarte  del  año  las  montañas  del  Norte, 
el  Oriente  y  del  Occidente,  no  obs- 
tante hallarse  las  mis  prdximas  i  28 
kil(}metros  de  distancia. — La  ciudad 
es  de  figura  ochavada,  según  se  ob- 
serva en  el  curso  de  sus  murallas, 
construidas  en  tiempo  de  los  romi^ 
nos,  de  las  cuales  ¿oto  quedan  vesti- 
gios: su  plaza  mis  notable,  la  Mayor 
o  de  la  (Átuiiiwüm,  la  cual  presenta 
un  hermoso  cuadro  de  edificios  con 
balcones,  rodeada  de  soportales,  que 
sirve  de  punto  de  reunión  á  lo  más 
escondo  de  la  ciudad,  así  en  los  dias 
cnu&s  y  lluviosos  de  invierno,  como 
en  las  apacibles  noches  de  verano. — 
Entre  sus  edificios  méá  celebrados,  se 
citan:  Wcata  capitular  y  eonsittorial, 
de  órdenes  dórico  y  jónico,  edificada 
en  1565  por  Juan  Rivera,  de  piedra; 
sillería  labrada  con  esmero,  dos  torres 
en  los  costados  y  con  escudos  de  ar- 


plaza  de  San  Marcelo;  la  cata  áe  loi 
condet  de  Lmm,  de  aspecto  suntuoso, 
y  la  llamada  de  los  dvimanet,  toda  de 
piedra  sillería  pulidamente  labrada; 
el  palacio  «pitcopal,  con  hermosas  ha- 
bitaciones de  invierno  y  de  verano, 
excelente  patio  con  columnas  de  pie- 
dra y  una  anchísima  escalera  de  már- 
mol, dividida  en  tres  tramos;  el  mo- 
natteria  <U  la  igletia  de  San  Máreot, 

3ne  contiene  una  rica  biblioteca;  el 
e  Sa%  Itidoro,  de  estilo  bizantino, 
panteón  de  varios  miembros  de  las  fa7 
milias  reales  de  España;  la  magnífica 
capilla  del  autiguo  eonveiHo  de  lot  be- 
nedictinet;  y  finalmente,  la  catedral, 
templo  famoso,  al  cual  vamos  i  con- 
sagrar algunas  palabras.  Esta  sun- 
tuosa basuica  de  la  J.tuncicit,  de  ca- 
rácter esencialmente  gótico  ó  de  esti- 
lo ojival,  está  considerada  como  lo 
mejor,  lo  más  grandioso  y  delicado 
en  su  clase,  que  existe  en  España. 
Seguu  expresión  vulgar,  la  catedral 
de  Sevilla  es  grande;  la  de  Toledo, 
rica;'la  de  Santiago,  sólida;  pero  la 
de  Lkon,  las  aventaja  i  todas  en  ele- 
gancia, hermosura,  getitileía  y  clari- 
dad. Su  construcción  es  verdadera- 
mente admirable,  al  par  que  digna 
de  su  celebridad,  por  su  ligereza  y  va- 
lentía: asombra,  en  efecto,  al  genio 
pensador  el  profundo,  el  sublime  co- 
nocimiento de  estática  de  su  inventor 
y  la  facilidad  con  que  por  sus  leyes 
aligeró  los  puntos  de  carga,  condu- 
ciendo los  enormes  pesos,  grandes  es- 
fuerzos de  sus  arcos  y  bóvedas  de  si- 
llería, por  medio  de  arcos  botareles, 
i  los  bien  calculados  estribos  que  las 
reciben,  apoyan  y  aseguran  sólida- 
mente: su  obra,  según  la  expresión 
feliz  de  un  autor,  es  una  máqlii- 
na  perfectamente  organizada,  cuyos 
miembros,  armónicamente  combina- 
dos, forman  el  cuerpo  arquitectónico 
más  esbelto  y  magnifico  que  se  cono- 
ce; V  maravilla  como  su  fábrica,  de 
pieara  sillería  toda  j  d«  taii%xbraor- 


..'igiti^ed  by 


,  Google 


372 


LEÓN 


LBON 


dinarí&  delicadeza,   se  mantiene  en  con  exquisito  gnsto.  A  los  lados  de) 

„íí  .__  /_! _  n -:_   —  1-    crucero  y  al  pié  ds  U  naye  mayor,  se 

ven  soberbias  yentanas  circulares  en 


pié  tan  íntegT^  j  firme,  sin  que  la 
arrebate  ni  conmueva  el  Tiento.— 
Rl  exterior  de  este  edificio ,  levanta- 
do en  el  siglo  xiii,  es  grandioso;  pues 
en  todas  direcciones  se  advierten 
corredorcíllos,  estatuas,  caadelabroa, 
flameros  j  otros  adornos,  rematan- 
do los  botareles,  torrecillsfl  y  fronto- 
nes. El  pórtico  6  fachada  principal, 
Sue  mira  á  Occidente,  presenta  cinco 
ermosos  arcos  eñ  ojiva,  tres  de  los 
cuales  abren  paso  &  otras  tantas  na- 
ves de  la  iglesia:  sobre  estos  cinco 
arcos,  corre  un  elegante  antepecho 
calado;  en  el  muro,  se  eleva  un  cuer- 
po que  termina  con  dó^  templetes  y 
un  rosetón  igualmente  calado  en  ter- 
cer cuerpo;  y  en  el  centro  del  segun- 
do, se  ve  una  magnífica  ventana  cir- 
cular: colocadas  al  rededor  de  los  pi- 
lares v  entre  las  puertas,  se  cuentan 
más  de  40  estatuas,  del  tamaño  poco 
mayor  que  el  natural.  A  cada  extre- 
mo de  los  arcos,  se  elevan  dos  bran- 
des torres,  de  indisputable  belleza; 
fiero  menos  airosas  y  delicadas  que 
as  de  Burgos;  menos  severas  v  ma- 
jestuosas que  las  do  Palma :  en  la  que 
da  frente  al  Mediodía,  más  hermosa, 
de  mayor  elevación  y  de  mejor  gusto 
que  la  del  Norte,  se  ve  la  excelente 
máquina  del  reloj  construida  en  Lon- 
dres: ambas  tienen  cuerpo  de  campa- 
nas y  cubierta  piramidal  con  torreci- 
Ua  y  varios  remates  por  adorno  sobre 
el  ultimo  cuerpo.  Bn  el  centro  de  esta 
fachada,  en  un  escaparate  de  cris- 
tales y  sobre  un  pedestal  de  sillería, 
aparece  colocada  una  gran  figura  de 
**■—'-  °-^-n,  denominada  iiJAwi- 


díámetro,  caladas  de  piedra  y  cerra- 
das con  criatalea  de  colorea;  las  que 
se  observan  en  los  inteiT)ilareB,  sobre 
BUS  capiteles  y  debajo  de  las  cimbras 
de  las  bóvedas  de  ansta,  están  forma- 
das con  nervios  de  piedra  v  cerradas 
igualmente  con  cristales  as  colorea, 
que  representan  varias  y  bellísimas 
figuras;  y  en  el  presbiterio,  sobre  el 
retablo  mayor,  todos  los  lunetos  tie- 
nen también  ventanas  de  au  magni- 
tud y  forma,  cerradas,  como  las  otras, 


Nuestra  Señoi 

ea,  CUTO  nombra  lleva  igualmente  la 
fachada.  La  del  Sur,  presenta  un  be- 
llísimo aspecto;  su  decoración  está  li 
mitáda  á  tres  hermosos  arcos  góticos 
de  bastante  luz,  coronados  coa  ante- 
pecho calado  t  conteniendo  rasgos  de 
mediana  escultura  y  algunas  estatuas 
de  regular  magnitud.  Las  dos  fiícha-, 
das  se  encuentran  circuidas  por  una 
elegantísima  Tena  de  hierro,  entre 
pedestales  de  marmol,  de  drden  co- 
rintio, los  cuates  rematan  en  esta- 
tuas, jarrones,  bolas  y  otros  adornos, 
primorosamente  trabajados.  Todo  el 
exterior  de  este  maravilloso  monu- 
mento del  arte  arquitectónico  presen- 
ta  una  admirable  profusión  'de  esta- 
tuas y  esculturas;  pero  esta  admira- 
ción sube  de  punto  cuando  se  penetra 
en  'el  interior.  Los  pilares  cuadrados 
que  sostienen  los  arcos  de  las  bÓTedas, 
son  de  una  delicadeza  extremada,  y 
los  muros  que  forman  el  circuito,  han 
sido  de  tal  modo  alambicados  por  los 
artistas,  que  en  algunas  partes  ape- 
nas tienen  30  centímetros  de  espesor, 
no  concibiéndose  cómo  pueden  soste- 
nerse. La  esteral  se  compone  de  nave, 
.  crucero  y  presbiterio,  que  afectan  la 
figura  de  una  cruz  latina,  decorada 
de  ligeros  pilares,  sobre  los  cuales 
descansan  los  grandes  arcos  en  que 
apoyan  hermosas  bóvedas  de  arista: 
en  el  centro,  sobre  cuatro  robustos 
arcos  tor%)es,  se  eleva  una  media  na- 
ranja, con  linterna,  decoradas  ambas 


misma  especie  de  cristales.  La 
galería,  que  rodea  la  nave,  es  de  un 
trabajo  maravilloso;  y  las  ventanas  se 
encuentran  separadas  por  grupos  ca- 
pnchoBoa  y  pintorescos  de  cuatro  es- 
tatuas. Gl  retablo  principal,  dedicado 
á  la  Ánutcio*  lU  Nmettra  Señora,  está 
situado  en  el  cascaron  det  presbiterio, 
en  un  magnífico  basamento  de  már- 
moles oscuros,  vetosos  y  bien  puli- 
mentados; sobre  este  basamento  se 
halla  el  primer  cuerpo  de  arquitectu- 
ra, de  orden  corintio;  y  encima,  un 
ático  del  mismo  orden,  ocupando:  el 
centro,  la  estatua  de  la  Atvteitn, 
da  tamaño  natural;  y  en  los  extre- 
mos, las  figuras  de  los  apóstoles,  con- 
templando, como  absortos,  la  eleva- 
ción de  la  Virgen  en  una  nube  soste- 
tenida  por  querubines.  Sobre  el  cru- 
cero y  parte  oriental  del  edificio,  hay 
siete' capillas,  con  hermosos  reta- 
blos, decoradas  por  el  estilo  'de  las 
demás  na^es  y  perfectamente  cerra- 
das con  Tenas  de  hierro.  Gl  coro 
tiene  dos  órdenes  de  sillería,  cuyi 
sillones,  de  madera  de  nogal  bten 
trabajada,  ostentan  figuras  de  bajo 
relieve  hábilmente  esculpidas  ;  en 
el  centro  del  muro ,  que  cierra  el 
coro,  hasta  la  altura  del  órgano,  hay 
una  puerta  en  arco  de  medio  punto, 
el  cual  abre  paso  á  la  nave  mayor;  y 
en  este  sitio,  al  lado  de  la  epístola, 
está  el  órgano,  notable  por  ana  nume- 
rosos registros  y  la  belleza  de  las  figu- 
ras que  le  adornan.  A  la  entrada  del 
presbiterio ,  se  ven  dos  magníficos 
pulpitos  de  mármoles  embutidoa  y  de 
colores,  cubiertos  de  bien  trabajados 
tornavoces,  y  los  arcos,  que  comuni- 
can con  las  naves,  aparecen  cerrados 
de  altas  y  robustas  verjas  con  ricoa 
doradoa,  sobre  basamentos  de  máfmol 
oscuro  y  vetoso.  Por  último,  el  pres- 
biterio y  el  coro  se  encuentran  igual- 
mente cerrados  por  otra  hermosa  ver- 
ja de  hierro  con  adornos  de  bronce. 
La  famosa  catedral  de  León  ea 
especie  de  prodigio,  en  que  se  reúnen 
armoniosamente  el  misterio  del  orden 

fótico,  la  esbelta  elegatftia  del  orden 
rabe,  la  idealidad  del  arte  grieffo  y 
la  solidez  del  arte  romano.  Con  dolor 
■güilo  nos  despedimos  de  eate 
magnifico  monumento  de  nueatra  pa- 
tria.— Los  alrededores  de  esta  capiúl, 
5 oblados  de  árlToles  y  huertas,  ofrecen 
elictoaisimos  paseos;  el  terreno  es 
de  exoelsnt«  calidad;  bus  principales 


LEÓN 

producciones  consisten  en  trigo,'  ce- 
bada, legumbres,  patatas,  hortaliías, 
frutas,  flores,  drogas,  lino,  del  enal 
hacen  el  ramo  mis  importante  de  m 
industria,  convirtiéndole  en  hilasaj 
lencería;  buenos  pastos,  que  se  desti- 
nan á  la  cría  de  ganados;  mocha  y 
variada  caza  de  aves  y  abundaste 
pesca  de  truchas,  anguilas  y  otra 
peces. — La  industria  cuenta  algunas 
hilanderías  de  lino,  ftbricas  de  teji- 
dos de  lana,  de  telas,  y,  partienlar- 
mente,  de  gnantes,  que  son  objeto  de 
un  considerable  comercio.— Ksta  es 
insignificante,  si  se  exceptúa  el  de 
granos,  que  le  hace  con  la  provincia 
de  Asturias.— Las  ferias  que  se  cele- 
bran en  esta  población  son  tr«e:  ana, 
el  dia  de  San  Jmam,  en  la  que  se  tqb- 
den  ganado  de  todas  clases,  efactw 

E ara  la  labranza,  pafios,  lienzos,  te- 
ks,  mantelerías  T  objetos  de  quinca- 
lla: otra,  en  Todía  Sémtet,  k  la  quase 
lleva  mucho  ganado  mular  de  crío, 
caballar,  asnaly  boyal;  y  la  tercera, 
o]  30  dt  Ammirtf ,  idéntipa  en  todo  á 
la  anterior,  salva  la  partí colaridad  de 
concurrir  mucho  ganado  da  cerda. 

12.  PoiUdoMt  *oUÍk$.  —  Kn  el 
Bitrte,  valle  frondosísimo  y  abundan- 
te en  frutas,  vino,  castañas  y  lino,  se 
encuentran:  Pa»fttr»d»,  con  6.662 
almas;  ViUafremca,  con  4.417,  j  Btm- 
Ubre,  con  3.096,  cuyos  habitantes,  eo- 
nocidoB  con  el  nombre  de  sMncfalM, 
ae  dedican  á  la  arriería,  que  ejercen 
con  toda  probidad,  y  cuyo  traje,  que 
no  carece  de  originalidad  y  de  ele^n- 
cia,  se  Bupone  sei  el  de  los  primitiTos 
moradores  de  España. — Áttorf»,  du- 
dad episcopal  &moBÍaima,  coa  4.749 
almas,  antiqntBtmas  murallas  j  ons 
catedral  gótica,  en  la  que  se  ve  el  fa- 
moso reloj  de  loa  wutragñtoi. — Z<  B»- 
%t%a,  con  2.598  habitantes,  y  Mmui- 
lia,  con  1.258,  pueblos  ambos  ds  con- 
sideración por  su  gran  comercio  en 
ganados. — SakagiM,  villa  célebre  por 
su  antiguo  monasterio  de  benedicti- 
nos, situada  sobra  el  Cea,  con  2.597 
habitantes.  —  ValefitM  i»  Do*  Jmam, 
antigua  Coyo»M,  memorable  por  bu 
Concilio,  asentada  sobre  el  Bala,  con 
campiña  feraz  y  1.781  almas,  j  St» 
A  druM  dtl  Valle,  con  731  y  aguas  sa- 
linas termales. 

Carácter  de  lot  kobtUnU*. — El 
tipo  del  UimA  ea ,  por  lo  general ,  so- 
brio, franco,  honrado,  laborioso  j  pa- 
cífico; el  mo»íMí¿s,  sutil,  alegre,  exce- 
lente amigo,  obsequioso,  a&ble,  tra- 
bajador, agradecido  T  muy  celoso  por 
la  educación  de  sus  hijos;  el  parama. 
morigerado,  activo  é  industrioso;  el 
riieranó,  irascible,  soberbio  y  bst 
dejado  para  la  crianza  de  la  amiba; 
el  marayalo,  cuyo  buen  continente  es 
harto  conocido  para  que  nos  detenga- 
mos en  reseñarle;  y  en  cuanto  á  las 
mujeres,  el  penoso  trabajo  del  campo. 
¿  que  tienen  forzosamente  que  dedi- 
carse para  suplir  la  ausencia  da  eos 
maridos,  las  hace  excelentes  madres, 
con  una  resignación  y  sofriraiaato 
heroicos  para  las  priTaciones  ds  la 
vida.  Las  elevados  montañas  que  em- 
pan  1»  parte  taÍ9  setenbiontl  dsli 
igitizedby  VjOOQIC 


LEÓN 

SroTÍncia,  están  pobladas  deltombres 
i5cilea,  eencilloB  j  laboriosos,  dedi- 
cados casi  exclusivamente  al  cuidado 
de  sus  g^nadoB  vacuno  j  lanar,  3  á 
las  Ferrarías. 

H.  Sittori*. — Créese  que  la  fiín- 
dación  de  esta  ciudad  tuvo  lugar  des- 
pués de  terminada  deñnitivamente  la 
guerra  cantibñca  por  Agrippa:  los 
romanos,  al  establecerse  en  ella,  la 
llamaron  Lsaio  Séptima  Setnñta,  que 
era  el  nombre  de  la  leoion  que  la  ocu- 

Saba  (Véase  nuestro  «rtículo  Lzoion), 
el  cual  tomi5  el  de  León,  que  ac- 
tualmente la  distingue.  De  las  an- 
tigftedades  romanas  áe  esta  pobla- 
eion,  eá\o  han  quedado  unos  ladrillos 
grandes  r  gruesos,  en  los  que  se  lee: 
LEG.  VII  GEM.  P.  F.  Cuando  Pto- 


lomeo  escribió  su  Sfyait  gtogr&p^, 
\  ja  León  ciudad  insigne,  a[mre- 
indo  con  el  nombre  de  Germánica 


en  vez  de  Génina,  por  ignorancia  sin 
duda  de  los  copiantes.  Kn  el  Itinera- 
rio de  Antenino  Pió  (Véase  nuestro 
artículo  Calzada),  se  lee  correcta- 
mente Zeffio  Séptima  Gfemitia,  figuran' 
do  como  el  término  de  un  camino  de 
Italia,  que  cruzaba  la  Galia  j  toda 
la  península  espafiola,  desde  Oriente 
t  Norte.  En  los  siglos  medios  alcanzd 
cierta  celebridad;  j  cuando  los  bár- 
baros del  Norte  nicieron  presa  de 
nuestro  país,  establecieron  en  ella  los 
suevos  su  corte.  Por  los  años  717  se 
apoderaron  los  moros  de  este  cindad, 
cuyos  moradores,  sitiados  por  ham- 
bre, ae  vieron  obligados  á  capitular. 
Lbon  fué  la  primera  plaza  importan- 
te que  temaron  los  cristianos  á  los 
sarracenos,  contándose  entra  las  glo- 
riosas conquistas  de  Don  Pelajo, 
cnjo  monarca  la  hizo  fortificar  j  de- 
fender por  un  buen  castillo.  Después 
de  haber  sido  temada  por  Alfonso  el 
CaUSiico,  trascurrid  largo  tiempo  sin 
que  el  nombre  de  Lboh  volviese  á  so- 
nar en  relación  alguna  verdadera- 
mente histórica,  con  motiva  sin  duda 
de  los  embates  agarenos,  que  tras  de 
aquella  conquiste  sufriera;  haste  que 
Don  Alfonso  III  la  sacd  de  sus  es- 
combros j  Ib  fortificó  con  grande  es- 
mero, disponiéndose  á  esperar  e 
ella,  por  los  aaos  de  882,  al  formidí 
ble  ejército  musulmán  de  El-Moudhi 
Al  año  siguiente,  telaron  los  cordo- 
beses las  cercantas  de  este  población. 
Desde  que  el  rey  Alfonso  dejó  resta- 
blecida la  antigua  ciudad  de  los  le- 


M,  que  nabía  quedado  despo- 

Dlada  bajo  sus  antecesores,  fecháron- 
se en  ella  varios  decretos,  sin  que  en 
ninguno  de  ellos  llegara  á  apeflidár- 
sela  jamás  capitel:  no  puede,  por  lo 
tanto,  atribuirse  á  aquel  monarca  el 
encumbramiento  de  esta  ciudad  á  me- 
trópoli de  un  reino,  como  algunos 
aseguran,  ni  debe  tempoco  reterdarse 
este  acontecimiento  i  los  tiempos  de 
Ordoflo  II,  como  otros  afirman.  Cuan- 
do Alfonso  III  abdicií  la  corona  en  fa- 
vor de  sus  hijos  Don  García,  Don  Or- 
doño  y  Don  Fruela,  repartiéronse 
éstos  amistosamente  cuantas  tierras 
había  poeeido  el  padre,  con  anuencia 
de  loa  respectivos  vecindarios  para  el 


LEÓN 

reconocimiento  formal  de  aquella 
partición ;  cúpole  en  suerte'  á  Don 
García  este  ciui^,  y  astablecii5  en 
ella  BU  corte  por  los  años  909  6  913, 
desde  cuya  época  vino  á  ser  capital 
del  reino  de  su  nombre.  Constituían 
este  reino  la  ciudad  de  León,  los  ter- 
ritorios situados  entre  el  Duero  y  As- 
turias y  lot  campos  goiioe,  llamados 
Tierra  d«  Campos.  El  rey  Don  García 
hizo  durante  su  corto  reinado  una 
guerra  durísima  k  los  moros;  taló  sus 
campos  y  saqueó  sus  poblaciones. 
Muerto  de  enfermedad  en  914,  juntá- 
ronse en  la  ciudad,  según  antigua 
costumbre,  loa  magnates  y  los  obis- 
pos del  reino  para  nombrar  sucesor 
al  monarca  difunto,   siendo  elegido 

Sor  aquellas  Cortes,  en  19  de  Enero 
el  referido  año,  el  rey  de  Galicia, 
Dou  Ordoflo,  hermano  del  antecesor, 
el  cual  reunió  bajo  su  cetro  el  go- 
bierno de  los  dos  reinos.  No  bien  fué 
coronado  v  consagrado  por  aclama- 
ción popular,  6  sea  ommepop»lo  auen- 
íimtí,  invadió,  Ordoflo  los  Estedos 
del  califa  hasta  las  márgenes  del 
Guadiana,  llevando  la  guerra  des- 
pués de  la  decantada  jomada  de  Val 
de  Junquera,  por  el  corazón  de  las 
posesiones  musulmanas,  haste  la  raya 
oriental  de  Andalucía,  según  afirman 
algunos  historiadores  cristianos.  A 
fines  del  año  923  ó  principios  del  24, 
murió  Ordoflo  al  regresar  á  Lbon,  así 


LEÓN 


S7S 


que  hubo  subyugado  los  pueblos  de 
Ñájera  y  Vicaría,  que  habían  peí " 
necido  á  los  condes  de  Castilla, 


venganza  sin  duda  del  descontento 
que  éstos  manifestaran  de  su  autori- 
dad, pasando  ambos  pueblos  á  poder 
de  su  aliado  el  rey  de  Pamplona.  Los 
electores  civiles  y  militeres  del  reino 
nombraron  por  sucesor  áDon  Fruela, 
rev  de  Asturias,  el  cual  vino  á  reinar 
solo  en  León  desde  Enero  6  Febre- 
ro de  924  haste  I,°  de  Marzo  del  si- 
guíente  año,  en  que  murió  de  lepra, 
siendo  enterrado  junto  &  su  hermano 
Ordoño,  en  la  iglesia  de  Santa  MarUi, 

3ue  este  último  había  fundado,  Suce- 
iÓ  á  Fruela  su  sobrino  Alfonso,  hijo 
segundo  de  Ordoño  j  de  Klvira  ó 
Nufia;  pero  cansado  de  la  corona,  á  la 
mited  del  quinto  a&o  de  su  reinado, 
llamó  á  su  hermano  Rainiro,  que  go- 
bernaba el  condado  independiente  del 
fiierzo,  y  le  cedió  el  cetro  en  11  de 
Octubre  de  930,  retirándose  al  monas- 
terio de  Bahaguu,  donde  tomó  el  há- 
bito de  monje.  Poco  tiempo  después, 
ecSando  de  menos  Alfonso  el  brillo 
de  la  corona,  se  presentó  en  León  con 
ínfulas  de  soberano,  apoyado  par  al- 
gunos de  sus  parciales,  que  ravore- 
cian  su  intento,  quedando  sitiado  en 
este  cindad  poc  su  hermano  Don  Ra- 
miro; sus  primos,  hijos  de  Fruela  II, 
quisieron  nvdiar  por  él  «1  el  asunto; 

Sero  receloso  Ramiro  de  su  trama,  se 
irigió  contra  ellos  y  los  hizo  empo- 
zar en  la  mazmorra  misma  de  Alfon- 
so, en  donde  les  fueron  arrancados 
los  ojos.  Durante  este  reinado,  sue- 
nan algunos  combates  alternativos  de 
los  cristianos  y  musulmanes,  distin- 
guiéndose entre  aquéllos  las  batellas 


de  Osma,  Zamora,  Simancas  y  San 
Esteban  de  Gormaz;  amén  de  algunos 
conatos  de  los  condes  de  Castilla  con- 
tra su  predominio,  los  cuales  fueron 
reprimidos.  Este  monarca  abdicó  la 
corona  en  favor  de  su  hijo  Ordoño  III, 
en  5  de  Enero  de  950,  cuvo  príncipe, 
al  suceder  á  su  padre,  hallábase  casa- 
do con  Doña  Urraca,  hija  del  famoso 
conde  de  Castilla  Fernán  Goiizalei. 
Apenas  hubo  aquél  ocupado  el  solio, 
se  vio  atecado  por  su  hermano  San- 
cho, quien  intentó  por  dos  veces,  aun- 
que inútilmente ,  arrojarle  de  él, 
auxiliado  por  el  rey  de  Navarra  y  por 
el  mismo  Fernán  González,  á  pesar 
de  los  lazos  de  parentesco  que  le 
unían  á  Ordoño.  Este  monarca  repu- 
dia entonces  á  su  esposa,  devolviéndo- 
la á  BU  padre,  y  casó  en  seguida  con 
una  gallega  llamada -Gel vira  6  Elvira: 
hizo  una  entrada  en  territorio  musul- 
mán, sofocó  las  alteraciones  de  Gali- 
cia; tomó  por  asalto  y  desmanteló  á 
Lisboa;  hizo  las  amistedes  con  el  con- 
de de  Castilla  y  le  ayudó  con  bus  ar- 
mas contra  los  moros.  A  mediados  de 
Agosto  de  955,  murió  Ordoño  en  Za- 
mora pasando  el  cetro  á  manos  de  su 
hermano  Don  Sancho,  que  tanto  lo 
había  ambicionado  deisde  la  muerte 
de  su  padre.  Sancho  I,  apellidado  el 
Gordo  por  su  excesiva  obesidad,  fué 
arrojado  del  trono,  al  año  de  su  rei- 
nado, por  el  conde  Fernán  González, 
BU  antiguo  protector,  el  cual  encum- 
bró á  Ordoño,  hijo  de  Alfonso  IV,  á 
quien  había  dado  por  esposa  á  su  hija 
Urraca,  viuda  repudiada  de  Ordo- 
ño  III,  como  ya  hemos  manifestado. 
Los  desmanes  y  violencias  de  este 

firincipe,  malquistáronle  con  todos 
os  pueblos,  de  quieneB  había  mereci- 
do los  apodos  de  intrnto  y  mahado: 
Sancho,  en  tanto,  había  recabado  el 
auxilio  de  los  árabes;  y  al  presentar-* 
se  en  sus  antiguos  Estedos,  al  frente 
de  un  numeroso  ejército,  fué  recibido 
como  libertador,  viéndose  en  breve 
tiempo  en  posesión  de  todo  el  reino 
de  BuB  padres.  Fernán  González,  apro- 
vechándose de  los  trastornos  del  país, 
logró  libertar  sus  Estados  da  todo  pre- 
dominio y  establecer  la  independen- 
cia de  Castilla.  Varios  condes,  mar* 
quesee  ó  duqueq  de'  Galicia,  manco- 
munados con  el  obispo  de  Composte- 
la,  trateron  luego  de  desentenderse 
de  Sancho,  con  el  objeto  sin  duda  de 
entronizar  á  Bermudo,  hijo  de  Or- 
doño III,  que  se  encontraba  entre 
ellos;  pero  fueron  subyugados  por 
aquel  monarca,  el  cual  muñó  envene- 
nado ámediadosdeSetiembrede967, 
después  de  doce  aflos  y  un  mes  de  rei- 
nado, descontado  el  tiempo  que  ocu- 
pó el  trono  Ordoño  IV. — La  corona 
de  León  pasó  á  las  sienes  de  Rami- 
ro IIT,hijú  del  anterior,  cuyoprincipe, 
que  apenas  contaba  cinco  años  á  la 
muerte  de  su  padre,  entró  desde  luego 
á  reinar  bajo  la  tutela  de  su  madre 
Doña  Teresa  Jim ena  y  de  s~utía£lvi-, 
ra  6  Gelvira,  monja  del  monasterio  de 
San  Salvador.  Llegado  á  la  edad  de 
17  afios,  casó  Ramiro  con  |Ba  seflora, 


874 


LEÓN 


K' 


riendas  del  gobierno,  viendo  sua  Es- 
tftdos'  presK  de  Iks  victorias  de  Al- 
maoior  ;  de  a&ngnentas  guerras  ci- 
viles, puea  los  nobles  de  (Hlicia,  des- 
contentos de  las  ínfulas  de  soberanía 
del  joven  príncipe,  y  tal  vez  de  sus 
amenKzu,  Tolvieron  por  la  cansa  de 
Bennudo,  á  quien  coosa^^raron  re; 
en  15  de  Octubre  de  982.  Créese  qne 
Bermudo,  después  de  la  batalla  que 
tuTo  con  Ramiro  en  Port«llm  de  Aje- 
nas, invita  i  Almanior  para  que  acu- 
diese contra  el  reino  de  Lbon,  adon- 
de aquél  se  había  retirado:  sitiado  por 
los  musulmanes  de  la  raja  y  atacado 
por  Almansor  en  persona,  se  vio  Ra- 
miro forzado  í  retirarse  i  Oviedo  y  i 
S^aguu  con  las  reliquias  da  los  .sau- 
tos  y  otras  preciosidades  atesoradas 
>or  sus  antecesores.  Dueüo  Almauzor 
le  la  ciudad,  destrujd  desde  sus  ci- 
mientos las  fuertes  murallas  que  la 
defendían,  dejando  ea  pié  una  sola 
torre  para  que,  pregonando  la  forta- 
leza de  Lbon,  lo  nicieae  asimismo  de 
su  gloria  por  haberla  rendido.  La 
ruina  de  esta  población  fué  tan  com- 
pleta qne,  al  hacerse  Bermudo  duefio 
de  los  reinos  asi  devastados  por  Al- 
manzor,  no  pudo  residir  en  ella.  Kste 
monarca  disfruttí  de  alguna  tregua 
en  la  guerra  incesante  que  aquel  fa- 
moso caudillo  hacía  á  los  cristianos; 
pero  tuvo  que  sofocar  la  insnrreocion 
de  Oonialvo  Menendez  de  Galicia, 
promovida  quizás  por  el  mismo  Al- 
manzor,  que  ae  hallaba  en  África  por 
entiinces;  y  las  armas  de  Htdgéb, 
después  de  haber  llevado  el  espanto; 
la  ruina  por  la  España  oriental,  se 
volvieron  contra  los  Estadoa  de  Ber- 
mudo. Bate  monarca  murió  de  la  gota, 
hacia  los  últimos  meses  de  999,  des- 

Eues  de  diecisiete  años  de  reinado. 
le  sucedió  Alfonso  V,  su  hijo,  el 
cual  fué  colocado  en  el- trono  por  los 
grandes  del  reino,  cuando  apenas  con- 
taba un  lustro  de  edad.  Durante  la 
minoría  de  este  príncipe,  tuvo  lugar 
la  memorable  batalla  de  Calatañazor, 
en  la  cual  quedó  vencido  el  famoao 
Almanzor,  al  par  que  una  rebelión  de 
varios  seitores  del  reino,  que  fué  pron- 
tamente reprimida.  Pelaje  de  Ovie- 
do, al  ocuparse  de  la  llegada  de  Al- 
manzor v  de  su  hijo  Abd-el-Melek  & 
la  ciudad  de  León,  dice:  que  arrasa- 
ron sus  torreones  y  destrujeron  bus 
puertas,  que  él  supone  en  número  de- 
cuatro, distribuidas  en  los  cuatro 
Santos  cardinales  de  Este,  Oeste, 
orte  y  Sur;  que  fueron  destrozados 
los  marmolea  en  que  ae  hallaban  gra- 
bados los  nombres  de  los  prefectos 
romanos,  fundadores  j  pobladores  de 
la  ciudad;  que  permaneció  jerma  du- 
rante cinco  años,  hasta  que  Alfon- 
so V,  con  motivo  de  haber  convocado, 
dentro  de  sus  muros,  un  Concilio  de 
los  personajes  principales  del  reino, 
así  .clérigos  como  seglares,  mandó 
reedificar  las  cuatro  puertas,  varián- 
dolaa  los  nombres  anteriores,  pues  la 
oriental  se  denominó  del  Obvpo;  la 
setentrional,  Potligo;  la  occidental, 
CmtPt'flUí,  ir  la  meridional,  del  Arco. 
Créese  qun*elajo  fijó  la  total  restsu- 


LEON 

ración  da  esta  ciudad,  en  una  época 
posterior  á  Ja  celebración  de  aquel 
Concilio,  por  haber  interpretado  sin 
duda  la  expresión  del  canon  20,  en  él 
establecida,  del  mismo  modo  que  lo 
traduce  un  autor  moderno:  (Acorda- 
mos también  que  la  ciudad  de  Lbon, 
toda  jerma,  se  repueble  i  favor  j  en 
virtud  de  estos  ordenamientos  escri- 
toa.>  El  canon  dice:  tCofutitwimw 
ttíam,  %t  LBaioNBNBis  eiviüu,  q%m  <U- 
pop%lat»  f%it,  TtpopnUtitr  per  üa/arot 
teriptta;*  pero  esto,  como  oportuna- 
mente hace  notar  otro  autor,  pudo 
decirse  con  relación  al  antiguo  lustro 
de  esta  ciudad,  que  se  trataba  de  vol- 
verla, j  á  lo  cual  ae  refieren  muchas 
de  las  disposiciones  adoptadas  por 
aquel  Concilio,  celebrado  en  1."  de 
Agosto  de  lOSO:  algunas  de  ellas  son 
tan  canosas,  que  no  resistimos  el  de- 
sea de  trascribirlas.  El  canon  29  dis- 
fanía:  «que  el  vecindario  de  Lbon 
ubiese  de  celebrar  sus  justas,  siendo 
iguales  en  ellas  loa  de  dentro  j  los  de 
fuera  de  los  muros,  al  día  1.*  de  la 
cuarasma,  en  el  capítulo  de  Santa 
María,  para  aforar  el  pao,  el  vino  j 
la  carne;  arroglar  los  jornales  de  todo 
trabajador  y  la  admiuistraccion  de 
justicia  en  el  vecindario  por  todo  el 
año,  imponiendo  al  pagador  que  se 
desmandase,  cinco  sueldos,  moneda 
real,  pagados  al  majorino  del  rej:> 
el  canon  31:  <si  alguno  cercenase  el 
peso  j  medida  del  pan  r  del  vino, 
pagaae  también  eínoo  sueldos;*  el  34: 
fque  el  tahonero  que  cercenase  el 
peso  del  pan,  por  primera  vez  fuese 
azotado;  j  por  aegunda,  pagase  igual- 
mente cinco  «ueldos  (100  pesetas  pró- 
ximamente).»—De  este  modo  se  sin- 
gularizó esta  ciudad  por  aquella  Cons- 
titución religiosa,  á  la  vez  que  políti- 
ca j  civil,  tan  juatament«  encarecida; 
la  primera  quizás,  cujoa  artículos  se 
bajan  conservado,  desde  el  Fitero  Jut- 
go  de  los  godos.  Consta  de  48  cáno- 
nes: los  7  primeras  tratan  de  la  dis- 
ciplina eclesiástica;  los  40  siguientes, 
de  la  legislación  política  y  civil;  j  el 
últímo,  contiene  el  enérgico  anate- 
ma, consiguiente  en  semejantes  jun- 
tas españolas,  lanzada  contra  cual- 
quiera que  atentase  contra  lo  estable- 
cido en  el  Concilio,  aun  cuando  fuese 
de  prosapia  regia.  Dice  así:  *Q,%itq%\t 
ex  noitra  pro^tnU,  vel  exlranta,  hanc 
HOttram  a>tuíU%iümem  tcünt  /roMfftre 
ífíttaotril;  fracta  ma%%,  pede  tí  cervict, 
evnkü  ocíilit,  f*ti»  intettmu,  percutía 
lepra  «ko  cvn  gladio  anatiematit  m  mler- 
No  damnaliofu  ewN  diabalo  it  angelit 
«;'«!  ¡Mat  pomtu. t^-Poi  eata  Conatitu- 
cion  se  apellidó  Alfonso  V  el  de  loa 
boMt  forot.  Este  monarca  murió  de 
Un  flechazo,  haciendo  Ja  guerra  á  loa 
musulmanes,  el  5  de  Majo  de  1027, 
á  los  34  años  de  edad,  dejando  por 
sucesor  á  su  hijo  Bermudo  Jll.  Este 
principe  contrajo  luego  matrimonio 
con  Doña  Urraca  Teresa  Jimena,  hija 
de  Sancho,  conde  de  Castilla,  y  her- 
mana de  Qarcía,  heredero  de  aquel 
condado;  j  de  Drta  Majo r,  primogé- 
nita, casada  con  Sancho  t¡  Grande  de 
Navarra,  Embajadores  burgalsseí 


LEÓN 

dieron  á  Bermudo  la  mano  de  su  ber- 
mana  Sancha  para  esposa  d«  su  cea- 
de  Garoía,  la  cual  les  fué  otorgada, 
pasando  éste  á  la  ciudad  de  hsemj 
hospedándose  en  el  barrio  del  Bej, 
en  tanto  que  Bennndo  había  salid» 
para  Oviedo.  Los  hijos  del  emi» 
Vela,  que  habían  sido  arrojados  de 
Castilla  por  Don  Sancho,  padn  de 
García,  reanieron  una  hueste  por  lu 
serranías,  dirigiéndose  á  Lbon  y,  il 
amanecer  de  un  día,  asesinaron  ií  io- 
hnte  García  i  la.puerta  de  la  iglcsii 
de  San  Juan  Bautista,  en  vengania 
de  las  ofensas  que  habían  recibido  de 
BU  padre.  Esta  muerte  fné  origen  de 
una  serie  de  revoluciones,  que  terai- 
oó  por  traer  i  una  sola  Emilia  Upa- 
testad  de  la  España  cristiaiía,  «ra- 
biando casi  por  completo  el  aspecto 
político  de  la  península-  Sancho  ti 
(jra%d«  de  Navarra,  así  que  hubo  ven- 
gado la  muerte  de  su  cufiado  García, 
mandando  quemar  vivos  á  loe  Tedas, 
en  Monzón,  se  hizo  vecino  de  Benin- 
do,  con  la  adquisición  del  condado  de 
Castilla.  Las  relaciones  amistosas  de 
estos  dos  príncipes  quedaron  loágD 
interrumpidas  por  causas  que  no  has 
podido  precisarse:  mientras  qne  Ber- 
mudo se  ocupaba  en  ra&-enar  dos  se- 
diciones promovidas  por  los  magna- 
tes Oveco  Rosendo  j  Sesenando  Ga- 
hariz,  Sancho  había  ido  apoderándoM 
del  territorio  leonés,  qne  inedia  entre 
el  Pisuerga  T-el  Cea,  llevando  Insta 
las  llanuras  ae  Lbon,  donde  encootrf, 
por  último,  una  tenaz  reeiatenda.  Al- 
borotáronse los  pueblos;  j  Bermudo, 
después  de  reunir  una  hueste  de  ga- 
llegos, le  salió  al  encuentro.  Hallír 
banse  ja  ambos '  rejes  dispuestos  á 
trabar  batalla;  pero  como  mediaran 
en  el  asunto  los  obispos  de  loe  dea 
reinos,  aviniéronse  aquellos  á  un  ajus- 
te, en  el  que  se  acordó:  que  Fernando, 
hijo  segundo  de  Sancho,  se  desposan 
con  Doña  Sancha,  hermana  del  rej 
de  Lbon,  quien  le  cedería  en  dote 
cuanto  Sancho  había  conquistado,  al 
principio  de  la  campaña,  entre  el  K- 
suerga  V  Cea;  concediendo  ademáf  á 
Fernando  el  titulo  de  soberano  de 
Castilla,  con  la  mano  de  Sancha,  ca- 
jos desposorios  lleváronse  á  cabo  con 
gran  magnificencia  en  1032.  Al  »ñ» 
siguiente,  hostilizó  de  nuevo  Sanebo 
la  ciudad  de  Lbon,  logrando  apode- 
rarse de  ella  T  reduciendo  el  dominio 
de  Bermudo  i  la  Galicia:  ejerció  aquél 
la  soberanía  de  Lbon  j  de  Astún»». 
desde  loa  primeros  meses  de  1034, 
hasta  Febreíode  1035,  en  quemmií: 
con  cujo  motivo  volvió  Bennudo  a 
tomar  posesión  de  sus  Estados.  Ea 
1036,  juntó  Bermudo  una  hueste,  eom- 

Suesta  de  leoneses  y  gallegos,  y « 
irigió  contra  Castilla,  con  áni» 
resuelto  de  recuperar  laa  tierras  ce- 
didas en  otro  tiempo  con  la  VM» 
de  su  hermana  Doña  Sancha;  stlitie 
al  encuentro  Fernando,  auxiliólo  de 
su  hermano  García,  roj  de  Nsvsn», 

Í  murió  alanceado  en  la  batalla  de 
amaron,  que  tuvo  lugar  í  8  do  Jun» 
de  1037.  Extinguido,  con  la  moeite 
de  este  mooarca,  el  líni^e  de  ]«  me- 
uicjitizedbyCjOOglC 


LEÓN 

neB  de  los  re;es  de  Lbon,  recayeron 
todos  los  derechos  i  la  corona  en  la 
hermana  de  Bermudo,  consorte  de 
Fernando,  el  cual,  después  de  ganar 
la  batalla  referida,  se  dirifñó  vieto- 
rioso  kaata  las  puertas,  de  Lbon.  El 
Tecindario  opuso  al  prouto  alguna  re- 
sistencia; pero  considerando  luego  que 
era  el  legitimo  heredero  del  reino  por 
BU  matrimonio,  le  franqueó  las  puer- 
tas de  la  ciudad,  siendo  ungido  j  co- 
ronado solemnemente  en  22  de  Junio 
de  1037.  Femando  I,uni6  el  dictado 
de  rej  de  Lbon  al  de  Castilla,  que  ya 
mtentaba,  sin  postergarle  á  éste,  cerno 
generalmente  ae  ha  creido:  la  antepo- 
BÍ(4on  del  título  de  Castilla  al  de  Lboh 
debe  datar  de  fecha  posterior,  puesto 
que  en  las  actas  de  aquellos  tiempos 
suena  Lbon  iat«s  que  Castilla.  El 
reinado  de  este  soberano,  que  fué  de 
los  mis  interesantes,  duró  desde  el 
22  de  Junio  de  1037  hasta  27  de  Di- 
ciembre de  1065.  Las  sensibles  des- 
avenencias j  desastrosa  guerra  entre 
los  dos  hermanos.  Femando  de  Lbon 
j  de  Caatilla,  j  García  de  Nararra, 
TÍnieron  i  terminar  con  la  muerte  de 
este  último  en  la  funesta  batalla  de 
Atapaerca.  Bl  re^  Femando  llegó  á 
hacerse  mu;  temible  i  los  musulma- 
nes, á  quienes  tomó  numerosas  pose- 
siones, j  murió  después  de  haberse 
oonquistado  el  renombre  de  Grande, 
siendo  enterrado  en  Lbon,  en  la  igle- 
sia de  San  Isidoro,  que  él  mismo  uv 
bfa  hecho  edificar.  De  pu  matrimonio 
con  Doña  Sancha  dejó  cinco  hijoB:*Ur- 
raca,  Sancho,  Alfonso,  Elvira  y  Gar- 
eia,  entre  quienes  repartió  sus  Esta- 
dos; yerro  político,  en  que  incurrió 
4  ejemplo  de  su  padre  Don  Sancho,  y 

Iue,  cumo  entonces,  fué  causa  degrau' 
es  desastres  j  empefiadas  guerras. 
Hizo  i  Urraca  reina  de  Zamora;  diÓ 
i  Elvira  la  ciudad  de  Toro  con  otras 
rentas;  á  Sancho,  la  Castilla;  á  Gar- 
cía, laGalicia,j  i  Alfonso,  Lbon.  Es- 
te príncipe,  derrotado  por  su  herma- 
no Saneho,  en  las  batallas  de  Llanta- 
da  j  de  Golpejare,  tomó  el  hábito  de 
monje  en  Sahagun;  se  fugó  &  Toledo, 
con  CUTO  emir  trabó  íntima  amistad; 
volvió  luego  á  ocupar  et  trono  de  Lbon, 
siendo  también  proclamado  rey  de 
Castilla  j  da  Galicia;  se  apoderó  de 
numerosas  posesiones  musulmanas, 
sin  contar  que,  con  la  rendición  de 
Toledo,  quebrantó  en  sus  cimientos  el 
poder  del  islamismo  en  España.  A  su 
muerte,  heredó  la  corona  su  hija  Ur- 
raca, la  cual  casó  en  1106  con  Don 
Alonso,  rey  de  Aragoni  continuando 
el  reino  de  Lbon  unido  al  de  Castilla. 
El  segundo  año  de  la  muerte  de  Doña 
Urraca  casó  su  hijo  Don  Alfonso  con 
Doña  Berenguela,  hija  de  los  condes 
de  Barcelona;  y  en  1135,  reunidas 
Cortes  en  Lbon,  se  acordó  que  Alfou' 
eo  tomara  el  título  de  emperador, 
siendo  coronado  eu  Santa  María  de 
Lbon  por  el  arzobispo  de  Toledo;  Este 
monarca,  al  distribuir  más  tarde  sus 
Estados  entre  sus  hijos,  señaló  á  Doa 
'  Sancho  el  reino  de  Castilla  j  á  Don 
Fernando,  el  de  Lbon,  quedando  de 
este  modo  divididas  ambas  coronas, 


LEÓN 

durante  73  afios,  al  cabo  de  loa  cuales 
quedaron  nuevamente-  reunidas,  bajo 
el  cetro  de  Don  Fernando,  para  no 
volver  á  separarse  jamás,  sonando 
desde  entonces  bi^o  la  corona  de  Cas* 
tilla.  Para  terminar  la  interesante 
historia  de  esta  ilustre  ciudad,  que  ha 
sido  la  capital  del  primer  reino  cris- 
tiano y  residencia  de  los  reyes  de 
Lbon,  durante  tres  siglos,  citaremos: 
su  rendición  á  Enrique  II,  que  la  sitió 
en  1368;  el  abatimiento  de  su  antigua 
grandeza,  desde  que  dejó  de  ser  el 
asiento  de  su3  monarcas;  el  gran  des- 
arroUoqueexperimentó  después,  cuan- 
do le  fué  levantada  la  amortización  de 
territorio,  y  finalmente,  su  valero- 
so alzamiento  durante  la  guerra  de  la 
Independencia,  en  la  cual  demostra- 
los  leoneses  el  arrojo  y  civismo  de 
gloriosos  antepasados,  como  han 
ido  acreditándolo  igualmente  en 
cuantas  vicisitudes  políticas  ha  expe- 
rimentado la  nación. 

15.  Valone»  ibatret, — Entre  los  mu- 
chas hijos  eminentes  que  cuenta  esta 
ciudad,  figuran':  el  escritor  Don  Die- 
go de  Santistéban  y  Oseorío;  el  obis- 

10  de  Tur;  el  poeta  Don  Bemardino 
le  Rebolledo;  el  cardenal  Don  Fran- 
cisco Antonio  de  Loreñzana  y  Butrón 
y  su  hermano  Don  Tomás  de  Loren- 
zana,  obispo  de  Gerona. 

16.  EtrildKa. — El  escudo  de  ar- 
mas de  nuestra  nobilísima  ciudad  os- 
tenta un  lbon  rampante  coronado. 

Lbon.  1.  (Antiguo  reino  y  ciudad 
de  España).  Viene  del  latin  Itgio,  U- 
gicnit,  la  legión,  y  no  de  leo,  ieonit, 
el  león,  cual  á  primera  vista  pudiera 
creerse.  La  actual  Lbon  es  una  ciudad 
fundada  por  los  romanas,  y  poblada 
por  saLegio Séptima  &emina:  estas  tres 
voces  formaban  el  nombre  de  la  ciu- 
dad ,  mas  luego  se  suprimieron  las 
dos  últimos,  y  quedó  en  Legio,  de 
cuyo  ablativo  ZcytMM  salieron  Ltgie*, 
Levm,  ¿«OH.— Cada  legión  romana  se 
componía  de  cuatro  mil  á  peía  mil 
hombres,  equivaliendo  poco  más  ó 
menos  á  lo  que  ahora  se  llama  brigada 
de  ejército.  Cuando  dos  legümet,  que 
habían  sufrido  muchas  bajas  en  los 
combates,  se  refundían  en  una  sola, 
ésta  se  llamaba  Qmina  [doble,  geme- 
la, mslliza);  y  gtmiita  era  la  legión 
séptima  que  se  estableció  en  Lbon. 

(MONLAU.f 

2.  Por  consiguiente,  el  noinbre  de 
Lbon  era:  Legto  Séptima  ffenina. 

Leoi^a.  Femenino.  La  hembra  del 
león.  I  Plural.  Cfenumia.  Las  calzas.  || 
Bs  UNA  LBONA.  Expresión  familiar  de 
que  nos  valemos  para  dar  idea  de  una 
mujer,  dotada  de  htío;  pero  excesiva- 
mente dada  á  la  ira,  y  para  expresar 
que  una  mujer  es  muy  trabajadora  en' 
el  arreglo  de  la  casa.  Así  sucede  que, 
cuando  se  habla  de  una  criada  muy 
dispuesta  y  muy  afanosa  en  los  que- 
haceres de  su  oficio,  se  suele  decir: 
(Fulana  ó  Zutana  bs  una.  lbona.> 

BmioLoaÍA.  Zeoit:  catalán,  lUona; 

Íirovenzal,   leonesa;  francés,    lionne, 
ümneste;  portugués^  leoa;  italiano, 
¡eoneMta. 
Leonado,  d*.  Adjetivo.  Slaton.  Lo 


LEÓN 


31b 


que  es  de  un  color  rubio  oscuro,  se- 
mejante al  del  pelo  del  león. 

Etiuoloqía.  Zeou:  &ancés,  Um¿. 

Leonardo  IAoustin).  Pintor  espa- 
ñol, que  nació,  según  la  opinión  mis 
fundada,  en  Valencia,  por  los  añoa 
de  1590,  y  murió  hacia  el  de  640. 
Abrazó  el  estado  monástieo,  profesan- 
do en  el  convento  de  la  Uerced  de  Ji- 
tiva.  Hizo  muchas  obras  para  diferen- 
tes conventos  de  su  orden,  entre  las 
que  merecen  citarse  las  siguientes: 
M2)eteubrÍMÍento  deNmetlra  Señora  del 
P*ig;  SI  Cerco  de  Valencia;  La  Remdi- 
eúm  de  dicha  ei%dad  y  la  BaUlkt  de 
i^Nijr;  los  cuatro  para  el  convento  de 
Nuestra  Señora  de  Fuig,  en  el  reino 
de  Valencia;  Aparidoit  de  la  Vírge»  á 
tan  RoMon,  para  al  convento  da  la 
Merced  calzada  de  Madrid;  El  Mila- 
gro de  los  panes  y  lo»  peces,  para  los 
mercenarios  calzadoe  de  Toledo,  y 
Jesucristo  y  la  Sanaritana,  para  una 
iglesia  de  Sevilla. 

Leonardo.  Masculino.  Nombre 
propio  de  varón :  san  Lbonabdo. 

Etimolooía.  León  y  el  germinico 
hert,  fuerza,  inimo,  valor:  fiamenco, 
iard;  ingl4,  heard;  catalán,  LUo- 
nard. 

Sentido  etimológico. — Lbonasdo  sig- 
nifica: <inimo  ó  fuerza  de  león.» 

Leonazo,  za.  Masculino  y  femeni- 
no aumentativo  de  león  y  leona. 

Leoncia.  Femenino.  La  lbohcia, 
piedra  precioea,  llamada  así  por  su 
semejanza  respecto  de  la  piel  del  leou. 

ETiiioLoaÍA.  Griego  Xíovcie;  C^m- 
tios):  latin,  leontios.  (Punió). 

Leoncíco,  Uo,  to.  Mascnlino  di- 
minutivo de  león. 

BTiKOLoaÍA.  León:  catalán,  lleonet; 
latin,  letmeilnt. 

Leoncio.  Masculino.  Nombre  pro- 

Sio  de  varón:  sahLboncio.  |  Nombre 
e  un  escultor.  (Plinio).  |  Un  obispo 
de  Arles.  (Sidonio  Apolinab).  |  Éts- 
loria.  Nombre  del  personaje  que  bo 
levantó  contra  el  emperador  Zenon  y 
que  vistió  la  púrpura  en  Antioqufa.  R 
Otros,  del  mismo  nombre.  (Inscripdo- 
net,  AosoNio.) 

Leonera.  Femenino.  El  lugar  en 
que  se  tienen  encerrados  los  leones.  || 
Metáfora.  La  casa  de  fuego,  |  Fami- 
liar. Aposento  habitualmente  desarre- 
glado que  suele  haber  en  las  casas 
de  mucha  familia. 

.  EriifOLoaiA.  Leonero:  catalán,  Ueo- 
nera. 

Leonero.  Masculino.  La  persona 
que  cuida  de  los  leones  que  estin  en 
la  leonera.  |  Metifora.  Tablajero  6 
qasitbbo. 

ErtuoLOQÍA.  León:  catalán,  Ueoner. 
<Se  llama  también  el  que  tiene  en  su 
casa  juego  de  naipes,  dados,  y  otros 
prohibidos.  Trae  esta  voz  Covarrubias 
en  su  Tesoro,  y  dice,  que  en  esta 
acepción  está  diminuto,  pues  se  debía 
llamar  A  leonero  ,  que  es  género  de 
3uerte.>   (Academia  ,   Dicctonario  de 

me.) 

Leon¿B,  sa.  Adjetivo.  El  natural 
de  León  y  lo  perteneciente  á  esta  rei- 
no ó  ciudad.  Se  usa  también  como 

'°"'°''™-     ,,.,;ed.,(^oogle 


S76 


LEÓN 


EtiholooIa.  £*m:  eataUn,  lUo- 

Lmiií  (Lson).  Anjuitecto,  platero, 
grabador  j  escultor  italiano,  que  mu- 
riií  en  1592.  Vivii!  mucho  tiempo  en 
Milán  T  fué  proteg;¡do  por  la  familia 
de  los  Gouzaga,  á  quienes  hizo  varías 
medallas  j  una  estatua  en  bronce  de 
D.  Fnnando,  parala  ciudad  deGuas- 
talla.  Cirios  V  le  Ilund  k  Bruselas  j 
después  á  España,  encargándole  va- 
rías obras,  por  la  realización  de  las 
cuales  le  hizo  caballero  ;  le  concedió 
una  pensión  en  Milán,  adonde  se  re- 
tiñí después  de  la  muerte  del  empe- 
rador, habitando  una  casa  magnífica, 
3ue  convirtiá  en  un  museo  de  artes  y 
e  antigtledadeB.  Trabajó  además  al- 
gunas obras  que  Felipe  II  le  encargó 
con  destino  al  monasterío  del  Esco- 
ríal,  y  murió  cuando  se  ocupaba  en 
estos  trabajos,  que  acabó  su  hijo  Póm- 
pelo. Sus  obras  más  notables,  además 
de  las  va  citadas,  son:  itttína  d*  bron- 
ce de  Cárlot  VtMel  Pitror  i  los  pUl, 
que  existe  en  el  mueeo  de  Madrid; 
Sutto  del  dumu  de  Alba;  titattta  del 
morquél  del  rosto;  tejnlcro  de  Jacobo 
ChtaagA,  marqués  de  Marígnan,  que 
se  conserva  en  la  catedral  de  Milán; 
etUtua  de  Marco  A»to*io;  b%tío  de  Cár- 
lot V;  bmto  de  FeU^t  II;  eitahta  en 
bronce  de  ta  emperalnt  Jtabel;  eitaíiut 
en  mármol  d4  Ciirht  V;  eeíatua  de  Pe- 
l^e  II;  atatna  de  ia  reitu  María  de 
Éwuría;  medallón  con  la  efigie  de  Cár- 
lot V;  medalla  con  el  retrato  de  Miguel 
Ángel,  y  otras  que  sería  prolijo  enu- 
merar. 

Leoni  fPo^iFBTo).  Escultor  y  gra- 
bador italiano,  hiio  y  discípulo  del 
anterior,  que  nació  en  Milán  en  la  pri- 
mera mitad  del  siglo  xvi  v  murió  en 
Madrid  en  1610.  Vino  á  Bspaiia  con 
su  padre,  y  cuando  éste,  después  de  la 
muerte  de  Carlos  V,  volvió  á  su  pa- 
tria, PowpSTO  se  quedó  al  servicio  de 
Felipe  II.  Ss  ocupó  en  hacer  estatuas 
y  medallas  del  re;  y  su  familia,  figu- 
ras colosales  para  un  arco  de  triunfo 
3ua  se  erigió  en  el  Pardo,  á  la  llegada 
e  Dofta  Ana  de  Austria,  mujer  de 
Felipe  II.  Encargado  por  este  monar- 
ca de  Ib  ejecución  del  retablo  mayor 
del  Escorial,  pasó  á  Milán  á  verificar- 
lo bajo  la  dirección  de  su  padre,  em- 
pleando cerca  de  diez  años  en  la  obra. 
En  tiempo  de  Felipe  III,  se  le  encar- 
gó el  retablo  mayor  de  Atocha,  que 
no  existe.  Pasó  i  Valladolid,  Falen- 
cia y  Lenna,  en  donde  ejecutó  dife- 
rentes obras,  y  murió  después  dejan- 
do un  glorioso  recuerdo.  Sus  princi- 
pales ooras  son:  etíatua  de  Felipe  JII, 
jáveny  armado,  y doemedallonei de  Cár- 
lot vy  tn  etpoia,  todo  de  mármol,  en 
Araniuez;  ettalw  de  bronce  dorado,  del 
retabh  mayor  del  Eicorial,  represen- 
'  do:  loi  enatro  docloret,  lot  cvatro  tea*- 
geliitat,  Santiago,  la»  Ándrü,  la  Vlr- 
gen,.ían  Jvan,  tan  Pedro,  tan  Pablo,  «I 
Salvador  j  lot  apdttolet;  estatuas  del 
presbiterio  de  dicha  iglesia,  también 
en  bronce,  mayores  que  el  natural,  y 
que  representan:  á  Carlos  V  y  su  et- 
pota  la  emperatrit  Itabel;  la  emperatriz 
María;  las  reinas  de  Francia  y  de  ütin- 


LEÓN 

gria;  Felipe  II  y  tm  esposas  A  na,  Ma- 
ría i  Isabel:  estaíMa  ais  Doña  Juatut, 
princesa  del  Brasil,  en  las  Descalzas 
de  Madrid;  estatuas  de  lot  duques  de 
Lerma,  en  Valladolid;  cuatro  apáitoleí, 
en  la  misma  ciudad;  estatua  del  carde- 
nal  duque  de  Lerma,  en  Lerma,  y  otras 
muchas  en  diversos  puntos  de  Espa- 
ña. Su  hijo,  Miguel  Leoni,  le  ayudó 
en  muchas  de  estas  obras. 
Le¿oicft.  Adjetivo,  Rahiiii.  ó  bub- 

Leonidai.  Rey  de  Esparta,  da  la 
dinastía  de  los  agidas,  que  sucedió  á 
Cleómenes  en  491  antes  de  Jesucris- 
to, por  matrimonio  con  su  hija  Qogo, 
y  murió  gloriosamente  en  480.  La 
política  absorbente  y  conquistadora 
de  la  Persia,  que  aspiraba  ¿  la  domi- 
nación universal,  habíala  llevado  á 
sojuzgar  á  casi  todos  los  países  del 
Asia  y  gran  parte  del  África.  En 
tiempo  de  Ciro,  había  llegado  i  apo- 
derarse de  las  colonias  griegas  del 
Asia  menor,  y  en  el  reinado  de  Darío 
HÍ9tá^>es,  de  la  Tracia  y  la  Macedo- 
nia.  Grecia  en  un  pueolo  de  corta 
extensión  territorial  y  adamas  dividi- 
da en  multitud  de  pequeños  Estados, 
no  sólo  independientes  entre  sí,  sino 
también  hostiles  y  rivales,  lo  cual 
debilitaba  notablemente  sus  fuerzas. 
Peraía,  que  tenía  la  conciencia  de  su 
poder,  no  dejaba  de  contar  tampoco 
con  aquella  debilidad.  Después  de 
grandes  preparativos,  á  que  le  alen- 
taba la  sublevación  de  Mileto  y  otras 
ciudades  jonias,  envió  Darío  i  su 
yerno  Mardonio  al  frente  de  una  ar~ 
mada  y  un  "ejército  de  tierra,  mien- 
tras sus  enviados  recorrían  las  ciuda- 
des griegas  intimándoles  la  rendi- 
ción. Pero  el  ejército  d§  tierra  fuá  tan 
valerosament»  rechazado  por  los  tra- 
cios,  que  Mardonio  tuvo  que  volver 
al  Asia,  en  tanto  que  la  escuadra  era 
deshecha  por  una  espantosa  borrasca 
al  doblar  el  promontorio  Athos.  Sin 
embargo,  Darío,  lejos  de  desmayar, 
envió  un  nuevo  ejército,  mandado  por 
sus  mejores  generales,  Datís  y  Asta- 
fernes,  y  guiado  por  el  traidor  Hip- 
pías,  se  apoderó  fácilmente  de  la  isla 
de  Eubea,  desembarcando  en  el  con- 
tinente, no  lejos  de  Atenas.  Los  ha- 
bitantes de  esta  ciudad,  en  vista  del 
inminente  peligro,  pidieron  auxilio  á 
Esparta,  que  se  lo  negó,  bajo  el  pre- 
texto de  que  su  religión  tes  vedaba 
salir  á  pelear  antes  del  plenilunio. 
Las  demás  ciudades  se  intimidaron, 
y  sólo  Platea  mandó  un  continente 
de  1 .000  combatientes,  los  cuales  se 
unieron  á  los  10.000  de  que  Atenas 
disponía,  y  que,  puestos  a  las  órde- 
nes de  Milciades,  salieron  en  busca 
de  loa  persas.  El  ejército  de  éstos  era 
diez  veces  njayor  que  el  suyo.  Sin 
embargo,  las  llanuras  de  Maratón  fue- 
ron teatro  de  una  de  las  más  glorio- 
sas victorias  pare  los  griegos,  que 
consiguieron  la  completa  derrota  del 
invasor;  pero  Darío,  irritado  por  el 
desastre  de  Maraton,  disponía  nuevas 
tropas,  cuando  ft  sorprendió  la  muer- 
to. Su  hijo  y  sucesor,  Jerjes,  fué  el 
heredero  de  su  pensamiento.  Sin  tre- 


LEÓN 

gua,  continuó  los  prepontÍTOB  cau» 
iftdoB  por  BU  padre,  j  despiui  i» 
aliarse  con  los  cartaginsMB,  qoe  U 
oñ-ecieron  sus  naves,  levantiS  uta  de 
los  ejércitos  más  poderosos  da  qnt 
hace  mención  la  historia.  Cinraentaj 
seis  pueblos  diversos  concorriena  í 
él.  Indios,  vestidos  de  algodón;  etio- 
pes, cubiertos  de  pieles;  balosoMH- 
froB  de  la  Gedrosia;  bibns  ndraadu 
e  la  Mongolia  y  de  la  Bucarii;  ei> 
zadores  salvajes,  como  los  sagv^- 
nos,  armados  nílo  de  lazos  de  caen; 
medos  y  bactrianos  de  ostentosos  tra- 
jes; lituos  con  sus  carros  de  castro 
caballos;  árabes,  cabalgando  en  ct- 
mellos;  marineros  fenicios,  grifos, 
asiáticos  y  una  turba  de  vagabundos, 
mujeres  y  eunucos,  que  hacían  sabii 
aquella  masa  á  unos  5.000.000,  le 
daban  un  ejército  hábil  para  lalochi 
de  1.700.000  infantes  j  4.000  cabt 
líos.  Al  pasar  revista  á  aquella  pode- 
rosa hueste,  Jerjes  no  había  podídD 
menos  de  preguntarse:  «gOsaiin  lot 
griegos  oponerse  al  paso  de  tantot 
guerreros»  Pero  apenas  fonnulida  li 
pregunta,  él  mismo  se  dio  la  respiits- 
ta:  «Ciertamente,  lo  harán.  Loslacs- 
demonios  son  libres,  pero  obedientes 
á  la  1b^,  y  ta  suya  les  manda'  vencer 
ó  monr.»  Y  con  efecto,  mientras  él 
tasaba  á  Europa,  por  un  puente  de 
tarcas  colocado  sobre  el  Helespon- 
to,  y  atravesaba  la  Tracia,  la  Mi- 
cedonia,  la  Tesalia  y  la  Beocia,  Im 
Estados  griegos,  unidos  por  el  peli- 

fro,  convinieron  en  que  el  rey  de 
aparta,  Leónidas,  saliera  al  encuen- 
tro del  ejército  invasor.  Enbv  ta  Te- 
salia y  la  Lócride  se  estrecha  nni 
garganta,  llamada  las  Termales,  ro- 
deada por  un  lado  de  horrendos  pie- 
cipicios  y  de  los  despeñaderos  de! 
monto  (£ts;  al  Levante,  de  cena^ 
sas  lagunas  y  tan  estrecha  en  cie^ 
tos  puntos,  que  no  podían  pasar  por 
ellas  dos  carros  de  frente.  Su  ei- 

iva  defensa  era  una  muralla,  que 
tos  focenses  habían  fabricado  altí 
para  contener  las  correrías  de  1» 
tesalioB,  La  empresa,  no  sólo  era  pe- 
ligrosa, sino  temeraria.  Leónidas  t 
sus  lacedemonioB  lo  comprendían  asi; 
de  tal  modo  que,  antes  de  dejar  su  ps- 
tria,  celebraron  sus  propios  funermes 
con  suntuosos  banquetes  y  solemnes 
juegos.  Al  final  de  ellos,  la  mujer  de 
Leónidas  praguntó  al  valeroso  caudi- 
llo': T^Que  encargo  me  dejas?*— (B 
de  casarte  con  un  valiente  di^o  de 
mí,  y  que  to  haga  madre  de  hijos  dig- 
-  —  de  ambas,*  contestó  lacómeamen- 

Eu  tanto ,  Jerjes ,  que  en  don 
meses  de  camino  no  había  visto  un 
solo  enemigo,  cuando  supo  que  loe 
espartanos  le  esperaban,  envié  men- 
sajeros para  intimarla  á  que  depn- 

in  las  armas.  *Ven  i  tonúr- 
,  >  le  contostó  Leónidas.  Sin  eoi- 
bargo,  creyendo  Jerjes  que  aquel  a^ 
rojo  cedería  al  fin,  les  concedió  une 

ua  de  cuatro  días,  Al  quinto,  uno 

)s  centinelas  avanzados  del  q'é^  . 
cito  laeedemonio  fiíé  á  decir  í  su  ge- 
neral :  «Ya  tenemos  á  los  penas  v 
cima  » — «Ante»  bien,  contoatí  !*■ 
uigitizedbyVjOOyiL^ 


LEÓN 

MISAS,  l<w  tenemos  debkjo.»  T  como 
(quiera  que  vieroii  que  dabn  las  orde- 
nas para  resistir,  alguno  hubo  de  ob- 
jet&Ae:  cVe  <^ue'8on  tantos  los  ene- 
migoB,  que  si  todos  disparan  &  un 
tiempo  sus  flechas,  formaran  una  nube 
que  oscureceHÍ  el  sol.  i—t Mejor;  así 
pelearemos  á  la  sombra»  ^respondí  d, 
se^un  unos  historiadores,  el  mismo 
Lbomidas,  t  seg^un  otros,  bu  general 
D  id  cenes.  Focos  momentos  después, 
la  lucha  estaba  empeñada.  Los  persas 
en  algunos  dias  no  pudieron  adelan- 
tar uu  solo  paso.  Los  lacedemonips, 
alentados  por  aquella  resistencia  que, 
,dada  su  infsriondad  numérica,  era  7a 
una  Terdadera  victoria,  esperaban  ver 
huir  mu;  pronto  al  enemigo.  Pero 
contaban  solo  con  su  valor,  j  la  trai- 
ción vino  á  disipar  sus  esperanzas. 
Un  traidor,  un  griego,  llamado  Efial- 
tfls,  desertó  de  au  campo,  llegó  i  la 
tienda  ds  Jerjea  j  le  ofreciiS  mostrarle 
un  paso  por  el  cual  le  sería  fácil  conse- 
guir la  victoria.  JerJBs  le  toma  por 
gVíia.,  y  poco  después  los  persas  apare- 
cieron á  espaldas  de  los  griegos.  iiBO- 
NiDAS  comprendió  entonces  que  había 
llegado  el  momento  de  moñr.  Licenció 
á  todoa  loa  aliados  j  sólo  con  tretcie»- 
toa  espartanos  se  dispuso  á  cumplir 
con  st  deber  que  le  imponían  las  leves 
de  BU  patria,  üecho  esto,  convoco  en 
un  banquete  ¿  todos  los  au^os.— (Esta 
noche  OB  convido  á  cenar  con  Pluton,> 
exclamó  apurando  su  copa,  j  dejando 
la  mesa  del  festín  j  amparado  por  las 
sombras,  llegó  á  la  tienda  de  Jeríes, 

Íue  éste  había  abandonado  ^a,  j  el  7 
}8  SUJOS  hicieron  tal  carnicería  en 
los  enemigos,  qae  no  parecía  sino 
que,  habiéndose  propuesto  acabar  con 
todos  ellos,  espefkban  como  término 
la  victoria,  en  vex  de  la  muerte.  Por 
fin,  vendidos  por  loa  tebanos  j  descu- 
biertos por  el  dia,  sucumbieron.  To- 
dos quedaron  sobre  el  campo;  uno 
sólo  sobrevivió  para  llevar  la  triste 
nueva  á  su  patna.  En  el  mismo  sitio 
donde  fueron  volantariamente  inmo- 
lados aquellos  héroes,  se  levantó  des- 
pués, para  inmortalizar  su  memoria, 
un  monumento  con  eata  inscripción 
del  poeta  Simonidea:  *  Viajero,  v$  i 
decir  i  Etparta  q%t  hewua  niurío  aqiti 
por  obdectr  nt  t»Ktat  leyet.»  Guando 
Lacedemonia  recibió  la  nueva,  sólo 
dijo,  por  boca  de  sus  magistrados: 
(Mis  hijos  han  cumplido  con  su  de- 
faer.>  Forzado  el  paso  de  laa  Termó- 
pitu,  penetraron  los  vencedores  en  el 
corazón  de  la  Grecia,  sometiendo  la 
Beoda  j  el  Ática.  Pero  lyen  pron- 
to aquellas  glorias  se  deavauecie- 
Ton.  Los  triunfos  navales  de  Salami- 
na  j  Mjkala,  al  par  que  la  batalla  de 
Platea,  hicieron  huir  k  Jerjes,  per- 
dida ú  esperanza  de  someter  á  los 
gnegoB.  Tal  fué  el  fin  de  las  famosas 
guerras  médicas.  El  desastre  de  las 
Termopilas  vino  i.  ser  el  prólogo  que 
dio  por  resultada  la  más  imperecede- 
ra délas  victorias.  La  sangre  de  Lbo- 
NiDis  j  de  sus  trescientos  lacedemo- 
nioB  no  había  sido  estéril.  iNunca  lo 
es  la  sangre  de  los  pueblos  libres! 
BtuiolooÍ*.  Latin  LeoiiXdai.  Re;  de 


LBON 

los  espartanos,  muerto  heroicamente 
en  el  desfiladero  de  las  Termopilas, 
en  donde  se  salvaron  laa  libertades 
griegas. 

Leónides.  Uaaculino.  Hiitoria  a%- 
liffM.  Un  a;o  de  Alejandro  el  (Tran- 
íu.  (Plinio.)  i  Un  discípulo  de  Pla- 
tón, jefe  de  los  conjurados  contra 
Clearco.  (Justino.)  |  Un  oficial  lace- 
demonio  en  el  ejército  de  Pereeo. 
(Tito  Livio.)!,Un  gobernador  de  Ate- 
nas, contemporáneo  de  Ciceron.  ^Ci- 
CBRON.)  I  Un  general  de  Probo.  |  (Vo- 
PI8C0.) 

BriuoLoaÍA.  Latín  LtotUdet. 

Leonino,  na.  Adjetivo.  Lo  que  es 
propio  del  león  ó  pertenece  á  él.  |  De- 
reoKo  romano.  Se  aplica  á  las  com- 
pañíu  ;  contratos  en  que  se  j>acta 
toda  la  ganancia  para  un  socio ,  y 
toda  la  perdida  para  otro,  ó  á  aque- 
llos en  que  $e  pacta  para  un  socio 
parte  an  la  ganancia  ;  ninguna  en  la 
pérdida,  j  al  contrario.  D  Se  dice  de 
cierta  especie  da  versos  latinos  usados 
en  la  Edad  Media,  cu^as  últimas  síla- 
bas tienen  consonancia  con  las  del  he- 
mistiquio. I  Femenino.  Cierta  espe- 
cie ó  grado  de  lepra, 

ETiMOi.oafA.  Zeoti:  latin,  leimlM%t; 
catalán,  lleoñi,  %a.  .  _ 

Setena. — 1.  í>)i<nttoLBONiN0.  Eeel 
LXONiMA  tocieta*  de  loa  romanos:  «so- 
ciedad en  que  nn  individuo  se  adju- 
dica todas  las  ganancias.»  (Jwriieo»- 
t%Uo  Ulpiano.) 

2.  Llamóse  lbohiho,  aludiende  á  lo 
que  hizo  el  león  de  la  C&bula  en  si  re- 
parto de  la  caza. 

3.  Verio  LBONiNO.  LemOM  vertía, 
versos  leoninos,  oujas  sílabas  finales 
están  en  consonancia  con  la  última 
de  cada  hemistiqnio,  como  es  el  ai- 
guien  te: 

Qu«r«tenl  FLAvoi  per  nemu»  onuw  títm. 
(Otidio.) 

4.  Los  Mrm  lkoninos  ae  estilaron 
mucho  después  de  la  Edad  Hsdia.  Son 
bellísimos  los  de  Son  Leandro  Fer- 
nandez Moratín: 


LEÓN 


377 


en  Utso  coligo  la  prole  de  Adant 
lOhT  vuelv»  &  noBolM»  la  luz  deiead», 

j  de  tuB  proEneaaa  el  cielo  cumplida*, 

que  j»  répeliiUa  en  tombrai  eat&o. 
5.  Los  vertot  lboninos  pueden  ser 
hexámetros  ó  pentámetros. 

Leonixar.  Neutro.  Andar  en  agios 

ó  en  contratos  leoninos.  (CA.BALi.sno.} 

Leonor  de  Aragón.  Reina  deNa- 

,rra,  hija  de  Don  Juan  II,  rev  de 
Aragón,  y  de  Blanca  de  Navarra.  Casó 
en  ll36  con  Gastón  IV,  condedsPoix. 
A  instigación  de  éate,  Don  Juan  II 
desheredó,  en  1455,  á  su  hijo  Carlos, 
príncipe  de  Viana,  y  á  Blanca  de 
Evrenx,  su  hija,  mayor  que  Lbonob, 
y  llamó  á  ésta  al  trono.  Carlos  y  Blan- 
ca reclamaron,  con  razones,  primero, 
y  con  las  armas,  después,  la  nerencia 
de  BU  madre;  pero  Don  Juan,  ayuda- 
do de  su  yerno,  los  venció.  Hay  quien 
supone  que  el  desdichado  Carlos  mu- 
rióenvenenado  por  órá^  de  au  mis- 
mo padre,  y  Blanca,  «Blregada  á  Lbo- 
nob, fué  encerrada  en  el  castillo  de 
Orthez,  donde  murió  poco  después. 


Lbonob  fué  proclamada  reina  á  Is 
muerte  de  su  padre,  pero  gozó  poco 
de  su  criminal  triunfo,  pues  muñó  al 
mes  de  su  coronación. 

Leonor  de  Aragón.  Reina  de  Cas- 
tilla, hija  de  Pedro  IV  da  Ara^n  y 
de  Leonor  de  Sicilia,  que  nació  en 
1358  y  murió  en  1382.  Se  casó  con  el 
rey  de  Castilla  Don  Juan  I,  en  1375, 
cuando  éste  no  había  subido  aún  al 
trono,  siendo  coronados  ambos  en 
BúrgoB  en  1379.  Fué  madre  de  Enri- 
que III,  de  Fernando  de  Aragón  y  de 
Leonor,  cuyo  nacimiento  costó  la  vida 
á  su  s^re  en  Cuéllar,  á  la  qdad  de 
24  afioB.  Se  hizo  célebre  por  au  casti- 
dad y  singulares  virtudes;  especial- 
mente, por  BUS  muchas  obras  pia- 
dosas. 

Leonor  deAragon.Raina  de  Por- 
tugal, que  murió  en  1445.  Era  hija 
de  Fernando  el  J%tto,  rey  de  Aragón, 

Íde  Leonor  Alburquerque.  Casó  en 
128  con  Eduardo,  infante  de  Portu- 
gal, que  subió  al  trono  en  1433  y 
murió  en  1438,  dejando  á  L'bonor  por 
tutora  del  rey  Alfonso  V,  llamado  el 
Á£-ieano,  y  regente  del  reino.  Despo- 
jada de  este  cargo,  que  se  confirió  al 
in&nte  Don  Pedro,  vino  á  Castilla 
con  el  prior  de  Crató,  j  pidió  á  Don 
Juan  11  que  declarase  la  guerra  á  Por- 
tugal; pero  éste  no  siguió  el  consejo, 
y  mientras  tanto  murió  Lbonob  de  re- 

rente  en  Toledo,  acusando  la  voz  pú- 
lica  al  condestable  Don  Alvaro  de 
Luna  de  haber  contribuido  á  aquella 
muerte, 

Leonor  de  Austria.  Reina  de  Por- 
tugal; y  después,  de  Francia,  hijade 
[i'elipe  tí  Eervtoto  y  de  Juana  U  Loca, 

t hermana  de  Carlos  V,  que  nació  en 
ivaina  en  1498  y  murió  en  1558. 
Fué  educada  en  la  corte  de  au  herma- 
no, que  la  casó,  en  1519,  con  el  rey 
Don  Manuel  de  Portugal,  llamado  el 
GroMÍt  y  el  Afort%»ado.  Habiendo  en- 
viudado en  1521,  casó  de  segundas 
nupcias  con  Francisco  I  de  f?ancia, 
siendo  este  casamiento  la  primera 
cláusula  del  tratado  de  Camoray  de 
1526,  denominado  Pat  de  Uu  DatMt. 
Empleó  su  influencia  en  mantener  la 
paz  entre  au  marido  y  su  hermano; 
pero  las  infidelidades  y  galanteos  del 
primero  la  hicieron  vivir  retirada,  en- 
tregándose exclusivamente  á  eierci- 
cios  de  piedad.  Volvió  á  enviudar  en 
1547  y  entonces  regresó  á  España, 
acabando  sus  dias  en  Talavera  de  la 
Reina  y  eiendo  sepultada  en  el  Es- 
corial. 

Leonor  de  Castilla,  Reina  ds 
Aragón,  hija  de  Alfonso  VIII  de  Cas- 
tilla y  de  Leonor  de  Inglaterra,  y 
hermana  de  la  reina  Be  rengúela.  Casó 
en  1221  con  Jaime  I  de  Aragón,  ma- 
trimonio que  se  anuló  en  12*^  por  un 
Concilio  reunido  en  Tarragona,  á  cau- 
sa de  haberse  descubierto  el  parentes- 
co anterior  de  ambos  cónyuges,  de- 
clarando, no  obstante,  heredero  legí- 
timo al  infante  Don  Alfonso,  como 
nacido  de  una  unión  contraída  de 
buena  fe;  pero  eata  declaración  fué 
inútil,  porque  el  príncipe  murió  an- 
tes qne  su  padre,  Lkohor  salió  con  su  _ 
"™'"'"         ..igitizecl  b 


;  salió  con  su  , 

db<«Googlc 


378 


LEÓN 


hijo  de  Aragou,  ee  traslultfi  Castilla 
al  lado  de  au  hermana  BereDguela,  j 
deepues  se  encerró  en  el  monasterio 
de  las  Huelgas  de  Búrgoa,  donde  mu- 
rió eu  1244. 

Leonor  de  Caitilla.  Reina  de  Na- 
varra, hija  de  £nrique  II  de  Traata- 
mara  j  de  Juana  Manuel,  Se  casó  en 
Soria,  en  1375,  con  Cirios  II  el  Nable, 
rejr  de  Navarra,  como  vínculo  de  amis- 
tad entre  ambas  coronas.  En  1383  se 
.  volvió  k  Castilla,  porque  la  desagra- 
daba la  modesta  corte  de  Navarra,  al 
paso  que  en  Castilla  se  veía  rodeada 
de  magnificencia  t  de  lujo.  Pero  co- 
mo Enrique  III  el  Doliente,  viéndose 
obligado  á  hacer  grandes  economías, 
suprimiera  entre  otras  pensiones  la 
da  au  tía,  ésta  le  suscitó  algunas  re- 
beliones, haata  que  él  la  sitió  en  Roa, 
se  apoderó  de  ella  y  la  cbndujo  hasta 
la  frontera  de  Navarra.  Carlos  III,  su 
marido,  la  recibió  con  amabilidad,  ol- 
vidando BUS  &ltafi;  allí  vivió  todavía 
veinte  años  j  murió  en  1416,  siendo 
enterrada'en  Santa  Uaría  la  Real,  al 
lado  de  su  marido. 

Leonor  de  Guzman.  Querida  4el 
re;  Alfonso  XI  de  Castilla,  que  nació 

gjr  losaflofide  1310;muríóen  1350. 
asó ,  siendo  mu;  joven ,  con  un 
caballero  llamado  Juan  de  Velaaco, 
j  habiendo  quedado  viuda  al  poco 
tiempo,  contrajo  relaciones  con  el 
re;,  que  se  prendó  de  su  extraordi- 
.  nana  hermosura.  Adquirió  un  aseen* 
diente  grandísimo  sobre  él,  en  ténni- 
noa  que  la  reina  María  de  Portugal 
vivía  casi  olvidada  en  la  corte.  Tuvo 
del  rey  &  Enrique  de  Trastamara, 
que  luÑfo  reinó  con  el  nombre  de  En- 
rique II,  Tello,  Pedro,  Juan,  Sancho 
y  Juana.  Apenas  murió  Alfonso  XI, 

fBBfló  la  reina  en  vengarse  de  lo  que 
abía  sufrido  por  espacio  de  veinte 
años.  Lbonob  fué  presa  ea  Sevilla  en 
el  mismo  palacio,  y  á  pesar  de  los  es- 
fuerzos de  BUS  hijos,  que  querían  de- 
fenderla, D.  Pedro  el  Cruel  mandó 
que  la  encerraran  en  el  alcázar  de 
Talavera.  Poco  después,  eegun  algu- 
nos biógrafos,  Lbonob  sufrió  la  muer- 
te en  garrote,  á  la  vista  de  la  reina  y 
de  au  nijo  Don  Pedro.  Una  crónica 
de  aquel  reinado  dice:    cque  él  fué 

2uiea  dio  muerte  por  su  propia  mano 
la  rival  de  su  madre, >  contríbujen- 
do  esta  venganza  i  las  guerras  civi- 
les que  desolaron  ¿  Castilla. 

Iieonor  de  Inglaterra.  Reina  de 
Castilla,  hija  de  Enrique  II  de  Ingla- 
terra V  de  Leonor  de  Guinea,  Casó 
en  1170  con  Alfonso  VIH  de  Castilla; 
fué  madre  doBerenguela  la  Grande  y 
de  Blanca  de  Castilla,  reina  de  Fran- 
cia. Muerto  Alfonso  en  1214,  Lbonob, 
'  que  siempre  le  había  amado  entrafia- 
blemente,  se  sintió  poseída  de  un  do- 
lor tan  intenso,  que  espiró .á  los  vein- 
tiséis dias,  siendo  sepultada  con  su 
marido  en  el  suntuoso  monasterio  de 
las  Huelgas  de  Burgos,  que  juntoe 
habían  fundado. 

Leooor  de  Portagal.  Reina  de 
Aragón,  hija  de  Alfonso  IV,  llamado 
el  Braoo,  rev  do  Portugal,  j  de  Bea- 
triz de  Castilla.  Se  casó  en  Barcelo- 


LEÓN 

na,  el  afio  de  1347,  con  Pedro  IV  de 
Aragón,  y  murió  en  Jérica  al  aflo  ai- 
guiente. 

Leonor  de  Portugal.  EmperatrÍK 
de  Alemania,  que  nació  en  1434  y 
murió  en  1467,  Era  la  mavor  de  las 
hijas  de  Eduardo,  re;  de  Portugal,  v 
de  Leonor  de  Aragón.  Casó  en  1452 
con  Federico  III,  tiuque  de  Austria, 
;  después  emperador,  de  cuvo  matri- 
monio tuvo  i  Maximiliano  I,  que  su- 
cedió í  su  padre,  j  i  Cunegunda,- 
quq  casó  en  1488  con  Alberto  II,  du- 
que de  Baviera.  Fué  enterrada  en 
Neustadt,  en  la  abadía  de  la  Trini- 
dad, que  había  fundado. 

Leoopétalo.  Masculino.  Lbomto- 

FÍTáLO. 

Leonpetalóide.  Adjetivo.  Hittoria 
natwal.  Parecido  al  leonpétalo. 

LeontíáBÍi.  .Femenino.  Medici**. 
Especie  de  lepra  que  ¿omunica  á  la 
fisonomía  un  aspecto  feros. 

BTiuoLoaÍA.  Griego  X«o»ííaffu:  (le<m- 
tiatü);  de  UB»,  león,  por  el  aspecto 
que  el  enfermo  presenta;  francés, 
Uontiatit. 

S^tüA, — La  LeoNTiXsis  no  es  otra 
cosa  que  la  ele&ntiásis  tuberculosa 
de  la  cara. 

LeósticaB.  Femenino  plural.  Mi- 
íolcfía  periiana.  Fiestas  en  honor  de 
Mitras,  dios  de  los  persas^  por  el 
cual  tenían  al  Sol  ;  era  adorado  en 
una  cueva  bajo  la  forma  de  león. 

BTiuoLoaÍA.  Latín  ktnlie».  (Int- 
eripewnet.) 

Leontini.  Masculino.  Oeo^/U. 
Nombre  de  una  ciudad  de  Sicilia.  (Ci- 

CBRON.) 

BtiwoloqÍa.  Latin  ZeMtiim. 

Leontino,  na.  Sustantivo  7  adje- 
tivo. El  natural  ;  lo  perteneciente  i 
Leontini,  ciudad  de  Sicilia. 

ETiuoLoaÍA.  Latin    Uonfíni.    (Pli- 

NIO.) 

Leontófonoa.  Masculino.  Animal 
paqueBo,  que  sólo  nace  donde  el  león, 
al  cual  mata,  si  gusta  sus  carnes, 
que  le  son  venenosas.  (Plineo.) 

ETlUOLOofA.    Griego    Xiovrofívof 

(Uontaphénot);  de  iíniv  (Udn),  y  «ívcí 

(pháiíot),  muerte:  latin,  leoñapMnot. 

Xeontómigo.    Masculino.    Zoolth- 

{Ui.  Mamífero  procedente  de  perra  ; 
eon. 

Leontopétalo.  Masculino.  Botáni- 

:  Planta  de  los  climas  cálidos,  de 

iz  tuberosa,  negra  v  amarga,  que 
so  cree  eficaz  contra  la  picadura  de 
los  escorpiones.  (Landais.)  H  Rape;o, 
especie  de  col,  cu;a  raíz,  bebida  en 
vino,  es  medicinal  contra  las  ser- 
pientes. (Plinio.) 

ETlUOLOofA.  Griego  XcovtonÍToXov 
(leonlop/talo*);  de  Uon  ypétalon;  latin, 
leoniSpílSlon;  francés,  líontopétalo». 

Leontópodo,  da.  Adjetivo.  Zoob- 
gia.  Que  tiene  patas  semejantes  á  las 
del  león. 

Btiuolooía,  Griego  león,  león,  ; 
podót,  genitivo  de  poüt,  pié. 

Leoanra.  Femenino;  .^oíifntM.  Es- 

fiecie  de  planth parecida  á  la  cola  del 
eon.  I  Género  de  la  familia  de  las  la- 
biadas. 


LEOP 

ETiuoLoaÍA.   Griego   tíH  y  tin, 
cola. 
Leopardi  (Giacouo  ó  JACoio,aii- 

dt  de).  Célebre  poeta  7  polígrafo  ita- 
liano, que  nació  en  Recanati  (HÜn 
de  Ancona)  en  1798^  murió  enKíp»- 
les  en  1837.  Era  hijo  del  conde  H»- 
naldo  Leopardi,  noble  de  vasta  iu- 
tracción;  pero  de  ideas  estreeliu  j 
despóticas.  Se  vio  precisado  i  com- 

Sletar  por  si  mismo  bu  educariou, 
evorando  todos  los  libros  de  la  bi- 
blioteca de  su  casa.  Apenas  adolo- 
ceute,  poseía,  además  del  italiano; 
del  latin,  el  griego,  el  hebreo,  el  fnn- 
cés,  el  castellano  7  el  inglés.  A  Íi 
edad  de  16  años,  acabó  la  tradueeioD 
latina,  enriquecida  de  doctísimas  no- 
tas, de  la  vid»  dt  PU>ti»o,  de  Porplú- 
ro,  habiendo  escrito  éntea  ana  .mito- 
ria  de  I*  éttronimU,  para  la  que  se 
valió  de  manuscritos  griegos  inéditos 
ú  olvidados;  7  sobre  todo,  de  b^■ 
mentoB  de  los  cincuenta  y  cinco  i»- 
dree  de  la  Iglesia.  El  joven  eruaitn 
tradujo  en  seguida  la  ButrachomftK^ 
eiü  de  Homero,  en  sextetos  italiuiM: 
la  ma70r  parte  de  los  cantos  de  U 
Oditea  y  de  la  Sneida;  la  Titaaorntelüt 
de  Hesiodo  7  un  considerable  núnie- 
ro  de  poesías  Bueltas  de  autores  anti- 
guos. Un  Comtnttrio  al  Peíraru  j  En 
Smayo  tobrt  los  erroret  popnlaret  Jtlu 
a»lio%M,   dieron  testimonio  de  uní 

Sromndidad  de  juicio  7  de  un  taleDlo 
e  observación,  que  hubieran  baetado 
á  conquistarle  un  nombre  ilustre,  ai 
todas  estas  obras  no  hubieran  qnedi- 
do  oscurecidas  por  la  publicacioode 
sus  Cantimi,  insertas  en  el  Sntttiáer 
d«  J/t^{1618-1820),  que  le  eoloci- 
ron  en  primera  línea  entre  los  poelu 
italianos,  hasta  el  punto  de  uber 

3uien  le  supone  el  primero,  despn» 
el  Dante.  Su  soneto  A  lia.lU  j  su 
odas  Al  no»ime*lo  dtl  I>aU*e»Fk- 
rencU  v  al  Btícuirmimíc  de  U  Sefí 
bliea  de  Cicero»,  produjeron  una  im- 
presión tan  honda,  que  su  renombra 
cundió  por  todas  partes,  siendo  objt' 
to  de  las  más  calurosas  felicitscionee. 
LbofaBD!  estaba  desde  hacia  Ur^ 
aSoa  ea  correspondencia  con  sibiM 
de' tanta  importancia  como  Giocdini, 
Nieburh,  Akerblad  7BoÍBsonads,qi]B 
adivinaron  en  él  un  filólogo  eminente 
gran  poeta.  A  loa  19  años  an 
miembro  de  la  Academia  de  Ciendu 
de  Viterbo  (1817);  pero  la  fttigailel 
trabajo  7  el  hastío  que  en^ndia  e! 
aislamiento,  empezaba  á  dejarse  ssa- 
tir.  Conocido  en  Alemania,  admindn 
Italia,  ^é  á  Roma  en  1823,  don& 
Nieburh,  entonces  ministro  de  Pro- 
sis,  le  ofreció  en  la  universidad  i> 
Berlín  una  cátedra  de  filología  gnegt. 

Iue  el  joven  rehusó.  Estabü  ja  atsea- 
o  de  la  tisis,  que  debía  llevarle  >1 
sepulcro.  Doliente,  pobre  7  entrep- 
do  á  áridas  tareas,  se  dejó  en  mía  it 
una  ocasión  arrastrar  por  una  mdu- 
colía  que  degeneraba  en  amor  i  k 
muerte.  Después  de  numerosas  wn- 
grinaciones  a  Milán,  Bolonia  7  íift 
acabó  por  establecerse  en  Floreo», 
donde  ilustres  7  generosos  oaigDa 
atendieron  á  sus  necesidades  7  le  «^ 


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LEOV 

tftron  las  an^stias  de  la  iQÍsería.  Ea 
este  momento  de  calma  y  de  Tentura, 
escribid  sus  Partlipímefua  &  la  Batro' 
chom/omachitiy  puDÜcó,  merced  á  una 
susoricion  que  se  abrió  al  efecto,  una 
nueva  colección  de  CaKCttma  (1831) 

Jue  dedicó  A  sus  amigos  de  Toseana. 
n  aquel  miamo  año,  Ranieri  Is  lle- 
"Tá  i  Ñipóles,  donde  el  poeta  pasó  los 
siete  últimos  años  de  su  vida,  siendo 
objeto  de  los  más  cariñosos  cuidados 

for  parte  de  Ranieri  j  su  hermana, 
of  fin,  el  14  de  Junio  de  1837,  cuan- 
do apenas  había  cumplido  35  años,  al 
gT&n  escritor  lanzó  sü  último  suspiro. 
Setma.—  l.  Algunos  trabajos  filo- 
l(^cos  de  Lkopardi  fueron  coleccio- 
nados en  Alemania  intes  que  en  Ita- 
lia; pero  las  obras  completen  vieron  la 
luz  pública  eñ  Florencia  (1854),  da- 
das á  la  estampa  por  su  excelente 
amigo  A.  Ranieri. 

2.  Los  restos  de  Leopardi  fueron 
sepultados  en  la  gruta  de  Pausüipo 
de  San  Vitali,  admirándose  en  su  se- 
pulcro un  epitafio  de  Giomani,  igual- 
mente digno  de  ambos. 

3.  Fue  colaborador  del  Etpeetador 
de  Milán,  de  las  Sfffm¿riátt  de  Roma 
j  de  la  Antología  de  Florencia. 

Leopardino,  na.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Concerniente  ó  parecido  al  leo- 
pardo. 

ETiuoLoaÍA.  Z«t^pardo:  latin,  leSpar- 
dimt. 

Leopardo.  Masculino.  Zoología. 
Cuadrúpedo  indígena  del  África  y 
del  Asia.  Tiene  el  cuerpo  de  color  ro- 

Í'izo  con  manchas  negras  y  redondas, 
a  cabeza  semejante  á  la  del  gato,  j 
los  dientes  j  las  uñas  sumamente 
fuertes.  Es  cruel  y  eang'uiDario, 

EriHOLoafA.  Griego  XEDnápSixX<K  (leo- 
párJalot):  latin,  UopSrdus;  italiano, 
leopardo;  nances,  léopard;  provenzal, 
let^art,  Uupart,  laMpart,  Wpart;  cata- 
lán, lUoii'ardo. 

Senliao  etimiSláfico. — El  griego  Xeo- 
irípSaXoi;  se. compone  de  i.iiov  (Uoit}, 
y  itip!t(lo(  (páraalos},  .pantera.  Por 
consiguiente,  significa:   UoM-pantera, 

X<eopoldo  (ÓRDBH  de).  Hittoria. 
1.  Orden  creada  en  Austria  por  el 
emperador  Francisco  I,  en  1S08,  en 
memoria  de  su  padre  Leopoldo  II, 
para  recompensar  el  mérito  civil  y 
militar.  La  cruz  es  de  ocho  puntas,  y 
el  escudo  del  centro  tiene  las  le- 
tras F.  I.  A.  (Frmciteiu  imptrator 
A*ttnmJ,  con  las  palabras  l»ttgrilati 
at  morilo;  y  en  el  reverso,  esta  divisa 
de  Leopoldo:  Opes  regMm,  corda  tub- 
diionm.  • 

3.  Orden  de  Bélgica,  instituida  por 
el  rey  Leopoldo  I,  en  1832.  La  cruz 
está  adornada  con  una  guirnalda  de 
laurel,  y  encima,  teniendo  en  el  cen- 
tro la  cifra  del  rej,  por  un  lado;  y 
por  el  otro,  el  león  belga,  con  este 
divisa:  Z'tMÜm  fait  laforet. 

LeoTÍgildo.  Rej  godo  de  España, 
que  ocupó  el  trono  desde  569  á  586. 
Reinó  al  principio  asociado  á  su  her- 
mano Liuva,  que  se  encargó  del  go- 
bierno de  las  provincias  de  la  GaHa, 
encargándole  las  de  Espafia.  Tomó  al 
ímpeno  roqiiano  de  Bizancio  las  "" 


LIPA. 

dades  de  Málaga,  Medina-Sidonia  y 
otras;  redujo  á  Córdoba,  que  se  había 
rebelado;  quedó  dueño  de  todo  el  rei- 
no á  la  muerte  de  Liuva,  acaecida 
en  572;  sostuvo  guerras  contra  los 
cántabros  y  los  suevos  de  Galicia; 
fundó  á  Vitoria  y  también  otra  ciu- 
dad, llamada  RecÓpoUt,  en  memoria 
desu  hijoRecaredo.  Para  asegurar  bu 
podar,  asoció  al  trono  á  sus  dos  hijos 
Recarado  y  Hermenegildo,  estable- 
ciendo al  primero  en  ReeápoUt  y  al 
segundo,  en  Sitpaiit.  Habiéndose  ca- 
sado éste  con  Ingunda.  princesa  cató- 
lica, no  tardó  en  abrazar  fervorosa- 
mente esta  religión,  lo  cual  apenas 
supo  Leovioildo,  marchó  con  un  ejér- 
cito contra  su  hijo,  y  le  sitió  en  Es- 
paña por  espacio  de  dos  años,  hasta 
áue,  huyendo  Hermenegildo  á  Córdo- 
ba, se  rindió  luego  á  su  padre,  quien 
al  principio  le  hizo  encerrar  en  ifiía 

Snsion  de  Sevilla,  creyendo  ablan- 
arle,  y  viendo  que  esto  no  se  conse- 
guía, le  mandó  decapitar.  Habiendo 
invadido  su  reino  los  francos,  envió 
contra  ellos  á  Recaredo,  que  no  sólo 
los  expulsó  de  sus  Estados,  sino  que, 

Sanetrando  en  la-Galia,  se  apoderó 
a  muchas  ciudades,  taló  varias  co- 
marcas y  volvió  victorioso  á  España. 
Lbovioildo,  cada  vez  más  irritado 
contra  los  católicos,  á  quienes  atri- 
buía todas  sus  desgracias,  empezó  á 
perseguirlos  encarnizadamente;  des- 
terró a  los  obispos  san  Leandro  y  san 
Fulgencio,  al  abad  de  Baldara  y  A 
Liciniano,  obispo  de  Cartagena,  des- 
truyendo además  muchos  templos  y 
apoderándose  de  sus  riquezas.  El  úl- 
timo acto  importante  de  su  reinado 
fué  la  conquista  definitiva  del  reino 
de  los  suevos  de  Galicia,  llevada  á 
cabo  por  Recarado,  que  se  convirtió 
al  catolicismo  y  elevó  la  monarquía 
española  al  mayor  ^rado  de  esplen- 
dor. Leovioildo  fue  el  primer  rey  de 
su  raza  que  usó  las  iasigiiias  reales 
de  manto,  cetro  y  corona.  ¡SalaJ 

Lepadiano,  na,  Adjetivo.  Bitto- 
ria  natwral.  Parecida  al  lepas. 

Lepadogástero,  ra.  Adjetivo.  Ic- 
tiología, Calificación  de  los  pescados, 
cuyas  aletas  pectorales  reunidas  for- 
man bajo  la  garganta  una  especie  de 


LÉPI 


379 


Etuioloqíá.  Lmai  yaastro. 

Lépiílo.  Masculino,  .fo&fffúa.  Nom- 
bre de  ciertas  escamillas  que  se  obser- 
van en  la  base  de  los  órganos  machos 
de  algunas  plantas. 

ETuioLoaÍA.  Griego  XntC^  (^*P^)i 
escama:  francés,  lipaic. 

J^(ia.-^El  LÍPALO  ea  la  reunión 


pansiones  petalóides  ó  glandularias. 

Lepanto.  Masculino.  Qtografía 
antigua.  Ciudad  de  Etolia  (Grecia), 
célebre  por  el  golfo  que  lleva  su  nom 
bre,  donde  tuvo  lugar  la  batalla  en 
que  se  salvaron,  bajo  las  gloriosas 
banderas  de  España,  la  Cruz  y  la 
Europa. 

EriuoLOofA.  Giiego  Nasutínv; 
(NampUtot);  latín,  Naupictm. 

Lepar.  Activo.  Germanla.Pelur. 


EnuoLOQÍA..  Metátem  depelar. 

Lepas.  Masculino.  Historia  nañi- 
ral.  ¿pecie  de  concha  univalva,  lla- 
mada también  patela. 

ETiuoLoaÍA.  Griego Xtr.&i:flepát), 

ncha  y  roca  pelada,  porque  el  lk- 

,s  se  pega  á-las.rocas:  francés, /^w».     ' 

Lepequínia.  Femenino.  Botánica. 
Género  de  plantas  labiadas  con  flores 

narillas. 

ETiuoLOafi..  ZtpicÉiu. 

Leperada.  Femenino  americano.. 
Acción  villana,  impropia  de  un  hom- 
bre regular  y  decente. 

Leperaje.  Masculino  americano. 
Reunión  de  léperos  ó  canalla. 

Lépero.  Activo.  Provincial  de  Mé- 
jico. La  gente  más  baja  de  la  plebe 
de  aquella  ciudad. 

Leperusa.  Femenino  americano. 
Pelandusca. 

liepiceno.  Masculino.  Sotéttica.  El 
par  exterior  de  las  escamas  que  rodean 
cada  subdivisión  de  una  espiga  com- 
puesta, en  las  gramíneas.  ^ 

Etimolooía.  Griego XeitííCiwaj, 
escama,  y  xoivó?  (hñnéi),  común:  fran- 
cés, típicine. 

Lepidineo,  nea.  Adjetivo  .Boíitt- 
ca.  Parecido  al  lepidio. 

Lepidina.  Femenino.  Q,idmica.  Sus- 
tancia extraída  del  lkpidium  iheñt,  de 
Linneo. 

ExiuoLoaÍA.  Lepidio:  francés,  lépir 
diñe. 

Lepidio.  Masculino.  Botánica.. 
Planta  perenne  de  hojas  anchas,  al- 
ternas, con  dientes  como  de  sierra  por 
todos  sus  bordes,  y  flores  menudu  y 
blandas  de  figura  de  cruz.  Es  medici- 
nal, muy  picante  y  antiascorbiítíca. 

BriuoLoaÍA.  Gnego  XiitlSiov  (Upl- 
áion);  de  leplt,  escama;  latín,  It^Xdíitm, 
el  mastuerzo  silvestre;  francés,  lépi- 
dier. 

■  Reeeña.—OéneTo  de  cruciferas,  com- 
prensivo del  LEPiDiuu  tativum,  de  Lin- 
neo; del  LBPiDiuM  lati/oUimt;  del  lbpi- 
Diuw  gramini/oliíai;  del  lbpidiuh  nt- 
derale;  del  lepidiuu  didywum. 

Lépido,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Gracioso,  lindo. 

ETiMOLoaÍA.  'Lb.úa.Ufftd»t;Aa  lípot, 
donaire. 

Lépido.  Prefijo  técnico;  del  griego 
leitiSdí  (lepiddi),  genitivo  de  Xiittí  («- 
plt),  escama:  latin,  lipis,  lepídit. 

Lépido  (Marco  Emilio).  Triunviro 
romano,  que  murió  el  año  13  antes 
de  Jesucristo.  Siendo  pretor  el  año  49, 
se  adhirió  i  la  causa  de  César;  reunió 
los  comidos,  que  nombraron  i.  éste 
dictador,  y  al  año  siguiente  obtuvo 
el  gobierno  de  la  España  citerior  con 
el  título  de  procónsul;  más  adelante 
le  nombró  Cesar  general  de  la  caba- 
llería, y  dos  veces,  su  colega  en  el 
consulado.  Después  de  la  muerte  del 
dictador,  entró  en  conciertos  con  el 
Senado  y  recibió  el  título  de  pontífi- 
ce ;  pero  posteriormente  se  unió  4 
Marco  Antonio,  jefe  del  partído  cesa- 
riño,  y  á  Octavio,  que  mandaba  las 
tropas  del  Senado,  pero  que  abando- 
nó sn  causa,  viéndola  perdida.  Cons- 
tituido el  triunvirato,  se  separaron 
las  provinciaa,  tocando  á  LtoJM  H      i 

uigitizedbyCjOOgle 


S80 


LEPI 


España  j  la  Galia  Narbonense,  con  el 
carro  de  goberoar  la  Italia  en  cali- 
dad de  cdoBnl,  mientras  que  bus  co- 
legas iban  i  Oriente  i  combatir  con- 
tra Bruto  j  Casio.  Al  volver  ¿stos, 
vencedores  en  Filípos,  le  despojaron 
de  sus  provincias  con  pretexto  de  que 
había  sostenido  relaciones  con  Sexto 
Pómpelo,  y  poco  después  le  conce- 
dierou  como  indemnización  el  África. 
Allí  pennaneciií  cuatro  años,  j  ha- 
biéndole pedido  Octavia  auxilio  con- 
tra Sexto  Pompejo,  obedeció;  pero 
cansado  de  su  papel  subalterno,  em- 
prendiií  la  guerra  por  su  cuentaj  se 
apoderd  de  Mesina  ;  otras  plazas; 
reunid  un  ejército  de  20  legiones  y 

Sidiií  la  Sicilia  j  una  parte  igual  i  la 
B  BUS  colegas  en  el  poder.  Octavio  se 
Sresentd  atrevidamente  á  sus  aolda- 
M,  les  dirigió  la  palabra,  conjurán- 
doles en  nombre  de  la  patria  á  no 
ampiarse  en  una  guerra  civil,  v 
coQsiguid  arrastrarlos  consigo,  obh- 

gtndo  i  L^iDO  A  echarse  í  eue  piéa. 
u  seguida  le  despojiS  del  cargo  de 
triunviro  y  de  la  provincia  de  África, 
dejándole  únicamente  la  dignidad  da 
pontífice,  con  la  que  vivid  oscuramen- 
te el  resto  de  sus  dias.  (Sala.) 

Lepidocarpo.  Masculino.  Setámi- 
ea.  Pbotka. 

ETiuoLoaÍA,  Lepido  j  karpíi,  fruto, 
francés,  Upidoearpt. 

Lepidócero,  r«.  Adjetivo.  Zooh- 
gia.  Que  tiene  las  antenas  eriíadaa  de 
pelitoB  OBCsmi  formes. 

ETiiáOLooÍA.  Ltpide  j  kérat,  euemo: 
firancés,  Upidoeirí. 

Lepidonleo,  lea.  Adjetivo.  SoU- 
niea.  Análogo  al  lepidófilo. 

Lepidófilo,  la.  Adjetivo.  Bot&niat. 
Que  tieue  hojas  á  modo  de  escamas.  || 
Masculino.  Género  de  plantas  sinan- 
téreaa. 

Etuiolooía.  Ltpido  jpij/Uo»,  hoja: 
XntiSit  «piiUov. 

Lepidófito.  Masculino.  BotániM. 
Nombre  de  las  plantas,  cayo  fruto 
cdnico  está  formado  de  escamas  coni- 
feras. 

ETiuoLoaf A.  ZtpiJo  j  fhfta»,  plan- 
ta: XtiiiS¿;  oíSOov, 

I<epid4ide.  Adjetivo.  Hütm»  m- 
lunL  Escamoso. 

Etuiolooía.  Ltpido  j  tíioiy  forma: 

Lepidolario,  ría.  Adjetivo.  3Uio- 
ri»  lutwal.  Cubierta  á  guarnecido  de 


BmiDLoaÍA.  Ltpido. 

Lepidólito.  Masculino.  Mintralo- 
gia.  Sustancia  compuesta  de  una  in- 
finidad de  laminillas  que  brillan  como 
la  plata  sobre  fondo  lila,  j  pasan  dege- 
nerando insensiblemente,  'i,  un  color 
blanco  verdoso  6  al  blanco  nacarado. 

Btiuoloqía.  Lepido  j  lítAot,  fio~ 
Íisl:  ínxicés.U^idoUlit. 

Lapidopo.  Masculino,  feliohfi». 
Género  do  pescados  ¿seos. 

BriHOLoofA.  Lepido  j  poflt,  pié: 

'  Lepidópomos.  Masculino  plural. 
letio&gia.  Tamilia  de  pescados  Óseos 
abdominales,  que  tienen  opérenlos  es- 
camosos 7  boca  desdentada. 


LEPO 

BriMOLoaÍA.  Lepido  j  pSiK*  {-n^t^), 
opérculo. 

LepidAptero,  ra.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Que  tiene  las  alas  cnbiertaa  de 
una  especie  de  polvillo.  Se  usa  como 
sustantivo  por  mariposa. 

EtimolooÍa.  Leptdo  j  pttré»,  ala: 
francés,  Itpidoptirt. 

Lepidopterologia.  Femenino. 
ZoolojU.  Tratado  sobre  los  lepidópte- 
ros. 

EnHOLoaÍA.  Lepid^Uro  j  Ugot, 
tratado. 

LepidoptaroIAgico,  ca.  Adjetivo. 
Concerniente  k  la  lepidopterologia. 

Lepidopter¿logo.  Hasculioo.  Na- 
taralista  dedicado  i  la  lepídoptero- 
lo^a. 

Lepidoutrcoma.  Mascnlino.  Me- 
dieina.  Tumor  carnoso  y  cubierto  de 
escamas  que  suele  formarse  en  la 
boía. 

Btiuoloqía.  Lepido  y  im-Üima,  tu- 
mor carnoso:  francas,  í^ñdó-toreomo. 

Lepidóiomo,  ma.  AiQetivo.  Zoolo- 
gía, Que  tiene  s)  cuerpo  cubierto  de 
escamas. 

Btimoloqía.  Ltpido  y  Orna,  cuerpo: 

Lepidoto,  t«.  Adjetivo.  Lipidola- 

BIO. 

Lepirófito.  Lbpidúfito.  La  forma 
Upirófito,  que  aparece  en  algnnoe 
jUeoionariot,  es  bárbara. 

Xjépís.  LÁpido. 

Lepisacanto.  Mascnlino.  letíolo- 
gía.  Género  de  pescados  muy  escamo- 
sos, ásperos  y  duros. 

Btiuoloqía.  Lepii  y  iJumtia,  espi- 
na: XncE;  bucAtí. 

Lepiama.  Masculino.  Sotáaioa. 
Conjunto  de  escamas  membranosas 
que  radican  en  la  base  de  ciertos  ova* 
nos.  I  SKtomologia,  Género  de  insec- 
tos ápteros,  cubiertos  de  escamas  di- 
minutas. I  letiolojia.  Especie  de  la- 
bro. 

Etuolooía.   Griego  Xt«{;  (Upít), 


Lepisóatao.  Masculino.  letíología. 
Género  de  pescados  abdominales  clú- 
peos,  que  aoundan  en  los  grandes  la- 
gos de  las  regiones  cüidu  de  Amé- 
rica. 

Btiuoloqía.  Z^  y  ottda»,  hueso: 

Lepianro,  ra.  Adjetivo.  Omiloto- 
gía.  Que  tiene  escamosa  la  aleta  cau- 
dal. 

BtuioloqÍa.  Lepit  y  oirá,  cola. 

Lepor.  Mascubno  anticuado.  Gra- 
cia, atractivo. 

EriuoLoaÍA.  I^tin  ii^iwr.— «Gracia, 
hermosura  y  buen  gusto.  Es  voz  pu- 
ramente latina,  y  de  raro  uso.*  (Aca- 
demia, Diccionario  de  Í726.) 

Leporarío.  Masculino.  Vivar  de 
conejos  ó  liebres. 

Etiuolooia.  LepSrido. 

Lepórído,  da.  Adjetivo.  Zoología. 
Parecido  á  la  liebre. 

BTHfOLOdÍA.  Griego  Xíiropu;  (Upo- 
rit);  latin,  iepSre,  ablativo  de  üp%t; 
francés,  Uporide. 

Leporino,  na.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  liebre. 

Btiuoloqía.  L^érido, 


LEPR 

Lepra.  Femenino.  Enfermedad  a- 
tánea  y  contagiosa  que  consists  ea 
unas  pústulas  hediondas,  arracim»- 
das  y  escamosas,  que  so  van  exten- 
diendo por  todo  el  cuerpo,  y  tennini 
en  una  fiebre  lenta.  \  blahca.  AlÜ- 

RAZO. 

BnuOLoaÍA.  Griega  Umiv  (típiia), 
escamar;  Xnr(<  (Itpít),  eaeama;  An^ 
(Uprót),  áspero,  escamoso;  lispa  (U- 
^4),  enfermedad;  latin,  ¡epraylepra; 
Italiano,  lepra,  Itbbra;  Inncés  dtlñ- 
glo  XII,  litpn;  moderno,  liprt;  yn- 
vental,  Itpra;  catalán,  l^ra,  lltpr». 

Stniido  eliauUgico. — Lbfba  qaien 
decir  escama,  piel  escamosa. 

SeieHa  kitl¿riea.  —  \.  La  lepra  n 
consideró  en  los  tiempos  más  antignix 
como  signo  da  U  cólera  de  Dios.  Toda 
el  Oriente  está  lleno  dfe  coevas  ó  bu- 
racas, á  cierta  distancia  de  las  pobla- 
ciones, en  donde  viven  los  lipiobos. 
Por  consiguiente,  las  eoatnmbrei  y 
prácticas  de  la  Edad  Media,  por  lo  qu 
toca  á  loa  iJtpaoBos  de  aquellos  tiem- 
pos, DO  son  otra  cosa  que  una  tmi- 
niscencia  de  las  teocracias  inidales. 

2.  L».  ley  de  Moisés  proeartf  impe- 
dir la  propagación  de  la  lepra,  orde- 
nando que  los  LKPK0806  viviesen  léjt» 
de  los  sitios  habitados,  y  evitaotto 
con  ellos  toda  comunicación. 

3.  Entre  los  pueblos  cristianos,  ae 
consideró  á  los  lkpsosos  como  mo^ 
tos  para  el  mundo,  pues  no  podiu 
disponer  de  sus  bienes,  ni  compare- 
cer ante  los  tribonales  para  niogoiit 
causa  personal. 

4.  También  les  estnro  prohibido 
entrar  en  las  iglesias,  molinos,  pui- 
derías,  ferias  y  mercados;  lavtne  ea 
las  fuentes  y  en  loe  arroyos:  tocar  la 
cnerda  da  los  poios;  bebei'  en  otn 
vaso  que  no  fuese  de  escudilla;  toetr 
los  objetos  que  quiaiesen  comprar,  i 
no  ser  con  un  bastón.  Debían  Teitir 
do  negro,  y  anunciar  su  aproximi- 
cion  con  una  esquila  6 campanilla. 

5.  En  repetidas  ocasiones,  el  vnl- 

Si  lea  acuso  As  haber  envenenado  lu 
entes  y  ocasionado  las  epidemias. 

6.  Los  LKPBOeos  habitaban,  en  ki 
ciudades  y  en  las  aldeas,  en  cabi- 
nas que  se  quemaban  después  den 
muerte. 

7.  Su  patron  era  san  Laxare,  bv 
manode-Maria  vdeMarta,  quesen- 
ponía  murió  de  lepra. 

8.  La  Iglesia,  sin  embargo,  proce- 
ro vencer  la  repugnancia  qoe  lupi- 
laban  los  lbprosos  y  les  señalé  u 
sitio  aparte  en  los  lugares  sagrada  y 
en  los  cementerios.  Con  este  fin,  m 
fundó  la  orden  de  san  Lázaro,  eaj» 
humanitarios  propósitos  dieron  «»■ 
lentes  resultados;  tanto  que,  de  19.000 
LBPBOsos  que  en  el  siglo  xm  eonlait 
la  cristiandad,  solamente  había  w 
Francia  2.000. 

9.  Habiendo  disminuido  la  1^ 
y  sido  menos  dañina  desde  A  a* 
gloKvi,  una  multitud  de  vagahasdM 
se  unió  á  los  verdaderos  LBPBOSca 
atraidos  por  las  limosnas  da  loa  IMm. 
A  consecuencia  de  esto,  varios  lefcws 
se  apropiaron  los  bienes  aft^M  * 
sqnellos  desgraciados,  y  así  TflW 

Digitizedby  VjOOQIC 


LEPT 

qoe  Enrique  IV  de  Francia  empleó 

fiarte  de  oiclioa  bienes  para  pagar  i 
08  Boldadoa  heridos,  j  Luis  XIV  dea- 
tia6  el  resto  i  loa  hospitales  ordina- 
rioa. 

10.  Para  ilustración  de  este  puAto, 
importan tiaimo  para  la  historia  y  la 
Medicina,  recomendamos  al  lector 
erudito  la  excelente  obra  de  Labourt, 
titulada:  .A«e4 «re A«(  tw  l'origÍ%i  det 
íadrerút,  malaárerüt  et  leproteriet  (Pa- 
ria, 1854).  Note  el  lector  que  Labourt 
habla  de  ¡adrerin,  porque  los  lepro- 
sos fueron  llamados  loara. 

Lepraria.  Femenino.  Solámíea. 
Género  de  liqúenes  parecidos  i.  las 
pústulas  de  la  lepra, 

Leprariado,  da.  AdjetÍTo.  Botáni' 
ea.  kailogo  k  la  leprana. 

Leprería.  Femenino.  Conjnnto  ú 
hospital  de  leprosos.  |  Hediondez  de 
la  lepra. 

ErtifOLoaÍA.  Zepn:  fnaeéa,  l^o- 
urü.  • 

Leproiaria.  Femenino.  Lkpbsría. 

Leprosidad.  Femenino.  Abundan- 
cia de  iepra. 

LeproBo;  sa.  AdietiTo.  El  que  pa- 
dece la  enfermedad  llama<U  lepra.  || 
Idetáfora.  Miserable,  desaseado,  ab- 
yecto, como  cuando  decimos:  bb  un 

LBPKOSO. 

BtiholooÍA.  Z^n:  latin,  hprÓ$%t; 
italiano,  ¡ebirou;  francés,  I^na; 
proTenzal,  leireí;  catalán,  UprA,  lU- 
prít,  s. 

Lepta.  Femenino.  SotáMÍca.  Espe- 
cie de  ¿rbol  de  hojas  temadas.  Q  Gé- 
nero de  celastríneas,  que  tiene  ana 
sola  especie;  la  lbpta  trifilo.  \  Zoo- 
logU.  Género  de  arácnidos  traquenos, 
comprensivo  de  la  lbpta  autumnal  de 
alanos  autores,  la  cual  se  oculta 
bajo  la  piel,  causando  un  escozor  tan 
insoportable  como  el  de  la  tifia,  j  que 
no  se  calma  sino  lavAndoee  con  agua 
y  rinagre. 

EnuoLOOÍA.  Griego  Xtirrff  (Upiái), 
teoue^  desnndo,  participio  de  Xlmú 
(UpS),  quitar  la  corteza  6  la  escama, 
despojar:  francés,  Uptt. 

Leptacanto,  ta.  Adjetiyo.  Botáni- 
ca. De  hojas  estrechas  j  delgadas. 

Btiholooía.  LtpUi,  tenusí  e  de  en- 
lace 7  i»thM,  flor:  Xtrniz  Jveai;. 

Leptante.  Adjetivo.  Botátüea.  De 
hojas  pequeftas. 

firiMOLoaÍA.  Lepta. 

Lepte.  LsPTA.  La  forma  Uptt,  que 
aparece  en  algunos  Diedonarwt,  as  la 
traducción  del  vocablo  francés. 

Leptintico,  ca.  Adjetivo.  Medicina 
««rÜM.  Atenuante. 

^IMOLOOÍA.  Griego  iLtTTuvTix¿í  ^í«p- 
tgittHái};foTmK  de  Xfrrzittndepíynei*), 
atenuar,  derivado  de  Xim^  (ieptát), 
tenue:  francés,  Uptynltáite. 

Leptis.  Femenino.  Ct^rafi»  mtv~ 
ana.  Lebeda  ó  Lepada,  ciudad  de  Ber- 
bería. (ClCBKON.) 

ETiuOLoaÍA.  Latín,  Zeplii, 

Leptis  tnlagna.  Femenino.  Oeogra- 
ftaaníigMé.  Trípoli. 

BtivolooÍa.  Latín i^lif  sw^im. 

(Db  HtOOBL  T  MOBANTB.) 

Leptismo.  Masculino.  Medicina. 
Extenuación  general  del  cuerpo. 


LBSPT 

BTIHOLOOfA.  Z^ta. 

Lepto.  Preñjo  técnico;  del  griego 
Xtitréc  (¡eptdi),  tenue. 

Leptocarpo,  pa.  Adjetívo.  Botáni- 
ca. De  frutop  delgados  7  largos. 

EriiiOLOofA.  Lepto  j  ¡tarpít,  fruto: 

Leptocanle.  Adjetivo.  Botánica. 
De  tallo  delgada. 

Btdcolosu..  Zepto  y  kanUt  (xauXí^), 
tallo. 

Lept¿cero,  ra.  Adjetivo.  Zoología. 
De  antenas  delgadas. 

EtiuolooIa.  Lepto  j  leras,  cuerno: 

Leptodictilo,  la.  Adjetivo.  Zooio- 
gia.  De  dedos  largos  j  sumamente 
delgados. 

OT11101.00ÍA.  Lepto  y  ááetilo:  XnntK 
SixTuXo;. 

Leptodonte.  Adjetivo.  Zoología. 
De  dientes  diminutos. 

EtiuolooIa.  Lepto  y  odoüs,  dieste. 

Leptófllo,  la.  Adjetivo.  Botánica. 
De  hojas  delgadas  j  estrechas.  |  Mas- 
culino. Especie  de  titímalo  que  se 
cría  entre  las  piedras.  (Flinio.)  ' 

Etimología.  Griego  Xtnrí^Xlov^ütp- 
típhyllon);  de  leptóe,  tenue,  ypAgtUm, 
hoja:  latín,  UptíSphyllon. 

Leptofis.  Masculino.  Zoología.  Gré- 
nero  de  serpientes  inmediato  al  boa. 

Etiholooía.  Lepto  y  ¿piis,  serpien- 
te: XtTni);  S(p(t. 

Leptofonia.  Femenino.  Dulzura 
de  la  voz. 

ETiuoLOofa.   Lepto  y  p^ini,  voz: 

ItTTTÍf  (ptOV>[. 

Leptogastro.  Masculino.  Sntom^ 
logia.  Género  de  insectos  que  tienen 
el  abdomen  muy  delgado,  prolonga- 
do y  angosto. 

ÉTiuoLoofA.  Leptoy  gattro. 

Leptoeloso,  sa.  Adjetivo.  Sittoria 
tMfw-s/.  De  lengua  estrecha. 

Etiuolooía.  Leptoygídtta,  lengua: 
Ximdi;  yXúo'foi. 

Leptologia.'  Femenino.  Betárica. 
Estilo  culto,  discurso  delicado,  sutil. 

BriuOLOofA.  Griego  XnrnXoYdi  (U^- 
lotogía);  de  ¡epltSí,  sutil,  y  ¡dgoe,  dis- 
curso: francés,  leptologie. 

Leptómero,  ra.  Adjetivo.  Fitioh- 
gía  y  anatomía  antignat.  Epíteto  de  las 
partee  más  sutiles  de  la  economía. 

Btiuolooía.  Griego XttiTO{upi¡cfJ«^ 
tomerít);  de  leptót,  sutil,  y  vtéro»,  pai^ 
te:  francés,  iñtomire. 

Leptomórilco,  ca.  Adjetivo.  Mi- 
nerahfía.  Epíteto  de  los  cristales  muy 
estrechos. 

EriuoLoaÍA.  Griu^  Uptdi,  satil,  y 
morpii,  forma:  francés,  ieptomorpkignt. 

Leptopétalo,  la.  Adjetivo.  Boídni' 
ca.  De  petalos  estrechos. 

Etuioloqía.  Lepto  y  petalo:  Xtiná-; 
ithaXov. 

Leptopo,  p«.  Adjetiva.  Botánica. 
Que  tiene  un  pié  ó  un  estipo  prolon- 
^do.  I  BntoMología.  Género  de  in- 
sectos hemípteros. 

Etiuolooía.  Lepto  y  poüt,  pié. 

Leptipodo,  da.  Adjetivo.  Botini 
ca.  De  pie  delgado.  I  De  estipo  del- 
gado y  cilindrico.  |  Haecnlina.  Gé- 
1  de  plantas  sjnautéreas  helián- 


LEQU 


381 


'     ETiuoLoaÍA.  L^t^. 

Leptoqniíiiia.  Femenino.  Medici- 
na. Estado  de  los  humores,  cuando 
están  privados  de  los  principios  cons- 
tituyentes. 

Etiuolooía.  Griego  leptót,  desnu- 
do, y  ekynot,  jugo,  humor:  Xnrrí?  j^ó- 

Leptorranfo,  fa.  Adjetivo.  De  pi- 
co largo  y  angosto. 

Btiuolooía.  Griego  Uptát,  tenue, 
y  rhámphot,  pico:  Xtnií  páftipof . 

Leptoninco.  Lbptorbanfo. 

Etiuolooía.  Griego  leptói,  tenue, 
y  rhygchoi,  pico:  Xtwtií  fuTX"'- 

Leptorrino,  na.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Que  tiene  muy  delgadas  las  fosas 
nasales. 

Btiuolooía.  Lepto  y  r\ín,  nariz: 
XrRTé<;^C«. 

Leptorriso,  sa.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. De  raíces  delgadas. 

ETiHOLoaÍA.  Zepto  y  rkfia,  raíz: 
X(irr¿{  ^E^ct. 

LeptÓBafo.  Masculino,  Mineralo- 
gía. Especie  de  mármol  de  Egipto. 

Btiuolosía.  Griego  Itptót,  tonne, 
y  tapice,  claro,  evidente,  manifiesto: 
Xnndi;  ooupijc. 

Lept¿somo,  na.  Adjetivo.  Bitto- 
ria  natwal.  De  cuerpo  comprimido  y 
delgado. 

^luoLOoÍA.  Lepte  y  tima,  cuerpo; 
XtTnit,  «üju. 

Leptospermas.  Femenino  plural. 
BolánKa.  Género  de  plantas  mirtá- 
ceas, una  de  cuyas  especies,  el  lsp- 
TOSPsHiiuu^f>r»eeiu,  de  Smith,  tiene 
hojas  y  flores  de  un  olor  aromático, 
las  cuales  se  emplean  en  Australia  - 
como  infusión  teiforme.  (LiTTBt.) 

Etiuolooía.  Lepto  y  ^&ma,  gnuo: 
francés,  leptotpermet. 

Leptoapérmeo,  mea.  Adjetivo. 
Botánica.  Parecido  al  leptospermo. 


s  mirtáceos  de  la  Nueva-Ho- 


Z^pt 

de  árbc 
landa. 

Etiuolooía.  Leptoipemua. 

Leptoataqniado,  da.  Adjetivo. 
Botánica.  De  espigas  delgadas. 

Btiuolooía.  Griego  üptét,  tenne, 
y  ttáehyt,  espina:  Xsntíí  «tí^uí. 

Leptotriqnia.  Femenino.  Media- 
na. Delgadez  de  los  cabeUos, 

Btiuolooía.  Griego  leptóe,  delga- 
do, y  tkrím,  trichái  (6p£í,  tfx^),  ca- 
bello. 

I<eptara.  Femenino.  Sntomolegía. 
Género  de  insectos  coleópteros  muy 
bonitos,  con  largas  y  sedosas  ante- 
nas. I  Botánica.  Género  de  plantas 
gramíneas. 

Btiuolooía.  Griego  leptA,  tenue, 
y  oúra,  cola:  francés,  leptnre. 

JUteüa.—ljk  LBPTURA  es  un  coleóp- 
tero de  la  &milia  de  los  xiléfagoa,  y 
se  llamiS  as!,  porque  tiene  los  élitros 
más  estret^os  en  la  parte  superior. 

Leptareto,  ta.  Adjetivo.  Sittoria 
natural.  Parecido  i  la  leptura. 

Leptnríos.  Masculino  plural.  Sn~ 
tocología.  Familia  de  insectos  coleóp- 
teros, cuyo  tipo  es  la  leptura. 

Le^egnana.  Femenino.  Zoología. 
Especie  de  avispa  Tenenoaa  del  Bra* 


Digitized  by 


Lioogle 


382 


LÉRI 


ETiHOLOOfA.  Vocablo  hroñUSe. 

Lera.  Femenino.  Hblbka.. 

Larchx.  Femenino.  Prorincial 
Mancha.  Bl  junquillo  con  qae  Be  atn- 
TÍesmn  lu  agallas  de  los  peces  para 
colffarlo*. 

Lerda.  Femeoino.  Vtttrinana, 
Lbu>oh. 

Lerdamente.  Adyerbio  de  modo, 
Con  peaadez' 7  tardanza. 

BtiuoloqU.  Ztrd»  j  el  sufijo  ad- 
verbial menlt:  francés,  ttmrdtmenl;  ita- 
liano, ¡oráaau*U;  bajo  iatin,  litrd¿. 

Lerdez.  Femenino  anticuado.  Pe- 
sadez, tardanza. 

EriuoLoaÍA.  Ztrdo:  francés,  lonr- 
it»r;  italiano,  ¡ordtíut. 

Lerdo,  da.  ÁdjetiTo.  Lo  que  ea  pe- 
sado y  torpe  en  el  andar.  Dice&e  más 
comunmente  de  las  bestias,  y  Metáfo- 
ra. Aplícase  al  que  es  tardo  j  torpe 
para  comprender  6  ejecutar  alguna 
coaa.  I  OemuMÍ*.  Corbarde. 

Etimolosía.  1.  Variante  de  IwiU, 
tema  conservado  en  pa-lwdo:  francés 
del  siglo  xiii,  ¡mrd,  hr;  xiv,  ioiir; 
XT,  Iwrde^Tvi,  lonrd,  pesado,  que  es 
la  forma  moderna;  burguiñon,  kr,. 
iode;  Berrj,  U>wd;  italiano,  tordo,  in- 
fido; napolitano,  Uwdo;  bajo  latín, 
iardut,  del  Iatin  ¡Srídut,  amarillento, 
lívido,  sombrío,  negro. 

2.  Las  glosas  de  Baban  tradncen 
^rídut  por  /m,  podrido,  lo  cual  de- 
muestra que  este  sigaificado  es  muj 
antiguo  en  la  formalatina. 

3.  El  Iatin  liridus,  inmundo,  tras- 
mitido al  romance,' si gnificií  estólido, 
pesada  de  eepfritu,  i^  doade  pasd  Á 
significar  pesado  de  cuerpo,  cujosen- 
tído  tiene  el  francés  lowa. 

4.  El  griega  Xi>pli<:(ÍordA),  curvo, 
cdncavo,  de  que  habla  Covarrubias, 
no  es  admisible;  «Pesado,  torpe  j 
tardo.  Aplícase  regularmente  a  las 
bestias.  Al^runOB  dicen  viene  de  la  voz 
italiana  ¡ordo,  segnn  siente  Covarru- 
bias, aunque  le  parece  mejor  venga 
del  ^ego  Loriot,  ^ue  significa  el  que 
trae  la  cabeza  inclinada  hacia  el  sue- 
lo.» (AcADEHiA,  Diccionario  del 7 Í6.) 

Lerdón.  Masculino.  Vettrttwria. 
Hinchazón  6  tumor,  las  más  veces 
blando,  que  se  forma  en  la  parte  de 
la  rodilla,  es  donde  se  une  el  múscu- 
lo, y  hace  vejiga  á  la  parte  de  afuera 
y  dentro,  de  manera  que,  comprimién- 
dolo, 6  se  esconde  6  sobresale. 

Lerdura.  Femenino.  Lkrdbz. 

Lere.  Masculino.  Nombre  de  los 
sacerdotes  indios  del  Daríen. 

Urida.  Femenino.  Geogra/U.  Una 
de  las  cuatro  provincias  que  consti- 
tuían el  antiguo  principado  de  Cata- 
la5a,  decretada  por  las  Cortes  en 
1822:  está  considerada  de  tercera  cla- 
se, en  lo  civil  y  administrativo,  y  de- 
pende, en  lo  militar,  de  la  capitanía 
^neral  de  Barcelona;  en  lo  eclesiás- 
tico, del  arzobispado  de  Tarragona,  y 
en  lo  judicial,  de  la  audiencia  territo- 
rial de  Cataluña. 

1.  SitfuKton  (MÍrowfnMO.— Hállase 
ésta  comprendida  entre  los  41°  16'- 
42"  49' de  latitud  setentrional  y  4°2'- 
5°  36'  de  longitud  oriental  del  meri- 
diano de  Madrid. 


LÉÍRI 

3.  ConJííUM. — Este  territorio,  en 
virtud  de  decreto  de  30  de  Noviembre 
de  1833,  confina:  al  Norte,  con  loe 
Pirineos,  que  lo  separan  de  Francia; 
al  Este,  por  las  provincias  de  Barce- 
lona y  Gerona;  al  Sur,  por  la  de  Tar- 
ragona, v  al  Oeste,  por  las  de  Zara- 
goza y  Huesca. 

3.  Bxtauio». — La  de  esta  provin- 
cia, mide:  177  kilómetros  de  largo, 
de  Norte  á  Mediodía;  107  de  ancho, 
de  Oriente  á  Occidente,  y  12.366  cua- 
drados de  superficie. 

4.  J'oiúuttfM.—Segunelúltimo  cen- 
so, asciende  á  Í^.3T7  habitantes, 
distribuidos  en  8  partidos  judiciales 
(Sáiñgiur,  Ctrtera,  LíBIda,  8te  dt 
Ürgtí,  SoUoM,  Sorl,  Trimp  y  Vit- 
ÍU),  divididos  en  325  ajuntamientoe, 
que  representan  1.021  poblaciones. 

6.  (Jitwa.— Conaiderandolaprovin- 
cia  dividida  en  dos  partes,  setentrio- 
nal y  meridional,  upa  y  otra  se  ha- 
llan expuestas,  con  cortas  diferencias, 
á  las  mismas  alteraciones:  en  la  pri- 
mera, el  clima  suele  ser  frío  con  al- 
gún' exceso,  debido  i  la  frecuencia 
con  que  la  combaten  los  vientos  del 
NorU,  llamados  en  el  país  TraiMtú- 
«a  y  Torp;  siendo,  por  lo  tanto,  mu;^ 
propenso  á  fuertes  catarros  y  pulmo- 
nías: la  segunda,  perfectamente  ven- 
tilada por  los  cuatro  puntos  cardina- 
les, disfruta  de  una  temperatura  más 
suave  y  benigna,  sin  que,  t>or  lo  co- 
mún, se  conoxcan  otras  enfermedades 
que  las  puramente  estacionales  j-Ias 
que  ocasionan  las  frecuentes  é  inten- 
sísimas nieblas  del  invierno;  especial- 
mente, en  los  parajes  situados  en  las 
cuencas  de  los  ríos.  Esta&  nieblas; 
aunque  de  poca  duración,  aminoran 
en  algún  modo  los  muchos  encantos 
ue  la  naturaleza  otorgó  á  esta  parte 
s  la  provincia,  privándola  de  la  pu- 
)za  y  alegría  de  bu  cielo,  y  de  la  oe- 
éficainflueacia  de  los  nyos  del  sol, 
el  cual  permanece  totalmente  oculto 
durante  muchos  dias  de  los  mesi'S  de 
Noviembre,  Diciembre  y  Enero.  Esto, 
no  obstante,  el  clima  de  esta  comar- 
ca, aunque  varío  por  lo  general,  es 
acaso  de  loe  más  saludables  de  Bs- 
pafia. 

6.  Topografta. — El  territorio  de  es- 
ta provincia  es  el  más  montuoso  yvm- 
riado  de  las  cuatro  que  comprende  el 
antiguo  principado  de  Cataluña:  su 
superficie,  cortada  en  todos  direccio- 
nes y  extraordinariamente  desnivela- 
da, presenta,  en  sus  tres  cuartas  par- 
tes, una  serie  no  interrumpida  de  va- 
lles j  de  montes.  Al  Norte  y  al  Este 
aparece  cubierta  por  los  ramales  de 
los  Pirineos,  al  Sudoeste,  por  inmen- 
sas llanuras.  La  cordillera  de  monta- 
ñas más  importante  es  la  pirenaica, 
la  cual  diviae  casi  por  mitad  la  pro- 
vincia y  ciñe  t«da  la  parte  setentrio- 
nal, desde  el  puerto  de  Benasque  has- 
ta el  valle  de  Andorra,  el  cual  rodea 
hasta  llegar  al  puerto  de  Avet-Coro- 
nal,  entre  el  expresado  valle  y  la  Cár- 
dena francesa.  De  aquella  cordillera 
se  despreaden  grandes  ramificaciones 
de  estribos  que,  internándose  en  el 
país,  le  dan  la  forma  topográfica  des- 


LÉRl 

igual  que  la  distingue  de  las  olm 
tres  provincias  hermanas:  la  pñoaptl 
de   estos   ramificacionee    es  la  (me. 

Srincipiando  en  el  Sudeste  da  la  Cer- 
efia  francesa,  en  el  puerto  de  Finii' 
trelles  y  Nuestra  Señora  de  Nntit, 
penetra  en  el  territorio  por  los  eolli- 
dos  de  Jo*  y  Ptndit,  recarriéndak 
todo  de  Oriente  á  Occidente  v  din- 
diéndole  en  dos  porciones  casi  igtn- 
les,  mediante  el  enlace  de  las  montt- 
fias  de  Cadi  con  los  de  Arel  y  Ifttí- 
leck. — De  los  montes  Maldilot  6  Jf«- 
¡adetta  y  puerto  de  Viella,  se  dc^ 


diodía,  dan  nacimiento  y  conducen 
las  aguas  del  rio  Noguera  Bibagont- 
na,  determiDando  en  su  curso  ellínú- 
te  de  esta  provincia  y  la  de  Hacsa, 
hasta  más  allá  del  puente  de  Honti- 
ña:  de  los  puertos  de  la  Bonaigoa,  Ti- 
baacan,  Arer  ;  Tor,  arrancan  dm 
órdenes  d^  montes  menores,  cnju 
faldas  constituyen  las  vertientes  j 
valles  de  Estén,  de  Aneo,  Cardft, 
Alins  y  Farrera;  y  del  Pirineo,  al  Snd- 
este  del  valle  de  Andorra,  ee  eepin 
otro  ramal  que  conduce  el  rio  Vtlin 
hasta  un  poco  más  allá  de  la  Seo  da 
Urgcl,  cuya  ciudad  y  fuente  circuje, 

{',  trazando  después  nna  linea  paiale- 
a  al  Cadi,  prosigue  el  curso  de  li  ri- 
bera derecha  del  Segre,  hasta  el  es- 
trecho dtit  Trepfoitlt\Ao  los  tres  puen- 
tes). Como  límite  meridional  de  It 
Srovincia,  es  digna  de  mención  lo  et- 
ena  de  los  montes  de  Pndet,  qnc 
fórmala  línea  divisoria  de aqnélU; 
la  de  Tarragona,  á  cujo  territorio 
pertenece  en  su  mayor  parte.  L» 
cumbres  más  elevadas,  entre  lis  cor- 
dilleras de  los  Pirineos,  son  sin  dndi 
las  montañas  de  Cadi  y  el  puerto  &A 
Compte,  en  las  cuales  raro  es  el  iih> 
en  que  llegan  á  desaparecer  complt- 
tamente  las  nieves,  por  cuj^a  circnsa- 
tancia  figuran  en  la  categoría  de  in- 
mediatas á  las  itima  perpttwu. 

7.  Rioi. — El  más  considerable  d«I 
país  que  se  describe,  es  el  Sejn.A 
cual  está  considerado  como  el  sogim- 
do,  después  del  Ebro,  de  los  que  bi^tn 
la  vastísima  comarca  de  Catiliuia 
Tiene  aquél  su  nacimiento  en  la  Cn- 
defia  francesa;  eutra  en  la  prom- 
cia  por  entre'  los  términos  de  Pntí, 
Bellver  y  PruUani,  partido  de  U  8» 
de  Ürgel,  y  cruza  el  territorio  en  to- 
da su  extensión,  desde  el  eibemo 
Nordeste  al  Sudeste,  trazando  enn 
lorgo  curso  curvas  inmensas  j  rMC- 
giendo:  los  afluentes  de  los  montes  de 
Cadi,  por  la  izquierda,  j  deBereano, 
por  la  derecha;  las  aguas  del  río  Fifr 
ra,  que  atraviesa  los  valles  nentnln 
de  Andorra;  los  del  T'axm,  proeedai- 
te  de  los  montes  de  Josa,  que  p*B 
por  el  puebla  de  su  nombre;  la<<^ 
Rihtra  Salada,  de  curso  perenne,  qn* 
nace  en  la  parte  merídíoDil  deu> 
montañas  de  Oambrils,  j  los  del  ri> 
de  la  Valí  de  Riat^,  que  anuie*d< 
los  montes  de  Oavarra,  atraviena 
citado  valle  y  entra  en  el  punto  da» 
minado  Sohderi%  -^qt  la  margen  der» 
clia,  Deade  Pons,  prosiffue  el  S^ 
igitizedby  VjOOQIC 


LÉRl 

buta  Arteía,  ec  d!reocion  de  Oriente 
á  Occidente,  describiendo  un  notable 
semicirculo  por  el  Nordeste  del  pue- 
blo del  Tos&I,  recibiendo  en  su  trán- 
sito el  río  Brigit,  llamado  vulgar- 
mente Zlobregdt,  que  baja  de  Pradee 
de  la  Uolsosa.  pueblo  limítrofe  con  la 
provincia  de  Barcelona,  t  los  de  Tor- 
rebianea  Valleirera:  desde  Artesa  de 
Segre,  j  tratando  otro  semicírculo, 
corre  por  la  villa  de  Alos  hasta  la  de 
C&marasa,  aumentando  sus  aguas  con 
las  del  Senill  de  Artesa  jotras  ver- 
tientes del  Moníieek;  particularmen- 
te, el  río  Boisí  <U  Saláomar,  que  des' 
ciende  de  los  montes  de  Yillanueva  de 
Mejá:  desde  Camárasa,  donde  se  en- 
cuentra la  confluencia  del  Nog*era- 
PalUresA,  sigue,  en  dirección  de  Nor- 
te á  Mediodía,  bicia  Balaguer,  en  cu- 
^a  ciudad  se  le  agrega  el  ^i'^,  que 
tiene  su  origen  mis  alia  de  la  villa  de 
Guisona  j  se  desliza  por  Agramunt, 
Monga;  7  Sentiu:  en  eI*termino  de 
Balaguer  deja  el  Segre  su  encajona- 
miento T  entra  en  terreno  llano;  cor- 
re por  Menarguee  j  Gorbins;  llega  i 
LdRiDA,  desde  donde  prosigue  cau- 
daloso háoia  Torres;  cruza  por  en- 
tre Cervia,  Albagés,  Alfes  y  Mon- 
toUu;  continúa  desde  Torres  hasta 
Eecarpe,  y  va  i  perder  au  nombre 
en  Moquinenza,  punto  de  su  confluen- 
eia  con  el  Sbro,  después  de  haber  en- 

S rosado  su  caudal  con  las  aguas  que 
Bvan  el  í'arfaña,  el  Noguera  RÍbur- 
gomna,  el  Sid  y  el  Cmm. 

8.  Cateada$. — Bl  segundo  de  estos 
ríos  nace  al  pié  de  los  puertos  de  Vie- 
11a  j  Biua,  j  baja  por  entre  Senet  j 
Aneto,  en  cujos  alrededores  se  preci- 
pita desde  lo  alto  de  un  peñasco,  for- 
mando una  hermosísima  cascada;  si- 
gue luego  su  marcha,  de  Norte  á  Me- 
diodía, por  el  puente  de  Vilaller  al 
de  Suert;  recibe  las  aguas  reunidas  de 
los  arroyos  que  tienen  su  oríge 
el  lago  que  se  encuentra  sobre  .„ 
cumbre  de  las  montañas  de  Nuestra 
Señora  de  Caldas,  de  cuyo  punto  se 
precipitan  igualmente,  mmiando 
otra  nueva  cascada,  y  prosigue  lue- 
go BU  curso  hasta  desaguar  en  el  Se- 
gre. 

9.  AcewiA*. — Del  caudaloso  río  Se- 
gre y  de  los  dos  Nogueras  se  despreí 
den  diversos  raudales  de  agua,  que  e_ 
toman  para  regar  las  muchas  cuencas 
que  forman  en  su  curso:  las  más  no- 
tables son  las  de  Balaguer  y  Lérida; 

Íiarlicularmente,  esta  última;  la  cual 
értiliaauna  extensión  de  territorio 
que  no  baja  de  64  kilómetros  de  lon- 
gitud po»20  de  latitud,  j  mueve  in- 
finidad de  molinos  harineros,  por  cu- 
yas circunstancias  y  por  el  considera- 
ble caudal  de  aguas  que  lleva,  distri- 
buidas desde  muy  antiguo  con  la  más 
hábil  aplicación  de  los  principios  hi- 
dráulicos, ha  sido  clasificada  en  la 
categoría  de  canal  de  riego. 

10.  F%eKUs.—'Lt&  de  esta  provin- 
cia son  numerosas,  abundantes  y  de 
distintas  calidades:  entre  las  peren- 
nes, .se  citan  las  de  Cardaner,  Dos 
Nogueras,  Cambrils,  Orgañá,  Josa  y 
Toxen;  entre  las  intertniteates,  las 


LÉRt 

de  Orgañá,  Tres-ponts,  Explubius  y 
1»  del  Forat  del  Or  { Aguiero  del  Oro), 
situada  en  las  montañas  de  Montsech; 
entre  las  ferruginosas,  las.de  Nuestra 
Señora  de  Caldas,  en  las  faldas  del 
puerto  de  Areo,  j  la  do  Araeguol,  al 
Norte  de  ürgel;  y  entra  las  salino- 
eulfuiosaa  termales,  las  de  los  montes 
de  Caldas  de  Buey,  de  prodigiosos 
efectos,  y  las  de  San  Yicens,  en  el 

Eartido  de  la  Seo  de  Urgel,  y  las  de 
iCS  y  Arties,  en  el  valle  de  Aran. 
Loa  manantiales  sulfurosos  fríos  son 
especialmente  los  de  Pedra  y  Coma, 
situados  al  Norte  del  partido  de  Sol- 
Sona,  á  la  már^n  izquierda  del  río 
Cardaner:  constituyen  estos  una  fuen- 
te bastante  caudalosa,  llamada  Pvdia, 
que  contiene  una  mezcla  de  varias 
sales  y  ácidos  carbónico  y  sulfúrico, 
y  cuy&ff  aguas  se  recomiendan  eficaz- 
mente para  las  afecciones  de  est^^ma- 
go,  obstrucciones  y  mal  de  piedra;  y 
muy  especialmente,  para,  el  reuma  y 
enferinedades  cutáneas. 

IL  Aarieuliura, — Las  produccii 
nes  agrícolas  de  esta  provincia  son 
tan  variadas  como  su  topografía.  En- 
tre sus  principales  y  más  comunes 
cultivos,  figuran:  el  olivo,  el  viñedo, 
los  cereales,  legumbres,  hortalizas  y 
frutas  de  todas  clases;  cáñamo,  barri- 
lla, seda,  miel  y  cera:  en  todos  los 
montee  de  la  comarca  se  encuentran 
igualmente  multitud  de  plantas  me- 
dicinales y  aromáticas,  distinguién- 
dose la  MOMCMiVís  de  Li&ola  y  otros 
pueblos  del  llano  de  Urgel,  por  bu 
espontáneo  nacimiento  y  desarrollo. 

12.  Qanaderitt.-~Siianio  este  un 
país  agricultor,  sus  habitantes  labo- 
riosos, y  contando  con  abundantes; 
excelentes  pastos,  no  puede  menos  de 
ser  ganadero,  sin  que  por  esto  se  en- 
tienda que  sus  rebaños  sean  tan  nu- 
merosos como  en  algunos  puntos  de 
Andalucía  y  las  dos  Castillas.  Sin  em- 
bargo, la  cría  de  ganado  lanar,  caba- 
llar, de  cerda,  vacuno ,  mular  y  ma- 
cha! es  bastante  considerable,  y  loa 
tres  últimos,  particularmente,  los  que 
ofrecen  mayores  ventajas, 

13.  Cita. — La  de  perdices  comu- 
nes, conejos,  liebres,  palomas  silves- 
tres, codornices,  ánades  y  patos  de 
muohísimas  especies  es  también  de 
alguna  consideración,  en  las  estacio- 
nes propias;  conociéndose  además  otra 
infinidad  de  aves  de  todas  clases,  in- 
clusas de  rapiña  y  carnívoras:  en  las 
montañas  del  Pinneo  se  ven  jabalíes, 
tobos,  zorras,  cabras  monteses,  pavos, 
gallos  y  dos  nuevas  especies  de  per- 
dices; unas,  blancas,  mayores  que  las 
comunes,  y.  otras,  parduscas,  poco 
más  grandes  que  codornices,  llama- 
das cherrat;  y  en  los  ramales  del  bajo 
Pirineo,  cabras  y  jabalíes,  y  algún 
oso  en  los  más  espesos  bosques  del 

alie  de  Aran. 

14.  i^MM.— Limítase  á  barbos,  bar- 
billones,  madrillas,  anguilas  y  tru- 
chas, en  la  parte  baja  de  tos  ríos, 

do  notables  las  que  se  cogen  en 
los  lagos  del  Pirineo,  por  su  color  ne- 
gruzco. 

15.  Mmat. — Los  productos  mino- 


LÉBt  383 

rales  da  este  país  son  tan  buenos  co- 
mo abundantes  y  variados;  especial- 
mente, de  hierro,  cobre,  plomo  y  car- 
bón: el  primero,  se  encuentra  en  varios 
SuebloB  de  los  Pirineos  y  en  el  parti- 
0  de  la  Seo  de  Urgel,  hacia  los  va- 
lles de  Andorra;  el  cobre,  aunque  no 
tan  abundante,  en  el  término  de 
Olius;  el  plomo,  en  los  montes  de 
Durro  y  Taull,  en  el  valle  de  Bohi,  y 
finalmente,  el  carbón,  en  San  Romi, 
en  el  partido  de  Tremp;  en  Prats  y 
Nargd,  en  el  de  Seo  de  Urgel  y  otros 
puntos.  En  los  términos  de  Monrds  y 
Sorpe  existen  algunas  minas  de  plata 
y  oro;  si  bien  en  pequeña  cantidad. 

16.  Canteras. — Riquísimas  y  varia- 
das son  también  las  que  cuenta  esta, 
provincia:  las  graníticas  se  hallan  en 
todo  el  Pirineo;  la  piedra  blanca  fina, 
en  todos  los  partidos  judiciales;  al 
Occidente  de  la  jurisdicción  de  Sort, 
es  muy  común  una  especie  de  már- 
mol negro,  y  cérea  de  Isobol  hay  una 
cantera  de  hermosísimo  mármol:  las 
de  cal  y  yeso  son  sumamente  abun- 
dantes en  todo  el  territorio,  y  singu- 
larmente, desde  la  villa  de  Tora  has- 
ta las  inmediaciones  de  Balaguer, 
debe  existir -todavía  una  extensa  cor- 
dillera de  yeso,  del  cual  se  servían 
muchos  pueblos  para  la  construcción 
de  edificios. 

17.  Indvttria.  —  Algunas  fábricas 
de  vidrio,  de  papel,  de  jabón,  de 
aguardiente,  de  batir  cobre  y  de  aser^ 
rar  madera;  máquinas  hidráulicas  de 
cardar  algodón,  y  telares  délo  mismo; 
ferrerías,  molinos  aceiteros,  construe- 
eion  de  horcas  para  la  trilla  y  dife- 
rentes VBsijerías  y  alfarerías  consti- 
tuyen, en  resumen,  las  principales 
industrias  de  la  provincia  que  nos 
ocupa,  amén  de  los  oficios  indispen- 
sables en  toda  población  civilizada. 

18.  Comercio. — El  comercio  consis- 
te en  la  importación  de  ganado  mu- 
lar, de  telas  de  algodón  y  de  hilo; 
paños  y  tejidos  de  seda;  vinos  gene- 
rosos V  aguardientes  refinados;  mitos 
y  artículos  coloniales;  pesca  salada, 
pescado  fresco,  quincallería  y  otros 
efectos  manufacturados  para  el  uso 
común;  exportándose  trigo,  aceite, 
cáñamo,  seda,  maderas,  hierro,  car- 
nes saladas  y  ganado  lanar,  vacuno  y 

19.  Feriat  y  mercados. — Loscentros 
del  comercio  que  se  hace  en  esta  co- 
marca son  las  ferias  y  mercados:  en- 
tre las  primeras,  merecen  lugar  pre-  ' 
ferente  las  de  Verdís,  en  los  dias  25 
de  Abril  y  18  de  Octubre;  la  de  Sa- 
las, que  se  celebra  el  segundo  domin- 

fo  de  cuaresma;  la^e  Orgaíiá,  el  dia 
9  de  Noviembre;  y  la  de  la  villa  de 
Sort,  el  8  del  mismo  mes;  á  las  cua- 
les, panticularmente  la  primera,  con- 
curren  en  número  considerable  gana- 
dos mular,  lanar,  maohal  y  vacuna: 
las  de  otras  especies,  se  celebran  en 
las  Borjas  de  Urgel,  en  los  dias  17  de 
Enero  y  20  de  Agosto;  en  Isona,  el  8 
de  Febrero  y  11  de  Setiembre;  en 
Solsona,  el  Sí4  del  mismo  mes  y  11  de 
Noviembre;  en  Viella,  el  15  de  Se- 
tiembre y  8  de  Octubroí  < 
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,'ast)gle 


984 


LERI 


miiDt,  el  10  de  Agosto  7  4  de  Diciem- 
bre; en  Orttaslleda,  el  21  de.  Setiem- 
bre; el  13  de  Octabre,  ea  Estería  de 
Aneo;  el  3  de  Noviembre,  an  Seo  de 
Drjnl  7  Gniune;  el  25,  en  Arbeoa; 
el  Si  ae  Agosto,  ea  Artesa;  el  2  de 
Setiembre,  en  Artone,  y,  por  último, 
en  Balagiier,  el  8  de  Setiembre  j  13 
de  Diciembre.  En  todas  estas  ferias 
abundiQ  las  tiendas  de  toda  clase  de 
tejidos,  quinoallería  j  otros  diferen- 
tes géneros  y  artículos  de  consumo  j 
uso  común  del  país. — Los  vurcaáoi 
mis  importantes  son  los  de  Léeida, 

3ue  figuran  entre  tos  m¿s  animados 
e  España,  y  Balaguer,  Tárrega,  Cer- 
vera  y  Agramunt,  cada  uno  de  los 
cuales,  especialmente  el  primero,  pue- 
de considerarse  como  un  granero  in- 
menso, donde  se  acumulan  loa  trí^s 
de  los  principales  cosecheros  délos 
pueblos  de  los  contornos  y  ambas  rí- 
beras  del  Cinoa,  pafs  fsracísimo  en 
cereales. 

20.  Líbidá.^— Capital  de  la  provin 
cia,  comandancia  y  diócesis  de  su 
nombre,  audiencia  y  capitanía  Gene- 
ral de  Barcelona,  y  plaza  fuerte  de  las 
mis  importantes  de  Cataluña.  Se  en- 
cuentra situada  i  los  41*  38'  de  lati- 
tud Norte  j  4*  19  de  longitud  Eete 
del  meridiano  de  Madrid.  El  clima  es 
nebuloso  y  húmedo  en  los  meses  de 
XoTÍembre,  Diciembre  y  part«  de 
Enero;  frío  j  seco,  hasta  últimos  de 
Febrero;  sin  embargo,  la  temperatu- 
ra mizima  apenas  excede  de  los  30* 
Reaomar  en  el  fnerte  del  estío,  ni 
pasa  de  los  3*  bajo  O  en  el  rigor  del 
inTÍemo:  la  primavera  y  el  otofio  son 
bellisimoB:  el  clima,  por  lo  general, 
sano.  Parte  de  esta  antiquísima  ciu- 
dad, que  al  través  de  los  siglos  con- 
serva todavía  su  earicter  de  origina- 
lidad gótica,  reposa  sobre  la  orilla  de- 
recha del  río  Segre,  j  el  resto,  sobre 
la  pendiente  de  una  colina  bastante 
elevada.  Entrando  en  la  población 
por  la  carretera  de  Barcelona,  vense, 
al  frente  7  i  la  izquierda,  diferentes 
pórticos  que,  elevando  sus  robustas 
ojivas,  sirven  de  abrigo  á  numerosas 
tiendas;  i  la  derecha,  la  inmensa  mu- 
chedumbre que  hierve  en  la  plaia  de 
la  Constitución,  v  si  el  observador  se 
coloca  janto  al  lienzo  de  Uediodía, 
mirando  hicia  la  fuente,  contemplará 
una  vista  deliciosa,  en  la  que,  sobre 
el  movimiento  de  aquel  gentío  que 
llena  U  plaza  y  de  los  apiñados  edi- 
ficios, se  eleva  majestuosa  la  catedral 
antigua  con  su  magnífica  y  elevada 
torre.  La  ciudad  está  mal  edificada, 
si  ae  exceptúan  loa  nuevos  barrios  del 
lado  del  no,  de  moderna  conatniccion: 
las  calles  son  estrechas  y  tortuosas; 
la  mis  notable  mide  un  kilómetro  de 
longitud;  pero  todas  ellas  aparecen 
animadas  por  ese  movimiento  cons- 
tante, característico  de  las  industrio- 
sas poblaciones  catalanas.  Ea  reaideu- 
cia  do  un  obispo  sufragáneo  de  Tar- 
ragona y  contiene,  ademáa,  dentro  de 
sus  muros,  23.683  habitantes,  palacio 
epiacopal,  hospicio,  hospitales  civil  y 
militar,  casa  de  apuntamiento,  bue- 
nas fuentes,  paseos  deliciosos,  institu- 


LÉRt 

to,  colegios,  seminario  conciliar,  es- 
cuelas normal  y  de  primera  enseñan- 
za, teatro,  cárceles,  establecimiento 
de  beneficencift,*  casa  de  baños  y  so- 
ciedad de  Amigoa  del  País.  £1  ter- 
reno de  la  major  parte  de  este  térmi- 
no es  regularmente  llano,  fértil,  de 
regadío,  y  en  lo  general,  participa  de 
cascajoso  y  areniaco:  en  el  no  ae  ven 
montes,  propiamente  diehoa,  sino  al- 
gunoB  cerros  de  poca  elevación.  Su 
risueña  campiña,  tan  frondosa  como 
bien  cuUiva!da,  se  fertiliza  con  las 
aguas  del  río  Segre,  el  cual  ostenta 
un  soberbio  puente  de  piedra.  Sus 
principales  producciones  conaisten: 
«n  trigo,  habichuelas,  aceite  v  vino 
en  grande  abundancia;  seda,  lino  y 
algo  de  cáñamo;  muchas  y  may  sa- 
brosas legumbres,  hortalizas  y  frutas 
de  todas  clases;  ganado  lanar,  vacu- 
no y  cabrío,  alguna  cata  de  perdices, 
liebres  y  conejos,  é  infinitas  banda- 
das de  añades  que,  en  la  estación  del 
invierno,  cubren  los  remansos  del 
caudaloso  Segre  y  las  grandes  chai^ 
cas  inmediatas:  la  pesca  que  produce 
este  río,  particularmente,  la  de  angui- 
las, es  exquisita  y  considerable.  Lé- 
rida, cujo  vecindario,  esencialmente 
agricultor,  reúne  bastantes  elemen- 
tos para  ser  una  de  las  poblaciones 
industriales  de  más  importancia,  cuen- 
ta hojr  con  buenas  fábricas  de  lanas, 
de  curtidos,  de  papel,  hilanderías  de 
seda,  manuhcturas  de  algodón,  alfa- 
rerías, tejares,  homo  de  vidrio  y  mul- 
titud de  artes  y  oficios.  Bl  comercio 
se  halla  mucho  más  desarrollado  que 
la  induatria:  au  mercado  de  cerealea, 
como  ja  en  otro  lugar  hemoa  indica- 
do, viene  siendo,  desde  tiempos  muj 
remotos,  el  emporio  de  Cataluña  j  de 
Aragón;  la  exportación  de  granos  con 
destino  á  otros  puntos  del  interior  y 
litoral  de  aquel  principado  ea  impor- 
tante, como  igualmente  la  de  made- 
ras de  conatniccion  y  otroa  artículos, 
y  la  plaza  de  Lskida  goza  en  el  comer- 
cio de  una  excelente  &ma,  tanto  por 
la  buena  fe  que  se  observa  en  las  tran- 
sacciones mercantiles,  cuanto  por  la 
exactitud  con  que  se  realizan  los  gi- 
ros de  fondos  por  los  establecimien- 
tos encargados  de  este  género  de  ope- 


21.  SfoMmtmlot. — Doa  son  loa  tem- 
plos notables  q  ue  encierra  esta  pobla- 
ción :  las  catedrales  antigua  y  moder- 
na. La  primera,  reeto  magnífico  de 
la  arquitectura  bizantino-gótica  con 
mezcla  del  guato  árabe,  está  conside- 
rada, por  BU  singular  conjunto,  como 
uñada  las  páginas  más  interesantes 
y  exactas  de  la  historia  del  arte,  dig- 
na de  la  admiración  de  los  inteligen- 
tes. Hé  aquí  la  hermosa  descripción 
científica,  que  hallamos  en  un  apre- 
ciable  autor,  tomada  de  la  preciosa 
obra,  impresa  no  hace  mucho  en  Bar-, 
celona,  titulada  Secnerdoi  ¡/  belUtat 
<ü  Stpaña :  «Bl  ftiintís  de  este  templo 
se  aparta  del  carácter  general  de  todo 
el  ediflcio,  y  lo  mismo  que  el  de  la 
catedral  de  Tarragona ,  es  una  obra 
gótica  pura,  unida  á  una  fábrica, 
donde  ai  algo,  haj  gótico,  está  adulte- 


LÉRr 

rado  7  ajustado  í  tas  exigeneÍMU 
género  bizantino.  Consiste  aquél  m 
una  portada  cujo  ingreso  forma  nsi 
grande  ojiva  en  degradación,  qu 
consta  de  cuatro  arcos  concénlnMi. 
A  coda  lado,  levántanae  del  auBlo  nia 
bien  esculpidos  pedeatalea,  en  enjo 
remate  ha;  que  admirar  la  hermut 
combinación  de  aus  relieves;  signen 
deapues  doce  nichoa  sin  esútnu,  j 
Bobre  ellos,  unos  mu;  trabajadoi  do 
aeletes  sin  cúpula:  i  contiunacton 
vense  otros  mu  pequeños,  gnant- 
ciendo  todo  el  intradós  de  la  gran  u- 
cada,  dispuestos  de  manera  que  ili 
vez  cobijaban  la  estatua  que  rád>  anii 
tenía  debajo,  j  servían  ae  pedestal  i 
otras.  Mutilada  como  está  la  pnertt, 
produce  muj  buen  efecto,  jsivoln»- 
ran  á  colocaras  en  los  pedestales  U 
estatua  de  la  Yf^n  y  de  los  doce 
apóstoles,  que  ahora  existen  dsposi- 
tados  en  un  psqusño  oratorio  ot  U 
ciudad,  seria  aquella  una  portada  mo; 
notable,  ja  que  no  por  lo  grandion. 
por  lo  elegante  r  adornada.  Por  allí 
se  entra  en  el  claustro,  monumnto 
en  que  compiten  lo  singular  j  lo  pin- 
toresco. Consta  cada  corredor  de  tra 
grandes  arcadas  desiguales  en  gru- 
dor  V  adornos;  y  son  dignos  de  «itu- 
dio  los  capiteles  de  loa  pilares  qne 
apean  los  arcos,  llenos  de  &ntas»  J 
gracia.  Las  dovelas  de  las  ojivas  figl^ 
ran  cables  retorcidos,  dables  línewoii- 
dulantes  sumamente  Traciosas,  dien- 
tes de  sierra,  r  aquef  adorno  tan  n- 
racteríatico*  del  género  biíantÍDO, 
compuesto  de  grecas  trabadas  eotn 
ai.  Ano  existir  ciertas  imágeBee<D 
algunos  de  sus  capiteles,  se  ereeríi 
estar  contemplando  un  resto  da  lu 
fábricas  mahometanas:  ton  pronun- 
ciado es  el  gusto  árabe  qne  aquel 
claustro  respira.  La  planta  extarí» 
del  templo  afecta  la  figura  da  om 
larga  cruz  latina,  enteramente  igtut. 
aunque  en  menores  proporcionas,  i  U 
catedral  de  Tarragona,  con  dmboiia 
en  el  centro  y  grande  ábside  an  al 
extremo.  Cada  brazo  lleva  una  porta- 
da que  da  mayor  belleza  al  amiá'i 
engrandeciendo  á  ta  vez  el  pnntadt 
vista.  La  del  brazo  que  mira  al  Koi- 
te,  es  rigurosamente  bizantina.  Eita 
l«mplo  nié  destinado  para  cuartslM, 
después  de  la  toma  de  Lébida  porlai 
armas  de  Felipe  V :  se  dividió  en  *» 
altos,  levantando  además  tabiqntada 
separación,  que  roba  buena  parta  i» 
la  altura  y  del  efecto  de  lu  uM, 
que  son  tres,  divididas  á  uno  j  otra 
lado  por  tres  pilares  compuestoa  da 
un  grupo  de  columnas,  como  lo*  dt 
la  catedral  ds  Tarragona.  Loe  tip- 
teles  convidan  al  estudio  más  em- 
pleto  y  rico  de  adornos  bizaotin*- 
góticos:  sierpes  enlazadas,  dragosaa 
nintósticoa,  monstruos,  grecas,  fc^ 
nea  y  caprichoaos  combinaaww* 
líneaa;  todo  parece  que  se  copié  daW 
pintadas  iniciales  de  una  BibliaíW 
cartulario  de  algún  monasterio  W 
Norte.  La  nave  central  se  mw*» 
más  despejada  y  anchurosa  aun,  pri- 
vada como  oatá  de  caai  el  cuartew" 
altura.  Completan  la  hamoniMW 
üigitized  by  VjOOQÍC 


LÉBI 

del  edificio  squellaa  preciosas  Tsnta- 
nas  bizaatjnaa.que  raras  veces  se  oñ-e- 
cerÍD  al  estudio  del  artista.  La  mauo 
del  tiempo  y  el  furor  de  las  guerras  han 
dado  nueva  sublimidad  á  estas  masas, 
ja  de  SUJO  sublimes.  En  el  presbite- 
rio haj  un  sepulcro  fótico,  compuesto 
de  ÜD  bello  arco  ojival,  con  pilares 
piramidales  á  los  lados;  y  dentro  de 
aquél,  una  urna  con  una  figura  echa- 
da de  un  sacerdote  idveu.  Uréese  que 
estuvo  sepultado  allí  un  biio  uatural 
del  re;  Don  Pedro  íl  Católico,  caud- 
nigo  y  sacristán  de  aquella  iglesia,  y 
en  el  pilar  del  crucero,  de  la  parte 
de  la  epístola,  se  ve  una  lápida  de 
mármol  negro,  eú  la  que  se  lee 
esta  iuscripctan  latina;  Auno  üomini 
M.  CCLIV  pridie  idviu  SepttmhU 
obiit  Pttr*t  de  rege  cunonien  eí  laerúta 
itlÍM  udit  ^%i  f%it  JÍUlu  il¡%striuiiiíi 
domMÍ  regu  Petri  Arago»um,  et  can- 
ttiínií  tioi  annivertarium  XV  tolido- 
mm.  Ánima  eJMt  reguieteai  iit  pace, 
ane».  La  portada  del  brazo  del  cruce- 
ro, que  mira  al  Oriente,  es  bellísima 
en  et  género  bizantino.  En  lo  que  po- 
dríamos llamar  friso  de  toda  ella,  apa- 
rece un  riitulo  en  grandes  mayúscu- 
las bizantino-gdticas  que,  siguiendo 
q1  mismo  carácter  de  toda  la  obra, 
forman  un  arabesco  á  guisa  de  letras 
floreadas  con  que  enriquecían  los  ma- 
hometanos las  ajaracas  6  almocárabes. 
La  capilla,  llamada  de  Jesús,  es  pre- 
ciosísima; su  b<5veda,  profusamente 
decorada,  contiene  pequeñas  estatuas 

f-  escudos  de  armas,  que  resaltan  de 
as  dovelas,  semejantes  á  graciosos 
florones,  sumamente  trabajados,  re- 
uniendo en  una  clave  delicadísima, 
que  prolonga  fuera  de  ella,  una  cruz 
enriquecida  con  labores  afiligranadas. 
Bl  mejor  trozo  de  la  cátedra,  el  pri- 
mero que  debe  visitar  el  arlista,  es  la 
gran  puerta  lateral,  llamada  en  otro 
tiempo  deis  Fillolt  á  Ae  lot  InfiMUt, 
inmediata  á  la  capilla  de  Jesús.  An- 
cha y  elevada,  compiSnese  de  numero- 
sos arcos  sembrados  de  detalles  que 
varían  infinitamente  en  cada  uno. 
Ka  la  cornisa  que  cobija  tan  hermoso 
portal,  hay  que  mirar  las  ménsulas  6 
modillones,  los  espacios  que  quedan 
entre  ellos,  el  que  media  entre  el  arco 
y  aquel  remate,  y  el  resto  do  éste, 
t^do  cincelado  como  una  preciosa  taza 
de  oro,  sembrado  todo  de  mil  dibujos 
árabes,  bizantinos  v  góticos  en  parte. 
Bl  artista  que  quiera  enriquecer  su 
álbum  con  la  mas  escogida  y  abun- 
dante colección  de  capnchosos  dibu- 
jas, examine  esta  puerta  y  confiese 
que  pacaa>  veces  habrá  visto  una  obra 
más  interesante.  La  magnífica  torre 
de  campanas,  que  se  eleva  en  el  ángu- 
lo del  Mediodía  de  los  claustros,  es 
un  edificio  ochavado,  que  consta  de 
dos  cuerpos,  todo  de  piedra  de  sille- 
ría, de  prodigiosa  elevación.  En  el 
Erimer  cuerpo  resaltan  ocho  ventana- 
is  de  forma  ojiva,  y  en  algunos  de 
ellos,  permanecen  restos  de  maravi- 
llosoB  calados  de  piedra,  que  los  enri- 
quecían y  cerraban.  Por  las  ventana- 
les asoman  otras  tantas  campanas,  ar- 
regladas al  diapasón,  y  la  pieía  ín- 


LÉBI 

mensa,  que  ocupa  este  primer  cuer- 

K,  contiene  otras  varías  campanas 
sta  el  numero  do  18  6  19.  Él  se- 
fundo  cuerpo  resalta  sobre  el  corre - 
or  6  ámbito  que  le  circuje,  y  en  el 
centro  de  su  uave  está  colocada  la 
campana  de  las  horas,  terminando  el 
idificio  en  una  espaciosa  plataforma, 
in  cu  JO  centra  estuvo  colocada  el  asta 
le  bandera  del  fuerte,  que  con  fre- 
cuencia abatía  el  huracán,  por  la  pro- 
digiosa elevación  del  edificio.» — £n 
Julio  de  1202  puso  el  rej  Don  Pedro  I 
el  Catílieo  la  primera  piedra  de  este 
hermoso  temploj  el  cual  quediS  con- 
cluido V  consagrado  en  1278. — La 
catedral  moderna,  fundada  bajo  el 
reinado  de  Carlos  111,  es  de  érden  co- 
rintio, grandiosa  7  desahogada^  cons- 
ta de  tres  naves;  tiene  el  coro  en  «1 
centro,  y  merecen  contemplarse  las 
excelentes  esculturas  que  lo  enrique- 
cen: las  numerosas  capillas,  que 
guarnecen  las  naves  laterales  separa- 
das por  pilastras  coríntias  que  se  cor- 
responden con  los  pilares  de  la  cen- 
tral, aparecen  adornadas  en  su  ingre- 
so con  columnas  que  apean  el  arco, 
ostentando  magníficos  y  bien  escul- 
pidos altares, 

22.  Fortificacionet.  —  La  plaza  de 
LíBiDA,  considerada,  por  su  excelen- 
te situación  topográfica,  como  llave 
de  Arapon  y  Cataluña ,  constituye 
uno  de  los  principales  puntos  milita- 
res de  España:  el  Gobierno  mismo  de 
Napoleón ,  reconociendo  su  grande 
importancia,  la  declara  plaza  de  pri- 
mer orden,  elevándola  á  la  categoría 
de  capital  del  departamento  denomi- 
nado de  Liu  Bocas  del  Ebro.  Esta  pla- 
za, que  no  ha  habido  guerra,  desde 
los  tiempos  más  antiguos,  en  que  no 
hajra  sido  objeto  de  encarnizadas  lu- 
chas, se  encuentra  situada,  en  forma 
de  anfiteatro,  con  exposición  al  Me- 
diodía, sobre  la  orilla  derecha  del  Se- 
gre,  en  la  falda  de  una  eminencia  que 
la  domina,  y  á  133  kilómetros  de  dis- 
tancia de  Barcelona,  122  de  la  Seo  de 
Urgel,  21  de£alaguer724deFraga, 
prímer  pueblo  de  Aragón  por  la  car- 
retera de  Madrid.  Sus  fortificaciones 
consisten  en  una  muralla  antigua, 
algo  más  moderna  por  ]#  parte  del 
castillo ,  con  pequeños  torreones,  ó 
cubos,  dos  baluartes  en  el  frente,  lla- 
mados de  la  Magdalena,  con  una  con- 
traguardia para  la  defensa  de  la  puer- 
ta de  Zurradores;  el  muro  antiguo, 
que  corre  desde  la  puerta  de  Sa»  An- 
toítio  hasta  cerca  de  la  de  Boteros,  pre- 
senta en  sus  gastados  torreones  todo 
el  carácter  de  obra  romana,  y  el  mo- 
derno, construido  poco  antes  de  la 
guerra  de  la  Independencia,  contiene 
la  referida  puerta,  el  baluarte  deno- 
minado de  la  Concepción,  que  quedó 
intacto  cuando  se  efectué  el  derribo, 
siendo  embebido  en  la  nueva  obra, 
que  continuó  hasta  la  puerta  de  8a» 
Martin,  desde  la  cual  sigue  la  mura- 
lla remontando  la  colina  del  castillo, 
hasta  cerrar  la  plaza  por  aquel  lado: 
el  ángulo  Noroeste  de  la  misma  está 
cerrado  con  el  muro  que  desciende 
desde  las  fortificaciones  altas  del  cas- 


LÉSI 


365 


tillo,  prolongándose  su  lienzo  hasta 
formar  la  batería,  llamada  del  Cér- 
«m,  frente  al  suprimido  convento  de 
igual  nombre,  y  terminando  en  el 
arrobo  llamado  de  Nognerola. — El 
castillo  principal  de  esta  plaza  se 
eleva  sobre  la  cumbre  de  un  monte 
que  la  domina,  á  cuja  &lda  se  en- 
cuentran apo^das  las  casas  de  la 
ciudad,  extendiéndose  hasta  el  río: 

fortificación,  hecha  por  el  méto- 
do del  maríscal  Yauban,  consiste  en 
cuatro  baluartes  llamados  la  ÁSM^eio*, 
Rey,  Lowigni  y  Reina;  un  rebellin, 
una  lengua  de  sierpe  v  una  falsa-bra- 
ga, que  cubre  el  frente  del  Norte,  for- 
mando dientes  de  sierra  para  cubrir 
y  flanquear  la  caida  de  la  loma.  En  lo 
más  alto  del  castillo  se  ve  un  torreón, 
en  donde  estuvo  la  iglesia  de  U>s  tem- 
plarios: tiene  un  grande  edificio,  á 
prueba  devbomba,  en  el  que  se  hallan 
un  cuartel,  la  panadería  con  dos  hor-. 
nos  muv  capaces,  sala  de  armas  y 
vastos  almacenes  de  pólvora  y  de  pro- 
visiones de  boca  y  guerra.  En  su  pa- 
tio existe  una  batería  que  sirve  de 
caballero  á  todo  el  castillo,  la  cual  di* . 
rige  sus  fuegos  hacia  el  Mediodía,  y 
al  otro  extremo  del  mencionado  tor- 
reón, se  eleva  imponente  la  antigua 
catedral  y  la  torre  de  campanas,  de 
que  hemos  hecho  mérito  en  otro  lu- 
gar.— Al  Occidente  del  castillo  prin- 
cipal y  á  una  distancia  de  1.300  me- 
tros, se  encuentra  el  fuerte  de  Qardtñ, 
situado  sobre  una  loma  que  termina 
en  una  gran  meseta  dominando  la 
ciudad.  Su  recinto  es  irregular  y  al- 
gunos de  sus  ángulos ,  demasiado 
agudos:  la  entrada  está  defendida  por 
dos  pequeños  flancos,  formando  una 
tenaza  en  el  frente  que  mira  al  río:  y 
continuando  hacia  la  brecha,  se  ve 
un  ángulo  saliente,  acomodado  todo  en 
cuanto  lo  permite  la  extensión  de  la 
loma,  quedando  de  este  modo  perfecta- 
mente defendidos  sus  tre?  frentes  por 
lo  escarpado  del  terreno.  Sólo  el  que  se 
presenta  en  la  prolongación  del  mon- 
te,-es  susceptible  de  ataque  por  no 
estar  flanqueado  ni  tener  más  fuegos 

los  directos,  pudiendo  el  sitiraor 

ar  á  cubierto  nasta  medio  tiro  de 
fusil  del  fuerte,  resguardado  por  un 
barranco  que  tiene  a  la  derecha.  En 
lo  interior  del  fuerte  existe  un  ro- 
busto edificio  de  sillería  con  una  gran 
cisterna,  que  recibe  las  aguas  de  sus 
azoteas;  está  construido  a  prueba  de 
bomba,  para  la  guarnición  y  las  pro- 
visiones ó  repuestos  de  boca  j^uer- 
ra.  A  unos  147  metros  del  ángulo  de 
la  izquierda  del  frente  principal,  hay 
un  pequeño  reducto  de  tapia,  rodeado 
de  un  corte  foso-en  dos  frentes,  y  lo 
restante  de  un  simple  muro:  8U  posi- 
ción es  muy  ventajosa,  pues  desde 
ella  se  descubra  una  gran  parte  del 
camino  de  Aragón  y  la  falda  del  mon- 
te. Según  cálculos  hechos  en  1794, 
esta  plaza,  castillo  y  fuerte  necesitan 
una  guarnición  de  4.300  infantes, 
300  artilleros  y  minadores  y  400  ca- 
ballos. 

23.  Poblaciones  imjwianíet. — RaU^ 
g*er,  situada  sobre 


mpon 

elSej 


'ff^Cl^gle 


S86  LÉRI 

babitantes,  abnndBDtfl  eampífia  rfor^ 
tificBciones.  Crmm.  coa  3  760  kfmas. 
fábricas  de  tejidos  de  al^on,  hilo  ; 
cáflaino,  restos  de  sus  castillos  y  un 
notable  edifleio,  en  el  cual  estuvo  ins- 
talada la  antigua  universidad  de  Ca- 
taluña. Tatreq*,  con  termino  bien 
cultivado,  manufacturas,  aguardien- 
tes y  3.748  almas.  AqraiKwt,  con 
3  496,  campo  feraz  j  fábricas  de  teji- 
dos. Soltima.  antigua  ciudad  epinco- 
£ftl,  con  2.360  habitantes,  catedral, 
erren'as,  manufacturas  de  hierro,  de 
algodón  y  seda  Tremp.  «n  un  valle 
amenísimo,    llamado    Conea]    regado 

for  el  Noguera- Pal laresa,  cob  3.153 
abitantes.  SfO  de  ürgel,  ciudad  epis- 
copal, edificada  en  una  hermosa  7  fér- 
til vega,  bailada  por  ni  Segre,  con 
2.083  habitantes,  catedral,  semina- 
rio 7  nn  fuerl«  caetillo.  Soft,  »n  sue- 
lo muj  quebrado,  con  1  055  almas  y 
un  puente  sobre  el  río  Noguera.  Vie- 
lla,  en  terreno  fragoso,  que  fonna  el 
valle  de  Aran,  en  los  confines  de 
Francia,  con  858  almas  v  minas  de' 

?lomo,  cobre  y  hierro,  y  TaUr*,  con 
06  y  abundante  vifiedo. 

24.  Carácttr  —^  de  los  Habitantes 
de  la  provincia  de  Lírida  es  muy  pa- 
recido al  que  se  observa  en  las  restan- 
tes del  antiguo  principado  de  Catalu- 
ña: honrados,  activos,  laboriosos,  re- 
servados,  econdmicos  hasta  en  el  ha- 
blar, francos,  veraces,  emprendedores, 
fuertes,  arrojados,  independientes, 
constantes  en  la  amistad,  amantes  de 
BU  país  y  acérrimos  defensores  de  la 
independencia  de  su  patria:  h4  aquf 
los  rasgos  más  salieates  del  carácter 
distin'tiTO  de  los  leridanos. 

25.  Sutoria, — En  estajen  la  geo- 
grafía antigua  aparece  la  ciudad  que 
nos  ocupa  con  el  nombre  de  lUrda,  el 
cual  vino  luego  i  parar  en  el  de  Lé- 
rida, mediante  una  pequeSa  adulte- 
ración, causada  por  una  ligera  metá- 
tesis. BqHub  primitivos  tiempos  llegií 
á  formar  con  otros  pueblos  de  menor 
importancia  una  gran  confederación 
política,  y  i  ser  la  capital  del  país' di 
tos  iUrgeUt.  Rl  nombre  gentilicio  di 
est&  ciudad,  extendido  á  los  diferen- 
tes pueblos  de  su  confederación,  ofre- 
ce alguna  variedad  «n  los  antiguos 
escritores:  en  Plinio  se  lee  correcta- 
mente iUriientet;  en  Esteban  de  Bi- 
zancio,  iUráilet,  y  en  Ptolomeo,  iUr- 
geleí,  quizás  por  error  de  copia.  Se- 
gún les  memorias  de  los  geógrafos 
mayores,  el  territorio  de  aquella  con- 
federación se  hallaba  limitado,  al  Es- 
te, por  los  lacetanoi;  al  Norte,  por  lo^ 
urrettutot  aiáfutíanot;  al  ceste,  por  loi 
voMCOttei  y  edetanot,  y  al  Sur,  por  la 
parte  de  la  Lacetania,  de  que  se  formó 
una  región  distinta,  llamada  Awiela- 
na,  y  \aB  meielatu>',  t^ue  eran  los  dela« 
montañas  de  Prades.  El  río  Segre  la 
separaba  de  los  lac4'a«oi  y  se  diíatabe 
hacia  Huesca,  contada  por  Ptolomeo 
entre  los  pueblos  ilergetes,  y  seguía 
el  coafinaelaVa-sconisháciael  H^bro, 
que  la  separaba  de  la  Sdeíania,  hasta 
la  boca  del  mencionado  Segre'  Según 
Estrabon,la¿<tc«íii«M  veníaextendién- 
dose,   desde  la  raíz  del  Pirineo,   en 


LÉtil 

largaa  llanuras,  hasta  loa  conflnes  da 
LAbida  t  de  Aytona:  eata  región  fu4 
absorbida  más  tarde  por  sus  dos  li- 
mítrofes, la  VMCona  y  la  iltrdeiut,  co- 
mo refiere  Ptolomeo.  Este  geógrafo 
cita  diez  ciudades  ilergetas:  Bar^mtia 
fBalaguer),  CeUa  iJefsat,  Berffiditm 
(Barbastro),  ^rya  (Orgaña  d  Ergafia), 
^BCMSíSariñena),  Otea  {HueacAj,  Bitr- 
/¿•«[Almudévar),  GaUieaFlavia{Pn- 

fa).  Orgia  (Urgel)  r  la  denominante 
lerda  (LíbidaI.  Sepun  Tito  Livio, 
el  Itinerario  de  Antonino  y  otros  mo- 
numentos de  la  antigüedad,  se  sabe 
que  estas  ciudades  eran  en  número 
mayor.  Bsta  importante  región  vio  su 
libertad  .amenazada,  cuando  el  gran- 
de Amilcar  se  lanzó  sobre  España 
para  reintegrar  i  su  poderosa  repú- 
blica de  la  pérdida  de  Sicilia  y  de 
Cerdeña,  y  disponerse  á  una  nueva 
guerra  contra  Roma,  en  la  que  inten- 
taba llevar  directamente  sus  armas 
sobre  aquella  ciudad,  lo  que  hubiera 
verificado  á  no  haberle  sobrevenido  la 
muerte.  Pero  Aníbal,  que  no  podía 
menos  de  realizar  el  pensamiento  pre- 
dominante de  los  Barcas,  buscó  lue- 
go un  pretexto  en  la  guerra  sagunti- 
na;  desafió  í  Roma,  recorriendo  el  país 
oriental  del  Ebro,  con  cuya  excursión 
empezó  su  memorable  campaña,  fo- 
metiendo  al  yugo  africano  la  libre 
lUrda  y  las  numerosas  repúblicas  con 
ellaencabezadas  bajo  el  nombre  común 
de  ilergttat.  El  autor  antes  citado,  al 
ocuparse  de  la  famosa  marcha  de  Aní- 
bal para  Italia,  dice:  que  así  que  este 
gran  caudillo  hubo  pasado  el  Ebro, 
sujetó  i.  los  iltrgetet.  i.  los  barg%$iot,  á 
los  a%ietanoi  y  á  la  Lacetania  (mal  es- 
crita. Aquitania).  Hucbo  antes  de  la 
invasión  de  los  romanos  tuvo  lUrda 
príncipes  particulares.  Cerca  de  esta 
ciudaa  reto,  venció  é  hizo  prisionero 
Escipion  á  Hannon,  á  quien  Aníbal 
había  dpjado  eb  la  España  oriental 
para  mantenerla  tranquila  bajo  su 
dominio,  216  años  antes  de  Ya  era 
cristiana.  Más  tarde  se  hizo  Lérida 
famosa  en  la  primera. campaña  que 
emprendió  César  contra  Pompeyo  en 
la  Península;  y  bajo  tos  muros  de  esta 
ciudad,  ya  entonces  fortificada,  batió 
César  á  Afranio  y  á  Petreyo,  lugarte- 
nientes del  gran  Pompevo,  los  cua- 
les, acorralados  por  aquél,  y  después 
de  reiteradas  tentativas  para  romper 
las  líneas  de  César,  viéronse  forzados 
i  pactar  con  éste  una  capitulación,  en 
la  que  ofrecieron  abandonar  inmedia- 
tamente el  territorio  español.  De  este 
modo  logró  César  terminar  aquella 
campaña,  49  años  antes  de  Jesucris- 
to. Por  esta  tiempo,  refiere  un  histo- 
riador, hallábanse  ya  Lébida  y  los 
demás  pueblos  que  encabezaba  muy 
adelantados  en  agricultura  é  indus- 
tria, como  los  restantes  de  las  regio- 
nes orientales  y  meridionales  de  Es- 
paña. El  fecundísimo  campo  ilerden- 
se  era  ya  el  granero  de  Cataluña  y 
aun  de  todo  el  imperio,  v  á  los  espa- 
ñoles Julio  Higinio  y  Modérate  Co- 
lumela.  debieron  los  romanos  el  que 
la  ciencia  agrícola  fuese  reducida  á 
orden  y  método.  Esta  ciudad,  en  lo 


LÉSI 

civil,  MtnTO  adflcrít»  al  eonT«nto  ju- 
rídico de  Zaragoza;  acufió  moneda,  j 
por  sus  medatlaa  se  sabe  que  en  tian- 
pos  délos  emperadores  Au|juBtoyTi- 
berio  fué  elevada  al  rango  ae  muniei- 
!pÍD.  Algunas  de  estas  medallas  «- 
mentadas  en  la. colección  de  Florea, 
presentan  la  efigie  de  August«  «rola 
inscripción:  Imp.  Áiágiut.  DhiF.y 
en  el  reverso  una  loba,  y  eoeiina, 
Mtat.  Ilbrda.  También  en  las  letras 
floreció  Lérida  bajo  el  poder  romano, 
pues  BU  universidad,  conocida  ya  ea 
tiempo  de  Horacio  Placo,  llegd  ¿  ser 
sumamente  frecuentada,  conserrán- 
dose  en  ella  la  tradición  de  baber 
dado  lecciones  de  derecho  el  eélebn 
Poncio  Pilatos,  cuyo  nombre  lleva 
aún  el  cuartel  de  caballería,  ediScado 
sobre  el  local  de  la  antigua  universi- 
dad, la  cual  Tué  demolida  para  dar 
ensanche  al  glacis  del  castillo  princi- 
pal, que  anteriormente  'jemos  descri- 
to. Bajo  la  dominación  de  los  godoa, 
alcanzó  Lérida  la  misma  importan- 
cia, figurando  con  la  dignidad  de  udir 
episcopal  y  celebrándose  en  su  r«eia- 
to  un  famoso  concilio  por  loe  afina 
de  546,  Durante  la  invasión  de  los 
musulmanes,  no  fué  ésta  de  las  po- 
blaciones que  mis  padecieron,  de- 
biendo notarse  que  en  la  dinsion 
que  Yusuf  hizo  de  nuestro  territOTÍo 
en  747,  aparece  con  el  nombre  de 
Lareda,  como  una  de  las  dudades 
más  notables  de  la  provincia  de  Za- 
ragoza. En  793,  tmy6  va  poder  de 
los  francos:  en  797,  la  reconquistó 
El-Hakem;  dos  años  después,  se  vio 
asaltada  y  destruida  por  Luis  el  Bt»- 
dadoto,  y  en  24  de  Octubre  de  1149 
fué  conquistada  á  los  moros  por  Don 
Ramón  Berenguer,  último  conde  de 
Barcelona  y  rey  de  Aragón.  En  1213, 
celebráronse  en  Lérida  Cortes  gene- 
rales de  Aragón  y  Cataluña,  en  tai 
cuales  era  jurado  el  rey  Don  Jaime  I, 
á'la  edad  ae  6  años.  Esta  pobladon 
fué  una  de  las  que  en  1238  mandaron 
sus  tropas  i  la  conquista  de  Valencia, 
y  como  fuese  la  com"añía  de  Tjt^ijn 
la  primera  en  romper  el  muro  de  a(|ae- 
Ua  ciudad,  quedó  como  provertÑo  la 
siguiente  frase:  Llkida  m  ka  formdtt 
(Lérida  la  haag%jere*do).  Habiéndola 
el  rey  otorgado  el  premio  que  por  ello 
ofreciera,  envió  esta  ciudad  á  Valen- 
cia mil  jóvenes  y  mil  doncellas  pan 
poblarla,  origen  da  la  nobleza  valan- 
ciana;  y  de  las  cuatro  florea  de  lia  qna 
campeaban  en  su  escudo  de  armas, 
concedió  una  á  Valencia  para  que  la 
pusiese  en  sus  monedas ;  señalaado 
además  los  pesos  y  medidas  que  driiía 
usar  la  ciudad  conquistada,  que  eran 
los  de  Lérida.  El  historiador,  de  quien 
tomamos  estas  noticias;  añade  qae, 
eu  distintas  ocasiones.  Valencia  hi 
saludado  á  Lérida  con  el  honroeo  tí- 
tulo de  A/adre  y  todoa  loe  años  man- 
daba dos  síndicos  á  fiscalizar  tos  pMoa 
y  medidas,  según  lo  atestiguan  las 
cartas  guardadas  en  el  archivo  ram- 
cipal,  sin  que  haya  podido  averígoar- 
se  la  causa  de  haberse  intemu^Mo 
aquella  costumbre.  LÉkiDAÜié  dóna- 
te algunos  sigla 
■igitizecl  by 


'b'y'tin'ÍJgtf'' 


LÉRI 


,8  de  A.ra^a.  Bajo  al  reinado 
de  Felipe  IV  resietíií  bizarramente  á 
los  ataques  del  ejército  francéa,  man- 
dado por  el  conde  de  Harcourt,  quien 
intentó  vanamente  apoderarse  de  la 
población  en  1616;  ^  al  año  siguiente, 
se  hizo  notable  el  sitio  que  sufrió  por 
las  tropaa  del  gran  Conde,  las  cuslea, 
á  pesar  de  haber  Aecho  abrir  lat  tri%- 
eherat,  por  mera  jactancia,  b.1  tan  tU 
VÍoli*et,  turieroQ  que  retirarse  ave 
gonzadas  ante  la  resistencia  harói< 
y  valeroso  empuje  de  los  defensor 
de  una  plaza  que  se  hallaba  reducida 
al  último  extremo,  diezmada  su  guar- 
nición, acobardado  el  gobernador,  des- 
truida la  ciudad  por  el  estruendo  de 
las  ruinas,  las  bombas  y  los  proyecti- 
les, sin  coutar  los  estragea  del  ham- 
bre. Todos  los  afloa,  ej^  el  día  de  san- 
ta Sicilia,  se  celebra  eu  esta  ciudad  la 
fiesta,  llamada  del  reteaU  á  locorro, 
conmemoración  del  glorioso  hecho  de 
Krmas  que  aseguró  k  la  monarquía 
española  la  posesión  del  principada 
de  Cataluña.  Ka  12de  Octubre  de  1707, 
tomó  el  duque  de  Orleans  por  asalto 
esta  ciudad,  que  entregó  al  pillaje,  y 
en  14  de  Uayo  de  1810,  as  apoderaron 
nuevamente  de  ella  los  franceses,  á 
las  órdenes  del  mariscal  Souchet, 
después  de  un  horroroso  bombardeo, 
incendiando  casos  y  llevándose  un 
rico  botín  en  loa  tres  dias  queduró-el 
saqueo.  En  1812,  el  barón  de  Eróles, 
puesto  de  acuerdo  con  un  tal  A.zequi' 
nolaza,  que  se  hallaba  al  servicio  del 
Gobierno  francés  en  calidad  de  guar- 
da-almacén, proyectó  apoderarse  de 
la  plaza  y  loa  castillos  de  Lírida  por 
medio  de  la  inicaa,  cobarde  y  crimi- 
nal estratagema  que  un  veudico  his- 
toriador refiere  en  los  siguientes  tér- 
minos: «El  plan  consistía  en  hacer 
volar  los  almacenes  de  pólvora  del 
castillo  principal,  y  al  abrigo  de  la 
confusión  y  sorpresa  que  eate  acci- 
dente debía  causar,  introducirae  el 
barón  con  sus  tropas,  que,  al  efecto, 
estarían  prontas  en  las  inmediaciones 
de  las  murallas.  Cumplió  el  infame  ; 
malvado  Azequinolaza  su  palabra  em- 
peñada con  tan  poca  premeditación, 
como  fría  crueldad.  A  las  doce  de  la 
noche'  del  dia  17  de  Julio,  víspera  de 
la  Virgen  del  Carmen,  un  espantoso 
ruido,  acompañado  de  una  treiAenda 
oscilación,  vino  á  despertar  á  loa  ha- 
bitantes de  LúHioAque  no  habían  sida 
sepultados  entre  loa  escombras  de  sus 
casas.  Lanzáronse  á  las  calles,  desnu- 
dos en  au  ma^orparte,  para  refugiarse 
en  loa  templos,  preguntándose  mutua- 
mente la  causa,  que  los  más  ilustradoa 
atribuían  á  una  erupción  volcánica.  La 
realidad  del  hecho  era  que  ¿zeq  ni  no- 
laza  había*  introducido  en  un  barril 

de  pólvora  la  punta  de  uul 

filtal,  cuja  duración  tenía  calculada 
de  antemano,  y  encendiendo  el  extre- 
mo, se  puao  en  aalvo,  reuniéndoae  al 
ejército,  sin  haber  participado  su  pro- 
jecto  á  su  propio  padre,  a  quien  dejó 
abandonado  a  la  terrible  venganza 
del  enemigo.  Ochocientos  y  más  quii 
tales  de  pórvora  estallaron  á  la  vt_ 
debaju  de  la  bóveda  del  antiquíaimo 


LÉRI 

caatillo  de  Templarios.  Sobre  esta  bó- 
veda estaba  el  cuartel  de  artillería,  y 
aucedió,  que  de  loa  soldados  qua 
allí  había,  no  se  encontró  ni  el  más 
ligero  rastro,  porque  debieron  ser  tri- 
turados, al  estrenarse  contra  la  otra 
bóveda,  que  cubría  el  cuartel  y  que 
servia  de  paso  á  la  aala  de  armas.  Los 
doa  lienzoa  del  edificio  volaron,  arran- 
ca  los  de  cuajo,  en  dirección  i  la  par- 
roquia de  la  Magdalena,  desde  la  pro- 
digiosa elevación  del  castillo,  cau- 
sando los  Buormes  sillares  despedidos 
Eor  la  pólvora  una  especie  de  nuevo 
ombardeo,  que  en  un  instante  apla- 
nó los  barrios'  de  la  citada  parroquia. 
Es  incalculable  el  número  de  perso- 
nas que  allí  perecieron;  pero  el  eatra- 
go  habría  sido  aún  major,  á  no  ser 
por  la  circunstancia  de  que  la  majo- 
ría  de  los  vecinos  ae  hallaba  en  al 
campo,  ocupados  en  las  faenas  de  la 
trilla  y  pernoctando  en  los  eras.  Im- 
posible sería  describir  los  horrores  de 
aquella  noche  y  del  dia  que  le  subsi- 
guió. En  el  interior  de  las  casas,  que 
se  salvaron  de  la  ruina,  apenas  que- 
daron tabiques,  ni  pared  maestra  que 
no  se  resintiese.  Se  podrá  calcular  la 
fuerza  de  la  explosión,  al  saber  que 
muchas  de  las  piezas  montadas  en  los 
baluartes  inmediatos,  fueron  arran- 
cadas de  BUS  montajes  y  lanzadas  á 
más  de  una  milla;  y  que  en  algunos 
pueblos,  á  la  distancia  de  28  kilóme- 
troa,  ae  experimenta  un  temblor  que 
derribó  los  vasares  y  las  vajillas  que 
sostenían.  Sn  el  castillo  no  quedó  un 
solo  soldado  útil  y  los  más  precie- 
ron.  La  traición  de  Azequinolaza  fuá 
un  tanto  estéril,  porque  el  báron  da 
Eróles  no  se  determinó  á  ocupar  la 
plaza,  i  pretexto,  aagun  se  dijo  des- 
pués, de  no  encontrarse  con  fuerzas 
para  sostenerla.* — En  1."  de  Noviem- 
de  1833,  abrió  Lérida sua  puertas 


,  los  invaaorea  v  á  las  tropaa  reales 
eapañolas,  siendo  una  de  laa  últimas 
forticaciones  que  ae  sometieron  al  (to- 
bierno  de  la  restauración.  La  brillan- 
te historia  de  este  pueblo  está  como 
sembrada  de  gloriosos  hechos  de  ar- 
mas y  de  memorables  proezas,  que 
acreditan  el  civismo  y  la  constancia 
dé  sus  habitantes,  así  como  el  esfuer- 
zo valeroso  con  que  siempre  pelearon 
tanto  por  sus  tueros  j  pnvilegios 
cuanto  por  las  públicas  libertades. 

26.  Éombrtt  céUbm. — Entre  ellos, 
son  dignos  de  particular  recuerdo, 
Don  Alonso  de  Boija,  papa  que  fué 
con  el  nombre  Caliste  III;  Oon  Juan 
Sentís,  obispo  de  Barcelona  y  virrejr 
de  Cataluña:  el  cardenal  Don  Fran- 
cisco Remolins;  Don  Alejandro  Do- 
mingo de  Roz,  autor  de  una  obra  ti- 
tulada :  Ditouttot  políliais,  dedicada  á 
Felipe  IV;  fraj  Cristóbal  de  Galvez, 
famoso  predicador  t  religioso  de  san- 
to Domingo;  Don  Miguel  de  Cortia- 
da,  catedrático  do  lejes  y  regente  de 
la  real  cancillería  de  Cataluña;  Juan 
Chico,  esforzado  adalid  que  tanto  se 
distinguió  en  la  toma  del  castillo  de 
Ibiza.  siendo  el  primero  que  subió  al 
asalto,  y  dos  soldados  de  Lérida  que 
contiibujeron    poderosamente   á   U 


LERM        .    387 

conquista  de  Mallorca  por  el  re;  Don 
Jaime. 

27.  MeráldUa. — El  escudo  de  esta 
insigne  ciudad  ostentaba  por  armas 
cuatro  ñores  de  lis,  que  se  dice  le  dio 
Ludovico  Pío.  en  el  año  803.  v  el  con- 
de Don  Ramón  Berenguar  IV  le  aña- 
dió las  cuatro  barras  da  Aragón  colo- 
cando sobre  ellas  las  tres  flores  de  lis, 
3ue  Ta  quedaron,  cuando  hubo  de  ca- 
er una  á  Valencia. 

EtimolooU.  Latin  /¿írt/n, «;  cata- 
lán, LUyda.  «Ciudad  ilustre  en  nues- 
tra historia,  capital  de  una  de  las 
cuatro  provinciaa  de  Cataluña,  fun- 
dada aobre  los  orillas  del  Segra,  con 
excelente  agricultura  y  buen  castillo. 
Lérida  es  mansión  sumamente  agra- 
dable.. 

Leridano,  na>  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente á  Lérida  y  el  natural  de  esta 
ciudad  y  au  provincia. 

Étimo LoaÍA.  Ltridenie. 

Leridease.    Adjetivo.    Lssidano. 

EriuOLoafA.  Latín  ilierdeiuii;  cata- 
lán, il-lerdés,  a,  cosa  de  Lérida;  il-ler- 
det,  a,  leridano. 

Lerina.  Femenino.  Geografía  aitli- 
g%a.  Nombre  de  dos  islas  del  Mediter- 
ráneo; hoj,  San  Honorato  y  Santa 
Margarita. 

ErmoLoafA.  Latía  Zerittd, 

Lerma  (Francisco  Gómez  db  San- 
DOVAL  Y  Rojas,  marquet  de  Dmia  y 
conde-dn^tte  de).  Hombre  de  Estado  es- 
pañol, que  nació  á  mediados  del  si- 
glo XVI  y  murió  en  1625.  Siendo  mar- 
qués de  Deoia,  fué  nombrado  caballe- 
rizo mayor  del  infante,  después  Feli- 
pe III,  quien,  al  subir  al  trono,  le 
nombró  duqob  de  Lkrma  y  primar 
ministro.  Su  administración,  que  di- 
vidió con  Don  Rodrigo  Calderón,  em- 
pezó desde  luego  de  un  modo  desas- 
troso. Emprendió  dos  desgraciadas 
expediciones  contra  Inglaterra,  que 
concluyeron  con  una  paz  que  se  vio 
obligado  á  aceptar  en  1604.  No  fué 
más  feliz  en  la  guerra  contra  los  ho- 
landeses, la  cual,  después  de  una  lar- 
ga lucha,  terminó  con  el  reconocimien- 
to de  la  indeflendencía  de  las  Provin- 
cias Unidas,  en  1608.  En  el  interior, 
estableció  un  sistema  de  corrupción  é 
inmoralidad  inaudito,  poniendo  en 
venta  todas  las  dignidades,  empleos 
y  cargos  públicos,  con  lo  cual  en  poco 
tiempo  se  alzó  con  riquezas  fabulosas. 
Quiso  establecer  un  impuesto  sobre  el 
tenorio  de  Viuaya;  pero  loa  vizcaínos 
ae  negaron  abiertamente  á  satisfacer- 
lo. En  1609  publicó  el  decreto  de  ex- 
pulsión de  los  moriscos  de  España, 
medida  bárbara,  que,  además  de  no 
poderse  llevar  i  efecto  sin  gran  der- 
ramamiento de  sangre,  privó  al  país 
de  un  sinnúmero  de  brazos  útiles  á  la 
agricultura,  la  industria  y  las  artes; 
pero,  en  cambio,  acrecentó  \/l  fortuna 
del  ministro,  que  ae  hizo  dar  para  si 
y  su  familia  500.000  ducados  sobre 
loa  despojos  de  los  expulsados.  La 
miseria  pública  creciente  y  el  abati- 
miento en  que  se  veía  caer  el  país,  ex- 
citaron una  avereion  general  contra 
aquel  Gobierno,  y  temeroso  el  duque 
db  Lbbma  de  que  llegaran  É  ="-'""«- 
_.'igitized  by  V 


ISO  ei  DUQUE 
1  á  indispo-      , 

yCoogle 


388 


LKRN 


nerle  con  el  rey,  puso  k  su  lado  en 
pnmer  lugar  i  su  hijo,  el  duque  de 
Uceda,  como  sumiller  de  corps;  y 
después,  como  confesor  del  rej,  í 
fny  Luís  de  Aliaga,  hombre  ente- 
ramo^ite  Buyo.  Pero  turo  el  disgus- 
to de  ver  í  aquellos  dos  hombreí 
coRTertirse  mu;  pronto  en  sus  mis 
eucarnizados  enemigos  y  trabajar  ac- 
tivamente en  au  ruina,  sin  que  basta- 
ra i  contrarrestarlos  los  esfuenos  de 
BU  jenio  el  conde  de  Lémos,  y  su  pa- 
riente DonFranciBcodeBoría,  iqui»- 
nea  introdujo  también  en  la  cámara 
real  para  que  le  sostuvieran.  Como  úl- 
timo recurso  para  conjurar  la  tormen- 
ta que  le  amenazaba,  pidiá  y  obtuvo 
de  Boma  el  capelo  de  cardenal;  pero 
este  acto  sólo  sirviií  para  precipitar 
su  calda,  porque  el  rey,  no  pudiendo 
ja  tratar  con  imperio  i  un  alto  dig- 
natario de  la  Iglesia,  se  desprendió 
de  él  sin  esfuerzo,  reem pistándole  con 
su  hijo  el  duque  de  Uceda.  A  la  muer- 
to de  Felipe  Til,  los  adversarios  del 
DUQDB  DB  Lbbma,  consiruicrou  que  se 
abriera  nn  proceso  que  llevrf  al  cadal- 
so á  Don  Bodrigo  Calderón,  j  respe- 
tando en  el  duque  la  púrpura  carde- 
nalicia ,  se  le  condenó  solamente  á 
fisgar  al  Erario  72.000  ducados  anua- 
es  ;  el  atraso  de  veinte  aílos  por  las 
rentas  adquiridas  durante  el  tiempo 
de  su  privanza,  condena  que  causóla 
mnerte  de  aquel  hombre  codicioso. 
(Sal*.) 

JRtseüa. — El  duque  dr  Lbrwa  mere- 
ció de  la  antigüedad  una  famosa  re- 
dondilla: 

Cuenlan  ojm  que  te  vieron 

?ue  ai  ruisle  lo  que  fuUle, 
lé  por  H  aér  que  te  dieroD, 
DO  por  el  Bér  que  tuviste. 

Lema.  Femenino.  QtograJ^a,  a»ii~ 
g*&.  Ciudad  de  la  Argolia. 

EtiuolooÍa.  Latín  Lemt.  (Plinio.) 

Lernea.  Femenino.  Geografía  aii- 
tig%a.  Laguna  de  Morea,  célebre  por 
la  existencia  fabulosa  de  la  hidra,  que 
mató  Hércules. 

Etimología.  Latin  Lerna.  (Plinio. 

Lerneaa.  Femenino  plural.  A%ti- 
glíedtuiet.  Fiestas  que  se_celebrabaii  et. 
Lema  (Grecia)  en  honor  de  Baeo,  Ce- 
ros y  Proseroina. 

BtiuolooIa.  Lema. 

Lerneiforma.  Adjetívo.  BUtoria 
tutnrat.  Que  tiene  la  forma  de  un  ler- 
neo. 

HriMOLOofA.  Lemeey  forwia. 

Lemoo.  Masculino.  Sntomelofia. 
Qénero  de  insectos  crustáceos  parási- 
tos, que  viven  generalmente  en  el 
agua,  y  se  adhieren  á  diversas  partes 
de  la  superficie  exterior  de  los  anima- 
les; especialmente,  de  los  pescados. 

ETiMOLoaÍA.  Latín  lernaut,  lo  que 
es  de  la  laguna  Lemea. 

Lerneocero.  Masculino.  Zoología. 
Género  de  gusanos  de  cuerpo  prolon- 

fado;  ventrudo  híoia  el  medio  y  ou- 
ierto  de  una  piel  lisa. 
BriMOLoafA.  Zenuo  y  kérai,  cuerno. 
Lemeomiio.  Masculino.  Zoología. 
Géqero  de  gusanos  de  cuerpo  oviiide 
t«nainada  anteriormente  por  una  boca 
bilabiada. 


LESA 

ErmoLOSÍA.  Lenuo  y  myla  (puí*) 
mosca, 

Lemeopenne.  Femenino.  Zoolo- 
gía. Género  de  gusanos  de  cuerpt 
prolongado  y  cilindrico,  terminado 
anteriormente  por  un  bulto  cefálico, 
y  con  un  par  de  antenas  cortas  y 
oblicuas  hacia  atrás. 

Etimoloqía.  Zítmío  jr  el  latin  ^«k- 
«d,  ala,  pluma. 

Lenreo.  Masculino.  Zoología.  Es- 
pecie de  antílope  de  Berbería. 

Leta.  Forma  femenina  de  leso.  [| 
Lesa  majestad,  ó  lbsa  majestad  hu- 
mana. La  majestad  del  re;  violada, 
ofendida.  |  Lbsa  majestad  divina.  El 
mismo  sentido  respecto  de  Dios.  ¡  Le- 
sa HUMANIDAD.  El  mísmo  sentido  res- 
fectfl  del  hembra,  |  Leso  dbebcho. 
1  mismo  sentido  respecto  de  la  le;. 
II  Lbsa  moral.  El  mismo  sentido  con 
relación  á  la  conciencia  ;  á  las  cos- 
tumbres públicas. 

Etimolooia.  Liio:  latin,  j,sbk 
jItUu,  lesa  majestad;  ijesum /tu,  leso 
derecho:  francés,  lite  majuté. 

Lfl  Sage  (Alain  Renato.)  Célebre 
escritor  francés,  que  nació  en  Sarzeau 
(Marbitran),  en  1668;  murió  en  1747. 
Estudió  en  el  colegio  de  jesuítas  de 
Vannes;  ocupó  un  modesto  empleo  en 
■Fermes;  fué  á  París  en  1692  para  vi- 
vir de  su  pluma, ;  un  triste  desampa- 
ro fué  el  premio  de  su  deseo  de  inde- 
pendencia. Sus  primeros  trabaos  fue- 
ron: una  traducción  de  las  Cartat  de 
Árüteneto;  otra,  de  la  segunda  parte 
del  QuijoU  de  Avellaneda,  ;  varias 
comedias  imitadas  del  teatro  español. 
Una  comedia  en  un  acto,  Cñtpin,  ri- 
val de  i*  amo,  y  una  novela,  imitación 
ó,  mejor  dicho,  casi  traducción  del 
Diablo  cnjuelo  de  Guevara,  publicadas 
ambas  en  1707,  revelaron:  la  una,  su 
aptitud  para  el  género  cómico;  ;  la 
otra,  el  profundo  conocimiento  que 
del  idioma  ;  de  las  costumbres  espa- 
ñolas  poseía.  Con  otra  comedía  en  cin- 
co actos  ;  en  prosa,  Furearet  (1708) ; 
una  novela,  Cfil  Blat  de  SanCillana, 
cuva  primera  parte  apareció  en  1715 
;  la  continuación,  en  1724  ;  1735, 
adquirió  tal  renombre,  que  los  fran- 
ceses le  colocan  á  la  altura  de  Molture 
en  la  pintura  de  loa  vicios,  de  los 
defectos  ;  de  la  parte  de  ridículo  que 
todas  las  clases  sociales  tienen.  J7W- 
OH'et,  donde  pinta  las  costumbres  de 
los  comerciantes  de  entonces,  fué  para 
Le  Saob  una  ocasión  de  probar  la  in- 
dependencia ;  el  desinterés  de  su  ca- 
rácter, rehusando  1 00.000  francos  que 
les  comerciantes  le  ofrecían  por  reti- 
rar BU  obra.  Sin  embargo,  por  grande 
que  fuese  el  éiito  del  T%rcaret,  su  re- 
putación se  debe,  más  que  nada,  al 
Gil  Blat,  novela  cortada  por  el  patrón 
con  que  había  cortado  las  sujas  Hur- 
tado de  Mendoza ,  Mateo  Alemán, 
Francisco  Santos  ;  los  inimitables  es- 
critores picarescos  del  siglo  ivii.  El 
Gil  Blat  retrata  de  tal  modo  nuestras 
costumbres  ;  nuestro  modo  de  sentir 
y  de  pensar,  que  no  es  mocho  que 
ilustres  críticos,  entre  ellos  el  padre 
Isla,  havan  creido  ver,  no  una  obra 
original,  sino  una  tradncoion  óimita- 


LESB 

cien  í  semejanza  de  las  que  el  nüniM 
autor  dio  del  Gtxma»  de  Al/ertdu, 
de  Do*  Qiterubi*  de  Ro»da,  de  Btt^ 
»il'/>  GontaUt  y  del  BaekilUr  de  S*U- 
manea.  Objeto  de  empeñadas  polóni- 
cas  ha  sido  dilucidar  este  punto;  d»- 
hiendo  nosotros  añadir,  sin  que  ñibe 

Sara  nada  en  la  cuestión  el  espirita 
e  amor  propio  nacional ,  que  inn 
prescindiendo  de  las  observaaonei  del 
sapientísimo  padre  José  Francisco  de 
Isla  y  de  las  acertadísimas  é  iacua- 
testables  de  Don  Juan  Antonio  Lló- 
rente, basta  la  simple  lectura  de  dicho 
libro,  para  convencer  i  cualquier  pe^ 
sona  imparcial  de  que  sólo  un  erai- 
Aol,  6  quien  hubiera  residido  ea  Es- 
paña la  ma;or  parte  de  su  vida,  pcdíl 
conocer  los  nsos,  costumbres,  lengnt- 
je  ;  geogTafia.de  Espada  con  nnn 
detalles  tan  minuciosos  como  se  en- 
cuentran en  el  Gil  Blat.  Los  frsnee- 
BBS,  queriendo  hacer  ma;or  el  méritg 
do  Le  Saos,  alegan,  como  circuns- 
tancia relevante,  que  jamás  puso  loi 
pies  en  España,  sin  pensar  que  esto 
es  precisamente  lo  que  echa  por  tiem 
sus  argumentos,  porque,  aun  despoo 
de  una  residencia  de  muchos  afios  en 
el  país,  seria  obra  de  gran  mérito  en 
un  extranjero,  V  viene  á  ser  com[d^ 
lamente  imposible  en  quien  no  cono- 
cía, ni  la  historia  de  España,  como  lo 
Crueban  los  crasísimos  errores  erone- 
Sgicos  que  cometió  al  intercalar eie^ 
de  historietas  en  el  reltlo 


Írincipal.  Laa  mejores  ediciones  de 
13  Obrat  eompletat  áehs  Saos  aoaUi 
deParis,  182I-22(I2voIúmenesen8.') 
;  1828  (12  volúmenes  en  8.').  El  W 
Blat  ha  sido  impreso,  traducido  é  imi- 
tado multitud  de  veces,  llevando  li 
Calma,  entre  todas  las  traducdoDo, 
1  que  hizo  al  castellano  el  padre  IsU. 
Lesa  majestad  (cbíubm  ds).  Sá 
loria.  1.  Calificación  que  se  dabi,  n 
la  antigua  jurisprudencia  romini,  ■ 
toda  empresa  'ó  acto  contra  el  pueblo 
romano,  su  imperio  ó  su  dígnidid;^ 
á  todo  atentado  directo  ó  indirecto 
contra  la  tranquilidad  interior  6  eito- 
rior  de  la  repobliea.  Hubo  en  Bmb» 
un  tribunal  especial  para  conocer  de 
estos  delitos,  ;  la  pena  del  culfable 
era  la  de  muerte. 

2.  Augusto  colocó  tos  Ubiloi  J 1» 
ofentA  contra  el  e;nperador  ó  ss  mi- 
are entre  los  cbímens»  de  les*  m- 
jbstad;  ;  en  tiempo  de  Tiberio,  loi 
delatores  abusaron  mucho  de  esta  lej. 

3.  En  Francia,  estos  crímeoesn 
calificaban  de  dos  clases :  el  de  lbi 
majbstad  ditina,  blasfemia,  sten- 
legío,  etc.;  ;  el  de  lesa  majbswí 
AwMiM,  atentado  contra  elsobanM 
ó  contra  los  infantes,  deserción  si  ex- 
terior, conspiración,  rebellón,  etc.  B 
culpable  era  condenado  á  muerte  «i« 
los  más  horrorosos  tormentos;  per» 
desde  la  revisión  del  Código  p«- 
nal  (1832),  el  atentado  contraían* 
del  soberano  se  castigó  como  ptraa- 
dio. 

Lesbio,  bía.  Adjetívo.  El  nstaiu 
de  la  isla  de  Lésbos  ó  lo  rafereaUi 
ella.  ^ 


LESI 

LK8BIUII  plecirum,  U  poesía  lírica  6  el 
Terao  alciico  (del  poeta  Alceo,  que 
fué  de  aquella  isla):  lesbia,  vaíet,  la 
poética  Safo,  en  Ovidio. 

Lésbos.  Femenino.  Geografía  Mtt- 
a\ta.  Isla  del  Asia  menor,  en  el  mar 
Egeo,  ho;  Uitilene,  célebre  por  su 
fertilidad,  y  más  iun  por  ser  patria 
de  Safo,  Alfeo,  Teofraato  3  Pitaco, 
uno  Ae  los  siete  sabios  de  Grecia. 
(Plinio.) 

BriMOLoafA.  Oríego  Aíoéoí  (Lé$- 
boi);  latín,  Lnhut;  francés,  Lethoi. 

Lesear  6  Lascar.  Masculino.  Ma- 
rinero indio  de  la  clase  de  los  parías. 

EriuoLoaÍA.  Persa  j¿Á¿i3  (Uchiur), 
ejército,  tropa;  frasees,  latear. 

Lesión.  Femenino.  Daflo  6  detri- 
mento corporal  causeo  por  al^na 
heñda,  golpe  6  enfermedad.  ¡  Metá- 
fora. Cualquier  daño,  penuicio  ó  de- 
trimento. I  Foreme.  El  daño  que  se 
causa  dolosamente  en  las  vent&s  por 
DO  hacerlas  en  su  justo  precio.  Q  bnor- 
UB.  Forense.  El  perjuicio  6  ag^ravto 
que  alguno  experimenta  por  naber 
sido  engañado  en  algo  más  6  menos 
de  la  mitad  del  justo  precio  en  las 
compras  ó  ventas.  ¡|  enoruÍíhua.  Fo- 
rtmt.  El  perjuicio  ó  agravio  que  al- 
guno ecperimenta,  por  naber  sido  en- 
gañado en  mucho  más  d  menos  de  la 
mitad  del  justo  precio  en  las  compras 
y  ventas, 

Btiuolooíá.  Leso:  provenzal,  Uño; 
catalán,  lesiá;  francés,  Usion;  italia- 
no, Itsvmt;  del  latin  latió,  daño,  for- 
ma sustantiva  abstracta  de  ¡attis,  par- 
ticipio pasivo  de  ladíre,  dañar. 

SiKONiMiA.  Arííe*lo  primero. — Le- 
sión, HBKiDA.  La  idea  de  lesión  es  mu- 
cho más  extensa  que  U  de  herida, 
porque  abraza,  no  sólo  el  drden  mate- 
rial í  que  ésta  se  concreta,  sino  el 
orden  moral;  las  distinguen  además 
otras  varias  acepciones. 

La  herida  puede  ser'casual;  la  le- 
sión supone  un  deseo  premeditado. 
En  la  herida  se  ve  siempre  un  daño, 
un  dolor  que  sufre  la  parte  física  del 
individuo.  Bn  \&_letio%  ha;  siempre 
una  injuBticia,  que  afecta,  no  sólo  la 
parte  ñsica,  sino  la  moral  del  indivi- 
duo, j>orque  á  las  dos  se  extienden 
BUS  efectos.  Se  hace  una  An-td^  con  un 
instrumento  i5  cualquiera  otro  eterpo 
duro  que,  chocando  con  nuestros 
miembros,  los  descompone;  la  lesio» 
no  descompone  la  parte  física,  sino 
por  el  sentimiento  del  ánimo  produ- 
cido por  una  injusticia.  (Lofxz  Pe- 

Ártíoulo  segftndo.  Lbsiom,  daSo. — 
El  médico  dice:  Fulano  tiene  una  le- 
sión or^&nica.  No  puede  decirse:  daño 
orgámeo. 

El  desperfecto  que  un  animal  causa 
en  un  sembrado  6  en  una  heredad,  se 
llama  daño.  No  puede  llamarse  Usion. 
Nada  más  rídiculo  que  decir:,  pido 

Jae  as  tase  la  Usion  que  tal  animal 
a  hecho  á  mi  finca. 
Se  reclaman  líaAMj^íryvútot.  Nada 
más  repugnante  al  espíritu  de  nues- 
tra lengua  que  reclamar  ^erjuieiet  j 
¡tikmtt. 


LEST 

Un  amante  sabe  que  su  amada  le 
ha  sido  infiel,  7  díce  á  la  persona  de 
quien  recibe  la  infausta  noticia;  me 
ha  hecho  vsted  tm  daüo  profundo.  Si 
dijera  que  le  había  hecho  una  Usion 
profunda,  significaría  que  le  había 
herido  profundamente  en  su  cuerpo. 

La  Usion  supone  daño  material,  j 
no  un  daño  material  cualquiera,  sino 
un  daño  en  que  hay  descomposición 
de  tejidos,  un  daño  en  que  debe  in- 
tervenir la  ciencia.  Al  hacerme  una 
ligera  cortadura,  al  clavarme  un  alfi- 
ler en  un  dedo,  diré  con  propiedad 
que  me  he  hecho  daüo.  No  puedo  de- 
cir que  me  he  causado  una  Usion, 
porque  ni  el  pinchazo  del  alfiler,  ni 
la  ligera  cortadura  se  pueden  reputar 
como  enfermedades  que  hacen  nece- 
saria la  presencia  dej^édico. 

La  lesión,  pues,  es  quirúrgica:  el 
daüots  físico,  civil  jr  moral.. 

Es  físico  en  el  pinchazo  del  alfiler; 
civil,  en  el  desperfecto  que  hace  el 
animal  en  una  sementera;  moral,  en 
el  dolor  que  siente  el  amante  al  saber 
la  infidelidad  desu  amada. 

En  cuanto  á  la  acepción  forense  de 
Ution,  tampoco  puede  confundirse  con 
áaSo,  por  cuya  razón  fuera  impropio 
decir:  daRo  enorme,  daRo  enormisimo, 
en  equivalencia  de  lbsion  enorme,  le- 
sión enormísima.  Esta  diferencia  con- 
siste  en  que  el  daño  puede  ser  mayor 
6  menor,  total  6  parcial,  mientras  que 
la  Usion  ha  de  consistir  precisamente 
en  el  agravio  de  poco  6  mucho  más  6 
menos  de  la  mitaa  en  las  compras  y 
ventas. 

Lesivamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  lesión. 

Etiuolooía.  Lesiva  j  el  sufijo  ad- 
verbial menú. 

Lesivo,  va.  Adjetivo.  Lo  que  pue- 
de dañar  ó  causar  lesión. 

Etimolooía,  Lesión:  italiano,  Usim, 

Lesna.  Femenino.  Lezna. 

LesQordeste.  Masculino.  El  vien- 
to medio  entre  el  Leste  y  Nordeste.  || 
La  parte  que  est£  situada  hacia  el  si- 
tio por  donde  sopla  el  viento  de  este 
nombre. 

Leso,  s«.  Adjetivo.  Agraviado, 
lastimado,  ofendido.  Se  aplica  prínci- 

Salmente  á  la  cosa  que  ha  recibido  el 
año  ó  la  ofensa;  y  así  se  dice:  lesa 
majestad,  lesa  humanidad,  leso  de- 
recho natural,  etc.  |  Hablando  del 
juicio,  entendimiento  6  imaginación, 
pervertido,  turbado,  trastornado. 

ETuioLOaÍA.  Latdo;  latin,  Untu, 
dañado,  heñdo;  italiano.  Uto;  fran- 
cés, Usii;  catalán  antiguo,  Us,  a. 

Lessneste.  Masculino.  Bl  viento 
medio  entre  el  Leste  y  Sueste. 

Lest.  Masculino  anticuado.  Lbstb. 

Lesta.  Femenino.  Provincial  Ga- 


LETA 


389 


navegantes,  viento  Este,  Solano  ó 
Levante.  La  parte  ó  punto  que  está 
situado  hacia  el  Oriente  é  hacia  don- 
de nace  el  sol. 

Lestenr.  Neutro.  Harina.  Declinar 
hacia  el  Este. 

Btimolooía.  Leste. 

).    Masculino ,    Provincial 


Galicia.  El  terreno  en  que  nace  es- 
pontáneamente la  lesta. 

Lestevo.  Masculino.  B»tomologia. 
Género  de  insectos  braquélitros. 

Leste^ocori.  Femenino.  Antiglle- 
dadet.  Ciudad  y  arsenal  de  Corinto, 
en  Morea.  (Plinio.) 

BTiifoLOQÍA.  Latin  Líchíea,  plural, 
y  Líchxvm,  singular. 

Lestrigones.  Masculino  plural. 
Tribus  de  antropófagos  que,  según 
las  historias  y  poemas  mitológicos, 
habitaban  en  Sicilia.  También  se  dié 
este  nombre  á  las  de  igual  especie 
que  motaban  en  Oampania. 

BTtHOLOdla.  Griego  AampuYÍvtc 
(¡aittryffífnes):  latin,  lattrygSnts;  fran- 
cés, Ut&ygo*. 

Reseña. — Los  LESTaiooKES  de  Cam- 
pania  eran  los  habitantes  de  Formias, 
a  quien  los  antiguos  poetas  presenta- 
ban como  antropéñtgos. 
,  Letable.  Adjetivo.  Que  causa  ale- 
gría. 

ETiuOLoaÍA,  Lelaeúm:  latin,  Uili' 
bílit. 

Letabnndo.  Adjetivo.  Que  rebosa 
al^fa. 

Etiuolooía.  Leiacion:  latin,  laü^ 
bindiu. 

Letacion.  Femenino.  AlbqbÍa. 

Etimología.  Griego  Xiu  (¡áS),  go- 
zar; XiiTDi;  (Uiloi),  incólume;  latín, 
lalni,  alegre,  en  buen  estado,  hermo- 
so; látatio,  alegría. 

Letal.  Adjetivo.  Mortífero,  ó  lo 
que  causa  ó  puede  ocasionar  la  muer» 
te.  Tiene  mas  uso  en  la  poesía. 

BriuoLoofA.  1.  La  etimología  de 
U(wn  es  incierta :  algunos  dicen  que 
viene  del  griego  Ulhí,  olvido.  ^Mon- 

LAU.) 

2.  Latin  Ihaius,  participio  pasivo 
de  levare,  arrebatar.  (Fksto.) 

3.  Latin  lere,  borrar,  primitivo  de 
delire,  extinguir.  (Prisciano.) 

4.  Esta  es  la  verdadera  etimología. 
Letnm,  muerta,  representa  una  forma 
simétrica  de  Utut,  participio  ficticio 
de  Ure,  borrar,  destruir. 

5.  Lethnm  es  lina  mala  ortografía, 

fToducida  por  la  influencia  del  griego 
;¡ei]  ^tóAí^,"  olvido. -La  ortografía  eti- 
mológica es  letum,  forma  de  Ure,  bor- 
rar, extinguir.  (LiTTBÉ.) 

6.  La  opinión  de  este  sabio  autor 
concuerda  con  la  de  los  eruditos  De 
Miguel  j  Morante,  quienes  afirmaa 
que  la  voz  propuesta  se  deriva  de  leo, 
primitivo  de  dtlio,  yo  borro. 

Derivación. — Latin,  Üre,  borrar; 
títum,  muerte;  UlMÜt,  mortal;  italia- 
no, UlaU;  catalán,  Uíal. 

Reseña. — 1.  <Lettim  se  diferencia 
de  mors,  en  que  esta  última  voz  ex- 
presa la  muerte  misma,  mientras  que 
iéínm  se  refiere  á  |a  manera  de  morir, 
según  resulta  del  siguiente  verso  de 


Uille  modit  LETT  miierpí  uons  una  fatigtl; 
«los  modos  de  morir  son  muchos;  pero 
la  muerte  es  una.>  (Lessino.) 

2.  (Añadamos  también  que,  aun 
cuando  Uíum  exprese  la  misma  idea    - 
que  mort,  muerte,  el  uso  de  la  buena 
latinidad  hizo  de  leínm  una  voi  noble 
ypoétiea,  escogida;  solemne.  Poítíco  _  í  _ 
igitizeclby  VjOOy  It 


390 


LBTA. 


es  también  el  adjetivo  Utal.*  (Mon- 

LAU). 

Letalidad.  Cualidad  de  lo  letal. 

EtiuolooU.  Ztítil:  fraacés,  Ulia~\ 
ití.  _  I 

Letalmante.  Adverbio  de  modo. 
Uortalmente, 

EriyoLoofA.  Lttal  j  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latín  [etifíter,  mortal- 
meóte. 

Letame.  Uasculino.  Tarquín,  cio' 
no  T  basura  con  que  se  engrasa  jr  abo- 
na la  tierra. 

Letanía.  Femenino.  Rogativa,  sú- 

Slica  que  se  hace  á  Dios  con  cierto  dr- 
en, invocando  la  Santísima  Trini- 
dad, y  poniendo  por  medianeros  i  Je- 
sucristo, la  Virgen  j  los  santos.  Se 
USB  en  plural  en  el  mismo  sentido.  |j 
Procesión  que  se  hace  regularmente 
por  alguna  rogativa  cantando  las  lb- 
TANiAS.  Se  usa  en  plural  en  el  mismo 
significado.  |  Familiar:  Liste,  retehi- 
la,  enumeración  seguida  de  muchos 
nombres  6  cosas.  ||  mayores.  Plural. 
La  procesión  de  rogativa  que  se  hace 
en  la  Iglesia  católica  el  dia  de  san 
Marcos,  cantando  las  letanías  que 
están  señaladas.  ||  henorbs.  La  proce- 
sión de  rogativa  que  se  hace  en  la 
Iglesia  católica  los  tres  días  antes  do 
la  Ascensión.  ¡  db  la  VIroen,  ó  le- 
tanía laürbtana.  Cierta  depreca- 
ción á  la  Virgen  por  sus  elogios  y 
atributos  colocados  por  orden,  la  cual 
se  suele  cantar  6  rezar  después  del 
rosario.  I  Vbnih  ó  venirse  con  leta- 
nías. Frase  familiar.  Venir  con  histo- 
rias, g  Dbjabss  de  letanIas.  Frase 
-    familiar.  Ir  derecho  al  asunto. 

BtiuolooIa.  Griego  Iíti)  lUíé),  rue- 
go; XiTuveCa  íUíaneía),  letanía:  latín, 
lita;  diosas  de  los  suplicantes;  litare, 
aplacar  á  loe  dioses  con  Súplicas  ;  sa- 
crificios; ñlSvíen,  sacrificio  con  que  se 
«placaba  i  los  dioses;  Iíiíhúb;  roga- 
ciones; catalán,  lUlania:  provenzal, 
Ulaniai ;  francés,  lila»iet;  italiano, 
leíante;  Hainaut,  Utanie;  walon,  néla- 
Uie. 

-Letargía.  Femenino  anticuado. 
Enfermedad.  Lbjaroo.  ■ 

Etimología.  Lttargo:  griego,  \rf¡<if- 
yla  iiithargia):  latin,  UíhargU;  cata- 
lán antiguo,  Uitargia;  moderno,  Utár- 
cia  ;  provenzal ,  Utaraia  ,  lilarguia, 
nances,  iéchargie;  italiano,    ielargia. 

Letárgicamente.  Adverbio  de 
modo.  Coa  letargo. 

ETiMOLoaÍA.  LeUrgiea  j  el  sufijo 
adverbial  nentt. 

Letárgico,  ca.  Adjetiva.  Medici- 
na. El  que  está  con  letargo  6  lo  que 
pertenece  á  esta  enfermedad. 

Etimolooía.  Letargía:  griego  Xt)- 
^afrftx^  (Utharaikói);  latín,  liiiargi- 
cm;  italiano,  Utirgieo,-  francés,  UtAar- 
^(¡tm;  provenzal,  íitargig. 

Letargo.  Masculino.  Áfedieína.  Ac- 
cidente peligroso  que  consisto  en  la 
suspensión  del  uso  de  los  sentidos  j 
de  las  facultades  del  ánimo.  |  Metafo- 
ra.  Torpeza,  insensibilidad,  enajena- 
miento del  ánimo  por  la  vehemencia 
de  alguna  pasión. 

KriMOLoaÍA.  Griego  Xi{Bi)  (Utkí), 
olvido,  XijOa^YQt  (lethargot):  latin,  le- 


LETR 

tiargat;  italiano,  letargo;  ^ncés,  l¿- 
Ikargia. 

Letargoso,  u.  Adjetivo.  I<o  que 
aletarga. 

Lete.  Masculino.  Mitología.  Río  del 
Olvido,  porque  sus  aguas  nacían  olvi- 
dar lo  pasado  á  los  que  la  bebían.  Se- 
Íun  la  mitología.-  el  Letoo  separaba  el 
ártaro  de  los  Campos  Elíseos.  (Mon- 

LAU.I 

Etimolooía.  Griego  Aijft)]  (Létke); 
latín,  Lithe;  francés,  Léthé. 

Leteo,  ea.  Adjetivo.  Poética.  Lo 
que  pertenece  al  río  Loto  &  Leteo,  j 
participa  de  alguna  de  las  calidades 
que  le  atribule  la  mitologia. 

Ktimolooía.  Latin  teikwut;  catalán, 
leteo,  a. 

Leticia.  Femenino  anticuado.  Ale- 
latín,  Uili- 
tía;  italiano,  Utiña;  catalán  antiguo, 
tetina. 

Letífero,  ra.  Adjetívo.  Que  da  6 
lleva  consigo  la  muerto. 

Etiuoloúía.  Latin  Üliftr,  de  litvn, 
muerte,  j  /erre,  producir;  francés, 
Uthi/ire. 

Letiflcacion.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  letificar. 

Letificado,  da.  Participio  pasivo 
de  letificar. 

Etiuolooía.  Latin  Imll/íeatia,  par- 
ticipio pasivo  de  letificare. 

Letificador,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. £1  que  letifica, 

EtimolooIa.  Letijícar:  latin,  lattft- 
talor,  en  Tertuliano. 

Letificante.  Participio  activo  de 
letificar.  Lo  que  alegra.  |  Adjetivo 
anticuado.  Medicina.  Se  ajplicaba  á  loa 
remedios  que  dan  energía,  actividad 
j  vigor.  Se  usaba  también  como  sus- 
tantivo masculino. 

Letificar.  Activo.  Alegrar,  rego- 
cijar. II  Animar. 

HtimolooIa.  Latin  ImlXjXcare,  ale- 
grar, de  latn*,  alegre,  j  /«¿tí,  ha- 
cer; italiano,  Utitiare. 

Letifico,  ca..  Adjetivo.  Loque 
alegra. 

ETiuOLoaÍA.  Latin  latíjlcnt;  á( 
Uttni,  alegre,  j  faceré,  hacer:  letifi- 
ca referre,  traer  buenas  noticias. 

Letijo.   Masculina  anticuado.  Li- 

TlftlO. 

Letor,  ra.  Masculina  j  femenino 
anticuado.  Lkctur,  por  el  que  lee. 

Letos.  Masculino  plural.  AntigSe- 
Jadee,  Nombre  de  unos  bárbaras  del 
Norto  que,  habiendo  hecho  una  irrup- 
ción en  territorio  del  imperio  romano, 
qbtuvieron  ciertas  porciones  de  ter- 
reno, previa  condición  de  eetar  suje- 
tos al  servicio  militar  de  Roma.  Bajo 
la  denominación  de  letos  se  entondia, 
ora  la '  población  rústica  que  perma- 
necía entregada  al  cultivo  de  los  cam- 
pos, ora  lo  más  selecto  de  aquella  po- 
blación, que  servía  en  los  ejércitos 
romanos 

EtimoloqÍa.  Bajo  latín  Uti  y  lati, 
forma  de  Lttia,  ribera  délos  Países- 
Bajos.  (Don  Mastín,  citado  por  Lit- 
TEÍ.)  " 

Letra,  Femenino.  La  nota,  cifra  é 
carácter  de  un  al&ibeto,  que  por  si 


LETB 

solo  6  junto  con  otros  fonos  asa  síla- 
ba, y  sirve  para  escribir  nuestros  con- 
ceptos. I  En  castellano  se  distingues 
unas  de  otras  las  letras  alfabéticaaeoo 
las  siguientes  denominaciones.  Con- 
sonante.  La  que  no  tiene  sonido  sin 
el  apojro  de  una  vocal,  j  algunas  de 
dos,  como  la  b,  la  c  j  todas  las  dal 
abecedario,  menos  las  vocales.  \  do- 
ble. Cada  una  de  las  que  se  escriben 
con  dos  signos,  como  la  ch,  la  tx,  ot- 
cétara.  |  líquida.  Lacoosonaatocajo 
Bonido  se  debilita  cuando,  precedida 
de  otra,  forma  sílaba  con  ella,  como 
en  las  palabras  cUue,  pUno,  métela,  dra- 
ma, crimen,  padre.  La  l  ;  la  b  son  las 
únicas  de  esta  clase  en  castellano.  I 
MUDA.  Se  ha  dado  esta  calificación  á 
la  consonanto  en  cu;o  nombre  no  pre- 
cede á  ella  una  vocal,  como  la  D  {de), 
la  t  (te),  eto.  1  semivocal.  Llimaaa 
de  esto  modo  u  consonante  que  se 
pronuncia  antoponiendo  á  ella  una 
vocal,  como  la  r  (e/e},  la  m  (eme),  et- 
cétora.  |  skncilla.  Cualquiera  de  las 
que  se  escriben  con  un  solo  signo:  a. 
s,  D,  eto.  I  tocal.  Cada  una  de  las 
cinco  que  tienen  sonido  propio:  a, 
s,  t,  o,  t).  I  El  sonido  con  que  se  pro- 
nuncia cada  uno  de  los  caracteres  del 
alfabeto.  |  La  forma  y  modo  partien- 
lar  que  cada  uno  tiene  de  escribir,  6 
la  que  es  propia  j  peculiar  de  alguna 
escuela,  nación,  eto,  |  lsua.  En  lea 
emblemas,  eto.  |  Kl  sentido  gramati- 
cal de  una  frase,  sentencia  6  cuscuiso. 
IjHl  carácter  ó  cifra  numérica.  |  La- 
TRA  DB  CAMBIO,  j  Especie  de  romanee 
corto,  cu;os  primeros  versos  sa  sue- 
len glosar.  I  Las  composiciones,  pala- 
bras y  expresiones  que  ajustadas  i 
las  notas  se  cantan.  |  Familiar.  Sa- 
gacidad y  astucia  para  manejarse;  j 
así  se  dice:  Fulano  tiene  mucha  ls- 
TBA.  ]  Imprenta,  Instrumento  heelio 
de  plomo  mezclado  con  antimonio, 
que  por  un  extremo  tiene  relevada  la 
seílal  de  una- letra  de  abecedario  ú 
otra  cifra,  y  sirve  para  imprimir.  Llá- 
mase así  también  el  conjunta  de  estos 
instrumentos;  y  así  se  dice:  estacoB- 
posicion  tiene  mucha  lbtka,  las  caju 
están  llenas  de  lktba.  \  Anticuado. 
Carta.  p»r  el  papel,  eto.  |  Anticua- 
do. Lbtrbro.  ¡Plural.  La  carrera  T 
profesión  de  las  ciencias;  como  la  de 
jurista,  la  de  teólogo.  |  Orden,  pro- 
visión 6  rescripto.  Tiene  más  uso  ha- 
blando de  los  que  se  expiden  en  su- 
torias eclesiásticas.  ¡|  Provincial  Ara- 
gón. Certificación^  testimonio,  asis- 
ta. La  carta  de  crédito  y  urden  que 
se  da  á  favor  de  alguno,  para  que  W 
le  franquee  el  dinero  que  pida  sin  li- 
mitacion  de  cantidad,  |  aldina..  L>- 
tra  cursiva.  \  bastabda.  Cierto  ftr- 
ma  de  letra  de  mano  inclinada  Usa 
el  lado  siniestro.  |  bastardilla.  I«- 

TRA  BASTARDA.  \  BORROSA.  La    qiU  O» 

tiene  limpieza  en  los  perfiles  por  da- 
fecto  del  papel  é  por  la  demasiads 
tinta.*  H  CAN.NA.  La  r,  por  la  fuer» 
con  que  se  pronuncia  en  principio  ds 
dicción  y  en  otros  casos,  y  la  xK8ÍeB- 
pre  que  se  uSa.  |  capital.  LscraA  látr 
vúscuLA.  I  corrida.  ImprciUa.  Laqw 
está  trastrocada  v  camuíada,  le  )«• 
uigitizedby  VjOOQIC 


LETR 

suele  Bneeder  en  loB  prlncipíoB^  fina. 
les  por  descaído  de  los  prensistas.  || 
La  que  está  hecha  coa  bcilidad  j  sol- 
tara. I  CORTESANA.  Cierta  forma  ó  ca- 
rácter pequeño  jr  garifo  que  se  usaba 
antiguamente,  f  cubsiva.  La  de  im- 
prenta que  es  parecida  á  la  de  mano. 
|!liK  Caubio.  Comercio.  La  orden  de 
pago  que  extiende  y  firma  el  comer- 
ciante, entregándola  al  que  le  da  di- 
nero 6  valorea,  para  que  eate,  en  vir- 
tud de  ella,  reciba  su  importe  en  el 
punto  donde  le  conviene  cobraHo.  Ii 
DB  CAJA  ALTA.  Imprenta,  mayúscula. 
IIdb  caja  baja.  ImpraHa.  uihúscu- 

LA.  H  DB  lUPBENTA.    LbTRA  DB  UOLDB. 

I  DB  MANO.  La  que  se  escribe,  á  dife- 
rencia de  la  de  molde  6  impresa.  |  db 
MOLDR.  I>a  impresa,  y  db  dos  pun- 
tos. Imprenta.  La  mayúscula  de  que 
se  suele  usar  en  los  carteles  j  princi- 
pios de  capítulo,  así  llamada  por  es- 
tar fundiaa  en  dos  líneas  del  cuerpo 
de  su  grado.  |  db  tiSrtib.  Véase  Tób- 
Tis.  I  DOMINICAL.  En  el  cómputo  ecle- 
siástico, una  de  las  siete  primeras  del 
al&beto,  con  que  se  señalan  los  siete 
días  de  la  semana,  j  en  cada  año  es 
aquella  que  corresponde  al  primer  día 
de  él,  en  lo  cual  alternan  sucesiva- 
mente. I  FLORIDA.  Imprenta.  La  ma- 
yúscula abierta  en  lámina  con  algún 
adorno  al  rededor  de  ella.  |  gótica. 
La  de  forma  rectilínea  y  angulosa, 
que  se  usd  en  lo  antig>uú,  y  se  nsa 
aún  especialmente  en  Alemania. Ims- 
TORiADA.  La  mayúscula  abierta  en  lá- 
mina con  algunas  figuras  6  símbo- 
los. I  MATÚscuLA.  La  letra  grande 
que  sirve  para  escribir  los  nombres 
propios,  y  para  empezar  capítulo, 
párrafo  o  período.  Se  usa  también 
UATÚacuLA  como  sustantivo  femeni- 
no. I  uBNSAjBSA.  Anticuado.  Carta 
imsivA.  H  MENUDA,  familiar.  Astucia, 
sagacidad.  ¡  minúscula.  La  letra  pe- 

3 nena  y  regular,  en  contraposición 
e  la  grande,  llamada^mayúscula.  Se 
usa  alguna  vez  la  voz  minúscula  co- 
mo sustantivo,  f  numeral.  Cualquie- 
ra de  las  que  empleaban  en  la  nume- 
ración los  romanos.  Véase  número.  |, 
PBLADA.  La  igual  y  liiúpia  que  no  tie- 
ne rasgos  ni  cabeceados,  \  Letra  por 
LBTRA.  Expresión  metafdnca.  Entera- 
mente, sin  quitar  ni  añadir  cosa  al 
guna.  I  PROCESADA,  Se  llama  «sí  la 
que  está  encadenada  y  enredada;  co- 
mo se  ve  en  varios  procesos  anti- 
guos. I  BBDONDA.  En  la  imprenta  la 
que  no  es  cursiva.  |  Letras  comuni- 
CATORiAB.  Testimoniales.  |  divinas. 
La  Biblia  6  Escritura  Sagrada.  |  bx- 
pbctativas.  Los  despachos  reales  6 
bulas  pontificias  que  contienen  la 
gracia  de  la  futura  de  empleo  <5  dig- 
nidad, prebenda  6  beneficio,  etc.,  á 
favor  de  algún  sujeto.  |  oordas.  Cor- 
la instrucción  6  talento.  Se  usa  más 
comunmente  con  el  verbo  tener.  P  gó- 
ticas. Anticuado.  Corta  instrucción 
Í'  talento.  |  humanas.  B1  estudio  de 
os  autores  clásicos  griegos  y  latinos, 
y  también  de  los  mas  notables  escri- 
tores de  las  naciones  modernas,  con 
el  cual  se  adquiere  por  medio  de  la 
imitecíon  el  buen  gusto  en  el  arte  de 


LKTB 

hablar  y  de  escribir.  Q  patbntes.  El 
edicto  público  6  mandamiento  del 
príncipe  que  se  despacha  sellado  con 
el  sello  priDcipal  soore  alguna  mate- 


|¡TiRADA.  La  que  por  hallarse  escrita 
con  soltura  está  unida  y  enlazada  con 
otra,  y  fonnada  de  un  golpe.  |  vbr- 
Imprenta.  La  letra  mayúscula. || 

L  LETRA,  XL  pié  de  la  LBTRA.   Mo- 

dismo.  Literalmente,  según  la  letra 
y  significación  natural  de  las  pala- 
bras. J  Enteramaote,  y  sin  variación, 
añadir  ni  quitar  nada;  y  así  se 
dice:  copiar,  insertar  a  la  letra.  {| 
Puntualmente,  sin  ampliación  ni  res- 
tricción alguna;  como  observar,  cum- 
plir  k  LA    LBTRA.J  a    LBTRA     VISTA. 

Modo  adverbial.  Entre  comerciantes 
y  hombres  de  negocios,  lo  mismo  que 
Jl  la  vista,  i  Atarse  ala  LBTRA.  Fra- 
e.  Sujetarse  al  sentida  literal  de 
ualquier  texto.  ||  Buenas  letras.  Le- 
tras HUMANAS.  II  La    LBTRA  CON    SAN- 

OSB  ENTRA.  Rofrau  quc  da  á  entender 

3ue,  para  aprender  lo  que  se  ignora, 
adelantar  en  cualquiera  cosa,  no  han 
de  excusarse  el  estudio  y  el  trabajo,  j 
Hbtbr  letba.  Frase  metafórica  y  is- 
miliar.  Meter  bulla,  procurar  embro- 
llar las  cosas.  ||  Primeras  letras.  L^ 
doctrina  é  instrucción  en  el  arte  de 
leer,  escribir  y  otras  nociones  elemen- 
tales. II  Comercio.  Protestar  una  lb- 
Tea.  Frase.  Requerir  ante  escribano 
al  que  no  quieF^  aceptarla  ó  pagarla, 
lara  recobrar  su  importe  del  dador 
:e  ella,  con  más  los  daños  que  se  cau- 
saren. II  Sbouir  las  letras.  Frase. 
Estudiar,  dedicarse  á  las  ciencfas, 
Etiuolooía.  Latin  Uttíra  y  titira. 

1.  ¿tííi^it  está  en  relación  con  As«a, 
línea;  de  linnm,  lino;  tinire,  untar, 
puesto  que  la  letra  es  un  liquida,  una 
untura.  (CoRSSEN.) 

2.  lAttíra  representa  Un^t^a,  co- 
pio ñfltfSíBra  representa  Unta;  del  grie- 
go Hnon  (XIvov),  liso,  unido,  compac- 
to, sin  vello.  (Escal(oero.) 

3.  El  latin  Utíraw  deriva  del  sans- 
.crito  likh,  escribir,  grabar.  {Mbybr.) 

Derivación. — Sánscrito  IHA,  escri- 
bir; latin,  littÍTA,  titira;  italiano,  leí' 
tera;  trances  del  siglo  xi,  letre;  mo- 
derno, Uttre;  provenzal,  leítra,  letra; 
catalán,  llttra;  portugués,  le^a;  Ber- 
ry,  ifír»;  burguiñon,  iífl/re. 

Reteña. — 1.  «Lasletrassellamaban 
entre  los  griegos  ileijeia;  y  entre  los 
latinos,  eiem^nta,  cuando  se  quería 
expresar  el  sonido  elemental;  y  para 
indicar  el  signo  de  este  sonido,  em- 

fileaban  los  griegos  la  voz  yrinma;  j 
DS   latinos,    la   voz  littera   6   Htíra. 

(MONLAU.) 

2.  Expresión  proverbial.  Tknhr  MU- 
CHA LRTBA  menuda.  Ser  muy  leguleyo, 
tener  la  costumbre  de  argumentar. 

Letrada.  Femenino  familiar.  La 
muj^  del  letrado  ó  abogado. 

Letradico,  lio,  to.  masculino  di- 
minutivo de  letrado. 

Letrado,  da.  Adjetivo.  El  que  es 
sabio,  docto  é  instruido.  ||  Familiar. 
Se  dice  del  que  presume  de  discreto 
y  habla  mucho  sin  fundamento.  |  An* 


LETB 


S91 


tícuado.  El  que  sólo  sabfa  leer.  |  An- 
ticuado. El  que  sabe  escribir,  y  tam- 
bién lo  que  se  escribe  y  pone  por  le- 
tra, I  Uasculino.  Ab'>oai>o.  U  A  lo  le- 
trado. Modo  adverbial,  Al  uso  de  los 
letrados.. 

Etimolooía.  Letrai  provenz^,  U- 
trat;  cntalan,  lUtral;  burguiflon,  ¡ot- 
íray;  francés,  lettrf. 

Letradnra.  Femenino  anticuado. 
Literatura. II  Anticuado.  La  instruc- 
ción en  las  primeras  letras  6  en  el  ar- 
te de  leer. 

Letradurla.  Femenino  anticuado. 
Dicho  vano  é  inútil,  proferido  con  al- 
guna presunción. 

Letran  (fa[.acio  t  basílica  de). 
Hittoria.  El  palacio  fué  construido  en 
Roma  por  LATERANU3Í'/a«rt«f,áquÍen 
Nerón  nizo  dar  muerte  para  apoderar* 
se  de  sus  bienes,  y  donado  por  Cons- 
tantino el  Grande  al  papa  Melqniades, 
Sirvid  de  residencia  á  los  pontífices 

asta  su  marcha  a  Avignon  en  1308. 
Sixto  V  le  reconstruyó  náci a  fines  del 
siglo  XVI.  Inocente  XII  le  convirtió 
en  hospital  en  1693;  y  Gregorio  XVI, 
en  museo  de  antigüedades  cristianas 
en  1843.  La  basifica  de  san  Juan  de 
Lbtran  se  constmyójnnto  al  palacio, 
por  orden  de  Constantino,  nácia  el 
año  334,  y  la  donó  al  papa  Silves- 
tre I.  Es  una  de  las  cinco  basílicas 
patriarcales  de  Boma  y  la  primera  en- 
tre ellas,  porque  allí  toman  los  papas 
posesión  de  su  dignidad  episcopal. 
Se  la  llama  también  batilica  eonetanti- 
por  el  nombre  de  su  fundador, 
y  es  una  de  las  más  bellas  y  de  las 
más  ricas  de  Rama.  En  ella  se  cele- 
braron trece  concilios;  cinco  de  ellos, 
ecuménicos,  hasta  el  año  1725.  El 
primero  de  estos  últimos,  bajo  Calis* 
to  11,  en  1123,  tuvo  por  objeto  laque- 
relia  de  las  investiduras;  en  el  segun- 
do, bajo  Inocente  II,  en  1139,  se  con* 
denó  á  Arnaldo  de  Brescía;  en  el  ter- 
cero, bajo  Alejandro  III,  en  1179,  se 
acordaron  reglas  para  la  elección  de 
los  papas;  en  el  cuarto,  bajo  Inocen- 
te ni,  en  1215,  se  excomulgó  á  los 
vandenses  y  á  los  a]bigenses;  y  en  el 
quinto,  bajo  Leou  X,  se  trau  de  la 
extinción  del  cisma,  de  la  reforma  de 
la  Iglesia  y  de  la  guerra  contra  los 
turcos. 
Latrar.  Activo  anticuado.  Dblb- 

TRBAR. 

1.  Letras  dominicales.  Femenil 
no  plural.  Cronología.  Son  aquellas 
con  que  los  primeros  cristianos  susti-  . 
tuveron  á  las  letras  **MdvnaUi  en  el 
calendario  Juliano,  6  sean  las  siete 
primeras  del  alfabeto,  corres  pon  di  en- 
tes á  los  siete  días  en  que  se  divide  la 
semana.  Marcan  sucesivamente  los  do- 
mingos: la  letra  A,  frente  al  1."  de 
Enero,  la  B,  freilte  al  2,  la  C,  frente 
al  3.  V  así  de  las  demás;  es  decir  que. 
cuando  la  letra  dominical  es  A,  el 
1."  de  Enero  es  domingo;  cuando  E, 
09  domingo  el  5  del  mismo  mes.  Es- 
tas letras  sirven  para  fijar  el  día  de 
las  pascuas. 

2.  Letras  (de  cambio].  Femenino ' 

Slural.  Comercto.  Documentos  de  giro 
e  una  plaza  á  otra,  cuya,  invencioa     i 

0,g,t,zedb,CjOOgle 


392 


LETB 


LEUC 


se  «tribute  genenlmento  &  los  judíos 
arrojados  de  Francia  par  Felipe  Au- 
gusto, en  1181,  que  se  valíeroD  de 
esta  medio  para  aalTar  lu  sumas  que 
habían  atesorado.  Otros  atribujrea  su 
invención  á  los  florentinos  arrojados 
de  Italia  en  el  siglo  xiii,  por  los  gi- 
belinos,  j  refugiados  en  Francia,  si 
bien  es  posible  que  no  hicieran  mis 

3ue  imitar  loa  pro(%dimientos  segui' 
os  por  loa  judíos  eu  ocasión  análoga. 
En  Francia,  la  ciudad  de  Ljon  pare- 
ce haber  sido  la  primera  en  adoptar 
las  LBTaAS  DE  CAUBio,  en  tiempo  de 
Luis  XI,  hacia  el  afio  1460.  Es  de  ad- 
vertir que  los  antigí 


nocieron  algo  semejante  á  las  leteas 
DB  caubio:  nos  referimos  á  los  ionoi 
dados  por  toa  recaudadores  de  impues- 
tos sobre  las  cantidades  que  recibían 
en  las  provincias.  Tal  vez  esos  bonos 
no  se  darían  más  que  í  los  amigos  de 
los  perceptores,  y  contra  los  grandes 
centros,  donde  se  recaudaba  más;  pero 
lo  cierto  es  que  existieron,  como'pue- 
de  verse  en  Cicerón,  Carlat  i  Ático 
(XII,  24), 

Letrero.  Masculino.  La  inscrip- 
ción 6  rótulo  que  se  pone  para  memo- 
ria, noticia  é  inteligencia  de  alguna 
cosa.  \  Adjetivo  anticuado.  Letrado. 

BTluOLoaÍA.  Lttra:  t!Kta.\».a,  lú- 
trtro. 

SwONiyiA.  Letrero,  rtílttlo,  interip- 
ctM,  lema,  tpigraft.  ^  Utriro  expresa 
un  nombre,  un  aviso  de  cualquiera 
clase;  el  rótulo  se  reñere  á  lo  que  está 
contenido  dentro  6  debajo  de  la  su- 
perficie en  que  está  escrito;  la  inierip- 
Cton  sirve  para  conservar  la  memoria 
de  algún  sujeto,  de  alguna  acción  6 
de  algún  acontecimiento;  el  Urna  ex- 

Slica  en  palabras  sucintas  el  asunto 
e  un  emblema,  de  una  empresa  6  de 
una  composición  en  verso  o  prosa;  el 
tpifra/t  alude  al  asunto  de  la  compo- 
sición; pero  no  lo  explica.  Las  pala- 
bras que  suelen  escribir  los  viajeros 
en  los  monumentos  qne  visitan,  ó  los 
soldados  en  los  cuerpos  de  guardia, 
son  Utrero»;  les  que  se  ponen  sobre 
las  puertas  de  las.  tiendas,  para  indi- 
car lo  que  en  ellas  se  vende,  6  en  lo 
exterior  de  las  botellas,  con  el  nom- 
bre del  líquido  que  contienen,  son  rí- 
t»lot;  las  palabras  latinas  que  están 
sobre  la  puerta  de  Alcalá  y  sobre  la 
det  Jardín  Botánico,  son  weripcionet; 
el  levM  da  las  armas  de  la  Academia 
Española  es:  «limpia,  fija  j  da  es- 
plendor ;>  las  memorias  que  se  presen- 
tan i  los  concursos  abiertos  por  los 
cuerpos  científicos,  llevan  siempre  un 
ejtiarú/e.  (Mora.) 

Letñlla.  Femenino  diminutivo  de 
letra.  |  Composición  poética  de  versos 
cortos,  que  suele  ponerse  en  música. 

BriuoLoaÍA.  Zetra:  francés,  UirUU, 
lelrilU,  tomado  de  nuestro  romance; 
catalán,  lUtreta. 

Los  siguientes  versos  son  un  buen 
ejemplo  de  letrilla. 


Cuando  huU  lai  floreí 
U  llama  no  ignoran 
da  amor,  en  que  ardo 
turbada  y  medroia. 

Bien  quisiera  aerle 
humana  en  la  hnra, 

de  mi  allcion  loca; 

Uai  err  atreiido, 
j  bailar  uzon  propia 
do  veneor  recatos, 
«Alo  al  varón  toca; 

Que  ai  él  en  Iré  eapíau 
□  la  busca  y  corta. 


Mi  zagal  me  llama 
grosera  amadora, 
ma>  tria  á  sua  ruegos 
que  la  helada  roca; 


DO  >e  ha  de  ir  la  rosa. 

(laLnue,  LerriUa  X.) 

Letrina.  Femenuio.  Lugar  desti- 
nado en  las  casas  para  expeler  tas  in- 
mundicias j  excrementos. 

BTiiiOLoafA.  Latin  lalTi»a;  italiano, 
latrina;  francés,  ¡atrinet,  catalán  an- 
tiguo, U  trina. 

1.  El  latin  Utnn^  representa  Zom- 
Irina,  baño  privado,  forma  de  lavare, 
lavar,  según  los  gramáticos  latinos. 

(LlTTRÉ.) 

3.  Lalrina  representa  IStiriiM:  de 
¡¿térf,  ocultar.  (Otros  etimologístas 
latinos.) 

3.  Bn  efecto,  sincopemos  la*«  de 
laieriM  y  resultará  la  voz  del  artículo, 

4.  Según  esta  interpretación,  Ulri- 
«4  quiere  decir  lugar  oculto;  esto  es, 
tecrelo,  cuyo  sentido  tiene  en  Suato- 
nio. — «Lugar  destinado  en  las  caaas, 
con  una  comunicación  subterránea, 
para  echar  las  inmundicias  y  excre- 
mentos. Covarrubias  dice  viene  del 

friego  lÁthro*,  que  significa  inmun- 
iciaa;  pero  lo  más  verosímil  es,  que 
se  tomase  esto  nombre  del  latino  Zoín- 
na,  por  lo  cual  algunos  dicen  Latrina, 
y  entre  ellos,  el  mismo  Covarrubias, 
aunque  el  uso  más  común  es  Letrina.  * 
(AcADBuiA,  Diccionario  de  1726.) 

Letron.  Masculino  aumentativo  de 
letra.  |  Plural.  Llamábanse  así  los 
caracteres  que  se  ponían,  por  virtud 
de  letras  apostélicas,  en  las  puertas 
de  las  iglesias  y  otros  lugares  para 
que  constase  estar  excomulgados  los 
contenidos  en  aquéllas. 

Letroaizar.  Activo  anticuado.  Es- 
cribir algo  con  letras  grandes. 

ETiuOLOafa.  Letron. 

Letuario.  Masculino  anticuado, 
Blbctuario.  \  Anticuado.  Espacie  de 
bocadillo  que  se  solía  tomar  por  la 
mañana  antes  del  aguardiente. 

Letnra.  Femenino  anticuado.  Lec- 
tura <5  letenda.  Q  Lectura  en  las  im- 
prentas, por  una  clase  de  letra.  H  Con 
IRA.  Frase  anticuada.  Proceder 
con  aviso  y  conocimiento, 

Leucacaato,  ta.  Adjetivo.  BatA- 
nica.  Que  tiene  espinas  blancas. 

Etiuolooí A.  Griego  XcuxixotvOa  (le%- 
kikanlAa);  de  Xe'jkdi;  (Uui^t),  blanco, 
y  iiatttAa,  espina:  latin,  lettcicantAa. 

Leucintema.  Femenino.  Botáni- 
ca. Nombre  de  la  margarita  d'e  los 
prados. 

EtiuologÍa.  Griego  Xsuwii;  (le^klft), 
blanco,  y  áv(li)p.i  (anthma);  de  inthot, 
flor. 

Leacantérao  rea.  Adjetivo.  Botá- 
nica. De  anteras  blancas. 

Btimolosía.  L«»eo  y  antera:  Xcjxii; 


LEUC 

I<aacant«,,ta.  AdjetiTo.  BtlU». 
De  ñores  blancas. 

ETutoLoaÍA.  Griego  ínitü,  Uanco, 
j  datlíot,  flor:  )Uux£i:liv6oc. 

Lencaiia.  Femenino.  Geofrañi. 
Isla  del  mar  de  Toscana.  (Plihio.) 

Btiuolooía.  Latin  LeudUia. 

Lenee.  Femenino.  Hierba  aems- 
jante  al  mercurial.  (Pumo.)  |  Bl  ála- 
mo blanco.  (Skbvto.)  |  AfiulofU.  Hi- 
ja del  mar  Océano,  amada  de  Neptu> 
no,  quien  la  colocd  en  los  Campos 
Elíseos,  tranformada  en  álamo  blaace. 

fiTUfOLOofa,  Griego  Xiúxi^  (¡eHij, 
de  In(¿df,  blanco;  latín,  Leuee. 

Leucfltiopia.  Femenino.  Meáiau. 
Estado  anormal  de  la  piel,  cuando  h 
pone  blanca. 

Leucina.  Femenino,  Qníkím.  Sus- 
tancia blanca  que  se  obtiene  tratando 
la  fibrina  por  el  ácido  sulfúrico. 

BTiuoLOOfA.  Leueo:  francés,  lewat. 

Lflucipe.  Femenino.  Tienpa  it- 
ráicoi.  Esposa  de  lio,  madre  de  Lao- 
medente.  (Hioinio.)  |  Otras  mujertí 
llamadas  así.  (Jntcripeionet.) 

^IMOLOOÍA.  Latin  Lnt^e. 

Lencipo.  Masculino.  MitoUjit. 
Padre  de  Febe  y  de  Hilaira,  doQce- 
Has  muy  hermosas,  i  quienes  roba- 
ron Castor  y  Pélux.  (Ovidio.)  I  Pa- 
dre de  Hércules  y  de  Auge.  (Hioi- 
nio.) ¡Uno  de  los  cazadores  del  jibi- 
lí  de  Calidonia.  |  Nombre  de  un  filo- 
sofo.  (ClCBSON.) 

EriiáOLOafA.  Latín  Le%^pp%t. 

Leucita.  Femenino.  Mioertlajfa. 
Granate   anñgeno  (granate  blanco). 

Etiholooía.  Griego  XeukÍ;  {Ifiit), 
blanco,  francés,  leiuttt. 

Leuco.  Prefijo  técnico,  del  griegt 
Xcuxói;  (¡e»i¿t),  blanco,  forma  de  Xuq 
(¡áié),  la  primera  luz  antes  de  salir 
el  sol,  la  cual  es  blanca:  prima  bu 
ante  tolit  ortnwt. 

Lencoblefáreo,  rea.  Adjetin. 
Zoología.  Que  tiene  los  párpados  bltn- 
«, 

Etiholooía.  Griego  ím^,  blaneo, 
y  bUpharóa,  párpado:  X»uxÓí  pli^apíi. 

Leucocarpo,  pa.  ¿.djetivo.  Sftir 
ca.  De  frutos  blancos. 

EtimolooÍa.  Leitco  y  iarpit,  frato: 
X(uxii(  Kapic&{. 

Lencocéfalo,  la.  Adjetivo.  Btlir 
ca.  De  flores  blancas  reunidas  en  ta- 

Eítulos.  I  Hiitoria  natitral.  De  caben 
lanca. 

Btíuoloqía.  Leuco  y  képhaté,  cabe- 
za: Xeuxí;  xe^bXiJ. 

Leut^cero,  ra.  Adjetivo.  Zttl»- 
gla.  De  antenas  blancas. 

Etuiolooía.  Leuco  y  kérat,  cuerno. 

LeucocitenUa.  Femenino.  MiJm- 
na.  Alteración  nuevamente  estadiads, 
la  cual  consiste  en  un  aumento  «d- 
siderable  de  los  glóbulos  blancos  qa* 
dan  á  la  sangre  cierto  tinte  «bM 
gris  y  rojo. 

KTiiioLoofA.  Griego  UuUt,  blsi- 
co;  kytoi,  célula,  y  Sama,  luma,  »•■ 

e:    francés,  leucoeytheme.  Toda  li 

rma  griega  sería:   X6uxií-xóm(-«I|«a 

Leucocitémico,  ca.  AdjetivoOia- 
ceruiente  á  la  laucocitemia. 

Etiuolooía.  LoKoeittnia:  fru<rf% 
leueocythémique. 

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LEÜC 

• 

Leneoeito.  ^fasculino.  AmtíomU 
ftueral.  Especie  de  elemento  que  se 
presenta,  ora  en  estado  de  célalas,  ora 
en  el  de  núcleos  sueltos  t  blancos. 

EtiuolooIa.  Lettco  j  íyíM,  célula: 
francés,  UiKocyte. 

LeacocrÍBo.  Masculino.  Mineralo- 
gia.  Especie  de  piedra  preciosa  que 
manquea  como  el  cristal.  (Plinio.)" 
Otra  de  la  clase  de  los  jacintos  de  co 
lor  de  oro  con  vetas  blancas.  (Idkm., 

EriyoLoofA.  Griego  XíuxixP'oí  fí**- 
kóchrytoi);  de  ¡euiát,  blanco,  t  ehry- 
toi,  oro:  latín,  Inteochriii»;  francés, 
Ufúoehrj/te. 

Lencodermo,  ma.  Adjetiro.  Zop- 
logia.  De  piel  blanca. 

Btiuolooía.  Ltueo  j  dérwtá,  píe!: 

KiODCodonte.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  tíene  dientes  blancos. 

Etiuolooía.  Lewo  y  odSñtet,  geni- 
tivo de  odoüi,  diente. 

Leacófao,  fea.  Adjetivo,  Rittoria 
natural.  Que  es  de  color  ceniciento. 

BriyoLOofA:  tíriego  Xeimóifatoi;  (■&»- 
kápKaiot),  mezclado  de  blanco  y  de 
negro;  ea  alio  ttfutcú  mixtiu. 

LsDCifllo,  la.  Adjetivo.  Boti»ita. 
De  hojas  cubiertas  de  pelusilla  blanca. 

BrtMOLOofA.  Leueo  j phyllo»,  hoja: 
Xtuxáí  ^XXoi. 

Leacoflegmasia.  Femenino.  Me- 
jana. Inflamación  general  del  tejido 
celular.  \  Anasabca. 

ETiuoLOofA.  Griego  imwoXsnurti 
(UttiophtgmaHa);  delntltfj,  blanco,  y 
pkUoma  (^Xít^lb),  flema:  francés,  le%- 
eophUgmatit. 

Leacoflflgmático ,  ca.  Adjetivo. 
Relativo  6  la  leucoflegmas(a;  en  cayo 
sentido  se  dice:  Mcideñtu  lrücofimq- 

HÉTICOS. 

ETiMOLOofA.  Zeneojtegnuuia:  fr^n- 
e&i,  leneopAUgnati^ue. 

Lencofo,  fa.  Adjetivo  ffitforia 
natural.  De  color  blanquinegro. 

EnMOLoaÍA.  ZnKo/eo. 

LeocÓfrína.  Femenino.  Mitología. 
Sobrenombra  de  Diana  entre  los  mag- 
nesios, aludiendo  i.  que  la  representa- 
ban con  entrecojo  blanco.  (Tácito.) 

ETiuoLOofA.  Griego  Aeuxo^pijvi] 
(£t%iophiyia);  de  U%Mi,  blanco,  j 
op\ryt,  entrecejo:  latin,  ¿eucífpAryna. 

Xiéncófríno,  na.  Adjetivo,  ¿oolo- 
ffta.  Que  tíene  tas  cejas  6  pestañas 
olancas. 

ETiuoLoeÍA.  Leneófrina. 

Leacofro.  Lbucópbino. 

Leucoftalmo,  ma.  Adjetivo.  Zoo- 
bgía.  De  ojos  blancos. 

ErufOLoofA.  £neo  j  opAtialmdt, 
ojo:  Xtux(k  ofOoXfiít. 

Lencogastro,  tra.  Adjetivo.  Zoo- 
logía. De  vientre  blanco. 

Etimolooía.  £eiux  y  gattro. 

Lenoogea,    Femenino.   Mineralo- 

{ia.  Piedra  preciosa  de  color  blanco, 
a  misma  que  galactite.  (Punió.) 

BriuOLOofA.  Griego  Xtuxofaío  (U%- 
iegaía);  de  ¡e*ktít,  blanco,  vyalii,'  tier- 
ra: latín,  lt%e^gma;  franca,  leukogét. 
Leaco^afia.  Femenino.  Medici- 
na. DeBcnpcion  de  los  albinos,  trata- 
do sobre  el  albinismo. 
ETniOLoaÍA.    Griego   Icuxo^pafla 


LEÜC 

(UnJugraJia):  de  ItnUí,  blanco,  j 
ffrapMa,  descripción:  latin,  Uiteofra- 
phU,  siniínimo  de  leucogea;  francés, 
ieveograpAit,  leucografía. 

Lencógrafo,  fa.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. CaliGcacion  de  una  especie  de  car- 
do en  cuvas  hojas  se  encuentra  un 
delineamiento  parecido  á  rasgos  de 
caligrafía.  ¡  Masculino.  El  que  en- 
tienae  de  leucografía. 

BTiuoLoaÍA.  Lewografia:  griego, 
Xcuxdvpa^if  (Unltágraphit);  latin,  lewo- 
grllpkuy  especie  de  cardo.  (Plinio.) 

Lencolito .  Masculino.  Quimica. 
Nombre  con  que  Amp&re  designd  to- 
dos los  metales  que  forman  sales 
blancas  6  incoloras  con  loa  ácidos  no 
colorados. 

EtimolooU.  Lenco  y  lytot  (Xítoí), 
disuelto:  francés,  Uncolyie. 

Leucólomo,  ma.  Adjetivo.  Sitto- 
ria  natvral.  De  bordes  blancos. 

ErtuoLoaÍA.  Griego  UuhSi,  blanco, 
y  Isma,  orla,  orilla  del  vestído:  Xtuxí^ 

Lencoma.  Masculino.  Cirugía. 
Mancbita  blanctf  que  sale  en  la  cdr- 
nea  trasparente  del  ojo. 

EriuoLoaÍA.  Griego  Xeijciufia  (leíid- 
Kw^,  de  Xtuxíoi  (ieuMó),  blanquear, 
forma  de  leiti^í,  blanco;  francés,  len- 
eoma,  lencomt. 

Lencimelo,  la.  Adjetivo.  Historia 
natnral.  De  color  blanquinegro. 

firiuoLoaíA.  Zeneo  j  mélat,  negro: 
Xeuxíi;  jiiXai:. 

LeucomoHa.  Femenino.  Mediana 
anligna.  Estado  de  languidez  moral, 
sinónimo  de  melancolía. 

BTiiiOLOofA.  Griego  X»ux6<;  {Uui^t), 
blanco,  j  guapta  fmdm),  imbecilidad. 

Leuconoto,  ta.  Adjetivo.  Zoología. 
De  lomo  blanco. 

BTiuOLOofA.  Griego  Xeuxí<  (¡tul^), 
blanco,  j  vüro;  (ndlos),  espalda. 

Lencopatia.  Femenino.  Zoología. 
Estado  de  un  animal  que,  por  vicio 
de  conformación ,  tiene  la  piel  blan< 
ca.  I  Mediana.  Albinismo. 

Etiuolooí A.  Lenco  j  pátkoi  (irffloí), 
enfermedad:  francés,  Uneopathu. 

Leucope.  Lbucópodo. 

EtiuoloqÍa.  La  forma  leueopt,  qne 
se  halla  en  algunos  Diccionario»,  no 
tiene  raíi. 

Leucopirro,  rra.  Adjetivo.  Hitto- 
ria  natnral.  De  un  color  entre  blanco 
J  rojo. 

EriMOLOofA.  Griego  Xeuxií  (leni^t), 
blanco,  j  mf fíi;  (pyrrhÓt),  rojo. 

X<eucopleuro,  ra.  Adjetivo,  ^ú- 
toria  natnral.  De  costados  ó  bordes 
blancos. 

ETiMOLoafA.£«uwy/)í«vnf  (nXtopá), 
costado. 

Leocópodo,  da.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Que  tiene  los  pies  blancos. 

ETiMOLOOfA.  Leuco  j podót,  geniti- 
vo depotit,  pié:  francés,  leneopode. 

Leucópogo,  ga.  Adjetivo.  Sitio- 
ria  natnral.  De  barba  blanca.  |  Botí- 
nica.  Arbusto  bicdcneo  de  Nueva-Ho- 
landa. 

Etiuolosíí..  Lenco  j  pdgdn,  barba: 
francés,  leueopogon. 

Lflucoprocto,  ta.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía, De  trasero  blanco. 


LEUC 


393 


ErmOLOafA.  Griego  Xíux¿í  (UnkA), 
blanco,  y  icpwxTÍí  (priktót),  ano. 

Lencopso,  sa.  Adjetivo.  Zoología. 
De  ojos  blancos. 

EtiuolosÍa.  Lonco  y  íptit  (Bi|>k], 
vista. 

Leucóptero,  ra.  Adjetivo.  Ornito- 
logía. De  alas  blancas. 

Etiuolooía.  Z^euco  y  pterén,  ala. 

Lencórís.  Masculino.  Zoología.  Es< 
pecie  de  antílope  de  las  Indias. 

ETiuoLOofA.  Lenco. 

Lencorráíco,  ca.  Adjetivo.  Lbu- 
coRaútco. 

Lencorranfo,  fa.  Adjetivo.  ZooUh- 
gia.  De  hocico  blanco. 

ETiHOLOafA.  Le%co  y  rkámphot  (^V* 
f  ck;),  el  pico  de  las  aves,  rottmm  avinm. 

Leucorrea.  Femenino.  Medicina. 
Flujo  blanco  que  padecen  las  muje- 
res, consistente  en  una  secreción  mu- 
cosa. 

EriMOLOofA.  Griego  Xeuxí^^oik  (len- 
kdrrhoia);  de  lenkót,  blanco,  y  rhóoi 
í^ioí);  flujo;  de  rkéín  (fUv),  manar: 
francés,  lencorrh^e. 

Leucorréico,  ca.  Adjetivo.  Medí- 
eina.  Concerniente  ala  leucorrea. 

ETiiiOLOofA.£«iteofT».' francés,  len- 
corrhfiqne. 

LeucorrÍDCO,  ca.  Adjetivo.  Omi- 
íotogia.  De  pico  blanco. 

Etiuoloqía.  Lenco  y  rkygchot,  pico; 

XtUXÍ{  flí^^OÍ. 

Lencorrízo,  za.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. De  raíces  blancas. 

EtiuolooÍa.  Levco  y  rkíta,  raíz. 

Leucospermo,  ma.  Adjetivo.  Bo- 
tánica. De  frutos  blancos. 

EtiuolooÍa.  Lenco  y  tpémta,  si- 
miente, grano. 

LencÓBpilo,  la.  Adjetivo.  Sittoria 
natnral.  Que  tiene  manchas  blancas. 

Etimología.  Lenco  y  epílot  {mXkví), 
mancha. 

LeDCÓsporo.  Masculino.  Botánica. 
División  de  agáricos  que  no  tienen 
velo  6  que  lo  tienen  variable,  cuyas 
hojas  no  cambian  y  que  tienen  blan- 
cas las  eaporídias. 

BTiuoLoaÍA.  Lenco  y  tporá  (inropí), 
grano,  simiente. 

Leucostina.  Femenino.  Mineralo- 
gía. Roca  volcánica  protosolicosa,  con 
cristales  de  feldespato. 

EtiuolooÍa.  Lenco. 

Leucóstomo,  ma.  Adjetivo.  Zoo- 
logía. De  boca  blanca. 

EtiuolooÍa.  Lenco  y  stdma,  boca. 

Lencoto,  ta.  Adjetivo.  De  orejas 
blancas. 

Etuiolooía.  Lenco  y  otái,  genitivo 
de  oüt,  oido. 

Lencoxanto,  ta.  Adjetivo.  Mez- 
clado de  blanco  y  amarillo. 

Btimolooía.  ¿éneo  y  isantJtíi{Í<rM<:); 
amarillo. 

Leucóxilo,  la.  Adjetivo.  Botánica. 
De  tronco  blanco. 

BTiMOLoaÍA.  Lineo  y  eylon  (fiJXov), 
madera. 

Lencrocota.  Femenino.  Cuadrú- 
pedo de  Etiopía  parecido  al  asno  sal- 
vaje. 

InuoLooÍA.  Latin  UocrMtta  y  Un- 
erScStta,  de  leo,  león,  y  erocStta.  (Pli- 
nio.) .  , 
'«•"•ni       _  igitized  by^jOOQ  IC 


304 


LEVA 


LflQcrocnt*.  Lrucbocota. 

Btiuoloo(&-  Lk  fonna  U%avcutd, 
que  aparece  en  algunos  DÍcew*arÍoi, 
es  fa(rt>ara. 

Leuctra  Femenino.  Gea^rafta  n- 
tlgtut.  Lugar  de  Beocia,  en  los  con- 
tornos de  Platea,  junto  al  cual  derro- 
taron los  beocioB  á  los  lacedemonios 
bajo  la  conducta  del  tebano  Epami- 
nondas.  (Valbuena.) 

EtimolooIa.  Latín  ¿«wím. 

Leadar.  Activo.  Darfenneutoála 
masa  con  la  levadura. 

EnuoLoafA.  Levdo. 

Lflodo,  da.  Adjetivo.  Aplícase  i  la 
masa  6  pan  fermentado  con  levadura. 

BTiuoLoaf*.  Lnadnra.  Ltudo  es  la 
contracción  de  lemtdo. 

Leva.  Femenino.  Marina.  La  par- 
tida de  las  embarcaciones  del  puerto. 
Il  Recluta  6  enganche  dejgenta  para 
el  servicio  de  un  Estado.  Decíase  co- 
munmente de  la  reunión  de  ociosos  j 
vagos,  que*8olía  hacerse  por  la Justi- 
eia  para  destinarlos  al  servicio  A  mar 
d  tierra.  |  Irsb  i  lkva  t  L  uoio-b.  Fra- 
se. Escaparee,  huirse,  retirarse. 

ETiHOLoaÍA.   Lnar:  catalán,  lint; 

firovenial,  Uvada;  francés,  Uv¿e;  ita- 
iano,  levata. 

1.  «i'tffa  <^  LEVA,  El  cafionaio  que 
disparan  los  navios  j  galeras,  para 
avisar  á  los  soldados  j  marineros  de 
su  equipage  j  pasageros,  que  ae  re- 
cojan i  bordo,  porque  est&  pronto  k 
hacerse  í  lávela.»  (Acadkuia,  Diedo- 
nario  de  17S6.) 

2.  *Levaí.  Se  toma  algunas  veces 
por  enredos,  tretas  j  maulas.  (Idbu.) 

«Dijo  el  pobrete:  vo  sor  hombre  de 
prd,  j  conmigo  no  naj  mcm.»  (Qub- 
vEDO.  Cnatíot.) 

Xaefla  hittárica. — r.  Levas  Milita- 
«I  entre  lo»  anttgftot  grieg(u.—\.  En 
tiempo  de  Ag&memnon,  los  rejres  ha- 
cían que  la  suerte  designase  los  indi- 
viduos de  c&da  familia  que  debían  se- 
guirles á  la  guerra. 

2.  En  Atenas,  promulgadas  las  le- 
yes de  Solón,  tas  tres  primeras  de  las 
cuatro  clasea,  en  que  se  dividía  el 
pueblo,  que  comprendían  las  mis  ri- 
cas, eran  las  únicas  que  contribuían 
al  servicio  militar.  Todos  los  ciuda- 
danos, de  20  á  60  años  de  edad,  en- 
traban en  el  ejército  activo;  j  desde 
los  60,  B¿lo  estaban  obligados  í  de- 
fender el  territorio  del  Ática.  Las  lb- 
VAS  BC  hacían  de  este  modo:  un  eirá- 
tegot  6  general  subía  i  un  tribunal  en 
la  plaza  pública,  j  hacía  citar  k  todos 
los  ciudadanos  que,  por  su  edad,  esta- 
ban obligados  al  servicio  de  las  ar- 
mas. Un  laxútrca,  oficial  general,  co- 
locado á  su  lado,  iba  llamando  í.los 
ciudadanos  j  tomando  nota  de  aque- 
llos que  el  ttrátegot  hallaba  aptos  para 
el  servicio.  Los  extranjeros  estableci- 
dos en  el  país  eran  aceptados  en  las 
necesidades  urgentes,  como  también 
los  esclavos,  si  bien  éstos  se  reserva- 
ban, por  lo  general,  para  la  ma- 
rina. 

3.  En  Esparta,  todos  los  ciudada- 
nos eran  soldados  desde  los  20  &  los 
60  años,  j  la  lbta  consistía  en  con- 
vocar tal  <5  cual  tribu.  En  casos  ur- 


LEVA 

Cntes.  se  disponía  de  los  libertos  j 
los  ilotas. 

IL  hK^hsmiUtaret  entre  loiamtigitot 
romanot. — 1.  Las  hubo  de  dos  clases: 
leaítimat  j  íunnltnaria'  6  tubitariat. 
Una  y  otra  se  hacían  solamente  por 
¿rden  del  Senado. 

3.  La  legítima  era  anual  j  servía 
para  reemplazar  £  los  legionarios 
muertos  en  la  guerra,  6  que  habían 
extine^uido  su  tiempo  de  servicio, 
deificándose,  en  Roma,  en  el -Capito- 
lio, en  el  Foro,  6  en  el  campo  de  Mar- 
te. Se  convocaba  para  un  dia  no  fe- 
riado á  cuantos  ciudadanos  estaban 
por  su  edad  sujetos  al  reclutamiento 
El  general  que  debía  mandarlos,  pre- 
sidia la  asamblea,  desde  su  tribunal, 
k  eujo  pié  se  colocaban  diferentes 
atributos  militares.  Cada  ciudadano 
era  llamado  por  su  nombre,  j  exami- 
nado por  los  tribunos,  que  decidían 
si  era  <5  no  apto  para  el  servicio,  j 
que,  terminada  la  leva,  les  hacían 
prestar  el  juramento  militar,  desti- 
nándoles al  arma  en  que  habían  de 
servir. 

3.  La  LKVA  tnmnltnarí»  6  nhitaria 
sólo  se  verificaba  de  improviso,  en  cir- 
cunstancias críticas,  en  momentos  de 
un  gran  peligro ,  causado  por  una 
guerra  en  Italia  6  en  los  fronteras,  6 
por  una  invasión  de  los  galos.  £1  ge- 
neral que  debía  ir  k  combatir  al  ene- 
migo, subía  al  Capitolio,  desplegaba 
dos  banderas,  una,  roja  para  la  infan- 
tería T  otra,  verde,  para  la  caballería. 
j  exclamaba:  «Que  me  sigan  todos  los 
que  quieran  salvar  k  la  república.! 
Éste  líamamiente  se  denominaba  ecn- 
furacion.  Diferentes  emisarios  le  repe- 
tían en  los  campos,  j  esto  se  denomi- 
naba evocación.  La  leva  ínumUiufia 
era  una  drden  dada  bajo 'la  forma  de 
invitación;  una  leva  en  masa,  para  la 
cual  no  se  admitía  excepción  alguna. 

4.  En  tiempo  do  Augusto  j  de  sus 
sucesores,  siendo  permanentes  los  ejér- 
citos, j  admitiéndose  en  ellos  i  teños, 
la  recluta  ae  verificaba  principalmen- 
te en  las  provincias,  j  había  al  efecto 
oficiales  reclutedores.  Del  mismo  mo- 
do S4  hizo  bajo  Constantino  j  sus  su- 
cesores, si  bien  «olamente  entre  pro- 
pietarias de  determinados  bienes. 

llevada.  Femenino.  Ün  la  cría  de 
la  seda  es  la  porción  de  gusanos  que 


se  alza  y 


luda  da  i 


parte  á  otra. 
Bl  movimiento  airoso  con  que  se  ma- 
neja la  lanza,  estoque,  ete.,  ¿ntes  de 
ponerlos  en  su  lugar.  |  Etgrima.  La 
ida  y  venida  6  el  lance  que  ae  una  vez 
j  sin  intermisión  juegan  los  dos  que 
esgrimen.  |  Anticuado.  Salida  6  na- 
cimiento de  los  astros.  |  Anticuado. 
Llbvada,  recado  6  mensaje. 

BTiMOLoaÍA.  Leva:  catatan,  limada; 
/¿r  LLEVADA,  pujar, 

Leradero,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  se 
ha  de  cobrar  6  exigir. 

BriuoLogÍA.  Levar. 

Levadizo,  za.  Adjetivo.  I^  que  se 
levanta  li  puede  levantar  con  algún 
artificio  quitándolo    y  volviéndalo  á 

Soner,  i  levantándolo  y  volviéndolo  á 
ejar  caer.  Tiene  más  uso  hablando 
de  los  puentes. 


LEVA 

EnuOLOOfA,  Z«wr.'  eatalan,  ütm- 
dít,  a. 

Levador.  Masculino.  Bl  que  leva. 
I' Anticuado.  Llevador,  portadiv  6 
conductor.  |  Geruania.  El  ladrón  que 
huTB  con  prontitud  después  de  ajeeo- 
tado  el  hurto.  GenHomia.  Bl  ladrón 
astuto  j  sutij  que  uaa  da  muchsa  tre- 
tas para  hurtar.  j|  Operario  que  en  las 
fábricas  de  papel  recibe  el  pliego  que 
otro  le  alarga,  dejándolo  caer  luego 
encima  de  un  fieltro  extendido  j  cu- 
briéndolo con  un  pedazo  de  tela. 

BTiMOLOofA.  Levar:  latín,  lívdíar,  ri 

tue  alivia,  en  sentido  metafórico;  la- 
ron,  en  Petronio. 

Levadara.  Femenino.  La  harina 
amasada  sin  sal,  fermentada  6  cocida, 
hasta  que  se  ponga  agria. 

Btiuolooía.  Lwr:  italiano,  limU; 
fnneéa,  ¡evain;  provenial,  leva»;  wa- 
lon,  ¡o*kain;  ¡owa**. 

1.  Nuestro  levadnra  viene  de  ana 
forma  ficticia,  UfvátSra,  simétrica  de 
liv&for:  el  italiana  lievito  se  deriva  del 
bajo  latin  ievUnt,  del  latín  ¡¿vitmi,  le- 
vantedo:  las  demás  formas  represen- 
ten el  latin  lítSwie»,  la  acción  de  le- 

2.  La  LSVADDXA  es  lo  qne  levanta 
6  eleva  la  masa. 

Levamiento.  Masculino  anticoa- 
do.  Levantamiento,  sedición. 

Btdiolooía.  Levar:  latin,  Vhami»- 
twn,  alivia,  conauelo,  descanso:  li- 
VAUZMTO  eaer,  servir  de  alivio,  cob- 
Bolar.  (Cicbhoh.) 

Itevantable.  Adjetivo.  Qne  puede 
levan  terse. 

Levantadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  elevación,  en  estilo  subli- 
me. 7  le  vantedo. 

EriyoLoaÍA.  Levantada  y  el  anfijo 
adverbial  mente. 

I<evant«dÍBÍmo,  ma.  Adjetivo  sd- 
perlativo  de  levantado. 

X<evantadizo,  za.  Adjetivo  anti- 
cuado. Provincial  Aragón.  Lsvadiio. 

Levantado,  da.  Adjetivo.  Eleva- 
do 6  sublime.  |  Orgulloso. 

Levantador,  ra.  Masculino  7  fe- 
menino. Kl  que  levanta.  I  Amotina- 
dor,  sedicioso. 

Levantadura.  Femenino  anticua- 
do. Lbvamtauiento. 

Levan  taaúento.  Masculino.  La  ac- 
ción ;  efecto  de  levantar  6  levaataise 
alguna  cosa.  |  Sedición,  alboroto  po- 
pular. I  Sublimidad,  elevación.  |  Iro- 
vincial  Aragón.  Ajuste,  oonclomon  j 
finiquito  de  cuentas. 

Etuioloqía.  Levantar:  catalán,  ¡c- 
vantament. 

Levantar.  Activo.  Hover  de  abajo 
á  arriba  alguna  cosa,  elevarla,  poner- 
la en  lugar  más  alto  que  el  que  antes 
tenía.  Se  usa  tembien  como  recípro- 
co. ¡  Poner  derecho  6  recto  !o  qne  an- 
tes estaba  tendido,  echado,  etc.  Se  usa 
también  como  recíproco,  j  Consbuir, 
fabricar,  edificar.  |  Metáfora.  Erigir, 
establecer,  instituir.  |  Alborotar,  re- 
belar,  mover  Bediciones.  Se  nsa  tam- 
bién como  recíproco.  |  Finpr,  atri- 
buir, imputar  alguna  cosa  fals&j  ma- 
liciosamente. I  Esforzar,  animar,  in- 
fundir oonfianza  V  ánimo,  dar|e8píñ-. 
üigitized  by  V 


,av  ánimo,  dar  espíi 
yCjOOglC 


LEVA 

tu  j  T&lor.  I  Engrandecer,  elevar,  en- 
salzar. I  Mover,  ahujent&r,  hqcerque 
salte  la  caza  del  sitio  en  que  estaba. 
Se  usa  también  como  reciproco.  ||  En 
los  juegvs  de  naipes,  ai.zas,  j  en  al- 
gunos d«  ellos,  cakoaR.  j  Reclutar, 
alistar,  hacer  ^ante  pora  el  ejército. 
Aumentar,  subir,  dar  ma;yor  incre- 
mento 6  precio  i  alguna  cosa.  |  Su- 
bir de  punto  la  toz  6  los  instrumen- 
tos. I  Causar,  ocasionar,  formar,  ex- 
citar. Se  usa  también  como  recípro- 
co. II  Mover,  pasar  de  un  lugar  i  otro. 
Se  usa  también  como  recíproco.  Qui- 
tar, recoger,  llevar;  como  la  tienda, 
las  mieses.;, Recíproco.  Dejar  la  cama 
el  que  estaba  acostado.  I  Vestirse,  de- 
jar la  cama  el  que  estaba  en  ella  por 
alg  ma  enfermedad  ó  indisposición.  || 
Sobresalir,  elevarse  sobre  alguna  su- 

Serficie  6  plano. IIacta.  Frase.  Exten- 
er por  escrito  la  relación  de  los  acuer- 
dos j  deliberaciones  de  alguna  corpo- 
ración 6  junta,  j  también  consignar 
en  la  nnsma  forma  los  hechos  que 
pasan  6  las  razones  que  medían  en 
cualquier  reunión,  cuando  importa 
que  consten  para  en  adelante.  |  k  al* 
auNo  aiciK  asriba  ó  tan  alto.  Fra- 
ee.  Irritarle,  hacerle  sentir  grave- 
mente alguna  cosa.  |  la  sesión.  Ter- 
minarla, i  BL  SITIO.  MiUcia.  Abando- 
narle, desistir  de  é\.  |  Levantabsb 
CON  ALOUNA  COSA.  |  Frase.  Apoderar- 
se de  ella  con  usurpación  ó  injusti- 
cia. I  liBVANTAft  í  UNO  LA  TAPA  DK  LOS 

BESOS.  Frase.  Darle  un  pistoletazo  en 
la  cabeza. 

BtiholooÍA.  ZmatU, 

LeTantarse.  Recíproco.  Elevarse. 
II  Sublevarse.  [  Se  usa  en  sentido  re- 
ciproco y  pasivo  en  las  demás  acep- 
ciones del  activo.  |  L  uatorbs.  Des- 
comedirse. I  LA  TAPA  D8  LOS  SESOS. 
Darse  un  tiro  en  la.  cabeza. 
-  Levante.  Masculino.  La  parte  del 
horizonte  por  donde  nace  el  sol.  |  £1 
viento  que  viene  de  la  parte  oriental. 
I  Da  Levante.  Modo  adverbial.  En 
disposición  próxima  de  hacer  algún 
Tiaje  6  mudanza,  6  sin  haber  fijado  el 
domicilio.  I  Los  países  que  respecto 
de  nosotros  están  ai  Oriente.  Se  apli- 
ca también  á  las  cosas  que  í  ellos  se 
refieren;  como  comercio  de  Levante, 
trigos  DB  Levantb. 

Ktiuolooía.  Latín  ¡üvant,  lha»lii, 
participio  presente  de  UvSre,  levan- 
tar, elevar,  porque  el  sol  se  eleva  ó  se 
¡miaUa  por  ese  punto  del  horizonte, 
(^ue  as  el  contrario  de  PotiiemU:  ita- 
liano, ZeimHe;  provenzal  y  francés, 
LewMli  catalán,  ZlntMt. 

LoTantichol.  Masculino.  Nombre 
dado  en  el  Uediteráneo  á  la  virazón 
floja  del  Sudeste. 

Levantiiui.  Femenino.  Especie  de 

tela  de  seda  procedente  de  Levante. 

Etiuolooía.   ZewmU:  francés,  b- 

tMm'tM. 

LeTsntino,  na.  Adjetivo.  Lbvam- 

TI8C0. 

ErmoLOofA.  ImmU:  italiano,  It- 
tmUüu;  francés,  tnatiti»;  catalán,  lie- 

VMtti,   M. 

Xievantisco,  ca.  Adjetivo, 
tural  de  Levante  6  lo  que  pertenece  á 


LEVE 

él.  I  £1  de  genio  inquieto  j  turbulen- : 

to.  I  Los   LEVANTISCOS  Ó  LEVANTINOS. 

MarinA.  Loe  marineros  del  Mediterrá- 1 
neo:  j  especialmente,  los  de  las  costas 
de  Turquía  v  del  Asia  menor. 

Levar.  Activo  anticuado.  Levan- 
tar, y  Anticuado.  Llbvar.  |  Mari*». 
Hablando  de  las  anclas,  levantar. 
II  Anticuado.  Hacer  levas  é  levantar 
gente  para  la  guerra.  |  Anticuado. 
Quitar.  |  Neutro  anticuado.  Nackr  6 
salir  los  astros.  |  Hecíproco.  Marina. 
Hacerse  á  la  vela.  \  SermanÍA,  Mover- 

6  irse. 

EtiuologÍa.  Latín  i«v2r«,  levantar, 
forma  verbal  de  Ihit,  leve:  italiano, 
levare;  francos,    heer;  provenzal,   le- 

-. — (Lkvar  por  la  tea.  Frase  náuti- 
__  que  significa  levar  el  ancla  por  el 
cabla  ó*  calabrote,  por  haber  faltado  el 
orinque. >  (  Vocaouiario  marítimo  de 
Sevilla.) 

Levare.  Activo  anticuado.  Llevar. 

Hurtar. 

llevaras.  Recíproco.  Marina.  Ha- 
cerse i  la  vela.  |  Germanla.  Moverse 
6  irse. 

Le  Taaseur  (María  Teresa).  Mu- 
jar  francesa,  célebre  por  haber  vivido 
en  estado  de  matrimonio  con  Juan 
Jacobo  Rousseau,  que  nací¿  en  1721 
j  murid  en  1801.  Rousseau  se  unió  á 
ella  á  la  edad  de  33  años  y  cuando 
Teresa  contaba  24.  Careciendo  abso- 
lutamente de  educación  j  teniendo 
un  carácter  áspero  é  intratable,  aci- 
baré constantemente  la  existencia  del 
filésofo,  sin  que  los  esfuerzos  de  ésta, 
ui  las  consideraciones  que  le  guarda- 
ban muchos  da  los  personajes  que 
trataban  á  Rousseau,  pudieran  modi- 
ficar aquella  aspereza.  Tuvo  de  Juan 
Jacobo  cinco  hijos,  que  fueron  lleva- 
dos todos  á  la  casa  de  expósitos,  atri> 
bujéudose  diversamentA  i  uno  y  á 
otro  tan  inhumana  determinación. 
Contribuvó  á  enemistar  á  Rousseau 
con  muchas  personas,  v  se  asegura 
que  los  insultos  da  que  fué  objeto  en 
Motties,  sé  debieron  á  su  instigación. 
Del  mismo  modo,  la  muerte  repentina 
del  filósofo  en  Ermeuonville,  que  no 
se  ha  averiguado  claramente  si  fué 
suicidio  6  e^cto  de  una  apoplegia,  se 
atribule  en  ambos  casos  a  los  disgus- 
te que  fecibía  de  Teresa  y  al  trato 
.legitimo  de  ésta  con  un  mozo  de  ca- 
ballos de  Mr.  de  Girardin,  llamado 
John.  En  1790  obtuvo  de  la  Asam 
blea  nacional  una  pensión  de  1.200 
francos,  que  luego  se  elevé  á  1.500. 
Se  asegura  que  en  dus  últimos  afios  se 
entregó  completamente  á  la  embria- 
guez. 

Leve.  Adjetivo.  Ligero,  de  poco 
peso.  I  Metáfora.  Lo  que  es  de  .poca 
importancia,  de  poca  consideración. 

RriuoLoaÍA.  Griego  Xt^k  (¡ej>it), 
corteza,  cosa'liviana;  latín,  lívij;  ita' 
liano,  lievt,  lett;  catalán  antiguo,  U%; 
moderno,  Int. 

SiKONiuiA.  Artículo  primero. — Le- 
ve, LiOKRO,  DE  POCO  PESO.  Estas  tres 
palabras  se  usan  con  frecuencia  en 
sentido  propio  y  en  figurado.  En  el 
primero,  leve  significa  todo  cuerpo  de 
poca  gravedad.  Ligero,  todo  cuerpo 


LEVI 


895 


dispuesto  i  moverse  con  rapidez,  y  se 
llaman  de  poco  peto  las  cosas  que 
aparentan  más  gravedad  de  la  que  en 
SI  tienen. 

En  el  sentido  figurado  se  dice  levt 
á  todo  lo  que  tiene  poca  influencia  en 
las  acciones  humanas.  Zigero,  i  lo 
que  se  hace  sin  premeditación,  y  de 
poco  peto,  á  todo  aquello  cujas  conse- 
cuencias son  ¡nditereiites,  y  lleva  el 
sello  de  la  veleidad  y  la  falta  de  con- 
vencimiento. 

En  el  orden  físico,  es  Uee  una  plu- 
ma, es  ligero  un  vencejo,  es  áe  poco 
peto  un  saco  de  paja. 

En  el  Orden  moral,  as  leve  la  mala 
explicación  de  un  abogado.  £!s  ligera 
la  sentencia  que  da  un  juez  poco  me- 
ditada. Y  es  de  poco  peto  para  la  socie- 
dad la  sentencia  de  este  mismo  juez, 
cuando  recae  sobre  cosas  de  menor 
cuantía,  ^Lopbz  Pelbobin.] 

Artículo  tegnndo. — Lbve,  LiaEBO, 
TENUE.  Leve  alude  á  la  gravedad;  li- 
gero,'i  la  gravedad  y  61a  prontitud 
de  los  movimientos;  tenue,  i  la  densi- 
dad. Todo  lo  que  pesa  poco,  es  lene; 
todo  lo  que  pesa  poco  y  atraviesa  al 
espacio,  é  muda  de  lugar  con  rapi- 
dez, es  ligero;  todo  lo  que  tiene  poca 
densidad,  es  tenue;  el  humo  es  Uve;  la 
mariposa  es  Uve  y  lij/era;  el  aire  es 

ás  lenne  que  el  agua.  (MoRA.) 

Articulo  tercero.  —  Lsvb,  liviano. 
Leve  expresa  ligereza  física:  liviano, 
ligereza  moral. 

lEnlramn  ea  una  danza 
Doba  ConstADiA  y  Don  Juau; 
cayA  danzantlo  el  galón, 
perú  no  Doña  CuDBtaaza. 
be  la  gente  cortFwna 
que  le  vi6,  quedó  juzgado 
que  DoD  Juan  era  pesado, 
DoQa  Constanza  liviana,.» 


suele  decirse,  que  tenía  los  cascos  á 
la  jineta. 

Cuerpo  leve,  leve  falta. 

Proceder  bviano,  mujer  liviana, 

Y  como  lo  dice  el  refrán: 
Mujer  teee,  poco  peso; 
la  ¡iviant,  poco  leso. 

Levflche.  Lebeche. 

Etiuoldoía.  La  forma  Uveche,  que 
trae  la  Academia,  no  es  admisible, 
puesto  que  se  deriva  del  griego  'kv^ 
Ai€di:  (Upe,  libdt).  Es  de  esperar  que 
aquel  ilustre  Cuerpo  adopte  la  forma 
etimológica,  siguiendo  el  ejemplo  de 


todas  las  lenguas  del  r. 

Levedad.  Femenino.  La  calidad 
de  lo  leve.  ¡  Inconstancia  de  ánimo,  j 
ligereza  en  las  cosas. 

Etiuoluqía.  Leve:  catalán,  levedal; 
italiano,  levili,  del  latin  levitas. 

Levemente.  Adverbio  de  modo. 
Ligeramente,  blandamente.  |  Metáfu* 
ra.  Venialuente, 

EtiuoloqÍa.  Leve  y  el  sufijo  adver- 
bial menU:  catalán,  ievemtnt. 

Iieventp.  Masculino.  Soldado  tur- 
co de  marina.  |  Entre  marinos,  el  ad- 
venedizo. 

Levi.  Prefijo  técnico,  del  griego 
itíuí  ¡Uiut,  Uiyí),  perfecto;  latín, _&- 
vit  y  tevit,  delicado,  suave,  pulido, 
liso,  sin  pelo.  -  . 

_,,g,t,zedb,LlOOgle 


896  LEVI 

Latí.  Biiiia.  Patriare»  hebreo,  ter- 
cer hijo  da  Jacob  y  de  Lia,  que  nació 
en  Uesopotamia,  en  1748,  jr  muríií 
en  1612  antea  de  Jesucristo,  ú,  segun 
otra  croDología,  nacid  en  2117  y  mu- 
ñó en  1980.  EntnS  con  su  hermano 
Simeón  en  la  ciudad  de  Sichem  r  pasó 
á  cuchilla  á  todoB  los  varones,  lo  cual 


motivó  que  Jacob  le  anunciase  que 
serian  dispersados  en  Israel  sus  des- 
cendientes; j  en  efecto,  en  el  reparti- 
miento de  la  litrra  de  promúio»,  no  sé 
contó  con  la  tribu  de  Lbví,  sino  que 
fueron  distribuidos  en  las  ciudades 

!'  arrabales  de  las  otras  tribus.  Los 
STitss  estaban  consagrados  al  culto. 

XiOTiano,  DA.  Adjetivo  anticuado. 
Liviano.  |  Anticuado.  Ágil,  ligero. 

Leviatan.  Levuthan. 

EriyoLoaÍA.  La  forma  UoiaUn  no 
tiene  raíz.  Es  de  desear  que  la  Aca- 
demia adopte  la  forma  etimológica. 

LflTÍathaD.  Masculino.  Monstruo 
marino  descrito  en  el  libro  de  Job,  j 
que  los  Santos  Padres  entienden 
sentido  moral  de  demonio  ó  enemigo 
de  las  almas. 

BtimolooU.  Hebreo  livyzíiSn 
(tXf^'^/ft  monstruo  acuitico  óter- 
reatre  mal  deñnido;  de  la  raíz  htéÁ 


(fX^). 


j^  retorcer,  replegar;  árabe 
lémi  ( (¿j¡i  )f  «monstruo  que  ae  en- 
rosca, serpiente:>  latín  de  san  J»- 
rónimo,  InialÁon;  francés,  iAUHa». 
(Gbsenius.) 

Radu. — BihUa.  Animal  creado  por 
Dios  el  quinto  dia,  que  era  un  mons- 
truo marino,  probablemente  el  coco- 
drilo, de  que  habla  Job  en  .varios  pa- 
sajes. Este  nombre,  tomado  en  el  sen- 
tido moral ,  sirve  para  expresar  la 
imagen  del  demonio.  En  concepto  de 
loa  rabinos,  no  era  otra  cosa  que  un 
espíritu,  el  cual  presidía  una  de  las 
partes  del  mundo,  el  Mediodía. 

Levioaade.  Adjetivo.  Sutoria»»- 
í%ral.  De  cola  lisa. 


Levicostado,  da.  Adjetivo,  ffitto- 
rié  naíwal.  De  coatados  lisos. 

BriuoLoafA  Levi  j  cottado. 

LerifoUado,  da.  Adjetivo.  SoiA^i- 
ea.  De  hojas  lisas, 

BruiOLoafA.  Latin  lens,  liso,  y  /!f~ 
íiStiu;  de/iííim,  hoja, 

Levigacion.  Femenino.  Faruacia. 
Operación  que  consiste  en  desleír  al- 
guna sustancia  en  agua  dejándola  po- 
sar para  recogerla  por  decantación, 
reducida  i  polvo  impalpable. 

EriuoLoorA.  Lemaar:  latín,  livtgi- 
iXo,  la  acción  de  pulir  y  alisar;  italia- 
no, lev^ttíicme;  francés,  levigatvm. 

LOTigar.  Activo.  Farmacia.  Some- 
ter alguna  sustancia  k  la  levigacion. 
II  Bnifiir. 

EriuoLoafA.  Latín,  Utiigare,  ItntgH' 
rt,  tema  frecuentativo  de  lavare,  ali- 
sar, de  larit,  liso,  j  faceré,  hacer:  ita- 
liano, hfigare;  francés,  Utiger. 

Le  vio.  Antiguo  poeta  latino,  es- 
critor de  vanas  tragedias  y  comedias 
de  que  aólo  quedan  algunos  fragmen- 


LEVl 

tos.  Se  cree  qu«  fué  anterior  i  Cica- 
ron.  (De  Miguel  t  Mosante.) 
BtuioumiU.  Latin  L^tUits,  Zetii- 

ffW. 

JÍMffti.— Los  fragmentos  de  Levio 
fueron  recogidos  por  Aulo  Gelio. 

Iievirato.  Masculino.  Precepto  de 
la  ley  mosaica,  que  obliga  al  herma- 
no del  que  murió  sin  hijos  a  caaarse 

EriHOLoaÍA.  Latin  ¡efir,  cuñada. 
(Festo.) 

Sentido  etimoUbieo.~l.  Bl  latan  li- 
tir  es  el  griego  oñ|p  (diSr),  converti- 
da la  d  en  /,  como  en  Í¿xfiu[U(  (dáiry- 
ma),  que  los  latinos  tradujeron  por 
laérywta.  (De  Miguel  t  Mobante.) 

2.  El  líáñ- no  significa  cuñado,  como 
el  latín  livir;  sino  hermano  del  mari- 
do; aurilijrater. 

Lenmnco,  ca.  Adjetivo.  Onúi»- 
¡ofÍA.  De  pico  liso. 

BTiHOLoaÍA.  Leñ  y  rkweiot,  pico. 

XieTÍrrostro,  tra.  Adjetivo.  Onií- 
tolofía.  De  pico  delgado. 

BnuoLoaÍA.  Latin  ¡évit,  leve,  y 
rottrtan,  pico:  francés,  Uñrottre. 

Leviaimameata.  Adverbio  de  mo- 
do superlativa  ds  levemente. 

LeTÍaino,  ma.  Adjetivo  superlati- 
vo de  leve. 

1.  Levita.  Masculino.  Bl  israelita 
de  la  tribu  de  Levi,  dedicado  al  ser- 
vicio del  templo  de  Dios  en  J< 
len.  I  Diácono. 

BruioLOdÍA.  Leiüt»,  de  la  tribu  de 
Leví  (BcUtiátíieo);  diicono 
Apolinak):  italiano  v  catalán,  itviltt; 
francés,  uníe.—t'El  ministro  inme- 
diato al  sacerdote  de  la  ley  antigua. 
Es  voz  hebrea,  j  trae  su  origen  de 
Zerí,  hijo  tercero  de  Jacob  y  de  Lia, 
i  cuja  tribu  ó  descendencia  estuvo 
anejo  el  sacerdocio  de  la  Le;  escrita, 
en  premio  de  haber  sido  esta  tribu  la 

Íue  castigó  la  idolatría  del  pueblo  de 
arael.  En  la  iglesia  correspoude  hoy 
al  Diácono.»  (Academia,  J)icdanúrto 
de  1726.) 

2.  Levita.  Femenino.  Traje  mo- 
derno de  hombre  que  se  diferencia  de 
la  casaca  en  que  los  faldones  son  de 
tal  amplitud,  que  se  cruian  por  de- 
lante. 

Etiuoloqía.  Zmta  1,  porque  nues- 
tra LEVITA  es  semejante  al  traje  de 
aquella  raza  aacerdotsl:  catalán,  len- 
ta; francés.  Invite , 

Levi  ticamente.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  religioso. 

ETnioLoaÍA.  ^vltic»  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Levitico.  Masculino.  Libro  canó- 

co  del  Viejo  Tettanento,  el  tercera 
de  los  de  Moisés,  que  trata  de  loa  sa- 
crificios, ceremonias  ;  oficios  de  los 
levitaa.  |  Familiar.  El  ceremonial  que 
se  usa  en  alguna  función.  |  Adjetivo. 
Místico,  devoto. 

Btiuolooía.  Zeñta  i:  latin  de  san 
Jerónimo,  Ihüííciii;  italiano,  levitico; 
francés,  Úviliqíu;  catalán,  leéitici,  ca. 

Raeia. — 1.  Zevitictu:  el  tercero  de 
los  libros  del  Pentateuco,  así  llamado, 
porque  de  los  27  capítulos  que  lo 
componen,  más  de  lamitad  tratan  ds 
los  sacrificios,  ceremonias  y  oficios  de 


LEXI 

loa  levitas,  6  israelitas  de  Im  triba  ia 
Levi  (^hijo  de  Jacob  y  de  Lia)  dedica- 
dos ai  servicio  del  temp'o.  (IÍoblac.) 

2.  «Uno  de  los  libros  candaiMaéi 
la  Escritura  Sagrada  del  Fi^a  Tetu- 
mente,  dividido  en  veintisiete  chúta- 
los, que  tratan  de  los  sacrifieiiia,  ó» 
diferentes  ceremonias,  de  loe  gndos 
de  consanguinidad,  de  las  fieetaa,  de 
los  votos,  de  los  diezmos  y  del  jubi- 
leo. Es  BU  antor  Moisés  y  se  llamó  así 
por  tratarse  de  los  Bitoe  j  de  la  re- 
gión de  los  judioa.»  (Academu.  Jhc- 
dM4riode1í26.) 

Levitón.  Masculino.  Traje  delito 
bre,  á  modo  de  levita,  usado  mods^ 
ñámente  como  prenda  de  abrigo. 

Levitoaario.  Masculino.  Tiiniea 
con  mangas  que  nsaron  los  monjes 


rían,  en  san  Isidoro. 

LeviAscalo,  la.  Adjetivo  dimino- 
tivo  superlativo  de  leve. 

Btuíchxmjía.  Zett:  latín  ¡i^ídUmt. 

Levo.  Masculino.  El  que  Birre  á 
bordo,  habiendo  sido  cogido  de  len. 

LevAgiro,  ra.  Adjetívo.  yftiet. 
Sustancia  lbvóqiba.  Sustancia  que 
desvía  hacia  la  izquierda  el  plano  de 
polarización. 

BTuioLoaÍA.  Xatin  ¿m*,  izquier- 
do, y gyrire,  girar;  francés,  Uvcffre, 

Leiiarca,  Masculino.  Awfi/iws- 
dti.  Nombre  que  se  daba  en  Atenas  á 
cada  uno  de  los  seis  magistrados  que 
llevaban  el  registro  ó  padron  de  loe 
ciudadanos,  que  estaban  en  edad  de 
administrar  sus  bienes. 

BnuoLoafA.  Gri^o  Xijltop^^oi  (U- 
ñarckoi);  de  X^Ei;  (¡i*i*},  heE«dad,  y 
iprí  (arcAi),  mando. 

Mietoria  antift*. — Magistrados  de 
Atenas  encargados  de  llevar  un  Kbn 
de  los  niños  que,  al  ser  majores  di 
edad,  podían  dispaner  de  sus  bienes. 
Ejercían  además  cierta  vigilancia  se- 
bre  las  asambleas  públicas,  multaban 
á  loa  que  no  acudían  y  examinaban 
los  que  debían  ser  puestos  eütre  los 
pritanoa. 

Lexiarcado.  Masculino.  Dignidad 
de  lexiarca. 

Léxico.  MasculÍDO.  Diccionario  de 
lengua  griega  y  latina,  y  por  exten- 
BÍon,  ds  lenguas  en  gsnwal.  |  Dic- 
ción ano  particular  del  lenguaje,  mo- 
dismoa  y  giros  de  un  autor. 

EtiiiolooÍa.  Griego  li^  (idfat), 
razón  v  verbo;  ^te,  (Uxis),  Tocáblo; 
Xlytii  (Uetin),  decir;  li£ix¿v  (leaiiún^ 
léxico :  francés,  íecifw;  italiano,  lá- 
■». 

Lexicografía.  Femenino.  Cieoeís 
ó  estudio  del  lexicógrafo. 

BTmoLooÍA.  LexitÓfrtfo:  francés, 
lexieogra^kie. 

Lexicográficamente .  Adverbio 
de  modo.  A  estílo  de  los  lexicógrafos. 

BTiMOLoaÍA.  ZemwgrifieO'  y  el  sufi- 
jo  adverbjal   mente:   fraíicés,    Uaie»- 
grapkiqjtement;  italiano,  Ustieofmji»- 
inte. 

Lexicográfico,  ca.  Adjetivo.  Can- 
cerniente  a  la  lexicografía. 

Btwolooía.  Leneofrañn:  franoJii 
ItxieefmpAifMt;  italiano,  huiafnja. 


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Laoogle 


LEY 

Lexicógrafo.  Masculino.  El  colec- 
tor de  todoB  loB  TOCabloB  que  haa  de 
entrar  en  un  Léxica,  j  también  el  qi. 
se  ocupa  en  estudios  de  lexicograHa. 

BtimolqqU.  X/awjyrapAíi*,  des- 
cribir: grie^,  Xtíixof  páyoí  (UiñhúgrÁ- 
phot);  francés,  Uxicographe;  italiano, 
Uttieografo. 

Lexicología.  Femenino.  Tratado 
&  estudio  especial  de  lo  relativo  á  la 
analogía  6  etimología  de  los  vocablos, 
sobre  todo  bajo  el  concepto  de  habei 
de  entrar  éstos  en  un  Léxico  &  Dic- 
cionario. 

BriyoLoaU.  Lésieo  y  Itffiot,  trata- 
do: francés,  lemcelegú;  italiano,  letti- 
colonia. 

Lexicológicunente.  Adverbio  de 
modo.  Con  arreglo  &  la  lexicología. 

Etiuoloqía.  Lexiatlógiea 3  el  sufijo 
adverbial  vu%U. 

Lexi<»!ógico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  lexicología. 

GTiuoLoafA.  Lewieologi»:  francés, 
ttsticolofiattt;  italiano,  leuitoiogico. 

Lexicólogo.  Uasculino.  M  versa- 
do en  lexicología. 

ETuiOLoaÍA.  Ltaieologia:  francés, 
leficoiogvt;  italiano,  Uuicolago. 

Lexicomania.  Femenino.  M^anía 
por  la  lexicología. 

Lexicón.  Auisculino.Xdsico. 

Kioxigrafis.  Femenino.  Arte  de 
escñbir  couTenientemeote  las  voces. 

SruioLoaÍA.  Griego  Uait,  nombre, 
yerapiti»,  describir:  francés,  Itngra- 

Lexi gráficamente .  Adverbio  dt 
modo.  Según  los  preceptos  de  la  lexi- 
grafía. 

ETiuOLoeÍA.  ZtaigrÁfiea  j  el  ajiñjo 
adverbial  wuntt. 

Lexigráfico,  ca.  Adjetivo,  Con- 
cern i  ente  i  la  lexigraña. 

Lexigrafo,  fa.  Masculino  j  feme- 
nino. ELversado  en  lexigraña. 

Lexipiríto.  Adjetivo  masculino. 
MediciiM.  Que  corta  la  calentura. 

ETiMOLOofA.  Griego  X^fn;,  (¡isi'i), 
la  acción  de  salir,  y  pyr,  fuego,  ca- 
lentura. 

Ley.  Femenino.  Rogla  y  norma 
dada  por  la  suprema  autoridad,  en 
qne  ee  manda  <5  piobibe  alguna  cosa 
para  utilidad  púolica.  |Em.ioioN;  y 
así  se  dice:  la  lbt  de  los  mahometa- 
nos. I  Lealtad,  fidelidad,  amor.  ||  La 
ealidad,  peso  6  medida  que  tienen 
los  géneros,  según  las  lbtks.  |  Ha- 
blando de  metales  j  moneda,  la  cali- 
dad legítima.  I  Estatuto  6  condición 
establecida  para  algún  acto  particu- 
lar; como  LBTES  de  una  justa,  de  un 
certamen,  del  juego.  |  El  conjunto 
de  las  LBY8S  ó  el  cuerpo  del  derecho 
civil.  I  ANTioui.  Lby  ds  Moiaás.  (¡ 
OALDARLA.  La  qu«  ordenaba  antigua- 
mente la  prueba  del  agua  caliente, 
que  se  hacia  metiendo  la  mano  7  bra- 
zo desnudos  en  una  caldera  de  agua 
hirviendo,  para  comprobar  su  inocen- 
cia el  que  los  sacaba  ilesos.  |  de  Dios. 
Todo  aquello  que  es  arreglado  é.  la 
voluntad  divina  ^  recta  razón.  ||  de 
DUELO.  Las  máximas  y  reglas  esta- 
blecídaa  acerca  de  los  retos  y  desa- 
fios.  I  DE  OB:kou  ó  iTA^aáLiOA,  La 


LEY 

que  Cristo,  nuestro  Señor,  establecid 


_ .  .  ibuste,  engaño.  |  dkl  bu- 

BUDO.  La  que  se  emplea  con  des- 
igualdad, aplicándola  estrictamente 
á  unos  y  ampliamente  á  otros.  Q  del 
ENCAJE.  Familiar.  El  dictamen  o  jui- 
cio que  voluntariamente  y  por  su  me- 
ro discurso  forma  el  juez,  sin  tener 
atención  á  lo  que  las  lkybs  disponen 
para  sentenciar  alguna  causa.  ||  de 
Moisés.  Los  preceptos  y  ceremonias 
que  Dios  diti  «1  pueolo  de  Israel  por 
medio  de  Moisés  para  su  gobierno  y 
para  el  culto  divino,  p  escbita.  LoS 
preceptos  que  escribió  Dios  con  su 
dedo  en  las  dos  tablas  que  dié  á  Moi- 
sés en  el  monte  Binaí.  U  natübal.  £1 
dictamen  de  la  razón  que  prescribe  lo 
que  se  ha  de  hacer  ó  debe  omitirse. 
I  NUEVA.  Lbt  de  gracia.  |  Vieja.  Lbt 
DE  Moisés.  |  AllX  tan  las  leyes  don- 
de QUIEREN  RBYBS,  Ó  DO  QUIEREN  BE- 
YES ALLÁ  TAN  LBT8S.  Rcfrsn  quo  da  i 
entender  que  los  poderosos  quebran- 
tan las  LEYES,  acomodándolas  6  inter- 
pretándolas ásu  guato. ||A  LA  LEY.  Mo- 
do adverbial  familiar.  Con  propiedad 

CRISTIANO,  etc.  Expresión  con  que  se 
asegura  la  verdad  ae  lo  que  se  dice. 
II A  TODA  LBY.  Modo  adverbial.  Con 
perfección,  según  arte.  |  Bajab  de 
LBY.  Frase  que  se  dice  del  oro  cuando 
tiene  menos  quilates,  y  de  la  plata, 
cuando  tiene  menos  dineros  de  los  que 
corresponden  á  la  ley.  |  Bajo  de  ley. 
Se  llama  al  oro  6  plata  que  tiene  ma- 
;or  cantidad  de  otros  metales  que  la 
que  permite  la  ley.  |  Dar  la  ley. 
Frase.  Servir  de  modelo  en  ciertas 
cosas.  I  Frase.  Obligar  á  uno  á  que 
haga  lo  que  otro  quiere,  aunque  sea 
contra  su  gusto.  ¡¡Echar  la  ley  ó 
TODA  LA  LBT  í  ALOUNO.  Frsse  Conde- 

Íarle,  usando  con  él  de  todo  rigor  de 
k  ley.  I  Echa  la  lby,  hecha  la  ibam- 
PA.  Frase  ñimiliar  con  que  se  daá  en- 
tender que  la  malicia  humana  halla 
fácilmente  medios  y  excusas  para  que- 
brantar á  eludir  un  precepto  apenas 
se  ha  impuesto.  Q  Vbnib  contra  al- 
guna LEV,  PRECEPTO,  «to.  Frase.  Que- 
brantarlo. UTomar  la  lby.  Frase.  Pro- 
vincial Navarra.  Eaceb  ó  touas  las 

ONCE. 

ETiuoLoaÍA.  Provenzal  It,  Ug,  ley, 
Ui;  catalán,  lUy;  francés,  loi;  portu- 
gués, lei;  italiano,  Uggt,  del  latín  lem, 
tigii.  El  catalán  tiene  lég,  estado,  cla- 
se, condición. 

1.  Según  Littré,  los  etimologistae 
latinos  refieren  la  voz  del  artículo,  no 
á  Ucíre,  leer,  sino  á  ligSrt,  ligar.  No 
satisfaciéndole  ninguno  de  estos  dos 
orígenes,  dice  que  la  etimología  de 
ley  queda  enTuelta  en  la  sombra, 

2.  Ko  es  exacto  que  los  etimologis- 
taa  l^^os  refieran  la  voz  del  articulo 
al  latín  ligire,  ligar,  puesto  que  Var- 
ron,  el  primero,  el  más  competante, 
el  más  sabio  de  todos  los  etimologis- 
tas  de  la  latinidad,  nos  dice  termi- 
nantemente que  se  llamó  ley,  porque 
se  leía  i  la  muchedumbre,  á  las  ma- 
sas, al  pueblo,  con  el  fin  deque  nadie 
pudieía  alegar  ignorancia.  Por  coasi-J 


LEYD 


897 


guíente,  según  Yarron,  kg  viene  de 
leer,  no  de  ligar. 

Forma. — No  es  posible  separar  legem 
(aouaativo  de  ¡es,  ley)   de  ¿^fre,  leer. 

Sentido. — Zeti,  liga  significaley,  or- 
den, serie,  sistema:  legíre  significa 
fundar  esa  serie;  crear  ese  sistema; 
producir  ese  orden;  obrar  esa  loy.  No 
se  comprende  en  dónde  está  la  oscu- 
ridad, de  que  habla  el  ilustre  etimo- 
logista  citado. 

Jteteña. — El  rej  Sabio  trae  la  si- 
guiente  definición,  que  es  tan  sencilla 
como  sublime:  tZty  tanto  quiere  de- 
cir como  leyenda  en  que  jface  enseña- 
mieiito  é  castigo  inscripto,  que  liga  é 
apremia.  Y  fue'  llamada  ley,  porque 
todos  los  mandamientos  de  ella  deben 
ser  lealeí,  derechos  é  cumplidos  según 
Dios  j  justicia.» 

Sinonimia.  Zeyet  natwaleí,  leyet  de 
¡a  natnraleta. — Esta  expresión  leye$ 
nalmratet  está  tan  generalmente  cono- 
cida por  lat  relaámet  moraUt  gtte  hay 
entre  loi  íeretllibret  i  i%teUgt%tet,  que 
no  se  puede  apropiar  sin  ambigüedad 
á  lu  rtlacMMt  fíticat  gw  tiene»  loi 
cuerpot  etitreti,  en  cnyo  caso  debe  de- 
cirse: leyet  delanatnrakta. 

No  sólo  la  claridad  pide  esta  dis- 
tinción, sino  que  la  creo  fundada. 
Efectivamente,  las  leya  de  la  naíiira- 
Uta  deben  ser  aquellas  con  que  se  go- 
biema  ella  misma,  y  no  las  que  úni- 
camente ha  dictado  ¿  unos  seres  que 
pueden  desobedecerlas.  Estas  son  más 
bien  le^es  ds  los  hombres,  le^es  de 
los  animales,  etc.,  y  únicamente '  se 
llaman  naturalet  para  indicar  que  no 
son  obra  de  ellos.  (Jonama.) 

Leyden  (Lijcas  Daumbsz,  llamado 
Zdeat  de).  Célebre  pintor  y  grabador 
flamenco,  conocido  en  España  con  el 
nombre  de  láeat  de  Holanda,  que  na- 
ció en  Leuden  en  1494;  fué  discípulo 
de  Engelbrethtsen  y  se  did  á  conocer 
por  la  precocidad  de  su  talento;  de 
tal  modo,  que  se  supone  qne  á  la  edad 
de  9  años  publicó  ja  algunos  graba- 
dos en  cobre.  Viajando  para  perfec- 
cionarse en  su  arte,  se  cree  que  sua 
rivales,  celosos  de  su  fama,  le  enre- 

maron  en  el  camino;  pues  desde  su 

lelta  hasta    su    muerte ,    ocurrida 

1533,  no  volvió,  á  levantarse  del 
lecho.  En  esta  triste  situación  fiíé 
como  en  1631  ejecutó  su  obra  maes- 
tra: Jetut  curando  al  ciego  deJerieó, 
Sus  obras  de  grabado  se  componen 
de  172  planchas.  Entre  sus  lienzos, 
se  citan:  J)eteendÍMÍen(o  de  la  cmt; 
Salaíaeüm  ang¿lica  y  Sacra  'Familia' 
'  museo  ae  París;  Seroáíae,  en  el 
Haja;  retrato  de  Felipe  el  Ser- 
en  Amsterdan;  Crucifijo  y  Ado- 
ración de  lot  magot,  en  Nepotes;  Catt^  ' 
miento  de  tanta  Catalina,  en  la  Acade- 
mia de  Venecia;  Jja  Virgen  de  lot  Jtet- 
plandoret  y  Nnettra  Señora  con  el  NiMa 
en  lot  hratot,  en  el  museo  de  Madrid; 
ElJnido  final,  en  la  casa  Apunta- 
miento de  Leuden,  y  otros  mnchos, 
cuya  autenticidad  no  ha  podido  com- 
probarse. Su  dibujo  ea  notable  por  la 
sencillez,  v  corrección  y  au  colorido, 
por  lo  espléndido,  y  armonioso.  Sin 
embargo,  ndtase  en  SI  algunas  vec«a 

üigitizedby  VjOOQIC 


398 


LEYD 


que,  ti  lado  de  uq&  elerada  expreaion 
del  más  puro  seatimieato,  doscieiide 
á  Ift  Tul^ridad  en  ciertos  tipoe  ;  ac- 
titudes. 

LeydeD(JutHt>s).  Sectario  famoso 
por  haber  sido  el  jefe  da  los  anabap- 
tistas de  MQnster,  que  nació  ea  Ley- 
dea  ds  una  fiumilia  dedicada  &  la  ma- 
g^istratura,  hacia  el  afio  de  1510,  y 
murió  en  1536,  Su  verdadero  nombre 
era  Jwat  Bockold.  Alternativamente 
picapedrero,  posadero  j  comediante, 
abrazó  en  sus  frecuentes  viajes  las 
doctrinas  de  los  anabaptistas  j  fué 
á  establecerse  en  1533  á  Uúnster 
(Wastialía).  Era  un  hombre  hábil, 
emprendedor;  pero  sumamente  exal- 
tado: aaí  es  que  ae  multiplicó  tan 
activamente  en  las  conferencias  secre- 
tas celebradas  por  loe  anabaptistas, 
que  en  poco  tiempo  la  secta  conquistó 
multitud  de  prosélitos  en  Münater,  á 
pesar  del  arraigo  qne  laa  doctrinas 
luteranas  t«níaa  en  aquella  ciudad. 
Cuando  loa  ma^fistradós  quisieron 
atajar  el  movimiento,  j&  era  tarde. 
El  primer  viernes  de  cuaresma  de  1534 
estalló  un  motin;  el  obispo  fué  arro- 

Í'ado  de  su  silla  episcopal;  los  ana- 
laptistas  se  fortificaron  en  la  plaza,  j 
haoiendo  sido  muerto  su  jefe  princi- 
pal en  los  primeros  instantes,  toda  la 
autoridad  pasó&manosde  Juan  dbLby- 
DBN,  ;a  venerado  como  profeta.  Des- 
de el  principio,  se  había  publicado  un 
edicto  estableciendo  la  comunidad  de 
bienes,  seciin  el  ejemplo  de  los  cristia- 
nos de  la  Iglesia  primitiva,  j  aunque 
el  Gobierno  había  protestado,  el  nue- 
vo profeta,  henchido  de  recuerdos  del 
Antiguo  Testamento,  modificó  la  or 
ganizacion  política,  dejando  snbsistii 
el  régimen  de  comunidad  de  bienes, 
j  nombrándose  jueces  del  pueblo,  á 
imitación  de  los  de  las  doce  tribus  de 

Israel.  Después,  por  una  evolucioi 

tural,  resolvió  concentrar  en  sí  todo 
el  poder  político,  como  había  concen- 
trado ;a  la  autoridad  reli^osa.  Fin- 
fió,  pues,  nuevas  revelaciones  j  se 
izo  proclamar  rey  d*  I»  JlamtMte  Je- 
nualiñ,  etm  U  witúm  dt  ttgñnir  la  «- 
ptda  tarrada  CMlra  ht  reyet  partí  exten- 
der «i  rí^ime^  nanfélico  por  (oda  la 
Uerr»,  En  la  expoliación  de  laa  igle- 
sias encontró  el  medio  de  rodearse  de 
todas  las  magnificencias  reales  y  se 
presentó  coronado  de  oro  j  de  dia- 
mantes, vestido  de  sedas  tejidos  con 
oro  j  acompañado  de  un  espléndido 
cortejo.  Se  titulaba  rey  de  ¡ajtuticia 
CK  el  miuido;  hizo  batir  moneda  con  su 
efigie,  de  las  cuales  quedan  raros 
ejemplares,  j  tomó  por  divisa:  Sipo- 
der  de  Siot  et  mi  f%ena.  Apojándose 
en  el  ejemplo  de  los  patriarcas  ;  de 
Salomón,  había  instituido  en  la  ciu- 
dad la  comimidad  d»  mnjeret,  ó,  con 
más  exactitud,  \ípoligamia,  tomando 
él  mismo  quince  esposas.  Como  re;^, 
poiitifice,  juez    supremo  j  profeta, 

Íiresidía  con  una  imperturbable  buena 
á  á  esta  extraña  saturnal  de  todo  un 
pueblo,  cujro  entusiasmo  excitaba  por 
medio  de  banquetes  pdblicosque,  baj< 
el  nombre  de  eefuu,  dirigía  por  sí  mia- 
ño. Biea  pronto  euTÍÓ  veintiocho  mi- 


LEYE 

aioneros  pan  predicar  au  doctrina  en 
Alemania  y  en  Holanda,  donde  el  pue- 
blo se  agitaba  al  rumor  délos  prodigio- 
sos acontecimientos  de  Múnster.  Sin 
embargo,  todos  aquellos  apóstoles  fue- 
ron entregados  á  la  llamas,  i  excepción 
de  uno  solo,  que  se  dejó  corromper. 
Envió,  noolútante,  otros  nuevos  agen- 
tes, que  excitaron  diferentes  motines 
i  lo  largo  del  Bhin,  en  Holanda;  y 
especialmente,  en  Amsterdan.  Pero 
as  estas  tentativas  fracasaron  v  lea 

espantosos  suplicios.  Di 
tales  acontecimientos,  el  obispo  Wal- 
deck  mantenía  á  Mlknster  estrecha- 
mente bloqueado.  £1  hambre  se  dejó 
sentir  muv  pronto  y  Juam  db  Lkvqkn 
se  TÍÓ  obligado  á  emplear  el  terror 
para  contener  á  su  pueblo,  &  quien 
todas  las  parodias  bíblicas  no  basta- 
ban á  satisfacer.  Por  fin,  después  de 
catorce  meses  de  defensa,  la  plfza 
fué  entregada  por  un  traidor;  los  tro- 
pas del  obispo  entraron  en  ella,  ha- 
ciendo una  matanza  horrible,  y  3\¡im 
DI  Lbvden,  á  pesar  de  haber  luchado 
ton  el  valor  de  la  convicción  j  del 
fanatismo,  fué  capturado  vivo.  El  obis- 
po Waldeclc  le  preguntó:  fcon  qué  de- 
recha se  había  establecido  como  sobe- 
rano en  la  ciudad.»  tCon  el  derocho, 
respondió,'  que  tiene  todo  hombre  que 
sabe  elevarse  sobro  los  otros  y  hacerse 
su  dueño  Y  añadió:  «Te  quejas  sin 
razón.  Münster  era  una  ciudad  débil  y 
te  la  devuelvo  fuerte.  En  cuanto  al  di- 
nero que  te  ha  costado  el  sitio,  hazme 
pasear  por  las  ciudades  enceirado  en 
una  jaula-,  exige  una  moneda  de  co- 
bre Bolamente  á  cada  uno  que  quiera 
ver  aXrey  d4  Sio»,  y  tendrás  con  qué 
pagar  tus  deudas  y  duplicar  el  capi- 
tal.» El  obispo  siguió  el  consejo  6  hi- 
zo pasear  por  algún  tiempo  á  Juah 
D3  Lbvdbn  de  ciudad  en  ciudad,  pa^^  gía.  De  boca  lisa, 
ofrecerle  á  los  burlas  de  todos.  Vuel- 


LETV 

Leyente.  Participio  activo  de  Iwr. 

Iqu.l„. 

Leyó.  Lbvi. 

Leyocarpo,  pR.  Adjetivo.  JBoUfi- 
ca.  De  frutos  lisos. 

BTiiiOLOaÍA.  £efO  y  karpA,  froto. 

Leyocéfalo,  la.  Adjetivo.  ZenUfU. 
De  cabeza  lisa. 

BTiuOLoafiL.  Lejfoj  k¿p¡tal^,a^itxt. 

Ley6como,  ma.  Adjetivo.  Zoth- 
jia.  Üe  cabellos  lisos. 

BtiholooU.  Ltjfa  y  ioatí,  cabello. 

Leyodermo,  ma.  Adjetivo.  Ztl»- 
gia.  Ualiñcaoion  de  loa  reptiles  que 
tienen  la  piel  lisa,  sin  escamas. 

KriyOLuoU..  L^e  y  dérm*,  piel. 

I^ejrófllo,  la.  Adjetivo.  B*UÍMÍtm. 
De  hojas  lisas. 

Btiuoloqía..  Leyó  j  pkyllo»,  hoja. 

I<eyofroil.  Ufasculino.  B»ttma  •- 
gia.  Uénero  de  insectos  liÍmMi¿ptenM. 

ETiiiOLOofiL.  L«¡/o  y  afry$,  entrece- 
jo, ceja,  pestaña. 

Leyúpomos.  Masculino  plural.  le- 
tiologia.  Familia  de  pescados  olobran- 
quíos,  cuyos  opérouJoa  no  tienen  ea- 
pinas. 

Etiuolooía.  Leyoy  pima,  opéreulo. 

Rtteña.—\Mt  LBTOPOuoe  son  un  ge- 
nero de  pescad<»  torácicos,  que  tie 
nea  los  opérenlos  lisos;  %sto  ea,  sis 
púas. 

Leyópodo,  da.  Adjetivo.  SitUrU 
natiml.  Que  tiene  plana  la  planta  del 

Etiholoo(a.  Z^typodit,  genitivo 
áopoüt,  pié:  francés,  liiepade. 

Leyóspermo,  ma.  Adjetivo.  Bou- 

ea.  De  granos  lisos. 

Etihouxiía.  £eyoj  tpérma,  grano. 

Leyostaquiado,  da.  Adjetivo.  ií#- 
tínica.  De  espigas  lieaa. 

Etiuolooíá.  Zej/o  y  tldeAj/t,  espina: 

LeyÓstomo,  ma.  Adjetivo,  ¿áe'a- 


to  á  Mflnster  en  1536,  elpro/elalué 
allí  horriblemente  torturado,  atenacea- 
do con  tenazas  enrojecidas  en  todo  el 
cuerpo,  y  por  último,  degollado.  Su 
cadáver  apareció  en  una  jaula  de  hier- 
ro en  lo  alto  de  la  torro  de  la  iglesia 
de  San  Lorenzo. 

Leyenda.  Femenino,  La  historia  ó 
materia  que  se  lee;  especialmente,  la 
que  procede  de  tiempos  antiguos. || 
Inscnpcion  de  laa  monedas  4  me- 
dallaa. 

ETiuOLOaÍA.  Zeer:  latin,  legenda, 
terminación  femenina  de  lígHma,  ge- 
rundió  de  legíre,  leer:  italiano,  íig- 
genda;  francéa,  Ugtnde;  provenzal,  te- 
gélida,  legenta;  catalán,  Uegenda;  por- 
tugués, lenda. 

Melena. — Nombre  dado  á  las  colec- 


tas de  los  santos,  ae  componían  otras 
semeiantes,  que  la  bueua  fe  y  la  cre- 
duliaad  embellecían  con  detalles  ma^ 
ravillosos.  Por  .un  procedimiento  ana- 


Etiuolooía.  Leyó  j  tlSm»,  boca. 

Leyótrico,  ca.  Adjetivo.  ZooUgU. 
Calificación  de  los  mamiferos  que  tie- 
nen el  pelo  liso  y  asentado. 

BTiuoUKlfA,,  Leyó  y  IkrtK,  tricUt, 
cabello. 

Le^to  (AndrAs).  Pintor  español, 
que  vivía  en  Madrid  por  los  años  1680, 
üo  distinguió  en  los  bodegones,  género 
en  que  pocos  le  aventajaron.  Bihtó 
también  con  Jraé  de  Sarabia  una  co- 
lección de  cuadros  para  el  claustro 
del  convento  de  San  Frauciaco  de  Se- 
govia,  que.reprontaban  la  vida  del 
tanto  f^dador. 

Leyra  (Francisco  db).  Poeta  dra- 
mático español  de}  siglo  xvii.  Sus 
obras  se  distinguen  por  el  iugeuío  de 
la  invención,  por  la  manera  de  traiar 
y  desenlazar  el  argumento,  y  por  le 
fi  úidú  y  galano  de  la  versificación.  Sos 
más  conocidas  comedias  son  :£at  Byei 
del  dolor;  Cnevn  y  eattilío  de  wmm 
C'nando  m  te  agMarda;  Leí  Búma  prén- 
dente y  El  Amor  et  ¡oprimen. 

Leyra  (Diboo  dk).  Pintor  español, 
que  nació  ea  Haro  por  los  años  de 
.1580  y  murió  en  1637.  Estudió  n 


logo,  los  pereonajea  históricos  han  arte  ea  Roma,  y  adtjuiñó  la  nputt- 
llegado  á  ser  personajes  legenda-  cíon  de  ua  artista  diatiaguido.  flt- 
hoe.  I  bieado  quedado  viudo  i  la  edad  di 


yLaOOgle 


LEZN 

63  a&ofl,  entró  en  el  conTento  de  car- 
ttijoa  de  Uiraflores,  donde  pasó  el  rea- 
to de  sus  dias.  Son  sus  principslee 
obns:  L%  Pretentadonj  varios  ritra- 
ío»  paral» catedral  de  Burgos;  j  Vida 
dt  M»  Bnmo  j  cnadroi  de  martirios 
pus  la  Cartuja  de  Miraflores. 

Leyra  (Antonio  as).  Famoso  capi- 
tán español  del  tiempo  de  Cirios  V. 
Entró  en  el  serTicio  militar  en  1501 
contra  los  moriscos  rebelados  en  las 
Alpujarras;  pasd  luego  á  Ñapóles  á 
las  órdenes  de  su  deudo  el  Qran  Capi- 
tán; hizo  al  lado  de  éste  prodigios  de 
Talor;  especialmente,  en  la  lamosa 
batalla  de  Rávena,  donde  fué  herido; 
defendió  i  Pavía  contra  Francisco  I; 
se  apoderó  de  Milán,  plaza  que  entre- 
gó  luego  i  Francisco  Esforxa;  fué  ele- 
gido generalísimo  de  la  Liga  en  1553 
7  condecorado  con  el  título  de  lugar- 
teniente de  Italia,  mereciendo  la  dis- 
tinción de  que  el  pontífice  le  presen- 
tase la  rosa  j  el  estoque,  j  murió  á  la 
edad  de  66  afios,  habiendo  obtenjdo 
los  títulos  de  principe  de  Ascoli,  mar- 
qués de  Stela,  conde  de  Moma  j  gi 
ae  de  España. 

IjOS.  Masculino.  Geo^ra/ta.  Bío  del 
Langnedoo.  (Sidonio.) 

ETiHOLO<}fA.  Latín  Zídm. 

Lecda.  Femenino  anticuado.  Tri- 
buto impuesto;  especialmente,  el  que 
se  pagaba  por  las  mercancías. 

£Ti¥Oi.oofA.  Árabe  lema,  tributo. 
(Dbfrímbbt,  Davic,   Chbrbonnbau.  ) 

FndaUtnK,  1. — Nombre  que  se  dio 
en  la  Edad  Media  á  toda  especie  de 
prestación  6  impuesto. 

3.  Lezda  rml  '6  mediana;  derecho 
que  percibían  algunos  particulares 
pririlegiados,  tatto  i  la  entrada  cOmo 
a  la  safída  de  ciertas  mercancías, 

3.  Nuestro  lbzm  es  el  provenzal 
Udda,  Uida,  leída,  le*da,  el  francés 
le%d*  j  el  catalán  lleuda,  leuda,  cayo 
idioma  conserva  todavía  la  expresión: 
LLBUDA  rtai  ó  mtíana. 

4.  Dn  Cange  deriva  la  voz  propues- 
ta del  germánico  leude,  hombre;  sue- 
co, lyd. 

.  6.  Diez  y  Littré  lo  derivan  de  nn 
bajo  latin  levituí,  corrupción  del  la- 
lin  levSlut,  de  donde  viene  nuestro 
vocablo  Uta. 

6.  En  apoyo  de  esta  interpretación, 
cita  Diez  el  español  leudo,  equivalente 
al  francés  lewtm,  levadura,  cuja  pala- 
bra no  tiene  relación  posible  con  lbzoa  . 

Lezdero.  Masculino  anticuado.  El 
ministro  que  cobraba  el  tributo  de 
lezda. 

ETmoLoafA.  Lada:  catalán,  lleuda- 
tari  T  lliuder,  formas  CDrrient«s;  leu- 
da, tender,  fuera  de  uso. 

Lezna.  Femenino.  Instrumento 
qué  se  compone  de  un  hierrecillo  con 

Santa  muj  sutil  j  un  mango  de  me- 
ara, del  cual  usan  los  zapateros  j 
otros  artesanos  para  agujerear,  coser 
j  mspuntar. 

JBtiuolooía.  Antiguo  alto  alemán, 
aUmta;  alemán  moderno,  Akle;  suizo, 
aUtme;  italiano,  letina;  francés  Anti- 
guo, aleine;  moderao,  alÍHe;  lemosin, 
leruo;  provenzal,  aleña;  catalán,  aleña, 
aletna;  Berrj,  aleone,  altane. 


LHOP 

Jleseíia. — La  forma  etimológica  ee 
letna,  puesto  que  la  t  no  aparece  en  la 
voz  de  origen,  ni  en  ninguna  de  las 
varias  formas  del  romance. 

Lezne.  Adjetivo  anticuado.  Dslbz- 

MABLK. 

Lhacio,  cia.*  Adjetivo  anticuado. 
Flaco,  débil,  enfermo. 
BtuiolooÍa.  Lacio. 
Lhantor,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino anticuado.  £1  que  llora,  triste, 
afligido. 

I?Hdpital  (MiousL  de).  Canciller 
de  Francia,  orador  j  poeta  latino, 
cuja  celebridad  se  debe  i,  loa  esfuer- 
zos que  hizo  por  evitar  las  contiendas 
entre  católicos  j  protestantes  j  á  las 
sabias  reformas  que  llevó  á  la  admi- 
nistración. Nació  en  Aigneperee  en 
1506  V  murió  en  1573.  Era  hijo  de 
Juan  L'EOpital,  médico  distinguido, 
que  llegó  &  ser  intendente  ;  amigo 
del  condestabla  de  Borbon.  Despuee 
de  haber  estudiado  en  Tolosa,  se  re- 
unió 6  su  padre  en  Milán,  donde  éste 
había  sido  envuelto  en  la  proscripción 
que  pesaba  sobre  el  condestable;  ter- 
minó su  educación  en  Padua,  j  bieii 
pronte  BUS  precoces  talentos  le  facili- 
taron la  vuelta  ¿  Francia.  Nombrado 
consejero  del  Parlamento  de  Paria, 
mereció  el  favor  de  Margarita  de  Va- 
lois,  hermana  de  Enrique  II,  y  fué 
elevado  al  puesto  de  superintendente 
de  Hacienda  en  1554.  En  este  cargo, 
comenzó  ¿  trabajar  en  la  reforma  de 
los  abusos,  dando  él  mismo  pruebas 
de  tal  desinterés  que,  al  querer  casar 
á  su  hija,  tuvo  Enrique  11  que  dotar- 
la, pues  L'HÓPiTAL  no  contaba  ni  con 
una  mediana  fortuna.  Al  advenimien- 
to de  Margarite  al  ducado  de  Saboja, 
i.  punto  estuvo  la  Francia  de  perder  i. 
L'H6pital;  pero  Catalina  de  Médicis 
y  los  Guisas  se  reunieron  para  confe- 
>rirle  el  cargo  da  canciller,  vacante 
por  muerte  de  Oliver,  en  1560.  Desde 
los  primeros  momentos,  L'HOpital 
dio  pruebas  de  una  noble  entereza, 
negándose  i  tellar  la  sentencia  de 
muerte  del  príncipe  de  Conde,  acusa- 
do de  haber  tomado  parte  en  la  cons- 
[>i ración  de  Amboise.  Su  discurso  en 
os  Estados  generales  de  Orleans,  ade- 
más de  un  fidelísimo  cuadro  de  la  si- 
tuación de  la  Francia  en  aquella  épo- 
ca, es  una  verdadera  profesión  de  fe 
política.  Contener  &  los  partidos  por 
la  justicia  y  no  por  la  astucia;  opo- 
ner la  moderación  á  la  violencia;  la 
tolerancia,  al  &natismo  religioso;  hé 
aquí  los  principios  que  el  canciller 
proclamaba  y  de  loa  que  no  se  separó 
jamasen  medio  de  las  iotrigaa  de  la 
corte  y  del  hervidero  de  las  guerras 
civiles.  Durante  ocho  años,  fué  el  re- 
preseptante  de  aquella  parte  ilustra- 
da de  la  clase  media,  cu  jo  apojo  do- 
bla ^cidir  más  tarde  el  triunfo  de 
Enrique  lY.  Sin  embargo,  como  era 
de  esperar,  su  franqueza  produjo  el 
disgusto;  Catalina  de  Médicis  le  re- 
cogió loa  sellos,  j  en  1568  tuvo  que 
retirarse  i  su  casa  de  Vignai,  cerca 
de  Etempes.  La  nueva  de  las  matan- 
zas de  la  noche  de  San  Bartolomé,  le 
sorprendió  en  su  retiro,  sin  conseguir 


LlA 


899 


asustarle.  Cuando  se  \o  dijo  que  lle- 
gaban loa  asesinos,  mandó  que  se  les 
abriesen  las  puertas,  y  cuaudomegó 
un  mensajero  de  la  corto  declarando 
que  el  rej  le  perdonaba,  contestó: 
cignoraba  que  hubiese  merecido  ni  la 
muerte  ni  el  perdón.»  No  obstante,  el 
horrible  espectáculo  de  las  desventu- 
ras de  su  patria  abrevió  su  vida.  Seis 
meses  depues  de  las  jornadas  de  San 
Barlolotn/  (Saint-BeríAelemy),  mnrió 
casi  en  la  pobreza,  pero  justificando 
hasta  el  fin  la  hermosa  divisa  que  ha- 
bía tomado  de  Horacio:  Inpavidum 
ferient  ruina.  L'HOpital  ha  dejado 
unido  su  nombre  á  un  gran  número 
de  edictos  j  ordenanzas,  reformando 
los  abusos  da  la  administración  y  da 
las  tejes  civiles.  Durante  su  carrera 
política  y  en  su  retiro,  cultivó  asi- 
duamente las  letras  latinas,  y  en  latin 
sostuvo  una  larga  correspondencia 
con  los  hombres  máa  eminentes  de  su 
tiempo.  Su  conocimiento  del  griego 
le  puso  en  relación  con  Amjot,  qns 
fue  quien  le  presentó  á  Enrique  II. 
Sus  Foetíat  lalintt,  coleccionadas  v 

Eublicadas  por  su  nieto  Hurault  de 
i'HftpiTAL,  en  1585,  han  sido  reim- 
presas diversas  veces.  Su  estilo,  aun- 
?iue  un  tanto  difuso,  es  fácil  y  con 
recuencia  vivo  j  enérgico.  Las  obras 
completas  de  L  HOpital  han  sido  co- 
leccionad asv  dadas  á  la  estampa  por 
Duffej  de  Tonne  (París,  1824,  4  vo- 
lúmenes en  8.°),  y  van  precedidas  de 
un  ^mayo  tobre  eu  vida  y  tus  obra*. 
Las  poesías  han  sido  traducidas  al 
francés  por  M.  de  Noléche  (Paris, 
1857).  Sus  obras  se  componen  de 
Poesías  latinat,  Tratado  de  la  reforma 
de  la  justicia,  Büeurios  y  Memorias. 

Beseña. — 1.  Estuvo  como  represen- 
tanto  de  Francia  en  el  Concilio  de 
Trento,  á  mediados  del  siglo  xvi, 
1547.     . 

2.  Se  opuso  al  establecimiento  de 
la  Inquisición  en  su  país. 

3.  Estableció  la  libertad  de  cultos. 

4.  Cuando  se  le  intimó  para  que 
rubricara  la  sentencia  de  muerte  del 
gran  Conde,  contestó  impasible:  *eó 
morir,  pero  lio  deshonrarme*  Lacón-  ■ 
quista  del  Asia  por  Alejandro  no 
vale  tanto  como  la  respuesta  anterior. 
Para  la  criticado  la  histeria,  L'Hftpi- 
TAL  es  el  más  grande  y  noble  carác- 
ter de  su  aiglo. 

Lia.  Femenino.  Soga  da  esparto 
machacado,  tejida  como  trenza  para 
atar  y  asegurar  los  fardos,  cargas  y 
otras  cosas.  ¡  El  orujo  de  las  uvas, 
del  cual,  exprimiéndolo,  se  saca  una 
especie  de  vino  da  poca  fuerza,  llama- 
do aguapié.  |  Estab  BBcao  una  lía. 
Estar  poseído  del  vino. 

Etiuolooíá.  Bajo  latín  lia,  que  se 
halla  cu  un  manuscrito  del  siglo  x: 
/tela  sive  LIAS  vúti,  «heces  ó  lias  del 
vino»  (Cambsrt,  Manuscrito,  folio  17, 
recto);  francés,  lie;  wHon,  ¿e'm;  inglés, 
lees,  plural. 

1.  Bajobreton  li,  lut,  forma  de  M(, 
limo,  lodo.  (Cita  de  Littré.) 

2,  Godo  Ufan;  frisen,  liaa;  inglés, 
ío  lie,  cuja  raíz  expresa  la  idea  de 
yacer,  estar  acostado.  (ScHBU.Ba.)  , 

igitizedb,  Google 


400 


L[BA 


3.  Latinlú,  ceniía,  lejíft,  qaepndo 

Íroducir  una  forma  rústica,  tal  como 
r^»#  6  lúa,  trasformada  en  lia  por 
el  latín  bárbaro  de  la  Edad  Media. 
(Idbu.) 

4.  Hasta  el  presente,  no  haj  mis 
que  conjeturas  acerca  del  erigen  de  la 
voz  propuesta.  (Littbí.) 

5.  «Covarrubias  dice  se  llamií  así 
cuasi  iiira.»  (Acadbuia,  Diccionario 
di  i  726.) 

LiaJlo  (Teodoro  Felipi  db).  Pin- 
tor español,  discípulo  de  Alonso  San- 
ches  Coello,  ijue  naci<5  en  Uadríd 
en  1575  j  munii  en  1625.  Fué  i  per- 
feccionarse  en  Italia,  7  i  su  vuelta 
ftdquíriii  nna  j^an  reputación  como 
miniaturista.  La  corrección  del  dibu- 
jo, la  semejanza  t  el  brillante  colorí' 
do,  son  las  cualidades  más  relevantes 
de  sus. obras.  Las  más  notables  que 
de  él  se  conocen,  son:  tatt  J%an predi- 
cando  M  el  detierto;  Cateada,  j  las 
Ninfat  de  Diana,  perteg%idai  pof  wi 
látiro.  Kntre  sus  retratos,  se  citan, 
como  obras  maestras,  el  del  empera- 
dor Rodolfo  7  el  de  Don  Áharo  de 
Batan. 

Liaflo  {Alvaro  Aoüstin).  HíatO' 
nadar  j  crítico  español,  que  murí¿ 

Kr  los  años  de  1830.  VisitiS  Italia  j 
ancia  7  estuvo  agregado  á  la  bi- 
blioteca real  de  Berlín.  Su  obra  más 
notable  se  titula:  Repertorio  d4  ¡a  hit- 
torta  y  literalnra  eipaüolag  portM*eta. 

Lias.  Femenino  plural.  «Se  llaman 
también  las  heces  ó  casca  de  uva,  de 
las  cuales  exprímiéndolae,  se  saca  una 
especie  de  vino  de  mu7  poca  fuer- 
xa,  llamado  Agita  pié.»  (Acadbuia, 
Diccionario  de  i7i6.)  ]  Tomar  lias  y 
Jnan  Damanle.  Frase  vulgar  con  qi 
se  da  á  entender  c[ue  uno  escapó  ó  : 
fué  con  alguna  pnsa,  de  la  parte  don- 
de estaba.  (Idbu.) 

XjBEa.  Femenino.  Bn  la  tonelería 
de  Andalucía,  el  conjunto  de  ciertos 
mimbres  que  se  emplean  en  la  cons- 
trucción de  las  botas.  También  se 
llama  asf  en  Castilla  el  conjunto  de 
lías  con  que  se  atan  j  aseguran  las 
corambres  en  que  se  conduce  el' 
'    aceite  j  cosas  semejantes. 

Libable.  Adjetivo.  Susceptible  de 
ser  libado. 

LibacioD.  Femenino.  Bl  acto  de 
libar.  Ceremonia  religiosa  de  los  an- 
tiguos paganos,  que  consistía  en  lle- 
nar un  vaso  de  vino  6  de  otro  licor, 
Í  derramarlo  después  de  haberlo  pro- 
ado. 

Btiuolosía.  Libar:  latín,  ^iatio, 
ofrenda,  sacrificio,  en  san  Jerifnimo, 
forma  sustantiva  abstracta  de  /tjáíw, 
libado:  francés,  Ubation. 

ReteHa  kiildriea. — PoHCeitmo  griego 
y  romano.  1.  Infusión  de  vino,  de 
sangre,  de  aceite  6  de  leche,  en  los 
sacrificios  ofrecidos  por  los  antiguos 
griegos  7  romanos.  La  libación  de 
vino  se  hacía  vertiéndolo  con  una  p^ 
t«na  sobre  la  cabeza  de  la  víctima, 
presentada  en  el  altar,  7  se  mezclaba 
en  las  llamas  con  la  sangre  de  la  víc- 
ma;  la  de  aceite  6  de  vino,  sobre  la 
parle  de  lo»  diotes,  porción  de  la  vícti- 
ma quemada  en  el  altar;  y  la  de  leche. 


LIBE 

sobre  las  tambas  para  aplacar  los  ma- 
nes. 

2.  También  había  libación >8  sin 
sacrificios,  practicadas  al  fin  de  las 
comidas,  en  honor  de  los  dioses  en 
general,  6  de  los  lares  en  particular, 

3ue  consistían  en  nna  copa  de  vino 
erramado  sobre  la  mesa. 

3.  Libación  o/renda,  lUime»  ó  Ith^ 
mnlnm,  ae  llamaba  á  las  prímicias  de 
las  viandas  ofrecidas  á  los  dioses  en 
los  festines  públicos,  j  á  los  lares  eu 
los  prívados;  7  también  á  las  primi- 
cias de  los  frutos  ofrecidos  á  los  dio- 
ses por  los  campesinos,  antes  de  la 
recolección, 

Libadio.  Uasculino.  Botinie». 
Nombre  que  da  Plinio  &  la  centaurea 
menor. 

BrtuoLOofA.  Latín  Ubltdinm,  que  es 
el  gñego  XtfiiSiov  (Ubádúm). 

LUramen.  Masculino  anticuado. 
La  ofrenda  en  el  sacrificio. 

Btiuolooía,  Libación:  latín,  AíA- 
men,  el  vino  del  cáliz.  (Fostdnato.] 

Libamiento.  Masculino  anticua- 
do.  Libación.  ¡  La  materia  6  espe- 
cies que  se  libaban  en  los  sacrificios 

BTiHOLoaÍA.  Libar:  latín,  tüimí*- 
tnm. 

Liban.  Masculino.  Rslinoa. 

Libanion.    Masculino. 
Especie  de  colino  en  cuya  composi- 
ción entra  el  incienso, 

BnuoLoaÍA.  lÁbano. 

1.  Lfbano.  Masculino.  Árbol  que 
lleva  el  incienso. 

Btiuolgoía.  Griego  Xtfizvov  (Uha- 
non),  incienso:  latín,  HbSniu,  árbol 
que  lleva  el  incienso  7  el  incienso 
mismo.  (Sbddlio.)  |  Nombre  de  un 
esclavo.  (Plaüto,  Cicbron.) 

2.  Libano.  Masculino.  GhografU. 
Monte  &mosísimo  de  Siría,  uno  de 
lo»Santo8  Lugares,  de  donde  nace  el 
Jordán, 

BriuoLoofA.  Griego  Xíffiwv  (Uh- 
%on),  incienso;  latín,  liblUní. 

Libanomancis.  Femenino.  Anti- 
^üedadet.  Adivinación  por  medio  del 
incienso  quemado  á  los  dioses. 

Btiholooía.  Griego  libanon,  incien- 
10,  7  manUta,  adivinación:  francés, 
libanomaneie. 

Libanota.    Femenino.   Libahotb. 

Liban  ote.  Masculino.  Botánita. 
Planta  umbelífera,  cuva  raíz  exhala 

iperfume  parecido  al  del  incienso. 

ETiyoLoalA.  Líbano. 

Libar.  Activo.  Chupar  suavemente 

jugo  de  alguna  cosa.  J|  Hacer  el  li- 
bamiento para  el  sacrificio:  tdmaee 
también  algunas  veces  por  sacrificar. 
IjProbar  (Ü  gustar  algún  licor. 

ETiuoLoaÍA.  Griego  i^l6tM(leibein}, 
verter,  derramar:  latín,  libare,  tocar 
con  los  labios,  gustar,  vaciar  un  vaso; 
italiano,  libare.  # 

Libatorio.  Masculino.  £1  vaso  con 
que  los  antiguos,  romanos  hacían  1^ 
libaciones. 

Btiuolooía.  Libar:  latín,  libald- 
rtwH,  el  vaso  que  servia  para  las  liba- 
ciones. (Fbsto.) 

Libela,  Femenino  antícuado.  Mo- 
neda'romana  de  plata,  que  valía  cua- 


LIBB 

tro  maravediMB  de  plata  caatalhai»; 
EriuoLOofA.  Latín  UiflU,  <jm  n- 

Sresenta  tibrella,  forma  diíninutiTa 
e  Uhra,  moneda  de  los  romanos  qaa 
valía  la  décima  parte  de  on  denano. 
( Vabbon.  ) 

Reteña  kittáriea. — Nwmi»mdtie*.  Pe- 
queña moneda  de  los  antiguos  rcHna- 
nos,  de  plata,  que  valía  la  décima 
parte  del  denarío.  Se  creeqae  adío  es- 
tuvo en  uso  en  tiempo  de  los  rejee. 
Su  valor  corresponde  prdxiraainenta 
al  de  una  peseta. 

Libelar,  Activo  anticuado.  Escri- 
bir refiriendo  alguna  cosa.  |  Forenu. 
Hacer  peticiones. 

Btiuolooía.  Libth:  francés,  Ubelitr, 
redactar  convenientemente  ana  da- 
manda  iudícíal. 

Libelático,  ca.  Adjetivo  que  se 
aplicaba  á  los  crístíanoa  que  sacaban 
certificación  de  haber  obedecido  los 
decretos  de  los  emperadores,  j  con 
esto  se  libraban  de  la  persecución. 

Btiuolooía.  Latín  libtr,  libro;  U- 
bellmt,  certificación;  líbelfío,  el  escri- 
bano; UblUiiici,  los  que  compraban 
certificados  para  acreditaran  obedien- 
cia i  loa  decretos  imperíales,  evitan- 
do la  peraecucion  j  el  suplicio:  &an' 
cés,  itbeüatiqnet ;  italiand;  Uheü^tieo; 
catalán,  libel~lálieh,  ca. 

Libelo.  Masculino  anticuado.   ía- 

¡o  pbqubRo.  i  Forfme.  Petición  d  me- 
morial. I  Libro,  papel  ó  escrito  sati- 
rico  V  denigrativo  de  la  honra  ó  fama 
de  alguna  persona,  v  se  llama  co- 
munmente libblo  innmatorio  6  fm- 
moso.  I  DE  repudio.  BI  instrumento  6 
escritura  con  que  el  marido  antírna- 
mente  repudiaba  á  la  mujer  7  diri- 
mía el  matrimonio. *|  Dar  libblo  ob 
REPUDIO.  Frase  metafórica.  Benna- 
ciar,  dar  de  mano.* 

Btiuolooía.  Latín  Übélbu,  dimioo- 
tívo  de  Hbor,  libro;  &ancés,  lihtU»; 
italiano,  libello;  catalán,  libtl-la. 

Reieüa. — El  libelo  de  repudio  vieoe 
de  la  ley  de  Moisés  7  fué  condenado 
por  la  ley  cristiana. 

Líber.  Masculino.  Mitología.  Uno 
de  los  nombres  de  fisco.  (YáaseBAOO.) 

Libera.  Femenino.  Miíologta,  Uno 
de  los  nombres  de  Proserpina,  (Véase 
Proskrpiha.) 

Liberación.  Femenino.  Cabta  di 
PAOO.  I  Foremt.  Remisión  que  el 
acreedor  hace  al  deudor  de  lo  que  éste 
le  debe.  |  La  acción  7  efecto  de  ponw 

I  libertad.  |  Quitanza. 

Btiuolooía.  Liberar:  latín,  ñifri- 
tto,  forma  sustantiva  abstracta  de  ft- 
bifritnt,  participio  pasivo  de  tiUrSrg, 
liberar:  italiano,  Uberañmu;  francés, 
libération;  provenzal,  liberado;  cata- 
lán antiguo,  liberada. 

Liberador,  ra.  Libertador,  ba. 

BTiuOLoaÍA,  Liberar:  latín,  tUttt- 
tor.  [Cicerón,  Curcio.) 

Liberal,  Adjetivo.  El  que  obra 
con  liberalidad  ó  la  cosa  hecha  con 
ella,  ü  Expedito,  pronto  para  ejecutar 
cualquiera  cosa.  J  Se  dice  del  arte 
propia  del  ingenio,  á  diferencia  ds  la 
mecánica,  y  El  que  profesa  doetrínas 
favorables  á  la  libertad  política  de  los 
Estados,  término  contrario  deuTH^ 
Digitizedby  VjOOQIC 


UBE 

ea  oujo  sentido  decimos:  poHtiea  u- 
bbral;  parlidot  libbbalbs.  En  esta 
acepción,  lisaae  sustantivunente;  bo- 
bra  todo  ea  plural,  como  cuando  se 
dice:  «los  LiBSBAtES  triunfaron  en  la 
¿fuerra  de  los  Siete  años.>  ||  Ahtes 
ILIBERALES.  Artes  que  requieren  la  ii 
tervencion  constante  de  la  intelígei 
cia,  del  sentimiento  ^  de  la  fantasi 
para  los  efectos  de  la  invención,  tales 
como  la  poesía,  la  escultura,  la 
quitectura,  la  pintura,  la  njúsi 
término  contrario  de  arlet  mecá»ÍC<U. 
Se  les  dio  el  nombre  de  libbeaLbs, 
porque  eran  en  lo  antigfuo  la  ocupa- 
ción de  los  hombres  libres,  mientras 
que  las  artes  manuales,  tenidas  en 
concepto  de  viles,  eran  el  oficio  de  los 

OBClaTOB. 

Etiuología.  Libre:  latin,  lib^álii; 
catalán,  libtral;  francés,  Ubénl;  ita- 
liano, libérale. 

Jteseñtt, — Nuestras  artet  libb&ai.ss 
son  el  LiBBRALiA  it%diit  de  Tácito,  en 
CUTO  autor  tiene  el  significado  de 
bellas  letras. 

Sinonimia.  Ziberal,  oeneroto. — Am- 
bas palabras  tienen  aplicación  en  sen- 
tido propio  j  en  el  ngurado,  í  pesar 
de  lo  que  han  escrito  ^gunos  mal  in- 
formados etiftiologistas. 

Siendo  la  voz  «irff  el  términoopues- 
to  de  la  voz  aclavo,  creemos  que  la  pa- 
labra liberal  aa  se  usd  primitivamen- 
te sino  con  relación  al  sujeto  que  li- 
bertaba. Un  hombre  tonía  un  esclavo, 
por  ejemplo,  j  le  daba  la  libertad;  ese 
nombre  fué  denominado  liberal;  ese 
hombre  era  el  ¿í^aí  de  aquella  época 

Después,  este  rapíritu  de  liberali- 
dad, esto  espíritu  de  donación,  por 
decirlo  así-,  se  apUcé  á  las  diferentes 
relaciones  de  la  vida  práctica,  j  la 
palabra  liberal  vino  á  significar  des- 
prendido, dadivoso,  larro,  como  se 
decía  con  suma,  propiedad  en  otro 
tiempo.  Después  se  hiio  extensiva  á 
los  hechos  del  alma,  j  expresé  la  idea 
de  cosa  ele^nte,  suelta,  magnífica. 
Cuando  decimos  que  un  orador  habla 
eon  soltura  j  liberalidad,  queremos 
decir  que  da  holgura  j  grandeza  á 
sus  pensamientos,  6  lo  que  a  ello  equi- 
vale, que  hasta  con  la  palabra,  con  el 
arte,  con  la  forma  del  discurso,  es 
desprendido,  dadivoso,  rico,  espléndi- 
do: más  claro,  liberal.  Últimamente 
se  aplicii  i  las  ideas  sociales,  ;  signi- 
fica la  escuela  contraria  de  la  política 
servil. 

Digamos  ahora  que  un  orador  ha- 
bla con  soltura  j  generotidad,  j  6  no 
concebiremos  ninguna  idea,  6  conce- 
biremos una  idea  distinta.  Hablar  con 
¡tntntidad  significaría  qne  hablaba 
invocando  las  ideas  de  perdón,  de  cle- 
mencia y  de  olvido. 

Digamos  también  escuela  gentrota, 
partido  geturoso,  j  nadie  entenderá 
que  se  hablaba  de  los  partidos  ;  de 
las  escuelas  liberales. 

Gtneroto  significó  primitivamente 
la  idea  de  y^tt«ro,  de  origen,  de  casta 
ó-familia,  j  así  llamamos  vino  gene- 
roto  al  que  viene  de  buena  cepa  y  de 
buena  cuba;  es  decir,  al  qne  viene  de 
buena  raíz,  que  es  como  si  dijéramos. 


LIBE 

trasladando  el  sentido  de  esta  pali^ 
bra,  de  buena  estirpe.  Esta  es  su  si^ 

nificacion  recta,  primitiva,  propia, 
muy  propia,  que  conserva  la  voz  ,?«- 
Heroio,  y  de  esta  significación  clásica 
y  pura  se  olvidaron  los  etimologistas 
que  niegan  á  esta  voz  el  sentido  rec- 
to. Asi  es  que  Virgilio  dice  en  sus 
Qeórgieat:  detcriptio  eq%i  generoit,  des- 
cripción del  caballo  generoso;  esto  es, 
del  caballo  de  casta  y  raza. 

Después  se  aplicó  a  expresar  los  he- 
chos morales  y  actualmente  se  reputa 
sinónima  de  Uberalidad. 

El  liberal  da:  el  generoso  sacrifica. 

jA&eralidad  quiere  decir  desprendi- 
miento: yííteroWííW,  abnegación. 

La  Uberalidad  es  la  virtud  del  trato; 
la  generosidad  es  la  virtud  de  la  con- 
ciencia. 

El  Uieral  es  grande  anto  el  mundo: 
el  generoso  es  grande  ante  la  moral. 

El  que  da,  se  capta  la  opinión:  el 
que  saeríjíca,  halla  la  recompensa  y  la 
confortación  en  su  propio  espíritu. 

Dicho  en  menos  términos:  la  libera- 
lidad es  más  expansiva,  más  social, 
más  humana,  mas  estrepitosa. 

La  generosidad  es  más  interior,  más 
mesurada,  más  difícil,  mis  fuerte, 
más  espiritual. 

La  liberalidad  ea  un  don:  X^genero- 
ñdad  es  un  heroísmo. 

Liberales  (fiestas).  Femenino 

Eilural.  Historia  antigva.  Fiestas  que 
os  antiguos  romanos  celebraban  anual- 
mente, en  honor  de  fiaco  6  Liber,  el 
16  de  las'  kalendas  de  Abril  (17  de 
Marzo), dia en  que  se ofrecíani  aquel 
dios  tortas,  que  ^fabricaban  en  las  ca- 
lles las  mi^eres  ancianas,  coronadas 
de  hiedra.  £n  el  mismo  dia  se  daba  la 
toga  viril  á  los  jóvenes  que  tenían 
ed^d  para  recibirla.  (Véase  toqa  vi* 
aiL.) 

Etiuolosía.  Latín  lAber,  Baco, 
dios  del  vino  y  de  la  vendimia,  alu- 
diendo á  la  libertad  que  el  vino  en- 
gendra; liberSÜa,  fiestas  de  Baco. 
(Ovidio.) 

Liberalidad.  Femenino.  Virtud 
moral  que  consiste  en  distribuir  ge- 
nerosamente sus  bienes  sin  esperar 
recompensa  alguna.  ||  Generosidad, 
desprendimiento.  \  Usase  en  sentido 
metafórico,  como  cuando  decimos:  «la 

LIBBBALIDAD  de  UU  IngCtlio.» 

Etiuolooía.  Liberal:  latin,  tibUralí- 
ios;  italiano,  liberaliía;  francés,  libera- 
lite';  catalán,  Iliberalitat. 

Liberalisimamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  liberalmente. 

EriiáOLoaÍA.  Liberalisivta  y  el  sufi- 
jo adverbial  mente. 

Liberalisimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  liberal. 

Liberalismo.  Masculino,  El  érden 
de  ideas  que  profesan  los  partidarios 
del  sistema  liberal.  \  El  partido  6  co- 
munión política  que  entre  sí  forman. 

EtiuolooÍa.  Liberal:  italiano,  libe- 
ralismo; francés,  libéraliime.     . 

Liberalizar.  Actívo.  Hacer  liberal 
á  alguno.  . 

EtiuolooÍa.  Liberal:  francés,  Ub¿- 
raliter. 

I<il)flralmenta.  Adverbio  de  modo. 


LIBE 


401 


Con  liberalidad.  \  Con  expedición, 
presteza  y  brevedad, 

EtiuolooÍa.  Liberal  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latin,  Ublriliter;  italia- 
no, liberalmente;  francés,  lii/ralentnt; 
catalán,  lliieralment. 

Liberamente.  Adverbio  de  modo 
anticuado.  Libbbubktb. 

Liberar.  Activo  anticuado.  Libbk- 

TAE, 

Ktiuoloqía.  Latin  IfiírSre,  forma 
verbal  de  líber,  Ubíra,  lib/fmm,  libre; 
francés,  libérer;  italiano,  liberare. 

Liberdad.    Femenino   anticuado. 

LlBEETAD. 

Liberdat.    Femenino    anticuado. 
Libertad. 
Libero,  ra.  Adjetivo  anticuado. 

LlBftE. 

Libárrimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  libre. 
ETiuOLOofA.  Libre:  latin,   liberrt- 

ww, 

1.  Libertad.  Femenino.  La  fa- 
cultad que  tiene  el  hombre  de  obrar  6 
no  obrar,  por  la  que  es  dueño  de  sus 
acciones.  |  El  estado  6  condición  del  ' 
que  no  es  esclavo.  |  El  estado  del  que 
no  está  preso.  |  La  üHa  de  sujeción 

{'  subordinación;  y  así  se  dice  que  á 
08  jévenes  les  pierde  la  libertad.  H 
La  iaculted  que  se  disfruta  en  las  na- 
ciones bien  gobernadas  de  hacer  y  de- 
cir cuanto  jjo  se  oponga  á  las  leyes  ni 
á  las  buenas  costumbres.  ||  Prerrogati- 
va, privilegio,  licencia.  Se  usa  mis 
comunmente  en  plural.  ||  El  estedo  de 
las  personas  libres;  y  así  decimos  de 
alguno:  no  se  casa  por  no  perder  su 
LIBERTAD.  ¡  La  desenfrenada  contra- 
vención á  las  leyes  y  buenas  costum- 
bres. En  este  sentido  tiene  también 
uso  en  plural.  (  Licencia,  ú  osada 
familiaridad;  y  así  se  dice:  me  tomo 
la  LiBBBTAD  de  oscribír  esta  corte;  eso 
es  tomarse  demasiada  libebtad.  Así 
aplicada,  es  siempre  mal  sonante  esta 
palabra  en  plural.  |  La  independen- 
cia de  las  etiquetas;  y  así  se  dice:  en 
las  cortes  hay  más  libertad  en  el 
trato;  en  los  pueblos  se  pasea  con  li- 
BEBTAb.  II  Esfuerzo  y  ánimo  para  ha- 
blar lo  que- conviene  al  propio  estado 
ú  oficio;  y  a^í  se  dice:  reprendióle  con 
libertad,  y  Desembarazo,  franqueza, 
despejo;  y  así  se  dice:  para  ser  ten 
niña  se  presente  con  mucha  liber- 
tad. I  Bbscatr.  H  Facilidad,  soltura, 
disposición  natural  para  hacer  algu- 
cosa  con  destreza.  En  este  sentido 
dice  de  los  pintores  y  grabadores 
que  tienen  libertad  de  pincel  ó  de 
buril.  I  DE  couBRCiO.  La  facultad  de 
comprar  y  vender  sin  estorbo  ningu- 
no. I  OS  CONCIENCIA.  Permiso  de  pro- 
fesar cualquiera  religión,  sin  ser  in- 
quietado por  la  ai^toridad  pública.  || 
Desenfreno  y  desorden  coiitra  lasbue- 
costumbres,  j  dk  cultos.  El  de- 
recha de  practicar  públicamente  los 
actos  de  religión  que  cada  uno  profe- 
sa. U  del  espíritu.  Dominio  6  seSo- 
río  del  ánimo  sobre  las  pasiones.  |  de 
lupRBMTA.  La  faculted  de  imprimir 
cuanto  se  quiera  siu  previa  censura, 
con  sujeción  á  las  leyes,  j  Apellidar 
LIBERTAD,  Frase.  Pedir  el  esclavo  in- 

""""    DigitizedbytlOOgle 


402 


LTBR 


jaetament«  detenido  en  eaclavítud 
que  se  le  declare  por  libre.  |  Ponkb 

RN  LIBERTAD    DB    ALGUNA    OBLIOaCION. 

Frase  metáfúrica.  Eximir  de  ella.  | 
6acab  Á  libshtad  LA  NOTICIA.  Frase. 
lizamiDarel  juez  ecleaiástico  bu  vo- 
luntad á  BolaB  j  en  paraje  donde  sin 
dar  nota  pueda  libremente  salirse  del 
COnTento. 

Btiiioloo(a.  Lihre:  Utin,  tiberlat, 
liheríaíít;  italiano,  Ubtríá;  francés, 
Uherti;  catalán,  lUbertat;  portugués, 
liherdtáe;  provenía],  libertal. 

SiNOKiiiiA.  Libertad,  iibtrtinajs.  La 
libertad  es  una  altísima  prerrogativa 
del  ser  político,  moral  é  inteligente; 
el  libertinaje  es  una  abjeccion. 

La  libertad  ee  un  sistema:  el  liber- 
tinaje un  abuso. 

La  libertad  es  un  api5stol:  el  ¡iber' 
tínaje,  un  bandido. 

La  libertad  es  lo  contrario  del  ÍíÍít- 
tinaje,  porque  la  libertad  es  libre  y  e] 
libertinaje  es  esclavo. 

2.  Libertad.  Femenino.  PoUteii- 
tu  roma*o.  Divinidad  alegórica  de  los 
romanos,  hija  de  Júpiter  j  Juno.  Sus 
atributos  son  el  gorro  frigio,  el  cetro 
T  el  jago  roto.  El  padre  de  los  Gracos 
fué  el  primero  que  la  elevó  un  tem- 

§Io,  que  fué  devorado  por  un  incen- 
io. 

3.  Libertad  (jCbbolbsdb  la).  Hit- 
loria.  Arboles  qne,  durapte  los  pri- 
meros afioB  de  la  revolución  francesa, 
se  plantaban  en  todos  los  municipios 
(eontamnet),  como  símbolos  de  la  li- 
BBRTAn.  BstB  idea  naciiS  de  los  llama- 
dos antiguamente  irholet  dejfavo  6 
simplemente  mayot.  \  Fíate  M 
(árboles  ds}].  Los  primeros  se  plan- 
taron el  año  1792,  en  Lille,  Auxerre 
j  en  otros  muchos  lugares.  En  su 
ma^or  parte  eran  árboles  sin  raíces, 

Sero  mu^  altos;  es  decir,  una  especie 
e  mástiles.  Algunas  ciudades  del 
Mediodía  los  teman  en  casi  todas  las 
calles  y  delante  de  muchas  casas.  Un 
escritor  de  aquella  época  dice  que 
en  1794  había  en  Francia  más  de 
60.000  írbolbs  db  la  libertad.  Por 
un  decreto  de  la  Convención  de  3  Plu- 
vioso, aDo  II  (23  de  Enero  de  1794), 
se  ordend  que  en  todas  las  communet 
se  plantase  uno  de  dichos  árboles,  sin 
rafees,  y  se  confid  su  conservación  á 
todos  loa  buenos  ciudadanos.  La  es- 

SBcie  de  árbol  habitualmente  escogi- 
a  fué  el  penplier,  6  sea  el  álamo,  que 
los  campesinos  franceses  llamaban 
peuple,  nombre  formado  de  popnlia, 
que  en  latin  significa  pueblo  j  álamo; 
interpretación  que  basta  para  com- 
prender que  se  le  diiS  esa  preferencia 
por  los  demócratas.  La  plantación  de 
ÁRBOLES  DE  LA  LIBERTAO  i  la  puerta 
de  todos  los.comités  militaree  y  civi- 
les de  Paria  fué  el  pretexto  de  que  loa 
revolucionarios  se  valieron,  en  1793, 
para  el  movimiento  popular  que  aca- 
bó por  la  famosa  jornada  de  20  de  Ju- 
nio. Bajo  el  primer  imperio,  los  árbo- 
les DE  LA  LiBEBTAD  fucron  descui- 
dados ó  cortados.  En  la  revolución 
de  1848  reaparecieron,  siendo  un  me- 
dio de  agitación,  y  llegando  en  Paris  , 
auna  cantidad  casi  innumerable.  Fre- ' 


IJBE 

cuentemente  se  invitaba  al  clero  para 
que  los  bendijese.  Cuando  el  Gobier- 
no cesó  de  ser  puramente  demagógi- 
co, sirvieron  de  pretexto  para  desor- 
denes públicos,  y  fueron  derribados. 

Libertadamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  libertad,  con  descaro  y  des- 
enfreno, 

Etiuoloqía..  ZÁhertada  y  el  enfijo 
adverbial  mente. 

Libertado,  da.  Adjetivo.  Osado, 
atrevida.  |  Libre,  sin  sujeción,  |  An- 
ticuado. Desocupado,  ocioso. ' 

Etimolooía.  Libertar:  latín,  Uhíri- 
tnt;  francés,  lib¿T¿;  italiano,  Uierato; 
catalán,  Uibertat,  da. 

Libertador,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino. El  que  liberta. 

Etiuolooía.  Libertar:  latín,  Uiíri' 
íor;  italiano,  liheralore;  francés,  libé~ 
rateur;  catalán,  Ilibertador,  a. 

Libertar.  Activo.  Poner  á  alguno 
en  libertad,  sacarle  de  esclavitud  t 
sujeción.  Se  usa  también  como  recí- 
proco. I  Eximir  á  alguno  de  alguna 
obligación,  sujeción  6  deuda.  |  pre- 
servar; V  así  se  dice  de  un  reo:  el 
abogado  le  ha  libektado  de  lahorca 
ó  del  presidio. 

ETiuOLoafi..  Liberar:  catalán,  lU- 
beriar. 

Liberticida.  Adjetivo.  Destructoi 
de  la  libertad,  como  cuando  ee  dice; 
planee  liberticidas. 

Etiuolooía  .  Latin  ^ifríat  y  esdíre, 
matar;  francés,  libertiad». 

Libertina.  Adjetivo  femenino.  Mi- 
tología. Sobrenombre  de  Venas,  como 
diosa  de  los  caprichos  libres. 

Btiuolooía.  Libertino.     . 

Libertinaje.  Masculino.  Desenñ^- 
no  en  lasobras  jen  las  palabras.  }  La 
falta  de  respeto  á  la  religión. 

Btimolooía.  Libertino:  catalán,  lli- 
iertinatge;  francés,  libertinaje;  italia- 
no, libertinaggio. 

Moral  de  la  familia. — El  libbstI' 
NAJE  nos  hace  esclavos  de  nosotros 
mismos.  Por  consiguiente,  es  lo  con- 
trario de  la  verdadera  libertad.  Apu- 
radas estas  ideas,  hallaremos  que  la 
libertad  no  significa  nada  sin  la  vir- 
tud que  nos  nace  inmunes,  lo  cual 
quiere  decir  que  nos  hace  libres. 

LibertÍDamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  libertinaje. 

ETiMOLOofA.  Libertina  j  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Libertinear.  Neutro  familiar.  Bi 
tregarse  al  libertinaje,  |  Echarla  de 
libertino. 

Libertino,  na.   Adjetivo  que  se 
aplica  i  la  persona  entregada  al  lib< 
tinaje.  I  Masculino    y   femenino. 
hijo  de  liberto,  y  más  frecuentemente 
el  mismo  liberto  con  respecto  á  su  es- 
tado, como  opuesto  al  del  ingenuo. 

Etiuología.  Latin  Rbertiniit,  el  es- 
clavo á  quien  se  daba  la  libertad:  ca- 
talán, Iliberti,  na;  francés,  libtrtin; 
italiano,  libertino. 

1.  Entre  los  latinos,  la  voz  del  ar- 
tículo era  sinónima  de  liberto. 

Entre.  los  cristianos  de  hov,  el 
libertino  es  el  esclava,  hijo  de  un  hom- 
bre libre;  así  como  allí  era  hombre 
libre,  hijo  de  un  esclavo. 


LIBI 

3.  El  Uberfituí  de  noestros  días  ei 
el  esclavo  del  libertinaje,  como  el  vir- 
tuoso, aunque  sea  esclavo,  es  el  hont- 
bre  libre  de  la  virtud. 

SmoNiuiA.  Libertino,  vidoto.  El  li- 
bertino se  entrega  con  libertad  á  loa 
placeres  de  los  sentidos :  peca  propia- 
mente contra  las  buenas  costambreii, 
y  la  pasión  que  le  domina  le  hace 
despreciar  la  decencia  sin  temor  de  la 
publicidad. 

El  víciato  puede  no  tener  más  qae 
un  solo  vicio ,  y  ocultarlo  toda  eq 
vida,  ó  por  mucho  tiempo.  Por  cona- 
gniente,  es  menos  malo  que  el  UieT' 
lino.  (CoMDB  DB  LA  Cortina.) 

Liberto,  ta.  Masculino  y  femraii- 
no.  Derecho  rowtanc.  El  esclavo  á  quien 
se  ha  dado  libertad,  respecto  de  su 
patrono. 

BTiHOLoaÍA.  ZÁbre:  latin,  tiberlat; 
italiano,  liberto;  catalán,  Uibert. 

Sinonimia.  Ltbertnt  se  diferencÍB  de 
Ubertfniu,  en  que  éste  se  dice  con  re- 
lación á  la  condición  ó  caalidad  del 
liberto,  y  Uberlnt,  con  relación  al  dne- 
fio  que  concede  la  libertad.  (Dn  Mi- 
auBL  T  Morante.) 

Libernm  veto.  MitíoriA.  Palabras 
latinas,  que  componían  la  fórmula 
usada  en  la  antigua  ConstitncíoB  de 
Polonia  para  expresar  el  derecho  que 
tenía  cada  nuncio  ó  diputado  de  la 
nobleza  á  oponerse  á  una  resoludca 
de  la  Dieta  y,  por  el  mismo  becho, 
anularla. 

ETWOLOaÍA.  LlBEBUMwAl. 

Libetra.  Femenino.  MitaUgta. 
Nombre  de  la  fuente  Magnesia,  inme- 
diata al  monte  Helicón,  en  Beoda. 
Las  musas,  á  quienes  estaba  consagra- 
da, se  llamaron  por  esta  rason  Ub^ri- 
dat. 

BtiuologÍa.  Griego  Atl6i|6pa  (Lei- 
ietkra);  latin,  Libetkra.  (Plinio.) 

Libetrídas.  Femepino  plural.  Mi- 
tología. Sobrenombre  de  las  musas. 

Etimolooía.  Libetra:lt,tiji,  &6«íÍtí- 
da.  . 

Libia.  Femenino.  Geografía.  Gran 
país  de  África,  célebre  por  su  desier- 
to. I  El  África  toda.  (Plinio.; 

Raeña  teogrifica  i  Aiettfrica. — La 
Libia  marítima  comprendía  parte  de 
las  costas  que  se  extienden  por  el  Me- 
diterráneo, entre  el  Egipto  y  la  Sirte 
major,  liasta  los  arenosos  desiertos 
que  se  encuentran  al  Sur,  en  los  cua- 
les haj  algunos  oasis;  contenía  ade- 
más los  países  conocidos  en  la  histo- 
ria con  los  nombres  de  drenáicOt  al 
Oeste,  V  Marmáriea,  al  Este.  La  parte 
oriental  de  esta  última  estuvo  eo 
tiempo  de  Ptalomeo  aneja  al  Egipto, 
bajo  el  nombre  de  Ifomtu  Ltbytmt. 
La  Marmáriea  contenía  muchos  pue- 
blos, nómadas  en  su  major  parte,  que 
ocupaban  las  islas  ú  oasis  de!  desier- 
to. A  este  número  pertenecían  loe 
kamonient,  que  habitaban  el  oasis  de 
Sinah  á  los  29°  15'  latitud  Norte  j 
30°  2'  longitud  Este;  oasis  en  que 
existía  un  templo  v  un  oráculo  muj 
célebres,  consultados  por  Alejandró 
Magno.  Las  distancias  qne  cueatao 
los  modernos  árabes  desde  este  a 
á  Alejandría,  es  d 
..■igitizecl  by  ^ 


iraoes  ao&ae  esie  sino 
s  de  catorce  jornadas. 
,ytL.OOg[C 


LIBE   ■ 

La  m^yoT  y  c&ei  única  riqueza  desús 
habitantes  consiste  en  tos  dátiles,  que 
produce  el  país.  Cerca  del  mar  esta- 
ba el  pueblo  llamado  Adyrmaekidet 
por  Herádoto,  y  AUymachitet ,  por 
Ptolomeo.  Bl  país  que  habitaban,  se 
llamaba  propiameote  Nomm  JAbyeiu 
6  Libia  grüga,  i  causa  de  estar  ocu- 
pada toda  la  costa  por  reducidas  co- 
lonias griegas,  al  través  de  las  cuales 
se  distinguía  la  ciudad  de  Parato- 
Mww;  boj  dift,  Al-Barelho%K._k\  Oes- 
te d«  la  Uarmárica,  j-al  Este  de  la 
verdadera  África,  estaba  Cirenáica, 
proTÍucia  que  tonuí  el  nombre  de  su 
capital,  edificada  en  una  altura  y 
próxima  al  mar.  La  segunda  capital 
de  Cireniica  era  Apolonia,  llamada 
después  Sonn.  Estas  dos  ciudades, 
con  otras  tres  -principales,  formaban 
una  confederación,  llamada  Pencápo- 
lit,  Toz  que  significa  cinco  civdadei, 
de  penta,  cinco,  y  polit,  ciudad.  Las 
tres  cnyos  uombres  no  hemos  mencio- 
nado, eran:  Plolemait;  hoy,  Tolome- 
ta:  Arti%o¿;  hoy,  Teniera.,  j  Bermice; 
antes,  Setp&it;  j  hoy.  Bernia.  En  los 
alrededores  de  esta  confederación  co- 
locaron los  antiguos  el  jardin  de  las 
Setpériáe$.  Habia  otra  ciudad  llamada 
Buree,  qae  di¿  eu  nombre  al  desierto 
de  sus  cercanías.  En  la  parte  occi- 
dental de  la  Cirenáica,  al  Mediodía 
de  la  Sirte,  empezaba  el  África  earta- 
oinmte  en  el  sitio  llamado  Altar  de 
lo»  I^ilenot,  por  los  hermanos  Filenos, 
cartagineses,  que  consintieron  en  de- 
jarse enterrar  vivos  á  fin  de  dilatar  el 
territorio  de  su  patria.  Había  en  el 
interior  de  la  Cirenáica  muchísimos 
pueblos;  entre  otros,  los  MosamoHei; 
poderosa  nación  que  se  extendía  des- 
de las  orillas  dei  mar,  hasta  un  oasis 
llamado  Angila,  cuyo  nombre  ha  con- 
serrado.  Casi  en  toda  la  Cirenáica 
crecía  una  planta  llamada  tilpAinm, 
que  producía  un  azúcar  parecida  al 
de  caña,  vendido  á  peso  de  oro  en  el 
imperio  romano.  En  el  mismh  país 
habitaban  loe  tolóf^ot,  6  gentes  que 
cOmen  lotiu,  fruto  de  un  £-bol  espi- 
noso, especie  debata  ó  farinácea,  del 
tamaño  de  una  aceituna.  La  Libia  in- 
terior estaba  situada  propiamente  al 
Snr  y  al  Oeste  de  la  Cirenáica.  Al 
Mediodía  da  las  dos  Sirtes,  habita- 
ban loeyar4Mai(íoi,  pueblo  entre  nó- 
mada y  agricultor,  cuya  ciudad  esta- 
ba sittiada  á  la  entrada  del  Fezzan,  y 
se  llamaba  Sarama;  hoy,  Cfkema.  La 
parte  dei  territorio  llamada  propia  y 
especialmente  África,  á  la  cual  se 
juntaban  las  dos  Libias,  de  que  he- 
mos hablado  ya,  se  extendía  (según 
Ptolomeo)  desde  el  Altar  de  loe  File- 
nos, límite  occidental  de  la  Cirenái- 
ca, hasta  el  rio  Ampsagas,  que  des- 
emboca en  el  mar  interior.  Otros  geó- 
grafoBménos  an.tiguos  restringen  esta 

Sorcion  del  África,  limitándola  del 
'este  al  rio  Rubricatns,  que  desembo- 
ca cerca  de Hippo-Regius, límite  occi- 
dental de  la  región  de  Túnez,  así 
como  el  Aliar  de  loí  Filenos  es  el  lími- 
te oriental  de  la  regencia  de  Trípoli 
En  la  extensión  de  ambas  costas  es- 
tán, por  lo  tanto,  comprendidas  las 


LIBI 

dos  Sirtes.  Cerca  del  A  llar  de  los  File- 
nos, situado  casi  en  el  fondo  de  la 
Sirte  mayor,  vivían  los  maca,  pueblo 
libio,  nómada,  tal  vez  el  mismo  que 
Ptolomeo  designa  con  el  nombre  de 
Syrliíei.  Al  Oeste  estaban  los  lotiifa- 
gos,  de  que  ya  hemos  hablado^  Habi- 
taban en  su  territorio  muchas  colo- 
nias fenicias,  tres  de  las  cuales  habían 
formado  una  confederación  llamada, 
por  el  número,  Tripolilanis.  Estas 
ciudades  eran:  Leptatio^na;  hoy.  Le- 
uda; Vea,  hoj  Trípoli,  y  Sabrata; 
hoy,  Sabrat  6  antiguo  Trípoli.  La 
pnmera,  edificada  por  los  fenicios  de 
Sidon,  pasó  á  ser  colonia  roinana  y 
vid  nacer  en  su  recinto  al  emperador 
Septimio  Severo.  Al  Sud  de  la  Sirte 
menor,  estaba  la  isla  Menix  ó  Lotofa- 
gilesj  también  Girha,  conocida  hoy 
por  Zerbi,  patria  del  emperador  Tri- 
bonio-Galo.  En  el  fondo  de  la  expre- 
sada Sirts  estaba  el  pueblo  de  los 
mach/lot,  nación  libia  que  habitaba 
las  cercanías  del  lago  Tritonis;  hoy, 
ElrL*-Deha  6  Farvm,  cuya  parte  me- 
ridional se  llamaba  Libya  Palus.  Dí- 
cese  que  vivían  en  su  alrededor  va- 
rias colonias  griegas.  Al  Norte  de 
este  lago  estaban  los  naaiot,  preten- 
didos descendientes  de  los  tróvanos. 
Bn  el  fondo  de  la  Sirte  estaba  la  ciu- 
dad de  Taeapa;  hoy,  Oabes,  cerca  de 
la  cual  corrían  las  aguas  calientes, 
llamadas  por  los  romanos  agua  lacopi- 
na,  y  hoy,  £1  H<mma.  Venía  al  Oes- 
te la  ciudad  de  Bitacena,  que  después 
se  llamó  Fvtporia,  plural  del  nombre 
latino  emporatm,  bazar,  feria  6  mer- 
cado público.  Adquirió  este  nombre 
por  el  número  de  sus  puertos,  desti- 
nadas en  su  mayor  parte  al  comercio 
de  granos.  La  capital  de  esta  provin- 
cia era  Hadrumelnt  (Svea),  colonia  fe- 
nicia. Las  demás  ciudades  pnncipa- 
eran:  Byauium  6  Byiactna;  hoy, 
Beghvi;  Hiena;  hoy  Tatneh,  que  fué 
tomada  por  César;  Tapkrvra;  hoy, 
Sfakes;  Tytdna  ó  Titidiíat;  hoy,  £1- 
Jem;  Tvrris  Hannibalit,  refugio  del 
grande  Aníbal  cuando  se  retiraba  al 
Asia:  Tapsia  í¿>ííiMflí;  plaza  fuerte,  y 
Leptii  mmer;  hoy,  Leattn,  colonia  fe- 
nicia. Mas  abajo  de  Bizacena,  estaba 
la  Zevgitania,  la  provincia  más  se- 
tentrional  del  África,  propiamente 
dicha,  cuya  capital  era  Cartago,  en  la 
cual  se  tocaba  viniendo  de  Sicilia. 
Esta  ciudad,  cuya  fundación  se  atri- 
buye, sin  ningún  dato  histórico,  á 
Dido,  reina  de  Tiro,  estaba  situada 
en  una  península  en  el  golfo  de  Tú- 
nez y  tenía  dos  puertos,  cegados  en  el 
dia.  Habiendo  sido  mucho  tiempo  ri- 
val de  Roma,  fué  arrasada  por  Esci- 
pion  Emiliano,  146  años  antes  de  Je- 
sucristo; y  reedificada  en  el  siglo  si- 
guiente por  el  emperador  Augusto, 
fué  residencia  de  un  procónsul.  Los 
árabes  volvieron  á  destruirla  á  fli 
del  siglo  XVI.  Había  sido  patria  de 
Terencio,  escritor  cómico  latino,  y 
enriquecióse  con  sus  ruinas"  Túnez, 
capital  del  reino  del  mismo  nombre, 
Al  Este  da  Cartago,  estaba  el  pro- 
montorio ffeman%m;  hoy,  Sas-Addor 
ó  Cabo  Sueno;  aX  Mediodía  de  este 


LIBI 


403 


promontorio,  la  ciudad  de  Aspie  6 
Clypea;  hoy,  Ailibia,  cerca  déla  cual 
el  cónsul  M,  Valerio  derrotó  á  los  car- 
tagineses; un  poco  más  hacia  el  Sud, 
Nedpolit;  hoy,  MaAmoitr.  Al  Norte  de 
la  misma  Cartago,  estaba  Uíica,  ciu- 
dad más  antigua  que  aquélla  y  testi- 
go de  la  m'ueri*  de  Catón,  por  lo  cual 
se  suele  llamar  áéste  Calón  de  Ütica. 
Mas  hacia  el  Norte,  estaba  Zarytoi  ó 
Hippo-Zarytos;  hoy,  Biserta.  Entre 
Utica  y  Cartago,  desembocaba  en-  el 
mar  el  río  Barradas  (Mejerda);  había 
hacíalo  alto  ciudades  de  alguna  im- 
portancia, como  Tuburbo  ^  otras. 
Mas  adelante,  hacia  el  interior,  esta- 
ba Zama  regia,  que  presenció  la  famo- 
sa batalla  entra  Anibal  y  Escipion. 
Estos  países  se  encuentran  al  Este 
del  que    se  llama  propiamente  JVn- 

Etiuolooia.  Latin  Libya. 

Líbico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que  per- 
tenece á  la  Libia. 

ETiuoLoaÍA.  Libia:  latin,  Ubycus: 
LiBYCA  /ira,  el  león,  en  Ovidio:  libyci 
crines,  cabellos  de  africano;  esto  es, 
cabellos  cresposos:  libycus  dens,  el 
marfil:  libycus  orbis,  mesa  redonda 
hecha  de  limonero,  en  Marcial:  liby- 
cus Júpiter,  Júpiter  Ammon:  libyca 
palaslra,  lucha  de  Hércules  combati- 
dor, eu  Estacio:  libycuh  (»are),  el 
mar  de  África,  en  Virgilio. 

Libicoáfrico.  Femenino.  Tiento, 
que  viene  de  la  parte  donde  se  pone 
el  sol  al  tiempo  del  solsticio  hiemal, 
según  la  disposición  de  la  rosa  náuti- 
ca que  hicieron  los  antiguos,  reparti- 
da en  doce  vientos.  (AcaDkmu  ,  J)is- 
donario  de  i726.) 

Btimolooía.  Libieo  y  áfrico. 

Libiconoto  ó  Libonoto.  Masculi- 
no. Viento  que  viene  de  la  parte  in- 
termedia entre  el  Mediodía  y  Ponien- 
te hiemal.  (Acadeuia,  Btccionario 
de  Í7S6.} 

Etiuoloqía.  Líbico  y  noto. 

Libídine.  Femenino.  Lujnria,  las- 
civia. 

Etimoloqía.  Libidinoso:  latin,  libí- 
dine, ablativo  de  ítlñdo. 

Libidinioso,  sa.  Adjetivo  anticua- 
do. Libidinoso. 

Libidinosamente.  Adverbio  mo- 
dal. De  un  modo  libidinoso. 

Etimología.  Libidinosa- y  el  sufijo' 
adverbial  mente:  latin,  IVAdínosi,  se- 
gún su  capricho;  italiano,  Ubidinosa- 
mente. 

Libidín¿sÍ8.  Femenino.  Propen- 
sión á  la  lujuria. 

Etimología.  Libidinoso, 

LibidinoBO,  sa.  Adjetivo.  Lujurio- 
so, lascivo. 

Etíuolooía.  Latin  Rbidínósia,  dado 
dios  placeres  sensuales;  forma  adje- 
tiva de  puado,  antojo;  de  Ilibet,  libe/, 
agradar,  cuya  etimología  es  incierta. 
(De  Miguel  y  Mobantb.) 

1.  El  latín  libet  06  seguramente  el 

friego  lima  (UptS),  apetecer,  desear; 
EX¡[j.|jivaf  (Ulimnénos),  que  es  el  par- 
ticipio perfecto  pasivo,  deseoso,  apa- 
sionado, equivalente  al  latin  IUvRík- 
sus. 

2.  La  forma  latína  ív¿«í  representa 

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404 


LIBR 


erif 


literalmente  el  sanscnto  5T*T  íí«i^J. 
desear,  amar;  lanhAtu,  deseo,  amor; 
¡auihin.tiae  desea,  equivalente  al  l>tin 
lübtiu,  que  tiene  el  mismo sienific&dp. 

3.  Ésta  raíz  explica  el  alemaD  i**- 
hen,  amar;  g:odo,  tinlt,  amor;  inglés, 
lohi*g,  amante;  lituanio,  l*hxgat;  ale- 
mán, lUbend;  ruso,  limbomtyf. 

4.  Es  admirable  la  exactitud  con 
que  se  ha  conservado  la  forma  radical 
en  todas  la  voces  derivadas. 

Derivacüm. — Sanscrib]  l»bk,  desear; 
ñego  ll-miii  (lípiB),  apetecer:  latiu, 
(bel,  Híiet,  se  quiere,  se  desea;  liüdo, 
antojo,  deseo,  pasión;  mudindius,  que 
hace  su  gusto  6  sigue  su  cupricno; 
italiano,  ithidinoto:  francés,  lihdinmx. 
Libio,  bia.  Adjetivo.  El  natural  de 
la  Libia  j  lo  que  pertenece  i  esta  re- 

ETUfOLoaÍA.  Latin  flí^*  (Mabcial); 
IXbytta,  la  mujer  de  Libia.  (Catón.) 

Libitina.  Femenino.  Mitología.  Di- 
vinidad que  presidía  á  los  funerales  t 
que  ee  la  misma  qufl  Proserpina.  Al- 
gunos mitólogos  creen  que  era  Venus 
T  que  presidía  ala  muerte  de  tes  hom- 
bres, lo  mismo  que  ¿  su  nacimiento. 
(Véase  Prossbpina.)  En  su  templo  se 
vendían  j  alquilaban  todos  los  obje- 
tos necesarios  pare  los  funerales,  y  se 
llevaba  un  registro  de  defunciones. — 
La  voz  del  artículo  significa  también 
el  féretro  d  la  pira;  la  muerte;  el  oficio 
de  los  enterraaores,  j  el  de  loa  que 
alquilaban  j  vendían  toda  clase 
objetos  fúnebres. 

ETiuoLOofA.  Latin  HHCͻa,  forma 
de  libet,  libert,  agradar. 

LibiticarioB.  Masculino  pli 
ral.  Historia  antigua.  Nombre  que  los 
antiguos  romanos  daban  á  loa  que  al- 
quilaban y  vendían  los  muebles  r 
Barios  para  los  entierros,  j  proporcio- 
naban embalsamadOres  para  prepai 
loa  cadáveres  á  fin  de  que  se  cousí 
vasen  hasta  el  día  de  los  funerales. 
Tenian  en  Boma  su  administración 
en  el  templo  de  Libitina  6  Proserpina. 

ErmoLoaÍA.  Latin  H&itlnarii,  con 
el  mismo  significado,  en  Séneca,  di 
Zlbinna,  Proserpina,  diosa  de  l«s  fu- 
nerales: francés,  libitinaira. 

LibitineDse  (pukrta).  AntigHeda- 
¿a.  Puerta  del  anfiteatro  por  donde 
se  sacaban  los  cuerpos  de  los  gladia- 
dores heridos  &  muertos  en  los  com- 
bates. 

BTIMOLOofA.  Latin  LIBITlNBKSlSpor- 

ta,  en  Lamprídiú. 

Libitum  (ao).  Locución  latina  que 
se  asa  en  castellano  como  adverbio  7 
sigaifica  lo  mismo  que  al  arbitrio  de 
cada  uno. 

EnuoLoofA.  Preposición  de  acusa- 
tivo ad,  i,  y  liMlurn,  voluntad,  gusto, 
pasión,  capricho;  francés,  ad  Itoitun; 
italiano,  Itbito;  «¿  voluntad.» 

Libra.  Femenino.  Peso  que  comun- 
mente consta  de  dieciseis  onzas,  aun- 
que este  número  varía  según  el  use  de 
varias  provincias.  |  Especie  de  mone- 
da imaginaria,  cu;o  valor  varía  en 
distintos  reinos  j  provincias.  En  los 
molinos  de  aceite,  peso  que,  colocado 
al  extremo  de  la  vig^,  sirve  para  opri- 


UBR 

mir  la  pasta.  |  El  séptimo  signo  del 
lodiaco  j  primero  de  tos  australes, 
que  corresponde  al  mes  de  Setiem- 
bre. I  Medida  de  capacidad  que  con- 
tiene una  libra  de  algún  líquido.  |  bs- 
TERLiNA.  Moneda  inglesa  de  oro,  que 
viene  é  valer  unos  cien  reales.  |  cab- 
NicKRA.  La  que  consta  de  treintaj  seis 
onzas,  aunque  suele  ser  varia  en  di 
versas  provincias.  (  mbdicinal.  L 
que  se  usa  en  las  boticas,^  consta  de 
solas  doce  onzas,  á  diferancia  de  ta 
común  de  dieciseis  onzas,  que  llaman 

PONDBBAt. 

ETiHOLOefl..  Griego  lí-cpa  (Utra); 
Utin,  tiira;  b^o  latín,  Utra,  medida 
para  líquidos;  francés,  Uwe,  ortogra- 
na  incorrecta;  catalán,  Uiura.—Ltbra. 
Del  griego  Utra,  lo  miamo  que  Ulro. 
Los  romanos  tenían  una  USra  ponde- 
ral, que  pesaba  doce  onzas,  /una  li- 
bra monetaria,  llamada  Át,  atit,  pie- 
za de  cobre  que  pesaba  también  doce 
onzas.  [MoNLAUJ 

Libración.  Femenino.  Fltiea.  El 
movimiento  que  hace  un  cuerpo  sobre 
su  centro  hasta  quedar  en  equilibrio. 
^Áttronomia.  Movimiento  en  virtud 
del  cual  la  luna  oculta  7  descubre  al- 
ternativamente á  nuestros  ojos  parte 
de  su  superficie. 

EtiuolooIa.  -Latin  librado,  la  ac- 
ción de  nivelar,  forma  sustantiva  abs- 
tracta de  libran,  poner  á  nivel,  forma 
verbal  de  libra,  libra;  italiano,  Ubra- 
titme;  francés,  Ubration. 

Libraco.  Masculino.  Libro  despre- 
ciable. 

ErtuoLOOfjk.  Idbro:  italiano,  librae- 
ño. 

Libracho.  Masculino.  Libbaco. 

Librado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Suelto  en  el  aire.  |  Anticuado.  Aca- 
bado, perdido. 

Etiuolooía.  lAhratio*. 

Librador,  ra.  Masculino  7  feme- 
nino. El  que  libra.  ||  En  las  caballe- 
rizas del  re7  es  el  que  cuida  de  las 
[irovisiones  para  el  ganado,  7  de  todo 
o  que  es  necesario  para  su  curación. 
|¡Medida  de  cobre  6  hierro,  con  un 
borde  al  rededor,  que  se  va  angostan- 
do hacia  la  boca,  7  sirve  pare  sacar  7 
poner  en  el  peso  las  legumbres  secas. 
llAnticuado.  Libbbtadob. 

Etiiiolo6£a.  Librar:  catalán,  iUwra- 
dor,  a. 

Libramiento.  Masculino.  El  acto 

Í  efecto  de  librar  á  otro  de  algún  pe- 
gro.  I  AdminittfaeioK.  La  drden  que 
se  da  por  escrito  para  que  el  tesorero, 
ma70rdomo,  etc.,  pague  alguna  can- 
tidad de  dinero  ú  otro  género. 

EtuiolooÍa.  ¿tirar:  catalán,  üivroi- 
ttunt. 

Librancista.  Masculino.  El  que 
tiene  libranzas  ¿  su  favor. 

EriuoLoafA.  ZtVan».— «Se  llama 
también  el  oficial  que  en  las  secreta- 
rías hace  las  libranzas.»  (AcjlDbuia, 
Diceionario  de  1726.) 

Librante.  Participio  activo  de  li- 
brar. £l-que  libra. 

Libranza.  Femenino.  La  drden  de 
pago  que  se  da,  ordinariamente  por 
carta,  contra  aquel  que  tiene  fondos 
6  valores  del  que  la  expide.  ¡  Anti- 


■    LIBR 

cuado.  Libración  6  libbrtad.  |  C(»- 
TAB  LAS  LiBBANZAS.  FraBB.  Bmbarasar 
7  suspender  á  los  hombres  de  nego- 
cios el  que  cobran  las  sumas  6  masa- 
das que  se  les  ha7an  asignado  pan 
irse  haciendo  pago  de  sus  créditos. 

Etiuolooía.  Librv:  catalán,  fl*- 
irama. 

Librar.  Activo.  Sacar  6  preaerrar 
k  otro  de  algún  trabajo,  mal  6  peli- 
gro. I  Usase  también  como  recipro- 
co. \  Comercie.  Girar  6  expedir  letras, 
cartas  de  crédito,  ú  otras  ¿rdenea  de 
pago  á  cargo  de  otros,  sobre  finidas 
del  que  libre.  |  Antepuesto  el  terbo  i 
un  sustantivo,  es  dar  ii  expedir  lo  qne 
significa  el  término  de  la  acción  a^ 
verbo;  7  asi  se  dice:  libkar  sentencia, 
real  provisión,  decretos,  cartas  de  pa- 
go, batalla,  etc.  ||Neutro.  Salir  la  reli- 
giosa i  hablar  al  locutorio  ¿  á  la  red. 
II  Recíproco.  Cimgía.  Echar  la  placen- 
ta la' mujer  que  está  de  parto.  |  Ij> 
BRAB  BIEN  ó  MíL.  Frase.  Salir  felis  ó 
infelizmente  de  algún  lance  ó  nego- 
cio.  I   A   BIBN    ó    BUKN  LIBKAK.    LoCU- 

cion.  Lo  menos  mal  que  puede,  podrá 
6  pudo  suceder.  |  Libkak  bm  pbbsoha 

ó  COSA  LA   CONFIANZA,    LA  KSI>KRaSXA, 

etcétera.  Ponerlas  6  fundarlas  en  ellas. 
Etiuolooía.  Proveñzal  limnr,  üm- 
rar,  Uvrar;  catalán,  Ilivmr,  Iñmr; 
francés,  Uvrer;  italiano,  librare,  del 
latin  tibírSrt,  libertar. 

1.  La  idea  moderna  se  deduee  na- 
toralmente  de  la  significación  etüoo- 
lógica:  enviar  una  cosa,  no  detenerla, 
dejarla  partir,  frenquearl»,  darla  libre 
paso,  son  ideas  análogas.  ^Schdx^) 

2.  Ciertamente,  el  Utm  tlilrirt, 
usado  en  el  sentido  de  entregar,  ii- 
métrico  de  remitir,  se  encuentra  en 
los  Capitulara  de  Carlos  el  Calvo. 

Sinonimia.  Librar,  Ubertar, — Ia- 
brar  se  refiere  i  la  conservación  de  la 
libertad  6  de  la  seguridad,  que  no  se 
han  perdido. 

Ltbtrlar  se  refiere  a^  recobro  de  la 
seguridad  6  de  la  libertad  que  se  per- 
dieron. 

Este  mismo  valor  conservan  aaibas 
voces  £n  las  aplicaciones  que  hacemos 
de  ellos  en  el  lenguaje  familiar. 
Cuando  tememos  algo ,  decimos: 
Dios  nos  libre,*  j  no  «nos  Ubtrte:» 
en  la  Oración  del  Padre  nuestro,  deci- 
mos también:  tUbroMct  de  mal,*  j  na 
tUbÁ-tamot,*   porque  en    uno   7  otro 
caso,  el  mal  que  tememos,  ¿on  no  ha 
llegado. 
Al  contrario,  hablando,  verbi  gra- 
a,  de  un  empleo  incómodo,  ¿  de  na 
grevámea  cualquiera,  se  dice  comun- 
mente: «quiero  liberiarau  de  este  car- 
ga,* 7  no  Ubrarme. 
Ün  reo  que  hubiese  logrado  evadir- 
de  la  pnsion  en  que  estaba,  podría 
_jcir  con  toda  propiedad:  faunqnesM 
he  libertado,  no  por  eso  rae  he  UiraJl 
de  todo  peligro.* 

Aquel  á  quien  no  le  sucedió  lo  qne 
temía,  no  queda  libertada,  sino  USn. 
Kl  que  saLiú  del  trabajo  ó  del  mal 
estado  en  que  se  hallaba,  queda  igual- 
mente iibrí,  pero  porque  ñié  Uieriade. 
De  aquí  viene  el  uso  de  UamaneJ»- 
ír««M  o  libramiento  [j  no  Ubtrtamim- 


üigitized  by 


L.oogle 


LIBR 

Al]  í  U  ¿rden  de  pago  que  se  da  por 
escrito,  con  ciertas  condiciones;  poi 

3ue  esta  ¿rden  libra  al  que  la  tiene 
el  ries^  de  perder  el  dinero  que 
debe  pagarse;  j  al  que  la  da,  del  com- 
promiso ú  obligiacioD  en  que  queda- 
ría en  caso  contrario.  (Conde  de  la 

COBTINA.) 

Libratorio.  Masculino.  LocuTono, 
en  loa  conventos  de  monjas, 

Librazo.  Masculino  aumentativo 
de  libro.  \  Golpe  dado  con  un  libro. 

Libra.  AdjetJTo.  El  que  tiene  fa- 
cultad pan  obrar  6  no  obrar.  Q  El  que 
no  es  esclavo.  |  El  que  no  está  pre- 
so. I  Licencioso,  insubordinado. IIAtre- 
yido,  desenfrenado;  ;  asi  se  dice:  es 
mu7  UBRE  en  hablar.  P  Disoluto,  tor- 
pe, deshonesto.  |  Se  dice  del. sitio  6 
edificio,  etc.,  que  está  solo  j  aislado 
j  que  no  tiene  casa  contigua.  Q  Exen- 
to, privilegiado,  dispensado;  7  así  se 
dice:  estoj  libke  del  voto.  |  La  perso- 
na soltera.  J  Independiente;  ^  así  del 
que  no  está  sujeto  á  padres  ni  amos  ó 
superiores  domésticos  se  dice  que  es 
LIBRE.  I  Dbseubabazado  6  exento  de 
algun  daBo  ó  peligro;  j  así  se  dice: 
estoj  LIBRE  de  penas,  de  cuidados.  || 
El  que  tiene  ^esfuerzo  v  ¿nÍmo  para 
hablar  lo  que  conviene  a  su  estaoo  ú 
oficio.  I  Aplícase  i  los  sentidos  j  á 
los  miembros  del  cuerpo  que  tienen 
expedito  el  ejercicio  de  sus  funcioneB; 
'  7  así  se  dice:  tiene  la  voz  libbe.  \  Ino- 
cente, sin  culpa.  B  Suelto. 

ErmoLoafA.  Latín  antiguo,  labe- 
tum,  por  liignm;  clásico,  lÜer;  italia- 
no, íiiero;  francés,  libre;  proveníal, 
limt,  liwre;  catalán,  lUbre,  Ubre;  oseo, 
lonñr. 

i.  Los  eruditos  De  Miguel  j  Mo- 
rante pre&runtan  si  Uler,  libre,  puede 
venir  de  libet,  agradar,  gustar,  estar 
alegre. 

2.  Littréreapondeafirmativaineiite. 

3.  Sin  embargo,  la  diversidad  de 
prosodia  T  erantiguo  labeiWHsaa  — 
grave  dificultad. 

Libras.  Femenino.  El  vestuario 
uniforme  que  se  da  á  ciertos  criados; 
como  cocheros  y  lacados.  ||  El  vestido 
uniforme  que  sacan  las  cuadrillas  de 
caballeros  en  loa  festejos  públicos. 

Etiuología,  Francas  Uwét,  cosa  eU' 
tregada,  como  si  dijéramos  libratia, 
forma  de  Uvrer,  entregar,  porque  la 
primitiva  librea  era  un  traje  que  el 
amo  entregaba,  libraba,  al  paje,  lacado 
6  escudero:  catalán,  ¡librea. 

Librear.  Activo.  Vender  6  distri- 
buir alguna  cosa  por  libras. 

Libredad.  Femenino  anticuado. 
Libertad. 

Librédombra,  Femenino  anticua- 
do. LlBBBTAD. 

Librno.  Masculino  diminutívo  de 
Ubro.  \  LiBBACO. 

Librameata.  Adverbio  de  modo. 
Con  libertad. 

Etiuolooía.  Zñrtjel  sufijo  adver- 
bial mMfo:  italiano,  Uberavunte;  fran- 
cas, Ubrement;  catalán,  tlUrenent, 

Librería.  Femenino.  La  tienda 
donde  se  venden  libros.  |  La  bibliote- 
ca 6  conjunto  de  libros  que  tienen 
para  su  uso  los  cuerpos  ó  las  pereonas 


LIBR 

Sarticulares.  Q  El  ejercicio  6  profesión 
e  librero. 

ETiuoLOaÍA.  Libro:  latín,  librSría; 
italiano,  librería;  francés,  librairie; 
catalán,  í/tirmi>;  portugués,  Ubraria; 
provenzal,  libraría. 

SiNONiuiA.  Librería,  biblloteea.  Pa- 
rece que  ambas  voces  convienen  en 
representar  una  porción  de  libras  re- 
unidos en  un  mismo  lugar;  pero 
diferentes  relaciones. 

Librería  exprosa  esta  idea  con 
lacion  á  un  fin  cualquiera:  biblioteca 
la  expresa  con  relación  á  la  instruc- 
ción: aquélla  sdlo  considera  los  tomos: 
ésta  mira  particularmente  á  los  tra- 
tados. 

Muchos  ejemplaros  de  una  misma 
obra  ó  muchos  tomos  en  blanco,  pue- 
den formar  por  sí  solos  una  librería, 
pero  no  una  biblioteca,  que  pide  varie- 
dad de  materias  v  cierto  carden. 

Dna  buena  librería  es  la  que  vale 
mucho  dinero;  una  buena  biblioUca, 
la  que  contiene  obras  escogidas,  ma- 
nuscritos j  otras  preciosidades:  por 
esto  una  tienda  de  libros  no  se  puede 
llamar  una  biblioteca.  (Jonaha.) 

Libreril.  Adjetivo.  Lo  que  perte- 
nece al  comercio  de  libros,  como  em- 
presas LIBRBBILES.   ÍCaBALLBBO.) 

Librero.  Masculino.  El  que  tiene 

[lor  oficio  vender  libros.  Q  Antes  se 
lamaba  así  también  el  que  los  en- 
cuadernaba <5  aderezaba. 

Etiuolooía.  Libro;  latín,  Ubrariía; 
italiano,  libraio,  librafo;  francés,  li- 
braire;  proveuzal,  librari;  catalán,  lU- 
hrer;  portugués,  Uweiro. 

ReteHa  hittóriea. — 1.  Libraríut,  y 
también  teriptor  libbabius  ó  teriSa 
LtBBARius,  llajnaron  los  romanos  á  un 
oficial  ó  empleado  subalterno  de  lo| 
magistrados,  que  les  servia  de  secre- 
tario 6  de  copista  para  la  trascripción 
de  sus  órdenes  óde  sus  notas  públicas. 

2.  También  denominaban  así  al 
icriba  militar,  unido  á  cada  legión, 
que  llevaba  sus  cuentas,  sus  efectos  v 
todos  los  escritos  referentes  al  servi- 
cio. Había  uno  para  cada  vumipulo 
(véase  esta  palabra)  6  compañía  de 
200  hombres. 

3.  La  voz  del  artículo  significaba 
del  mismo  modo  copista  de  libros. 
Los  hombres  de  letras  loe  empleaban 
en  la  trascripción  de  sus  obras  y  en 
sacar  copias  para  repartirlas;  r  los  ri- 
cos, amantes  de  las  letras,  los  em- 
pleaban en  copiar  aquellos  libros  que 
querían  tener. 

4.  Esta  costumbre  UegiJ  i  costituir 
una  industria,  j  hubo  empresarios, 
si  así  puede  decirse,  que  hacían  co- 

Siar  libros  en  gran  número  para  ven- 
erlos  al  público  7  remitirloB  á  pro- 
vincias; industria  que  naciií  cuando 
la  república.  Estos  industríales 
se  llamaron  al  principio  libráríi;  y 
después,  hacia  el  tiempo  de  Quinti- 
liano,  en  el  siglo  ix  de  Soma,  se  les 
llamd  bibliopola,  palabra  griega  lati- 
nizada, que  significa  vendedor  dé  li- 
bros. 

5.  Los  ¡ibrorii  de  loa  magistrados 
eran  Jos  libertos;  y  los  copistas  de  li- 
bros, esclavos. 


LIBK 


405 


6,  IUbrSrla  se  Ilam¿  i  laesclava  de 
las  grandes  casas  de  Boma,  encarga- 
da, de  distribuir  diariamente  i  los  de- 
más esclavos  las  tareas  domesticas. 

Libreta.  Femenino  diminutivo  de 
libra.  I  En  Madrid  se  llama  así  el  pan 

3ue  pesa  una  libra.  Q  Libro  pequeño 
e  papel  blanco. 

Etuiolooía.  Líbrete:  catalán,  lli- 
breía. 

Líbrete.  Masculino  diminntivo  de 
libro.  II  El  braserito  6  rejuela  de  que 
usan  las  mujeres  para  calentarse  loa 
píes. 

EtiiiolooÍa.  I4iro:  catalán,  tlibrtt; 
francés,  livret;  italiano,  Ubretto. 

LibretiUo.  Masculino  diminutivo 
de  líbrete. 

ETiiiOLOofA.  Líbrele:  latín,  Hbel¡ií- 
Itu;  catalán,  Uibretet. 

Libretin.  Masculino.  Librbtillo. 

Libreto.  Masculino.  Mútica.  La 
letra  de  una  composición  musical  en 
uno  dmás  actos. 

EriuoLoaÍA.  Italiano  Ubretto,  dimi- 
nutivo de  libro. 

Librico,  lio,  to.  Masculino  dimi- 
nativb  de  libro. 

Etimología.  Libro:  latín,  Rbllha. 

Librillo,  Masculino.  Lebrillo.  || 
DE  CESA.  La  porción  de  cerilla  que 
se  dispone  en  varías  formas  y  sirve 
para  llevar  fácilmente  luz  á  cualquier 
parte. 

Libro.  Masculino.  Reunión  de  ma- 
chas hojas  de  papel,  vitela,  etc.,  or- 
dinariamento  impresas,  que  se  han 
cosido  6  encuadernado  juntas  con  cu- 
bierta.de  papel,  carton,  pergamino  ú 
otra  piel,  etc.,  y  que  forman  un  volu- 
men. I  Obra  científica  6  de  ingenio, 
de  bastante  extonsion  para  formar 
cuerpo.  I  Una  de  las  príncipales  par- 
tos en  que  con  este  título  suelen  divi- 
dirse las  obras.  Q,  Metáfora.  Contribd- 
ciON  Ó  iupubsto;  ;  así  se  dice  en  ai- 
gunas  part«s:  no  he  pagado  los  li- 
BBos,  andan  cobrando  los  libros,  etc. 

11  BORRADOS.   BORBADOB   POR    BL  LIBRO, 

etcétora.  {]  de  asiento.  ^1  que  sirve 
para  anotiir  6  escribir  lo  que  iinporta 
tener  presenta.  |  de  becerro.  Véase 
Becerro.  Q  de  cabailbrías  6  de  ca- 
ballería. El  que  contiene  hechos  fa- 
bulosos de  caballeros  aventureros,  que 
también  se  llamaban  andantes.  ||  de 
caja.  El  que  tienen  los  hambrea  de 
negocios  y  mercaderes  para  los  asien- 
tos, cuenta  y  razón  de  sus  negocia- 
ciones. B  COFIADOR.  Véase  Copiador.  !| 
DE  ooao.  Libro  grande,  cujas  hojas 
regularmente  son  de  pergamino,  en 
que  están  escritos  los  salmos,  antífo- 
nas, etc.,  que  se  cantan  en  el  coro  con 
sus  notas  de  canto.  I  dk  la  tida.  Me- 
táfora. El  decreto  de  la  predestina- 
ción. J  DE  LAS  cuarenta  HOJAS.  Fami- 
liar. La  baraja  de  naipes.  I  de  uano. 
ne  está  manuscnto.  ¡de  ueuo- 
£1  que  sirve  para  apuntar  en  él 
lo  que  no  se  quiera  fiar  i  la  memo- 
ria. I  DE  MÚSICA.  El  que  tiene  escritas 
las  notas  para  tocar  y  cantar  las  com- 
posiciones muaicales.  |  de  oro.  £1  que 
contenía  el  registro  de  la  nobleza  ve- 
neciana. I  El  libreto  en  que  los  bati- 
hojas ponen  los  panes  de  oro.  ' 


I5t)gle 


406 


LIBR 


Bio,  6  BÍmpI emente  diario.  Comereia. 
A.quel  en  que  se  van  sentAiido  dift  por 
dia  ;  por  su  orden  todas  las  operacio- 
nes del  comercian t«  relativas  ¿su  giro 
6  tráfico.  Q  EN  CUARTO.  SI  que  está 
impreso  o  msnuficríto,  haciendo  cada 
hoja  la  cuarta  parte  del  pliego  de 
papel,  y  En  dozavo.  £1  que  está  im- 

Ereso  o  manuscrito,  haciendo  cada 
oja  la  duodécima  parte  del  pliego  de 
papel.  I  KN  FOLIO.  El  que  está  impre- 
Bo  6  manuscrito,  haciendo  cada  hoja 
medio  pliego  de  papel.  1  en  octavo. 
El  que  esta  impreso  6  manuscrito,  ha- 
ciendo cada  hoja  una  octava  parte  del 
pliego  de  papel.  |  bntonatorio.  El 
que  sirve  para  entonar   en  el  coro. 

ÍIObaN  libro.  B1  registro  general  de 
os  que  tienen  inscripciones  contra  el 
Estado.  I  DB  iNVBNTARios.  Ctmercio. 
El  que  ha  de  comprender  la  descrip- 
ción exacta  del  capital,  bienes,  crédi- 
tos j  valores  que  tenga  el  comercian- 
te, y  el  balance  general  de  eu  giro. 
IIUABSTRO.  El  LIBRO  priucipal  en  que 
Be  anotan  j  registran  las  noticias  per- 
tenecientes al  gobierno  económico  de 
alguna  casa.  ||  En  la  milicia  Bellama 
■SI  el  que  contiene  las  filiaciones  t 
también  las  partidas  que  recibe  el  sol- 
dado, j  80  confrontan  con  las  libre- 
tas. I  ifATOR.  Mabstro.  Q  Contercio. 
Aquel  en  que,  por  debe  j  haber,  ha 
de  llevar  eX  comerciante,  sujetándose 
i  riguroso  ¿rden  de  fechas,  las  cuen- 
.  tas  corrientes  con  las  personas  ü  ob- 
jetos bajo  cuyos  nombres  estén  abier- 
tas. II  PBNADOR.  El  algunos  pueblos  es 
el  quo  tiene  la  justicia,  para  sentar 
las  penas  en  que  condena  á  los  que 
rompen  con  el  ganado  los  cotos  j  lí- 
mites de  las  heredades  T  sitios  prohi- 
bidos. II PROCESIONARIO.  El  que  se  lleva 
eo  las  procesiones  principales  de  la 
Iglesia  para  cantar.  |  saqrado.  Cada 
uno  de  los  de  la  Sagrada  Escritura, 
recibidos  por  la  Iglesia.  Se  usa  co- 
munmente en  plural.  Sapiencial.  Véa- 
se Sapibncial.  \  VERDE.  Familiar.  El 
LlBKO  6  cuaderno  en  que  se  eacriben 
algunas  noticias  particulares  j  cu- 
riosRB  de  algunos  países  y  personas,  j 
en  especial  de  los  linajes,  j  de  lo  que 
tienen  de  bueno  6  de  malo.  Llámase 
también  así  la  persona  dedicada  á  se- 
mejantes averiguaciones.  \  Cantar  k 
LIBRO  ABIERTO.  FrasB.   Cantar  de  re- 

emte  alguna  composición  música.  || 
ABLAR  COMO  un  LIBRO.  Frase.  Hablar 
con  corrección,  elegancia  j  autori- 
dad. J  Libro  cerrado  no  baca  letra- 
do. Refrán  cujo  sentido  es  que  nc 
aprovechan  los  libros  sí  no  se  estudia 
en  ellos,  IHacbrlibro  nuevo.  Frase 
familiar.  Empezar  alguno  á  corregir 
BUS  vicios  con  una  vida  arreglada  j 
cristiana.  I  Ueterse  alguno  en  libros 
DE  caballería.  Frase  metafórica.  Mez- 
clarse en  lo  que  no  le  importa  6  me- 
terse donde  no  le  llaman.  |  No  estar 

ALQUNA  COSA  EN   LOS   LIBROS  DB  ALOU- 

NO.  Frase.  Serle  extraña  una  materia, 
¿pensar  de  distinta  manera. || Quemar 
UNO  sus  LIBROS.  FrasB  de  que  se  usa 
para  esforzar  la  propia  opinión  tf  con- 
trariar  la  ajena. 
Etiuoloqía.  1.  Provenial  Uhri;  ca 


ücA 

talan,  lühre;  francés,  í»t^r«,  ortografía 
ncorrecta;  portugués,  livro;  italiano, 
Ubro,  del  latin  lioer,  l\hñ,  la  membra- 
na que  tienen  los  árboles  entre  la  cor- 
teza j  la  madera,  en  la  cual  se  escri- 
bía antes  del  invento  del  papel;  j  figu- 
radamente, volumen,  tratado,  obra  de 
ingenio.  La  película  de  los  árboles 
dio  su  letra  al  libro  del  hombre. 

3.  El  latin  Uher  puede  representar 
tiper,  del  eólico  íiirop  (Upor),  por  ü- 
m»;  (Upoi),  corteza.  (Cií€  dt  De  Hi- 
QUEL  T  Morante.) 

Es  una  ercelent«  interpreta- 
clon,  confirmada  por  la  paridad  del 
acento. 

Reteüa. — Liier,  Ubri,  cujo  signi* 
ficado  recto  es  albura,  alburno,  corte- 
da  é  interior  de  los  árboles; 
LiBBRMtímor,  ligno  adkeerm;  corteza 
txUrior.  Y  como  esa  corteza  6  pelícu- 
la sirvid  antiguamente  de  papel  para 
escribir,  de  ahí  el  haber  pasado  líber 
i  significar  lo  que  entendemos  por  un 
libro.  El  latin  liber-yitne,  eegun  algu- 
nos, del  griego  lepor,  eólico,  por  Ujxa 
6  itpit,  corteza.  (Monlau.) 

Libróte.  Masculino  aumentativo 
de  libro.  Comunmente  se  llama  asi  el 
que  es  depreciable. 

Lilw.  Masculino.  Viento  O.-S.-O. 
entre  los  antiguos  griegos,  que  es  el 
Afrieut  de  los  romanos,  equivalente 
á  nuestro  lebeche,  cuja  palabra  tiene 
el  mismo  origen. 

Libnma.  Femenino.  A»tig'üeda- 
iet.  Nave  de  velay  remo,  en  la  mari- 
na militar  de  los  antiguos  romanos, 
llamada  así,  porque  la  usaron  los  \i- 
bumoi,  pueblo  de  la  Dalmacia.  Octa- 
vio debid  en  gran  parte  la  victoria  de 
ÁetiuM  al  gran  numero  de  libusnas 
que  tenia;';  desde  entonces,  esta  cla- 
se de  buques  fué  siempre  empleada 
en  la  marina  militar. 

ExiuoLOofA.  Latin  ItiSnut,  en  Ho- 
racio, y  LiBURNiCA  (Mvit),  en  Sueto- 

0,  de  libümi,  los  liburnos  6  croa- 

Ds,  pueblos  del  llírico:  francés,  U- 

:r*e. 

Libúmica.  Liburha. 

Etimología.  Libtm*:  catalán,  It- 
biímica. 

Libamia.  Femenino.  Geogruña 
antigua.  Nombre  de  la  Croacia,  que 
formaba  parte  de  la  Iliria.  (Plinio.) 

ETUfOLOoÍA.  Latin  Líbvmia;  italia- 
no, Libttmia;  ñtincés,  Lib*r%ie. 

Libarnio,  nia.  Sustantivo  y  adje- 
tivo. Natural  6  propio  de  la  Liburni.a, 
antigua  comarca  del  Adriático. 

EtiholooIa.  L%b*r*ia:  latin,  libtr- 
%%t  ^  lí6itr*tcnt;  francés,  iibiir%ien, 

Licantropia.  Femenino.  Medici- 
na. Especie  de  manía  eu  la  cual  el  en- 
fermo se  imagina  estar  trasfonnado 
en  lobo,  é  imita  los  aullidos  da  este 
animal.  Por  ertension  so  da  igual 
nombre  á  toda  alucinación  en  la  cual 
el  maniaco  se  cree  trasfonnado  en  un 

ETiuOLOOfA.  Griego  IvixavOpidTcía 
(lyiantAropía);  de  Xúxo(  (lyioi),  lobo, 
j  ttvSpoTcoí  (inthrmoe),  hombre:  italia- 
no, lieantropia;  francés,  lycantkropie; 
catalán,  ¡icantr^ña. 

Licántropo,  pa.  Mascnlino  ;  fe- 


LICE 


Median».  Bl  que  padece  li- 

ntropía. 

EtimolooCa.  ¿ionftvpb:  griego, 
XuxivOpcuTco^  (¡jfiiníkrópot);  iUlitot, 
ttcantrepo;  francés,  lyeamtiivpt. 

LicaoD.  Masculino.  Mitehgit.  Btj 
de  Arcadia,  convertido  por  Júpiter  en 
loho,  porque,  hospedado  en  sa  casi, 
lo  quiso  matmr,  j  le  puso  i  comer 
camehumana.  (Ovidio.)  |  Ud  hemi- 
no  de  Néstor,  á  quien  mató  Hóea- 
lee.  I  -Dn  hijo  de  Príamo,  á  qnin 
mato  Aquí  les. 

IJeaoiiia.  Femenino.  &iifrtfUu- 
ttgn».  Puebla  que  habitaba  en  el  Asit 
menor. 

ETiuoLoaÍA.^tMm.- latin,  Z)>»U. 

Licaoniense.  Sustantivo  j  adjeti- 
vo. Natural  6  propio  de  la  Lictonií. 

Licaa.  Masculino.  AfitoUt^ít.  He- 
raldo de  Bércules.  El  héroe  i  qnies 
Djanira  había  encargado  llenr  U 
túnica  de  Nesso,  le  precipitó  en  el 
mar  de  Eubea,  donde  fué  convertido 
en  roca. 

ExiuoLOofA.  Griego  AeIx*^  (Ud- 
chat):  latin,  lAckat. 

Licencia.  Femenino.  Facultid  i 
permiso  para  hacer  alguna  eosa.  |  U 
demasiada  libertad  q,ue  alguno  se 
toma  en  decir  ó  en  obrar.  |  El  f¡nis¡ 
de  licenciado.  |  se  abtss.  La  jueti 
particular  quo  en  la  universidad  de 
Alcalá  formaban  los  sujetos  que  por 
designación  del  claustro  pleno  eu- 
minaban  á  los  bachilleres  de  elU,  j 
hallándolos  hábiles,  arreglaban  el  ró- 
tulo ó  graduación  de  preferencia  cdd 
que  habían  de  tomar  el  grado  de  li- 
cenciado. I  Licencia  ó  claustro  di 
LICENCIAS.  La  junta  de  la  Facultad  de 
Teología  V  Medicina  en  que,  atendi- 
dos los  meritoB,-se  prescribía  el  Orden 
con  que  los  bachilleres  formados  en 
dichas  facultades  habían  de  obteoei 
el  grado  de  licenciado  para  ascender 
al  de  doctor.  \  poética.  La  hbertii 
que  toman  los  poetas  para  asar  algu- 
nas frases,  figuras  o  voces  que  no 
están  comunmente  admitidas.  |  Pii- 

UEBO,  SBOUNDO.  etC.,  EN  LICENai.  En 

la  universidad  de  Alcalá  eran  los  sn- 

Citos  que  en  las  licencias  se  setitl*- 
an  para  que  recibiesen  por  este  or- 
den el  grado  de  alguna  facultad.  | 
Tomarse  la  licbncia.  Frase.  Huer 
por  sí  é  independientemente  al^nii 
cosa  sin  pedir  la  licencia  ó  bñíltid 
que  por  obligación  6  corteaíi  se  ns- 
cesita  para  ejecutarla.  |  ab«)lcta. 
Milieút.  La  que  se  concede  á  los  mili- 
tares, eximiéndolos  completamente 
del  servicio.  |  Plural.  Las  qnesedin 
á  los  eclesiásticos  por  los  snpenorffl 
para  celebrar,  predicar,  etc.,  por  bem- 
po  indefinido. 

Etimología.  Latin  Oeentíá,  libe^ 
tad,  facultad,  permiso;  fbrm»  muta»- 
tiva  de  ¿te«í,  permitir.  Se  abosé  1°'- 
go  del  permiso,  ;  Cíeentü  puó  i  sif 
niñear  desvergüenza,  en  ñonao; 
desenfreno,  enllinncio  Eélix;  indis- 
ciplina de  la  tropa,  en  Tácito;  deOT»- 
tismo,  en  Curcio;  extravío  debw- 
tasía  y  libertinaje,  en  Cieermí:  •í" 
ttKuU  uckhtu;  la  disolución  di  (*" 
siglo,  el  libertinaje  de  «t«iíi«T«K 
■igitizecl  by  VjOOyiC 


LICE 

ÍiroTflni&l,  lietntia;  catalsn,  Ilicénáa; 
ranees,  ¡tctiut;  italiano,  Ucauia. 

SiNOKiHiA,  Iiüxtwia,  permiso.  Se 
tiaao  indiferentemente  estas  dos  voces 
en  casi  todos  los  casos.  Ziceneia, 
embargo,  tiene  un  sentido  más  oficial 
que  permito.  El  empleado  obtiene  tres 
meses  de  licencia;  al  soldado  ae  da  ti- 
ceneia  absoluta;  un  oficial  se  c&sa  con 
permito  de  sus  padrea  y  con  lictncia  di 
sus  jefes;  antiffuamenba  se  publicaban 
los  libros  coalaa  lieendat  necesarias. 
(Mora.) 

Licenciadillo.  Uasculino  diminu- 
tivo  de  licenciado.  |  Apodo  que  se 
daba  por  desprecio  al  que  andaba  ves- 
tido de  hábitos  clericales  j  era  ridícu- 
lo en  su  persona  6  acciones. 

Licenciado,  da.  Adjetivo.  La  per- 
dona que  ae  precia  de  entendida.  |l 
Dado  por  libre,  P  líasculino.  El  que 
lia  obtenido  el  grado  de  licenciado 
oü  alguna  facultad  j  se  habilita  para 
ejercerla.  J  Familiar.  El  que  viate  há- 
bitos largos  6  traje  de  estudiante.  || 
Tratamiento  que  se  da  á  los  aboga- 
dos, j  Soldado  que  ha  recibido  su  li- 
cencia absoluta. 

BriuOLttoÍA.  JjÍeeiKÍa:  catalcm,  lU- 
ceneiaí;  provenzal,  liceneiat;  francas, 
UceneU;  italiano,  ticentialo. 

Licénciamiento.  Masctilino  anti- 
cuado. El  acto  de  graduarse  de  licen- 
ciado. ¡I  El  acto  y  efecto  de  dar  á  los 
soldados  su  licencia  absoluta. 

EnuoLOdÍA.  licenciar:  francés,  li- 
íettciemení;  italiano,  licentiamenío. 

Licenciar.  Activo.  Dar  permiso  ó 
licencia.  Q  Despedir  á  alguno.  |  ObA' 
DUAB  6  conferir  el  grado  de  licencia 
dot  I  Dar  á  los  aoldados  en  licencie 
absienta.  J  Recíproco.  Hacerse  licen- 
cioso ó  desordenado.   . 

BriuoLOofA.  Licencia:  catalán,  Ui- 
emtaar;  francés,  hetneier;  italiano,  li- 
eentiare. 

Licenciarse.  Recíproco.  Hacerse 
licenciado. 

Licenciatnra.  Femenino.  Grado 
de  licenciado  j  el  acto  de  recibirlo. 

Licencio.  Poeta  latino,  natural  de 
Tagasta.  Fué  contemporánea,  paisa- 
no ;  amigo  de  san  Agustín,  cu;o  ta- 
lento j  erudición  admiraba.  Escribid 
fnnchas  obras;  pero  desgraciadamen- 
te todas  ae  han  perdido,  j  siSlo  ha  lle- 
gado basta  nosotros  una,  compuesta 
en  el  año  395  de  Jesucristo,  j  en  ver- 
sos hexámetros,  con  el  título:  Carme* 
ad  A%giuti%tim.  (Db  Mioubl  t  Mo- 
rante.) 

EnuoLoofA.  Latín  lActndiu. 
Licenciosamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  demasiada  licencia  6  li- 
bertad. 

ExiiíOLoaÍA,  Licenciosa  y  el  sufijo 
adverbial  ««níí;  latin,  ikeníer;  italia- 
no, licemioiamente;  francés,  ¡iccneie%- 
tement;  catalán,  ilieenciotament. 

Licencioso,  aa.  Adjetivo.  Liberti- 
no, atrevido,  disoluto. 

lÍTiwOLogfA.  Licencia:  latín,  ít«»i- 
tiontt;  italiano,  licentioto;  francés,  U- 
ceiiciena;  catalán,  ¡iicencúíi,  a. 

Licenidos.  Masculino  plural,  .^n- 
tomologia.  Tribu  de  insectos  que  com- 
prende unas  mariposas  diurnas. 


LÍCI 

Liceo.  Hasculíno.  La  escuela  pu- 
blica que  tuvo  Aristóteles  cerca  de 

Atenas.  J   Actualmente  se    da  este 
nombre  á  algunas  sociedades  litera- 

Etiuoloqía.  Griego  Xúxciov  (ly- 
i^on}:  latin,  iyeént;  italiano  y  cata- 
lán. Uceo;  francés,  h/c^e. 

iteteña.—X.  El  gimnasio  de  Atenas 
se  llamd  lykeio»,  porque  se  hallaba  en 
las  inmediaciones  del  templo  de  Apo- 
lo AiÍKciot  (Lykeion). 

2.  Lyieiot  se  deriva  de  \iitr¡  (lyiS, 
btie),  luz,  cujo  dios  mitológico  es 
Apolo.  (Cita  de  LiTTEá.) 

3.  Otros  autores  lo  derivan  de  Xúxo^ 
(lyiot),  lobo,  según  cuya  interpreta- 
ción significa:  «domador  de  lobos. > 

(LlTTRÉ,'  MONLAU.  ) 

4.  El  Liceo  fué  la  escuela  de  Aria- 
tdtelea,  como  el  Pórtico  fué  la  de  Ze- 
non,  como  la  Academia  fué  la  de  Pla- 
tón. 

Licester.  Femenino.  Ciudad  de 
Inglaterra. 

BruioLoafA.  Latin  Llcettría. 

Licia.  Femenino.  Qeografia  arnti- 
ff%a.  Región  del  Asia  menor.  (Ovidio.) 

EriuoLoaÍA.  Latin  Lycla. 

Licino.  Masculino.  Btttomoloyia. 
Género  de  insectos  coleópteros  cará- 
bicos. 

1.  Licio.  Masculino.  Aníiyü«da~ 
del.  Cordón  con  que  los  romanos  ata- 
ban las  ofrendas  que  colgaban  en  loí 
templos. 

Etiuolooía.  Latin  tícttm,  hilo,  es- 
tambre, urdimbre:  francés,  ¡ice. 

2.  Licio.  Masculino.  Mitohgta. 
Sobrenombre  de  Apolo.  (Estacio.)  |, 
Nombre  de  un  escultor.  (PLiNiO.)[|Ha^ 
hitante  de  la  Licia.  |  El  golfo  de  Sa- 
talia,  LTCiuu  mare.  \  El  oráculo  de 
Apolo,  en  Patáris,  ciudad  de  la  Licia, 
Lyci£  toTÍet.  (Virgilio.) 

Lición.  Femenino  anticuado.  Lec- 
ción. 

Licionario.  Maaculino  anticuado. 
Lección  ARIO. 

Licisca.  FemeiiiDO.  Brvdieio». 
Nombre  de  una  perrft  procedente  de 
loba  y  perro,  ó  de  perra  y  lobo.  (Vih- 

Etiuolooía.  Lieiteo:  latin,  lydítea. 

Licisco.  Masculino.  Erudición. 
Perro  cruzado,  hijo  de  lobo  y  perra, 
ó  de  perro  y  loba.  (San  Isidoro.) 

EriMOLOofA.  Griego  Xuxlnoc  [tykit- 
iot):  latin,  iycttcvt. 

Licitación.  Femenino  forense.  El 
acto  y  efecto  de  licitar, 

Etiuolooía.  Licitar:  latin,  íf^tStio, 
venta  en  almoneda;  francéa,  Iteiia- 
tion. 

Licitador.  Masculino  forense.  El 
que  pone  .en  precio  alguna  cosa  que 
ae  vende  en  almoneda  ó  pública  su- 
basta, 6  puja  el  precio  ofrecido  por 
otro. 

ETiuOLOofA.  ¿t'ctter:  latin,  Ucltitor; 
catalán,  licitador,  a. 

Licitamente.  Adverbio  de  modo. 
Justa,  legftimamente,  con  justicia  y 
derecho. 

EriuOLoaÍA.  Hcita  y  el  sufijo  ad- 
verbi^  mente:  latin,  m^ti,  licito,  en 
el  Digetto;  italiano,  Ueitamtnte;  fran- 


üci 


407 


aéñ,   Iteitenent;  catalán,    licitament. 

Licitante,  Participio  activo  da  li- 
citar. El  que  licita. 

Licitar.  Activo,  Poner  en  precio 
alguna  cosa  que  se  vende  en  almone- 
da é  pública  subasta,  ó  pujar  la  can- 
tidad ofrecida  por  otro. 

Bthcolcoía.  Latín  IteííSri,  conten- 
der, en  Ennio;  ofrecer  precio  en  una 
venta  ^  pujar  la  postura  de  otros,  en 
Horacio;  poner  á  precio  6  talla,  en 
Curcio:  licitari  capita  iottium;  seña- 
lar premio  por  la  cabeza  de  los  ene- 
migos: francés,  Uciter. 

1.  LUAtSri  representa  la  forma  fre- 
cuentativa de  liciri,  ofrecer  precio  en 
almoneda,  simétrico  de  Hcírt,  pujar, 
derivado  de  Ucet,  ser  lícito. 

La  denvacioD  es  evidente, 

2.  Z&eí,  ser  permitido. 

3.  lÁt^re,  forma  activa,  ofrecer  pre- 
cio. 

4.  Líc^,  forma  deponente,  pujar 
la  postura  de  otros. 

5.  LttítSri,  frecuentativo  del  ante- 
rior, pujar  con  instancia,  repetida- 
mente. 

Licltatorio,  ría.  Adjetivo  forense. 
Concerniente  i  la  licitación. 

ETiuoLoaÍA.  Licitar:  francés,  Ucita- 
taire. 

Licito,  ta.  Adjetivo.  Juato,  permi- 
tido, según  juaticia  y  razón.  Ü  Loque 
es  de  la  hy  6  calidad  qne.ae  manda, 

ETUioLoofa.  Latin  li¿ítitt,  partici- 
pio pasivo  de  Itcet,  permitir:  italia- 
no, licito;  íirancéa,  licite;  catalán,  íí- 
cit,  a. 

1.  £Ic«<  es  la  forma  intransitiva  de 
Unqnire,  dejar,  como  pendtt,  Ae  pendí- 
re;  candet,  de  at-eendere;  jacet,  ae  ja^ 
re.  (CuRCio.) 

2.  lüctt  representa  dihtt,  como  lo- 
cryma  representa  dakryma;  y  no  es 
posible  separar  la  forma  diket  del 
griego  EIxi)  (díkg),  la  juatícia,  lo  eer- 
mitído;  eato  ea,  lo  lícito  por  excelen- 
cia. (Interpretación  de  De  Mioubl  t 
Morante.) 

SiNONiyiA.  Artícnlo  primero.-~Lici- 
TO,  PERUiTiDO.  Lo  quo  oa  licifá,  no 
está  vedado  por  ninguna  ley;  lo  que 
ea  permitido,  está  autorizado  por  una 
ley. 

Lo  que  cesa  de  ser  licito,  llega  i  ser 
¡lícito,  y  eatoa  dos  términos  tienen 
una  relación  máa  marcada  con  el  uso 
que  se  debe  hacer  de  au  libertad.  Ca- 
racterizan los  objetos  de  nuestros  de- 
beres. 

Lo  que  cesa  de  ser  permitido,  llega 
á  ser  prohibido,  ^  catas  dos  palabras 
tienen  una  relación  más  marcada  cotí 
el  imperio  de  la  ley:  caracterizan 
nuestra  dependencia,  (Lopbz  Pklb- 
orin.) 

Artículo  tegúndo.  LfciTO,  peruiti- 
DO.—DiremOB  que  es  lícito  todo  aque- 
llo que  ninguna  ley  ha  declarado  ser 
malo;  permitido,  lo  que  ninguna  ley 
expresa  ha  autorizado.  Así,  pues,  el 
comer  carne  es  licitó  en  ai;  mas  ha- 
biéndolo prohibido  la  Iglesia  en  cier- 
tos diaa  del  año,  no  es  permitido  sino 
á  aquellos  que  están  dispensados  por 
justos  motívDS, 

Lo  lícito  ea  íadiferonte  en/sí  mjs;-..-^  I,^ 
igitizecl  byAlitTOy  It 


408 


LICO 


mo,  mi^ntru  que  la  lej  Dtds  pro- 
nuncie en  contrt.  I-o  ptmitido  «upo- 
ne  qne  era  mnlo  6  prohibido  por  al- 
guna lej,  T  dejiS  de  serlo  en  virtud 
de  otra.  (March.) 

Lienanto.  Masculino.  Soíánica. 
Genero  de  plantas  caríoñleaa,  que  cre- 
cen en  los  aotoB  T  cuja  raíz  es  vivaz. 

Etiuolooía.  Griego  lychmit,  lampa- 
re, por  Bemejania  de  forma,  v  ánlAos, 
flor:   cflor  que  figura  una  lámpara:» 

IiiCOide.  LlCKANTO. 

Seieña. — Plinio  trae  la  forma  lyei- 
nJUt  (que  es  el  (friego  XuyvtT»]i;,  fj/ci- 
nitit),  la  turbalina,  piedra  preciosa 
que  despide  reflejos,  j  lyeAnitis  (que 
es  el  gnego  Xu^tMiTH;  l^chnliUj,  hierba 
que  nace  con  tres  ó  cuatro  hojas,  de 
tal  calidad  que  sirven  de  torciaa  para 
las  luces;  lo  cual  quiere  decir  que 
hacen  el  oflcio  de  lámpara. 

IJcDobo,  ba.  Sustantivo  7  adjeti- 
vo. Que  hace  de  la  noche  día. 

Etiuoloqía.  Griego  Xu^vífiíoí  (lyeA- 
níhiot),  de  hchnü,  lámpara,  7  oíos, 
vida:  latín,  iyc^n^jl'M. 

Lícnomancia.  Femenino.  Atlt^tt- 
dadet.  Adivinación  por  la  lus. 

BruOLOof*..  Griego  Liftf»U,  lám- 
para, j  mA»téia,  adivinación;  catalán 
ÍÚMiMi^Mcia;  francés,  liaumA*cie. 

Licnomaote,  ta.  Masculino  7  fe- 
menino. El.que  ejerce  la  licnomancia. 
Licnotn  Ínticamente.  Adverbio 
de  modo.  Begun  las  reglas  de  la  lic- 


EriuoLOofa.  ZtcmmáMtie*  y  el  su- 
fijo adverbial  nenU. 

Licnomántico,  ca.  Masculino  j 
femenino.  Lichouamte.  |  Adjetivo, 
Propio  de  la  licnomancia. 

Ltcnorómato.  Masculino.  Luz  6 
claridad. 

Lico.  Masculino  americano.  Bxbri- 

LLA  6  BO8A. 

Lico.  Masculino.  Sutoria  OHtig**. 
Rey  de  Beocia.  |1  Otro  Lico  desterra- 
do de  Tébas,  que  se  apoderd  de  este 
reino  y  á  quien  mató  H érenles. ^Nom- 
bre de  vanos  ríos  de  Paflagonia,  Fri- 
gia, Capadocia  j  la  Armenia  mayor. 

Etiuoloqía.  Latin  Lycnt,  del  grie- 
go Xúxw;  (lyhoi),  lobo. 

Licofron.  Masculino.  Poeta  y  gra- 
mático de  Calcis,  célebre  por  su  oscu- 
ridad. (KSTACIO.) 

ETiuoLoofA.  Latin  LgelSphroit. 

Licomedes.  Masculino.  Rev  deEs- 
eiros.  (Cicerón).  H  Lago  de  África,  en 
los  Psilos,  lac»t  LvcoMBDis.  (Plinio). 

ETiMOLoaÍA.  Latin  LytSmStUi. 

LícoD.  Masculino.  Filósofo  peripa- 
tético. (Cicbbon).  II  General  de  los 
etolios  en  la  armada  de  Perseo.  {Tito 
Livio.) 

ETiuoLOdÍA.  Lyco, 

Licondo.  Mascalino.  SoUhtiu.  Ár- 
bol gigantesco  de  África. 

Licoperdáceo,  cea.  Adjetivo.  So- 
tánica.  Concerniente  6  análogo  al  li- 
coperdon. 

Licoperdina.  Femenino.  Entomo- 
logía. Género  de  insectos  coleópteros. 
Etimoi^oía.  Zicoperdon. 
Licoperdon.  Masculino.  Satánica. 
Género  de  bongos  terrestres  glóbulo- 


LIOO 

SOI,  llamados  Tulgarmente  pedo  ds 
lobo. 

ErniOLoaÍA.  Griego  Auwk  (fykót), 
lobo,  j  lúpUnípétiei»),  follarse:  fran- 
cés, h/aperdo».  , 

Licopersicon.  Masculino.  SotMi- 
ea.  Nombre  griego  del  tomate. 

EtimolooU..  Griego  ¡}/ios,l6ho.j 
ptrñkó»  (itipíHiiv),  melocotón;  «melo- 
cotón de  lobo:»  francés,  lya^trñcon. 

Licopodiáceaa.  Femenino  plural. 
Sotánica.  Familia  de  plantas  acotile- 
dóneas, la  cual  formaba  antiguamen- 
te una  secqion  de  los  musgos. " 

ETiuoLoaÍA.  Lic^yodiáae:  francés, 
lyeopodiac/et. 

Licopodiáceo,  cea.  Adjetivo.  .5o- 
tániea.  Parecido  6  concerniente  al  li- 
cópodo, 

Licopodioeo,  nea.  Adjetivo.  Li- 
copodiáceo. 

Licopo.  Masculino.  Sotaníes.  Plan- 
ta de  la  familia  de  las  labiadas,  en 
que  se  distingue  el  lícopo  «rop», 
llamado  también  marrubio  acuático, 
hierba  de  Egipto  y  pié  de  lobo.  (Le- 

GOABANT. ) 

Etiholosía.  lacSpodo:  francés,  íj- 

Licopodina.  Femenino.  Q«Í«tM. 
Principio  azotado  que  existe  en  el 
polvo  de  licópodo. 

EtimolooÍa.  JAe^podo:  francés,  íy- 
eopodine. 

Licopodio.  Masculino.  Polvo  muy 
inflamable  que  se  halla  en  las  cápsu- 
Bulas  de  una  especie  de  musgo, 

Etimología.  lAcípodo. 

Licópodo.  Masculino.  Plante  her- 
bácea, ramosa  y  leñosa,  de  la  cual  bay 
muchas  especies  rastreras.  |  Planta 
criptógama,  cuyas  cápsulas  contienen 
un  polvo  formado  de  cuerpos  repro- 
ductores y  que,  inflamándose  al  con- 
tacto de  la  ñama,  ha  recibido  el  nom< 
bre  de  azufre  vegetal.  \  El  mismo 
polvo,  usado  en  Medicina  como  dese- 

Btiuolooía.  Griego  fyA«»,  lobo,  y 
podó»  genitivo  de  poü*,  pié:  bajo  latin, 
lycopodi%m¡  latin  t«cnico,  lycopodicih 
clavatim,  de  Linneo;  francés,  lyeopode. 

Licópolis.  Femenino,  Oeoorafia 
antigiM.  Ciudad  de  Egipto,  en  la  Te- 
baida. 

EtiuolooÍa.  Latin  ¿¡/eXpliatet. 
(Plinio.) 

Iiicópsida.  Femenino.  Sotántet. 
Género  de  plantas  borragíneas, 

Etiiiolooía,  Griego  £ifkí>t,  lobo,  y 

ttit,  viste,  aspecto;  francés,  ¡yeopit- 
;  «aspecto  de  lobo,»  aludiendo  i  los 
pelos  erizados,  que  cubren  la  planta. 

Licor.  Masculino.  El  cuerpo  líqui- 
do. I  Bebida  espirituosa  destilada  poi 
alambique.  ||  Asewtabse  los. licores, 
Frase.  Bajar  al  suelo  las  partes  ter- 
reas y  crasas  y  las  heces,  quedando 
arriba  lo  líquido,  claro  y  trasparente. 

EtiuolooIa.  Sánscrito  It  (^)j 
disolver,  liquidar:  latin,  fí^uor,  ora; 
italiano,  liqMore;  francés,  Itqwwr;  pro- 
venzal,  Uqvor,  licor;  catalán,  licor. 

Licoreo.  Masculino,  mitología. 
Uno  de  los  hijos  de  Apolo.  (Esx^cio.) 

EtiuoloqÍa.  Latin  Lycoreis. 


LICT 

Lioorflzia.  Femenino.  Bduku. 

EtimolooÍa.  Griego  /fÍM,  lobo,j 
draais  (Spt^i;),  hambre;  «hambre  it 
lobo,»  como  el  espafiol  dice:  hambn 
de  perro;»  esto  es,  «hambre  caniíii:) 
francés,  tycorexie. 

Lícoris.  Femenino.  Bittoria  roa*- 
M.  Licoris  de  Citoria,  liberta  del  w- 
nador  Volumnio. 

ExiMOLOofA.  Latín  Lyeirit.  (Vaat- 

0.) 

Licorista.  Común  de  dos.  Elqu 
hace  6  vende  licores. 

lacomio.  Masculino.  ~  Miloltgít. 
Animal  fabuloso  de  laantigaedsdj 
de  la  Edad  Media,  que  se  decía  tener 
la  forma  de  caballo;  el  pelo,  rojo  ó 
blanco,  y  en  la  frente,  tin  cuerno  lu- 
go y  agudo.  Se  creía  qne  no  podía  ta 
vencida  sino  por  una  virgen,  j  qne 
BU  cuerno  era  un  preservativo  coatn 
las  enfermedades. 

Btiuolooía.  Francés,  üeonu. 

Licoroso,  sa.  Adjetivo  que  se  spE- 
ca  al  vino  espirituoso  y  aromático. 

EtimolooÍa.  ZÍcot:  catalán,  ki' 
rdt,  a.' 

Licortas.  Masculino.  Padre  d«l 
historiador  Polibio.  (Tito  Lino.} 

EtimolooÍa.  Latin  I^Ortu. 

Licosa.  Femenino.  Zoología.  Gio»- 
ro  de  arafias,  que  comprende  lu  qne 
cazan  para  coger  su  presa,  que  llena 
BUS  huevos  en  un  capullo  fija  en  d 
ano,  y  las  crías,  encima  del  lomo. 

EtimolooÍa.  Griego  tjiioi,  lobo. 

Licotas.  Masculino.  Mitobfít- 
Nombre  de  un  centauro.  (Otidm.) 
y  Nombre  de  varón.  {PaopKBCio.}  1 
Hombre  de  un  pastor.  (Calpubjuo.) 

Etimoloqía.  Latin  Zycdlas. 

LicH)tlierses.  Masculino.  Bey  de 
Iliria,  esposa  de  A^ve.  (HiotNiO.j 

EtimolooÍa.  Latín  Z^fcStürta. 

Licio.  Femenino.  Ciudad  de  Gn- 
eis, 

BriuoLOafA.  Latin  Zgctia.  (DiMi- 
acEL  r  Morante.)  • 

Lictor.  Masculino.  Hittam.  K- 
nistro  de  justicia  entre  los  romanoi, 
que  precedía  con  las  fasces  á  loe  c^b- 
Bules  y  otros  magistrados. 

EtimolooÍa.  Latin  Uctor,  !»*&«, 
que  los  etimologistas  latinos  cooBioe- 
ran  como  síncopa  de  íígator,  el  que 
ata,  forma  de  tigare,  ligar,  aludiendo 
al  baz  de  varas  y  á  la  segur  que  ífta 
BU  distintivo:  italiano,  Litlort;  £fw 
cés,  licteur;  catalán,  Uctor. 

Rectüa.—BiMloña  antigM.  1.  Ofi- 
cial subalterno  de  los  grandes  iii»p»- 
trados  de  la  antigua  Boma,  que  l« 
precedía  en  público,  apartaba  i  '» 
multitud  á  su  paso  y  ejecutaba  í«- 
ces  las  sentencias  capiteles. 

2.  Los  magistrados  que  tenían  uc- 
TORSS  eran:  d  dictador,  queteoí»»; 
los  cónsules,  12;  los  procéosolefl.  I» 
pretores  provinciales  y  el  jefe  d«  '• 
caballería,  8  cada  uno,  y  el  p«t« 
urbano,  2. 

3.  Los  lictobbs,  cualquier»  qw 
fuese  su  número,  marcbabaa  BieBP" 
formando  una  sola  fila,  á  lo  lug»- 

C;edieudo  íi  su  magistrado.  Lien- 
haces  de  varas,  y  cuando  se  ""| 
contraban  do8,magi8trado9,  el^u'*- 
igitizedby  VjOOQIC 


pmt 


LICU 

bacía  bajar  las  baces  ante  el  su- 


4.  Loa  LICT0RB3  eraa  ciudadanoa 
de  la  plebe,  6  al  menos  de  raza  de  li- 
bertos. Su  traje  se  componía  de  un 
nidgaculnm,  especie  de  calzoncillos; 

una  túnica  y  una  toga  corta  dentro  de 
Roma,  6  un  taff%m  corto  fuera  de  la 
ciudad,  cuando  acompañaban  al  ge- 
neral. 

5.  Se  cree  que  fueron  introducidoe 
en  Roma  por  Tulo  Hoatilio  6  Tar- 
quino  el  Viejo,  con  el  aparato  de  la 
autoridad  soberana,  tomado  de  los 
etruscos;  esta  nación,  formada  por 
doce  pueblos  confederados,  escogía  en 
casoe  de  guerra  un  jefe  de  la  confe- 
deración, j  cada  Estado  le  proporcio- 
naba nn  LiCTOs.  Habiendo  la  nación 
romana  conservado  para  sus  cónsules 
el  aparato  de  la  autoridad  real,  estos 
magistrados  tuvieron  lictorks;  pero 
sin  exceder  del  número  que  tuvieron 
los  revés. 

6.  LicTORES  negrot;  se  llamú  á  los 
que,  vestidos  de  túnica  negra,  mar- 
cbaban  á  la  cabeza  del  acompaña- 
miento en  el  entierro  de  los  nobles  j 
de  loa  grandes  personajes. 

Licnabilidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  licuable. 

Licnable.   Adjetivo.   Liquidable. 

Llcnacion.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  licuarse  6  derretirse  algu- 
na cosa.  I  Metalurgia.  Operación  que 
consiste  en  separar  la  plata  contenida 
en  el  cobre  por  medio  del  plomo,  cuvo 
cuerpo,  añadido' al  mineral,  facilita 
la  fusión  de!  cobre,  que  se  separa  de 
la  plata  menos  ñisiblo.  \  Hornos  DK 
LlCtJACiOK.  Hornos  en  que  se  practica 
la  operación  mencionada. 

EriuoLoaÍA.  Lietur:  latín,  liq*&tio, 
la  acccion  de  derretir,  forma  sustan- 
tiva abstracta  de  íb^jíM,  participio 
pasivo  do  tteitSre,  derretir:  ñrancés, 
liquatitm;  italiano,  liq%atione. 

Raeüa. — 1.  La  LICUACIÓN  se  verifi- 
ca cuando  se  separan  dos  6  más  sus- 
tancias heterogéneas,  reducidas  al  es- 
tado líquido. 

2.  La  LICUACIÓN  j  la  sublimación 
son  términos  correlativos. 

Licaal.  Uaaculino.  BoÜmka.  Gé- 
nero de  palmeras  de  las  Molucaa. 

Licaaminoso,  sa.  Adjetivo.  Li- 

Ct'ABLE. 

Licnanta.  Participio  activo  de  li- 
cuar. Que  derrite  6  deslíe. 

Llenar.  Activo.  Derretir  iS  liqui- 
dar alguna  cosa.  Se  uaa  también  como 
recíproco. 

BTiiiOLOofA.  Latin  íiqv&re;  italia- 
no, lieiure, 

Licnatorío.  Masculino.  Vasija  en 
que  se  licúa. 

Licoecer,  Activo  anticuado.  Li- 
quidar, derretir. 

Licnefacer.  Activo.  Liquidar. 

Etimolooía.  Latin  ñq*¿facíre;  de 
¡tonare,  licuar,  j  /acere,  hacer:  ita- 
liano, li^MÍáre;  francés,  U^uijíer. 

Licaflfaccion.  Femenino.  La  ac- 
ción j  efecto  de  liquidar  6  liquidar- 
se. I  Cotmofftmía.  Hubo  un  tiempo  en 
que  los  planetas  estuvieron  en  el  mis- 
mo estado  de  licuspaccioh,  j  entén- 


LICH 

ees  fué  cuando  la  tierra,  girando  sobre 
sí  misma,  pudo  tomar  su  forma,  para 
lo  cual  tuvo  que  elevarse  sobre  el 
ecuador  j  aplanarse  bajo  los  polos. 

ETiuoLoaÍA.  Zicuefacer:  francés,  li- 
¡u/factioH. 

tdcoefoctible.  Adjetivo.  Licua- 
ble. 

Kiicaescencia.  Femenino.  FUiea. 
La  tendencia  i,  derretirse. 

EriMOLOofA.  Zicuacente. 

Licnescente,  Adjetivo.  Fítiea.  Lo 
que  es  capaz  de  licuarse  6  derretirse, 

ETiuOLOCifA.    Latin    líq^tcen» ,    li- 

?ttetceKtit,  participio  de  presente  de 
íqvettíSre,  liquidarse,  forma  verbal  de 
líquXdw,  líquido. 
Licoor.  Masculino.  Licor. 

1.  Licurgo.  Legislador  de  Lace- 
demonia,  hijo  de  Eumonio,  ny  de  Es- 

Earta.  Muerto  su  padre,  goberné  la 
acedemonia  durante  nueve  años  su 
hermano  mayor  Polidectes,  encargán- 
dose Licurgo  del  mando,  después  de 
la  muerte  de  éste,  en  calidad  de  tutor 
de  su  sobrino,  aun  no  nacido,  y  á 
quien  su  desnaturalizada  madre  le 
propuso  dar  muerte,  si  se  casaba  con 
ella.  Cuando  aquel  sobrino,  llamado 
Carilao,  llegé  a  ser  mayor  de  edad, 
Licunao  se  fué  á  estudiar  leyes  á  Cre- 
^  pto  y  Asia ,  volviendo  para 
dar  á  Esparta  una  legislación,  que 
hizo  largo  tiempo  su  gloria.  Esta  le- 
gislación arregló  las  costjimbres,  la 
jducacion  v  el  gobierno  y  tenía  por 
objeta  establecer  la  igualdad  éntrelos 
ciudadanos  j  formar  un  Estado  guer- 
rero, sin  espíritu  de  conquista.  El 
oráculo  de  Delfoa  le  aseguré  que  sus 
leyes  eran  un  modelo  de  sabiduría  y 
que  el  pueblo  que  se  gobernara  por 
ellas,  sería  feliz.  Dícese  que  LlCüROO 
hizo  jurar  á  los  lacedemonioa  que  ob- 
servarían estas  leyes  hasta  su  vuelta, 
y  que  hecho  eato,  se  ausentó  y  no  vol- 
vió jamás.  Otra  versión  supone  que 
se  condenó  á  morir  de  hambre. 

Btiholooía.  Griego  Xúxj]  fíííí^ 
luz,  y  Ip^oi  (érgoñ),  obra;  «obra  de 
luz:»  latín,  Ltewgm;  italiano  y  cata- 
lán. Licurgo;  francés,  Licurgue. 

Reieña. — Confirma  la  anterior  eti- 
mología el  siguiente  dato:  «Nombre 
delfamosolegisladorde  Esparta.  Com- 
pónese  de  htki,  lyki,  luz,  y  érgois, 
obra;  esto  es,  oirá  de  Un;  ó  según 
otros,  de  Hh)t,  lykos,  lobo,  y  ¿rgo»; 
esto  es,  ohra  del  lobo.  La  primera  eti- 
lología  parece  la  máa  juata.  (Mon- 

10.) 

2.  Licnrgo.  Orador  griego,  que 
nació  en  Atenas  el  año  408  antes  de 
Jesucristo,  perteneciente  á  una  noble 

!'  antigua  familia,  y  que  fué  discípu- 
0  de  Platón  y  de  láScrates.  (Mon- 

LAU.) 

Btiuolooía,  lÁcvrgo  i. 

Lichavano.  Masculino.  Mitología 
céltica.  Monumento  compuesto  de  trea 
piedraa;  la  una,  plana,  colocada  sobre 
otras  dos  que  le  servían  de  susten- 
táculo. 

ETiMOLoaÍA.  Francés,  lichaotM. 

Lichera.  Femenino.  Provincial. 
Manta  de  lana  para  la  ctima. 

BriyoLoaÍA.  LtcKo. 


usa 


409 


Licht.  .Shuíúim.  Adjetivo  que  en 
tra  en  la  composición  de  muchas  pa^ 
labras  alemanas,  y  que  significa  cla- 
ro, brillante;  verbi  gracia:  LiCHT-m- 

nald,  selva  brillante. 

Lid.  Femenino.  Combate,  pelea.  || 
Disputa,  contienda  de  razones  y  argu- 
mentos. I  Anticuado.  \  Flbito.  |  Fe- 
RiDA  DB  PALABHAS.  Expresion  forense 
anticuada.  Demanda  ó  pleito  contea- 

ÍBtiiioloo(a.  cLa  batalla  ó  contien- 
da en  que  lidian  6  pelean  dos  6  más 
personas.  Sale  del  latino  Lii,  iti»,  que 
vale  discusión  ó  controversia.*  (Aca- 
DBuiA,  DiedoHario  de  1726.) 

Lidar.  Aotivo  y  neutro  anticuado. 
Lidiar. 

Lidda.  Femenino.  Se<vra/itt  anii- 
gva.  Bamá,  ciudad  de  Paíestina,  (Db 
MiQUBL  Y  Morante.) 

EtiuoloqÍa.  Latin  Zj/dda. 

Lide.  Femenino.  Mujer  del  poeta 
Antímaco.  (Ovinio.J 

Etiudlooía.  Latín  Zydt. 

1.  Lidia.  Femenino.  Lid. 

2.  Lidia.  Femenino.  Geografía  ««• 
ligua.  Provincia  del  Asia  menor,  (Pli- 

"  '(Nombre  de  la  Arabia.  (Ruti- 
f  Nombre  de  mujer.  (Horacio.) 


i.H  Nombre  de  la  Arabia.  (Ruti- 
lo.Jf  Nombre  de  mujer.  (Horacio.) 
„  erudición.  Nombre  de  un  poema  del 
gramático  Valerio  Catón.  (Subtomio.) 

Btiiiolooía.  Latin  Z^día. 

Lidiadero,  ra.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  puede  lidiarse  ó  correrse. 

Lidiador,  ra.  Masculino  y  femeni- 

).  El  que  lidia. 

Lidiante.  Participio  activo  de  li- 
diar. El  que  lidia. 

Lidiar.  Neutro.  Batallar,  pelear.  O 
Metáfora.  Hacer  frente  á  alguno,  opo- 
nérsele, p  Metáfora,  Tratar,  comer- 
ciar con  alguna  6  máa  personas  que 
causan  molestia  y  ejeroitan  la  pacien- 
cia. I  Anticuado.  Plbitear.  y  Activo. 
Correr  y  sortear  toros  y  otras  fieras. 

ETUIOLOOfA.  Zid. 

Lidíense.  Sustantivo  y  adjetivo, 
Limo. 

Lidio,  día.  Masculino  y  femenino. 
Natural  y  morador  de  Lidia.  |  Adje- 
tivo. Lo  concerniente  á  dicha  comar- 
ca. I  Piedra  de  toque,  lydius  lapit. 
(Plinio.)  i  El  tono  lidio.  Género  de 
música  tnste,  Ij/diui  vwdut.  (Apule- 
vo.)  I  El  río  Pactólo,  Ltdius  am»is. 
(Marcial.) 

Btiuolooía.  L^dUu,  lo  pertenecien- 
te á  Lidia  Ó  Etruria;  tgdi,  los  li- 
dies. 

Lidmea.  Femenino.  Bspecie  de  ga< 
cela  africana. 

Liebdo,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Agitado,  albore., 

Btiuolooía.  Ledo. 

Liebrastón.  Masculino.  Liebre  pe- 
queña. 

Liebrático.  Masculino.  El  hijuelo 
de  la  liebre. 

Liebratón.  Masculino.  Liebras- 
tón. 

Liebre.  Femenino.  Cuadrúpedo 
montaraz  muy  ligero  y  tímido,  de 
orejas  largas,  de  cola  corta  y  algo  se- 
mejante al  conejo.  Su  carne  es  comes- 
tible. I  Metáfora.  El  hombre  tímido  y 
cobarde.  |  Una  de  las  constelaoioi^qS^n  [p 
Touo  ni  5*  o 


410 


LIEN 


celestes  que  Uunan  Biutrales.  |  yáRi- 
NA.  Animal  de  1k  clue  de  los  motui- 
eos  que  tÍtb  en  el  mar.  Es  de  fig^ura 
oblonga,  con  el  cuerpo  conveio  por 
encima,  cubierto  por  loe  lados  con  un 
manto  membranoso  de  color  lívido 
osearon  Se  arrastra  para  andar,  lo 
mismo  que  las  babosas  j  caracoles,  i 
cujo  ¿raen  pertenece.  Cuando  la  to- 
can despide  un  humor  corrosiyo  ;  bo- 
diondo,  i  CUTO  contacto  dicen  que  se 
cae  el  vello.  |  Animal  m&ñno.  Tiene 
el  cuerpo  largo,  estrecho  y  cubierto 
con  una  especie  de  capa,  más  larga 
que  él  por  la  parte  donde  tiene  la  bo- 
ca, que  ee  reduce  á.  una  especie  de 
trompa;  junto  al  arranque  de  la  cabe- 
za, en  el  lado  derecho  tiene  los  órga- 
no» de  la  respiración  j  de  la  Muera- 
cion.  Todo  ¿1.  es  muelle  sin  huesos; 
ea  muj  común  en  el  Mediterráneo  de 
Espsfla,  en  donde  se  creo  que  sea  tc- 
nenoso.  |  Coger  dna  libbrk.  Frase 
metafdríca  j  familiar.  Hancharee  de 
lodo  6  polvo  el  que  resbala  j  cae  en 

él.  I  DONDB  MtSOS  BB  PIINSA  SALTA.  LA 

,  LIEBRE.  Refrán  con  que  se  da  á  enten- 
der el  suceso  repentino  de  las  cosas 
que -menos  se  esperaban.  1  Levantas 
LA  LIEBRE.  FrasB.  Levantar  la  caza. 
IJSEauíR  LA  liebre.  Frase  metafórica 

{fiuniliar.  Continuar  averiguando  6 
UBcando  alguna  eosti  por  la  señal  ó 
indicio  que  de  ella  se  tiene.  |  La  lie- 
bre í  LA  oarrbba  t  la  hvjbk  en  es- 
fera. Refnin  que  advierte  que  cada 
cosa  ha  menester  un  procedimiento 
acomodado  í  su  naturaleza  particu- 
lar. 

BnuoLoaÍA.  Sánscrito  kgk  (¿WJ  ^, 
alcanzar;  kfkiit,  ligero:  griego  >ar'k 
(láfiü},  Um>(,n  lUporit):  latín,  i^. 
U^lrít;  bajo  latin .  Uhrem;  francés, 
Itivr*;  Ttlon,  liv;  Haine,  ywaercBer- 
Tj,  lü%b0,  tuuBt;  picardo,  Ue%M,  yt*- 
te;  gínebrino,  U  lUvrt;  catalán,  lU- 
brt.  (Sistewu  (Í!«Bopft  de  Oriuu.) 

Liebrecica,  lia,  ta.  Femenino  di- 
minutívo  de  liebre. 

BTiuoLoofA.  Xi#^«.- catalán,  lU-' 
hreU. 

Liebredlla.  Femenino.  Planta. 

AiULEJO. 

Liebresnela.  Femenino  diminuti- 
vo de  liebre. 

Llegar.  Activo  anticuado.  Ligar, 
atar. 

IJego,  ga.  Adjetivo  anticuado. 
Leoo. 

Lieja.  Femenino.  SeografU.  Ciu- 
dad de  West&lia.  |  Otra  de  Bélgica. 

ErmOLOofA.  Latin  Ltodiam. 

Kiifjenu.  Sustantivo  j  adjetivo. 

LlEJÉS. 

ETiuoLoafA.  Latin  leodicentis. 

Liejéi,  sa.  Sustantivo  j  adjetivo. 
Natural  6  propio  de  Lieja. 

Etuioloqía.  Liejentt:  francés,  lU- 
geoii. 

Liencecico,  lio,  to.  Masculino  di- 
minutivo de  lienzo. 

Liendre.  Femenino.  La  semilla 
del  piojo.  \  Cascar  ó  machacar  X  al- 
aUNO  LAS  liendres.  Frase  metafórica 
3  fiuniliar.  Argüirle  d  reprenderle 
con  vehemencia.  \  Cascarle  k  uno 


UGA. 

LAS  LtBNDUs  6  LAB  NUKCBS.  Fraso  me- 
tafórica 3  familiar.  Aporrearle,  darle 
de  palos. 

BTiMOLoaU.  Latin  Utu,  Undi»,  la 
liendre,  huevo  del  cual  nace  el  piojo; 
italiano,  U*di*t;  portugués,  Undn; 
francés,  ImU,  huevo  del  piojo;   pro- 


ú»;  namuréa,  í¿«,  U*d*i  Hainaut, 
IÍ%;  Berrj,  U»de;  burguiíion,  Ifíu. 

Li  entera.  Femenino.  Mtdidna. 
Enfermedad  en  que,  por  la  demasia- 
da debilidad  del  estiSmago,  se  échala 
comida  ein^igerir. 

EtiuolooÍa.  Griego  Xtitvttpfa  {í«'«- 
ttria);  de  Wm,  liso,  v  atténm,  intesti- 
no: latín,  iiíxíMs;  francés,   lie»terü. 

Lientflríal    Femenino.    Jíatieina. 

LlKNTKRA. 

BTiuóLOofA.  La  Academia  refiere 
litñteria  á  lúnlera.  Debe  adoptar  el 
procedimiento  co\itrario,  puesto  que 
la  forma  etimológica  es  Ueitíerúi. 

Lientérico,  ca.  Adjetivo.  Medici- 
na, Lo  que  ee  propio  de  la  lientora  j 
lo  que  pertenece  a  ella. 

ETiHOLoaÍA.  LienterÍA:  latín,  lie»- 
líricut;  francés,  lint¿riq%t;  italiano, 
litKterico. 

Liento,  ta.  Adjetivo.  Lo  que  está 
húmedo  j  no  mojado  del  todo. 

Lienaa.  Femenino.  La  lista  6  tira 
estrecha  de  cualquier  tela. 

BrnioLoaCA.  Jmmo:  catalán,  tUned, 
lUnta,  tendel. 

Lienao.  Masculino.  Tela  que  se  & 
bríca  del  lino  6  cáBamo.  I  El  pañuelo 
de  LIENZO,  algodón  ó  hiladillo  que  sii^ 
ve  para  limpiar  las  naricee  j  el  su- 
dor. I  La  pintura  que  está  sobre  lien- 
zo. I  Portijieúcioñ.  El  pedazo  de  mu- 
ralla que  corre  en  Hnea  recta  de  ba- 
luarte á  baluarte  ó  de  cubo  á  cubo.l[ 
La  fechada  del  edificio,  6  ia  pared 
que  se  extiende  de  un  lado  á  otro.  | 
CRUDO.  El  que  no  está  curado. 

ETmoLOOÍA.  Catelan  Unu;  proven- 
zal  j  francés,  l^f,  del  latin  Uutíhun, 
tela,  pafio,  en  Cicerón;  pañuelo,  en 
Caton;  toalla,  en  Plautó;  jcortína,  en 
Marcial;  vela  de  buque,  en  Virgilio 
T  Ovidio;  máscara  ó  careta,  en  san 
Isidoro:  LiNTBA  crit,  el  lienzo  que  cu- 
bre la  cara. 

1,  El  latín  ¡üttilim  representa  Uit-t- 
nM,  de  ÜMot,  lino. 

2.  Esta  raiz  tíene  en  latín  j  en  el 
romance  algunas  formas  que  no  han 
venido  al  castellano,  tales  como  lin- 
teíkm,  paño,  lienza;  italiano,  Untualo, 
sábana;  francés,  lineeul;  portugués, 
Unpol;  provenzal,  tintol,  livol,  laiu- 
iot;  catalán,  lUntal,  sábana;  lúiuolet, 
sabanilla;  burguíQon,  lancen;  picardo, 
Unekena;  Berrj,  ündenx. 

Liara.  Femenino  anticuado.  El  ac- 
to de  llevar  alguna  cosa,  6  la  misma 
carga. 

Btuolooía.  Zeea. 

Lierar.  Activo  anticuado.  Llevar. 

EriMOLoaÍA.  Zieta, 

láeve.  Adjetivo  anticuado.  Leve. 

JDe  lieve.  Mido  adverbial  anticua- 
o.  Ligeramente,  con  facilidad. 
Lifara.    Femenino   familiar.   Pro- 
vincial Aragón.  Alifara. 
Liga.  Femenino.  La  cinta  ó  liston 


UQk 

de  seda,  hilo  ú  otra  materia  eon  oh 
se  aseguran  las  medias,  j  niA 
MutRDAOO.  I  Materia  viscosa  que  w 
hace  de  la  ^ta  verde  que  prodoee  li 
planta  llamada  también  liqa.  Hí«h 
Igualmente  de  las  cortezas  7  raicea  dt 
algunos  árboles.  |  La  conféderacii» 
que  hacen  entre  b{  los  príncipes  6  Et- 
tedos,  para  defenderse  de  sus  enemi- 
gos ó  para  ofenderlos.  |  La  ponam 
pequeña  de  otro  metal  que  se  eche  il 
oro  ó  la  plata  cuando  ee  bate  monedi 
ó  se  fabrica  alguna  pieza.  |  Anticua- 
do. Bakda  6  FAJA.  GervMMÍa.  Avistad. 

EriMOLoafA.  Ligar:  bajo  latín,  ^i; 
italiano,  ¡ega;  francés,  bfte;  catalán, 
luga, 

SeuU  kittMca.—l.  Liga  í  8nU 
Union. — 1.  LiOA  formada  por  los  o- 
tólicos  de  Fraocia  parm  defender  U 
religión  amenazada  por  los  prwresot 
del  calvinismo  j  la'  incapaciud  d« 
Enrique  IIL 

2.  Nació  en  Peronesa,  después  dal 
edicto  de-Baudieu  (1576),  v  se  eitaa- 
dio  mur  pronto  {wr  todas  las  proriii- 
cias.  Puede  decirse  que,  al  prina^ 
pió,  casi  todos  sus  miembros  habiin 
sido  sinceros  7  estado  animados  por 
las  más  leales  intenciones;  pero  m 

Í'efes  se  cuidaron  más  de  sus  parljeD- 
arss  interaseB  que  de  loa  de  la  fs,  j 
el  duque  de  Quisa,  Enrique  ti  Btii' 
fre,  esperaba  hallar  una  corona  en  ú 
entusiasmo  irreflexivo  de  sus  partiiii- 
rios. 

3.  Enrique  III,  impulsado  porloi 
consejos  de  su  madre,  se  decluó  jefb 
de  la  Santa  Union,  en  los  Estados 
de  Blois  (1576);  pero  no  supo  mer»- 
cer  la  confianza  de  los  católicos,  t 
cuando  la  muerte  de  su  hennsao,  u 
duque  de  Aleo^ou,  hizo  á  Enrique  di 
Navarra,  que  era  calvinista,  prestubi 
heredero  da  la  corona  de  Fraocii,  li 
LiaA  tomó  un  desenvolvimiento  fin- 
midable;  los  ttiu  (calvinistas)  la  diri- 
gieron en  Paris,  imprimiéndola  tu 
carácter  más.  democnLtico,  r  ú  nj 
tuvo  la  fuerza  Ó  la  habilidad  da  pro- 
mover una  crisis,  donde  podría  peie- 
cer  la  dinastía  de  los  Capetos. 

4.  El  duque  de  Guisa  traté  pébli- 
camente  con  Felipe  II;  impuso  á  81- 
rique  III  el  edicto  de  Nemours,  qne 
confirmó  la  Licia;  arrancó  á  Sixto  V 
una  bula  de  excomunión  j  deponeian 
contra  los  Barbones,  j  principié  U 
octava  guerra  civil  (1586). 

5.  El  nj  confié  el  mando  de  lu 
tropas  á  su  hvorito  el  duqae  Íí 
Jojeuse,  vencido  en  Coutras  ¡1587), 
derrota  que  aumento  la  cólera  da  lot 


i^nerút,  quienes  le  arrojaron 


deft- 


.  ,  después  de  la  jomada  de  las  bar- 
ricadas (1588);  pero  su  influand» 
triunfé  en  los  segundos  Estados  da 
BIoíb,  j  Enrique  III  se  decidiéi"" 
crimen  que  debió  perderle:  hiio  la*^*^ 
al  duque  de  Guisa  y  á  su  hermuní, 
BB  unió  después  al  rey  de  Navarra,  J 

Sor  último,  fué  asesinado  enelcaniw 
B  Saint-Cloud  por  Jacobo  Claman- 

6.  La  Lisa  parecía  haber  U*»** 
su  fin;  pero  principiaron  en  eDa  » 
divisiones:  unos^reconocianemprajt 

■i:jilizedhyViOUxl<- 


LIGA 

1^0  el  nombre  de  Cirios  X,  al  ancia- 
dVcardenal  de  Borbon,  tío  de  Kari- 
que  IV;  otros,  obedecían  á  Majenne, 
lugarteniente  general  del  reino,  y  al- 
gunos, los  mas  ardientes,  7  entre 
ellos,  los  teUt  j  los  jesuítas,  querían 
por  jefe  al  rej  de  España. 

7.  Las  victorias  de  Enrique  IV;  los 
furores  de  los  tiüe  j  las  pretensio- 
nes de  Felipe  II,  que  reclamaba  el 
trono  para  su  hija  Clara  Eugenia  Isa- 
bel, fueron  causas  de  mis  profundas 
divisiones  entre  loa  catdlicos,  cujt 
desunión  era  pública  en  los  Estado; 
de  Paris  en  1593. 

8.  Entdnces,  el  rey  abjurd  del  cal 
Tinismo  en  Saint-Denis,  j  la  mayoría 
se  unid  al  rey  legítimo;  Mayenne  se 
reconcilió  con  Enrique  IV  después 
de  la  batalla  de  Foutaine-Fran^aise 
(1596),  y  la  Sainie  ife%ip¿e  diá  el  úl- 
timo golpe  á  U'LiOA,  que  murió  en 
la  impotencia  y  en  el  ridiculo. 

9.  Inútil  creemos  decir  que  la  Lisa 
en  cuestión  ba  sido  juzgada  da  muy 
diversos  modos,  según  los  autores 
que  lo  ban  hecho  y  los  sistemas  6 
partidos  que  han  seguido,  fiossuet, 
en  el  siglo  xvii,  y  Voltaire,  eu'el  xviii, 
son  dos  nombres  que  bastan  para  de- 
mostrar la  verdad  de  nuestro  aserto. 
Sn  cuanto  i  nosotros,  nos  abstenemos 
de  todo  juicio  privado,  y  siguiendo  el 
muy  ilustrado  de  dos  autores  que 
consultamos  para  este  articulo,  nos 
concretamos  a  decir  qae  la  Licia.,  na- 
cional eu  BU  origen,  y  basta   cierto 

Sunto  le^tima,  degeneró  en  un  ban- 
0,  afecto  casi  esclusivamenta  i  los 
Ouisas  V  &  España. 

10.  El  lector  erudito  puede  consul- 
tar: Anqobtil,  í'fftprit  de  la  Ligyu; 
Labittb,  De  la  democratie  chtt  Ut  pre- 
tUcatturt  dt  la  Ligiu  to*t  Ut  reg*tt  de 
SnH  III  et  át  Benri  I  Y;  y  de  Cha- 
LBUBERT,  Mittoire  de  la  Lig%e. 

IL  Lia/L  etolía. — 1.  Los  etolios  ha- 
bían formado  con  todas  sus  ciudades 
una  LiOA,  célebre  en  los  últimos  si- 
glos de  la  Grecia.  Esfo.  Lioa  estaba 
.  dirigida  por  un  ttrátegot  ó  general, 
encargado  del  poder  ejecutivo,  y  se- 
cundado por  el  jefe  de  la  caballeriai 


sirgado  del  poder  ejecutivo,  y  so- 
ndado por  el  jefe  de  la  caballería. 
por  una  Asambíea  de  diputados,  lla- 


mada Anatolñai,  que  se  reunía  una 
vez  en  otoño,  en  Thermas,  pero  que 
el  ttriitfos  podía  convocar  extraorai- 
nariamente,  para  formar  las  leyes^ 
declarar  la  guerra  6  concluir  los  tra- 
tados por  los  apocleUu,  que  formaban 
el  consejo  del  ttritegoi  y  conocían  de 
loB  negocios  civiles;  y,  en  fin,  por  un 
Ypa|j4U(T(iSí  (grammatem),  especie  de  se- 
cretario de  Estado,  y  por  los  éfarot, 
subordinados  i  la  Asamolea  general, 
2.  Esta  LiQA  nunca  fué  en  realidad 
defensora  de  la  libertad  de  la  Grecia, 
pues  tan  pronta  fué  hostil  &  los  pro- 
yectos de  los  reyes  de  Uacedonia, 
como  su  más  adicta  auxiliar.  Envi- 
diosa, mejor  dicho,  celosa  de  la  Liga 
aq%ta,  le  hizo  una  guerra  de  tres  años, 
que  ee  la  llamada  gMerra  dt  ¡al  dosh¡- 
OAS  (220  á  217  ¿ntes  de  Jesucristo); 

Í  después  de  pequeñas  victorias,  fué 
stida  por  los  macedonios,  aliados  de 
los  aqueoa. 


LIGA 

3.  Los  resentimientos  consiguientes 
átoda  derrótala  indujeron  í  secundar 
las  conquistas  de  los  romanos;  pero 
después  llamó  á  Grecia  al  rey  de  Siria, 
Antíoeo  fl92);  y,  después  de  su  des- 

f Vacia,   la  Etclia  fue  invadida  por 
ulvio  Nobilior,  é  impelida  á  implo- 
rar la  paz. 

4.  En  tiempos  de  Constantino,  for- 
mó  parte  del  Nuevo  Epiro  y  do  la  pre- 
fectura de  la  lüria. 

5.  Después  de  la  cuarta  cruzada, 
Teodoro  de  Auge,  miembro  de  la  fa- 
milia imperial  de  Constantínopla, 
formó  de  la  Etolia  y  daá  Epiro  un 
principado  independiente,  sometido 
en  1432  al  sultán  Amurat  11. 

6.  Scanderberg  arrojó  de  la  Etolia 
á  los  otomanos,  y  á  sn  muerte  la  dejó 
á  los  venecianos. 

7.  Hoy  la  Etolia  está  repartida  en* 
tre  la  Turquía  y  la  Grecia;  tiene  una 
pequeña  fracción,  comprendida  en  la 
baja  Albania,  y  forma  parte  de  Jani- 
na.  Sabido  es  que  el  resto  compone 
con  la  Acarnania  una  vunarguía  del 
reino  de  Grecia. 

III,  LioA  a^iiea. — 1.  Según  Poli- 
bio,  allá  por  los  años  280  antea  de  Je- 
sucristo, las  doce  ciudades  aqueas  del 
Peloponaso  tomaron  ó  recobraron  su 
antiguo  gobierno  federativo:  todos  los 
habitantes  nombraron  un  tlrátegot, 
diez  demiwrgot  y  un  secretario;  y  cada 
ciudad,  democráticamente  dirigida, 
nombró  diputados  para  la  Asamblea 
general. 

2.  A  las  triples  pretensiones  de 
Macedonia,  Esparta  y  Etolia  contra  la 
libertad  de  Grecia,  Arato  creyó  poder 
oponer  la  Lioa  aq%ea,  engrandecida  y 
regenerada;  pero  él  mismo  llamó  des- 
pués á  los  macedonios  contra  ^marta; 
y  posteriormente,  contra  los  nolios. 

3.  Filopemeu,  y  después  Licortas, 
resucitaron  la  Liqa,  si  así  puede  de- 
cirse, é  intentaron  sustraerla  á  los 
ataques  de  los  romanos;  pero  la  deci- 
sión del  Senado  acerda  de  \o%  ttrátegot 
Diófanes,  Aristones  y  Calícratés  (vea 
te  *wttro  artiealo  Mbtblo),  y  el  nom- 
bramiento para  el  mismo  cargo  de  los 
proscritos  Demócrito,  Dico  y  Critolao, 
que  consiguieron  sublevar  á  sus  com- 
patriotas, contribuyeron  tal  vez  al 
triunfo  de  Mételo  en  Scarfea  y  al  de 
Mummins,  en  Leucopetra. 

4.  Bato  basta  para  comprender  que 
la  Lioa  aq*ea  fué  disuelta  al  mismo 
tiempo  que  la  Grecia  convertida  en 

SroTincia  romana  (146  años  antes  de 
esucristo). 

6.  Debemos  á  Heródoto  la  noticia 
de  las  doce  ciudades  que  formaron  la 
LiaAWMH,  á  saber:  Pelene,  Egira, 
Egee,  Bura,  I""  "  " 
Patrte,  Farsa, 

tffiB. 

6.  Consignemos  que  Políbio, .  en 
vez  de  Rypce  y  Egee,  menciona  á  Ce- 
ryncia  y  a  Leontion. 

IV.  Lioa  de  lot  grüonet. — 1.  Ba 
harto  conocida  esta  Lioa  pera  que 
molestemos  al  lector  erudito  con  un 
asunto  que,  de  la  historia,  ba  pasado 
á  la  leyenda  y  á  la  novela.  Nos  con- 
cretaremos, para  no  dejar  incompleta 


UGA 


411 


,  Hélice,  .£gium,  Rbyp», 
ffi,  OlenuB,   Dymm,  Tri- 


esta  reteña  hittórica,  á  recordarle  los 
hechos  y  fechas  principales. 

2.  La  Lioa,  llamada  caddée,  se  for- 
mó en  1400;  la  gritona,  en  1424;  y  la 
de  las  Dise-Droititret,  en  1436.  Las 
tres  pactaron,  en  1471,  una  alianza 
peni  e  tu». 

-  3.  En  1525,  los  grisones  se  apode- 
raron de  la  Valtehna  y  del  país  de 
Chiavenna  y  de  Bormio,  contratando 
alianzas  con  el  Valais  (1600),  con 
Berna  ¡1602),  y  con  Zurich  (1707). 

4^.  En  1798,  fueron  admitidos  en  la 
Confederación  helvética,  en  qne  ocu- 

Saron  el  puesto  decimoquinto  peror- 
en de  admisión,  el  primero,  por  la 
extCLsion  de  su  territorio,  y  el  nove- 
no, por  BU  población. 

6.  Y  desde  entonces,  un  Consejo  de 
tres  miembros,  elegido  por  el  Gran 
Consejo  ó  por  cada  Lioa,  asume  el  po- 
der administrativo. 

V.  Lioa  AMf«¿íi».-«-l.  Nuestros 
ilustrados  lectores  saben  que  el  nom- 
bre de  ciudades  hanseitícas  es  el  con- 
servado hasta  nuestros  dias  á  tres  de 
la  Confederación  germánica:  Hambur- 
go,  Brema  y  Lubeck. 

2.  Poro  a  nuestro  propósito  impor-  ' 
ta  consignar  en  esta  reteia  que,  en 
la  Edad  Media,  se  aplicó  á  una  gran 
LIOA  comercial,  formada  en  1241,  en- 
tro Hamburgo  y  Lubeck  en  sus  co- 
mienzos, y  a  la  que  sucesivamente  se 
adhirieron  las  plazas  cemerciales  del 
Norte:  Brema,  Brujas,  Bergen,  Stral- 
mud,  Kiel,  Stettin,  Riga,  Revel,  No- 
vogorod,  Londres,  Colonia,  Bruns- 
wick, Dantzick,  Dunquerque,  An- 
vers,  Ostende,  Dordrecht,  Rotterdam, 
Amsterdan,  y  otras. 

3.  Las  ventajas  que  resultaron  para 
los  asociados  fueron  causa  de  que  mu- 
chos puertos  del  Atlántico  y  el  Medi- 
terráneo formasen  parte  da  la  Lioa 
hanteática.  Citaremos ,  entre  ellos,  á 
Abbevillo,  Rouen,  Saint-Malo,  Bur- 
deos, Bayona,  Lisboa,  Cádiz,  Baroe- 
lona,  Uareella,  Ñapóles,  Messina;  y 
la  asociación  contó  con  ochenta  ciu- 
dades, que  entonces  centralizaban  el 
comercio  de  Europa. 

4.  En  loB  siglos  XIV  y  xv,  todo 
miembro  de  la  Confederación  era  há- 
bil para  desempeñar  las  funciones  de 
aldefíiun  (sénior);  pero  el  ff«/£erdebí« 
ser  ciudadano  de  Lubeck,  Colonia, 
Brunswicb  ó  Dantzick,  cada  unacon 
una  asamblea  anual. 

5.  Cada  tres  años,  se  reunían  todos 
los  diputados  de  la  Confederación;  fre- 
cuentemente, en  Lubeck. 

6.  Cada  ciudad  proporcionaba  su 
contingento  militar  y  bu  contribución' 


dicaban  al  comercio,  la  pesca,  laa  mi- 
nas, la  agricultura  y  la  industria.  6u 
derecho  marítimo,  preparado  jpor  loa 
estatutos  de  Hamburgo  (1276)  y  de 
Lubeck  (1299),  no  fue  publicado  poi 
completo  hasta  el  año  1614;  es  dec¡r, 
hasta  una  época  en  que  las  había  ar- 
ruinado el  aescubrimiento  de  Améri- 
ca y  el  de  una  nueva  vía  á  las  Indias 
por  el  cabo  de  Buena  Esperanza. 
8.  Hacia  Anee  del  siglo  xvi,  la  Man- 


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412 


UGA 


te  había  alcanzado  coDserrar  el  dera- 
cho  de  loa  D cutrales,  interviniendo 
las  transacciones  de  laa  potencias  be- 
ligerantes; T  en  1624,  creó  las  prime- 
ras compañías  de  seguros  marítimos. 

9.  Bd  1723,  abrió  sus  puertos  al  li- 
bre comercio  extranjero,  sin  derechos 
de  tránsito  j  ealida. 

10,  Contienen  preciosas  noticias 
acerca  de  este  asunto  los  escritos  de 
Barthold,  Roux  de  Rochelle  3  K.  de 
Schliezer. 

VI.  LiSi.  ¡uhética. — 1.  Bemitimos 
al  lector  á  la  sección  de  Sutoria  de 
nuestro  artículo  Suizi,  donde  corres- 
ponde tratar  este  asunto;  pero  no  po- 
demos excusamos  de  decir  sn  este  lu- 


gar algunas  palabras. 

2.  La  LiOA  Á*lv¿tica  debió  su  orí- 
gen  á  la  insultante  tiranía  de  los  bai- 
Kos;  j  sobre  todo,  de  Hermann  Oess- 
1er. 

3.  Tres  TaIientes,mejordicho,  tres 
héroes,  Stanffaeher  de  Schwjtz,  Furst 
de  Uri  y  Melethal  de  Unterwalden, 
cada  uno  con  diez  amigos  de  su  pre- 
dilección, se  reunieron  una  noche,  en 

.  la  solitaria  plaza  de  Ruth,  al  borde 
del  lago  Waldstetter,  en  los  confines 
de  Un  3  de  Unterwalden,  j  juraron 
defender  con  las  armas  j  aun  per- 
diendo la  vida,  los  libertades  de  la 
Helvecia.  Aquella  noche  era  la  del 
7  de  Noviembre  de  1307,  fecha  que 
trae  á  la  memoria  todo  un  poema  de 
Tirtudv  heroísmo, 

4.  Y  el  primer  dia  del  año  de  1308, 
estallú  la  sublevación.  Los  fuertes  de 
Alberto  fueron  arrasados,  muertos  ó 
presos  los  bailíos,  3  todos  los  habitan- 
tes de  los  tres  cantones,  unidos  á  sus 
generales  defensores,  formaron  solem- 
nemente una  LiQA  de  diez  años. 

6.  una  muerte,  la  de  Alberto,  3 
una  derrota,  la  de  su  hijo  Leopoldo, 
bastaron  para  consolidar  su  unión  3 
BU  independencia,  3  para  formarla 
Liai.  perpiliM  de  Brunnen. 

6.  Varias  ciudades  se  unieron  á  la 
Lisa;  3  desde  entonces,  los  ocho  can- 
tones, principalmente  el  de  Berna  3 
el  de  Zurich,  se  agrandaron  ¿  expen- 
sas de  la  nobleza  rural. 

7.  -Esta  brevísima  resefia  bastará 
para  comprender  cómo  la  Suiza  llegó 
i  ser  un  país  libre,  /  cómo  su  liber- 
tad, si  así  puede  decirse,  se  mecii5  en 
la  cuna  de  la  Lioa  i«h¿tiea.    ■ 

Ligación.  Femenino.  La  acción  3 
efecto  de  ligar,  1  Union  ó.  mixtura. 

BnuOLOOÍA.  Zi^tr:  latín,  ¡i^itíe; 
catalán,  llifadnra. 

Ligadas.  Femenino  plural.  Impren- 
ta. Los  letras  que  est¿n  unidas  unas 
con  otras  en  una  sola  pieza.  |  En  el 
juego  de  naipes,  las  cartas  que  están 
juntas. 

BriuoLOofA.  Ligado. 

Ligado.  Minea.  La  unión  de  dos 
puntos  sosteniendo  el  valor  de  ellos, 
.  3  nombrando  sólo  al  primero. 

Etihología.  Latin  ti^atiu,  partíci- 

Siio  pasivo  de  ílgiire,  ligar;  catalán, 
ligat,  da;  francés,  %«/;  italiano,  U- 
gato. 

Ligadnra.  Femenino.  La  Tuelta 
que  sa  da  apretando  alguna  cosa  con 


LIGA 

liga,  venda  ú  otra  atadura.  |  La  ac- 
ción de  ligar  6  el  maleficio.  |  Metáfo- 
ra. SuJsciON.  R  Cirugía.  La  venda  é 
cinta  con  que  se  aprieta  j  da  garrote. 
¡íiticM.  El  artificio  con  que  se  ata  3 
liga  la  disonancia  con  la  consonancia, 
quedando  como  ligada  ó  impedida 
para  que  no  cause  el  mal  efecto  que 
por  si  Bolo  causaría. 

ETtwoLOQfA,  Ligar:  latin,  RgHira; 
italiano,  Ugatwa;  ñvncés,  Itgatitre; 
catalán,  lligada. 

Ligagambm.  Femenino  anticuado. 
LiQA,  por  la  cinta,  eto.    • 

Etuiolosía.  Liga,  yerito,  j gomia, 
pierna,  como  quien  dice:  at^fitma. 

Ligallo.   Masculino.   Provincial 

ETiMOLoaÍA.  «La  Junta  de  ganade- 
ros, llamada  así  en  Aragón;  3  en  Cas- 
tilla, Mesta.»  {AcADEHiA,  Dieeitmario 

de  me.) 

Ligamaza.  Femenino.  La  viscosi- 
dad ¿materia  pegajosa  ^ue  crian  al- 
gunas frutas  en  el  exterior  3  algunas 
plantas  sobre  sus  hojas. 

ErmoLoafA.  Liga,  verbo,  3 
La  f  es  bárbara. 

Ligimen.  Masculino.  Forente.  El 
vínculo  del  matrimonio  contraído  le- 
gítimamente, j)or  el  cual  se  anula, 
aunque  no  este  consumado,  otro  pos- 
terior que  haya  llegado  á  la  consu- 
mación, D  FoAnse  anticuado.  El  ma- 
leficio con  que,  mediante  la  m^ia, 
se  creía  quedar  ligada  la  facultad  de 
la  ffeneraciou. 

Bti>ioloo(a.  Ligar:  latin,  Bgi 
Rgamínit,  cinta,  cordón,  lazo,  venda* 
je;  italiano,  Ugame;  catalán,   lUgt 
irtugués,  ligawu. 

Ligamantiforme.  Adjetivo.  Ana- 
ni^Que  tiene  la  forma  de  un  liga- 
Ligamento.   Masculino.  Union  ó 
FLACE.  I  ÁHatonia.  Cuerda  nervosa, 
dura,  firme  3  flexible  que  sirve  para 
ligar  las  partes  del  cuerpo  humano  6 
del  animal,  en  cu;o  sentido  se  dice: 
los  L1OAHBNT03  de  la  articulación  de 
la  rodilla.  |  Por  extensión,  toda  parte 
que  fija  los  drganoa  en  situaciones  da- 
das; ^  así  ae  dice:  los  ligaubktos  de  la 
matnz;  los  liqaukntos  posteriores  de 
la  vejiga;  los  lioaubntos  del  hígado. 
WConauiliología.  La  parte  que  reúne 
las  dos  válvulas  de  los  mariscos. 

Btiuolooía.  Latin  HgámintuM,  for- 
ma sustentiva  de /i^arv,  ligar:  cata- 
lán,   Higaaent;   provenzal,    ligamení, 
UanuiH;  francés  del  siglo  xiv,  tiímenC; 
moderno,  ¿i/afliMí,- italiano,  ligamento. 
Ligamentoso,  sa.   Adjetivo.   Lo 
le  tiene  ligamentos.  |  Ánalomía.  Lo 
que  participa  de  su  naturaleza,  en 
cuyo  sentido  se  dice:  tejido  ligamín- 
Toso.  y  Plantas  lio  amentos  as.  Botá- 
nica. Aquellas  plantas,  cujas  raíces, 
ó  cujos  tollos, 'ji  re  se  ntan  la  forma  de 
la  cuerda. 

Etiuolooía.  Ligamento:  ínacéa,  U- 
ganenteux. 

Ligamiento.  Masculino.  La  acción 
V  efecto  de  ligrar  6  atar.  |  Metáfora. 
Union,  conformidad  en  las  volunta- 1 
des,  \  KaúavAáo.Anatomia.  Lioaubn- 


LIGE 

Ligan.  Masculino.  Especie  de^ 

ja  que  se  cría  en  Filipinas.         W 

Ligaptema.  Femenino  antícnido. 

LlOA  ó  CENOJIL. 

Ligar.  Activo.  Atab.  |  Henlu 
cierta  porción  de  otro  metal  con  el  m 
6  con  la  plata  cuando  se  bate  moncdi 
ó  se  iabrica  alguna  otra  pieza.  |  Me- 
táfora. Unir  los  afectos.  |  Se  dice,  n- 
guD  la  creencia  del  vulgo,  de  los  qnt 
usan  de  algún  maleficio  con  el  fin  it 
hacer  á  uno  impotente  para  la  gen»- 
racion.  |  Oblioar.  Se  dice  de  la  exco- 
munión válida  que  liga  al  que  ineni- 
re  en  ella.  |  Anticnadp.  Emcuadki- 
tfA».  I  Neutro.  En  ciertos  juegoide 
naipes  es  juntar  dos  6  más  cartas  di 
un  palo.  I  Recíproco.  Confedoarae, 
unirse  para  algún  fin,  |  UeUfbn. 
Obliqabse. 

EriuoLoaÍA.  Sánscrito,  Ung,  eosi 
flexible;  griego,  Xú^o^  (Iggot),  mim- 
bre; Xu^íj^Kv  (lygíuin),  amarrar;  latin, 
tia,  berza;  Ifgire  (iiam^ire,  Ú^ki, 
li-giri,  ai/u  con  la  lia);  italiano,  Uf^ 
re;  francés,  lig^ter;  provenzal,  lifUf; 
catelan,  lÚgar;  walon,  loit;  Hainan^ 
Uñar;  picardo,  Uuger,  tegtr;  porto- 
gués,  i^ar. 

Ligativo,  va.  Adjetivo.  Que  ligt 
6  tiene  virtud  de  ligar. 

Ligatorio,  ría.  Adjetivo.  Liga- 
tivo. 

Ligatura.  Femenino  anticoada. 
Lisa  DURA. 

Ligaaon.  Femenino.  Union,  tott» 
zon,  enlace  de  una  cosa  con  otn.  | 
Afariaa.  El  conjunto  de  los  midem 
sobre  que  se  ñindan  los  bajeles. 

Kiigdina  (pixdra).  Adjetivo.  Piedn 
de  Paros,  semejante  al  alabastro  por 
au  gran  blancura.  (Plinio.) 

EruioLoafA.  Griego  Xú^ivo^  ^(y/ih- 
net),  forma  de  Xúyvoí  (lygnoi),  el  inú> 
mol  de  Paros:  latín,  ltodWds  J^. 

Ligeo.  Masculino.  Sntom»ai^. 
Género  de  insectos  hemípteroe. 

Ugerameota.  Adverbio  de  modo. 
Con  ligereza.  |  De  paso,  levemente.  | 
Metáfora.  Sin  reflexión,  |  Antíenado. 

FiCIUlBMTB. 

BTiuoLOofA.  Ligera  3  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  catalán,  Uengeramit; 
francés,  Ugiremtnt;  italiano,  bf/wr*- 
mente,  leggiermtnlt;  proTenial,  (ñfü- 
ramen, 

S1NDNIHIA.  Árttcnlo  primera.— h- 
OKHAUBNTs,  í  LA  LiQBKA.  Ltgenmuti 
enuncia  una  simple  modificación  del 
modo  con  que  las  cosas  son  6  deben 
ser.  Á  la  ligera  designa  una  costuiB- 
bre  diferente  de  la  que  tienen  lu  co- 
sas en  el  estado  natural.  El  adverlúa 
denota  una  particularidad,  v  la  fitít 
adverbial,  una  singularidaa.  Elpñ* 
atribule  la  ligereza;  la  otn,  nn 
carácter,  un  aire,  una  forma  de  lie*" 
itable  3  distintiva.  Soldados 
armados  ligeramente  tienen  armaif 
vestidos  que  no  los  cargan.  Soldado) 
armados  a  la  ligera  tienen  una  arma- 
dura particular   que  los  dietin^, 

(ClKNFUBOOS.) 

Artículo  teg%ndo. — A  la  Liom,u- 
QBBAUBNTB.  it  á  la  ligera  signifiMir 
prepaiativos,  ó  como  se  aiull<l*' 
sin  más  ^ue  lo  puesto. 

Digitizedby  VjOOSIC 


UGE 

Ir  ¡iftnMe%U  significa  que  Tft  con 
rapidez. 

De  modo  qae  la  expresión  á  la  libe- 
ra SB  refiere  al  modo. 

Bl  adverbio  UgeramatU  se  refiere  al 
tiempo. 

El  que  y^étla  Ugera,  no  llera  mu- 
cho peso. 

El  que  va  l{gertme»te,  no  haca  mu- 
chas paradas. 

Ligeree.  Femenino  anticuado.  Li- 

QKREZÁ. 

Ligereía.  Femenino.  Presteza, 
urilidad.  I   Ifet&fora.   Iñconetancia, 

'  ■■•idma,  ■     


instabilidad.  \  Lite- 


Totubilidí 

DAD. 

BmiOLoafA,  lAgero:  italiano,  l^git- 
ren»;  franca,  UgireU;  catalán,  Ue*- 
g treta. 

LÍBeriUo,  ito.  Adjetivos diminuti- 
TOS  &  lig«ro. 

ETiuoLoaÍA..  lÁgtro:  catalán,  lUuge- 
rit. 

Ligerisimamente.  Adverbio  de 
modo  superlativo  de  ligeramente. 

Ligerisiino,  ma,  Adjetivo  super- 
lativo de  ligero. 

ErmoLoafA.  Ligero:  sánscrito,  lor 
gktj/at,  más  ligero;  latín,  Utíor;  ale- 
mán, ¡eicAler;  inglés,  ligAter;  litua- 
nio,  U%g»emÍt;  ruso,  Upetti;  sánscri- 
to, iMküthat,  el  mis  ligero,  ligerísi- 
mo;  latin,  U^UÍmu;  alemán,  Itiehtett; 
inglés,  lightetí;  lituanio,  Urtareautai; 
ruso,  legetaittíi;  catalán,  íleugtrít- 
jún,  a. 

ligero,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  pesa 
poco.  Q  Ágil,  veloz,  pronto.  |  Aplíca- 
se al  sueüo  que  se  interrumpe  fácil- 
mente con  cualquier  ruido,  por  pe- 
queño que  sea.  |  Metáfora,  Leve,  lo 
aae  es  de  poca  importancia  j  conei- 
eracion.  (  Hablando  de  alimentos, 
el  que  pronto  y  fácilmente  se  digie- 
re. I  Metáfora.  Inconstante,  voltario, 
que  muda  fácilmeute  de  opinión.  |, 
Masculino.  Qtrma%ía.  El  mauto  de  la 
mujer.  |¡  A  la  lioera.  Modo  adver- 
bial. De  prisa,  6  ligera  v  brevemen- 
te. I  Sin  aparato,  con  menos  comodi- 
dad J  compañía  de  la  que  correspon- 
de. I  Db  LiQBRO.  Modo  adverbial.  Sin 
refiexion;  y  así  se  dice:  creer,  partir 
de  LioBBO.  \  Antícuado.  FXcilubntb. 

EriifOLOoÍA.  Latín  Umt,  leve,  del 
griego  XtTcíi;  (UpU),  escama,  corteza. 

(Db  MlOUBL  Y  MOKANTK.) 

1.  Es  una  interpretación  poco  afor- 
tunada, que  apenas  se  concibe,  tra- 
tándose de  autores  tan  doctos. 

3.  Dice  Littré  que  el  latin  üvit  re- 
presenta legvit,  cu^a  eabia  opinión 
oñi^ca  la  clave  de  la  voz  propuesta. 

3.  Esa  g  de  que  Littré  nos  habla, 
se  halla  realmente  en  el  ruso  Ugati  y 
Ugkii;  en  el  lituanio  lengwa$;  en  el 
inglés  light,  listo,  ligero,  ágil. 

4  Todas  estas  formas  se  derivan 
de  la  raíz  sánscrita  lagh,  origen  co- 
mún de  esta  serie. 

i7tfriM»0K.— Sánscrito  lagh,  apre- 
surarse, mover;  lagkia,  ligero,  bre- 
ve; latín,  limt,  por  Ugvit;  alemán, 
Uieit,  por  Uight;  inglés,  Ught;  litua- 
nio, Unewa;  roso,  Ugiii;  italiano  an- 
tigao,  2mw;  moderno,  Uggme;  &an- 
CM,  Ugtr;  provenzsl  antiguo,  U*¡  mo* 


LIGÓ 

demo,   lewgier;  catalán,   lUvgtr,   a; 
burguiSon,  ligei;BeTTy,  liger;  walon, 
ligir;  namurés,  ügír. — Ligero  y  liebre 
son  las  mismas  palabras  de  origen, 
puesto  que  ambas  vienen  de  la  misma 
raíz  sánscrita. 
Ligio.  Masculino.  Fbudo. 
Ligna.  Femenino  anticuado.  LbRa. 
Lignacion.'  Femenino.  Acción  y 
electo  de  cortar  madera  6  leña. 

EtuiolooÍa.  Latín  Ií^mAi.  (Ce- 
bas.) 

Lignario,  ría.  Adjetívo.  Referen- 
te á  la  madeh.  I  Parecido  á  la  made- 
ra 6  hecho  db  ella.  * 

BTiuoLoofA.  Latín  lijtíriía:  ua- 
NABiA  negotiatio;  (comercio  de  made- 
ra» {Capbu-a);  liqnabius arft/tip,  car- 
pintero (san  Jeeóítimo}. 

Lignes.  Masculino  plural  antícua- 
do. Arbolbs. 
EtiuolooIa.  Leña. 
Lignicola.  Adjetívo.  Zoología.  Que 
vive  en  la  leña. 

Btiuolooía.  Latin  Ugntm,  lefia,  y 
colére,  habitar:  francés,  ligHieolí. 

Lignifero,  ra.  Adjetívo.  Botánica. 
Epíteto  de  las  ramas  que  ostentan  so- 
lamente la  madera  sin  florea  ni  fru- 
tos. 

EriyOLOaÍA.  Latin  lignífer,  de  lig- 
«MH,  leña,  y  /erre,  llevar  6  produ- 
"'r. 

Lignificación.  Femenino.  Sotáni- 
ea.  Acción  de  lignificarse. 

Etiuolooía.  Lignijícarei:  ñitncés, 
Uffni^catioit. 

Ligaificarse.  Recíproco.  BotfyUea. 
Convertirse  en  madera  loa  botones  6 
retoños  de  un  árbol. 

ETiMOLOofA.  Latín  lignvm,  leña,  y 
faceré,  hacer:  francés,  ügnifier. 

Ligniforme.  Adjetivo.  Minmmlo- 
gla.  fibroso  á  modo  de  la  made'raT 

ErniOLoafA.  Latin  lign%n¡ 
forma:  francés,  ligniforme. 

Lignigeno,  na.  Adjetívo.  Zoolo- 
gía. Que  se  cría  en  la  madera.    . 

Etiuolooía.  Latín  ligitkm,  leña,  y 
genere,  engendrar. 

Lignito.  Masculino.  Carbón 
de  formación  bastante  reciente,  para 
que  en  él  se  distingan  todavía  vesti- 
gios de  leño  ú  organización  vegetal. 
|¡  Lignito  xilóidb.  Madera  fósil  en 
que  la  organización  leñosa  se  mani- 
fiesta todavía,  Q  Lignito  coiipacto, 
El  LioNiTO  en  que  ha  desaparecido 
toda  organización  vegetal. 

EriifOLOofA.  Latin  tigium,  leña: 
francés,  Ugniíe. 

Lignivoro,  ra.  Adjetivo.  LsRfvo- 
bo. 

Lignoso,  sa.  Adjetívo.  Concer- 
niente i  la  madera. 

Etiuoloqía.  Leña:  latin,  Iwwsia, 
abundante  de  madera;  francés,  lig- 
fuva;  italiano,  ¡e^noio. 

Lignnm  crucis.  Masculino.  Reli- 
quia da  la  cruz  de  Cristo,  que  regu- 
larmente  se  pone  en  forma  de  cruz. 

Etiuolooía.  Latin  /lymwt,  madero, 
y  crucii,  genitivo  de  crtcr,  la  cruz;  «el 
madero  de  la  cruz:»  catalán,  Ugnim 
cricis. 

Ligófllo,  la.  Adjetivo.  Eitloria  na- 
tural. Que  ama  laa  tínieblaB.  | 


LIGU 


413 


ErtKOLOQÍA.  GriM^o  ^ifi¡  (¡j/gí),  ti- 
nieblas, 7  f  EXw;  (pkilot),  amante. 

Ligona.  Femenino.  Provincial  Ara- 
gón. Iizada. 

LieoB.  Femenino,  geografía  aiUi- 
g%a.  Nombre  de  Bizancio.  (Ausonio). 

ETDioLoaÍA.  Oñego  Atiyoi;  {Lygot); 
latin,  Lyg%t,  y  lAgot. 

Ligoar.  Activo  anticuado.  Lisab. 

Liguilla.  Femenino.  Especie  de 
cinta  angosta. 

Lígula.  Femenino.  Sotániea.  ór- 
gano apendicular,  colocado  en  la  base 
de  las  hojas  de  las  plantas  gramíneas, 
de  naturaleza  análoga  i  la  délas  estí- 

Sulas.  I  Medio  florón  de  un  capítulo 
oral  de  las  compuestas.  Q  Entomolo- 
gía. Labio  inferior  de  los  insectos,  || 
Género  de  gusanos  intestinales.  ¡  Zoo- 
logía. Género  de  moluscos.  Q  Espátu- 
la. Jj  Correa,  cordón, 

EriuOLOofA,  Latiu  fígüla,  por  lin- 
gila,  diminutivo  de  lingna,  lengua; 
forma  sustantíva  de  flCffSrtrc,  por  Un- 
girire,  íreeuentativo  de  lingnire,  la- 
mer; francés,  lignie. 

Setena. — Término  de  anatomía.  «La 
abertura  ó  resquicio  que  haj  en  la  la- 
ringe, compuesta  de  los  dos  ternillas 
Aritenoides;  7  también  se  llama  asi 
la  ternilla  Epiglotís,  que  cierra  este 
resquicio.  Dijose  Lígula  6  Lingnla, 
porque  es  instrumento  que  aj'uda  á  la 
lengita,  para  poder  pronunciar  las  pa- 
labras.» (AcADBuiA,  Diccionario  da 
i7S6.) 

Ligal¿ceo,  cea.  Adjetivo.  Botáini- 
ea.  Que  tiene  lígula, 

Lignlado,  da.  Adjetivo.  Satánica. 
Parecido  ¿  la  lígula. 

Ligtüar.  Adjetivo.  Botánica.  Epí- 
teto de  las  partes  largaa,  delgadas  r 
lisas  de  las  plantas.  ¡Femenino.  Ge- 
nero de  plantas,  de  la  familia  de  las 
compuestas. 

EriuoLoaÍA.  lAgnla:  francés,  lign- 
laire. 

Ligolario,  ría.    Adjetívo.    Lian- 

LAB. 

Ligúleo,  lea.  Adjetivo.  Lioulado. 

Ligolifero,  ra.  Adjetivo.  Botánica. 
Que  tiene  lígulas. 

ETiuoLoofA.  Latín  ¡Hgila,  lígula;  y 
ferré,  llevar. 

Lignlifloro,  ra,  Adjetívo.  Botáni- 
ca. De  flores  ligiileas. 

EriuoLoafA.  Latin  lígula,  lígula,  y 
Jlotjjlórit,  flor;  francés,  lignliflore. 

Liguli  folia  do,  da.  Adjetivo.  Botá- 
nica. Da  hojas  lineales. 

GriuoLoaÍA.  Latín  Bgila  jfSUStnt, 
áojUlíim,  hoja. 

Lignliforme,  Adjetivo.  Sitiaría 
natural.  En  forma  de  lígula. 

ETiMOLOofA,  Latín  t^üla,  lígula,  y 
forma:  francés,  Ugnlifome. 

Ligar,  Adjetívo.  El  natural  de  la 
Liguria. 

EriuoLoaÍA.  Ligiitico:  latín,  Ugnr 
y  íWw,  ^irít.  (Cicerón). 

ugnra.  Femenino.  Especie  de  pie- 
dra preciosa. 

Etiuolooía.  Liguria,  de  donde  pro- 
cede: LiacsTicuu  taienm,  minnol  de  • 
Genova.  (JuvbnaL.} 

Iiigvna.  Fememno.  Oeografia  m- 
t^na.  Región  de  Italia  va\    " 
■  _.'igitized  b 


tíeograjta  m- 


414 


LIJO 


maritímoB,  íoy,  el  GenoTOsado  6  el 
Pi  amonte. 

£TiiiOLoa(A.  L&tiB  JJtfüría  (Pu- 
nió); italiano,  Zigm/vt;  francés,  ¿lyi»- 
rit. 

Lignriuio,  na.  Sustantivo  ^  adje- 
tivo, natural  j  propio  de  la  Lifi;uria. 

BmiOLoaÍÁ.  Lignr:  latin,  iXgiirtt, 
pueblos  ffluj  belicosos;  catalán,  Ug*- 
rí,  na. 

Liroríno,  n«.  Adjetivo.  El  natural 
ds  Liguria  j  lo  perteneciente  k  ella. 

StiholooIá.  LigWtín  latín,  Ugiri- 
asf. 

Lignrio,  ría.  Adjetivo.  Goloso. 

EtiuolooIí..  Latin  Ug^rímt  (giotai), 
goloso,  forma  de  Itgiirirt,  gustar  con 
remilgos,  catar  melindrosamente,  si- 
métrico de  iMgirt,  lamer. 

Ligúatico,  ca.  Adjetivo.  Lo  perte- 
necieate  á  la  Liguria. 

BriMOLoaÍA..  Latin  UgiatXpu:  ligvi- 
(Umm  wurt,  la  ribera  de  Genova,  el 
mar  ligúsüvo  d  de  Ligaría.  (Punió.) 

Lignstre.  Masculino  anticuado. 
La  flor  del  ligustro  6  alheña. 

LígaitriD*.  Femenino.  Q.'dwata. 
Extracto  amargo  de  la  corteza  del  li- 
gustro. 

ETiifOLOofji.  lAgviín:  francés,  U- 

Ligastrineo,  nea.  Adjetivo.  So- 
támíe».  Parecido  al  ligustro. 

Lignstrino,  na.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  al  ligustro. 

lágastro.  Masculino.  .SodíatM. 
AlbbKa. 

firmoLOQÍA.  Latin  fígütrmm,  «Ihe- 
&a,  en  Virgilio;  latin  técnico,  uaus- 
TKDu  vulgtrt,  da  Linneo ;  italiano,  li- 
gMtíro. 

Lija.  Femenino.  Peí  que  llega  i 
veces  hasta  la  longitud  de  veinticinco 
pies;  pero  que  en  loa  mares  de  Espaüa 
crece  mucho  menos.  Tiene  el  cuerpo 
cilíndñco,  sin  escamas  7  cubierto  de 
una  piel  de  color  blanquizco  que  tira 
á  verde,  dura  j  sumamente  áspera. 
Sus  ojos  son  pequeños, ;  la  boca,  Gujo 
labio  inferior  es  mucho  mis  corto  que 
el  superior,  es  grande  j  armada  de 
muchos  V  fuertes  dientes.  Al  arran- 
que de  la  cabeía  tiene  &  cada  lado 
cinco  respiraderos  en  forma  de  media 
luna.  Es  animal  sumamente  voraz  j 
sigue  en  cuadrilla  con  los  de  su  espe- 
cie los  buques,  ansioso  de  carne  hu- 
mana. I  Nombre  dado  en  las  artes  á  la 
pieU  áspera  del  dicho  pescado  ;  de 
otros  varios,  que  sirve  para  alisar  la 
madera  j  otros  usos. 
BtuolooIa.  Jaíot. 
Lgar.Activo.  Provincial  de  la  Hon* 
taña.  Lastimar.  |  Alisar  j  pulir  con 
lija  alguna  cosa. 

ttrufOLOQÍA.  Latin  ¡itigSrt,  pulir; 
de  Unt,  pulido,  é  igSre,  frecuentativo 
áefdeire,  hacer. 

1.  Propiamente  hablando,  Üvigart 
es  la  forma  intensiva  de  levare,  alisar. 

2.  Las  formas  ¡Migare  y  Uñáre  son 
bárbaras,  puesto  que  proceden  de  la- 
cai  (griego,  ^i6<:,  hi4»),  izquierdo, 
CUTO  radical  es  extraüo  á  esta  serie. 

Líjemela.  Adjetivo  que  se  aplica 
i,  la  uvi  temprana. 
1^0.  Masculino  aaticaado.  Ihuun- 


UIA 

niciA.  I  Adjetivo    anticuado.    Sucio. 
Lijoso,  aa.  Adjetivo  anticuado.  Su- 
cio, inmundo. ¡I Áspero,  rasposo,  como 
cuando  decimos:  t%ptrlicitiA3oaí.,e»tr- 

pO  LIJOSO. 

1.  Lila.  Femenino,  .fio^tea.  Ar- 
busto mu^  conocido  que  florees  en 
primavera,  Con  hojas  anchas,  punti- 
agudas, lisas,  blandas  y  lustrosas. 
Las  flores  entre  blancas  y  moradas, 
de  hechura  de  ramillete,  de  vista  y 
olor  mu;  agradables.  |  La  flor  que 
produce  el  arbusto  de  este  nombre.  || 
Color  db  lila,  6  color ula.  £1  color 
semejante  á  las  flores  de  dicho  arbus- 
to.- I  fia  UN  lila;  as  un  tío  ula.  Fra- 
se ¿miliar.  Es  un  mentecato,  un  po- 
bre hombre. 

ETiyOLOOÍA.  Persa  Uhdj,  UUnáj, 
tiky  (tíU^,  »í)!Lsí|¿^^).  *'"""* 
de  *il  ( J^)i  anís,  por  semejanza  de 
calor;  árabe,  Itlai,  aiuloso,  como  los 
dedos  cuando  están  cárdenos  por  el 
frío;  catalán,  liia;  francés,  liUt;  por- 
tugués  liUuaro. 

Jlfteña. — 1.  Latin  técnico.  Género 
lyrt'nya,  familia  de  las  oleíneas. 

2.  Lila  como*.  Arbusto  que  florece 
por  la  primavera,  curas  floies  presen- 
tan la  forma  de  ramilletes,  que  es  el 
igringa  v%lgarit,  de  Linneo. 

3.  Lila  os  Marlt.  Lila  purpúrea 
y  blanca. 

4.  Lila  áé  Varm.  Svrii^ti  d*bU. 

5.  Lila  fl!#  i'írm.  Sgrtngá  ptrsicM, 
de  Linneo. 

6.  Lila  de  ¡as  Indüu.  Azederaque 
siempre  verde,  Emilia  de  las  meliá- 
ceas;  skÍm  uedta^ach. 

7.  Lila  Urratrt.  La  variedad  mons- 
truosa del  matean  CMunm,  ñunilia  de 
laaWiáceas. 

8.  «Arbusto ,  llamado  en  África 
Seyrͻx,  que  da  por  fruto  unas  nueces, 
á  las  cuales  llaman  los  boticarios  Be», 
de  que  hacen  el  aceitt  de  Sen.  Algu- 
nos le  llaman  avellano  de  la  India; 
pero  trahiéndoae  solo  de  África,  pare- 
ce es  distinto  este  arbusto.»  (Acadb- 
iiiA,  Diccionario  de  i726.) 

2.  Lila,  Femenino.  Tela  de  lana  de 
varios  colores,  de  que  se  usaba  para 
vestidos  y  otras  cosas. 

Btiuolooía.  (Llamóse  as!,  por  ha- 
ber tenido  su  origen  en  LtU,  ciudad 
de  Flándes.»  (Acadbuia,  Dicáonério 
de  1726.) 

Liliceo,  cea.  Adjetivo.  Botáetie». 
Parecido  á  una  lila. 

BTiMOLoaÍA.  Lila. 

Lilacina.  Femenino.  QiUímüw, 
Principio  cristaliiable  que  se  extrae 
de  loa  frutos  verdes  y  de  las  hojas  de 
la  lila. 

BtiuOLOOÍA.  ZiU:  francés,  U¡4ane. 

i.  Ulaila.  Femenino.'  Tejido  de 
lana  muj  delgado,  claro  v  estrecho, 
del  cual  se  hacían  en  Andalucía  man* 
tos  para  mujeres  pobres,  7  también 
mantos  capitulares  para  los  caballe- 
ros de  las  órdenes  militares. 

Ktiicolooía.  Litel*._  (Doir.j 

2.  Lilaila.  Femeninofamiliar.  As- 
tucia, treta,  bellaquería,  usándose  ge- 
neralmente en  plural.  |  Com  de  poca 


LIMA 

monta.  |  Majadería,  ridícoln. Ifi. 
MIR8B  CON  LILAILAS.  Prau  ítmbit. 
Venirse  con  futilidades  imptrtitw- 
tes.  I  Sahta  Lilaila.  Bipreáon  dt 
burla,  de  que  se  usaba  mucho  co  U 
antigua  lengua. 

BtiuolooTa.  1.  Paree»  ei  tDBidt 
de  lo  que  dicen  frecnentemenlc  k 
moros  en  sus  fiestas  j  neeeaidtda 
ffilha  MUiéila,  de  donde  tuitútBK 
dice  por  burla  mkOi  lAUxk.  (Audi- 
iiiA,  Sieeionario  de  1736.) 

~  Este  kilU  ¡iíMmU  es  el  ánb( 
U  OH  iU*  ^tlik,  que  hemos  encojit»- 
do  en  el  artículo  lelili:  mo  hij  mía 
Dios  que  Dios,  j  Mahoma  es  n  pro- 
feta.» 

Lilao.  Masculino  familiar.  Dila- 
tación vana  en  el  porto  6  en  pilibtu 
y  acciones. 

BTiuoLoafA.  IAÍM¡a  i. 

Lüea.  Femenino.  .ff«íi(ici.  Géne- 
ro de  plantas  juncáceas. 

Etiuolooía.  lo*. 

Liliáceas.  Femenino  plural.  Bti 
%iat.  Familia  de  plantas  cotiledóntu, 
cuvo  tipo  es  el  lirio. 

BnuoLosfA.  Latin  ft&H,  riliiio: 
francés,  UUmeie. 

Liliáceo,  cea.  Adjetivo.  Btíim. 
Parecido  al  lirio. 

BnHOLoaÍA.  ZUiáct*»:  fnncéi,  Ir 
Uteée. 

LUial.  Adjetivo.  Seti*ie$.  Qu^ 
ne  lises  6  se  parece  á  ellas. 

Btimolooía.  Zm. 

Lilifloro,  ra.  Adjetivo.  BtUüa. 
De  flores  parecidas  ala  lis. 

BTiMOLoofA.  Latin  tiSm,  hno, ; 
jhi.jBrú,  flor. 

Liliforme.  Adjetivo.  Betimí».  b 
forma  de  Us. 

ETiuoLoafA.  ZiltMly/omé. 

Liligero,  ra.  Adjetivo.  Loul.  _ 

BtimolooIa.  Lilfat  y  el  Istia  jn- 
re,  llevar  ó  producir. 

Lililí.  Masculino.  La  griterEí iju 
hacen  los  moros  en  ana  fiestat  j  aa- 
bras. 

BtiuolooIa.  Li¡»ila  2. 

Zálio.  Masculino  anticaado.  IjkO- 

Btimolooía.  Latin  ftíl«B,qae«el 
griego  Xilpiov  (leirion). 

LUipnt.  Masculino.  Snilam 
Nombre  de  un  país  imaginimOM 
8wi&  describe,  habitado  porhmw» 
de  seis  pulgadas. 

Lilipatiense.  Masculino.  Voia- 
ñámente  se  designa  con  eala  fum 
al  hombre  extremadamente  peq?^* 
y  endeble,  con  alusión  á  loa  aatiili- 
cos  personajes  de  ZiUpnl,  qn«  «|  M"^ 
lista  Swifs  imagina  en  sus  Tii)'»* 
Chtltiver. 

BTiuOLOofA.  Zilipnl:  frane*.  •»■ 
p%tien,  del  inglés  titile,  pequeí" 

1.  Lima.  Femenino.  Árbol  q" 
produce  las  limas,  que  comuniM"'' 
se  llama  limero.  |  &pecie  de  bw* 
dulce,  más  pequeño  y^  redon»  P 
los  demás. 

BTiMOLOofA.  Árabe  &u  {'*^h 
nombre  de  unidad;  del  celeetiw*^ 

2.  Lima.  Femenino,  la*'*''" 
de  acero  escabroso,  aspare  }  *■* 
pan  cortar  7  aliwr  los»*"/ 
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LIMA 

otras  CMU.  Q  HeUfon,  Corrección  j 
enmianda  de  las  obra§,  particular» 
mente  de  las  de  entendimiento.  \  Ca~ 
Dal  grande  que  suele  ponerse  en  el 
ángulo  de  los  tejados  para  recibir  y 
conducir  las  aguas.  |  QerwM»ia.  La 
camisa.  |  sobda.  Laque  está  cubierta 
de  plomo  y  hace  poco  6  ningún  ruido 
cuando  lima.  |  Het¿rora.  Lo  que  im- 
perceptiblemente Ta  consuniiendo  al- 
guna cosa. 

lamiceo,  cea.  Adjetivo.  Zoohgia. 
Conceinieoté  6  parecido  k  la  limaza. 
II  Lodoso  6  ceua¿oeo. 

EtimolooIa.  Lino:  latin,  Umacifui; 
franca,  Utudm. 

LÍDMCÚ.  Femenino.  Botánica.  Es- 
pecie de  mrboato  enredador  j  do  flo- 
rea amarillas. 

lamaciforme.  AdjetÍTO.  Mittoria 
naiwrat.  Que  tiene  la  forma  de  una 
limaza. 

LimacÍDO,  bs.  Adjetivo.  Zoología. 
CkincemíeDt»óan&logoü  una  limaza. 

Limación.  Femenino.  Operación 
que  consiste  en  limar  las  asperidadea 
de  loa  dientes. 

BriMOLoofA.  Limar:  latín,  tinath, 
forma  atUtanÜTa  abstracta  de  ñmiíNf, 
limado. 

Limaciida.  Masculino.  Zoología. 
Onsáno  intestinal  que  se  parece  algo 
á  la  limaza, 

Limadiaimo,  ma.  AdjetÍTO  super- 
latÍTO  de  limado. 

Limado,  da.  Participio  pasivo  de 
limar. 

BrutOLOaÍA..  Latín  AnJAu,  partiei 

Sío  pasivo  de  Untin,  limar;  italiano; 
mato;  francés,  Uñé;  catalán,  lU- 
wutt.d». 

lamador,  ra.  Sustantivo  7  adjeti' 
vo.  Que  lima. 

Etiholoqía.  lÁnar:  latin,  VimS^, 
forma  activa  de  ^vi&(U>,  limación. 

Limadora.  Femenino.  La  acción  7 
efecto  de  limar.  I  Plural.  Las  parte- 
cillas  muy  menudas  que  salea  Uman- 
do  alguna  cosa. 

EtuíolooÍa.  ¿(MAf.'  latin  de  las 
glosas,  HmSM/ra,  limaduras;  catalán 
antiguo,  lUwumtnt;  moderno,  lUmad»- 
ra;  francés,  Uwturt;  italiano,  limatMra, 

Limalla.  Femenino.  Conjunto  de 
las  limaduras. 

EriuoLoaÍA,  ¿mm  S;  francés,  U- 
mailíe. 

Liman.  Masculino.  Srudido*. 
Nombre  derivado  del  griego,  que  se 
junta  a  muchos  nombres  turcos  6  ru- 
sos; y  significa  el  puerto  que  forma 
)a  embocadura  de  un  río.  De  este  orí- 
^n  viene  sin  duda  el  nombre  del 
la^  Ltmt», 

jEtiholosIa.  Ori^^  Xtc[M&v,  XtijiüvtK 
(leÍMíi»,  Iñndiui),  lugar  regado,  kc%i 


umandi 


Jldela.  Femenino.  Ictiología. 
Especie  de  pescados  pleuronectos  del 
-Océano  atlántico. 

ETUfOLooÍA.  Zima,  aludiendo  á  la 

.  piel  áspera  7  rugosa  del   pescado: 

francés,  Umaide,  UmaiultlU.  ('Littrú.) 

Limanquia.  Femenino.  Medicina. 
Hambre  excesiva. 

EmiOLOofA..  Griego  Xt|jiJ{  (Umót), 
y  4rei9,  imperar;  francés,  UmancAe. 


LIMB 

Limar.  Activo.  Cortar  6  alisar  los 
metales  con  la  lima.  Q  Metáfora.  Pu- 
lir alguna  obra. 

Etiholooíá.  Lima:  latin,  UnSrt; 
.taliano,  limare;  francés,  Uner;  pro- 
venzal,  Umar;  catalán,  llimar. 

Sinonimia.  Limar,  p»Ur.  Limar  es 
quitar  con  la  lima  las  partes  super- 
ficiales de  un  cuerpo  duro.  Pnltr  es 
Eoner  por  la  frotación  liso  un  cuerpo, 
acerle  lustroso  y  agradable  á  la  vis- 
ta. Limar  es  quitar  loa  asperezas,  las 
escabrosidades.  Pulir  añade  á  este 
efecto  el  de  dar  finura,  lustre,  el  pri- 
mor que  exi^  la  perfección.  Sin  el 
p»lido  se  ven  en  la  obra  los  golpes  de 
la  Urna;  pero  oon  él  desaparece  el  tra- 
bajo de  limar.  (Cibhfubqos.  ) 

Limatón.  Masculino. Lima  de  figu- 
ra redonda,  gruesa  j  áspera,  de  que 
se  sirven  los  cerrajeros  j  otros  artí- 
fices en  sus  oficios:  los  herreros  lo  lla- 
man canten  redondo. 

Limaza.  Femenino  anticuado.  Ani- 
mal. Babosa. 

EtiuÓlogÍa,  1.  Griego  >t(n>í  (W- 
maw);  de  Xei^uhv  (leimSn),  paraje  húme- 
do: latin,  tUitíUí,  Scit;  catalán,  llimacA; 
Srovenzal,  Ihimaít,  limat,  masculino; 
moita,  femenino;  francés,  limat,  li- 
maet;  Berry,  limat,  Umai;  polonés, 
eliíaak;  italiano,  lumaca,  lumaecia. 

2.  El  francés  tiene  también  lima- 
pon;  walon,  limeton,  ¡ñmeion;  Hainant, 
lémeehon,  hmifon,  htckemon;  picardo, 
limeehon,  émichon,  émnchon,  iinicion, 
bur^uiñon,  lemaitton,  limaipm. 

Limazo.  Masculino.  Viscosidad  6 
babaza. 

ETiMOLoafA.  Limata. 

Limbar.  Adjetivo.  Botánica.  Con- 
cerniente al  limbo  de  una  corola,  en 
cuvo  sentido  se  dice:  expamio»  limbar. 

EtimoloqÍa.  Limbo ;  francés,  Uwt- 
hairt. 

LimbíToTO,  ra.  Adjetivo.  Botánica. 
Que  tiene  un  limbo,  o  un  borde  colo- 
rado. 

BriMOLoaÍA.  Latín  limha  j  ferré, 
llevar, 

1.  Limbo.  Masculino.  Llámase  co- 
munmente así  el  lugar  6  seno  donde 
estaban  detenidas  las  almas  de  los  san- 
tes  j  patriarcas  antiguos  esperando 
la  redención  del  género  humano,  j  El 
lugar  adonde  van  las  almas  de  los  ni- 
ños que  mueren  antee  de  haber  reci- 
bido el  bautismo.  \  Estar  kk  bl  lim- 
bo. Frase  metafórica.  Estar  distraído 
j  como  alelado,  6  pendiente  de  algún 
suceso  sin  poder  resolver. 

SriMOLoaÍA.  Latin  limbnt,  límite; 
italiano,  tímio;  francés,  limiet. 

JítfHtiii.— Llámese  limbo  ,  porque 
está  en  el  límite  6  borde  del  infierno, 
según  los  teélo»>s. 

2.  liimho.  MtBcvliao.  A  tironomía. 
La  extremidad  del  globo  del  sol  6  de 
la  luna,  que  aparece  cuando  el  medio 
6  disco  queda  escondido  por  algún 
eclipse  central:  llámase  también  así 
la  extremidad  del  astrolabio  ú  otro 
instrumento  con  que  se  observan  los 
astros.  J  Anticuado.  El  fin  ó  extremo 
de  alguna  cosa,  y  coa  especialidad  se 
tomaba  por  la  orla  6  extremidad  de  la 
vestidura. 


LlUt 


415 


EmiOLOOÍA.  Limbo  /.-francés,  ¡imbe. 

1.  Maíemdticaí  y  attronomía.  Bor- 
de de  un  instrumente. 

2.  Limbo  («/«rúr,  LIMBO  M/#rH)f  del 
sol.  Expresiones  equivalentes  á  borde 
superior,  borde  interior  del  sol. 

3.  Limbo.  Masculino.  Círculo 
puesto  al  rededor  de  la  cabeza  de  una 
divinidad  6  de  an  santo. 

4.  Limbo.  Masculino.  Botánica. 
Parte  de  una  hoja  6  falícula,  formada 
por  la  expansión  de  las  fibras  del  pe- 
ciolo. I  Parte  superior  de  las  corolas 
monopétalas.  I  Parte  superior  de  loa 
cálices  monéfilos.  '|  Cononiliología.  Cir- 
cunferencia de  las  válvulas  de  una 
concha  bivalva,  desde  el  disco  hasta 
el  borde. 

BriHOLOofA.  Zúnio  f  .•francés,  timbe. 

Límea.  Femenino.  Botánica.  Espe- 
cie de  reniinculo  venenoso. 

ETiuoLOofA.  Latin  limetm,  voz  d« 
los  galos,  que  significa  planta  vene- 
nosa. (Plikio.) 

Limen.  Masculino.  Poética,  um- 
bral. 

Btiuolooía.  Umiie:  latin,  time», 
timinis,  el  umbral  de  la  puerta. 

Limenarca.  Masculino.  Capífan  6 
intendente  de  un  puerte,  á  cujo  car-    ~ 
go  estaba  el  registro  de  los  que  en-  ' 
tnvban  j  salían. 

Etiuolooía.  Limenarqni»:  griego, 
Xijuvíp^i);  (ümenárchet);  latin,  ifef- 
nSrcia  j  tímínareJiítí;  francés,  Umé- 
narehe. 

Jteteña.—ÁntigiUdaáet.'NQm.hTe<]\i6 
los  griegos  daban  á  un  inspector  de 
puerte,  encargado  de  que  no  se  abrie- 
se á  los  piratas  j  de  que  no  saliesen 
provisiones  para  los  enemigos.  Bajo 
el  impeno  romano,  se  IlamiJ  así  á  los 
soldados  encargados  de  la  seguridad 
en  las  grandes  vías. 

Limenarqnia.  Femenino.  A»tig*e- 
dadet  gritgat.  Capitanía  6  intendencia 
de  puerte. 

CTIMOLOOfA,    Griego  X(i«vap)[(oi  (U- 

nenarchía);  de  li[*iív  (Umen);  puerto,  j 
archX,  mando:  francés,  Umarckie. 

Limenofilaz.  Masculino.  Antigte- 
dadet.  LiuBNARCA. 

Limefio,  fia.  Adjetivo.  El  natural 
de  Lima  é  lo  perteneciente  á  esta 
ciudad. 

Limera.  Femenino.  Marín*.  La 
abertura  para  el  paso  de  la.  cabeza  del 
timón  Jjuego  de  la  caña. 

EtivolooIa.  Limero. — «La  mujer 
que  vende  limas.»  (Acadbmu,  Diccio- 
nario de  1726.) 

1.  Limero.  Masculino.  El  árbol 
que  produce  limas. 

EriMOLoafA.  Lima  1. 

2.  Limero,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. Bl  que  vende  limas. 

EriHOLoaÍA.  Lima  2. 

Limeta.  Femenino.  Botblla. 

Etiuoloqía.  Latin  tímii  j  limm, 
torcido. 

LiméxUon.  Masculino.  Entomolo- 
gía. Género  de  insectos  coleépteros 
Borrica  ruaos. 

EriuoLOofA.  Latin  /Intiu,  torcido, 

{el  griego  leglM,  madera;  vocablo 
íbrido. 
Limicolo,  la.  Adjetivo.  Sittorta        ■ 

.;,g,t,zedby  Google 


410 


L!M[ 


Míwwl.  Qns  TÍTfl  «B  &ng;ales  ó  lagn- 

DtS. 

BmiOLOoU.  Latín  Ahki,  limo,  j 
colín,  Iiabit«r. 

Limigena.  SustantÍTo  j  adjetivo, 
Zeohgia.  Que  Be  eagaadra  en  el  cieno, 

EriifOLoofA.  I.atin  ñnu,  lino,  j 
genirt,  engendrar. 

Liminar.  Adjetiva,  Concerniente 
al  limen  6  umbral. 

BriuoLOofA.  LíMen:  latín,  liutnS- 
rit.  ÍViTBimo.) 

LiiDiste.  Masculino.  Paño  que  bs 
&bnca  en  Segovia. 

BnuíOLoali..  Francés  Unittre,  es- 
pecie de  jern  fabricada  en  Ru&n. 

LimilM,  it«.  Sustantivos  diminu- 
tivoB  de  lima. 

BmiOLoaÍÁ.  JJins  2:  catalán,  IH- 
Meta. 

Limitación.  Femenino.  La  acción 
j  efecto  de  limitar.  J  Ténnino  6  dis- 
tñbi.  I  Anticuado,  Límite  6  término 
de  algún  territorio. 

EtiuoLOOÍA..  Zimitar:  latin,  Umita- 
fío,  forma  suatantiva  abstracta  de  A- 
mtlStiu,  limitado;  provenial,  limila- 
eio;  catalán, -A'miíMKf;  francés,  ¡mita- 
íióñ;  italiano,  ImitatioM. 

Limitadamente,  Adverbio  de  mo- 
do. Con  limitación. 

firiMOLOGÍA..  Limitada  j  el  eufijo 
adverbial  mente:  catalán,  limitada 
rnent;  francés,  limítalivemeitl;  italiano, 
iimitamente. 

Limitadísimo,  ma.  Adjetivo  su- 
porlatívo  de  limitado. 

Limitado,  da.  Adjetivo  que  se 
aplica  i  quien  tiene  corto  talento. 

ETiuoLoaÍA.  ZiMiíar:  latín,  Umitií- 
tm;  participio  pasivo  de  UmiCáre,  li- 
mitar; catean,  Umitat,  da;  francés, 
limite;  italiano,  Umiíaío. 

LúnítadoT,  ra.  Sustantivo  j  adje- 
tivo. Que  limita. 

BtiuolooÍa,  Zimiiar:  latín,  límtti- 
tor. 

Limitáneo,  nea.  Adjetivo  que  se 
aplica  á  lo  que  pertenece  6  está  inme- 
diato i  los  limites  6  fronteras  de  al- 
gún reino  6  provincia. 

Etuiolooia.  Zimite:  latin,  HmítS- 
nínt. 

Limitar.  Activo.  Poner  límites  í 
algún  terreno,  |  Metáfora.  Acortar, 
ceñir.  Se UBa  también  como  reciproco. 

EtiuolooÍa.  Límite:  latin,  ttmtlare; 
catalán,  limitar;  francés,  limiter;  ita- 
liano,. Umüare. 

SiMONiuiA.  Limitar,  aattar,  retíri»- 
ffir,  coartar,  cercenar.  En  el  sentido 
recto,  limilar  ea  fijar  términos,  trazar 
líneas,  alzar  barreras;  acortar  es  dis- 
minuir la  extensión;  rettringir  es  mo- 
dificar la  acción  6  el  movimiento; 
coartar  v  cercenar  es  aminorar  la  can- 
tidad. La  sierra  limita  la  llanura;  la 
trocha  acorta  la  distancia;  el  ímpetu 
del  torrente  se  rtttringe  en  el  valle; 
se  coarta»  j  se  cercena»  los  gastos,  las 
raciones  j  los  suministros.  Eu  el 
sentido  figurada,  la  sinonimia  de 
esta?  voces,  excepto  acortar,  es  máe 
completa:  j  así  decimos  que  la  Cons- 
titución limila,  reitringe,  coarta  6  cer- 
cena el  poder  de  la  autoridad.  Acortar 
se  refiere  al  tiempo  y  al  trabajo,  como: 


LIMN 

aeortar  ana  eoBTersacioD  6  una  tarea. 

(MOBA.J 

Limitarte.  Recíproco.  Concretar- 
se, atenerse  i. 

Limitativo,  va.  Adjetivo.  Que  li- 
mita. I  Que  no  deja  entera  libertad, 

Etimolooía.  ¿ÍMtíar.-provenzal,  li- 
milaíi»;  francés,  iÚMtaít/;  italiano,  li- 
mitativo. 

Limite.  Masculina.  Ténnino,  con- 
fin  6  lindero  de  reinos,  provincias, 
poeeeiones,  etc.  |  Línea  que  circuns- 
cribe una  cosa,  marcando  su  circun- 
ferencia. Se  emplea  en  sentido  moral, 
como  cuando  se  dice:  «cada  ano  debe 
contenerse  dentro  del  límite  de  bub 
atribuciones;»  «cada  autoridad  debe 
obrar  dentro  de  sus  líwitbs*  |  Ltui- 
TBS.  Attrcnomia.  Los  puntos  de  la 
érbita  de  un  planeta  mis  lejanos  de 
la  eclíptica.  |  Matemáíicat.  Magnitud 
á  que  otra  magnitud  pueda  acercarBC 
indefinidamente,  pero  ain  traspasarla 
nunca.  |  Líwitbs  na  una  kcuacion. 
dos  cantidades  entre  las  que  se 
hallan  comprendidas  las  raíces  rea- 
les. I  Método  de  los  límites. 

EriMOLoaÍA.  Latin  Aaiw,  oblicuo; 
lime»,  umbral;  tímet,  itÍ4,  sendero 
que  atraviesa,  fnnitera,  término;  ca- 
talán, límit;  provenzal,  Umit;  francés, 
limite;  italiano,  limite. 

Limítrofe,  Adjetivo  que  se  aplica 
í  las  provincias  o  naciones,  etc.,  que 
confinan  con  otras. 

Etiuolooía.  Latin  límitrSphni:  vo- 
cablo híbrido,  del  latin  lime»,  fronte- 
ra, j  del  griego  tpoYÍw  (trovk¿o),  jo 
alimento;  francés,  Umitropke;  italia- 
no, limitrofo;  catalán,  limítrofe. 

Reieáa  AuícfrtM.— Llamóse  Uniltrl^- 
pk%e,  porque  el  producto  délas  tier- 
ras comarcanas  6  limítropks  servia 
para  alimentar  á  las  tropas  que  cus- 
todiaban las  fronteras  del  imperio  la- 
tino: LiMiTRopHi  fwndi;  «tierras  que 
Be  asignaban  á  Iob  soldados  que  guai^ 
daban  las  fronteras.»  {C6i\go  teodo- 

mo.) 

Limnáceo,  cea.  Adjetivo.  Botiai- 
ea.  Parecido  á  unalimnea. 

ErtMOLoeÍA.  Griego  \{^i-i\  (límni), 
estanque. 

LimnaléctoTO,  ra.  Adjetivo.  Or- 
Itologia.  Calificación  de  las  galliná- 
ceas que  viven  en  los  pantanos. 

Etiuolooía.  Griego  'kí^ft,  (lünne), 
estanque,  yOiimafíaUktdr),  gallo. 

LimnantAceas.  Femenino  plural. 
Botánica.  Familia  de  plantas  de  hojas 
acídulas,  análogas  alas  tropeiíleas. 

Etucolooía.  Griego  Umne,  estan- 
que, j  ántkoi,  flor:  francés,  Um»a»- 
thacüi. 

Limnar,  Masculino  anticuado.  Um- 


bral. 

Limnarpiceo,  cea.  Adjetivo.  O- 
Itohgia,  Calificación  de  las"  aves  zan- 
cudas que  viven  en  los  pantanos,  jsa 
alimentan  de  la  caza. 

Btuiolooía.  Griego  /íut«?,  estan- 
que, j  Mrpaa,  Mrpagoe,  raptor:  Xíjiv)) 

LJmnemic»limbo.  Masculino.  Or- 
»itologia.  Ave  de  laguna  que  tiene  la 
costumbre  de  zambullirse  la  mitad 
del  cuerpo  en  el  agua. 


LIMO 

ETtwoLOOÍA.  Griego  Umtí,  «itii- 
que,  j  idJffntiei,  nadador:  ^ititá^ 

Limnea.  Femenino.  Zoob/U.  Gt- 
nero  de  moluBCOB  gaaterépódM  it 
agua  dulce. 

BTQiOLOofA.  Qríe^  \(p.vi¡  (Bmfi, 
estanque;  Xi^nvaíoc  (hmnaJoe),  de  i^ 
dulce:  francés,  Umn¿e. 

Limneófllo.  UsscuUno.  Onilelt- 
fia.  Ave  de  laguna  que  vive  esa  Ñni' 
pro  en  el  agua. 

&riMOLoafA.  Griego  Uji.'ni  fünüj, 
estanque,  j  ^Qo^  (piílot),  uunlc 
francés,  UmnopJult. 

Límnosio.  Masculino.  Btíéúcí. 
Uno  de  los  nombres  de  la  eeatáarn 
menor. 

ETuioutoÍA.  Griego  >t(»v^«Ti(  flw- 
uíttit),  de  limn!,  estanque:  latin,  lia- 
nétíit  y  lim»ltie,  la  centaurea  nujiir. 
(Apclkto.) 

Limaicitero,  ra.  Adjetive.  Ont- 
tolofía.  Epíteto  de  las  aves  que  bu- 
can  SU'  alimento  en  laa  lagnnis. 

Limnita.  Femenino.  Variedtd  di 
mineral  con  vetas  parecidas  á  lu  á- 
nuosidades  de  un  mapa. 

Limnobitero,  ra.  Adjetiva.  Orti- 
tologla.  Epíteto  de  las  aves  qus  aodu 
por  la  superficie  de  las  aguas  mum. 

ETiMOLOSfA.  Griego  Aí(iv^  (ümii], 
estanque,  y  ^xien  (batñ»),  marcluf. 

Limnobia.  Femenino.  AbnwJtfií. 
Género  de  insectos  dípteros. 

ETWOLoaÍA.  Griego  Umü,  tatu- 
que, y  Hot,  vida. 

Ldmnocóclidoa.  Masculina  plnnl 
Zoología.  Familia  de  crustáceos  gut«> 
rdpodos  que  viven  en  aguas  estai- 

Limn&fllo,  la.  Adjetivo.  Zutíyü. 
Que  se  complace  en  el  lodo. 

BTiMOLoaÍA.  Limnedjílo. 

Limnópteno,  na.  AdjetíTO.  Oi» 
tologia.  Epíteto  de  un  ave  qua  íin 

Bi  siempre  en  los  pantanos. 

Limo.  Masculino.  La  veta  6  eistn, 
entre  verdosa  y  amarillenta,  que  I» 
humedad  produce  en  las  piedrts  Jín 
la  corteza  de  los  árboles,  en  cojo  stif 
tido  se  dice.'  «kl  limo  de  las  rocu;a. 
LIMO  de  la  humedad.»  |  GtoUgU.^íA 
de  las  capas  del  globo  terrestre.  |  K» 
tifora.  Impureza,  como  cuando  dea- 
moa:  «la  perversión  deja  sub  tmos» 
la  conciencia  y  en  las  costumbí*-»! 
Barro  é  lodo.  , 

Etimología.  Griego  letná'  íW^), 
húmedo:  antiguo  escandinavo,  «a; 
antiguo  alto  alemán,  ilim:  b1mi«i 
SehUim;  latin,  hmnt;  italiano,  Im; 
francés,  limo»;  provenzal,  ítM,  ÜM^ 
catalán,  lim.  . 

Limoctonia.  Femenino.  Jíeüdm. 
Excesiva  privación  de  alimwiti»,  ?•• 
causa  la  muerte. 

ETnioLOQÍA.  Griego  lqwKw«i*" 
moktoníah  de  ^n^k  (hmdt),  hanhn^ 
ktÍvoí  (któnet),  muert«:  fianoÍB,  "■* 
tonie.  ^. 

Limodoro.  Masculino  iW** 
Planta  aperitiva  que  crece  en  pWP 
húmedos.  j. 

Btimolooía.  Griego  X£C|tÜ»p»'(*'' 
médSro»),  de  leimion,  paraje  híw»- 
y  ddro»r  presente,  regalo:  latín,  "•*■ 

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LIMO 

JSroK;  franc¿B,  Unudore. — Lo8  enidi 
ditos  De  Miguel  y  Morante  traen  U 
forma  griega  Xi^nóSupov  ¡  litytdddro»), 
que  debe  ser  emt&  de  imprenta,  pueS' 
to  que  el  ^iego  no  conoce  semejante 
fonna. 

Lim¿SIo.  LiuNÓFiLO. 

Etiuoloqía.  La  forma  ImófiU,  que 
aparece  en  algunos  DiccioMnos,  es 
barbara. 

Limogei.  Femenino.  QeografUt. 
Ciudad  capital  de  la  provincia  de  Le- 
mosin. 

ETiyoLoof*,.  Latín  ZénMcim;  si- 


Limon.  Uaeculino.  Fruta  de  forma 
OTal,  de  color  amarillo  bajo  cuando 
está  madura,  llena  de  un  zumo  conte- 
nido en  diyersos  cachos.  \  Árbol  que 
Íroduce  la  fruta  de  este  nombre.  || 
iIHOMBBA. 

Btimolooía.  Sánscrito  itmbülia; 
dialecto  de  Bengala,  híH;  del  indos- 
tan  Jirnn;  persa,  UimS»,  htmü%;Án.he, 
fclaHMt  (o5+í^)í  catalán,  IUbum,  lli- 
W;  provenzal,  limo;  fíaacés,  Uno»; 
portugués,  ImHo;  italiano,  limow. — 
«Fruta  grande,  más  prolongada  que 
redonda,  que  en  el  nn  extremo  hace 
un  pezoncillo:  el  color  es  amarillo,  y 
la  corteza  lisa,  debajo  de  la  cual  tiene 
una  carne  blanca,  j  el  licor  6  zumo 
contenido  en  diversos  cascos,-  guar- 
dados de  una  telilla  blanca  mu;  sutil. 
Eailoa  dulces  T  agrios,  y  mezclados 
de  a^rio  y  dulce.»  (Acadbuia.,  PÍc- 
eienario  de  Í7S6.) 

Limonada.  Femenino.  Bebida  com- 
puesta de  agua,  azúcar  y  zumo  de  li- 
món. 1  DE  TINO.  La  limonada  com'nn 
mezclada  con  vino. 

Etiuolooía.  Liaion:  catalán,  llino- 
nadm;  francés,  ümonMÜ;  italiano,  limo- 
MM,  limoiwui. 

Limonado,  da.  Adjetiyo.  Lo  que 
ea  de  color  de  limón. 

Limonar.  Masculino.  El  sitio  pku' 
tado  de  limones.  \  Anticuado.  Liuon, 
árbol 

EruioLoafA,.  Zimon:  catalán,  llioio- 
ntrar. 

Idmoncillo,  ito,  suelo.  Masculino 
diminutiTo  de  limou. 

EtiuolooÍa.  Liwio»:  catalán,  IHmo- 
luía. 

Limonelero.  Masculino.  Satánica. 
Arbusto  de  las  Indias  orientales,  que 
produce  una  fruta  semejante  á  la  ce- 
reza. 

EniiOLOofA.  ¿twoN. 

Limonera.  Femenino.  En  los  car- 
ruajes conducidos  por  una  sola  caba- 
llería, cada  una  de  la?  dos  raras  en 
CUTO  centro  se  engancha  el  animal. 

Limonero.  Masculino.  Leuon,  ár- 
bol. I  Masculino  y  femenino.  El  que 
vende  limones.  |  Adjetivo  que  se  apli- 
ca á  la  caballería  que  va  á  varas  en  el 
carro,  calesa,  etc. 

EtiwoloqÚ.  Limm:  catalán,  liiwi- 
»er,  lUmoiura. 

Limones.  Masculino  plural.  Se  lla- 
man loa  dos  maderos  largos  que  se 
ponen  á  uno  v  otro  lado,  para  formar 
el  asiento  de  la  carreta,  que  tirada  de 


LIMO 

buejes  sirve  para  conducir  carbón, 
trigo,  sal,  ú  otras  cosas.  (Acadbuu, 
Diccionario  de  1736.) 

Limottio.  Masculino.  Boldnica. 
Planta  medicinal  empleada  contra  las 
disenterias  y  otras  enfermedades.  Es 
del  género  de  las  aurantiáceas,  com- 
prensivo de  la  LutONiA  de  Madagas- 
car.  I  SnUmologia.  Género  de  insec- 
tos dípteros. 

Etiuolooía.  Griego  X(i)u¿pii»i  (lev- 
moñón};  de  UimSn,  paraje  húmedo:  la- 
tín, tíMdní*;  francés,  ¡itnonie. 

Limonita.  Femenino.  Mineralogía. 
Especie  de  mineral  de  hierro,  que 
Haüy  denominé  éiido  geédico.  J  Geo- 
logía. Capa  de  limo. 

Etimolobía.  Francés  Itmonile;  de 
limón,  limo. 

Liinonsa.  Femenino.  Cidba  6  pon- 

L. 

Etiholooia..  Limón. 

Limoscapo.  Masculino.  Arqnitec- 
twa.  Parte  del  fuste  de  una  columna, 
que  está  más  précima  i  la  base. 

ETiiíOLoof*.  Latín  timni,  oblicuo, 
y  eáput,  cabeza;  «lo  que  esÚÍ  atrave- 
sado cerca  de  la  cabeza  6  base  de  la 
columna.» 

Limosidad.  Femenino.  La  calidad 
de  lo  limoso.  ||  El  sarro  que  se  cría  en 
la  dentadura. 

Etiuolooía.  Ztnuuo.-latin,  limSiítat. 

Limosina.  Femenino.  Nombre 
vulgar  de  la  anémona  encarnada  y 
blanca. 

Limoaino.  Leuosin. 

BTiMOLOafA.  La  forma  ¿ÚKMtffo,  que 
aparece  en  algunos  Diccionariot,  es 
bárbara.    - 

Limosna.  Femenino.  Lo  que  se 
da  por  amor  de  Dios  para  socorrer  al- 
guna necesidad. 

ÜTiMOLOaf*.  Griego  ii*iio  (ele¿ó),  te- 
ner piedad;  íXei{[j.u)i  (eUlmSn),  miseri- 
cordiaso;  íXeTj^os-úv?]  (eUemotgne),  bue- 
na obra;  latín,  íleemStyna;  italiano, 
ítmosina;  francés  del  siglo  xii,  aumos- 
ne;  moderno,  atimOne;  provenzal,  ele- 
motina,  elimotina,  almotna,  almorna; 
catalán,  ettnola;  moderno,  limona; 
portugués,  esmola;  picardo,  amone; 
Durgui&on,  amaine. 

Limosnadero,  ra.  Adjetívo  anti- 
cuado. Limosnero. 

Limosnador,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino antícuado.  El  que  da  limosna. 

Limosneria.  Femenino.  £1  oficio 
de  limosnero. 

Btiuolooía.  Limotnero:  provenzal, 
dímonom;  francés  del  siglo  xii,  ««- 
momerie;  moderno,  anminerie. 

Limosnero,  ra.  Adjetivo.  El  que 
da  limosna  v  el  que  la  recoge  para 
socorro  de  los  pobres  ú  otro  objeto 
piadoso,  D  Masculino.  El  que  está  des- 
tinado en  los  palacios  de  los  reyes, 
E relados  ú  otras  personas  para  dístri- 
uir  limosnas. 

BTiMOLoaÍA.  Limotna:  catalán,  />'- 
mosner;  provenzal,  aUnornier,  aUnoy- 
nier,  abiunier;  francés,  axmOnier;  por- 
tugués, etmelero;  italiano,  limotiniere. 

Ktieiia. — Las  formas  provenzales, 
así  como  el  catalán  ahnoyner,  se  deri- 
van de  almo¡/na,  almoina,  Tocablo  dis- 
tinto. 


LIMP 


417 


Limoso,  sa.  Adjetívo.  Lo  que  está 
lleuQ  de  limo  ó  lodo. 

Etiuolooía.  Latin  UmSnu. 

Linmia.  Femenino.  La  acción  6 
efecto  da  limpiar;  y  así  se  dice:  la 
LiupiA  de  Tos  pozos. 

Limpiabotas.  Masculino.  BI  que 
tiene  por  oficio  limpiar  y  lustrar  za- 
patos y  botas. 

Limpiachimeneas.  Masculino.  El 
que  tiene  por  oficio  deshollinarlas. 

Limpiadera.  Femenino.  Cepillo, 

Srimera  acepción,  p  El  palo  armado 
e  hierro  en  la  punta  con  que  los  la- 
bradores limpian  el  arado  cuando  es- 


mpi 
tan  trabajauao  la  tierra. 

Limpiadientes.  Masculino.  Mon- 
dadientes. 

Limpiado,  da.  Participio  pasivo 
e  limpiar. 

Etiuolooía.  Limpiar:  catalán,  Um- 
piat,  da. 

Idmpiador,  ra.  Masculino  y  fe- 
menino. El  que  limpia. 

Limpiadura.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  limpiar.  ||  Plural  Los  des- 
perdicios y  porquería  que  se  sacan  ds 
alguna  cosa  que  se  limpia. 

Limpiamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  limpieza.  ||  Hablando  de  algunos 
juegas  o  habilidades  equivale  á  decir: 
como  suma  agilidad,  desembarazo  y 
destreza.  ¡I  Metáfora.  Sinceramente, 
con  candor.  ||  Metáfora.  Con  integri- 
dad, sin  interés. 

BTiMOLOofA.  Limpia  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Limpiamiento.  Masculino.  Lim- 
piadura. 

Limpiante.  Participio  activo  antí- 
cuado de  limpiar.  El  que  limpia. 

liaoidoi.  Masculino.  Escar- 

BAOBBJaS. 

Limpiaojos.  Femenina.  Piedrecita 
de  figura  de  una  lenteja  que  se  halla 
en  las  playas  de  la  isla  Dominica,  la 
cual  se  introduce  en  el  ojo  para  lim- , 
piarlo  de  cualquier  cuerpo  extraño. 

Limpiar.  Activo.  Quitar  la  sucie- 
dad ó  inmundicia  de  alguna  cosa.  Se 
usa  también  como  recíproco.  |  Metá- 
fora. PuBiFiCAB.  Jl  Echar,  ahuyentar 
de  alguna  parte  a  los  que  son  perju- 
diciales en  ella,  y  Familiar.  Hubtab; 
!'  así  se  dice:  me  liupiaron  el  pañue- 
o.  I  Familiar.  Bn  el  juego,  oanar;  y  ' 
así  se  dice:  me  liupiabon  á  la  ma- 
lilla doscientos  reales.  |  Recíproco. 
DE  calentura.  Quedar  libre  de  ella. 

EriuoLoaÍA.  Lia^io:  latin  poste- 
rior, UmpidSrt,  en  Vegecío;  catalán, 
limpiar. 

Limpiarse.    Recíproco    familiar. 

icaparse  ó  desaparecer.  Q  Quedar  li- 
bre de  alguna  impureza,  como  Liu- 
piARSE  el  pantalón.  ||  Metáfora.  Lim- 
piarse LA  conciencia.  Frase  familiar. 
Purgarse  de  alguna  folta  cometi- 
da. 

Limpidez.  Femenino.  Diafanidad. 

Etiuolooía.  Límpido:  latín,  limpl- 
Sido,  síncopa  de  limpídilSdo,  forma 
etimológica;  de  íiv^tduM ,  límpido: 
italiano,  limpidetta,  hmpiditi,  francés, 
Uewidité. 

Limpidipeno,  na.  Adjetivo.  Omir 
toUgia.  De  alas  límpidas. 

'"""    _,cj,t,zedbTL.oogle 


418 


LIMP 


BTiiiot.oa(¿.  JAmpido  j  el  Utio 
pmna,  pluma,  ala. 

Límpido,  da.  Adjetivo.  Claro,  dii' 
fimo.  I  Poética.  Resplandeciente,  tei^ 
so,  limpio,  puro,  sin  mancha. 

BriwoLOofA.  Latin,  iinplJm;  ita- 
liano, Impido;  francés,  Impid*. 

Limpiedad.  Femenino  anticuado. 

LlUPlBZA. 

Limpiedombre.  Femenino  antí- 
cu ado.  Limpieza. 

Limpiesa.  Femenino.  La  cualidad 
que  constituve  las  cosas  liinpiaa.  | 
Het¿fora.  Haolando  de  la  SantÍBÍma 
YÍTg;an,  significa  su  inmaculada  Con- 
cepción. I  Metáfora.  Pureía,  casti- 
dad. I  La  integridad  j  desinterés  con 
que  se  procede  en  los  negocios.  Dícese 
también  liwpibz*  db  uanob.  \  db  bol- 
sa. Metáfora  familiar.  Palta  de  dine- 
ro. I  DB  coBAZON.  Rectitud,  sinceri- 
dad. I  DB  SANORB.  La  calidad  de  no 
tener  mezcla  ni  razado  moros,  judíos, 
herejes  ni  penitenciados. 

BruioboaÍA.  Limpio;  catalah,  Unt- 

f>ͫM. 

Limpio,  pia.  Adjetivo.  Lo  que  no 
tiene  mancha  &  suciedad.  |  Lo  que  no 
tiene  mezcla  de  otra  cosa.  Dfcese  co- 
munmente de  los  granos.  {  Aplícase 
i  las  personas  6  familias  que  no  tie- 
nen mezcla  ni  raza  de  moros,  judíos, 
herejes  6  penitenciados.  Q  Libre,  exen- 
to de  alguna  cosa  que  le  dañe  6  infi- 
cione. \Eh  limpio.  Modo  adverbial, 
Bn  sustancia,  i  Modo  adverbial  de 
que  se  usa  para  expresar  el  valor  fijo 
que  queáa  de  alguna  cosa,  deducidos 
loB  gastos  7  los  desperdicios.  Bn  cla- 
ro, con  extensión;  por  contraposición 
á  lo  que  está  en  bomulor  6  en  ■ip*i°~ 
tes  solamente.  |  Luoab  limpio.  Frase 
metafdríca.  Jugar  sin  trampas  ni  en- 
gaDoB.  I  Frase  metafórica  y  ñimiliar. 
Proceder  en  algún  negocio  con  leal- 
tad j  buena  fe. 

BrufOLoafA.  1.  Latín  limptdvi,  mu; 
poco  usado, 'que  unos  derivan  de  lin- 
fa, agua,  j  otros,  con  menos- acierto, 
del  verbo  griego  lampB,  lucir.  ^Mon- 

LAU.) 

2-  Tal  es  la  opinión  de  los  etimo- 
logistas  latinos,  la  cual  no  se  fonda 
en  ningún  ejemplo  de  la  lengua.  8i 
ítMpídnt  viniera  del  griego  lympAi, 
latín,    IjfMpAa,   sería  l^mpAídiu;  nc 

3.  Zimpídiu  puede  representar  la» 
pídm,  claro,  puro,  brillante;  de  ^m- 

f'Srt,  brillar,  cuya  interpretación  no! 
leva  al  griego  Xá^nw  flámpd),  resplan- 
decer, que  es  la  segunda  etimología 
que  cita  Monlau. 

SiNONiuiA.  Limpio,  Miado.  Los  dos 
adjetivos  se  aplican  á  todo  lo  que  está 
'  exento  de  mancha  j  suciedad;  pero  lo 
Umpio  puede  ser  natural  v  propio  de 
la  cosa  á  que  se  refiere,  y  lo  oteado  es 
siempre  efecto  del  trabajo  j  del  ei 
ro.  Consérvase  esta  diferencia  en  el 
sentido  metafórico.  Se  dice  que  una 
costa  es  limpia,  cuando  no  tiene  rocas 
en  BU  orilla;  que  la  atmosfera  está  liH- 
pia,  cuando  no  está  nublada.  Llama- 
mos limpia  á  la  conciencia  del  inocente 
j  del  honrado,  y  decimos  Umpitm  de 
sangre,  con  alusión   á  las  familias 


LINA 

que  han  conservado  incontaminada 
su  nobleza.  Bn  el  sentido  propio,  el 
adjetivo  oModo  envuelve  también  la 
idea  del  primor  y  del  adorno.  Una 
casa  Msuda  no  es  sólo  la  que  está  lim- 
pia, sino  la  que  tiene  algún  adorno 
ó  aderezo.  (Mora.) 

Limpión.  Masculino.  Limpiadura 
ligera;  y  así  se  dice:  dar  un  liupion 
álos  zapatos.  |  Familiar.  El  que  tie- 
ne á  BU  cargo  la  limpieza  de  alguna 
cosa. 

Limpiíimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo ae  limpio. 

Limtüiano,  oa.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. Parecido  al  límalo. 

LimuUdeo,  dea.  Ac^etivo,  Lmu- 

LIANO. 

Limólo.  Maecnlino.  Zoologi».  Ge- 
nero de  crustáceos  braquiópodos. 

Etimología.  Latín  AmXm,  diminu- 
tivo de  ^ma,  lima;  timiUu,  atravesa- 
do, oblicuo. 

Lina.  Femenino  anticuado.  LÍmka. 

Lináceo,  cea.  Adjetivo.  Botímiea. 
Parecido  al  lino. 

BTiuoLOofA.  Lino:  francés ,  Umé~ 
eeét. 

Linachfl.  Masculino  anticuado.  Li- 
naje. 

Linale.  Masculino  anticuado.  Li- 

NAJB. 

Lin^e.  Masculino.  La  descenden- 
cia ó  línea  de  cualquier  familia.  H  Me- 
táfora. Clase  ó  condición  de  alguna 
cosa.  Plural.  Provincial.  Los  vecinos 
nobles  reconocidos  por  tales  é  incor- 
porados en  el  cuerpo  de  la  nobleza.  | 
HUMANO.  El  conjuirto  de  todos  los  des- 
cendientes de  Adán. 

BriuoLOofA.  Provenaal  Ji«Adí^«, 
Uanatye;    catalán ,    llinatge;   francés, 
Itgnage;  italiano,  Ugnagau»,  de  un  bajo 
latín  lintatuMm,  derivado  del  latin 
Mfl,  línea. 

Sinonimia.  Este  vocablo  significa 
naturalmente  antigftedad,  nobleza, 
porque  no  es  posible  que  ha^  U- 
noje,  sin.  q^ue  los  individuos  de  una 
descendencia  estén  tUmadot;  j  no  es 

SDsible  que  formen  Unta,  sin  que  esta 
*M  constituya  serie,  sistema,  raza, 
genealogía,  antigüedad,  blasón;  el 
blasón  del  tiempo,  que  es  realmente 
un  gran  escudo.  Esto  marca  distinta- 
mente la  diferencia  que  la  crítica  ha- 
lla entre  atirpt  y  la  voz  del  artículo. 
Podemos  ser  de  buena  ó  mala  ctltr- 
pe;  lo  cual  significa  que  podemoe  ser 
de  buena  6  mala  rait;  pero  no  podemos 
ser  ds  mal  li%ojt,  porque  el  Huaje  re- 

firesenta  la  sucesión,  la  sene,  la  iami- 
ia,  la  herencia  de  los  antepasadoa; 
hecho  que  tiene  dos  virtudes:  la  vir- 
tud secundaria  del  tiempo  j  la  virtud 
original  del  ser.  El  ser  y  ef  tiempo  no 
pueden  ser  malos. 

Todos  tenemos  •aai.tttirpe,  como 
todo  sarmiento  tiene  su  cepa,  mejor  6 
peor:  no  todos  tienen  su  ¡inaie,  por- 
que no  todos  han  logrado  fundar  aee- 
.cendencia,  raía,  genealogía. 
Lin^om.    Masculino    anticuado. 

LlKAlB. 

Linajísta.  Masculino,  El  que  sabe 
ó  escribe  de  linajes. 
Limando,  da.  Masculino  y  femé- 


LINA 

niño.  El  qne  se  precia  do  ser  de  graa 
linaje. 

Lináloe.  Masculino.  Sotémita.  Ár- 
bol de  las  Indios  orientales,  j  p■^ 
ticularmente,  de  la  Cochinchiña,  se- 
mejante al  olivo,  aunque  mía  oorpo- 
lento,  con  la  corteza  nudosa  y  á»  ea- 
lor  oscuro.  6u  madera  está  lleaa  de 
vetas  amarillas  y  negras;  os  mny  pe- 
sada, V  tan  amarga,  que  igfoala  6  ex- 
cede si  acíbar,  y  quemada  despide  os 
olor  muy  fragante. 

Linámen.  Masculino  anticuado, 
Rauaib. 

Linar.  Masculino.  La  táeira  sem- 
brada de  lino. 

EtimoloqU.  Zma;  catalán,  Utaár. 

Lioarea.  Masculino.  fftofrm/U. 
Ciudad  con  ayuntamiento  ,    partido 

Í'udlcial  «n  laprovincia  y  dióoñísde 
aeu,  audiencia  y  capitanía  greneial 
de  Qranada. — Se  encuentra  situada 
á  36  kilómetroB  de  sn  capital,  sotara 
la  vertiente  Sudeste  de  Siarra-Mo»- 
na,  cerca  del  Gua'dalimar,  completa- 
mente combatida  por  los  vientos  de 
Este  y  Oeste,  que  son  loa  dominan- 
tes^ ^El  clima  es  bastante  benito:  las 
enfermedades  más  comuna,  la  cloró- 
sis,  las  fiebres  y  los  eólicoe  Ilamadoe 
de  plomo,  en  los  que  se  dedican  al 
penosa  trabajo  de  las  minas. — Lm 
casas  que  constituyen  la  poblacioB 
son,  por  lo  general,  de  piedra,  distri- 
buidas en  84  calles,  regularas,  bien 
empedradas  y  algunos  de  ellas,  bas- 
tante anchas,  rectas,  con  arbolado  y 
cómodas  aceras. — Entre  los  adificioe 
más  importantes,  distínguense  por  tu 
solidez  ó  elegante  construcción:  I* 
cata  do  la  Cadtita,  en  donde  eabaTS 
instalada  la  f&brica  de  monedas,  da- 
rante  el  reinado  de  Felipe  IV;  la  an- 
tigua cota  de  ¡m  Mvaieio»,  la  do  Zm^- 
brana,  la  del  SMrfx^ <£(  Zmmpm,  lada 
Villomowt,  la  del  Sallo,  las  de  looedit- 
sules  de  Bélgica,  Alemania  y  Ona 
Bretaña;  la  de  Pajmret,  el  P4ñio,  el 
exconvento  de  So*  Jua»  de  Diot,  y, 
descollando  sobre  todos,  el  marnílco 
palacio  mimeipal,  de  nueva  planta, 
consteuido  de  piedra,  con  una  bellí- 
sima fuente  de  jaspe  y  una  harmoaa 
escalera  de  mármol  blanco.— Bsta 
ciudad  es  residencia  de  un  sub^^ober^ 
nador,  de  una  comandancia  nulitar, 
de  un  tribunal  de  primera  instancia, 
administración  de  Rentas  de  primera 
clase  y  de  ana  inspección  geñaial  de 
Minas.  Tiene  además  una  C^a  de 
ahorros  y  Monte  de  piedad,  ana  so- 
ciedad constructora  de  edificioa,  Iioa- 
pital,  cuarteles  de  infantería  y  da  ca- 
ballería, teatros,  un  colegio  deaogim. 
da  ense&anza,  una  escuela  saparior, 
tres  elementales  públicas  de  ■i&oü 
una,  de  párvulos;  tres,  privadas;  ma- 
co, de  niñas,  sostenidas  «m  fimdos 
del  municipio,  y  cuatro,  particulan»; 
buenas  fuentes,  espaciosas  plana,  lin- 
dos paseos ,  una  glorieta  de  farsa 
circular,  que  mide  sobre  90  m«me 
de  diámetro,  y  algunas  antigOadadas 
romanas;  entre  ellas,  los  restoe^  na 
acueducto  que  conducía  al  ana  á 
Ciit»¡o¡  hoy,C^JMa,— -Eltéirnaads 
LiHAKBs  tiene  sobre  16  kU^Mboa  da 


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UNA 

larío,  de  Norte  i  Uediodía,  j  19  de 
ancho,  de  Oriente  á  Occidente:  su 
extensión  saperflcial  está  calculada 
en  unas  18.5u0  bectireas,  repartidas 
deeste  modo:  tierras  labr&otíaa,  8.000; 
pastos,  5.000;  olivas,  4.000;  huer- 
tas j  jardinee,  170;  caminos,  200; 
vaciaderos  de  minas,  190;  canteras  y 
ATtojoa,  230;  población,  220;  edificios 
extramuros,  fabricas  y  vía  férrea,  210, 
ejidos  j  abrevaderos,  280. — El  suelo 
se  halla  surcado  por  infinitas  cerros, 
cuja  elevación  varia  de  80  á  200  me- 
tros Bobre  los  parajes  más  bajos:  bá- 
ñ&nle  por  el  Nordeste  y  el  Este,  el  río 
Ooadarriías,  que  procede  de  Aldea- 
quemada,  y  engrosado  con  las  aguas 
del  Almudiel,  que  pasa  por  Deapeña- 

Serros,  corre  de  Norte  ¿  Mediodía, 
ividiendo  los  términos  de  Linares  y 
Yilches;  júntase  luego  al  Guadalen, 
desaguando  ambos  en  el  Quadalimar, 
el  cual  coatinúa  su  curso,  de  Oriente 
¿  Occidente,  hasta  confundirse  con  el 
Guadalquivir:  hacia  el  Norte  ;  en  la 
misma  dirección,  se  desliza  el  peque- 
ño Guadiel,  atravesando  llanuras  y 
deslindando  el  término  de  Bailen  y 
Ouarroman,  hasta  perder  su  nombre, 
cerca  de  Menjivar,  donde  se  un?  tam- 
bién al  Guadalquivir. — El  terreno, 
casi  todo  de  secano,  í  excepción  de 
algunas  huertas,  es  de  mediana  cali- 
dad y  está  poblado  de  multitud  de 
árboles  frutales  de  varias  especies; 
mientras  que  los  montes  aparecen  cu- 
biertos de  encinas,  lentiscos,  jaraa, 
coscojales  y  mata  baja,  entre  algunos 
trozos  de  dehesa. — Las  principales 
producciones  consistan  en  trigo,  ce- 
bada, riquísimos  aceites  y  t«da  clase 
de  semillas,  que  no  necesitan  riego; 
cría  de  ganado  lanar,  jeguar,  vacu- 
no, cabrío  y  de  cerda;  caza  de  cone- 
jos, liebres,  perdices,  zorzales  y  otros 
-  Tolátiles,  y  pesca  de  peces  janguilaí 
va  los  ríos, — La  industria  se  encuen- 
tra representada  por  mu;  buenas  fá- 
bricas de  municiones  de  todas  clases, 
de  tejidos,  bastos,  de  sombreros,  de 
gas,  de  jabón  blando,  de  fundición  de 
hierro  ;  de  plomo,  de  alb^alde,  de 
•  pdlvora,  de  sebos  jr  grasas,  de  fideos, 
de  dinamita,  de  tejas  y  ladrillos;  mo- 
linos harineros  y  de  aceite;  alfarerías, 
imprentas,  herrerías,  hojalaterías  y 
demás  artes  v  oficios  indispensables  á 
las  necesidades  de  la  vida^  dos  publi- 
cocioues  periódicas,  SI  Seo  Miittro  y 
SI  Lútara.  El  comercio  de  esta  pobla- 
ción, aparte  de  los  géneros  plomizos, 
que  constituyen  su  principal  riqueza, 
'  ;  de  cujas  minas  nos  ocuparemos  lue- 
go, cuenta:  24  abacerías,  un  almacén 
de  madera,  6  de  minerales,  4  de  hier- 
ro, 11  tiendas  de  quincalla,  4  de  ropas 
hechos,  4  de  jergas  y  otras  muchas 
de  menor  importancia.  Las  exporta- 
ciones se  reducen  á  géneros  plomizos, 
aceites  y  algunos  cereales,  produotos 
del  país,  y  las  importaciones,  á  los 
artículos  necesarios,  procedentes  de 
distintos  puntos  de  la  Península.  Se- 
gún los  datos  que  nos  suministran 
para  la  confección  de  este  artículo,  la 
industria  r  el  comercio  de  LutABas 
han  eobraao  no  poca  importancia  con 


UNA 

el  establecimiento  de  28  casas,  así 
extranjeras  Como  nacionales,  para  el 
laboreo  V  fundición  de  la  riqueza  mi- 
nera.—En  los  dios  28,  29  j  30  de. 
Agosto  se  celebra  una  feria  muy  con- 
currida, en  la  ,que  se  presenta  toda 
clase  de  efectos,  manufacturas  y  ga- 
nados del  país. — La  población  de  Li- 
nakbs  ha  aumentado  coueiderabie- 
mente  en  el  trascurso  de  muj  pocos 
años:  en  1850,  contenía  esta  ciudad 
~  567  habitantes;  en  1860,  se  elevd 
ita  cifra  i  10.567,  j  el  censo  llevado 
&  cabo,  en  1877,  la  hace  ascender 
á  31 .  194.— La  celebridad  de  que  goza 
esta  población  por  las  ricos  y  abun- 
dantes minas  de  antimonio,  de  co- 
bre, de  alcohol  y,  particularmente, 
de  plomo,  que  se  encuentran  en  sue 
alrededores,  es  verdaderamente  nota- 
ble, y  BU  explotación  data  d^sde  la 
más  remota  antigüedad^  En  1."  de 
Agosto  de  1748  se  hizo  cargo  la  Ha- 
cienda nacional  de  las  minas  de  Li' 
NABEs;  ;  si  bien  es  cierto  que  los  mi- 
nerales plomizos  eran  los  que  consti- 
tuían la  principal  riqueza  del  país, 
no  por  eso  dejaron  de  explotarse  las 
de  cobre,  y  de  extraerse  la  plata  que, 
en  cantidad  no  despreciable,  contie- 
nen casi  todos  los  plomos.  Y  que  esto 
es  positivo,  lo  demuestran,  además 
de  los  antecedentes^  noticias  trasmi- 
tidas de  padres  á  hijos,  entre  aquellos 
naturales,  respecto  del  beneficio  de 
la  plata,  la  fabrica  de  desplate  que 
existió  en  las  inmediaciones  de  esta 
ciudad,  las  noticias  qne  se  conservan 
de  la  antigua  mina  denominada  de 
los  Palaaieht,  v  la  cantidad  de  litar- 
girio  encontrada  en  varios  escoriales 
Igualmente  antiguos;  y  en  cuanto  al 
cobre,  la  Casa  de  Moneda  establecida 
en  esta  población,  cajo  edificio,  como, 
hemos  hecho  notar,  aún  existe,  y  las 
minas  del  MartiueU,  por  debajo  de 
las  lagunas  en  el  río  Quadalimar, 
tuadas  i  corta  distancia  de  las  mii 
Aparte  de  esto,  en  1650,  según  vemos 
en  UQ  autor,  se  concedió  privilegio  de 
invención  por  cuarenta  años  á  nn  tal 
Don  Diego  Felipe  de  Cuadros,  para 
que  construyese  fábricas  en  Lihabks, 
Vilches  y  Bafios,  y  beneficiara  el  co- 
bre y  la  plata,  con  la  condición  de 
que,  terminado  aquel  plazo,  queda- 
ran las  ñibricas  á  beneficio  del  Esta- 
do. Eu  4  de  Julio  de  1825  se  publicó 
para  la  minería  el  memorable  decreto 
en  el  que  se  declaraba  libre  la  explo- 
tación de  las  minas.  De  las  mucnas 
que  cuenta  el  término  de  Linabks, 
cuja  enumeración  se  haría  molesta, 
la  más  antigua  es  la  de  Árraj/CMtt, 
perteneciente  al  Estado,'  situada  á 
unos  tres  kilómetros  de  la  ciudad: 
sus  trabajos  dieron  principio  en  1.*  de 
Agosto  de  1749,  j  en  la  actualidad, 
según  datos  que  tenemos  por  fidedig^ 
nos,  ocupa  una  zona  de  6.687  metros 
de  largo  por  836  de  ancho.  La  canti- 
dad de  plomo  que  anualmente  produ- 
cen las  minas  de  este  metal,  está  cal- 
culada en  más  de  700.000  kilogra- 
mos.— LiKASKS  fué  en  sus  pasados 
tiempos  una  pequefia  aldea,  depen- 
diente de  la  antigua  Céttttle.  Como  i 


UNC 


419 


unos  8  kilómetros  de  aqnella  pobla- 
ción, .se  encuentran  las  ruinas  de 
Callona,  solar  de  la  célebre  ciudad 
mencionada,  de  la  cual  sólo  se  conser* 
van  un  torreón  de  fábrica,  posterior 
á  la  época  de  los  romanos,  j  un  cor- 
ral, <}ue  servía  para  encerrar  ganados; 
antiguamente,  ermita  dedicada  ¿  san- 
ta Eufemia,  en  cujos  murus,  tanto 
interiores  como  exteriores,  así  como 
en  los  cortijos  inmediatos,  se  ven  to- 
davía varias  inscripciones  romanas. 

Linaria.  Femenino.  Botante».  Hier- 
ba medicinal  de  muchos  vastagos, 
de  más  de  uu  pié  de  alto,  rollizos,  li- 
sos, de  color  de  verdemar,  con  mu- 
chas hojas  estrechas  parecidas  á  los 
del  lino,  j  flores  amarillas  en  espiga, 
con  un  espolón  por  la  parte  postenor 

imo  el  de  la  espuela  de  caballero. 

BTiMOLoaÍA.  Lino;  latin  tinarívm, 
el  campo  sembrado  de  lino;  Un&rUt, 
el  taller  en  que  se  trabaja;  francés, 
limaire;  catalán,  llinári». 

Linario,  ría.  Adjetivo.  Concer- 
niente al  lino. 

BtiwolooÍa.  Latin  U*SrÍ*t,  el  que 
,.  emplea  en  el  arte  de  trabajar  el 
lino.  (Plauto.) 

Linaza.  Femenino.  La  simiente 
del  lino. 

Lince.  Masculino.  Cuadrúpedo  que 
en  algunas  partes  de  Espaha  llega  í 
crecer  basta  una  vara  de  altura;  es 
de  un  color  bermejo  oscuro,  con  man- 
chas negras  mal  terminadas;  tiene  la 
cola  corta,  y  las  orejas,  que  son  lar- 

ry  erguidas,  acaban  en  un  pincel 
pelos  negros;  trepa  con  facilidad 
sobre  los  árboles.  Lo  que  de  su  vista 
j  de  sus  orines  dicen  los  antiguos, 
no  merece  el  menor  crédito.  Q  Adjeti- 
vo que  se  aplica  á  la  vista  perspicaz; 
j  así  se  dice:  vista  lincx,  ojos  lin- 
ces. I  Adjetivo  metafórico.  Agudo; 
sagaz.  Se  usa  también  como  Bustauti- 
vo,   como  cuando  decimos;   «es  un 

LINCB.*     . 

EtimolooU.  1.  Latín  lyna,  lyneii; 
de  lnui,  ¡Seis,  luz.  (Monlau.) 

2.  Imposible  parece  que  un  litera- 
to de  la  sólida  erudición  de  Moniau 
baja  cometido  tamaño  error.  Kl  latín 
[¡/na  viene  del  griego  IJyí  (^y«A  't^- 
cablo  que  no  tiene  relación  alguna 
con  3^úx>)  (lúkl),  luz. 

JJerivacÚHt. — Griego  Ijfffit;  latin, 
¡ynx;  alemán,  Imht;  italiano  j  cata- 
lán, lütcs;  francés  del  siglo  xiil,  lint; 
moderno,  li/na. 

Beteüa. — 1.  «La  fíbula  refiere  que 
Baco,  al  volver  victorioso  de  la  India, 
iba  en  un  carro  tirado  por  lincbs.  El 
LiNCK,  de  cujo  animal  nan  dicho  loa 
antiguos  que  estaba  dotado  de  una 
vista  tan  aguda  que  penetraba  los 
cuerpos  opacos,  y  cuyo  orin  tenía  la 
maravillosa  propiedad  de  convertirse 
en  piedra  preciosa,  llamada  ¿i^lvn- 
CURius,  piedra  de  lincb,  es  un  ani- 
mal/abuloso.»   (BUFFON.) 

2.  Para  los  latinos,  el  linci  era; 
«el  lobo  cerval>  animal  cuadrúpedo, 
de  vista  sutilísima,  cuja  piel  está 
salpicada  de  manchas  de  vanos  colo- 
res.» (Viroilio.) 

3.  Plinio  afirma  que  los  limcsb  son  • 


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420 


LINC 


LIND 


LlNB 


los  que  dÍ8ting;uen  más  clkramsDte 
los  objetos  entre  todos  los  snimales: 
LTNCBS...  fOtf  elarittimt  owmtin  «r- 
»vKt.  (Sutoria  natural,  JXVIII,  8, 
32.) 

Linceo,  cea.  Adjetivo.  Parecido  6 
concerniente  a)  lince. 

Etiuolooía.  Zí*cí:  Istin,  ^fmAw; 
italisDO,  linceo. 

Linceo.  Uasculino.  Mitohgia.  Hé- 
*  roe  fabuloso,  piloto  de  los  ar^nau- 
tu,  célebre  por  la  perspicacia  de  su 
TÍ8ta.  (Plinio.)  i  Otro,  hijo  de  Egip- 
to. I  (Otidio.)  i  Otros,  del  mismo 
nombre.  (ViRaiuo.) 

Etimolooí^.  Latín  Lyncíut;  fran- 
cés. Lyneíe. 

ReteiU.—\.  Bl  personaje  mitold^i- 
co  LiNCKO  pasó  á  ser  proverbio  entre 
loa  latinos,  como  el  Une*,  en  nuestro 
romanee:  nonpottit  oe*lit  quantum  con- 
tendere Ltncbus.  (Horacio,  Bpütola 
pnfaera,I,S8.) 

2.  El  latia  U/neSm,  adjetivo,  signí' 
flca  sagaz  eo  Cicerón,  como  lo  signi- 
fica Unce  entre  nosotros. 

Lineo.  Masculino.  Mitologia.  Re; 
da  Escitia,  convertido  por  Céres  en 
lince.  (Ovidio.) 

Etiuolgoía.  Latín  Lynent. 

LídcoId  (A.BBAHA11).  Hombre  de 
Estado  americano  V  decimosexto  pre- 
sidente de  la  república  de  los  Estados- 
Unidos,  que  nació  en  el  Estado  de 
Eentuk;  el  12  de  Febrero  de  1809,  ; 
murió  en  14  de  Abril  de  1865.  Fué 
en  sus  primeros  afioa  carpintero;  dea- 
paes,  comerciante  al  por  menor,  en 
Salem,  y  luéffo,  sbog«do.  Después  de 
haber  formsdo  psrte  de  la  magistra- 
tura del  Illinois,  tomó  asiento  en  los 
escafioa  del  Concreso  de  la  Union 
en  1847  á  1849.  Fué  candidato  de  los 
abolicionistas  para  la  presidencia,  y 
elegido  en  1861,  en  el  momento  ea 

;[ue  los  Estados  esclavistas  tomaban 
ss  armas.  La  guerra  que  sostuvo  con 
energía  i  inteligencia,  le  conquistó 
un  nombre  imperecedero  en  la  Histo- 
ria de  su  patria;  pero  también  le  atra- 
jo la  muerte.  Terminada  la  lucha  ci- 
vil T  cuando  el  país  entraba  en  un 
período  de  reconstitución  j  de  pros- 
peridad, recibió  por  segunda  vez  la 
investidura  de  loa  poderes  anejos  á  la 

£  residencia;  pero  un  actor,  Booth, 
inático  esclavista,  le  asesinó  en  ple- 
no toatro  y  cuando  ocupaba  el  palco 
presidencial.  Esto  horrible  atentado 
causó  una  emoción  profunda,  aaf  en 
América  como  en  Europa  j  en  todo 
el  mundo.  Si  la  humanidad  tiene 
apóstoles,  Lincoln  es  un  apóstol  de 
la  humanidad.  Washington,  redi- 
miendo í  BU  pueblo  de  la  esclavitud 
política;  Lincoln,  arrancándolo  á  la 
extrema  barbarie  de  la  esclavitud  ci- 
vil, son  las  dos  figuras  más  eitensas 
{'  venerables  de  en  patria.  Nuestros 
ectores  no  deben  extrañar  que  hable- 
mos ^e  Lincoln  con  tal  oatusiasnio, 
puesto  que  hablamos  de  un  compa- 
triota. El  hombre  que  da  libertada 
los  desgraciados  que  la  perdieron  por 
un  pacto  inicuo,  es  ciudadano  de  todos 
Jos  pueblos  de  la  tierra;  también  del 
pueblo,  con  cuj'o  hermoso  nombre 


nos  honramos.  Desde  que  el  Santo  como  si  dijéramos  legináo,  «coca  ele- 
"  '  r«'       <  •     <       gida,  cosaselectartcatalanéítaüai», 

linda. 

LindoD.  Masculino.  Caballeta  en 
que  suelen  poner  los  hortolanos  las 
esparragueras  j  otras  plantas. 

Liodor.  llasculino.  Cierto  juego 
dg  naipes. 

ETiuoLOofA.  Francés,  Umdor. 

Lindoso,  Bft.  Adjetivo.  Llano  de 
lindeza. 

Lindara.  Femenino.  Likdbza. 

BriuoLoaÍA.  Lindo:  italiano,  fiia- 
dnra. 

Lioea.  Femenino.  Qtometri».  Bx- 
tension  en  longitud,  considerada  síb 
latitud  j  sin  espesor,  ó  sea  con  jox 
sola  dimensión,  7  asE  decimos:  líhma 
recta,  lInsa  cwna,  línba  cortada,  lí- 
nea paralela.  [  ABiTirtTiCA  ó  m  pa«- 
TE9  lOUALKS.  Una  de  las  señaladas  on 
la  pantómetra,  que  sirve  para-  divi- 
dir una  recta  en  partes  iguales  J  pata 
otros  usos.  I  coRDoifírKiCA  &  db  las 
CUBRDA9.  Una  de  laa  qne  hay  en  la 

Santometra,  en  la  cnal  están  señala- 
as  las  cuerdas  de  un  círculo,  cajo 
radio  ea  igual  á  la  extensión  Av  asta 
iJnsa  ^n  cada  una  de  las  dos  planchas 
de  aquel'  instruiiiento.  (curta.  La 
que  no  está  en  dirección  recta.  |  oso- 
HÉTRICA  ó  DE  LOS  poLÍOOitos.  La  qua 
tiene  la  pantómetra  para  conocer  el 
lado  de  los  polígonos  hasta  el  dodecá- 
gono, una  vez  conocido  el  radio  del 
círculo  que    !e    circunscribe,  |  ksts- 

RBOWÍTRICA  ó  DB  LOS  SÓLIDOS.    La  000 

hav  en  la  pantómetra  para  medirlos 
SófidoB,  conocida  la  esfera  circnsscri- 

JUBTJLiCA.  Es  una  de  las  que  sa 
9n  poner  en  laa  pantómetras,  para 
:presar  laa  proporciones  que  tienen 
itre  sí  los  metales,  así  en  cuanto  al 

Íieso,  considerando  magnitudes  igua- 
es,  como  en  cuanto  á  la  magnitud, 
considerando  iguales  pesos.  |LfNCAS 
TR I ooNOuí TRICAS.  Loa  siuus,  cosinoB, 
tangentes,  eto.  |  Línea  de  los  nodos. 
Aitronomia.  La  línba  conque  el  plano 
de  la  órbita  de  un  planeta  corta  al  de 
eclíptica.  I  Geoffra/ía  at^vnámiea. 
La  línea  iQumocciAL;  7  asi  se  dice; 
pasó  LA  LfNBA;»  «está  debajo  de  La. 
l(nba.>  i  VISUAL.  Óptica.  LÍnsa  qua 
parte  del  ojo  del  observador  7  termi- 
na en  el  objeto  que  considera.  I  blaK- 
CA.  Analomia.  Especie  de  banda  apo- 
neurdtica,  extendida  desde  el  apéntt- 
ce  xifóide  del  esternón  hasta  la  sfnfi- 
sis  del  pubis,  subyacente  respecto  da 
la  piel  7  aplicada  sobre  el  pentdneoj 
iCsPBBA  sel  FáuuR.  Salida  que  fbmu 
el  borde  posterior  de  dicho  nueso,  bí- 
furcándose  en  cada  extremidad.  |  m- 
diana.  Línea  imaginaria  que  sa  sn- 
'  pone  dividir  verticalmento  el  euwpa 
en  dos  partes  iguales  7  simétricanl 
db  tibrba.  Perspectiva.  IntersácdoB 
del  plano  de  un  cuadro  con  el  plasa 
geometral,  que  tembien  se  llama  da 
tierra.  |  vertical.  La  línea  por  cujo 
medio  el  plano  vertical  corta  el  cua- 
dro. I  k  PU>uo.  Dirección  normal  qoe 
toma  una  cuerda,  de  cu7a  extremiul 
inferior  pende  un  peso,  en  onjo  Hnti- 
do  se  dice:  (tirar  una  línba  i  ploma.» 
^MiUda.  DireeoioD  general  da  b  pr 


Nazareno  trajo  un  Dios  al  mundo,  los 
esclavos  no  tienen  Dios.  Sobre  li 
tumba  de  nuestro  personaje  deben 
escribirse  las  siguientes  palabras: 
(Adoremos  al  Dios  de-  los  hombres; 
no  al  Dios  de  los  esclavos  * 

Lincono.  Masculino.  Botánica.  Ar- 
busto rosáceo  del  Cabo  de  Buena  Es- 
peranza. 

Lincnrio.  Masculino.  Piedra  cono- 
cida de  loB  antiguos  naturalistas,  que, 
según  la  opinión  más  común,  ea  la  be- 
lemnite  de  loa  modi 

ETiuoLoaÍA.  Griego  Xuyitojpiov^/jy- 
ioúrionj;  de  Xúyí  (lygx},  lince,  j  oüpoi 
(oiroa);  orina:  francés,  íyNCSHfa», 

Rettiia. — Llamóse  lincnrio.  porque, 
según  la  creencia  de  los  antiguos,  era 
la  orina  del  lince  congelada.  (Plinio.) 
Linches.  Uasculino  plural  Espe- 
cie de  alfogas  que  hacen  en  Puerto- 
Viejo,  partido  de  Guayaquil,  del  hilo 
que  aacan  de  las  pencas  del  maguej. 
Lindamente.  Adverbio  de  modo. 
Pri morosamente,  con  perfección. 

EtiuolosÍa.  lÁnáa  7  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  italiano,  lindamente. 

Lindante.  Participio  activo  de  lin- 
dar. Lo  que  linda. 

Lindafio.  Masculino  anticuado. 
Linde. 

Lindar.   Neutro.    Estar  contigua 
nna  posesión  á  otra. 
ETiifOLOaÍA.  Linde. 
Lindazo.  Masculino.  Lindb. 
Linde.  Ambiguo.  El  término  6  lí- 
nea que  divide   unas  heredades  de 
otras. 
ETtuoLOOÍA.  Lintel. 
Lindera.  Femenino  anticuado. 
Linde. 

Lindemia.  Femenino.  Botánica. 
Género  de  plantes  dicotiledóneas,  que 
crece  en  lugares  pantanosos. 

Lindero,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  lin- 
da con  otra  cosa,  p  Masculino.  Linde 
Con  LINDEROS  t  arbabalrs.  Locu- 
ción familiar.  Refiriendo  alguna  cosa 
lor  extenso  ó  con  demasiada  prolijí- 
.ad,  contando  todas  sus  circunstan- 
ias  7  menudencias. 
Lindes.  Femenino.  Lindeza. 
Lindeza.   Femenino.   La  propor- 
ción que  tienen  las  cosas  para  parecer 
bien:  díceae  tanto  de  las  materiales 
como  de  laa  que  no  lo  son.  |  Hecho  ó 
dicho  gracioso. 
ETiyoLOOÍA.  Lindo:  italiano,   Un- 
aa. 

Lindísimo,  mu.  Adjetivo  superla- 
tivo de  lindo. 

Lindo,  da.  Adjetivo.  Hermoso,  be- 
llo, apacible  7  grato  á  la  vista.  J  Me- 
táfora. Bueno,  cabal,  perfecto,  primo- 
roao7exquÍBÍto.  ||  Masculino  fajniliar 
metafórico.  El  hombre  afeminado,  pre- 
sumido de  hermoso,  7  que  cuida  de- 
masiado de  su  compostura  7  aseo  Se 
dice  más  comunmente  lindo  Don  Die- 
00.  y  DE  LO  lindo,  a  las  mil  maravi- 
llas, perfectamente.  Empléase  por  lo 
general  en  sentidoirónico.  |  ¡Qué  lin- 
do! Nota  de  admiración,  con  que  se 
pondera  la  extrañeza  de  algún  dicho 
o  hecho. 
BnuOLoaÍA,  Latín  te^írt,  elegir, 


yCjOOglv 


LlNE 

sieion  de  las  trop&a,  ora  sea  para  la 
lueha,  ora  para  las  grandes  manio' 
bras.  Aef  se  dice:  «la  lÍmba.  apoyaba 
au  izquierda  en  loa  arrabales  ae  la 
ciudad,  y  bu  derecha,  en  el  convento 
de  San  Eustaquio.»  Esto  es  lo  que 
suele  llamarse  «formación  de  la  tropí 
en  (irden  de  batalla.*  |  Sucesión  di 
batallones  6  de  escuadrones  colocados 
sobre  la  misma  línka  t  dando  frente 
al  mismo  costado.  Así  decimos  que  un 
ejército  ae  divide  ordinariamente  en 
tres  LÍNSAS,  la  primera  de  las  cuales 
forma  la  vanguardia;  la  segunda,  el 
cuerpo  de  batalla,  j  la  tercera,  la  re- 
taguardia 6  la  reserva.J  CoRRKa  la 
LfNSA.  Frase  militar.  Recorrer  los 
puestos  que  forman  la  de  algún  ejér- 
cito. I  Cakk  Sobbb  la  línsa.  Frase. 
Dirigirse  hacia  la  posición  que  en  ella 
ae  debe  ocupar.  [  Estar,  ponbbbb  ks 
LfmcA.  Colocarse  ó  estar  colocado  en 
la  dirección  de  la  línba.  |  Forzar  la 
LÍNSA.  Adelantarse  demasiado,  |  Re- 
BuSar  la  LftTBA  (táctíca  fraucesa]. 
Quedarse  demasiado  atrás.  Q  db  dI' 
BKCCiON.  LíNSA  que  debe  segnir  un 
cuerpo  militar  en  campaña,  o  en  las 

Erandes  maniobras.  ||db  OPBRACioKEa. 
a  i^ue  un  ejército,  6  muchos  Cuerpft 
destinados  á  la  misma  operación,  de- 
ben seguir  constantemeote.  |  db  co- 
uuNiCAOioN.  El  camino  que  sirve 
para  que  un  ejército  se  comunique 
con  sus  .depósitos,  sus  almacenes, 
BUS  reservas.  |  db  Cotrror.  Bl  espa- 
cio que  queda  libre  entre  un  ejér- 
cito j  su  base  de  operaciones.  |  L(- 
nsas  continuas.  Lab  línbas  que  se 
siguen  sin  interrupción,  í  diferencia 
de  LAS  l/nbas  de  intervalo.  J  Línea 
DE  intervalo.  LfNBA  en  que  quedan 
▼acíos  entre  la  iiquierda  ae  un  cuer- 
po j- la  derecha  del  cuerpo  próxi- 
mo. I  LLKNA.  La  línea  on  que  la  de- 
recha de  un  cuerpo  se  apoj'a  en  la 
izquierda  de  un  cuerpo  que  está  á  su 
derecha.  |[  Marchar  bn  línba.  Frase. 
pícese  de  un  ejército  que  conserva 
marchando  el  alineamiento  general  á 
parcial.  Ba  lo  contrario  de  marchar 
por  escalones.  ¡  Por  sbcoion  9  lí- 
nea. Voz  de  mando,  por  la  cual  se 
ordena  que  la  tropa  que  está  en  mar- 
cha por  el  flanco,  se  divida  7  s*  forme 
en  aeccionea.  También  se  dice:  por 
ptioto»  e*  LÍN8A.  I  Tbopa   de  línba; 

BBCIUIBNTO  DB   LÍNEA;  INFANTERÍA  DB 

LÍNU..  Cuerpos  destinados  i  comba- 
tir en  LÍNEA ,  i.  diferencia  de  los 
cuerpos  ligeros  <5  irregulares,  que 
adoptan  otra  táctica.  ¡  Fortifieaeton. 
La  trinch^^  que  levanta  un  ejército 
para  defenderse  6  atacar  al  enemi- 
go. I  Línea  de  defensa  6  db  fronte- 
ra. Con  relación  al  sistema  defensivo 
de  un  pueblo,  es  la  línea  que  ocupan 
6  deben  ocupar  las  plazas  fuertes, 
los  campamentos  atrincherados  j  las 
líneas,  i  Líneas  de  comunicación. 
Trincheras  que  se  abren  de  una  para- 
lela á  la  otra,  para  comunicarse  entre 
s!.  I  paralblas,  ó  paralkla.  Línb^S 
que  hacen  los  sitiadores  para  enlazar 
BUS  trincheras,  protegerlas  j  guardar 
BUS  baterías.  Q  Línea  de  circunvala- 
CIOM.  La  fortificada  que  construye  el 


LiNE 

ejército  sitiador  por  sn  retaguardia, 
para  asegurarse  de  cualquier  tropa 
enemiga  que  esté  fuera,  de  la  plaza.  \\ 
DE  CONTRATA  LA  ci  OH.  La  fortificada 
que  construje  el    ejército  sitiador, 

Sara  impedir  las  salidas  de  los  sitia- 
os. \  db  dbfbnsa  fijante.  La  que  in- 
dica la  dirección  de  loa  tiros  que,  sa- 
liendo de  los  flancos,  pueden  asegu- 
rarse en  las   caras  de  los  baluartes 

opuestos.  I  DE    DBFBNSA    RASANTE.  La 

que  dirige  el  fuego  de  artillería  y  fu- 
silería desde  el  funco  segundo,  para 
barrer  6  rasar  la  cara  del  baluarte 
opuesto.  I  OBSIDIONAL.  Cualquiera  de 
las  dos  que,  para  su  seguridad  y  de- 
fensa, hace  el  ejército  que  sitia  una 
plaza.  I  ArtilUria.  Tirar  pob  línba 
CUBVA,  Tirar  á  un  objeto  para  herirle, 
más  bien  con  el  movimiento  que  lleva 
la  bala  iS  bomba,  que  con  el  viento 
con  que  sale  del  cañen  ó  mortero.  |{ 

TiBAR  POR  LÍNEA   RECTA,   6   DB  PUNTA 

EN  BLANCO.  Tirar  á  un  objeto  que  está 
dentro  de  la  puntería  6  alcance  de  un 
cañón,  antes  que  insensiblemente 
descienda  la  bala  v  pierda  la  línsa 
recta.  |  Línea.  MartmnU gvtrra.'íoAa 
reunión  de  buques  de  guerra  coloca- 
dos en  el  mismo  rumbo  de  viento;  en 
cn;o  sentido  se  dice:  «formar,  estre- 
char, abrir  la  lÍnba.»  Así  también 
dice  la  historia  que,  en  el  combate  de 
Trafalgar,  Nelson  cortó  la  línba  fran- 
cesa. I  DB  ESTRIBOR.  6i  el  buqne  reci- 
be el  viento  por  la  derecha;  lInba  iU 
habor,  si  lo  recibe  por  la  izquierda. 
Línea  de  buques  de  guerra  que  des- 
oribe un  ángulo  de  67  grados,  30  mi- 
nutos, con  fií  corriente  del  viento.  |¡ 
Natío  db  línba.  Nombre  que  se  daba 
antiguamente  á  .loa  grandes  buqut 
de  guerra,  armados  por  lo  menos  de 
cincuenta  cañones,  tos  cuales  podis 
colocarse  en  línea  con  los  otros.  „ 
Línba  de  flotación.  Maritia.  Línea 
que  alcanza  un  buque  cuando  está 
provisto  de  cuanto  ha  menester  para 
navegar,  exclusión  hecha  de  lo  que 
se  refiere  á  la  carga.  ||  Líneas  db 
AQUA.  Las  diferentes  capas  horizon- 
tales de  la  parte  sumergida  de  la  ca- 
rena de  un  buque ,  paralelamente  á 
la  LÍNEA  de  notación.  ¡  Línea  dbl 
PUENTE.  La  línea  que  sigue  la  forma 
del  mismo.  {  dbl  viento.  La  que  lleva 
el  viento  que  corre.  |  db  respeto.  Lí- 
nba ficticia,  imaginada  sobre  el  mar 
¿  una  distancia  conveniente  de  las 
costas,  la  cual  se  considera  como  el 
limito  d  frontera  marítima  de  un  país. 
II  DE  AOUA.  La  parte  144  de  una  ^v\- 
gadade  a?ua.  ¡  .ffí/bf  .¿rfaf.  Línea, 
LÍNEAS.  Efecto  general,  vago,  inde- 
finible, que  parece  emanar  de  la 
reunión  j  combinación  de  las  diver- 
sas partes  de  un  todo,  ora  se  trate  de 
un  objeto  de  la  naturaleza,  ora  de  una 
composición  del  ingenio,  en  donde  se 
reflejan  simultáneamente  la  expresión 
correcta  del  dibujo  y  el  misterioso 
encantode  la  inspiración.  En  este  sen- 
tido se  suele  decir  que  un  cuadro  tie- 
ne líneas  imperceptibles,  vigorosas, 
pálidas,  vivas, brillantes.  Así^ecimoa 
del  mismo  modo  que  la  pintura  de 
LeonardodeVincisedistínguspor  sus 


UNE 


431 


LÍNEAS  sutiles,  maestras,  ideales,  cuja 
regla  única  es  el  espíritu  del  pintor. 

(|  FLBXIBLBS  DB  UN  CUADRO.  Epíteto  de 

las  figuras  de  un  cuadro,  cuando  sus 
línhas  se  desarrollan  por  curras  gra- 
ciosas y  suaves.  ¡  arquitectónicas. 
Arqwteetwa.  Los  diversos  planos  ho- 
rizontales formados  por  los  subbaas- 
mentes,  por  los  miembros  y  las  mol- 
duras del  entabl amiento,  por  los  to- 
chos, las  acréteras  6  áticos,  ete.  Q  Mí- 
tica. Lasrajas  horizontales  y  paralelas 
sobre  las  cuales  se  escriben  las  notas. 
La  música  se  escribe  sobre  cinco  lí- 
neas. La  clave  de  toi  se  coloca  sobra 
la  segunda;  j  la  clave  de  %t,  sobre  las 
cuatro  primeras,  |  Forente.  Serie  de 
los  miembros  de  un  linaje,  ó  sea  as- 
cendencia y  descendencia  de  las  fami- 
lias. Línea  bbcta  6  directa.  £1  érden 
sucesivo  de  generaciones  de  padres  á 
hijos,  I  trasversal,  lateral,  cola- 
teral. Orden  compuesto  de  los  indi- 
viduos que  traen  su  origen  de  un  tron- 
co común;  empero  sin  descender  di- 
rectamente los  unos  de  los  otros,  como 
los  tíos,  tías,  primos,  sobrinos.  Es  lo 
que  se  suele  llamar  sucesión  lateral  6 
de  costado.  |  uascolína.  La  de  los  va- 
rones. I  FRUENiNA.  La  de  las  hem- 
bras. I  ASCENDIENTE.  La  de  nuestros 
mayores,  ¡t  descendiente.  La  de  nues- 
tra posteridad.  |  Apartar  la  línea 
DEL  PUNTO.  Sigrimtí.  Desviar  la  espa- 
da de  la  postura  del  ángulo  recto,  que 
es  en  donde  está  el  medio  de  la  pos- 
tura del  brazo.  |  Esto  es  lo  qué  otros 
autores  llaman  simplemente  la  línba; 
esto  es,  la  dirección  diametralmente 
opuesta  al  adveraario,  en  que  deben 
estar  las  espaldas,  el  brazo  y  la  e^a- 
da.  I  Estar  bn  línea.  Frase.  Dícese 
del  tirador  que  tiene  e!  pié  derecha 
colocado  enfrente  del  tobillo  del  pié 
izquierdo.  |[  Línea.  Eqvitaeio*.  El  es- 

Eacio  recto  6  circular  que  recorre  el  ca- 
allo,  ora  en  círculo,  ora  en  el  cuadra- 
do del  manejo.  Q  QvtVcHMatm'a.  Rajas 
marcadas  en  la  mano,  las  cuales  sir- 
ven como  de  indicio  para  adivinar  la 
suerte  ó  el  genial  de  las  personas,  se- 
gún la  creencia  auperaticiosa  del  vul- 
fo.|  DB  VIDA.  Es  la  que  está  debajo  del 
edo  pulgar.  \  db  VéNtis.  Ba  la  que 
ae  extiende  desde  el  dedo  índice  bas- 
to el  extremo  de  la  mano.  |  db  Mer- 
curio. Es  la  que  prasagia  las  buenas 
é  malas  noticias.  ]  Línbas  de  la  fren- 
te. Arrugas  de  la  frente  por  las  cua- 
les se  pratende  inferir  el  sino  bueno  6 
malo  de  los  hombres.  ¡|  En  el  sistema 
antiguo,  la  duodécima  parto  de  una 
pulgada.  I  SUUaw  nUlrteo.  Dos  milí- 
metros, dos  mil  quinientos  cincuenta 
y  ocho  diezmilímetros  (2'°'n,3558}.  | 
DE  ADUANAS.  Serie  de  aduanas  esta- 
blecidas á  lo  largo  de  una  frontera 
para  ejercer  la  inspección  fiscal.  |  de 
UH  FERROCARRIL.  Él  eje  de  las  obras 
de  que  se  compone.  Por  extensión, 
llamamos  línea  al  ferrocarril  que  v» 
directamente  de  un  punto  á  otro,  en 
cujo  sentido  sa  dice:  «la  línea  de 
Madrid  á  Córdoba,  á  Sevilla,  i.  Cá- 
diz;* <abrír  una  línba  al  servicio  pú- 
blico, >  También  damos  el  mismo 
nombre  á  la  serie  6  sistema  de  feno- 


Digitized  by 


le  leno-  ■ 

Google 


422 


UNE 


carríleB  existentes  en  una  zona,  para 
diatiagiiirlo  de  los  que  puede  haber 
en  otroa  puntos;  t  así  decimos:  <i^ 
LÍNBa  del  Norte,  del  Sudeste,  del  Me- 
diodÍa.>  I  TKLsaaíviCA  ó  línka  db  ts- 
iJOBAPOs.  En  el  sistema  antiguo,  era 
la  serie  de  telégrafos  aéreos  que  se 
comunicaban  entre  sí.  H07  es  el  hilo 
telegT&fico,  6  sea  el  alambre  que  tre»- 
mite  noticias  de  un  punto  i  otro  por 
medio  de  la  electricidad.  |  LInbas  bx- 
TBBMAB.  Ajtdrtt.  Laa  cuatro  bandas 
compuestas  de  Teintiocho  casillas,  que 
forman  el  cuadro  ó  marco  del  tablero. 

I  DS  ALTURA.  Las  lÍnbas  que  van  de 
un  ju(fador  i  otro.  H  hokizontalbs. 
Bandas  que  cruzan  de  derecha  á  iz- 
quierda de  los  jugadores.  |  Rata.  Y 
así  se  dice:  «no  baj  que  pasar  de  esta 
l(nba;>  tfulanose  ha  salido  de  línea.» 
||Rkholon.  Como  cuando  decimos:  «he 
querido  ponerte  cuatro  lInbas;»  <lee 
estas  cuantas  LlNE.Aa.*||Clase,  género, 
especie,  como  cuando  se  dice:  <es  in- 
mejorable en  su  LfNBA.>|lLfNKADB  tra- 
vieso. Anticuado.  LÍNKA  TRASTBRSAL. 

II  Correr  la  línba,  los  límites,  los  mon- 
tes 6  el  término  de  alguna  provincia 
6  país  por  tal  ó  cual  parte.  Frase  me- 
tuürica.  Tener  tales  confines,  pasar 
por  tales  parajes,  extenderse  j  dila- 
tarse tantÑ  6  cuantas  leguas  jj  Echar 
ó. TIRAR  LfNBAS.  Frase.  Discurrir  los 
medios,  tomar  las  medidas  para  con- 
seguir alguna  cosa.  |  Estar  en  pri- 
UBRA  LÍNEA.  Frase  adverbial.  Ocupar 
el  priiñer  puesto,  ja  por  ¿rden  de 
jerarquía,  ja  por  virtud  6  razón  de 
excelencia.  |  iIuzar  su  linsa  dk  con- 
ducta. Frase.  Besolverse  í  obrar  de 
cierto  modo,  de  conformidad  con  las 
ideas  d  principios  que  se  ha  propues- 
to seguir;  establecer  su  sistema  de 
vida,  d  Metáfora.  Término,  límite.  || 
DiAOONAL.   Diagonal. Jj  equinoccial. 

KCUADOR.  \  BSPIRAL.  EsPlRA.  |  MERI- 
DIANA. Meriduha.  i  Límbas  db  apro- 


LINP 

NBAL,  contrapuesta  i  la  personal  en 
los  májorazgoB,  en  cujo  sentido  se 
dice:  tuettio*  lineal.  |  Aíffebra.  Que 
no  admite  mis  que  una  solución,  lo 
cual  quiere  decir  que  es  del  pri- 
mer grado,  en  cuja  sentido  se  dice: 

HUCMM    lineal,  ptobUmM   LINEALES. 

Maonitudeb  lineales.  Laa  magni- 
tudes simples  que  no  están  formadas 
por  ninguna  multiplicación,  j  que 
no  tienen  mis  que  una  dimensión, 
como  la  línea.  |  Hojas  lineales.  Bo' 
tá»iea.  Hojas  de  lados  paralelos,  muj 
prolongadÁs  é  igualmente  estrechas 
en  todo  el  espacio  de  su  longitud.  || 
BtlUa  Arta.  Lo  que  se  refiere  a  laa  lí- 
neas de  un  cuadro,  de  un  dibujo,  de 
un   edificio,  como  cuando  decimos; 
pertptctimt  lineal,  anumia  lineal. 
BiTUiOLoafA.  Li»ttt:  latin,  lineilú¡ 
taliano,  Uneth;  francés,   ii%¿»ire,  U- 
*éal;  catelan,  li»eal. 
Líneunento.  Masculino.  La  deli- 
lacion   ó  dibujo   de   algún   cuerpo 
ir  el  cual  se  distingue  j  conoce  au 
figura. 

EtíuolooÍa.  Zmmt.*  italiano,  li*ea- 
mtitto;  francés,  /m/mmmí;  catalán,  U- 


ETuiOLOaÍA.  Latía  ñnía,  de  ftfiíHM, 
lino:  catalán,  Unea;  italiano,  ¡üua; 
francés,  tígiu. 

Jtettña. — El  latín  ñft&  ss  deriva  de 
Amiwi,  porque  un  hilo  de  liiu  suminis- 
tró la  idea  de  la  l(nea.  (Varron.)  La 
LÍNXA  es  el  lino  del  espacio,  como  el 
lino  es  la  línea  de  la  proporción.  T 
esa  Une»  que  sale  de  un  hilo  de  Uno, 
mide  los  astros  en  las  matemáticas. 

Iiineable,  Adjetivo.  Que  puede  ser 
lineado. 

Lineacion.  Femenino.  Acción  6 
efecto  de  linear. 

BTiUOLoofA.  Lútear:  latín,  Riuatü), 
descripción  de  una  6  machas  líneas 
rectas;  forma  sustantiva  abstracta  de 
Hiuiliu,  lineado:  iteliano,  lúuatioiu. 

Lineado,  da.  Participio  pasivo  de 
linear. 

Ktimolooía.  Latin  ñ)t«a^,  partici- 
pio pasivo  de  Stuirt,  trazar  lineas; 
italiano,  Ivualo;  francés,  lí^n¿;  cata- 
lán, Uiifat,  ¡la. 

Lineador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino. £1  que  linea. 

Lineal É  Adjetivo,  Lo  perteneciente 
á  la  linea.  |  Foraat.  Lo  perteneciente 
i.  la  linea;  como  incompatibilidad  li- 


Lineamiento.  Mascnlino.  Linba- 
uento 

Linear.  Activo,  Tirar  líneas.  \  Ad- 
jetivo. Lineal. 

Etimolooía.   Latin    /la^itr»,   diba- 

Í'ar,  forma  verbal  de  Ñms,  línea:  ita- 
iano,  Umtart,  francés,  í^mt;  catalán, 

LinearifoUAceo ,  cea.  Adjetivo. 
BolánÚM.  De  hojas  lineales. 

Btiuolooía.  lÁMvr  j  /Síiitiu;  de 
/¡fftsi»,  hoja. 

Linearifoliado.  Adjetívo.  Linea- 

RIFOLliCBO. 

Lineas.  Femenino  plural,  Familia 
de  plantas  dicotileddneas,  cujo  tipo 
es  el  lino,  formada  á  expensas  de  las 
cariofíleas. 

BTiMOLoaÍA.  Zmú:  francés,  lin¿a. 

LineatifoUado,  da.  Adjetivo.  Bo- 

tinte».  De  hojas  marcadas  con  líneas 

paralelas  desde  la  cúspide  á  la  base, 

Ktimolooía.  Latin  tüuStiu,  deli- 
neado, j/Sfiiátui;  Aejülium,  hoja. 

lÓDero,  ra.  Masculino  j  femenino 
anticuado.  El  que  trata  en  lienzos  ó 
tejidos  de  lino. 

LinerDélo.  Masculino  anticuado. 
Zoología.  Ave  de  lengua  redonda,  á 
la  que  puede  enseñársela  á  hablar 
como  &  loa  loros,  ete. 

Linfa.   Femenino.  Amtomia.   Lí- 

Íuido  blanco,  nutritivo,  contenido  en 
ós  vasos  linfiticoa,  exceptuados  los 
Suilíferos,  que  no  lo  contienen  sino 
uranto  la  abstinencia.  La  linfa  se 
derrama  en  la  sangre  venosa  cerca 
del  corazón,  |  db  cotuono;  humor 
trasparente  de  que  están  llenas  todos 
las  cavidades  de  los  oidos,  IPatologia, 
Blastema  accidental,  exudado  en  la 
superficie,  ore  de  las  llana,  ora  de 
laa  membranas  serosas,  de  donde  se 
originan  los  elementos  anatómicos  de 
los  botones  carnudos  j  de  las  cicatri- 
ces. |  plástica;  LINFA  COAQULABLB.  H 
Boldnica,  Nombre  que  dan  algunos 
autores  al  humor  acuoso  que  oontie- 


LINF 

nen  los  plantas.  |  En  t^rminoa  K«d^ 
rales,  humor  acuoso,  que  se  baUa  en 
varías  partes  del  cuerpo.  |  J*§Mtm. 

ETiiiOLoaÍA.  Gñago  XifLft¡  (Igm- 
ptí):  latin,  ¡ympia,  agua;  italiano  j 
catelan,  loifa;  francés,  ¡ympit. 

Jtttek*. — LjimplM:  en  griego  Um- 
pié,  IwnpAi,  el  agua.  lAmpk*,  sindiii- 
mo  de  o^KC,  es  voz  poética:  no  sol»- 
mento  da  la  idea  del  elemento  agua, 
sino  también  la  de  trasparMicia,  la 
de  agua  que  mana  de  un  manantial 

Íaro.  De  limpka  se  formó  tímpiémt. — 
i%fa  6  tumor  linfático,  es  el  nombra 
que  da  la  fisiología  á  un  humor  aeno- 
so,  traaparante,  Umpid»,  viscoao,  epA 
se  encuentra  con  abnndaneia  en  el 
cuerpo  de  los  animales  j  en  las  plat> 
tas.  Esto  humor  se  contiene  en  anos 
vosos  especiales  llamados  U»f*iiem. 
—Personas  de  temperamento  Ün/^íi- 
co,  6  flemático,  se  llaman  las  qae  tie- 
nen muj  desarrollado  el  sistema  de 
los  vasos  Uñ/átieoí,  que  abundan  mu- 
cho en  linfa.  (Monlad.) 

Liniangitis.  Femenino.  Mediei*a, 
Infiamacion  de  los  vasos  j  gasglioa 
lin  fóticos. 

Ctiuolooía.  Griego  ^¿^i^  (hfwnU), 
j  S^{-¡tien(ággtie%),  vaso:  franeés,!)»- 
pkaneitt. 

Linfasio,  sia.  Adjetivo.  Shtarit 
nétm'ñl.  Parecido  al  cristal. 

Etiuolooía.  Latin  Ufnplüteiu,  cris- 
tetino.  (Capella.) 

Linfaüco,  ca.  Adjetivo.  Mtdiomn, 
£1  que  abunda  de  linft.  \  Anatomía. 
Lo  que  se  refiere  á  dicho  jugo,  en 
CUJO  sentido  se  dice:  gtugUot  íakwÍt 
Ticos;  vttot  linfíticos.  II  Sistema  li»- 
FÁTico.  Fiñoiogi*.  Conjunto  de  ki 
Órganos  que  concurran  á  la  f ^— 


da  la  circulación  de  la  linfa,  como  ka 


gmtgliet  J  los  WOt  LINFÁTICOS.  [ 
PBRAMKNTO     LINFÁTICO.      HigioU.     fl 


imoua 


jue  parece  a 
el  sistema  linfático,  lo  cual  se  muí- 
fiesta  en  el  poco  color  j  en  cierta  flo- 
jedad de  las  carnes:   . 

ETiMOLOaÍA.  Linfa:  italiano,  fis/^ 
tico;  ¿anees,  lywtpkatiqttt;  eatalaa, 
linfátuk,  en. 

Linfeariama.  Femenino,  ift^m- 
M.  Dilatación  de  los  vasos  linfiátieoB. 

£TiMOLoofA.  Griego  Ign^iffj  omfi, 
amplio,  largo:  XiSfifi)  t6p<k. 

Linfocheaia.  Femenino.  ModitMU. 
Diarrea  serosa. 

EriMOLOOfA.  Griego  ^aiiiiU,  agua, 
j  ckétó,  ckétí  (X^*">  X^"")'  oeponarlas 
excramentos;  eacart. 

Linforragia.  Femenino.  Mwáiemn, 
Derrame  pereistonte  de  lin&,  oaiaa- 
do  por  la  nerida  de  un  vaso  UafttieD. 

EtimolooÍa.  Griego  ¡jrmpiSjri»- 
eei*,  broter  con  erupción:  firñcái, 
lyMpkorriagü, 

Linf&sis.  Femenino.  FiaoUfta, 
Acción  interna  de  la  cual  reanlta  la 
linfa. 

Btimoloqía.  Griego  ^*ti)  (ífmfU) 
j  titatt,  (3tii),  desinencia  verbal  ^e 
significa  operación,  función,  aebf^ 
dad!  francés,  U/mpkou. 

Linfotomia.  Femenino.  Amtitmit, 
Disección  de  los  vasos  linfttieaa. 


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Cjoogle' 


LING 

EriuoLOeÍA..  Qñogolf/mphij  tomJ, 
sección:  francés,  U/nphobmie. 

Lianni.  Masculiao.  Mitología  in- 
diana. Dios  de  lá  potencia  creatríz  j 
de  la  reproducción,  cujo  culto  estuvo 
muy  extendido  en  el  Kanara  y  en 
Ima  inmediacionea  de  Goa.  \  Bepre- 
Bentacion  jerática  del  falo. 

EriMOLoaÍA..  Vocablo  indio:  francés, 

Lingoda.  Véase  Fiebre. 

EtiuolosÍa.  Grieg^o  Xur^úSix  (Igf- 
fSdi$),  abundante  en  sollozos:  francés, 
Xi^ngodt. 

Lingote.  Masculino.  Trozo  6  bar- 
ra de  metal  en  bruto,  que  sa  dice 
.  principalmente  del  hierro,  plata,  oro 
Y  platino.  (  Cada  una  de  laa  barras  6 
udrillos  de  hierro  que  sirren  para  ba- 
lancear la  estira  en  los  buques.  Sue- 
len tener  un  agujero  en  una  de  sus 
extremidades. 

Btiuolooía.  FrancM,  inglés  y  ca- 
talán, Ungot. 

1.  Inglés  iñgot,  muela  de  ñindi- 
mon;  de  gtt,  poner,  é  m,  en:  ü^tt, 

.  Í)M0t,  linffoí.  (Génin.) 

2.  Bl  inglés  lin^ot  está  tomado  del 
vocablo  francés. ^i>ú:»MarioiMi^&tei.; 

3.  La  antigua  etimología  qued&  en 
pié:  latín,  ¿m^im,  lengua.  (LiTTftá.) 

4.  Lingote  y  Ung%e(*  son  la  misma 
palabra  ¿e  or^n. 

Lingoado,  da.  Blaton.  Califica- 
ción berildica  de  los  animales,  cuya 
lengua'es  de  distinto  esmalte  qué  la 
figura. 

BTtuoLOof A,.  Latín '  UngíAtnt,  elo- 
cuente, de  Ungva,  lengua:  italiano, 
¡mqiMto. 

Lingote.  Uasculino  anticuado. 
Lbnouaje. 

Lingual.  Adjetivo.  Gramática.  Lo 
que^pertenece  á  la  lengua.  Se  dice  de 
las  consonantes  en  cuya  pronuncia- 
ción tiene  la  principal  parte  la  len- 
gua, aaTaü\Arj\nl(WGramáticatant' 
eriía.  En  la  terminología  de  las  con- 
aonantes  de  dicha  lengua,  llámanse 
LiNQUALBS  6  Cerebrales  unas  conso- 
nantes muy  an&logas  í  las  dentales. 
I  Anaiomía.  Belatívo  k  la  lengua,  con- 
siderado como  lirg&ao,  en  cuyo  sen- 
tido se  dice:  arteria  lingual;  nervios 

LINGUALES. 

EtimolooÍa.  Latin  lingua,  lengua; 
italiano,  linguaU;  francés,  Itngnal. 

Linguamania.  Femenino.  Medici- 
na. Goce  libidinoso  que  consiste  en  el 
cosquilleo  que  produce  laintroduccion 
de  lalenguaenlabocay  enlavagina. 

Etuiolooía.  Lengna  y  manía,  furor. 

Lingaitola.  Femenino.  Género  d€ 
giisanos  intestínales,  que  se  confun- 
dieron antiguamente  con  los  gusanos 
nematéides. 

ETiuoLoaÍA..  Latin  lii^niínt; Av 
timgna,  por'semejanza  de  forma:  fran- 
cés, linffnatnle. 

Linguete.  Masculino.  Marina. 
Barra  tu  hierro  de  dos  ¿tres  dedos  de 
ancho,  uno  de  grueso  y  media  vara  di 
largo,  que  está  clavada  al  pié  del  ca- 
brestante y  sirve  para  detenerlo  don- 
de se  q^uiere,  después  de  haber  vira- 
do, dejándolo  seguro  de  modo  que  no 
se  pueda  disparar. 


LINN 

BTiifOLOofA..  Lingote:  latin,  Ungna, 
por  semejanza  de  forma:  francés,  lin- 
gnet. 

Lingüicnltura.  Femenino.  Estu- 
dio especial  de  los  idiomas. 

LingaifoUado,  da.  Adjetivo.  Bo- 
tániearHe  hojas  lingüiformes. 

BTiuoLoaíÁ.  Latín  Ungna  j/SUií- 
tnt:  áe/SUuM,  hoja. 

Lingüiforme.  Adjetivo.  Bietoria 
ñatwaX.  Que  tiene  la  forma  de  una 
le^ua. 

BTiuoLoaÍA.  Iiengna  y  /onaa:  fran- 
cés, Ungnifonne. 

Lingüista.  Masculino.  El  enten- 
dido en  lenguas. 

Etimología.  Lengna:  italiano.  Un- 
gniíia;  francés,  lingnitte. 

Lingüistica.  Femenino.  Estudio 
de  los  idiomas. 

Lingüístico,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  lingüística. 

FriuoLoafA.  ¿Mydúía:  italiano, 
lm<iM\itia>;  ín.ae,éi&,*lingnittiqne. 

Lingula.  Femenino.  Zoología.  Gé- 
nero de  moluscos  acéfalos  bivalvos. 

Btimoloqía.  listín  tiiy&la,  lengfle- 
cilla. 

Mettia. — Antigiudadet.  Espada  cor- 
ta y  ancha,  entre  los  antiguos  lati- 
nos. Instrumento  de  los  anispices, 
entre  los  antiguos  romanos,  con  que 
se  cortaban  las  entrañas  de  las  vícti- 
mas, para  consultarlas  y  profetizar. 

Ungular.  Adjetivo.  Linoüiforub. 

Linifacto.  Masculino.  Arte&ctode 
lino. 

Linifactor.  Masculino.  El  que  tra- 
baja en  lino. 

Linifoliado,  da.  Ü^'etívo.  Botáni- 
ca. De  hojas  parecidas  é  las  del  lino. 

Btiuoloúía.  Latín  ¡fHimj/iStiilnt; 
dtfSHüm,  hoja. 

Linigero,  ra.  Adjetívo.  Botánica. 
Que  produce  lino. 

ErmoLOofA.  Latín  linter;  de  A- 
««M,  lino,  yger/re,  producir. 

Linimento.  Masculino.  Medicina. 
Composición  media  entre  aceite  y  un- 
güento, que  sirve  para  ablandar  y  re- 
solver. 

BTiuqLoaÍA.  Latin  Uro,  borrar;  ít- 
nifre,  frotar  con  untura;  Uniré,  embar- 
rar; [fnlmenlnm,  gluten  6  betún  para 
cubrir  la  boca  de  las  vasijas;  italiano, 
linimenlo!  francés  y  provenzal,  lint- 
uent. 

Linimentoso,  sa.  Adjetívo.  Que 
es  de  la  naturaleza  del  linimento. 

Linimiento,  Masculino,  Lihiukx- 

TO. 

Linio.  Masculino.  Lifto. 
Linjavera.  Femenino  antícuado. 
Carcaj. 
Linnige.  Masculino  antícuado.  Li- 

HAJS. 

Linn^en.  Masculino  antícuado. 
Linaje. 

Linnea.  Femenino.  Botánica.  Lin- 
da planta  de  adorno;  familia  de  las 
madreselvas. 

EriuoLoaÍA.  Zinneo,  í  quien  la  de- 
dicó Gronovio:  francés,  hnn^e. 

Linneo  (CAblos).  Bu  latin,  Lin- 
nam,  el  botánico  más  célebre  del  si- 
glo xviu,  que  nacié  en  Suecia,  de  fa- 
milia humilde,  puesto  que  su  padre 


LlNN 


423 


•ra  pastor.  Ayudado  por  hombres  ge  • 
nerosos,  que  adivinaron  sus  grandes 
talentos,  pudo  dedicarse  al  estudio  de 
la  botánica  y  perfeccionar  los  escasos 
conocimientos  que,  por  afición,  había 
adquirido,  tomando  asiento  en  lasca-  . 
tedras  de  la  universidad  de  Upsal. 
En  1732  fué  enviado  á  Laponia,  para 
recoger  y  describir  las  plantas  de 
aquellas  regiones;  y  una  vez  termi- 
nado su  viaje,  pasd  á  Holanda,  en 
donde  la  amistad  de  Boerhaave  le  re- 
tuvo durante  tres  años.  Bn  1735  pu- 
blicd  en  Leyden  la  primera  edición 
de  BM'Sgeíena  natura  (Sistema  de  la 
naturaleza),  obra  enténces  de  cortas 
dimensiones ;  pero  enriquecida  poste- 
riormente con  adiciones  importantes, 
V  que  contiene  ya  la  distribución  de 
los  tres  reinos,  según  el  sistema  de  su 
aytor.  De  esta  obra  alcanzó  Linneo  du- 
rante su  vida  hasta  la  %nd¿ci»aedicion. 
En  ella  y  la  titulada  Fundamenta  botá- 
nica, publicada  en  Amsterdan  en  1736, 
se  encuentra  el  boceto  de  las^  radica- 
les tras  formaciones  que  el  sabio  sueco 
iba  á  introducir  en  él  inmenso  campo 
de  la  historia  natural.  Bn  seguida  pu- 
blicó; Sortni  clij'orlianw  (Leyden, 
1736),  descripción  del  jardin  de  su 
huésped  Clifford;  Flora  laponica  (Ams- 
terdan, 1737),  resultado  de  su  viaje 
á  la  Laponia;  Biblioteca  botánica  (Ams- 
terdan, 1737),  revista  de  todos  los  li- 
bros publicados  hasta  entonces  sobre, 
la  materia;  Genera plantamm  (Leyden, 
1737),  donde  ya  se  dan  con  gran  ex- 
tensión los  caracteres  de  cada  género; 
Crítica  botánica  (Leyden,  1737),  y 
Clasut plantamtn  (heyáen,  1738),  que 
contiene  la  historia  de  los  antiguos 
sistemas  y  el  desarrollo  de  las  leyes 
de  la  nueva'  nomenclatura,  á  la  cual 
siguen  Fragmenta  Methodi  naluraUt. 
Después  de  haber  abandonado  á  Ho- 
landa, LiNNBO  recorrió  la  Francia  y 
la  Inglaterra,  y  volvió  á  Suecia,  don- 
de le  esperaba  una  fortuna  tan  rápi- 
da como  brillante;  la  de  sus  libros. 
En  1738,  fué  nombrado  médico  de  la 
armada  y  profesor  de  botánica  de 
Stockolmo:  en  1739,  médico  del  rey 
y  presidente  de  la  Academia  de  Cien- 
cias, y  eñ  1741,  profesor  de  hotánica 
en  la  universidad  de  Upsal,  cátedra 
que  desempeñé  por  espacio  de  treinta 
y  tiete  aüoe.  Encargado  por  los  Esta- 
dos de  explorar  las  diversas  provin- 
cias del  reino  con  objeto  de  recoger 
las  producciones  naturales,  dio  en 
sueco  interesantes  relaciones  de  via- 
jes y  los  inmensos  materiales  que  ha- 
bía reunido  le  impulsaron  á  puolicar, 
en  1746,  su  Fanna  ineeica,  6  historia 
natural  de  los  animales  de  la  Suecia, 
y  en  1755,  una  Flora  general  de  dicho 

Sais.  Después  de  su  vuelta ,  había 
ado  también  á  la  estampa  sus  Speciet 
plantarvm  (Stockolmo,  1753),  comple- 
mento del  Genera  plantamm,  en  donde 
se  encuentra  la  descripción  de  las  es- 
pecies y  BU  Piiloiophta  botánica  (Stoc- 
kolmo, 1751),  libro  admirable  por  su 
concisión  y  que,  fundando  el  lengua- 
je de  la  botánica,  llegó  bien  pronto  á. 
ser  el  verdadero  código  de  la  ciencia 
para  la  descripción  y  nomenclatura 


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421 


LINN 


elaaificabk,  dwcribia  j  publicaba  — 
grandes  coleccioaes  an  toa  ees  existen- 
tes en  Suecia,  Linnbo  empleaba  su 
influeDcia  en  conseguir  para  sus  dis- 
cípulos empleos  en  la  marina  6  mí- 
sioaes  BD  países  lejanos,  t  estos  mi- 
aioneros  científicos,  machos  de  los 
easles,  tales  como  Sparrmau,  Sclan- 
der  j  Hasselquist,  se  han  he^o  céle- 
bres por  sus  relatos  de  TÍajes,  traían 
á  su  maestro  las  ríqueías  naturales 
de  todas  las  tonss  j  de  todos  los  cli- 
mas. LtNNKO  amaba  mucho  i  bus  dis- 
cípulos j,  ocupiadose  sin  cesar  en  sus 
trabajos  j  adelantos ,  publicó  para 
alloa,  bajo  el  titulo  de  ÁMmnitattt  tea- 
dtniem  (Stockolmo,  1749-63),  seis 
Tolúmenes  de  disertaciones,  llenos  da 
interaa  j  riquísimos  en  puntos  de 
vista  Duevos  e  ingenioBos.  Linmio,  .al- 
canzando en  TÍda  el  apoo^eo  de  au  glo- 
ria, era  miembro  de  todas  las  acads- 
mias  de  Buropa  7  Bostenía  correspon- 
dencia, no  s¿Io  con  todos  los  sabios, 
sino  también  oon  la  major  parte  de 
loa  soberanos,  que  se  mostraban  celo- 
sos ds  no  poderle  tener  en  sus  cortes. 
Sus  obras  nabían  tu  Igarizado  el  estu- 
dio de  la  botiniea  j  por  todas  partea 
■e  establecían  jardines,  clasificados  ae- 
run  su  método.  Así  títí6  rodeado  de 
honores  7  consideraciones,  hasta  el 
punto  de  que  i  su  muerte  se  inhumtS 
su  cadáver  en  la  catedral  da  Upsal  j 
el  mismo  monarca,  Gustavo  IIl,  quiso 
encargarse,  j  con  efecto  se  encargd, 
de  su  oración  fánebra.  Jamás  sabrán 
aprociarae  los  servicios  qus  Linkbo 
prestd  i  la  historia  natural,  tanto  por 
sus  trabajos  particulares,  |como  por  el 
espíritu  de  método,  de  exactitua  y  de 
precisión  que  introdujo  en  la  ciencia, 
naciendo  que  el  estuaio  de  la  botáni- 
ca adquiriera  una  popularidad  prodi- 
fiosa.  Fué  si  legislador  7  el  renova- 
or  de  esta  ciencia;  ordené  los  traba- 
jos confusos  de  sus  pradecesores  y 
enó  para  los  vegetales  una  clasifica- 
ción sencilla  v  ftcíl,  fundada  en  las 
nlaciones  de  los  órganos  sexuales  de 
•US  florescencias.  Al  propio  tiempo, 
dio  al  lenguaje  botánico  reglas,  que 
.  aun  Besiruen,éinTent<5  para  losseres 
organizados  eca  admirable  «iwwMCÍafK- 
ra  diñaría,  que  es  la  que  ha  impedido 
que  U  ciencia  cayese  en  el  caos.  En 
mineralogía,  los  f  usados  de  clasifica- 
ciones de  Litmco  tuvieron  poco  éxi- 
to; pero  en  soología,  sus  trabajos, 
aunque  menos  brillantes  que  los  de 
BuEFon,  merecen  el  más  alto  grado  de 
estima.  La  elasiflcacioa  del  reino  ani- 
mal de  LiHNBO,  es  la  actual,  imper- 
fecta todavía;  mejor  dicho,  apénaa 
bosquejada;  pero  7a  apo7ada  en  los 
fecundos  principios  del  Método  natural, 
q^ue  LiNNKO  tuvo  la  gloria  de  presen- 
tir 7  aplicar  á  los  animales,  al  mismo 
tiempo  que  Bernardo  de  Jussieu  le 
aplicaba  á  las  plantas,  Bn  la  misma 
botánica,  Linhbo  comprendió  toda  la 
superioridad  del  método  natural  sobre 
el  sistema  que  había  creado,  para  sim- 
plificar el  estudio  y  como  medio  de 
ncilitar  la  clasifioaciou  de  los  mat«- 
rialea  de  la  ciencia.  «Bl  método  natu- 


LINO 

ral,  escribía,  ea  el  fln  7  el  objeto  de 
la  botánica.  Trabajando  para  deaeu- 
brírle,  he  psaado  mi  vida  7  probable- 
mente me  sorprenderá  la  muerte  sin 
haberlo  logrado. > 

Jtatña. — 1.  Algunos  bidgrafoa  di- 
cen que  era  hijo  da  un  pobre  nrs  dt 
sUm.  Bate  error  proviena  da  que  tra- 
dujeron la  palabra  patUitr  en  el  sen- 
tido de  pattor  etpirUmtl.  El  padre  de 
LiNHio  no  era  pastor  de  almas,  sino 
de  cabras  6  de  ovejas,  lo  que  los  fran- 
ceses llaman  hirgtr, 

2.  Otros  autores  dicen  que  su  pa- 
dre lo  dedicó  al  estudio,  lo  cual  es 
erróneo  de  la  misma  manera,  puesto 
que  estudió  bajo  la  protección  ae  Sto- 
b(Bus,  da  Olaiis  7  de  Rudbeclc,  CU70S 
nombres  insertamos  aquí  con  el  ma- 
7or  gusto  en  homenaje  de  considera- 
ción 7  de  gratitud. 

3.  Linnbo,  que  parecía  ser  el  espí- 
ritu univeraal  que  animaba  la  natu- 
raleca;  ese  hombre  que  encadenaba 
una  gran  parte  de  la  creación  á  su 
poderoso  talento,  nació  en  R»shult 
el  dia  24  de  Ma7o  de  1707  v  murió 
en  üpsal  el  10  de  Enero  de  1778. 

Lino.  Masculino.  Boiinica.  Planta 
ae  se  cultiva  en  lugares  húmedos  ó 
a  regadío:  produce  vastagos  como 
ds  ana  vara  as  alto,  poblados  de  mu- 
chas hojas  en  figura  de  hierro  de  lan- 
xa,  7  en  CU70S  extramoa  nacen  unas 
florecitas  aiales  mu7  vistosas  con  la 
simiente  que  se  llama  linaza.  J  La  te- 
la hecha  de  lino.  )  Poitita.  La  vela 
del  navio. 

Etiuoloqí.^  Griego  Xívot  (Kkm): 
latín /íkwi;  Atalan,  /b';  provensal  7 
francés  U»;  portugués,  Unic  {liibi); 
italiano,  lino. — «Planta  mu7conocida 
que  crece  en  los  campos,  de  la  propia 
simiente  cultivada.  Produce  un  vas- 
tago de  una  vara  de  alto,  poblado  de 
muchas  faojitas  pequafias,  7  en  su 
extremo  arroja  unas  florecitas  azules 
muv  vistosas.  A  su  tiempo  se  siegji  7 
se  deja  sacar,  después  se  empoza  en 
lagunas  ó  en  ríos,  donde  se  ramoja  y 
cuece  á  beneficio  del  sol;  después  se 
deja  secar  7  se  maja  í  fuertes  golpes 
de  mazo,  hasta  que  haca  hebras;  lue- 
go se  espada  7  rastrilla,  7  queda  en 
perfectas  hebras,  da  las  cuales  hila- 
das ae  hace  el  hilo,  de  que  se  tejen  7 
fabrican  diferentes  telas  de  lieoio, 
que  sirven  para  hacer  camisas,  sába- 
nas 7  otras  muchas  cosas.  Es  voz  Iv 
tina.  Zmm»,  Í.>  (Acadbuia,  J)iecio»a- 

ri0  di  me.) 

Linó.  Masculino.  Limón. 

BnuoLoaÍA.  Catalán  IM. 

Linón.  Masculino.  Tela  de  algo- 
don  liffera  7  clara ,  que  sirve  pan  ves- 
tidos ae  mujeres  7  otros  usos. 

BriuoLOofA.  £tmo:  italiano,  ¡üme; 
francés,  Itmoñ. 

LinoataUa.  Femeaíno.  Tdnioa  lar- 
ga de  lino. 

BraiOLOQfA.  Qrieg^  )liv6«toXo;  (li- 
níttolot};  de  Xívov  (íi»¡m}  7  erolij  (stoli), 
traje:  francés,  linattole. 

EriifOLoafA..  El  griego  XivínoXof  es 
un  vocablo  que  invento  Voltaire  para 
designar  á  los  doetores  de  la  Borbona. 

(LtTTBÍ.) 


LINT 

UntM.  Femenino.  Tala  da  aeda 

procedente  de  Nankin. 

BtimoLoqÍa.  Latin  ¡miíamttíU, 
paño. 

Lintel.  Masculino.  Dintkl- 

Btiuolooía.  Bajo  latin  ¡mttÜK, 
contracción  de  limiteUtu,  forma  áúni- 
nutiva  del  latin  /Uim,  limStü,  límite: 
francés,  íúiMa.  El  vocablo  etímol^i- 
co  es  l**tel,  lo  cual  demaestra  qoe 
¿wí«/ no  tiene  raía. 

Linterna.  Femenino.  Especie  de 


fiuvt  con  un  asa  en  la  parte  opnesta 
Jaula  de  ' '  " 
Bolían  poner  las  ca' 


al  vidrio.  I  Anticuado. . 


a  de  hier- 


de  los  ajuetíciados.  |  Aramütelir*. 
Fábrica  de  figura  redonda  ó  de  varios 
lados,  con  ventanas  7  aberturaa  pan 

2UB  entra  la  Itiz:  ae  pone  sobre  los  edi- 
cios  V  sobra  las  medias  naranjas  de 
las  iglesias.  |  En  los  molinos  y  otras 
máquinas  semejantes  es  una  rueda 
pequeña,  que  consta  da  varios  hnsi- 
II08  en  que  entran  Iob  dientes  de  otn 
rueda.  |  máoic*.  Máquina  de  óptica 

3ue,  por  medio  da  vidrios,  dispuevtia- 
e  ciarte  modo,  npreeanta  di&nntss 
objetos  eu  un  lienzo  ó  pared.  |  soasa. 
La  que  tiene  oculta  la  lus,  j  aólo  ae 
descubre  cuando  ae  quiera. 

ErufOLoeÍA..  Latin  ^satAwi  7  iMOr- 
«a;  italiano  7  provenial,  MKf««s; 
francés,  ¡auUm»;  catalán,   UaaAnM. 

1.  La  forma  Unttma  «ata  en  rela- 
ción con  el  griego  l«|tim;p  f/ayffrj, 
antorcha,  de  Umv^n,  brillar.  (Fon  ) 

2.  La  forma  lííanta  se  ha  rrforido 
al  latin  liiiSre,  oculUr.  Se^nn  sata 
interpretación,  ¡MiinM  significa  lai 
oculta;  pero  la  n  de  UnUma,  aaí  e«u 
la  i  larga  de  USma,  se  oponen  i  eata 
oríffsn.  (LiTTKÉ.) 

f.  Si  el  latín  Unünu  foeee  una 
forma  del  griego  lamptSr,  antordia,  es 
evidente  que  el  vocablo  latino  consH^ 
varíala  p  del  radical  griego.  Porcoft- 
siguiente,  sería  lampten»;  noiMiOrm. 

2.  Admitiendo  que  el  latin  bmSna 
npreaantara  una  alteración  del  gña- 
ro  ¡amptir,  siempre  resultaría  qua  la 
forma  clásica  debió  ser  íaaíiraa,  lo 
cual  no  sucede,  puesto  que  eate  vo- 
cablo no  se  halla  en  la  alta  latinidad. 
La  forma  UUima  es  la  que  sa  em]Jea 
por  loa  buenos  autores,  tales  eoao 
Cicerón  y  Marcial. 

3.  La  J  larga  de  ¡Silm*  hace  ia- 
poaible  la  derivación  de  ÜUir*,  cuja  I 
es  breve. 

4.  El  latin  ¡SShuí  viene  de  liíat, 
lila,  litum,  lato,  extenso,  difuso;  ñ- 
métrico  do  latm,  llevado  lejos,  parti- 
cipio de  /«fT«,  llevar,  de  donde  so  oii- 
gina  ¡atétela,  aumentar,  crecer. 

5.  ¿Ufraa  no  quiera  decir  los  oed- 
ta,  sÍDO  luí  qua  se  aumenta,  qno  M 
derrama,  ()ue  se  difunde,  como  anaa 
de  Üim,  difuso. 

6.  Y  la  forma  concierta  con  el  si^ 
nificado,  porque  la  iatSma  haca  la  la 
¡ala. 

7.  No  es  posible  separar  Ala,  as- 
tensa,  7  litir*a,  linterna. 

Linterna».  Masculino.  Qolps 
dado  con  la  lint«rna;  7  por  axtv 
sion,  el  dado  oon  oaalquier  aba  ■••■ 
tramonto. 


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Laoogle 


LIPA 

Xintamaro.  Haeculíno.  El  artífice 
qae  hace  linternas. 

BriwoLoaÍA.  Zmttnu:  catal&n,  ¡tan- 
terntr;  francés,  laMemier;  italiano, 
iMtentajo. 

Ijn ternilla.  Femanino  diminiitiTo 
de  linterna. 

Linternón.  Maeculioo  aiunentati- 
TO  de  linterna.  |  Marina.  El  farol  de 


tónwí. 

Lintnria.  Femenino.  CononiUolo- 
{¡ia.  Género  de  concbas  uniTalvas. 

Linuoso.  Masculino.  Linaza. 

Lis».  Femenino.  SbdbKa.  \  Anti- 
cuado. LÍMBA. 

Lifio.  Masculino.  Hilera  de  árboles 
6  plantas. 

Btiuolooía.  Linet. — «Las  hileras 
de  cepas  que  hay  en  laa  villas.  Pudo 
decirse  de  la  palabra.  Umta.»  (¿cadb- 
iiiA,  Diecionario  dt  i726.) 

í.  Lio.  Masculino.  Porción  de  ro- 
pa 6  de  otras  cosas  atadas. 

Etiuolosía.  Ziar, 

2.  Lio.  Prefijo  técnico,  del  griego 
Xiioi  (kiot),  liao. 

Liocarpo,  pa.  Adjetiro.  Botí»Íea. 
De  frutos  lisos. 

Etuoloqía.  I4o  i  j  íarpít,  fruto: 
francés.  Imarpe. 

Liodermo,  ma.  Adjetivo.  Sutoria 
natural.  De  piel  lisa;  de  tegumentos 
exteriores  desnudos. 

BTiuoLoafA.  Z4o  2  j  déma,  piel: 
francés.  Hádeme. 

Liófllo,  la  AdjetiTo.  De  hojas  lisas. 

Etuiolooía.  Iáo  j  pkyllon,  hoja; 
francés,  UopkvlU. 

Lioneto.  Masculino.  Especie  de 
polilla. 

Lioninco.  líasculino.  Hittoria  a»- 
'  tera^  Género  de  gusanos  intesünales. 

Liorna.  Masculino.  Puerto  famoso 
del  mar  de  Toscana. 

ETUiOLoaÍA.  Latin  I¡ÍbSr%ia;  italia- 
no, ZÁbomo. 

Lioapermo,  ma.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. De  granos  liaos. 

EriuoLoaÍA.  lAo  j  tp/rma:  francés, 
liatpsmu. 

liótrico,  ca.  Adjetivo.  Antmpolo- 
gta.  Razas  uótkicas.  Razas  que  tie- 
nen loa  cabellos  planos  j  lisos. 

ETiuOLoeiA.  Zíe  j  tirix,  tricMt, 
cabello:  francés,  Uatriqut. 

Liparía.  Femenino.  Botánica.  Gé- 
nero de  leguminosas,  que  De  Gan- 
doUe  redujo  i  una  sola  especie,  la 
LiPABiA  etfirica,  oriunda  del  Cabo  de 
Buena  Esperanza.  (Lbooarant.) 

ETiMOLOofA.  Griego  imapí?  (Up^ 
r<fij,  graso:  francés,  ítpam. 

láipAris.  Masculina.  letiohgia.  Pez 
semejante  á  un  lagarto.  |  Bntonoh- 
gi».   Género  de  insectos  coleópteros. 

BtiholosÍa.  lAparia:  francés,  U- 
púre, 

ÜparocSle.  Femenino.  Ctrugla. 
Tumor  grasoso. 

BriuoLoofA,  Griego  liparót,  gra- 
siento,  T  kile,  tumor:  francés,  maro- 
ciU. 

Liparóide.tAdjetivo.  Qo'mtca.  Pa- 
recido á  la  grasa. 

ÜTlMOLOaÍA.  Griego  Xmapóí  jUpiy- 


UPO 

rít),  gnuíento,  ;  titof  (éldoi),  forma: 
francés,  Upotde;  deXíno^i'Iíjitu],  grasa. 
Reieiía. — La  coUtterina  (sustancia 
críatalizada  de  los  cálculos  biliarios 
humanos,  que  Fourcroy  describid 
bajo  el  nombre  de  edipowro)  cs^lipa- 

RÓIDB. 

Lipardtico,  ca.  Adjetivo.  Farma- 
cia. Calificación  de  los  compuestos 

adiposos  artificiales. 

Liparotriqnia.  Femenino.  Estado 
de  los  cabellos  grasicntos . 

BriuOLOOfA.  Griego  Xiitapic -f /ípa- 
rát),  grasientq,  j  BpíJ  Tpl^ií  (¡Aria, 
trichót),  cabello. 

Lipemanía.  Femenino.  Medicina. 
Género  de  enajenación  caracteríi&da 
por  unaprofunda  triajieza. 

Btikoloo(a.  Griego  Xúmi  (¡¡/p?), 
tristeza,  j  sumís. 

Lipiar.  Neutro.  Imitar  al  milano 
en  su  graznido. 

Lipiria.  Véase  Firbbb. 

ETiuoLoaÍA.  Grieg*o  Xiiiwpía  {¡eijt}/- 
ría);  francés,  lipvrie. 

1.  Lipo.  Prefijo  técnico,  del  grie- 
go Xeíiieiv  (ieipein),  dejar. 

2.  Lipo.  Prefijo  técnico,  del  grie- 
go Xínoí  (lipot),  grasa;  del  sánscrito 
Upat,  unto,  forma  del  verbo  |rty 
(Up),  untar. 

Lipodermo,  ma.  Adjetivo.  Eitto- 
ria  n*t*ral.  Desprovisto  de  piel. 

ETiifOLoaf  A.  Griego  Xdmiv  (Uípein), 
dejar,  y  Eípfia  (déma),  piel. 

liipogramacia.  Femenino.  Litera- 
íttra.  Composición  cuyo  mérito  con- 
siste en  escribir  sin  hacer  uso  de  una 
d  más  letrsa. 

EriUOLOaÍA.  Griego  >(Cnt(V|'M;vMJ, 
dejar^  j  yp^Vp"  (^rámma),  letra;  fran- 
cés, hpogramvu. 

ÁMriút.— La  Odisea  de  Trífiodoro, 
que  no  emplea  la  a  en  el  primer  can- 
to; la  b,  en  el  segundo;  la  c,  en  el  ter- 
cero, j  así  sucesivamente,  es  una  Li- 
foqeauacia;  v  mejor,  un  lipooraua. 

Lipogramático ,  ca.  -Adjetivo. 
Concerniente  álalipogfamacia.  [|Su3- 

t«ntÍVO.  LlPOQRAUATlSTA. 

BTiuoLOGif A.  Lipogramacia:  francés, 
lipog  ran9tíHÍq%e . 

upogramatista.  Sustantivo.  El 
que  escribe  sin  usar  de  cierta  letra  & 

EtiuolooÍa.  Lipoframada:  b&acéa, 
Upogranuaatiete. 

Lipoma.  Masculino.  Lipouo. 

Lipomeria.  Femenino.  Medicina. 
Falta  de  una  6  mes  partes  del  cuerpo. 

EriHOLOafA.  Griego  ¡t(pei»,  dejar, 
j  m/rot,  parte. 

Lípomo.  Masculino.  Especie  de 
lupia  formada  por  la  acumulacimí  de 
una  sustancia  grasienta. 

ETiMOLoafA.  Griego  Xlmn:  (Upoi), 
g^rasa;  \tn6ta  (Up<(i),  jo  pongo  graaien- 
to:  francés.  Upóme. 

Liponix.  Masculina.  Omitohgia. 
Género  de  aves  gallináceas. 

EriMOLOofA.  Griego  llpot,  grasa,  j 
ónyx,  uña;  «deufia  grasienta.» 

Lipopsiquia.  Femenino.  Suspen- 
sión repentina  del  sentimiento,  del 
movimiento  j  de  la  respiración. 

EtiuoloqÍa.  Gñegahíi-Kn^ylo.  (lei- 


LÍQO 


42S 


(4«Yif),  vida:  francés,  Ilipoptyehie. 

Liposiqoia.  Lipopsiquia.  La  for- 
ma ^oti^nia,  que  aparece  en  algu- 


nos DicdonvrioM,  es  bárbara. 

Lipotimia.  Femenino.  Medicina. 
Primer  grado  del  síncope. 

Etiholooía.  Griego  itiTto9u¡ita  (Ui- 
pothynía),  de  ¡elpei*,  dejar,  j  thj/ma, 
corazón,  sentido,  espíritu:  francés,  ¿^ 
pothymie. 

Lipulita.  Femenino.  Mituralogia.  , 

Especie  de  sfUce. 

ETiMOLOofA.  Griego  Upot,  grasa, 
j  Uthot,  piedra;  Xíítoí  Xt6o(. 

Liquefacción.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  liquidar  6  liquidarse  al- 
guna cosa. 

EtiuoloqÍa.  Latín  RqnifSet'U),  for- 
ma sustantiva  abstracta  de  tíquiSflíc- 
Int,  liquidado,    desleído,    participio 

{lasivo  de  liqnifacire,  liquidar,  des- 
eir,  de  tt^vtdni,  liquido,  j  /acere, 
hacer:  italiano,  Uqnefatione;  francés, 
Kqnefaetion;  provenzal,  liquefactio; 
catalán,  Uqnejaceió. 
Liquefiictible.  Adjetivo.    Licda- 

BLB. 

Liqoeflable.  Adjetivo.  Licuablb. 

BriuoLOofA.  Francés  Uq%efiahU. 

Liqnen.  Masculino.  Botánica. 
Planta  parásita  de  que  haj  varios  gé- 
neros j  especies.  Crece  en  la»  rocas, 
Earedes  7  piedras  desnudas  7  aun  en 
IB  cortezas  de  los  árboles.  Hay  lí- 
QUBNBS  que  se  usan  como  alimento, 
otros  se  emplean  en  tintes  v  otros  en 
la  Medicina,  como  el  islándico, 

EruioLoaÍA.  Griego  Xeiyifv  (leichen), 
latín:  AcAeti;  francés,  licien;  italiano, 
HcAene,  UcAene;  catalán,  lÍquen  itlán- 
dieh. 

JteitMa.  1. — Vegetales  ágamos,  vi- 
vaces, que  nacen  j  crecen  al  aire  li- 
bre, compuestos  de  un  tallo  crustá- 
ceo, foliáceo  6  cilindrico,  v  que  se' 
desarrollan,  ja  por  medio  de  espon- 
dias  contenidas  en  receptáculos  que 
se  llaman  apoteciat;  ya  por  medio  de 
gonidiaa  6  especies  de  yemas,  repar- 
tidas bajo  la  epidermis  del  tallo. 

2.  Los  LÍQUiNBS  tienen  por  condi- 
ción de  vida  la  humedad;  de  tal  suer- 
te, que  la  aridez  los  mata. 

3.  LfQUBH  de  lat  roca»;  la  orchilla. 

4.  LÍQUBN  itldndieo;  eelraria  islán- 
dica, de  Achar,  Uamada  impropia- 
mente musgo  de  Islandia.  El  l(quen 
itldndieo  tiene  frecuente  uso  médico; 
de  ordinario,  bajo  la  forma  de  gela- 
tina. 

5.  Zeeanora  parella,  de  Achar;  la 
romaza  acuática,  que  los  franceses 
llaman  orchilla  de  Auvemia  (OrteilU 
SAweergne). 

6.  Bióccella  linetoriea,  orchilla  de 
Canarias,  que  viene  de  Canarias  y  de 
las  islas  de  Cabo  Verde.  Es  el  lichbn 
roccelU  de  los  botánicos  franceses  y  la 
orchilla  purpúrea  de  los  antiguos. 

7.  Cladoniar<mgifera,Ai^ofíiiMXia, 
que  es  el  líqctbn  de  loe  renos  de  los 
franceses  {lichbn  det  rennet),  llamado 
jMÍ,  porque  constituye  el  alimento  de 
aquellos  animales.  Es  una  especie  de 
musgo  blanco. 

8.  Stieta  pnlnonacea,  de  Adiar;  ^-  ■ 

tmtom  initizecIbyíkjOOQlC 


426 


LIQÜ 


QVBS  jmlmonar,  que  es  el  lACBtspní- 
nonatn  de  los  franceses. 

d.  LIqubn  piando,  cénoMyei  pyaid»- 
ta,  da  Achar,  que  es  el  ucaES  pyxíds 
de  los  botánicos  franceses. 

10.  LfQURN  tartáreo;  Ucanora  tarta- 
rea,  de  Achar,  que  es  el  lichen  ¡arta' 
reitx  da  la  botánica  francesa.  Este  lí- 
QUBN  Tiene  de  Suecia  j  da  un  hermo- 
so color  encarnado. 

11.  Medicina  (Palolo^ia).  InQama- 
cion  cutánea  caracterizada  por  la 
erupción  simultánea  6  sucesiva  de 
pápulas  rojizas  6  de  color  de  la  piel, 
pruríginosaa,  ora  dispuestas  por  se- 
ries 6  grupos,  ora  espaTcidas  por  una 
región  6  por  toda  la  superficie  del 
cuerpo.  Esta  fué  la  famosa  epidemia 
que,  bajo  el  reinado  de  Claudio,  in- 
TadiÓ  i  Italia  j  á  toda  Europa. 

12.  IiÍQUBN  veticnlar;  enfermedad 
de  la  piel,  común  á  los  países  cálidos, 
que  es  el  lichbn  tropieut  de  los  ingle- 
sas j  el  LiCHBN  v/tienlítire  de  lo9>fran- 
ceses. 

Li(^eD«to.  Masculino.  Químiea. 
Combinación  del  ácido  liquénico  con 
una  basa. 

Liqnéneo,  nea.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. Parecido  al  liquen. 

ETiuoLoaÍA..  Liquen:  francés,  U- 
chfH¿e. 

Liquénico.  Adjetivo  masculino. 
QMmtca.  Epíteto  de  un  ácido  que  so 
encuentra  en  algunos  liqúenes. 

ETiMOLOaÍA.  Zí^me*:  francés,  Ueií- 
nig*e. 

Ijiqnenicola.  Adjetivo.  Que  vive 
en  los  liqúenes. 

EriuQWBÍK.  Zique*  j  el  latín  eoVl-- 
re,  habitar;  francés,  liek¿iiieoU. 

Idqneniforme.  Adjetivo.  Hittoria 
natural.  Que  tiene  forma  de  liquen. 

LiquenÍDa.  Femenino.  Qiifmiot. 
Principio  que  se  extrae  del  liquen  is- 
lándico. 

EtiuoloqÍa.  IÁq*M:  francés,  iiehé- 
nine. 

Liquen ivoro,  ri.  Adjetivo.  Zoolo- 
gl».  El  que  se  alimenta  de  liqúenes. 

EriuoLoaíi..  Hq%e*  j  el  latín  viírS- 

Lianenografla.  Femenino.  Parte 
de  la  Dotánica  que  tral»  de  los  liqúe- 
nes. 

ExiuoLoaÍA.  £lg*e»  j  el  griego  ffta- 
pkelit,  describir:  francés,  lichéiiogra.pkie 

Liqnen  o  gráfico,  ca.  Adjetivo. 
Concerniente  i  la  liquenogratía. 

Liquenóffrafo.  Masculino.  £1  que 
se  dedica  á  U  liquenografía. 

Liqnenótde.  .  Adjetivo.  Satánica. 
Semejante  6  análoga  al  liquen. 

ETiMOLoaÍA.  lAqiun  j  el  griego 
ñdes,  forma:  francés,  liekeítoíde. 

Liqaenologfa.  Femenino,  Botíni' 
ca.  Tratado  aoore  los  liqúenes. 

Etiuología..  Liqne»  y  el  griego  la- 
gos, tratado. 

Liqaeaológico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  liquenología. 

Liquenólogo.  Masculino.'  El  que 
escribe  acerca  de  los  liqúenes. 

Liqaenoso,  sa.  Adjetivo.  Pareci- 
do al  liquen,  j  Que  contiene  liquen. 


UQU 

Liqtddabl«.  Adjetivo.  Lo  que 
puede  liquidar. 

Etiuolosía.  Liqvidaír:  catalán,  H- 
q%idahU. 

-Liquidación.  Femenino.  El  acto/ 
efecto  de  liquidar. 

ErtuoLoaiA.  Ligñáar:  catalán,  U- 

?  nidada;  francés,  Gfwiation;  italiano, 
iquidatume. 

Liquidado,  da.  Participio  pasivo 
de  liquidar. 

Etiuoloqía..  Latín  fí^ui^,  parti- 
cipio pasivo  de  ÍCoiOre;  catalán,  liq*i- 
dat,  da;  frapcés,  liqmdé;  italiano,  l^ 
qnidato. 

Liquidador,  ra.  Masculino  j  fe- 
menino. El  que  liquida. 

Etiuología.  .Liquidar:  catalán,  lU 
q%idador;  francés,  liqíUdatew;  ít^ia* 
no,  Uq%idatore. 

Liquidimbar.  Masculino.  Licor 
resinoso  natural,  pingQe,  de  la  con- 
sistencia de  la  trementina,  de  color 
amarillo  rubio,  sabor  acre,  aromático 
j  olor  fragante,  que  ae  saca  por  inci- 
sión de  un  grande  árbol  de  Nueva-Es- 
paQa,  que  los  indios  llaman  oeoiotl. 

ETiuoLoaiA.  Bajo  latín  liquidamba- 
mm,  A.e  liquido  y  inbar:  catatan,  liq%i- 
iamhre;  francés,  liqutdambar. — <  Cier- 
ta especie  de  bálsamo  natural,  6  resi- 
ua  líquida,  mu;  parecido  al  ámbar, 
de  color  claro,  rubio  ó  amarillo,  y  de 
un  olor  muj  agradable:  el  cual  se  saca 
por  incisión  de  un  árbol  grande,  que 
se  cria  en  la  Nueva  España,  cujas 
hojas  se  parecen  i  las  de  la  hiedra,  y 
la  corteza  es  gruesa,  cenicienta, ;  mu  v 
olorosa.»  ( Acadiuu.  , '  i)teci«Mrto  a* 
Í726.) 

Liquidamante.  Adverbio  de  modo. 
Con  liquidación. 

ETiuoLoaÍA.  Líquida  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Liquidante.  Participio  activo  de 
liquidar:  Que  liquida. 

Liquidar.  Activo.  Hacer  liquida  6 
fluida  alguna  cosa  sólida.  Se  usa  tam- 
bién com*  reciproco.  |  Metáfora.  Ha- 
cer el  ajuste  Armal  de  una  cuenta, 

Etiuología.  Lictur:  latín,  í(^[%3re, 
lígnSri,  tí^iuteere;  catalán,  liquidar  i 
francés,   liquider;  italiano,  Uqnidare. 

Liquidarse.  Reciproco.  Pasará  lí- 
quida una  cosa  sólida.  Q  Oranáiica. 
Perder  las  letras  vocales  su  sonido, 
como  la«eny)i«rrd,  \  Combinarse  una 
consonante  con  otra  para  formar  Con 
ella  una  sola  articulación,  como  la  / 
y  reajlany  tren.- 

LJQuidez.  Femenino.  La  calidad 
de  lo  liquido. 

EriuoLoofA.  Liquido:  latín,  Rquídi- 
itu,  pureza  del  aira;  italiano,  Uqnidi- 
li¡  francés,  liquidit/; ntAl^n,  liquideta. 

Liqnidificable.  Adjetivo.  Suscep- 
tible de  liquidarse. 

ETiMOLOofA.  Liquidijtear:  francés, 
¡iqu/fiable. 

Liquidificacion.  Femenino.  Ac- 
ción 6  efecto  de  Uquídificar. 

EriuoLoaÍA.  Liqnidijiear:  catalán, 
liqnidijteaeití. 

Liquidificador,  ra.  Masculino  y 
femenino.  El  que  liquidifica. 

Líqnidificar.  Activo.  Convertir  al- 
guna cosa  en  líquida. 


LTRI 

SnHoLoad..  Latín  Bf^Jkdka;  i» 
ÜqiMiit  T  /^lefrí,  haeer  italiana,  U- 
que/are;  francés,  Uq%//Ser;  catalán,  U- 
qMtJícar. 

Liquido,  da.  Adjetívo  que  >e  a^ 
ca  á  aquellos  fluidos  que  mojan  jn 
pegan  á  los  cuerpos  aumergidoa  n 
ellos;  como  el  agua,  la  li»cbe;  i  dif>- 
rencia  de  los  meramente  fluidos  qofl 
no  se  pegan;  COmo  el  aire  j  los  meta- 
les derretidos.  |  Metáfora.  Se  aplica  á 
la  suma  que  resulta  de  la  compaia- 
cion  del  cargo  con  la  data;  coibo  das- 
da  LÍQUIDA,  alcance  líquido.  |  EDan- 
bas  acepciones  se  usa  también  imta 
nombre  masculino.  |  Femenino.  Véa- 
se Lbtra. 

BTiMOLoofA.  Licor:  latía  antigoo, 
tiqnidnt;  clásico,  ¡Xqwídiu;  italiano,  lí- 
quido: francés,  liquide;  provensal,  U- 
quid;  catatan,  Uquit,  da. 

Liqoira.  Femenino.  Mantilla  pe- 
queña cuadrada  que  se  ponían  mÁn 
los  hombros  las  indias  de  la  Nueva 
Granada,  antes  de  la  conquista. 

Lira.  Femenino.  Instrumento  mú- 
sico de  cuerda  que  se  usaba  en  lo 
antiguo.  I  Attrononía.  Una  de  las 
constelaciones  celestes  del  hemisferio 
setentrional.  |  Composición  métoiea, 
acomodada  al  canto,  y.  que  consta  eo> 
munmcnte  de  estro&a  de  á  cinco  vet- 
sos  cada  una. 

BTiuoLoaÍA.  Griego  Xiif»  (Uftm):  la- 
tín, lyra;  italiano  y  catalán,  In; 
franCBS,  lyre. 

Setena  «wttfrüt. — 1.  ¿Afrm:  del  grie- 
go lyra.  Instrumento  músico  de  enar- 
da,  tal  vez  el  primero  inventado  por 
los  hombres.  Empezii  por  constar  de 
una  sola  cuerda  (monoeordio),  Ivé^ 
de  traa,  de  cuatro  (fetracordio),  de  an- 
eo (peníaeordio),  etc.,  j  llegó  á  taaer 
hasta  cuarenta,  sufnendo  sucesiva- 
mente además  varías  modificaeioiies 
de  forma. 

2.  La  lira  délos  egipcios  sólo  tenia 
tres  cuerdas. 

3.  La  de  loa  hebreos,  llamada  Im- 
nor,  tenía  diez,  y  se  tocaba  con  el 
plectro  6  arco. 

4.  El  ii*  de  loa  chinos  es  ana  loa 
de  cinco  cuerdas;  J  el  ei4  consta  d« 
veinticinco. 

5.  Los  nombras  de  la  lira  entre  los 
gnegoB  V  los  latinos,  que  la  tomaron 
de  aquéllos,  fueron  Igra,  citUf»  (tor- 
tuga) que  los  últimos  traduieren  por 
íettudo;  y  luego,  otilara,  fer*]rlat,coa 
cuerdas  de  lino,  y  pkormium.  Parece 
que  la  Latí-tortufa  ftettuda)  sa  la  mis 
antigua,  la  pastoril  j  la  primera  in- 
ventada. (Monlau.) 

Lirala.  Femenino.  Sotámca.  Be* 
ceptáculo  de  los  órganos  r^vodaetch- 
res  de  los  liqúenes,  cuando  ea  aasil, 
lineal  j  se  abre  por  hendidura  lati- 
tudinal. 

Etimología.  Lira, 

Lireloao,  aa.  Adjetive.  Salid- 
ea.  Que  presenta  surcos  lineaka  pe- 
quemos. 

Btiuolooía.  Lirela:  francés  ifté. 

Liria.  Femenino.  Liqa,  por  mate- 
ria viscosa.  ' 

Liriano,  na..  AdgettTO.  Mftanl  6 
propio  de  Liria. 

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:..AdgettTO.  Natalia 


LIS 

Lírico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que  per- 
tenece á  la  lÍTft  d  á  la  poesía  propia 
para  el  canto. 

Etuiolooíá.  Lira:  latín,  ¡¡frtaa; 
italiano,  lirico;  frencéa,  lyrtqvt;  cata- 
lán, Hriek,  ta. 

Lirio.  Úasculino.  Sotíniu.  Hierba 
medicinal,  que  comunmente  se  llama 
lirio  cárdeno,  j  echa  la»  raicea  ras- 
trerasT  superficiales;  lae  hojas  lar- 
ng  mas  de  un  pié,  anchas  de  dos -de- 
dos, nerroaas  j  terminadas  en  punta 
de  espada;  el  ¿lio  es  derecho,  redon- 
do, de  cinco  6  seis  nudos,  j  de  cada 
uno  brota  una  hoja  más  pequeña,  en- 
tre la  cual  salen  los  ramos,  en  curas 
cimas  nacen  las  flores  de  seis  hojas, 
mnj  grandes  j  hermosas,  de  color 
más  ó  menos  azulado,  6  matizadas  de 
Taríos  colores.  |  blanco.  Azuckna.jI 
HBliiONDO.  Planta  de  un  pi»  de  altura, 
con  las  hojas  que  nacen  amontonadas 
desde  la  raíz,  delgadas,  larj^y  pun- 
tiagudas; del  medio  de  ellas  nace  el 
tallo,  que  sostiene  flores  de  la  misma 
hechura  que  las  del  lirio  común,  j 
de  color  azul  pardusco,  que  despiden 
por  la  noche  vn  olor  hediondo. 

ErufOLoaÍA.  Griego  Mlpia^fUirúm); 
latin,  tilíum;  italiano,  gtgUo;  francés 
del  sifflo  zii,  Ut;  moderno,  li$:  pro- 
Tenzal,  lili,  Uri,  tit;  catalán,  Ilirt. 

Liríodendrini.  Femenino.  Quími- 
ca. Principio  balsámico  que  se  extrae 
de  la  cortesa  de  las  raíces  del  lirio- 
dendro. 

BriuoLOofi..  Ziriodtuáro:  francés, 
Uriodtndriiu. 

Liriodeadro.  UascuUno.  Botínú 
M.  Nombre  de  las  plantas  del  género 
tulipero  (magno li4<xat¡. 

Btiuoloou.  GñBgo\tlpíin(Uirtoit), 
lirio,  y  SivSpov  (dAM-on),  árbol:  fran- 
cés, Uriodtudro». 

Limeiio.  Masculino.  Geoyrafiaan- 
tig*a.  Famosa  ciudad  de  la  Trdade, 
destruida  por  Aquilea. 

BriMOLoaÍA.  Latin  .^moniM.  (Ovi- 
dio.) 

Idron.  Úasculino.  Zoología.  Cua- 
drúpedo muj  semejante  al  ratón,  del 
qae  ae  diferencia  principalmente  en 
«er  de  color  más  negro,  t  en  tener 
-  n^  largo  el  pelo  de  la  cola,  j  el  de 
laa  orejas  más  largo  que  ellas.  Habita 
en  las  tierras  cultivadas,  coustrujen- 
do  madrigueras  j  rojeudo  las  raices 
de  las  plantas.  Nada  con  la  misma 
agilidad  que  corre,  j  pasa  todo  el  in- 
vierno adormecido  j  oculto  debajo  de 
la  tierra,  |  Dobmib  como  vn  libón. 
Frase  familiar  con  que  se  denota  que 
uno  duerme  mucho  6  da  continuo, 
como  se  cree  que  hace  el  libón. 

BtuiolooU.  Latín  gUt,  gUrit,  que 
«a  el  griego  ríXito;  fg/Uioi);  cólico, 
Utiic  (tÍ4Íót};  italiano,  giiro;  francés, 
Urot,  ioir,  HTO»;  provanial,  gUTi;  Ber- 
Tj,  Urt. 

Lirondo,  da.  Adjetívo.   Limpio, 
sin  mezcla.  Véase  Hondo  t  libomdo. 
EriwoLOof*.,  Ziro». 
Lie.  Femenino.  Flob  db  Lia. 
Stuiolosía.  Lirio, 
Lit  (OABALLBBoa  db).  EÍitori*.  CiU' 
dadanos  que,  desde  la  primera  res- 
tatuBcioD,  en  1814,  llerábaa  una  p«- 


LISI 

quefia  'lis  heráldica  de  plata.  Esto 
no  constítufa  en  realidad  una  drden 
de  caballería,  sino  más  bien  un  signo 
de  adhesión  á  la  vuelta  de  los  revés. 
Todos  loa  militares  j  todos  los  fun- 
cionarios públicos ;  principalmente, 
los  condecorados  con  la  Legión  de  Ho- 
nor, fueron  obligados  al  principio  i 
llevar  la  lis,  como  signo  de  adhesión 
al  gobierno  nuevo.  Cuando  pasó  el 
furor  por  el  realismo,  fué  desapare- 
ciendo la  condecoración,  que  apenas 
duró  dos  a&oa. 

Liui.  Femenino.  Piedra  6  bruñi- 
dor de  madera  con  que  alisan  el  pa- 
pel en  las  fábricas. 

Lilamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  lisura. 

EriuOLoaÍA.  Lita  y  el  sofijo  ad- 
verbial mtnU:  italiano,  /mmmmM;  ca- 
talán, tlilttHKIlí. 

Lieaadro.  Masculino. Nombra  pro- 

0  de  varón:  san  Lisandro.  |  Éforo 

1  Lacedemonia,  desterrado  por  sus 
prevaricaciones.  (Cichron.) 

ETiMOLoaÍA.  Latín  LyiSttive. 
Lisar.  «Activo  anticuado.   Lisiab. 
Lisboa.  Femebino.  Geografía.  Ca- 

Eiital  del  reino  de  Portugal,  con  exce- 
ente  puerto,  formado  por  el  Tajo; 
comercio  importante;  notables  monu- 
mentos; vistas  deliciosas;  hermosos 
S aseos;  pueblo  culto  j  hospitalario, 
e  trato  tan  afable  como  caballeroso. 
Btiholooía.  LithoTia,  que  es  Oliti- 
po*m  del  Jtiiierario  de  Antonino  Pío; 
de  donde  salían  tres  caminos:  uno,  al 
Sur,  para  Bvora;  t  los  otros  dos,  por 
ambos  lados  del  Tajo,  para  Mérida  j 
Oporto, 

Lisbonense.  Sustantivo  j  adjeti- 
vo. Lisbonés. 

Lisbonés,  SB.  Adjetivo.  El  natu- 
ral de  Lisboa  ó  lo  perteneciente  á  esta 
ciudad. 
Lisco,  ca.    Adjetívo    antícuado. 

[ZCO. 

ETtUOLOOÍA.  Zww. 

Lisera.  Femenino.  Provincial  Mur- 
cia. El  vastago  de  Upita.  |  Foriijíca- 
eíoñ.  Bbbua. 

Liggo,  ga.  Adjetívo  anticuado, 
Bizco.- 

Lisiable.  Adjetivo.  Tulnerabie. 

Lisiado,  da.  Participio  pasivo  de 
lisiar. 

BriHOLOafA.  Litiar:  catalán,  U- 
tiat,  da. 

Lisiador,  ra.  Sustantivo  j  adjati- 

I.  Que  lisia. 

Lisiadnra.  Femenino.  Herida. 

Lisiano,  na.  Adjetivo.  Mineralo- 
gía y  geología.  TbBRBNOS  lisíanos;  SUS- 
TANCIAS LISIANA3;  terrenos  j  sustan- 
cias formados  por  disolución. 

EtIUOLOSÍA.  QriflgO  Vtfu;  (Ij/tit), 
disolución:  francés,  fyti«ñ, 

lisiar.  Activa,  Ofender,  lastimar 
alguna  parte  del  cuerpo. 

BrtuoLoaÍA.  Letvm:  catalán,  letiar, 
forma  etímolúgica.— «Bomper,  esto- 
pear ú  ofepder  algún  miembro,  de 
manera  que  quede  de  poco  6  nin- 
gún uso.  Tiene  del  latino  Lxdin.* 
f  Academia,  Diccionario  de  1726.} 

Lisias.  Masculino.  Célebre  orador 
ateniense.  (Cicsbon.) 


LISO 


427 


Etiuolooía,  Griego  \úaiaii(Z¡ftiat}: 
latín,  Lyüat. 

Lisimaca.  Femenino.  LiSilliquiA, 

Lisimaqaia.  Femenino.  Botánica. 
Planta  que  se  cría  regularmente  en 
ugares  húmedos  j  pantanosos,  j  tíe- 
le  jrarios  tallos  derechos,  vellosos  j 
con  muchos  nudos;  las  hojas  son  lar- 
gas ;  puntiagudas,  lanuginosas  por 
debajr-,  j  por  encima,  de  un  verde 
narillento;  la  flor  es  amarilla  y  sale 
en  la  cima  de  las  ramas. 

ETiuoLOofA.  Griego  "koai^i^aílyíi- 
machía):  latín,  lyAmicKía,  forma  de 
Lytbnkchm,  Lisimaco,  que  le  diiS 
nombre:' bajo -latín,  UriwMckia;  cata- 
lán, ürimaqnia,  forma  incorrecta. 

JÍMíAa.— Llámase  también  tatíea- 
ria,  por  la  semejanza  de  sus  hojas 
respecto  de  las  del  sauce;  ealia,  tcit, 
en  latin.  (O.  de  Sbbbes.) 

Lision.  Femenino  anticuado.  Lb- 

Lisionado,  da.  Adjetivo  antícua- 
do. Que  ha  recibido  lesión, 

Lisis.  Femenino.  Medicina.  Crisis 
saludable  en  una  enfermedad. 

BtiholooI A.  Aú9(i;fjym),  disolu- 
ción (de  los  elementos  mórbidos;  esto 
es,  disolución  de  la  enfermedad.) 

Lisme.  Masculino.  Derecho  que  se 
pagaba  antíguamente  en  las  regen- 
cias berberiscas  por  la  pesca  del  co- 
ral. 

Etiuolooía.  Árabe   ÍÓnst,   lattma 

f^^^jll  '¿^y¿jíj)^  cosa  obligato- 
ria, deuda,  impuesto.  (Dbpr^kr;.) 

Setena.  1. — Entre  los  argelinos,  es 
corriente  la  forma  (Urna),  según  el 
Diccionario  francés  arábigo  de  Cher- 
bonneau. 

2.  La  forma  lama  trae  á  la  memo- 
ria nuestro  autíguo  derecho  de  "Utda, 


que 


1  vocablo  árabe  sin  otra  altd- 


que  la  conversión  de»  en  d. 

Liso,  sa.  Adjetivo.  Igual,  sin  tro- 
piezo ni  aspereza.  ¡  Germattía.  Das- 
VEBOONZADO.  I  Se  aplica  á  las  telaa 
que  no  son  labradas  j  á  los  vestidos 
que  carecen  de  guarnición  y  otros 
adornos.  I  y  llano.  Locución  que  se 
aplica  á  los  negocios  que  no  tienen 
dificultad;  r  asi  se  dice:  es  cosa  lisa 
T  LLANA.  I  Germanía.  Masculino  Raso 
ó  tafetán. 

EruiOLOaÍA.  Griego  Xvm6i:  (littít); 
antiguo  alto  alehan,  lite;  moderno, 
Uite;  italiano,  litcio,  leuo;  portugués, 
lito;  francés  del  siglo  xi,  Uce;  moder- 
no-, litH;  catalán,  llit,  a. 

Lisoiija.  Femenino.  A.dulacÍoa, 
alabanza  afectada  para  ganar  la  vo- 
luntad de  alguna  persona.  |  Blatoñ, 

LOSANOB. 

EriifOLOofA.  Italiano  huinga:  fran- 
cés, htange,  antigua  forma  de  lonange; 
catalán,  Utonja. 

1.  Zitonja  y  loeange  representan  la 
misma  palabra  radical. 

2.  El  sentido  etimológico  de  la 
voz  del  artículo  pone  de  manifiesto  la 
diferencia  que  el  uso  general,  guiado 
por  una  Idgica  admirable,  ha  estable' 
cido  eatnlitonja  y  adulación. 

La  litonja  es  loa:  l^adulacio»,  villa* 
nía  ;  bajeza. 


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428 


LIST 


Lo  Imujtro  gasta,  por<iae  esli  en 
relscioQ  con  U  buena  cri&nia  j  con 
cierto  espíritu  de  agasajo,  de  amor, 
de  belleza,  de  poesía,  pues  la  poesfa 
viene  á  aer  como  una  tíson)'»  de  la 
imaginación:  lo  adulador  repugna, 
porque  indica  un  coraxob  mexquino. 

Uua  lúmtja  educada  7  discreta  pue- 
de enaltecer:  la  ad*lMtó»  no  puede  en 
ningún  caso  sino  degradar. 

Kl  lisonjero,  tomado  en  mal  senti- 
do, es  temible:  el  adulador  ea  siempre 
despreciable. 

Lisoqjar.   Activo  anticuado.  Li- 


Liaoqjeable.  Adjetivo.  Que  puede 
ser  lisonjeado. 

Lisonjeador,  ra.  Masculino  j  fe- 
menina. LlSOHJXBO . 

lásoineamieiito.  Masculino.  Acto 
6  efecto  oe  lisonjear  6  lisonjearse. 

EnuoLOdÍA.  ¿MOMjMr;  italiano,  U- 
timgamtuto. 

Lisonjeante.  Participio  activo  de 
lisonjear.  Lo  que  lisonjea. 

Lisonjear.  Activo.  Adular,  alabar 
afectadameat«  para  ganar  la  volun- 
tad de  alguna  persona.  I  Metáfora. 
Deleitar,  agradar:  dícese  de  las  cosas 
materiales,  como  la  música,  etc. 

EtiuolooÍa.  Lisonja:  italiano,  im- 
ñngare;  catalán,  lUstmgnr. 

Lisonjeramente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  lisonja,  [j  Agradablemente. 

ErofOLOOÍji..  ¿úoHjrra  y  el  sufijo 
adverbial  mt*U:  italiano,  ImsinghetcU 
ms»U. 

Lísoojeria.  Femenino  anticuado. 
Lisonja. 

Ltsoigero,  r«.  Adjetivo.  El  que 
lisonjea.  Se  usa  también  como  sus- 
tantivo. \  Metáfora.  Lo  que  agrada  y 
deleita;  como  música,  yoi  lisonjera. 

ETmoLoaÍA.  Lisonja:  italiano,  Ai- 
tinghévole,  Uainghiert,  htswghiero;  ca- 
tatan, llisonfer,  a,  y_  llamanaers. 

S1NON1111A.  Lisonjiro,  aáuíador.  Une 
j  otro  procuran  a^^ar  i  costa  de  la 
verdad;  pero  se  luoñjt»  á  las  personas 
por  parte  del  corazón;  se  lee  adula 
por  parte  del  entendimiento  6  del  ta- 
lento. 

El  lisonjtro  nada  desaprueba,  justi- 
fica lo  que  es  vituperable,  v  aun  in- 
tenta engir  el  vicio  en  virtud.  El  adu- 
iador  lo  alaba  todo;  hace  la  apología 
de  lo  malo,  y  aun  se  atreve  i,  dar 
aplausos  &  lo  ridículo. 

La  lisonja  es  muj  propia  para  ali- 
mentar las  pasiones;  la  AdiMcio»  sa- 
tisface la  vanidad;  la  una  es  el  talen- 
to del  cortesano  vuIkst;  la  otra  cons- 
tituye el  carácter  del  pedanton  asa- 
lariado. 

No  es  ser  lisonjero  Si  manejar  la 
verdad  con  cierta  prudencia,  6  de  un 
modo  que  no  desagrade  á  aquellos  á 
quienes  cbocaria,  ai  se  la  presenta- 
sen desnuda.  Jamás  adnUdor  alguno 
aupo  el  art«  de  alabar;  únicamen- 
te conoce  el  de  vender  alabanzas. 
(March.] 

Lisonjia.  Femenino  anticuado.  Li- 
sonja. 

Lisor.  Masculino  anticuado.  Lisu- 
ra. 
'  Lista.  Femeuiuo.  Pedazo  de  papel, 


LIST 

de  üenio  6  de  otra  cosa,  largo  t  an- 
gosto. I  La  tira  de  distinta  labor  á 
color  que  tienen  algunas  telas.  (  Ca- 
tjIlooo.  i  B1  recuento  que  se  bace  en 
alta  voz  de  las  peraonaa  que  deben 
asistir  á  algún  acto.  Se  usa  más  co- 
munmente en  la  milicia. 

Etiuolosía.  Anticuo  alto  alemán 
iitU,  bordado;  inglá,  Usl;  italiano, 
littt;  ñvncés,  UsU;  catalán, //ütd. 

Lista  7  Aragón  (AlbkrtoJ.  Docto, 
profundo  j  castizo  poeta,  crítico  j  ma- 
temático español,  uno  de  los  mejores 
maestros  7  modelos  de  los  escritores 
que  han  brillado  en  nuestra  patria  en 
los  últimos  afiús.  Naci¿  eu  Sevilla 
en  15  de  Octubre  de  1775  j  muriú 
en  1848.  Debió  el  pan  de  su  niñez  á 
los  escasen  productos  de  lá  industria 
de  la  seda,  próspera  eu  un  tiempo. 
Sentada  en  un  telar,  donde  trabajaba 
para  sostener  á  sus  padres,  compartía 
estas  ^enas  con  los  estudios  de  la 
onivecsidad  en  que  cursaba  filosofía 
j  teología;  T  afecto  por  instinto  ¿  las 
musas,  trasladaba  al  papel  sus  prime- 
ras inspiraciones.  Como  el  estudio  era 
su  único  recreo,  no  tenía  horas  de 
ocio,  j  á  fueras  de  vigilias,  se  acre- 
ditaba á  la  vez  de  matemático  j  de 
rta.  Ya  en  1788,  habiendo  logra- 
abandonar  las  rudas  tareas  del 
ller,  servía  en  calidad  de  sustituto  la 
cátedra  de  matemáticas,  sostenida  por 
la  Soei*d»d  Seonónita.  de  Sevilla,  7 
en  17%,  la  del  colegio  de  San  Telmo. 
Pertenecía  entóncee  á  una  academia 
particular  de  humanidades,  compues- 
ta de  jiivenes  amantes  de  la  amena  lite- 
ratura j  i,  quienes  servían  de  modelo 
Oarcilaso,  Herrera  j  Rioja,  junta- 
mente con  Melendei,  Moratin  ;  Jove- 
llauos,  restauradores  del  buen  gusto. 
En  ella,  al  par  que  Reinoso  obtenía 
el  premio  de  un  certamen  propuesto 
por  la  Academia  de  Bnauts  Ltíras  de 
Sevilla,  Lista  conquistaba  el  accésit, 
cantando  ¿a  Inocencia  perdida.  A  los 
28  años,  se  ordenaba  de  sacerdote;  j 
á  la  entrada  de  Irá  franceses  en  Espa- 
ña, ocupaba  la  cátedra  de  retorica  j 
poética  de  la  univeraidad  de  Sevilla 
y  se  unió  á  Blanco  para  continuar  la 
publicación  del  Semanario  patriótico, 
emprendida  por  Quintana,  eu' donde 
sostuvo  ideas  de  independencia.  Sin 
embargo,  como  después  cambiara  de 
opiniones,  tuvo  que  emigrar  en  1813, 
cuando  los  franceses  abandonaron  el 
territorio.  Vuelto  á  España  en  1817, 
publicabaen  compañía  de  Uermosilla; 
Miñano  El  Censor,  una  de  las  mejores 
revistas  críticas  que  han  visto  la  luz 
pública  en  España;  ganaba  por  opo- 
sición la  cátedra  de  matemáticas  del 
eonsnlado  do  Bilbao,  viniendo,  hacia  el 
año  de  1820,  á  Madrid,  para  regentar 
el  colegio  de  SanMaieo,  recientemen- 
te fundado,  encargándose  en  él  del 
desempeño  de  tres  asignaturas.  Citar 
los  jóvenes  que  allí  adquirieron  el  te- 
soro de  la  enseñanza,  equivaldría  á 
escribir  un  largo  catálogo  de  nombres 
ilustres  en  todas  las  carreras  del  Es- 
tado; pero,  á  pesar  de  esto  7  de  la  re- 
putación que,  tanto  en  Espada  como 
mera  de  ella,  había  conquistado  i 


LIST 

Lista  la  publicación  de  avs  eonpM- 
ciones  poéticas,  el  Gobierno,  no  wAa 
cerrú  el  colegio  que  regentaba,  dasda 
por  pretexto  que  allí  se  enseñaban  j 
propagaban  doctrinas  coatrarÍM  u 
orden  7  á  la  religión,  sino  qne  obligó 
al  rirtuoso  7  docto  sacerdote  á  expa- 
triarse nuevamente,  buscasdo  on  iñ- 
lo  en  Francia,  donde  comenwS  á  pa- 
blicar  la  Oocola  di  Bayona,  que  taa- 
bien  fué  prohibida  en  España.  Du- 
rante el  periodo  de  su  expatriacicm, 
visitd  París  7  Undres;  aumentó  con- 
siderablemente sus  poesías;  se  dedie¿ 
á  otroa  trabajos,  tanto  eientífieoe  eomo 
literarios,  7  volvió  en  1833,  nombra- 
do director  de  la  SaeiU  dt  Madrid. 
Más  tarde  se  le  o&ecíó  el  obispado  de 
Astorga,  que  no   acept¿,  inmi7aBd0 

riderosamente  para  que  se  connriera 
BU  amigo  Torres  Amat,  prefiriendo 
Juedarse  en  la  dirección  del  coleeie 
e  San  Feiips  Neri,  hasta  que  en  1840 
se  retiró  i  Sevilla,  donde  acabó  sos 
dias,  gozando  de  la  dtcerotm  mfdiaaía 
que  fué  el  límite  de  su  ambieioB,  7 
rodeado  de  loe  cuidados  de  amins 
cariñosos  7  de  discípulos  qneridea, 
que  le  miraban  con  el  amor  j  el  ree- 

B)to  cou  que  se  mira  á  un  padre.^ 
ON  Albkrto  Lista,  ano  de  ka 
verdaderos  restauradores  de  nve^ 
tra  poesía  en  el  primer  tercio  de  esta 
siglo,  no  hirió  nunca  las  eoerdas 
de  su  lira  para  los  acentos  del  lea- 
cor,  ni  de  las  tumultuosas  pasio- 
nes; sino  para  inñamar  sus  cantos, 
ricos  de  suavidad  sublime,  de  inspi- 
rada melancolía,  de  dulce  temara, 
uniendo  la  severidad  7  fluidez  de  Kie- 
JB  con  el  mágico  artificio  de  los  más 
galanos  poetas  de  los  siglos  xvi  7  xrn. 
Como  noble  émulo  de  Praj  Luis  de 
León,  llore  La  Muerte  de  Jetns,  ese 
acontes  que  ss  sienten  mejor  qoe  at 
analizan,  7  su  poesía,  llena  de  unción 
religiosa,  de  elevados  conceptos,  de 
solemne  sencillez,  parece  ser  el  pro- 
fundo suspiro  de  un  corazón  doliente, 
exhalado  entre  lágrimas  de  gratitud 
7  de  tristeza,  de  arrepentimiento  j  de 
esperanza.  Nada  más  gustoso,  ni  de- 
licado, que  el  sabor  bíblico  que  vier- 
te Lista  en  el  Comía  del  esposa,  fetis 
imitación  del  Cantar  de  tos  Cmíartí, 
ni  nada  más  entusiasta  qne  su  oda 
Á  la  victoria  de  BaiUn,  su  himno  Al 
desffraciado  y  su  Canto  de  U  enom  i  la 
Resurrección  del  Sahador  del  mmsdl. 
Como  poeta  filosófico,  ore  califique  ds 
inítit  el  temar  á  lo  venidero;  ora  sos- 
tonga  que  la  /tUeidad  contiste  (s  la 
moatracum  de  los  deseos,  7a  se  incline 
á  que  debe»  abttndonarse  ¡ot  emidadüs 
mándanos,  siempre  nos  nuestra  ana 
serenidad  de  espíritu  inaltareble,  es- 
presada  en  uua  forma  del  más  pan 
clasicismo,  llegando  á  la  sublimidai 
en  su  oda  á  La  Vida  Aastme,  asi  coas 
había  llegado  al  punto  más  alte,  á 
que  puede  Uegarae  en  sencillex  j  tn- 
nun,  en  su  hermosa  composiciob  iZs 
Tarde.  Sin  embargo  de  estas  maliJi 
des  extraordinarias,  no  es  8¿lo  camt 
poeta  como  supo  Lista  conqoiataas 
el  alto  poesto  qne  ,en  nuestras  Istm 
ocnpa.  Como  mtico,  si  no  pB«ds#> 


yLaOOgle 


LIST 

Únele  eomo  el  primero,  unánimemen- 
te se  le  ha  concedido  uno  de  loB  más 
elevados  lugares  entre  aquellos  que 
han  hecho  un  sacerdocio  de  la  noble 
misión  de  alentar  con  sus  consejos  j 
Hacer  huir  de  los  errores,  en  que  el 
apasionamiento  de  escuela  puede  ha- 
cer incurrir.  Siempre  que  analiza, 
compara  vjuz^;  como  ha  dicho  una 
de  los  mas  ardientes  enaltecedores  de 
Lista,  aparece  tan  conciso  en  pala- 
bras, como  fecunda  en  pensamientos. 
Su  argomentaciou  es  lógica,  natural 
7  sencilla:  su  estiló,  fluido,  limpio, 
correcto,  j  su  critica  es  el  buril  que 
perfecciona  y  no  el  mazo  que  destru- 
je: es  la  podadera  que  corta  algunas 
ramas,  para  que  el  ¿rbol  brote  con 
mis  lozanía;  no  el  hacha  que,  hora- 
dando su  tronco,  seca  sus  raíces.  Sus 
Sntayot  eritiut  y  sus  Ditcnrtot,  pro- 
nunciados en  el  ¿teneo  en  los  años 
de  1835  i  1838,  son  y  serán  siempre 
uno  de  los  más  acabados  modelos  de 
crítica  y  uno  de  los  documentos  mis 

{redosos  para  probar  queui  los  arre- 
atos  del  romanticismo,  ni  el  frío 
cálculo  del  clasicismo,  constituyen  el 
arte;  sino  que  éste  busca  el  amparo 
de  todo  lo  bueno  que  tienen  ambas  es- 
cuelas para  realizar  su  fiíT.  Don  Al- 
BBKTO  Lista,  además  de  las  obras  que 
dejamos  citadas  en  el  cuerpo  de  esta 
biografía,  compuso  un  Tratado  de  ma- 
tcmáticat  p%r<u  y  mwlat;  tradujo  en 
prosa  galana  j  castiza  la  Hutorü 
VñivtrMt  de  Segur;  coordiud  una  rica 
CúleeeioK  d«  loi  mejora  p*blidttiu  et~ 
ptiolet,  en  prosa  y  Terso,  y  escribid 
artículos  de  crítica  en  las  principales 
publicaciones  de  su  tiempo. 

.£«n!Mm.— Añadimos  este  retíme» 
con  el  único  fin  de  llamar  la  atención 
hicia  una  cualidad  de  nuestro  perso- 
naje, ¡a  cual  lo  realza  hasta  el  punto 
de  convertirlo  en  uno  de  los  mis  nobles 
caracteres  de  su  época.  Alberto  Lis- 
to amaba  tanto  ila  juventud,  amaba 
tanto  la  belleza  y  el  arte,  que  no  rajd 
ninguna  Ifli  en  el  horizonte  del  ge- 
nio, sin  que  la  musa  nacional  cantase 
por  su  boca :  > 

Tejed,  muaas  de  Iberia,  una  guiroalda 


La  ceniza  del  ilustre  poeta  es  uno 
de  los  grandes  t«soros  que  posee  la 
ciudad  insigne  que  le  sirvié  de  cuna. 
Sevilla,  que  sabe  muy  bien  quién  fué 
el  mnertí},  no  querrá  que  le  apliquen 
aquellos  versos  casi  cabalísticos; 
8i  supiesen  quiéo  muriú, 
^o,vivÍefa  como  vive. 

Liitadillo.  Masculino  americano. 
Tela  de  algodón  á  listas  azulea  y  blan- 
eas",  de  que  suele  vestirse  la  gente  po- 
bre  y  de  servicio. 

Lutado,  da.  Adjetivo  que  se  apli- 
oa  i  la  tela  ó  i  otra  cualquier  cosa  te- 
jida, guarnecida  ó  pintada  de  listas. 

Stiholooía.  Lütúr:  catalán,  tUttaí, 
d». 

LifUr.  ActÍTo.  Alistas.  Se  osa 
también  como  recíproco. 

Btiuología.  Zitía:  catalán,  Uittw. 

Listeado,  da.  Adjetivo.  Listado. 

Liftel  á  List*Io.  HaBCuIino.  Ár- 


UTA 

ExiÜOLOOfA.  LitU. 

Listeza.  Femenino  familiar.  Dili- 
gencia, viveza. 

Etiuoloqía.  Liito:  italiano,  UtUt- 
ta;  catalán,  llettament. 

Liato,  ta.  Adjetivo.  Diligente, 
pronto,  expedito. 

■  ExiuoLoaÍA.  Alemán  &(ty,  hibil, 
astuto,  con  cierto  viso  picaresco,  caSi 
truhán :  napolitano,  luto,  lúilo;  ita- 
liano y  portugués,  Utío;  nances,  lei- 
te;  catelan  antiguo,  lett,  a;  moderno, 
lútt,  a.—E\  alemán  Zút,  habilidad, 
hace  evidente  la  derivación. 

Listón.  Masculino.  Cinta  de  seda 
más  alista  que  la  colonia.  |  Carpi» 
(tria.  Pedazo  de  tabla  angosto,  que 
sirve  para  hacer- marcos  y  otros  usos. 
^Árq%itKtwra.  Filbtb. 

ETiuoLoofA.  LiitA:  catalán,  llútá; 
francés,  Utto». 

Listonado,  da.  Adjetivo.  Qtie  tie- 
ne  liatones.    , 

Listonar.  Activo.  Quamecer  d< 
listones. 

Listoncico,  Uo,  to.  Masculino  di- 
minutiva de  listón. 

Listoncillo.  Masculino  plural.  Dm 
barretas  cuadradas  por  donde  pasa  la 
batalla  del  acanalador,    cuando  los 


LITE 


429 


Listonen),  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. Bl  que  hace  listones. 

Lisnra,  Femenino.  La  igualdad  y 
lustre  de  la  superficie  de  alguna  cosa. 
H  Metáfora.    Ingenuidad,   sinceridad. 

ETiuoLoaU.  Lito:  catalán,  Uitvra; 
dances,  littwe;  italiano,  litceaa. 

Lit.  Femenino  anticuado.  Lid,  lu- 
cha. 

'  Lita.  Femenino.  Landriu-a,  por 
la  larva  y  el  grano  que  de  ésta  se  ori- 
gina. Aplícase  este  nombre  mis  co- 
munmente para  expresar  esta  enfei 
medad  en  los  perros. 

Litable.  Adjetivo.  Que  puede  6 
debe  ser  litado. 

BTDiOLoaÍA.  Utar:  latib,  UtSMlit, 
lo  que  se  puede  ofrecer  en  sacrificio. 

Litación.  Femenino.  La  acdon  y 
efecto  de  litar. 

ETmoLoeÍA.  Zitéri  latín,  ItS/h;  la 
acción  do  ofrecer  y  hacer  el  sacrifi- 
cio. 

Litador,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no. El  que  lita.  ■ 

Litaeogia.  Femenino.  Medicina. 
Propiedaa  de  los  remedios  que  curan 
la  piedra. 

Étiuolooía.  Litíaoao. 

Litágogo,  ga.  Ai^'etívo.  Epíteto 
de  los  medicamentos  propios  para 
curar  el  mal  de  piedra, 

BnuOLoafA,  Griego  Utioi,  piedra, 
y  agdgót  (dYwyíí),  que  expulsa;  forma 
agente  de  ágei%  (Sr¡ut),  dar  el  primer 
impulso:  francés,  HthÍMogyu. 

Litamiento.  Masculino.  Litación, 

Litar.  Activo.  PoUttitmo  ronwmo. 
Hacer  algún  sacrificio  agradable  á  la 
Divinidad. 

ExmODOofA.  Latín  UOre,  aplacar 
á  loa  diosas  con  saoríScios,  frecuenta- 
tivo de  Mr«,  pagar. 

LiUrge.  llaKuliso.  Aihístaoa. 


BTlUOLOaÍA.  LUargirio:  francés,  U- 
tharge. 

Litargia.  Femenino  anticuado. 
Lbtaroo. 

Litargirío.  Masculino.  AluÍkta- 
OA.  I  na  OBO.  AluXrtaoa..  ||  db  pla- 
ta. AluXrtaoa. 

ETiHOLOofA.  Griego  XtOáp^upo;  (U- 
tUrggrot),  de  UtAot,  piedra,  y  «yy- 
rot,  plata:  latín,  litharggrm;  italiano, 
Utargirio;  francés,  Utkarge;  catalán, 
litarle,  Utargiri. 

Lite.' Femenino.  Forenu.  Pleito. 

Etuioloqía.  Latín  Ule,  ablativo  de 
He,  titit;  del  antiguo  ttÚt,  simétrico 
del  alemán  Strett,  lucha;  italiano, 
Ule. 

Reteña. — Loa  eruditos  De  Miguel 

ÍlMorante  derivan  el  vocablo  latino 
el  griego  Ibu¡  [érii),  contienda;  pero 
la  forma  ttUi,  que  se  halla  en  Fes- 
to,  hace  imposible  semejante  deriva- 
ción.—*Lo  mismo  que  pleito.  Es  voz 
latina  usada  en  lo  forense.»  (Acade- 
mia, IHeaonario  de  í7Í6.) 

Litera.  Femenino.  Especie  de  silla 
de  manos  prolongada  que  se  pone 
entre  dos  muías  ó  caballos. '|l  Cada 
uno  de  los  catres  fijos  constmidos  en 
los  camarotes  de  los  buques. 

BTiuoLOofA.  Latín  ieelMt,  lecho; 
leeRca,  silla  de  manos;  bajo  latín,  lee- 
iSria;  francés  del  siglo  xii,  Ueliere; 
moderno,  ¡ilürt;  provenzal,  leiiiera, 
littiera;  catalán,  líitera;  italiano,  Ut' 
fiera. — «Carruaje  de  la  misma  hechu- 
ra que  la  silla  de  manos,  algo  más 
prolongada,  y  con  dos  asientos,  aun- 
que algunas  veces  no  los  tiene,  y  en 
su  lugar  se  tienden  colchones,  y  en  ' 
este  caso  va  recostado  el  que  las  ocu- 
pa. Llévanla  dos  machos,  muías  6 
caballos,  afianzadas  las  varas  en  dos 

S andes  sillones.   Díjose  del  latino 
íttai,queBÍgntficalDmÍBmo.>(  Aca- 
demia, Diccionario  de  i7S6.) 

Litera.  Femenino  antícuado.  Le- 
tra, escrito. 

BriuOLOofA.  Zelra. 

Literal.  Adjetivo.  Lo  que  es  con- 
forme á  la  letra  del  texto. 

Etimoloqía.  Xetra:  latín,  littíkalit; 
iteliano,  letterale;  francés,  Uttiral;  es- 
telan, Uteral. 

Literalidad,  Femenino.  Snjecion 
á  la  letra  del  texto. 

ErufOLOQÍA.  Literal:  francés,  Utt4' 
■alití. 

Literalista.  Sustentivo.  El  que  se 
sujeta  demasiado  á  la  letra  del  texto, 
sin  permitirse  alteración  algfuna. 

Uteralmente.  Adverbio  de  modo. 
Conforme  i  la  letra  6  al  sentido  lito- 
ral. 

Etuiolooía.  Literal  y  el  sufijo  ad- 
verbial wiente:  catalán,  lileramunt; 
francéa,  Utléralemenle;  italiano,  lette- 
ralmenie. 

Literariamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Bajo  el  aspecto  literario. 

EriMOLOalA.  Literaria  y  el  sufijo 
adverbial  ««(te.-  latín,  Uttiriti,  doc- 
tamente; francés,  Uuérairevunt;  ita- 
liano, letierariamente, 

Litanrio,  ría.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente i  la  literatura  6  ciencias, 

EtiuolooU.  Ztb-»!  htioi,  iittit^,^\^ 
initizecIbyVjOüyít 


430         lite: 

rÍM,"  LITT8SAB10B  í«rf«# ,  mcademía; 
L1TTBRAR1Ü3  paiUgog%$,  maestro  de  es- 
cuela; italisDO,  letlerarío;  francés,  Ut- 
t¿rAÍre;  catalán,  liíer»ri,  a. 

Literatisimo,  m«.  Adjetivo  sa- 
perlativo  de  literato. 

Literato,  ta.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca i  la'  persona  instruida  en  varios 
ramos  de  literatura;  especialmente, 
en  las  letras  liumanas. 

Stiuolosía..  Zeíra:  latín,  litíirSter, 
fframitico,  maestro  de  escuela,  eru- 
dita; italiano,  ielUrtío;  francés,  litU- 
nttv;  catalán,  Utent,  a. 

Literatara.  Femenino.  El  conoci- 
miento de  las  letras  humanas. 

BriHOtxieÍA..  Littrato:  latín,  litlíri- 
Hra;  la  formación  de  las  letras,  la 
gramitica,  el  alfabeto,  en  Tácito;  eru- 
dición, doctrina,  cultura,  en  Cicerón; 
italiano,  UlUraturaf  francés,  litt¿raí*- 
re;  catatan,  Uleratwra. 

Brne  rutiut  dt  la  literatura  eipa- 
Hola. — Sin  embargo  de  que  no  hare- 
mos otra  cosa  que  tocar  superficial- 
mente la  materia,  lo  cual,  más  que 
tocarla,  es  deslucirla,  cogemos  la  plu- 
ma con  una  grande  desconfianza  de 
nuestros  recursos ,  porque  estamos 
profundamente  convencidos  de  que 
■  vailios  i  dejar  fallidas  las  esporanias 
de  nuestros  ¡lustrados  lectores.  Cree- 
moa  que  ofrecer  un  resumen  de  las 
letras  patrias,  dando  nn  acento  á  las 
maravillas  de  tanta  gloria,  es  empe- 
llo muT  superior  á  las  fuerzas  deiin 
hombre,  puesto  que  una  vida  no  bas- 
ta; pero  adonde  do  llegue  la  pbreía 
de  nuestro  ingenio,  Ue^rá  sin  duda 
el  espíritu  generoso  del  público  espa- 
ñol, jra  que  el  cielo  ha  querido  que  en 
el  mundo  de  las  intenciones  exista  la 
bondad,  como  compensadora  divina 
de  la  humana  flaqueza.  Tat  es  la  úni- 
ca idea  que  nos  da  bríos  contra  los 
temores  j  sobresaltos  de  nuestra  pre- 
'  visera  inquietud.  Hijos  humildes  de 
la  gloriosísima  litb&atura  española, 
natural  es  que  la  mirada  de  nuestra 
madre  haga  que  nuestro  espíritu  se 
recoja  dentro  de  las  grandezas  de  su 
nombre  J  de  loa  misterios  sagrados 
de  su  amor.— Agruparemos  los  escri- 
tores, así  poetas  como  prosistas,  que 
florecieron  en  cada  siglo,  con  el  obje- 
to de  que  estos  cuadros  particulares, 
sin  cansar  al  lector,  puedan  darle 
nua  idea  general  de  la  magnitud  de 
la  pintura.  A  dichos  cuadros  segui- 
rin  algunas  palabras  sobre  las  figu- 
ras que,  á  nuestro  cuidar,  lo  merecie- 
ren, sin  entrar  en  detalles  j  porme- 
nores que  pertenecen  á  la  oiografía 
propia  de  cada  personaje.  Aqui  no  di' 
remos  sino  lo  que  convenga  i  la  ar- 
monía del  conjunto,  dando  de  gracia 
que  la  extensión  de  tal  conjunto  no 
obstruya  las  vías  de  nuestro  entendi- 
miento j  de  nuestra  memoria.  De  so- 
bra estaría  hacer  presente  qua  aquí 
diremos  lo  que  nos  parezca  verdad 
con  la  sincendad  del  que  creo,  con  la 
franqueza  del  que  ama.  Al  emitir  cier- 
tas opiniones,  pudiéramos  ponernos 
i.  buen  rocando  invocando  la  autori- 
dad de  respetables  eruditce;  pero  no 
tenemM  por  costumbre  calarooq  la  rí- 


LITE 

sera,  ni  celar  el  mote  de  nuestro  hu- 
ilde  escudo,  porque  sabemos  que, 
1  infinitos   casos,  es  preferible  la 
franca  labor  de  la  soldadura  i  la'pu- 
lida  ihdustría  de]  esmalte  j  al  sabio 
ilindre  de  la  filigrana.    Ahora,  co- 
mo siempre,   amoldaremos  nuestros 
juicios  al  temperamento  de  nuestra. 
crítíca:  entre  la  rectitud  v  la  pasión, 
la  rectítud:  entre  la  piedad  j  la  jus- 
ticia, la  piedad,   que   mucho  hace 
todo  el  que  piensa;  pero  hace  mis  in- 
finitamente quien  sabe  pensar  bien. 
I. 

LlTKRATnSA.  HISPANO-LATIHA. 

Subamos  hacia  si  siglo  de  Augus- 
;  acerquémonos  á  esa  reliquia  por- 
tentosa de  la  alta  latinidad;  aproximé- 
la  cabeza  destocada  i  esas 
magnificas  ruinas,  en  donde  desean- 
saii  las  sombras  de  los  genios  anti- 
guos, V  hallaremos  que  Séneca,  La 
cano,  Marcial,  QuintiliBno,  Bilio  Itá- 
lico, Floro,  Columela,  Pomponio  Ue- 
la  j  otros  menos  célebres,  fueron  in- 
disputablemente los  maestras  de  la 
LITERATURA  hibpamo-latina;  y  loB  pri- 
meros, entre  los  escritores  de  la  anti- 
gua Roma;  después  de  la  brillante 
época  de  Varron,  de  Enio,  de  Virgi- 
lio, de  Ovidio,  de  Horacio,  Lucrecio, 
Tíbulo,  Tito  Livio,  Salustío,  Cicerón 
j  César.  Toda  aquella  escuela  tiene  un 
carácter  propio,  un  sello  de  raza,  en 
perfecta  armonía  con  el  numen  de  la 
musa  española  en  las  edades  posterio- 
res. Pomponio  Mela,  en  los  albores 
de  la  era  cristiana,  fué  el  primer  geó- 
grafo de  sus  tiempos,  habiendo  lega- 
do á  las  letras  uno  de  los  más  gran- 
des monumentos  de  la  geograña  de 
los  antiguos.  Este  monumento  pre- 
cioso es  su  libro:  Dt  tituorbU.  Lucio 
Junio  Columela,  contemporáneo  de 
Pomponio  (siglo  i  de  la  era  cristiana) 
ofrece  el  espectáculo  rarísimo  de  un 
hombre,  el  más  sabio  agrónomo  déla 
antigüedad,  el  gran  maestro  de  su  si- 
glo, cuja  existencia  corre  tranquila 
entre  los  libros,  los  versos  ;  loa  arbo- 
les, sin  ser  envidiado,  que  es  mucho; 
sin  ser  envidioso,  que  es  mucho  mis. 
Pasemos  ahora  al  insigne  autor  de  la 
Fartalia.  No  se  concibe  cómo  un  hom- 
bre que  muere  cuando  no  había  cum- 
plido 27  años,  tuvo  tiempo  j  trato  de 
mundo  para  nutrir  fu  inteligencia, 
para  formar  su  fantasía,  para  desarro- 
llar sus  sentimientos,  para  templar  su 
gusta,  para  comprender  los  arcanos 
ae  la  naturaleza  j  del  corazón,  tam- 
bién los  arcanos  de  una  metafísica 
que  está  más  allá  de  los  secretos  de  la 
existencia  humana,  sin  lo  cual  no 
puede  escribirse  un  poema  épico, 
puesto  que  sin  aquella  metañsica  no 
es  posible  crear  la  emoción  de  lo  ma- 


lloso,  carácter  exclusivo  del  poe- 
ma, empresa  última  del  genio.  Cuan- 
do decimos,  después  de  leer,  la  Fana- 
lia:  testo  hizo  un  hombre  de 25 años,* 
declaramos  que  la  fascinación  se  apo- 
dera de  nuestro  espíritu.  Es  verdad 
q^ue  en  aquella  obra  se  echa  de  ver 
cierta  relajación  en  la  unidad,  que  es 
una  &lta  ae  exparieacia;  cierto  «xa- 


UTE 

.  que 

nía;  cierta  ni nchazon  en  el  decir,  que 
es  un  exceso  de  virilidad  t  de  juven- 
tud, como  el  vicio  en  las  plantas;  pero 
en  cambio  de  estos  lunares  apenas 
perceptibles,  ¡cuántos  arranques  ani- 
mosos! ¡cuánto  brío  en  las  concepcáo- 
nesl  ¡qué  originalidad  en  el  relata 
¡qué  pompa  en  la  exprestonl  {qué 
tono  y  qué  cfrandeía  en  los  pensa- 
mientos! Bn  fin  ¡cuántos  t  ca&n  ma^ 
níflcoa  arrojos!  Es  indddable  qus  ea 
la  eners-ía  singular  de  ciertsa  pine»* 
ladas  de  Lucano,  en  la  elevación^ 
majestad  de  sus  conceptos,  ea  refleja 
fielmente  aquella  vehemenci»  come- 
dida, aquel  talante  denodado,  aqnd 
desfogue  caballeresco,  que  constituje 
el  carácter  original,  el  signo  ininüta- 
ble  de  la  literatura  eepafiola,  envi- 
dia 7  desesperación  de- las  demás  li- 
teraturas. (>)nfesamos  que  Séneca  no 
fué  un  esoritor  totalmente  castiza 
pero  decimos  que,  después  de  Var- 
ron, es  el  genio  más  universal  de  la 
gente  latina,  habiuido  moetrado  ^ 
sus  obras,  en  prosa  y  verso,  naa  e» 
pacidad  prodigiosamente  fecnnda. 
Nadie  ignora  la  suerte  peregrina  qas 

n&  Lucio  Aneo  Séneca,  poeta  j 
fo,  hijo  de  Marco  Anoo  f/  «rs- 
dor.  Lo  portentoso  de  aquel  homto 
no  consistió  en  lo  que  escribiera,  siso 
en  que  tuviese  tiempo  /  calma  para 
escribir,  viéndole  siempre  envaelto 
en  las  intrigas  cortesanas,  desterrado 
á  Córcega,  traido  luego  para  aer  caaei- 
tro  de  Nerón,  privado  de  Claudio,  te- 
mido del  hijo  de  Agripa,  víetima  al 
fin  de  los  favores  puaciegos,  porque 
las  mercedes  palaciegas  no  hieiexoa 
jamás  otra  cosa.  Los  libros  de  Séaaea 
no  nos  admiran  tanto  por  ser  las  obna 
de  un  escritor  notable,  como  por  sai 
las  convulsiones  de  una  existencia 
vertiginosa,  de  donde  manan  esa 
abundancia  igual  las  catástrofes  j  los 
libros .  Séneca  ve  su  fin  en  las  dificnlts- 
das  de  la  corte,  como  Leónidas  ve  an 
sepultura  en  el  desfiladerode  las  Tei- 
mopilas.  Séneca  escribe,  como  aaiats 
Leonidas'á  los  funerales  de  aa  moar- 
te.  Bn  muchos  pasajes  de  sus  escritas 
se  ve  retratado  aquel  espirita  de  for- 
taleza, con  que  tenían  que  pertrecháis 
se  por  entonces  los  pcdíbeos  j  los 
filósofos.  Asi  fué  que,  al  decretar  Ne- 
rón su  sentencia,  se  hallaba  pn>pa- 
rado  para  el  trance ,  habiendo  ae- 
mostrado  que  el  menospreao  de  la 
muerte  no  había  sido  un  alarde  rami. 
Bn  efecto,  mientras  que  su  vida  m 
va  extinguiendo  con  la  sangre  ^na 
brota  de  sus  venas,  filosofa  tra&qni» 
mente  con  aquella  Paulina,  su  mvjWi 
que  muere  á  su  lado  resignada.  láibo 
señorío  de  sf  propio,  de  que  so  pod* 
despojarle  el  tirano!  Bl  nombra  de  9^ 
ñeca  na  pasado  á  la  posteridad  coas 
proverbio  de  sabiduría;  pero  daba  a^ 
tarse  que,  i  la  reputación  ,ds  sabsat 
debe  añadirse  la  fama  de  héroe.  Cha 
la  misma  razón  podía  decirse  ^a^  i 
la  fama  de  héroe,  se  debe  s^rMarh 
palma  de  mártir.  Bl  personue  di  ^i 
hablamos,  no  es  un  pansadar,  aaM 
un  tribuno,  no  et  nn  «nidit^  M  # 


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L.oogle 


UTB 

nn  poeta:  eg  ana  aublime  Aitalidad  da 
loa  tiempoa  en  que  TÍTfa,  éter  sagra- 
do del  eepCritu  quK  TÍTÍfica  el  mundo 
inmenso  de  las  catástrofes  proTÍdeu- 
eiales,  como  se  enciende  la  chispa  del 
rajo  en  la  entraüa  caliente  de  la  nu- 
be, 6  como  el  relámpago  se  ilumina  a] 
tocar  en  senos  ocultos  ta  esencia  mis- 
teriosa, que  Dios  esconde  á  nuestro 
orgullo  ea  el  imán  del  polo.  Esto  de- 
maestra que  en  todos  tiempos  ha  te- 
nido la  humanidad  nobles  j  grandes 
earactéres,  enriquecidos  por  la  Pro- 
videncia y  por  el  infortunio,  los  cua- 
les fueron  las  epopejas  de  sus  res- 
pectivas generaciones.  En  nuestro  Sé- 
neca debemos  mirar  uno  de  esos  ca- 
losos que  levanta  la  historia  entre  las 
tumbas  del  pasado.  Quintiliano,  el 
maestro  de  Calagurris,  arca  profunda, 
en  donde  se  custodia  todo  el  espíritu 
do  escuela  que  tuvo  su  siglo,  vivid 
ezclusivaiaenté  dedicado  i  su  cátedra 
de  elocuencia,  sin  salir  apenas  de 
Roma.  El  poema  de  las  guerras  de 
Silio  Itálico  demuestra  que  su  autor 
había  visitado  los  pueblos  de  que  ha- 
bla, puesto  que  es  un  curioso  manual 
de  loa  parajes  que  fueron  el  teatro  de 
la  segunda  guerra  púnica.  Todas  las 
tavdiciones  populares,  todas  las  espe- 
cies auténticas.  Be  encuentran  allí  re- 
copiladas coa  tino  puntual  j  circuns- 
tanciado. Silvio'  versifica  j  describe; 
pero  no  conmueve;  llega  á  bosquejar; 
pero  no  pinta;  haj  ocasiones  en  que 
quiere  entonar  un  canto;  pero  no  can- 
ta; el  historiador  escribe  en  verso; 
pero  no  logra  ser  poeta.  Floro,  aun- 
que permaneció  poco  en  Espafla,  era 
muj  amanta  de  las  glorias  de  su  país, 
como  lo  demuestra  su  Epitome  6  rt- 
tiwun  hittórieo,  en  que  le  da  el  nom- 
bre, casi  épico,  de  viribM  arMitqMe  *o- 
Htit  Hitpania;  (España,  ilustre  en  ar- 
mas V  varones.»  Pero  ninguno  de 
aquellos  nobilísimos  poetas  españolea 
igualó  en  patriotismo  al  poeta  Mar- 
cial. iCnán  pocos  le  ígnalaron  en  ge- 
nio, dentro  y  fuera  del  pueblo  latinol 
Durante  el  urgo  tiempo  que  vivid  en 
Roma  el  hijo  ae  Bilhiltt,  sii  celebrada 
musa  no  dii5  un  solo  punto  de  repo- 
so al  entusiasmo  j  á  la  admiración 
de  BU  patria  adoptiva.  Nada  menos 

aue  catorce  libros  de  epigramas  ponen 
e  manifiesto  BU  ingenio  inagotable, 
su  fecundidad  extremada.  En  muchas 
de  BUS  inimitables  poesías,  recuerda 
&  su  patria  con  verdadero  afán,  con 
in&ntil  orgullo,  con  ese  amor  inex- 
tinguible que  el  hijo  consagra  á  la 
memoria  de  su  madre  ausente,  burlán- 
dose á  más  T  mejor  de  los  que  la  tra- 
taron de  bárbara.  <¡Oh.LucioI— ^scri- 
»be  á  un  poeta  compatricio  j  amig^ 
»aayo— blasón  de  nnestro  tiempo,  de 
«nuestra  patria,  no  permitamos  jamás 
>qae  nuestro  antiguo  Ibero  j  nuestro 
•Tajo  sean  menos  esclarecidos  que  las 
•  regiones  de  Italia.  Dejemos  para 
■otros  la  alabanza  de  Tébas,  Micé- 
>nas  j  Iludas;  nosotros,  hijos  de  cel- 
*tÍbero8,  no  nos  avergonzaremos  de 
>eantar  en  nuestros  versos  estos  nom- 
>bres,  aunque  bárbaros,  de  Bilbilis, 
*en  donde  se  prepara  el  metal  para 


LITE 

>l«a  armas;  del  Jalón,  cujas  aguas 
testan  dando  tan  subido  tempk  al 
lacero;  de  Téstilis,  Rijancar,  Coros, 
>Peteron,  célebre  por  bus  huertos  j 
»arbustoBí  de  Moleña,  cujos  habitan- 
ites  manejan  la  lanza  con  maestría. 
•Cantaremos  también  el  lago  de  Tar- 
*ga,  Petusia  j  Vetovisa,  los  sotos  de- 
•uciosos  de  Baradon  y  las  fértilee 
>cunpíñBS  de  Mantineso.  Lector,  jte 
sríeB  acaso-de  todos  estos  nombres 
> bárbaros?  Pues  más  quiero  hablar  de 
>eños  que  de  Bitunto.»  Roma  llama 
bárbaros  á  los  celtíberos;  pero  ¿cúmo 
sucede  que  aquellos  bárbaros  espan- 
tan á  Roma  con  el  ejemplo  de  bu  he- 
roismo?  ¿Cémo  sucede  que  aquellos 
bárbaros  la  amedrentan  con  el  terror 
de  BUS  indomables  virtudes?  Cuando 
el  Capitolio  tenía  al  mundo  bajo 
sombra,  la  ejemplar  Cantabria  no  vi<S 
la  sombra  del  Capitolio.  jCon  cuánto 
gozo  se  difunde  el  alma  por  las  pri- 
meras alearías  de  la  virtud  original! 
El  poeta  de  Bilbilis,  reflejado  en  la 
memoria  de  ta  posteridad,  no  tiene  la 
medida.que  le  diera  el  Supemo  Ha- 
cedor. Marcial  levanta  un  día  sus  ojos 
hacia  uu  monumento  de  los  Céea- 
res,  y  Roma  eBcuchd  lo  que  jamás  ha- 
bía eecuchado,  lo  queiamáB  escuchd 
la  tierra.  Cuando  estuoiábamoB  latín 
y  llegamos  á  un  -verso  de  Marcial, 
nuestra  espalda  sintid  eacaloñ-íos.  1 
iko  era  una  composición  funeraria;  era 
un  simple  epigrama:  «¡calla  Menfis 
los  bárbaros  milagros  de  sus  pirámi- 
des, ni  se  jacte  tampoco  Babilonia  de 

asiduo  trabajol» 
Btrbgrn  p|/raniiduni  (íleat  míracula  Menfpfií 
Jacte{  itec  Bajiííonia  Ia6or. 


UTE 


431 


istico;  «calle  Uenfís  los  bárbaros 
milagros  de  sus  pirámides.»  Ni  en 
"  ms,  ni  en  Gracia,  ni  en  la  India, 

en  el  mismo  Israel,  en  donde  un 
David,  un  Jeremías  7  un  Job  arreba- 
tan la  fantasía  de  la  humanidad,  se 
hizo  un  verso  más  inspirado,  más 
grande,  más  lleno  de  íntima  plegaría, 
de  entonación  profetice,  de  ruidos  ar- 
moniosos, de  inefables  imaginaciones. 
\k.y\  ¿Cuándo  querrá  el  cielo  que  la 
antigua  Bilbilis  levante  una  piedra, 
aunque  sea  una  piedra  tosca  de  bus 

ntes,  en  donde  se  lea:  «sobre  este 

>lo  afortunado,  sobre  esta  tierra 
agradecida,  rqd<S  la  cuna  del  poeta 
Marcial?»  Ello  es  lo  cierto  que  ni  la 
propia  LiTBKATURA  griega,  la  más  pro- 
digiosa de  las  literaturas  del  mundo, 
puede  decir,  como  la  erudición  do 
nnestros  mejores:  «corrí  triunñinte, 
desde  la  gloriosa  Boma  latina,  hasta 
el  pobre  pastor  peruano,  que  aprende 
á  leer  en  las  páginas  del  Quijote.»  Tal 
ara,  descrita  á  grandes  rasgos,  la  si- 
tuación literaria  ds  Espafla  y  del  im- 
perio de  Occidente,  cuando  lo  inva- 
dieron loB  bárbaros  del  Norte.  Enton- 
ces,  los.  vencedores  j  los  vencidos 

telaron  su    sangre,    sus  lenguas, 

pensamientos,  sus  esperanzas,  sus 

costumbres;  en  fin,  su  vida,  porque 

das  mezclan  los  que  mezclan 

sus  esperanzas  j  sus  pensamientos. 

De  aquella  mixtura  da  razas  distintas 


nacimos  nosotros  j  aquí  da  comisaso 
la  historia  media  de  las  gloriosísimas 
letraa  patrias,  esto  es,  el  reinado  del 
latin  gótico,  aquel  latin  que  esparce 
por  Europa  la  conquista  de  la  Genna- 
nia,  el  latin  de  los  bárbaros,  porque 
es  tan  necesario  crear  alguna  cosa  en 
los  múltiplas  organismos  dala  vida, 
que  hasta  la  barbarie  tiene  bu  crear 
cion  maravillosa.  ¡Sil  El  latin  inculto 
de  la  Edad  Media  era  el  crepúsculo  de 
un  sol  poniente;  pero  aquel  sol  no  se. 
ponía,  sino  porque  otro  sol  se  levan- 
taba, extendiendo  las  luces  de  su  ór- 
bita desde  el  sepulcro  de  los  pueblos 
latinos  hasta  la  cuna  de  los  pueblos 
cristianos. 


LITERA  TUHA  HISPÁKO-OODA, 

6  BAJO  LATINA,  DURANTB  LA  ÍPOCA 

DB  LOS  VISIGODOS. 

I.  En  la  época  del  bajo  latin,  á  que 
nos  referimos,  ningún  pueblo  de  Eu- 
ropa puade  presentar  el  siguiente  cua- 
dro ue  erudición, 

Poaía  popular  vudifiexd* por  la  Iflé- 
tia;  LiTSKATUitA  til  loi  Aimñot.  Lo  que 
distingue  principalmente  la  civiliza- 
ción goda  en  nuestro  país  es  la  con- 
versión religiosa  de  la  poesía  de]  vul- 
go, infundiendo  la  emoción  cristiana 
en  el  espíritu  nacional.  Esta  hz  ori- 
ginalísima  de  la  cultura  de  aquelloa 
siglos  es  uno  de  los  caracteres  más 
notables  j  máe  profundos  de  la  Edad 
Media,  que  apenas  se  encuentra  re- 
producido en  ningún  otro  pueblo  de 
Europa.  T  aquel  importante  movi- 
miento literario,  no  solamente  repre- 
sentaba la  fe  j  el  genio  de  aquellas 
edades,  sino  que  era  el  símbolo  de  las 
instituciones  j  de  los  hábitos  que 
constituían  el  fundamento  de  la  vida 
de  entonces.  Hé  aquí  el  cuRdro  que 
nos  presenta  este  periodo  del  bajo  la- 
tín con  relación  á  España.  «También 
hubo  en  la  época  visigoda  su  poesía 

-llar,  consistente  en  multitud  de 

KM  rríi^iosoí,  por  medio  de  los 
cuales  la  Iglesia  trató  de  distraer  al 
pueblo  de  los  muchos  ritosj  usos  j 
costumbres  gentílicos  que  aun  exis- 
tían, los  más  de  ellos  opuestos  j  conr 
trarioa  i  la  moral  evangélica.  Pero 
como  el  pueblo,  muj  aficionado  á  la 
poesía,  se  desahogara  con  ciertos  ver- 
sos y  cantos  idolátricos,  hasta  impú- 
dicos, la  Iglesia  procuró  cambiarle 
estos  cantos  gantílicOB  por  cánticos 
religiosos,  logrando  así  desterrar  en 
gran  parte  los  usos  paganos,  al  paso 
que  no  le  quitaba  bus  esparcimientos 
poéticos.  Bn  tales  himnos,  pues,  se 
celebraban,  no  sólo  los  grandes  mis- 
terios de  nuestra  religión  j  el  valor 
de  los  mártires  con  twas  las  festivi- 
dadss  del  año,  sino  también  la  profe- 
sión de  las  vírgenes,  la  consagración 
de  los  obiepoB,  la  ordenación  de  los 
confesores,  loa  natalicios,  las  nupcias 
y  loB  funerales,  sirviendo  hasta  para 
estrechar  los  vínculos  entra  el  pueblo 
y  los  rejes,  como  se  ve  en  el  him- 
no: i»  ordinatient  regü,  que  se  can- 
taba por  magnates,  clero  v  pue- 
blo, en  el  acto  de  nngir  al  nuevo 

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482 


UTB 


aoberano;  «a(  como  en  el  otro  him- 
no: i»  nétélitío  ngit,  ea  que  de  la 
mienuí  manen  ae  celebraba  el  ani- 
Tersarío  de  aa  naeimieato,  amén  de 
otros  qne  le  dirigían  cuando  iba  ^  laa 
lidea;  7  lo  cjue  es  más,  hasta  cuando 
volvía  vencido,  ccasidenndo  la  des- 
gracia eomo  un  castigo  con  que  Dios 
avisaba  los  extravíos  de  todos,  seg;un 
vemos  en  el  triste  j  lastimero  himno: 
Pro  varia  eUdé,  el  cual  termina:  ffanc 
pteaUpUfom  notm  aurutlw;  esto  es, 
«nuestros  pecados  son  merecedores  d« 
tal  castigo  6  plaga.*  Entre  los  him- 
nos m^  celebrados,  deben  citarse  los 
de  Máximo,  obispo  de  Zaragoza,  7 
los  de  Conencio,  obispo  de  Falencia. 
La.  LIT8BATUR&  Je  ict  At'ntiH»,  llevada 
al  teatro  muchos  siglos  después,  toma 
la  nueva  denominación-  de  auto  ia- 
erúMoital.  El  nombre  es  distinto; 
creencia  literaria  es  la  misma.  Esta 
creación  exclusiva  del  genio  nacio- 
nal pone  la  LiTBRATDRá  de  aquellas 
edades  sobre  la  de  todos  los  pueblos 
de  Europa. 

ffnmitieot  y  ¡úuüitíoi. — Siglo  V. 
Avito,  presbítero  de  Braga,  notable 
helenista. 

Siglo  VI.  Pascasio,  diácono  de  Du 
mió,  que  tradujo  las  vidas  de  los  pa 
dres  griegos  y  varios  diálogos  de  101 
santos -monjes  de  Egipto:  Juan  Bicla- 
rense.obispo  de  Gerona,  también  sa- 
bio helenista. 

Siflo   VII.  San  Isidoro  de  Sevilla, 

Sersoniflcacion  asombrosa  de  poeta, 
s  historiador,  lingQuista,  gramáti- 
eo,  retíírico,  erudito,  orador,  canonis- 
ta j  teólogo,  según  veremos  más  ade- 
lante; san  BrauUo,  de  Zaragoza,  cuya 
latinidad  j  cuja  elocuencia  admiraron 
á  Roma;  san  Julián  de  Toledo,  hele- 
nista famoso;  Joan  Bracarense,  aca- 
bado como  escritor,  más  acabado  j 
singular  aun  por  la  excelencia  de  sus 
doctrinas, 

Poetia. — .Aurelio  Clemente  Pruden- 
cio, hijo  de  Calahorra;  según  otros, 
de  Zaragoza,  el  mía  grande  poeta  del 
bajo  latín,  á  quien  siguid  en  fama 
Yecio  Aquilino  Juvenco,  que  escribió 
en  tiempos  de  Constantino.  Draconio, 
oriundo  de  la  Bética,  autor  de  un  poe- 
ma sobro  la  creación,  titulado /'«Z'a); 
aunque  conocido  más  generalmente 
por  el  nombre  de  Hanenuro»,  te*  d* 
Optre  tem  ditnmt  (L»  obra  dt  lot  teU 
dtat);  Orencio,  á  quien  se  debe  el 
Commonitori%»,  con  algunos  himnos 
7  veinticuatro  oraciones,  encamina- 
das á  exaltar  la  fe  católica  contra  la 
idolatHa;  san  Isidoro,  autor  de  varias 
composiciones,  tales  como  los  versos 
que  dirige  á  su  biblioteca,  7  en  con- 
cepto de  algunas  eruditos,  autor  tam- 
bién de  cierto  poema  titulado:  De  Fa- 
brica ¡ímnii;  Florentina,  hermana  del 
Santo,  la  primera  poetisa  sagrada 
que  registra  nuestra  litbraTuka;  san 
Braulio,  obispo  de  Zaragoza,  que  es- 
cribió el  poema:  De  vana  tae*li  tapieit- 
tia  7  el  celebre  himno,  dirigido  a  san 
Emiliano;  san  Eugenio,  de  Toledo, 
poeta  elegiaco;  san  Valerio,  autor  de 
IiOt  VitioneSj  el  re7  Sisebuto,  que  es- 


LITE 

lente  latín;  CbindeaTinto,  qo*  dejrf 
algunas  carteas  j  dos  epitafios. 

Oratoria.^^a  notables  por  su  elo- 
cuencia: Lflon,  consejero  del  rey  Eu- 
rico;  Justo,  denominado  el  monfé  aga- 
liente,  á  quien  san  Ildefonso  tributa 
grandes  alabanzas  por  su  oratoria  7 
su  mucho  ingenio;  san  Leandro  j 
Protasio,  obispo  de  Tarragona,  ¿e 
memoria  clarísima  por  los  tesoros  de 
su  palabra. 

Mittoria.  —  Orosio,  presbítero  de 
Braga;  según  otros,  ae  Tarragona, 
discípulo  7  amigo  de  san  AgustinL 
que  floreció  á  pnncipios  del  sifflo  v  7 
compuso:  su  .¿Mtorw  en  siete  libros, 
los  cuales  abrazan  desde  el  diluvio 
basta  la  caida  del  imperio  romano;  es 
decir,  hasta  el  aíLo  417  del  Redentor; 
una  Apología  del  libre  albedrio,  con- 
tra Pelagio;  una  carta  dirigida  á  san 
Agustín  sobre  los  errores  de  los  pria- 
cillanistas  7  origenistas,  7  un  precio- 
so prílogo  i  las  leyes  de  Vatentinia- 
no  I,  lleno  de  noticias  curiosas;  Ida- 
cio,  obispo  de  Gallecia,  autor  de  un 
Cironico»,  desde  379  i  46d,  en  el  cual 
refiero  las  devastaciones  7  pillajes  de 
los  bárbaros  en  España;  Juan  de  Bi- 
clara,  que  nos  enriqueció  con  una 
Créaica,  desde  667  á  589;  Máximo, 
obispo  de  Zaragoza,  cooperador  de 
Juan  de  Biclara;  san  Isidoro,  á  cuja 

{■randa  sabiduría  somos  deudores  de 
as  obras:  De  ririt  ihutrihu;  De  Re- 
gihmt  GotionuK,  que  comprende  desde 
Amalarico  hasta  Suintila;  una  Mit- 
ioria  de  víndalot  y  taevot,  que  llega 
basta  la  extinción  de  dichas  naciones, 
7  el-  Ciranieo»,  desde  al  principio  del 
mundo  hasta  el  quinto  aflo  del  empe- 
rador Haraclio;  san  Braulio,  que  es- 
cribió la  Vida  de  (a«  BmiUaao,  6  de 
san  Millan;  el  Martirio  de  loe  AfrsM- 
»ot  Vicente,  Sabina  y  Crieteta,  7  las 
Vidaede  lot  padree;  san  Ildefonso,  ar- 
zobispo de  Toledo,  autor  de  una  obra: 
De  nn'ÍM  ihutribve;  sao  Julián,  dis- 
cípulo de  sao  Ildefonso,  formado, 
como  BU  maestro,  en  la  escuela  de 
san  Isidoro  de  Sevilla,  escribió  la 
Sittoria  de  la  reheUo*  de  Paulo,  en 
donde  campea  sin  alarde  la  noble 
pompa  de  la  antigüedad  clásica;  el 
diácono  Paulo  emeritense,  que  dejó 
un  libro:  De  rila  et  miraculit  Patnm 
etieriíenrinm,  7  Valerio,  que  escribió 
ta  Vida  de  ta*  Pr%ct^pto  ¡f  de  Santa 
Sekeria. 

Ji»ritpr%deneia. — San  Martin  de  Du- 

io,  que  compuso  una  versión  latina 
de  los  cánones  griegos,  J  san  Isido- 
ro, autor  principal  de  los  trece  decre- 
tos del  Concilio  hispalense  II,  7  de 

I  setenta  7  cinco  del  IV  toledano. 

Teología. — San  Leandro,  autor  de 
dos  obrss  contra  et  arrianismo ;  el 
abad  san  Butropio,  que  combatió 
también  la  falsedad  de  dicha  doctri- 
na; san  Eugenio,  que  escribió  un  li- 
bra; De  Sancta  Trtniíate;  san  Ildefon- 
so, discípulo  de  san  Eugenio,  que 
dejó  el  libro:  DeperpeliM  virgi»itale 
Sancta  María,  contra  los  secuaces  de 
Heividio  7  Joviniano;  7  las  obras:  De 
cognitione  Baptittni,  De  Hiñere  Deeerti 


UTE 


qna  no  han  llagado  i  noaotroi;  T^on, 
obispo  de  Zaragoza,  de  quien  ha  <\a»- 
dado  un  comentario  de  loa  libroa  ea^ 


cribió  varias  cartas  en  verso  7  exce- 1 7  otras  mencionadas  por  san  Julián  7 


nónioos;  Valerio,  que  escribid  un  li- 
bro: De  Monaekorwm  peuiteuíi»  j  Dt 
genere  Monaelurvn. 

Ciencia  yinMf.^Luciniano,  obÍB- 
po  de  Calahorra,  geómetra;  Jiun, 
obispo  de  Zaragoza,  7  Eugenio  II,  da 
Toledo,  escelentea  en  astronomía; 
san  Isidoro,  que  escribió  el  libro:  De 
natnra  nriNn,  por  encaí^  de  Sisebo- 
to,  para  la  instrucción  de  dicho  prín- 
cipe, an  cu7a  obra  nos  explica  ma- 
chos fenómenos  de  la  maravillosa  ar- 
monía de  la  creación,  7  Castorio,  ged- 
grafo;  si  bien  su  origen  español  no 
está  averiguada. 

Mñtiea. — Parece  ser  que  fueron  co- 
nocidas las  notas  musicalee;  annqne 
no  sepamos  en  qué  forma,  por  cuanto 
muchos  compoBitarea  no  dejaron  es- 
critos  sus  trabajos  á  lá  posteridad.  SL 
canto  en  las  iglesias,  que  se  acompa- 
ñaba con  órgano,  era  mu7  pausado 
7  devoto,  para  no  confundirlo  con  la 
música  afeminada  en  los  teatros,  se- 
gún dice  san  Isidoro  de  Sevilla. 

Tradicionet  nariomaUt  y  naticimt  hit- 
tárieat. — Vital,  obispo  de  Huesca. 

Mereiiarea. — Félix,  obispo  de  ür^ 

SiiUeUeat. — Fueron  mu7  notables 
:a  del  conde  de  San  Lorenso,  la  de 
san  Isidoro  7  la  del  monasterio  servi- 
tano. 

II.  Los  hechos  capitales  qaa  nos 
presenta  el  bajo  latín  durante  la  épo- 
ca visigoda,  en  relación  con  el  movi- 
miento literario  de  aquellos  sigloe, 

1.  Las  herejías  del  maniqnaiamo 
7  del   pñscilianismo,  cu7oe  errores 
combatió  victoriosamente  con  su  cien- 
fe  santo  Toribio,  obispo  de 

Astorga;  las  herejías  de  loe  orig«nia- 
tas,  sustentadas  por  los  dos  preabít»- 
ros,  llamados  Abito,  quienes  abjura- 
ron de  sus  falsedades;  el  nestonanis- 
,  cu7as  doctrinas  no  cundieron,  7 
dos  cismas  de  las  iglesias  de  Se- 
villa 7  Lugo,  que  no  ucaniaran  sao- 
joT  suerte.  (446). 

2.  £1  primero  7  segundo  Concilio 
de  Toledo,  el  último  de  los  cuales  se 
celebró  en  627,  reinando  Amalarico, 
quien  parece  ser  que  protegió  la  li- 
bertad de  BUS  decisiones;  el  piimeio 
de  Tarragona,  en  516,  bajo  Teodori- 
co,  al  cu¿  asistieron  nueve  obispos; 
el  de  Gerona,  en  517,  á  que  aeudie- 

;  el  segundo  de  Tarragona, 
en  640;  el  de  Lérida,  en  546;  el  carta- 
ginense,  celebrado  en  Valencia  en  d 
mismo  afio  que  el  da  Lérida;  el  pri- 
mer Concilio  de  Braga,  en  el  mismo 
aAo  que  el  primero  tarnconense  (516), 
7  el  segundo,  en  672,  los  primwoa 

3ae  celebraron  los  obispos  eatóUeos 
e  Gallecia,  cu7a  tolerancia  fué  d»- 
bida  &  que  sus  re7es  suevos  prinei~ 
piaban  a  convertirse  al  catoliciame. 
A  la  España  goda  de  este  periodo  oer 
responde  tamoien  el  Concilio  d«  Lu- 
go, celebrado  en  559. 

3.  £1  crecimiento.de  la  autoridad 
pontificia,   manifesbado  terminaate- 

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LITE 

«el    . 

tran:  las  notables  cartas  del  papa  san 
León  á  santo  Toribio,  obispo  ae  Astor- 
ffa,  ordenándole  la  celebración  de  uo 
Concilio  nacional,  para  poner  término 
al  priscilianismo;  el  recurso  de  loe 
padres  del  Concilio  de  Tarragona  al 
papa  san  Hilario  contra  Silvano,  obis- 
po de  CalaKorra;  la  consulta  que  los 
mismos  padres  hacían  al  pontífice  so- 
bre la  sucesión  de  Ireneo  en  el  obis- 
pado da  BarcAona;  la  adopción  del 
mismo,  ordenada  par  la  Santa  Sede; 
la  carta  del  papa  san  Simplicio  á  Ze- 
non,  metropolitano  de  Sevilla,  cou' 
firíéndole  el  vicariato  apoatdlico;  la 
del  pontífice  san  Símaco,  dirigida 
en  M4  al  obispo  Cesáreo  de  Arles, 
nombrándole  vicario  de  la  autoridad 
pontificia  en  las  Oalias  j  España;  úl- 
timamente, la  provisión  de  vicariatos 
por  lo  sumos  pontífices,  que  fué  ge 
neral  oa  nuestro  país  durante  el  si' 
glo  VI. 

4.  La  conversión  de  los  njea  sue- 
Tos  al  arríanismo,  bácia  el  a&o  460,  j 
poco  después,  al  cristianismo,  i  euros 
santos  dogmas  los  convirtió  san  Mar- 
tin Dumienae. 

5.  La  desaparición  de  las  últimas 
prácticas  del  paganismo  entre  los  bár- 
baros de  la  conquista,  mediante  el 
anatema  de  algunos  Concilios;  j  más 

3ue  el  anatema,  el  natural  progreso 
e  los  dogmas  cristianos. 

6.  La  fundación  y  propagación  de 
monasterios,  verdadera  pasión  de  la 
España  goda,  cu;a  primera  regla  fué 
la  de  san  Benito,  la  cual  consistía  en 

.  las  siguientes  prácticas:  lectura  de- 
vota, meditaciou,  trabajo  corporal  du- 
rante seis' boras  diarias.  El  sustento 
en  los  dias  de  ajuno  era  pan^  agua; 
en  los  demás  dias,  frutas  j  hierbas,  6 
raíces,  exceptuadas  las  fiestas,  en  que 
se  permitía  comer  carne.  Las  ocupa- 
ciones mannales  se  convirtieron  pos- 
teriormente en  la  enseñanza  j  en  el 
estudia  de  las  letras,  las  cuales  brilla- 
ron en  tantos  varones  insignes  por  su 
saber  y  bu  santidad,  pudlendo  afir- 
marse que  la  fe  7  la  ciencia  hallaron 
un  asilo  común,  contra  los  naufragios 
de  la  barbarie,  en  la  santa  soledad  de 
los  claustros.  Entre  los  monasterios 
célebres,  que  florecieron  por  entonces, 
merece  una  especial  mención  el  o^o- 
tt'eiue,  en  donde  se  formaron  san  Ela- 
dio, Eugenio  11  j  san  Ildefonso,  que 
tanta  gloria  granjearon  á  la  ilustre 
silla  de  Toledo. 

7.  La  publicación  del  //'Mero  Jumo 
(Fonmjidieum  é Uher  leg%mvitwtho- 
m»),  CUTO  código,  obra  de  los  Conci- 
lios de  Toledo,  sustituyó  á  la  legisla- 
ción puramente  goda,  contenida  en 
los  llamados  cádwot  de  Ewrico  y  de 
Aiarico  (que  tamoien  se  llamó  bre- 
viario  anntano),  viniendo  á  ser  la  lej 
común  á  los  conquistadores  y  conquis- 
tados; es  decir,  a  los  visigodos  y  á  la 
población  hispano-romana,  que  hasta 
entonces  se  había  regido  ^or  las  layes 
de  su  antigua  metnípoli  (siglo  vii). 
Para  nosotros,  el  código  de  los  Con- 
cilios toledanos-  es,  él  verdadtro  mo- 
numento de  la  raza  goda,  la  obra 


LITE 

maestra  de  la  baja  latinidad,  tan  su- 
perior á  los  capitulares  de  Cario  Mag- 
no, á  los.  capitulares  de  Carlos  el  Cal- 
vo, i  la  lej  de  los  burguiñones,  á  la 
ley  de  los  -alemanes  y  a  la  ley  sálica 
de  los  francos.  El  Pti^o  Jutgo  tiene 
para  nosotros  la  doble  importancia  de 
que  dio  un  modelo  á  las  Partidat  de 
Don  Alfonso,  espejo  y  dechado  del 
hermoso  romance  de  Castilla,  la  pri- 
mera y  más  grande  señal  del  renaci- 
miento de  la  J>atria   lítebatura. 

Syúltimo,  La  adopción  délos  dog- 
mas cristianos  por  Becarado,  que  hará 
inmortal  eternamente  la  dominación 
de  los  godos  en  tierra  española.  Pero 
el  árabe  atraviesa  el  Estrecho,  el 
Oriente  visita  nuestro  antiguo  solar, 
y  aquí  da  principio  una  cultura  poco 
anaUzada,  superficialmente  conocida; 
una  civilización  trascendente,  univer- 
sal, poderosa,  gallarda;  sobre  todo, 
Ióven,  lo  cual  quiere  decir  jdven  y 
lermosa,  que  no  hay  virginidad  sin 
la  hermosura  de  la  virgen,  como  no 
hay  candidez  sin  la  hermosura  del 
candor  y  de  la  inocencia. 
III. 

LITERATURA  AJtlBlQO-HISPANA 

Las  tablas  alfonsinas,  llamadas  así 
por  haberlas  mandado  hacer  el  rey 
Don  Alfonso,  representan,  á  más  del 
caudal  propio  de  los  astrón^nos  es- 
pañoles, un  rasúmen  de  losS^tróno- 
mos  arábigos.  Aquellas  tablas  pare- 
cen ser  el  prólogo  de  las  teorías  que 
fundaron  las  cienci^  físico-matemá- 
ticas, como  si  dijér^bs  las  semillas 
de  donde  brotaron  Gopéniico,  Kepler, 
Galileo ,  Viviani ,  Torricelli ,  cuyo 
movimiento  parece  fundirse  y  com- 
pletaras en  líewton,  del  mismo  modo 
que  la  filosofía  arábigo-hispana  paro- 
ce  fundirse  y  completarse  en  la  sabia 
escuela  de  Colonia,  como  la  escuela 
do  Colonia  parece  fundirae  y  oompl^ 
tarae  en  la  inmensa  revolución  delsi- 
XVI,  tras'una  incubación  de  tres 
siglos,  porque  el  alma  humana  tiene 
también  sus  incubaciones.  Y  pues  el 
interés  de  la  verdad  y  el  amor  de  la 

Satria  no^colocan  en  estas  corrientes 
el  espíritu,  conviene  ir  adonde  nos 
conduzca  el  natural  impulso  de  esas 
corrientes.  Cuando  el  pensamiento 
nos  lleva,  no  es  posible  dejar  de  ca- 
minar, porque  eqtre  todos  los  menes- 
teres de  la  vida,  no  hay  utensilios 
tan  necesarios  como  los  menesteres 
del  pensamiento.  La  civilización  ára- 
be vino  á  España  con  los  elementos 
que  mencionaremos  seguidamente, 
expresando  autores  y   materias ; 

1.  i/^cActna.  Razi,  Abenzoar. 

2.  Cirvgia.  Abuleasís. 

3.  Matanátieat.hl'Konsna. 

4.  Q^ltuiea  y  alquimia.  Qeber. 

5.  Qeografia.  Ábou-Achmed,  Edri- 
ei,  Abulíeda. 

G.  Zoología.  Al-Demirl. 
7;  Boldniea.  Ibn-al-BaitSr. 

8.  Didáctica.  Aki-Bhozan. 

9,  Fitiea.  Almana. 

10.  NatwaUttat.  Eazwinl. 

11.  AgrietiUurA.  Iba-al-'Auwam, 
Abou-Hanifa. 


LITE 


433 


'     13.  Hipiatria.  Ibn-Labboun. 

13.  £riulitot.  Alfarabi,  Al-Hách-' 
cha. 

14.  Cronittat.  Ibn-Hñith,  Becrl, 
Ihn-al-Haiyan,  Ibn-al-Wahid.    . 

15.  Viajerot.  Ibn-Batouta ,  Ibn- ' 
Khaldoun. 

16.  i'oííflí.  Macear!,  Ibnü-Khatlb,  . 
Ibn-Zeidum,  sin  contar  el  gran  nú- 
mero de  poetas  hispano-arábigos, 
como  Aibaliai  Ben-Alí,  Said,  Ibn-al- 
Habbád,  Ibn-Derradsch,  Ibn-Sara, 
Ibn-Scharaf,  Ruñ-ud-DauIa  y  otros 
muchos. 

17.  ^iírdÁomoi.  AlfergBní,Moham- 
med  Ben-Giaber,  Abu-'l-vre&,  con  su 
A  Im&getto. 

18.  Filósofot.  Avicena,  Averrhoes. 

19.  Fundador  de  h  novela  Jíloitfkea, 
Ibn-Thofeil. 

20.  Óptica.  Alhazen  publicó  en  el 
siglo  XI  un  tratado  de  óptica  en  siete 
libros,  única  obra  verdaderamente 
importante  de  est«  género  que  nos 
ha  legado  la  antigüedad,  si  exceptua- 
mos las  noticias  de  Platón  y  Aristó- 
teles, fundadores  de  dicha  ciencia. 
No  queremos  decir  (ridículo  fuera  in- 
tentarlo]  que  toda  España   tuviese 

Earte  en  esa  creación  que  no  era  suya, 
o  que  afirmamos  ^  que  muchos  de 
los  escritoras  citados  nacieron  en  Es- 
paña, como  Ibn-al-'Auwam,'  que  era 
le  Sevilla;  Abenzoar,  que  era  de  Pe- 
ñaflor;  Avenhoea,  Becrl,  Abulí^Ts, 
Ibn-Zeidum,  que  eran  de  Córdoba; 
Ibn-Thofeil,  que  nació  en  Purchena; 
Aibalisi  Ben-Ali,  que  era  de  Velez. 
España  vino  á  ser  el  lecho  de  aque- 
lla civilización,  que  tuvo  por  centros 
las  universidades  de  Córdoba,  Sevi- 
lla, Granada  y  Toledo,  de  donde  se. 
esparcieron  las  luces  por  toda  Europa 
durante  algunos  siglos,  amén  de  que 
en  ellas  se  formaron  muchos  grandes 
hombres  de  otros  países,  tales  como 
un  Gerberto,  propagador  de  las  cifras 
y  música  árabes,  astrónomo,  matemá- 
tico, mecánico,  teólogo,  un  hombre 
mayor  que  su  siglo,  elevado  después 
á  la  silla  pontifical  bajo  el  nombre  de 
Silvestre  II.  La  civilización  árabe, 
contenida  en  España,  de  que  el  espí- 
ritu español  participó  también  con  el 
tiempo,  porque  no  hay  sustancia  que  . 
no  llegue  al  vaso  que  la  contiene,  co- 
mo no  hay  cáliz  de  una  flor  que  no 
participe  del  aroma  que  la  flor  exha- 
la: la  civilización  arábiga,  volvemos 
á  decir,  se  difundió  por  todas  partes, 
penetró  más  ó  menos  en  las  inteligen- 
cias, dispuso  los  ánimos  y  no  fué  ex- 
traña seguramente  á  la  profunda  re- 
volución que  se  opera  en  la  escuela 
de  Colonia,  en  lo  más  tenebroso  de  la 
Edad  Media,  escuela  inmortal  que  di- 
rige y  anima  el  genio  de  dos  n-ailes; 
el  maestro  san  Alberto  el  Grande  y  su 
discípulo  santo  Tomás  de  Aquino,  ti 
Buey  nudo  de  Sicilia,  como  le  llama- 
ron los  estudiantes  de  Paris.  La  es- 
cuela de  Colonia  fué  la  fundadora  de 
una  filosofía  experimental,  que  repre- 
senta uno  de  los  avances  mas  valero- 
Bo6  del  discurso  humano  en  todos  los 
períodos  que  conoc«  la  historia.  Cuan- 
do Bs  estudian  atentamente  las  múl- 

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434 


LITE 


tiples  j  contndictoríu  ideu  qae  ^r- 
minsban  en  aquellos  tiempos,  se  »d- 
qoiere  la  perfecta  evidencia  de  que  el 
maravilloso  movimiento  de  Colonia 
no  hubiera  podido  efectuarse  bíh  la 
eiencia  práctica  de  un  Avicena  ■'■• 
iin  Razi,  de  un  Oeber,  Hombres 
fl>ularea  que  inundaron  al  mundo  con 
los  torrentes  de  su  inteligencia,  al 
par  que  conatituveron  el  fondo  de  la 
escuela  arábijj^-nispaaa,  la  m&a  fa- 
mosa y  floreneoto  de  los  tiempos  me- 
dios durante  el  trascurso  de  cinco  si- 
gilos. La  dvilizBcion  que  hizo  de  Sil- 
vestre II  el  hombre  más  sabio  del 
siglo  z,  debió  influir  evidentemente 
en  la  educación  de  san  Alberto  v  de 
santo  Tomás,  los  hombres  más  saolos 
del  siglo  ziii.  Hé  aquí  el  cuadro  que 
nos  presenta  el  pensamiento  de  toda 
Europa,  tanto  en  aquellos  tiempof 
como  en  las  edades  posteriores.  Sao 
Alberto  y  santo  Tomas,  los  más  gran- 
des filósofos  del  cristianismo  despuec 
del  apóstol  san  Pablo,  fundan  en  el 
Norto  la  filosofía  experimental;  el 
averrhoiemo,  hijo  de  Córdoba,  crea  es- 
cuela en  nuestro  pais,  va  al  Norte  de 
Italia,  comunica  a  los  conocimieutos 
filosóficos  cierto  espíritu  ^Kisitivista, 
cierta  realidad  casi  anatómica,  la  rea- 
lidad de  la  ciencia  árabe,  que  halla- 
mos después  en  la  célebre  experien- 
cia de  Locke,  en  el  sistema  práctico 
de  Bacon,  en  las  demostraciones  geo- 
métricas de  Descartes,  en  las  fórmu- 
las matemáticas  de  Pascal,  de  donde 
{tarton  con  distinto  rumbo  la  filosoña 
átalista  de  Spinosa,  lo  que  se  llamó 
ptnteitmo  mtoldgico;  la  sensaciou  de 
Condillac;  el  materialismo  de  Hobbes, 
lo  que  pudiéramos  llamar  la  vUüm  ce- 
Ittle  de  Mslebranche,  visión  que  sus- 
tituye i  las  ideas  innatas  de  su  maes- 
tro, j  la  mónada  de  Leibuitz,  la  anti- 
gua mónada  de  Pitágoras,  que  tiene 
por  objeto  explicar  lo  que  no  admito 
explicadon,  como  la  idea  innata  del 
eartesianismo  t  la  visión  celeste  de 
Malabranche.  La  escuela  arábigo-hÍB- 
pana,  trabajando  el  espíritu  da  Euro- 
pa desde  el  siglo  IX  al  siglo  xv,  tuvo 
![ue  penetrar  j  penetró  realmente,  en 
as  grandes  mudanzas  intoriores  del 
siglo  ziii  7  del  XVI,  laa  cuales,  ha- 
biendo partido  hasta  cierto  punto  de 
las  doomnas  peripatéticas,  concluve- 
Ton  por  enflaq  uecer  j  dar  muerto  a  la 
ciencia  esoola^ca,  que  no  era  otra 
cosa  que  el  despotismo  peripatético. 
Este  hecho  intoresantíaimo,  una  de 
las  curiosidades  más  raras  de  la  his- 
toria, viene  á  demoatrarnos  que  los 
tirincipioB  arístotélicoa  acabaron  con 
adoctrina  de  Aiiatótoles,  probando 
aef  que  las  doctrinas  7  tas  institucio- 
nes no  mueren  en  la  humanidad  por 
las  heridas  que  les  hace  una  fuerza 
extrafia;  sino  por  el  veneno  que  lle- 
van en  BU  propia  sangre,  por  decirlo 
así;  7  ai  no  lo  llevan  en  su  propia  san- 
gre, lo  respiran  en  el  ambiente,  por- 
que no  parece  sino  que  ht,y  una  mano 
invisible  que  deslíe  la  gota  de  pou- 
xoña  en  el  éter  de  los  espíritus,  en  el 
mundo  de  las  conciencias,  en  la  in- 
mensidad de  los  tiempos.  T  es  eurio- 


?' 
h 


LITB 

so  advertir  que,  casi  &  la  vez  que  la 
escuela  arábigo -hispana  principió  á 
iluminar  las  tiniebías  de  Europa;  es 
decir,  hacia  mediados  del  siglo  x,  el 
romance  vulgar  castellano  comients  á 
dar  muestra  de  sí;  muestras  gala- 
nas, que  quien  es  galano  de  sujo,  es 
galano  al  nacer.  También  debe  ad- 
vertirse, porque  tiene  su  significación 
histórica,  que  esto  movimiento  del 
habla  antigua  se  manifiesta  por  los 
alrededores  de  loa  Concilios  naciona- 
les de  Toledo,  época  importantísima 
en  los  anales  de  nuestra  patria,  bajo 
el  triple  concepto  da  historia,  de  le- 
gislación y  de  lenguaje.  ¿No  habrá 
razúH  para  decir  que  los  Concilios 
de  Toledo  nos  llevaron  á  Don  Al- 
fonso, como  Don  Alfonso  nos  llevó 
á  Isabel  la  Católica?  ¿No  habrá  ra- 
zón para  decir  que  el  Fuero  Jingo 
nos  llevó  á  las  Partida,  como  las 
ParUáai  nos  llevaron  á  la  unidad 
del  territorio;  es  decir,  &  la  nueva  na- 
cionalidad de  castollanos  7  aragone- 
ses? Al  indicarse  el  romance  vulgar 
castellano  en  el  siglo  x,  dio  principio 
la  LITERATURA,  puramente  espafiola, 
lo  que  denominamos  liTbsátuea  na- 
cional. No  podemos  cerrar  esto  perío- 
do sin  hacer  presento  que  el  movi- 
miento de  la  LITERATURA  ARjÍBlOO-HlS- 
pa:4a  tíé  más  allá  del  siglo  xv,  como 
lo  demiustran  los  escritos  de  ti  Afri- 
MNO,  ánbe  granadino,  conducido  al 
África  cuando  era  todavía  una  criatu- 
ra, verificada  la  expulsión  de  loa  mo- 
rca. Este  autoi^iríqneció  las  letras 
de  Europa  con  oH magnífica  descrip- 
ción de  África,  con  una  reseña  de  los 
sabios  que  han  escrito  en  árabe,  con 
un  vocabulario  arábigo-español,  con 
una  gramática  y  una  retórica  de  aque- 
lla lengua  7  con  na  extracto  precio- 
so de  las  eránicat  maAomelMnae.  Él  Afri- 
Ceno  no  era  otro  que  Jmo»  Leo%,  nom- 
bres del  papa  León  X,  quien  le  sacó 
de  pila;  el  mismo  autor  que  se  cono- 
cía en  Fez  con  los  nombres  árabes  de 
A  l-B<uta%-Be»-Moha9ed  A  Uatat  A  U 
farí.  Esto  notable  autor  pertenece  á 
la  literatura  ar^bi'jo-bispana,  cuja 
importencia  capitalísima  en  la  histo- 
ria del  mundo;  especialmente,  en  la 
historia  de  Europa,  no  hemos  hecho 
más  que  indicar  á  lo  lejos  con  arte 
bisoBo  7  mano  insegura.  Vamos  á 
concluir  esta  reseña,  dando  á  conocer 
algunos  ejemplos  de  la  poesía  hiapa- 
no-arábiga,  traducidos  por  la  elegan- 
te 7  docta  pluma  de  Don  Juan  Valo- 
ra, á  quien  debe  este  hermoso  obse- 
quio la  musa  nacional.  Entre  los 
poetas,  figura  el  ilustre  médico  Aben- 
zoar,  cu7a  firma  lleva  el  siguiento 
epitefio.  En  él  se  dice  gne  elpoho  q%e 
k»  pitado  cubre  n  temolamie,  imagen 
felicísima  por  su  verdad  7  su  sen- 
cillez. 

XPITAPIO. 

1.  PiraM  y  considera 
Eita  mausian  poslrtra, 
Ddade  todos  vendrán  A  reposar. 
Hi  roatro  cubre  el  polio  que  he  pieado; 
A  muchos  de  la  muerte  he  libertado, 
Pero  JO  no  me  pude  libertar. 

,  (ABHHMjIH.} 


LITE. 

El  cilii  eotreabierto  de  la  roaa 
Olor  inaTe  en  el  ambionle  inqiiía, 
CiuJ  SD  eocanto  la  ilrgeo  jiadoroia 
Que  oculta  su  beldad  A  qatea  la  min. 
(SuD.) 
A  MU  rejf  jme  mmdá  ttrojm-  mi  rái 
I  Ubro  en  gue  el  poeté  lea  '  ~ 

Su  lugar  7  destino  co 
IlaUú  mi  littfo  ahora. 
Porque  el  seno  del  (gi 
Las  p«la«  AieMjia. 

■^  [Sil».) 

K  le  engafia  tu  qiiBrida 
Bé  también  bd  engañador: 
Quien  deedeba  á  <(uieD  olvida 
Be  cul*  del  mal  de  amor. 
Cuando  tienes  un  rOMl 
Que  te  da  Dore*  hermosas, 
Que  se  lleve,  ea  oatoral, 
El  que  pasa,  algunas  rosas . 

[Isn-AL-ílAiaAB. ) 
K  en  loi  jardines  qne  habita 
No  puedo  ver  i  mi  duefio,' 
En  los  jardines  del  eoeOo 
Nos  daramoa  ana  cita. 

(Ira-DnuDsca 
Con  «a  gracia  7  sos  hcchixo 
Enciende  en  mi  corazón 
Una  vehemente  pasión 
La  DÍfia  de  negros  rízos'. 

No  da  sombra  i  so  mejilla 
tjobre  los  clavetee  tojos 
El  cabello,  porque  bnlla 
CuaJsi---^-' ^- 


A  tm  rey  iliu&e  y  bueno: 
1.      Desde  que  tú  g<Aiemas 

No  esgrime  su  puAal  el  aaeaiao: 
S6k>  vírgenes  tiernas 
1.a  muerte  dan  con  en  mirar  divino. 
[IsK-ScauaAr.} 
8.  El  rojo  vino  encendido 

Que  te  síne  esa  mochacba, 
be  diría  qu«  ha  brotado 
De  sus  mejillas  de  grana. 

(Rtn-a>-DA0iA.) 
Las  anteriores  poesías  son  entera- 
mente españolas  por  su  corto,  por  sn 
gracejo,  por  su  nescura,  por  su  me- 
lodía de  sentimiento  7  expresión;  ^ 
fin,  por  ose  espíritu  generoso  que  ani- 
ma 7  embellece  cuanto  toca.  Loa  ver- 
sos citados  podrían  figurar  sin  des- 
ventaja en  una  colección  escinda  d« 
nuestros  poetas  más  originslee  7  gar- 
bosos. 

IV. 

UTXRATURA  ESPAÑOLA. 

1.  Siglo  V  y  F//.— Hablando  en 
rigor,  nuestra  literatura  tuvo  prin- 
cipio mucho  antes  de  la  época  qne  ha- 
mos indicado,  pues  según  el  célebre 
español  Saavcdra,  en  sn  Coro»*  gfti- 
M,  las  trovas  7  romances  liistorieoe 

3ue  se  conocen  en  España,  datan  dea- 
e  el  siglo  V,  puesto  que  al  eutomr 
Turismundo,  re7  de  los  godos  españo- 
les, en  Toloaa,  con  el  cadáver  de  m 
[ladre,  el  re7  Theodoredo,  muerto  en 
a  batella  contra  el  feroz  Atila  en  los' 
campos  cataláunicos  (451]  íí«m  det 
MíMcebot  y  do*telUt  eantuido  Ut  H- 
foAu  del  difunto,  uaanza  de  la  na- 
ción goda  en  las  bodas,  festines  7  fu- 
nerales; 7  como  este  fué  la  prioeipal 
ocupación  de  los  trovadores  prona- 
zales  y  del  reato  de  Europa  en  les 
siglos  del  XI  al  xiv,  debemos  y»t 
este  institución  7  costumbre  origina- 
rias de  la  España  goda  en  esto,  siglo, 
7  no  tenerla  por  creación  del  conde  de 
Poitou,  Guillermo  IX,  en  el  siglo  xn. 


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CjOOgl 


LITE 

al  qua  seS&laban  los  franceses  como 
el  primer  trovador,  ocultando  qoe  an- 
tes de  él  aparecen  en  Bapa&a  trova- 
dores desde  el  siglo  tu  al  x;  j  esto 
sin  tener  en  cuenta  los  trovadores 
árabes  españoles,  &un  mis  cultos  y 
poéticos  que  los  cnstianos,  como  se 
acredita  en  las  obras  de  san  Ildefon- 
so, san  Eugenio,  Juliano,  san  Eulo- 
^0,  Prudencio  j  otros  célebres  esps- 
ílolee  ds  los  expresados  siglos.  (Me- 
morandnm  iüttrial  por  D.S.   Castb- 

LIANOB.) 

2.  Sifflo  Xll.—Potuu.  Poema  del 
Cid.  Es  acaso  el  más  antiguo,  dice 
Sánchez,  que  se  conserva  en  la  len- 
gua castellanas 

3.  Sifflo  XII.— Protittat.m  Fuero 
Jwo. 

Düeipüna  cleriealú,  por  Babbi  Uo- 
seb  Leiardi,  de  Huesca,  por  otro  nom- 
bre, Pedro  Alfonso,  que  así  le  mandó 
llamar  en  1106  su  padrino  de  pila  el 
rev  Don  Alonso  el  Batallador.  Pedro 
Alfonso  dice  en  el  prálogo  de  este  libro 
notabilísimo:  Deta  m  hoe  oputeulo  lit 


UTK 

en  el  estilo,  de  cultura  en  la  £ccion 
y  de  majestad  en  loa  pensamientos, 
que  en  aquel  siglo  en  ninguna  len- 
gua viva  de  Europa  había  llegado  & 
alcanzar,  y  tardó  mucho  la  Italia  en 
igualarla.»  No  fué  este  código  única- 
mente la  obra  literaria  de  su  reinado, 
Kues,  seguu  un  crítico  moderno,  «por 
k  gala  da  la  expresión  t  la  belleza 
dellenguaie,  es  preciso  adelanUr  más 
de  un  siglo  para  hallar  otras  pare- 
cidas.» 

Gonzalo  de  Berceo  (monje  bene- 
dictino en  el  monasterio  de  San  Mi- 
Uan.) — Los  Signot  del  Juicio,  Loe  Mi- 
lagros de  Nuestra  Seüora,  SI  Duelo  áe 
la  Virgm  y  la  Vida  de  tanto  Domingo 
de  Silos.  Nacid  este  célebre  poeta,  á 
fines  del  siglo  xii,  en  el  lugar  de  Ber- 
ceo, diócesis  de  Calahorra. 

7.  Siglo  XIII  al  XlV.—Poetat. 
Poetiat  acontares  del  arcipreste  de  Fita 
(Juan  Ruiz),  según  se  lee  en  la  pri- 
mera hoja  del  códice  de  Gajoso,  en 
una  copla  que  dice: 


LITK 


435 


nihi  M  adj'uíorium,  qui  me  librum  hunc 
ampontre  et  i%  latimm  trantftrre  com- 
pnUl.  De  donde  se  infiere  que  se  es- 
cribid primero  en  hebreo  ú  aribigo, 
j  que,  deseando  vulgarizarle ,  le  tra- 
dujo al  latin. 

4.  Siglo  XII  al  XlII.—Poetat. 
Poema  o  libro  de  Alejandro.  Códice  de 
pergamino  en  4."  de  153  hojas  útiles, 
cuja  letra  es  como  del  siglo  xit.  Está 
encuadernado  en  tebla,  forrado  de  be- 
cerro encarnado,  con  algunas  labores 

Í'  una  manecilla  al  frente  para  cerrar- 
B.  Lo  posee  en  su  biblioteca  el  du- 
qu^  dellnfantado.  Sn  auter  fué  Juan 
Lorenzo  Segura  de  Astorga,  clérigo, 
como  se  advierte  en  la  última  copia, 
que  es  la  lOf  DX,  en  la  cual,  después 
ae  haber  pedido  á  los  lectores  que  re 
cen  por  él  un  Pater  noster,  dice: 
(Se  quisienlea  ul>er  quién  etcribiá  eite  di 
tado 
Joan  Lorenzo,  bon  títrlga  í  ondrado, 
Seffun  de  Astorgüy  de  manna  bien  lemprado 
En  el  dia  del  juuio  Dios   sea  raio  pagadc 

Oudrado  quiere  decir  honrado;  j 
M4WW,  maSa,  como  en  dueña,  de  duen- 
na,  puesto  que  las  dos  n»  se  tomaron 
en  i. 

En  concepto  da  algunos  autores, 
loe  versos  de  Lorenzo  de  Segura  die- 
ron origen  al  de  catorcQ  siloDas,  con 
3ue  escribió  su  poema  Alejandro,  de 
onde  se  llamaron  alejan<¿rÍMOS.  Kra 
un  eclesiástico  de  mucha  instrucción 
en  historia,  mitología  v  filosofía  mo- 
ral, que,  según  el  Sr.  Quintena,  for- 
mó la  obra  más  importante  de  cuan- 
.  tas  se  escribieron  en  aquella  época. 

5.  Siglo  Xlfal  XITI.^Prositias. 
Cr^iúea  de  San  Femando  rey  de  Ftpa- 
Ai.  (Se  ignora  el  autor.} 

Uránica  General  del  Reg  DonAlonto. 

La  Historia  de  ultramar. 
.  6."  Siglo  XIII.  — Alomo  el  Sabio 
{Zas  Siete  Partidas).  Capmanj  dice: 
«qaeen  este  precioso  código  debemos 
buscar  el  tesoro  del  primitivo  romance 
castellano.  A  pesar  de  la  tosquedad 
del  lenguaje  en  aquella  época,  reluce 
en  esta  obra  cierto  género  de  ucilidsd  | 


iPorquede  todo  bien 

La  Virgen  Santa  Marta,  porend  yoJuanRuif 

Arciprñie  de  Fita,  primero  Ga 

Cantar  de  loe  bus  gosoa  aiete,  que  asi  dig. 

lÁhro  de  Apolonio. —  Vida  de  santa 
María  SgÍpc%aca.~Adoracion  de  los 
Reges.  (Auter  anónimo.)  El  Sr,  Pidal 
lo  cree  de  mitad  del  siglo  xiii,  como 
'  Poema  de  Alejandro. 

Vida  de  san  ítdefonto,  peqoeño  poe- 
ma castellano   anterior  al   siglo  xv 
lues  del  xiii,  ó  principios  dei  xiv). 

Proverbios  moraUs,  del  Rabbi  Don 
Sem  Tob  (Don  Santes),  natural  ó  ve- 
cino de  Cerrión.  Fué  mnv  protegido 
del  rey  Don  Pedro  I  de  Castilla. 

Traclado  de  la  Doctrina. 

La  Dama  de  la  muerte  y  melaeto»  de 
un  ermitaño, 

Poewia  del  amdi  Fernán  Gonsalet. 

PoewM  de  Josa. 

Rimado  de  Palacio;  tratado  de '. 
deberes  de  los  rejes  y  de  los  nobles 
en  el  gobierno  del  Estado,  por  Don 
Pedro  López  de  Ájala  (fines  del  si- 
glo xiti  y  principios  delxivl. 

Poema  de  Alfonso  XI.  El  nombre 
del  autor  de  este  poema  lo  comunica 
él  mismo  en  la  copla  \6Íl,  de  este 
modo : 

(  La  profecía  cao  lá 
e  tdrné  en  decir  llano: 
yo  Rodri^  JatiDea  la  note 
en  lenguaje  oaatellana.l 

Poema  de  Raimundo  Lulio:  Des- 
consuelo, magnífica  lamentación  del 
Jeremía*  cristiano,  el  poema  más  va- 
leroso del  siglo  ziv,  en  donde  no  sa- 
bemos si  el  dolor  es  tristeza  Ó  plega- 
ria, amor  ó  desengaüo,  proteste  ó  fe. 

8.  Siglo  XIII  al  XIV.— Protittat. 
El  Fuero  Real  de  FspaMa. 

Zegei  de  la  Metía. 

Fueros  de  Vitcaga,  Smilla  y  Qali- 
eia. 

Pragmátieat  reales. 
Críuica  de  ¡o*  revés  Don  Alfonio  X, 
DonSaneho  IV,  Don  Femando  IV y 
Don  Alfonso  XI,  de  Juan  de  Yillai- 
zan, 

¿Oro  de  montm-ía,  del  ny  Don  Alon- 


M  Conde  Lucmor,  por  Don  Juan  Ma- 
nuel. 

Del  Ubro  de  Calila  iDymua.  (Según 
el  Sr.  Gajangos,  la  versión  castella- 
na que  aparece  en  la  Biblioteca  de 
Autores  etpañotet  no  se  hizo  sobre  la 
latina  de  Juan  de  Capua,  sino  sobre 
la  arábiga  de  Abdallah  ben-Al-Mo- 
cafi'á,  que  pertenece  al  siglo  xiv,  si  no 
es  anterior.) 

Bl  Libro  de  los  enxtmplct. 

Libro  de  los  gatos.  (Anónimos.) 

Libro  de  las  consoladonet  de  la  vid* 
humana,  por  el  antipapa  Luna  (Don 
Pedro  da  Luna). 

Castigos  (amonesteciones)  édoamett- 
tos  del  rey  Don  Sancho  I V. 

Lucidario.  (ídem.) 

Traetado  del  contejo  et  consejero  de  loi 
prÍHCÍpet,j>ara  tu  buen  gobierno,  por  el 
Uaestro  Pedro. 

Traetado  de  la  ruon  por  qve  fuero* 
dadat  al  infante  Don  Mtnuel,  miop*- 
are,  estas  armat  que  ton  alas  e  leones, 
et  por  qué  yo  et  mió  Jijo,  Ugítimo  here- 
dero, et  los  herederos  de  miíinaje  pod^ 
nos  facer  cahallerot  no»  lo  séyeitdo  nos. 
Si  de  la  fabla  quejito  conmigo  el  rey 
Do»  Sancho,  en  ifadrid,  antes  de  ni 
muerte. 

Castigos  et  eontejot  á  mi  hijo  Do» 
Femando. 

Libro  de  los  Ss todos. 

Libro  del  caballero  et  del  escudero. 

Libro  de  la  caballería. 

La  Crónico  abreviada. 

La  Crónico  cumplida. 

Libro  de  los  Sugeñet. 

Libro  de  la  tata. 

Libro  de  lat  Cantigas. 

Libro  de  lat  reglas  del  trovar.  Todos 
por  Don  Juan  Manuel.  Falte  el  Libro 
del  Patronio,  por  otro  nombre,  Bl  Con- 
de Zueanor,  que,  á  no  dudarlo,  es  el 
más  impórtente  de  todos  y  el  más 
apreciado  por  su  ilustre  autor.  En  el 
prólogo  del  citado  libro  menciona  sus 
obras  siguientes: 

La  Cnnica;  SI  Libro  de  los  sabios; 
SI  Libro  del  infante;  SI  Libro  de  lot 
cantares;  SI  Libro  de  los  frailes  predi- 
cador et. 

9.  Siglo  JV.— Poetas.  Gómez  Pé- 
rez Patiao. 

Fray  Diego  de  Valencia, 

Juan  Alonso  de  Baena,  su  Maeíat 
y  su  Caneien«ro. 

Frajr  I^pe  del  Monte. 

Pero  González  de  Mendoza. 

Juan  García  Tvnuesa. 

Pero  Velez  de  Guevara. 

Femnt  Manuel  de  Lando. 

Garaj  Fernandez  de  Gerena. 

Suero  de  Rivera. 

Alfonso  de  Monona. 

Fernán  Sánchez  Calavera. 

Juan  Agraz. 

Juan  de  Dueñas. 

Don  Juan  II. 

Duque  de  Añora. 

Marqués  de  Astorga, 

Fernán  Pérez  de  Guzman. 

Rodríguez  del  Padrón. 

^nchez  Talavera. 

Gómez  -Manrique. 

Rui  Paez  de  RiTeni. 

Alfoiuo  de  Baeza. 


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436 


UTE 


El  «nobispo  de  Búr^s. 

Don  Alonso  de  C&rtalgena. 

Garci-Sancbez  de  B&dKJoi. 

Juftn  Tall&nte. 

López  de  H&ro. 

PerDBD  Pérez  Portocarrero. 

Juan  GavoBO. 

Alfonso  de  MoraTon. 

Pero  los  de  mérito  especial  son: 

Don  Enrique  de  Tillena,  autor  de 
la  Qaya  eit*da  i  Arte  de  trovar. 

El  marqués  de  Santillana,  autor  de 
SI  J)oetri*a¡  dtprivadot,  loa  Procer- 
hioi,  un  Diálogo  entre  Biat  y  la  For- 
tma. 

Copla*  de  Mingo  Seviilgo,  con  la  glo- 
sa de  Hernando  del  Pulgar. 

Diálogo  entre  el  tnor  y  u»  caballero 
nejo,  de  Rodrigo  Cota,  a  quien  se  tie- 
ne por  autor  del  plan  j  del  acto  pri- 
mero de  la  tragicomedia  de  Calixto 
y  Melibea  6  la  Celeitina. 

Juan  de  Mena,  autor  de  loa  poemas 
el  Laberinto  y  la   Coronación. 

Alvarez  de  Illescaa  &  Villasandino. 

Juan  de  la  Encina,  autor  de  las  co- 
plas de  arte  major  Tribagia  í  Via  $a- 
era  de  Jervtalen;  de  au  Cancionero  ' 
un  Arte  poética  j  varias  comedias. 

Jorge  Idanrique,  autor  de  sus  cele- 
bradas coplas. 

Juan  de  Padilla,  monie,  conocido 
con  el  sobrenombre  de  El  Cartujano, 
autor  del  poema  los  Doee  Trinn/ot, 
en  el  cual  se  propuso  escribir  loa  he- 
cboB  de  los  doce  apóstoles,  divididos 
por  los  doce  signos  del  zodiaco. 

10.  Siglo  XIV al  IV.—Obrat  en 
proia  y  proiitíat. 

Entre  los  prosistas  de  este  siglo 
merecen  citarse: 

El  bachiller  Fernán  Gómez  de  Cib- 
dad-Real,  médico  de  Don  Juan  11  j 
autor  de  ciento  cinco  cartas  publicadas 
bajo  el  título  de  Centón  epitíolario. 

El  bachiller  Alfonso  de  la  Torre, 
que  compuso  para  la  instrucción  del 
principe  de  Viaaa  una  obra  doctrinal 
intitulada:  Za  Vision  deleitable. 

Fernán  Pérez  de  Guzman,  autor  de 
la  CriSnica  de  Don  Juan  II  y  de  las  Gi 
neracionet  j  teMblamoM. 

Femando  del  Pulgar,  autor  de  la 
obra  Clarot  varonet. 

Diego  de  Valera,  autor  de  una  Crrf- 
nica  abreviada  de  Etpaña  j  un  tratado 
intitulado:  Providencia  contra  forínna. 

CriSnica  del  Rey  Don  Pedro,  de  Don 
Enrique  II y  de  Don  Jnan  I,  por  Don 
Pedro  López  de  Ájala. 

Crónica  del  Rey  Do*  Jvan  II,  por 
Alvar  García  de  Santa  María,  Juan 
de  Mena,  Fernán  Pérez  de  Guzman  y 
Gómez  Carrillo. 

Crónica  del  Rey  Don  Enrique  IV, 
por  Alonso  de  Palencia. 

Crónica  de  loe  Reyet  Calilieot,  de 
Hernando  del  Pulgar, 

El  Carro  de  lat  DonatidaYnyFrAn- 
cisco  Ximenez. 

Traducción  y  eonunlariot  tobre  Arit- 
tóleles,  por  el  príncipe  Don  Cirios  de 
Viana. 

Calixto jf  MeUbea  ó  la  Celestina,  por 
Eodrigo  Cota  y  el  bachiller  Feman- 
do de  Kojas. 

Crimea  dtJDon  Alvaro  d*  Z«m. 


LITE 

Amadíide  Ganla. 

De  les  vidoi  de  las  tnahu  nnjeret  y 
axKplexionet  de  toi  ioikbret,  por  el  ba- 
chiller Alfonso  Martínez  de  Toledo. 

El  Valerio  de  lat  hiitoriat,  por 
Fernán  Pérez  de  Guzman. 

Doctrinal  de  privado»  y  Carta  aleóte- 
destable  de  Portugal  tobre  la  poesía  es- 
pañola, por  el  marqués  de  Santitlana. 

Obras  de  'Don  Alonso  el  Tostado, 
obispo  de  Avila. 

Obras  de  Juan  de  Lueena. 

Trabajos  de  Hércules,  de  Don  Enri- 
que de  Villena. 

Bocados  de  oro. 

Doctrinal  de  caballeros ,  de  Don 
Alonso  de  Cartagena,  obispo  de  Bur- 
gos. 

.  Verjfl  de  doncellas,  por  Fray  Mar- 
tin Ánbnso  de  Córdoba. 

Paso  honroso,  por  Don  Suero  da  Qui- 
ñones. 

Embajada  al  Tamorlmt,  por  Rui  Gó- 
mez de  Clavijo. 

£1  padre  Alfonso  de  Palencia,  his- 
toriador y  lexicógrafo. 

IL  Sylo  XV  al  XVI.— Poetas  y 
poesías. 

Santa  Tereaa  de  Jesús, 

Garcilaao  de  la  Vega. 

Fray  Luis  de  León. 

Fernando  de  Herrera. 

San  Juan  de  la  Cruz, 

Don  Juan  de  Arquijo, 

Franeiaco  Medrano. 

Pablo  de  Céspedea. 

Gutierre  de  Cetina. 

Luis  Martin. 

Baltasar  de  Eafobar, 

Barahona  de  Soto. 

Gil  Polo. 

Diego  Hurtado  de  Mendoza, 

Baltasar  de  Alcizar. 

Franciaco  de  la  Torre. 

Francisco  de  Figueroa, 

Juan  de  la  Cueva. 

Pedro  de  Padilla. 

Pablo  de  Céspedes. 

Vicente  Espinel. 

Alonso  de  Ercilla. 

Preguntas  y  respuestas  del  Almiran- 
le,  por  Fray  Luis  de  Escobar. 

I  Cancionero  general,  de  Juan  Ló- 
pez de  Ubeda. 

El  Bascan. 

El  Bachiller  de  la  Torre,  traduccio- 
„jB  de  la  Iliada  y  la  Odisea,  de  Ho- 
mero, por  Gonzalo  Pérez. 

Fray  Luis  de  León. 

Virgilio,  por  Gregorio  Hernández. 

Glosa  con  svs  prólogos  sobre  las  co- 
plas de  Jorge  Manrique  y  otras  obras 
delmitnu  en  loor  de  Nuestra  Señora,  por 
el  protonotario  Luis  Pérez. 

Za  Avstriada,  de  Juan  Rufo. 

Alonso  de  Fuentes. 

Jorge  de  Montemayor. 

Obras  poéticas,  de  Cristóbal  de  Cas- 
tillejo. 

Obras  poéticas,  de  Don  Francisco  de 
Castilla, 

12.  Autores  dramáticos. — Juan  de 
la  Encina. 

Gil  Vicente. 

Bartolomé  Torres  Naharro. 

Lop«  de  Rueda. 

Toledano. 


LITE 

Alonso  de  Vega. 

13.  Prosistas. — Antonio  de  Nebrija 
d  Lebrija. 

Luis  Vives. 

Sánchez  de  las  Brozas  6  el  Broetnst. 

Palacios  Rubios. 

El  Maestra  Fernán  Pérez  de  Oliva. 

Don  Antonio  de  Guevara. 

Luia  Mejía. 

Frantiaco  Cervantes  Salazar. 

El  doctor  Villalobos  (au  discípolo}. 

Don  Luia  de  Avila  y  Zúfiiga. 

Florían  de  Ocampo,  autor  de  U 
Crónica  general  de  Espaüa. 

Antonio  Pérez,  que  escribiiS  las  Re- 
laciones de  tu  vida  y  los  comemtario*  á 
eate  mismo  libro. 

Don  Diego  de  Saavedra  Fajardo. 

El  Maestro  Avila. 

Fray  Luis  de  Granada. 

Fray  Diego  de  Estella,  autor  de  las 
obras  De  la  vanidad  del  mundo;  Trata- 
do de  Us  cien  meditaciouet  del  amor  de 
Dios;  Vida  y  excelencias  de  san  Juan 
EveatgeVsta. 

I      El  padre  Malón  de  Chaide,  Mmgim- 
lena  pecadora,  penitente  y  sa^lijiádn. 

Fray  Femando  de  Z¿rate,  Discursos 
sobre  t»  paciencia  cristiana. 

Fray  Juan  Márquez  (gran  predi- 
cador). Modo  de  predicar  á  los  prín- 
cipes. 

Fray  José  de  SigQenza  (jerdaimo\ 
Vida  de  su  santo  fundador;  Historia  ¿e 
su  orden.  El  aeiior  Gil  y  Zarate  dice, 
que  si  en  lugar  de  escribir  vidas  .da 
santos,  escribiera  historia,  quizáaven- 
tajara  al  miamo  padre  Mañana. 

Fray  Diego  ae  Tepea,  obispo  de 
Tarazona,  Vida  de  santa  Teresa  (su 
hija  espiritualj;  Crónicas  de  laóraat 
de  san  Benito. 

El  padre  Martin  de  Boa,  jesuíta, 
reputado  como  escritor  ascético  é  his- 
toriador sagrado. 
'  Ambrosio  de  Morales. 

Zurita,  Anales  de  Aragón. 

El  padre  Abarca,  Los  reyes  de  Ar*- 
yon,  en  anales  histéricos  distrxhuides. 

Él  padre  Juan  de  Mariana. 

Don  Francisco  de  Moneada  (mar- 
qnés  de  Aitona). 

Dou  Antonio  de  Sólís. 

Gonzalo  Argots  de  Molina. 

Mateo  Alemán,  Vida  y  Aeeiet  del 
picaro  Gmman  deAlfaraehe. 

El  Maestro  Alejo  de  Venegas,  Afo- 
nía del  tránsito  de  la  muerte,  ce»  los 
avisos  y  consuelos  que  cerca  de  ella  so» 
provechosos. 

Fray  Alonso  de  Molina,  VocnbuU- 
rio  en  lengua  castellana  y  mejieais*. 

Fray  Pedro  de  Alcalá,  Voeaimlatt 
arábigo  en  letra  castellana. 

Andrés  de  Poza,  De  I*  antigm»  íoi-  • 
gua  de  Es^ña. 

Gregono  López  Madera,  Ditams 
tobre  üt  láminat,  reliquias  v  ¡ihrtejnt 
se  Sa»  descubierto  en  la  cindad  de  Gra- 
nada este  oMo  de  Í595. 

Esteban  de  Garivay  y  Zamafioi, 
Refranes  vascongados, 

Alfonso  de  ¿amora,  que  trahaUw 
la  Biblia  poliglota  por  encargo  AA  ear< 
denal  Cisneros. 

Santa  Terosa  de  Jegus. 

Miguel  de  Cervantes  Siandn. 


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LITE 

14.  Odrai  enpron  y  mevos proiis- 
tas. — Xa  NnmaSeeopiUteioih 

Jiecoprilaeion  dt  lat  leya  de  Zndüu. 

Crónica  de  lot  Jteyn  CatóUeot,  por 
Antonio  de  Nebrija. 

I>idioffot,'de  Pedro  Medina. 

Frftj  Hernando  de  Talaren,  pn- 
mer  arzobispo  de  Granada. 

Cardu  dere/ranet,  de  Blasco  deOa- 
nj. 

Voeahlario  de  he  avet,  de  Lorenzo 
Palmireno. 

Obroí  de  ¥nj  Luis  de  Granada. 

Obrai  de  Don  Antonio  de  Guevara. 

Obm  de  Fraj  Luis  de  León, 

Cárcel  de  amor  y  despreciot  de  la/or- 
t*M,  por  Die^  de  San  Pedro. 

Vúue  del  &y  Felipe  II,  por  Juan 
Cristóbal  Calvete  de  Estella. 

Historia  de  lot  C¿tarei,  por  Podro 
Mexfa. 

Oirat  de  santa  Teresa  de  Jesús. 

06nu  del  Maestro  Juan  de  Avili 

La  GMtrra  de  Granada,  por  Don 
Díe^  Hurtado  de  Mendoza. 

ViJa  de  tan  Pío  V,  por  Fuenma- 

Vida  de  tanJerfiñmo,  porFrajJosé 
de  Sigiüenia. 

Fraj  Hernando  del  Castiilo. 

Obrai  del  padre  Pedro  de  Ribade- 
neira. 

Cartat  de  Antonio  Pérez. 

Sobre  lat  300  coptat  de  Jtia»  de  Me- 
«,  por  Hernán  ííuñez,  llamado  el 
Com  endador  ¿riego . 

BiiliajioHgloía  ^  Aittigüedadetjwi- 
diatt,  por  Benedicto  Anas  Montano. 
Crónica  general  de  Sspaña  y  Antigüe- 
dadtt  de  Catíilla,  por  Ambrosia  de 
Morales. 

Bsiendationwn  et  opinionnm  jwit  ci- 
tilit,  por  Antonio  Agustín, 

SerinoHtt  de  Fraj  Hernando  de  Sai 
tiago. 

Comeníariot  de  lo  tvcedido  en  lot  Pai- 
tet-Bajot,  por  Don  Bernardino  de 
Mendoza. 

Hittoria  de  Indias,  por  Don  Fran- 
cisco López  de  Gomara. 

El  L^rillo  del  Tórmet,  por  Don 
Diego  Hurtado  de  Mendoza. 

Oramalias  latinmy  Qramatica graca 
y  Minerva,  por  el  Maestro  Francisco 
Sánchez. 

Historia  natural  y  moral  de  lat  I»- 
diat,  por  el  jiadre  José  de  Acosta. 

Ceméntanos,  de  Don  Luis  de  Avila. 

Dtseripcim  de  África  j  Rebelión  de 
los  moriscos,  por  Luis  delMármol. 

Antigüedades  de  la  nobleta  de  Tole- 
do; Genea^fía  de  tan  Isidoro;  Vida  del 
cardenal -Cuneros  j  Poesiat  sagradas, 
por  Alvar  Gómez  de  Castro. 

Sobre  Dioscóridet,  por  el  doctor  An- 
drés de  Laguna.  - 

Obras  de  Gareilaso  con  anotaciones; 
Relación  de  la  guerra  de  Chipre  j  Ba- 
talla de  Lepanto;  Historia  general  dt 
España  (perdida),  por  Fernando  de 
Herrera,  apellidado  el  Divino. 

Traditceumei  del  griego,  por  Die^ 
Gracian. 

Lo  impreso  e»  castellano,  del  presi- 
dente Don  Diego  de  Covsrmbias. 
^Filoiofi»  y  Tradnecic»  del  amo  del 
oh,  por  Al9nso  d«  FuentM.  | 


UTE 

Tradiciones  y  glosas,  de  Pedro  Díaz 
de  Toledo. 

Esfuerto  bélico,  de  Palacios  Rubios. 

Obras  de  Martin  Navarro  de  Azpil- 
cueta. 

Historia  de  Cárlot  V;JTistoria  de  la 
gnerra  de  lot  indiot;  Historia  de  Feli- 
pe II,  por  Juan  Ginés  de  Sepúlveda. 

Arte  poética,  de  Juan  García  Ren- 
gifo. 

Lot  problemas  que  tratan  de  lot  cuer- 
pos naturales  y  morales,  con  diálogos  de 
Medicina;  el  Tratado  de  las  tres  Gran- 
det  y  La  comedia  de  Planto,  AmpM- 
trion,  traducida  en  prosa  por  el  doo< 
tor  Villalobos. 

Hittoria  de  la  composición  del  cuerpo 
humano,  por  Juan  da  Valverde. 

Lot  cinco  libros  primeros  de  la  Cróni- 
ca general  de  Espada,  de  Florian  de 
Ocampo.  _  , 

Fraj  Fstébau  de  Salazar. 

Obras  de  Vicente  Espinel. 

Bl  conde  de  Portalegre, 

Historia  pontijkal,  por  Gonzalo  de 
lUescas. 

Obras  de  Gonzalo  Fernandez  de 
Oviedo. 

Hittoria  de  Don  Florwel  de  Niquea, 
por  Feliciano  de  Silva. 

Hittoria  de  los  nerifet,  por  Diego 
de  Torres, 

Dichos  de  Fernán  Alvares  de  Tala- 
vera,  por  Don  Iñigo  López. 

Filoso/la  natural  de  principes,  por  el 
padre  Juan  da  Torres. 

Repertorio  de  las  leyes  de  Castilla, 
por  Hugo  Celso. 

Comentarios  realet^  de  Inca  Garei- 
laso. 

Historia  planiarum  Nova  Hispania, 
por  el  médico  j  naturalista  Francisco 
Hernández. 

15.  SigU  XVII.  — Poetas.  Doi 
Francisco  de  Quevedo^  Villegas, 

Don  Francisco  de  Bioja, 

Luis  de  Giingora. 

Juan  de  Jáuregui. 

Francisco  de  Trillo  y  Figueroa. 

Luperciode  Argensola,  el  Divino. 

Bartolomé  Leonardo  de  Argensola. 

Felipe  IV. 

Conde  de  Villamediana. 

Carlos  de  Austria. 

Salvador  Jacinta  Polo  de  Medina. 

Sor  Juana  Inés  de  la  Cruz. 

Feliciana  Enriquez  de  Ouzman. 

Cristóbal  Suarez  de  Figueroa. 

Andrés  Rej  de  Atieda. 

Francisco  de  Borja,  príncipe  dcBs- 
quilache. 

Don  Luis  de  Ulloa. 

Don  Luis  Carrillo. 

La  Pasión,  por  M.  Juan  Bautista 
Dávila. 

Don  Antonio  de  Mendoza. 

AnastasioPantaleon. 

Don  Antonio  de  Solía. 

Don  Agustín  de  Salazar. 

El  marqués  de  Alenquer, 

Alonso  del  Castillo  Soldrzano. 

Don  Luis  de  Mesa. 

Lat  Eróticas,  de  Don  Esteban  Ma< 
nuel  de  Villegas. 

Francisco  López  de  Z&rate. 

Vefiot  de  la  madre  Luisa  Magdale- 
na de  Jesiu  (en  el  siglo,  Dofla  Luis» 


LITE 


437 


Manrique  de  Lara,  condesa  de  Pare- 
des). 

Poema  de  Bernardo  j  El  Siglo  de  oro, 
por  Don  Bernardo  Valbuena. 
El  Macabeo,  de  Miguel  de  S;lveira. 
Thomé  de  BurfuíHos. 
Don  Jerónimo  Cáncer. 
Licenciado  Pedro  Soto  de  Rojas. 
Don  Eugenio  Coloma. 
Don  Gabriel  Bocangel. 
£1  conde  de  Rebolledo 
La  Motquea,  de  Don  José  Villaví- 
cioea. 

La  Benedictina,   por  Fraj  Nicolás 
Bravo. 
Maestro  José  de  Valdifieao. 
Don  Félix  de  Arteaga,  6  sea  Hor- 
tensío  Paravisino. 
Alfonso  de  Salas  Barbadíllo. 
Traducción  de  Ovidio,  por  Antonio 
Pérez  Sigler. 

La  Comedia  burletea  del  caballero  de 
Olmedo  y  tus  demás  obras  poóiieai,  por 
Don  Francisco  Félix  de  Monteser. 

Obrat  poólicat  del  maestro  Don  Ma- 
nuel de  León. 

Obrat  cómicat  de  Don  Francisco  de 
Rojas. 

Obrat  cómicas  de  Luis  Velez  de 
Guevara. 

Gigantomofuia,  de  Manuel  Galle- 
gos. 

16,  Autores  dramdíicot. — Félix  Lo- 
pe de  Vega  Carpió. 
Don  Pedro  Calderón  de  la  Barca. 
Juan  de  la  Cueva. 
Crístébal  de  Virues. 
El  doctor  Ramón. 
El  licenciado  Miguel  Sánchez. 
El  doctor  Mira  de  Mescua. 
El  canónigo  Tárrega. 
Guillen  de  Castro. 
Juan  de  Timoneda. 
Velez  de  Guevar». 
Antonio  de  Galana. 
Gaspar  de  Avila. 
Doctor  Juan  Pérez  de  Montalban. 
^on  Agustín  Moieto, 
VOQ  Juan  Ruiz  Alarcon. 
Don  Francisco  de  Rojas. 
Tirso  de  Molina. 
Juan  de  La  Hoz. 
Mendoza. 
Belmente. 
Coello. 
Enciso. 

17.  Prosistas.  Baltasar  de  Chaves, 
Discurso  tobre  la  antigHedad  de  la  Itn- 
gua  cántabra  vascongada. 

Francisco   Bormudez   de    Pedraza, 
Antigiedadet  y  excelencias  de  Granada. 
Seoastian  de  Corarrubias  y  Orozco, 
Tesoro  de  la  lengua  castellana  ó  espa- 
ñola. 

'  Maestro  Gonzalo  Correas,  Compen- 
dio trilingüe  de  tres  artes  dt  las  tres  len- 
guas cattellana,  latina  y  griega. 

Traducción  del  GuKharMno,  por  el 
rey  Don  Felipe  IV,  original  manua- 
cnto  en  cuatro  tomos,  que  está  en  la 
real  Biblioteca. 

Apología  de  Tertuliano,  por  el  obis- 
po FraT  Pedro  Manera. 
Argénit,  de  Don  José  Pellicer. 
Argénit,  de  Don  Gabriel  del  Corral. 
Crónicas,  por  el  obispo  Finj  Da- 
mián Comajo. 


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438 


LITE 


Eittoria  del  tardenal  Metdotí  j  I>ig- 
nidada  de  Cattilla,  por  Dod  Pedro  ^ 
luar  de  Mendoza. 

£ítm  prodigioiú,  del  licenciado  Coa- 
me  Gómez  de  Tejada. 

Lat  potlrimertat,  de  Don  Frs;  Pedro 
de  Oña,  obispo  de  Qaeta. 

£4  Picara  Jiutina,  por  el  licenciado 
FranciBCO  López  de  Ubeda. 

Sutoria  dtl  reino  de  Chile,  por  el 
padre  Alonso  de  Oralle. 

Varia*  vidat,  de  Luis  Mufioz, 

Aaricullura,  de  Alonso  de  Herrera. 

CMKmtOEni  de  nonarquiat,  por  Pe- 
dro Fernandez  Navarrete. 

Antigüedadet  deXtret,  j  Delot  e««- 
in  ettádoe,  por  el  Padre  Martin  de 
Ron. 

Sittoria  de  Etpa%a,  por  el  padre 
Juan  de  Mariana. 

Apfeeio  de  la  grada,  por  el  padre 
Juan  Ensebio  de  Nieremberg. 

Hittoria  de  ¡a  Nueva  Sspaüa,  por 
Antonio  de  SoHs. . 

Conq%iita  de  loe  Mol%eat,  por  Bar- 
tolomé Leonardo  de  Argensola. 

Sm  ohrat,  por  Don  Francisco  de 
Quevedo. 

ReVrato  del  bue»  vaiaUo,  por  Don 
Francisco  Pinel  j  Monroj. 

Corona  gítíca,  Smpretat  politicaí  j 
Jlepúhlica  literaria,  por  Don  Diego  de 
Saavedra  Fajardo. 

Obras  del  obispo  Don  Juan  Palafox . 

Sloenencia  española,  por  Bartolomé 
Ximenez  Patón. 

Empresas  sacras,  por  el  padre  Fran- 
cisco Nuñez  de  Cepeda. 

El  Caballero  perfecto.  El  Caballero 
pwttnal  j  Coronas  del  Pamato,  por  Al- 
fonso de  Salas  Barbadillo. 

Gobernador  cristiano,  por  el  padre 
maestro  Fraj  Juan  Márquez. 

Origen  de  la  lengua  eastellcma,  por  el 
doctor  Bernardo  Aldrete. 

Historia  de  Navarra,  por  el  padre 
José  Moret. 

Adviento ¡f  Cuaresma,  Marial,  San- 
toral y  Panegíricot,  por  el  padre  Fraj 
Hortensio  I^uravíaino. 

Disertaciones  eelesiáttieas  j  Eximen 
eronológieo,  por  el  marqués  de  Mon-' 
dejar. 

Tradueeio»  de  QkmA)  Curdo,  por 
Mateo  Ibañez. 

Epítome  del  GhieJiardino,  por  Otón 
Edito  Nato  de  Betissana. 

Vida  de  Cristo,  por  Fray  Femando 
de  Valverde. 

Obras  del  padre  Fraj  Juan  Interian 
de  Ájala. 

Obras  del  padre  Bartolomé  Alcázar. 

Retrato  político,  por  el  conde  de  Oer- 
vellon. 

Vida  del  padre  Frandseo  S%aret,  por 
el  padre  Bernardo  Sartolo. 

Política,  de  Jerdnimo  del  Castillo 
j  Bobadilla. 

Obras  de  Lope  de  Vega. 

Mística  dudad  de  Dios,  de  la  vene- 
rable madre  María  de  JesuB  dé  Agre- 
da. 

Obras  del  padre  Alonso  Rodríguez. 

Comeuiencta  de'  las  dos  nonarquiat, 
por  Fraj  Juan  de  la  Puente. 

Cirugía  «nivertal,  por  Juan  Fra- 
gwo. 


LITE 

Traduedonet  del  padre  Basilio  fia- 
ren de  Soto. 

Sittoria  de  Segooia,  por  Don  Diego 
de  Colmenares.. 

Vida  de  Estebanillo  Sontalet. 

El  Soldado  Píndaro,  de  Gonzaleí 
Céspedes, 

El  Seguro  de  Tordetillas,  de  Pedro 
Mantuano. 

Memoriales,  de  Juan  Chumacero. 

Obrag  de  Don  Carlos  Coloma. 

Za  CuriafkiÜpiea,  por  Juan  de  He- 
via  Bolaños. 

Arte  de  batliestería,  de  Alfonso  Mar- 
tínez del  Espinar. 

Obras  de  Críatdbal  Suarez  de  Fi- 
gueroa. 

Historia  natural  de  mes  y  a»imalet, 
por  Diego  de  Funes. 

Obna  de  Gil  González  Divila. 

Obns  de  Antonio  de  Herrera. 

De  ¡al  tres  gracias,  por  Alfonso  Pé- 
rez de  Lara. 

Origen  v  dignidad  de  la  tata,  por 
JuanMatneofl. 

Obras  de  Don  Juan  Pérez  de  Mon- 
talban.    • 

Historia  de  Sedlla,  por  Don  Alfon- 
so Morffudo. 

Traducdo»  de  la*  memorias  de  lof 
monareat  otomoMOS,  de  Don  Francisco 
de  Olivares  Haríllo. 

Catecismo  de  la  doctrina  eri*iia»a, 
por  el  padre  Jerónimo  de  Ripalda. 

Historia  de  Carlos  V,  por  Fray  Pru- 
dencio de  Sandoval. 

Hittoria  de  Etiopía,  por  el  padre 
Alonso  de  Sandoval. 

Obras  de  Don  Francisco  Manuel. 

Obras  de  Don  Diego  Ortiz  de  Zú- 
ñin. 

£«f  de  verdades  católicas,  por  al  pa- 
dre Juan  Martínez  de  la  Parra. 

Continuación  de  la  Historia  ponti- 
fical, por  Luis  de  Bavia. 

Epílome  de  la  Historia  de  Cirio*  V, 
por  Don  José  Martínez  de  la  Puente. 

Historia  de  Aragón,  por  Don  Vicen- 
te Lanuza. 

Sus  obras,  da  Don  Juan  de  Zava- 
leta. 

Afuseo  pictórico,  por  Don  Antonio 
Palomino  t  Velasco. 

18.  Sigh  Xf7//.— Eugenio  Ge- 
rardo Lobo. 

Diego  do  Torrss  j  Villarroél. 

Ignacio  de  Luzau. 

^T  Diego  González. 

José  Cadalso. 

Félix  M.  Samaniego. 

Tomás  de  Iriarte. 

Jorge  Pitillas. 

José  Iglesias  de  la  Casa. 

Juan  Melendez  Valdés. 

Juan  Pablo  Torner. 

Conde  de  No  roña. 

Manuel  M.  de  Arjona. 

Juan  Bautista  Arríaza. 

Félix  José  Reinóse. 

Tomás  José  González  Carrajal , 

Nicasio  Alvarez  de  Cienfuegos. 

Nicolás  Fernandez  de  Moratin. 

Gaspar  Melchor  de  JoTellanos. 

Torres  Luxando. 

El  maestro  Feijdo. 

Don  Gregorio  iSxjkdm, 

El  padre  Isla. 


El  padre  Marina,  Hittoria  de  ¡a* 
Cortes. 

Campománes. 
.   Flondablanca. 

Manuel  da  Larranieqdi,  DicetaoMño 
triUngU  del  castellano,  vaicnenee  jr  ¡a- 
■». 

Miguel  Caeiri,  Diceioneurio  ds  voces 
arábigas  usadas  en  España. 

Esteban  de  Terreros  j  Pando,  Dit- 
donario  castellano,  que  se  publicó  pn 
diligencia  de  Floridablanca. 

Gregorio  Garcés ,  Pundame^to  dtl 
vigor  y  elegancia  de  la  lengua  castaUmaa, 
expuesto  en  el  propio  y  vario  uto  di  tas 
partículas . 

Frar  Francisco  Cañes,  Dieeiausrí» 
vpañol-latino-ar&büo. 

Real  Academia  Española,  Diedaaa- 
•io  de  Autoridades. 

19.  Siglo  XII.— Poetas  y  a^ara 
dramilicot.  Dionisio  Solís. 

José  do  Vargas  Ponce. 

Manuel  José  Quintana, 

Juan  Nicasio  Gallego. 

Alberto  Lista. 

Leandro  Fernandez  Moratin. 

Francisco  Martines  de  la  Rosa. 

Duijue  de  Frías. 

Javier  de  Burgos. 

Duque  de  Rivas. 

Manuel  Bretón  de  los  Herreros. 

Manuel  de  Cavan  ves. 

José  de  Espronceda. 

Francisco  Zea. 

José  Martínez  Monroy. 

Bernardo  López  García. 

Gabriel  García  Tassara. 

Gustavo  A.  Becker. 

Juan  A  rol  as. 

Julián  Romea. 

Gertrudis  Gómez  de  Avellaneda; 
Gabñel  de  la  Concepción  Alvam 
(inácído);  'Heredia;  Juan  C.  Zen«», 
cubanos. 

Manuel  Eduardo  de  Gorostiza. 

José  María  Carnerero, 

Juan  Grimaldi. 

Antonio  María  Segovia. 

Eugenio  de  Ochoa. 

Ventura  de  la  Vega. 

Patricio  de  la  Eacosura. 

Juan  Eugenio  HartzenbuBch. 

Luis  Eguilaz. 

Adelardo  López  de  Ájala. 

Juan  de  Aríza. 

Antonio  Hurtado. 

Miguel  Agustin  Príncipe. 

Luis  de  Olona. 

Narciso  Serra. 

Juan  Bautista  Arriata. 

José  Picón. 

Francisco  Sanchsz  Barbero. 

Melchor  Pardo. 

Ventura  Ruiz  Aguilera. 

Luis  Rivera. 

A.  Sanz  Pérez, 

Eduardo  Asqubrino. 

Florentino  Sanz. 

30.  i'moeíüfM.— Bartolomé  JoaJ 
Gallardo,  director  de  La  Abeja  Ma- 
drileña. 

Joaquín  Lorenzo  Villaaneva,  din- 
tado,  sacerdote  j  autor  de  notabíBñ- 
moa  folletos. 

Sebastian  Miñano,  autor  del  ioMo 
ZamníM  politícoi  de  tnpointítt  itl^ 

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LITE 

«w  aeottumirado  á  vivir  i  $otta  ajena. 

José  J.  de  Mora,  director  de  £a 
Minerva. 

Pedro  María  d«  Olive,  director  de 
la  CnSHtca  datt^lcav  literaria. 

Juan  A.  Melón,  lurector  del  ¡Sema- 
nario di  Agricultura  y  Aríet. 

Ores^río  González  Aiaola,  diputa- 
do en  Tas  Cortes  de  1820  j  autor  del 
célebre  folleto  ContUdonts  y  lemilamat 
de  lot  leñoret  dtí>vtadoi  á  Cífrta  ík  la 
Usitlatwra  de  mO-H . 

Javier  de  Búrgoa,  director  de  El 
Impardal. 

Félix  Reinoso;  Alberto  Lista;  Gó- 
mez Hermoeilla,  redactores  de  SI  Cen- 
sor. 

Gabriel  J.  García ;  Evaristo  San 
Miguel;  José  de  San  Hillan,  redacto- 
res de  ElEtpectadoT. 

JoséJ.  de  Mora;  Tapia;  Aguil< 
Macrohon;  Peñaloar;  Ramajo,  redac- 
tores de  El  Cofutitwional  y  El  ^dao- 
U¡r  Eipañol. 

Fermín  Caballero;  Ángel  Izaardi: 
Joaquín  de  López;  Mateo  Aj^^Iob, 
redactores  de  El  Eco  del  Comercio. 

Don  Fernando  Corradi,  director  de 
El  Clamor  Público. 

Serafin  Calderón;  José  M.  Carnere- 
ro, redactores  de  la  revista  literaria 
Carta*  Españolas. 

Joaquín  María  Pacbeco;  Juan  B^- 
TO  Murillo;  Pérez  Fernandez;  Peña 
Aguajo ,  redactores  de  Za  A  bija. 

Antonio  de  los  Ríos  t  Rosas;  Do- 
noso Cortés;  José  García  Vil  1  alta;  Pe- 
dro de  Egafia;  J.  Zaragoza;  Luis  Gon- 
zález Bravo;  José  Luis  Sartoríus,  re- 
dactores de  El  Español,  fundado  por 
Don  Andrés  Borrego. 

Aniceto  de  Alvaro,  director  de  El 
Castellano. 

Jaime  Balmea,  director  de  El  Pen- 
samiento de  la  Nación. 

Ramón  Mesonero  Romanos,  funda- 
dor j  director  del  Semanario  Pinto- 
reteo EtpaMol,  primer  periódico  ilus- 
trado de  España. 

Olavarría,  director  de  El  HvraeoM. 

Pedro  de  La  Hoe,  director  y  fun- 
dador de  La  Esperanza. 

Ángel  Fernandez  de  los  Ríos,  di- 
rector y  fundador  de  Las  Novedades. 

Pedro  Calvo  Asensio,  director  y 
fundador  de  La  Iberia. 

Nicolás  María  Rivero,  fundador  y 
director  de  La  Disensión. 
.V.  Alvarez  Miranda. 

Ayguajs  de  Izco. 

Juan  M.  Villergas. 

Jacinto'de  Salas  Quirogá. 

José  María  Carrascon. 

Yieente  Múller. 

Javier  Ramírez. 

Luis  Rivera. 

Julián  Sánchez  Ruano. 

Juan  Cervera. 

Pedro  Pruneda. 

Romualdo  Lafuente. 

Joaquín  Córdoba  7  López. 

Francisco  Salmerón. 

Ramón  Nouvilas. 

José  María  Orense. 

E.  Ruiz  Pona. 

Adolfo  Joañzti. 

Ordax  Avecilla. 


LITE 

Francisco  García  López. 

Saturnino  Calderón  Collantos, 

Sixto  Cámara. 

AbdoQ  Torradas. 

Comandante  Yillamartin. 

21.  Literatos,  puHidsías  y  eriticos, 

Don  José  Gómez  de  la  Cortina. 

Nicolás  Ogalde  j  Mollinedo. 

Rafael  Eismara  y  Salamanca. 

José  del  Castillo  Ajensa. 

Manuel  de  Sampelajo. 

Fernandez  de  Navarrete. 

José  de  la  Revilla. 

Juan  Bautista  Alonso. 

Romero  Larrañaga. 

Romero  Leal. 

Bermudez  de  Castro. 

Cayetano  Cortés. 

Agustín  Duráu. 

Javier  de  Isturiz. 

Agustín  Olivan. 

El  marqués  de  San  Felices. 

Antonio  Llórente. 

Antonio  Alcalá  Galiano. 

Bartolomé  Gallardo. 

Florez  Estrada. 

Conde  de  Toreno. 

Alvarez  Guerra, 

Diego  de  Clemecin. 

Le  gasea. 

Moreno  Guerra. 

Juan  Justo  García, 

Toribio  Nuñez. 

Doctores  Miguel  Martel;  Martin  Hi- 
nojosa;  José  Mintegui;  Diego  G.  Alon- 
so, catedráticos)  separados  por  et  fa- 
nático ministro  Lozano  de  Torres  y 
diputados  en  las  Cortes  de  1820. 

En  ñ  que  Vedia. 

A.  Ferrar  del  Río. 

Pas<;ual  Madoz. 

Modesto  Lafiíente. 

Mariano  José  de  Larra  (Fígaro), 

Manuel  de  la  Revilla. 

Santos  López  Pelegrin. 

Jerónimo  Borao. 

Cayetono  Vidal. 

Femando  Patxot  (Ortiz  de  la  Vega). 

Antonio  Flores. 

Florencio  Janer. 

LarraSaga  (Gregorio). 

Jiménez  Serrano. 

Fermin  Lasala. 

Pedro  Mata. 

Salustiano  de  Oldzaga. 

Pasaron  y  Lastra. 

Aueiusto  üllba. 

Ve^z  de  Medrano. 

Domínguez  (el  autor  del  Btcetona- 
rio). 

Carlos  Rubio. 

El  cardenal  Cuesta. 

Antonio  Aparisi  Guijarro. 

Juan  Antonio  Pellicer. 

Vicente  Joaquín  Bastús. 

Juan  Lombfa. 

Antonio  Barroso. 

Manuel  Milá  y  Fontanal». 

José  A.  Clav^ 

Manuel  Cortina. 

Luis  Cutxet. 

Pedro  Gómez  de  la  Sema. 

Fernando  Castro, 

Tomás  Tapia. 

Diego  Mufioz  Torrero. 

Juan  Escoiquiz. 

Alejandro  Olivan. 


LITE 


439 


Juan  Bautista  Erro  ^  Azpíroz,  Al- 
fabeto de  la  lengna  primitiva  de  Espaia, 

Mariana  José  Sicilia,  Lecciones  ele- 
mentales  de  ortografia  y  prosodia. 

Doctor  Puigblancli( Antonio),  0^ú«- 
ailos  dramático-satíricos. 

YeTmittCibtilleTo,  Nomenclatura  ffeo- 
gráSca  de  España. 

Bamon  Cabrera,  prior  de  Arróniz, 
Dieeúmario  de  etimologías  de  la  lengua 
eattellana. 

Rafoel  González  Llanos,  Exánte» 
paleográfieo-hislárico  del  eádiee  y  códi- 
go del  Esp¿e»lo. 

José  Gómez,  conde  de  la  Cortina, 
general  de  brigada;  Diccionario  de  si- 
mfnimos  castellanos. 

Gonzalo  Fernandez  de  Oviedo  y 
Valdés,  Historia  gsperal  y  natural  de 
latjndias;  Islas  y  tierra  firme  del  mar 
Oc¿ano. 

José  de  Aizquivel,  Observaciones  i 
los  refranes  vascongados  de  Garivay  y 
Zamalloa. 

Juan  Antonio  Moguel,  Cartas  y  di- 
sertaciones sobre  la  lengwi  vascongada, 
imertai  en  elmemorial  histórico  español. 

Bonifacio  Sotos  Ochando,  Proyecta 
y  ensayo  de  una  lengua  universal  y  fiio- 
sáfica. 

José  Joaquín  de  Mora,  Colección  da 
sinónimos  de  la  lengua  easíellana. 

Doctor  MoaUu  ( Pedro  Felipe),  Dic- 
cionario etimológico  de  la  lengua  caste- 
llana. 

Sanz  del  Rio ,  representante  del 
krausismo  en  España. 

El  padre  Hornero. 

Araujo. 

De  Miguel  y  Morante, 

£1  marqués  de  Pidal. 

Agustín  ArgQelles. 

Joaquín  María  López. 

Juan  Donoso  Cortes. 
'  Antonio  Capmany. 

Canga  Arguelles. 

Serann  Estevanez. 
.'Vicente  García  de  la  Haerta. 

Tomás  Antonio  Sánchez. 

Pérez  Bayer. 

Francisco  Cerda  y  Rico. 

Ramón  de  la  Sagra. 

22.  0^1»  V  comedones. '^Dicciona- 
rio de  antigüedades  del  reino  de  Navar- 
ra, por  Don  José  Yanguas  y  Miran- 
da (1840,  Pamplona,  imprenta  de  Ja- 
vier G  oyen  eche). 

Colección  de  fueros  municipales  y  car- 
ias pueblas  de-  los  reinos  de  Castilla, 
León,  Corona  de  Aragón  y  Navarra, 
coordinada  y  anotada,  por  Don  Juan 
Muñoz  y  Romero  (Madrid,  1847.  José 
M.  Alonso,  editor). 

Coleceitn  de  Cortes  de  los  reinos  de 
León  y  Castilla,  dada  &  luz  por  la  Real 
Academia  de  la  Historia  (1836,  to- 
mo I). 

Colección  de  lat  Cortes  de  Bi/rgot,  ce- 
leradas en  la  era  Íi05  (año  de  1367), 
por  Enrique  II  (ídem,  tomo  II), 

Memorial  histórico  español;  Colec- 
ción de  doeumenlos;  opúsculos  y  aeiti- 
gnedadei,  que  publica  la  Real  Acade- 
mia de  la  Historia  (1851). 

Crónica  de  Femando  I  y,  publicada 
por  la  misma  Academia. 

Catálogo  de  la  coleedon  de  CórUs  de 

Digitized  by  Vj  OOQ  IC 


440 


LITE 


lot  autifiuu  reihot  de  FtpaiU,  por  U 
Reftl  Academia  de  la  Hiatoria. — Com- 
prende las  de  León  j  Caatilla,  Ara- 
Sin,  Cataluña,  Valencia  j  Navarra, 
eade  la  Junta  de  magaates  que  en 
863  proclamé  en  Oviedo  por  re;  á 
Alfonso  III,  á  la  edad  de  13  aDos, 
basta  las  de  1628  j  29,  convocadas 
en  Pamplona  por  el  virrey  de  Navar- 
ra, duque  de  Caatroterreilo  (1855). 

Colección  de  fnerot  v  leyet  de  Etpa- 
Jia,  por  Don  Esteban  Pinel  j  Don  Al- 
berto Velasco  (Madrid,  1865).  Com- 
prende: Filtro  Jvtgo;  F»ero  Vieia  de 
Castilla:  Fuero  Real  de  ^tpai*:  Leyes 
del  JSiUlo;  Leyet  Nitevaí;  Ordenamu»- 
ío  para  los  adelantados;  Ordentmienio 
de  las  tafurerías;  las  SieU  Partidat; 
Etp¿c*h  á  Espejo  4e  los  derecAot;  Or- 
denamiento de  AlatU;  Ordenamos  Rea- 
les de  Caetilh,  del  doctor  Montalvo. 

' Diccionario  oeneral  de  Administr»- 
eion,  por  D.  Marcelo  Alcubilla. 

23.  Consideracionei. — Siglo  X.  En 
este  siglo  se  sustituid  U  liturgia  mo- 
zárabe por  la  cattilica  romana,  des- 
pués de  una  existencia  de  tres  siglos; 
es  decir,  desde  de  los  tiempos  de  san 
Leandro  j  de  san  Isidoro. 

24.  .Siglo  XI. — Antas  del  siglo  xii, 
y»,  se  cantaban  en  toda  Castilla  cier- 
tos romancea  en  lengua  vulgar,  lo 
cual  demuestra  que,  aun  antes  del 
poema  del  Cid,  jra  encontramos  en 
nuestra  patria  6,  un  pueblo  poeta. 

25.  ConciUo  de  Lmn. — En  este  mis- 
mo siglo  tuvo  lugar  el  famoso  Conci- 
lio da  León,  reunido  en  1.*  de  Agos- 
to de  1020,  que  dio  por  resultado  una 
Constitución  religiosa  (7  cañonea), 
política  j  civil  [40  cánones) ,  que  es 
el  primer  ctSdigo,  después  del  Fuero 
Jttego,  cuyos  artículos  se  conservan 
aún.  Aquella  célebre  Constitución  va- 
llé í  Alfonso  V  el  dictado  de:  el  dt 
los  honos  foros. 

26.  Si^h  XII.— Cartas  de  Leony  de 
Castilla.  En  este  mismo  siglo  tuvie- 
ron lugar  las  Cértes  de  León  7  de 
Castilla  (1135),  cujas  actas,  que  se 
romancearon  después,  son  uno  de  los 
monumentos  mas  importantes  de  la 
antigüedad. 

27.  El  Acta  de  los  fueros  de  AoiUs. 
La  necesidad  en  que  se  hallaban  los 
cristianos ,  refugiados  desde  el  si- 
glo VIH  en  los  montañas  de  Asturias, 
de  emplear  toda  la  posible  energía  en 
su  defensa  contra  los  moriscos;  unida 
al  estado  de  miseria  á  que  habían  que- 
dado reducidas  aquellas  regiones,  ex- 
plica claramente  la  extrema  lentitud 
con  que  fué  desarrollándose  la  novela 
española.  A  mediados  del  siglo  xii  apa- 
recieron los  primeros  rudimentos  de 
este  género  de  literatusa  con  el  Acta 
de  los  fnerot  de  Avile's,  á  la  cual  siguié 
luego  el  famoso  Poema  del  Cid.  Las 
poesías  anénimas  de  esta  época,  como 
la  Vida  del  rey  Apolonio,  la  Adoración 
•U  los  Reyes  Magos  j  otras,  no  ofrecen 
nada  de  notable. 

38.  Siglo  XII al XIII. —Elromance 
en  tiempos  del  Rey  Santo.  Según  Argote 
de  Molina,  hay  memoria  de  Nicolás 
de  los  Romances,  poeta  del  Santo 
Rey.  así  como  Domingo  Abad  de  los 


LITE 

Romancea,  autor  de  una  preciosa  Str- 
raniea,  que  comienza: 

Ba  Bonio  del  Puerto 
Cuídeme  ser  murrio 
De  DÍeve  é  de  Trio. 
Luego  añade  que  hallé  Í  la  serra- 
na, la  cuftl  era  hermosa  j  de  muy 
buen  color: 

De  una  corrida 
FalU  U  Mrrau, 
Fennoaa,  1oud& 
E  bea  colorida. 

Los  dos  poetas  mencionados  deben 
ser  los  dos  romanceros  que  acompa- 
ñaron al  Hev  Santo  á  la  conquista  de 
Sevilla,  de  donde  les  hubo  de  venir  el 
mote  de  Nicolás  j  Domingo  Abad  da 
los  Romanees.  Diego  Ortii  de  Zúfiiga 
refiere  que  dichos  poetas  se  aveoinda- 
ron  an  la  mencionada  ciudad,  según 
aparece  en  escrituras  del  archivo  de 
aquella  ilustre  iglesia.  (Anales  de  Se- 
villa, edición  de  Madrid  de  1795,  pá- 
gina 186.) 

29.  Si^lo  XIII.— Las  Cantigas  del 
Rey  Sabio;  el  moU*  del  antiguo  roman- 
ee. La  corte  de  los  príncipes  j  el  cas- 
tillo de  los  señorea  se  holgaban  por 
aquella  época  con  la  visita  de  los  can- 
tores populares,  denominados  trova- 
dorep,  verdaderos  rapsodas  del  Occi- 
dent«.  El  Rej  Sabio' pagé  feliz  tribu- 
to á  la  moda  de  enténces,  j  de  aquí 
vienen  sus  Cantigas  ucritaa  en  galla- 
go.  Lu  Cantigas  de  Don  Alfonso  tie- 
nen para  nosotros  la  doble  signi- 
ficación de  haber  dado  á  la  métrica 
castellana  un  género  desconocido, 
invención  propia  de  nuestro  arte,  ca- 
rácter Bzclusivo  de  la  litbbatura 
española,  plegaria  inocente  de  la  pri- 
mera fe,  goios  de  los  gozos  de  nues- 
tros mayores,  los  cantares  de  Navi- 
dad, el  poema  humilde  de  la  Virgen 
María;  el  villancico.  Eate  nombre  es 
un  diminutivo  de  villano,  porque  fué 
al  principio  la  poesía  de  las  villas  j 
de  las  alaeas,  la  cantiga  de  los  luga- 
reños, el  júbilo  cristiano  de  las  pas- 
cuas, como  si  dijésemos  la  alegría 
religiosa  del  campo,  la  más  dulce  j 
hermosa  de  las  alegrías.  Y  e\  villanci- 
co es  doblemente  interesante  paranos- 
otroB,  porque  en  él  hallamoa  el  mode- 
lo de  la  poesía  verdaderamente  nacio- 
nal; esto  es,  la  estructura  del  antiguo 
romance,  con  todo  su  sabor,  con  todo 
su  gracejo,  con  toda  su  apostura,  con 
toda  su  difícil  facilidad.  Pongamos 
seis  versos  del  romance  antiguo  al 
lado  de  seis  versos  <le  nn  viiUneico, 

S[ue  hallamos  en  las  obraa  de  Don  Al- 
onso, j  la  crítica  más  severa  no  po- 
drá señalarnos  una  diferencia  sustan- 
cial. 

ROtl&NCB. 

Nuflo  Vero,  Ñuño  Vero, 
Buoa  caballero  probado, 
Hinquedes  U  laaza  en  tierra 
Y  arrendcdeB  el  caballo: 
l'r^uDtaros  he  por  nueTas 
I)e  Baldoviooii  el  (raneo. 

VILLANCICO. 

E  de  tal  rmon  cnm  cala 
Voe  direi  uom  buna  vez: 
A  Virgen  Santa  María 
Uo  muv  gran  miragre  fe» 
Por  lo  Don  rey  Dom  FBrnan''o. 
Que  toi  comprído  de  prez. 


UTE 

Pongamos  asonantes  en  lugar  de 
loa  consonantes  del  villvicico,  j  será 
un  romance  perfecto.  Los  poetas  biao- 
ñoB  suelen  ompeza{  sus  ejercicios  es- 
cribiendo romances,  porque  crean  aia 
duda  que  ea  el  metro  más  llano;  j  á 
fe  que  se  engañan  grandemente.  Ha.dt 
más  fócil  que  agradar  con  la  armonía 
cadenciosa  de  la  redondilla;  nada  mia 
difícil  que  agradar,  creando  la  emo- 
ción de  la  belleía  con  la  rima  escueta 
del  romance.  Asimismo  podríamos 
decir:  nada  más  fácil  que  ag^radar  en 
música  con  el  embeleso  de  la  melodía; 
nada  más  difícil  que  producir  aqtiel 
embeleso'con  la  nota  desnuda  del  re- 
citado. La  redondilla  es  la  métrica 
de  los  bisónos;  el  romance  es  la  em- 

Sresa  j  la  venganza  de  los  maestras. 
emoB  querido  demostrar:  primen, 
que  las  Cantigas  de  Don  Alfonso  no 
son  otra  cosa  que  villancicos;  segoa- 
do,  que  el  villancico  es  de  los  gúte- 
ros  más  antiguos  de  la  poesía  nacio- 
nal, puesto  que  se  halla  en  el  si- 
glo xiti,  casi  en  la  cuna  de  la  lengua; 
tercero,  que  el  romance  pudo  damos 
la  idea  del  villancico,  como  el  villui- 
cico  pudo  darnos  la  idea  del  romanea, 
en  atención  i  que  su  métrica  so  con- 
funde en  la  historia  de  las  letras  pa- 
trias. 

30.  El  poema  de  So*  .MíUm;  Las 
Sute  Partidas;  la  Historia  de  Licas 
de  Tny;  Crónica  del  Cid.  Ha;  que  ro- 
montarsa  á  este  mismo  siglo  para  ha- 
llar un  poema,  como  el  de  Alejandro, 
6  un  poeta  conocido,  como  Qonxalo 
de  Berceo.  Su  primer  poema:  la  Vida 
de  San  Millón,  dedicado  al  patrotí  de 
su  convento,  aparece  escrito,  como 
t«dos  los  del  mismo  autor,  en  estan- 
cias ó  estrofas  de  cuatro  versos  de  14 
sílabas,  llamados  alejandrinos.  En  d 
siglo  XIII  prevaleció  la  prosa  sobre  la 
poesía.  La  colección  de  le^ea  da  I>oii 
Alfonso  el  Sabia,  ^nominadas  Zas 
Siete  Partidas,  nombre  que  tomé  da 
las  siete  divisiones  de  la  obra,  es  una 

firecioBÍsima  compilación  formada  de 
os  decretales  Aol  Cód^o  jnstiniamo  j 
de  las  leyes  de  los  visigodos.  En  elíá 
se  encuentra  un  aiatema  de  legisla- 
ción, de  costumbres,  de  policía  eclo- 
eiástica  y  civil^  envuelta  toda  «sta 
creación  en  un  franco  espíritu  filosó- 
fico, logrando  ser  {muy  pocos  libim 
han  lograda  serlo)  nn  resumen  per- 
fecto de  la  discreción  literaria,  moral 
y  política  del  siglo  xiii,  el  cual  pene- 
tro, como  instigación  germinadon, 
en  las  increibles  elaboraciones  del  aí> 
glo  xYi.  AHÍ  se  tocan  con  Tn.ro  tino  y 
gran  profundidad  de  miras  loajlrt» 
res  recíprocos  entre  el  soberano  y  1m 
subditos,  dejando  aparte  nn  habla 
castiza,  vigorosa,  enérgica,  en  doada 
respiran  un  corazón  magnánimo,  a> 
espíritu  generoso,  una  sabiduría  vir- 
gen, que  recrean  al  mismo  tiempo  el 
paladar  j  el  alma,  si  bieu  ateni&ido- 
se'al  espíritu  de  aquella  época,  por- 
que debe  advertirse  que  el  siglo  xm 
es  el  emporio  del  feudalismo  oum- 
nal.  En  el  mismo  siglo  del  Rer  Múo, 
España  tenía  historiadores,  legiltBB, 
canonistas,  comentadores  do  Iw  Ba* 


yCjOogle 


LITE 

gradas  Eecritunu  j  apologistu  de  U 
nligion.  hí  Bütoria  de IdcAt  de  Tay, 
la  Créttie^  general  del  Cid  j  otras,  cor- 
responden i  esta  misma  época. 

31.  Siglo  Z/F.— Pero  el  dichoso 
impulso  que  la  lengua  ^  la  litbbatu- 
RA  españolas  habían  recibido  de  aquel 
sabio  monarca,  duró  poco,  puesto  que, 
i  partir  del  reinado  de  Don  I*edro  el 
Cniel,  se  observa  nn  moTÍmiento  de 
retroceso.  Los  versos  de  Ájala  son 
muj  inferiores  í  los  de  Berceo,  Lo- 
renzo de  Segura  j  Juan  Ruiz,  j  la 
Erosa  de  su  Cr^ica  no  nos  atrae  coa 
is  encantos  del  estilo  de  la  Crd*ica 
yeneral.  Si  Simado  de  Palacio,  de 
AtsU,  es  una  especie  de  poema  di- 
dáctico, en  el  quo  se  trata  de  los  de- 
beres del  príncipe  j  Ae  los  grandes 
en  el  gobierno  de  la  república,  plaga- 
do de  sátiras  sobre  las  diversas  clases 
déla  sociedad  j  de  reflexiones  mora- 
lea  t  teológicas.  Pero  el  siglo  de  Don 
Petíro  de  Ájala  tiene  varios  nombres 
que  la  literatura  española  no  puede 
olvidar.  Don  Juan  -Manuel,  el  rabí 
Don  Santos  de  Cerrión  j  Don  Juan 
Kuii,  Arcipreste  de  Hita,  fecundo  en 
el  concepto,  sonoro  en  la  frase,  natoi- 
raljrico  en  la  gracia,  grave  en  la 
asatencia,  gallardísimo  en  la  descrip- 
ción, cuja  musa  supo  llenar  el  si- 
glo XIV  y  el  romance  antiguo. 

No  haj  nada  más  castizo,  más  do- 
nairoso, más  bien  tallado  que  aquella 
copla  del  Arcipreste: 
Luego  en  el  comienzo  fia  aqueatoi  csDlaret; 
Uevógeloa  la  vieja  can  oíros  adamóles ; 
SeBora,  dig,  compradme  aqiwBtM  almajiJKe; 
La  DuaiiA  diio=  plasme,  desque  me  los  mos- 

Ni  haj  nada  más  sonoro,  más  le- 
vantAdo,  más  lleno  de  altivez  castella- 
na t  de  alarde  poético,  que  aquel  mag- 
DÍfico: 
RehaU  de  OastDIa  ce 


Este  gran  poeta  es  Qn  verdadero  de- 
chado &  lo  que  pudiéramos  denomi- 
nar: nohle  franqitetaen  el  decir. 

32.  SI  Becerro.  Su  este  siglo  se 
formd,  de  drden  del  rey  Don  Alon- 
so XI  j  de  eu  hijo  Don  Pedro,  el  fa- 
moso libro  en  que  se  escribieron  Z<a 
Behetría*  de  lat  merindades  de  Cattilh, 
c<5dice  precioso  para  la  historia  ge- 
nealógica de  la  nobleza  de  España. 
Este  manuscrito  del  siglo  xiv  es  lo 
que  se  llama  el  libro  &  SI  Becerro, 
custodiado  primeramente  en  la  Real 
Chanbillería  de  Valladolid,  v  que  hoj 

Sermaneceen  el  archivo  de  Simancas, 
ebiendo  ser  considerado  como  uno  de 
loa  monumentos  más  ricos  de  las  an- 
tiguas letras. 

33.  SI  lulitmo.  Hacia  fines  del  si- 
glo XIV,  aparece  un  sistema  singular, 
creación  de  un  genio  que  tiene  algo 
de  la  impetuosidad  del  torrente;  de  la 
majestad  de  la  sombra  y  de  la  poesía 
del  martirio.  En  aquel  sistema  n alia- 
se una  mixtura  de  teología,  de  esco- 
lástica V  de  un  espíritu  confuso,  que 
casi  pudiera  llamarse  astrolog^a  judí- 
ciari»  6  magia  negra.  Saj  momentos 


LITE 

«n  qu«  parece  ser  la  cabala  6  la  al- 

3 nimia,  aplicada  á  la  crítica  filoso- 
ea.  Dicho  sistema  sa  llamó  el  lulit- 
mo, aludiendo  i  su  autor  Raimundo 
Lulio. 

34.  St^loXV.—Proiittat.i^wptQ- 
sistos  del  siglo  xv  no  eran  tan  nume- 


LITE 


441 


nos  generales.  Femando  Qomez  de 
Cibdad-Real,  médico  de  cámara  de 
Don  Juan  II,  escribid  una  colección 
de  Spíetolat  de  una  grande  importan- 
cia histórica,  en  un  estilo  natural,  in- 
cjsivo  V  lleno  de  agudeza:  Fernán  Pé- 
rez de  Cruzman,  poco  aventajado  como 
Soeta,  se  mostró  inapiraao  en  sus 
'logio*  de  lot  komhret  iluslree  de  Stpa- 
ia,  preludio  de  bu  mejor  obra:  ÍAtta- 
jet  y  retrato»,  la  cual  contiene  34  bio- 
grañaa  de  los  prini^pales  personajes 
de  su  tiempo,  i,  imitación  de  los  Varo- 
net  f7«t{r<(  de  Plutarco.  Aquellas  sem- 
blanzas están  escritas  coa  arte  seve- 
ro, nervioso,  conciso,  al  par  que  sem- 
bradas  de  reflexiones  oportunas  j  ori- 
ginales. A  esta  misma  época  pertenece 
un  personaje,  cujo  nombre  maravi- 
llará seguramente  á  nuestros  ilustra- 
dos lectores;  el  de  Fraj  Francisca  Ji- 
ménez de  Cisneros.  Este  hombre,  en- 
camación viva  y  universal  de  la  gran- 
de alma  de  Isabel  la  Cat¿tÍca¡  este 
hombre,  en  cujo  espíritu  se  engasta 
el  genio  poderoso  de  aquella  reina, 
porque  toda  perla  busca  su  engaste, 
legó  á  España  el  gran  monumento 
filológico  de  su  siglo;  la  Biblia  poli- 
glota de  Alcalá,  denominada  por  esta 
razón  la  CompUltmt,  riquísima  joja 
de  la  LITERATURA  de  aquellos  tiempos, 
joja  riquísima  también  de  la  ciudad 
ilustre  <me  le  dio  su  nombre,  en  don- 
de toda  Europa  tuvo  que  admirar  un 
dechado  de  copiosa  sabiduría,  de  ri- 
queza bien  empleada,  de  discreto  ar- 
tificio, mejor  ejecutado.  Aquel  fraile 
tan  parco,  tan  económico,  que  hasta 
parecía  mezquino  j  ruin  en  ciertas 
ocasiones,  consagra  á  dicho  monu- 
mento una  suma  enormísima  de  su 
propio  peculio.  Si  no  lo  hubiera  ahor- 
rado antes,  no  hubiera  podido  gastar- 
lo después,  de  donde  resulta  probado 
que  no  es  malo  ahorrar,  para  alegrar 
al  mundo  con  los  felices  logros  de  la 
aiencia  j  de  la  virtud.  Hé  aquí  el  es- 
pectáculo que  presenta  España  á  la 
muerte  de  Isabel  de  Castilla.  La  uni- 
dad de  las  lejBB  del  Rej  Sabio  nos  da 
la  monarquía  del  derecho;  la  unión 
de  aragoneses  y  castellanos  con  la  ex- 
pulsión de  los  moriscos,  nos  da  la  mo- 
narquía del  territorio;  \ti  Biilia  poli- 
glota del  cardenal  Cisneros  nos  da  la 
monarquía  de  la  fe.  [Cuántos  y  cuán- 
tos siglos  no  representan  esos  tres 
días  del  siglo  xvl  ¡Magnífico  sol  el 
que  nos  alumbraba  en  aquellos  diasl 
j  venturosos  los  que  lo  hicieron!  ¡ven- 
turosos también  los  que  lo  refieren  á 
lajmnde  historia  de  su  patria! 

fe.  Fendeneiat.  —  En- los  últimos 
años  del  siglo  xv,  las  letras  espafio- 
laa  toman  un  nnevo  sesgo  que  debe 
llamar  la  atención  del  critico,  puesto 
que  ejerció  una  grande  inñiiencia  en 


el  desarrollo,  en  el  carácter  y  en  el 
método  de  la  erudición  nacional.  El 
honor  de  la  iniciativa  corresponde  al 
modesto  Alfonso  de  Falencia,  cujo 
autor  publicó  en  Sevilla  un  Dicción^ 
rio,  dedicado  i  Isabel  la  Catíliea, 
en  1490,  dos  años  antes  del  de  Lebri- 
ja,  impreso  por  primera  vez  en  Sala- 
manca. No  es  posible  leer  sin  dele- 
trear, y  los  vocabularios  menciona- 
dos tienen  el  mérito  singularisimo  de 
que  representaran  los  deletreos  de 
nuestra  lengua.  El  hombre  que  hov 
habla,  es  el  niño  que  balbuceó  allí, 
j  loa  balbuceos  de  ajer  son  tan  pre- 
ciosos como  el  habla  de  hoy.  Por  esto 
sucede  que  el  pueblo  español,  sin- 
tiendo palpitar  su  vida  en  las  entra- 
ñas de  aquellos  siglos,  pronunciará 
siempre  con  veneración  v  con  cariño 
los  nombres  de  Alfonso  de  Falencia  y 
de  Antonio  Cata.  A  los  vocabularios 
referidos  siguieran  los  trabajos  del 
padre  Guadix,  Tamañd,  Diego  de 
Urrea,  j  sobre  todo,  el  Vocaíuliíla 
arábigo  «N  letra  cattellana  del  padre 
Pedro  de  Alcalá,  publicado  en  urana- 
da  trece  años  después  del  de  Lebrija. 
El  VocabHlitttt  del  padre  Pedro,  libro 
único  en  la  literatura  universal,  en- 
vidia de  lt>s  eruditos  de  las  naciones 
sabiaa,  es  un  inventario  fidelísimo  del 
antiguo  romance  en  sus  cruzamien- 
tos y  amalgamas  con  el  arábigo.  Su- 
plicamos al  digno  director  de  la  Bi- 
olioteca  nacional  que  se  ^cure  á 
toda  costa  un  ejemplar  del  vocaMit- 
la  arábigo  en  letra  eaiíellana,  porque 
es  realmente  inexplicable  que  aquel 
libro  monumental  de  la  litbkatcra 
española  esté  desterrado  de  la  biblio- 
teca de  la  nación;  es  decir,  de  su  bi- 
blioteca. Na  cabe  en  lo  posible  leer 
una  hoía  de  los  antiguos  códices,  sin 
darse  de  cara  con  el  VoeaMieta  de 
Pedro  de  Alcalá,  tela  de  araña  que 
parece  urdir  la  industria  de  un  hom- 
t>re  por  dentro  ;  por  fuera  del  habla 
antigua.  Nuestros  ilustrados  lectores 
no  extrañarán  que  así  volvamos  por 
un  libro  de  nuestra  casa,  cuando  tan 
endeudados  estamos  con  él.  En  efec- 
to, las  citas  que  debe  este  Bieetonario 
al  Vocabulitta  de  Fraj  Pedro,  no  ba- 
jan de  mil.  A  esta  misma  serie  cor- 
responde la  obra  del  sabio  Francisco 
del  Rosal,  orij/en  y  etimología  de  todos 
los  vocablos  originales  dC  la  lengua 
castellana,  cujo  manuscrito  se  en- 
contró entre  los  papeles  del  ex-vicario 
general  de  agustinos  recoletos,  d 
padre  Fraj  Francisco  de  Nuestra  Se- 
ñora de  Guadalupe,  que  murió  en  su 
convento  de  Madrid  en  21  de  Abril 
de  1756.  Loa  trabajos  de  que  hici- 
mos mérito  anteriormente,  prepararon 
el  Tesoro  de  Covarrubios,  puolicado 
á  principios  del  siglo  xvn,  1611,  dos 
años  después  del  Tetoro  del  padre  Je- 
rónimo Víctor,  que  vid  la  luz  en  Ge- 
nova; v  luego  en  Colonia,  veintisiete 
años  ¿espues,  ó  sea  en  1637.  El  Teto- 
ro  de  Cóvarrubias,  más  que  un  libro  ' 
de  escuela,  mis  que  un  análisis  de  la 
crítica,  tuvo  que  ser  un  libro  de  mera 
exploración,  puesto  que  no  pudo  ha- 
cer otra  cosa  que  desenmarañar  el  ha- 

"•""      _,,cj,t,zedb,<íjOOgle 


442 


LITE 


bla  CBstellana,  profundamente  ultil- 
t«ntda  por  el  bajo  l&tin,  qae  era  un 
latín  céltico  j  ^fmánioo,  no  menos 
que  por  la  implantación  de  la  leognia 
árabe,  que  se  sobrepuso  i  la  lengua 
de  origen,  como  loa  terrenos  de  alu- 
vión se  sobreponen  i  los  de  forma- 
ción primitíva.  Realmente,  el  idioma 
nacional,  hijo  del  griego  j  del  latin, 
eitaba  cubierto  por  tres  grandes  ca- 
pas no  definidas;  el  godo,  el  céltico, 
y  el  árabe.  Al  separar  esas  tres  capas 
aobrepueatas  por  la  conquista  del  ter- 
ritorio; al  arrancar  aquellos  tres  pos- 
tizos del  fondo  de  la  lengua  madre, 
CoTarnibias  tuvo  que  divagar  j  diva- 
gó;  tuvo  que  engañarse  en  mucbos 
eaaoBj  se  engafiíí  también;  pero  di- 
vagando y  engañándose,  su  Tesoro  es 
el  primer  libro  de  la  filología  españo- 
la del  siglo  XYii.  Acerca  de  esta  obra 
dice  Quevedo,  el  más  sabio  censor  de 
aquellas  edades:  «También  se  ha  he- 
cho Tttoro  dt  ¡A  Im^ua  española;  don- 
de el  papel  es  más  que  la  razón,  obra 
Í randa  7  de  erudición  desaliñada, 
unque  no  puede  negarse  que  Covar- 
rnbias,  siendo  un  hombre  solo,  hizo 
mucho.*  Nosotros  opinamos  que  hizo 
mucho  más  de  lo  que  cre;d  nuestro 
inmortal  Quevedo.  El  Tesoro  de  Co- 
varrubias,  influyendo  en  el  espíritu 
nacional  durante  el  trascurso  de  un 
siglo,  prepsr¿  el  gran  DiccUmario  de 
la  leñgiu,  que  es  la  obra  maestra  del 
siglo  xviii,  timbre  eterno  de  \oa  toa- 
dieres  de  la  Real  Academia  Española. 
El  primer  tomo  yi6  la  luz  pública  eu 
1736,  comprendiendo  las  letras  A  y 
B,  en  724  páginas  en  folio,  á  dos  co- 
lumnas. El  segundo  se  publicó  en 
"  1729,  comprendiendo  la  C,  en  714 
páginas.  El  tercero  se  diií  á  la  es- 
tampa en  1732,  en  816  páginas, 
comprendiendo  la  ZJ,  la  B  y  la  F. 
El  cuarto,  en  1734,  comprendiendo 
desde  la  Q  hasta  la  N,  en  696  pági- 
nas. El  quinto,  en  1737,  compren- 
diendo desde  la  O  hasta  la  R,  en 
656.  El  sexto  y  último  apareció  en 
1739,  en  7^8  páginas,  comprendiendo 
desde  U  S  hasta  la  Z.  El  gran  Biecio- 
nario  define  13.&65  voces  en  3.584  pá- 
ginas, publicadas  durante  el  período 
de  trece  años,  según  se  infiere  de  lo 
expuesto.  Los  egregios  varones  del 
Dtccümario  tUt736,  conociendo  afon- 
do cuanto  Curopa  había  hecho  en  esta 
importantísima  materia,  si^uid  la  tra- 
za del  Dicdonaric  d«  la  Crusea,  des- 
quitándose tan  liberal  y  largamente 
de  eu  costoso  empeño,  que  dejó  mu; 
atrás  el  modelo  de  Italia.  El  méri- 
to del  primer  Diccionario  oficial  no 
consiste  precisamente  en  haber  des- 
lindado 13.365  voces;  ni  en  haber 
demostrado  cierto  numero  de  etimo- 
logías; ni  en  haber  asentado  princi- 
pios discretos  en  lo  referente  á  la 
ortorrafía  de  nuestro  romance,  sino 
en  el  hecho  general  de  haber  com- 
puesto un  libro  de  lo  que  hasta  en- 
.  tdnces  no  había  sido  más  que  un  en- 
sayo. Al  efecto,  tuvo  que  estudiar 
el  Dtcetonario  latino-español  y  español- 
latino  de  Lebrija;  el  Vocabulista  ard- 
ligo  en  Utra  castellaa  del  padre  Alca- 


LITE 

lá,  los  trabajos  de  Tamarid,  del  padre 
Gnadix,  de  I'icg''  <1b  Urrea,  del  doc- 
tor Aldrete,  el  Tesoro  deCovarrubias, 
el  Diccionario  marítimo  de  Sevilla,  el 
Diceionario  de  gerttanía  de  Juan  Hi- 
dalgo, las  actas  de  Cortee,  leves,  fue- 
ros, cartas  pueblas,  la  recopilación  de 
Indias,  las  pragmáticas  de  Tassas  y 
el  inmenso  caudal  de  textos  de  todos 
nuestros  clásicos ,  con  que  aclara  y 
fija  el  significado  de  las  voces,  por 
cuya  razón  lleva  el  nombre  de  Diccio- 
nario de  Áuloridades.  Maravilla  ver- 
daderamente la  universalidad  con  que 
recibe  las  avenidas  de  la  antigua  len- 
gua, la  docta  crítica  con  que  se  ense- 
ñorea de  la  historia  de  los  vocablos, 
la  facilidad  con  que  expone  y  aplica 
el  vario  sentido  de  los  refranes,  ada- 
gios y  proverbios,  diligencia  pasmosa 
que  bastaría  para  inmortalizar  aque- 
llas ricas  páginas.  Pero  h^  otrobe- 
cbo  que  da  más  realce  al  Diccionario 
de  1726:  es  la  exactitud,  la  religiosi- 
dad, el  ahinco,  el  amor  profundo,  con 
que  interpreta  los  pensamientos  de 
nuestros  mayores,  aquellas  palabras 
liberales ,  aquellos  giros  trancos, 
aquellas  expresiones  castizas,  aque- 
llos arranques  g«neroB08 ,  aquella 
eficacia  de  concepto  j  de  locución, 
donde  se  juntan  en  consorcio  amigo 
la  verdad  de  la  ciencia  y  el  recreo  del 
arte.  jAjl  tCuánto  va  perdiendo  en 
este  punto  el  primoroso  v  gallardo  ro- 
mance de  los  antiguos!  ¡Cuántas  y 
cuan  preciosas  perlas,  apagado  el  bri- 
llo,roto  el  engaste,  se  nan  despren- 
dido del  antiguo  joyel!  £1  uso,  diga 
lo  que  quiera  su  fuero  inapelable, 
torcid  el  sendero  cuando  diiS  al  olvido 
aquellas  expresiones  con  qne  nues- 
tros antepasados  asombraron  al  mun- 
do ;  expresiones  altivas ,  valerosas, 
osadas,  porque  no  hay  genio  que  nc 
sea  osEtdo;  y  ¡bendita  sea  la  audacia 
del  geniol  Causan  desconsuelo  pro- 
fundo la  indiferencia  y  el  abandono 
con  que  hemos  ido  matando  el  e^í- 
ritu  de  la  antigua  lengua.  Por  ejem- 
plo; la  palabra  Áaeienda  significa  hoy 
la  tierra  de  labor,  el  cúmulo  de  bienes 

![ue  poseemos,  las  dependencias  y 
aenas  de  la  casa.  Amén  de  esas  tres 
acepciones,  Ut  /aseñdas  de  los  anti- 
guos significaban  asuntos,  negocios, 
hazañas,  meoeateres,  empresas,  cui- 
dados, deseos,  amores,  basta  lágri- 
mas, hasta  suspiros,  porque  los  sus- 
Íiiros  eran  entdnces,  ylo  son  todavía, 
o  serán  siempre,  las  fasendas  del  co- 
razón. Oigamos  y  admiremos  la  re- 
dondilla que  Alfonso  Alvares  de  Illes- 
cas  pone  en  boca  de  la  reina  de  Na- 
varra en  sus  desposorios  con  Don  Car- 
los. La  reina  dice:  entienda  todo  el 
mundo  que  yo  no  puedo  estar  alegre, 
leda,  hasta  que  consiga  tener  más  no- 
ticias del  asunto  en  cuestión;  y  el 
asunto  en  cuestión  es  la  fatenda. 


LITE 

Royna  ds  Naoma  ten  Do»  CérUs.war. 
qnesstyba.) 

Lh/asenda,  i  que  alado  la  rvina,  es 
la  ida  y  la  vuelta  de  Don  Cirloe,  sb 
cuidado  amoroso,  la  cuita  de  sns  pa- 
nas, de  sus  deseos,  de  sus  inqnieto- 
des:  en  fin,  es  aquella  esamvñ  mofi- 
nanta  y  aquella  etperuua  ¿tüjftof  con 

3ue  esperaba  ver  su  vuelta,  j  púa 
ecirio  de  una  vez,  era  Ia_/kMB¿de 
sus  amores.  Inútil  seria  que  el  actual 
romance  intentara  expresar  el  senta- 
miento de  aquella  reina  con  la  miama 
eficacia,  con  el  mismo  punto,  oon  al 
mismo  gracejo.  ¿Por  qué?  Porqoe  cada 
palabra  tiene  su  espíritu  y  hemos  de- 

fado  perder  el  espíritu  de  aquella  oa- 
abra.  jSíI  Hemos  perdido  sqaellM 
Jasendat  del  alma,  aquellas  hermosM 
fasendoi  del  corazón, las  mis  gtmndes 
kactendai  de  la  vida.  Siempre  que 
leemos: 

Toda  rJ  mundo  ben  eateeda 
Que  non  posso  leda  ser. 
Pasta  qu«  pDsu  B^>er 
•      UajtDOTude 


Todo  el  mundo  ben  enlenda 
Que  non  poBBO  leda  ser, 
FMt»  q«e  poua  entender 
Hays  novas  de  esta  (atenda. 


nos  parece  sentir  los  primeros  goaat 
de  la  imaginación,  del  entendimiento 
y  de  la  esperanza;  Ufe  pura  y  virgen 
de  las  primeras  dichas;  y  tanto  vat- 
drfa  decir:  el  amor  puro  y  virgen  de 
la  primera  fe. 

Entre  las  machas  locucionee  aban- 
donadas en  mola  hora,  recordamos 
aquella  magnífica  frase:  «hacer  cau- 
dal, no  hacer  caudal*  para  significar 
la  idea  de  dar  6  no  dar  atención,  de 
atribuir  6  no  atribuir  importaBcia  á 
UQ  hecho,  como  cuando  decían:  «u 
hice  candal  de  lo  que  se  me  dijo;  no 
hice  eavdal  de  sus  consejos;*  es  dnr, 
no  hice  de  ellos  asunto  euntml,  no  los 
tuve  en  cuenta,  los  desdeñé.  El  ro- 
mance moderno  no  tiene  nada  que  M 
Sarezca  á  esa  noble  y  sabia  loeaeáoa 
el  antiguo  romance,  joya  que  baste- 
ría  para  engalanar  una  lengoa.  Nos- 
otros sentiríamos  remordimiento,  b 
no  lo  dijéramos  con  el  cosvenimite 
decoro;  y  si  es  menester,  con  el  lea- 
peto  necesario.  Nos  parece  qne  se  ha 
equivocado  el  procedimiento  qna  do- 
blé seguirse  en  la  interpretaoioB  y 
práctica  de  nuestro  idioma,  que  no 
anda  más  quien  anda  mucho;  aiao  el 
que  anda  por  donde  debe  andar;  eobn 
todo,  cuando  sabe  por  dónde  ■t'^ji, 
Así  como  nos  empeñamos  en  d«ar  i 
larga  distancia  el  Dicdonaria  de  Amts- 
ridades,  el  movimiento  de  la  erudición 
española  debiera  consistir  en  dirigir- 


paia  eom> 


se  á  él,  para  desentrañarlo, 
prenderlo,  para  sentirlo,  única 
ra  de  posesionamos  de  nuestra  ^ 
miento,  porque  el  pensamiento  dea- 
&llece  cuando  desfallece  el  li 


&llece  cuando  desfallece  el  lengaaie. 

El  que  busque  el  alma  de  un  poebu, 

que  busque  la  historia  de  su  fengaa. 

No  hay  tarea  alguna,  no  bay  nli^un 

sacrificio,  que  un  pueblo  culto  no^iba 

hacer,  para  resucitar  las  tradieianeB 

le  son  la  imagen  de  la  vida  de  todos, 

retrato  perenne  del  genio  naetonal. 

¿Quién  llevará  ¿  m&l  que  nosotros  v^ 

vamos  por  el  reinado  deaaeatrogt- 

(Cántiaa  gnejlso  A  Ifonso  A  loaret  de  nio?  ¿Ifí  quién  podrá  decir  que  teto 

Villa  &m<Uno,  dundo  desposaron  ís  I  es  renegar  de  cuanto  se  ha  hecho  det- 

üi^itized  byVj  OOQ  le 


UTE 

de  ftqnella  fecha  hasta  el  preaantef 
Amamos  tanto  la  glonosa  lengua  de 
naestroe  madores,  (^eada  en  triunfo 
por  toda  la  tierra  civilizada,  que  pode- 
moa  ser  hasta  fanáticos;  ^ero  no  somos, 
no  seremos  nunca  descreídos.  No  acep- 
tamos lo  que  se  ha  destruido  desae 
1726;  peio  M^decemos  ciertas  tareas 
mu;  apreciaoles,  que  se  han  llevado  i 
cabo  desde  aquella  fecha,  aman  de  ^ue 
creemos  que  la  gloria  de  los  indivi- 
duos de  la  Academia  no  cabe  en  los 
límites  de  la  crítica;  aun  siendo  una 
crítica  muj  docta.  Imaginamos  que 
su  fama  es  tan  española  j  tan  univer- 
sal, que  se  entreteje  j  se  corresponde 
con  nosotros  por  la  continua  genera— 
cion  de  clarísimos  académicoe.  ¥  aun- 
que se  dijera  que  nuestros  dias  son  el 
ocaso  de  aquel  oríente,  siempre  resul- 
taría que  hasta  el  ocaso  es  esplendo- 
roso cuando  el  oríente  brílla  tanto. 
Ni  bastaría  &  entoldar  el  limpio  cielo 
de  aquel  Iiorízont«  el  crespón  de  una 
nube,  pues  basta  la  sombra  tiene  su 
encanto  cuando  nos  recuerda  A  he- 
chizo de  tanta  luz.  Por  último,  cuan- 
do haja  piedraB  en  nuestro  país  para 
toa  hombres  que  han  ilustrado  a  Ss- 

Saña,  los  fundadores  de  la  Real  Aca- 
emia  Española  tendrán  una  piedra. 
En  su  firontia  se  leerá:  Oicciomábio  db 
Autor  iEju)B3. 

36.  Siglo  XV.—PoetM.  Dedique- 
mos ahora  algunas  palabras  á  un  fa- 
moso misterio  de  la  litbra.tura  espa- 
ñola. Nos  referímos  á  las  coplas  de 
Min^o  Rev»lgo,  escritas  en  1464,  no 
en  1472,  como  quieren  algunos  auto- 
res. Entre  Juan  de  Mena,  Rodrigo 
Cota  y  Hernando  del  Pulgar,  el  padre 
Sarmiento  j  el  señor  Amador  de  loa 
Ríos  se  inclinan  á  tviot  del  último  de 
los  poetas  mencionados,  quien,  ¿fuer 
de  cronista  del  re;,  estaba  empapado 
en  los  secretos  de  la  corte.  Estas  eo- 
plat,  bajo  la  forma  bucdlioa,  que  em- 
pezaba a  ser  apreciada  da  los  eruditos, 
merced  á  los  estudios  de  las  letras 
clásicas,  eran  una  ingeniosa  j  amar- 

gi  censura  déla  depravada  corte  de 
nrique  IV,  al  par  que  una  acusación 
enérgica  á  la  nación  que  su&fa  tanto 
vilipendio.  En  ella  figuraban  el  pue- 
blo cast«llauo  T  un  profeta  6  adivino, 
que,  al  verle  hundido  en  tan  mísera 
abjeccion,  le  predecía  majrores  ma- 
les. El  pueblo  estaba  personificado  en 
Mingo  Revulgo;  j  el  adivino,  en  Oil 
Arñvato,  ambos  pastores,  quienes  de- 
partían mano  á  mano  en  los  siguien- 
tes términos: 


iSabesT...  ¿SabeaT. 
AlU,  donde  se  anda  á  erill 
BotUd  de  él  los  mozalEíDo 


LITE 

Ia  Beldada  que  le  damos 
E  &an  el  pon  de  loa  rnaalioea 
Cúmeselo  con  mines: 
iGua;  de  noa,  que  lo  pagamogl... 
Vista  la  naturaleza  de  esta  sátira, 
era  natural  que  ol  autor  esquivara  su 
TíorahiB  por  et  peligro  g%e  u  corritra, 
como  dice  el  padre  Mariana.  El  si- 
:1o  XV,  que  debe  llamarse  de  Don 
uan  II,  se  considera  por  algunos  au- 
tores como  una  época  de  preparación 
j  de  tránsito,  en  que  la  utsbatuba 
española  se  hallé  dominada  por  la  tri- 
ple influencia  de  la  antigüedad  clási- 
ca, de  la  Italia  j  de  la  Provenza.  Aun- 
que muchos  de  los  autores  de  esto  si- 
Ílo  no  pueden  presentarse  como  mo- 
elos,  ni  lograron  crearse  un  estilo 
fropio,  merecen  citarse  el  célebre  Don 
ñígo  López  de  Mendoza,  marqués  de 
SantilUna,  el  amigo  de  Don  Juan  II, 
á  cujos  gustos  literarios  correspondiiJ 
coleccionando  los  proverbios,  tesoros 
de  todos  los  siglos.  Pero  el  marqués 
de  Santillana  tondría  sobrado  con 
aquella  letrilla  que  dice: 

Hou  tan  fermoM 
Non  vi  eu  la  íronlers. 
Como  ima  vaquera 
De  la  FiuDjosa. 

iQué  imaginación  tan  sencilla!  ¡qué 
amor  tan  dulce!  [qué  rusticidad  tan 
deliciosal  \kj\  ¡Quién  tuviera  candor 
para  soñar  así  I  Se  nos  figura  que  per- 
cibimos el  olor  de  las  rosas,  que  oímos 
el  rumor  de  las  fuentes  y  que  vemos 
salir  el  sol.  También  encontramos  en 
esto  siglo  al  marqués  de  Viilena,  fiel 
representante  de  las  tendencias  eru- 
ditas, más  notable  como  iniciador  é 
instigador  que  como  literato.  £1  mar- 
qués de  Viilena  no  eacríbié  más  que 
tres  obras  originales:  el  i.ríe  d*  trift- 
ehar,  las  Haatñat  de  SércuUt  j  un 
drama  alegéríco;  pero  vertié  á  la  len- 
gua patria  la  Itetórica  de  Cicerón,  la 
/'omÍM  de  Lucano,  la  Eneida  de  Vir- 
gilio y  la  Divina  Comedia  del  Danto, 
amén  de  que  Barcelona  le  debe  la 
restouracion  del  Iiutiínto  de  la  gaya 
cieneia.  Declaramos  que  Juan  de  Mena 
es  en  algunas  ocasiones  un  poeta  ex- 
cesivamento  latino,  extraño,  oscuro, 
de  arte  desigual,  de  ingenio  veleido- 
so; pero  dotedo  de  una  sonoridad  tan 
sorprendente,  i^e  con  razón  ha  me 
recido  pasar  á  proverbio,  como  cuan- 
do se  dice:  «es  más  poeta  que  Juan  de 
Mena.»  En  el  poema  Za  Coronado», 
hablando  de  las  musasj  dice: 
Loa  aua  bulloa  virgiualea 
De  aqueetaa  doncellas  Dueve 
Se  mostraban  bien  átales, 
Como  florea  de  rosales 


UTE 


443 


..    llOB, 


Que  andan  con  íl  en  el  com. 
Armuile  mil  guadramaflai; 
Uno  '1  pdía  las  peataHaa; 
Otro  '1  pida  los  eobelloa... 

Y  aal  ae  pierde  trae  ellos 
Helido  por  laa  caballa*. 

Uno  le  quiebra  el  náyade. 
Otro  le  loma  d  zurrón; 
Otro  1  quita  el  zamanon 

Y  jél  tra«  «Um  deababadol 

fi  aun  él...  [torpe  nu^ode^I... 
Que  se  preoia  da  certero, 
nata  aquelU  zamieja, 
La  de  Nava  Luaiteja 
Iio  ha  braido  ^  retortero. 


AI  que  pregunto  quién  fué  Juan  de 
Mena,  no  naj  más  que  leerle  la  ante- 
rior quintilla,  que  bene  de  fecha  más 
de  cuatro  siglas.  Nuestros  ilustrados 
lectores  no  ignoran  que  la  palabra 
Miot  quiere  decir  semblantes. — En 
esta  misma  época  se  inventó  una  com- 
posición octosílaba  de  ocho  pies,  que 
viene  á  ser  como  el  anuncio,  casi  el 
remedo,  del  género  inventado  6  per- 
feccionado por  otro  poeta  en  el  siguien- 
te siglo.  Realmente,  Vicente  Espinel, 
al  inventar  la  décima,  no  tuvo  qns 


hacer  otra  cosa  sino  añadir  dos  versos- 
Sirva  de  muestra  el  precioso  modelo 
que  insertemos,  en  donde  haj  pala- 
bras que  no  serían  más  hermosas  aun 
que  fueran  perlas: 

A  SEVILLA. 

L^da  sya  eomparosioo, 
Cloridat  éluz  de  ÉspaBa, 
Plaser  é  congolafioo. 
Briosa  cibdat  eilrafia, 
El  mi  coratDo  ae  haflo 
En  ver  veatra  maravilla, 
Huy  poderosa  Sevilla 
Guarnida  d'  sita  compafia. 

(Alfonso  Alv^ru  ds  Illucis) 
Hemos  dejado,  para  coronar  la  poe- 
sía de  esto  siglo,  al  autor  de  los  ver- 
»  siguientes: 

Recuerde  el  alma  adormuU, 
Avive  el  seso  y  despierta 
Contemplando 
Cúmo  se  pasa  la  vida, 
CAmo  se  viene  la  muerte . 
Xan  callando: 

Cuin  presto  se  va  el  placer, 
Uúmo  después  de  acordado 
Da  dolor; 

Cúmo  á  nuestro  parecer 
Cualquiera  tiempo  pasado 
Fué  mejor, 
ó  bien  estas  otras  estancias: 
¿Qué  se  hizo  el  rey  Don  JuanT 
L(ñ  infantes  de  Ara^n 
¿Qué  ■«  hicieron? 
¿Qué  fué  de  tanto  ^alanY 
iQaé  fué  de  Isjita  invención 
Como  trujeronf 

j,Qué  se  hizo  aquel  trovar, 
ÍM  músicas  acordadoi 
Que  uaiao? 

¿Qué  se  hizo  aquel  danzar. 
Aquella*  ropas  chapodas 
Que  Iraianir 
Difícilmente  podremos  hallar  un 
escritor  más  elegante,  más  melodio- 
so, de  pensamientos  más  profundos, 
de  fantasías  más  tiernas,  de  emocio- 
nes más  delicadas.  Distingüese  este 
gran  poeta  en  que  su  creación  se  re- 
vela siempre  en  tintas  suaves,  en  ce- 
lajes leves,  en  sombras  apacibles,  por- 
que parece  que  el  misterio  no  puede 
vivir  sino  en  el  seguro  de  la  sombra. 
En  el  autor  á  que  nos  referimos  cam- 
pean con  igual  arrogancia  la  verdad 
del  entendimiento  7  la  poesía  del  co- 
razón, como  si  hicieran  gala  de  su  her- 
mosurala  ficción  primorosa  v  el  loza- 
no ingeuio:  tal  es  Jorge  Manrique. 
37.  Siglo  XF/.— -Llegamos  al  si- 
glo XVI,  T  sentimos  pavor.  Tenemos 
delanto  dos  sombras  inmensas;  la 
sombra  de  un  hombre  de  que  habla- 
remos más  adelanto,  y  la  sombra  de 
una  mujer,  cuva  alma  es  una  flor  del 
Paraíso  que  exnala  sus  perfumes  entre 
suspiros  de  la  vida,  que  bien  pudie- 
ran ser  suspiros  de  la  gloria.  Una 
sola  mujer  envuelve  la  fe  de  toda  Es- 
paña, crea  su  siglo,  se  impone  á  todo 
el  mundo,  porque  hay  genios  ten  po- 
derosos que  no  pueden  tonermás  qne 
vasallos.  La  palabra  de  aquella  mu- 
jer  reina  en  todas  partos,  como  si  fue- 
se la  triple  mensajera  de  Dios,  de  la 
fatalidad  v  del  destino.  Sante  Teresa 
de  Jesús  funda  la  escuela  mística,  á 
la  que  no  aventaja  ninguna  escuela. 
Lo  que  en  los  autores  se  llama  genio, 
en  santa  Teresa  se  llama  éxtasis,  da 
donde  resulta  que  es  un  genio  eleva- 
do á  visión.  Santa  Teresa  da  Jesús, 
con  so  misticiBmo,  que  nadie  ha  sabi< 


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Cjoogle 


444 


UTK 


do  imit&r;  Migfuel  ds  Cerrintea,  con 
su  QuijoU;  Dou  Pedro  Calderón  de  I& 
Barca,  con  sus  autos  suramentaleg, 
con  BU  Vida  et  meio  r  con  su  A  IcaUt 
dt  ZnUvu»;  Lope  de  Vega,  con  su  in- 
menso teatro;  Qaevedo,  con  el  gran 
mundo  de  sua  cuentos,  sátiras  y  le- 
trillas; Don  Ramón  de  la  Crui,  con 
sua  sainetee,  y  Don  Manuel  Bretón 
de  loe  Herreros,  con  sus  inimitables 
comedias,  son  quizi  las  firuras  que 
mis  se  han  impreso  en  la  vida  de  Es- 
paña. Entre  los  primeros  poetas  líri- 
cos que  florecieron  durante  et  ei- 
S"o  XVI,  se  encuentra  un  nombre  es- 
arecido  por  demás;  Luis  Ponce  de 
León,  denominado  generalmente  Fra^ 
Luis,  entendimiento  noble,  inspii 
cion  encantadora,  alma  elevada 
pura.  A.  la  práctica  de  las  lecturas 
bíblicas  afiaaid  el  estudio  de  la  anti- 
güedad, sa  propuso  á  Horacio  por 
modelo  j  supo  unir,  con  felicísima 
industria  propia,  i  loa  arranoues  lí- 
ricos del  poista  bucólico,  la  dulzura 
evangélica  del  poeta  cristiano.  Fraj 
Luis  de  León  ñié  el  primer  poeta  cas- 
tellano, cn^oa  brios  sacudieron  el 
Tugo.que  impusieron  á  todos  la  Italia 

LK  Invenía.  Sus  beílisimaa  odas 
PnfeeU  del  Tajo  j  Im  Vida  del 
campo  abonan  el  juicio  de  la  posteri- 
dad acerca  de  este  personaje,  uno  de 
los  caracteres  más  acabados  de  la  bia- 
toria  del  mundo:  tno  se  sabe  si  el 
cielo  bajd  en  él  á  la  tierra,  6  si  la 
tierra  subió  coa  él  al  cielo.»  Fraj 
Luis  de  León  era  un  hoifibre  vestido 
de  ángel,  6  un  ins«l  vestido  de  hom- 
a  haya  el  dii 


bra.  ÍBi 


ilia  que  le  vio 
¡Dichoso  el  siglo  que  le  tuvol 
¡Dichoao  el  pueblo  que  le  cuenta 
entre  los  descendientes  de  au  gloria! 
Pero  Eapaña  tiene  otro  Frav  Luis  de 
León;  es  decir,  tiene  un  Fray  Luis 
de  León  en  prosa.  Este  hombre,  uno 
de  los  más  doctos  j  el  más  elocuente 
de  su  siglo,  superior  á  au  gran  maes- 
tro, san  Juan  de  Avila;  esto  hambre 
que  avasalla  el  ánimo  de  Sixto  V;  que 
rehusa  la  mitra  y  el  capelo;  que  inun- 
da i  liuropa  con  su  rica  litbbatuha; 
este  glorioaíaimo  español  es  el  fraile 
que  muere  en  Lisboa,  ain  dejar  otra 
manda  q^ue  el  recuerdo  dichoso  de  su 
elocuencia,  de  su  saber  j  de  su  vir- 
tud ¡Con  qué  grandeza  habla  do 
Dios!  ¡con  qué  grandeza  habla  tam- 
'  bien  del  airecillo  que  recorre  los  es- 
condites del  cerebrol  En  este  autor- 
bailamos  un  espíritu  ingenua  que  se 
remonta  hasta  convertirse  en  majes- 
tad; y  una  majestad  que  se  remonta 
hasta  convertirse  en  inocencia.  Fué 
tan  sabio,  que  llegó  i,  ser  hasta  ino- 
cente, 6  fue  tan  inocente,  que  llegó  á 
ser  sabio.  En  el  sentido  de  ingenuidad 
castiza  j  denodada,  no  tenemos  noticia 
d^  un  escritor  que  haya  logrado  máa. 
Con  razón  se  ha  dicho  que  la  vida  en 
caaa  de  aquel  hombre  era  un  viento 
apacible  El  que  quiera  instruirse, 
enaltecerse,  regenerarse,  que  lea  con 
delicia  lo  que  aM  escrito  el  gran  poe- 
ta de  la  prosa,  FVa;  Luia  de  Granada. 
Arias  Montano,  el  eapafiol  más  sabio 
del  sigloxri^  esciibid  en  Utin,  «a  cujo 


LITE 

idioma  era  consumado,  asombrando  á 
sus  tíempos  v  á  Europa  con  los  recur- 
sos inagotables  de  bu  ciencia.  Aun- 
que este  personaje  no  escribió  una 
letra  en  castellano,  tiens  una  impor- 
tantísima representación  en  la  lite- 
ratura de  BU  aiglo,  ora  como  adjunto 
del  arzobispo  da  Segovia  Pérez  Aja- 
la  en  el  gran  Concilio  de  Trento,  en 
compañía  de  varios  clarísimos  varo- 
nes, que  cubrieron  de  gloria  el  nom- 
bre do  España;  ora  como  enviado  á 
Flándes,  porencargo  de  Felipe  II,  para 
dirigir  la  impreaion  de  la  famosa  Bi- 
blia, llamada  regia,  i,  cuj^a  tarea  puso 
remate  con  acendrado  gusto  y  mag- 
niSca  gala  de  erudición.  Arias  Mon- 
tano es  indudablemente  uno  de  los 
nombres  más  esclarecidos  de  nuestra 
historia  por  su  noble  ardor,  por  su 
admirable  diligeneia  y  por  su  prodi- 
gioso saber,  puesto  que  la  aabiduría, 
Sor  sí  sola,  aun  sin  dejar  laa  aombrss 
el  alma,  aun  sin  salir  de  laa  tinie- 
blaa  incomprensibles  del  claustro  en 
que  nació,  vale  tanto  como  laa  mejo- 
res conquiataa  del  ingenio.  Ilustran 
eate  aiglo  Frajr  Alonso  de  Castro,  Al- 
fonso de  Salmerón,  Frav  Pedro  Soto, 
Melchor  Cano,  loa  dos  hermanos  Co- 
varrubiaa  y  Antonio  Aguatin,  que 
asistieron  también  al  L^oucilio  de 
Trento  para  orgullo  de  nuestra  erudi- 
ción. Entre  los  doctos  españolea,  que 
acabamos  de  enumerar,  figuró  tam- 
bién Don  Agustín  Cazalla.  canónigo 
de  Salamanca,  predicador  de  Carlos  V 
j  Felipe  II,  asi  como  el  insigne  Fr&j 
Bartolomé  Carranza,  una  de  las  más 
grandes  inteligencias  de  aquellos 
tiempos,  cuyoa  dos  eruditos  acabaron 
su  vida  en  Isa  luminarias  del  aiglo  xvi, 
porque  las  hogueras  de  los  autos  de  fe 
parecen  ser  laa  luninariss  de  Felipe  II. 

38.  SI  moÍMÚDM.— Réstanos  ha- 
blar del  famoao  jesuíta  Molina,  autor 
de  un  sistema  sobre  la  gracia,  que  se 
conoce  bajo  el  nombre  de  vtoUnitmo. 
Este  aistema  dio  por  resultado  pre- 
ocupar grandemente  el  espíritu  de  la 
cristiandad  v  de  Roma,  dividir  á  los 
filósofos  católicos  en  iaoli%itta$  y  jan- 
senittat,  al  parque  produjo  la  inter- 
dicción canónica  de  las  cinco  proposi- 
ciones de  Jansenio,  bfjo  Inocencio  X 
y  Alejandro  Vil,  de  la  propia  manera 
"uo  la  persecución   del  j--- — = 

lajo  Clemente  XI. 

39.  Tipo*  y  earactíret. — Ta  para 
hacer  justicia  á  nuestra  historia  y  á 
nuestro  pueblo,  ya  para  gloria  de 
nuestras  páginas,  porque  el  asuntóos 
tan  holgado  que  tiene  ganancia  para 
todoa,  vamos  á  dedicar  algunaa  líneas 
á  un  autor  de  esta  época,  original  y 
peregrino  en  la  concepción,  vivo  y 
garboso  en  el  narrar,  lineralísimo  en 
el  decir,  sencillo  en  sus  costumbres, 
afable  en  su  trato,  modesto  y  humil- 
de en  su  persona,  soberbio  y  duro  en 
la  desgracia,  firme  en  el  peligro,  te- 
naz en  el  propósito,  inexorab^  en  el 
intento,  caballeroso  en  sus  penden- 
cisa  y  en  sus  amores,  juglar  en  sus 
revueltas  mocedades,  avaro  de  empre- 
eas,  onidoso  de  su  &ma,  gusfdador 


eas,  onidoso  de  su  mma,  gusfdador  por  la  cui 
de  su  bonn,  que  nunct  wó  tiempo  I U  Encina. 


LITE 

i  verse  retado ,  ni  esperó  jamás  á 
ser  requerido,  y  que  aupo,  antea  que 
loa  ojoa  en  el  contrario,  poner  la  maiMi 
an  los  gavilanes  de  su  espada.  H 
peraonaje  á  quien  nos  referimoa,  ea 
un  hombre  aíegre  con  los  tristes,  do- 
noso y  festivo  aun  en  el  momento  da 
morir,  como  si  los  tesoro&  de  sa  vida 
qi  isieran  llenar  hasta  los  abiami»  ds 
su  muerte.  AI  registrar  las  prendas 

3ue  avaloran  su  nombre,  no  Babemoa 
ecir  por  qué  prodigios  debe  más  á  la 
Providencia;  si  por  las  estrecheces  de 
los  hombrea  y  de  los  tiempos;  si  por 
los  empeños  del  valor;  si  por  las  gla- 
rias  del  infortunio;  si  por  los  marti* 
rios  de  la  conciencia;  ai  por  los  g^<a 
de  la  virtud  ó  por  las  preseas  del  in- 
genio. El  siglo  XVI  nos  presenta  trea 
tipos,  llevados  á  au  última  perfeccicm 
por  el  eapíritu  de  un  solo  hombr«:  £1 
Q^ijoU,  tipo  maravilloso  del  romanee 
social;  Pérñlt*  y  SegirmMmda,  Uva 
acabado  del  romance  de  intng«;  El 
Licneiado  Vidriera,  Bl  Ama»Upr*$íé- 
do,  Si  AmoMte  liberal  y  La  GitamOU, 
tipoB  precioaoa  de  la  novela  poinilar, 
en  donde  admiramos  á  porfía  la  Tar- 
dad de  los  caracteres,  la  naturalidad 
de  los  episodios,  la  viveza  de  las  imi- 
genes,  el  número  y  cadencia  de  los 
períodos,  ta  ori^nalidad,  la  riqueu 
y  la  gracia  déla  dicción.  Nuestro 
autor,  al  apoderarse  de  un  asunto,  ae 
lo  asimila  da  tal  suerte,  que  le  comu- 
nica BU  propio  sentir,  como  si  faMa 
parte  de  su  mismo  ser.  ¡Tan  cierto  ea 
que  también  ti  genio  tiene  au  figura, 
au  complexión,  su  fibra,  su  nemo, 
su  fluido,  susangrel  Vamos  i  hacar 
mención  da  una  cualidad,  qna  ha- 
llamos en  el  habla  del  grande  Meri- 
tor nacionaL,  y  nos  valemos  de  aqnd 
nombre,  porque  la  frase  del  autor 
mencionado  no  es  una  locucioQ,  sino 
un  habla.  En  el  estilo  da  aquel  escri- 
tor, hay  más  que  tono;  más  qua  gea- 
tileza;  más  que  altivez;  más  que  orgu- 
llo español:  hay  ufanía.  Cuando  es- 
cribe, se  ufana:  ea  decir,  se  aumeata, 
se  esponja,  crece  hasta  que  se  inunda, 
como  el  río  que  sale  de  madre.  Esta 
nativa  inspiración  del  ffenio  es  el  ca- 
rácter mis  elevado  de  la  LiTBaATOaa 
de  SI  Qaijote.  ¡Adiós,  Cervantes,  arca 
misterioaa  y  sublime,  como  el  encas- 
to inexplicable  de  ciertas  melodiasl 
¡Adiós,  Cervantes,  vocablo  del  hom- 
bre añadido  á  los  grandes  voeabka 
del  mundo;  vocablo  del  mundo  aña- 
dido á  los  grandes  vocablos  ds  Dioal 
40.  .Si  Cancionero  general.-'k.  eata 
mismo  siglo  corresponde  SI  Camciaiw 
general,  cuya  edición  más  antisiu 
__  la  de  Valencis,  verificada  en  loll 
por  Cristóbal  Hoffmann.  Debe  Dolar- 
se, como  dato  histórico,  'que  SI  Cau- 
cionero de  Alfonso  de  Baena  no  ea  otn 
cosa  que  una  colección  de  las  (dwa* 
del  marqués  de  Villana,  marqués  da 
SantíUana,  Juan  de  Mena,  Gomes 
Manrique  y  otros  caballeros  y  seño- 
rea que  brillaron  en  la  fisatuosa  cortt 
de  Don  Juan  II,  parte  de  cuyas  obna 
pasó  después  á  Bi  Caaciaurajauni 


j. _        marújem 

r  la  curiosa  diligencia  de  Juta  da 


,L.oogle 


UTE 

41.  Aiúau»  pul  iecka  de  lat  traii- 
metut  gentiUt  con  Ict  dogvtat  eríttta- 
«of.— Ha^  en  el  BÍglo  xvi  una  piece- 
cilla  relie;ÍOBa,  que  debe  llamar  la 
ateacion  de  la  critica,  jra  porque  re- 
presenta cierta  ali&nzft  de  las  tradi- 
ciones gentiles  con  los  dogmas  crie- 
tíanoB,  ja  po^i^e  Tiene  á  ser  una  eS' 
pecie  de  genialidad  literaria,  la  cual 
no  tiene  ejemplo  en  la  erudición  de 
pueblo  alguno.  Nos  referimos  á  la  ira- 
gieenudia  alegórica  del  Paraito  y  del  ín- 
Jíemo,  en  donde  figuran  las  almas  de 
un  monje,  de  un  judío,  de  un  aboga- 
do, de  una  alcahueta  7  hasta  da  ui 
ahorcado  por  ladrón.  Todos  solicitan 
que  se  les  embarque  en  ia  falúa  del 
Paraíso;  pero  todos,  excepto  un  pobre 
loco  j  cuatro  caballeros,  que  murie- 
ron peleando  contra  los  infieles,  se 
ven  rechazados  t  conducidos  al  infier- 
no en  la  barquilla  de  Carón.  Hé  aquí 
el  curioso  detalle  literal  de  la  obra: 
cmoral  representación  del  diverso  ca- 
mino que  nacen  las  almas,  partiendo 
de  esta  presente  vida,  figurada  por 
loB  dos  navios  que  aquí  parecen:  el 
uno  del  cielo  y  el  otro  del  infierno, 
cujra  subtil  invención  j  materia  en  el 
argumento  de  la  obra  se  puede  ver. 
Son  interlocutores  un  ángel,  un  dia* 
blo,  un  hidalgo,  un  logrera,  un  ino- 
cente, llamado  Juan,  un  fraile,  una 
moza.  llamada  Floriana,  un  zapatero, 
una  alcahueta,  un  judío,  un  corregi- 
dor, un  abogado,  un  ahorcado  por  la- 
drón, cuatro  caballeros,  que  murieron 
en  la  guerra  contra  los  moros,  el  bar- 
quero Carón.»  Fué  impreso  en  Burgos 
an  casa  de  Juan  de  Junta  i  25  (Tus 
del  mes  de  Febrero,  año  de  1539. 
Aunque  este  pasillo  singular  nos  pre- 
senta la  forma  dramática ,  tiene  el 
espíritu  de  los  liiroi  tnoralet  ejemplat 
que  itiTadieron  nuestra  litbratusa 
en  aquel  siglo  j  en  el  siguiente,  cuja 
opinión  manifestamos  con  el  intento 
de  hacer  notar  ciertos  caracteres  ocul- 
tos de  la  erudición  de  aquellas  eda- 
des. 

42.  Zihrotnoralet  eitmplaret  del  ti- 
fio ZVI  al  XVII.  Estos  libias  que 
laundaron  nuestra  literatura  duran 
te  el  trascurso  de  dos  siglos,  no  sor 
otra  cosa  que  una  imitación,  mal  per- 
jefiada,  de  la  Celestina,  j  señalaron 
un  período  de  lastimosa  decadencia. 
Muchas  de  aquellas  producciones  s< 
encuentran  reunidas  en  Dieze.  (Adi- 
eioñetá  Velaxqvez,  página  Sil.) 

Antes  de  cerrar  el  inmenso  cuadre 
de  este  siglo,  saludemos  con  gozo  al 
noble  poeta  de  una  epopeja  nacional. 
Alonso  de  Srcilla;  al  humilde  juglar, 
gloriosísimo  fundador  de  la  escena 
española,  Lope  de  Rueda;  al  poeta 
del  cuento,  Baltasar  de  Alcázar;  al 
poeta  del  madrigal,  Gutierre  de  Ceti- 
na; también  al  poeta  de  la  décima, 
Vicente  Espinel;  también  al  famosísi- 
mo poeta  de  la  copla,  Gil  Polo: 
Junto  1I  Bgua  le  ponía, 

Y  Ui  ondas  aguardaba, 

'  .    Y  en  verUg  llegar,  huís; 
Pero  á  Teosa  no  podía 

Y  el  blaaoo  pié  w  mojaba. 

(CtaebmpMora.) 


LITE 

43.  Siglo  I VI.  JVaíro.— Antes  de 
entrar  en  la  descripción  del  fecundo 
siglo  de  Lope  de  Rueda,  natural  pa- 
rece apuntar  algunas  noticias  sobre 
los  orígenes  del  teatro  español. 

1.  Tiempos  primiiitot,  Bailet  mltiti- 
ect. — Hablando  del  teatro  nacional 
con  relación  &  los  varios  gérmenes 
que  le  produjeron, -mediante  la  ela- 
boración y  el  trabajo  de  muchos  si- 
glos, debemos  empezar  por  los  vas- 
cos, quienes  poblaron  tal  vez  á  Espa- 
ña bajo  el  nombre  de  iberos.  Los  vas- 
cos se  hicieron  famosos  por  sus  iailes 
mimieot,  ejecutados  con  más  primor 
que  en  ningún  otro  pueblo,  como 
puede  verse  en  el  libro  de  Iztueta,  ti 
tulado;  Guip\tzeoaco  daníza  gagoangar- 
rie»  eondaira.  (Hiitoria  de  las  anttg%at 
dantas  gtt^pttteoaitas  ¡/  regias  para  bai- 
larlas oten  y  acompañarlas  con  cantos  en 
verso,  San  Sebastian,  1834.)  Haj  ade- 
más otra  obra  titulada:  Bvtcaldvn 
aciñaco  la  ara  Udabietco  etorquien  (San 
Sebastian,  1826),  la  cual  coa  ti  ene  una 
colección  de  cantos  vascos  populares, 
cujamajor  parta  se  canta  en  los  bailes 
j  regodeos  públicos.  «Las  danzas 
dice,  no  son  otra  cosa  que  la  repre 
sentacion  de  un  cauto  por  medio  di 
los  pies  V  de  varios  gestos,  ó,  más 
bien  dicho,  la  exacta  expresión  de 
lo  que  significa  cada  nota  del  can- 
to, de  suerte  que  en  su  representa- 
ción se  unan  cuerpos  j  voces  para  in- 
terpretar la  melodía  j  las  palabras. 
Cuando  el  sonido  del  tamboril  sirve 
para  acompañar  frases  que  impresio- 
nan, su  sentimiento  j  signincacion 
arrastran  á  los  bailarines  que  las 
ojen.»  En  cuanto  á  Iztueta,  describe 
con  la  major  exactitud  h&sta  treinta 
y  seis  dantas  diferentes  con  sus  par- 
ticulares ceremonias;  entre  ellas,  la 
pordoi  danlta,-  6  baile  de  las  ¡antas,  que 
ejecutan  hombres  con  palos,  en  me- 
moria de  la  batalla  de  Heotibar,  que 
ganaron  los  guipuzcoanos  í  los  de 
Navarra.  El  autor,  como  buen  patrio- 
ta, deplora  la  degeneración  de  los  to- 
cadores de  tamboril,  que  van  olvidan- 
do  BUS  tradiciones  populares  j  prefi- 
riendo á  ellos  la  música  francesa  é 
italiana.  (Hiítoria  del  origen  g  de  h 
literatura  del  arle  dramático  en  Sipaña 
por  Adolfo  Federico  de  Schack,  tradu- 
cida del  alemán  por  Sduarda  de  Mier.) 

2.  Bailes  pantominieos. — El  origen 
del  t«atro  español  hállase  envuelto  en 
ciertas  tradiciones,  los  cuales  se  pier- 
den en  la  noche  de  los  tiempos.  Entre 
las  tradiciones  mencionadas,  hallamos 
los  bailes  españoles,  que  alcanzaron  en- 
tre loa  romanos  grande  celebridad,  da 
los  cuales  dicen  muchos  autores  que 
eran  pantomímicos  j  acompañados  de 
canto,  según  vemos  en  Plinio  (librol, 
epigrama  15),  Juvenal  (sátira  XI,  ver- 
so 162  y  siguientes),  Uarcial  (liiro  III, 
epigrama¿3).y  Lampridio  (Seliogiba- 
h,  capitulo  32). 

3.  Teatros  bajo  la  dominación  roma- 
na. —  Apolonio  de  Tjana,  en  su  vida 
de  Filostrato,  trae  una  cita,  de  la  cual 
SB  deduce  que  en  la  Hética  no  se  co- 
soeía  teatro  alguno  hasta  los  tiempos 
de  Neroo;  pero  coutni  esta  cito  exwte 


LITE 


445 


el  testimonio  de  las  innumerables  rui- 
nas de  antiguos  teatros  que  se  encuen- 
tran en  la  Península,  de  los  grabados 
de  otros  en  diversas  medallas  j  mo- 
numentos que  todavía  se  conservan, 
al  par  de  las  reiteradas  afirmaciones 
de  eBCritores  latinos  j  diversos  erudi- 
tos de  Europa,  de  las  cuales  resulta 
que  loa  latinos  trajeron  á  España  su 
teatro,  durante  la  larga  ^rmanencia 
de  los  romanos  en  nuestro  país.  En 
efecto,  }Awaia\  (libro  IV,  epigrama  AS) 
habla  expresamente  del  teatro  de  Ri- 
ga, debiendo  notarse  que  eran  céle- 
bres los  de  Tarragona,  Mérída,  Coru- 
ña  del  Conde,  Sevilla,  Ecija,  Cazlo- 
na,  j,  principalmente,  el  de  Sagunto, 
el  cual  se  conservaba  en  un  estado 
tan  perfecto,  que  en  1785  sirvió  de 
nuevo  para  dar  representaciones  dra- 
máticas. Inútil  fuera  que  nos  empa- 
ñáramos en  probar  la  existencia  de 
dicho  teatro<  cuando  sus  ruinas  exis- 
ten aún,  además  de  que  á  él  se  refie- 
ren infinitos' autoras,  tales  como  Flo- 
rez  (España  Sagrada);  Masdeu  (Histo- 
ria critica  de  España,  tomo  VIII,  pá- 
gina 131);  Emmanuelis  Martin  (Mpis- 
tolas,  Amstelodami,  1738);  Laborde 
C  Viaje  pintoresco  é  histórico  por  Sipa- 
ña);  Westendorpy  ReuvensfJw/tywi- 
teiten);  Dillon ,   Pluer  y  Sirinvurna 

4.  Arte  dramático  bajo  los  visigodos; 
representaciones  escíticas;  recitación  ha' 
ilada.  La  existencia  de  la  recitación 
hablada,  bajólos  visigodos,  no  puede 

Sonarse  en  tela  de  juicio,  en  virtud 
e  muchos  documentos  de  la  mayor 
fe,  tales  como  las  obras  de  san  Isido- 
ro de  Sevilla  (Orígenes,  libro  18,  capí- 
tulos 41  y  59),  en  que  recomienda  á 
los  cristianos  que  «se  abstengan  de 
asistir  á  los  espectáculos  del  circo, 
del  anfiteatro  y  de  la  escena;»  la  no- 
ticia que  nos  aa  la  historia  de  que  «el 
rey  Sisebuto  depuso  á  Ensebio,  obis- 
po da  Barcelona,  porque  había  con- 
sentido que  se  oyesen  en  los  teatros 
frasea  que  debían  ofender  á  oídos  cris- 
tianos,* V  los  cánones  45  7  50  del 
Concilio  iHberitano,  los  cuales  prohi- 
ben á  los  fieles  «representar,  así  co< 
medias  como  pantomimas.*  La  noti- 
cia histórica,  que  hemos  citado  ante- 
riormente, consta  en  la  Sístoria  gene- 
ral del  padre  Mariana  (libro  IV,  capi- 
tulo I)  y  en  la  Sietoria  eclesiástica  de 
Padilla  (Málaga,  1605,  página  188). 
Pero  no  es  esto  sólo,  puesto  que,  re- 
montándonos al  siglo  V,  encontra- 
mos ya  varias  ceremonias  de  carác-  * 
ter  dramático  en  cierto  modo;  esto 
es,  de  índole  mímica,  como  la  cos- 
tumbre religiosa,  observada  particu- 
larmente en  las  iglesias  en  las  fies- 
tas de  loB  mártires  y  del  domingo, 
en  los  cuales  se  cantaba  el  himno  de 
los  tres  mancebos  dentro  del  horno,  in- 
terpretando así  un  pasaje  bíblico,  y 
la  ceremonia  del  lavatorio  de  los  pies 
de  los  pobres  en  cada  diócesis,  verifi- 
cada por  su  obispA  en  el  diada  jue- 
ves santo.  De  la  primera  ceremonia 
habla  el  canon  14  del  cuarto  Concilio 
toledano;  y  de  la  segunda,  Maedeu 
(I,  eajiUnlo  XI,  218).  PoBteriormeste, 


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Cjooglc 


446 


UTE 


la  pompa  de  las  proceaioaea  desperté 
el  gusto  de  loa  espectáculos,  cujo  an- 
tecedente explica  el  hecho  de  que  se 
introdujesen  en  las  iglesias  otras  ce- 
remonias profanas,  como  eintiecí,  b%- 
foHúdu  T  baikt,  según  Tamos  en  el 
mismo  Haadeu  (.XI,  SIS).  La  intro- 
ducción de  los  espectáculos  munda- 
nos era  tan  general  en  el  siglo  Til, 
que  hubo  de  prohibirse  en  633  la 
^Mte  de  ht  ÍpÓu,  según  resulta  del 
cuarto  Concilio  toledano  (eapít*¡o  26, 
mftftfM  370,-  del  Concilio  ae  Qerona 
(eap{t*lo  2/  y  3.*,  págtM  1S9),  j  de 
san  Isidoro  de  SeTÍlla^fíy«.,jt0ro  VI, 
eaj>tí%lo  19,  nénero  43). 

5.  ArU  dramático  aptüol  baje  iot 
ÁT»bii.—k<]xii  se  presentan  dos  cues- 
tiones, que  interesa  dilucidar.  Prime- 
nt.  jBs  admisible  la  opinión  del  obis- 

LA,lTaro  de  Cdrdoba,  en  su  Jitdiettlo 
ñnoto,  acerca  de  que  el  árabe  fué  la 
lengua  casi  exciusiTa  de  toda  Bspa- 
fia  en  el  siglo  ix?  Sesimda.  ¿Es  admi- 
sible U  opinión  de  Conde  y  Uoratin, 
cujoB  autores  niegan  á  la  literatura 
de  los  árabes  toda  suerte  de  partici- 
pación en  el  arte  dramático? 

i^ttúm  pñmera. — La  opinión  del 
obispo  ¿Iraro  es  eTidentemente  con- 
traria á  la  historia,  puesto  que  se  sa- 
be, en  Tirtud  de  infinitos  documentos, 
que  el  árabe  no  penetró  jamás  en  mu- 
chas regiones  de  la  Península;  j  par- 
ticularmente, en  la  población  goda, 
refugiada  en  los  montes  de  Asturias, 
cuna  del  antiguo  romance  castellano, 
como  fuá  la  cuna  gloriosa  de  la  liber- 
tad de  la  patria.  En  efecto,  nuestra 
antigua  lengua  se  formd  en  aquellas 
montañas  con  elementos  del  bajo  la- 
tín, del  Tasco  á  céltico,  del  giStico  ; 
del  árabe,  de  donde  pasd  á  todos  los 

Sueblos  que  conquistaban  tos  descen- 
íeates  de  Pelajo.  Así  se  explica  et 
hecho  curioso  de  que  en  al  dialecto 
asturiano  moderno,  llamado  habU,  se 
hallen  muchos  Tocablos  y  locuciones, 
que  se  leen  en  los  más  antiguos  mo- 
numentos del  habla  castellana,  como 
el  Poma  y  la  CrÓMca  del  Cid.  (I%tre- 
dveeÚMot'RauÁXcsBa  de  DurIn.)  T 
aunque  muchos  cristianos  no  desde- 
fiasen  emplear  el  arábigo  con  pulida 
retdríca ;  escribir  elegantes  Tersos, 
consta  también  de  las  autorizadas 
crduicas  del  obispo  Idacio  que  los 
árabes  no  tuTieron  á  menos  escribir 
muchas  Teces  en  el  idioma  de  Cice- 
rón y  de  Virgilio.  (Hittoria  de  la  lite- 
raOír»  y  del  arte  dramático  en  SnaUa.) 
T  esto  acontecía,  no  súlo  tratándose 
de  doctas  dÍTersiones  literarias,  que 

rían  ser  entendidas  en  la  sociedad 
los  eruditas,  sino  á  propósito  de 
wunifietíot,  que  se  escribían  y  se  jtu- 
blicaban  para  que  llegasen  i  noticia 
de  todos.  Así  se  tc  que  un  maniñesto 
del  rej  moro  de  Ooimbra  principia  de 
este  modo:  «Alboucen  Ibea-Monamet 
Iben-Tarif,  batallador  fuerte,  Tcnce- 
dor  de  las  Españas,  dominador  de  la 
Cantabria  de  los  godos,  triunfante  en 
la  gran  batalla  de  Roderico,*  cuto 
texto  aparece  escrito  en  el  latín  bár- 
baro de  la  Edad  Media,  no  tan  incul- 
to como  el  de  otros  muchos  dooumen- 


UTE 

tos  de  aquellos  siglos;  Aüonem  Ibe%- 
Mtkamtt  Jben-Tarif,  UlUtor  fortie, 
owcitor  Mitpamiarwm,  dominator  Ca%- 
tabri*  Oothorwm  tt  mofiui  litit  Soderi- 
ei.  Cuando  Alboucen  habla  en  bajo 
latín,  es  eridente  que  este  idioma  de- 
bía estar  mur  entendido  entre  los 
cristianos  y  los  moros,  pues  no  se 
concibe  que  el  ny  de  Coimbra  acu- 
diese á  la  baja  latinidad  para  que  no 
le  compren <üeran,  ni  los  moros,  ni 
los  cristianos.  Amén  de  estas  prue- 
bas, consta  que  la  liturgia  del  rito 
moEárabe,  como  la  del  rito  romano, 
que  le  sucedió,  era  latina,  siendo  in- 
utíl  manifestar  que  la  lengua  arábiga 
no  pudo  introducirse  en  aquella  litur- 
gia, la  cual  dominaba  abBolutament« 
en  todas  las  iglesias  cristianas,  que 
existieron  bajo  la  dominación  de  los 
árabe;;  t  fueron  muchas  é  importantí- 
simas. Las  otras  regiones  en  que  la 
lengua  arábiga  no  pudo  dominar,  por- 
que no  dominaron  los  árabes,  son:  Oa- 
licia  (jaUtcioi);  costa  de  Castílla  (Cm~ 
tabria);  pronnciss  Tascas  (báelvloe,  ea- 
rittat  y  autírigoiut);  Nararra  y  Gui- 
púzcoa (wueonet);  León  (ultrtmouta- 

Cttettion  ugiauU. — Blas  NasaAv  j 
Velazquez  afirman  que  los  moros  po- 
sereron  también  una  utbkatura  dra- 
mática rica,  dedicándose  con  predi- 
lección á  los  espectáculos  teatrales. 
Conde  j  Horatin,  por  el  contrario, 
son  de  dictamen  que  la  utkratubi 
arábiga  no  tu to  participación  alguna 
en  el  desarrollo  del  género  dramático. 
Fúndase  Conde  en  la  experiencia  de 
no  haber  encontrado  ningún  drama 
árabe  en  sus  búsqusdas  eruditas,  lo 
cual  no  pfueba  nada,  puesto  que 
8.000  Tolúmenes  de  manuscritos  ára- 
bes se  quemaron  en  el  incendio  de 
1671,  sin  contar  que  los  no  destruidos 
distan  mucho  de  haber  sido  estudia- 
dos. Empero  lo  que  se  conoce,  basta 
para  hacer  Ter  la  inexactitud  de  las 
opiniones  sustentadas  por  Conde  y 
Moratin.  En  primer  lugar,  consta 
que  SeTÍlla,  Granada,  Valencia,  Mur- 
cia, Toledo,  Badajoz  y  la  misma  Cór- 
doba, emporio  del  califato  de  su  nom- 
bre, conserTaron  sus  iglesias  cristia- 
nas, cu^a  liturgia  era  el  rito  mozára- 
be; es  decir,  la  litura^a  católica  de 
los  TisigodoB,  modi^ada  por  san 
Leandro  y  san  Isidoro  de  Sevilla,  la 
cual  conserTÓ  las  representaciones  es- 
cénicas de  la  época  gótica,  Y  no  haj 
razón  ninguna  para  que  aquellos  gér- 
menes dramáticos  no  pudieran  des- 
arrollarse, según  el  genio  de  sus  pri 
mitívas  inspiraciones,  cuando  consta 
también  que  los  cánticos  religiosos 
alcanzaron  en  tiempo  de  los  árabes 
una  época  de  gran  esplendor,  como  lo 

Soné  de  manitieeto  el  crecido  número 
e  poetas  y  músicos  que  se  hicieron 
famosos  por  los  himnos  y  antífonas 

Íue  compusieron,  cu^os  nombres  cita 
sidoro  de  Beja.  Bu  segundo  lugar, 
existe  un  códice,  perteneciente  á  la 
biblioteca  del  Escorial,  cuyo  docu- 
mento, según  todas  las  apariencias, 
puede  llamarse  una  composición  dra- 
mática. Hé  aquí  la  traducción  literal 


UTE 

7  exacta  de  dicho  códice,  eserito  en 
el  latín  de  la  Edad  Media  j  eneabaa^ 
4o  con  estas  palabras:  BibOotkee»  Aré- 
bieo-Eiepana  EtewriaUíuit,  towu>  I,y^ 
fina  iSGylii,  niwitro  CCCCXCYlI, 
6  tt%  497.  <Códice  esmeradaments  ea- 
crtto  en  el  año  746  de  la  Hegiraj 
autógrafo  de  la  obra  en  prosa  j  trso, 
titulada:  Chütotot  y  elegamtee  áiáJegu 
mtr*  naettrot  de  varié»  artet,  6-  deme- 
dia i  oeota  y  tttiriea,  en  que  cadamsiea- 
tro  habla,  empleando  su  peculiar  tse- 
'.smo  y  con  arreglo  á  las  lejos  da 
arte.  Búrlanse  unos  de  otros,  j 
esquiranse  con  dichos  ridículos  j 
agudos,  y  se  descubren  y  se  cuentan 
sus  tícíos  y  engaños.  Su  autor  fué  Ho- 
hamad  Be  n-Mohamad  Aibalisi  Ban-AIí, 
natural  de  la  ciudad  de  Velex,  qmen 
introduce  cincuenta  y  un  maestros  de 
Tsrias  artes,  á  saber:  un  juez,  un  oar- 
nicero,  un  cochinero,  unraeorero,  un 
médico,  un  copera,  un  Tendedor  á» 
fruta,  un  músico,  un  tañedor  de  vi- 
huela, un  ciego,  un  retórico,  un  gra- 
mático, un  orador,  un  prefecto,  un 
mwfM.»  En  teroer  lugar,  haj  otn 
códice,  escrito  también  en  bajo  latúa, 
número  467,  cuja  traducción  inserte- 
mos: «códice  esmeradamente  escrito 
en  la  feria  quinta,  dia  17  del  mes 
DileadeU  y  horas  del  medio  dia,  año 
863  de  la  Herirá,  que  contiene  la 
obra  de  un  anónimo,  llamada  la  ¿V 
media  de  BUteron,  dividida  en  bes 
partes;  la  primera  trata  de  la  Tanta 
de  un  caballo,  j  hablan  en  ella  Bta- 
teron,  un  capitán  feroz  y  un  jutíbcod- 
sulto,  los  cuales,  disputando  eotn  sí 
sobre  la  Tonta  del  caballo,  dicen  t&v- 
chas  cosas  tan  agudas  como  discre- 
tas: la  segunda  comprende  j  deseñbe 
las  costumbres  j  amaños  de  eiertas 
vagabundos,  que,  ja  con  el  BOmlwe 
de  médicos,  ja  con  el  de  astrólogos, 
ja  con  otros  de  este  jaez,  alucinan  t 
engañan  al  Tulgo  crédulo;  y  pw  ¿í- 
timo,  la  teroera  hace  Ter  las  costum- 
bres de  los  enamorados.*  (Hietaria-  di 
U  Uterahira  y  del  arte  dramático  tmSa- 
paMa.)  Estos  son  los  dos  códices  que 
cita  Casiri.  Sn  ñu,  los  autores  eea- 
trarioB  á  la  idea  de  que  la  literatura 
de  Oriente  no  es  extraña  á  las  Seeio- 
nes  teatrales;  sobre  todo,  bajo  la  for- 
ma mímica,  están  en  un  error,  cata» 
puede  Terse  en  loa  Fra^mtmtoi .  de 
Eairi  j  Amabaui,  insertos  en  la  &- 
masa  CArettomaikie  árabe  d^  Silvestie 
de  De  Sacj  (toww  III,  pági**,  187, 
S8S);  en  Niebuhrs,  en  Alejandra 
Bumes,  Lañe,  J.  Brjdgesi,  Beliw, 
Michaud  j  Hnnuners's.  El  muj  «To- 
dito Adolfo  Federico  de  Schaec,  au- 
tor de  la  Sitioria  y  literatura  dal  mU 
dramático  e»  Stpaña,  que  traduje  ees 
oportunas  ilustraciones  nuestro  de»- 
to  compatriota  Eduardo  de  JCer* 
asistió  en  Brussa,  Asia  menor,  i  oBk 
representación  semejante  á  la  qns 
Hummer's  describe,  en  la  cual  M  i» 
latabau  los  amores  de  Yusenf  j  6»- 
leika.  Parécenos  haber  deraoataJe 
que  el  período  árabe  no  aoSo6í  ÍM 
gérmenes  dramáticos,  que  el  Uta  »■ 

Sañol  había  recibido  de  la  époo»  gs- 
a,  sino  que  pudo  sumínMtntl«  ll- 
Ligt,zedb,tüOOgle    ' 


LITE 

gunofl  modelos,  como  los  de  loa  ciídi- 
caa  mencionados,  de  donde  padieron 
sacarse  entóncee,  como  pueden  sacar- 
se Loj,  muchas  j  excelentes  come- 
diaa, 

6.  SwIm  XI  y  Xn.—Tipot  de  a- 
iateda¿ei.  Se  denominaban  trmaáorñ, 
poroposicion  al  de  cantores  populares, 
loa  poetas  no  mercenarios  que  se  con- 
aagraban  al  arte  de  la  poesía.  Se  Uar- 
maban /ti;¿irM  (joglareí),  los  poetas  t 
mímicos,  que  nacían  profesión  de 
cantar  por  dinero,  6  que  vivían  de  la 
poesía  y  del  laúd,  quienes  parecen  ser 
una  reminiscencia  de  lo  que  los  lati- 
nos llamaban  mtmí  y  jaculatorei.  To- 
caba también  al  oficio  de  los  juglares 
recitar  narraciones  poéticas,  cujo  es- 
tilo sencillo,  distinto  del  que  usaban 
los  poetas  del  arte,  venían  í  ser  una 
memoria  de  la  poesía  popular.  Estos 
juglares  son  los  llamados  amíra/ane- 
dora  y  mimot,  mientras  que  algún  au- 
tor, como  Nostradamus,  les  da  el 
nombre  de  cárnicos. 

7.  Qénerot  Ultranot  d«  la  Sdad  Me- 
dia, dw(mt4  el  periodo  de  la  Utentura 
provental;  et  decir,  desde  los  siglos  XI 
mi  XI V.  Son  famosos  en  este  período: 
los  llamados  teniones,  verdaderas  jus- 
tas poáticas,  en  las  cuales  se  resol- 
vían dialécticamente  las  cuestiones 
propuestas,  que  trataban  de  amores  j 
de  asuntos  privados  «5  públicos  en 
forma  de  diifogo,  sin  constituir  casi 
nunca  una  acción  más  6  menos  dra- 
mática, propiamente  dicha:  las  pasto- 
retas  ó  pattorellas,  en  que  un  poeta 
departía  con  una  pastora  6  con  un 
pastor,  precediéndolas  con  una  bre- 
ve introducción.  Estas  encantadoras 
composiciones,  de  las  cuales  se  con- 
servan aiin  ejemplos  preciosos  en  las 
obras  de  Gavandan  y  de  Quiraut  Ri- 
quier,  trovadores  de  la  Provenza,  for- 
man á  veces  un  vasto  conjunto,  i  cu- 
yas partes  sirve  de  lazo  una  historia 
amorosa,  imprimí étadoles  un  carácter 
casi  dramático;  esto  es,  el  carácter 
de  una  acción  sucesiva,  animada  é  in- 
teresante: ¡as  al&as  6  cantos  de  la  au- 
rora, que  versan  sobre  los  placeres 
nocturnos  de  los  amantes  y  la  vuelta 
del  día,  A  las  misteriosas  reuniones 
de  tales  enamorados  acostumbra  asis- 


nida  del  sol,  para  que  el  celoso  mari- 
do no  interrumpa  su  dicha.  En  estos 
cantos,  aparece  hablando,  y»  el  cen- 
tinela, qne  avisa  i  los  amantes  la  Ue- 
g^a  de  la  aurora;  ja  el  caballero, 
qixo,  después  de  empe&ar  los  más  apa- 
sionados juramentos,  se  arranca  á  du- 
ras penas  de  los  hermosos  brazos  de 
su  amada;  ya  la  dama,  que  se  opone 
resueltamente  á  la  despedida  de  su 
amante:  los  serventes,  cantos  proven- 
zales  dialogados,  hablando  en  térmi- 
nos generales. 

8.  Siglo  XIII.—Nuevos  tipos.  La 
Francia  meridional  nos  presenta  loe 
tipos  siguientes:  <Todo8  aquellos  que 
viven  pobre  y  bajamente  y  no  son  ad- 
mitidos en  ninguna  sociedad  culta;  los 
que  hacen  bailar  á  monos,  machos 
cabríos  y  perros,  6  imitan  el  canto  de 


UTE 

las  aves,  6  tocan  instrumentos  miísi- 
cos,  6  divierten  al  pueblo  con  sus 
cantos,  recibiendo  en  cambio  una  mi- 
serable recompensa,  se  llaman  bufo- 
nes: los  más  cultos  y  los  que  se  de- 
dican á  artes  agradables  y  tratan  á 
los  nobles  con  Secuencia,  ya.  toquen 
instrumentos,  cuenten  novelas,  reci- 
ten versos  y  canciones  de  otro,  6  di- 
viertan de  una  manera  análoga,  tie- 
nen el  nombre  ia Juglares:  Yesque 
componen  versos  y  cantos,  6  cancio- 
nes bailables,  6  escriben  con  arte  co- 
plas y  baladas,  albas  y  serventes,  me- 
recen la  denominación  de  trmadores: 
los  más  notables  é  ilustres  entre  los 
últimos,  deben  ser  honrados  con  el  tí- 
XvAoAa doctores ie la poesia.»  Bncuan- 
to  i.  España,  las  clasificaciones  eran 
las  siguientes :  «los  múeicos  se  llama- 
ban ^(^^rM;  los  actores,  remedado- 
res; los  trovadores  de  las  cortes,  se- 
griers;  y  los  que  se  dedican  á  innobles 
oficios  en  calles  y  plazas,  para  diver- 
tir al  vulgo  soez,  llevando  una  vida 
miserable,  se  designan  con  el  nombre 
infamante  de  caturros,  el  cual  denota 
su  bajeza. >  Según  las  Partidas,  los 
juglares  se  dividían  en  dos  especies: 
tremedadores  y  bufoites,  declarándose 
infames  á  los  que  cantan  en  calles  y 

§  lasas  por  dinero,  6  ejercitan  su  in— 
ustria  públicamente;  y  exceptuando 
del  anatema  i  los  remedadores,  bufo- 
nes yjoglares  que  cantan  6  tañen  ips- 
tmmentos  por  recreo  propio,  6  para 
solaz  de  los  magnates  y  de  los  reyes:» 
(Otrosi  los  que  son  i'cybtrn  é  los  reme- 
dadores é  los  faceacres  de  takurrones 
(moharracho  ó  botarga)  que  pública- 
mente andan  por  el  pueblo  é  cantan 
ó  facen  juego  por  precio;  esto  es,  por- 
que se  envilecen  ante  otros  por  aquel 
precio  que  les  dan.  Mas  los  que  tañe- 
ren estrumentos  é  cantasen  por  &eer 
solaz  á  sí  meemos  d  por  facer  plazer 
i.  sus  amigos  6  dar  solaz  á  los  reyes, 
6  ¿  los  otros  señores,  non  seríanpor 
^aAevnívmt^&oa.* (Lev i. '¡titulo  P//, 
partida  Vil.)  Otra  íej  habla  de  las 
juglaresos:  <Ilustres  personas  son  lla- 
madas en  latín  Ifis  personas  honradas 
c  de  gran  guisa  é  que  son  puestas  en 
dignidades,  así  como  los  reyes  é  los 
que  descienden  de  ellos,  é  los  condes, 
6  otrosí  los  que  descienden  dellqs,  é 
los  otros  homes  honrados  semejantes 
destos.  E  estos  átales,  como  quier  que 
según  las  leyes  pueden  recebir  las 
barraganes,  tales  mujeres  ya  que  non 
deben  recebir  así  como  la  sierva,  6 
fija  de  sierva.  Nin  otrosi  la  que  fuese 
aforrada,  nin  su  fija,  nin  juglaresa, 
nin  sus  fijas,  nin  tabernera,  nin  re- 
gatera, nin  alcahueta,  nin  sus  fijas, 
nin  otras  personas  de  aquellas  que 
son  llamadas  viles  por  razón  de  si 
mesmas  6  por  razón  de  aquellos  do 
descendieren ,  ca  non  sería  guisada 
cosa  que  la  sangre  de  los  nobles  fuese 
embargada  nin  ayuntada  á  tan  viles 
mujeres.  E  si  alguno  de  los  sobredi- 
chos ficiere  contra  esto,  ú  oviere  de 
tal  mujer  fijo  según  las  leyes,  non 
sería  llamado  fijo  natural,  antes  sería 
llamado  spurio,  que  quier  tanto  decir 
como  fornezino.  E  demás  tal  fijo  como 


LITE 


447 


este  non  debe  partir  en  los  bienes  del 
padre,  nin  es  el  padre  tenndo  (obli- 
gado) de  criarle  si  non  quisiere.» 
(Ley  S.;  título  XIV,  partida  IV.)  B»- 
gnn  deduce  Schak  con  sabía  crítica, 
una  de  las  leyes  de  Don  Alfonso,  im- 
portantísima para  la  historia  del  tea. 
tro,  viene  á  demostrar  que,  á  media- 
dos del  siglo  XIII,  eran  frecuentes 
en  España  las  representaciones  de 
dramas  religiosos  y  pro&nos;  qne  se 
verificaban  dentro  y  fuera  de  lasigle- 
sias^  que  se  representaban,  ora  por 
clérigos,  oraporseglares,  según  eran 
piezas  sagradas  6  profanas;  que  el 
arte  dramático,  menos  arte  que  oficio, 
se  consideraba  como  nna  manara  de 
buscarse  la  vida;  que  los  obras  re- 
presentadas no  consistían  únicamen- 
te en  ciertas  pantomimas,  sino  que 
consistían  en  la  recitaáon  hablada,  ca- 
rácter esencial  del  arte  dramático,  de 
donde  le  vino  después  el  nombre  ge- 
nérico de  detlanacum.  Según  se  dedu- 
ce terminantemente  del  texto  literal 
de  la  ley,  en  los  nacimientos  que  se 
representaban  enténces  (la  nacencia 
delSeñor)  intervenían  personajes  que 
hablaban,  lo  que  hoy  llamamos  inter- 
locutores, puesto  que  refiere  «la  veni- 
da del  ángel  V  cdmo  dijo  á  los  pasto- 
res que  era  Jesucristo  nacido.»  Pero 
aun  prescindiendo  do  la  letra  de  aque- 
lla ley,  es  evidente  que  el  sola  hecho 
de  corregir  abusos  y  establecer  reglas 
á  propésito  de  las  fábulas  teatrales, 
basta  para  probar  que  las  representa- 
ciones escénicas,  el  arte  dramático, 
era  conocido  y  general  en  aquella 
sazón,  pues  no  se  hacen  leyes  tan  de- 
talladas sino  para  los  usos  y  costum- 
bres qne  han  penetrado  en  la  vida 
común.  Por  otra  parte,  debe  enten- 
derse qne  las  diversiones  y  esparci- 
mientos teatrales  se  habían  extendido 
tanto,  qne  se  verificaban  en  las  al- 
deas y  en  los  más  humildes  lugares, 
puesto  que  Don  Alfonso  manda  «que 
non  lo  deben  facer  en  las  aldeas,  nin 
en  loa  logares  viles.»  El  texto  de  la 
ley  citada  es  el  siguiente:  «Los  cléri- 

fos  non  deben  ser  facedores  de  juegos 
B  escarnios  porque  los  vengan  á  ver 
gentes,  crfmo  se  facen.  E  si  otros  ho- 
mes los  ficieren,  non  deben  los  cléri- 
gos hi  venir,  porque  ficen  hi  (allí) 
muchas  villanías  e  desaposturás.  Nin 
deben  otrosí  estas  cosas  facer  en  las 
Iglesias:  antes  decimos  que  los  deben 
echar  dellas  deshonradamente  á  loe 
que  lo  ficieren:  ca  la  Iglesia  de  Dios 
es  fecha  para  tirar,  i  non  para  facer 
escarnios  en  ella.  Poro  representación 
hay  que  pueden  los  clérigos  facer, 
asi  como  de  la  nacencia  de  Nuestro 
Señor  Jesu-Crísto,  en  que  muestra 
cémo  el. ángel  vino  á  los  pastores,  é 
cómo  les  dijo  como  ora  Jesu-CriSto 
nacido.  E  otrosí  de  su  aparición  cómo 
los  tres  Reyes  magos  le  vinieron  á 


adorar.   E  de  i 


resurrección,    que 


muestra  que  fué  crucificado  é  resucitó 
el  tercero  dia:  tales  cosas  como  estas, 
que  mueven  al  ome  á  facer  bien  é  á 
haber  devoción  en  la  fe,  puédenlas 
facer,  é  demás,  porque  los  omes  hayan 
remembranza  que  según  atfuellaaiae<  -,  i  „ 
i:jilizedhyV.iXTOyit 


448 


LITE 


ron  las  otfu  fecliu  en  Terdsá.  Uu 
esto  deben  facer  apueatamento  é  con 
mu;  grand  devoción  é  en  las  cibda- 
des  grandes  donde  OTÍere  arzobispos 
ó  obispos,  é  con  bu  mandado  dellos  6 
de  los  otros  que  tovieren  sus  Yeces,  é 
non  lo  deben  facer  en  las  aldeas,  nin 
en  los  logares  viles,  nin  por  ganar 
dinero  con  ellas.»  (¿ev  34,  tUth  VI 
Pvrtida  I.)  Hemos  dicho  que  esto 
acontecid  i  mediados  del  siglo  de  Don 
Alfonso,  porque  la  lev  anterior  fué 
hecha  de  1252  á  1257. 

9.  Corp*i  CAristi,  Lat  írtt  Maríat, 
El  Suplido  dt  ta*  Sttéba»,  La  Parta 
áe  lot  Sanlot  Inoeentet.  En  el  mismo 
siglo  de  Alfú&so  X  se  populariza  la 
&mosa  fiesta  del  Corp%t  Chritti,  la 
más  solemne  de  la  cristiandad,  inati- 
tnida  por  Urbano  IV  y  adoptada  des- 
pués con  gran  fervor  en  todos  los  paí- 
ses católicos,  siendo  de  notar  que, 
entre  las  procesiones  y  ceremonias 
con  que  se  celebró  al  principio,  figu- 
raron representaciones  dramáticas. 
(Jaeobtu  &ralttr.  De  taerit  ptreqriiur 
tit»ilm*,  lagolstadt,  1606.)  España 
posee  uu  precioso  c<ídice  litúrgico  de 
la  catedral  de  Gerona,  de  1360,  que 
es  el  documento  m&a  antiguo  que  nos 
da  noticias  de  la  fiesta  del  Corpia,  el 
cual  hace  constar  que  la  fiesta  se  iu- 
troduio  en  Gerona  en  los  tiempos  de 
Palaciolo  (Berenguer).  conde  de  Bar* 
celona,  muerto  en  1313,  añadiendo 
que  hnbo  procesión  con  giganUt  y 
fyurai  ridiciiUu  en  la  mañana  del  mis- 
mo dia  destinado  á  la  solemnidad. 
(Florbz,  Stpa^  Sagrad*.)  Esta  fiesta, 
perpetuada  oasta  nuestros  tiempos,  es 
el  Triunfa  dt  ¡a  Sania  Sucarütia  cele- 
brado después  con  dramas  religiosos, 
tales  como  JSl  Sacrijício  dt  Itaac  j  El 
Sutio  y  venta  dt  Jaeoh,  cu^os  dramas 
no  eran  otra  cosa  que  los  antot  lacra- 
mtníalei.  La  misma  liturgia  gerun- 
dense,  tan  rica  en  documentos  para 
la  historia  nacional,  nos  da  una  noti- 
cir  sumamente  curiosa.  Los  candni- 
ffos  de  la  catedral  se  obligaban  so- 
lemnemente, cuando  aceptaban  su 
ministerio,  á  representar  un  juguete 
dramático,  que  ee  titulaba  Lat  Treí 
Marlat,  en  la  mañana  del  primer  dia 
de  Pascua,  mientras  que  en  ¡asegun- 
da víspera  de  Navidad  se  representa- 
ba El  Suplicio  de  tan  EiCeha»,  así 
como  una  farsa  burlesca,  en  la  octava 
de  los  Inocentes,  Esta  farsa  se  distin- 

Í-ufa  por  una  circunstancia  partlcu- 
sr,  mencionada  con  el  mejor  eacrú- 
pulo,  la  cual  consistía  en  que  eallahoM 
ut  coros  de  núnceht. 

10.  Teatro  del  ligio  XIV  al  ZV. 
ifiMoi.— Fernán  Gómez  de  Cibdad- 
Real  YC'íh'o»  epistolario,  epltiolat  i9 
y  76)  y  Guzman  tClarot  Varenet,  ca- 
pítulo 33),  nos  dan  la  noticia  de  <pie 
en  el  reinado  de  Don  Juan  II  se  re- 
presentaron momot  y  danzas:  <E1  rejr 
hizo  gran  fiesta  á  la  reina,  y  en  tanto 

3ue  en  Soria  estuvo,  se  hicieron  gran- 
es fiestas,  donde  salieron  los  caballe- 
ros ricamente  abillados  (aderezados  ó 
vestidos)  é  después  de  aquellos  se  hi- 
cieron danzas  y  nomos.»  Confirma 
este  hecho  el  pasaje  siguiente:  «Er  -' 


UTE 

afio  1440  fueron  í  Logrofio  el  conde  t 
de  Haro,  el  marque  de  Santillana  y 
el  obispo  de  Burs^  para  recibir  y 
acompañar  á  la  infante  Doña  Blanca, 
esposa  del  príncipe  Don  Enrique,  y  i 
BU  madre  la  reina  de  Navarra,  y  el 
conde  de  Haro  hizo  en  Briviesca  mu- 
chas fiestas  en  honor  de  estas  damas; 
entre  ellas,  momot,  toros  y  torneos.» 
11.  Comedieta  de  Poma,  obra  del 


perial  de  Paria  (número  7824),  do 
cu^a  producción  nos  hablan,  entre  los 
antiguos,  Hernando ,  en  sus  Comenía- 
rioi  a  Garcilaeo,  v  entre  los  "moder- 
nos, Martínez  de  la  Rosa  en  sus  obras 
literarias.  La  Comedieta  de  Ponta  no 
hubo  de  escribirse  para  ser  representa- 
da, puesto  que  es  una  especie  de  poe- 
ma, el  cual  ee  refiere  al  combate  naval 
que  se  dio  en  25  de  Agosto  de  1433, 
en  las  inmediaciones  de '  la  itU  dt 
Potaa,  entre  los  genoveses  y  los  rejes 
de  Aragón  y  Navarra,  quienes  caye- 
ron en  poder  de  los  enemigos,  según 
refieren  la  Crónica  del  Rey  Don  Juan  II 
¡página  f61)  y  el  padre  MHriana  (Sit- 
tona  general  dt  Etpaüa,  U&ro  2/,  capi- 
tulo 9.'í 

12.  Pasión. — En  el  mismo  siglo  se 
representó  La  Pation  en  la  iglesia  del 
Carmen,  según  el  arcipreste  de  Tala- 
vera  (Conacho). 

13.  Bepretentaden  dt  teres  morales. 
— Esta  época  nos  ofrece  la  creación  de 
un  género  notable,  en  qus  la  fantasía 
parece  convertirse  en  conciencia, como 
si  en  el  teatro  penetrara  el  concepto 
profundo  de  la  abstracción,  lo  que  pu- 
diéramos llamar  la  metafísica  del  arte 
dramático.  Esta  especie  de  hallazgo 
del  aiglo  xiv  es  la  intervención  de  se- 
res morales  en  la  fábula  teatral,  ca- 
rácter propio  de  la  ^  V  del  auto.  El 
nombre  de  loa  no  se  aplicó  á  la  crea- 
ción mencionada;  pero  era  el  hecho 
sin  el  nombre.  En  efecto,  los  persona- 
jes del  drama  alegórico  del  marqués 
de  Villena,  para  solemnizar  las  fies- 
tas que  se  celebraron  en  1414con  mo- 
tivo del  advenimiento  de  Fernando  de 
Castilla  al  trono  de  Aragón,  eran  ia 
Justicia,  la  Verdad,  la  Pos  j  U  Mise- 
ricordia. T  no  ee  diga  que  este  suceso 
es  una  conjetura  deles  eruditos,  pues- 
to que  dicha  alegoría,  verdadera  loa, 
fué  representad  a  .en  Zaragoza  ante  una 
escogida  concurrencia  de  aquella  ciu' 
dad.  A  juzgar  por  loa  personajes  que 
figuran  en  el  drama  alegórico  del  mar- 
qués de  Villena,  haj  motivo  para  su- 

Eoner  que  aquella  alegoría  debió  sei 
i  creación  mas  original  j  traacenden- 
te  del  arto  dramático  en  el  siglo  xt. 
Desgraciadamente  para  las  letras  es- 
pañolas, esto  drama  alegórico  se  ha 
Sórdido,  como  se  perdieron  las  tra- 
ucciones  de  Virgilio  y  del  Dante 
por  el  mismo  autor,  como  se  perdie- 
ron también  los  Trabajos  de  B&culeí, 
no  pudiendo  decirse  si  estaban  escri- 
tos en  verso,  ó  bien  si  eran  un  trata- 
do mitológico  en  prosa.  Todas  las 
obras  que  acabamos  de  mencionar, 
debían  existir  ea  los  tiempos  del  pa- 
dre Uariana, 


LITE 

14.  SntremestM.  Zurita  (AntUl  ¿a 
Araron,  libro  XJl,  eapiínio  S4)  hMñ 
en  general  de  loa  espectácnloa  con  que 
fué  celebrada  la  fiesta  de  la  corona 
cion.  Entre  tos  especticnloa  referidos, 
s^encuentra  el  vocablo  MfrrMMo.  Ha- 
cia fines  del  mismo  siglo,  1490,  en 
común  la  representación  de  loa  enlrt- 
meses  en  Madrid,  aegun  docamento* 
de  aquella  época.  (Libro  III,  it  T> 
ranttel  Blanco.) 

15.  ñepresenlactoues  dr»mátiau  ie 
las  iglesias. — Un  cinon  del  CoDeilio  de 
Aranda,  al  declinar  el  siglo  kv,  1473, 
habla  de  los  juegos  escénicos,  muemr»- 
das,  monstruos,  etpeeiiculot  y  fy^raa 
eicandalo'os,  que  aparecían  en  las  í^e- 
sias  en  las  festividades  de  Ifavtáad, 
tan,  Esteban,  tan  Juan  y  tantos  Imote^ 
tes,  cuando  se  cantaban  nuevas  misas 
y  ea  ciertos  dias  festivos.  Mencioiía 
también  los  desórdenes  que  prodaciao, 
asi  como  las  potiiai  ekoearreras  y  bnf^ 
nadas  que  se  oían  en  aquellas  soleat- 
nidades,  en  lo  cual  se  funda  para  pro- 
hibir terminantemente  tales  licencias, 
imponiendo  castigoa  á  loa  clérigos  que 
las  cometiesen  jlaa  tolerasen;  ai  bien 
exceptuando  laa  representaciones  ho- 
nestas j  devotasque  se  verificaban  en 
los  dias  festivos  mencionados,  asi  co- 
mo en  otros,  que  no  refiere.  Una  pro- 
hibición análoga  encontramos  en  otzo 
cinon  del  Concilio  de  Gerona,  pnbli- 
cada  dos  años  después,  6  sea  en  1475.. 
(EipaHa  Sagrada,  íowto  XLV,  péui- 
na  17.) 

16.  Siglo  XV. —  Tragicomedia  ü 
Calixto}/  Melibea,  ¿la  CeUtíinn.  El  orí- 
gen  de  la  Celestina  está  enlazado  á 
una  cuestión,  que  aparece  ambigua 
en  los  autores.  Rodrigo  Cota,  que  ae 
snsle  llamar  el  Viejo,  sin  duda  para 
diferenciarle  de  otro  Rodrigo  Cote, 
que  hubieron  de  llamar  el  Joven,  ¿ee  el 
bachiller  Fernando  de  Rojas,  6  on 
personaje  diferente?  Muchos  eruditos 
contestan  ds  una  manera  afirmativa 
á  la  primera  parte  de  la  anterior  pre- 

funte,  y  nosotros  hemos  participado 
urente  mucho  tiempo  de  la  mtania 
opinión.  Hoj,  en  virtud  de  ^nuevas 
averiguaciones,  parécenos  del  ctao 
mudar  de  consejo  Rodrigo  Cota,  oo 
Juan  de  Mena,  dispuso  la  traza  y  es- 
cribió un  acto  de  la  tragicomedia, 
mientras  que  el  bachiller  Femando 
é%  Rojas  añadió  al  libro  los  veinte  ac- 
tos que  completají  la  obra  en  cuestión. 
El  nombre  de  Rodrigo  Cota  andavo 
mezclado  con  el  del  bachiller,  do  don- 
de provino  la  confusión  de  dichos  poi- 
sonajes,  que  son  diatintoa  en  realidad. 
pues  esta  averiguado  que  Rodrigo 
Cota  era  un  escritor  de  Toledo,  en  tai^ 
to  que  Fernando  de  Rojas  era  Mjo  ds 
la  Puebla  de  Montelban,  segon  re- 
sulta de  unoB  versos,  que  están  ú 


final  de  la  Celestina  /  que  i 

mos  más  adelanto,  parala  cabal  ilti>> 


roos  la  primera  edición  de  SaUíasttaa, 
hecha  en  el  año  de  1500.  Las  dos  edi- 
ciones que  hemos  visto,  sonlndsTn- 
necia,  de  1553.  v  la  ds  Msdio*  dd 
Campo,  d«  1582.  La  portada,  en  tajn 
Digitizedby  VjOOQIC 


UTE 

centro  hay  un  mbado  con  tres  flgu- 
ru,  las  cuales  deben  representar  á  la 
Celestina,  Calixto jr  Melibea,  dice  ~~''' 
Trttfuxmedia 
d*  CaUmío 
y  Melibea, 
En  la  qual  se  contienen  (de  más  de 
eu  agradable  7  dulce  estilo)  muchas 
sentencias  philosopb ales  y  auieos  (avi- 
sas) necessarioB  para  mancebos,  mos- 
trando les  los  eu^flos  que  están  en- 
cerrados en  seruiéntas  (servientes)  j 
alcahuetas. 

E»  Medina  del  Campo 

Por  Fra%ci*co  del  Canto, 

A  coila  de  Cl»*dio  Cy^let, 

■   Sabayas,  y  Pablo  Atcamio. 

La  licencia  está  dada  por  el  rev 

Don  Felipe  á  12  de  A.^to  de  1581. 

A.  la  licencia  si^s: 

Yo  Chrístoaal  de  León  escríuano 
de  Cámara  de  Su  Magostad  la  fize  es- 
criuir  por  su  mandado  con  acuerdo 
de  los  del  su  CSsejo. 

Los  del  Consejo  eran: 
AnUmiM  Efñicopiu. 

El  licenciado  Puen  loajor. 
El  licenciado  Ximenez  Ortiz 
Don  Pedro  Porto  Carrero. 
El  licenciado  Riba  de  Nejla. 
Bl  licenciado  DG  Femado  Nifto  de 
Guevara. 

£1  licenciado  Guardiola. 
El  libro  principia  cou  once  estan- 
cias da  ocho  versos,  que  son  un  acróik- 
tico;  aunque  no  presentan  la  forma 
de  tal,  porque  esperaba  declararlo  en 
ana  nota,  que  se  encuentra  al  fin: 
Declara 
el  Secreto  que  el  A.uctor 
encubriií  en  los  metros  que 
poso  al  principio  del 

libro. 
Ni  quiere  mi  pluma 
Ni  manda  rason 
Que  c]uede  la  fama 
1)1?  n<|iiFBte  gran  hombre, 
Ni  «u  digna  gloria, 
¡4i  BU  cbuv  ngmbre, 
Cubierto  de  olvido 
Por  nuíitra  occssion. 
Por  ende  juntemos 
Deeadarengloii 
De  BUS  onie  copla», 
La  letra  primera, 
Lai  quales  deBOubren 
Por  «ibia  manera 
IJu  nombre,  bu  tierra, 
8u  clara  nación. 
En  efecto,  las  letras  iuiciales  de 
los  88  pies  de  las  once  estancias,  con 
que  principia  el  libro,  dan  las  voces" 
siguientes:  «Bl  bachiller  Fernando  de 
Rojas  acabó  la  comedia  de  Calixto  3 
Melibea,   usacido  en   la    Puebla    de 
Montalban.»  Por  consiguiente,  pode- 
mos afirmar  que  Rodrigo  Cota  j  el 
bachiller  Fernando  de  Rojas  no  son 
el  mismo   personaje,    asi   como  que 
aquellos  ingenios  peregrinos  hicie- 
ron j  acabaron  respectivamente  uno 
de  los  más  grandes  monumentos  de 
las  letras  patrias. 

18.  Ziteralwa  dtl  libro,  tu  fama,  tv 
moral,  ík  traicendexcia. — Esta  extra- 
ña producción  semidramática  y  semi- 
uoveleacB,  dice  el*  docto  Scliack,  fué 
compuesta  por  dos  escritores  7  tuvo 
un  portentoso  éxito,  según  se  des- 
prende de  las  numerosas  ediciones 


LITE 

que  á  poco  se  hicieron  de  ella,  no 
sólo  en  diversas  ciudades  de  Espafia, 
sino  en  Venecia,  Milán,  A.ntuerpia, 
7  de  las  traducciones  italianas,  fran- 
cesas, alemanas  é  inglesas,  con  que 
fué  favorecido  este  libro  eurspeo.  En 
Inglaterra  se  imitó  tambieo,  v  la  imi- 
tación más  antigua  es  la  de  1530. 
(CoLLiBB,  Bitíory  o/DroMalicPoeiry.) 
Se  ha  llamado  á  esta  tragicomedia 
una  obra  original  de  primer  orden, 
porque  no  existe  o^a  alguna  de  su 
género,  cu^a  opinión  califica  de  erró- 
nea el  sabio  alemán,  meucion&do  an- 
tes, quien  entiende  que  la  obra  espa- 
ñola es  uua  imitación  de  la  comedia 
atribuida  á  Ovidio  (Pamphiliu  de  docu- 
mento amorit),  la  cual  le  sirvió  de  mo- 
delo, auuque  es  muj  superior  á  ella 
en  todos  sentidos.  Consta  que  los  au- 
tores de  la  CeletttM  no  la  escribie- 
ron para  representarse,  atendida  la 
multitud  de  actos  que  dieron  al  poe- 
ma, ni  se  sabe  tampoco  que  se  naja 
hecho  tentativa  alguna  para  llevarla 
á  la  escena  en  su  antigua  ;  primera 
forma.  Pero  realizó  tan  perfectamen- 
te su  propósito,  ofreciendo  un  cuadro 
de  los  extravíos  de  la  pasión  para  es- 
carmiento general,  con  un  diálogo 
tan  perfecto,  unido  á  caracteres  tan 
sabia  j  vigorosamente  dibojados,  que 
llegaron  á  ser  los  modelos  de  muchos 
dramáticos  del  siglo  xvi  7  aun  de  los 
siglos  posteriores.  El  intento  de  ha- 
cer una  reseña  exacta  de  la  acción  v 
de  las  situaciones  de  esta  obra,  resul- 
taría fastidioso  y  prolijo,  en  atención 
á  que  todo  su  encanto  depende  de 
la  verdad  del  argumento,  de  la  sol- 
tura del  diálogo  j  de  los  admira- 
bles rasgos  con  que  caracteriza  á 
sus  diversos  personajes,  en  cuja  di- 
ligencia aventaja  de  mucho  á  todo 
entusiasta  encarecimiento.  Digamos, 
empero,  cuatro  palabras,  pues  adivi- 
namos que  más  de  un  curioso  estará 
rebulléndose  en  su  interior  por  meter 
el  cuezo  en  alguna  aventura  de  la  fa- 
mosa madre  Celestina,  la  cual  no  fue 
rufiana  cuando  pudo  servir  paraman- 
ceba;  vieja  sospechosa,  agria  de  ges- 
to, con  un  ojo  cubierto  por  el  extremo 
de  la  toca;  de  chistes  malignos;  de 
dichos  revesados;  de  intenciones  avie- 
sas; con  arte  y  parte  en  el  demonio; 
entroncada,  mediante  ayuntamiento 
carnal,  cou  la  propia  estampa  de  Lu- 
cifer. Calixto,  rapaz  solariego,  atilda- 
Íalan,  se  enamora  perdidamente 
ibea,  doncella  hermosa,  como 
se  infiere;  dama  honesta,  como  se  su- 
pone, la  cual  contestaba  á  los  atrevi- 
mientos de  BU  amante  medio  apetito- 
sa, medio  desganada;  esto  es,  cutre 
enamorada  j  desabrida,  no  pudiendo 
decirse  por  qué  se  ruboriza  su  sem- 
blante; ai  por  lo  ignorado  ó  por  lo  sa- 
bido. Pero  el  mancebo,  no  teniendo 
bastante  con  el  almibarado  remilgo 
de  aquellos  amores,  v  como  espoleado 
por  el  acicate  de  la  imaginación,  que 
siempre  fué  atrevida  en  el  que  ama, 
acude  á  uua  alcahueta  de  artes  dia- 
bólicas, porque  las  rufianas  de  aque- 
llos siglos  eran  al  mismo  tiempo  ru- 
fianas y  brujas,  la  cual,  por  la  indus- 


LITE 


449 


tría  de  sus  filtros,  encantamientos, 
astucias,  guadramañas  y  artificios  de 
toda  suerte,  llega  á  corromper  el  co- 
razón sencillo  de  la  encantadora  M^ 
libea.  La  bruja  rufiana,  que  anda  en 
el  cuento,  no  es  otra  que  la  madre  C«- 
lestina,  la  cual  da  nombre  á  la  com- 
posición. Mientras  que  la  dama  repo- 
sa en  los  brazos  del  dichoso  amante, 
sus  criados  se  solazan  también  de 
cierto  modo  en  casa  de  la  bruja,  don- 
de se  arma  una  pendencia  tal,  que 
dan  muerte  á  la  vieja  rufiana;  la  jus- 
ticia viene,  se  apodera  de  los  culpa- 
bles y  les  ahorca.  Pero  de  aqui  resul- 
ta  que  los  amigos  de  los  muertos  ju< 
ran  venenar  en  la  cabeza  de  sus  seño- 
ras el  desaguisado  de  los  sirvientes. 
En  tanto  que  los  dos  amantes,  cujos 
deseos  habían  tomado  majorca  creces 
con  el  incentivo  de  los  pasados  gozos, 
se  abandonan  de  nuevo  á  complacen- 
cias que  no  son  para  dichas,  se  oje 
una  turba  de  furiosos  que  amenaza 
derribar  las  puertas.  Sale  Calixto  j 
muere  á  manos  de  la  turba.  Melibea, 
loca  de  lolor,  se  sube  á  lo  mis  alto  de 
una  torre,  confiesa  á  sus  padres  la 
culpa  cometida,  les  cuenta  la  muerte 
del  amante,  promete  seguir  á  su  ado- 
rado y  se  precipita  desde  aquella  al- 
tura. No  pueden  negarse  notables  re- 
cursos de  imaginación,  ni  grandes 
talentos  dramáticos  &  poetas  que  for- 
man aquel  plan  y  que,  sin  embargo 
de  su  sencillez  extremada,  lo  desen- 
lelven  en  veintiún  actos.  No  bajr  pa- 
labras bastantes  para  encarecer,  como 
se  merece,  el  valor  poético  de  esta 
obra.  Resplandece  en  ella  un  gran 
ingenio  en  la  exposición;  la  rí£cu- 
lez  y  perversidad  humanas  se  presen- 
tan i  nuestra  vista  en  toda  su  deforme 
desnudez;  los  caracteres,  aunque  to- 
mados de  la  vida  ordinaria,  están  bra- 
zados con  mano  ma^trs,  sin  que  se 
confundan  jamás;  el  lenguaje  de  los 
amantes  es  fofoso  ;  apasionado;  el 
oficio  de  la  rufiana  nos  hace  ver  una 
maravilla,  que  únicamente  puede  en- 
contrarse en  los  escondites  do  aque- 
llos tiempos,  mientras  qne  el  diálogo, 
vivo  ejemplo  de  belleza  poética,  tie- 
ne momentos  de  tan  afortunada  osa- 
día, que  llega  á  ser  inimitable.  Casi 
siempre  se  rinde  homenaje  á  las  cos- 
tumbres de  aquellos  siglos,  al  propio 
tiempo  que  se  les  da  animación  y 
vida;  y  todo  esto,  juntamente  con  las 
excelencias  indicadas,  infunde  tal 
placer,  que  casi  se  olvida  por  comple- 
to la  seca  y  demacrada  historia  que 
la  malicia  lee  en  su  fondo.  Todas  estas 
dotes  hacen  de  la  tragicomedia  una 
obra  muj  preferible  ¿  las  muchas  imi- 
taciones que  le  siguieron.  Si  el  drama 
nacional  nabía  de  elevarse  á  grande 
altura,  me,nester  era  seguir  el  camino 
marcado  por  aquellos  ingenios  singu- 
lares ,  aprendiendo  á  trazar  planes 
dramáticos,  sin  salir  de  la  verdadera 
región  de  la  poesía,  en  cujo  sentido 
puede  asegurarse  que  aquel  drama 
informe  fue  el  modelo  que  contribuyó 
más  eficazmente  á  que  saliera  de  su 
inmncia  el  teatro  espa&ol.  Tal  es, 
punto  m:ás,  punto  menos,  el  juicio 


..'igitizecl  by 


el  juicio        , 

iiüoogle 


450 


I,1TK 


del  mn^  erudito  alemán,  autor  de  la 
HiUcrta  dt  Is  Uttralur»  y  del  úrlt  dra- 
máiico  e*  SipaHa. 

19.  N%tw  Mt'riM.— Hablando  de  la 
i.iTBRATUBA.  eo  general,  hallamoe  qi 
la  tragicomedia  se  ve  retratada  hasta 
cierto  punto  en  la  precioBa  Dorotea 
del  Fi*iai  de  lot  ingeniot  (inferior  sin 
duda,  siendo  tan  superior,  al  libro  de 
Cota  y  del  Bachiller],  del  mismo  modo 
que  sé  encuentra  reproducida,  en  su 
espíritu  y  hasta  en  su  letra,  en  mul- 
titud de  obras,  como  La  Pican  Jiutí- 
na,  del'licenciado  Francisco  López  de 
Ubeda;  como  Bl  Soldado  Pindaro,  de 
González  de  Céspedes;  como  La  Vida 
¡f  hfchot  del  picaro  G*fBtan  de  Al/ara- 
che,  de  Mateo  Alemán;  como  El  Zata- 
rilio  del  T&nMt,  do  Hurtado  de  Men- 
doza; como  E\  Caballero  pwtlvai, 
Alfonso  Salas  Barbadillo;  como  La 
Vida  de  Ettebañlh  Gonialéi;  como  el 
mismo  &il  Blat  de  SaitHllana,  lo  cual 
prueba  también  que  el  Gil  Blat  es 
una  cornento  que  no  tomd  sua  aguas 
en  manantiales  extraños.  Aq^uellas 
páginas  no  pueden  escribirse  sino  en 
el  pueblo  que  inventa  6  que  copia  la 
figura  de  CeUetina,  la  cual  no  tiene 
parecido  en  el  mundo.  Sí  Francia  es- 
cribid el  Gil  Blat,  loa  españoles  se 
fueron  i  Francia.  Si  lo  escribid  Le 
Sage,  Le  Sage  era  espa&ol.  Cada  na- 
ción hace  preferentemente  aquellas 
cosas  que  están  en  la  línea  de  su  ge- 
nio, y  esas  cosas  que  no  se  hacenmás 
que  en  nuestra  naciob.  El  alma  que 
vivs  en  Gil  Blat,  es  el  alma  que  titc 
en  Za  CeUttina.  Perdónenos  el  pue- 
blo francés;  perdónenos  Le  Sage; 
pero  si  cierta  gracia  nativa  tiene  te- 
soros en  la  tierra,  que  no  se  busiuen 
fuera  de  España.  En  cuanto  á  las  fá- 
bulas teatrales,  hallamos  .también 
que  la  tragicomedia  did  al  arte  dra- 
mático BU  argumento,  su  máquina, 
sus  episodios  y  sus  tipos;  es  decir,  su 
éxito  moral,  bus  formas  dialogadas, 
sus  caracteres,  sus  peripecias,  casi 
todo.  Bl  Sempronio  de  Rodrigo  Cota 
j  del  Bachiller  es  el  fracíoto  de  plan- 
tilla en  la  comedia  de  capa  y  espada; 
la  bruja  rufiana  es  la  antigua  aueña 
con  la  toca  de  obligación  y  el  rosa- 
rio que  cuelga  hasta  media  falda,  de 
donde  viene  la  earanlerittica  actual; 
Calixto  ^Melibea  representan  el  yaba 
y  la  danta,  dechados  perpetuos  .de  la 
comedia  sucesiva,  tanto  en  aquellos 
tiempos  como  en  el  dia  de  boj.  Cuan- 
do se  tienen  en  la  mano  los  múltiples 
hilos  de  la  erudición  nacional,  se  Te 
claramente  que  la  tragicomedia  for- 
ma una  línea,  la  cual  comprende  Atá- 
deElffntrem/t  de  loe  otxitVfHoe  hasta  el 
Don  Alvaro  <í  £a/%erta  del  tino.  ¡Tal 
y  tan  grande  fué  la  trascendencia  de 
aquel  libro  monumental!  ¿«  Celetlina 
echa  la  llave  al  famoso  sitrlo  de  Don 
JuanlL         •  • 

20,  Si^lo  XVI. —  Repretenlaeiones 
paníoaímicoi.  En  la  larga  descripción, 
que  trae  Ortiz  de  Zúñiga  (AitaUt  de 
Sevilla,  edición  de  /79o,  tomoS.',p&- 
gina  339)  dice  que  en  el  año  de  1526, 
con  motivo  de  las  bodas  de  Carlos  V, 
se  levantaron  diversos  tablados,  en 


LITE 

los  cuales  había  imágenes  animadas 
(esto  es,  personas)  que  figuraban  el 
poder  T  virtudes  detempertóor.  Veían- 
se allíel  Mundo,  la  Providencia,  la 
Vigilancia,  la  Razón,  la  Verdad,  la 
Constanoia,  la  Clemencia,  la  Fuerza, 
ia  Paz,  la  Religión  y  otros  muchos 
personajes  alegóricos.» 

21.  Seprete»tacionet  de  El  Cmtit- 
rioñ,  de  Za  Magdalena  y  de  Sanio  To- 
mát.  Prohihieto»  de  lot  jnegot  etcéni- 
cot  eneldia  de  lot  Inocntet. — No  s 
sabe  en  qué  época  comenzaron  las 
representaciones  mencionadas;  aun- 
que consta  que  la  de  El  Ceitiurio» 
se  verificaba  en  los  maitines ;  la  de 
Za  Magdalena  y  Sanio  Tomáe,  tenía 
lugar  antes,  durante  7  después  de  la 
misa.  Estas  tres  representaciones  se 
abolieron  por  un  decreto  del  Capítulo 
de  la  Iglesia  gerundeose,  expedido 
en  1534.  Dicho  decreto  reforma  tam- 


nera  de  verificar  la  representación, 
cuya  ritualidad  era  la  siguiento:  <Pri- 
mero  entonaban  Zat  Tret  Marios,  ves- 
tidas de  negro  y  en  el  lugar  destina- 
do á  cantar  el  introito,  los  versos  acos- 
tumbrados: luego,  habían  de  dirigirse 
cantando  al  altar  major,  en -donde  se 
erigía  un  cataíalco  con  muchas  luces. 
Allí  las  esperaban  el  mercader  de  etpe- 
eiat  con  t*  mujer  é  hijo  y  otro  mercader 
eo»  tn  etpota,  y  entonces  empezaba  la 
representación  del  jugueto  dramático, 
ungiendo  el  Santísimo  Cuerpo  con  los 
perfumes  que  se  compraban.*  Mien- 
tras que  duraba  el  espectáculo ,  se 
prohibía  que  discurrieran  por  el  trán- 
sito cualesquiera  personas,  ora  tañen- 
do timbales  6  trompetas,  ora  tirando 
confites,  como  se  acostumbraba  á  la 
sazón.  Es  curioso  advertir  que,  ei 
representaciones  de  El  Centvrion,  de 
Za  Magdalena  y  de  Santo  Tomáe,  ha- 
bía la  costumbre  ó  la  corruptola  de 
petcar,  según  dice  el  decreto  referido, 
el  cual,  escrito  en  latin,  principia  de 
esto  modo:  El  sábado,  dia  10  de  Majo 
de  1534,  se  deoretd  la  providencia  si- 
guiente, por  común  acuerdo  de  los 
presentes  y  de  los  mandatarios  de  los 
enfermos.  cAunque  nuestros mavórea, 
jra  por  piedad,  va  para  excitar  la  de- 
voción del  pueblo,  n  ubi  ese  n  dispues- 
to que  cada  canénigo,  al  ingresar  en 
este  Capítulo,  se  obligase  por  ¿rdeír 
de  antigüedad  en  la  fiesto  de  la  Pas- 
cua de  Resurrección  de  Jesucristo, 
nuestro  Redentor,  á  representar  en 
esta  Iglesia  gerundense  y  horas  ma- 
tutinas lo  que  vulgarmente  se  deno- 
mina Zat  Tret  Mmat;*  y  conclu/e; 
<Las  representaciones  de  El  Centu- 
rión, de  Za  Magdalena  y  de  Sanio  To- 
ma», que  se  acostumbraban  hacer  an- 
tes, durante  y  después  de  las  víspe- 
ras, en  las  cuales  había  la  costumbre, 
6  más  bien  la  corruptela,  de  pescar, 
han  de  abolirse  por  completo,  porque 
así  lo  quiere  y  decreta  el  dicho  Ca- 
bildo, y  prohibid  y  probibe  todo  aque- 
llo que  no  haja  consentido  más  arri- 
ba, sea  lo  que  fuere,  á  no  ser  que  se 
haga  pQr  acuerdo  unánime  v  expreso 
consbntimiento  de  dicho  Cabildo.» 


LITE 

Trascurridos  treinta  y  un  bAm,  db 
Concilio  de  Toledo  prohibe  los  j**f>i  . 
etcénieot,  que  se  verificaban  en  el  dia 
de  los  Inocentes,  estableciendo  ciertas 
reglas  para  el  decoro  de  las  templos  v 
de  los  sacerdotes:  <El  Santo  Concilio 
prohibe  desdo  ahora  el  torpe  aboso  de 
que  en  el  dia  de  los  Inocentes  se  acoa- 
tumbre  celebrar  dentro  de  las  igleaias 
ciertos  juegos  escénicos,  ^a  por  la 
ignominia  que  de  ellos  resulta  al  ar- 
den eclesiástico,  yt.  por  la  ofensa  qne 
se  infiere  á  la  Divina  Majestad. ..  Los 
espectáculos,  cualesquiera  juegos  y 
coros  que,  previa  licencia  del  Ordi- 
nario, sólo  se  han  de  celebraren  cier- 
tas solemnidades  y  procesiones  (nun- 
ca al  mismo  tiempo  que  los  divinos 
oficios)  podrán  entonces  celebrarse 
dentro  de  la  misma  iglesia.  Cuiden, 
empero,  los  Obispos  y  axis  Tioarios 
que,  al  conceder  un  permiso  para  dar 

Íiúblicos  juegos  y  eapectácolos ,  sólo 
Q  extiendan  á  los  que  en  nada  pue- 
den ofender  á  la  religión  cristiana, 
ni  desmoralizar  en  lo  más  minimo  á 
los  espectadores.  Decreta  también  el 
Santo  Concilio  que  el  Obispo  no  ha  de 
consentir  otros  juegos  ni  espectáculos 

2ue  aquellos  que  muevan  a  la  piedad 
los  ánimos  de  loa  espectadores  y 
puedan  apartarlos  de  las  malas  cos- 
tumbres. Y  para  que  nada  Be  baga 
impropio  del  drden  eclesiástico,  pro- 
hibe el  Santo  Concilio  que  todos  los 
que  hayan  recibido  las  órdenes  sar 
gradas,  6  que  tengan  beneficios  acde- 
aiásticos,  se  cubran  con  másearu  ó 
disfraces  en  cualquier  lugar  y  tiem* 
po,  ó  que  representen  papel  alguno 
en  cualesquiera  espectaciüos  j  joo- 
gos.»  (ConeiHo  toledano  de  i5G5,  aeU 
del  capitulo  XXI.) 

22.  Retimen,  teatro  español. — Cuan- 
do se  estudian  escrupulosamente  las 
tradiciones  y  los  monumentos  que  «1- 
traflan  tos  varios  origenes  de  la  u- 
tbkatura  nacional,  arteria  poderosa 
adonde  vienen  á  parar  tantas  j  tan 
distintas  venas,  se  va  claramente  que 
el  arto  teatral  nació  en  España  dolos 
reatos  del  paganismo  romano,  que  el 
pueblo  conservó  en  medio  de  las  so- 
ciedades cristianas  ,  viniendo  á  ser 
como  el  decano  de  los  teatros  emo- 

fieos,  ñindacion  y  asiento  de  todos 
os  demás.  El  primer  período  del  tea- 
Íro  español,  gloriosísimo  como  todos, 
o  menos  glorioso  que  ningUDO,  eora- 
Írende cuatro  autores  depnmera nota: 
uan  de  la  Encina;  Gil  Vicente;  Tor- 
res de  Naharro  y  Lope  de  Rueda.  Las 
fiestas  celebradas  con  motivo  del  des- 
cubrimiento del  Nuevo  Hundo ;  la 
conquista  del  reino  de  Ñapóles  por 
Gonzalo  de  Cdrboba;  el  establecimteif 
to  de  la  Inquisición  por  los  Rejos  Os- 
tolicos  T  la  aparición  de  la  comedia 
nacional,  son  cuatro  hechos  que  ae 
confunden  en  la  historia  patria.  ¡San 
mixtura  de  un  Fernando  Y,  da  oaa 
Isabel  I  de  Castilla,  de  un  Grm%  Cfi- 
tan,  dB  un  Torquemsda,  de  os  Cdóa, 
de  un  Juan  de  la  Enlina,  de  un  Agv»- 
tin  de  Hojas!  Y  hablamos  de  Agnitia 
de  Rojas,  porque  es  el  poeta  hntañ- 
dor,  que  gustosamente  nos  lo  eonti 
uigitizedbyCjOOgle 


LITE 

en  aa  Vi^je  mtrtmido,  quo  bien  pudo 
ll&m&r  viaje  primoroso. 

Juan  de  U  Encina,  el  primero, 

Aquel  intisDe  poela 

Que  tantoTtien  empciú, 

üe  quien  tenemos  ti-ea  églogu, 

Que  él  miarao  repreefintú 

Al  sliairacla  y  duquesEí 

De  CasliUa  y  de  Infantado, 

?ue  eatae  fueron  las  primeraa. 
p*ra  más  honra  luya 

Y  de  la  comedia  nueetr*, 

Ed  los  días  que  Colon 

Uescubñú  U  sean  riqueza 

De  Indias  7  NueTO-Mundo, 

y  el  Grao  Capitán  empieza 

A  siiietar  aquel  reino 

De  NtpoleB  y  su  tierra, 

A  descubrtrae  empezú 

El  uso  de  la  comedia, 

I'orque  todos  an  animaaen 

A  emprender  cosas  tan  buenas, 

HerAycaB  y  principales, 

Viendo  nue  se  repreaeotan 

Publicamente  loa^echoa. 

Las  hazañas  j  grandezas 

De  tan  íosi^ea  varonea, 

Asi  eo  armaa  como  en  letras. 
Los  trabajos  da  Juan  de  la  Encina 
no  Bún  otra  cosa  que  ensayos  imper- 
fectos, lo  cual  no  obsta  para  que  se  le 
cuente  entre  los  poetas  más  oríosos, 
ja  por  la  armonía  de  su  numerosa 
versificación,  va  por  la  elegancia  y  la 
pureza  de  &u  lenguaje.  S*t  patloraUt 
tienen  trozos  selectos  que  honrarían 
á  los  literatos  de  más  fama,  sin  con- 
tar la  &r3a  que  imprimid  en  Roma  á 
Srincipioa  del  siglo  xvi,  1514,  titula- 
a  Placida  y  vitoriam»,  la  cual  fué 
sepultada  en  los  sótanos  de  la  Inqui- 
sición de  aquel  tiempo.  Todos  estos 
títulos  dan  á  Juan  da  la  Encina  el 
nombre  envidiable  de  futriarca  del 
teatro  español,  debiendo  advSrtir  que 
lo  incluimos  entre  los  autores  da  esta 
época  por  no  descomponer  la  armonía 
del  cuadro,  pues  pertenece  al  siglo  xv: 
<Bn  el  año  de  1492,  comenzaron  tas 
compañías  en  Castilla  á  representar 

Íúbucamente  comedias,  por  Juan  de 
k Encina,  poetado  gran  donaire,  gra- 
ciosidad 7  entretenimiento.»  (Catálo- 
go nal  y  ffeneaUígio)  de  Etpaña,  por 
Bo&Bioo  UsNDBz  DB  SiLVA,  Madrid, 
1656.)  Gil  Vicente  (portugués,  que 
«scribié  también  en  castellano),  discí- 
pulo de  Juan  da  la  Encina,  cultivó  la 
LiTBBATUHA  del  tcatro,  iniciada  con 
tanta  honra  por  su  maestro.  Su&  obras 
no  BOQ  eupariores  á  las  de  su  prede- 
cesor en  cuanto  á  la  forma  é  intención' 
dramáticas;  pero,  en  cambio,  ofrec& 
más  riqueza  de  detalles,  major  alcan- 
ce poético  j,  sobre  todo,  más  variedad 
en  la  condición  de  tos  personajes.  Su 
comedia  SI  Vi^do  y  la  jSkíom,  histo- 
ria de  una  joven  abandonada,  mere- 
cen citarse  por  sus  excelentes  efectos 
dramáticos.  Gil  Vicente,  que  debe 
llamarse  el  poeta  de  ¡as  /artas,  fué  el 
primero  que,  para  significar  particu- 
larmente el  drama  religioso,  empled 
la  palabra  aiUo,  que  otro  genio  debía 
después  inmortatiiar.  Torres  de  Na- 
barro  era  preste  y  estuvo  cautivo  en 
Argel,  á  consecuencia  de  un  naufra- 
gio; pero  habiendo  logrado  la  liber- 
tad, aa  estableció  en  Roma,  bajo  ai 
Sontiñcado  de  León  X.  Con  al  titulo 
e  Propaíadia  formó  una  colección  de 
piezas  sagradas  y  profenajir  en  las  que 


LITE 

se  nota  nn  verdadero  progreso  del  arte 
dramático;  tales  son :  Soldadesca,  TÍ- 
nelaria,  Áqnilana,  Calami/ts,  Trofea, 
Hineitea  y  Serafina,  títulos  da  las  co- 
medias de  Plauto.  La  acción  regular 
no  aparece  todavía  en  las  de  Naharro; 
pero  se  trasluce  en  el  poeta  el  sabio 
intento  de  reunir  los  caracteres,  los  '- 
ct  den  tes  y  peripecias  al  rededor  de 
asunto  único,  así  como  la  de  trasladar 
á  la  escena  los  personajes  v  los  acon- 
tecimientos de  la  vida  real.  No  es  to- 
davía la  comedia  urbana,  reparada  y 
culta,  previsora  y  sutil,  maestra  ter- 
rible que  pone  la  sátira  en  lugar  del 
amor,  que  pone  el  amor  en  lugar  de 
la  sátira,  que  parece  arrancar  á  una 
sociedad  de  ios  misterios  de  su  espí- 
ritu, para  retratarla  en  la  evidencia 
de  una  costumbre ,  dando  nuevos 
mundos  i  la  literatura,  al  entendi- 
miento 7  á  la  conciencia ;  tampoco  era 
la  comedia  heroica  con  sus  magníficos 
alardes,  con  sus  requerimientos  amo- 
rosos, con  sus  enredadas  intrigas, 
sus  caballerescas  pláticas,  con 
desafíos  galanos,  cuja  comedia  se  ela- 
boraba en  los  senos  ocultos  dal  desti- 
no para  encarnar  más  tarda  en  un 
cerebro  milagroso;  pero  era  induda- 
blemente la  comedia  conocedora,  prác- 
tica, descriptiva,  que  campea;  rolíusta 
y  lozana  en  la  creación  v  en  la  pinti 
ra  del  individuo,  el  cual  tiene  un  pié 
suspendido  sobre  los  umbrales  de  la 
familia;  y  esto  quiere  decir :  sobre  los 
umbrales  del  teatro.  Al  hablar  de  la 
Propaladia  de  Torres  de  Naharro,  no 
es  posible  dejar  de  citar  con  admira- 
ción una  estancia  de  doce  versos  oc- 
tosílabos, en  donde  compiten  la  sol- 
tura de  la  expresión,  al  garbo  de  le 
frase,  la  audacia  del  gracejo,  hasta 
un  punto  que  causa  asombro.  «Uno 
de  los  Jóvenes  con  quien  se  solaza  Di- 
vina, nabla  así  de  Roma,  da  donde 
viene  provocado  por  la  dama:> 

En  Roma,  loa  sin  aeflor 

Son  olmas  que  van  en  pena: 

No  se  face  cosa  buena 

Sin  dineros  y  lavor: 

Cuál  vive  muy  i  sabor; 

Cu&l  DO  tiene  qué  comer; 

Unos,  con  mucho  dolor; 

Otros,  con  mucho  placer; 

Dos  nata*  no  pueden  ser 

'De  placeres  y  dolores  * 

Ni  peores  ni  mejores 

Que  son  Boma  y  la  mujer. 

Pero  antes  que  lactancia  copiada, 
hay  otra,  cu^os  primaros  ocho  versos 
vamos  á  trascribir,  no  soto  como 
muestra  de  la  apostura  literaria  de 
Torres  de  Naharro,  sino  más  bien  co- 
testimonio  y  ejemplo  de  un  des- 
embarazo que  maravillará  indudable- 
mente á  nuestros  lectores: 

De  Roma  no  sé  qué  diga 

Bino  que  por  mar  y  tierra, 

Cada  día  hay  nueva  guerra, 

Nueva  paz  y  nuovaliga: 

I -■^-■lefatiga, 


,Así  escribe  un  preste,  qua  estuvo 
cautivo  an  Argel  y  que  vive  en  Ro- 
mal  Excusado  fuera  añadir  que  la 
Propaladia  c%y6  en  manos  del  Santo 
Oficio,  habiendo  sido  prohibida  en 


LITE 


451 


1540,  cujo  hecho  aceleró  sin  duda  el 
periodo  de  decadencia,  que  se  advier- 
te á  mediados  del  ¡-iglo  xvi,  indicado 
ya  desde  el  año  de  1520.  Sin  embar- 
go, los  oonfusoB  allMres  del  siglo  xill 
se  convierten  aquí  en  cierta  claridad, 
luminosa,  que  anuncia  la  salida  dal 
astro.  Cuando  Juan  de  la  Encina  fa- 
brica la  corona,  la  fiesta  de  la  corona- 
ción no  pueda  tardar,  porque  nadie 
t^jc  guirnaldas  virginales,  sino  cuan- 
do divisa  el  rostro  de  la  virgen.  Atra- 
vesemos los  umbrales  del  teatro  espa- 
ñol, si  es  verdad  lo  que  dijo  el  llama- 
óoPéniade  les  ingenios:  f  Las  comedias 
no  son  más. antiguas  que  Lopa  de 
Rueda,  i  quien  oyeron  muchos  que 
hoy  viven.» 

23.  Zope  de  Sueda.^Toci&u  tMTnQ 
i  un  menestral  del  siglo  xvi;  á  un 
pobre  iatifulla  (batihoja),  an  quien 
creció  tanto  la  fema  de  su  vida,  que 
supo  dar  veneración  á  las  tinieblas  de 
su  muerta,  lo  cual  explica  al  hecho 
curioso  de  qua  fuesa  enterrado  en  el 
bautisterio  da  la  catedral  ds  Córdoba, 
r^ra  piedad  de  aquellos  tiempos,  en 
que  las  cañizas  de  ios  comediantes 
bailaron  cerrado  tantas  veces  hasta 
el  asilo  del  sepulcro,  lo  qua  pudiera 
denominarse  la  verdadera  ciudad  de 
Dios.  El  sevillano  Lope  de  Rueda, 
comediante  y  director  de  una  compa- 
ñía, autor  dramático  á  la  vez,  uno  de 
los  más  grandes  j-  raros  personajes 
de  la  historia  patria,  pasa  por  ser  el 
padre  de  la  nobilísima  escena  espa- 
ñola. Sus  obras  son  da  dos  especies: 
diáloffos  tutre  tabales  ¡/  tagalas,'^!  el 
estilo  de  las  de  Juan  da  la  Encina,  y 
pasos  y  coloqvict  qua  tienen  lugar  en- 
tre lacayos,  rufianes,  matronas  da  me- 
dio coturno  y  otras  gentes  de  la  mis- 
ma ralea.  Estas  ligeras  producciones, 
cuyos  personajes  aparecen  pintados 
con  extraordinaria  perfección,  se  eje- 
cutaban entre  los  actos  ó  jornadas  de 
las  comedias,  con  el  objeto  de  entre- 
tener al  público,  á  imitación  de  las 
aíeloMot  de  los  oscoa  y  de  los  latinos. 
£1  estudio  de  la  Celestina  y  de  las 
obras  de  Torres  de  Naharro-inspira- 
ron  á  Rueda  los  progresos  que  dízo 
an  el  diñcil  arta  de  representar.  Los 
españoles  admiraban  en  el  ia  gracia 
de  los  chistes,  la  vivacidad  del  diálo- 
go, Jos  giros  de  la  frase,  la  limpieza 
de  la  expresión  y  la  armonía  del  esti- 
lo. Es  uno  de  los  padres  de  la  lengua 
castellata,  sin  que  escritor  alguno, 
excepto  Cervantes,  haya  poseído  las 
cualidades  de  lingüista  en  más  alto 
grado.  Lope  de  Rueda,  considerado 
como  autor  y  como  comadianto,  tiene 
la  cultura  de  su  siglo,  el  talante  del 
infanzón  de  la  Edad  Media  y  al  aire 
indefinible  de  los  trovadores  y  de  los 
pajas  del  renacimiento.  Es  un  poeta 
que  encanta  al  publico,  acaso  en  la 
cuadra  de  un  cortijo;  tal  vez  en  una 
~ilaia  pública,  toniendo  por  techum- 

ra  la  bóveda  del  cielo,  y  por  farol, 
la  luz  de  las  estrellas.  En  fin,  nuestro 
Lopa  es  una  mixtura  de  poeta,  his- 
trión, ¡uglar,  gandul  y  caballero,  mo- 
saico histórico  que  no  tiene  igual  en 

■mundo.  M«cU,d.^,,y<tr5^;(5g[g 


462 


LITE 


tradoB  lectores  conocerán  indudable* 
mente  M Sntrevt¿t  dt  ¡tu  aeeitiauu,  tan 
célebre  en  la  bistoría  de  nuestro  tea- 
tro; pero  eamuj  posible  que  no  todos 
bayan  tenido  ocasión  de  leerle,  razón 
-que  noB  obliga  í  insertar  un  extracto 
det  argumento,  tan  vulgar  j  sencillo, 
como  todos  los  del  gran  poeta.  Es  el 
caso  que  el  labrador  Toribio  viene  de 
BUS  Faenafi  j  cuenta  en  su  caea  que  ba 
plantado  un  olivo.  Su  mujer,  AeUeda, 
se  echa  i  calcular  que  dentro  de  seis 
6  siete  afios  debe  dar  el  olivo  de  cua- 
tro á  cinco  celemines  de  aceitunas, 
con  cu;o  producto  podrán  plantar  un 
olivar.  £1  matrimonio,  'como  si  tu- 
viese delante  el  olivar  de  que  se  trata, 
conviene  en  que  ella  recogerá  las  acei- 
tunas, que  el  las  llevará  al  merca- 
do en  un  borrico  v  que  las  venderá 
una  tal  M^ncigQala.  Pero  al  llegar 
aquí,  se  encrespa  una  disputa  entre 
ambos  cónvuges,  propietarios  de  aque- 
lla hacienda  imaginaría.  Águeda  afir- 
ma que  QO  venderá  el  celemin  por  un 
ochavo  menos  de  dos  reales,  mientras 
que  Toríbio  es  de  parecer  que  puede 
darse  por  catorce  cuartos;  lo  sumo, 
por  quince,  v  obrando  cada  cual  sin 
dar  cuenta  al  otro,  dan  sus  (Jrdenes  i 
la  vendedora  acerca  del  precio  á  que 
debe  vender  las  aceitunas  del  olivo 
.  plantado  en  aquel  mismo  dia,  mien- 
tras que  Mencigflela  promete  á  cada 
uno  cumplir  la  írden,  Pero  la  exis- 
tencia de  las  dos  ordenes  llega  á  sa- 
berse, estalla  la  cólera  del  matrimo- 
nio 7  la  descarga  en  la  vendedora  i 
improperioB  j  golpes.  Al  alboroto  que- 
se  oje  ea  la  casa,  acude  un  vecino, 
averigua  la  causa  del  escándalo,  sabe 

Jue  se  trata  'del  precio  á  que  se  han 
e  vender  las  aceitunas  de  un  olivo, 
que  acaba  de  plantarse,  y  procura 
poner  en  paz  aquel  gallinero.  Y  ¡cuan 
grande  fiíosoíla  no  encierra  un  pasillo 
tan  simple  y  vulgarl  Nosotros  tene- 
mos noticia  de  un  casamiento  que  st 
desbarató  por  una  disputa  semejantej 
empeSada  entre  el  jrerno  v  la  suegra. 
El  jerno  decía  que,  cuando  se  casase, 
loa  muebles  entrarían  por  la  escalera, 
mientras  que  la  suegra  replicaba  que 
tenían  que  entrar  por  el  balcón;  y  el 
resultado  fué  que  los  muebles  no  en- 
traxon  por.  el  balcón  ni  por  la  escale- 
ra, porque  la  alborotada  fantasía  de 
ambos  diú  al  traste  con  el  futuro  ca- 
samiento. [Hav  tantos  olivares  como 
los  de  Toribio!  ¡hav  tantas  aceitunas 
como  les  de  Águeda!  ¡haj'  tantos  pa- 
sillos como  los  de  Rueda!  Y  Rueda 
vive,  porque  vive  y  vivirá  siempre  en 
la  veraad  de  sus  pasillos. 

24.  Introito  eoneertido  e»  loa,  tegun 
ti  Vidge  entretenido. — Lo  que  se  llama- 
ba introito  en  Lope  de  Ruída,  dice 
Agustín  de  Rojas,  contemporáneo  del 
poeta,  se  denominaba  ja  loa. 
Di^  que  Lope  de  Rue<ls, 
OraciOBo  represenianle 
Y  en  m  tiempo  gn.a  poeta 
Empezó  á  poner  la  farsa 
En  buen  ubo  y  urden  buena, 
Porgue  la  repartió  en  actos. 
Haciendo  nn  ínlroíla  en  ella, 
Que  ahora  llamamos  loa; 


UTE 

Y  enire  Ina  pasos  de  veras 
Heicladoe  otros  de  risa, 
Que  porque  ibaa  enire  mwliaa 
De  la  farsa,  los  llamaban 

Hemos  copiado  el  anterior  pasaje, 
más  para  hacer  ver  la  opinión  parti- 
cular de  Rojas  sobre  el  mérito  de  Lope 
de  Rueda,  que  como  criterio  seguro 
para  demostrar  un  desarrollo  del  tea- 
tro español,  puesto  que,  tanto  la  di- 
visión en  actos  como  el  introito,  son 
muy  anteriores  al  autor  mencionado 
No  es  menos  inexacto  el  juicio  de  Ro- 
jas acerca  del  origen  del  vocablo  en- 
tremeiet.  Hoy  sabe  todo  el  mundo  que 
es  palab^  francesa,  compuesta  de  en- 
tre y  meCs,  que  vale  comida,  aludiendo 
á  que  los  antiguos  enlrenutet  se  repre- 
sentaban en  los  convites,  entre  plato 
y  plato,  lo  cual  explica  el  becbo  de 
que  algunos  convites  antiguos  dura- 
sen cinco  j  seis  horas.  La  definición 
francesa  del  vocablo  en  cuestión  e 
dant  le  titoyen  ige,  divertiesiment  qni 
faitait  dant  wt  inlervaU  d%  repat.  Sur 
lajin  d%  dtner  commenpa  U  ipectacU  on 
KNTRKMBTS.  On  vit paratlre M*  vaittean 
avec  tei  mátt,  toiles  el  cordages:  «en  la 
Edad  Media,  diversión  que  se  verifi 
caba  en  un  intervalo  de  la  coinida. 
Hacia  e\  fin  de  la  misma  comenzó  el 
espectáculo  d  tntrevUi,  en  donde  si 
vio  aparecer  un  barco  con  sus  másti 
les,  velas  y  cables.t  (Litteé,  Saint- 
Foix.) 

25.  Otroi  poetas.— Son  dignos  de 
mención  -los  poetas  Alonso  de  Vega  y 
Toledano,  Luis  de  Miranda,  autor  de 
la  Comedia  Pródiga,  Francisco  de 
Avendaño,  Cristdbal  de  Castillejo,  el 
tundidor  Pedraza,  así  como  Bautista, 
Juan  Correa,  Herrera  y  Navarro,  de 
Toledo;  Guevara,  Gutierre  de  Cetina, 
Cozar,  Fuentes,  Mejía  y  Ortii,  de  Se 
vilU,  entre  los  cuales  descuella  sin 
duda  Juan  de  Malara,  también  sevi- 
llano, á  quien  Juan  de  la  Cueva  llama 
el  Menandro  del  B¿tit.  Este  poete,  es- 
tudiando en  la  universidad  de  Sala- 
manca, compuso  una  comedia,  titula- 
da Loattta,  que  fné  representada  por 
estudiantes.  Habiendo  vuelto  á  su  ciu- 
dad natal,  eecribiiS  otras  muchas,  las 
cuales  ee  representaron  en  los  teatros 
de  Sevilla,  tína  de  las  comedias  refe- 
ridas fué  la  ejecutada  en  un  convento 
de  la  villa  de  Utrera  en  1569,  de  Itf 
que  habla  Rodrigo  Caro  (Clarot  taro- 
net  de  Sevilla  y  AníigHeMdet  de  la  rt- 
Ua  de  Utrera).  Según  este  docto  ana- 
lista, la  comedia  de  Juan  de  Malara 
era  una  imitación  de  los  autores  có- 
micos latinos  y  estaba  escrita  en  ver- 
so, apartándoíe  en  este  punto  de  la 
tradición  de  Lope  de  Rued#.  También 
parece  ser  que  los  poetas  sevillanos 
compusieron  por  aquel  entonces  va- 
rías tragedias,  ora  tomadas,  ora  imi- 
tadas de  los  clásicos,  según  Juan  de 
la  Cueva,  cuyo  autor  dic«:  sque  el 
mismo  Malara  llevó  al  teatro  mi/  tra- 
giüai  (es  decir,  multitud  de  trage- 
dias), añadiendo  que  intentó  romper 
las  estrechas  vallas  del  drama  anti- 
guo trágico;  y  que,  en  vez  de  imitar 
servilmente  la  escuela  clásica,  creó 
una  nueva,  *  Según  documentos  de 


LITE 

1568,  de  las  tragedias  del  sutor  men- 
cionado no  se  conserva  más  que  el  tí- 
tulo de  la  denominada  Abeahii,  no 
constando  tampoco  que  tales  obras  at 
diesen  á  la  estampa  {Filotofía  wdftr). 
También  merece  ser  citado  el  Ujama 
Cosme  de  Oviedo,  granadino,  i  quien 
se  debe  la  costumbre  de  anunciar  por 
carteles  el  titulo  y  los  personajes  de 
las  piezas  que  se  habían  de  represen- 
tar, dato  precioso  para  la  historia  del 
teatro  español.  Por  último,  no  quere- 
mos dejar  en  el  olvido  i  Vasco  Dial 
Tanco,  de  Fregenal  (Extremadura), 
cujo  autor  compuso  las  tragedias  da 
AmMon,  de  Aotalon  y  de  /omaíUt, 
escrítas  en  su  juventud,  ó  sea  en  1520, 
de  que  hace  mención  en  su  JarÜ»  dtl 
alma,  impreso  en  ValladoUd  en  1552, 
de  cn/as  tragedias  existia  nn  ejemplar 
antiguo  en  la  biblioteca  del  nrnj  era- 
dit»  señor  Duran,  según  informes  de 
Vicente  Salva,  comunicados  al  autor 
de  La  literatl-ra  y  del  arte  dramátieo 
en  Stpaña. 

26.  Auto  lacramenlal,  d tea  el  tritm 
f o  de  la  Santa  SucaritUa. — La  pala- 
bra auto  no  tuvo  al  principio  la  sig- 
nificación religiosa  que  tuvo  después, 
como  lo  demuestra  evidentemente  .ff/ 
AulodelJUpelonáeJahn  de  la  Encina, 
el  cual  no  es  otra  cosa  que  un  juguete 
cómico,  un  pasillo,  en  que  dos  estu- 
diantes hacen  burla  de  dos  pastores. 
El  lector  comprende  que  tal  asunto' 
no  puede  tener  relación  alguna  con 
el  a*to  tacramenial,  que  no  se  reviste 
de  su  carácter  propio  hasta  el  tiempo 
de  Gil  Vicente.  En  lo  antiffuo  se  es- 
cribió ancto,  cuja  ortograna  nos  ha- 
ce ver  que  es  el  latin  anetnm,  aumen- 
tado, supino  de  iiii^«re,  aumentar,  por- 
que era  la  pieza  con  que  se  aumentaba 
el  espectáculo.  Pasando  ahora  á  los 
autot  sacramentales,  por  ser  los  añicos 
que  han  creado  escuela,  decimos  que 
este  género  de  litsbatura  llevó  al 
drama  español  una  dulzura  en  la  ma- 
nera de  sentir;  una  delicadeza  ea  la 
manara  de  expresarse;  una  concep- 
ción y  trascendencia  en  la  manera  de 
pensar,  que  buscaríamos  inútilmonte 
en  el  drama  profano. 

Ejemplo  de  dultura  en  el  sentir.'^ 
Abraham,  ante  el  sacrificio  de  su  hijo 
Isaac,  prorrumpe  en  la  magnífica  ai- 
diente  plegana,  poema  bellísimo  de 
resignación  y  de  fe; 

Recibo,  sumo  Dador, 

El  hijo  que  me  habeii  dado; 

Que  aunque  le  lomea,  Seftor, 

¡Siempre  te  quedo  deudor 

Del  licin)io  que  le  he  gozado. 
Sjemplo  de  delicadeta  en  ¡a  manera 
de  expresarse. — Una  madre  anda  btu- 
ndo  á  un  niño,  pequeñuelo  ana,  qae 
le  ha  extraviado;  no  le  encuentra, 
lo  cree  perdido  y  exclama  en  su  do- 
lor: 

Yo  te  solía  acallar; 

Mas  no  lendrla  por  malo 

Agora  oirtOi  llorar. 
Difícilmente  se  podría  decir  qué 
cosa  es  más  sublime;  si  el  dolor  de  la 
madre  6  la  sencillez  de  la  poesía. 

Ejemplo  de  trascendencia  en  U  mana 
raae  pensar. — Juan  de  limonada  es 
nn  personaje  confuso,  osa  Sgrurt  ecHi 


LITE 

Tuios  rostros,  como  el  Jano  de  la  mi- 
tología; poeta,  rafundidor,  librero, 
mercader  de  legajos  apolil lados  j  pa- 
pelea fallidos,  como  quien  dice:  un 
roparejero  de  la  imprenta.  Este  autor 
escribiiS  un  auto  titulado:  Los  Despo- 
loriot  de  Criíto,  en  donde  figuran  el 
Mesías,  que  es  el  esposo,  j  la  Natura- 
leía,  que  es  la  esposa,  representando 
con  este  artificio  la  alianza  del  amor 
j  la  fe,  del  alma  j  del  cuerpo,  del  es- 
píritu j  de  la  yida,  del  cielo  j  de  la 
tierra,  ante  el  espectáculo  inefable  de 
la  Redención.  En  presencia  ;a  del 
Calvario,  viendo  los  instrumentos  de 
la  pasión  y  muerte  de  Jesús,  en  aque- 
llos instantes  en  que  va  á  principiar 
el  martirio,  traen  un  plato  o  bandeja 
con  sogas  y  azotes.  Al  Tor  la  soga, 
exclama  la  Naturaleza;  es  decir,  la 
'  esposa  del  mártir: 

Soga  bendil»,  añudada. 
Aquí  en  mi  cuello  M  pon; 
Teume  con  mi  esposo  atada: 
[Soga  lie  amor  apretada, 
Átalo  á  mi  corazón  I 

Juan  de  Timoneda,  considerado  en 
los  Tersos  trascrítoB,  está  á  la  altura 
de  los  poetas  de  más  aliento.  Mejor 
que  la  anterior  quintilla,  no  haj  cosa 
alguna,  ni  aun  eu  los  autos  de  Don 
Pedro  Calderón  de  la  Barca.  La  litb- 
BATURA  de  los  autos  sacramentales  ea 
el  carácter  más  profundo  del  teatro 
del  siglo  XVI,  pudiendo  afirmarse  qui 
ningún  teatro  de  Europa  ofrece  nada 

Sarecido  á  esa  importante  creación 
el  genio  nacional,  que  es  la  misma 
opinión  manifestada  antes  á  propósi 
to  de  la  L1TKKA.TUIIA  lü  iot  kimmoi. 

27.  NotietoM  Aútárieat. — Los  a*ioM 
eran  y&  frecuentes  en  esta  época  (si- 

f-Io  xvi]  no  sólo  en  Madrid,  sino  en 
as  principales  ciudades  de  España. 
Sandoval,  en  su  Hittoria  de  Carlos  V 
(  Valladolid,  1604,  Ubro  XVI)  dice; 
<E1  3  de  Junio  de  1527  se  celebraron 
en  Vatladolid  diversas  fiestas  en  el 
bautismo  del  infante  Don  Felipe. 
Desde  la  casa  de  Don  Juan  de  Men- 
doza, en  donde  paraba  la  emperatriz, 
hasta  el  altar  major  de  la  iglesia  de 
San  Pablo,  se  hizo  un  pasadizo  muy 
enramado  y  can  muclias  flores  y  ro- 
sas, limones  j  naranjas  y  otras  fru- 
tas. Había  arcos  triunfales;  y  en  cada 
uno  de  ellos,  muchos  retablos.  Sn  e^ 
primero,  hicieron  un  aiiío;  en  el  se- 

f lindo,  tercero  y  cuarto,  otro  auto. 
L  quinto  estaba  i  la  puerta  que  está 
dentro  del  patio  de  la  iglesia:  éste 
era  más  alto  que  alguno  délos  otros: 
había  en  él  un  altar  á  manera  de  un 
«parador  de  muchas  gradas.  En  ésta 
estaban  ricas  imágenes  de  bulto  de 
plata  dorada^T  algunas  de  oro,  con 
otras  piezas  (Te  gran  valor.  Estaban 
puestos  en  dos  candelabros  dos  cuer- 
nos grandes  de  unicornio:  esto  y  todo 
lo  que  había,  era  del  emperador.  Aquí 
se  representó  SlBautin^o  de  san  Jmo* 
Batnuté.*  Consta  también,  por  noti- 
cias de  1532,  que  los  a%tos  t<arame%- 
/aÍM  se  acostumbraban  á  representar 
en  Sevilla  en  la  fiesta  de  Navidad, 
según  refiere  Ortiz  de  Zúlliga  en  sus 
Afulei.  (Sdiem  di  1196,  tom  IJJ, 


UTE 

págwa  3S9.)  Los  autos  en  la  fiesta 
del  Corpvs  eran  generales  á  mediados 
del  siglo  XVI,  serun  resulta  de  los 
cánones  del  Concilio  toledano  de  1565 
y  1566,  así  como  del  acuerdo  tomado 
por  el  ayuntamiento  de  Carrion  de 
los  Condes  en  1568,  en  donde  se  dice: 
«Titulo  primero.  Procesión  del  Carpía, 
arlículo  séptimo.  Otroai  es  ordenanza 
que  en  dicho  dia  en  cada  un  año  haya 
lo  menos  dos  autos,  que  sean  de  la 
Sagrada  Escritura,  que  se  represen- 
ten en  dicha  procesión,  el  uno  en  la 
media  villa  arriba,  y  el  otro  en  la  me- 
dia villa  abajo,  en  el  lugar  donde  le 
pareciere  á  la  Justicia  y  reglamen- 
to.» Para  demostrar  el  gran  desarro- 
llo de  este  genero  de  literatura  sa- 
grada á  principios  del  siglo  xvi,  en 
armonía  con  el  extraordinario  movi- 
miento de  la  ortodoxia  en  aquellas 
edades,  basta  advertir  el  número  de 
a*tos  que  se  suceden  en  el  trascurso 
de  pacos  años,  aun  tratándose  de  poe- 
tas, que  no  fueron  los  más  aventaja- 
dos en  alcanzar  el  favor  públicOj  sin 
contar  los  que  trae  Moratm. 

En  1523  se  dio  á  la  estampa  el 
auto  de  la  Aparición  que  nuestro  Se- 
ñor Jeiueriito  kia  á  los  dos  discípulos 
que  iban  d  ^taúi,  en  metro  de  arte 
mayor  (excelente,  por  cierto),  úbra  de 
Pedro  Altamira  el  Moto,  natural  de 
HontiveroB,  impreso  con  licencia  en 
Burgos. 

En  1528  aparece  el  auto  dt  contó 
San  Juan  fui  concebido,  y  ofisimesmo  ti 
naeinienlo  de  San  Juan. — Entran  en 
él  las  personas  siguientes:  primera- 
mente, un  pastor,  Zacarías,  Santa 
Isabel,  un  ángel  llamado  Gabriel, 
dos  vecinos  del  pueblo,  un  mucha- 
cho, Josef.  Nuestra  Señora,  unapa- 
rienta  de  Zacarías,  una  comadre,  una 
mujer,  un  bobo,  un  sacerdote,  Asora 
nuevamente  hecho  por  Esteban  Mar- 
tínez, vecino  de  Castromocho.  Bur- 
gos, eiucasa  de  Junta. 

En  el  mismo  año:  Auto  nuevo  del 
tanto  nacimiento  de  Cristo,   compuesto 

Sor  Juan  Pastor.  Son  interlocutores 
e  la  obra  el  emperador  Octaviano, 
un  secretario  euvo,  un  pregonero,  un 
viejo,  llamado  Elias  Tozuelo,  un  bobo, 
su  hijo,  llamado  Perico;  san  Josef, 
santa  María,  pastores,  Miguel  Recal- 
cado, Antón  Morcilla,  Juan  Relleno, 
un  ángel.  Impreso  en  Sevilla. 

En  1532:  Lucero  de  nuestra  salvación 
al  despedimiento  que  hito  nuestro  Señor 
Jesucristo  de  su  Madre,  pasos  muy  de- 
votos y  contemplativos,  estando  en 
Betania.  Por  Ansias  Izquierdo  Zebre- 
ro,  en  Sevilla,  por  Femando  Maldo- 
nado. 

'En  1536:  A  honor  y  reeereneia  del 
glorioso  nacimiento  de  nuestro  Jiedemp- 
tor  Jesu-Chñsto  y  déla  Virgenglorto- 
sa.  Madre  sua,  por  Perolopes  Ranjel. 

A  esta  misma  época  corresponde  el 
auto  (bajo  el  noníbre  de  égloga)  de 
Juan  de  Páris,  en  la  cual  se  introdu- 
cen un  escudero,  llamado  Estecio,  y 
un  ermitaño,  y  una  moza,  y  un  dia- 
blo, y  dos  pastores;  el  uno,  llamado 
Vicente;  y  el  otro,  Cremon. 

Vamos  i  terminar  con  una  obnt  ta- 


UTE 


45S 


mámente  notable  por  los  pormenores 
que  suministra.  En  1561  aparecid  el 
auto  del  Nacimiento,  de  Pedro  Suarez 
de  Robles,  en  donde  se  lee :  «Han  de 
salir  los  pastores  en  dos  hileras  repar- 
tidos; delante  de  ellos,  el  que  tañe  el 
5 salterio  6  tamburino;  al  son  irán 
anzando  hasta  el  medio  de  la  IMesia, 
y  allí  harán  algunos  lazos  (figiiras 
de  baile),  y  tras  de  los  pastores  irán 
los  ángeles  con  los  ciriales,  y  sí  hu- 
biere aparejo,  ocho  ángeles  que  llevan 
el  palio  del  Santísimo  Sacramento,  y 
debajo  irá  Nuestra  Señora  y  san  José, 
y  llegarán  hasta  las  gradas  dal  altar 
mayor,  y  allí  estará  una  cama  á  modo 
de  pesebre,  y  allí  pondrán  al  Niño 
Jesús,  y  de  rodillas  Nuestra  Señora  y 
san  José,  puestas  las  manos  como 
contemplando;  los  ángeles,  repartidos 
á  un  lado  y  á  otro,  y  mirando  hacia 
el  Niño,  y  estando  de  esta  niñera, 
acabarán  los  pastores  de  danzar;  y 
luego  saldrá  un  ángel  al  pulpito  y 
dirá  lo  siguiente:»  «Y  los  pastoree, 
oy'endo  la  voz,  mostrarán  espantarse, 
mirando  para  arriba  ¿  una  y  otra 
parte.* 

28.  Carácter  del  auto.  Auto  taera- 
mental,  el  triunfo  de  la  santa  Eucaris- 
tía, no  es  otra  cosa  que  la  literatura  de 
los  himnos  y  de  los  misterios  de  la  Edad 
Media  extendida  y  desarrollada  en  el 
teatro. 

29.  Zos  corrales  de  Madrid. ~-huñ 
representaciones  escénicas  debieroD 
ser,  por  esta  época,  tan  generales 
como  frecuentes  en  Madrid,  si  se  atien- 
do á  la  multitud  de  sus  hiBti5ricosy 
írnosos  corrales.  Consta  que  habfa 
uno,  propiedad  de  un  cométante,  lla> 
mado  Valdivieso;  aunque  nada  se  sabo 
acerca  del  sitio  en  que  se  hallaba; 
otro,  en  la  calle  del  Sol;  otro,  en  la 
del  Lobo,  propiedad  de  Cristóbal  de 
la  Puente;  el  de  la  Cruz,  fundado 
en  1582,  y  los  fíamosos  de  Burguillofl 
y  de  Isabel  Pacheco,  llamado  ¿í  corral 
de  la  Paeheca,  los  cuales  estuvieron 
en  la  calle  del  Príncipe.  Escritas  las 
líneas  anteriores,  llegan  á  nuestras 
manos  las  preciosas  curiosidades,  que 
insertamos  á  continuación,  dando  gra- 
cias y  parabienes  al  ilustre  Mesonero 
'Romanos:  «No  consta  á  punto  fijo 
cnindo  tuvo  principio  la  representa- 
ción de  comedias  en  Madrid;  pero  sí 

3ue  las  había  ya  en  los  primeros  aflos 
espues  del  establecimiento  da  la  cor- 
te en  esta  villa,  y  en  ellos  fué,  sin 
duda,  cuando  brilló  el  famoso  come- 
diante y  poeta  Lope  de  Rueda,  que, 
según  Antonio  Pérez,  era  el  embeleso 
de  la  corte  de  Felipe  21,  y  do  quien 
Cervantes  dice  que  le  había  visto  re- 
presentar siendo  muchacho.'^Por  los 
años  de  1568,  consta  ya  que  había  en 
esta  corte  compañías  de  comediantes, 
que,  entendiéndose  con  la  co^radia  de 
la  Pasión  (que  tenía  este  privilegio), 
le  arrendaban  un  sitio  en  la  calle  del 
j5'o/;yotro8  dos,  en  la  del  Principe, 
en  los  cuales  representaban  pagando 
un  tanto  á  aquella  cofradía.  También 
consta  que  en  1574  se  introdujo  la 
eojfrúdia  de  ¡a  Soledad  i  solicitar  el  . 
miamo  privilegio  d^,f!fofif^1f r  ^ti<i |>9i^Q  [C 


456 


LITE 


El  Dttát»  een  el  dtidtn,  da  doiide  na- 
cid  La  Princesa  BtidA  de  Moliíre.  Doq 
Affuatin  Horeto  tiene  un  carácter  que 
no  se  puede  confundir:  es  el  poeta  que 
reviste  á  sns  personajes  de  cierto  pun- 
to hidalgo,  de  cierto  alarde  roman- 
cesco, de  cierto  contomo  galanteador, 
da  cierto  talante  de  peudeoeia,  de 
cierto  plañido  amoroso,  como  si  en 
'  su.  arte  se  bubieraa  confundido  el 
poeta,  el' caballero,  el  enamorado,  no 
pudiendo  decir  quién  interesa  más; 
si  el  enamorado,  si  el  caballero,  si  el 
poeta.  Las  mfejores  obras  de  Moreto 
son:  SI  Badén  ccn  el  ietde»  y  SI  Rico 
komhrt  de  A  Icalá.  Sigue  i  Moreto  Don 
Francisco  de  Rojas,  autor  del  García 
del  Cattaüar,  drama  del  género  cal- 
deroniano, que  todavía  conserra  eu 
popularidad  entre  nosotros  j  la  con- 
serrari' duran  te  muchos  siglos.  Fran- 
cia lo  imitó  con  bastante  frecuencia 
j  Escarron  tradujo  algunas  de  suí 
obras.  El  autor  de  Oareía  del  Cotia- 
üttr  ea  el  poeta  minucioso,  intrincado, 
revuelto,  confuso;  pero  de  un  arte 
extenso,  porque  tiene  una  gran  con- 
ciencia j  una  gran  audacia,  cualida- 
des que  siempre  van  juntas.  Y  deci- 
mos que  van  siempre  juntas,  porque 
la  Providencia  creó  la  energía  para 
recato  j  centinela  de  la  virtua.  El  ca- 
rácter de  Francisco  de  Rojas  consiste 
en  reunir  en  el  mismo  Oarcia  del  Cas- 
tañar la  comedia,  el  drama  v  la  trage- 
dia, con  la  misma  pujanza  de  inspira- 
ción j  la  misma  posesión  da  arte.  La 
Verdad  tospeckota,  composición  dra- 
mitica  que  Pedro  Comeiile  calificé  de 
verdadera  maravilla  del  arte,  pertene- 
ce, no  á  Lope  de  Veg^i,  como  Corneille 
suposo  equivocadamente;  sino  i  Don 
Juan  Ruiz  de  Alaicon,  poeta  mejica- 
no, original,  correcto,  puro.  En  su 
Sxámen  de  maridot,  obra  que  el  autor 
lavo  en  grande  estima,  hallamos  es- 
cenas admirables  y  diálogos  encanta- 
dores. Ruiz  de  Alarcon  es  el  poeta  de 
la  sociedad  j  de  ios  misterios  del 
mundo.  ¡Qué  modo  de  mover  el  pin- 
cel al  retratar  alguna  escena  de  corte- 
sanos! iqué  percepción  de  los  deta- 
lles! [que  penetración  en  el  fondo! 
¡qué  naturalidad  en  las  figuras!  ¡qué 
delicadeza  en  los  chistesl  ¡qué  senti- 
miento tan  amargo  de  la  realidad! 
gqué  vaticinio  tan  hermoso  de  un 
bien  ignorado!  Don  Juan  Ruiz  4^ 
Alarcon  es  el  poeta  eminentemente 
satírico,  j  su  cuerpo  tuvo  cierta  par- 
te en  los  arcanos  de  esta  vocación. 
Queremos  decir  que  nuestro  poeta  era 
jorobada,  j  se  ha  advertido  que  todo 
jorobado  tiene  grandes  disposiciones 
para  la  sátira,  acaso  porque  la  joroba 
es  una  sátira  de  la  naturaleza.  Paro 
nótese  que  la  sátira  de  Ruiz  de  Alar- 
con no  es  la  sátira  de  todo  el  mundo, 
sino  una  irania  refinada, sutil,  inexo- 
rable, envuelta  en  un  labio  que  son- 
ríe, cu;ya  risa,  en  donde  quiera  que 
va  á  caer,  quema  más  que  la  lágrima, 
porque  es  risa  en  el  labio,  llanto  en 
el  corazón,  alegría  perdida  en  las 
ilusiones  de  un  sueño,  eco  vago  eu 
las  soledades  del  alma.  ¿Kos  atrevere- 
mos á  decirlo,  aunque  se  escand&li- 


LITE 

cen  nuestros  leetoresf  [Cuánto  debió 
sufrir  aquel  poeta  que  nace  reír  en  el 
teatro!  ¿No  le  veis  reír  á  carcajada 
suelta  en  sus  personajes?  -Pues  esas 
carcajadas  nos  dicen  que  Don  Juan 
Ruiz  de  Alarcon  es  el  poetado  los  do- 
lores. Alarcon  tiene  muchas  excelen- 
tes comedias,  como:  No  iay  wul  q*epor 
hie»  na  tenaa;  Oanar  anigia;  Lat  Pare- 
des oyen;  SI  Tejedor  de  Segovia;  Los 
Patioret  del  mvMo.  A  esta  noble  gene- 
ración del  siglo  xvii  pertenece  tam- 
bién el  apreciable  autor  dramático 
Matos  Fr^jfoso,  así  como  el  poeta  to- 
ledano Luis  Quiñones  de  Benavente, 
que  pudiera  llamarse  el  poeta  del  en- 
trenes. 

34.  Políticos  y  moralistas. — Hablan- 
do ahora  de  los  escritores  políticos  y 
moralistas,  se  puede  afirmar  que  los 
cuatro  más  dignos  de  mención  fue- 
ron: Don  Antonio  Guevara,  Don  An- 
tonio Pérez,  Don  Die^  Saavedra  Fa- 
jardo, y  un  autor  oríginalísimo,  cuj'o 
nombre  nos  reservamos.  Guevara  es- 
cribió una  especie  de  novela  política 
f' moral,  titulada  ííareo  Áwelio,  en 
i  que  se  propuso  hacer  el  retrato  de 
este  emperador  romano  para  que  sir- 
viese de  modelo  á  Carlos  V,  de  quien 
era  cronista.  La  obra  alcanzó,  gran 
e'xito,  pues  se  tradujo  á  casi  todos  los 
idiomas  de  Europa.  Las  famosas  Cin- 
tas de  Pérez,  dirigidas,  en  su  ma^or 
parte,  al  conde  de  $ssex,  han  sido 
consideradas  por  los  críticoB  france- 
ses como  modelos  eo  el  género  episto- 
lar. Hacia  mediados  del  siglo  xvii 
aparecieron  Cié»  empresas  poUticas 
(xdea  de  un  príncipe  polííieo  cristiano)  y 
la  Sepibhca  literaria  del  profundo 
erudito  Don  Diego  de  Saavedra  y  Fa- 
jardo, que  asistió  en  calidad  de  re- 
presentante de  España  at  Consejo  de 
Münster  y  Osnabruck,  reunido  para 
tratar  de  la  pacificación  de  Europa. 
Los  libros  de  este  gran  literato,  ad- 
mirados en  todos  los  países  cultos, 
son  ejemplares' por  la  precisión  del 
concepto,  pOr  la  tersura  de  la  frase, 
r  el  tono  ático  del  estilo,  por  la 
ivedad  y  la  discreción  de  la  senten- 
,.  En  cuanto  al  otro  autor,  cu^ 
figura  colosal  necesita  major  espacio, 
no  podemos  decir  aquí  más  que  dos 
palabras:  como  escritor  polígrafo  por 
excelencia,  nadie  le  igualó  entonces, 
nadie  le  ha  igualado  después,  en  el 
difícil  arte  de  manejar  la  sátira  polí- 
tica, histórica  y  social.  Trátase  del 
hombre  indescriptible ,  que  está  en 
todas  partes,  que  todo  lo  ocupa,  que 
lo  sabe  todo,  que  todo  lo  domina  con 
Igual  desempeño;  la  teología  y  la  já- 
cara, el  poema  y  la  seguidilla,  el  vi- 
llancico y  el  romance,  el  acertijo  y  la 
conseja,  la  letrilla  y  la  crónica,  la 
blasfemia  y  los  cánones,  el  chiste  j 
la  máxima,  el  escándalo  r  la  senten- 
icarnacion  viva  y  p^pitante  del 
^nio  nacional,  fábula  jmaravillade 
fas  generaciones  que  le  han  sucedido, 
talento  sin  límites,  al  que  ningún 
talento  se  puso  delante,  ai  eu  Espa- 
ña, ni  en  ningún  pueblo  de  la  huma- 
nidad. De  sobra  estuviera  escribir  su 
nombre,  cuando  el  lector  sabe  mnj 


LITE 

bien  q^ue  no  puede  ser  otro  que  Don 
Francisco  de  Quevcdo  y  Vill^^u,  No 

estuvo  delante  de  todos;  pero  no  ertnvo 
detrás  de  nadie.  Y  para  que  aquel  lum- 
bre fuese  una  creación  verdaaeramea- 
te  portentosa,  el  cielo  dispuso  que  se 
extendiera  sobre  su  tumba  la  sombn 
del  martirio,  profecía  de  la  eternidad, 
beso  de  Dios  en  donde  se  juntan  todos 
los  besos  de  los  Ijpmbres. 

35  Literatura  de  las  coiliuiiirti.—^ 
Al  intentar  hacer  una  reseña  de  la 
LiTKKA.TunA.  española ,  no  podíamoa 
olvidar  el  pasado,  puesto  que,  entre 
todas  tas  ciencias  posibles,  no  haj 
ciencia  tan  universal;  ni  tan  venera' 
da,  como  la  ciencia  de  los  sepoIciOB. 
gPor  qué?  Porque  haj  que  vivir  en  la 
religión  de  la  memoria,  como  ea  la 
religión  del  sentimiento,  como  ea  la 
religión  del  vaticinio.  Los  autores  lo 
llaman  de  otra  suerte;  nosotros  lo  II»- 
mamoB  religión.  En  esta  época  enri- 
quecen nuestra  erudición  dos  escrito- 
res notabilísimos,  j  no  vacilamos  en 
denominarlos  así,  porque  marcan  una 
fase  nueva  en  la  ut&batuka  nacio- 
nal. El  primera  ea  Don  Juan  de  Za- 
valeta,  autor  de  la  obra:  ü»DÍ*ia 
jitsla,  dividida  en  dos  partes:  SI  Dia 
de  fiesta  por  la  mañana,  el  cual  com- 
prende 20  capítulos,  y  SI  Di»  de  jUa- 
ta  por  la  tarde  ,  compuesto  de  12^ 
cu^o  precioso  libro  forma  parte  de 
obras  en  prosa.  La  única  edición 
conocemos,  es  la  de  Madrid,  ke- 
cha  en  el  año  de  1667,  que  el  autor 
dedica  al  señor  conde  de  Villaumbro- 
sa.  Zavaleta  no  escribió  su  libro  om 
el  propósito  de  retratar  aqueUos  tiam- 
pos  bajo  el  punto  de  vista  pictórico, 
artístico,  político,  histórico  /  social; 
sino  bajo  el  punto  de  vista,  moral  j 
religioso,  puesto  que  es  una  de  esaa 
obras  que  se  llamaron  moralidaáta  ea 
la  Edad  Media,  las  mismas  que  toma- 
ron el  nombre  de  tiWos  morales  ejam- 
plares,  inundando  la  litbkatc&a.  del 
siglo  XVI  y  aun  del  xvii,  como  sí  fue- 
ran una  extensión  en  prosa  de  la  poe- 
sía de  los  himnos  y  de  los  antas.  Ptaro 
Zavaleta,  al  ridiculizar  laa  coatnm- 
bres  bajo  el  punto  de  vista  cristiaBO, 
considerándolas  como  impías ,  nos 
presenta  la  vida  de  entonces  con  todoa 
sus  matices,  con  todos'Sua  conbvstes, 
3  BUS  luces  V  sus  sombras, 
valiéndose  de  un  estila  fácil  y  fruico, 
pincel  maestro;  sobre  todo,  da 
una  maña  pulida  y  curiosa.  El  segan- 
do escritor  es  Francisco  Santos,  aator 
de  dos  obras  tituladas :  I}ia  y  wociie  e» 
Madrid  y  TTÍ  A'o  importa  de  Sspaia, 
crítica  tau  sutil  como  valerosa  v  dis- 
creta. Dia  y  noche  en  Madrid  se  iiuda- 
yó  eu  la  Colección  de  autores  e^tnñaiet, 
en  el  tomo  de  novelistaa  posterioRiB 
á  Cervantes,  j  causa  maravilla  por 
cierto  el  grave  descuido  de  dejar  s^ 
pultadas  las  otras  dos  obras  reforidas. 
Los  libros  de  Santos  y  de  ZavaleU, 
tan  peregrinos  como  importantes  pan 
la  erudición  y  los  fastos  de  nn  ta&e- 
blo,  ponen  du  relieve  las  costamores 
desconocidas  de  aquella  époCs,  vn» 
trando  su  modo  de  ser,  de  feaauj 
sentir,  como  si  formaran  bId      " 


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ri«  de  todo  an  «iglo,  en  donde  se  agi- 
tan, se  reruelTen  j  se  confunden  Isa 

mil  flaonomí&s  diversas  de  una  misma 
g'eneracion.  Bn  aquellas  pinturas,  es- 
pejos del  pasado,  nos  parece  ver  las 
gradas  del  tiempo,  los  peldaQoa  de  las 
edades,  por  donde  las  generaciones 
suceBÍTas  prosiguen  su  camino  en  el 
gran  fiaje  de  la  historia.  Y  damos 
una  graado  importaticia  á  esta  mate- 
ria, porque  puede  afirmarse  que  el 
Sueblo  que  no  se  recuerda  en  el  pasa- 
0,  no  sabe  sentirse  en  el  presente,  ni 
adivinarse  en  lo  futuro.  Ésto  aconta- 
ce  así,  porque  1»  existencia  de  la  hu- 
manidad es  una  zona  que  se  extiende 
desde  el  bojo  sombrío  de  la  huesa 
hasta  la  línea  misteriosa  de  la  espe- 
ranza. Zavaleta  j  Santos,  que  no  mo- 
rirán nunca,  representan  en  la  -lite- 
ratura nacional  la  adivinacioú  de  los 
ricos  tapices  de  Gora  y  de  los  inmor- 
I  tales  saínetes  de  mmon  de  la  Cruz. 
Ta  no  fion  dos;  son  cuatro:  Cruz,  Go- 
y&,  Santos,  Zavaleta, 

44.  Sutoria  literaria.  —  Nuestros 
principales  historiadores  antiguos  fue- 
ron hombres  de  Estado  j  capitanes, 
dotados  de  un  excelente  gusto  para 
apreciar  el  mérito  artístico  de  las 
onras  maestras  de  la  antigüedad,  y 
bastante  amibos  del  arte  jpara  aspirar 
á  no  ser  inferiores  en  punto  á  belleza. 
Desde  principios  del  siglo  xiii,  des- 
cuella el  notable  erudito  Rodrigo  Ji- 
ménez de  Rada,  cardenal  y  arzobispo 
de  Toledo,  una  de  las  lumbreras  del 
Concilio  lateranense,  que  escribió  la 
Hittoria  de  EMpaüa,  Mistoria  di  los 
éra&st  é  Historia  de  Soma,  Después 
de  Fernando  del  Pulgar,  aparece,  en- 
tre los  cronistas,  Florian  de  Ocampo, 
autor  de  una  preciosa  Crónica  general 
de  EtpaHa,  de  la  cual  sólo  escribió 
cinco  libros,  que  abrazan  los  tiempos 
mis  remotas  de  la  mimarquía,  y  que 
el  docto  Ambrosio  de  Morales  conti- 
nuií  después  hasta  la  reiinion  de  loi, 
reinos  de  Castilla  y  León  Por  esta 
misma  época,  compuso  Esteban  de 
Garibav,  en  40  libros,  una  historia 

?enerál  de  España,  con  el  título  de 
ompendio  historial,  que  comprende 
desde  los  tiempos  antiguos  hasta  la 
toma  de  Granada:  Jerónimo-  Zurita, 
unos  ricos  Anales  de  la  Corona  de  Ara- 
gón; y  el  padre  Pedro  Abarca,  unos 
Anales  Aistifricús  de  sus  reyes.  Sobre 
estos  ensayos  de  historia  general, 
descollií  la  del  padre  Juan  de  Maria- 
na, obra  notable  por  su  ordenada  dis- 
posición v  correcto  estilo.  Su  Historia 
general  Je  España  apareció  en  1592, 
en  20  libros,  que  el  autor  extendió 
más  tarde  hasta  30.  Tomó  por  mode- 
los á  Tito  Livio,  en  la  nanacion;  á 
Tácito,  en  las  reflexiones;  pero  86  le 
achaca  el  haber  pintado  á  varios  per- 
sonajes con  colores  excesivamente 
sombríos.  Continuó  esta  historia  el 
padre  Juan  de  Miniana.  El  nombre 
del  padre  Mariana  quedó  largo  tiem- 
po oscurecido  por  otros  varios  histo- 
riadores, que  acertaron  á  dar  á  sus 
obras  mayor  punto  de  perfección.  En- 
tre éstos  se  citan  preferentemente:  á 
Don  Diego  Hurlado  de  Mendoza,  au- 


LITE 

tor  de  una  Biitaria  de  la  aberra  de  Fe- 
"tpe  II  contra  los  moras  £s  Granada;  á 
rascisco  Moneada,  que  escribió  una 
Historia  de  la  expedición  de  los  arago- 
neses y  catalanes  contra  los  tvcos  y  les 
griegos,  y  á  Francisco  Manuel  de  Me- 
ló, a  quien  se  le  debe  la  Historia  del 
¡evaníamienü)  de  Cataluña,  bajo  Feli- 
pe IV.  La  guerra  de  Granada  fué  la 
última  que  ios  moros  sostuvieron  en 
las  montaüas  de  las  Alpuiarras  por  los 
años  de  1568  i  1570.  Mendoza,  to- 
mando el  asunto  por  su  lado  más  se- 
rio, se  propuso  imitar  á  los  grandes 
historiadores  de  la  antigüedad;  prin- 
cipalmente, ¿  Salustio,  a  quien  se  co- 
noce que  tomó  por  dechado.  Se  ve  que 
el  autor  no  aprobó  el  rigor  exagerado 
que  se  empleara  contra  los  moros;  y 
así  sucede  que  todo  su  libro  es  una 
censura  indirecta  de  la  política  segui- 
da por  Felipe  IL  La  Hutoria  de  Ui  ex- 
pedición de  los  aragoneses  y  catalanes 
>quivale  á  nn  perfecto  modelo  de  nar^ 
ación  histórica:  el  estilo  de  Monea- 
da es  menos  brillante;  pero  más  atil- 
dado y  primoroso  que  el  del  historia- 
dor granadino.  La  interesante  histo- 
ria del  levantamiento  de  Cataluña 
dista  njucho  de  ser  una  obra  comple- 
ta, pueEL  Meló  no  narra  más  que  el 
primer  año  de  una  guerra  que  duró 
trece.  Su  trabajo,  que  llevó  á  cabo  por 
encargo  de  Felipe  IV  y  de  su  minis- 
tro Olivares,  es  notabilísimo  bajo  el 
Sunto  de  vista  literario.  El  estila 
e  Meló  es  la  completa  alianza  de 
las  formas  greco-latinas  con  el  ge- 
nio español.  Después  de  los  tres 
historiadores  que  preceden,  citare- 
mos á.  Antonio  de  Solis,  el  cual  pu- 
hlicó,  en  1684,  una  Historia  de  la 
conauista  de  Méjico.  La  España  del 
siglo  xviii  estableció  cierta  compara- 
ción entre  Solís,  Tácito  y  Floro;  aun- 
que los  extranjeros,  menos  apreciado- 
res de  la  t)elleza  del  estilo,  víoroi 
él  tM  mero  historiador  artista,  una 
pecie  de  Quinto  Curcio,  que  se  cuidó 
más  de  agradar  que  de  instruir,  _  _ 
bordinando  la  verdad  histórica  i  las 
galas  de  la  locución.  Empero  los 
ticos  de  hoy,  sin  dejar  de  reconocer 
los  defectos  del  autor  citado,  no  tienen 
más  remedio  que  ensalzar  la  perfecta 
elegancia  de  su  estilo  y  la  facilidad 
asombrosa  con  que  maneja  nuestro 
romance.  Otros  historiadores  muj  es- 
timados, aunque  acaso  inferiores 
nombradía;  florecieron  en  la  misma 
época;  tales  son:  Don  Carlos  Coloma, 
marqués  del  Espinar,  quien  hizo  la 
guerra  de  Flándes,  con  cuyo  título 

Eublicó  la  historia  de  aquella  guerra: 
on  Luis  de  Avila  y  Zuñiga,  que  es- 
cribió las  Memorias  sobre  las  campañas 
de  Carlos  Ven  A  lemania:  Pedro  Mexía, 
cronista  de  dicho  emperador,  que  com- 
puso la  Historia  imperial,  compendio 
de  la  biografía  de  todos  los  empera- 
dores V  rejes  romanos,  desde  Julio 
César  nasta  Maximiliano  de  Austria: 
Ginés  Pérez  de  Hita,  autor  de  una 
Historia  de  las  guerras  civiles  de  Ora- 
nada,  mezcla  deleitosa  de  la  historia  y 
de  la  poesía  de  Ips  romances.  En  este 
mismo  siglo,  el  padre  Francisco  de 


LITE 


45Í 


San  Juan  del  Puerto  (villa  da  la  pro- 
vineia  de  Huelv»)  ilustró  nuestra  li- 
teratura con  su  Mission  historial  de 
Marruecos,  &  la  que  debemos  mil  noti- 
cias curiosas;  entre  ellas,  la  de  los 
ALQozBa  infernales,  como  los  llama  el 
padre  Francisco,  cuya  voz  quedó  re- 
zagada*/ como  perdida  en  el  romance 
castellano,  y  aprovechamos  la  ocasión 
de  resucitarla,  que  siempre  es  hora 
de  dar  vida  i  loe  muertos.  Algos  es 
el  árabe  at-0oa  (jS-Jf).  empleada 
primeramente  como  nombre  de  una 
tribu  turca.  Un  cuerpo  de  algotes  pasó 
de  Egipto  al  interior  del, África,  ha- 
cia mediado»  del  siglo  xii,  bajo  la 
conducta  de  Caracoeh,  quien  repre- 
tentó  un  gran  papel  eu  la  historia  de 
aquel  país.  Insensiblemente,  los  aloo- 
tes  fueron  entrando  á  sueldo  de  los 
Almohades,  bajo  cuyo  reinado  llega- 
ron á  gozar  de  una  marcada  conside- 
ración, hasta  el  punto  de  que  Alman* 
zor  loe  prefería  á  los  soldados  de  su 
país,  como  lo  prueba  el  hecho  de  re- 
munerarles con  mayor  largueza.  Así 
sucedía  que  los  algotes  cobraban  pagas 
especiales  todos  los  meses,  mientraa 
que  las  tropas  africanas  percibían 
sueldos  menores  tres  veces  cada  año. 
Pasado  el  imperio  de  los  Almohades, 
que  marcó  la  época  de  su  mavor  pri- 
vanza y  poderío; 'empezaron  a  decaer 
de  BUS  antiguos  medros,  de  tal  suerte 
que,  al  Hegar  el  siglo  xvii,  en  que  se 
publicó  la  Mistión  historial,  los  algo- 
ees,  aunque  conservando  el  nombre  de 
archerot,  con  que  se  designaron  desde 
un  principio,  quedaron  reducidos  al 
oficio  infamante  de  alguaciles  y  de 
verdugos.  Tal  es  la  razón  por  que  el 
padre  Francisco  de  San  Juan  del  Puer- 
to los'llama  alqozbs  infernales,  alu- 
diendo á  que  eran  los  encargados  de 
degollar  a  nuestros  cautivos.  Tal  es 
el  nombre  algot,  que  muchos  autores 
aplicaron  á  los  llamados  kurdos,  según 
vemos  en  Weijers,  Quatremére  é  íbn- 
Khaldoun:  este  es  el  vocablo  i  que 
se  reflere  el  cronista  'Abd-al-W5nid 
cuando  dice:  <q  ue  los  jefes  de  los  al- 
gotes recibían  de  Almanzor,  rey  ber- 
berisco, propiedades  y  feudos  de  más 
cuantía  q^ue  los  jefes  de  las  mismas 
tropas  africanas;»  esto  es  el  algot  qua 
encontramos  en  el  trovador  provenzal 
Gavandan  el  Viejo,  en  su  llamamien- 
to á  la  cruzada  contra  Almanzor,  lay 
de  Marruecas,  en  los  últimos  años  del 
siglo  XII  (1195),  en  donde  se  lee: 


«Ha  llamado  (el  rey  de  Marruecos) 
á  todas  las  tribus  ó  kábilas;  masmu- 
des,  moros,  algotes  y  berberiscos:*  tal 
es  el  algot  de  los  portugueses  con  el 
significado  de  verdugo,  el  mismo  qne 
tiene  en  el  padre  Francisco  de  San 
Juan  del  Puerto,  de  donde  viene  el 
portugués  algotaria,  acción  cruel:  tal 
es,  finalmente,  el  algot,  que  algunos 
autores  tradujeron  porgado,  descono- 
ciendo la  historia  del  vocablo. 

45.  Un  sistema.— En  el  último  ter- 
cio de  este  siglo,  el  padre  Molinos, 
hijo  de  Zarogoia,  paUiciiien  9<II}i\¿-t|^ 


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458 


LITE 


nn  libro  títnUdo:  0*t*d*,  i*  púááá, 
en  que  propigó  cierto  qoietisiDo,  como 
medio  d«  perfoccion  morml  7  religio- 
M.  £1  mtkmotitMO  no  es  otn  eos»  que 
el  tnoaftdunieoto  de  la  volontad; 
esto  es,  1&  nulidad  completa  j  abso- 
luta del  albedrío  humano,  suetituido 
por  una  ciega  coafiania  en  la  tnisen- 
eordia  difina.  Este  sistema  fué  con- 
denado ta  1687  por  Clemente  XI, 
motivando  el  encierro  de  Molinos  en 
los  calabozos  de  la  Inquisición,  donde 
muñó  á  los  nueve  años,  d  sea  en  1696. 

46.  Sifio  IVni.—ProtÜUi.  El 
eifflo  xviti  TÍÓ  florecer  á  muchos  j  no- 
tables prosistas  españoles.  El  mar- 
qués de  San  Felipe  nos  dejií  unos  Co- 
mntariot  sobre  la  guerra  de  suce- 
sión; el  padre  Peijdo,  bu  Teatro  crtli- 
eo  j  BUB  Curíat  eníditu  v 
obras  tan  peregrinas  por  el  caudal  de 
su  erudición  j  la  excelencia  de  bu  li- 
teratura, como  por  sus  alientos  de  es- 
critor j  su  fe  de  cristiano:  un  inge- 
nio, no  menos  audaz  y  más  elegante, 
el  padre  Isla,  llend  con  su  nombre  la 
segunda  mitad  del  eiglo  xTiii;  revin- 
dicd  para  bu  patria  la  invención  del 
Gil  ÉUt,  j  decidido  á  ridiculizar  el 
mal  gusto  que  reinaba  en  la  cátedra, 
último  asilo  del  escolasticismo  de  la 
Edad  Media,  ilustrii  6.  su  época  con  el 
Pray  Gerundio  <U  C*tpa«u,  dechado 
inimitable  de  frase  castiza,  de  chiste 
irónico,  de  ínTectiva  burlesca,  de  ii 
tención  agnida  y  penetrante.  En  este 
mismo  si^o  se  puolicaron  en  Eapafia 
algunos  trabajos  de  erudición  de 
gran  alcance,  ora  por  su  litskatoba, 
ora  por  su  doctrina,  entre  los  cuales 
merecen  figurar  en  primer  término:  la 
BibUoteea  dt  A*Uirti  ttpañoUt  autigiut 
y  modtmof,  por  Nicolás  Ajitonio;  la 
^tpaüa  Sagrad*,  de  Florez;  las  Mmm- 
riat  para  la  hitloria  ds  la  po4tía,  por 
el  mu^r  erudito  p&dre  Sarmiento;  la 
Hittoria  crítica,  uel  padre  Masdeu;  la 
Cnnra  dt  Aittoriat  faiulotat,  de  Don 
José  Pellicer;  sus  Comenlarioi  i  ¡a 
kittoria'dc  J}<m  Qiitijote,^  los  Oriaent* 
de  Mavans  y  Ciscar.  Si  nos  obliga- 
ran i  aesígnar  los  dos  prosistas  mis 
acabados  del  siglo  xviii,  es  mxty  po- 
siUe  que  nos  decidiéramos  por  el 
conde  ae  Campománee  y  Don  Qaspar 
Melchor  de  JovellanoB,  modeloi 
fectos  de  la  locución  castellana, 

47.  SigU  XVIII.— PoetOi.  Entre 
los  poetas  espafioles  más  notables  figu- 
ran: Don  Nicolás  Fernandez  Moratin, 
de  quien  todos  citan  con  grande  enco- 
miólas lelriilat,  el  poema  descriptivo: 
JFittía  dt  íoroM  n  Madrid  y  la  compo- 
sición del  género  épico:  £at  Naett  dt 
Cort/t;  Don  José  Cadalso  resucitó  la 
poesía  anacreóntica,  completamente 
olvidada  ^a,  en  tanto  que  bus  Er%di- 
tiH  á  la  vioUta  merecen  el  concepto  de 
un  modelo  de  gracia  y  de  excelente 
crítica;  Iriarte  no  tiene  rival  en  el 
apólogo,  como  Samaniego,  en  la  fábu- 
la; Don  Nicftsio  Alvarez  Cienfuegos, 
diecipuló  de  Metendez,  en  quien  la 
fantasía  lo  hace  casi  todo,  se  ejercitd 
en  la  oda,  en  la  epístola  y  en  las  poe- 

.  BÍas  pastorales;  Jovellanos  se  dió  á 
conocer  coa  sú  bellísima  oda  á  Za  Pat; 


LITE 

Fraj  Diego  Oonulez  w  nuwtrtf  diño 
¿mulo  de  Fny  Luis  de  León;  Don 
Alberto  Lista  es  igualmente  consu- 
mado como  poeta  y  como  crítico;  Don 
Manuel  Joei  Quintana  en  sos  odas  é 
Padilla,  i  La  ImprtñU,  i  Trafa^i 
á  £»  Vacmta,  se  anuncia  al  mismo 
tiempo  como  el  poeta  y  el  patriarca 
de  la  musa  española,  en  tanto  que 
Don  Juan  Nicasio  Gallego  fía  el  se- 
creto de  su  inmortalidad  á  la  magni- 
ficencia de  BUS  odas.  Pero  nos  olvidá- 
bamos de  una  figura  de  este  siglo. 
Gerardo  Lobo  era  capitán  j  hubo  de 
destinársele  i  los  puntos  de  Bodonal 
y  Elechosa,  en  Extremadura,  no  recor- 
damos si  para  cubrir  la  guarnición 
de  aquellos  lugares,  ó  si  para  activar 
la  cobrania  de  atrasados  impuestos. 
Ello  fué  que  se  pone  en  camino  para 
Extremadura,  corre  por  valles,  tras- 
pone montañas,  vadea  ríos,  atraviesa 
Darrancos,  hasta  que,  cansado  y^  di 
andar  de  zoca  en  colodra,  maltrecho 
y  mohíno  por  afiadidura,  escribe  i 
BUS  jefes  la  siguiente  décima: 

Con  ioduitríB  artificioaa 
A  CDKlquiera  que  psaaba. 
Como  eDÍgnu  prfguntal» 
Por  Bodonal  y  Elecboaa: 
Ofendo  ota  quúkoM 
Dijo  uQ  fuUno  da  talr 
De  Elechooa  y  Bodooal 
Be  llevú  loa  hlbitantei 
Ud  uTOyo,  niucho  antes 
Del  diluvio  onivenal . 

Si  Gerardo  Lobo  hubiese  podid< 
dejar  de  ser  poeta,  no  lo  hubiera  sido; 
pero  no  lo  pudo  evitar  y  lo  tuvo  que 
ser.  Bs  lo  que  se  llama  un  poeta  de 
nacimiento.  De  nacimiento  y  de  no- 
ble estirpe  es  también  el  notable  poe- 
ta del  epigrama: 

Un  cando  te  acosté, 
YeoD  paternal  carifio 
A  au  lado  pu»o«I  niho; 
Piro  sucio  unenació. 

Entonces,  torcieiidoel  gesto, 
Uirúee  uno  v  otro  lado, 
Y  exclamú  desooosotado: 
<lAy,Bmor,  cómo  ms  bas  pnesK 
Después  de  leer  estos  renglones, 
inútil  seria   escribir    el  nombre  de 
Iglesias.  Cerraremos  el  cuadro  del  si' 
glo  zviii  con  Dionisio  Solís,  superior 
a  Cienfuegos  ;  no  inferior  al  maestro 
Melendez,    serun  opinión   del  muj 
erudito  Don  Juan  Eugenio  Hartzen- 
busch.  Es  bellísima  la  cmímmJaZF/. 
lliio  el  Amor  ua  día 
De  Primavera  mola, 
Porque  diiralisQ  poco 
8u3  ilores  olorosos. 
Pero  eUa  le  replica 
Con  risa  Lurl «dora; 
(Di,  niúo,  ¿tuí  placeres 
Duran  mis  que  mis  rosas?> 
48.  Teatro  del  tijU  XF/Zi— Los 
poetAS  que  fundaron  escuela  en  este 
siglo,  son:  José  Cañizares,  con  su  Dí- 
«iMw  láeat;  BUS  Coeintrat,  6  sus  Mcn- 
lañttat  en  la  corte,  representante  de  la 
comedia  dejlgura,  punto  de  transición 
entre  la  comedia  de  capa  j  espada  y 
el  saínete;  es  decir,  entre  Lope  de 
Vega  y  Don  Ramón  de  la  Cruz:  Don 
Ramón  de  la  Cruz  con  bus  eaioetes, 
punto  de  transición  entre  la  comedia 
de  figura  y  la  comedia  nueva;  esto  es, 
entie  Cañizares  y  Moratin:  Don  Lean- 
dro Fernandez  de  Moratin  con  bu  Ca/4, 


LITE 

5 noto  d«  tnuuieion  entre  U  Otm  4í 
VéMW-Aww  y  la  Mantla;  m  daot, 
entre  Don  Ramón  de  la  Cñiz  j  Des 
Manuel  Bretón  de  los  Uerreroe,  eotn 
el  saínete  y  la  comedia  de  costem- 
bres,  espejo  de  la  sociedad,  verdaiien 
teatro  ae  la  familia.  Al  bí^o  inn 
corresponde  del  mismo  modo  la  t»- 
gedia  de  Huerta,  Sa^Mtl,  ó  Z^JmA 
de  Toieiú. 

4li.  Siglo  JIJ.—LAnBt^^áe  num- 
troB  tiempos  tiene  grandes  incoim- 
nientes  para  nosotros.  Ee  muy  proba- 
ble que  bajamos  olvidado  á  mudes 
hombres  de  talento;  sfibre  todo,  i  mo- 
chos mártires  de  su  siglo,  tanto  añs 
ilustres  para  nosotros  cuanto  más  ••- 
euros  y  maltratados  de  la  fortuna.  Sn 
una  estofa  de  esta  trama,  nadie  pnads 
decir;  «no  se  me  ha  escapado  nm^vn 
punto  en  el  urdimbre  de  la  tela;>  y 
ménoa  que  nadie,  lo  podemos  door 
nosotros,  que  hemos  estado  algimes 
años  en  país  forastero.  Las  laguaai 
qne  el  lector  advirtiere,  atribújalas, 
no  i  mala  fe,  que  no  tiene  cabida  «o 
nuestros  hogares;  sino  á  la  ig^oiaa- 
cia,  que  es  un  timo  que  í  todo  ae  pe- 
ga, y  así  lo  confesamos  con  Tordadeni 
espíritu  de  humildad;  que  mis  lana- 
ta  al  hombre  un  solo  átomo  de  no- 
destía,  un  solo  escrúpulo  de  Tirtad, 
que  todos  los  colosos  de  la  Aiberbia^ 
de  la  vanidad;  aunque  esto  que  doa- 
moB  es  un  error,  porque  la  Tanidad 
y  la  íoberbia  no  tienen  eoloeoa.  Pedi- 
mos perdón  á  las  memoriae  olridadas, 
no  excluidas,  porque  en  nneatra  ia- 
tencion  no  haj  excluidos.  Para  slern 
de  una  moral  sublime,  que  mbob 
aprendido  en  la  desgracia,  somoaana 
patria  que  no  conoce  ezpatríados. 

Prettstat. — Las  producciones  mit 
notables  de  los  prosistas  del  primer 
tercio  del  siglo  xix  pertenecen  iffoal- 
mente  á  la  erudición.  Antes  de  1836, 
TÍif  nacer  España ,  en  este  ganen, 
obras  tan  spreciables  como  el  TVaAw 
eritito  de  la  elocnencia  ttpañoU,  de  Cap- 
manj;  el  Dtceitmario  witieo  da  Ut  «a- 
toree  eatalanet,  por  Amat,  7  las  líeata- 
riat  toirt  la  mwticipaUdad  dt  Smrtth- 
na,  por  M.  de  Bofarull.  Amador  de  los 
Ríos,  decano  de  la  Facultad  de  Letras 
en  la  universidad  de  Madrid,  di4  á 
luz  un  Smayo  tohre  Js  hieteriapeUtíea 

Í  literaria  de  letindíoe  dt  Sipaá^  ea- 
Gcada  de  notable;  Don  Manael  Qbíb- 
tana,  una  excelente  Bieyr*^  it  Im 
eepañoleí  c¿Ubret;  Don  Eugenio  de 
Ocboa,  una  Noticia  lobrt  ¡m  mamatri- 
toe  etpaHolet  que  posee  la  biblioteeaÍB- 
perial  de  París.  Bn  el  género  hiatiri- 
co,  nos  encontramos:  ffiatarí»  eb  b$ 
áralet  e*  Stpaüa,  por  Conde;  Sütaria 
dt  la  cinUtMÚ»  e»  Stpaña,  por  Oob- 
zalo  Morón;  Btpeáia  bajo  ÍoiJ 
por  Carvajal;  Éittoria  de  ¡as  t 
MaAomeíanat  de  Sipaña,  por  Don  Pa*- 
cual  de  Gavangos.  Merece  otazee 
también  la  Hittoria  del  tenMtmmi»la, 
de  U  guerra  y  de  i*  rtvolmeiom  it  Stfo- 
ña,  cuyo  autor  nos  ofrece  el  mnple 
de  un  nombre  sobrio  en  el  eati»,  pro- 
fundo en  su  litefatura,  fllásr^ 
pensamiento,  arisco  en  sa 
trecho  en  el  mi 


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ludo,  ab«d«tB  • 

íXjOoglc 


LITE 

«scuflU,  ameno  en  su  plática,  caba- 
llero en  BU  trato,  dama  en  su  porte, 
carácter  mdlüple,  tipo  coufuao,  natu- 
raleza no  «Teriguada,  ni  definida:  el 
Qonde  de  Toreno. 

'  50.  Filoiofia.-^AMnqiie  la  filosofía 
de  nuestro  si^lo  no  tenm  un  sistema 
claro  .T  definido  en  relación  directa 
OOD  su  'irleen,  es  incuestionable  que 
esti  fundaaa  8obr»el  dogma  de  la 
perfectibilidad  del  hombre,  que  pro- 
pasa el  apiistol  san  Pablo,  á  ciijo  tí- 
tulo merece  sin  duda  que  se  te  apelli- 
de el  primero  j  más  grande  filósofo 
del  cristianismo;  es  decir,  el  primero 
j  más  grande  nl<5sofb  de  la  humani- 
dad. De  este  dogma  tomó  Bacon  su 
obra  titulada:  Intktwatio  tM^na;  esto 
es,  la  restanraeio»  magna  6  la  ara*  re- 
ffouraeiiM,  título  tan  profundo  como 
Tfirdadero,  puesto  que  el  dogiua  del 
hombre  perfectible  representa  la  re- 
^neracion  del  aér  humano.  Efectira- 
meiit«;  hagamos  que  la  humanidad 
gima  bajo  la  esclavitud  de  la  primera 
culpa,  como  víctima  eterna  del  peca- 
do, 7  desparece  la  razón  moral  de 
todo  derecho,  de  todo  arte,  de  toda 
dencia.  Esto  viene  i  probar  que  el 
dogma  de  la  perfectibilidad,  no  de  la 
perfección  alwoluta,  es  la  consecuen- 
cia necesaria  del  dogma  augusto  de  ta 
-  Redención.  Todos  los  sistemas  actua- 
les, aun  los  más  opuestos  j  contradic- 
torios entre  ai,  Tienen  á  ser  fórmulas 
distintas  de  aquel  principio  origina- 
rio, puesto  que  todos  tienen  por  fin  co- 
mún la  aspinciou  al  bien,  í  la  ver- 
dad, á  la  virtud,  á  la  justicia  7  i  la 
belleza;  más  claro,  la  aspiración  cona- 
taiit«  í  realizar  en  todas  las  esferas 
da  nuestras  facultades  la  perfectibili- 
dad de  la  naturaleza  humana.  En  cor- 
roboración de  esta  teoría,  examinemos 
loa  múltiples  sistemas  filoaóficos  que 
conocemoB  en  nuestros  tiempos,  j  ob- 
servaremos que  todos  concluyes,  aun 
los  sistemas  panteistas,  por  reconocer 
la  necesidad  del  hombre  perfectible; 
por  cuja  razón  puede  decirse  que  has- 
ta el  ateiamo  de  loe  modernos,  ai  el 
ateismo  pudiera  existir,  tiene  cierto 
espíritu  del  dogma  cristiano,  que  ea 
también  Slosoña  cristiana;  aunque  no 
se  denomine  de  este  modo,  porque 
haj  cosas  que  son  7  no  se  denominan, 
asi  como  otras  se  denominan  v  no 
flon.  Decimos  otra  vez,  precisando  los 
términos,  que  toda  la  filoaoña  de  nues- 
tro aiglo,  en  bu  confusa  multitud  de 
ñatemas,  tiene  por  base  necesaria  j 
perenne  la  perfectibilidad  del  ser  hu- 
mano, principio  el  más  fecundo,  el 
más  consolador,  el  más  luminoso  que 
conoce  la  historia.  £1  mundo  cristia- 
no lleva  en  su  conciencia  esa  magní- 
fica revelación  de  diecinueve  siglos, 
tal  vez  sin  sentirla,  quizá  sin  darte 
nombre,  como  el  éter  recibe  et  fulgor 
del  astro  sin  sentir  el  tacto  invisible 
de  la  luz.  En  cuanto  á  Eapaña,  aon 
eatimadíaimas  las  obras  filoaóficas  de 
Jaime  Balmes,  hombre  de  entendi- 
miento poderoso,  de  |r^n  intuición  7 
de  hermosa  palabra,  ffl  Protutainiivu 
etmparado  a»  ti  CatoUcitmo  pasó  al  do- 
minio ia  loa  wbios  de  todo  el  moado, 


UTE 

La  filosofía  de  Balmes  se  distingue 
en  que  di<5  extensión  v  trascendencia 
al  criterio  lógico  7  á  la  estética  de  la 
forma;  aunque  considerada  con  rola- 
cioa  al  dogma  del  hombre  perfecti- 
ble, está  muv  léios  de  levantarse  á 
las  regiones  del  ideal  filosófico,  cien- 
tífico 7  cristiano  del  siglo  xix. 

51.  JV(?wía.— La  novela  tomó  con- 
aiderable  desarrollo  con  Humará  y 
Salamanca,  Escoaura,  Martínez  de  la 
Rosa,  Eapronceda,  José  de  Villalta  7 
otros  muchos,  cuva  enumeración  nos 
llevaría  demasiado  lejos,  á  mis  de 
aer  un  tanto  peligrosa.  Si  tuviéramos 
que  hablar  de  los  vivos,  encontra- 
ríamos varias  capacidades  de  primer 

52.'Sisfh  XIX.— Crítica  /í¡o«f/íea. 
poUtiea,  literaria  y  todal.  Llegamos  á 
un  sepulcro,  sobre  cuya  losa  tenemos 
que  depositar  muchos  homenajea  de 
admiración  entre  muchas  lágrimas  de 
desconsuelo.  Cuando  este  sepulcro  se 
abría  &  la  misericordia  de  la  Provi- 
dencia; cuando  esta  fosa  se  cerraba  al 
juicio  del  mundo,  un  joven,  casi  un 
niño,  se  adelantó  con  paso  trémulo  7 
le7Ó  una  humilde  elegía.  De  aquella 
elegía  brotó  una  musa  que  llena  un 
siglo  7  alboroza  &  España.  Muchos 
ajios  después,  un  gran  poeta  se  acusa 
á  sí  propio  7  se  condena  sin  piedad, 
viendo  en  su  sombra  una  fior  maldita, 
brotada 

Al  borde  de  U  tumba  de  un  malvado, 
7  no  hizo  bien  en  renegar  de  au  altí- 
aimo  origen.  Cuando  noa  hallamos 
en  este  sitio,  no  hay  ningún  malvado, 
sino  una  tumba  ilustre,  un  canto  de 

ria  7  un  dolor  de  la  bi 
dad.  Colocados  nosotros  entre  aquel 
muerto,.7  aquel  poeta,  como  el  Urio 
que  nace  entre  un  laurel  7  un  cardo, 
venimos  aquí  á  depositar  aquel  canto 
del  tiempo  7  aquel  dolor  del  hombre. 
¿Será  necesario  decir  que  nos  encon- 
tramos a)  pié  de  la  tumba  de  Larra? 
Don  Uariano  José  de  Larra  tíene,  no 
sólo  una  importancia  capital  como 
excelente  crítico  7  hábil  polemiata; 
sino  una  grande  significación  como 
literato,  pueato  que  fué  uno  de  loa 
más  ardientes  propagadorea  de  la  re- 
volución literaria,  la  cual  pretendía 
conciliar  la  originalidad  7  el  genio 
de  los  españoles  con  el  estudio  7  la 
imitación  de  los  franceses.  Nuestro 
personaje,  al  profesar  la  sátira,  cono- 
cía muy  bien  los  aposentos  interiores 
del  oficio:  «el  escritor  aatírico,  dice, 
es  como  la  luna;  un  cuerpo  opaco, 
destinado  á  dar  luz,  7  es  el  único  de 
quien  con  razón  puede  decirse  q%e  da 
lo  ^%e  no  tÍ4*e.  No  conocemos  una  de- 
finición más  verdadera,  más  filosófica 
7  más  profunda  de  la  sátira.  Su  pri- 
mera publicación  periódica  fué  ElPo- 
brecito  hablador,  cuvos  artículos  fir- 
maba bajo  el  pseudónimo  de  £1  Ba- 
ekilür  J%am  Pere*  de  Mtmgvia,  cuyos 
alientos  fueron  inútiles  contra  la  fé- 
rula de  la  cenaura.  Despuea  escribió 
bajo  el  pseudónimo  de  eigaro,  7  aquí 
pnncipia  BU  carrera  de  triunfo  7  de 
gloria.  Larra  es  inmortal  en  sus  ar- 
tfculoe;  Naditpoit  sin  héilar  aljwtt- 


LITE 


459 


ro;  La  Planta  nneva  4  el  famoto;  La 
Fuentí  de  Catlelo  Planeo;  (¿ttiero  ter  «f- 
MÍa>;  Cartas  de  wtt  liberal  de  aeá  á  «n 
liberal  de  allá;  Lot  Tres  no  ion  más  qtu 
dos;  El  Siglo  en  blanco;  La  Cnestto» 
trasparente;  Dos  liberales,  i  lo  jne  es 
entenderse.  La  crítica  de  nuestro  per- 
sonaje comprendía  un  círculo  tan  ex- 
tenso como  el  de  au  nutrida  erudi- 
ción: costumbres,  política,  filosofía, 
historia,  literatura'  7  bellas  artes. 
Pero  Larra  tenía  temporadaa  frecuen- 
tea,  en  que  ae  levantaba  de  mal  hu- 
mor; 7  en  esos  dias  mal  humoradoa,' 
era  un  entendimiento  negativo,  que 
buscaba  la  claridad  del  día  en  los 
horrores  de  la  noche.  ¿Se  trata  del 
sol?  Puee  es  mis  admirable  por  bub 
manchas  que  por  su  luz,  ¿Se  trata  de 
una  Vénus¥  Pues  todo  el  prodigio  de 
su  hermosura  desaparece  ante  una 
simple  desigualdad  en  la  frescura  7 
en  la  limpieza  de  la  tez.  Un  dia  se 
levantó  de  mal  humor;  era  el  dia  de 
difuntos  de  1836,  y  comenzó  á  derra- 
mar la  muerte  7  la  desolación  por 
todas  partea,  como  si  fuese,  no  un  dia 
de  difuntos,  sino  el  dia  del  juicio 
final.  Para  tan  extraño  viaje,  ae  pre- 
paró con  esta  pregunta  no  ménoa  ex- 
traña: «¿Dónde  está  el  campo  santo; 
fuera  ó  centro?*  Hecha  esta  pregunta 
formidable,  se  da  en  cuerpo  7  alma  i 
recorrer  laa  calles  de  Madrid,  provis- 
to de  un  inagotable  acopio  de  letre- 
ros. Sobre  el  frontiapióio  del  palacio 
lee:  «Aquí  7ace  el  trono;  nació  en  el 
reinado  de  Isabel  ¡a  CatóUea;  murió 
en  la  Granja  de  un  aire  colado.»  So- 
bre el  arco  de  la  Armería  ge  figura 
leer:  «Aquí  7aGe  el  valor  castellano 
con  todos  sus  pertrechos.*  Sobre  Dofia 
María  de  Aragón:  «Aquí  7acen  los 
tres  años.»  Sobre  la  cárcel:  «Aquí 
vace  la  libertad  del  penaamiento.* 
Sobre  Is  Bolsa:  «Aquí  yace  el  crédito 
español.»  Sobre  el  aolar  de  la  Victo- 
ria: «Bsa  yace  para  nosotros  en  toda  ' 
España.»  Sobre  loa  teatros:  «Aquí 
yacen  loa  ingenios  españoles.*  Sobre 
loa  Miníatenos:  «Aquí  yace  media 
España;  murió  de  la  otra  media.»  No 
tenemos  notícia  de  un  sarcasmo  más 
audaz  y  profundo.  Pero  la  crítica  tie- 
ne aquí  una  grave  tarea  que  desem- 
Señar,  la  cual  consiste  en  hacer  ver 
e  dónde  vienen  esos  diaa  nublados, 
esoB  triatea  diaa  sin  sol  de  Don  Ma- 
riano José  de  Larra.  Pueato  que  ha- 
blamoB  con  un  critico,  tenemos  que 
implorar  el  favor  de  la  crítíca.  Nues- 
tro autor,  en  vez  de  decir:  «una  per- 
fección significa  más  que  cíen  imper- 
fecciones,* abrazando  la  verdad  de  la 
ciencia  7  el  dogma  de  la  fe,  decía: 
«una  imperfección  representa  más 
que  cien  perfecciones,»  cayendo  en  la 
negación  del  entendimiento  y  en  la 
apoetasía  de  la  conciencia;  esto  es,  en 
el  escepticismo  filosófico  y  en  el  atéis* 
mo  dogmático.  Supongamos  que  uno 
pregunta:  «¿qué  es  vivir?»  La  razón 
V  la  fe  contestan:  «creer  y  amar.» 
Nuestro  autor  contestaba:  «negar  y 
aborrecer.*  Lo  dicho  bace  evidente 
que  toda  creencia  supone  una  filosofía 
particular,  y  tal  era  la  particular  fijo- 


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460 


LITE 


BofÍK  de  Don  Mariano  Joeé  de  Larra, 
la  cual  explica  ciertos  ínfortonios  la- 
mentables, ocultos  por  un  relo  de  ve- 
neración y  de  caríao,  que  nuaatros 
dolores  no  quieren  suspender.  ¡Qué 
lástima!  Pudendo  creer  en  Dios  j  en 
el  tambre,  no  se  sabe  cómo  un  ^enio 
creía  en  el  demonio  t  en  el  vampiro. 
Si  Mariano  José  de  Larra  no  hubiera 
abusado  de  sus  garandes  talentos,  ha- 
bría sido  el  primer  crítico  de  su  épo- 
ca. Aun  haoiendo  abusado,  por  un 
vicio  de  genialidad  ó  de  tempera- 
cuento,  no  conocemos  ningún  crítico 
del  si^lo  XIX  que  le  sea  superior, 
especialmente  cuando  su  genio  se  le- 
vanta i  la  altura  de  las  más  altas 
concepciones.  Larra  naciden  Madrid 
el  24  de  Marzo  de  1809,  j  muriá  en 
la  noche  del  13  de  Febrero  de  1837, 
sin  enfermedad,  en  la  flor  de  su  vida, 
puesto  que  tenía  28  años,  en  cuja 
edad  principian  otros  á  escribir. 

63.  Siglo  XlX.—Pottat.  España 
contij,  contará  siempre,  entre  sus  pri- 
meros poetas  al  duque  de  Rivas,  au- 
tor de  SI  Moro  expásito,  rodeado  de 
una  juventud  poderosa,  en  que  el  es- 
píritu del  arte  corre  envuelto  en  una 
creación  indefinible,  que  se  podría 
llamar  la  inspiración  del  entusiasmo, 
el  ángel  de  la  fe  j  el  demonio  de  la 
revuelta;  aquella  juventud,  al  mismo 
tiempo  vivificada  T  pervertida  por  un 
Bspronceda,  un  Larra,  un  Enrique 
Gil,  un  Pastor  Diez;  j  más  tarde,  por 
un  Gustavo  Becker  j  un  Florentino 
Sauz,  cujo  autor  dice  por  boca  de 
Que ved o : 


Quien  estaba  cantado  de  aintarie, 
no  fuá  Quevedo;  sino  el  autor  del  dra- 
ma; es  decir,  Florentino  Sani.  Entre 
los  grandes  poetas   líricos   del   si- 

Ílo  zix,  ocupa  un  puesto  honroso  Don 
uan  de  Arólas;  especialmente,  por 
sus  orientales,  cuja  galanura  de  es- 
tilo, cuja  riqueza  de  expresión,  cuya 
melodía  triste  j  suave,  cuja  inspira- 
ción natural  é  ingenua,  deben  citarse 
como  verdaderos  dechados.    No  haj 

Üion  más  bella  que  la  del  poeta 
celonéa;  no  haj  amor  más  hermoso 
que  el  amorde  Arólas.  Su  oda  .li/ffMr, 
concepción  extensa  y  solemne,  tiene 
magníficos  arranques  de  genio.  Pero 
la  vena  más  rica  de  la  poesía  españo- 
la del  actual  siglo  se  encuentra  en  el 
teatro,  si  exceptuamos  alguna  crea- 
ción gigantesca  j  sublimemente  de- 
sesperada, como  SI  Diablo  M%ndo.  El 
duque  de  Rivas,  célebre  ja  con  mucha 
razón  por  su  poema  antes  citado,  puso 
colmo  á  su  reputación  con  el  drama 
Do*  A  tvarodeXwM  6  la^%erta  del  tino: 
Martínez  de  la  Rosa  did  &  la  escena, 
en  1834,  su  fomosa  obra  La  Conjura- 
ción de  Veneda,  en  donde  todos  apren- 
dimos i  llorar,  sin  que  Baja  apenas 
na  español  que  no  guarde  en  su  alma 
las  tnstes  memorias  de  Laura  j  de  Ru- 
giere, á  el  misterioso  canto  del  pere- 
grino: Quintana  ái6  sa  Dvave dt  Viseo 
j  su  Pelayo,  en  tanto  que  Bretón,  Gil 
j  Zarate  j  Iftrtzenbusch  crean  un 
teatro  veraadeíamente  nacional,  So- 


LITE 

moB  admiradores  de  los  poetas  ante- 
riores j  de  otros  muchos  por  iguales 
fiartes;  consagramos  j  reconocemos 
a  sxcelencia  de  todos;  pero  atribu- 
jendo  i  cada  uno  su  valor,  conside- 
rada esta  materia  como  asunto  de  crí- 
tica literaria,  histérica  j  social,  deci- 
mos que  la  primar  comedia  del  si- 
glo XIX  lleva  por  título:  Marcela  ó  ¿á 
cuál  de  los  íreif  obra  que  tiene  al  pú- 
blico en  continua  emoción,  sin  otro 
argumento  sensible,  sin  otra  máqui- 
na, sin  otra  intriga,  sin  otra  misterio, 
que  la  verdad  de  los  caracteres  j  el 
embeleso  del  diálogo.  BI  diálogo  en 
otros  autores  se  llama  belleza:  en  el 
incomparable  Bretón  de  los  Herreros 
íie  llama  hechizo.  !.&  Marcela  lí  ¿¿  e»ál 
de  lot  íreif  figura  viva  del  genio  na- 
cional, dii5  á  Bspaita  un  nuevo  teatro, 
lo  cual  vale  tanto  como  decir  que  dio 
á  España  una  nueva  España.  Cuanto 
más  tiempo  pasa,  más  grande  j  más 
hermosa  nos  parece  Marcela.  Siempre 
que  la  leemos,  exclamamos:  f hoj  es 
más  hermosa  que  ajer,*  lo  cual  sig- 
nifica que  nunca  se  podrá  decir;  «hoj 
es  más  hermosa  que  mañana.*  Al  lado 
de  Mhrula  debiéramos  poner  J"/ .Rem- 
ire t^mini^;,  de  Don  Ventura  déla 
Vega,  si  fuese  creación  original.  Aun 
no  siéndolo,  será  siempre  un  perfecto 
j  admirable  dechado  de  la  comedia 
urbana.  Gil  de  Zarate,  el  autor  del 
tan  celebrado  Cirloi  JI  el  Hechitado, 
de  Gvema*  el  Bueno  j  de  Don  A  Itaro 
de  Lima,  se  distinguió  de  los  demás 
escritores  dramáticos   de  su  tiempo 

Sor  un  conocimiento  más  profundo 
el  corazón  humano,  así  como  por 
una  marcada  tendencia  á  buscarlos 
efectos  morales  en  los  sentimientos 
generales  de  la  humanidad.^  Haj  otro 
nombre  que  se  dirige  principitl mente 
á  herir  la  fibra  nacional,  no  tanto  por 
el  frenesí  del  autor  inspirado,  como 
por  les  memorias  patrióticas  del  hom- 
bro erudito,  sin  descuidar,  empero, 
los  gozos  inefables  del  poeta.   Este 

f;ran  escritor,  apóstol  venerable  de  las 
atrás  de  nuestro  siglo,  se  inició  de 
un  modo  brillantísimo  con  ausjáuuw- 
teí  de  Teruel,  en  donde  haj  versos 
que  parecen  llamar  á  las  puertas  del 
alma,  cuando  el  alma,  creándose  á  si 
misma  con  los  hechizos  del  deseo, 
sueña  en  apariciones,  veladas  por  la 
gasa  de  la  ilusión.  Mientras  que  Es- 
paña tenga  memoria,  los  nomores  de 
Itabel  7  Marcilla  estarán  grabados 
profundamente  en  la  memoria  del 
pueblo  español;  j  entre  elloe,  corona- 
do por  su  genio  j  por  su  fortuna,  el 
insigne  poeta  Juan  Eugenio  Hartzen- 
buech.  El  Do»  Francisco  de  Quevedo, 
de  Florentino  Sauz,  japor  su  inspi- 
ración, ja  por  sus  bellezas,  entró  sin 
duda  en  las  grandes  corrientes  de 
nuestro  siglo,  como  las  Verdades  amar- 
gas, de  Luis  de  Eguilaz,  v  como  el 
Tejado  de  vidrio,  de  Adelarao  de  Aja- 
la.  Convenimos  en  t^ue  esta  comedia 
no  tiene  el  misterioso  encanto  de 
Consuelo,  ni  el  sabor  social,  la  expre- 
sión cáustica,  la  ironía  tremenda,  del 
Tanto  por  ciento,  en  donde  haj  algo 
del  Dtahh  Mundo,  porque  haj  al{*o 


UTE 

da  ese  diablo  que  se  agita  an  los  vi- 
cioB  de  todo  pueblo,  sea  el  que  fuer«í 

Sero  afirmamos  sin  ningún  género 
e  vacilación  que  el  Tejado  de  vidria 
es  la  mejor  comedia  del  autor  nobi- 
lísimo, cujo  acento  resuena  todavía 
en  nuestro  corazón.  Mencionemos, 
para  terminar,  el  precioso  teatro  de 
Narciso  Serra,  El  Toisón  roto,  de  Don 
Antonio  Hurtado,  «u  colaboración  con 
el  gran  poeta  Nuñez  de  Arce,  j  el 
Maclas,  de  Larra,  quien  tenía  ja  dos 
actos  escritos  de  un  drama  titulado: 
Q,uevedo.  ¡Lástima,  en  verdad,  que  no 
terminara  semejante  obra,  porque  foca- 
ra curioso  oir  hablar  al  gran  aatinco 
de  todos  los  tiempos  por  boca  del  satí- 
rico del  siglo  xix!  . 

54.  Conclusión. — Un  stlndo  i  ¡Oi  ñ- 
vot.  Sin  embargo  de  que  nos  propnai- 
moB  no  hablar  de  los  que  viven,  por- 
que tenemos  miedo  de  los  vivos,  como 
otros  títanen  miedo  de  los  muertos,  no 
terminaremos  esta  insignificante  re- 
seña sin  dirigir  una  palabra  de  acata- 
miento j  de  admiración  á  los  ilnstres 
Mesonero  Romanos,  decano  de  loe  U- 


rego  j  Fernando  Corradi,  patriarcas 
de  los  periodistas,  canas  más  glorio- 
sas que  la  más  gloriosa  juventud.  Las 
ruinas,  como  Ik  piedad,  tienen  tam- 
bién su  genio,  V  ¡aj  de  las  nacioues 
que  no  se  acuerdan  del  genio  q^ue  vive 
en  la  santa  piedad  de  sus  ruinas!  T 
pues  hemos  salido  del  reinado  de  los 
sepulcros,  que  tiene  tanto  encanto 
para  no9ot,ros,  porque  amamcM  tam- 
Chien  la  vida  en  los  arcanos  de  la  muer- 
te, vamos  á  hablar  de  algunos  hom- 
bres, protestando  que  no  lo  hacemos 
por  considerarles  de  una  litskatosa 
superior  á  la  de  otros  ilustres  poe- 
tas, sino  por  creer  que  enriquecieron 
nuestro  siglo  con  la  invención  de 
cierto  arte.  Don  José  Zorrilla  os  ^ 
creador  del  drama  hidalgo,  del  drama 
histórico,  con  todavía  grandeza  de  la 
antigüedad,  con  toda  la  pompa  del 
pasado,  con  toda  la  imagioacion  del 
agüero,  con  todo  su  caudal  de  arro- 
gancias, de  galanterías,  de  votos  y 
conjuros.  Su  concepción  de  más  sen- 
tido es  el  Zapatero  y  el  Rey,  joja  que 
no  tiene  jojero  que  la  tase: 
•Por  au  propia  virlud  arderi  sola 
Esta  Umpara,  dice;  [harto  lo  tcmol 
Lieos  eeUde  mi  sanjirQ  hasta  la  goU 
Y  yo  en  mi  sangre  sin  arder  me  quemo. > 

Para  quentarse  sin  arder,  como  para 
arder  sin  ¡uemarss,  es  necesario  pensar 
j  sentir,  como  piensan  j  sienten  Í0> 
espíritus.  No  tenemos  noticia  da  ver- 
sos dotados  de  una  idealidad  mis  pro- 
funda, más  meta^sica,  más  fantásti- 
ca, más  terrible,  sin  embargo  de  aat_ 
la  más  sencilla  j  la  más  reu  al  mia- 
mo  tiempo,  porque  lo  más  real  j  lo 
más  sencillo  de  este  mundo  es  la  peo- 
sia.  Por  esta  misma  época  se  dio  i  co- 
nocer, como  autor  dramático  de  primar 
Orden,  Don  Antonio  García  Gutieirea, 
autor  de  SI  Trotador  y  Siwio»  Bteaní 
gra,  que  son  v  serán  eiempro  doa  m^ 
nnmentos  del  romanticismo  teatral  tm 
España.  Distingüese  este  gnúo  {m 


ü^itized  by 


L.oogle 


LITE 

un  exquisito  sentimiento  de  la  frase, 
caracterizado  por  la  eonoridad  j  la  me- 
lodí&,  llevadas  á  tal  punto  da  perfec- 
ción, que  nos  arrebatan  con  el  eutu- 
siaamo,  no  sabiendo  decir  si  es  la  me- 
tafísica de  la  forma  6  la  metañaica  del 
espíritu.  SI  Trovador,  que  no  ea-su- 
perior  á  Simo»  Soeantgra,  como  crea- 
ción de  arte,  mereció  del  público  el 
triunfo  más  grande  d»  que  najr  ejem- 
plo en  la  escena  española,  lo  cual  ex- 
plica al  hecho  de  que  García  Gutiér- 
rez fuese  el  primer  poeta  que  saliese 
á  las  tablas,  para  recibir  la  ovación 

Sública.  Gn  cuanto  á  su  influencia  en 
t  yida  social  de  entijnces,  bastará 
decir  que  apénaa  había  jdj'en  que  no 
llevara,  como  aderezo  personal,  el  po- 
mo de  veneno,  recordando  el  veneno 
de  Leonor,  6  que  ^no  tomara  vinagfre 

Sara  estar  p&lida,  como  la  amada  de 
[aunque.  Bn  fin,  todo  el  mundo  vi- 
vía i  lo  Trovador,  porque  los  pueblos 
viven  siempre  en  fas  tradiciones  ma- 
ravilloaas,  y  el  nombre  Trovador  ha- 
bía JA  dejado  de  ser  una  palabra  para 
tornarse  en  una  maravilla.  En  esa 
maravilla  de  un  sic'lo  será  eterno  Don 
Antonio  García  Gutierres;  j  bien  lo 
merece  por  cierto,  Don  Tomas  Rodri- 
guez  Rubí,  que  vierte  en  bu  teatro  á 
manos  llenas  todas  las  galas  j  felici- 
dades del  Mediodía,  indica  con  su 
Jtueda  Je  la  Fortuna  un  género  espe- 
cial, desarrollado  en  Españoles  sobre 
todo,  de  Busebio  Asquerino;  presenta- 
do en  madores  medidas,  en  más  im- 
petuosos arranques  j  en  situaciones 
más  dramáticas  por  Si  Tanto  por  cien- 
to. En  estas  obras  haj  eierto  espíritu 
del  cuadro  de  los  Comuneros,  de  Gis- 
bert,  como  si  fuesen  un  pregón  de  la 
escuela  social  que  Horacio  Vernet  lle- 
vd  á  la  pintura.  Es  indudable  que  otro 
Horacio  Vernet  la  llevará  al  teatro;  j 
en  este  sentido  concedemos  una  gran- 
de importancia  á  ía  Rtuda  de  la  For- 
tvma,  la  misma  que  tiene  Bl'Tanlopor 
denlo,  lienzos  mágicos  en  donde  pa- 
rece trasparentarse  un  nuevo  mundo. 
Don  Manuel  Tamajo  es  un  escritor 
de  inspiración  extensa,  de  magnífica 
forma,  de  gran  intuición  j  sentido 
EQoral,  como  poeta;  suelto  j  sonoro, 
galano  y  puro,  ingenuo  y  preciso, 
nlentado  y  brioso,  como  prosista, 
mostrando  de  esta  suerte  que  los  ver- 
sos no  están  reñidos  con  la  prosa,  así 
como  que  se  puede'JIegar  á  la  última 
cumbre  de  la  poesía  sin  subir  las  cues- 
tas del  Parnaso' V  sin  beber  las  a^as 
de  la  faento  Helicona.  También  hay 
musas  para  loS  que  no  escriben  en  li- 
neas pareadas.  Tamajo  se  distingue, 
como  literato,  en  que  se  eleva  sin  re- 
montarse, lo  cual  estriba  en  quo  lo 
sublime  vive  en  casa  de  lo  sencillo, 
como  lo  sencillo  vive  en  casa  de  lo  su- 
blime. Beto  poeta  se  anunció  con  una 
tragedia,  Virginia,  en  que  saludó  el 
arte  una  noble  esperanza,  cumplida 
después  por  I^^b  dones  v  más  lar- 
gas promesas.  Tamajo  y  Baus  es  el 
poeta  de  la  tradición,  representante 
natural  de  escuelas  pasadas  en  el  tea- 
tro de  nuestro  siglo.  Este  poeta  pare- 
ca-golpear  sobre  la  loaa  de  las  tum- 


LITE 

bas,  como  si  intentase  infundir  espíri- 
tu á  la  sombra  de  la  vieja  España,  se- 
mejante al  mago  que  evoca  una  visión 
entre. las  almenas  derruidas  de  un 
castillo  feudal,  ün  poeta  dijo: 
«Donde  va  mi  tiempo,  voy, 

Que  ea  locura  pretender 

Llevar  las  glorias  de  hoy 

A  loa  ít¿alasniaa  de  ayer.» 

Nuestro  poeta  dice  por  el  contra- 
"): 

Viviendo  en  la  tumba  estoy, 
Popqua  ea  locura  querer 
Mezclar  laa  glorias  de  ayer 
Con  los  lantasDias  de  hoy. 

En  cuanto  á  nosotros  atañe,  el  mis- 
mo mérito  atribuimos  á  q^uien  con- 
templa lo  pasado,  que  á  quien  se  tor- 
na hacia  lo  presento ,  que  á  quien 
vaticina  lo  venidero,  puesto  que,  por 
donde  quiera  que  caminen,  no  es  po- 
sible que  salgan  del  globo,  ni  de  los 
fines  de  la  universal  Providencia.  Lo 
úitico  que  pedimos  á  todos,  es  lo  que 
sobra  al  ilustre  poeta  Tamajo  y  Baus; 
inspiración  vivificadora,  fe  levanta- 
da, aliento  generoso,  patriotismo  no- 
ble y  honrado.  Réstanos  decir  algu- 
nas palabras  acerca  de  un  genio  po- 
deroso; pero  de  ímpetus  desiguales, 
salvaje  y  sublime  al  modo  de  bhakes- 
peare;  pero  sin  la  uniformidad  majes- 
tuosa del  poeta  inglés.  Este  escritor 
es  el  poeta  délos  cataclismos;  aunque 
debe  añadirse  que  taks  cataclismos 
■■  en  una  gran  significación,  puesto 
que  son  problemas  de  la  familia  y  do 
la  sociedad;  sobre  todo,  son  enigmas 
j  revelaciones  de  la  conciencia  hu- 
mana, como  lo  demuestran  principal- 
mente '-■  Locura  í  santidad  y  El  Gran 
QaUoto,  sombra  terrible  de  las  anti- 
guas teocracias,  de  los  despotismos 
pasados,  en  cuyos  moldes  se  conci- 
bieron una  ciencia  que  no  se  conoce, 
un  ingenio  que  no  se  siente,  una  mo- 
ral que  no  perdoDa>  una  humanidad 
que  no  se  ama,  hidrópica  siempre, 
siempre  sedienta,  como  el  Tántalo  de* 
los  gentiles.  Este  genio  tiene  un  pe- 
ligro: obstinarse  en  dar  ser  á  cierta 
belleza  más  sublime  que  lo  sublime, 
cuya'  imposible  creaoion  tiene  un 
nombre  en  cada  idioma;  en  castellano 
se  llama  el  ridiculo.  En  efecto.  Chur- 
riguera  no  es  más  ni  menos  que  la 
exageración  de  Miguel  Ángel;  una 
sublimidad  mal  ideada,  que  pretende 
exceder  á  la  sublimidad  bien  sentida; 
un  delirio  de  la  inspiración,  una  fie- 
bre magnánima,  que  intenta  fundar 
lo  sublime  del  hombre  sobre  lo  subli- 
me de  Dios,  de  donde  viene  el  ángel 
que  se  torna' en  grifo.  Más  allá  del 
vago  contomo  de  la  pirámide;  más 
alia  de  la  última  línea  del  obelisco, 
no  hay  otra  cosa  que  el  vacío  del  ho- 
rizonte, los  desiertos  del  aire,  las  so- 
ledades de  la  creación.  ¿Quiere  poblar 
esas  soledades  infinitas?  Se  engaña. 
¿Quiere  buscar  conceptos  artísticos 
más  allá  del  mundo  del  arte?  Se  en- 
gaña. ¿Quiere  fabricar  almas  de  án- 
geles con  cuerpos  de  grifos?  Se  enga- 
ña. ¿Logra  encauzar  su  genio  poten- 
te, SI  esta  empresa  cabe  en  lo  huma- 
no? Eclíégaraj  será  iududablemento 


LITI 


461 


tiempos.  Y  aquí  damos  remate  á  nues- 
tra desmañada  faena,  pidiendo  perdón 
á  nuestros  benévolos  lectores  ^  á  la 
sombra  de  los  antepasados.  Y  al  des- 
pedirnos de  la  sombra  de  nuestMS 
mayores,  un  grito  involunterio  se 
arranca  de  nuestro  corazón :  ¡Salve, 
tumbas  ,de  nuestra  patriaf  ¡Salve,  ge- 
nio de  los  antiguos! 

Literero.  Masculino.  El  que  guía, 
vende  ó  alquila  literas. 

ETiicOLOofA..  Litera:  catalán,  lUU- 
rer. 

Literilla.  Femenino  diminutivo  de 
litera. 

Literomanía.  Masculino.  Manía 
por  escribir  ó  parecer  literato. 

Literómano,  na.  Masculino  y  fe- 
menino. El  que  está  afectado  de  lite- 
romanía. 

lates.  Masculino  plural.  Voz  grie- 
ga equivalente  i  preces. 

Etiuoloqía.  Griego  Uvr,  (Uíi),  sú- 
plica. 

Litiasis.  Femenino.  Medicina.  Mal 
de  piedra. 

ETiuOLOaÍA.  Griego  liOíaaií  (lithia- 
tis),  forma  de  XiOiiv  (lilMán),  de  Xieoí; 
(litios),  piedra:  francés,  litkiate,  li- 
thiaiie. 

Lítiato.  Masculino.  QnÍmííA.  Com- 
binación del  ácido  Utico  con  una 
base. 

Etimología.  Litico. 

Litico,  ca.  Adjetivo.  Q((ítntca.  Epí- 
teto de  un  ácido  procedente  del  litio. || 
Calificación  de  las  sales  cuya  base  es 
el  litio. 

EtiuolooÍa..  Griego  MSbí  {Utkot), 
piedra:  francés,  lithígne. 

Litigable.  Adjetivo.  Que  puede  li- 
tinrse. 

Xitigacion.  Femenino.  La  acción 
y  efecto  de  litigar. 

Etiuoloqía..  Litigar:  latín,  llligS- 
fío,  eu  las  glosas  de  Filozeno,  certa- 
men, disputa,  forma  sustentiva  abs- 
tracta  de  tifígaCus,  litigado. 

Litigadamente.  Adverbio  de  mo- 
de.  Por  medio  de  litigio, 

ExmoLooti.  Litigada  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 

Litigador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. Ll  que  litiga. 

BTiMOLoaÍA.  Litigar:  latió,  /iííyí- 
lor,  tití^áCris,  masculino  y  femenino; 
forma  agente  de  tilígart,  litigar:  ita- 
lian  o,  Itttff  alore. 

Litigante,  Participio  activo  de  li- 
tigar. El  que  litiga.  Se  usa  más  co- 
munmente como  sustantivo  mascu- 
lino; y  asi  se  dice;  kl  litioahtb. 

Etiuoloqía.  Latin  litígafu,  antis, 
forma  adjetiva  de  tilígare,  litigar:  ca- 
talán, Ütigant;  francés,  Utigaxt,  ante; 
italiano,  litigante. 

Litigar.  Activo.  Pleitear,  diputar 
enjuicio  sobre  alguna  cosa.  |  Metá- 
fora. Altercar,  contender. 

Etiuolooía.  Latin  litigare;  de  Itt, 
Rlit,  contienda,  y  el  sufijo  igSre,  fre- 
cuentetivo  de  ag^e,  hacer:  catalán, 
litigar;  italiano,  litigare. 

Liitigio.  Masculino.  Pleito,  alter- 
cación enjuicio.  \  Metáfora,  Disputa, 
contienda,  .  ,  . 

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462 


LITO 


BTiuotooÍA.  lÁtigur:  latín,  A(í- 
ylim;  italiano,  litigio;  francés,  litigt; 
pravenzal  j  catalán,  litigi. 

LitigioMmente.  Adverbio  de  mo- 
do. C0NTBNC108AUBNTB. 

EnMOLoaU..  Zitigiota  j  el  su6jo 
adTerbial  wuntí. 

Litigio»,  ta.  AdjetÍTo.  Lo  que 
eflÜ  on  dnda  j  m  disputa.  ¡|  El  que  ea 
propenso  &  mover  plenos  j  litigas. 

ÉtimoU}QÍa..  Litigio:  latía,  liMii- 
■m;  italiano,  litigwto;  francés,  titi- 
ytMuc;  catalán,  litigios,  a. 

Lit^o.  Masculino  anticuado.  Liti- 
gio. 

Litina.  Femenino,  QnÍmú*.  Espe- 
cie de  álcali  que  se  encuentra  en  el 
reino  mineral. 

BriuoLoafA.  Grie^  lltho»,  piedra. 

Litio.  Masculino.  Qwímím.  Metal 
que  sirve  de  base  k  la  litina. 

ETiuoLoaÍA,  Lilina:  latín  técnico, 
HthiHum. 

Litit.  Plkito. 

EriuoLoofA.  Latin  lii,  ^lit. 

Litisconiorte.  Común  de  dos.  Fo- 
rmut.  El  que  litiga  por  la  misma  cau- 
sa 6  interés  de  otro,  formando  con  él 
ana  sola  parte. 

Etiuolooía.  Litii  j  contortt. 

Litisconteatacion.  Femenino. 
Foriiue.  La  respuesta  á  la  demanda 
judicial. 

Litiaexpenaaa.  Femenino  plural. 
Fortnu.  Los  gastos  6  costas  causados, 
6  que  se  presume  van  á  causarsa,  en 
el  seguimiento  de  un  pleito. 

Litiapendencia.  Femenino.  Po- 
rmue.  Bl  estado  del  pleito  pendiente  j 
sin  determinar. 

.Litinm.  Masculino.  Litio. 

Lito.  Prefijo  técnico,  del  griego 
Heoí  (Utkot),  variante  de  Xí*;  {Uat), 
piedra,  nca;  que  es  el  sánscrito  laM- 
AM,  terrón,  arcilla;  del  verbo  íll^ 

(Un),  romper.  (Sittenat  dt  Bopp  t  db 
Guini,) 

Litocilamo.  Masculino.  Mvuralo- 
giñ.  Cafia  Fdsil. 

Litocarpo,  Masculino.  Fruto  pe- 
trificado. 

ETiuoLOofÁ.  Lito  j  iarpü,  fruto: 
francés,  Uíhoearpe. 

Litoclaatía.  Femenino.  Cirugia. 
Procedimiento  operatorio  que  consis- 
te en  fracturar  los  cálculos  en  la  ve- 
jiga, valiéndose  de  un  instrumento 
.  curro,  el  cual  obra,  ora  por  percusión, 
ora  por  percusión  y  presión  combina- 
das. 

BnifOLoaía..  Litociatto:  francés,  li- 
tioclatiie. 

Litoclasto.  Masculino.  Cirugía. 
Instrumento  curvo,  empleado  en  la 
operación  de  la  litroticia. 

BtiuolooÍa.  Griego  lU/iot,  piedra, 
j  ilá¿  {xXduí),  jo  rompo:  francés,  li- 
tkocUtte. 

Litocola.  Femenino.  Betún  que  se 
hace  con  polvos  do  mármol,  pez  j  cla- 
ras de  huevo,  y  se  usa  para  pegar  las 
piedras. 

BTiMOLoafA.  Griego  lithot,  piedra, 
y  tílla:  i.BoxiXXa;  francés,  litkocoUe. 

Litocromía.  Femenino.  Litogror- 
fia.  Procedimiento  por  cuyo  medio  se 


LITO 

imprime  en  una  tela  un  dibujo  en  ne- 
gro, teniendo  el  fiíndo  de  diversos  co- 


Btiuolooía..  Griego  lltkot,yÍ£An, 
j  cAríwvi,  color;  XI601;  xp^)(ia:  ^ncés, 
iiticcAromis. 

Litocrómico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  litocromía. 

EtiuoloqÍa.  Iiiloeromí»:  francés,  U-^ 
thoeiromiq*». 

Litocromiata.  Masculino.  Artista 
dedicado  á  las  impresiones  litocrómi- 

a. 

ETiuoLoaÍA.  LiíoeroniA:  francés,  li- 
íhoekromitU. 

Litodendro.  Masculino.  ZaologU. 
Epíteto  de  muchos  pélipos  fdsíles. 

ETiifOLOaÍA..  Griego  UthoM,  piedra, 
y  déndnm,  árbol:  francés,  Ulhodendre. 

Litodialiait.  Femenina.  2f*á\ei*a. 
Toda  especie  de  tratamiento  que  tien- 
de á  disolver  los  cálculos  en  la  vejiga, 
bien  indirectamente  por  medio  de  me- 
dicamentos administrados  al  interior; 
bien  directamente,  valiéndose  de  re- 
activos químicos,  infectados  en  la  ve- 
jiga. [|  Cintgia.  Toda  operación  que 
tiene  por  objeto  dividir  los  cálculos 
de  la  vejiga  en  fragmentos  pequeños; 
de  tal  suerte,  que  puedan  salir  por  el 
conducto  de  la  uretra. 

ETiifOLOOfA.  Griego  Uthia,  piedra, 

ÍdiáU/tit:  II60Í  StüvTt(,  dÍBolucion  de 
1  piedra:  francés,  Uthodüílyte. 

iJtodrAaico,  ca.  Adjetivo.  Cir%- 
gia.  Propio  para  asir  los  cálculos  for- 
mados en  la  vejiga. 

ETiuoLOqfA.  Griego  UlAot,  piedra, 
y  drátio,  yo  cojo  con  la  mano,  mam 
coiMTtktndo:  lííoí  Spisitüj. 

Litófago,  ga.  Adjetivo.  Que  come 
piedras,  en  cuyo  sentido  se  dice;  m»Í- 
malít  LiTÓFAOOs.  II  Sustantivo  plural. 

Loa  LITÓFAOOS. 

Etiuolooía.  Griego  Htioí  3  pha- 
géi*,  comer:  francés,  lithophage. 

LitoCnnia.  Femenino.  Trasparen- 
cia de  la  piedra. 

BTiuoLoofA  Griego  IWoc  (Uthos), 
piedra,  y  fivit.  (phaMt),  brillante;  de 
(palviiv  (phaíneiH),  brillar:  francés,  U- 
ÍÁonianie. 

Iiitofílico,  ca.  Adjetivo.  QatmtM. 
Acido  litofélico.  Acido  que  se  halla 
en  los  bezoares  de  Oriente. 

Etimología.  Zi(o  y  el  latín  A/,/«í- 
/ti,  hiél,  bilis:  francés,  liíAofílíiqíte  j 
lithofeUi*iq*e. 

Litóñla.  Femenino.  SiitortA  Mfv- 
ral.  Hoja  fdsil. 

Etiuolooía.  ¿tVo  y  el  griego  jiAyí- 
lo»,  hoja;  francés,  ItíhopAile. 

Litófllo, .  la.  Adjetivo.  Sot4»ica. 
Dicese  de  una  planta  que  crece  en 
las  rocas. 

BTiuOLOofA.  Lito  j  phíhi,  amante: 
francés,  litkopkiU. 

Litofito.  Masculino,  ffitíoria  *a- 
iwral.  Producción  marina  que  reúne 
la  dureía  de  la  piedra  y  la  forma  de 
la  planta. 

Etiuolooía.  lAto  y  pAyUm,  planta: 
X£6oí  ifúflov. 

LitefósToro.    Masculino.    Pibdra 

FOSPÓBtCA. 

Etuiolcoía.  Lito  jfítforo, 
I     LitoFotograna.    Femenino,   Ari» 


LITO 

de  fijar  sobre  la  piedra  lilográfica  na 
dibujo,  á  cuyo  efecto  concurre  la  mo- 
ción de  la  luz,  quedando  habilitada  la 
liedra  para  la  sucesiva  eetampaeton 
le  ejemplares  en  papel. 

BTiuoLOofA.  Ltto  y/otograñ^, 

Utogenssia.  Femenino.  Parte  ds 
la  mineralogía  que  tiene  por  objeto 
investigar  cómo  se  forman  las  pie- 
dras. 

BTiuoLOofA.  Lito  jgéMtii:  franca, 
lith>aen¿iit. 

Litogoogno^.  Femenino.  Cono- 
cimiento de  las.  piedras  qae  existan 
"1  el  globo. 

Etimología.  Griego  ¡Uiat,  piodra; 
ghl,  tierra.  y/«2m,conocimi«nto:  lí- 

Litoglifleo,  ca.  Adjetivo.  Conc«^ 
niente  al  grabado  en  piedra. 

BTiuoLoaÍA.  lÁtógU/o:  franca,  5- 
tAog}^phiqne. 

Litogliflta.  Femenino.  HistoñmmM' 
tnrai.  Nombre  de  unas  piedras  qne 
parecen  esculpidas  por  el  arte,  sienda 
productos  naturales. 

Btimolooía.  Litóglifo. 

Litóglifo.  Masculino.  Grabador  en 
piedra. 

Etimología.  Griego  Xilto^Xú^KH  (U- 
thoglyphot);  de  UtHM,  piedra,  Jj^ 
<fni  (glyphtin),  tallar:  iraneés^  íitU- 
glifpkt. 

Litografia.  Femenino.  Bl  arte  de 
dibujar  en  piedra  preparada  al  efecto. 
lara  multiplicar  los  ejemplares  de  ns 
libujo  &  escrito.  También  se  llaman 
asi  estos  mismos  ejemplares,  asf  coras 
el  establecimiento  6  taller  del  lit¿m- 
fo,  en  cuyo  sentido  "se  dice;  «sbrir 
una  litografía. 

Etimología,  Griego  Ullua,  piedra, 
yyra^W»,  descripción:  X¿9o^jpagda: 
italiano  y  catatan,  Utografi»;  mxtctt, 
litographit. 

Seieüa. — ^El  alemán  Lenefeldw  in- 
venbS  el  procedimiento  de  la  lito- 
grafía en  1793. 

Lito^rafiable.  Adjetivo.  Qaepoe- 
de  ser  litografiado. 

Litograflador,  ra,  Mascnlino  y 
femenino.  Litógrafo . 

Litografiar.  Activo.  Dibujar  ó  ea- 
cribir  en  piedra.  _ 

Etimología.  Litografía:  cátalas,  U- 
lograjiar;  francés,  tithegrtpliitr;  ¡te' 
líano,  lHogrtfare. 

Littwráficamente.  Adrerbio  de 
jnodo.  Por  medio  ile  la  litografié. 

Etimología.  Litogrifie»  j  el  aofijo 
adverbial  nunte. 

Litográfieo,  ca.  AdjetÍTo.  Ia  qai 
pertenece  á  la  litografía. 

Etimología.  LitografU:  catalán,  It- 
tográfch,  ta;  francéa,  ¡itiognptifmi; 
italiano,  litográfieo. 

Litógrafo.  Masculino.  H  q¡aa  n 
ejercita  en  la  UtograCa. 

Etimología.  ¿tíiwra/U:  cátalas,  S- 
tígrafo;  francés,  ¡*iMprúfk4;  italíús, 
htogrñfo. 

Litoide.  Adjetivo.  2>í¿ácfiea.  gas 
tiene  la  apariencia  de  ana  jñedza. 

Etimología.   Lito  j  Oditt  taaa: 

francés,  litiofd*. 

litoideo,  dea.  Adjetño.  Xotoa- 

Ut<^abo.  Ibaenliuo.  Oimiá.  t^ 

igitizedby  VjOOQTC 


LITO 

tueílU  pon  uir  la  pi«dn  de  la  reji- 
ga  i  ñn  da  triturarla. 

BTiMOLoaÍA.  Lito  j  laiHn,  coger, 
Asir:  francas,  litholabe. 

LitoUsis.  FameDÍno.  Medicina.  Di- 
Bolucion  de  los  cálculos  de  la  vejiga, 
i  beneficio  de  laa  suatancias  injecta- 


ETiuoLoaÍA.  lÁto  j  lyñt,  disolu- 
ción: francés,  Utholyte. 

Litologia.  Femenino.  Parte  de  la 
historia  natural  que  tiene  poi  objeto 
tratar  de  las  piedras. 

Etiuología.  Lito  j  Ugoi,  tratado: 
francés,  lithilogie. 

Litológicamente.  Adverbiode  mo- 
do. Por  medio  de  la  litologia. 

BTiwoLoafi..  LiíoUgiaa  j  el  sufijo 
adverbial  Mente. 

Litológicú,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente í  la  litologia. 

STUiOLoaÍA.  Zutologia:  francés,  li- 
tholo^ia*e.  ■ 

Lituogo,  ga.  Masculino  y  feme- 
nino. £1  que  se  ocupa  de  litologia. 

Etuioloqía.,  Litologia:  francés,  li- 
tMlogw. 

Litomancía.  Femenino.  Adivina- 
ción por  medio  de  ciertas  piedras. 

ETOiOLoaÍA.  Litú  j  na»leia,  adivi- 
nación: francés,  lilhomaiKÍe. 

Litomántico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  litomancia. 

Litomarga,  Femenino.  Especie  de 
arcilla. 

BriHOLoaÍÁ.  Francés  lithonarge. 

Litonorflta.  Femenino,  ¿fineralo- 
gía.  Nombre  de  varias  piedras  que 
presentan  dibujos  naturales. 

Btimolooí A.  Lito  jr  ,morpAe,  forma: 
francés,  UlAemorpAtte. 

Lítontriptico,  ca.  Adjetivo.  Me- 
dicina, Nombre  de  tas  sustancias  que 
se  conceptúan  eficaces  pai'a  destruir 
los  cálculos  de  las  vías  urinarias. 

BrtiMOLOoU.  Griego  Xffiov  (lítion), 
acusativo  do  XWoí  (lUkoe),  piedra,  j 
TpCSeiv  (íríbei»),  moler:  francés,  iitioK- 
triptiq*e. 

Litopedia.  Femenino.  Medicina. 
Conversión  del  feto  en  piedra  dentro 
del  seno  materno. 

EtimolooÍa.  Lito  j  paU  (itaíq), 
nifio. 

latopédico,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente a  la  litopedia. 

LitoplatoQÍa.  Femenino.  Dilata- 
ción de  la  uretra. 

EtDIOLOQÍa.  Lito  y  plátót  (icXáro;), 

anchura. 

Xiítoral.  Adjetivo.  Epíteto  de  lo 
que  está  á  la  orilla  del  mar.  Se  usa  & 
veces  como  sustantÍTO. 

BriHOLoaU.  Latin  ¡itíus,  Srii,  ri- 
bera; littlSrálit,  litoral;  italiano,  lito- 
rale;  francés,  littoral,  ale. 

Útorela.  Femenino.  Botánica.  Gé- 
nero de  plantas  dicotilediíheas  que 
crecen  á  orillas  de  los  estanques. 

BTiwoLOaÍA,  Litoral, 

Litoacopia.  Femenino.  Medicina. 
Exploración  hecha  con  el  litoaco- 
piú. 

P^TUfOLoaÍA.  Lito  j  tifipio,  yo  exa- 
mino. 

Idtoscipicamenta.  Adverbio  de 
modo.  Por  medio  del  litosoopio. 


LITO 

GtiuolooÍá.  lÁtoit^pica  y  el  «ufljo 
adverbial  funte. 

Litoscópico,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  litoscopia. 

Lítoscopío.  Masculino.  Litós- 

COPO. 

Litiscopo.  Masculino.  Medicina. 

Inatrumento  con  que  se  reconoce  la 
presencia  de  la  piedra  en  la  vejiga, 

Etiuología.  Litoteopia. 

LdtASpermo,  ma.  Adjetivo.  Boté- 
nica.  De  frutos  duros  á  modo  de  pie- 
dra. 

BTiuoLOofA.  Lito  y  tpéma,  grano: 
francés,  Ulhosperme. 

Litote».  Femenino.  Retórica.  Es- 

Secie  de  sinécdoque  con  que,  negan- 
0  lo  contrario,  se  da  á  entender  más 
de  lo  que  se  expresa,  como  cuando  de- 
cipios  que  «m  anamot,  para  significar 
que  aborrecemos;  d  que  no  aborrece- 
MOi,  para  significar  que  amamos. 

EtimolooIa.  Griego  XitÍTJiíCíííií/aj; 
de  'i.nin^  (Ií(Sm),  tenue,  peqi^e&o:  latin, 
titíía;  francés,  litóle. 

Sentido  etimológico. — ^Elgriego  Xit¿- 
T))!:  equivale  rigurosamenteá  tenuidad. 

Lito  tipo  grafía.  Femenino.  Arte 
de  reproducir  en  la  piedra  una  plan- 
cha impresa  en  caracteres  ordinarios. 

Btiuoloqía.  Lito  y  tipografía:  fran- 
cés, litAotypographie. 
'    Litotipográáco,  ca.  Adjetivo. 
Concerniente  á  la  lito  tipografía. 

Litotlibia.  Femenino.  Cirugía. 
Nombre  dado  al  aplastamiento  de  un 
cálculo  friable. 

Etiuolooí  A.  Griego  XtOocfítíAiM}, 

f>iedra,  y  OXtStn  (thlíSein),  aplastar: 
ranees,  litKoikUbit. 

Litotomia.  Femenino.  Cimgía.  La 
extracción  de  los  cálculgs  6  piedras 
que  se  formjín  en  la  vejiga  de  la  ori- 
na, la  cual  se  verifica  por  medio  de 
una  incisión  en  el  cuello  6  paredes  de 
este  árgano. 

BriiioLoafA.  Lito  y  tom?,  sección: 
francés,  UthotoMÍe. 

LitotAmico,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  litotomia. 

Litotomiata.  Masculino.  El  ciru- 
jano muj  práctico  en  operaciones  li- 
totdmicas. 

Etiuolooía.  Litelomía:  firancéa,  li- 
thotomitle. 

Litótomo.  Masculino,  Cirugía. 
Nombre  de  loa  instrumentos  que  in- 
tervienen en  la  operación  de  la  talla. 

ETiHOLOofA,  lAtotoMla:  francés,  li- 
thoUme. 

Litotresia.  Femenino,  Cimgía. 
Acción  de  triturar  loa  cálculos  en  la 
vejiga. 

Etuiolosía.  Griego  /ííAtu,  piedra, 
j  tretit  (tpiiaií},  perloracion :  francés, 
lith>trítie. 

Litotribo,  Masculino.  Cimgía. 
Instrumento  propio  para  pulverizar 
los  cálculos  de  la  vejiga. 

EriuoLoaÍA.  Lito  y  íríbein,  moler. 

Litotricia.  Femenino.  Cimgía. 
La  operación  de  pulverizar  6  de  re- 
ducir á  pedazos  muv  menudos,  den- 
tro de  la  vejiga  de  la  orina,  las  pie- 
dras 6  cálculos  que  hajaen  ella,  a  fin 
de  que  puedan  salir  por  la  uretra. 

BTIUOI.0CIÍA.  Vocablo  Mbrido; dá 


LITÜ 


463 


grisg|o  Utkot,  piedra,  t  del  latín  terí- 
re,  triturar :  francés,  lífiob^lie. 

Litotriciable,  Adjetivo,  Que  pue- 
de ser  litotriciado.  (Gaballbro,) 

Litotriciar.  Activo.  Practicar  la 
litotricia.  (Oasallbro.) 

Litotriuco,  ca.  Adjetivo,  Que  tie- 
ne la  propiedad  de  diaolver  las  pie- 
dras de  la  vejiga. 

ETiHOLOQtA.  Litotricia  y  el  latín 
fadre. 

Litotriuco,  ca.  Adjetívo.  Concer- 
niente á  la  litotricia. 

Lít¿zilo.  Masculino,  jff'MhirMM- 
twal.  Especie  de  fósil  petrificado.  \ 
Vegetal  que  se  petrifica, 

BTiMOLOaÍA,  Lito  y  fglo»,  madera; 
X[6o;  fúXov :  francés,  titÁoxyle, 

Litráceo,  cea.  Adjetívo.  Botiniea. 
Concerniente  6  semejante  á  la  sali- 

ExiMOLoofA.  Litrarío. 

litxariáceas.  Femenino  plural. 
Botánica.  Familia  de  plantas  dicotile- 
déneas,  más  comunes  bajo  los  trópi- 
cos que  en  los  demás  climas, 

Btiuología.  Griego  XiMpov  (U/- 
tkron),  sangre  coagulada,  eu  jo  color 
tienen  las  fiores  ae  dichas  plantas: 
latín  técnico,  ltthrabia  talicaria,  de  - 
Linneo;  francés,  lylhrariéet. 

Ijitrario.  Litbakiácbas. 

Litro.  Masculino.  Medida  de  csp^ 
cidad  que  sirve  para  áridos  j  lfi]ui- 
dos,  V  que  es  un  cubo  cu^o lado  tíene 
un  decímetro  cuadrado.  Equivale  á 
poao  menos  de  dos  cuartillos  de  la 
medida  de  Castilla  para  liquides. 

EtuíOloqía.  Griego  XlTpa  (Utra), 
una  libra;  bajo  latín,  Utra,  littra;  ita- 
liano, litro;  francés  y  catalán,  Ulre. 

Jieteüa.'^DtA  griego  Utra,  nombie 
de  una  antigua  medida  que  usaban 
los  griegos  para  los  líquidos,  y  en  el 
nuevo  sistema  de  pesos  y  medidas  se 
ha  aplicado  á  la  unidad  usual  de  las 
medidas  de  capacidad  j  arqueo  para 
áridos  y  líqulaos.  El  mrv  (poco  me- 
nos de  media  Mnm^e)  es  igual  al  vo- 
lumen de  un  decímetro  cúbico.  Un 
litro  de  agua  destilada  pesa  un  kilo- 
gramo. (MONLAU.) 

Litrómetro,  Masculino.  Fíiiea. 
Instrumente  propio  para  medir  la  pe- 
sadez específica  de  los  cuerpos. 

Litaanio,  nía.  Sustantivo  j  adje- 
tívo. Natural  d  propio  de  la  Litua- 
nia.  \  El  lituanio;  idioma  de  la  fa- 
milia  eslava,  hablado  en  Lituania. 
Entre  todos  los  dialectos  eslavos,  es  el 
que  tiene  más  semejanza  respecto  del 
sánscrito.  (LiTTKá.) 

Litao.  Masculino.  Antigtxdadet, 
Instrumento  militar  músico  de  que 
usaron  los  romanos,  ssmejante  ala 
trompa,  y  encorvado  casi  en  círcu- 
lo. II  £1  cacado  d  báculo  de  que  usa- 
ban los  augures,  como  insignia  ds  su 
dignidad.  |  Entre  nosotros,  lo  usaron 
también  los  obispos. 

Etiholoqía.  Latin  lítime,  basten 
encorvado  por  la  parte  de  arriba,  de 
que  usaban  los  augures;  clarin,  cuer- 
no  de  caza. 

1,  Bacnlwn,  qnem  LiTuim  appella- 
rnre;  «el  báculo  al  cual  llamaron  li- 
Tuo,»  (Tito  Livio.) 


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L.oogle 


464 


LITÚ 


2.  Jam  LiTuns  p^*»  »v**  dtínna 
trat;  *j*  el  clarín  ira  i,  dar  la  seQal 
del  combate.»  (Ovidio.) 

3.  Créese  que  Rtinu  es  de  origen 
etrusco.  (Db  Miousl  t  Mo&ahtb.) 

Litoolita.  Femenino.  Ctmquilioh- 
gla.  Género  de  conchas  univalvas. 

Btiuoloo(a.  Latió  Utína,  cuereo 
de  caía  retorcido,  ;  el  grieg^i  Itíhot, 
piedra,  por  semejanza  de  forma. 

Litarla.  Femenino.  El  ¿rden  j  la 
forma  que  ha  aprobado  la  Iglesia  para 
celebrar  los  oficios  divinos;  j  especial- 
mente, el  santo  sacrificio  de  la  misa. 

Etiuología.  Griego  Xtiwupyía  (Ui- 
tour^Ui);  de  X^imc,  (Uiiot),  público;  for- 
ma de  Xaií  (la4i),  pueblo,  y  ípyov 
(érgon),  obra:  latin,  titwg^,  la  for- 
ma, rito  y  modo  de  celebrar  los  oficios 
divinos  (Biblia,  EeUtiáttieo):  italiano, 
liturgia;  francés,  litur^ie;  catalán,  li- 
íireta. 

Confirma  la  anterior  eÚmología  el 
siguiente  dato:  > 

Lituboia:  compuesto  del  griego 
leitM,  público,  formada  de  ledt,  UuSt, 
pueblo,  y  de  Ayo*,  obra.  Culto  públi- 
co dado  a  Dios:  orden  establecido  para 
los  oficios  y  las  ceremonias  de  la  igle- 
sia. (MoNLAU.^— (La  forma,  rito  y 
■  modo  de  celebrar  el  Santo  Sacrificio 
de  la  Uisa,  y  los  Oficios  Divinos,  y 
cualquiera  ministerio  piadoso.  Es  voz 

friega.»   (Acadkuia,   Diccionario  de 

iZ«t(ia,— 1.  Nombre  que  designa, 
an  el  lenguaje  de  la  Iglesia,  ja  las 
diferentes  partes  de  la  misa,  ja  sola- 
mente la  consagración.  Instrucciones, 
oraciones,  las  fracciones  del  pan,  es 
decir,  la  celebración  de  la  santa  Eu- 
caristía, constituía  la  lituboia  de  la 
primitiva  Iglesia. 

2.  Mo  tenemos  las  férmulas  de  las 
oraciones  de  los  primeros  cristianos, 
determinadas  sin  duda,  en  su  parte 
esencial,  por  los  apóstq^es,  y  regla- 
mentadas sucesivamente  por  los  pri- 
meros obispos,  pues  no  se  trasmitían 
más  que  oralmente. 

3.  Las  lituroias  que  llevan  los 
nombres  de  san  Pedro,  de  san  Mar- 
cos, de  Santiago,  etc.,  no  fueron  es- 
critas por  estos  apóstoles,  sino  mucho 
tiempo  después  y  fundándose  en  la 
tradición.  La  primera  utuboi a  escri- 
ta se  halla  en  las  ComlilMCiona  apos- 
íóliau,  y  se  cree  que  data  del  año  390 
j  que  las  demás  son  de  principios  del 
siglo  V. 

4.  En  Oriente,  hay  la  de  loa  con- 
tos,  la  de  los  abisinios  6  cristianos  de 
Etiopía,  la  de  los  sirios,  la  de  los  nes- 
torianos,  la  de  los  armenios  y  la  de 
los  griegos. 

5.  En  Occidente,  se  cuentan  cua- 
tro: la  de  Boma  6  grí^oriaita;  Xk  da 
Hilan  ó  ambroiiana;  fa  de  los  galos  ó 
galliea*a;  y  la  de  Espafia,  o  sea  la 
gálica  6  mvMrale. 

6.  Las  LITURGIAS  son  monumentos 
que  pueden  servir  para  hacer  constar 
la  perpetuidad  de  la  fe  an  la  Iglesia. 

Litúrgicamente..  Adverbio  de  mo- 
do. Según  prácticas  litúrgicas. 

EtiuolooCa.  Ziíáfffieo  y  el  sufijo 
adverbial  mente. 


LIVI 

Litúi^oo,  M.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  á  la  liturgia. 

Etiiiolooía,  Liturgia:  griego,  lei- 
tawgikát  (XtitoupYcxdi;!;  italiano,  lititr- 
gieo;  francas,  iilMrgxqiu;  catalán,  li- 
lúrgick,  M. 

Litnrgiata.  Masculino.  El  queco- 
noce  bien  la  liturgia. 

Etiwolooía.  ¿ifwyw:  francés,  li- 
turgiííe. 

Liare.  Adjetivo  anticuado.  Librs. 

Liuva  I.  Rey  de  los  visigodos,  que 
ocupó  el  treno  de  España  de  567  á  572. 
Era  gobernador  de  la  Septimania  bajo 
el  reinado  de  Atanagildo,  y  cinco  me- 
ses después  de  la  muerte-4e  éste  fué 
elegido  socesor  sujo.  Con  el  fin  de 
resistir  i  tas  continuas  tentativas  que 
hacían  los  francos,  para  invadir  el 
Mediodía  de  la  Galia,  estableció  bu 
gobierno  en  Narbona.  Esto  dio  envi- 
dia á  los  visigodos  de  España,  exci- 
tados ja  contra  Liuva  por  los  grandes 
que  habían  sido  sus  competidores  para 
la  corona.  Los  generales  del  imperio 
aprovecharon  aquel  estado  de  cosas 
para  apoderarse  de  una  parte  del  im- 
perio de  los  visigodos;  v  Liuva  se  vio 
precisado  á  ceder  el  gobierno  de  Es- 
paña á  BU  hermano  Leovigildo,  que 
restableció  el  orden,  reinando  él  cua- 
tro años  más  en  la  Galia  narbonense, 

Liuva  11.  Rej  de  los  visigodos,  que 
nació  en  581  j  murió  en  603.  Sucedió 
ea  601  á  su  padre  Recaredo,  j  en  su 
corto  reinado  manifestó  excelentes 
cualidades  para  el  gobierno.  En  603, 
Witerico,  hijo  del  segundo  matrimo- 
nio de  Recaredo,  se  sublevó  contra 
Liuva,  j  habiéndole  hacho  prisionero 
en  un  combate,  le  mandé  dar  muerte, 

Liverpool.  Masculino.  Geografía. 
Ciudad  del  condado  de  Lancástar,  en 
Inglaterra,  fuudada  en  la  desemboca- 
dura del  Mersej,  una  de  las  más  co- 
merciales del  mundo^ 

ETiuoLOOfA.  Nombre  propio  jjiver 
y  el  apelativo /£wí,  que  se  pronuncia 
p»l,  estanque,  río:  «río  de  Liver.» 

Livialdade.  Femenino  anticuado. 
Liviandad,  ligereza. 

Livianamente.  Adverbio  de  modo. 
Deshonestamente.  ||  Con  ligereza,  sin 
fundamento.  ]|  Metáfora.  Supsbpicial- 

BriiiOLoalA.  Liviana  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente. 

Liviandad.  Femenino.  Ligereza  6 

Eoco  peso  de  alguna  cosa.  ||  Metáfora. 
igereza,  inconstaucia  del  ánimo.  I| 
Incontinencia. 

Etiuolooía.  «Significa  también  im- 
prudencia, poco  juicio  y  ligereza  de 
animo;  j  muchas  veces  por  inconti- 
nencia, especialmente  hablando  de  las 
mujeres.»  (Acadeuia,  Diccionario  de 

im.) 

Líviandade.  Femenino  anticuado. 
Liviandad. 

Liviaaez,  za.  Femenino  anticua-, 
do.  Liviandad. 

Btiuoloqía.  «Lo  mismo  que  livian- 
dad. "^Jie  esta  voz  Nebrija  en  su  Vo- 
cabnlano,  p6ro  no  tiene  uso.»  (Aca- 
DBMiA,  Diccionario  de  Í7S6.) 

Liviano,  na.  Adjetivo.  Ligero,  de 
poco  peso.  I  Metáfora.  Fácil,  ineons-. 


LIVI 


tsnte.  II  Lo  que  ea  de  poe*  i 
Lascivo,  incontinente.  |  Mieenlino 
plural.  Bopsa,  También  tiene  algnn 
uso  en  singular. 

Etiuolooía.  Z«w.  Liviana  repreaea- 
ta  teviano. 

Lívidamente.  Adverbio  de  moda. 
Con  lividez. 

EtiuoloqÍa.  Uvida  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latin,  Arbfi. 

Livides.  Femenino.  La  '^'^\^*^  de 
lívido. 

Etimología.  LinJo:  provensal,  li- 
vidüai;  francés,  limdit¿:  italiano,  livi- 

Livido,  da.  Adjetivo.  Amobataao. 

ETuiOLoaÍA.  Latin  ñtftdut,  forma 
adjetiva  de  lioere,  estar  cárdeno,  amo- 
ratado; italiano,  lindo;  &&ncés  del  si- 
glo xiv,  Init  y  Unte:  moderno,  Unde; 
catalán,  Um(U,  .'. 

Xiiyidoso,  sa.  Adjetivo.  Horrible- 
menté  lívido. 

Liviendat.  Femenino  anticnado. 
Ligereza,  inconstancia. 

ETiyoLoafA.  Liviandad. 

Livio,  vía.  Adjetivo  anticuado.  Lf- 
yiDO. 

Livio  (Tito).  El  más  ilustre  de  los 
historiadores  latinos,  que  nació  en 
Padua  el  año  695  de  la  fundación  do 
Roma.  Trasladado  á  esta  capiül,  con- 
trajo amistad  en  ella  con  loa  hombree 
más  eminentes  da  su  tiempo  j  obtu- 
vo el  favor  j  estimación  de  Augusto, 
que  solía  proporcionarle  memorias 
para  escribir  la  historia  romana.  Des- 
pués de  la  muerte  de  este  principe, 
volvió  á  Padua,  donde  fallociÓ  preci- 
samente el  mismo  dia  que  Ovidio,  en 
el  año  21  de  Jesucristo  (el  19  se^iin 
otros)  j  4.°  del  reinado  de  Tilwm. 
Algunos  críticos  han  tachado  en  este 
escritorio  que  ellos  llaman  supaim- 
nidad,  esto  es,  cierto  aire  y  saboreíQo 
paduano  en  el  estilo  j  el  lengnaje, 
que  tenía  algo  de  chocante  para  fos 
oídos  romanos;  pero  es  ló  cierto  qne 
hasta  ahora  no  sabemos  píintuabneo- 
te  en  dónde  se  halla  6  en  qué  oonaistB 
esa  misteriosa  patañnidad,  que  tanto 
j  tanto  se  pondera  j  tan  poco  se  de- 
termina V  señala.  Entre  todas  las 
obras  de  tito  Livio,  la  que  major  re- 
putación le  ha  dado  es  su  mag-níflca 
Sittoria  de  Roma,  que  comienza  deade 
la  fundación  de  esta  ciudad  j  se  ex- 
tiende hasta  la  muerte  de  Droao  ea 
Alemania.  Sólo  nos  quedan  36  libros 
dé  los  140  en  que  se  hallaba  divi¿- 
da,  j  la  belleza  j  reconocido  mérito 
de  los  que  conocemos,  hacen  doble- 
mente sensible  la  pérdida  de  los  que 
faltan  j  do  han  podida  encontrazaa, 
á  pesar  de  las  vivas  diligencias  prac- 
ticadas al  efecto.  Sin  embargo,  se 
historia  debía  existir  aún  coolpleta  i 
principios  del  siglo  y,  pues  ^aueo. 
que  no  murió  basta  drapnea  del 
año  404,  escribe  estas  notablaB  poja- 
bras  (4,  Ep.  17J:  Prúau  CMUinmm»- 
moriat  de/eni  tn  nanm  tuas  ftilnlm, 
rewhtPaCamni  scriptorit  extrnm,  «w- 
bnt  ree  C.  Cttarie  expUcantier.  Am» 
debían  existir  también  en  tiempo  ét 
Sidonio  Apolinar,  que  MIecid  bbm 
80  años  después  que  SCmaoo,  ] 


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L.ooglc 


U3A 

dice  tambion  por  sa  parte  (9,  Ep.  14]: 
Si  úmtltmlwfna  de  lit%lit  dictaloru 
Mvieli  tcripia  Patannü  twtt  w/mmmi- 
dut,  etc.  Ésta  precioBa  obra  di6  tan 
^neral  j  merecida  fama  i  Tito  Li- 
tio (no  embarcante  au  tantas  veces 
decantada  patavininidád)  que,  Begun 
noB  cuenta  Plinio  el  JÁieii,  un  docto 
español  admirador  ds  los  talentos  del 
eacrítor  paduano,  hizo  exprofeso  un 
TÍaje  á  Roma,  por  sdlo  tenar  el  g-usto 
de  conocerle  j  conversar  con  él.  Por 
lo  demás,  el  estilo  de  Tito  Litio  es 
franco,  noble  y  natural;  la  narración 
clara,  pura,  unida  j  bien  ordenada, 

Ílos  discursos  j  areng;as  de  que  se 
alia  sembrada  la  historia,  son  ver- 
daderos modelos  de  elocuencia  en  su 
género.  (Db  Miodkl  t  Mobantb.) 

Liviitona.  Femenino.  Género  de 
palmeras  de  Nueva-Holanda. 

LÍTon,  Da.  Sustantivo  y  adjetivo. 
Livotiás. 

LÍTonés,  sa.  Sustantivo  j  adjeti' 
TO.  Natural  6  propio  de  Livonia,  pro- 
vincia de  Rusia. 

Livor.  Masculino  anticuado.  Oír- 
DBNAL,  por  la  señal  que  dejan  en  el 
cuerpo  los  golpes  6  contusiones.  ¡|  El 
color  cárdeno,  l¡  Metáfora.  Maligni- 
dad, envidia,  odio. 

EtiholoqíÁ.   lAieido:  latín,   titor. 

(ClCBXON.) 

LÍTorado,  da.  Adjetívo.  «Lo  mis- 
mo que  Acardenalado.  £s  voz  anti- 
cuada.» (AoAtiEuiA,  Bieeionario  de 
Í7S6.) 

ETiuoLoaÍA.  ZtDor. 

LÍTOrar.  Activo  anticuado.  Acas- 

SENALAB. 

LixÍT&cioa.  FemoDÍno.  Qwíuiat. 
Operación  que  consiste  en  lavar  las 
cenizas  ú  otras  materias  para  extraer 
las  sales  alcalinas  que  pueden  conte- 
ner. 

ErufOLoaÍA.  Ziñvial. 

LijdTial.  Adjetivo.  Q^ímiea.  Cali- 
ficación de  las  sales  obtenidas  por 
lixivacion . 

ETiuoLoaiA.  Latía  leiñtlíum  j  lian- 
vía,  lejía;  del  antiguo  itxa,  agua,  y 
lia,  ceniza,  según  Nonio  Marcelo: 
,  italiano,  litciva,  litño;  francés  del  si- 
^lo  XVI,  iexive;  moderno,  íative;  ca- 
talán antiguo,  leüia;  moderno,  lletBin. 

Líxítíoio,  sa.  Adjetivo.  LixtvixL. 

laxo.  Masculino  anticuado.  Luju- 

BIA. 

laxo  6  Ljjo.  Masculino.  «Pescado 
del  mar,  cartilaginoso  v  chato,  que 
tiene  la  cola  gruesa  ;  el  cuero  6  piel 
tan  áspero,  que  parece  una  lima.  Sír- 
Tense  de  él,  después  de  seco,  los  en- 
talladores y  carpinteros,  para  pulir  y 
alisar  sos  obras  de  madera,  y  le  lla- 
man también  Zixa,  Tiene  diferentes 
nombres,  porque  en  Andalucía  le  lla- 
man Pinta  roM,  y  en  Galicia  v  Astú- 
,rias  le  llaman  Melganha  (Melaaño).» 
(AcADBuiA,  Diaionario  de  flSS.) 

Xjiza.  Femenino.  Pez.  MiÍjol.  |  El 
campo  dispuesto  para  que  lidien  dos 
6  mas  personas.  ||  Lid. 

BtuiolooÍa.  1.  Latín  ücitm,  tra- 
ma, urdimbre;  bajo  latin,  lida,  es- 
taca; Ueím,  una  serie  de  estacas  <S  pa- 
los an  torno  da  un  castillo,  de  un  cam- 


LOA 

I 

po,  de  una  población;  italiano,  Ueeie, 
empalizada;  litM,  barrera;  francés, 
lice;  provenzal  j  catalán,  Uaa;  Berrj, 
licet;  inglés,  liti;  bajo  bretón,  tes;  me- 
dio alto  alemán,  ¡etie,  Bjdtemunl. 

2.  Esta  derivación  resume  las  eti- 
mologías de  Du  Gange,  Diez  y  Schel- 
ler. — «Cierto  género  de  pesrádo  del 
mar,  que  tiene  la  cabeza  muj  grande, 
i  proporción  de  lo  demás  del  cuerpo, 
Se  llama  también  el  campo  de  batalla 
en  que  lidian  ¿ob  6  más  personas.  Se 
toma  mucKas  veces  por  la  misma  lid, 
contienda  6  batalla.  Trábelo  en  este 
sentido  Nebrija  en  su  Voeahilario.» 
(Academia,  Diccúmario  de  17S6,) 

Lizar.  Activo  anticuado.  Alisar, 

Lizarda.  Femenino.  Especie  de 
lagarto.  Q  Plural.  Telas  iabricadas  en 
el  Cairo.  ' 

BTiMOLoaÍA.  Francés,  Uatrd,  la- 
garto. 

LicaroUa.  Masculino  plural.  LiS' 
tones  de  madera  en  que  se  colocan  tos 
lizos. 

JAxo.  Masculino.  El  hilo  6  estam- 
bra de  una  tela  6  tejido.  Se  usa  máí 
comunmente  en  plural.  ||  Cada  uno 
de  los  hilos  en  que  los  tejedores  divi- 
den la  seda  ó  estambre,  para  que  pase 
la  lanzadera  con  la  trama. 

ETiuoLoaÍA,  Latin  ticí%m,  la  trama 
6  urdimbre,  el  lizo  de  ella. 

LizoD.  Masculino.  Alisua,  planta. 

Lo.  Graviáíica.  Forma  neutra  de] 
artículo  indicatíTO.  ||  Forma  masculi- 
na ;  peutra  del  tercer  pronombre  per- 
sonal. 

Etimología.  Ze. 

Jietefhí.~i,  El  artículo  determina- 
tivo es  el,  la:  el  hombre;  ¡a  mujer. 

2.  Lft  forma  neutra  es:  ¡o  bueno,  lo 
malo,  lo  imposible,  como  cuando  de- 
cimos: «he  hecho  lot  imposibles;» 
esto  es,  «todas  las  cosas  imi 


LOAR 


46S 


[o  neutro  es  equivalente  al  sentido 
abstracto. 

Bl  tercer  pronombre  personal  es 
le  y  lo  para  el  masculino,  según  los 
caaos.  Cuando  se  trata  de  seres  ani- 
mados, debe  emplearse  lo,  como  en  el 
ejemplo  que  sigue:  «estuve  en  casa  de 
mi  padre  y  no  pude  verU.*  Al  tratar 
de  cosas  inanimadas,  debe  emplearse 
lo,  como  en  esta  ejemplo:  «anduve 
medio  día  en  busca  del  monte  y  no 
me  fué  posible  hallarlo. 

4.  En  cuanto  al  femenino,  las  for- 
mas del  pronombre  son  U  y  la.  Kl  le 
se  emplea  en  dativo,  esto  es,  en  el  ré- 
gimen indirecto,  como  cuando  se  dice: 
«vi  á  María  T  le  di  (á  ella,  dativo)  el 
recado  que  Pedro  me  dié.»  La  forma 
la  se  emplea  en  acusativo;  es  decir, 
en  el  régimen  6  complemento  directo, 
como  cuando  decimos:  «[qué  ganas 
tenía  de  verla}*  Esto  es:  ¡qué  ganas 
tonfa  do  que  ella  fuera  vista  por  mil 
«Vería  y  quererlo  (acusativos),  todo 
fué  obra  de  un  momento.» 

5.  Bl  empleo  de  la  en  dativo,  no  es 
gramatical.  Por  consiguiente,  la  ex- 
presión: LA  dije  no  se  deba  admitir. 

Loa.  Femenino.  El  preludio  6  prd- 
logo  que .  precede  á  las  comedias  j  í 
otros  dramaB.  1  ÁUlBáüza.. 


ErtHOLOofA.  Latín  la»i;  italiano, 
la*de  (que  es  el  ablatívo  del  latín  ¡an$, 
laitdit);  francés,  lot;  provenzal,  la*t, 
tan;  catalán,  loa,  líoa. 

Loable.  Adjetívo.  Lo  digno  de  ala- 
banza. |l  Femenino,  En  algunas  uni- 
versidades se  llama  así  el  refresco  que 
se  da  con  motivo  de  algún  grado  6 
función  literaria. 

Etimología.  Zoar:  catalán,  lloable. 

Loablemente.  Adverbio  de  modo. 
De  una  manera  digna  de  alabanza. 

Etimolooía.  ZoaiU  y  el  sufijo  ad- 
verbial menU:  catalán,  lloabUment. 

Loadero,  ra.  Adjetivo  anticuado. 
Laudable. 

LoadÍBÍmo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  loado. 

Loado,  da.  Adjetivo.  Alabado.  |[ 
{Loado  sba  Diosl  Expresión  con  que 
significamos  nuestra  alegría  por  la 
realización  de  alguna  esperanza.  ||  Es- 
pecie de  invocación  religiosa,  da  que 
aun  se  sirvan  en  algunas  provincias, 
cuando  se  entra  en  alguna  casa.  || 
También  se  emplea,  á  guisa  de  salu- 
do, cuando  se  encuentran  en  la  calle 
i  un  camino.  Al  decir  uno:  ¡Loado 
Diosi  el  otro  contesta:  «para  siem- 
pre sea  bendito.» 

Btiuolooía.  Zoar:  catalán,  lloal, 
da;  francés,  loM¿;  italiano,  lodaío;  la- 
tin, la%dat%t. 

Loador,  ra.  Masculino  y  Femeni- 
no. El  que  loa  6  alaba. 

Etimología.  Zoar:  catalán,  lloador, 
a;  francés,  lo»e%r;  provenzal,  la*taire, 
en  nominativo;  lai^ador,  régimen  6 
complemento  directo  (oauatito,  en  la- 
tin); portugués,  lo*vador;  italiano,  lo- 
datore. 

Loamiento.  Masculino  anticuada. 
La  acción  jr  efecto  de  loar  6  alabar. 

Loancia.  Femenino  anticuado. 
Loor,  alabanza. 

Loaoda.  Femenino.  Especie  de  es- 
corbuto. 

LoafUB.  Femenino  anticuado.  Ala- 

Loar.  Activo.  Alabab.  \  anticua- 
do. Dar  por  buena  alguna  cosa. 

BtimolooIa.  Loa:  latin,  laitdare;  ita- 
liano, lodare;  portugués,  knmtr;  fran- 
cés, lotter;  provenzal,  Unuar,  lanaar; 
catalán,  líoar;  Hainaut,  lauder;  nor- 
mando, loser;  walon,  laimeder. 

Loarte  (Alejandro).  Pintor  espa- 
ñol, que  vivía  en  Toledo  por  los  afios 
de  1600  á  1640.  Fué  discípulo  del 
Greco  é  imito  el  colorido  v  el  estilo 
de  la  escuela  veneciana.  Las  princi- 
pales obras,  que  se  citan  en  el,  son: 
La  »%ltiplicacio*  de  lot  panot  y  de  lot 

Ct,  que  pintd  jrara  el  raiéctorio  de 
mínimos  de  Toledo,  y  una  cacería 
'  un  corral,  para  casas  particulares 
le  Madrid. 

Loarte  (Gaspar).  Teólogo  español, 
que  murid  en  Valencia  en  1578.  En- 
tré án  la  Compañía  de  Jesús  y  pasé 
casi  toda  su  vida  en  Italia,  donde  di- 
rigid los  colegios  de  Genova  y  Uas- 
siua.  Sus  principales  escritos  son: 
Sieercilinm  vitm  elmttiana^  De  ajíicto- 
r«m  coiuoUtüme  y  Tractaiiu  de  (oerú 
pereg:rinationa*i  tMionihu  et  indulge»' 


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460 


LOBR 


Loayta  (Oarcíá  d>).  Preltdo  ei- 
pnñol,  qus  nació  en  Talayera  en  1479 
T  muría  ea  l&4fi.  Entró  en  \h  orden 
de  dominicos  de  san  Pablo,  en  Pe- 
fiañe!,  el  aflo  1495,  j  fué  suceeiva- 
mente  profesor  de  filosofía,  de  teólo- 
ga, rejfente  de  estudios,  rector  de  San 
Greffono,  prior  en  loa  conventos  de 
Avila  jr  Vuladolid,  proyincial  ds  Es- 

Safla,  T  por  último,  general  de  la  or- 
en. En  1532,  le  nombró  Círloe  V  su 
confesor,  j  al  afio  siguiente,  obispo 
de  Osma.  Después  le  nombró  presi- 
dente del  Consejo  de  Indi&a  j  de  la 
Cruzada.  Fué  uno  de  loa  que  propu- 
sieron que  se  diera  libertad  sin  con- 
diciones de  rescate  á  Francisco  1.  Car- 
los V  no  le  guardó  rencor  por  esta 
opinión,  untes  bien  obtuvo  para  él  el 
capelo  de  cardenal  en  1530,  y  le  nom- 
bró sucesivamente  obispo  de  Sig&en- 
sa  y  arzobispo  de  Sevilla.  Loavsa 
ediocó  en  Talavera  la  iglesia  de  San 
Ginés,  en  que  fué  enterrado. 

Loaysa  y  Giros  (Juas  di).  Pintor 
T  arqueólogo  espafiol,  que  vivía  en 
Sevilla  en  1669.  Fué  canónigo  de  la 
catedral  de  dicha  ciudad  j  muv  aficio- 
nado á  las  artes.  Contribuyó  a  la  fun- 
dación de  la  Aatdemia  át  Pintwa  át 
Sevilla,  J  dejó  varias  obras  curiosas 
■obre  las  antigaedades  de  aquella  ca- 
pital. . 

1.  Lobt.  Femenino.  La  hembra 
del  lobo. 

ETiuoLOafA.  Latín /Ím;  catalán^ 
l¡oU. 

2.  Loba.  Femenino.  El  lomo  que 
deja  el  áureo  del  arado. 

BtiuolooÍa.  Griego  Xo¿í<  (¡obdt), 
cubierta,  vaina;  j  por  extensión,  par- 
te pendiente. 

3.  Loba.  Femenino.  Sotana  oir- 
^ADA.  El  manto  6  sotana  de  pafio 
gro  que,  con  el  capirote  y  bonete,  for- 
maba el  traje  que  fiíera  del  colegio 
traían  los  colegiales  de  las  Órdenes 
militares. 

Lobado,  líasculino.  VtUrinm^. 
Tumor  que  comunmente  padecen  las 
caballerías  j  otros  animales. 

EtiuolooÍa.  Lobanillo. 

Lobagante.  Masculino.  Especie  de 
langosta  marina  de  color  azulado  con 
pintas  negras. 

Lobanillo.  Masculino.  Tumor  ó 
bulto  redondo  que  se  forma  lentamen- 
te en  algunas  partes  del  cuerpo. 

Etuolooía.  Lobo,  que  fue  el  ani- 
mal que  primitivamente  lo  padeció. 

Lobato.  Masculino.  El  cachorro 
del  lobo.  I  Nombre  patronímico  de 
varón. 

Lobato.  (Nicolás).  Escultor  espa- 
fiol del  siglo  xvt.  Residió  en  Zarago- 
za por  los  afios  de  1542,  en  cuya  épo- 
ca trabajó  con  otros  artistas  en  la  si- 
llería del  coro  déla  catedral  del  Pilar. 

Lobaton.  Masculino.  Gerwmi^.  El 
ladrón  que  hurta  ovejas  ó  cameros.  I 
Nombre  patronímico  de  varón;  hoy, 
apellido  de  familia. 

Lobe.  Masculino.  Qtografla  anti- 
gwt.  Pequeño  territorio  en  los  con- 
fines de  Lieja.  (CésarJ 

EriwOLOofA.  Latín  Labibni  eattrn. 

Lob«lÍa,Fomenino.iIoAfiiú«,  Plan- 


LOBO 

ta  de  adorno  (lobklia  te^kiUtiUf  de 

Linneo.) 

Stiuolooía.  LoM,  botanista  fla- 
menco, i  quien  Linneo  dedica  eate 
género  de  plantas. 

Lobeliácaas.  Femenino  plural.  BO' 
tí»ÍM.  Familia  de  plantas,  segre^ 
das  de  las  campaniuiceas,  cuyo  tipo 
es  la  lobelia. 

EtoiolosIa.  LobeUa:  francés,  lobt- 
ÜMc/ei. 

Lobelina.  Femenino.  Qnímiea. 
Sustancia  acre,  hallada  en  la  lohilUí 
w^'o,  y  que  parece  semejante  &  la 
nicotina. 

ErniOLoofA.  Zobelta:  Eraacéa,  ¡oi^ 
lint. 

Lobera.  Femenino  anticuado.  Por- 
tillo ó  agujero  por  donde  se  puede 
entrar  y  salir  con  trabajo.  |  El  monte 
en  que,  por  su  espesara,  hacen  gua- 
rida los  lobos. 

Lobera  (átahabio  db).  Historia- 
dor espafiol  que  murió  en  Valladotid 
en  1605.  Pertenecía  í  la  orden  de 
bemardot  del  Cltttr,  y  fué  nombrado 
cronista  de  Felipe  11.  Dejó  las  obras 
siguientes:  BittoriA  át  ia  ciudad  dt 
León;  SpUtola  hittorial  al  rey  Feli- 
pt  II;  Vida  del  Menawntttraao  Fray 
Benitfi  de  Salamanca;  Cronologia  de  ¡oi 
reyet  de  Stpaüa  y  CrifUca  grande  del 
reino  de  Qaíieia. 

Lobero,  ra.  Adjetivo.  Lo  que  per* 
tenece  ó  se  refiere  á  los  lobos,  como 
postas  LOBBRAS.  |  Masculíno.  Espam- 

TAHDBLADOS. 

Lobemo.  Masculino.  Cachorro  del 
lobo,  ó  lobo  sequefio. 

ETiuoLoaÍA.  Lobo:  catalán,  llohar- 
rit. 

LobiUo,  lia.  Masculino  y  femeni- 
no diminutivo  de  lobo. 

Etiuolooía.  Latín  ¡A^ime, 

Lobina.  Femenino.  Pez,  especie  de 

Eerca,  que  tiene  dos  espinas  en  la  cu- 
ierta  de  cada  agalla,  cuerpo  platea- 
do, aletas  rojizas,  y  de  éstas,  la  pri- 
mera dorsal,  tan  larga  como  la  otra. 

Etiuolooía.  Lobo. 

Lobtpedo,  da.  Adjetivo.  Califica- 
ción de  las  aves  zancudas  que  tienen 
unidos  sus  dedos  anteriores  por  una 
membrana  que  ocupa  toda  la  primera 
falange. 

Lobo.  Masculino.  Animal  cuadrú- 
pedo bravio,  carnicero,  semejante  á 
un  perro  mastín,  y  el  más  terrible 
enemigo  del  ganado.  |  Pez,  especie  de 
locha,  de  unas  seis  pulgadas  de  lar- 

fo,  con  manchas  parduscas  sobre  fon- 
0  amarillo,  y  seis  barbillas  en  los  la- 
bios. I  AtU'oaowiia.  Cna  de  las  conste- 
laciones australes.  |  Familiar.  Em- 
briaguez, borrachera.  |  Garfio  fuerte 
de  hierro  de  que  usaban  los  sitiados 
desde  lo  alto  de  la  muralla  para  de- 
fenderse de  los  sitisdoreB.  |  Qtma 
Ladkon.  i  cbrval  ó  canvAKiO.  Cua- 
drúpedo, LiNCB.  I  HARiMO.  Pez  grande 
S  feroz  de  cuerpo  liso  y  viscoso,  con 
k  aleta  de  la  cola  v  las  de  la  parte 
anterior  del  cuerpo  redondas,  otra  com- 
puesta de  espinas  sencillas  y  sin  aspe- 
reza desde  la  nuca  hasta  muy  cerca 
de  la  primera,  sin  ninguna  on  el  vien- 
tre, y  toda  la  boca  armada  de  dlbntes 


LOBO 

de  varios  tamaños  y  flgurai.  |  An» 
mriÓBi  ó  ARBntAHOÓR  UoiniA,  t 
coHiteONLA  LOS  LOMA.  BefrsBttiurg- 
pnnde  á  los  qne  se  meten  en  napa 
superiores  i.  sus  fuerzas,  d  Coanuí 
LODO.  Fnse.  Puxas  un  lobo.  |  Ccu- 

DO  KL  LOBO  DA  KN  LA  DCU,  ¡OC*TH 
QDIBN  NO  TIBNl  uis  QDB  UNaI  B^U 

que  explica  cuin  mal  queda  al  piínuí 
contratiempo  el  que  tiene  poco  qna 
perder.  |¡  Dbl  lobo  dn  klo,  ó  hl 
LOBO  UN  PKLO,  r  tSK  DE  LA  rtim. 
Refnn  que  ensefia  qne  del  metqniín 
se  tome  lo  que  diere.  ||  Db  lo  ctmi- 
Do  couK  KL  LOBO.  Refrán qoe tdvícrtt 
que  por  mis  que  se  cuide  de  resnu. 
dar  alguna  cosa,  no  siempre  se  logn 
au  seguridad.  |l  Dksollab  bl  lobo  ó 
LAZOBBA,  etc.  Frase.  Dormir  d  qm 
se  ha  emborrachado.  Suélese  alguDis 
veces  decir  sólo  desollarla.  |  Donni 
■L  LOBO.  Frase.  Dormir  míéntru  dnn 
Ib  borrachera.  (I  El  lobo  retí  ir  u 
CONSEJA.  Refrán  que  se  usapuitTi- 
sar  que  cese  la  conversaeion  eaxain 
se  murmura  de  alguno,  que  ún  bi- 
berlo  advertido  esta  presente  i  lltp 
de  improviso.  ||  El  lobo  y  la  vulpeii 
AMBOS  son  db  una  coNSBJA.  Refru 
que  mdicB  la  conformidad  deindini- 


CABKB.  Frase  metafórica.  Bspenriln 
de  quien  todo  lo  quiere  para  sí.  \  U 

QUB  LA  LOBA  HACB  AL  LOBO  LB  JUO. 

Re&an  que  ensefia  la  facilidad  m 
que  se  aunan  los  que  son  de  iidu  mis- 
mas costumbres  é  inclín  aciones.  |  Hc- 

DAELLOBOLOSDlBNTBS,  T  KO  tAS  1I1II>- 

TRS.  Refran  que  advierte  que  kisnií- 
lignos,  aunque  crezcan  en  edid,Et 
suelen  mudar  de  genio.  |  Piluie» 

LOBO,    UN   CERNÍCALO,  UNA  MOHA,  FU 

^RRA,  etc.  Frase  metafórica  y  hm- 
liar.  Embriagarse.  ||  Quien  con  u»ds 

ANDA  í  AULLAR  SR  XtfSRflA.  Re&U  ND 

que  ae  explica  el  poderoso  ínfliqo  qnt 
tienen  las  malas  eonapafiías  pan  pe^ 
vertir  á  los  buenos.  ||  ün  lobo  1  ew 
NO  SR  UUBRDKN.  Re&au  con  que  sen- 
plica  que  \&s  personas  que  tienen  uom 
mismos  intereses,  se  dÍBininluí  mu- 
tuamente sus  defectos.  II  Coiiowci» 
LOBO.  Expresión  adverbial.  Tenebro- 
so, negro,  en  cuyo  sentido  deóim»; 
cera  una  noche  oscura,  couo  >oca  bi 
LOBO.»  II  Nombre  patronímico  de  n- 
ron. 

Etimolooí^.  Sánscrito  wiit;  per- 
sa, tarka;  eslavo,  vhlii;  lituanie,  ^ 
Áa:  griego,  lykct,  Uio*  (X<U(},  poi 
vhkot,  vl*)u>i;  latín,  Upm;  tima, 
Wolf;  inglés,  toÍ/,- sueco,  «í^fhílii- 
no,  (ti^;mincés,ÍMiji;pTOveniam 
lop;  catalán,  lUa;  picardo,  ^-wilon, 
lea;  Berry,  loaoe. 

Lobo.  Impnt:  en  gri^  ^^i^ 
iot;  en  francés,  loup,  en  catalaa,  Hf >     . 
en  italiano  tupo,  en  alemán  y  a  u- 
glés  mi/ y  en  sueco  mlf.  (ismum) 

Lobo  (Alvaro).  Bwritor  fK*^'     ■ 
guM  ,   que  nació  en  1561  'y  bw" 
en  1608.  Entró  en  la  orden  de  bli» 
suitaa,  fué  profesor  de  humauiW*      i 
en  Évora,  BragayLisboayre*»" 
colegio  de  Oporto.  So»  ot«s  ■<•>•■      ¡ 
Ublea  son:  iffrfmM»  A  »t  iM 

..i:.,t,zedbyGaOgre  j 


LOBU 

ié  PartHgtl  ¿  Hitiori»  dt  la  ampoMU 
de  la  provineia  d»  Ifadrid. 
Lodo  (Euoskio  Obrarin}).  Célebre 

goeta  de  principios  del  siglo  xviii. 
\g\ú6  la  carrera  de  las  armas  j  fué 
capitán  de  la  guardia  ds  Felipe  V, 
que  le  llamaba,  en  s6a  de  cariñosa 
Doria,  au  eapila*  tablero.  Tomó  parte 
flD  los  sitios  de  Lérida  y  fiíontemajor 
j  en  la  conquista  de  Oria,  j  acompa- 
ft<5  á  Felipe  V  en  la  campaña  de  Ita- 
lia. Sin  embargo,  su  poca  simpatía 
hacia  los  ñinceses  le  enemisbj  coa  el 
monarca,  j  se  t¡6  prirado  de  ascen- 
sos hasta  el  advenimiento  de  Feman- 
do VI,  el  cual  le  elerá  hasta  teniente 
Senerál  j  le  did  el  mando  de  la  plaza 
e  Barcelona,  donde  murid  en  1756 
6  1757.  Sobresalió  en  la  poesía  satíri- 
ca, siendo  verdadero  modelo  de  faci- 
lidad j  donosura,  escribiendo  también 
en  muj  apreciables  composiciones  la 
historia  de  sus  campaQas. 

Lobon  de  Salazar  (Fsancisco). 
Presbítero  español,  que  habitaba  en 
Yillagarcía  en  1758.  Fué  amigo  del 
.  padre  Isla  y  publicé  bajo  su  nombre, 
el  primer  tomo  de  la  obra  de  aquél, 
titulada:  Frty  Gerundio  de  CoMpaiat, 

aue  luego  reclamé  y  coatinuií  su  ver- 
adero  autor. 

Loboso,  ■«.  Adjetivo.  Aplícase  al 
terreno  en  que  se  crían  muchos  lobos. 

I<óbrego,  ca.  Adjetivo.   Oscuro^ 
tenebroso.  ||  T£oií'       " 
célico. 

BtimoloqÍa.   Líguhre. 

Sinonimia..  LShrego,  oteuro,  Uwin- 
to,  Lóbrtga  expresa  la  idea  de  la  oscu- 
ridad, pero  en  major  grado  que  ater- 
ro. La  noche  es  oicvra  por  su  propia 
naturaleza,  y  sólo  es  Uorega  por  acci- 
dente. Una  noche  sin  luna  y  sin  nu- 
bes es  oscura;  una  noche  sin  luna  j 
cubierta  de  nubes  es  lóbrega.  SI  epí- 
teto tenebroso  se  aplica  más  á  la  parte 
ideal  que  á  la  física,  y  se  refiere  i  la 
idea  de  la  confusión,  del  caos.  Un 
bosque  desconocido  del  que  en  él  se 
halla  en  una  noche  lébrega  y  del  cual 
no  acierta  &  salir,  es  un  basque  tt»*- 
irotOi 

A  la  idea  de  lo  tenthroto  va  siempre 
unida  la  del  temor;  i,  la  de  otwro,  la 
de  incertidumbre;  k  la  de  lóbrego,  la 
de  espanto.  (Lopbz  PñLicaiu».) 

Lobreguecer.  Activo.  Hacer  lé- 
brega alguna  cosa.  ||  Neutro.  Ano- 


l^táfbra.  Triste,  melan- 


Lobregnei.  Femenino.    Oscubi- 

DAD. 

Lobregura.  Femenino  anticuado. 

LOBKEOOBZ. 

Lobolado,  da.  Adietívo.  Sutoria 
natural.  Provisto  de  lóbulos, 

ETiUOLOOfA.  Zd6%¡o:  francés,  lohuU. 

Lobtüario,  ría.  Adjetivo.  Hittoria 
ttatvral.  Concerniente  al  lóbulo. 

Btuiolooía.  Zdinlo:  francés,  lohí- 
lairt. 

Lobnliferoj  r«.  Adjetivo.  Historia 
natural.  Que  tiene  lóbulos. 

firiitoLooÍA.  Z^alo  y  el  latín  ftrre, 
llevar, 

Lobnlillo.  Masculino.  BotÁnica. 
Btidimsnto  de  hoja  que  en  las  plantas 
monoeotiledóneu  w  desarrolla  i  ve- 


LOCA. 

ees  en  el  lado  opuesto  al  cotiledón. 
Lóbolo.  Masculino.  Porción  redon- 
deada; saliente  de  algnn  érgano  ani- 
mal, en  cujo  sentido  se  dice  lóbulos 
del  pulmón  ó  del  hígado.  ||  Lóbulos 
DEL  CEREBRO.  £1  anterior  y  el  poste- 
rior, separados  por  la  abertura  de  Sgl- 
viiu.  II  LÓBULO  DE  LA  OHBJA.  La  emi- 
nencia redonda  y  blanda,  que  ter- 
mina la  base  del  pabellón  de  dicho 
Órgano,  en  donde  se  llevan  loa  sarci- 
llos.  II  BotáKiea.  Parte  del  borde  de 
una  hoja,  separada  por  una  incisión 
mis  profunda  que  la  que  separa  los 
dientes.  ||  Rudimento  de  hoja  que,  en 
las  plantas  cotiledóneas,  se  desarro- 
lla algunas  veces  del  lado  contrario  á 
los  cotiledones,  representando  un  se- 
gundo cotiledón  imperfecto.  ||  Lóbu- 
los BBiiiNALEs.  Los  Cotiledones  de  un 
grano.  ||  Nombre  dado  i  las  capas  de 
la  antera. 

EtiholoqÍa.  Zoia:  catalán,  lábult, 
plural;  francés,  lobs,  loiuU;  italiano, 
loiulo. 

Lobano,  na.  Adjetivo.  Lo  queper- 
tenece  6  se  refiere  al  lobo. 

Locación.  Porente.  Aekendauibn- 
To.  11  LocAcciON  y  CONDUCCIÓN,  Fo- 
rense. El  contrato  de  arrendamiento. 
EriuoLoaÍA.  Latin  VSealXo,  alquiler, 
arriendo;  forma  sustantiva  abstracta 
de  VStíitus,  alquilado,  participio  pasi- 
vo de  Ueire,  poner,  colocar,  dar  en 
arriendo,  tema  verbal  de  Úcas,  lu- 
gar: francés,  location;  italiano,  loca- 
tione. 

Local,  Adjetivo.  Lo  que  pertenece 
.1  lugar.  II  Mascuh'no.  Sitio.  Es  de 
uso  reciente. 

Etiuolooía.  Latin  Ukalii,  de  Vícus, 
lugar;  italiano,  lócale;  francés,  lo- 
cal, ale;  catalán,  local. — «Cosa  perte- 
neciente á  un  determinado  lugar.  Di- 
cense  en  Aragón  Notarios  locales  los 
del  Número  de  las  ciudades  y  villas, 
que  son  los  que  por  1er  pueden  solp 
testificar  las  cartas  dótales,  testa- 
mentos, etc.,  porque  están  sus  proto- 
colos siempre  estables  en  aquel  lu- 
gar, haciéndose  cargo  de  ellos  la  jus- 
ticia, si  no  dejan  herederos  que  con- 
tinúen en  la  facultad.»  (Acadbuia, 
Diccionario  de  ilf 6.) 
Localidad.  Femenino.  La  calidad 
I  las  cosas  que  las  determina  á  lu- 
gar fljú.  \  Local,  en  la  segunda  acep- 
ción. 

EriuoLOofA.  Zoeal:  latin,  USeaRlas, 
afección  local;  italiano,  ¡oeaUti;  fran- 
cés localité;  catalán,  localitat. 

Localizacion.  Femenino.  Acción 
6  efecto  de  localizar. 

Etiuolooía.  ZacaUaar:  fraocés,  lo- 
ealisation. 

Localizar.  Activo.  Adaptar  una 
cosa  á  un  lugar  determinado,  ora  ma- 
terialmente, ora  en  virtud  de  la  ima- 
ginación ó  del  pensamiento.  |  Loca- 

LIZAB     LAS     PACULTADSS.    FrtOologia. 

Referirlas  i  determinadas  partes  del 
cerebro.  i^Localizae  las  fibbses.  Pa- 
tologia.  Reducirlas  á  ciertos  órganos, 
como  el  canal  intestinal,  los  nervios, 
la  sangre. 

ETiuaLOGÍA.  Zoeak  francés,  loea- 
iisér. 


LOCK 


467 


Localmente.  Adverbio  modal.  De 
un  modo  local. 

Etiuolooía.  Local  y  el  sufijo  adver- 
bial mentí. 

Locamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  locura.  [  Excesivamente,  sin  mo. 
deracion.     . 

Etiuolooía.  Loca  y  el  sufijo  adver- 
bial mentí. 

Locar.  Masculino  anticuado.  Lu- 
OAB.  J  Activo  anticuado.  Colocar. 

LocariiaB.  Masculino   familiar. 
Orate,  atronado. 
Etiuolooía.  Zoco. 
Locatario,  ria.  Masculino  j  feme- 
nino. El  qtie  lleva  en  arrendamiento 
una  cosa, 

EtiuoloqÍa.  Locación:  latin  de  laa 
glosas  ISeatSrÍMS,  obrero  ajustado  por 
un  tanto;  italiano,  locatario;  francés, 
loeataire. 

Locativo,  va.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  locación.  [  Caso  locatí- 
vo.  Gramática  sánscrita.  Caso  que  ex- 
presa las  relaciones  de  lug^r. 

BTUiOLoaÍA,  Locación:  francés,  loeo' 
tif;  provenzal,  loeatin;  italiano,  loca- 

'DO. 

Locazó,  za.  Adjetivo  aumentativo 
de  loco. 

LocioD,  Femenino.  Lavación. (|La 
acción  de  lavar  alguna  cosa.  Tiene 
más  uso  en  la  Farmacia. 

BtimolooÍa.  Latin  IStXe,  lavadura, 
íofmA  sustantiva  abstracta  de  IStut, 
lavado,  participio  pasivo  de  l&eSre, 
lavar:  italiano,  mmm«;  francés,  lotion; 
catalán,  ¡oaí. 

Loche  (Juan).  Filósofo  vpubHcis- 
ta  inglés,  que  nació  en  Wringtoa 
(Bristol)  en  1632  y  murió  en  1704. 
Era  hijo  de  un  ministro  subalterno 
de  justicia  que,  desde  las  revueltas 
de  1640,  había  tomado  una  parte  ac- 
tiva en  la  revolución  y  servido  en  el 
ejército  del  Parlamento.  Después  do 
haber  empezado  sus  estudios  en  Lon- 
dres, en  el  colegio  de  Westminster, 
'  á  la  universidad  de  Oxford,  don- 
>s  continuó,  obteniendo  de  1655 
í  1658  un  beneficio;  esto  es,  el  título 
do  fellon  6  agregado,  y  un  nombra- 
miento sin  funciones  activas.  La  Me- 
dicina, j  sobre  todo,  la  filosofía,  6. 
que  se  aficioné  en  los  libros  de  Des- 
cartes, fueron  el  objeto  de  sus  es- 
tudios predilectos.  La  amistad  de 
Ashlej  Cooper,  conde  de  Shañer- 
hury,  i  quien  conoció  en  1666,  la 
abnd  la  carrera  de  los  cargos  públi- 
cos, en  la  que  compartió  las  alterna- 
tivas de  favor- V  desgracia  coa  su  pro- 
tector, hasta  el  extremo  de  verse  bor^ 
rado  en  1684  de  la  lista  de  los  miem-  - 
bros  de  la  universidad  de  Oxford  y 
obligado  á  buscar  un  refugio  en  Ho- 
landa. La  revolución  de  1688  le  atra- 
jo á  Inglaterra,  donde  volvió  í  ocu- 
lar  diferentes  cargos;  entre  otros,  el 
e  miembro  del  Consejo  de  Comercio. 
La  debilidad  de  su  salud,  le  decidió 
1700  á  dimitir  de  sus  funciones, 
así  como  i  hacer  renuncia  de  los  emo- 
lumentos que  el  re;  Guillermo  III 
quería  conservarle,  para  retirarse  & 
casa  de  un»  amiga,  lad;  Maahan, 
hija  del  célebre  Cndvorth,  donde  mu* 


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468 


LOCK 


rió  i  la  edtd  da  73  afios.  Lockk  et 
hizo  amar  j  respetar  lo  mismo  ■^i  bu 
carácter  que  por  su  talento.  Ligado 
por  BU3  antecedentes,  Bua  aficiones  y 
BUS  compromisos  &  la  causa  de  laa  li- 
bertades políticas  j  religiosas,  la  sir- 
yi6  con  importantes  escritos,  de  los 
cuales  los  mis  dignos  de  recuerdo 
eon:  una  Carla  lobre  ia  toitranciú,  diri- 
gida &  Limborch,  ministro  protestan- 
te de  Amstetdan,  1689;  un  Tratado 
tobre  ti  gobúino  cinl,  1690,  donde 
sostiene  la  teoría  de  la  soberanía 
cional  contra  los  partidarios  del  dere- 
cbo  difino,  j  SI  CritttMtüiHO  de  iara- 
nm,  1095,  que  liizo  que  se  le  acusara 
de  tocinianitmó,  Lockb  escribiii  tam- 
bién unos  Pttuamientot  áurea  de  la 
editeoeúm  de  ÍJt  niiot,  1693,  j  un  libro 
tobre  el  etmereio.  Pero  la  más  célebre 
de  sus  obras,  la  que  á  los  ojos  de  la 
posteridad,  le  ha  conquistado  un  al- 
tísimo puesto  entre  loa  filósofos,  es  bu 
Sntayo  tobre  ti  entendmit%to  hwnano, 
Londres,  1695.  Pocos  libros  han  al- 
canzado mayor  número  de  ediciones, 
ni  han  sido  traducidos  &  más  idio 
mas.  La  traducción  francesa,  que  Cos- 
te hizo  en  1700,  contribuTÓ  no  poco 
á  la  difusión  j  popularidad  de  la  doc- 
trina de  LocKB.  La  mejor  edición 
inglesa  de  las  obrat  eompUíat  de  Lockb 
esla  de  Londres  (1824,  9  volúmenes 
en  8.*)  £at  obras  Jilotdjíciu,  pub" 
das  en  Paria  por  M.  Thurot  (Pi 
1821-1825,  7  Yolúmenes  en  8.*) 
tienen,  además  de  los  Peiuanüntoi 
tobre  la  educaeioñ,  el  Sniayo  toire  el  en- 
tendimienlo  ktimano  j  la  Carta  tobrt  la 
tolerancia,  algunos  opúsculos  menos 
importantes.  Entre  los  escritos 
caminados  á  combatir  los  errores  de 
Lockb,  se  distinguen  los  N*ewu  tn- 
tayot  tobre  el  entendimento  ^Mmano,  de 
Leinibtz,  j  la  refutación  que  ha  dado 
.M.  V.  Couasin  en  su  Cwto  de  Aittoria 
dt  la  ilotofia  moderna,  1829. 

Retú'me*.\.  Juicio  de  tv^lotojla. 
Negó  el  carácter  innato  de  ciertas 
ideas;  asignópor  origen  á  todos  nues- 
tros conocimientos  la  tentación  y  la 
riJUxion,  6  sea  la  experiencia  de  los 
sentidos  j  la  experiencia  íntima,  ex- 
cluyendo el  ser  ontoldgico  no  defini- 
do, llamado  ratón.  Tom6,  quizá  á  des- 
pecho suyo,  la  teoría  de  las  ideas-imd- 
ynMi  dclperípatetismo  j  del  escolas- 
ticismo, preparando  así  el  empirismo 
estrecho  de  Üondillac  y  el  idealismo 
escéptico  de  Berkelm  y  de  Hume. 

2.  El  fiUtofo. — Fuá  enemigo  de 
Descartes,  su  verdadero  maestro,  como 
Aristóteles  lo  había  sido  de  Platón. 
Hállase  en  la  escnela  de  Lockk,  como 

5 rendas  características  y  personales 
el  autor:  un  gran  fondo  de  buen 
sentido,  una  lógica  práctica,  en  don- 
de se  refleja  ese  espíritu  casi  mate- 
rial de  loa  ingleses,  contrastando  con 
un  análisis  más  astuto  que  positivo; 
una  exposición  fácil  y  luminosa,  has- 
ta el  punió  de  deslumhraren  la  enun- 
ciación de  BUS  doctrinas;  la  indepen- 
dencia y  la  imparcialidad,  unidas  á 
la  moderación;  la  lealtad,  concillada 
con  la  honradez.  Todas  estas  dotes 
del  autor,  más  que  el  sentido  do  su 


LOCO 

filoBofft,  han  levantado  el  Sniaye  Uh 
hri  el  enlendimienlo  Auatano  á  la  altu- 
ra de  las  grandes  escuelas. 

Loco,  ca.  Adjetivo.  El  que  ha  per- 
dido el  juicio.  I  La  persona  de  poco 
juicio,  disparatada  e  imprudente.  || 
Metáfora.  Muy  fecundo,  muy  abun- 
dante; como  año  loco,  cosecha  loca 
etcétera.  |  nx  atab.  Expresión  fimi- 
liar  que  se  dice  del  que  en  sus  accio- 
nes procede  como  loco.  |  pbrbnnk.  El 
q^ue  en  flingun  tiempo  está  en  su  jui- 
cio, y  por  extensión  Be  dice  del  que 
siempre  está  de  chanza.  I  Al  loco  v 

AL  AIRE  DARLS  CALLB.  YeaSS  AlBÍ,  Q 
BUBLÁOS  CON  KLLO«0  KN  CABA,  BUBLA- 

aX  CON  TOS  KN  LA  PLAZA.  Refrán  que 
advierte  que  si  se  da  ocasión  al  indis- 
creto para  que  se  burle  ó  chancee  con 
alguno  á  solas,  lo  hará  también  en 
público.  I  El  loco  pob  la 
CUBHDO.  Reñ^n  con  que  se  advierte 

3ue  el  castigo  corrige  los  vicios,  aun 
e  los  que  carecen  de  razón.  |  Estar 
ó  voLVKRSB  LOCO  DB  coNTKNTO.  Frase 
metafórica  y  familiar.  Estar  excesiva- 
mente alegre. |!GozA  de  tu  poco  uiín- 
TBAS  BUSCA  hXs  EL  LOCO.  Refrán  que 
reprende  la  desordenada  fatiga  con 
que  aspiran  í  enriquecerse  los  hom- 
bres, pudiendo  pasar  con  mayor  des- 
canso con  lo  que  les  basta  y  ya  po- 
seen. I  Has  SABE  KL  LOCO  KN  EU  CASA 
qUB  KL  CUERDO  KN  LA  AJKNA.  Refrán 
que  ensefia  que  en  los  negocios  pro- 
pios más  sabe  aquel  á  quien  le  perte- 
necen, por  poco  que  entienda,  que  el 
3ue  mirándolos  desde  lejos  se  mtro- 
uce  á  juzgarlos  sin  conocimiento.!] 
Un  loco  hack  cisnto.  Refrán  con  que 
se  expresa  el  poderoso  infliuo  que  tie- 
ne el  mal  ejemplo  pant  viciar  las  eos- 
tumbres.  |  Volvbr  i  UNO  LOCO.  Fra- 
se metafórica,  Confundirle  con  diver* 
sidad  de  especies,  aglomeradas  é  in- 
conexas. I  Envanecerle  de  modo  que 
parezca  que  está  sin  juicio. 

ETtiíOLoaÍA.  Latin  ícfaiM,  hablar. 
El  primer  heo  fué  un  hombre  tnuy  ¡o- 
e*at;  catalán,  ¡oeo,  a.  (Anónimo.) 

Jteieña,  —  La  expresión  corriente 
del  catalán  es  bou-. 

Locoforos.  Masculino.  Nombre 
que  se  da  en  loa  Estados-Unidos  al 
partido  radical. 

Locogonfo,  fa.  Adjetivo.  Epíteto 
de  un  infusorio  cuyas  mandíbulas  en 
forma  de  estribo,  tiene  los  dientes 
unidos  por  sus  bases  y  por  sus  extre- 
mos. 

Loco!.  Hasculino.  Especie  de  abe- 
ja muy  pequeña  de  Filipinas. 

Locomoción.  Femenino.  Trasla- 
ción de  un  punto  á  otro. 

Etiuolooía.  Zocottotor:  francés,  lo- 
eonotton;  italiano,  loamotione. 

Locomotividad.  Femenino.  Di- 
dáctica. Facultad  de  moverse. 

Etiuolosía,  ZocomoCivo;  francés, 
locomotimU. 

Locomotivo,  va.  Adjstivo.  Con- 
cerniente ala  locomoción.  \  Que  mue- 
ve ó  tiene  la  virtud  de  mover.  |  Fe- 
menino. La  máquina  da  vapor  que 
remolca  á  los  vagones  de  un  ferro- 
carril. \  Facultad  locoitotiva.  Pii- 
ilogfa.  La  facultad  de  mudar  de  1u- 


LOCO 

gam,  en  virtud  de  un  acto  d«  U  v»- 
luntad. 

BrtuoLoafA.  Latomol»r:  italiano, 
locomotivo;  francés,  UcMotif;  provas- 
zal,  toamoti». 

Locomotor,  n.  Adjetivo.  8o  diee 
da  la  máquina  ó  aparato  que,  por  con- 
tenor en  BU  interior  la  ñiena  motril, 
recorre  un  espacio  determinado  por  la 
duración  de  eata  fuerza.  Así  se  lla- 
man generalmente  locohotobas  laa 
máquinaa  de  vapor  qne  arrastrmn  loa 
trenes  en  los  ferrocarriles,  ensayadas 
también  en  laa  vías  ordinarias.  Se 
usa  como  sustantivo  en  ambas  termi- 
naciones. I  Aparato  LocoifOTOB.^a«- 
tomia.  El  conjunto  da  ói^uioa  qne 
sirven  para  operar  la  locomoción. 

Etoiolosía.  Latín  loco,  abUtivo  da 
l¿¡cnt,  lugar,  y  motor;  cqua  moawlaa 
cosas  del  lugar  en  que  actaalmcnte 
se  hallan;»  italiano,  heomotor»;  fran- 
cés, íoeomoienr. 

Locomovible.  Adjetivo.    Le   qne 

Suede  llevarse  de  un  sitio  &  otro.  Se 
ice  generalmente  de  las  miqninaB 
^e  vapor,  que,  por  estar  mimtadas  so- 
bre ruedas  á  propósito,  bs  trasportan 
para  sentarlas  y  acuñarlas  en  los  pa- 
rajes donde  han  de  funcionar. 

ETUioLOofA.  Locomotor. 

Locomovilidad.  Femenino.  Loco- 
motividad. 

LocrenM.  Sustantivo  j  adjetávo. 
El  natural  Ó  morador  de  Lóerída,  y 
lo  relativo  á  dicha  comarca. 

ETOiOLoaÍA.  Latin  loerentit,  (Cam- 


Locridí 


ida  (la).  Femenino.  g«wfr* 

/ia  antifna.  Provincia  de  Grecia.  (Ti- 
to Livio.) 

EtuiolooIa.  Latín  Zoerii,  Zoertdit. 

Locro.  Hasculino  ameñeaoo. 
Ajiaco. 

Locuacidad.  Femenino,  El  vicia 
de  hablar  mucho. 

ETiuoLoeÍA.  Zoenat:  latin,  ¡ifiüiá- 
iat. 

Locnncisimo,  na.  Adjetivo  an- 
perlativo  de  locuaz. 

Locnai.  Adjetivo.  El  qne  habh 
mucho. 

BTiuOLoaÍA.  Latin  %■*>  hablar; 
¡Sqnáa,  üSoMicit,  hablador;  italiano  y 
franca,  lofMace. 

Locnasmente.  Adverbio  de  modo. 
Con  charlataneria. 

Etiholooía.  Zoenat  y  el  sufijo  ad- 
verbial mente:  latin,  üqnHiUtr. 

Locación.  Femenino.  3f  odo  de  ha- 
blar. I  Frase.  |  Vocablo.  |  advkrkal 
ó  prepositiva.  Oramáliea.  Reunionde 
dos  ó  nías  palabras  construidas  «on 
alguna  preposición,  cuto  sentido  w 
equivalente  al  de  un  adverbio,  eoaie 
cuando  decimos:  ti  la  espafiola,  A 
un  modo  español,»  lo  cual  quiere  de- 
cir: «españolamente.»  |  Tambiwi  bay 
locuciones  ó  modos  adverbiales,  aun- 
que no  puedan  expresarse  con  on  ad- 
verbio, como  en  los  ejemplos  aigniea- 
tes:  «la  mujer  de  aombrero  blanco;  h 
(¿«.ojos negros;  la  de  cabellos  mbiOB.» 

ETUfOLOofA.  Locuela:  latin,  JftWb 
y  ISouttio,  forma  abstracta  de  UOUm 
y  l&*üt%t,  hablado;  participio  p 
de  IdqM,  hablar;  >t«iisao,  tef 
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LOCO 

franeéa,  looítúm;  provennl,  Ioe»eio; 
catalán,  lociiCÚS, 

Lóesela.  Femenino.  El  modo  y 
tono  particular  de  Bablar  de  cade 
ano. 

EroiOLoafA.  Sanacrib),  lap,  hibl&T-, 
g^e£>o,  \i<mt  (látkS),  gritar,  Tocife- 
rar,  aecir;  latín,  lilq%i,bMw,  ligue- 
la,  habla;  italiano,  kqitela;  ^ncéa, 

Xocnelo,  )•■  Adjetivo  dimÍDutÍTo 
de  loco.  Dícesa  de  fa  persona  aturdi- 
da, Biendo  jdven. 

EtuHK<>^'  Jjoto.  No  es  posible  se- 
parai'fll  formas  loaulo,  ae  loco,  7 
ioeníla,  nabla. 

Local* cion.  Femenino,  BoUniu, 
Estado  de  un  fruto  dividido  en  ma- 
chas celdillas. 

EniioLoaU.  Ldettle. 

Locúleo,  lea.  Adjetivo.  Soiinie*. 
Dividido  en  muchas  celdillas, 

ETiuoLoaÍA.  Láettlo. 

Locnlicida.  Adjetivo.  Boté»iea. 
FnuTO  LOcuwciDA,  Fruto  que- se  abre 
por  el  medio  de  cada  una  de  sus  cavi- 
dades, como  sucede  con  los  melocoto- 
nes que  se  denominan  abridora. 

Etiuolosía.  Latin  lSc&l%t,  lóculo, 
7  ettdírt,  hender:  francés,  loe%¡iei- 
de. 

Lóenlo.  Masculino.  Sitiería  »aí%- 
ral.  PequeSa  celda. 

EmioLoofi.  Latin  Keüiut,  espacio 
pequeño,  lugarcillo;  diminutivo  de 
tícfU,  lugar:  francés,  lóenle. 

Loca&flo,  sa.  Adjetivo.  Sotániea. 
Bpfteto  de  todo  órgano  vestal  hueco 
J  separado  en  muchas  cavidades,  por 
medio  de  diafragmas. 

EniioLoaÍA.  Ldeulo:  latin,  ISciUS- 
iw;  francés,  ¡eatUire. 

Locura.  Femeuino.  Privación  del 
juicio  ó  del  uso  de  la  razón.  |  Acdon 
inconsiderada  ó  desacierto.  |  Si  la  lo- 
cura   PUB3B    DOLORES,    BN    CADA  CASA 

HABRÍA  VOCES.  Refrán  con  que  se  da 
i  entender  que  el  obrar  con  impru- 
dencia ea  muy  coman. 

ETiuoLOdÍA.  Zoco. 

LocoriUa.  Femenino  diminutivo 
de  locura. 

Locaste.  Femenino.  Sntomolo^ía. 
Genero  de  insectos  ortépteros  llama- 
dos vol^rmente  langostas.  |  Botáni- 
ta.  Espiga  compuesta  de  ciertas  plan- 
tas gramfoeas. 

BruioLOQfA.  ZoMfotia:  francés,  io- 
ntte. 

Locitate.  Famosa  envenenadora 
romana,  que  hizo  perecer  al  empera- 
dor Claudio,  por  orden  de  Agripina, 
el  aDo  807  de  Boma  (54  de  Jesucris- 
to), j  k  Británico,  por  orden  de  Ne- 
rón, el  afio  808.  Este  último  la  hiio 
ver  que  sus  lecciones  no  habían  sido 
esténica,  pues  la  mand¿  dar  igual 
género  de  muerte,  por  sospechas  de 
que  le  envenenara  i  au  vei. 

Locnatarío,  ría.  Adjetivo.  Pareci- 
do á  una  locusta.  ¡  Masculino.  B%to- 
mohfiia.  Familia  del  <irden  de  los  in- 
sectos ortópteros,  cuyo  tipo  es  el  A>- 
euito, 

BriMOLoaÍA.  Ztmta:  francés,  ¡0- 
tmtairtt. 

liOcntorio.  Masculino.  Lugar  de«-| 


LODO 

tinado  en  los  conventos  de  monjas 
para  recibir  visitas. 

BriMOuiafA.  Latín  ISquor,  hablar: 
catalán,  locatori. — «El  lugar  que,  en 
loa  monasteiios  de  monjas,  esta  des- 
tinado para  poder  ver  j  hablar  ¿  aua 
Sarientea  ú  otras  peraonas,  antece- 
iendo  el.  permiso  de  la  superíora. 
Ll&mase  también  Grada,  Reja  a  Red. 
Cov&rrubias  dice  se  llamó  Locutorio  a 
Zoqvendo.*  (Academia,  Piccionario 
de  1728.)  «Para  el  locuiorio  se  haga 
un  marco  con  sus  puertas,  para  clavar 
los  velos  í  manera  de  encerado,  como 
está  en  otras  partes. >  (Santa  Teresa, 
lomo  II,  carta  75.) 

Locayo.  Masculino  anticuado.  Co- 
co vo,  insecto. 

Loclw.  Femenino.  Pez  pequeño  de 
cuerpo  prolongado  revestido  de  esca- 
mitas  y  viscosa ,  con  aletas  en  el 
vientre  muy  retiradas,  y  sobre  ellas 
en  el  lomo  otra  pequeña  y  blanda, 
cabeza  chica,  boca  poco  hendida,  sin 
dientes,  excepto  hacia  el  tragadero, 
agallas  poco  abiertas,  y  en  ellas,  tres 
piezas  á  modo  de  rallos. 

Etuioloqía.  Francés  loche;  inglés, 
loaei. 

Loche.  Masculino.  Locha. 

Lodachar.   Masculino,   Lodazal. 

Lodado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Enlodado. 

Lodalita.  Femenino.  Máuraloffta. 
Especie  de  feldespato. 

KTiuoLoaÍA.  Zodieula. 

Lodazal.  Masculino.  Sitio  6  para- 
je lleno  de  lodo,  Q  Salir  db  lodazales 

T  ENTRAR  EN  CENAGALES.  Refrán.  Sa- 
LIR  DEL  LODO,  T  CAER   EN   EL   ARROVO. 

Lodazar.  Masculino.  Lodazal. 

Lodicnla.  Femenino.  Sotániea. 
Cada  una  de  las  partes  de  las  Sores 
gramíneas  que  rodean  inmediatamen- 
te el  ovario. 

ETiyOLoolA.'  Latin  lodie&la,  dimi- 
nutivo de  IddiíB ,  cubierta ,  manta: 
francés,  lodicule. 

Lodiento,  ta.  Adjetivo  anticuado. 
Sucio,  Heno  de  lodo.  Se  halla  usado 
en  sentido  metafórico. 

Lodo.  Masculino.  Mezcla  de  tierra 
j  agua,  especialmente  la  que  resulta 
de  laa  lluvias  en  el  suelo.  |  Poner  í 
ALODNO  DE  LODO.  Fnse  metafórica. 
Ofenderle,  denostarle  con  palabras 
injuriosas.  |  Salir  del  lodo,  t  caer 
EN  BL  ARBOTO.  Refrán  qae  se  d'^  de 
los  que  por  evitar  un  mal  pequeño 
caen  en  otro  igual  ó  mavor,  j  de  los 
que  habiendo  despachado  un  negocio 
incómodo,  deben  empezar  otro  de  ma- 
yor consideración. 

Btiuolooía.  Z*tMt:  en  francés  ht, 
en  catalán  Iht,  en  italiano  loto,  lutit: 
del  radical  ly,  6  del  verbo  griego  h/o, 
yo  disuelvo,  m/vo.  Tierra  mojada,  hu- 
medecida, empapada  de  agua,  mez- 
cla de  tierra  y  agua,  especialmente 
la  que  resulta  de  las  lluviaa  en  el  sue- 
lo. (Monlau.) 

BtrivaeioH. — Sánscrito  ¡t  (rtT)» 
disolver;  Ut,  ¿aya»,  fusión;  griego, 
hd  (Xtiu):  latin ,  litire,  bañar;  tiltan, 
lodo;  italiano,  luto;  francés,  ht;  pro- 
venzal,  ¡et;  catalán,  ¡¡oí,  | 


LOGA 


469 


Lodor.  Masculino  anticuado.  Loob. 

Lodoso,  aa.  Adjetivo.  Lo  que  está 
lleno  de  lodo. 

ETitioLooÍA.  Zodo:  catalán,  lloitft, «. 

Lof.  Masculino.  Marina.  El  punto 
en  que  coinciden  la  cuadra  y  la  amu- 
ra del  buque. 

EruioLoaÍA.  Inglés  kgf;  de  ¡of, 
pedazo  de  madera;  sueco,  A^y;  frao- 
cés,  ¡oei. 

Lofarís.  Masculino.  Ictiologia.  Gé- 
nero de  pescados  óseos  torácicos. 

Etuioloqía.  Griego  Xitpo^  (lápkoi), 
cresta,  de  las  galeras  y  de  laa  aves, 
galete  et  añwK. 

Lofiropo,  pa.  Adjetivo.  ZooU^. 
Que  tiene  los  pies  cónicos. 

Lofobranqaio ,  qnia.  Adjetivo, 
Zoología.  Que  tiene  laa  branquias  en 
forma  de  penacho. 

ETnioLoaÍA.  Griego  Uphot,  moña, 
y  hraiMMiat:  francés,  lopkohranclu. 

Lofogono,  na.  Adjetivo.  Éitíoria 
natural.  Que  tiene  los  ángulos  dis- 
puestos en  forma  de  crestas, 

ETiMOLOofA.  Griego  Uphot,  cresta, 
y  gonia,  ángulo:  Xifo^  yuvla. 

Lófoto,  ta.  Adjetivo.  OrnitoU^ia. 
Epíteto  de  las  aves  que  tienen  una 
cresta  en  la  cabeza.  Q  Masculino.  Ic- 
tiología. Nombre  de  un  pescado  de  la 
familia  de  los  teníodes. 

ETiiiOLoofA.  Griego  lápkot  y  oSt, 
dí¿»,  oído,  oreja:  Xifoti  ¿ix^. 

Log.  Masculino.  Medida  para  lí- 
quidos, entre  los  hebreos. 

BmiOLDOÍA.  Hebreo  log  (¿^)!  fran- 
cés, log. 

Logaoia.  Femenino  anticuado.  Lb- 

GACÍA. 

Logadero.  Masculino  anticuado. 
El  que  toma  en  alquiler  ó  arrenda- 
miento alguna  cosa. 

ErmoLoaÍA.  Legar:  catalán,  lloga- 
ter,  a. 

Logado,  da.  Participio  pasivo  de 
logar, 

EtiuolooÍa.  Legar:  latin,  liícStut; 
antiguo  italiano,  lócate;  francés,  íou/; 
catatan,  ll^at,  da, 

Logii.  Masculiao  anticuado.  Ln- 

Logar.  Masculino  anticuado.  Lu- 
ir ó  PUEBLO,  j  Sitio  ó  paraje.  Anti- 
cuado. Representación,  veces  6  susti- 
tución de  otra  persona  superior.  |{ 
Anticuado.  Causa,  motivo  li  ocasión. 
{I  Activo  anticuado.  Alquilar,  dar  en 
arrendamiento.  |  Recíproco  anticua- 
do. Obli^rae  á  al^un  trabajo  perso- 
nal por  cierto  precio  ó  salario, 

£tiholoo{a.  Latín  licSre,  colocar, 
alquilar ;  italiano  antiguo ,  leeare; 
francés,  leuer;  catalán,  lugar. 

Logarítmico,  ca.  Adjetivo.  Lo  que 
pertenece  á  los  logaritmos. 

ETiuoLOofA.  Logaritmo:  francés,  le- 
garithmiqut;  italiano,  logaritmieo;  ca- 
talán, logarítwtich,  ca. 

Logaritmo,  Masculino.  Arilin¿ti~ 
ca.  Número  tomado  en  una  progre- 
sión aritmética,  correspondiente  á  otro 
tomado  en  progresión  geométrica, 

EtiholooÍa.  Griego  Xi7«<  (l^oi), 
razón,  v  ifA^6<i  (anthMÍt),  número; 


9  los  aúmeros:!  il 

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.taliano,  í»-.     , 


470 


LÓGI 


fonlmo!  tnaei»,  hguritkm;  oatkla», 
logwritwu. 

Logaritmotecnia.  Femenino. 
Ciencia  que  tiene  por  objeto  el  cono- 
cimiento de  los  pnncipioB  que  deben 
obserTftrsQ  p&re  los  cálculos  lo^rít- 

míCOS.  I  AjtTS  DB  LOS  LOGARITMOS.  ¿I- 

Untitrn.  Titulo  de  un  libro  de  Nico- 
lás llercator,  publicado  en  1668. 

Btimolooía.  ZoaaritMo  j  UeAui, 
arto:  francas,  k^añíiwwUekñu. 

ZiOgaritmotécDico,  ea.  Axljetivo, 
Concerniente  i  le  logaritmotecnia. 

Logia.  Femenino.  Teatteümo.  Pa- 
labra que  entra  en  la  composición  de 
otras  muchas,  con  la  significación  de 
tratado,  discurso.  |  Reunión  de  ma- 
sones j  el  lugar  donde  se  r*unen. 

BtuiolooíZ.  Griego  Xoyls  (IcgU), 
doctrina^  de  X^yo^  (Ugot),  razón  j  pa- 
labra, juicio  7  verbo:  francés,  Uigie. 

Lógica.  Femenino.  FUoioJU.  La 
ciencia  que  enseña  á  discurrir  con 
exactitud,  mediante  el  conocimiento 
elemental  de  las  ideas  y  de  los  jui- 
cios. \  MATUBAí,.  Disposición  para  dis- 
currir con  exactitud  sin  el  auxilio  de 
las  reglas.  |  Por  extensión,  se  dice  de 
todo  encadenamiento  de  ideas,  forma- 
do por  un  discurso  recto.  |  Metáfora. 
Se  aplicatambiená  los  objetos  del  or- 
den moral,  en  cujo  sentido  se  dice: 
<Ia  LÓoiCii  de  la  bistoria;  la  lóqica  de 
los  tiempos;  la  LÓaiCA  de  las  pasiones; 
la  LÓOlca  del  corazón.  ||  Nombre  de  loa 
tratados  que  se  ocupan  de  dicba  ma- 
toría,  en  cujo  sentido  se  dice:  fia  ló- 
oíOA  de  U&rmol,  la  lógica  de  Con- 
dillao  I  Lóaici.  pasda.  Oramítica 

PARDA. 

Etiiíolooía.  Griego  Xo^ixi)  (logikS): 
latin,  iSg'tca;  italiano,  logwa;  francés, 
¡ogigiu;  catalán,  lógica. 

Juteüa. — Lógica:  del  gnego  logikf, 
adjetiro  Bustantivado  que  lleva  so- 
brentoudido  íeehne,  arte.  ZcgiAe,  vie- 
ne de  Ugot,  palabra,  verbo,  discurso, 
tratado,  porción,  conocimiento,  razón, 
ciencia;  j  li^ta  sale  del  verbo  Ug3,  ie- 
gti»,  en  latin  áico,  dictre,  loguor,  ¡of^i, 
que  significa  decir,  hablar,  raciocinar, 
etcétera.  La  lógica  es  la  ciencia  j  el 
arto  de  encontrar  la  verdad,  de  discer- 
nir lo  verdadero  de  lo  falso,  de  dis- 
currir con  acierto,  etc.,  v  de  manifes- 
tar la  verdad  por  medio  de  la  palabra. 
Nótese,  en  efecto,  que  la  voi  griega 
t^o$  significa  á  la  vez  rtíio  j  vtrbim, 
razón  v  palabra;  /  que  el  vtrbo  se  ha 
llamado  siempre  la  palabra  por  exco- 
lencia,  la  palabra  que,  en  la  ennncia- 
cion  del  pensamiento,  representa  las 
afirmaciones  y  los  juicios  que  bace- 
mos  de  las  cosas.  (Momlad.) 

Lógicamente.  Adverbio  de  modo. 
Según  las  reglas  de  la  légica. 

KriuoLoafA.  Zímica  j  el  sufijo  ad- 
verbial natte:  latín,  VSgiei;  italiano, 
l^iamatU;  francés,  l^tyununt;  cata- 
lán, ¡ogicaauttt. 

Lógico,  ea.'  Adjetivo.  Lo  pertone- 
ciento  á  la  légica  4,  el  que  la  estuditi 
■j  sabe.  Se  usa  también  como  sustan- 
tivo masculino  por  el  que  la  j)rofe- 
sa.  I  Akálisis  Looioo.  fíramáttoí.  El 
análisis  que  descompone  la  proposi- 
ñon  en  sujeto,  cópula  j  atributo,  tér- 


LOGO 

mino  opuesto  del  análisis  gramatical, 
el  cual  versa  sobre  la  forma  j  cuali- 
dad de  los  vocablos. 

BriHOLOaÍA.  Griego  Xip;  (ló^oi), 
discurso  j  palabra;  Ao^ix^f  (Ü^tkót), 
lógico;  latín,  lügíau;  catalán,  iÓgicA, 
ea;  francés,  logtans,  loeíeit»;  proven- 
zal,  ¡ogieia»;  italiano,  íogico. 

Legistas.  Masculino  plural.  ^íito- 
m  a*tig%a.  Magistrados  de  la  antigua 
Atenas,  encargados  de  recibir  las 
cuentas  á  loa  que  dejaban  de  des- 
empeñar algún  cargo.  Eran  nombra- 
dos á  la  suerte. 

Etimolooía.  Griego  Xí^oc  (l^ot), 
razón  j  verbo;  Xoyioi^  (logiitít),  cal- 
culador; Xoyma(  (logitUi),  decenviros 
de  Atenas:  francés,  logitt*. 

Logística.  Femenino.  Ciencia  del 
cálculo  ó  de  los  números. 

EriHOLOofA.  Griego  UytK  (i^got), 
raion  j  verbo,  proporción,  serie. 

Logistórico,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente al  arto  de  componer  la  histo- 
ria. 

BTiuoLoofA.  Lógoi  é  Autoría. 

Logo.  Adverbio  de  tiempo  anticua- 
do. LuÍGO. 

Logodedalis.  Femenino.  Afecta- 
ción ridicula  en  el  hablar. 

Btiuolooía.  Griego  XoyotiSTÍí  (lo- 
goetdií),  semejante  a  la  oración  en 
prosa;  priax  oralúmi  ttmilú,  v  Xoliiv 
llaUi»),  hablar. 

Losodédalo.  Masculino.  El  sofis- 
ta. I  El  que  habla  con  mucha  afecta- 
ción. 

BTiuoLoaÍA.  LogocUdaUa. 

Logogrsfia.  Femenino.  Ta^ui- 

QBAPÍA. 

ETiuOLoaÍA.  Lógoi -g  grapAAa,  des- 
cribir: francés,  ¡ogograpAii. 

Logográflco,  ca.  Adjetivo.  I'aqui- 
aiLÍPico. 

Etiuoloqía.  Logografía:  francés, 
logographiqw. 

lÜofragrafo,  ís.  Masculino  j  feme- 
nino. TaquÍorapo. 

EiiuOLoofA.  LojograJUti  francés, 
logographt;  griego,   Xoyoypiípo;  (loge- 


gripit 


lOgógrafos.  Masculino  plural. 
Hittoria  antigtta.  Nombre  que  los  an- 
tiguos griegos  daban  á  los  escritores 
primitivos  que  habían  consignado,  en 

Erosa,  los  acontecimientos  más  nóta- 
les j  también  las  tradiciones  fabulo- 
sas del  país.  Los  looóobapos  marcan 
el  tránsito,  casi  imperceptible  de  la 
poesía  épica  ala  prosa,  j  precedieron 
a  Ueródoto.  Tales  fueron  Dionisio  j 
Cadmo  de  Mileto,  Heléico  de  Lésbos 
y  otros, 

Etiholosía.  Griego  XoyorpifOf  (h- 
gogríphot);  de  Ugot,  razón  j  verbo,  y 
'raphtla,  descripción:  francés,  logo- 


rapio. 
Logoj 


Dgogrifico,  Cl.  Adjetivo.  Con- 
ceaniente  á  los  logogrifoa,  |  Oscuro, 
no  inteligible. 

EriMOLOofA.  Logogrifo:  francés,  lo- 
gogripK\q%e. 

Logogrifo,  Masculino.  Enigma 
que  consiste  en  hacer  diversas  com- 
binaciones con  las  letras  de  una  pala- 
bra, de  modo  que  resulten  otras,  cu- 
jo  lignificado,  además  del  de  Ift  toe  , 


LOOB 

principal,  sa  propone  con  algosa  n- 
curidad. 

ErmoLOofA.  Griego  Xíp^  i^^), 
palabra,  y  Tpí^  (grípÁot),  m\k, 
porque  hay  que  cogtr  el  hilo  da  In 
vocablos:  italiano,  ^ogri/e;  íniuá, 
logogripie. 

Logomaqiiía.  Femenino.  Diipnh 
de  palabras  entre  dos  personal;  «tto 
es,  sobre  palabras.  |  BettniondeTon- 
blos  contradictorios.  ¡Metáfora,  ^lí- 
voco  pueril. 

Etimolooía.  Griego  XaxopaiU  (U- 
ffomaeUa);  do  Ufott  palabi^j  fí- 
Yt«t>i  (mácAutkat},  combatl^Kiiai, 
togomaieAie.  '  • 

BeuiU. — ^Nada  retrasó  tanto  el  pro- 
greso de  las  ciencias  como  lauMWá- 
QuiA  yla  creación  de  vocablosaoam, 
medio  técnicos,  medio  metafiBCM, 
incapaces  de  representar  distintunen- 
te,  ni  el  efecto,  ni  la  causa.  (Bttmi^ 
¡íintralegia,  tomo  S.',pigi»a  i6&.) 

Logotecnis.  Femenino.  Lni- 

COLOOlA. 

ExiMOLoaÍA.  Lágot,  palabra,  y  leci- 
««,  arte;  «arte  d  ciencia  da  Is  pal» 
bra:>  Xi^oí,  ^«¡. 

Logoteta.  Masculino.  ÁMi/tti^ 
dtt.  Uno  de  los  principales  nugitt» 
dos  del  imperio  oizan  ti  no,  especiada 
canciller,  cuyo  encargo  consistís  ea 
responder  por  el  emperador  á  Itu  no- 
bajadores  de  otras  potencias  y  inn  i 
las  reclamaciones  da  los  sabdilct. 
También  tenía  uno  el  patriarca  di 
Constantinopla. 

EtiuolooIa.  Griego  Xopeínx  f bf*- 
tk¿tU);  de  X¿]^  (^g^)'  enents,  j 
TiSív»  (tithAtai),  diaponer:  frutk, 
kgotÜti. 

Logótropo.  Masculino.  Lágiiá.  It- 
pecie  de  silogismo  condidoúl. 

BriiioLOOfA.  Griego  Ugot,  pilsln, 
y  Irápot,  giro,  traslación. 

Logrado,  da.  Participio  pasin  de 
lograr, 

ETiHOLoaÍA.  Zoyntr:  catalán,  U- 
grat,  da. 

Lograr.  Activo.  Conseguir  <i  tl- 
canzar  lo  que  se  intenta  ó  desea  | 
Gozar  6  disfrutsr  alguna  cosa.  |  B»- 
cíproco.  Llegar  á  colmo  ó  á  su  pñ^ 
cion  alguna  cosa. 

EriuoLoafA.  Latín  buráñ,  idqid- 
rir,  sacar  utilidad  y  provecho:  esti- 
lan, lograr.  Lacro  y  k^fro  represtntu 
la  misma  palabra  de  origen.  _ 

SutONiuiA.  Lograr,  eentegiHr,  slw- 
tar.  Lograr  es  propiamente  el  ténaiw 
de  nuestro  deseo,  sin  relación  i  ^ 
medios  empleadospsraello.  CiMHf»' 
es  el  término  de  nuestra  solicitud,  «1 
fin  á  que  se  dirigen  los  medios  mb 
relación  á  ellos.  Alcaatar  es  el  térmi- 
no de  nuestro  ruego.  Lograr  y  emit- 
gair  pueden  suponer  justicia;  ■ífÉNr 
puede  suponer  siempre  gracia. 

Logra  una  gran  fortuna  el  qasps*- 
de  vivir  sin  pleitos  ni  pretonsfBti. 
Contiguo  un  buen  empleo  el  qis|l 
solicita  con  mérito  y  propordon.  ií- 
caiua  el  perdón  el  que  intarpeM"» 
ruegos  humildes  y  pide  miserioww»- 

En  la  diferencia  de  esto  últi»•H^ 
bo  respecto  de  los  dos  . 
cabe  dad»,  porgas  «s  slsra 
Digitized  by 


porras  m  slsra  sstiAi 

byVjOogle 


LOOR 

M  pnede  d«eir  qae  ae  akaiaa  lo  qna  se 
diM  i  la  libra  Tolnntad  de  otro;  j  aaí 
nadie  dir&  que  ha  alentado  ^n&r  un 
pleito,  qne  ha  aleantaáo  limpiar  de 
mala  hierba  sus  heredades.  Para  dis- 
tinguir las  ideas  que  representau  los 
dos  primeros,  basta  buscar  un  ejem'- 
pío  en  qoe  la  acción  que  se  quiere 
explicar  por  medio  del  verbo,  no  t«n- 
ga  relación  directa  i  la  solicitud,  sino 
paramente  al  deseo,  j  se  hallaHi  la 
ma;70r  propiedad  j  exactitud  que  en 
tal  caso  tiene  el  verbo  lograr.  Logra 
la  satisfeocion  de  ver  que  sus  hijos  le 
xespel^.  Logra  el  gusto  de  saber  qne 
as  amado  de  todos. 

Las  dos  ideas  diferentes  que  res- 
pectiTamente  explican  los  dos  verbos, 
se  descubren  con  bastante  claridad 
en  esta  oración :  k  fuerza  de  industria 
j  de  paciencia,  al  fin  comegul  ver  lo- 
grado mi  deseo.  La  consecución  es  el 
afecto  de  la  industria  ^  la  paciencia: 
«I  logro  es  el  término  del  deseo. 
(Huerta.  ] 

Lograrse.  Becíproco.  Crecer  hasta 
la  madurez;  llegar  i.  la  perfección; 
salir  bien.  \  Metáfora.  Loorarse,  ha- 
blándose de  una  oríatunl,  es  vivir,  no 
perderla,  como  cuando  se  dice:  «no 
8B  LE  HA.  LOORADo  niugunhijo.»  p  En 
términos  generales,  vale  tanto  como 
realizar  su  intenta;  j  así  decimos: 

«por  fin  SE  LE  HA  LOSBAIW.» 

Logrear.  Neutro.  Emplearse  en 
dar  d  recibir  á  logro. 

BtimolosÍa.  j^rar,  ^cuentativo. 

Logrería.  Femenino.  El  ejercicio 
da  logrero. 

Logrero,  ri.  Masculino  j  femeni- 
ao.  El  que  da  dinero  á  logro. 

ETmoLOQÍA,  Logrería:  catalán,  lo- 

{<rtr. — «El  que  da  dinero  á  logro,  j 
O  mismo  que  usurero.  Dícese  también 
del  que  compra  á  guarda  j  retiene 
los  frutos,  para  venderlos  después  i 
un  precio  excesivo.)  (Academia,  Dio- 
ctMtfrúi  <ü  1726.) 

Logro.  Masculino.  La  ganancia 
que  se  saca  de  dineros  ó  de  otra 
cosa.  I  La  consecución  j  posesión  de 
lo  que  se  d^sea  ó  intenta.  |  Usura.  | 
Dab  J^LOOBO.  Frase.  Prestar ¿  dar  al- 
guna cosa  con  usura. 

ETitiOLOofA.  Lograr:  catalán,  logro. 

Logrones,  sa.  Adjetivo.  El  natu- 
ral de  Logroño  6  lo  perteneciente  á 
esta  ciudad. 

Logroño.  Masculino.  Chogrtfia. 
Provincia  de  tercera  clase,  compren- 
dida en  en  el  territorio  de  la  auaien- 
cia  Y  capitanía  general  de  Burgos; 
oreada  por  decreto  de  las  Cortes  de 
27  de  Enero  de  1822  j  reformada  por 
el  de  30  de  Noviembre  de  1833. 

1.  SilMcion  astronifmiea. — Se  en- 
cuentra enclavada  en  el  centro  á 
Península  entre  los41'  50'  10"-42'  15' 
de  latitud  setentrional  j  los  1* 
1*  67'  30"  de  longitud  occidental  del 
meridiano  de  Madrid. 

2.  Líntitei. — Por  el  Norte,  confina 
eon  las  provincias  de  Burgos  ;  Álava; 
por  el  Biste,  con  las  de  Navarra  y  Za- 
ragoza; por  el  Sur,  con  la  de  Soria, 

'  por  el  Oeete,  otra  vez  con  la  de 


Báq;ei. 


LOGR 

3.  Setentio», — Mide  este  territorio 
133  kildmetroB  de  largo,  de  Noroeste 
i  Sudeste;  44  de  ancho,  de  Nordeste 
á  Sudoeste,  ;  5.037  cuadrados  de  su- 
perficie. 

4.  Poblano*. — Los  nueve  partidos 
judiciales  que  constituyen  esta  pro- 
vincia, quesos:  Álfaro,  Árnedo,  Ca- 
lahorra, Ctrvtra  del  Río  Alhama,  Ma- 
ro, LoQRoSo,  Nájera,  Sanio  Domingo 
dt  la  Cahada  j  Torrecilla  de  Camero*, 
se  hallan  divididos  en  185  ayunta^ 
mientes,  los  cuales  representan  282 

Í ablaciones  que  dan  un  total  de 
75.020  habitantes. 

5.  Clima. — La  agradable  tempera- 
tura que  disfruta  esta  comarca  la 
hace  susceptible  de  toda  clase  de  cul- 
tivos: el  clima  es  por  lo  general  apa- 
cible y  sano. 

6.  Montaña!. — La  elevada  cordille- 
ra del  Pirineo  central  penetra  en  el 
territorio  por  la  parte  Noroeste  con  el 
nombre  de  montee  Obarenee,  los  cua- 
les, tomando  luego  los  de  sierra  de 
Sonsierra,  sierra  de  Tolofio  j  otros, 
van  i,  formar  el  muro  setentrional  que 
encierra  la  vastísima  llanura  en  que 
se  halla  comprendida  la  mejor  y  más 
extensa  porción  de  esta  provincia: 
varias  cordilleras  de  montañas,  pro- 
cedentes de  la  cadena  ibérica,  forman 
la  barra  meridional  de  aquella  misma 
llanura,  preservándola  de  la  influen- 
cia perniciosa  de  los  vientos  del  Me- 
diodía. La  más  setentrional  de  aque- 
llas cordilleras  es  la  llamada  tterra 
de  Santa  Crng,  cujos  estribos  termi- 
nan en  Bzcaray,  í  la  cual  siguen  lué- 

S)  la  de  San  MiDan  t  el  puerto  de  la 
emenda,  á  cuyo  Norte  se  encuen- 
tran el  monte  Delgalot,  el  de  los  Mer- 
gnijueUt  j  los  de  Domingo  Pedro.  Al 
salir  del  expresado  puerfo,  se  entra 
en  el  monte  de  Tejares;  j  después,  en 
la  sierra  de  San  ¿orenio,  donde  se  dis- 
tinguen el  cerro  de  su  nombre,  punto 
el  más  culminante  de  la  cordillera,  v 
los  montes  de  la  Cogolla,  de  Panedo 
j  el  de  Oro.  Descendiendo  luego  ha- 
cia el  Mediodía,  siempre  en  dirección 
occidental,  se  presenta  la  sierra  de 
Ntila,  la  cual,  después  de  tomar  di- 
ferentes nombras  y  rumbos,  viene  á 
confluir  con  la  famosa  sierra  de  Ca- 
merot  que,  descendiendo  de  la  parte 
Noroeste  á  la  del  Sur  j  corriendo  des- 
de aquí  hacia  el  Este  en  busca  de  las 
derivaciones  del  Moncayo,  forma,  con 
las  denominaciones  de  tierra  dt  Pine- 
da, de  Áyedo,  de  A  learama  j  otras,  el 
límite  que  separa  esta  provincia  de  la 
de  Soria. 

7.  Riot. — Siete  son  las  comentes 

Jue  atraviesan  esta  comarca,  de  Su- 
oeste  á  Nordeste,  perjudicando  con- 
siderablemente, con  su  rápido  curso, 
el  cultivo  de  sus  campos:  el  Tiron¡ 
el  Oia,  el  Najerilla,  olXeta,  allregua, 
el  didaeot  y  el  AlAama.  Estos  dos  úl- 
timos proceden  de  la  sierra  de  Alba  lí 
Oucala,  en  la  jurisdicción  de  Soria,  y 
van  á  desaguar  al  caudaloso  Ebro,  en 
la  misma  dirección  que  los  anterio- 
res: el  primero,  por  cercado  Calahor- 
ra, y  el  segundo,  porAlfaro. 

8.  Snelo.—hi  parta  destinada  al 


LOGE 


471 


cultivo  es  por  lo  común  de  excelente 
calidad;  si  bien  es  cierto  que  en  de- 
terminados parajes  se  encuentra  poco 
fecundo,  débese  principalmente,  ya  i 
la  fait»  de  riego,  ya  al  deslave  que 
ocasiona  la  rápida  corriente  de  los 
ríos,  loB  cuales  arrastran  violenta- 
mente las  capas  vegetales  del  terreno. 
El  suelo  de  Loanoflo  no  cede,  sin  em- 
bargo, en  lo  fértil  á  ninguno  de  la 
Península;  y  especialmente  en  los 
pueblos  situados  al  pie  de  la  sierra  y 
que  se  extienden  hasta  el  Ebro,  se 
notan  abundantes  regadíos. 

9.  Minerales. — ^En  tierra  de  Jubera 
de  Robres,  en  Torrecilla,  Aguilar  j 
Torre  de  Cameros  se  encuentra  el  al- 
cohol ó  galena;  en  Haro,  Amedülo, 
Canales,  Cervera.  Anguiano,  Matute, 
Villaverde  y  Tobia,  alguna  cantidad 
de  cobre;  en  la  jurisdicción  de  Robres 
hay  una  mina  de  estaño;  en  Aguilar, 
una  veta  de  antimonio,  y  en  las  da 
Prejano  j  Amedillo,  de  carbón  de 
piedra:  las  minas  do  Ezcaray  forman 
un  importante  ramo  de  riqueza,  pues 
contienen  mucho  azufre,  lápiz  plomo, 

el  hierro  es  de  la  mejor  calidad. — 
a  Torrecilla  de  Cameros  se  halla  el 
bol,  tan  estimable  como  el  de  Arme- 
nia, y  en  Haro,  una  arena  silícea 
blanca  que  ee  ha  empleado  con  muy 
buen  éxito  en  la  fabncacion  do  cris- 
tales. El  sulfato  y  los  alabastritos  son 
muy  abundantes;  particularmente,  en 
los  alrededores  de  Santo  Domingo,* 
donde  se  ven  inmensos  yesares;  como 
asimismo  la  sosa  subcarbonatada,  la 
magnesia,  la  sal  común  y  otras  varias 
cristalizaciones  calcáraaa  y  silíceas, 
entre  las  cuales  se  cuenta  el  cristal 
de  roca.  La  pizarra  arcillosa  de  dife- 
rentes colores,  las  canteras  de  piedra 
arenisca,  excelente  para  edificar;  de 
piedra  azul  con  listas  blancas,  espe- 
cial por  su  permanencia  Y  vista,  y  dis- 
tintas clases  de  mármoles  son  comu- 
nes ¿  toda  la  provincia.— Las  aguas 
minerales  de  algunos  puntos,  como 
Abales,  Agoncillo,  Joncea,  Grávalos, 
Mantilla  y  Torrecilla  de  Cameros  go- 
zan de  mucha  celebridad,  y  señalada 
mente,  las  termales  de  Amedillo. 

10.  Prodveeionet. — Los  considera- 
bles terrenos  Yermos  y  baldíos  que 
existen  en  cÍS,i  todos  los  pueblos  de 
este  territorio,  son  una  délas  causas 
del  estado  de  decadencia  que  o&ece 
la  agricultura,  sobre  todo  en  la  sierra 
de  Cameros.  Esto  no  obstante,  las 
producciones  son  muchas  y  variadas, 
contándose,  en  primer  término,  el 
trigo,  el  centeno,  el  cáñamo,  cebada, 
habas,  habichuelas  y  otras  clases  de 
legumbres;  aceite,  vino  exquisito, 
ñ-utas  sabrosísimas,  algo  de  seda, 
lino,  patatas,  miel,  cera,  muchas  es- 

Secies  de  hortalizas,  entre  las  qne  se 
istínguen  los  pimientos  por  su  ma^ 
nitad  y  dulzura,  y  en  algunos  térmi- 
nos, castañas  y  algarrobas. — Hn  las 
cimas  de  muchas  montañas,  sitios 
Bombrios,  en  las  laderas,  faldas  y  pa- 
rajes más  soleados,  se  crían  hayas  y 
robles,  y  en  los  puntos  más  culmi- 
nantes, entre  alguna  que  otra  plan- 
ta, malütud  da  hiwbas  medicinak^^  I  p 


472 


LOOR 


La  ejí»,  de  ^nado  lanar  fino  j  común 
es  de  conaideracion;  el  de  cerda,  el 
TacuQO,  el  cabrío  j  caballar,  no  mé- 
noB  importaate.  La  caza,  variada  j 
numerosa;  la  pesca,  excelente  j  abun- 
dante en  los  ríos  Ebro,  Neila,  Tirón, 
ítja,  IregTiaj  otros. 

11.  Jndutírú. — La  &bríl,  i  pesar 
de  no  bailarse  todo  lo  extendida  r 
adelanteda  que  puede  esperarse  de 
este  país,  cuente  muchas  j  buenas 
ftbricas  de  paños  finos,  entrefinos,  or- 
diaarios  j  bastea,  de  loas,  lienzos, 
sombreros,  curtidos,  clavazón,  herra- 
mientas, aguardientes,  licores,  agua 
de  colonia,  papel,  naipes,  jabón,  ha- 
rinas, Tidríado,  loia  fina  y  objetes  de 
pasamanería,  ebanistería  y  sillería; 
multitud  de  telares  de  Uno  y  cáñamo; 
máqninas  para  cardar,  hilar,  tundir 
j  perchar;  alfarerías  ordinarias,  tejas 
jmolinos  de  chocolate. 

12.  Comercio.  ~— En  otro  tiempo, 
cuando  entre  las  Provincias  Yascon- 
ndas  y  de  Navarra,  en  virtud  de  los 
nieros  especiales  por  que  se  regían, 
era  completamente  libre  la  importe- 
eion  j  exportación  de  todos  los  artícu- 
los, asi  nacionales  como  extranjeros, 
«1  comercio  de  la  de  LoOBOflo  llegó  i 
ser  bástente  considerable,  pues  su  si- 
tuación toporrifica  le  constituía  como 
el  centro  ae  las  operaciones  mercan- 
tiles entre  las  expresadas  provincias 
j  las  dos  Castillas.  Esto  le  proporcio- 
naba dos  ventejas:  la  inversión  de  ai- 
runos  espítales  sobrantes,  que  entra- 
ban en  circulación,  y  la  salida  de  sus 
productos  agrícolas  é  industríales,  al 
abrigo  de  las  referidas  transacciones. 
Con  el  esteblecimiento  de  las  adua- 
nas en  las  cuatro  provincias  exentas, 
quedaron  ¿atas  niveladas  con  las  res- 
tantea  del  litoral  y  frontera  da  la  Pe- 
nínsula, en  cuanto  i  las  Ujes  restric- 
tivas de  comercio,  y  desde  aquella 
fecha,  como  era  consiguiente  a  una 
comarca  central,  quedo  el  de  Loqro- 
fto  reducido  al  cambio  de  &utes  poi 
frutos,  ^  £  la  extracción,  para  las 
provincias  limítrofes,  de  las  produc- 
ciones de  su  industria. 

13.  Periu. — Las  de  este  país,  que, 
dicho  sea  de  paso,  no  ha  sido  en  este 

Sarte  de  los  m¿s  favorecidos  de  Bspa- 
a,  se  reducen  i,  tas  sfguientea:  las 
de  Loaniifio,  Haro,  A.rnedo  j  Nájera, 
que  tienen  lugar,  respectivameiite, 
en  los  diasl.*,  S,  25  ^¿dde  Setiem- 
bre; las  de  Calahorra,  en  3  de  Marzo 
y  31  de  Agosto,  y  las  de  Santo  Do- 
mingo de  la  Calzada,  en  19  de  Marzo 
{'  8  de  Diciembre:  entre  los  principa- 
se artículos  que  en  ellos  se  venden, 
figuran  loa  granos,  legumbres,  quin- 
cula,  espartería,  hilazas,  sidrería, 
paffoB  del  paía,  géneros  catalanes  j 
ganados  de  todas  especies. 

14.  Ctráeter  de  loi  habiltmlet. —l.os 
riojanos  son,  por  lo  común,  nobles, 
francos  y  pundonorosos,  como  el  rea- 
to de  los  naturales  de  Castilla;  bené- 
ficos, hospitalarios,  respetuosos  para 
con  las  autoridades  j  nelea  observa- 
dores de  la  lej. 

15.  LodBoSo.— Capital  de  la  pro- 
TÍncia,  comandancia  militer  y  partí- 


L06E 

do  jndieial  de  su  nombre;  tudiencía 
y  capitanía  general  de  Burgos  7  dió- 
cesis de  Calahorra.  Se  encuentra  si- 
tuada i  los  42*  27'  de  latitud  Norte 
y  1*  14'  45"  de  longitnd  Oeste  del 
meridiano  de  Madrid,  sobre  la  orilla 
derecha  del  Ebro,  en  una  hermosa 
llanura,  próxima  yt  i  los  confines  de 
Castilla  y  de  Navarra.  BI  clima  es 
benigno  por  lo  general.  La  tempera- 
tura máxima  no  excede  de  los  30* 
Beaumur;  la  mínima,  no  pasa  de  los 
3*  bajo  cero:  el  cielo  se  ostente  diáfa- 
no en  el  estío,  brumoso  en  el  invier- 
no. Las  enfermedades  endémicas  aoa 
completemente  desconocidas.  £1  ter- 
reno ea  de  buena  calidad,  susceptible 
de  toda  clase  de  cultivos,  excepto  los 
a^oa.  La  campi&a,  que  divide  el 
termino,  amenizada  por  el  Tregua, 
que  pasa  á  corte  diatencia  por  la  parte 
occidentel,  es  deliciosa  j  feracísima. 
Entre  sus  producciones,  citeremos  el 
trigo,  la  cebada,  el  centeno,  avena, 
vino,  aceite,  legumbres  de  todas  cla- 
aea,  riquísimas  frutas  ;  algo  de  lino 
jcáfiamo;  cría  de  ganado  lanar  j  ca- 
brío; poca  caza  y  Dastente  pesca  de 
anguilas  y  madriUas  en  los  ríos.  La 
industria  está  representada  por  varias 
fábricas  de  curtidos,  de  sombreros, 
do  sillas,  de  velas  de  sebo  y  deaguar- 
dientes;  telares  de  lienzos  de  lino  y 
cáflamo;  molinos  harineros,  ebaniste- 
rías, platerías  y  demás  artes  y  ofi- 
cios ncceearioB.  Aunque  la  agricultu- 
ra constituye  la  principal  riqueza  da 
la  capitel,  el  giro  y  el  comercio  que 
su  vecindario  sostiene  con  las  provin- 
cias confinantes  ea,  no  obstante,  de 
alguna  consideración. 

16.  Jnuríor  dt  ü  pohUcia». — Este 
ciudad  alcanzd  antiguamente  una  in- 
mensa importancia.  Sus  calles  son 
algo  tortuosas;  las  entradas  por  eus 
extremos,  notebles:  las  mejores  apa- 
recen   cortadas    perpendicularmente 

Sir  otras,  y  ae  extienden  hacia  el 
bro  por  un  plano  inclinado.  La  va- 
riedad que  se  observa  en  la  construc- 
ción de  BUS  casas,  demuestra  que  la 
ciudad  ha  sido  formada  en  distintas 
épocas:  las  de  la  parte  denominada 
É%avitja,  la  más  próxima  al  río,  son 
antiquísimas:  las  de  las  e»lUt  Mayor 
y  de  VilUtniuM,  las  de  los  Port&let  j 
Mercado,  de  construcción  moderna. 
La  más  impórtente  de  sua  plazas,  lla- 
mada de  La  Redonda,  ae  distingue  por 
la  magnificencia  de  sus  edificios  de 
nueva  plante  j  por  el  eatílo  v  gusto 
de  los  de  la  Corte. — La  capitel  deLo- 
QBoSo  se  halla  distento  98  kilómetros 
de  Burgos  v  374  de  Madrid:  es  resi- 
dencia de  las  auterídadea  civilea  y 
mi  lite  res  y  contiene  13.888  habiten- 
tes,  teatro,  instituto,  casa  de  miseri- 
cordia, de  nifios  expósitos,  hospital, 
seminarío  conciliar,  escuela  normal  y 
de  primera  enseüanza.  liceo  artístico 
y  literario,  y  otros  edificios  públicos 
de  mérito  indisputebls. 

17.  Cwiotidadet  artUtieat. — Entre 
los  monumentos  curioaos  que  posee 
este  ciudad  ;  que  merecen  ser  visita- 
dos, figura,  en  primera  línea,  la  igle- 
I  sia  de  Sante  Haría  de  Palacio,  con 


LOOB 

una  torre  piramidal ,  qne  se  elsn  de»> 
de  el  centro  del  edineio  sobre  SÍM 
pies  geométricos:  fué  edificada,  b»~ 
gun  tradición  muy  antigua,  por  6t~ 
den  de  Constantino  el  Oramde,  ea  caja 
memoria  lleva  siempre  el  título  de 
igUeU  imperial.  Bu  opinión  de  loe  in- 
teligentes, esto  grandioso  templo 
cuente  más  de  mil  afios  de  existen- 
cia. La  iglesia  de  Santiago  es  toda  de 
piedra;  está  edificada  con  la  majei 
valentía  de  arte;  tiene  120  pasas  da 
largo  por  60  de  ancho,  formando  una 
sola  nave  sin  pilar  alguno,  v  ha  ñdo 
incluida  en  el  número  de  la^pobraa 
maestras. — La  suprimida  parroqain 
de  San  Bartolomé  es  quizás  la  segnn- 
da  en  antigüedad;  cuenta  de  ocho  £ 
nueve  siglos,  ;  por  ser  toda  ella  da 

Eiedra  lirada  ha  podido  consemm 
aste  el  día:  la  portada  es  de  arqui- 
tectura gótico-bizantina. — Son,  por 
último.  Igualmente  dignos  ds  men- 
cionarse las  hermosas  ruinas  da  na 
antiffuo  castillo  y  el  magnifico  puen- 
te de  12  arcos,  guarnecidos  de  tres 
fortificaciones  y  de  236  metros  de  lar- 
go, que  se  ve  sobre  el  Ebro,  á  cuja 
cabeza  se  encuentra  la  población,  d 
cual  fué  construido  en  1X38  por  d 
ermitaño  san  Juan  de  Ortega. — Los 
paseos  de  los  alrededores  de  la  car- 
tel son  bellísimos  y  elegantes. 

18,  PobladoHtt.—Ltí  provincia  ds 
LooBoRo,  conocida  vulgarmente  con 
el  nombre  de  la  Jtioja,  cuente  entn 
BUS  pueblos  de  alguna  consideración: 
á  Calahorra,  ciudad  episcopal,  patria 
de  Quintiliano,  fundsJla  sobre  el  Gí- 
dacoB,  con  7.223  almas,  seminarío 
couciliar,  catedral,  esteblecimientoe 
de  beneficencia  jantígfledades  roma- 
nas; Sofo,  asenteda  sobre  el  Rbre, 
en  la  comarca  más  productiva,  con 
6,353  habitentes,  fértil  campiña  j 
minas  de  cobre;  Alfaro,  ciudad  b- 
mosa  por  las  Cortes  cu  ella  celebra- 
das durante  el  reinado  de  Sancho  d 
Bravo,  situada  sobre  el  Alhama,  oos 
5.638  habitentes,  fábricas  de  P<ifios 
j  de  jabón;  Centra  del  Río  Áliarnt, 
villa  industriosa,  sobre  el  río  de  so 
nombre,  con  4.314  almas,  campo  I»- 
rai,  fábricae  de  tejidos  y  aguan  me- 
dicinales; Santo  JhmiKfo  de  ¡t  Ckí- 
tada,  en  país  abundan  tí  aimo,  eon 
4.071  habitantes,  hermoso  palacio  7 
manufacturas  de  paños;  Ameio,  pe- 
queña ciudad,  con  3.762  almaa  j  o- 
bricaciou  de  aguardientes;  Atenst, 
con  3.026  habitantes,  destilatorica  de 
aguardientes  y  considerable  expwia- 
cion  de  vinos;  Btcaray ,  villa  vñ»- 
bre  por  sus  manufacturas  de  paSoa 
finos,  con  2.603  almas;  Ntíert,  coa 
2.548,  frondosa  vega,  residÍBneia  ea 
otro  tiempo  da  los  re^ee  de  Navam  j 
memorable  por  sus  fueros  y  por  B 
batalla  que  se  dio  allí  entre  Don  Pk- 
dro  I  de  Castilla  y  su  hermano  Den 
Enrique;  Antol,  Sftuada  sobre  el  CS- 
dacos,  á  45  kilómetros  Sudeste  doLo- 
QBoSo,  con  2.477  almas;  Sem  yt- 
cente  de  Sonñerra,  villa  edificada  «An 
la  margen  izquierda  del  río  Bhv, 
con  2.^  habitantes;  iAwsib,  «M 
2.432  KbricaS  d«  v 
_.'i:jitized  by  * 


jcm^* 


LOGR 

torerÍM  j  mercado  todos  los  domin- 
ffoB;  Ag%ihr  del  Rio  Alhema,  con 
2.041  tlmu,  dos  escuelue  j  tres  igle- 
sias; TorrealU  de  Ctmerot,  TÍUa  ri- 
quísima, con  1.859  habitantes,  filbn- 
cas  de  paflos  y  buen  lavadero  da  la- 
nas; AnudiUo,  famosa  por  bus  pa- 
itos, con  1.300  almas  j  fuentes  me- 
dicinalea;  Gravalcí,  con  1.300  habi- 
tantes j  affuas  sulfurosoa ;  Eneito, 
con  1.041  almas,  ;  Abalot,  con  700, 
ambas  con  agsaa  minerales,  j  Clavi- 
fo,  notable  por  la  batalla  de  su  nom- 
bre, dada  en  sus  cercanías  contra  los 
musulmanes. 

19.  Sutoria. ^Log  padrea  de  la 
gfeografía  j  algunos  doctísimos  escri- 
tores han  aventurado,  acerca  del  ori- 
gen j  fundación  de  LoohoSo,  las  con- 
jeturas más  opuestas  j  contradicto- 
rias. Sin  elnbargo,  la  ciudad,  según 
general  opinión,  es  antiquísima,  pues- 
to que  existía  va  en  tiempo  de  los  ro- 
manos; UegtS  a  ser  punto  de  gran  co- 
mercio por  el  río  Ebro,  que  conducía 
hasta  ella  las  embarcaciones  del  Me- 
diterráneo, j  se  Itamii  Varia,  de  donde 
tomó  el  nombre  el  actual  barrio  de 
Barca,  el  más  antiguo  de  la  población 
que  nos  ocupa.  Del  poder  de  los  ro- 
manos, pasiS  al  de  los  godos;  j  de  és- 
tos, i  ios  irabea,  contándose  éntrelos 
diferentes  pueblos  que  reconquistaron 
los  cristianos  por  ios  años  de  755  á 
756.  La  aparición  del  nombre  de  esta 
ciudad  ea  muchos  documentos  de  fe- 
cha muy  remota,  viene  &  destruir  por 
completo  la  opinión  de  los  autores 
que,  considerándola  moderna,  han 
atribuido  su  fundación  á  los  condes 
Don  Garcí»  y  Doña  Urraca,  bajo  el 
reinado  de  Alonso  VI ,  conñindiendo, 
sin  duda,  la  repoblación  con  la  fun- 
dación. Según  Llórente,  los  monar- 
cas de  Pamplona  Don  García  IV  y  su 
esposa  Doña  Teresa  hicieron  dona- 
ción da  las  villas  de  LosboRo  j  ¿sa 
i  gan  Millan  de  la  Cogulla,  año  926; 
pasando,  en  1054,  al  dominio  de  Don 
Sancho,  hijo  de  Don  García.  En  la 
escritura  229  del  totno  sexto  de  la  co- 
lección de  documentos  del  archivo  de 
Simancas,  se  lee,  firmado  como  testi- 
ao  *et  indicio j%dica*le  Domino  Marti%o, 
Ihmitíator  m  ¿wroaü»  jaflo  de  1056); 
en  la  señalada  con  el  nume^  238,  fir- 
ma: tmior  Gomit  Zorraqmn,  Domina- 
tor  LognAo  Utlit  (año  1064);  en  una 
tercera,  número  214,  se  dice:  4accepi 
ex  vobit  in  fn%t%a  aliapieza  im  via  de  L%- 
eronio  deva*CetanctÍifi«Aael(Año  1073), 
y  en  otra,  número  253,  sin  fecha:  *alia 
pieta  jiuto  rifo  de  iSattcíi  Marítni;  H 
wto  de  Mércalo  LttcroHto;»  y  mis  ade- 
lante: *diuu  pietat  petrotat  i»  via  de 
L%cro%io.>  Por  último,  en  otras  varias 
escríturas,  aparece  igualmente  con- 
firmada la  anterior  eiisteacia  de  Lo- 
OBORo,  figurando,  no  como  un  lugar 
cualquiera,  sino  como  un  pueblo  prin- 
cipal, cuyas  autoridades  se  encuen- 
tran firmando  las  donaciones  reales, 
como  se  ve  en  los  textos  da  las  escri- 
turas, números  214  y  229,  cuyos  pár- 
rafos hemos  trascrito,  y  esta  última, 
con  la  cláusula  especial  de  *j%dicio 
jitdieaitte. »  Muerto  Don  Sancho  de  Pe- 


LOGR 

Salen,  en  Junio  de  1076,  y  como  Don 
Sancho  de  Aragón  se  apoderase  dé  los 
Sstados  de  Pamplona,  se  aplicd  el  rei- 
no de  Nájera  Don  Alonso  VI  de  Cas- 
tilla, cuyo  monarca,  después  que  los 
ea  citados  condes  Don  García  y  Doña 
rraca  hubieron  mejorado  la  pobla- 
ción, se  otorgd,  en  1095,  el  famoso 
fuero  de  que  nabla  Marina  en  su  en- 
sayo histórico  sobre  la  antigua  legis- 
lación. A  partir  de  esta  época,  empe- 
zó á  prosperar  la  ciudad  de  LooroSo, 
merced  á  sus  leyes  francas,  contribu- 
yendo asimismo  á  aquella  prosperi- 
dad su  situación,  la  hermosura  de  su 
cielo  j  la  fertilidad  de  sus  campiñas. 
Las  vicisitudes  y  trastornos  que  trajo 
sobre  todo  el  país  la  muerte  de  Don 
Sancho  de  Pefialen,  alcanzaron  igual- 
mente á  esta  población,  la  cual,  víc- 
tima de  empeñadas  contiendas  entre 
los  rejres  de  Aragón,  Castilla  y  Na- 
varra, fué  pasando  sucesivamente  á 
poder  de  varios  soberanos,  entre  los 
figuran:  Don  Á.\onBo  el  Batallador, 
^onso  VII,  hijo  de  Doña  Urraca 
de  Castilla;  Don  Sancho  VII,  llamado 
elSabio;  Don  Alonso  VIH,  Don  Alfon- 
so X,  Don  Pedrd  I,  apellidado  el 
Cntel;  el  papa  Gregorio  XI,  que  la 

foeeyó  en  depósito,  hasta  el  año  de 
373,  en  que  se  hizo  entre^  de  la 
ciudad  i  Don  Enrique  de  Trasta- 
mara,  quedando  definitivamante  in- 
corporada i  la  corona  de  Castilla. 
Bn  1410  celebré  sínodo  en  Looaoito 
el  obispo  de  Calahorra,  Don  Diego 
de  Zúñiga;  y  por  esta  misma  época  le 
otorgé  el  rey  Don  Juan  II  títulos  de 
MUT  NOflut  y  mnr  lbal,  t  voto  en 
Cértes,  que  no  conservó.  Durante  el 
reinado  de  Enrique  IV,  apoderáronse 
nuevamente  los  navarros  de  esta  ciu- 
dad, la  cual  fué  recuperada  en  breve 
tiempo  por  aquel  monarca,  auxiliado 
de  Don  Pedro  Oiron,  gran  maestre  de 
Calatrava.  Otro  hecho  glorioso  regis- 
tra la  historia  de  este  pueblo,  el  cual 
celebra  en  el  dia  de  san  Bernabé;  en 
25  de  Mayo  de  1521,  se  viÓ  atacada  la 
ciudad  por  un  fuerte  tren  de  artille- 
ría y  un  formidable  ejército  francés, 
que,  al  mando  del  general  A&perréa, 
acababa  de  apoderarse  de  Pamplona  y 
de  toda  Navarra:  los  sitiados,  llenos 
de  amor  patrio,  resistían  los  ataquei 
do  los  invasores  con  gran  tesón  y  va- 
lentía, y  en  t&nto  la  nobleza  castella- 
na, puesta  al  frente  de  algunos  ter- 
cios escogidos,  derrotaba  á  aquel  ejér- 
cito en  el  llano  de  Gsquiroz,  causán- 
dole una  pérdida  de  o.OOO  hombres, 
bagajes  y  artillería  y  haciendo  prisio- 
nero al  general  que  lo  mandaba.  Por 
esta  &moso  hecho  de  armas,  el  empe- 
rador Carlos  V  mandé  añadir  tres  ño- 
res de  lis  á  las  armas  de  Loaaoflo. 
Geta  ciudad  fué  una  de  las  que  más 
sufrieron  durante  la  guerra  de  la  In~ 
dependencia;  en  I8(w  se  apoderé  de 
la  plaza  el  general  Verdier  con  dos 
batallones,  después  de  haber  arcabu- 
ceado á  los  principales  autores  del  al- 
zamiento de  Logroño  contra  el  ejér- 
cito invasor ,  en  donde  permaneció 
éste  hasta  el  24  de  Junio  de  I8I3,  en 
que  la  abandoné  el  general  Glauíel, 


LOHO 


473 


de  toda  la  guarnición.  Bn 
18  de  Abril  de  1823,  volvió  á  caer  de 
nuevo  en  poder  de  los  franceses:  en  Oc- 
tubre de  1833,  tuvo  lugar  una  insur- 
rección realista,  dirigida  por  Don  San- 
tos Ladrón,  que  el  gobernador  militar 
de  la  plaza  no  supo  reprimir:  en  10  de 
Marzo  de  1834,  invaaieron  la  pobla- 
ción sobre  1.500  carlistas,  capitaneados 
por  Iturralde;  y  en  27  de  Abril  de  1835 

Suso  su  firma  el  general  Valdés  al  pié 
e!  tratado  de  Eliot,  que  el  general 
carlista  Zumalacárregui  firmé  en  Ar- 
taza  al  siguiente  dia.  En  1838,  esta- 
bleció Espartero  en  ^oaaotío  su  cuar- 
tel general,  y,  finalmente,  en  1845, 
mandó  fusilar  Vitlalonga,  dentro  de 
sus  muros,  al  esforzado  campeón  de 
la  libertad,  Don  Martin  Zurbauo. 

20.  Pertonajet  célebret.  —  Éntrelos 
muchos  personajes  célebres  que  esta 
ilustre  ciudad  cuenta  por  hijos,  figu- 
ran los  cardenales  Aguirre  y  Salazar; 
el  arzobispo  de  Luna,  señor  de  So- 
lohaga;  el -de  Tarragona  y  Burgos, 
señor  de  Samaniego;  el  obispo  de 
Marruecos,  señor  Espinosa;  el  de  fiar- 
bastro  y  Ftaaencia ,  Don  Francisco 
Antonio  de  Bustamante;  el  de  León, 
Don  José  de  Vergara;  Don  Joeé  de 
Salazar,  teniente  general  de  caballe- 
ría, conocido  con  el  sobrenombre  del 
Cid  dt  la  Rioja,  el  cual  militó  por  es- 

Sacio  de  cuarenta  años  en  las  guerras 
e  Flándes,  Portugal,  Aragón,  Va- 
lencia y  Cataluña;  el  excelentísimo 
señor  Don  Jacinto  de  Seguróla,  capi- 
tán general  de  los  ejércitos  de  mar  j 
tierra  en  tiempos  de  Fernando  VI; 
Don  José  Cirios  Ramírez  de  Arellano, 
bizarro  coronel,  que  se  distinguió  en 
la  guerra  de  Italia  y  thurió  en  Roma; 
Don  Alonso  de  Mena  y  Don  Alonso 
de  Navarrete,  de  la  ilustre  casa  de 
Don  José  Bustamante  v  Lovola,  ca- 
marero del  rey;  el  padre  Mendo;  el 
jesuíta  Arriaga;  Don  Pedro  Logroño; 
el  maestro  Ortuño;  los  célebres  artis- 
tistas  Don  Andrés  García,  Don  José 
de  Mendoza  y  Don  Juan  Fernandez 
Navarrete,  el  Jíudo,  pintor  de  cámara 
de  Felipe  II;  la  excelentísima  señora 
Doña  Jacinta  Martínez  Sicilia  de  Es- 

fiartero,  esposa  del  invicto  duque  de 
a  Victoria  y  cqpde  de  Morella;  del 
famoso  poeta  Don  Francisco  López  de 
Zarate  j  de  Don  José  Orive,  tenien- 
te general  de  los  ejércitos  naciona- 
les. 

21.  Herildica. —  Las  armas  de  Lo- 
ORORO  representan,  sobre  el  río  Ebro, 
un  puente  con  tres  torres,  y  en  la 
bordadura  del  escudo,  tres  floree  de 
lis  de  oro  en  campo  azul. 

BrniOLOoÍA.  Latín  LwsronXwn,  íi; 
Veria,  «;  Jaliohriga, «. 
Lognai*-  Masculino  anticuado.  Lo- 

QAB. 

Logner.  Masculino  anticuado.  El 
salario,  premio  ó  alquiler. 

ETiHOLoaÍA.  Logrero. 

Loguero.  Masculino  anticuado. 
LoouBB.  \  Anticuado.  El  jornal  ó  sa- 
lario de  un  dia  que  gana  un  peón. 

EtimolooI A.  Logar. 

Lohongo.  Masculino.  Abutarda  de 
la  Arabia. 


ytüoogle 


474 


LOLI 


Loimico,  ca.  Adjetiro.  Medicina. 
Pestilbncul. 

ETiMOLoaÍA.  GriegD  Xo[¡iíí  (lomdt), 
peste:  fraocés,  lotmique. 

LoimogrifÍB-  Femenino.  Medid' 
«a.  Descripción  de  lu  eufennedadea 
conta^osas. 

Etiuolooía.  Griego  hi»4t,  peste, 
yyr«iA#i«,  describir:  francés,  Mno- 
grapiie. 

Loimogriflco,  ca.  Adjetivo.  Coa- 
cerniente  á  la  loimograña. 

Ktikolooi'a.  Loimofra/ia:  francés, 
l<flmogritpAi^%e. 

Loimáerafo,  fa.  Masculino  j  fe- 
menino. La  pereons  que  escribe  sobre 
loimografls, 

Loimologia.  Femenino.  Medicina. 
Tratado  sobre  las  enfermedades  con- 
tagiosas. 

EtiuolooÍa.  Griego  loÍm¿t,  peste, 
j  lágoi,  tratado:  francés,  lilmologie, 

lloimológico,  ca.  Masculino  j  fe- 
menino. Coucerniente  á  la  loimología. 

EtiuolooÍa.  ZfOimole^Ut:  francés, 
lelutoUgiouí. 

'  Loimologo,  ga.  Masculino  j  fe- 
menino. El  autor  de  una  loimología. 

LoimÓpira.  Fiebre  pestilencial. 

EtiuolooÍa.  Griego  iom4t,  peste, 

Íp¡/ro$,  genitivo  de  jiyr,  fuego,  fie- 
re  :  francés,  ¡otmopjfre. 
Loira.  Masculino,  Qeograña.  Río 
CBudaloBO  de  Francia,  que  desemboca 
en  el  Océano, 
EtiuolooCa.  Latin  Zmíkí. 

1.  Loja.  Femenino.  Locha,  pes. 

2.  Loja.  Femenino.  Qtt^afia.  Ciu- 
da  dimportant«  y  piatoresca  de  la 
provincia  de  Granada,  célebre  en  la 
historia. 

EtiuoloqíV.  Latín  Z«m;  árabe 

Lobmao.  Célebre  hbulista  árabe, 
que  sus  compatriotas  pretenden  haber 
sido  contemporáneo  de  Salomón  y  al 
que  algunos  sabios  han  confundido 
con  este  rej,  suponiendo  que  el  nom- 
bre de  Salomón,  que  en  Heoreo  signi- 
fica tabio,  pudo  ser  traducido  por  el 
de  LoicuAH,  que  en  árabe  tiene  un 
sentido  idéntico.  Las  fábulas  del  poeta 
árabe,  que  tienen  una  grandísima 
analogía  con  los  a^iilogos  de  Esopo, 
han  dado  también  lugar  á  que  algu- 
nos críticos,  j  entre  ellos  M.  de  Sacj, 
las  juzguen  imitaciones  del  fabulista 
— 'ígo.  La  primera  edición  de  ellas 
publicada  por  Espenius,  en  árabe 
j  en  latin  (Lejfden,  1651).  Otras  hai 
sido  hechas  por  Rcediger(Haja,  1830), 
j  por  Rask  (Copenhague,  1^32).  Mar- 
ee! en  1799  j  Caussin  en  1818,  las 
hau  publicado  con  la  traducción  fran- 
cesa, asi  como  Gallad  que,  en  unión 
de  ks  de  B^dpav.  las  imprimió  en 
Paris  (1714,  2  volúmenea  en  12.*) 

Lola.  Femenino  familiar.  Dolo- 
BBS,  nombre  propio  de  mujer. 

Loliáceas.  Femenino  plural.  Sotí- 
Mica.  Nombre  de  una  tribu  de  la  fa- 
milia de  las  gramíneas,  que  tiene  por 
tipo  el  género  zizafia,  jojo  6  comi- 
nillo. 

EriHOLoaíi.  laUo:  francés,  ¡eUa- 


S 


LOMB 

Iioligeno,  na.  Adjetivo.  Que  en- 
gendra calamares. 

EtiuolooÍa.  Latin  litigo,  el  pez  ca- 
lamar, j  genlre,  producir. 

LoligÍDOSO,  sa.  Adjetivo,  Bittoña 
natwal.  Que  participa  de  la  naturale- 
za del  calamar. 

ETiuoLoatA.  Lálogo. 

Lolio.  Masculino  anticuado.  Joto. 

EtiuolooÍa.  La  forma  joyo  ea  in- 
correcta. 

Lólogo.  Masculino.  leliologia. 
Nombre  científico  del  calamar. 

Etimolooía.  Latin  lótigo;  francés, 
loligo. 

Jcetña.^Plinío  dice:  «peí  que  vue- 
la 7.que  tiene  la  sangre  negra  como 
la  tinta. > 

Lologoidflo,  dea.  Adjetivo. /c'üh 
logía.  Parecido  al  calamar, 

Etimolooía.  Lóhgo  j  eidot,  forma 

Lom.  Masculino.  Nombre  que  dan 
los  chinos  al  dragón  con  cinco  uñas, 
que  pintan  en  las  telas  destinadas  al 
emperador. 

Loma.  Femenino.  Altura  pequeña 
j  prolongada. 

EtiuolooÍa.  J^omo.  La  loma  es  un 
lomo  de  tierra,  como  el  lomo  es  una 
loma  de  carne  y  hueso.— «Colina,  co- 
llado 6  altura,  de  tierra,  que  se  le- 
vanta en  los  llanos.  Llamdse  así  por 
la  semejanza  que  tiene  con  el  lomo.» 
^AcAnsuiA,  D\año%arÍo  de  11  f6.) 

Lomar.  Activo.  Gem&»la.  Dar. 

Lomaso.  Masculino  anticuado. 
Clavo  de  puerta. 

Lomatuto,  ns.  Adjetivo.  Zoología. 
Epíteto  de  loa  dedos  de  los  mamíferos 
y  de  las  aves,  cuando  están  unidos 
por  una  membrana  lateral. 

EtiuolooÍa.  Griego  Urna,  frimja; 
ISmitv»,  franja  pequefi  a. 

Lomatófllo,  la.  Adjetivo.  Botini- 
ea.  Que  tiene  los  bordes  de  la  hoja  de 
diferente  naturaleza  que  la  hoja  mis- 
ma. 

EtiuolooÍa.  Griego  ¡dma,  franja, 
orla  del  vestido,  y  pkyHe»,   hoja; 

Lomatorriceo,  cea.  Adjetivo.  J?o- 
íinie».  Epíteto  de  las  plantas  cu^aa 
raices  están  guarnecidas  de  un  borde. 

EtiuolooÍa.  Griego  loma,  franja,  y 
rhíta,  níz'.  XijiaiiÍB. 

Lombagia.   Femenino.  Medieina. 
Debilidad  de  los  ríñones. 
'  EtiuolooÍa.  Zunbot, 

Lombágico,  ca.  Adjetivo.  Concer- 
niente á  la  lombagia. 

Lombarda,  Femenino.  Cañen  de 
artillería  de  varios  calibres,  de  que  se 
usó  antiguamente  para  arrojar  pie- 
dras de  enorme  peso.  |  Variedad  de 
berza  muy  semejante  al  repollo',  pero 
no  tan  cerrada,  v  de  color  encendido 
que  tira  á  morado. 

EtiuolooÍa.  ¿om&irifta:  catalán, 
¡lombarda. -^tCieTto  género  de  escope- 
ta, de  que  se  usaba  en  lo  antiguo,  á 
la  que  se  dió'esta  nombre  por  haber- 
se traído  las  primeras  de  Lombar- 
día.t  (AcAnsuiA,  Diccümario  de  1726.) 
«Aprestar  y  llevar  seis  tiros  gruesos, 
que  nuestros  coronistas  llaman  Zom- 
oardat,  creo  dq  Zomiardia,  de  donde 
vinieron  primero  i  España,  ó  porque 


LOMB 

allí  se  inventaron.  (Mariaka,  JSití^ 
ria  d»  EtpaU.,  Ubro  19,  c^tU  14.) 

Lombarda  (lioa).  Sitíoria.  1.  De 
intento  hemos  omitido  hablar  de  ells 
en  nuestro  artículo  UOa,  porque  an 
importancia  y  extensión  requieren  ar- 
ticulo especial. 

9.  La  LiOA  loubauia  nació  sn  el 
monasterio  de  Pwríido,  entre  Hilan  y 
Bérgamo,  el  7  de  Abril  de  1767,  ^0 
et'patronato  del  papa  Alejandro  lu. 

¿.  Su  fin  era  la  defensa  de  la  inde- 
pendencia italiana  contra  las  preten- 
siones del  emperador  Federico  I  Bai- 
b  arroja. 

4.  Al  principio  sólo  contó  con  al- 

fanas  ciudades  gúelfas,  B^^amo, 
reacia,  Cremona,  Mantua,  Yerona, 
Trevisa;  y  con  los  habitantes  de  Mi- 
lán, paco  menos  que  destruida  por  loa 
gibefinos,  aliados  de  Federico. 

5.  Pronto  contó  con  otras  nueve 
ciudades;  j  posteriormente,  con  cinco 
más,  y  no  dejó  al  emperador,  en  el 
Norte  de  la  Italia,  más  que  dos  ta.11- 
dades  aliadas. 

6.  Para  cortar  las  comunicacionei 
entre  los  territorios,  los  lombardos 
fundaron  la  ciudad  de  Alejandría,  «a 
honor  de  Alejandro  III. 

7.  Después  de  la  marcha  precipita- 
da del  emperador,  t  durante  su  au- 
sencia de  seis  años,  la  lioa  se  exten- 
dió por  todas  partes,  y  recibió  el  ju- 
ramento de  Rávena,  de  Rímini,  de 
Imola,  de  Forli,  que  no  habían  toma- 
do parte  activa  en  la  guerra  de  la  li- 
bertad. 

8.  Barbarroja,  fbrzado  á  abandonar 
á  Alejandría  y  derrotado  en  Legua- 
no,  se  vio  obligado  por  Iqp  lomba^oa 
á  firmar  la  tregua  de  Venecia  (11771; 
se  llegó  (Junio  de  1183)  á  la  paz  de 
Coostauza,  y  hubo  de  reconocer  la  in- 
dependencia y  los  derechos  de  laa 
ciudades  lombardas. 

9.  La  ciudad  de  Como  había  abra- 
zado la  causa  común  (1176)  en  tanto 

?ue  Cremona  j  Tortosa,  la  miñna 
mola  y  Alejandría,  habían  Conctoido 
por  una  paz  perpetua. 

10.  Una  segunda  lioa  lombaboa 
se  formó  el  3  de  Marzo  de  \^¡^,  coan- 
do  el  emperador  Federico  II,  igaat- 
mente  ambicioso,  revindicó  la  corona 
de  Italiq^habiéndose  establecido  por 
veinticinco  años  y  entre  25  ciiulaaes. 

11.  Privada  de   algunas  ciudades 

fior  los  triunfos  del  emperador  6  de 
os  gibelinos:  derrotada  alguna  vea 
por  Federico;  pero  siempre  sostenida 
por  los  pontífices  Gregorio  IX  é  Ino- 
cente IV,  la  LIOA  LOMBABLDA.trinnEi, 
por  fin,  de  su  enem^,  ante  loe  mn* 
ros  de  la  ciudad  de  Parma,  que  sitiap 
ha;  arrasó  la  de  Viterbo,  oe  que  ae 
había  apoderado,  hizo  prisionero  iaa 
hijo  y  redujo  á  Federico  i  retírane 
al  reino  de  Ñapóles 
1250. 


oles,  donde  muiiÓ  «i 


Lombardada.  Femenino.  Tiro  qae 
dispara  la  lombarda. 

Lombardear.  Activo.  Disparar  laa 
lombardas  contra  algún  aitio  6  wü^ 
ficio. 

Etiholoqía.  Zowtbarda:  ealaka, 
lombardejar, 

Digitized  by  Vj  OOQ  [C 


LOMB 

tiOmbarderia.  Femenino.  El  con- 

Í'nnto  de  piezas  de  artillería,  llamadas 
ombardas. 

Lombardero.  Sfasculino.  El  sol- 
dado que  tenia  i  su  cargo  diñgir  j 
disparar  las  lombardas. 

Lombárdico,  ca.  AdjeÜYo.  Lo 
perteneciente  á  Lombardía. 

Lombardo;  da.  AdjetÍTo.  El  natu- 
ral de  Lombardía  6  lo  perteneciente 
i  ella. 

BrmOLOafA.  I/mhardia:  catalán, 
lUmhart,  da. 

Lombia  (Juan}.  Aotor  j  autor  dra- 
mático espafiol,  que  nació  en  Zarago- 
za en  1806  y  murii5  en  1851.  Fué  en 
an  principio  maestro  de  ebanistería, 
basta  que  en  1829,  babréndose  pre- 
parado por  un  detenido  estudio  j*  una 
sólida  instrucción  para  tan  singular 
cambio,  trocó  su  bonrado  oficio  por 
la  profesión  de  actor,  estrenindose  en 
el  teatro  de  la  Cruz  T  siendo  contra- 
tado de  allí  i.  poco  de  segundo  galán 
jÓTen  para  el  del  Príncipe.  Su  perse- 
verancia j  BU  aplicación  le  granjea- 
ron el  faTOr  del  público;  especialmen- 
te, en  los  papeles  de  carácter,  que 
era  donde  más  sobresalía.  Dedicado  al 
propio  tiempo  á  arreglar  produccio- 
nes francesas  para  nuestra  escena  j  á 
escribir  algunas  originales,  dejd,  en- 
tre otras:  El  Sitio  dt  Zaragata;  Él 
Trapero  de  Madrid;  SI  Avaro;  La  Sal- 
ta y  el  Rattro  y  El  Pillwlo  de  Partí, 
j  un  apreciable  arte  de  declamación 
con  el  título  de  El  Teatro. 

Retúnm. — JujUí  LoubÍa  era  un 
hombre  amante  del  saber  ^  un  verda- 
dero literato,  cu; a  erudición  brillaba 
más  en  sus  conversaciones  que  en  sus 
libros,  como  si  su  trato  fuese  más 
.  gustoso  que  sus  letras.  Considerado 
como  actor,  figurará  siempre  ebtre 
los  maestros  con  referehcis  a  los  pa- 
peles, que  pudiéramos  llamar  genia- 
iis;  sobre  t<Klo,  el  noble  genial  ara- 
gonés. Nadie,  como  él,  decía  aquellos 
versos: 


j  los  otros  con  que  terminaba  la  co- 
media: 

A  Belchite,  i  Belchíte; 

La  corte  no  «b  para  mi.      ^ 

Al  morir  el  notable  actor,  i  quien 
tenemos  el  honor  de  consagrar  las 
presentes  líneas,  murié  El  Pelo  de  la 
Jekeía,  como  si  se  juntaran  en  este 
panto  las  sepulturas  de  LombÍa  y  Bre- 
tón. Nuestro  personaje  es  de  los  acto- 
res que  nos  han  dejado  una  memoria 
más  intima  y  profunda,  porque  no 
parece  sino  que  la  fama  tiene  también 
sus  acordes  y  sus  melodías. 

Lombo.  Masculino  anticuado.  Lo- 
ma, sitio  alto. 

Lombricaria.  Femenino.  Sot¿»Í' 
ea.  Especie  de  alga. 

Etiuolooía.  ^nbrit,  por  semejan- 
za de  forma:  francés,  Umhrieawe. 

Lombricíforme.  Adjetivo.  EittO' 
ria  natural.  Que  tiene'  forma  de  lom- 
brix. 

Btimoloo(a.  Zomirüy^orma. 

Lombrignera.  Femenino.  El  agu- 


LOMÓ 

jero  que  hacen  en  la  tierra  las  lom- 
brices. I  Hierba.  AfiBÓTANO. 

Lombriz.  Femenino.  Animal  de 
sangre  roja,  sin  miembros,  con  el 
cuerpo  largo  j  cilindrico,  dividido 
por  arrugas  en  un  gran  numero  de 
anillos,  cada  uno  de  los  cuales  tiene 
debajo  pelos  tiesos  y  dirigidos  hacia 
atrás.  I  30L1TAB1A.  Solitaria. 

Etimolooía.  Latin  lumbrtcut,  qwti 
hbríetu,  resbaladizo;  de  ISbi,  estar 
para  caea  [sak  Isiooao]:  italiano, ' 
irieo;  francés,  lomirie. 

Xiombrizal.  Adjetivo.  Que  tiene  la 
formado  lombriz. 

LombroBO  (Jacoso).  Hebraizante 
español,  que  vivía  en  la  primera  mi- 
tad del  siglo  XVII.  Publjcé  en  Vene- 
cia  en  163E>  una  Biilia  en  hebreo, 
mu;  apreciada  de  los  judíos  de  Espa- 
ña y  Levante,  á  causa  de  las  notas  li- 
terales ^que  contiene  j  á  la  juiciosa 
elección  de  las  interpretaciones. 

Lomear.  Neutro.  Mover  lo  caba- 
llos el  lomo,  encorvándolo  con  violen- 


LÓND 


475 


Femenino,  ffniomolo- 
gía.  Género  de  ii^ectos  coleépteros. 

Lomentráceo,  cea.  Adjetivo.  Bo- 
tánica. Epíteto  de  las  hojas  cuja  ner- 
vadura central  se  raintfica  para  for- 
mar al  limbo. 

LomaM.  Femenino.  La  correa  que 
se  acomoda  en  el  lomo  de  la  caballe- 
ría, para  que  mantenga  en  su  lugar 
las  demás  piezas  de  la  guarnición.  || 
Provincial.  Caballee  del  tbjaoo. 

Lomica,  Ha,  t«.  Femenino  dimi- 
nutivo de  loma. 

Lomicü,  I)o,  lo.  Masculino  dimi- 
nutivo de  lomo.  |  Entre  costureras, 
labor  de  dos  puntadas  cruzadas,  por 
la  cual  empiezan  regularmente  la^ 
niñas  á  hacer  el  dechado.  [  La  parte 
superior  de  las  albardas,  en  la  cual 
por  lo  interior  queda  un  hueco  pro- 
porcionado al  lomo  de  los  animales. 
En  plural,  es  una  especie  de  aparejo 
largo  j  estrecho,  que  se  pone  á  las 
caballerías  cuando  han  de  conducir 
costales  cargados  de  granos. 

EtiuolooIa.  Zimo:  catalán,  llomet. 

Lomienhiesto,  ta.  Adjetivo.  Lo- 

UHHIBSTO. 

Lomilla'.  Femenino  diminutivo  de 
loma. 

Lóminbiesto,  ta.  Adjetivo.  Alto 
de  lomos.  |[  Metáfora.  Engreído,  pre- 
suntuoso. 

Lomo.'  Masculino.  La  parte  infe- 
rior de  la  espalda  del  hombre,  que 
comprenda  desde  la  cintura  hasta  la 
rabaÜlilla.  Díceae  más  comunmente  en 
plural.  I  En  los  cuadrúpedos,  todo  el 
espinazo  desde  la  cruz  hasta  las  ancas. 
"  La  parte  del  libro  opuesta  al  corte 
¡e  las  hojas,  en  la  cual  se  pone  el  ré- 
tulo. I  La  parte  por  donde  se  doblan 
á  lo  largo  de  la  pieza  las  pieles,  teji- 
dos y  otras  cosas.  |  La  tierra  que  le- 
vanta el  arado  .entre  surco  y  surco.  |¡ 
En  los  instrumentos  cortantes  es  la 
parte  opuesta  al  filo.  |  Anticuado 
LouA.  I  Por  antonomasia,  ei  del  cer- 
do. I  Plural.  Se  suele  tomar  por  las 
costillas.  I  Lomo  dsscaroado.  £1  que 
se  da  con  poca  parte  de  hueso,  f  A 


Louo.  Modo  adverbial  qne  junto  con 
los  verbos  íro«',/i«arj  otros,  signifi- 
ca conducir  cargas  en  bestias.  1  Ju- 
QAB  DB  LOUO.  Frase  metafórica.  Estar 
lozano  ;  holgado. 

Etiuoloqía.  Iiumho:  catalán,  llom. 

Lomoso,  aa.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  pertenece  allomo. 

Lomado,  da.  Adjetivo.  El  que  tie- 
ne grandes  lomos. 

Lona.  Femenino.  Tela  fuerte  de  al- 
godón 6  cáñamo,  para  velas  do  na^ 
vfos,  toldos,  tiendas  de  campaña  j 
otros  usos. 

Etiuolooía.  Olona. 

Lonclato.  Masculino,  Especie  de 
tela  de  algodón  blanco  y  azul. 

Loncha.  Femenino.  Piedra  mediap 
na,  chata  6  plana,  á  manera  de  ladri- 
llo. I  Tajadadelgadade  carne.  Lonja. 

EriMOLoofA.  Griego  iíyxi  (^S'^^'h 
lanza,  cuerpo  aplastado;  ^tcJl/vni. 

Lóndiga.   Femenino.  Alhóndioa, 

Londinense.  Sustantivo  ;  adjeti- 
vo. £1  natural  j  lo  perteneciente  á 
Londres. 

ETiuoLoaÍA.  Inglés  Zondon,  Lon- 
dres. 

Loado.  Masculino.  Especie  de  tela 
de  Bretaña. 

Etiuolooía.  Lo*dine»te. 

1.  Londres.  Masculino  anticua- 
do. Paño  ordinario  que  se  Jabricaba 
en  España,  parecido  á  uno  traido  de 
Inglaterra. . 

Etiuoloqía.  Lóndret. 

2.  Londres.  Masculino.  Geografia. 
Capital  de  Inglaterra  y  metrópoli  del 
Reino-Unido  de  la  Gran  Bretaña,  uno 
de  los  grandes  portentos  de  la  modei> 
na  civilización. 

1.  Situación, — Esta  ciudad,  la  más 
extensa,  rica  ^poblada  de  Europa  y 
la  más  comercial  del  mundo,  se  en- 
cuentra situada  sobre  el  Támesis,  á 
los  51*  30'  49"  de  latitud  setentrio- 
nal  y  2*  26'  12"  de  longitud  occiden- 
tal del  meridiano  de  Paris;  distante 
377  kilómetros  de  dicha  población; 
72,  de  la  embocadura  de  aquel  río, 
y  61,  del  mar  del  Norte. 

2.  Topografía. — El  inmenso  valle 
que  ocupa  la  población/  que  atravie- 
sa el  Támesis,  presenta  un  suelo  des- 
igual: en  la  parte  Norte,  se  eleva  dea- 
de  luego  de  una  manera  brusca;  y 
después,  gradualmente,  describiendo 
una  curva  hacia  el  Oeste;  al  Sur,  se 
encnentra  casi  al  nivel  de  aquel  río. 
En  los  alrededores  do  Tothill-Fields, 


al  Mediodía,  ; 


a  los  de  la  Torre  de 


LÓMDBSS,  hacia  el  Oriente,  la  ciudad 

sensible, 

irgo'  del  Támes'ia,  y  está  res- 


sigue  una  pendiente,  apenas  sensible, 
á  lo  largo  del  Támesia,  j  está  res- 
guardada de  los  vientos  del  Norte  por 


fas  colinas  de  Islington,  Higbburj, 
Highate  y  Hampst«ad .•Hacia  el  inte- 
rior del  condado  de  Middlesex  j  en  el 
de  Surrey,  situado  al  Mediodía,  el 
terreno  es  llano  por  lo  general. 

3.  Interior  de  la  población. — La  ciu- 
dad de  LÓNDBES  se  extiende  en  una 
superficie  de  31.576  hectáreas  (sobre 
treinta  v  un  millones  y  medio  de  me- 
tros de  lado;  31.576.000),  la  cual  divi- 
de el  Támesis  en  dos  partes  desiguip- 
les:  la  una,  situada  eobre  U  ¡la^gm      1 

igitizedbyVjCTüyít 


476 


tóND 


izquierda,  comprende  Z«  Cit¿,  6  vUio 
Londres,  j  íytsímiuter,  abarcando 
lo  que  generalmente  se  entiende  por 
el  WeMt-S*dj  las  grandes  villas  de 
Marylebooe,  de  Finsbury  j  de  To- 
wer-Hamleta;  la  otra,  enciavada  sobre 
la  orilla  derecha,  abraza  las  grandes 
Tillas  de  Southwark  ;  Lambeth.  ¿< 
Cüá,  que  ocupa  casi  el  centro  de  li 
capital,  representa  la  parte  mis  anti- 
gua de  la  población  j  constituye  por 
sí  sola  una  ciudad  separada,  con  sus 
lejos,  qus  usos  j  fianq^uicias,  habita- 
da por  tos  comerciantes  i  industria- 
les,  excepto  los  fabricantes  de  seda, 
que  se  hallan  establecidos  en  el  íd- 
mediato  barrio  de  Spitalfields.  Lasca- 
lies  de  esta  lona  son,  por  lo  general, 
estrechas,  húmedas  y  sombrítta.  Al 
Orieata  de  La  CiU,  se  encuentra  el 
nnevo  barrio  de  Etat-End,  consagradi 
príDci pálmente  al  comercio  marítimo 
La  ciudad  de  Westminater,  enclavada 
en  la  extremidad  occidental  del  vttjo 
LÓNDRBS,  comprende  los  cuarteles  6 
barrios  de  WestminBtor,  de  Tjbur- 
nia,  de  BelgraTÍa,  de  Regen t's-Park, 
de  Pimlico,  de  Bropton,  de  Chelsea, 
entre  otros,  t  es  residencia  de  la  cor- 
te, de  la  nobleza,  del  Parlamento,  de 
las  administraciones  7  de  las  familias 
acomodadas.  Southwrk  es  el  barrio  de 
las  manufiícturos  j  de  las  fábricas. 
Las  calles  de  Lóndrbs,  cujo  número 
pasa  de  9.000,  son  por  lo  común  her- 
mosas, largas,  regulares  j  con  aceras 
de  piedra;  distinguiéndose  las  de  Re- 
ffent's -Street,  Oiford-street,  Biccadil- 
Ijf,  Pall-Mall,  Portland-PIace,  Tot- 
tenham-Court-Road,   el  Strand,  Hol' 

,  born.  Oíd  y  New  Bond-street  j  otras; 
de  Blanckwall  á  Chelsea,  atravesando 
la  ciudad  de  Oriente  i  Occidente,  s 
puede  recorrer,  entre  dos  líneas  d 
casas,  una  distanciado  m&a  de  11  ki 
lómetrosi  j  cruiándola  de  Mediodía  á 
Norte,  desde  Walworth  hasta  Hallo- 
Taj,  otra  de  siete.  Elsu^loes  de  gra- 
nito de  Escocia,  v  laa  de  major  trán- 
sito están  empearadas.  Las  calles  de 
los  barrios  nuevos  son  inmensas;  pero 

.  ordinariamente  solitarias  y  silencio- 
sas: las  casas,  de  poca  apariencia,  es- 
trechas 7  bajas,  están  construidas  de 
ladrillo  j  cubiertas  de  tejas;  las  de 
los  barrios  opulentos,  presentan  un 
aspecto  monumental,  con  columnatas 

Ífronti»,  edificadas  también  de  la- 
rillo,  pero  oculto  bajo  la  capa  de  una 
materia  que  simula  la  piedra.  Las  ca- 
sas tienen,  generalmente,  de  tres  á 
cinco  pisos, 

4.  Mo»w»eíHotrtli^ioiotyeivilet. 
Bajo  el  punto  de  vista  artístico,  los 
monumentos  de  la  ciudad  de  Lón- 
BR&a,  salvas  ligeras  excepciones,  no 
ofrecen  nada  ftá  notable.  La  mayor 
parte  de  ellos  están  destinados  a  la 
administración,  á  la  industria  j  al 
comercio,  j  su  principal  mérito  con- 
siste en  su  grandiosidad  y  solidez:  en 
•sto  concepto  ocupan,  con  justicia, 
un  lugar  preferente.— Entre  los  edifi- 
cios religiosos  figura,  en  primera  lí- 
nea, la  catedral  de  Sa»  Pallo,  cons- 
truida, desde  1675  á  1710,  por  el  ar- 
quitecto  Criattfbal  Wren,  ;  cuyas 


LOND 

obras  importaron  747.954  libras  es- 
terlinas, ósea,  próximamente,  pesetas 
18.137. 884'50  (72.000.000  de  reales).- 
La  fachada  pnncipal  de  este  templo 
presenta  dos  pórticos  y  dos  torres  la- 
terales: la  una,  contiene  un  reloj  cu- 
ríosisimo;  la  otra,  una  campana  que 
sólo  se  toca  para  anunciar  la  muerto 
de  un  miembro  de  la  familia  real,  del 
obispo  de  LÓNoiiES,  del  deán  de  San 
Pahta  &  del  lord  corregidor.  El  edifi- 
cio tiene  sobre  104  metros  de  eleva- 
ción; y  la  cúpula,  que  se  eleva  ma- 
jestuosamente en  el  centro,  está  ro- 
deada de  32  columnas,  que  sirven  de 
apoyo  á  una  galería  elegantísima.  En 
el  interior  se  admiran  varios  monu- 
mentos y  estatuas;  entre  otras,  la  del 
marqués  de  Comivallis,  las  de  los 
condes  de  San  Vicente  y  de  Howe,  e' 
de  Nelson,  el  de  Welíington,  el  di 
Abercrombie,  el  d'Howard.'el  de  Jo- 
Buad  Reynolds  y  el  del  citado  Cristó- 
bal Wren.  A.  la  catedral  de  San  Pabk 
sigue  en  importancia  el  monasteno 
gótico  de  Wettmvuter,  antigua  con- 
vento de  benedictinos,  edificado  en  el 
siglo  XIII  por  Eduardo  ti  Co»fuor,  y 
en  cuyo  recinto  son  coronados  los  mo- 
narcas. Este  edificio  es  también  céle- 
bre por  sus  bóvedas,  bajo  las  cuales 
reposan  los  restos  de  la  mayor  parte 
de  los  grandes  hombres  de  Inglaterra. 
En  la  parte  meridional  se  distinguen: 
el  áKg%lo  tU  lot  poetat,  que  contiene  los 
monumentos  de  Chaucer,  Shakespea- 
re, Butler,  Davenant,  Conley,  Pnor, 
Qay,  Thomson,  Ooldsmith,  Oray, 
Southey  y  otros;  la  estatua  de  Addi- 
son  y  los  bustos  de  Milton  y  de  Dry- 
den;  la  capilla  de  Enrique  IV,  ala 
que  abren  paso  unas  bellísimas  puer- 
tas de  roble,  esculpidas  y  doradas,  y 
la  cual  encierra  loa  estendartes  y  las 
sillas  de  los  caballeros  de  la  drd^  dtl 
Baño,  los  sepulcros  de  Enrique  Vil, 
Uaría  8tuardo,  Elisabeth,  Jacobo  I, 
Monk  y  el  de  los  infortunados  hijos 
de  Enrique  IV;  la  cepilla  de  Eduardo 
el  Confesor,  que  contiene  el  túmulo 
de  este  rey  y  los  de  Enrique  III, 
Eduardo  111,  Ricardo  II,  Enrique  V 
y  los  dos  asientos  de  piedra  que  sir- 
ven para  la  coronación  de  los  sobera- 
nos de  la  Gran  Bretaña.  En  el  lado  del 
Norte  se  ven:  los  monumentos  del  al- 
mirante Vemon,  de  lord  Chathan  y  de 
Varren  Hastings;  las  tumbas  de  Pitt, 
Fox,  Qrattan,  Canningy  Castlereagh: 
la  nave  ofrece  las  de  Ken,  Jonson, 
W.  Temple,  Congreve  y  otros.  Pueden 
citarse  aún:  la  iglesia  de  St^Supievt 
(San  Esteban),  construcción  hermosa 
del  mencionado  arquitecto  Cristobal 
Wren;  la  de  iS^im  Martí»,  la  de  San 
Jorge  y  la  de  So,*  Qil,  famosa  por  el 
juago  de  12  campanas  y  su  curiosí- 
simo repique,  en  la  cual  se  encuen- 
tran los  sepulcros  de  Milton  y  del  na- 
veganto  Frosbisher.— Al  frente  de  loa 
edificios  civiles,  figuran  los  palacios 
reales  en  número  de  cuatro:  el  de 
Swkhingam  (BMciüngam-Palact),  le- 
vantado en  tiempo  de  Gregorio  IV  y 
habitado  por  la  reina  Victoria,  en  el 
cual  hay  ()ue  admirar  el  gran  salón 
de  recepciones,  el  salón  Verde  y  la 


LÓND 

galería  de  cuadros;  el  de  VJitrMu, 
morada  de  los  reyes  deadfl  Buri-' 
que  VII  hasta  Guillermo  III;  £Wia- 
mei,  residencia  de  los  monarcas  des- 
de 1695  á  1837,  y  el  de  EtmtmMlm. 
en  donde  murieron  Guillermo  lU,  la 
reina  Moría,  la  reinaAnayJoiMlH, 
y  nadó  máa  tarde  la  actual  soboraaa 
de  Inglaterra.  Entre  loa  de  la  naMs- 
za,  merecen  singular  menñoD:  al  4e 
Lambeth,  denominado  Lambetk-P»i^ 
ee,  que  ocupa  el  arzobiSpo  de  Cantor* 
bery;  el  de  Imuío*,  que  habitmetoU» 
po  de  LÓNDKBs;  el  de  AjuUf,  en  d 
que  vivió,  desde  1620,  el  daqne  de 
Wellington;  el  de  MríAimhrlmé, 
notable  por  sns  bellísiiaos  cnmdnw,  j 
los  de  SioWord,  Qnatnor,  ZaairfwwM, 
B^h,  y  Hoft,  por  sos  ricas  eoleeai«- 
nes  de  pinturas. 

5.  Séifiaotfñll^ot. — Los  máa  im- 
portantes son:  el  Parlamento  6  pah 
cío  de  Westminster,  levantado  soface 
la  orilla  izquierda  del  Támesis,  entoe 
este  rio  y  el  monasterio  de  aquel  ■aam- 
bre,  con  una  fachada  de  3W  metra 
de  largo  v  tres  torrea  elevadisima*: 
contiene  la  Cámara  de  los  lores,  la  da 
los  comunes,  la  galería  real,  la  sola 
de  San  Esteban  y  otros.  Lo  Torre  de 
LÓNDBSS,  residencia  que  fiíe  durante 
mucho  tiempo  de  loe  antiguos  reyes 
normandos  y  notable  por  los'grondee 
recuerdos  históricos  que  aa  visto  des- 
pierta, mide  5  hectáreas  (5.000  me- 
tros de  Jado)  de  superficie  y  preseoto 
un  conjunto,  uno  mezclo  confoso  de 
torres  y  edificios  diversos,  rodeado  de 
un  muro,  de  un  ancho  foso,  llena  de 
agua,  y  separada  del  Támesis  por  nao 
explanada  guarnecida  de  61  pieaas 
de  cafion:  sus  obras  dieron  príseipie 
en  1078,  bajo  Guillermo  el  Confuitím- 
iior,-j  quedaron  terminadas  en  1096; 
un  incendio  la  destruyó  en  parte 
en  1841;  hoy  está  destinado  á  moaea 
de  artillería,  á  depósito  de  armas  y  ó 
prisión  de  Estado,  y  en  ella  se  ens^ko 
todavía  la  cámara  del  iafbrtnnado 
Carlos  I.  El  Q*ildhall,  6  casa  munici* 
pal  de  U  Cité,  fundada  en  1189,  re- 
construida en  1410,  destruido  en  par- 
te por  el  incendio  de  1666  y  reporoda 
luego;  Mantiourkottt  (palacio  del  lord 
corregidor),  edificado  de  1739  ó  1753 
y  natablai{K)r  una  hermosa  sala  egip- 
cío:  la  Tetoreria,  en  cuyo  local  ss  en- 
cuentran instaladas  las  oficinas  dd 
comercio,  las  del  ministerio  del  Inte- 
rior y  del  Consejo  privado:  la  Bai- 
ta(Soyal-EKluutge),  edificada  desda 
1842  a  1845  y  cuyas  obras  costaron 
180.000  libras  esterlinas  (4.365.000 
pesetas  próximamente]:  el  Síoí-A- 
chance,  en  donde  se  cotizan  loa  fondea 
públicos  ingleses  y  extranjeros,  las 
acciones  de  ferrocarriles  y  otras  ift- 
dustriales:  la  aduana  ( Castom-Samiott 
inmenso  edificio  situado  á  orillea  dd 
Támesis ,  entre  Lonáon-Bridft  j  la 
Torre,  en  el  cual  trabajan  sobre  3.300 
empleados;  fué  quemado  en  1814,  re- 
construido y  terminado  en  1817,  rsa 
fachada,  que  tiene  160  metros  de  wa^ 
gitud,  está  sostenida  por  varíaa  e«- 
'umnas  de  órdeu  jónico;  ono  de  na 
lalos  mide  sobre  60  n 


yCjOOglC 


LÓND 

el  Po$t-o0ee,  admiiústncion  general 
de  correos,  situada  en  Cheapside  y 
Newnte;  su  fachada,  da  orden  jóni- 
co, tiene  120  metros  de  largo,  j  sus 
obras  quedaron  terminadas  en  1829: 
el  Banco  de  Inglaterra,  masa  enorme 
de  edificios,  de  forma  may  irregular, 
empezada  en  1733,  concluida  en  1765 
y  hecha  i,  prueba  de  incendios:  los 
Horu-gWM,  edificio  ocupado  por  el 
secretario  de  la  Guerra,  el  comandan- 
te en  jefe,  el  ayudante  general  y  el 
coiitramaestre  general:  el  £atí-Indi*- 
AoKM,  Miel  de  la  Compaíüade  las  In- 
*  dias  orientales,  en  el  que  ee  admira 
un  euriosímo  museo  indio:  el  Somer- 
»et-iome,  que  contiene  sobre  900  ofici- 
nas diferentes;  entre  otras,  las  del 
timbre,  del  impuesto,  de  la  renta  in- 
terior, del  almirantazgo  y  da  las  le- 
yes de  pobres:  Triniíy-iüíae,  asiento 
de  una  corporación  que  ee  ocupa  de 
los  progresos  de  la  marina;  y,  Snal- 
ibente, la  Cata  de  la  Moneda;  el  Com 
Sachange ,  albóndiga  6  almacén  de 
trigo;  la ¿m/ft  (¿licor j«N  j  la  columna 
destinada  i.  perpetuar  la  memoria  del 
incendio  de  1666. 

6.  Ttatrot  y  vuueot.  —  Lóhdbks 
cuenta  15  teatros,  de  los  cuales  se 
citan,  como  más  importantes:  Dntry- 
Imu,  Gnent-Gtrden,  incendiado  y  re- 
construido en  1856;  Upera  ilaltana, 
Ade^Ai,  Prinent,  iíaryUhont,  Ly- 
eeim,  OlmpU  y  Áttley't;  además  de 
varías  sociedades  fundadas  p^ra  dar 
conciertos  durante  las  estacioncB  de 
invierno: — Entre  las  numerosae  ga- 
lerías de  pinturas  y  de  esculturas, 
los  museos  de  arte  y  de  historia  na' 
tural,  ha;  que  mencionar  la  galería 
nacional,  la  de  los  artistas  brítanicos, 
las  de  fiuckingham-Palace,  de  Ual- 
borongh-Eouse,  de  Hampton-Court, 
de  Windsor-Castle,  de  Dulwich,  el 
Colosseum,  el  Diorama,  la  Institución 
trítánica,  la  Exposición  libre  y  el  Pa- 
norama; pero  las  mejores  obras  artís- 
ticas, que  posee  la  capital  que  nos 
ocupa,  se  encuentran  principalmente 
en  los  suntuosos  háleles  de  la  ansto- 
cracia  inglesa.  Las  galerías  de  Apslej- 
House  (duque  de  ^^ellingtoa) ,  de 
Bath-HousB  (lord  Asfaburton] ,  de 
Bridgevater-House  (conde  Bllesme- 
re),  de  Chesterfield-House  (conde  de 
Cheaterfleld),  de  Lambetfa-Palace  (ar- 
zobispo de  Cantorberj],  y,  por  últi- 
mo, los  museos  de  lord  Orej,  del 
marqués  de  Anglesea,  de  sir  Roberto 
Peel  y  del  marqués  de  Hereford,  po- 
seen quila  los  lienzos  más  célebres 
de  Rafael,  Ticiano,  Yeronese,  Leo- 
nardo de  Yiuci,  Muríllo,  Van-Dyck, 
Rembrandt,  Bubens  y  de  los  maes- 
tros de  la  escuela  francesa  moderna. 

7.  Platat,  aUlet  y  eor^KM.— Lóh- 
DRX3  cuenta  más  de  80  plazas  cuadra- 
das con  un  jardín  en  el  centro,  que 
Tienen  á  ser  como  pequeños  oasis  colo- 
cados en  medio  de  aquella  inmensa 
acumulación  de  casas  ahumadas,  cujo 
número  asombra;  puesto  que  no  baja 
de  307.722.  Las  príncípales  son:  la 
de  Gronettor,  con  la  estatua  ecuestre 
de  Jorge  I;  la  de  BlooMuburj/,  en  la 
que  se  elen  la  estatua  de  Fox;  la  de 


LÓND 

Sanoore,  que  tiene  la  de  Pítt;  la  di 
Soho,  con  otra  de  Jorge  I;  la  de  Tra^ 
fdkar,  adornada  coa  U  columna  di 


LÓND 


477 


Nelson  y  de  la  estatua  ecuestre  de 
Jorge  IV;  las  de  Bedfoni,  BtUravt, 
Berkeley,  CtatndUh,  Sato*,  Entton, 
St-Jawtet,  Leieetter ,  Z^HColn,  Porl- 
«UM,  Suuel,  Taoittok  y  Trinity. — 
Los  parques  6  jardines  públicos  lle- 
van'los  nombres  de  Segenft'Park, 
de  151  hectáreas  (151,000  metros  de 
lado);  Hyde-Pmrk,  de  157;  Vicioria- 
Park,  107;  KeiuÍMti>»-Garde*$,  106; 
St-Jamt$'t-Park,  £17;  Gretn-Park,  25, 
y  otros  muchos  menos  notables. 

8.  P%eKte$y  (ímüm.— BlTámesis  se 
encuentra  como  encajonado  entre  dos 
líneas  d,e  malecones;  sus  aguas,  que 
suben  j  bajan  con  la  marea,  o  aten  las 
paredes  de  los  edificios,  los  cuales  se 
elevan  sobre.sus  márgenes,  reflejándo- 
se en  su  cornente:  estecaudatoso  rióse 
atraviesa,  de  Occidente  a  Oriente,  por 
nueve  magníficos  puentes  denomina- 
do's:  de  VoMahall,  de  hierro,  abierto 
á  lacircutacionen  1816;de  JVetímint- 
ter,  de  piedra,  construido  desde  1737 
á  1750  y  reparado  después  de  1846; 
de  HvMyerford,  colgante,  practicable 
sólo  para  los  peones;  Sírand  6  de  Wa- 
terUSo,  abierbí  en  1817;  de  BUek- 
frivft,  en  1769;  de  Sonlmtri,  cuyos 
arcos  de  hierro  se  apojan  sobre  pila- 
res de  piedra,  inaugurado  en  1819; 
de  Battertat,  PittMey,  y  el  nuevo  de 
LÓNnRBS  (Nem-LoMonBridge),  el  más 
hermoeo  de  la  ciudad,  construido 
desde  1825  á  1831,  por  J.  Rennié, 
mide  300  metros  de  largo;  19  de  an- 
cho, y  18  de  altura,  y  está  sostenido 
por  cinco  arcos  de  forma  oval.  La  ma- 
yor parte  de  los  mencionados  puentes 
tiene  la  misma  longitud  que  el  ante- 
rior y  son  de  granito  de  Escocia. — La 
necesidad  de  abrir  un  paso  al  Este  del 
puente  de  Lónores  sugiríd  la  colosal 
idea  de  establecer  el  famoso  túnel 
subterráneo,  que  une  i  Rotherhithe 
con  Wappuig,  construcción  tan  atre- 
vida como  única  en  su  género,  lleva- 
da felizmente  á  cabo  por  el  ingeniero 
francés  Brunel:  esta  obra  admirable, 
concluida  en  1841,  presenta  una  es- 
calera de  caracol  de  100  peldaños, 
que  conducen  hasta  el  fondo  del  Tá- 
mesis,  y  una  doble  nlería  de  12  me- 
tros de  ancho  y  4W)  de  largo,  que 
pasa  por  debajo  de  aquel  caudaloso 
río.  Es  uno  de  los  más  grandes  mo- 
numentos de  la  osadía  humana. 

9.  Poblado*. — Los  censos  de  pobla- 
ción de  la  metrópoli  inglesa  han  da- 
do, en  distintes  épocas,  las  curiosas 
cifras  siguientes:  en  1701  (la  ciudad 
se  hallaba  reducida  entonces  á  Wi- 
thechapel),  674.000  habitantes;  en 
1801,  864.845;  en  1811,  1.009.546; 
en  1821,  1.225.694;  en  1831  (com- 
prendida la  población  de  San  Pan- 
cracio),1.471.941;enl841, 1.783.314; 
en  1851,  2.240.289;  3.251.804,  en 
1871:  hov  es  posible  que  pase  de 
4.000.000. 

10.  Admmttraeion. — Londres  con- 
tiene todas  las  administraciones  su- 
periores del  imperio  británico:  es  re- 
sidencia del  soberano,  d^  Gobierno, 


de  la  corte,  de  los  representantes  de 
las  potencias  extranjeras,  del  lord 
corregidor  y  de  un  obispado  su&sgá- 
neo  de  Cantorberv,  el  primero  del  rei- 
no, después  de  los  arzobispado^  y 
asiento  de  las  Cámaras  de  los  lores  y 
de  los  comunes,  del  Consejo  Supre- 
mo dependiente  del  ministerio  de  las 
Indias  orientales,  de  las  administra- 
ciones del  Estado,  de  los  tríbnnales 
de  la  Chancillería,  del  Banco  del  mo- 
narca, del  Fisco  6  de  la  Hacienda,  de 
los  juzgados  comunes  y  del  almiran- 
tazgo. 

n .  Sivitvm  de  la  a^ta  l¡/n  rtpre- 
tentaeü»  m  ¡a  Cenara. — Lóndbeb  pue- 
de considerarse  dividido  en  tres  gran- 
des distritos,  representados  por  ¡a 
GiU,  Wettmntter  y  SoutAwarJí,  los 
cuales  comprenden  108  parroquias.— 
Hasta  el  año  de  1832,  época  en  que  se 

Sublicó  el  acta  de  la  reforma,  la  cin- 
ad  que  nos  ocupa  sólo  enviaba  ocho 
individuos  á  la  Cámara  de  los  comu- 
nes: cuatro,  por  la  Cité;  y  dos,  por 
cada  una  de  las  circunscrípciones 
electorales  de  Westminster  t  de 
Southwark.  La  citada  acta  creó  cua- 
tro nuevas  circunscrípciones  (Uaryle- 
bone,  Finsburj,  Tower-Hamlets  y 
Lambeth),  con  derecho,  cada  una  de 
ellas,  á  dos  representantes;  lo  que  au* 
mentó  hasta  16  el  número  de  loa 
miembros  de  la  Cámara  de  loa  co- 
munes. 

12.  Oryanüaeüm  y  aobieno  de  lot 
tret  dittrtíot  ne%aonaMt.—~La  Ciléw 
halla  dividida  en  26  wt^dt  6  cuarte- 
les: su  gobierno  interior,  confiado  á 
un  municipio,  compuesto  del  lord, 
corregidor,  2  therift  (uno,  por  La  Ci- 
tí,  y  otro,  por  Uíddlesex],  29  alder' 
man  (regidores},  209  individuos  del 
concejo  municipal  (Common-Conteil), 
1  recordar  (magietrado  que  se  nombra 
con  el  objeto  ie  que  auxilie  á  las  au- 
torídades  municipales  para  la  mejor 
administración  de  justicia)  j  vanos 
funcionaríos  del  orden  infenor.— El 
lord  corregidor  es  elegido  anualmen- 
te por  el  cuerpo  de  los  aldtrvtan;  debe 
haber  sido  tkerif,  esto  es,  magistra- 
do encargado  de  la  ejecución  de  las 
leyes  en  un  condado  de  Inglaterra; 
disfruta  un  sueldo  anual  de  8.000  li- 
bras esterlinas  {194.000  pesetas  pró- 
ximamente), y  su  autoridad  es  igual 
á  la  del  lord-teniente  del  condado.— 
En  el  interior  de  la  ciudad  ocupa  el 
primer  rango,  después  del  monarca; 
marcha  detrás  de  ésto  en  las  fiestas 
cívicas,  yásu  muerte,  ocupa  su  pues- 
to sn  el  consejo  privado  y  firma  las 
actas,  hasta  la  coronación  del  nuevo 
soberano.— Los  alderman  son  nom- 
brados por  los  propietarios  que  satis- 
facan  por  impuesto  una  cantidad  de- 
terminada: la  cámara  del  concejo  mu- 
nicipal, por  los  26  wardt  ó  cuarteles 
antes  citados.  Al  lado  de  este  admi- 
nistración general  de  la  Cit¿,  tiene 
LONDRES  diversas  compañías  comer- 
ciales, que  gozan  de  ciertos  derechos 
y  del  privilegio  de  elegir  de  sn  seno 
al  tora  corregidor.  Los  principales 
que  se  citan,  son:  los  merceros  6  lon- 
jistas, los  drogueros,  paüeros^  füiú-         ■ 

LigitizedbyVjOOQlC 


478 


LOND 


pel«t«ros,  sutres,  merc&deres  de  sal 
j  otros.  La  bur^esía  bb  compona  de 
miembros  6  afiliados  de  81  gremios 
de  artesanos,  cuja  admisión  seobtie- 
se  por  herencia,  por  aprendizaje,  com- 
pra ó  privilerio,  qae  concede  la  mu- 
nicipalidad. £a  dtl¿  tiene  sus  tribu- 
nales de  justicia  pafticularea,  que  ae 
reúnen  ordinariamente  en  ChñCihnll. 
El  del  lord  corregidor,  para  el  pago 
de  deudas  6  actos  testamentarios,  esti 
presidido  por  el  recorder:  los  sberifis 
tienen  otro,  cuatro  veces  por  semana. 
Et  tribunal  del  C\a»herlai*  (camare- 
ro 6  gentilhombre  de  cimara)  es  co- 
tidiano ;  decide  las  querellas  entre 
los-  maestros  t  los  obreros. —  Wett- 
mi*Uf  j  SontAiBMrí  tienen  adminis- 
traciones particulares:  la  primera,  no 
tiene  municipalidad;  au  jefe  es  el  Aifi- 
ttÍMrd  (mayordomo  mayor),  cuyo 
eargo  recae  ordinariamente  en  un  no- 
ble, nombrado  vitaliciamente  por  el 
deán  del  monasterio  de  Westmineter, 
y  asistido  de  un  consejo  de  16  iMirge- 
ses,  los  cuales  desempeñan  las  fun- 
ciones de  alderman:  la  segunda,  sólo 
depende,  en  parte,  de  la  administra- 
ción del  lord  corregidor. 

13.  FwTút  de  ¡a  Citd.~-'E\  territorio 
de  h  CiU  es  el  privilegiado  por  exce- 
lencia en  todo  el  Beino-Unido,  hasta 
el  punto  de  que  sus  privilegios  é  in- 
munidades  son  superiores  a  la  autori- 
dad del  monarca.  Así  sucede  que, 
cuando  los  reyes  de  Inglaterra  llegan 
al  límite  de  la  Cití,  esUn  obligados  ¿ 
pasar  un  mensaje  al  lord  cori^gidor, 
preguntándole  si  les  es  permitida  la 
entrada.  Ta  se  supone  que  el  lord  cor- 
regidor contesta  siempre  de  un  modo 
flfirmatíro;  pero  si,  por  cualquier  cir- 
cunstancia, cont«stase  en  sentida  con- 
trario, el  rey  se  volvería  sin  poner 
los  pies  en  aquel  recinto  sagrado  de 
la  ciudad  de  Londres,  so  pena  de  que- 
brantar un  fuero  veneranao,  cuya  in- 
fracción motivaría  una  rovoluciou  in- 
falible. Mirada  la  cuestión  bajo  este 
punto  de  vista,  puede  decirse  que 
aquel  municipio  es  verdaderamente 
sonerano;  m¿s  soberano  que  la  sobe- 
ranía de  todo  el  reino.  Mos  ha  parecí* 
do  oportuno  no  omitir  esta  curiosidad, 
que  puede  servir  al  mismo  tiempo 
como  importante  dato  histórico. 

14.  IiutitMcUmet  ttwtieipalet. — Las 
de  la  capital  que  se  descnbe,  son  no- 
tabilísimas, debiendo  citarse,  sobre 
todo  (después  de  su  corporación)  su 
policía,  BU  universidad  y  sus  hospita- 
les y  hospicios. 

15.  J*0/tcla —La  policía  municipal 
de  LÓNDRBS  pasa,  con  justicia,  por 
Dua  de  los  mejor  organizadas  del 
globo:  su  nueva  organización  data 
ae  1830;  sus  modificaciones  definiti- 
Tas,  de  1829,  Antes  de  esta  época, 
cada  parroquia  de  aquella  ciudad  te- 
nia sus  amttabUt  (jefes  de  policía)  y 
su  jurisdicción  era  independiente; 
pero  esto,  no  sólo  ocasionaba  frecuen- 
tes conflictos;  sino  que  hacía  ineficaz 
aquella  importante  institución.  Hoy 
toaos  los  servicios  se  hallan  centrali- 
zados en  una  oficina,  bajo  las  ¿rdenes 


LÓND 

de  dos  magistrados,  sometidos  al 
crotario  de  Estado.  Constituyen  este 
cuerpo  18  divisiones,  cada  una  con  su 

Sueste  fijo.  El  personal  se  compone 
a  30  superintendentes,  128inBpecto- 
res,  541  origadieres  y  4.764  oficiales 
6  polieemtn.Lot  gastos  de  esta  ramo 
ascienden  próximamente  á  8.100.000 

Sesetas,  siendo  de  notar  que  cada  in- 
ividuo  de  policía  está  dotado  con  la 
suma  de  20  libras  esterlinas  mensua 
les,  ó  sea  2.000  reales  en  número  re- 
dondo. 

16.  StrvicUt  piblieot.  — Lóndsss 
no  tiene  cuerpo  de  bomberos:  las  com- 
pañías de  seguros  contra  incendios 
sostienen  diferentes  brigadas,  las  cua- 
les recorren  la  ciudad  durante  la  no- 


che para  vigilar  y  prestar  auxilio  en 
caso  de  incendio.  Trece  6  más  smpre- 
saa  de  gas  atienden  al  alumbrado  de 
la  ciudad,  y  nueva  compañías  privi- 
legiadas distribuyen  las  aguas.  Estas 
últimas,  que  tienen  diversos  perime- 
tros  de  explotación,  auminietran  dra- 
riamente  sobre  209.000  metros  cúbi- 
cos de  aquel  líquido,  de  los  cuales 
sólo  22.(K)0  se  destinan  al  servicio 
público.  La  Administración  munici- 
pal de  U  Cití  y  los  condados  admi- 
nistrativos de  las  parroquias  se  en- 
tienden con  aquéllas  para  el  abasto 
necesario  al  negó  de  las  calles,  á  la 
alimentación  de  Tas  bombas  de  incen> 
dios  y  ¿  la  limpieza  da  los  albafialas 
6  sumideros. 

17.  SMtñMUé. — Los  establecimien- 
tos consagrados  i  la  instrucción  pú- 
blica soi^  numerosos:  la  universidad 
de  LÓNDBB3,  fundada  en  1836,  con- 
fiere los  grados  de  las  facultades  de 
ciencias,  literatura,  derecho  y  Medi- 
cina, cualquiera  que  sea  el  culto  d  la 
escuela  &  que  pertenecen  los  alum- 
nos; pero  la  enseñanza  se  da  en  el  co- 
legio de  la  universidad,  que  forma 
parte  del  mismo  edificio.  Siguen  á 
eata  el  oolegio  real,  creado  en  1838, 
cuya  anaeftanza  es  completa;  los  colé* 
trios  latinos  de  San  nblo,  Chriat's- 
Rospital,  Merchant-Tailor's,  Weat- 
minster,  Chartar-Houee,  Qresbam  y 
y  City-of-London;  eacuelas  prácticas 
de  jurisprudencia  (Jniu  of  Court),  de 
veterinaria,  de  dibujo,  de  pintura,  de 
artes  y  de  oficiosj  cursos  de  anatomía 
y  de  medicina;  institutos  de  sordo- 
mudos T  da  ciegos,  y  una  infinidad 
de  establacimientoB,  fundados  por  sus- 
ericion,  con  excelentes  anfiteatros, 
laboratorios,  colecciones  y  bibliote- 
cas. El  número  de  los  joveDes  que 
asisten  í  las  escuelas  del  domingo 
excede  de  100.000. 

18.  Soeiedadei  eüntíjkíu  y  liUra- 
riat. — Entre  las  muchas  que  ¿uenta 
la  ciudad  de'  Londres,  merecen  citar- 
se: la  Sociedad  Real,  la  de  Antícua- 
rioB,  la  Médica,  la  de  Artes,  la  de 
Linneo,  la  de  Horticultura,  la  Médi- 
co-Quirúrgica -Re  al,  la  Geológica,  la 
de  Ingenieros  civiles,  la  Real  de  As- 
tronomía, la  Médico-Botánica,  la  Real 
Asiática,  la  Mineralógica,  la  de  Ma- 
temáticas, la  Zoológica  y  la  de  Esta- 
dística. Casi  todas  estas  socie<'  ' 
celebran  dos  sesiones  mensuales, 


LOND 

do  el  foco  de  un  extraordinario  mert- 
miento  intelectual. 

19,  Oakríút  y  hiilieleaupíhlúti.~ 
"El  Sritúh  iíiueim  contiene  untlin. 
mos^  galería  de  cuadros,  un  galHsc- 
te  de  medallas,  varias  coleccioDes  i» 
antigüedades  griegas,  romanía  j 
egipcias;  otras,  etnográficas  y  de  his- 
tona  natural,  y  la  biblioteca  mit  na- 
trida  de  Inglaterra:  dio  aquéllapiin- 
cipio  en  1759,  y  en  1850  contaban 
sobre  500.000  volúmenes,  SI.OOOdi- 
mscritoB  y  30.000  medallas.  La  gi> 
leria  nacional  yla  Academia  Itetl  ton 
igualmente  ricas  en  cuadros  ie  dife- 
rentes eaouelaa,  y  el  colegio  da  ún- 
janos y  el  museo  de  geología  ptietici 
encierran  también  bibliotecas  notaÚ- 
lísimas, 

30.  SauJíaneU.—EniM  luSOOJ 
más  inatitucionea  de  caridad  que  tie- 
ne Lí^NDHss,  se  encaentran  14  hospi- 
tales, propiamente  dichos,  v  36  npe- 
ciales,  que  socorren  anualmente  m- 
bre  700.000  personas:  los  mis  noti- 
son:  el  de  San  Bartolomé,  eldt 
Guv,  el  de  Santo  Tomás,  Sao  Jergí, 
Miadlesex,  Londres,  Westmioster, 
Maryleboüe,  Raddington,  Chimn^ 
Croas,  Bedlam  y  los  de  los  colegioi 
,de  la  universidad  y  del  Bey.  Ningniu 
de  estos  establecimientos  está  soste- 
nido por  el  listado;  todos  viven  de  d> 
nativos  voluntarios,  los  coales  te  ele- 
varon no  hace  mucho  á  1.664.733  li- 
bras esteriinas  (40.369.775  peseta 
próximamente,  ó  sea  1 61. 000. 000  d* 
reales.)  La  miseria  en  L¿in)Ba  el 
grandísima;  el  número  depobreayd* 
mendigos,  considerable;  pero  la  aú 
dad  privada,  que  es  allí  muj  ictin, 
les  ofrece,  entre  otras  casas  de  refu- 
gio 6  de  trabajo,  el  hospicio  de  los 
niños  expósitos;  el  de  la  Magddeaió 
de  las  arrepentidas ;  la  institueioi 
filantrópica,  para  los  crimioalea  ijoe 
salen  de  la  cárcel,  y  el  Worikom,aí 
donde  se  les  recibe,  se  les  aloja  y  le 
tes  viste  con  un  traje  especial.  Sin 
embargo,  la  mayor  parte  de  loa  vo- 
bres  prefieren  vagabundear  por  lu 
calles,  ejerciendo  el  oficio  de  eaatw- 
tes  ó  de  barrenderos.  Cuando  tienen 
lugar  las  grandes  crisis  indnstmleí, 
hay  dias  en  que  Lóndbes  parece  un 
inmenso  hospicio.  ¿Quién  diría  entéi- 
ella  ciudad  portentosa  ei 
:  del  universoí  Tal  es  el 
resultado  de  su  feudalismo  dril,  que 
vincula  la  tierra  y  la  casa  en  cierto 
número  de  señores,  llaga  oculta  qni 
está  devorando  las  entrañas  del  pú- 
blo  inglés,  lo  cual  ha  motivado  Ute^ 
ribla  expresión  siguiente:  «LdiniiB 
1  harapo  cubierto  de  púrpnn,  i 

púrpura  cubierta   de  harapot.' 

Para  que  el  lector  se  mararille,  hf 
tará  decir  que  veinte  señores  son  ha 
dueños  inalterables  del  suelo  de  aque- 
lla ciudad, 

21.  JU»*Mut  pÜlieu.—Gom  _» 
resto  de  Inglaterra,  U  mefrópoBb»- 
ne  también  sus  cl*6t,  en  los  cii¿eí« 
debaten  importantíHÍmas  cnestñm», 
tanto  poli  ti  cas  como  mercantiles.  Bb^ 
mero  de  éstos  ■^tsí  de  30,  y  ^"^^ 
mis  «ntig^noB,  jm  cítuí  !«■  dp  ''■''■ 
gitized  by  V 


yCoogie 


LÓND 

Sroo]u,BootUjArth«r:  loBde  Carlum, 
de  la  ReforvM  j  de  los  CoiUfrvadoret 
presentaa  un  carácter  mucadameate 
político.  Loa  cMt  de  Londres  repre- 
sentaii  la  faz  más  notable  de  la  cultu- 
ra de  aquella  ciudad. 

22.  (7»/A>t.— LÓNDKES  eiienta  para 
laa  distintas  creencias  reli^osaa  de 
sus  habitantes,  125  iglesias  par- 
rot^uiales,  120  capillas  anglicanas, 
cerca  de  100  templos  para  otros  va- 
rios cultos  cristianos  j  seis  ainago- 
(fas:  total,  sobre  350  lugares  de  ade- 
r  ación. 

23.  Cárce¡et.~—L»a  principales  de 
las  metrdpoli  inglesa  son  los  siguien- 
tes: Wengate,  cárcel  de  la  corporación 
de  Londres;  Bridenell,  casa  de  cor- 
rección para  los  vagabundos;  Gillspur, 
wisionpreventiva;  Clerkenwell,  Cold- 
£atK~Fieldt,  WetCminsCerSavse  of 
Correetion,  Él  Penitenciario,  PmU»^ 
vilU,  Svrrey-Connty-Qaol,  Borcmgi- 
Cotnpter,  BrixíOH-Hotíie  of  Correetion, 
Za  Cárcel  de  Soiloioay  j  las  dos  prin- 
cipales prisiones  por  deudas;  el  Qw- 
een't-BencA  y  la.  áb  Witi-Crott. 

24.  Indiatria. —  Lónukbs,  i  pesar 
de  BU  inmensa  población,  no  ocupa  en 
el  pais  el  primer  puesto  como  ciudad 
inaustrialj  manufacturera:  Bermin- 
g-han  y  Manchester  son  dos  centros  de 
labricBcioQ  mucho  más  importantes. 
Sin  emfaaigo,  sus  manufacturas  de 
seda,  que  cuentan  más  de  10.000  te- 
lares; sus  fábricas  de  cuchillos,  de 
relojes,  de  herraje  j  de  otros  objetos 
de  metal;  de  coches,  de  quincalla,  de 
productos  químicos,  de  curtidos,  de 
isstnimentoa  de  música,  de  montu- 
ras j  guarniciones;  sus  talleres  de 
construcción  de  m&quinas;  sus  fun- 
dicionea  de  hierro  j  de  cobre,  sus  ja- 
bonerías, sus  vastoB  establecimientos 
de  máquinas  de  vapor,  bus  refinos  de 
azúcar, .sus  platenaa,  joyerías  j  tin- 
torerías, ofrecen  ocupación  constante 
&  an  número  prodigioso  de  obreros. 
Los  productos  de  aquella  gran  acti- 
vidad manufacturera  gozan  en  todo 
el  mundo  de  una  reputación  tan  uná- 
nime como  merecida.  Entre  los  esta- 
blecimientos en  grande  escala,  que 
abundau  en  LÓNdbes,  deben  citarse 
la  imprenta  de  Bl  Tines  y  lat  cen¡e~ 
e*riat  de  Barcelaj  y  Ferkins,  cuyos 
edificios,  más  que  establecimientos 
industriales,  parecen  ciudades  popu- 
losas. Sn  cuanto  á  las  cervecerías, 
ocupan  una  superficie  de  600  áreas,  6 
sea  de  6.000  metros  de  lado.  Las  ja- 
bonerías de  LÓNDRSS  producen  de  25 
áSO.OOO.OOOdekiMgramOB  anuales  de 
jabón;  es-  decir,  sobre  600.000  quin- 
tales. No  hemos  hallado  modo  de  ave- 
riguar la  cifra  de  las  fundiciones  de 
hierro  y  de  otros  metales;,  pero  debe 
ser  casi  fabulosa. 

25.  Conurdo. — En  ningún  país  del 
globo  se  hace  el  comercio  y  la  banct^, 
ni  en  tan  grande  escala,  ni  con  la  re- 
gularidady  sencillez  que  en  Londres. 
Su  movimiento  mercantil  es  inmensa- 
mente vasto  y  activo,  y  todo  contri- 
buje  á  favorecer  su  extraordinario 
desarrollo.  Hé  aquí  Iqs  principales 
elementos  con  que  cuenta  este  impor- 


I.OND 

tante  ramo  de  las  riquezas  de  las  na- 
ciones. 

26.  Sociedades  niereañíilet. — La  pri- 
mera asociación  que  se  propuso  acti- 
var el  comercio  de  Inglaterra  con  las 
Indias  orientales  se  constituid  en 
LONDRES,  bajo  la  denominación  de 
«Gobernador  7  Gompaíiía  de  los  mer- 
caderes de  LONDRES  para  hacer  el  co- 
mercio de  las  Indias  orientales.*  (80- 
tentor  and  C  of  Merchaittt  of  Londo* 
írading  to  íhe  Batt  Indiet.)  Esta  com- 
pañía se  fundid  en  otra  en  1701,  que 
tomó  el  nombre  de  «Compañía  Uni- 
da de  los  mercaderes  6  comerciantes 
etcétera;»  la  cual  obtuvo  el  privili 
gio  exclusivo  de  explotar  el  comercio 
en  el  Oriente  del  Cabo  de  Buena-Es- 

fieranza,  hasta  el  estrecho  de  Maga- 
Lanes.  Su  capital  constitutivo  ascen- 
día á  150.000.000  de  pesetas  próxi- 
mamente, dividido  en  acciones  al  por- 
tador: el  número  de  los  accionistas 
era  de  3.579.  La  administración  se 
estableció  en  Zeadenhail  ttreet, 
edificio  de  orden  jónico,  construido 
en  1726,  e!  cual  contenía  un  museo 
oriental,  una  importante  biblioteca  j 
raros  manuscritos  en  lenguas  orienta- 
les. Las  inmensos  riquezas  adquiridas 
por  la  sociedad  en  cuestión  estimuló 
a  los  ingleses  á  este  género  de  asocia- 
ciones. En  1711,  se  fundó  una  compa- 
ñía para  la  explotación  del  Océano 
austral,  que  fijó  su  asiento  en  Thread- 
iteedU-tireet;  y  en  1679  se  organizó  la 
llamada  Bahia  de  ff^dto»,  que  edificó 
su  hitel  en  Finchureh-itreet,  cuando 
ya  LÓNDRBB  tonía  la  Compañía  Rvta, 
creada  en  1555;  la  Compañfa  del  Le- 
vante y  de  la  Turquía,  en  1579;  la 
Compañía  Oriental,  en  el  mismo  año, 
y  la  Cimpañia  Real  Africana,  á  la  cual 
otorgó  Carlos  II  el  derecho  de  explo- 
tar el  comercio  de  la  costa  oriental 
del  África  hasta  el  Cabo  de  Bnena- 
Esperanza. 

27.  Ettahlecinientot  de  er¿dito.—k. 
la  cabeza  de  éstos,  figura  el  Banco  de 
Inglaterra,  cuyo  capital  representaba 

roximamento,  no  nace  muchos  años, 
1  respetable  suma  de  363.825.000  pe- 
setas; la  reserva,  75.000. 000,  y  el  pfapel 
en circulacionf&«/UoííJ  350.000.000. 
La  metrópoli  inglesa  contaba  sobre 
86  compañías  ó  casos  particulares  de 
banca,  entre  las  que  se  citan:  «Loo- 
don  and  Counties  bank,  British-North- 
American  bank ,  South-Australiauj 
North-West  bank  of  India,  Royal- 
British,  National-Provincial  colonial, 
Lloyd,  y  los  casas  Rothschild,  Coutta, 
Barclay,  Currie,  Dixon,  Drummond, 
Hopkinson  y  otras;  todas  ellas  á  cual 
más  acreditadas,  asi  en  el  antiguo 
como  en  el  nuevo  continento;  j  ade- 
más, 33  cajas  de  ahorro,  y  de  110 
á  115  compañías  de  tegnrot  tclre  la  vi- 
da, contra  %neendioiy  otros  accidentes, 
como  La  Alianza,  Él  Atlas,  El  Coun- 
ty.  El  Globo,  El  Guardian,  El  Impe- 
rial, El  London,  El  Fénix,  El  Royal- 
Uxchange,  El  Royal-Fanner's,  £1  Sun 
y  El  Norwich.» 

28.  CoMtneeiones  eomerciales. — Los 
numerosos  buques  que  surcan  las 
aguas  del  Támesis,  entran  en  grandes 


1.ÓND 


479 


fondeaderos  ó  docki,  que  se  comuni- 
can con  el  río,  los  cuales  ae  encuen- 
tran rodeados  de  almacenes  especia- 
les, que  ofrecen  á  loe  comerciantes 
una  seguridad  completa  para  el  de- 
pósito de  BUS  mercancías.  Los  ^ci$ 
más  notables  de  Londres  son  los  si- 
guientes: el  de  Santa  Catalina,  de  13 
hectáreas  de  superficie ,  construido 
de  1826  á  1828,  con  almacenes  capa- 
ces para  110.000  quintales  de  géne- 
ros; el  de  Londres,  levantado  en  1805, 
comprende  el  TAe  Batí  London  em- 
brancknent  dock  y  las  conchas  ó  fon- 
deaderos conocidos  con  los  nombres 
de  Ser»itage,  ¡íidále  (centro)  Lanor 
(bajo),  los  (íocks  de  las  Indias  occiden- 
tales, situados  en  Poplar;  los  de  las 
Indias  orientales,  en  Blackwall,  de 
.16  hectáreas,  y  los  del  comercio  de  la 
Groenlandia,  Surrey  y  país  del  Eeto, 
de  19  I^ectáreas,  establecidos  en  Ro- 
therhito.  Los  muelles  del  Támesis  se 
hallan  completamenta  rodeados  de  al- 
macenes pertonecientes,  sbí  á  parti- 
culares, como  á  la  administración  do 
los  docks.  Para  que  el  lector  pueda 
concebir  una  idea  de  la  extonsion  de 
tales  construcciones,  bastará  decir 
que  el  doek  de  Londres  se  extiende  en 
una  superficie  de  45.000  metros  de 
lado,  ó  sea  4.500  áreos,  pudiendo  re- 
cibir hasta  300  buques.  I^s  almace- 
nes antiguos  tienen  extonsion  para 
.contener  220.000  quintales  de  mer- 
cancías: los  nuevos,  120.000  fardos 
de  té  y  hasta  60.000  toneles  de  vinos, 
licores  y  espíritus.  Esto  doei  mons- 
truoso es  pequeño,  si  se  compara  con 
el  de  las  Indiat  occidentales,  cuya  su- 

ferficie  ocupa  14.800  áreas,  6  sea 
48.000  metros  de  lado.  Por  consi- 
guiento,  equivale  á  más  de  tres  docks 
como  el  de  Londres. 

29.  C^iMtciicioiwj,— LÓNDRSS  ocu- 
pa el  centro  de  todas  las  grandes  lí- 
neas de  ferrocarriles  que  cruzan  la 
Inglaterra,  contándose  entre  las  prin- 
cipales: Great-Nortbeon ,  Middland- 
Counties,  Eastem-Countiers  y  Great- 
North-Westorn  Railway,  cuyo  des- 
embarcadero es  quizás  el  mejor  del 
mundo;  amén  de  las. pequeñas  líneas 
férreas  que  unen  la  capital  con  sus 
alrededores:  Blauckwail,  Greevich, 
Kew,  Ríchemond,  Winsor  y  otras. 
LONDRES  es  igualmente  el  punto  cen- 
tcal  adonde  convergen  todas  las  líneas 
telegráficas  del  Reino-Dnido.  Para  el 
servicio  interior  de  la  población,  se  ha 
creado  una  infinidad  ae  compañías  de 
ómnibus  y  coches,  de  una  importan- 
cia incalculable. 

Pnertosy  canales, — En  el  gran- 
dioso puente  deWatorlóo,  intes  men- 
cionado, adquiere  el  Támesis  una  an- 
chura considerable,  y  á  corta  distan- 
cia de  su  embocadura,  la  aumenta  la 
marea  con  su  flujo,  formando  uno  de 
los  puertos  más  cómodos  y  quizás 
más  seguros  del  globo.  En  las  dos 
orillas  de  las  extremidades  del  puente 
se  han  establecido  varios  puertos  ar- 
tificiales, que  se  comunican  con  el 
principal  por  medio  de  canales,  que 
pueden  recibir  hasta  200  buques  & 
embaroacionea   de  aitu  bordo.  Este        , 

■      igitizedb,  Google 


480 


LÓND 


puerto  prínríp&l  se  extiauda  desde  el 
pneate  de  Londkbs  hftets  Deptford, 
sobra  un&  loogitud  da  6  kiliímetroi 
T  une  eachura  de  400  i  500  metros, 
tloe  serie  no  interrumpide  de  aque- 
llos canales,  entre  los  que  se  distin- 
gue el  llamado  del  R*ge%U,  une  e 
puerto  de  U  capital  al  mar  de  Irlanda 
7  á  las  rrandes  ciudades  manu^tu- 
raras  del  territorio  inglés. 

31.  iíaiñna  meremnU. — Lo  que  da 
principalmente  á  Lókdbbs  su  rida 
mercantil  es  el  Támesis:  el  comercio 
tiene  allí  dos  comunicación  es  di  rectas, 
por  buques  de  vapor  6  de  vela,  con  los 

Suertoa  más  importantes  del  mundo. 
\i»  de  7.000  buques  de  todae  clases, 
sin  contar  el  gran  número  de  lanchas 

aue  BB  agitan  al  rededor  de  aquellas 
iTersaa  embarcaciones ,  se  cruzan 
diariamente  entre  Oraresend  r  la  me- 
trópoli. La  flota  mercante  de  Lón- 
aoxñ,  que  no  baja  de  3.600  barcos, 
ofrece  ocupación  constante  i.  m&s  de 
36.000  marineros. 

32.  Movimiento  marítimo  y  comer- 
ti»i. — La  actividad  que  se  observa  en 
el  vastísimo  puerto  de  la  capital  de 
Inglaterra  es  extraordinaria :  en  1860, 
entraron  y  salieron  21.292  buques, 
de  una  capacidad  total  de  6.278.242 
toneladas.— En  1855,  ascendieron: 
las  importociones  í  80.000  000  de  li- 
bras esterlinas  (1.940.000.000  de  pe- 
setas próximamente);  las  exportacio- 
nes, á  11.748.833  (284.909.200).  Es- 
tas últimas  se  elevaron  en  1860, 
i  28.000.000  de  libras  esterlinas  6 
sean  679.000.000  de  peeetafl,  cuja 
considerable  cifra  da  un  aumento  so- 
bre aquélla  por  valor  de  394.090.800 

Eesetas,  El  movimiento  general  de 
ÓNDBB8  (entrada  y  salidaj  excede 
actualmente  de  echo  mii  mtlionti  de 
realet,  superior  i  las  importaciones  y 
exportaciones  de  muchos  países  de 
importancia.  Por  consecuencia,  puede 
decirse  que,  en  este  sentido,  no  es 
una  ciudad,  sino  una  gran  nación. 

33.  Mercados. — De  Tos  50  que  dan 
abasto  &  la  inmensa  población  de  Lon- 
dres, est&Q  señalados,  como  princi- 

Salea :  el  de  la  parroquia  de  lilinfton, 
estinado  &  la  venta  de  ganados;  el 
de  BilUrutgate,  para  el  pescado;  el  de 
Corvent-Gdrde»,  propiedad  del  duque 
de  Bedford,  para  las  frutas  j  legum- 
bres; el  de  NeKgAte,  para  la  carne;  el 
de  Zeadeitiall,  para  la  aves  y  la  caza, 

f-  el  de  Con-Szehangt,  para  los  cerea- 
es  de  todas  especies. 

34.  Cotuwno  de  la  pahlaeio*. — Se- 
gún cálculos  aproximados,  los  habi- 
tantes de  esta  ciudad  consumen  anual- 
mente: 5  800.000  hectolitros  de  tri- 
go (sobre  1.200.000.000  de  libras); 
250.000  buejes;  1.800.000  carneros; 
30.000  terneras;  40.000  cerdos;  más 
de  4.000.000  de  aves;  3.000  000  de 
salmones;  más  de  2.000.000  de  hecto- 
litros de  cerveza  (sobre  450  000  000 
de  cuartillos) ;  175.000  de  vino; 
91.000  de  licores. 

36.  Leeke, — Calcúlase  que  la  leche, 
que  se  consume  en  LdNDBBS,  ea  la  que 
producen  13.000  vacas, 

36.  .áknínHJa.— El  carbón  de  pie- 


LÓND 

dra,  que  se  importó  en  1854,  ascen- 
dió á  44  millones  y  medio  de  quintar 
les  (44.500.000)  y  el  número  de  me- 
cheros de  gas,  empleados  en  el  alum- 
brado público  de  LÓKDKis,  no  baja 
de  360.0Ó0. 

37.  Atpeeto  y  Jítonomía  de  i*  capi- 
tal.—La,  primera  impresión  que  pro- 
duce LÓNDBBS  en  loe  extranjeros  es, 
por  lo  general,  triste.  Esta  ciud»! 
inmensa  aparece  como  ahogada  bajo 
una  espesa  nube  negra  6  gns,  según 
la  estación;  es  una  mezcla  de  humo 
de  hulla  y  de  vapores  acuosos.  Estos 
últimos  se  atribulen  á  la  gran  masa 
de  agua  que  lleva  el  Támesis,  la  cual 
conserva  constantemente,  en  ciertas 
estaciones,  algunos  grados  más  de 
calor  que  el  aire.  Aquella  nube,  que 
se  eleva  desde  el  seno  de  la  ciudad, 
penetra  en  todas  partes,  manchando 
ion  frecuencia,  en  medio  del  paseo, 
il  rostro  y  el  traje  de  los  transeúntes: 
las  calles  ss  ven  cubiertas  de  un  tinte 
negro,  uniforme,  ocasionado  particu- 
larmente por  la  enorme  cantidad  de 
carbón  de  piedra  que  allí  se  consume. 
Durante  el  mes  de  Noviembre,  nie- 
blas espesísimas  invaden  la  población 
basta  el  punto  de  producir  á  veces,  en 
pleno  dia,  la  oscuridad  más  densa. 
Para  evitar  las  funestas  consecuencias 
á  que  pudiera'dar  margen  est«  incon- 
veniente, se  ha  multiplicado,  como 
en  ninguna  otra  población,  el  alum- 
brado de  gas;  pero  la  intensidad  de 
aquellas  nieblas  llega  á  eer  en  ocasio- 
nes tan  extremada  que,  amén  de  la 
iran  profasion  de  luces,  se  hace  in- 
ispensable,  para  el  mis  seguro  trán- 
sito por  las  calles,  el  auxilio  de  mul- 
titud de  antorchas.  Aquella  circula- 
ción, que  sería  horrible  si  fuese  rui- 
dosa, no  presenta,  sin  embargo,  ,el 
total  movimiento  de  la  población  de 
LÓNQKBs;  ésta  ofrece  otra  no  menos 
animada  en  el  caudaloso  Támesia,  en 
donde  se  ven  infinitas  embarcaciones, 
que  trasportan  continuamente,  de  uno 
a  otro  extremo  de  la  ciudad  y  por  una 
módica  retribución,  millares  de  pei^ 
sonas  que  van  á  sus  negocios.  Llega- 
do el  domingo,  aquel  movimiento  des- 
aparece casi  por  completo;  todas  las 
tiendas  aparecen  cerradas;  los  traba- 
jos, así  públicos  como  privados  que- 
dan en  suspenso,  y  las  callea,  excepto 
las  principales,  aitencíosas  j  desier- 
tas: la  inmensa  majoria  de  los  habi- 
tantes permanece  encerrada  en  sus 
respectivas  viviendas.  Para  ver,  pues, 
la  capital  do  Inglaterra  bajo  su  ver- 
dadero aspecto,  es  necesario  visitarla 
durante  el  período  que  se  llama  etta- 
cion  de  Lónsbbs,  ea  decir,  desde  Majo 
hasta  Julio.  En  esta  época  se  encuen- 
tra el  Parlamento  abierto  y  la  corte  j 
las  Jamilias  aristocráticas  y  opulentas 
ocupando  sus  magníficos  Mtelet  y  sun- 
tuosos palacios;  el  resto  del  año,  toda 
esta  brillante  sociedad  se  traslada  al 
campo  j  á  sus  quintas  particulares. 
Hemos  dicho  que  el  primer  senti- 
miento con  que  Lóndrbs  nos  impre- 
siona, es  triste.  Sin  embargo,  debe- 
mosexplicar  la  índole  particularísima 
de  aquella  tristeza,  porque  de  otro 


LÓND 

modo  no  teríamoe  fieles  narradorNde 
irdad.  Cuando,  al  llegar  i  la  ms- 
trópoli  de  Inglaterra,  ae  ve  aquel  cen- 
tro de  cuatro  millonea  de  cristorH, 
aquella  rad  interminable  de  establtd- 
mientos  y  de  fabricas,  aquel  horiion- 
te  indefinible  de  brumas  v  de  somtnt; 
aquel  mar  de  luces;  aquel  movimitoto 
vertiginoso  de  carruajes  entodudírw- 
ciones,  como  si  fuese  una  inmensa  cua 
que  se  desalquila;  aquel  laberintads 
chimeneas  j  de  enormes  eolumnu, 
las  cuales  se  presentan  á  la  imagini- 
cion  como  una  multitud  de  mangtniM 
que  surcan  el  espacio,  vomitando  bn- 
mo,  aquel  ruido  de  los  trenes  sobrelí 
techumbre  de  los  edificios,  como  u 
viajaran  por  el  aire,  ó  se  precifutaran 
de  las  nubes,  experimentemoa  nu 
emoción  desconocida,  en  que  famu 
parte  simultáneamente  el  anoudi- 
miento,  la  pesadumbre,  el  ssombn, 
el  eapauto  y  la  maravilla.  Eí  mu 
mezcla  de  tristeza,  de  arrobimiMtt 
y  de  estupor,  en  que  no  sabeniga  de- 
cir si  aquel  espectáculo  nos  horroríu 
ó  nos  deleita.  En  Lóndbks  se  aprrade 
que  haj  ciertos  instantes  en  h  vidi, 
en  loa  cuales  no  haj  modo  de  decir  s 
ea  máa  lo  que  admiramos,  6  lo  qao  h- 
memoB.  La  vista  de  Pekin  es  musin- 
guW;  la  de  Constantino  pía,  mis  pe- 
regrina; la  de  Paria,  más  bella;  Udo 
Genova  6  Ñapóles,  más  gracÍost;lt 
de  Méjico,  mis  delicada;  la  de  Biliíi, 
más  pintoresca;  la  de  Roma,  misini- 
ginativa  y  profunda;  la  de  Atéau, 
más  ideal;  la  de  Jerusalen,  mis  so- 
lemne; la  de  LÓNDKBS,  másaxbaorJi- 
nana,  máa  triste,  máa  severa;  pero 
sin  ser  menos  extensa,  grande,  mut- 
vi  llosa. 

;.  JBittoria. — Los  autores  no  ti- 
tán de  acuerdo  en  cuanto  á  la  qioeBÍ« 
su  fundación;  pero  no  bita  quien  lfi^ 
ma  que  su  existencia  data  desde  íntu 
de  la  invasión  de  Julio  César.  Bijo 
Nerón,  era  ja,  según  expresión  Je 
Tácito:  Copi&  negoítatorwm  tí  (Jpmm- 
í«iiM  MOinMJ  celebre;  csumamente  ce- 
lebre por  la  abnnduicia  de  negvdiii' 
tes  j  convoyes  6  flotas. >  Estaciud»4 
casi  insignificante  en  los  prímen» 
tiempos,  fué  fortificada  por  los  roma- 
nos; pero  sn  principal  defensa  eonsú- 
tía  en  un  gran  pantano  que  se  hslh- 
ba  al  Norte,  j  una  inmensa  salvtqiu 
destrujó  Enrique  II,  Cuando  iqao- 
Iloa  conquiataaores  abandonuon  U 
isla,  LÓHDRBS  vino  á  ser  una  rindii 
de  la  Bretafia.  En  487,  la  tomaroDlcs 
sajones;  j  en  498,  fué  recon^nistidi 
por  aquéllos,  bajo  cuyo  dominio  per- 
maneciií  durante  una  gran  psrtedel 
aiglo  siguiente.  En  626,  Erkenvüi 
fundador  del  reino  de  Esaex,  est*U>- 
ció  en  LÓI4DRB5  su  residencia;  en  604 
fué  erigida  en  obispado,  jmístude. 
devorada  por  las  llamas,  £eimadapot 
la  peste  j  devastada  por  loe  itaf^ 
hasta  fines  del  siglo  iz,  en  qos  A^ 
do  el  Ori^de  la  elevó  á  capital  <1«  In- 
glaterra. Subyugada  en  1066,  amo 
el  resto  de  la  isla,  por  Gnill«wi  » 
.Congwiador,  alcanzó  muT  biégt'B^ 
grande  importancia,  siendo  eoBn** 
dk  como  la  primera  ciudad  M  ("■■> 
Digitized  by  VjQ^QIC  ' 


LÓND 

briUmeo,  Enrique  I  Is  otor^,  en 
1100,  una  Constitueion;  j  durante  el 
reinado  de  Ricarda  Corato»  de  Leu», 
•I  nombre  ds  alcalde  suatitu^d  al  de 
bailio  que,  hasta  eat^fncea,  había  lle- 
vado el  primer  magiiatrado  de  U  ciu- 
dad. Desde  esta  ¿poca,  sus  principa- 
lea  acontecimientos  histéricos  se  con- 
funden con  los  de  Inglaterra;  sin  em- 
baí^, pueden  citarse:  el  incendio  de 


1017, 


9  la  destruTÓ  en  parte;  el  hu- 


racán de  1090,  que  derribó  más  de  600 
easas;  el  sitio  que  sufrió  en  1217;  el 
hambre  extraorainaria  de  1258,  que 
diezmó  la  población;  la  peste  negra 
de  lá48,  ^ue  cau^  sobre  50.000  vic- 
timas; la  insurrección  de  W&lt-Tjier, 
sofocada  por  el  alcalde  sir  William 
WalTorth.  en  1380,  j  la  de  Jonh- 
Cade,  en  1450,  que  no  alcanzó  mejor 
éxito.  Umdbbs,  á  pesar  de  esta  larga 
serie  de  calamidades,  continuó  pro- 
gresando j  desarrollindose  con  mara- 
villosa rapidez.  En  tiempo  de  la  Re- 
forma, los  bienes  del  clero  fueron  ce- 
didos &  la  municipalidad  por  Enrí- 
que  VIII,  con  el  objete  de  que  aque- 
lla corporación  diese  maror  ensanche 
á  las  calles  j  mejorase  laa  condicio- 
nes de  salubridad  de  la  población. 
Bajo  el  gobierno  del  mencionado  mo- 
narca, fué  LiSmdbbs  tetitro  de  escenas 
sangrientas;  pero  las  muchos  mejo- 
ras realizadas  durante  esta  época, 
tanto  en  Ia  CiCi  como  en  los  arraba- 
les, embellecieron  de  una  manera  no- 
table la  capital  de  Inglaterra.  Sin  em- 
bargo, todaTÍa  la  aguardaban  nuevos 
desasas:  en  1563,  una  nueva  epide- 
mia «torrd  la  población  y  un  temblor 
de  tierra  la  destrujó  en  1580.  En  la 
inierra,  que  sostuvieron  el  Trono  j  el 
Parlamento,  quedó  la  metrópoli  en  po- 
der de  este  último,  el  cual  la  roaeó 
de  murallas,  en  1643.  En  1665,  bajo 
el  reinado  de  Ajia,  otra  peste  arreba- 
tó la  vida  á  mis  de  100.000  habitan- 
tes; j  al  afio  siguiente,  el  incendio 
mis  horroroso  que  registran  los  ana- 
lee  de  la  historia,  devoró  en  cinco 
dias  13.000  edificios  j  90  iglesias. 
LÓMDRBS  fué  luego  reedificado  sobre 
lin  plano  más  regular  y  de  una  mane- 
ra más  sólida.  Eu  esta  capitel  se  con- 
elujeroQ  los  siguientes  tratados;  el 
de  2  de  Enero  de  1671,  por  el  que 
Cirios  II  prometió  í  Luis  SIV  hacer- 
se católico,  reconciliar  su  reino  con  la 
corte  de  Roma  j  cooperar  á  la  gueri 
eontra  la  Holanda,  sin  otro  beneficio 
que  el  de  obtener  algunas  islas  de  U 
Zelanda  j  de  Holanda;  el  del  13  de 
Setiembre  de  1688,  que  aseguraba  á 
'  Jacobo  II,  amenesado  de  una  revolu- 
ción, el  u)070  de  una  fióte  francesa, 
T  el  de  18  de  Julio  de  1718,  conocido 
bajo  el  nombre  de  C%idT%pU  alianta, 
que  unía  á  la  Inglaterra  con  la  Fran- 
cia contra  España.  En  1780,  estelló 
en  Londres  una  formidable  revolu- 
ción popular,  durante  la  cual  fueron 
pasto  de  las  llamas  muchos  edificios, 
varias  capillas  católicas  j  algunas 
cárceles;  j  la  revolución  francesa  fué 
causa  después  de  otras  varías  insur- 
recciones, que  fueron  reprimidas.  A 
partir  de  este  época,   los  acontecí- 


LONG 

mientos  más  notables  de  la  historia 
de  LÓNDRBS  se  reducen  á  algunos  he- 
chos nacionales,  entre  los  que  se  ci- 
tan: el  a*i*eMaff/nmo  tmñirtario  del 
reinado  de  Jorge  III  en  1809;  la  vitú 
U  del  emperador  Alejandre,  en  1814; 
la*  Kn/ereñeia*  de  lat  cinco  grandee  po- 
íendas,  celebradas  en  1831,  relativas 
á  la  creación  del  reino  de  Bélgica;  la 
eonmaciondelaretna  Fwtona,  en  1837, 
V  finalmente,  la  vitita  de  Napoleón  III, 
en  1855. 

39.  Penonaja  eéUiret. — Lónorbs 
ha  sido  patria  de  un  número  conside- 
rable de  varones  ilustres,  entre  loe 
que  figuran:  Chau,  Spencer,  Tomás 
Moore,  Bacon,  Milton,  Temple,  Prior, 
Pope,  Sbaftesbur;,  Chesterfiield,  Joe, 
Hallej,  Iñigo  Jones,  Hogarth,  Pitt, 
Fox  y  Tomás  Browne. 

BriHOLOofA.  Breten,  llyn,  están- 
lue,  aludiendo  al  primitivo  pantano 
[e  la  ciudad,  j  dinat,  montecillo: 
llyn-dinat,  festanque  delmontecillo;» 
latín,  Ángmta  Trinohantinm  Londi- 
Kiuu;  inglés,  London;  italiano,  ¿m- 
dra;  francés  y  catalán,  Londres. 

Londres,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
El  natural  de  Londres  j  lo  pertene- 
ciente á  esta  ciudad. 

Londrína.  Femenino.  Tela  de  lana 
que  se  tejía  en  Londres. 

ETiuoLoaÍA.  Líndret  1 .-  francés, 
Undrin. 

Loneta.  Femenino.  Lona  delgada 
qué  se  emplea  en  botes  y  otros  usos. 

Longs.  Femenino.  Nota  de  músi- 
ca, que  vale  la  mitad  de  una  máxima 
ó  dos  breves. 

Etiuolcoía.  Luengo:  latín,  .latga; 
francés,  longMe;  italiano,  longa. 

Longadnrs.  Femenino  antícuado. 
Larousa.  ■ 

Longánimamente.  Adverbio  de 
modo.  Con  longanimidad. 

Btiuolooía.  Longánima  y  el  sufijo 
adverbial  menU:  latín  de  san  Jeróni- 

o,  longÚK^Xter. 

Longánime.  Adjetivo.  LoNOÍHtuo. 

Irf>ngattimidad.  Femenino.  Gran- 
deza y  constancia  de  ánimo  en  las  ad- 
versiaades.  |  Liberalidad. 

ETiyoLooÍA.  Longánimo:  latín,  Ion- 
gatüiíCat;  italiano,  ¡onganiniíá;  fran- 
cés, longaninü¿. 

Longánimo,  m«.  Adjetívo.  Mag- 
i ánimo,  constante, 

EtiholooÍa.  Luengo  y  ánimo:  latín, 
longitnímie;  italiano,  longánimo. 

Longaniza.  Femeoino,  Pedazo  lar- 
go de  tripa  angoste,  rellena  de  carne 
Se  cerdo  pica<u  v  adobada. 

ETiuoLoafA.  Longa:  catalán  antí- 

eno,  lionganitea;  moderno,  llangmiua. 
a  forma  antígua  es  la  etimológica. 
— fCierto  género  de  vianda,  que  se 
hace  de  carne  de  puerco  picaa«,  y 
aderezada  con  especias,  y  se  envasa 
en  las  tripas  menores  del  mismo  puer- 
co. Covarrubias  dice  que  este  manjar 
se  inventó  en  Lucania,  de  donde  se 
llamó  Lwamc»  en  latín,  y  en  caste- 
llano se  ha  corrompido  en  Longani- 
za.» (AoAiiiiiu,  Sudonario  de  li26.) 
— (Por  semejanza  se  llama  cualquier 
cosa  larga  y  delgada,  como  la  soga 
del  poxo.»  (Idbu.) 


LONG 


481 


Longar.  Adjetívo  que  se  aplica  al 

[lanal  que  está  trabajado  &  lo  largo  de 
a  colmena ,  y  se  aplica  también  i 
ésta. 

BmOLoafA.  Zonga. 

Longares.  Masculino,  ffermania. 
Cobarde. 

Longaco,  ea.  Adjetivo  aumentati- 
vo de  luengo. 

Longemente.  Adverbio  de  modo 
anticuado.  Hucho,  en  gran  manera. 

Etuioloqía.  Latín  loigi,  muy,  mu- 
cho: LOMQB  hoc  fiebat,  «esto  iba  muj 
largo;»  es.  decir,  «esto  se  hacía  en 
largo  tíempo.» 

Longevidad.  Femenino.  Largo 
vivir. 

ETinoLoaÍA.  Longevo:  latín,  hnga- 
vttae;  italiano,  longetiti;  francés,  ím- 
géoit/. 

Longevo,  va.  Adjetivo.  El  que  es 
muT  anciano  6  de  larga  edad. 

EriMOLOoÍA.  h&tinJongavnt,  de  lar- 
ga vida;  compuesto  de  longm,  largo, 
V  mimm,  tiempo  indefinido:  italiano, 
longevo. 

Longi.  Prefijo  técnico;  del  .latín 
feNffw,  largo. 

Longicando,  da.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. De  cola  larga. 

ETiifOLOOÍA.  Latín  longnt,  largo,  y 
canda,  cola:  francés,  longicand». 

Longicaalo,  la.  Adjetivo,  Botáni- 
ca. De  tallo  largo. 

Btihoi.oo(a.  Latiu  longnt  y  eanlit, 
tallo:  francés,  longicaule. 

Longícompnesto ,  ta.  Adjetívo. 
Botánica.  Hojas  lonoicoupubstas; 
hojas  largas  y  compuestas,  como  las 
de  laa  rosáceas. 

BTtiioi:.oaÍA.  Longi  y  ampnetto: 
francés,  longicompot/. 

Longlcómeo,  nea.  Adjetivo.  Lon- 

QICORNIO. 

Longicomio,  nia.  Adjetivo,  ^to- 
mologia.  Calificación  de  los  insectos 
coleópteros,  cujos  cuernos  son  tan  ' 
largos  como  el  cuerpo  6  más. 

EtiuolooIa.  Longi  y  eórmeo. 

Longicmro,  ra.  Adjetivo.  Zoolo- 
gía. De  piernas  largas. 

ErniOLoafA.  Latín  longnt,  largo,  y 
erm,  eriH-it,  pierna. 

Longilabros.  Masculino  plural. 
Entomologia.  Tribu  da  insectos  hemfp- 
teros  de  labro  largo. 

ETiHOLOofA.  L»ngi  y  labio. 

LongUobolade, da.  Adjetivo,  Bit- 
loria  natural.  Dividido  en  lóbulos  pro- 
longados. 

^iMOLoaÍA.  Longi  y  lóinlo:  fran- 
cés, tongiloU.' 

Longifloro,  ra.  Adjetívo.  Sotiñiea, 
De  flores  en  forma  prolongada. 

FtiuolooIa.  Longi  yjloe,  fiirii, 
flor. 

Longifoliado,  da.  Adjetivo.  Boíá- 
nica.  De  hojas  largas. 

EriiíOLoofA.  ZoM^t  y  fSliatia,  de 
füHnm,  hoja. 

Longiloqnj 
sacien  larga. 

Btiuoloqía.  Latín  loi^\USqi£ínm,  de 
longw;  largo,  y  ISqni,  hablar.  (Dona- 
to.) 

Longimano.  Maeculino.  Hiitoria. 
Sobrenombre  de  'Artajerju,   rev  de 

"«"«.iciitizedbyíjiOOgle 


482 


LONG 


PersJB,  aludíeudo  á  que  tenía  un  bra- 
zo mis  largo  que  st  otio.  (Sák  Jebó* 
muo.) 

Btiuolooíá.  Latín  £i<m¡f\tnSnu$;  de 
¡enf%t,  larp>,  j  «kKkm,  mano. 

LoDgimano,  na.  Adjetivo.  Zoolo- 
fta.  De  manos  larns. 

Etimolosía..  Ltrn^imoM:  francés, 
¡oiuimaiu. 

Lon^metria.  Femenino.  Parte  de 
la  geometría  que  enaefta  á  medir  lon- 
gitudes, 7  también  la  que  trata  de  laa 
propiedades  de  las  líneas. 

BTUfOLoaÍA.  Latin  lon^,  largo,  j 
el  grísgo  ntíro»,   medida:    francés, 

Longimétñco,  ca.  Adjetivo.  Con- 
cerniente á  la  longimetría. 
BrnioLoofÁ.  LoftgiwutrU^:  francés, 

Longimetro.  Uasculino.  Instru- 
mento que  sirve  para  tomar  medidas. 
BriuOLOaÍA.  Longitiutria:  francés, 
httainúlre. 

Iiongincnidad.  Femenino,  Cuali- 
dad délo  que  está  lejano. 
BTiuOLOaÍA.  Latín  lon/fin^uXtas. 
Longincno,  cna.  Adjetivo.   Dis- 
tante, lejano,  apartado. 

Etuiolooía.  Latín  ÍM^Ia^üM,  de 
¡on^tu,  largo. 

Longioo.  Nombre  de  dos  santos. 
El  uno,  conmemorado  por  la  Isflesia 
griega  el  16  de  Octubrcí  era  el  cen- 
tunon  que  mandaba  los  soldados  en- 
cargados de  la  crucifixión  .de  Jesús, 
j  que,  couTertido  después  de  la  Pa- 
'.  sion,  se  dice  que  su&io  el  martirio  en 
Capádocia.  El  otro,  cuja  fiesta  celebra 
la  Iglesia  católica  el  15  de  Marzo,  era 
el  soldado  que  Kbr¡¿  de  una  lanzada 
el  costado  del  Salvador  j  que,  con- 
vertido también  al  cristianismo,  fué 
martirizado  en  Cesárea. 

LongipalpoB.   Masculino   plural. 
^ntomol«fia.  Triha  de  insectos  coleóp- 
tei'os  braquélitros,  que  tíeaen  los  pal- 
pos maxilares  tan  largos  como  la  ca- 
beza. 
Etuiolooía..  lAtengo  y  palpot. 
Longipeciolado,   cfa.     Adjetivo. 
Bolá»iea.  Que  tiene  flores  sostenidas 
por  peciolos  largos. 
Btiuolooía..  ÍMHtro  ^  peciolo. 
Longipenna.  AtQetivo.    Omitoio 
yía.  De  alas  largas. 

BruioLosfÁ.  Latin  Um^*t,  largo,  y 
pmua,  pluma,  ala:  fraocés,  hngipauu. 
Longipemio,  nia.  Adjetivo.  Otti- 
loloúia.  Zancudo. 

BriMOLOaÍA.  Latin  bmgv,  largo,  j 
perna,  pierna. 

Longipinoo,  nea.  Adjetivo.  Hü- 
toria  natMfal.  De  aletas  largas. 

EtikolooÍa.  Latin  longiu,  largo,  j 
^iM,  aleta  del  pez.  (Plinlo.) 

Longirrostro,  tra.  Adjetivo.  Zoo 
le^ia.  Que  tiene  pico  ó  el  hocico  pro- 
longado. 

miuoLOQÍA.  Latin  lengut,  largo,  y 
roiíntm,  pico:  Arancéa,  longirottre. 

Longiseto,  ta.  Adjetivo,  Hiitoria 
natural.  Que  tiene  cerdas  largas.  ¡[  Bo- 
tánica.  Epíteto  de  las  gramíneas  de 
hilillos  muj  largos  en  Tas  espigas,  j 
de  las  plantas  que  prodacen  Isgum- 
brea  cnbiertaa  de  pelos. 


I/)NG 

BmiOLOOÍi..  Latín  lon^nt,  largo,  j 
ala,  cerda. 

LoDcisimo,  ma.  Adjetivo  superla- 
tivo de  luengo. 

BtiuolooíÁ.  Latin  ¡oHfútÍMm. 

Longitud,  Femenino.  Lo  largo  de 
cualquiera  cosa.  |  (geografía.  La  dis- 
tancia de  un  lugar  respecto  al  primer 
meridiano,  conteda  por  grados  en  el 
ecuadoE.  |  Aitronema.  £1  arco  de  la 
eclíptica,  comprendido  entre  el  pun- 
to equinoccial  de  Aries  j  el  circulo  de 
latitud  del  astro. 

EtiuolosÍa.  Lneago:  latin,  loagÍl%- 
i»;  italiano,  lo*¡fitMme;  francés,  lo»- 
gitnde;  catatan,  lowitnt,  lUmgil%t. 

Setena.  1.  ffeografia.  Arco  del 
ecuador  terrestre,  evaluado  en  grados 
y  partes  de  grado,  contenido  entre  el 

finmer  meridiano  y  el  meridiano  del 
ugar. 

2.  La  LONOiTUD  se  cuenta  desde  el 
O  basta  180  grados,  í  derecha  é  i: 
quierda  del  primer  meridiano. 

3.  Si  el  punto  está  en  el  Este,  la 
LONUiTUD  es  oriental:  si  está  en  el 
Oeste,  se  denomina  longitud  occi- 
dental. 

4.  Detnhrimiento  de  lat  lonoitu- 
DBS.  Descubrimiento  del  medio  para 
hallar  las  lonqitudbs  en  alta  mar, 

cual  ofreci<5  el  Parlamento  in- 
glés 20.000  guineas. 

5.  En  astronomía,  la  lonqitud  de 
los  astros  se  toma  de  la  eclíptica,  en 
tanto  que  la  lonoitud  geográfica  se 
toma  del  ecuador, 

Longitndinal.  Adjetivo.  Lo  qi 
pertenece  á  la  longitud  6  estábecL. 
con  arreglo  á  ella.  \  Didietiea.  Que  se 
extiende  á  ki  largo.  |  A.*atomla.  Que 
se  dirige  en  sentido  del  eje  principal 
de  ua  or^no.  [  Plano  lonoitudinal. 
Marina.  Plano  que  pasa  por  el  eje  de 
la  quilla,  de  la  rada  6  estamensra  y 
del  codaste. 

BTmoLoaÍA.  Longitud:  francés,  lon- 
gitndinal; italiano-,  longitudinal*. 

Longitudinalmente.  Adverbio  de 
modo.  A  lo  largo. 

EriuoLoafA.  Longitudinal  y  f¡\s\i^^Q 
adverbial  nitnte:  francés,  longilndina- 
lemenl;  italiano,  longitndinal'nentt. 

Longo.  Masculino.  Velio  LoKOo; 
gramático  latino.  (TXoito.) 

Etiuolooía.  Longnt. 

Longo.  Escritor  griego  del  si- 
glo IV  é  V  de  nuestra  era,  cuyo  ver- 
dadero nombre  se  ignora.  Debe  la  ce- 
lebridad á  Daphnu  j  Cloe,  novela 
pastoril  en  cuatro  libros,  llena  de 
gracia,  de  sencillez  y  de  delicadeza; 
aunque  de  un  estilo  en  ciertos  pasa- 


jes un  poco  afectado  r  pretencioso. 
Las  mejores 


.jí. 


esta  precio- 


LONJ 

al  castellano  la  novela  DtpXnit  y  Che, 
en  ana  prosa  tan  castiza  y  elegante, 

3ne  no  nace  echar  de  menos  ninguno 
e  los  muchos  primores  de  estilo  del 
original. 

Loago,  ga.  Adjetivo  astieaado. 
Largo. 

Longobardo,  da.  Adjetiyo.  Loir- 
bardo, 

Etiuolooía.  Latin  longSi^rins. 

Longor.  Masculino  antieuado.  Lom- 
aiTun. 

Longuera.  Femenino,  Poreioo  de 
tierra  larga  j  angosta. 

BTiyOLoaÍA,  iMMtfa, 

Longneria.  Feminioo  astieaado. 
Dilación. 

EToioLOofA.  Lntngo. 

Loncnetaa.  Femenino  plural,  d- 
r*gia.  Tiras  de  lienza,  jra  seneillaa, 
va  dobles  6  triples,  que  se  apUean  va 
fracturas  y  amputacioues. 

EriuoLoaÍA.  L%tngo. 

Longnexa.  Femenino  anticasdo. 
Laroura. 

Longoeauelo,  la.  Adjetivo  anti- 
cuado oiminuüvo  de  luengo. 

Etiholooía.  Latin  long&lmt.  (Cics- 

BON.) 

Longnlsimo,  ma.  Adjetivo  soper- 
lativo.  Labodíriuo. 

Longniao.  Masculino.  GtntaaU. 
Cobarde. 

Longnitis.  Femenino.  Botámiea. 
Planta  medicinal  de  la  &milia  de  las 
ciperáceas,  que  se  cría  en  los  lugares 

BTuidLOak.  Latín  lonfilnt,  nn  poco 
largo. 

Longno,  gna.  Adjetivo  antícaado. 
Laroo. 

Longnra.  Femenino  anticuado. 
LoNoiTUD.  Q  Anticuado.  Distancia  S 
trascurso  considerable  de  tiempo.  |¡  An- 
ticuado. Dilación. 

Lonja.  Femenino.  Cualquiera  cosa 
larga,  ancha  y  poco  gruesa;  como 
LONJA  de  cuero,  de  tocino,  etc.  j  El 
sitio  público  donde  se  juntan  merca- 
deres y  comerciantes  para  sos  tratos 
y  comercios.  Q  La  tienda  donde  se  ven- 
de  cacao,  azúcar  y  otros  géneros.  |  El 
atrio  airo  levantado  del  piso  de  las* 
calles,  a  que  regularmente  salen  las 
puertas  de  los  templos  y  otros  edi- 
ficios. O  En  las  casas  de  esquileo  es  el 
almacén  donde  se  coloca  ia  pila  de 
lana.  |  Pieza  de  vaqueta,  de  una  vara 
de  largo  y  de  cuatro  á  seis  dedos  de 
ancho,  con  que  en  los  caches  se  afian- 
los  balancines  menores  al  ma- 
I  ^'atreria.  La  correa  larga  qae  se 
ata  á  las  pihuelas  del  halcón  para  no 
tenerle  muj  recogido. 

BriuoLOofA.  Antiguo  alto  i 


sa  obrasen:  la  de  Columbani  (í'loren-  lanbja;  alemán,  LanSe,  follaje,  porque 
cia,  L596);  la  de  Jungerman  (1606);  |  las  primeras  lonfot  fueron  albergues 
la  de  Boden  (Leipzig,  1777))  la  de  rústicos;  bajo  latin,  lanba,  lobim,  lo- 
Villoison  [Pans,  1778);  la  de  ~ 


de  Coraj 
(Paris,  1802)  jla  de  G.  H.  Sch»fer 
(Leipzig,  1803).  P.  8.  Courier  encon- 
tró en  Florencia  un  pasaje  que  falta- 
el  primer  libro  y  dio  una  nueva 
edición  en  1810,  con  la  traducción 


íiKm;  inglés,  lodje;  italiano,  ¡Mfia; 
lombardo,  íoíü; portugués,  lofa;tem- 
cés,  ¡oge;  provenzal,  lolja;  catalán, 
llotjt,  moderno;  lionja,  antioaado.| 
«Femenino.  El  sitio  público  donde 
tarse  loa  mercaderea  y  00- 


fraucesa  de  kmyot.  Recientemente  merciantes  para  tratar  de  sus  tratos 
nuestro  compatriota,  el  ilustrado  acá- 1  y  comercios.  Sale  del  latino  Lmtgi,  ■ 
démico  Don  Juan  Valera,  ha  vertido  |  nm,  por  ser  siempre  rapaaosas  ^  pro- 

Digitizedby  VjOOQIC 


LOPE 

loandas.»  (Acadbuia,  Diccionario  de 
ni6.) 
LonJMur.  Activo  anticn&do.  Alua- 

OBMAR. 

Etiuoloqía.  Loi^a. 

Loqjero,  ra.  Masculino  j  femeni- 
no. Lonjista.  ||  Femenino.  El  merca- 
der que  tiene  lonja.  (Acadbuia,  Die~ 
cio*ario  de  17S6.). 

LoQJetA.  Femenino  diminutiTO  de 
lonja.  I  Cbnádor. 

Lotgilla.  Femenino  diminutivo  de 
lonja. 

Btucolooía.  LottJA:  catalán,  llot- 
ftta. 

Loiñista.  Común  de  dos.  El  mer- 
cader o  mercadera  que  tiene  lonja. 

Lonni.  Adverbio  de  lug^r  anticua- 
do. Largo,  léjoe. 

Lonqnero.  Masculino.  Zoolo^ia. 
Género  de  roedores  pareddoa  al  enzo. 

Lontananza.  Femenino.  Pintura. 
Se  da  este  nombre  k  loe  términos  de 
un  cnadro  mis  distantes  del  plano 
principal, 

EriKOLOdÍA.  Italiano  ¡ónténanta,fot- 
ma  sustantiva  abstracta  de  Umtano; 
del  latin  iongi,  lejos,  7  itart,  estar: 
francés,  lointain;  provenzal,  loindan, 
¡ondAan,  Iwndluw. 

Lontar.  Masculino.  Botánica.  Es- 
pecie de  palmera,  de  la  cual  se  saca 
fran  cmntidad  de  licor  llamado  toddi, 
vino  de  palma. 

BriuoLOofA.  Malayo  £Mí«r(  jr^)) 
latin  técnico,  horat$Kt  JlahelUfomiM; 
LONTARUS,  de  Rumpf;  frene»,  lontar. 

Loog.  Masculino.  Medicamento 
usado  por  los  árabes  para  curar  cons- 
tipados j  otras  afecciones  de  pecho. 
—«Término  farmacéutico.  Cierta  es- 
pecie de  electuario  blando.  Dase  re- 
gularmente este  nombre  á  las  compo- 
siciones 'pectorales  que  tienen  una 
consistencia  media  entre  loe  electua~ 
rios  y  jarabes.  Es  voz  arábiga.»  (Aca- 
demia, Bicdcmario  de  1796.) 

Loor.  Masculino.  Alabanza. 

BTiMOLOafA.  Loa:  catalán,  íaor. 

Lope.  Masculino,  Nombre  propio 
de  varón:  Don  Lope. 

Etiuolooía.  Antes  que  de  Impui,  lo- 
bo, viene  de  l%p  6  Imf,  y  significa  quie- 
tud. (Matans  ) 

López.  Masculino.  Nombre  patro- 
nímico. £1  hijo  de  Lope:  hoj  sólo  se 
usa  como  apellido  de  familia. 

Lopes  (Alonso),  Poeta  j  crítico 
español,  que  vivía  en  la  segunda  mi- 
tad del  siglo  XVI.  Ejerció  la  Medicina 

y  estuvo  al  servicio  de  laprin 

María  de  Castilla,  hija  de  Cario: 
Dejó  las  siguientes  obras:  PMlcéopAia 
antífiM  poética,  y  Comtntariúdt  la  Poé- 
tica de  A.riit¿teUt. 

Lopes  (Baktolouí).  Escultor  es- 
pañol, qne  vivía  ¿  principios  del  si- 
fflo  XVI.  Ejecutó  en  15£^  los  adornos 
de  jreso  de  la  capilla  del  Perdón  de  la 
catedral  de  Sevilla. 

López  (Cristóbal).  Pintor  español, 
naturml  de  Sevilla,  que  nació  en  la  se- 
gunda mitad  del  sjglo  xrii  y  murió 
en  1830.  Sua  obras  más  notables  son: 
MN  Crittóbaly  la  Cena. 

Lopes  (Dnoo).  Pintor  espafiol  del 


LOPE 

siglo  XV,  llamado  el  M%dfí,  natural 
de  Madrid.  Sus  obras  se  han  confun- 
dido alguna  vez  con  la  de  Juan  Fer- 
nandez Navarrete,  llamado  también 
el  iÍ%do,  por  el  sobrenombre  de  am- 

I,  y  no  porque  puedan  equivocarse 

, :  estilos.  Son  de  su  mano  las  pintu- 
ras de  la  iglesia,  camarín  y  sacristía 
de  la  ermita  de  N^uitra  Señora  del 
Prado,  cerca  da  Talavera  de  la  Reina. 

López  (Disoo).  Literato  espafiol, 
que  murió  en  1655.  Era  natural  de 
Extremadura,  fué  profesor  de  bellas 
letras  y  se  ocupó  constantemente  en 
hacer  traducciones  españolas  de  los 
cláeicoe  latinos,  como  Virgilio,  Fro- 
percio,  Valerio  Máximo  t  Juvenal. 

López  (Francisco).  Pintor  y  gra- 
bador español,  que  vivía  en  Madrid  á 
fines  del  aiglo  XVI  jprincipiosdel  XVII, 
Fué  discípulo  de  Bartolomé  Carducci, 
y  en  1695  se  le  propuso,  en  unión 
con  sus  maestros,  para  pintar  los  lien- 
zos del  retablo  mayor  de  San  FtUpe  el 
Real,  lienzos  que  perecieron,  según 
se  cree,  en  el  incendio  acaecido  en 
dicha  iglesia  en  1718.  Felipe  III  le 
nombró  su  pintor  de  cámara  en  1603, 
y  ejecutó  en  el  palacio  del  Pardo  al- 
gunas obras  representando  victorias 
de  Carlos  V,  con  buen  gusto,  correcto 
dibujo  ;  agradable  colorido.  Entre 
los  demás  cuadros  que  se  conocen  de 
'1,  puede  citarse  un  tan  Antonio  Abad, 
jue  se  hallaba  en  la  iglesia  de  San 
Martin  de  Madrid.  Tamoien  ajrudó  á 
Vicente  Carducci  en  la  obra  titulada: 
Diálogo  de  ¡a  Pintura. 

Lopes  (Francisco),  Pintor  espa- 
ñol, natural  de  Madnd.  Fué  diseipu- 
loyamigo  de  Gaspar  Becerra,  áquien 
ajudó  en  las  obras  de  decorado  de  los 
palacios  de  Madrid  y  del  Pardo.-AXmO' 
rir  Becerra,  le  recomendó  á  Felipe  II, 
el  cual  le  encargó  la  pintura  v  deco- 
rado del  retablo  que  Esteban  Jordán, 
escultor  del  rev,  había  ejecutado  para 
el  monasterio  de  Montserrat,  en  Cata- 
luña. 

Lopes  (Oreoorio).  Misionero  es- 
pañol, llamado  en  la  religión  Antonio 
de  Santa  María,  que  nació  en  Balta- 
nas  en  1610 ,  j  murió  en  Nankin 
en  1680.  Entró  en  la  orden  de  san 
Francisco  y,  trasladado  á  Filipinas, 
enseñó  la  teología  en  im  convento  de 
BU  orden.  Enviado  como  misionero  á 
China,  recorrió  las  provincias  de  Fo- 
Kien,  de  Nankin  y  de  Cantan;  fundó 
varias  iglesias  y  oratorios  y  durante 
veintisiete  años  trabajó  con  un  ardor 
infatigable  en  la  converaion  de  los 
infieles;  suirió  persecuciones  j  en- 
cierros j  fué  nombrado  por  el  papa 
Inocencio  X  vicario  general  de  ai 
orden.  Sus  escritos  mas  notables  son 
Relatio  ñnenttum  lectanun;  Loe  ritot 
de  loi  chinot;  Catedino  erittiano  en  len- 
gua china;  Tractatut  de  Sinamnt  eon- 
vertione;  Apología  de  lot  mitioneroi  do- 
minicanos y  /randecanot;  Eietoria  de 
Fray  Gabriel  de  la  Magdalena  y  otrot 
tieCe  religioiot  nártiret  del  Japón;  De 
modo  eoangelitandi  t«  linieo  imperio  y 
Tracíalttt  de  enlín  Confneio. 

Lopes  (QHBOORto).  Escritor  reli- 
gioM  español,  que  nació  en  154S  j 


LOPE 


483 


murió  en  1596.  Después  de  vivir  al- 
gunos años  con  un  ermitaño  de  Navar- 
ra, fué  k  Nueva-España  á  predicar  el 
Evangelio  á  los  indios,  j  allí  pasó  an 
vida  en  una  cabana,  que  se  constru- 
yó, distribujendo  su  tiempo  entre  la 
predicación  y  la  penitencia.  Dejó  las 
obras  siguientes:  Suplicación  del  Apo- 
caliptit;  Cronología  de  lot  tiempo»,  y 
Tratado  de  lat  propiedadet  de  iat  Aier- 
bae. 

Lopes  (Joaquín  María).  Uno  de 
los  más  celebres  oradores  poli  ticos, 
jurisconsulto  y  hombro  de  Estado  es- 
pañol, que  nació  en  Villena  (Alican- 
te) en  1802  y  murió  en  1855.  Abrazd 
la  causa  constitucional,  por  lo  cual 
tuvo  que  expatriarse  en  lo23,  pasan- 
do á  vivir  á  Montpeller,  donde  perma- 
neció hasta  1825,  en  que  obtuvo  au- 
torización para  volver  i  España.  Ele- 
gido diputado  en  1834 ,  se  dio  i 
conocer  en  las  filas  de  la  oposición 
más  avanzada  y  adquirió  muy  pronto 
la  brillantísima  reputación  de  orador, 
que  le  acoiúpañó  nasta  el  fin  de  sü 
vida.  Proclamada,  en  1836,  la  Cons- 
titución de  1812,  ocupó  el  puesto  de 
ministro  de  la  Gobernación  bajo  la 
presidencia  de  Calatrava;  conservó  en 
el  poder  sus  ideas  avanzadas  y,  por- 
último,  no  estando  de  acuerdo  con  la 
conducta  de  aquel  gobierno,  presentó 
su  dimisión  y  volvió  al  Congreso, 
donde  era  diputado  por  Madrid,  con 
el  fin  de  hacer  la  oposición  á  la  polí- 
tica de  entonces.  Como  presidente  de 
las  Cortes  constitujentes,  cerró  sus 
sesiones  con  un  elocuente  discurso, 

3ue  conmovió  profundamente  al  au- 
itorio.  Elegido  nuevamente  en  1842, 
tomó  parte  en  la  coalición  formada 
en  1843  contra  el  gobierno  del  He- 
gente;  formó  por  encargo  de  éste 
un  ministerio,  que  pronto  fué  disuel- 
to; presidió  el  gobierno  provisional 
cuando  triunfó  el  pronunciamiento; 

Í  luego  que  el  partido  moderado  se  . 
izo  dueño  de  la  situación,  se  retiró 
&  la  vida  privada,  y  aunque  fué  nom- 
brado senador,  no  volvió  á  tomar  par- 
te en  la  política,  muriendo  de  un  cán- 
cer en  la  boca.  Su  elocuencia  ha  que- 
dado como  uno  de  los  dechadi»  más 
dignos  de  imitación  de  los  tiempos 
moderaos,  mientras  que  su  nombre  se 
conserva  como  una  de  las  más  legíti- 
mas glorias  de  nuestro  parlamenta- 
rismo. Además  de  sus  inimitablea 
Ditevrtot,  se  conservan  del  personaje 
de  esta  biograña  unas  muy  estima- 
bles Leceione»  de  elocuencia. 

Régimen. — 1.  Don  Joaquín  María 
López,  por  cuya  memoria  conserva- 
mosaún  la  veneración  supersticiosa  da 
la  niñez,  en  alto,  fornido,  garboso, 
de  noble  y  hermosa  presencia,  de  ca- 
bellera larga.  En  los  discursos  de 
emoción,  solía  sacudir  la  cabeza  y 
agitar  el  cabello,  de  tal  suerte  que 
parecía  volar  por  el  espacio. 

2.  Este  ilustre  español  tuvo  la  hon- 
ra merecida  de  poner  la  primera  pie- 
dra en  la  inauguración  de  la  estatua 
de)  insigne  Cervantes,  añadiendo  la 
gloria  de  un  diacuno  á  la  gloria  de 
un  libro.  Sus  palabras  en  ac^nelloa 

uigitizedbyLlOOgle 


484 


LOPE 


instantea  sagrados  fueron  una  solem- 
nidad de  la  magnifica  elocuencia  ea- 
paBola.  Nosotros  tuvimos  la  suerte  d« 
oírlas,  cuando  la  edad  no  nOs  permi- 
tía comprenderlas;  aunque  siempre 
salimos  gananciosos,  pues  lo  que  no 
alcaniamos  en  admiración,  lo  conse- 
guimos en  humildad  ;  en  inocencia. 
Pero  iun  cuando  no  comprendimos 
aquel  discurso,  comprendíamos  que 
allí  se  erigían  dos  estatuas:  una,  de 
bronce;  ta  de  Cerrantes:  otra,  de  ora- 
tona;  la  de  Joaquín  MakÍá  Lopkz. 

3.  Aquella  edad  tuvo  dos  grandes 
tipos  de  elocuencia:  Antonio  Alcalá 
Qaliaso,  modelo  perfectíeimo  del  ora- 
dor pnro,  delicado,  elegante,  da  quien 
solía  decirse  que  t%  Ungna  habia  roba- 
do tu  melodía  í  ü  lengiM  de  lot  ttra- 
Jbui,  Y  Joaquín  Mar(a  Lopkz,  mode- 
lo perfectísimo  del  tribuno  valiente, 
Tigoroso,  inspirado,  sublime,  cujra 
palabra  cae  de  sus  labios,  como  baja 
el  torrente  de  las  cumbres  del  Líbano, 
.6  como  el  ravo  se  desprende  del  vapor 
de  la  nube.  Es  una  lastíiha  que  esos 
hombres  nazcan  para  dar  á  la  muerte 
el  tributo  común. 

4.  El  personaje  de  esta  biograHa, 
como  tollo  genio,  creó  escuela.  Basta- 
ba leer  algunas  líneas  de  aus  diacur- 
sos,  para  que  el  lector  exclamase: 
«aqui  respira'  el  alma  generosa  de 
Don  Joaquín  María  Lopbz.» 

5.  Su  carácter  más  universal  era 
la  pasión;  la  pasión  en  todo,  basta 

el  mirar,  hasta  en  el  moverse,  lo  cual 
daba  á  aus  ademanes  esa  apostura 
majestuosa  de  los  sentimientos  pro- 
fundos, lo  que  pudiéramos  llamar  la 
estética  de  las  pasiones,  la  poesía  del 
amor,  j  AvI  £1  amor  fué  su  gloria  j  el 
amor  lo  lievd  al  sepulcro.  La  lengua 
filé  BU  genio  j  muere  de  un  cáncer  en 
la  lengua.  Nuestros  ilustrados  lecto- 
res comprenden  sin  duda  que  no  po- 
demos decir  más.  Sobre  la  tumba  de 
este  grande  hombre  debiera  escribii^ 
se  el  siguiente  epitafio:  «cielo  j  tier- 
ra; gloria  é  infierno.* 
López  de  Ájala  (Don  Adblabdo). 
I. 

A  las  tres  j  media  de  la  tarde,  en 
el  cuarto  segundo  de  la  izquierda  de 
la  casa  número  8,  de  la  calle  de  San 
Quintín,  desde  cujros  balcones  se  do- 
mina un  horizonte  dilatado  j  panora- 
mas variados  y  pintorescos,  espiraba 
rodeado  da  hermanos  v  de  amigos, 
entre  los  cuales  Don  Emilio  Amat» 
pertenece  moralmente  á  los  primeros, 
el  presidente  del  Congreso  de  diputa- 
dos, Don  Adklakdo  Ix>pbz  db  Átala, 
í  loa  50  añoa,  y  al  parecer,  en  la  fuer- 
za de  su  edad  j  de  su  talento.  Su  bio- 
grafía se  puede  condensar  en  breves 
aneas.  Había  nacido  en  Quadalcanal, 

Írovincia  de  Sevilla,  en  Marzo  de 
329,  pasando  au  niñez. en  Yiliagar- 
cía,  pueblo  inmediato  á  Mérida;hizo 
sus  estudios  después  en  la  universi- 
dad de  Sevilla,  j  en  Madrid  se  dié  a 
conocer  como  autor  dramático,  aun- 
que su  primera  obra  teatral.  £1  ffom- 
ore  de  Sitado,  no  tuvo  buen  éxito. 
Obtuvo  un  empleo  modesto  en  Gober- 1 


LOPE 

nación,  que  perdió  al  advenimiento 
del  partido  progresista,  y  fné  duran- 
te el  bienio  redactor  de  Bl  Padre  Co- 
bot.  Afiliado  más  tarde  á  la  unión  li- 
beral, fuá  elegido  diputado.  Hizo  sue 
S  rimeros  ensayos  de  orador  defendí  en - 
o  i  El  P»drt  Co&ot,  j  más  tarde  en 
el  Congreso  combatiendo  la  lev  de 
imprenta  del  señor  Nocedal.  Tomií 
parte  activa  en  la  revolución  de  Se- 
tiembre, cuyo  programa  redacta,  y 
triunfante  aquéUa,  obtuvo  el  ministe- 
rio de  Ultramar.  Se  le  tenía  por  afec- 
to á  la  candidatura  del  duque  de 
Montpensier,  y  sus  opiniones  conser- 
vadoras le  permitieron  sin  gran  vio- 
lencia ingresar  en  la  conciliación  mo- 
nárquica dirigida  por  su  íntimo  ami- 
go el  señor  Cánovas,  bajo  cuja  presi- 
dencia filé  ministro,  y  con  cuyo  apoya 
obtuvo  del  Congreso,  en  dos  legisla- 
turas, la  presidencia  que  ocupaba  al 
fallecer.  Su  mayor  triunfo  teatral  se 
lo  proporcionó  Si  Tanto  por  cielito,  y 
su  última  ovación  escénica,  el  drama 
CoiUMelí).  Dos  naturalezas  diversas  de- 
bemos considerar  en  el  señor  Avala 
separadamente:  el  político  y  el  poeta. 
Procuraremos  hacer  un  ligero  juicio 
de  ambas,  sin  exageración  ni  poesía; 
no  habiéndole  adulado  en  vida,  no 
cubriremos  de  incienso  au  cadáver; 
diremos  sobriamente  lo  que  nos  pare- 
ce la  verdad,  único  lenguaje  que  se 
debe  nsar  ante  una  tumra. 

n. 

Suele  tacharse  á  Avala  su  deaer- 
cion  del  viejo  partido  moderado,  que 
sólo  conoció  el  valor  y  la  importancia 
de  aquél  jéven  cuando  un  político  sa- 
gaz, el  general  O'Donnell,  le  afilié  á 
su  bandera,  que  difería  bien  poco  dq 
la  del  partido  que  dejaba.  El  redactor 
de  £1  Padre  Cohot  dio  con  su  talento 
á  este  partido,  helado  ya,  macho  máa 
de  lo  <^ue  había  recibido;  la  poaicion 
literaria  y  política  que  llevé  á  la 
unión  liberal  se  la  habían  conquista- 
do au  talento  y  sus  trabajos;  no  era 
una  posición  oficial,  de  que  la  grati- 
tud le  prohibía  disponer;  era  libre,  y 
pudo  abandonar  sin  escrúpulo  á  los 
que  le  manifestaban  poco  afecto,  para 
unirse  á  los  que  le  mostraban  máa 
amistad  y  simpatía.  Laa  diferencias 
de  ideas  que  separaban  á  unoa  y  otros, 
conaideraáas  hoy  fríamente,  son  ridi- 
culas. La  seg-iinda  evolución  que  le 
censuran,  es  la  de  casi  todo  au  partido, 
-[ué  se  lanzó  al  campo  revolucionario; 
tomo  de  aquella  mole,  no  tedia  para 
detenerss  razones  de  gratitud  6  deco- 
ro personal  que  exigiesen  da  él  un 
esfuerzo  poderoso  para  no  caer  con  los 
demás  por  la  pendiente;  pero,  al  con- 
vertirse en  la  voz  de  aquella  revolu- 
ción, redactando  la  célebre  proclama 
de  Cádiz,  hay  que  recurrir,  para  dis- 
culparle por  la  dureza  de  sus  frases, 
á  la  necesidad  de  interpretar  la  opi- 
nión de  los  qne  habían  de  firmarla. 
Esas  obras,  que  inspiran,  discuten  y 
firman  muchos,  nunca  son  de  uno 
sólo.  La  responsabilidad,  que  se  trata 
de  exigir  al  señor  Átala,  la  compar- 
ten todos  los  que  firmaron  el  famoso 


LOPE 

documento.  Dentr«  de  la  rsTolaeian, 
y  ya  ministro,  fué  un  elemento  tem- 
plado y  ds  poca  iniciativa.  La  tercera 
evolución  del  señor  Átala  tiene  tam- 
bién carácter  colectivo:  acaso  la  &sa- 
nacien  de  la  amistad  influyó  podero- 
samente en  an  cambio  político,  qoe, 
afectuado  sin  duda  por  deaengafloa^ 
profunda  convicción,  bnbiera  parea- 
do más  natural,  si  hubiese  sabido  re- 
sistir el  ofrecimiento  de  un  pneato  vi- 
sible en  losmomeatos  primeroa  de  la 
restauración  que  se  verificaba.  La  «lee- 
cion  del  señor  Cánovas  tiene  una  jus- 
tificaciob  independiente  de  la  sioeeia 
y  hasta  débil  amistad  que  profesaba 
al  paeta:  el  nombre  del  señor  Átala 
debía  signiSear  ante  todo  el  mando 
la  política  del  olvido:  política  gai»- 
rosa,  no  extremándola  hasta  olvidar 
la  lealtad  y  loa  serridos.  Ea  innega- 
ble que  existen  grandes  contradiccio- 
nes en  la  vida  política  da  Átala:  na- 
turaleza indolente  la  suya,  de  escasa 
iniciativa,  'ae  dejó  arrastrar  por  loa 
sucesos  y  siguió  perezosamente  i  ana 
amigos,  á  loa  cuales  se  puede  aeliacar 
parte  de  sus  faltas,  asi  como  aa  ele- 
vación, que  efectuó. sin  gran  eafdene 
propio.  No  era  en  realidad  hombre 

Solftico;  y  las  corrientes,  que  por  to- 
as partes  le  envolvían,  le  llevaron 
insensiblemente  á  la  posición  máa  po- 
lítica del  p^s.  Como  orador,  no  lo  eia 
de  diario  y  de  batalla;  su  Injoem  elo- 
cuencia necesitaba  larga  intenaítanr 
cia  y  reposo  para  causar  efecto  seguro 
en  ocasiones  determinadas  y  solem- 
nes. Átala  era-  un  nombre  respetado 
y  ensalzado  como  poeta,  t  la  política 
se  apoderó  de  aquella  gloria  teatnl 
para  asimilarla  y  darte  brillo,  y  le  re- 
compensó con  generosidad:  la  políti- 
ca le  absorbió  en  peijuicio  del  arte. 
Bl  señor  Cánovas  del  Castillo  tendrá 
ante  la  posteridad,  si  confirma  el  jui- 
cio de  los  contemporáneos,  la  gloria 
de  su  debilidad  por  el  poeta  y  de  sn 
poderosa  y  decidida  protección,  aaf' 
como  la  responsalidad  de  haberie  des- 
viado de  BU  camino  verdadero,  el  del 
arte  dramático.  Cuando,  al  verle  espi- 
rar, quedó  sumido  en  larga  y  doloro- 
sa  meditación,  iteñdria  algún  remor- 
dimiento? No:  lloraba  sincera  y  amar- 
gamente al  amigo,  y  nada  máa. 

iri. 

La  personalidad  de  Dotí  ApiLáKHO 
Lopkz  na  Avala  está  en  sus  obras  tea- 
trales; suprimidas  éstas,  dentro  de 
dos  años  nadie  ae  acordaría  del  políti- 
co. Hablemos  del  poeta  dramática, 
aunque  no  podamos  dar  á  nnaatrajnj- 
cio  la  extensión  que  se  mereee.  Ia 
opinión  general  le  colocaba  entre  nne^ 
tros  tres  ó  cuatro  autores  de  más  talla; 
la  exageración  le  colocaba  al  lado  de 
Calderón,  sin  fijarse  en  que  este  inge- 
nio colosal  creó  un  mundo  poétieo  qne 
asombra  y  aturde  á  los  que  penetnuí 
en  sus  misterios  y  grandezas.  Lo  qne 
hizo  Avala  fué  estudiar  y  admirar 
profundamente  á  aquel  maestro.  |D^ 
ja  verdadero  teatro  el  poeta  que  amia 
de  morir?  Siete  i 
tres  aetoa  ó  cuatro:  .SÁ^a; />«  ^ 
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yCjOogle 


LOPE 

MM,-  V»  Simhri  de  Bitade;  SI  Ttjado 
dt  vidrio;  Bl  Ta*U>  por  ciento;  ElNut- 
m  Do*  Juan,  j  Comuelo,  todas  llen&a 
de  bellezas;  pero  de  las  cuales  más  dé 
la  mitad  no  correapoaden  i  su  fama; 
doB  refundí cionee  de  Calderón,  ÍMi- 
mUU  <U  ZataauA  j  BÍ  Conjuro;  ésta, 
de  escaso  ménto,  j  el  gi^n  valor  de 
la  primera,  pertenece  á  Calderón; 
taMuccion  en  prosa,  Maydéi,  sii 
portancia,  j  cinco  zarzuelas,  que  aun. 
cuando  tienen  venos  primorosos 
c«nas  maj  notables,  no  era  el  ^ 
en  que  brillaba  su  talento:  son  ¿a 
Bstrella  de  Madrid;  Loi  Covuuurot;  SI 
Conde  de  Castrada;  Bl  Agente  de  mo- 
trimoniot'j  el  lindo  jurneto  en  un  ac- 
to Guerra  á  muerte.  jHs  un  verdadero 
'  teatro  que  puede  compararse,  no  ja 
al  del  príncipe  de  la  literatura  naciO' 
nal,  sino  al  de  ningiino  de  los  eran- 
dea  dramáticos  del  siglo  xvii?  Deje 
mes  en  paz  i.  aquellos  gigantes  de 
una  ¿poca  portentosa,  porque  la  nuea- 
tr^  tiene  otro  nivel.  Laá  aomposicio- 
Bes  importantes  de  Átala  son:  Bl 
Tanto  por  ciento;  SI  Tejado  d»mdrio, 
y  Comnelo,  cada  una  de  las  cuales  ha 
producido  en  el  teatro  profunda  sen- 
sación; sin  innovar  nada  las  forma: 
establecidas,  sin  que  su  iiiTencioo  sor- 
prenda, sin  que  su  composición  dejt 
algo  que  desea;;  pero  las  tres  profun- 
damente humanas  y  teatrales  j>  de 
honda  trascendencia.  La  contextura 
6  armazón  de  esas  comedias  no  tiene 
sello  especial  que  dé  carácter  á  su  au- 
tor. ¿Bn  qué  estriba,  pues,  el  ménto 
extraordinario  que  todos  le  concede- 
mos? ¿Será  otra  exageración  como  la 
que  dejamos  apuntada?  De  ningún 
modo:  la  personalidad  j  el  sello  del 
poeta  consistían  en  el  ropaje  magní- 
fico de  esas  concepciones:  ta  virilidad 
j  profundidad  del  pensamiento,  ta 
energía  y  propiedad  de  la  dicción,  la 
delicadeza,  la  fiexibilidad  de  entendi- 
miento con  quedesarrallafaaausobraa, 
constituTendo  de  tal  manera  una  in- 
dividualidad poética  que,  si  referido 
«1  argumento  de  sus  onras  se  puede 
atribuir  á  algunos,  leída  cualquiera 
de  sus  escenas,  se  ve  matomátícamen- 
to  que  deben  ser  aiijaa  6  de  nadie;  la 
noble  escrupulosidad,  la  elegancia, 
corrección  y  nervio. dramático;  cuali- 
dades de  reunión  tan  difícil,  producen 
en  BUS  diálogos  un  placer  especial,  de 
sabor  mvj  pronunciado.  Un  gran  sen- 
tido común,  profundidad  é  intoncion, 
daban  ademas  á  sus  obras  los  rasgos 
de  las  obras  de  un  maestro.  Pero  Ava- 
la lia  dejado  incompleto  su  teatro; 
teníamos  tal  fe  en  «u  ^erza  dramáti- 
ca v  en  su  talento,  que  además  de  lo 
becno,  contábamos  como  seguro  j  le 
concedíamos  lo  que  la  política,  su  in- 
dolencia r  la  muerte  no  le  han  dejado 
realizar.  Haj  algo  de  violento  en  su 
desaparición;  ea  un  poeta  en  parto 
malogrado;  ae  marcha  sin  haber  tor- 
minaoo  sn  destino. 
IV. 
Para  completar  esto  ligero  juicio  ne- 
cesitaríamos retratar,  á  grandes  ras- 
gos, alliombra  privado;  p»ro  no  tenia*  I 


LOPE 

mos  el  gusto  de  tratarle;  la  vez  pri- 
mara qt^  le  vimos,  hace  muchos  años, 
nos  cauBÓ  impresión  aquella  cabeza 
enérgica  v  hermosa,  que  ha  merecido 
en  vida  los  honorea  del  elogio,  que 
obtienen  aclámente  las  mujeres;  la 
última  vez  qua  le  vimos  vivo,  fuá  ei 
el  concierto  ¿el  Conservatorio,  dirígien 
do  galantorías  á  una  dama.  ¡Quién 
nos  hubiera  dicho  cdmo  le  habíamos 
de  ver  algunos  días  después,  en  la 
noche  del  30  de  Diciembrel  Su  cuer- 
po, cubierto  por  un  pafio,  que  sólo 
dejaba  ver  su  Dusto,  ja  amarillo,  pero 
siempre  bello,  parecía  una  estatua 
jacento  colocada  en  un  seifnlcro;  cua- 
tro blandones  le  alumbraban  en  su 
modesto  gabinete,  j  un  Crucifijo  da 
metal  le  protegía.  Nos  sentimos  so- 
brecogidos y  saludamos  con  respeto, 
por  primera  y  última  vez,  al  gran 
poeta. 

José  Fbbnandbz  Brbuon. 
Madrid  30  de  Diciembre  de  1879. 


LOPE 


485 


a  edad  avanzada,  sino  meses 
después  de  haber  cumplido  50  años, 
falleció  el  Bxcuo.  Sr.  Don  Adblardo 
I^PKZ  Ds  Ayala  en  la  tarde  del  dia 
30  de  Diciembre  de  1879.  Pocos  de 
enfermedad  dieran  en  tierra  con  aquel 
cuerpo,  que  parecía  ser  digno  vaso 
de  aquella  gran  inteligencia.  Quísete 
tonto,  que  aun,  al  recordarla,  se  me 
ofuBca  el  juicio  j  se  me  aprieta  el  co- 
razón. Mas  no  será  mi  dolor  poderoso 
á  parar  la  pluma  que  debo  mover  en 
justa  alabanza.  jCuál  de  los  contempo- 
ráneos la  merece  major,  por  alguna 
de  laa  dotes  que  más  realzan  el  inge- 
nio? Bl  autor  da  Bl  Hombre  de  Ettaao, 
el  poeta  que  en  su  primera  composi- 
ción dramática  imagina  al  hombre 
buscando  siempre  en  vano  la  dicha 
fuera  de  sí,  j  hallándola  á  la  hora  de 
la  muerte  dentro  de  su  alma;  pade- 
ciendo inquietud  y  angustia  en  dora- 
dos alcázares,  cuando  ve  colmada  la 
ambición,  satisfecha  la  vanidad,  lo- 
grando el  que  ciegamente  craj6  fin 
exclusivo  de  la  vida,  y  disfrutando 
paz  y  ventura  en  estrecha  cárcel  y 
cuando  le  espera  el  cadalso;  el  mozo 
que  de  esto  manera  probaba  su  tolen- 
to,  bien  á  las  claras  manifestó  cuan 
elevado  era  el  concepto  que  tenia  del 
arto  y  cuan  noble  inteligencia  era  la 
Buja,  Ocurre  á  menudo  ponerse  con 
su  primera  producción  el  artisto  en 
altura  de  que  luego  no  pasa,  ó  desda 
la  que  se  precipita  en  rápidov  aflicti- 
vo descanso.  No  así  Atala.  En  Sioja, 
en  Bl  Ttjado  de  vidrio,  en  Bl  Tanto 
por  ciento,  en  Confítelo,  pasman  lo  pro- 
fundo y  sano  de  la  idea  moral  que 
anima  á  estas  obras,  y  lo  castizo  y 
primoroso  de  la  forma  que  las  reviste 
j  engalana.  ¡Bendito  aquel  por  quien 
[a  poesía  española  resplandece  hoj 
un  BU  genuiDB  hermosura  y  maies- 
tadl  ¡Bendito  mil  veces  aquelquehízo 
su  numen  esclavo  solícito  del  cien,  ó 
que,  por  mejor  decir,  se  remontó  en 
alas  de  su  numen  hasta  la  excelsa 
unidad  de  lo  bello  j  lo  bueno!  Veden 
Siejé  easalzad»  la  gratitud:  la  grati- 


tud, delicia  imponderable  y  deuda 
santa  para  todo  pecho  magnánimo, 
lazo  que  el  hombre  no  puede  romper 
sin  envilecerse,  lej  imperiosa  de  la 
vida.  Ved  cómo  en  Bl  Tejado  de  vidrio 
se  vuelve  contra  el  culpado  su  propia 
culpa.  Ved  an  Bl  Tanto  por  ciento  pos- 
trado y  escarnecido  el  sórdido  interáa 
en  su  lucha  contra  los  puros  afectos 
del  alma.  Ved  en  Cons*elo  castigada 
la  vana  ilusión  que  nos  arrastra  ál>us- 
car  la  alegría  donde  no  está.  T  ¡caso 
di^o  de  atención!  El  primero  y  el 
último  drama  de  Átala  se  dan  la 
mano  por  el  pensamiento  que  los  in- 
forma. Don  Rodrigo  Calderón  y  Con- 
suelo son  encamaciones  de  una  mis- 
ma idea.  Ambos  toman  por  felicidad 
lo  que  brilla  en  el  mundo:  ambos  es- 
peran hallar  reposo  para  su  espíritu 
en  la  satisfacción  de  au  vanidad. 
Aquél  encuentra  al  fin  en  la  muer- 
to, lo  que  por  mal  camino  buscaba 
en  la  vida;  éata  queda  condenada  á 
expiar  su  culpa  viviendo  sin  amor. 
El  entendimiento  de  Átala  ha  de 
contorse  entre  los  más  vigorosos  y  en- 
tre los  más  puros  de  España.  Fué 
gran  poeta  y  poeta  honrado.  Bastaría 
la  mitad  de  sua  obras  para  conquis- 
tarle imperecedero  renombre;  pero 
ingenia  ton  extraordinario  hubiera 
podido  hacer  laís,  mucho  máa.  Nin- 
gún artista  verdadero  cree  haber  dado 
muestra  cabal  de  su  espíritu  creador. 
Solamento  los  necios  se  complacen* 
en  Bua  obras  v  quedan  contontos  de 
sí.  Pero  cuando  Avala  aseguraba  no 
haber  aún  producido  lo  que  ae  sentía 
capaz  de  producir,  nadie,  que  le  hi- 
ciese justicia,  dejaba  de  inclinar  con 
respeto  la  franto,  al  considerar  que  el 
autor  de  poemas  tan  admirables  ase- 
guraba la  verdad.  Quizá  no  aumenta 
más  su  caudal  literario  por  pereza  de 
entendimiento,  mal  qua  la  voluntad 
na  remedió.  Quizá  porque  la  crítica 
litoraria,  antea  más  enconada  que 
ahora,  heló  á  veces  su  entusiaemo. 
Recuérdese  lo  que  decía  al  dedicar  Bl 
Niteto  Son  Jnan,  á  nuestro  compafie- 
ro  al  seSor  Selgas:  A  ti  llega  la  pri- 
mera comedía  qne  publico  de^uet  de  El 
Tanto  por  cebnto.  jBigiíraíe  la  tnert* 
qne  lo  etperaí  No  por  bnena,  por  detgror 
ciada,  te  la  recomienda  tn  amigo,  Adk- 
>o.  Quizá  fué  su  major  desgracia 
caer  en  error  semejante  al  que  anate- 
matizó en  el  primero  y  en  el  último 
de  loa  hijos  de  su  fantasía,  y  echarse 
al  mundo  en  busca  de  gloria  diferen- 
te de  la  que  ;a  le  sublimaba.  En  uno 
de  suB  postreros  cantos  no  pidió  al 
cielo  entendimiento,  ni  valor,  ni  hi- 
dalgas intenciones.  De  lo  intimo  de 
sua  entraíias  clamó: 

DaiA,  BeBor,  1»  Grme  voluntad,    - 
CompaAera  j  soBteo  de  la  virtud; 
La  que  «abe  en  el  golfo  hallar  quietud, 
Y  en  medio  de  las  comliru  claridad. 

Voluntad  firme  pidió  al  cielo,  ¿Sen- 
tía fiaca  la  suja?  ¿Qué  inquietudes  la 
herían?  ¿Qué  sombras  le  cercaban?  Lo 
que  por  fuerza  sa  ha  de  creer,  á  no 
poner  en  duda  au  veracidad,  as  que 
en  el  campo  á  que  le  llevaron  vientos 
enemigOB  de  las  letras  no  halló  goto 


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L.oogle 


486 


LOPE 


ni  calma.  T  como  no  había  nacido 
paTft  sostener  con  habilidad  mezqui' 
ñas  luf^has,  sino  para  reñir  con  im' 
petu  grandes  batallaa;  como  no  había 
nacido  para  deshacer  nudos ,  sino 
para  romperlos,  ¿quién  sabe  sj  el  tener 
que  violentar  algnna  vez  rudamente 
su  naturaleza,  sería  causa  de  que  í  él 
se  le  rompiese  el  corazón?  No  debo  jo 
manifestar  aquí  opiniones  particu- 
lares que  pudieran  parecer  extra- 
va^nt«s  6  exageradas;  debo  jo  re- 
primir aquí  mis  genialidades;  pero  á 
nadie  tamo  escandalizar  dicíenaoque 
de  todos  los  puestos  i  que  subió 
Átala  en  el  mundo,  ninguno  es  tac 
alto^  tan  envidiable  como  el  que,  en 
medio  de  et«rna  luz,  ocupa  en  la  cima 
del -Parnaso  español.  (Rttimen  de  Ut 
Actat  de  la  Re»l  Ácademi*  Bepañola, 
leiáo  m  /««te  víblica  de  i  de  Diciembre 
de  i^Si,  por  el  uareiario  pirpet%o  de  la 
mitma  eorporaeion  D<m  ífamiel  Tostar 
¡/o  y  Baw.) 

VI. 

Atjíla  fué  nuestro  compañero  de 
Cortes ,  nuestro  hermano  de  letras, 
nuestro  amigo  particular,  el  primero 
que  se  intereai!  por  el  presente  Dic- 
cionario, con  CUTO  motivo  nos  diri- 
gíii  dos  cartas  i  Paña.  Estas  círcuns- 
tencias,  nnidAs  ¿  la  veneración  que 
inspiran  los  hombres  ilustres,  nos 
impone  el  terrible  deber  de  consa- 
grarle una  memoria  eterna;  pero  no 
podemos  pararnos  aquí.  Detrás  del 
sepulcro  del  poeta,  que  todos  lleva- 
mos en  nuestra  coacienoiat  bu  nues- 
tro vaticinio  y  en  nuestro  corazón, 
queda  en  el  mundo  un  dolor  inmen- 
so, porque  la  sepultura  del  hombre 
suele  rodar  sobre  la  vida  de  la  mujer. 
Y  bebíamos  de  mujer,  porque  aque- 
llos dolores  resonaron  en  el  corazón 
de  una  virgen  tan  pura  como  bella, 
j  tan  bella  como  ideal.  Faltábale  aca- 
so una  belleza,  y  el  destino  ha  qaeri- 
do  ^ue  nada  le  faltase,  después  de 
sufrir  una  de  esas  tremendas  amar- 
guras, que  son  en  el  alma  lo  que  es 
en  el  Cielo  un  dia  sin  sol.  T  aquí 
hacemos  punto,  porque  si  tuviéramos 
que  añadir  dos  vocablos,  sería  menes- 
ter mojar  la  pinma  en  nuestros  ojos 
y  escribir  con  la  tinta  de  nuestras  1&- 
grímas.  Pero  ^por  qué  nos  apesara- 
mos? Quizá  es  indispensable  que  haja 
en  la  tierra  esos  enormes  sacrificios, 
fiíego  interior,  fuego  misterioso,  fue- 
go sagrado,  de  que  brote  el  ángel  de 
la  inspiración  j  de  la  virtud.  [Con- 
suélate, oh  mujerl  El  dolor  puro,  el 
dolor  casto,  el  dolor  inocente,  tiene 
su  diadema  también,  y  haj  que  llorar 
mucho  para  merecer  que  ciña  nuestra 
frente  la  divina  diadema  de  tquellos 
dolores.  ¡Consuélate!  No  todo  consis- 
te en  llegar  á  la  gloría,  que  también 
haj  ángeles  en  las  puertas  del  Paraí- 
so. Cuando  un  gran  poeta  te  amé,  al- 
gún gran  misterio  debe  haber  en  ti. 
¡Consuélate,  oh  mi^er,  como  nos  con- 
solamos nosotros!  Y  si  no  basta  á  con- 
solarte la  felicidad  de  tu  inocencia  j 
de  tu  hermosura;  si  no  bastan  á  con- 
solarte las  nobles  esperanzas  de  tu 


LOPE 

genio;  si  no  bastara  á  consolar  tus 
penas  el  misterio  de  tu  propio  arca- 
no; si  tampoco  te  consuelan  nuestru 
Salabraa,  que  algún  consuelo  deben 
arte,  porque  son  muy  puras  y  muy 
fervorosas,  consuélete  el  poeta: 

(jQuiéD  DO  guarda  un  gemido  en  el  puado? 
;Quién  no  llora  slguo  bien  que  y»  no  eiiítef 

Y  ;,quiéii  do  tieoe  ud  corazón  llagado? 

Y  iquién  no  tifne  una  memoria  tritte?> 

Y  si  tampoco  logran  consolarte  los 
versos  anteriores,  lee  la  siguiente 
cuarteta: 

■Tu  TAiiidad  DO  me  argn}^ 
Si  te  olnzco  poca  coia: 
iQuiéa  tuvien  un  bIida  hermosa 
Para  dársela  i  1&  tuya!» 

Si  las  cenizas  de  los  genios  se  es- 
tremecen en  el  sepulcro,  las  cenizas 
de  ÁTALA  se  estremecerán  indudable- 
mente al  oir  los  Tocabloe  que  dejamos 
escritos.  ¡Tan  grande  es  Fa  fe  que  da 
i  nuestras  palabras  su  espíritu  j  su 
amor!  ¡Oh  arcano  supremo  de  la  vida! 
¿Quién  no  te  bendice  en  estas  horas 
de  sublime  infortunio?  ¿Quién  no  te 
adora  al  pié  de  la  tumba  de  átala? 

Lopeí  (José).  Pintor  español,  que 
nació  en  Sevilla  en  1S50.  Fué  uno  de 
los  mejores  discípulos  de  Murillo, 
como  lo  prueba,  entre  otras  obras  su- 
yas, un  ta»  Felipe,  que  se  hallaba  en 
el  convento  de  la  Merced,  y  luego  fué 
trasladado  al  Alcázar. 

Lo_pez  (Juan).  Escultor  sevillano 
del  siglo  xvi.  Ejecutó  en  15&4  algu- 
nas estatuas  da  los  lados  del  retablo 
mayor  de  aquella  catedral,  y  en  1568 
empezó  las  de  piedra. 

IiOpAz  ^Juan).  Hagiógrafo  español, 
que.nació  en  Borja  en  1524  y  murió 
en  Palencia  en  1632.  Era  uno  de  los 
más  hábiles  predicadores  de  la  orden 
de  santo  Domingo,  cuando  en  ló95 
fué  elevado  al  obispado  de  Cortona, 
en  Calabria;  tres  años  después  pasó  al 
de  Monopoli,  en  la  Pulla;  en  1608  se 
retiró  á  un  convento,  donde  acabó  sus 
dias  á  la  edad  de  108  años.  Dej¿  va- 
rios escritos,  entre  los  cuales  merecen 
citarse :  Roiario  de  Nuettra  Señora;  Me- 
HMrial  de  divertot  ejereieíot;  SxpoiiCM* 
de  lot  tiet*  talmot  peniteneiaUi;  Hitio- 
ria  general  de  tanto  Domingo  y  de  t% 
orden  de  predicadoreí,  y  Manual  de  era- 
cionet  diveriae. 

López  (Pbdbo),  Veterinario  espa- 
ñol del  siglo  XVI,  natural  de  Zamo- 
ra, y  que  alcanzó  gran  reputación  en 
su  tiempo.  Se  conoce  una  obra  suya 
titulada:  Libro  de  albeitería,  que  trata 
del  principio  y  generaron  de  loe  eaba- 
llot. 

López  (NsiCBSio).  G-rabador  espa- 
ñol del  siglo  xTiii,  discípulo  del  cé- 
lebre PeClomino.  Grabó  á  buril,  en 
1754,  algunas  estampas  de  máquinas 

Sira  la  obra  titulada;  StpeclÁctelo  de 
Natwaltia. 
López  (Pedro).  Pintor  español  de 

Cirincipioa  del  siglo  xvii.  Fue  uno  de 
oa.mejores  discípulos  del  ffrew  y  pin- 
tó con  elegancia  y  corrección,  en  el 
año  1608,  el  cuadro  que  representa 
La  Adoración  de  loe  Santoe  Seyet,  co- 
locado en  el  claustro  de  los  trinita- 
rios de  Toledo. 
Lopes  Gaballere  (Andbís}.  Pin- 


LOPE 

tor  español  que  nació  en  1647.  Era  de 
origen  napolitano  y  aprendió  sa  uta 
en  Madrid  «n  el  estuaio  de  José  An- 
tolinez,  de  quien  tomó  la  manera  y  ' 
las  tintas.  Su  obra  más  notable  ea 
un  cuadro  que  representa  á  Critt»  en 
el  tepnlcro  eo%  loe  tree  Maríat. 

López  Caro  (Francisco).  Pintor 
español,  que  nació  en  Sevilla  en  1598 
y  murió  en  Madrid  en  1662.  Fué  dis- 
cípulo da  Juan  de  las  Roelas  y  sobn- 
SiJió  en  los  retratos.  Sus  demás  obras 
son  poco  conocidas. 

López  del  GcstUlo  (Ahsbís).  Es- 
cultor español  del  siglo  xvi,  diáeípa- 
lo  de  Juan  Alemán.  Trabajó  con  sos 
hijos  en  el  retablo  mayor  de  la  cato- 
dral^ie  Sevilla,  en  1554. 

López  y  Corella  (Alonso).  Médi- 
co español  del  siglo  xvi.  6n  celebri- 
dad se  debe  á  una  obra  en  verso  con 
los  comentarios  en  prosa,  titulada:  Se- 
creto» dejíioiofia  tuí£ea. 

López  de  Binojosa  (Alonso).  Mé- 
dico español  del  siglo  xn.  Eterdó  su 
arte  en~  Méjico,  donde  pnblicd  ana 
obra  titulada:  Sama  y  reeopiiaeúm  de 
cirugía,  con  M  arte  para  taeifrar  y  exa- 
minar barberot. 

Lopes  Palma  (Mandkl).  Graba- 
dor de  láminas,  natural  d«  ScTÍlla. 
dónde  murió  joven,  por  los  aSos  de 
1777.  Fué  uno  de  los  que  contribuye- 
ron-á  establecer  la  etenel»  de  diSnje 
de  aquella  ciudad,  v  grabó  con  bnnl 

Íal  agua  fuerte  el  Ntio  Jetmt  de  Zul- 
arán. Se  le  deben  además  otras  obna 
notables. 

López  y  Palomino  (Pbancisoo). 
Pintor  español  del  siglo  xnii.  Aprea- 
dió  BU  arte  en  Mtfdnd  y  entró  en  la 
Academia  de  San  Fernando  en  1759. 
Se  distinguió  en  los  retratos  y  dgó 
algunos  cuadros  de  género;  aunque 
no  de  gran  mérito. 

López  y  Portafia  (Vicznts).  Cde- 
bre pintor  español, que  nacióan  Valen- 
cia en  1772  y  murió  en  Madrid  an 
1850.  Empezó  á  estudiar  sn  arte  en  la 
Academia  de  San  Carlos  da  su  ciudad 
natal,  y  pasó  luego  á  Madrid  á  perfec- 
cionarse, bajo  la  dirección  de  Maalla, 
[tinto r  de  cámara.  De  regreso  á  Val- 
encia, fué  nombrado  di  rector  de  aque- 
lla Academia;  y  posteriormente,  lla- 
mado á  Madrid,  donde  sucedió  i  Hae- 
11a,  en  el  empleo  de  primer  pintor  da 
cámara.  Pintó. en  el  palacio  real  mo- 
chos frescos  de  gran  mérito;  y  otros, 
en  el  palacio  del  Casino  y  de  Vista- 
alegre.  Fué  admitido  en  la  Áeadewia 
de  San  Femando  y  nombrado  dogmas 
director  general  de  ella,  academias 
de  mérito  de  la  de  San  Lúeas  de  Bo- 
ma y  caballero  de  la  orden  de  O^ 
loa  III.  Casi  todos  sus  cuadras  ds 
composición  se  hallan  diseminados  ea 
diferentes  poblaciones  de  Valencia  y 
Cataluña,  y  los  más  notables  sen: 
Nacimiento  deSan-  Vicente  Pttrtr;  San 
Antonia  Abad;  San  Antonia  de  I 
San  Agnitin  meditando  en  el  i 
de  la  Trinidad;  San  Sn/o  y  o 
cbos.  Entre  los  infinitos  retratoa,  i  • 
que  debe  una  gran  parte  de  sa  tra- 
tación, pueden  oitaree:  loa  dti  ys 
ni  Álava,  el  mariscal  S«ebat,*la  g»- 


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Laoogle 


LOR.\. 

nerala  Murraj,  Fernando  VII  T  mu- 
oho»  índividnoa  de  sn  fí»nilí&;  el  nrf  a- 
eipe  Maximiliano  de  Sajonia;  el  co- 
miaarío  da  Cruzada  Tárela;  el  del  pa- 
borde  Sala;  el  del  ministro.  Salmón; 
de  Oojra;  del  general  Osuna;  de  Don 
Bonifacio  Qutierrez|  médico  de  cáma- 
ra, j  otros  muchas,  que  seria  prolijo 
enumerar. 

López  de  Tovar  (Obkqokio).  Fi- 
lósofo, teólogo  y  jurista  español,  natu- 
ral da  Extremadura,  que  vivía  en  el 
siglo  XVI.  Por  sus  vastos  conocimien- 
tos en  filosoña.  Sagrada  Escritura  y 
derecho  civil  j  canónico,  se  le'  llamó 
el  Acurdo  upaHol.  Su  major  celebri- 
dad la  debe  á  unasy^u  de  las  Siel» 
Paríidat  de  Alfonso  el  Sabio.  (Sala.) 

López  Villalobos  (Frakoisco). 
Médico  español  del  siglo  zv,  conocido 
como  autor  do  una  obra  muj  rara,  es- 
crita en  verso,  j  la  primera  en  que  sa 
trata  del  mal  venéreo.  Su  titulóos: 
Swiwrio  de  la  Medicina,  con  «k  tratado 
tobrt  Uu  fíMít/erut  buiat. 

Lopigia.  Femenino.  Aix)pbcia. 

Loqnea.  Femenino.  Mitologia  i»~ 
diana.  Diosa  de  la  fortuna. 

Loquear.  Neutro.'  Decir  ó  hacer 
loonras.  |  Metáfora.  Regocijarse  coa 
demasiada  bulla  j  alboroto. 

Loqnecerse.  Reeíproco  anticuado. 
Enloquscbr,  volverse  loco. 

Loquero,  ra.  Masculino  j  femeni- 
no. Él  que  tiene  por  oficio  cuidar^ 
guardar  loa  locos. 

Lomtesca  {L  u).  Locución.  A  mo- 
do de  locoB. 

(Modo  de  locos.  Es  voz  inventada.* 
(AoADBuiA,  Diceionario  de  i726.) 
— «Se  daba  priesa  i'  cantar  romances 
demorosjmoras,  il^ toquetea.» {Cxs.- 
víktks,  Novela  7.*, plana  2)0.) 

Loqnillo,  Ua,  to,  t«.  Adjetivo  di- 
minutivo de  loco  y  loca. 

Loqttios.  Masculino  plural.  Medi- 
cina. Evacuación  sanguínea  que  ar- 
rojan por  la  vulva  las  recién  paridas. 

firiMOLOofi..  Griego  Xiyoí  (¡¿ehoi), 
cnma,  Xtv(¿  (¡eciS),  <\ue  esta  acostado; 
la/ó^  (hekái),  parturienta ;  Xojjtwi  (lo- 
cAeia),  loquios:  francés,  loehiet. 

Loqaioiragia.  Femenino.  Medici- 
na. Evacuación  excesiva  de  loquios. 

Etimolooía.  Qriego  locieia,  lo- 
quios, j  ria^ti»,  brotar  eruptivamen- 
te; Xo;(íuí  ^itjtív:  francés,  locSiorrAoffie. 

Lora.  Femenino.,  Bolánica.  Parte 
filamentosa  de  los  liqúenes. 

EnifOLOaÍA.  Latín  ¡dmm,  correa, 
aludiendo  6  que  los  filamentos  son  las 
correas  de  las  plantas,  como  las  cor- 
reas pudieran  Ilamarae  filamentos  del 
cuero:  francés,  hre. 

Loranta.  Femenino.  Bolánica.  Gé- 
nero de  plantas  dicotiledóneas  epico- 
róleas  monopétalas. 

Btiuolooi*.  Griego  Xwpai  (ISron), 
correa,  j  ánthot,  flor:  latín  técnico, 
loranHhv. 

Loranticeo,  cea.  Adjetívo,  Solá- 
M»M. 'Oon cerniente  ó  análogo  ¿  la  lo- 
ranta. I  Femenino  plural.  Familia  de 
plantas  parásitas,  comprensiva  del 
-género  ¡orantkni.' 

BtuioloqU.  £orani*:  francés,  lo- 
rantAae^et. 


IX5ED 

Lorar.  Activo  anticuado.  Llobab. 

Lorea.  Femenino.  Geografía.  Ciu- 
dad antigua  y  célebre  de  la  provincia 
de  Murcia. 

Etimología.  Elioeroea,  por  su  nom- 
bre y  situación  en  el  camino  de  Car- 
tagena á  fiaza. 

Lord.  Masculino  plural.  Lores. 
Título  de  honor  que  se  da' en  Ingla- 
terra á  la  primera  nobleza. 

Etiuolooía.  Anglo-sajon  hláford, 
¡áfitrd,  señor;  Ma/diae,  señora;  anti- 
guo inglés,  lawrd,  Unerd;  derivado 
de  hUf,  pan:  <el  señor  de  la  casa,  el 
amo  del  pan»  (Littbí)  :  catalán,  Utrt. 

Jteie^  hitldriea. — 1.  Título  honorí- 
fico usado  en  Inglaterra,  y  que  sig- 
nifica tenor.  Es  de  origen  sajón;  ; 
después  de  haberse  aplicado  al  prin- 
cipio á  todo  poseedor  de  un  dominio, 
por  oposición  á  sus  vasallos,  pertene- 
ce hoj  á  los  miembros  de  la  alta  Cá- 
mara ó  paies  de  Inglaterra,  duques, 
marqueses,  condes,  vizcondes,  baro- 
nes, arzobispos  y  obispos. 

2.  Este  título  se  da  también,  aun- 

?[ue  sólo  por  cortesía,  á  los  hijos  de 
os  duques  y  loa  marqueses,  y  á  los 
nietos  de  los  condes. 

3.  Algunos  altos  funcionarios  to- 
man, con  su  cargo,  el  derecho  de  este 
título:  tales  son  el  jefe  de  justicia,  el 
canciller,  el  gran  almirante,  el  cham- 
bellan,  el  alcalde  de  Londres,  el  pre- 
boste de  Edimburgo,  los  quince  jue- 
ces de  la  corta  criminal  de  Escocia  y 
el  lugarteniente  de  Irlanda. 

Lord  Byron  (Jorob  Gordon  Bt- 
bon).  Nació  en  Douvres  á  22  de  Enero 
de  1788.  Miembro  de  una  familia  de 
la  primera  nobleza  de  Inglaterra,  hijo 
de  un  hombre  disipado  j  vicioso  y 
de  una  madre  capnchosa  y  voluble, 
ora  tierna  y  apasionada  hasta  la  exa- 
geración, ora  irascible  y  violenta  has- 
ta degenerar  en  brutal,  su  educación 
fué  la  más  propensa  á  compendiar  to- 
dos los  vicios  y  todas  las  virtudes  de 
sus  antepasados.  La  hermosura  fasci- 
nadora de  que  le  dotó  la  naturaleza, 
y  los  timbres  y  la  fortuna  que  le  lega- 
ron sus  antepasados,  desarrollaron  en 
él  un  amor  propio  excesivo.  Pero  en 
ese  amor  propio  encontró  la  primera 
contrariedad  de  su  vida.  Un  acciden- 
te casual,  ocurrido  en  sus  primeros 
años,  le  había  estropeado  una  pierna. 
De  los  airados  dicterios  con  que  su 
madre  le  colmaba  en  sus  frecuentes 
horas  de  mal  humor,  ninguno lellega- 
ba  al  alma  tanto  como  el  recuerdo  de 
aquel  defecto  físico.  La  precocidad  de 
sus  pasiones  se  manifestó  en  él  á  la 
edad  de  "ocho  años.  Entonces  amó  por 

Enmera  voz,  y  amó  con  toda  la  vio- 
incia  de  un  alma  en  el  pleno  desar- 
rollo de  sus  ocultadas.  Sus  amores 
con  Ana  Duff  no  son  el  capricho  del 
jiiQo;  son  la  arrebatada  pasión  del 
hombre.  La  prematura  muerte  de  su 
pritna  Margarita  Parker,  de  quien  se 
enamoró  cuatro  años  después,  comen- 
zó á  filtrar  en  su  corazón  la  melanco- 
lía. Las  horas  pasadas  en  muda  con- 
templación ante  las  tumbas  del  ce- 
menterio Harrow,  adonde  había  ido  i 
estudiar  en  I80I,  tal  vez  estaban  ii 


LORD 


487 


iregnadas  de  aquel  triste  recuerdo. 

iS  melancolía  precoz  no  siempre  oons- 
tituje  el  genio;  pero  frecuentemente 
le  anuncia.  En  1805,  en  Cambridge, 
donde  trataba  de  curarse  de  su  terce- 
pasion  hacia  miss  Uaxy  Chawost, 
entregándose  á  teda  clase  de  excesos, 
empezó  á  manifestar  su  escepticismo. 
Incitando  con  los  recuerdos  idealistas 
de  su  corazón.  Su  primera  colección 
de  poesías :  ffonn  óf  idleneit ,  tan 
duramente  tratada  por  la  Remita  de 
Edimbtírgo,  apareció  en  1807.  Su  sá- 
tira titulada  Bardos  ingleiet  y  critítot 
etcoceUM.  le  vengó  cumplidamente  de 
aquel  rudo  ataque.  Sus  oienes  en  liti- 
gio, á  causa  de  bus  dispendios,  le 
obligaron  á  abandonar  por  primera 
vez  la  Inglaterra.  En  el  estío  de  1809 
se  embarcó  para  Lisboa,  viaitendo  á 
Cádiz  y  una  parte  de  la  Andalucía. 
La  más  notable  de  las  particularida- 
des de  esto  viaje  es  que  en  él  comen- 
zó su  precioso  poema,  Childe-Hvrold, 
que  no  apareció  hasta  1813.  En  1816 
se  casó  con  miss  Milbanck.  LadjBv- 
BOPí  no  comprendió  el  carácter  fantás- 
tico de  su  marido  y  no  pudo  plegarse 
á  él.  Después  de  haberle  legado  una 
hija,  vastago  digno  de  la  hermosura  . 
de  su  padre,  le  creyó  loco  y  le  aban- 
donó para  volver  al  seno  de  su  fami- 
lia. Como  decía  Fletcher,  el  fiel  criado 
del  poeta,  era  la  única  mujer  que  no 
habla  podido  dominarle.  Desde  aque- 
lla separación,  Byron  fué  para  todos 
un  monatruo.  Esta  catástrofe  marcó 
las  primeras  prematuras  arrugas  en 
la  frente  del  autor  de  Don  J%a%.  Para 
cicatrizar  en  su  corazón  la  honda  he- 
rida producida  por  aquel  golpe,  vol- 
vió á  emprender  aquella  serie  de  via- 
jas, en  que  recorrió  la  Suiza,  los  Paí- 
ses-Bajos, Gracia,  Italia,  y  en  que  vi- 
sitó por  vez  primera  la  ciudad  de 
Missolonghi,  la  que  había  de  recoger 
más  tarde  su  últímo  aliento.  Parain- 
sulter  mejor  la  hipocresía  ^uritena, 
que  le  había  condenado,  hiriendo  su 
amor  propio,  se  abandonó  á  las  volup- 
tuosidades de  la  desenfrenada  vida 

iteliana.  En  1817,  después  de  haber 
visitado  á  Roma,  se  estableció  en  Ve- 
necia.  El  palacio  Mocénigo  fué  teatro 
de  los  más  extraños  desórdenes  de  su 
disipada  existencia  v  de  sus  escanda- 
losos amores  con  Margarite  Cogni, 
aquella  hija  de!  pueblo,  de  talle  de 
amazona  y  de  carácter  de  Medea,  En- 
tre las  agitedáa  horas  de  placer,  pa- 
sadas en  aquella  fastuosa  morada  de 
BUS  vicios,  encontró  tiempo  de  escri- 
bir el  Man/redo,  Be^po,  Maaíipa;  de 
trazar  el  Marino  Fallero  y  de  dar  prin- 
cipio al  Don  7na*,  el  poema  do  los 
contrastes,  la  extraña  epopejra  del  si- 
glo XIX,  que  había  ido  a  inspirarse  en 
uno  de  los  tipos  más  salientas  de 
nuestra  literatura,  en  el  Burlador  de 
Sevilla,  de  Gabriel  TeUez,  NoeraBv- 
BON  hombre  capaz  de  sufrir  por  mu- 
cho tiempo  el  tíránico  yugo  de  Mar- 
garite Cogni;  la  tempestuosa  lucha  del 
odioso  amor  de  aquella  mujer,  que 
sólo  gozaba  en  la  abyección  y  en  la 
crueldad,   le  cautivó  durante  algiin 

tiempo;  pero  le  cansd  al  eal>o<  1^  j^         i 

ijitizecIbyVjOOQlC 


488 


LOKD 


ven  condes»  Taren  Ooieeioti,  eu«dft 
bacía  poco  con  un  anciano,  i  i^uien 
abandonó  mia  tarde  por  se^ir  al 
poeta,  faé  Ik  reina  que  ocupó  maa  asen- 
tadamente el  trono  de  aquel  corasoo, 
preñado  de  tempeatadee.  Sin  embargo, 
no  bastaba  el  amor  í  llenar  el  vacio 
de  BU  alma  yiolenta.  Su  ardiente  en- 
tusiasmo por  la  libertad  parecía  in- 
flamar  aquella  &ntasía  devoradora; 
tan  devoradora  como  la  calentura  de 
sus  deleites. — La  independencia  ita- 
liana tuvo  en  él  uno  de  sub  más  deci- 
didos campeones.  En  1820,  su  casa 
de  Rivena,  desde  la  (^ua  desafiaba  la 
Tigilancia  do  la  policía,  era  el  cen- 
tro j  el  arsenal  de  loe  conspiradores 
que  trataban  da  levantarse  en  armas 
por  la  cauea  del  pueblo  italiano. 
En  1821,  después  de  terminar,  entre 
Tiolentaa  agitaciones,  Marino  Falit- 
n,  Lot  dot  Foteiri,  Sardanápalo  j 
CWm,  abandonó  í  Rávena  7  se  es- 
tableció en  Pisa,  donde  volvió  í  re- 
unirse i  tft  condesa  Guiccioli.  La  re- 
volución de  Gracia  ofrecía  ancho  cam- 
po á  su  pasión  por  el  heroísmo:  su  in- 
saciable sed  da  g;Iona  le  hacía  mirar 
sus  triunfos  literarios  como  pequeños 
para  él.  Un  manifiesto  del  comité 
^ego  de  Londres,  acopiando  con  en- 
tusiasmo su  adhesión  ¿la  causa  de  la 
independencia  de  aquel  pueblo  már- 
tir, le  decidió  al  fin.  Bn  1833  se  dio 
i  la  vela  con  rumbo  i  Qrecia,  j  el  5 
de  Febrero  de  1824  desembarco  á  ori- 
llas de  las  pestilentes  lagunas  de  Mis- 
solonghi  entre  el  indeciola  entusias- 
mo de  aquellos  bravos  patriotas,  que 
le  miraban  como  en  salvador.  Mas 
¡a;l  cuando  quiso  abandonar  la  poe- 
sía, la  poesía  le  abandonó  &  él.  Cor- 
rió i  Grecia  buscando  la  lucha  v  sólo 
lialló  la  muerte.  Su  salud,  desde  ha- 
cía largo  tiempo  minada  por  desarre- 
glos físicos  y  mentales,  no  pudo  re- 
sistir i  las  agitaciones  y  i  la  influen- 
cia del  clima.  £1  10  de  Abril,  en  una 
excursión  con  sus  tuliotat,  fué  sor- 

S rendido  por  una  abundante  lluvia, 
e  que  en  vano  quisieron  preservarle. 
Unas  fiebres  malignas,  que  llegaron 
i  la  inflamación  cerebral,  la  postraron 
en  el  lecho,  de  que  no  había  de  vol- 
ver á  levantarse.  Su  criado  Fletcher, 
flel  como  un  perro,  no  se  separó  de 
BU  amo  hasta  el  dia  19  de  A.brit  de 
1824,  en  que  el  estampido  del  cafion 
anunció  al  mundo  que  lord  Gobdon 
BiRON  había  exhalado  el  último  sus- 
piro. El  duelo  fué  tan  general  como 
profundo;  las  flestas  de  la  pascua  se 
suspendieron;  los  tribunales  j  los  co- 
mercios se  cerraron,  al  par  que  el  Go- 
bierno declaraba  al  difnnto  ciudada- 
no de  Grecia  7  adoptaba  i  su  hija 
como  hija  de  la  nueva  patria.  Su  ie- 
retro  estuvo  expuesto  doce  dias  en  la 
iglesia  de  San  Nicolás  entre  las  tum- 
bas del  general  Normano  v  del  héroe 
Marco  Botzaris.  Durante  ellos,  la  api- 
fiada  multitud  empapó  de  lágrimas 
sus  yertos  despojos.  El  2  da  Mayo,  el 
coronel  Stanhope  embarcó  el  cadáver 
de  su  amigo  para  Inglaterra,  dándole 
sepultura  en  la  aldea  da  Nottingams- 
hire,  al  lado  de  su  madre.  Abí  vivió  j 


LORD 

murió  el  grande  hombre  de  «ate  bÍo- 

Safia.  Sus  obras  más  notables  son: 
«t  /«4it,  CkiUU-Barold,  El  Corté- 
rio.  Lora,  L*  Bapottáé  dt  Á  hydoi,  poe- 
mas: Maitfrido,  Marino  FaUtro,  S*r- 
á4máp»io,  Lot  Dot  Foieari,  0»Ín,  SI 
Citloy  la  tÍ4Tra,  L»  Profetia  tU  J)a»U, 
dramas.  Dejó  también  escritas  unas 
mtmoriai,  ^ue  Moore  qitntópor  tw  ti- 
erúpnlo  de  ffumoñtrU. 

JUtiaun. — Vamos  á  intontar  el  ha- 
cer un  retrato  del  personaje  de  esta 
biografía. 

1.  S*  /oMs. — Fué  maldecido  su 
vida;  odiado  j  calumniado  en  muer- 
te por  una  gran  parte  de  sus  compa- 
triotas. IjOS  que  le  aborrecen,  le  pre- 
sentan como  un  espíritu  diabólico:  los 
que  pagan  tributo  i  sustalentoe,  fue- 
ron tan  liberales  en  alumbrar  su  tum- 
ba, que  tanta  luz  fascina;  de  donde 
hubo  da  resultar  que  el  nombre  de 
nuestro  personaje  es  un  fantasma, 
medio  descubierto,  medio  oculto,  el 
cual  se  balancea  entre  las  tinieblas 
del  inñerno  j  los  resplandores  del 
Paraíso.  Acaso  la  mayor  parto  de  los 
hombres  mira  su  él  una  fama  que  gi- 
me bajo  el  entredicho  de  la  historia. 
Lo  diremos  más  claramente:  Btron 
es  un  cautivo  de  su  propio  genio,  que 
no  ha  logrado  todavía  su  cabal  resca- 
te. Ta  lo  logrará  cuando  el  hombre 
dejeds  hacer  sombra  al  poeta,  porque 
hay  casos  en  que  la  vida  nubla  la 
muerte,  como  hay  ocasiones  en  que  la 
muerta  nubla  la  vida. 

2.  Si  etcritor. — Como  dice  muy 
bien  un  crítico  profundo,  nuesfoD  au- 
tor as  tan  gran  poeta  y  tan  inglés, 

Íua  BUS  obras  retratan  más  la  vida  de 
nglaterra  que  la  de  todos  sns  escri- 
tores reunidos,  si  seexceptúan  Shakes- 
peare y  Waltor  Bcott. 

3.  £i  Aombrt.—Yñ  postrado  en  el 
lecho  de  muerte,  el  medico  le  mani- 
festó que  era  necesario  que  se  san- 
grara. El  enfermo  dijo  que  prefería 
morir  antes  que  consentir  en  que  se 
derramara  su  sangre.  Habiéndola  he- 
cho presento  que  podía  venir  la  locu- 
ra, se  estremeció  y  alargó  el  braio, 
cuyo  movimiento  acompañó  con  estas 
extraflisimas  palabras:  (Verdugo,  haz 
tu  deber,»  compendio  de  antigüedad 
clásica  y  da  alard.e  romántico. 

4.  S»  tátira. — Hablando  da  la  Ciu- 
dad eterna,  dice;  <trea  cosas  notoblas 
hallé  en  Roma;  tras  bribones  ahorca- 
dos, un  cardenal  muerto  y  un  papa 
vivo.*  No  pueden  pinterse  con  más 
astucia  la  descarnada  sutileza  de  su 
ironía  y  la  amargura  horrible  de  su 

5.  S%  pollliea.—^'a  1813  escribe: 
<he  simplificado  mi  política:  hoy  con- 
siste en  odiar  de  muerto  á  todos  los 
gobiernos  constituidos.» 

6.  S%  Uttratnra. — Después  de  Don 
Juan,  su  obra  maestra  es  acaso  Man- 
freáo,  sin  embargo  de  la  poca  estima 
en  que  su  autor  le  tuvo,  según  carta 
que  escribe  desde  Venecia  a  M.  Mur- 
ray  en  1817.  Sin  embargo,  Goethe 
decía:  «lobd  Byron  me  ha  tomado  mi 
Fatuto  y  se  lo  ha  hecho  Buyo.>  Esto 
significa  que  el  Fatulo  es  el  represen- 


IjOED 

lante  del  genio  alemán,  eomo  «1  Mtm- 
_fredo  es  el  renresentanto  del  genio 
inglés.  Maravilla  considerar  cómo  aa 
hombre  dotado  de  un&  imaffinacion 
tan  pequeña,  haya  conseguida  roaH- 
car  una  literatura  ten  grande;  qne  ea 
como  si  dijésemos:  maravilla  coos- 
darar  cómo  un  hombre,  con  tan  eaea- 
sa  poesía,  haya  logrado  esr  tan  gran 
poete.  Nuestro  personaje  no  invanta 
jamás;  ve  y  dibuja;  no  pinta;  observa 
y  describe;  pero  al  describir,  ostampa 
BU  vida  en  BUS  descripciones.  Por  sato 
sucede  que,  al  hablar  de  las  tormen- 
tas de  su  alma,  es  elocuente  hasta 
producir  el  delirio.  Por  eete  saeede 
también  que  las  borrascas  de  au  co- 
razón serán  eternas  en  bus  vorsoa. 
Así  sucede  del  mismo  modo  ^se  es 
el  escritor  eminentemente,  sabjetívo, 
haste  el  extremo  de  hacer  de  sí  mis- 
un  teatro,  cuyo  espectador  es  el 
mundo.  Por  consiguiente,  el  poeta  no 
el  espectador  en  el  teatro  de  la  hu- 
manidad, sino  lahumauidad  eseapee- 
tádora  en  el  teatro  del  poeta.  Este  ca- 
rácter personalísimo  marea  exaete- 
mente  ta  diferencia  que  se  «cha  de  ver 
entre  Gtsthe  y  nuestro  personaje. 
Gcetbe  viene  á  ser  el  poeta  de  todos; 
nuestro  poeta  es  el  poeta  de  sí  mismo: 
Gcethe  es  el  cantor  del  oniTem^ 
Bysoh  es  el  cantor  de  Bvaoif. 

7.  Sm  aulancolU. — Bn  unos  indi- 
viduos, la  melancolía  es  el  resultado 
de  la  complexión;  en  otros,  el  desen- 
canto de  grandes  dolores;  en  algvooe, 
la  falte  de  creencia  religiosa  y  hiuna- 
na,  qua  les  hace  perder  el  sentimieB- 
to  de  toda  verdad^  de  toda  virtud,  de 
toda  esperanza,  de  todo  amor;  en 
nuestro  personaja,  es  una  empcioa 
que  lo  inunda  todo;  pero  ana  erupcioB 
que  presente  la  viste  grandiosa  ae  los 
volcanes;  es  uu  veneno  corrosivo  que 
todo  lo  devora;  pero  que  devora  con 
un  aparato  que  &8cina  la  imagina- 
ción. En  una  palabra;  es  un  prestí^ 
que  hiere  y  atrae,  que  mate  y  deleita, 
cual  sipuaiaseu  existir  mortajas,  qne 
envuelven  la  vida  en  sn  sudario.  ¡S3tl 
En  los  horizontes  del  mundo  [cn&ntes 
veces  asoma  la  luí  antea  de  qua  eü 
astro  amanesoal  [Y  cuántas  veees  vie- 
ne la  noche  antea  de  que  se  pong^  al 
Boll  Paro  penetremoa  en  el  iateriorde 
este  enorme  máquina.  ¿De  dónde  vie- 
ne ó  qué  significa  la  singular  melan- 
colía de  nuestro  personaje?  Significa 
el  remordimiento,  que  (wcoreee  el 
alma,  como  el  celu'a  oscurece  el  cie- 
lo, porque  ea  un  celaje  de  la  ooncieii^ 
cía;  significa  la  lucha  incesante  diJ 
amor  propio,  que  toma  la  fonna  de 
vértigo;  significa  la  desesperación  del 
orgullo,  la  cual,  para  vengarse  de  wa 
impotencia  propia,  hace  la  apotedú 
de  BUS  pasiones,  como  si  detestara  lo 

STota.a.0  de  todos  en  honory  alabaan 
e  su  misma  divinidad.  Y  del  fn&do 
de  esa  melancolía  incompreosibta 
brote  un  sentimiento  sutilísimo,  ma 
esencia  impalpable,  la  cual  eonstitejí 
la  parte  noble  de  aquellos  espiritas 
rebeldes.  La  literatura  de  Btbov,  eo-  - 
mo  la  de  Gsthe,  como  la  de  SeÜller, 
como  la  de  Espronoeda,  pone  de  mr 


Digitized  by 


L.GOgle 


LORD 

DÍfiesto  que  Us  grandes  tempestades 
del  munao  no  soo  otra  cosa  que  un 
eran  desnÍTel  entre  la  vida  ruinosa 
de  las  tradiciones  j  la  vida  en  germen 
de  DUBTos  ideales  Son  dos  espectros 
que  se  dan  de  cara;  el  espectro  de  lo 
pasado  j  el  espectro  délo  futuro,  de- 
biéndose adyertÍT  que  estas  luchas 
sociales  evitan  luclias  mis  terribles 
en  la  sociedad,  porque  se  ha  observa- 
do que  la  naturaleza  se  vale  siempre 
de  un  cataclismo  para  evitar  cataclis- 
mos mis  dosastrosos.  En  el  idioma  de 
la  creación,  el  rayo  que  parte  de  las 
nubes  es  una  catástrofe  natural  para 
evitar  cat&strofes  majores  en  el  siste- 
ma del  universo.  Si  así  puede  decirse, 
es  una  estrella  que  cae,  para  que  no 
se  caigan  todas  las  estrellas.  Aquellos 
poetas  extraordinarios,  bijos  de  una 
madre  infeliz,  que  pudiera  llamarse 
la  desesperación,  son  ojos  de  Satán 
con  mira!das  de  ángel,  como  si  el  ge- 
DÍo,  en  combate  con  el  demonio,  re- 
.  uniese  en  un  punto  la  emoción  inefa- 
ble de  lo  malo,  que  se  convierte  en 
bueno  por  el  patrocinio  de  lo  subli- 
me. Hay  ciertos  instantes  en  que  la 
desesperación  del  presente  se  trasfor- 
ma  en  adivinación  de  lo  venidero,  de 
donde  se  originan  esos  hombres,  que 
se  convierten  en  poetas;  de  donde  vi»- 
nen  esos  lamentos,  que  ae  tornan  en 
cantos.  Y  la  humanidad  oye  con  éxta* 
sis  esas  sacrosantas  armonías,  bendi- 
ciendo el  designio  de  la  Providencia 
en  el  arcano  de  la  inspiración. 

8.  Signoi.  —  'SAy  dos  poetas  que 
acudicEon  á  un  signo  exterior,  con  el 
objeto,  de  idealizar  su  melancolía. 
Goethe  cred  el  Fatuto,  representación 
y  profecía  del  mundo  moral:  Schiller, 
mis  osado  &un,  vierte  sus  agonías 
en  el  corazón  sober'bio,  duro,  herdico, 
de  BU  Vallenttei».  Por  el  contrarío, 
otros  dos  poetas  buscan  aquel  signo 
ideal  en  las  revoluciones  de  su  alma, 
en  el  misterio,  en  sus  dolores,  en  las 
sombras  de  su  conciencia,  y  se  fun- 
den en  cuanto  dicen,  como  se  funde 
Stron  en  su  Don  Jva»,  en  bu  ¿fan/re- 
áo,  en  su  Marino,  en  su  Caí*;  como  se 
funde  José  de  Bspronceda  en  su  Din- 
blo  Mwtdo. 

9.  S%  arte. — -De  estos  dos  gérmenes 
nace  el  arte  do  Btron.  Este  arte  fild- 
Bofo  llega  á  ser  tríste,  casi  abruma- 
dor; pero  aquel  tinte  le  comunica 
cierto  caricter  elevado  y  solemne, 
como  si  allí  resplandeciera  un  fulgor 
de  la  fe.  Cualquiera  que  sea  el  asunto 
de  Btboh,  el  espectáculo  de  sus  pasio- 
nes, de  BUS  dudas,  de  sus  martirios, 
estí  lleno  de  majestad;  su  escepticismo 
tiene  por  contrapeso  su  grandeza;  las 
vieiones  que  brotan  de  su  genio,  tur- 
ban por  un  instante  nuestra  razón; 
pero  al  cabo  brilla  la  luz,  porque  la 
tristeza  que  le  inspira  la  contempla- 
ción de  la  existecia  humana,  va  siem- 
pre acompañada  de  una  invocación  &  la 
inmortalidad  de  un  enigma  augusto, 
expresada  en  lenguaje  divino:  senta- 
dos estoa  antecedentes,  creemos  poder 
exclamar:  Jorob  Byron  didsu  cuerpo 
i  la  tierra;  su  alma,  al  cielo.  Los  que 
le  odian,  porque  le  temen;  los  que  le 


LUHli 

calumnian,  porque  no  le  adivinan,  no 
impedirán  que  sea  el  primer  escritor 
iglés,  después  de  Shakespeare;  así 
imo   el   poeta  más   extenso  del  si- 
glo xix,  después  de  Gcethe. 

Lordosis.  Femenino.  Patología. 
Encorvadura  de  los  huesos;  y  espe- 
cialmente, de  la  columna  vertebral. 

Etiuoloqü..  Griego  XiipSuisii;  {lór^ 
tit);  francés,  lorióte. 
Lorena.  Femenino.  Geografía.  An- 
íua  provincia  de  Francia,  incorpo- 
ra actualmente  á  la  Prusia,  á  con- 
Bei;uencia  de  la  guerra  que  causó  la 
caida  del  impeño  francés. 
Etiuoloqia.  Francés  LorHe. 
Lorenés,  sa.  Adjetivo.  El  natural 
de  Lorena  y  lo  que  pertenece  á  esta 
provincia. 

Loreoés  (Cla.udio  Gblúb,  llanada 
i).  Célebre  pintor  francés  á  q^uien  se 
apellida  el  Rafael  del  paisaje ,  que 
nació  en  1600  en  Cháteau-de-Chamag- 
ne,  en  Lorena,  y  murió  en  1682.  Era 
hijo  de  una  familia  pobre,  y  no  mos- 
tró en  sus  primeros  años  mas  que  una 
inteligencia  muy  limitada.  Sin  em- 
bargo, huér&no  á  los  12  años,  fué  re- 
cogido por  un  hermano  suyo,  graba- 
dor en  madera,  en  Friburgo,  y  empe- 
zó á  demostrar  á  su  lado  algunas  (de- 
posiciones para  el  dibujo.  Llevado 
poco  después  á  Italia,  según  unos, 

ror  un  pariente  suyo,  6  por  unos  atur- 
idos  de  BU  edad,  según  otros,  bien 
pronto  sintió  despertarse  su  genio 
ante  la  contemplación  de  las  maravi- 
llas de  arte  que  contiene  aquel  afor- 
tunado país.  El  Pousino  y  los  papas 
Urbano  VIH  y  Clemente  IX  busca- 
ron su  amistad,  /  muy  en  breve  ad- 
quirió una  considerable  fortuna.  Los 
cuadros  del  Lorenés,  de  un  admi* 
rabie  colorido  y  de  una  verdad  bo^> 
préndente,  le  colocan  i  la  cabeza  de 
todos  los  paisajistas  del  mundo,  pa- 
gándose hoy  por  un  lienxo  suyo  has- 
ta 75  y  80.000  francos.  En  medio  mi- 
llón se  estimaron  dos  cuadros  que 
existían  en  Malmaison  y  que  pasaron 
áSan  Petersburgo.  La  galería  delLu- 
vre  posee  16;  dos,  el  museo  de  Ma- 
drid; y  otros,  se  encuentran  disemi- 
nados en  los  palacios  Altieri,  Colon- 
nay  Dona  en  Italia  y  en  las  galerías 
particulares  de  In^ateira.  Del  Lor8- 
NÉs  se  conservan  28  aguas  fuertes  y 
Barnére,  Lebae,  Vivares  y  Woollett 
han  grabado  muchos  de  sus  lienzos. 
Lorenzana.  Femenino,  Lienzo 
grueso  que  se  fabrica  en  Galicia  en 
un  pueblo  de  este  nombra.  |  Nombre 

Satronfmico  de  varón;  hoy,  apellido 
e  familia. 

ETiuoLoaÍA..  Lorento:  catalán,  ¡o- 
remaita. 

Lorenzana  (Fkamcisco  Amtokio 
de).  Prelado  español,  que  nació  en 
León  en  1722  t  murió  en  Roma  en 
1820.  Después  ae  ser  canónigo  de  To- 
ledo, obtuvo  el  arzobispado  de  Méji- 
co en  1766,  y  partió  para  aquella  dió- 
cesis, en  la  que  se  señaló  reformando 
la  disciplina  del  clero  é  invirtiendo 
parte  de  sus  rentas  en  fundar  una 
casa  de  recogimiento  y  ana  inclusa. 
I  Trasladado  en  1772  á  U  silla  de  To- 


U)RI 


489 


ledo,  primada  de  España,  fundó  una 
universidad,  dotándola  con  una  ri- 
quísima biblioteca,  y  dedicándose 
también,  como  lo  había  hecho  en  Ué- 
jico,  á  corregir  muchos  abusos  qne 
existían  en  su  diócesis.  Fué  creado 
cardenal  en  1789;  y  en  1797,  se  tras- 
ladó á  Roma  á  llevar  á  Pío  VII  con- 
suelos de  parte  del  rey  de  España, 
sii^  separarse  de  él,  hasta  que  se  reci- 
bió drden  del  Directorio  para  condu- 
cir al  papa  á  Francia.  En  1800  renun- 
ció el  arzobispado  de  Toledo  y  se  re- 
tiró á  Roma,  donde  acabó  sub  días, 
lendo  de  avanzadísima  edad. 

Lorenzo.  Masculino.  Nombre  pro- 
io  de  varón,  |  San  Lorenzo;  mártir 
el  siglo  iii,  quemado  sobro  unas  par- 
rillas. (PmsciANo.) 

Etiuolooía.  Latín  Zanrentíut,  for> 
ma  de  laitnu,  corona  de  laurel. 

Lorer,  Masculino  anticuado.  Lau- 

u.. 

Loretanos  y  Loretos.  Masculino 

Slurd.  Caballeros  de  Nuestra  Señora 
e  Loreto,  cuya  orden  fundó  el  papa 
Sixto  V,  en  1587,  cuando  erigió  la  ■ 
magniñca  catedral  que  lleva  aquel 
nombre.  Se  estableció  la  orden  de  loe 
txANOs,  para  que  diesen  caza  í, 
los  corsarios  en  lae  costas  de  la  Mar- 
ca de  Ancona,  á  loe  ladrones  de  la  Ro- 
manía, y  para  que  guardasen  la  ciu- 
dad de  Loreto. 

EnuoLOafA.  Loreto:  francés,  lorette, 
loretüM. 

Loreto.  Femenino.  Geografía.  Ciu- 
dad de  Italia,  en  los  antiguos  Estados 
pontificios,  célebre  por  BU  iglesia  mo- 
numental, denominada  N*ettTa,Sefb>- 

de  Loreto. 

firtHOLOdÍA.  Latin  ¿<iireA»i,  lugar 
plantado  de  laureles. 

Loríana.  Femenino  provincial. 
Llobbdo. 

Lorícario.  Masculino.  leíiologia. 
Pescado  notable  por  las  láminas  hue- 
sosas que  le  cubren  el  cuerpo  y  la  ca- 
beza. 

Etiuolooía.  ¿origa:  latin,   tdrici-  . 
rtvt,  relativo  á  las  coracas:  ñ-ancés, 
lorteaire. 

Loricero.  Masculino.  Sntonologia. 
Género  de  insectos  coleópteros  carní- 
voros, que  viven  en  lugares  pedre- 
gosos. 

ETiwoLoeÍA.  Griego  Xüpov  (fáron), 
correa,  y  xípoK  (ké-ít),  cuerno:  fran- 
cés, londre. 

Loríeos.  Masculino  plural.  Zoolo- 
gía. Orden  de  anfibios  que  tienen  el 
cuerpo  cubierto  de  placas  huesosas  á 
modo  de  escamas. 

ETiuoLoaÍA.  Loriearioi. 

Lorifoliado,  da.  Adjetivo.  Botáni- 
ca. De  hojas  muy  largas  y  parecidas 
á  correas. 

Etiuoloqía.  Latin  lonm,  correa,  y 
fSlilUiu;  áafSlíum,  hoja. 

Loriga.  Femenino.  Armadura  he- 
cha de  láminas  pequeñas,  por  lo  co- 
mún de  acero,  que  caen  unas  sobra  ■ 
otras  para  defensa  del  cuerpo.  I  Ar- 
madura del  caballo  para  el  uso  de  la 
guerra.  Q  Pieza  de  hierro  oircular  con 

3ue  se  refuerzan  los  bujes  de  las  rué- 
as  de  los  carruaJBB.  í      ,-.^^1^ 


4  so 


LORO 


EriMOLeafA.  Orí«go  Xúpov  (^nn), 
correa;  Utin,  Ünm,  igu&l  sentido; 
ISrlea,  coraiK,  armadura,  cota  de 
malla,  porque  la  Icrí^t  ara  un  teiido 
de  correas:  italiano,  Úrica;  catalai 
lloric*. 

Coio  BkIod  ayu(o  U  lu  wnna  «J(*d«, 
Lu  t<iTig»s  Tegtidaí  A  {iaU*  lai  eapiidaí, 
A  guíu  de  menbnula  por  motr-loi  >  calada. 
(Poemt  del  Cid.) 

tPrincipal  armadura  de  los  caba- 
lleros hasta  fines  del  aig-lo  ziii,  com* 
puesta  de  muchas  l&minas,  anillos  6 
mallas  de  hierro.»  (BiiHotiea  de  auto- 
res  eipaáoUt,  JPoelat  CMlelhnot  atUe- 
riorts  al  ligio  XV.  Poema  del  Cid, 
íowto  67,  pagina  S.^cAnnadura  del 
cuerpo,  compuesta  de  muchos  peda- 
zos o  laminillas  de  acero,  que  calen- 
do unas  sobre  otras,  preservan  j  de- 
fienden el  cuerpo  de  las  heridas.  Sale 
del  latino  ¿oricit.»  (Acadbuia,  Diccio- 
nario de  1796.) 

Lonjeado,  da.  Adjetifo.  La  perso- 
na armada  con  lorij^. 

BtiholoqIa.  Zonga:  latín,  ldr1eit%t, 
participio  pasivo  de  ldric3re,  cubrir 
con  longa,  baldosar:  francéa,  lorigué. 

Lorigon.  Masculino  aumentativo 
de  lori^. 

Longnero,  ra.  Adjetivo  anticua- 
do. Lo  que  pertenece  a  la  loriga. 

Lorifoillo.  Masculino.  Botánica. 
Arbusto  de  que  hacen  uso  los  tinto- 
reros para  las  tintas. 

StiuolooÍí.  Latín  ¡Mridv,  pálido 
en  demasía,  cetrino. 

Loripedo,  da.  Adjetivo.  Zoología. 
Que  tiene  una  especie  de  diente  en 
las  patas  anteriores. 

OTiuoLOaÍA.  Latín  USnm,  correa  de 
cuero,  jpe$,  pídií,  pié. 

Lorís.  Masculino.  Zoología.  Mamí- 
fero pequeüo  de  la  isla  de  Ceilan. 
ÍCaballbko.)  J  Se  ha  dado  este  nom- 
ire  en  lea  Indias  orientales  í  una 
fimitia  de  papajpijos,  cu^o  ffrito  ai> 
tícula  con  el  andad  el  sonido  ¡ori. 
(BoppoH,  JI,  f74.) 

BTUfOLoaÍA.  Malayo  feln((CiJ), 
6  ioMri  (v5J^  )!  /rancia,  lorí. 

Loñto.  Masculino  diminutivo  de 
loro. 

1.  Loro.  Masculino.  Ornitología. 
Papagayo.  Dícese  mís  particularmen- 
te del  que  tiene  el  plumaje  con  fondo 
rojo.  I  DBL  Brasil.  Ave.  Paraouat. 

Etiholooía.  Lorie:  catalán,  lloro. 

2.  Lbro.  Masculino.  .5otíKiM.  Ár- 
bol, especie  de  laurel,  menos  alto,  de 
ramos  cortos  y  poco  esparcidos,  con 
hojas  alternas,  puntiagudas,  perma- 
nentes, por  arriba  de  un  verde  subi- 
do, y  por  abajo,  mis  descoloridas.  [| 
Adjetivo.  Lo  que  es  de  un  color  am'u- 
latado  d  de  un  moreno  que  tira  á  ne- 
gro. 

EriifOLOofA.  Latin  Ukvr,  la  palidez 
cetrina,  que  tira  al  color  negro  (Lu- 
CRBCio):  catalán  antiruo,  lor;  groch 
que  tira  á  moreno;  «color  de  oro  que 
tira  ¿moreno.» 

3.  Loro.  Masculino,  Botánica.  Es- 
pecie de  laurel. 

Btimolosía.  LAintus  ImiUmie». 

4.  Loro.  MaBculino.  Rttomologia. 


LOSA 

Fisza  de  la  boca  de  algunos  insec- 
tos. I  Botánica.  Filamento  de  ciertos 
liqúenes  y  de  las  confervas. 

KtiuoloqÍa.  Latín  lomm,  correa  de 
cuero,  por  semejanza  de  materia  y  de 
forma:  francés,  ¡ore — «Se  llama  tam- 
bién lo  que  está  entre  blanco  j  negro 
Dfcese  comunmente  del  trigo  antes 
de  llegar  i  su  perfecta  madures,  comr 
lo  prueba  al  refrán  que  dice :  «Guan- 
do el  trigo  eatá  loro,  vale  el  mugil 
oro.»  Viene  del  latino  ¿wn(^.>(AcA' 
DKutA,  Diceionarie  i*  1736.) 

Lorqnino,  na.  Adjetivo.  Bl  natu- 
ral de  Lorca  j  lo  perteneciente  i  esta 
ciudad. 

Lorradas.  Adjetivo.  Término  del 
blasón.  Se  dice  de  las  aletas  con  que 
nadan  los  peces,  cuando  son  de  otro 
esmalte.»  (Academia,  Btceionario  de 
i7Í6.) 

Lorrado,  da.  Adjetivo.  Blaion. 
Epfteb)  heiildico  de  las  alas  de  los 
peces,  cuando  son  de  distínto  es- 
malte. 

ETiuoLoofA.  Francés,  lorré. 

Iiómla.  Femenino.  Botánica.  Talli 
6  expansión  de  loe  liqúenes  filamen- 
'  sos. 

BriMOLOofA.  Latin  ¡dnm,  correa  de 
cuero;  francés,  lomU. 

Loáa.  Femenino.  Piedra  llana  y  de 
poco  grueso,  regularmente  labrada, 

fue  sirve  para  solar  v  otros  usos.jí 
rampa  formada  con  losas  pequeft as 
para  coger  aves  v  ratones.  |  Metáfo- 
ra. Sbpulcro.  i  Echar  ó  votm  una 
LOSA  SNCiMA.  Frase  metafórica.  Ase- 
gurar á  alguno  con  la  mayor  firmeza 
que  guardará  cu  secreto  la  noticia 
que  se  le  ha  confiado.  I  Hchab  una  lo- 
sa aOBRB  BL  CORAZÓN.  Fntse.  Causar  ú 
ocasionar  alguna  grave  pesadumbre 
que  abruma  y  acongoja. 

BtiuolooÍa.  1.  I^tin  lUpie,  la  pie- 
dra. (MONLAU.) 

2.  La  siguiente  derivación  demues- 
tra el  error  de  la  anterior  etimología. 

Btrivacion. — Catalán,  Ilota;  portu- 

lés,  loma;  francés,  lote;  pismontéa, 
..tar,  del  próvenial  lauta,  piedra  se- 
pulcral, forma  sustantiva  de  lautar, 
alabar,  del  latin  landSre.  Losa  y  íaa- 
dee,  del  antiguo  landa,  sepulcro,  re- 

Sresentan  sin  duda  la  misma  palabra 
e  origen. 

«Piedra  extendida  y  labrada  en  cua- 
dro 6  en  otra  forma,  de  poco  grueao, 
Íue  regularmente  sirve  para  cubrir 
>s  pavimentos  &  suelos  de  los  tem- 
Slos  y  atrios.  Covarrubias  dice  pue- 
e  venir  del  nombre  arábigo  tosa, 
que  significa  losa.*  (Acadbuia,  Dic- 
cionario de  i7ÍS.) 

Losada  (Diboo).  Conquistador  de 
Venezuela,  que  naciiS  á  principios  del 
siglo  XVI  y  muri6  en  1569.  Fné  uno 
de  los  primeros  españoles  que  llega- 
ron al  territorio  de  Darien.  Encarga- 
do de  someter  á  varias  tribus  temibles, 
como  los  arhacot,  los  tecas  y  los  caracas, 
salid  en  1567  del  valle  de  Mariana, 
dirigiéndose  al  Norte,  Después  de  ha- 
ber vencido  ¿  los  arbacos  y  á  los  te- 
cas, llegó  en  el  mes  de  Abril  al  país 
deloe  caracas,  ij^ue  huveron  dejando 
los  campos  desiertos.  No  queriendo 


perder  el  fruto  de  sai  victorias,  edt- 
nciial  pié  de  una  alta  montafia  la  úu- 
dad  de  Sanlüuo  de  León,  en  Caraeaa. 
Sostuvo  una  larga  guerra  coa  gaaini 
pnro,  jefe  indio,  á  quien  logró  Tmesr, 
pacificando  el  valle  de  Caraeaa.  Paro 
cuando  hubo  de  ocuparse  en  la  repar- 
tición de  tierras,  los  habitantes  ae 
sublevaron  contra  él,  y   habiéndoae 

Íiuejado  al  gobernador  general,  ésta 
e  reemplazó  con  PonceM  Leoa. 

Losada  (Ooiiaz  ne).  Escritor  eap%- 
fial,  que  nació  en  1680.  Estavo  «n  Ar- 
gel, en  ta  época  en  que  abondafaaa 
los  cautivos  cristianos;  y  da  vnelta  i 
España,  publicó  la  siguiente  obra: 
Eicnela  de  trabajoi,  dindidoi  ets  emtra 
Ubrot;  Primera  parle  del  canliveria  mát 
emel  y  tirano;  Segnnáa,  í(ftid»  y  ft- 
üemo  de  A  rgel. 

Losado.  Masculina.  BxuMAjto. 

Btikoloqía.  Losar:  catalán,  U»- 
sat,  da. 

Losange.  Masculino.  Blaao».  La 
figura  de  un  rombo  colocado  de  suer- 
te, que  nn  ángulo  quedepor  pié,  y  su 
opuesto,  por  cabeza.  |  Geonutri^.  IV 
ralelógramo  cujroa  cuatro  lados  se» 
iguales,  sin  que  los  ángulos  sean 
rectos. 

Etiholooía.  En  el  blasón  se  llama 
losange  la  fig^ura  de  un  rombo  colocado 
de  suerte  que  un  ángulo  quede  de  pié; 
y  BU  opuesto,  por  cabeza.  Y  jd«  tÜnde 
viene  losangeft  (Moklau.) 

1.  Corrupción  de  lamraitge,  por  la 
semejanza  del  rombo  con  ana  hoja  da 
laurel;  en  latin  lanrm.  (Escalíosbo.) 
'  2.  Losange  representa  ¡Mamóte,  del 
griego  loxoe,  oblicuo,  y  del  latín  aa- 
gilnt,  ángulo.  (P.  L.abbb.) 

3.  Espaflol  Iota,  adoquín,  por  laae- 
mejania  de  figura.  [Gutbt.) 

4.  La  voz  del  arti'culo  es  el  aatíguo 
francés  losange,  forma  de  lonmnge,  ala- 
banza, porque  los  escudos  de  las  &- 
milias  estaban  encuadrados  eo  raa- 
bos,  y  tales  blasones  tenían  por  obje- 
to exaltar  el  brío  de  los  sefiores 
con  alabanzas  y  lisonjas;  en  francóa, 
lonanges,  losanges.  Últimamente,  ie- 
sange  pasó  á  significar  el  cuadro  de 
las  armas  ó  escudos,  viniendo  k  tener 
la  significación  de  rombo,  lo  ¿oaJ  dio 
i  la  voz  del  artículo  el  simiflesdo 
geométrico  que  hov  tiane.  Tal  os  la 
etimología  de  Cacnet,  'seguido  por 
Scbeler,  tan  ingeniosa  comopeí^- 
caz;  tan  perspicaz  como  positiva,  b  - 
efecto,  ef  ^iglo  xiv  nos  presenta  el  pa- 
saje siguibnte:  ( Historia  de  FrantiMtte- 
mo  XXIV,  página  650):  *powr  maeir 
faict  den»  eXaieret  ei  convert  par  éettm' 
de  LOzaMOBS  et  armoi/áes  mrwtea  ém  m:> 
(por  haber  hecho  dos  sUlas  j  cabivrtD 

Kr  encima  varios  losanobs  j  aaeadee 
las  armas  del  rey).  Por  ctmmgiiin- 
te,  LOSANQB  aignifica  inaaf*,  alaba»- 
za;  y  por  extensión,   euajio,  rosaba, 

Íaralelógrmmo,  cnvoa  lados  bob  igo^ 
n;  y  desiguales,  los  ángolos. 

5.  Confirman  la  anterior  etÚDoIogil 
nuestras  antiguas  formas  Íbmmmj 
lotenjero,  sinónimas  de  Uionfert.  Qaa 
es  que  loimjero  representa  una  fana 
de  losanjt,  de  donde  resalta  ^m»  h- 
sanü  representa  á  su  vea  ¡r 

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LOTE. 

Derñteion. — FraDcrá  del  sig'lo  zit, 
lounye;  moderno,  loiange;  Berrj,  ota»- 
g€;  italiano,  loiaitga,  simétrico  de  ht- 
mf»,  lisonja. 

Losan^eado,  da.  Adjetivo.  Sit- 
io*: Que  tiene  loeaogea. 

BnuoLOOÍA.  Loiaití/g:  fírancés,  io- 
umtá. 

Losar.  A.otivo.  Enlosar. 

EriHOLoofA.  Lota:  catalán,  Uoiñr. 

Loaeniero,  ra.  Adjetivo  anticua- 
do. LlBONJSSO. 

Lomqjero,  ra.  Adjetivo.  Lison- 
nao. 

Loaata.  Femenino,  diminntívo  de 
loea.  I  6  Losiixá .  Trampa  formada  con 
loe&B  pequefias  para  coger  pijaros.  || 

COOKH  XN  LA.  LOSETA  6  LOSILLA.  FraSe 

metafórica/  familiar,  ^g^ñar  á  al- 
gTino  con  astucia. 

Losiea,  lia,  ta.  Femenino  diminn- 
tdvo  de  loea. — «La  losa  pequefla.  Cier- 
ta trampa  qne  se  hace  con  unas  lasaa 
pequallas  j  delgadas,  para  coger  las 
aves.  Trae  esta  voz  en  este  sentido 
Covarrubias  en  su  Tttoro,  j  también 
el  padre  Alcalá  7  Nebrija  en  sus  Vo- 
eéSKkrüu.»  (Academia,  Diceúmario 
dé  i726.) 

i.  Lota.  Término  provincial.  Pun- 
to en  donde  se  vende  el  pescado, 
que  es  generalmente  el  mismo  buque 

tue  lo  trae.  Representa  una  especie 
8  puja,  en  que  se  pregona  el  precio 
estipulado  en  escala  descendente,  has- 
ta que  un  postor  grita:  ¡mió/  i  cnjro 
favor  se  remata.  Ltamóse  lota,  porque 
Be  vende  i  ioltt;  es  decir,  por  porcio- 
nes 6  partes. 

BnHOLoofA.  Zato. 

2.  Lota.  Femenino.  Género  de 
pescados  semejantes  i  la  lamprea. 

Etiuoloq/a.  1.  Latin  i»Mn,  lodo, 
porque  la  lota  suele  ballaree  en  aguas 
cenagosas.  (Littrí.) 

2.  Esta  etimología  no  es  admisible. 
Zola  representa  el  latín  ¡ata,  lavada; 
femenino  de  lílus,  participio  de  ¡Jív&- 
rt,  lavar,  aludiendo  á  la  piel  lustrosa 
de  dicho  pescado.  No  es 'posible  sepa- 
rar fóíw,  lavado,  y  fóía.'pez. 

DtrivMW». — Latin  lata,  lavada;  la- 
tín técnico,  gadtu  lota,  de  Linneo; 
fraucBB,  htl*. 

Lote.  Uasculino.  Cada  una  de  las 
partes  en  que  se  divide  un  todo  que 
B«  ha  de  distribuir  entre  varias  per- 
sonas, 

BriMOLOofA.  Antiguo  alto  alemán 
hU>t,  suerte;  alemán,  Loot;  godo, 
kUmtt;  bajo  bretón,  lod,  porción;  in- 
glés, ¡ot,  porción  /  suerte;  francés, 
Jot;  provenzal,  ktt;  italiano,  lotlo. 

Loteo,  t«a.  Adjetivo.  Concernien- 
te ó  parecido  al  loto. 

ETiuoLoaÍA.  Loto:  francés,   lotea. 

Lotería.  Femenino.  Especie  de  rifa 
que  se  hace  con  mercadenes,  billetes, 
dineros  j  otras  cosas  con  autoridad 
pública.  I  Juego  casero  en  que  se  imi- 
ta el  juego  público  con  números  pues- 
tos en  cartones,  j  extrayendo  algu- 
nos de  una  bolsa  i5  caja,  g  La  casa  en 
que  se  despachan  loa  billetes  j  se  ano- 
ten los  números  de  los  jugadores  de 
LOq;EKfA.||Uetáfora familiar.  Caerle  k 
UNO  LA  lotkbU.  Venirle  un  bien  á 


LOTE 

un  mal,  según  empleemos  la  (rase  en 
sentido  seno  6  en  sentido  irónico.  El 
uso  de  este  locución  en  significación 
despectiva  es  mu;  frecuente,  como 
cuando  se  dice  para  ponderar  una  mo- 
lestia: «pues,  sefior,  me  ha  caido  la 

LOTERÍA.* 

Btiuolooía.  Lote:  catalán,  lotería; 
francés,  loterU. 

Del  ñ-ancée  loteríe,  formado  del  fla- 
menco lot,  suerte,  6  del  celto-breton 
íod,  porción,  parte  de  tierra  6  here- 
dad, lote.  Tamoien  ha  tenido  lotería 
BU  etimología  de  sonsonete,  pues  al- 
gunos U  derivan  del  iteliano  lotta, 
que  significa  Ivcha,  en  latín  Ueta,  por 
cuanto  en  la  lotería  el  jugador  Uúlw 
en-  cierto  modo  contra  la  fortuna  y 
contra  loa  demás  jugadores.  (Mon- 

LAÜ.) 

Setena  hittíriea. — 1.  Sntrt  loe  Mti- 
g*ot  romanoe:  1.  Entre  los  antiguos 
romanos,  fué  una  diversión  inventa- 
da para  recreo  en  los  convites  y  en 
los  festines. 

2.  Poníanse  en  una  copa  los  bille- 
tes que  representeban  los  lotes  6  pre- 
mios. ÜD  esclavo  la  iba  preeentendo, 
j  cada  convidado  tomaba  uil  billete, 

S[ue  le  valia  un  lote  impórtente,  6  un 
oto  irrisorio. 

3.  El  emperador  Augusto  filé  muj 
amanto  de  la  lotería  j  distribuía  lo- 
tes de  dinero,  j  de  loquehoj  podría- 
mos llamar  artículos  de  tocador. 

4.  Agrippa  debió  ser  mis  amanto 
del  juego,  cuando  hizo  pública  la  lo- 
tería. ^tecÍB  arrojar  en  el  teatro,  á 
continuación  de  los  juegos  escénicos, 
un  gran  número  de  tebfíllaa  que  va> 
Han,  álos  que  las  podían  recoger,  can- 
tidades de  píate,  vestidos,  carros,  va- 
sos de  metal  j  esclavos;  que  baste  loS' 
hombres  han  servido  de  lotee  en  los 
juegc^  de  la  humanidad. 

5.  Nerón,  en  losjuegos  que  duran- 
te varios  diaa  celebró  por  la  perpetui- 
dad del  imperio,  haCfa  arrojar  diaria- 
mente al  pueblo  mil  billetes  de  lote- 
ría, con  los  que  podían  obtenerse  pre- 
mios de  trigo,  de  víveres,  de  aves,  de 
dinero,  de  perlas,  de  esclavos,  de  ca- 
ballos, de  casas  y  de  tierras. 

II.  S*lre  los  nodemot. — 1.  La  lo- 
tería se  perpetuó  en  Italia,  como  me- 
dio de  ganar  dinero. 

2.  De  Itelia  se  importó  á  nuestra 
nación  vecina,  Francia:  y  la  primera 
fué  esteblecida  por  Francisco  I,  en 
1539,  bajo  el  nombre  de  hla*q%e^  vox 
derivada  sin  duda  del  iteliano  btanca 
carta,  como  si  dijéramos:  billete  bian- 
eo,  por  ser  el  color  de  los  billetes  que 
perdían.  Advirtemos  que  este  lotería 
duró  poco. 

3.  Reapareció,  esto  no  obstente, 
bajo  el  ministerio  Masarino  (1656); 
fue  suprimida  después  (1658)  por  de- 
creto del  Parlamento;  reapareció  bajo 
la  forma  de  inttitvcüm,  en  1700;  en- 
tonces se  creó  una  en  el  HOtel-de  Vi- 
lU  de  Paris,  bajo  el  nombre  de  lote- 
ría real,  con  capital  de  10.000.000  de 
libras,  la  cual  fué  abolida  definitiva- 
mente. 

4.  En  España  existe  todavía,  acer- 
ca de  lo  cual  no  tenemos  ¡ñotÍTOB  de 


LOTO 


491 


congratulamos,  porque  ningún  pue- 
blo debe  fiar  su  porvenir  á  las  aven- 
turas de  la  suerte;  sino  á  las  virtudes 
del  trabajo  y  del»  economía.  Consi- 
derada este  cuestión,  no  como  hecho 
administrativo,'  sino  como  punto  de 
moral  pública,  tal  vez  pudiera  pre- 
guntarse: ¿con  qué  derecDO  se  prohi- 
ben los  juegas  de  azar,  cuando  el  Es- 
tedo  mantiene  el  juego  de  la  lotería? 
Si  hay  razón  para  que  dejen  de  jugar 
algunos,  ¿por  qué  no  hay  razón  para 
que  dejen  de  jugar  todos?  Hablando 
en  nombre  de  la  historia,  ley  sobera- 
na, que  á  todos  obliga  por  igual,  aña- 
dimos: el  juego,  sea  cual  fuere  la  for- 
ma bajo  la  cual  se  manifieste,  es  la 
llaga  que  devora  la  vida  de  los  pue- 
blos pobres,  inmorales  y  esclavos. 
Honramos  mucho  á  BspsJla,  la  ama- 
mos más,  para  que,  en  materia  tan 
rve,  prescindamos  de  la  obligación 
expresamos  con  patriótica  &an- 
Suesa.  ÜQ  puefalojugador  está  borra- 
0  por  sí  mismo  del  mapa  de  los  pue- 
blos. 

Lotero.  Masculino.  El  administra- 
dor que  tiene  á  su  cargo  despachar 
los  billetes  y  anoter  los  números  de 
los  que  juegan  á  la  lotería. 
ETiuOLOaÍA.  ¿«M:  catalán,  loter. 
Loth.  Patriarca  hebreo,  hijo  de 
Aran  y  hermano  de  Abraham,  que  vi- 
vía unos  1900  afios  antes  de  nuestra 
era.  Abandonó  con  su  tío  el  ^ís  de 
tlr  y  se  fué  á  vivir  á  Sodoma.  Refiere 
el  G¿iteñt  que,  habiendo  llegado  á  la 
ciudad  dos  ángeles,  enviados  por  el 
Señor,  Lotec  les. ofreció  hospitelidad; 
pero  á  poco  tiempo  los  habitantes  de 
Sodoma  se  amotinaron  y  acudieron  en 
tropel  ¿  casa  de  Loth,  pidiendo  á  gri- 
tos que  entregara  á  su  depravación 
concupÍBcente  aquellos  extranjeros. 
Les  ofreció  inútilmente  á  sus  hijas  en 
cambio;  pero  los  ángeles  pusieron  fin 
á  aquel  conflicto,  dejando  ciegos  ¿  los 
alborotadores.  En  seguida  advirtieron 
á  Loth  que  la  ciudad  de  Sodoma  iba  á 
ser  destruida  por  el  fuego  del  cielo, 
insinuándole  que  huyera  inmediato- 
mente  con  su  familia,  sin  detenerse 
en  BUS  cercanías,  ni  volver  la  cara 
atrás.  La  mujer  de  Lotk,  que  que- 
brantó esta  última  parte  del  mandato, 
Íuedó  convertida  en  estetua  de  sal. 
iOTH,  después  de  hacer  un  corto  des- 
canso en  Segor,  se  retiró  con  dos  hi- 
jas á  una  caverna.  Las  dos  hijas,  cre- 
yendo que  había  perecido  tedo  el  gé- 
nero humano  y  que  ya  no  había  hom- 
bres para  ellas,  embriagaron  á  su  pa- 
dre, y  se  entregaron  á  el,  una  después 
de  otra,  para  conservar  su  raía.  La 
mayor,  tuvo  un  hijo,  llamado  Moab, 
que  quiere  decir:  hijo  de  mi  padre  y 
qne  fué  cabeza  y  tronco  de  los  noah*- 
tat\j  la  segunda,  uno,  llamado  Ámi», 
6  Ayo  Je  mi  p»eblo,  de  donde  descen- 
dieron los  amoñitae. 

Lotiforme.  Adjetivo.  BotáMca. 
Que  tiene  la  forma  del  loto. 
Loto.  Masculino.  Árbol.  Alubz. 
BTiiioLoaÍA.  Griego  >u>t¿i:  (lótót): 
latin,  totot,  loto  ó  almos,  árbol  de  fru- 
to muy  sabrÑo  y  dulce;  francés,  lo- 
fot    lotiu.  I  I 

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492 


LOUV 


Lotofaeia.  Femeniíio.  Inclinación 
í  comer  smiei. 

BtiuolooU.  LotSfe^o. 

Lotófkgot.  MucuÍído  plunl.  Pue- 
blos que  habitkb&D  en  \\  costa  meri- 
dionu  de  Añicajae  alimentabaD con 
los  frutos  del  loto. 

ETiMOLOaÍA.  Griegfo  Xurto^iYOí  ^fóíe- 
pUfot),  de  lóíot,  loto,  j  pMfH»,  co- 
mer: francés,  loíophagt. 

MÍtologfa,-~\.  Los  lotófaqos  no 
han  existido  en  ninguns  regio^  del 
globo,  puesto  que  eran  un  pueblo 
que  ideo  la  fábula  g^ríega. 

2.  Sirvió  de  fundamento  ¿  dicha 
invención  la  creencia  de  que  la  fruta 
del  loto  era  tan  dulce  y  delicada,  que 
hacía  olvidar  su  patna  í  los  extran- 
jeros. 

3.  La  ilustre  Academia  Espafiola 
hará  muy  bien  en  referir  la  vos  del 
artículo  a  la  mitología. 

Z^tos.  Mitokgi».  Fruta  fabulosa 
del  Afirica,  que  quitaba  la  memoria 
al  que  la  comía. 

lÍTUIOLOOfl..  Loto. 

Loncn».  Femenino  anticuado.  Lo- 
CU&A..  U  Anticuado.  Presunción. 

LoaT«l  (Lvis  Pedro).  Begicida 
francés,  de  oficio  guamiciero,  que 
naci<5  en  Versaltes  en  1783  j  murió 
en  1820.  Después  de  haber  pertene- 
cido al  partido  mb  avanzado  de  la 
democracia,  j  de  haberse  afiliado 
mis  tarde  fementemente  á  los  bona- 

fiartistas,  llevado  de  su  fanatismo  po- 
ítico,  el  13  de- Febrero  de  1820,  ase- 
sind  i  la  salida  de  la  dpera  al  duque 
de  Berry,  hijo  del  conde  de  Artois, 
después  Carlos  X,'  con  objeto  de 
acabar  con  la  rama  principal  de  las 
Barbones.  Herido  el  desgraciado  prín- 
cipe ¿  las  once  de  la  noche,  sdlo  vivic 
el  resto  de  ella,  que  pasó  en  la  ago- 
nía. A  peaar  de  loa  cuidados  de  los 
doctores  £ougon  y  Dupujtren,  que 
se  apresuraron  á  acudir  i  su  socorro, 
did  el  último  suspiro  á  las  seis  y  me- 
dia. No  habiendo  podido  ser  traslada- 
do á  las  TuUerÍBS,  se  le  improvisó 
una  alcoba  en  el  teatro  mismo,  en  un 
Baloncillo  contiguo  al  palco  regio,  al 
que  acudió  toda  su  familia,  incluso 
Luis  XVIII,  que  aunque  agobiado  ja 
por  las  enfermedades  que  no  habían 
de  tardar  en  llevarle  al  sepulcro,  se 
hizo  trasladar  á  la  cabecera  del  mo- 
ribundo. LouvBL,  que  no  intentó  si- 
quiera huir,  fué  cogido  inmediata- 
mente y  conducido  i  los  calabozos  de 
la  Conserjería.  La  pesquisa  que  se 
hizo  sobre  sus  antecedentes,  nada  ex- 
traordinario r'eveló.  Huérfano  desde 
muj  niño,  había  sido  educado  poi 
una  hermana  de  su  madre,  que  hizo 
le  admitieran  en  una  escuela  gratuita 
de  Versalles.  Allí,  siguiendo  la  edu- 
cación de  la  época,  aprendió  i  leer  en 
la  DecUwacioK  de  tos  cUrecket  del  Aim- 
hre  y  en  loa  cantos  patri»3ticos,  Lou- 
TBL  no  salió  de  aquella  infancia  re- 
publicana, sino  para  pasar  á  la  vida 
exaltada  de  una  adolescencia  guerre- 
ra. La  gran  epopeya  del  imperio  le 
arrastró  de  tal  modo  que,  durante  su 
vida.  Napoleón  fué  para  él,  más  que 
un  hombre,  un  Dioa.  Testigo  de  la 


LOUV 

abdicación  deFontaineblean,  aiguió  al 
soberano  desposeído  á  la  iela  de  Elba, 
T  volvió  con  él  al  golfo  Juan.  Pero 
Waterláo  fué  una  ultima  y  amarga 
decepción.  Louvkl,  al  ver  desplomar- 
se so  ídolo,  sólo  guardó  un  senti- 
miento de  odio  y  de  venganza,  y  la 
víctima  escogida  para  templar  su  sed 
de  sangre  fue  el  dnque  de  Berrj.  «La 
persona  del  rej  no  era  la  que  me  con- 
venía,» había  dicho:  <Luis  XVIII  es 
tal  vez  el  único  príncipe  de  su  fami- 
lia que  no  ha  tomado  las  armas  con- 
tra la  Francia,  j  lo  que  yo  quería  era 
castigar  i,  los  culpables  de  tal  cri- 
men.» Madurando  su  proyecto  pasó 
años  enteros,  V  la  ocasión  se  le  pre- 
sentó al  fin.  Conseguido  su  criminal 
objeto,  quedó  tranquilo.  BI  26  de 
Mayo  recibió  con  cierta  altanería  á 
los  defensores  que  se  le  habían  nom- 
brado de  oficio,  y  les  recomendó  que 
no  alegasen  nada  en  su  defensa  que 
estuviera  en  contradicción  con  sus 
terminantes  declaraciones.  Los  deba- 
tea se  abrieron  el  5  de  Junio  ante  la 
Cámara  de  los  pares,  y  dos  sesiones 
bastaron  para  dejar  comprender  que, 
si  los  t«nia,  LouvEL  no  denunciaría 
sus  cómplices.  El  día  6,  á  las  cinco  y 
media  de  la  tarde,  oyó  con  la  major 
impavidez  la  sentencia  que  le  conde- 
naba &  sufrir  la  pena  de  muerte  en  la 
Slaza  de  la  Grive.  A  las  cinco  y  me- 
ia  de  la  mañana  del  7  de  Junio  se 
SISO  en  marcha  la  fúnebre  comitiva, 
urante  el  trayecto  se  invitó  al  reo  i 
que  hiciera  declaraciones;  pero  i  la 

trímera  campanada  de  las  seis  su  ca- 
sia rodaba  a  la  canasta  de  la  guillo- 
tina, sin  haber  desplegado  sus  la- 
bios. 

A«(fAa.— Murió  á  los  36  afios;  era 
de  mediana  estatura,  de  frente  abul- 
tada, ojos  hundidos  y  de  expresión 
sombría,  cráneo  casi  calvo,  facciones 
duras  y  angulosas,  labio  delgado  y 
prieto. 

IrfiaTet  de  CouTray  (Juan  Bau- 
tista). ConTencional  y  literato  fran- 
cés, que  nació  en  París  en  1760  y  mu- 
rió en  1797,  Redactó  varias  memorias 
académicas  para  el  sabio  Dietrich,  de 
quien  era  secretarío;  fué  más  tarde 
comisionista  del  comercio  de  libros  j 
publicó  de  1787  á  1789  una  novela 
titulada:  Ámora  del  caMUto  di  Fa%- 
bUu,  en  trea  partes,  á  la  cual  debe  su 
reputación  lite  rana.  Esta  obra,  del  gé- 
nero de  esas  que  tienen  por  objeto 
hacer  la  pintura  de  los  más  desborda- 
dos placeres  j  descríbir  de  la  manera 
más  real  j  descarnada  la  liviandad  y 
el  desenfreno  de  las 'pasiones,  es,  no 
obstante,  un  verdadero  modelo  de  ese 
ramo  de  la  literatura  que,  por  más 
que  deba  esconderse  á  las  miradas  de 
la  juventud,  que  no  busca  en  tales  li- 
bros más  que  un  incentivo  á  sus  pa- 
siones sensuales ,  encierra  también 
bellezas  dignas  de  ser  estudiadas.  Des- 
pués de  esto  libro,  publicó  un  folleto 
que  lleva  por  titulo:  Parit  jiuUJiatdo, 
en  que  se  haca  la  apología  de  las  jor- 
nadas del  5  j  6  de  Octubre.  Durante 
el  periodo  de  la  Asamblea  legislativa, 
redactó  on  diario,  Bl  Ce»tÍmtU,  dirí- 


LOXO 

gido  contra  la  corte.  Habieadoádd 
diputado  de  la  Convención,  MtfiU« 
al  partido  girondino,  se  áeüuó  am- 
traías  matanzas  de  Setiembre j m- 
flaló  en  un  discurso,  tan  valeioeo  easui 
elocuente,  lo  que  él  llamaba  lu  mim 
ambiciosas  de  Bobeapierre.  Fué  de 
los  que  votaron  la  muerte  del  nj,j 
de  los  que  hicieron  una  gaemÍD[Íi- 
cable  i  la  montaña  hasta  que,  com- 
prendido en  el  decreto  de  amato  dic- 
tado contra  sus  colegas  de  la  Girondi, 
fué  puesto  fuera  de  la  \ey.  Pieñndo 
á  huir,  llevó  una  vida  errante  que  hi 
referído  en  sus  Noticwpan  UUuh 
ria  de  mit  peliéht  detde  el  Si  it  lim 
de  1193(PiuÍ3, 1795).  VueltoiUC»- 
vencion  después  del  9  Thermidor,  n- 
atetó  de  nuevo  £1  CfiineU;  j  nú 
tarde,  otra  publicación  periódica  ti- 
tulada: J)e  FrtuU.  Fué  miembro  del 
Consejo  de  los  Quinientas,  dejé  i» 
formar  parte  de  él  en  Majo  de  1797, 
abríó  una  librería ,  fué  nombrada 
miembro  del  Instituto  (seccioD  da  gra- 
mática), y  murió  en  el  mismo  afie.De 
él,  además  de  las  obras  citadas,  m 
conserva  una  novela  de  escaso  mérito: 
Smitio  de  Varmout,  donde  trata  de  peo- 
bar  la  necesidad  del  divorcio, 

Heteña. — Louvbt  tenia  más  talento 
que  erudición  7  menos  juicio  que  ecmi- 
tanciaen  sus  opiniones. 

LoTftina.  Femenino.  Gee/njü. 
Ciudad  célebre  de  Brabante. 

ETiMOLoaÍA.  Latín  Znmítm. 

Lovanieiue.  Adjetivo.  El  natunl 
de  Lovaina  y  lo  perteneciente  áasti 
ciudad.' 

ETiuoLoaÍA.  Latín  IovmuSuú. 

LoTJa.  Femenino.    OeognfU.  (Su- 
dad de  la  baja  Alemania. 
Btimoloqía.  Latin  Zovía. 

Lowe  (stR  Hudson).  Nació  su  I^ 
landa  en  1770  y  muríó  en  1841.  Sir- 
vió en  Italia  contra  los  franceses,  dejó 
tomar  la  isla  de  Capri,  de  que  eia  g¡^■ 
bemador  en  1810,  fué  coronel  delet 
tiradores  de  Córcega  y  recibid,  en 
1815,1a  misión  de  guardar  á  Ifuo- 
leon  I  en  la  isla  de  Santa  Elena.  U 
dureza  coa  que  desempeñó  el  cargo 
que  se  le  había  confiado,  le  ha  con- 
quistado un  triste  y  odioso  renombrt. 
De  él  se  conservan  unas  ifemmu. 

fublicadas  por  au  hijo  (en  Londres, 
845),  en  que  trata  en  vano  de  jnit^ 
ficar  su  conducta. 

Loxantero,  ra.  Adjetivo.  B»ié»i- 
ca.  Que  tiene  oblicuas  las  anteras. 

EtuiolooÍa.  Lose  y  imUr*. 

Loxantrósis.  Feínenino.  Meüáu. 
Dislocación  de  los  huesos  del  cráneo 
y  de  los  músculos  adherentes. 

ETiuOLoaÍA.  Loxo  y  értkn*,  artiea- 
laoion:  francés,  ¡oaúrikre. 

Loxo.  Prefijo  técnico,  del  grisgo 
Xoíií  (loedt),  oblicuo. 

Loxocosmo.  Masculino.  Fkia- 
Instrumento  para  demostrar  loa  B«- 
vimientos  de  la  tierra,  las  estseiuiM 
y  la  desigualdad  de  toa  días. 

Eriuoi.oafA.  Zoxo  j  Utmot,  toM- 
do:  francés,  ¡oxoconu. 

Loxodroraia.  Femenino.  iVis'H*- 
Línea  que  deecríbo  un  buque  m  « 
mar. 


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Laoogle 


LÜBB 

BnuoLOOÍA.  Loxo  j  drdmoi,  car- 
rera: francés,  hxodr<mit. 

LoyalÍBtas.  Uascuüno  plural.  Bv- 
torta.  1.  Nombre  dado  an  Ing-laterra, 
después  de  la  expulsión  de  Ips  Estuar- 
do3,  á  todos  aquellos  que  aceptaron 
la  nueva  dinastía,  sigiiificando  de  este 
modo  que  eran  Uala  a  la  cansa  del  rej. 

2.  En  las  guerras  de  América,  Iqb 
¡oyaUtÍÉt  wiu  los  que  seguían  el  par- 
tido de  la  Gran  Bretaña. 

ETiifOLOof^.  Francés  ¡ogalúíe,  de 
¡oyautí,  lealtad;  inglés,  loyaí'y. 

Lou.  Femenino.  Todo  lo  que  se 
&brica  de  barro  fino  j*  lustroso;  como 
Bon  platos,  tazas,  jicaras^  etc.  ¡¡  Andb 
t^  LOZA.  Expresión  metafórica  v  &- 
miliar  con  que  se  da  &  entender  ei  bn- 
llicio  j  algazara  qne  suele  haber  en 
algún  concurso,  cuando  la  gente  esti 
contenta  y  alegre. 

Etiuolooía. — (Todo  lo  que  se  fa- 
brica de  barro  fino  y  lustroso;  como 
Bon  platos,  fuentes  j  escudillas.  Co- 
Tarrubiaa  dice  se  Uamií  Zota  cuasi  Lú- 
tea.* (AcADBuiA,  DicciofMrio  de  1726.) 

Lozanamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  lozanía. 

&TU10L0QÍA.  £oiaHa  y  el  sufijo  ad- 
yerbial  eunlt. 

Lozanev-  Neutro.  Ostentar  loza- 
nía ú  obrar  con  ella. 

Lozanearse.  Reciproco.  Deleitar- 
se, recrearse  haciendo  alguna  cosa. 

Lozanecer.  Neutro  anticuado. 
Enfreirae,  envanecerae, 

^iHOLoaÍA.  Zotaaeor. 

Lozanía.  Femenino.  El  mucho  ver- 
dor T  frondosidad  en  las  plantas.  ||  En 
loa  nombres  y  animales,  la  viveza  y 
gallardía  nacida  de  su  vigor  j^  robus- 
tez. I  Anticuado.  Orgullo,  altivez. 

ETiuoLoaÍA.  Zoiano:  catalán  anti- 
guo, hstA»ia, 

Lozano,  na.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca i  los  árboles,  á  los  campos  v  á  ios 
sembrados  mu^  verdes71ronciosos.il 
Metáfora.  Alegre,  gallardo,  airoso. 

Btoiolooía.  Latín  Ivxiu,  Irncüt,  ve- 
getación extraordinaria,  simétrico  de 
tKemñSre  y  ln^mriari,  brotar  con  vicio, 
estar  demasiado  frondoso.  Zotatto  re- 
presenta loiBano,  Imcano:  catalán  anti- 
guo, lloiid,  na;  Imtá,  na;  moderno, 
Hfuá,  na. — fVerdo,  alegre  y  fecundo, 
como  campo  lozano.  Covarrubias  di- 
ce sale  del  nombre  latino  Hwe  cuasi 
lucano,  porque  lucen  ó  resplandecen.* 
( AcADBMiA,  Dieeionario.  a*  1726.) 

Ln.  Articulo  anticuado  neutro.  Lo. 

Lúa.  Femenino.  Especio  de  guante 
hecho  de  esparto  t  sin  separación  para 
los  dedos,  el  cual  sirve  ¡^ara  limpiar 
£  las  caballerías.  1  Provincial  Man- 
cha. Zurrón  de  piel  de  cabra,  came- 
ro, etc.,  para  trasportar  el  azafrán.  || 

TOHAB    ALOUNA    BUBAaCACtON    POB  LA 

LtJA.  Frase.  Meirima.  Véase  Eubabca- 

OION. 

Loada.  Femenino.  Luazo. 

Lnazo.  Masculino.  Marina,  Acto  ó 
afecto  de  tomar  por  Ift  lúa. 

Lubricación.  Femenino  anticua- 
do. LUBBICIDAD. 

Lúbricamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  lubricidad. 

firiuOLOoÍA.  Idbriea  y  el  sufijo  sd- 


LÜCA. 

verbifl  mmUt:  italiano,  ¡ulírieameníe; 
francés,  htbriqntnení. 

Lobrican.  Masculino  anticuado. 
El  crepúsculo  de  la  mañana. 

BTiMOLoaÍA.  -Latin  ^Mcire,  hacer 
vacilar,  porque  el  crepúsculo  parece 
~~r  una  vacilación  entre  el  dia  y  la 

iche. 

Lubricar.  Activo  anticuado.  Ha- 
cer  lúbrica  iS  resbaladiza  atgnna  cosa. 

EriMOLoaÍA.  Latia  tabrukre,  poner 
resbaladizo:  italiano,  Ubricare. 

Lubricidad.  Femenino.  La  cuali- 

id  de  lúbrico.  \  Metáfora.  La  pro- 
pensión i  la  lujuria. 

Etiuolooía.  Lúbrico:  latin,  tílMei^ 
tai;  italianoj  Inbriciti;  francés,  luiri- 
ciÜ;  catalán,  htbrieitat. 

LabrícipedOj  da.  Adjetivo.  .^«^ 
ffía.  De  pies  lisos  y  lucientes. 

Etiuolosía.  Lat^n  tübrtau,  resba- 
ladizo, y  pet,  pidit,  pié. 

Lúbrico,  ca.  Adjetivo.  Resbaladi- 
zo. I  Metáfora.  Propenso. á  algún  vi- 
cio, y  particularmente,    á  la  lujuria. 

ÉTUOLoaÍA.  Latin  Üíbrient,  resba- 
ladizo, peligr(»o,  arriesgado:  lubrici 
piteet,  peces  que  se  deslizan,  ^u^  se 
escurren  de  las  manos,  en  Plinio:  lu- 
brica adoUteentÜB  via;  camino  peligro- 
so, resbaladizo,  para  la  juventud,  en 
Cicerón :  catalán,  UúiricA,  ca;  proveu- 
zal,  lubrie;  francés,  Utbriqnc;  italiano, 
lubrico. — «Lo  mismo  que  resbaladizo. 
Es  voz  latina,  hábrictu,  a,  vm.»  (Aca- 
dbuia.  Diccionario  de  17Í6.) 

Lubrificar.  Activo.  Lubbicar. 

BTiuoLoaÍA,  hatin  lübriem y  facíre, 
hacer:  francés,  ¡nbri/¡er. 

LubriflcatÍTO,  va.  Adjetivo.  Lo 
que  tiene  virtud  de  lubricar. 

Lncania.  Femenino.  Otografiaan- 
lüfita.  Provincia  del  antiguo  reino  de 
Ñapóles;  bo;,  Basilicata. 

ÉriuoLoaÍA.  Latin  XicMÍa.  (Pli- 
Kio.)     • 

Lucánido,  da.  Adjetivo.  £ntomo~ 
logia.  Parecido  á  un  lucano.  ' 

1.  Lucano  (MabcoAnbo).  Célebre 
poeta  latino,  que  nació  en  Córdoba, 
ciudad  de  ^pafia,  el  3  de  Noviembre 
del  aflo  38,  y  según  otros,  el  39  de' 
la  era  cristiana.  Fué  hijo  de  Aneo 
Mela,  hermano  de  Séneca  el  FihSxofo, 
y  de  Atilia,  hija  de  Lucano,  orador 
distinguido.  Apenas  contaba  14  aSos 
de  edad  cuando  jt,  llamaba  la  aten- 
ción de  los  doctos  por  sus  declamacio- 
nes en  griego  y  en  latin.  Prendada 
de  sos  talentos  el  emperador  Nerón, 
le  hizo  augur  y  cuestor ;  pero  el 
año  65  le  condend  á  muerte  por  en- 
contrarle complicado  en  la  conjura- 
ción de  Pisón,  teniendo  de  esta  suerte 
el  mismo  desastroso  fin  que  Séneca, 
BU  tío.  De  todas  .sus  obras  solé  nos 
queda  La  PhtrtaUa,  poema  épico  di- 
vidido en  diez  libros.  En  él  se  en- 
cuentran muchas  bellezas  de  primer 
•jrden,  pensamientos  sublimes,  imá- 
genes grandiosas  v  rasgos  épicas  ad- 
mirables; pero  la  hinchazón  del  estilo 
y  el  mal  vusto  que  domina  en  muchas 
partes  del  poema,  deslucen  con  fire- 
cuencia  ratos  primores.  [Di  Miqdbl 
T  Morante.) 

2.  Lncano.  Masculino.  Snioaulih , 


LUCE 


498 


{'ia.  Género  de  insectos  cole<SpteroB 
amelicómeoB,  muy  parecidos  á  los 
escarabajos. 

BriuoLoaÍA.  Latin  AcSmm,  el  esca- 
rabajo, insecto.  (Plinio.) 

Lncano,  na.  Adjetivo.  Lo  pert*- 
nociente  á  Lucania  y .  el  natural  de 
esta  provincia. 

Etiuolooía.  Latin  ÍSeosiir.  (Tito 
Livio.) 

Lúoas.  Masculino.  Nombre  propio 
de  varón.  |  San  Lúoas. 

LúcaB.  Masculino  plural.  &erm»' 
nía.  Los  naipes. 

Lúeas  (san),  uno  de  loa  cuatro 
evan^listas,  natural  de  Antioqufa  y 
médico  de  profesión.  Fué  convertido 
por  san  Pablo,  á  quien  siguid  en  sus 
viajes;  predicó  luego  solo  en  Corínto 
el  año  66,  y  regresd  á  Boma  el  61. 
Muerto  san  Pablo,  recorrió  la  Italia, 
las  Gallas,  la  Macedonia,  la  Dalma- 
cia,  el  Egipto,  la  Bitinia  v  la  Acaya, 
donde  sufnó  el  martirio  a  la  edad  de 
84  años.  Es  autor  del  tercer  Evangelio 
y  de  loa  Aeloe  de  lot  apéttolee. 

Lúeas  de  Tuf .  Sabio  español,  lla- 
mado en  latin  Lúcae  Tndéntix,  que 
nació  en  León  á  principios  del  si- 
glo xiii.  Después  de  recorrer  la  Ita- 
lia, U  Grecia  y  la  Palestina,  fué 
nombrado  á  su  regreso  á  España 
obispo  de  Tuj,  en  Galicia,  cuja  sede 
ocupó  hasta  su  muerte,  acaecida  en 
1288.  Refundió  U  Créniea  de  san  Isi- 
doro de  Sevilla,  y  la  completó  desde 
el  año  680  hasta  1336,  dejando  ade- 
más un  Tratado  teológico  contra  los 
albigenses,  y  la  Vida  de  tan  Itidoro. 

lACe  (aqua  ce).  Especie  de  jabon- 
cillo compuesto  de  amoniaco  liquido 
y  de  aceito  esencial  de  sucino  recti- 

KtiuolooÍa.  Latin  Utee,  ablatiVo 
de  Imx,  ISdt,  luz:  «agns  de  lu£.* 

Lucsncia.  Femenino  anticuado. 
Claridad,  resplandor. 

EtiuolooÍa.  Lucerna. 

Lócense.  Adjetivo.  Lo  pertene- 
ciente á  Luca  y  el  natural  de  aquella 
ciudad.  ¡  El  natural  de  Lugo  en  Ga- 
licia y  lo  perteneciente  á  esta  ciudad 

ETWOLOofA.  Latin  lueentit,  lo  per- 
teneciente á  Luca;  Incenttt,  sus  habi- 
tantes. 

Locentisimo,  ma.  Adjetivo  super- 
lativo de  luciente. 

LncentoT.  Masculino  anticuado. 
Afeito  de  que  usaban  las  mujeres 
para  el  rostro. 

EtimolooIa.  Lneir. 

Locera.  FermeninO.  l'ragaluz  6 
claraboya. 

ETiHOLoaÍA.  Lneir. 

Locema.  Femenino.  Insecto,  lu- 
Clébnaqa.J  Pescado  de  mar,  milano. 
II  Anticuado.  Especie  de  lamparilla  6 
lintoma.  ||  Germania.  Candela.  {|  Lám- 
para ó  araña  grande,  como  las  que  se 
usan  para  alumbrar  los  teatros.  Bn 
este  sentido  es  voz  de  uso  moderno. 

Btiuolooía.  Lne:  latin  lütíma,  lám- 
para, candil:  ante  lucernas,  antes  de 
anodieeido;  esto  es,  antee  de  encen- 
der las  luces  (Juvbmal):  italiano,  ¡m- 


yLaOOgle 


494 


LDCT 


AwAc. — La  fomu  gñeg%  del  Utin 
Ueirn*  «8  ^6ry«<:  itídauu);  ti  Xv^^t  (ti 
iéckm»),  lu  Ump&rts. 

Lncaraario.  UuetiIiDO.  Zdttiyi». 
BwpoDSO  qa«  tione  lo^r  dMoon  de 
lu  TÍsperu  en  el  rezo  unbrosisno. 

Etimolc»o(a.  Znetm*:  francés,  l»- 
etnuirt;  italiano,  Imanuj»;  latín,  tU~ 
etnirlm»,  el  anochecer. 

Lnesmita.  Femenino.  Lux  peque- 
fla  qne  alumbra  poco  6  w  percibe 
apenas. 

BtuiolosÍá.  Lnunu. 

Lncamo.  Uaaeulino.  fftnNMfc. 
Camsklvbo. 

Btuiold«ía.  Zmetnu. 

Lacémnla.  Femenino.  Botímie». 
Planta  de  hojas  peqoaftas,  largas,  an- 
goatas,  relloMS  j  eenicientae,  que  de 
noche  despiden  no  género  de  lu  6 
claridad. 

BnifOLoaÍÁ.  iMetém»/*:  latín,  te- 
wrairl»,  verbasco.— «Planta  que  se 
cría  en  loa  huertos,  j  produce  las  ho- 
jas pequeñas,  largas,  angostas,  Tello- 
aas  j  cenicientas;  el  tatlo  velloso  j 
alto  de  un  codo,  en  el  cual  echa  unae 
flores  purpúreas  de  cinco  hojas.  Des- 
pide de  noi5he  un  género  de  luí  6  cla- 
ridad, con  que  alumbra  i  los  cami- 
nantes, por  cuja  raion  se  le  dio  este 
nombre.!  (AcA.tiEMi&,  Dicctonario  áe 
17S6.) 

Lacero.  Uascnlino.  El  planeta  Vé- 
ntu,  al  qae  comunmente  llaman  la  es- 
trella de  Venus.  |  Cualquier  astro  de 
los  que  aparecen  m¿s  grandes  j  bri- 
llantes. I  El  postígo  6  cuarterón  de  las 
ventanas  poc.  donde  entra  la  luz.  || 
Lunar  blanco  y  grande  que  tíenen  en 
la  frente  algunos  cuadrúpedos.  |  Me- 
táfora. Lustre,  esplendor.  Jj  Poética. 
Ojo.  Bs  mis  usado  en  plural. 

BtimolooIa.  L%cÍr:  catalán  antí- 
guo,  lUctr. 

Loceros.  Masculino  plural.  En  la 
gennanía  significa  los  ojos.  (Juan  Hi- 
dalgo, en  su  VocaHlvie.) 

Lacato.  Masculino.  Especie  de 
"planta  cujas  flores  despiden  olor  de 
atahar. 

EriHOLOofA.  Zueénuga. 

Lnceyo.  Historiador  latino,  amigo 
de  Cicerón,  cojas  obras  no  han  llega- 
do hasta  nosotros. 

Etuiolooía.  Latín  Zs^f^w.  (Gicb- 
«ow  )  . 
Lacible.  Adjetivo  anticuado.  Kks- 

PLANDBCIBNTB. 

EriMOLOofA.  Lucir:  latín,  ¡JiñUlU. 

LBcídamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  lucimiento. 

BTiuoLoaÍA,  Imeida  v  el  sufijo  ad- 
verbial Mtmie:  latín,  ísrfaü;  italia- 
no, hcidarntiUe;  francés,  l*eidtvu*t. — 
(Clara  j  lustrosamente.  Con  aplauso 
j  esplendor.*  (Acadbuia,  DíccmmtÍó 

d»  me.) 

Lacidarío,  ría.  Adjetivo.  Que  da 
luz  á  alumbra. 

BTMOLOQfA.  ZíeiA. 

Lacidez.  Femenino.  Claridad.  Se 
aplica  á  los  escritos  6  discursos. 

EnMOLoaÍA.  Lúcido:  provenzal,  ia- 
eiáiM;  francés,  heidiU;  italiano,  h- 
eidiii,  heiátu». 

LiMrfdltiin amento.  Adterbio  de 


lucí 

modo    anperlatívo   de    Ineídamento. 

EriMOLoafA.    Latin    hetáitOmi. 

(QUINTILIANO. } 

Locidiaino,  na.  Adjetivo  anper- 
latívo de  Incido. 

BmioLOafA.  Latía  keiditrfmus;  ca- 
talán, UiieidUtim,  «, 

Lúcido.  Adjetivo.  Po*tiat.  Lücizn- 
•n.  \  Véase  bmniVALo. 

EnHOLOofA.  Lm:  aanseríto,  Umeí- 
tti,  manifiesto;  latín,  ¡ñtíídui;  ruso, 
imaittyi;  alemán,  Uekt;  inglés,  UgKli 
italiano,  Imada;  ^ncéa,  Imeidt;  cata- 
lán, Ihit,  d». 

Lncido,  da.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca al  que  hace  6  desempefla  las  cosas 
con  gracia,  liberalidad  j  esplendor. 

ErtMOLOOÍA.  Zaeír:  latín,   ¡SOdut. 

StttfU  kUtírie*. — Lucinos  «J  «m  ó 
U*dM,  se  llafnaban  en  el  siglo  xvii,  á 
los  qne  en  el  xviii  se  apellidaron  atr- 
nUacM  6  pttimetru;  j  boj,  elegantes. 
Zavaleta  títula  el  capítulo  XX  de  su 
Düi  dé  Fitttm:  El  lucido  dtl  di*  dtl 
Corjnu.  Francisco  Santos  dice  en  su 
Di»  f  noei*  d*  Madrid:  «Oigamos  á 
este  propásito  un  corrillo  de  cabule- 
ros mozos,  LUCiDOV  AL  USO,  alguno  de 
ellos  con  el  sombrero  adornado  con  un 
cordón  de  pelo.» 

Lncidónico,  ca.  -Adjetivo.  BelUt 
Arta.  Epíteto  dado  i  la  pintura  que 
produce  efectos  trasparentes,  j  á  los 
cuadros  aaf  pintados. 

Btiuolooía.  L*eir. 

Lncidara.  Femenino  ftmiliar.  El 
blanqueo  que  se  da  á  las  paredes. 

Laeiente.  Participio  activo  de  lu- 
cir. Lo  que  luce.  |  Nombre  patroní- 
mico de  varón;  hoy,  apellido  de  fa- 
milia. 

EriMOLOofA.  Latin  tííetni,  Ineentii, 
participio  de  presente  de  iaeSr«,  lucir: 
italiano,  luemU;  francés,  i»ita*t;  ca- 
talán, íhieñl,  a. 

Seifiía. — 1.  La  forma  griega  del 
latín  laeáu  es  XtuxÓi;  (Unk^),  blanco, 
que  representa  el  sánscrito  laucayat. 

2.  Lo  blanco  era  sÍD<5nimo  de  lo  lu- 
ciente, porque  la  primera  luz  del  sol 
es  blanca,  de  donde  viene  alia,  del 
latin  albiu,  blanco. 

Lacientemente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  brillantez. 

EruiOLoaÍA.  Zaorntej  el  sufijo  ad- 
verbial me»tt. 

Laciémaga.  Femenino.  Insecto 
con  elictras  crustéceaa  en  tos  machos, 

{'  á  veces  también  en  las  hembras,  v 
a  parte  posterior  del  cuerpo,  fosfi>- 
Ea. 

ETiuoLoaÍA.  Lucir:  latín,  iOótniím, 
la  luciérnaga,  insecto  (bah  laiooao); 
simétrico  de  iMcénUla,  lamparilla. 
(San  Jbbóniuo.) 

Laciémago.  Masculino  antícuado. 
Luciúrnaoa. 

Lucifer.  Masculino  metaf<írico.  El 
demonio  de  la  soberbia;  j  así  deci- 
i:  «tíene  mis  orgullo  que  Luci- 
.t  I  Biblia,   El  más  rebelde  de  los 
ángeles  caídos.  ||  Mitología  griega.  Hi- 
jo de  Júpiter  j  de  la  Aurore. 

Etimoloqía.  Latin  lictfer,  el  luce- 
ro, estrella  de  Venus;  de  Ita,  ¡9cit, 
li 


.  j/fre,  llevar:  italiano,  liui/ere; 
franeéa,  keifir;  catalán,  Um/tr. 


LÜCI 

LacUara.  Adjetivo  fomeaino.  Mi- 
telcgía.  Sobrenombre  de  Diana,  consi- 
derada como  la  Inaa, 

ErmoLoafA.  Latín  Laá/ir*. 

LneifiBral.  Adjetivo  antienado.  So- 
berbio, maligno. 

BmfOLooU.  Lmei/ir. 

Lneiferíiio,  &a.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente í  Lucifer. 

Lacifero,  ra.  Adjetivo.  Padtiea. 
RKsrLANDKciBirR.  |  MBacolíno.  At- 
tronomía.  El  planeta  Vénua,  H»"»»^ 
así,  poiqne  preside  á  loa  albores  de  la 
mañana. 

Btiiiolo«4^  Lmei/er.~~tLo  mismo 

Jne  Incienlk'BB  voz  latina  T  osada 
e  loe  poetas.»  Acadsku,  Dieeima- 
rio  d*  f7S6.) 

LndBco,  ca.  Adjetivo.  Qne  pro- 
duce lux  ó  claridad. 

BmcoLoofA.  Latin  Jfedf/ter,  de  Jba, 
lux,  j/atJfrt,  hacer. 

Lacifogaa.   Adjetivo.    Locfraeo. 

Lnciftagio,  gia.  Adjetivo  antien^ 
do.  Lo  que  se  oculta  6  esconde. 

Lncifago,  ga.  Adjetivo.  Poütea. 
Lo  que  buje  de  la  Inz. 

EtuiolooÍa.  Z^flífv,  de  fax,  la 
luz,  -y  ja^ht,  huir;  francés,  hu^^t. 

Lacillo  (Cato).  Masculino,  ffl  más 
antiguo  de  loa  poetas  satíricos  lati- 
nos, que  nació  en  Sexta,  logar  del 
Lacio,  el  año  606  de  la  fundación  de 


amigo  d 


10  jcom- 


J  I 

de  Bscipion  «Z.^/i 
puso  30  sátiras  en  estilo  rudo  V  gro- 
sero; pero  enérgico.  De  ellas  sdio  naa 
Ilegáao  hasta  nosotros  algunos  frag^ 
mentoa.  (Db  Mioubl  t  MoRAjrra.) 

Beieña. — Horacio  dice  qne  era  de 
Campania  j  que  floreciú  en  tiempos 
de  Numancia,  cujob  datos  ooncuer- 
dan  con  la  anterior  biografía. 

Lacillo.  Masculino.  Urna  de  pie- 
dra en  que  suelen  sepultarse  algunas 
personas  de  distinción. 

ErmoLoafA.  «La  caja  de  piedra, 
dentro  de  la  cual  se  sepultan  los  caer- 
pos  de  los  nobles.  Covarrnbias  dice 
se  llamó  así  cuasi  Loeuli,  del  latino 
Lodu;  aunque  el  Brócense  quiere 
veng«  del  nombre  latino  Lnee,  porqne 
se  suelen  hallar  dentro  algunas  in- 

s.»  (AcADRHiA,  Diceiomariaát  iJiS.} 

Lncimiento.  Masculino.  BI  acto 
de  lucir.  |[  Qoedak  con  Lucimuno. 
Frese.  Sklir  airoso  en  cualquier  en- 
cargo 6  empefio. 

ErnoLoaÍA.  Laeir:  catalán.   íim- 

t»l. 

Lacúia.  Femenino  antíeaado.  Pá- 
jaro, rdisbRor.  i  Mitología.  Diooaqna 
iresidía  á  tos  partos.  |  Sobrenombra 
le  Juno  j  de  Diana. 

EtiuolooÍa.  ¿idas,  Diana,  diosa 
de  los  bosques;  de  fwr,  íieú,  luz. 

Lacinio,  nia.  Adjetivo.  Coneer- 
nieute  á  la  luz. 

Lacinocto,  ta.  Adjetivo.  S«téai- 
ca.  Epíteto  que  se  da  á  las  plairtas 
que  abren  sus  pétalos  de  noche  j  ka 
tienen  cerrados  de  di  a. 

EriKOLoofA.  Latin  bm,  JBnt,  las, 
j  nov,  Hoctit,  la  noche. 

Lucio,  cia.  Adjetivo.  Terso,  Hfl^ 
do.  B  Masculino.  Pescado  de  agita  dvl- 
I  ce,  de  dos  i  tres  codos  de  lam:  ao 


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CjOogle 


LÜCR 

cabeza  ea  cuadrada  j  llena  de  hueque- 
eilloB  pequeños.  Parece  ser  que  es  ene- 
tuigo  de  las  ranas,  (¿usonio),  \  Pre- 
nombre  romano,  como  Lucio  Comelio 
Sila.  (Vabeom,) — «Lo  que  reluce  j 
brilla.  Dicese  regularmeate  de  los 
uiimales  que  estin  giordos  y  de  buen 
pelo,  como  caballos,  muías,  buejes, 
etcétera.»  (Academia,  BiccÚMñrío  de 
17Í6.) 

Lnelparo,  ra.  Adjetivo.  Que  des- 
pide luz. 

&UIOLOOÍA.  Latin  ha>,  lUcit  y  pari- 
ré, producir. 

Lucir.  Neutro.  Brillar,  resplande- 
cer. I  Metáfora.  Sobresalir,  aventa- 
jar. Se  usa  también  como  recí 
co.  \  Activo  anticuado.  Iluminar 
municar  luz  y  claridad  Q  Manifestar 
el  adelantamiento  6  la  liiuieza  6  li 
autoridad,  etc.  J  Corresponder  el  pro 
Techo  al  trabajo  en  cualquiera  obra 
7  así  se  dice:  á  Fulano  le  lucb  lo  que 
come.  I  Enlucir.  |j  Recíproco.  Vestir- 
se j  adornarse  con  esmero.  |  Quedar 
con  lucimiento. 

Etiuolooía.  Zas:  latin,  {mtüre;  itv 
-    liano,  ÍMcert;  &ancés,  htiri;  proven- 
zal,  Imut,  ¡úñr;  catalán.  Unir. 

Lacma.  Femenino.  Solíníea.  Ár- 
bol grande  de  América  que  da  un  fru- 
to redondo  de  cuatro  i  cinco  dedos  da 
diámetro:  su  carne  es  &nnácea  jr  poco 
dulce,  la  pepita,  grande,  j  la  corteza, 
pajiza. 

Laco.  Hasculino  anticuado.  Bos- 
que ó  selva  de  árboles  cerrados  y  ee- 
peaoB. 

BtixolociU.  Latiu  kciu,  bosque, 
arboleda  sagrada;  forma  de  luz,  según 
Qnintiliano:  ¿  Uce  huuiíiwn  qnM  reU- 
gionit  caWK  tB  arhoris  Huffnaíba»tw. 

Lucrado,  da.  Participio  pasivo  de 
lucrarse. 

Etimolooü..  Latin  ÍMráíw,  parti- 
cipio pasivo  de  literSri,  lucrar;  italia- 
no, ¡nunto;  catalán  antigua,  Iwrat,  da. 

Lacrarse.  Recíproco.  Utilizarse, 
sacar  provecbo  de  algún  negocio  6 
encargo. 

EriHOLOOfA..  Latin  herSri,  forma 
verbal  da  ¡menut,  lucro;  italiano,  {m~ 
erare;  catalán  antiguo,  lucrar. 

Lacrativamente.   Adverbio  : 
dal.  De  un  modo  lucrativo. 

BriHOLOofA..  ZueretíÍM  y  el  sufijo 
adverbial  wu»í*:  francés,  kcralñt- 
wuñt;  catalán,  /acraíicamMÍ. 

LncratÍTO,  Ta.  Adjetivo.  Lo  que 
produce  utilidad  V  ganancia. 

Btiuolooía.  ¿ttcrar:  latin,  literSO- 
mu;  italiano,  lucrativo;  francés,  A^ro- 
ti^;  provensal,  lucrativ;  catalán,  hera- 
ít»,  M. 

Lacrecia.  Dama. romana,  célebre 

fOT  su  hermosura  V  su  castidad.  Era 
ija  de  SeptimÍQ  Severo  Tricipliao  y 
mujer  de  Colatino.  Habiendo  inspi- 
rad? uúa  pasión  violenta  á  Sexto,  Hi- 
jo de  Tarquino,  Kpeliidtdo  el  Soberbio, 
éste,  no  pudiendo  vencer  su  virtud, 
logrd  una  noche  introducirse  en  su 
Iwbitacion,  hallándose  ausente  su  ma- 
rido, .obliñndola  á  prestarse  á  sus 
impuros  deseos,  amenazándola,  si  no 
accedía,  no  tan  s¿lo  con  darle  la  muer- 
te, sino  además  matar  á  un  esclavo  j 


LUCU 

colocar  í  su  lado  el  cadáver  para  su 
deshonva.  Al  dia  siguiente  de  consu- 
mado aquel  crimen,  envió  á  llamar  Lu- 
CRBCiA  a  su  padre  7  á  su  esposo,  que 
llegaron  acompañados  de  sus  amigos, 
entre  los  que  se  contaba  Bruto,  y  des- 
pués de  referirles  su  desgracia,  se 
traspasó  el  pecho  con  un  pufial,  inti- 
mándoles i  que  la  vengasen.  Sobre  su 
cadáver,  y  teniendo  en  la  mano  el  pu- 
ñal con  que  se  había  herido,  los  tres 
hicieron  el  juramento  que  había  de 
dar  por  resultado  la  calda  de  los  Tar- 
quines y  el  establecimiento  del  go- 
bierno consular,  que  quedó  constitui- 
do el  año  509  antes  de  Jesucristo.  Es- 
te patético  acontecimiento  ha  servido 
de  asunto  á  diversos  poemas  trágicos 
y  á  dos  soberbios  cuadros.  Uno,  del 
infortunado  Rosales;  j  otro,  del  joven 
y  ja  eminente  pintor  Plasencia,  pre- 
miado en  una  de  nuestras  últimas  ex- 
posiciones de  Bellas  Artes. 

JÜaeña. — Sabido  es  que  el  atentado 
contra  Lucbbcia  di<5  lugar  á  la  revo- 
lución de-  Roma  que,  arrojando  del 
trono  &  loa  Tarquines,  fundo  la  repú- 
blica, la  cual  dominó  la  major  parte 
del  mundo  conocido  entonces. 

Lacrecia  Borgía.  Hija  del  papa 
Alejandro  YI,  habida  de  una  dama 
que,  conocida  con  el  nombre  de  Vanó- 
la, ae  hizo  célebre  por  au  hermosura 
y  sus  desórdenes.  Lucsbcia  era,  por 
tanto,  hermana  de  César,  duque  de 
Valentinois,  y  fué  tan  famosa  como 
ésta  por  sus  vicios  y  crímenaa.  Ca- 
sada en  un  principio  con  un  caba- 
llero aragonés,  anuló  su  padre  eate 
matrimonio  V  la  unió  con  Juan  Es- 
forcia  en  1493;  pero  este  segundo  en- 
lace tampoco  agradó  á  Luckkcia,  y 
fué  igualmente  disuelto  por  su  padrr 
en  1497.  Entonces  se  caso  con  Alfon- 
so de  Aragón,  duque  de  Biseglia,  á 
quien  luego  hizo  asesinar,  tomando 

Sor  cuarto  marido  á  Alfonso  de  Esta, 
uque  de  Ferrara.  Uesdq  entonces, 
sin  renunciar  á  sus  demasías,  se  ocu- 

fió  en  asuntos  graves  y  trató  de  bri- 
lar  en  su  corta,  rodeándose  de  perso- 
nas de  mérito  y  concediendo  protec- 
ción á  las  letras  y  á  laa  artes.  Be  ase- 
gura que,  entre  aus  numerosos  aman. 
tes,  contiS  é  bu  mismo  padre  y  á  eut 
hermanos  Juan  y  César.  El  genio  de 
Donizetti  ha  inmortalizado  la  terriblí 
fama  de  Locrbcia  Bobqia  concia  opa 
ra  que  lleva  su  nombre. 

Lucrecio.  Tito  Lucrecio  Caro,  poe- 
ta j  filósofo  epicúreo,  hombre  de  g»- 
nio  poderoso  que  floreció  an  tiempos 
de  (Mearon.  Fué  el  primero  qua  escri- 
bió de  las  cosas  naturales  entre  los 
romanos;  v  esto  en  un  posma,  del 
cual  dice  el  mismo  Cicerón  que  era  de 
un  arte  maravilloso.  (Valbukma.) 

BtiuolooÍa.  iMCrei'hu. 

LdcfíBIo.  Sustantivo  ;  adjetivo. 
El  qua  tiene  apego -al  lucro. 

ETiHOLOStA.  Vocablo  incorrecto; 
del  latin  luonm,  lucro,  j.del  griego 
pAiloi,  amante. 

Lacrino.  Mascnlino.  El  lago  lucri- 
no  é  ^  Lícola,  en  Campanía.  (Sübto- 

NIO.) 

BrofOLoaÍA.  Latin  Zwrittw  Akm. 


LUCU 


495 


Locro.  Masculino.  Gananciaópro- 
vecho  que  sa  Baca  da  alguna  cosa.  |  Cb- 
SANTB.  I  Foretue.  La  ganancia  ó  utili- 
dad que  se  regula  peería  producir  el 
dinero  en  el  tiempo  que  ha  estado 
dado  en  empréstito  ó  mutuo. 

Btiuoloou.  Latin  Uunm;  italia- 
no v  catalán,  liten»;  francés,  here. 

ReteiM. — Dice  Varron  que  imervn  se 
deriva  de  luHre,  pagar,  cujra  interpre- 
tacion  necesita  ser  demostrada. 

LncroBO,  ea.  Adjetivo  que  se  apli- 
ca á  las  cosas  que  producen  mucho 
lucro. 

ETWOLOofA.  Lucro:  latín,  hwSru; 
italiano,  iuerote. 

Lactatorio,  ría.  Adjetivo.  Que 
tiene  relación  con  la  lucha. 

Lactífero,  ra.  Adjetivo.  Que  lleva 
consigo  el  luto  ó  la  tristeza. 

ETiuoLoaÍA,  Latin  luelmt,  luto,  v 
ferré,  llevar. 

Loctisono,  na.  Adjetivo.  Que  sue- 
na lúgubremente. 

EruioLoaÍA.  Latin  hetiu,  luto,  y 
iSmu,  sonido. 

Lactaosa.  Femenino.  FíuJaUtmo. 
Derecho  antiguo,  que  Be  pagaba  an 
algunas  provincias  á  los  fie&orea  y 
pralad(»  cuando  morían  sus  aúbditoa, 

Íconfiistia  en  una  alhaja  del  difunto, 
i  qua  él  aefialaba  en  bu  teatamaato, 
Ó  la  que  el  aeñor  á  prelado  el^íía. 

Stiuolooía.  I/Míiioto.  —  cffl  dere- 
cho que  ae  paga  por  los  difuntos.  No 
tiene  cuota  fija,  porque  en  algunas 
partea  se  paga  una  alhaja,  la  que  es- 
coge al  Bcllor  dal  lugar  respecto  da 
los  seglares,  ó  el  preladA  respecto  de 
loa  eclesiásticos.  En  otras  partas,  por 
antigua  costumbre,  está  reducida  >á 
ülerta  porción  en  dinero.  En  Santia- 
go la  cobran  loa  Arcedianoa  de  los  en- 
ras,  cada  uno  del  partido  que  la  cor- 
raaponde,  y  aa  reducá  á  un  vestido  de 
corto,  otro  de  largo,  la  cama  an  que 
dormía,  la  mesa  en  qua  comía,  con 
todo  lo  que  en  alia  sirve,  la  muía  6 
caballo  an  que  andaba,  v  el  breviario 
enquerezaba.  Delegoshajvaiiedad, 
porque  en  unos  lugares  la  cobran  loe 
curas,  en  otros  los  seQores  de  los  lu- 
gares, y  en  otros  por  mitad  al  señor 
y  el  cura.  Es  voz  usada  an  lo  foren- 
se.» (Acadeuia,  Diccionario  de  1726.) 

Lactaosamente.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  tristeza  7  llanto. 

Etimolosía.  LucCuotay  el  sufijo  ad- 
verbial vumte;  latin,  ¡üctudsi.  (Tno 
Livio.) 

Loctaoso,  aa.  Adjetivo.  Lo  triste 
y  digno  de  llanto. 

Etuioi,ooía.  Zmto:  latin,  htctuSnu; 
francés,  iucl*e*a;  italiano,  htítmoto, 

Lacóbracioa.  Femenino.  La  ac- 
ción y  efecto  de  lucubrar. 

BrtuoLoaÍA.  Imcubrar:  latín,  Í8ei(- 
brSlio,  tarea  de  ingenio  ó  de  manos, 
qua  se  hace  durante  la  noche;  italia- 
no, lucubrasüme;  francés,  htcubralvm. 

Lacnbrar.  Activo  anticuado.  Tr^ 
bajar  velando  y  con  aplicación  en 
obras  de  ingenio  ó  en  otras  de  cual- 
quiera especie. 

BrtuoLoafA.  La.tia  lüeubrire,  velar,- 
trabajar  algo  -de  noche,  forma  inten- 
aiva  de  ÍKeAv,  lucir:  luoubrata  nom.      ■ 

_,,g,t,zedb,TjOÓgle 


496 


LUCÜ 


noche  pkBadt  trabajando  á  la  luí  de 
U  lampan.  (Maroui..) 

Lacnlitft.  Femenino.  Eutoria  w»- 
twrti.  Variedad  de  metal  negro. 

ETiuoLoaÍA.  Latín  ífidiíw,  boeque- 
eillo,  de  /Hctu,  bosque;  j  por  exten- 
sión, cosa  sombría,  oscura,  negra; 
francés,  l%euliiU. 

Lúoólo.  Romano  famoso  por  sus  ri- 
quesas  j  su  sabiduría. 

ETiuoLoaÍA..  Lfctin  ZMeSllui.  (Cicb- 

Lacalo  (Lucio  LtciMio).  Romano 
célebre  por  bu  lujo  j  aus  talentos  mi- 
litares, que  nació  en  115  ;  muriiS  el 
aÜO  49  antes  de  Jesucristo.  Fué  cues- 
tor en  Asia  j  pretor  en  África,  donde 
vencid  í  Amilcar.  Nombr&do  ciínsul 
en  el  año  74,  y  enTÍsdo  contra  Mitri- 
dates,  le  derrotó  cerca  del  Gránicú  y 
le  obligií  á  retirarse  á  Armenia;  so- 
metió ñ  Ponto;  venció  i  Tigranes  y 
tom¿  á  Tigranocerta  j  Nístbe.  De 
Tuelta  6.  Roma,  obtuvo  los  honores  del 
triunfo  y  pasó  el  resto  de  bu  vida  en- 
tregado á  un  fausto  y  un  lujo  desco- 
nocidos ¿asta  entonces.  Empleó  in- 
mensas riquezas  en  empresas  colosa- 
les, como  vastos  túneles,  espaciosos 
estanques,  cuja  pesca  se  evaluó  al 
tiempo  de  su  muerte  en  4.000.000  de 
sestorcios,  y  casas  ds  recreo  flotantes 
ou  el  mar.  Bu  su  mesa  se  presentaban 
siempre  manjares  tan  raros,  que  sólo 
podíaa  adquirirse  í  costa  de  cuantio- 
sas sumas.  Desde  la  puerta  ds  su  pa- 
lacio se  respiraban  exquisitos  perfu- 
mes de  Asia;  los  muebles  eran  de  una 
riqueza  extrtordinaria,  y  durante  sus 
eomidss,  i  qua  convidaba  diariamen- 
te gran  número  de  amigos,  recreaba 
el  convite  una  orquesta 'escogida,  al- 
ternando con  la  lectura  de  los  mejo- 
res versos  de  los  poetas  griegos.  Tenía 
igualmente  una  magnificaliiblioteca 
abierta  siempro  paralas  personas  ins- 
truidas, y  un  museo,  compuesto  de  las 
mejores  obras  de  pintura  v  escultura. 

Lúcalos.  Masculino  plural.  Átíro- 
KomÍA.  Arrufpks  luminosas;  general- 
mente, esféracas,  tfks  cuales  se  cruzan 


BmiOLoaU.  Diminutivo  de  ba,  íft- 
cii,  luz:  francés,  hculet. 

Lncoma.  Femenino.  Soíáuwa.  Gé- 
nero de  plantas  dicotiledóneas  que 
comprenden  unos  árboles  de  más  de 
cían  pies  de  altur&,  cayo  fruto  es  i 
modo  de  manzana  muj  gruesa,  dulce 
al  gusto.  }  Género  de  sapotíceas,  en 
que  se  distingue  la  ldouua  keuú  de 
Chile. 

Stiuolooía.  Frsncés  lueim: 

Lacúmeo,  mea.  Adjetivo.  Sotáni- 
ea.  Análogo  í  la  lúcuma.   . 

Lacamo.  Ifascolino.  LtrcuMA,  por 
elirboJ. 

Lncumon.  Masculina,  ffútoriaan- 
tíffiui.  Nombre  de  los  revés  t  magis- 
trados supremos  ;  hereditanoe  entre 
los  etruscos. 

BrtMOLoaÍA.  1.  Fonna  etnisca  del 

Eiego%e(uÍvffó^efl»>iJ,jefe.  (Mauht, 
TTBÉ.) 

2.  Latin  liatmo  y  ¡memo,  rej,  ge- 
neral, ggbenuMlor,  como  se  ve  en  ^r- 


LÜCH 

tío;  toz  derivada  de  Licaon,  re^  de 
Arcadia,  que  se  llamó  también  Licaor 
nía.  (Etiuolooistas  latinos.) 

Lacha.  Femenino.  Pelea  entre  dos, 
en  que,  abrazándose  uno  á  otro,  pro- 
cura cada  cual  dar  con  su  contrario 
en  tierra.  |  Metáfora.  Contienda,  dis- 
puta. I  Lid,  combato. 

GriuOLoaÍA.  Latin  ¡ncítit,  <U,  con- 
flicto; liuía,  pelea;  catalán  antiguo, 
Üia/ta;  provenial,  /tK^,  iMha;  fran- 
cés, l%tU;  portugués,  Wta;  italiano, 
¡otta,  htía. — fContienda  6  ejercicio 
que  se  hace  entre  dos,  lidiando  á  bra- 
zo partido,  en  que  se  considera  ven- 
cedor el  oue  echa  á  su  contrario  en 
tierra.  Viene  del  latino  jMía,  que 
significa  esto  mismo.»  (Acadeuia, 
Dteeiotumo  de  1726) — «En  sentido 
moral  es  la  batalla  intoríor  de  la  ra- 
zón con  las  pasiones  ó  afectos.  >  (Idbw.'] 

Reteña  hutériea. — 1.  Lucha  se  lla- 
maba el  ejercicio  de  los  juegos  pú- 
blicos entre  los  antiguos  gnegoa  y 
romanos.  Bra  una  especie  de  combate 
de  fuerza  y  de  destreza,  en  que  dos 
luchadores,  desnudos,  untados  de 
aceito,  y  cubiertos  de  polvo  6  arena 
fina,  procui'aban  derribarse,  abrazán- 
dose, apoyando  frento  contra  frento, 
empujándose,  atrayéndose  y  entrela- 
zándose las  piernas. 

2.  Había  otras  prácticas  repugnan- 
tes á  nuestas  costumbres,  porque  la 
LUCHA  se  empeñaba  á  veces  en  talss 
términos,  que  finalizaba  por  la  muer- 
to de  los  luchadores. 

3.  Generalmente  hablando,  la  vic- 
toria consistía  eo  poder  rechazar  al 
contrario,  sin  ser  arrastrado  en  su 
caída 

4.  Tesoo  fué  quien  hizo  nn  arto  de 
la  LUCHA,  fundando  palestras  en  don- 
jfe  se  ensefiaban  sus  procedimientos, 
en  armonía  con  el  espíritu  belicoso, 
que  era  la  gran  necesidad  de  aquellos 
siglos. 

5.  Así  se  explica  el  hecho  histórico 
de  ijue  la  lucha  se  introdujo  en  todos 
los  juegos  públicos  de  Grecia,  de  don- 
de paso  á  los  romanos,  quienes  adop- 
taron en  parto  los  juegos  griegos. 

6.  Habla  otra  lucha  solo  con  las 
manos  enlazadas,  en  que  se  obtenía  la 
ventaja  por  la  fuerza  de  los  dedosy 
de  los  puüos;  pero  esto  no  era  mas 
que  un  preludio  de  la  lucha  verdade- 
ra, una  diversión,  un  solaz  de  los  lu- 
chadores. 

Luchador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  lucha. 

BTiHOLoaÍA.  Luc\ar:  provenzal,  l*- 
ciador,  Untador;  catalán  antiguo,  lUy- 
tador,  a;  francés,  htUw;  italiano, 
lottatort,  del  latín  Imetitor,  forma 
agente  de  hetido,  lucha. 

Luchar.  Activo.  Contender  ó  lu- 
char dos  personas  &  brazo  partido  H 
Disputar,  Dregar.  |  Pelear,  combatir. 

BTiuoLoaÍA.  Lvcha:  latín,  tueSri; 
catalán  antiguo,  Ihytar;  provenzal, 
lachar,  hchar,  hitar;  normando,  üter; 
portugués,  Uuar;  francés,  Imíter;  ita- 
liano, lotíare. 

I<Dc:harmego,  ga.  Adjetivo  que 
se  aplica  al  perro  que  sirve  para  cazar 
liebrw  da  noche  oon  tazos. 


LUBG 

ETmoLoaÍA.  Zmeiay  el  latin  «uw, 
lazo. 

Lada.  Femenino.  ÚWvuab.  If njet. 

Ladada.  Femenino  anticuado.  Be- 
pecie  de  adorno  mujeril  6  venda  pan 
la  frente. 

BtiuolooÍa.  Luda. 

Ladero.  Masculino.  Género  da 
plantas  rosiceas  de  laa  islas  Maiui- 
cias. 

Ludia.  Femenino.  PtovíiicÍbI  Ei- 
tremadura.  Levadora  6  fermento. 

BriHOLoaÍA.  Ludia, 

Lndiar.  Activo.  Provincial  Extre- 
madura. Fbbubntab.  8e  usa  también 
como  recíproco. 

Etimología.  Zw^m. 

Ludibrio.  Masculino.  Escando, 
desprecio,  moh. 

Btiuolooía.  Latin  ñú^iMuí,  beta; 
de  l%díre,  jugar:  italiano,  ltiáihrie;t»- 
talan,  ludxbrt. 

BiNONiMU.  Ludibrio,  ttcar*U,9fn- 
^.— El  ludibrio  es  el  escarnio  ^eae- 
nlizado  y  puesto  en  acción.  BKini» 
es  la  burla  maliciosa;  pero  fandadi, 

3 US  se  hace  de  un  sujeto,  no  por  sa 
gura,  sino  por  su  conducta.  ü^tpÍm 
es  esto  misma  burla;  pero  que  sola  h 
da  á  eotender  por  señales  de  despre- 
cio T  de  indignación.  Fulano  es  el 
¡mdiSrio  de  las  gentes,  el  acarui»  d« 
sus  amigos,  el  oprobio  de  su  íukilía. 

(LOFKZ  f^LKOBlN.) 

Ludimiento.  Masculino.  Laacdao 
y  efecto  de  ludir. 

Ludio,  día.  Adjetivo.  Provinéiil 
Extremadura.  FbrmenTado.  |  Sfrmt- 
uia.  Bellaco.  J  &«rmaMÍ*.  Ochavo, 
cuarto,  moneda  de  cobre. 

Lndion.  Masculino.  AuUjUdida. 
Especie  de  histrión  ó  farsante  en  It 
comedia  romana.  |  FUica.  FigimlU 
de  esmalte,  introducida  en  ana  Im- 
tella  llena  de  agua,  que  sube  á  U 
boca  6  desciende  i  su  fondo,  se^  li 
presión  que  se  ejerza  con  el  tapón. 

Btivoloqía.  Latin  tüdtuM,  bailuio, 
juglar,  que  divierte  al  público;  di 
Asw,  juego:  francés,  ludtau. 

Ludir.  Activa.  Frotar,  estregar, 
rozar  una  cosa  con  otra. 

BtuíolooU.  Latín  lUdSro,  eje^rita^ 
se  en  cosas  de  escasa  caantía;  da  A- 
dut,  jueg^,  certamen:  ludkki  ofifl*< 
trabajar  en  balde,  en  Planto:  srM 
arte  ludsbs;  «con  una  cautela,  otra  H 
quiebra;»  <á  un  traidor,  dos  alevo- 
sos;* de  alieno  ludís  cario;  «del  pan  de 
mi  compadre,  buen  zatico  á  mi  *lii- ' 
jado.»  _    , 

Ludria.  Femenino.  Proviiteiu 
Aragón.  Ñutkia.  Ll&mase  tamUen 
asi  la  piel  de  este  animal,  qile  tine 
para  los  manguitos,  forros,  etc. 

Lúe.  Femenino.  Ihpxccion. 

BTiMOLOofA.  Latin  lutt,  epidemi»; 
do  ktere,  expiar:  lubs  monm,  eormp- 
cion  de  las  costumbres.  (Puhio.1 

Lúea.  Femenino.  Genero  deiroí- 
les  muy  ramosos  y  de  unos  treinh 
pies  de  elevación. 

Luedo.  Masculino  antinade. 
Lodo. 

Lnegar.  Activo  anticuado.  AW* 


'£xuiou)aíi.. 

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LUEÑ 

tinigo.  Adverbio  de  tiempo.  Pron- 
tamente ,  sin  dil&cion.  |  Dbspuks.  {] 
CoDJuncioTí  de  que  se  usa  para  mani- 
festar la  iUcioQ  6  consecuencia  que 
ae  infiere  del  antecedente.  |  Luíoo  í 
LDéoo  ó  DB  Luíoo  lí  LVÉQO.  Modo  ad- 
Terbial.  Con  mucha  prontitud,  sin  la 
menor  dilación.  |  Con  tres  luCoos. 
LocucioQ  familiar.  Á.  toda  prisa,  con 
snma  celeridad. 

Etimolooía.  Latín  Vfcitt ,  lugar, 
punto,  tiempo,  oportunidad,  sazón: 
catalán,  luego. 

SiNONiifiA.  Ltégo,  detjntet.  Uno  t 
otro  adverbio  explican  la  posteriori- 
dad de  tiempo;  pero  l%égo  señala  un 
tiempo  más  corto,  un  término  mis 
inmediato,  conservando  la  propiedad 
de  su  sentido  recto,  que  corresponde 
¿«Tontamente  j  sin  oilacioa. 

Pasearemos  ahora,  cenaremos  ¡me- 
go, j  nos  iremos  detp%a. 

Leeremos  la  Gaetta  l*égo  que  trai- 
gan luces,  esto  es,  inmediatamente 
que  las  traigan;  edlo  esperamos  á  que 
traigan  luces  para  ponernos  á  leerla. 

Leeremos  la  ffaata  dap%e¿  que 
traigan  luces,  esto  es,  cuando  tenga- 
mos  luces,  sin  denotar  positivamente 
que  ha  de  ser  inmediatamente,  ¡it/go 
que  las  traigan. 

Por  eso  cuando  la  posterioridad  re- 
cae sobre  una  acción  que  decidida- 
mente supone  dilación  6  retardo,  sólo 
se  puede  usar  el  adverbio  detpvet,  j 
no  Mgo.  Al  fin  lo  err¿,  detp%et  de  ha- 
berlo pensado  tanto  tiempo.  Deip%e» 
(^ne  todo  el  mundo  lo  ha  visto,  7a  no 
tiene  gracia  el  publicarlo.  (Hubbta.) 

Lnerno.  Adverbio  de  tiempo  anti- 
cuado. Luíoo. 

LBello.  Masculino.  Provincial  Ara- 
gón. Joyo. 

EtiuolooU.  Latín  ¡Sfíim,  la  ziña- 
fia,  hierba. 

Loen.  Adverbio  de  logar  antictia- 
do.  Lejos. 

La«oga.  Femenino  antíenado.  Di- 
lación, tardanza. 

Btiholooía.  Lueiufo. 

Lnengamnite.  Adverbio  de  modo 
anticuado.  Laroaukntb. 

Lnenge.  Adverbio  de  lugar  anti- 
cuado. Lejos. 

Luengo,  ^a.  Adjetivo.  Largo.  || 
Gtrmoñía.  Principal.  |  A  la  luenoa. 
Modo  adverbial  anticuado.  A  la  lar- 
ga. I  Anticuado,  A  lo  lahoo.  I  En 
LtisNCto.  Uodo  adverbial.  De  largo,  á 
lo  largo.  I  Db  luengas  vías,  lubnoas 
iiKNTiRAS,  Befran  que  se  aplica  k  los 
que  refieren  cosas  extraordinarias  j 
maravillosas  de  Idanos'  países,  supo- 
niendo que  ha  dado  tanto  i  la  &nta- 
aía  como  k  la  verdad. 

EnuoLOGÍA.  Sánscrito,  itrgha;  per- 
sa, drang»;  griego,  SiXivo^  (délienoi); 
ruso,  dot^o;  polaco,  dhigo;  alemán, 
iang;  latín,  iongut;  italiano,  huigo; 
francés  del  siglo  xi,  Imik,  masculino; 
¡wtgt,  femenino;  moderno,  ¿m^,  ¡m- 

Í*e;  provenzal,  Umg,  ¡onc,  ¡oing¡  cata- 
an  antiguo,  ííoncA,  ya;  portugués, 
longo;  ginebrino,  ¿  la  longf,  i  la  lar- 

Lnefie.  Adjetíro  anticuado.  Lo  que 
estidistaLte,  lejano  7  apartado.  |  Ad- 


LUGA 

verbio  de  lugar  anticuado.   Lejos. 

Btiuología.  Zneugo:  catalán,  ¡Iwtg, 

Xatña. — La  primera  forma  de  lue- 
Sb  fué  ¿WNi,  convertido  en  el  loüi  de 
los  antiguos  testos. 

Lagal.  Uasculino  anticuado.  Lu- 
gar. 

Lni^o.   Maeculino.  Píjaro,  jil- 

<?CBRO. 

Lugar.  Masculino.  Cualquiera  si- 
tio 6  paraje.  |  Ciudad,  villa  6  aldea: 
rigurosamente  se  entiende  por  lugar 
la  población  pequeña,  menor  que  vi- 
lla y  major  que  aldea.  |  Metifora. 
Puesto,  empleo.  |  Texto,  autoridad  6 
sentencia  de  un  autor.  |  Tiempo,  oca- 
sión, oportunidad.  |  El  sitio  6  asiento 
que  alguna  persona  OQupa  6  debe  ocu- 
par por  razón  de  su  dignidad  ú  ofi- 
cio. I  Causa,  motivo  ü  ocupación  para 
hacer  6  no  hacer  alguna  cosa;  y  asi 
se  dice:  did  lugar  a  que  le  prendie- 
sen. I  Metáfora.  La  propuesú  que  se 
hace  de  alguno  en  la  consulta  para  un 
empleo.  Regularmente  se  ponen  tres; 
j  así  se  dice:  primer  lugar,  segundo 
7  tercero,  |  de  Ba&KrnfA.  En  lo  anti- 
guo, aquel  entre  cu7as  vecinos  no  se 
reconocían  los  privilegios  de  los  no- 
bles. I  COHUN.  Letrina.  |  Lugares 
UNES.  Principios  generales  de  que 
se  sacan  las  pruebas  para  los  argu- 
mentos en  los  discursos.  ¡  Lugar  re- 
ligioso. El  sitio  donde  está  sepultada 
alguna  persona,  |  de  sbRobío.  K1  que 
estaba  sujeto  á  algún  seflor  particu- 
lar, í  distinción  de  1oei  realengos.  || 

CotlO  UBJOK  HATA  LUGAR  DB  DBRBCHO 

ó  EN  DBRECno.  Frase  forense  que  se 
USB  en  todo  pedimento  para  manifestar 
la  parte  que,  además  de  lo  que  expo- 
ne, quiere  se  le  favorezca  en  lo  que 
permite  el  derecho.  J  Dar  lugar.  Fra- 
se. Hacer  lugar,  |  Dbspoblab8b  el 
LUGAR,  Frase  que  se  usa  cuando  sale 
la  ma7or  parte  de  gente  de  algún 
pueblo  por  alguna  diversión  ú  otro 
motivo.  I  KN  LUOAK.  Modo  adverbial. 
En  vez.  I  En  pruibb  lugar.  Modo  ad- 
verbial. PRtuBBAUErTE.  I  Hacer  lu- 
gar. Frase.  Desembarazar  algún  si- 
tio, g  Hacbbsb  lugar.  Frase.  Hacer- 
se estimar  6  atender  entre  otros.  Q  No 
HA  lugar.  Locución  forense  con  que 
se  declara  que  no  se  accede  á  lo  que 
se  pide.  II  Fonbbsb  en  lugar  de  otro. 
Frase.  Sustituir  por  él  en  cualquier 
lugar;  7  así  se  dice;  pdngase  vuesa 
m'erced  en  mi  lugar,  y  Tbnbr  luoab. 
Frase.  Tener  cabida.  |  -Suceder,  acon- 
tecer alguna  cosa.  Q  Quibn  en  ruin 

LUGAR  HACE  TIRA,  A.  CUBSTAS  SACA   LA 

VENDIMIA.  Refrán  que  enseña  el  poco 
fruto  que  debe  esperarse  cuando  se 
trabaja  en  materias  de  sujo  estériles, 
6  cuando  se  ^vorece  á  i ngratos.|iS al- 
vo SEA  EL  LUGAR  Ó  SALTA  SEA  LA  PAS- 
TE. Expresión  fíimiliar  con  que  se  de- 
nota el  deseo  de  que  no  se  tenga  6  pa- 
dezca dafio  semejante  i  aquel  de  que 
se  está  hablando,  fl  Tomar  el  lugar. 
Frase  metafórica.  Véase  Asiento. 

Etiuolooía.  Qriego  Xíjroi;  (lóchot), 
lugar  i.  propósito  para  las  embosca- 
das; Locus  tuaidiU  apíMt;  latin,  UScut; 
italiano,  ¡mogo,  loco;  francés  del  si- 
glo XI,  H*;  moderno,  Um;  provenial, 


LUGA 


497 


¡oe,  Woe,  Utee;  catalán,  üoek;  Franeo' 
Condado,  l*g;  burguifion,  U%,  lei;  w^ 
Ion,  luí;  picardo,  ft». 

Sinonimia.  JJugar,  ñlia,  paraje.  Por 
lugar  se  entiende  la  parte  del  espacio 
que  est&  ocupado  por  un  cnerpo  cual- 
quiera. 

Lo  mismo  podemos  decir  de  la  pa- 
labra ñtio,  por  cu7a  razón  es  muchas 
veces  sinónimo  perfecto  de  higof,  pues 
ambas  palabras  indican  un  punto  de- 
terminado; pero  el  buen  uso  ha  esta- 
blecido entre  ellas  una  diferencia 
mu7  notable,  7  es,  que  cuando  nos 
servimos  de  la  palabra  hgar,  prescin- 
dimos de  la  quietud  6  del  movimien- 
to, al  paso  que  la  palabra  ñtio  lleva 
consigo  la  idea  de  la  quietud,  del  re- 

Soso  7  de  la  estabilidad:  por  esto  se 
a  el  nombre  de  tilv¡  k  la  casa  de 
campo  6  de  recreación  de  un  rey  6  de 
un  magnate,  j  así  decimos:  el  titio 
de  Aranjuez,  el  ñtio  de  la  Granja. 
Igualmente  se  emplea  esta   palabra 

Sara  denotar  un  espacio  determinado 
e  terreno  propio  para  alguna  cosa: 
verbi  gracia;  esto  ñtio  es  a  propósito 

[lara  sembrar  trigo.  Al  cerco  que  se 
e  pone  á  una  plaza  6  fortaleza,  se  le 
llama  ñtio,  cuja  palabra  da  la  idea 
de  la  permanencia  fija  de  los  ñliado- 
ret  en  el  terreno  que  ocupan.  En  nin- 
guno de  estos  casos  son  sinónimas  las 
palabras  ñtio  7  ¡mgar.   ■ 

El  paraje  es  más  indeterminado; 
comprende  una  idea  más  extensa,  7 
por  10  mismo,  pocas  veces  es  sinóni- 
mo de  ligar  j  Ao  ñtio.  Comunmente 
se  usa  para  denotar  un  eSpacio  inde- 
terminado de  la  tierra  ó  del  mar,  7 
exclu7e  toda  idea  de  particularida- 
des, pormenores,  como  demuestra 
claramente  este  ejemplo.  «Perdido  7a 
el  camino,  discurrí  por  aquellos  para- 
ju,  sin  esperanza  de  poder  hallar  un 
ñtio  (ó  un  Itigar),  en  donde  conceder 
ámi  cuerpo  alG*un  reposo.» 

La  palabra  ñigar  es  laqus  determi- 
na más  la  idea  7  la  representa,  por 
decirlo  as!,  en  un  ámbito  más  peque- 
ño: verbi  gracia;  á  un  libro  que  está 
sobre  una  mesa  se  te  puede  mudar  de 
lugar  en  la  misma  mesa,  7  en  este 
caso  no  diremos  que  se  le  muda  de 
ñlio,  ni  de  paraje.  Una  persona  pue- 
de mudar  de  lugar  6  de  titio  en  una 
sala,  7  no  de  paraje.  Se  dice:  «ocupar 
un  htgar  7  hacer  lugar,  7  no  un  para- 
je, ni  un  ñtio.  «Los  santos  lugaret  de 
Jerosalen,»  7  no  los  santos  ñtiot,  ni 
parajet.  En  este  último  ejemplo  ve- 
mos cuan  bien  determina  la  idea  la 
palabra  htgaret,  pues  la  fija  exclusi- 
vamente en  los  reducidos  puntos  que 
ocupan  en  el  Asia  el  Santo  Sepulcro, 
el  pesebre  de  Belén,  etc.  Lo  mismo  se 
advierte  en  el  uso  que  se  hace  de  esta 
[ñlabra  para  denotar  una  población 
mu7  pequeña. 

Aun  en  sentido  metafórico,  la  pala- 
bra lugar  es  la  única  que  se  usa,  por- 
que como  hemos  dicho,  es  la  que  más 
limita  ó  circunscribe  la  idea  quequie- 
re  expresarse,  7  por  esta  raion  deci- 
mos; «en  primer  lmgar,t  «poner  una 
cosa  en  lugar  de  otra,»  «dar  lugar,* 
(Como  mejor  haTa  luga/r,%  «lo  dice  Ú- 
™~"'     üigitizedby 


lo  dice  Úl- 

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498 


LUGO 


oerom  en  el  Aytr  citocli}.»  (Comob  t>c 

LiCOBTlMÁ.) 

Lannso.  Uaieulino  «umoutati- 
TO  delu^u. 

Lo^arcico,  Uo,  to.  UaseuUno  di- 
nUQutiro  do  lug&r. 

Logarda.  Lucardo. 

Lngardo.  Lutoardo. 

Logarlo.  Muculioo  diminutÍTO 
de  lu^r. 

Btuiologíl.  L*g»t  j  el  sufijo  dee- 
peffttTO  tjo:  catalán,  íuftrret,  llcgar- 
rí,  Itogtrrot. 

Lngarefio,  fta.  Adjetivo.  El  o 


í 


ral  de  algún  lugar  6  pueblo  pequeflo 

Ílo  pertenecienta  á  el.  Se  uaa  tam- 
ien  como  austantíTO.  |  Lo  pertene- 
ciente &  los  lugares;  como  costumbres 
luoabbRis.  i  fiaseulino  j  femenino. 
£1  que  habi¿  en  alguna  aldea  ¿  po- 
blación pequefia. 

Etimología.  L*g»r:  catatan,  liosar' 
rtnei,  ca. 

Lngarftt».  Masculino  diminutivo 
de  lugar. 

Logsrülo.  Uaseulino  diminutivo 
de  lugar. 

LngaroB,  Hasoolino  aumentatÍTO 
de  lugar. 

ETiuoLOaÍA.Ziyar.*  catalán,  Uo- 

LngarotA.  Masculino  aumentativo 
de  lugar. 

Lngarteni«nt«,  Masculino.  Ia 
peraona  que  tiene  autoridad  j  podt 
para  hacer  las  veces  de  otro  en  algún 
ministerio  6  empleo. 

BTiitOLoaÍA.  lALg»  Y  iMwUe;  esto 
es,  que  íi*n¿  ú  ocupa  el  t*ffMr  de  otro; 

le  está  autoriíado  para  aquel  oficio 
.  menester:  provenaal,  ¡oeltnent;  ca- 
talán, lloctin&nt;  portugn^,  tofoUnú»- 
U;  francés,  ¡i*ñttna»í;  italiano,  ¡aeoU- 
uaiti. 

LngdnnenM.  Adjetivo.  Kl  natural 
de  León  de  Francia,  6  lo  referente  á 
dicha  ciudad. 

Etiuoloqía.  Latin  ¡ngt^MiuU;  de 
¿•^(flíMHpi,  León  de  Francia.  (6urro- 

KIO.) 

Logo.  Masculino.  Lienzo  llamado 
asf  por  fabricarse  en  la  ciudad  de  este 
nombre. 

Lngo.  Masculino.  OeografUi.  Pro- 
vincia de  tercera  clase  en  lo  civil  j 
administrativo,  creada  por  decreto  io 
1822,  una  de  las  cuatro  que  consti- 
tuían el  antiguo  reino  de  Galicia. 

1.  SituMÜm  atlronámie». — Se  en- 
cuentra situada  al  Norte  de  la  penín- 
sula, en  la  costa  del  Océano  Atlántico, 
entre  los  42"  20'  41"— 43'*  47'  32"  de 
latitud  setentrional  j  loe  3*  12'— 4" 
24'  de  longitud  occidental  del  meri- 
Siauo  de  Madrid. 

2.  lÁmiUt, — Esta  provincia,  según 
la  división  decretada  en  30  de  No- 
viembre de  1833,  modificada  en  21  ds 
Abril  del  siguiente  afio,  confina:  al 
Norte,  con  el  Atlántico;  al  Este,  con 
las  provincias  de  Oviedo  y  haaa;  al 
Sur,  con  la  de  Orense;  j  al  Oeste,  con 
las  de  Pontevedra  T  la  Corufla. 

3.  HxlentvM.-^&X  terrítono  com- 
prendido dentro  de  los  anteriores  li- 
mites tiene  155  kilómetros  de  largo, 
de  Norte  á  Mediodía;  66  de  ancho,  de  I 


d1< 
e  poca 


LUGO 

Oriente  á  Occidente,  j  9.068  cuadra- 
dos  de  superficie. 

4.  Pobtaeicn. — En  tiempo  de  Flori- 
dablanca,  afio  de  1787,  conteba  Luao 
una  ciudad,  9  villas,  1.099  felirre- 
sias  j  42  cotos,  distribuidos  en  178 

Iurisdiccioues:  boj,  la  prorincia  se 
lalla  dividida  en  II  partidos  judicia- 
les (Beetrrti,  CktMUd»,  Fmuafrmda, 
Luoo,  M<máoñaio,  M»»forte,  QÍirof*, 
RÍbad*o,  S*rrU.  ViiiéiU  j  Biluro), 
Bubdivididoa  en  64  aj untamientos, 
los  cuaW  representen  7.195  poblacio- 
nes, que  ocupan  414.817  haoitentes. 

5.  vUm*. — Bste  ss  en  lo  general 
sano;  la  temperatura,  especialmente 
en  la  eosta,  benigna:  las  enfermeda- 
des mis  comunes,  fiebres,  pleuresías, 
pulmonías  j  erupciones. 

6.  í^te.— Empieza  ésta  en  la  ríi 
de  Ribadeo,  á  cuj'o  extremo  oceiden- 
tel  j  frente  de  la  isla  Paneia,  se  ven 
las  puntas  de  la  Piüñn  j  la  Coritr*, 
formando  luego,  en  su  prolongación, 
las  del  promontorio  j^saJA^MÍ  haste 
p\  puerto  de  Foi;  llamado  así  por  ha- 
llarse en  \n/of  6  boca  del  río  Masma. 
A  unos  cuatro  kilómetros  del  indicado 
puerto  se  encuentra  el  río  Oro,  despu 
de  pasar  las  puntas  de  los  Cairot,  Mt 
foa  j  Vilimrium,   á  las  que  sigu 
de  Frasotirñ  j  Putrlo  it  Ifoit,  de 
con  sideración;  la  punte  de  A\ 
la  desembocadura  del  río  C*nfa,  j  eí 
puerto  de  Bwtla,  fijtrmado  de  una  pe- 
quefia concha  sin  surgidero.  A  una 
milla  escasa  de  ¿ato,  está  el  cabo  del 
mismo  nombre;  más  adelanto,  la  punte 
de  Jiáan  Mertmo,  por  cuja  parto  occi- 
dentel  desagua  el  río  Jwnco,  j  como  á 
dos  millas  del  expresado    cabo,  el 
puerto  de  S»n  dptvn,  también  de  po- 
ca importenoia,  pues  8<51o  admite  pe- 
queñas lanchas  pescadoras.  Frente  al 

[inerte  de  san  Ciprian  haj  tres  islas, 
a  primera,  conocida  por  el  Forillo», 
es  dtf  figura  piramidal  j  medirá 
sobre  669  metros  de  longitud  j  40  de 
latitud;  la  segunda,  denominada  ' 
Sombit»,  venará  á  tener  el  misi 
ancho  j  unos  50  metros  de  largo,  j 
la  tercera,  llamada  £*baj;  es  mucho 
más  pequefia  que  las  antoñores.  A 
una  j  media  milla  del  mismo  puerto, 
se  ve  el  cabo  de  Morat  6  de  Sa»  Ci- 
prioMO,  y  más  arriba  la  isla  de  Ans*- 
OH,  un  tonto  desviada  de  la  costa, 
lor  cujo  intermedio  pueden  pasar 
luqaes  da  cinco  á  seis  toneladas:  al 
Occidente  de  la  isla,  haj  dos  islotes 
llamados  Nttoi,  los  cuales  dejan  paso 
í  embarcaciones  de  300  quintales. 
Desde  el  referido  cabo  á  San  Ciprian, 
corre  la  coste  sobre  siete  millas  j 
media  haate  la  punta  de  SaiiUt,  que 
forma  la  entraaa  de  la  ría  de  Bi- 
bero,  en  cuto  tránsito  se  encuentran 
las  puntas  de  }to»atdoira  j  Vmtottp- 
ra:  pasada  sata  ría,  continúa  la  coa- 
'  ,  j  á  trea  millas  de  la  isla  Gadtira, 
(Ustíngue  la  de  Coelltira,  doblada 
cual  se  halla  la  ría  de  Bartt  ó  del 
Barquero,  en  cujo  centro  termina  la 
costa  de  la  prorincia  de  Luoo,  extre- 
madamente agria  j  cubierta  de  pe- 
queñas, islas  j  sígnales  inaccesibles. 
7.  Ttrrtno.—Ei  ds  la  ph)vincia  d« 


LUGO 

Ldoo  ea  montuoso:  el  eentro  w  haBa 
atravesado  por  la  cadena  cantábrica. 
La  parto  setentrional  j  oriental,  «z- 
cesivameato  variada,  comprende  m 
considerable  número  de  vsJlee,  aepa- 
radoa  por  diferentes  montes  j  eoE- 
nas,  cujas  elevacionea  más  notabhs 
se  encuentran  en  los  puntos  sigviaa- 
tes:  Piat  dt  PtU  RmbU,  de  1851  ne- 
troa  sobre  el  nivel  del  mar;  Pia-Pé- 
jmro,  1.623;  Cmpeloto,  1.605;  Mom^uf 
<U  USürr»  á4  ¡M  Cabaiet,  1.521;  SW- 
cic,  1.469;  el  O^o,  1.248;  Brmt, 
l.2¡¿i;  PdUnUl Pito,  1.190;  At^  e* 
PiedfM-ApéáttJét ,  1.182;  JfWwH 
1.145;  Pieártjiu,  1.123;  Jfcnít  Jm  lot 
Ttjot.  1.098;  PiaiU,.  1.067;  TiUmm- 
*4,\.<^ñ;EotpxUl¿eM9itto^t»,\.fXm;  . 
Pico  dt  CuddríMon,  1.020;  J^mím»- 
do,  1.010;  rüMU,  996;  VUIm  d€  >U- 
tagrtda,  965;  Pico  del  Fartlo,  949; 
Stjomil,  910:  PtU  6*kU,  880;  Sti- 
fM,  856.— Los  partidos  de  Bibadeo, 
MondoDedo  j  Bibero,  situados  al  Nor- 
te, se  hallan  interrumpidos  por  mon- 
tafias  más  iS  menos  ásperas  j  eleva- 
das; formando  deliciosos  j  •feíacísi- 
moe  valles;  el  territorio  comprendido 
en  el  término  de  Luoo  es  de  loe  más 
pintorescos  de  la  prorincia;  las  már- 
genes del  Uifio  j  las  de  sus  afinantes 
presentan  también  pequefios  valles  j 
excelentes  prados,  siendo  abundaii- 
tes,  en  la  major  parte  de  las  oomar- 
cas,  Isa  tierras  de  labor. 

8.  J&iot.  —  Los  más  conaídarablss 
entre  el  crecido  número  que  bafia  j 
fecundiza  loe  fiírtiles  caraprá  de  Loso, 
son:  el  MÍio,  que  nace  en  la  ñerra 
de  Heira,  en  FMMté-MiMm,  de  la  cual 
tomií  el  nombre,  se  interna  en  asta 
provincia  j  aumenta  su  caudalosa 
corriente  con  las  aguas  de  moltitsd 
de  ríos  j  arrojos,  antes  de  pasar  á  la 
de  Orense;  v  el  Sil,  que  después  de 
formar  el  limite  occidental  del  país 
j  de  recibir  varios  afluentes,  va  á 
unirse  al  anterior  «i  el  punto  deno- 
minado .Aorcs  dt  lot  Ptartt. 

9.  TVo^weipsM.— Las  más  etnao- 
nes  consisten  en  centeno,  maíz,  pata- 
tas, nabos,  trigo,  habas,  eastaliss, 
frutas  j  legumbres  de  diferentes  cla- 
ses, hortalizas,  lino,  cáBamo,  alguDa 
seda,  excelentes  pastos,  buen  aisla- 
do para  construcción  j  matorral  púa 
combustible;  cría  de  ganado  lanar, 
mular,  caballar,  vacuno,  esbrfo  j  de 
cerda;  minas  de  hierro,  plomo,  anti- 
monio j  otros  metales;  canteras  de 
granito,  pitarras  comunes  talcans, 
micáceas,  losas  ds  vanas  clases,  már- 
mol, margas,  cuarzos,  cristales  j 
otras  especies;  caza  menor,  que  seea- 
cuentra  en  todas  direcciones,  j  al- 
guna majar,  en  la  parte  oriental  j 
limito  con  la  prorincia  de  Oriodo,  j 
pesca  de  truchas,  anguilas  t  ob«a 
peces  en  los  ríos,  j  de  abadejo,  esn- 
grio,  merluza,  sardinas,  bogas,  bo- 
querones j  mariscos,  en  la  costa. 

10.  /«(¿ufrM.'—Repressntuí  óslala 
agricultura,  la  cría  ds  ganados,  h 
pesca,  la  navegación,  varios  triares 
para  lino,  tejidos  de  lana  j  medias, 
molinos  harineros,  diferaatea  fi" 
j  ftrrerfu,  j  otii 

_.'i:jitized  by  ^ 


.X"Sí8*gr' 


LUGO 

ofleios,  oiij«  enumeración  serfs  pro- 
Üj». 

■11.  Cíwwewi.^Lucio  no  es  de  las 
provincias  de  España  que  más  se  dis- 
tÍDguea  por  bu  tráfico,  el  cual  se  halla 
reducida  «  la  ezportacioa,  deatro  de 
la  peaínsula,  del  sobrante  de  sus  co- 
socnaa,  de  su  abundante  ganada,  al- 
gunas telas,  manufacturas  de  Merro, 
quesos  j  jamones  muj  estimadosi  é 
importación  de  g;¿nero3  ultramarinos, 
quincalla,  lino,  vinos  7  aguardientes. 

12.  Ferica. — El  comercio  interior, 
de  que  bemoB  hecho  mérito,  ee  ToriG- 
ca  esj^eoialmente  en  las  ferias  anuales 
que  tienen  lugar:  el  20  de  Enero,  en 
Fonsagrada;  el  3  de  Febrero,  en  BÍo 
de  Porto;  el  9  del  mismo,  en  Puente- 
nuevo;  el  25  de  Abril,  en  Fonsagrada 
y  Cadeira;  el  1.*  de  Harzo,  en  San- 
tiago de  Oubiaño,  7  el  25,  en  Biba- 
deo;  el  1."  de  Majo,  en  Mondofiedo,  j 
el  3,  en  Biobarba  y  Manon;  el  3  de 
Junio,  en  Sagrazon  de  Meira,  y  el  24, 
en  Alaje;  el  2  de  Agosto,  en  Bibadeo; 
el  15,  sn  Fonsagrada;  el  16,  en  Villa- 
campa,  y  el  ^,  en  San  Isidro  del 
Monte;  el  8  de  Setiembre,  en  Con- 
gosto; el  10,  en  San  Miguel  de  Bei- 
nante;  el  11,  en  San  Ciprian  de  la 
Trapa;  el  15,  en  San  Cipnan  de  Lei- 
ro;  el  21,  en  Santa  María  de  Padrón, 

Íel  29,  sn  Negradas;  el  5  de  Octu- 
re, 'sn  Luoo;  el  17,  en  Puente  de 
Arante,  7  el  8  de  Noviembre,  en  Fon- 
sagrada. 

13.  Lego. — Capital  de  la  provin- 
cia, intendencia,  comandancia  gene- 
ral, jurisdicción  y  diócesis  de  su  nom- 
bre, comprendida  en  el  territorio  de 
la  audiencia  y  capitanía  general  de  la 
Coru&a.^Bstá  situada  en  una'loma, 
que  se  eleva  unos  643  metros  sobre  et 
nivel  del  mar,  á  los  42"  58'  de  lati- 
tud Norte  y  3^  53'  de  longitud  Oeste, 
distante  de  Madrid  467  kilómetros. — 
Bl  clima  es  frío  y  húmedo  en  la  esta- 
ción del  invierno. —El  terreno,  así 
dentro  como  fuera  de  la  ciudad,  st 
presenta  llano,  con  alguna  inclina 
cion  al  Mediodía,  prestándose  al  cul- 
tivo de  cereales  y  nortalizas;  y  par- 
ticularmente, las  riberas  del  Paradaj 
y  las  del  Miño,  son  fertilíeimas  y  bas- 
tante pobladas  de  árboles  frutales  y 
de  construcción .^LoB  ríos  y  arrojos, 
que  bañan  el  término,  son:  el  Miño, 
que  corre  por  la  parte  meridional,  á 
unos  tres  kilómetros  de  la  ciudad,  y 
el  arrojo  Parad^,  que  baja  por  si 
Nordeste,  é  incorporándose  alas  aguas 
del  Ciática,  se  dirige  al  término  de 
San  Félix  de  Muja,  antes  de  desaguar 
en  aquel  río;  sobre  et  cual  se  encuen- 
tra un  soberbio  puente  de  ocho  arcos, 
cuja  obra,  de  piedra  piíarrosa  j  gra- 
nito, se  remonta  al  siglo  xii. — -Las 
producciones  más  comunas  son  el  cen- 
teno, trigo,  maíz,  patatas,  nabos,  cas- 
tañas, legumbres,  hortalizas,  buen 
lino  j  excelente  fruta;  cría  de  gana- 
dos;  particularmente,  vacuno  y  cer- 
doso; caza  de  liebres,  perdices,  cone- 
jos, palomas  j  otras  aves;  y  abun- 
dante pesca  de  sabrosas  truchas  y  an- 
guilas en  el  Miño.  —  Aparte  de  la 
agrionltura  y  cría  de  ganados,  la  iu- 


LUGO 

dustria  de  esta  ciudad  j  sus  cerca- 
nías cuenta  con  bastantes  fábricas  de 
irtidoB,  de  vetas  de  cera  j  sebo,  de 
sombreros  ordinarios  y  de  fieltro,  j 
de  la  famosa  de  crémor  tártaro,  cuja 
calidad  excede  á  la  mejor  del  extran- 
jero; multitud  de  tetares  caseros  para 
tejidos  de  lino  v  lana,  molinos  ha- 
jros  y  un  creoido  número  de  artes 
j  de  oficios. — El  comercio  cuenta  mu- 
chas j  bien  surtidas  tiendas  de  pa&os 
finos  y  bsst«s,  mahones,  sedas,  quin- 
ealla  j  géneros  de  abacería  y  ultra- 
marinos: la  importación  principal  con- 
siste en  vino,  aceite  y  jabón:  la  ex- 
portación, en  algunos  cereales. 

14.  Interior  di  la  poiladíM. — Laca- 
pital  que  se  reseña,  de  forma  casi 
cuadrada,  se  encuentra  circuida  de 
una  robusta  j  admirable  muralla, 
de  10  á  12  metros  de  altura  j  de  5 
á  6  de  espesor,  flanqueada  de  gruesos 
torreones  semicirculares,  conetruidos, 
como  aquélla,  de  piedra  pizarra  j  du- 
rísima masa,  cuja  obra  grandiosa  se 
atribnje  á  los  romanos.  La  población 
está  bastante  bien  construida;  pero  su 
aspecto  es  triste.  Las  casas  constan, 
por  lo  general,  de  dos  pisos,  j  en  las 
reedificaciones  se  ha  adoptado  el  gus- 
ta de  la  época;  las  calles  son  largas, 
cómodas,  empedradas  y  con  aceras  de 
cantería.  La  principal  de  sus  plazas 
es  la  Mayor,  la  cual  presenta  un  espa- 
cioso cuadro  con  soportales,  asientos 

{'  buen  empedrado.  Los  paseos  son 
argos  j  agradables.  Luoo  es  sede 
episcopal,  residencia  de  un  goberna- 
dor j  demás  autoridades  civiles  j  mili- 
tares de  la  provincia:  contiene  18.939 
habitantes,  instituto,  seminario,  es- 
cuela normal  j  una  sociedad  econó- 
Ica. 

15.  Bdificiot  púilieos  ñotaila. 
Cuéntanse  en  este  número:  la  Cata 
Contütorial,  con  una  majestuosa  fa- 
chada, magnífico  salón  de  sesiones, 
buenas  oficinas,  dos  escaleras  j  un 
patio;  el  ;iii/acÍ0  e^Mi^^xi/,  con  habita- 
ciones cómodas  y  desahogadas,  claus- 
tro, fuente  interior  j  una  biblioteca 
con  más  de  7.000  Tolúmenes;  el  Aot- 
pital  eivíl,  cuja  iglesia,  obra  de  1768, 
ofrece  una  fachada  elegantísima  j  ex- 
celentes altares;  la  eárul  pública,  es- 
tablecimiento de  los  mejores  de  su 
clase  en  toda  Galicia,  edificada  con 
buenas  bóvedas  de  cantería,  en  1778; 
el  eatíiilo  6  cárcel  eeUeiittiea,  edificio 
sólido,  aunque  de  escaso  mérito, 
tuado  cerca  de  la  muralta;  el  etartel 
de  So»  Femando,  con  un  anchuroso 
campo  en  su  frente  para  ejercicios 
militares,  j  un  teatro  oastante  capaz 
j  decente. 

16.  Mo*ime*to, — Lo  es  j  muy  no- 
table la  ifleMta  catedral,  situada  al 
Mediodía  de  la  ciudad,  'construida 
en  1129  por  Don  Bamon,  esposo  de  la 
reina  Doña  Urraca.  Según  autoriza- 
das opiniones,  es  nn  edificio  sólido, 
de  estilo  gótico,  trabajado  en  épocas 
diferentes,  j  cuja  fachada,  adornada 
con  varias  efigies  de  piedra,  está  con- 
siderada como  obra  moderna  de  exqui- 
sito gusto.  Consta  de  tres  naves  bas- 
tante desahogadas  y  con  baenas  lu- 


LUGO 


499 


ess:  la  del  centro,  está  ocupada  por 
el  coro,  cuja  sillería  es  notabilísima 

lor  el  primoroso  trabajo  de  sus  me- 

lallones  tallados  en  nogal,  obra  del 
famoso  Alonso  Moure,  gallego  del 
siglo  xTi:  tiene  dos  órganos;  uno,  an- 
tiguo; j  otro,  moderno;  cuéntanse  en 
el  templo  19  altares  simétricamente 
colocados,  y  et  major,  todo  de  már- 
mol pardo  j  negro  veteado,  con  comi- 
sameotos  y  basas  de  bronce  dorado, 
circuido  de  cristales  j  con  pavimento 
de  pulido  mármol.  La  capilla  de  esto 
altar  está  adornada  de  lámparas  j 
candelabros  bien  trabajados:  sn  bóve- 
da, pintada  al  firasco,  tiene  excelentes 
luces,  j  su  gran  mole  as  halla  soste- 
nida con  arcos  ligeros  j  atrevidos, 
montados  al  aire,  que  le  sirven  de 
estribo  exterior,  cerrándola  una  cru- 

ía  de  bronce  que  corre  hasta  el  coro. 

Los  otros  altares,  especialmente,  el  do 
la  capilla  denominada  de  los  Ojot 
Qra»aet,  br  una  obra  generalmente 
admirada,  la  cual,  aunque  recargada 
de  adornos,  presenta  un  conjunto  de 
talla  de  reconocido  mérito.  La  capilla 
tiene  trozos  j  bellezas  arquitecto  a  i  cas 
dignas  de  la  atención  de  los  inteli- 
gentes. La  sacri'stía  principal,  en  otro 
tiempo  capilla  dedicada  á  san  Barto- 
lomé, es  un  local  espacioso,  adornado 
con  varios  cuadros  en  relieve.  El  claus- 
tro de  este  templo  está  considerado 
como  obra  notable,  j  su  construcción 
se  remonta  á  los  primeros  años  del 

f lasado  siglo:  el  atno,  que  se  ve  de- 
ante de  la  fachada,  es  ancho  j  bello; 
la  sala  capitular,  magnífica,  adornada 
con  colgaduras  de  terciopelo  encama- 
do j  franjas,  y  un  precioso  cuadro  de 
la  Asunción.  El  campanario  quedó 
concluido  en  1577.  Su  obra  es  senci- 
lla: tiene  siete  campanas,  un  reloj  pú- 
blico de  buena  construcción,  con  dos 
esferas  j  un  pararrajos.  El  conjunto 
de  esta  catedral  presenta  únamele  de 
cantería  bastante  sólida;  j  en  el  exte- 
rior se  observan  algunos  trazos  bellí- 
simos de  arquitectura.  Finalmente,  la 
bóveda  del  vestíbulo  de  la  puerta  lla- 
mada de  Palacio,  así  como  una  efigie 
antigua  del  Salvador,  tallada  en  már- 
mol sobre  el  arco,  merecen  la  atención 
de  los  artistas. 

17.  Pateos.  —  Los  más  notables, 
son :  el  de  la  A  tameda,  situado  en  la 
plaza  Major;  el  de  la  Muralla,  que  es 
el  mejor  por  sufomodidad  j  delicioso 
panorama,  et  cual  presenta  el  hori- 
zonte que  desde  aquélla  se  descubre, 
j  el  de  las  risueñas  márgenes  del 
Miño  V  bajada  al  arrabal  del  i'amfej 
cata  34  báñot,  que  ofrecen  vistas  no 
meaos  agradables  y  pintorescas. 

18.  Afwu  nineraUt.—üiaiA  el  Me- 
diodía de  la  capital  de  Luoo,  sobre  la 
orilla  izquierda  del  Miño,  se  encuen- 
tra instalado  el  baño  minero-termal 
sulfuroso,  en  cujo  establecimiento  se  <.. 
conservan  todavía  tres  bóvedas  roma- 
nas, las  cuales  se  supone  que  debie- 
ron servir  de  estufas  de  abrigo  á  da 
vapor.  Las  virtudes  de  aquellas  aguas 
son  aplicadas  á  diversas  enfermedades 
nerviosas,  como  las  apoplegías  sero- 
sas, hamipleí  i  as,  paraplexwe,  p%';4^,-í|¿^ 

i:iiiizeü  ny  \^-iOOy  It 


500 


LUGO 


lisia  j  |>umoa,  vicio  herpético,  dolo- 
rea  srticulsres  siSlíticos ,  gonorrea 
pertinkz,  vicio  veoéreo,  reuma,  apo- 
plegía  .linfática,  sarna  retropulsa, 
cacoquimia,  hiatérioo  j  leucorrea  cró- 
nica. 

19.  Poblacúmet. — Entre  las  qiás  no- 
tables, figuran :  Fontúgrada,  en  terri- 
torio de  Dueños  pastos,  con  16.0:^ 
habitantes,  cría  de  ganados  ;  bastan- 
te industria;  Ckamíaiia,  con  14.240 
almas,  tejidos  j  ganadería;  Bibtro, 
con  manufacturas  de  lienzos  comu- 
nes, puerto  espacioso  de  mncbo  co- 
mercio ^  12.083  almas;  Mtmfortt  dt 
Ltwifu.,  villa  dealgunaconsideracion, 
con  11.934,  campo  feraz  en  granos, 
caatafiaa,  lino,  cá&amo,  instituto  de 
segunda  enseñanza,  fábricas  de  lien- 
zos, herraje  j  cedazos;  Viílalig,  con 
11.075  babitantes  é  industria  en  lea- 
eería;  Sarria,  con  tejidos  de  lienzo 
y  10.819  almas;  Mondoüedo,  ciudad 
episcopal,  situada  sobra  el  Masma, 
con  dos  puentes,  buena  catedral,  fá- 
bricas de  curtidos,  ,de  cintas  de  hilo, 
y  10.171  almas;  SaHüao.  con  10.196, 
edificada  sobre  la  ribera  izquierda  del 
Uifio ;  Ribadto  ,  plaza  murada  con 
huen  puerto,  escuela  de  náutica,  co- 
mercio, y  9.161  hubitantes;  Qatro^it, 
con  8.341  j  excelentes  cosechas  de 
•7Íao;  PúlatdtlRev,  situada  sobre  la 
orilla  derecha  del  Ullo'a,  con  8.040 
habitantes;  Sobtr,  con  7.887,  en  la 
confluencia  del  Sil  j  el  Cabe;  Puebla 
dei  Brollo»,  enclavada  sobre  una 

nÍDBula,  que  forman  el  Saa  j  el 

bin,  con  7.324  habitantes,  industria 
r  feria  en  29  de  Junio;  Stetrrtá,  con 
6.705  almas  j  alguna  industria;  P\ur- 
iomarin,  en  terreno  de  sierra,  en  que 
se  cría  numeroso  ganado  de  cerda, 
con  3,837  almas. 

20.  Carácter.  —  Los  naturales  de 
este  pata,  encerrados,  por  decirlo  así, 
en  el  centro  de  Galicia,  son  loa  galle- 
gos que  mejor  conservan  sus  antiguas 
costumbres  j  que  más  refractarios 
han  venido  mostrándose  á  las  ideas 
de  lujo,  que  tanto  dominan  en  el  pre- 
sente siglo.  En  cuanto  al  carácter, 
los  lucenses  son,  por  lo  general,  la- 
boriosos, morigerados  ;  fieles;  aunque 
algo  interesados  j  litigantes :  muchos 
de  ellos,  abandonan  sus  lares  t  se  di- 
rigen á  las  provincias  de  Andalucfa, 
Castilla  j  vecino  reino  da  Portugal,  en 
busca  de  una  ocupaciqn  lucrativa.  La 
honradez  j  formalidad  en  los  tratos 
80a  virtudes  propias  j  nativas  de  todo 
gallego,  de  las  cuales  han  participa- 
do en  justas  proporciones  los  hijos  de 
Loao. 

21.  JTúforM.— LuQO  se  llam<5  en 
tiempo  de  los  romanos  Lucta  A*g%ét% 
6  Botqne  dt  Augmlo:  su  fundación, 
que  unos  suponen  anterior  á  aquéllos, 
la  atribuyen  otros  al  mismo  Augusto 
Este  emperador  la  elevd  á  la  jerar- 
quía de  convento  jurídteo  (á  la  cual  era 
inherente  la  de  colonia  romana)  como 
cabeza  de  16  distritos,  que  entonces 
contenían' 166.000  uoblea,  sujetos  á 
la  jurisdicción  de  la  ciudad.  PÍinio  y 
Ptolomeo  citan  los  nombres  de  los 
priDcipales  pueblos  y  repúblicas  que 


LUGO 

acudían  á  pleitear  i  Luoo,  ranos  por 
la  cual  tomaron  todos  ellos  la  deno- 
minación común  de  los  gaUüeot  lu- 
CRNSBS.  Los  cónsules  y  pretores  no 
podían,  en  sus  visitas  provinciales, 
dejar  de  llegar  i  esta  importante  ciu- 
dad, y  por  esto,  sin  duda,  figura  co- 
mo «MiuKHi  en  el  itinerario  romano, 
camino  de  Braga  á  Astorga.  Luao 
fué  victima  de  Tas  sangrientas  guer- 
ras civiles,  que  sostuvieron  los  sue- 
vos en  este  país,  después  que  se  apo- 
deraron de  el.  siendo  incendiada  por 
los  años  de  460;  pero  rehecha  luego 
de  aquella  catástrofe,  recobró  en  bre- 
ve tiempo  su  antiguo  lustre  v  gran- 
deza, como  lo  acredita  el  haber  sido 
elevada  á  sede  episcopal  sufragánea 
de  Braga,  hasta  que  el  Concilio  cele- 
brado en  ella  en  &59,  la  erigió  en  me- 
trópoli taaa.  El  caudillo  sarraceno 
Muza  se  apoderií  de  Luoo  en  714,  de- 
signándola los  árabes  con  el  nombre 
de  Lck,  bajo  el  cual  aparece  entre  las 

Sñncipales  ciudades  de  la  provincia 
e  Herida,  en  la  división  que  de  la 
España  hizo  Yusuff,  por  los  años  de 
74o.  Nueve  años  más  tarde  (7551,  fué 
reconquistada  por  el  rey  Don  Alfon- 
so, sufriendo  la  suerte  que  cupo  al 
resto  de  Galicia  en  la  enconada  guer- 
ra que,  en  791,  hizo  Hescham  al  nor- 
te de  España.  £1  rey  Don  Ramiro,  su- 
cesor de  Alfonso,  pasó  á  Luao,  en 
842;  y,  reuniendo  una  numerosa  hues- 
te, marchó  contra  Oviedo,  en  cuya 
ciudad  se  había  proclamado  rey  el 
conde  Nepociano.  Por  los  años  969 
fué  asolada  aquella  población  por  los 
normandos;  y  en  997,  después  de  la 
toma  de  Santiago,  dispuso  Almanzor 
su  retirada  por  esta  provincia,  el  cual 
^é  saqueando  el  país  hasta  llegar  á 
los  territorios  de  los  condes  aliados. 
A  la  muerta  de  Don  Alfonso  IX,  se 
declaró  Luao  por  San  Pernaudo, 
miéótfas  que  otras  poblaciones  lo  hi- 
cieron por  las  in&ntas  Sancha  y  Dul- 
cía. En  1143  sonó  aquella  'ciudad  en 
los  trastornos  que  suscitaron  en  Ga- 
licia el  condestable  y  el  conde  de  Be- 
navente:  el  rey  Don  Fernando  mandó 
á  Don  Fernando  de  Acuña,  su  gober- 
nador en  aquel  territorio,  que  se  apto- 
derase  de  los  puntos  conmovidos;  pu- 
so ésts  cerco  al  castillo  de  Luao,  y 
acudió  el  conde  de  Lémus  en  auxilio 
de  su  hermano,  obispo  á  la  sazón  de 
aquella  ciudad,  lo  cual  provocó  una 
nueva  guerra,  que  obligó  al  rey  á  sa- 
lir de  Madrid  para  aplacarla  con  su 
presencia.  Durante  la  invasión  fran- 
cesa de  1808,  fué  Luoo  una  de  las  po- 
blaciones más  trabajadas  por  el  fre- 
cuente paso  de  los  ejércitos;  y  en  Ma- 
yo  de  1809,  ocupáronla  loa  franceses, 
quienes  la  consideraron  como  un  pun- 
to militar  importantísimo,  siendo  lue- 
go blooueada  por  los  españoles,  al 
mando  ael  marques  de  la  Romana.  En 
30  de  Mayo  de  1836,  la  guardia  mili- 
tar, que  se  hallaba  establecida  en  el 
puente  del  Miflo,  se  vio  atacada  por 
los  carlistas,  en  cuva  refriega  quedó 
muerto  el  cabecilla  Villaverde,  que  la 
mandaba.  Luoo  secundó  con  singular 
denuedo  los  pronunciamientos  de  1840 


LUIR 

y  1843.  Tres  años  después,  el  3  de 
Abril  de  1846,  ee  sublevaron  contra 
el  gobierno  conatituido  el  segundo  ba- 
tallón del  regimiento  de  Zamora  y  el 
de  Uijon,  á  cuya  cabeza  se  puso  el 
jefe  de  estado  mayor  Don  Migual  de 
Solis;  pero  sitiada  la  plaza  en  loadiaa 
12,  13  y  14  del  citado  mes,  y  atacada 
enérgicamente  en  la  tarde  del  26  por 
el  general  Villalonga  y  el  brigadier 
Bluer,  vióse  aquélla  forzada  á  ren- 
dirse, tras  una  tenaz,  aunque  corta, 
resistencia. 

22.  3eráldtea.~E\  escudo  de  ar- 
mas de  esta  ciudad,  partido,  ostenta, 
en  el  primer  lado  una  custodia  WMte- 
nida  por  dos  ángeles  arrodilladoa,  y 
en  el  segundo,  una  torro  entre  ¿o» 
leones. 

BnuoLoafi..  £*e%i  Anyiuti,  cunta) 
de  un  convento  jurídico,  de  donde  sa- 
lían caminos  para  Astorga,  Betansos 
y  Santiago. 

Lugre.  Masculino.  Embarcación 
pequeña  de  tres  palos. 

EtiuolooÍa.  Inglés  to  ^wf ,  portear; 
liíggage,  bagaje;  Wggtr,  acarreo;  &an- 
c¿,  loñgre. 

Lngnar.  Masculino  anticuado.  Ld- 
aAR. 

Lúgabr*.  Adjetivo.  Triste,  flines- 
to,  melancólico. 

Etimolooía.  Sánscrito  r«y,  afligir; 
ratina,  dolencia;  tatin,  l^fr*,  lloran 
lí^nirit,  triste,  funesto,  lamentable; 
italiano  y  francés,  hgnbre;  catalán, 
lág%brt. 

Lúgnbrements.  Adverbio  de  mo- 
do. Tristemente,  de  un  modo  lúgu- 
brt. 

Etimolooía.  Lignbrt  y  el  sufijo  ad- 
verbial mtnte:  latin,  Iñgíbri;  itaüano, 
lü^ubremente:  francés,  ing%hreme*t;  ca- 
talán, iigrubrtnunl. 

Lngubrídad.  Femenino.  Caalidad 
de  lo  lúgubre. 

Lnicion.  Femenino.  Provincial 
Aragón.  Rbdbncion  de  cenaos. 

ETiMOLoaÍA.  £nir:  latin,  UíSé,  tH 
pago  6  la  satisfacción  con  respecta  al 
agravio  y  á  la  deuda;  forma  sustanti- 
va abstrafiU  do  ImJIre,  pagar  (Ulma- 
NO):  catalán,  lUidd,  Unitme. 

Laida.  Femenino.  Boíániea.  6én»- 

de  musgos  de  hojas  alternas  y  or- 
biculares, de  flores  solitarias,  axila- 
res y  reunidas  en  un  mismo  pie. 

Luidero.  Masculino.  El  sitio  en 
que  una  cosa  roza  con  otra. 

EriuoLoaÍA.  Ludir. 

Lnin.  Masculino.  Especie  de  pasa- 
porte que  dan  los  sacerdotes  chinos 
lara  que  el  alma  del  que  muere  ¡Hieda 


tlerar  al  Paraíso. 
Laii 


_,air.  Activo.  Provincial  Aragón. 
Redimir,  quitar  censos.  |  Msrtn*.  Ijh 

R. 

Etuiolooía.  Latin  USrt,  bañar,  p«p 
riflcar  por  medio  de  aspeisioass;  tsm< 
bien  pagar,  satisfacer,  dar  en  nt- 

ítO. 

SaeSa  Aüíifricj.— La.signifioaeiwi 
de  pagar  viene  de  que  los  arrendata^ 
rios  de  Boma  pagaban  loa  impí — *— 
públicos  en  el  tiempo  de  las  bit) 
nei;  esto  es,  en  los  ^Aw,^  vw  d 
vada  de  tñítt, 

gitized  by  ^ 


a   lita    tiH*n«i    TU»  MiT- 


LUIS 

modo  Ibs  deudas  materíftles,  morales 
j  religiosas.  El  verbo  luir,  forma  cor- 
recta de  luiré,  significa  al  pié  de  la 
letra:  «pagar  ud  rescate.» 

Lair.  Neutro.  TérMino  ndntíco.  Ro' 
sarsa  un  cabo  coa  otro,  ó  en  alguna 
parte  del  iiaTÍo,  con  lo  cual  se  gasta 
j  deabace.  (Voeaiukrio  mM-ítñto  de 
SevilU.) 

Luis.  Masculino.  Nombre  propio  de 
Taron:  san  Lot8. 

£tiwoloqíá.  Lttdovicia:  del  antígi 
tadesco  Lod-oe  6  BU»d-ve,  hit-nif, 
klmdmg,  compuesto,  de  ehlud,  ilud, 
¡»t,  ilustre,  celebre;  en  alemán  laud, 
j  de  wiff,  vici,  hombre  Tslieate,  ani- 
moso, guerrero.  De  ahí  Cklodoveiu  6 
Clodoveo,  Clomt,  JJudtmau,  Loyt, 
Lmit  (en  francés),  Ludmg  (en  ale- 
mán), etc.  Du  Tillet  cree  que  Liilmch 
está  compuesto  de  Iwit,  pueblo^  de 
titjt,  hombre  exceleste:  Fonlm  Hete- 
nu  lo  interpreta  por  via  ponularit. — 
£od,  leod,  significa  f**go.  (Monlau.) 

Lais  Beltran  (san).  Dominico  es- 
pañol, que  nació  enValeucia  en  1526 
Tmurioen  1581.  Kra pariente  de  san 
Vicente  Ferrer,  entrd  a  los  19  años  en 
la  orden  de  predicadores,  7  después 
de  dirigir  laeducacion délos  novicios 
de  su  ¿rden,  partió  en  1562  para  la 
América  meridional,  ;  predicd  el 
Evangelio  en  Colombia  y  en  Méjico. 
En  1^9  Tolvid  á  Valencia  ;  continud 
la  predicación  hasta  su  muerte,  sien- 
do beatificado  por  Paulo  V  T  canoni- 
lado  por  Clemente  XI  en  1761,  Ale- 
jandro VIII,  por  decreto  do  1690,  le 
declaró  patrón  j  protector  principal 
4e  NuévarGranada.  Su  fiesta  se  cele- 
bra el  10  de  Octubre. 

Luis  I.  Be;  de  España,  hijo  de 
Felipe  V  y  de  María  Luisa  de  Sabo- 

Ía,  que  nació  en  1707  7  murió  en 
721.  Por  abdicación  de  su  padre,  le 
sucedió  ea  el  trono  en  este  último 
año.  Habiéndose  casado  en  1723  con 
Isabel  de  Orleans,  duquesa  de  Mont- 
penaier,  hija  del  regente  de  Francia; 
esta  princesa,  aunque  muj  joven, 
maniuató  al  poco  tiempo  las  corrom- 

Sidaa  costumbres  de  sus  hermanas  ; 
e  su  padre,  viéndose  Luis  en  la  ne- 
cesidad de  encerrarla;  7  se  disponía  á 
pedir  el  divorcio,  cuando  murió  de 
viruelas  á  loa  siete  meses  de  reinado, 
nombrando  heredero  á  su  padre,  que 
se  hallaba  en  el  real  sitio  de  San  Il- 
defonso desde  su  a'bdicscion. 

Luis  XIV.  Rev  de  Francia,  hijo  de 
Luis  XIII  j  de  Ana  de  Austria,  que 
nació  en  Saint-Germain  en  1638  j 
murió  en  1715.  Sucedió  i.  su  padre 
an  1643  bajo  la  regencia  de  su  madre. 
Su  minoría  fué  señalada  por  la  conti- 
'  nuacion  de  la  guerra  con  la  casa  de 
Austria  ■j  por  las  turbulencias  de  la 
Fronda.  Consagrado  en  1654,  se  dejó 
Mbemar  por  Mazariao,  que  le  hizo 
firmar  el  tratado  d^  los  Pirineos,  en 
1659.  A  la  muerte  del  cardenal,  acae- 
cidaon  1661,  empezó  el  rej  ¿  gober- 
nar por  sí  miamo.  La  pcisíon  de  Fou- 
qoet  en  1662;  algunas  contiendas  con 
la  corte  de  Roma  en  1663;  la  creación 
de  la  Compañía  de  las  Indias,  una 
guerra  con  Inglaterra  en  1666;  otra, 


LUIS 

con  EspaSa  en  1667;  la  conquista  del 
Franco  Condado;  el  tratado  de  Aquis- 

fram,  en  166S;  la  guerra  con  Holan- 
a,  con  el  Imperio,  con  España,  y, 
poriíltimo,  con  Inglaterra,  en  1671, 
y  que  se  concluyó  con  el  tratado  de 
Noruega  en  1679;  las  persecuciones 
contratos  reformados;  las  disensiones 
religiosas  en  1680;  el  bombardeo  de 
Argel  por  Duquesme  en  1682;  nue- 
vas hostilidades  con  España  en  1683; 
el  bombardeo  de  Genova  en  1684;  las 
dragotuuUit  en  todo  el  reino  en  1685; 
la  formación  de  la  Liga  dt  Ávgtivrgo- 
en  1686,  que,  después  de  la  expul- 
sión de  los  Estuardos  en  1688,  ocasio- 
nó una  guerra  general  de  Europa  con- 
tra Francia,  que  duró  hasta  el  trata- 
do de  Ryswicn  en  1697;  tales  son  los 
principales  acontecimientos  del  gran 
•período  del  llamado  siglo  de  Luis  xiv. 
Poco  después,  en  1701,  la  Francia  se 
encontró  empeñada  en  una  guerra 
contra  toda  la  Europa,  con  motivo  de 
la  sucesión  de  la  corona  de  España, 
mientras  que  en  el  interior  la  destro- 
zaban la  insurrección  de  los  protes- 
tantes de  las  Cevenas,  con  el  nombre 
de  eamiiardoi,  y  otras  muchas  suble- 
vaciones parciales,  causadas  por  la 
miseria  y  el  hambre  general.  Las  con* 
tinuas  derrotas  de  los  generales  fran- 
ceses, causadas  muchas  veces  por  el 
empeño  del  rey  en  dirigir  la  guerra 
desde  su  gabinete,  pusieron  á  Fran- 
cia al  borde  del  abismo,  y  ya  había 
aceptado  Lms  xiv  el  tratado  más  ig- 
nominioso, de  que  hay  ejemplo  en  la 
historia  de  los  tiempos  modernos, 
cuando  algunas  victorias  del  duque 
de  Venddme  en  España,  y  la  disolu- 
ción de  U  coalición europeaXo  salvaron 
de  aquella  vergüenza.  En  sus  últimos 
a^os,  continuo  encarnizándose  en  las 

[lersecuciooes  retigiosaa;  expulsó  á 
QS  solitarios  de  Port-lioyal;  desterró 
á  Feneion;  legitimó  y  aeclarÓ  here- 
daos de  la  corona,  i  falta  de  suceso- 
res legítimos,  un  gran  numero  de  hi- 
jos bastardos,  y  después  de  ver  morir 
á  toda  su  familia,  murió,  dejando  la 
Francia  arruinada  á  su  biznieto 
Luis  XV,  de  edad  de  cinco  años.  La 
historia  censura  en  este  príncipe  su 
excesivo  orgullo,  su  despotismo,  las 
locas  y  ruinosas  prodigalidades  que 
consumó  con  sus  queridas,  su  egoís- 
mo, BU  desprecio  hacia  el  pueblo,  y  el 
imperio  que  en  sus  últimos  días  ejer- 
ció sobre  él  laMaintenon,  con  quien- 
casó  en  secreto  en  1684,  y  k  insti- 
gación de  la  cual  expidió,  en  1685,  la 
revocación  del  edicto  dt  Ná*tet,  que 
privó  al  reino  de  unamultitud  de  bra- 
zos útiles  á  la  industria;  4  las  artes. 
Sus  panegiristas  enaltecen  su  talen- 
to, que  á  pesar  de  la  ignorancia  com- 
Sleta  en  que  le  había  educado  su  ma- 
ro, le  permitió  gobernar  desde  la 
muerte  de  Mazarino;  su  aptitud  y  asi- 
duidad para  loa  negocios;  los  golpes 
que  dio  i  la  aristocracia;  la  proteo- 
cion  que  dispensó  al  comercio,  la  in- 
dustna,  las  ciencias,  las  artes  y  las 
letras  y  la  resignación  con  que  sopor- 
tó los  reveses  oe  sus  últimos  años,  Bn 
su  tiempo,  ilustraron  las  armas,  las 


Lxns 


501 


letras  y  las  artes  francesas,  Conde, 
Turena,  Vauban,  Catinat,  Crequí, 
Vendóme,  Villars,  Comeille,  Racini, 
Moliere,  Lafontaiue,  Voltaire  Qui- 
nault,  La  fruyere,  Boileau,  Moatan- 
sier ,  Bossuet ,  Feneion ,  Flechier, 
Fteury,  Perrault,  Mansard,  Girardon, 
el  Pusino,  Le  Sueur,  Le  Brun,  et- 
cétera. Luis  xit  dejó  unas  Menoriut 
políticas,  unas  Cartas  v  algunos  es- 
critos literarios.  (Sala.) 

Stuíaten. — 1.  La  época  de  este  rei- 
nado presenta  dos  fisonomías  suma- 
mente raras.  Por  una  parte,  lleva  al 
nombre  de  ríalo  dt  lai  uíras:  por  otra, 
se  le  llama  el  siglo  de  los  galanteos, 
de  los  amores,  de  los  saraos,  de  las 
modas,  de  las  pelucas  y  de  los  polvos. 

2.  Estos  tiempos  ofrecen  cierta  ana- 
logía respecto  de  un  período  muy 
famoso  del  imperio  latino.  Bajo  Au- 
gusto, todo  el  mundo  hablaba  de  li- 
bertad y  nunca  hubo  mis  esclavitud. 
Bajo  el  monarca  de  esta  biografía, 
todo  el  mundo  hablaba  de  magnifi- 
cencia y  nunca  estuvo  Francia  más 
en  el  borde  del  deshonor  y  de  la  der- 
rota. 

3.  Luis  XIV  dijo:  Fffíat  ¿"etl  moi, 
que  vale  tanto  oomo  sí  hubiera  dicho; 
mot  c^ett  l'Btat,  <yo  soy  el  Estado;* 

Sero  aquí  sucedió  lo  que  ha  sucedido 
esde  que  el  mundo  ea  mundo:  la  plé- 
tora produce  al  cabo  el  enfiaqueci- 
mieoto  y  la  muerte,  lo  cual  expuca  el 
hecho  de  que  la  apoplegía  es  causa 
muchas  veces  de  la  parálisis. 

4.  Este  reinado  parece  indicar  el 
período  de  la  decadencia  en  el  pueblo 
francés,  como  el  de  los  Médicis  en 
ToBcana,  como  el  de  Carlos  V  entra 
nosotros,  como  el  de  Augusto  en 
Boma  y  como  el  de  Feríeles  en  Gre- 

5.  Ateniéndonos  á  la  crítica  de  la . 
historia,  podemos  decir  que  las  mag- 
nificencias de  Luis  XIV  prosiguieron 
en  loa  escándalos  de  Luis  XV  y  aca^ 
barón  en  la  desgracia  de  Luis  XVI. 
La  naturaleza  no  se  contradice  jamás: 
allá,  la  apoplegía;  aquí,  la  parálisis. 
Luis  XVI  no  es  otra  que  la  parÜi- 
sis  de  la  apoplegía  de  Luis  XV  y  de 
Luis  XIV. 

6.  Un  considerable  número  de  obras 
se  han  escrito  acerca  del  reinada  da 
Luis  XIV.  Las  (^amerceen  particular 
mención,  son:  SI  Siglo  dt  Lirít  ZIV, 
da  Voltaire;  la  Siiíoria  dt  Imit  XIV, 
de  PellisBoo;  las  AíeMorw,  de  Saint- 
Simon;  el  Émayo  tobre  U  monargvU 
dt  ZvM  XIV,  por  Lémontey;  las  áft- 
ttoriat  ijoUtiait  y  wtililaret  reUtieat  ¿ 
la  tueetion  dt  Btjiaia,  de  M.  Mignet  y 
el  general  Pelet;  tas  Memoriat  i  obrat 
cfmpletat  dt  Í%it  XIV,  publicadas 
por  el  general  Grimoard  (6  volúme- 
nes en  8.",  París  1806);  la  Mittoria  dé 
la  admt»itlraeioit  momargitiea  dt  Frat- 
ría, porM.  ChérneWPans,  I855,2vo- 
lúmenes  en  8.*)^;  la  Sitiería  dtl  rei- 
nado de  Lttit  XIV,  por  Oaillardin 
(Paria,  1871-78J. 

Lnís  XV.  Rey  de  Francia,  llama- 
do el  M%y  aautdó,  hijo  del  duque  da 
Borgoña,  segundo  ddfin,  y  de  Adeli- 
na  de  Saboya,  qne  nació  en  Versa- 


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502 


LUIS 


lies  SB  1710  T  muri<5  en  U  miam» 
ciudad  en  1774.  Sueed¡<5  en  1715  i  ru 
bisabuelo  Luis  XIV,  bajo  Ib  regencia 
de  Felipe^  duque  de  Orfeans,  después 
de  ser  anulado  el  testamento  del  nj 
difunto  por  el  Parlamento.  £1  trata- 
do de  la  C*ádr%pU  *iia»t*  contra  Es- 
paña; algunas  contiendas  religiosas; 
la  conspiración  de  Cellamare;  el  esta- 
blecimiento del  iüítwia  Lam  tu  1718; 
una  guerra  de  poca  duración  con  Ea- 
pafia;  la  sublsTaciou  de  BreUDa  en 
1719;  la  pérdida  de  Marsella;  la  sepa- 
ración de  Law;  el  destierro  del  Parla- 
mento en  1720;  la  bancarrota  pública 
en  1721,  señalaron  la  regencia  de  Fe- 
lipe que,  con  su  fiel  ministro,  el  in- 
moral Dubois,  Tendido  i  Inglaterra, 
lansd  i  Francia  en  una  política  desas- 
trosa. Después  de  la  muerte  del  du- 
3ue  de  Orleans,  en  1723,  le  sucedió  el 
uque  de  Borbon,  como  primer  mi- 
nistro, plaza  que  fué  suprimida  al  ser 
desterrado,  en  1726,  j  reemplazado 
por  Fleurj.  Para  apaciguar  las  con- 
tiendas religiosas,  que  destrozaban  el 
reino,  se  reunió  un  concilio  nacional 
en  &nbrum,  en  1727,  y  en  1730  se  de- 
claró le;  de  la  Iglesia  y  el  Estado  la 
Constitución  üwigeniíMi.  La  lucha  se 
renovó  con  el  Parlamento,  cujoa  in- 
dÍTÍduoB  fueron  desterrados  en  1732; 
estalló  una  guerra  con  Austria,  que 
duró  poco  tiempo  Y  fu¿  señalada 
las  Tictorias  de  Parma  j  de  Gi 
talla,  en  1734,  y  terminada  poi 
traUdo  de  Viena,  en  1738.  La  muerte 
de  Carlos  VI  causó  en  1740  la  gi 
llamada  de  mcetio»,  en  que  Francia, 
unida:  primero,  i.  Bapaña,  Prusia  j 
Polonia,  7  abandonada  luégo  por  es- 
tas dos  últimas  potencias,  tuvo  que 
luchar  contra  toda  Europa.  A  pesar 
de  sus  derrotas  marítimae,  la  Fran- 
cia, por  medio  de  las  TÍctorías  de  Co- 
ni,  en  1744;  de  Fontenoj  y  Basigna- 
na,  en  1745;  de  Rancoai,  en  1746; 
por  la  conquiata  da  la  Flindes  france- 
sa, en  1745;  y  la  toma  de  Maestrich, 
en  1748,  conserró  bu  importancia  en 
Europa,  La  paz  fué  firmada  en  Aquis' 
gram,  en  1748;  pero  como,  k  pesar  de 
ello,  la  Inglaterra  cometiese  algunas 
usurpaciones  en  América,  Francia  se 
coaligó  contra  ella  y  la  Prusia,  con  el 
Austria,  y  entonces  empeió  á  sufrir 
ana<erie  de  reTeses  continuos.  Su  ma- 
rina fué  destruida;  sus  colonias  caje- 
roa  en  poder  de  los  ingleses,  y  la  paz, 
llamada  vergentoi;  en  1763,  colmó  la 
indignación  pública  contra  la  corte  y 
la  monarquía.  Las  contiendas  religio- 
sas y  la  lucha  con  el  Parlamento 
habían  continuado,  mientras*  que 
Luis  XV,  cuja  querida  titular  era 
madama  de  Pompsdour,  se  entrega- 
ba á  toda  clase  de  excesos  en  el  fa- 
moso Parqitt  de  lot  Ctereot,  adonde 
se  le  Ueraban  doncellas  de  li 
popular  que,  después  de  servi 
saciar  los  tOrpes  apetitos  del  monar- 
ca, eran  dotadas  j  casadas  con  hom- 
bres oscuros,  ó  bastante  viles  para 
tomarlas  con  conocimiento  de  causa. 
Eíi  cuanto  á  los  hijos  que  tenían  del 
re;,  se  loa  quitaban  al  nacer  y  nanea 
llegftbaa  á  conocer  i  su  madre,  siendo 


LtlS 

colocados  ventajosamente  i  an  mt7or 
edad.  La  muerte  de  un  grau  número 
de  individuos  de  bu  familia,  le  inspiró 
terrores  supersticiosos;  renunció  por 
algún  tiempo  á  sus  excesos,  y  se  hiio 
devoto;  pero  al  cabo  de  algún  tiempo 
le  acometió  una  nueva  pasión,  la  de 
la  codicia,  que  le  condujo  i  aumentar 
BU  riqueza  por  los  medios  más  repro- 
bados; entre  ellos,  el  monopolio  de 
los  granos,  que  sumió  al  país  en  el 
hambre.  La  supresión  de  los  jesuitAS, 
en  1764;  el  proceso  de  La  Cnalotais, 
en  1765;  la  reunión  de  la  Lorena  i  la 
Francia,  en  1766;  de  AviSon,  el  con- 
dado Venesino  y  la  Córcega,  en  1766; 
algunas  turbulencias  en  Bretaña;  el 
destierro  del  Parlamento,  en  1771,  y 
los  BSC&ndalos  y  deapilfarros  de  I», 
condesa  Du  Barrj',  bu  última  queri- 
da, señalaron  los  postreros  años  del 
reinado  do  Luis  XV,  que  mnrió  de- 
del  mis  dóbil  y 


jando  la  reputado 
corrompido  de  Iob  príncipes,  y  legó  i 
BU  sucesor  Luis  XVI  una  terrible 
cuenta.que  liquidar  con  la  nación.  En 
su  tiempo  florecieron  Montesquieu, 
Rousseau,  Voltaire,  Diderot,  Cóndor- 
cet  T  todos  los  enciclopedistas.  (Sala.  ] 
Jt'iúitu».—\.  Esa  cuenta  terrible  se 
liquidó  al  fin,  habiendo  practicado  la 
liquidación  muchos  personajes  histó- 
ricos, ménoB  el  personaje  que  .pagó  la 
cuenta  con  su  vida.  Luis  XVI  no  re- 

EreB^nta  el  sacrificio  de  su  culpa,  Bino 
1  víctima  expiatoria  de  la  imbecilidad 
de  Luis  XV,  de  las  paeionsB  de  la 
Convención,  del  estupor  de  un  pue- 
blo, del  orgulloso  fanatismo  de  una 
mujer;  j  al  frente  de  ese  séquito  sin- 
gular, la  enciclopedia,  incluso  Fede- 
rico de  Prusia.  El  gran  Federico,  sin 
quererlo,  ni  imaginarlo,  puso  una 
grada  en  un  patíbulo  y  agitó  también 
la  terrible  cuchilla  del  siglo  xvni, 

Sue  segó  la  cabeza  de  un  re;,  después 
e  haber  segado  la  razan  de  un  trono. 
Es  verdad  que  lo  hicieron  loe  conven- 
cionales; pero  los  convencionales  ve- 
nían de  Diderot,  Rousseau  y  Voltaire, 
como  la  nulidad  de  Luis  XVI  se  deri- 
vaba principalmente  de  la  deshonra 
de  Luis  XV  y  de  las  camarillas  de 
María  Antonieta.  Uno  había  de  pagar 
la  cuenta  de  todoe:  fué  el  desgracia- 
do Luis  XVI. 

2.  Entre  sub  queridas,  deben  citar- 
se: la  duquesa  ae  Chateauroux,  que 
dominó  al  re;;  pero  que  siempre  se 
hizo  notar  por  sus  rasgos  de  patrio- 
tismo, así  como  por  su  energía,  y  que 
murió  en  1744:  la  Pompadour,  que, 
dando  el  escándalo  de  un  doble  adul- 
terio, fué  una  &vorita  que  costó  á  la 
Francia,  en  un  periodo  de  diecinueve 
años,  36.000.000  de  francos,  y  que, 
convertida  en  una  especie  de  primer 
ministro,  tuvo  en  su  mano  las  riendas 
del  gobierno  interior  y  de  la  política 
internacional,  ;,  por  último,  la  Du 
Barry,  que,  elevada  al  rango  de  cor- 
tesana del  re;  en  1770,  dejó  atrás  las 
licencias  y  dispendios  de  la  Pompa- 
dour, ;  en  medio  de  la  relajación  de 
aquellti  corte,  escandalizó  ¿  Versalles 
con  su  presencia  por  la  reputación  de 
au  TÍda  paaada. 


LUIS 

Loia  XVL  Rej  d«  Franeia,  qu 
nació  en  Versalles  el  23  de  Afodo 
de  1754.  Era  hijo  s^uudo  iú  diÜi 
Luis,  hijo  de  Luis  XV  j  de  María  Jo- 
sefa de  Sajonia,  matrimonio  qoa  por 
su  anstendad  era  un  vivo  reprodu 
contra  las  costumbres  depraradu  dt 
la  corte  de  Versallea.  Al  nacer,  iwt- 
bió  el  título  de  duque  de  Berrj,  j 
habiendo  muerto  su  nermano  nujor 
;  BU  padre,  el  primero,  en  1760.  jd 
segundo,  en  1765.  recibió  el  título  d< 
delfin  y  casó,  en  1770,  con  Haría  An- 
tonieta de  Anab^a,  que  mu;  pronto 
adquirió  sobre  él  un  imperio  arailB- 
to.  A  los  20  Bñoa,  el  10  ds  Majo 
de  1774,  por  fallecimiento  de  anabú- 
iñó  á  sus  sienes  la  corona  ds  Fran- 
Al  subir  al  trono,  Luis  XVI  lle- 
vaba en  en  abono  un  apaaionado  i>ar 
á  su  pueblo,  unaa  costumbres  pnru, 
que  contrastaban  con  el  desborda- 
miento del  reinado  precedente,  na  » 
pírítu  grave  y  una  inatmccion  sólida; 
pero  desgraciadamente,  estaba  dotado 
de  un  exterior  vulgar  ;  sin  prestigio, 
de  nna  inexperiencia  completa  de  loi 
negocios  públicos  j  de  un  carácter 
débil,  irresoluto  viacil  ¿todulasin- 
fluencias.  Se  hacia  preciso  un  hombn 
^e  Estado  de  alta  inteligencia  j  di 
oluntad  firme,  que  supiera  eneaaur 
la  revolución,  que  se  hacía  inevitabh, 
T  lo  que  encontró  la  Francia,  faé  u 
nombre  dotado  de  las  más  altas  virtu- 
des domésticas;  pero  incapaz  de  lle- 
var sobre  sus  hombros  el  peso  de  la 
corona  en  circunstaneiaa  tan  di£dl«. 
reinado,  saludado  con  las  mí*  in- 
equívocas muestras  de  eatnaiasmo,  m 
inauguró  por  la  primera  de  lis  dal»- 
lidades  do  Ldis  XVI.  Asvstade  déla 
inmensa  responsabilidad  qne  iba  í 

ÍBsar  sobre  el,  no  encontró  mejoraw- 
io  de  librarse  de  ella,  que  abañilour 
enteramente  el  gobierno  al  coodo  da 
Maurepas.  Por  fortuna,  este  hombro 
era  bien  intencionada:  llamó  ti  mi- 
nisterio personas  tan  integras  como 
Turgot  y  Malesherbes,  y  los  primen» 
años  de  aquel  reinado  fueros  ssfiali- 
doB  por  útiles  reformas,  tales  eomod 
restablecimiento  de  los  Parlamantoi, 
que  hacía  tres  años  habían  sido  ibo- 
lidos  por  Maupeon ;  la  creación  de 
montea  de  piedad  y  cajas  de  deaeneif 
toa  ;  la  abolición  del  vasallaje,  Unt- 
yidumbre  y  el  tormento.  Sin  emlw- 
go,  estas  reformas  no  habían  podido 
nevarse  á  oabo  sino  contra  el  torren- 
te de  las  claaes.privilegiadasyeoatf» 
la  oposición  del  Parlamento,  ca;a  pri- 
mera muestra  de  vitalidad  era  einbt* 
razar  la  marcha  del  poder  qne  lo  1»' 
bía  creado,  ;  el  resultado  fue  qnovaj 
en  breve  el  rey  comprendió  su  inp»- 
tencia.  Malesherbes,  su  amigo,  cayu 
arraigadas  convicciones  acerca  da  u 
libertad  de  conciencia  ;  del  culto,» 
bre  la  supresión  ,de  los  decrotoi  di 
prisión  ;  eobre  la  abolición  de  laíto^ 
turas,  se  habían  visto  contrarrantadM 
siempre,  presentó  su  dimisión^ de M* 
nÍBtro  de  JuBticia.  «Si  jo  pndi«»«- 
jar  mi  puesto,  también  le  oijaiía»*^ 
habia  contestado  el  rey;  pero  «  W* 
buscar  las  yerdadenu  cwamitiif^ 


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LUIS 

tu  oposición  constante  j  terrible, 
quiso  contentar  á  todos  7  no  di¿ 
g^sto  á  nadie.  El  ginebriao  Necker 
sucedió  á  Turgvt  en  1777.  Obligado 
i  subvenir  i  l&s  nuevas  necesidades, 
que  creaba  al  Tesoro  la  guerra  de 
América,  á  que  la  Francia  fué  arras- 
trada por  su  odio  i  Inglaterra,  su 
sistema  tuvo  que  descansar  casi  ex- 
clusivamente en  los  empréstitos,  cu- 
yos intereses  debían  ser  garantidos 
por  las  economías  en  los  gastes  del 
interior.  Su  balance  financiero  publi- 
cado en  1781,  aumentó  la  confianza 
fiública;  pero  las  reformas,  que  quería 
levar  á  cabo,  se  estrellaron  en  la  obs- 
tinación de  la  corona.  Hubo  una  re- 
forma que  ni  Turgot,  ni  Necker  pu- 
dieron obtener  nunca  de  Ldis  Xvl; 
la  de  la  administración  de  los  cauda' 
les  públicos,  la  major  parto  de  los 
cuales  BQ  empleaban  en  pensiones, 
bonos  7  gratificaciones,  que  se  prodi- 
gaban i  los  cortesanos  7  á  los  favori- 
tes  de  la  reina.  El  desorden  de  la 
Hacienda  Bumenti5  7  al  Gobierno  se 
encontró  bien  pronto  en  el  último 
apuro.  Entonces  se  convocaron  dos 
Mtamblett  de  notabUt,  la  segunda  de 
tas  cuales  pidi<i  Estedos  generales. 
Toda  la  parte  que  temó  Luis  XVI  en 
aquellos  graves  acón teci mientes,  se 
redujo  i  dejar  obrar  á  bub  ministros 

Íá  sufrir  que  éstos  fueran  nombra' 
08,  derribado^  7  sustituidos  á  vo- 
lonted  de  las  intngas  que  se  agitaban 
en  torno  de  la  reina.  Los  Estados  ge- 
nerales, se  seunieron  al  finen  1769; 
Mecker  babía  vuelto  á  ocupar  el  mi- 
nisterio, 7  Luis  XVI  tenía  en  él  gran 
confianza;  conocí  a^gual mente  la  jus- 
ticia de  las  reclamaciones  hechas  por 
la  Asamblea;  pero  la  camarilla  aris- 
tocrática, de  que  la  reina  se  había 
hecho  érnno  cerca  del  rej,  coiíser- 
vaba  en  A  ánimo  de  ésto  todo  su  im- 
perio. Durante  loa  afios  de  1789 
7  1790,  cifró  su  política  en  hacer  á  la 
Asamblea  promesas,  que  luego  viola- 
ba, en-cuante  volvía  á  palacio,  7  en 
dictar,  bajo  la  influencia  da  sus  fu- 
nestes consejeros,  órdenes  de  que  se 
retractaba  al  verse  en  presencia  de  los 
diputados.  Semejante  sistema  no  po- 
día menos  de  conducirle  á  un  total 
desprestigio.  Loa  mismos  talentos  v 
auaacias  de  Mirabeau,  que  Luis  XVI 
había  logrado  poner  de  su  parte,  no 
consiguieron  detener  la  caída,  7  la 
insurrección  no  tordo  en  dejarse  sen- 
rir.  El  pueblo  se  sublevó,  tomó  7  des- 
trn7d  la  Bastilla  7  organizó  la  guar- 
dia nacional  en  1789;  corrió  á  Versa- 
lles  el  5  7  6  de  Octubre  del  mismo 
año  7  condujo  al  ny  á  París.  Las 
inirigas  de  que  Versalles  había  sido 
teatro,  contínuaron  agitándose  en  las 
'Tnllerías,  7  Lois  XVI,  después  de 
continuas  luchas  con  la  Asamblea  7 
los  ministros,  se  decidió  i  huirsecre- 
tamente  para  no  verse  obligado  á 
acepte r  en  conjunte  una  Constitución, 
cuvos  artículos  había  aceptado  sepa- 
radamente. Detenido  en  Varennes  7 
conducido  á  Paria,  más  que  como  re7, 
como  prisionero,  jurÓ  públicamente 
la  Constitaeioa,  miéntru  que  envía- 


LUIS 

ba  agentes  secretas  á  solicitor  de  los 
re7eB  de  Europa  una  intervención  que 
fuera  á  destruirla.  La  declaración  de 
guerra  de  las  potencias  extranjeras, 
GU7as  tropas,  a  petición  de  loa  prin- 
cipales emigrados ,  penetraron  eu 
Francia,  agravaron  la  posición  en 
qne  se  hallaba  el  re7.  Habiendo  ne- 
gado su  sanción  á  dos  decretos  en 
1792,  el  descontento  creció  7,  el  20 
de  Junio,,  fué  invadido  el  palacio  por 
20.000  hombrea  armados.  Entonces 
no  corrió  la  sangre;  pero  el  10  de 
A^sto,  quiso  el  pueblo  apoderarse  de 
nuevo  de  las  Tullerías  7  los  suizos 
que  daban  la  guardia,  incitados  por 
María  Antoniete,  presenten  una  re- 
sistencia denodada-.  Las  cámaras  ra- 
fias  se  ven  teñidas  de  sangre,  el  pue- 
lo  tiunfa  y  Luis  XVI  se  ve  obligado 
á  refugiarse  en  la  Asamblea.  Un  de- 
crete de  ésta  le  suspendió  de  su  dig- 
nidad 7  convocó  una  Convenció»  nano- 
%al.  Todos  estes  acontecimientos,  si 
no  habían  menoscabado  en  nada  los 
instintos  generosos  del  monarca,  ha- 
.bían  puesto  de  relieve  su  ineptitud. 
Por  más  que  apasionados  adversarios 
ha7an  querido  suponer  otra  cosa,  su 
deseo  era  armonizar  los  ideales  de  la 
revolución  con  las  viejas  tradiciones 
del  trono;  pero  le  había  faltedo  arrojo 
para  imponerae  á  uno  v  i  otra,  7  la 
corriento  más.  fuerte  fe  arrolló.  En 
aquelpunto  tuvo  una  nueva  debili- 
dad. En  su  alma  no  hubiera  cabido 
nunca  la  perfidia,  si  hubiera  contado 
con  la  fortaleza;  pero  arrastrado  por' 
los  consejos  de  la  corte  7,  más  que 
nada,  por  la  altivez  de  su  esposa  Ma- 
ría Antoniete,  se  le  hizo  ver  que,  co- 
locado entré  dos  intereses  contrarios, 
no  podía  servir  al  uno  sin  hacer  trai- 
ción al  otro.  De  aquí  provino  que 
tedas  las  medidas  pan  captarse  la  be- 
nevolencia de  la  revolución,  sólo  ha- 
bían servido  de  pretexto  á  las  violen- 
cias del  pueblo;  de  aquí,  todos  sus 
actos  para  mantener  el  prestigio  del 
poder  real,  no  habían  hecho  máa  que 
producir  una  nueva  derrote.  La  con- 
vocatoria de  los  Estedos  generales  le 
había  dado  por  resultedo  la  insurrec- 
ción moral  del  Jitego  de  peleta.  El 
deseo  de  intimidar  í  la  Asamblea 
constitU7eDte  por  la  concentración  de 
tropas  en  Versalles,  había  dado  már- 

fen  á  la  tema  de  la  Bastilla.  Quiso 
uscar  el  remedio  en  la  fuga  7  el 
pueblo  le  volvió  á  sentar  encadenado 
en  el  trono  7  le  impuso  la  Constitu- 
ción del  91.  Trató  de  entrar  en  nego- 
ciaciones con  la  emigración  7  los  re- 
768, 7  provocó  las  sangrientas  escenas 
del  20  de  Junio.  Negó  sil  sanción  á  las 
le7es  votadas  por  la  nación;  7  los  giron- 
dinos, los  únicos  que,  dentro  de  la  re- 
volución podían  prestarle  su  fuerza,  se 
unieron  a  los  jacobinos,  7  la  Jomada 
del  10  de  Agosto  derribó  el  trono.  La 
lucha  estaba  empeñada  7  el  poder  real 
tenía  la  peor  parte.  Los  otAos  todos, 
que  el  antiguo  régimen  había  ido  de- 
positando en  el  corazón  del  pueblo, 
rompieron  su  dique  y  encontraron 
una  personificación  á  quien  detestar: 
Luis  XVI.  Aqbel  re7  débil  llegó  á  ser 


LülS 


503 


oobarde  7  su  cobardía  causó  su  ruina. 
Había  querido  transigir  7  el  miedo  le 
habla  hecho  romper  abiertameate  eou 
la  Francia.  Hasta  que  en  la  huida  & 
Varennes  cavó  eu  poder  de  la  nación, 
nadie  sospecnó  que  sus  manos  pudie- 
ran estar  manchadas  con  la  sangre  de 
las  víctimas  del  Campo  de  Marte.  Al 
10  de  Agosto  que,  derrocando  It  mo- 
narquía, parecía  haber  terminado  el 
drama,  le  faltaba  su  desenlace.  El  ex- 
re7,  hu7endo  á  refugiarse  en  brazos  de 
los  enemigos  de  la  nación,  decía  bien 
claro  qus  aquella  sombra  podía  ser  un 
peligro  para  la  república,  7  la  repúbli- 
ca quiso  naar  del  derecho  de  defensa. 
Bl  desenlace  se  inició  entonces.  La  fal- 
ta de  la  Convención  fué  demostrar  que 
aquel  fantasma,  que  simbolizaba  aún 
la  derrocada,  monarquía,  inspiraba 
miedo  i  la  república  naciente.  Bu  vez 
de  dar  í  $nB  enemigos  el  sagrado  in- 
fortunio de  su  martirio,  debió  darles 
el  espectáculo  de  una  clemencia  tran- 
quila 7  serena.  La  sangre  derramada 
ae  Luis  XVI  fué  la  primer  señal  de 
debilidad  que  daba  la  república.  Al- 
gunos convencionales  lo  comprendie- 
ron asi  7  quisieron  defender  aquella 
vida,  tanto  por  humanidad,  como  por 
patriotismo.  Pero  los  arrebatos  de  la 
juventud  están  muv  distantes  del  pru- 
dente cálculo  de  la  razón,  7  aquella 
Asamblea,  una  de  las  más  grandes 

Jue  se  han  ofrecido  á  la  faz  del  mun- 
0,  se  dejó  arrastrar  por  la  pasión,  7 
en  vez  de  la  justicia  nao  d»  la'  fuer- 
za. El  17  de  Enero  de  1793,  7  des- 
pués de  más  de  un  mes  de  delibera- 
ción, una  compacta  ma7oría  votó  la 
muerte  de  aquel  que  había  perdido 
para  los  franceses  hasta  su  propio 
nombre,  de  aquel,  i  quien,  en  son  de 
desprecio,  se  llamaba  Capelo.  La  se- 
sión del  19  se  consagró  al  examen  de 
suspensión  de  la  pena.  Pero  también 
entonces  fracasaron  las  esperanzas  de 
los  que  aun  contaban  con  salvarle: 
360  votos  contra  310  decidieron  que 
la  sentencia  se  ejecutara  ain  dilación. 
El  21  de  Enero,  a  las  ocho  de  la  maña- 
na, partía  un  coche  cerrado  de  la  puer- 
ta de  la  torre  del  Temple.  Dentro  iba 
un  hombre  de  aspecto  más  apacible 
que  majestuoso.  Su  traje  se  componía 
de  una  casaca  óscnra,  calzón  de  teda 
negra,  chupa  7  medias  blancas  y  un 
sombrero,  que  ocultaba  sus  7a  corta- 
dos cabellos.  Aquel  hombre  había  sido 
el  re7  de  Francia.  A  su  lado  estaba  sen- 
tado uu  sacerdote,  que  llevaba  en  sus 
manos  el  libro  de  los  salmos.  Gnñvn- 
te,  dosr  gendarmes,  mudos  é  inmóvi-^ 
les,  contenían  su  respiración,  como 
ai  temieran  insultar  al  que  iba  á  mo- 
rir. Delante  del  carruaje,  60  tambores 
batían  mareha.  Detrás,  un  verdadero 
ejército  le  servía  de  escolta.  Desde  la 
tofre  del  Temple  á  la  plaza  de  la  Revo- 
lución, en  que  se  había  hecho  levan- 
tar la  guillotina,  el  travecto  era  lar- 
K.  Los  cañones,  cargados  de  metra- 
7  custodiados  por  artilleros,  que 
mostraban  las  mechas  encendidas, 
guardaban  las  boca-calles.  Una  doble 
fila  de  infantes  7  caballos  protegía  la 
carrera.  Muv  cerca  de  las  doce,  «^»t^-f  I /:> 
i:jiiizeü  ny  \^-»wOy  It 


504 


Lurs 


nuje  dtMmboeklM  en  U  pUz4  de  U 
ReTolucioQ.  La  completa  multitud, 
que  »  «pifiaba  entre  lia  profusas  pi- 
flaa  délos  gfuardiae  naCLOnalea,  conseiv 
Taba  ua  profundo  silencia.  Luía  ZVI, 
al  subir  los  escalones  del  cadalso,  lle- 
Tando  i  la  derecha  k  su  confesor,  que 
ostentaba  el  trajt  proterito  de  loi  tacer- 
Jotet,  7  i  su  izquierda,  Sansón,  el 
verdugo  de  París,  mostraba  en  su  con- 
tinente una  majestad  que  jamás  ha- 
bía tenido.  Aquel  monarca  desventu- 
rado tuvo  el  triste  privilegio  de  mos- 
trarse celoso  de  su  dignidad  aúlo  en 
las  gradas  del  cadalso.  El  que  había 
temblado  coa  tanta  frecuencia,  con- 
templó sereno  el  hacha  de  la  guilloti- 
na. El  que  se  había  visto  tantas  ve- 
ces encadenado  moralmente,  sólo  hizo 
un  movimiento  de  protesta  ante  el 
verdugo.  AI  verle  erguirse  en  el  ta- 
blado, la  multitud,  que  se  apiñaba  k 
sus  pies,  se  sintió  teinada  un  mo- 
mento. Hizo  una  sefia  á  los  tambores, 
que  ensordecían  el  aire  con  sus  ecos, 
*  j  los  tamboree  obedecieron  maqui- 
nalmente.  En  medio  de  un  silencio, 
verdaderamente  aterrador,  se  oje  una 
voz  segnra,  que  termina  un  perío- 
do. Iba  á  eontínuar;  pero  un  movi- 
miento de  reacción  se  apoderó  de  la 
multitud.  El  jefe  de  Bstado  majror 
de  las  tropas  del  campamento  in- 
mediato i  París  lo  comprendió,  y  el 
mido  de  los  tambores  ahogó  para 
siempre  la  voz  de  Luis  XVI.  Por  un 
azar  de  la  suerte,  el  que  hacía  callar 
el  grito  de  protesta  que  los  rejes  de 
Francia  lanzaban  desde  las  gradas  de 
la^illotina,  llevaba  en  sus  venas  la 
misma  sangre.  Un  instante  después, 
una  cabeza  rodaba  á  la  canasta  fatal. 
A  la  voz  del  sacerdote  diciendo:  c¡Hi- 
jo  de  san  Luis,  subid-  al  cielol»  se 
mezclaba  el  grito  inmensode:  «iViTa 
la  república!*  Algunos  fanáticos  su~ 
bieron  las  gradas  del  cadalso  j  hu- 
medecieron los  hierros  de  sus  picas 
en  aquella  sangre  caliente  todavía. 
Bl  pueblo  de  Pane  quedó  pensativo  j 
silencioso.  Lo  que  acababa  de  ejecu- 
tarse podía  ser  un  exceso  da  odio; 
podía  ser  un  alarde  de  autoridad; 
podía  ser  una  justicia,  pero  no  una 
victoria. 

fiaeña.'^l.  El  dictado  de  dnan»  de 
Berry  era  el  título  jerárquico  de  los 
atdtti;  esto  es,  de  los  hijos  segundos 
del  monarca  reinante. 

2.  El  dictado  de  dtlfi»  era  el  título 
de  los  herederos  de  la  corona,  equiva- 
lente i  nuestro  principe  de  Attúriat. 
■  3.  El  que  ahogóla  vozdeLoisXVI 
en  el  cadalso,  tuó  el  ex-conde  de 
O^at,  un  hijo  adulterino  de  Luis  XV. 

4.  El  movimiento  del  rej  anta  el 
verdugo,  tuvo  lugar  cuando  Sansón 
puso  en  él  sus  manos  á  fin  de  amar- 
rarle con  una  cuerda. 

5.  Las  palabras  que  Luis  XYI  pro- 
nunció desde  el  tablado  de  la  guillo- 
tina, fueron  las  siguientes:  «Pueblo 
francés,  muero  ¡nocente  de  los  críme- 
nes que  se  me  imputan;  perdono  á  los 
autores  de  mi  muerte  j  ruego  á  Dios 
que  la  sangre  que  vais  i  derramar  no 
caiga  jauss  sobre  la  Francia.» 


LUIS 

8.  El  eonttnent«  ds  aquel  monarca 
no  fné  nunca  majestuoso,  hasta  que 
la  sombra  del  sacrificio  se  reflejó 
sobre  la  víctima.  Bl  que  tantas  veces 
había  dejada  de  ser  nombre  bajo  el 
fanatismo  ;  el  orgullo  de  una  mujer, 
toma  la  figura  de  apóstol  Sntre  los 
horrores  del  patíbulo.  La  guillotina 
hizo  del  re;  lo  que  el  rej  no  habíft 
sido  jamás:  héroe  v  profeta.  ¡Sí,  pro- 
fetal  Bn  vano  rogo  al  cielo  que  aque- 
lla sangre  no  cabera  sobre  su  patria; 
la  sangra  cae  siempre,  ;  su  eaníre 
ca^ó.  Cavó  en  el  óleo  que  consagró  al 
pnmer  Bonaparte;  cayó  en  el  entu- 
siasmo monárquico  que  trajo  la  res- 
tauración de  los  Borbone.1;  cajÓ  en  el 
espíritu  de  un  pueblo  que,  en  1830, 
se  arroja  en  brazos  de  la  dinastía  de 
Luis  Felipe;  ca^ó  también  en  el  gqX- 
pe  del  2  de  Diciembre,  que  divierte 
al  mundo  con  un  imperio  cómico,  en 
que  los  enanos  quisieron  hacer  el 
papel  de  gigantes;  cayó  en  el  suelo 
de  toda  Francia,  cubierto  de  huesos 
afrentados  j  de  cadáveres  perdidos 
bajo  la  deshonra  de  Sedan.  Ttl  fué 
la  descendencia  histórica  de  aquella 
sangre,  vertida  en  el  cadalso  el  dia 
21  de  Enero  de  1793.  Si  el  rey  hubie- 
se muerto  con  algiín  instinto  de  ven- 
ganza, la  hisl«na  podría  decirle  hoy: 
«Luía  XVI.  estás  vengado.» 

Lnis  XVII.  Nombre  que  dieron 
los  emigrados  y  las  potencias  coali- 
gadas al  delfin ,  hijo  segundo  de 
Luis  XVI  j  de  Uarfa  Antonieta,  y 

Íue  había  nacido  en  Versalles  en 
785.  Encerrado  con  su  familia  en  la 
torre  del  Teatple,  después  de  las  jor- 
nada! de  Agotlo  de  1792,  fué  aclama- 
do rey  por  los  príncipes  sus  tíos,  así 
como  por  los  ejércitos  realistas ,  y 
reconocida  como  tal  por  varias  po- 
tencias. A  consecuencia  de  ciertos 
rumores  de  conspiración,  cuyo  objeto 
era  arrebatarle  de  la  prísion  en  que 
se  hallaba,  la  Junta  da  salvación  pii- 
blica  dio  orden  de  separarle  de  su 
madre  y  de  encerrarle  en  el  cuarto 
que  había  ocupado  su  padre  en  el 
Temple,  confíándole  á  un  preceptor, 
que  ejercía  el  oficio  de  zapatero,  y 
que  debía  permanecer  al  lado  de  su 
pupila,  sin  salir  jamás  de  la  torre. 
Aquel  hambre  rudo,  entusiasta  fago- 
so  de  la  revolución,  creía  servir  la 
causa  de  la  libertad  siendo  cruel  con 
su  cautivo;  pero  á  loa  seis  meses  re- 
nunció su  cargo,  como  si  se  hubiese 
cansado  de  su  propia  barbaríe.  En- 
tonces el  desdicnaao  príncipe  fué  en- 
cerrado en  una  habitación  pequefia, 
casi  sin  luz,  ni  ventilación,  en  la  cual 
no  penetraba  nadie.  Allí,  privado  de 
las  condiciones  higiénicas  indispen- 
sables i  la  vida,  cayó  en  una  especis 
de  idiotismo;  el  idiotismo  de  la  insa- 
lubridad v  del  silencio;  dejó  de  lim- 
piarse y  de  vestirse  y  últimamente  se 
vio  acometido  de  una  afección  escro- 
fulosa, que  se  manifestó  en  todo  su 
cuerpo  y  que  le  condujo  á  la  sepultura 
en  1795. 

Reteíia.—\.  Bl  zapatero,  encargado 
da  la  custodia  de  Lois  XVII,  se  lla- 
maba Antonio  Simón, 


.    LDIT 

2.  Cobraba  ñor  aqn«l  oficio  SOO 
francos  menaoalea. 

3.  Loa  vestidos  y  los  alimentoi  n 
daban  al  preso  por  un  tomo. 

4.  El  niDo  muñó  á  los  10  Aoi. 

5.  Fué  enterrado  en  el  eemsatttii) 
de  Santa  Ifargaríta,  en  donde  don 
hallaron  sus  restos,  sin  emba^de 
las  insistentes  perquisas  que  w  pn^ 
ticaron  después  de  la  restannam 
de  1815. 

6.  No  hitan  autores  que  huiiTeg- 
turado  la  idea  de  que  fué  enrentdi), 
cuya  opinión  parece  invertMÍmil, 
puesto  que  su  muerte  está  eiplictdi 
sin  la  intervención  del  veosno.  L) 
miseria,  el  hastio,  la  desesperadoii. 
imbecilidad  la  más  terríble,  son  en- 
Bas  bastantes  para  devorar  í  uní  nit- 
tura.  Un  dia  de  libertad,  una  han  de 
amor,  una  carícia  de  su  miidre,  l« 
hubieran  vuelto  indudablemecte  t  It 
salud,  ala  razón  y  ala  alegría.  Noee- 
críbimoB  las  presentes  líneas  pan  rt- 
señar  á  un  personaje  histórico;  sino 
para  dar  una  lección  al  preaente  j  al 
porvenir  con  los  extravíos  y  loare- 
mordimientos  del  pasado.  Noesent  , 
biografía  más  ó  menos  curiosa:  «s  un 
escarmiento  formidable.  Si  los  tOT- 
mentos  de  aquel  nifio  hubieran  can- 
do un  abismo  en  la  tierra,  todil* 
humanidad  habría  podido  revolTcrH 
«n  las  cavidades  de  quet  abismo.  ¡Sí! 
La  humanidad  cabría  en  una  pregun- 
ta de  aquel  niAo:  <jT'|mi  mtiitU 
¡Maldita  sea  la  felicidad  ds  este  mon- 
do, si  ha  de  venir  i  precio  da  horro- 
res] 

7.  Algunas  impostores,  queríando 
snponer  que  la  noticia  de  an  muer 
te  era  falsa,  intentaron  pisar  por 
Luis  XVII.  Entre  ellos,  debemoa  ci- 
tar las  que  signen:  J.  Haría Han- 
gant,  hijo  de  un  tallista,  que  fné  con- 
denado por  el  tribunal  del  Sena  ^ 
Marne  (1802)  i  cuatro  aflos  da  pi- 
sion,  cuyo  aventurero  mnrió  en  Bic«- 
tre;  Haturíno  Bruneau,  almadnlo, 
condenado  por  el  tribunal  da  Roaen 
á  siete  años  de  reclusión;  el  piaatao 
Namdof,  en  1825,  quien,  eipulaadn 
de  Francia,  se  refugió  en  InglalsRi 
con  al  título  de  d%q%«  d»  NomnáU} 
murió  en  Breda  en  1845.  Su  mnjar  V 
BUS  hijos  reclamaron  en  1851  ana  tí- 
tulos imagínanos;  pero  los  tríbanalas 
franceses  desecharon  sus  vanas  pre- 
tensiones. 

8.  Quien  desee  adqairír  notidii 
más  amplias  acerca  dial  desdichada 
hijo  do  Luis  XVI,  puede  conaullar 
Bbauchbmb,  £ui*  SVII,tmfidt,n 
agonía,  t*  Muerte  (París,  1852,  2»»- 
lúmenes  en  8.*) 

Luisa.  Femenino.  Nombre  propio 
de  mujer.  |  Botiniea.  Planta  madid-. 
nal,  cnyaa  hojas  son  largas,  eetraehu 
y  de  un  verde  claro:  su  olor  ea  bíb»- 
jante  al  del  toronjil. 

Loísmo.  Uasculino.  I^Dnvtnai' 
Aragón.  Laudemio. 

Btiuolooía.  iMÍdon. 

Laitprando.  Opispo  de  Cremoi, 
del  siglo  X,  que  fue  en  Coostantiao- 

Sla  dos  veces  embajador,  es  ntubre 
•\  emperador  Othon.  Faé,siB&in- 
Ligitizedby  VjOOQIC 


LUJD    . 

ts  ftlgruna,  ano  de  Iob  hombrea  mia 
eruditos  de  su  sivlo  y  escribió  udb 
ffütorU  di  A  ItmaM,  desde  662  á  964, 
j  atM  XtUcúm  dé  la  Mtbajada  i  Nicé- 
foroPiaea». 

Laiacion.  Femenino.  Cimgié.  Sa- 
lida del  extrema  de  un  hueso  déla 
cavidad  en  que  debe  estar,  oujo  he- 
cho puede  proTenir,  bien  de  una  tÍo- 
leacia  exterior,  bien  de  tina  altera- 
ción org^nicaj  como  acontece  en  la 
LUJACIÓN  espontánea  del  muslo.  ||  En 
tírminoB  Tulgares,  dislocación,  des- 
eo juntamiento. 

BriMOLOsfA.  Latín  iiuadíU,  relaja- 
ción de  una  coruntura,  forma  sustan- 
tÍTa  abstracta  de  Iwc3ÍM,  lujado:  fran- 
cés, huettio»;  italiano,  httttuvmt. 

Libado,  da.  Participio  pasiro  de 
lujar. 

BTiMOLOafk.  Lvjar:  latín,  huc&tmt, 
participio  pasivo  de  ImscS/re ,  lujai: 
francés,  htteé;  walon,  hé;  italiano, 
butalo. 

Lqjar.  Activo  y  neutro  americano. 
LuDiB.  \  Entre  zapateros ,  sacar  el 
agua  al  cuero,  j  ahsar  las  suelas  por 
los  bordes. 

EritiOLoati.  Imjo:  latin,  ¡maSn, 
dislocar;  francés,  hatr;  italiano,  Íitt- 
türe ,  del  griego  lojiu  (loxdS) ,  70 
tuerzo. 

Lujarse.  Recíproco.  Cimjfié:  Salir 
un  hueso  de  su  lugar  por  lujación. 

Etiuolooía.  Lujar:  francés,  le 
Auw;  latin,  luaSri. 

Lqjo.  Masculino.  Demasía  en  la 
pompa  j  regalo. 

Etimolooí*..  Griego  Xofí?  (hx^), 
torcido:  latan,  /mtm,'  dislocación  de 
algún  huedo ,  simétrico  de  hxni, 
mrilf,  disolución,  exceso,  superSui- 
dad,  en  Cicerón  j  Suetooio;  magni- 
ficencia ,  esplendidez ,  suntuosidad, 
en  Virgilio:  catalán,  ¡kk;  francés, 
iiuie;  italiano,  /it»o. 

LqjosamantA.  Adverbio  de  modo. 
Con  lujo. 

ETiMOLOofa.  Lttjot»  y  el  sufijo  ad- 
verbial punlt. 

Lqiosidad.  Femenino.  Cualidad 
de  lo  lujoso. 

Li^oao,  M.  Adjetivo.  El  que  tiene 
6  gasta  lujo,  j  el  mueble  ú  otra  cosa 
con  que  se  ostenta. 

EriuOLoaÍA.  Z/i^o:  francés,  Inateus. 

Ln^Dria.  Femenino.  El  vicio  que 
consiste  en  el  uso  ilícito  6  apetito 
desordenado  de  los  deleites  carnales.  || 
Het&fora.  El  exceso  6  demasía  en  al- 
gunas cosas. 

ETiiioLoofA.  Latin  Uunt,  suelto; 
¡»xv,  dislocado;  ¡wbvi,  haki,  lujo, 
demasía;  hrirla,  abundancia  viciosa 
de  las  plantas,  exceso. 

1.  Según  Littré,  el  latin  de  sao  Je- 
rónimo dio  á  bairta  el  sentido  inmo- 
ral qup  hoj  tiene  en  el  romance,  lo 
cual  no  as  admisible. 

2.  El  latan  lusürla  significa  lujo, 
superfluidad ,  en  Virgilio ;  ñtusto, 
suntuosidad,  magnificencia,  molicie, 
en  Cicerón;  deleites,  sensualidad,  en 
Tertuliano;  corrupción  de  costumbres, 
en  Juvenal;  exceso  de  ardor,  hablán- 
dose do  loa  animales,  en  PUnio  el 
Jive». 


LULI 

3.  Porcoosecuencia,  el  sentido  que 
hoy  tiene,  es  mu;  anterior  i  san  Je- 
rónimo: catalán,  /tunfm;  provenzal, 
Uawia;  francés,  iMmrt;  italiano,  ¿M- 
tmña. 

Jteuia. — La  mortificación  más  efi- 
caz contra  la  luiüria  consiste  en  la 
abstinencia  ; el  a^uuo.  (Bufpon.) 

SiKOtfiífiA.  Z«;*rfa,  ¡mbricidad,  lat- 
eivia.  La  Wjvria  es  un  hábito  ó  incli- 
nación criminal,  que  conduce  á  los 
sexos  uno  hacia  otro,  con  arrebato  y 
sin  consideración. 

La  í«írtai¿ii¿  es  una  influencia  sen- 
sible de  esta  inclinación  sobre  los  mo- 
vimientos indeliberados,  sobre  la  com- 
postura ó  continente  de  uno,  sobre  el 
gesto,  etc. 

La  ¿uctTMesla  manifestación  exte- 
rior de  esta  inclinación,  por  actos  es- 
tudiados y  premeditados. 

Los  célibes  Injnriotot  son  el  azote 
más  peligroso  para  la  sociedad,  pues 
á  veces  alteran  su  físico  y  moral 
Huyase,  como  del  escollo  más  terrible 
de  la  castidad,  de  la  compaflía  de  las 
personas  que  tienen  el  rostro  y  los 
ojos  ítiírKiM  y  que  gustan  decir  cosas 
láiciveu.  (HaRca.) 

Lt^Driante.  Participio  activo  de 

S'unar.  £1  que  Injuna.  ||  Adjetivo. 
ly  lozano,  vicioso  y  lo  que  tiene 
excesiva  abundancia. 

BTUiOLoaÍA.  Zvjwiar:  latin,  Imx^ 
rians,  liiallria»iú,  forma  adjetiva  de 
luBÜñiri,  lujuriar;  italiano,  Itutvrian- 
te;  francés,  UunrUmt. 

Lujuriar.  Neutro.  Cometer  el  pe- 
cado de  lujuria.  I  En  los  animales, 
ejercer  el  acto  de  la  generación. 

BtimolosIa.  Zujuria:  latin,  laatí- 
riüri,  darse  al  lujo,  al  exceso,  á  la  de- 
masía en  el  porte  r  trato;  italiano, 
hutitnare;  catalán,  aumriar. 

Li^arioMm«nt«.  Adverbio  de  mo- 
do. Con  lujuria. 

EriHOLOofa.  I/Kjwñoté  y  el  sufijo 
adverbial  wunte:  latín,  hiríHdti;  ita- 
liano, httwioiomenU;  francés,  Itum- 
rüiuemMÍ;  catalán,  hanrionmmt. 

Liynríosisimo,  ma.  Adjetivo  su- 
perlativo de  lujurioso. 

Lqjnrioso,*  sa.  Adjetivo.  El  dado 
6  entregado  á  la  lujuna.   ■ 

Etiuolosía.  Lujuria:  provenzal, 
iMxuriot;  catalán,  hñriét,  a;  francés, 
buwriMf;  italiano,  Aufamio,  del  la- 
tín IwiinSna,  forma  adjetiva  de  ¿v- 
iHirta,  lujuria. 

Lola.  Femenino.  Pescado  de  mar. 
En  las  costas  de  Galicia,  calavab. 

Ltilio  (Raiuundo).  Célebre  filósofo 
español,  que  nació  en  Palma  de  Ma- 
llorca hacia  el  año  de  1235  y  murió 
eo  1315.  Pasó  la  primera  mitad  de  su' 
vida  en  la  disipación  y  los  placeres; 
pero  á  los  30  años,  aunque  casado  y 
padre  de  familia,  renunció  al  mundo 
T  tomó  el  hábito  franciscano,  conci- 
biendo el  pensamiento  de  una  cruza- 
da espiritual,  destinada  á  convertir  á 
tos  infieles,  no  por  la  fuerza  de  las  ar- 
mas, sino  con  los  argumentos  de  li 
razón.  A  este  fin,  estudió  las  lenguas 
orientales  y  todos  los  sistemas  fi^só- 
ficos,  inventando  uno  nuevo  que  lla- 
mó Art  Mo^  ó  graa  arl»,  y  que  pre- 


LULI 


505 


sentó  como  método  único  para  llevar 
la'conviceion  átodoa  los  espíritus.  Era 
éste  una  disposición  artificial;  pero 
muj  comprensible,  fondada  en  las 
relaciones  de  los  conoeimientos  entre 
sí,  más  por  sus  nombres  y  sus  cuali- 
dades extensas,  que  por  su  fondo.  Su 
sistema  consistía  en  una  suerte  de 
sinoptismo  de  la  naturaleza  de  aquel 
á  que  los  oradores  antiguos  recurrían 
con  objeto  de  sustituir  el  mecanismo 
al  trabajo  intelectual.  Después  de  en- 
señar BU  método  en  Montpeller,  en 
1267;  en  Roma,  en  1285;  en  Paris, 
en  1287;  y  en.  Genova,  en  1289,  can- 
sado de  las  repulsas  de  los  soberanos 
V  de  los  papas,  á  quienes  pedía  auxi-  ■ 
lioB  para  su  cruzada  espintual,  é  in- 
dignado, pero  no  desesperado,  pot' 
haber  oido  á  Benedicto  VIII  que  le 
calificaba  de  loco,  Ldi.io  resolvió  lle- 
var á  cabo,  sin  auxilio  de  nadie,  el 
apostolado  con  que  soñaba.  Con  tal 
resolución  partió  á  Túnez,  en  1292, 

Íallí  obtuvo  UQ  triunfo  completo  so- 
re  los  filósofos  aberrhoistas.  Desde 
allí  fué  á  Bona  y  Argel  y  su  palabra 
no  dejó  de  tener  éxito;  paro  en  1315 
volvió  á  Túnez  y  después  de  conse~ 
guir  apenas  dejarse  oír,  fué  muerto  á 
pedradas'  cor  los  habitantes  de  la  ciu- 
dad. Un  buque  genovés  recogió  su 
irpo,  llevándole  á  Mallorca,  donde 
fué  inhumado.  Muchos  han  querido 
hacer  de  Raihundo  Lulio  un  mártir; 
otros,  le  han  calificado  de  hereje  t 
no  falta  quien  crea  que  Benedicto  Vlfl 
le  dio  su  verdadero  nombre.  Lulio 
escribió  sobrb  todas  las  ciencias,  in- 
cluso la  magia  y  la  cabala.  Sus  prin- 
cipales escntos  son:  Art  ftneralit  ñve 
HW^fW,  etc.,  que  comprende:  Art  dt- 
nomirativa,  Art  inventiva,  Artetpoti- 
tiva,  Arbor  tetendt,  Art  brevit,  contra 
aberrAóittat,  libro  XII  y  Lógica  nova. 
La  meior  edición  de  sus  Omu  eonpU- 
Ua  es  Ja  de  Maguncia  (1721,  10  volú- 
menes en  folio). 

Beteña. — 1.  SI  hombre.  La  tradi- 
ción, más  que  la  historia,  refleja  la 
vida  de  nuestro  ilustre  personaje. 
Raiuundo  Lulio  sufrió  terribles  das- 
engafios,  que  acibararon  profunda- 
mente su  existencia,  dando  lugar  á 
cierto  frenes!,  tanto  idealista  como 
poético  y  religioso,  que  acabó  por  en- 
señorearse de  aquel  noble  y  hermoso 
espíritu.  Sólo  un  alma  grande,  in- 
mensamente grande,  puede  ofrecer  el 
espectáculo  prodigioso  de  tantas  lu- 
chas, de  tantas  pasiones,  de  tantos 
pensamientos,  de  tantos  sistemas,  de 
tantos  errores  y  de  tantas  verdades, 
de  tantos  vicios  y  de  tantas  y  tan  ex- 
celentes virtudes,  habiéndose  elevado, 
por  inspiración  inefable,  á  la  santidad 
del  martirio'  ^Deberemos  exhalar  una 
queja,  no  como  españoles,  sino  como 
críticos  imparciales?  La  historia,  do- 
minada tal  vez  por  las  ignorantes 
preocupaciones  del  siglo  xiv,  no  ha 
hecho  justicia  al  inmenso  carácter  de 
Raimundo  Lulio,  acaso  el  más  cum- 
plido T  el  más  generoso  de  su  época. 
■  2.  SI  Jíldtofo.'~^u  reputación  no 
tuvo  límites,  dominó  los  eutendimieu- 
tos,  llenó  la  Europa  j  África;  pero 


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506 


U¡U 


cajó  para  no  dejar  otra  huolla  qu6  un 
simple  recuerdo  ea  los  anales  de  la 
filosofía.  Tal  es  la  suerte  ds  todo  pen- 
samiento qae  no  se  funda  tanto  en  el 
concepto  de  un  sistema,  como  en  el 
artifioio  de  combinaciones  empíricas, 
pnede  afirmarse  que  la  magia  j  la 
cabala  mataron  la  nlosoña  de  B&imdm  - 
DO  LuLio,  á  quien  sobraba  intuición 
para  ser  filósofo,  si  así  puede  decirse; 
fué  un  gran  filásoso  que  loga  al  mun- 
do uOa  filosoSa  pequefla. 

3.  SI  ertifeittt. — Bra  un  cristiane 
tan  convencido  como  fervoroso;  com- 
prendió j  sintió  las  más  profundas 
Tordades  católicas '  con  espíritu  de 
abnegación  y  de  apostolado,  viviendo 
más  en  la  metafísica  j  en  la  esperan- 
za de  su  fa  que  en  la  realidad  r  prác- 
tica del  mundo.  En  cuanto  á  la  poli- 
tica  externa  de  Roma,  las  obras  de 
nuestro  personaje  dejan  adivinar  que 
RAiutiNiK)  LuLio  estuvo  enfrente  de 
los  pontífices. 

4.  Blguimieo. — La  g-loria  i}i 
tiempos  le  dieron  como  químico,  fu¿ 
el  doble  anatema  da  hechicería  y  de 
impiedad.  Empe&ado  nuestro  perso- 
naje en  la  obra  magna  de  la  Edad 
lledia,  la  tnuauttaeüm  dt  iot  utUUt, 
que  ea  lo  que  se  llamaba  la  ñtmosa 
pitdra^Ío$o/9¡,  erafleú  la  destilación, 
como  medio  para  obtenerla,  y  fijó  la 
atención  sobre  \<m  producto*  vcUlila, 
cujea  descubrimientos  han  servido 
después  de  base  í  un  erran  número 
de  adelantos.  A  este  titulo,  loe  sa- 
bios cuentan  í  Raimundo  Louo  en- 
tre los  padres  de  la  química. 

5.  SlpotU. — El  poema  Í>(ieMuwia 
es  la  mis  .alta  revelación  del  podero- 
so espíritu  de  Raimundo  Luuo.  En 
aquellas  páginas  respira  un  arte  alen- 
tsído,  brioso,  embellecido  infinitamen- 
te por  ia  sublimé  trísteía  del  genio, 
porque  el  genio  se  vela  con  los  sus- 
piros, como  se  vela  el  astro  cpn  los 
celajes,  como  se  vela  con  una  gasa  el 
rostro  tímido  de  la  virgen.  Después 
de  leer  aquel  poema,  es  necesario 
amar  á  Raimundo  Lulio,  como  se 
aman  las  maravillas  del  dolor  j  de 
la  virtud.  Deieont%e¡e  es  uno  de  los 
monumentos  de  la  literatura  del  si- 
glo XIV  j  la  primera  gloria  de  la  poe- 
sía de  tos  mallorquines. 

6.  Su  fítma. — Entre  las  infinitas  y 
contradi cteri as  calificaciones  que  me- 
reció, dos  epítotoe  han  sobrevivido  á 
las  alternativas  de  su  nombre,  ba- 
ciándose  históricos:  el  Doctor  íAhhmu- 
áoj  el  Beato  Raimundo  Lulio. 

7.  Bibiiografl». — Si  alguno  da 
nuestros  ilustrados  lectores  desea  sa- 
ber quián  fué  el  hombre,  insigne  de' 
esta  DÍogr&fía,  puede  ver  La  vida  y 
jwio  de  ím  ohrat  dt  Raimundo  Lulio 
poF  M.  de  Oérard.  Hallará  las  noti- 
cias mencionadas  en  las  Memorial  di 
U  Academia Franceta  de  Intcripeionet; 
desde  1814  á  1819. 

Lulismo.  Masculino.  Filoiofia. 
Sistema  de  Raimundo  Lulio,  filósofo 
místico  de  principios  del  siglo  xiv, 
conocido  particularmente  por  su  Ard 
compensado  de  iatlar  ¡a  verdad.  Coa-i 
siste  esto  arte  en  la  formación  de  ra- 1 


LOMÜ 

zonamientos  con  el  auxilio  de  letras 
y  figuras,  partiendo  de  cierto  número 
de  principios,  suministrados  por  la 
teología  y  la  escolástica.  No  faltan 
críticos  que  van  en  el  sistema  de  Rai- 
mundo Lulio  una  mezcla  de  retórica 
y  cabala. 

Etimolooía.  luuo:  catelan,  íuUtwte; 
francés,  Imllitne. 

Lnlista.  Masculino.  Partidario  del 
sistema  de  Lulio. 

EriMOLoaÍA.  Zulitmo:  francés,  hU- 
¡ule. 

Lumadero.  Masculino.  &ermaii{a. 
Diente. 

Lumbago.  Masculino.  Mediatu. 
Dolor  reumático  en  los  lomos. 

Btimolooia.  Latín  Utmbigo,  flaque- 
la  de  los  rifiones,  forma  de  imabi,  los 
lomos;  francés,  Umhago. 

Lnnibar.  Adjetivo.  Anatomía.  Lo 
perteneciente  á  los  lomos  y  caderas. || 
Plexo  luubab;  p\exo  formado  por  la 
reunión  de  las  ramas  anteriores  de 
los  cinco  nervioB  lumbares. 

Etimolooía.  Zmmbo:  francés,  ¡om- 
hairt;  italiano,  lomhale,  lomiare. 

Lambo.  Masculino  anticuado.  Lo- 
mo. 

Etimolooía.  Latin  tnmbmt,  lomo. 
Como  se  ve,  Inmbo  es  una  palabra 
perfectamente  etimológica  y  correc- 
ta; más  correcta,  mas  etimológica 
que  ¡orno. 

Lumbrada.  Femenino.  La  eanti' 
dad  grande  de  lumbre. 

Lumbrarada.  Femenina.  Lumbra- 
da. 

Lumbral.   Masculino    anticuado. 

UUBSAL. 

Etimolooía.  1.  Forma  evidente  de 
btmbre  ó  lumbrera,  pues  el  Umbral,  si- 
nónimo de  puerta  ó  entrada,  era  h 
lumbrera  de  la  casa.  Por  consiguien- 
te, ¡umbral  represente  un  derivado  de 
luz. 

2.  La  forma  moderna,  umbral,  sig- 
nifica la  idea  contraría,  puesto  que 
viene  del  latin  mmbra,  sombra.  Xa 
sombra,  lo  nmbríe,  principia  en  el 
umbral. 

3.  Para  los  antiguos,  era  hu.-  para 
los  modernos,  es  sombra. 

Lambr».  Femenino.  El  carbón,  le- 
fia úotra materia  combustible,  encen- 
dida. II  Anticuado.  Vista,  por  la  fa- 
cultad de  ver.  |  Anticuado.  Luz  de  la 
razón.  |  Anticuado.  Ilustración,  noti- 
cia, doctrina.  ¡  Luí.  Q  Metáfora.  Es- 
plendor, lucimiento,  claridad.  |  Plu- 
ral. El  conjunto  de  eslabón,  yesca  j 
pedernal,  que  se  usa  para  encender 
LUMBRK.  I  £n  las  armas  de  fuego  se 
llama  as!  la  parte  del  rastrillo  que 
hiere  al  pedernal.  |  La  parte  anterior 
de  la  herradura.  |  drlaqua.  Sopbrfi- 
ciB.  I  A  LuuoaE  de  pajas.  Modo  ad- 
verbial familiar  con  que  se  da  á  en- 
tender la  brevedad  y  poca  duración 
de  alguna  cosa.  |  A  lumbre  mansa. 
Modo  adverbial.  A  pubqo  lbnto.jPak 
ó  NO  DAR  lumbre.  Fraso.  Arrojar  óno 
chispas  el  pedernal  herido  del  rastri- 
llo ó  eslabón.  j|  Dar  lumbre.  Frase 
metefórics.  Conseguir  el  lance  ó  fin 
que  se  intentaba  con  algún  disimulo. 
i.Sbb  la  luhbrb  de  aus  ojos.  Frase 


.    LUMI 

con  que  se  pondera  lo  macho  qw  h 
estima  6  ama  á  alguna  persosi  6  tt-     ' 
sa.  I  Ni  pob  lumbre.  Mmo  adTerbiil. 
De  ningún  modo.  |  Tocar  tan  lcm- 

BRE  ó  EN  las  HISAS  DE  LOS  OfOB.  Fn- 

se  metafórica  con  que  se  ponden  el 
sentimiento  por  la  pérdida  6  el  (liío 
que  sucede  á  aquello  que  se  ama  í» 
tima  mocho. 

ETiuOLoaÍA.  Latín  ímww,  ^^- 
vo  de  ISmen,  lumbre. 

Lumbrera.  Femenino.  El  eoerpo 
que  despide  luz.  |  Metáfora.  La  pe^ 
sona  insigne  j  esclarecida,  que  con 
BU  virtud  y  doctrina  enseña  i  ilnmi. 
na  á  otros.  I  Tronera  ó  abertura  que 
se  hace  en  lo  alto  de  las  pieiu  jan. 
que  entre  la  lut.  |  Anticuado.  Li» 

PARA. 

Etimolooía.  Lumbre:  catalán  anti- 
guo, limura,  lumiera;  moderao,  ik- 
manera,  llumenera,  velón,  candalabn; 
provenzal,  IwHeira,  ¡matera;  fnnch, 
Mmiire;  walon,  loamtre;  Haiaiat,  I» 
«»^«;  burguiSon,  ímttyrc;  porta  guó, 
¡nmitira;  iteliano,  l»mtera. 

Lnmbrera4*-  Femenino.  Ldiuu- 

LnmJtreria.  Femenino.  La  acdon 
j  efecto  de  alumbrar. 

Lnnbrical.  Adjetivo.  Eelstivai 
la^  lombrices;  propio  de  ellu  ó  qu 
tiene  alguna  de  sus  cualidades. 

EriiiOLOOÍA.  Lombrit:  francés,  faa- 
brical. 

Lumbricaria.  Femenino.  Bnhi- 


ea.  Género  de  algaa,  cuvos  úrguma 
fructíferos  nacen  encerrados  en  li  va- 
tencia  misma  de  la  planta. 

Etimolooía.  '  Lumirical,  por  seme- 
janza de  forma;  francés,  ¡ombriem. 

LumbricAidea.  Femenino  plnnl. 
Lombriz  redonda,  de  unas  seisivclii) 
pulgadas  de  largo,  que  habita  en  bu 
intratinos,  y  ugunaa  veces,  en  ím 
visceras  huecas. 

Etimolooía.  Vocablo  híbrido;  del 
latin  Inmbrieui,  lombriz,  y  del  gñtgi 
eidoi,  forma. 

Séteüa. — Las  lcubricóides  se  mi- 
nifiestan  particularmente  en  el  intu- 
tÍQo  de  los  niños.  Son  lo  que  la  bmr 
lia  llama  lombrices. 

Lnmbroao,  sa.  Adjetivo  antíeDi- 
do.  LuuiKoso. 

Lumen.  Masculino  anticuado.  El 
sentido  de  la  viste. 

Etimolooía.  Latin  UhKtn,  lalni; 
esto  es,  la  luz  de  los  ojos,  la  vists. 

amia.  Femenino.  RÚnera,  mnjei 
de  malas  costumbres. 

Etimolooía.  Griego  Xcqila  (letá»): 
latin,  ¡Jimia,  bruja,  hechicera. 

Reteüa. — Lamia  y  htmia  son  lanií- 
ma  palabra  de  origen. 

Lamiares  (conde  dk).  Antieniris 

literato  espafiol,  que  nacid  enV»- 
ncia  en  1741  y  muñó  en  1808.  Dm- 
cubriólas  ruinas  de  untciudadqw 
existió  en  el  lugar  que  hoy  ocnp»  al- 
calá de  Cbisbert. 

Luminacion.  Femenino  antiw 
do.  Iluminación. 

Lwninador,  ra.  MaseuliDO  jn- 
menino  anticuado.  Iluminador. 

Luminar,  Masculino.  CualqMti 
de  los  aatnw  que  despiden  luz  y  »- 


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L.oogle 


LUNA 

ridad.  I  AetiTo  anticuado.  Ilouikar. 

ETiHOLOOfA.  Latió  ISmtnSrtí  cata- 
lao,  Iluminar;  francéa,  liminairi;  ita- 
liano, ¡mmiiure. — «Cualq^uiera  de  los 
astros  celestes  que  despide  de  &í  luz 
j  claridad.  Llámase  aai  regularmen- 
te el  Bol  y  la  luna,  dándoles  el  nom- 
bre de  LUMINAR  fuyor  ;  tunar.  Es  toz 
latina,  Znminarí,  w,*  (A.cadkuia,  Sic- 
dcnario  de  y720.;—<Se  llama  traala- 
ticiamentA  airaron  eximio,  cujas  sin- 
gfulares  yirtudes  le  han  hecho  sobre- 
salir entre  los  demás,  consti tu j ánde- 
le en  la  colnunyeneracion,  jestimáa- 
dole  como  ornamento  j  esplendor  de 
la  república,  6  como  astro  de  ella.» 
(Ideu.) 

LiuninariK.  Femenino.  La  luz  que 
ae  pone  en  las  ventanas,  torres  ;  ca- 
lles en  señal  de  fiestas  y  regocijos  pú- 
blicos. Es  más  usado  en  plural.  Q  Ia 
luz  i}ue  arde  continuamente  en  las 
iglesias  delante  del  Santísimo  Sacra- 
mento. I  ffíntanía,  Ventani.  {|  Plu- 
ral. Lo  qu«  se  da  ó  s%  daba  á  los  mi- 
nistros j  criados  del  rey  para  el  gas- 
to que  deben  hacer  las  noches  que  naj 
luminarias  públicas. 

BTiuoLoofA.  ZwnMMr;  cstalaUi  Iht- 
minaria;  italiano,  lumnaria. 

Lumínico.  lUasculino.  Fltiea.  El 
principio  generador  de  la  luz  y-tas 
efectos. 

Lnminosaments.  Adverbio  modal. 
De  un  modo  luminoso. 

EriMOLoafA.  Luminott  y  til  sufijo 
adverbial  Kfitle, 

Liuoinosidad.  Femenino.  Cuali- 
dad de  lo  luminoso. 

EriuoLoofA.  ¿WMMMP.'  fruicés,  hh 


LnminoBO,  sa.  Adjetivo.  Lo  que 
despide  luz. 

Ktiuoloqía.  Znt:  latin,  /fiMfoónu; 
iteljano,  btmnoio;  francés,  /mkmmu); 
provenzal,  luminoi;  catalán,  llimi- 
Mdf ,  la. 

Lomna.  Femenino  anticuado.  Luz, 
LUUBBB.  I  Anticuado.  El  sentido  de  la 
vista. 

Etiuolosíá.  Lítu». 

Lomaeni.  Femenino  anticuado. 
Lumbrera,  luz,  gtiia.' 

EtiuolooÍa.  LumM. 

Lnmnoso,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
Luminoso. 

Btiuoloqía.  Lmme. 

LQnpano.  Masculino.  Icliohgta. 
Especie  de  pescada  del  género  labro. 

ETiuoLoofA.  Cici^Uro  lunop  l**h- 
CopUrigio)  da  los  naturalistas  france- 
ses: francés,  hmpe. 

Lima.  Femenino.  El  astro  más  cer- 
cano á  la  tierra,  que  alumbra  por  Is 
noche.  I  La  tabla  de  vidrio  cristalino 
de  que  se  forma  el  espejo.  |  Cualquie- 
ra de  los  vidrios  ^ue  se  ponen  en  los 
anteojos.  |  El  efecto (^ne  nace  la  ldna 
«n  los  faltos  de  juicio  y  en  otros  en- 
fermos. I  Provincial  Aragón.  El  patio 
abierto  6  descubierto.  J  SermanUt.  Ca- 
misa. I  GermanUt.  Rodela.  [[Plural  an- 
ticuado. Piezas  de  la  armadura  anti- 
gua para  defender  el  cuerpo.  |  crk- 
ciBNTx.  La  LUMA  dosde  bu  conjunción 
hasta  el  plenilunio.  \  con  okroo,  la- 
tajo  lleno;  BtnXLLA  XH  UDIO,  LATA- 


LUNA 

JO  ano.  Raíran  con  que  se  da  á  en- 
tonder  que  la  oscuridad  de  la  lvka  es 
señal  dÍ6  lluvia.  I  en  lleno.  Lona 
LLENA.  I  llena.  La  LUNA  on  el  tiempo 
de  BU  oposición  con  el  sol,  que  es 
cuando  se  ve  iluminada  todsTla  parto 
de  su  cuerpo  que  mira  á  la  tierra.  || 
HBNOUANTX.  La  LUNA  desde  el  pleni- 
lunio haeta  su  conjunción.  |  nueva. 
La  luna  en  el  tiempo  de  su  conjun- 
ción con  el  sol.  I  Dejar.  í  uno  1  la 
LUNA  DE  Valencia,  Ó  quedarse  í  la 
luna  de  Valencia.  Frase  ñuniliar. 
Frustrársele  las  esperanzas  de  lo  que 
deseaba  6  pretendía,  t  Llenar  la  lu- 
na. Frase.  Llegar  á  la  oposición  con 
el  sol,  de  suerto  que'se  noB  manifiesta 
entoramento  iluminada,  i  Media  lu- 
Llimase  así  i  la  figura  que  pre- 
senta la  LUNA  a>pnncipiar  á  crecer  y 
al  fin  del  cuarto  menguante,  {  Metá- 
fora. Bl  imperio  turco.  \  Especie  de 
fortificación  que  se  construye  delante 
de  las  capitales  de  los  baluartos  sin 
cubrir  entoramento  sus  caras.  |  Hier- 
ro acerado,  en  forma  de  hedía  luna, 
y  colocado  en  la  extremidad  de  un 
asta  larga,  que  se  usa  en  las  plazas 
de  toros  para  desjarretarlos.  |j  Tbner 
luhas.  Frase  ^miliar.  Sentir  alguna 
perturbación  en  el  tiempo  de  las  va- 
'  tcioneB  de  la  luna. 
Btiuolooía.  Provenzal  Jmw,  lAwta; 
catalán,  llmña;  francés,  hme;  picardo, 
lint,  lame;  burguiñon,  leug%€;  italia- 
no, JWM;  portugués,  U»,  del  latin 
Isñs,  que  representa  jficiñd,  nombre 


1  (Alvaro  de).  Famoso  minis- 
tro y  favorito  del  toy  Don  Juan  II  de 
Castilla  y  conde  de  Santistéban  de 
Gormaz,  que  naciiS  á  fines  del  si- 
glo xir  ;  murió  en  1453.  Entré  muj 
joven  á  servir  en  la  cámara  del  rej  y 
poco  á  poco  le  gané  la  voluntad,  de 
tal  modo  que  imposible  le  parecía  al 
monarca  dar  un  solo  psso  sm  contar 
con  el  favorito.  Duraato  la  minoría 
del  Tby,  fué  destorrado  por  Catalina 
su  madre;  pero  apenas  tom¿  aquél  las 
riendas  del  gobierno,  le  volvió  á  lla- 
mar y  le  concedió  más  que  nunca  su 
favor,  enalteciéndole,  entre  otros  tí- 
tulos, con  el  de  condestable  de  Casti- 
lla. El  favor  del  monarca  despertó  la 
altivez  en  el  corazón  del  bvorito,  y 
después  de  cometer  los  majores  exce- 
sos, se  puBO  abiertamente  en  contra 
de  loB  nobles,  que  no  podían  ver  con 
buenoB  ojos  su  elevación.  Estos,  tra- 
tando de  minarle  el  terreno,  se  coali- 
nn,  acusándole,  tel  vei  con  fan- 
anto,  haste  de  haber  puesto  sus 
ojos  en  la  reina.  La  ceguedad  del  mo- 
narca era  tanta,  qus  no  sin  trabajo 
lograron  una  drdea  de  destierro  con- 
tra Don  Alvaro,  que  cumplió  por  es- 
Sacio  de  año  y  medio;  pero  al  cabo 
e  esto  tiempo,  Don  Juan  II,  no  pu- 
diendo  pasar  sin  el  privado,  aprove- 
chando la  primera  ocasión  favorable, 
le  llamó  nuevamente  á  su  lado  y  Is 
colmó  de  nuevos  favores.  El  condes- 
table ampleó  enfaíaoM  toda  m  iii' 


LUNA 


507 


igarse 

I,  alejando  de  la  corte  á  cuantos 
podían  hacerle  daño,  empezando  por 
los  infantes  mismos.  Viéndose  en  la 
cumbre  del  poderío,  se  crejó  invenci- 
ble, y  BUS  tiranías  y  dilapidación  no 
tenían  límite,  quedando  completa- 
mente anulada  la  persona  del  monar- 
ca, pues  él  era  de  necho  el  verdadero 
rar  de  Castilla.  Sin  embargo,  dia  Ue- 
:ó  en  que  el  mismo  Don  Juan  II, 
.ubo  de  cansarse  del  rudo  yvro  que 
se  te  imponía,  y  dié  oídos  á  los  que 
reclamaban  su  caida;  pero  no  que- 
riendo acceder  al  deseo  de  éstos,  que 
era  dar  la  muerto  al  favorito,  le  des- 
tomS  de  nuevo  á  sus  Estados,  Irrita- 
do Don  Alvaro,  mató  en  su  propia 
casa  á  Alfonso  de  Vivero,  nunistro 
del  rejr,  y  entonces  pudo  decirse  qua 
firmé  su  sentencia.  Cercado  en  la  casa 
que  habiteba,  fué  conducida  á  la  for- 
taleza de  Portillo,  el  5  de  Julio  de 
1452,  donde  se  le  siguió  el  proceso;  y 
después,  á  Valladolid  para  que  se 
cumpliera  en  él  la  sentencia  de  muer- 
te, á  que  se  le  había  condenado  y  que 
sufrió  el  jueves  5  de  Abril  de  1453. 
La  debilidad  del  rej  había  dado  orí- 
gen  á  sus  excesos  t  la  misma  debili- 
dad dejó  que  se  le  diera  la  muerte.  Su 
dolor  fué,  sin  embargo,  tan  profundo, 
que  no  tardó  mucho  en  seguir  i.  su 
favorito,  no  faiteado  historiadores 
que  atribujan  su  muerto  i  la  melan- 
colía, que  dejó  en  sn  alma  el  rudo 
castigo  que  se  le  había  obligado  á 
imponer  á  quien  había  distinguido 
tanto. 

JUseMa.  1.  Don  Alvaro  dx  Luna 
fué  tan  valeroso,  tan  noble,  tan  gran- 
de, en  el  cadalso,  que  su  muerte  ab- 
suelve BU  vida. 

2.  £1  genio  del  duque  de  Rivas, 
más  que  la  tragedia  ae  la  hÍBtoria, 
ha  inmortalizado  á  nuestro  personaje 
con  Don  A  haro  6  Xa  Fnerta  del  tino, 
que  ha  pasado  al  teatro  de  Europa. 

Lona  (Manuel  db).  Erudito  moris- 
co español  del  siglo  xTi.  Desempeñé  el 
cargo  de  intérprete  de  Felipe  II  v  tra- 
dujo del  árabe  la  HUtori»  at  SoarigOt 
iuivw  rey  délo*  ftdet,  que  se  atribu- 

)  á  Abul-Kesem. 

Lana  (Rita).  Una  de  las  más  legí- 
timas glorias  de  la  escena  española  j^ 
de  las  actrices  que  más  poderosamen- 
te contribuveron  á  desterrar  la  enfáti- 
ca manera  de  declamar,  que  deslucía 
nuestro  teatro.  Nació  en  Málaga  ea 
1770  y  murió  en  Madrid  en  1832. 
Pisó  las  tablas  por  primera  vez  en 
1789,  á  los  20  años  de  «dad,  en  un 
teatro  particular  de  la  Corto;  ;  mani- 
festó tan  excelentes  condiciones,  que 
fué  inmediatamente  contratada  para 
la  compañía  de  los  sitios  reales.  En 
atención  á  su  mérito,  mandó  el  conda 
de  Floridablanca  Be  la  admitiese  coma 
segunda  en  el  iMlro  del  Príncipe, 
donde  al  poco  tiempo  oscureció  cgm- 
plstemente  á  la  primera  dama,  Rma- 
rio  Fernandez,  llamada  la  Tiran*. 
Al  año  BÍguiente,  pasó  al  teatro  ds 
la  Cmt,  dando  principio  con  la  repce' 
sentacion  de  £l  Dttien  con  *l  deiden, 
j  ooQtando  desde  aatóneee  una  wnt 

Lligitizedb,  Google 


508 


LUNE 


de  triunfoB  no  interrampidoa.  Poco 
después,  renunció  de  repente  á  U  es- 
cena, sin  que  pudieran  torcer  este  re- 
solución los  tenaces  megos  de  sus  in- 
finites apasionados,  ni  pudiera  expli- 
carse b]  motivo  de  tal  determinación, 
que  unos  atribuían  á  una  disensión 
con  el  corregidor  Ifarquina,  j  otros, 
á  unos  amores  desgraciados.  Sobresa- 
liií  en  todos  los  ¿eneros,  desde  lu 
tragedias  de  Cienniegos  i  loa  saine- 
tes  de  Don  Ramón  de  la  Crus,  j  debió 
en  parte  sus  triunfos  ¿  la  sencilleí  ; 
naturalidad  que  introdujo  en  el  arte, 
en  tiempos  en  que  dominaban  el  mal 
rusto  ^  la  extravagante  exageración. 
Se  distinguiíi  también' por  su  caridad^ 
que  ejerció  con  muchas  personas  ne- 
cesitadasi  manifestó  siempre  aTersion 
al  teatro,  i  pesar  de  la  gloria  que  le 
pn>porcionó,  j  nunca  quiso  casarse, 
oyéndosela  repetir  que,  en  caso  de  ha- 
cerlo, sólo  sería  con  perAna  que  pu- 
diera permitirla  abandonar  aquella 
profesión. 

Lanacillo,  to.  Mascnlino  diminu- 
tÍTo  de  lunar. 

Lunación,  Femenino. -El. tiempo 
que  gasta  la  luna  desde  una  conjun- 
ción con  el  sol  hasta  la  siguiente. 

Btiuolooía.  ¿wmi:  latín  de  san  Isi- 
doro, Isnitto;  italiano,  ÍMUfÑnM,-  frau' 
cfa,  IwMÚtm;  provenzal,  huueio,  ímm- 
lo;  catalán,  liknaeií. 

Lunada.  Femenino  anticuado.  Pkb- 

NIL. 

EnuoLoofa.  Zwiu,  por  semejanta 
de  forma. 

Lanado,  da.  Adjetivo.  Lo  que  tie- 
ne figura  ó  forma  de  media  luna. 

Lonnco,  ca.  Adjetivo.  Se  aplics 
i  loa  caballos  j  otros  cuadrúpedos 
que  tienen  un  anca  mis  alta  que  la 
otra. 

Etiuolosía.  ¿muda,  pemil. 

Lnnar.  Ifasculino.  Mancha  natu- 
ral en  el  rostro  ú  otra  parte  del  cuer- 
po. ¡  lietáfora.  La  nota,  mancha  ó 
infamia  que  resulta  á  alguno  de  ha- 
ber hecho  alguna  cosa  vituperable.  || 
Adjetivo.  Lo  que  pertenece  i  la  luna. 

Etimología,  ¿mm,  aludiendo  á  las 
manchas  de  dicho  astro:  catalán,  lltt- 

Lañaría.  Femenino.  Piedra  pre- 
,eiosa  de  color  de  cenisa,  que  tiene  la 
figura  de  la  luna  nuera.  |  Especie  de 
flor. 

Lonarío.  Masculino.  CALtNDauo. 
I  Anticuado.  Lunación. 

EriiioLoefa.  ¿wm.-  latín,  iSnSrit; 
italiano,  limare;  francés,  liMáiri;  pro- 
venial,  bmar;  catalán,  timtari, 

Lanático,  ca.  Adjetivo,  El  que 
padece  locara,  no  continua,  ñno  por 
intorraloB. ' 

BnuOLOofA.  Zmu;  latín,  ¡OtíUlem, 
en  el  Diguto,  loco  por  intervalos, 
cu^a  demencia  se  atribuía  á  la  in- 
fluencia de  la  luna;  italiano,  Umálico; 
francésj  lMuti^%e;  siglo  xiii,  ¡mMgei 
catalán,  Hmiitch,es. 

Lunecilla.  Femenino.  Cierto  dije 
en  forma  de  media  luna  para  adorno 
niijeril. 

.Lnnelef.  Masculino  plural.  BU- 
MN.  Cuatro  medias  lunas  notadas  en 


LUNO 

el  «sendo,  unidas  por  sus  puataa  que 
forman  como  una  rosa. 

EtiuolooU.  £«m;  francés,  Ifuul. 

Lunes.  Masculino.  B)  segrundo  dia 
de  la  semana. 

ETiudLooÍA.  Latín  hws  iiei,  dia 
de  la  lama,  consagrado  i  ella;  ita- 
liano, bmdi  (ii-Mu)i  francés,  Um- 
ái  (di-bui);  catalán,  dilima,  como 
quien  dice  ii-Umta. —  fEl  sesundo 
oía  de  la  semana.  Tomó  el  nomnre  de 
la  luna,  i.  quien  los  egipcios  atrí' 
bufan  el  dominio  de  la  primera  hora 
de  este  dia.>  (Acaduíu,  JHeeúmaño 
de  ÍU6.) 

Loneta.  Femenino  anticuado.  El 
cristal  ó  vidrio  pequeño  que  es  la  pai 
te  principal  de  loa  anteojos.  |  Adorno 
en  figura  de  media  luna,  que  usaban 
las  mujeres  en  la  cabeza  j  los  nifios, 
en  los  tapates.  |  En  los  teatros,  cada 
uno  de  los  asientos  con  respaldo  y 
bracos,  colocados  en  filas  frente  al  es- 
cenario en  la  planta  inferior.  Hojr  se 
les  da  también,  y  más  generalmente, 
el  nombre  de  butacas.  [  plural.  Ár- 
q%%Uetwrá.  Lumkto.  Bocatejas. 

EnuoLOaÍA.  Zmu,  por  semejanzs 
de  forma:  catalán,  IImuU;  burgui- 
ñon,  Jw^a^M;  francés,  twulU;  italia- 
no, Unttlt. 

Luneto.  Masculino.  Ar^*ÍUetm%. 
Bovedilla  en  forma  de  media  luna, 


Longo,  ga.  Adjetivo  anticuado. 
Lardo,  qk. 

Etuiolooía.  Lnengo. 

Lnníca,  lia,  ta.  Femenino  dimi- 
nutivo de  luna. 

Lnnicola.  Adjetivo.  Habitante  de 
la  luna. 

BnuoLoaÍA.  Latin  /8aa  j  eoUre,  ha- 
bitar: francés,  liMÍecle: 

Lanisotar.  Adjetivo.  Ástronimia, 
Que  participa  de  la  naturaleza  de  la 
'  I  j  del  tai,  en  cuyo  sentido  se  di- 
tero LUmsOLAR.  I  Aso  LÜNISOUlA. 

Aáo  calculado  por  la  revolución  de 
la  luna  j  del  sol.  |  Período  luniso- 
LAR.  Período  de  5%2  aDos,  producto 
del  ciclo  de  la  luna,  que  se  compone 
de  lt>  afioa,  multiplicado  ^r  el  ciclo 
del  sol,  que  se  compone  de  28. 

EnuOLoofA.  Lmaryíolw:  francés, 
Imti-toUiri. 

Reieña. — 1.  Los  años  de  los  atenien- 
ses eran  lunisolarks,  lo  cual  expli 
ca  el  hecho  de  que  ñiesen  altemah va- 
mente  de  doe*  y  trtu  hnaevMa.  Esta 
variedad  tenía  por  objeto  hacer  coin- 
cidir los  años  al  fin  de  ¿mcmiwm  rno- 
htcitmu  anuales. 

2.  El  período  ldmisolar  se  llama 
también  jmHo^  dionitvmo. 

Lonista.  Masculino,  ffl  que  cree 
en  los  efectos  é  influjo  de  la  luna. 

Lnnne.  Adverbio  de  lugar  anti- 
cuado. Lejos. 

Etiuolosía.  Zwib, 

Lunnera.  Femenino  anticuado. 
Luz. 

BTlUOLOaÍA.  ZwMM. 

Lono.  Masculino.  ¡íitolegia.  El 
dios  LuHO,  ó  sea  la  luna  adorada  bajo 
la  forma  de  varón.  (Tertuliano. } 

UTiuOLoaÍA.  Latin  ¿iaw. 


LUPA  ! 

LAnula.  Femenino.  Jifmuaiii.  . 
Nombre  dado  ¿  los  satélites  de  Jipi-  * 
ter  V  de  Saturno,  aludiendo  i  qog  fi.  i 
cenias  veces  de  pequeñas  luiiu,||^  j 
melri».  Figura  que  tiene  la  fbnud«  { 
un  creciente,  espado  compreadido 
entre  dos  arcos  de  círculo,  los  emln        I 

Eiresentan  la  convexidad  del  mimo 
ado,  cortan dose  recíprocamente. H LÚ- 
NULAS DE  Hipócrates  (el  nntemitico).        • 
Crecientes  que  forma  el  semíeírfniíi       | 
construido  sobre  la  hipotenusí  de  nn 
tri&ngulo  rectíngulo,  los  eoklet  m- 
tan  los  dos  semicírculos  coostraidoi 
sobre  los  dos  lados  del  átif^lo  reeto; 
de  donde  resulta  que  lasaperfieitdi       , 
aquellas    LihiULAS    es    preciBuúntt 
irual  i  la  del  triángulo.  |  Áuimit. 
Mancha  blanca,   semilunar,- que  le 
echa  de  ver  hacia  la  base  ds  U  ult, 
donde  la  rafa  se  hunde  en  el  plieg;iit 
de  la  piel,  llamada  smñw  Mf*!"^  ^ 
simple  vista  basta  para  distin^nirii 
con  toda  precisión.  |  CWttMyk 
Depreaion  que  se  nota  en  el  centro  de 
la  parte  exterior  de  algunu  condiu 
bivalvas,  como  la  almeja.  |  .íníúü- 
dAdei  roMMof.  Adorno  que  IUtidu       ' 
en  el  lapato  los  patricios,  como  senil       I 
de  su  noblesa.  (San  Isidoro.)  | 

BriHOLoafA.  Latin  ftaifa,  dimirni- 
tivo  de  ÜUm:  francés,  Ut%%k;  itaiiuo, 
lwn%U.—*  Término  d4ftomtrÍt.  Figu- 
ra curvilínea,  contenida  en  1>  mittd 
de  la  circunferencia  de  un  eircolo,  j 
la  cuarta  parte  de  otro,  que  se  bd«ii 
por  sus  extremos  y  forman  la  figui 
al  modo  de  la  luna  eoniicula&,  dt 
donde  tomó  el  nombre  de  ¿éniki 
(AcADEifiA,  jDi^xümario  dt  Í7S6.) 

Lunulado,  da.  Adjetivo.  Sitltm 
naluritl.  fin  forma  de  creciente;  enco- 
jo sentido  se  dice:  wU  LüKDtAW. 

BTUiOLoaÍA.  ¿WM.-  latin,  tiUAtf, 
hecho  á  modo  de  luna;  francés,  Imé, 
hm%U. 

LAnulai.  Nombre  que  se  dio  á  los 
vidrios  convexos. 

BTiuoLoofA,  ¿¿naÍM.— (Se llioun 
también  en  la  Didptrica  las  lentetqDi 
son  por  un  lado  cóncavas,* porel otro, 
convexas.  Llámanse  tanuiien  aMti- 
eoi.»  (Academia,  DieekmttñQ  Í$  iltS.) 

LnnAleo,  lea.  Adjetivo.  Lc- 

NULADO. - 

LAnnlo.  Masculino,  /«twbfk 
Nombre  del  pez  labro. 

BrmoLoaÍA.  Liíamia,  porMonajuu 
de  forma, 

Lulie.  Adverbio  de  lugar  antieu- 
do.  Lejos. 

ETiMOLOofA.  ¿aob. 

Lnoffo.  Adverbio  da  tiempo  tnli' 
euado.Xutao. 

Lupanar.  Masculino.  Bordo. 

ErtMOLOofa.  Latin  A^,  loba  vía- 
mera,  Upimtr,  casa  de  mancebis, « 
Quintíliano;  Wtpimriíesi,  en  el  joiii- 
consulto  ülpiano;  francés,  Afpsar. 

Jiatfia  Aitufrieé. — 1.  Parsceser^De 
el  nombre  de  fílp*,  loba,  en  el  seatMii) 
de  ramera,  se  tomó  de  I^^,  mnjf 
del,  pastor  Faústulo,  Acá  Liraicii 
tJ.eea  LurmUi»),  famosa  por  sa  ñib 
desordenada  y  disoluta. 

2.  Desde  entonces  se  Uamam  Ji- 
jNM  ó  lobta  á  las  mnjenedenal  ñra, 

üigitizedbyV^OOQlC 


LDPE 

las  cuales  habitab&n  los  bosques  jlas 
orillas  de  los  ríos,  en  anas  guaridas 
llamadas  tíipirím,  que  es  como  si  nos- 
otros dijéramos  hberat. 

3.  Estas  loberat  primitiTas  se  tras- 
ladaron luéffo  k  las  ciudades  j  se  de- 
nominaron  impamar. 

4.  Serán  se  lee  en  la  famosa  aren- 
pi  de  Cicerón  (pro  CaUS  Su/O),  los 
LUPANARES  eran  casas  públicas  da 
prostitución,  permitidas  y  autoriza- 
das por  el  Qobiemo. 

5.  Esta  torpe  industria  floreció 
^grandemente  en  la  época  de  Caligula 
j  de  Tiberio,  cuyos  emperadores  es- 
tablecieron en  sus  propios  palacios  lu- 
PAÑABSB  marníficoB,  habitaciones  lu- 
josamente aderezadas,  «donde  concur- 
rían las  mancebas  de  primer  rango. 

6.  Sl  LUPANiLB  mis  célebre  que  se 
conoce,  existi¿  en  Italia  (isla  de  Ca- 

Iiri,  corea  de  Ñipóles,  la  Ciprím  de 
os  latinos),  en  donde  únicamente  se 
permitía  la  entrada  «1  que  iba  pro- 
TÍsto  de  ciertas  medallas  de  bronce, 
llamadas  tpiatrianot. 

7.  Los  LUPAN ABES  ostentaban  enci- 
ma de  las  puertas,  i  guisa  de  escudo 
de  armas,  unos/(i¿»  o  sHa^iM  de  pie- 
dra (miembros  virilesf;  algunos  de 
ellos,  primorosamente  labrados.  Es- 
tas lipidas  eran  la  enseña  de  las  ca- 
sas de  prostitución,  como  una  rama 
fué  la  ense&a  de  nuestras  casas  de 
mancebía,  de  donde  viene  la  palabra 
maxTA. 

8.  El  gran  pintor  Parshasio  fué  el 
que  pinto  los  admirables  cuadros  es- 
candalosos que  decoraban  los  lupaha- 
KB9  de  Tiberio. 

9.  La  degradación  del  emperador 
Heliogibalo  rayé  basta  el  punto  de 
castigar  con  pena  de  muerte  todo 
agravio  inferíaoá  una  mujer  pública. 

10.  Nót«se  una  concordancia  sin- 

{^ulsr:  los  romanos  las  llamaron  lupa, 
obas,  como  nosotros  tas    llamamos 

Laftanuio,  ri«.  Adjetivo.  Lo  per- 
teneciente al  lupanar. 

BmiOLoaÍA.  Lupiaur:  latín,  UpS- 
«ítKm,  el  que  tiene  un  burdel. 

Lapes.  Femenino.  Zoologim,  Qéne- 
ro  de  crustáceos  nadadores, 

Etihología.  Latín  ¡Ap\u,  lobo. 

Lnperca.  Femenino.  Mitología. 
Diosa  entre  los  romanos,  que  se  cree 
ser  Lupa,  ama  de  leche  de  Rómulo  j 
Remo,  la  misma  que  Áea  Laretitia, 
Acá  L&rencia.  |  Una  sacerdotisa  de 
Pan.  (Lactancio.) 

BrtuoLOdÍA.  lAtp*reo:  latín,  Mplr- 
e». 

Lnpercales.  Femenino  plural. 
Fiestas  que  en  el  mea  de  Enero  cele- 
braban los  romanos  en  honor  del  dios 
Pan. 

.  BnHOLOofA.  Z«fweo:  latin,  ¡SptrO- 
As  (Cicerón);  francés,  htpereaUi. 

sutoria  tmtioaa. — 1.  Fiestas  del 
dios  Pan,  celeoradas  antiguamente 
en  Boma,  el  15  de  las  kalendas  de 
Harzo  (15  de  Febrero),  por  los  AtMf^ 
o».  Asemejábanse  at  U^ertal,  des- 
nudos,  con  un  ceñidor,  ;  ungidos  de 
Mei|te. 

2.  El  flimen  ^/.inmolaba  al  dios 


LUPI 

Pan  una  cabra  y  un  perro.  El  rey  de 
loa  sacrificios  que  presenciaba  la  ce- 
remonia, tocaba  la  frente  de  cada  l%- 
perco,  con  un  cuchillo  teñida  eu  la 
sangre  de  las  víctimas,  cuyos  pies  y 
otros  despojos  se  distribuían  entre  los 
lupercos,  los  cuales  pegaban  con  ellos 
i  cuantos  encontraban  en  su  camino. 

3.  Las  mujeres  presentaban  laf 
manos  i  esta  flagelación,  creyendo 

2ue  tenia  la  virtud  de  hacer  fecundas 
las  estériles  y  de  proporcionar  i  las 
prefiadas  un  parto  feliz. 

4.  Puedtt  decirse  que  las  loperca- 
LKS  eran  mis  antiguas  que  Roma. 
Fueron  en  su  origen  un  sacrificio 
campestre,  instituido  por  Evandro,  en 
honor  del  dios  Pan,  y  sobre  el  monte 
Palatino. 

5.  Después  fueron  una  fiesta  puñ' 
ficativa  de  la  ciudad,  aunque  esto  no 
se  explique  más  que  por  caer  en  ' 
mes  de  Febrero. 

6.  La  fiesta  tumultuosa  que  seguía 
al  sacrificio,  y  i  que  se  unía  la  ju- 
ventud mis  distinguida,  como  tam- 
bién los  magistrados  y  hasta  los  ni- 
St)s,  ocasionó  desórdenes  en  la  época 
de  las  guerras  civiles,  que  precedie- 
ron al  imperio;  y  estas  fiestas  caye- 
ron en  desuso,  aunque  Augusto  las 
restableció  posteriormento  con  todos 
los  antiguos  ritos. 

7.  Consignemos,  para  terminar, 
que  las  ldperoalss  no  fueron  comple- 
tamente abolidas  hasta  el  siglo  ti  de 
nuestra  era,  por  el  papa  Gelasio. 

8.  Se  denominaban  l&perealía,  por 
estar  consagradas  á  Zuperau,  sobre- 
nombre defdios  Pan. 

La|Mrco.  Masculino.  Mttologia. 
Sobrenombre  del  dios  Pan. 

EtiuolooIa.  Latin  Züpérent,  de  lA- 
pMt,  lobo,  y  vtere,  apartar,  rechaza: 
«que  rechaza  ó  ahuyenta  los  lobos. 

Reieña  hittórica. — Bl  dios  Pan  tomó 
el  sobrenombre  de  Ln^ntco,  porque 
se  creyó  que  alejaba  los  lobos,  de  don- 
de tomaron  origen  las  fiestas  llama- 
das  Ivpercala, 

Lupercos  (los).  Masculino  plural, 
Bittoria '  aaticva.  1.  Flámines  del 
dios  Pan,  en  la  anti^a  Boma,  cuya 
institución  data  del  re^  Bvandro.  Se 
ignora  su  número,  si  bien  se  sabe  que 
formaban  dos  colegios;  uno,  de  los 
fum/MMOi;  y  otro,  a^ftibianoi. 

2.  Estos  flámines  eran  los  que  ce- 
lebraban las  hpereaUt. 

3.  En  la  época  de  la  dictadura  de 
César,  fué  instituido  por  ésto  un  ter- 
cer colegio;  ó  por  sus  adictos,  en  su 
honor,'  bajo  el  nombre  de  J»lÍanoi. 
Pero  este  colegio  debió  ser  de  efímera 
existencia,  pues  no  parece  haber  ao- 
brevivido  i  su  patrono. 

Lapia.  Femenino.  Tumor  duro  y 
glanduloBo,  causado  de  humores  grue- 

"8, 

BTiuoLoaÍA.  I.  Latín,  lupa,  loba; 
catalán,  lUpia;  Berry,  ¡ó»i«;  dialecto 
de  Ooire,  Uppí;  francés,  í»^;  italia- 
no, lopia,  Wpia.  (DÍBz). 
II.  Abonan  esta  etimología: 
1.*  Todas  las  formas  del  romance, 
2,"  Bl  español  tohatUüo,  sinónimo 
da  Atpúi. 


LUQU 


509 


3.*  El  (ranees  /a^w,  forma  latina 
e  lotp,  lobo,  aplicado  &  toda  úlcsra 


4.*  El  alemán  WolgaeirntUt,  tu- 
mor de  lobo. 

Lapicia.  Femenino  anticaado. 
Alopecia. 

Lúpico,  ca.  Adjetivo.  Que  partici 
pa  de  la  naturaleza  de  la  I^í&. 

Lapifero.  Masculino.  El  que  lle- 
vaba el  estandarte  de  la  Iglesia  ro- 
mana. 

EtimolooÍa.  Latín  ¡Apiu,  lobo,  j 
ferré,  llevar. 

Lupino.  Masculino  anticuado.  Al- 
tramuz. 

EruáOLOOÍA.  Francés,  iapia;  italia- 
no, íw^M,  del  latín  ÁtpüHW,  forma 
de  i/ümt,  lobo,  porque,  siendo  ana 
semilla  amarga,  sólo  parece  buena 
para  que  la  coman  los  lobos.  El  ale- 
mán Vo\fkbok»e,  haba  de  lobo>  no  per> 
mito  duoar  aeerca  del  sentido  de  esta 
etímologfa'. 

Lnpino,  na.  Adjetívo.  Pertene- 
ciente at  lobo  ó  que  es  propio  de  él, 

ETDfOLoaÍA.  ¿upino. — «Lo  que  es 
propio  de  los  lobos,  como  inania  lu- 
pina, fwor  LUPINO.  Salo  del  latino 
£«DMM.>  (ACADEuu,  DieooMorio  dt 

me.) 

Li^to  (P.  RuTiLio).  Retórico  y  ora- 
dor. Floreció  en  el  siglo  i  de  la  era 
cristiana  y  fué  contemporineo  de  Au- 
gusto y  Tiberio.  Nos  dejó  nn  tratodo 
de  retorica,  que  tiene  por  título:  Dt 
figvrit  teate»tianiM  tt  eUtcatioiuim  U- 
m  //.  (Db  MiausL  t  Morante.) 

Lapon.  Masculino.  Especie  de  por- 
celana. \  Nombre  que  dio  Adansou  i 
una  especie  de  concha.  Créese  que  es 
\».evprea  Iota,  de  Linneo. 

ETiuOLOOfA,  Francés  hípon. 

Lnpnlado,  da.  Adjetivo.  Miiícria 
natwai.  Parecido  al. altramuz. 

EtiuolooIa.  Zvpüw. 

Lapnlina.  Femenino.  Qfriatiea. 
Nombre  que  se  dio  i  cierto  polvo 
amarillento  dorado,  resiniforma,  aro- 
mático y  amargo,  que  se  encuentra 
en  la  época  de  la  madurez  en  la  base 
do  la  superflcie  externa  de  las  brio- 
toas  donde  estin  formadas  las  piñsa 
del  lúpulo. 

ExiMOLoaÍA.  Lip*h:  francés,  /apa- 
Um. 

Lúpulo.  Masculino.  BotAuea. 
Planta,  houbrbcillo. 

ExiuoLoaÍA.  Latin,  Upibu;  dimi- 
nutivo de  ¡Mpus,  lobo;  «nombre  técni- 
co del  hombrecillo:*  francés,  imjmUm; 
italiano,  hppolo;  catalán,  lll^í. 

Laqnés,  aa.  Adjetivo.  Lo  pertone- 
ciento  i  la  ciudad  ae  Luca  y  el  natu- 
ral de  ella.  Se  usa  también  como  sus- 
tantivo. 

1.  Luquete.  Masculino.  La  rue- 
decito  de  limón  ó  naranja  que  se  echa 
en  el  vino,  para  que  tome  aquel  sa- 
bor. 

SrufOLOaÍA.  Árabe  btjuet,  tu^atta, 
«cosa  de  ningún  valor»:  rit  mllÍMt 
pretii:  catalán,  lUmut. 

2.  Luquete.  Masculino.  P^*t¡a, 
para  encender. 

EnuoLOQÍA.  Árabe  ai-ioo%q%eid,  di- 
minutÍTO  de  aUmaqmid,  pajuela. 


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510 


LUST 


SíUHa.  —  Nótese  que  el  kntíg^o 
aimqmte  j  élftá^tüJ»  representuí  U 
misma  voz  de  on^n. 

Lnrío.  MasculiDo  americkno.  Ton- 
to, presumido  de  buen  moxo  sin  fun- 
damento. 

Lurte.  Maseulino.  PrOTineial  Ara- 
gón. La  masa  de  nieye  que  suele  des- 
prenderse de  las  cumbres  j  caer  i  loa 
▼alies,  í  la  cual  en  otros  puntos  de  la 
misma  provincia  llaman  alud. 

Laico,  ca.  Adjetivo  anticuado.  El 
que  es  tuerto  ó  bizco  6  ve.  mu;  poco. 

ETiiiOLoalA.  Latin  liuc%t,  tuerto; 
ftucfMW,  hteÜStia,  corto  de  vista;  ca- 
talán, ¡¡uíco,  a;  provenzal,  lote;  wa- 
lon,  /m';  uamurés,  Uuk;  dances, 
loiieke;  italiano,  loteo. 

Jtesiña. — Latín  Imíúiu,  que  ae  inter- 
preta huiteem;  esto  es,  cm  nut  steta  ett, 
que  tiene  la  vista  cortada,  atravesada. 
(MONLAU.) 

Lasiaaiil  (los).  Hasoalino  plural. 
Título  del  poema  de  Luis  de  CamOens 
sobre  las  aventuras  de  Vasco  de  Oa- 
ma,  í  quien  se  debe  el  descubñúiieu- 
to  del  Brasil.  (Véase  nuestro  aiticulo 
GauObns.) 

EriuoLoaÍÁ..  L%to. 

Lnsitania.  Femenina.  Geografía. 
Una  de  las  tres  partes  de  U  España 
antigua;  ho;,  Portugal. 

ErniOLoofA.  ZCii^oitla,  de  IJUu», 
Luso,  fundador  del  pueblo  portugués. 

Lusitano,  na.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente i  la  Lusitania  ;  el  natural 
de  este  reino. 

Btiholooía.  LtuitamU:  latín,  /Eii- 
(teM,  singular;  AñOñ,  plural.  (Pu- 

Laso.  Masculino.  Po¿tiea.  Lusi- 
tano. 

Lnstra.  Femenino.  Cepillo  de  cer- 
das que  sirve  para  remojar  las  már- 
ragas y  la  chapa. 

EnuoLoaÍA.  Ztairar. 

Lnstrable.  Adjetivo.  Que  puede 
ser  lustrado. 

Lustracion.  Femenino.  Politeit- 
mo.  Ceremonia  que  usaban  loa  paga- 
nos en  los  sacríSciDS  de  expiación  para 
purificar  las  personas,  las  casas  3  laa 
eiudadea,  cuando  creían  que  estaban 
inmundas, 

ETiHOLOofA.  Gríero  Xúu  (Ua), 
pagar,  desatar:  latín,  mA-«,  pagar  3 
rociar;    hutrSrt,  purificar;    tiutritío, 

{>uríflcacion-por  medio  de  sacrificio^ 
orms  sustantiva  abstracta  de  hutrá- 
l*t,  purificado;  catalán,  Umttraeúf; 
francés,  hutratüm;  italiano,  butratio' 

<M. 

Jitteia  historien. — 1.  Purificación 
pública  6  privada,  practicada  por  los 
antiguos,  que  consistía  en  sacrificios 
6  en  prácticas  en  que  se  empleaba  el 
fuego,  el  azufre  7  el  agua,  o  los  per- 
fumes. 

-  2.  La  LUSTKACiON,  que  era  todo  un 
rito  de  la  gentilidad,  se  verificaba  res- 
pecto de  ciudades,  de  ejércitos,  per- 
sonas, campos  T  Ganados,  dando  lu- 
far  i  multitua  de  ceremonias  y  de 
estas,  como  laa  ombarvaltM,  ambvrb'O- 
liM,  dtnicaUi,  ftuurttUr,  j\ugot  tecttla- 
TtM,  iuitro,  diá$  hittrieot,  j  otras  mu- 
chas qus  fiíera  prolijo  enumerar,   B 


LÜST 

así  puede  decirse,  el  agua  loatrat  ara 
el  bautismo  de  loa  gentiles. 

Lastrado,  da.  Participio  paaivo  de 
lustrar. 

BruiOLoaÍA,  Latin  tmtrittu,  parti- 
cipio pasivo  de  ¡miírSre,  lustrar:  fran- 
cés butrí. 

Lostrsdor,  r«.  Haaculino  y  feme- 

no.  El  que  lustra.  I  Masculina.  En 
las  fíibricas  de  cristales,  rejílUta  for- 
rada de  sombrertj  para  quitar  las  man- 
chas á  las  lunas  de  los  eapqos.  (  Mi- 
quina  de  dos  dlindros  que  con  ajuda 
de  un  tercero  j  de  un  braAro,  suavi- 
za los  hilos  j  da  lustre  ¿  la  tela. 

Lnstral.  Adjetivo.  Peliititma.  Se 
aplica  al  agua  con  que  se  rociaban  lak 
victimas  y  otras  cosas  que  ae  usaban 
en  las  Instraciones  j  sacrificios  gen- 
tílicos. 

BtihologÍa.  lMttrA6vm:  latín,  ^u- 
trilit;  italiana,  hatrñlt;  franca,  /sf- 
tnl;  catalán,  Ibutnl. 

Lástrales.  Anti^iUitdei  roswiat. 
Fiestas  acompañadas  de  sacrificios  ex- 
piatorios, instituidas  en  Roma  en  épo- 
ca mu;  remota.  El  espacio  de  tíempo 
que  media  de  una  fiesta  á  otra,  se  lla- 
maba lustro,  y  era  generalmente  cada 
cinco  años. 

EriyoLoaÍA.  Ltutral:  latin,  luiri- 
fía,  forma  de  hutrilit,  lo  pertenecien- 
te &  la  AutracMN. 

Lnstramiento.  Masculino.  La  ac- 
ción de  ilustrar  ó  condecorar  á  al- 
guno. 

Lastrar.  Activo.  Poliieitmo.  Ex- 
piar y  purgar  con  sacrificios,  ritos 
y  ceremonias  gentiles  las  cosas  que 
se  crían  impuras.  |  Dar  lustre  y  bri- 
llant«z  á  alguna  cosa;  como  á  los  me- 
tales y  piedras.  I  Andar,  peregrinar 
por  algún  reino  o  provincia. 

ETiuOLoalA.  Ltttriñiim:  latin,  Uu- 
trSre;  italiano,  butnre;  francés,  íai- 
trer. 

LostratÍTO,  ▼«.  Adjetiro.  Que  co- 
munica lustre. 

Lostratorio,  ría.  Adjetivo.  Lus- 
TBATivo.  I  Propio  de  la  lustracion. 

Lustre.  Masculino.  El  brilla  de 
las  cosas  tersas  6  bruñidas.  |  Metáfo- 
ra. Esplendor,  gloria.  Aoticuada. 
Lustro. 

EiiMOLoaÍA,  Lmirte:  catalán,  Umm- 
trt. 

SiNONUiiA.  XwíTf,  bñllo,  rapio»- 
dar,  eipUndor.  El  hutrt  procede  de  la 
luz  reflejada  por  una  superficie  bai^ 
nizada  ¿  bruñida;  el  brilló,  del  cuerpo 
luminosa,  JtétpUtndor  6b  el  í«n^  in- 
tenso que  apenas  pueden  sostener  las 
miradas  del  hombre;  ttpUnder  es  el 
hrilU  esparcido  en  una  vasta  superfi- 
cie. Loa  derivados  de  estos  nombres 
corresponden  á  su  significación.  Son 
liuíroioi  la  major  parte  de  los  meta- 
les; brilla»  loa  astros,  los  metéoros, 
la  fosfarescencia  de  las  olas  del  mar; 
raplantUee*  el  sol,  la  Inz  eléctrica, 
los  grandes  incendios;  y  llamamos 
eipléndido  i  un  espectáculo  grande- 
mente iluminado.  Algunos  de  ios  usos 
metafóricos  de  estas  voces  conservan 
su  sentido  original.  Decimos:  «el  liu- 
trt  de  la  sangre,»  como  si  quisiéra- 
mos dar  áentenderque  lagloria/las 


LOTA 

virtudea  de  los  progenitores  se  rd»- 
jan  en  au  descendencia.  DecimoaasB 
el  mérito  brilU  por  sí  mismo;  7  ha- 
blamos de  talentos  y  de  caalididn 
brilianta.  En  el  lengnaja  cortetaiu  t» 
comnn  alndir  al  retpkndor  del  Ikk 
no.  Son  apUndüüa  IO0  bailes,  1m 
convites,  las  ceremonias,  en  qne  h 
hace  alarde  de  la  riqueza  v  del  Inio. 
(Mora). 

Lnstrecieo,  Uo,  to.  Hasealino  di- 
nutivo  de  lustre. 

Lústrico  (día).  HitlertAtmHfu.— 
1.  Era  aquel  en  que  se  purifiobi  sn 
niño  recién  nacido,  entre   los  anti- 

f^uos  romanos,  t  sa  le  ponía  nombrt: 
Q  que  podría  Uamarae  hoj  tlOtitl 
bémtitt. 

2.  Calebrábaae  el  oetavo  dia  dal  na- 
cimiento,  pare  loe  varones; ;  el  no- 
veno, para  laa  hembras.  La  cereoo- 
niase  eelebreba  en  preseoeia  de  todt 
la  fiunilia. 

3.  una  parienta  anciana  botaba 
con  saliva  la  frente  j  loa  labios  d«] 
niño,  estrechaba  sus  manos  y  le  deeíi 
ciertas  fúrmutas,  deseándole  toda  da- 
se de  prosperidades. 

4.  Después  se  inscribía  al  reciea- 
nacida  en  el  libro  público  de  ntd- 
mientúB,  pues  aun  esta  práctica  i* 
nuestras  tiempos,  como  tantas  obti 

2ue  no  habrán  pasado  desapereibidu 
nuestros  ilustrados  lectores,  tienen 
sus  raíces  en  la  antigüedad  clásica. 

Lúátríco,  ca.  Adjetivo.  Poiátü. 
Lo  que  pertenece  al  lustro. 

EtimolooÍa.  Lmtra:  latin,  hM- 
eta;  catalán,  Milnci,  e*. 

Lnstrins.  Femeaino.  Tela  d«  t» 
da  parecida  i  la  griseta,  pero  da  mil 
lustre. 

EtimolooÍa.  Liulr*:  francés,  k- 
trtn$. 

Lastro.  Masculino.  El  espacio  dg 
cinco  años,  6  de  cuatro,  segnn  ti^- 
nos.  ¡  Lámpara  6  araña  de  alumbñr. 
I  Mitología.  Sacrificio  expiatorio  qn« 
tenia  lugar  después  de  la  matrícmi 
del  pueblo,  cada  cinco  años. 

Etiuolooía.  Imttraeie»:  latín,  kt- 
trvm;  italiano  J  catalán,  batre;  bu- 
ces, liulrt. 

Rt$e4U, — PpUuitmo  rawarn.  Losno 
se  llamó,  entre  los  antiguos  romaaos, 
al  espacio  de  cinco  años,  épacs  cu 
que  se  hacia  lo  que  llamaríamos  ho; 
el  censo  de  los  ciudadancM,  que  áster 
minaba  por  un  sacrificio  punficatorío 
de  todo  el  pueblo,  j  ere  lo  que  m 
denominaba  «nw  «í  lustbo.  Cnaado 
se  omitía  A  hacer  el  censo,  d  eusuio 
las  circunstancias  eren  desgraciadaí, 
no  ae  eelebreba  la  clanson  del  lds- 

TBO. 

Lostrosaments.  Adverbio  de  ow- 
do.  Con  lustre. 

Etiuolooía,  L%tlreuy  el  sufijo li- 
verbial  mi*u. 

Lustroso,  sa.  Adjetivo.  Lo  qw 
tiene  lustre. 

ETiuoLoaÍA.  Lmtrt:  catalán,  "■<- 
trót,  a;  Inttrít,  a. 

Lutacion.  Femenino.  Qfrimki.  U 
acción  de  embarrar  6  tapar  las  Tan- 
jas con  el  lúteni 

BniiOLOOÍA.  Lstin  ¡6tm,  lodo,  li- 


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L.oogle 


LUTK 

mo;  fíUSn,  embarrar,  ea  Cstoa;  sal- 
picar de  Iodo,  en  Uarcial;  francés,  l*- 
ttr;  italiano,  ívteiv.— Bl  italiano  tie- 
ne htalun,  j  el  francés,  ItUalio». 
Lutado,  da.  Adjetivo  anticuado. 

BNLUT1.D0. 

Latar.  Activo.  Químiat.  Tapar  va- 
sijas con  lúten  ó  aplicarlo  alas  juntu- 
ras para  qiie  no  se  sal^  lo  que  con- 
tienen. 

BtiholoqU.  Lulaeúm. 

Ltttarío,  ría.  Adietivo.  HUtoria 
«Mfwaí.  Que  títs  en  el  lodo, 

BriuoLoaU.  Lnlaño*:  tatin,  ¡üti- 
rYiw,  lo  que  vive  en  el  cieno.  (Pli- 

HIO.) 

Lútea.  Femenino.  Ave  pequeña, 
enemiga  de  la  llamada  pipo,  cujas 
huevos  procura  destruir;  asi  como  el 
pipo  lo  hace  también  con  los  de  ella. 

Etiuolooíi..  Latin  JAtha,  amarillo, 
forma  adjetiva  de  Httim,  barro:  lutba 
ptliit,  piel  cetrina. 

Lúten.  Masculino.  Q,%imica.  Mez- 
cla de  clara  de  huevo,  mortero  i5  cosa 
semejante  con  que  se  tapan  las  aber- 
turas j  junturas  de  los  vasos  quími- 
cos. 

ETiuoLOOÍa.  LiU*:  latín,  Uuhm, 
jema  de  huevo. 

Lúteo,  tea.  Adjetivo.  Cenagoso.  || 
Vil.  I  LuTEOUDO.  I  Masculino.  Nom- 
bre científico  de  la  jema  del  huevo. 

BTiHOLoaÍA..  Zutadoñ;  latín,  flUJW, 
lo  que  es  de  lodo. 

Lnteo-gilico.  Adjetivo.  QwÍmíoí. 
Acido  lütko-oálico.  Principio  colo- 
rante amarillo  de  la  nuez  de  agalla. 

BriuoLoafi..  Francés  htíéo-g»üiqiíe; 
del  latin  lütha,  amarillo,  y  el  fran- 
cés galliqítt,  forma  adjetiva  de  gallt, 
agalla. 

Lnteolado,  da.  Adjetivo.  Siitorúí 
natural.  Que  tiene  el  color  rojizo  6  do- 
rado,  como  la  jema  del  huevo. 

EtimolooIa.  Litta. 

Lnteolina.  Femenino.  Quimiea. 
Materia  jalde  obtenida  de  la  gualda, 
6  sea  principio  amarillo  que  se  extrae 
de  la  roic^  latsola.,  de  Linneo. 

EtuolooIa.  Lútea:  francés,  lutío- 

¡M4. 

Lateranismo.  Masculino.  La  secta 
de  Lutero.  J  La  comunidad  6  cuerpo 
de  los  sectarios  de  Lutero. 

BtiuolcmiU.  Luterano:  catalán,  í«- 
teranieme;  francés,  Uuhéranitne;  itidia- 
no,  htttríMUwte. 

Jteteia. — Doctrina  que  consiste  en 
negar  la  potestad  del  sumo  pontífice 
romano  j  en  establecer  que  las  Sagra- 
das Escrituras  son  la  única  regla  de 
los  fieles,  así  como  el  perdón  de  las 
culpas  se  obtiene,  no  por  virtud  de 
los  sacramentos,  sino  por  la  eficacia 
de  la  fe. 

Luterano,  aa.  Adjetivo.  Lo  perte- 
neciente i  Lutero  y  el  que  sigue  au 
secta. 

Etihología..  Lníen:  catalán,  Ute- 
tí,  na;  francés,  hliérüit;  italiano,  h- 
Urano. 

Latero  (Mastín).  En  el  ocaso  del 
siglo  xv;  cuando  el  renacimiento  lite- 
rario anunciaba  su  aparición  en  los 
horizontes  de  la  edad  moderna;  cuan- 
do toda  Europa  sentía  un  movimiento 


LDTE 

de  adelanto  en  la  filosofía  j  en  la  cien- 
cia; cuando  Colon  recorría  las  cortes 
de  los  rejes  para  ofrecerles  un  nuevo 
mundo;  cuando  Guttenberg  aprisio- 
naba el  pensamiento  para  conaucirlo 
después  en  la  palabra  escrita  por  to- 
dos los  ámbitos  del  orbe;  cuando  las 
todas  se  sentían  conmoví- 


LUTE 


511 


das  por  una  sorda  revolución,  que 
amenazaba  trastornar  las  bases  socia- 
les, vino  11  la  tierra,  por  disposición 
del  cielo,  según  sus  partidarios;  por 
mandato  de  la  fatalidad,  aegun  sus 
enemigos,  una  de  loB hombres  quemas 

toderosamente  había  de  contribuir  i 
L  Reforma  presentida.  Aquel  hombre 
era  Martin  Lotero.  La  pequeña  ciu- 
dad de  Eisleben,  en  el  electorado  de 
Sajonia ,  le  había  servido  de  cuna 
en  1483.  Su  condición  era  humilde; 
el  estado  de  su  familia,  oscuro  j  po- 
bre, hasta  el  punto  de  que  los  juveni- 
les años  del  reformador  se  pasaron  en- 
tregado á  tareas  mecánicas  v  compo- 
niendo salmos,  que  se  yendUn  por  las 
calles.  Sin  embargo,  las  felices  dispo- 
siciones que  para  el  estudio  mostraba, 
impulsaron  a  su  padre  á  que,  iun  á 
costa  de  grandes  sacrificios,  le  envia- 
ra á  estudiar  á  Eisenach.  Después  de 
haber  cursado  la  filosofía  en  1505  en 
la  unÍTersidad  de  Erfurt,  no  tardó  en 
entrar  en  el  convento  de  agustinos. 
Foco  después  fué  nombrado  profesor 
de  Wittembarg;  j  de  allí,  enviado  á 
Itoma  para  representar  á  su  ¿rdan 
cerca  del  soberano  pontífice,  en  1510. 
De  vuelta  i  Sajonia  el  monje  agusti- 
no, que  había  recibido  ya  el  título  de 
doctor  en  teología  j  que  había  Soste- 
nido hasta  entonces  con  ardiente  celo 
la  autoridad  del  papa  j  de  la  Iglesia, 
empezó  desde  15x6  á  enunciar  públi- 
camente principios  contrarios  al  dog- 
ma catdlico.  La  predicación  de  las  in- 
dulgencias, cuva  granjeria  había  ex- 
citado la  codicia  de  muchos,  despertó 
una  rivalidad  profunda  entre  los  agus- 
tinos j  los  dominicos,  al  año  siguien- 
te, j  en  ella  halló  Lutero  un  pretex- 
to para  separarse  au  absoluto  de  la 
Iglesia  romana.  En  su  programa,  que 
contenía  98  proposiciones,  inicio  la 
lucha  contra  e)  inquisidor  Tetzel,  que 
estaba  encargado  de  defender  las  in- 
dulgencias y  que  hizo  quemar  pdbli- 
camente.  las  proposiciones  de  su  ad- 
versario, remitiendo  la  causa  á  Roma, 
en  1517.  El  papa  León  X,  que  en  un 
principio  no  nabía  visto  otra  cosa  que 
una  rivalidad  entre  dos  órdenes  mo- 
násticas, encomendó  la  información  j 
el  juicio  al  cardenal  Cajetan,  su  lega- 
do en  la  Dieta  de  Augsburgo.  Este, 
después  de  intentar  en  vano  una  pú- 
blica retractación  de  Lutbbo,  trato  de 
hacerle  prender;  pero  el  reformador 
consiguió  escapar  á  la  persecución  y, 
refugiado  en  Wittemberg,  se  puso  i 
cubierto  bajo  la  franca  protección  de 
Federico,  elector  de  Sajonia.  Desde 
entonces,  confiado  en  sus  propias  fuer- 
zas y  en  el  apojo  da  los  principes  ale- 
manes, no  titubeó  en  exponer  abier- 
tament«  sus  doctrinas,  Kn  sus  predi- 
caaionea,  lo  mismo  que  en  sus  eacri- 
toa,  ataod  sin  reboza  j  abiertamente 


la  autoridad  del  papa,  la  de  la  Iglesia 
y  sus  jerarquías,  si  celibato  de  loa 
clérigos,  los  votos  monásticos  y  la 
posesión  de  los  bienes  temporales  en 
manos  de  los  sacerdotes.  Despuea, 
alentado  por  el  creciente  éxito  de  aus 
ideas,  rebatió  los  principales  dogmas 
del  catolicismo,  tales  como  el  culto  de 
los  santos,  el  purgatorio,  la  confesión 
auricular,  la  transustanciacion ,  elsa- 
criScio  de  la  misa  y  la  comunión  bajo 
una  sola  especie.  Denunciado  á  la  cor- 
te de  Boma  por  el  teólogo  Juan  Bck, 
y  excomulgado  por  el  papa  que, 
en  1520,  decreta  la  condena  de  sus 
escritos,  opuso  á  los  anatemas  de  la 
Iglesia  un  rasgo  de  audacia,  que  pu- 
diera llamarse  de  soberanía.  Apenas 
llegada  á  sus  manos  la  sentencia  pon- 
tificia, la  hizo  quemar  en  la  plaza  pú- 
blica de  Wittemberg  con  todas  las 
decretales  de  los  papas  y  todos  los  li- 
bros de  derecho  canónico.  El  profundo 
eco  qiie  este  acto  despertó  en  Europa 
entera,  determinó  al  emperador  Car- 
los V  á  emplazar  á  Lutero  ante  la 
Dieta  de  wbnns,  en  1512,  donde  com- 
pareció, provisto  de  un  salvoconduc- 
to imperial.  Allí  se  intentó  nueva- 
mento  conseguir  su  retractación;  pero 
no  se  logró  tampoco.  Desterrado  del 
imperio,  fué  á  su  vuelta  ocultado  si- 
gilosamente por  su  protector  Federico 
de  Bajonia  y  aloiado  en  la  fortaleza 
de  Wartburgo,  aonde,  durante  diez 
meses  de  forzosa  reclusión,  no  cesó  de 
inundar  á  Alemania  con  sus  escritos. 
Al  salir  de  aquella  soledad,  que  había 
exaltado  su  imiu^nacion  j  que  deno- 
minaba su  PalAmoe,  recorrió  los  di- 
versos Estadoade  Alemania;  y  además 
da  los  príncipes  y  de  la  nobleza,  atra- 
jo i  su  causa  una  considerable  parte 
de  las  poblaciones  í  las  que  arrastra- 
ba con  la  vehemencia  de  sus  discur- 
aos. El  espíritu  que  hacía  largo  tiem- 
po animaba  á  Alemania,  unido  á  cau- 
sas de  un  interés  puramente  ^mpo- 
ral ,  tales  como  la  secularización  de 
los  bienes  del  clero,  facilitó  muj  en 
breve  el  progreso  de  la  Refbrma,  pre- 
dicada por  el  antiguo  monje.  Tanto 
fué  asi,  que,  en  1529,  loa  príncipes  y 
los  Bstaaos  alemanes,  que  se  habían 
adherido  á  los  nuevas  doctrinas,  cre- 
yeron deber  reunirse  en  Worms,  para 
protestar  contra  el  edicto  de  Spira,  en 
cuya  aazon  recibieron  el  nombre  de 
proleitanut.  De  1526  á  1529,  Lutero 

Jue,  consecuente  con  sus  principias, 
abía  contraído  matrimonio,  se  ocupó 
en  organizar  la  Iglesia  evangélica,  de 
concierto  con  Melanchthon,  autor  de 
la  profttúm  de  fe,  adoptada  por  la  Die- 
ta protestante  de  Augsburgo,  en  1530. 
Testigo  de  los  combatos  sostenidos 
por  au  causa,  el  autor  de  la  Reforma 
vio  al  fin,  en  1630,  el  triunfo  de  sus 
partidarios,  ligados  en  Smalkalda, 
afirmado  por  la  paz  de  Nuremberg\ 
que  les  concedía  la  libertad  de  con- 
ciencia, hasta  la  reunión  del  próximo 
Concilio.  Los  últimos  años  de  au  vida, 
durante  loa  cuales  tuvo  alguna  vez 

Jue  deplorar  esos  malea,  que  aon  in— 
erentes  i  toda  revolución,  m  em- 
plearon en  propagar  y  afianiar-nna  „  I  „ 
initizecIbyVjLÍUyit 


512 


LOTE 


doctrin»,  <)ufl  7»  contaba  cod  dÍTetsaa 
Metas  dimdentM.  Agobiado  por  laa 
enfermadadeB,  á  qua  su  vida  de  asiduo 
trabajo  le  había  conducido  j  no  exen- 
to de  aufrimientoa  morales,  murid'en 
Eisleben,  au  ciudad  natal,  en  1546,  j 
au  cuerpo  fué  trasladado  i  Wittem- 
berg^,  donde  el  elector  Federico  le  dis- 
puso magníficos  funerales. 

StttiUt.—\.  S%  daeendenda. — De 
su  matrimonio  con  la  religiosa  Cata- 
lina Bora  dejó  varíoa  hijos,  curo  úl- 
timo descendiente  munii  en  Dresde 
en  1759. 

2.  S*imitruceÍM. — LuTKao  era  hom- 
bre Tersadfaimo  en  las  sagradas  le- 
tras, manejaba  admirablemente  su 
idioma  aativo  j  estaba  dotado  de  esa 
elocuencia  ardiente,  hija  de  la  ambi- 
ción j  de  la  soberbia,  á  que  nunca 
resisten  las  masas. 

3.  S*  gfio. — El  genio  de  nuestro 
personaje  tenia  una  nube,  que  eclipsó 
muchas  Teces  su  espíritu :  era  t;n  or- 
gullo tan  indomable,  que  se  sobrepo- 
nía &  sus  coDTÍcciones,  haciendo  de 
un  reformador  un  contrario  vulgar, 
porque  vulgar  es  todo  lo  ruin.  Así  se 
expüca  el  heoho  curioso  de  que  sus 
palabras  no  participaran  frecuente- 
mente de  la  dignidad  j  de  la  mesura, 
que  deben  aer  la  norma  inalterable  de 
quien  Ée  propone  llevar  á  cabo  seme- 
lantes  reaolueiones.  Bn  sus  disputas, 
líalta  más  de  una  vez,  no  ^a  áloe  res- 
petos da  la  caridad  7  unción  evang^é- 
Uea;  sino  i  las  atenciones  mis  trivia- 
les de  la  cortesía  7  basta  del  decoro. 
En  menorsa  términos;  es  un  atleta; 
no  ea  un  apóstol. 

4.  Sil  caráettr. — Pero  la  violencia 
de  su  carácter  tamo  una  fórmula  mo- 
ral, que  fué  el  gran  secreto  de  su 
vida :  la  constancia.  Hallándose  ja  en 
el  lecho  de  muerte,  el  doctor  Thomas 
le  proBunta:  <si  peisíate  en  la  obra, 
i,  que  nabía  dedicado  toda  la  enerría 
de  su  existencia.*  Lutbbo  respondió; 
H.  EáU  respuesta  fué  tan  absoluta, 

3ue  sus  partidarios  no  pudieron  du- 
ar  un  momento.  Aquel  ti,  que  reao- 
naba  en  el  sepulcro,  fué  la  expresión 
más  universal  de  su  conciencia  7  de 
BU  pensamiento. 

o.  S%  domatitmo. — Cona^ró  el  li- 
bre albedrio;  pero  lo  sometió  á  una 
fe,  subordinando  la  moral  á  uú  dog- 
ma. Propiamente  hablando,  la  moral 
no  existe  en  el  sistema  de  Lutbbo. 

6.  S»  imporimieia. — Loa  que  en- 
tienden que  un  solo  hombre  fué  autor 
ds  la  Reforma,  le  desconocen  7  le 
adulan.  Siempre  que  una  idea  está  á 

Sunto  de  balizarse,  necesítala  a7uda 
a  un  hecho.  El  monje  agustino  no 
fué  otra  cosa  que  el  hecho  de  la  idea, 
ta  práctica  da  la  teoría;  pero  importa 
notar  que  la  teoría  es  aiempre  ante- 
rior á  la  práctica.  Guando  el  reforma- 
.  dor  vino  al  mundo,  la  electricidad  in- 
flamaba la  atmósfera.  Faltaba  la  chis- 
pa que  anuncia  el  relámpago;  &ltaba 
el  relámpago  que  anuncia  la  tormen- 
ta: tal  fué  el  oficio  de  Maktim  Lutb- 
bo. Bsto  quiere  decir  que  profundas 
revoluciones  habían  formado  7a  el 
volcan  en  las  sntraAas  del  catolicismo: 


LUTO 

un  monje  fué  el  cráter  qua  vomitd  la 
lava.  Estos  sucesos  tienen  su  explica- 
oion  histórica  7  no  queremos  privar 
de  ella  á  nuestros  ilustrados  lectores. 
Hacia  mucho  tiempo  que  loa  tres 
achaques  del  papado  minaban  sorda- 
mente la  autoridad  de  los  sumos  pcn- 
tíñces.  Estos  achaques  fueron:  láven- 
te pública  de  las  indulgencias,  la  si- 
monía 7  el  derecho  de  investidura, 
consagración  suprema  del  Aerecho  di- 
vino de  los  rejes,  CU70  privilegio  pon- 
tificio tenía  á  los  príncipes  eo  conti- 
nua angustia.  Puede  afirmarse  que  el 
mismo  dia  en  que  se  dio  nombre  á  loa 
3*elfot  7  gihtUmo$,  empezó  la  confe- 
sión de  Augsburgo,  lo  cual  hace  evi- 
dente que  la  pfoUtCa,  mucho  antes 
que  en  las  predicaciones  de  un  mon- 
je, tuvo  principio  bajo  la  corona  de 
un  emperador  7  la  tiara  de  un  pontí- 
fice. Para  el  espíritu  de  la  historia, 
para  la  razón  universal  de  la  critica, 
mucho  más  que  todos  los  libros  del 
reformador,  significan  la  hoguera  de 
Savonarola  7  el  infierno  del  Dante. 

7,  Sit  liUraínr». — ^Nuestro  persona- 
je escribió  un  gran  número  de  obras, 
con  el  doble  ocgeto  de  atacar  al  cato- 
licismo 7  establecer  la  Reforma.  Las 
principales,  son:  J)*  ia  eantmtUd  dt 
te  IqUtia;  la  traducción  alemana  de 
la  Bibü»,  comenzada  durante  su  es- 
tancia sn  el  castillo  de  Wartburgo,  7 
en  la  cual  se  fija  completamente  la 
lengua  nacional;  su  eaUctimo,  desti- 
nado á  poner  sus  doctrinas  al  alcance 
de  todo  el  mundo,  7  su  tratado  De 
itnc  Arbitrio. 

S.  Bibliografía.— 'Eatn  las  edicio- 
nes más  completas  de  sus  obras,  de- 
ben citarse:  la  de  Leipzig,  hecha 
por  Boemer  (23  volúmenes  en  folio| 
172»^)  7  la  de  Valch,  el  Ha7a  [24 
volúmenes  en  4.',  1737-53).  La  vida 
de  LuTBRO  ha  sido  escrita  por  au  ami- 
go Melanchthon  7  por  Hemschmied; 
7  su  doctrina,  apreciada  en  la  Bitlo- 
riadt  lat  variacumes  dt  ¡at  igUñat  pro- 
tttttmtet  dt  Bo%i*et.  En  nuestro  siglo, 
dos  obras  notabilísimas  as  han  escri- 
to sobre  el  gran  reformador:  Lat  Mt- 
MOTM*  dt  LuTBRO,  por  M.  Michelet 
(2  volúmenes  en  8.*,  1835),  7  la  Hú~ 
tari»  ds  la  vida  y  aeritot  dt  Lutbbo, 
por  Audln  (1840,  2  volúmenes  en  8.°) 

9.  StíaíMa.—'R\  afio  de  1821 ,  la  ciu- 
dad de  Wittemberg  levantó  una  esta- 
tua de  bronce  del  célebre  agustino, 
en  la  plaza  municipal  de  aquella 
ciudad. 

Luteardo,  d*.  Masculino  7  feme- 
nino. Nombre  propio  de  hombre  j  de 
mujer:    la»    Lctoabdo,  ta»la  Lur- 

Btiuoloqía.  Bajo  latín  Zutifordu, 
Lutgardo;  Lutigardit,  Lutgarda. 

Loto.  Masculino.  El  vestido  ne- 
gro que  se  trae  por  la  muerte  de  al- 
guno. I  Plural.  Loa  pafioa  7  bs7etas 
negras  7  otros  aparatos  fúnebres  que 
se  ponen  en  las  casas  de  loe  difuntos 
mientras  está  el  cuerpo  presente,  7  en 
la  iglesia  durante  el  entierro. 

BriHOLOofA.  Latin /a; A**,  llorar; 
litelim,  llorado;  Imelta,  tt,  luto,  vesti- 
do que  indica  el  aentimieato.  (Ciob- 


LUZ 

B0ti.)—<E1  vestido  negro,  que  Muy 
nen  los  inmediatos  paríentet  daloi 
difuntos,  ó  las  personas  de  su  oblin- 
cion,  en  señal  ae  dolor  7  tristeza.  En 
lo  antiguo  era  traje  singular,  hojr  Mtí 
reducido  al  mismo  que  ordinarianun- 
te  se  trae,  sin  más  diferencia  qnem 
negro,  7  omitirse  algunoa  adoroot.  T 
también  se  llaman  así  los  pafios  j  bt- 
jetas  negras  que  se  ponen  en  It  etn 
del  difunto,  á  en  la  iglesia  donde  n 
entierra.  Sale  del  iatmo  £«cAu,  qu« 
vale  lloro  6  llanto.*  (Acadbkia,  Zw- 
eÚMMno  dt  1736.) 

LntrU.  Femenino.  Nutbia. 

ETiMOLOaíi.  Latin  íaírs  7  bftn, 
cuTa  última  fonna  ea  la  oorreeti;  del 
griego  lilw  (t»i),  JO  corto,  jo  destni- 

Ío,  porque  la  lylra  corta  las  raices  áe 
>s  arbolea  que  encuentra  en  Iti  míi- 
genes  de  los  ríos  (Vabbon):  italJUD 
7  portuguéfl,  to*ira;  francés,  ¡entre; 
provenzai,  lima,  ¡mtrút,  ¡otria;  ■nloa 
anticuado,   lot/u;  Benr,   ¡ttrt,  ¡art. 

Reteia. — Lo  dicho  demuestra  que 
la  forma  «sJrM,  adoptada  por  It  iliu- 
tre  Academia,  es  totalmente  bárbtit. 

Latnoso,  sa.  Adjetivo  anticuado. 
Luctuoso. 

Lana.  Femenino  anticuado.  Gcur- 
te. 

Lnva.  Femenino  anticuado.  Gcui- 

TB. 

LoTÍa.  Femenino  anticuado.  Uo- 

VIA. 

Lux.  Femenino  anticuado.  Ltn. 
Loxable.  Lujablb. 
ETiMOLoaÍA.  La  forma  etimo1%iu 
es  luxablt. 
Lnxacion.  Femenino.   Luacior. 
Iiuxadura.  Femenino.  Lcucior. 
Lnxami«nto.   Masculino.   Ldu- 

ClOM. 

LnxAo  (Josi).  Pintor  espaBol  d«l 
siglo  XVIII,  que  nació  en  Zangm 
en  1710  7  murió  en  1785.  Estuvo  an- 
co afloa  en  Ñapóles  7  aprendiiJ  su 
arte  estudiando  las  obras  de  los  me- 
jores pintores,  Las  más  notables  qne 
dejé,  Bon:  ta*  Jerónimo;  Aptttiaimit 
la  V^ea  f  dt  la»  Migvl  i  ¡at  9tm- 
roí;  tíonctpdon;  Awtmdacio»  (Zangi>- 
za);  Mttgdaltna;  um  Martim  fCalaluN 
ra);  j  CMCtpeio*  {Calata7ud). 

Lnxano.  Masculino.  Ave  pinjen 
que  baja  de  las  sierras  sn  Octubre:  *■ 
menor  que  un  canario,  de  un  vml» 
hermoso,  7  tiene  la  corona  negra. 

Laxar.  Lujak. 

ETUiOLoaÍÁ.  La  forma  ^'sr  es  relí- 
mente bárbara.  La  lengua  deberft 
deshacer  lo  que  se  ha  hecuo  mal. 

Layone.  Adverbio  de.Ingar  uti- 
cuado.  LiJOB. 

ETmoLooÍA.  ZMb. 

Lnz.  Femenino.  Lo  que  ilonuDí 
loa  objetos  7  loa  hace  visiblea.  |  Coil- 
quiera  luz  artificial;  como  la  vals  n- 
cendida,  velón,  candil,  etc.  |  lliutri- 
cion,  conocimiento.  |  El  hombre  hu- 
nento  que  ilustra  á  Otros  con  n 
ciencia.!  Día.  |  Pvttwa.  El  punte  í 
centro  desde  donde  se  ilumina  j  iIiib- 
bra  toda  la  historia  j  obiatoa  pinti- 
dos  en  un  lienzo.  |  Piui»I.  Árp^ 
imra.  Las  ventanas  7  tmasiM  P" 
doads  se  da  luz  á  los  «difldqi.  1 1^ 
..■igitizecl  by  ^ 


.uzálos  MÜitdai.j£i 

lyVjOogre 


LUZ 

DB  LK  RAZÓN.  El  conocimíeato  que  te- 
nemoB  de  las  cosbb  por  el  natural  dis- 
curso que  nos  dÍBtinc;ue  de  los  bru- 
tos. J  DK  LUZ,  La  que  recibe  una  habi- 
tación, no  inmediatameate,  sino  por 
medio  de  otra.  |  primaria.  Pinívra. 
La  que  inmediatameate  procede  del 
cuerpo  luminoso.  U  secundaria.  Pin- 
tura. L&  que  resulta  de  la  iluminacioii 
de  la  primera.  Llámase  también  luz 
refleja  v  reflexión.  |  A  bubna  luz. 
Modo  aaverbial.  Con  reflexión,  aten- 
tamente.  Q  A  i>Ri)fERA  luz.  Al  amane- 
cer, al  rajar  el  día.  |  A  todas  luces. 
PoF  todas  partes,  de  todos  modos.  { 
Alborar  las  lucbs.  Frase  metafórica. 
Avivarlas,  torciendo  el  pábilo  á  un 
lado  para  que  luzcan  más;  j  hablan- 
do del  fuego  de  las  chimeneas,  atizar- 
lo para  que  esté  más  vivo.  Q  Bañar  la 
LUZ  ALOUN  ESPACIO.  Frase.  Iluminar- 
lo, alumbrarlo  todo.  I  Dar  á  luz.  Fra- 
se. Publicar  alguna  obra.  Q  Frase. 
Parir  la  mujer,  |  Dar  luz.  Frase. 
Alumbrar  el  cuerpo  luminoso  ó  dis- 
poner paso  para  la  luz;  j  así  se  di- 
ce: esfV  velón  no  da  luz;  esta  ven- 
tana da  buena  luz.  |  Dar  ó  Buhar 
LUZ.  Frase  familiar.  Recobrar  vigor  y 
robustez  las  personas  delicadas.  Usase 
comunmente  con  negación.  ¡  Frase 
metafórica.  Alumbrar,  iluminar  el 
entendimiento.  |  £ntbb  dos  luces. 
Al  amanecer  6  al  anochbcbr.  |  Fa- 
miliar. Aplícase  al  que  ha  bebido 
macho  j  está  casi  borracho.  Q  Hacbr 
DOS  LUCS5.  Frase,  Alumbrar  i  dos 
partes'á  un  tiempo.  |  Media  luz.  La 
que  es  escasa  6  no  se  comunica  entera 
j  directamente,  |  Rata»  la  luz  de 
LA  razón.  Frase  metafórica.  Empezar 
í  ilustrarse  el  entendimiento  en  el 
conocimiento  de  las  cosas.  Dícese  de 
los  niños  cuando  entran  en  el  uso  de 
U  razoü.  I  Sacar  í  luz.  Frase.  Dar  í. 
LUZ.  I  Frase.  Descubrir,  manifestar, 
hacer  notorio  lo  que  estaba  oculto.  ¡| 
Salir  <t  luz.  Frase  metafórica.  Ser 

Íiroducida  alguna  cosa,  |  Frase  meta- 
árica.  Imprimirse,  publicarse- alguna 
cosa.  I  Frase  metafórica.  Descubrirse 
lo  oculto. 

EriMOLoofA.  Zw."  del  griego  Uig, 
Imiei,  que  significa  lo  mismo. — Lux 
es  la  Inz,  la  claridad,  j  Itmen,  l%mi- 
»it,  es  más  propiamente  la  causa  de 
la  luz.— -El  griego  í«^  viene  do¡tu- 
tát,  blanco,  porque  la  luz  es  blanca. 

(MONLAU.) 

¿ímwetiM.-Sanscrito  ^3"  (?nl 
(Une),  ver,  parecer;  laucilan,  lucienta; 
ImiÍm,  vista,  brillo;  Uitcditan,  ojo, 
antorcha;  griego,  Xúxi)  (lúie),  la  luz 
que  precede  á  la  salida  del  sol;,  latin, 
lia);  godo,  Unkati;  alemán,  Liclk;  in- 
glés, ligth;  ruso,  litet;  kimrj,  llng; 
italiano,  Ittme;  francés,  Imnüre;  cata- 
lán, //»»«. — *Luz  DK  LOS  OJOS.  La  cla- 
ridad que  80  recibe  en  ellos,  j  con- 
curre como  condición  necesaria  pre- 
cisamente para  la  visión.  »(Acadkiiia, 
Diccionario  de  1726.) — <A  dos  lücbs. 
Frase  adverbial  que  significa  ambi- 
guamente, con  confusión.»  (Idbu.) 

Los  Cab«llert>  [Josd  db  la).  Este 
insigne  cubano  nació  en  la  ciudad  de 


LUZ 

la  Habana  el  11  de  Julio  de 
fueron  sus  padres  el  teniente  coronel 
Don  Antonio  de  la  Luz  j  la-  virtuosa 
señora  Doña  Marta  Manuela  Caballe- 
ro, de  los  cuales  recibió,  una  educa- 
ción por  extremo  esmerada.  Dedicado 
al  estudio  de  la  teología,  ingresó  en 
el  seminario  de  Ban  Carlos  con  la  fir- 
me intención  de  consagrarse  al  sacer- 
docio; pero  los  consejos  de  bus  mismos 
S adres,  de'^us  amigos  ;  de  8 
iacípulos,  le  disuadieron  de 
mera  resolución,  animándole  t 
muchos  conocimienteB  pro&nos  á  los 
que  ja  habta  reunido  para  la  carrera 
eclesiástica.  A  la  sazón,  tenía  Luz 
muy  merecida  reputación  de  saber, 
no  obstante  sus  pocos  años,  cuando 
en  1824  dejó  en  el  colegio  de  San 
Carlos  su  cátedra  de  filoBofla  el  ilus- 
tre patricio  Don  José  Antonio  Saco,  y 
aquél  entró  á  desempeñarla  j  á  con- 
firmar aún  más  la  iaea  que  se  tenia 
de  BU  gran  aptitud  para  el  profesora- 
do. Enseñó  Luz  la  filosofía  durante 
tres  años  con  notable  aprovechamien- 
to de  BUS  discípulos  j  major  gloria 
Buja;  si  bien  deplorando  que  los  cur- 
sos del  seminario,  que  era  la  verdade- 
ra universidad  de  la  Habana  en  aquel 
tiempo,  no  se  elevasen  á  la  altura  que 
en  la  generalidad  de  los  centros  de 
instrucción  de  Europa;  sobretodo,  en 
la  enseñanza  de  ciencias  naturales  j 
de  otros  ramos  del  humana  saber.  Con 
el  objetti  de  llenar  ese  vacío  j  exten- 
der sus  conocimientos  prácticos,  se 
trasladó  por  primera  vez  á  Europa, 
donde  visitó  los  mejores  estableci- 
mientos de  enseñanza  v  se  relacionó 
con  los  más  distinguidos  profesores. 
En  Paria  estableció  relaciones  con  el 
sabio  Humboldt;  combinó  con  él  la 
formación  de  un  observatorio  magné- 
tico, que  se  proponía  establecer  en  la 
Habana  á  su  regreso;  y  se  ocupó  tam- 
bién de  la  adquisición  de  máquinas  é 
instrumentos  para  la  clase  de  física 
del  colegio  de  San  Carlos,  que  se  fun- 
daba en  aquel  tiempo  con  la  iniciati- 
va y  los  auxilios  del  ilustrado  obispo 
Espadas.  En  1830  volvió  Luz  á  la  Ha- 
bana j  quedó  muy  complacido  cuan- 
do, u  asistir  á  los  examenes  de  los 
institutos  de  primera  y  segunda  ense- 
ñanza, que  protegía  la  Sociedad  Eco- 
nómica, reconoció  que  se  habían  in- 
troducida ya  mejores  métodos 
seguido  duraato  su  auseni 
adelantos.  Fué  nombrado 
mero  de  aquella  corporación  en  1832, 
con  motivo  de  discutirse  elli  sobre  loí 


LUZ 


513 


•iú 


todos  los  conocimientos  principales,' 
se  explicaran  también  los  de  ciencias 
naturales  con  más  latitud  que  en  el 
colegio-seminario ,  adonde  su  saber 
había  llevado  tantas  mejoras.  Desde 
esta  época,  se  dedicó  Luz  exclusiva- 
mente á  la  enseñanza,  que  era  su  ver- 
dadera y  provechosa  vocación.  Pidió 
y  obtuvo  en  1832  establecer  un  cole- 

fio  de  educación  primaria,  autorizán- 
osele  también  después  para  abrir  una 
cátedra  de  química  y  cursos  de  filoso-, 
ña,  que  se  incorporaroD  á  la  univer-* 


sidad.  Aunque  en  su  establecimiento 
emplease  las  mejores  horas  en  las 
clases,  dirigiendo  las  superiores  sin 
desdeñar  el  cuidado  de  las  inferiores. 


:  mejores 
obras,  ya  artículos  originales,  qne  se 
publicaron  en  la  Gacela  de  ¡»  Mahaiui 
y  en  las  Mepiortat  de  la  Sociedad;  pero 
una  peligrosa  enfermedad  que  le  aco- 
metió en  1836  y  la  larga  convalecen- 
cia, de  que.  fué  seguida,  le  obligaron 
durante  mucho  tiempo  á  abandonar 
aquellas  tareas  de  bu  predilección. 
Entonces  intentó  consagrarse  ¿  la  abo- 
gacía; pero  desde  sus  primeros  pasos 
tuvo  que  renunciar  &  una  carrera  que 
estaba  en  pugna  con  sus  inclinacio- 
nes y  con  sus  costumbres,  de  sujo 
tranquilas  y  reposadas.  Elegido  di- 
rector de  la  Sociedad  Económica  en 
1838,  continuó  enseñando  desde  1839 
la  filosoña;  y  como  presidente  espe- 
cial de  la  sección  de  educación  de  <ai- 
cha  sociedad,  tomó  una  parte  más  ac- 
tiva de  lo  que  su  delicada  salud  le 
permitía,  en  apasionadas  controver- 
sias públicas  sobre  la  filosofía  eclécti- 
ca. Desde  1841,  y  después  de  haber 
demostrado  en  aquellas  cuestiones 
toda  la  pureza  de  su  ortodoxia  y  la 
incompatibilidad  del  flexible  eclecti- 
cismo con  la  severidad  científica,  vol- 
vió á  buscar  remedio  á  sus  dolencias 
Europa.  Sus  adversarios  en  aque- 
lla polémica  se  aprovecharon  de  su 
ausencia  para  acriminarle  y  envol- 
verle en  los  procedimientos  que,  en 
1844,  se  formaron  en  la  Habana  j 
otros  puntos  de  la  isla,  por  la  conspi- 
ración de  la  raza  negra  contra  la  blan- 
ca. Sin  embargo,  su  inocencia  no  de- 
bía tardar  en  triunfar,  ¿  pesar  de  las 
maquinaciones  d«  sus  enemigos.  El 
fiscal  de  la  comisión  militar,  abusan- 
do de  la  confianza  de  la  autoridad  su- 
perior, emplazó  á  Luz  por  edictos  y 
pregones;  y  cuando  muchos  iiiocen- 
res  nuíau  temerosos  de  que  no  los 

{>reservaran  sus  pruebas  do  ser  com- 
undidos  con  los  criminales,  el  inofen- 
sivo Luz  Caballero  no  tardó  en  acu- 
dir al  llamamiento  masque  el  tiempo 
necesario  para  su  retorno.  Su  acusa- 
dor oficial  terminó  su  carrera  en  un 
presidio,  mientras  que  el  acusado  era 
absuelto.  Algún  tanto  mejorado  de 
sus  dolencias,' creó  en  una  risueña  y 
espaciosa  localidad  del  pueblo  del 
Cerro,  que  hoy  es  un  magnífico  arra- 
bal de  la  Habana  (el  más  hermoso  de 
la  ciudad),  un  colegio  de  humanida- 
des denominado  ElSalvador. En  aquel 
ameno  retiro  supohennanar  sus  gus- 
tos predilectos  el  laborioso  Luz,  vi- 
viendo tranquilamente  entre  árboles, 
discípulos  y  libros.  Las  mejores  fa- 
milias enviaron  allí  sus  hijos  á  edu- 
carse; y  lo  mismo  que  las  puertas  del 
Sahadvr  para  los  alumnos,  las  del  ga- 
binete de  su  director  estuvieron  siem- 
ire  abiertas  para  los  amigos  y  los 
.eudos,  que  acudieron  á  disfrutar  de 
u  amena  conversación  y  agradable 
trato.  Aquéllos  debían  haber  sido  los 
mejares  dias  de  au  existonqáa;.pefp~..-^  1^ 
'  Dicjitizecl  by^JCjOy  It 


514 


LUZ 


desde  U  pérdids  d«  su  hija  údícs,  su 
B&lud  empezó  s  decaer  visiblemeute; 
los  m&lea  físicos  se  unieron  á  los  mo- 
rales;  j  el  22  de  Junio  de  1862,  la 
América  sufría  la  irreparable  pérdida 
de  uno  de  sus  hijos  más  queridos. 
Tan  brillante  era  bu  triple  auréola  de 
modestia,  de  probidad  j  de  saber,  que 
todas  las  autoridades  j  corporacioaeí 
le  tributaron  loa  últimos  obsequios, 
cou  la  misma  pompa  que  si  le  hubie- 
sen enaltecido  oficialmente  los  prime- 
ros honores  j  las  m¿s  altas  couside- 
raciones  del  Estado.  Una  concurren- 
cia inmensa  acompañó  su  cadáver  y 
todos  los  institutos  de  enseñanza  se 
cerraron  durante  tres  días  en  señal  de 
duelo. 

Betiia. — 1.  En  8U  testamento  le^ 
la  major  parte  de  sus  libros,  que  erau 
tan  selectos  como  numerosos,  á  las 
bibliotecas  populares;  y  eo  especial, 
á  la  Sociedad  Económica  de  Amigos 
del  país. 

2.  Dejódifereutesescritosinéditos, 


LUZ 

como  si  pretendiera  continuar  desde 
la  tumba  su  obra  da  moralidad  j  de 
ilustracio^i. 

3.  Huere  un  poderoso,  que  única- 
mente títíó  pare  sí,  j  su  nombre  se 
desTanece  con  el  tañido  último  de  la 
campana  que  toca  á  muerto.  Huere  el 
homDre  humilde  de  esta  biogra^a,  j 
todo  uu  pueblo  sig-ue  llorando  sus 
fríos  despojos.  T  un  niño  pregunta  í 
BU  madre:  t¿Quién  fué  Josí  db  la  Luz 
Caballbbo?*  T  la  madre  responde  & 
su  hijo,  «¡Si  fué  el  maestro  de  tu  pa- 
dre!» T  en  la  generación  siguiente, 
otra  madre  repetiri:  «¡Si  fué  el  maes- 
tro de  tu  abuelol»  Y  la  memoria  de 
este  modesto  apóstol  de  las  ideas  cor- 
rerá triun&nte  de  boca  en  boca,  de 
pensamiento  en  pensamiento,  de  co- 
razón en  corazón,  rodeada  del  senti- 
miento dulce  j  tranquilo  con  que 
Dios  galardona  los  dias  ssf  rados  de 
la  virtud  j  de  la  ciencia,  lil  persona- 
je á  quien  tenemos  el  honor  de  dedi-, 
las  presentoe  lineas  no  puede  mo- 


LUZA. 

rir  nunca;  j  ¿cómo  ha  de  morir,  euu- 
do  toda  la  ula  de  Cuba  está  lleut  d« 
Josi  t>s  La  Luz  Cabíixkbo?  Acepten 
las  cenizas  del  insigne  cubano  eília- 
menajo  de  nuestro  cariño,  j  su  noble 
patria,  el  saludo  de  nuestra  ferToion 
alegría.  Pocos  nombres  escribimn 
con  más  placer  en  nuestro  Diccioxuio 
que  el  de  aquel  maestro  ejemplar  con- 
vertido en  dechado  de  sd  geoen- 

Lncan  (Ignacio).  Poeta  7  literato 
esosñol  del  siglo  xvui  j  uno  de  loa 
más  ardientes  partidarios  del  estrecho 
j  mezquino  clasicismo,  que  qneríi 
imponerse  como  dique  a  los  eitnTÍM 
délos  imitadores  exagerados  de  lot 
poetas  del  si^lo  xtu,  Naciú  en  Zara- 
goza en  1695  j  murió  en  1754.  Fué 
consejero  de  Estado  en  tiempo  de  Fe- 
lipe V,  j  dejó,  entre  otros  escritoe,sii 
Arte  poética,  que  ja  que  no  para  w- 
guida,  merece  ser  estudiada  ptn  co- 
nocer las  corrientes  literariu  deu 
tiempo. 


Ib,  Google 


LL 


LLf.  Décimftcuartft  letra  de  auee- 
tro  al&beto  y  undécima  da  las  con- 
sonantes. Aunque  doblo  en  au  forma, 
pues  Be  compone  de-  dos  slbs  juntas, 
M  sencilla  é  indivisible  en  la  pronun- 
ciación y  en  la  escritura.  Su  nombre 
es  BU.B.  (AcADBUtA.)  |  Bsta  letra,  eti- 
moliig^ieamente  hablando,  no  tiene  va- 
lor propio,  pueeto  que  una  de  las  dos 
íUt  es  la  representación  de  otra,letra, 
por  antítesis.  La  primera  ele  de  nues- 
tra elle  equivale  a  las  letras  alguien- 
tes: 

I.  ('  como  en  llamar,  por  elamar; 
llave,  ■porcUte;  lliuea,  fotcUeea;  Ilota, 
cercado,  por  clota,  que  es  el  francés 
eloee,  cerrada;  catalán,  clot,  cercado, 
del  latín  elamu,  de  clandere,  cerrar. 


2.  F,  como  en  Uavw,  por  fiama, 
ilamarada  por  fiamarada,  vocablo  que 
tiene  el  catalán. 


3.  ¿I  por  I,  como  én  linar,  por 
Uvar;  lloredo,  por  toredo,  forma  da 
laurel. 

4.  P,  como  en  lla^a,  ^orpla^a;  lla- 
no, por  plano;  llanto,  fot  pttnto,  como 
ae  dijo  antiguament«  con  propiedad 
etimológica;  lleno,  por  pleno;  llorar, 
por  plorar,  verbo  que  tiene  el  catalán, 
del  latín  plorare,  que  es  un  frecuenta- 
tivo de  plnÜre,  llover,  aegun  Curcio; 
llover,  por  phtier,  que  es  el  catalán 
pláwrer,  del  latín  plmíre;  llmvia,  por 
pluvia,  como  dijeron  los  antiguos;  iln- 
vial,  por  plwviat.  Q  Un  procedimiento 
semejante  han  aeguido  otros  idio- 
mas. Aaf  vemos  que  la^  del  sáns- 
crito j>íw,  nadar,  raíz  del  griego  lAivut 
(plinó),  lavar;  latin ;  phire,  llover, 
toma  la  forma  de  eh  en  el  portugués 
ehover,6\í  de/,  en  el  godo  ^nrtn,  flo- 
tar, que  es  la  misma  palabra  etimo- 
lógica. I  liS  U)  como  letra  del  alfabe- 


to; esto  es,  como  sonido  radical,  no 
existe  en  ninguna  de  las  lenguas  ma- 
dres. I  El  italiano  no  tíene  elle,  pues- 
to que  cada  /  se  pronuncia  con  su  so- 
nido propio;  _/V«/eí-¿),  hermano.  »<»•<$■ 
la,  hermana.  Para  dar  ¿  la  /  el  sonido 
de  II,  la  combina  con  la  g^  ali  wmim 
(lU  nomini),  los  hombres.  |  El  portu- 
gués se  vale  de  la  combinación  lh¡ 
como  en  uilho  mindo  (millo),  equiva- 
lente á  nuestro  mijo.  De  la  misma 
combinación  se  vale  el  provenzal,  co- 
mo en  malket  (mallet),  martillo  peque- 
fio.  \  Elfrancéanotíenetampoconues- 
tra  elU,  puesto  que  la  doble  II  suena 
como  la  (sencilla.  Para  darla  el  soni- 
do fuerte,  antepona  una  t  á  la  /,  come 
émail,  que  se  pronuncia  emall. 

Confirma  los  datos  anteriores  el 
siguiente  texto:  «Los  latínos 
nen  esta  articulación,  j  por  consi- 
guiente, no'  necesitaban  de  signo  al- 
&bético  especial  para  representarla. 
El  castellano,  J  con  él  los  demás  idio- 
mas neolatinos  que  pronuncian  la  II, 
sí  que  debieron  haber  adoptado  un 
signo  ó  carácter  propio;  pero  no  fué 
asi,  sino  que  el  provenzal  [francés 
meridional,  catalán,  etc.  ]  se  sirvid  de 
dos  U;  el  portugués,  de  l\,  escribiendo 
balalka,  filko,  j  pronunciando  batalla, 
jillo,  j  el  italiano,  de  glí,gli,  escii- 
biendo  bataalia,  imbroglio.  j  pronun- 
ciando batalla,  imbrollo. 

ha.,li  se  forma  arrimando  con  algu- 
na fuerza  toda  la  lengua  al  paladar, 
junto  í  los  dientes  superiores.  Si  la 
presión  contra  el  paladar  es  débil  ó 
incompleta,  entonces  resulta  la  ar- 
ticulación y  6i  consonante;  entonces 


se  pronuncia  caN<iya,yaytM,ya^a,  yi 

~,  veno,  poyo,  raméete,  por  caaaíU 

Uina,  gallo,  llave,  lleno,  pollo,  roMÍ 


líele,  ete.  Bsta  artículacion  imperfeor 
ta,  nacida  casi  siempre  da  loe  vicios 
de  la  primera  educación,  á  de  una 
afectación  ridicula,  es  bastante  común 
en  Andalucía,  y  no  rara  en  ciertas 
comarcas  de  Cataluña,  donde  el  vulgo 
dice  mnraya,  poy,  vey,  por  muralla, 
poli  (pollo,  V  también  piojo),  vell  (yie- 

jo),>  etc.  (IIONLAU.) 

Lia.  Artículo  femenino  anticuado. 
La. 

Llábana.  Femenino.  Linchab,  en 
Asturias.  • 

Llaccho.  Masculino.  Nombre  qua 

~  "-  Chucuito,  provincia  del  Pera, 
a  unos  matorrales  de  hierba  viciosa  j 
alta  que  se  cría  en  tas  orillas  de  aque- 
Ua  laguna,  en  los  cuales  entra  á  pa-. 
cer  mucho  ganado. 

Llacroa.  Masculino.  Zoología.  Lla- 
ma, cuadrúpedo. 

IJadero,  ra.  Adjetivo.  Ladbbo, 
por  contrahecho  de  un  lado. 

Liado.  Masculino  anticuado.  Lado. 

Llaga.  Femenino.  Desunión  de  la 
carne,  causada  por  corrosión  ó  por  he- 
rida. I  Metáfora.  Cualquiera  mal  6 
enfermedad  del  alma.  |  Entre  solado- 
res y  albañilea,  la  abertura  y  hueco 
que  queda  entre  los  ladrillos.  ||  Indio- 
HABsa  LA  LLAOA.  Fraso.  Provincial 
Aragón.  Irritarse  6  enconarle.  |  La 
MALA  Li.AaA  Sana,  la  hala  paua  ma- 
ta. Refran  con  que  se  denota  cuan 
diñcil  es  borrar  la  mala  opinión,  una 
vez  adquirida.  I  Rknovar  la  Llaqa 
6  LAS  llaqas.  Frase  metaférica,  Rk- 
novar LA  HBItlDA.  II  SaNaH  LAS  LLA- 
T  NO  MALAS  PALABBAS.  Refrán 
con  que  se  reprende  í  los  murmura- 
dores y  se  ponderan  los  irreparables 
dafios  de  la  mala  lengua. 

BmiOLoaÍA.  Plaga:  catali 
..■igitized  by 


^i^t?bgle . 


516 


LLAMA 


Llagable.  AdjetiTO.  Que  puede  lU- 
garse. 

Llagado,  da.  Participio  pasivo  de 
llagar. 

KriHoi^aÍA.  Llagar:  catalán,  Ihgat, 
da. 

Llagador,  ra.  Masculino  j  feme- 
nino antiouado.  El  que  llaga.  ||  Ad- 
jetivo anticuado.  Lo  que  Haga. 

Uagadura.    Femenino.    Llaoa- 

UIBNTO. 

Uagamieoto.  Masculino  anticua- 
do. Llaoa. 

Llagar.  Activo.  Hacer  ú  causar 
Hagas. 

BTUiOLoaÍA.  Llaga:  catalán,  llagar. 

UagaÜTo,  va.  A4j^*^vo>  Q^^  ^O' 
sa  á  puede  causar  llaga.  . 

Llagosidad.  Femenino.  Estado  d 
cualidad  de  lo  llagoso.  (Cabaixého.) 

Llagoso,  aa.  Adjetivo  anticuado. 
Lo  que  tiene  llagas. 

Llaguica,  Ha,  ta.  Femenino  dimi- 
nutivo de  llaga. 

ETiuoLoaú,.  Llaga:  catalán,  I¿t- 
gtuta. 

Llama.  Femenino,  La  parte  mis  au' 
til  del  fuego,  que  se  levanta  en  figura 

Siramidal.  |  Masculino.  Cuadrúpedo 
el  género  del  camello,  con  los  dedos 
separados  y  el  lomo  liso,  del  tamaño 
de  un  ciervo,  y  de  pelo  áspero  jr  casta- 
ño. \  Femenino  metafórico.  La  efica- 
cia j  fuerza  de  alguna  pasión  6  de- 
seo vehemente.  |  Provincial  Asturias. 
Terreno  pantanoso  en  que  se  detiene 
el  agua  manantial  que  brota  en  él. " 
Salir  ds  las  llamas  y  caer  en  l; 
BRASAS.  Refrán.  Saltar  de  la  sar- 
tén, etc. 
EriuoLoafA.  Flama. 
Llamada.  Femenino.  La'accion 
llamar.  |  La  señal  que  se  pone  en  al- 
gún escrito  para  llamar  la  atención  ; 
advertir  alguna  cosa.  ||  Ademan  6  mo- 
vimiento con  que  se  llama  la  atención 
de  alguno  con  el  fin  de  engañarle  6 
distraerle  de  otro  objeto  principal; 
como  la  que  se  hace  al  enemigo,  al 
toro,  etc.  II  Milicia.  Toque  de  caja  ú 
otro  instrumento  para  que  la  tropa 
tome  las  armas  y  entro  en  forma- 
ción. D  Milicia.  Señal  que  se  hace  to- 
cando el  clarín  6  caja  de  un  campo  á 
otro  para  parlamentar: 

BTUiOLoaÍA.  Llamar:  catalán,  lla- 
nada. 

Llamado.  Masculino  anticuado. 
Llamauibnto. 

Llamador,  ra.  Masculino  y  feme- 
nino. El  que  llama.  |  Masculino.  La 
persona  destinada  para  avisar  j  citar 
a  los  individuos  de  algún  cuerpo.  || 
Aldaba. 

Llamamiento.  Masculino.  La  ac- 
ción de  llamar.  |  Forente.  Bl  acto  de 
nombraf  personas  6  familias  para  al- 
guna herencia  6  sucesión.  |  La  inspi- 
ración con  que  Dios  mueve  los  cora- 
zones.J  La  acción  de  atraer  algún  hu- 
mor de  ana  parte  del  cuerpo  á  otra. 

Llamante.  Participio  activo  de 
llamar.  ||  £1  que  llama. 

Llamar.  Activo.  Dar  voces  á  algu- 
no 6  hacer  ademanes  para  que  venga 
'¿para  -advertirle  alguna  cosa.  9  In- 
vocar, pedir  auxilio  con  la  boca  o  con 


LLANA 

el  corazón.  I  Convocar,  citar ;  como 
LLAMAR  i.  Curtes, etc.  Q  Nombrar,  ape- 
llidar. I  Traer,  inclinar  hacia  un  lado 
alguna  cosa,  j  Metáfora.  Atraer  una 
cosa  hacia  alguna  parte;  como  en  la 
Medicina,  llamar  la  causa  de  la  en 
fermedad  á  otra  parte.  ¡  Frase.  Exci- 
tar la  sed.  Dícese  mis  comunmente 
de  los  manjares  picantes  v  salados. 
Dar  golpes  en  la  puerta  d  hacer  algí 
na  otra  seña  para  que  abran.  |  Recí- 

Firoco.  Tener  tal  ó  cual  nombre  6  ape- 
lido. 

EtimouioÍa.  Clamar, 

Llamarada.  Femenino.  La  llama 
que  se  levanta  del  fueoo  j  se  apaga 
pronto.  I  Metáfora.  Encendimiento 
repentino  j  momentáneo  del  rostro,  || 
Movimiento  repentino  del  ánimo  y 
de  poca  duración.  |  Anticuado.  Ahu- 
mada. 

BrufOLoaÍA.  Llama:  catalán,  ,^aaia- 
rada,  llamarada.  (Laburnia.) 

Llamarse.  Recíproco.  Tener  tal 
nombre  6  apellido.  ¡  Marina.  Decli- 
nar 6  cambiar  la  dirección  del  viento 
hacia  parte  determinada,  en  cuyo  sen- 
tido se  dice:  sb  LLAM<5al  Poniente,  ss 
LLAMÓ  al  Levante. 

Uamas  (Francisco).  Pintor  espa- 
ñol que  vivía  á  principios  del  si- 
Elo  xviii.  Quiso  imitar  el  estilo  de 
úcas  Jordán;  pero  lo  hizo  muy  de- 
fectuosamente. Existen  unos  frescos 
SUJOS  en  el  tocho  y  lunetos  del  espa- 
cio que  media  entre  los  dos  claustros 
del  colegio  de  los  monjes,  llamado  el 
Paseo,  en  el  monastorío  del  Esco- 
rial. También  se  ven  pinturas  suyas 
en  la  ermita  de  Nuestra  Señora  del 
Prado,  junto  i  Talavera  de  la  Reii 
y  en  la  capilla  de  san  Segundo  de  la 
catedral  de  Avila. 

Llamativo,  va.  Adjetivo  que  se 
aplica  al  manjar  que  llama  6  excita 
la  sed.  Se  usa  mis  comunmente  como 
sustantivo  en  la  tormi nación 
lina. 

Llamazar.  M^culino.  El  terreno 
pantanoso. 

Llamear.  Neutro.  Echar  llamas  un 
cuerpo  inflamado. 

Llamosa  (Luis  qb).  Escultor  espa- 
ñol del  siglo  XVII,  discípulo  muy  aven- 
tajado de  Gregorio  Fernandez.  Ayudó 
i  éste  en  sus  príncipales  obras,  par- 
ticularmente, en  dos  retablos  del  mo- 
nasterio de  Sahagun,  que  su  maestro 
dejó  sin  acabar  por  naber  muerto 
en  1636,  y  que  Llamosa  concluyó  con 
perfección. 

Llampo.  Femenino.  Especie  de  ma- 
leo de  cuerpo  redondo,  y  cuya  carne 
^ga  i  la  peña, 
ampos.  Masculino  plural  ameri- 
cano. La  tierra  menuda  de  las  minas. 

Llaoa.  Femenino.  Plancha  de  hier- 
ro con  una  manija  ó  asa,  de  que  usan 
los  albañiles  para  tender  y  allanar  el 
yeso.  I  Plana.  ¡  Llanada. 
ErmoLoafA.  Llano. 
IJanitda.  Femenino.  El  espacio  de 
terreno  igual  y  dilatado  sin  altos  ni 


bajos. 

Llanamente.  Adverbio  de  modo. 
Con  ingenuidad  y  sencillez.  ||  Con 
llaneza,  sin  aparato  ni  ostentación. 


LUMO 

BtiholoqK.  Ltané  y  el  sufijo  tí 
verbial  menU:  catalán,  Ilaaámet. 

Llanero,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no. Habitante  de  las  llanuras  qug 
ocupan  parte  del  territorio  de  lu  n- 
púbiicaa  americanas  del  Eeaador  j 
Nueva-Granada. 

Llaneza.  Femenino  antieudo. 
Llanura.  |  Sencillez,  moderación  en 
el  trato,  sin  aparato  ni  cumplimien- 
to. I  Familiaridad,  igualdad  bq  el 
trate  de  unos  con  Otros.  |  Seneiüet 
demasiada  en  el  estilo.  |  Fulta  de 
atención,  respeto  á  modestia;  uí  sa 
dice:  me  trató  con  demasiada  llans- 
ZA.  I  Anticuado.  Sinceridad,  bneni 
fe<  g  Alabo  la  llanbza.  Locución  iró- 
nica con  que  se  moteja  al  que  luade 
familiaridad  y  llaneza  con  las  perso- 
nas á  quienes  debía  tratar  con  reipe- 
to  ó  atención.  En  este  sentido  suelt 
decirse  frecuentomeate:  ¡vaya  qdi 
llanszaI  ¡me  gusta  la  llaneza! 

Btimolooía.  Llano:  catalán,  llmoá. 

Llanico,  ca,  Uo,  lia.  Adjetivo  di-  « 
minudvo  de  llano. 

Llanisimamente.  Adverbiodemo- 
do  superlativo  de  llanamente, 

Llanisimo,  ma.  Adjetivo  saptrli- 
tivo  de  llano  y  llana. 

Llano,  na.  Adjetivo,  Lo  qae  cata 
igual  y  extendido,  sin  altos  ni  bajos. 
Se  usa  también  como  sustantivo  es  ll 
terminación  masculina.  |  Metífbn. 
Afable,  sencillo,  sin  presunción,  t 
Desatento,  inurbano;  y  así  se  dite:  . 
es  tan  llano,  que  á  todos  trata  da  td. 
II  Libre,  franco.  |  Se  aplica  al  vestido 
que  no  es  precioso  ni  tiene  tdarno 
ninguno.  |  Claro,  evidente.  ¡Metáfo- 
ra. Lo  que  está  corriente ,  qne  do 
tiene  dificultad  ni  embarazo.  |  /«m- 
te.  Hablando  de  las  fiaqzas,  depósi- 
tos, ete.,  se  aplica  á  la  persona  qu< 
no  puede  declinar  la  jurisdicción  M 
juez  á  quien  pertenece  el  conocimien- 
to de  estos  actos.  |  Se  aplica  á  la  pe^  * 
Bona  que  es  pechera  ó  que  no  goit  de 
fuero  privilegiado.  Dioess  tambiei 
del  estado  de  los  pecheros.  |  Se  apli- 
ca al  estilo  sencillo  y  sin  ornato.  | 
Masculino  plural.  En  las  medias  J 
calcetas  de  aguja  son  los  puntasen 
que  no  se  crece  ai  mengua.  |  A  u 
llana.  Modo  adverbial.  Llansmtnte. 
Metáfora.  Sin  ceremonia,  sin  aptn; 
.1,  sin  acom^ñamiento,  pompa  ni 
ostentación.  [De  llano.  Modo  adver- 
bial. Clara,  debcubiertaurntb.  |  Di 
LLANO  SH  LLANO.  Modo  adverbial.  Cli- 
ra  V  llanamente. 

ÉTiMOLoaÍA.  í>/mo:  catalán,  w- 
»o,  a. 

Llanos  (Diboo  db].  Escultor  aspa- 
il,   que  vivía  á  principios  del  si- 
glo XVI.  Sólo  se  sabe  de  él  que  tnUió 
en  el  tabernáculo  del  altar  mayor  de 
la  catedral  de  Toledo  en  1502. 

Llanos  y  Valdés  (Sbbastiah  di)' 
Pintor  español  del  siglo  xvi,  diseíp^ 
lo  de  Francisco  Herrera  el  Vitj».  Fw 
de  los  fundadores  de  la  Acádemí» 
de  Sevilla  en  1660,  que  presidid  mi- 
chos años.  Sus  principales  obras  sm: 


Virgm  dtl  Rotario  rodeada  i*  ^ 
,   que  pintó  para  el   colegio  V 
Santo  Tomfii  de  SeTiUa,  y  una  Mt 

Digitizedby  VjOOQIC 


LLAVE 

áalena  para  loe  recoletos  de  Madrid. 
Llansol  de  Roraani  ^Francisco). 
Erudito  español  del  siglo  xti,  natu- 
ral de  YalancÍB,  aue  floreció  por  los 
añoe  do  1520.  Dedictíse  muj  particu- 
lamiente  al  estudio  de  las  cieacias,  j 
escribió  muchas  obras  de  i*raii  méri- 
to, llevando  su  afición  &  las  letras 
hasta  tal  punto,  que  por  adquirir  da- 
tos para  su  obra  sobre  los  nos  de  Es- 
paña, ^tíBtó  casi  todo  su  patrimonio. 
Sus  pnnci pales  producciones  son:  i^M- 
cñpcie»  tul  Afnea.y  »  particular  de 
U  noBtgacio»  dtl  Éa»no»  eartagi*¿t; 
Compauiio  4*1  origen  y  a%«rra  eH  lot 
tureos;  Tratado  de  loi  riot  déEtpaia. 
Llanta.  Femenino.  Botánica.  Va- 
riedad de  col  que  se  diferencia  de  las 
demás  ea  que  es  más  tieraa  quo  la 
berza,  en  que  sus  hojas  verdes  son 
mis  largas,  y  en  que  viene  antes  que 
aquélla.  \  Cualquiera  de  las  niezas  de 
hierro  con  que  se  guarnecen  las  pinas 
de  las  ruedas  en  los  coches  j  carros. 
I      Llentar.  Neutro  anticuado.  Llah- 

TEAR. 

Uantear.  Neutro  anticuado.  Llo- 
rar, plañir, 

BtuíolooÍa.  Llanto. 

Llantén.  Masculino.  Botánica. 
Planta  de  tallo  herbáceo,  con  espigas 
de  flores  muy  pequeñas  i  moa»  de 
tubitos,  que  tienen  calicillos  dividi- 
dos en  cuatro  partes,  cuatro  estam- 
bres mu^  largos,  uu  pistilo,  7  por 
fruto,  cajitas  con  dos  celdillas,  y  en 
ellas,  semillas  oblongas. 

Llanto.  Masculino.  Efusión  de  lá- 

E grimas  acompañada  regularmente  de 
amentos  j  sollozos.  |  Anegarse  bn 
LLANTO.  Frase  metafíiricB  con  que  se 
pondera  el  demasiado  llanto.  |  El 
LI.ANTO  SOBRE  EL  DIFUNTO.  Eipresion 
familiar  con  que  se  denota  que  los 
cosas  se  han  de  hacer  i  tiempo  j 
oportunamente ,  sin  dejar  pasar  la 
-  ocasión. 

Ktiuolooía.  PhMto:  catalán,  llan- 
to, stor». 

Llanara.  Femenino.  La  igualdad 
de  la  superficie  de  alguna  cosa.  |  Lla- 
nada. 

Llapa.  Femenmo.  Mineralogia.  El 
aumento  de  azogue  que  se  echa  al 
metal  al  tiempo  que  se  trabaja  en  el 
buitrón. 

Llapar.  Activo.  Mineralogía.  Au- 
mentar la  porción  de  azogue  que  se 
echa  al  metal  al  tiempo  que  sa  traba- 
ja en  el  buitrón. 

EtiuolooIa.  Llapa. 

Llares.  Femenino  plural.  Cadena 
de  hierro  pendiente  en  el  cañón  de  la 
chimenea  con  un  garabato  en  el  ex- 
.  tremo  inferior  para  poner  la  caldera, 
y  i  poca  distancia  otro,  para  subirla  «5 
najarla. 

'  Llave.  Femenino.  Instrumento  tíb- 
munmenta  de  hierro,  que.  sirve  para 
abrir  j  cerrar  moviendo  el  pestillo  de 
la  cerradura.  |  Instrumento  para  ar- 
mar j  desarmar  camas  j  otras  cosas, 
facilitando  el  uso  de  los  tomillos  que 
unen  sus  partes.  {  Instrumento  de 
metal  para  facilitar  6  impedir  la  sali- 
^  al  agua  de  las  ñientos,  j  pasar  loe 
licores  de  unas  vasijas  i  otras.  |  Ftr- 


.  LLAVE 

te  de  las  armas  de  fuego  que  sirve 
para  dispararlas,  7  se  compone  de 
muelles,  gatillo,  rastrillo,  cazoleta  y 
otras  vanas  piezas.  \  de  pistón.  La 
que  está  construida  para  el  cebo  de 

Sólvora  fulminante,  v  no  tiene  pie- 
ra,  cazoleta  ni  rastrillo,  sino  sólo  un 
macito  que,  cajrendo  sobre  el  pistón, 
lo  inflama  y  comunica  el  fuego  i,  la 
carga.  Q  Instrumento  de  metal  que 
sirva  para  dar  cuerda  á  los  relojes.  |i 
Cada  una  de  ciertas  piezas  de  metal, 
que  hajr  en  varios  instrumentos  de 
viento,  sobre  las  cuales  se  ponen  los 
dados  para  dar  paso  al  aire  j  variar 
los  sonidos.   \  UeUifora.   El  medio 

Kara  descubrir  lo  oculto  ó  secreto.  || 
[etáfora.  El  principio  que  facilita  el 
conocimiento  de  o^as  cosas.  \  capo- 
na. Familiar.  La  llave  da  gentil- 
hombre de  la  cámara  del  rev,  que  s(ilo 
es  honoraria,  sin  entrada  ni  ejercicio. 
'\  DE  ENTRADA.  La  que  autoriza  á  los 
gentileshonibres  de  la  cámara  sin 
ejercicio  para  entrar  en  ciertas  salas 
de  palacio.  |  Llatbs  db  la  Iolssia. 
La  potestad  espiritual  para  el  gobier- 
no y  dirección  de  los  fieles.  J  Llave 
DE  LA  MANO.  La  anchura  entre  las  ex- 
tremidades del  pulgar  y  del  meñique 
estando  la  mano  abierta.  |  Llave  del 
ni.  La  distancia  desde  lo  alto  del 
empeine  hasta  el  ñu  del  talón.  |  del 
RBiNO.  Plaza  fuerte  en  la  frontera  que 
dificulta  la  entrada  al  enemigo.  |  do- 
ble. La  que  además  de  las  guardas 
regulares  tiene,  unos  dientacillos  que 
alcanzan  á  dar  segunda  vuelta  al  pes- 
tillo, y  entonces  no  se  puede  aorir 
con  la  LLAVE  sencilla.  D  dorada.  La 
que  usan  los  gen  tiles  nombres  con 
ejercicio  ó  con  entrada.^  uaestra. 
La  que  está  hecha  en  tal  disposición 

3ue  ftbre  y  cierra  todas  las  cerraduras 
e  una  casa.  I  db  tercera  vuelta.  La 
que  además  de  las  guardas  regulares 
y  los  dientacillos  para  segunda  vuel- 
ta, tiene  otros  para  dar  tercera  vuelta 
al  pestillo,  y  entonces  no  sa  pueda 
abnr  con  ú  llave  sencilla  ni  con  la 
doble.  \  falsa.  La  que  se  haca  furti- 
vamente para  iblsear  una  cerradura.  || 
kal  TE  quedan  las  llaves.  Expresión 
matafijrica  con  que  se  da  á  entender 
que  alguno  deja  el  manejo  da  algún 
negocio  sin  dar  razón  de  su  estado.  [| 
Debajo  de  llave.  Expresión  con  que 
se  da  á  entender  que  alguna  cosa  está 
guardada  ó  carrada  con  llave.  \  Do- 
blar LA  ¿.lave.  Frase.  Torcer  la 
LLAVH.  I  Echar  la  llave.  Frase,  Cer- 
rar con  alia.  ||  Frase  metafórica.  Echar 

EL  SELLO.  II  FaLSBAB  LA  LLAVE.  Ffase. 

Hacer  otra  semejante  con  los  mismas 
guardas  y  medidas  para  abrir  furtiva- 
mente una  puerta,  cofre,  escritorio, 
etcétera,  Q  Las  llaves  rn  la  cinta,  v 
EL  perro  en  la  cocina.  Refiran  que  se 
aplica  á  las  personas  que,  siendo  mu; 
descuidadas,  afectan  ser  cuidadosas. 
[|  Torcer  la  llave.  Frase.  Darle 
vueltas  dentro  de  la  cerradura  para 
abrir  ó  cerrar,  I  Tras  llave.  Expre- 
sión familiar.  Dbbajo  de  llave, 

Etiuolooía,  Clat>e, 

Uavecica.  Ha,  ta.  Femenino  di- 
minutivo da  llave. 


llega 


517 


Llaverizo,  Masculino  anticuado' 
El  que  cuidaba  de  los  llaves,  traién- 
dolas frecuentamente  consigo. 

Llavero,  ra.  Masculino  y  femeni- 
no. La  persona  que  tiene  á  su  cargo 
las  llaves  da  alguna  plaza,  ciudad, 
palacio  ó  iglesia,  etc.,  y  más  comun- 
mente la  que  tiene  alguna  de  las  de 
arcas  ó  cajas  de  tres  llaves,' para  cus- 
todiar caudales  á  otras  cosas  precio- 
sas. {  Masculino.  El  anillo  da  plata, 
hierro  ú  otro  metal  en  que  se  traen 
llaves,  y  se  cierra  con  un  muelle  6. 
encaje. 

ErmoLOofA.  Clavero. 

Ue.  Pronombre  anticuado.  Lr. 

Lleco,  ca.  Adjetivo.  Sa  aplica  ala 
tierra  6  campo  que  nunca  se  na  labra- 
do ni  roto  para  sembrar. 

Llecbo,  cha.  Adjetivo  anticuado. 
Junto,  reunido.  |  Masculino  anticua- 
do, Lbcho. 

Llega.  Femenino.  Provincial  Ara- 
gón. La  acción  j  efecto  de  recoger, 
allegar  óiuntar. 

Uegada.  Femenino,  Acción  j  efec- 
to de  llagar,  an  la  primera  acepción. 

Llegado,  da.  Adjetivo  anticuado. 
Cercano. 

Llegamiento.  Masculino  anticua- 
do. Allboauiento. 

Llegar.- Neutro.  Venir,  arribar  de 
un  sitio  6  paraje  á  otro.  P  Durar  has- 
ta época  6  tiempo  determinado,  ||  Ve- 
nir por  su  orden  ó  tocar  por  su  tumo 
alguna  cosa  ó  acción  i  alguno.  |  Con- 
seguir el  fin  á  que  se  aspira,  7  así  se 
dice:  llboó  i  ser  general,  ||  Tocar,  al- 
canzar una  cosa;  así  se  dice;  la  capa 
LLEGA  á  la  rodilla.  [|  Venir,  verificar- 
se, empezar  á  correr  un  cierto  j  de- 
terminado tiempo,  ó  venir  el  tiempo 
de  ser  ó  hacerse  alc^una  cosa.  |  As- 
cender, importar,  subir;  como  el  g^- 
to  LLBOÓ  á  cien  reales.  Q  Junto  con  al- 
gunos verbos  tiene  la  significación 
del  verbo  á  que  se  junta;  y  así  se  dice 
comunmente:  llboó  á  oir,  llboó  á  en< 
tender,  por  oyó,  entendió.  |  Activo, 
Allegar,  juntar.  ||  Arrimar,  acercar 
una  cosa  hacia  otra,  |  Recíproco. 
Acercarse  una  cosa  á  otra,- 1|  Ir  i  pa- 
raje determinado  que  esté  cercano.  B 
Unirse,  |  El  que  friiibko  lleoa  ésb 
LA  calza.  Frase  provincial  cou  que  se 
nota  que  el  más  diligente  logra  por 
lo  común  lo  que  solicita.  J  Llbqab  T 
BESAR.  Locución  que  explica  la  bre- 
vedad con  que  se  logra-  alguna  cosa: 
también  se  dice:  llboar  t  besar  bl 
santo,  i  No  llboar  una  pebsona  ó 
COSA  í.  OTRA,  Frase.  No  igualarla  ó 
no  tener  las  calidades,  habilidad  6 
circunstancias  que  ella.  [I  No  llegar  L 
UNO  LA  CAuíSA  AL  CUERPO.  Fraso  me- 
tafárica.  Estar  lleno  de  zozobra  y  cui- 
dado por  temor  de  algún  mal  suceso. 

Senoniuia.  Llegar,  alcantar.  Estos  . 
verbos  son  sinónimos  cuando  uno  T 
otro  significan  bastar  ó  ser  suGciaote 
una  cosa  para  un  fin  determinado; 
pero  llegar  representa  al  heeho  posi- 
tivamente: aiéantar  representa  la  po- 
sibilidad del  hecho.  La  acción  del 
primero  es  un  efecto  de  la  suficiencia; 
la  acción  del  segundo  es  la  su'flcien- 
cia  misma. 


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